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                    <text>��UANL
Una publicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Dr. Jesús Ancer Rodríguez - Rector
lng. Rogelio G. Garza Rivera - Secretario General
Dr. Ubaldo Ortiz Méndez - Secretario Académico
Lic. Rogelio Villarreal Elizondo - Secretario de Extensión y Cultura
Dr. José Celso Garza Acuña - Director de Publicaciones
M.T.S. María Teresa Obregón Morales - Directora de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano
Dr. Daniel Flores Curiel - Director de la Facultad de Economía
Dr. Karen Sowers - Dean College of Social Wort&lt;, University Tennessee
María Elena Ramos Tovar / Editora Responsable
Sagrario Garay Villegas/ Coeditora
Erika Martínez Jasso/ Asistente editorial

Comité Editorial / Editorial Board
Claudia Campillo Toledano (UANL, México), Guillennina Garza Treviño (UANL, México), Raúl Eduardo López
Estrada (UANL, México), Manuel Ribeiro Ferreira (UANL, México), Sagrario Garay Villegas (UANL, México}.

Perspectivas Sociales Social Perspectives, Vol. 15, No 2, julio - diciembre 2013. Es una publicación semestral,
editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo
Humano en colaboración con la Facultad de Economía de la UANL y la Escuela de Trabajo Social de la
Universidad de Tennessee. Domicilio de la publicación: Facultad de Trabajo Social, Av. Universidad S/N, Cd.
Universitaria, San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México, C.P. 66451 , Teléfono: +52 81 8352109, +52 81
83769177. Editor Responsable: Dra. María Elena Ramos Tovar. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No.
04-2011-083109374000-102. Otorgada por el Instituto Nacional Del Derecho de Autor, ISSN (en trámite),
Licitud de Título y Contenido No. 15,702, otorgado por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas
Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. Registro de marca ante el Instituto Mexicano de la Propiedad
Industrial (en trámite). Impresa por: Oleo Digital SA de CV, Diego Velázquez 317 Cumbres 3er. Sec. Mty., N.L.
64640, Monterrey, Nuevo León, México. Fecha de tenninación de impresión: 15 de diciembre de 2013. Tiraje:
1,000 ejemplares. Distribuido por: Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Facultad de Trabajo
Social y CP
Desarrollo
México,
66451. Humano, Ave. Universidad SIN, Cd. Universitaria, San Nicolás de los Garza, Nuevo León,
Publicación indexada a: LATINDE.X, DIALNET, FLACSO-ANDES, ALAS
Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura de la editora de la publicación.
Prohibida su reproducción total o parcial, en cualquier forma o medio, del contenido editorial de este número.

Impreso en México
Todos los derechos reservados
©Copyright 2013
contacto@perspectivassociales.org.mx

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CAP~NSINA

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FONDO
UNIVERSITARIO

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College of Social Work

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�Reirista Perspectivas Sociales / Social Perspectives Julio-Diciembre 20/3/July-December 2013 / Vol. 15 No. 2~

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Índice de contenido / Table of contents ~ w t 1 1 sn AA•• o ÚMÍi.

____________________
a,auo« FONDO

UNIVERSITARIO
Presentación/ Presentation _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

5

ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN / RESEARCH ART/CL.ES
Deficiencias nutricionales de los jornaleros migratorios - - - - - - - 11
asentados en la zona citricola de Tamaulipas
Simón Pedro luara Palacios, Korla Lorena Andrade Rubio
Zacatecan Migrants: the exercising of their political rights - - - - - - 33
1.eonel ÁJvarez Yáñez yJosé Luis Hemández Suárez
Segregación educativa de las generaciones de jóvenes - - - - - - - 53
de origen mexicano en Estados Unidos
Alejandro Román Macedo
Entre "la casa y la ciencia": mujeres científicas en Tlaxcala, - - - - - - 69
México
Aurelia Flores Hemández, Soledad Soto Rivas, Adelina Espeje/ Rodríguez

Análisis por sexo de factores de riesgo y protección _ _ _ _ _ _ _ _ 103
de conducta disocial
José Moral de la Rubia, Humberto Ortiz Morales
Análisis de la Representación social del bienestar _ _ _ _ _ _ _ __

129

subjetivo en adultos mayores beneficiarios del programa
70 y Más: acciones desde la política social
Alfredo Sánchez Carbal/o

NORMAS EDITORIALES / MANUSCRJPT STYLE GUIDE _ _ _ __

155

�Revista P,npecliw1$ S«úiles / Social Perspectives Julio-Diciembre 2013/July-December ZO/ 31 Vol. I5 No. 2

Pág. 5-7

5

Presentación/Presentation
En esta ocasión nuestra edición cuenta con seis artículos de investigación que
toman como unidad de análisis los migrantes, las académicas, los jóvenes y los
adultos mayores. Usando diversas metodologías documentan la vulnerabilidad
que viven jornaleros migrantes, las mujeres que trabajan en las universidades,
los jóvenes pertenecientes a barrios pobres y los adultos mayores que reciben
apoyo económico de programas federales.
Basado en entrevistas a profundidad con 70 jornaleros procedentes
de varios estados de México y de algunos países centroamericanos y que
laboraban en los municipios tamaulipecos de Hidalgo, Padilla, Güémez y
Llera, Simón Pedro lzcara Palacios y Karla Lorena Andrade Rubio analizan
las condiciones nutricionales de ese grupo de trabajadores. Ellos sostienen
que entre los jornaleros migrantes la problemática de la alimentación es más
severa que en otros grupos poblacionales porque presenta tres características
singulares: destinan una pequeña cantidad de dinero a la compra de alimentos,
son varones quienes no disponen de tiempo ni lugar para cocinar y debido
al trabajo tienen que consumir sus alimentos de prisa o a veces se escapan
comidas. Los jornaleros reconocen los daños que ocasiona a su salud la
insuficiente ingesta de alimentos (mareas, jaquecas) pero se ven obligados
a restringir sus alimentos porque necesitan enviar dinero a sus familias.
Paradójicamente, cuando hay acceso a comida, ésta generalmente es de alto
contenido calórico y se consume en exceso lo que provoca casos de obesidad
a la vez que de desnutrición. El acceso a los alimentos aparece segmentado
por variables como género y lugar de procedencia: los hombres se alimentan
mejor que las mujeres, y aquellos que proceden de México ingieren una mayor
cantidad de alimentos que los que proceden de Centroamérica. La cuantía
de los salarios recibidos y el apremio por ahorrar una parte importante de
sus salarios determinan cuánto dinero pueden dedicar los migrantes a la
alimentación. En el caso de las mujeres, éstas presentan mayores deficiencias
nutricionales que los hombres porque reciben salarios más bajos que aquéllos
y sus familias les exigen mayores demandas de remesas que a los hombres.
La única forma como pueden afrontar esta situación es reduciendo la ingesta
de alimentos y consumiendo únicamente alimentos baratos de alta densidad
energética
Por su parte, Leonel Álvarez Yáñez y José Luis Hemández Suárez
presentan los resultados de entrevistas hechas a Residentes mexicanos
que viven en Estados Unidos y son originarios del estado de Zacatecas en
donde se examinan su percepción sobre sus derechos políticos en México.
Asimismo se entrevistaron a tres representantes de migrantes que pertenecen
a la legislatura local en donde se explora su percepción respecto a la política
mexicana en relación a los migrantes mexicanos que residen en los Estados
ISSN 1405-1133 C 2008 Universidad Autónoma de Nuevo León, Univeisity ofTennessee.

�6

/ Presentación / Presentation

Unidos. Los resultados son interesantes a la luz de los cambios en la legislación
que recientemente se aprobaron y que permiten la participación electoral
de los mexicanos quienes tienen doble nacionalidad. De los resultados se
concluye que los migrantes no tienen mucha información sobre los procesos
electorales en México, que no pertenecen a ningún club de migrantes y que, a
pesar de sentirse más identificados con su vida en Estados Unidos, tienen baja
participación política en este país. De las tres entrevistas a los representantes
en el congreso, se deduce que la posibilidad de tener un "genuino" representante
de los migrantes está supeditada a los designios del comité nacional del
partido. De tal forma que la participación de migrantes mexicanos se ve como
una falta de voluntad política para ejercer el derecho al voto. En resumen, se
percibe que a pesar de los avances en reformas recientemente creadas en el
estado de Zacatecas, hay procedimientos burocráticos que impiden procesos
democráticos en las instituciones políticas en México y por ende una mejor
representación de los migrantes en la política nacional.
En otro ámbito, Alejandro Román Macedo rastrea las diferencias
educativas de jóvenes mexicanos y los blancos no hispanos en Estados
Unidos. Román Macedo encuentra una relación significativa entre el nivel de
ingreso y el nivel educativo; es decir, a menor nivel de ingreso entre los jóvenes
mexicanos menor es el nivel educativo, este fenómeno genera un círculo
vicioso del cual es difícil escapar. El autor utilizó la Current Population Survey
2003, cuya encuesta es representativa a nivel nacional y que abarca cerca
de 50 mil hogares. Para poder analizar las diferencias entre generaciones
de jóvenes migrantes se comparó las generaciones primera, 1.5 generación,
la segunda y tercera generación. Consistentemente la generación primera
Y la 1.5 son las que muestran los mayores rezagos educativos en relación
con la segunda y tercera generaciones de dichos jóvenes así como también
con respecto a los jóvenes blancos no hispanos. También se mostró que si
bien estas últimas generaciones se aproximan más a los nativos en términos
educativos, sigue siendo menor su nivel de escolaridad. Distinguiendo por
estrato socioeconómico, se observó que estas diferencias persisten y que los
jóvenes de origen mexicano del estrato de ingreso bajo son los que muestran
menores logros educativos con respecto a los de ingreso medio y alto.
En el artículo titulado "Entre la casa y la ciencia: mujeres científicas
en Tlaxcala, México", Aurelia Flores Hemández y colegas reflexionan sobre
las académicas pertenecientes al Sistema Nacional de Investigadoras, las
condiciones laborales y las repercusiones en el ámbito doméstico. A partir de
entrevistas a profundidad realizadas con 14 investigadoras y 11 investigadores
de la Universidad Autónoma de Tlaxcala se sostiene "la construcción social de
género y el ejercicio de la maternidad son barreras que limitan a las científicas
en su desarrollo profesional y las colocan en una balanza tambaleante, bastante
distinta a la posición de los científicos". Entre algunos de las conclusiones de

Revista Perspectivas Sociales / Social Penpectives Julio-Dícíembre 2013/Jul)'December 1013 / Yo/. 15 No. 2

7

estas autoras, se plantea que las académicas parecen estar bajo la disyuntiva de
trabajo científico y vida familiar, entre ser madre o ser científica. De tal forma que
la posibilidad de permanecer o ascender en el SNI son prácticamente imposibles.
José Moral de la Rubia y Humberto Ortiz Morales analizan los factores de riesgo
y protección de conducta disocia! entre 198 jóvenes hombres y mujeres. De los
hallazgos más sobresalientes resalta que pertenecer a una pandilla fuera de la
escuela y del trabajo fue un factor de riesgo, mientras que la comunicación con
el padre/madre del mismo sexo fue un factor protector. Estos resultados fueron
encontrados en una muestra de 198 jóvenes de dos colonias del municipio de
San Nicolás de los Garza, Nuevo León seleccionadas por ser dos barrios con
alto índice de pandillerismo y delincuencia. Tanto hombres como varones la
pertenencia a pandillas fuera de la escuela y trabajo estuvo relacionada con una
mayor conducta disocia!. De tal forma, los autores concluyen, las pandillas son
un instrumento socializador que canaliza y acentúa los rasgos disociales. Los
jóvenes reconocen los pros (prestigio entre pareas, tener dinero) y los contras
(marginación social y conflictos con la ley, maestros y padres) de pertenecer
a una pandilla pero en barrios marginados con familias desintegradas los pros
pesas más que los contras.
Por último, el artículo de Alfredo Sánchez Carballo presenta un estudio que
analiza la representación social del bienestar subjetivo que construyen los
adultos mayores quienes son beneficiarios del programa de apoyo social
denominado 70 y Más. La investigación se llevó a cabo en una zona rural
del municipio de Altamira en el estado de Tamaulipas en donde se realizaron
entrevistas a profundidad con 7 adultos mayores que eran beneficiarios
del programa "70 y Más". De los resultados más sobresalientes destaca el
hecho de que para los adultos mayores la familia es el principal promotor del
bienestar subjetivo en este periodo de edad a pesar de que vivir en medio de
procesos difíciles como la migración, el fallecimiento de familia entre otros. Sin
embargo, en el caso de los hombres otro elemento que refieren al bienestar
es el trabajo-actividad, sentirse útiles tener una labor física y ocupacional ; en
tanto las mujeres su bienestar reside en su relación cercana con los hijos o su
esposo. Los adultos mayores sienten que el tener un mayor apoyo económico
está asociado a mayor bienestar y dado que el apoyo del gobierno federal es
muy limitado entonces ellos consideran que no es suficiente para satisfacer
sus necesidades. El autor propone el hacer intervención con este grupo de
la población utilizando la etnopsicología para documentar estas vivencias de
manera más profunda.
En resumen , los textos de este volumen nos presentan unidades
de análisis distintas, contextos distintos y metodologías que nos permiten
observar las singularidades de fenómenos sociales complejos.

María Elena Ramos Tovar

�ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓNRESEARCH ARTICLES

�Revista Perspectivas Sociales/ Social Perspectives Ju/i&amp;-Diciemhre 20/3/Ju/y-December 2013 I Yo/. / j No. 2

Pág. 11-32

11

Deficiencias nutricionales de los jornaleros m!pratorios
asentados en la zona citrícola de Tamaulipas
Simón Pedro lzcara Palacios *
Karla Lorena Andrade Rubio **
Resumen
Los trabajadores migratorios empleados en la pizca de naranja en Tamaulipas deben
enviar la mayor parte del dinero que ganan a sus familias, las cuales permanecen en sus
comunidades de origen. Como consecuencia, únicamente dedican una pequeña fracción
de sus ingresos a la alimentación. La desigual distribución de ingresos a lo largo del año
hace que pasen hambre cuando el trabajo escasea, mientras que comen en demasía
cuando obtienen mayores ingresos. Además, ellos entienden como una dieta saludable
comer hasta hartarse. Por otra parte, para ahorrar dinero generalmente siguen dietas
baratas de alta densidad energética, pobres en frutas, verduras y lácteos, por lo que
sufren de problemas de desnutrición y obesidad.

Abstract
Migran! farrn workers employed in orange picking in Tamaulipas have to send most
part of the money they eam to their families, who live in their communities of origin.
ConsequenUy, they only use a small portian of their income to buy food. As a resull of
the uneven income distribution during the year they suffer from temporary food restriction
when employment opportunities are scarce, followed by overeating when they eam
a higher income. Moreover, for them a healthy diet is associated with excessive food
intake. On the other hand, in arder to save money migran! workers usually follow low cost
energy-dense diets, which contain the least fruit, vegetables and milk. As a result, they
suffer from obesity and malnutrition.

Palabras clave/ Key words:
Salud, desnutrición, obesidad, jornaleros migratorios, Tamaulipas/ Health, malnutrition,
obesity, migran! farm workers, Tamaulipas

' Este artículo es un producto del proyecto titulado "Joma/eros migratorios y salud en GOémez y
Padilla", Clave: UAT10-SAL-0732.
• Profesor de la Unidad Académica Multidisciplinaria de Ciencias, Educación y Humanidade de la
UniversidadAutónoma de Tamaulipas. Correo electrónico: sp_izcara@yahoo.com; sizcara@uat.edu.mx
- Profesora de la Unidad Académica de Trabajo Social y Ciencias para el Desarrollo Humano de la
Universidad Autónoma de Tamau/ipas. Corroo electrónico: kandrade@uat.edu.mx
ISSN 1405-1133 @ 2008 Universidad Autónoma de Nuevo León, University of Tennessee.

�12

/Deficiencias nutricicnoles de losjornaleros migratorios asen,odo, en la zona cítrico/a de Tamau/ipas

Introducción
Una parte importante de la población mexicana ha tenido siempre deficiencias
nutricionales que, lejos de corregirse, han empeorado en las últimas décadas
(Appendini, K., 2001: 182). Los problemas nutricionales son más graves en las
áreas rurales y afectan de forma más aguda a la población infantil (Appendini,
K., 2001: 181 ). En el último cuarto del siglo XX, el costo de la canasta
alimentaria básica se incrementó; esto condujo a una disminución del consumo
de alimentos de origen animal -carne de res y puerco, leche y huevo-, y a un
incremento del consumo de alimentos básicos tradicionales, como frijol, maíz,
arroz Y trigo, que tienen un menor costo (Appendini, K., 2001 : 182, 185). Ello
plantea dos problemas desde el punto de vista nutricional: ahora se consumen
los alimentos tradicionales en sus variedades de menor calidad, como el maíz
amarillo importado (Appendini, K., 2001: 186), y la dieta se ha tomado más
monótona.
Bemardini Ramazzini (2008: 265), en la obra clásica de la
medicina laboral De morbis artificum diatriba, publicada por primera vez en
1700, achacaba las enfermedades que padecían los campesinos a la mala
alimentación. En la actualidad, la población jornalera constituye uno de los
grupos sociales que padece los problemas más graves de nutrición en México.
No se trata únicamente de problemas relacionados con el padecimiento de
situaciones de inseguridad alimentaria temporal, sino también de aquellos que
se manifiestan debido al consumo de alimentos con altos contenidos calóricos.
La desnutrición infantil está asociada con un pobre desarrollo mental, produce
retraso o falta de crecimiento físico y eleva la mortalidad en los primeros años
de vida; mientras que el sobrepeso y la obesidad en adultos es un factor de
riesgo vinculado al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y
cáncer (Ortega y Castañeda, 2007: 146); además, la obesidad en poblaciones
con bajos ingresos conlleva problemas de salud más graves que en otros
grupos poblacionales de mayores recursos económicos.
La desnutrición no sólo afecta al sistema inmunológico, sino que
también interfiere con la función del músculo cardiaco, los pulmones, el
tracto gastrointestinal y cualquier otro conjunto de órganos vitales, por lo
que puede generar enfermedades crónicas (Fogel, R., 2009: 36). Por otra
parte, la obesidad derivada de dietas monótonas, altas en grasas y bajas en
antioxidantes y vitaminas, es más perjudicial que la derivada de dietas más
variadas (Ortega, M. y P. Castañeda, 2007: 154). Por lo tanto, la alternancia
de situaciones de inseguridad alimentaria temporal, debido a problemas de
desempleo y subempleo, con otros periodos, cuando los jornaleros migratorios
realizan un consumo excesivo de alimentos de bajo costo con altos contenidos
calóricos, ocasiona daños graves en su salud.

Revista Perspectivos Sociales I Social Perspectives Ju/ú,.Diciembre 2013/July-December 20131 YoL 15 No. 2

13

En el caso de los jornaleros migratorios, que parten de las áreas más
meridionales de México para buscar trabajo en zonas más septentrionales,
la problemática de la alimentación es más severa que en otros grupos
poblacionales porque presenta tres caracteristicas singulares. En primera
instancia, los migrantes deben enviar remesas a sus familias, destinando
sólo una pequeña cantidad de dinero a la compra de alimentos. En segunda,
la mayor parte son varones que viven solos, no tienen quien les cocine los
alimentos, tampoco tienen tiempo de cocinar y muchas veces no disponen de
un lugar donde hacerlo, por lo que se da un consumo excesivo de alimentos
procesados y refinados. Finalmente, el predominio del trabajo a destajo
hace que frecuentemente no tengan tiempo para comer de modo reposado;
muchas veces deben comer a prisa o se quedan sin comer para no perder la
oportunidad de obtener un salario más elevado.
Este artículo analiza las deficiencias nutricionales que padecen
los jornaleros migratorios asentados en la comarca citrícola de Tamaulipas.
En primer lugar se examina el proceso de asentamiento de jornaleros
migratorios en esta comarca; luego se analiza la paradoja de la conjugación
de un problema de desnutrición debido a la ingesta insuficiente de alimentos
y de la obesidad derivado del consumo excesivo de alimentos baratos de alta
densidad energética; finalmente se examina la estrategia de restricción del
consumo de alimentos, que utilizan de modo más acusado las mujeres y los
centroamericanos para ahorrar dinero.

Metodología
La realización de esta investigación está cimentada en un enfoque metodológico
cualitativo, que busca la comprensión de los fenómenos sociales desde las
experiencias y puntos de vista de los actores sociales. La técnica que se utilizó
para el acopio del material discursivo fue la entrevista en profundidad, que
persigue la manifestación de los intereses informativos, creencias y deseos
de los actores sociales (Ortí, A ., 1998: 213), e indaga en los diferentes valores
y significados atribuidos por los informantes a los fenómenos sociales. Cada
uno de los entrevistados fue visitado en dos ocasiones. En el encuentro
inicial, las entrevistas fueron conducidas con una guía que incluía bloques
temáticos relacionados con los factores que les llevaron a emigrar, la situación
sociolaboral en la zona de estudio, las condiciones de salud y nutrición de
los jornaleros migratorios, etcétera. La segunda entrevista se realizó después
de analizar el contenido de la anterior; se construyó una guía específica para
cada uno de los entrevistados con objeto de abundar en aquellos aspectos que
quedaron inconclusos durante la primera visita. La primera entrevista tuvo una
duración superior a una hora y la segunda, una duración menor; el contenido de
las entrevistas fue grabado y trascrito de forma literal. En total se transcribieron
unas 700 mil palabras. Por otra parte, las entrevistas se realizaron en el entorno

�14

/Defa:íendas nlilricionoles tk los jornaleros migrOIOrios osenJadosen la zona cilríco/a tk Tamaulipas

15

Revisw Perspectivas Sociales I Social Penp,ctives Ju/i()-Diciembre 2013/Ju/y-December 20/ 3 / Vol. 15 No. 2

de las viviendas donde residían los migrantes. Algunas se realizaron por las
tardes, cuando los jornaleros llegaban del trabajo; otras se hicieron durante los
días de asueto, cuando los migrantes no iban a los campos.

casadas, 20 por ciento, viudas y 60 por ciento, separadas. Tanto los varones
como las mujeres se encuentran solos en Tamaulipas y el promedio de hijos es
de 2.73 en los primeros y de 2.4 en las últimas (véase la tabla 1).

El procedimiento utilizado para seleccionar a los entrevistados fue
el muestreo estratificado intencional, que consiste en la división de un grupo
social en diferentes estratos, dentro de los cuales prevalecen características
diferenciadoras (lzcara, S., 2007: 25, 26). La selección de los participantes
se realizó a partir de las variables género y lugar de procedencia. Dentro de
cada segmento se seleccionó un grupo de personas de carácter homogéneo,
con objeto de desvelar las características diferenciales presentadas por
cada estrato. La estratificación de los(as) entrevistados(as) en segmentos
homogéneos agiliza el estudio de grupos que presentan características
definidas, facilita la comparación entre los estratos y evita los posibles sesgos
introducidos debido a la sobreponderación o subrepresentación de algún
estrato, y permite alcanzar con rapidez un nivel de saturación de información.

Tabla 1: Descripción de los/as entrevistados/as.

En total, fueron entrevistados 70 jornaleros migratorios asentados
en los municipios de Güémez, Padilla, Hidalgo y Llera. Las entrevistas
fueron realizadas entre los meses de abril y noviembre de 2011. Cincuenta
de los entrevistados procedían de otros estados mexicanos: Veracruz, San
Luis Potosí, Nuevo León, Oaxaca y Chiapas; la mitad eran varones y la otra
mitad, mujeres. Por otra parte, 20 procedían de Centroamérica: Guatemala,
Honduras, El Salvador y Nicaragua; 75 por ciento lo constituían varones y 25
por ciento, mujeres.

Fuente: Elaboración propia.

Casados/as
Solteros/as
Separados/as
Viudo/a
Abandonada
Cónyuge desaparecido

Está solo/a en Tamaulipas
Vive con su familia Tamps.

Los jornaleros migratorios mexicanos entrevistados presentan una
edad media de 34.4 años de edad; 84 por ciento lo componían casados, 12
por ciento, solteros, 4 por ciento, separados, y únicamente 16 por ciento vive
con su familia en Tamaulipas. En el caso de las mujeres, la edad media es de
31.1 años de edad; 28 por ciento lo constituían casadas, otro 28 por ciento,
abandonadas por sus esposos, 16 por ciento, madres solteras, 16 por ciento,
separadas y 4 por ciento, aquellas que tienen a su cónyuge desaparecido. La
carga familiar de las mujeres, con un promedio de 2.92 hijos, es superior a
la de los hombres, que presentan un promedio de 2.12 hijos. En el caso de
los migrantes centroamericanos, los varones tienen una edad media de 31.8
años; 60 por ciento se conformaba de casados y 40 por ciento, de solteros; las
mujeres tienen una edad media de 30.4 años; 20 por ciento lo conformaban

3
1

12
4

o
o
o
21
4

Promedio de hijos
Edad media

n

La recopilación de información se extendió hasta haber saturado todo
el campo de testimonios en torno al problema de la deficiente nutrición de los
jornaleros migratorios. Se alcanzó este punto de saturación cuando se constató
que el incremento del número de entrevistados a través de la incorporación de
más casos no añadía elementos nuevos para el análisis.

Mi01"Slntes mexicanos
Varones
Mujeres
Núm.
%
Núm.
%
21
84
7
28

o
o

o

4
4
2
7
1

16
16
8
28
4

o
o
o
o

o
o
o
o

84
16

18
7

72

15

100

28

2.12
34.4
25

Mi=tes centroamericanos
Varones
Mujeres
%
Núm.
%
9
1
20
60
6
40
o
o

Núm.

o

2.92
31.1
100

25

o

r

15

20

o
o

o
o

5

100

o

o

2.73
31.8
100

60

3

2.40
30.4
100

5

100

Los jornaleros migratorios asentados en la comarca citrícola
de Tamaulipas
La comarca citrícola del estado de Tamaulipas, compuesta por los municipios
de Hidalgo, Padilla, Güémez, Llera y Ciudad Victoria, destaca por una fuerte
presencia de la población jornalera. La pizca de la naranja es la principal fuente
de empleo para los jornaleros agropecuarios de esta zona centro (lzcara, S.
y K. Andrade, 2006). Sin embargo, la suma de tres factores: la estacionalidad
del empleo agrario; el atractivo de empleos mejor remunerados en la industria
maquiladora; y la emigración de la población local a Estados Unidos (lzcara,
201 O); ha hecho que esta zona se haya tornado cada vez más dependiente del
empleo de trabajadores migratorios que provienen principalmente del norte de
Veracruz, pero también de San Luis Potosí y Chiapas (Andrade, K., 2010). En
total, más de 5 mil jornaleros migratorios laboran en esta zona.
El auge de los cítricos en Tamaulipas atrajo a partir de los años
setenta a un número creciente de jornaleros migratorios que llegaban a
trabajar durante la temporada de la pizca de la naranja, principalmente de
marzo a junio. A finales del siglo XX el número de jornaleros migratorios igualó
a los locales, y en la actualidad la mayor parte de los jornaleros empleados en
la pizca de cítricos son migrantes. La expansión del limón durante la última
década, cuya estacionalidad es diferente a la de la naranja, proporcionó una
fuente de empleo continuo para aquellos migrantes que decidieron asentarse
en esta zona y no retomar a sus comunidades. En un principio, la mayor parte
de los jornaleros migratorios procedía de Veracruz; a partir de los años noventa

�16

/Deficiencias mdriciona/es de los jomoleros migraJoric, a.,entodos en la znna cilría,/a de Tama,Jipa,

Revista PenpectiWJs Socil1/es I Social P=pectives Ju/it&gt;-Diciembre 2013/July-December 2013 I Vol. 15 No. 2

17

también comenzaron a llegar migrantes desde San Luis Potosí, y en la última
década, con objeto de reducir los costes de producción, los empleadores
comenzaron a reclutar jornaleros chiapanecos. Durante la última década
también ha crecido el número de mujeres que se han asentado en esta zona;
algunas llegan acompañando a sus maridos, pero la mayor parte lo hacen
solas: son madres solteras, abandonadas o viudas que llegan en busca de
empleos como pízcadoras, contadoras2 o empacadoras para dar algo de
comer a sus hijos.

en terrenos municipales situados en las márgenes de los ríos, mientras que
otros rentan; pero ninguno es propietario del lugar donde reside. Aquellos
que regresan a sus comunidades cuando acaba la temporada de la pizca
de naranja tienen aún más dificultades para acceder a una vivienda digna:
muchos viven hacinados en cuartos que no cuentan con servicios básicos;
algunos se quedan a la intemperie porque no encuentran donde alojarse; y
aquellos que fueron contratados en origen por un enganchador se alojan en
bodegas alejadas de los núcleos urbanos.

A partir de 201 O, la comarca citrícola de Tamaulipas se tomó una "zona
de refugio" para los migrantes centroamericanos que se desplazan a Estados
Unidos por la ruta del Golfo. Esta ruta constituye la principal vía de acceso de
los centroamericanos al país del norte después de que la implementación de
la Operación Guardián3 hiciese más dificil el tránsito por la rula del Pacífico, y
que el desmantelamiento que realizó el Ejército mexicano entre 2006 y 2008
de muchas casas de seguridad utilizadas por los contrabandistas de migrantes
en el interior del país mermase el tránsito por la ruta del centro. Hasta agosto
de 2010, muchos de los centroamericanos atravesaban Chiapas y Veracruz, y
frecuentemente hacían una parada en los municipios tamaulipecos de Soto la
Marina y San Fernando para trabajar en la pesca de camarón o el cultivo del
sorgo, y así reunir algo de dinero para continuar su camino hasta Reynosa o
Matamoros (lzcara, S., 2012: 8). Después de la masacre de 72 migrantes en
San Fernando en agosto de 2010, esta ruta, que partía de Tampico, se desvió
hasta Monterrey para luego llegar a la frontera. Dentro de la nueva ruta, la
comarca del presente estudio, a medio camino entre Tampico y Monterrey,
constituye un lugar estratégico donde los migrantes esperan, descansan y
trabajan en las huertas para reunir unos ahorros que les permitan continuar
su viaje. En esta zona, el número de jornaleros migratorios sobrepasa a los
locales y hay trabajo durante todo el año, lo que permite a los centroamericanos
mimetizarse en una sociedad que no hace preguntas, no mira de frente a los
forasteros y está acostumbrada a ver cómo sus calles se llenan de migrantes
empobrecidos que proceden de diferentes regiones del país.

Los jornaleros migratorios asentados en la comarca citrícola de
Tamaulipas encuentran trabajo todo el año debido a la diferente estacionalidad
de las pizcas de la naranja -que se desarrolla principalmente durante la
primavera- y el limón -que se desarrolla principalmente durante el otoño-.
Cuando las oportunidades laborales menguan, algunos se desplazan
temporalmente a locaciones cercanas en busca de empleos, mientras otros
se quedan en la zona realizando actividades agrarias como el chapaleo o la
aplicación de agroquímicos en las huertas.

Algunos de los jornaleros que se han asentado en la zona citrícola
de Tamaulipas habitan en viviendas carentes de servicios que han construido
2

Generalmente el trabajo que realizan las mujeres en las cuadrillas de pizcadores es contar los
colotes que carga cada joma/ero en el camión.
3
A partir de los años noventa, la vigilancia de la frontera entre México y Estados Unidos se reforzó
con más patrulleros, con la construcción de más muros y bardas a lo largo de la misma, y con la
adquisición de tecnología militar para detectar y detener el flujo de migrantes-detectores magnéticos
de pisadas, sensores infrarrojos de cuerpos, sistemas de fotoidentificación, etcéte,-, al mismo
tiempo que se endurecieron las penas contra los contrabandistas de indocumentados Asimismo se
tomó la decisión de concentrar la vigilancia en los cuatro segmentos de la frontera má; poblados de
mayor movimiento de migrantes: en 1993 se desarrolla en B Paso la Operación Mantengan la Línea;
un año más tarde surge en San Diego la Operación Guardián; el año siguiente nace en Arizona fa
Operación Salvaguarda, y dos años después, en 1997, se inicia en Texas la Operación Río Grande.

y

La ingesta insuficiente de alimentos y el consumo de
alimentos baratos de alta densidad energética
La ingesta insuficiente de alimentos acarrea graves problemas de salud.
Cuando el cuerpo consume más energía de la disponible para trabajar, aquél
se abastece de la masa corporal; pero trabajar así durante mucho tiempo es
peligroso porque la necesidad de energía que tiene el cuerpo puede consumir
masa de órganos vitales, que podrían quedar dañados (Fogel, R., 2009:
35; Hemández, R., 2009: 98). En las entrevistas aparecen referencias a la
asociación entre una alimentación insuficiente y problemas de salud: mareos
y dolores de cabeza. Una jornalera originaria de Chicoasén, Chiapas, de 29
años, decía "cuando no comes bien te sientes mal, te duele la cabeza". Un
jornalero procedente de Álamo, Veracruz, de 35 años, achacaba los accidentes
laborales que había sufrido -caídas de las escaleras utilizadas para alcanzar
la fruta de los árboles- a haber trabajado todo el día sin ingerir ningún alimento,
porque como señalaba él: "cuando no me alimento bien me mareo y miro todo
borroso". Este tipo de situaciones se producen cuando la cantidad de energía
ingerida es inferior a la necesaria para el mantenimiento físico básico -la
requerida para mantener en buen funcionamiento el corazón y otros órganos
vitales, y conservar la higiene vital- y la empleada en actividades laborales.
En un estudio piloto realizado en Sonora sobre el problema de desnutrición
de los jornaleros migratorios, se encontró un déficit de consumo de energía
de 600 a 900 calorías por día en hombres, y de 400 a 700 calorías por día en
mujeres (Secretaría de Desarrollo Social, 2001 : 48). Las siguientes citas hacen
referencia a la alimentación insuficiente que padecen los jornaleros migratorios.

�18

/Deficiencias m,tridono/es de los jornaleros migraJorios asenJados en la rona citrú:ola de Tamau/ipas

No puedo decir que estoy bien alimentada porque no te alcanza para
comer de fodo. (Joma/era originaria de Veracruz, 33 años, madre de
siete hijos)
Cuando hay mucho trabajo no hay chance ni de comer, y es cuando
me malpaso. (Joma/era originaria de Veracruz, 40 años, separada y
madre de 3 hijos)
Cuando no ando trabajando a veces no tenemos para comprar.
(Joma/era originaria de San Luis Potosí, 19 años, soltera y sin hijos)
Paso hambre cuando no hay trabajo, porque hay días que no se
puede trabajar, y si no vamos a trabajar no tenemos dinero para
comprar qué comer.
(Joma/era originaria de Chiapas, 40 años, viuda y con cuatro hijos)
No he estado comiendo bien, a veces porque no hay, a veces porque
no me gustan las cosas (... ) Estoy mal alimentada, te digo que a
veces no hay que comer aquí, si trabajamos tenemos dinero y si no
trabajamos no hay dinero.
(Joma/era originaria de Guatemala, 30 años, casada y con tres hijas)
Los problemas del hambre y de la ingesta insuficiente de alimentos
a los que se refieren los entrevistados, sobre todo las mujeres, contrasta con
los problemas de obesidad que padecen algunos jornaleros, principalmente
las mujeres. La desnutrición y la obesidad son dos conceptos opuestos.
La primera surge cuando la energía ingerida es insuficiente para mantener
el funcionamiento físico básico, mientras que la última se produce cuando
la ingesta de alimentos excede el consumo de energía, que el cuerpo
acumula como energía sobrante. Lo paradójico es que los grupos sociales
más desfavorecidos son quienes presentan los problemas más graves de
desnutrición y obesidad, que lejos de obedecer a causas independientes,
aparecen provocados por los mismos factores. William H. Dietz (1995) fue
quien primero constató la relación paradójica entre la falta de acceso a los
alimentos y obesidad, que explicó como un proceso adaptativo a la escasez
de alimentos a través de un consumo excesivo de alimentos baratos de alta
densidad energética
La paradoja hambre-obesidad, que señala que los hogares que
padecen niveles más altos de pobreza presentan tasas más elevadas de
obesidad, ha sido corroborada por numerosos estudios (Bayard A., y N.
Cotugna, 2011 ). La obesidad sigue un gradiente socioeconómico que presenta
una mayor prevalencia en aquellas personas con recursos económicos
limitados y en los grupos sociales pertenecientes a minorías raciales (Casey,

Revista Perspet,livas Sociales/ Social Perspet,tives Julit&gt;-Diciembr, 20/ 3/July-December 2013 I flo/. 15 Na. 2

19

P. et al, 2006: 1407). Marilyn S. Townsend et al (2001 : 1740), en una muestra
representativa de los hogares de Estados Unidos, encontraron una asociación
entre la inseguridad alimentaria4 y el sobrepeso en mujeres; si bien aquellos
hogares que no disponían de modo regular de alimentos suficientes eran los
que presentaban niveles más bajos de obesidad. Esto significa que existe una
asociación de la pobreza tanto con el hambre y la desnutrición como con la
obesidad. Patrick H. Casey et al (2006: 1410), en una muestra representativa
de los niños estadounidenses de tres a 17 años, encontraron una asociación
entre inseguridad alimentaria y el riesgo de sobrepeso. Asimismo, Luis Ortiz
Hernández et al (2007: 38), en un estudio de escolares en la Ciudad de México,
descubrieron una asociación entre inseguridad alimentaria y sobrepeso;
además encontraron que a medida que la inseguridad alimentaria era más
severa la asociación con la obesidad era mayor, y la relación era más clara en
varones que en mujeres.
Para Marilyn S. Townsend et al (2001 : 1743) esta paradoja aparece
explicada por un ciclo en el que se turnan la disposición abundante de alimentos
con la restricción involuntaria de los mismos, de modo que la sucesión de
etapas episódicas de carestía y abundancia de comida conduce al sobrepeso.
En contraste con las personas con mayores recursos, que restringen su dieta
de modo voluntario, aquellas que las ven restringidas de manera involuntaria
tienden a ganar más peso, porque cuando disponen de alimentos comen en
demasía.
Los jornaleros migratorios asentados en la comarca citrícola de
Tamaulipas padecen de modo continuo una situación de carestía de alimentos.
Expresiones como: "siempre como lo mismo porque no hay para más" jornalera originaria de Honduras, 35 años, separada y con dos hijas-; "sí se
pasa hambre, también hay días que se malpasa uno por falta de dinero" jornalero originario de Chiapas, 31 años, casado y con cuatro hijos-; "había
ocasiones que no teníamos para comer, porque no había trabajo" -jornalero
originario de Veracruz, 22 años, casado y con un hijo-; "hambre no me falta,
pero a veces comida sí, y dinero también, porque sin dinero no hay comida
ni nada para comprar" - jornalera originaria de San Luis Potosí, 30 años,
abandonada por su marido, con dos hijos- o "siempre pasamos hambre y
siempre andamos con la tripa pegada ya que no comemos bien" - jornalero
originario de San Luis Potosí, 45 años, casado y con dos hijos-, reflejan el
problema de la falta crónica de alimentos. Cuando no tienen trabajo apenas
comen, y en muy pocas ocasiones tienen alimentos de sobra; por lo tanto,
cuando tienen trabajo y no les falta la comida, comen hasta no poder más. Un
jornalero originario de San Luis Potosí, de 23 años, afirmaba: "cuando no hay,
pues te tienes que aguantar sin comer, así que cuando hay, pues como harto".
La idea de comer hasta hartarse o "atascarse" cuando tienen dinero aparece
'Carencia ocasional de a limentos suficientes o de aquellos alimentos que se desean.

�20

/Defickncias nuJTiáona/es de los jomoleros migraJorios asenlados en lo zona cirrúx,/o de Tamoulipos

en expresiones como: "cuando tenemos chance de comer sí nos atascamos
de comida" -jornalero originario de San Luis Potosí, 45 años, casado y con
dos hijos-o "cada que se puede me atasco de comida, ya que cuando no hay,
pues cómo le hace uno" -jornalero originario de Veracruz, 43 años, casado
y sin hijos-. El discurso de los entrevistados refleja una intermitencia entre
periodos cuando escasean los alimentos y padecen hambre y otros momentos,
cuando comen en demasía porque tienen dinero para comprar comida en
abundancia.

Revista Penpectivas Sociales I Social Perspectives JulierDiciembre 2013/July-Deeémber 10/3 1 Yo/. J5 No. 2

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quedan ganas de hacer de comer, y pues, ahí es cuando uno pasa hambre"
-jornalero originario de Veracruz, 22 años, casado y con un hijo- o "cuando
llego a la casa sólo quiero descansar, y pues, sólo me compro una pieza de
pan y una coca y ya es todo; de lo mismo cansado me quedo dormida y hasta
otro día" -jornalera originaria de Veracruz, 35 años, separada de su marido,
con cuatro hijos-. Por lo tanto, únicamente cuando no trabajan, los domingos,
pueden comer a gusto.

(Joma/ero originario de Chiapas, 31 años, casado y con cuatro hijos)

El domingo que descansamos, ese día comemos bien y las tres comidas
del día pues es el único día que tenemos para alimentamos bien, para
reponer pilas y volver a trabajar el lunes.
(Joma/era originaria de Veracruz, 38 años, casada y con dos hijos)

Cuando se puede, sí se come bien, cuando no, pues no se come porque
no hay.
(Joma/era originaria de Chiapas, 27 años, abandonada por su marido,
con tres hijos)

No tenemos tiempo de hacer la comida porque nos la pasamos en el
trabajo, el único día que sí comemos bien es el domingo, porque ese día
descansamos aquí, en la casa.
(Joma/ero originario de Veracruz, 22 años, casado y con un hijo)

Para eso trabajo, para comer bien, ahorita que puedo, porque cuando ya
no pueda voy a querer comer.
(Joma/ero originario de San Luis Potosí, 36 años, casado y con cuatro
hijos)

Adam Drewnowski y S. E, Specter (2004: 7) ofrecen una explicación
diferente de la citada paradoja. La conexión entre las variables inseguridad
alimentaria y sobrepeso aparece mediada por el menor costo de los alimentos
de alta densidad energética con bajo contenido hidrico -la comida rápida,
los aperitivos y postres- que los alimentos con mayor contenido de agua
-frutas y vegetales frescos-. Por lo tanto, aquellas personas más pobres
tienden a consumir alimentos de alta densidad energética que proporcionan
mayores niveles de energía a un menor costo. Drewnowski y Specter
(2004: 14) relativizan el peso de los factores medioambientales y acentúan
la importancia de los factores económicos, de modo que la falta de recursos
económicos conduce a un consumo de alimentos baratos, con ricos contenidos
en azúcares y grasas, que provocan obesidad y sobrepeso. El estudio de Luis
Ortiz Hemández et al (2007: 40) confirma estos resultados al documentar que
los estratos bajos consumen menos alimentos de alta densidad nutrimental verduras, frutas y productos de origen animal con bajo contenido en grasa- y
más de alta densidad energética.

Cuando hay qué comer, se come bien, y cuando no hay, pues no se

come.

Cuando hay dinero, sí me compro mis cositas, pero cuando no hay, pues
sí se batalla para comer.
(Joma/ero originario de Veracruz, 36 años, separado y con dos hijos)

Por otra parte, los jornaleros migratorios señalan que durante los días
de labor siempre pasan hambre porque los empleadores, acuciados por la
necesidad de terminar las tareas lo antes posible, no les permiten comer en el
trabajo. Expresiones como: "el capataz no da permiso de comer a la hora que
nos de hambre" -jornalera originaria de Veracruz, 45 años, casada y con tres
hijos-; "el capataz no permite que dejemos el trabajo para comer" -jornalera
originaria de Veracruz, 37 años, abandonada por su marido, con tres hijos-;
"a veces sólo lo paseamos [el lonche] porque no hay tiempo de comer" jornalera originaria de Veracruz, 35 años, separada de su marido, con cuatro
hijos-; "a veces no como porque estoy trabajando y por no parar no corno"
-jornalero originario de San Luis Potosí, 15 años de edad, casado y con un
hijo- reflejan la dificultad que tienen los jornaleros para ingerir alimentos
durante la jornada laboral. Asimismo, cuando terminan el trabajo tampoco
tienen ganas de comer porque sus cuerpos están tan cansados y doloridos
por las extenuantes jornadas laborales que sólo quieren acostarse. Esto se
refleja en frases como: "cuando llegamos en la casa, imagínese, llegamos bien
cansados, lo que queremos es acostarnos y descansar, y pues, ya no nos

Los jornaleros migratorios empleados en Tamaulipas en la pizca de la
naranja hacen constantes referencias a la dificultad de acceder a alimentos de
alta densidad nutrimental debido a su elevado costo.

Lo que más comemos son frijoles o huevos, tortillas o café, té de hojas
de naranjo o canela, sopas, lo que haya, eso es lo que se come; no
podemos comer frutas y verduras porque son caras, ni tampoco carne.
(Joma/era originaria de Veracruz, 20 años, madre soltera y con una hija)

�22

/Deficiencias nutrici,ma/es de losjomaleros migratorios asenmdos en la ZIJflQ citrirola de Tamaulipa,

Cuando puedo comer bien compro carne, frutas y verduras, no siempre
lo hago, porque el dinero no alcanza para eso.
(Joma/era originaria de Tu/a, Tamaulipas, 35 años, abandonada por su
marido, con una hija)
A uno no le alcanza para leche todos los días, ni para yogurt, o nieve o
carne, eso son cosas que uno no come porque no le alcanza con lo que
se gana, y uno come lo que acompleta a comprar.
(Joma/era originaria de Veracruz, 40 años, viuda y con cinco hijos)

Para los migrantes, una buena alimentación consiste en comer hasta
hartarse, ya que la mayor parte del tiempo pasan hambre. Una jornalera
originaria de Chiapas, de 29 años, decía: "para mí comer bien es llenar la
panza, que no tengas hambre". Asimismo, una jornalera originaria de Chiapas,
de 23 años, decía que los momentos más felices de su niñez fueron aquellos
cuando tenía el estómago lleno: "a veces no había para comer; cuando nos iba
bien comíamos a llenar; eso sí daba harto gusto, llenar y comer a llenar". Para
evitar la sacudida del hambre, los entrevistados consumen principalmente
alimentos baratos de alta densidad energética.
A mi lo que me llena y siempre como son frijoles y tortillas, de ahí en
fueras lo que encuentre: sopas o salsa de chile, queso, chorizo, pero con
frijoles y tortillas para que aguante el estómago.
(Joma/era originaria de San Luis Potosí, 30 años, abandonada por su
marido, con dos hijos)
Lo que comemos aquí por lo regular (es] huevito con chile de monte o
huevito con jamón o huevito con chorizo, sopitas, lentejas, nopalitos y
eso sí, los frijoles nunca faltan, son los que te llenan más la panza y te
dan la fuerza de todo el día.
(Joma/ero originario de Veracruz, 36 años, separado y con dos hijos)
En ocasiones no comemos como debe ser, comemos poco y lo más
barato. Comemos tortillas, huevo, frijol, lo más económico.
(Joma/ero originario de Nicaragua, 23 años, casado y con dos hijos)
Cuando hay, comemos carne, y cuando no, pues lo más barato; pero la
cuestión es no estar con el estómago vacío.
(Joma/era originaria de San Luis Potosí, 24 años, abandonada por su
marido, con tres hijos)

La restricción del consumo de alimentos como estrategia
de ahorro
Diferentes estudios sobre los jornaleros en áreas receptoras de migrantes
han destacado la existencia de mayores niveles de sobrepeso en la población

Revisla Pmpectivas Sociales / Social Penpectiws Julit&gt;-Diciembre 2013/Juty.December 2013 / Vol. J5 No. 2

23

asentada que en los trabajadores migratorios. La falta de recursos económicos
y una disposición más escasa de alimentos conduce a mayores niveles de
desnutrición entre los jornaleros migratorios. Jesús Armando Haro Encinas
(2007: 94), en un estudio sobre los trabajadores empleados en el cultivo
de la vid en Pesqueira, Sonora, encontró que la población adulta asentada
presentaba mayores índices de sobrepeso y obesidad que los migrantes
temporales, debido a que los primeros tenían un mejor acceso a alimentos.
Asimismo, María Isabel Ortega Vélez y Pedro Alejandro Castañeda Pacheco
(2007: 150), en una investigación sobre la salud de los jornaleros en cuatro
regiones de Sonora -Costa de Hermosillo, Pesqueira, Costa de Caborca
y la región Guaymas-Empalme-, encontraron que las mujeres, niños y
adolescentes asentados presentaban mayores niveles de obesidad que los
migrantes. Estos datos confirman la hipótesis de Marilyn S. Townsend et al
(2001: 1740), quienes señalan que si bien la inseguridad alimentaria está
asociada con la obesidad, aquellas personas que no disponen de modo regular
de alimentos suficientes presentan niveles más bajos de sobrepeso.
Los jornaleros migratorios que llegan a Tamaulipas para trabajar en
la pizca de la naranja dejan sus lugares de origen para enviar dinero a sus
familias; sin embargo, sus salarios no son muy elevados, la actividad que
realizan es temporal y regularmente padecen problemas de subempleo y
desempleo. Por lo tanto, deben llevar una vida muy frugal para obtener un
nivel de ahorro suficiente. José A. Moreno Mena y Lya Margarita Niño (2007:
105), en un estudio sobre los jornaleros agrícolas en los valles de San Quintín
y Mexicali, Baja California, encontraron que las estrategias de ahorro de los
trabajadores indígenas influían en sus decisiones de alimentación, de modo
que la necesidad de enviar dinero a sus familias conducía a una reducción
del consumo de proteínas de origen animal y a un aumento del consumo de
comida "chatarra". La Secretaría de Desarrollo Social (2001: 49) también ha
documentado una restricción del consumo de alimentos debido a la necesidad
de la familia jornalera de ahorrar del salario familiar todo lo posible, y ha
detectado casos de desnutrición severa en niños y un déficit abultado de
consumo de energía en adultos.
Los jornaleros migratorios asentados en Tamaulipas tienen que
ahorrar una parte de sus salarios para mantener a sus familias. La situación
es más grave en el caso de los trabajadores que dejaron a sus familias en los
lugares de origen porque tienen una mayor motivación para ahorrar. Aquéllos
decidieron quedarse en Tamaulipas con la expectativa de generar un volumen
más elevado de ahorros que si regresaban al terruño, mas para lograr este
objetivo deben restringir las principales fuentes de gastos: el alojamiento
Y la alimentación. Al primero de estos gastos le hacen frente mediante el
hacinamiento en viviendas insalubres (Andrade, K., 201 O: 279), mientras que
combaten el segundo reduciendo el consumo de alimentos. Como decia un
jornalero originario de San Luis Potosí, de 37 años: "uno se tiene que amarrar

�24

/Defickncia, nutridona/es de los jonu:lkros migraiorw asemados en la zcna cúrict&gt;lo de Tamaulipas

el cinturón para así no gastar mucho en comida, ya que tenemos que mandar
dinero a nuestra familia que está en San Luis".
Uno de los principales propósitos de los migrantes que soportan
condiciones dificiles en la sociedad de acogida es enviar remesas a sus
comunidades de origen. Resulta llamativo el elevado monto de las remesas
enviadas por los jornaleros migratorios empleados en el sector citrícola
tamaulipeco. Más sorprendente es la elevada cantidad de dinero enviada por
las mujeres migrantes, que iguala a las remesas masculinas, ya que aquéllas
reciben salarios más bajos que los hombres y tienen más dificultades para
encontrar empleo. Los jornaleros migratorios mexicanos enviaban entre 1 mil
991 y 2 mil 604 pesos al mes, y las mujeres entre 1 mil 950 y 2 mil 609 pesos.
Esto significa que la mayor parte de lo que ganan los migrantes -en el caso de
las mujeres casi todo-, es enviada a sus familias. 5 En el caso de la población
de Centroamérica empleada en esta zona, el envío de remesas a sus países
es mucho menor; esto se debe a dos circunstancias: tienen más dificultades
para conseguir empleos y reciben salarios más bajos, y su propósito es llegar
hasta los Estados Unidos, por lo tanto, todo lo que pueden ahorrar lo guardan
para pagar los honorarios del "pollero" que los llevará hasta los Estados Unidos
(véase tabla 1).
Tabla 1: Remesas enviadas mensualmente por los jornaleros(as) migratorios(as)
asentados(as) en la comarca citrícola de Tamaulipas (pesos mexicanos).
~

1
2
3
4
5
6
7

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25
Media I

·-·-··

Remesas
2000/2400
1000/2000
1800/2400

1
2
3
4
5
6

o

2000/2600
1600/5000
4000
2000/3600
2000/3000

o

NS/NC
3600/4000
4000
800

3000/3200
3200/4000
1400/1800
1400/2000
400/500

o

4000/4800
2000/4000
2000
2400
3200/4000
199112604

7

8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
Media

Remesas
2000/4000
3000/4000
4000/4800
2800/4000
1200/2000
2000/3000
1500
3000

o

1600
1600/3000
2000
2000/3200
3000
2000/2600
3000/4000
800/1000
2000/4000
500
400/ 1200
4000

1
2
3
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6
7

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12
13
14
15

Remesas

o
o
o
o
o
o
o
o
o
o
o

-•w~•

Remesas

4
5

o
o
o
o
o

Media

o

1
2
3

1000/2000
1000
1000/2500

o

NS/NC
500/1000

NS/NC
NS/NC
1950/2609

Media

200/367

Fuente: Elaboración propia.
5

Los joma/eros migratorios generalmente ganan menos de 300 pesos en una jamada laboral y no
trabajan todos los días, y las mujeres ganan aún menos.

Revista Penpectívas Sociales I Social Penpec1t- Juli&lt;&gt;-Diciembr, 2013/Jul)'December 2013 1 Vol. 15 No. 2

25

Las mujeres y los centroamericanos son quienes se someten a una
mayor restricción del consumo de alimentos para ahorrar dinero, que las
primeras utilizan para alimentar a sus hijos y los últimos para poder continuar
su viaje hasta los Estados Unidos.
Las mujeres obtienen ingresos más reducidos que los varones debido
a su menor fortaleza física. Si trabajan pizcando naranja cargan colotes más
pequeños que los hombres, por lo que su salario es menor; cuando trabajan
como contadoras, únicamente reciben lo que les dan voluntariamente los
jornaleros de la cuadrilla. Ellas buscan incrementar estos ingresos tan parcos
realizando labores domésticas para sus compañeros de trabajo, lavándoles la
ropa y en ocasiones cocinando para ellos.
Los centroamericanos obtienen salarios más bajos que los jornaleros
mexicanos porque no tienen experiencia en la pizca de la naranja, por lo que
cargan menos colotes de naranja en una jornada laboral que los segundos.
Asimismo, su falta de experiencia hace que muchos enganchadores no les
den trabajo, padeciendo más que los mexicanos problemas de desempleo y
subempleo.

Las mujeres
El programa Progresa-Oportunidades comenzó a implementarse en 1997 para
remplazar las dotaciones en especie de alimentos y los subsidios de precios
con transferencias monetarias. Este programa, que en 2005 había llegado casi
a una cuarta parte de la población mexicana, elevó en más de 10 por ciento
el consumo per cápita de alimentos de los hogares más pobres. También
ha tenido un ligero efecto en la reducción de la prevalencia de la obesidad
e hipertensión (Levy, S. 2009: 99). Sin embargo, las mujeres que se ven
obligadas a dejar el terruño para mantener a sus hijos han sido excluidas del
programa. El programa Oportunidades condiciona la entrega de transferencias
monetarias a las conductas personales de los integrantes de los hogares
pobres con objeto de incrementar su capital humano (Levy, S. 2009: 151),
e involucra a las familias pobres para que sean partícipes en la superación
de su situación. Es por ello que las madres y los adolescentes deben asistir
a pláticas, las primeras sobre salud y nutrición, y los últimos sobre salud
reproductiva y drogadicción. Sin embargo, al ser las madres las receptoras
de las transferencias y al responsabilizarlas del manejo del programa, quedan
excluidos aquellos hogares más pobres donde la madre -soltera, viuda o
separada- debe emigrar para mantener a los hijos. Esto repercute de forma
negativa en la alimentación y salud de estos hogares.
Las mujeres migrantes deben realizar un mayor sacrificio que los
hombres, ya que sus ingresos son inferiores a los de los varones. Los hombres

�26

/Deficiencias n,,¡triciona/e, de los jornaleros migralorios a,e,,todos en la zona dtrico/a de Tamoulipas

tienen a sus esposas que cuidan de sus hijos y en muchos casos disfrutan
del apoyo del programa Oportunidades; pero las mujeres no tienen a nadie,
ellas son el único sustento de sus hijos, porque no se casaron, sus esposos
fallecieron o éstos las abandonaron. Es por ello que se ejercen mayores
demandas de remesas hacia las mujeres que hacia los hombres. Patricia Arias
(2009: 57) señala que como las mujeres dejan a sus hijos con las abuelas
están sometidas a mayores demandas económicas que los hombres; además,
éstos muchas veces eluden la responsabilidad económica hacia sus hijos. Las
siguientes expresiones hacen referencia al sacrificio que hacen las mujeres
migrantes solteras, viudas o separadas para enviar dinero a sus hijos, hasta el
punto de que muchas se quedan sin comer.
Por eso ando trabajando, para mandarles el dinero que gano; mando
dinero cada semana, aquí sólo dejo para la renta y para comer un poco.
(Jornalera originaria de Veracruz, 40 años, separada, con tres hijos)
Rentamos con otras personas; sólo tenemos lo indispensable para poder
vivir; pero bueno, hay que batallar para poder hacer algo de dinero, si
gastamos mucho pues qué nos queda para mandar para la casa.
(Jornalera originaria de Veracruz, 22 años, casada y con dos hijos)
Me dijeron que comiera bien, que comiera frutas y verduras, frijoles
negros, y también que tomara leche; pero aquí las cosas están muy
caras, uno no le alcanza para muchas cosas, aunque trabaje bien,
porque tiene uno que mandar dinero para su casa.
(Jornalera originaria de Veracruz, 40 años, viuda y con cinco hijos)
No como en la calle por no gastar, es bien caro aquí la comida y prefiero
ahorrar para guardar dinero.
(Jornalera originaria de Chiapas, 25 años, madre soltera y con dos hijos)
De primero no comía bien pensando en qué [alimentos] mis hijos
comerían, si les alcanzaba con lo que les mandaba; pero luego pensé:
tengo que cuidarme yo y comer bien.
(Jornalera originaria de San Luis Potosí, 33 años, separada de su
marido, con cinco hijos)
La situación de las mujeres migrantes que viven en Tamaulipas con
sus maridos no es mucho mejor, ya que en las familias jornaleras la mujer
permanece en ayunas hasta que el marido y los hijos han comido. Como decía
una jornalera originaria de San Luis Potosí, de 24 años: "a veces sólo comíamos
una vez al día por la cantidad de hermanos que éramos y no alcanzaba para
todos; pobre de mi mamá, que primero comía mi papá, luego nosotros, y si
quedaba comía ella, y si no, ni modo, se acostaba así". Únicamente cuando
sobra comida comen las mujeres; cuando la comida escasea sólo se llevan a
la boca lo que quedó pegado en la sartén.

Revista Perspectivas Sociales I &amp;,c;aJ Perspeaiws Julio-Diciembre 2013/July-December 20/3 I Vol I 5 No. 2

27

Primero les doy de comer a mi esposo, a mis hijos, después yo, si queda,
hay días que sí como muy bien porque hay suficiente, y otros días que
sólo me quedo limpiando el sartén porque comieron mis hijos.
(Joma/era originaria de San Luis Potosí, 40 años, casada y con cuatro
hijos)

Yo me quedo sin comer, ya que prefiero que coman primero mis hijos
y ya después si sobra, pues como, y si no, no más me como dos, tres
tortillas con chile, y es todo lo que como, ya que los chamacos tienen que
comer para que estén sanos y fuertes y que rindan en la escuela.
(Joma/era originaria de Veracruz, 34 años, casada y con tres hijos)
Cuando era niño no comía bien, a veces no había de donde agarrar para
comer, con lo poco que había comíamos mis hermanos y yo, y si sobraba
comían mis papás.
(Joma/ero originario de San Luis Potosí, 36 años, casado y con cuatro
hijos)

La frugalidad con la que viven las mujeres migrantes aparece
expresada de modo superlativo en el siguiente relato. Una jornalera de San
Luis Potosí, de 19 años, tenía una caja donde todos los días introducía algo
de dinero; pero si un día no trabajaba, no utilizaba estos ahorros. Ella prefería
pasar uno o varios días sin comer antes que gastar el dinero que con tanto
esfuerzo había ahorrado.
Tengo una cajita y voy ahorrando todos los días para cuando se llegue
a ocupar; ese dinero no lo saco, e incluso prefiero no comer y decir que
no tengo, para guardarlo. El dinero que entra ya no sale, porque si me lo
gasto no lo recupero.
Algunas mujeres dependen de la caridad para sobrevivir porque no
dedican casi nada del dinero que ganan a alimentarse. Una jornalera originaria
de Veracruz, de 33 años, cuyo marido desapareció en 2008 dejándola con la
responsabilidad de mantener a siete hijos menores de edad, ahorraba todo lo
que ganaba y comía lo poco que le daba su vecina.
Cuando llego de trabajar, mi vecina, la de aquí de al lado, me da de lo
que ha hecho de comer para que no gaste yo; ella es mi amiga y sabe de
las necesidades de los pobres.
Las mujeres sufren de forma más aguda que los hombres los
problemas de subempleo y desempleo; ellas trabajan en las mismas cuadrillas
que los hombres, pero sólo las permiten pizcar naranja si abunda el trabajo,
y cuando trabajan de contadoras ganan menos que sus compañeros. Como
consecuencia, cuando escasea el trabajo, ellas esperan a que sus compañeros
de cuadrilla les den algo de comer.

�28

/Defidencias nuJriciona/es de lo., jomokros mígrDlorios asentados en lo zona citrícolo de Tommdipa,

En varias.ocasiones [en tiempo de lluvia] nos hemos quedado sin nada
para comer porque no tenemos dinero, y no como; pues me aguanto, o
estoy a lo que me inviten los compañeros, cuando uno no tiene ellos te
invitan.
(Joma/era originaria de Veracruz, 35 años, separada de su marido, con
cuatro hijos)
Cuando no hay trabajo no me quedo sin comer; pero sí me malpaso
aquí, porque espero a que coman los compañeros para que me den un
taco; así es aquí, si uno no tiene que comer el otro le da.
(Joma/era originaria de San Luis Potosí, 30 años, abandonada por su
marido, con dos hijos)

Revisto Pmpectiwls Sccioles / Social Per,pectn,es Julio-Diciembre 20 I 3/Ju/y-December 2013 I Vol. 15 No. 2

29

Algunos centroamericanos, en su afán de no gastar nada del dinero
que ganan, han dejado de comprar comida y han pasado a alimentarse con
lo poco que les dan otros jornaleros. Ellos prefieren pasar hambre antes que
gastar algo del dinero que ahorraron, ya que desprenderse de este dinero
aleja sus expectativas de poder llegar a Estados Unidos. Expresiones como:
"aquí los compañeros me invitan a comer y así me ahorro un poco" -jornalero
originario de Honduras, 30 años, soltero- o "aquí los compañeros te ayudan
un poco, te dan un taco para la comida, no son capaces de dejarte sin comer
si ellos están comiendo enfrente de ti" -jornalero originario de Honduras, 36
años, casado y con dos hijos- reflejan la dependencia de muchos migrantes
centroamericanos de la caridad que les ofrecen algunos compañeros de
trabajo para poder sobrevivir y no perecer por el hambre.

Los centroamericanos

Conclusión

Los jornaleros centroamericanos, quienes tienen menos oportunidades
laborales que aquellos que proceden de otras entidades de la república y
están más apremiados por la urgencia de ahorrar dinero para continuar su
camino hasta los Estados Unidos, padecen un problema severo de seguridad
alimentaria. Los migrantes centroamericanos ganan poco más de 100 pesos
diarios, porque no son capaces de cortar tanta naranja como los mexicanos. Sin
embargo, no pueden gastar todo lo que ganan: deben ahorrar algo de dinero
para continuar su camino hacia el norte. Ellos no quieren estar en México;
desean llegar a los Estados Unidos, donde reside la familia de muchos de
ellos. Pero para ir al pais del norte deben pagar una elevada tarifa al "pollero"
que les ayude a cruzar la frontera. De allí que reduzcan al mínimo sus gastos
en alimentación y ahorren la mayor parte del dinero que ganan; de esta forma
conservan la esperanza de poder llegar a su destino.

La dieta de los jornaleros migratorios asentados en la comarca citrícola de
Tamaulipas se caracteriza por la alternancia de situaciones de inseguridad
alimentaria temporal con otros periodos cuando realizan un consumo excesivo
de alimentos de bajo costo con altos contenidos calóricos.

Aquí, si como, pero no muy bien, porque vivimos apenas por la situación
de que estamos guardando dinero para irnos en una oportunidad que
hay, por eso nos limitamos en cuanto a gastos.
(Joma/ero originario de Honduras, 35 años, casado y con tres hijos)
De comer bien, asi como se oye, bien, no lo hago, porque a veces se
trabaja bien, a veces se trabaja mal, porque no hay ese día, y es cuando
no hay dinero, y si tengo dinero pues compro poco y guardo para ahorrar
un poco.
(Joma/ero originario de Honduras, 36 años, casado y con dos hijos)
A veces no hay para comer y así que hay que aguantar, no hay más que
aguantar; también, si estamos ahorrando un poco no debemos gastarlo

porque lo vamos a necesitar.
(Joma/era originaria de El Salvador, 35 años, viuda y con dos hijos)

Los jornaleros hacen referencia a una situación crónica de ingesta
insuficiente de alimentos que ocasiona daños perceptibles en su salud, como
mareos y jaquecas, que en ocasiones conducen a accidentes laborales.
Sus ingresos son tan bajos e inestables, que se ven obligados a restringir
el consumo de alimentos para poder enviar dinero a sus familias. Cuando
escasea el trabajo apenas comen; por el contrario, cuando se incrementan sus
oportunidades laborales y tienen más dinero, ingieren alimentos en exceso.
Los entrevistados definen una buena alimentación como comer hasta hartarse.
Es por ello que este grupo social que padece problemas graves de desnutrición
también presenta casos de obesidad.
El acceso a los alimentos aparece segmentado por las variables
género y lugar de procedencia: los hombres se alimentan mejor que las mujeres,
y aquellos que proceden de México ingieren una mayor cantidad de alimentos
que los que proceden de Centroamérica. La cuantía de los salarios recibidos y
el apremio por ahorrar una parte importante de sus salarios determinan cuánto
dinero pueden dedicar los migrantes a la alimentación.
En el caso de las mujeres, éstas presentan mayores deficiencias
nutricionales que los hombres porque reciben salarios más bajos que
aquéllos y sus familias les exigen mayores demandas de remesas que a los
hombres. La única forma como pueden afrontar esta situación es reduciendo
la ingesta de alimentos y consumiendo únicamente alimentos baratos de alta
densidad energética. Algunas mujeres, cuando menguan sus oportunidades

�30

/Deficien&lt;ios rrutricwnales de losjoma/eros migroJorios asentados en la wna citriccla de Tommdipas

económicas, destinan la totalidad de sus salarios al ahorro y pasan a depender
de la caridad de sus compañeros de trabajo. Además, las mujeres migrantes
están automáticamente excluidas del programa Oportunidades debido a que
el concepto de corresponsabilidad sobre el que se cimienta este programa
atañe únicamente a la mujer. Como consecuencia, las familias de los hombres
que emigran son incluidas en Oportunidades, mientras que las de las mujeres
migrantes son excluidas.
En el caso de los migrantes centroamericanos, sus salarios son
más bajos porque tienen menos experiencia en la pizca de la naranja que los
trabajadores mexicanos; además, encuentran más dificultades para encontrar
empleo. En contraste, se encuentran más apremiados por la necesidad de
ahorrar dinero que los jornaleros mexicanos porque su propósito es llegar
hasta los Estados Unidos lo antes posible. Esto hace que destinen muy poco
dinero a su alimentación y que en ocasiones dependan de la solidaridad del
grupo para sobrevivir.
En conclusión, los varones mexicanos que emigran a la zona citrícola
de Tamaulipas envían una parte importante del salario que ganan a sus familias,
pero su necesidad de ahorrar dinero no es tan apremiante como la de las
mujeres y los centroamericanos, por ello pueden dedicar una mayor cantidad
de dinero a la compra de alimentos y al ocio. En contraparte, las mujeres y los
migrantes en tránsito de Centroamérica no dedican ninguna porción de lo que
ganan al ocio y reducen al mínimo sus gastos en la compra de alimentos.

Revi.sra Pmpectivas Sociales / Social Penpectives Julio-Diciembre 2013/Ju/y-December 20/31 Vol. 15 No. l

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/Deficiencias nutricwnolestk lo, jorno/ero, migraJoric., asentados en lo zona cilríccla tk Tamau!ipa,

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Resumen
Este texto ofrece un primer análisis de la experiencia de los zacatecanos emigrados en
relación a sus derechos políticos, en especial la representación política y el sufragio. Se
busca contribuir a la investigación en el campo de la ciencia política, en la medida en
que se ponen en debate fas nociones de ciudadanía y residencia conferidas al territorio.
Los emigrados zacatecanos, sin duda, constituyen un importante estudio de caso para
nuestro cometido, dado su peso en número como pobladores habituales principalmente
de los Estados Unidos.

Abstract
This paper provides a first analysis of the experience of Zacatecan emigrants in relation
to their political rights, especially with respect to political representation and suffrage. We
seek to contribute to research in the field of political science, as the notions of citizenship
and residence conferred the territory are put to discussion. The Zacatecan emigrants
undoubtedly constitute an importan! case study for our task, given their weight in numbers
as regular habitants of the United States.

Palabras clave / Key words
Migrantes zacatecanos, sufragio transnacional, derechos políticos/Zacatecan migrants,
transnational suffrage, polilical rights

lntroduction
Population mobility is a phenomenon that forces us to rethink the definition of
citizenship confined to nation states; that is to say, because the condition of
citizenship is understood based on legal access to civil rights conferred by the
membership of a country.

• Leonel Alvarez Yañez, profesor investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas. email:
leoalva2000@uaz.edu.mx
.
.
**José Luis Hemández Suárez holds a doctora/e in Political Science from the Autonomous Unwersily
of Zacatecas where he is cummtly Senior Lecturer in the Department of Social Science. His research
centres on migraüon and pub/ic policy. He is a member of the Mexican Naüonal System of Researchers (SNI) and the Nationa/ Council for Science and Technology 's Network of Research on Poverly and
Urban Development (CONACY1). email: je/s_hs@yahoo.rom.mx
ISSN 1405-1133@ 2008 Universidad Autónoma de Nuevo León, Universily ofTennessee.

�34

/ Zacatecan Mígrants: the exercising oftheir political rights

The majority of migrants are then not able to exercise their política!
rights, either because they do not reside in their country or because in the
country of destination they do not hold the status of citizen. Regardles of the
fact that many countries include in their legislation the right of their nationals
to vote being outside their country, it is also true that there are much less
countries that allow foreigners to vote in the intemal elections, even when they
are residents. To exercise political rights means to take part in the process of
decision-making, or to take a stand on power and performance, moreover, it
means to have a mechanism of defense against that power. And in the case of
immigrants, there are usually no channels to defend themselves or to influence
decision-making. This limitation, of course, reduces the possibility to question
laws and the existing social institutions; and, on the other hand, it becomes a
topic of great challenge for social and political research.
Mexico has a large number of emigrants living mainly in the United
States. lndeed, migrants are not homogeneous, coupled with changes in the
migratory and mobility patterns. On this matter, Soyzal, sorne years ago, made
a critica! observation: "The guest worker experience attests to a shift in global
discourse and models of citizenship across two phases of immigration in the
twentieth century. The model of national citizenship, anchored in territorialized
notions of cultural belonging, was dominant during the period of massive
migration at the turn of the century, when immigrants were expected to be
molded into national citizens. The recent guest worker experience reflects a
time when national citizenship is losing ground to a more universal model of
membership, anchored in deterritorialized notions of person's rights" (Soysal,
1994:3).

ji

In this paper we give voice to Zacatecan emigrants, with the intention
to expand knowledge on their constitutional interests and possibilities to
exercise their rights abroad. First, we present data concerning their homeland
(Zacatecas), and then we show information obtained through interviews held
with a group of migrants, in order to gain specific details on their interest on
party-political issues in Mexico or at their current domicile. lt was also of our
concem to be aware of their opinion over representatives and city officials.
Finally, we confront the subjective opinions with the objectives electoral results.

Zacatecas, a case of study
Zacatecas is one of the Mexican states most characterized by its high rate
of emigration to the USA. lt is for this reason there exists a struggle for
Mexican emigrants to exercise their political rights from abroad, beginning
in 1929 (Martínez, 2003:104), though it was not until 2003 when the Political
Constitution of the state of Zacatecas was reformed, allowing citizens of
binational residency to vote and contend in local elections, which lead to the

Revista Penpectivas $,xiales I Socú,l Penpectives Juli&lt;&gt;-Diciembre 20/31.July-December 2013 I Vol I5 No. 2

35

reform of the state's electoral law. This law became known as 'Ley Migrante'
(the migrant act), despite it not permitting immigrant residents of Zacatecas to
vote within the state.
The approval of 'Ley Migrante' marks an important step towards
political rights for emigrants and its realization puts Zacatecas on the vanguard
of the matter. However, since its approval there have been no major advances,
marking a failure to move on democratization. lt is worth mentioning certain
facts and figures to convey the magnitude of this area of study. According to the
webpage of the electoral institute of the state of Zacatecas (IEEZ) the nominal
voters' register in 2010 showed 1,107,323 individuals, whilst the electoral roll
itself carne in at 1,112,407 citizens. The final register lists 164,846 more names
than the 201 O census suggested were 18 years old or over.
The exact number of Zacatecans living abroad is unknown. However,
according to information provided by the local executive commission to the
Federal Electoral lnstitute (IFE) in Zacatecas in the Verificación nacional
muestra/ 2011 by the federal voters' register we find that 6.3% of those changing
their address to one abroad went unreported amongst those registered to vote
on the 30th September 2011, which represented 73,477 citizens out of the
1,116,314 registered (table 33, p 73). Those registered as 03 were 108,877
of which 34.93% or 38,030 had moved to another country (table 110, p. 151)
whilst the number registered as moving abroad was 37,116 (table 101 , p.141).
Nevertheless, there are reasons to believe that these figures underestimate the
number of Zacatecans living outside of Mexico.
The National lnstitute of Statistics, Geography and lnformatics (INEGI)
counted 1,490,668 individuals living in Zacatecas in the 201 O Population
Census, of which 942, 4 77 or 63.2% were 18 or older, that is to say of an age at
which they could legally exercise their right to vote. The 2005 census counted
a total population of 1,367, 692 and estimated that a further 508,924 individuals
bom in Zacatecas were currently living in the USA, which represents 37.2% of
the state's residents (CONAPO, 2005:139).
In relation to the Mexican population living in the United States,
compared to those born and raised there and other immigrant minorities, we
see a huge disparity; a level of education which generally does not surpass high
school, low income (on average US$15,000 less per year less than natives and
other immigrants), a low proportion of the population with citizenship (20%),
greater poverty (around half of the poorest immigrants are Mexican), a greater
lack of or difficulty in accessing healthcare (53% lack medica! insurance),
a higher number of inhabitants per household (3.9 people, compared to an
average of 2.9 in the rest of the immigrant population and 2.5 among natives)
and greater heterogeneity among members of a household, with regard to
relationship, income and migratory status (CONAPO, 2005).

�36

I 'Z.acatecon Migrants: the exercising oftheir politicol rights

This information is important when investigating the level of interest
and the possibilities of Zacatecan immigrants in the United States being able
to participate in elections in their home state, even when, for them specifically,
we lack !he exact statistics regarding the problems mentioned in the previous
paragraph, which is to say that, !he reform deals with people who for !he most
part, given their poor quality of lite, would be more concerned with participating
in !he improvement of their situation in their country of residence, and with less
material possibilities of doing so in their country of origin, beyond any desire to
exercise their political rights, notably voting and standing in elections, and are
too complex or expensive for !he individual migran!.
According to information reported on the Bank of Mexico's web
page1, between 2003 and 2011 !he state of Zacatecas received US$5,244.6
million in remittances for families, an average of US$582. 7 million per year.
Through Programa 3x1 (The 3 for 1 Program), which funds work in migran!
communities through investment from migran! societies, local, state and federal
govemment, in the period from 2004 to 2009 created 1,993 projects at a cost
of 1,187,368,109 pesos {which includes 182 student grants), and spending
2
60.3% on improvements to high ways and streets, construction and repair of
churches, and community and social services.

"I

The organization of migrant clubs in !he USA and Mexico enhanced
their political standing, and due to the reform of electoral law in Zacatecas,
these clubs had the possibility to nominate candidates to the post of municipal
presiden!, trustees and at leas! two councilors to each level of legislature.
Allhough the new electoral law does no! give !he migrant clubs any privileges
in !he nomination of candidates, with whom they are affiliated, they are more
closely linked with representatives ofthe political parties in Zacatecas, who have
greater opportunities to compete for nomination in the aforementioned posts.
This essay will offer an analysis of the possible "widening" of political
rights available to citizens living abroad that we may be able to see from
the changed electoral law. Fieldwork was conducted via a telephone poll of
Zacatecas residents living in the USAand through in-depth interviews with three
binational representatives regarding their experience and feelings towards the
issue of voting as migrants3. The authors have presented the interviews based
' Banco de México, Remesas:
http:llwww.banxico.org.mx/SielntemetlconsultarDirectoriolnteme/Action.do?accion=consultarCuadro
&amp;ídCuadro=CE100&amp;sector=1&amp;/ocale=es Last viewed 12/07112.
2
Estimates come from the webpage of Programa 3x1 in Zacatecas State, Estadísticas: http://
programa3x1.zacatecas.gob.mxl?F=prog3x1&amp;_f=main&amp;t=4. Last viewed 1115112.
' The authors of lhis chapter personal/y inteNiews 3 migrant representatives in arder to gather
information and opinions. lt is worth mentioning that there have been 6 binational individua/s elected to
legistlature since the refonn of Bectoral act in Zacatecas in 2003. Those interviewed were Sebastián
Martfnez Carrillo and Luis Rigoberto Castañeda Espinoza, representatives in the UX Legislatura,
2007-2010, and Pablo Rodríguez Rodarle, who was a representative in LX Legislatura, 2010-2013.
Tñese interviews took place on 15/12/11, 1611/12 and 1412/12 respective/y, in the city of Zacatecas.

Revista Perspectivas Sodale., I Social Penpectives Julio-Diciembre 20/ 3/Juty.Decemher 20/ 31 Yo/. 15 No. 2

37

on a series of questions put to migrants selected as representatives of the
community, and their responses. A telephone survey of 344 people was also
conducted, with the intention of finding information from a subnational level,
within the context of investigation into transnational suffrage.

Survey of migrants abroad
This section will provide the information gathered from interviewees from
Zacatecas from all 14 municipalities ofthe state living in ten different US states,
of which 21 were men and 17 women, with an average of 8.8 years of education
and ali retaining Mexican citizenship and none ever having lived anywhere but
Mexico and the United States. Although five had obtained American citizenship,
only three had taken part in elections in the USA. Without exception, none had
voted in Mexican elections from the USA despite almost half having moved
there between 2000 and 2008, and only 15% having moved there before 1990.
Fiftynine porcent of !hose interviewed said that they 'sometimes'
followed curren! Mexican politics, predominantly through television, but also
via family and the radio, the second and third most common means of following
events. None claimed to follow political events through a migrant association,
which is supported by the fact that none belonged to any such group. The same
number of people who 'sometimes' followed Mexican politics also followed
American politics, through television coverage (70%), the radio (35%), through
family members (15%) or the internet (15%). lt is worth noting that the media
through which those interviewed followed events were not exclusive, as those
who followed both Mexican and American politics through radio, the interne! or
family also followed them through television.
A higher percentage claimed to feel more a part of the United States
than of Mexico (38% against 23%), although paradoxically 88% thought they
should have the right to vote in their country of origin whilst only 82% thought
they should be able to vote in elections in their country of residence. When
asked in which country they felt more integrated those who responded that they
felt more at home in the USA argued it was because 'I understand the law a little
more' or because 'I have more opportunities here', ar even 'because in Mexico
we're no! taken into consideration' or 'my country doesn't have anything to offer
me'.
'This was carried out in February and Apri/ 2011 with /he assistance of undergraduate students from
/he Law school of the Autonomous University of Zacatecas (UAZ) who had re/atives in the United
States. To gather this infonnation we on/y engaged with those who vo/unteered to take part. We
received replies from migrants original/y from 14 different municipalities. In doing this we managed.
to achieve a certain leve/ of random selection, but it is impossible to detennine the exact leve/ of
representa/ion and s/atistical error. 11 was no/ limited exclusive/y to the migran/ clubs because we a/so
sought to portray the opinion of /hose Zacatecans living in /he USA who were not part of a po/itica/
organisation. The questionnaire used was the same as that employed by the "Sufragio Transnacionar
Project headed by Dr. Gustavo Ernesto Emmerich, bu/ in arder to portray certain aspects specific to
Zacatecas, additional questions were included.

�38

/ 'ZacateCllll Migrants: the exercising oftheir political rights

In the first two responses their sense of integration is explained by
what they have found in the United States; in the two that follow what they have
not found in Mexico.
A significant pro-integration response towards Mexico was 'I believe no one
feels better than in the place where they are from'. Largely we found !he
responses of those who felt ambiguous towards their integration to be roughly
as follows.
"l'm integrated into my own country but l'm trying to be integrated to
this one as well."
"l'm not sure, as there's work here, but l'm always thinking about
going back."
"l'm trying to integrate myself here, but I still identify more as
Mexican."
"No, in fact every day I feel a greater distance between me and my
home, and the United States."
"I feel more integrated here [in the USA], principally because of the
employment opportunities and wages that l've eamed. But I still want
to be a part of or retum to my country and contribute economically to
Mexico, as I don't want to become any less integrated there. 1want to be
part of both communities equally."
"Th[the USA] is my country, Mexico is jusi a connection with my
family."

11

Seventynine percent of respondents did not know that in every local
election two migrant representatives can be elected or that migrants could
be chosen mayors, and among those interviewed there was a feeling of
disappointment with the local level of representation, ar in other words, they
felt unrepresented by the current representatives, despite 85% wanting to vote
from abroad in state and municipal elections.
In response to the question 'How would you feel if you were able to
vote from overseas?' the response that was repeated over again was 'taken
into consideration'.
On a similar theme we heard responses such as:
'satisfaction at being able to choose'
'Very important'
'good as I would feel that through the vote I would be helping my
family and my countrymen'
'lt would make me feel good because in lhis way l'd be able to choose
or punish the representative I didn't want, and il would also be a recognition
of my economic contributions to my country and its economic stability'

Revista Penpectivas Sociales/Social Penpecnves Julif&gt;-Diciembre 2013/July-December 20131 Vol. 15 No. 2

39

However, these responses are puzzling when those interviewed claim
that they would feel better if they were able to vote in local elections but do
not realize they're able to but those who are aware of the opportunity do not
bother to vote. We encountered far less responses that were pessimistic or
incredulous:
'in all honesty I don't believe that they would allow it and equally 1
don't think it would benefit me, but in fact wouldn't hurt me either'
'l'm indifferent, because even if I could vote nothing would change'
'11 doesn't make any difference as in any case I won't be able to miss
work jusi to vote in the elections of my home country'

In the last answer the migrant assumed it would be necessary to miss
work to vote, rather than sending a ballot card when they were not at work.
This is indicative of problems of regarding inforrnation surrounding the voting
process, or more specifically a lack of information.
Facing the possibility of the founding of a migrant party in Mexico,
we must consider that this would serve to increase the level of institutional
representation. Reactions to this proposal were equally discordant, alt~ough
there was a predominance of those who believed it would be useful m the
defense of their interests in the United States, rather than in Mexico. We
approached the question as 'what do you think of the formation of a party for
the representation of migrants in Mexico? And the responses were as follows:
'11 would help us more as illegal immigrants and would mean we were
considered more in everything'
'1 1 would be great as it would give us more support here'
'I don't believe in anything like lhat. There are a lot of groups like
that here, and despite good intentions they have not achieved much, and
furthermore t don't lhink that there could be or has been any interest in
helping us'
'11 would be great as lhey would support all of us migrants in the USA
and it could be a great benefit for everyone.'
'perhaps vía that we could have more influence here'
'In my opinion we're all migrants and we all need support in whalever
country we're in'

Those who thought the proposal of forming a party of migrants viable
expressed views such as;
'11 would be better because we could vote from afar and know who our legal
representatives were.'
'lt would be good because even we migrants would have a voice and a vote.'

�40

I 'Zacateca,, Migrants: the exercising of their po/itical rights

'11 would cullivate better participation'
'They'd have to take us into account as they always forget about us.'
'11 would be good to be able to parlicipate and be better integrated.'
'lt'd be good, to be able to participate or express my opinions about
decisions in my home country.'
'A good idea that would create a greater connection with Mexicans
abroad'
'lt would be excellent to have power in your municipality or state in
order to get responses to our demands'

Critics of the idea of a migrant party responded as follows;
'Generally no one who is part of the govemment is any use'
'I don't think it would change anything, it would only be supported by
certain groups. 1don'I think l'd feel represented by them.'
'I don't believe in the idea, 1wouldn't help me at ali.'
'Mexican politicians and lheir corruption and arrogance anger me so
much sometimes.'
'lt'II be a fruitless idea, as, to start with it would have to be that the
majority of migrants could move freely between countries and most of the
time it would have to happen outside of Mexico, and the party would lack
enough power to have any influence. lt jusi wouldn't work'.

Up until now we have included the most relevant responses from
the survey of Mexican migrants living in the USA, which have suggested that
political rights, even though they have been given the legal stamp of approval,
the exercise of them has been negligible. We will continue in the next section
to look at interviews with migrants who have been elected to the office of
representative.

t

Representation: More than just seats and city officials
A migrant candidate according to the Electoral Act of the State of Zacatecas
(200~) is defined as ' .. .one who seeks to occupy public office through popular
electron, who is of Zacatecan citizenship and binational residence', and
also defined by 'the assumption that the person in question simultaneously
po~se~s~s his own residence abroad and at the same time one in state territory,
maintainrng home, family and interests within the state1 (Article 5).
Their integration into state legislative will be ' .. . eighteen representatives
[elected] by relative majority vote, halfthrough the system of uninominal electoral
districts, and twelve through proportional representation, according to the
system of party lists elected in a single electoral process. Of this final group two
must be migrants or binational at the time of election' (Article 51 ).

Revista Persp,,:twm Sociales I Social Per,p,,:twes Juli&lt;&gt;-Diciembre 20/3/July-Dece.mber 2013 / Vol. 15 No. 2

41

Anticipating the two migrant seats in Zacatecas' local congress and
the possibility of having this type of representation in other municipalities
carne under partisan alternation in the state in the 1998 elections, when the
lnstitutional Revolutionary Party (PRI) lost the election of governor to the
Democratic Revolution Party's (PRO) candidate Ricardo Monreal Avila.
The electoral struggle in Zacatecas spilled over into the United states,
mostly concentrated in California, where the priorities and political activism
of migrant leaders was divided, manifesting in a split in migrant support,
with a group favoring the PRI candidate, and the rest favoring the opposition
candidate, from the PRO. Among those migrant leaders supporting the PRI
we found Rigoberto Castañeda, who would eventually become a binational
representative in the PRl's LIX Legislative from 2007 to 201 Oand director of the
State lnstitute of Migration in the current government (2010-2016). The other
side featured Francisco Javier Gonzalez, leader of the Zacatecan Civic Front
(Frente Cívico Zacatecano).
The migrant leaders' activism mostly took the form of organizing clubs,
founded in the 1980s, with the objective of speeding up remittances for social
and cultural uses in their home towns, which extended into the electoral sphere
as the clubs had such a significant presence on state territory. The prominence
of organized migrants tended to materialize in a rise in political representation.
Their organization (the clubs) proved to be the best way to communicate and
expand the platforms of those competing for public office, in addition to using
their organizational capacity to influence election results in Zacatecas, and at
the same time gaining wider recognition from local politicians as a result of the
strength of these migrant clubs.
Once Ricardo Monreal had won the election for Governor in 1998,
migrants continued to exert pressure on local politicians to reform the Electoral
Act of Zacatecas and gain a greater influence for migrants in local govemment.
Although there was resistance, that gave way to pressure from migrants
organizations, as many in Zacatecas state as in the United States. According
to Sebastián Martínez Carrillo, who was a binational representative in the LIX
legislative from 2007 to 201 O, the reform was headed by those migrants who
backed the PRI, the opposition party during the Monreal years. Rigoberto
Castañeda accepts that 'during the 1998 elections we were consolidated as a
PRI group' . That is to say, a group consolidated in their interest in participating
in local politics and in gaining representation.
In assigning representatives by proportional representation, migrant
and binational candidates were assigned by the two parties who gained the
largest percentages of the vote, except when a party won in the eighteen

�42

/ Zacatecan Migrants: 1he exercisíng oftheír política/ ríghls

uninominal districts by relative majority, in which case the first and second
rninority parties assigned the representatives, since no party can have more
than eighteen representatives.
Because rnigrant candidates are subordinate to the political parties,
according to the electoral process, they and their organizations are susceptible
to being caught up in party interests, rnaking the idea of migrant representation
questionable.
With respect to candidate selection, those representatives and exrepresentatives interviewed, Rigoberto Castañeda, Pablo Rodríguez Rodarte
y Sebastián Martínez, recognized that the process is one that is subject to the
state cornmittees of individual political parties.
lnterviewer: How was the selection of party list migran/ candidates
carried out?

Rigoberto Castañeda: The parties were the ones who looked at their
profiles and who were going to give their support. So those are the party
list candidates, they're party choices, not those of the migran! federations.·
The decision regarding who will represent the rnigrants can be made
by the national party, which is how Representative Pablo Rodríguez Rodarte
was selected, which, moreover outweighed his previous career at the National
Action Party (PAN), despite not being a rnernber of any migrant association,
unlike his rivals in the election.
lndeed, those who competed against Pablo Rodríguez Rodarte for
candidacy in the 201 O election included Maria Dolores González Sánchez,
a member of the Federation of Zacatecan clubs of Texas, who had been a
federal representative elected by proportional representation for PAN in the
Legislative LX who enjoyed a significant career within the party, including the
role of state representative in Texas. Another was J . Guadalupe Gómez who
had been presiden! of the Federation of Zacatecan Migrant Clubs of Southem
California from 2001 to 2003, though in interview Pablo Rodríguez said the
decision to favor hirn was made by PAN at a national level. Even without
being a rnernber of any migran! organization, he benefitted from a long party
career, to which he had belonged since the 1980s. He had worked on Manuel
Clouthier's presidential campaign in 1988, had been a federal representative
in 1997, a state political councilor and the reserve candidate in the binational
representative elections in 2004.
Sebastián Martínez's response to the question regarding candidate
selection, based on his own experience, was:

Revista Penpecrivas Sociales I Socio/ Pen¡,e,ctiw3 Julio-Diciembr, 10/3/July-December 1013 I Vol. I5 No 2

43

'There's a common perception that it's the curren! govemment who
assigns the candidate, but I think one has to look at the political career
of the migrants in question, it's not as simple as just saying 'l'm going to
assign you to the role because I say so.' Obviously it's understood by
our peers that we're organized, but there are also migrants who aren't
organized and also have rights.'
·
Faced with the questions why the reforrn only extended to a party
list system, and a fixed number of candidates and why the vote had not been
extended to abroad Rigoberto Castañeda responded: 'Well, how do you vote?
With a voter registration card. We don't have that tool there'. This answer
dernonstrates the complete ignorance of the possibilities of voting from abroad
that are acknowledged by the Mexican Political Constitution, among these the
postal vote.
Rigoberto Castañeda identified a lack of willingness on a local level to
allow overseas votes for Zacateca ns stating that, 'The willingness of the parties
to create any initiative along these lines simply hadn't existed.'
lnterviewer: Did the migrants support the two selections?
Castañeda: No, 1 don't think so. Now we have representation, there
are those who say that they should be taken away. 1 have to say no,
they have to give us another, that the 3 majority parties are represented.
[Regarding the possibility of voting from the USA] it hasn't been dealt with.
lt has been talked about but nothing has materialized. The representatives
of the state congress [haven't done anything). [lnterviewer: Who has to
instigate this?] Those Un the USA] at the grass roots level.
lnterviewer: Why hasn't the right to vote from abroad been exercised?
Castañeda: 'lt's a process, according to Sebastián Martínez, it has to be
fought for. Toe local political ciasses fear migrant participation. We live in
two countries so we have to think about the politics of both.'
To the same question Pablo Rodríguez, representative in the 2010-2013
LX Legislative responded, Tve been talking with the presidents of the migrant
club federations regarding Zacatecans being able to vote in local elections. But
they can't because they don't have registered voters identification."
Sebastián Martínez holds the same opinion of the possibility of the vote frorn
abroad:
'Before beginning to spend money on promoting the vote we must spend
it on registering voters and giving them their identification. lf it's been
spent on other things there, why aren't people registered? Of course,
they're afraid. One of my proposals was voting online.'

�44

/ 'Zacatecan Migrants: the exercising oftheir political rights

The aforementioned electoral law does not allow overseas voting
but rather only at the polling station in the corresponding section and district
of Zacatecas, demonstrating the eligibility of the voter and when the citizen
registered to vote. This makes the vote much more difficult, if not impossible,
for Zacatecan emigrants.
Pablo Rodríguez understood this is as:
'lf you leave the country, the country you relocate to is bound to be of

Revisto PenpectivasSociales /Social PenpectivesJuli&lt;&gt;-Diciembre 2013/July-December 20/3 I Yol /5 No. 2

45

world of problems that migrants face, previously in their country of origin and
later in the country to which they relocate.

Electoral procedureand results: the Migrants Representatives
In this section we will continue with in-depth interviews with elected
representatives. The authors do not intend to show in any concrete way the
extent of procedures and results of the integration of the migrant representatives
into the three Zacatecan legislatives that were revealed.

greater concem to you. What concems people is that they are given their
papers to work there. They don't care if the Govemor of Zacatecas, or a
candidate, visits them. Why should it? They're not going to come back.
lf you went undocumented and had spent twenty years lhere, what is
there to go back to? 11 is better lhat I bring my family. They want to get
citizenship and residency and work.'

Although he does add, 'however if a migrant candidate does win, in
this case, we know this migrant is going to continue to do public works in their
municipality.'
Rigoberto Castañeda's view is no different, although he explains how
and where those in question are coming from:
'The job they have there in order to survive and send their dollars to their
relalives is lheir primary concem. Afterwards, when you affiliale yourself
with a federalion of migrant clubs, it's a queslion of wanling to work for
your community. And after a while, well, there are political interests in
taking up positions. lt's not everyone, it's jusi sorne Zacatecans who are

t '

par! of lhe movement, they would like to take up a posilion of political
influence, but the vast majority are preoccupied by the situalion where
they are and with their families, their own projects.'

Adding to this, one must consider the lack of incentives for migrants to
vote in the Zacatecan electoral system, one which is required to function as a
means of improving the living conditions of the population. As we know it is not
its actual function, and it is difficult to achieve such a task under the conditions
of economic underdevelopment prevalent throughout the country.
The impression of those representatives interviewed is that Zacatecan
migrants in the United States place more importance on political affairs there
because that is where their jobs are and this is the most important thing to them,
while the projects driven by the representatives of the committees of the local
Zacatecan legislative, in reality have limited scope. As it can be seen political
representation from official seats seems to be very limited in the tace of the

We asked Rigoberto Castañeda, 'In order to move from being a
candidate to a representative what did you have to demonstrate besides having
properly in the United States and Zacatecas?'
He responded 'Nothing, 1had to show a copy of my American passport
or green card, and that was enough.'
Regarding the demonstration of binationality by the candidates,
carried out by the use of the Consular ldentification Card (Matrícula Consular,
also known as the MCA), identification that is granted by the Ministry of Foreign
Affairs through Mexican consulates in the United States and as the U.S.
passport or Green Card, which demonstrates citizenship in that country. The
person who aspires to occupy a position of representative, mayor, councilor or
trustee, must also have their voter card and be enrolled in the national electoral
roll.
Moreover, although the law does not establish any guidelines for
campaigning abroad, political parties and candidates in fact go to the United
States to campaign, primarily through meetings, parties and conferences with
members of migrant clubs, which are mostly found in California, Texas, lllinois
and Colorado.
According to the information provided by the IEEZ those acting as
candidates for the post of local binational representative were:

2004 Election
PARTIDO ACCIÓN NACIONAL
(NATIONAL ACTIONPARTY)

Candidate: Ma. Dolores González Sánchez
Altemate: Pablo Rodriguez Rodarte

COALICIÓN "ALIANZA PORZACATECAS"
Candidate: Román Cabra! Bañuelos
(COALffiON "ALLIANCE FOR ZACATECAS") Altemate: Luis Rigoberto Castañeda Espinoza

�46

/ Zacatecan Migrants: the exercising oftheir politica/ rights

PARTIDO DELA REVOLUCIÓN
DEMOCRÁTICA
(DEMOCRATlC REVOLUTION PARTY)
CONVERGENCIA PARTIDO POLITICO
NACIONAL
(NATIONAL POLITICAL CONVERGENCE
PARTY)

Candidate: Manuel de Jesús de la Cruz Ramírez
Altemate: Pascual Castrellón Reyes
Candidate: Hilario Flores Castafieda
Alternate: José Guadalupe Cabra] Bermúdez

2007 Election
PARTIDO ACCION NACIONAL
(NA TIONAL ACTfON P ARTY)
PARTIDO REYOLUCIONARJO
INSTITUCIONAL
flNSTITUTIONAL REVOLUTION PARTY\
COALICIÓN "ALIANZA POR ZACATECAS"
(COALITTON "ALLIANCE FOR ZACATECAS")
PARTIDO DEL TRABAJO
(LABOUR P ARTY)

Candidate: Jose Guadal11pe Rodriguez Campos
Altemate: Jesús Villalobos LónP7
Candidate: Lu.is Rigoberto Castalleda Espin07.a

/1.evista Penpectivas Socinla / Social Penp,x/M3 Julio-Diciembre 20/3/July-December 20/3 I Vol. 15 No. 2

actually being so, i.e. designating one of !he council as councilor simply to
attend to demands of that sector of the region and visit organizations in the
United States in order to be fully aware of !he problems of migrants originally
from the municipality.
The difficulties in carrying out a genuine representation of !he interests
of Zacatecan citizens living abroad is reinforced by the types of commissions
through which migran! legislators are integrated into legislative bodies, as
illustrated in the following table:
Binationa/ representatives by parly, commission and legistative.
Legislatíve

PARTIDO VERDE ECOLOGISTA DE MÉXICO
(THE GREEN ECOLOGIST PARTY OF
MEXICO)

Altemate: Ignacio de Lara González

PARTIDO NUEVA ALIANZA
(THE NEW ALLIANCE PARTY)

Candidate: Alejo Gutiérrez Sifuentes
Altemate: César Gustavo Espinoza Villegas

ALTERNATIVA SOClALDEMOCRATA Y
CAMPESINA
(THE SOCIAL DEMOCRAT AND
CAMPESINOS ALTERNATJVE)

Candidate: Albino Ramlrez Campos
Altemate: J. Abel Rodríguez Ramirez

Candidate: Pablo Rodriguez Rociarte
Altemate: Crispin Barajas Venegas

COALlTION "ALIANZA PRIMERO
ZACATECA$"
(COALITJON-" TifE ZACATECAS FIRST
ALLIANCE"l

Candidate: Felipe Cabral Soto

COALICIÓN "ZACATECAS NOS UNE"
(COALmON- "ZACATECAS UNITES US")

Candidate: Ma. Esthela Beltrán Oíaz
Altemate: Eliz.andra Enriquez Ídiguez

PARTIDO DEL TRABAJO
(LABOUR PARTY)

Candidate: J. Guadalupe Hemández Ríos
Altemate: Álvaro Jacobo Pérez

Party

Commission

PRO

Chairman of the Commitlee on Migration and lntemational
Agrcements, Sccretary ofUndeveloped and Unused Land

Ramirez
LVlll

2004--2007

LIX
2007-2010

201 O Election
PARTIOO ACCIÓN NACIONAL
(NATIONAL ACTJON PARTY)

Representative
Manuel de Jesús
de la Cruz

Candidate: Sebastián Manlnez Carrillo
Alternate: Verónica Adacrid Espinoza Medina
Candidate: Maurilio Mota Hemández
Altemate: Ricardo Oaxaca Barrera

LX

According to information provided by the IEEZ, binational candidates
were not registered to run for municipal presiden!, trustees or councilors in the
2004, 2007 or 2010 elections. However, in !he city of Fresnillo, in !he 20102013 tenn. there is a councilor who has dual citizenship, Armando Juarez
Gonzalez, who was elected through a system of relative majority.
Despite this, according to Representative Pablo Rodríguez, severa!
municipalities are implementing the role of 'migran! councilman' without them

Commissioo
Chairman ofthe Cbildren, Youth and Sports comm.ission, Secre1ary
ofthe Committee for Public Works and Uman Development,
Secreta,y ofthe Committee on Mígratioo and lntemarional
Agreemen"i;, the Secreta,y to the C'ommission for Labor and Social
Welfare, a men1ber of the Committee on lntemal Anangements and
Policy Coonlination
Chairman ofthe Board for Publisbing, Communicarion ~
Broadcasting, Secretary ~the Committee on Migration and
Intemational Agreements.
Chairman ofthe Committee on Migration and lntemational
Agn,ements, Sectetary of !he Committee on Healtb and Welfare,
Secretary ofthe Board for Publisbing, Communication and
Broadcastinl\.

Román Cabral
Bailuelos

PRJ

Sebastián
Martinez Carrillo

PRD

Luis Rigoberto
Castañeda
Espinoza

PRJ

Maria Esthela
Beltrán Díaz

PRD

Chaír ofthe Commíttee on Migration lssues, Secretaiy ofthe
Commission for Social Development and Public Par11cipahon,
Secretruy of the Commission on Human Rigbts, ~ ~
Undeveloped and Unused Land Commission

Pablo Rodrigue;¿
Rodarte

PAN

Cbainnan ofthe Committee on Health and Wclfurc, Secrewy oftbe
Commission on Producers and Industries, Secrewy ~~
Commillee on Mi&lt;&gt;ration.

2010-2013

Altemate: Rafael Hurtado Bueno

47

Source: Based on informa/ion obtainedfrom the website ofthe Chamberof Representatives
of Zacatecas: http://www.congresozac.gob.mx/

One might think that the very existence of !he Migran! Affairs
Committee would enable the binational representatives to properly represen!
migran! issues. However, in the opinion of !he authors, in order to advance a
binational agenda and the interests of migran! citizens, it is not enough to focus
on migran! clubs as they have been doing so far. lt is noteworthy that two of the
binational representatives interviewed who carne from US migran! federations,
faced serious problems in securing !he participation of !he organizations from
which they hailed. According to Rigoberto Castañeda: 'I carne from !he Southem
Califomian Federation, but I could never push through such a closed situation'.

�48

I Z&lt;Jcatecan Migrants: the exercising oftheir politicol rights

At the time of the interview Sebastián Martínez no longer belonged to
the organization to which he was affiliated before becoming a representative,
and had affiliated himselfto another, which he hoped to promote within the PRO.
Regarding the question, 'who did you feel you represented?' the
migrant representatives responded as follows:
Sebastián Martínez: 'You can't cover everything ... you shouldn't talk
about the real possibilities of representing someone until you've been in
that position.'
Rigoberto Castañeda: 'From the beginning I understood that the position
was with PRI, the party list nomination was with PRI.
lnterviewer: But you were a binational candidate.
Castañeda: But the position was with PRI, my position was to defend their
agreements, but I was very clear thal I had two responsibilities; the first
was to defend PRI position and the second, to give my attention to the
entirety of the Zacatecan migrant population, regardless of their political
affiliations. 1attended to those around Northem California, Chicago and
Texas.'

'I

Pablo Rodríguez's response is very similar, inclined towards first
defending the interests of the party who appointed him, PAN. They all feel
they represent migrants but recognize that in their day to day legislative work
they are caught up in partisan dynamics, which probably explains the migrant
organizations in the United States ' complaints, as mentioned above.

Final Considerations

l'

'1

In this paper, we have given a voice to the key players and alleged beneficiaries
of electoral reforms in the state of Zacatecas. Despite the acknowledged
advances, bureaucratic aspects of the process act as potential constraints on
the achievement of better democratic performance in the political institutions
and an increase in the political rights of migrants.
In what follows, we debate on the positions which stand out as the
most relevant, in promoting the following steps for the relations between popular
representatives and migrants as starting point for generating consensus and
change with respect to the constitution and the electoral act, which:
• Does not allowing voting from abroad or giving foreigners the vote, only the
vote of the citizens residing in the state of Zacatecas;
•

Does not allow to campaigning abroad, al least not officially;

Revúto Perspectivas Sociales I Social Penpe,:tives Julio-Diciembre 20/ 3/July-December 2013 I Yo/. 15 No. 2

49

Makes it a condition of vote casting to vote in the constituency which
corresponds to one's home address, almost automatically removing the
possibility of Zacatecans abroad voting, regardless of whether they have voter
cards or are on the electoral roll, as in order to be able to vote they have to
return to Zacatecas, and to this end the Act fails to offer any additional incentive,
making the act of voting something far too costly for these types of citizens.
In this way the realization of the right to vote is unequal, as it's more difficult
-almost impossible- for an expatriate than for a citizen who finds themselves in
Zacatecan territory.
• Has it that practica! advances in the election of migrant citizens remain
subordinate to party issues, and, at least in the case of representatives, with
the number of representatives remaining fixed at 2 per legislature.
• Equally, has it that the exclusivity of political parties in registering binational
candidates benefits, for the most part, citizens who are part of a migrant
organization, as the party policy incentivizes the appointment of someone
who is guaranteed a greater number of votes by their presence in such an
organization. In this way a binational citizen who does not belong to such an
organization has less chance of being appointed.
• Excludes those Zacateca ns who reside abroad and are neither in possession
of a voter's card nor on the electoral roll from the right to vote or run for office.
• States in Article 7 of the Electoral Law of the State of Zacatecas, which to
vote in elections is both a right and an obligation of the state's citizens, but this
is difficult to carry out in practice for the thousands of Zacatecans who find
themselves living abroad.
• Does not permit a binational Zacatecan to run for Governor. While in the
election of migrant representatives, councilors, trustees and mayors the length
of residence prior to election day, need only be 6 months, in compliance to
Article 116 of the Mexican Constitution, though for the post of Govemor it must
be at least five years prior to election day. This invites us to reflect on why an
executive position at that level is not open to competition from individuals with
dual citizenship or binational residence.
Until now, the 2003 reform of the Zacatecan constitution and the
Electoral Act, considered at the time as a means to gradually expand political
and electoral inclusion, remains stalled in the proverbial gate of the state, and
have failed to advance to any great extent.

�50

/ Zacatecan Migrants: the exen:ising oftheir political rights

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�Revista Perspectiva, Sociales I Social Penpeclives Juli&lt;&gt;-Diciembre 20/ 3/July-December 20/31 Yo/. 15 No. 2 Pág. 53-68

53

Segregación educativa de las generaciones de jóvenes
de origen mexicano en Estados Unidos
Alejandro Román Macedo*
Resumen
En los últimos años ha sido notable el aumento del número de mexicanos que migra
a Estados Unidos; asimismo, la cantidad de personas que decide establecerse en
dicho país se ha incrementado en las últimas décadas. Lo anterior implica, como parte
del proceso de adaptación a la nueva sociedad, la búsqueda de empleos, escuelas,
viviendas, aprendizaje del idioma, entre otros. Dentro de este conjunto de aspectos,
se ha observado que la población de origen mexicano presenta grandes rezagos
educativos en comparación con otros grupos de mígrantes y con los blancos no
hispanos. En el presente artículo se discuten y evidencian las diferencias educativas
entre las generaciones de jóvenes mexicanos y blancos no hispanos según su estrato
socioeconómico de pertenencia. Se plantea como principal reflexión que los bajos
niveles de ingreso de los jóvenes de origen mexicano limitan el acceso a la educación,
traduciéndose en una especie de círculo vicioso que no permite el ascenso en la escala
social de este grupo poblacional, lo cual se va transmitiendo generacionalmente.

Abstract
In recen! years the increase of Mexicans who migrate to the United States is notable; in
addition, the number of people who decide to settle in the country has also increased in
recen! decades. This implies, as part of the process of adaptation to the new society,
search for jobs, schools, housing, leaming the language, among others. Within this set
of issues, it was noted that the population of Mexican origin have great educational
backwardness compared with non-Hispanic whites and other groups of migrants. In this
article we discuss and demonstrate the educational differences between generations of
non-Hispanic white and Mexican Youth according to their socio-economic stratum. Our
main reflection is that low levels of income of young people of Mexican origin limited
access to education that translates into a kind of vicious circle that prevents the rise up
the socioeconomic strata of this population group, which will be transmitted to the next
generations.

Palabras clave/key words:
Educación, jóvenes, estratificación y exclusión/education, work, stratification and
exclusion.

• Profesor-investigador en el departamento de posgrado de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Correo electrónico: afroman@colmex.mx
ISSN 1405-1133 © 2008 Universidad Autónoma de Nuevo León, University of Tennessee.

�54

Segregación educativa de las generaciones de jóvenes de origen mexicano en Estados Unidos

Introducción
La migración de mexicanos hacia Estados Unidos tiene una larga tradición
histórica. Ésta se asocia principalmente a cambios económicos en México
y necesidades de mano de obra por parte del país del norte. Lo anterior ha
traído implicaciones en ambos países, las cuales abarcan una diversidad
de aspectos económicos, políticos y sociales. En particular, una de las que
requiere de mayor atención es el proceso de inserción de los migrantes y sus
descendientes en la nueva sociedad. Dicho tema es relevante porque en la
actualidad se observa a migrantes y sus familias que se van con la finalidad
de establecerse en el país receptor, lo cual implica, entre otras cosas, la
búsqueda de empleos, escuelas, viviendas, aprendizaje del idioma, aspectos
que definirán el futuro de estos grupos y sus descendientes.
La adaptación de los migrantes mexicanos en el contexto de una
migración cada vez más permanente en Estados Unidos adquiere relevancia,
sobre todo porque la inserción laboral y educativa de aquéllos muestra
grandes rezagos, no sólo para los que nacieron en México y migraron a la
Unión Americana, sino también para aquellos que nacieron allá y que tienen
orígenes mexicanos, en particular las generaciones más jóvenes (Román, A.,
2011). Dado que la educación generalmente se visualiza como un mecanismo
de movilidad social, en este trabajo se pretende discutir sobre los mecanismos
de exclusión y estratificación que se presentan en la sociedad norteamericana
y mostrar las diferencias educativas entre la población de origen mexicano con
respecto a los blancos no hispanos.

Educación y estratificación en la sociedad estadounidense
En relación con el estudio de diversos grupos étnicos en Estados Unidos, se
sabe que históricamente los blancos no hispanos han perpetuado el estereotipo
negativo de ciertas minorías1. En el caso de la educación, a pesar de que los
fundamentos legales de la segregación escolar fueron eliminados a principios
de 1954, persiste una variedad de mecanismos que continúa operando
para limitar a los afroamericanos, latinos y otros grupos sociales de acceso
igualitario a la educación. Dicha limitante continúa siendo el mecanismo más
importante en la estratificación socioeconómica en Estados Unidos (Anderson,
J., D. Byme y T. Smiley, 2004; Massey, D., 2007).
'Por ejemplo, los afroamericanos han sido catalogados como no inteligentes, violentos y perezosos, y la
gente de estratos socioeconómi&lt;X&gt;S altos ha promovido una visión del pobre como perezoso, desmofi.
vado, indisciplinado y proclive a la seNidumbre. Generalmente cuando las minorías se incorporaban
a empleos, era en condiciones desfavorables, con un sueldo de discriminación y una diversidad de
barreras para su movilidadocupacional. En alguna época en Estados Unidos, los afroamericanos fueron
relegados por las leyes a separarse del sistema educativo, y cuando estaban en éste, generalmente
era provisto de personal no muy preparado y mal organizado; la enorme diferencia racial en la cantidad
y la calidad en la educación se tradujo en dejar más ciudadanos negros no preparados (Anderson, J.,
D. Byme y I Smiley, 2004; Massey, D., 2007).

Remta Pe,.pe,:tivas Sociales I Social Per,pe,:tives Juho-Diciembre 2013/July-Decembcr 20/ 31 Yo/. I5 No. 2

55

Douglas S. Massey (2007) plantea que históricamente los hispanos
ocupaban una posición media entre blancos y negros en el sistema de
estratificación americano, pero con la restructuración de la economía política
de inmigración, a finales de la década de los ochenta y principios de los noventa
del siglo pasado, la posición relativa de los hispanos cayó y ahora vienen
a remplazar a los afroamericanos en la parte más baja de la escala social.
El mismo autor sugiere que para los mexicanos-americanos los niveles de
segregación se están incrementando, al igual que la discriminación; la pobreza
se está intensificando; los niveles de educación se están estancando y la
seguridad social ha decaído. Es decir: aunque, en teoría, algún grupo definido
socialmente puede ser sujeto a la discriminación y exclusión, en Estados
Unidos las desigualdades han sido producidas y reproducidas históricamente
a lo largo de tres líneas principales: raza, clase y género.
La segregación en las escuelas en Estados Unidos no es sólo racial
sino también socioeconómica. La raza y la pobreza están muy relacionadas;
ello se debe en parte a que los vecindarios están estratificados por los ingresos
de las personas. Por lo tanto, las escuelas tienden a estar pobladas por niños
de la misma raza y nivel socioeconómico. Por ejemplo, los estudiantes negros
e hispanos generalmente asisten a escuelas con bajos porcentajes de blancos;
mientras que los blancos acuden a escuelas en donde hay una mayor presencia
de blancos (Gilbert, G., 2008).
La diferencia entre ricos y pobres en Estados Unidos se acentúa
cuando se observa la asistencia al college o universidad. Para acceder a un
estrato de clase media, es necesario contar con estudios posteriores a high
schooP. Sin embargo, mientras los costos de los estudios de high school o
menores a este nivel están financiados por el gobierno, los estudios posteriores
a high schoo/ están subsidiados pero no cubiertos por completo y las becas
escolares son limitadas, por lo que la mayor parte del costo debe ser absorbido
por los estudiantes y sus familias (Gilbert, G., 2008). Lo anterior limita
enormemente la continuidad escolar de muchos estudiantes que pertenecen
a estratos socioeconómicos bajos y que no pueden cubrir los costos de una
colegiatura.

Educación y segregación para hispanos y mexicanos en
Estados Unidos
La educación de las personas define en gran parte su inserción en un
determinado sector socioeconómico, debido a que aquélla influye en el
tipo de empleo al que se accede y los ingresos que se obtienen del mismo.
En el caso de los migrantes mexicanos y sus descendientes residentes en
Estados Unidos, se ha señalado que existe un gran rezago de éstos frente
' El nivel de high school corresponde al tercer año de secundaria y tres de bachillerato en México.

�56

Segregación educatwa de las generaciones de jóvenes de origen mexicano en &amp;lados Unidos

a los nativos {Lowell y Suro, 2002). Algunos estudios (Bean, F. y B. Lowell,
2003; Zúñiga, E. et al., 2006) indican que esta brecha en la escolaridad es
parte de la explicación sobre por qué los inmigrantes mexicanos se ubican en
la parte más baja del mercado laboral con pocas perspectivas de ascender,
elementos que se traducen en su inserción en estratos socioeconómicos bajos.
Esto en parte se debe a que desde la década de los setenta del siglo pasado
se ha incrementado la desigualdad salarial en Estados Unidos y quienes tienen
estudios universitarios obtienen mayores salarios, mientras los que cuentan
sólo con niveles de high school reciben menores ingresos. Es decir, son los
inmigrantes poco calificados los que inician en la base de la escala laboral, con
pocos puestos de trabajo de ingreso medio a los cuales ascender (Zúñiga, E.
et al., 2006). A su vez se indica que los migrantes mexicanos parecen superar
dicha tendencia y ascienden en la escala de empleos con ingresos medios en
lugares como Los Ángeles, California (Bean, F. y B. Lowell, 2003). Lo cierto es
que gran parte de los mexicanos y sus descendientes tienen pocos años de
escolaridad y ganan salarios bajos, y por lo general ellos y sus familias viven
en estratos empobrecidos, además de que el avance de sus hijos no parece
mejorar (Camarota, S., 2001 ; Zúñiga, E. et al., 2006).
Aunque actualmente el panorama ha cambiado y los migrantes
mexicanos tienen mayor escolaridad que quienes dejaban el país años
atrás, los estudios indican que las condiciones en las que vive y trabaja esta
población, así como en las que viven y estudian sus hijos, representan serios
obstáculos para la movilidad socioeconómica intergeneracional (Schultz, T.,
1998; Zúñiga, E. et al., 2006; Levine, E., 2008). Incluso se ha indicado que
la escasa movilidad económica crea pesimismo en los jóvenes para tratar de
superar dicha condición -estudiando o buscando mejores empleos-, sobre
todo en los de clase baja (Zhou, M., 1997).
Los mexicanos y otros latinos suelen agruparse en barrios donde
viven personas de su misma etnia. Estos barrios son lugares diferenciados,
donde los mexicanos viven apartados de los demás por costumbre, idioma y
preferencia. Pero la permanencia en estos lugares durante años, incluso por
generaciones, también se debe a las limitaciones económicas que convierten
a ciertos otros lugares en inaccesibles para ellos {Suro, R., 1999).
La ubicación de los mexicanos en barrios pobres de Estados Unidos
afecta el desarrollo educativo de los niños, al insertarse en escuelas con recursos
materiales y de capital humano limitados (Mitchell, E., 1992). Esto se debe a
que el financiamiento de los distritos escolares depende del impuesto predial
local como una de sus fuentes principales de ingresos, mismos que varían de
una escuela a otra (Levine, E., 2008). En esta realidad , los niños que viven
en barrios pobres y acuden a escuelas pobres, carecen de lo más elemental
en las instalaciones y de los materiales apropiados necesarios para crear un

Re..ista Perspectivos Sociales / Social Perspec,iw!s Julio-Diciembre 2013/July-December 2013 I Vol. 15 No. 2

57

ambiente adecuado para el aprendizaje (Kozol, J., 1991). De esta manera, las
carencias económicas que padecen muchos niños, particularmente entre las
minorías étnicas y raciales, transcienden el nivel familiar y se reproducen a
nivel del sistema educativo (Levine, E., 2008).
Por su parte, diversos estudios muestran que la segregación escolar
está vinculada de manera muy importante con el bajo rendimiento de los
alumnos hispanos, entre ellos los mexicanos. Inclusive se señala que la
creciente segregación de este grupo se relaciona de manera negativa con
varios indicadores de aprovechamiento escolar. Por ejemplo, en high school
las tasas de deserción se incrementan; el porcentaje de alumnos que presenta
exámenes de admisión para la universidad disminuye, asi como la calificación
obtenida en aquéllos. En general se puede decir que la preparación básica
que recibe la población hispana, como resultado de la segregación, es uno de
los aspectos más graves que limitan su acceso a instituciones de educación
superior (Chapa, J. y R. Valencia, 1993; Pérez, S. y D. de la Rosa, 1993;
Levine, E., 2008).
Además, la segregación existe no sólo en términos de la asistencia o
inasistencia a las escuelas, sino que también dentro de una misma escuela los
niños pueden agruparse conforme a diversos criterios que se traducen en una
separación entre los alumnos hispanos de otros grupos -blancos-. Estas
prácticas son parte de una d iscriminación escolar, pues constituyen una forma
disfrazada de segregación racial y étnica dentro de las aulas. Los niños pueden
estar asignados a diversos grupos de acuerdo con resultados de pruebas de
inteligencia, la detección de ciertos problemas de aprendizaje, su manejo o no
del inglés, entre otros (Levine, E., 2008). Algunos estudios plantean que los
altos porcentajes de alumnos pertenecientes a las minorías étnicas y raciales
que se encuentran asignados a cierto tipo de grupos sugieren que existe un
trasfondo de prácticas discriminatorias y segregacionistas, mismas que limitan
el contacto entre blancos y negros y también entre blancos e hispanos. La
combinación de prácticas de agrupación por supuestas aptitudes e idioma,
junto con la condición socioeconómica, han ocasionado que los niños y jóvenes
latinos sean el grupo más segregado de la población escolar (Meier, K. y J .
Stewart, 1991 ; Chapa, J. y R. Valencia, 1993).

Fuente de datos y población de interés
Las oportunidades educativas y laborales de los migrantes y sus descendientes
serán distintas entre ellos, es decir, habrá diferencias entre la población de
origen mexicano debido a que los más jóvenes tendrán mayores oportunidades
de integrarse a la nueva sociedad {Martínez, J., 2000). A su vez, esto puede
estar influido por factores como el tiempo de exposición en la sociedad receptora
--generación- y el estrato socioeconómico de pertenencia. Todas estas

�58

Segregación educativa de las generaciones dejóvenes de origen mexicano en Estados Unidos

dimensiones se tuvieron en cuenta en el presente artículo y a continuación se
detalla su construcción con la fuente de datos utilizada.

Fuente de datos
Utilizando la Current Population Survey 2003 (CPS)3, se seleccionó y
caracterizó a los jóvenes, mexicanos y nativos, en Estados Unidos. Cabe decir
que dicha encuesta es representativa a nivel nacional y estatal, abarcando
cerca de 50 mil hogares.
la CPS es la principal fuente de información sobre las características
de la fuerza de trabajo de la población estadounidense. los encuestados son
entrevistados para obtener información acerca del empleo de cada miembro
mayor de 15 años de edad en los hogares. las estimaciones obtenidas de
la CPS incluyen el empleo, desempleo, ingresos y otros indicadores. Estas
variables están disponibles para una variedad de características demográficas
como: edad, sexo, lugar de nacimiento, raza, estatus marital y nivel educativo.
Dicha encuesta permite agrupar a los mexicanos y a los nativos, distinguiendo
a los primeros por generaciones, además de que se puede clasificar a ambos
grupos en distintos segmentos de ingreso.

Generaciones de mexicanos y estratos socioeconómicos

A partir de la CPS 2003 es posible diferenciar a la población de origen mexicano
y a los nativos. En el caso de los primeros se eligió tanto a los que nacieron
en México como a los que nacieron en Estados Unidos; en ambos casos estas
personas declararon ser mexicanos o bien que su padre o madre --0 amboshabía (n) nacido en México. De manera específica, se consideró como primera
generación a las personas que nacieron en México y migraron a Estados
Unidos a partir de los 11 años de edad. la generación 1.5 se definió como
los que nacieron en México y migraron a la Unión Americana antes de cumplir
11 años. El establecimiento de esta división se debe a que los que llegaron
después de los 1O años podrían haber concluido sus estudios de primaria en
México y continuar estudiando en Estados Unidos; mientras que los que llegan
antes de esa edad tienen la posibilidad de incorporarse al sistema educativo
desde los primeros años de enseñanza que brinda el país, lo que les otorgaría
mayores ventajas dada la exposición a la sociedad estadounidense a una
edad más temprana. A su vez, la segunda generación son los que nacieron en
Estados Unidos y tienen al menos un padre nacido en México. En la tercera
generación se eligieron a aquellos que, al igual que sus padres, nacieron en

Rerista Perspectivas Sociales / &amp;cía/ Penpectiw!.s Julio-Diciembre 2013/July-December 2013 / Yo/. 15 No. 2

59

Estados Unidos y se declararon de origen mexicano4 • En el caso de los nativos
se eligió a los que nacieron en Estados Unidos y se definieron como blancos
no hispanos.
Como se mencionó anteriormente, uno de los factores que
puede marcar las diferencias educativas en Estados Unidos es el estrato
socioeconómico de pertenencia. Por tal razón, se decidió hacer la distinción
entre estratos socioeconómicos para la población de origen mexicano y nativa.
Para lograr lo anterior se realizaron varios ejercicios en relación con el nivel de
pobreza familiar y la ocupación del jefe de familia, de manera que se pudiera
encontrar un punto en el nivel de pobreza en el que se marcaran diferencias
en la ocupación. De esta manera, fue posible dar cuenta de que al nivel de 200
por ciento por arriba de la línea de pobreza es cuando se pueden establecer
diferencias entre quienes pertenecen a un estrato de ingreso y a otro5 •

Selección de los jóvenes
Para seleccionar a la población de interés en este estudio -tos jóvenes-, se
consideró en primer lugar a la población de 15 a 24 años, pero al observarse
que el porcentaje de jóvenes de 15 a 19 años con algún año de high school
era menor al de los de 20 a 24 años, se dedujo que los de menor edad todavía
no habían concluido sus estudios. Esto quedó corroborado cuando se observó
que los del grupo de 15 a 19 años asistían en mayor medida a la escuela en
comparación con los de 20 a 24. Estos últimos presentan altos porcentajes de
inasistencia escolar -más de 85 por ciento-, posiblemente porque ya han
concluido su vida escolar. Finalmente, en este estudio se tomará al grupo de
20 a 24 años, debido a que en esta edad es posible que ya hayan concluido sus
estudios. Cabe agregar que no se incluye a jóvenes de mayor edad, porque se
trata de evitar la causalidad inversa entre la educación obtenida por el joven y
el segmento de ingreso al que pertenece; es decir, a mayor educación de los
jóvenes, posiblemente tengan una ocupación mejor remunerada y por lo tanto
pueden pertenecer a los estratos socioeconómicos medio y alto. Por su parte,
el hecho de que la mayoría haya concluido sus estudios permitirá que no se
subestime su nivel educativo. De igual manera, para esas edades se considera
que la sobrestimación del estrato socioeconómico al que pertenecen será más
reducida en contraste con otros grupos de edad mayores.

La educación de los mexicanos en Estados Unidos
Diversos estudios han señalado que dentro del grupo de hispanos, los
mexicanos son los más rezagados en términos educativos (Kao, G. y M.

3

1.a elección de este año se debe principalmente a que a inicios del presente siglo se comienzan a
visualizar con mayorclaridad /as implicaciones que ha ltaído la migración de carácter más pennanente
de mexicanos en Estados Unidos.

•En esta generación están incluidas la tercera y demás generaciones -cuarta, quinta, etcéte,--,
debido a que la fuente de datos no pennite establecer la diferencia entre ellas.
5
La división de los estratos socioeconómicos se estableció a partir de la línea de pobreza, tomando
como estrato de ingreso bajo a todos aquellos por debajo de 200 por ciento de la linea de pobreza, y
como estrato medio y alto a /os que estwieran en o por encima de dicho porcentaje.

�60

Segregación educativa de las generaciones dejóvenes de origen mexicano en Estados Unidos

Tienda, 1995; McNeal, R., 1997; Portes, A., 2000; Levine, E., 2001 ; López,
D. Y R. Stanton, 2001 ; Schmid, L., 2001). Por ejemplo, en 1996 se encontró
que sólo 46.9 por ciento de los mexicanos de 25 años de edad o más había
concluido estudios de high school, comparado con 60.4 por ciento de los
puertorriqueños, 63.8 por ciento de los cubanos, 61 .3 por ciento de los centro y
sudamericanos y 66.4 por ciento de otros hispanos. Por su parte, la población
estadounidense no hispana registraba mayores niveles educativos debido a
que 82.5 por ciento había concluido estudios de high schoo/ (Levine, E., 2001 ).

Revislíl Penpectivm Sociales / Social Penpecliw!s Julia-Diciembre Z0/3/July-December 2013 I Vol 15 No. 2

61

-22.6 por ciento- comparados con los puertorriqueños -30.8 por ciento-,
cubanos -37.6 por ciento-, centro y sudamericanos -34.6 por ciento-,
otros hispanos -42.6 por ciento- y los nativos -51.4 por ciento-.
Lo anterior coincide con los estudios que señalan que los hispanos
tienen los mayores rezagos educativos en comparación con los blancos no
hispanos (Tinley, 2003; Levine, E., 2008). Asimismo, se observa que los
jóvenes mexicanos, dentro del grupo de hispanos, siguen presentando los
menores logros educativos.

En relación con los estudios posteriores a high school se encontró, en

1996, que sólo 5.3 por ciento de los mexicanos mayores de 25 años tenía el grado

1 ,,

.,'•

de licenciatura o más, mostrando nuevamente menores niveles educativos
en relación con otros grupos de hispanos como: los puertorriqueños -10.8
por ciento-, los cubanos -19.2 por ciento-, los centro y sudamericanos
-12.6 por ciento-y otros hispanos -12.6 por ciento-. A su vez, 23.7 por
ciento de la población estadounidense no hispana había obtenido el grado de
licenciatura o más (Levine, E., 2001).
El comportamiento mencionado mantuvo la misma tendencia en 2003·
por ejemplo (cuadro 1 ), sólo 26.1 por ciento de los jóvenes mexicanos habí~
concluido high school, comparado con 31.9 por ciento de los puertorriqueños,
30.8 por ciento de los cubanos, 24.2 por ciento de los centro y sudamericanos y
30.2 por ciento de otros hispanos. Cabe destacar que en este caso, los jóvenes
nativos presentan un- porcentaje de terminación de high school -30.1 por
ciento- muy similar al de los puertorriqueños y al de otros hispanos.
Cuadro 1
Distribución porcentual de los jóvenes de distintos grupos de hispanos según su
nivel educativo, Estados Unidos, 2003

Grupos de hispanos
Nivel de estudios

Menos de high schoo/
Wigh School completo
Más de high school
Total

Mexicanos Puenorriqueiios Cubanos

Centro y
Sudamericanos

51.3
26. I
22.6

37j

31.6

41.2

31.9
30.8

24.2
34.6

100.0
( 13440)

100.0
(2312)

30.8
37.6
100.0
(892)

100.0
(3855)

Otros
hispanos

Nativos

27.2
18.5
30. 1
30.1
42.6
5 1.4
100.0
100.0
( 1337) (139434)

Nota: Los números en paréntesis corresponden a los absolutos
muestra/es de la base sin expandir.
Fuente: Elaboración propia con datos de la CPS 2003.
En lo que se refiere a estudios posteriores a high schoo/ (cuadro

1 ), los mexicanos continúan presentando los más bajos logros educativos

Algunas investigaciones han encontrado vanac1ones importantes
entre los niveles de ingreso y niveles de escolaridad (Levine, E., 2001, 2008).
Por ejemplo, entre las personas que no terminaron high school, el porcentaje
de quienes perciben un ingreso anual bajo se incrementó de 21 .3 por ciento en
1979 a 36.1 por ciento en 1990. Además, entre 1979 y 1989, quienes habían
terminado high school, sufrieron el mayor deterioro porcentual -de -16.1 por
ciento- en sus ingresos reales y solamente aquellos que contaban con títulos
universitarios lograron un incremento. Cabe mencionar que las cifras indican
que, desde la década de los sesenta, la diferencia entre el nivel de ingresos de
las personas con títulos universitarios y el de aquellos que no los tienen tiende a
crecer (Levine, E., 2001 ). En relación con la diferencia de ingresos de acuerdo
al nivel educativo se ha observado que, para hombres y mujeres de 18 años
o más, en 1996 el ingreso anual promedio se incrementaba sustancialmente
conforme se tenía un mayor nivel educativo, presentándose los menores
ingresos para quienes poseían menos de high schoo/. El haber completado
high school marca una diferencia importante en el ingreso en comparación con
quienes no concluyeron dicho nivel educativo. Esta brecha se acentúa aún más
cuando se cursa la educación superior o se cuenta con un título de licenciatura
y, por supuesto, esta diferencia es mucho mayor cuando se tienen estudios
de posgrado (U.S . Department of Commerce, 1997). En 2003 se registró una
ligera disminución en el promedio de ingresos anuales en los distintos niveles
educativos con respecto a 1996. No obstante, el comportamiento mostrado en
años anteriores se ha mantenido en años más recientes, observándose que
quienes poseen mayores niveles de escolaridad tienen un ingreso muy superior
al promedio general de la población con 18 años o más (U.S . Department of
Commerce, 2004 ).

Nivel de estudios de los jóvenes de origen mexicano en
Estados Unidos
Distinguiendo entre la población de origen mexicano, se tiene que el nivel
educativo presentado por sus jóvenes es marcadamente menor al de los
nativos. Mientras que los primeros se concentran en mayor proporción en
los niveles de escolaridad de high school o menos, un alto porcentaje de los

�62

Segregacwn educativa de las generaciones dejóvenes de origen mexicano en Estados Unidos

blancos no hispanos tiene estudios universitarios o más: 60.2 por ciento frente
a 9.6 de los mexicanos. A su vez, una proporción mayor de jóvenes nativos
asiste a la escuela en contraste con los mexicanos, lo cual podría ser un reflejo
de que los blancos no hispanos pueden prolongar su vida escolar, mientras
que los mexicanos se insertan a edades más tempranas en el mercado laboral
(cuadro 2).

Cuadro 3
Distribución porcentual de las generaciones de jóvenes de origen mexicano y de
los nativos, según nivel de estudios, Estados Unidos, 2003

Nivel de esllldios

Algún año de high school o menos
IHigh school completo o más
Total

Cuadro2

la gcnenci6n

61.0
39.0
100.0
(564)

Jóvenes de origen mexicano y nativos según nivel educativo y asistencia escolar,

63

Revista Perspectivas Sociales / Socio/ Perspectwes Ju/ú,.Diciembre 2013/July-December 2013 / Yo/. J5 No. 2

Jóvenes de or·2en mexicano
1.5 generación 2a generación 3a generación
40.6
22.8
19.6
59.4
77.2
80.4
100.0
100.0
100.0
(180)
(429)
(499)

Jóvenes
nativos

8.8
91.2
100.0
(n66&gt;

Nota: los números en paréntesis corresponden a los absolutos muestrales de la base sin expandir.

Mexicanos

Nivel educativo
Menos de high school
Algún afio de H.S.
H.S. completo
MásdeH.S.
Total
Asistencia escolar
No en el UIÚverso*
Está en la escuela
No está en la escuela
Total

Nativos

29.4
31.6
29.4
9.6
100.0
(1672)

0.9
7.9
31.0
60.2
100.0
(7266)

1.0
8.1
90.9
100.0
(1672)

0.9
14.0
85.1
100.0
(7266)

• Son los que se encuentran en las Fuerzas Armadas.
Nota: los números en paréntesis corresponden a los absolutos muestrales de la
base sin expandir.

Fuente: Elaboración propia con datos de la CPS 2003.

En términos del nivel de estudios que poseen las generaciones
de jóvenes de origen mexicano (cuadro 3), en 2003 y comparando entre
generaciones, la primera tiene el menor porcentaje de jóvenes con high school
o más; una razón puede ser que en esta generación muchos de los jóvenes
migraron hacia Estados Unidos con la finalidad de trabajar antes de ingresar o
concluir el equivalente a los estudios de high school. No se debe dejar de lado
que el nivel de estudios que poseen las primeras generaciones lo pudieron
haber adquirido en México y no en Estados Unidos, razón por la cual puede
ser menor al de las generaciones más avanzadas. En cuanto a la generación
1.5, se observa un mayor porcentaje con estudios de high school completo
o más; este resultado se puede entender porque estos jóvenes nacieron en
México, migraron a más temprana edad y pudieron haber tenido la oportunidad
de incorporarse a la escuela en Estados Unidos y así continuar sus estudios.

Fuente: Elaboración propia con datos de la CPS 2003.

En relación con los jóvenes de la segunda y tercera generaciones, las
mayores diferencias se presentan en la posesión de estudios de high school
o más, aunque su nivel educativo es mucho mayor al de las generaciones
anteriores. Una posible explicación de este comportamiento es que, al haber
nacido en Estados Unidos, tuvieron la oportunidad de ingresar al sistema
educativo en ese país desde pequeños, lo que les pudo haber permitido una
mayor continuidad escolar. A su vez, estas generaciones de jóvenes muestran
gran diferencia en comparación con la primera y 1.5, por lo que las últimas
están más rezagadas en términos educativos (cuadro 3).
Comparando los niveles educativos de las distintas generaciones de
jóvenes de origen mexicano con los nativos (cuadro 3), se tiene que, a pesar
de que la segunda y tercera generaciones y los nativos concentran el mayor
porcentaje de jóvenes en high school completo o más, los nativos tienen una
mayor proporción de jóvenes en el último nivel educativo. El hecho de que
los jóvenes de segunda y tercera generaciones y los nativos no muestren los
mismos niveles de escolaridad puede ser un indicador de que, aún naciendo
en Estados Unidos, los jóvenes de origen mexicano de estas generaciones no
se encuentran en las mismas condiciones que los blancos no hispanos.
A partir de lo anterior se puede decir que la primera generación
presenta mayores rezagos educativos en comparación con los nativos y con el
resto de las generaciones de jóvenes de origen mexicano. A su vez, la segunda
y tercera generaciones son las que muestran mayores logros educativos en
contraste con las generaciones primera y 1.5 de jóvenes de origen mexicano.
De manera que el haber nacido en Estados Unidos es un elemento que marca
la diferencia en los logros educativos de los jóvenes, en contraste con los que
nacieron en México, debido a que a medida que se avanza en la generación se
incrementan los porcentajes de jóvenes que poseen high school, acercándose
a los nativos.
Se ha visto que existen diferencias en los niveles educativos de los jóvenes de
origen mexicano con respecto a los nativos. Pero ¿qué ocurre con la distribución

�64

Segregación educatrva de las generacrones deJÓ•vmes de origen mexicana en Estados Unidos

porcentual en los niveles educativos de los jóvenes cuando se distingue por
estrato socioeconómico? En relación con los grupos de ingresos (cuadro 4),
se observa que los jóvenes de origen mexicano de primera generación del
estrato bajo son los más rezagados en términos educativos, pues son los que
muestran menores niveles de escolaridad, no sólo comparados con los nativos
sino con el resto de las generaciones de origen mexicano; lo mismo ocurre para
la generación 1.5, aunque en menor proporción. Este comportamiento no es
específico de las primeras generaciones; la segunda y tercera generaciones de
jóvenes mexicanos muestran menores logros educativos en comparación con
los nativos del mismo nivel de ingreso, sólo que las proporciones de jóvenes
con niveles de high schoo/ o menos son más altas en relación con los de la
primera y 1.5 generaciones.

,,..

Por su parte, en el estrato medio y alto es la primera generación la
que presenta un menor nivel de escolaridad en comparación con el resto de las
generaciones y de los nativos; le siguen en importancia los de la generación
1.5. Quienes muestran altas proporciones en los niveles de high school o
más son los de segunda y tercera generaciones, y de éstos quienes más se
aproximan a los nativos son los de la tercera generación (cuadro 4).
Cuadro 4
Distribución porcentual de las generaciones de jóvenes de origen mexicano y
de los nativos, según nivel de estudios, por estrato socioeconómico, Estados
Unidos, 2003
Nivel de estudios
lllgreso bajo
Algún año de high schoo/ o menos
fligh school completo o más
lngreso medio y alto
Algún ailo de high school o menos
High schoal completo o más

'ª""""""°'

Jóvenes de onil!ea me:rlcano
1 Sgeomción 2 a - la ........,,;..\n

Jóveae,
ll&amp;IÍ&gt;O•

62.2
37.8

4 2.0

27.6

25.d

12.9

58.0

72.4

74.E

87 1

(482)

( 150)

(312)

(335

(3655

53.7

33.3

10.3

7.9

4.6

46.3

66.7
(30)

89.7

92.1

95.4

(82)

( 117)

( 164

(3611

Nota: Los números en paréntesis corresponden a los absolutos muestrales de la base
sin expandir.
Fuente: Elaboración propia con datos de la CPS 2003.

Comparando ambos estratos socioeconómicos, se observa que
tanto los jóvenes mexicanos como los nativos del estrato bajo tienen menores
niveles educativos en relación con los jóvenes del estrato medio y alto. Entre
éstos, quienes se encuentran más rezagados son los de la primera generación
del estrato bajo, y los que muestran proporciones más cercanas a los niveles
de instrucción de los nativos, son los de la segunda y tercera generaciones del
nivel medio y alto (cuadro 4).

Kevuui Penpectnm Soc,aíes / Socwl Penpectn,o Juht&gt;-Drciembre 10131.My-D,cemher 2013 1 Vol IS No. 2

65

Como se señaló anteriormente, las generaciones primera y 1.5
de jóvenes de origen mexicano son las que muestran los mayores rezagos
educativos en relación con la segunda y tercera generaciones de dichos
jóvenes y con respecto a los nativos. También se mostr? q~e si bien ~stas
últimas generaciones se aproximan más a los nativos en term1nos educativos,
sigue siendo menor su nivel de escolaridad. Distinguiendo por estrato
socioeconómico, se observó que estas diferencias persisten y que los jóvenes
de origen mexicano del estrato de ingreso bajo son los que muestran menores
logros educativos con respecto a los de ingreso medio y alto.

Reflexiones finales
La migración de mexicanos hacia Estados Unidos no es nueva; las modalidades
que ha adoptado dicho fenómeno han sido variadas en distintas etapas
históricas. Uno de estos cambios ha sido el establecimiento de los migrantes y
sus familiares en el país receptor. Esto trae diversas implicaciones, sobre todo
para los descendientes de los migrantes, pues serán ellos los que tendrán que
adaptarse al sistema educativo y laboral del país de llegada. Los resultados
de esta investigación indican que los mexicanos de distintas generaciones
de los estratos bajos tienden a mostrar bajos logros educativos. Lo anterior
generalmente se traduce en una escasa movilidad social para el grupo de
mexicanos, pues los bajos ingresos derivados de las ocupaciones en las
que se ubica esta población implican la inserción de sus descendientes en
escuelas con poca infraestructura y baja calidad educativa. Al contar con bajos
niveles de escolaridad se reproduce el mismo patrón, pues esto ocasionará la
inserción en trabajos con baja calificación y mal remunerados, manteniéndose
así un círculo vicioso de exclusión. Cabe decir que, más allá de la segregación
observada por la sociedad americana hacia los latinos, la población de
origen mexicano podría llevar a cabo procesos de autodiscriminación a
causa de la falta de dominio inglés, su color de piel, la pertenencia a estratos
socioeconómicos bajos y/o su condición de residencia -legal o ilegal-. Por
ejemplo, en el caso de los jóvenes, la dificultad para expresarse y entender
el idioma inglés en la escuela puede ser un factor de autodiscriminación; el
estudiante, al ver su desempeño escolar afectado por las limitaciones en el
inglés, se va rezagando hasta abandonar la escuela. Si a lo anterior se le
agrega que los jóvenes rezagados escolarmente enfrentan exclusión de sus
compañeros y maestros por ser considerados de bajo rendimiento académico,
este proceso de autodiscriminación será irremediablemente reforzado.

�66

Segregación educativa de las generaciones dejóvenes de origen mexicano en &amp;todos Unidos

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Revista Perspectivas Sociales I Social Penpet:tives Julio-Diciembre 20/3/July-December 2013 / Vol /5 No. 2

Pág. 69, /02

69

Entre "la casa Y. la ciencia": mujeres científicas en
Tlaxcala, México1
Aurelia Flores Hernández*
Soledad Soto Rivas**
Adelina Espeje! Rodríguez***
Resumen
En este trabajo se discute que aun en escenarios académicos y científicos considerados
de élite. las relaciones de género no escapan a la encrucijada de la cultura patriarcal. Es
de particular interés mostrar, a través de las narrativas del profesorado que se dedica a la
ciencia y la investigación y que es reconocido en el Sistema Nacional de Investigadores
(SNI) de México, las dificultades que este sector enfrenta y las estrategias a las que
recurre para conciliar la vida familiar con la vida científica, ante la demanda de los
parámetros de productividad requerida por el organismo. En el contexto estudiado se
demostrará que las mujeres dedicadas a la ciencia enfrentan mayores retos y dificultades
para posicionarse, permanecer y/o ascender en el SNI, donde la construcción social de
género y el ejercicio de la maternidad serán algunos elementos que determinen los retos
para transitar de un nivel a otro. A pesar de ello, las mujeres optarán por estrategias de
reacomodo, aun cuando repercutan en su salud física y emocional. El trabajo se apoya
en los fundamentos de la teoría de género y metodológicamente adopta la perspectiva de
la antropología de la experiencia. El estudio fue aplicado a profesorado de la Universidad
Autónoma de Tlaxcala (UATx), recurriendo para la recuperación de las narrativas al
empleo de herramientas cualitativas.

Abstract
This artícle discusses lhat despite academic and scientific scenarios are considered elite,
gender relations do not escape to the crossroads of patriarchal culture. For that purpose,
through the stories of professors dedicated to science and research, recognized in lhe
National System of Researchers (SNI) of Mexico, this paper analyzes the difficulties and
the strategies they use to reconcile the family life and scientific life. The women dedicated
to the science face greater challenges and difficulties for positioning in the SNI, the social
construction of gender and !he exercise of the matemity leave will be sorne elements that
'B trabajo forma parte de una investigación de alcances mayores titulada "Posibilidades e inconvenientes para fomentaruna enseñanza con perspectiva de género en la Facultad de Trabajo Social, Sociología
y Psicología de la Universidad Autónoma de Tlaxcala~ con clave 126335 y financiado por el Consejo
Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Fondos Sectoriales Convocatoria UPEPE-SES- 09-01.
• Profesora investigadora en el Centro de Investigaciones lnterdisciplinarias sobre el Desarrollo Regional
de la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Correo elecl/Ónico: aure7011@hotmail.com
.. Estudiante del Doctorado en Economía Política del Desarrollo, del Centro de Estudios del Desarrollo
Económico y Social de la Facultad de Economía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
Correo eledrónico: zofex333@hotmail.com
... Profesora investigadora titular en el Centro de Investigaciones lnterdisciplinarias sobre el Desarrollo Regional de la Universidad Autónoma de Tlaxcala. ColTeo electrónico: adelinaer@hotmail.com
ISSN 1405-1133@2008 Universidad Autónoma de Nuevo León, University ofTennessee.

�70

Entre "la casa y la ciencia": mujeres científicas en Tlaxcala, México

determine the challenges to move from one level to another. The women opt to strategies
of rearrangement, even when these have an irnpact on their physical and emotional
health. The paper is supported by the theory of gender and methodologically by the
anthropology of experience. The study was applied to the faculty of the Universidad
Autónoma de Tlaxcala (UATx), resorting the use of qualitative tools for the recovery of
the narratives.

Palabras clave / Key words
Perspectivas de género, ciencia, educación, cultura patriarcal, producción académica/
Gender perspectives, Science, Education, Patriarchal Culture, Scholarly Output.

Introducción. Género y ciencia
La investigación científica es una actividad intelectual que exige cualidades
humanas, capacidades intelectuales, de trabajo, disciplina y conocimientos
científicos poco comunes. Pierre Bourdieu (2003:100) enuncia: "existir
científicamente es distinguirse, de acuerdo con las categorías de percepción
vigentes en el campo, o sea, por los colegas"; en otras palabras, haber
contribuido algo al campo de la ciencia, diferenciarse -positivamente- por
hacer una "aportación distintiva". Según el autor, en el intercambio científico
la persona sabia aporta una "contribución" que públicamente le es reconocida,
pudiendo ser constatada a través de la referencia en forma de cita de las
fuentes de esos novedosos conocimientos. En estos espacios de generación
de conocimientos, de construcción de la ciencia, ¿hombres y mujeres gozan
de los mismos privilegios o de condiciones de igualdad para el ejercicio de
hacer/producir ciencia? Landa Schiebinger (2004), en¿ Tiene sexo la mente?,
recapitula los obstáculos que las mujeres han esquivado al intentar participar
en la práctica científica, considerada históricamente como un espacio de
dominio masculino. Los aportes de la teoría feminista han sido significativos
para recuperar la participación de las científicas en la filosofía y la historia de la
ciencia. Una proposición central de esta teoría es la desmitificación de que la
ciencia es neutra y objetiva (Barral, M., C. Magallón, C. Miqueo y M., Sánchez,
1999).

Desde esta perspectiva, ciencia y género son categorías construidas
socialmente (Evangelista, A., R. Tinoco y E. Tuñón, 2012): la primera referirá
a un cuerpo de conocimientos cimentados en determinada comunidad, y cuya
concepción rígida presupone exigencias de pruebas lógicas y verificaciones
experimentales; mientras que la segunda aludirá a las construcciones
socioculturales de lo femenino y lo masculino, en fundamento a que la
desigualdad se cimienta en un hecho biológico. Este argumento sostenido por
Evelyn Fox Keller (1989) indica que las relaciones entre hombres y mujeres

Revislll Perspectivos Sociales/Social Penpectives Juli&lt;&gt;-Diciembre 2013/July-December 2013 I Vol. 15 No. Z

71

y la ciencia son creadas y recreadas en sus contextos de origen y matizadas
por elementos políticos, culturales, ideológicos e institucionales, entre otros.
Agrega Cintia Pérez (2011) que la ciencia, al igual que la tecnología, son
productos intelectuales de una sociedad determinada. En este sentido, si
una sociedad se encuentra regida bajo esquemas de desigualdad de género,
producirá una cultura, una ciencia y una tecnología impregnadas de sesgos de
género. Para esta autora, los condicionantes culturales, los estereotipos y los
prejuicios de género de la sociedad determinan tanto el contenido de la ciencia
que se produce como la selección de las personas que van a participar en el
proceso de generación del conocimiento científico.
María José Barral, Carmen Magallón, Consuelo Miqueo y María
Dolores Sánchez (1999) afirman que la ciencia y la tecnología son sistemas
que conforman nuestras vidas, "estructuran lo que hacemos, cómo lo hacemos
y nuestra visión de las relaciones sociales y lo qué significa ser humano". Por
su parte, Gloria Bonder (2004) reconoce que el tema de género y ciencia debe
visualizarse como un problema de élite, pues agrega que la incidencia de la
ciencia en todas las dimensiones de la vida social ha contribuido a visibilizar las
particularidades en las relaciones que las mujeres mantienen con la ciencia y
matizan las diferencias y, más aún, las desigualdades entre varones y mujeres
en ese ámbito.
Por su parte, Mino Vianello y Elena Caramazza (2002) establecen, en
la crítica de la relación de género y ciencia, que al menos hasta el siglo XX las
mujeres no dejaron huellas en la vida científica. Los autores precisan que ello
se debe al modo como se han formado los esquemas mentales y culturales,
más que a la supuesta incapacidad femenina. En este tenor, Sandra Harding
(1996) señala que las posiciones subordinadas que las mujeres han ocupado
en la ciencia y su invisibilidad para la historia se debió al disimulo intencionado
de un sistema patriarcal presente a fin del siglo XIX y vigente hoy en día.
Actualmente, a pesar de que algunos organismos internacionales
han recomendado favorecer el emprendimiento de investigaciones acerca de
las mujeres en los ámbitos científicos, los indicadores de producción científica
continúan señalando que, en contraparte a los hombres, las mujeres se
encuentran en los niveles más bajos de participación y productividad, en los
puestos de menor categoría y son objeto de escasos reconocimientos (Russel,
J., 2003). Renée Clair (1996) precisa que si bien las mujeres han contribuido
colateralmente al desarrollo científico, las desigualdades de género en los
ambientes científicos persisten. A nivel internacional aún no se establecen
estrategias puntuales para solucionar un problema de tal envergadura. Pese a
que algunas naciones han propiciado acciones para incorporar a las mujeres
en espacios de la ciencia, la participación femenina aún es endeble en muchas
áreas de la vida científica.

�72

Entre "la casa y la ciencia": mujeres científicas en Tlaxcala, México

Como se ha señalado, la desigualdad de género está enraizada
no solamente en estructuras jerárquicas de la ciencia. Mabel Burin (2008)
denomina "fronteras de cristal" al fenómeno que impone obstáculos a la carrera
laboral femenina, refiriéndose a:
... un nuevo conflicto, un límite entre la familia y el trabajo, constituido
por "fronteras de cristal" [cursivas de la autora) que se imponen a
las mujeres... , de una manera invisible, obligándolas a "elegir" entre
ambos intereses. Estas fronteras se agregan al clásico "techo de
cristal" impidiendo a las mujeres seguir avanzando en sus carreras
laborales. En los dos casos se trata de superficies invisibles, ya que
a pesar de que no hay leyes ni códigos que digan "las mujeres no
pueden ocupar estos lugares de trabajo", en la práctica existen leyes

y códigos familiares y sociales que tácitamente imponen al género
femenino esta limitación (Burin, M., 2008: 11 ).

Hasta aquí hemos querido señalar que en la ciencia, como recurso
humano, las mujeres han sido consideradas poco importantes en un sistema
patriarcal científico permeado de marcos normativos hegemónicos. Con la
intención de reflexionar acerca de las dificultades y las estrategias por las
que opta el profesorado de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UATx) con
nombramiento del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) para acomodar
la vida familiar con la vida científica, y puntualizar si las experiencias de las
mujeres indican mayores retos y dificultades para posicionarse, permanecer
y/o ascender dentro de este organismo, estructuramos el resto del documento
en cinco apartados: los ejes conceptuales, el encuadre institucional, la postura
metodológica, el contexto de estudio y los hallazgos.

Ejes conceptuales: conciliación familia/trabajo
Celia Amorós (2000) considera que la dualidad de los espacios sólo se
traduce en una ordenación binaria entre los géneros, donde "lo masculino"
es relacionado con la cultura, la libertad, la universalidad-imparcialidad, la
mente-producción de ideas, la razón-entendimiento, la ética de la justicia, la
competitividad, el hacer, la productividad-trabajo, "los iguales" -individuosciudadanos-; mientras que "lo femenino" se asocia con la naturaleza, la
necesidad, la particularidad-deseo, el cuerpo-producción de cuerpos, la
pasión-sentimientos, la ética del cuidado, la caridad-beneficencia, el ser, la
improductividad-sus labores, "las idénticas" -madres-esposas-. En esta
separación de espacios y de construcción de identidades diferenciadas según
género, las mujeres son recluidas y confinadas al mundo privado, y los hombres
son instalados en múltiples dimensiones de los espacios públicos y alejados
del microcosmo familiar.

Revista Perspedivas Sociales/ Social Penpecti11e, Julio-Diciembre 2013/July,December 2013 / Vol. 15 No. 2

73

Una de las principales aportaciones del feminismo es el
cuestionamiento a esa línea que ha dividido el ámbito público del privado
(Benhabib, S., 1990). Históricamente, las mujeres han estado confina~~s a
la privacidad del espacio doméstico: crianza de infantes, responsabIhdad
del hogar, satisfacción de necesidades emocionales y sexuales de la pareja,
cuidado de personas enfermas y adultas mayores, entre otras, restándoles
oportunidad de incursionar en la vida pública (Villanova, M., 1994). Si bien en
muchas culturas hasta hace algún tiempo el mundo privado permanecía fuera
del alcance de la justicia, y la libertad y la reciprocidad se detenían en las puertas
del hogar, en la actualidad los logros jurídicos y avances legales para hacer
público lo que antes era considerado exclusivamente como privado ha virado
paulatinamente. El reconocimiento de que la familia hoy día puede constituirse
como uno de los sitios de mayor opresión hacia las mujeres, así como el
hecho de que en aquella se tejen relaciones no necesariamente basadas en
el amor y el cuidado -ya que pueden estar marcadas por experiencias de
violencia, violación marital, abuso sexual a infantes, maltrato y descuido de
éstos, desiguales oportunidades educativas entre hermanos y hermanas, e
intocables violaciones poco tangibles de la dignidad y de la igualdad de las
personas (Nussbaum, M., 2002}--, sin duda alguna esta novedosa mirada
en la vida familiar constituye una de las aportaciones fundamentales de la
reflexión feminista.
Seyla Benhabib (1990) precisa que a pesar de tales cambios, en el
ámbito cultural y social se siguen arrastrando aún estereotipos y creencias que
se transmiten por generaciones, dos de las cuales lo representan el ejercicio
de la maternidad como función natural/cultural y exclusiva para las mujeres,
así como las responsabilidades domésticas. La maternidad y el funcionamiento
del hogar se convierten en "ataduras socioculturales" que las mujeres llevan
a cuestas -en distintas modalidades- durante toda su vida y que en
muchos casos las obliga a cumplir nuevas consignas sociales que Lourdes
Fernández (2005) enuncia como "ser todo al mismo tiempo". Ninguna mujer
escapa a estos mandatos incluso en aquellos casos donde cree tener mayores
condiciones de libertad, de privilegio o de igualdad. Las mujeres dedicadas a la
investigación científica como un grupo de élite no se eximen de experimentar
tales circunstancias: las elecciones de determinadas estrategias para armonizar
la vida familiar y científica se hará en marcos restringidos de poder.
La incorporación femenina en los procesos económicos y sociales
ha llevado a las mujeres a la aceptación de posiciones con menores garantías
laborales que las de los hombres: trabajos con remuneraciones desventajosas,
mayor número de actividades y responsabilidades en los ámbitos familiar,
maternal, laboral y hasta comunitario, así como mayores demandas sociales
para cumplir "bien" sus funciones reproductoras. Esta situación las ha conducido
a establecer mecanismos estrictos de administración de su tiempo que las vuelve
casi invisibles, incluso para sí mismas. Al respecto, Raquel Royo Prieto acota:

�74

Entre "la casa y la ciencia": mujeres científicas en T/axcala, México

Son las mujeres quienes generalmente vivencian los conflictos e
incompatibilidades entre la esfera familiar y laboral. En la práctica
son ellas quienes se enfrentan a esa tesitura de elegir entre familia y
trabajo remunerado que para ellos, habitualmente, no constituye sino
una hipótesis lejana, que generalmente ni se formula. En definitiva,
mujeres y hombres evalúan el ámbito familiar y laboral desde sus
posiciones de género, configuradas por la estructura socioeconómica
y la herencia cultural (2011 : 192).

Rita Vázquez (2010) refiere que, en los últimos años, las mujeres han
obtenido logros importantes al ampliar su participación en el "mundo de los
hombres•, sin embargo, "esos hombres• no se han incorporado plenamente
a las "actividades de ellas•. En este modelo hegemónico y heteronormativo,
la división sexual del trabajo impone y condiciona a las mujeres a continuar
siendo responsables directas y exclusivas de las labores del hogar y el cuidado
y procuración de hijos e hijas, mientras que los varones gozan de permisión
social y cultural para dedicarse de tiempo pleno al mundo público; el reparto
de las tareas domésticas y de cuidado siguen siendo desiguales. En los
entornos laborales académicos, las mujeres y los hombres de ciencia están
marcados por tales parámetros. Las barreras y dificultades más importantes
que las mujeres enfrentan para su desarrollo profesional en el plano educativo
lo representa el conflicto de papeles que experimentan al tener que atender las
demandas familiares y profesionales de manera simultánea (Tomás, M. y C.
Guillamón, 2009).
El término conciliación es oportuno en este debate. Éste puede ser
interpretado "como un problema que implica que se debe ayudar a las mujeres
para que puedan combinar el trabajo reproductivo en el hogar con el trabajo
productivo en el mercado laboral" (Bustelo, M. y E. Peterson, 2005:35). Desde
esta lógica, las acciones de resarcimiento corresponden a dimensiones públicas
~ I mercado laboral- más que al establecimiento de corresponsabilidades
en el plano familiar -ámbito privado-. En este sentido, las mujeres son
responsables de los cambios, es decir, de armonizar y compatibilizar el trabajo
y la vida familiar. María Bustelo y Eli Peterson (2005: 35) agregan que "la
conciliación está representada como un problema de las mujeres en general
Y de las madres trabajadoras en particular. Así, en los textos se nos da a
entender que si no hay hijos/as por medio, no hay nada que conciliar. Y si las
madres no trabajan, tampoco·.
Algunos de los factores que dificultan el avance de las mujeres en la
ciencia se ubican en el ámbito cultural y político-los valores y las percepciones
sociales que enmarcan las relaciones entre los dos sexos- y los factores que
operan en el plano institucional (Evangelista, A, R. Tinoco y E. Tuñón, 2012).
Por ejemplo, los sistemas científicos y tecnológicos no consideran mecanismos

R""úto Penpectivas Sociales / Social Perspective., Ju/if&gt;.Diciembre 1013/July-December 20/3 / Yo/. 15 No. 2

75

sociales e institucionales para que las mujeres combinen la maternidad y el
cuidado de hijas e hijos con el avance de la formación académica; aún más:
estos sistemas no están considerando la participación corresponsable de
los varones en el hogar y el cuidado de infantes (Blázquez, N. y J. Flores,
2005). Ello nos refiere a la necesidad de armonizar el trabajo con el hogar o el
hogar con el trabajo, en palabras acertadas de Sonia Parella (2005, citada en
Martínez, M. y C. Paterna 2009: 73): "hacer más llevadera la doble presencia
con la que cargan las mujeres• y no solamente suponer que ello signifique
trabajar menos, sino además de forma distinta.
Es importante precisar que la dificultad para la conciliación familiatrabajo entre las científicas no solamente se vincula con factores sociales,
políticos, económicos y culturales de importante impacto, sino también tiene
relación con situaciones enmarcadas en las relaciones de género en un plano
cercano (Martínez, M. y C. Paterna, 2009; Bustelo, M. y E. Peterson, 2005;
Zubieta, J., 2012). El intento de conciliar la maternidad y la ciencia tiene
consecuencias contradictorias en el yo de las mujeres y en sus experiencias.
Los costos, aviesos, pueden ser desde emocionales/afectivos -no ser buenas
madres, vivir con culpa y con falta de tiempo-, hasta laborales/profesionales
- renuencia a un ascenso o abandono de aspiraciones laborales-, aunque el
proceso también proporciona beneficios personales
-autoestima, apoyo,
control, mejora de la vida familiar y satisfacción profesional-.
Por otra parte, Norma Blázquez y Javier Flores (2005) señalan que
las mujeres adoptan una carrera científica en circunstancias de desigualdad.
Su integración a la vida académica coincide con su edad reproductiva, a causa
de la cual la maternidad se convierte en una de las razones por la que terminan
abandonando o postergando la continuación de sus estudios y/o su carrera
científica. María Luisa Chavoya (2002), en un trabajo aplicado a profesorado
destituido del SNI de la Universidad de Guadalajara, encontró que en los
casos de mujeres, uno de los motivos de exclusión fue precisamente este
factor. La autora precisa que no esperaba que la maternidad determinara la
permanencia de las mujeres dentro del SNI, sin embargo, una vez de regreso
de un periodo de gravidez, a ellas les resultaba más difícil adecuarse al ritmo
de trabajo. Esta autora, retomando a De la Peña ( 1993), apunta que dada su
condición de mujeres casadas o madres, tardan más en lograr una carrera
académica; tal demora puede ser de hasta 10 años, tiempo que coincide con
la crianza de menores. En otro trabajo aplicado en esta misma universidad,
Adriana Ayala (2004) encuentra que las investigadoras enfrentan múltiples
complicaciones para el ingreso y/o permanencia en el SNI; particularmente
resaltan las dificultades de tipo familiar donde el matrimonio, la maternidad y el
trabajo doméstico han sido factores de peso para retardar o frenar el ingreso o
el reingreso de las mujeres al referido sistema.

�76

Entre "la casa y la ciencia": mujeres científicas en Tiaxcala. México

Considerando dichas aportaciones, en este trabajo queremos
sumarnos al esfuerzo de continuar documentado la relación ciencia-género y
dar cuenta de los impactos que conlleva ser mujer y ser científica, intentando
reconocer las dificultades y las estrategias adoptadas por el profesorado
científico para acomodar la vida personal/familiar -el hogar- con la vida
profesional científica. Especialmente queremos reconocer si para las mujeres
de ciencia el ejercicio de la maternidad aparece como un factor ambivalente,
pues si bien entre algunas podrá representarse como un aliciente, para
otras significará una dificultad para ser competitivas y cumplir la rigurosidad
institucional que se requiere para permanecer en el SNI. Para los hombres,
el ejercicio de la paternidad parece vivirse de manera diferente, situación que
les facilitará dedicarse de tiempo completo a la vida científica. La percepción
social de la maternidad, a diferencia de la paternidad, marca de manera
determinante la participación de las mujeres y de los hombres en la labor
científica. Así, aun cuando las mujeres obtengan altos niveles de formación,
sus carreras profesionales no podrán ser desarrolladas al mismo tiempo que
las emprendidas por los varones, mientras que ellos tendrán que aceptar un
modelo masculino que les impide el compromiso con la familia. El trabajo de
dos caras traerá costos físicos resultantes de prolongadas tensiones laborales,
extenuantes jornadas de trabajo y angustias individuales que las mujeres
dedicadas a la ciencia deberán de sortear en sus haceres cotidianos --el
hogar y la ciencia- para "ganarse su lugar y su espacio" y demostrar sus
capacidades para "seguir dentro" del SNI. Lo precedente serán algunos de los
resultados destacados en este trabajo. Un reto aun en tales espacios de élite
es la ruptura de mecanismos institucionales y culturales vigentes cada vez más
complejos que permean los marcos institucionales y la vida personal para que
las mujeres intenten armonizar, disfrutar y resistir entre espacios construidos
socialmente como separados y excluyentes: el hogar y la ciencia.

El marco institucional: las mujeres en el SNI
En México, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt)2 fundó en
1984 el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) con el objetivo de reconocer
la labor de personas dedicadas a producir conocimiento científico y tecnología
de alta calidad. Este organismo es responsable de otorgar al profesorado de
universidades públicas o privadas los nombramientos como investigadores e
investigadoras de prestigio. Las categorías de las distinciones son: Emérito
(SNI-E), Nivel 111 (SNl-111), Nivel 11 (SNl-11), Nivel 1 (SNl-1) y Nivel Candidatura
(SNI-C) (www.conacyt.gob.mx). Aquéllas son concedidas reconociendo la
calidad de las contribuciones del profesorado dedicado a la investigación
científica, quien recibe estímulos económicos cuyo monto varía con el nivel
2

EI Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) es un organismo mexicano público, descentra/izado de la administración pública federal, con personalidadjurídica y patrimonio propio, encargado
de conducir las políticas de ciencia y tecnología desde 1970. La Ley de Ciencia y Tecnología vigente
que rige al Conacyt fue aprobada en 2002.

Rtvista PenptcttvaS Soc,ala / SoclQ/ Perspec11ves Juli,,.V,ciembre 2013/.July-December 20/ 31 Vol. I j No. 2

77

asignado. La permanencia en el SNI y el ascenso de un nivel a otro implica una
constante evaluación -entre pares- que se realiza por comités integrados
por la comunidad científica. Norma Blázquez y Javier Flores (2005:321)
puntualizan:
Pertenecer al SNI se ha convertido en una vía de legitimación
académica que otorga un estatus a nivel individual, y sobre todo,
dentro de la estructura institucional, ya que a pesar de las críticas
surgidas dentro de algunos sectores de la comunidad científica, se
realizan evaluaciones rigurosas en las que se da prioridad al criterio
de la productividad medida en términos de número de publicaciones
y de la cantidad de citas obtenidas en la literatura científica. En el
SNI se califica con mayor puntaje a los trabajos publicados en
revistas internacionales arbitradas, por encima de las investigaciones
aparecidas en revistas nacionales. Se trata con ello de crear una
especie de equivalencia con los científicos extranjeros a quienes de
ese modo se considera pares.

Cabe señalar que si bien el número total de integrantes del SNI ha
aumentado, la participación de las mujeres en la ciencia se ha mantenido
en cifras bajas en las últimas tres décadas, en comparación a la proporción
de hombres. Datos del Conacyt para el año 2011 registran a 17 mil 639
investigadores e investigadoras con reconocimiento por el SNI: 5 mil 919
mujeres -33.6 por ciento-- y 11 mil 718 hombres -66.4 por ciento--. En
el año 2000 se registraron 7 mil 466, de los cuales 5 mil 350 eran hombres
- 71 .7 por ciento-- y 2 mil 116, mujeres -28.3 por ciento--; mientras que en
el año 1990 fue un total de 6 mil 155, de ellos 1 mil 295 eran mujeres -21 por
ciento-y 4 mil 870 -79 por ciento-- eran hombres (www.conacyt.gob.mx).
Sylvia Oidou y Etienne Gérard (2010) refieren que para las científicas
mexicanas tanto la permanencia como la promoción son complicadas. Los
estudios presentados en la obra de Norma Blázquez y Javier Flores (2005)
reflejan la escasa participación de las mujeres en los puestos jerárquicos en el
ambiente científico de realidades latinoamericanas. Para el caso mexicano, las
brechas de género se distinguen en el reducido número de científicas activas
en la investigación. A mayor nivel en el SNI, menor es el porcentaje de mujeres.
El número de mujeres es dos veces menor que el de los hombres conforme se
incrementan los niveles: en otras palabras, la participación femenina disminuye
al jerarquizarse el dispositivo de reconocimiento de las labores científicas.
Además, la presencia de las mujeres aumenta en relación al rejuvenecimiento
de los grupos de edad. Otra información indica que el acceso de las mujeres
a los niveles más altos del SNI tarda más que el de los hombres y el número
de hombres diplomados en el extranjero también es mayor que el de mujeres
(Didou, S. y E. Gérard, 2010). Por otra parte, la participación de mujeres en los
comités de dictamen y evaluación del SNI registra alrededor de 20 por ciento.

�78

Enfre "la casa y la ciencia": mujeres científicas en Tlaxcala, México

Es importante mencionar que los indicadores antes señalados no
son exclusivos para sugerir la inexistencia de una política igualitaria de género
en el SNI; sin embargo, los registros permiten distinguir que la aparente
neutralidad para aceptar a hombres o mujeres dentro del SNI, basada en
méritos académicos y exigencias de productividad, son medidos sin distinción
entre unos y otras, pero funcionan en esquemas sesgados (Ruiz, R., 2012;
Blázquez, N. y J. Flores, 2005). Sylvie Didou y Etienne Gérard (2010: 53)
sugieren colocar la atención para distinguir si el sexo puede ser "un factor
discriminante en materia de progresión jerárquica en la carrera académica",
sin dejar de considerar que las condiciones sociales y de investigación son
desventajosas globalmente para las mujeres.
La única norma sobre condición de género que existe en la reglamentación
vigente del SNI, en su artículo 62, estipula que:
A las investigadoras cuyo embarazo ocurra durante el periodo
de vigencia de su distinción, se les otorgará un año de extensión,
mediante solicitud expresa de la interesada. En estos casos, la
producción científica o tecnológica que requerirá presentar en la
siguiente evaluación, será la correspondiente al periodo original de
vigencia de su distinción. Lo anterior, será aplicable una sola vez por
periodo.

En general, la norma restringe el reconocimiento de la condición
específica del ser mujer al embarazo (Didou, S. y E. Gérard, 201 O). Si bien esta
medida ha permitido un incremento en el tiempo de vigencia del apoyo y que
varias científicas se mantengan activas en la investigación (Álvarez, J., 2012),
también ha resultado ser una disposición insuficiente que no contempla en una
justa dimensión las necesidades de las mujeres durante la etapa de gestación
y primeros años de vida de su prole. Cabe resaltar que a fin de poder acceder
a este beneficio, el periodo de renovación de la membresía debe coincidir con
el año de nacimiento de la nueva vida, de no ser así, se dificulta el obtener la
prórroga (Ayala, A., 2004). Este logro es significativo aunque limitativo, en el
sentido de que otorga apoyos exclusivos para mujeres bajo una condición de
madres (Ruiz, R., 2012), lo cual no nos habla de una política real de conciliación
trabajo-familia que tome en cuenta determinantes de género en dos planos: las
relaciones cercanas -familia-y el aparato institucional científico -el espacio
laboral-.

La orientación y el procedimiento metodológico
La metodología adoptada ubica al profesorado que se dedica a la ciencia en
el plano de sus propias experiencias, comprendiendo que éstas son flexibles y
pueden referirse a lo ordinario y a lo reflexivo; mucho de la vida se encuentra

Revislll Perspectivos Sociales I Social Perspecüves Julio-Diciembre 2013/July-December 20/ 3 / Vol. I5 No. 2

79

reunido en expresiones, en las palabras; por tanto, la orientación de este
trabajo se fundamenta en una investigación cualitativa que intenta comprender
la subjetividad, las interacciones y los significados mediante la interpretación
de las narrativas (Álvarez-Gayou, J., 2004). Edward M. Bruner (1986) plantea
que la antropología de la experiencia se enfoca en las narrativas como
construcciones sociales, las cuales organizan y dan significado a la experiencia
individual. Tales estructuras sirven como guías de interpretación que incluyen
pensamientos, deseos, sentimientos, disposiciones. La experiencia se vive, se
narra, se comparte y se reflexiona.
Esta innovadora mirada antropológica que sitúa a la agencia humana
en la comprensión y construcción de toda vida social (Díaz, R., 1997) resultó,
como punto de partida metodológico, un apoyo adecuado para extraer las
narraciones de las experiencias personales de las mujeres y los hombres
dedicados a la ciencia. Esta posición junto con el enfoque de las relaciones
de género que sintetiza sus pretensiones en "esclarecer cómo el género está
operando para determinar la organización social y las conductas y creencias
de las personas ... (y] ... entender lo social, las desigualdades y las diferencias
partiendo del análisis de las relaciones que se generan entre hombres y
mujeres y las consecuencias que éstas producen tanto de carácter mediato
como inmediato" (Martínez, M. y C. Paterna, 2009:23), logran una orientación
metodológica interesada en los sujetos y en sus propias vivencias.
En este trabajo de investigación utilizamos dos tipos de instrumentos
(cuadro 1). El primero fue una Cédula de Registro que permitió la concentración
de datos personales y de la actividad profesional del profesorado científico.
El criterio de inclusión de cada participante se basó en que en el momento
del trabajo de campo contara con reconocimiento vigente por parte del SNI.
Participaron 25 investigadores e investigadoras -de un total de 62- con
nombramiento del SNI hasta el año 2011; tal proporción representó 40.3 por
ciento del universo total de científicos y científicas de la UATx. La cédula
permitió delinear un perfil del profesorado de la UATx reconocido por el SNI.
Cuadro 1. Profesorado participante en la investigación según instrumento aplicado

lostrumento

Hombres

Mujeres

Total

Cédula de Registro

11

14

25

Entrevista Temática

2

4

6

-narrativas-

Fuente: Trabajo de campo. Elaboración de las autoras.

�80

Entre "la casa y la ciencia": mujeres cienlijicas en Tlaxcala, Méxicc

El segundo instrumento fue una Entrevista Temática Grabada narrativas-dirigida a profundizar las dificultades que enfrentan y las estrategias
por las que optan las mujeres y hombres de ciencia de esta universidad para
equilibrar la vida familiar con la vida científica, ello ante la demanda de los
parámetros de productividad requerida por el SNI. Particularmente, mostramos
interés por las estrategias personales para hacer frente a las cargas a fin de
cumplir estándares de prestigio para la ciencia y la responsabilidad del hogar. La
selección del profesorado investigador consideró la disposición individual para
participar, poniendo énfasis en investigadores e investigadores que tuvieran
un posicionamiento competitivo en la producción científica. La colaboración del
profesorado fue voluntaria. Para resguardar su integridad, en las narrativas se
utilizan seudónimos.

llí!vista Perspectivas Sociales I Social Perspective,, Julú,.Diciembre 201J/July-December 20131 Yo/. 15 No. 2

Cuadro 2. Profesorado reconocido por el SNI en Tlaxcala (2011)

Profesorado

l

El contexto del estudio. El estado de Tlaxcala, México
El estado de Tlaxcala cuenta con 1 millón 169 mil 936 habitantes. La población
con 18 años y más con estudios de posgrado alcanza la cifra de 5 mil 938
habitantes, número que representa 0.51 por ciento del total nacional ---897
millones 587 mil-. En comparación, el estado de Colima, caracterizado por
dimensiones territoriales similares a las de Tlaxcala y con un número de
habitantes incluso menor, tiene un registro mayor de pobladores con estudios
de posgrado. Esto podría sugerir que el tamaño de la población no está
relacionado directamente con la población con estudios de posgrado. Más
bien, es posible que la definición de una política pública científica y la presencia
de programas de posgrado ubicados en cada estado -la oferta de estudios
educativos-, la conformación de centros y de grupos de investigación sean,
entre otros elementos, también importantes para la formación de recursos
humanos científicos. Algunos estados como Nuevo León y el Distrito Federal
registran los porcentajes más altos de personas con posgrado: 1.22 y 1.94,
respectivamente.
Tlaxcala en el año 2011 registró 1O programas educativos de posgrado
en el Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) del Conacyt. La
UATx concentra cinco; el Instituto Tecnológico de Apizaco (ITA), dos; el Colegio
de Tlaxcala (Coltlax), dos; y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), uno. El
registro total de personal científico es de 103: 38 mujeres -37 por ciento- y
65 hombres ---63 por ciento-; cifras relacionadas con información nacional

Hombres

Adscrito a

Mujeres

Total

Absolutos

%

Absolutos

%

38

61

24

39

62

otras 27

66

14

34

41

63

38

37

103

Adscrito a la UATx

ínstituciones en el
estado
Total estatal

Para el manejo de los datos, las entrevistas grabadas se transcribieron
y para su análisis -&lt;lado que el número de participantes no fue numeroso-se decidió concentrar la información siguiendo el guión temático contenido en
la guia de entrevista, lo que permitió la visualización según indicador de las
narrativas -los datos-. Esta misma estructura es utilizada para la exposición
de los hallazgos.

81

65

Fuente: Trabajo de campo. Elaboración de las autoras.

indican cuatro puntos porcentuales mayores para las mujeres, sin embargo,
su participación sigue siendo menor en comparación a los varones (cuadro 2).
Cabe destacar que Tlaxcala se encuentra en los ocho últimos lugares entre el
resto de entidades federativas con profesorado reconocido por el SNI.
En 2011, en la UATx estaban registrados 62 investigadores e
investigadoras con reconocimiento del SNI: 38 hombres y 24 mujeres, lo que
representa una proporción a nivel estatal de 62 por ciento.

La población estudiada
Divididos por sexo, la población estudiada corresponde a 14 investigadoras
-56 por ciento- y 11 investigadores --44 por ciento-, con un promedio
de edad de 41.5 años para las mujeres y de 43 años para los varones. En
cuanto al estado civil, 15 respondieron tener una relación de pareja y 10
dijeron estar solteros. La mayoría de las mujeres están unidas -nueve de
15-, mientras proporciones similares entre hombres y mujeres -&lt;inco y
cinco- respondieron no mantener relación de pareja. El promedio de hijos
e hijas entre el profesorado investigador fue de 2.15. Respecto a la categoría
laboral, 12 tenían contratación como académicos de carrera asociados, donde
las mujeres fueron mayoría -nueve de 12-, mientras que 13 contaban con
la modalidad de académicos de carrera titulares, si bien aquí preferentemente
fueron varones -ocho de 13-; es importante remarcar que de las cinco
mujeres con titularidad, solamente en un caso es titularidad A , que corresponde
a la máxima categoría laboral de contratación en la UATx.
Entre los investigadores y las investigadoras con mayor competitividad
-según número de productos registrados- se encuentran un varón de 39

�82

Entre "la casa y la ciencia": mujeres ciemíjicas en 11axcala. México

años, casado y con nivel I; una mujer de 45 años, soltera, con estudios de
posgrado en una universidad extranjera, ocupando el nivel 11. Los últimos
lugares corresponden a mujeres con nivel de candidatura, casadas. En cuanto
al nivel que ocupa el profesorado participante en esta investigación -2~. el
nivel II es representado en proporciones similares ---una mujer y un varón-; el
nivel 1, de mayor cobertura, lo representan principalmente los hombres -nueve
de 16-; mientras que en el nivel de candidatura predominan las mujeres-seis
de siete-. (Recordemos que este último se otorga a quienes aspiran a afianzar
su carrera en la investigación, que en estos casos los estímulos otorgados por
el SNI son menores y se considera la edad como un elemento importante,
aun cuando, según reglamento, este criterio no debería ser determinante para
la admisión.) En concreto, los datos indican que además de una proporción
mayor de varones incorporados al SNI -según registros a nivel nacional,
estatal y en la UATx-, también son ellos quienes en comparación con las
mujeres se ubican en mejores posiciones.

Los hallazgos a través de las narrativas
En este apartado recurrimos a la narrativa del profesorado participante en la
investigación para exponer los hallazgos que muestran que la construcción
social de género y el ejercicio de la maternidad son barreras que limitan a
las científicas en su desarrollo profesional y las colocan en una balanza
tambaleante, bastante distinta a la posición de los científicos. Frente a estas
circunstancias, las mujeres tendrán que recurrir a estrategias riesgosas para
su salud física/emocional a fin de intentar sostenerse firmemente, intentando
un equilibrio entre las necesidades personales -el hogar- y las demandas
profesionales -la ciencia- .

Aprietos y nudos entre "la casa y la ciencia"
¿Cuesta igual a hombres y mujeres formar parte de los recursos humanos de
alta calidad para la ciencia? Las respuestas fueron claras: "sí, a las mujeres nos
cuesta más" y el camino es más difícil. Por un lado, se encuentran limitaciones
en el plano familiar, y por otro, en el plano institucional; en ambos casos aquéllas
se encuentran permeadas de una visión patriarcal con marcas de identidad y
diferenciación según género (Morgade, G., 2011 ). Una de las investigadoras
opinó que la participación de las mujeres en la actividad científica puede
catalogarse como "una competencia desleal", según sus palabras:

Como parte de una academia de posgrado creo que el trato es
un poco severo, porque se espera que una como mujer rinda y dé
producto en cuanto a número y calidad al igual que al compañero del
género masculino, (y] veo que los roles son totalmente diferentes.
El 60 por ciento de su tiempo libre [de los hombres) lo destinan a
la investigación, no tienen interrupciones familiares durante el día,

Revúta Penpectimr Sociales/ Social Penpeclilles Julio-l&gt;iciemlm, 2013/Ju/y-December 20/3 / Vol. 15 No. 2

83

llegan a casa, pueden dedicarse con un plus a sus actividades, y
eso siento que, hasta cierto punto, es una competencia desleal, no
hacemos los mismos roles ni las mismas actividades. Creo que es
importante cambiar nuestra cultura, no nos ven (a las mujeres] como
el sustento primordial de la familia, podernos hacerlo, tenemos doble
jornada laboral, una nada remunerada, y en ocasiones la otra mal
pagada, aunque pertenezco al SNI y al Prornep (Programa para el
Mejoramiento del Profesorado) la institución no me reconoce, ya que
no tengo una categoría adecuada a mi formación profesional.
Doctora Rosa, 36 años, casada, tres dependientes económicos,
SN/-C.
La carrera científica conduce a una competencia negativa más
para unas que para otros, aparentemente basada en principios de igualdad
legal o normativa entre individuos -hombres y mujeres tenemos los mismos
derechos-, sin embargo, no se cuenta con las mismas circunstancias o
condiciones -contextos socioculturales- para ejercerlos y hacerlos valer.
Esta investigadora puntualiza de manera acertada "trato severo" obligado
para ambos géneros, sin considerar que la dedicación a la ciencia, a producir
y generar conocimientos prodigiosos requiere tiempo suficiente para la
investigación; la escritura necesita no tener ningún tipo de interrupciones mentales particularmente--- que entorpezcan las ideas, y la coherencia en la
redacción de éstas no puede tener éxito en tanto el pensamiento "se encuentre
en otro lado". Además, si a estas atribuciones sociales estereotipadas de
feminidad y masculinidad agregamos que en el plano institucional, en muchas
ocasiones, las mujeres no son apoyadas ni reconocidas, la mayoría de las
veces ocupan las carteras laborales de niveles inferiores y en muchos casos
reciben salarios con menor remuneración; entonces la norma jurídica de "a
trabajo igual, salario igual" no aplica.
Otros testimonios indican que los costos diferenciados según género
también pueden estar determinados por los espacios laborales donde cada
individuo se desarrolla profesionalmente. Al respecto una investigadora
comentó:
Pienso que sí se obstaculiza el desarrollo de las mujeres en la esfera
académica, pero sí lo logras... Aunque el esfuerzo que haces es
mayor, tienes que contenerte de muchas formas, tienes que negociar
desde una posición que no es de privilegio, desde una posición
[en] que no te toman en cuenta, te oyen pero las decisiones siguen
siendo básicamente entre los hombres y te estoy hablando no sólo
de funcionarios sino de colegas porque así es. Ojalá México fuera
todo muy homogéneo y parejo a nivel académico, pero eso no es
cierto, veo diferencias fundamentales entre la UNAM [Universidad
Nacional Autónoma de México) que es para la que trabajo, quien me

�84

Entre "la casa y la ciencia": mujeres científicas en Tlaxcala, México

paga, para la Universidad Veracruzana que es desde donde vengo y
que ha tenido avances notables desde esta riqueza cultural que tiene
Veracruz y la Universidad de Tlaxcala donde básicamente vivo y me
desarrollo, y en donde he desarrollado una carrera que a mi parecer,
en muchos sentidos, es muy valiosa porque me ha permitido hacer
un poco más que si me hubiera quedado en CU [Ciudad Universitaria]
o en la misma Universidad Veracruzana... [....] Me parece que el
tercer caso que lo complica es el desarrollo de la investigación en
provincia. Cuando me comparo con mis colegas de la UNAM siento
que aquí en provincia es muchísimo más difícil y sobre todo para las
mujeres en una sociedad que ha sido machista como Tlaxcala, pero
afortunadamente ya está cambiando.
Doctora Asunción, 54 años, unión libre, dos dependientes económicos,
SNl-111.

Según se indica en esta narrativa, las mujeres tienen que "esforzarse
más" que los varones y demostrar que son capaces de "hacer y crear ciencia"
sin privilegios, y donde "los iguales" -ellos- son quienes toman las decisiones.
Ciertamente, refiere la investigadora, los espacios institucionales definen para
las científicas ámbitos de maniobra.
Ahora bien, mientras las científicas pueden distinguir que ambas
dimensiones-el hogar y la ciencia-tienen peso importante y se interrelacionan
para frenar o limitar su desarrollo profesional, los varones atribuyen de manera
diferente la participación inequitativa de las mujeres y los motivos de tal
desventaja. En primer lugar, ellos inculpan a los contextos externos al ámbito
familiar, es decir, los espacios institucionales como lugares donde se marcan
las diferencias:
Considero que son muchas razones, lo primero que creo es que
tiene que ver con las áreas científicas que se desarrollan dentro de la
institución, en las Ciencias Biológicas predominan las mujeres, en la
Facultad de Derecho y la Facultad de Ingeniería creo que sucede lo
contrario, predominan los hombres...
Doctor Carlos, 51 años, casado, tres dependientes económicos, SNl-I.

En segundo plano, la opinión masculina ubica a la dimensión de las
relaciones de género como fuente de origen de las desigualdades; el testimonio
demuestra una posición de privilegio masculino que atribuye a las mujeres
-por determinación social y cultural y por naturaleza- como responsables
directas de la familia y de la procreación/reproducción.
Segundo, creo que por razones históricas la mujer tiene a cuestas más
obligaciones con relación a la atención de los hijos, obviamente si es

Revista Perspectivas Socio.les I Social Perspective, Juli&lt;&gt;-Diciembre 2013/July-December 20131 Vol. 15 No. 2

85

una mujer en edad reproductiva tiene que abandonar temporalmente
sus actividades, creo que es más difícil y problemático para ellas
mantenerse, ésas son dos razones importantes
Doctor Carlos, 51 años, casado, tres dependientes económicos,
SNl-I.

Otro aspecto importante que se evidenció en este trabajo fue la
discriminación o exclusión en áreas de investigación estereotipadas como
masculinas, la cual representa un panorama latente que condiciona el
desarrollo profesional de las científicas. Al respecto, una investigadora narró el
camino recorrido para adherirse a un área científica tipificada como masculina:
Voy a hablar respecto a mi área que es la de las ciencias duras,
ahi la demanda de las mujeres en el posgrado es baja, las lineas
de investigación son poco atractivas para el género femenino, aún
sigue siendo de mayor demanda para los varones. Mi decisión de
inclinarme a la Ingeniería Química fue un reto ya que me decían: "las
mujeres no tienen ni la capacidad ni la inteligencia para desarrollarse
en esta área" y yo dije: "cómo no, claro que podemos y voy a
demostrar que sí". En la licenciatura eran [en número] mayor los
compañeros, en el doctorado se siguió reduciendo la representación
del género femenino; el género masculino domina en ésta área, en
la industria, generalmente en las áreas de proceso no encuentras a
la mujer involucrada, fue difícil romper el estereotipo de "porqué una
mujer me viene a mandar" ...
Doctora Rosa, 36 años, casada, tres dependientes económicos,
SNI-C.

Fanny Tabak (2005) distingue que las mujeres que destinan su carrera
a la ciencia enfrentan dos tipos de aprietos: a) las dificultades externas que
comprenden la rigidez de la comunidad científica como resultado del hecho
de que los modelos adoptados son masculinos; la definición de criterios de
evaluación que no consideran las necesidades específicas de las mujeres
--ciclos de vida, ciclo reproductivo, ejercicio de la maternidad, crianza de
infantes, apoyo para guarderías o para asistir a congresos internacionales-;
y la dificultad para lograr posiciones jerárquicas más elevadas; y b) las
dificultades internas que incluyen los conflictos para conciliar la carrera con
la vida familiar en una sociedad patriarcal donde las tareas domésticas aún
son consideradas responsabilidad exclusiva de las mujeres; el sentimiento de
"culpa" por no dedicar más tiempo a la familia, en especial a hijas e hijos,
debido a la especificidad del trabajo científico, que exige tiempo pleno; y una
tendencia de las mujeres a la autodiscriminación, ya sea porque les falta
agresividad o como consecuencia de su timidez construida.

�86

Entre "la casa y la ciencia": mujeres científicas en Tlaxca/a, México

Frente a estas dificultades, ¿las mujeres cuentan con posibilidades
reales para el éxito científico? Los datos duros indican que las científicas
universitarias tlaxcaltecas, si bien representan cuatro de cada 1Ode los recursos
humanos científicos, se ubican en la categoría del SNI como candidatas. Una
perspectiva optimista indicaría que las científicas podrían ascender a los
siguientes niveles, sin embargo, una situación realista fue enunciada así:
Yo he estado reflexionando al respecto, es complejo mantenerme en
el Sistema [SNI) por el número de parámetros que hay que cumplir,
pienso que lo más que puedo aspirar es al nivel 1, no dispongo del
tiempo suficiente para dirigir a estudiantes de posgrado, escribir
artículos en revistas indexadas, asistir a congresos internacionales
o de calidad, incluso, para proponer mis proyectos. Mi trabajo está
dividido en cuatro rubros: gestión, tutorías, docencia e investigación,
lo que más me quita tiempo es la docencia y la gestión. El tiempo
que me queda efectivo para la investigación es ineficiente, me pesa
el lado familiar ... fue mi decisión formar una familia, pero de repente
si afecta mi desarrollo profesional, no puedo dar el nivel que quisiera,
me pesa el descuido de mi familia, mis hijos son todavía pequeños.

Doctora Rosa, 36 años, casada, tres dependientes económicos,
SNI-C.

/1evis1a Perspectivas Sociales/ Social Peropect~ Julio-Diciembre 2013/July-December ZO 13 / VoL 15 No. 2

87

(entre] los obstáculos que las científicas tienen para ejercer al
mismo tiempo su profesión con la maternidad están la pérdida
de oportunidades para salir al extranjero y mejorar su formación
académica, gozar de los tres meses de incapacidad que otorga la ley
por maternidad, sacrificar fines de semana para realizar trabajo de
campo o de laboratorio, falta de tiempo y de energía, ya que conlleva
mucho esfuerzo; considerable estrés, falta de comprensión por falta
de sus jefes o autoridades superiores, falta de guarderías, falta de
tiempo para hacer ejercicio y actividades de ocio y, principalmente, el
trabajo extenuante (2012: 58).

Y sobre esa gran carga se soportan los deberes sociales de las
mujeres: el ejercicio de la maternidad, la crianza y la educación de hijos e
hijas, en concreto, la economía de cuidado familiar, es decir, la responsabilidad
directa de las mujeres en las actividades, bienes y servicios necesarios para la
reproducción cotidiana de todo el grupo familiar.
En relación al deseo de ascender de un nivel a otro dentro del SNI,
otra científica precisó:
¿Quién no desea ir ascendiendo? Creo [que) todas, sin embargo, no
depende sólo de una, sino de las condiciones de acceso al mismo

El exceso de responsabilidades laborales en las universidades
públicas en aras del cumplimiento de múltiples tareas, particularmente aquellas
destinadas a la gestión y la enseñanza en aula -en muchas ocasiones con
grupos numerosos- que precisa al profesorado cumplir con actividades
como la revisión de trabajos; la aplicación de exámenes; la preparación de la
clase y las múltiples tareas de gestión -reuniones de academia, ingreso de
calificaciones, participación en convocatorias, etcétera-; entre otras, limitan
el tiempo destinado a la labor investigativa y a la escritura, actividades que
requieren altos niveles de concentración y dedicación, aún más cuando se
requiere tener el control del proceso investigativo, al pasar por las diversas
etapas por las que se encauza un proyecto ---9abinete, trabajo de campo,
sistematización de la información, redacción de informes, documentos
normativos internos, artículos, ponencias, capítulos, libros, etcétera-.
La participación de las mujeres en actividades académicas que las
obligan a ausentarse de sus hogares es un asunto no resuelto, particularmente
si se cuenta con hijos o hijas de edades que aun requieren cuidados específicos.
Angélica Evangelista, Rolando Tinaco y Esperanza Tuñón (2012: 19) mencionan
que, en países asiáticos y africanos, los hombres se ausentaron en promedio
dos semanas más que sus colegas femeninas. Para el caso mexicano, Ernma
Zapata y Elia Pérez afirman que en el caso que estudiaron:

Sistema [SNI]. Todos somos capaces, hombres y mujeres, pero para
ascender a otros niveles, depende de un conjunto de situaciones
que se determinan tanto en el ámbito laboral como el doméstico, no
podemos abocarnos al ámbito laboral y académico, también tenemos
que ver la otra parte: ¿cuánto nos resta de tiempo dedicarle a la etapa
reproductiva? Para m i esto sí es importante.

Doctora Arace/i, 42 años, casada, dos dependientes económicos,
SNI-C.

Para permanecer y ascender de un nivel a otro y cumplir los mismos
requerimientos que el SNI dicta, las investigadoras deben cargar en sus
hombros tareas domésticas y demandas institucionales. Ambos testimonios
refieren lo que Fanny Tabak (2005) engloba en los factores internos que
condicionan la participación de las mujeres en la vida científica: la culpa
femenina al "robar" tiempo que corresponden a hijos e hijas. En estos casos, el
ejercicio de la maternidad fue una decisión tornada por propia voluntad, y, aún
con esta decisión autónoma, la investigadora confirma: "pesa el descuido a la
familia y a los pequeños" porque es "lo importante".
Los casos de "éxito profesional femenino" están asociados con
la postergación de la maternidad o el hecho de no ejercerla. Posponer la
maternidad es vista como estrategia para mantenerse competitivamente en

�88

Entre "la casa y la ciencia": mujeres cientificas en Tlaxcala, México

el SNI. Una de las investigadoras narró que asumió la maternidad a edad no
temprana y en su opinión esto le permitió posicionarse con mayor facilidad en
el sistema:
Voluntariamente no postergué el embarazo, sí quería embarazarme
sólo que no sucedía, y eso sí por las ocupaciones o porque quería
estudiar una maestría o quería ir al extranjero a una estancia, no
me atendí médicamente, es decir, no fui persiguiendo por qué razón
no podía embarazarme. Yo si quería embarazarme, pero no era lo
máximo, no lo busqué deliberada y obsesivamente. Eso [no tener
descendencia antes] en cierta forma favoreció el que no tuviera
que invertir tiempo en crianza más tempranamente, favoreció para
que pudiera desempeñarme con mayor concentración en mi labor
profesional.
Doctora Asunción, 54 años, unión libre, 2 dependientes económicos,
SNl-111.

La investigadora inició el ejercicio de la maternidad en el momento
en que su carrera profesional estaba firmemente afianzada y consolidada.
Antes de este hecho, ella pudo dedicar mayor tiempo a su desempeño en la
vida científica y académica, y como bien lo dice, "concentrarse en su labor
profesional".
Otra científica narró que el hecho de mantenerse soltera y no tener
ninguna responsabilidad materna le ha permitido posicionarse de manera
competitiva en la vida científica:
Eso es lógico, a los hombres se les tiene que hacer todo, si estuviera
casada definitivamente no podría permanecer en la investigación, la
cultura que se vive en México es muy machista, y [vuelve problemático]
hasta decidir tener un hijo y dejarlo encargado para que después me
reclame, [por eso] mejor no. Así estoy bien, salgo tarde del centro de
investigación, en la mañana me despierto tarde, voy a donde quiero,
sin dar cuentas a nadie de lo que hago. Yo opté por no casarme y no
dudo en que esa decisión me permita permanecer con competitividad
en lo que requiere el SNI.
Doctora Magnolia, 45 años, soltera, sin dependientes económicos,
SNl-11.

En el ámbito universitario tlaxcalteca, ambas científicas son
reconocidas por sus amplias aportaciones a la investigación y la ciencia, y
ocupan los más altos niveles del SNI. En otros trabajos se ha documentado
que las personas que tienen hijos o hijas y viven en pareja dedican más horas
a las tareas del hogar que quienes no los tienen y consagran menos horas
a la universidad; en contraste, quienes dedican más tiempo a la ciencia son

Revista Penpeaivas Sccia/es / Social Perspectives JuliJ&gt;.Diciemb,,, Z0/3/July-December 20/ 3 / Vol /5 No. l

89

aquellas que viven solas o con otras personas (Tomás, M. y C. Guillamón,
2009). En un estudio para el caso de Argentina se encontró que las mujeres
que alcanzaron los niveles más altos en el sistema científico no formaron una
familia (Franchi et al.., 2008 citados en Evangelista, A., R. Tinaco y E. Tuñón,
2012). Contrario a aquellas investigadoras que han postergado la maternidad
o simplemente deciden no ser madres, las mujeres que eligen el ejercicio de
la maternidad enfrentan procesos de desgaste físico y emocional durante sus
embarazos que merman sus capacidades intelectuales:
Cuando obtuve el grado ya tenia a mi hija, pasaron cuatro años para
volver a embarazarme de mi segundo hijo, previo a ese segundo
embarazo traía un ritmo de trabajo que podía sobrellevar; después
de que nace mi hijo, físicamente sentí que me fui cuesta abajo, al
igual que intelectualmente; demanda mucho tiempo tener un hijo:
desvelo, la parte física y emocional; me costó mucho trabajo sacar mi
producción en esa etapa, intelectualmente sentí más arrastre en esa
parte de mi vida.
Doctora Rosa, 36 años, casada, tres dependientes económicos,
SNI-C.

La crianza de un hijo o hija atrapa tiempos y vida en las mujeres:
temporalmente las aísla del mundo exterior y nulifica transitoriamente sus
capacidades intelectuales y físicas. La maternidad cimentada en mitos de
"amor y dulzura" sólo encuentra cabida en voces que no han experimentado
prolongadas veladas nocturnas y fatigas diarias de agotamiento y cansancio
por esta causa. Al respecto un científico expresó:
Es algo maravilloso lo de la maternidad y uno como padre lo valora
mucho, al ver que la esposa tiene un hijo propio, pienso que las
mamás investigadoras tienen ese derecho de llevar a cabo su
periodo de gestación y que se lo den, aunque se dedican más de
siete meses a seguir trabajando, es un reconocimiento muy noble y
bueno considerar que su productividad no puede ser la misma por su
periodo de embarazo.
Doctor Antonio, 39 años, casado, dos dependientes económicos,
SNl-1.

La precedente narrativa masculina mitifica la maternidad; su
valoración radica en la reproducción genética de un ser y se ocultan los
malestares femeninos provocados: desvelos, agotamiento físico y emocional,
depresión, bajos niveles de concentración, decaimiento intelectual, irritabilidad,
entre otros. Todos esos factores propician una disminución en el rendimiento
de la capacidad intelectual y creativa plena, elementos indispensables para
dedicarse a la ciencia y la investigación. Las mujeres/madres no deben ser

�90

Entre "la casa y la ciencia ": mujeres cienJíjicas en Tlaxcala, Méxiro

vistas como discapacitadas, como tampoco debería continuar manteniéndose
una visión esencialista sobre el embarazo y el ejercicio de la maternidad.
Las situaciones de estrés entre el profesorado dedicado a la
investigación pueden provocar síntomas asociados al llamado síndrome
de burnout o de agotamiento, padecimiento que si bien no es exclusivo de
mujeres paridoras es posible que las afectaciones sean mayores entre
ellas. En un estudio sobre este malestar a una muestra de 109 integrantes
del SNI, se observó que 19 por ciento respondió sentirse afectado por este
trastorno (Evangelista, A., R. Tinoco y E. Tuñón, 2012). Es necesario continuar
investigando acerca de los estados emocionales de quienes participan en la
producción científica; precisamente Elisa Cerros y María Elena Ramos (2009)
reflexionan acerca de las emociones que experimentan mujeres académicas de
alto rendimiento frente a las demandas y las exigencias que la doble presencia
-trabajo-familia- les genera en función de los discursos de género. Las
autoras destacan que, además del género, las emociones estarán en función
de otros factores: el ciclo de vida y la estructura y dinámica familiar.

Resistir la balanza entre "la casa y la ciencian

¿Cuáles son o deberían ser los caminos alternativos para que las científicas
no se sintieran fragmentadas/divididas entre sus intereses personales y
sus inquietudes profesionales? El ejercicio de la maternidad y la paternidad
corresponsables para el cumplimiento de obligaciones en el ámbito familiar
indiscutiblemente tiene peso en la balanza entre la vida personal y la vida
científica de las mujeres dedicadas a la ciencia y la investigación. Una científica
narró:
Sí, [recibo apoyo) claro, pero no al grado que quisiera, lo demando,
no es una convicción para él [esposo], no soy la supermujer para
desarrollar todos los roles en un día. No soy del estado de Tlaxcala,
no tengo familiares que nos apoyen en el cuidado de los hijos, el
cuidado de los hijos va compartido. Yo le tengo que decir a mi marido
que me ayude, a él no le complace mucho estar con los niños toda
la tarde.
Doctora Rosa, 36 años, casada, tres dependientes económicos,
SNI-C.

Contar con una pareja corresponsable que no sólo "ayude" a las
tareas del hogar y la familia -todos ensuciamos trastos o nos alimentamospodría adoptarse como un sendero hacia un camino más justo para las
científicas; lo contrario sólo redunda en creer que las mujeres son heroínas
invencibles, "buenas mujeres, sobre todo madres" y que "la ayuda" es un acto
solidario masculino a una obligación que por naturaleza y compromiso social
-el matrimonio- corresponde a las mujeres. Sobre ello un científico opinó:

Revista Perspectiva, Socia/e, / Social Perspectives Julio-Diciembre 2013/July-December 2011 / Vol J5 No. 2

91

Creo que no es un impedimento como tal, pero para las mujeres
que atienden a sus familias es más difícil. Esas situaciones van
cambiando, las mujeres van teniendo más oportunidades, se empieza
a compartir actividades con el hombre. La mujer se hace a un lado de
estas actividades, ya sea pagando a quien le ayude o simplemente
muchas mujeres no buscan el matrimonio, saben perfectamente qué
es lo que quieren; hay compañeras que han optado de lleno por la
carrera científica o son mujeres que comparten las obligaciones del
hogar con los esposos. Sigue siendo algo que dificulta, no es lo mismo
tener que preocuparse por uno solo que ver por la familia. En el caso
de algunas compañeras que tienen una relación con sus parejas, he
notado que llegan a acuerdos y ellas muchas veces trabajan al parejo
y hasta a veces más que nosotros mismos, claro, tienen compromisos
adicionales más fuertes con la familia, sobre todo con la cuestión de
los hijos, pero eso no les impide, pero se les hace más difícil.
Doctor Carlos, 51 años, casado, tres dependientes económicos,
SNl-1.
Frente a estas circunstancias nada favorecedoras para las mujeres,
ellas tienen que buscar mecanismos que permitan el equilibrio entre un espacio
y otro. Sin embargo, casi siempre, la balanza se inclinará a un costado y ello
trae costos significativos para la vida femenina:
Por una parte, hay varios puntos que se deben definir: la decisión de
formar una familia, tuve la fortuna de decidir tener un compañero e
hijos; y por otro lado, los roles que culturalmente se nos han asignado.
En mi caso sí he tomado ciertas estrategias para atender a mis hijos,
sobre todo el más chico, es muy demandante, todavía está en la etapa
de pañales. Como mujer si he tenido que implementar estrategias
que sí han mermado en un desgaste físico, porque levantarse a las
dos y tres de la mañana para hacer lo que en el día no puedes hacer,
porque tienes que atender ciertas tareas de los niños, llevarlos a sus
actividades y esto no quiere decir que mi compañero no lo hace, sí lo
hace pero no lo hace [a] diario. Otro punto que me parece importante
son estos roles que tenemos asignados culturalmente, que si bien mi
marido ha entrado en esta dinámica de compartir actividades, aún
hay otras que no las deja completamente, las que trae de cómo ha
vivido cuando era soltero, pero ya se ha dado cuenta de que no hay
de otra o le entra él también o no salen las cosas.
Doctora Araceli, 42 años, casada, dos dependientes económicos
SNI-C.
Como lo precisa esta investigadora, su decisión de formar una familia
no viene situada con una corresponsabilidad plena por parte de su pareja.

�92

Entre "la casa y la ciencia": mu_jeres científicas en Tlaxcala, México

Tal situación la ha obligado a buscar tácticas arriesgadas para resistir el lazo
tambaleante entre la casa y la ciencia: disminución de horas destinadas a
descansar, tensiones, prisas, entre otras, que en corto o largo plazo podrían
acarrear afectaciones a su salud física y mental -estrés, agotamiento físico,
desajustes emocionales-, y en muchos casos colocan en riesgo su calidad de
vida. Situación muy parecida es reafirmada por otra investigadora:
Las estrategias son hasta cierto punto riesgosas, no cuento con apoyo
de servicio en casa, la parte económica no lo permite, me tengo que
levantar muy temprano para dejar preparados a mis hijos para la
escuela y cumplir con mi horario laboral. Al regresar a la casa tengo
trabajo, pendientes que me llevo a casa y en las noches dispongo
del tiempo que debo destinar para estar durmiendo para calificar
exámenes, elaborar artículos o memorias. Yo dispongo de sueño
como cinco a seis horas diarias. Las mujeres somos competentes,
pero nos partimos en mil fragmentos, lo vemos reflejado en la salud,
he tenido compañeras que han tenido microinfartos por querer cubrir
todos los aspectos.
Doctora Rosa, 36 años, casada, tres dependientes económicos,
SNI-C.

Gilda Olinto (2005) encontró que en Brasil las científicas optan por
recurrir a alternativas para "cumplir bien" su papel como madres/esposas a
través de la contratación de servicio doméstico asalariado o para el cuidado
de infantes. Sin embargo, entre las entrevistadas de este estudio, no en todos
los casos ello es posible: las premuras económicas obligan a las mujeres
a ocuparse directamente de las tareas domésticas y, en consecuencia, a
reducir tiempo dedicado para su actividad profesional. Por su parte, los
colegas masculinos vivencian de manera diferente el acoplamiento entre las
responsabilidades de la esfera doméstica con la competitividad de la esfera
científica:
Soy separado, por un tiempo tuve una relación de matrimonio, y
también [sic] el estar soltero no implica que uno no tenga compromisos
familiares, con los padres, incluso con las nietas, hay que dedicar
cierta parte del tiempo a esas actividades, obviamente no tengo el
compromiso directo con los hijos, pero el no tener en este momento
ese compromiso tan directo evidentemente se puede invertir más
tiempo, incluyendo sábados, domingos y días festivos.
Doctor Carlos, 51 años, casado, tres dependientes económicos,
SNl-1.
No tener bajo su cargo "el compromiso directo de los hijos" y otros
"compromisos familiares" significa para los hombres gozar de mayor tiempo

Revista Perspeclivas Sociales I Social Perspeclives Ju/ii,-Diciembre 2013/July-December 20/ 31 Vol. 15 No. 2

93

para sí. Mientras las mujeres recurren a estrategias complejas y riesgosas
que les permitan conciliar la vida doméstica y su permanencia en el escenario
científico, los varones disfrutan de permisión social y cultural para contar con
mayor tiempo de ocio, tiempo que pueden dedicar sin remordimiento o pesar a
la construcción de ideas y conocimiento científico. Rita Vázquez (2010) señala
que para las mujeres, el tiempo es el recurso más escaso: ellas cuentan con
menos tiempo para recrearse y descansar, lo que a su vez implica un riesgo
para su salud física y psicológica. Las mujeres dedicadas a la ciencia y la
investigación no escapan a tales situaciones. El peso social enmarcado en una
sociedad patriarcal configura estereotipos socioculturales. Así, las científicas
recurren a estrategias de administración del tiempo para mantener un nivel
de producción científica según los estándares institucionales establecidos,
que directamente conllevan algunas afectaciones evidentes en su salud física,
emocional y afectiva.
A diferencia de las científicas, los científicos confirman contar con
mayor tiempo para destinarlo a la ciencia y la investigación; las estrategias de
distribución del tiempo entre la esfera doméstica y científica son totalmente
diferentes.
Calculo que estando en el laboratorio ocho horas al día para atender
a los estudiantes y la gestión académica es suficiente, sin embargo,
sí le dedico más tiempo, llevo trabajo a casa, pero primero llego a
cenar juntos, posteriormente de que mis hijos ya disfrutaron de mi
presencia, cuando ellos se van a dormir, tomo la computadora dos o
tres horas en la noche para sacar el trabajo pendiente, por lo tanto, no
tan sólo es el trabajo en el laboratorio, sacrifico horas de sueño, pero
sé que voy a cumplir con los objetivos establecidos y generalmente
trato de priorizar, es decir, darte tiempo al tiempo.
Doctor Antonio, 39 años, casado, dos dependientes económicos,
SNl-1.
Las respuestas que científicas y científicos dan a las labores
domésticas son distintas: hombres y mujeres ciertamente sacrifican horas
de sueño, sin embargo, los relatos de los primeros no hablan de llegar de
trabajar para preparar alimentos, sino de "llegar a cenar"; no hablan de tener
que revisar tareas escolares, de llevar y traer hijos e hijas de una actividad a
otra, ni de disfrutarlos, más bien son ellos o ellas quienes disfrutan "al padre";
en tanto, las mujeres/madres sí disfrutan, se emocionan y conmueven de los
logros o tristezas de sus pequeños y pequeñas.
En mi caso, le puedo comentar, si mi esposa va a llegar a determinada
hora y veo que no ha preparado la comida, le ayudo a comprar algo,
sino hay tiempo para planchar, plancho; sin embargo, el tiempo que

�94

Entre "la casa y la ciencia": mujeres científicas en Tlaxcala, México

le pueda dedicar a esas labores no se compara con el tiempo que le
puede dedicar ella, no sé hasta donde sea machismo o cultura o sea
parte de la organización interna de la familia.

Este varón justifica que él dedica menos tiempo a las labores
domésticas por razones culturales/machistas o por una buena "organización
familiar". Si bien el investigador refiere involucrarse en determinadas tareas
domésticas, aún no logra un compromiso y corresponsabilidad total para
compartir el trabajo del hogar, y se disculpa argumentando no saber con
certeza porqué a las mujeres les corresponde el trabajo de casa. Los científicos
tienen más tiempo para desarrollar sus actividades profesionales, extraído de
restar tiempo dedicado a las actividades domésticas, en tanto que las mujeres
suman tiempo para la vida científica, extraído de "robar" tiempo al hogar y la
familia, y vivir con pesar y culpa por esta razón. Al respecto, Emma Zapata y
Elia Pérez (2012: 60) precisan: "Ser madre y ser científica a la vez tiene un
alto costo, pues a ellas se les duplica el trabajo y se les responsabiliza mucho
más que a los hombres sobre la crianza, cuidado y educación de hijos e hijas,
independientemente de sus cargos, procesos de formación, responsabilidades
laborales, etcétera".
La desigualdad entre los géneros no radica exclusivamente en el
tiempo destinado, sino en la obligación "para las mujeres del hogar" como un
asunto cultural, donde las mujeres son "felices" cumpliendo estas obligaciones.
Siento que las mujeres son muy capaces, muy inteligentes, he tenido
o conozco mujeres brillantes que me han enseñado mucho académica
y científicamente, realmente hay que destacar que a nivel de género
son tan capaces los hombres como las mujeres, desafortunadamente
la cultura en la cual nos encontramos, parece ser que limita a las
mujeres, ya que están a cargo de otras actividades que demandan
más tiempo en el hogar que a un varón. Le seré sincero, me involucro
con mis hijos, participo con ellos, en las actividades domésticas mi
esposa se hace cargo, le reconozco su trabajo porque tiene que ver
la casa, la atención al marido, la atención de los hijos y aparte su
empleo, ella es feliz porque se desenvuelve en lo que le gusta y tiene
obligaciones que las desarrolla muy bien, entonces el tiempo que ella
le dedica a esas actividades pudieran ser aprovechadas para otra
cosa. Las mujeres que están en la ciencia no tienen el mismo tiempo
que tiene un varón ya sea casado o soltero. Las posibilidades que se
desarrollen son las mismas, pero tendrían que equilibrar muy bien su
tiempo, donde su mayor apoyo podría ser su esposo.
Doctor Antonio, 39 años, casado, dos dependientes económicos,
SNl-1.

Revisw Perspectivas Sociale,; / Social Perspecm,e,; Julit&gt;-Díciembre 2013/July-December 2013 / Vol. 15 No. 2

95

Los varones señalan contar con mayor tiempo para la ciencia y
en ellos está decidir cuánto dedican a sus hijos e hijas; a diferencia de las
investigadoras, que tienen como obligación dictada por los roles de género "el
atender" el cuidado del hogar, de hijos e hijas, del marido y de todo aquello que
se acumule, destinando menos tiempo a las labores de la ciencia y la academia.
La construcción social del género otorga por "naturaleza habilidades femeninas"
que son acordes para el ejercicio de la maternidad: paciencia, dedicación,
ternura, apoyo. Como estas habilidades no son consideradas culturalmente
como aptitudes masculinas, los hombres son incapaces de responsabilizarse
del "quehacer de la casa", el cuidado de pequeños y pequeñas es ajeno a
aquello "propio de los hombres", y al cabo ellos "apoyan circunstancialmente",
sin corresponsabilizarse. Esta misma construcción relaciona "lo masculino"
alrededor de la virilidad, la perfección, la eficacia, la condición de competitivo,
el intelecto, el saber, el poder, la solvencia económica y la capacidad resolutiva
en el ámbito público (Fernández, L., 2005).

Equilibrar la balanza: "casa-ciencia"
¿Cuáles son los retos principales a vencer? Indiscutiblemente, el ejercicio de
la maternidad y la paternidad corresponsables disminuiría las desventajas a
las que se enfrentan las mujeres en la ciencia, y ello sólo podrá efectuarse
en tanto los hombres se comprometan a hacerse cargo en paridad de las
labores domésticas y del hogar, del cuidado de hijos e hijas y de su propia
existencia. Un investigador reconoce la necesidad de un equilibrio emocional
para mantenerse de manera competitiva en su vida profesional, al cual accede
con el trato con sus hijos e hijas y con su familia:
Para llegar a un equilibrio emocional, lo logro en los tiempos y
la dedicación que le pueda dar a mis hijos, es común que tengan
eventos en la escuela y que uno no pueda asistir a ellos, o que tienen
logros importantes y uno no está, entonces se van desmoralizando,
hay que fortalecerles su autoestima, indicarles que uno está presente
para apoyarlos; en lo que cabe me he dado la oportunidad de un
pequeño tiempo, si no puedo estar durante las dos horas que dura un
evento en la escuela, me escapo para estar unos minutos con ellos.
Eso ha ayudado a que se den confianza y a mí me den fortaleza para
seguir adelante y ya no reprochan por no estar, dedicarles tiempo
para llevarlos al parque, al cine, a nadar, el sábado y domingo casi
siempre lo tengo disponible para ellos, sin embargo, las noches de los
sábados y domingos es cuando reviso los reportes de los estudiantes.
Trato de estar con mis hijos cuando están activos, después de que
ya demandaron la presencia de su padre, por las noches ya le dedico
tiempo a la academia, en ocasiones cuando llego temprano a la casa,
ellos ya saben que voy a llegar a escribir y más tarde a salir con ellos.
Doctor Antonio, 39 años, casado, dos dependientes económicos,
SN/-1.

�96

Entre "la casa y la ciencia": mujeres científicas en TIoxea/a, México

El perfil de este investigador comienza a ser parte de las nuevas
representaciones de las masculinidades. En estos rostros emergentes lo
afectivo/lo emocional no está separado del hombre, como ocurre en la cultura
machista. Más aún: se nota que el desarrollo de las emociones positivas en la
conformación de la familia propicia mayor productividad en la esfera pública. Si
bien este imaginario del varón como proveedor económico de la familia, distante
de lazos afectivos, es paulatinamente más lejano, aún falta que los hombres
se comprometan y participen en las labores domésticas, reconociendo que el
hogar y el cuidado de la familia no son asuntos única y exclusivamente de las
mujeres.
Por otra parte, el embarazo, la procreación y el ejercicio de la
maternidad en su concepto amplio han sido poco explorados como motivación
biológica, pero seguramente podrían considerarse elementos estimulantes
"para salir adelante", según lo dijo una investigadora: "[la maternidad trae] una
motivación biológica muy fuerte que te lleva a buscar esa otra satisfacción
personal"; sin embargo, creemos que esta estimulación biológica no debe
conducir a las mujeres a adoptar modelos de heroínas y que socialmente se
crea que esos cuerpos -mental y flsicarnente- son incapaces de decaer.
El mito de la "buena madre" es sólo eso, un mito, y la maternidad se debe
vivenciar sin culpas.

h.

Otro de los retos a los que las mujeres se enfrentan es el
establecimiento de redes de confianza y de solidaridad en los grupos de
trabajo. María Zúñiga y Elisa Cerros (2013) exploran las dificultades, en los
ámbitos formal e informal, que enfrentan las mujeres científicas reconocidas
por SNI con los superiores y sus pares. Enfatizan que la principal estrategia
utilizada por las mujeres para afrontar los problemas se basó en la constitución
de redes sociales de apoyo. En este estudio, reconocemos que el apoyo en el
plano institucional es fundamental para encumbrar el trabajo científico de las
mujeres, pero también lo debe ser el establecimiento de relaciones sororales
en una dimensión personal/institucional. En referencia a ello una investigadora
indicó:
Había visto la solidaridad con mis estudios, en las comunidades, pero
ahora con los críos o con mis "jijas", como les digo, estuvo tremenda,
sin mi familia, mi mamá está en Xalapa, mi suegra tampoco vive en
Tlaxcala, me quedé con mi otra familia, mi red de amigos y amigas
que se acercaron y me explicaban y me ayudaban porque dos
hijos son muchísimo trabajo, lloraba uno, lloraba el otro, mi marido
y yo estuvimos encerrados, uno se encargó de uno y otro del otro
y aprendiendo. Sí pudimos porque antes lo previmos, no digo que
debe ser así, lo que si digo es que si se puede, pero además es que
quizá de manera inconsciente le di mucho tiempo a la carrera, no me

Revisla Penpectivas Sociales / Social Perspeclives Julic-/)iciembre 2013/July-December 2013 / Ycl. 15 No. 2

97

desviví por tener hijos a temprana edad, tuve muchísima suerte.
Doctora Asunción, 54 años, unión libre, dos dependientes económicos,
La investigadora alude a actos de sororidad y a la consolidación
de una red social muy importante. Esta experiencia indica que no siempre
las relaciones entre mujeres deben catalogarse corno conflictivas. Marcela
Lagarde (2006) señala que la sororidad es un pacto que propicia confianza,
el reconocimiento recíproco de autoridad, capital social y el apoyo mutuo. Los
actos sororales conducen a la búsqueda de relaciones positivas y la alianza
existencial y política para contribuir con acciones específicas a la eliminación
social de todas las formas de opresión sobre las mujeres.
El equilibrio entre la vida académica/científica y el hogar también
podría ocurrir si las normas institucionales establecen estrategias adecuadas
y convenientes para favorecer el ejercicio de la maternidad. Recordemos que
el reglamento del SNI sólo resguarda a las científicas durante el embarazo; sin
embargo, no están protegidas durante el periodo posparto, ni en los meses
de lactancia, ni en la crianza de los primeros años de vida del nuevo ser y sus
implicaciones en la salud integral de las mujeres. En parte, esto corresponde a
una visión de la maternidad como un "hecho natural/biológico" que no debería
tener afectaciones sociales, pues al fin "todas las mujeres nacieron para ser
madres", olvidando con esta percepción que la elección y el ejercicio de la
maternidad es un hecho que debe ser protegido también por el Estado.
Es necesario entonces revisar los mecanismos legales que otorgan
beneficios a las mujeres que se encuentran en el periodo de maternidad y
crianza temprana. La constitución de formas sensibles a la condición de
género en los mecanismos de evaluación científica son centrales y urgentes
(Blázquez, N. y J. Flores, 2005). En legislaciones de la Comunidad Europea
existen ya reglamentaciones para integrar al varón en la corresponsabilidad
del cuidado de hijos e hijas. Debemos continuar con la concientización social
para que el ejercicio de la maternidad no sea visto como un hecho "natural".
La división sexual del trabajo, las labores domésticas y el cuidado de infantes
no deben considerarse responsabilidades exclusivas de las mujeres; dichos
prejuicios y estereotipos sociales sólo fomentan las injusticias a las que se
les ha sometido por generaciones. La necesidad de infraestructura social que
ayude a hacer compatible el trabajo y la familia (Evangelista, A., R. Tinoco y E.
Tuñón, 2012) requiere del apoyo de las instituciones para el establecimiento
de una política que favorezca acciones de cuidado a los hijos e hijas guarderías- y otros tipos de servicios -comedores infantiles, ludotecas,
actividades físicas y recreativas con costos accesibles, entre otros-. De esta
fonna indiscutiblemente se reduciría el desgaste de las mujeres en la dedicación
que brindan a sus hogares y familias, y muy seguramente la "competencia
desleal" podría volverse una carrera igualitaria y justa para las científicas

�98

Entre "la casa y la ciencia": mujeres cientijicas en TTaxcala, México

de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, sin necesidad de enfrentarse a la
disyuntiva de elegir entre "la casa y la ciencia" que sólo produce en su yo
sentimientos de pesar y de culpa.

A manera de reflexión
En este trabajo nos propusimos identificar las dificultades que enfrenta y las
estrategias por las que opta el profesorado reconocido por el SNI para conciliar
la vida familiar con la vida científica; particularmente quisimos hacer hincapié en
evidenciar que las mujeres, a diferencia de los hombres de ciencia, enfrentan
mayores y complicados retos para armonizar estas esferas. La problemática se
contextualiza en un estado pequeño de la república mexicana que registra los
últimos lugares con profesorado reconocido por el SNI. En el caso estudiado,
los hallazgos -a través de las narrativas- indican que la conciliación es un
asunto que compromete a las mujeres y que no aparece ni como interrogante
en la vida de los varones, por tanto, ellas son quienes tendrán que recurrir a
estrategias que colocan en riesgo su salud física/emocional para sostenerse
firmemente entre las necesidades personales -el hogar- y las demandas
profesionales -la ciencia-.

1'

Las evidencias precisan que la construcción sociocultural de género
coloca a la maternidad y a la reproducción de la familia como responsabilidades
exclusivas de las mujeres. Los compromisos sociales fundamentados en
diferencias biológicas condicionan la participación de las científicas; además,
se agrega como barrera en su desarrollo profesional la falta de reconocimiento
en la institución, de la cual dependerá en las áreas de formación y de trabajo.
Parece ser que la disyuntiva trabajo científico/vida familiar entre las mujeres
sólo encuentra cabida en los casos de científicas exitosas que han postergado
la maternidad o la han anulado. Ser científica no compagina con ser madre y se
es madre o no se es mujer, y "estar dentro del Sistema y demostrar que se es
mujer de ciencia" requiere el establecimiento de medidas y acciones tendientes
a la promoción de la igualdad en el ejercicio laborioso de ser científica. En
cualquier caso, las mujeres tendrán graves dificultades para cumplir de igual
manera que los varones los estándares de productividad y trabajo exigidos
por el SNI, y las posibilidades de permanecer o de ascender para ellas son
prácticamente imposibles. Las voces de las entrevistadas demandan que los
nuevos rostros de las masculinidades no sólo reconozcan el gran esfuerzo que
ellas realizan para sostenerse y ganarse un espacio en la ciencia, sino que ·en
casa· los hombres se corresponsabilicen en las tareas del hogar y la familia. El
plano institucional es fundamental para encumbrar el trabajo científico de las
mujeres, pero también lo debe ser el establecimiento de relaciones sororales
en una dimensión personal/institucional. De lo contrario, la balanza seguirá
inclinándose más hacia un costado que hacia otro.

1/ei.uta Penp«trvas SoaoJe, I &amp;,c,aJ Per.specllves Jul,erDrc,embre 2013/July-Derember 1013 I Vol 15 No. 1

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Resumen
La presencia de conductas que entrañan una violación grave de normas y abuso de los
derechos de los demás en adolescentes es un fenómeno que altera el funcionamiento
en los centros educativos y la seguridad en los barrios, y puede constituir el antecedente
de un patrón de conducta antisocial en el adulto. El contexto de violencia organizada
Y pandillerismo en los barrios populares en el México urbano actual lo favorece.
Así, estudiar sus causas para el diseño de intervenciones efectivas toma especial
importancia. Este estudio tuvo como objetivo conocer factores de riesgo y protección de
conducta disocia! de ambos sexos, considerando el sesgo del manejo de la impresión.
La Escala de Conducta Disocia!, el Inventario Balanceado de Respuestas Socialmente
Deseables, la Escala de Búsqueda de Sensaciones, el Cuestionario de Comunicación
Familiar, el Inventario de Asertividad de Rathus, el Índice de Reactividad Interpersonal y
un cuestionario de relaciones sociales fueron aplicados a una muestra probabilistica de
adolescentes de dos barrios con un alto indice de delitos. La muestra quedó integrada
por 112 varones y 86 mujeres con una media de 15 años de edad -DE = 1.38-. Los
datos se analizaron por prueba t de Student, ANCOVA, chi-cuadrado y regresión logistica
binaria. En ambos sexos, pertenecer a una pandilla fuera de la escuela y trabajo fue un
factor de riesgo y la comunicación abierta con el progenitor del mismo sexo fue un factor
protector. La desinhibición destacó sobre todo en hombres. La empatia desde su factor
de toma de perspectiva fue diferencial, aunque su reporte estuvo mediado por el manejo
de la impresión. Con base en estos datos, se podrian diseñar intervenciones a nivel
comunitario para prevenir la presencia de pandillas en el colegio y el barrio; a nivel de
escuelas, se podrían implementar talleres que faciliten la comunicación entre padres e
hijos y desarrollen habilidades de autocontrol y empalia.

Abstract
The presence of behaviors of serious violation of rules and abuse of the others' rights
in adolescents is a phenomenon that disrupts the educational centers and security
in the neighborhoods, and may be the anteceden! of an antisocial behavioral pattem
in the adult. Nowadays this is favored by !he context of organized violence and gang
activity in the working-class neighborhoods of the urban Mexico. Therefore the study of
the causes of the dissocial behavior takes special importance for the design of effective
' Facultad de PsicolotJía, Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL}. Correo electrónico: jose_ moral@
holmail.com
t t Correo e/eeúónico: imjusan_humberto@hotmail.com
ISSN 1405-1133 © 2008 Universidad Autónoma de Nuevo León, University of Tennessee.

�104

/ Análisis por sexo de factores de riesgo y protección de conducta disocia[

interventions. The aim of this study was to know risk and protection factors of dissocial
behavior of the two sexes, taking into account the bias introduced by the impression
management. The 27-item Dissocial Behavior Scale, the Balanced lnventory of Desirable
Responding, the Sensalion Seeking Scale, the Parent-Adolescent Communication Scale,
the 30-item Rathus Assertiveness Schedule, the Interpersonal Reactivity lndex and a
social relationship questionnaire were applied to a probability sample of adolescents that
lived in two neighborhoods with high indexes of offenses. The sample was integrated
by 112 male and 86 women with an average of 15 years old (SO= 1.38). The data
were analyzed using t-test, ANCONA, chi-square test and binary logistic regression in the
sample of women and that of men. In the two sexes belonging to a gang outside of the
school and job was a risk factor and open communication with the progenitor of the same
sex was a protective factor. The desinhibition was outstanding above ali in men. The
empathy factor of taking perspective was differential, although its report was mediated
by the impression management. Based on these data, intervenlions at community level
could be designed to prevent the presence of gangs at school and in the neighborhood;
at the leve! of schools, workshops that facilitate communication between parents and
children and develop self-control skills and empathy could be implemented.

Palabras clave / Key words:
Conducta disocia!, búsqueda de sensaciones, comunicación parental, deseabilidad
social, empatía./Dissocial behavior, sensation seeking, parent communicalion, social
desirability, empathy.

Introducción
El trastorno disocia!, entendido como un patrón de comportamiento que viola
los derechos básicos de los demás y reglas sociales que se espera que el
niño o adolescente comprenda y respete en relación con su edad y capacidad
intelectual, no sólo presenta una prevalencia diferencial por sexos -seis a 16
por ciento en varones y de dos a nueve por ciento en mujeres-, sino también
una manifestación diferenciada. En los hombres dominan la agresión, violencia,
robo, vandalismo y violaciones graves de normas; en las mujeres aparecen
formas sutiles de violencia como rechazo social, y dominan las mentiras,
chantajes y conductas sexuales precoces (American Psychiatry Association,
2013; Mervielde, l. et al., 2005; Shiner, R., 2005).
Desde una perspectiva biopsicosocial, las diferencias entre ambos
sexos se explicarían por causas biológicas, psicológicas y socioculturales
(Andrade, J., J. Barbosa y C. Lazada, 2004). Entre las causas biológicas, los
factores hereditarios son determinantes significativos en ambos sexos, pero el
ambiente favorece más su expresión en hombres (Viding, E., H. Larsson y A.
Jones, 2008). Se señalan como causas biológicas diferenciales los mayores
niveles de testosterona, menores niveles de monoaminoxidas y mayor

Revi,/a Perspectivas Sccia/es I Social Perspectives Julio-Diciembre 2013/Ju/y-December 2013 / Vol. 15 No. 2

105

inmadurez de la corteza cerebral en varones durante la pubertad y adolescencia;
estos niveles más altos generan más agresividad, menor control de impulsos y,
consecuentemente, más rechazo por parte de los cuidadores y entorno social a
causa de las conductas disruptivas (Coccaro, E. et al., 2007; Eensoo, D. et al.,
2004). También entre estos factores se suelen incluir los aspectos de vinculas
al determinar la maduración de diversas estructuras cerebrales implicadas
en las funciones de autocontrol, como el área basomedial de los lóbulos
prefrontales. Entre los antecedentes de crianza, se señala que el desapego
materno y rechazo paterno tienen un efecto muy negativo en infantes y niños,
constituyendo antecedentes de trastorno disocia! con más peso en varones
(Lorenzini, N. y P. Fonagy, 2013; McGauley, G. et al., 2011). La conducta
antisocial y dependencia de sustancia en el padre tienden a asociarse más con
conducta antisocial en los hijos varones y con trastorno de somatización en las
hijas (American Psychiatry Association, 2013). Entre los factores psicológicos,
se destaca la mayor tendencia a la búsqueda de sensaciones y desinhibición
de los varones; ambos rasgos conducen al incumplimiento frecuente de
nomas, y a entrar en dinámicas de transgresiones, castigos y mayor rebeldía
o desafío (Paris, J., 2005). Entre los factores socioculturales se tendría el
rol de género aprendido; su inculcación se caracteriza por el mayor refuerzo
de rasgos de agresividad y dureza en varones, y de sumisión y sensibilidad
en mujeres (Alarcón, R. et al., 2009). Debe señalarse que la alexitimia o
dificultad para identificar y expresar las emociones junto con un pensamiento
externamente orientado, en un principio más ligada al rol de género masculino,
es independiente de la conducta disocia! (Moral, J., 2010).
Desde el enfoque psicosocial. la conducta disocia! se ha asociado con
factores de personalidad como ausencia de miedo, búsqueda de sensaciones
e impulsividad (Mervielde, l. et al., 2005), déficit de empatía (Muñoz, J., E. ·
Navas y J. Graña, 2005), falta de asertividad y autoconcepto negativo (Musitu,
G. et al., 2007); con factores de familia como ausencia de comunicación con los
padres (Jiménez, T. et al., 2007), mala calidad de la supervisión de los padres
(Vanderschueren, F. y A. Lunecke, 2004) y familia monoparenatal materna
(Moral, J. y M. Pacheco, en imprenta); asimismo, con factores sociales como
abandono de los estudios (Juárez, F. et al., 2003), estatus socioeconómico
bajo (Silva, A ., 2003), presencia de pandillas en el barrio (Mobilli, A. y C. Rojas,
2006) y marginalidad del entorno social (Atkins, R. y D. Hart, 2003). De estos
factores, los rasgos de personalidad mencionados y algunos sociales, como
abandono escolar, entornos urbanos desfavorecidos y pandillerismo, tienen un
efecto diferencial entre ambos sexos, con más peso en la conducta disruptiva
y el trastorno disocia! de varones (Farrington, D., 2004).
Uno de los rasgos que presentan los niños y adolescentes de ambos
sexos con trastorno disocia! es la tendencia a mentir, ya sea para sacar ventaja,

�106

/ Análisis por sexo de factores de riesgo y protección de conducta disocia}

simular identidades o simplemente por el placer de engañar o burlarse del otro;
de ahí que los instrumentos que evalúen dicho trastorno con mucha validez
aparente ~ue sea evidente para la persona evaluada lo que pretenden
medir- pueden perder confiabilidad (Fernández, J. y E. Echeburúa, 2006).
El trastorno disocia! es un diagnóstico específico para niños o
adolescentes, y constituye un criterio o antecedente necesario para el
diagnóstico de trastorno antisocial de la personalidad en adultos. Menos de la
mitad de los casos de trastorno disocia! evoluciona hacia un trastorno antisocial
de la personalidad, siendo factores de riesgo para dicha evolución el inicio
infantil -antes de los 1O años- y una gravedad severa. Debe señalarse que
ambas manifestaciones se dan con más frecuencia en varones y se observan
más en entornos urbanos desfavorecidos (American Psychiatry Association,
2013; Atkins, R. y D. Hart, 2003).
Considerando la epidemiología y efecto diferencial de los factores
de riesgo y protección de la conducta disocia! en ambos sexos (American
Psychiatry Association, 2013; Coid, J. et al., 2009), y que la evaluación de
la conducta disocia! por escalas autoaplicadas está afectada por el manejo
de la impresión (Fernández, J. y E. Echeburúa, 2006), a la hora de estudiar
la significación y contribución de estos factores sería importante realizar los
análisis en muestras diferenciadas de hombres y mujeres; asimismo, sería
necesario controlar el efecto del manejo de la impresión.
Desde un enfoque psicosocial, el presente estudio tiene como objetivo
conocer si un conjunto de variables sociodemográficas --€scolaridad, edad
y ocupación- y psicosociales -relaciones sociales, asertividad, empatía,
búsqueda de sensaciones y comunicación con los padres- son diferenciales
y permiten predecir la presencia o ausencia de conducta disocia!. En su estudio
se separa a hombres y mujeres para describir semejanzas y diferencias,
asimismo se controla el efecto del manejo de la impresión en la variable
pronosticada.
Se espera que estar escolarizado, contar con mayor edad, así como
con mayor escolaridad, asertividad, empatía y comunicación abierta con los
padres sean factores protectores ~ue disminuyan la probabilidad de conducta
disocia!-; y la búsqueda de sensaciones y pertenecer a una pandilla sean
factores de riesgo (Mervielde, l. et al., 2005; Farrington, D., 2005; Farrington
D. y J. Coid, 2003). La búsqueda de sensaciones probablemente tenga más
peso en hombres y la empatía en mujeres por predisposiciones sociobiológicas
diferenciales (Buss, D., 2009; Crawford, C. y C. Salmon, 2004).
Debe aclararse que estas hipótesis no se derivan de una teoría
concreta, sino de los hallazgos empíricos e implicaciones de un enfoque o

Revisra Penpectivas Sociales / Social Penpedives Julio-Diciembre 20/3/July-December 2013 I Yo/. 15 No. 2

107

perspectiva psicosocial. Las teorías en el campo de estudio de la conducta
disocia! abarcan una o pocas variables y son muy limitadas en su alcance,
como la propuesta cognitiva del desarrollo moral (Van der Velden, F. et al.,
2010) o la teoría de la mente (Gómez, M. et al., 2010); por el contrario, una
perspectiva psicosocial abarca un gran número de variables y posee más
alcance. Precisamente, el objetivo de esta investigación es explicar la mayor
cantidad de varianza posible con la coherencia del enfoque psicosocial. Hoy
en día, este planteamiento es el más usual dentro del campo de estudio, junto
con el biopsicosocial, el cual aún más amplio en su alcance (Farrington, D. y J.
Coid, 2003; Silva, A., 2003).
Se emplea una muestra probabilística de adolescentes que viven
en dos barrios de San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México, que
cuentan con altos índices de pandillerismo y delincuencia --€ntorno urbano
desfavorecido- para proporcionar datos relevantes al campo de estudio;
por lo que esta investigación puede proporcionar datos valiosos para la
planificación de políticas preventivas y de intervención por el tipo de muestreo
empleado, el conjunto de variables consideradas ~ue son factores de riesgo
y protección documentados en investigaciones previas a nivel mundial-, el
análisis diferencial por sexo y el control de la deseabilidad social.

Método
Se realizó un estudio descriptivo-correlaciona! con un diseño ex post facto
transversal mediante encuesta, empleando con muestreo probabilístico.

Participantes
Se obtuvo una muestra aleatoria estratificada por sexo en dos barrios
con alto índice de pandillerismo y delincuencia, ubicados en San Nicolás de
los Garza, Nuevo León, México: Lagos de Chapultepec y Paseo del Nogalar.
Participación de 112 hombres y 86 mujeres -N == 198-.
El barrio Paseo del Nogalar cuenta con unas mil 3 viviendas
familiares y su censo poblacional registra 4 mil 198 habitantes. El barrio Lagos
de Chapultepec cuenta con aproximadamente 365 viviendas (Secretaría de
Desarrollo Humano de la Presidencia Municipal de San Nicolás de los Garza,
2009); como no existe un censo oficial de habitantes, tomando como promedio
entre cuatro y cinco personas por vivienda, el total de habitantes sería mil 642.
La población objeto de estudio fueron adolescentes de ambos sexos
con edades de 14 a 17 años, lo que representa ocho por ciento de la población
(Consejo Nacional de Población, 2009). La suma de la población de ambos
barrios es 5 mil 840. El ocho por ciento sería 467.

�108

/ Análisis por sexo de facJores de riesgo y protección de conducta disocia/

El porcentaje de conducta disocia! en población de adolescentes
escolarizados para ambos sexos sería de nueve por ciento (American
Psychiatry Association, 2013; Juárez, F. et al., 2003; Medina, M. E. et al., 2003)
y en menores infractores, de 50 por ciento (Hare, R., 2003). En un barrio con
mucho abandono escolar, pandillas y delincuencia juvenil, el estimado puede
ser intermedio, es decir, un tercio, 33 por ciento.
Considerando un intervalo de confianza de 95 por ciento y un error de
estimación de cinco por ciento, el tamaño de muestra debería ser de 198, es
decir, una fracción de muestreo de 42 por ciento (Win Episcope 2.0; Thrusfield,
M., et al., 2001). La tasa de rechazo al participar fue de uno cada 12 en
hombres y una cada cinco en mujeres, lo que dificultó el obtener 99 hombres y
99 mujeres, así se optó por una equivalencia estadística entre sexos -x2 (1,
N 196] 3.41, p = .06-.

=

..'
t'

..' ''
1,

'

=

El promedio de edad fue de 15 años con una desviación estándar
de 1.38. La edad mínima fue de 14 y la máxima de 17 años. El promedio de
edad de los varones -M = 15.70, DE= 1.20- fue significativamente mayor
-t[189.84] -2.42, p = .02- que el de las mujeres -M 15.23, DE= 1.48-.

=

=

La mayoría de los participantes reportó tener estudios de secundaria,
72 por ciento-142 de 198-; 22 por ciento -44 de 198- de media superior;
cuatro por ciento -ocho de 198- de primaria; y dos por ciento -4 de 198-,
universitarios. Los promedios de escolaridad fueron equivalentes entre ambos
sexos -U= 4514.5, ZU = -0.79, p = .43-. Respecto a la ocupación, 70 por
ciento - 139 de 198- dijo estar estudiando y 30 por ciento -59 de 198haber abandonado los estudios. La frecuencia de abandono de estudios fue
significativamente mayor -x2[1, N = 198) = 4.31 , p = .04, con la corrección
de Yates x2 (1, N = 198] = 3.69, p = .05- en hombres -36 por ciento, 40 de
112- que en mujeres -22 por ciento, 19 de 86-.

Instrumentos
Se aplicó un cuestionario. Éste se iniciaba con preguntas sociodemográficas y
le seguían las siguientes siete escalas en un orden de secuencia fijo:
Escala de Conducta Disocia! (ECODl27) de José Moral y María Elena
Pacheco (2011 ). Es una escala tipo Likert de 27 ítems con rangos de cinco
puntos cada uno: de 1 totalmente de acuerdo, a 5, totalmente en desacuerdo.
Todos están redactados en sentido de rasgos disociales. Las puntuaciones
en la escala y sus seis factores se obtienen por suma simple de ítems. A
menor puntuación, mayor presencia de conductas dísociales. El rango de las
puntuaciones puede variar de 27 a 135. Una puntuación de 85 o menor define

Revisto Perspectiva., Sociales I Social PerspecUves Julü,-Diciembre 20/3/Ju/y-December 20/31 Vol. 15 No. 2

109

caso de conducta disocia!. Los 27 ítems tienen una consistencia interna alta
-a= .91- y su puntuación total resulta estable a las cuatro semanas - r =
.78-(Pacheco, M. y J. Moral, 2010).
Inventario Balanceado de Respuestas Socialmente Deseables (BIDR6) de Delroy Paulhus (1991) con la adaptación al español de José Moral, Cirilo
H. García y César Antona (2012). Consta de dos factores: manejo de impresión
y autoengaño. Está integrado por 40 ítems redactados como proposiciones
afirmativas, la mitad en sentido del rasgo y la otra mitad en sentido opuesto. Se
responden según una escala tipo Likert que va de 1
-nada de acuerdoª 7 -totalmente de acuerdo-. El rango de la escala es de 40 a 280. Se ha
encontrado consistencia interna, por el alfa de Cronbach, que varía de .68 a
.80 para la escala de autoengaño, de .75 a .86 para la escala de manejo de
impresión y de .81 a .85 para los 40 ítems (Paulhus, D. y D. Reíd, 1991). En el
estudio de validación en México, la consistencia interna de los cuatro factores
varió de .61 a .76. Por el método de Mínimos Cuadrados Generalizados, los
índices de ajuste para un modelo de cuatro factores correlacionados fueron de
buenos -x2/gl = 1.77 y RMSEA = .03-- a adecuados -GFI = .90 y AGFI =
.88- (Moral, J ., C. García y C. Antona, 2012).
Escala de Búsqueda de Sensaciones (SSS-V) de Marvin Zuckerman,
Sybil Eysenck y Hans Eysenck (1978) con la adaptación al español de Jorge
Pérez y Rafael Torrubia ( 1986). Consta de 40 ítems. El instrumento proporciona
una puntuación total y cuatro factores de 1O ítems cada uno: búsqueda de
emociones, búsqueda de excitación, desinhibición, así como susceptibilidad al
aburrimiento. La consistencia interna de la escala varía de .83 a .86 y la de sus
factores, de .56 a .82 (Zuckerman, M., S. Eysenck y H. Eysenck, 1978).
Inventario de Asertividad de Rathus (RAS) de Spencer Rathus
(1973), con la adaptación al español de Vicente Caballo (2000). Cuenta con
30 ítems. Evalúa el grado de acuerdo-desacuerdo en una escala de -3 -muy
característico de mí- a +3 -muy poco característico de mí-, sin punto
intermedio, en relación con conductas de autoafirmación y defensa de los
propios intereses, preferencias y opiniones. Su rango varía de 30 a 180 y su
consistencia interna de .76 a .80 (Rathus, S., 1973). En México se obtuvieron
tres dimensiones con los 30 ítems del RAS: asertividad en situaciones
cotidianas, asertividad por medios indirectos y no asertividad, con valores de
consistencia interna mayores a .70 (Flores, M., R. Díaz y S. Rivera, 1987).
El Índice de Reactividad Interpersonal (IRI} de Mark Davis (1980) con
la adaptación al español de Vicente Mestre, María Dolores Frías y Patricia
Samper (2004 ). Se compone de 2 8 ítems con un rango de 1 -no me describe
bien- a 5 -me describe muy bien-y cuatro factores: fantasía -a= .70-,

�110

J Análisis por sexo de factores de riesgo y protección de conducta disocia/

preocupación empática -a = .65-, malestar personal -a = .64- y toma de
perspectiva -a= .56-. Su rango varía de 28 a 140. A mayor puntuación en la
escala, se reporta mayor empatía (Mestre, V., M. Frías y P. Samper, 2004 ).
Cuestionario de Comunicación Familiar (PACS) de Howard Barnes
y David Olson (1982) con la adaptación al español de Gonzalo Musitu, Sofía
Buelga, Marisol Lila y María Jesús Cava (2001 ). Cuenta con 20 ítems con
un rango de cinco puntos -de 1, nunca, a 5, siempre- y está integrado por
tres factores: comunicación abierta -11 ítems-, evitativa -cinco ítemsy ofensiva -cuatro ítems- que se repiten para evaluar a la madre y al
padre. Los valores de consistencia interna de los factores varían de .75 a
.83. La consistencia interna de la escala es de .92 para la evaluación de la
comunicación con la madre y .94 para la evaluación de la comunicación con
el padre (Musitu, G. et al., 2007). En la presente muestra, al igual que en otro
estudio realizado en México (Moral, J., J. Sánchez y M. Villarreal, 2010) y en el
estudio original de Howard Barnes y David Olson ( 1982), una estructura de dos
factores se ajusta mejor a los datos y es más consistente: comunicación abierta
con 11 ítems -a= .94 para el padre y .75 para la madre- y problemas de
comunicación con nueve ítems -a = .77 para el padre y .64 para la madre-,
explicando 54 por ciento de la varianza en la evaluación de los padres criterio de Kaiser- y 34 por ciento en la evaluación de las madres -criterio de
Cattell- por Componentes Principales.

Revuta Penpectiwu Sot:14/es I Social Penpecnre, Juho-Diciembre 20 l 3/July-December 201J ¡ Vol ¡5 No. l

111

responsables de la misma y se señalaban las fuentes de financiamiento. Se
garantizaba la confidencialidad del tratamiento de los datos con base en las
normas de la Sociedad Mexicana de Psicología (2007). Asi, las respuestas
eran anónimas. El cuestionario de autorreporte estaba integrado por siete
~scalas, las cuales se tardaba aproximadamente una hora en responder. Los
mstrumen!os se aplica~on en el hogar de los participantes. Se les pedía que,
en la medida de lo posible, el lugar en que respondieran fuera adecuado para
trabajar a solas, con intimidad, y con la menor cantidad de distractores posibles.

Análisis de datos

=

=

Cuestionario de Relaciones Sociales (CRS). Fue elaborado para este
estudio por los autores del artículo. Consta de 18 preguntas: 12 dicotómicas, tres
ordinales y tres numéricas. Está dividido en tres secciones que el participante
debe responder según sus contextos de interacción: relaciones en la escuela,
en el trabajo y fuera de la escuela y trabajo. Cada sección cuenta con seis
preguntas: si pertenece a un grupo de amigos, a una pandilla, si tienes amigos/
as personales con los que se relaciona fuera del grupo y la pandilla y si tiene
novia/o -cuatro dicotómicas-, cuántos amigos/as personales tiene -una
numérica- y de éstos/as a cuántos/as considera íntimos/as -una ordinal con
rango de 1, todos, a 6, ninguno-. Se maneja a nivel de preguntas individuales.

En la~ muestras de mujeres -n 86-y hombres -n 112- por separado,
en pnmer lugar, se contrastaron las diferencias de medias o de frecuencias
entr~ los dos grupos de caso o no caso de conducta disocia!; en segundo lugar,
debido al sesgo introducido por el manejo de la impresión en el autorreporte
de conducta disocia!, los contrastes se realizaron por análisis de covarianza _
covariante: manejo de la impresión; dependiente: puntuación total del ECODl27·
e independientes: edad, variables de personalidad y número de amigo~
personales dicotomizadas por la mediana, los dos grupos de las variables
dicotómicas de relaciones sociales y del estado laboral, los cuatro niveles de
escolaridad Y los seis niveles de las porciones de amigos íntimos-; y en tercer
lugar se estimó un modelo de clasificación por regresión logística binaria con
las variables que son diferenciales en ambos análisis, empleando el método
condicional de pasos progresivos (Forward: conditional). Los contrastes con las
variables numéricas --edad, personalidad y número de amigos personalesse realizaron con la prueba t de Student para dos muestras independientes.
Los contrastes con las variables ordinales ---escolaridad y porción de amigos
íntimos- se hicieron con la prueba U de Mann-Whitney. Los contrastes con las
variables cualitativas se ejecutaron con la prueba chi-cuadrada, empleando la
corrección de Yates con las dicotómicas. La correlación entre el ECODl-27 y la
deseabilidad social se estimó por el coeficiente producto momento de Pearson
(r). El nivel de significación para el rechazo de la hipótesis nula se fijó en p !i
.05. Los cálculos fueron realizados por el programa estadístico SPSS16.

Procedimiento

Resultados

La muestra se obtuvo visitando casa por casa por un procedimiento de rutas
aleatorias trazadas en un mapa de la zona; es decir, se empleó un método
probabilístico de muestreo (Instituto de Estudios Sociales Avanzados, 2009).
Se intentaba alternar, al menos en la primera mitad de la muestra, la solicitud de
participación entre hombre y mujer de 14 a 17 años para lograr la equivalencia
de género. Antes de obtener el consentimiento expreso del menor y la madre
o padre se explicitaban los propósitos de la investigación, se indicaban los

Casos de conducta disocia/ y sesgo de deseabilidad social
La distribución de la puntuación total del ECODl27 se ajustó a una curva
normal en la muestra de mujeres -ZK-S = 0.86, p = .45-, de hombres - ZK-S
0.65, P .80-y conjunta -ZK-S 0.70, p .71-. Considerando el punto
de corte de puntuaciones menores o iguales a 85 (Pacheco, M. y J. Moral,
2010), se obtuvo 33 por ciento --65 de 194- de casos de conducta disocia!.

=

=

=

=

�112

/ Análisis por sexo defactores de riesgo y protección de conducta disocia/

=

La diferencia de casos fue significativa entre hombres y mujeres -x2[1 , N
194] 14.75, p &lt; .01 , con la corrección de Yates x2[1 , N 194] = 12.59, p &lt;
.01-. El porcentaje de casos en mujeres fue 18 por ciento -15 de 82-frente
a 45 por ciento-SO de 112- en hombres.

=

=

Tabla 1. Contraste de medias en variables psicológicas, sociodemográticas y de
relaciones sociales entre casos o no casos de conducta disocia! por la prueba t de
Student en mujeres y hombres

Mujeres

La puntuación total de la Escala de Conducta Disocia! de 27 ítems
(ECIODl-27) presentó correlación significativa con deseabilidad social -.47
en hombres y .44 en mujeres- y su factor de manejo de la impresión -.53
en hombres y .47 en mujeres-. El autoengaño fue independiente en hombres
- r = .18, p .06-, pero no en mujeres -r .26, p = .02-. A mayor rasgo
de conducta disocia! aparece menor puntuación en deseabilidad social y en
sus dos factores. Por su significación en ambas muestras, mayor magnitud
e impacto -falseamiento deliberado---, se consideró necesario controlar el
efecto del factor de manejo de la impresión.

=

=

Diferencias entre participantes con o sin conducta disocia/

1
&lt;

l~

Con significación estadística por la t de Student, las mujeres con conducta
disocia! presentaron mayor promedio en desinhibición y susceptibilidad al
aburrimiento que aquéllas sin conducta disocia!; a su vez, menor promedio en
toma de perspectiva, comunicación global y abierta con la madre. Asimismo,
los hombres con conducta disocia! tuvieron mayor promedio en búsqueda de
sensaciones, de emociones y de excitación y desinhibición que aquéllos sin
conducta disocia!; a su vez, menor promedio en comunicación total, abierta y
problemática con el padre, así como en toma de perspectiva (tabla 1).
Con significación estadística por la prueba chi-cuadrada, las mujeres
con conducta disocia! señalaron con más frecuencia pertenecer a pandillas
fuera de la escuela y trabajo que aquéllas sin conducta disocia!. Los varones
con conducta disocia! dijeron con más frecuencia pertenecer a pandillas en
la escuela, así como fuera de la escuela y trabajo que aquéllos sin conducta
disocia!; asimismo, tener con más frecuencia novia en la escuela (tabla 2).

113

1/evi.,u, Penpectivas Scciale.s I Sccial Penpectiws Juli&lt;&gt;-Diciemhre 2013/July-December 20131 Vol. 15 No. Z

Variables comparadas

Grupo
N

Comunicación total
(positiva) con la madre

No

M

67 64.01

Hombres

DE
11.90

Sí

15 52.93

5.52

Comunicación abierta
con la madre

No

67 40.42

10.2.9

Sí

15 32.00 4.26

Problemas
comunicación con la
madre

No

67 21.40 5.64

Sí

15 24.07

3.57

Comunicación total
(positiva) con padre

No

67 55.37

10.22

Si

15 49.87

14.74

Comunicación abierta
con padre

No

67 31.72

12.63

Problemas
comunicación coa el
padre
Asertividad

Si

15 26.80

No

67 21.34 7.42

14.35

Sí

15 21.93

8.78

No

67 8.12

14.98

15 7.67

13.11

No

67 85.87

14.30

S.04 **

l.75

Sí

15 81.60

13.57

No

67 22.43

4.42

Sí

15 18.73

3.43

No

67

5.21

Fantasía

1.33

0.27

0.73

Sí

15 18.40

DE

62 63.37

11.01

50 62.84

12.08

62 40.06

8.47

50 38.82

10.75

62 21.69

4.61

50 20.98

3.90

62 60.24

10.46

50 55.26

9.20

62 37.05

9.77

50 29.22

13.85

62 21.81

5.14

50

8.57

.08

.19

18.96

62 6.27

12.13

50 6.74

11.51

62 83.23

11.74

50 79.94

12.70

62 21.85

3.81

50 19.82

4.47

62

19.08

4.71

50

18.78

4.85

.91

No

67 21.61

5.65

Sí

15 24.27

4.59

No

67 37.42

8.20

Sí

15 38.40

5.96

**

1.70

0.44

.46

No

6 7 17.24 5.17
15 20.40 8.56

Búsqueda de
emociones

No

67 4.88

2.32

Sí

15 5.07

3.22

0.26

Búsqueda de excitación

No

67 5.18

1.72

.

62 21.18

4.41

50 20.18

4.18

.09

.66

62 36.55

7.38

50 35.24

6.87

62
1.37

p
0.24

.81

0.68

.49

0.87

.39

2.64

.01

3.50

**

2.18 .03

.79

5.58

Sí

Escala de Búsqueda de
Sensaciones

M

1.37 .19

3.03
19.51

N

1.05 .29

Toma de perspectiva

Malestar interpersonal

S.44 **

0. 11

Sí
Empatía

Preocupación empática

p

18.08

5.81

50 21.82

4.45

62

.19

0.21
1.42

.16

2.60

.01

0.33

.74

1.22

.23

0.96

.34

3.7S

**

5.55

2.32

50 6.46

2.06

2.17

.91 62 4.55

1.70

.

.79

Grupos de comparación: Conducta disocia!: Sí o No. ,.. p &lt; .01.

.84

.03
.02

�114

/ Análisis por sexo de factores de riesgo y protección de conducta disocia/

Tabla 2. Contraste de frecuencia de grupos de variables sociodemográficas y de
relaciones personales con ser o no caso de conducta disocia! por la prueba chicuadrada en mujeres y hombres

Variables dicotómicas
Estudia o trabaja

-,J.

82

1.39

p
N
.40 112

-,J.

p

l.55

.21

64

Grupo de amigos
en el trabajo

IO O

1.94

.16 0.80

N

No

0.12

.73

15

0.02

.88 O

O

fuera de

82 0.72

.40 0.18

.67 111

0.09

.77

O

escuela
trabajo

64

3.51

.06

2.05

. 15 69

10.01

**

7.99

Pandilla fuera de escuela
y del trabajo

82

14.69

**

12.43

**

7.38

.01

6.37

.01

Amigos personales
en escuela

64

1.23

.27 0.27

.60 70

l.26

.26 0.57

.45

Amigos personales
en el trabajo

9

1.15

.28 0.01

.91

.32 0.25

.62

Amigos personales fuera
de la escuela y del trabajo

82 0.09

.77

.72

0.01

.91

Novia en la escuela

62

0.53

.46 0.05

.83 69

8.52

**

6.81

.01

Novia en el trabajo

9

1.15

.28 0.01

.91

16

1.07

.30

O

Novia fuera
de la escuela y del trabajo

82

0.42

.52 0.13

.72

111

1.36

.24 0.95

16
111

O

0.13

.33

-p &lt; .01.

Con significación estadística por la prueba U de Mann-Whitney, los varones
y las mujeres con conducta disocia! presentaron promedios de escolaridad
menores, además, los varones con conducta disocia! tuvieron un promedio
de porción de amigos íntimos en el trabajo menor que aquéllos sin conducta
disocia! (tabla 3).

U

Hombres

Zu

p

1.77

67 3.31

No

67 2.24 0.55

Sí

15

1.93 0.46

M

DE

U

.66

531
27 3.56 1.76
8 2.75 1.70
19
·
8 5.50 .93 S

1.74

15 3.53 1.64

N

Zu

p

0.61

54
-

43 3.28 1.62

No
y Sí

Escolaridad
111

54 3.41

DE

Sí

No

En trabajo

M

246 0.44
10 3.20 1.62
7 5.00
3
2 6.00 **
1.31

Sí

O

.37 70

Mujeres

Grupo

Yates p
1.10
.29
En la escuela

Grupo de amigos
en la escuela

Grupo de amigos fuera
de la escuela y del trabajo
Pandilla en la escuela

p
Yates
.24 0.69

115

Tabla 3. Contraste de promedios de la porción ordinal de amigos íntimos en las
tres situaciones sociales y escolaridad entre ser o no caso de conducta disocia!
por la prueba U de Mann-Whitney en mujeres y hombres

Hombres

Mujeres
N

Revista PerspecJivas Sociales I Sociol Perspectives Ju/ít&gt;-Diciembre 2013/July-De,:ember 2013 / JW. / 5 No. 1

2.97

62 3.65 1.69
477

0.31

378 1.96

.76

.os

49 3.71 1.80

1484

0.21

.83

62 2.34 0.57
50 2.12 0.48

1227 2.40

.02

Grupo: Conducta disocia!: Si o No. Porción ordinal de amigos íntimos: 1 = a todos, 2 = a
casi todos, 3 a bastante, 4 = a unos pocos, 5 a uno y 6 a ninguno. - p &lt; .01 .

=

=

=

En la muestra de mujeres, al parcializar el efecto del manejo de la
impresión sobre la puntuación total del ECODl27 y realizar las comparaciones
de medias por análisis de covarianza, se observó diferencia significativa entre
quienes pertenecen o no a un grupo de amigos fuera de la escuela y trabajo,
a una pandilla en la escuela y a una pandilla fuera de la escuela y trabajo,
así como entre quienes puntúan alto o bajo en búsqueda de sensaciones,
desinhibición, comunicación total y abierta con la madre, preocupación empática
Y asertividad. En la muestra de hombres apareció una diferencia significativa
entre quienes trabajan o estudian, pertenecen o no a una pandilla en la escuela
Y fuera de la escuela y trabajo, tienen o no novia en la escuela y fuera de la
escuela y trabajo, así como entre quienes puntúan alto o bajo en comunicación
total y abierta con la madre, comunicación total, abierta y problemática con el
padre, búsqueda de sensaciones, de emociones y excitación, desinhibición y
susceptibilidad al aburrimiento (tabla 4).

�116

/ Análisis por sexo de factores de riesgo y protección de conducta disocia/

Tab la 4. ANCOVA controlando el efecto del manejo de la impresión sobre la
puntuación total del EC0 D127 en mujeres y hombres

Hombres

Mujeres

Edad*
Escolaridad*
Estudia o trabaja

F

gl

0.43

1,
79

1.68

3,
77

0.15

1,
79

p

F
0.15

gl

1.23

3,
107

.30

.70 4.86

1,
109

.03

1,

.02

.51
.18

Comunicación total (positiva) con la madre*

4.46

1,
79

.04

Comunicación abierta con la madre*

S.44

1,
79

.02

Problemas de comunicación con la madre*

1.69

1,
79

.20

Comunicación total (positiva) con el padre*

0.99

1,
79

.32

Comunicación abierta con el padre*

0.91

1,
79

.34

Problemas de comunicación con el padre*

2.19

1,
79

.14

Asertividad*

3.99

1,
79

.05

0.02

1,
79

Toma de perspectiva•

1.86

1,
79

Fantasía*

o

Preocupación empática*

4.01

Malestar peisonal*

1.65

1,
79

.20

Escala de búsqueda de sensaciones*

11.31

1,
79

**

Búsqueda de emociones*

0.38

1,
79

.54

Búsqueda de excitación*

2.18

1,
79

.14

Desinlubición*

S.87

Empalia*

*Variables dicotomizadas por su mediana. "* P &lt; .01 .

1,

79
1,
79

t,
79

.89

.18
.95

.os

.02

1,

p
.70

109

S.42

109
S.99

1,
109

.02

0.08

1,
109

.78

7.89

t,

.01

109
13.09

1,

**

109
0.76

1,
109

**

1.88

1,
109

.17

0.04

1,
109

.84

2.86

1,
109

.09

0.19

1,

.66

109
1,
109
1,
109

.87

14.94

1,
109

**

S.86

1,
109

.02

17.72

1,
109

**

10.19

t,

**

0.02
O.O!

109

.91

Re,ista Perspectivas Sociales/ Social Perspectives Julio-Diciembre 20I3/July-December 2013 J Vol. 15 No. 2

117

Modelos de clasificación de ser o no caso de conducta
disocia!
Desde los dos análisis de comparación previos, en mujeres resultaron
cuatro variables diferenciales -comunicación total y abierta con la madre,
desinhibición y pertenecer o no a una pandilla fuera de la escuela y trabajo-y en hombres, 1O -comunicación total, abierta y problemática con el padre,
búsqueda de sensaciones, emociones y excitación, desinhibición, pertenecer
a una pandilla en la escuela y fuera de la escuela y trabajo, así como tener
novia en la escuela- (tablas 1, 2, 3 y 4). Con estas variables se estimaron los
modelos de regresión logística binaria.

=

=

En mujeres el modelo fue significativo -x2[2, N 82]
25.02, p
&lt; .01- y explicó 46 por ciento de la varianza del criterio dicotómico por el
coeficiente pseudo-R2 de Nagalkerke. Clasificó de forma correcta a 89 por
ciento - 73 de 82- de las participantes, siendo más específico al rechazar al
no-caso -95 por ciento, 64 de 67- que sensible al detectar al caso -60 por
ciento, nueve de 15---. Quedó integrado por dos variables: pertenecer a una
pandilla fuera de la escuela y trabajo -OR = 10.68- como factor de riesgo y la
comunicación total ~n sentido positivo-- con la madre ---OR = 0.90- como
factor protector de pertenecer al grupo de adolescentes sin rasgos disociales
(tabla 5).

&lt; .01-

En varones el modelo fue significativo -x2[4, N = 68] = 33.60, p
y explicó 53 por ciento de la varianza del criterio dicotómico por el

coeficiente pseudo-R2 de Nagalkerke. Clasificó de forma correcta a 82 por
ciento -56 de 68- de los participantes, siendo más específico al rechazar
al no-caso ~8 por ciento, 37 de 42- que sensible al detectar al caso -73
por ciento, siete de 26-. Quedó integrado por cuatro variables: tener novia
en la escuela -OR = 6.89-, pertenecer a una pandilla en la escuela ---OR
= 6.89- y mostrar desinhibición -OR = 1.68- como factores de riesgo; y
reportar alto nivel de comunicación problemática con el padre -OR = 0.79como factor protector de pertenecer al grupo de adolescentes escolarizados
sin rasgos disociales. En este modelo se perdió 39 por ciento-44 de 112-de
los hombres --40 que no están escolarizados y cuatro con valores perdidos(tabla 5).
Al excluir el tener novia y pertenecer a una pandilla en la escuela, se
pudo hacer el cálculo con toda la muestra de varones. Se obtuvo un modelo
significativo -x2[3, N = 111] = 27.92, p &lt; .01- que explicó 30 por ciento de
la varianza del criterio dicotómico por el coeficiente pseudo-R2 de Nagalkerke.
Clasificó de forma correcta a 67 por ciento ~5 de 111- de los participantes,
siendo más específico al rechazar al no-caso - 72 por ciento, 45 de 62- que
sensible al detectar al caso -61 por ciento, 30 de 49-. Quedó integrado por

�118

¡ Análisis por sexo de factores de riesgo y protección de conducta disocia/
Rnuta Per.p«rnm Soc,aJa / Soc,aJ P,npec,ne Ju/u,..Diaemb,, 20/J/July-D«a,l,e, 10131 Yol. / J No. 1

tres variables: pertenecer a una pandilla fuera de la escuela y trabaj_o -OR
= 2 47- y mostrar desinhibición -OR = 1.35- como factores de nesgo; Y
co~unicación abierta con el padre -OR = 0.94:- ~orno factor protector de
pertenecer al grupo de adolescentes sin rasgos d1soc1ales (tabla 5).
Tabla

s. Modelos de regresión logística

para predecir ser o no caso de conducta

disocia! en mujeres y hombres

Sexo
Mujeres
(n = 82)

.

~

.

EE

Wald

Predictores

B

Comunicación total con la madre

--0.11 0.04 8.29

Pandilla fuera de escuela y trabajo ( 1 = Sí) 2.37
3.68

Constante

0.73

10.53
2.07 3.16

gl p

••
••

0.90
10.68

.07 39.57

-0.24 0.12 4.33

.04 0.79

Novia en la escuela ( 1 =Sí)

1.93

0.88 4.79

.02 6.89

1.89
0.52

0.91

3.83

.04 6.63

0.20 7.09

.01 1.68

Constante

1.55

2.42 0.41

1 .52 4.69

Comunicación abierta con el padre

--0.06 0.02 7.78

Hombres Pandilla fuera de escuela y trabajo ( I = Si) 0.91 0.44 4.14
(n = 111) Desinhibición
0.30 O.JI 8.11
Constante
--0.25 0.87 0.08

..

0.94

.04 2.47

••

su control. Dicho estudio se realizó en estudiantes bachilleres e infractores
bajacalifomianos. Al estudiar a adolescentes de barrios con alto índice de
pandillerismo y delincuencia, el sesgo -medido por el BIDR-6- es muy
marcado y sí requiere su control. Este sesgo lo determina sobre todo el manejo
de la impresión. Debe señalarse que este resultado de sesgo es usual ante
este tipo de escalas de autorreporte (Femández, J. y E. Echeburúa, 2006;
Gaeta, M. y A. Galvanovskis, 2011).

OR

Comunicación problemática con padre
Hombres
Pandilla en la escuela ( 1 = Sí)
(n = 68)
Desinhibición

119

1.35

.77 0.78

Conducta disocia!: 1 = No, 2 =Si.Método: Pasos progresivos hacia adelante (condicional).
..,. p &lt; .01

Discusión
En mujeres y varones adolescentes nicolaitas que viven en dos barri?s con alto
índice de pandillerismo y delitos, al igual que en una mue~tra_ de ~~tractores
bajacalifomianos (Pacheco, M. y J . Moral, 2010), apar~ce d1stnbuc1on normal
en la puntuación total del ECODl27, además sus pr~medios-88.31 en varones
y 99.22 en mujeres- son intermedios entre estudiantes -102.01 en v_arones
y 110.97 en mujeres- e infractores -82.43 en varones y 94 en _muJeres
bajacalifomianos, aunque más próximos a infractores. Esto no~ sugIe~e que la
conducta disocia! es común y un rasgo adaptativo e~ un amb1~nte violento Y
conflictivo. Con el punto de corte sugerido de 85, habna 33 por ciento d_e casos
de conducta disocia! frente a 50 por ciento en infractores y nueve por ciento en
estudiantes, lo cual refleja lo adecuado del punto de corte propuesto (Pacheco,
M. y J. Moral, 201 O).
En el estudio de María Elena Pacheco y José Moral (201 O), el sesgo
con deseabilidad social -medido con la escala de sinceridad del Eysen~k
Persona/ity Questionnaire- fue mínimo y no se recomendaba como necesano

A la hora de distinguir a mujeres y hombres con o sin rasgos disociales
se destaca sobre todo el pertenecer a una pandilla, ya sea fuera de la escuela
y trabajo -en el barrio- o en la escuela. Es reconocido que en los dos
barrios estudiados hay una presencia importante de pandillas (Secretaría de
Seguridad Pública Municipal de la Presidencia Municipal de San Nicolás de los
Garza, 2009). Hay, además, presencia de pandillas en los planteles escolares
a los que asisten los participantes de este estudio. Se puede concebir a la
pandilla como un instrumento de socialización que canaliza y acentúa los
rasgos disociales, haciéndolos adaptativos. James Howell (2007) señala que
los jóvenes perciben pros y contras en el hecho de pertenecer a pandillas.
Entre los pros estarían que los miembros de una pandilla mejoran su prestigio
o estatus entre sus pares, especialmente con las mujeres -para los chicos-,
proveyendo más oportunidades de estar con ellas; brindan oportunidades
de hacer dinero con ventas de droga, robos y otros delitos, y de copiar en
los exámenes; además proporcionan protección en un entorno hostil y una
identidad fuera de la familia. Entre los contras están la marginalidad social
y los conflictos con la ley, los maestros y la familia. En jóvenes marginados
con familias desintegradas en barrios peligrosos, los pros pesan más que los
contras. Como también observan otros estudios (Cerda, P., 2009; Mobilli, A. y
C. Rojas, 2006), la presencia de pandillas en la escuela incrementa el riesgo
de que los adolescentes se integren a las mismas e incurran en conductas
delictivas.
En varones escolarizados, pero no así en mujeres, el tener novia
en la escuela es diferencial de rasgos disociales, aun controlando el manejo
de la impresión. En primera instancia, el hecho de tener novia puede ser
un factor distractor que aleje al estudiante de sus deberes escolares. No
obstante, éste no parece ser el punto crítico. Gonzalo Musitu y María Jesús
Cava (2003) hallan que el tener novia es un factor de riesgo para el consumo
de sustancias y lo relacionan con conflictos en la relación con los padres,
resultando las conductas disociales formas de llamar la atención y oponerse a
las expectativas paternas. Por otra parte, los rasgos disociales pueden resultar
atractivos en sí mismos a las mujeres en un ambiente donde dicho patrón de
conducta es adaptativo, dando más oportunidades a estos jóvenes de tener
relaciones íntimas con el sexo opuesto, las cuales saben aprovechar al ser más
desinhibidos y buscadores de emociones y excitación; a la vez que refuerzan
su estatus social (Howell, J., 2007; Merrell, K., R. Buchanan y O. Tran, 2006).

�120

I Análisis por sexo defactores de riesgo y protección de conducta disocia/

La búsqueda de sensaciones desde su factor de desinhibición destaca
en ambos sexos entre las variables de personalidad diferenciales entre los
adolescentes con o sin rasgos disociales, aun controlando el efecto del manejo
de la impresión. No obstante, toma más peso en hombres que en mujeres, ya
que en estas últimas no resulta una variable clasificadora significativa en el
modelo de regresión logística binaría. La desinhibición hace referencia a un
menor control de impulsos agresivos y apetitivos -sexo, drogas, comida- que
proporcionan ventajas adaptativas en ambientes hostiles y de desafíos físicos
continuos (Paris, J., 2005; Silva, A., 2003). En mujeres tiende a manifestarse
más en el plano sexual, discusiones con la madre y en el atrevimiento u osadía;
no tanto en la agresividad, vandalismo y temeridad como aparece en varones,
lo que puede explicar que finalmente tome más peso en los varones en relación
con la conducta disocia! medida por la escala ECODl27 {López, C. et al., 2009;
Mervielde, l. et al., 2005).
La empatía, desde su factor cognitivo de toma de perspectiva,
diferencia en ambos sexos a personas o con sin rasgos disociales, pero al
controlar el efecto del manejo de la impresión pierde su significación estadística,
de ahí que no se considere en los modelos de clasificación. Aunque la empatía
es una variable destacada en muchos estudios, su reporte parece estar
contaminado de deseabilidad social. Gill McGauley Jessica Yakeley, J. Andrew
Williams y Anthony Bateman (2011) sugieren que la empatía tiene un papel
mediador de los efectos de variables temperamentales, como la búsqueda
de sensaciones e impulsividad, y es fomentada por un vínculo seguro y una
comunicación abierta con los padres.
La comunicación con los padres del mismo sexo son aspectos
diferenciales no sesgados que resultan predictores significativos de ser o no
caso de conducta disocia! en ambos sexos. En la muestra de hombres, la
comunicación con el padre tiene más peso que con la madre; por el contrario,
en la muestra de mujeres, la comunicación con la madre tiene más peso que
con el padre, lo cual indica un fenómeno de facilitación de género, seguramente
en relación con los procesos de identificación que se dan en esta etapa de la
vida {Shiner, R., 2005).
Llama la atención que los problemas de comunicación con el padre son
r~po~ados con más frecuencia entre los adolescentes escolarizados sin rasgos
d1soc1ales que entre los escolarizados con tales rasgos. Esto puede indicar que
el padre tolera o incluso refuerza la conducta antisocial del hijo, de ahí que la
comunicación no sea problemática, aunque tampoco más abierta ni positiva.
Por el contrario, la rebeldía propia de esta edad y sobre todo los conflictos
con los horarios de salidas nocturnas y tareas domésticas pueden propiciar
que los adolescentes escolarizados adaptados sostengan una comunicación
con su padre que catalogan como más conflictiva que aquéllos con conductas

Revista Perspectivas Sociales I &amp;,ciaJ Penpectives Julil&gt;-Diciembre 2013/July-December 20/ 31 Vol. J5 No. 2

121

disociales toleradas o desatendidas por el padre, como fugas de casa,
ausentismo escolar, consumo de drogas, etcétera. Finalmente esto remarca
la calidad de la supervisión de los padres como factor protector, reflejada en la
capacidad para establecer y explicar las normas, reconocer comportamientos
disociales y corregirlos con refuerzos de conductas alternativas y castigos
oportunos (Vanderschueren, F. y L. Lunecke, 2004), asimismo, la calidad del
vínculo, el amor y preocupación por los hijos (Rosenman, S. y B. Rodgers,
2006).

A pesar de que las pandillas están presentes en las escuelas, el
hecho de que el menor permanezca escolarizado es un factor diferencial en
varones, aun controlando el efecto del manejo de la impresión, aunque con
mucho menor peso que las variables de relaciones sociales, de personalidad y
comunicación familiar, al igual que se observa en otros estudios {Musitu, G. et
al., 2007).
La asertividad es una variable diferencial al controlar el efecto del
manejo de la impresión en mujeres y, como en otros estudios, posee una
asociación débil (Garaigordobil, M., Z. Álvarez y V. Carralero, 2004). Al ser
un aspecto deficiente en la cultura mexicana, especialmente en niveles
socioeconómicos bajos y ser mujer (Díaz, R., 2003), se insiste en considerar
esta variable dentro de las intervenciones; además se sugiere medir este
concepto con la Escala Multidimensional de Asertividad de Mirta Margarita
Flores Y Rolando Díaz-Loving (2004), la cual fue desarrollada en México y
puede proponer datos más específicos a la cultura de los participantes.
Como limitaciones del estudio, debe señalarse que los datos son
extrapolables a la población de los dos barrios estudiados y deben manejarse
como hipótesis en otras poblaciones afines, como barrios urbanos de escasos
recursos de países hispanos; al poseer una naturaleza de autorreporte, los
resultados pueden diferir con instrumentos de naturaleza distinta, como
proyectivos o entrevistas abiertas. Finalmente, aunque la Escala de Búsqueda
de sensaciones (SSS-V) y el Indice de Reactividad (IRI) no se encuentran
validados en población mexicana, sí lo están en otros países latinos
hispanoparlantes con propiedades psicométricas adecuadas que reflejan
confiabilidad y validez.

Conclusiones y sugerencias finales
La presencia de conducta disocia! es alta en estos barrios, sobre todo en
varones como se esperaba, con un porcentaje intermedio entre estudiantes
e infractores recluidos. En ambos sexos, el pertenecer a una pandilla fuera
de la escuela y trabajo es un factor de riesgo de conducta disocia!; y una
comunicación abierta con el progenitor del mismo sex o es un factor de

�122

/ Análisis por sexo de factores de riesgo y protección de conducta disocia/

protección. El rasgo de desinhibición fue diferencial en ambos se~os, ~ro
toma más peso en varones, al entrar también en el m~elo de clas~cac1on.
Entre varones escolarizados el pertenecer a una pandilla y tener novia en la
escuela así como reportar menos problemas de comunicación con el padre,
predice ~ertenecer al grupo de conducta dísocial. Esto último puede indi~r que
el padre de hijos con conductas disociales desatiende o refuerza las mismas.
El abandonar los estudios es un aspecto diferencial de los adolescentes con
rasgos disociales de ambos sexos, aunque mediado por las variables ?e
relaciones, personalidad y comunicación familiar antes se~_aladas..La em~atla,
desde su factor cognitivo de toma de perspectiva, tamb1en es d1f~renc1a~ _en
ambos sexos, aunque su reporte está mediado por el manejo de la 1mpres1on.
De estos datos se deduce la necesidad de intervenciones paliativas
y preventivas por parte de las autoridades municipales sobre el a~biente
propiciador de conductas disociales que se vive en estos dos barnos. ~e
debería erradicar el fenómeno del pandillerismo en la escuela Y el barno;
buscar salidas ocupacionales y formativas para aquellos adolescentes que han
abandonado los estudios, sobre todo para los menores de 16 años que por ley
tienen prohibido trabajar; fomentar el control interno o pla~ificación Y ~~ma de
perspectiva en los escolares, incluso la asertividad en muieres, tr~baJan~~se
estos aspectos psicológicos en talleres específicos dentro de matenas de etica
0 salud; asimismo, trabajar la comunicación abierta, especialmente con el
progenitor del mismo sexo, en estos talleres y en las reuniones con los padres.
Se sugiere indagar en el papel de diferencial de la comuni~ción
con el progenitor del mismo sexo y emplear otro instrumento d~ medida de
asertividad, como el desarrollado en México por Mirta Margarita Flores Y
Rolando Díaz Loving (2004), para finalmente confirmar o falsear el hallazgo de
escasa relación con la conducta disocia!.

Revista Pmpectivas Sociales I Social Pmpecfiw!s Juli&lt;&gt;-Diciembre 20/3/July-December 20131 Yo/. 15 No. 2

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129

Análisis de la Representación social del bienestar
subjetivo en adultos mayores beneficiarios del
programa 70 y Más: acciones desde la política social

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Resumen
El presente estudio tiene como objetivo general analizar la representación social del
bienestar subjetivo que construyen los adultos mayores, específicamente entre aquellos
que son beneficiarios del programa de apoyo social denominado 70 y Más. Con base
en una estrategia cualitativa -&lt;lescriptiva- y empleando entrevistas en profundidad,
se consigue categorizar las expresiones de los adultos mayores, logrando describir la
representación social a través de un análisis desde la teoría fundamentada. Esto da
como resultado categorías centrales que se describen en las siguientes áreas: familia,
relaciones interpersonales y salud, entre las más representativas, obteniendo así algunas
recomendaciones para el mejoramiento de las estrategias de la política social en México.

Abstract
This study aims to analyze and describe the social representation of subjective wellbeing that build the elderly people, specifically !hose who are beneficiaries of social
support program called 70 Y Más. Based on a qualitative methodology (descriptive
and explanatory), obtained through in depth interviews, categorized expressions of the
elderly, making describe the social representalion through Grounded Theory. This results
in core categories described in the following areas: family, inter-personal relationships
and health, among the most representative. From this we derive sorne recommendalions
for improving strategies of social policy in Mexico.

Palabras clave/ Key words:
Bienestar subjetivo, adulto mayor, representación social, Tamaulipas, política socia /
Subjective well being, elderly people, social representation, Tamaulipas, social politic.

Introducción
El envejecimiento de la población es un proceso intrínseco de los continuos
cambios demográficos, que es el tránsito de regímenes de alta mortalidad y
nacimiento a otros de niveles bajos y controlados. La tasa de natalidad en
disminución y el progresivo aumento de la esperanza de vida de las personas
• Ucenciado en Psicología. Estudiante de maestría en Sociología en la Universidad Iberoamericana
en la Ciudad de México. Correo electrónico: alscarba/lo@gmaíl.com
ISSN 1405-1133 © 2008 Universidad Autónoma de Nuevo León. University of Tennessee.

�130

/ Análisis de la Representación social del bienestar subjetivo en adultos mayores beneficiarios del
programa 70 y Más: acciones desde la política social

impactan directamente en la estructura por edades de la población, al reducir
relativamente el número de personas en las edades más jóvenes y engrosar
los sectores con edades más avanzadas.
Estos grandes cambios demográficos a nivel mundial1 han tenido
su correspondiente en México, donde la estructura por edad y sexo de la
población están sufriendo cambios significativos2 ; entre éstos destaca el
inicio del proceso de envejecimiento demográfico que se expresa como un
incremento relativo y absoluto de la población en edades avanzadas (Consejo
Nacional de Población, 2011).
La estructura por edad de 1990 a 201 O muestra diferencias notables:
en este último año, la base piramidal es más angosta, manifestándose en
una proporción de niños y jóvenes menor a la de 1990: en el primer grupo
-niños menores de 15 años- la participación porcentual pasa de 38.3 a 29
por ciento, en tanto que la de jóvenes -15 a 29 años-, disminuye de 29.4
a 26.4 por ciento; por su parte, el porcentaje de la población de 30 a 59 años
aumenta de 25.5 a 34.4 por ciento, mientras que la de 60 años y más pasa de
6.2 a 9 por ciento. El incremento relativo de esta última población continuará
durante toda la primera mitad del siglo XXI, primero a un ritmo moderado
para posterionnente crecer de una forma más acelerada hasta alcanzar 27.7
por ciento de la población total en 2050 {Instituto Nacional de Estadística y
Geografía, 2012).
De este modo, el fenómeno del envejecimiento de la población en
México obliga a hacer cambios estructurales, principalmente en las políticas
públicas. En algunos países desarrollados, las pirámides poblacionales ya
presentan cambios sustanciales en la base y en la cúspide, y en el caso de
México, las proyecciones poblacionales indican que, para el año 2050, uno
de cada cuatro mexicanos será mayor de 65 años de edad, pasando de los 7
'Los cambios en la mortalidad de la población mundial se reflejan en una mayor sobrevivencia, la cual
aumentará considerablemente en la primera mitad de este siglo, al pasar de alrededor de 65 años
en 2000-2005 a 74 años en 2045-2050. Actualmente, la esperanza de vida en México se distingue
como sigue: de /as mujeres -77.8- es superior en alrededor de cinco años a las que registran los
varones -73.1-, en datos para el año 2010, números que continúan vigentes hasta la revisión de
los datos en 2012 (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2012).
2En México, datos censales de 2010 señalan que residen 112.3 millones de personas, monto que
lo coloca como el onceavo país más poblado del planeta. Al igual que en otras partes del mundo,
nuestro país transita por un proceso de envejecimiento que ha provocado cambios importantes en
su estructura por edad: en 1970 el porcentaje de la población infantil -menor de 15 años- alcanza
un nivel máximo -46.2 por ciento--, para posterionnente experimentar un descenso significaüvo;
paralelamente, la población en edad de trabajar -15 a 59 años-- inicia en ese año un aumento en
su participación re/aüva, pasando de 48.2 por ciento en 1970 a 60.9 por ciento en 2010; mientras que
la proporción de adultos mayores empieza a hacer notorio su incremento al iniciar la década de los
noventa: de 1970 a 1990 esta proporción se incrementa de 5.6 por ciento a 6.1 por ciento, en tanto
que en las siguientes dos décadas aumentó casi tres puntos porcentuales al ubicarse en 9 por ciento
para el año 2010 (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2012).

Revúta Penpecnvas Sociales I Social Pmpectíves Julit&gt;-Diciembre 1013/July-December 20/ 3 / Vol. / 5 No. 2

131

millones de adultos mayores en la actualidad a entre 27 y 32 millones (Partida,
V., 2005). Esto significa que, en México, el escenario social cotidiano será
diferente al actual y que cada vez con mayor frecuencia se convivirá entre
generaciones con vivencias, necesidades y creencias diferentes, constituyendo
un verdadero reto en los ámbitos social, político y cultural.
Además de lo mencionado, se llevó a cabo una labor íntegra de la
revisión de la literatura, a fin de explorar los distintos diseños o investigaciones
que hayan tenido alguna semejanza en cuanto a metodología, análisis o
implementación de técnicas parecidas a las llevadas a cabo en el trabajo de la
presente investigación.
Sobresalen trabajos como el de Emilio Moyano Díaz y Nadia Ramos
(2008) en el que relacionan el bienestar subjetivo con la salud; o lo abordado
desde un enfoque experimental en adultos mayores institucionalizados,
de los que se tomaron en cuenta variables como la satisfacción y la actitud
hacia el envejecimiento a través de series temporales breves (Valdés, M. y J.
Rodrigue~, 2003); asimismo, se han encontrado datos de interés en el trabajo
de José Angel Vera Noriega, Teresa lveth Sotelo Quiñones y Miriam Teresa
Dominguez Guedea (2005) a propósito del bienestar subjetivo, enfrentamiento
Y redes de apoyo social en adultos mayores, principalmente en el abordaje
metodológico de orden cualitativo. Otra investigación y trabajo empirico en el
que se encontraron datos de interés para este trabajo fue el de Anita Liberalesso
Neri (2002), en el cual describe el bienestar subjetivo desde distintos aspectos
teóricos y de estructuración epistemológica, que nos ayudaron a comprender y
abordar de una manera completa el fenómeno del bienestar subjetivo.
Establecido lo anterior, se presenta una aportación novedosa para
este tipo de estudios, tanto en sus aplicaciones y observaciones para el estado
de Tamaulipas, así como en lo referente al análisis y tratamiento de los datos
obtenidos. En resumen, un análisis cualitativo --entrevistas en profundidadde la representación social del bienestar subjetivo, haciendo uso de la
metodología surgida de la teoría fundamentada (Glaser, B. y A. Strauss, 1967)
entre los adultos mayores que son beneficiarios del programa de apoyo social
70 y Más, con condiciones de pobreza, exclusión y condiciones precarias de
salud.

Programas de apoyo social enfocados a las necesidades de
los adultos mayores en México
Sin duda uno de los aspectos psicosociales más evidentes del envejecimiento
demográfico dentro de cualquier Estado social de derecho es la necesaria
atención sociosanitaria a los adultos mayores. Las políticas sociales han de
hacer frente a esta realidad y ofertar los recursos y las prestaciones que esta

�132

/ Análisis de la Representación social del bienestar subjetivo en adultos mayores beneficiarias del
programa 70 y Más: acciones desde la política social

población demanda. Sin embargo, en México las políticas de acción social
distan mucho de ser un plan de rescate y mejora de las carencias que la
política económica no puede atender con respecto a los grupos vulnerables
de la ciudadanía.
De acuerdo con esta afirmación y en congruencia con la afirmación de
María R. Belando y Ane Marie Sarfet (2003), las políticas sociales ayudan a la
construcción social de esta realidad tan difusa y heterogénea que constituye el
envejecimiento.
Es importante señalar en este punto qué se entiende por política
social desde diferentes miradas para establecer el siguiente paso en la
discusión. Concepción Ceja Mena (2004) define a la política social como la
forma que, por medio de estrategias y políticas concretas, tiene el Estado para
construir una sociedad cohesionada y equitativa. En una perspectiva de mayor
equidad e integración social, la política social tiene como fin principal facilitar
la convergencia entre los intereses individuales y los intereses comunes de la
sociedad.
Desde otra perspectiva, Fabián Repetto (1998) manifiesta que las
políticas sociales y sus expresiones programáticas, entendidas en un sentido
amplio, incluyen intervenciones sectoriales clásicas ~ducación, salud,
seguridad social, vivienda, infraestructura básica-, así como las tendencias
a desarrollar acciones focalizadas en la pobreza, a la vez que también deben
incorporarse bajo el concepto de política social las intervenciones estatales
destinadas a promover el empleo y brindar protección ante los rezagos
sociales.
Y, por último, Thais Maingnon (2004) señala que existe una diversidad
de definiciones de política social que presentan diferentes posiciones tornando
en cuenta sus objetivos, extensión y límites, agrupándolas en dos. Primero
están las definiciones que la limitan a los programas de bienestar social y a las
políticas que sustentan o conforman dichos programas. De acuerdo con esto,
la "política social" hace referencia a un conjunto de medidas que contribuyen
al mejoramiento de una situación determinada, por lo tanto son políticas
transitorias y sus objetivos son los de aminorar o regular los embates de las
políticas económicas. En otras palabras, la política social tiene que ver con las
fallas de la política económica, es de carácter asistencial y se le asigna, por
tanto, una función residual.
En síntesis, lo que sucede en el país con respecto al establecimiento
y ejecución de algunos programas que están enmarcados dentro de las
políticas sociales, subraya que éstas son insuficientes para hacer frente a las
necesidades de los grupos que hacen uso de dichas políticas. En México, el

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives Juli&lt;&gt;-Diciembre 2013/July-December 2013 / Yo/. 15 No. 2

133

Instituto Nacional de Personas Adultas Mayores (lnapam) egula las políticas
nacionales para la vejez. Fue creado en virtud de la Ley de Derechos de
las Personas Adultas Mayores en donde se establece que el lnapam es un
organismo público descentralizado de la administración pública federal, con
personalidad jurídica, patrimonio propio y autonomía técnica y de gestión para
el cumplimiento de sus atribuciones, objetivos y fines (Ley de las Personas
Adultas Mayores de 2002).
Otro ejemplo de este tipo de políticas y programas de apoyo diseñados
para la atención de adultos mayores, es el Sistema Nacional para el Desarrollo
Integral de la Familia (DIF), organismo que tiene como meta proporcionar a
personas mayores de 60 años en estado de desamparo o desventaja social,
servicios como: albergue, atención médica, psicológica y/u odontológica,
actividades culturales, deportivas y/o recreativas, terapia ocupacional y
rehabilitatoria, atención social, jurídica y de nutrición (Desarrollo Integral de la
Familia, 2010).
Mediante programas y acciones, se pretende garantizar que se cumpla
con lo establecido por la nueva Ley de Protección a los Adultos Mayores3 en
materia de salud, educación, nutrición, vivienda, desarrollo integral y seguridad
social. Cabe mencionar que para la ejecución de estas acciones, la atención
de este sector de la sociedad será cubierta por los programas de la Secretaría
de Desarrollo Social, así como por la coordinación de varias secretarías que
tendrán responsabilidad directa tales corno las de Salud, de Educación, de
Turismo, de Comunicaciones y del Trabajo, y el referido DIF.
Hay que destacar que la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol)
tiene el deber
~ntre otros- de fomentar la participación de los sectores
sociales y privados en la promoción, seguimiento y financiamiento de los
programas de atención a los adultos mayores, así como constatar la ejecución
de dichos programas por parte de los gobiernos de las entidades federativas y
los ayuntamientos.
En sintonía con lo anterior, ahora se revisan las disposiciones que ha
llevado a la acción el gobierno de México en lo referente a los programas que
se enmarcan en la política social.
En México, desde el año 1979 se crea por decreto presidencial el
Instituto Nacional de la Senectud (lnsen). Sin embargo, el número y las
necesidades de la "Gente Grande" han ido en aumento en aspectos de política
social, planes de jubilación, empleo y ocupación de los adultos mayores,
'Nueva Ley publicada en el Diario Oficial de la Federación el 25 de junio de 2002, la cual remarca en
su Artículo 1: "la presente Ley es de orden público, de interés social y de observancia general en los
Estados Unidos Mexicanos. Tiene por objeto garanfizar el ejercicio de los derechos de la perscnas
adultas mayores, así como establecer /as bases y disposiciones para su cumplimiento•.

�134

/ Análisis de la Representación socu,/ del bienestar subjetivo en adultos mayores beneficu,rios del
programa 70 y Más: acciones desde la política social

servicios de sanidad, redes de apoyo social, etcétera, por lo que el 17 de enero
de 2002, también por decreto presidencial, pasó a formar parte del sector que
encabeza la Secretaría de Desarrollo Social y modifica su nombre por Instituto
Nacional de Adultos en Plenitud (lnaplen ). El 25 de junio de 2002 se publicó la
Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores, creándose por ella el
Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores {lnapam). Ya para el año
2007 el gobierno federal ha implementado el programa denominado 70 y Más
administrado por la Sedesol, atendiendo a los adultos mayores de 70 años y
más que habitan en zonas rurales principalmente, teniendo como objetivos
primordiales:
-Contribuir a mejorar el ingreso de los adultos mayores de 70 años
y más que habitan en las localidades donde tenga cobertura el
programa, mediante la entrega de un apoyo económico.
-Apoyar el desarrollo personal del adulto mayor y su reincorporación
a la vida familiar y comunitaria a través de acciones de promoción y
participación social (Diario Oficial de la Federación, 2009).

En este contexto de las políticas sociales en México que se ocupan
en atender las necesidades de los adultos mayores, podemos observar que a
pesar de los esfuerzos realizados no se han concretado avances significativos.
Se pasa ahora a discutir el análisis de teórico bajo el cual se desarrolla el resto
de la investigación.

Bienestar subjetivo
Para el desarrollo conceptual de la variable bienestar subjetivo se centra la
atención en sus dos componentes. Según León Garduño Estrada, Bertha
Salinas y Mariano Rojas Herrera (2005), el bienestar al que todo ser humano
aspira, implica conocer, diferenciar y elegir entre las tendencias profundas de la
vida, diferenciar entre los efectos placenteros y displacenteros y luego analizar
cuidadosamente las circunstancias para hacer una elección responsable.
Las consecuencias de esa elección producirán un estado cognoscitivo de
satisfacción o insatisfacción.
El término subjetivo o subjetividad, según Gon~I Mayos (2011 ),
posee fundamentos que derivan de la filosofía; la subjetividad se refiere a las
interpretaciones y a los valores especificos que marcan cualquier aspecto de
la experiencia. La experiencia de cada persona tiene aspectos cualitativos
específicos, qualia, que sólo son accesibles a la conciencia de esa persona.
Aunque ciertas partes de la experiencia son objetivas y accesibles a cualquiera,
como la longitud de onda de una luz concreta, otras son sólo accesibles a la
persona que las experimenta, como la cualidad misma del color.

Revista Penpectivas s«iales / &amp;xiol Penpectives Juli&lt;&gt;-Diciembre 20/3/July-December 2013 I Vol. 15 No. 2

135

En virtud de lo anterior, la subjetividad se concibe como la capacidad
de interacción, intencionalidad, negociación, pero también como capacidad
para pensar. El ser humano elabora opiniones personales basándose en
experiencias que en lo común expresan verdades subjetivas.
Autores como Diener y Suh { 1999) definen el bienestar subjetivo como
la evaluación que las personas hacen de sus vidas, incluyendo una dimensión
cognoscitiva -satisfacción de diferentes áreas de la vida- y otra afectiva frecuencia e intensidad de emociones negativas y positivas-.
Del mismo modo, Ed Diener (1984) sugiere que el bienestar subjetivo
es una de las tres formas de evaluar la calidad de vida de las sociedades, junto
con indicadores económicos y sociales. Cómo se siente la gente y qué piensa
de su vida es esencial para entender el concepto de bienestar.
El tema del bienestar subjetivo puede analizarse desde distintas
perspectivas como la económica o la psicológica. En el área de la psicología,
Michael Argyle (1992) la concibe como la apreciación cognoscitiva de la calidad
de vida del individuo, y Ruut Veenhoven (1997) la define como el grado en el
que una persona evalúa la calidad de su vida en general.
Para los fines de este trabajo se optó por construir, a partir de los
autores revisados, el siguiente concepto de bienestar subjetivo: elemento
de evaluación a través del pensamiento mediante el cual el sujeto analiza,
individualmente, la calidad de vida en comparación con el resto de sus pares,
tomando en consideración los aspectos biológicos, sociales, culturales y hasta
económicos que rodean la situación presente, haciendo un recuento de su
evolución en el tiempo -pasado-.

Teoría de las representaciones sociales
La representación social, de acuerdo a Serge Moscovici en sus primeras
aportaciones teóricas sobre el tema en 1961, es un proceso en el cual los
individuos juegan un papel activo y creador de sentido. Para este autor, las
representaciones se originan o emergen en la dialéctica que se establece entre
las interacciones cotidianas de los sujetos, su universo de experiencias previas
y las condiciones del entorno y "sirven para orientarse en el contexto social y
material, para dominarlo" (1976: 18).
El concepto de representación social designa una forma de
conocimiento específico, el saber de sentido común, cuyos contenidos
manifiestan la operación de procesos generativos y funcionales socialmente
caracterizados. En sentido más amplio designa una forma de pensamiento
social. Esta definición general fue propuesta por Denise Jodelet {1986),

�136

/ Análisis de lo Representación social del bienestar subjetivo en adultos mayores beneficiarios del
programa 70 y Más: acciones desde lo política social

argumentando además que las representaciones sociales constituyen
modalidades de pensamiento práctico orientado hacia la comunicación, la
comprensión y el dominio del entorno social, material e ideal; en tanto que
tales, presentan características específicas a nivel de organización de los
contenidos, las operaciones mentales y la lógica. Examinando la palabra
representar, ésta se divide en: re-presentar, hacer presente en la mente, en
la conciencia. En este sentido, la representación es la reproducción mental de
otra cosa: persona, objeto, acontecimiento material o psíquico, idea, etcétera
(Jodelet, D., 1986).
Según lo señala la misma autora, toda representación social es
representación de algo y de alguien. Así, no es duplicado de lo ideal, ni la
parte subjetiva del objeto, ni la parte objetiva del sujeto, sino que constituye el
proceso por el cual se establece su relación. Jodelet puntualiza que en el fondo
de toda representación social se busca la relación del mundo con las cosas.
Las representaciones sociales son cognitivas y tienen como propósito
describir, clasificar y explicar informaciones o actitudes (Moscovici, S. y M.
Hewstone, 1988). Son modalidades del pensamiento práctico orientadas a la
comunicación, la comprensión y el dominio del entorno social, material e ideal,
organizados a partir de los contenidos y operaciones lógicas.
Serge Moscovici (1986) analiza que del hecho de representar se
desprenden cinco características fundamentales de representación:
-Siempre es la representación de un objeto.
- Tiene un carácter de imagen y propiedad de poder intercambiar lo
sensible y la idea, la percepción y el concepto.
- Tiene un carácter simbólico y significante.
-Tiene un carácter constructivo.
- Tiene un carácter autónomo y creativo.
Desde la perspectiva de Robert M. Farr (1988), la sociedad se
encuentra ante representaciones sociales cuando los individuos debaten
temas de mutuo interés o cuando se hace eco de temas seleccionados
como significativos o dignos de interés por quienes controlan los medios de
comunicación.
El concepto de representación social, en otras palabras, es una
tentativa innovadora para articular las relaciones entre el individuo y la
sociedad. Serge Moscovici, influido fuertemente por las ideas de Jean Piaget,
pone su atención en los aspectos evolutivos y estructurales del pensamiento:
para ambos, el tema central son las transformaciones del pensamiento. Estos
autores colocan al sujeto epistémico, aquél que construye activamente sus
representaciones intelectuales, en el eje de sus respectivas teorías.

Revista Penpectiva.t Sociales I Social Penpectives Julio-Diciembre 2013/Ju/y-December 2013 / Yo/. 15 No. 2

137

Este modelo de articulación entre lo individual y lo social que por
primera vez se presenta con Emile Durkheim (2004), en el cual los individuos
contribuyen de forma diferenciada con lo social -sólo que la producción
social aparece como algo cualitativamente diferente que se organiza en las
relaciones-. está en la base de la propuesta denominada en sus inicios
como 'representaciones colectivas', lo que décadas después Moscovici ha
denominado 'representaciones sociales' (RS).
La novedad que introduce la imaginación psicosocial de Moscovici va,
sin embargo, más allá de los cambios evolutivos estudiados por Piaget. Según
Gerald Duveen (2000), para el psicólogo social francés esas transformaciones
no están reguladas por un fin último prestablecido como en la teoría piagetiana,
sino por las estructuras sociales de interacción. El sujeto epistémico de
Moscovici reproduce, construye y reconstruye el conocimiento del sentido
común a partir del repertorio cognoscitivo, simbólico y cultural que la sociedad
pone a su disposición (Moscovici, S. , 2000: 249). Resulta clave para la discusión
que se deje establecida la importancia de analizar las representaciones
sociales desde la perspectiva de los adultos mayores; de acuerdo con Blanca
Pelcastre-Villafuerte, Francisco Garrido-Latorre y Verónica León Reyes (2001 ),
el entendimiento y la comunicación en un grupo social son procesos generados
por el carácter básicamente compartido del universo simbólico-imaginativo de
sus miembros, es por ello que el estudio de las representaciones sociales
permite comprender mejor algunos de los mecanismos involucrados en el
proceso de transmisión cultural.
Con todo aquí expuesto, señalar este último apunte es justificación
para el abordaje del presente estudio, específicamente en un grupo de la
población: adultos mayores. De acuerdo con Jean Claude Abric (1994), las
funciones de las representaciones sociales podrían enumerarse así:
-Saber: las RS permiten comprender y explicar la realidad, adquirir
conocimientos e integrarlos a un cuadro asimilable y comprensible para el
grupo social. Facilitan y son condición necesaria para la comunicación social.
Definen un marco de referencia común que permite el intercambio social, la
transmisión y difusión del saber ingenuo, esto es, del sentido común.
-Orientación: las RS guían los comportamientos, intervienen de
modo directo en la definición de la finalidad de una situación, posibilitando
a priori el tipo de relaciones apropiadas para el sujeto. Permiten inducir
expectativas hacia la realidad, desde la interpretación que la representación
propicia de la misma.
-Justificación: las RS permiten a los sujetos explicar y fundamentar
sus comportamientos y tomas de posición ante una situación o con relación a
los participantes en ella.

�138

/ Análisis de la Representación sacia/ del bienestar subjetivo en adultos mayores beneficiarios del
programa 70 y Más: acciones desde la política social

Antes de dar comienzo a los detalles metodológicos, es importante
remarcar que las representaciones sociales resumen historias individuales,
relaciones sociales, prácticas políticas y prejuicios socioculturales, por lo
cual necesariamente son mutables y dependientes del contexto. Los factores
que influyen en su conformación se relacionan con las diversas fuentes de
información disponibles y los discursos y narrativas presentes.

Metodología
La elección metodológica obedece a los objetivos y propósitos de la
investigación que se llevó a cabo. Para efectos de este trabajo, se optó por una
metodología cualitativa, lo que se fundamenta en la naturaleza del estudio en
tanto se requirió acercar al discurso de los adultos mayores y su representación
social acerca del bienestar subjetivo, en zonas rurales y como beneficiario del
programa 70 y Más.

Revista Perspectivas Socioles I Social Penpectn,es Juli&lt;&gt;-Diciembre 20/ 3/July-December ZO/31 Vol. 15 No. 2

de los entrevistados accedieron en el primer intento; otros, por razones
personales, decidieron no colaborar como sujetos de estudio. Se completaron
en total 12 entrevistas en profundidad, de las cuales siete cumplieron con los
objetivos que se plantearon en el inicio, y se llegó así a una saturación teórica4 •
La selección de la muestra cualitativa se llevó a cabo de una forma
no probabilística e intencional, ya que se eligió a los adultos mayores que
mostraban disposición a participar en el trabajo de investigación, hasta
cubrir el número total de sujetos requeridos para captar el número necesario
de entrevistas, por lo que no todos los adultos mayores tuvieron la misma
oportunidad de ser elegidos.
Cuadro 1: Informantes mujeres que confonnaron el cuerpo de análisis
SEUDONIAIO

.
Para el diseño se tomó en cuenta la teoría fundada o fundamentada
que se describe como un modo de hacer análisis. Carmen de la Cuesta (1998),
siguiendo a Anselm L. Strauss, considera que su objetivo es el de generar
teoría a partir de textos recogidos en contextos naturales y sus hallazgos son
formulaciones teóricas de la realidad.
Anselm L. Strauss (1987) define sus procedimientos básicos en:
recolección de datos, codificación y reflexión analítica en notas. Para elaborar
la teoría, es fundamental que se descubran, construyan y relacionen las
categorías encontradas. Éstas constituyen el elemento conceptual de la teoría
y muestran las relaciones entre ellas y los datos.
Se comenzó con la selección de varios casos que pueden compararse
y contrastarse. Aquéllos se eligen por su posible relevancia para el campo
teórico que se pretende estudiar. En las primeras fases de la recolección Y
análisis de datos, se seleccionan casos por sus semejanzas.
El trabajo de campo se llevó a cabo en la zona ---elegida para este
caso por su accesibilidad y conocimiento previo del área- denominada
como ejido "La Pedrera", localidad del municipio de Altamira en el estado de
Tamaulipas. La selección se fundamentó en que se trata de un lugar que cumple
con las características del objetivo del estudio y el registro de beneficiarios del
programa de apoyo social 70 y Más.
Se realizaron cuatro visitas durante dos meses -junio y julio de
201 O-, en las cuales se hizo trabajo de localización y familiaridad con los
beneficiarios, basándose en la lista de beneficiarios obtenida a través del sitio
oficial de la Secretaria de Desarrollo Social del programa 70 y Más. Algunos

139

EDAD

LUGAR DE

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ESTADO
O VIL

NUM.
DE
HIJOS

ANOS DE ltA.81TAR
EN LA LOCALIDAD

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Lal'edrora.

Sin cscobridad

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Tamaulipas:
LaPcG-era,
Tamawipas

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Viuda

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10

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Potosí

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R&lt;)'Dal&lt;b

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Tamauli¡,as
Ciudad Madero,
Tamaulipas.
La Pcdn:ra,
Tamaulipas

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~

3 primaria

Casada

10

Toda la vida

2 primaria

Casada

g

2 primaria

Viuda

12

66allos
aproximadamcnlc
Toda la vida

Fuente: Elaboración propia con datos obtenidos a través de las entrevistas en profundidad.

El número de adultos mayores varones es menor en comparación con
el número de mujeres debido a que en la lista de beneficiarios correspondiente
a la localidad, las mujeres aparecen muy por encima de los varones, además
de que fue más accesible que las mujeres colaboraran con las entrevistas.
Por otra parte, se abordó al mismo número de hombres al inicio, pero éstos
no estuvieron en la disposición de participar y otros simplemente se negaron a
hacerlo. De 48 beneficiarios del programa 70y Más de esta localidad, 19 son
hombres y el resto, mujeres.

El concepto de saturación teórica y su aplicación en la investigación social permite al analista tener
un cierto grado de seguridad y fijarse criterios sobre en qué momento el análisis adicional ya no
contribuye al descubrimiento de algo nuevo sobre la teoría que construye. La teoría fundamentada
responde que una categoría está saturada cuando no va agregar mayor información, por ejemplo,
otras propiedades o especificar aún más /as propiedades de esa categoría. Los criterios para
determinar esa saturación, desde este abordaje, van a ser la oombinación de los límites empíricos de
los datos, la integración y la densidad de la teoría y la sensibilidad teórica del analista (Jones, O., H.
Man:zelli y M. Pecheny, 2004).

�/ Análisis de la Representación social del bienestar subjetivo en adultas mayores beneficiarios del
programa 70 y Más: acciones desde la política social

140

Cuadro 2: lnfonnantes varones que confonnaron el cuerpo de análisis
S•uUUNIMO

.

.
.

EDAD

Guillermo

81

José
Emiliano

80
81

Allldio

73

ClVlL

NUM.
DE
HIJOS

ANOS DE HABITAR EN
LA LOCALIDAD

3 primaria

Casado

6

Todalavóda

1 primaria

casado
Viudo

8

Toda la vida

3 primaria

4

70 allos aproximadamente

3 primaria

C8sado

8

Toda la vida

UJGARD6
NACIMIEIITO

ESCOLARIDAD

Lal'ednn,
Tamaulipas
Rayón, Tamauli¡,aa.
Co,amaloa¡&gt;an,

ESTADO

Veracruz
La Pedrera,
Tamaulipos

Fuente: Elaboración propia con datos obtenidos a través de las entrevistas en profundidad.

El instrumento que se eligió para la recolección de información
principal fue la entrevista en profundidad. Alonso (1995) explica la técnica de la
entrevista abierta como útil para obtener información de carácter pragmático,
es decir, como los sujetos diversos actúan y reconstruyen el sistema de
representaciones sociales en sus prácticas individuales.

141

Revista Penpectwas Sacia/es I Social Perspectives Julit&gt;-Diciembre ZO/ 3/July-December ZOI31 Vol. 15 No. 2

Resultados
Se procedió a realizar una codificación de las entrevistas, metodología propia
para el tipo de investigaciones cualitativas donde se busca describir y explicar
el discurso de los individuos; la importancia de esta etapa está en que permite
identificar los principales componentes representacionales -las categorías
principales- y organizar sus contenidos jerárquicamente. De la primera
codificación -abierta- se obtuvieron los siguientes resultados:
Cuadro 3: Categorías, subcategorías y conceptos de la representación social del
bienestar subjetivo en los adultos mayores
CATEGORIA

CÓDIGOS

l . TRABAJO-OCUPACION

a.

Actividad

CONCEPTOS

física - Nadie a esta edad nos da trabajo.

remunerada

Exclusión. Retiro o jubilación
- Ocuparse en algo. Sentirse mal con

b. Actividad fiska no la inactividad

De esta manera, la entrevista en profundidad nos permitió obtener
una visión tanto individual como colectiva de los fenómenos sociales, lo cual
se consideró pertinente para los objetivos de esta investigación.

- Puro trabajar desde temprana edad.

remunerada

Expropiación de las tierras

c. La agricultura, como

.-

...

Se diseñó un guion de entrevista en profundidad en el cual se establece
una definición de bienestar subjetivo y otra de felicidad (Veenhoven, R., 1994;
Diener, E., 1994), diseñando un grupo de preguntas claves o generales que
fueron realizadas a los adultos mayores, tomando en cuenta que no se está
aplicando un cuestionario en el cual se lleva orden riguroso de los temas a
explorar.

oficio principal

2. FAMILIA

a. Compañía y visitas - Vistas, compartir tiempo. Llevarse

de familiares cercanos

bien con la familia. Visita de hijos
que están en otra ciudad

b. Relación con hijos y -

Es conocida la relación existente -en ciertos trabajos de investigación
que hacen referencia específica a la variable- entre género y envejecimiento,
considerando la notoria diferencia entre hombres y mujeres en lo atinente
a la longevidad, las condiciones de vida, el estado conyugal, las formas de
convivencia, los beneficios previsionales y de seguridad social y el nivel de
ingresos. Dicho lo anterior, se expone que en este cometido no se atiende la
representación social del bienestar subjetivo desde una perspectiva de género,
y se han generalizado los resultados en consecuencia con el abordaje, debido
a la saturación teórica de las categorías y dimensiones en el trabajo de campo.

nietos

-

c.

Cñanz.a. convivencia. Ver el

crecimiento de los hijos

Fallecimiento

Sentimiento

de

viudez.

Luto

del permanente. Soledad
- Lejanía de los hijos con respecto al

cónyuge

bogar

Emigración.

Separación.

d. Migración de los Incomunicación
hijos
3.SALUD

a. Enfermedades

Padecimientos

constantes.

Dolencias. Incapacidad

A partir del habla de los actores sociales, hombres y mujeres, se
puede generar un marco interpretativo de los diferentes discursos sobre ambos
sexos de los adultos mayores que participaron en las entrevistas. En términos
del presente trabajo, los discursos de hombres y mujeres entrevistados se
tomaron como punto de partida para reconstruir una primera aproximación a
su representación social del bienestar subjetivo, estableciendo posibles nexos
interpretativos con sus prácticas y acciones.

b.

La

vejez

como - Expectativa de poder vivir un poco

enfermedad

más. Los años pasan, hay más
dolencias
- No poder suplir las medicinas para

c. Gastos en medicinas

las enfennedades. Altos costos de los
medicamentos

�142

/ Análisis de la Representación social del bienestar subjetivo en adultos mayores beneficiarios del
programa 70 y Más: acciones desde la política social

4.

• Desarrollo y crecimiento desde la

INTERPERSONALES Y CON oon vecinos
b.

Sentido

pertenencia

con

de infancia

en

la

comunidad.

la Actividades entre adulto mayor

localidad

• Ganancia del respeto por ser adulto
mayor

c.

Ser

143

y de manera positiva, el bienestar subjetivo es establecido adecuadamente y
por lo tanto es factor representacional esencial.

RELACIONES a. Relaciones positivas • Todos nos oonocemos

ELMEDIO

Revista Per.;pectivas Sociales I Social Perspective., Julit&gt;-J)iciembre 20/3/July-December 2013 / Yo/ J5 No. z

identificado

como adulto mayor y el •

Estar

tranquilos

con

todos.

Fuente: Elaboración propia.

La teoría que fue emergiendo conforme se avanzaba en el proceso
de recolección, transcripción, observación y análisis de los informes entrevistas- se considera como sigue:
1.
El adulto mayor expresa su bienestar subjetivo bajo los agentes del
siguiente orden jerárquico: familia, actividad-ocupación y salud. La familia es
la matriz condicionada para la centralidad y fundamentación de la construcción
del bienestar subjetivo en los adultos mayores.
2.
El bienestar subjetivo es un fenómeno que se afirma en el lenguaje de
los adultos mayores a través de expresiones como: "sentirse bien", "estar bien",
"no tener dolor", "poder trabajar", "estar a gusto", "estar en paz"; por mencionar
las locuciones de mayor representación en el discurso de este grupo.
3.
El contexto en el cual el adulto mayor se desenvuelve es un
determinante, aunque no de tanta influencia como la familia, para la expresión
de su bienestar subjetivo; en este caso, la localidad "La Pedrera" representa
para los informantes un lugar en el que se sienten seguros a pesar de los
cambios y fenómenos que puedan estar ocurriendo "fuera" de su territorio.
4.
La ayuda -monto económico- que el adulto mayor recibe por parte
del programa 70 y Más no es suficiente para poder sufragar las necesidades
y gastos que su persona requiere, principalmente los relacionados con sus
padecimientos físicos; por tal razón no se puede justificar a aquélla como un
representante directo de bienestar subjetivo experimentado.
5.
El gozar de una vejez saludable es un factor elemental para establecer
el bienestar subjetivo en los adultos mayores, ya que las enfermedades Y
dolencias que se presentan con el paso de los años son afectaciones que se
expresan a través de sentimiento negativos, por ejemplo, tristeza.
6.
Las relaciones interpersonales y con el medio han sido un factor que
produce bienestar subjetivo en los adultos mayores; si aquéllas son recíprocas

7.
En algunos casos de informantes, fue imposible establecer un diálogo
concreto y coherente sobre algún tema en específico, ya que el deterioro
cognoscitivo -memoria, aprendizaje y habla, por ejemplo- por la edad es un
agente que no permitió dicho contacto.
8.
El acelerado crecimiento sociodemográfico de la zona fue expresado
como un factor que impide la tranquilidad del adulto mayor y, por consiguiente,
una representación social negativa de su bienestar subjetivo. La localidad de
"La Pedrera" sigue conservando una estructura parecida a como la describieron
los adultos mayores en sus historias de vida correspondientes. Aunque la
localidad cuenta con los servicios básicos de vivienda -luz eléctrica, agua
potable y alcantarillado-, la estructura de los hogares es preferible mantenerla
en un estándar humilde -según ellos sinónimo de pobreza-, ya que es la
manera en la que se sienten contentos y tranquilos.

Conclusiones y discusión
En el transcurso de esta investigación se procuró alcanzar una descripción de
la subjetividad de algunos adultos mayores beneficiados por el programa 70 y
Más; no se pretendía en ningún momento generalizar la información obtenida
a través del análisis para que aquélla fuese aplicada al resto de la población
de este grupo específico, ni tampoco se hizo distinción analítica por el género
-a pesar de que más adelante se señala un hallazgo al respecto-, a pesar de
que es una variable que se toma en cuenta en otras investigaciones parecidas
a la presente.
Como ya se afirmó, la familia es el núcleo del cual parte la
representación social del bienestar subjetivo en los adultos mayores de la
localidad "La Pedrera", con lo cual se responde la pregunta de investigación
central del trabajo: ¿Cómo describen e interpretan la representación social del
bienestar subjetivo los adultos mayores que son beneficiarios del programa 70
y Más?
La teoría emergente surge a través de una hipótesis alternativa la cual
se fundamenta como sigue: la familia es el principal promotor y representación
social del bienestar subjetivo en el adulto mayor que habita zonas rurales,
describiendo este elemento a través de locuciones específicas y concretas que
señalan a la familia como eje fundamental del bienestar en este periodo de
edad. Este supuesto quedaría bajo tela de juicio hasta que no se compruebe
lo contrario por medio de un trabajo de investigación pertinente y justificable
sobre el tema.

�144

/ Análisis de la Representación social deJ bienestar subjetivo en adultos mayores beneficiarios del
programa 70 y Más: acciones desde la política social

Si bien el núcleo central de la representación social del bienestar
subjetivo da como resultante el elemento de la familia, éste va teniendo en
el transcurso del tiempo evoluciones importantes a considerar: migración,
fallecimiento de familiares nucleares, participación de la mujer en actividades
laborales, permaneciendo con fuerza la representación social del núcleo
familiar, sobre todo en un contexto rural donde la herencia marca, desde
edades tempranas, un respeto a los mayores y una unidad representada en las
visitas regulares a los padres "abuelos", como en algunos casos son llamados.
Es importante destacar que pese a las circunstancias adversas a las
que se enfrentan los adultos mayores que habitan esta zona, ellos expresan a
través de su discurso rasgos de optimismo, no dejando a un lado la conciencia
de su realidad: la vejez y sus consecuencias. Por otro lado, en la biografía
e historia de vida de los adultos mayores se comparten algunos aspectos:
expropiación de las tierras -por las cuales llegaron a establecerse en la
localidad-; falta de cuidados y atenciones por parte de las instancias federales
adecuadas; referencias a que estaban mejor anteriormente, ya que la violencia
y la situación actual les causa malestar; deseo de tener a la familia cerca y en
un estado conveniente que recibir mayores cantidades de dinero como apoyo
del programa.
Una de las notas interesantes fue la de la asociación simbólica
entre el dinero y la felicidad, puesto que los sujetos de estudio mostraron una
relación muy importante: a "mayor apoyo económico, mayor estado subjetivo
de bienestar"; esto es producto de sus circunstancias socioeconómicas
por la que pasan, puesto que el programa social se encausa en los adultos
mayores más vulnerables. Sin embargo, coincidieron también en que el
programa 70 y Más no es suficiente para impulsar el bienestar subjetivo de los
individuos, principalmente porque éste no es su objetivo explícito y general;
puesto que existe un reconocimiento por parte de los informantes de que un
estado bienestar integral se complementa con el fomento hacia las relaciones
humanas, resulta claro que es algo que el programa no ofrece como mecánica
de intervención e interacción entre este grupo vulnerable de la población.
Luego entonces, los adultos mayores beneficiarios del 70 y Más, si
bien reconocen que sus niveles de satisfacción aumentan al recibir un apoyo
económico mínimo que les permite incrementar su consumo a un muy corto
plazo, incentivando el sentido del tener, confirman que para alcanzar un
bienestar pleno hace falta más que un estímulo, el que además en muchas
ocasiones no le es suficiente.
Aunque la distinción entre los adultos mayores por género no fue el
objetivo primordial en la investigación, se considera apuntar lo siguiente: otro
de los puntos que se observaron fue la diferencia de género en lo que se refiere

Revista Perspectivas Socwes I Social Perspective3 Julio-Diciemt,r, 20/3/Ju/y-December 2013 / Vol. I5 No. 2

145

al bienestar subjetivo. Mientras los hombres lo asocian con el trabajo-actividad,
las mujeres lo hacen con la familia y las relaciones interpersonales. Para los
primeros, el bienestar integral reside en el sentido útil reflejado en la labor
física y ocupacional; para las mujeres es la relación cercana con los hijos o
su esposo. Su bienestar no es del todo completo, ya que existe la carencia de
estos elementos: por un lado, la edad y el sentido de haber sido explotados en
sus trabajos o expropiados de sus tierras, en el caso de los varones; y por el
otro, la migración y por tanto separación de los hijos y algunos otros miembros
del círculo familiar, lo que denota una soledad expresada mayormente en las
mujeres.

Asi, también, en un matiz diferente se dejan a consideración líneas de
investigación que aporten nuevas tendencias de políticas sociales en cuanto a
planeación, construcción y ejecución de programas de apoyo social enfocados
a los adultos mayores; así como el atender las políticas y derechos que hacen
referencia a estas personas.
Desde su perspectiva social, dentro de los avances y configuraciones
de la psicología social, por ejemplo, esta disciplina puede hacer a la vez de
una herramienta que permita ayudar a describir la realidad de los adultos
mayores, analizando otros fenómenos como la calidad de vida, la satisfacción,
la interpretación de la vejez y el bien morir desde un enfoque cualitativo y
subjetivo. La etnopsicología es una rama que puede continuar describiendo
la realidad de grupos vulnerables de la población desde una perspectiva
novedosa.
Es trascendente recalcar que la atención a la salud referida por
este grupo de la población es una necesidad que continúa pendiente de ser
incluida en las políticas de acción social, como observamos y concluimos en
este trabajo, por tratarse de una situación en la cual los adultos mayores se
debaten diariamente, en especial cuando aquéllos no cuentan con acceso a las
atenciones y medicamentos que sus padecimientos requieren, por lo tanto es
importante realizar los ajustes necesarios a las políticas de atención a la salud
de la "gente grande".
En cuanto a los aportes de la política social en México, a partir de los
hallazgos del presente trabajo se puede argüir que:
a) La política social que se ocupa de atender las necesidades de
los grupos vulnerables, en nuestro caso los adultos mayores, representa
un reto para los gobiernos y sus acciones de atención, demandando una
reestructuración ya que cada grupo de adultos mayores, dependiente de
un apoyo de programas gubernamentales, llega a presentar necesidades
distintas, todo lo anterior en considerando las características de la población

�146

/ Análisis de la Representación social del bienestar subjetévo e~ adultos mayores benefa:iarios del
programa 70 y Mas: acciones desde la pohttca social

Revista Penpeetivas Sociales / Social Per,peclwa Julio-Diciembre 2013/July-December 20/ 3 / Yo/. 15 No. 2

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b) Existen algunas áreas de la política social que se enfoca a
la atención de los adultos mayores que requiere de ajustes, ya que las
circunstancias que se presentan en la actualidad en México distan mucho de
los que se han estado implementando y calificando como adecuados.
c) Documentación adecuada, a partir de las ubicaciones geográficoespaciales de cada entidad en dónde se encuentran adulto~ ma~ores con
necesidades por ser cubiertas, ya que a partir de estas part1culandades se
puede comprender de una mejor manera cuáles son las prioridades que deben

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d) Programas de prevención y atención a partir de los datos expuestos
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económicas, políticas y sociales. Cambios necesarios desde una perspectiva
y estrategia multidisciplinar -sociología, psicología, gerontología, economía,
antropología, por mencionar algunas disciplinas- de las ciencias sociales que
colaboren en la mejora de la política social en México.
Parece suficiente como resumen dejar estas raíces de la discusión
al descubierto, reafirmando que los enfoques y estrategias de investigación
cualitativos que han registrado hallazgos en las transformaciones de los
hogares de México, así corno su relación con las actividades productivas
y sus prácticas de sobrevivencia, deben ser tomados en cuenta, ya que se
han estado consolidando como fuentes de información que recogen las
impresiones directas de los sujetos afectados, o que más bien experimentan
las desigualdades de la sociedad contemporánea.

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REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Directora: Esthela Gutiérrez Garza
Codirector: José María Infante

Consejo Editorial: Luis Aguilar Villanueva, Robert Boyer, Dídimo Castillo, Mario Cerutti,
Enrique Florescano, Joan Garcés, Gustavo Garza, Pablo González Casanova, Gilberto
Guevara Niebla, Helena Hirata, Michel Lowy, Elia Marúm Espinosa, Aníbal Quijano,
Manuel Ribeiro, Pierre Salama, Enrique Semo, Gregorio Vida!, René Villarreal.

Año 15

Número37

julio-diciembre de 2013

Una escala de medición del grado de cohesión grupal
de tres comunidades extranjeras en el Área Metropolitana de Monterrey

Juan Antonio Doncel de la Colina

Trabajadores migrantes bolivianos y paraguayos en la construcción:
Comodoro Rivadavia, Chubut, Argentina

Brígida Baeza
Varones en el servicio doméstico en el Área Metropolitana de Monterrey
Ideologías de género en la organización del trabajo

Séverine Durin

Racismo, proximidad y mestizaje: el caso de las mujeres
en el servicio doméstico en México
Abril Saldaña Tejeda

Las empleadoras del Área Metropolitana de Monterrey:
interacciones sociales y acuerdos de contratación del servicio doméstico a tiempo parcial

Rebeca Moreno Zúñiga

Suscripciones: en México (pesos M.N.): $ 160.00 (individual), $ 190.00 (institucional).
Números sueltos:$ 60.00.
América del Norte y El Caribe: USO$ 30.00.
Europa y Sudamérica: USD $ 40.00. Resto del mundo: USO $ 50.00.
Instituto de Investigaciones Sociales, UANL
Av. Lázaro Cárdenas Ote. y Paseo de la Reforma S/N, Campus Mederos, U.A.N.L.
C.P. 64930, Monterrey, N.L., México, C. P. 64440. Teléfono y fax: (52 81) 8329 4237.
_ _ _ _ _Correo electrónioo: trayectorias@uanl.mx. Internet: www.trayectOrias.uanLmx

�NORMAS EDITORIALESMANUSCRIPT STYLE GUIDE

�Revista Perspectiva, &amp;x:ia/e, I Social Per,peclÍl!e$ Juli&lt;&gt;-Diciembre 20/3/July-/)e{$mber 2013 I Vol. 15 No. 2

155

Normas de presentación
de colaboraciones para la revista
'Perspectivas Sociales/ Social Perspectives'
Perspectivas Sociales/ Social Perspectives es una revista bilingüe y binacional publicada desde 1991 que invita a trabajadores sociales y científicos sociales a someter
manuscritos para ser editados. La revista, impresa de forma semestral, constituye un
proyecto interinstitucional coordinado por la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Nuevo León, donde participan la Escuela de Trabajo Social de la
Universidad de Tennessee y la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Buscamos artículos que se enfocan en temas relacionadas con la frontera
México-Estados Unidos y las personas que se desplazan en ambas direcciones; tópicos de importancia para la práctica del trabajo social que refieren a aspectos comunes
entre ambas naciones en tomo a individuo, familia y comunidad; aspectos comunes
entre ambas naciones acerca de las políticas sociales, la fonnación del trabajo social; e
investigaciones científico-sociales acerca de las condiciones sociales. Se da una especial bienvenida a trabajos que analizan prácticas innovadoras, presentan resultados de
estudios empíricos y que revisan críticamente políticas y programas de desarrollo social.
Se alienta asimismo a trabajos interdisciplinarios e internacionales.
Los artículos deben ajustarse a las siguientes normas de presentación de originales:
1. Los documentos deberán ser versiones definitivas e inéditas.
2. Los autores deben de ingresar a la dirección electrónica de la revista (http:1/
perspectivassociales.org.mx), registrarse como usuarios, y subir el artículo en
fonnato Microsoft Word. Cualquier duda acerca del procedimiento pueden escribir a contacto@perspectivassociales.org.mx
3. Las colaboraciones serán evaluadas por la dirección de la revista para verificar que se ajusten a las presentes nonnas. De ser así, serán enviadas a dos
dictaminadores miembros del Comité Editorial y del Comité Científico de la revista, cuyo arbitraje favorable es requisito indispensable para la publicación del
trabajo.
4. Los artículos se publican en inglés o español con un resumen en ambos idiomas. Los manuscritos deben tener como extensión mínima 1 O páginas y máximo 30, en fuente Times New Roman, interlineado de 1.5, sin macros ni viñetas
de adorno, sin hacer énfasis con fuentes tipográficas, y utilizando cursivas sólo
para voces extrajeras.
5. El manuscrito típico tiene alrededor de 20 páginas incluidos el resumen (300350 palabras) y la bibliografía.
6. Los artículos iniciarán con un resumen redactado en idioma inglés y español
(300-350 palabras) e incluirán cinco palabras clave, también en ambos idiomas.

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Revista PenpedivasSocíaks / Social Perspectives Julit&gt;-Didembre 20/J/July-December 2013 / Yol 15 No. 2

7. Las citas textuales se consignarán entre comillas, no mediante cursivas.
Cuando se trate de citas breves, se mantendrán dentro del párrafo en que se
produzca la referencia; si la cita rebasa las cuatro líneas, se colocará a bando,
con márgenes más amplios, a un espacio y sin entrecomillado.
8. La bibliografía irá al final del artículo en este orden: autor (apellidos, nombre) año (entre paréntesis), punto, obra (en cursiva), punto, lugar de edición,
dos puntos y editorial.
Ejemplos.
a) Libros
Bauman, Zygmunt (2002). La ambivalencia de la modernidad y otras conversaciones.
Barcelona: Paidós.
Adelantado, José, José Antonio Noguera y Xavier Rambla (2000). "El marco de análisis:
las relaciones complejas entre estructura social y políticas sociales". En José Adelantado (coord.). Cambios en el Estado de Bienestar. Barcelona: Editorial Icaria, pp. 23-60.
b) Revistas:
Boltvinik, Julio (octubre 2001 ). "Opciones metodológicas para medir la pobreza en México". Revista Comercio Exterior, vol. 51, núm. 10, pp. 869--878.
c) Sitios de Internet:
Cámara Nacional de la Industria Tequilera (2004). Informe de la Cámara Nacional de la
Industria Tequilera sobre su comportamiento durante el año de 2005. México. Disponible
en: http://www.camaratequilera.com.mx/ (Recuperado el 19/02/07).
9. Respetando el estilo de cada escritor, sugerimos redactar los textos a través
de construcciones sintácticas sencillas, párrafos preferentemente breves y articulación entre profundidad teórica, rigor científico y claridad expositiva.
10. Una vez emitidas las evaluaciones de los árbitros consultados, se comunicará al autor los resultados del dictamen en cualquiera de los términos siguientes: se publica, no se publica o se publica con las recomendaciones o modificaciones que se consideraron pertinentes.
11. Los artículos publicados en Social Perspectives/Perspectivas Sociales
serán difundidos y distribuidos por todos los medios impresos y/o electrónicos
que el Comité Editorial de la revista juzgue convenientes.

�Esta obra se terminó de imprimir en diciembre 2013
en los tallerres de Oleo Digital SA de CV
Monterrey, Nuevo León, México
Tiraje total 1,000 ejemplares

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Vol. 9, no. 1, primavera/spring 2007
Publicación semestral de/ Biannual publication ofthe:
Universidad Autónoma de Nuevo León, MéJ&lt;jco (Ing. José Antonio González Treviño, Rector; MTS.
Graciela Jaime Rodríguez, Directora de la Facultad de Trabajo Social; Dr.Jorge Noel Valero Gil, Director de
la Facultad de Economía); University of Texas at Austin, E.E.U.U. (Dr. Lany R. Faulkner, President; Dr.
Barbara W. White, Dean School ofSocial Work); University ofTexas atArlington, E.E.U.U. {Prof. James D.
Spaniolo, President; Dr. Santos H. Hemández, Dean School of Social Work); University ofTennessee (Dr.
John Petersen, Presiden!; Dr. Karen Sowers, Dean College of Social Work); Universidad Juárez del Estado
de Durango (C.P. Rubén Calderón Luján, Rector; Lic. Ana Maria Alvarez del Castillo González, Directora
de la Facultad de Trabajo Social), Universidad de Colima (M.C. Miguel Angel Aguayo López, Rector; M.C.
Sergio Wong de la Mora, Director de la Facultad de Trabajo Social).
Editores /Editors

México - UANL: Veronika Sieglin (coord.) y Maria Elena Ramos Tovar
México - U. Juárez de Durango: Maria Guadalupe Salas Medina
Estados Unidos/USA -Austin: Lori Holleran y Dennis Poole
Estados Unidos/USA - San Antonio - Cora Le-Doux
Comité Editorial / Editorial Board

Claudia Campillo Toledano (UANL, México), Guillermina Garza Treviño (UANL, México), Dennis T.
Haynes (UT Austin, E.E.U.U.), Lori Holleran (UT Austin, E.E.U.U.), Cora Le-Doux (Our Lady ofthe Lake
University), Raúl Eduardo López Estrada (UANL, México), Maria Elena Ramos Tovar (UANL, México),
Manuel Ribeiro Ferreira (UANL, México), Veronika Sieglin (UANL, México), José Guillermo Zúñiga
(UANL, México)
Comité Científico / Scientific Com.mittee

Socorro Arzaluz (El Colegio de la Frontera Norte, México), April Brayfield (Tulane University), Krista
Brumley (ITESM), Nilsa Burgos (Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico), Miguel Ferguson (UT Austin),
Victor García Toro (Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico), Nirmal Goswarni, (Texas A&amp;M UniversityKingsville), Dagmar Guardiola (Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico), Emilio Hemández Gómez
(Universidad Autónoma de Baja California, México), Maria de la Luz Javiedes Romero (UNAM, México),
Christina Krause (Universidad de Gottingen, Alemania), Gisela Landázurri Benitez (UAM, México), Maria
Cristina Maldonado (Universidad del Valle, Cali, Colombia), Freddy Marinez Navarro (ITESM, México),
Amparo Micolta Leifü (Universidad del Valle, Cali, Colombia), Benito Narváez Tijerina (UANL, México),
Gabriela de L. Pedroza Villarreal (ITESM, México), C~cilia Quaas Femández (Universidad de Valparaíso,
Chile), María Imelda Ramírez (Universidad Nacional de Colombia), Alba Nubia Rodríguez Pizaro
(Universidad del Valle, Cali, Colombia) Flavio Sacco dos Anjos, (Universidad Federal de Pelotas, Brasil),
Verónica Vázquez García (Colegio de Posgraduados, México), Maria Zebadúa (UANL, México)

Editores del actual número/Editors of this number

Jorge Noel Valero Gil y Lourdes Treviño
Comité de redacción

Elisa HemándezAréchiga (UANL, México)
Coordinadora de difusión y distribución

Maria Elena Ramos Tovar (UANL, México): distribución comercial y académica
Claudia Campillo Toledano (UANL, México): distribución académica
Publicación semestral/semestral publication: correo electrónico/email: veronikasieglin@yahoo.de;
vsieglin@hotmail.com; lorikay@mail.utexas.edu; mramor@facts.uanl.mx
www_. fts.uanl.rnx\revista.html
ISSN: 1405-1133
Impreso en /Printed in Monterrey, Nuevo León, México
Primavera de 2007
Tiraje /issue: 1500
Los artículos publicados son responsabilidad exclusiva de los autores / Toe articles published in this joumal
are solely the responsability of the authors

FONDO
UNIVERSITARIO

�Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2007. Vo/.9, Num. I I

FONDO

INDICE DE CONTENIDO - TABLE OF CONTENTS UNIVERSITARIO

Presentación - Presentation

5

ARTICULOS DE INVESTIGACIÓN RESEARCB ARTICLES
Has Mexican growth been pro-poor?
Abdelkrim Araar; Jean-Yves Duelos,
Mathieu Audet, Paul Malaiissi

17

Pro-Poor Food Taxation and Subsidy Reforms in Mexico
Mathieu Audet, Paul Makdissi,
Abdelkrim Araar; Jean-Yves Duelos

49

Gender-bias in Education Opportunities for Population
Aged 12-18 in Mexico: 1992-2004
Ernesto Aguayo, Joana Chapa, Erick Rangel,
Lourdes Treviño, Jorge Va/ero

65

Toe Informal Sector in Mexico: Characteristics and Dynamics
Eduardo Rodríguez-Oreggia

89

Access and Use ofHealth Care Services by Mothers and
Children in the Texas-Mexico Border Region: Preliminary
Findings from the 2006 Rio Grande Valley Health Survey
Patricia B. Reagan, José A. Pagán

157

Diabetes and Employment Productivity:
Does Diabetes Management Matter?
H. Shelton Brown IIL José A. Pagán,
Craig Hanis, Adriana Perez

175

�Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primaveralspring 2007. Vo/.9, Num. I I Pág. 5-14

NORMAS DE PRESENTACIÓN DE ARTÍCULOS GUIDELINES FOR CONTRIBUTORS
FORMATO DE SUSCRIPCIÓN SUBSCRIPTION FORM

5

Presentación

Este número especial contiene seis de los artículos presentados en el
"VID Encuentro Internacional de Capital Humano, Crecimiento, Pobreza:
Problemática Mexicana" que fue llevado a cabo en Octubre de 2006 en
Monterrey, México. Cuatro de los artículos versan sobre la problemática
de México y los restantes dos sobre la región localizada en la frontera
Estados Unidos-México en Texas que se caracteriza por altos niveles
de pobreza y una alta proporción de población hispánica. Los artículos
tratan de pobreza, impuestos y pobreza, salud y pobreza, los sectores
formal e informal y la discriminación en educación.
Los artículos "Has Mexican growth been Pro-poor?" y "Pro-Poor
Food Taxation and Subsidy Reforms in Mexico" aplican nuevas técnicas
para estudiar la pobreza en México. El primer artículo trata los cambios en pobreza entre 1992, 1998 y 2004 y utiliza datos de la ENIGH
(Encuenta Nacional de Ingreso Gasto de los Hogares) y el segundo trata
los efectos de impuestos potenciales en alimentos como cereales, leche,
carne, pescado, huevos, aceites, tubérculos, verduras, frutas, azúcar y café
utilizando la ENIGH 2004. La técnica del artículo sobre crecimiento
se deriva de Duelos y Wodon (2004) y la del artículo sobre impuestos
en alimentos se deriva de Makdissi y Richard (2007). Ambos artículos
definen funciones de evaluación para hacer el análisis de cambio distribucional. Ambos definen una norma relativa y absoluta para trabajar en
pobreza. La norma relativa del artículo sobre crecimiento evalúa si el
ingreso representativo de los pobres crece más aprisa que el crecimiento
promedio del ingreso y la del artículo sobre impuestos en alimentos se
enfoca en el consumo relativo de los pobres respecto al ingreso relativo.
La norma absoluta del artículo sobre crecimiento representa el cambio
absoluto en el ingreso de los pobres, mientras que la del artículo sobre
impuestos en alimentos considera el consumo de los pobres en cada
alimento contra el consumo promedio. Ambos artículos confrontan el
problema de que México tiene dos líneas de pobreza: una para las áreas
ISSN 1405-1133 O 2007 Universidad Autónoma de Nuevo León, University ofTexas of Austin,
University ofTexas ofArlington, University ofTennessee,
Universidad Juárez del Estado de Durango, Universidad de Colima.

�6

/ Presentación / Presenta/ion

rurales (menos de 15000 habitantes) y otra para las áreas urbanas, determinando los ingresos en referencia a los precios rurales.
El artículo sobre crecimiento desarrolla las herramientas estadísticas
para probar la signi:ficancia de los resultados. Los autores encuentran
que el crecimiento de México fue totalmente anti-pobre (de acuerdo a la
norma absoluta) durante el periodo 1992-1998 y pro-pobre durante los
periodos 1998-2004 y 1992-2004. Estos resultados aplican tanto para
la razón de pobreza (headcount ratio) como para los índices diferenciales de pobreza promedio. Las pruebas de la pro-pobreza relativa entre
1998 y 2004 y entre 1992 y 2004 son concluyentes en el sentido de que
el crecimiento en estos periodos fue pro-pobre tanto para la razón de
pobreza como para los índices diferenciales.
El artículo sobre impuestos a los alimentos determina el impacto
de cambios marginales en el impuesto a un bien al nivel de pobreza de
un individuo dado un nivel de ingreso. Los autores definen las curvas
Dominancia de Consumo pro-pobreza, relativas y absolutas, siguiendo a
Makdissi y Richard (2007) y encuentran resultados diferentes para estas
medidas. En el caso de las medidas relativas encuentran que la reducción
marginal en impuestos en cualquiera de los alimentos estudiados sería
pro-pobre. Cuando se utiliza la norma absoluta, este resultado se obtiene
solamente para los impuestos en aceites, azúcar y huevos. Incrementos
marginales en cualquier impuesto al consumo de cualquier otro de los
alimentos sería totalmente pro-pobre.

1
1

La distribución de recursos dentro del hogar se ha vuelto uno de
los aspectos más importantes en la investigación del capital humano.
Existe considerable evidencia de que los recursos no son distribuidos
aleatoriamente dentro de los hogares y que además son distribuidos
inequitativamente en muchos países en desarrollo. El artículo "Genderbias in Education Opportunities for Population Aged 12-18 in Mexico:
1992-2004" estudia la existencia de discriminación en educación en
México en contra de mujeres jóvenes.
Para el caso de México, se piensa generalmente que las niñas - más
específicamente las niñas pobres de áreas rurales- son discriminadas en
educación dentro de sus familias. También se cree que 15 de cada 100

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2007. Yol.9, Num. 1 I

7

padres no invierte en la educación de sus hijas porque piensan que las
niñas se casarán y, por lo tanto, invertir en su educación seria un desperdicio de dinero. Más aún, los esfuerzos gubernamentales para abatir la
pobreza se han enfocado recientemente en disminuir la "supuesta" discriminación contra las hijas. El programa de asistencia social Oportunidades (antes Progresa) entrega apoyos monetarios a las familias pobres
con la condición de que los hijos asistan a la escuela y a los centros de
salud. Con la intención de disminuir la supuesta discriminación contra
las mujeres, las transferencias son mayores para las niñas que para los
niños. Los autores no encuentran suficiente evidencia para apoyar tales
creencias. Utilizando un modelo de Mínimos Cuadrados Ordinarios
robustos y un efecto de Máxima Verosimilitud con efectos aleatorios para
los años 1992, 1998 y 2004, no encuentran suficiente evidencia estadística
para apoyar la idea de que las familias pobres, ni en zonas rurales ni en
zonas urbanas, dan mayor educación a sus hijos que a sus hijas de 12
a 18 años, o viceversa. De hecho, contrario a la creencia común, los
autores encuentran que las familias no pobres, según La definición del
Comité Técnico de Medición de La Pobreza (2002), invierten más en la
educación de sus hijas que de sus hijos.
EL artículo "The comparative dynamics of the informal sector in
Mexico" contiene tres partes. En las primeras dos se comparan tres
periodos de tiempo: 1990-1991, 1995-1996 y 2003-2004 y en la tercera
se comparan los años 1991, 1996 y 2004. Los datos utilizados son de la
Encuesta Nacional de Empleo Urbano (ENEU) y la sección urbana de
la Encuesta Nacional de Empleo Trimestral (ENET) ya que los hogares
encuestados en ambas bases de datos son seguidos durante cinco trimestres.
En la primera parte, el autor utiliza matrices de transición para estudiar los cambios entre las siguientes ocho categorías laborales: informal
dependiente, formal dependiente, empleador, autoempleado, sector
público, no remunerado e inactivo. En esta parte se encuentra que las
principales opciones para las mujeres, tanto en el sector formal como el
informal, son permanecer en el mismo status (categoría) o cambiar a la
inactividad. Para los hombres dentro del sector formal o informal, las
opciones más importantes son permanecer en el mismo sector o cambiar de un sector al otro. En la segunda parte, el autor utiliza el modelo

�8

/ Presentación / Presenta/ion

Revista Perspectivas Socia/es / Social Perspectives primavera/spring 2007. Vo/.9, Num. I /

logístico donde las variables dependientes son las diferentes categorías
laborales. Se encuentra que una mayor edad disminuye la probabilidad de
estar en el sector formal y que la gente más educada tiene mayor probabilidad de estar en el sector formal o en el sector público. Otro hallazgo
importante es que la probabilidad de tener seguridad social aumenta si
otros miembros del hogar también tienen este beneficio. Finalmente, en
la tercera parte, se utilizan regresiones cuantílicas para determinar los
salarios y las categorías laborales. El autor encuentra que las categorías
empleador y sector público presentan los rendimientos más altos.
El artículo "Access and Use of Health Care Services by Mothers
and Children in the Texas-Mexico Border Region: Preliminary Findings
from the 2006 Rio Grande Valley Health Survey" de Reagan y Pagán
reporta resultados sobre la relación entre los patrones de uso de servicios
de salud de las madres que viven en la frontera Estados Unidos-México y
sus hijos, utilizando la Encuesta de Salud del Valle de Río Grande 2006
la cual reúne datos sobre madres y un hijo de cada hogar seleccionado
aleatoriamente siempre que sean residentes de los condados de Cameron
Hidalgo, Start y Willacy. Las comunidades a lo largo de esta fronter;
se encuentran entre las de las tasas de pobreza y falta de aseguramiento
médico más altas en Estados Unidos. Las estimaciones son realizadas
en dos pasos. En el primero, se estiman los determinantes de acceso/uso
a los servicios de salud tanto para madres como para sus hijos utilizando
años de edad, género, status de salud (reportado por el encuestado), ingreso familiar anual y status de aseguramiento médico en un modelo de
ecuaciones probit bivariadas. En el segundo paso se encuentra que los
errores de ambas estimaciones, para madres e hijos, están relacionados.
Este resultado es importante ya que muestra que las intervenciones que
promueven el buen uso del servicio de salud para madres latinas tienen
efectos positivos sobre sus hijos. Los autores argumentan que los programas públicos de seguridad social que se enfocan en cubrir a los hijos
que no están asegurados, pero que dejan a los padres sin seguro pueden
no tener la ventaja de presentar estos efectos que pasan de madres a
hijos.
El artículo "Diabetes and Employment Productivity: Does Diabetes Management Matter?" de Brown, Pagán, Hanis y Pérez utiliza
información de una encuesta llevada a cabo en Brownsville Texas en

'

'

9

un área metropolitana que está localizada en la región fronteriza entre
Estados Unidos y México que se caracteriza por altos niveles de pobreza,
bajo desempeño en educación y por un 91.3% de población de origen
hispánico. Los autores utilizan microdatos del Proyecto de Impacto en
Diabetes y seleccionaron un participante de cada hogar. El artículo tiene
dos secciones principales. En la primera sección, los autores examinan
si un pobre ~ontrol de la diabetes, medido por la interacción de tener
diabetes y niveles de hemoglobina glicosilada Hbalc, es la causa de
resultados adversos en el mercado de trabajo más que estos resultados
fueran causados solamente por presentar la enfermedad. En la segunda
sección, los autores examinan si la diabetes afecta o no en la productividad laboral entre niveles de salarios, con o sin control, mediante una
regresión cuantílica. En la primera parte los autores encuentran que, en
el caso de hombres con diabetes, la enfermedad per se está negativamente
relacionada a los salarios. En la segunda parte encuentran que los efectos
nocivos de la diabetes son mayores en los deciles más altos de ingreso y
que aquellas personas con diabetes controlada no son más productivas
que quienes la presentan y no la han controlado.

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/ Presentación I Presenta/ion

Presentation

This special issue contains six of the papers presented at the "VIII International Meeting of Human Capital, Growth, Poverty: Mexican Problematic" that took place in Monterrey, Mexico in October 2006. Four
of the papers are about Mexico and the remaining two about the region
located in the US-Mexico border in Texas, which is characterized by
high levels ofpoverty anda high proportion ofHispanic population. Toe
papers &lt;leal with poverty, taxes and poverty, health and poverty, formal
and informal labor sectors and discrimination in education.
Toe papers "Has Mexican growth been pro-poor?" and "Pro-Poor
Food Taxation and Subsidy Refonns in Mexico" apply new techniques
to study poverty in Mexico. Toe first paper is related to the changes in
poverty among 1992, 1998 and 2004 and uses data from ENIGH (National Survey ofHousehold Income and Expenditures). The second one
is related to the e:ffects of potential taxes on foods such as cereals, milk,
meat, :fish, eggs, oils, tubercles, vegetables, fruits, sugar and coffee using ENIGH 2004. Toe technique of the paper on growth is derived from
Duelos and Wodon (2004) and the one of the paper on taxes on foods is
derived from Makdissi and Richard (2007). Both papers define evaluation
functions to make the analysis of distributional change. Moreover, both
define a relative and an absolute norm to work on poverty. Toe relative
nonn of the paper on growth evaluates if the representative income of
the poor grows faster than the mean growth of income, while the paper
on taxes on foods looks at the relative consumption of the poor against
the relative income. Toe absolute norm of the paper on growth represents
the absolute change in the poor's income, whereas the paper on taxes on
foods considers the consumption of the poor on each good against the
average consumption. Both papers confront the problem that Mexico
has two poverty lines: one for the rural areas (less than 15000 habitants)
and one for urban areas by assessing ali income measures in reference
to rural prices.
Toe paper on growth develops the statistical tools to test for the
significance of the results. Toe authors find that Mexico's growth was

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primaveralspring 2007. Vo/.9, Num. l /

11

absolutely (with absolute nonn) anti-poor during the period 1992-1998
and pro-poor during the periods 1998-2004 and 1992-2004. These results apply to the headcount ratio as well as to the average poverty gap
indices. Toe tests for the relative pro-poomess between 1998 and 2004
and between 1992 and 2004 are conclusive in the sense that the growth
in these periods was pro-poor for both measures of poverty.
Toe paper on pro-poor food taxation assesses the impact ofmarginal
changes to the tax on a good at the poverty leve! of an individual, given
a certain level of income. Toe authors define the relative and absolute
pro-poor Consumption Dominance curves following Makdissi and Richard (2007) and they find different results for these measurements. In the
case of the relative measurements, they observe that marginal reduction
in taxes on any category of the foods studied would be pro-poor. When
the absolute norm is used, this result is only obtained for the taxes on
oils, sugar and eggs. Marginal increases in any consumption tax on any
other category of foods would be absolutely pro-poor.
Toe intra-household allocation ofresources has become one ofthe
most important issues in human capital research. There is considerable
evidence that resources are not only allocated randomly within households, but also unequally distributed within the family in many developing countries. The paper "Gender-bias in Education Opportunities for
Population Aged 12-18 in Mexico: 1992-2004" studies the existence
of discrimination in Mexico against young women related to years of
education.
For the case ofMexico, it is generally believed that girls-more speci:fically poor rural girls- are educationally discriminated within their
families. It is also claimed that 15 of every 100 parents do not invest the
education of their daughters because they think girls will in get married
and, therefore, investing in their education woulol be a waste of money.
Furthermore, government efforts to abate poverty have been recently
focused on decreasing the "assumed" discrimination against female
children. Toe government assistance program Oportunidades (formerly
Progresa) gives monetary transfers to poor families conditioned on ~aving their children attending school and health clinics. Intended to reduce
such "assumed" discrimination against girls, transfers are larger for girls

�12

/ Presentación / Presenta/ion

than for boys. Toe authors &lt;lid not find enough evidence to support such
believes. Using an OLS-Robust model anda ML-Random Effects model
for the years 1992, 1998 and 2004, they did not find enough statistical evidence to support the idea that poor families, either in rural as in
urban areas, provide more education to their 12 to 18 years old sons or
daughters. In fact, contrary to the general belief, they found that non-poor
families, as established by the Mexican Technical Committee for Measuring Poverty (2002), invest more in the education oftheir daughters.
The paper "Toe comparative dynamics of the informal sector in
Mexico" is divided into three parts. The first two compare three time
periods: 1990-1991, 1995-1996 and 2003-2004 and the third part compares the years 1991, 1996 and 2004. Toe data come from the ENEU
(National Survey ofUrban Employment) and the urban part ofthe ENET
(Quarterly National Survey of Employment), since in those surveys the
households are followed through five quarters.
In the first part the author uses transition matrices to study the changes
among the following eight work status: dependent informal, dependent
' formal, employer, self-employed, public sector, not remunerated, unemployed and inactive. It is found that the main options for women working
in the formal and informal sectors are to remain in the same status or to
move to inactivity. Formen employed in the formal or informal sector,
the most important options are to remain in the same sector orto switch
from one sector to the other. In the second part, the author utilizes the
multinomial logit model having as dependent variables the different
work status. He finds that a higher age lowers the probability of being
employed in the formal sector and that more educated people have higher
probability of being employed in the formal e r public sectors. Another
important finding is that the probability of havir;g social security increases
if other members of the household also have this benefit. Finally, in the
third, quantile regressions are used to study the determinants of wages
and the work status. Toe author finds that thi&gt; c;tatus of employer and
public sector show the highest returns.
The paper "Access and Use ofHealth Care Services by Mothers and
Children in the Texas-Mexico Border Region: Preliminary Findings from
the 2006 Rio Grande Valley Health Survey" ofReagan and Pagan reports

Revista Perspectivas Sociales I Socio/ Perspectives primavera/spring 2007. Vol. 9, Num. 1 I

13

results on the pattems ofhealth care utilization between border-dwelling
mothers and their children, using the 2006 Rio Grande Valley Health
Survey, which collects data on mothers and one randomly selected child
from each household, residing in Cameron, Hidalgo, Start and Willacy
counties. Communities along this U.S. - Mexico border region have the
highest rates of poverty and uninsurance in the U.S. Toe estimations
are made in two steps. In the first one the determinants of health care
access/utilization are estimated for both mothers and children utilizing
years ofage, gender, self-reported health status, yearly household income
and health insurance status, in a model of bivariate probit equations. In
the second step, the errors of both regressions, mothers and children,
are found to be related. This result is important because it shows that
interventions that promote good health care utilization behavior for Latín
mothers spillover to their children. The authors argue that public health
insurance programs that focus on covering uninsured children but leave
their parents uninsured may end up not taking full advantage of health
care access/utilization from mothers to their children.
The paper "Diabetes and Employment Productivity: Does Diabetes
Management Matter?" of Brown, Pagan, Hanis and Perez uses information from a survey in Brownsville, Texas, a metropolitan area that is
located in the US-Mexico border region characterized by high poverty
levels; low educational attainment and by a 91.3% of Hispanic origin
population. Toe authors used microdata from the Diabetes hnpact Project
and selected one participant from each household. The paper is organized
in two sections. In the first one, the authors examine whether poor diabetes management, measured by the interaction ofhaving diabetes and
glycosylated hemoglobin levels (Hbalc), is the cause of adverse labour
market outcomes rather than diabetes per se. In the second one, they
examine whether or not diabetes a:ffects labour productivity, whether
managed or not, across wage levels using quantile regression. In the first
part the authors find that in the case of men diabetes per se is negatively
related to wage. In the second part they find that the detrimental e:ffects
of diabetes are higher at the higher wage quantiles and that those persons
with diabetes who do manage it are not more productive than those whose
diabetes has not been managed.

�14

/ Presentación / Presentation

Duelos, J.-Y. and Q. Wodon (2004): "What is "Pro-Poor"?" CIRPEÉ
Work.ing Paper #0425.
Makdissi, P. and P. Richard (2007), "Pro-Poor Indirect Tax Reforms",
mimeo.

ARTÍCULOS
DE INVESTIGACIÓN RESEARCH ARTICLES

�Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2007. Vol.9, Num. 1I Pág. 17-47

17

Has Mexican growth been pro-poor?
Abdelkrim Araar*, Jean-Yves Duclost,
Mathieu Audet¡, Paul Makdissi§
**

Abstract
This paper propases techniques to test for whether growth has been propoor. We first review different definitions of pro-poomess and argue for
the use of methods that can generate results that are robust over classes
of pro-poor measures and ranges of poverty lines. We then provide
statistical pro-cedures that rely on the use of sample data to infer whether
growth has been pro-poor in a population. We apply these procedures to
Mexican household surveys for the years of 1992, 1998 and 2004. We
find strong statistical evidence that Mexican growth has been absolutely
anti-poor between 1992 and 1998, absolutely pro-poor between 1998
and 2004 and between 1992 and 2004, and relatively pro-poor between
1992 and 2004 and between 1998 and 2004. Toe relative assessment of
the period between 1992 and 1998 is statistically too weak to lead to a
robust evaluation of that period.

Keywords
Pro-poor growth, Poverty, lnequality.

* Département d' économique and CIRPÉE, Pavil/on De S 'eve, Université lava[,
Sainte-Foy, Québec, Ganada, GJK 7P4; emai/: aabd@ecn.ulaval.ca; fax: /-418-6567798;
f Département d' économique and CIRPÉE, Pavillon de S 'eve, Université lava/, Qu
ébec, Ganada, GIK 7P4; email: jyves@ecn.ulaval.ca; fax: /-418-656-7798; phone:
1-418-656-7096
f GRÉDL Université de Sherbrooke, 2500, boulevard de l'Université, Sherbrooke, Qu
ébec, Ganada, J/K 2RI; email: maudet@worldbank.org
§ Département d'économique and CIRPÉE, Université de Sherbrooke, 2500 boulevard
de l'Université, Sherbrooke, Québec, Ganada, JIK 2RI; emai/: paul.makdissi@USherbrooke.ca
** We are grateful to Dr. Lourdes Treviño and Professor Jorge Va/ero Gilfor their invita/ion to present this paper al the Eight Symposium on "Capital Humano, Crecimiento,
Pobreza: Problemática Mexicana" that took place in Monterrey, Mexico on October 12
and 13, 2006, and to the participants at that conference for valuable comments.
ISSN 1405-1133 O 2007 Universidad Autónoma de Nuevo León, University ofTexas ofAustin,
Univer.aity ofTexas of Arlingtoo, Uoiv=ity ofTeonessee,
Universidad Juárez del Estado de Durango, Universidad de Colima

�18

/ Has Mexican growth been pro-poor?

Resumen
Este trabajo propone técnicas para comprobar si el crecimiento ha sido a
favor de los pobres. Primero repasamos las diferentes definiciones a favor
de la pobreza o "pro pobres" y argumentamos por el uso de métodos que
puedan generar resultados que sean robustos eligiendo entre clases de
mediciones pro pobreza y rangos de lineas de pobreza. Luego generamos
procedimientos estadísticos que se basen en datos muestrales y que
permitan inferir si el crecimiento ha sido pro pobreza en una población.
Aplicamos esos procedimientos a muestras de hogares mexicanos para
los años 1992, 1998 y 2004. Encontramos fuerte evidencia estadística de
que el crecimiento mexicano fue absolutamente anti pro pobreza entre
1992 y 1998, absolutamente pro pobreza entre 1998 y 2004 y entre 1992
y 2004, y relativamente pro pobreza entre 1992 y 2004 y entre 1998 y
2004. La evaluación de la medida relativa en el período entre 1992 y
1998 es muy débil estadísticamente para que conduzca a una evaluación
robusta del período.

Palabras clave
Crecimiento pro pobres, pobreza, desigualdad.

Introduction
It would seem relatively uncontroversial to conceive of the pro-poomess
of growth as referring generally speaking to the impact ofgrowth on the
wellbeing of the poor and therefore to its impact on poverty. Like many
distributive concepts, however, its precise meaning and its usefulness are
essentially a matter of judgement1 • There are at least three elements of
contention in trying to make the assessment ofpro-poomess operational.
Toe first fundamental issue in the definition of pro-poomess is whether
it should be absolute or relative. A second issue is what poverty line
should be chosen to separate the poor from the non-poor. A final issue
is how we should assess in the aggregate the heterogeneous impact of
growth among a population of heterogeneous poor, an issue which also
addresses what relative normative weights are to be attributed to the
different poor individuals.
1 See, among many recen! contributions to that debate, Bourguignon (2003), Bruno,
Raval/ion, and Squire (1999), Do/lar and Kraay (2002), Eastwood and Lipton (2001),
United-Nations (2000), and World-Bank (2000).

Revista Perspectivos Sociales / Social Perspeclives primavera/spring 2007. Vo/.9, Num. l I

19

This paper attempts to address all these three issues and to make it
conceptually operational and empirically feasible to test for the pro-poorness of distributive changes. To do this, we first rely on the definitional
framework of Duelos and Wodon (2004). Roughly speaking, and according to that framework, a relative definition of pro-poomess judges
a distributive change to be pro-poor if the proportional change in the
incomes of the poor is no less than sorne norm, often set as the growth
rate in mean income or in sorne quantile such as median income. For an
absolute definition, the incomes of the poor need to grow by an absolute
amount that is no less than sorne norm, this time often set as zero or as
sorne proportion of the absolute change in mean or median incomes.
These different definitions can also be linked to the usual concepts of
absolute and relative poverty. With relative poverty, the poverty line is
usually defined as a proportion of sorne central tendency of an income
distribution; with absolute poverty, the real level of the poverty line
normally remains the same even if the income distribution changes.
Toe framework of Duelos and Wodon (2004) also enables to get
around the difficult of having to choose l) a poverty line to separate the
poor from the nonpoor, and 2) a set ofnormative weights to differentiate
among the poor. Toe framework &lt;loes this by investigating how pro-poor
judgements can be made robust to wide classes of pro-poor evaluation
functions and to ranges of poverty lines.2
This paper then makes it empirically feasible to test for pro-poomess
of growth. To do this, we derive the sampling distribution of the various
estimators that are needed to test for absolute and relative pro-poomess.
This enables us inter alia to draw confidence intervals around the differences that must be signed in order to conelude that a change has been
robustly pro-poor - or not. We implement these statistical techniques
taking full account of the sampling design of the surveys we use. We
apply the procedures to Mexico's National lncome and Expenditure
Surveys collected in 1992, 1998 and 2004. We find strong evidence that
2 Many di.fferent approaches have been proposed to separate the poor from the nonpoor and to compute and aggregate index ofpro-poorness. See.for instance, McCul/och
and Baulch (1999), Kakwani, Khandker, and Son (2003), Kakwani and Pernia (2000),
Raval/ion and Chen (2003), Klasen (2003), Essama-Nssah (2005), Rava/lion and Datt
(2002) and Son (2004).

�20

/

Has Mexican growth been pro-poor?

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primaveralspring 2()()7. Vol. 9, Num. 11

Mexican growth has been absolutely anti-poor between 1992 and 1998,
absolutely pro-poor between 1998 and 2004 and between 1992 and 2004
and relatively pro-poor between 1992 and 2004 and between 1998 and'
2004. The relative pro-poor assessment of the period between 1992 and
1998 is, however, statistically too weak to lead to a robust pro-poor
evaluation of that period.

Theoretical framework

The setting
Let y, = (yf ,Y~ , · · · , Y!J E~• be a vector of non-negative initial incomes3
(at time 1) of size n 1, and let y2 = (!A, Yi. ··· ,iln.) be an analogous vector
of posterior incomes (at time 2) of size n2•

,.,

21

Toe change from yl to y2 will be deemed pro-poor if W (y, Y2, g, z) :SO.
Clearly, whether the distributional change will be deemed pro-poor
will depend on the way in which z , IT, and IT* will be chosen. To put
sorne structure on the form of W in which we should be interested, we
need to invoke a few axioms. Toe first one is a focus axiom: W is not
sensitive to the values of y 1 that exceed z . Toe distribution of min(y; ,
z ) is thus sufficient for judgements of pro-poomess.
Second, we can postulate an axiom of population invariance. This
says that adding a replication of a population to that same population has
no impact on W. lt is a common axiom in welfare economics that enables
us to make pro-poor judgements even when the absolute population size
varies across the distributions.

The following draws extensively from Duelos and Wodon (2004).
To determine whether the movement from y I to y2 is pro-poor, we :first
need to define a standard with which this assessment can be made. First
consider the case of a relative standard, which we will take in this paper
as the growth in average incomes, denoted by g. Intuitively, for growth
to be relatively pro-poor, we wish the poor's "representative" income to
undergo a proportional change that is no less than 1+g. That growth g
can be negative as well as positive. Relative pro-poomess is consistent,
for instance, with the view ofKakwani and Pernia (2000) that "promoting
pro-poor growth requires a strategy that is deliberately biased in favor
of the poor so that the poor benefit proportionately more than the rich.
(p.3)".

A third axiom is that of anonymity: this says permuting the incomes
of any two persons in any given distribution should not affect pro-poor
judgements. Note that this axiom will typically lead to violations of the
well-known Pareto effi.ciency criterion; our framework does not not
require that none ofthe poor be penalized by a distributional change for
that change to have a chance to be declared pro-poor. Were we not to
impose this axiom, it would be practically impossible to order the initial
and posterior distributions in the presence of a large number of individuals, and we would also need panel data.

Toen denote by z &gt; Oa poverty line, defined in real terms. Let W
(yi, Y2, g, z) be the pro-poor evaluation function that we want to use. It
is defined as the difference between two evaluation functions TI (y1 , z)
and TI* (Y2 , 1 + g, z), each for time 1 and time 2, respectively, and which
are analogous to poverty indices for each of the two time periods:

We may then also impose an axiom of monotonicity: for a given g,
if anyone's posterior income increases, W should not increase, and may
sometimes fall. Increasing posterior incomes make it more likely that
the distributive change will be declared pro-poor.

Toe next axiom is a normalization one: if there has been no distributional change, and thus also no change in the mean, then W = O.

Relative pro-poor judgements

W (Y1, Y2, g, z) = (Y2, 1 + g, z )3

IT (y1, z).

Or consumption, wealth, or any other welfare indicator ofinterest.

(1)

Finally, we can also axiomatize our view of relative pro-poomess. Formally, suppose that y/ (l + g) = y/ (1 + g). Toen, according to relative
judgements ofpro-poomess, y and y should be judged equally pro-poor

�22

/ Has Mexican growth been pro-poor?

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives prim&lt;Neralspring 2007. Vol.9, Num. I I

by W regardless of the initial distribution y 1 •
Combined together, the axioms that we have invoked until now
define what we can term to be a first-order class of relative pro-poor
evaluation functions. Denote that class as Q 1 (g, z +). The class Q 1 (g, z
+) regroups all of the functions W that satisfy the focus, the population
invariance, the anonymity, the monotonicity, the normalization and the
relative axioms, and for which z '.S z + .
Now let Fj (y) be the distribution function of distributionj. Also
define as Qj (p) the quantile function for distribution Fj . This is formally
defined as Qj (p) = inf {s?: O¡Fj (s)?:p} forp E (O, l]. With acontinuous
distribution and a strictly positive income density, Q(p) is simply the
inverse ofthe distribution function, and it is the income of that individual
who is at rank p in the distribution.
The popular class of FGT indices is then given by:
P,(z)

1

.P¡(z;a) =

(1- Q,(p)/z)º dp.

(2)

0

Pj (z; a= O) is the headcount index (and the distribution function) atz,
and Pj (z ; a = 1) is the average poverty gap. Duelos and Wodon (2004)
show that a movement from y 1 to y2 will be judged pro-poor by ali propoor evaluation functions W ( ·, ·, g, z ) that are members of Q 1 (g, z +)
if and only if
(3)

A distributional change that satisfies (3) is called first-order relatively
pro-poor since all pro-poor evaluation functions within Ql (g, z +) will
find that it is pro-poor, and this, for aoy choice of poverty line within
(O, z +] aod any W that obeys the above-defined axioms. Verifying (3)
simply involves checking whether - over the range of poverty lines [O,
z +] - the headcount index in the initial distribution is larger than the
headcount index in the posterior distribution when that distribution is
normalized by l + g.

An altemative and equivaleot way of checking whether a distribu-

23

tional change can be declared fust-order relatively pro-poor is to compare
the ratio ofthe quantiles to the ratio of the mean, or again equivalently,
to compare the growth in quantiles to the growth in the mean. That this,
we check whether, for allp E [O, Fl (z +)],

(4)
or whether
Q2(p)- Q¡(p) &gt;
Q1(p)
- g.

(5)

Using (5) is equivalent to Ravallion and Chen (2003)'s suggestion to use
"growth incidence curves" to check whether growth is pro-poor. These
curves show the growth rates of living standards at different ranks in
the population.
First-order pro-poor judgements can be demanding in expansion
periods. They require ali quantiles of the poor to undergo arate of growth
at least as large as the rate of growth in mean income. We may, however,
be willing to relax this condition if the rate of growth for the poorer
among the poor is sufficiently large to exceed g even though the rate of
growth for the not-so-poor may be below g. An axiom that captures this
is the distribution sensitivity axiom. It says that the evaluation functions
TI should give more weight to the poorer than to the not-so-poor among
the poor. Distribution-sensitive pro-poor judgements imply that shifting
incomes from the richer to the poorer is by itself a pro-poor distributional
change. This axiom is known as the Pigou-Dalton principie in the welfare
literature.
Adding the distribution-sensitive axiom to the earlier axioms defines
a second-order class of relative pro-poor evaluation functions Q2 (g, z+).
Formally, Q2 (g, z +) is made of all functions W (·, ·, g, z) that satisfy the
focus, the population invariance, the anonymity, the monotonicity, the
normalization, the distribution sensitivity and the relative axioms, and
for which z:::; z +.

It can then be shown that a movement from yl to y2 will be judged propoor by all pro-poor evaluation functions W (, , g, z ) that are members

�24

/

Has Mexican growth been pro-poor?

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2007. Vol.9, Num. 1/

of Q2 (g, z +) if and only if
A ((1+ g)z;a = 1) $ Pi (z; o: = 1) forall z E (o,z+¡.

(6)

As for (3), a distributional change that satisfies (6) is called second-order
relatively pro-poor since all pro-poor evaluation functions will find that
it is pro-poor, and this, for any choice of poverty line within [O, z +]
and for any W that obeys the above-mentioned axioms for Q2 (g, z +).
Verifying (6) simply involves checking whether the average poverty gap
in the initial distribution is larger than that in the posterior distribution
when that distribution is normalized by 1+ g and this, over the range of
poverty lines [O, z +].
As for first-order pro-poor judgements, there are alternative ways
of checking condition (6). The cumulative income up to rank p (the
Generalized Lorenz curve at p) is given by
C;(J¡) = [ Q;(q)dq.

(7)

Toe use of the Generalized Lorenz curve provides an intuitive sufficient
condition for checking second-order relative pro-poorness. A distributiona~hange is indeed second-order relatively pro-poor if for all
p E [O, F2 (z + )],

1 ,,

(8)

11

o

Expression (8) involves computing the growth rates in the cumulative
incomes of proportions p of the poorest, and to compare those growth
rates to g. For 1 + g equal to the ratio of mean income, condition (8) is
equivalent to checking whether the Lorenz curve for y2 is above that of
y 1 for the range ofp E [O, F2 ((1 + g)z + )].

Absolute pro-poor judgements
Absolute pro-poor judgements are made by comparing the absolute
change in the poor's incomes to sorne absolute pro-poor standard.
Denote that standard as a. Toe axiom of absolute pro-poomess says

25

essentially that TI* should be "translation invariant" in y and a, or that
the pro-poor judgement should be neutral whenever the poor gain in
absolute terms the same as the standard a. Hence, this axiom demands
that if y + a :: y, then W (y, y, ~ z) :: O. This allows us to _define the
class of first-order absolute pro-poor evaluation functions QI (a, z +)
as made of ali those functions W ( ·, ·, a, z ) which satisfy the focus, the
population, the anonymity, the monotonicity, the normalization and the
absoluteness axioms, and for which z S z + . We will later set a to zero
for the empirical illustration of this
paper.
We can then show that a movement from yl to y2 will be judged
first-order absolutely pro-poor (that is, P!O-poor by all evaluation functions W ( , , a, z) that are members of Ql (a, z +)) if and only if
(9)

An equivalent way of checking whether a distributional change can be
declared first-order absolutely pro-poor is to compare the absolute change
in the values of the quantiles for ali p E [O, F(z + )]:
(10)
An analogous result holds for absolute second-order pro-poor judgements.These judgements also obey the axiom of distribution sensitivity:
they are made on the basis of the class of indices Q 2 ( a, z +), which is
defined as for QL (a, z +) but with the additional requirement of distribution sensitivity. We can then show that a movement from y 1 to Y2 will
be judged second-order absolutely pro-poor if and only if
(z +a)A((z+ a;a = 1) $ zP1 (z; a = 1) for ali z E [o,z+].

(11)

A sufficient condition for condition (11) is then to verify whether, for ali
p E [O, F2 (z ++a)], the change in the average income of the bottom p
proportion of the population is larger than a:
(12)

�26-

/

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primaveralspring 2007. Yol.9, Num. 11

Has Mexican growth been pro-poor?

Statistical inference
In practice, household data surveys are needed to check if growth is
pro-poor or not. This forces us to &lt;leal with issues of sampling variability and statistical inference. Indeed, a difference observed in a sample
may not be empirically strong enough to be significant from a statistical
point of view4 .
Each of the conditions noted above takes the form of testing whether
N (z) :'.SO or !).s (p) ~ Oover sorne range ofz or p. This therefore involves
testingjointly overa set of null hypotheses. For primal tests ofpro-poorness, our formulation of our null hypothesis is thus that of a union of
null hypotheses
H0 : t.'(z) &gt; Oforsome zE (o,z+]
(13)

27

per can be shown to be asymptotically normally distributed, we can use
~ (z)+uA•&lt;•&gt;((B)as altemative lower and upper bounds for one-sided confidence intervals for !).s (z). For instance, an upper-bounded confidence
interval ~ (z)+uA•&lt;.-&gt;((8~ shows all of the values of r,. for which we could
not reject a null hypothesis Ho :t.•(z) ::=; r,.in favor of H1 : !).s (z) :'.S r,.Our
decision rule is then to reject the set of null hypotheses (13) in favor of
(14) if:
(17)

For dual tests, we proceed similarly, noting that the signs in ( 15) and
(16) are inverted. We thus build a confidence interval t.g(p) - 112,,.(p¡((B)
and reject (15) in favor of (16) if
(18)

1

1
1

to be testedagainstanaltemativehypothesiswhichisanintersectionofalternativehypotheses
H1 : t.'(z) $ Oforall z E (0,z+J.

'

1 '
1,

(14)

There remains to define ¿•(z), Ll'(p),u4.&lt;•&gt; ªºd u4•(p)· Let H be the number
of sample observations ofincomes from a distribution j, yJ, ...,yf. Then,
we have that
(19)

For dual tests, we use a union of mili hypotheses

1

H0

:

t."(p) &lt; Ofor sorne p E (O, 1)

(15)
(20)

to be tested against an intersection of altemative hypotheses
where the empirical distribution function is given by
H1 : t.' (p) ~ Ofor all p E (O,1].

(16)

F;(Y) = ?3(z; O),
1

1 1

Our decision rule will be to reject the union set of null hypotheses in
favor ofthe intersection set of altemative hypotheses only if we can reject
each of the hypotheses in the null set at a 100 · 0 % significance level.
This can be conveniently carried out using a 100 · (1 - 0)% one-sided
confidence interval, a devise we use repeatedly in the empirical Mexican
graphs below. To see how this can be done, denote by ~'As (z) the sample
estimator of As (z) , by As 0 (z) its sample value, and by
ª l•(z} the sampling variance of As (z ). Let((B)be the (1 - 0)-quantile of
the normal distribution. Given that ali of the estimators used in this pa4 See Araar (2006).

(21)

and that
(22)

and
H

fs1= H - 1

¿ !/;'.
h=I

(23)

�28

/ Has Mexican growth been pro-poor?

Revista Perspeclivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2007. Vo/.9, Num. I /

Using a first-order approximation, we :find
Í'2(gz; a) - P2(gz; a)

function until percentile are given by:

Í'2(gz; a) - P2(gz; a)

+ gzf'fz(gz;a)

({l,i /J,2-

µ¡ µ¡)

111 -

/J,2 -

(26)

l\(gz;a)- P2(gz;a) = .A(gz;a)-P2 (gz;a)

+

:

o(n- 1/2).

(30)

1
1

where

1

(A

1

:µ

1

).

(32)

Suppose that the two empirical distributions come from independent
samples, namely, the selection of the sampling units was made independently in each sample. We then have
(33)
1.

n - 1 {(I(r/' &lt; Q(p)J-v) Q{p) +,J'I [,j' &lt; Q{p)J-C(p)}
+ o(n-112¡

(36)
(37)
(38)

and

E

(27)
(28)
(29)

({l,i: /J,2) _ (A µ¡)]

ÍJ = (f&gt;i(z;a)- Pi(z;a)) -a(P2 (gz;a-1) - P2 (gz;a))

(35)

C'(p)-C{p) =

Therefore, for a&gt; O, we can express .&amp;•(z) - t.•(z) as

1

+ o(n-I12¡

(25)

where Ff'(gz; a) = O: (gzr1 (P2(gz; a - 1) - P2(gz; a)) &gt; 0 for a &gt; 0 and
Ff'(gz;O) = h(gz) &gt; o (the density at gz) for a= O. Hence, we have:

1

Q(p) _ Q(p) = H -' E (1&amp;1' &lt; Q(p)J -v)
/(Q{p))

(24)

+ o(H- 1/2)

+ a (A(gz;a - 1) - P2(gz; a)) [

29

lf, however, the two samples are dependent because they come, for
instance, from the same panel data, then the variance must be estimated
jointly over the two samples and we then have

(34)

For the dual or percentile approach, :first-order approximations of
the sampling distribution of the quantile estimator and of its cumulative

where I[!I" &lt; Q(p)) is is an indicator function taking the value of 1 if its
argument is true and Ootherwise.
Supposing that the number of primary sampling units increases asymptotically to infinity, we can then estimate the sampling distribution
of the above estimators in t.•(z) and l •(p) taking full account of the survey
design. This is done using the procedure described in Duelos and Araar
(2006), pages 284-287, a procedure which takes into account the sampling weights, the sampling design and the number of statistical units
(individuals) within each of the last sampling units (each household
observation in the sample).

Has tbe Mexican economy been pro-poor?
We apply the above methodology using Mexican data spanning the last
decade and a half. Mexico is a particularly interesting economy over
which to test the pro-poomess of growth. Mexico has indeed undergone
very significant economic changes since 1990. After the 1994-1995
economic crisis, which culminated in an important devaluation of its
currency and was probably the most severe in the country's economic
history, rapid growth in exports (facilitated by NorthAmerican Free Trade
and other trade agreements) as well as macroeconomic and public sector
restructuring led to strong growth. Recent institutional changes have inter
afia encouraged competition and growth in transportation, telecommunications, and power generation and distribution. An important issue is
whether this relatively recent tidal growth has "lifted all boats".
The data used for our application come from the National Income

�30

/ Has Mexican growth been pro-poor?

and Expenditure (ENIGH) Surveys collected in 1992, 1998 and 2004.
These sample data are representative at the national level. Toe objective
of the ENIGH surveys has been to collect information on incomes and
expenditures, goods and services used for self-consumption, and socioeconomic characteristics and labor market activities of all household
members. Toe sampling process was stratified and multi-staged, with
the final sampling units being households and all their members.
As is common in Mexico, we use total income per capita as the

1

measure of living standards for all members of a household. To adjust
for temporal variation in prices, we express incómes in reference to the
2004 consumer price index. To correct for spatial variation in prices, we
assess all incomes in reference to rural prices. This is done by multiplying
urban household incomes by the ratio of the rural to the urban poverty
line. Toe rural poverty line in 2004 is often estimated to be around 550
pesos per month per capita. We use the product of household size and
household sampling weight as an expansion factor to ensure that our
samples are representative of the national distribution of the living standards of individuals. For the estimation of standard errors and thus for
statistical inference, we take into account the stratification and multi-stage
structure ofthe survey designas explained at the end of Section 3.

1
1 '·

'

'

1

.1

I •f 1

1 ,,

We begin our investigation by considering the evolution of the
density ofper capita incomes in Figure 1. Toe distribution of per capita
income has worsened until 1998 since the density curves have shifted to
the left. 1t has however ex.hibited a strong and quick recovery between
1998 and 2004, as shown by the shift of the density curve to the right.
Toe estimates of the Lorenz curves and Gini indices presented in Figure
2 and Table 5, respectively, suggest that inequality has decreased between
1992 and 2004. Figures 3 and 4 and the results ofTable 5 suggest that
absolute poverty, as measured by the headcou.nt and poverty gap indices,
has increased between 1992 and 1998 and decreased between 1998 and
2004.
Formal statistical testing for first-order absolute pro-poomess of
Mexican growth can be done using the information presented in Figures 5 to 1O. Toe top line of Figure 5 shows the sample estimates of

Revista Perspectivos Scciales / Social Perspectives prima,,era/spring 2007. Vc/.9, Num. l /

.ó.1(z) =

?¡9911 (z;o:

= O) - Pum (z;o: = O)

31

(39)

for the difference between 1998 and 1992, whereas the dotted bottom
curve is the lower bound of the one-sided confidence interval,
(40)
Since .!lA{z) - o-¿..&lt;z&gt;((8) &gt; O is verified on Figure 5 for all reasonable
poverty lines, we can infer from our data that growth was absolutely
anti-poor during the period 1992 and 1998. Toe same result obtains from
Figure 6 using differences in quantiles. The sample estimates ofthe difference in quantiles between 1992 and 1998 is shown by the dashed curve,
and the upper bound of a one-sided confidence interval is shown by the
dotted curve. Since we can see on Figure 6 that ~(p) + ªc.•(p)((8) &lt; o
for all percentiles p between O and 0.95, we can again conclude from
our data that growth was absolutely anti-poor during the period 1992
and 1998.
Opposite results are obtained when comparing 1998 to 2004. Judging
from Figures 7 and 8, the change in distribution was first-order absolutely
pro-poor. Toe upper bound of the confidence interval for .!l1(z) is everywhere negative, whatever reasonable poverty line is selected, and the
lower bound of the confidence intervat for .!l1(p) is everywhere positive,
whatever reasonable percentile is selected.
Given the conflicting results reported above, it would seem useful
to check for pro-poomess over the entire period 1992 to 2004. This can
be done using Figures 9 and 10. The distributive change was almost
certainly :first-order absoulutely pro-poor. Toe lower bound of the con:fidence interval for P= (z; a= O)- Pi992 (z; o:= O) is everywhere negative,
again whatever reasonable poverty line is selected, and the lower bound
of the con:fidence interval for the difference in quantiles,Q=(p) - Q1992(p)
is everywhere positive, until at least the O.8 percentile. Thus, the anti-poor
movement of 1992 to 1998 was outdone by the pro-poor movement of
1998 to 2004 so that the entire period of 1992 to 2004 can be inferred to
be overall first-order absolutely pro-poor.
Given the robust results obtained for :first-order pro-poomess, it is not

�32

/ Has Mexican growth been pro-poor?

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primaveralspring 2007. Yo/.9, Num. / I

useful to test for second-order pro-poomess since first-order pro-poomess
implies second order pro-poomess. This can be seen by noting that
P; (z; a

= 1) = [ P; (y;a = O)dy.

(41)

If first-order pro-poomess obtains at order 1, then by (41) second-order

pro-poomess also obtains. Toe same relation is obtained by noting from
equations (7), (10) and (12) that the Generalized Lorenz curve condition
is implied by the quantile condition.
Testing for first-order relative pro-poorness can be done using Figures 11 to 20. Figure 11 shows why observing pro-poomess in samples
&lt;loes not mean that we can infer it in populations; to go from sample
pro-poorness to population pro-poomess, we need to apply statistical
inference methods. :ro see this, note that despite the fact that average
income fell by about 30% between 1992 and 1998, the sample estimates of
P¡998(gz;a = O)- Pim(z;a = o) suggest that the distributive movement during that period is first-order relatively pro-poor since that difference
is always negative in the samples observed. But drawing a confidence
interval around the sample estimates make it clear on Figure 11 that the
observed differences Pi998(gz; a = O) - Pim(z; a = O) are not statistically
significant over a wide range ofbottom poverty lines - the upper bounds
of the one-sided confidence intervals extend above the zero line for z up
to around 600 pesos and p up to around 0.28. Hence, with a conventional
level 95% of statistical, the first-order relative pro-poor condition is not
satisfi.ed. An analogous result is obtained on Figure 12 from comparing
growth in quantiles to growth in average income. Again, for a substantial
range of percentiles, the one-sided confi.dence interval overlaps with the
zero line.
1,1

'1
Moving to second-order relative pro-poomess &lt;loes not help, as
shown by Figures 13 and 14. Toe statistical insignifi.cance now extends
overa wider range or z (up to around 900 pesos) and p (up to around
0.4) values. This may seem counter-intuitive at first sight, but it follows
from the fact that statistical uncertainty for first-order comparisons at
the bottom of the distributions builds up at the second-order since second-order conditions are made of cumulatives of first-order statistics (as
discussed above). There is therefore an important lesson to be drawn here.

33

If one were to omit testing for statistical signifi.cance, it might seem that

second-order relative pro-poomess over the 1992-1998 period certainly
cannot be weaker than first-order relative pro-poomess over the same
period. But if one takes into account the effect of sampling variability at
the bottom of the distribution, than the evidence for second-order relative pro-poomess is statistically weaker than that for first-order relative
pro-poomess.
Testing for relative pro-poomess between 1998 and 2004 is more
conclusive, as shown on Figures 15 and 16. The confi.dence interval
around the sample estimates of P2004(gz;a = O)-P1993(z;a = O) on Figure
15 is always below zero for z up to around 1200 pesos (as opposed to
1800 pesos for the sample estimates), which leads us to infer a robust
first-order relative pro-poomess change in that period. A similar result
is obtained on Figure 16 from comparing growth in quantiles to growth
in average income. For a range of percentiles up to about 0.7, the lower
bound of the confidence interval lies above the zero line.
Given the above results, it would seem interesting to test for
second-order relative pro-poomess for the 1998-2004 period. The
results are shown on Figures 17 and 18. We now obtain even stronger (and very strong) evidence of the relative pro-poorness of that
period. The confidence interval is always below zero for differences
P,oo,(gz;a = 1) - P1998(z;a = 1) and above zero for differences C-.(p)/C,-(p) µ,oo,/µu,~- 2004 1998 2004 1998 This is not surprising given that, as discussed above, if first-order pro-poorness is verified statistically at order
1, then we can expect second-order pro-poorness also to be inferred
statistically.
Toe results ofthe tests for relative pro-poorness over the period 1992 to
2004 are even stronger. These are shown on Figures 19 and 20. Toe confidence interval around the sample estimates of P2ro1(gz; a = O)- P,998(z; a =O)
on Figure 19 is always below zero even as we extend z beyond 3000
pesos. Toe same strong evidence is displayed on Figure 16 from the
comparison of growth in quantiles to growth in average income between
1992 and 2004. For a range ofpercentiles up to about 0.9, the lower bound
of the confidence interval is everywhere above the zero line. Hence, the
period 1992-2004 shows a statistically and ethically very robust degree

�34

/ Has Mexican growth been pro-poor?

Revista Perspeclivar Sociales / Social Perspectives primaveralspring 2007. Vol.9, Num. ¡ ¡

Table 1: Descriptive statistics

of relative pro-poorness change in that period.

Stali.stics

1 1992
Sample siz.e (bouseholds) 10530
Gini index
0.622
(0.017)
Average income pet capita: 2115
(142)
[6.52]
1.000
µ.year/ µ.JJm
(0.000)
Headcount index
0.291
(0.014)
Average poverty g¡ip
0.129
(0.()()1))

Conclusion
This paper proposes techniques to check for whether growth has been
pro-poor. It first reviews different definitions of pro-poorness and argues for the use of methods that can generate results that are robust
over classes of pro-poor measures and ranges of poverty lines. It then
makes it empirically feasible to test for pro-poomess of growth. To do
this, it derives the sampling distribution of the various estimators that
are needed to test for absolute and relative pro-poomess. This leads to
the convenient use of confidence intervals around the curves that must
be ranked in order to conclude that a change has been robustly pro-poor
- or anti-poor.
1
1

'1

These statistical techniques are then implemented using Mex.ico's
National Income and Expenditure Surveys collected in 1992, 1998 and
2004 and taking fu1l account of tbe sampling design ofthese surveys. We
find strong evidence that Mex.ican growth has been absolutely anti-poor
between 1992 and 1998, absolutely pro-poor between 1998 and 2004 and
between 1992 and 2004, and relatively pro-poor between 1992 and 2004
and between 1998 and 2004. Toe assessm.ent of the period between 1992
and 1998 is, however, statistically too weak to lead to a robust evaluation of this period, and this is true botb for both first and second-order
assessments of pro-poomess.

Year
1998
10952 20595
0.577 0.524
(0.011) (0.010)
1492
2430
(69)

(87)

(6.83]
0.705
(0.057)
0.354
(0.022)
0.169
(0.015)

(10.88]
1.149
(0.087)
0.106
(0.()()1))
0.036
(0.004)

- ( ...): Standard errors
- [...]: Sam.pling design effect

Figure 1: Density functions

1

- - 1992
1

~

,1 t

l •11

º !o----;eoo"J;:"---::i:::----.----,-------.
1200
1800
2-400
3000 ·
lncome per capita (y)

35

�36

/ Has Mexican growth been pro-poor?

,-

37

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primaveralspring 2007. Vo/.9, Num. 1 I

Figure 2: Lorenz curves

Figure 4: Average poverty gap curves:P(z; a

= l)for a range of z

45º 1ne
1998

~

'ii

á

al

li
11..
c.'-!

.2

.4

.8

.6

600

Percentiles (p)

,-

1

11!

1800

2400

3000

Poverly line (Z)

Figure 5: 1992 to 1998 is first-order absolutely anti-poor: Pi998(z; a

Figure 3: Poverty headcount curves: P(z; a= O)for a range ofz

' '

1200

1992
2004

=

Pim(z; a = O)

---- ---.....•

íi~

i

'1 1

.ti

11..~

"l

600
o

o

600

1200

1800

Poverty line (z)

2400

3000

1200
1800
Poverty Une

2400

- -- NuHhorizontal line
- - - - - Difference 1
1·•· ········ Lower bound of 95% confidence interv~

3000

O) -

�38

/ Has Mexican growth been pro--poor?

Revista Perspectivas Sociales/ Social Perspectives primaveralspring 2()()7. Vol.9. Num. / /

Figure 6: 1992 to 1998 is first-order absolutely anti-poor: Q1998(p) - Q1992(p)
o---------_-_=.-..-...-..-..-..=...,..,...,-..,-,-...-..-..-..-..-..-..-...-..-..-..-..- - - - - - - - - -

-------- -- ------- .... --

.

39

Figure 8: 1998 to 2004 is first-order absolutely pro-poor: Q2()()4(p) - Q1998(p)

.

··~-

I\

-- -- .... -,,, ~--·..../'\

1
I

......

''

\ _,

g

I
I

\_;

1
1
1
1
1
1
\

í

\

1
1
1
1

~ .10-----.1-9----.38~----.....f j f - -- -•.7-6------,.95

o+-----...-----.------.---------0

Percentile (p)

.19

1---

- - - Null horizontal line
- - - - - Difference
•······ •· •· Upper bound of 95% oonfidence interval

Pi 998(z; a = O)

=

O) -

.J....----~----...------,-----,------,
o
600

1---

1200
1800
Povertyline

3000

2400

NuB horizontal line
- - - - - Difference
-·····•·· ·• Upper bound of 95% confidence interval

.95

1

1

Figure 9: 1992 to 2004 is first-order absolutely pro-poor: P2004 (z; a

=

P¡992(z;a =0)

0-------------------------

1

.76

,fjf

Pen:entlle (p)

Null horizontal fine
- - - - • Difference
· •·•·•· · ·•· Lower bound of 95% oonfldence interval

Figure 7: 1998 to 2004 is first-order absolutely pro-poor: P2004(z; a

"?

.38

~t------.----.----...----2400
---.. o
600
1200
1800
3000

1---

PoYerty line

Nul horizontal line

- - - - • Difference

·· · ···· ·· · · Upper bound of 95% confidence int~

1

O) -

�40

/ Has Mexican growth been pro-poor?

Revista Perspectivas Sociales/Social Perspectives primavera/spring 2()()7. Vo/.9, Num. J /

Figure 10: 1992 to 2004is first-order absolutely pro-poor: Q2004(p) - Q1992(p)

ª
o+-----------------------'-•.'
\:\

41

Figure 12: 1992 to 1998 is not statistically first-order relatively pro-poor:
Q1993(p)/Q1m(p) - µ,1998/ µ1992

O-f&gt;-------+---------------_.;-..
...

.-··
...............
..·•··

...,·
(

..

CII

.19

1--

.38

.57

.76

Percentile (p)

Null horizontal line
- - - - - Difference
··• ........ Lower bound of 95% confidence interval

1

!

.95

1

.02

.2

.38
.56
Pen:entile (p)

.74

.92

, - - Null horizontal line
- - - - • Difference 1
..... ··· ··· Lower bound of 95% confidence interval

Figure 11: 1992 to 1998 is not statistically first-order relatively pro-poor:

P1998(gz; a= O) - Pi992(z;a = O)

Figure 13: 1992 to 1998 is not statistically second-order relatively pro-poor:
Pi998(9z; a= 1) - Pim(z; a= 1)

o ..

-f""'....._,-,----'-:.:,-..-...-. - - - - - - - - - - - - - - .........
·..
''
CII
''
q
·····......,._.................................__ ,_......._
1

o

''

''

''

''

' ',,

-----------------------1200

1800

Poverty line (z)

2400

, - - NuU horizontal fine
- - - - - Difference 1
· ·······.. · Upper bound of 95% confidence interval

3000

8.. ;----..-----..-----,------,,-----,
o
600

1200

1800

2400

Poverty line (z)

, - - Nu8 horizontal line
- - - - - Diffeience 1
·•·•· · ·· ··· Upper bound of 95% confidence interval

3000

�42

/ Has Mexican growth been pro-poor?

Revista Perspectivas Sociales / Sacia/ Perspectives primavera/spring 2007. Vo/.9, Num. I I

Figure 14: 1992 to 1998 is not statistically second-order relatively pro-poor:

C1998(p)/Cum(p) -

Figure 16: 1998 to 2004 is first-order relatively pro-poor: C2004(p)/C1998(p) -

µ1998/µ1992

/.½J:1J4/µ1995

"'

------------- ---- --,

~ .02+----,.2,------.38.-----.•
56----,J-4-----,
.92

1

'1

\
\

...,q

U')-+------,,------.----.------,-----,
1
O

Pen::entile(p)

lfll

1

.38

.57

.76

.95

Percentile {p)
Null horizontal line

- - - - - D'rfference 1

--· --...... Lower bound of 95% conlidence interval

= O) -

Pi998 (z;a=O)

1

.19

¡---

, - - - Null horizontalline
- - - - - Difference 1
······-···· Lower bound of 95% confidence interval

Figure 15: 1998 to 2004 is first-order relatively pro-poor: P2004 (gz; a

43

Figure 17:

1998 to 2004 is strongly second-order relatively pro-poor:

P2004(gz¡a

= 1) - Pi998(z; a= 1)

111

U')
.------.-----.------,,------,
.. +
o - - - - -600
1200
1800
2400
3000
Poverty llne (z)

, - - - Nun horizontal line
- - - - - Difference 1
.......... · Upper bound of 95% confidence interval

1--

NuB horizontal line
- - - - - Difference
... · ...... · Upper bound of 95% conlidence interval

1

�44

/ Has Mexican growth been pro-poor?

Figure 18:

45

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2007. Vo/.9, Num. 1 /

1998 to 2004 is strongly second-order relatively pro-poor:

C.};(X)4(p)/C1~(p) - JJ,,dXJ4jJJ,1m

Figure 20: 1992 to 2004 is first-order relatively pro-poor: C2004(p)/C1992(p) -

JúJJxM/1'1992

(\1

"l

o

+-----..------.-----------,-----,------,

.02

.2

.38

.56

.74

.92

Percentile (p)

--1· · ·· •· · · ·· ·

Null horizontal line
- - - - - Dlfference
Lov,,er bound of 95% confidence interval

1

--1· ·····•····

1200

1800
Poverty line (z)

.38

.56

.74

- - - Null horizontal line
- - - - - Difference 1
1······ · ··· · Lower bound ol 95% confidence interval

= O) -

o~------------------------

600

.2

Percentlle (p)

Figure 19: 1992 to 2004 is first-order relatively pro-poor: P2004 (gz; a
P1992(z;a = O)

o

.02

2400

NuB horizontal line
- - - - - Difference
Upper bound of 95% confidence interval

3000

1

.92

�46

/ Has Mexican growth been pro-poor?

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�Revista Perspectivas Sociales/ Social PerspeclÍlleS primavera/spring 2007. Vo/.9, Man. J I Pág. 49-63

49

Pro-Poor Food Taxation and Subsidy Reforms in Mexico*
Matbieu Audett, Paul Mak:dissi:j:
Abdelkrim Araar§, Jean-Yves Duclos,r

Abstract
This paper uses a methodology developed in Mak:dissi and Richard
(2007) to identify pro-poor tax reforms in Mexico using the ENIGH
2004 data set. This method, which is based on stochastic dominance,
enables us to identify tax reforms that will be deemed as pro-poor by a
wide spectrum of poverty analysts.

Keywords
Stochastic dominance, Pro-poor, Tax reform.

Resumen
1,

Este trabajo utiliza una metodología desarrollada por Makdissi y Richard
(2007) para identificar las reformas impositivas a favor de los pobres
con datos de México utilizando la información de 2004 de la Encuesta
Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares. Esta metodología, basada

11

*We are grate.ful to Dr. Lourdes Treviño and Professor Jorge Va/ero Gilfor their invita/ion to present this paper at the Eight Symposium on "Capital Humano, Crecimiento,
Pobreza: Problemática Mexicana" that took place in Monterrey, Mexico on October 12
and 13, 2006, and to the participants at that conference for valuable comments.
f GRÉDI, Université de Sherbrooke, 2500, boulevard de l'Université, Sherbrooke,
Québec, Canada, JlK 2Rl; Email: mathieuaudetX@hotmail.com
f Département d'économique, CIRPÉE and GRÉDJ, Université de Sherbrooke, 2500,
boulevard de /'Université, Sherbrooke, Québec, Ganada, JJK 2Rl; Email: paul.
makdissi@usherbrooke.ca
§ Département d'économique and ClRPÉE, Pavillon De Séve, Université Lava/. SainteFoy, Québec, Canada, GlK 7P4; Email: aabd@ecn.ulaval.ca
1Département d'économique and CIRPÉE, PavillonDe Séve, UniversitéLava/, SainteFoy, Québec, Canada, GlK 7P4; Emailjyves@ecn.ulaval.ca

1
1

'1
1
1
1
1

,,
1

1

' . ..

ISSN 1405-1133 C 2007 Universidad Autónoma de Nuevo León, Univeisity ofTexas ofAustin,
University ofTexas of Arlington, Uoiversity ofTeooessee,
Universidad Juárez del Estado de Durango, Universidad de Colima

�50

I Pro-Poor FoodTaxalíon and Subsidy Reforms in Mexico

en la dominancia estocástica, nos permite identificar que reformas
impositivas podrían ser consideradas por un gran número de analistas
como favorables a los pobres.

Palabras clave:
Dominancia estocástica, Pro pobres, Reforma impositiva.

Revista Perspectivos Sociales / Social Perspectives primavera/spring 1007. Vol.9, Num.. J /

51

section will present a brief methodological framework devised by
Makdissi and Richard (2007). The third section presents our analysis
of indirect tax reforms for Mexico utilizing the ENIGH 2004 database.
In closing, we present a brief conclusion and possibilities for future
research.

Methodological Framework
Introduction

1

1

According to Santoro (2006), the economic literature has used three
different approaches to analyze the impact of marginal tax reforms.
The :first approach is based on the work of Ahmad and Stem ( 1984) and
uses a specific social welfare function. The second approach identifies
avenues for tax reform based on aversion to inequality and symmetry of
the social welfare function. This approach was pioneered by Yitzhaki and
Thirsk (1990), Yitzhaki and Slemrod (1991) and Myashar and Yitzhaki
(1996). The third approach considers that marginal tax reforms can
also be used as instruments for reducing poverty. It is based inter alia
on the recent papers of Makdissi and Wodon (2002), Liberati (2003)
and Duelos, Makdissi and Wodon (2006). This last approach allows the
identi:fication of tax reforms that will be considered poverty-reducing by
a wide spectrum of poverty measures.

In this article, we check whether sorne indirect tax reforms affecting
the price of food could also be pro poor. By this, i t is meant that not only
must a tax reform lead to a reduction ofpoverty levels, but it must also be
deemed "equitable for the poor", in that its positive impact must accrue
disproportionately more to the poor.
To accomplish this, we adoptan analytical approach proposed by
Makdissi and Richard (2007) . Building on this approach, this article
attempts to identify Mexican food consumption goods which, through
tax reform, sbould be used to favor pro-poor growth. In doing this, we
also follow on the steps of Araar, Duelos, Audet and Makdissi (2007),
which asked whether growth in Mexico between tbe period of 1992 and
2004 was pro poor.
The remainder ofthe article wil1 be divided as follows. Toe following

Let us suppose that the government wishes to put into place a propoor indirect tax reform. Let us consider three possible scenarios the
government can face:
1. the governmentruns a budgetary surplus and wishes to implementa
marginal reduction in the tax (or a marginal increase in the
subsidy) on good i;
2. the government wishes to reduce the budgetary deficit by
implementing a marginal increase in the tax (or a marginal
decrease in the subsidy) on good i;
3. the government wishes to implementarevenue-neutral indirecttaxre
form.
It must therefore finance a marginal tax reduction on good i (or
a marginal increase in its subsidy) with a marginal increase in
the tax (ora marginal decrease in the subsidy) on good j :,=- i.

Poverty Measurement
We consider that poverty can be measured by an additive poverty index.
This class of indices has the following form:

P (z)

= [ p (y,z)dF(y),

(1)

where y is real income, z is the poverty line, F (-) is the cumulative
distribution of income with support over [O, w], and p (y, z ) is a function
that measures the poverty of an individual with an income y usmg a
poverty line z . We suppose that p (y, z ) 2: O and that p (y, z ) = O for all

�52

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspeclives primavera/spring 2()()7. Vo/.9, Num. I /

/ Pro-Poor Food Taxation and Subsidy Reforms in Mexico

y &gt; z. Duelos and Makdissi (2004) use the properties of this function to

53

Budget impact

define classes of poverty indices Il5 • These classes are defined by:
p(y,z)EC'(z),
}
n •(z) = P(z) (-l i p(i) (y,z) ~ Ofor i = O, 1, 2, ... ,s, ,
{
p&lt;1) (z,z) = Ofort = O, 1, 2, ... ,s

(2)

where 8• represents the set of continuous functions that are s-times
differentiable on [o, aj.
When s = 1, an increase in the income of any one individual will
weakly reduce the poverty index. This class of indices is thus Paretian.
Toe indices are also symmetrical due to the fact that exchanging incomes
between two individuals does not affect poverty. This type ofindices are
said to satisfy Pen's (1971) principies for comparing distributions.
The poverty indices included in 112 are also convex. This implies
that they respect the Pigou-Dalton principie of transfer, which states that
a transfer from any one individual to a poorer individual should weakly
decrease poverty. In addition obeying the above principles, the poverty
indices belonging to IJ3 must also respect the Kolm principie (1976) of
transfers, which states that a Pigou-Dalton transfer that takes place at
the bottom of the distribution should have a greater impact on poverty
then one tak.ing place higher up in the distribution. Thus, a progressive
transfer occurring within a lower part of the distribution will reduce
poverty even if it is accompanied by a regressive transfer higher up in
the distribution.
Indices of a class IJswith s greater then 3 can be ethically interpreted
by using the generalized transfer principie proposed by Fishburn and
Willig (1984). This principie states that the greater the order s, the greater
is the sensibility of an index to changes occurring in the lower part of
the distribution.
The Foster, Greer and Thorbecke (1984) are a particular example
of additive poverty measures. Other examples of such indices are given
by Watts (1968), Clark, Hemming and Ulph (1981) and Chakravarty
(1983).

In the case of a revenue neutrality requirement, we must analyze the
impact of a tax reform on overall tax revenue. To do this, we suppose
that the economy has K consumption goods. Say that the government
wants to reduce marginally a tax (orto increase marginally a subsidy) on
a good i and fiñance this with a marginal increase in tax (or a marginal
reduction of subsidy) on a goodj . Denote by R the per capita tax revenue
of the indirect tax system:
K

R(q) =

L tkXk(q),

(3)

k~l

where Xk (q) is average consumption of good k, q is a vector of
consumption prices, and tk is the tax imposed on good k (tk &lt; O if k is
subsidized). Toe price to the producer is supposed to be constant and is
fixed as 1 so that q"' the price of good k, equals 1 + t1c Toe impact of the
marginal reform on per capita tax revenue is then:
dR = { [x¡(q) +

t tk a~q)]

[x;(q) + t tkª~!q)] dt;}.

dt¡ +

(4)

Revenue neutrality implies that dR = O. Combined to (4), this leads to:
dt · = X;(q)
h
,
"f ( X -( ) ) w ere 'Y J

q

1

1 " K
~
+ X.W
L...r-1 tk Ot;

l

+ X;(q) L r-1 t i,

i

,:-,.J&lt;

oxk(q).
8t;

(5)

Wildasin (1984) describes "f as the cost effi.ciency ratio of obtaining one
dollar ofpublic funds by taxing good j to subsidize good i. Yitzhaki and
Thirsk (1990) and Yitzhaki and Slemro~ (1991) find that if "f is superior
to one, it is impossible to have a second-order welfare dominant reform
due to the efficiency loss incurred. Makdissi and Wodon (2002) note,
however, that in a poverty analysis perspective, it is possible to have a
reform that is dominant at ali orders of stochastic dominance even when
'Y is greater than one, so long as that part of the burden is supported by
the non poor.
Identífying pro poor reforms
Toe impact of a marginal change dtk to the tax on a good k will impact

�54

/ Pro-Poor Food Taxation and Subsidy Reforms in Mexico

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primaveralspring 2007. Vo/.9, Num. / /

55

the poverty level of an individual with income y by
(13)
(6)
Using Roy's identity and setting the vector or reference prices to the
current price vector, the change in real income produced by a marginal
change in the tax on good k is given by (see for instance Besley and
Kanbur 1988)

and that
(14)
By using the results of equation (13) and (14), we obtain
(15)

(7)
and
wherexk (y, q) is the Marshallian demand ofgood k at the vector ofcurrent
prices. If we introduce this result into equation (6), we have
(8)
We do not wish, however, to determine if a tax reform reduces or
increases poverty, but whether it can be considered pro-poor in the sense
ofDuclos and Wodon (2004) and Araar et al. (2007). For relative propoomess, this is accomplished by comparing p ( z) for the second
period top (y, z) for the first period, using a relative "norm" g. For absolute
pro-poomess with an absolute norm of a, we compare p (y - a, z ) with
p (y, z). For the purposes of this paper, we suppose that the relative norm
g is set to growth in average real income, while the absolute norm a
represents the absolute change in average real income. Let:

m,

1
1

y•R = _ Y_
l+g
y•A = y-a

'1

1
'1

,,,,1

op•R(y,z)
&amp;t,.
&amp;¡lA (y,z)

lJtk

=

op(y, z) 0y•R
~&amp;t,.

=

op (y, z) é)y•A
~ot,.·

(16)
To obtain the impact on total poverty, we integrate (15) and (16)
over the entire income distribution. The result is
-

We now wish to determine how y*R and y*A vary with a marginal variation
in t1c Makdissi and Richard (2007) show that

0

&amp;p(J¡, z) [xé(y, q) -yµ
Xk] dF (y),
-¡¡¡¡-

(17)

and
-

8p (y,z) [
)
[ 0 ~ x.(y) -x. dF (y).

(18)

Makdissi and Richard (2007) then define relative (CD *R) and
absolute (CD*A) pro-poor Consumption Dominance curves as follows:

(9)
(10)
(11)

(12)

[

{ ['t-"-¡}f(,)
C[)f"(y) =

J

CI&gt;f" (z)dx

foc, - 1
for s ~ 2,

(19)

o

and

{ ["l\'1-1]¡&lt;,¡ r.u - 1
CD:,, (y) =

f
•

(20)

CDt•(x )dx for s~ 2.

Comparing equation (17) to equation (19), and equation (18) to
equation (20), Makdissi and Richard (2007) show a series of results.
First, a marginal increase in the tax on good i is relatively pro poor for

�56

Revista Perspectivas Sociales/ Social Perspeclives primavera/spring 2007. Vo/.9, Num. J /

/ Pro-Poor Food Taxation and Subsidy Reforms in Mexico

all indices P (z) E n• {z) and for all poverty lines

z E [O, z+j

if
(21)

Second in a revenue-neutral context, a marginal tax reduction for good
i finanded by a marginal increase of the consuroption tax on good/ is
relatively pro poor for all indicess P (z) E n• (z) and for all poverty lines
z E [Oif+l

(22)

Makdissi and Richard (2007) propose similar in the absolute pro-poor
framework. A marginal increase in a tax on good i is absolutely pro-poor
for all indices P (z) en• (z) and for all poverty lines z E [O, z+] if
CDf" (y) :5 O, Vy E (o,z+].

(23)

Again, in a revenue-neutral framework, a marginal tax increase on goo_d
i financed by a marginal decrease of the consuroption tax on good j 1s
absolutely pro poor for all indices P(z) e n•(z) and for all poverty lines
z e [o,z+Jif
(24)
1,

An Illustration Using ENIGH Data
In this section, we apply the above methodology to Mexican data. The
data used for our application is the National Income and Expenditure
(ENIGH) Survey collected in 2004. This survey is representative at
the national level. Toe objective of the ENIGH surveys was to collect
information on incomes and expenditures, goods and services used for
self-consumption, as well as socio-econoroic characteristics and labor
market activities of all household members. The sampling process was
stratified and multi-staged, with the final sampling units being households and all of their members.
As is comroon in South America, we use total income per capita
as the measure of living standards for all members of a household. To
correct for spatial variation in prices, we assess all incomes in reference

57

to rural prices and multiply urban household incomes by the ratio of
rural to urban poverty lines. We use as a guide a 2004 rural poverty line
set to 550 pesos per month per capita. We weight households by the
product ofhousehold size and household sampling weight. To simplify
the interpretation of figures and discussions, we normalize income by
that rural poverty line so that a household with an income equal to one is
at the level of the rural poverty line and a household with an income of
2 has a "real" income equal to twice that line. To simplify the analysis,
we suppose that there is no relative econoroic efficiency advantage of
taxing one good compared to another (thus we have -r= 1).
This study considers tax reforms affecting Mexican food goods. In
2004, all food goods are exempt of value-added taxes (VAT) in Mexico.
A few ofthese goods are also subsidized. Table 1 presents the percentage
of total food expenditure allocated to various food goods. Toe primary
food basket varíes greatly depending on the income quintile. For exarople,
households in the poorest income quintile have a greater share of their
total food spending on cereals (25.88%) and vegetables (17.03%) than
the richest quintile, which spends relatively more on meats (26.23%) and
fruits (6.49%).
Figure 1 presents the C DR,:s curves for different food categories.
The fust conclusion that can be drawn is that a marginal reduction
in taxes on any category of food goods would be pro poor and that
this conclusion is valid for any poverty index which satisfies the Pen
and Pigou-Dalton principies as well as for all poverty lines. Therefore,
any marginal increase in tax on any food good would be considered
relatively anti poor. Analysts propose from time to time imposing VAT
on certain food goods. These recommendations would be relatively anti
poor in the Mexican context. A different issue, however, deals with what
would happen if a marginal increase in a food subsidy were financed by
a marginal increase in the tax on another food good. Figure 1 suggests
that increasing marginally subsidies on sugar, oils, cereals, vegetables
'\nd tubercules and financing this by a marginal increase in the tax
on zoods such as meat, fish, milk and fruits would be relatively pro
poor ívr any poverty index which satisfies the Pen and Pigou-Dalton
principies as well as for all poverty lines. Hence, it is important to consider
the use to which increases in tax revenues are put to know whether a tax

�58

/

Pro-Poor Food Taxation ami Subsidy Reforms in Mexico

1

59

reform is pro poor or not1

References

Figure 2 presents the C [)A:s curves for various categories of food
goods and for s = 2. A marginal reduction in taxes on sugar or oil would
be absolutely pro poor. This conclusion holds for any poverty index
which satisfies the Pen and Pigou-Dalton principles as well as for all
poverty lines. Further, a marginal increase in a tax on eggs would be
absolutely pro poor up to 1.5 times the current official poverty line.
Finally, a marginal increase in consumption taxes on any other category
of food goods would be absolutely pro poor. This conclusion is true
for the above-stated principles and for all poverty lines. With respect
to revenue-neutral reforms, increasing marginally subsidies on sugar,
oils, cereals, vegetables and tubercules and financing this by a marginal
increase in the tax on goods such as meat, fish, milk and fruits would be
absolutely pro poor at the second-order and for all poverty lines. This
last conelusion is identical to the one at the end of the last paragraph
- indeed, with 'Y= 1, a revenue-neutral reform which is absolutely pro
poor must also be relatively pro poor, and conversely.

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Conclusion
1

Revista Perspectivos Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2()()7. Vo/.9, Num. J /

In this article, we use a methodology proposed by Makdissi and Richard
(2007) to analyze the possible impact of sorne reforms of the indirect
taxation of food goods in Mexico. Results show that a VAT on food goods
would be relatively anti poor. However, if this reform were accompanied
by increases in subsidies of certain categories of food goods, it might be
possible to implement a pro-poor reform both in relative and in absolute
terms.
Future research could evaluate the whole of Mexico's tax system,
both direct and indirect. An analysis of existing tax and transfer programs
could also be made by adapting the methodology proposed in Duelos,
Makdissi and Wodon (2005). It would also be interesting to study
the structure of public utility tariffs using the theoretical framework
developed in Makdissi and Wodon (2007) as well as the framework of
Araar and Duelos (2007) based on "pro-poor growth curves".
Caution should also be exercised when dealing with reforms that suggest increasing
taxes on milk. In Mexico, a share ofspending on milk by the poorest ofthe population
is indeed subsidized through the long running LICONS program.
1

Araar, A., and J.-Y. Duelos (2007). Pro-poor marginal tax reforms
.
'
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/

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2007. Vol.9. Num. I /

Pro-Poor Food Taxation and Subsidy Reforms in Mexico

Figure 2. Absolute Pro-Poor Consnmption Dominance Curves, :zmi Order.
-

Table 1 Share of total food expenditure by good and
exoenditure auintiles
Expenditure quintiles
4
Richest
3
2
Poorest
Good
15,90
18,95
21 ,20
23,92
25,88
Cereales
16,47
14,88
14,35
12,77
9,21
Leche
26,23
27,79
25,21
22,99
17,37
Carnes
3,74
2,95
2,34
2,08
2,16
Pescado
2,48
3,28
3,84
4,68
5,58
Huevo
1,27
1,76
1,55
2,24
3,08
Aceites
1,29
1,51
1,62
1,78
Tuberculo 1,92
11 ,17
13,30
13,92
15,18
17,03
Verduras
4 ,56
6 ,49
3,71
3,12
2,27
Frutas
1,18
1,03
1,75
1,42
2,91
Azucar
1,11
1,19
0 ,95
1,12
1,47
Café
12,75
9 ,67
8 ,94
8 ,31
11 ,20
Otros ali

-

0,1 - - - - - - - - - - - - - - - - - ~ ~ 0,05

0,4

P8IIC8do
-0, 1

0,2

"

-

0,15
0,1
0,05

o

.....,~:.;;.=...;;.----------------'

~~~~~~~~~@~~~~~~~
&lt;:&gt;- &lt;:), &lt;:), &lt;:&gt;- &lt;:)• " '
"' "' " '
'\,• '\,• '\,• '\,• '\,•

-0,2

Fuas

-0,25

Ama
Café

-0,3

0,25
1,

--Vermm
~

-0,15

Canes
Pescado

0,3

Lecha

-Hieo

r-----------------------... -----Cereates

0,35

-:_-_- Cere
...,_
al_88.. ·

c...

Figure l. Relative Pro-Poor Consumption Dominance Curves, 2® Order.
0,45

63

Tuben)tjo.

-VIIRkns
Fnns
kDlla
CeM

-----------------------1

�Revista Per.rpecttvas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2007. Yol.9, Num. I I Pág. 65-88

65

Gender-bias in Education Opportunities for Population
Aged 12-18 in Mexico: 1992-2004
Ernesto Aguayo, Joana Chapa,
Erick Rangel, Lourdes Treviño,
Jorge Valerot

Abstract
There is considerable evidence that resources are not allocated randomly
within households, and that resources are unequally distributed within
the family in many developing countries. Such an unequal distribution
of goods usually takes the form of a bias against females. For example,
girls lag markedly behind boys in schooling in many developing countries
even though this gender gap has been declining in recent years. Using an
OLS-Robust model anda ML-Random Effects model for the years 1992,
1998 and 2004 of ENIGH, we did not find enough statistical evidence
to support the idea that poor families, nether in rural nor in urban areas,
provide more education to their 12 to 18 years old sons or daughters. In
fact, contrary to the common belief, we found that non-poor families,
invest more in the education of their daughters, especially in the urban
areas. However, this education discrimination against male children
has been decreasing over the years. It is also found that female head
of households are more likely to have children with higher levels of
schooling and that children having both parents at home or having older
brothers or sisters present higher levels of educational attainment.
Keywords
Education, Discrinrination, Poverty, Intra-family allocation, Mex.ico.

f Facuitad de Economía, Universidad Autónoma de Nuevo León, Loma Redonda 1515
Pte., Monterrey, NL, México, 66450'. Corresponding author:jvalero@faeco.uanl.mx
ISSN 1405-1 133 (} 2007 Universidad Autónoma de Nuevo León. University ofTexas of Austin,
University ofTexas ofA.rlingtoo, University ofTennessee,
Univer.;idad Juárez del Estado de Durango, Universidad de Colima.

�66

/

Gender-bias in Education Opportunitiesfor Population Aged 12-18 in Mexico: 1992-2004

Resumen
Hay considerable evidencia de que los recursos no están asignados
aleatoriamente en los hogares y de que los recursos se distribuyen
desigualmente dentro de la familia en muchos países en desarrollo.
Usualmente esta distribución desigual del ingreso toma la forma de un
sesgo en contra de las mujeres. Por ejemplo, las niñas van retrasadas
respecto a los niños en la escuela en muchos países en desarrollo aunque
este rezago por género ha ido declinando en años recientes. Utilizando
un modelo de Mínimos Cuadrados Ordinarios robustos y un modelo de
Máxima Verosimilitud con efectos aleatorios y con datos de las Encuesta
Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares para los años 1992, 1998
y 2004, no encontramos suficiente evidencia estadística que apoye la
idea de que los hogares pobres, ni en las áreas urbanas ni en las rurales,
provean más educación a sus hijos que a sus hijas. De hecho, contrario
a lo que comúnmente se cree, encontramos que las familias no pobres
invierten más en la educación de sus hijas, especialmente en las áreas
urbanas. Sin embargo, esta discriminación contra los hijos hombres ha
ido decreciendo con los años. También se encuentra que las mujeres que
son jefas de familia tienen mayor probabilidad de tener hijos o hijas con
niveles más altos de escolaridad y que los hijos e hijas que tienen ambos
padres en el hogar o que tienen hermanos o hermanas mayores presentan
más altos grados de educación.
Palabras clave
Educación, Discriminación, Pobreza, Asignación intrafamiliar, México.

..

Introduction
Toe intra-household allocation of resources has become one of the
most important issues in human capital research. There is considerable
evidence that resources are not allocated randomly within households,
1 See, for

instance, Deolalikar (1993) for Indonesia, Parish ami WU/is (1993) for Taiwan, Schultz (1993) on investments in health and education in many groups ofdeveloping countries. Thomas (1990) finds evidence ofnon-random distribution or resources
in Brazi/ian households, and, to a lesser extent, Deaton (1987) and Svedberg (1990)
find gender bias in Africa. Haddad et al. (1994) provide an overview ofthe literature
on within-household resource al/ocation.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primaveralspring 2007. Vo/.9, Num. / /

67

and that resources are unequally distributed within the farnily in many
developing countries. 1 Becker (1965, 1981) conceives the family acting as a single decision maker which regards child education as an
investment decision. Models of intra-household allocation of goods
that follow Becker's approach assume that the allocation is determined
in one of the following three ways: i) parents allocate resources based
on the differential labor market returns to boys and girls (Rosenzweig
and Schultz 1982); ii) parents allocate resources according to their own
utility, which depends on the well-being of their children (Behrman et
al 1982, Behrman 1988); iii) households allocate resources based on the
productivity of individual members (Pitt et al 1990);
However, several authors have pointed out the limitations of those
approaches and proposed alternative collective models for the analysis
of household behavior. Those models assume resources are allocated
according to the relative bargaining power ofthe family members (Manser and Brown 1980, McElroy and Horney 1981, Ulph 1988 and 1990,
Thomas 1990, Haddad and Hoddinott 1991, Chiappori 1992, Lundberg
and Pollak 1993, Wolley 1993, and Echeverria and Merlo 1999).
Such an unequal distribution of goods usually takes the form of a
bias against females. For example, Bardhan (1984), Behrman (1988),
Harriss (1990), Rosenzweig and Schultz (1982), Sen (1984), and Sen and
Sengupta (1983) provide evidence, based on mortality rates and human
capital investments, that gender bias is important in explaining the household expenditures on health, nutrition and education among children. Pitt
and Rosenzweig (1990), Parish and Willis (1993), Quisumbing (1994),
and others have also worked on the effect of gender bias on investments
in childrend' s human capital.
Brinton (1988) developed the concept ofhuman capital system. In
this system, social and economic institutions - such as family, educational
system and work organization- share the responsibilities ofhuman capital
development across the individual' s life cycle. lt is argued that a cross
cultural perspective in gender strati.fication theory helps understand
gender stratifi.cation in countries with different social, economical and
cultural characteristics than American ones. Under this concept, differential parents' investment in sons and daughters is explained by: parents'

�68

/

Gender-bias in Education Opportunitiesfor Population Aged 12-18 in Mexico: 1992-2004

perception of sex discrimination by employers, parents' control over
resources for investment in children, extent of government support, sex
preference ofparents, female marriage behavior and degree of flexibility
in life cycle timing human capital development decisions. 2
Furthermore, girls lag markedly behind boys in schooling in many
developing countries even though this gender gap has been declining
in recent years (King and Hill 1993; Behrman 1993). Alderman et al
(1996) report that, in 1990, girls tended to receive less schooling than
boys, particularly in rural areas, low-income countries, and in South Asia.
According to the World Bank (2005), in 1990, secondary school enrollment in low-income countries was 26 percent for girls and 42 percent
for boys.3 By 2001, female secondary enrollment had increased to 41
percent as compared to 51 percent for male enrollment.4
Toe existence and sources of gender bias has become highly relevant
for the case of Mexico where the government has been implementing
social programs aimed at the reduction of gender inequality under the
presumption that there is discrimination against girls in education opportunities. Moreover, in 2004, Secretaria de Desarrollo Social (SEDESOL) conducted the Primera Encuesta Nacional sobre Discriminacion
en Mexico (First Nacional Survey on Discrimination in Mexico). It is
reported that 15% of the respondents think they should not invest in their
daughters' education because they will end up getting married.
1,
1
1

'

'1 1
1

111

'

1

Toe aim of this paper is to determine whether there is evidence
for differences by gender in the allocation of household resources. We
will focus on child education, as measured by the number of years of
schooling completed. Using an OLS-Robust model anda ML-Random
Effects model for the years 1992, 1998 and 2004, we did not find enough

1111t¡

2 For instance,

Brinton (1988) found that Japan has a system ofhuman capital development that encourages greater gender stratification (in favor ofmale children) than the
American system.
3 Based on gross enrollment ratio which is the ratio of total enrollment, regardless of
age, to the population of the age group that officially corresponds to the /evel of secondary education.
4 Primary

male.

school enrollment in 2001 was 72 percent for fema/e and 82 percent for

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspeclives primavera/spring 2007. Vo/.9, Num. / /

69

statistical evidence to support the idea that poor families, nether in rural
nor in urban areas, provide more education to ·their 12 to 18 years old
sons or daughters. In fact, contrary to the common belief, we found
that non-poor families, invest more in the education of their daughters,
especially in the urban areas. Fortunately, this education discrimination
against male children has been decreasing over the years. It is also found
that female head of households are more likely to have children with
higher levels of schooling and that children having both parents at home
or having older brothers or sisters present higher levels of educational
attainment.
Toe remainder of this paper is organized as follows. Section II provides sorne background on Mexico's educational gender gaps. Section
m describes de data used and section IV specifies the model. Section
V presents the results and section VI concludes the paper .

Educational Gender Gaps in Mexico
lncreasing human capital investments in children is considered to be
among the most effective ways of encouraging growth and ofalleviating
poverty in developing countries. To stimulate such investments, many
governments in Latín America and Asia have initiated programs to provide financia! incentives for families to send their children to school. 5
In 1997, the Mexican government created Programa de Educación,
Salud y Alimentación (PROGRESA), which in 2002 became OPORTIJNIDADES. This program provides focalized aid on education, health
and food with the objective of forming human capital in the poorest
communities and families in Mexico (Parker and Scott 2001 ). Toe aid
for education takes the forro of monetary transfers to fam.ilies that are
contingent upon their children 's regular attendance at school. Toe transfer
amount varíes with the child 's grade leve! and is greatest for children
in secondary school. Toe benefit level is also slightly higher for female
children who are traditionally thought to have lower secondary school
enrollment levels.
5

Such programs exist, for instance, in Bangladesh, Pakistan, Argentina, Chile, Colombia, Brazil, Nicaragua, and Honduras. See Berhman, Segupta and Todd (2001).

�70

/ Gender-bias in Education Opportunitiesfor Populotion Aged 12-18 in Mexico: 1992-2004

Notably remarkable is the fact, however, that, according to the World
Bank (2005), between 1990 and 2001, secondary school enrolhnent in
Mexico has been higher for female than for male. Table 1 shows that,
in 1990, this ratio was 54 percent for girls as compared to 53 percent for
boys. Toe gender gap widened by 2001 when secondary enrolhnent for
female was 78 percent; 5 percentage points above that for male.
Table 1. School Enrolhnent by Country Group and Education Level
Male
Primarv schoo,--1
Lowincome
Lower middle íncome
Middle income
U"=r middle income
Latinamerica &amp; Caribbean
Mexico
Secondarv schoo/ 2
Lowincome
Lower middle income
Middle income
Unner middle income
Latinamerica &amp; Caribbean
Mexico
Ten;ia,v school 2
Lowincome
Lower middle income
Middle income
UDDer middle income
Latinamerica &amp; Caribbean
Mexico

1990
Female

..

..

94
94

90
90
91
86
98

93
87
100

42

58
58
58
..
53

13
7
10
11
16
17

26
49
50
59

..

54

3
9
10
15
13
13

Male
82
..

..

2000
Female

2001

Male

Female

71
..
..
92

82
93
93
92

72
93
92

94

..

..

100

99

100

47

36

51

41

72
73
78
81
72

70
71
81
87
75

..
78
83
73

..
82
89
78

11

7

12

8

..
..

29
20
21

..

..

..

..

36
25
20

31

22
22

Literature on sex discrimination in education access in Mexico is
limited.6 Lopez (2004) used a probit model to analyze determinants
of secondary schooling enrolhnent in Mexico, and, in contrast to the
aforementioned data about education enrolhnent, found that being a
woman reduces the probability to enroll in secondary school, and this
effect is even higher for rural than urban area. A possible explanation
ofthese findings could be that she used data from ENIGH 1984, 1989,
1992 and 1994, thereby reflecting previous information. Parker and
Pederzini (2001) found that although there seems to be no difference in
primary school enrolhnent and overall years of education between male
and female children, a lower proportion of women attend secondary or
tertiary school.

93

92
96
99

..

71

Revista Perspectivar Sociales/ Social Perspectives primavera/spring 2007. Yo/.9, Num. / /

Table 2. School Enrolhnent for Secondary and High School by Sex in
Mexico 1

..

Secondary
Schoo/
Male
Female
HinhSchoo/
Male
Female

..
..

39
26
21

Source: World Development Indicators 2005, the World Bank
1 Net

emollment ratio. The ratio of total enrollment, regardless of age, to the
population of the age group that officially corresponds to the level of education
shown.

2000

2001

2002

2003

2004

61
61

62
63

64
64

65
66

65
67

46
48

48
51

50
53

53
55

53
57

Source: Calculations based on data from Información Estadística. Instituto
Nacional de Geografía, Estadística e Informática, INEGI and Proyecciones de
la Población de México 2000-2050. Consejo Nacional de Población, CONAPO
(2003)
1

Toe ratio of the number of children of official school age ( as defined by the
national education system) who are enrolled in school to the population ofthe
corresponding official school age.

2 Gross enrollment ratio. Toe ratio of the number of children of official school

age (as defined by the national education system) who are enrolled in school to
the population of the corresponding official school age.

Recently, secondary and high school enrollment in Mexico has been
higher for female than for men. Toe gap is particularly higher for high
school than for secondary school. This observed gap has increased between 2001 and 2004 as shown in table 2.

Data
We use data from the Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto (ENIGH)
for the waves 1992, 1998 and 2004. The ENIGH is a national income
Th
.
ere IS, on the other hand, plentifal literature on sex discrimination in the labor market in Mexico. See,for instance, Camero (1995), Valdez (1995), MayerandCordourier
(2001), and Sariñana (2002).

6

�72

/ Gender-bias in Education Opportunitiesfor PopulationAged 12-18 in Mexico: 1992-2004

expenditure survey that emerged in 1984. However, it was in 1992 when
the survey started to be conducted on a regularly basis (biennially).
This database is statistically representative for Mexico and contains
detailed information ofhouseholds for severa! measures of income and
expenditure, socio-demographic characteristics of every member in the
household such as age, education level, and characteristics of the job.
The ENIGH also contains information of the physical characteristics
of the dwelling. This national survey uses houses as sample units and
households as units of observation.
Toe purpose to use data for the waves 1992, 1998 and 2004 is to
compare the evolution of observable and unobservable factors that might
generate differences in education opportunities between boys and girls
in three different points in time. We know that the best way to perform
this kind of analysis is to use panel data and follow the same individuals
through the time. However, we do no have this kind of data source for
Mexico.
Toe original data contained 50,862 individuals from 10,530 households for 1992, 48, 11Oindividuals from 10,952 households for 1998 and
91,378 individuals from 22,595 households for 2004. We decided to drop
domestic workers, temporal visitors and heads of households absent. As
a result, the size of the database decreases to 50,378 observations from
10,530 households for 1992, 47,581 observations from 10,952 households
for 1998 and 91,450 observations from 22,595 for 2004. Additionally,
from the sample of individuals we selected only children between 12
and 18 years old in order to avoid possible bias in the selection of the
sample. 7 These restrictions led to a total of 7,623 children in the 1992
ENIGH aged between 12 and 18 with valid responses for all the variables
employed in this research. In 1998, a total 6,871 children met the age
requirements and had valid responses. Finally, in 2004, a total of 11,109
children aged between 12 and 18 and had valid responses.
Before starting the descriptive analysis of the data it is necessary to
1

Women usual/y gel married earlier than men. Therefore, we decided not to include
children older than 18 because we wi/1 end with a smaller number o/ women and men
in the samp/e. Additionally, because o/the samefact we might end with a biased sample
o/more educated women.

Revisto Perspectivas Sociales I Social Perspectives primaveralspring 2007. Vol.9, Num. J /

73

first define the variables used in this research. Table 3 below presents a
complete list of the variables employed in this research and its definitions. Most ofthe definitions are very transparent and do not need further
explanation with the exception of rural and poor. We consider that an
individual lives in a rural area if (s)he lives in a town with a population
smaller than 2,500 habitants. Additionally, a household is classi:fied
as poor if it has a quarterly per capita income lower than $2,170.82
(measured in 2002 pesos) for urban areas. For rural areas, a household
is classi:fied as poor if it has a quarterly per capita income lower than
$1,615.75 (measured in 2002 pesos).8
Table 4 shows the descriptive statistics of the data. Toe second
column presents the mean values for all the individuals in the sample,
the third and fourth column show the mean values for boys and girls
respectively. The last column contains the difference in means between
girls and boys. Toe :figures presented in parentheses represent the standard deviation for each variable and the :figures in the squared brackets
(in the last column) represent the t statistic for the difference in means.
Table 3. Variable Definitions
Variable
Education
head education
Gender
Poor

hours worked
clúldordet
Rural

-¡:;;e
both parents
2ender Xrural
2ender X nnnr
State dummies
8

Delinition
Years of education of clúld
Years of education of the head of the household
Dummv variable ,.,,.,~1 to 1 if tbe child is hov ancl zero otherwise
Dummy variable equal to I if the clúld lives in a poor household and zero
otherwise
We~ hows worked bv tbe child
Equal to the birth order of the child divided by the total number of clúldren
in the familv
Dummy variable equal to 1 if the child lives in a rural area and zero
otherwise
Aoe oí the child
Dummy variable equal to I if the two parents are present in the household
and zero otherwise
F,,,,,.1 to the interaction between e:eoder and rural
~ual to the interaction between 2ender and nonr
We include state dummv variables as controls

This is the definition employed by the Mexican Technical Committee for Measuring
Poverty (Comité Técnico de Medición de la Pobreza (2002)). lt is worth mentioning
that, in order to estímate this fine o/poverty, the Mexican Technical Committee for
Measuring Poverty uses a different definition o/rural area. They considera household
as rural if it is located in a population smaller than 15,000 habitants andfor the construction o/this variable we use the same definition.

�74

'••11

/ Gender-bias in Education Opportunities for Population Aged I 2-/8 in Mexico: I 992-2004

Toe data shows that girls had 0.25 more years of education than boys
in 1992. Additionally, it is possible to observe a statistically significant
difference of 9 hours between the number of hours worked weekly by
boys and girls in that year. It is also identified a slightly higher proportion
(0.03) ofboys in poverty compared to girls. Toe rest of the variables in
the sample of 1992 do not present any statistically significant difference
between the two groups analyzed. On the other hand, in 1998, girls had,
on average, 0.20 years of education more than boys. In addition, the data
for this year shows that, compared to girls, a slightly higher proportion
ofboys lived in households where the head ofthe farnily is a man. Moreover, boys worked on average 1.87 hours per week more than girls. The
rest of the variables for 1998 do not present any statistically significant
difference between boys and girls. For 2004, the data shows that the difference in years of education between girls and boys is equal to 0.15 in
favor of girls. Toe data shows that, on average, boys work 5.72 hours a
week more than girls and that boys are 0.12 years older than girls in the
year 2004. No other statistically significant difference between the two
groups analyzed was found in the 2004 sample.

Table 4. Descriptive Statistics
1992
Variable
Ecilcllli111
head ewcelion
headgoruler

Po11e
lullrswcd:ed
clild order

Model Specification

Age
bmhpareits

1998
Ewcllli111
head ecbcawm
headgondeJ:

hwtswllked
chldorder

The aim of this study is to explain the differences in schooling between
female and male children within a family and, specifically, if there exists gender bias during the allocation process. In order to do this, we
estimate equations of the form

Bays
652

(235)

(231\

Girls
6.TT
&lt;2321

5.01
(3.74)
0.86

4.99
(3.711)
0.87

5.D3
(3.711.)
0.86

(034)

(034)

(035)

0.39
{0.49)
1030
(19.89)
0.56

037
{0.48)
14h6
(22.36)
0.56
m211
0 .45
{0.50)
14.87
(2.03)
0.89
{031)

0 .41
{0.49)
5.59
(15..51)
0.57
(027)
0 .44
{OJIJ)

Rucol
Age
bmhp1mts

0.45
{OJ!I)
14.83
(2.01)
0.89
{031)

14.79

(199)
0.89
(031)

7.D8

6.98

(235)

(2311)

5.43

536

7.18
(232l
552

(433)

(434)

(431)

0.84
(1]36)
0.48
{0.50)
lhl
(10.08)
0.59
{028)
0.41
{0.49)
14BI
(199)
0.87

0.84
ID36l
0.49
2.53

O.!tl
ID3l!l
0.48
{0.51J)
0.66

(12.66)

(6211)

(034)

1
11

Ali
6.64

(021)

Rucol

Pom,

1

75

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2007. Vol.9, Num. J /

(tUD)

0.59
t1128'l
0 .42
(.tl .49)
14.82
(199)

0.87
(.tl34)

0.61)
(0211)

0 .41
{0 .49)
14.78
(1 .911\
0.86
l{J3l!l

Diff,rence in Mems
015*
í4J31
Ofil4
[Dhl]
-0.007
[-093]
0.03
[:237]
-9.06·
[-20.70)
0.009
n .451
-O.DI
[-118)
-0.08
[-1.74]
-0.005
[-0.69)
0.20•

[3.55]
0.15
[1.47]
-OD2•
12J01
-0.002
[-0.17]
. ¡ .97•
[-7.81)
0.003
[D.59]
-0.02
[-1.77]
-OD4

í-0.771
-0.005
[-Oñ8)

21114

(1)

Ecilc111i111
head ecbcalion

where Edu¡¡ is the number of years of formal education completed by
child j in family i. X¡ is a vector of variables which are common to all
family members (we include characteristics of the head of family such
as gender and education, as well as family characteristics such as the
presence of both parents in the household, rural or urban location of the
household, the number of children, and whether the family is classified
as poor according to their income). We also include dummy variables to
control for cultural and other (regional) unobserved differences between
the states of residence of the families. Z¡¡ is a vector of variables which
vary across family members (such as gender, age, child birth order, and

head gondeJ:

Pom,
hiairsvllked
chldord,r

Ruc,t
Age
bclhpue,u

7fil

7.56

(233)
6.n

(233)

(4ñl)
OBI
{039)
031
{0.46)
7.84
(17.'ITI
Ofil
(.tl28)
0.29
{0.45)
14.84
(1.99)
0.82
t1138'l

6 .73
(4h15)
OBI
(.tl39)

031
(.tl.46)
10h2
(19.33)
Ofil
(.tl.111.)
019
{0.45)
1490
(2.01)
0.82
(038')

7 .11
(233)
6.n
(4Sl)

0.82
{039)
031
{0.46)
4.90
/14.117'1
0.63
{028'1
029
l{J.45)
14.77
() .97)
0.83
ID38'l

0.15•
[233)
-0.008
[-0.09)
0 .006
[093)

0 .004
[OJO)
-5 .n•
f-18341
.O .0009
f-0.18)
.0D04
[-0.52)
-0.12•
[-3.45)
0.009
fl 351

�76

/

Gender-bias in Education Opportwlities for Population Aged 12-/8 in Mexico: 1992-2004

hours worked, if applicable). Interactions between gender and rural/urban
status and between gender and poverty status are included to investigate
to which extent gender bias is influenced by each of these conditions.
Toe error term is assumed to have two components: one common to ali
children within a family, 8¡, and another which varíes independently
across siblings, uif.
First, following Parish and Willis (1993), the models are estimated
applying heteroskedasticity-robust methods (Eicker 1967, Huber 1967,
and White 1980). That is, we deal with the issue that errors in the equations are not independent because of the common unmeasured family
effect, O¡, by estímating robust standard errors. 9
Unobservable preferences, however, may influence both the family characteristics and the allocation of resources to cbildren. 10 Toe
instrumental variable approach normally used to solve _this problem
is not feasible in this case because all of the exogenous variables are
contained in the model, leaving no instruments available to identify
the family effect. Instead, we could estímate fixed- and random-effect
models that control for the possible correlation between the regressors
and the disturbance.
A limitation of the :fixed-effect model is that we cannot estímate fJ1 ,
the coefficients of the variables common to ali siblings. Additionally, as
Griliches (1979) emphasizes, the within estimators are not necessarily
closer to the "true" estímators because differentiating may exacerbate
the effects ofother potential econometric problems such as measurement
errors in explanatory variables or endogeneity involving the individual
error component.

0n the other band, one can think ofthe unobserved effect to be uncorrelated with all explanatory variables, whether these variables are fixed
9

We do not know whether robust standard errors wi/1 be larger than usual standard
errors ahead oftime. However, as an empirica/ matter, the robust standard errors are
oftenfound to be larger than the usual standard errors (Wooldridge 2003, p. 261).

°

1 For e:xamp/e, high fertility families may choose to invest less in the education of
each child, leading to a negative correlation between di and the number of siblings,
which, in turn, leads to correlations with related variables such as relative birth order.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2007. Vo/.9, Num. J /

77

across a family or not. In this sense, a child 's education is explained by
his own characteristics as well as bis family ' s background, but there is
an unobserved effect that varies randomly within and across families.
Thus, we can include in a child' s education equation a variable such as
head of family 's education even ifit does not change across siblings. But
we are assuming that head of family' s education is uncorrelated with the
unobserved effect, which contains other family and child characteristics
(see Wooldridge 2003, pp. 469-71).
Therefore, we estímate also equation 1 assuming random e:ffects with
the following speci:fication in the error terms
µ.¡i ~ N(O,

a2,.)

o¡~N(O, &lt;ra)

(2)

(3)

E(µu o;)= E((o¡ ok) = O(i ;,k)

(4)

E(µij JJ.;s) = E(µ;i /.4.i) = E(µ;i /.4.s) (i ;,k; j ~)

(5)

Cov (X;, o;) = Cov (Z¡i, o;) = O

(6)

Notice that in the random effect model /31 represents the mean
value of ali the intersections and 8¡ represents the (random) deviation
~om the mean value of the individual intersection. However, 8¡ is not
directly obse~able and for that reason the error wij (equal to µ¡j + 8i) is
heteros~edastik ( cr 2w = cr 2µ +cr 20) and, therefore, is not appropriate to
use Ordinary Least Squares (OLS) to estímate this equation.

Results
Table 5 reports the coefficient estimates and standard errors for the
two models considered (OLS-Robust and ML-Random E:ffects) for the
years 1992, 1998 and 2004. Each year was estímated independently. Toe
OLS-Robust model presents less signi:ficant coefficients than the ML-RE
~odel. However, both models report similar results. As noted, we include
m our regressions children between 12 and 18 years old having at least
one parent at home. In order to investigate whether families discriminate
am?ng the education given to their daughters and sons, depending on
their rural or urban status and their economic (poor or non-poor) condi-

�78

/ Geruler-bias in M=tion Opponunitiesfor Population Aged 12'-18 in Mexico: 1992-2004

tion, we include the.interaction bétween the variables gender and rural
and gender and poor.
With the inclusion ofthese interaction variables, the coefficient ofthe
variable gender inquires only into the existence of gender discrimination
on education within non-poor urban families (i.e. poor=0 and rural=O).
A negative sign indicates that, after controlling by other individual and
family characteristics, non-poor urban boys expect to achieve less years
of schooling than non-poor urban girls.
In our regressions, the coefficient for the variable gender is negative and significant in all cases. In 1992, the OLS-Robustmodel reports
that, within non-poor urban families, boys have in average 0.3564 years
of schooling less than girls. In 1998, this number decreased to 0.3003
years and by 2004, education discrimination against boys within nonpoor urban families decreased to only 0.1654 years. Toe ML-RE model
reports slightly smaller coefficient estimates than the OLS-Robust model.
In 1992, non-poor urban boys had 0.3382 years of schooling less than
non-poor urban girls; in 1998, this number decreased to 0.2646 years;
and, by 2004, this estímate decreased to 0.1458 years.

1
1

Toe sum of the coefficients of the variables gender and the interaction variable gender x rural allow us to inquire whether non-poor rural
families (i.e. poor=0 and rural=1) discriminate among the education
given to their female and male children (the sum of the coefficients and
standard errors are reported in table 6). Toe OLS-Robust model estimates
that, in 1992, non-poor rural boys obtained 0.3847 years of schooling
less than non-poor rural girls. However, in 1998, gender discrimination
on education within non-poor rural families became statistically not
significant. Toe ML-RE model reports very similarresults. In 2004, the
ML-RE model reports, with statistical significance, that non-poor rural
boys get 0.2505 years of schooling less than non-poor rural girls. In
general, we can affirm statistically that non-poor families, especially in
the urban areas, discriminate against their male children on the education provided. Fortunately, such education discrimination against male
children seems to have been decreasing.
Gender discrimination on education within poor families can be

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primaveralspring 2007. Vol.9, Num. J /

79

estimated by adding the coefficients of gender and the interaction between poor and gender for the case of urban families and by adding the
coe:fficients of gender, the interaction between poor and gender, and the
interaction between rural and gender for the case of rural families (table
6). It is generally believed that girls within poor families, especially in
the rural areas, are relatively more discriminated against. Por example,
Oportunidades (formerly Progresa), the Mexican government assistance
program, is intended to alleviate discrimination against girls in the poor
families by offering larger monetary transfers to families with girls attending school. However, contrary to our findings for non-poor families,
we did not find enough evidence to claim that poor families, both in
rural and urban areas, discriminate on the education given to their male
or female children in any of the years of the period under study. It is
noteworthy that discrimination against girls is not even evident in 1992,
before Oportunidades was created. Toe lack of evidence supporting
gender bias against female children on education suggests the need for a
review of assistance programs favoring the investment in human capital
for girls and their impact on a possible education gender gap.
Children in the rural areas used to achieve less years of schooling
than children in the urban areas. However, in the 2004 regressions, the
coefficient of the variable rural (for girls) and the sum of the coe:fficients
of the variables rural and gender x rural (for boys) became statistically
equal to zero (except for girls in the random e:ffects regression). In 2004,
rural and urban children get, on average, the same years of schooling
(table 6).
Poor children complete less years of schooling than non-poor child.ren. In both models and in ali years poor girls are about 0.7 years less
educated than the non-poor ones (reading the coe:fficient of the variable
poor). Similarly, poor boys are about 0.45 years less educated than the
non-poor ones (reading the sum ofthe coefficients of the variables poor
and gender x poor) (table 6).
Toe education level and the gender ofthe head of the household are
also related to the education attainment of children. Female and more
educated head ofhouseholds are more likely to have children with higher
levels of schooling. Children having both parents at home or having

�80

/

Gender-bias in Educa/ion Opportunitiesfor Population Aged 12-18 in Mexico: 7992-2004

older brothers or sisters present have also higher levels of schooling.
Parish and Willis (1993) found this last result in their study for Taiwan
and described that family credit constraints, when all children are young,
force the older ones to leave school and help with the family income.
However, we found that, the larger the family size the fewer years of
education a child will have.
Toe coefficients of the variable age can not be interpreted in this
regression but it was introduced to control for the fact that older children
have more years of schooling. The variable hours worked was introduced
to the model to check whether children leave school to work. We found
a negative and significant relation between hours worked and schooling
but the coefficient estímate of the gender variable was only modestly
modified when we introduced hours worked to the model. Finally, we
included 31 state dummies to control for cultural differences among the
regions of the country.

Concluding Remarks
There is considerable evidence that resources are not allocated randomly
within households, and that resources are unequally distributed within
the family in many developing countries. Such an unequal distribution
of goods usually takes the form of a bias against females. For example,
girls lag markedly behind boys in schooling in many developing countries
even though this gender gap has been declining in recent years.
For the case ofMexico, it is generally believed that girls-more specifically poor rural girls- are educationally discriminated within their
families. It is also claimed that 15 of every 100 parents do not invest on
the education of their daughters because they think girls will get married
and, therefore, investing in their education wil1 be a waste of money.
Furthermore, government efforts to abate poverty have been recently
focused on decreasing the "assumed" discrimination against female
children. Toe government assistance program Oportunidades (formerly
Progresa) gives monetary transfers to poor families conditioned on having their children attending school and health clinics. Intended to reduce
such "assumed" discrimination against girls, transfers are larger for girls
than for boys. We did not find enough evidence to support such believes.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2007. Vo/.9, Nwn. / /

81

Using an OLS-Robust model and a ML-Random Effects model for the
years 1992, 1998 and 2004, we did not find enough statistical evidence
to support the idea that poor families, nether in rural nor in urban areas,
provide more education to their 12 to 18 years old sons or daughters. In
fact, contrary to the general belief, we found that non-poor families, as
established by the Mexican Technical Committee for Measuring Poverty
(2002), invest more in the education oftheir daughters, especially in the
urban areas. Fortunately, these education differences have been decreasing over the years.
We also found that female head of households are more likely to
have children with higher levels of schooling and that children having
both parents at home or having older brothers or sisters present higher
levels of educational attainment.

�,.
J

00

Table 5. OLS Robust and Random Effect Models: 1992, 1998, 2004
1992
1 OLS-Robust
Std. Err.
Coef.
0.0773 ••
-0.3564
gender
0.1252 ..
-0.7123
rural
0,1339
gender x rural
-0.0282
-0.0853
0.1353
head gender
head education•
0.1334
0.01000.0574
0.0319 •
chlld order
0.0250 ..
-0.1223
no. of chlldren
0.1118 ..
poor"
-0.6311
0,1295 •
gender x poor
0.2422
0.1479 •
both parents
0.2729
0.0178 ..
age
0.5861
0.0020 ..
-0.0145
hours worked

educationª

Random Effects
Std. Err.
Coef.
0.0507 ..
-0.3382
0.0742 ••
-0.7190
-0.0752
0.0856
-0.0723
0.1093
0.0068 ..
0.1313
0.0195 ••
0.0487
-0.1180
0.0154 -0.6725
0.0702 0.0803 ..
0.3255
0,1165 ••
0.2383
0.0106 ..
0.5751
0.0011 ••
-0.0121

N

1998
Random Effects
OLS-Robust
Std. Err.
Std, Err.
Coef.
Coef.
0.0613 ..
0.0717 ••
-0.2646
-0.3003
0,0836 ..
0.1146-0.5554
-0.5807
0.0978 •
0.1569
0.1590
0.1709
0. 1067 ..
-0.5509
-0.5141
0.1467 0.0068 ..
0.1483
·0.1502
0.0082 0.0325 ••
0.0235 ..
0.0880
0.0871
0.0278 ••
-0.1045
0.0177
-0.1149
0.0778 ..
0.1042 ..
-0.5389
-0.4907
0.0900 ..
0.1925
0.2007
0.1344
0.1753 ••
0.11550.6566
0.6839
0.0112 ..
0.0157 ..
0.5513
0.5526
0.0026 ..
0.0048 •
-0.0087
-0.0088

2004
Random Effects
OLS-Robust
Coef.
Std. Err.
Coef.
Std. Err.
0.0426 ••
-0.1 458
-0.1654
0.0695 0.1245
0.1294
0.0619 0.1794
-0,1047
0.0719
-0.1137
0.1608
0.0924
-0.1346
0.1396
-0.1262
0.0050 ••
0.0983
0.0997
0.0091 0.0475
0.0146
0.0196
-0.0149
0.0155 ..
-0.1355
-0.1431
0.0402 0.0604 ..
0.1084 ..
-0.6034
-0.6092
0.0691 ..
0.1505 •
0.2109
0.2538
0.0951 ..
0.1430 •
0.3043
0.3196
0.0234 ••
0.0089 ..
0.7166
0.7278
0.0011 ..
0.0029 ..
-0.0189
-0.0219

..__

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1

6·

0.3651 ..

-1.8711

constan!
slgma_u
slgma_e
rho

R•2

..

0.46
79.57
7,623

F or LR-Chl2
observations
rou

-1 .7145
1.0251
1.4019
0.3484

0.2719 ••
0.0261
0.0162
0.0147
4426
7,623
4,119

-1 .1291

0.3144 ..

0.40
72.10
6,871

-

-1.1560
1.0583
1.4965
0.3334

-

0.2971 ..
0.0299
0.0190
0.0161
3420
6,871
4 040

..

-2.7095

0.4575 ••

-2.5970
1.1065
1.3991
0.3848

-

0.43
75.54
11,109

0.2276 ..
0.0210
0.01 42
0.0120

6930
11,109
7,176

..

"

:,..

1....
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....
'O
;e
.:..,

a) years of education; b) less than 1,615 pesos of 2002 per capita for rural households and less than 2,170 pesos for urban households

~

~

*") 95% significant; *) 90% significant.
The sarnple includes boys and girls between 12 and 18 years old living with at least one of their parents.
Source: own estimations with data from ENIGH 1992, 1998 and 2004.

~

e;·

s

fr

Table 6. OLS Robust and Random Effect Models: Coefficient Interactions
1992
educatlon•
non-poor urban
famllles

non-poor rural
familias

poor urban
familias
poor rural
familias

1

OLS-Robust
Coef.
Std. Err.

1998
Random Effects
Coef.
Std. Err.

OLS-Robust
Coef.
Std. Err.

2004
Random Effects
Coef.
Std. Err.

OLS-Robust
Coef.
Std. Err.

Random Effects
Coef.
Std. Err.

-0.3564

0.0773 ••

-0.3382

0.0507 ••

-0.3003

0.0717 ••

-0.2646

0.0613 ••

-0.1654

0.0695 ••

-0.1458

0.0426 ••

-0.3847

0.1283 ••

-0.4134

0.0839 ••

-0.1294

0.1669

-0.1056

0.1024

-0.2791

0.1640 •

-0.2505

0.0687 ..

-0.1142

0.1192

-0.0127

0.0726

-0.0995

0.1173

-0.0721

0.0755

0.0883

0.1408

0.0651

0.0633

-0.1424

0.1243

-0.0879

0.0794

0.0713

0.1269

0.0869

0.0798

-0.0254

0.1485

-0.0396

0.0691

-0.7123

0.1252 ••

-0.7190

0.0742 ..

-0.5807

0.1146 ••

-0.5554

0.0836 ••

0.1794

0.1245

0.1294

0.0619 •

-0.4098

0.1227 ..

-0.3964

0.0812 ..

0.0657

0.1506

0.0248

0.0603

rural vs. urban
(glr1s)
rural vs. urban
(boys)
poor vs. non-poor
(glrls)

-0,7405

0.1109 ••

-0.7942

0,0728 ••

-0.6311

0.1118 ..

-0.6725

0.0702 ..

-0.4907

0. 1042 ••

-0.5389

0.0778 ••

-0,6092

0.1084 ..

-0.6034

0.0604 ..

poor vs. non-poor
(boys)

-0.3889

0.1095 ..

-0.3470

0.0700 ••

-0.2900

0.1192 ..

-0.3464

0.0753 ••

-0.3555

0.1303 ••

-0.3925

0.0591 ••

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..__

a) years of education

**) 95% significant; *) 90% significant.
The sample includes boys and girls betwee n 12 and 18 years old living with at least one of their parents.
Source: own estimations with data from ENIGH 1992, 1998 and 2004.
00
t.,l

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Revista Perspectivas Sociales/ Social Perspectives primaveralspring 2007. l'o/.9, Num. / / Pág. 89-175

89

Toe Informal Sector in Mex.ico: Characteristics and Dynamics
Eduardo Rodriguez-Oreggia*

World Bank (2005). World Development Indicators.

Abstract
This work analyzes the dynamics ofthe informal labor market in Mexico
using information from the National Survey of Urban Employment
(ENEU) and the urban section of the Quarterly National Employment
Survey (ENET). In the first part, it compares three periods: 1990-199 l,
1995-1996 and 2003-2004 to study the changes in eight of the labor
market categories using transition matrices. The categories include
dependent informal, dependent formal, employer, self-employed, public
sector, not remunerated, unemployed and, inactive. In the second part,
it uses a multinomial logit model with the mentioned categories as the
dependent variable and it finds that age increases the probability of being in the informal sector and that education increases the probability
of being employed in the formal or public sectors. Toe third part uses
quantile regressions to explore the determination of salaries as function
of the labor market categories. It is found that the categories employer
and public sector have the highest returns.

Keywords
Informal sector, Transition matrices, Quantile regressions, Labor
force.

Resumen
Este trabajo analiza la dinámica del sector informal en México utilizando
información de la Encuesta Nacional de Empleo Urbano (ENEU) y la
parte urbana de la Encuesta Nacional de Empleo Trimestral (ENET)
* Instituto de Investigaciones sobre Desa,w l/o Sustentable y Equidad Social, Universidad Iberoamericana, D.F
Pro/. Paseo de la Reforma 880, Lomas de Santa Fe, C.P. 01219 México, D.F
Te/: 59504339 59504000 x7679 Fax: 59504195
Email: eduardo.rodriguez@uia.mx
T'he author wishes to thank financia/ support from the Secretariat ofLabor and Social
Security. through the Labor Research Grants.
ISSN 1405- 1133 C 2007 Universidad Autónoma de Nuevo León, Univemty ofTexas ofAustin,
University ofTexas ofArlington, University ofTennessee,
Universidad Juárez del Estado de Durango, Universidad de Colima

�90

/ The Jnformal Sector in Mexico: Characterislics and Dynamics

comparando primero tres periodos: 1990-1991, 1995-1996 y 2003-2004
para estudiar mediante el uso de matrices de transición los cambios en
ocho categorías del mercado de trabajo: informal dependiente, formal
dependiente, empleador, auto empleado, sector público, sin pago, desempleado e inactivo. En la segunda parte se utiliza el modelo multinomial
logit, usando como variable dependiente las categorías mencionadas de
la fuerza de trabajo, encontrando que la edad incrementa la probabilidad
de estar en el sector informal y que la educación incrementa la probabilidad de estar en el sector formal o en el sector público. En la tercera
parte se utilizan regresiones cuantílicas para estudiar la determinación
de los salarios como función de las categorías en la fuerza de trabajo
encontrándose que las categorías de empleador y sector público tienen
los más altos retornos.

Palabras clave
Sector informal, Matrices de transición, Regresiones cuantílicas, Fuerza
de trabajo.

Revista Perspectiva&lt; Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2007. lf&gt;l.9. Num. J I

91

pared to those in the formal sector, and to know the causes that pull or
push workers to enter the informal sector.

It is well known that many individuals move to the informal sector
due to the lack of opportunities in the formal sector. There are structural
reasons to explain the size ofthe sector, mainly associated with the fixed
costs that taxation and excessive regulations represent, and inadequate
and weak links that prevail between the benefits of social security and
the value workers give to those benefits (Garro, Meléndez y RodríguezOreggia, 2005). An important variable highly correlated with informality
is the percentage of working population not covered by mecbanisms that
protect them against risks, i.e. social security. The proportion of formal
to informaljobs experienced a fall since the end ofthe 80's and until the
mid 90's, followed by a slight recovery in the second half ofthe 90's. The
crisis periods of 1994-95 and first halfofthis decade, have increased both
informality and unemployment, as it can be observed in Figure 1.1
Figure 1.1

Introduction

lnformality in Mexico
8

According to data from the Encuesta Nacional de Empleo (National
Employment Survey), in the last few years about 60% ofMexican working population has been working with no social security, considering it
as a proxy for informal labor. This meaos that only about 18 out of 40
million people have social security as a work benefit.

7

1.2

6

5
0.8
4
0.6

3

0.4

2

ECLAC (2005) has estimated that seven out of ten jobs in Latin
America are created in the informal sector, being Mexico a generator
of more informal than formal jobs. Toe rate of job generation occurs
mainly in micro business, the larger employers in the country. On the
other hand, the demographic pressure on the labor market has caused a
higher growth rate on the supply than on the demand side of the labor
market. According to INEGI, about 1Omillion workers are expected to
join the market in the next years, added to the fact tbat nowadays there
are about eight million inactive individuals waiting their turn to join the
market. Hence, the creation of formal jobs becomes a main challenge
for the economy. It is in this context that becomes essential to identify
informal workers, to know their characteristics and disadvantages com-

02

o

~------------------_.,¡o
1987

1990

1993

1--

1996

1999

Unemployment ~Formal /informal ratio

Source: World Bank (2004)

Recently, given no improvements in the labor market in Mexico
(see World Bank report "Doing Business in 2004: Understanding
Regulation"), unemployment increased but salaries &lt;lid not decrease as
ex.pected. This migbt indicate a change in the way the labor market is
working, which could be associated to a drop in inflation, whicb meaos
that the wages reduction mecbanism through price increases is disap-

�92

/

The lnfonnal Sector in Mexico: Choracteristics and Dynamics

pearing. It is possible that macroeconomic shocks could be associated
with unemployment in the long-run, or with an increase in informality.
There are implications of importance for public policies regarding social
protection and the financing of these schemes.
Since this study focuses on the evaluation and examination oftrends
in the informal sector and its comparative dynamics, the estimation of
labor participation in the formal and informal sectors, and the differences in wages and occupations are important to identify groups that are
socially vulnerable. It is helpful to focus public policy mak:ing on those
who have no social security coverage or have a precarious job.
According to INEGI, it has been estimated that by the next decade,
more than ten million people will join the labor force, thus high grow
rates are necessary in the economy, in order to be able to offer them a
job. Moreover, INEGI estimates that about eight million people are currently unemployed and looking to join the labor market any moment. Toe
importance of this study is based on what a hypothetical severe crisis of
job generation could represent, given that the informal sector would be
the most viable option to generate an income. One ofthe main challenges
here is the incorporation of the informal sector to the formal one and for
the generation of more formal employment in a sustained dynamic it is
vital to learn the cbaracteristics and evolution of the informal sector. If
we consider that in the last years the growth rate of informal jobs has
been higber than the one for formal jobs, this perspective should direct
efforts on poverty fighting and employment to consider workers in the
informal sector.
It is known that for sorne people informality represents a convenient

decision, meaning flexibility anda certain status (according to Maloney,
1999), but on tbe other band, informality represents important social
costs. Informality traps workers and companies in low productivity
operations, and it represents several causes that can difficult the implementation of public policies. Toe informal sector represents no security
bene:fits, and most regulations are evaded, such as tax pay. Toen again,
a strict regulation and taxation, in a country with lax enforcement, could
make informality to generate faster.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspecti:ves primaveralspring 2007. Vol 9, Num. J /

93

Tbis study aims to examine and evaluate the trends of the informal
sector, and analyze its characteristics compared to the formal sector.
Probabilities of cbanging labor sector will be measured overa period of
time by the use of transitional matrices between a formal and informal
job. Toe probability of incorporating a new labor sector will be determined, subject to a set of socio-demographic variables, as well as the
previous labor status. Wage incentives to education and job category
according to income leve! of the worker will be calculated. Toe use of a
dynamic view of sector movements will give a broader perspective on
probabilities, progress, and fall backs that have taken place in moving
from one sector to another. Additionally, the wage impact and choice of
sector can obey a high heterogeneity, which will be considered through
a methodology that allows the identi:fication of individuals with similar
characteristics in the income distribution curve.
Toe justification of this study is given by the possible public policíes that can be focused on the reduction of informality. Steps needed
to achieve so require a precise diagnose of those in the informal sector
and the reasons of being there, together with the identification of winners and losers and their tendencies along time. For society as a whole,
the benefits of reducing informality could be more, since not only more
people would have social bene:fits, but they would contribute with their
taxes to the social development of the country, reducing poverty and
increasing economic development. Property rights would increase, allowing reduction ofsorne costs, and access to services and credits would
be granted and would take the advantages of market expansion.

Labor Markets and Informality:
Different Theoretical Versions
The debate on how to classify and analyze the informal sector has included different perspectives. Several definitions have been coined but
'
two have been widely spread: in the seventies, Tokman (1978) generated a Iiterature stream in which the informal sector is measured as a
segment of the urban economy made of small businesses (less than five
employees), and characterized by easy access, simple technology and
a low capital-work ratio. Tbis definition has been extensively used in
studies in Latin America. However, another de:finition has now been

�94

/ The Informal Secwr in Mexico: Characteristics and Dynamics

widely considered since the mid eighties, in which info~ality is classified as those activities which avoid government regulation (De Soto,
1986; Portes and Sassen-Koon, 1987).
International Labor Organization (ILO) has favored the use of
business size to define informality; however, it is conceptually more
appropriate to use the definition based on avoidance of regulations. B!
using the size-of-business definition, the problem raises on the dete~nation of top number to define informality. Typically, five ~mploye~s _is
the limit number, but there is no technical reason to establish that llllllt.
There would not be a reason either to worry about size if the normative perspective shows interest in identifying workers wi~ a job w~ere
regulations are avoided and as a consequence have no social secunty.
'•

.,,

Aditionally, studies on informal workers frequently include self-employed and whereas self-employment is one ofthe main_characteristics in
LatinAm.erica work conditions for self-employed and informal workers
'
.
usually di:ffer, as well as the regulations each one follows, so the ~alys1s
on informality should bear that in mind. It should also be cons1dered
that labor policies focused on a specific group end up a:ffecting the labor
market as a whole.
Generally, there are diverse streams ofthe literature trying to explain
theoretically the existence of the informal sector in the labor market.
Those streams shall be analyzed in the following subsections.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2007. Vol.9, Num. I /

95

phasized that high labor regulations, especially in Latín Am.erica, are an
incentive to create informal jobs. Informality exists because the private
sector has incentives to avoid regulations, due to the lack of appropriate
reinforcement of these.
Toe suggestion of a dualism in the labor market was first established
by Lewis (1954), who proposed a growth model focused on developing
countries. There are two sectors in these economies, a capitalist one,
modero and formal, anda subsistence economy, informal and traditional.
Basically, workers have different wages depending on the sector of the
economy where they work. Here, workers who do not find a job in the
modero or formal sector have to take one in the informal one. However,
when the formal sector expands, there shall be transferences to this sector
from the informal one.
From a Human Capital perspective, (Schultz, 1961; Becker, 1962;
Mincer, 1962), the approach would indicate that in order to have a duality
in the labor market, different salaries between both sectors would have to
exist among workers with similar personality and labor characteristics.
In this case, workers with low salaries, bad job conditions and in the
traditional or informal sector are perceived as low-productive and not
willing to learn the abilities needed in the modero sector ofthe economy,
where wages are relatively higher and better working conditions prevail,
and the chances to enter the sector depend on capabilities (Doeringer y
Piore, 1971).

Classic theory points out that the informal sector is a clear example of
market economy: perfect, but segmented and with no links to the modern sector. Toe modern sector is considered unable to generate enough
employment, so the excluded workers have to find a second best option,
which is the case of the informal sector. The size of the informal sector
therefore refl.ects the extent of the ine:fficiencies of the market and the
reforms that have to be done, such as the increase in flexibility and efficiency in the labor market (World Bank, 1995).

Most literature is based on Harris and Todaro's (1970) model. It
was first used to explain the migration caused when the expected salary
in urban areas evens the marginal return of agricultura! labor, which
is why migration from rural areas to urban areas happens when any of
the following is true: an increase in urban salaries; a reduction in urban
unemployment; a reduction of agricultural productivity. By adjusting the
model to the informal and formal sector, the informality can be seen as
part of the market that is sent outwards, towards what is not covered by
social benefits, since the remunerations are above the point of equilibrium
in the formal sector.

Others, (see Inter-American Development Bank, 2004), have em-

From a competence theory perspective the informal sector is the non-

Labor Segmentation and lnformality

�96

/

The Informal Sector in Mexico: Characteristics ami Dynamics

regulated part ofthe economy, under a frame where similar activities are
also regulated. Toe economic activity moves freely from the formal to the
informal sector, and the form the later one operates mak:es it impossible
to apply legal action and regulation, hence the legal framework explains
the formation of the informal sector. According to Portes, Castells and
Benton ( 1989), companies in the modem sector aim to reduce costs
through avoiding regulations and sub hiring workers not covered by
social benefits.

....

Here, the informal sector is in disadvantage in a dual market. Ozorio,
Alves and Graham (1995) have argued that "workers protected in the
formal sector have higher average wages, vacations, pensions and legal
protection at work. Opposed to those who cannot :find a job in these
companies and have to take their second best alternative in the informal
sector, small companies oras self-employed, getting involved in intense
activities of workforce and no social benefits. Based on this, thé regulatory or union intervention, for instance, pushes the formal salaries above
the Jevel, so the immigrants, the young, the unemployed, "queue" to
get a formal job, so the rest of the waiting time is spent on the informal
sector.

Segmentation by Wage Difference
In the measurement of labor segmentation between formality and informality, comparing salaries has been the key point (Rosenzweig, 1989).
However, there are two disadvantages to this approach (Maloney, 1999):
the are characteristics not observed by the worker that can be correlated
to tbe sector chosen and wages; the value of characteristics not observed
might not be reported.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2007. Yol.9, Num. / /

97

ences between formal and informal sector are due to the segmentation
of the market. First, within a neoclassic model, it is assumed that all
individuals have the same level ofinformation. Nevertheless, ifwe think
that informal workers have less information, this could be the reason why
lower mini.mal wages are negotiated compared with formal ones.
Secondly, ifwe assume that labor regulations lead to the redistribution of rather higher salaries than lower ones, we are dealing with salary
redistribution from the highest to the lowest salaries. It would be expected
that the less educated workers compete for a formal job, since they benefit
from the redistribution, while the most educated would prefer an informal
job, and so a company that meets regulations would end up choosing
more productive workers among those with less education, not among
those who are more educated. Since there are non-observables that affect
productivity, following this hypothesis there would be a wage premia
to formality among less educated workers, but a salary to informality in
those with more education.
Thirdly, based on the efficiency wage models by Stiglitz (1974),
and Shapiro and Stiglitz (1984), we have that employers are willing to
pay salaries above the optimal market level and so induce workers to
make an higher productivity effort. If we assume that a formal job is
also a strategic way to increase work effort (such as in the number of
working hours), we would expect to find formal workers in companies
that benefit more from lower levels of shirking. Here the difference in
wages between formal and informal workers is given by the difference
between employers in their capacity to monitor, instead of focusing on
intrinsic characteristics of workers.

Segmentation by Mobility between Labor Sectors
0n the other hand, based on Rosen (1986), it was found that in theory
informal wages should be higher than formal wages, in order to make up
for the benefits not received. However, they could also be lower given
the avoidance of tax payment. As for social security, there would be a
compensatory difference to the informal sector for not having the benefits
derived from social security, which are present in the formal sector.
There are other elements that do not mak:e it clear that wage differ-

Maloney (1999) offers an alternative perspective to segmentation based
on the difference between formal and informal wages. He propases an
analysis ofworkers' labor mobility, using panel data through the conditioned probability offinding a worker in a given sector (formal/informal)
at the end of a period t+1 having he started in a different sector in t. He
argues there are reasons to believe that informality is preferred by a segment of workers, because of the characteristics of this sector (flexibility

�98

/ The Informal Sector in Mexico: Characteristics and Dynamics

of hours for instance), to the inference given by labor regulations, and
to the relatively low productivity of the formal sector in underdeveloped
countries.

.,,

Among other :findings, Maloney mentions that many young workers
move to the formal sector after spending sorne years in the informal sector. He also :finds that a significant number ofmiddle aged workers move
from the formal to the informal sector. This evidence is interpreted as
proofthaty;orkers are free to choose the sector they want to work in. For
young workers, Maloney interprets that the informal sector is preferred
over the formal because of the bene:fits and the training, hence they later
on move to a formal job. Once they acquire sufficient experience and
expertise, those workers prefer to leave their formal jobs to set up their
own businesses. However, Maloney groups together in the informal sector
those working in business with less than five employees and those who
are self-employed. Additionally, it is not possible to leam from data if
choosing the sector has been a self-made decision.
Other Considerations

Focusing on the labor market in Mexico, we face a difficulty adjusting
these theories to practice. For instance, Maloney (1999) has found that
labor segmentation is not necessarily true, but a preference for one or
another. Krebs and Maloney (1999) also suggest that maybe workers
move to the informal sector because they are more attracted to it than to
the formal sector, and not necessarily because the informal sector pays
salaries above the market optimal salary and leads to the creation of
informality. Garro, Meléndez and Rodríguez-Oreggia (2005) found that
value ofbene:fits is observed only in large companies. In addition, Rodríguez-Oreggia (2005) found regional differences, since the value ofsocial
security could be higher in areas near the border with the USA .1
Based on Tokman (1978), the high trend of informality in Latin
American countries exists because those countries are new to development and process of industrialization compared to more developed coun1 Jt was Jound that in Brazil segmentation may happen in the lowest income /evels,
while in the highest levels informality is chosen because of convenience (I'annuri-Pianto and Pianto, 2004).

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2007. Vol.9. Num. J /

99

tries, and besides they are marginal in the global economy. According
to Tokman, this context makes it difficult to generate more jobs, having
a low investment and a large number of immigrants moving from rural
to urban areas, which tends to create more informal jobs. However, this
analysis gives no room to government intervention in public policy making.
From the perspective of globalization, Portes (1994) points out that
it has hada relevant role in the growth of informality, since intemational
competence takes companies to reduce labor costs in order to survive in
the market by the use of outsourcing. Goldberg and Pavnick (2003) find
that at studying the opening oftrade related with informality, institutions
are highly significative, since companies tend to respond to opening by a
reduction of formal jobs when operating in a strict labor environment.
Reinforcing laws can also be an important cause of informality.
Itzigsohn (2000) mentions, when comparing informal sectors in the
Dominican Republic and Costa Rica, that the later one is lower due to
a higher reinforcement of regulations, as a result of an important difference in the setting up and running of institutions. Auerbach, Genoni
and Pagés (2005) consider it difficult to implement mandatory saving
programs such as retirement programs in developing countries that do
not apply enforcement, as it is the case in Latin Arnerica.
Auerbach, Genoni and Pagés (2005) also found that for several Latin
American countries, there are similar pattems of contribution between
employed and self-employed, between individuals and household characteristics, which suggest there are demand factors that explain the decision
on contribution (formality), as well as the fact that sorne workers, such
as those in small companies who eam less than the minimal wage, have
no room in this formal market.

In this paper, the dynamic of informality regarding other labor status
for individuals in Mexico is analyzed. First, probabilities of being in a
sector will be calculated using transition matrices. Toen, the decisions
of joining a given sector will be analyzed depending on a set of sociodemographic factors and previous labor sector. Finally, wage incentives
to education and to labor activity will be measured, depending on the

�]00 /

The Informal Sector ín Mexíco: Characterístícs anti Dynamics

Revista Perspectivas Sociales I Social Penpeclives primaveralspring 2007. Vol.9. Num. 11

income level of the worker.

This section aims to set evidence on the dynamics of switcing from formal
to informal jobs by using Markov transition matrices, which describe a
worker's probability of moving from one job category to another for a
given period.

In Table 3.1 each row describes the probability of being in a given
sector depending on the sector from the previous period. So, the probability of a worker who started in period (t-1) as formal (formal=O) and
at the end ofthe period stays as formal would be q, while tbe probability
of a worker who started the period as formal, but ended up as informal
(informal=!) would be 1-q. It is important to note that the possibilities
are given within each line, so the probabilities should add up along each
line.

Markov Transition Matrices between Labor Sectors

Data

In this section, we shall determine the mobility between sectors, using transition matrices (Markov's), considering the sector where the worker started and ended up at the end offive quarters using data from the National
Urban Employment Survey (known in Spanish as Encuesta Nacional de
Empleo Urbano or ENEU) and the urban part of the National Quarterly
Employment Survey (Encuesta Nacional de Empleo Trimestral, ENET).

In order to analyze the transitional dynamics between sectors, we need
panel data, which will allow us to follow up the same worker in a given
period of time. Through tbe Encuesta Nacional del Empleo Urbano
(ENEU) and the urban part of the Encuesta Nacional de Empleo Trimestral (ENET), it is possible to follow up a twenty percent of workers
along five consecutive quarters. This means we have a rotation panel,
where the fifth of all household selected are substituted each quarter.
While longer time periods are needed in order to know what happens in
a worker's life cycle, it is possible to identify in this period those workers
who move between sectors, as well as their characteristics.

Labor Market Transitional Dynamics

'•

...

Transition matrices can be used in situations where there is a set of
defined status or conditions, and there is a transition from one to another,
and where being in a state depends on the previous one. They also require
information on the previous state or condition. Due to the fact that elements in the matrices represent conditional probabilities, they should be
read as an application of conditional probability to related events.

............. ,

101

These matrices, called Markov, arrange in a matrix of ten the probabilities for a worker who started in a labor sector to be in the same or
another one at the end of the period. Let us state there are only two sectors in the labor market: formal, denoted Oand the informal, named 1.
A degree one Markov's model would specify that the probability for a
worker to be in the current period t in a given sector would depend on
the prevailing state in the previous period, t-1. The stochastic process
describing the dominant sector is defined by two transitive probabilities
calledp and q. Ifwe arrange probabilities between sectors, we have:
Table 3.1
t
Fonnal=O
t-1

Fonnal=O

a

Informal= !

1-o

Informal= !
1-a
p

Three different periods of time are used. First of all, we use from
the third quarter in 1990 to the third quarter in 1991, which represents a
growth and relative bonanza period in the Mexican economy. Secondly,
we use from the third quarter in 1995 to the third quarter in 1996, which
corresponds to a period of crisis in the domestic economy. Finally, we
use from tbe third quarter in 2003 to the third quarter in 2004, a period
of stability in the economy. We tried to use the panel of the first periods
in the survey, but many errors were found when trying to give a sequence
(i.e. in dramatic changes of age, education, gender) so we chose the use
of the period mentioned above in the early nineties.
Categories used derive from the labor market structure itself, which
allows us to follow the Mexican employment survey. Thus, we suggest
the use of the following categories:
Informal Employment: if the worker is in the prívate sector and has

�l 02 /

The Informal Sector in Mexico: Characteristics and Dynamics

no social security in his main job.
Formal Employment: if the worker is in the private sector and has

social security from his mainjob.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primaveralspring 2007. Vol.9, Num. J ¡

103

centage of workers who moved to another sector or stayed in the same at
the end of the period under study. The reason this happens is due to the
nature of the employment surveys used, which ask the worker about their
labor conditions on the week previous to the interview, which derives in
information on the initial and final sector.

Public Sector: if the worker has a job in the public sector.

Panel Results 2003-2004
Employer: if the individual states he is an employer.
Self-employed: if worker states he works on his own.

Table 3.2 shows the general transitions between labor categories in the
2003-2004 panel.

Without payment: if the worker states he is working but not receiving

Table 3.2 Transition Matrix 2003-2004. Men and Women

payment.

Informal
Em~~...

.,,

Unemployed: if the individual falls in the definition of open unem-

ployment by INEGI. 2
Inactive: if the individual does not participate in the labor market.

lofcnnal
Einploymeot
Fonoal
Ein ploym eot
Ptablic Scdor
Einploy...
Sclf-anplayed
Wíhoat
paymtnt
Uoemployed
Iaac:tn,·e

Total

Results

S2.96

Formal
Public Employer S.lfWiihoot
Uoemployed
In adive
Em~~... Sector
anel~ed
~mt
14.15
1.52
1.82
11.87
1.57
2.37
13.14

Total
100

9.64

76.IM

1.92

0.95

3.18

0.35

2.39

5.53

100

2.22
8.65
13.8 1
ll.9S

3.16
6.27
4 .01
J.54

87.82
1.73
1.74
1.34

0 .4 7
44.97
5.66
2.32

! MI
31.24
S6.4J
12.32

0.30
2.05
2.61
38.66

0. 84
O. S4
1.0 1
0.73

3.70
4.S4
14.74
29.15

100
100
100
100

2.3.62
6.58
1S. 2S

2 1.67
3.45
19.13

6.22
1.36
11.47

1.24
0.36
3.08

9.24
S.91
13.86

O.Sl
2.34
Z.7S

12.97

24.51
78.35
3Z.S6

100
100
100

1.6.5
1.89

Source: Author's calculations using data ofENET 2003-2004.

The question we want to answer is: Knowing that a worker starts on a
period in a given labor category, what is the probability of changing to a
different category or staying at the current one at the end of the period?
Or, what percentage of workers remained in the same labor category or
moved to a different one?
Using the methodology and data previously presented, the transition
matrices have been calculated using the panels that start in the third quarter and end in the sameoneofthefollowingyears 1990-1991, 1995-1996
and 2003-2004. Matrices are presented in a general way, separated by men
and women, and separated by different age groups in the Appendix.
The results are interpreted technically speaking as probabilities,
however, it can be suggested that each cell in the chart represents a per12 year-old and above individua/s who during the week when the survey was done did
not w ork any hours p er week but were looking for a job or tried to take over an activity
on their own.

2

Toe reading of the data in table 3.2 shows that for this period, a
worker who started as informal employment in the third quarter in 2003
hada 52.96 percentage probability ofremaining in that category. Switching to the right side in the same group, we find that the same worker who
started the period in informal employment hada probability of 14.75
percent of ending up as formal employment; a 1.52 percent probability
of ending up in the public sector; 1.82 percent probability of ending up
as employer; 11.87 as self-employed; 1.57 without payment; 2.37 as
unemployed, and 13.14 as inactive.
Workers who started in formal employment hada probability of76.04
percent of ending up in the same group, followed by a 9.64 probability
of moving to informal employment, or to inactive in a 5.53 percent. Toe
lower probability of movement is 0.95 percentage probability ofmoving
toward employer. Workers in the public sector show a higher probability of staying in the same group at the end ofthe period, with an 87.82

�104

Revista Perspectivas Sacia/es I Sacia/ Perspeclives primavera/spring 20&lt;J7. fü/.9, Num. JI

/ The Informal Sector in Mexico: Characteristics and Dynamics

percent, whereas probabilities of moving to di:fferent groups are really
low. For example, switching to the inactive group is 3.70 percent.
Those who started as employers have only a probability of 44.97
percent of ending up in the same category, followed by 31.24 percent to
self-employed, 8.65 to informal employment. Self-employed individuals
have a 56.43 percent probability of staying in the same group at the end
ofthe period. Moving to inactive represents 14.74 percent, and informal
employment 13.81 percent. On the other hand, those who started without
payment have a probability of staying in the same group of 38.66, followed by probability of moving to inactive in 29 .15 percent.

......

For individuals who start as unemployed, the probability of ending
up unemployed is 12.97, while the probability of moving to inactive
represents 24 .51 percent, informal employment in 23 .62 percent, formal
employment in 21.67 percent. Individuals who started as inactive have
a 78.35 probability of staying in this group, followed by a probability
of moving to informal employment in 6.58 percent or self-employed in
5.91.Generally speaking, the informal employment group and inactive
seem to be the groups with more frequent movements after staying in
the same category at the end of the period.
By the analysis oftransition matrices by gender, types ofmovements
ofmen and women can be identified in the different groups, as it is shown
in tables 3.3 and 3.4. In table3.3, menshowahigherprobabilityofstaying
in the initial group if they are in the public sector, with lower movements
to other categories. However, for the other groups, being in the informal
employment or self-employed category seem to be in general the prevalent second options after the option of staying in the same group.

~

!nfonnal

Formal

Poblic

Emeloyn,ent
56.76

1:.m2~

... Sector

Emp loyer

S.lf-

Widlout

eme•!!!'.!!!

2:!I!!!eol

Unanp loyed

loadive

16.39

1.76

2.47

13.04

1.40

2.83

5.35

100

10.53

77.84

1.71

1.28

3.86

0.2.5

2.31

2.21

100

2.94
9.77
17.22
23.75

4.25
6.68
5.09
6.25

86.73
L67
1.76
0.83

0.85
46.53
8.24
1.67

2.22
31.75
61.11
15.42

0.20
0.64
1.30
33 .75

0.92
0.51
1.30

1.61

1.90
2.44
3.98
16.67

100
100
100
100

26.39
11.96
21.19

23.46
6.67
27.4 9

6.45
3.07
12.77

1.76
0.84
5.61

12.61
5.60
18 .27

0.88
2.38
1.61

12.90
4.22
2.44

15.54
65.26
10.63

100
100
100

Employment

Public Sed«
Employer
S.lf-anployed

Widlout
payment
Uoemploycd
Inadn-e

Totol

Table 3.4 Transitioo Matrix 2003-2004. Womeo
lnfonnal
Informal

Eme~ent
46.38

Employmeol

Formal
Ernployment
Public Sector
Employer
Self- -loyed
Widlout
pa:ymeol
Uoemployed

lnadive
Total

-

Formal
Public
Eme!!!x!!!ent
11.92
1.10

Employa0.69

S, lf.
Widlout
payment
~12l'.ed
9.86
1.86

Uoemployed

lnadive

Total

1.59

26.60

100

7.89

12.49

2.32

O. J I

1.83

O.SS

2.57

12.04

100

1.46
2.72
8.59
7.07

2.01
4.08
2.34
2.41

88.98
2.04
1.70
1.55

0.07
]6.73
1.70
2.59

0.69
28.57
49.25
11.03

0.4 2
9.52
4.61
40.69

0.76
0.68
0.57
0.34

5.61
15.65
31.23
34.31

100
100
100
100

19.37
5.60
10.18

18.92
2.86
11.97

5.86
1.05
10.37

0.45
0.28
0.92

4.05

0.00
2.34
3.73

13.06
1.19
1.43

38.29

5,96
10.08

80.71

100
100
100

51.32

Source: Author's caJculatioos using data ofENET 2003-2004.

. It seems like in the case ofmen, movement are more often in catc·gones where the worker has no access to social security, while for \\ ,men
changes at the end of the period tend towards inactivity.
Transition matrices based on age group are shown in the appendix.
For those under age, the most frequent movements are towards informal
employment and self-employment. In the group of older workers inactivity is the most frequent group at the end of the period.
'
Panel Results 1995-1996

Total

Employmcnt

Formal

Table 3.4 shows the transitioo matrix for womeo in the 2003-2004 period.
Womeo show a higher probability of staying in the initial group than meo if the
initial group is public sector, without paymeot, unemployed or inactive. Public
sector shows the highest probability of permaneoce, as it happens amoog meo.
However, wheo switching, the first option at the eod of the period is being inactive, followed oot too close by informal employmeot.

Table 3.5 shows the general transitional matrix using the 1995-1996
panel.

Table 3.3 Transition Matrix 2003-2004. Men
Informal

105

Source: Author's calculatioos using data of ENET 2003-2004.

Toe general trend between changes ofcategory is very similar to that
found in panel 2003-2004, being informal employment and inactivity
the ones with the most movements.
. As read in table 3.6, roen show similar trends compared to 2003-2004,
smce the most probable categories to move to are informal employment

�106

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primaveralspring 2007. Vol.9, Num. / /

/ 11,e Informal Sector in Mexico: Characteristics ami Dynamics

and self-employment.
Table 3.5 Transitioo Matrix 1995-1996. Men and Women
lnfcnnal

Em2~eat

Informal
Jlmployment
Formal
Jlmployment
Public Se&lt;lor
Employer
s.Jf•..,pJoyed
Without

Publi&lt;
Formal
Eme~e111 Sedo!"

Jlmployer

Self.
~l'!!:ed

Withoot
e~mt

Ina&lt;tive

Total

2.98

12.17

100

Unemployed

50.27

16.61

2.34

2.29

11.70

1.65

10.45

75.53

1.99

1.31

3.33

0.43

2.29

4.62

100

3.94
4.21
14.57
29.35

100
100
100
100

25.38
79.48
34.00

100
100
100

2.69
8.51
12.49
11.61

3.13
6.18
4.01
4.27

86. 15
1.88
1.90
1.20

0.79
49.01
7.47
2.41

2.22
26.52
54.96
12.16

0.23
2.24
2.54
37.57

O.SS
1.43
2.05
1.42

Inadive

23.56
6.12

Total

13.96

17.69
3.18
18.38

6.17
1.31
12.04

2.33
0.43
3.77

9.91
5.19
12.66

2.33
2.39
2.84

12.64
1.90
2.34

paymeat

Unemployed

Generally speaking, meo and women show a higher probability of
staying in the public sector, if individuals started in that group at the
beginning of the observation, and the chances of moving to another
category are really low. Women have a higher probability of staying in
the inactive and without payment categories compared to men.

Panel Results 1990-1991
Table 3.8 shows the general traosition matrix using the 1990-1991
panel.
Table 3.8 Transition Matrix 1990-1991. Men and Women

Source: Author's calculations using data ofENEU 1995-1996

37.68

25.66

12.12

63.77

-

Wthout

5.16
8.46
12.85
l.54

payment
Unemployed
bia&lt;tive
Total

19. 18
5.06
11.42

Infonnal

Table 3.6 Transitioo Matrix 1995-1996. Men

....

Formal
Public
Informal
Emeloymmt Jlme~ml s.-

Infonnal
Employment
Formal
Employment
Public:Sect..Employer

Self•employed
Wíthout

payment
Uncmployed
Inadive
Total

Employer

Self•
emel'!!:ed

Without
~ent

Uncmployed

lnadiw

Total

17.80

2.23

3. 11

14.26

1.77

3.03

S.64

100

11.34

76.23

1.95

1.65

4.08

0.53

2.27

1.95

100

2.59
9.09
15.23
26.39

3.84
6.92
5.55
5.90

84.76
1.76
2.00
2.78

1.30
51.03
10.00
3.13

3.35
26.86
59.14
15.28

0.22
0.62
1.50
26.39

1.14
1,55

2.81
2.17
4.14
18.75

100
100
100
100

18.27
6.23
26.38

6.04

3.75
1.36
6.96

12.23
7.26
17.63

2.94
3.83
1.94

15.17
63.42

100
100
100

52.17

28.38
10.57
18.97

2.53
13.85

2.45
1.39
13.21
4.80
3.01

IU6

Source: Author's calcuJations using data ofENEU 1995-1996

For women in table 3. 7 similar trends can be read compared to results
in 2003-2004. Most individuals tend to move to inactivity, followed by
informal employment.
Table 3.7 Transitioo Matrix 1995-1996. Women

.

'

'

Public:
Informal
Fonnal
Eme~mt F.me~mt Sedor

Informal
Employment
Formal
Employmeat
Public: Se&lt;lor
Employer
Self-employed
Wilhout
payment
Uncmploycd
Inadive

Total

2.53

Employer

Self•
emel&lt;!!:ed

Without
~eot

0.87

7.29

1.44

Uncmployed

lnadive

Total

2.89

23.39

100

47.00

14.58

8.54

74.06

2.07

0.57

l.76

0.38

2.32

10.30

100

2.80
4.73
7.74
4.80

2.29
1.35
1.34
3.52

87.79
2.70
1.74
0.48

0.19
35.81
3.08
2.08

0.89
24.32
47.71
10.72

0.25
12.84
4.34
42.72

O.SI
0.68
1.34
1.44

5.28
17.57
32.70
34.24

100
100
100
100

15.69
5.28

16.76
2.61
11.42

6.38
1.08
10.47

0.00
0.26
0.99

6. 12
4.80
8.34

1.33
2.13
3.63

11.70
1.36
1.76

42.02
82.49
53.79

100
100
100

9.61

107

Source: Autbor's calculations using data ofENEU 1995-1996

lmonnal
Employment
Formal
Employm,nt
Pnblic Sed..Jlmployer
Self-anployed

Formal
F.me~ent Em2~"11

Public

Employe,

...

Self•
Witbout
emel&lt;!!:ed
~
11.09
1.62

Unemployed

lnadive

Total

4.47

2.60

1.77

15.11

100

4.73

1.90

6.21

0.71

1.35

9.21

100

13.66
15.36
13.24
l.54

63.43
6. 11
4.62
3.38

1.92
37.30
6.59
1.54

4.50
24.92
43.66
9.85

0.56
1.25
1.63
28.31

0.96
0.47
O.SS
0.92

9.81
6.11
16.l6
44.92

100
100
100
100

26.48
5.85
22.39

7.76
2.98
10.67

1.83
0.59
3.22

10.96
4.43
10.47

1.37
2.44
2.11

731
1.07
1.23

25.11
77.58
38.49

100
100
100

Source: Author's calculations using data of ENEU 1990-1991

From this evidence, the categories to which most individuals move
to at the end of the period are informal employment or inactive. In other
periods studied, it was found that informal employment is a category
with a high tendency to move to, and here formal employment has a great
relevance. This possibly suggests that as from the crisis in the mid nineties, the creatioo of employment has not beeo enough to cover the need
for this type of job, so activities where workers have no social security
have covered this lack of opportunities, generating a differeoce in the
labor dynamics ever since.
We can see in table 3.9 that for meo, the category informal em~loymeot represents the first movement option within a period, while
mdividuals in informal employmeot and self-employment represent a
second place in number of movements. Public sector has more permanence probability, even though in this case it is lower than the previous
periods, after inactivity.

�108

/ The informal Sector in Mexiw: Characteristics ami Dynamics

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2007. Vol.9, Num. I /

Table 3.9 Transition Matrix 1990-1991. Men
Public
Infonoal
Formal
Employment Employmeot Sector
27.55

4.96

Employer
3.54

Informal
Employmeot
Formal
Employmeot

39.80
13.41

65.74

4.95

2.55

Public Sector
EmployaSelf-employed
Wilbout
paymeot
Uoemplaycd

7.09
8.41
14.29
16.00

17.06
16.11
16.30
10.00

61.23
6.30
5.28
2.00

3.04
38.70
8.54
1.00

23.08
10.28
16.64

34.62

7.69

13.92

5.25

34.00

13.22

3.08
2.25
6.19

IDadive

Total

Selfempl~ed

represented the one with more movement.
Wilbout

Uoemploycd

Total

lnadivc

~eot

1.84

1.98

6.66

100

0.42

1.52

3.54

100

6.67
0.34
26.09
0.70
48.45
0.93
18.00 29.00

0.84
0.53
1.01
3.00

3.72
3.15
5.20
?l.00

100
100
100
100

16.15
6.53
16.39

6.15
2.89
1.60

8.46
55.14
10.47

100
100
100

13.67
7.85

0.77
3.75
1.48

Toe formal employment category has a higher permanence percentage compared to informal employment, however, informality continues
as the second option after formality for men, whereas inactivity is the
category that takes this place for women. 0n the other hand, an important
percentage of workers move to the informal sector as an altemative to
unem.ployment, for both men and women.

In the case of women, table 3. l Oshows that inactive is the category
with more frequent movement, which is consistent with subsequen~ periods. After this one, formal and informal employment are the opttons
with more movement in the period. Women have a higher probability of
staying in the initial sector than men, when in the public sector, unemployed or inactive.

This is certainly notan alarming indicator of the limited opportunities in the labor market regarding formal jobs. Notwithstanding, this
transition analysis does not answer other relevant questions: what are the
characteristics of workers who remain in the same or move to a different
labor category?, how do these movements take place among education
and age groups?, what aspects of household infl.uence this dynamics?
This is analyzed in the following section, where a multivariable analysis
will be applied to the labor dynamics discussed in this section.

Table 3.10 Transition Matrix 1990-1991. Women

Analysis of Formal vs. Informal Sector Choice

Source: Author's calculatioos using data ofENEU 1990-1991

....

...,

109

Public
Formal
Informal
Employment Employment Sedar
Informal
Employmeot
Formal
Employmeot
Public Sector
Employer
Self-employed
Witbout
paymeol
Uoemployed
Inadive

Total

Employa-

Self!!'.!J!I~

Wilbout
e~eot

Uoemploycd

lnadive

Total

32.91

21.41

3.35

0.48

5.27

1.12

1.28

34.19

100

8.78

58.68

4.14

0.20

1.97

1.48

0.89

23.87

100

2.27
8.96
9.03
0.89

8.58
8.96
5.13
3.56

66.71
4.48
2.87
4.00

0.25
25.37
1.44
1.78

1.26
14.93
31.01
6.22

0.88
5.97
3.49
28.00

1. 13
0.00
0.41
0.00

18.92
31.34
46.61

55.56

100
100
100
100

13.48
4.25
6.79

14.61
4.60
12.09

7.87
2.63
8.42

0.00
0.33
0.59

3.37
4.10
5.23

2.25
2.23
2.68

8.99
0.78
0.89

49.44
81.08
63.31

100
100
100

Source: Autbor's calculations using data ofENEU 1990-1991

The labor dynamics presented in the previous chapter will be analyzed
based on worker characteristics (age, education, gender, marital status),
characteristics within households (head of household, percentage of
member ofhousehold over 65, percentage ofmember ofhousehold under
12, another member of the household has social security at work) and
their labor background (labor category in the last five quarters). With
this data, a multinomial probabilistic model will be used to determine
the effect over choosing among the categories presented in the previous
section.

Results of the Analysis of Transitions
Toe percentage of workers who remained in informal employment after
five quarters has increased as from the early nineties, moving from 32.91
percent (39.80) forwomen(men) at47 (52.17) percentin_the 1995-1996
period, remaining in 46.38 (56.76) in2003-2004. Categone_s wh~r~ most
individuals tend to move are informal employment and macttv1ty for
women and formal employment and/or self-employment/employer for
men. Nevertheless, before the crisis, the formal employment category

Having a dependent variable that changes value according to the
category in the labor market and that can be determined by the probability
of being in the final sector of a period compared to the other sectors, a
Multinominal Logit model shall be used (McFadden, 1974) so that:

p ..
g

=

e x',;/J+/1'
,.y.J

m

iex',P,

�11 O /

The Informal Sector in Mexico: Characteristics and Dynamics

Where Pij is the probability of i to be working in sector j, ~ is the set
of parameters to be estimated and x is the set of matrices of characteristics to be included in the regressions, such as socio-demograpbics of
workers, among others.
Multinominal logit estimators refl.ect labor decisions based on the
utility an individual obtains after making a decision. These decisions are
derived from the hypothesis of maximization ofutility. This unit derived
from a specific category, which depends on certain characteristics.

....

In our case, the dependent variable consists of labor categories used
in the previous sections: informal employment, formal employment,
self-employment, employer, public sector, without payment, unemployed
and inactive. Dependent variables are dummies for: age group [18-25,
26-35, 36-45, 46-55 and 56-65]; schooling [no education, incomplete
elementary, complete elementary, incomplete middle-school, complete
middle-school, incomplete bigh-school, complete high-school, college];
bead of household, married/free union; regions [capital, north, center,
south]; if another member of the household is in the informal sector. Additionally, variables regarding household are included: the proportion of
individuals under 12 years old ofthe total in productive-age in household,
the proportion of individuals 65 years old or more in productive-age
in household. Controls are included for the labor categories where the
individual was at the beginning of the period, i.e. the first period of the
sample.

Data
Data used in this section comes from the micro-data bases ofthe Encuesta
Nacional de Empleo Urbano (ENEU) and Quarterly (ENET), and their
panels, as it was presented in the previous section.
Results
Results 2004
Table 4.1 shows the results for the Multinomial Logitusing 2004 data for
individuals who remained in the panel as from the third quarter in 2003

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2007. VoL9, Num. / /

111

and controls were included for their labor category for the previous year.
Toe base category is formal employment, so coefficients are interpreted
as the effect of the variable under study being in a given category compared to the same variable in the formal employment category. Toe table
includes coefficients, standard error in parentheses and the Relative Risk
Ratios, RRR, in brackets. RRR can be read as the times it is probable to
:find a given category in an individual with that characteristic compared
to the base labor category, which is formal employment.
An individual who only di.ffers from reference (Formal Employment)
in gender (man) finds it l. 13 times more probable to be in the informal
employment category. This ratio is higher also in cases where the category
is public sector, self-employed and unemployed. Toe ratio is lower for
men in case of employer, without pay and inactive. Married individuals, ceteris paribus, have a higher probability of being in the informal
employment than in the formal employment, same as public sector or
unemployed. Ratio is higher for employer, self-employed, without pay
and inactive, meaning there is a positive relation.

�-~-f

Table 4.1
Multinominal logit 2003-2004
Public sector

Employer

Self-employed

lY,itb.9\U. pay

Unemployed

Inactive

'~

1235582••·
(.0632848)
[1 131516]

- '.!32514. .
(. 1059136)
[1 131516]

5621431 ·-(. 1429743)
[ 7925387]

-078931'.!
(.0738958)
[1 754428]

-4838133--·
( 123854)
[ 6164283]

0687595
( 1099858)
[1071179]

-1 25793••·
( 0658946)
[ '.!842418]

;¡'%,
~
!l..

- 1788485••·
( 0668017)
[ 83623'.!6]

1559969
( 1083468)
[ 8362326]

4796922•-( 1372577)
[1 168823]

1959639···
(.0750395)
[1 615577]

149328
( 1297121)
[1 161054]

.479972••·
( 13183)
[ 6188007]

2796715·•·
( 0687749)
[1 322695]

Informal employmcnt

MM

N

Marned

"

r
.,

5·

f~Q

Age

~

- 1118694
( 0767866)
[ 894161)

3425026""
( 1358072)
[1408468)

1 09871'.!....
( 1286507)
[3 0003)

6721591 ••·
( 1007733)
[1 958461)

-4116796....
( 1474174)
[ 6625365)

- 2487833"
( 13633)
(.7797489)

- 3596465···
( 0808787)
[ 697923]

!.

1324644
( 0875955)
(1 141638]

6995023···
( 147904'.!)
['.! 012751]

1 634863 ....
( '.!332844)
(5 1J8754)

1 02804"""
( 1088006)
['.! 795581)

.2779048"
( 1572801)
(1 320361]

- 335'.!532•
( 177218)
(.715157]

- 0538705
( 0920139)
[ 9475548]

j

46-55

0231561
( 1051873)
[1 023426]

811314••·
(. 1700751)
['.! 250864]

1 656515""*
(2471382)
[5 '.!41016]

1 27463••·
( 1223251)
[3 577379]

5617314•··
(. 1834461)
[1 753706]

-118619
( 21 13611)
[ 888146'.!]

498897*. .
( 072018)
[1 646904]

56-65

1860573
( 1440111)
[l 204491]

67495'.!3···
( 2324899)
[l 963939]

'.! 247978 ....
(.'.!733977)
[9 46857'.!]

l 747498". .
(. 1535038)
[5 74022]

l 329405•••
(.2324432)
[3 778796]

-1410177
(.3159522)
[ 868474]

1 69721···
( 139493)
[5458699]

-.4366875
(3879232)
[ 6461733)

- 163562
( '.!994869)
[ 8491138)

-4098096""
( 1859243)
[ 6637766)

-.0518675
( 2819455)
[ 9494547)

1176196
( 405738)
[11'.!4816]

-4608826""
( 1823496)
[ 6307267]

26-35

36-45

~-

l
~

¡r

Education
-369732Incomplete Pnmary ( 1772711)
[ 6909195]

"'~-

Table 4.1 {continuation2
Multinominal logit 2003-2004
Inform•l emplc,yment

¡;

Public sector

Employer

Self-employed

~Plf'f

Unemployed

lna.ctive

f

Complete Pnmary

-6790627- •
( 167TT79)
[ 5070921)

-337150
( 3583721)
[ 7138012)

• 3348596
(2873794)
[7154385]

- 6300496•· ·
( 1761844)
[ 5325654]

- 3209738
( 2694943)
[ 7254423]

-4401258
( 3934853)
[ 6439554]

-6818371••·
( 1718098)
[ 5056871]

Incomplete Secondary

· 7517217···
( 200614)
[ 471554)

0200524
( 4340471)
[1 020255]

-646519·
( 3780042)
[ 5238662]

-837'.!321••·
( 2210067)
[ 4329071 ]

• 8521782""
( 3902086)
[ 426485]

· 005438
( 4416985)
[ 9945768]

- 9113593···
( 214427)
[ 4019775]

r'

CQmPl,i;Smrulw!.

1101128•( 1669471)
[ 3324958]

• 18812
( 35030S8)
[ 8285152)

.5779925••
( 2909869)
[ 5610'.?35]

-.9312454•··
( 1764938)
[ 3940626]

-.6616562•·
( 2737207)
[ 515996]

-.4393083
( 383215)
[ 644482]

-1.081792*"*
( 1715066)
[ 3389874]

l¡·

Incompleto Uppcr ~~

-1 29602••·
( 19248'.!4)
[ 2736185]

329277
( 835158)
[1 389963]

-65'.!9882· ·
( 3592899)
[ 5204881]

-1 102891-•
(131306)
[.33191]

- 6478195••
( 2131306)
[ 5231853]

• 178383
( 4089715)
[ 8366'.?2]

.J 036343
( 1973039)
[ 3547495]

Complete Upper Secondary

-1 380219-·
( 172590'.?)
[ 2515235]

5831264
( 3483814)
[1 791631]

- 3988183
( 2983068)
[ 6711126]

-1 160119••·
( 1828231)
[ 313449]

• 699239S••
( 2773919)
[ 4969631]

-4015135
( 3868643)
[ 6693063)[

-1 120307••·
( 1748244)
3261797)

lI

College d,¡ree

-1 439456••·
( 1705893)
[ '.?370567]

1 142926•
( 3432555)
[3 135931]

1926313
( '.!843266)
[J '.!12436]

-1 146978-•
( 1802991)
[ 317595]

-76'.?0834···
( 2781357)
[ 4666931]

1965438
{ 376226'.?)
[1217189)

-1 027446·•·
( 1730049)
[ 3579197]

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1

Labor category previous year

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Informal Employment

3 160829•(.0693153)
(23 59014]

1 562321••·
( 1740637)
[4 769881)

2 385948-•
( 1970453)
[10 86936]

2 882188-·
( 1049738)
[17.85329]

2 902877-•
(279157)
[18 2265]

1 508603-( 1488968)
[4520411)

2 343755••·
( 0916393)
[10.420'.?9]

Pubhc Sector

1771718••·
( 1697315)
[5.880947]

6 705229•··
1503777)
[816 6653]

2 217043• ( 3248958)
[9 18015]

2 289527• ( 2022247)
[9 870272]

2 959607••·
( 4296024)
[19 2904]

'.! 183148-•
(2469714)
[8 874194]

2 687454••·
( 1607584)
[14 69422]

Employe&lt;

24:!03•··
( 18100'.?4)
[11 24924]

2 200259••·
( 3043855)
[9 027355]

5 950851-•
( '.?066178)
[384 0799]

4 610838·•·
( 1680658)
[100 5684)

4 575318-•
( 3670471)
[97 0589]

1 140155 ( 4782778)
[3 127254]

2 532994••·
( 2184972)
[12 59115]

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Table 4 .1 {continuation2
Multinominal logit 2003-2004
Informal employment

Public sector

Employer

Self-employed

Wtlul.ll1 pay

Unemployed

Inactive

Self-F.mployed

3 168421-·
( 1082537)
[23 76993]

2 835144ººº
( 1869111)
[17 03285]

45192!7···
( l86ll79)
[91 76461]

5 546004-( 1202551)
[256 2116]

4.774825·( 2805938)
[l 18 4896]

2 183407-•
(2116457)
[8 876495]

3 690996·· ·
( 1186653)
[40 08473]

Witbout payment

3 176886°0 *
( 2197094)
[23 97198]

2 610251 •••
( 3735604)
[13 60247]

4352711 •••
(3405058)
[77 68882]

4 490301-•
( 2308433)
[89 14828]

6 979993 - ·
( 3141721)
[1074 911]

1 530828···
( 4617627)
[4 622003]

4 105723º*"
( 2113926)
[60 68661]

Unemployed

2 174583º*"
(.1378685)
[8 798518]

2 389586 •••
( 2234844)
[10 90898]

1 83264:! ....
(4208708)
[6 250381]

2 603837-·
( 1893378)
[13 5155]

517511••
(35057)
[4.560857]

2 574778- ·
( 1801676)
[13.1284]

2756072• ( 1459951)
[15 73791]

Inaetivc

2 653449(.0919166)
[14 20294]

2 680063°* 0
( 1587108)
[14 58601]

2 s21ss•••
( 2500473)
[12 44788]

3 674983...
( 1164468)
[39 44798]

4241957. . .
( 2006571)
[69 5438]

2 423985···
( 1463325)
[11 29077]

4 990086•( 0896634)
[146 949)

• 0929447
( 1476269)
[.9112438)

-166108( 0823218)
[.8469548]

-2 228866• ( 1885292)
[ 1076S04]

- 3938235···
( 1492315)
[ 6744731]

-1 045635°0 *
( 0803677)
[ 3S14684)
- 2210S11
( 325352)
[ 8016757)

• 2107779**"
( 0736071)
[ 8099539]

Head

Yo iru:uu,,~ over 65

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Another household m embcr
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Constont

• 2495684""
( 1202173)
[ 779137)

-0135706
( 3224408)
[ 9865211)

2107735
( 4914487)
[1 234633)

-1 143406
(7885924)
[ 3187314]

3368437
( 3589111)
[1.40052]

-4905436
( 5334553)
[.6122935)

4808828
( 5152431)
[1 617S02)

4947565°••
(1251027)
[1 640099]

0292068
(2051505)
(1 029638]

0069353
( 2146133)
[1 006959)

3008946( 1383974)
[l.351067]

1378865
( 2392527)
[1 147845]

1637335
( 265096)
[1 1779]

2765628( 1330035)
(1 31859]

• 2489609•··
( 0694183)
[ 7796104]

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( 1149966)
[ 9208856]

- 6236342. . .
( 1596813)
[ 535993)

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( 08292)
[ 7011645]

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( 143132)
[ 515739)

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( 1184458)
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( 0694773)
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( 4231077)

• 8332486·( 2086273)

Table 4.1 ( continuation}
Multinominal logit 2003-2004
Informal employment Public sector

Employer

Sclf•employcd

~ pay

Uncmploycd

Inactivc

-.5013145- •
(.0978262)
[ 6057339)

.0653421
( 1661823)
[1 067524]

-0909832
( 1934615)
[ 913033)

-.2445535( 112079)
[ 7830541)

.1520279
( 1963018)
[1 164193)

• 56058••·
( 1624596)
[ 5708779)

• 1196453
( 1026503)
[ 88723511

Center

• 1364405
( 0976821)
[ 8724582)

1370532
1678939)
[1 146889]

. 3636801( 1922111)
[1 438614)

-.0122647
( 1123815)
[ 9878102)

1895284
( 1960359)
[1 208679)

-.4672034 •••
( 1643211)
[ 6267526)

-.025535
( 1033873)
[ 9747882)

South

0193145
( 1108338)
[1 019S02]

5210719· · ·
( 183623)
[1 683832]

411917••
( 2122752)
[1 509709)

2739427••
( 1255882)
[1 315139]

7062672· · ·
( 2096087)
[2 026413]

-5005121••
( 1980618)
[ 6062202)

197131*
( 1166717)
[1 217904)

N
Log likelihood

Pseudo R2

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-26291.748

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Note: Standard errors in parentheses, RRR in brackets. ***, ** and * denote significance at 1, 5 and 10%
respectively. Base total category is formal employment. base categories: women, 18-25 years old, no education, capital.

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�116

/ The Informal Sector in Mexico: Characteristics anti Dynamics

Por age groups, it can be observed that there is a general trend to
increase probabilities as the worker gets older, with important variations
though. Age g:roups are not significant in the informal employment category. Within public sector, the [RRR] ratio increase with age groups,
but tend to decrease in the older group. Por employer and self-employed
categories, the ratio of age groups increases faster than other categories.
In the category without payment, younger groups have a lower probability
ofbeing in that sector than informal employment, but this increases with
age. Por unemployed, the ratios are lower than one, which means there
is a negative relation, additional to the fact that they are only significant
to younger groups. Por the inactive group, the ratio is higher than one
in older groups, so it is probable to fall in this group as the person ages,
rather than being in the formal employment, which is the case for younger
workers.
Regarding education groups, we find important variations in categories and levels. Por instance, an individual in informal employment has
less probabilities of being in this section having more education than in
the formal employment category. Por public sector, the education levels
are not significant. For tbe employer category, education is only significative in mid levels, while in the case of self-employed it is lower than
one and decreasing. Por those in without payment, the lowest education
levels are not significant and all of them are below one. Por the unemployed education is not significant, and for the inactive it is decreasing
and lower than one.
Also in table 4.1, we present the results for the category in which
the individual was in the previous year. In ali cases, being in the same
category the year before gives a higher probability of being in the given
category. Toe second category with more probability after the one under
study is usually self-employment. This indicates this category has a higher
dynamism and it is easier to move to any other category from there.
Within variables that correspond to households, head ofhousehold
has a negative relation in ali cases, which indicates that being head of the
household represents less probabilities ofbeing in any other category different from formal employment. Toe proportion of over 65 compared to
those in productive age within the household is not significant in any case.

RevistaPerspectivas Sociales I Social Perspectives primuvera/spring 2007. Vo/.9, Num. I /

117

For the variable that considers under 12s in the proportion ofproductive
age in the household, it is significant and positive only in the cases of
informal employment, self-employment and inactive, so there are more
probabilities of being in those categories than in formal employment if
there is a higher proportion of individuals under 12 in the household.
The variable that considers if another member of the household has
social security derived from work is always negative, although it is not
significant in the public sector, unemployed and inactive categories. This
is, an individual has less probabilities of being in the informal employment, employer, self-employment or without pay categories than as in
formal employment if someone else in the household has social security
at work.
Regarding controls per region, the central region is only significant in
increasing probabilities ofbeing employer and reduce being unemployed,
while in the north it is significant in reducing the probabilities of being in
informal employment, self-employed or unemployed. Toe south region
has a significant influence in increasing the probabilities of working in
the public sector, being employer, self-employed, without payment or
inactive, while it reduces the probability ofbeing unemployed.

Results 1996
Table 4.2 shows the results for the third quarter 1996, using only individuals observed in the five previous quarters.
Results are very similar in trends to those obtained for the 20032004 period. The only age group that shows positive significance in all
categories is the one for 56 to 65 years old, which meaos the older group
has more probabilities than the younger workers of being in any category
before formal employment. This trend occurs in an increasing way as ,
moving along age groups, except for the unemployed group, where only
the oldest group is significant.
Trends in the effects of education level are similar to those in 20032004. While ali education groups are significan.t and negative for the informal employment category, which meaos the more education the lower
is the probability of being in the informal employment group instead of

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Table 4.2
Multinominal logit 2003-2004
Informo! employment

f.

s

Public sector

Employer

Self-employed

Without pay

Unemployed

Inactive

Man

13403. .
(.0641922)
[I 143431]

- 2493554• ( 1031152)
[.779303]

7920747••·
( 1355725)
[2 207972]

1699946( 075975)
[I 185298]

• 0667076
(1235706)
[ 9354687]

1648315
(. 1052591)
[1179194]

• 9394299••·
( 0680743)
[.3908506]

Married

- 2309129••·
( 0653545)
[ 7938086]

1063348·( 1001353)
[l 112194]

3496961 - •
(.1238861)
(1 418636]

0691782
(.0731601)
[1 071627]

3100591-•
(.1209743)
[l 363506]

.4447951• (.1139979)
[.6409556]

3975055·( 066736)
[l 488108)

26-35

-.0027778
( 0724234)
[ 9972261]

4219397•( 1174755)
(1 524917)

1429459••·
( 186258)
(4 176438)

.8580667*••
( 0921129)
[2 358596)

.0166911
( 1351575)
(1 016831)

- 0064051
( 1241225)
[ 9936154)

0132522
( 0775561)
[1 01334)

36-45

1093551
( 0855584)
[1 115558)

8469724*. .
( 132261)
[2 332574)

1 919877••·
( 1957536)
[6 820121)

1.231443· · ·
( 1023956)
[3 42617]

.416:r749· · ·
( 1528015)
(1 516303)

2001683
( 1526348)
[1 221608]

3546639···
( 0898622)
(1 425701]

46-55

1023999
( 1092043)
[1 107826]

8938785••·
( 1600287)
[2 444593)

2 432474••·
(2106202)
(11 38701]

1466706••·
( 1210324)
(4 334932]

1 00456•··
( 1810748)
[2 730706)

3027238
( 1937034)
(1 353541)

1 027045••·
( 1097381)
[2 7928]

3379784••
( 1504771)
[140211]

1 060758•-( 221087)
(2 88856]

2 656349-·
( 2445:?03)
(14 24419]

1935741••·
( 1556116)
(6 929176]

2 097706••·
( 21761:?4)
(8 147461]

4764521•
( 2630868)
(l 610351)

2 115947••·
( 1450753)
[8 297438)

- 523567·· ·
( 1681234)

-2503935
( 327269)

[ 5924037)

[ 7784944]

- 3548177
( 2535207)
[ 7013013)

- 4062075••
( 1756248)
[ 6661719]

- 1979232
( 257252)
[ 8204329]

-.3906169
(.2860994)
[.6766393]

-.4822626·•·
( 1723505)
¡ 6173849 l

Age

56-65

ir.
a--...

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Education
Incomplete
PrimBJY

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I

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Table 4.2 {continuation2
Multinominal logit 2003-2004
Infonnal employment Public sector

Employer

Self-employed

\\'..il!ulli!. pay

Unemployed

lnactiv e
-,802:?474•··
( 1651849)
[ 4483203]

Complete Primary

• 840885···
( \6\5412)
[ 4313286]

-0243154
( 3089737)
[ 9759778]

-4504748°
( 2434301)
[ 6373255]

- 6773404···
( 1688155)
[ 5079662]

- 3942854
( 2466515)
[ 6741616]

• 7773852°ºº
( 2758062)
[ 4596062]

Incomplete Secondary

-.8996849"º "
( \847673)
[ 4066978]

0449586
(3522767)
[l 045985]

- 6253745º º
(3\39048)
[ 535061]

- 7960135...
( 2021691)
[ 451 l'.?38]

• 8448205• ••
( 326978)
[ 4'.!96345]

• 6067105°
( 3\76012)
[ 545141'.l]

.9443374•( 1966189)
[ 3889372]

Complete SecondNy

-l.251588·( 164370\)
[ 2860501]

119'.l'.!54
( 3101343)
[l 126624]

-3740375
( 252358\)
[ 687951 l]

-919085-·
( \73548\)
[ 3988838]

-5105518ºº
( 25\7194)
[ 6001643]

-6746635..
( 2747439)
[ 5093278]

-1 086925°••
(. 1683068)
[ 33725'.l]

• 3078927
( 2857861)
( 7349942]

-5106979º
( 2983714)
16000767]

-824'.!97•( 1882995)
[ 4385432]

-694674°••
( 2597627)
( 4992372]

-6009115( 2774897)
( 5483116]

-9882492( 1705631)
t 3722278]

-.6623648° 0
( 2736743)
( 5\56305]

• 9908084º º"
( 1687471)
( 3712764]

00

Incomplete Upper
Secondary

-1 4'.!0595···
( 1857385)
[ 2415701]

4999741
(.3336024)
(1 648679]

• 0063101
( 2879705)
( 9937097]

-1 130225°
( 2050444)
131'.!9604]

Complete Upper
Secondary

-1.424967°0 •
( 1684653)
( 2405165]

5353066°
( 3091443)
(1 707972]

., 1739471
( 2582667)
[ 8403413]

-1 109943•• ·
( 1796176)
( 3195776]

9296877••·
( 304524)
[2 533718]

2601547
( 243364)
(1 29713\]

•1 069073°
( 1748991)
[ 3433267]

- 6847:?72••·
( 258209)
[ 5042278]

Informal Employment

2 926175···
( 0669322)
[18 65614]

173942°( 1543922)
[5 69404]

2 197798···
( 1714247)
[9 005166]

:? 745609···
( 1027163)
[15,5741]

2 S0764S•••
(2457423)
[12 27599]

1693734( 1409376)
[5.439757]

2 330342-( 0955303)
(10 28146]

l 934641°0 º
( 1510443)
[6 921556]

6728015-·
( 1429209)
(835 4868]

2 441038...
(251067)
[1148496]

:? 741:!9:?···

Public Sector

:? 347588· ··
( 4230985)
(10 46031]

2 :?18518···
( 23129)
[9 194248]

2 863074• ( 1518417)
[17 51529]

-1 452148· ··
( 1659877)
[ 234067]

Colleg e degree

00

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l

f
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Labor cate¡:;ory l!revious year

( 1714905)
[15 52252]

Table 4.2 (continuation}
Multinominal logit 2003-2004
Infonnal e1nploymen1 Public sector

f..

Employer

Self-employed

~ pay

Unemployed

Inactiv e

2 372053• (,167539)
[10 71938]

2 250209- •
( 2716477)
[9 489718]

5 616081 - •
(, 1802121)
[274 8102]

4.37283- (, 1581038)
[79 26761]

4 273258(.3156596)
[71 75505]

2 14915(.2964243)
[8 577569]

2 495029-•
(.2088918)
[12 12209]

2 977643- ·
Self-employment (. 1094 113)
(19 64147]

2897158000
( 1819474)
(18 12256]

4 524843• ( 164623)
(92 28145]

5 49082· (.1195404)
(242 4558]

4 332364(,2492398)
[76 12401]

2 846125· · ·
(.1758146)
[17 22091]

375444• (, 1222085)
[42 7 1029]

2844849W ithout peym ent (.1960622)
[17 19897]

2 348123- •
( 3599089)
[10 46591]

4 086159- ( 3045688)
[59 51088]

4 356376•( 2081808)
(77 97401]

6 495209° 00
(.26919)
(661.9623]

2 199857**"
(.3373788)
(9 02372]

4118135• (.1891782)
(61 44454]

Employer

Unemployed

2 160395- ·
( 1129135)
(8 67456]

2 679134·•·
(.1836577)
(14 57246]

2.339923° **
(.2592491)
(10 38044]

2716213( 1527924)
(15 12295]

2 84597--•
( 3045455)
(17 21826]

2995811 ( 1527488)
(20 00158]

3 139553- •
(. 1245092)
[23 09355]

2 686553• (.1525367)
(14 68098]

2 626683•-(,2132109)
[13 82783]

3 684491•--

Inactive

2 54007·•·
( 0888057)
(12 68055]

4.016097• (.2259405)
[55 48413]

2 815168- •
(, 1392017)
[16 66261]

5 227348- •
(.0921762)
[186 2981]

(.1139906)
[39 82484]

[
['
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Household
- 2406196°•
(. 1166083)
[,7861406]

-2070892
( 1396738)
(,8129471]

- 2497451 . . .
( 0843404)
[ 7789994]

-2 3 l 3558° 0 0
( 1776901)
[.0989087]

-480839600 •
(. 1356735)
[ 6182641]

-1 14435800•
(.0835412)
[ 3184284]

- 1044743
% members over 65 ( 3004036)
[ 9007979]

6022129
( 4240661)
(1.826155]

- 7416206
( 5962135)
(,476341 3]

-0515407
(3375906)
[.949765]

· 9044664·
( 5190615)
[ 4047578]

- 1963177
( 4938199)
[.8217511]

- 2827827
( 3004301)
[ 7536836]

2839528°
% memben under 12 ( 1440132)
(1 32837]

0994479
( 2297827)
(110456 1]

1792917
( 2081896)
[1 19637]

114916
( 160593)
[1 121779]

-4308198
( 4132936)
[.649976]

2829398
( 2726587)
(1.327025]

-1403192-·
( 2222686)
[ 2458111]

Head

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• 3316258°••
( 0755677)
( 7177559]

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The Informal Sector in Mexico: Characteristics and Dynamics

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Results 1991

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In categories regarding household, being head of the household reduced the probability ofbeing in other categories di:fferent from formal
employment. For the ratio of over 65 to members in a productive age,
no significant e:ffect can be established over probabilities, except for
those without payment, where the probability of being in that category
is reduced compared to formal employment. For the ratio of members
of the household under 12 to those in a productive age, this is only positive and significant for the informal employment group, but negative for
the inactive one. Having another member of the household with social
security from work decreases the probability of being in the informal
employment, employer, self-employed and without pay categories
compared to formal employment. This means that if someone else in
the household has social security at work, it is more probable that the
individual is in the formal employment category.
For regional controls, it was found that the north region reduces in a
significant way the probability of being in any category compared to the
formal sector. The central region reduces the probability of being in the
public sector, unemployed or inactive, while the south is only significant
in reducing the probability of unemployment.

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123

Within the categories individuals were five quarters back, the same
category where they currently are has a higher effect on the probability
of being in any category different from the reference, except informal
employment, where the main effect comes from being self-employed
before. The second most important effect usually comes from being
in the self-employed group, and before that one the category "without
payment". Self-employment is the category that introduces a noticeable
dynamics in the other categories, having a positive significant e:ffect on
the probability of being in other categories rather than formal employment.

..,,.• _,..-

:

Revista Perspeclivas Sociales I Social Perspeclives primaveralspring 2007. Vo/.9, Num. 11

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Table 4.3 shows the result for the third quarter in 1991 with individuals
who were observed since the third quarter in 1990.
Being a man reduces the probability of being in the public sector

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Table 4.3
Multinominal logit 2003-2004
lnfonn1l employmont

Public sector

8
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Employer

Self-employed

Without pay

Unemployed

Inactiv e

O 1437°

.03712-

l 03575•••

.3013679- •

1258618

1481047

•l 198245• • •

(O 0993)
[O 6898]

(02010)
[2 8112]

(.0962275)
[1 351707]

(, 1703257)
[1134125]

( 1764722)
[1159634]

( 0758059))
[ 3017232]

.O 1333°
( 0797)
[ 8751]

O 1399 · (O 0945)
[1 1502]

O 38::!8. .

(O 1632)
{14664]

2197091••
( 0873313)
[1 245714]

1955833
( 166544)
[1 21602]

-4153888( 2026015)
[ 6600836]

5340878- ·
( 0714524)
[1 705891]

26-35

O 0061
( 0857)
[1 0064]

04297 ...
(0.1083)
[1 5368]

14360• ..
(0 2447)
[4 2039]

6523519- ·
( 1099868)
[1 920051]

- 1100319
(. 1745224)
[ 8958056]

- 243319
( 2053572)
[ 7840214]

- 0714288
( 0821747)
[ 9310625]

36-45

O 1077
(0 1034)
[11137]

O8::!S6..•
(O 1242)
[2 2834]

19156(0 2564)
[61914]

l 01::!973- •
(, 1217635)
[2 753777]

5358198- •
(.202564)
[1 708849]

-6521551••
( 310843)
[ 5209219]

3243943( 0975099)
[1 383193]

46-55

O 1959
(O 1278)
[1 2164]

10363- ·
(0 1515)
[2 8189]

2 !764•··
(O 2707)
[91420]

1153271 00•
( 1404527)
[3 16854]

1164912( 2462'759)
[3 205641]

- 0279133
( 3481833)
[ 972472'1]

1173337( 1194848)
[3 232764]

O 2810°
(O 1686)
[1 3245]

O 9581••·
(O 2104)
[2 6069]

2475 1•(O 3059)
[118837]

1487235- •
( 1706247)
[4 424843]

2145638- ·
(2988511)
[8 547489]

-1243548
( 4916216)
[ 8830665]

2102426- •
( 1488007)
[8 186007]

-O 3348* 0
(O 1659)
[O 7154]

04070
(O '.l977)
[1 5023]

-O 1926
(0 317:?)
[O 8247]

- 424104 00
( 1669511)
[ 6543558]

- 3239114
( 3165842)
[ 7233143]

• 3394435
( 4572393)
[ 71'.l1666]

- 260642
( 1615828)
[ 7705567]

MBJTied

9

"'
¡.

( 0798)
[11541

Man

8

("I)

AJ:!

i

J
.....

[

1
l

I

s·

l)Q

8
~

~
,-.
~

56-65

f

.....

Education
Incomplete Primary

Ñ

u,

�j

¡.-~J

....
N
O'I

Table 4.3 ( continuation)
Multinominal logit 2003-2004
Public sector

Employer

Self-employed

:'Nj\h9utpay

Unemploy ed

Inactive

Complete Primary

-O 5970• •
(O 161J)
[ 550409]

O 321216
(O 28871)
[1 3788]

O0602
(O 3063)
[1 0620]

• 6245539·· ·
( 1627935)
[ 5355003]

- 2899847
( 3039101)
[ 748275]

-8930429**
(45 11611)
[ 409408]

-4071885•· ·
( 1566505)
[ 6655188]

Incomplete Secondruy

-O 6051 •••
(O 1963)
[O 5460]

798427••
(O n213)
[2 2220]

O 3127
(O 3726)
[1 3671]

• 7352079•··
( 2108914)
[ 4794058]

- 1540917
( 3971959)
[ 8571934]

- 2695767
( 5049765)
[ 76370:rl]

-.3279083°
( 1985577)
[ 720429]

Complete Secondary

-O 8943(0 1676)
[O 4088]

O 5219*
(O 2915)
[1 6852]

O 1435
(O 3193)
[1 1543]

-903601•• ·
( 172674)
[ 4051082]

-5701557"
( 3182133)
[ 5654374]

- 818931*
( 4484815)
[ 44090:rl]

-6819047••·
( 1622482)
[ 505653]

-O 8118••·
(0 1893)
[O 4440]

O 6033•
(O 3117)
[1 8282]

-O 1264
(O 3759)
[O 8812]

-1 078198···
( 2100542)
[ 3402079]

- 2962451
( 355739)
[ 7436051]

-4860207
( 471!742)
[ 6150691]

-4078772• •
( 182624)
[ 6650605]

~1 0112••·

(0 1758)
(O 3425]

O8335·-·
(O 29 15)
[B015]

04388
(O 3265)
(1 5509]

-9934341º**
( 1825335)
[ 3703029]

-41 19593
{ 3215768)
[ 6623512]

- 5320881
( 4481725)
[ 5S7m2J

• 5769:r78•••
( 1648429)
[ 5616211]

-O 9115•• ·
(O 1721)
(04019)

1 0383···
(O 2892)
p 8244]

O9375• (0 3096)
(2 5537]

- 9926435**•
( 1786203)
[ 370595]

• 5148065
( 332576)
[ 5976162)

-4591702
( 4443953)
[ 6318077]

-4272589-·
( 16633)
[ 6522947]

1 3094• • ·
(0 1905)
[3 7041]

1 455812•• ·
( 1078687)
[4 287965]

1 379322-•
( 2598976)
[3 972206]

1 006191*( 2275091)
[2 735163)

( 0981333)
[3 471207]

[6 6116)

O 8798...
(0 1396)
[2 4104]

O7609º""
(0 1293)
[2 1402]

3 8907••·
(O 1058)
[48 9466)

1 1809···
(O 2149)
[3 2576]

1 22121•..
( 1436612)
[3411903]

1074132•(3675579)
[2 927451)

( 2830378)
[3 459667)

lnfonnal cmployment

Incomplete Upper
Sccondary
Complete Upper
Secondary
College degree

'
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"'

~
e,

3

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~

s

"

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l

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Labor cate2ory l!revious year
1 8888•••

Infonnal Employment (O OT/6)

Public Sector

1241172••·

1 244502• • ·

1 365473•··
( 119261 l)
[3 917576]

Table 4.3 (continuation)
Multinominal logit 2003-2004

""~~

Public sector

Employer

Self-employed

Withoutpay

Unemployed

Inactive

Employer

10782(O 1798)
[2.939S]

1 5143- •
(O 2082)
[4 5464]

3 8164••·
(O 1737)
[454404]

2 540719·•·
( 1495935)
[12.68879]

2 490773••·
(.4332993)
(12.07061]

7742863
( 6111054)
[2 169044]

1179639 ...
{ 2121529)
[3 2532]

1 4 903••·
(O 1525)
[4 3944]

2 5553• (O 1673)
[12 8754)

3 265903-

Self-Employmcnt

l S315**0
{O 1076)
(4 6254]

( 1036439)
[26 20375]

2 213625-•
( 2810443)
[9 148825)

1 2625:rl...
(.3083453)
[3 534343]

1 936095•{ 1147464)
[6 931627]

Without paymcnt

14229• •
(0.3230)
[4 1492]

20173- •
(O 3779)
[7 5182]

2 8045--•
(O 5299)
[16 519]

3 019291- •
(2989903)
[20 47677)

4 817182• ( 315237)
[123 6162)

1 505483. .
( 64 12422)
[4 506329]

3 059394( 2545801)
[21 31463]

Unemployed

1 2604-•
(O 2112)
[3 5268]

14507-•
(O 2897)
[4 2661]

1 3722••
(O 5389)
[39441]

1 721074• ( 2584943)
[5 590529]

986087
{ 6253818)
[2 680724]

2 135449••·
( 3238812)
[8 460843]

1 769354••·
{ 2073573)
[5 867062]

l 3601 - •

17000- •

1 7074- •

2 074775••·

2 471455••·

1 83 125- •

3 3284 6••·

(O 0961)
[3 8969)

(O 1238)
[5 4742]

(0 2224)
[5 5149]

( 1139817)
[7 962755]

{ 2165449)
(11 83967]

(.2030375)
[6 241684]

(0819341)
(27 89535]

Infonnal ,mploym, nt

Inactive

l¡·
[
'
[
~

?

l·

l

.f
j·
"'
8
N

Household

~

~

-0.3819°••
(O 0940)
[O 682S]

-O 3247(O 1131)
[07227]

% memben over 65

-O 3654
(O 3724)
[O 6938]

-O 2357 (O 4187)
[O 7899]

% manbersunder 12

O 0443
(0 1585)
(1 04S3]

O2352
(O 1943)
[l 2652]

Head

-O 0998*••

-2553925••
( 1041497)
[ 7746124]

-3 9367••·
( 365084)
[ 0195 112]

- 6950763•··
(.2543271)
[ 4990364]

-1411064( 0956443)
[ 2438838]

(O 7856)
[O 5959]

2868503
( 3948603)
[1 332225]

1331704
( 5571117)
[1 142445]

1711459
(76592)
[I 186664]

-1 0 1434••·
( 326732)
[ 3626418]

-O 4466"
{O 2373)
[O 6397]

- 1446657
( 1662225)
[ 8653115]

-1 225626•
{ 6546017)
[ 2935738]

-Ol n049
( 4735507)
[ 9829422]

-1 805081••·
(2539623)
[ 1644611]

(O 1980)
[O 9049]

-O 5175

J

::::

Ñ

-.J

�J28 / The Informal Sector in Mexiro: CharacJeristics anti Dynomics

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavero/spring 2007. Vo/.9, Num. I /

129

Education levels generally reduce the probability ofbeing in a category different from formal employment, as the individual moves on in
those levels. The exception is found in the public sector, where the more
educated increases the probability of being in this category compared
to formal employment. However, for the employer category, education
levels are not significant in the highest, while for the group without
payment only complete mid-school is significant, and for the case of
unemployed complete elementary and mid-school are significant.
As for the position of the previous year observed in 1992, the main
effect in all categories comes from the category where the individual was
the previous year. However, different from the previously analyzed years,
the main dynamics comes from the category without payment, while the
same dynamics are introduced by the self-employment category for the
years 1996 y 2004.
Being head of household reduces the chances of being in a category different from formal employment. Tbe variable of the ratio of
individuals over 65 to those in a productive age in the household is only
significant for the inactive group, where the probability of being in this
sector compared to formal employment is reduced. Toe variable of the
ratio of under 12 to those in a productive age is only significant for the
categories without payment and inactive, where the probability of being
in those sectors is reduced compared to formal employment. The variable of other members of the household with social security from work
is significant for the informal employment, employer, self-employed
and without payment groups, where the probability of being in those
categories compared to formal employment is reduced.

.... .......,.......

Variable for the north region is only significative to reduce the probability of being in the informal employment, public sector and unemployed categories. Toe center variable is only significative to reduce the
probability in the informal employment, public sector and unemployed
categories. The southem region variable is significative to reduce the
probabilities of informal employment and unemployment.

General Findings

�130 / The Informal Sector in Mexico: Characteristics and Dynamics

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primaveralspring 2007. Vo/.9, Num. J /

From the two analyses in this section, we can get two important conclusions. First, there seems to be a change in the labor dynamics around
1994/95. Before those years, it seems like the labor dynamics carne from
the workers in the category without payment. After that period, the main
source of dynamics among sectors comes from the self-employment
category.

are relevant to consider that could be more attractive in the categories
used.

Wage Premia and Income Levels
In this section, we develop a quantile regression, ora regression by level
of income on the wage logarithm per hour based on a number of factors.
Toe use of this type of analysis by quantiles allows us to leam how wage
premia vary to education, and to the other labor categories that are used
as part ofthis work in regards to a specific income leve! ofthe employee.
This means we can leam about the wage premia received by a worker
in informal employment based on a set of characteristics, whether the
individual earns a low, medium or high income.

Age has an important role on the decision to join different labor
categories. As we move forward in age groups, there is less probability
of being in the formal employment sector generally. This has implications on the future of retirement programs. For instance, it was found
that the younger workers have a higher probability ofbeing in the formal
employment category, but as they grow older they change to a job that
has no social security, so they probably will not meet the requirements
to rate and access a retirement in the future. We can also observe the
incentives that younger workers have to increase their human capital
if future perspectives do not look promising. As for education levels,
the higher education is, the more probable it is to find the worker in the
formal employment or public sector categories.

................

In the variables regarding household, there is no big relevance as for
the number of individuals over 65, although there is evidence regarding
those under 12 in the household reducing the probability ofbeing in the
formal sector. Nevertheless, we noticed a strong effect in cases where
another member of the household has social security to have a higher
probability ofbeing in a formal job, which is congruent with other studies
done for Latinamerica (See for instance Auerbach, Genoni and Pagés,
2005). This indicates a possible use of the social household networks
to have more information on the labor market, since there it is possible
to find a high quest for sorne given employments through relatives, and
results in something productive. It has been documented that those individuals who are looking for a job through relatives usually get higher
job offers than those who use different sources of information (see Calvó
and Ionnannis, 2005).
Having analyzed all characteristics of workers within the labor dynamics, it is important to wonder ifthose wage rewards between formal
and informal workers [the different labor categories used in this book]

131

Koenker and Bassett (1978) proposed this type of regressions
given the fact that the Ordinary Least Squares (OLS) are based only on
the measure of the conditional distribution of the dependent variable.
Quantiles allow us to leam the effects of the independent variables on
the conditioned distribution, together with the media (Koenker, 2005).
Quantile Regression
Aregression of the OLS is based on the mean of the conditional distribution of the dependent variable used in the analysis. This proxy assumes
that possible differences in terms ofthe impact ofthe exogenous variables
together with the conditional distribution are important.
Nevertheless, this could mean insufficiencies in sorne research
agendas. If exogenous variables influence parameters of the conditional
distribution ofthe dependent variables in others more than the mean, then
an analysis that ignores this possibility would be seriously weakened.
(See Koenker and Bassett 1978). Unlike OLS, the regression models by
quantiles allow a wide characterization of the conditional distributions
of the dependent variable.3

3

See Abadie et al. (2002) for a recent extention on quantile regressions, considering
instrumental variables.

�132 /

The Informal Sector in Mexico: Characteristics and Dynamics

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2007. 10/.9, Num. / /

Given a wages equation, the regression model by quantiles could be
expressed like this:
In w, .. xifJs + ua When Quants(ln Wi I xi) = xifJs

(1)

Where x¡ is the vector of exogenous variables and fJs is the vector of
the parameters. (In wlx) denotes the 8 vo. conditional quantile of In w
given by x. la 8 va. Quantile regression, O&lt; 8 &lt;1, is defined as the solution to the problem:
(2)
This is expressed as such:

133

Toe dependent variable is the logarithm of the labor income per
hour. Toe independent variables being included are education (complete
and/or incomplete elementary school, middle-school, high-school, and
college) working experience and its squared, married, head ofhousehold,
male, labor occupational groups, (informal employment, governmental,
employer, self-employed) as well as controls of regions (north, center
and south regions).
In the following subsections, we will present the results for employees that have a working income in the age range of 18 to 65 years
old. We will obtain results for the income function using the quantile
regression, where common errors are calculated using the bootstrapping
method. We will show results for income quantiles 10, 25, 50, 75, and
90 for the mentioned age groups.

(3)

Results
Where

ps(E) is

the control function defined as po(s)-9,if e .i: O or

pe(e) • (8 -l)E ifs ª 0

2004 Results

This problem &lt;loes not have an explicit form, but it could be solved
using linear programming methods .. Standard errors could be obtained
through the bootstrap methods. (see Koenker, 2005).

Table 5.1 presents the results for the urban part of the ENET 2004, third
quarter of the year, in a quantile regression of the real labor income per
hour. Toe results must be read as a wage premia for having a particular
skill (explainable variables) in a determined place of the labor of the
worker (income quantile)

Toe minimum absolute deviation (MAD) estimated in pis a particular case in this setting. This is obtained selecting 9 =0.5 (regression of
the median). Toe first quantile is obtained selecting 8=0.25 and so forth
similarly. When there is an increase in 0 from Oto l, a sign of the whole
distribution of y, conditional to x.

Data and Variables
Toe data is obtained from the micro database of the ENEU and the urban part of the ENET. For this particular case, we will not be using the
individual panel, but rather the total observations for the third quarter
in 2004, 1996, and 1991. Toe categories without payment, unemployed
and inactive are not included either, since they do not mak:e an income
and thus they cannot be part of an income function.

�134

/ The Informal Sector in Mexico: Choracteristics and Dynamics

Revista Perspectivas Sociales/ Social Perspectives primavera/spring 2()()7. Vo/.9, Num. / /

Table 5.1
Regression Results for Income Quantiles 2004
Quantile
Variable

Incomplete
Primary
Complete Primary
Incomplete
Seconda,y
Complete
Seconda,y
Incomplete Upper
Seconda,y
Complete
Seconda,y
College

Mamed
íñfonnal
employment

...

Govemment

F.mployer

'\

Self-employment
Head

North
Center
South
Man

R2

1i-..11-..
"' .........

(.0070435)
-.2199963°•
(.0071431)
.1892912*º
(.0086998)
. 133675*º
(.0199555)
__4973430•
(.0138877)
.071326••·
(.0086219)
. 1002312•0
(.0138612)
-.0013398
(.0142959)
-.2077129*..
(.0157597)
.0623962*º
(.007271)

.25
.0204382
(.01496*)
.0945392•0
(.0152091)
. 1289864•..
(.0181606)
. 1479025***
(.0159408)
.2299767*••
(.0170138)
.3000898••·
(.0168284)
.6920182•0
(.0167268)
.0788723h•
(.005846)
-.1790926*º
(.0056355)
.2499325*'*
(.0069618)
.277602...
(.0130429)
-.2452206* ..
(.0088229)
.0668863••·
(.0059444)
.103149*"
(.0104258)
.0066643
(.0103409)
-.1934692••·
(.0112846)
.0796126***
(.0055834)

0.1385

0.1422

.1
.0511846**
(.0265233)
.1491348•h
(.0256215)
. 1723762°•
(.0295809)
.1858011 ...
(.0256208)
.2530756***
(.0283632)
.3318542*••
(.0262393)
.6341614°•
(.026138)

.055976'ith

In Figure 5.1 wage premia or returns to the estimated educational
levels in table 5.1 are shown4 .

.0302701••
(.0117865)
. 1063048*º
(.0115348)
.1633982*º
(.0152688)
.1830439••·
(.0114809)
.2910544••·
(.0135515)
.3766218***
(.0117658)
.8869538*º
(.0134109)
.0785801 ...
(.0051647)
-.122985'7tº
(.0048342)
.277089'**
(.0069683)
.372789º*
(.0124937)
-.0382427***
(.0069408)
.0604478••·
(.0055631)
.1139433*º
(.0075823)

.75
.0481907*••
(.0146283)
.1234635...
(.0136753)
.2097974••·
(.0172899)
.2344791••·
(.0139388)
.3706626*"*
(.0156332)
.500191••·
(.014922)
1.099131...
(.0161795)
.0834417***
(.0059051)
-.0663344*..
(.0063538)
.2687495***
(.0086934)
.4995041...
(.0136418)
.129792***
(.0074375)
.0680362***
(.0063712)
. 1246903'*•
(.0091802)

.01os1o,

.0!790l9h

(.007225)
-.162836••·
(.0088197)
.096692***
(.005026)

(.0093 147)
-.1231185•..
(.0103351)
.0975305***
(.0057426)

0.1752

0.2164

.5

135

.,
.071652***
(.0199309)
.1676048º*
(.0191575)
.2817784•..
(.024478)
.3080247•..
(.0192494)
.5007157•..
(.0252299)
.6786236*º
(.020911)
1.315767...
(.022214)
.105596*..
(.0083876)
.005781
(.0085511)
.2334153*'*
(.0101951)
.6688364...
(.0199851)
.2839413•0
(.0117071)
.076841*..
(.0090529)
.1262436*"
(.0117201)
-.00621 , ...
(.0121933)
-.1263096•..
(.0136491)

.0712728...

Premio salarial por niveles educativos 2004
20

18
16

- + -primaria inco"l)leta

14

~maria completa

12

_._secundaria incompleta

10

--H--seetJndaria completa

8

--ll-i&gt;'epa · ~ • t a

6

-+-P&lt;epa completa

4

ofesional

2

o
0.1

0.25

0.5

0.75

0.9

Cuan111es (nivel) de Ingreso

Note: The rates are calculated comparing the previous educational leve!.

From the chart, we can observe that returns to school tend to be
higher when the income level of the employee is higher. Toe returns
to the professional level increase the most as the leve) of income also
increases. These are followed by the high school levels both complete
and incomplete, which have similar levels to one another.

(.0084942)
0.2188

N= 100044. Standard errors in parentheses. Bootstrapping method is used. Significance levels 1, 5,
and 10% respectively. Base categories: formal wage jobs, Capital region: female

Figure 5.1

For the occupation categories, graph 5.2 shows the wage premia for
occupations based in calculations made in chart 5.1, where the comparison base is the category of formal salaried position. We can observe in
general that the categories improve their performance as the employee
raises hís/her income level.

~ Calculated by dividing the chang¡ in the mid point of the year previous to the study
m education leve/ over the change ofcoefficient obtained in the regression ofschooling
and the following downwards.

�136

/ The Informal Sector in Mexico: Choracteristics and Dynamics

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primaveralspring 2007. Vol.9, Num. I /

Figure 5.2
Premio salarial por ocupación 2004

__.,_Asalanado infoonal

_._Gobierno
_._Patrón
- Autoen1)1eado

137

in the mid-range levels, it tends to decrease slightly in the upper-levels.
For the regions variable, if an individual works in the northern region he
has a positive wage premia over working in the capital city area (Mexico
City and Metropolitan Area). This premia could range between 10 and
12 percent as the work.ing income increases. Toe mid-region does not
have a significantly different premia from the country's capital in the
upper-income levels. For the southem region, the wage premia is negative at all levels, and it even decreases as the income increases. This is,
for a worker in the southem region compared to a worker with similar
characteristics in the Capital, the wage premia is negative and even larger
if the worker is in the lower income levels.

1996 Results

--

0.1

0.25

0.5

0 .75

0.9

Cuantiles (niveles) de Ingreso

Source: Data based on table 5.1 Comparison category: formal employment.

Individuals working in informal employment commonly receive a
negative wage premia compared to individuals work.ing in formal employment. Although their premia is increased, it is not until the highest
income levels where they receive a similar premia to the ones received
in formal employment. Toe self-employed individual receives a negative
wage premia (in comparison to people in formal employment) until they
reach the mid-range income levels, after that, their premia are comparable
in size.

.. ,....... ......... ,

For govemment-employed individuals, the wage premia are positive
throughout the income curve. They tend to increase in the mid-range levels and start decreasing slightly in the upper-levels. Toe employer offers
the highest premia compared to formal employment in the market. These
premia are always positive throughout the working income curve and in
the upper-income levels; they are around 60 percent ofthe premia.
Looking back at table 5.l, we found that the married variable has a
positive sign and it increases based on the income levels. Toe head of
household variable is also positive in al_la levels. Men in this category
have a positive wage premia over women and even though it increases

Table 5.2 shows the results for the regression by income levels using
the third quarter of the year in ENEU 1996 for the real labor income per
hour as a dependent variable.

�138 I The Jnfonnal Sector in Mexicc: CharacJeristics and Dynamics

Revista Penpeclivas Sociales / Social Perspectives primaveralspring 2007. Vol 9, Nran. J /

Table 5.2
Regression Results for lncome Quantiles 1996
Quantile

high-school) grow the fastest as the level of income of the worker also
increases, in contrast to the lower educational levels.

Variable
Incomplete

Primary
Complete Primary
Incomplete
Secondary
Complete
Secoodary
Incomplete Upper
Secondary
Complete Upper
Secoodary

College
Manied

..._,

Informal
employmmt
Govemmmt
Fmployer
Self-employmeot

Head
North
Ceoter
South

Man
Worl&lt;iog
Experieoce

Workiog
Experieoce1
Constaot

Rl

.........

.1
. 1122551•••
(.0193429)
.1935193...
(.0190364)
. 2293548••·
(.024222)
.3188051...
(.0186295)
. 3733448...
(.0210376)
. 5161528...
(.0192422)
.8227605...
(.020362)
.0686138•. .
(.0059136)
-.2657218°•
(.0062376)
. 2805529...
(.0084216)
.1697128*••
(.0169189)
-.3331458...
(.0098688)
.0837167••·
(.0071418)
-.049037*••
(.0087918)
-.1557438••·
(.009551)
-.2297399"..
(.Olll987)
.0280003•..
(.006752Z)
. 0217186*..
(.0009291)
-.0003885* ..
(.0000187)
1.368827*••
(.0227383)
0.1571

.25
. 0779013••·
(.0155775)
. 1607395••·
(.0151512)
. 222497...
(.0171238)
.2923388...
(.0158812)
. 3803345*. .
(.017253Z)
.5263087*. .
(.0154924)
. 933857••·
(.0161877)
.0866623••·
(.0043049)
· .2315485••·
(.0048499)
.3168207••·
(.0061455)
. 2686584••·
(.012273)
· .1730801*. .
(.0064)
. 0818733*. .
(.0053745)
-.0029008
(.0074481)
-.1184664••·
(.007536)
· .2031403••·
(.0077039)
. 0311422...
(.0055246)
.0232724...
(.000622)
·.0003828" ..
(.0000127)
1.562938••·
(.0187221)
0.1911

.5
.0767728...
(.0133274)
.169556••·
(.013042Z)
.2560976...
(.0145982)
.330222••·
(.0131502)
.4432641 ...
(.0152478)
.618564• ..
(.013649Z)
1.151073•..
(.0147181)
.0974822••·
(.0044044)
-.2105107*••
(.00497:?}
.3018258*..
(.0058275)
.3576882*..
(.0118846)
-.0570363••·
(.0060364)
.0724723•..
(.0054951)
.0271821••·
(.0072134)
-.1066489••·
(.0073342)
-.1940708• •·
(.0081512)
.0300351•••

(.0046499)
.0254699...
(.0006044)
-.0003789* ..
(.0000118)
1.760777*••
(.0157221)
0.2402

.75
.1013566••·
(.0130383)
.23062••·
(.0127941)
.3409061••·
(.014364Z)
.4376044 ...
(.0128849)
.6009575•..
(.0170523)
.8121152••·
(.014391:?}
1.435186• 0
(.0139282)
.1046407••·
(.0061323)
-.164419••·
(.0058265)
.233858••·
(.0066923)
.5038049••·
(.0162642)
.0521786* ..
(.0077985)
.0718272* ..
(.0064333)
.0618053• ..
(.0100186)
·- 1011695••·

(.0098389)
-.1730474••·
{-0109776)
. 0202127*••

(.0058695)
.0283686••·
(.0007813)
-.0003771••·
(.0000148)

1.901385• ..
{-0192232)
0.2760

.9
.1579764...
(.0172386)
.3145682...
(.0175479)
.4583621...
(.0219159)
.584766...
(.0198589)

.8054488••·
(.0246721)
1.066888...
(.0207088)
1.69914••·

Chart 5.3
Premio salarial por niveles educativos 1996
20
18
16
14

-+- primana '""""1)1eta

12

--primana con.,re1a
..,._ secundana ~ • t a

10

~

-.1900191*••
(.0145897)
.0156223..
(.0076389)
.029725 ...
(.0009204)
-.0003376••·
(.0000189)
2.019902••·
(.0263856)
0.2646

N= 117699. Standard Errors in pareotheses. Bootstrapping method is used. Sigoificaoce levels 1,
5 aod 10% respeetively. Base category: no schooling; Formal salaried position; Capital region;
female.

Table 5.3 shows retums to education by levels and they tend to be
increasing if the income (quantile) level increases. Toe professional
category has the highest retums, although they are very similar in the
last two income levels. Toe highest educational levels (professionals and

-eo&lt;!l)leta

- -prepa ~ e t a

(.0199884)
.1319679• 0
(.0077828)
-.0749106••·
(.0090122)
.1464727*••
(.0084852)
.6580552*º
(.0211757)
.1931023••·
(.0129109)
.083737*••
(.0088078)
.0810747*••
(.0125451)
-.1286197*••
(.0125078)

139

- - -prepa con1)1eta

6

profes,onal

2

o
0.1

02 5

05

0.75

09

Cuan111es (nivel) de Ingreso

Note: Toe rates are ealculated eomparing the previous level of edueation.

Chart 5.4 shows the wage premia by labor categories in 1996 and they
are based on calculations in table 5.2. With the exception of government
employees, the other categories have wage premia that increase as the
working income curve also increases.

�140

/ The Informal Sector in Mexico: Characteristics oml Dynamics

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectwes primaveralspring 2007. Vo/.9, Num. / /

Graph 5.4
Premio salarial por ocupación 1996

- . -Asalariado informal

---Gobierno
~ Patrón

-

141

income. Men have a positive premia compared to women, although it
tends to reduce slightly in the higher income levels. The northern region
gives a negative wage premia compared to the Capital if the worker is
in the lower income Ievels, changing into a positive premia once the
income starts growing. If the worker is in the mid-region, he will have,
ceteris panous, a negative premia compared to a similar worker in Mexico
City. For the southem region, the premia is negative and significant at
all levels of income, although it tends to decrease slightly in the upper
income levels.

Autoem eado

Results 1991
Table 5.3 shows the results for the quantile regression using the third
quarter in 1991.

..........

0.1

0.25

0.5

0.75

0.9

Cuantiles (niveles} de ingreso

Source: Data based oo table 5.2. Comparisoo category: formal salaried position.

For this year, we have in chart 5.4 that individuals in informal
employment have a negative premia in the labor income curve. Even
though this negative premia is limited to the highest levels of income,
in general it is significantly lower compared to formal employment. The
self-employed workers have a negative premia compared to the formal
salaried individuals until the mid-range leve1, after that, the premia turns
into a positive one.
For the government-employed category, chart 5.4 shows a positive
premia in the working income curve, which tends to increase slightly
toward the mid-range income levels and decreases approximately half
toward the upper-levels. The employer category has the highest wage
premia compared to formal employment just as it turned out for 2004
previously shown. In the lower income levels, the largest wage premia
is given by the government sector.
For the married, the premia is positive and it increases slightly as the
curve for working income advances. The heads of household also have
a positive wage premia although it is the same throughout the curve of

Table 5.3
Regression Results for Income Quantile 1991
Cuantil
Variable
Incomplete
Primary
Complete Primary

.1

.0551687**
(.0267286)
.1237991 •••
(.0274932)
Incomplete
.1855255•••
Secondary
(.0298567)
Complete
.2182557*••
Secondary
{.0287367)
Incomplete Upper .247231**•
Secondary
(.0309723)
Complete Upper
.396267**•
Secondary
(.0299785)
College
.6020031• • •
(.0312218}
Manied
.0823932...
(.0090953)
Infonnal
-.1216903*..
employment
(.0082643)
Govemment
.1333582***
.0111906
Employer
.2889954**•
(.0260289)
Self-employment -. 1030161••·
(.0124856)
Head
.0441012••·
{.0088653)
North
.0671651• • •
(.0091485)

.25
.0633283••·
(.0146187)
.1193638•• ·
(.0140155}
.2028266*..
(.0166813)
.2422491*..
(.0160813)
.2853215***
(.0163914)
.4617895•• ·
(.0 163283)
.7455765***
(.0175419)
.0818452• • ·
(.0073197)
-.0924429••·
(.0083655)
.1563353*..
(.0089152)
.4279039••·
(.0211014)
.0437407*••
(.0102258)
.0724099••·
(.0072246)
.0933573••·
(.0078559)

.s
.0556959• • ·
(.0202473)
.1380245*..
(.0189419)
.1983221...
(.0224715)
.2790569••·
(.0204858)
.3547888•• ·
(.0239595)
.5512295•••
(.0214404)
.944523• •·
(.0219422)
.1120955••·
(.0083919)
-.0511854••·
(.0085879)
.1113794••·
(.008792)
.545495*..
(.0214468)
.151444*..
(.0110676)
.0683675••·
(.0085853}
.1194034**•
(.0090717)

.75
.0896135••·
(.0202994)
.1942556...
(.0199053)
.2702281• •·
(.0230815)
.3844345• • ·
(.0211764)
.5083135••·
(.02598)
.7096411 • ••
(.0221647}
1.196042•• ·
(.0223244)
.1187584••·
(.0098344)
.0040867
(.0109363)
.0324234***
(.0105753}
.6308854***
(.019615)
.2172464••·
(.0131751)
.0803049••·
(.0100242)
.1311516•• ·
(.011249)

.9

.1325923••·
(.0274726)
.2917048••·
(.0279492)
.3757836***
(.0335228)
.5214944••·
(.0304094)
.6979481•••
(.0327972)
.8842974••·
(.0310439)
1.451293••·
(.0302028)
.1307988• •·
(.014494)
.1149119••·
(.0136031)
-.0052923
(.0145576)
.7766481...
(.0257003)
.3178652••·
(.0167693)
.0829771...
(.0139027)
.0847959••·
(.0174425)

�142 / The Informal Sector in Mexico: Characteristics anti Dynamics

-.0015701
(.0096832)
-.1195821•..
(.0168307)
.0928302...
(.0078159)
.0164481• 0
(.0011483)
-.0003104• 0
(.0000216)
1.723015...
(.031586)
0.0960

CeniaSouth

Man
Working
Experieoce
Working
Experience'
Constan!

R,

.0708555...
(.0091711)
-.1859325• 0
(.0147673)
.085109• 0
(.0075597)
.0230506• 0
(.0009473
-.0003'rº
(.0000175)
2.035036...
(.023684)
0.1575

. 0360782••·
(.0088733)
-.1420149...
(.0141396)
.0819983••·
(.006441)
.0183565••·
(.0008857)
-.0003189...
(.0000163)
1.873853°•
(.0195912)
0.1247

Revista Perspectivas Sociales/ Social Perspectives primavera/spring 2()()7. Vol.9, Num. I /

.0640071 ...
(.0112336)
-.2544137'..
(.0200547)
.085529••·
(.0088772)
.027509• 0
(.0011634)
-.0003982• 0
(.0000223)
2.211142• 0
(.0260835)
0.1922

-.0018299
(.0184506)
-.3056093• 0
(.0281755)
.0928522••·
(.0126079)
.0317108...
(.0016531)
-.0004142*º
(.0000332)
2.378112...
(.03677)
0.2155

143

The wage premia for labor categories are shown in figure 5.6. With
the exception of the government category, in ali other categories there
are growing premia as the income curve advances .
Figure 5.6
Premio salarial por ocupación 1991
90
80

N= 50709. Standard Errors in pareotheses. Bootstrapping method is used. • 0 ,•• , • Signficance
levels at 1, 5 aod 10"/o respectively. Base category: no schooling; formal employmeot; Capital
regioo; female.

70
60

50

- -Asalariado onformal

Toe returns to education by levels shown in Figure 5.5 are growing with the quantile, although for the high school category it tends to
decrease very slightly. Once more, the highest education levels tend to
grow in their wage premia faster than in the lower education levels. For
the lower income levels, the highest wage premia are in the high school
category (complete), as for the highest income levels the professional
levels offer a larger wage premia.

&lt;40

- -Gobierno

30

- - Patrón
~

20

Autoem

ado

10

o
-10
-20

0.1

0.25

0.5

0.75

0.9

Cuantiles (niveles) de ingreso

Source: Calculations are based on figure 5.3. Comparison category: formal

Figure 5.5

occupied.
Premio salarial por niveles educativos 1991
18

16
14
12
10

--+-,l)rimana ~
8

~manacon'C)leta

.....secundana ,ncompieta

6

--M--5"'Undana completa
4

Informal employment shows a negative wage premia in the lower
levels and it is not until quantile 75 that it evens formal employment. It
is significantly different and positive in the higher income group. For the
self-employed, the premia is negative for the lower income level only,
turning into a positive for ali the other quantiles. This is quite different
compared to the other years analyzed in this report, in which the midrange income group is where the premia turns positive.

~ l'ICOIT4)leta

-

2

epacoo1)1eta
ofesoonal

o
O1

025

0.5

075

09

c:u.,111es (nlveles) de Ingreso

Note: The rates are calculated in base to the previous education level.

For those working for the government, based on chart 5 .6, the premia
is positive, although it is only slightly different to zero and not significant
statistically speaking from the base of formal employment in groups in
the upper income levels. Toe performance of government workers is the
lowest and decreases faster than in the other years, 2004 and 1996. In the
case of the employer category, the tendency for the previously analyzed

�144

/

The lnfomu,f Sector in Mexico: Choracteristics amiDynamics

years persists, being positive and growing steadily. This is the highest
yield from the labor categories.
Just the same as previous years, the married, head of household and
male variables all have positive premia. Toe northem region shows a
positive premia in comparison to the workers from Mexico City, while
the southern region reflects a negative premia. For the mid-region, the
premia are negative at both ends of the curve although not very significant. Meanwhile, the premia are more signi:ficant and positive for the
mid-range income levels.
General Findings

...__

From the analysis shown in this section, we can infer that returns to
education levels are higher when the worker is at a higher income leve!.
After 1996, it seems like returns to lower education levels are reduced
compared to the previous years, while the highest levels increase slightly.
The effect seems connected to the increase in informal activities which
causes a drop in the number of retums and an inefficient allocation of
skills especially in the lower levels of education. (see Rodríguez-Oreggia, 2005).
Employer and government activities present the highest wage premia, while informal employment (no social security) have negative wage
premia ifcompared to formal employment. Just the same, self-employed
individuals have a negative wage premia (compared to formal salaried
positions) if they are in the lower income levels, which tends to change
once in the upper income levels.
As for informal employment, maybe the market &lt;loes not offer a
different job altemative, and the same for self-employment in the lower
income levels. For the self-employed in the upper income levels, however, the market offers an altemative in this sector, where they receive
a larger wage premia. Perhaps a focal point in terms of better working
condition policies could be the integration of these groups (informal
employment and self-employment in the lower income levels), which
will be considered in the following section.

Revista Perypectivas Sociales / Social Penpeclives primaveralspring 2007. Vo/.9, Num. f /

145

Conclusions
This study aims to analyze the dynamics of the labor market taking as
reference the informal sector of employment in different points in time.
Especially, changes have been determined between labor sectors using
transition matrices to determine labor mobility, as well as the socio-demographic and labor historical effects than have taken place in decision
of being in a specific sector, and the proportionate returns in sector by
labor income.
Toe contribution of this study is clearly established in the understanding ofthe dynamics followed by the informal sector and compared to the
formal one. Toe relevance ofthe analysis is understood in the sense that
a great part of the market takes place in the informal sector, diverting
resources and skills to activities with little impact on productivity and
growth ofthe country. Additionally, workers in the informal sector are not
protected in terrns of social benefits and their addition to the formal sector
becomes relevant to policy making issues in the country. The understanding ofthe dynamics of the informality stated in this study is also relevant
for poverty fight policies, since poor families get their income almost
exclusively from the labor market, generally from the informal sector.
From the transition matrices calculated, we can learn there is lirnited
labor mobility between categories, which seems to happen mainly among
the same informal categories (without social security). The less educated
have a higher tendency to move to the informal sector if their income
levels are low, and so it happens with self-employed. Additional to lower
education, these groups are known for a higher proportion of children
under twelve at home and located in groups of older age. The dynamics
of these informal groups with a salary and self-employed is originated
mainly from the fact of staying in the same informal category, but having
strong movements coming from those without a salary or unemployed.
This mobility is limited to informal categories within workers who
are already located in these categories and &lt;loes not allow an adjustment
to labor offer, which leads to a vicious cycle of informality in these
segments, taking it into a trap for individuals with jobs that offer lower
premia for skills.

�146 / 1ñe Informal Sector in Mexico: Characteristics and Dynamics

Revista Perspectivas Sociales/ Social Perspectives primavera/spring 2007. Vo/.9, Num. / /

Toe mobility mentioned above makes us think, first of all, that it is
easier to enter the informal sector, and secondly, that there are barriers to
enter the formal sector. Those barriers are mostly derived from regulations
that mean a higher cost of employing in the formal sector (with social
security),5 while the other part comes from a regulation framework tbat
does not allow a broader creation of jobs (see Banco Mundial, 2004a).
If integration policies from the informal to the formal sector are to be
applied, there should be a coordination with the regulation framework
and suggest improvements.

but in getting the jobs in which temporary learning and formality are exchanged to lower wages. In this case, labor policies focused on the most
vulnerable groups to stay in informal jobs (less educated, older), cannot
be non coordinated from those implemented to create small business,
where apparently there are incentives to stay in the informality, without
training nor incentives to acquire more skills.

0n the other hand, the limited mobility shown in the previous analysis
is higher among informal categories, also derived from the access to sorne
resources tbat can be necessary for a higher mobility to formal jobs (with
a salary or self-employed, where wage premia for sucb characteristics
are higher), where the resources considered are education, training and
access to capital.
A basic requirement to have a higher mobility to formal sectors
derives from equal opportunities to access education. Evidence in this
paper indicates there is indeed a direct impact of education on mobility between labor categories, especially to the formal one. However,
the distribution of education in general (not accounting for quality) is
still uneven in the country, especially in higher grades of education. In
fact, distribution has a regressive effect on higher levels, i.e. families
with bigher incomes take the higher benefits (see López-Acevedo and
Salinas, 2000 and 2000a). These limitations will certainly keep affecting
tbe structure of limited mobility in the Mexican labor market for sorne
generations if labor policies are not coordinated with education policies.
Youngsters, as it was shown, seem to find a formaljob more easily
tban adult workers, who usually find opportunities in the informal sector.
lf we link this to tbe fact that the Mexican labor market develops mainly
in small or micro enterprises, it seems lik:e the interest of companies is
not given mainly by the creating of consistent skills for those companies,
5 For instance:

Garro, Meléndez and Rodriguez-Oreggia (20O5)find that there is an increase offormal jobs related to diminishing contributions to social security in the 1997
reform, but such increase in too little compared to the size ofthe total labor force.

147

Finally, this study has sbown there are family nets that certainly have
an impact on individuals obtaining a formal job, especially if another
member of the family has already got a job of this kind. Funkhouser
(1997) previously pointed that, for Guatemala, the decision of labor offer and hence labor mobility, are partly based on the family, vicinity and
common networks. Socialization channels of individuals in our country
occur through home and, as stated in this study, influence the limited
labor mobility of workers.

�148

/ 7ñe Informal Sector in Mexico: Characteristics and Dynamics

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�152

/ The Informal Sector in Mexico: Characteristics and Dynamics

Appendix

Transition Matrix 2003-2004. Age 46-55
Informal
lnfonnal

Transition Matrix 2003-2004. Ages 18-25

11.69

69.58

2. 09

0.19

1.62

0.29

4 .37

10.17

100

6.09
9.68
27.14

7.11

61.51

6.45
6.53
31.94

0.00
1.01
1.90

12.69
9.68

?.28

1.02
29.03
34.17
4 .18

3.55

3.23
3.52

0.00
35.48
1.01
0 .76

2.03

6A5

29.66

100
100
100
100

4 .18
2.24
4 .36

0.42
0,08
0.44

S.02
2.03
4.25

0.84
3.11
3.98

IS.90
3.57
4 .05

26.36
72.82
41.16

100
100
100

lllfonn.i

Emnlovmeol
F_,al
Eu,nlnvmUII
PublicSedar
EmnlnvaSelf-emnlovment
Withoot

F.mnlnvmeot
S0.67

Formal
Fmnlnvme:nt
18.57

23.95

4.52
5.32

24.27
9.38
20.0S

23.01
6.76
21.72

Poblic

Employ..-

Self-&lt;m¡&gt;IO)'llleol

Withoul

0.63

0.36

S.92

3.23

Unanployed

Inactive Total

3.50

17.13

•-en1

22.11

100

--en1
Uaemnlnved
illadiv,
Total

Transition Matrix 2003-2004. Age 26-35
lllform.i
EmnlavmUII
Fonnal
F,.mnJnu.mmt

lnfonnal

Formal

Eu,nlnvmUIJ

Emnlnvmcot

53.81

IS.97

9.49

Self•employmenl

2.88

2.08

11.ll

2.12

1.00

3.12

16. 34

1.97

13.78

100

4.23

0.38

2.31

3.46

100

90.91
1.68

0.67
46.64

3.87
6.72

5.15

0.17
1.26
1.92
48.60

O.SI

I.IS

1.18
30.67
62.66
17.76

26.17

100
100
100
100

2L74
7.24

0.00

19.58

2.46

10.87
0 .24
1.01

19.57
84.02
32.89

100
100
100

Un&lt;mployed

Ina&lt;tive Total

7.31

80. 38

O.SI

2.19
6.30
1. 79
0.93

0.00

1.87

15.22
1.18
13.23

8. 70
0.63
14.27

4.35
0.39
4.60

6.72
12.28
3.74

19.51
4.65
11.96

Informal

1.65

Unemploy,d

0.00
0.90
0.93

lnactive

Total

13.SS

Emnlnvmcot
43.56

Formal
Emnlmnneot
12.44

Public
Sede,
0.89

4.44

17.33

Withoot
navmeot
0.44

l.33

19.56

100

Emolavmcot
Fonnal

10.47

6S.4S

2.09

2.09

3.14

0.52

1.57

14.66

100

0.00
3.45
2.13
0.00

79.41
0.00
0.21
0 .00

0.74
45.69
4.l6
3.28

5.15

0,74
0.86
3.19

Withoot

1.47
6.90
9,79
1.64

0.00
0.86
0.64
0.00

12.50
9.48
20.00
44.26

100
100
100
100

Uoanok7Ved

5.88

5.88

laactiv,

2.71
8.88

0.27
7.37

0.00
0 .09
S.00

0.00
0.90
4.ll

0.27

0.00
0.36
0. 60

70_j9
87.96

100
100
100

Inactive Total

Self--emplovmmt

1.98

10.42

........

2.26

3.85
2.56

100
100

14.27
10.24

0.94
39.89
4.62
3.61

1.21
29.26
54.03
IS.66

0.13
2.13
2.38
33.13

0 .94
1.06
1.06
0.00

31.33

100
100
100
100

25.00
6.27
16.18

26.4 7
3.43
24.91

6.62
1.71
12.35

1.47
0.12
2.63

S.88

13.11

0.00
2.01
2.08

11.76
1.71
1.87

22.79
76.35
26.86

100
100
100

8.40

2.9.1

0.58

51.38

Self-loym,ot

lllÍonnal

Un,mployed

1.60
2.64
1.20

15.43

1.57

1.35

Employ..-

Transition Matrix 2003-2004. Age 56-65

PoblicSedc,
Emnlnv.,.
Withoot
oavmenl
l.29

86.SO

2.97

Em•-...
Self-•I~ " "
W"ithool
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Inactivo
Total

Poblic

Employ..-

Self-employmeot

Emnlnvmeot

4.72
7.98
7.40
4.82

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Total

n.90

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Fonnal
Emnlmnn,ot
Poblíc: Sector
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navm,ot
UnemoJOYed

Wilhoot
navm,ol
1.18

Formal
Emnlovmail
10.83

Em•,,__cot

Transition Matrices by Age Group, 2003-2004

lllfom,al

153

Revista Perspectivar Sociales I Social Perspectives primavera/spring 20()7. Vo/.9, Num. / /

2.66

13.61

Total

32.76

59.19
24.59

26.23

11.65

0.00
1.36

6.33
19.78

2.15

Sl.92

Transition Matrices by Age Groups, 1995-1996
Transition Matrix 1995-1996. Age 18-25
Emolavmem
49.84

Forn1al
Emnlovm..,
20.27

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71.99

-

6.67
24.32
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23.61
10.04
19.66

Transition Matrix 2003-2004. Age 36-45
lllformal

Formal
lnfonnal
Em•...... cot Emnlnvmcnt
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1.46

Self-loym""

Withoul

14.21

. .1
0.67

3.81

0.10

90.94
1.86

o.n
51.08

26.32

1.55

l .90
0.00

7.81
4.07

60.38
17.44

1.34
44.n

3.94
1.25
17.22

3.94
0.89
5.14

L.73

0.19

15.15

0.79

7.01
15.92

2.55
2.43

Uoanployed
2.14
1.86
0 . )9
1.24
2.01
O_j8
13.39
1.25
1.63

load.ive Total
10.99
4.00
1.93
3.10
12.39
28.49
24AI
81.18
28.47

100
100
100
100
100
100
100
100
100

lofomll!I
Emnlnvmem
Formal
Em.nlnvmco.t
l'llblic Sector
Eu,n lnv"

Sclf......n1nummt
Wilhout
~ ..1
Oaanninved

Iaactive
Total

Poblíc:

Employer

Self-emplnyment

lnactivt

Total

O.SS

6.6S

Wilhout
oavm,ot
3.29

Uoanployed

2.35

3.99

13.07

100

1.99

0.44

1.69

1.10

3.38

6.69

100

6.42
S.41
9.22
7.04

70.12
S.41
4 .78
1.97

0.00
21.62
3.75
0.00

2.47
18.92
34.4 7
6.20

1.23
S.41
1.SI
30.42

3.70
2.70
3.41
2.j4

9.38
16.22
12.29
30.70

100
100
100
100

24.28

5.15

6-96

2.46

0.00
0.14

23. 04

6.50

O.SI

4.01
2.42
4.76

2.90
3.2.l
4.26

13.14
3.84
4.27

26.73
70.89
37.01

100
100
100

�154

Transition Matrices by Age Groups, 1990-1991

Transition Matrix 2003-2004. Age 26-35
lllfnnnal
Emnlovmml

laformal
Fonnal
Emnlovma,l E,gn,__,a,l
51.99
16.86

l'Dblic

Employ..- Self-anploymcnt

Unemploytd lo.active

Total

3.16

2.22

11.36

1.17

2.46

10.77

100

1.97

1.42

3.66

0.27

2.37

2.71

100

Without
-mi

Formal
Emnlovmcnt
Public Stdor
EmnlnvaSclf...-nlnvmau
W-1Joot

7.93
2.81
7.36
13.92
9.87

3.54
8.14
5.36
l.!17

87.29
1.94
2.17
1.32

0.73
46. 12
7.28
4.61

2.60
28.68
54.41
13.16

0.00
4.65
3.07
40. 13

0.63
L94
2.55
1.32

2.40
1.16
11.24
27.63

100
100
100
100

Unaanlavrd

20.62
6.26
13.60

15.98
2.99
23.10

13.40
1.25
14.84

3.09
0.38
3.73

9.79
5.50
12.53

1.03
1.80
2.24

12.37
1.41
2.13

23.71
80.41
27.82

100
100
100

- ..,
laadivt
Total

79.66

-

Transition Matrix 1990-1991. Age 18-25

Public EmployaSed«
2.62
6.12

Self-anploymmt Withoat

Un&lt;mploytd luad.iw

Total

0.58

0.00

15.16

100

húonnal

40.23

fmn.,_,,,,tlll
Formal
[mn.,_,,,,tnt
PDblicStdor
Emn'""cr
Self--nl-tnl
Withoot

10.12

64.49

5.76

4.05

8.26

0.47

0.31

6.54

100

3.38
8.37
13.16
1.79

10.71
17.24
11.40
0.00

6l.60
6.90
5.04
7.14

4.14
35.96
7.24
179

6.20
24. 14
45.39
8.93

0.19
1.97
1.10
26.79

0.56
0.49
0.66
0.00

9.21
4.93
16.01
53.57

100
100
100
100

13.64
3.84
10.03

22.73
3.92
19.81

0.00
3.59
14.15

4.55
0.49
4.92

22.73
6.78
13.74

4.55
2.94
L93

13.64
0.33
0.46

18.18
78.10
34.96

100
100
100

,_

...

Ooemnlmied

lnadiw
T'"al

-tnt
12.54

lnfonnal
fmnlnvmtnt
Formal
fmnlnvmmt
Public Sector
Em--...

Self-•---·
Withoot

10.64
1.31
4.71
10.09
4.12

74.28
1.87
5.10
3.03
2.06

2.00
87.29
2.35
1. 15
1.03

2.22
1.87
52.94
9.22
4.12

4.66

162
27.45
54.90
17.53

Unanploytd

lnactivt T ..al

0.29

2.60

12.43

100

OM

1.11

4.66

100

Withoot

0.19
1.57
1.73
45.36

0.19
1.57
1.15
0.00

4.67
4.31
18.73
25.77

100
100
100
100

22.22
84.81
36.&amp;5

100
100
100

"-mi

Ua.cm .........cd
1aadive
T'"al

22.22
3.87
9.56

5.56
0.61
11.57

1.39
0.53
13.38

4.17
0.61
6.77

27.78
6.83
18.18

U7
1..59
2.34

12.SO
1.14
1.35

Fcnnal
E,nnlovmmt

12.24

67.35

1.36

1.36

2.72

0.68

0.68

13.61

100

Pal&gt;licSednt

2.17
11,72
6.94
3.70

1.45
1.56
0.72
0.00

81.16
1.56
0.72
0.00

145
50.00
6.22
0.00

2.17
21.88
59.09
16.67

0.00
0.78
2.63
42.59

0.00
0.78
1.91
0,00

11.59
11.72
21.77
37.04

100
100
100
100

11.11
1.85
7.69

5.S6
0.48
5.56

0 .00
0.32
5.31

13.89

25.00
6.27
17.50

2.78
2.09
2.76

13.89

0.24
4.59

0.89

27.78
88.42
55.69

100
100
100

lafom,,I
FJD..L-..mt

E,nnt..,a-

Sclf-nlr,vmeot

...

Without

-

U■an--i-ec:t

laad:ive
T..al

húonnol
Fonnal
Public
E,nn....,_tnt Em......,,tnl
46.03
8.99
1.06

Employ..-

Self-tmploym,nt

_..,
W~out

Uncmploytd

laadm

T'"al

3.17

17.99

1.06

1.06

20.63

100

0.32

IDac:tivc Tola!

3.46

0.29

S.77

3.46

16 74

100

61.48

3.25

0.36

2.98

1.45

2.35

12.57

100

Emnlnvmeot
Pnblic Stdor

11.31

Ea,nlov,r

28.51

Self-nl-tn1
Witbout
~mt

18.79
11.21

16.25
19.05
20.61
1034

57.95
4.76
1 .21
0.86

0 .00
14.29
3.03
0 .00

1.77
14 29
35.15
6.90

0.35
9.52
3.64
32 76

3,18
0.00
1.82
1.72

9.19
9.52
15.76
36.21

100
100
100
100

Uoemnlnved

15.52
8.42
16.01

30.17
12.40
29.00

11.21
3.52
7.13

0.86
0.12
0.40

S.17
2.02
4.44

0.86
3.17
3.40

6.90
2.83
2.86

29.31
67.53
36.75

100
100
100

Unanploytd

lnadiw Total

Transition Matrix 1990-1991. Age 26-35
Informal
Emolovmml
Fonnal
fmn...,,,,ml

9.41

68.54

4.56

1.52

7.41

0.38

1.24

4.67
9.42
2.44

15.30
15.22
17.40
6.10

64.57
4.35
6.26
6.10

1.29
42.03
6.73
3.66

4. 19
22.46
38.52
13.41

0.32
0.72
1.16
2.3.17

0.64
1.45
1.16
1.22

9.0Z
4 .35
14.85
43.90

30.91
S.81
11.25

21.82
4.49
25.55

7.27
J.79
12.93

o.oo

9.09
4.30
10.00

0.00
2.5J
1.61

7.27

0.95
I.OS

2.3..64
77.70
34.47

Inronn,I

Fonnal

Emnlavmmt
38.00

F.mnlnvmtnt
28.00

1

.EmolD'Yer

1

Sclf-cmol-cnt 13.92

1

oavmm1

Without

l'llblic

Employe,

Self-anploymeot

Witboat

5.20

3.80

12.20

0.20

0.60

12.00

100

6.94

100

n--tlll

0.44
3.14

100
100

100
100
100
100
100

Transition Matrix 1990-1991. Age 36-45
Informal

Jnfonnal

FC111Ual

Public Employ..- Sclf-cmploymcut

Witbout

Onemploytd lnadin Total

E'mnlM,n,a¡J

EmnL-.vmmt
22.74

Sedor

6.12

2..62

12.54

n-mt
0.58

0.00

15.16

100

64.49

5.76

4.05

8.26

0.47

O.JI

6.54

100

10.71
17.24
11.40
0.00

65.60

4. 14
35.96
7.24
1.79

6.20
24.14
45.39
8.93

0.19
1.97
1.10
26.79

0.$6
G.49
0.66
0.00

9.21
4.93
16.01
53.57

100
100
100
100

4.55
0.49
4.92

22.73
6.78
13.74

4.55
2.94
1.93

0.33
0.46

18.18
78.10

100
100
100

40.23

EDJnlnvn,ml

Formal
10. 12
Emnlovma,t
Pnblic Sector
J.38
Emn.,,..,.
8.37
Self-nl-cot 13. 16
Without
1.79
navmeot
Uuemo1avcd
lnactivt
T'"al

Transition Matrix 2003-2004. Age 56-65

Unomploytd

15.55

Unao"lftVed
lnac:tive

"-mi

Self....,ploymtnl

3U2

Toeal

lllfnnnal
Formal
l'llblic Employer Self-tmploymenl
F.m ..i...-..e:ot F.m..'---mt Sector
43.93
12.43
1.45
6.07
20.81

Employer

Formal

PublicSed«

Transition Matrix 2003-2004. Age 46-55

l'llblic

Stdor

Wihoul
n-•tnl
3.61

Toeal

Fonnal
Em-'--tnl
22.74

Formal

fmnlmnntnl

Transition Matrix 2003-2004. Age 36-45
Emn....,_a,t

lofonnol
F.,mnl,wn,eot

[mn.....,nt
29.15

' laf0'1Dol

lnadÍ\--c

lafonnal

155

Revisto Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2007. Yol.9, Num. I /

/ The Informal Sector in Mexico: Charocteristics and Dynamics

13.64
J.84
10.03

22.73
3.92
19.81

6.90
5.04
7.14
0.00

J.59
14. 15

13.64

34.96

�156 /

Revista Perspectivas Sociales I Social PerspecJives primaveralspring 2007. Yol.9, Num. l I Pág. I 57-175

The Informal Sector in Mexico: Characteristics ami Dynamics

Transition Matrix 1990-1991. Age 46-55
Informal
IDfonual

Formal

Em•'"""'ml Emnlnvmaat
38.S4
14.06

Public Employtr
Sedar
6.25
5.21

S&lt;lf-cmployma,t
14.58

- ..,
Wihout

Uuanployed

laad:ive Tcul

1.56

1.56

18.23

100

157

Access and Use ofHealth Care Services by Mothers and Children in the
Texas-Mexico Border Region: Preliminary Findings from the 2006 Rio
Grande Valley Health Survey

Emnlovmmt
11.32

59 75

S.66

4.09

8.18

OJl

1.89

8.81

100

5.13
5.93

12.39
14.81

9.68

9.09

Wibout

_.,,.

3.23

0.00

1.1,8
42.96
7.62
0.00

3.42
26.67
50.44
6.45

0.43
0.00
Z.05
25.81

0.85
0.00
0.29
0.00

11.11

Sclf-emolovm.ml

65.38
5.93
4.69
3.23

3.70
16.13
61.29

100
100
100
100

Uoaon.,..cd
IDaaiw
T'"al

11.11

22.22
2.48
14.50

0.00
1.76
10.10

11.11

2.58
8.53

1.14
5.48

33.33
4.03
14.09

0.00
1.24
1.44

0.00
0. 10
0.58

22.22
86.67
45.29

100
100
100

Formal

Patricia B. Reagan*
José A. Pagán**

Emnlovmcat

PublicScdor
Em•-

Transition Matrix 1990-1991. Age 56-65
lllform,1

lllform,1

Formal

Emolovmcat
35.34

f.mn~-.uall
15.52

- ...

Public Employtr
Sedar

S&lt;lf-cmployma,I Wíboul

Un... ployed

Iald.ive Tc,aJ

1.72

3.45

16.38

0.00

2.59

25.00

100

EDJn1-nnent

kmal

12.23

57.02

3.51

0.88

8.71

0.00

0.88

16.67

100

3.03
11.67
6.11
0.00

13.64
8.33
5.00
000

57.l8
1.67
1.67
0.00

1.52
36.67
7.78
0.00

3.03
21.67
51.11

1.52
1.67
1.67
23.08

0.00
0.00
0.00
0.00

19.70
18.33
26.67
46.15

100
100
100
100

0.00
2.06
6.84

25.00
1.80

0.00
0.90
4. 13

0.00
1.29
3.91

75.00

0.00
1.67
1.58

o.oo

9.09

0.00
86.12
59.80

100
100
100

Em•'"""'cat

PDblic S&lt;&lt;lo,
Em•~cr

s.lf-••-ai1
W~oul
oavmenl
UoemnlDVed

Inactive
T'"al

JO.TI

S.91
14.10

0.26
0.45

Abstract
Background: Latino/a children have the highest rate of uninsurance
among all ethnic/racial groups. There is sorne evidence that patterns
of health care use between parents and their children are interrelated.
Children are also more likely to have health insurance coverage if their
parents are insured but public insurance programs do not cover all parents of participating children. The objective of this study was to assess
whether there is a relation between patterns of health care utilization
between Latina mothers and their children who reside in the South TexasMexico border region. Survey data on 495 Latina women with children
from the 2006 Rio Grande Valley Health Survey were used to estimate
bivariate probit models of the determinants of five health care access
*Department ofEconomics, The Ohio State University 1945 N. High St. Co/umbus, OH
4322 1 Te/: 6/4-442-7385 reagan.3@osu.edu
** lnstitute far Population Health Policy and Department ofEconomics and Finance
The University ofTexas-Pan American 1201 W. University Dr. Edinburg, TX 785412999 Tel: 956-318-5306 Fax: 956-318-5303 jpagan@utpa.edu
Address correspondence to: Patricia B. Reagan, Ph.D., Professor, Department ofEconomics, The Ohio State University, 1945 N. High St., Columbus, OH 43221. Dr. Reagan
is a/so Faculty Research Associate with the Center far Human Resource Research at
OSU Dr. Pagán is a/so Director ofthe lnstitute far Population Health Po/icy al UTPA
and Adjunct Senior Fellow of the Leonard Davis lnstitute of Health Economics at the
University ofPennsylvania.
Acknowledgements: Financia/ supportfor this study was provided by the National lnstitute of Child Health and Human Development through a seed grant from the lnitiative in Population Research al The Ohio State University. We thank Margare/ Plahuta
and José E. Olivares f ar their excellent assistance in survey development. We also thank
the participants of the 2006 Human Copita/ Symposium al the Universidad Autónoma
de Nuevo León in Monterrey, México far their helpful comments and suggestions.
ISSN 1405-1133 C 2007 Universidad Autónoma de Nuevo León, University ofTexas ofAustin,
University ofTexas of Arlington, University ofTennessee,
Universidad Juárez del Estado de Durango, Universidad de Colima.

�158 /

Access ami Use ofHealth Care Services by Mothers ami Children in the Texas-Mexico Border
Region: Preliminory Findings from the 2006 Rio Grande Va/ley Health Survey

and utilization indicators. Pattems of health care utilization between
Latina mothers and their children were positively related for having
a usual place of care, visiting a doctor, visiting an emergency room,
and having delayed health care needed. Both desirable and undesirable
parental and child health care access/utilization pattems for Latinos/as
are interrelated. Interventions that promote good healtb care utilization
behavior for Latina mothers seem to spillover to their children. Public
health insurance programs that focus on covering uninsured children
but leave tbeir parents uninsured may end up not taking full advantage
of the positive spillover effects of health care access/utilization from
mothers to their children.

KeyWords
Uninsured; Latino/a; Hispanic; Children; Health Care

Resumen
Los niños latinos tienen la más alta tasa de no aseguramiento médico
entre todos los grupos raciales. Hay evidencia de la interrelación padres
- hijos en los patrones de cuidados de la salud. Los niños tienen mayor
probabilidad de estar cubiertos si sus padres lo están pero los programas
públicos de seguridad no cubren a todos los padres de los niños participantes. El objetivo de este estudio fue evaluar la interrelación entre los
patrones de utilización de cuidados de la salud entre madres latinas y
sus hijos para residentes en la región de Texas fronteriza con México.
Se utiliza la Encuesta de Salud del Valle de Río Grande 2006 con datos
muestrales de 495 mujeres latinas con hijos y se estiman modelos Probit
para cinco indicadores de acceso a los cuidados de salud. Los patrones
de la utilización de los cuidados de la salud para madres latinas y sus
hijos estuvieron positivamente relacionados para los indicadores de:
lugar habitual de cuidado de la salud, visita al médico, visita a salas de
emergencia y posposición en los cuidados. Los patrones de utilización
de los cuidados de salud entre padres e hijos están interrelacionados
tanto en formas deseadas como no deseadas. Las intervenciones que
promueven una conducta de utilización de cuidados de la salud para
madres latinas parecen extenderse a sus hijos por lo que los programas
públicos de salud que se enfocan en los niños no cubiertos dejando de
lado a los padres pierden este beneficio.

Revista Perspectivas Sociales I Social Penpectives primavera/spring 2007. VoL9, Num. 1 I

159

Palabras clave
Asegurados, Latino/a, Hispánico, Niños, Cuidados de la salud.

Introduction
Many communities in the U.S.-Mexico border region are characterized
by high poverty rates and, not surprisingly, high uninsurance rates and
low access to health care (Bastida, Brown and Pagán, 2007). About one
of every four children and adults in Texas do not have health insurance
coverage--the highest proportion in the U.S.- and access disparities are
even higher in counties bordering Mexico. Slightly over one of every
three children and adults in the Rio Grande Valley- which includes
Cameron, Hidalgo, Starr and Willacy counties- are uninsured (U.S.
Census Bureau, 2005).
Lack of health insurance coverage has important negative consequences in terms of access to health care and health outcomes not
only for individuals but also for entire families (Institute of Medicine,
2002; Institute ofMedicine, 2004). A recent report from the Institute of
Medicine (Health Insurance is a Family Matter) concluded that children are more likely to have health insurance coverage if their parents
are insured (lnstitute of Medicine, 2002). Many uninsured children are
eligible for public programs such as Medicaid and the State Children's
Health Insurance Program (SCHIP), yet, many uninsured children remain
without health insurance coverage and there are severa} reasons for this.
For example, many children become ineligible for sorne public health
programs after a certain age and, thus, become uninsured as they get
older. Employer-sponsored health insurance coverage is also important
because the linkage between employrnent and health insurance coverage increases the chances that children become uninsured when parents
transition from employment to unemployment, and vice versa.
Recent research also has sbown that pattems of health care use
between parents and their children are interrelated (Mink:ovitz et al.,
2002). Parental age, ethnicity, race, education, socioeconomic status and
the family unit structure are ali connected to a child's use ofhealth care
services (Newacheck et al., 1998; Weinick, Weigers and Cohen, 1998).
There is also sorne evidence that the self-reported health status of moth-

�160 /

Access and Use ofHealth Care Services by Mothers and Children in the Texos-Mexico Border
Region: Preliminary Findings from the 2006 Rio Grande Va/ley Hea/th Survey

ers and their children are correlated (Minkovitz et al., 2002). What is not
known is whether sorne ofthese results extend to low income mothers and
children, particularly ofLatino descent. Hispanics have the highest rate
of uninsurance in the U.S. and a better understanding of the patterns of
health care access and use between parents and children is an important
health policy concern if we are interested in substantially reducing health
disparities.
In this study, we report preliminary results from the 2006 Rio
Grande Valley Health Survey (RGVHS), a telephone survey of 908
women between the ages of 19 and 55 residing in Cameron, Hidalgo,
Starr and Willacy counties. More specifically, we collected extensive
socioeconomic, demographic, health status and health care utilization
data on mothers and one randomly-selected child from each household.
Toe preliminary results reported here pertain to 495 mother-child pairs
for which we had complete data.
Toe main objective of our study is to assess whether there is a
relationship between patterns of health care utilization between borderdwelling Latina mothers and their children. This is an important policyrelevant issue because if good (and/or bad) health care utilization patterns
of parents spillover to their children then it may malee sense to facilitate
health insurance coverage to all parents regardless ofthe health insurance
status of their children. Current SCHIP policy in Texas provides health
coverage to some-but not all-parents of insured children participating
in this public health insurance program (Task Force on Access to Health
Care in Texas, 2006).

Methods
Data Description
Toe 2006 Rio Grande Valley Health Survey includes socioeconomic,
demographic, health status and health utilization data from 908 women
between the ages of 19 and 55 that reside in Cameron, Hidalgo, Starr
and Willacy counties in South Texas. Toe sample is representative of the
estimated 290,811 women that resided in the RGV in 2006. Communities along this U.S.-Mexico border region have among the highestrates
of poverty and uninsurance in the U.S. Toe most recent U.S. Census

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspeclives primavera/spring 2007. Vol.9. Num. / /

161

estimates show that 323,852 people (32.4 percent) were uninsured in the
four-county RGV area in 2000, 120,269 of them were children. About
32 percent ofchildren/adults (34 percent of children) in this region were
uninsured in 2000 (U.S. Census Bureau, 2005). Thirty-one percent of
the population in this region lived below the poverty line in 2003 (42.5
percent of children ages 0-17) (U.S. Census Bureau, 2006).
Telephone interviews were conducted in English or Spanish depending on the preference ofthe respondent from January to September 2006.
The survey included sections with questions on demographics, immigration, health status, employment, health insurance, healtb care utilization
and participation in social programs. Mothers also answered questions
in these seven areas about one randomly-selected child between the ages
of one to 13 years of age residing in the same household.
Sampling weight adjustments were developed to account for households without a telephone and households with multiple residential
telephone lines. Post-strati:fication adjustments were also conducted
based on age, county of residence, education and income. The weighted
sample is representative ofwomen 19-55 residing in the four RGV counties (290,811 in 2006, based on our own projections from the 2000 U.S.
Census and the 2004 American Community Survey).

Dependent Variables
We constructed five mother-child pairs of dichotomous dependent variables based on the mothers' answers to the following questions: (1) "Is
there a place that you usually go to when you are sick or need advice
about your health?" and "Is there a place where you usually take him/her
when he/she is sick or you need advice about his/her health?; (2) "During
the past 12 months, how many times have you seen a medica! doctor
about your own health? and "During the past 12 months, how many times
has he/she seen any kind of medical doctor?"; (3) "During the past 12
months, did you visita hospital emergency room for your own health?"
and "During the past 12 months, did he/she visit a hospital emergency
room?"; (4) "During the past 12 months, did you visita dentist?" and
"During the past 12 months, did he/she visita dentist?; and (5) "During
the past 12 months, did you delay getting any other medica! care you

�162 /

Access and Use o/Health Care Services by Mothers and Children in the Texas-Mexico Border
Region: Pre/imina,y Findings .from the 2006 Ria Grande Va/ley Health Survey

felt you needed, such as seeing a doctor, a specialist or other health professional?" and "During the past 12 months, did you delay getting any
other medical care for your son/daughter you felt he/she needed, such as
seeing a doctor, a specialist or other health professional?". Toe motherchild questions on (2) above about the number ofvisits to a doctor were
coded as one for one or more visits, and zero otherwise.
We hypothesize that health care access/utilization patterns across
these five dimensions--usual place ofcare, visiting the doctor, emergency
room or dentist, and delaying medical care needed- are positively related
between mother-child pairs, even after controlling for other factors that
may be related to health care access/utilization.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspeclives primavera/spring 2()()7. Vol.9, Num. I /

163

health care access/utilization varied for child-mother pairs across the
independent variables included above (Greene, 2003). We used a bivariate probit specification because we are interested in evaluating the sign
and statistical significance of the correlation coefficient of the residuals
from the two jointly-estimated probit models. This coefficient tells us
whether the health care access/utilization pattems of mothers and children are related even after controlling for all the factors posited to be
related to access/utilization (i.e., perceived need for health care services,
individual predisposing characteristics and factors that enable access to
and utilization ofhealth care services). The bivariate probit models were
estimated using Stata 9.2 (StataCorp, 2005).

ResuJts

Independent Variables

........

Toe determinants of health care access/utilization in a U.S.-Mexico
border context for both mothers and children were selected based on
the precept that access/utilization varies with the perceived need for
health care services, individual predisposing characteristics and factors
that enable access to and utilization of health care services (Andersen
and Davidson, 2001; Andersen et al., 2002). Toe independent variables
explaining the health care access/utilization patterns of children were
years of age, gender, self-reported health status (fair/poor vs. good/very
good/excellent), yearly household income (less than $10,000, between
$10,000 and $30,000, between $30,000 and $50,000, and more than
$50,000) and health insurance status (insured vs. uninsured). For mothers,
the independent variables explaining health care access/utilization patterns were years of age, marital status (married vs. otherwise), immigrant
status (immigrant vs. otherwise), self-reported health status (fair/poor
vs. good/very good/excellent), education (less than high schooJ, high
school and sorne college, and college graduate), yearly household income
(less than$10,000, between $10,000 and $30,000, between $30,000 and
$50,000, and more than $50,000) and health insurance status (insured
vs. uninsured).
Statistical Model
We estimated five bivariate probit regression models to analyze bow

Table 1 presents the weighted means and standard errors for all the childmother variables. Ninety-six percent ofchildren had a usual place where
they obtained health care services but only 81.40 percent ofmothers had
a usual place for medical care. Ninety-three percent of children had at
least one visit to a doctor in the last 12 months befare the interview but
only 80.44 percent of mothers had visited a doctor during the same time
period. Only 12.00 percent of children had visited an emergency room in
the last year compared to 16.08 percent ofmothers. Seventy-four percent
of children had visited a dentist within the previous year compared to
only 34.77 percent of mothers. Only 4.00 percent of children report to
have had any delays in health care within the past year compared to 7.60
percent of mothers.

�164

I Access ami Use ofHealth Care Services by Mothers and Chüdren in the Texas-Mexico Border
Region: Preliminary Fimlings.from the 2006 Rio Grande Va/ley Health Survey

TABLE 1: Sample Means
1 Mean
Child-Usual Place Care 1 .9636
Motber-Usual Place Care 1 .8140
Child-Doctor Visit 1 .9340
Mother-Doctor Visit 1 .8044
Child-ER Visit I .1200
Mother-ER Visit 1 .1608
Child-Dentist Visit 1 .7371
Mother-Dentist Visit 1 .3477
Child-Delayed Care I .0400
Motber-Delayed Care .0760
Child-Age 5.2338
Mother-Age 33.2197
Child-Female .4570
Motber-Immigrant .7265
Child-Fair/Poor Health .1058
Mother-Fair/Poor Health .2769
Child-Insured .7943
Motber-Insured .2881
Married .6908
Less than HS .5433
HS &amp; Sorne College .3552
College Graduate .1015
HH Income &lt;$1 0K .4490
HH Income $10K-$30K .3945
HH Income $30K-$50K .0872
HH Income &gt;$50K .0692

SE
.0103
.0230
.0134
.0227
.0196
.0221
.0251
.0267
.0124
.0159
.1990
.4777
.0285
.0247
.0177
.0254
.0225
.0251
.0274
.0281
.0266
.0148
.0288
.0275
.0148
.0133

[95%
.9433
.7688
.9076
.7597
.0834
.1174
.6878
.2952
.0157
.0446
4.8425
32.2801
.4010
.6778
.0710
.2270
.7501
.2387
.6370
.4880
.3028
.0725
.3925
.3404
.0580
.0430

CI]
.9839
.8593
.9605
.8491
.1565
.2042
.7865
.4003
.0643
.1074
5.6251
34.1591
.5131
.7751
.1406
.3269
.8387
.3376
.7447
.5986
.4075
.1306
.5056
.4487
.1163
.0955

Toe mean age of children and tbeir mothers was 5 .23 years and
33 .22 years, respectively. Almost three quarters of the mothers surveyed
(72.65%) were immigrants. About l 0.58 percent of the mothers reported
that their children were in fair or poor health whereas 27.69 percent of
mothers reported their own health to be fair/poor. Almost four-fifths of
children (79.43 percent) were covered by any type of health insurance
coverage compared to only 28.81 percent of mothers. This health insurance coverage rates are relatively low compared to what is typically
reported for tbe U.S.-Mexico border region. Toe 2006 RGVHS only
includes women between the ages of 19 and 55 and, consequently, the

Revista Perspectivas SocitJ/es / Social Perspectives primavera/spring 2007. Vo/.9, Num. 1 I

165

health insurance coverage rates are likely to be mucb lower for this
relatively younger population than for the overall population. Sixty-nine
percent of women in the sample were married at the time of the interview. More tban half of the mothers (54.33 percent) bad less tban a high
school education, 35.52 percent hada high school education or sorne
college, and 10.15 percent were college graduates. Almost 45 percent
hada household income of less than $10,000 per year, 39.45 percent
hada household income between $10,000 and $30,000 per year, 8.72
percent earned between $30,000 and $50,000, and only 6.92 percent had
a household income of more than $50,000 .
Tables 2 to 6 report the coefficients for the five bivariate probit
models of child-mother health care access/utilization. Before proceeding
with the main results based on the correlation coefficient of the estimated
residuals, it is worth noting a few of tbe statistically significant determinants of healtb care access/utilization for both mothers and children.
Table 2 shows that girls were less likely to have a usual place of bealtb
care than boys in our sample. Also, insured children were more likely
to have a usual source of care. Children residing in households with
income levels greater tban $50,000 had a higher probability of having
a usual place for obtaining healtb care tban those earning less. Insured
mothers were more lik.ely to bave a usual source of care tban uninsured
mothers.

�166 / Access and Use ofHealth Care Services by Mothers ami Children in the Texas-Mexíco Border

Revista Perspectivas Sociales / Socíal Perspeclíves primaveralspring 2007. Vol. 9, Num. / /

Region: Prelímínary Findíngs from the 2006 Río Grande Va/ley Health Survey

TABLE 2: Bivariate Probit Model for Having a Usual Place of Care
SE

Coef.
Child has Usual Place of Care
0.004
Age
-0.370*
Female
-0.194
Fair or poor health
0.016
HH lncome $10K-$30K
0.273
HH lncome $30K-$50K
5.751 ***
HH lncome &gt;$50K
1.021 ***
Insured
1.051***
Constant
Mother has Usual Place of Care
0.010
Age
0.199
Married
0.179
I.mmigrant
0.008
Fair or Poor Health
-0.100
HS &amp; Sorne College
0.153
College Graduate
0.169
HH lncorne $10K-$30K
0.003
HH Incorne $30K-$50K
0.065
HH Incorne &gt;$50K
0.560***
lnsured
-0.114
Constant
0.569***
Rho

\
\
1

Chi2
Observations

(0.026)
(0.199)
(0.278)
(0.196)
(0.328)
(0.244)
(0.179)
(0.245)
(0.009)
(0.150)
(0.165)
(0.153)
(0.145)
(0.237)
(0.147)
(0.281)
(0.333)
(0.187)
(0.385)
(0.144)
15.602

495

Standard errors in parentheses
* p&lt;0.10, ** p&lt;0.05, *** p&lt;0.01

TABLE 3: Bivariate Probit Model for Having Visited a Doctor
Coef.
Child-Doctor Visit
Age
- 0.029
Female
0.341 *
Fair or Poor Health
0.101
lilI Income $1 OK-$30K -0.054
lilI Income $30K-$50K
0.060
lilI Income &gt;$50K
-0.106
Insured
1.017***
Constant
0.770***
Mother-Doctor Visit
Age
0.002
Married
0.205
lmmigrant
-0.017
Fair or Poor Health
-0.016
HS &amp; Sorne College
-0.154
College Graduate
- 0.053
lilI Income $10K-$30K
0.023
lilI Income $30K-$50K -0.412
lilI Income &gt;$50K
-0.005
Insured
0.552***
Constant
0.350
Rho
0.236*
Chi2
Observations

3.525
465

Standard errors in parentheses
* p&lt;0.10, ** p&lt;0.05, *** p&lt;0.01

SE
(0.025)
(0.194)
(0.254)
(0.202)
(0.328)
(0.345)
(0.189)
(0.250)
(0.010)
(0.154)
(0.169)
(0.154)
(0.149)
(0.226)
(0.151)
(0.259)
(0.321)
(0.178)
(0.383)
(0.126)

167

�168

\

/ Access and Use ofHealth Care Services by Mothers and Children in the Texas-Mexico Border
Region: Pre/iminary Findings from the 2006 Rio Grande Va/ley Health Survey

TABLE 4: Bivariate Probit Model for Having an Emergency Room
Visit
SE
Coef.
Cbild-ER Visit
(0.024)
-0.051**
Age
(0.162)
Female
0.035
(0.224)
Fair or Poor Health
0.366
HH lncome $1 OK-$30K -0.236
(0.181)
HH Income $30K-$50K
0.306
(0.279)
(0.283)
0.272
HH lncome &gt;$50K
(0.202)
Insured
0.197
(0.243)
-1.161***
Constant
Mother-ER Visit
(0.012)
Age
- 0.016
Married
0.038
(0.186)
(0.213)
Immigrant
0.016
0.558***
(0.184)
Fair or Poor Health
(0.183)
HS &amp; Sorne College
0.105
(0.273)
College Graduate
- 0.222
(0.184)
HH Income $10K-$30K - 0.429**
HH Income $30K-$50K - 0.693*
(0.375)
HH Income &gt;$50K
- 0.316
(0.363)
lnsured
0.336
(0.209)
Constant
- 0.674
(0.440)
Rho
0.218*
(0.121)
Chi2
Observations

3.241
489

Standard errors in parentheses
* p&lt;0.1 O, ** p&lt;0 .05, *** p&lt;0.01

Revisto Perspectivos Sociales / Socio/ Perspectives primavera/spring 2007. Vol9, Num. J /

TABLE 5: Bivariate Probit Model for Having Visited a Dentist
Coef.
Child-Dentist Visit
Age
Female
Fair or Poor Health
HH Income $10K-$30K
HH Income $30K-$50K
HH Income &gt; $50K
Insured
Constant
Mother-Dentist Visit
Age
Married
Immigrant
Fair or Poor Health
HS &amp; Sorne College
College Graduate
HH Income $10K-$30K
HH Income $30K-$50K
HH Income &gt;$50K
Insured
Constant
Rho

chi2 e
Observations

SE

0.038**
-0.060
-0.234
0.007
-0.133
0.256
0.714***
-0.134

(0.019)
(0.134)
(0.201)
(0.145)
(0.235)
(0.294)
(0.153)
(0.204)

0.017*
0 .281*
-0.057
-0.301**
0.173
0.326
0.416***
0.211
0 .815***
0.582***
-1.698***
0.069

(0.009)
(0.152)
(0.158)
(0.148)
(0.147)
(0.213)
(0. 148)
(0.242)
(0.287)
(0.158)
(0.359)
(0.092)

0.569
488

Standard errors in parentheses
* p&lt;0.10, ** p&lt;0 .05, *** p&lt;0.01

169

�170 / Access and Use of Health Care Services by Mothers and Children in the Texas-Mexico Border
Region: Preliminary Findings from the 2006 Río Grande Va/ley Health Survey

TABLE 6: Bivariate Probit Model for Having Delayed Care
Coef.
Child-Delayed Care
Age
Female
Fair or Poor Health
HH Income $10K-$30K
HH Income $30K-$50K
HH Income &gt;$50K
Insured
Constant
Mother-Delayed Care
Age
Married
Immigrant
Fair or Poor Health
HS &amp; Sorne College
College Graduate
HH Income $10K-$30K
HH Income $30K-$50K
HH Income &gt;$50K
lnsured
Constant
Rho

~
"-.__
'

\1

Chi2
Observations

SE

0.000
-0.733**
0.366
-0.932**
-0.631
-0.561
-0.656**
-0.782**

(0.032)
(0.330)
(0.367)
(0.419)
(0.441)
(0.461)
(0.290)
(0.347)

0.002
0.059
-0.006
-0.093
- 0.119
-5.773***
0.088
-0.256
0.585
-0.040
-1.509***
0.424*

(0.014)
(0.269)
(0.251)
(0.251)
(0.225)
(0.511)
(0.248)
(0.520)
(0.528)
(0.296)
(0.500)
(0.217)

3.825
388

Standard errors in parentheses
* p&lt;0.10, ** p&lt;0.05, *** p&lt;0.01

Revista Perspecüvas Socio/es I Social Perspeclives primavera/spring 2007. Vo/.9, Num. l l

171

Table 3 reports the results for having visited a doctor at least once
within the previous year. Girls were more likely to have visited a doctor
than boys. Health insurance was a statistically significant determinant
of doctor visits for both children and their mothers. Table 4 reports the
results for visiting an emergency room within the previous year. Toe
child's years of age was negatively related to having visited an emergency room. Mothers in fair/poor health were more likely to have visited
an emergency room than those in good, very good or excellent health.
Household income was negatively related to visiting an emergency room
within the last year.
Table 5 shows that, for both the child and the mother, years of age
were positively related to having visited a dentist within the Iast year.
Insured children and mothers hada higher propensity ofhaving visited
a dentist than uninsured children and mothers. Married mothers were
more likely to have visited a dentist than non-married mothers. Mothers
in fair/poor health were less likely to have visited a dentist than those in
good, very good or excellent health. Household income was positively
related to having visited a dentist.
Table 6 shows the results for whether the child or the mother delayed
needed health care within the last year. Girls were less likely to have delayed care than boys. Children with household income between $10,000
and $30,000 were less likely to report that they had delayed care than ali
others. Insured children were less li.kely to have delayed needed health
care than uninsured children. Mothers with a college degree were less
likely to report that they had delayed care than those that did not have a
college degree.
Tables 2-6 also report the correlation coefficient for the residuals
of the bivariate probit models. The residual correlation coefficients
between the child and the mother probit equations were positive and
statistically significant for having a usual place of care, visiting a doctor,
visiting an emergency room, and having delayed health care needed. The
coefficient was positive but statistically insignificant for having visited
a dentist.

�172 / Access ami Use ofHealth Ca1tl Services by Mothers anti Children in the Texas-Mexico Border

Revista Perspectivas Socio/es I Socio/ Perspectives primavera/spring 2007. Yol.9. Num. J /

173

Region: Preliminary Findings from the 2006 Río Grant/e Ya/ley Health Survey

Discussion
Using survey data from the 2006 RGVHS we found that the residual
correlation coe:fficients of child and mother bivariate probit equations
of four health care access/utilization indicators were highly correlated.
Regression-adjusted pattems of health care utilization between Latina
mothers and their children were positively related for having a usual
place of care, visiting a doctor, visiting an emergency room, and having
delayed health care needed. Toe child-mother patterns were not statistically significant for having visited a dentist.
The results presented above are consistent with the premise that both
desirable and undesirable parental and child health care access/utilization
pattems for Latinos/as are interrelated. That is, good health care utilization behavior from Latina mothers-such as having a usual source ofcare
and visiting a doctor-are strongly related to the health care utilization
behavior of their children. However, poor health care utilization and access pattems for Latina mothers- in the form of visits to the emergency
room and delaying needed medica} care-are also strongly related to the
health care utilization and access patterns of their children.
Toe results presented here have important health policy implications
because they suggest that interventions that promote good health care
utilization behavior for Latina mothers spillover to their children. Thus,
for example, public health insurance programs that focus on covering
uninsured children but leave their parents uninsured may end up not
taking full advantage of the positive spillover effects of health care access/utilization from mothers to their children.
SCIIlP was created as part ofthe Balanced Budget Act of 1997 with
the goal of providing health insurance coverage to uninsured children of
families who did not qualify for Medicaid and at the same time could not
to purchase prívate health insurance coverage. The federal goverrunent
pays for almost three-fourths of the Texas SCHJP and, still, Texas has
retumed money to the federal government every year since SCHIP began
that could have been used to expand coverage to more families (Task
Force on Access to Health Care in Texas, 2006). Toe results presented
above provide further support to the idea that relaxing the eligibility

rules for uninsured parents of children covered by public health insurance programs may make sense if we want to promote a better use of
the health care system by Latina mothers and their children.

�174 /

Access and Use o/ Health Care Services by Mothers a,ul Children in the Texas-Mexico Border
Region: Pre/iminary Findingsfrom the 2006 Río Grande Va/ley Health Survey

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Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2007. Vo/.9, Num. / /

175

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�Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2007. Vo/.9, Num. 11 Pág. 177-196

177

Diabetes and Employment Productivity:
Does Diabetes Management Matter?
H. Shelton Brown, ID t, José A Pagántt,
Craig Hanis, t Adriana Pérez¡t*

Abstract
Diabetes has been shown to have a detrimental impact on employment
and labor market productivity, which results in lost work days and higher
mortality/disability.
This study utilizes data from an ongoing diabetes-related survey of
households in Brownsville, Texas, a largely Mexican American metropolitan area on the Texas-Mexico Border, in order to assess the impact
of diabetes on work productivity. We focus on two questions. First,
does the management of diabetes increase productivity in the short run?
Diabetes management is measured by the interaction of having diabetes
and glycosylated hemoglobin levels (Hbalc). Second, are women with
diabetes less productive at higher levels of earnings? Methods used
include ordinary least squares (OLS), quantile regression and Heckman
regression. Concerning the first question, the management of diabetes

\

\
1

f University ofTexas Hea/th Science Center at Houston School ofPublic Health Division of Management, Policy, ami Community Health Schoo/ of Public Health Building Brownsville, Texas 78520 Tel. 956-882-5164; Fax 956-882-5152 E-mail: henry.
s.brown@uth.tmc.edu
ff University o/Texas-Pan American 1201 W University Drive Edinburg, Texas 78541
Tel. 956-318-5306; Fax 956-318-5303 E-mai/:jpagan@utpa.edu
t University ofTexas Hea/th Science Center at Houston School ofPublic Hea/th Division of Epidemiology 1200 Herman Pressler Dr., RAS E401 Houston, Texas 77030
Tel. 713-500-9807 E-mail: Craig.L.Hanis@uth.tmc.edu
11 University ofTexas Health Science Center at Houston Schoo/ ofPublic Health Division ofBiostatistics School ofPub/ic Hea/th Building Brownsville. Texas 78520
Tel. 956-882-5160; Fax 956-882-5152 E-mail: adriana.m.perez@uth.tmc.edu
•Financia/ supportfor this $·tudy was provided by the Hispanic Health Research Center
at the Brownsville Regional Campus ofthe University o/Texas School ofPub/ic Health
(N[H CMHD P20 MD000170-04).
ISSN 1405-1133 O 2007 Universidad Autónoma de Nuevo León, University ofTexas ofAustin,
University ofTexas of Arlington, University ofTennessee,
Universidad Juárez del Estado de Durango, Universidad de Colima

�178 / Diabetes anti Employment Productivity: Daes Diabetes Managemen/ Matter?

Revista Penpectivas Sacia/es / Sacia/ Perspeclives primavera/spring 2007. Vo/.9, Num. 1/

does not appear to have a discernible impact on labor market outcomes
in the short-run. However, diabetes does negatively affect both male and
female productivity. Women with diabetes are less productive at higher
wage levels.

portant part of these costs are labor productivity losses (Bastida &amp;
Pagán 2002, Brown m, Pagán &amp; Bastida 2005, Kahn 1998, Ng, Jacobs
&amp; Johnson 2001 , Lavigne, Phelps, Mushlin &amp; Lednar 2003). Further,
the US Census Bureau estimates that from 2002 to 2020 the number of
individuals diagnosed with diabetes will increase by 44 percent to 17.4
million (American DiabetesAssociation 2003). With the prevalence and
incidence of diabetes increasing, accurate estimates of the labor market
cost of diabetes are important in order to develop appropriate health
policy responses.

Keywords
Quantile Regression, Heckman Model, Hbalc, Labor.

Resumen
Se ha demostrado que la diabetes tiene un impacto negativo en el empleo
y en la productividad del mercado de trabajo, resultando en días perdidos
de trabajo, en mayores días de incapacidad y mayor mortalidad. Este
estudio utiliza información de una muestra de hogares relacionada a la
diabetes que está en progreso en Brownsville, Texas, la cual es un área
metropolitana en gran parte México-Americana en la frontera de Texas
con México, y que busca evaluar el impacto de la diabetes en la productividad del trabajo. Nos enfocamos en dos preguntas. Primero, ¿el
manejo de la diabetes incrementa la productividad en el corto plazo? El
manejo de la diabetes se mide como la interacción entre tener diabetes
y los niveles de hemoglobinaglicosilada (Hbalc).
Segundo, ¿son menos productivas las mujeres con diabetes a altos
niveles de ingresos laborales? Los métodos utilizados incluyen Mínimos
Cuadrados Ordinarios (MCO), regresiones cuantílicas y la regresión de
Heckman. En relación a la primera pregunta, el manejo de la diabetes no
parece tener un impacto discernible en el corto plazo sobre los resultados
en el mercado de trabajo. Sin embargo, la diabetes afecta negativamente
la productividad tanto de la mujer como del hombre. Las mujeres con
diabetes son menos productivas a niveles salariales más altos.

Palabras clave
Regresión cuantilica, Modelo de Heckman, Hbalc, Trabajo.
Introduction
Diabetes is a disease wbich has economic implications. Toe American
Diabetes Association estimates that diabetes costs the U.S. econoJDY
$132 billion per year (American Diabetes Association 2003). An iJD-

179

Given the high economic costs of diabetes (American Diabetes Association 2003), public health officials have been arguing that diabetes
prevention is important. Prevention could mean one oftwo things: Toe
prevention of the onset of diabetes, or the prevention of diabetes-related
problems through the management of glycosylated hemoglobin levels
(Hbalc) for people already diagnosed with diabetes. If the productivity
costs of diabetes when diabetes is managed are low, scarce prevention
dollars could be concentrated on the much smaller subpopulation already
diagnosed with diabetes. On the other hand, if the costs associated with
diabetes are substantial, whether managed or not, then prevention dollars must be spread over the much larger general population. Of course
. .
'
1t ts likely that dollars should be spent on both preventing the onset of
diabetes as well as its management after onset. However, there is currently no information to inform policy-makers on how to apportion scarce
prevention dollars between diabetes onset and diabetes management.
Toe labor market component of the overall cost of diabetes is important. However, while overall diabetes-related costs are rising, it is not
clear that per capita labor costs associated with diabetes are increasing.
!echnological changes over the last three decades have led to changes
m the labor market and in the medical field. First, there are increases
in the number ofjobs that are less physically demanding and therefore
accessible to persons with diabetes (Kahn 1998). Second, new drugs,
glycosylated hemoglobin levels (Hbalc) monitoring devices and food
science advances, such as artificial sweeteners, are also making diabetes
,,
" .
management eas1er and less costly than before.
Brown, Pagán and Bastida show that the effects ofdiabetes on work

�180 /

Diabetes and Emp/oyment Produclivily: Does Diabetes Management Matter?

propensity are more important for men than for women (Brown m et
al. 2005). Anecdotally, many believe tbat women are more inclined to
manage their diabetes through pbysician visits, diligent use of pharmaceuticals, use of monitoring devices and health behavior modification.
This would explain why they have less diabetes-related labor market
problems in comparison to roen. With the laboratory-measured Hba1e
data in our study, we can test this hypothesis.
This study adds two important elements to the growing literature
on diabetes and labor market outcomes. First, we examine whether poor
diabetes management is the cause of adverse labor market outcomes
rather than diabetes per se. In our data, Hbalc levels are measured in a
laboratory for all participants, whether or not they have been diagnosed
with diabetes by a physician. Thus, we know the extent to whicb persons
with diabetes have managed their Hbalc. Second, we examine whether
diabetes affects labor productivity, whether managed or not, across wage
levels using quantile regression.

......

\
\

We used microdata from tbe Diabetes Impact Project, an ongoing
survey from a predominantly Mexican American area of South Texas.
Our data has important advantages. Toe Diabetes lmpact Pro ject surveys
Mexican Americans, a population which has a high prevalence and incidence of diabetes. Toe percentage of this population diagnosed with
this health condition is expected to rise from 1.4 million in 2002 to 2.9
miIlion in 2020, a l 07 percent increase (American Diabetes Association
2003). By contrast, the total US population diagnosed with diabetes is
expected to increase by 44 percent during the same time period. Our data
also has laboratory-measured Hbalc levels, necessary for the assessing
the level ofblood sugar management for persons with diabetes.

Diabetes Self-Management and Health Capital
One of our main bypotheses is that unmanaged diabetes is correlated
with labor productivity. Michael Grossman argued that "healtb capital"
is a measure ofhealth stock, reflective ofpast health behavior (Grossman
1972). If a personjogs or changes their diet, for instance, their health
stock does not instantly change. However, jogging and dietary changes
maintained over a long period increase his/her bealth stock. Further, if

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspeclives primavera/spring 2007. Yo/. 9, Num. ¡ ¡

181

a person tempo~arily stops jogging or occasionally eats unhealthy food
after a long penod of adberence, his/her health stock will not be greatly
affe~ted. ?f c~urse, the Grossman model maintains that healthy behavior
reqwres time mputs (Grossman 1972).
He~oglobin is a protein which is found in red blood cells. Like a
canary m a coal mine, hemoglobin in red blood cells revea} the Ievel of
blood glucose ov~r a two to three month period. Toe greater the percentage ~f sugar that 1s the blood supply, the higher the percentage ofhemoglob_m has been glycosylated. Note that the percentage ofhemoglobin
~atls glycosylated is invariant to day-to-day blood sugar Ievels (Woerle,
Punenta, Meyer, Gosmanov, Szoke, Szombathy Mitrakou &amp; Gericb
2004). Thus, it is an excellent measure of health ;tock in the Grossman
sense (Grossman 1972).
The American Diabetes Association defines type 2 diabetes as manª?ed based o~ glycosylated hemoglobin levels (Hbalc) (http://www.
diabetes.org/diabetes-research/summaries/woerle-ogtt.jsp). Hba 1c Ievels
?f seven percent or less indicates that the person with diabetes is managmg bis or her diabetes.
Among persons without diabetes, lower Hbalc levels should not
be con:elated with_labo~ market success. On the other hand, among persons diagnosed w1th diabetes, labor productivity for persons with Iow
Hbalc leve!s should be higher than for persons with high Hbalc levels.
~ altematJve hypothesis is that time and effort expended on managing
~abetes may come at the expense of current, short-run labor productiv~ty. Thus, it may be that e:fforts to manage diabetes lower productivity
ID the short-term.
Our strat~gy to t~st the hypothesized association oflow wages with
unmanaged diabetes mvolves creating an interaction term between diabetes an~ Hbalc levels. For persons without diabetes, the interaction term
value 1s zero. For person with diabetes, the interaction term will be their
~ale. !herefore, those who bave managed their diabetes will have an
:t~c_non term_value ofseven or lower, those who have not managed
etr diabetes will have an interaction term value of greater than seven.
We expect to find a negatively relationship between this interaction term
and log wage.

�182 /

Diabetes and Employment Productivity: Does Diabetes Management Matter?

Data and Methods
Toe data for this study comes from an ongoing survey in Brownsville,
Texas, a metropolitan area with a total population of 139,722 in 2002 that
is located in the US-Mex.ico border region (U.S. Census Bureau 2006).
Brownsville is the most southernmost city in Texas and 91.3% of its
population is ofHispanic origin (U.S. Census Bureau 2006).

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primaveralspring 2007. Vo/.9, Num. / I

183

sample selection bias, we also estimate the log wage equation using the
method of Heckman. Following Greene ( 1990), let z = 1
when the wage is known, z = Ootherwise. Toen, a probit model

z; = e,~+ Diab; X Hbalca1 + U¡, U~ N[O, l],
z

= 1 if z• &gt; O,

(1)
(2)

z = o if z.. ~ o,

Brownsville, as many other Texas border cities, is characterized by
high poverty levels and low educational attainment. For example, 36.5%
of people in Cameron County, where Brownsville is located, live below
the poverty level (which ranks it next to last in the country). Only 60% of
the population 25 years and over have completed high school (which ranks
it last in the country). Approximately 46.5% ofchildren under 18 years are
below the poverty level, which ranks it next to last in the country (http:
//www.census.gov/acs/www/Products/Ranking/2003/RO 1T050 .htm).
Even though median household incomes in Brownsville are among
the very lowest in the country, there is variation. Therefore, the Diabetes
Impact Study selected a representative sample based on income for the
Mex.ican-American population of Brownsville. To do so, we selected
census blocks from census tracts with median household incomes in the
first and the third quartiles. 1 Toe 2000 United States Census of Population and Housing was used to select the probability sampling frame.
A multi-stage cluster sample of participants is being collected in these
two Brownsville area locations and it is expected to be complete by the
beginning of 2008.
Within all randomly selected clusters (census blocks), all the households in the census block are contacted. A participant, between 35 to 64
years old, from each household is randomly selected using a ten digit
permutation algorithm.

Heckman Model
Brown m, Pagán &amp; Bastida (2005) show that especially for MexicanAmerican men, diabetes a:ffects work propensity. For persons not working
the wage is missing due to selection. Therefore, in order to account for
1Note that households selectedwithin the census tracts may have differing income /eve/s.

Prob[z = 1] = ~(C:6 + Dial&gt;; x Hbalcn1),
Prob[z =

º'= ~«.s +
1-

Diab, X Hbalcn1)

estimates the probability that wage is observed. In (1), ci is the vector of
exogenous variables related to observing wage and iS is the corresponding
vector of coefficients. Diab¡ x Hba le; is the interaction term and 'Y1 is
the associated coefficient. Note that diabetes may be related to whether
the person earns a wage or not because he or she may select out of the
market.
Toe Heckman model is a two-stage model, where equation (1) is
the first stage. Toen, the log wage equation is estimated in the second
equation as,
Log Wage = ~jJ + Diab;

x Hbalc,-"f + e;, observed only if z = 1,
(u,e)

(3)

~biw.riate normal[O, O, l ,u. ,p]

where Pis the correlation between e; and u ¡ and q e is the variance of
the disturbance (1).
Vector X; is the exogenous variables related to wage and fJ is the corresponding vector of coefficients.
It is shown in Greene ( 1990) and elsewhere that
E(Log wagelz. = IJ= z/J + Diab;

X

Hbal.cy + po-,Á(C:ó + Diab; X Hbalca1),

( 4)

where ,\ = 'P(C:-6 +Diabn1)/cl&gt;(uf,-6+ Diaba1) is the inverse Milis ratio. ef&gt; is the
marginal probability from the normal distribution and ~ cumulative

�184 /

Revista Perspectivas &amp;x:iales I &amp;x:ial Perspectíves primaveralspring 2007. Vol.9. Num. JI

Diabetes aruJ Emp/oymenl Productivity: Does Diabetes Management Matter?

probability from the normal distribution.

Table 1: Descriptive statistics, by gender

Quantile Regression

Variable
n
Log hourly wage
121
Employed (l=yes; O=no)
205
Age
205
Age squared
205
Bom in Mexico (1 =yes; O=no) 205
Years of schooling
205
Years residing in Brownsville (US) 205
Married (1 =yes; 0=no)
205
Log of other household income
205
DiabeticxHbal c
190
Diabetic (1 =yes; O=no)
205
''New" Diabetic (l=yes; O=no) 205

Mean
2.119
.722
47.195
2,318
.659
10.307
21.868
.600
2.871
1.367
.166
.044

Variable
Log hourly wage
Employed (l=yes; 0=no)
Age
Age squared
Bom in Mexico (l=yes; O=no)
Years of schooling
Years residing in Brownsville (US)
Married (1 =yes; O=no)
Log of other household income
DiabeticxHbal e
Diabetic (1 =yes; 0=no)
''New" Diabetic (l=yes; 0=no)

Women
Mean S.D.
1.947 .479
.482
.500
47.256 8.934
2,313
868
.721
.449
9.028 4.218
21.811 15.851
.517
.500
5.164 4.562
1.336 3.647
.136
.343
.041
.200

We estimate log wage quantile regressions for the following equation,
Log wage = rJJ + Diab; X Hbalcy + e;,

(5)

where Diab¡ is the dummy variable defined above and Diab; x Hbalc¡
is the interaction term (Koenker &amp; Hallock 2001). Vector X; is the exogenous variables related to wage and /3 is the corresponding vector of
coefficients, as defined in (3). Other versions of (5) that will be estinlated
include the diabetes dummy variable without the interaction term.
Quantile regression is useful for two reasons. First, diabetes and
managed diabetes may affect productivity differently at different levels
of the wage distribution. Second, our data is highly compressed at the
low end of the wage distribution and wages may be constrained from
falling further due to diabetes.

\

We estimate the simultaneous quantile regression with the 'sqreg'
function in Stata Version 8 (Stata 2003). Confidence intervals are constructed at each quantile via boot-strapping. The quantiles selected are
from .05 to .95, in steps of 0.05. Thus, 19 simultaneous quantile regressions were estimated.

Results
Table 1 reports the descriptive statistics of the variables used in the OLS,
Heckman, and quantile regressions by gender. Note that women are less
likely to be employed and have

n
177
434
434
434
434
434
434
433
433
408
434
434

185

Men
S.D.
Min Max
.523
1
4
.449
o 1
9.564 21 64
919
4414,096
.475
o 1
4.302 o 20
17.399 o 63
.491
o 1
4.338 o 13
3.577 o 16
.373
o 1
.205
o 1

Min Max
1
4
o 1
35 64
1225 4,096
o 1
o 20
o 64
o 1
o 12
o 19
o 1
o 1

slightly less schooling than meo, and are more likely to be immigrants.
Men are also paid more than women.
Approximately four percent of women and men not previously
diagnosed with diabetes had fasting glucose levels above 126 mg/
dl. This is the variable labeled "New Diabetic." Although a second
reading would be necessary to officially diagnose diabetes, the vast

�186 / Diabetes and Emp/oyment Productívity: Does Diabetes Management Matter?

Revista Perspectivas Sociales / Social PeT$JH!Clives primavera/spring 2007. Vo/.9, Num. J /

ma jority ofthem likely have diabetes and have therefore been diagnosed
for the first time by the medical personnel in our survey.

is related to working and productivity in a non-linear fashion. Being bom
in Mexico has a negative effect on wages. Toe variable

Table 2: Self-management ofDiabetes, by gender

Table 3: OLS model oflog wage, Men

n

Var
Hbalc
Bloodsugar

54
59

Hbalc
Blood sugar
332.5

26
34

S.D.
Women
10.1
3.5
200.98 82.04
Men
2.7
9.98
73.7
189.02

Mean

Min Max

4.7 18.9
74.3 434
5.8 16.2
84.l

Of people with diabetes, women are no more likely to have their
Hba 1e managed in comparison tomen. However, neither gender appears
to be managing their diabetes effectively.
Based on our previous research (Brown ID et al. 2005), we also
estimated the correlation between the interaction term and our instruments (family history of diabetes) using a tobit model (not reported).
However unlike the correlation between diabetes status and family his'
tory of diabetes,
the correlation between the interaction term and family
history of diabetes was weak.2 This is likely because although genetics
explains much of the variation of whether a person develops diabetes,
diabetes-related genetics does not explain whether a person with diabetes is able to have it managed. Dueto the weak correlation between
our instruments and our interaction term, we will not use instrumental
variable techniques to examine diabetes management.

Variable

Coefficient Std. Err. Coefficient
Log hourly wage
Age
- 0.105 ** 0.051
-0.107 **
Agesquared
0.001 ** 0.001
0.001
**
Boro in Mexico
( l =yes; O=no) -0.279 ** 0.137
- 0.260 **
Years of
schooling
0.031 ** 0.013
0.033
**
Years residing
in Brownsville {US)-0.004
0.004
-0.003
Married
(1 =yes; O=no) 0.181 * 0.101
0.1 70 *
DiabeticxHbalc -0.019
0.018
Diabetic
(1 =yes; 0=no)
-0.278 *
Constant
4.169 *** 1.176
4.207 ***
Significance levels: *: 10% **: 5% ***: 1%

187

Std. Err.
0.049
0.001
0.126
0.012
0.004
0.096

0.151
1.152

'years of schooling' is positively related to wage. Being married is
positively related to wage at the 10% level. Finally, the variable 'years
in Brownsville' is negatively related to log wage. For most people, the
number ofyears residing in Brownsville is synonymous with the number
of years in the United States. The negative sign likely re:flects the fact
that the border area is a temporary place of residence for many Mexican
Americans. Many who develop language and other work sk:ills move
away from the border to places in the U.S.

OLS and Heckman Models
Table 3 reports the estimates for the OLS regression formen, assuming
that diabetes is exogenous. Let us first consider the model in the leftmost
columns, where diabetes management is considered. Age and age squared
2

The results are available upon request.

Diabetes management (the interaction term, DiabeticxHbalc)
coefficient is negatively related to log wage, but the association is not
statistically significant at this level ofpower. However, this suggests that
diabetes has a detrimental e:ffect on productivity, even when managed.
Let us now consider the model in the rightmost columns, where diabetes
per se is considered. Diabetes is negatively related to log wages. Toe

�188 /

Diabetes an,J Employment Producffvity: Daes Diabetes Management Matter?

wage premium is quite high-having diabetes lowers wages by 28%.

Table 4: Heckman model oflog wage, Meo

In order to take sample selection into account, let us now turn our
attention to the Heckman model estimates in Table 4. Age and age
squared are now not significantly related to log wage. In both the selection equation and the wage equation, the diabetes Hbal e interaction term
is significantly and negatively related to working and negatively related
to log wage. Further, the magnitude of the effect ofthe diabetes Hbalc
interaction term is approximately twice the effect when sample selection
is not taken into account.
For each unit increase of Hbalc for persons with diabetes, log wage
declines by four percentage points.

Variable

Even though diabetes management is negatively associated with
productivity, diabetes status has a stronger association. After accounting for sample selection, the negative effect of diabetes on productivity
increases by approximately 50%, from 28% to 42%.
Note that diabetes is negatively related to earning a positive wage.
Being married is positively related to earning a positive wage; Log
of other household income is negatively related to eaming a positive
wage.

\

Table 4 also includes a likelihood ratio test of the covariance between
ei and u;, defined as pin equation (3). In each specification of the model,
the error terms are correlated at the 10% level. This indicates a bivariate normal distribution of the sample selection and log wage equations.
Therefore, the Heckman estimates are warranted.
Table 5 reports the estimates for the OLS regression for women, assuming that diabetes is exogenous. Only the variables 'years of schooling'
'years in Brownsville' are positively related to wage. Being married is
positively related to wage at the 10% level.
Diabetes management (the interaction tenn, DiabeticxHbalc) coefficient is negatively related to wage, but not statistically significant.
This suggests that diabetes has a detrimental effect on productivity, even
when managed. Toe results are similar to those for men. Diabetes per se

189

Revista Perspectivas Sociales/ Social Perspectives primaveralspring 2007. Vol.9, Num. J/

Coefficient Std. Err. 1 Coefficient
Log hourly wage
-0.069
0.056
- 0.081
0.001
0.001
0.001

Std Err.

Age
0.055
Agesquared
0.001
Born in Mexico
(l=yes; O=no)
-0.269 *
0.146
-0.282
**
0.135
Years of schooling 0.027 ** 0.014
0.028
**
0.013
Years residing in
Brownsville (US) -0.003
0.004
- 0.003
0.004
Married
(!=yes; O=no)
0.291 *** 0.108
0.289
***
0.104
DiabeticxHbalc - 0.040 **
0.018
Diabetic
(1 =yes; O=no)
***
- 0.422
0.158
Constant
3.193 **
1.316
3.506
***
1.278
Wage Observed (1 =yes; O=no)
Age
0.174
0.118
0.146
0.117
Agesquared
-0.002 *
0.001
- 0.002
0.001
Born in Mexico
(l=yes; O=no)
-0.197
0.279
-0.290
0.266
Years of schooling 0.014
0.026
0.007
0.025
Years residing in
Brownsville (US) -0.004
0.008
-0.006
0.008
Married
(l=yes; O=no)
0.751 *** 0.206
0.805 ***
0.201
Logof other
household income -0.075 *** 0.023
- 0.079 ***
0.022
DiabeticxHba le -0.074 ** 0.030
Diabetic
(l=yes; O=no)
-0.638 **
0.280
Constant
-3.251
2.749
-2.455
2.725
Ho: P =O
(X2 (1) = 3.08, Prob = 0.079 X2 (1) =3.27, Prob = 0.071
Significance levels: *: 10% **: 5% ***: 1%

�190 / Diabetes ami Employment Productivity: Does Diabetes Management Maller?

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primaveralspring 2007. Vol.9. Num. J /

Table 5: OLS model oflog wage, Women

Table 6: Heckman model oflog wage, Women

l

Coe:fficient Std. Err.
Coefficient Std. Err.
Log hourly wage
0.030
0.050
Age
0.011
0.051
0.000
0.001
Age squared 0.000
0.001
0.083
Boro in Mexico (l==yes; O=no) - 0.071
0.085 - 0.064
0.024
***
0.009
Years of schooling
0.020 ** 0.009
0.009 *** 0.003
Years residing in Brownsville (US) 0.009 *** 0.003
0.067
0.068
Married (l==yes; O=no)
0.091
0.069
DiabeticxHbalc
- 0.014
0.009
- 0.160
0.099
Diabetic (1 ==yes; O=no)
0.828
1.165
Constant
1.284
1.181
Significance levels: *: 10% **: 5% ***: 1%

Variable

is negatively related to log wages, but not at any statistically significant
level. Toe wage premium is much lower than for women.
Table 6 shows the Heckman results for women. The likelihood ratio
test of whether p , which is the correlation between e¡ and u¡ in (3), is
significantly different from zero does not revea! a difference. Therefore,
the results for the wage equation are again equivalent to OLS estimates
with no selection.

Quantile Regression
In order to consider the effect of diabetes management on
productivity, we estimate log wage quantile regressions. Figures 1,
2, and 3 display the results. For each (A) figure (on the left), the line
represents the diabetes coe:fficient estímate and its 95% confidence
interval for each quantile of log wage. These are from equation (5).
The dotted line is the zero coe:fficient. For each (B) figure (on the
right), the line represents the diabetes Hbalc interaction coefficient
estímate and its 95% confidence interval for each quantile of log
wage. These are from equation (5). Note that the other regressor are the
same as above (Constant, Age, Age squared, Boro in Mexico (1 ==yes;
O=no), Years of schooling, Years residing in Brownsville (US), Married
(l=yes; O==no)).

191

Variable

Coefficient Std. Err. Coefficient Std. Err.
Log hourly wage
Age
0.004
0.050
0.025
0.050
Age squared
0.000
0.001
0.000
0.001
Boro in Mexico {l=yes; O=no) -0.078
0.084 -0.068
0.081
Years of schooling
0.019 ** 0.009
0.023 *** 0.008
Years residing in
Brownsville (US)
0.009 *** 0.003
0.009 *** 0.003
Married (1 =yes; O=no)
0.100
0.068
0.075
0.068
DiabeticxHbalc
- 0.014
0.009
Diabetic (1 =yes; O=no)
- 0.163 *
0.097
Constant
1.511
1.194
0.996
1.182
Wage Observed (l=yes; O=no)
Age
0.143
0.090
0.151 *
0.088
Age squared
- 0.002 * 0.001 -0.002 *
0.001
Boro in Mexico (l=yes; O=no) 0.051
0.172
0.042
0.165
Years of schooling
0.024
O.O 18
0.026
0.017
Years residing in
Brownsville (US)
0.002
0.005
0.001
0.005
Married (l=yes; O=no)
0.185
0.141
0.130
0.137
Log ofother household income -0.109 *** 0.015 -0.108 *** 0.015
DiabeticxHbalc
0.012
0.019
Diabetic {l=yes; O=no)
0.205
0.193
Constant
-3 .104
2.127 -3.320
2.081
X2 (1) =0.52 Prob= 0.4704 (X2 (1) = 0.27 Prob = 0.6064
Significance Ievels: *: 10% **: 5% ***: l %

Let us first consider the effects of diabetes on men and women
combined, as shown in column A of Figure 1. The results show that the
detrimental effects of diabetes are higher at the higher wage quantiles.
This could indicate that 'left wall' effects at the low end of the wage because they are already at the lowest possible wage for their profession.
As shown in column B of Figure 1, when the interaction term is
included rather than the diabetes dummy, most ofthe detrimental effects

�192 / Diabetes ami Employmenl Productivity: Does Diabetes Management Matter?

Revista Perspectivas Sociales/Social Perspectives primaveralspring 2007. l'o/.9, Num. J /

on labor productivity disappear.
low end of the wage distribution may be less productive than persons distribution. In reality, persons with diabetes (managed or
not) at the without diabetes, but this &lt;loes not translate to wages

Figure 2: Women: (A) Diabetes (B) Diabetes xHbalc

This indicates that persons with diabetes who have managed their
diabetes are no more productive than persons with diabetes who have
not managed their diabetes. Note that when the diabetes dummy and the
interaction term are both included, neither affects diabetes at any portion
of the log wage distribution.

i

ó

!

~

:

!"!

1
~

~

193

o

..

.

-

..

;

Figure 3: Men: (A) Diabetes (B) Diabetes xHbalc

-

Figure 1: Men &amp; Women: (A) Diabetes (B) DiabetesxHbalc
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2
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§

§

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..

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..

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~

2

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Let us now consider women, as shown in Figure 2. Column A of
Figure 2 illustrates

1

the estimates of diabetes on labor productivity. 1bis indicates that the
detrimental effects of diabetes are higher in the higher wage quantiles.
However, when Hbal e management is taken into account, most of the
detrimental effects of diabetes on labor productivity disappear. Note that
when the diabetes dummy and the interaction term are both included,
neither affects diabetes at any portion of the log wage distribution.
Formen, as shown in Figure 3, diabetes has a large effect on productivity, whether or not we include the diabetes dummy or the interaction
term. However, the effects do not differ by the quantile of the wage.

4 Discussion and Conclusion
Our results reported above are inconsistent with previous research suggesting that diabetes mainly affects the labor market of men, but not
women (Bastida &amp; Pagán 2002, Brown III et al. 2005). Ourresults using
quantile regression revea] that at the high end ofthe wage distribution, the

�194 / Diabetes anti Emp/oyment Productivity: Does Diabetes Managemenl Matter?

Revista Penpeclivas Sociales I Social Penpectives primaveralspring 2007. Jlo/.9, Num. J/

productivity of females with diabetes is lower than for females without
diabetes. This is possibly due to tbe fact that women with diabetes earn
wages near the left-wall of the wage distribution.

References

Our results for Hispanics also are higher quantitatively than previous
research. Formales, the wage productivity premium for avoiding diabetes
is approximately 42%. For tbose witb diabetes, there is an approximately
four percentage point wage premium for every unit ofHbalc increase.
Our results suggest that in order to avoid productivity losses for males
associated with diabetes, scarce prevention resources should be spent on
the prevention ofonset of diabetes rather than tbe management ofHbal e
for those already diagnosed with diabetes.

195

American Diabetes Association (2003). 'Economic costs of diabetes in
the U.S. in 2002 ', Diabetes Care 26(3), 917-932.
Bastida, E. &amp; Pagán, J. A (2002), 'The impact of diabetes on adult
employment and eamings ofMexican-Americans: Findings from a community based study', Hea/th Economics 11 (5), 403-13.
Brown III, H. S., Pagán, J. A. &amp; Bastida, E. (2005), 'Toe impact of
diabetes on employment: Genetic IVs in a bivariate probit', Health
Economics 14(5), 537-544.

Unfortunately, this means resources must be spread among populations most predisposed to diabetes, sucb as Hispanics, rather than
concentrated on the smaller group with diabetes. This is not to say that
management of diabetes will not improve quality of life or prevent medica! costs in the future. Productivity in the future will likely be higher for
those who currently are managing their diabetes.

Greene, W. H. (1990). Econometric Analysis, Macmillan Publishing,
NewYork.

Our results on self-management of diabetes are valid in the short-run
only. The Grossman model suggests that bealth capital leads to longrun productivity gains. However, we only compare short-run effects of
diabetes management with cross-section data.

Kahn, M. (1998). 'Health and labor market performance: Toe case of
diabetes', Journal ofLabor Economics 16(4), 878-899.

Grossman, M. (1972). The Demandfor Health: A Theoretical and Empirical lnvestigation, Coumbia University Press (National Bureau for
Economic Research).

Koenker, R. &amp; Hallock, K . F. (2001 ). 'Quantile regression', Journal of
Economic Perspectives 15(4), 143- 156.
Lavigne, J. E.; Phelps, C. E., Mushlin, A. &amp; Lednar, W. M. (2003); 'Reductions in individual work productivity associated with Type 2 diabetes
mellitus', Pharma-coeconomics 21(15), 1123- 1134.
Ng, Y. C.; Jacobs, P.; &amp; Johnson, J. A. (2001). 'Productivity losses associated with diabetes in the U.S. ', Diabetes Care 24(2), 257-261.
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1-4 edn, StataPress.
U.S. Census Bureau (2006), American Factfinder, Technical report, U.S.
Census Bureau. generated by Shelton Brown.

�196 /

Diabetes and Emp/oyment Productivity: Does Diabetes Managemenl Matter?

Woerle, H. J.; Pimenta, W. P.; Meyer, C., Gosmanov; N. R., Szoke; E.,
Szombathy, T., Mitrakou, A. y Gerich, J. E. (2004). 'Diagnostic and
Therapeutic Implications of Relationships Between Fasting, 2-Hour
Postchallenge Plasma Glucose and Hemoglobin A le Values', Arch
lntern Med 164(15), 1627- 1632.

GUIDELINES FOR
CONTRIBUTORSNORMAS DE PRESENTACIÓN
DE ARTÍCULOS

�Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavero/spring 2()()7. Vol.9, Num. J I

199

GUIDELINES FOR CONTRIBUTORS OF 'SOCIAL
PERSPECTIVAS/PERSPECTIVAS SOCIALES'
Social Perspectives/Perspectivas Sociales, a bilingual, bi-nationaljournal, is seeking manuscripts to be published in 2008. Toe journal is a joint
project ofthe Facultad de Trabajo Social and the Facultad de Economía of
the Universidad Autónoma de Nuevo Leon, Mexico, the School ofSocial
Work at the University of Texas at Austin and The University of Texas
atArlington, the School ofSocial Work at the University ofTennessee
and the Facultad de Trabajo Social de la Universidad Juárez del Estado
de Durango. We are seeking papers that focus on issues connected to the
U.S.-Mexico border and the persons moving in both directions across
that border, social work practice issues that are common to individuals,
families and communities in both nations, social policy issues that are
common to both nations, social work education relevant, and research
on social conditions.
Papers describing innovative practices, empirical research, policy and
program developments are welcomed. Interdisciplinary and intemational
papers are encouraged.

Contributions should adjust to the following rules:
1. Contributions submitted must be original and should not be under
consideration in any other journal
2. Contributions should be submitted electronically to one of the
following e-mail addresses: veronikasieglin@yahoo.de; lorikay@
mail.utexas.edu; or to mramor@facts.uanl.mx. Toe journal prefers
Microsoft Word for Windows.
3. Author(s)' information (author(s)' name, academic degree, affiliation
including telephone, postal address and e-mail address) should be
typed on a separate sheet.
4. All papers deemed appropriate for the joumal are sent out
anonymously to two referees of the Scientific Board of the journal
thatconsists ofan intemational panel. Contributions will be published
only if they are accepted by the referees.
5. Contributions will be published in English or Spanish. Papers should
not be shorter than 1Opages and longer than 30 pages. They should
be typed 1.5 spaced, Times New Roman. Avoid fancy typefaces.

�Revista PerspecJivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2007. lk&gt;l.9, Num. / /

200

6.
7.
8.

9.

Use cursive type font only for foreign words.
Toe typical manuscript is about 20 pages including references, and
abstract (300-350 words) in English and Spanish.
Include a brief abstract (300-350 words) summarizing the findings
and fi.ve key words.
Textual quotations should use quotation marks instead of cursive
letters. Please indent any citations in the body of the text that are
longer than four lines as a block quotation; give them a deeper indent
than the rest of your text.
References must be presented at the end of the paper in a separate
References section as followed: author (family name, name), (year),
title, place, editorial.

Examples:
a) Books
Edelman, P.; H.J. Holzer, and P. Offner (Eds.). (2006). Reconnecting
disadvantaged young men, Washington DC, Urban Institute Press.
Russo, R.J. (1980). "State problems and the need for research-based
planning in the drug fi.eld", In C. Akins, and G. Beschner (Eds.), Ethnography: A research tool for policymakers in the drug and alcohol
fields, Rockville, Maryland, U.S. Department of Health and Human
Services, pp. 40-65.

\

b) Journal Articles:

Murray, D.M.; R.V. Luepker, C.A. Johnson, andM.B. Mittelmark(1984).
"Toe prevention of cigarette smoking in children: A comparison of four
strategies", Joumal ofApplied Psychology, 14(3), pp. 274-288.
c) Inforrnation from web-sides:
McBride, D. C.; C.J VanderWaal, Y. M. Terry, and H. VanBuren (1999).
Breaking the Cycle ofdrug use amongjuvenile offenders [On-line]. Retrieved October 24, 2002, from http://www.ncjrs.org/pdffiles 1/179273.
pdf
10. Write sentences and paragraphs clearly and succinctly with a

201

minimum of jargon. Writing should demonstrate theoretical
soundness and scientific accuracy.
11. Authors will be notified after the reviewers return their comments
to the editors. Toe results of the reviewers may be in any of these
terms: publishable as it is, not publishable, or publishable with
commendations and/or modifications.
12. Toe articles published in Perspectivas Sociales/Social Perspectives
may be distributed in any press or electronic format that the editorial
committee considers pertinent.

�202

NORMAS DE PRESENTACIÓN DE COLABORACIONES
PARA 'PERSPECTIVAS SOCIALES/ SOCIAL PERSPECTIVES'
Perspectivas Sociales/Social Perspectives es una revista bilingüe y binacional que invita a trabajadores sociales y científicos sociales a someter
manuscritos para ser editados durante el 2008. La revista constituye un
proyecto conjunto de la Facultad de Trabajo Social y de la Facultad de
Economía de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México, Toe
School ofSocial Work at the University ofTexas atAustin y Toe University of Texas at Arlington, the School of Social Work of the University
ofTennessee y de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Juárez
del Estado de Durango. Buscamos artículos que se enfocan en temas
relacionadas con la frontera México-Estados Unidos y las personas
que se desplazan en ambas direcciones; tópicos de importancia p~ra la
práctica del trabajo social en torno a individuo, familia y comumdad;
las políticas sociales, la formación del trabajo social; e investigacio~es
científico-sociales acerca de las condiciones sociales. Se da una especial
bienvenida a trabajos que analizan prácticas innovadoras, presentan
resultados de estudios empíricos y que revisan críticamente políticas Y
programas de desarrollo social. Se alienta asimismo a trabajos interdisciplinarios e internacionales.

\
\

t

Los artículos deben ajustarse a las siguientes normas de presentación
de originales:
1. Los documentos deberán ser versiones definitivas e inéditas.
2. Los trabajos se enviarán por correo electrónico en formato
Microsoft® Word a alguna de las siguientes direcciones electrónicas
veronikasieglin@yahoo.de ó lorikay@mail.utexas.edu .
3. Deberá enviarse, en un documento anexo llamado "Datos del autor",
la siguiente información: nombre completo, grado universitario
máximo, institución donde labora, cargo actual que desempeña,
número telefónico, dirección postal, dirección electrónica En el caso
de coautorías deberán indicarse los datos de todos los colaboradores.
4. Las colaboraciones serán evaluadas por la dirección de la revista para
verificar que se ajusten a las presentes normas. De ser así, serán
enviadas a dos dictaminadores miembros del Comité Científico de

Revista P=¡,ectivas Sociales / Social Perspectives primaveralspring 2007. Vol. 9, Num. 1 /

5.

6.
7.

8.

9.

203

· la revista, cuyo arbitraje favorable es requisito indispensable para
la publicación del trabajo.
Los artículos se publican en inglés o español con un resumen en
ambos idiomas. Los manuscritos deben tener como extensión mínima
1Opáginas y máximo 30, en fuente Times New Roman, interlineado
de 1.5, sin macros ni viñetas de adorno, sin hacer énfasis con fuentes
tipográficas, y utilizando cursivas sólo para voces extrajeras.
El manuscrito típico tiene alrededor de 20 páginas incluido el
resumen (300-350 palabras), y la bibliografia.
Los artículos iniciarán con un resumen (300-3 50 palabras) e incluirán
cinco palabras clave.
Las citas textuales se consignarán entre comillas, no mediante
cursivas. Cuando se trate de citas breves, se mantendrán dentro
del párrafo en que se produzca la referencia; si la cita rebasa las cuatro
líneas, se colocará a bando, con márgenes más amplios, a un espacio
y sin entrecomillado.
La bibliografía irá al final del artículo en este orden: autor
(apellidos, nombre), año (entre paréntesis), obra (en cursiva), lugar
de edición, editorial.

Ejemplos.
a) Libros

Bauman, Zygmunt (2002). La ambivalencia de la modernidad y otras
conversaciones; Barcelona, Paidós.
Adelantado, José, José Antonio Noguera y Xavier Rambla (2000). "El
marco de análisis: las relaciones complejas entre estructura social y
políticas sociales", en José Adelantado (coord.), Cambios en el Estado
de Bienestar, Barcelona, Editorial Icaria, pp. 23-60.
b) Revistas:
Boltvinik, Julio (octubre 2001 ). "Opciones metodológicas para medir la
pobreza en México", en Revista Comercio Exterior, vol. 51, núm. 10,
México DF, pp. 869-878.
e) Sitios de Internet:

�204

Cámara Nacional de la Industria Tequilera (2004). Jnforme de la Cámara

Nacional de la Industria Tequilera sobre su comportamiento durante el
año de 2005, México. Disponible en: http:J/www.camaratequilera.com.
mx/ (Recuperado el 19/10/06).
1O. Respetando el estilo de cada escritor, sugerimos redactar los textos a
través de construcciones sintácticas sencillas, párrafos
preferentemente breves y articulación entre profundidad teórica,
rigor científico y claridad expositiva.
11. Una vez emitidas las evaluaciones de los árbitros consultados, se
comunicará al autor los resultados del dictamen en cualquiera de
los términos siguientes: se publica, no se publica o se publica con las
recomendaciones o modificaciones que se consideraron
pertinentes.
12. Los artículos publicados en Social Perspectives/Perspectivas
Sociales serán difundidos y distribuidos por todos los medios
impresos y/o electrónicos que el Comité Editorial de la revista juzgue
convenientes.

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\

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Vol. 8, no. 2, otoño/fall 2006
Publicación semestral de/ Biannual publication of the:
Universidad Autónoma de Nuevo León, México (lng. José Antonio González Treviño, Rector; MTS.
Graciela Jaime Rodríguez, Directora de la Facultad de Trabajo Social; Dr.Jorge Noel Valero Gil, Director de
la Facultad de Economía); University ofTexas at Austin, E.E.U.U. (Dr. Larry R. Faulkner, President; Dr.
Barbara W. Wbite, Dean School ofSocial Work); University ofTexas atArlington, E.E.U.U. (Prof. James D.
Spaniolo, President; Dr. Santos H. Hemández,)Dean School of Social Work); University ofTennessee (Dr.
John Petersen, Presiden!; Dr. Karen Sowers, Dean College of Social Work); Universidad Juárez del Estado
de Durango (C.P. Rubén Calderón Luján, Rector; Lic. Ana María Alvarez del Castillo González, Directora
de la Facultad de Trabajo Social)
Editores /Editors
México - UANL: Veronika Sieglin (coord.) y María Elena Ramos Tovar
México - U. Juárez de Durango: María Guadalupe Salas Medina
Estados Unidos/USA-Austin: Lori Holleran y Dennis Poole
Comité Editorial / Editorial Board
Claudia Campillo Toledano (UANL, México), Guillermina Garza Treviño (UANL, México), Dennis T.
Haynes (UT Austin, E.E.U.U.), Lori Holleran (UT Austin, E.E.U.U.), Cora Le--Doux (Our Lady ofthe Lake
University), Raúl Eduardo López Estrada (UANL, México), María Elena Ramos Tovar (UANL, México),
Manuel Ribeiro Ferreira (UANL, México), Veronika Sieglin (UANL, México), José Guillermo Zúñiga
(UANL, México)
Comité Científico/ Scientific Committee
Socorro Arzaluz (El Colegio de la Frontera Norte, México), April Brayfield (Tulane University), Krista
Brumley (ITESM), Nilsa Burgos (Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico), Miguel Ferguson (UT Austin),
Victor García Toro (Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico), José González Freire (Universidad de
Colima), Ninnal Goswamí (Texas A&amp;M University-Kingsville), Dagmar Guardiola (Universidad de Puerto
Rico, Puerto Rico), Emilio Hernández Gómez (Universidad Autónoma de Baja California, México), María
de la Luz Javiedes Romero (UNAM, México), Christina Krause (Universidad de Gottingen, Alemania),
Francisco Laca (Universidad de Colima), Gisela Landázurri Benítez (UAM, México), Luis Alfredo Lobato
Blanco (Universidad Nacional de Nicaragua), Maria Cristina Maldonado (Universidad del Valle, Cali,
Colombia), Freddy Marínez Navarro (ITESM, México), Amparo Micolta León (Universidad del Valle, Cali,
Colombia), Benito Narváez Tijerina (UANL, México), Cecilia Quaas Femández (Universidad de Valparaíso,
Chile), Maria Imelda Ramírez (Universidad Nacional de Colombia), Cecilia C. Rhoades (Texas A~M
University-Kingsville), Dolores Rodríguez Martínez (Universidad de Almeria, España), Alba Nubia
Rodríguez Pizaro (Universidad del Valle, Cali, Colombia) , Juan Russo Foresto (Universidad de
Guanajuato), Emma Ruíz Martín del Campo (Universidad de Guadalajara), Flavio Sacco dos Aojos,
(Universidad Federal de Pelotas, Brasil), Verónica Vázquez García (Colegio de Posgraduados, México),
Maria Zebadúa (UANL, México)
Comité de redacción
Elisa HemándezAréchiga (UANL, México)
Coordinadora de difusión y distribución
Maria Elena Ramos Tovar (UANL, México): distribución comercial y académíca
Claudia Campillo Toledano (UANL, México): distribución académica
Publicación semestral/semestral publication: correo electrónico/email: veronikasieglin@yahoo.de;
vsieglin@hotmail.com; lorikay@mail.utexas.edu; mramor@facts.uanl.mx.
www.fts.uanl.mx\revista.btml ISSN: 1405-1 133
Impreso en /Printed in Monterrey, Nuevo León, México
Otoño de 2006 / fall 2006
Tiraje /issue: 1500
Los articulos publicados son responsabilidad exclusiva de los autores / Tbe articles published in this journal
are solely the responsability of tbe authors

FONDO
UNIVERSITARIO

�Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 2 /

FONDO

INDICE DE CONTENIDO - TABLE OF CONTENTS
Presentación - Presentation

UNIVERSITARIO

5

ENSAYOS - ESSAYS
Los conceptos de bienestar, exclusión social, necesidades
humanas y marginación: su uso en las ciencias sociales

13

Diego Juárez Bolaños

ARTICULOS DE INVESTIGACIÓN RESEARCH ARTICLES
Dinámica laboral y reducción de la pobreza en Argentina

41

Horacio Chitarroni
Pluriactividad y sucesión de la agricultura familiar en el sur de
Brasil

61

Flávio Sacco dos Anjos y Nádia Ve/leda Caldas
Los discursos gubernamentales acerca de la discapacidad en
México y la situación de los discapacitados - Una mirada desde
los censos de población
Brenda Bustos García y Veronika Sieglin

93

APUNTES ONTOLÓGICOS, EPISTEMOLÓGICOS
Y METODOLÓGICOS - ONTOLOGICAL,
EPISTEMOLOGICALAND METHODOLOGICAL NOTES
Un método para analizar la evolución urbana basado en una
aproximación a la ecología urbana

Adolfo Benito Narváez Tljerina
GUIDELINESFORCONTRIBUTORS-NORMASDE
PRESENTACIÓN DE ARTÍCULOS

125

�Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 2 / Pág. j.9

5

Presentación

El tema de la pobreza sigue ocupando a los científicos sociales en América Latina al igual que a las ad.ministraciones públicas y los sectores
legislativos. Y tal parece que esta discusión se observará un largo rato
más ya que las tasas de pobreza en América Latina parecen inamovibles
a pesar de los más diversos programas que distintos gobiernos han lanzado para combatirla. Ciertamente, la permanencia del fenómeno ha
dado por resultado que la pobreza sea identificada como un problema
casi-natural, algo que "siempre" ha habido y siempre habrá. Desde este
ángulo, los programas de combate contra la pobreza adquieren a veces
un mero toque cosmético o se les asigna una función netamente paliativa sin ambición de atacar el problema en sus raíces. El debate sobre
las políticas sociales adecuadas para aminorar la pobreza pierde así a
menudo de vista que la pobreza es un problema que se origina fundamentalmente en la economía. En términos muy generales, la pobreza
es resultado de la exclusión de individuos y grupos del crecimiento general del capital productivo y financiero a nivel societal. Los mecanismos que adopta este proceso dependen de las circunstancias históricas
concretas. Mientras que en Europa durante los años sesenta y setenta
del siglo XX la creación de una legislación social y la formación de una
red de instituciones sociales en apoyo a sectores de población en riesgo
de caer en pobreza logró formar una "sociedad de clase media" - como
la llamó eufóricamente Ralf Dahrendorf -, política que ha sido aban-·
donada desde la década de los ochenta al transitar los países hacia una
globalización neoliberal dando lugar a un proceso de empobrecimiento
de crecientes sectores sociales; en el caso de América Latina los diversos modelos económicos nunca han sido respaldados por legislaciones
sociales o bien por la creación de una amplia infraestructura pública
que brinde servicios sociales a toda la población y aminore así las diferencias económicas. Pero también en América Latina la globalización
neoliberal ha agudizado los problemas de exclusión social del capital
societal y la desigualdad social causando estragos en vastos sectores
ISSN 1405-1133 © 2006 Universidad Autónoma de Nuevo León, University ofTexas ofAustin,
University ofTexas of Arlington, University ofTennessee,
Universidad Juárez del Estado de Durango.

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I Presentación / Presenta/ion

de la población: hecho que ha llevado al absurdo el insistente discurso
sobre una asociación benéfica entre globalización, progreso y riqueza
social.
La situación se observó particularmente dramática en uno de
los países más globalizados del continente, Argentina, al hundirse, al
cambio del milenio, en una profunda crisis económica que arrastró una
vasta parte de la sociedad argentina a la pobreza y la miseria y que hizo
aparecer por primera vez caras famélicas en un país que paradójicamente
resultó ser uno de los productores más importantes de carnes y soya para
el mercado externo. Ante el fracaso económico, la población argentina
optó por un cambio de rumbo político fundamental y dio un paso histórico
a una revisión del modelo económico que durante décadas guió el destino
de este país. En contra de los capitales extranjeros, el Fondo Monetario
Internacional y el Banco Mundial el gobierno argentino bajo la presidencia
de Ernesto Kirchner optó por la adopción de una política cambiaria
estable, tasas de interés más bajas y una política antiinflacionario poco
ortodoxa. Este viraje dio resultados no únicamente en el plano económico
a través de elevadas tasas de crecimiento económico sino también social:
en tan sólo cuatro años Argentina logró bajar la pobreza que afectó, en
2002, al 57% de sus habitantes, al 27% en 2006. Lo más sorprendente
del c3:80 es ~ue es~ reducción se dio en momentos cuando los programas
de asistencia social se encontraron en franco declive. Según los datos
provenientes de la Encuesta Permanente de Hogares que son presentados
por Horacio Chitarroni en el trabajo "Dinámica laboral y reducción de
la pobreza en Argentina" la superación de la pobreza se debe en el caso
.
'
argentino, a la particular dinámica del mercado laboral. Entre 2002 y 2006
no só~o se obse~ó la expansión de la demanda por fuerza de trabajo sino,
ademas, una meJora sustancial de los salarios que favoreció familias de
toda proveniencia social: desde los más pobres hasta los sectores medios.
Ahora bien, el autor da por supuesto que hay una amplia movilidad en
tomo_ a la pobreza: mientras algunos hogares logran superarla, otros se
mantienen dentro ?e, el~a y ~tros más ingresan a la misma. Para mejor
compr~n?~r esta drnailllca e rndagar las características que incrementan
l~s po~~b1hdades de salir o de entrar en pobreza, Chitarroni compara la
s1tuac10n de los hogares en dos momentos distintos: en 2005 y en 2006.
Descubre que los hogares que entraron en este lapso en pobreza tenían
una elevada tasa de actividad económica por lo que resultó dificil de

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vo/.8, Num. 2 I

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incrementarla más como estrategia para mejorar el ingreso familiar. Por
otra parte, cuando uno de los miembros de este tipo de familia pierde
su empleo, se produce una merma no recuperable a nivel del ingreso
familiar. En cambio, los hogares que salieron de la pobreza tuvieron en
general un menor número de integrantes (sobre todo niños menores de
1Oaños de edad) y contaron, por otra parte, con una reserva laboral que
en tiempos de mayor demanda de trabajo logró colocarse en el mercado.
En fin, la salida de la pobreza se debió, en Argentina, a las posibilidades
abiertas por el alto crecimiento económico el cual procuró empleo y
mayores ingresos.
La globalización neoliberal y la pobreza aparecen asimismo
en el trabajo de Flávio Sacco dos Anjos y Nádia Velleda Caldas sobre
la pluriactividad en el campo brasileño. La apertura comercial de
Brasil durante la década de los ochenta conllevó a la liberalización de
la economía y al ingreso de productos agropecuarios que ejercieron
una enorme presión sobre los productores locales. Mientras algunos
productores se vieron obligados a abandonar la actividad agraria,
otros optaron por reducir la producción de cultivos tradicionales como
maíz, arroz y algodón y/o por ingresar a la producción para el mercado
externo (soya, en primera instancia). Sin embargo, la especialización
en este tipo de cultivos no resolvió la problemática reproductiva de las
granjas agrícolas ya que, a pesar de lograr sustanciales incr~mentos de
productividad, los vaivenes de la demanda y de los precios en los mercados
internacionales no permitieron incrementar las rentas. Los predios que
siguieron esta dinámica observan un elevado grado de especialización
productiva y, por consiguiente, una elevada vulnerabilidad económica.
Se plasma aquí una especie de fin de cuenta de la narrativa neoliberal
según la cual la producción para la exportación de productos altamente
demandados y la continua mejora del proceso productivo generarían altos
beneficios para los productores. Para afrontar estos retos algunas granjas
empezaron a desarrollar estrategias que les abrirían nuevas fuentes de
ingreso y que amortiguarían basta cierto grado la extrema dependencia
de los productos comerciales. Tal es el caso del procesamiento artesanal
de productos agrícolas o de la renta de equipo de trabajo (tractores y
maquinaria agrícola). Otros en cambio se negaron a entrar a la producción
agroexportadora y siguen una línea de producción diversificada que se
combina con el empleo asalariado fuera de la parcela. No obstante, en

�8

/ Presentación / Presenta/ion

su caso el cierre de fábricas, consecuencias de las reestructuraciones
macroeconómicas, impacta de igual forma sus posibilidades económicas.
Al hacer un balance entre pluriactividad rural y agricultura comercial
autores detectan que las granjas pluriactivas generan mayores
mgresos que la monoactividad agrícola. Sin embargo, la importancia de
la pluriactividad en cuanto al desarrollo rural aún no ha permeado en
suficiente grado al imaginario de políticos y administradores públicos.
En vez de fomentarla a través de nuevas leyes y programas sociales
en Brasil los agricultores pluriactivos son avisados a menudo com~
granjeros 'inauténticos' y no alcanzan los beneficios de ciertos programas
rurales.

!ºs

Si la globalización ha afectado las condiciones de vida de
las poblaciones latinoamericanas en general, la situación se toma
particularmente grave para ciertas minorías que han enfrentado a lo
largo de la historia situaciones de exclusión y marginación sociales. Un
ejem~lo constituyen las personas que sufren de alguna discapacidad. El
estudio de Brenda Bustos García y Veronika Sieglin sobre la situación de
la población discapacitada en México ilustra esta exclusión social tanto en
el plano discursivo tal como se ha plasmado en el lenguaje de los censos
demo~áficos que se han elaborado desde finales del siglo XIX, como en
la realidad socioeconómica de este país. Resulta interesante que sólo el
2?% apr~ximadamente son de nacimiento, es decir, la mayor parte de las
discapac1dad~s son ad_qu~ri~s en el transcurso de la vida y reportan algo
sobre la relac10n entre md1vtduo y sociedad. Las discapacidades asociadas
a una enfermedad y accidentes (49%), por ejemplo, son de mucha
mayor importancia en entidades federativas altamente industrializadas
o en las que cuentan con una marcada vocación agropecuaria comercial
o petroquímica donde, además, se asientan grandes aglomeraciones
urba~as. La fuent_e de la discapacidad relata así algo sobre las formas
de vida Yd~ trabaJo e~ estos centros productivos, la seguridad e higiene
en _e,l tra?ªJº y ~a calidad del medio ambiente. Una vez adquirida una
leswn discapac1tante, la segregación social se hace inmediatamente
presente. Cuando jóvenes, las personas discapacitadas ven reducido a
u~ mínimo sus posibilidades formativas dentro del sistema educativo.
Solo ~no _de c~da cin~o individuos discapacitados logra un grado
posprunano a diferencia del 52% de la población 'normal'. Ello tiene
consecuencias para sus oportunidades en el mercado laboral. Las personas

Revista Penpectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8. Num. 2 /

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discapacitadas se encuentran sobre-representadas en ocupaciones de bajo
ingreso (como el trabajo en la agricultura y ganadería y los servicios
personales y domésticos) y subrepresentadas en ámbitos laborales que
generan ingresos mayores (en áreas profesionales o administrativas).
La gran mayoría de estas personas se encuentra así condenada a una
vida en dependencia y pobreza. Las políticas públicas en México poco
contribuyen a que su suerte pueda cambiar a mediano plazo.
Perspectivas Sociales/Social Perspectivas inicia y finaliza este
número con dos trabajos que permiten a estudiantes y profesionales
adentrarse a debates teóricos y metodológicos que son de relevancia
para las ciencias sociales. Diego Juárez Bolaños presenta un análisis
de conceptos muy usuales en la discusión sobre pobreza y desarrollo
social como, por ejemplo, marginación, marginalidad, exclusión social,
bienestar social y desarrollo humano. Su artículo permite comprender
los orígenes históricos de estos conceptos así como los problemas
teóricos que su uso plantea. El trabajo de Adolfo Benito Narváez Tijerilla
constituye un excelente ejemplo de la integración de la teoría en estudios
cuantitativos al tiempo de explicar a profundidad los métodos estadísticos
utilizados para resolver determinadas preguntas de investigación. Su
carácter didáctico lo convierte, sin duda, en una referencia bibliográfica
de cualquier clase de metodología cuantitativa y estadística.

Veronika Sieglin

�ENSAYOS - ESSAYS

�Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoñolfa/1 2006. Vol.8, Num. 2 / Pág. J3-38

13

Los conceptos de bienestar, exclusión social, necesidades
humanas y marginación: su uso en las ciencias sociales
Diego Juárez Bolaños*

Abstract
This article analyzes the principal characteristics of the concepts 'marginalization', 'social exclusion', 'social welfare' and 'human needs'wruch
are hlghJy cited in the literature on poverty and social development. lt
will also expose the main critiques made by different authors regarding
the use of these concepts in the social-scientific discussion.

Resumen
En este artículo se examinan las características principales de los conceptos de marginación, exclusión, bienestar social y necesidades humanas
que son utilizados con mucha frecuencia en la literatura sobre pobreza
y desarrollo social. Además se enfatizarán las críticas centrales que se
han hecho al uso de los mismos.

Key words
Marginalization, social exclusion, social welfare, human needs, social
sciences

Palabras clave
Marginación, exclusión, bienestar social, necesidades humanas, ciencias
sociales

Introducción
Los conceptos de marginación, exclusión social, bienestar social y
necesidades humanas son términos complejos que han sido aplicados en
diversos momentos y contextos para explicar una serie de situaciones
económicas, sociales, políticas y culturales diversas. En este artículo
* Profesor de la División de Posgrado de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Su dirección electrónica es: santadeo@hotmail.com
ISSN 1405-1133 O 2006 Universidad Autónoma de Nuevo León, University ofTexas of Austin,
University ofTexas of Arlington, University ofTennessee,
Universidad Juárez del Estado de Durango.

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/ los conceptos de bienestar, exclusión social, necesidades humanas y marginación:

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoñolfa/12006. fül.8, Num. 2 I

15

su uso en las ciencias sociales

se examinan críticamente tales conceptos con el propósito de enfatizar
las diferencias y similitudes entre los mismos. Dado que se emplean
de manera frecuente tanto en estudios científico-sociales como en la
retórica política, es conveniente hacer una revisión de su semántica a
fin de determinar su utilidad como herramientas de análisis en el campo
de los estudios sociales.
Marginación y marginalidad

La palabra marginación fue empleada por primera vez por el sociólogo
estadounidense Robert Park ( 1928) en el artículo "Human Migration and
the Marginal Man" para describir al ' hombre marginal ·, un individuo que,
se suponía, vivía entre dos culturas como es el caso de los inmigrantes"
(Oliven, 1981:1627). Dicho término se utilizó por consiguiente para
describir la situación de conflicto en que vivían los individuos de una
minoría étnica en los Estados Unidos (Bennholdt- Thomsen, 1981: 1507).
Un uso más consistente y sistemático del concepto se hizo apenas a
partir de la década de los sesenta por parte de investigadores sociales
en América Latina.
Dentro de esta corriente teórica latinoamericana el término de mar~alidad fue utilizado en un principio para describir la forma en que
ciertos grupos sociales se situaron en el espacio urbano: "el concepto
de 'poblaciones marginales' se refería a los habitantes de los barrios
urbano n:1ªr?inales ~ue ocupaban viviendas precarias en las márgenes
de las ?nnc1pales cmdades latinoamericanas" (Stavenhagen, 1979:99).
Postenormente ~e utilizado para señalar la función que guardan algunos
sectores poblac1onales con el mercado laboral y el sistema económico:
"una parte más o menos importante de la población sin trabajo estable
está considerada como ' marginal' en cuanto excede las necesidades del
sistema tanto en calidad de fuerza de trabajo como en la de ejército de
reserva" (Sega!, 1981: 1548). En otras palabras, la población desempleada
o subempleada - es decir, la que pertenece, por lo general, a la economía
informal - fue identificada como marginal.
Poco a po_~o la descriJ:&gt;ción del fenómeno empezó a ampliarse.
Llama la atenc10n que los diversos conceptos de marginación - hechos
desde el ámbito académico - introducen una dicotomía en la discusión

sociológica cuando proponen distinguir entre aquellos grupos social~s (o
territorios) por completo excluidos de los "beneficios" de la moderrud~d
y aquellos otros que están integrados y gozan del progreso. Lo qu~ vana
entre una definición y otra son los elementos teóricos para especificar a
los marginados: la ubicación en el espacio urbano (los margina~os son
identificados como los habitantes de barrios periféricos precanos), las
relaciones de trabajo (los marginados se ocupan en la economía informal),
el acceso a los servicios públicos, la disponibilidad de infraestructura
''básica" (como agua potable, drenaje o viviendas hechas de ladrillo Y
concreto), la capacidad de consumo, el acceso a los recursos técnicos,
de información y de capital así como a los mercados nacionales Y extranjeros.
Es interesante observar que en los primeros estudios sobre marginación se otorgó a dicho fenómeno una temporalidad. En México, por
ejemplo, se tendió, durante la década de los setenta, a explicar a la marginación social como un fenómeno transitorio y eminentemente urbano.
Posteriormente se le dio una connotación más estática a la situación de
los habitantes del medio rural y de los grupos indígenas. Esta visión
coincidió con la idea de que la marginación fuese " ... fruto de la parcial
integración al proceso de modernización" (Conapo, 1993: 1O).
Desde 1982 a la fecha las definiciones de marginación han provenido principalmente de instituciones gubernamentales: la Coordinación
General del Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos Marginados
(Coplamar) y el Consejo Nacional de Población (Conapo). Según el
Conapo ( 1993: 15), la marginación constituye un "fenómeno estructural
múltiple que integra en una sola valoración las distintas dimensiones,
formas e intensidades de exclusión o no participación en el proceso de
desarrollo y en el disfrute de sus beneficios". Esta definición se apoya
en la idea de que existen muchas formas de exclusión, es decir, que la
exclusión puede ocurrir en distintas " dimensiones" o "subsistemas"
de la sociedad. Por ejemplo, un subsistema lo constituyen los aspectos
educativos y otro los de salud. En el documento se intenta explicar esta
noción a través del siguiente ejemplo:
en el subsistema educación existen formas distintas de exclusión -acceso a
distintos niveles de educación - así como diversas intensidades en cada una

�16

/

ÚJS conceptos de bienestar. exclusión social, necesidades humanas y marginación:
su uso en las ciencias sociales

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoñolfa/1 2006. Vo/.8, Num. 21

17

de ellas -población adulta sin primaria, estudios profesionales no termina-

histórico de desarrollo; ésta se expresa, por un lado, en la dificultad para

dos, etc.- que suelen tener su correspondencia con la estratificación social

propagar el progreso técnico en el conjunto de la estructura productiva y en

- niveles de ingreso de los hogares, por ejemplo - y la ubicación geográfica

las regiones del país, y por el otro, en la exclusión de grupos sociales del
proceso de desarrollo y del disfrute de sus beneficios (Conapo, 1995:Capítulo

- medio urbano, rural - (Conapo, 1993: 15).

2). 1

Este enfoque reconoce la dificultad de identificar y definir la marginación; y que no existe una sola forma de marginación sino varias que,
además, se encuentran relacionadas las unas con las otras. Dicho de otro
modo, la marginación puede tener varias caras. Más aún, en ocasiones
las instituciones realizan acciones para "integrar" a grupos sociales
marginados y al mismo tiempo los marginan, por lo que los procesos de
integración tienen consecuencias tanto integradoras como excluyentes
para distintos actores sociales. Un ejemplo de ello son los programas
públicos cuyos recursos se aplican, generalmente, en las poblaciones
con mejores vías de comunicación y con mayor número de habitantes,
dejando de lado las localidades rurales a las que los funcionarios tienen
dificultades para acceder debido a su lejanía de las cabeceras municipales
o de los grandes centros de población. Esto origina que los programas
diseñados para "combatir la marginación" no lleguen a toda la población
considerada como tal, acentuando las diferencias económicas entre los
habitantes de las localidades.

Permanece la idea de fundamentar la definición de marginalidad en
la exclusión de "los disfrutes del desarrollo". Si se considera la marginación como la falta de integración o la no participación en los beneficios
generados por la estructura socioeconómica, entonces las estrategias para
"solucionar" tal situación deberían enfocarse hacia la modificación de
dicha estructura y no al otorgamiento de infraestructura y de servicios
básicos en los sectores marginados. Este último aspecto es el rasgo
sustantivo de las políticas aplicadas en el combate a la marginación. Si
bien es cierto que estas políticas aumentan el nivel de ingresos, pero ¿con
ello habrá desaparecido la marginación? Asimismo, el hecho de que las
instancias gubernamentales demuestren la existencia de poblaciones sin
acceso a la educación o carentes de servicios, o caracterizar la marginalidad como un problema de consumo, no explican los mecanismos
que la originan.

Para operativizar el concepto ' marginación', el Conapo (1993) utilizó
como indicadores sólo cuatro dimensiones socioeconómicas: vivienda,
ingresos monetarios, educación y distribución de la población. Por lo
tanto, este estudio redujo el conjunto de indicadores empleados una
década antes en la medición de Coplamar (1982). Si bien el Conapo
pretendió enriquecer la discusión teórica y metodológica acerca del
fenómeno de la marginación, al momento de su medición aplicó sólo
un reducido número de los mismos indicadores ya conocidos desde
principios de la década de los ochenta.

Algunas teorías de marginación se apoyan en la noción de igualdad
de oportunidades: la marginación priva a un sector poblacional de la
igualdad de oportunidades y del acceso a recursos materiales y simbólicos
colectivos. Sin embargo, si se toma en cuenta que la sociedad constituye
un conglomerado estratificado y jerárquico, se toma absurdo postular
como principio de funcionamiento social básico la supuesta igualdad
de oportunidades. Dada la ubicación de cada individuo dentro de este
sistema social de posiciones jerarquizadas en términos de dominación
Ydesigualdad, por principio, nadie tiene las mismas oportunidades que
los demás (Adelantado et al, 2000:29). Este presupuesto ideal asigna a
dichas teorías un carácter más ideológico que científico.

Una novedad teórica se apreció apenas en un estudio posterior
donde el Consejo Nacional de Población ( 1995) intentó crear un índice
de marginación por localidad, el cual se sumó al de los de municipios y
estados. En este texto la marginación fue definida como:

La definición y medición de la marginalidad cobran mayor sentido
cuando en ellas se asienta la orientación de las políticas públicas, detrás
de las cuales fluyen (o dejan de fluir) los recursos gubernamentales para
1

un fenómeno estructural que se origina en la modalidad, estilo o patrón

La misma definición de marginación descrita en el texto de 1995 se mantuvo en la
última medición de la marginación elaborada por el Consejo (Conapo, 2001: J1).

�18

/ los conceptos de bienestar, exclusión social, necesidades humanas y marginación:

1/e,•ista Perspectivas Sociales / Social Perspeclives otoño/fa// 2006. Vo/.8, Num. 2 /

su uso en las ciencias sociales

ciertos grupos de la sociedad y áreas del país. Estudios gubernamentales
y académicos han desarrollado indicadores que han sido utilizados para
cuantificar la marginalidad2• Con estos indicadores se delimita y define el
punto (o los puntos) de referencia del cual se está al margen. Apoyados
en estas mediciones, se establecen listados y mapas de marginalidad en
los cuales se clasifica a las entidades federativas, a sus municipios y
localidades como "muy" o "poco marginados". En algunas poblaciones
o municipios catalogados como "altamente marginadas" se intentan
desarrollar políticas públicas orientadas a "combatir" tal situación.

Los conceptos de exclusión y bienestar social
Durante la década de los ochenta y noventa surgieron, sobre todo en
el ámbito de los organismos internacionales de desarrollo (como la
Comisión Económica para América Latina CEPAL y el Banco Mundial),
conceptos muy parecidos al de la marginación. Por ejemplo, exclusión
social y bienestar social. En particular, el término exclusión social se ha
convertido en un elemento esencial de los discursos políticos y académicos en Occidente. Sin embargo, su significado es variable: en ocasiones
es sinónimo de pobreza, en otras de desempleo o de marginación.
El debate acerca de la exclusión social tuvo una coyuntura muy
intensa en los países europeos donde este concepto fue utilizado para
sintetizar la situación social de individuos y grupos sociales que afrontaron problemas de desempleo, bajos salarios, exclusión residencial y
mayores índices de fracaso escolar. Este es el caso de los jóvenes (quienes
"ya no pueden contar ni con el mercado de trabajo ni con la familia para
garantizar el bienestar" - Esping, 2000: 193-), las personas discapacitadas,
los enfermos mentales, los drogadictos, las minorías étnicas como los
gitanos, los ancianos con bajos ingresos y los inmigrantes (principalmente
los originarios de África, Asia y Latinoamérica).

han vivido procesos identificados como de exclusión social. Estos han
sido originados, entre otras razones, por el creciente envejecimiento de
la población y el desarrollo de procesos económicos que han generado
precariedad en el acceso y la pennanencia dentro del mercado laboral, en
el cual "ha predominado la desregularización a través de la flexibilidad
salarial, la decadencia del sindicalismo y el debilitamiento de la protección al desempleo" (Esping, 2000:196).
En Europa la discusión de la exclusión social se inscribe en los
análisis del estado de bienestar y los derechos ciudadanos. Se erige sobre
el reclamo político de que los gobiernos deben garantizar la igualdad
de oportunidades por medio de políticas sociales universales. En este
contexto la exclusión social refiere a la inhabilidad o la imposibilidad
de los ciudadanos de alcanzar sus derechos sociales (véase Seyfang,
2003:699). Ciudadanía y derechos sociales se encuentran entrelazados:
el término ciudadanía articula aspectos políticos (la capacidad de influir
las decisiones sociopolíticas que afectan la vida de los ciudadanos), civiles, sociales (el desarrollo y mantenimiento de una estructura social3
que apoye el sentido de pertenencia de los individuos a un Estado) y
económicos (la posibilidad acceder a ingresos) que les son garantizados
constitucionalmente. La exclusión social ocurre cuando las personas
tienen poco o ningún acceso a los recursos técnicos, la información, el
capital y los mercados nacionales y extranjeros (Kay, 1995) y de esta
fonna no pueden ejercer sus derechos sociales. Se observa que esta
definición de exclusión social comparte con el término ' marginación' la
referencia a la tecnología aunque difiere de él, en su consideración de
los mercados internacionales y el acceso a la información.
Por su parte Castells (1999:98) define exclusión social como:
El proceso por el cual a ciertos individuos y grupos se les impide sistemáticamente el acceso a posiciones que les permitirían una subsistencia autónoma
dentro de los niveles sociales detenninados por las instituciones y valores en
un momento dado (...), tal posición suele asociarse con la posibilidad de
acceder a un trabajo relativamente regular.

En las naciones de la Unión Europea, y después de vivir un crecimiento económico generalizado y de la consolidación de amplias clases
medias, con bajas desigualdades sociales en cuanto al ingreso y al acceso a prestaciones y servicios públicos, durante los últimos años se
2

Los indicadores intentan medir "las carencias", es decir, el índice de marginación es
una "medida de déficit ", una medida que intenta "diferenciar a los municipios según la
intensidad de las privaciones que padece la población " (Conapo, 200J: 34) .

19

3

A lo largo de este trabajo, la estructura será entendida como un sistema de posiciones
jerarquizados que moldea a la sociedad en ténninos de relaciones de poder.

�20

/ Los conceptos de bienestar, exclusión social, necesidades humanas y marginación:

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8. Num. 2 /

su uso en las ciencias sociales

Castells (1999:99) reconoce que "la exclusión social es un proceso,
no una condición (... ), sus fronteras cambian, y quien es excluido e
incluido puede variar con el tiempo". Dicho autor establece asimismo
que "el proceso de exclusión social en la sociedad red afecta tanto a
personas como a territorios". Ubica el empleo como la variable principal que determina la exclusión; lo anterior significa que un empleo (sin
considerar el monto de la remuneración) representaría una garantía de
la no exclusión social.
A partir de la década de los noventa se han agregado, en la discusión
europea, aspectos relacionados con el desarrollo sustentable como el
manejo sustentable de los recursos naturales, la participación comunitaria
en la gestión de dichos recursos o el uso de tecnologías de producción
compatibles con la conservación del medio ambiente. Se advierte aquí
una primera diferencia con el concepto de marginalidad tal como es empleado en América Latina donde refiere a la exclusión de la población
de los servicios básicos (educación, salud, vivienda, infraestructura).
El tercer concepto central en los debates sobre la exclusión social
y la marginación es el bienestar social que deriva de los trabajos de
Amartya Sen ( 1980) y del concepto de deprivación (deprivation) propuesto por Townsend ( 1993). Mayer (1993) estima que no existen relaciones
fuertes entre los ingresos y las condiciones de vida de las personas. El
índice de bienestar intenta medir otras cuestiones que van más allá del
nivel de ingresos. Janssen (2003:11) considera que:
La función de bienestar no tiene vínculos con los ingresos. Así, percibir

ingresos altos no protege del alcoholismo, de la violencia o de la disolución
de los lazos familiares. Y al mismo tiempo, ingresos modestos pueden acompañarse de una buena calidad de vida: lazos sociales fuertes, apoyo de la
familia, cultura, etc.

En 1990, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD) elaboró el Índice de Desarrollo Humano (IDH). El concepto
de desarrollo humano se ha definido en estrecha relación con la noción
de libertad: "el desarrollo humano es el estado en que se encuentran las
libertades de las personas, es la ampliación de las posibilidades de elegir
de los individuos" (PNUD, 2003a:2).

21

El concepto de desarrollo humano se apoya en tres dimensiones:
el disfrute de una vida larga y saludable, la adquisición de conocimientos
y la obtención de recursos para disfrutar un nivel de vida decoroso. El
PNUD (2003b:60) argumenta que "es posible alcanzar altos niveles de
desarrollo humano sin elevados ingresos y los ingresos elevados no son
una garantía de altos niveles de desarrollo humano". Sin embargo, a
pesar de reconocer que "el desarrollo humano se enfoca en la libertad de
las personas y no en la acumulación de recursos" (PNUD, 2003a: 1), el
IDH no desestima por completo la importancia del ingreso. De hecho, se
construye a partir de una serie de indicadores que miden la esperanza de
vida, la matrícula escolar, el grado de alfabetización y el Producto Interno
Bruto (PIB) per cápita. Ello sorprende ya que el uso del PIB per cápita
ha sido criticado como indicador del bienestar dado que toma en cuenta
sólo aquellas actividades económicas que tienen un valor económico4 •
Con base en el Indice de Desarrollo Humano el PNUD clasifica,
desde 1990, las naciones del orbe. A partir de 2003 la misma medición
se aplica también a los estados y municipios en México. Además, por
haberse convertido en un concepto "de moda", el IDH ha inspirado durante los últimos cinco años un considerable número de investigaciones
realizadas tanto por el Consejo Nacional de Población, como por instituciones académicas e instancias gubernamentales de varias entidades
federativas 5•
Como cualquier otra medición científica, el IDH pretende ser un
instrumento que permita una evaluación objetiva de la calidad de vida de
una comunidad o sociedad. Sin embargo, sus resultados son paradójicos
tomando en cuenta que es el Distrito Federal que ocupa el primer lugar
en cuanto a desarrollo hum.ano del conjunto de entidades federativas aún
y cuando sus habitantes sufran de severos problemas de contaminación
ambiental, inseguridad pública, transporte público o vivienda. Lo anterior
obliga a preguntar por la relación entre IDH y la calidad de vida. O bien,
en otras palabras, ¿cómo podemos crear instrumentos de medición que
4

Palomino y López (1999: 174) sostiene que el ingreso percápita es "una cifra hipotética que le corresponde a cada individuo de la riqueza de su país y de ninguna manera
refleja el ingreso y los satis/a ctores reales a los que tiene acceso".
5

Como Jalisco.

�22

Ú&gt;.f wnceptos de bienestar.

exclusión social. necesidades humanas y margmación:

.fu uso en las ciencias sociales

logren expresar cuantitativamente variables cualitativas?
Cuadro 1.- Similitudes entre diversos indicadores para medir la marginación y el IDH

Indicadores

Económicos

Educativos

Sanitarios

Estudios
IDH

PIB per cápita,

Marginación Porcentaje de la
PEA que gana
hasta dos salarios
mínimos

Porcentaje de Esperanza de vida
matrícula escolar al nacer.
en la población que
tiene entre 6 y 24
años de edad.
Porcentaje de anal fabetas en la población
mayor de 15 años.
Porcentaje de la po- Tasa de mortalidad
blación mayor de general
15 años sin primaria
completa
Tasa de mortalidad
infantil
Porcentaje de anal fabetas en la población Habitante s por
mayor de 15 años
médico

Fuente: Elaboración propia

En los últLI?os años se han elaborado tres índices complementarios
al IDH: el Indice de Pobreza Humana (IPH), el Índice de Desarrollo
Relativo al Género (IDG) y el Índice de Potenciación de Género (IPG)
(PNUD, 2003b:60). El IPH cuenta con dos versiones: la primera mide
las privaciones en cuanto a la esperanza de vida, la educación (analfabetismo), alimentación (desnutrición) y el acceso a agua potable en las
naciones "subdesarrolladas" (IPH- J); la segunda (IPH-2) se aplica a los
países de la OCDE donde, además de la esperanza de vida y el ingreso se
mide también el grado de alfabetización funcional y la exclusión laboral
(tasas de desempleo).

Reusta Puspet:tnm Sociales I Social Perspectil'l!S otoñolfa/12006 Vo/8, Num 2 I

23

El Índice de Desarrollo Relativo al Género (IDG) utiliza los mismos
indicadores que el IDH pero diferencia entre hombres y mujeres. Se
pretende conocer el grado en que las mujeres participan en ciertas ár~~s
de la vida política y económica. El IDH mide, por ejemplo, la pr~porc1_on
de mujeres entre los parlamentarios, los altos directivos y ~nc1onanos
así como entre los profesionales y los técnicos. Un punto igualmente
importante es la medición de las diferencias salariales entre hombres Y
mujeres.
Por último, para expresar en términos cuantitativo~ las libertades que
otorga una sociedad a sus integrantes se crearon el Indice de Libertad
Humana (HFI) en 199 l y el Índice de Libertad Política (PFI) en l 99~.
Sin embargo, ambos desaparecieron pronto ante la dificultad de medrr
estos aspectos.
Sin Jugar a duda, el IDH tuvo un auge sin precedentes en los últi~?s
años. Pero si comparamos los elementos que inciden en su configurac1on
(tabla 1) (nivel económico, educativo y sanitario) se detecta que son ~uy
semejantes a las variables que se han usado tradicionalmente en México
para calcular los niveles de marginación (cuadro 1). Más aún, mientras
el IDH utiliza apenas cuatro parámetros, la medición de marginación
de Coplamar (l 982) emplea diecinueve y la del Consejo Nacional de
Población (Conapo) (200 I) nueve.
Todos los indicadores desarrollados hasta el momento comparten
una misma deficiencia: ninguno clarifica los aspectos cualitativos de los
parámetros cuantitativos que los componen. Por ejemplo, con relación
al empleo no hay información acerca del grado de satisfacción, la a~tonomía y la capacidad de tomar decisiones o las posibilidades de cambio
del puesto. Por lo anterior es necesario preguntarse si realmente estos
índices pueden ser considerados como una innovación conceptual.

Necesidades humanas
¿Existen necesidades básicas comunes en los seres humanos? ¿Son las
mismas en diferentes momentos históricos y espacios? Por un lado,
se puede establecer que las necesidades de los seres humanos son por
completo relativas. Por el otro, se puede esgrimir la idea de la existencia

�24

/

Ú&gt;s conceptos de bienestar. exclusión social, necesidades humanas y marginación:
su uso en las ciencias sociales

de necesidades fundamentales que les son propias a todos los seres humanos sin excluir por ello el reconocimiento a las necesidades diferenciadas. Esta es la postura, por ejemplo, del economista chileno Manfred
Max-Neef (1986) quien aseguró que las necesidades fundamentales son
comunes para todas las culturas y épocas ya que refieren a la necesidad
de asegurar la subsistencia, la protección, el afecto, el entendimiento
con otras personas, la participación en las decisiones comunes, el ocio,
el desarrollo de la creatividad, la formación de una identidad y el goce
de la libertad. Sin embargo, cada cultura satisface dichas necesidades
fundamentales de manera distinta. Ello se observa a través de las variadas
formas de alimentación por medio de las cuales se asegura la subsistencia o bien la educación de las personas para crear una base común de
entendimiento.
Traducido el planteamiento anterior al plano operativo, el Centro
para el Desarrollo Económico y Social de América Latina (DESAL)
(citado por Hernández, 2001:862) estableció cinco necesidades fundamentales también llamadas capacidades básicas: (1) Permanecer vivo y
disfrutar una vida prolongada; (2) asegurar la reproducción biológica;
(3) gozar de una vida saludable; (4) interactuar socialmente; (5) tener
acceso a conocimientos y gozar de libertad de pensamiento y expresión.
Esta definición de las necesidades básicas concuerda con la del PNUD
(2003b:28) que identificó cuatro condiciones elementales e imprescindibles para el desarrollo humano: (1) tener una vida larga y saludable;
(2) recibir una educación; (3) tener un nivel de vida digno; (4) disfrutar
de libertades civiles y políticas que permitan participar en la vida de la
comunidad a la que se pertenece.
Tales condiciones del desarrollo humano han sido aceptadas como
universales por los gobiernos de los 189 países miembros de las Naciones
Unidas en septiembre de 2000 por medio de la Declaración del Milenio.
Por medio de su firma emana para los gobiernos el compromiso de
eliminar la pobreza( ... ) inspirados en los valores básicos de libertad, igualdad, solidaridad, tolerancia, respeto por la naturaleza y responsabilidad compartida. Estos valores comparten mucho con el concepto de bienestar de la
humanidad dentro del desarrollo humano y reflejan el ideal fundamental de
los derechos humanos (PNUD, 2003b:27).

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fall 2006. Vol.8. Num. 2 /

25

Como parte de los objetivos del Desarrollo del Milenio se establecen,
entre otros, la reducción de la mortalidad infantil, la mejora de la salud
materna, el combate de las principales enfermedades, la introducción
universal de la enseñanza primaria y la autonomía de la mujer garantizando la igualdad entre los géneros por medio de la educación así como
de la reducción de la pobreza y el hambre (PNUD, 2003b:28). Aunque
se reconoce que la libertad civil y política es una condición indispensable para el desarrollo humano, este aspecto no fue incluido entre los
objetivos. Por otra parte, para el PNUD (2004b:29), "los Objetivos de
Desarrollo del Milenio reflejan las principales metas establecidas en
distintas conferencias de las Naciones Unidas sobre desarrollo celebradas en los años 90", y reconoce que estos propósitos coinciden con los
establecidos por la organización de los países más ricos de la orbe, la
Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) a los
países que obtienen de ella apoyos financieros.
Los compromisos gubernamentales que emanan de los Objetivos de
Desarrollo del Milenio fueron ratificados por los países miembros durante
la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible celebrada en 2002 en
Johannesburgo y en la Conferencia Internacional sobre la Financiación
para el Desarrollo que tuvo lugar en el mismo año en Monterrey. Es en
estos encuentros internacionales donde se reforzó la idea de que "son
los gobiernos nacionales quienes tienen la responsabilidad principal de
movilizar sus propios recursos y de mejorar la gobemabilidad, incluyendo políticas económicas sanas e instituciones democráticas sólidas"
(PNUD, 2003b:29). Empero, dado que los documentos ahí firmados
no establecen una definición precisa de lo que podría entenderse como
"políticas económicas sanas" o "instituciones democráticas sólidas",
estas nociones han sido interpretadas en diversos momentos según los
intereses en juego y las relaciones de poder entre las naciones.
Por su parte el PNUD (2003b:76-78) sugiere como políticas de combate de la pobreza: (a) la inversión pública en salud, nutrición, educación,
agua y saneamiento; (b) el incremento de la productividad agrícola por
medio de tecnologías productivas más adecuadas (por ejemplo, semilla
mejorada, sistemas de laboreo, rotación de cultivos, fertilización de
los suelos y combate de plagas así como seguridad en la tenencia de la
tierra); (c) la inversión en infraestructura (carreteras, energía, puertos y

�26

/

los conceptos de bienestar, exclusión social, necesidades humanas y marginación:
su uso en las ciencias sociales

comunicaciones); (d) la adopción de políticas de desarrollo industrial6;
(e) la eliminación de las desigualdades e inequidades de género así como
la prohibición de toda forma de discriminación; (f) políticas orientadas
a la sustentabilidad ambiental y la gestión urbana. De acuerdo con el
PNUD (2003b:78), estas políticas aunadas al incremento en "los niveles
de ahorro, mayores ingresos gubernamentales, mayor urbanización,
menor fecundidad y mayor productividad agrícola" así como donaciones
de los países desarrollados lograrían superar la pobreza. Este conjunto de
propuestas no representan ninguna aportación innovadora ya que también
han sido formuladas en el pasado y fueron criticadas por numerosos
expertos pues dejan de lado, por ejemplo, las relaciones de poder y
las estructuras políticas, además postulan erróneamente una relación
directa entre la urbanización y el combate de la pobreza sin considerar
los múltiples fenómenos sociales, medioambientales y económicos que
sufren los habitantes de las ciudades.
Sobre la conceptualización de las necesidades básicas y sus satisfactores surgió la propuesta de medir la calidad de vida de los miembros de
una comunidad o de un país en función de sus posibilidades para satisfacer
de forma adecuada las necesidades humanas fundamentales. En México
se ha desarrollado una medición de la pobreza que gira en tomo a las
Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI). A través de este instrumento se
mide la pobreza estructural. Los pobres son aquellos grupos de población
" ... que no tienen acceso a la infraestructura básica o a la educación
demostrando, por tanto, incapacidad para lograr un mínimo de recursos
que permita la adquisición de esos elementos básicos" (Eguía, 2003). El
NBI establece como necesidades básicas: la disposición de materiales
para la construcción de la vivienda, la existencia de los servicios básicos
(agua, luz, drenaje) en la casa, el acceso a la educación. Además utiliza
los indicadores tradicionales para medir la marginación. A pesar de estos
esfuerzos por traducir la discusión en tomo a las necesidades básicas
humanas en la creación de instrumentos de medición de la calidad de
vida, es preciso reconocer que el debate teórico y metodológico sigue
en pie.

6

Aquí se retoma el discurso donde la industrialización es sinónimo de desarrollo.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vo/.8, Num. 2 I

27

Reflexiones críticas
Durante los últimos cincuenta años se han acuñado términos como
subdesarrollo, nivel de vida, progreso o modernización con los cuales
se resumen las "dimensiones del paradigma dominante occidental de la
modernidad y el desarrollo( ... ) imponiendo conceptos para percibir la
realidad social y ( ... ) crear la necesidad de incrementar el estándar de
vida como una obligación moral de los líderes" (Latouche, 2001 :254)
de los países considerados como subdesarrollados. Estos conceptos provienen sobre todo de los discursos políticos. Tal es el caso, por ejemplo,
del término 'subdesarrollo' que apareció por primera vez en 1949 en un
conferencia del presidente estadounidense Truman quien afirmó que los
Estados Unidos se encargarían de resolver los problemas de las "áreas
subdesarrolladas" del mundo donde reinaba la miseria, la economía
primitiva, las enfermedades y la desnutrición. Como medios para resolver
el subdesarrollo propuso la transmisión de conocimientos técnicos, la
introducción de la democracia, la industrialización y el desarrollo de la
ciencia moderna (Escobar, 1995:3; Latouche, 2001 :250; Sachs, 2001 :2
y Esteva, 2001 :6). Desde entonces se estableció como una preocupación
central de los gobiernos y de las sociedades "alcanzar el éxito material,
expresado en un primer momento en variables económicas, y después,
en forma más amplia, en otro tipo de satisfactores materiales, expresados
en el nivel de vida" (Palomino y López, 1999: 173).
Se sobreentiende que las mediciones de los niveles de bienestar, de
la exclusión social y los grados de desarrollo humano constituyen hoy
en día parte integral de las políticas implementadas por los gobiernos
nacionales y los organismos supranacionales para alcanzar las metas
sociopolíticas propuestas. Empero, los diversos índices con los que se
miden los niveles de bienestar, exclusión y desarrollo humano tienen
una serie de deficiencias puesto que dejan de lado numerosos aspectos
sociales, políticos, económicos y ecológicos que son importantes para
el desarrollo de las sociedades. Por ejemplo, Daniel Cohen (2001) y
Amartya Sen (2000) subrayaron que cuanta más riqueza se produce en
el mundo, más pobres se generan. Demostraron que los indicadores que
reproducen los principales parámetros del modelo económico liberal
ocultan los costos ecológicos y sociales del neoliberalismo. Tal es el caso
del Producto Interno Bruto per cápita como indicador de desarrollo que

�28

/

los conceptos de bienestar, exclusión social, necesidades humanas y marginación:

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 20{)6. Vol.8, Num. 2 I

su uso en las ciencias sociales

ha sido utilizado a partir de la década de los noventa para determinar la
"prosperidad" de los diversos países y con ello el grado de riqueza/pobreza de una sociedad.
También el concepto de marginación ha sido objetado desde diversos lados. Para CuUen y Pretes (2000:216) el término marginalidad
es equivalente a la idea de "pueblos primitivos" que se utilizó durante
muchos años en la antropología. De acuerdo con estos autores, el concepto representa una construcción social que muestra las relaciones de
poder entre grupos y donde el poderoso se identifica como el "centro" y,
consecuentemente, a aquellos que son diferentes a él como los "otros"
y como los "marginales". En este mismo sentido Winchester y White
(1988:38) sostuvieron que la marginalidad en sí misma no es el problema,
es sólo la manifestación de la estructura social y de las relaciones de
poder. Esta visión es compartida por Perlman (1976, citada en Vélez,
1991:17; Kay, 1989:120 y Roberts, 1980:211) y Esteva (citado en Kay,
1989: 120). Ambos señalaron, además, una implicación sociopolítica unportante del término 'población marginada': la catalogización de ciertos
sectores como marginados no es un mero acto analítico sino implica una
estigmatización de estos grupos que conlleva a la exclusión social puesto
que el imaginario común identifica a los 'marginados' como personas no
adaptadas, tradicionales, pesimistas y fatalistas y no educadas. Cullen
y Pretes (2000:226) sugieren que los estudios sobre marginación incorporen el punto de vista de los grupos marginados, ya que "as centers
begin to dissolve, we may ultimately discover that marginality dissolves
as we/l".
Tal como destacan los autores mencionados, el concepto de marginación social se ha desarrollado en un contexto histórico social que
fundamenta su proyecto de modernidad sobre los pilares conceptuales
de la democracia y la igualdad. Siendo todos iguales ante la ley, a todos
se les debe otorgar en un grado socialmente aceptable la posibilidad
de recibir las mismas oportunidades. Esta visión penetró la teoría de la
marginalidad que, según Sega! (1981: 1558),
no es una simple falta de participación en una esfera general o específica de
actividad, sino la ausencia de participación en las esferas consideradas en
el radio de acción y/o acceso de una población dada(...) Toda marginalidad

29

exige la existencia previa de ciertos derechos institucionalizados y reconocidos a todos los miembros de la sociedad.

Sin embargo, la idea de que todos hubiesen tenido en un momento
inicial los mismos derechos, sintetiza, de acuerdo con Vélez (1991 :21),
"el mito del acceso e integración universal" asentado en una estructura social que en realidad no brinda igualdad de oportunidades. Gil
(2002: 19) complementó esta idea al argumentar que "si en una sociedad
hay desigualdad, aunque haya igualdad de oportunidades de partida,
aquella generará necesariamente oportunidades desiguales". Por lo tanto,
la marginalidad no se define como una condición social en la cual los
individuos o los grupos sociales tienen un acceso desigual a oportunidades, ya que la misma estructura social es un sistema de posiciones
jerarquizado en términos de dominación y desigualdad entre los grupos
sociales (Adelantado et al, 2000:29) que excluye desde un principio la
igualdad entre los individuos y les niega las mismas oportunidades de
desarrollo.

Acercamientos alternos a la medición de Ja pobreza, el bienestar y
e] desarrollo humano
La crítica teórica y metodológica dio por resultado que a partir de la
década de los noventa surgieron varias iniciativas para determinar el
grado de "prosperidad" desde una perspectivas alterna.
El Instituto para la Innovación de la Política Social de la Universidad de Fordham (institución jesuita ubicada en Nueva York) propuso un
Índice de Salud Social que se construye a través de 16 indicadores que
intentan representar el bienestar de las personas en las etapas diferentes
de su vida7 y que valora la fortaleza y cobertura de las instituciones
gubernamentales en áreas como la educación, la salud, el trabajo, la
1

Estos indicadores son:
• Para la infancia: mortalidad, abuso y pobreza infantil.
• Para adolescentes: pobreza, suicidio, consumo de drogas y terminación de
estudios escolarizados.
• Adultos: desempleo, salario semanal y cobertura de seguro médico
• Ancianos: pobreza y suicidio
• Todas las edades: homicidios, muertes de tráfico relacionadas con el alcohol, cobertura de vales de comida y costo de la vivienda.

�30

/ los conceptos de bienestar, exclusión social, necesidades humanas y marginación:
su uso en las ciencias sociales

seguridad y el ingreso (Fordham, s/f). Por su parte, el Instituto de Desarrollo Durable de París elaboró un Indicador de Seguridad Social que
incluye las desigualdades en los ingresos, los niveles de endeudamiento
y la satisfacción de las necesidades básicas (IDDRI, s/f)
La Red de Alerta sobre las Desigualdades (RAI por sus siglas en
8
francés ) que agrupa una serie de organizaciones sociales franceses presentó un indicador que recoge aspectos como la precariedad laboral, el
trabajo informal, la penalización de la pobreza, la discriminación contra
la mujer, la violencia doméstica, entre otros aspectos (BIP, 2006).
También se han elaborado indicadores que miden los daños ambientales ocasionados por el tipo de desarrollo. Un ejemplo es el Ecologica/
Footprint propuesto por Wackernagel y Rees (1999). Este indicador
calcula la superficie necesaria para producir los recursos que las diversas
poblaciones consumen. Los instrumentos de medición arriba constituyen
una alternativa a los índices utilizados en los análisis gubernamentales
y académicas de la marginación, exclusión social y bienestar.
El término de calidad de vida podría ser utilizado en los estudios
gubernamentales y académicos como una alternativa conceptual más inclusiva en relación a los términos anteriormente reseñados. La calidad de
vida es un concepto, tal como marcan Palomino y López ( 1999: 171-173),
que desde sus orígenes (a principios de la década de los setenta en Europa)
cuestionaba "la ideología dominante de lo efunero, del individualismo
egoísta; de la idea de progreso y de la sociedad de consumo ( ... ) [fue]
una crítica a la sociedad capitalista, materializada y consumista ( ... ),
al modelo de sociedad y al estilo de desarrollo que habían convertido a
la riqueza material en expresión del progreso alcanzado por la acción
social".
El término calidad de vida no pretende valorizar mediante la asignación de precios por el mercado los aspectos de vivienda, dotación de
servicios o dispersión poblacional. Más bien se refiere a:
la satisfacción de necesidades materiales y subjetivas del hombre ( ... ) a
8

Réseau d 'Alerte sur les lnégalités.

Revista Perspectwas Sociales / Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vo/.8, Num. 2 I

31

expectativas, capacidades y necesidades del individuo como las percibe él
mismo y el grupo social a que pertenece ( ... ) presupone el reconocimiento de
las dimensiones materiales, culturales, psicológicas y espirituales del hombre, combate el concepto de hombre unidimensional y uniforme (Palomino y
López, 2000:47).

Existe la disyuntiva sobre cómo concebir el análisis de la calidad de
vida: si debe hacerse a través de criterios objetivos o subjetivos. Con los
criterios objetivos se toman en consideración indicadores sobre salud,
alimentación, escolarización o nivel de ingreso. Los subjetivos recogen
consideraciones, percepciones, opiniones, creencias, comparaciones,
proyecciones sociales e individuales (véase Sastre et al, 2003:4).
La calidad de vida es la satisfacción de las necesidades humanas
social, temporal y culturalmente creadas, necesidades que pueden ser
objetivas y subjetivas, individuales y sociales, en función del medio
ambiente y del sistema de valores en los que se vive (Palomino y López,
1999:182). Esta definición considera la capacidad de planear y desarrollar
proyectos de vida, tanto individuales como colectivos.
Por ejemplo, en un estudio sobre indicadores de calidad de vida en
España (Sastre et al, 2003) se tomaron en cuenta indicadores tales como:
las dificultades para llegar a fin de mes de las familias con los ingresos
percibidos, la satisfacción media con el nivel de vida según el nivel de
estudios, el grado de satisfacción con el trabajo actual, la dificultad de
encontrar un trabajo según la edad, la calidad de los contenidos de las
materias escolares, la valoración de la asistencia sanitaria, tenencia de
amigos según la edad, sentimiento de soledad, frecuencia con que se
practican actividades de ocio, valoración del estado del medio ambiente
de su entorno, frecuencia de reciclados de basura, preocupación de atentados de ETA, entre muchos otros. Como puede observarse, en este
caso la calidad de vida incluye tanto aspectos objetivos como subjetivos,
además de incorporar el criterio de calidad en la dotación de servicios: no
es sólo relevante conocer si algún niño asiste a la escuela, sino la calidad
de los estudios que está realizando y lo que él siente al respecto.
No existe una sola forma de concebir qué elementos objetivos y
subjetivos se deben incluir en las definiciones de calidad de vida. Cada

�32

/ Los conceptos de bienes/ar, exclusión social, necesidades humanas y marginación:

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8. Num. 2 /

33

su uso en las ciencias sociales

uno de los grupos sociales, de acuerdo a sus características, crea sus
propios valores que fungen como indicadores de calidad de vida, apoyándose en aspectos históricos, medioambientales, culturales, económicos
y políticos. Nociones como progreso, desarrollo o crecimiento pierden
sentido si no se relacionan a acciones que busquen preservar o mejorar
la calidad de vida de las personas.

Reflexiones finales
Tal como lo marca Wallerstein (1996), se ha extendido en el mundo la
idea de que existe un ideal de "modernidad" que debe ser alcanzado por
grupos sociales, habitantes de regiones y naciones enteras. Según Bauman (2002: 109), la modernidad es la búsqueda de una sociedad ordenada
y manejable con base en tres objetivos: industrialización, capitalismo y
democracia. Algunos grupos sociales con ventajosas relaciones de poder
tratan de definir normas, legislaciones y parámetros "hasta ajustarse a
los criterios de 'sociedad buena'. Ésta se entiende como "una sociedad
justa e iluminada por la razón" (Bauman, 2002:102,104). Así, la modernidad es la imposición de un régimen caracterizado por la voluntad
de homogeneizar lo diferente y de imponer orden social.
La imposición del orden supone la identificación de grupos de personas que no encajan dentro de las legislaciones, normas o parámetros
establecidos. Los constructores del orden terminan por categorizar a
ciertos grupos sociales como los "otros", los "marginados", los "excluidos", estableciendo de forma permanente mecanismos que dividen
y clasifican a los grupos sociales o a los territorios donde se asientan.
Se crea la necesidad de que estos grupos marginados o excluidos se
acerquen a un modelo ideal, como es el que siguen los "modernos", los
"desarrollados", los del "primer mundo".
Vivimos, tal como lo marca Bauman (2002: 158), dentro de una sociedad consumista "donde se niega la dignidad y se humilla a quienes no
puedan reunir ni exhibir cierto volumen de recursos", donde se establecen
pautas de consumo determinadas y donde la felicidad de las personas se
relaciona con un continuo aumento del consumo de energía y de bienes
materiales. Constantemente se establecen por parte de gobiernos, organismos internacionales y académicos, clasificaciones para identificar

a los pobres, marginados, excluidos, subdesarrollados, tercermundistas.
Los catalogados como ricos, los primermundistas, los desarrollados, los
integrados a la modernidad, se convierten en el ejemplo a seguir.
Así, los conceptos de marginación, exclusión y bienestar social han
sido aplicados en diversos momentos y contextos para establecer una
forma o estándar de vida como la "válida", como "el modelo a seguir".
Tal como marca Lefebvre ( 1991 :332-3 3 3), al relativizar estos conceptos
se niega la existencia de un punto fijo como el punto de referencia privilegiado: "no hay ningún centro solo; más bien la marginalidad y regiones
marginales varían, según el punto de referencia que es usado".

�34

/

Los conceplos de bienes/ar, exclusión social, necesidades humanas y marginación:
su uso en las ciencias sociales

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ARTÍCULOS
DE INVESTIGACIÓN RESEARCH ARTICLES

�Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vo/.8, Num. 2 / Pág. 41-59

41

Dinámica laboral y reducción de la pobreza en Argentina*
Horacio Chitarroni**

Abstract
Argentina has obtained extraordinary achievements in terms of combating poverty levels. Wbile in 2002, 57% of the population lived in poverty at the end of 2006 this number has reduced to 27%. This remarkable reduction of poverty has not been the result of social protection policies through the transference of resources but it is the result of
the recovery of economic activities and the creation of employment.
Between 2002 and 2006 the economic growth has increased, the unemployment rate level has lowered and the earnings of workers have
increased. This article analyzes the impact of those who have improved
their employment and their earnings and left poverty. Toe data come
from the EPH (Encuesta Permanente de Hogares - Perrnanent Survey
on Households).

Resumen
En el combate de la pobreza Argentina ha logrado extraordinarios
avances. Mientras que en el 2002 el 57% de la población se encontró
afectada, a finales del 2006 esta cifra se ha bajado al 27%. Este singular retroceso de la pobreza no se debe a una política social orientada a
subsanar los magros ingresos de la población mediante la transferencia
de recursos sino a la recuperación de las actividades económicas y a
la creación de empleos. Entre 2002 y 2006 despuntó el crecimiento
económico, bajó la tasa de desempleo y creció el ingreso de los trabajadores. El presente artículo analiza el impacto de la mejoría del empleo
y de los ingresos en la salida de la pobreza durante este lapso e indaga
las características que diferencian a las familias que han logrado emer* Una primera versión de este artículo fue presentada como ponencia en el V Congreso
Internacional de Sociología del Trabajo organizado por ALAST (Asociación latinoamericana de Sociología del Trabajo), Montevideo, ROU, abril de 2007.
** Licenciado en Sociología. Profesor e investigador de la Facuitad de Ciencias Sociales de la Universidad del Salvador, Buenos Aires, Argentina. Consultor del SIEMPRO
(Sistema de Información, Monitoreo y Evaluación de Programas Sociales), Argentina.
ISSN I405- I 133 e&gt; 2006 Universidad Autónoma de Nuevo León, University ofTexas ofAustin,
University ofTexas ofArlington, Uníversity ofTennessee,
Universidad Juárez del Estado de Durango.

�42

/ Dinámica laboral y reducción de la pobreza en Argentina

ger de la pobreza. Para ello utiljza información proveruente de una base
de panel de la Encuesta Pennanente de Hogares (EPH).

Key words
Argentina, poverty reduction, economic recovery, mcome, family's
characteristics

Palabras claves
Argentina, reducción de pobreza, recuperación económica, mgreso,
características familiares

Introducción
En el curso del último quinquenio la evolución de la pobreza -medida
por ingresos- experimentó una notoria mejoría en las principales áreas
urbanas de la Argentina. Efectivamente, tras alcanzar un pico de más
de 57% de la población hacia fines de 2002 a consecuencia de la crisis
desatada por el colapso de la convertibilidad ocurrida un año antes, la
pobreza comenzó a descender conforme al ritmo de la recuperación iniciada en 2003. Hacia finales de 2006 se situaba en poco menos de 27%
de la población. El desempeño argentino en la reducción de la pobreza
ha sido extraordinario en este lapso: es el mejor de la región, según lo
reconoce el infonne de CEPAL 2006 1•
En particular, entre los primeros semestres de 2005 y 2006 la pobreza experimentó un notable retroceso. Su incidencia sobre la población
se redujo en más de siete puntos porcentuales (pasó de 38.5% a 31.4%),
lo que significó que emergieron de esa situación casi 1.6 millones de
personas. En términos de hogares, dicha reducción fue de cinco puntos
porcentuales (de 28.4% a 23.1%) e implicó que alrededor de 333 mil
familias dejaron de ser pobres.
Lo anterior sucedió en un contexto en que los planes sociales de
1

CEPAL (2006) Panorama social de América Latina 2006. Santiago de Chile: CEPAL.
2

La proporción de beneficiarios del Plan Jefas y Jefe s de Hogar - principalprograma
nacional de transferencia de ingresos- sobre el total de la población relevada por la
EPH en las áreas urbanas pasó de 2,9% a 2,5%.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspeclives otoño/fa// 2006. Vo/.8, Num. 2 /

43

transferencias de ingresos continuaron en retroceso2• Por otra parte,
el valor promedio de la canasta ampliada, que se utiliza para fijar la
línea de pobreza, se incrementó, entre ambos semestres, alrededor de
un 12%. En tales condiciones lo único que parece poder explicar la favorable evolución de la pobreza en Argentina es el desempeño exitoso
del mercado de trabajo. Algunos indicadores sugieren que así sucedió.
Por una parte, la tasa de desempleo retrocedió de 12.5% a 10.9%: ello
tuvo lugar en un contexto de crecimiento de la tasa de actividad. Y la
tasa de empleo se incrementó, entre ambos semestres, en 1.6 puntos
porcentuales alcanzando un record histórico. Por otra parte, también se
observó una mejoría en las remuneraciones: el ingreso laboral medio de
los ocupados pasó, en términos nominales, de 704 a 808 pesos, lo que
significó un aumento de 26%. Este incremento se produjo por varios
factores: tanto por una mayor cantidad de horas trabajadas como por
una mejora del ingreso obtenido por hora trabajada. De hecho, la proporción de trabajadores subocupados involuntarios bajó de 15% a 13%,
en tanto que el ingreso por hora de trabajo creció 26% en promedio.
Por lo demás, los trabajadores pertenecientes a las familias más pobres no se vieron excluidos de esta mejoría. Los asalariados de tiempo
completo pertenecientes a los bogares situados en los tres deciles inferiores aumentaron sus ingresos, en términos nominales, en 24%.
Un ejercicio de descomposición llevado a cabo con las bases semestrales de 1a Encuesta Permanente de Hogares (EPH) correspondientes a las primeras mitades de ambos años muestra que la mayor parte de
la variación de la pobreza es imputable al efecto ingresos: ello deriva
tanto del aumento de la cantidad de perceptores por hogar como del
incremento de las remuneraciones medias que ellos obtenían. Pero también, este ejercicio muestra un efecto adicional de una mejora distributiva3.
3

Efectivamente, una baja en la pobreza podría derivar de un abaratamiento de los
componentes de la canasta empleada para medirla (efecto precios) o de un aumento de
los ingresos familiares (ef ecto ingresos) , ya sea porque los hogares cuentan con más
perceptores, porque estos perceptores mejoraron sus ingresos o p orque suced ieron ambas cosas a la vez, como es el caso en el último p eríodo. La mejoría distributiva ocurre
si una parte de la masa total de ingresos se transfiere desde los hogares más ricos hacia
los más pobres. Y como resultado de ello algunos de estos emergen de la.pobreza.

�44

/ Di11ámica laboral y reducción de la pobreza en Argemina

. E~ presente trabajo procura determinar cuál fue el impacto de la
meJona del empleo y de los ingresos en la salida de la pobreza durante
e~ lapso considerado, así como indagar las características que diferencian a las familias que logran emerger. Para ello utiliza información
proveniente de una base de panel de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) construida con ambas bases semestrales.
Una hipótesis subyacente es que los hogares que emergen de la
pobreza son los "menos pobres" en más de un sentido:
- En primer lugar, se trata de familias que se encuentran más próxima~ a la linea de pobreza, es decir, hogares que presentan brechas
de mgresos de menor magnitud y pueden, en consecuencia, superarlas con relativa facilidad sumando algún recurso monetario adicional.
- Pero, además, se trataría de aquellos hogares que cuentan con una
mayor capacidad potencial para obtener ingresos: tienen más disponibilidad de fuerza de trabajo y un mayor nivel de calificación.
Se presume que ambas condiciones ----&lt;lisponibilidad de fuerza laboral e ingresos- suelen asociarse y que esta asociación se torna más
estrecha. Por otra parte, las condiciones del contexto se vuelven
más propicias para hacer efectivos los recursos potenciales.
- Por último, es asimismo posible suponer que los mencionados
atributos se vinculen a situaciones demográficas más desahogadas
Yse traducen en menores tasas de dependencia potencial.
De verificarse estos supuestos, forzosamente la pobreza se iría
concentrando en un núcleo poblacional duro de tamaño más reducido
pero ~~nstituido por hogares con mayores carencias materiales y meno;
dotac1on de recursos. Por lo mismo dichos hogares se observarían menos ca~aces para aprove~har~e de las condiciones favorables que les
ayud~nan a sup~rar_ su s1tuac1ón de pobreza con recursos propios. Se
tratana, por cons1gu1ente, de un sector que se encuentra crecientemente
necesitado de asistencia social por parte de las políticas públicas.
En la primera parte del presente artículo se examinan los flujos de
la pobreza en el período bajo análisis. La segunda parte analiza los perfiles de los hogares y las personas que salen de la pobreza en compara-

45

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vo/.8, Num. 2 I

ción con los que permanecen estables en ella y con los ingresantes. La
tercera se aboca a los hogares que emergen de la pobreza tomando en
cuenta los cambios en su composición demográfica, así como las condiciones de empleo e ingresos de sus miembros: factores que pueden dar
cuenta de la movilidad ascendente. En la cuarta sección se emplea un
modelo econométrico para identificar las variables que más influyen en
la probabilidad de emerger de la pobreza y se cuantifica dicha probabilidad. El trabajo cuenta, además, de un post scriptum basado en información más reciente, que permite realizar una prueba adicional de
hipótesis que está tanto en el punto de partida como en el final de este
artículo.

Los flujos de la pobreza
En el transcurso del período - de un año - abarcado por el panel, la
pobreza experimentó un apreciable retroceso: si se toman las bases de
datos completas de las dos encuestas semestrales (primeros semestres
de 2005 y 2006), esta reducción asciende en los hogares a cinco puntos
porcentuales. Si nos ceñimos al conjunto de hogares que permaneció en
el panel, el retroceso resulta menor debido a los sesgos que introduce la
pennanencia en la muestra.
Cuadro 1.- Evolución de la pobreza en los hogares argentinos
% de hogares pobres

2005

2006

Diferencia

Muestra total

28,4

23,1

-5,3

Panel

30,2

25,9

-4,3

Fuente: Elaboración propia en base a EPH-INDEC (panel lros. semestres
2005/2006)

Este flujo neto resultó de una salida de la pobreza mucho más abultada
que el ingreso en ella. En efecto, el cuadro 2 muestra que entre ambas
ondas casi 35% de quienes eran pobres dejaron de serlo, en tanto que un
9% de los no pobres pasaron a serlo. En términos del total de hogares,
los que superaron la línea de pobreza equivalen a casi 11 %, en tanto que
los empobrecidos representan poco más de 6%.

�46

/

Dinámica laboral y reducción de la pobreza en Argentina

47

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 2 /

Cuadro 2.- Flujos de la pobreza entre ondas

Cuadro 3.- Características seleccionadas de los hogares

Primer semestre 2005 Primer semestre 2006
Pobre

No pobre

Total

Pobre

65, 1

34,9

100,0

No pobre

8,9

91,l

100,0

Total

25,2

74,8

100,0

Fuente: Elaboración propia en base a EPH-INDEC (panel Iros. semestres
2005/2006)

Sin embargo, también implica que cerca de una quinta parte del total de
hogares permaneció establemente sumergido en la pobreza ¿Qué rasgos
diferencian los hogares que, en presencia de un contexto relativamente
favorable, lograron mejorar su situación frente a los que permanecieron
estancados o - peor aun - experimentaron una movilidad descendente?
El siguiente apartado procura responder a este interrogante.
Perfiles comparados de los bogares
El cuadro 3 permite comparar, en base a un conjunto de características
sociodemográ:ficas y económicas, los perfiles de los hogares que emergieron de la pobreza con los pobres estables y los empobrecidos.
Los hogares siempre pobres tuvieron, en promedio, jefaturas más
j~venes y fueron más numerosos. El diferencial de tamaño fue producido por una mayor presencia de niños. Asimismo, contaron con menos
integrantes que reunieran calificaciones educativas adecuadas (escolaridad: nivel medio completo y más). Su ingreso per cá:pita no alcanzó
los $ l 00 pesos mensuales. De resultas de su mayor tamaño y de sus
menores ingresos, la diferencia entre dichos ingresos y los necesarios
para superar la pobreza era mayor en estos hogares: casi equivalente a
sus ingresos totales. Para emerger de la pobreza, estas familias se veían,
pues, precisadas a multiplicarlos por dos.

ri'/tifos de la pobreza entre ambas ondas
Edad media del jefe
Tamaño medio del hogar
Promedio de menores de l Oaños
enel hogar
Promedio de personas con educación
media completa y más
Ingreso total 1°onda
Ingreso per capita 1° onda
Línea de pobreza media del hogar 1°onda
Brecha media de pobreza 1º onda
Relación ITF/LP

nunca siempre sale de la
pobre pobre pobreza
52,9 44,3
48,l
2,9 4,9
4,1
0,4
1,3
0,8

entra a la Total
pobreza
48,9
3,7
0,7

51,l
3,5
0,6

1,2

0,5

0,9

0,7

l,O

l.66
645
545

475
98
892
416
0,5

536
127
784
249
0,7

1.014
302
690

1.194
431
599

--

--

1,5

2,0

-3,0

Fuente: Elaboración propia en base a EPH-INDEC (panel ]ros. semestres
2005/2006)

Los bogares que abandonaron la situación de pobreza reunieron
condiciones más favorables. Tuvieron -en promedio- un integrante
menos (y ya se ha visto que el miembro suplementario de los siempre
pobres solía ser un niño de hasta 10 años, incapaz de aportar ingresos).
La brecha de pobreza de estos hogares equivale a menos de la mitad
de sus ingresos totales a pesar de ser éstos muy bajos: bastó, pues, que
lograran incrementarlos en 50% para superar la línea de pobreza. Se
trató de hogares con jefes de mayor edad que transitaron - probablemente - por una etapa más avanzada de su ciclo vital. Esta característica demográfica explica por qué dichos hogares contaran entre sus
miembros menos niños de corta edad.
Las unidades domésticas que ingresaron a la pobreza en este mismo
lapso, en que el movimiento más típico fue la salida, estuvieron apenas
más favorecidas en su composición demográfica. Su ingreso superó, en
promedio, en casi 50% la línea de pobreza cuando fueron entrevistadas
por primera vez. Este mismo cociente resultó mucho más elevado - tres

�48

/

Dinámica laboral y reducción de fa pobreza en Argentina

veces - entre los hogares nunca pobres. De resultas de ello, en el caso
de los primeros, la posibilidad de caer en la pobreza ante una eventual
merma en los ingresos era mayor.
La calificación educativa de los recursos humanos en los hogares
era ligeramente inferior entre aquellos que entraron a la pobreza que
entre los que la superaron. En ambos casos esta dotación se situó por
encima de la de los hogares establemente pobres, pero resultó muy por
debajo de los nunca pobres. Puesto que el bajo nivel educativo se asocia, por lo general, a la inestabilidad laboral, se puede esperar una mayor volatilidad de los ingresos en los hogares con estas características.
Una hipótesis del presente trabajo supone precisamente que los
movimientos desde y hacia la pobreza - o la permanencia en ella - se
relacionan de manera estrecha con el desempeño de los miembros de
los hogares en el mercado laboral. El cuadro 4 muestra los cambios
ocurridos entre una y otra entrevista en una serie de variables cruciales
vinculadas a la disponibilidad, la oferta y el empleo efectivo de fuerza
de trabajo por parte de estos hogares.
Mientras que el número rr{édio de ocupados apenas creció en el
conjunto de los hogares y en tanto se incrementó de modo más fuerte en
aquellos que salieron de la pobreza, se observa una declinación perceptible de personas ocupadas entre las unidades domésticas que ingresan
a la pobreza: se trata a menudo de hogares donde alguien pierde su ocupación. Asimismo, en estos hogares descendió ligeramente la cantidad
media de activos: algunos integrantes quienes perdieron su empleo, no
procuraron reinsertarse en la actividad económica. Este retiro del mercado de trabajo no obedece a razones demográficas, pues la cantidad
media de personas en edades activas no acusa idéntico descenso: antes
bien, aumenta tenuemente.
Si se observa la relación entre personas económicamente activas y
personas en edad activa, en la primera entrevista ese cociente ascendió
a 0.73 en los bogares que se empobrecieron en tanto que bajó a 0.64
entre los que experimentaron movilidad ascendente. Vale decir, los
hogares que entraron a la pobreza ya tuvieron u.na tasa de actividad
relativamente elevada que dificilmente podían incrementarla: en vez de

49

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/fa// 20()6. Vo/.8, Num. 2 /

Cuadro 4.- Cambios en la disponibilidad y el uso de la fuerza de trabajo

Flujos de la pobreza entre ambas ondas nunca
pobre
Personas en edad activa en el hogar
l,8
primera onda
Personas en edad activa en el hogar
1,9
segunda onda
Económicamente activos en el hogar
1,4
primera onda
Económicamente activos en el hogar
1,6
segunda onda
Ocupados en el hogar primera onda
1,3
Ocupados en el hogar segunda onda
1,3
Relación activos / edad activa
77,8
primera onda(%)
Relación activos / edad activa
84,2
segunda onda(%)
Perceptores en el hogar primera onda
1,7
Perceptores en el hogar segunda onda
1,7
Ingreso laboral de los ocupados
1165
primera onda
Ingreso laboral de los ocupados
1393
segunda onda

siempre sale de la entra a k
pobre pobreza pobreza Total
2,6
2,5
2,2
2,1
2,7

2,6

2,3

2,2

1,6

1,6

1,6

1,5

1,6

1,8

1,5

1,5

1,3
1,3

1,4

61,5

1,2
1,6
64,0

1,1
72,7

1,3
1,4
71,4

59,3

69,2

65,2

68,2

1,6
1,4
332

1,5
2,0
411

1,7
1,3
649

1,6
1,7
875

400

826

458

1066

Fuente: Elaboración propia en base a EPH-INDEC (panel Iros. semestres
2005/2006)

ello, la redujeron. En cambio, los que salieron, eran hogares capaces de
aumentar su oferta de fuerza laboral: emergieron de la pobreza al actualizar ese recurso potencial. Los siempre pobres, por su parte, tuvieron
también una relación baja entre activos efectivos y potenciales, pero en
lugar de incrementarla, la redujeron levemente.

�50

/ Dinámica laboral y reducción de la pobreza en Argentina

Los egresos e ingresos desde y hacia la pobreza son, pues, motivados en gran parte por ganancias y pérdidas de empleos. El número
medio de ocupados pasó de 1.2 a 1.6 en los hogares que emergieron, mientras que cayó de 1.4 a 1.1 entre los que se empobrecieron; y
permanecieron estables entre los siempre pobres. Estos movimientos
- como es de esperar - se replicaron en el caso de los perceptores de
ingresos que pasaron de 1.5 a 2 en el primer grupo de hogares y de 1.6 a
1.4 en el segundo. También los pobres en ambas mediciones redujeron
el número medio de perceptores.
Los ingresos laborales de los ocupados en ambas entrevistas se duplicaron entre aquellos individuos que pertenecieron a hogares que salieron de la pobreza, en tanto que en el caso de las personas que formaron parte de familias que cayeron en pobreza bajó alrededor de 30%. En
el conjunto total de hogares -como entre los restantes subgrupos- los
ingresos se incrementaron en alrededor de 20%. Tomando en cuenta la
característica inestabilidad laboral asociada a los episodios de pobreza,
puede conjeturarse que en muchos casos estas variaciones de los ingresos están relacionadas con cambios de ocupación.
En fin, la salida de la pobreza se logró merced a la combinación de
ganancias de empleo y de un nuevo ingreso, con el mejoramiento de los
ingresos promedio de quienes ya estaban ocupados. Los hogares que
salieron de la pobreza observan apenas medianas niveles educativos
pero podían ofertar fuerza de trabajo y aplicarla al proceso productivo.
Hallaron, pues, la oportunidad de emerger en un contexto en que han
aumentado las oportunidades de empleo sin grandes requerimientos de
calificación.
Estas tendencias se aprecian más claramente al examinar las tasas
de actividad, empleo y desempleo del conjunto de los integrantes de los
hogares que ingresaron y egresaron de la pobreza:
Los miembros de los hogares que lograron superar la línea de pobreza incrementaron en tres puntos una tasa de actividad inicialmente
baja -ofertaron más fuerza de trabajo- y lograron aumentar su tasa de
empleo en trece puntos porcentuales. En tanto que el desempleo descendió de manera similar.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspeclives otoño/fa// 2006. Vo/.8, Num. 2 I

51

Cuadro 5.-Tasas de actividad, empleo y desempleo

Salen de la pobreza

2005

2006

Variación

Actividad

76,4

79,3

2,9

Empleo

62,0

75,0

13,0

Desempleo

18,9

5,5

-13,4

Entran en la pobreza

2005

2006

Variación

Actividad

80,3

72,4

-7,9

Empleo

77,0

59,6

-17,4

Desempleo

4,0

17,7

13,7

Fuente: Elaboración propia en base a EPH-INDEC (panel lros. semestres
2005/2006)

Entre quienes habitaron hogares que se empobrecieron, el comportamiento fue exactamente inverso. El empleo se redujo en 17 puntos y
el desempleo creció en casi 14 puntos, pues muchos de quienes perdieron sus ocupaciones, se retiraron de la actividad económica.

Los que emergen:¿quiénes y cómo?
El principal impulsor que explica la salida de la pobreza es, por lo tanto,
el mercado de trabajo tanto por la creación de nuevos empleos como por
el aumento de ingresos de la población ocupada. Parece muy probable
que el incremento de ingresos más significativo se vincule,, asimismo,
a cambios de trabajo, por lo que la dinámica de la creación de empleo
cobraría un papel determinante en la salida de la pobreza.
En adelante se busca explorar, aunque de forma limitada, quiénes
son los que han culminado con éxito sus búsquedas laborales. ¿Qué clase
de ocupaciones han conseguido? La limitación estriba en que solamente
se tendrá en cuenta aquí a aquellas personas que en la primera medición
no tuvieron un empleo (los desocupados o los inactivos), pero que sí
lograron obtener uno hasta la segunda. En cambio, no se considerará a
los individuos que obtuvieron un aumento de ingresos vinculado a un

�52

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vo/.8, Num. 2 /

I Dinámica laboral y reducción de la pobreza en Argentina

cambio de ocupación dado que existen dificultades para la captación de
estos cambios con los datos provistos por la EPH continua.
Cuadro 6.- Los nuevos ocupados que salen de la pobreza: características sociodemográ:ficas

p

Características demográficas

Los que salen

Total ocupados

25 a49 años

54,4

60,2

50 y más años

41,7

36,7

Mujeres

30,1

22,9

Hasta secundaria incompleta

68,9

54,2

Fuente: Elaboración propia en base a EPH-INDEC (panel Iros. semestres
2005/2006)

Las personas que emergieron de la pobreza, merced a haber obtenido
una ocupación que en el pasado no tuvieron, mostraron algunas diferencias sociodemográ:ficas en comparación con el total de los ocupados.
Su concentración creció de manera leve en las edades maduras: 42%
de ellos tuvieron 50 o más años. No se trata, por ende, de nuevos trabajadores sino de personas quienes - tras haberse visto temporalmente
excluidos del mercado de trabajo - lograron reincorporarse. Asimismo,
30% de ellos eran mujeres. Esto es un dato interesante en vista de que la
presencia femenina no alcanzó la cuarta parte del total de personas ocupadas durante la segunda onda del panel. Por último, se trató de personas con menores niveles educativas: siete de cada diez no contaron con
la educación media terminada. Entre el total de ocupados registrados en
el panel esa proporción se cifró a poco más de la mitad.
Las características de los nuevos puestos laborales nos hablan del
establecimiento de vínculos laborales bastante frágiles. Casi el 29% se
desempeñó como trabajadores por cuenta propia no profesionales - que
apenas superaron la quinta parte del total de ocupados - y el 25%
eran asalariados no registrados en la seguridad social (12% del total
de ocupados). Casi una cuarta parte eran ocupaciones de tiempo parcial, proporción que más que duplicó la correspondiente al total de los
ocupados. Los ingresos asociados a estas inserciones laborales - $ 772

53

Cuadro 7.- Los nuevos ocupados que salen de la pobreza: características ocupacionales

Características de la ocupación

Los que salen

Trabajadores por cuenta
propia no profesionales

28,9

20,2

Asalariados no registrados

24,7

12,3

Subocupados horarios

23,5

10,9

Ingreso laboral medio

772

1016

Total ocupados

Fuente: Elaboración propia en base a EPH-INDEC (panel Iros. semestres
2005/2006)

pesos, en promedio - equivalieron a poco más de tres cuartas partes de
los que obtuvo la media de los ocupados en total.
En síntesis, los empleos adicionales, que permitieron a los bogares
superar la pobreza, incluyeron una proporción significativa de personas
~dultas, muchas de ellas de sexo femenino y con bajos niveles educativos. Se trató de ocupaciones con un alto componente de trabajo por
cuenta propia, muchas veces a tiempo parcial y con bajas remuneracio~es, equivalentes a tres cuartos del promedio general. Sin embargo, ese
mgreso adicional representó alrededor de 80% de la canasta ampliada
(LP) de un hogar tipo de cuatro miembros, por lo que, a menudo resultó suficiente para superar el umbral de la pobreza, no obstante su 'exigüidad.
Cabe la impresión de que la dinámica que adoptó el empleo en el
período creó algunas oportunidades para los sectores más vulnerables.
Los hogares que lograron emerger fueron los que habían estado en una
mejor situación para capitalizar tales oportunidades. En otras palabras,
en su caso la superación de la pobreza no se debió al grado de calificación de sus recursos humanos, sino a la mera disponibilidad de fuerza
de_tr_abajo. A la inversa, los hogares que carecieron de fuerza de trabajo
ad1c1onal y soportaron una mayor carga demográfica, permanecieron
pobres por lo que sus requerimientos de ingresos eran más elevados.

�54

/

Dinámica laboral y reducción de la pobreza en Argentina

La probabilidad de emerger de la pobreza

- Brecha de pobreza del hogar (primera onda)
- Cantidad de miembros del hogar (primera onda)

En esta sección se apela a un modelo econométrico de características
predictivas con el propósito de estimar la probabilidad que asiste a los
hogares todavía pobres de emerger de esta situación. Esta estimación
se vincula estrechamente a la hipótesis de partida, según la cual - a
medida que se reduce - la pobreza se concentraría en un núcleo duro y
que fuese dificil de abatir.
El modelo empleado consistió en una regresión logística binaria,
donde la variable dependiente fue la salida o permanencia en la pobreza, en tanto que las variables independientes fueron un conjunto de
características de los hogares y sus jefes. En un modelo inicial se incluyó una gran cantidad de variables independientes que se detallan en
el anexo metodológico. Pero en el modelo final se dejaron solamente
aquellas que arrojaron significación estadística al 0.05. El modelo demostró una adecuada capacidad predictiva, ya que 84% de los hogares
emergentes fueron clasificados, efectivamente, como tales:
Cuadro 8.- Clasificación del modelo logístico

Classification Table
Observed

Predicted
Percentage Corree!

EMERGE
r----

Step

1

o
EMERGE

o
l

Overall Percentage

A

648
104

55

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/fa// ]()()6. Vol.8, Num. 2 I

l

571
545

53,2
84,0
63,9

The cut value is ,300

Las variables que se mostraron con una mayor capacidad explicativa
fueron:
- Cantidad de menores de 14 años en el hogar (primera onda)
- Cantidad de perceptores de ingresos en el hogar (primera onda)
- Cantidad de personas con educación media y superior en el hogar
(primera onda)

Cuadro 9.- Coeficientes del modelo logístico

S.E.
Wald Df
Cantidad de menores -0,4403 0,0566 60,5365 1
de 14 años
Cantidad de
-0,4380 0,0832 27,7456 1
perceptores de ingresos
Cantidad de personas 0,1889 0,0556 11,5339 1
con educación media
ymás
Brecha de pobreza -0,0030 0,0003 110,646 1
del bogar
Cantidad de miem- 0,2780 0,0511 29,5540 1
bros del hogar
Constant
0,2433 0,1456 2,7904 1
B

Sig.
0,0000

Exp(B)
0,6438

0,0000

0,6453

0,0007

1,2079

0,0000

0,9970

0,0000

1,3205

0,0948

1,2754

La probabilidad de emerger de la pobreza calculada por el modelo puede variar entre cero y uno. Esta probabilidad fue recodificada en cuatro
tramos:
- Baja (de Oa 0.25)
- Medio baja (mas de 0.25 a 0.50)
- Medio alta (más de 0.50 a 0.75)
-Alta (más de 0.75 a 1)
El cuadro 1O muestra la clasificación de los hogares que permanecen en la pobreza según estos tramos.
Tal como puede apreciarse, casi nueve de cada diez hogares que
permanecen en la pobreza cuentan con pocas probabilidades de emerger de ella dada su dotación de recursos humanos y materiales. En casi
la mitad de los casos, estas probabilidades son extremadamente bajas.
Los datos abajo sugieren, pues, que la dinámica del crecimiento
económico y el empleo - que se ha mostrado eficaz hasta el momento
para impulsar una reducción de la pobreza - irán disminuyendo sus

�56

/ Dinámico laboral y reducción de lo pobreza en Argentino

Retúta Perspectivos Sociales / Social Perspectil'es otoño/fa// 1006. Vol.8, Num. Z /

efectos al ceñirse éstas a un núcleo más estrecho.
Cuadro 10.- La probabilidad de los hogares en pobreza de superar la
misma

%acumulado

Probabilidad de salida de la pobreza

%

Baja

44,2

44,2

medio baja

43,6

87,8

medio alta

11,7

99,6

Alta

0,4

100

Total

100

100

Fuente: Elaboración propia en base a EPH-INDEC (panel Iros. semestres
2005/2006)

El modelo permisivo
Debe, sin embargo, formularse una advertencia referida a la capacidad
clasificatoria del modelo estadístico empleado que se ha mostrado capaz de identificar con poco margen de error a los hogares que efectivamente superan la pobreza y de no confundirlos con los que permanecen
en ella. En cambio, dicho modelo no demuestra igual eficacia respecto
de los hogares que son establemente pobres: casi la mitad de ellos son
rotulados como salientes. Es decir, el modelo se muestra optimista
res-pecto de la probabilidad de los hogares de salir de la pobreza. Ello
admite dos interpretaciones alternativas:
a) Una primera explicación remite a ténninos estrictamente metodológicos: para incrementar la sensibilidad del modelo y reducir el error clasificatorio respecto de los hogares salientes, se redujo el punto de corte
- que, por defecto, se sitúa en una probabilidad de 50% - a 30%. Ello
conlleva el riesgo opuesto: tomarlo excesivamente adrnisivo y permitir
que clasifique como salientes de la pobreza a hogares cuyas probabilidades son relativamente bajas y que, efectivamente, han permanecido
pobres.
b) La segunda explicación se sitúa en el terreno de los hechos. Hay una
zona de indeterminación entre la salida de la pobreza y las condiciones

57

de las familias que aumentan la probabilidad de que ello ocurra. El nexo
entre aquel hecho y estas condiciones es contingente: la salida podría
producirse a pesar de que las familias no reúnan las condiciones más
favorables.
Probablemente, ambas hipótesis no se descarten mutuamente y
cada una de ellas reclame su parte de verdad.

Conclusiones
El ejercicio realizado aporta evidencia que tiende a confirmar las hipótesis iniciales. El principal factor que explica la reducción de la pobreza en el lapso considerado fue el comportamiento muy dinámico
del mercado de trabajo, tanto por la vía del aumento del empleo como
por la mejoría de los ingresos. Si bien es cierto que se crearon oportunidades de empleo que requieren bajos niveles de calificación y que
generan, asimismo, niveles de ingresos bajos, su número ha sido suficiente para que muchas familias, al sumarlos a los que ya contaban,
pudieran superar la línea de pobreza. Estas nuevas oportunidades laborales lograron ser aprovechadas cuando las familias disponían de recursos humanos adecuados para ello: personas que se encontraron transitoriamente fuera del mercado de trabajo pero con disposición y capacidad
para regresar. Dichas familias tuvieron, por lo común, características
específicas: se trató de hogares con pocos niños y que, además, se encontraron en una etapa más avanzada del ciclo vital. Por consiguiente,
permanecieron en la pobreza las familias con mayores brechas entre .
los ingresos disponibles y las necesidades emergentes de su estructura demográfica. Ellas fueron, al mismo tiempo, las menos dotadas de
recursos necesarios para aprovechar las oportunidades laborales que
incrementarían sus ingresos. Es por esta razón del porqué la pobreza
tiende a concentrarse cada vez más en este último tipo de hogares. Se
puede igualmente esperar que la sola dinámica del mercado sea insuficiente para disminuir este núcleo de hogares pobres. En tal sentido, las
políticas públicas cobran una crucial importancia ya que constituyen un
instrumento para incrementar los recursos corrientes de las familias que
permanecen en la pobreza ya sea mediante la transferencia directa de
recursos monetarios o a través de oportunidades laborales complementarias a las brindadas por el mercado.

�58

/ Dinámica laboral y reducción de la pobreza en Argentina

Post scriptum
Apenas después de la conclusión del presente trabajo se puso a disposición la base de datos de la EPH correspondiente al segundo semestre de 2006. Ello permitió construir un nuevo panel que diera cuenta
de la trayectoria de los hogares pobres entre las segundas mitades de
2005 y 2006. Dicho panel brinda un escenario que permite someter
a una contrastación la predicción formulada, según la cual la pobreza -conforme a la tendencia mostrada- podría irse concentrando crecientemente en un núcleo dificil de abatir.
En el lapso considerado, la incidencia de la pobreza se redujo de
24.7% a 19.2% en términos de los hogares y de 33.8% a 26.9% en lapoblación. Los resultados de la aplicación del mismo modelo estadístico
(con las mismas variables independientes) a la predicción de las trayectorias de los hogares que eran pobres en la segunda mitad de 2005,
fueron similares a los obtenidos con base en el panel original. El modelo mostró efectos parecidos: fue eficaz para predecir las trayectorias
de salida, pero lo fue en menor grado para pronosticar la permanencia.
Al clasificar de nueva cuenta a los hogares, que permanecieron
pobres, en cuatro tramos conforme a su probabilidad de emerger, los
resultados no difirieron de modo significativo de la clasificación obtenida en la primera instancia. Inclusive - contrario a lo esperado por
la hipótesis inicial - los hogares que registraron una probabilidad entre
baja y media baja se redujeron levemente: de 88% a 84%.
¿Qué decir al respecto? Sobre la base de esta evidencia empírica no
podría sostenerse, pues, la idea de la fatal concentración de la pobreza
en el "agujero negro" del núcleo duro. Parecería que en la fase actual
la reducción de la pobreza podría operar, de forma pareja, sobre todos
los hogares. Ello significa que podrían salir también los "menos aptos".
Esta observación no corrobora la presunción de la que partió este trabajo, pero resulta sin duda promisoria. Además, sería forzoso vincular
esta generalizada salida de la pobreza al comportamiento muy dinámico
del mercado laboral. Cabe, pues, como reflexión final de este post scriptum, plantear la pregunta acerca de la posible continuidad del crecí-

Revista Perspectivas Sociale.r / Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 2 /

59

miento de la economía argentina con una relación empleo-producto tan
elevada como la actual . Esta interrogante, por supuesto, no puede ser
respondida en el presente trabajo.
Sin embargo - y como un toque de atención- hay que tomar en
cuenta que el motor principal del crecimiento económico con fuerte impacto en el empleo ha sido, en el último quinquenio, el tipo de cambio
deliberadamente elevado que protege la producción nacional y abarata
la mano de obra local frente a los bienes de capital importados. En la
medida que la inflación interna - superior a la internacional- va provocando un gradual aumento de los precios locales (incluido el de la
fuerza de trabajo) en términos de dólares, esa competitividad tiende a
reducirse en el futuro.

�Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoñolfa/1 2006. Vo/.8, Num. 2 / Pág. 61-9I

61

Pluriactividad y sucesión de la agricultura familiar en el sur de
Brasil
Flávio Sacco dos Anjos*
Nádia Velleda Caldas*

Abstract
This article examines the issue offanner fam.ilies' pluriactivity in Southem Brazil. In order to establish the impact ofpluriactive farming, we will
compare families who live exclusively from agricultural activities with
those families who combine agricultural activities with non-agricultural
activities (pluriactivity). Toe main findings are: fust, pluriactivity &lt;loes
not alter the traditional mechanisms of succession and inheritance and;
second, pluriactivity is not bound to poor farmer families. Third, the
farmer families with greater economic difliculties are those with the
lowestrents. This &lt;loes not depend oftheir level of pluractivity.

Resumen
El artículo analiza la pluriactividad en la agricultura familiar del sur de
Brasil. Para determinar el impacto de la pluriactividad, comparamos familias campesinas que viven exclusivamente de sus labores agrícolas con
otras que se reproducen por medio de actividades agrícolas y no-agrícolas
(granjas pluriactivas). La investigación estableció que la pluriactividad
no modifica los mecanismos tradicionales de sucesión y herencia y que ·
tampoco está ligada a familias campesinas pobres. Las granjas con más
dificultades económicas son aquellas que presentan las rentas más bajas,
' Doctor en Sociología, profesor de la Universidad Federal de Pelotas, Estado de Rio
Grande do Su/ (Brasil) e investigador del Conselho Nacional de Pesquisa e Desen~olvimento Tecnológico. Su dirección electrónica es:.flaviosa@ufpel.edu. br
Nádia Ve/leda Caldo es socióloga y becaria del Programa de Posgrado en Sistemas
de Producción Agrícola Familiar de la Universidad Federal de Pelotas, Estado de Rio
Grande do Su/ (Brasil). Su dirección electrónica es: nvcaldo@ufpel.edu.br
ISSN 1405-1133 C 2006 Univer.;idad Autónoma de Nuevo León, University ofTexas of Austin,
Universily ofTexas of Arlington, Univer.;ity ofTennessee.
Univer.;idad Juárez del Estado de Durango.

�62

/

Pluriacthlidady sucesión de la agricultura familiar e11 el sur de Brasil

independiente de ser pluriactivas o no.

Key words:
Pluriactivity, farmers, Brasil, incomes, inheritance

Palabras claves:

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives 0101iolfall 2006. Vol.8, Num. 2 /

63

post-productivista: en ellas emergen situaciones y hechos propios de la
actual reestructuración del capitalismo mundial. Para otros estudiosos la
pluriactividad representa nada más una evidencia del creciente divorcio
entre la economía de las familias rurales y la dinámica de la producción
agroganadera que se observa tanto en los países capitalistas centrales
como en los periféricos.

Pluriactividad, granjeros, Brasil, ingresos, sucesión hereditaria

Introducción
El último decenio coincide con una importante renovación temática en
la agenda de investigación social brasileña. Nuevas y palpitantes cuestiones han sidas incorporadas como el tema de la pluriactividad con tal
de poder captar las transformaciones que se registran en los espacios
rurales de este país. En el presente artículo tratamos de exponer algunas
conclusiones de un estudio desarrollado en los últimos cuatro años bajo
el aporte financiero de la principal agencia de fomento científico y tecnológico de Brasil, el Conselho Nacional de Pesquisa e Desenvolvimento
Tecnológico (CNPQ)3•
Abordar el tema de la pluriactividad implica grandes dificultades
y controversias. Por una parte, nos encontramos ante una tendencia
socioeconómica que desafia la concepción dicotómica que piensa lo
rural y lo urbano como mundos opuestos y desconectados. La segunda
dificultad estriba en la definición y la delimitación de la pluriactividad
en el marco de una realidad concreta. A menudo dicho vocablo es utilizado para identificar situaciones muy distintas y los estudios carecen
del necesario rigor teórico y metodológico para explicitar las causas y
las circunstancias que producen la pluriactividad y/o las formas sociales
de producción implicadas.
Pero ¿qué es en verdad la pluriactividad? ¿A qué clase de fenómeno nos estamos refiriendo? Algunos investigadores responderán que
se trata de un proceso típico de sociedades marcadas por el paradigma
3

Conselho Nacional de Pesquisa e Desenvolvimento Tecnológico (http://www.cnpq.
br).

El presente trabajo analiza la incidencia y las características de la
pluriactividad en Rio Grande do Sul, el estado más meridional de la
geografia brasileña en cuyo territorio se encuentra el sector de agricultura
familiar más importante de este país sudamericano. La segunda parte
ofrece una revisión de la trayectoria conceptual de la pluriactividad y
la tercera expone la propuesta conceptual de la investigación. El cuarto
capítulo recoge los rasgos fundamentales de la agricultura familiar en Rio
Grande do Sul y el quinto presenta las áreas de estudio y las dinámicas
territoriales de desarrollo en tomo a la pluriactividad. Por último se
discuten los datos y las informaciones acerca de las formas con que se
expresa la pluriactividad.
A grandes rasgos, los hallazgos empíricos evidencian una tendencia
hacia la creciente pérdida de identidad entre familia y explotación agropecuaria lo que conlleva importantes implicaciones: emerge un paisaje
completamente distinto de lo rural que contrasta con el imaginario de
las políticas públicas y con el marco que subyace a las intervenciones
el estado en las zonas rurales.

De la agricultura a tiempo parcial a la pluriactividad: la trayectoria
de un concepto
Tanto la agricultura a tiempo parcial como la pluriactividad son fenómenos asociados fundamentalmente con la agricultura familiar. Se trata
de estrategias de resistencia adoptadas por los grupos domésticos para
garantizar la reproducción social de sus miembros. Para salir adelante,
las familias combinan actividades remuneradas realizadas dentro del
sector agrícola (trabajos de jornalero) y/o ocupaciones asalariadas o por
cuenta propia en la industria y los servicios con el tradicional trabajo
granjero en sus propias unidades productivas.

�64

/

Pluriacrividady sucesión de la agricultura familiar en el sur de Brasil

Aunque ambos conceptos (agricultura a tiempo parcial y pluriactividad) se refieren a realidades empíricas bastante similares, difieren
en cuanto a su alcance y significado y expresan momentos históricos
distintos del proceso de reflexión sociológica sobre el desarrollo de la
agricultura y el campesinado. Albergan asimismo valoraciones desemejantes expresadas por sociólogos y economistas agrarios acerca de
la naturaleza y la funcionalidad del fenómeno que pretenden describir4.
El término de agricultura a tiempo parcial ha sido relacionado teóricamente con el proceso de industrialización y la incorporación parcial de
amplios sectores del campesinado al sector industrial y de servicios.
Estos trabajadores laboran alternativamente en su pequeña explotación
o como asalariados en la industria y los servicios de su comarca. En casi
todos los idiomas hay palabras para designar a esta figura ya clásica del
paisaje social agrario: campesino obrero, worker peasant, ouvrier-paysan,
Arbeiterbauer, operai-contadini, camponés-operário. Estos términos
enfatizan el creciente grado de unificación de los mercados de trabajo
urbano y rural (Etxezarreta et al., 1995:78). Aunque existió - y sigue
existiendo - una controversia respecto a los criterios de definición de
la agricultura a tiempo parcial, lo cierto es que hasta finales de los años
setenta y principios de los ochenta, la mayor parte de los estudiosos coincidió en considerar la agricultura a tiempo parcial como un fenómeno de
transición (Kolankiewicz, 1979:67) que anuncia la desaparición definitiva del campesinado en la agricultura contemporánea. Muchos investigadores afirmaron que la agricultura a tiempo parcial manifestaba de
forma palpable el proceso de éxodo rural y constituía una estrategia de
supervivencia utilizada por las familias campesinas para modernizar su
proceso de producción (Naredo, 1996: l 80-182). De hecho, hasta finales
de los años ochenta la agricultura a tiempo parcial fue identificada como
un factor que frena el desarrollo capitalista de la agricultura pronosticado
por autores clásicos, muchos de ellos de filiación marxista. Tal es el caso
de Kautsky quien acuñó el llamado "paradigma de la proletarización
agraria" (Arnalte, l 980:222).
A diferencia, el término "pluriactividad" uti !izado para identificar un
fenómeno socioeconómico similar al referido por medio del concepto de
agricultura a tiempo parcial no sólo refleja un cambio de perspectiva en
4

Dicha transición conceptual ha sido magistralmente analizada por Fuller (1990).

Rensta Perspectn·as Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 2()()6. Vo/.8, Num. 2 I

65

los debates sobre el desarrollo agrario y el papel de la agricultura familiar, sino significa también una drástica mudanza de actitud del mundo
académico y político respecto a este tema. En los países desarrollados, y
especialmente en el ámbito de la Unión Europea, el concepto de pluriactividad produjo un verdadero cambio de paradigma en el tratamiento de
los problemas de la agricultura y del mundo rural que tuvo lugar tanto en
la comunidad científica, como en la opinión pública y entre los responsables políticos y sindicales (Fuller, 1984 y 1990). Esta permuta teórica
se ha asentado en importantes documentos de la Comisión Europea (El
Libro Verde de la PAC en 1985, o El Futuro del Mundo Rural en l 988) y
refleja la transición del teorema de la modernización productivista, que
había guiado el pensamiento agrario y rural desde los años sesenta, al
paradigma de la multifuncionalidad que introduce nuevos criterios para
valorar los espacios y actividades rurales y para redefinir la función y el
estatus de la agricultura. Dentro de este nuevo horizonte conceptual se
empezó a destacar la importancia que reviste la actividad agrícola para el
equilibrio territorial, el dinamismo de las zonas rurales y la preservación
de los recursos naturales. Estas funciones han pasado a ocupar el primer
plano en la definición de las nuevas políticas agrarias (Hervieu, 1996;
Moyano Estrada, 1997).
Dicho proceso fue estimulado por el creciente abandono de amplias
zonas rurales y el deterioro ambiental asociados a los modelos de agricultura intensiva e hiper-especializada: acontecimientos que obligaron a
una profunda revisión del tratamiento político y económico otorgado a
la agricultura a tiempo parcial. La introducción del término "pluriactividad" representa así un giro intelectual y político. Ello no sólo conllevó
a reconocer que los agricultores contemporáneos combinan actividades
agropecuarias propias con la obtención de rentas generadas dentro y
fuera de la granja sino ayudó también a identificar este fenómeno como
un factor positivo para el desarrollo de las zonas rurales.
En Latinoamérica la discusión sobre la pluriactividad fue avisada
desde un ángulo distinto 5: estuvo esencialmente vinculada al debate
sobre el rumbo del campesinado desde que el capitalismo penetró las
actividades de campo. Para muchos autores identificados con el marxismo
agrario ortodoxo la transición capitalista provocaría de un modo más
o menos acelerado una inevitable expropiación de los medios produc-

�66

/ Pluriactividady sucesión de la agricultura familiar en el sur de Brasil

tivos en manos de los campesinos y los convertiría en proletarios. La
proletarización puede originarse o bien a causa de la relación estructural
entre la pequeña economía campesina con la gran empresa capitalista
(Bartra, 1974), o bien, en virtud de los lazos con el capital comercial y/o
industrial.
La ocupación laboral fuera del predio familiar fue identificada como
señal indiscutible de la precariedad del campesinado mexicano (Stavenhagen, 1981: 194) y latinoamericano en general y figuró cómo sinónimo
de descampesinación. Szekely (1977) interpretó el rol de los "ingresos
complementarios" en la agricultura campesina como respuesta al vaticinio de su eliminación fisica. El famoso debate entre campesinistas y
descampesinistas (Feder, 1981) ocultó posiciones muy distintas de las
que pasó a valorar la naturaleza de los procesos que afectan a los modos
de producción familiar6 como es el caso de la pluriactividad.
Desde la segunda mitad de los ochenta empezó a surgir un mayor
número de investigaciones en tomo a la dinámica de los procesos que
tienen lugar en la sociedad rural. Estos estudios no se centraron sólo y
exclusivamente en factores relacionados con la agricultura. No obstante,
en el caso de Brasil, las investigaciones sobre la pluriactividad rural
son sólo de fechas recientes. Si bien es cierto que los primeros análisis
se iniciaron a principio de los años noventa (Sacco dos Anjos, 1994;
Schneider, 1995), es sobre todo tras la aparición del Proyecto Rurbano
que dicho fenómeno llamó la atención a nivel nacional como objeto de
estudio y de reflexión académica.
Los diversos estudios estimularon un importante debate en tomo
5

Hay que dejar claro que no desconocemos el hecho de que hay una abundante literatura latinoamericana que trata sobre las actividades no agrícolas en el ámbito de
la economía campesina. No obstante, existen ciertas diferencias con relación al caso
europeo en el universo de cuestiones que se está planteando, así como en lo que afecta
a la situación particular de los productores familiares del sur de Brasil. Nos estamos
refiriendo a situaciones de familias rurales que habiendo incorporado masivamente las
tecnologías de la Revolución Verde, sufren hoy por hoy cambios en los que se destaca
la vuelta a la pluriactividad, combinación de actividades productivas que había sido
abandonado por ellas en un intento por profesionalizarse y especializarse.
6
En esa misma perspectiva se incluye el clásico estudio de Warman (1985) sobre los
"ingresos extra-prediales ".

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vo/.8, Num. 2 /

67

a las nuevas dinámicas en el campo brasileño referente a la ocupación
laboral de la población. Al mismo tiempo se identificaron también a
nuevos actores sociales en el campo que crecieron tanto en términos
absolutos como relativos: como, por ejemplo, los desempleados, jubilados y otros sectores poblacionales cuya supervivencia depende cada
vez más de actividades e ingresos que poco o nada tienen que ver con la
agricultura. Se detectó asimismo que los espacios no densamente urbanizados se encuentran inmersos en un conjunto de cambios que hoy por
hoy redefinen las relaciones sociales y alteran la naturaleza de los procesos de producción (Graziano da Silva, 1999). La visión convencional,
que asocia los llamados espacios rurales al cumplimiento de funciones
estrictamente productivas y en esencia vinculadas a la producción de
alimentos y materias primas, se empezó a desvanecer ante las nuevas
formas de ocupación laboral que se expanden en el campo.
Dentro de este debate se definió a la pluriactividad como una estrategia específica de la agricultura familiar que combina actividades agricolas y no agrícolas desarrolladas dentro y/o fuera de la propia finca. La
pluriactividad puede emerger en respuesta a realidades y circunstancias
muy diversas que se ligan al ciclo vital de la familia rural entendida como
unidad familiar y unidad de producción agraria, unidad de residencia y
de consumo. Se trata de un colectivo que, además de lazos de parentesco,
comparte también valores y actitudes. Las decisiones que adopta y los
recursos que maneja la familia rural no dependen exclusivamente del
titular de la explotación sino del conjunto de sus integrantes.
Se distinguen dos tipos de pluriactividad: la agraria y la no agraria.
La primera está anclada en contextos sociales que presentan escasas
alternativas laborales fuera de la agricultura para la población económicamente activa en el campo: aquí las actividades agrarias representan el
sostén casi exclusivo de la dinámica territorial de desarrollo. En estos
contextos socioeconómicos los pequeños propietarios ofrecen su trabajo
Y sus servicios a otros agricultores, como por ejemplo, arando con su
tractor el predio del contratante, participando en los trabajos de cosecha
o en otras labores agropecuarias.
La pluriactividad de base agraria constituye una diversificación de
las actividades desarrolladas en la propia explotación. En estos casos

�68

/

Pluriaclividad y sucesión de la agricultura familiar en el sur de Brasil

los agricultores dan un nuevo uso a los recursos y los productos a su
disposición. Ello incluye la fabricación de embutidos, conservas y derivados lácteos ya que generan nuevas fuentes de ingreso. Se trata, por
tanto, de una categoría próxima a la que Gasson (1986) denominó Jarm
based enterprises' (empresas basadas en la granja).
La pluriactividad no agraria se encuentra asociada con la unificación
de los mercados de trabajo agrario y no agrario, rural y urbano. En estos casos miembros de la unidad doméstica rural desarrollan de forma
regular y estable actividades laborales en empresas (comercio, industria
y servicios) que están presentes en el ambiente urbano o rural.

Metodología
El presente artículo forma parte de una investigación más amplia sobre
las formas de adaptación ·que se observan entre familias rurales en Río
Grande do Su! frente a los cambios económicos, sociales, políticos y
culturales. Nos interesó en particular examinar la incidencia y las formas de la pluriactividad. El estudio se inició en 2002 y se concluyó en
2004. Para la integración de la muestra se decidió privilegiar aquellas
regiones del estado donde predomina el modo de producción familiar:
el sur, el noreste, el noroeste y el norte. De cada región se seleccionó un
municipio representativo.
En las cuatro zonas analizadas se ubican alrededor de 2,500 unidades familiares de producción. De este universo se integró una muestra
de 238 predios. La información se recogió mediante un cuestionario
de preguntas cerradas. Las aproximadamente 1,200 variables fueron
procesadas mediante un programa tipo SPSS. El análisis cuantitativo
fue complementado mediante entrevistas a profundidad para obtener
información sobre las motivaciones de los agricultores y sus familiares,
sus perspectivas de cara al futuro, sus representaciones acerca de lo rural y de la situación actual de la agricultura, los procesos de ajuste a los
cambios que afectan a la familia especialmente en relación con el acceso
a programas públicos (agrarios y no agrarios), la dinámica de la unidad
productiva, las actividades laborales externas y sus relaciones con el
entorno. De esta forma se pretendió establecer un marco para identificar
las pautas de ajuste y los procesos de toma de decisiones. Como unidad

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 1 I

69

familiar agropecuaria se considera en adelante a cualquier familia que
gestiona y opera con su propia fuerza de trabajo una explotación agraria,
es decir, todos sus integrantes en edad de trabajar se dedican de tiempo
completo a la producción vegetal y/o animal por cuenta propia. En caso
de que un miembro del grupo familiar ejerza una actividad no agraria,
la familia será identificada como pluriactiva.

La agricultura familiar en Rio Grande do Sul
Rio Grande do Sul es el estado más meridional de Brasil. Su territorio
equivale aproximadamente al 56% del área de España, pero representa
sólo el 3.3% del territorio de Brasil. Al noroeste limita con Argentina
y al sureste con Uruguay. El último censo de población realizado en el
año 2000 (IBGE, 2001) registró una población total de 10.18 millones
de habitantes. El 18.3% de los habitantes residió en el ámbito rural. La
contribución de dicha entidad federativa a la riqueza de Brasil es bastante
importante: Río Grande do Sul es el tercer estado exportador entre las
26 unidades federativas existentes. Se exportan no solamente productos
de origen agropecuario (carnes, cereales, frutales y oleaginosas) sino
también industriales ( calzado, automóviles, autobuses, etcétera).
Por otra parte, Río Grande do Su! posee el sector de agricultora familiar más importante de Brasil tanto en lo que concierne la dimensión
numérica (absoluta y relativa) de este tipo de granjas como por el peso
económico y político que tienen dichas unidades de producción en el
contexto brasileño. La formación de las granjas familiares responde a l~s
peculiaridades del proceso de colonización que tuvo lugar en el siglo XIX
con la llegada de inmigrantes procedentes de Europa (alemanes, italianos,
polacos, franceses y otras nacionalidades). Los colonos introdujeron
un ethos singular (Gayger, 1994; Tedesco, 1999) que corresponde a los
rasgos típicos del campesinado centro-europeo. Se trata, en particular, de
un singular dinamismo que se orienta hacia la diversificación económica
de las unidades productivas familiares.
Los analistas suelen estar de acuerdo con el hecho de que las raíces
de la industrialización de las zonas septentrionales de Río Grande do
Su) se encuentran precisamente asociadas al florecimiento de esta "agricultura colonial" y al proceso de acumulación de capital resultante:

�70

/ P/uriactividady sucesión de la agricultura familiar en el sur de Brasil

71

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 2 I

un fenómeno estrechamente ligado al conocimiento técnico de los
inmigrantes. Las tres primeras décadas del siglo XX correspondieron
al auge de este sistema económico y social. Tras la Revolución Verde a
nivel mundial y gracias a la "modernización conservadora" impulsada
por los gobiernos militares entre 1965 y 1980, el contexto regional se
modificó profundamente: la estructura agraria observa desde entonces
un alto nivel de concentración territorial acompañado por la ausencia
de políticas públicas orientadas a una redistribución de la propiedad
de la tierra. Ello conllevó a un éxodo rural sin precedentes, fenómeno
que por su parte agudizó aún más la concentración territorial. De ello
se beneficiaron sobre todo los grandes productores y la agricultura de
exportación. Este proceso impulsó, además, la transferencia de renta y
de recursos al sector urbano-industrial.

Tabla 1 - Evolución del número de predios, área ocupada y participación
porcentual (%) en Rio Grande do Sul, l 970 y l 995 (1970 = 100)

El alcance de estos cambios aparece íntimamente relacionado con
la expansión de la soja, el principal cultivo de Rio Grande do Sul en
cuanto área cultivada y valor de producción. De hecho, Rio Grande do
Sul genera, en el contexto nacional, la mayor parte de la producción de
soja. Cada año se destinan cerca de 3 millones de hectáreas a este cultivo
que generan alrededor de 6 millones de toneladas (20% de la producción
nacional) de esta oleaginosa.
Rio Grande do Sul cuenta actualmente con 429,958 predios. El 92%
dispone de una superficie inferior a 100 hectáreas. Este tipo de unidades
productivas apenas controla el 32% del área agrícola total (tabla 1).
Durante los últimos 25 años el número de predios con menos de 100
hectáreas se ha reducido al igual que la superficie que concentran. También los grandes latifundios, es decir, las extensiones agrarias con más
de mil hectáreas, han disminuido su participación en la superficie total
del estado muy a diferencia de un grupo intermedio de granjas con entre
200 y 1,000 hectáreas: este sector incrementó el número de unidades y
el área bajo su control.

Tamaño dela

Número de Predios/Año

unidad (en has.)

1970

Hasta 100

478.588 100

395.584 83

100 amenos de 200 14.530 100
200 amenos de mil 15.297
Más de mil

%(*)

1995

Área Ocupada/Año
%(*) 1970

%(*) 1995

%(*)

8.553.083

l00 7.171.795

84

14.349 99

2.000.960

100 1.974.216 99

100

16.378 l07

6.370.326

100 6.840.877

3.235

100

3.072

95

6.882.812

l00 5.814.000 85

Sin declaración

653

-

575

-

-

-

Total

512.303 100

429.958 84

-

107

-

23.807.181 100 21.800.888 92

* 1970 = 100
Fuente: Elaboración de los autores a partir de los datos del Censo Agropecuario
1995/1996 (IBGE, 1998).

Las unidades agrarias con menos de 50 hectáreas producen el 52.3% del
valor total de la producción agrícola, el 61.5% de la producción animal y
46.7% de la producción vegetal (tabla 2). En cambio, las grandes fincas
incrementaron su participación en la producción total solamente en el
ramo de la ganadería extensiva y en la producción de cereales ( arroz y
trigo). Ello resulta extraño ya que la soja es cultivada tanto en fincas
pequeñas como grandes.
Según la metodología adoptada por la FAO - INCRA que basa la
tipificación de la unidad productiva en el tamaño de la propiedad y el
tipo de la fuerza de trabajo utilizado en el proceso productivo, el 91.8%
de los casi 430 mil predios identificados en el último censo agropecuario son ''familiares". Estas 394 mil unidades acaparan 40.9% del suelo
agrícola disponible y destacan en la producción lechera y porcina, en la
avicultura, el cultivo de tabaco, frutales de clirna templado e, incluso,
en la producción de la soja.

�72

/ Pluriactividady sucesión de la agricultura familiar en el sur de Brasil
Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 2 I

Tabla 2 - Participación de diferentes tipos de predios agropecuarios en el
valor total de la producción agrícola, de la producción animal y vegetal
en Río Grande do Su!, 1996, en %

Tamaño del predio
en hectáreas

Participación (%) en el valor productivo
Total

Animal

Vegetal

Menos de 50

52,28

61,51

46,71

50 a menos de 100

8,75

8,83

8,70

100 a menos de 200

7,21

5,90

8,01

200 a menos de mil

19,20

13,45

22,66

Mil a menos de 1O mil

11,86

9,79

13,10

Mais de 10 mil

0,70

0,50

0,82

Total

100,00

100,00

100,00

Fuente: Elaboración de los autores a partir de los datos del Censo Agropecuario
1995/ l 996 (IBGE, 1998)

Empero, en el transcurso de los años el sector agrícola ha sufrido - tanto
a nivel nacional como en el plano regional - transformaciones decisivas
que se encuentran asociadas a la profundización del modelo agroexportador y a otros factores coligados. De hecho, desde mediados de los
años ochenta en el contexto de una creciente apertura comercial y de la
liberalización de las importaciones agrícolas el Estado brasileño instauró
una nueva política agrícola que transfirió a los mercados la regulación de
los precios agrícolas y que en adelante privó al sector de mecanismos de
protección. Las consecuencias de estas políticas se hicieron sentir con
prontitud a través de una sensible disminución del área cultivada con
arroz, maíz, trigo y algodón, el descenso de las rentas agrarias y una
pronunciada desactivación de muchas unidades agrarias.
La apertura comercial y los sucesivos acuerdos multilaterales han
expuesto al sector productivo nacional a la competencia internacional. El
descenso del área cultivada con cultivos tradicionales - y ello ha sido particularmente claro en los estados de sur de Brasil -estimuló el crecimiento

73

de los llamados cultivos dinámicos que están destinados a la exportación
o a la substitución de importaciones. Es así como la agricultura nacional
se profesionalizó, situación que ejerce una creciente presión sobre las
unidades productivas para que incrementen su productividad sin que por
ello logren elevar las rentas. Más bien, al contrario. Esta situación y la
política monetaria que promueve una sobrevalorización de la moneda
nacional (el Real) exacerban la presión sobre las unidades productivas
ya que destruyen la competitividad internacional del sector exportador
y son responsables del drástico descenso de las rentas agrarias.

Las áreas de estudio y las dinámicas territoriales de desarrollo
Como se ha señalado en lineas anteriores, el presente estudio se desarrolló
en cuatro zonas de Río Grande do Sul ubicadas en el norte, noroeste,
noreste y sur. De cada zona se escogió un municipio respectivamente.
Se trata de Tres Palmeiras, Salvador das Missoes, Veranópolis y Morro
Redondas. Las cuatro áreas varían en cuanto a sus características
ecológicas, económicas y el nivel del desarrollo humano. En este artículo compararemos solamente dos municipios (noroeste y noreste) que
representan dos tipos diferentes de desarrollo agropecuario: una región
se encuentra dominado por el patrón agroexportador y la otra por una
dinámica llamada en Brasil la Tercera Italia.
Partimos del supuesto de que en muchos ámbitos rurales existe un
cierto grado de cohesión que se fundamenta en las estructuras sociales y
económicas comunes - tal como se han desarrollado a través del tiempo
- y en la dinámica territorial entendida como un sistema relativamente
integrado y homogéneo. La dinámica esencial del área y los cambios
ocurridos en ella se articulan con los procesos que afectan a la explotación
familiar en su devenir histórico, es decir, comprometen la reproducción
socioeconómica de las familias rurales y la dinámica del proceso productivo. El surgimiento de un sector industrial y/o de servicios en estas zonas
hace emerger nuevas oportunidades laborales y fuentes de ingreso para la
población rural. Sin embargo, la articulación de la economía agropecuaria
con el sector industrial y de servicios difiere entre una región, comarca
o localidad respecto a otras. La capacidad de integración determina las
formas concretas de pluriactividad que se pueden desarrollar con éxito
en una zona.

�74

/ Pluriaclividad y sucesión de la agricultura familiar en el sur de Brasil

Sobre cada zona o región se impone,n. los efectos de una detenniµada "dinámica territorial de desarrollo" que refleja tanto el modo como
dicha región se ha integrado históricamente al contexto más amplio,
bien por las condiciones fisicas, políticas e institucionales, bien por la
estructura de oportunidades que brinda a la población económicamente
activa. Como dinámica territorial se entienden aquí los macro procesos
que inciden sobre una zona determinada, conforman el carácter de las
relaciones socio-productivas y que influyen la asignación de recursos y
las expectativas de los productores de cara al futuro, entre otros. Es preciso subrayar que una dinámica territorial no es exclusiva de un espacio
geográfico concreto sino puede afectar también otras zonas no incluidas
en esta investigación. A continuación presentamos las características que
definen las dinámicas territoriales de desarrollo los dos municipios y que
permitan identificar sus aspectos definitorios más emblemáticos.
El patrón agro-exportador
El elemento central del patrón agro-exportador constituye el elevado
protagonismo de las commodités agrícolas (en particular, la soja y el
trigo) en el desarrollo y la sustentación de las actividades económicas.
El tejido social y productivo es absolutamente tributario del desarrollo
de dichos cultivos. Por ello, cuando se han presentado en el pasado catástrofes climáticas o cuando han descendido los precios internacionales
para estos productos, la economía regional se ha visto profundamente
afectada. Aunque la soja es cultivada a lo largo y ancho de Río Grande do
Sul, en la parte septentrional del estado su incidencia es más intensa.
El boom que experimentó la producción de soja entre 1965 y 1980
indujo una serie de cambios e intensificó la mercantilización de los espacios rurales (Marsden, 1998) en el sentido de que todos los espacios
y todas las energías disponibles se canalizaron hacia este cultivo 7. En
este proceso muchas familias rurales abandonaron la producción para
el autoconsumo e ingresaron a la producción comercial. Se trata de una
estrategia para ampliar el nivel de ingreso familiar mediante la espe7 El avance del monocultivo de soja también ha sido detectado en otros países latinoamericanos como es el caso de Argentina y Paraguay. Dicha expansión tiene que ver
con la actual división internacional del trabaj o y la función productiva asignada a
estos países. La espectacular expansión de la oleaginosa motivó a los investigadores a
hablar de una "sojización " (Azcuy y León, 2005) de extensas regiones del continente
sudamericano.

Revista Perspectivas Sociales / Sacia/ Perspectives otoño/fall 2006. Vol.8, Num. 2 /

75

cialización productiva y el incremento de la productividad. El hecho de
que este comportamiento de las familias productoras se produjera en un
contexto marcado por el descenso de los precios a nivel internacional
para la soja y el incremento de los costes de producción, atraparon a
los productores de soja en un círculo vicioso que intentaron compensar
incrementando la proporción territorial que correspondió al cultivo de
soja. La globalización - entendida aquí como la ampliación ilimitada
de los flujos comerciales internacionales y la competencia internacional
- coadyuvó a profundizar dicha tendencia. Es por ello que el tejido productivo resulta hoy en día poco diversificado al tiempo que el mercado
de trabajo no logra absorber a la población, situación que originó una
intensa migración - ya sea con carácter definitivo o temporal - hacia
otras regiones del estado. La especialización productiva reemplazó, asimismo, la tradicional combinación de actividades agrícolas y ganaderas
Yelevó de este modo la vulnerabilidad de las economías regionales, la
concentración del suelo y la destrucción de puestos de trabajo ya que la
producción de soja requiere poca mano de obra.
Sobre la anterior base no sorprende que la pluriactividad en los territorios sometidos al patrón agroexportador se encuentre íntimamente
vinculada con la dinámica de los procesos agrarios. En este sentido
detectamos dos grandes modalidades de pluriactividad. Por un lado,
están las actividades para-agrarias relacionadas con la fabricación o la
transformación de productos agrícolas (quesos, embutidos, conservas,
etcétera): proceso que se lleva a cabo en la propia granja. Los productos se elaboran para la venta. Este patrón se observó en Salvador das
Missoes, ubicado en el noroeste de Rio Grande do Sul. Se vincula con ·
un rasgo histórico característico de la colonización gennánica que ha
sido relativamente preservado.
El segundo tipo de pluriactividad agraria se observa entre agricultores
medianos que ofrecen ocasionalmente sus servicios a otros agricultores.
Se trata del "trabajo a contrata": un agricultor pacta los servicios de otro
conjuntamente con la maquinaria y los equipos necesarios para realizar
las labores específicas (labranza, cosecha, etcétera). La contratación
puede hacerse efectiva por unas cuantas horas o días, o bien, por una
~rea específica. A través de este mecanismo los productores intentan de
mcrementar la rentabilidad de su maquinaria diversificando al mismo

�76

/

Pluriactividad y sucesión de la agricultura familiar en el sur de Brasil

Re&gt;ista Perspectivas Sociales / Social Perspecm-es otoño/fa// 2006. Vo/.8, Num. 2 I

77

tiempo sus fuentes de ingreso. Por otra parte, sobre todo en el caso de
familias rurales que cuentan con una extensión territorial reducida, se ha
observado que sus integrantes se ocupan como trabajadores eventuales
en otras fincas. Este patrón de pluriactividad se ejerce sobre todo en el
norte de Rio Grande do Sul.

industria agroalimentaria. En el sector agrícola, la avicultura y la vinicultura constituyen las actividades económicamente más significativas.
Además, hay un sector dedicado a la porcicultura y la producción de
hortalizas y frutales que son comercializados en la región metropolitana
de Porto Alegre a escasas 120 kilómetros de distancia.

Las diversas formas de pluriactividad son particularmente importantes en las zonas que han sido afectadas por la imparable expansión de
los cultivos comerciales. Son muestras de la capacidad adaptativa de la
agricultura familiar. Siguiendo la premisa clásica de Chayanov (1974),
la unidad familiar de producción flexibiliza el uso del trabajo familiar
disponible para hacer frente a la disyuntiva económica distribuyendo la
totalidad de la fuerza de trabajo entre las ocupaciones agrarias y no agrarias a lo largo del año. Es así como incrementa de manera considerable
su productividad y su rendimiento económico. La flexibilidad resulta en
ocasiones paradójica cuando, por ejemplo, los papeles de contratante y
contratado se invierten: el 'patrón' de antes se convierte en trabajador de
su anterior jornalero agrícola. Se trata de una relación social en constante
mutación.

En esta zona el mercado de trabajo presenta una considerable capacidad para absorber a la población por lo que hay una fuerte presencia
de "colonos-operarios", es decir, worker-peasants (campesinos-obreros):
se trata de trabajadores que compaginan la explotación familiar con el
trabajo en industrias locales. En la figura del colono-operario se unifica
el mercado de trabajo urbano y rural. Se trata de una situación típica de
pluriactividad no agraria.

A pesar de las diferencias en la manera de cómo se articula la pluriactividad en el norte y noroeste, ambas zonas tienen en común la severa
afectación de las estructuras de reproducción del capital familiar por la
dinámica agroexportadora, la existencia de un mercado de trabajo local
poco dinámico y la expulsión prematura de la fuerza de trabajo: consecuencia de la pérdida de competitividad en los mercados internacionales
y descenso de los precios.

La Tercera Italia brasileña: la Sierra Gaucha8
La Sierra Gaucha está en el noreste de Rio Grande do Sul y ha sido
colonizada principalmente por migrantes italianos. El tejido productivo
está fuertemente diversificado y los municipios que la conforman presentan los mejores niveles de desarrollo del país. Se trata, además, de uno
de los más importantes destinos turísticos nacionales. La región juega
asimismo un importante papel en la producción viticultora nacional y
cuenta con centros de producción metalúrgica, industria del calzado e
8

Gaucho o gaucha es el topónimo de quien nace o es originario del estado de Rio
Grande do Su/.

Resulta interesante que en esta región circula con vehemencia el
llamado "ethos del colono" que gira en tomo al "mito de la autonomía
campesina". Ello supone la preservación de ciertas prácticas familiares
orientadas a garantizar una alimentación abundante y autosuficiente.
De hecho, por medio de cuatro estudios de caso se ratificó la mayor
importancia que tienen las prácticas de autoconsumo aquí. Asimismo
resulta sorprendente que a pesar de las altas pendientes que muestran las
tierras cultivadas y la reducida dimensión de los predios es aquí donde
las rentas son más altas comparadas con los demás territorios estudiados.
Ello es consecuencia del alto grado de diversificación de la estructura
productiva.

La pluriactividad y la agricultura familiar en el sur de Brasil
La incidencia de la pluriactividad varía según las características de la
zona; también se observan diferencias entre las regiones en cuanto a las
formas que dicho fenómeno adopta. Ahora bien, ¿que características
tienen las familias pluriactivas?9 ¿Se pueden identificar ciertas regulari9 Recordamos que definimos en este estudio la pluriactividad en un sentido muy amplio: pluriactiva es cualquier familia que, al tiempo de operar y gestionar directamente
su propia producción agropecuaria, cuenta con por lo menos un miembro en edad productiva que realiza trabajos remune rados o que ofrece servicios comerciales al entorno
social. Se aprecia, p ues, que este concepto de pluriactividad no se basa exclusivamente
en las actividades del titular de la explotación sino que incluye a todos los miembros
de la familia.

�78

/ Pluriactividad y sucesión de la agricultura familiar en el sur de Brasil

dades en cuanto al uso de los recursos o en la orientación productiva?
Las dos regiones analizadas presentan tasas de pluriactividad diferentes: en Veranópolis, donde predomina el llamado patrón Tercera Italia, el 57.6% de las familias es pluriactivo. En cambio, en Salvador das
Missoes, municipio regido por la dinámica del patrón agroexportador,
sólo el 46.5% de las familias granjeras lo es. Asimismo, en Veranópolis
se registró un amplio abanico de actividades remuneradas fuera del predio
propio al igual que la recurrente y clásica presencia de los worker-peasants (campesinos obreros) que trabajan en las fábricas de calzado y en
las empresas metalúrgicas de la región. Por su parte, en Salvador das
Missoes la pluriactividad aparece asociada a formas más precarias de
trabajo agrario (jornaleros) o a la prestación de servicios mecanizados
en el caso de agricultores con más capital.
El descenso de los precios internacionales de la soja y la inestabilidad de la producción de trigo han incentivado la búsqueda de fuentes de
ingreso alternativas. Muchas familias campesinas intentan agregar valor
a sus propios productos agropecuarios. Se produce una diversificación
de actividades en la explotación. Es así como han surgido recientemente
pequeñas agroindustrias familiares dedicadas a la producción de derivados lácteos y/o subproductos de la caña de azúcar (meladas, azúcar
mascabado, aguardiente y dulces artesanales) que es un cultivo típico
en dicha región.
Ahora bien, ¿qué caracteriza a las familias pluriactivas? Los datos
censales demuestran que los predios de las familias pluriactivas son
ligeramente más reducidos (extensión total 24.1 hectáreas en Veranópolis y 16.81 hectáreas en Salvador das Missoes) que los de aquellas
familias que se dedican exclusivamente a la producción agropecuaria
familiar (24.94 hectáreas en Veranópolis y 24.12 hectáreas en Salvador
das Missoes) (tabla 3). La diferencia es aún más marcada si se compara
solamente la superficie agrícola útil (SAU): en el caso de Veranópolis
las granjas pluriactivas dispusieron de 12.74 hectáreas frente a 16.27
hectáreas de las unidades productivas dedicadas sólo a la agricultura.
En el caso de Salvador das Missoes la distancia entre ambos tipos de
familias productoras era aún más grande: 12.66 hectáreas en el caso de
las familias pluriactivas frente a 19.94 hectáreas de las mono-activas.

79

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspecti&gt;-es otoño/fa// 2006. Vo/.8, Num. 2 /

Tabla 3 - Área total, superficie agrícola útil, número de residentes, según
tipo de familia (exclusivamente agrícola y pluriactiva) en Río Grande
do Sul, Brasil.

Variable

Municipio
Veranópolis
Agrícola

Salvador das Missoes
Agrícola

Exclusiva

Pluriactiva

Exclusiva

Pluriactiva

%de los predios

42,4

57,6

53,5

46,5

Área Total (has.)

24,94

24,10

24,12

16,81

SAU (has.)

16,27

12,74

19,94

12,66

Nº residentes

3,8

5,2

4,0

5,0

Fuente: PesquisaAFDLP- CNPQ/UFPEL/UFRGS (2003).
La dimensión económica de la unidad productiva
y la pluriactividad
Durante las dos últimas décadas tuvieron lugar importantes cambios en
la agricultura brasileña. La modernización productiva avanzó conforme
se amplió el comercio internacional, fenómeno que expone el tejido
productivo regional a la competencia externa. El término "profesionalización de la agricultura" - tan referido en la actualidad- no contribuye
en mucho a una mejor comprensión de este proceso ya que hace desapa-.
recer la creciente eliminación de granjas familiares: se trata de las más
pequeñas y de aquellas que no logran adaptarse a este nuevo escenario.
El concepto oculta asimismo que este tipo de modernización productiva
expulsa parte de la población económicamente activa (PEA) y contribuye
por ende al descenso de la PEA agrícola. Según Balsadi (2005 :38), entre
1999 y 2003 la PEA agrícola brasileña disminuyó en 963 mil personas:
pasó de 17,372,105 a 16,409,383 personas ocupadas.

En el sur de Río Grande do Sul el ajuste productivo impulsó lacreciente erradicación del cultivo del melocotón. Sus áreas de cultivo fueron
rápidamente ocupadas por el tabaco dada la expansión de la demanda
internacional. Los altibajos del mercado de cultivos comerciales de ex-

�80

/

Pluriaclividady sucesión de la agriculturafamiliar en el sur de Brasil

portación - especialmente de la soja - afectan fuertemente la estabilidad
financiera de las granjas productoras ya que a veces generan ingresos
inferiores a la necesidad de inversión de las granjas.
Este nuevo escenario es interpretado de distintas formas por las
familias campesinas y produce estrategias diversas. En la construcción
de su respuesta incide un gran número de factores: la capacidad organizativa familiar para afrontar los cambios, las condiciones económicas y
productivas de la granja, el acceso a nuevos mercados, la distancia a los
centros consumidores, la disposición de mano de obra, el ciclo vital de
la unidad familiar y otros aspectos macroeconómicos y microsociológicos. Por otra parte, no hay que olvidar que la situación del campo se ha
modificada también por cambios macrosociológicos como, por ejemplo,
la emergencia de nuevas necesidades y pautas de consumo primero en
los centros urbanos pero después también en el campo. Los aparatos de
televisión, equipos electrónicos y servicios de telefonía se han convertido
para muchas personas en dispositivos básicos de su bienestar individual.
Desafortunadamente una actividad económica regida por el ritmo de la
naturaleza no asegura siempre un nivel de ingreso que permite satisfacer
estas necesidades tecnológicas.
Sobre la base anterior es legítimo preguntarse por el papel de los cambios socioculturales en cuanto una mayor incidencia de la pluriactividad.
Es obvio que los datos censales no permiten contestar esta pregunta, sin
embargo, al preguntar a los productores acerca de su de grado satisfacción
con la situación actual de la agricultura (tabla 4) podemos acercarnos a
una posible respuesta. Detectamos que no hay diferencias sustanciales
entre agricultores pluriactivos y monoactivos: el 23.7% los productores
que viven sólo de su granja familiar y el 24.3% de los pluriactivos se
sienten insatisfechos con la situación actual. Sin embargo, se aprecian
diferencias regionales interesantes (tabla 5) que parecen ligarse a las
ganancias agrícolas y las ganancias en total.

81

1/evisla Perspectivas Sociales/ Social Perspeclives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 2 I

Tabla 4 - Distribución de las familias pluriactivas y exclusivamente
agrícolas, según el grado de satisfacción con la situación actual de la
agricultura.
Grado de satisfacción con la

Tipo de explotación

situación actual de la agricultura

Agrícola exclusiva

Pluriactiva

Bastante satisfecho

8,9

5,8

Satisfecho

66,7

68,9

Insatisfecho

23,7

24,3

Sin respuesta

0,7

1,0

Total

100,0

100,0

Fuente: Pesquisa AFDLP- CNPQ/UFPEL/UFRGS (2003).

Parece claro que el grado de satisfacción de los agricultores se encuentra
estrechamente ligado al nivel de ingreso. Los productores con la renta
agrícola y la renta total más alta son los que expresaron el mayor nivel
de satisfacción. Los más pobres, en cambio, son los que se sienten insatisfechos. Resulta igualmente emblemática la distancia entre las rentas
en la zona de la Tercera Italia brasileña (Veranópolis) y las de la región
agroexportadora (Salvador das Missoes).
Tabla 5 - Renta Agrícola y Renta Total promedio, según el grado de
satisfacción de los agricultores con relación a la actividad agrícola
·
Grado de satisfacción con la actividad agrícola
Município

Tipo de Renta

Bastante satisfecho

Satisfecho

Insatisfecho

Salvador das Agrícola

33.031,61

11.980,61

1l.192,37

Missoes

Total

48.038,32

17.801,55

16.758,84

Veranópolis

Agrícola

-

19.072,30

14.154,17

Total

-

32.348,89

22.125,60

Fuente: Pesquisa AFDLP- CNPQ/UFPEL/UFRGS, 2003

�82

/

Pluriactividad y sucesión de la agricultura f amiliar en el sur de Brasil

En general resulta clara que la pluriactividad no es una categoría suficiente
para explicar el mayor o menor grado de satisfacción de un agricultor. Lo
anterior conduce a considerar que la dimensión económica de la granja
y los grados de libertad que posee cada familia productora para asegurar sus necesidades materiales juegan un rol mucho más importante. El
abanico de posibilidades efectivas para garantizar la reproducción social
de la unidad familiar es bastante más reducido en aquellas zonas que
dependen casi exclusivamente de la economía local y regional. Esto es
el caso de Salvador das Missoes.
De lo anterior concluirnos que el potencial heurístico de la pluriactividad para explicar las actitudes e impresiones de los agricultores de cara
al futuro es reducido. Una respuesta más prometedora puede obtenerse al
enfocar el análisis en el papel del entorno socioeconómico e institucional
que rodea a las familias granjeras. Por ejemplo, el éxito de las actividades
agroindustriales como respuesta a la baja de ingresos depende de forma
eminente de las características de los mercados regionales, es decir, de
un conjunto de posibles consumidores que acepten los nuevos productos
agroindustriales.

Pluriactividad y sucesión en la agricultura familiar

¿Cómo afecta la crisis de expectativas en la agricultura familiar brasileña
la sucesión en las granjas? ¿Existen diferencias entre unidades pluriacrivas y monoactivas? La existencia de un sucesor que dirigirá en el futuro
la granja es un indicador del valor que los integrantes de una granja
familiar atribuyen a la agricultura como forma de vida. En este sentido
se observa que en el 54.4% de las granjas familiares pluriactivas existe
ya un sucesor. En cambio, sólo el 41.5% de las granjas exclusivamente
agrícolas contaron con un posible sucesor (tabla 6). En ambos tipos de
granja alrededor de un tercio no supo decir quien dirigirá la unidad productiva en el futuro. En el caso de las unidades exclusivamente agrícolas
llama la atención el elevado número de no-respuestas (25.9%) que pueden
indicar una mayor indefinición sucesoria al momento de la encuesta.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/falf 2006. Vol.8, Num. 2 /

83

~abl~ 6 - Distribución de las familias exclusivamente agrícolas y plunactivas, según la existencia potencial de sucesores.
Existencia de sucessores

Pluriactivas

Exclusivamente agrícola

Nos.

%

Nos.

%

Si

56

54,4

56

41,5

No

37

35,9

44

32,6

Sin respuesta

10

9,7

35

25,9

Total

103

100,0

135

100,0

Fuente: Pesquisa AFDLP- CNPQ/UFPEL/UFRGS, 2003

¿Cómo se explican las diferencias entre unidades pluriactivas y granjas
que sólo se dedican a la agricultura? Una primera respuesta puede encontrarse en el mayor número de residentes en el caso de las unidades
pluriactivas (tabla 3) frente a las monoactivas, situación que facilita encontrar un posible sucesor. Sin embargo, si nos concentramos únicamente
en ~as familias que no tienen un sucesor potencial, la situación no parece
vanar de forma sustancial entre ambos tipos de granja.
Una segunda respuesta ofrecen las tasas de fecundidad y, por lo
tanto, el ~esarrollo demográfico. De hecho, en un pasado no muy lejano
se produJo un abrupto descenso en las tasas de fecundidad que va a la
par de un envejecimiento de los productores rurales en el sur de Brasil
(Sacco dos Aojos y Caldas, 2003). Es obvio que un elevado número de
hijos favorece el aseguramiento de la sucesión, fenómeno que forma ya
parte del pasado.
Una tercera respuesta podría encontrarse en el patrón del desarrollo
agrícola (agroexportador vs. Tercera Italia). Sin embargo, al comparar
los dat~s d~ los dos municipios (Salvador das Missoes : agroexportador;
Veranopobs: Tercera Italia) no se observan mayores diferencias. Cier~ente, en el municipio agroexportador el 51. 7% de los encuestados
diJeron contar con un heredero frente a 44.1 % en Veranópolis; sin embargo, el porcentaje de aquellos que dijeron no haber encontrado basta

�~

85

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 2 /

/ Pluriactividad y sucesión de la agriculwra familiar en el sur de '}Jfiis,l

ati~~uW~cesor es casi igual (36.2%~tfSiit.Xradbrdas Missoes y 35.6%
en Veranópolis).
•,ff ,
Tabla 7 - Distribución porcentual ·tftt&amp;; predios investigados, según la
existencia potencial de sucesores
Município
Existencia potencial
'

el municipio con la mayor incidencia de pluriactividad (Veranópolis) se
observa la proporción más alta de respuestas afirmativas (tabla 9).

~in-d~da, coincidimos con ciertas posiciones que afirman que la
plunact1V1dad no pueda ser entendida como una ruptura con el modo
como las familias reconocen su situación socio-profesional. En otras
p~labras, el hecho de que ejerzan actividades ajenas a la agricultura - por
eJemplo, como trabajadores industriales con contrato estable (industria
metalúrgicas y de calzado) - no altera los cuadros de referencia con las
que las familias se identifican ni tampoco de como conciben sus proyectos
de reproducción de cara al futuro.

Salvador das Missoes

Veranópolis

%

%

Si

51,7

44,l

No

36,2

35,6

Sin respuesta

12,l

20,3

Tabla 8 - Distribución de las familias pluriactivas y exclusivamente
agrícolas, según el deseo de que los hijos sean agricultores.

Total

100,0

100,0

Deseo de que los hijos sean agricultores

de herederos

Fuente: P€squi'§a A.FDLP- CNPQ/UFPEL/UFRGS, 2003

Cualesquiera que sean las dificultades que atraviesan las unidades familiares en este comienzo de milenio, lo cierto es que en el medio rural,
como subraya Abramovay ( 1992: 191 ), el parentesco sigue siendo el lazo
social básico en la reproducción del "negocio familiar". Sin embargo,
a los aspectos anteriormente mencionados sobre el descenso del protagonismo de las actividades agropecuarias para generar empleo y renta
en el medio rural, hay que añadir otros factores que corroboran dicha
tendencia, excepto en aquellas zonas que lograron convertirse en polos
dinámicos'de innovación y desarrollo, como es, precisamente, el caso
de la Tercera Italia brasileña representada por Veranópolis.
Para indagar aún más el imaginario de los agricultores hacia las
actividades y la vida en el campo les preguntamos si desean que sus
hijos fuesen agricultores (tabla 8). Nuestros datos no permiten identificar
diferencias importantes entre agricultores pluriactivos y productores
exclusivamente agrícolas: si bien es cierto que un mayor porcentaje
de pluriactivos (63. l %) afirmó esta pregunta frente a los mono-activos
(55.6%), de nueva cuenta se observa que el porcentaje de aquellos que
no desearon para sus hijos un futuro en el campo es casi el mismo en
ambos tipos de unidades productivas (31. l % y 29 .6%). Sin embargo, en

Distribución porcentual (%)
Pluriactivos Exclusivamente agrícolas

Si

63,l

55,6

No

31,1

29,6

Sin respuesta

5,8

13,3

No se aplica
Total

0,0

1,5

100,0

100,0

Fuente: Pesquisa AFDLP- CNPQ/UFPEL/UFRGS, 2003
Tabla 9 - Distribución de las familias, según el deseo de que los hijos
sean agricultores
Deseo de que los hijos sean agricultores
Município
Salvador das Missoes
Veranópolis
Nº
%
Nº
%
Si
34
58,6
38
64,4
No
32,8
16
27,1
19
Sin respuesta
6,9
5
4
8,5
No se aplica
1,7
1
o
0,0
Total
100,0 59
58
100,0
Fuente: Pesquisa AFDLP- CNPQ/UFPEL/UFRGS, 2003

�86

/ Pluriactividady sucesión de la agricu/Jurafamiliar en el sur de Brasil

Tal parece que los ingresos no agrarios están jugando un papel fundamental para reforzar los vínculos de las familias productoras con la ruralidad
e incluso con la condición de agricultor en esta zona de Brasil. Pero en
aquellas regiones dónde la agricultura vive una crisis de expectativas y
donde hay escasas posibilidades de incrementar el ingreso económico
familiar a través de actividades complementarias desarrolladas dentro o
fuera de la agricultura, percibimos con más vehemencia una pérdida de
raíces culturales y de identificación con la profesión del agricultor. Aún
y cuando se conserva el punto de vista de la agricultura al hacer alusión a
la pluriactividad de las familias, es preciso no olvidar que la explotación
agraria y su dinámica no son referentes exclusivos de análisis.
Conclusiones

Cada vez hay una mayor consciencia de la complejidad de la agricultura
pluriactiva y de sus implicaciones. En Brasil el tema apenas ha sido
introducido, pero se perciben ya controversias acerca de su importancia
como objeto de análisis. También entre los administradores públicos a
cargo del diseño y la instrumentación de programas a favor del sector
agrario-rural hay posiciones encontradas. No obstante, ratificamos nuestra
posición de que la agricultura pluriactiva debe obtener una mayor atención de parte de las políticas públicas e institucionales y ser tratada con
más sensibilidad. Por ejemplo, según la versión original del Programa
Nacional del Fortalecimiento de la Agricultura Familiar, creado en el
1995, los productores familiares cuyos ingresos de fuentes no-agrícolas
fuesen superiores a veinte por ciento de su ingreso familiar total no
fueron identificados como "verdaderos agricultores" y por lo tanto no
podían acceder a créditos agrícolas. Otro ejemplo constituye la reforma
a la seguridad social rural en la década de los años ochenta que equiparó
el monto de las jubilaciones de la población rural a las percepciones de la
población urbana. Sin embargo, las nuevas regulaciones de la seguridad
social no favorecen a los agricultores que realizan actividades paraagrarias procesando su materia prima en la propia unidad productiva
(elaboración de quesos, dulces, conservas, etcétera) para ofrecerlas en
el mercado. Si estos agricultores siguen con tales actividades, corren
peligro de perder su derecho a una pensión. Ante estas circunstancias
legales no sorprende que este tipo de pluriactividad se desarrolle casi en
la total clandestinidad. Pero más aún resulta por lo mismo en extremo

Revista Perspectivas Sociales / Social Penpectives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 2 /

87

paradójico que los gobiernos locales y regionales traten de estimularla
en las zonas de inmigración europea para atraer el turismo.
Como se pudo apreciar en el presente trabajo, la pluriactividad es
sumamente heterogénea y fuertemente condicionada por la dinámica territorial preponderante al igual que por las condiciones macroeconómicas
que pueden favorecer o reducir la incidencia de dicho fenómeno. En
efecto, en las zonas dominadas por el patrón agroexportador (norte y noroeste de Rio Grande do Sul) la pluriactividad está asociada a actividades
que dependen del ritmo de la agricultura. En los últimos treinta años, las
granjas familiares han efectuado un importante esfuerzo para modernizar
su producción y ajustarse al nuevo modo de producción. No obstante,
en la actualidad su capacidad de adaptación se encuentra seriamente
comprometida dado el descenso de los precios internacionales para los
cultivos de exportación y el incremento de los costes de producción. Con
ello los agricultores se enfrentan a una merma sustancial de sus rentas y
tienen crecientes dificultades para atender sus compromisos :financieros.
Por otra parte, la modernización productiva ha permitido incrementar de
manera espectacular la producción al tiempo que ha liberado mano de
obra.
Esta situación crea grandes problemas socioeconómicos para las
zonas rurales. En el sur de Rio Grande do Sul, por ejemplo, se ubica
una región rural que resultó ser muy próspera hasta la década de los
sesenta. Pero hoy por hoy se halla inmersa en una profunda crisis de
expectativas: ante el cierre de muchas empresas agroalimentarias las
oportunidades laborales de la PEA rural regional están muy limitadas.
Aquí la pluriactividad aparece vinculada a actividades para-agrarias y a
la existencia de fuentes de empleo precarias. Ello parece indicar que la
pluriactividad no depende tanto de las actitudes de los agricultores, sino
de las oportunidades concretas que les brinda el mercado laboral.
La zona identificada como la Tercera Italia brasileña es el área
con mayor actividad pluriactiva y con las mayores rentas agrícolas y
no agrícolas. Sin embargo, tomando el conjunto de los predios de las
diversas zonas rurales resulta innegable que las unidades productivas que
se dedican de forma exclusiva a la agricultura tienen una renta agrícola
mayor que las pluriactivas. Esta situación se invierte cuando tomamos

�88

/ Pluriactividad y sucesión de la agricultura familiar en el sur de Brasil

como punto de referencia la suma de todas las rentas (agrícolas y no
agrícolas). Por lo anterior podemos concluir que la pluriactividad no es
una estrategia tan solo de las granjas pobres.
Respecto a la situación sucesoria, observamos que la pluriactividad
no altera los mecanismos tradicionales de sucesión y herencia en los
predios familiares. Las familias con más problemas para encontrar un
sucesor son las que presentan las rentas más bajas.
En el Brasil meridional la brecha entre un reducido número de unidades productivas que logran mantener o hasta expandir su participación
en los mercados y una elevada proporción de granjas que necesitan
hacerse de nuevas fuentes de ingreso ajenas a la agricultura y/o de la
seguridad social se está ensanchando.
Si bien es cierto que la mayor parte de productores pluriactivos argu·
mentó la insuficiencia de ingreso por concepto de su actividad netamente
agropecuaria, es preciso mantener en mente que la pluriactividad no se
reduce a la lógica de la pobreza. En la emergencia de granjas pluriactivas
inciden también aspectos como las dinámicas territoriales del desarrollo,
que además determinan las características que este sistema adquiere
como expresión del esfuerzo de adaptación de las familias rurales con
tal de asegurar la viabilidad de sus unidades productivas y del proceso
de reproducción social de sus miembros.

1/evisra Pmpectivas Sociales / Social Pmpectives otoño/fa// 2006. Vo/.8, Num. 2 /

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�lt,i,w Perspectivas Sociales I Social Perspeclives

otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 21 Pág. 93-121

93

Los discursos gubernamentales acerca de la discapacidad en
México y la situación de los discapacitados - Una mirada desde
los censos de población
Brenda Bustos García*
y Veronika Sieglin**

Abstract
Traditionally, disabled population in Mexico has been marginalized
economically, socially and educationally speaking. Nonetheless that the
oumber of disabled population has increased since the Mex.ican Revolution in 1910, for a long time Mexican State had not developed public
policies in order to support this group. People with disabilities were
considered as a subgroup ofpoor population in general. Therefore, public
administrators hold that poverty policies - which are implemented just
barely from the 1980's on - were enough to attend disabled people as
well. However, the statistics show the opposite. Also today, the economic
iotegration of people with disabilities, their leve! of earnings and their
limited access to the educational system are below the general national
average. Consequently, disabled people continue to be the poorest of
thepoor.

Resumen
La población discapacitada en México ha sido siempre un sector aparte
de la población y condenada a la marginación económica, social y
educativa. A pesar de que su número se incrementó considerablemente
a raíz de la Revolución, el Estado mexicano no consideró necesario
apoyar este sector poblacional a través de políticas públicas específicas
tal como sucedió en Europa. Los discapacitados fungieron sólo como un
• Brenda Bustos García es estudiante del doctorado en políticas sociales de la Facultad de Trabajo Social y de Desarrollo Humano de la Universidad Autónoma de Nuevo

león, México. Su dirección electrónica es: aracelil02@hotmail.com
•• Veronika Sieglin es profesora titular de la Facultad de Trabajo Social y de Desarrollo Humano de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México. Su dirección electrónica es: veronikasieglin@yahoo.de
lSSN 1405-1133 Q 2006 Univernidad Autónoma de Nuevo León, Uoiversity ofTexas of Austin,
Univeisity ofTexas of Arlingtoo, Uoivernity ofTennessee,
Universidad Juárez del Estado de Durango.

�94

/ Los discursos gubernamentales acerca de la discapacidad en México y la situación

Revista Perspecnvas Sociales I Social Perspectives ot01iolfall 2006. Vo/.8, Num. 2 /

95

de los discapacitados - Una mirada desde los censos de población

subsector del enorme ejército de los pobres. Los administradores públicos
consideraron que las políticas de combate de la pobreza - que el Estado
mexicano adoptó apenas desde la década de los ochenta del siglo XX
- atenderían también las necesidades de esta población. Sin embargo,
los datos estadísticos disponibles demuestran que esto no ha sido así.
La integración económica de la población discapacitada, sus ingresos
y su acceso al sistema educativo se encuentran por debajo de la media
nacional. Los discapacitados mexicanos constituyen de esta forma los
más pobres de los pobres.
KeyWords

Disabled people, Mexico, statistics, life conditions, history
Palabras claves

Personas discapacitadas, México, estadísticas, condiciones de vida,
historia
Introducción

A lo largo de la historia ha habido personas discapacitadas. No obstante,
las perspectivas sociales hacia la discapacidad y los discapacitados han
variado profundamente entre una época y otra. Estos cambios discursivos
son importantes ya que inciden en la identificación de los segmentos
poblacionales que observan algún tipo de impedimento fisico y social
y la forma de como son tratados tanto por su entorno social y por el
Estado (Parker, 2005). Por otra parte, los discursos acerca de las capacidades 'normales' y 'anormales' influyen también la manera de cómo
los propios afectados se perciben a si mismos, los derechos que asumen
tener y su correspondiente capacidad de organización y movilización
colectiva en defensa de ellos mismos, es decir, su configuración como
un actor político colectivo.
Estos mismos discursos sociales constituyen también el universo
s~bólico con cuya ayuda las personas discapacitadas se piensan a si
IDismas, a los otros (los 'normales'), su relación con ellos y su propia
capacidad de acción. Dado que la autopercepción se construye a partir de
los elementos conceptuales y paradigmáticos del entorno social (Mead,
1963), los discursos de los discapacitados incorporan a menudo los

momentos estigmatizantes que la sociedad lanza en su contra. La marginación y la exclusión del entorno se traducen así en prácticas sociales a
través de las cuales las personas discapacitadas tienden a (auto)limitarse.
Las limitaciones construidas por el exterior se refuerzan al interior de
los sujetos estigmatizados mediante ciertas formas de autocensura y
autolimitación que operan de forma inconsciente (Goffman, 1968).
En la primera parte de este artículo analizamos el discurso acerca de
la discapacidad en México tal como emana de los censos de población
entre 1895 y 2000. La importancia de analizar los censos radica no solamente en el hecho de que los datos nos permiten formamos una idea de
las condiciones de vida de este grupo poblacional sino que también nos
posibilitan reconstruir hasta cierto grado el discurso hegemónico acerca
de la población discapacitada. Por ejemplo, la integración del concepto
de discapacidad en un censo poblacional permite inferir cómo y cuándo
se inicia la separación entre los discapacitados y el resto de la sociedad
(Wyteman, 2000). Dicho de otra manera, los censos nos permiten estudiar
la relación entre el discurso en tomo a la discapacidad, que subyace a
la nomenclatura de un censo, con el contexto sociohistórico en que se
llevaron a cabo los registros de población (Lerner, 2001: 1). Sobre esta
base es posible afirmar que los censos no representan un 'inventario'
º?jetivo acerca de los diversos tipos de discapacidad y sobre las personas
discapacitadas en un país. Los números y la taxonomía son más bien el
r~sultado de un conjunto de paradigmas socioculturales y políticos que
tienen vigencia en un momento determinado y que guían la construcción
de l~s datos censales. Los discursos censales reflejan así el imaginario
de_ d1:versas épocas históricas acerca de la 'normalidad' al igual que las
pnondades sociopolíticas. Son, pues, construcciones sociales.
La segunda parte de nuestro trabajo aprovecha los datos del censo
poblacional del año 2000 para dibujar una visión panorámica de las
condiciones de vida de personas discapacitadas en México y para ilustrar
las grandes brechas existentes entre las diversas entidades federativas.
En la tercera parte delineamos de manera muy escueta las grandes líneas
de la retórica gubernamental hacia la población discapacitada en la actualidad.

�96

/ Los discursos gubernamentales acerca de la discapacidad en México y la situaci6n
de los discapacitados - Una mirada desde los censos de poblaci6n

Los censos poblacionales y la discapacidad en México

El primer censo poblacional - diseñado en base a los censos de Estados
Unidos y Francia - se realizó en 1895 (INEGI, 1996: 8). Entre otras
variables se incluyeron: la edad, el sexo, el estado civil, el lugar de
nacimiento, la lengua y los defectos físicos y mentales.
Según el diccionario de la Real Academia (2000: 671 ), el término
defecto se define como: (a) carencia o falta de las cualidades propias y
naturales de una cosa; (b) imperfección moral o natural; o (c) deficiente:
que no alcanza el nivel considerado normal. De acuerdo con Lemer
(2001 : 1), el uso del término defectos fisicos se observa sobre todo en
sociedades pre-industriales en las que las personas con tales defectos
se convierten en objeto de burla o de compasión. En dichas sociedades
- agrega Lerner (2001)- se consideró que los individuos afectados no
podrían desempeñar las mismas actividades que los normales. A consecuencia quedaron excluidos.
El segundo censo se llevó a cabo en 1900. Comparado con el anterior se observa un cambio importante dado que se incorporó un mayor
número de datos acerca de la población con defectos fisicos y mentales.
Surgieron así diferentes tipos de defectos (INEGI, 1996: 12).
En 1900, la población mexicana ascendió a un total de 13 millones
607 mil individuos. 33,921 personas (0.25%) registraron algún defecto
físico o mental y se distribuyeron de la siguiente manera (tabla 1): 21,942
personas tuvieron problemas fisicos y 11,979 mentales. Si bien se con·
servó, entre 1895 y 1900, la variable defectosfisicos, el censo de 1900
empezó a diferenciarlos. Aparecieron así en las estadísticas poblacionales
los ciegos y los sordomudos, 'cretinos ', 'idiotas 'y 'locos '. De esta forma
el grupo discursivamente homogéneo de "individuos con defectos" se
transformó en un aglomerado poblacional heterogéneo.
En el caso de las deficiencias mentales los términos empleados (cretinos, idiotas y locos) aluden de manera directa a los trastornos mentales
propios de sociedades con un régimen moralista como lo fue el Po,jiriato
donde la moral iba unida al comportamiento refinado por lo que se creyó
que la educación se expresara en los modales (Valadés, 1948: 16).

h,islO Perspectivas Sociales I Social Perspectives

owño/fa/1 2006. Vo/.8, Num. 2 I

97

Tabla 1.- Defectos físicos y mentales censo 1900
Defectos
Físicos

Defectos
mentales

Ciegos
12,959

Cretinos
3,007

Sordomudos
8,983

Idiotas
4,114

Locos
4,858

Significado*
l.- Estúpido, necio
2.- Cretinismo: enfermedad caracterizada por un peculiar
retraso de la inteligencia acompañado por lo común, de
defectos del desarrollo orgánico
3.- Estupidez, idiotez, falta de talento
1.- Que carece de toda instrucción
2.- Tonto, corto de entendimtento
3.- Idiocia: trastorno caracterizado por una deficiencia
muy profunda de las facultades mentales, congénita o
adquirida en las primeras edades de la vida.
1.- Privación del juicio o del uso de la razón
2.- acción inconsiderada o gran desacierto
3.- Exaltación del ánimo

Fuente: INEGI (1996). Estados Unidos Mexicanos, cien años de censos de
población, México, INEGI.
• Significado según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española

El siguiente pasaje narrado por Valadés (1948: 17-18) brinda una idea
acerca del trato que recibieron los individuos con defectos mentales y/o
fisicos durante aquella época. En una fiesta de la clase alta de la capital
mexicana en el momento en que servirían el plato fuerte aparecieron
los meseros cargando con dificultad un gran platón. Al levantar la tapa
se apreció que
"todo desnudo de la enorme cabeza hasta los diminutos pies,
perfectamente dormido y comatoso, en el último período de la
embriaguez yacía el enano Florentino Carvajal, el celebrado
Pirrimplín del circo Orrín ".

Este relato demuestra como las personas con una discapacidad fueron
observadas, en aquel momento histórico, con morbo y utilizadas como
e8pectáculo tanto en :fiestas privadas como en los circos. La presentación

�98

/ los discursos gubernamentales acerca de la discapacidad en México y la situación
de los discapacitados - Una mirada desde los censos de población

Kltisla Perspectivas Sacia/es I Sacia/ Perspectives otoño/fa// 2006. Vo/.8, Num. 2 /

99

del enano desnudo en un platón hace patente la cercanía de la persona
discapacitada con el mundo de los objetos del consumo humano dentro
del imaginario social de la época.

jorobados. Se conservó la categoría de ciegos y se distinguió en adelante
entre mudos, sordos y sordomudos. En lo referente a los defectos mentales
se abandonó únicamente el concepto de cretinos.

El tercer censo se efectuó en 191 O, poco antes de estallar la Revolución Mexicana (INEGI, 1996: 18). México contó en aquel entonces con
una población total de 15 millones 160 mil habitantes. Curiosamente el
número de individuos con "defectosfisicos y mentales" (31,245 personas
equivalente al 0.21 % de la población total) disminuyó frente a las cifras
proporcionadas a principios del siglo XX: un hecho que, según el INEGI
(1996: 17), se explica por "problemas en el registro de éste grupo más
que a mejoras en la salud". Dicho censo conservó los términos utilizados en el pasado para clasificar los defectos físicos y mentales: "ciegos"
11,862; "sordomudos" 7,774; "cretinos" 2,630; "idiotas" 4,168 y "locos"
4,811.

Tabla 2.- Defectos físicos y mentales censo 1921
Deficiencia mental

Idiotas 4,840

Ciegos

16,251

~

Mancos

I0,651

Cojos

18,592

Tullidos

I0,267

Jorobados

3,150

A una década de haberse iniciado la Revolución se realizó el cuarto
censo poblacional. En el año de su registro, 1921, el impacto de la Revolución en la población se podía apreciar con claridad ya que el conflicto
bélico había causado sensibles bajas en la población - sobre todo en el
grupo de los hombres entre 20 y 30 años de edad - por lo que el número
de habitantes (14.5 millones) se halló aún sensiblemente por debajo de
1910 (INEGI, 1996: 21).
Dicho censo poblacional registró un total de 93,341 personas (el
0.6% de la población total) con problemas fisicos y mentales, es decir,
la cifra se triplicó entre 1910 y 1921. El incremento se registró entre los
defectos físicos donde el número de individuos contabilizados subió de
19,636 en 1910 a 83,337 personas en 1921 mientras que el número de
sujetos con defectos mentales disminuyó levemente de 11,609 en 1910
a 10,004 en 1921 (tabla 2).
El incremento de los impedimentos fisicos era consecuencia de los
enfrentamientos bélicos que lisiaron a una parte de la población mexicana.
Ello obligó a una reconceptualización de los defectos físicos en el censo
(tabla 2). Por consiguiente el registro se amplió por las categorías de
mancos (personas que habían perdido un brazo); cojos (individuos que
habían perdido una pierna), tullidos (sujetos que no se podían mover) Y

Deficiencia fisica

5,164

Definición*
1.-Privado de la vista;
2.-Ofuscado, alucinado.
1.-Aplicase a la persona oanimal que ha perdido un
brazo o una mano, o el uso de cualquiera de estos
miembros;
2. -Defectuoso, falto de alguna parte necesaria.
1.-Aplicase a la persona oanimal que cojea, bien por
falta de una pierna o pie, bien por pérdida del uso
normal de cualquiera de estos miembros.
1.- Que ha perdido el movimiento del cuerpo o de
alguno de sus miembros.

1.- Convexidad notable de una cosa;
2.- lmpertioencia y molestia enfadosa.
Mudos
5,902 1.- Privado fisicamente de la facultad de hablar.
Sordos
14,985 1.- Que no oye, ono oye bien.
Sordo-mudos 3,539
Fuente: INEGI (1996). "Estados Unidos Mexicanos, cien años de censos de
población", México, INEGI.

* Significado según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Espa-

ñola
El censo de 1930 introdujo dos nuevas variables sociodemográficos
para el registro de las categorías poblacionales: el sexo y el grupo de

edad. La población discapacitada se cifró en 109,616 individuos en
su mayoría (64.4%) hombres; el 35.6% eran mujeres. Del total de la
Población discapacitada el 13.8% sufrió de un trastorno mental (los
"locos" y los "idiotas"), el 17.3% padeció de una discapacidad visual,
el 26.7% de una discapacidad auditiva y de lenguaje (sordos, mudos y
sordomudos) y el 42.2% de algún grado de discapacidad motriz (mancos,
cojos, tullidos).

�100

/ Los discursos gubernamentales acerca de la discapacidad en México y la situación

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vo/.8, Num. 2 /

101

de los discapacitados - Una mirada desde los censos de población

A partir de 1940, época en que la industrialización de México recibió
un impulsó sin precedentes y desplegó una dinámica nunca antes vista,
el afán censal por detallar los diversos impedimentos psicofisicos de
la población cedió su lugar a la integración laboral. Por primera vez se
clasificó a la población discapacitada según su integración laboral. Para
tal efecto se distinguió entre aquellas personas que trabajaron, aquellas
otras que no trabajaron y un tercer grupo que se encontró en condiciones para trabajar pero que no tuvo un empleo al momento de levantar
la encuesta (INEGI, 1996: 29). Dicho cambio metodológico expresa la
presencia de un imaginario social que eleva el trabajo como valor por
excelencia. Es gracias a este nuevo ideario del por q~é el Estado buscó
"medir por primera vez la participación que pueda tener en la producción
la población con defectos fisicos y mentales y que fue la manifestación
individual de estar desempeñando alguna ocupación retribuida" (INEGI,
1943: VIII).
Al avisar la problemática de la población discapacitada según su
capacidad de trabajo, se puso por primera vez en duda que una persona
con algún impedimento psicofísico fuese necesariamente incapacitada
para el trabajo. Esta idea no puede desligarse de otra categoría que está
relacionada de forma estrecha a la capacidad de trabajo: la productividad o
improductividad de los sujetos sociales. La diferenciación de la población
discapacitada según su capacidad laboral y su inserción al mercado de
trabajo la segregó en el plano semántico en tres grupos: los productivos,
los improductivos y los improductivos que podrían ser productivos.

sociopolítico y metodológico es articulado con gran transparencia en
el Censo de Población y Vivienda de 1980 donde se estableció como
objetivo principal:
"captar información que permitiera identificar y ubicar geográficamente a grupos de la población con niveles críticos de pobreza, es
decir localidades y viviendas desprovistas de equipamiento y servicios básicos... identificar regiones y grupos de población que
integraban los sectores menos desfavorecidas y hacia los cuales
tendrían que orientarse programas de bienestar social" (JNEGI,

1996: 45).

En adelante los discapacitados formarían parte del grupo de marginados
que abarcaría, además, a los desempleados, los analfabetas y los pobres.
Est~s cambios metodológicos revelan modificaciones en el imaginario
socia~ con relación a los discapacitados. La discapacidad ya no fue
definida con base en los atributos físicos; se convirtió más bien en un
factor social que contribuye a la producción de la pobreza. El trasfondo
sociocultural es explicado por Carballeda (2002: 47) al afirmar que
"... la modernidad .. se acompañó de una secularización de la
vida cotidiana, con lo cual los hombres serán responsables de unir,
amalgamar, soldar. .. surge otro sentido para la intervención social...
la resolución de la integración. "

En el censo de 1950 desapareció sorpresivamente la variable 'defectos fisicos y mentales' por lo que no se cuentan con registros demográficos acerca de la evolución de la población discapacitada y su estructura
interna (INEGI, 1996: 32). Esta laguna se mantuvo en los censos de
1960, 1970 y 1980.

La integración de los discapacitados al grupo de marginados sociales tuvo
c?nse:uencias sociopolíticas considerables ya que esta incorporación
~iluyo por completo la problemática particular de los discapacitados e
unpidió la construcción de políticas específicas dirigidas a este sector de
1~población. Como parte de la población pobre y marginada sus necesidades fueron abordadas en primera instancia a través de las políticas
de combate de la pobreza.

La desaparición de la población discapacitada de los censos de
población se debió tanto a un cambio en las prioridades sociopolíticas
del Estado que volcó en adelante su atención hacia el problema de la
pobreza y la marginación como a las recomendaciones metodológicas
del Censo de las Américas, la Organización de las Naciones Unidas Yel
Instituto Interamericano de Estadística (INEGI, 1996: 32). Este viraje

El tema de la discapacidad resurgió apenas en el censo poblacional
de 2000. Como ejes que guiaron la integración de los datos se definieron
temáticas que reflejaron prioridades de interés nacional, el desglose
geográfico de la información, la ausencia o la deficiencia de información
estadística, las recomendaciones internacionales y la comparabilidad

�102

/ Los discursos gubernamentales acerca de la discapacidad en México y la situación

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspeclives otoñolfa/1 2006. Vol.8, Num. 2 /

de los discapacitados - Una mirada desde los censos de población

histórica (INEGI, 2000: 6). Los temas se agruparon en los siguientes
bloques: vivienda; número de residentes y de hogares; características
demográficas, sociales, educativas y económicas (INEGI, 2000: 6). Como
características sociales se identificaron la etnicidad, la religión, los servicios de salud, la discapacidad y las causas de la discapacidad así como
el estado conyugal (INEGI, 2000: 6). Dentro de la variable discapacidad
se incluyeron también las características educativas y económicas.
A principios del nuevo milenio el INEGI (2000: 403) definió el concepto de discapacidad de la siguiente manera: "limitación o ausencia de la
capacidad para realizar una actividad dentro del margen que se considera
normal para un ser humano, como consecuencia de una deficiencia fisica
o mental."

Dicha definición parte de un parámetro de normalidad humana
universal no especificado con el que se contrastan las capacidades individuales de los individuos. El hecho de no cumplir satisfactoriamente el
estándar establecido se atribuye a la presencia de una deficiencia fisica
o mental: el individuo diagnosticado carece de algo que es considerado
importante y "normal" para un ser humano (Campillo, 2001 ). Es así como
surge la discapacidad en la posmodernidad mexicana. Como novedad el
Censo amplió el instrumentario conceptual para captar el fenómeno: es
así como se empezó a distinguir entre discapacidad motriz, auditiva, de
lenguaje, mental y visual (tabla 3). Estos tipos de discapacidad "refieren
a las diferentes limitaciones o impedimentos que presenta una persona"
(INEGI, 2000: 411 ).

103

Tabla 3.- Tipos de discapacidad, censo poblacional 2000
1ípo de discapacidad

Definición

Motriz

Pérdida o restricción de la capacidad de movimiento,
desplazamiento y equilibrio de todo o de una parte del
cuerpo.
Pérdida o restricción de la capacidad para recibir mensajes
verbales u otros mensajes audibles.
Pérdida o restricción de la capacidad para producir y
transmitir un significado entendible a través del habla.
Pérdida total de la capacidad para ver, así como debilidad
visual en uno o ambos ojos.
Limitación de la capacidad para el aprendizaje de nuevas
habilidades; trastorno de la conciencia y capacidad de
las personas para conducirse o comportarse, tanto en
las actividades de la vida diaria como en su relación con
otros individuos.

Auditiva
De lenguaje
Visual
Mental

FUENTE: INEGI (1996) "XII Censo general de población y vivienda".

México.
* Significado según el XII Censo general de población y vivienda.

Es en el censo de población del año 2000 donde aparece, por primera
vez, el concepto de discapacidad. Según Lerner (2001 :3), este término
constituye un invento de las sociedades tecnológicas que emplean el
prefijo dis para indicar semánticamente la pérdida o la falta de algo
'normal'. Estas mismas sociedades identifican, además, la realización del
trabajo productivo como criterio de actividad como tal. Esto se aprecia
en la definición de la población económicamente activa. Como inactiva
"se considera a aquellas personas de 12 años y más que en la semana
de referencia no realizaron alguna actividad económica ni buscaron
trabajo. Se clasifica en estudiantes e incapacitados permanentemente
para trabajar... " (INEGI, 2000: 409). La categoría de "incapacitados
permanentemente" para trabajar se constituye por "personas de 12 años

�104 / Los discursos gubernamentales acerca de la discapacidad en México y la sihlación

R,..isra Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. l /

105

de los discapacitados - Una mirada desde los censos de población

o más que no realizan un trabajo o actividad económica a causa de un
impedimento físico o mental" (INEGI, 2000: 406). En síntesis: incluso
en la actualidad el discurso hegemónico construye a los discapacitados
como personas limitadas, anormales, deficientes, impedidas e incapacitadas para trabajar. Resalta pues el carácter improductivo asignado a
este grupo de individuos (Lemer, 2001: 3; Griffo, 1999).
Si analizamos los adjetivos calificativos utilizados para describir a
los discapacitados desde el primer censo poblacional en 1895 hasta la
actualidad (tabla 4) y sus ejes conceptuales, es decir, los aspectos que han
regido dicha denominación, se aprecian pocas variaciones sustanciales
en el imaginario social acerca de la discapacidad. En 1895 se resaltó
únicamente una deficiencia general del individuo. En los censos de 1900
y 1910 se intentó concretar sobre todo el tipo de "incapacidad" mental:
preocupación que cedió, a partir de 1921, su lugar a los aspectos físicos.
Para el 2000 se introdujo el concepto discapacidad, término que sigue
inscribiéndose en el discurso acerca de las limitaciones, deficiencias e
incapacidades de ciertas personas.

1921

Defectos fisicos

Defecto, incompleto,
privado o falto de...

Ciegos
Mancos
Cojos
Tullidos
Jorobados
Mudos
Sordos
Sordo-mudos
Idiotas
Locos

1930

Defectos fisicos:
Sexo
Grupos de edad

Defecto, incompleto, privado o falto
de...

Ciegos
Mancos
Cojos
TulLidos
Jorobados
Mudos
Sordos
Sordo-mudos
Idiotas
Locos

1940

Defectos físicos:
Sexo
Grupos de edad
Trabajo

2000

Discapacidad

Tabla 4. - Conceptualización de la discapacidad a través de los diversos
censos de población en México, 1895-2000
Adjetivos calificativos de la definición Categoriai

Año del censo

Eje conceptual

1895

Deficiencia (defectos
físicos y mentales)

Carencia, falta, imperfección,
anormalidad

No incluía

1900 y 1910

Defectos mentales

Estupidez, necedad, retardo,
idiotez, tonto,
Irrazonable, exaltación

Ciegos
Sordomudos
Cretinos
Idiotas
Locos

Ciegos
Mancos
Cojos
Tullidos
Jorobados
Mudos
Sordos
Sordo-mudos
Idiotas
Locos
Limitación, incapacidad, disminución, O.motriz
deficiencia, carencia, restricción,
D. visual
trastorno
D. auditiva
Dmental

Fuente: INEGI, Censos de Población 1921, 1930 y 1940.

�106

I los discursos gubernamelllales acerca de la discapacidad en México y la situación
de los discapacitados - Una mirada desde los censos de población

Además, en el lenguaje cotidiano muchos de los términos despreciativos
continúan usándose ya sea para burlarse de los otros, ya para insultar
a alguien (idiota, cretino, estúpido). Según Lerner (2001: 4), en las sociedades del Tercer Mundo "es común que circulen discursivamente de
manera superpuesta todos los términos".

Las condiciones de vida de los discapacitados mexicanos en la
actualidad

Revisto Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 2 I

Gráfica 1: Población discapacitada, según la causa de la discapacidad,

2000
35 - - - . - - - , - - ----------,,-,-----,
30

25
20

Según el Censo de Población y Vivienda del 2000 (INEGI, 2004:25),
el número total de discapacitados se cifró en 1,795,300 personas 1: el
52.6% eran hombres y el 4 7.4% mujeres. Esta población radicó en el 7%
de los hogares mexicanos. Sin embargo, algunas entidades federativas
rebasaron considerablemente este promedio nacional. Tal es el caso de
Yucatán con 10.4% de hogares con por lo menos una persona discapacitada, seguido por Zacatecas (9.0%), Colima (8.6%), Durango y Nayarit
(8.4% respectivamente), Michoacán (8.3%), Jalisco (8.2%) e Hidalgo
(8.1 %) (INEGI, 2004). Comparando estos datos con los siete estratos
socioeconómicos diferenciados por el INEGI según el grado de bienestar
de la población (donde el estrato 7 indica el mayor bienestar y el 1 el
menor)2, se observa que los estados con una población discapacitada
por encima del promedio nacional se ubican - con excepción de Jalisco
(estrato 6) - en los estratos 2, 3 y 4. En cambio, las entidades federativas con un menor nivel de población discapacitada se encuentran tanto
entre los que presentan el nivel de bienestar más deprimido (Chiapas:
estrato 1) como entre aquellos que - como Baja California y Baja California Sur (estrato 5) - ocupan estratos medio altos. En otras palabras,
la distribución de la población discapacitada no parece seguir un orden
socioeconómico definido.
Las causas de la discapacidad son variadas: el 31.6% (media nacional) de las personas afectadas la ha adquirido a consecuencia de una
enfermedad; el 22.6% por su avanzada edad; el 19.4% por nacimiento
y el 17.7% por un accidente (sea laboral, sea automovilístico o de otro
tipo) (INEGI, 2003: 534) (gráfica 1).
1

Esta cifra es aproximada ya que se considera que el conteo no fae bien realizado.
INEGI, Regiones socioeconómicas, Guia del sistema, p. 7; disponible en:
http://jweb.inegi.gob.mx/niveles/jsp/Guia_del_Sistema.pdf. consultada el 01/06/2006

2

107

15

I• Serie11

10
5

o

Fuente: INEGI (2004). Las personas con discapacidad en México: una visión
censal, Aguascalientes, INEGI.

Llama la atención que entre las entidades federativas donde las enfermedades tuvieron una mucho mayor incidencia en la producción de las
discapacidades (media nacional 31. 6%) se encuentran en los primeros
lugares Sinaloa y Sonora (35.3% respectivamente) seguidos por Nuevo
León (35.0%), Tabasco (33.4%), Tamaulipas (33.1%) y Veracruz(32.8%).
Desafortunadamente el INEGI no brinda información acerca del tipo de
enfermedad que subyace a las discapacidades ni tampoco de sus causas.
Sin embargo, dado que los estados con una incidencia considerablemente
mayor de discapacidad por enfermedad destacan en el plano económico
por sus importantes actividades agrícolas, industriales y petroquímicas
es posible inferir que la mayor incidencia de enfermedades se ligue a
cambios en el medio ambiente ( contaminación ambiental, manejo de
sustancias tóxicas) que afectan la salud y que se traducen a mediano
plazo en la pérdida de capacidades psicofisicas. La enfennedad como

�L08 / Los discursos gubernamentales acerca de la discapacidad en México y la situación

109

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectíves otoño/fa// 2006. Vol.8. N11m. 2 /

de los discapacitados - Una mirada desde los censos de población

causa de la discapacidad afecta en mayor grado a las mujeres
Algo similar se observa en el caso de los accidentes como causal
de discapacidad. Las entidades federativas visiblemente por encima
de la media nacional (17.7%) - Colima (20.6%), Estado de México
(20.5%), Baja California (20.4%), Chihuahua (20.0%), Baja California
Sur (19.9%), Distrito Federal (19.5%), Tamaulipas (19.2%) y Coahuila
19.0% - se ubican en la escala de bienestar social en los estratos medios
(4 y 5) y altos (6 y 7). Estos estados tienen además algunas características
socioeconómicas en común: en términos generales, el sector primario
tiene un peso muy reducido en el Producto Interno Bruto (media nacional: 3.8% en 2004); por otra parte, en algunas entidades el sector
secundario aporta considerablemente más al PIB estatal (Coahuila, Estado
de México, Tlaxcala, Tamaulipas) que el promedio nacional (26.3% en
2004), o bien, se observa la presencia de un sector terciario mucho más
potente que a nivel nacional (media nacional: 69.6% en 2004). Esto es
el caso de Baja California, Baja California Sur y del Distrito Federal.3
En cambio, los estados donde los accidentes constituyen una menor
fuente de discapacidad destacan sobre todo por la fuerte presencia del
sector primario en el Producto Interno Bruto: Chiapas, Michoacán,
Nayarit, Oaxaca, Sinaloa, Sonora y Zacatecas. Dentro de este grupo se
encuentran también entidades con una fuerte actividad turística como
Quintana Roo. Con base en los datos anteriores es posible inferir que las
accidentes discapacitantes se relacionan con el trabajo industrial al igual
que con la concentración de la población en grandes centros urbanos (accidentes automovilísticos). La importancia de los accidentes laborales
es indicado asimismo a través de las diferencias de género: el 23.3% de
las discapacidades masculinas se debe a accidentes frente al 11.5% en el
caso de las mujeres (gráfica l ). Ello se relaciona con la mayor integración
masculina al mercado laboral.

(gráfica 2). Se observó una distribución diferenciada entre las diversas
entidades federativas: la edad corno causa de discapacidad resultó más
significativa en estados como Oaxaca (30.8%), Guerrero (28.6%), Yucatán (27.0), San Luis Potosí (26.4, Tabasco (26.2), Campeche (25.8), Guanajuato (25.6%), Puebla (25.5), Nayarit (25.3%), Hidalgo y Michoacán
(25.0%) (media nacional: 22.7%), es decir, en zonas tradicionalmente
expulsoras de fuerza de trabajo masculina. En cambio, la edad como
causa de discapacidad resultó de menor importancia en las entidades que
concentran las actividades industriales (Baja California, Baja California
Sur, Estado de México, Distrito Federal, Coahuila y Nuevo León) y en
zonas de actividad agropecuaria comercial (Sinaloa).4
Gráfica 2.- Causa de la discapacidad en México, según el género,
2000.
35.0%

30.0%

25.0%

20.0%

15.00/4

■

hombres

■

mujeres

10.0%

5.0%

0.0%

Los problemas de discapacidad están asociados asimismo con la edad
avanzada de la población: el 22.7% de los casos se remitió en el 2000 a
este factor (gráfica 1). También aquí se observa una diferenciación importante entre los géneros. La edad avanzada cobró en mucho mayor grado
importancia en el caso de las mujeres (27 .1 % ) que en los varones (18.6%)
3

http://www.inegi.gob. mxlestlcontenidosl espanol/rutinas/ept.asp?t=cuna J3 &amp;e=J668

enfermedad

edad
avanzada

nacimiento

accidente

otra

Fuente: INEGI (2003). Mujeres y hombres en México, Aguascalientes,
lNEGI.

4

http:/lwww.inegi.gob.mx/est/contenidos/espanollrutinas/ept.asp?t=mdis04&amp;c=31 71.

�11 O / Los discursos gubernamentales acerca de la discapacidad en México y la situación

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño!fall 2006. Vo/.8, Num. 2 I

111

de los discapacitados - Una mirada desde los censos de población

Al analizar el tipo de discapacidad, se detecta que en el 2000 el 45.3% de
la población discapacitada en México presentó problemas de motricidad.
El 26.6% padeció de una discapacidad visual, el 15.7% de auditiva, el
16.1 % de una discapacidad mental y el 4.9% tuvo problemas de lenguaje
(dislexia, tartamudeos, etcétera).
Gráfica 3.- Tipo de discapacidad en México, 2000

50
45
40

----------...--------'!1!1

35
30

25
20
15
10
5

o

Fuente: INEGI (2004). Las personas con discapacidad: una visión censal,
Aguascalientes, INEGI.

Las diferencias socioeconómicas y demográficas se hacen notar en el predominio de los diversos tipos de discapacidad. Las entidades federativas
que rebasaron la media nacional en cuanto a accidentes como causa de
discapacidad y las que además registraron un gran dinamismo industrial Y
de servicios presentaron las tasas más elevadas de discapacidad motriz. 5
Ello incita a pensar que este tipo de discapacidad se liga a los accidentes
y a enfermedades que de una y otra manera se encuentran ligadas a los

deterioros ambientales en las zonas industriales.
Nacer en México con una discapacidad o adquirirla durante la infancia significa, aún hoy en día, la marginación de las oportunidades educativas y formativas. En el 2000, el 35.5% de la población discapacitada no
contó con escolaridad alguna frente al 10.3% de la población ' normal';
el 27.8% tuvo estudios primarios incompletos (población normal 18.1)
y el 15.6% completos (19.4% de la población 'normal'). Sólo el 19%
de la población discapacitada contó con estudios posprimarios frente al
52.2% de la población 'normal' (gráfica 4). La marginación educativa
resulta particularmente intensa en entidades federativas donde el sector
primario juega aún un papel importante en la economía local y donde
un mayor porcentaje de la población radica en el campo. Esto es, por
ejemplo, el caso de Guerrero donde el 53.2% de la población discapacitada no contó con instrucción alguna, Chiapas (51.2%), Oaxaca
(50.8%), Michoacán (47.6%) o Guanajuato (47.0%) entre otras más.
Esta situación contrastó con las entidades federativas con una economía
pujante donde el porcentaje de población discapacitada estuvo muy por
debajo de la media nacional como el Distrito Federal (19.3%), Nuevo
León (24.3%) y Coahuila (25.3%). 6
El limitado acceso a la educación se expresa también por medio
de la escolaridad media que se cifró para la población discapacitada a
nivel nacional en 3.8 años frente a 7.3 años de la población ' normal '.
Únicamente en el Distrito Federal la población discapacitada alcanzó en
promedio 6.2 años de instrucción, es decir, completó la educación básica.
En Nuevo León la escolaridad media se cifró en 4.9 años y en Coahuila
en 4.5 años. 7 Los bajos niveles de escolaridad explican la elevada tasa de
analfabetismo en este sectorpoblacional: el 32.8% de los discapacitados
no dominó la lecto-escritura frente al 9.4% de la población mexicana en
general. Esta situación se exacerbó en el caso de las mujeres: en el 2000,
el 38.2% de las discapacitadas fueron analfabetas frente al 28% los
hombres en la misma condición psico-fisica. Sin duda los bajos niveles
educativos repercuten en las posibilidades laborales, el tipo de empleo
y los niveles de remuneración a los que pueden aspirar las personas con
6

5

http://www.inegi.gob.mx/estlcontenidos/espanollrutinaslept.asp?t=mdis03&amp;c=3/70

7

http://www.inegi.gob.mx/est/contenidos/espanol/rutinas/ept.asp?t=mdis 11&amp;e =3160
http://www.inegi.gob.mx/est/contenidos/espano// rutinas/ept.asp?t= mdis 12&amp;c=3161

�112

/ Los discursos gubernamentales acerca de la discapacidad en México y la simación

113

Re,irro Perspeclivas Sacia/es / Sacia/ Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8. Num. 2 /

de los discapacitados - Una mirada desde los censos de población

una discapacidad en el país.
Gráfica 4.- Escolaridad de la población discapacitada de 15 años y más
en México, 2000

sufren generalmente una serie de tratos discriminatorios que frenan sus
aspiraciones laborales. Ello se articula en la estructura de la población
económicamente activa (tabla 5).
Tabla 5.- Distribución de la Población Económicamente Activa Discapacitada en México, según el tipo de ocupación*

50

1ipo de ocupación

40

Discapacitada
%
Profesionistas, técnicos, maestros yartistas
7.4
Funcionarios y directivos
1.3
Trabajadores agropecuarios, administradores 23.4
agrícolas y agricultores
Obreros y artesanos
25.8
Personal administrativo**
6.0
Comerciantes y dependientes
13.0
Vendedores ambulantes
4.1
Trabajadores personales y domésticos
11.4
Trabajadores en otros servicios
7.6

30

20
10

o

Fuente: INEGI (2004). Las personas con discapacidad: una visión censal,
Aguascalientes, INEGI. Véase también la página web: http://www.inegi.gob.
mx/est/contenidos/espanol/rutinas/ept.asp?t =medu 10&amp;c=3278

En el 2005, el 57.4% de la población mexicana mayor de 12 años de
edad desempeñó una actividad laboral8. Esta cifra contrasta con el 25%
de la población discapacitada: dato que ilustra las grandes limitaciones
que afronta este sector para encontrar un sustento material (INEGI,
2004:53) a pesar de que el 50% de la población discapacitada (aproximadamente 915 mil personas) se encontró en condiciones psicofisicas
adecuadas para incorporarse a algún trabajo. Por otra parte, aquellos
individuos con una discapacidad que lograron insertarse en un empleo,
8

http://www.inegi.gob.mx/estlcontenidoslespanol/rutinaslept.asp ?t=mtra66&amp;c=3647)

Población
'Normal'
%
11.6
2.1
13.9
24.8
18.5
14.0
3.8
7.8
3.5

*Los datos para los discapacitados corresponden al año 2000, mientras que los
datos para la PEA en general son de 2006.
**inspectores, jefes y supervisores administrativos, oficinistas
Fuente : http ://www. inegi .gob. mx/est/contenidos/espanol/rutinas/ept.
asp?t=mdisl 4&amp;c= 3163

Es preciso subrayar que las cifras arriba son comparables sólo de forma
limitada ya que corresponden a momentos históricos diferentes: los datos
para la población discapacitada son del año 2000, los de la Población
Económicamente Activa en general del 2006. A pesar de ello pensamos
que demuestran ciertas diferencias estructurales entre población general
Ydiscapacitada que siguen siendo válidas. La mayor parte (73 .6%) de las
personas económicamente activas con una discapacidad se concentró en
cuatro áreas profesionales: laboraron como trabajadores agropecuarios
en el campo (23.4%), como obreros y artesanos (25.8%), comerciantes

�114 /

los discursos gubemamenlales acerca de la discapacidad en México y la si/uación
de los discapacitados - Una mirada desde los censos de población

y dependientes 13% y como trabajadores personales y domésticos
(11.4%).

Comparada con la estructura de la PEA total, se observa una clara
sub-representación de personas discapacitadas en el campo de los profesionistas (7.4% de discapacitados frente al 11.6% de la PEA total),
funcionarios y directores (1.3% de discapacitados frente a 2.1 % de la PEA
total) y el personal administrativo (6% de personas con una discapacidad
laboraron en este sector frente al 18.5% de la PEA en general). Se trata
ciertamente de las ocupaciones con las expectativas de ingreso y los
niveles de prestigio social más elevados.

115

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vo/.8, Num. 2 I

Gráfica 5.- Población con discapacidad económicamente activa, según
ocupación principal y sexo, 2000.

Trabajadores domésticos

T. Educación

Oficinistas

Comerciantes y dependientes

En cambio, las personas discapacitadas se encontraron sobre-representadas en el sector agropecuario (23.4% de los discapacitados laboró
allí) y en el sector de los servicios personales y domésticos (11.4% de
discapacitados frente al 7.8% de la PEA en general). Son precisamente
estos empleos los que se desarrollan, por lo común, en medio de
relaciones laborales precarias ( empleos inestables y sin firma de un
contrato laboral formal) que, además, están asociadas a un bajo nivel
remunerativo.
En cuanto a las diferencias genéricas de la estructura ocupacional de
la PEA discapacitada, se observan las mismas brechas que en la población
normal: las mujeres se concentran en el servicio doméstico (el 80.8%
de los trabajadores discapacitados ahí posicionados eran mujeres), en el
sector educativo (47.7%), en oficinas (44.1 %) y en el comercio (39.4%).
En cambio, los varones predominaron en el transporte, los servicios de
vigilancia, en las labores agropecuarias y en la industria de la construcción. Estas áreas son casi su reservorio exclusivo. También encontraron
aceptación en el comercio, como oficinistas y en el sistema educativo.

■ hombres
■ mujeres

Ayudantes, peones y similares

T.Agropecuarios

Vigilancia y protección

Operadores de Transporte
0.0% 20.0% 40.0% 60.0% 80.0% 100.0 120.0

%

%

Fuente: INEGI (2000). Anuario Estadístico. Estados Unidos Mexicanos. Aguascalientes, INEGI.

La situación económica adversa de la población discapacitada se refleja
con gran transparencia en los bajos niveles de ingreso (gráfica 6). Para
el 63.6% de los hombres y el 68.5% de las mujeres la mejor percepción
fue de hasta dos salarios mínimos al mes. Dentro de este estrato de
ingreso muchos trabajadores no alcanzaron siquiera un salario lllÍllimo
y otros más trabajaron gratis. En la población masculina sólo el 24. l %
y el 17.2% de las mujeres percibieron un ingreso entre 2 y 3 salarios
mínimos y únicamente el 6.3% de los varones y el 4.8% de las mujeres
obtuvieron remuneraciones por encima de los cinco salarios mínimos
mensuales.

�116

Re,ista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vo/.8, Num. 2 /

/ los discursos gubernamentales acerca de la discapacidad en México y la situación

117

de los discapacitados - Una mirada desde los censos de población

Gráfica 6.- Ingresos de la población con discapacidad ocupada según
sexo (en salarios mínimos),2000
35

31.7
30

25
20
■ Hombre

15

■ Mu¡er

10

5

o
No
Menores
percibe de 1SM
ingresos

De
1a2SM

Másde
2SMa

Más de 3 Más de 5 Másde
a5SM
a10SM
10SM

3SM

Fuente: INEGI (2000) Anuario Estadístico. Estados Unidos Mexicanos Aguascalientes, INEGI.

Los datos arriba reflejan el enorme nivel de pobreza que marca las condiciones de vida de los discapacitados mexicanos. Su situación económica
resulta aún más menesterosa si se toma en cuenta que este sector poblacional tiene necesidades de salud especiales y requiere - sobre todo
cuando la discapacidad es causada por enfermedad o accidente - cierto
tipo de medicamentos. En vista de que muchos discapacitados adultos no
están económicamente activos y dado que un gran número de aquellos
que trabajan se ubica en el sector informal de la economía, es de suponer
que un considerable contingente de la población discapacitada no cuenta
con servicios médicos sino depende de la medicina privada: factor que
incrementa aún más su nivel de pobreza y su vulnerabilidad.

Naciones Unidas (Oficina de Representación para la Promoción e Integración Social para Personas con Discapacidad Promoción, 2002) acerca
de los aspectos fundamentales que deben atender los programas sociales
dirigidos a este sector. Dicho organismo supranacional sugirió tomar
en cuenta, por un lado, las necesidades individuales, la rehabilitación y
los recursos técnicos auxiliares así como las diversas deficiencias de la
sociedad; y establecer, por el otro, mecanismos que aseguren la calidad
de vida, en particular, el acceso a la educación, la salud, el empleo, la
recreación y los deportes (Oficina de Representación, 2002). Es así como
se intentó llegar a una síntesis de los dos paradigmas antagónicos que
han prevalecido en la historia de las políticas públicas hacia la población
discapacitada: el modelo médico y el modelo social.
Con base en dicho modelo biopsicosocial, la Oficina de Representación para la Promoción e Integración Social para Personas con Discapacidad, creada por el gobierno federal en 2001, y la Secretaría del
Trabajo y Prevención Social diseñaron un programa de integración laboral
Ysocial que representaría el eje estratégico de las políticas públicas a
favor de la población discapacitada. Dicho Plan de Integración Laboral
estipula la reincorporación social y laboral de los discapacitados como
el objetivo prioritario de las políticas sociales dirigidas a este sector poblacional: una meta de dificil alcance ante la perduración de una serie de
prejuicios sociales que bloquean la aceptación social y que subestiman
el potencial de trabajo y de desarrollo de las personas discapacitadas
(Oficina de Representación, 2002: 5). A ello se suman, además, las
limitaciones infraestructurales que acatan en extremo la movilidad de
los discapacitados en México: situación que fortalece su marginación
comunicativa, social y laboral.
·

Políticas públicas en atención a personas con discapacidad en el
México actual

Para asentar las bases normativas de la rehabilitación se efectuaron,
en el 2001, reformas al artículo 3 de la Constitución que establece el
derecho al trabajo de cualquier mexicano sin distinción de su etnicidad,
género, presencia de capacidades diferentes y la condición social; al
artículo 5º referente a la libre elección de las actividades laborales; y al
artículo 123 que promueve la creación de empleos.

Desde el 2000 la retórica del Estado mexicano con respecto a la población
discapacitada ha sido influida profundamente por las posiciones de las

La rehabilitación laboral es identificada como el primer paso hacia la
integración de la población discapacitada al sector productivo. Consiste

�118

/ Los discursos gubernamentales acerca de la discapacidad en México y la situación

Rtvisto Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 21

de los discapacitados - Una mirada desde los censos de población

en la evaluación de las habilidades y destrezas de los discapacitados,
la orientación profesional, su capacitación en oficios pertinentes y la
colocación selectiva de los individuos en centros productivos que demanden sus servicios. Un ejemplo de esta política constituyen los "talleres
protegidos" que combinan actividades productivas con tareas de rehabilitación. Si bien representan proyectos sociolaborales prometedores
que deberían de extenderse en el futuro, su impacto en la vida de los
discapacitados mexicanos es aún marginal. Por otra parte, el predominio
de un modelo económico, que en vez de extender las prestaciones sociales y los derechos laborales de la población económicamente activa
los elimina argumentando la necesidad de reducir costos e incrementar
la competitividad de las empresas, alberga pocas esperanzas para que la
marginación laboral y económica de la población discapacitada pueda
ser superada a corto o mediano plazo.
Resumen y conclusión

La población discapacitada en México ha sido siempre un sector aparte
de la población y condenada a la marginación económica, social y
educativa. A pesar de que su número se incrementó considerablemente
a raíz de la Revolución, el Estado mexicano no consideró necesario
apoyar a este sector poblacional a través de políticas públicas específicas
tal como sucedió en Europa. Los discapacitados fungieron sólo como
un subsector del enorme ejército de los pobres. Los administradores
públicos consideraron que las políticas de combate de la pobreza - que
el Estado mexicano adoptó apenas desde la década de los ochenta del
siglo XX - atenderían también las necesidades de esta población. Sin
embargo, los datos estadísticos disponibles demuestran que esto no ha
sido así. La integración económica de la población discapacitada, sus
ingresos y su acceso al sistema educativo se encuentran por debajo de
la media nacional. Los discapacitados mexicanos constituyen de esta
forma los más pobres de los pobres. Si bien es cierto que la referencia a la
población discapacitada forma parte, desde el 2000, del discurso 'políticamente correcto' que enfatiza los derechos fundamentales de este sector
poblacional, no es menos cierto que en ausencia de programas políticos
y económicos concretos a su favor, tal discurso político aparentemente
abierto y tolerante es sólo un medio más para enmascarar la exclusión
existente (Cisneros, 2001: 75).

119

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�APUNTES ONTOLÓGICOS,
EPISTEMOLÓGICOS Y
METODOLÓGICOS
ONTOLOGICAL,
EPISTEMOLOGICAL AND
METHODOLOGICAL
NOTES

�Re,ísJo Perspectivas &amp;Jciales / &amp;x;ial Perspectives otoño/foil 2006. Vol.8, Num. 2 / Pág. 125-156

125

Un método para analizar la evolución urbana basado en una
aproximación a la ecología urbana

Adolfo Benito Narváez Tijerina*

Abstract
This artícle examines the application ofurban ecology analysis (urban and
architectural morphology, urban activities and land use; and the clistributíon ofurban vegetation) which has been developed in order to improve
urban planning and to design better urban policy for inner city recovering and rehabilitation. It describes the methodology used to measure
the interaction among environmental variables in the urban landscape.
This information is the basis of a simulation model of urban evolution
proposed here. Finally, I will analyze the philosophical implications of
this methodology and its contribution to a deeper understanding of the
correlation between social and physical spaces in the city.

Resumen
Este trabajo se centra en la aplicación del análisis de la ecología urbana
(que se da entre la morfología urbano-arquitectónica, las actividades
urbanas y los usos de suelo y la dasonomía) que es considerado como
un medio para mejorar la política de rehabilitación del interior de las
ciudades. El artículo describe el método de análisis desarrollado para
conocer en que grado interactúan las variables ambientales. Esta infor- .
mación constituye la base de un modelo de simulación de la evolución
urbana. Finalmente se analizan las implicaciones filosóficas del método
de cara a la comprensión profunda de las correlaciones del espacio social
Yel espacio físico en la ciudad.

*El autor es profesor titular de la Facultad de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura, Universidad Autónoma de Nuevo León, México. Su dirección electrónica es:
anarvaez@far.uanl.mx
ISSN 1405-1133 © 2006 Universidad Autónoma de Nuevo León, University ofTexas of Austio,
University ofTexas of Arlington, University ofTenoessee,
Universidad Juárez del Estado de Durango.

�126

/ Un método para analizar la evolución urbana basado en una aproximación a la ecología urbana

Keywords
Urban analysis, architectural analysis, urban ecology, simulation model,
urban evolution.
Palabras clave
Análisis urbano, análisis de la arquitectura, ecología urbana, modelo de
simulación, evolución urbana.
Introducción

Es interesante constatar en el día a día de nuestra vida en la ciudad las
diversas maneras en las que se presenta la relación del espacio físico
con el espacio social. Como si se tratara de una relación causal, el espacio social, por su naturaleza dinámica y cambiante, parece manifestar
estas propiedades suyas en el espacio físico, somatizando cada nuevo
estado de su cuerpo en los componentes que lo materializan. Esta idea,
que hemos expuesto antes (Narváez, 1999, 2000, 2001), no es nueva
en absoluto. Bourdieu (1999) como heredero de la tradición de Lefevre
se ha referido a la materialización de las estructuras que componen al
espacio social como parte de la función simbólica de éste que consigue
traducirse mediante las estructuras físicas de la ciudad.
La complementariedad y la continuidad entre el espacio fisico y el
espacio social pueden ser imaginadas como partiendo de apoyo operacional común que podríamos caracterizar, como Bourdieu (1999), situado
en la capacidad de comunicación mediante símbolos del ser humano.
Así el espacio urbano sería ante todo un campo de conocimiento y el
ejercicio de construirlo representa un proceso de aprendizaje. Un aspecto
de la naturaleza de este espacio - que difiere radicalmente con la tesis de
causalidad lefevrista1 - es su naturaleza sistémica. En efecto, imaginando
que esta estructura de la existencia vive además en el tiempo, empezamos

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 2 /

127

a ver, como Grafmeyer y Joseph (1979), que hay una cadena de causas
en los cambios del espacio que tienen múltiples direcciones. Ello implica
que aún con el imponderable histórico de la estructura física de la ciudad
sobre las actividades dinámicas y localizadas que se dan en el espacio
urbano, es posible pensar en la existencia de una causalidad bidireccional en el sentido de que tanto la estructura física del espacio afecta
la manera en la que se establecen las actividades, como las actividades
fijan las condiciones para la supervivencia de unas tipo-morfologías
determinadas sobre otras.
Esta idea es atrayente, pues sugeriría la posibilidad de analizar las
formas edificadas, el paisaje urbano y el espacio y las redes sociales
como un sistema orgánico al igual que los diversos tipos edificados, actividades y componentes del paisaje como especies en competencia. El
presente artículo parte de esta consideración para desarrollar un método
de medición de los niveles de correlación entre los componentes del espacio fisico, el espacio social y la vegetación en un sector determinado de
la ciudad. Este método constituye por su parte la base para la elaboración
de un modelo capaz de predecir la evolución urbana.
Un buen punto de inicio para este problema lo hemos hallado justamente en la sociología urbana, que ha centrado su atención en el análisis
de las múltiples relaciones entre los espacios fisicos y sociales de la
ciudad contemporánea. Los modos de vida encuentran una traducción en
el lugar y luego éste le devuelve un sentido inesperado a la existencia.
«Debido al hecho de que el espacio social está inscripto a la vez en las
estructuras espaciales y las estructuras mentales, que son en parte el resultado
de la incorporación de las primeras, el espacio es uno de los lugares donde se
a.firma y ejerce el poder, y sin duda en la fonna más sutil, la de la violencia
simbólica como violencia inadvertida: los espacios arquitectónicos -cuyas
conminaciones mudas interpelan directamente al cuerpo y obtienen de este,

1

Al igual que Henri Lefevre, Pierre Bourdieu otorga un papel fundamental al capital,
la propiedady al poder en la conformación del espacio de existencia al suponer que «el
espacio social se retraduce en el espacio fisico, pero siempre de manera más o menos
turbia: el poder sobre el espacio que da la posesión del capital en sus diversas especies
se manifiesta en el espacio fisico apropiado en la forma de determinada relación entre
la estructura espacial de la distribución de los agentes y la estructura espacial de la
distribución de los bienes o servicios, privados o públicos» (Bourdieu; 1999: 120)

con tanta certeza como la etiqueta de las sociedades cortesanas, la reverencia,
el respeto que nace del alejamiento, o mejor, del estar lejos, a distancia
respetuosa- son en verdad los componentes más importantes a causa de su
misma invisibilidad [ ...)de la simbólica del poder y de los efectos total.mente
reales del poder simbólico» (Bourdieu; 1999: 122)

�128

/ Un método para analizar la evolución urbana basado en una aproximación a la ecología urbmu,

/lr,is/a Perspectivas Sociales / Social Perspectives

otoñolfal/ 2006. Vol.8, Num. 2 /

129

cuanto a los procesos de transformación que se fijen en su ámbito. Sin
embargo, hay una adecuación sistémica entre ambos lados de la realidad,
que se solapan y causan efectos sobre su contraparte. Una cuestión de
interés en ello estaría relacionada con el sentido de la causalidad (en
términos de tiempo y de "espacio") observable en el escenario de la
transformación de la ciudad.

Así los símbolos hallan su ecosistema en la ciudad:
«Las grandes oposiciones sociales objetivadas en el espacio físico (por
ejemplo capital / provincia) tienden a reproducirse en los espíritus y en el
lenguaje en la forma de oposiciones constitutivas de un principio de visión y
división, vale decir, en tanto categorías de percepción y evaluación o de
estructuras mentales [ ... ]En

ténninos generales, las sordas conminacio-

nes y las llamadas al orden silenciosos de las estructuras del espacio físico
apropiado son una de las mediaciones a través de las cuales las estructuras
sociales se convierten progresivamente en estructuras mentales y sistemas de
preferencias.» (Bourdieu; 1999: 121)

Por su naturaleza espacial, las redes de socialización y el espacio social
pueden compartir propiedades con los objetos físicos como localización,
extensión, relación de posición; y con los objetos sociales como jerarquía,
ubicación, etc.

Si bien es posible pensar que la adecuación sistémica de estos dos
lados de la realidad que estudiamos juega un papel fundamental en la
configuración del espacio en el que vivimos, falta contestar algunas
interrogantes, como por ejemplo la que se deriva de la divisibilidad de
cada clase de espacio en componentes: Martín y March (1975) señalan
que para el análisis del espacio fisico de la ciudad es posible trazar una
primera división fundamental en dos categorías: espacios adaptados y
canales2. También el espacio social se divide a su vez en componentes
de una existencia objetiva evidente. Si esto es así, ¿cómo es la adecuación de estos componentes de cada clase de espacio en la ecología de la
ciudad?

«es indudable que la incorporación insensible de las estructuras del
orden social se cumple, en buena medida, a través de la experiencia
prolongada e indefinidamente repetida de las distancias espaciales en que se
afirman determinadas distancias sociales, y también, más concretamente, a
través de los desplazamientos y movimientos del cuerpo que estas
estructuras sociales convertidas en estructuras espaciales, y con ello
naturalizadas, organizan y califican socialmente como ascensión o
declinación... entrada (inclusión, cooptación, adopción) o salida (exclusión,
expulsión, excomunión), acercamiento o alejamiento con respecto a un lugar
central y valorizado» (Bourdieu; 1999: 121)

Otra interrogante que surge alrededor de estos problemas tiene que
ver con la posibilidad de medir la mutua adecuación de cada componente
de la ecología urbana para calificar la relación sistémica de los contextos
urbanos. Esto abre una perspectiva interesante, ya que a partir de estudios
comparados sería posible ver la diversidad y las semejanzas sistémicas
que podrían existir entre los enclaves de una ciudad y entre ciudades.
En el siguiente apartado se describe el proceso de construcción de un
método para caracterizar y medir los niveles de correlación entre tres
componentes de la ecología urbana, lo que pretende dar respuesta a las
interrogantes de las que surge esta investigación.

A esta lista de categorías de Bourdieu hay que agregar las relaciones puestas de relieve por la yuxtaposición de aspectos que, lejos de solaparse,
se complementan interactuando en el hábitat.
2

En el escenario de la ciudad la naturaleza de lo simbólico frente a lo
fisico establece un principio de exclusión -cuando menos en un sentido
dialéctico- que aleja una manera de existir de la otra. Como si se tratara de
una imagen especular, lo simbólico parece establecer una correspondencia
con lo fisico, pero al mismo tiempo instituye sus propias legalidades en

Esta forma de caracterizar a la ciudad pone el acento en la necesidad de utilizar
modelos para explicar esa complejidad difícilmente divisible que es la ciudad contemPoránea. En general, estos nos pueden ayudar a ver mejor unas relaciones dadas en
el espacio, abriendo la posibilidad de que podamos simular su transformación. El que
utilicemos esta atrayente capacidad de los modelos luego abre otra posibilidad: la de
indagar sobre principios generales que luego permitan establecer predicciones sobre
los procesos de cam bio del espacio urbano que estudiemos.

�130 /

Un mélodo para analizar la evolución urbana basado en una aproximación a la ecología urbana

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspeclives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 1 /

131

La construcción del método de análisis de la ecología urbana para
la medición de los niveles de correlación entre el espacio fisico, la
vegetación y el espacio social

construido fuertes lazos con el paso del tiempo). No obstante las ventajas que muestra este criterio de delimitación, tiene también desventajas
operativas que nos hicieron optar por un criterio distinto.

De 2000 a 2003 ensayamos en diversos enclaves del centro metropolitano de Monterrey una forma de ver y caracterizar la ecología urbana.
La zona de nuestro trabajo puede seccionarse de diversas maneras: una
sectorización usual alude a las características ambientales del espacio
urbano, condicionadas en parte por el desarrollo histórico de la ocupación del suelo. De esta fonna se percibe una ruptura de la vieja traza de
la calle Aramberri hacia el norte, un cambio de una traza irregular que
corresponde a la zona sureste del centro a un damero de 100 varas castellanas de lado (la intervención Llanos y Valdés-Clousset del siglo XVIII)
y, más recientemente, una sectorización inducida por la edificación en
altura en la porción central de la zona. De este modo se presentan tres
áreas netamente diferentes: oriente, centro y poniente.

La mencionada desventaja está ligada a la dificultad de asociar los
datos obtenidos del levantamiento de los aspectos socio-físicos del medio
a las bases de datos socio demográficas y económicas de los censos de
población y vivienda del país. Dicha dificultad nos hizo delimitar las
zonas de estudio de acuerdo con la subdivisión de Instituto Nacional de
Estadística Geografía e Informática.

Esta sectorización señala la concentración de usos: comerciales y
de servicios en el centro; mixtos en el oriente y mayoritariamente habitacionales en el lado poniente. El límite de estas zonas habitacionales
parece estar fuertemente marcado por la calle Villagrán, que recorre de
norte a sur la ruta de los «giros negros»3 instalados entre la Central de
Autobuses y la Alameda Mariano Escobedo.

Sobre esta información en forma de datos vectoriales a los que se
asocia una imagen fotográfica aérea tipo raster, empezamos a elaborar
el sistema de información geográfico. Un grupo de encuestadores se dio
a la tarea de catalogar las características del entorno que indicamos. Determinamos para esta etapa de la investigación cuatro tipo de datos que
serían necesarios para el análisis: (1) la clase de actividades en la zona;
(2) la morfología de las edificaciones; (3) las redes infraestructurales;
y (4) la vegetación. Los primeros dos tipos de datos se asociaron fácilmente a la parcela del plano catastral. La información sobre las redes
infraestructurales resultó ser insignificante para nuestro análisis, pues
la extensión de las mismas era total en el sector y no tuvimos forma de
comparar la carencia de acceso a un servicio con el equilibrio de los otros
aspectos del análisis.

Un criterio que aún hoy ronda nuestras discusiones sobre la delimitación de la zona de estudio está centrado en la determinación de zonas
territoriales que han sido apropiadas por la población y que se hacen
evidentes mediante la elaboración de mapas mentales. Las primeras
observaciones nos hicieron notar rangos de utilización del territorio por
las poblaciones de alrededor de diez cuadras a la redonda de la residencia
o de lo que podría caracterizarse como el «corazón» de un sector (una
plaza, un monumento, una zona de uso homogéneo, etc.). Esta forma de
delimitar la zona de análisis tiene ventajas frente a otras más intuitivas,
ya que permite un grado de certeza bastante alto dado que lo observable
está relacionado con una población que comparte un territorio perceptual
(lo que no es igual a afirmar de que se trata de una comunidad que ha
3

Prostíbulos, bares, salas de masajes, cabarets, table dances, etc.

Una vez tomada esta decisión realizamos el levantamiento del área
de estudio. La dirección de geografia del municipio de Monterrey nos
facilitó datos muy detallados sobre la zona que incluía el relieve del terreno, el manzaneado, la división catastral y los límites exteriores de las
edificaciones existentes en el sector.

Cuidamos que los datos levantados fueran lo suficientemente consistentes para poder elaborar estudios comparados de las ecologías de las
diversas zonas del estudio. La clasificación de las actividades se hizo de
manera más fina que lo acostumbrado por las direcciones de desarrollo
urbano de la ciudad y del Estado, toda vez que por el nivel de resolución
del estudio un pequeño cambio de giro en el uso - el cual resultaría insignificante para un análisis macro - podría arrojar para nosotros datos

�Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vo/.8, Num. 2 I

132 ;

importantes en cuanto a la ecología urbana.
Nuestro estudio partió de la tesis que es más productivo concentrarse en las interrelaciones entre los diversos subsistemas del espacio
urbano que en los subsistemas en sí. Esta idea sugiere que existen nuevas propiedades del sistema que «se generan» por la interacción de las
unidades que lo componen, y que estas propiedades no se encuentran
físicamente en los componentes del sistema: de hecho empiezan a vivir
cuando dichos componentes entran en interacción. Centramos en este
tipo de información significó tratar de «ver el mundo que se halla detrás
del mundo», es decir, observar esa parte de la realidad que no se ve de
inmediato, pero que se manifiesta en la realidad cotidiana. ¿Cómo hacer
que esta información fuera visible para nosotros?
Las matrices de correlación son instrumentos muy eficaces para informamos en qué «sitio» se encuentra una información determinada en el
sistema4• Las matrices permiten visualizar esta clase de datos rápidamente
ya que renunciando parcialmente a la base geográfica permiten que_ l~s
datos que ésta contiene se presenten agregados en categorías. Ello fac~hta
comprender el grado de asociación (dependiente de la geo~afia fis1c~)
entre dos o más aspectos del sistema. De este modo las matnces tendrán
potencialmente las dimensiones de la ecología urbana bajo estudio. La
N dimensionalidad no resulta un problema en la representación, dado
que se trata de abstracciones a partir de operaciones matemáticas que,
aunque se relacionan con un espacio fisico determinado (tridimensional),
no se refieren por entero a esa única propiedad del sistema.
El predio urbano fue la unidad base para la construcción conceptual
de las matrices. De alguna manera resultó fácil relacionar el objeto de
estudio a esta unidad básica. Referimos todos los aspectos observados
a esta unidad y al atributo compartido por el espacio social, el espacio
4

133

Un método para analizar /a evolución urbana basado en una aproximación a la ecología urbana

"A un arreglo o disposición rectangular de números... se le denomina matriz. Quienes
por primera vez estudiaron las matrices más ampliamente fueron los matemáticos ingleses Arthur Cayley (1821- 1895) y James Silvester (1814- 1897) ... Desde I948 af!':'ximadamente, las matrices se convirtieron en importantes instrumentos matema11cos
para la resolución de problemas en los negocios y las ciencias sociales, casi tanto
como lo habían sido con respecto a las ciencias físicas y a la tecnología en décadas
anteriores. " (Britton y Bello; 1999: 412)

natural y el espacio construido de localización. En el siguiente paso
empezamos a anotar - independientemente de la localización geográfica
del predio y su jerarquía funcional en el sitio (su cercanía a vías principales, por ejemplo) - la presencia simultánea de los dos datos que se
«cruzaron» en el espacio. Cuando ésta se encontró, se marcó el sistema
de información geográfico generando una nueva información.

La medición de las correlaciones: el sistema matemático5 para analizar la complejidad
Nos interesó saber en qué medida dos aspectos observados se influyen
mutuamente en el hábitat. Para ello requerimos una imagen de la manera
en la que cada aspecto observado se distribuye proporcionalmente con
respecto a los demás de su clase. Se trata de un análisis sencillo que
consiste en la elaboración de conteos y su subdivisión proporcional
mediante operaciones aritméticas fáciles. Esto era necesario, toda vez
que la medida de la influencia mutua entre las variables y la importancia
del encuentro de una correlación ecológica altamente significativa en un
inicio podría estar relacionada con ese aspecto cuantitativo. Elaboramos
bases de datos que correlacionaron por separado cada par de variables
observadas6 •
El análisis del grado de correlación entre dos variables se basa en
la idea de que cuando la distribución de una variable entre una clase
de variables (por ejemplo la distribución de la vegetación en las actividades localizadas) sea igual o muy cercana a la manera en que esa clase
5

"En general un sistema matemático consta de las siguientes partes: (1) Un conjunto
de elementos; (2) una o más operaciones; (3) una o más relaciones que permitan comparar los elementos del conjunto; (4) algunas reglas, axiomas o leyes que satisfacen los
elementos del conjunto. " (Britton y Bello; 1999: 185)
6
La base teórica para la concepción del sistema matemático mediante el cual pudieran
medirse los niveles de correlación de la ecología urbana es la matemática de EulerVenn. los diagramas de Venn, en particular, ilustraron muy bien las ideas a las que
queríamos dar forma. Así, el sentido de una correlación estaría relacionado con el
concepto que el matemático inglés denominó "intersección de conjuntos" y que Britton
y Bello definen como: "Si A y B son conjuntos, la intersección... es el conjunto de todos
los elementos que son comunes tanto a A como a B" (Britton y Bello; 1999: 20). No
obstante, el nivel de significado de tal correlación tendrá que ver con otras cosas como
se verá más adelante en este articulo.

�134 /

Un método para analizar la evolución urbana basado en una aproximación a la ecología urbana

de variables se distribuye normalmente en el entorno, se tratará de una

correlación producto del azar y no de una relación sistémica entre variables. Por el contrario, cuando la variable a correlacionar con la clase se
separe de esta distribución proporcional, consideramos que existe un
apoyo sistémico entre ambas variables. Denominamos a la distribución
insignificante «hipótesis de nulidad» (Ho) ya que demostró justamente
lo contrario de lo que esperamos encontrar.

-"

Una forma de caracterizar matemáticamente a la hipótesis de nulidad
es considerando que corresponde a una distribución normal es decir
' posible'
que se halla justamente en el medio de la distribución máxima
(máxima correlación entre variables, es decir atracción ecosistémica) y
de la mínima (O, es decir, rechazo sistémico entre las variables).
Esta caracterización es útil para establecer los grados de correlación
en el sistema urbano. Dichos grados de correlación pueden determinarse
de acuerdo con la «región» en la que se halle la distribución real de la
correlación buscada con respecto a la esperada (Ho) De acuerdo al criterio
de Kendall, para evaluar el significado de la correlación de dos variables
medidas según el coeficiente Q, se pueden establecer períodos de .20
(entre el Oy la unidad) como base para dicha evaluación (Rojas Soriano;
1998: 417). Según este criterio se tiene que para el período de .5 a .25
habrá una baja correlación; de .25 a .45 una correlación media baja; de
.46 a .55 una correlación media; de .56 a .75 habrá una correlación media
alta y de .76 en adelante la correlación entre variables es considerada
alta (tabla 1).
De acuerdo con este criterio Ho no se halla en la región Osino hacia
el medio de la distribución proporcional. Decidimos ubicar a la región
insignificante (Ho) en el 50 de una distribución proporcional hipotética
de 100 unidades. ¿Qué significa cada «región» hacia los extremos de ese
medio?
Hacia ambos extremos de esta región de nula significación se ubican
hipotéticamente dos regiones de máximo significado que son opuestas
entre sí. Esta suposición considera que el extremo cercano al O es una
región que denominamos «de rechazo», ello quiere decir que es posible
que las variables que entren en correlación en esa proporción se repelan,

llt,ista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8. Num. 2 /

135

es decir, que una variable tiene un efecto negativo sobre otra. Se trata de
una especie de simbiosis perversa. Consideramos que en dicha región
se bailan aquellos aspectos del entorno que son destructivos para la
existencia de correlaciones entre los elementos que arman la ecología
urbana, o simplemente, que la presencia de un aspecto determinado
excluye sistemáticamente al otro en esa localización particular. Ello no
quiere decir que sean destructivos para el medio ambiente únicamente
sino que - y sin descartar lo anterior el cual debe ser evaluado por el
investigador desde su marco de valores - en esta región se hallan aquellas correlaciones en las que existe un rechazo sistémico.

Tabla 1.- Criterio de significación de las correlaciones de los pares de
variables para la ecología urbana.

1

Ttpo de correlación
87.5 - 100 o
más de 100
75.00 - 87.4
62.5-74.9
50.1-62.4
50
37.5-49.9
25 - 37.4
12.5-24.9
0-12.4

Significado
gran atracción
zona de alta significación
media atracción
sensible atracción
pobre atracción
distribución aleatoria
pobre rechazo
sensible rechazo
medio rechazo
gran rechazo

zona de pobre significación
zona no significativa
zona de pobre significación
zona de alta significación

En la región cercana a 100 o mayor a 100 se encuentran las variables
que poseen una gran correlación sistémica entre si. Ello significa que
entre dos variables existe un apoyo mutuo parecido - auque sea sólo en
el plano metafórico - a la simbiosis de los ecosistemas biológicos. Este
criterio básico de significación estableció la primera regionalización del
sistema de medición que utilizábamos.

Las matrices construidas mediante los datos del SIG constituyen una
descripción fonnalizada de la ecología urbana que se estudia. Obtenidos
los casos en que la variable A se presenta en B, la resolución de la co-

�136

/ Un método para analizar la evolución urbana basado en una aproximación a la ecología urbana

rrelación (de la intersección de los conjuntos) hay que considerar que:

Axioma 1: la proporción de distribución de variables
[VBI, VB2••· VnN] en la categoría B es una función que depende
de la cantidad de elementos que componen la variable a ponderar (por
ejemplo VBi) dividida entre la sumatoria total de los elementos de
la categoría con la que la variable ponderada comparte el atributo
que se está tratando de correlacionar.
CVBt...BN)

PVnt...BN=
L [Vn1, Vn2... VnN] (fórmulafl) donde:

Rt&gt;ista Perspectivas Sociales/ Social Perspectives otoiw/fa/1 2006. Vo/.8, Num. 2 I

137

distribución (de A en B) según Ho es una función que depende de
la multiplicación aritmética del número de elementos que comp?nen
a la categoríaA(numéricamente siempre mayor que 1~ cate?ona_B)
con la distribución ponderada de elementos de la vanable mclmda
en la categoría B:

Ho [A UVBl ...BN]= (A) (PVBt ...BN)
(fórmula fl) donde:
Ho [A lNs 1...BN]; es la distribución de A en Vs1...BN según la hipótesis de
nulidad
A· es el número total de elementos que agrupa la categoría A (o cada variable,
p~r separado, que la compone) y PVBI..BN; es la proporción de distribución

P Vs1...BN; es la proporción de distribución de variables [Vs1 , Vs2... VBN]

de variables [Vs1, Vs2... VsN] en la categoría B

en la categoría B
(VBI...BN); es el número de casos en que se presenta Vs1...BN en la

categoría B

L [Vs1, Vs2... VsN]; es la sumatoria aritmética simple de los casos en que
se presentan Vs1 , Vs2... VsN en la categoría B.

Ejemplo:

Ejemplo:
Consideremos que A es el conjunto de árboles que existen en el enclave
urbano estudiado y es igual a 90. Substituyendo estos datos en la fórmula
precedente tenemos que:

Ho [A UVBJ ...BN]= (90) (.5532)= 49.788

Llamaremos categoría B al conjunto de organizaciones espaciales observadas en los edificios de la zona del estudio.

Tenemos que:
Organización de patio central Vn1= 130
Organización de espacios alineados V Bi= 100
Organización en planta libre Vn1= 5
Substituyendo en la fórmula
(130)
PVs1= - - - - - = .5532

[ 130+100+5]
En este caso hipotético, la distribución proporcional de las organizaciones
espaciales sería P Vn1= .5532; P Vs2= .4255 y P V8 3= .0213.

Axioma 2: La hipótesis de nulidad (Ho) es una correlación insignificante de miembros de una categoría de variables en otra. Dicha

¿Qué significa este número? Este número representa la cantidad de
árboles que estarían asociados a la organización espacial patio ce~tral
según la hipótesis de nulidad, es decir, en una distribución_en la que d~cha
correlación signifique cosa alguna. En este sentido los decllllales en dicha
cantidad no son importantes porque la cantidad es la representación de
individuos no divisibles. Tomamos como criterio el igualar la cantidad al
entero superior cuando el decimal sobrepasara 0.50 y al in~erio~_cuan~o
no alcanzara O.50. De esta manera asumimos que a la orgaruzac1on pano
central se asociarían 50 árboles en una distribución según Ho.
El resto de las variables se calcula mediante la fórmula precedente
y aplicando el redondeo a las cantidades obtenidas. La s_umato~a total
debe igualarse a A, distribuyendo, si este es el caso, la diferencia entre
el número de variables de la categoría B , para adicionarla ( cuando la
diferencia es positiva) o sustraerla (cuando la diferencia es negativa).
En este caso la distribución, según Ho y aplicando el redondeo, sería:

�138 /

Un método pora analizar la evolución urbana basada en una aproximación a la ecología urbana

Ho [A UVBl]= 50; Ho [A UVB2)=38; Ho [A UVB3]= 2.
Consideramos para este análisis que Ho [A UVBl ...V8N] se localiza en la
región del 50% del criterio de significación de correlación de variables.
Ello quiere decir que debemos «obligar» a Ho a ubicarse en este segmento
para el caso del análisis de una correlación particular. Aunque se trata de
medir la diferencia de unas cantidades de elementos expresados como
individuos en el entorno según una hipótesis de distribución insignificante
frente a una distribución real (y así establecer la distancia de la distribución real con la hipotética insignificante), hay que medir la proporción
en que Hl se distancia de Ho. Esto se hace sólo con el fin de nonnaliz.ar
las diversas hipótesis de nulidad frente a las diversas distribuciones reales
observadas en campo, ya que al construir las matrices de correlación se
puede recombinar un gran número de variables (en nuestro estudio se
recombinaron en un caso 11 variables pertenecientes al espacio social
contra 12 del espacio físico, lo que supone el cálculo de 132 hipótesis
de nulidad independientes que tienen que equipararse).
Axioma 3: La distribución según la hipótesis de correlación (PH¡)
de A en VB1 ...BN depende de la multiplicación aritmética de la
distribución observada en campo de A en V81...VBN expresada en
números enteros por 50 y dividida entre la hipótesis de nulidad (Ho)
expresada en números enteros, así:
PH¡ [A UV81 ...BN]= H¡ [A UVBt...BN] (50)
Ho [A UVs1 ...8N]
(fórmula /3) donde:
PH1 [A UVs1...BN]; es 1a distribución según la hipótesis de correlación de
A en Va1...VBN cuando Ro ha sido llevada a la región de significación de
50.
H1 [A UVs1...BN]; es la distribución observada en campo de A en Vs1...
VBN expresada en números enteros.
Ho [A UVBI...BN); es la distribución de A en Vs1...VBN según la hipótesis
de nulidad, expresada en números enteros.

Retuta Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 21

situación hipotética que hemos planteado líneas atrás es la siguiente: Para
v81 se observaron solamente 40 árboles; asociándose a la organización
espacial v 82 se observaron 37 árboles y a VB3 se observaron asociados
solamente 13 árboles. Así;
PH¡ [A UVB1]= (40) (50) = 40
50
Con base en la tabla 1 sabemos que existe un pobre rechazo entre
las variables analizadas. Según este criterio podríamos considerar que
H¡=Ho; por lo tanto, la hipótesis de que existe una correlación significativa entre las variables se puede rechazar. ¿Qué pasa con las variables
Vs2 y VB3? Aplicando de nuevo la fórmula precedente tenemos que para
[AUV82] hay un porcentaje de correlación de 48.68 y para [AUV83] será
de 3257• Mientras que para [AUVBi] y [AUVB2] es posible rechazar la
hipótesis de correlación, para [AUV83) tal situación es totalmente ajena.
El dato sugiere que hay una gran atracción entre ambas variables lo que
podría ser la evidencia de que en esta situación hipotética los edificios
organizados en planta libre favorecerían la presencia y reproducción
de los árboles en el ecosistema urbano. El que exista efectivamente
una correlación ecosistémica entre ambas variables es, como veremos,
otro asunto. En este caso el cálculo del porcentaje de correlación entre
las variables permite empezar a «ver» las asociaciones o disociaciones
significativas que luego observaremos en el campo mediante métodos
cualitativos.
El criterio para determinar el sentido de la correlación (qué variable
es la categoría Ay cuál es la B) tiene que ver con la naturaleza del sistema
urbano bajo estudio. Ello sugiere que es necesaria una observación atenta
de la manera en que cada variable se localiza típicamente con respecto
a las otras en el sitio que estudiemos. No es posible pensar que la vegetación de un sitio con clima tropical fuese constituida por los mismos
patrones de dispersión que la de un espacio desértico, por ejemplo. Las
condiciones del medio y los recursos de los que dispongan los árboles
Yla población que los procura, establecen posibilidades diferentes para
7

Por ejemplo, supongamos que la distribución de los árboles en la

139

Cantidad que por comodidad igualaremos a 100 en la matriz de correlación de variables.

�140

/ Un método para analizar la evolución urbana basado en una aproximación a la ecología urbana

la vegetación. Como resultado puede cambiar su densidad, su estado de
salud y su dispersión en el medio.
La correlación de las variables que componen al ecosistema urbano
constituye una función que mide la divergencia entre Ho y Hl cuando
se ha normalizado la hipótesis de insignificancia llevándola a la región
central de la escala de medición:

PH1 [A UVBl ...BN]=

H1 [A UVBl ...BN] (50)
A

[

CVBl...BN)
L [VB1, VB2... VBN]

=---i

_J

(fórmula /4)

El resultado numérico, es decir, el grado de correlación entre variables
representa en realidad la asociación de cosas concretas como actividades,
voluntades, objetos sociales y seres en el medio ambiente. Creo que no
hay que perder de vista que cada número que se computa en una operación
matemática representa un aspecto mensurable de la realidad.
_ _Si bien el método que ensayamos representa una aproximación cuantitativa, no debe ser usado de manera acrítica o aplicado sin observación
del medio ambiente. Tal vez la virtud mayor de este modo de ver a la
ciudad es que observa de soslayo a la realidad: el instrumento, al colocarse momentáneamente al margen de las percepciones y las creencias
del investigador, nos pone frente a los fantasmas que pasan bordeando
la mirada atenta y nos hacen voltear preguntándonos sobre lo que sería
la sombra. Luego nosotros debemos decidir si lo que nos hace ver el
método es real o si se trata tan solo de imaginaciones. Una forma distinta
de ver a un objeto nos abre a veces una perspectiva de conocimiento
de la realidad por completo diferente. Con lo anterior quiero recalcar
la importancia de una aproximación fundamentalmente cualitativa al
estudio de la ecología urbana.

Re,ista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 2 I

141

¿Cómo es posible un modelo predictivo de la evolución urbana?
La matriz de correlación de variables describe el equilibrio del sistema.
De hecho, la matriz pone en evidencia el estado en el que el sistema se
encuentra en un momento dado de su historia. Siguiendo a I. Prigogine
(1997), observamos que el sistema urbano es en sí un sistema alejado
del equilibrio. Se trata, como lo señala el científico ruso, de un sistema
disipativo8, que surge por la fluctuación de elementos que precipitan
el desequilibrio y que, por lo tanto, conllevan al inicio de procesos de
autoorganización.

A través de autómatas celulares se puede plantear un medio eficaz
para modelar la evolución de este sistema en el tiempo partiendo de su
estado intermedio (el equilibrio que está definido por la matriz de correlaciones). Dicha matriz representaría el grado de correlación de las
variables del entorno, en este caso en particular, la manera en que se
correlacionan los aspectos de la forma del espacio, su uso y la dasonomía
urbana. El equilibrio-desequilibrio, definido en términos de proporción
por la matriz, establece las fuerzas con las que el entorno actúa sobre
sus células constituyentes. Surgen aquí dos preguntas: ¿qué son y cómo
pueden definirse estas células constituyentes en este sistema en particular?
Y, ¿de qué manera estas células cambian con respecto al equilibrio del
sistema?
En el autómata celular las células son la menor división coherente con
que opera cada componente del sistema conservando sus características
distintivas. Se trata de unidades que definen el agregado coherente de
elementos microscópicos y que funciona en escala macroscópica reaccionando como unidad coherente y no como un mero agregado.
Tal y como lo señala Prigogine (1997), en la evolución de estos sistemas autoorganizados se observa que el tiempo divide los componentes
macroscópicos de forma cada vez más fina (después de un salto cualitativo
8

Prigogine (1997) define a un proceso disipativo como un proceso que surge del caos,
que se autoorganiza y que toma energía del entorno para sostenerse y que disipa
energía al propio entorno. Un proceso disipativo es la semilla de otros procesos de
autoorganización dificilmente predecibles. El conjunto de los procesos, que se dan en
el marco de una estroctura como esta, es irreversible.

�\

142 / Un método poro analizar la evolución urbana basado en una aproximación a la ecología urbana

Re,,sta Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/fa// 20()6. Vol.8, Num. 2 I

que debe experimentar el sistema a partir de una fluctuación que rebase
el umbral crítico de equilibrio establecido por el propio sistema) con lo
que se aceleran los procesos de intercambio de cada célula con su entorno. De esta manera se acelera la evolución del sistema en su conjunto,
pues las fluctuaciones fuera del wnbral crítico de equilibrio se vuelven
más frecuentes. Por consiguiente, el sistema en su conjunto será o bien
absorbido por el entorno - con lo que se recupera el equilibrio que se
está desvaneciendo (en una "muerte entrópica") - , o bien saltará a otro
estado nucleándose en otra organización compuesta en una etapa inicial
de células gruesas que evolucionarán hacia estados organizacionales más
complejos.

asignamos cada uso del suelo urbano un color diferente, veremos cómo,
en un proceso de autoorganización, se van agrupando estos colores
formando conjuntos más o menos robustos y :fluctuantes hasta que unos
cuantos colores predominen en el sistema y este caiga en una homeostasis
equiparable a una muerte termodinámica a menos que provoquemos una
fluctuación en el sistema - a través de un proyecto arquitectónico, una
intervención urbanistica, la apertura hacia otro subsistema fluctuante
de la ciudad por medio de una obra pública como la construcción de un
camino, un sistema de transporte o un gran parque -que pondrá en juego
otro proceso de disipación de algún sistema autoorganizativo nuevo el
cual inyectará una vitalidad renovada al entorno muerto.

Para un estudio sobre un barrio las parcelas, tal como son definidos
en el plano catastral, representan las células básicas del sistema urbano.
Dado que las propiedades inherentes a estas células - su morfología,
los patrones de uso y la dasonomía - son atributos que cambian más o
menos rápido con el tiempo, podemos establecer que éstas se dan en el
marco de una base preestablecida que puede cambiar poco o nada con
el tiempo. Esta base sería la disposición de los espacios públicos en la
zona que estudiemos y organizaría las células en un patrón coherente.
En otras palabras, sería la malla sobre la que se nuclearán las células
hasta formar un sistema.

Sin embargo, este proceso no es tan simple. Veamos: la programación de un simulador de la evolución urbana que sólo tome en cuenta
la imitación o contra-imitación del vecindario próximo a la célula es
adecuado para aquellos sistemas que parten de un estado estático que se
da apartir de una fluctuación la cual rebasa el umbral crítico del sistema.
En el caso que nos atañe, la matriz de correlaciones revela un momento
del sistema en el tiempo. Es como una fotografía del entorno en una
etapa de su historia. Si bien cambia lentamente, el retrato de este paso
en la evolución del sistema disipativo es de tal manera que no es posible
soslayar su influencia en las etapas subsecuentes.

Las células poseen un borde (definido por el parcelario) y atributos
que son las variables que hemos definido antes para construir la matriz de
correlaciones. Estas variables asociadas a cada célula fluctúan de acuerdo
a procesos de intercambio de información con su ambiente, que en este
caso es constituido por la vecindad más próxima (el parcelario lateral
y frontal definido por la base estructural de menor transformación, es
decir, la calle). ¿En qué consiste esencialmente este intercambio entre
cada célula y sus vecinas? Prigogine ( 1997) apunta que la relación de
cada célula del sistema disipativo con su vecindario se da en el sentido
de la imitación o la contra-imitación. Alude fundamentalmente a los
sistemas humanos.

Nuestra hipótesis es que la matriz debe ser concebida como una
fuerza de resistencia al cambio que acota las posibilidades de transformación del entorno. Si imitación y contra-imitación son representadas
como dos fuerzas contradictorias a las que se enfrenta la célula en su
evolución (similar a un diagrama coplanar: dos fuerzas con origen en cada
célula del sistema y dispuestas sobre el mismo eje), habrá siempre una
fuerza que se opondrá a ambas en un eje perpendicular al par imitacióncontra-imitación, con lo que la resultante de este diagrama representará
las probabilidades de la fluctuación de la célula en el sistema disipativo.
Compliquemos esto un poco más. En el entorno se encuentra una proporción específica en la distribución de atributos (variables) asociados
a cada célula que definimos por medio de la siguiente fórmula:

En este sentido es posible adelantar que las variables se transforman en el tiempo por medio de la imitación de sus vecinas o debido a
reacciones que son contrarias al comportamiento del vecindario. Si le

143

�144 / Un método para analizar la evolución urbana basado en una aproximación a la ecología urbana

l

(VBI)k

pVBt = _L_[V_B_l_,y__ ____-V_B_N_]
82

l
-J

+ W (/J formula), donde:

pVB1; es la distribución proporcional del atributo VBl en el ambiente,
(VBI); es el número de casos en los que V81 aparece en la categoría B

L

fVst, VB2... VsN]; es la adición aritmética simple de casos V81, V82VBN en la categoría B,

k es un número para nonnalizar los resultados sobre la base de una escala,
por ejemplo la porcentual, donde k= 1OO.

.\

W; es la cantidad de "energía local y su distribución inhomogénea en el
ambiente, que ha sido normalizada porcentuelmente. (Fórmula/6).

Esta proporción establece que la célula tiende a fluctuar de acuerdo con
probabilidades que "tiran" hacia una dirección u otra. No olvidemos que
es posible que una alta proporción de atributos de sistema podria implicar
que en ese momento el sistema se ha desequilibrado por una fluctuación
asociada al atributo, con lo que su potencialidad de impactar al sistema
entero y conducirlo hacia un nuevo equilibrio basado en ese atributo en
particular es grande, es decir, posiblemente se trata de una fluctuación
cercana al nivel crítico en el sistema. Ahora bien, si establecemos a estas
probabilidades como fuerzas coplanares que se oponen a la imitación
y la contraimitación y al estado de sistema como otra fuerza opuesta a
ambas, obtenemos los componentes para el cálculo de la probabilidad
de la dirección de la fluctuación de la célula.
Un nivel alto o bajo de correlación entre las variables del sistema
establecería una fuerza superior de resistencia al cambio, mientras que
un nivel cercano al medio de la escala de correlación establecería un
bajo nivel de resistencia del entorno. Por ende, cada atributo habrá de
ponerse primero en correlación con los otros atributos de la célula, para
luego calcular el nivel de probabilidad de la transformación. Un cálculo
global, que de estadísticamente cuenta de la inclinación al cambio o a la
permanencia en el sistema total, puede indicar la potencialidad evolutiva
del sistema. La figura 1 ilustra el sentido de este cálculo sobre las probabilidades de transformación del entorno. R representa la resistencia del
sistema: mide el valor de la correlación de las variables del sistema (PHI
[A UVB1...BN] en la fórmula f4) menos el factor W que es una constante

145

Rt&gt;isla Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 2 /

en las ecuaciones f5 y f6 y que define el nivel de "energía local" y su
distribución inhomogénea en el ambiente. W es una cantidad empírica
que surge directamente como un dato sensible del ambiente. Es posible
imaginar que W es el valor de suelo inhomogéneo entre cada localización
del entorno urbano. Durante el proceso de cambio cada célula toma W del
ambiente y lo traslada a otras celdas de su proximidad. Es posible que,
cuando este proceso tiene lugar, emerge un nuevo tipo de W producido
por cada célula en sí misma. En este caso W se transforma en un factor
aditivo en la ecuación de intercambio de la evolución del sistema. A pesar
de haber deducido la importancia de W en la modelación de la evolución
del sistema, el hecho de que actualmente lo estemos estudiando hace que
aún no podamos ofrecer una idea más precisa sobre la naturaleza de este
proceso.
Para conocer la magnitud de la resistencia del sistema se aplica la
fórmula f6:
(fórmula /6)

R=PH¡ [A UVBt ...BN] - W

R; es la magnitud de de resistencia al cambio que está presente en el sistema
PH1 (A UVst...BN]; es la distribución según la hipótesis de correlación de A
en Vs1...VBN cuando Ho ha sido llevada a la región de significación de 50
(fórmu/a/ 4)
W; es la cantidad de "energía local y su distribución inhomogénea en el
ambiente, que ha sido normalizada porcentuelmente

Fig. l.- Cálculo de variaciones recíprocas de rVB1...rVBN, R, m y T.

matriz de concbción dt vsrisblt&lt;

�146 /

\

Un método para analizar la ei'Olución urbana basado en una aproximación a la ecología urbana

Cabe aclarar el sentido de la imitación y la contra-imitación. Si consideramos las probabilidades en conflicto representadas por rVBl... rV8N,
como una función que varía de acuerdo con las magnitudes de VBI ...
VBN, y consideramos su par especular como las contra-probabilidades,
tenemos magnitudes exactas de probabilidad y contra-probabilidad con
las cuales se calcula la tendencia de cambio de cada célula del sistema.
Esta situación establece con claridad que el sistema tiende a fluctuar hacia
las magnitudes de mayor concentración preparando una fluctuación que
supere el nivel crítico del sistema y precipite un desequilibrio mayor. La
contra-probabilidad es un estabilizador de esta tendencia, al fijar - en
el terreno de la contra-probabilidad - las posibilidades de que la célula
fluctúe por la contra-imitación estableciendo un patrón diferente del de
la fluctuación más probable.
Ahora bien, a este juego de probabilidades (proporciones de atributos
en el entorno) que pueden graficarse como un diagrama plano de líneas
verticales (figura 1) hay que oponer el estado de sistema para cada célula
tipo (que es el resultado de la agregación de ciertos atributos) que quedó
definido por la fórmula f4 y que representa el nivel de correlación de las
variables. Con la escala de correlaciones que hemos establecido (tabla 1)
podemos trazar una nueva escala en la que los extremos son equivalentes
en magnitud y el medio de la escala se iguala a O.
Con este dato es posible trazar para cada atributo del sistema en una
célula dada (que sólo posee ciertos atributos, pero que puede fluctuar
en cualquier sentido de todos los atributos presentes en el sistema) una
magnitud específica de la tendencia al cambio por medio de la fórmula

fl:
T ~

fórmulaj7, donde:

T; es la magnitud de la probabilidad de transfonnación de un atributo dado en
la célula hacia otro atributo

'""'ª Perspectivas Sociales / Social Perspectives oto1ioljall 2006.

Vol.8. Num. 2 /

147

caso siempre un número mayor que la resistencia de sistema. De esta
fonna se prevé que el sistema en sí fluctúa hasta el equilibrio, es decir,
cuando se equilibren los valores de rVs (que será una variable única)
yR, reduciéndose la matriz en sí a un solo componente tipo, es decir, a
una matriz de lxl , con lo que aún y que T sea igual a cualquier valor,
el sistema se encontrará en un equilibrio semejante al de una muerte
entrópica9. Debido a que el valor m, definido por la fórmula f8:

m=--R

fórmulaj8, donde:
m= es la inclinación de la tendencia al cambio
p VsN; es la distribución proporcional del atributo Ve en el ambiente
R; es la resistencia de sistema definida para cada célula tipo por la fórmula

f6

establece la inclinación de la tendencia al cambio - ya que cuando esta
magnitud es igual a 1 (especialmente cuando exista un solo atributo
ocupando todo el ambiente en un medio con sólo un tipo de células
posibles)-, el sistema se encuentra en equilibrio: ningún atributo puede
superar el nivel crítico como para provocar una fluctuación que pueda
nuclearse. En cambio, cuando el valor es mayor que la unidad, el sistema
presenta una fuerte inclinación al cambio: podrá haber fluctuaciones en
niveles críticos. En este nivel, definido por la magnitud de m superior
a 1, se presentará un s istema autorregulado: las fluctuaciones parecerán
actuar 'por sí mismas'. El arribo de tales fluctuaciones es un asunto que
en última instancia depende del sistema en sí y no de parámetros preestablecidos. m sólo señala una tendencia. Cuando m es menor que 1, se
trata de una situación en la que la transformación es poco probable dado
que existe una gran resistencia al cambio inducida por la correlación de
atributos en el entorno.

pVeN; es la distribución proporcional del atributo VeN en el ambiente

R; es la resistencia de sistema definida para cada célula tipo por la fórmula
f4

Como vemos, la probabilidad de transformación resulta ser en este

Ahora bien, m nos puede ayudar a definir cuáles son los atributos ha9 El valor de T es siempre positivo, pues una de las características de los sistemas disipativos es que en la realidad que estos definen para sí el tiempo es irreversible, lo cual
habla de una inclinación pennanente al cambio en los sistemas autoorganizados.

�148

/ Un método para analizar la evolución urbana basado en 11na aproximación a la ecología urbana

cia los que fluctuará la célula. Podemos usar m para discriminar aquellos
atributos que tengan mucha inclinación al cambio por sobre los que no
la poseen. De este modo acotamos las posibilidades de transformación
de la célula. Dicho cálculo hay que hacerlo en el sentido de la imitación
(probabilidades de transformación de ciertos atributos) o en el de la
contra-imitación como el par especular de las probabilidades definidas
por pVBN- En un sistema dinámico a cada nuevo cambio se asocia un
nuevo equilibrio de sistema con lo que los valores de T, m, rVBN o R
varían recíprocamente: se trata de valores dinámicos fuertemente encadenados mediante operadores matemáticos. Por lo tanto, el simulador tiene
que hacer cálculos globales que sean puestos a jugar frente a cálculos
locales.
Un aspecto que no puede dejarse de mencionar es el de la aparición
de atributos exóticos, es decir, la emergencia de patrones atípicos en
el sistema. ¿Qué tan inclinado a la adopción de patrones exóticos es
un sistema dado? ¿Qué tan ligado está el sistema a su ambiente mayor
(una ciudad cosmopolita, ciudadanos que poseen mucha información
no asociada con su ambiente)? Si transformamos esta variable en un
número que dependa del nivel global de caos-orden podríamos generar
una simulación que tenga en cuenta la aparición de atributos exóticos. Tal
número puede estar relacionado con el nivel de "variedad" en el entorno,
asumiendo que ello va de 1 (todas las células son iguales) a la máxima
variedad posible en un entorno dado (todas las células son diferentes
unas con respecto a otras).
Un sistema como este puede ser de provecho a la hora de evaluar
el impacto de un nuevo proyecto arquitectónico o urbanístico en el
entorno, dado que se le puede poner a jugar con el resto de las células
del sistema y analizar después qué emergencias pudiera producir, sobre
qué subsistemas tiene efectos y qué clase de efectos se presentarían si
el sistema interactuara con otros sistemas de la ciudad. Además, esta
herramienta resulta útil para entender el equilibrio o desequilibrio ambiental y sus efectos en un sistema urbano en cualquier momento de
su historia. Aporta información que permite diseñar estrategias para la
revitalización urbana. En muchos casos un error de cálculo o de visión
durante el proyecto puede causar graves problemas en el futuro como por
ejemplo pérdidas financieras mayores. Para prevenir estas dificultades

Re,.isra Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 2 /

149

es de gran importancia que el urbanista base los procesos de planeación
en herramientas de simulación.

El uso del método de análisis de la ecología urbana para describir
las condiciones de un barrio del centro histórico de Monterrey
La matriz que obtuvimos al relacionar las actividades localizadas, la
morrología de las edificaciones y la vegetación de la zona, nos dio una
idea general de lo que podrían ser correlaciones significativas entre estos aspectos. La tabla 2 muestra resumidamente nuestras conclusiones
hasta este momento. Como hemos mencionado con anterioridad, dichos
resultados se refieren a la porción nordeste del área de estudio, ubicada
en el polígono delimitado por Cristóbal Colón al norte, Félix U. Gómez
al oriente, Diego de Montemayor al poniente y Santiago Tapia al sur.
Tabla 2.- Matriz de análisis de la ecología urbana de la zona de estudio

�150 /

Un mélodo para analizar la evolución urbana basado en una aproximación a la ecología urbana

Abreviaturas usadas en el renglón de morfología:
Feal = relación con el exterior alineado al paramento de la banqueta;
Feb = relación con el exterior edificio pabellón;
Fefnt = relación con el exterior gran porción vacía al frente;
Fetos = relación con el exterior gran porción vacía al fondo del lote;
feret = relación con el exterior retraído del paramento de la banqueta;
hl = altura del edificio un nivel típico en la zona;
h2 = altura del edificio dos niveles típicos en la zona;
h3 = altura del edificio tres niveles típicos en la zona;

\

.\

Rt&gt;ista Perspectivas Sociales / Social Perspectfres otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 21

151

Fig. 2.- Zona oriente del área de estudio ( el área del proyecto arquitectónico está encerrada por el círculo)

h3+ = altura del edificio más de tres niveles típicos ea la zona o gran altura en llil nivel
fuera de lo común;
oeal = organización espacial en planta habitaciones alineadas fonnando una fila;
oepc = organización espacial en planta patio central;
oepl = organización espacial en planta libre.

Una vez terminada la tabla, podemos interpretar las implicaciones de
cada correlación para el proyecto. Detectamos que como una tendencia
general, las actividades localizadas en la zona estudiada no fomentan
el desarrollo y bienestar de la vegetación del sector. En el mejor de los
casos las actividades demuestran una indiferencia frente a la vegetación,
aunque esta se encuentra ya en una región de rechazo sistémico. Llama
poderosamente la atención que actividades cuantitativamente tan significativas como la habitación y las oficinas muestren un franco rechazo al
desarrollo de la vegetación, lo que podría indicar la existencia de una
presión por parte de los habitantes sobre la vegetación. En otras palabras,
parece que la población intenta de acabar con la vegetación en las localizaciones donde desarrolla sus actividades.

Esta última observación motivó una serie de reflexiones en el grupo de
trabajo, ya que implicó considerables divergencias con las tendencias
observadas en la porción poniente del área central de Monterrey que
estuvimos estudiando simultáneamente. Y es que en el sector poniente,
ambientalmente menos degradado y con una mayor densidad de habitación, la presencia de casas parece favorecer el desarrollo de la vegetación en el sector. Este hecho no podía ligarse claramente a un aspecto
de la zona en particular. Pensamos que podría tratarse de una asociación
de varios factores. En un primer momento sostuvimos que podría haber
un nexo entre vegetación y la proporción de viviendas en renta contra
las habitadas por sus propietarios. Efectivamente existe una diferencia
- aunque insignificante - entre la zona poniente y la oriente: en la zona
poniente las viviendas propias y las rentadas representan el 60% y el 40%
respectivamente de los edificios, mientras que en la zona oriente el 58%
de viviendas es habitado por su propietario y el 42% es rentado. Hay

�152 /

Un método para analizar la evolución urbana basado en una aproximación a la ecología urbana

otras pequeñas discrepancias como, por ejemplo, la edad de los niños
y el nivel educativo de los residentes: en la zona poniente el 11% de la
población son niños entre 6 y 14 años de edad, mientras que en la zona
oriente el 10% de la población está en esta condición. En la zona poniente
el 61 % de la población tiene instrucción postprirnaria, en la zona oriente
el 58%; en la zona poniente el 35% de la población tiene un empleo, en la
zona oriente el 37%. Estas pequeñas diferencias ilustran la homogeneidad
demográfica de la población del centro de Monterrey.

\.\

¿Pero cómo explicar entonces el comportamiento de los residentes
frente a la vegetación en estas dos áreas del centro de la ciudad? Una
primera hipótesis podría ser que la acumulación de todas estas pequeñas diferencias impacta final.mente el comportamiento de la población.
Otra respuesta podría estar relacionada con la densidad. Si bien ambas
áreas son muy homogéneas en el plano sociodemográfico, no lo son en
superficie: en la zona poniente, que cuenta con 30.2 hectáreas de extensión, hay 29 viviendas por hectárea y una densidad de 107.8 personas/
hectárea; en cambio, la zona oriente se extiende sobre una superficie de
45.5 hectáreas y cuenta con solamente 16 viviendas por hectárea, es decir
menos de la mitad que en el poniente, así como 57 habitantes/hectárea.
Se trata de diferencias que podrían ser claves para interpretar la relación
de los residentes con la vegetación. Sumados a la cadena de pequeñas
discrepancias en cuanto a la composición de la población, es posible
conjeturar que la densidad sea un aspecto importante que explique la
eficiencia ambiental de la residencia en la ciudad. De este modo se abre
una discusión sobre los pretendidos efectos benéficos de una mixtura de
usos en la ciudad.
Es importante constatar que esta relación tiene un gran impacto en
el entorno que estudiamos ya que la habitación representa el 49.25%
de los edificios de la zona y las oficinas el 10.21 %. Comparadas con
las viviendas, las oficinas tienen un efecto aún más destructivo sobre
la vegetación. En cambio, el comercio, que utiliza el 24.51 % de los
edificios del sector, no parece impactar ni positivo ni negativamente en
la vegetación. Al sumar las tres actividades, obtenemos un panorama
de la manera en que los usos se relacionan ecosistémicamente con la
vegetación. No obstante, una escuela que ocupa un viejo y monumental
edificio decó de los años 40 y una pequeña escuela técnica de estilo

Rt,ista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/fa// 2006. Vol.8, Num. 21

153

anónimo representan las únicas actividades que fomentan la existencia y
reproducción de los árboles. A pesar de que estos edificios no ocupan una
superficie importante, constituyen lugares centrales de la comunidad y
tienen una influencia en el entorno. Por otra parte hay otro lugar público
que no ejerce una influencia benéfica en el desarrollo de los árboles: la
iglesia.
La relación que se establece entre la forma de los edificios (la combinación de su organización en planta, la manera en la que se relacionen
fisicamente con los alrededores y su altura) y la vegetación parece seguir
los mismos derroteros que las correspondencias que analizamos arriba. Y
es que al igual que las actividades, las formas fisicas parecen ser adversas
al desarrollo de la vegetación. Los pocos edificios pabellonarios'º que,
en el pasado, gozaron con espacio suficiente para jardines exuberantes,
son ahora abiertamente destructivos, ya que a lo largo de varios años de
abandono, cambios de usos y deterioro fisico constituyen actualmente
claros deforestados en la magra capa vegetal de la ciudad. A diferencia,
en los edificios de tres o más pisos se tiende a conservar y fomentar la
reproducción de los árboles; sin embargo, su poca importancia proporcional en la zona (apenas 3.5% de todos los edificios del sector) minimiza
este efecto benéfico de la relación entre inmuebles y árboles.
Al contrario de los edificios pabellonarios, la casa de patio central
(que resulta también cuantitativamente insignificante frente al resto de
los edificios del sector) ha desarrollado una relación positiva con la vegetación. Lo mismo se observa en el caso de los edificios desarrollados
con la idea de una organización en planta libre. Sin embargo, este tipo
de edificaciones es más proclive al abandono y al silencio.
Nos sorprendió de que existan correlaciones tan importantes entre las
actividades que se desarrollan en una zona y las características fisicas de
los edificios que las hacen posibles. Descubrimos que existen patrones
morfológicos aceptables para cierta clase de actividades al igual que
patrones que son inaceptables para ciertos usos. La vivienda, por ejemplo,
tiende a establecerse típicamente en edificios de dos niveles de altura
10

Es decir, aquellos inmuebles que tienen una gran porción de terreno libre de edificación hacia todos sus a/rededores.

�154

/ Un método para analizar la evolución urbana basado en una aproximación a la ecología urbana

y sólo en menor grado en edificios de uno, tres o más niveles. No se
despliega ni en organizaciones espaciales que se desarrollen en planta
libre ni en edificios pabellonarios.
Las oficinas se localizan normalmente en edificios con una gran
porción de terreno libre al frente o atrás (tal vez por necesidades de aparcamiento); cuentan con dos o tres pisos y se organizan espacialmente en
planta libre. Sería raro ver una oficina en un edificio pabellonario o en uno
que estuviera sólo ligeramente retraído del paramento de la banqueta, ni
que fuera de un solo nivel o de más de tres. El comercio prefiere edificios
de dos y tres niveles de altura e inmuebles de patio central. No se instala
en edificios pabellonarios o en aquellos que tienen una gran porción de
patio trasero (tal vez para no "desperdiciar" espacio), ni tampoco en
construcciones de un nivel o de más de tres.
Los edificios abandonados - tienen una cierta importancia porcentual
entre los «usos del suelo» del sector- cuentan por lo general con una gran
porción de patio trasero, tienen más de tres niveles y están organizados
merced a una planta libre. Por lo común los edificios pabellonarios, los
inmuebles de dos o tres niveles, las construcciones compuestos espacialmente por filas de habitaciones alineadas y los edificios de patio
central no son abandonados.
Conclusión

Con la información arriba podrían construirse cadenas de elementos
capaces de describir formalizadamente los patrones físicos de los edificios
de la zona de acuerdo con los usos que se les asigna. Por ejemplo, un
edificio típicamente abandonado sería descrito de la siguiente manera:
[fetrs+(h3+)+oepl]. Se trata de un inmueble de más de tres niveles, de
planta libre y con un gran patio trasero. En forma de hipótesis de trabajo
podemos conjeturar que la modificación de alguno de los aspectos de la
fórmula referente a un edificio abandonado mejoraría las expectativas
de vida del inmueble. Pero esto lo pueden decidir solamente los habitantes. Si las condiciones de esta población, que huye apresuradamente
del centro, cambian en el futuro, las condiciones de la ecuación se alterarían posiblemente también. Sin embargo, creo que la calidad del diseño
de los edificios y de la vida de las personas que los habiten es mucho

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoñolfa/1 2006. Vol.8, Num. 2 I

155

más compleja que lo que podría señalar dicho ajuste. No obstante, su
medición es necesaria para evaluar a las formas edificadas. Ello requiere
un profundo contacto con la población que se vuelve materia fundamental
e impostergable para el proyecto de arquitectura.

�156

/

Un método para analizar la evolución urbana basado en una aproximación a la ecología urbana

Bibliografía
Bourdieu, Pierre ( 1999). La miseria del mundo, México, Fondo de Cultura Económica.
Britton, Jack e Ignacio Bello (1999). Matemáticas contemporáneas,
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-·

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del espacio urbano. Gustavo Gilí, Barcelona.
Narváez T., Adolfo Benito ( 1999). La ciudad, la arquitectura y la gente:
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------- (2000- 1). Arquitectura y desarrollo sustentable, Mendoza, Argentina, Idearium.
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edición.
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Rojas Soriano, Raúl (1998). Guía para realizar investigaciones sociales,
México, Plaza y Valdés.

GUIDELINES FOR
CONTRIBUTORSNORMAS DE PRESENTACIÓN
DE ARTÍCULOS

�Re,·ista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño(fa/1 2006. Vol.8, Num. 2 /

159

GUIDELINES FOR CONTRIBUTORS OF 'SOCIAL
PERSPECTIVAS/PERSPECTIVAS SOCIALES'
Social Perspectives/Perspectivas Sociales, a bilingual, bi-national journal, is seeking manuscripts to be published in 2008. The journal is a joint
project ofthe Facultad de Trabajo Social and the Facultad de Economía of
theUniversidad Autónoma de Nuevo Leon, Mex.ico, the School ofSocial
Work at the University ofTexas at Austin and The University of Texas
at Arlington, the School of Social Work at the University of Tennessee
and the Facultad de Trabajo Social de la Universidad Juárez del Estado
deDurango. We are seeking papers that focus on issues connected to the
U.S.-Mexico border and the persons moving in both directions across
that border, social work practice issues that are comrnon to individuals,
families and communities in both nations, social policy issues that are
common to both nations, social work education relevant, and research
on social conditions.
Papers describing innovative practices, empirical research, policy and
program developments are welcomed. lnterdisciplinary and intemational
papers are encouraged.
Contributions should adjust to the following rules:
l.

2.

3.

4.

S.

Contributions submitted must be original and should not be under
consideration in any other journal
Contributions should be submitted electronically to one of the
following e-mail addresses: veronikasieglin@yahoo.de; lorikay@ ·
mail.utexas.edu; or to mramor@facts.uanl.mx. Tbe journal prefers
Microsoft Word for Windows.
Author(s)' infonnation (author(s)' name, academic degree, affi.liation
including telephone, postal address and e-mail address) should be
typed on a separate sheet.
Ali papers deemed appropriate for the journal are sent out anonymously to two referees of the Scientific Board of the journal that
consists of an international panel. Contributions will be published
only if they are accepted by the referees.
Contributions will be published in English or Spanish. Papers should
not be shorter than 1Opages and longer than 30 pages. They sbould

�160

_ ,,

be typed 1.5 spaced, Times New Roman. Avoid fancy typefaces.
Use cursive type font only for foreign words.
6. The typical manuscript is about 20 pages including references, and
abstract (300-350 words) in English and Spanish.
7. Include a brief abstract (300-350 words) surnmarizing the findings
and five key words.
8. Textual quotations should use quotation marks instead of cursive
letters. Please indent any citations in the body of the text that are
longer than four lines as a block quotation; give them a deeper indent
than the rest of your text.
9. References must be presented at the end of the paper in a separate
References section as followed: author ( family name, name), (year),
title, place, editorial.
Examples:
a) Books
Edelrnan, P.; H.J. Holzer, and P. Offuer (Eds.). (2006). Reconnecting
disadvantaged young men, Washington DC, Urban Institute Press.
Russo, R.J. (1980). "State problems and the need for research-based
planning in the drug field", In C. Akins, and G. Beschner (Eds.), Ethnography: A research too! for policymakers in the drug and alcohol
fields, Rockville, Maryland, U.S. Departrnent of Health and Human
Services, pp. 40-65.
b) Journal Articles:
Murray, D.M.; R. V. Luepker, C.A. Johnson, and M.B. Mittelmark (1984).
"The prevention of cigarette smoking in children: A comparison of four
strategies", Joumal ofApplied Psychology, 14(3), pp. 274-288.
e) Information from web-sides:
McBride, D. C.; C.J VanderWaal, Y. M. Terry, and H. VanBuren (1999).
Breaking the Cycle ofdrug use amongjuvenile offenders [On-line]. Retrieved October 24, 2002, from http://www.ncjrs.org/pdffi.lesl/1 79273.
pdf

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/foil 2006. Vo/.8, Num. 2 I

161

JO. Write sentences and paragraphs clearly and succinctly with a
minimum of jargon. Writing should demonstrate theoretical
soundness and scientific accuracy.
11. Authors will be notified after the reviewers return their comments
to the editors. The results of the reviewers may be in any of these
terms: publishable as it is, not publishable, or publishable with
commendations and/or modifications.
12. The articles published in Perspectivas Sociales/Social Perspectives
may be distributed in any press or electronie format that the editorial
committee considers pertinent.

�162

NORMAS DE PRESENTACIÓN DE COLABORACIONES PARA
'PERSPECTIVAS SOCIALES/ SOCIAL PERSPECTIVES'

Revista PerspecJivas Sociales / Social Perspectives otoñolfa/12006. Vo/.8, Num. 2 /

5.

Perspectivas Sociales/Social Perspectives es una revista bilingüe y binacional que invita a trabajadores sociales y científicos sociales a someter
manuscritos para ser editados durante el 2008. La revista constituye un
proyecto conjunto de la Facultad de Trabajo Social y de la Facultad de
Economía de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México, Toe
School of Social Work at the University ofTexas atAustin y The University of Texas at Arlington, the School of Social Work of the University
ofTennessee y de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Juárez
del Estado de Durango. Buscamos artículos que se enfocan en temas
relacionados con la frontera México-Estados Unidos y las personas
que se desplazan en ambas direcciones; tópicos de importancia p~ra la
práctica del trabajo social en tomo a individuo, familia y comurudad;
las políticas sociales, la formación del trabajo social; e investigacion_es
científico-sociales acerca de las condiciones sociales. Se da una especial
bienvenida a trabajos que analizan prácticas innovadoras, presentan
resultados de estudios empíricos y que revisan críticamente políticas Y
programas de desarrollo social. Se alienta asimismo a trabajos interdisciplinarios e internacionales.
Los artículos deben ajustarse a las siguientes normas de presentación
de originales:
l. Los documentos deberán ser versiones definitivas e inéditas.
2. Los trabajos se enviarán por correo electrónico en formato
Microsoft® Word a alguna de las siguientes direcciones electrónicas
veronikasieglin@yahoo.de ó lorikay@mail.utexas.edu .
3. Deberá enviarse, en un documento anexo llamado "Datos del autor'.',
la siguiente información: nombre completo, grado universitario
máximo, institución donde labora, cargo actual que desempeña,
número telefónico, dirección postal, dirección electrónica. En el caso
de coautorías deberán indicarse los datos de todos los colaboradores.
4 . Las colaboraciones serán evaluadas por la dirección de la revista para
verificar que se ajusten a las presentes normas. De ser así, serán
enviadas a dos dictaminadores miembros del Comité Científico de
la revista, cuyo arbitraje favorable es requisito indispensable para

6.
7.

8.

9.

163

la publicación del trabajo.
Los artículos se publican en inglés o español con un resumen en
ambos idiomas. Los manuscritos deben tener como extensión mínima
1Opáginas y máximo 30, en fuente Times New Roman, interlineado
de 1.5, sin macros ni viñetas de adorno, sin hacer énfasis con fuentes
tipográficas, y utilizando cursivas sólo para voces extrajeras.
El manuscrito típico tiene alrededor de 20 páginas incluido el resumen (300-350 palabras), y la bibliografia.
Los artículos iniciarán con un resumen (300-350 palabras) e incluirán
cinco palabras clave.
Las citas textuales se consignarán entre comillas, no mediante
cursivas. Cuando se trate de citas breves, se mantendrán dentro
del párrafo en que se produzca la referencia; si la cita rebasa las cuatro
líneas, se colocará a bando, con márgenes más amplios, a un espacio
y sin entrecomillado.
La bibliografia irá al final del artículo en este orden: autor (apellidos, nombre), año (entre paréntesis), obra (en cursiva), lugar de
edición, editorial.

Ejemplos.
a) Libros
Bauman, Zygmunt (2002). La ambivalencia de la modernidad y otras
conversaciones, Barcelona, Paidós.
Adelantado, José, José Antonio Noguera y Xavier Rambla (2000). "El
marco de análisis: las relaciones complejas entre estructura social y
políticas sociales", en José Adelantado (coord.), Cambios en el Estado
de Bienestar, Barcelona, Editorial Icaria, pp. 23-60.
b) Revistas:
Boltvinik, Julio (octubre 2001). "Opciones metodológicas para medir
la pobreza en México", en Revista Comercio Exterior, vol. 51 , núm. 1O,
México DF, pp. 869-878.
e) Sitios de Internet:

Cámara NacioTJ.al de la Industria Tequilera (2004). Informe de la Cámara

�164

Nacional de la Industria Tequilera sobre su comportamiento durante el
año de 2005, México. Disponible en: http://www.camaratequilera.com.
mx/ (Recuperado el 19/10/06).
1O. Respetando el estilo de cada escritor, sugerimos redactar los textos a
través de construcciones sintácticas sencillas, párrafos preferentemente breves y articulación entre profundida&lt;;! teórica, rigor científico
y claridad expositiva.
11. Una vez emitidas las evaluaciones de los árbitros consultados, se
comunicará al autor los resultados del dictamen en cualquiera de
los términos siguientes: se publica, no se publica o se publica con las
recomendaciones o modificaciones que se consideraron pertinentes.
12. Los artículos publicados en Social Perspectives/Perspectivas Sociales serán difundidos y distribuidos por todos los medios impresos y/o
electrónicos que el Comité Editorial de la revista juzgue convenientes.

���</text>
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                  <text>Revista de Ciencias Sociales de la Facultad de Trabajo Social, publicada en la década de los noventa. Editada por Emma Adame W., Luis Leñero O, Ma. Del Carmen Elú, Víctor Zúñiga y Rodolfo Garza. Contiene artículos de investigación científica sobre educación, trabajo social, ciencias sociales, psicología, etcétera.</text>
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                <text>Revista de Ciencias Sociales de la Facultad de Trabajo Social, publicada en la década de los noventa. Editada por Emma Adame W., Luis Leñero O, Ma. Del Carmen Elú, Víctor Zúñiga y Rodolfo Garza. Contiene artículos de investigación científica sobre educación, trabajo social, ciencias sociales, psicología, etcétera. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��Perspectivas Sociales - Social Perspectives
Vol. 8, no. 1, primavcra/spring 2006
Publicación semestral de/ Biannual publication of lhe:
Universidad Autónoma de Nuevo León, México (lng. José Antonio González Treviño, Rector; MTS.
Grac1ela Jaime Rodriguez, Directora de la Facultad de Trabajo Social; Dr.Jorge Noel Valero Gil, Director
de la Facultad de Economía); University ofTexas al Austin, E.E.U.U. (Dr. Larry R. Faulk:ner, Presiden!; Dr.
Barbara W. Wbite, Dean School ofSocial Work); University ofTexas at Arlington, E.E.U.U. (Prof. James
D. Spaniolo, President; Dr. Santos H. Hernández, Dean Scbool of Social Work), Our Lady of thc Lake
University (Tessa Martínez Pollack, Presiden!; Dencece Ferrales. Dean Worden Scbool ofSocial Servicc);
University ofTennessce (Dr. Jobn Petersen, Presidcnt; Dr. Karen Sowers, Dean College of Social Work);
Universidad Juárez del Estado de Durango (C.P. Rubén Calderón Luján, Rector; Lic. Ana María Al vare✓.
del Castillo González, Directora de la Facultad de Trabajo Social)
Editores /Editors

México - UANL: Veronika Sieglin (coord.) y María Elena Ramos Tovar
México U. Juárez de Durango: María Guadalupe Salas Medina
Estados Unidos/USA - Austin: Lori Holleran y Dennis Poole
Estados Unidos/USA - San Antonio Cora Le-Doux
Comité Editorial / Editorial Board
Claudia Campillo Toledano (UANL, México), Guillermina Garza Treviño (UANL, México), Dennis T.
llaynes (UT Austin, E.E.U.U.), Lori Holleran (UT Austin, E.E.U.U.), Cora Le-Doux (Our Lady ofthe Lake
University), Raúl Eduardo López Estrada (UANL, México), Maria Elena Ramos Tovar (UANL, México),
Manuel Ribeiro Fcrreira (UANL, México), Veronika Sieglin (UANL, México), José Guillermo Zúñiga
(UANL, México)
Comité Científico/ Scientific Committee
Socorro Arzaluz (El Colegio de la Frontera Norte, México), April Brayfield (Tulane University), Knsta
Brumley (ITESM), Nilsa Burgos (Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico), Miguel Ferguson (UT Austm),
Victor García Toro (Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico), Nirrnal Goswami, (Texas A&amp;M UniversityKingsville), Dagmar Guardiola (Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico). Emilio Hemández Gómez
(Uni\crsidad Autónoma de Baja California, México), María de la Luz Javiedes Romero (UNAM, México),
Christma Krause (Universidad de Gottingen, Alemania), Gisela Landázurri Benítez (UAM, México), María
Cristina Maldonado (Universidad del Valle, Cali, Colombia), Freddy Marínez Navarro (ITESM, México),
Amparo Micolta León (Universidad del Valle, Cali, Colombia), Benito Narváez Tijerina (UANL, México),
Gabriela de L. Pedroza Villarreal (ITESM, México), Cecilia Quaas Femández (Universidad de Valparaíso,
Chile), María lmelda Ramírez (Universidad Nacional de Colombia), Alba Nubia Rodríguez Pizaro
(Unl\ersidad del Valle, Cali, Colombia) Flavio Sacco dos Anjos, (Universidad Federal de Pelotas, Brasil),
Verónica VázquezGarcía (Colegio de Posgraduados, México), María Zebadúa (UANL, México)
Editora del actual número/Editor of tbis number
Lori Holleran
Comité de redacción
Gustavo García Rojas (UANL, México)
Coordinadora de difusión y distribución
María Elena Ramos Tovar (UANL, México): distribución comercial y académica
Claudia Campillo Toledano (UANL, México): distribución académica
Publicación semestral/semestral publication: correo clectrónico/email: vcronikasieglin@yahoo.de;
vsicglin@hotmail.com; loríkay@.mail.utexas.edu; mramor@facts.uanl.mx
www.fts.uanl.mx\revista.html
ISSN: 1405-1133
Impreso en /Printed in Monterrey, Nuevo León, México
Otoño de 2005 / fall 2005
Tiraje /issue: 1500
Los artículos publicados son responsabilidad exclusiva de los autores / The articles publisbed in Ibis ¡oumal
are solely the responsability oftbe autbors

FONDO
UNIVERSITARIO

�Revista Perspectivas Sociales / Social Pt!rSpectives pnmavera/spring 2006. Vo/.8, Num. 1/

INDICE DE CONTENIDO - TABLE OF CONTENTS
Presentación - Presentatioo

5

ENSAYOS - ESSAYS
Substance Abuse Treatment for Juvenile Delinquents:
Prornising and Not-So-Promising Practices in the U.S.
David W Springer

23

Consulting with the Experts: Utilizing Adolescent Input
in Substance Use Prevention Efforts
Lori Koenigsberg Steiker

53

Toe Role of the Federal Govemment in Juvenile Justice
Michael J Churgin

67

INNOVACIONES DE LA PRÁCTICA - PRACTICE
INNOVATIONS
Mentally JII Offenders in thc Juvenile Justice Systern
And the Specialized Needs Diversionary Program
John Posey

79

ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN - RESEARCH
ARTICLES
Predictors of violent juvenile behavior:
Examining the impact of victimization and exposure to violence
Li/iane C Windsor and Sanna J. Thompson

J03

Accelerated, Differentiated Instruction on the Reading
Achievement ofincarcerated Youth with Disabilities:
Unexpected Progress in a Time of Skepticism
Forres/ A. Novy
Eric Fredlund

131

�Revista Perspeclivas Sociales / Social Perspectfres primaveralspring 2006. Vo/.8, Num. I / Pág. J-20

CALL FOR PAPERS - CONVOCATORIA A SOMETER
ARTÍCULOS
GUIDELINES FOR CONTRIB~TORS - NORMAS
DE PRESENTACIÓ DE ARTICULOS

5

Presentación/Presentation
Johannes Doll, Lori Holleran Steiker,
Forrest Novy, and David W. Springer

This specia/ edition is dedicated to the work and memory of Robert
Dawson, SJD, an expert in criminal law and procedure, with a specia/
focus on issues ofjuveni/e justice and author of Texas Juveni/e Law
{Texas Juveni/e Probation Commission, 5th ed, 2000) and The Juveni/e
Justice Process (Foundation, 4th ed, 2000).

It ali began with a conversation. An American and a Brazilian shared a
concem for young people, youth with so many chalJenges and risks, and
yet so many strengths and such resilience. Preoccupation with young
children and adolescents is not new, and this century has seen significantly increasing concems. According to Hornstein, (1987, 507ft), developed societies today have seen a breakdown in the successful transition of youth to adulthood. He attributes this to a variety of factors,
including:
• Toe loss of confidence in the prospect of future employment guaranteeing a life with dignity;
• Exaggerated youth values, principally with respect to the body,
possessions, and aesthetics;
• Changes in today's societal values;
• The strengthening of subcultures with tendencies to be closed to
outside groups.
Within this problematic context, an upsurge in violence involving youth
and young adults between the ages of 15 and 24, be they victims or perpetrators, has been observed. Intemational comparisons place Brazil
in fourth place with regard to the number of general popuJation homicides and in 5th place with respect to juveniles (Waiselfisz, 2004).
Furtber review of these data show a homicide rate among the general
population as being relatively stable since 1980, yet the rate involving
ISSN 1405-1133 O 2006 Universidad Autónoma de Nuevo León, University ofTexas of Austin,
University ofTexas of Arlington, Our Lady oflhe Lake University, University ofTennessee,
Universidad Juárez del Estado de Dmango.

�Revista PeTYJ&gt;OCtivas Sociales / Social p

6

juveniles has almost doubled in the last 20 years ( 1980: 30 homicides
per l00 thousand; 2000: 54.5 homicides per 100 thousands, Waiselfisz,
2004). One encounters a similar pattem involving juveniles in the US.
Furthermore, in relationship to other, large geo-regions, Latin America
and the US are the only regions where the rates of juvenile homicides
are significantly greater than those observed in the general population
(Waiselfisz, 2004).
The increase in juvenile-related violence, involving youth as victim as well as perpetrator, calls attention to issues of youth in conflict
with societal norms. Yet, youth crimes or non-conforming behaviors
do not necessarily suggest intrinsic antisocial behavior primarily given
that studies in many countries have shown the number of crimes committed by juveniles tend to decrease as transition to adult life (Montada,
1995). Tbus, for youth groups exhibiting conflicts with established societal norms, a much more rehabilitative, educational approach rather
than punitive is needed. The Brazilian legislature has also opted for this
line of thinking, exempli.fied by the passage of the Child and Adolescent Act (Estatuto da Crianr;a e do Adolescente [ECA]) in 1990, which
emphasizes a protective posture in relation to adolescents who commit
crimes.
Despite the progress in the Brazilian legislative arena, recent reports indicate that serious problems continue to be encountered in the
transformation of a protective doctrine, expressed by the Child and
Adolescent Act, in educational interventions for juvenile offenders
(Mapeamento Nacional da Situar;iio do Atendimento dos Adolescentes
em Cumprimento de Medidas Sócioeducativas, 2002). Among the most
obvious findings reported include:
• Lack of reliable and complete data relative to juvenile crimes;
• Poor communication among responsible service providers working withjuvenile offenders (police, district attomeys,judges, program administrators, and non-governmental agencies offering socio-educational services);
• Lack of a stable, socio-educational services system that address
the needs of juvenile offenders;
• Lack of research studies on interventions for this specific group of
adolescents;

.

erspec11ves primaveralspring 2006. Vo/.8, Nunr I /

/ Presentoc,ón / Presenta/ion

7

• In spite of a variety of existin .
. ..
lack ofsystematic evaluation ;• ~s~lated m1tiatives, there exists a
efforts.
o e s to assess the efficacy of these
. Challenges exist not only in relation to
.
.
.
tions and the current lack f
soc10-educational mterven..;
o resources for youth d. d .
uonal care, but also with
. .
a ~u icated to correcrespect to prov1dmg youth
to general education Profi .
.
successful access
d
.
.
ess10na1s contmue to
e ucatrng an increasingly d .
.fi d
encounter difficulty
~avioral problems. Tbese ~~~st _e _student population ex.hibiting bem whicb education is deliverede: m:~cate the ~eed to rethink the way
teaching (transfer of knowled
o d is ~opulation, from objectives of
social behavior), effective
~~a~on th~t reinforc~s appropriate
verse population in the most i 1 . mst~ct1on (working with a difonnation of teachers capabl n; us1v~ settmgs), and principally in the
e o meetmg new challenges.

mef:~:s

With this m
· mm
· d, tt
· was ev1dent
.
that
d ·
epth, systematic investigation b th
. a nee . ex1sts for more invenile offenders such as teach y ~se rnvested rn the success of ju. d
,
ers social workers
.
JU ges- a multidisciplinary ffi ' .
.
. • correctional officers,
•
e ort mvolvmg dtffi
t d. .
serv1ce provides Anoth .
eren 1sc1plines and
formed analysis ~nd di er ~portant aspect is the need for open in.
scuss10ns of the ex ·
•
mg similar challenges.
penences of others confrontd

Towards these outcomes w·th B ..
col!aborative effort began to' ta~e sh raz1l~an
US gra~t funding, a
Uruversity ofTexas at A t· .
_ape mvolvmg faculttes from the
us m, m particul th s h
whose research initiatives in
. ar e c ool of Social Work
"at-risk" youth were num preventton and rehabilitation efforts with'
erous and th u ·
·
Grande do Su] (UFRGS) • B ' .
e m~erSidade Federal de Rio
..
m raz1l. Also commg
b d
group of practit1oners ¡0 the ·
•¡ . .
on oar early were a
Together these professional;~:::oe Je~s~ce arena from b~th countries.
a Sunday aftemoon Foil .
p
response toan idea born on
.
.
owmg numerous meef
. .
was fi nahzed and submitted to th M . .
mgs, a JOIDt proposal
·
e m1stry of Ed
t·
•
questmg support for two s
.
.
uca ton m Brazil rein each country The meet?'1°pos1a on Juverule Justice, one to be held

ªº?

fully, expand o~ the curre~~~:;:r~r:~pose~ ~o illuminate and, hopeand policy-making involving theJ·
·¡ e _a rt rn ~eatment, education,
uvem e m confhct with the law.

�8

/

Revista Perspecth-as Sociales I Social Penpect11-es pnnur.ualspnng 1006. Vo/.8, Num / /

Presentación I Presentation

.nfi rm research and to assist in
This effort was designed to b~tter r' o
ffective ways to address
.
.
d implementat1on o more e
.
fr
the ident1fication an. .
. . While much is to be garned oro a
American and Braz1han real'.ttes. . .
rtant to know and leam from
h findings 1t too 1s unpo
-r thi
sharing of researc .
' .
.th incarcerated youth. i o s
current socio-educat10nal _practtceds wh11 s were invited to participate
..
cademtcs an se o ar
.
·te
end practtttoners, a
.'
.
and expertise about Juveru
to share and exchange the1r expenence
justice, youth and delinquency.
Tbere were four project objectives:
l

m to capture essential informaElaborate an integrated da~ sysftite d
data of which will be
·
• t the J. uverule o en ers,
. t
tion relat1ve o
. .
. G d do Sul database relatmg o
incorporated in the ex1stmg Rio ran e

children and youlb;
.
t effective educational and
Id tt. fy and systemattze curren ,
2.
en
.
•h
th ffenders·
rebabilitative practtces w1~ you . o
hos: goals are to facilitate
. . pedagogic practtces w
3. Study pro~smg
. h diverse behavior profiles in tbe genera1
tbe educatton of youth w1t
4.

education system_; and
.
odels of evaluation to assess
Elaborate format1ve a~d sul
:ucational and rebabilitative
tbe effectiveness of imp eme
interventions used with youtb o:ffenders.

mm:::~e

. of ·uvenile issues, coupled witb
We believe that the complex1ty
J b d proposals tbat address
d lop lines of researc an
ffi
d
the urgent nee to eve
. . t ention require a team e ort
youth, delinquency, and effecttve m erv
'
cbaracterized by:
• A multidisciplinary focus;
d
tice with juveniles, tbeir
• Experience in tbe ~esearc~ ~ prac
educatioo, aod publtc se~unty,
ch questions and underlying,
• An understanding of pertment resear
system-related correlates;
·t ations in different cultural
• An ability to analyze complex s1 u
contexts;
. . . .
d.alogue .
• A capacity for multtd1sc1plinary 1

9

The Brazilian Team, brought together by the Federal University of
Río Grande Do Sul (UFRGS) consisted of the following professionals: Carmen Craidy, Ph.D. (Associate Professor, College of Education),
Merion Campos Bordas, Ph.D. (Associate Professor, previously Dean,
College of Education), Malvina Dornelles, Ph.D. (Associate Professor,
Coordinator, College of Education Graduate Program), Johannes Doll,
Ph.D. (Associate Professor, previously Vice-Dean, College of Education), José Vicente Tavares Dos Santos, PhD. (Director, Institute ofPhilosophy and Human Science), Claudia Lima Marques, JD (Associate
Professor, Coordinator, College of Law Graduate Program), and Oiga
Falceto, MD (Psychiatrist). They also included doctoral students. Legal aspects of the project were addressed by Child and Juvenile Judges
Eugenio Couto Terra, Leoberto Narciso Brancher, and Beatriz Gershenson Aguinsky as well as Simone Mariano da Rocha from the Office of
the Porto Alegre's District Attomey for Children and Adolescents.
The US Team consisted of the following professors at the University ofTexas (UT) atAustin: Nicbolas Shumway, Ph.D., Director, Institute of Latín American Studies; Lori Holleran, Ph.D. (Associate Professor of Social Work, UT); Sanna Thompson, Pb.D. (Associate Research
Professor, Scbool ofSocial Work, UT); David Springer, Ph.D. (Associate Professor of Social Work, UT); Michael Lauderdale, Ph.D. (Professor of Social Work, UT); Michael Churgin, J.D. (Professor in Law, UT);
and Robert Dawson, J.D. (Professor in Law, UT). The US team also included researcher/doctoral student Liliane Cambraia Windsor, LMSW,
and Ph.D. candidate in the UT School of Social Work. Tbe unique part
of this collaboration was, not only tbe interdisciplinary nature of the
teams, but also the link between researchers, academicians, and practitioners. The project was actually initiated by Forrest Novy, Ph.D.,
Director of Special Education, Rehabilitation Services, at the Texas
Youth Comrnission (TYC), the agency that serves incarcerated youth
in the state ofTexas. His colleagues from the Texas Youth Commission
who also participated in the project included: Dwight Harris, Executive
Director, Linda Selness Reyes. Ph.D. Deputy Executive Director Corrine Alvarez- Sanders, Ph.D., Assistant Deputy Executive Direc;or of
Rehabilitation Services, Deborab Nance, Ph.D.,Superintendent of Education, Rebabilitation Services, TYC, Neil Nichols, JD, General Counsel, Patricia Logtennan, MSW, Director of Treatment and Case Man-

�1O

/ Presentaci6n / Presenta/ion

h Director and Eric Fredlund,
agement Chuck Jeffords, Ph.D., ~esearlc . olved the Texas Juvenile
'
h An ¡ t Toe proJect a so mv
h
Ph.D. Researc
a ys ·
.
MS Director of Researc ,
Prob;tion Com.mission's Nancy ~g~na,
.,
MS
Research
Spec1ahst.
and John Posey,
.
. obJect1ves
. . w ere established for the period of the
Three overarchmg
project.
.
. 1 excellence in research and intemational
• To reach mtemattona
publications;
I' bment of doctoral students and
• 'T'o
open space for the accomp is
1
'
·
l level·
professionals at an i~temah?ºª. re ~rd to youth-at-risk through
• To contribute to bra10storrmng m g
the following
action~:
d data system to capture essential
0
Elaborate an mt~grate .
.1 offenders, data ofwhich
information relattve to _the Juve~ ~ Rio Grande do Sul
will be incorporated lll the ex1s g .
database relating to c~ildren an~ y::!;ive educational and
d .
f
with youth offen ers,
rehabilitativ~ ~rae ices ·e ractices whose goals are to
º Study prom1s10g p~agogtf p th with diverse behavior
facilitate the educatton o ~ou
. d
.
l educatton system, an
profiles m the genera
t' models of evaluation
0
ti
ative and summa tve
d
Elaborate orm .
f irn lemented educational an
to assess the ~ffecttve~ess o edpwith youth offenders.
rehabilitative mterventtons us

º ldentify and systemat1ze curren , e

.
gthen the respective institutions
Ali in all, the proJect w?uldh_stren at undergraduate and graduate
. . efforts m t ts area,
ed
professiona1trammg
h and new or elaborat course
levels through project offshoots, researc ,
curricula.
th first symposiurn was held. Scholars
On November 14-17, 2005, e . G d do Sul carne together at
Texas and Rio ran e
. .
fr
and practitioners om
. t d'1scuss youth and juverule JUS.
f Texas at Austlll o
.
d
the Univers1ty o
.
. uenc rehabilitation, educatto~, an
tice with an emphas1s on delmq d y ti rum in which to exam10e tbe
' .
· m presente a O
.
f
prevent1_on. The sympos~u . ed outh and youth at risk. It t~ ~art 0
intemattonal area of a_dJud1cat y U S nd Brazilian univers1ttes and
an ongoing collaborat10n between . . a

Revista Perspec1iras Sociales/ Social P=pectives primaveralspring 2006. Vol.8, Num. J/

11

comrnunity agencies.
Presentations included an overview of the juvenile justice systems
in the U.S. and Brazil and discussed education and prevention efforts,
legal policy implications, and rehabilitation programs in the two countries. As these vary greatly within each country, the focus was on the
states of Texas and Río Grande do Sul. A second symposium was held
August 2-5, 2006 in Porto Alegre, Rio Grande Do Su1. This meeting
, similar to the first symposium held in Austin, focused on Brazilian
laws, policies, and programs for adjudicated youth. Both the Brazilian
and US conferences were sponsored and financiaUy supported by Toe
University of Texas at Austin, School of Social Work and CAPES of
the Brazilian Ministry of Education.
'
This edition ofPerspectivas Sociales /Social Perspectives consists
of six papers presented by American scholars at the first Symposium
held in the United States. The next edition of this special topic will
consist of the papers presented by our Brazilian colleagues. A discussion of the history and current review of federal laws, procedures and
policies of the U.S. government with regard to youth is presented in,
"The Role of the Federal Government in Juvenile Justice" written by
Michael Churgin, ID (UT Law School). Two papers with perspectives
from service agency settings are included: John Posey, Texas Juvenile
Probation Commission, presents "Mentally Ill Offenders in the Juvenile
Justice System &amp; the Specialized Needs Diversionary Program," which
provides background information about mentally ill offenders in the juvenilejustice system, and the prograrn developed by Texas in response to
this gap entitled the Specialized Needs Diversionary Program (SNDP);
Forrest Novy, Ph.D and Eric Fredlu.nd, Ph.D, at the Texas Youth Commission, one of America's largest state juvenile correctional systems,
have subrnitted, "Accelerated, Ditferentiated Instruction on the Reading Achievement of Incarcerated Youth with Disabilities: Unexpected
Progress in a Time of Skepticism." This paper discusses clinical experiences and findings with differentiated, accelerated learning practices
with underachieving incarcerated adolescents with disabilities. Liliane
Cambraia-Windsor, doctoral student and Sanna Thompson, Ph.D, as- ·
sociate professor at the UT School of Social Work, present "Predictors
of violent juvenile behavior: Examining the impact of victimization

�lZ

/

Presentación / Presenta/ion

Revista Perspecllvas Sociales I Social Perspecti&lt;-es primavera/spring 1006. Vo/.8, Num. / /

.
" which explores the impact of youth, farru·1y,
and exposure to vt0lence
.
·te violent behavior through
and community-level pred~ct~rs odanJtauvesruwell as in-depth interviews.
a
.
f · ting quantttattve
analyses o exis
Utif . Adolescent Input m Substance
"Consulting :'ith the E~~~rts: ri~::g conceptual paper by Lori ~Use Preventton Efforts ,s ª. P
tiy
t the UT School of Social
.k Pb D assoc,ate pro essor a
Holleran Ste1 er, . . ,
. . . reality-based, relevant drug and alWork, about creatmg and utt_hzmg_ h
th From a substance abuse
.
ograrnrrung w1t you .
.
cobol prevention pr
.
.
Ph O Professor and Associate
treatment perspective, David S~nnger, . ' ts "Substance Abuse
S h00l 0 f Social Work, presen ,
Dean of the UT cnil Delinquents:
.
p romJ•sm·g and Not-So-Promising
J
Treatment for uve e .
.
th
nt literature and research
.
u
s
"
hich reviews e curre
.
Practices m the · · w
.
. d they all have powerful unon this issue. While ~he topics ~e vande m
· , tervention with adjudicated
. .
ti
ntton educatton, an
d
phcattons or preve . ,
f th Editors tbat the papers presente
and at-risk yout~. It i~ ~he h?;o:ial ~erspective/Perspectivas Sociales
here in this special edihon ~ .
d dd meaningfully to the body of
.
d . stice to the project obJectives an a
o
JU
.
.
•
th
and
delmquency.
knowledge about juvemle Justtce, you ,

Introdu~ao
. , dedicado ao traba/ho e a memória de Robert
Este número especial e . .
d' ·10 penal e processual, com um
ec,a!Lsta em 1re1
,,
SJD
P
Dawson,
, u"! es
. . .
·¡ autor de "Texas Juveni/e Law
foco especial na area da1ustu;a1m:e~l' 5ª d 2000) e "The Juvenile
(Texas Juvenile Probation Comm1sswn, e .,
Justice Process" (Foundation, 4ª ed., 2000).

ou com urna conversa. U m americano e um brasileiro
.
d
Tu o com~
- s a res eito de jovens de hoJe, urna
compartilharam suas preocupa9oe.
p s também com tanta for9a
tant desafios e nscos, ma
juventude com
os
.
A preocupar~o com a juventude
·d d de sobrev1venc1a.
,,,
XX
e tanta
capaci
a
e
e
pecífico
durante
o
seculo
.
,
nhou um elltoque es
nao e nova, mas ?ª(1987 507fl) nas sociedades desenvolvidas aconSegundo Ho~tem
, b a n~ passagem dos adolescentes para o
teceu nesta epoca urna quev~os fatores entre estes:
mundo adulto, causada por .
n.fi , ,el em rela91io a urna futura
• erda de urna perspectiva co a~
. .
~rofissao, que garanta condi96es dignas de vida,
A

•

13

• exagerada valoriza9ao da juventude, principalmente do corpo e da
estética jovem;
• mudans;as no sistema de valores das sociedades;
• fortalecimento de sub-culturas com tendencia de fechamento
contra outros grupos.
Neste contexto problemático, observa-se nos últimos anos um aumento do fenómeno da violencia, ao qua! sao expostos, de fonna especial, os jovens da faixa etária entre 15 e 24 anos, seja como vítima,
seja como agente desta violencia. Em compara96es intemacionais, o
Brasil ocupa o 4° lugar nas taxas de homicídio no que se refere a populas;ao em geral, e o 5° lugar na popula9ao jovem (Waiselfisz 2004).
Um outro dado preocupante neste contexto é o fato de que o número
de homicídios entre a populas;ao em geral ficou relativamente estável
desde 1980, enquanto, no grupo dos jovens, este número quase duplicou nos últimos 20 anos ( 1980: 30 homicídios para cada 100 mil; 2002:
54,5 homicídios para cada 100 mil; Waiselfisz, 2004). O problema de
urna maior vitimiza9ao da juventude encontra-se também nos Estados
Unidos; em relas:ao aos outros grandes grupos georegionais, América
Latina e do Norte sao as únicas regioes nas quais os homicídios juvenis
superam significativamente as taxas observadas na populas;ao em geral
(Waiselfisz, 2004).
O aumento do fenómeno da violencia, mesmo os jovens sendo mais
vítimas do que agentes da violencia, chama a atens;ao para o grupo de
jovens que entram em conflito com as regras da sociedade. O fato de
cometer atos infracionais na juventude ou demonstrar comportamento
divergente nao significa necessariamente que se trate de urna pessoa
com comportamentos antisociais, até porque estudos em muitos países
demonstrarn um aumento da delinqüencia entre jovens, que tende a diminuir com a entrada na fase da vida adulta (Montada, 1995). Em funs:ao disso, o grupo dos jovens que entram em conflito com as normas da
sociedade, precisam muito mais um tratameoto educacional do que punitivo. Este pensamento foi acolhido também pela legislas:ao brasileira
e levou em 1990 ao Estatuto da Crian9a e do Adolescente (ECA), que
possui um caráter protetivo e assume urna postura educativa em rela91io
aos adolescentes atores de ay0es infracionais.

�14

1

'

Revista Perspectil'Os Socia/es ¡ Social Pe
.
.
rspe&lt;:trves pnmaveralspring 2006. Vol.8. Num I /

/ Presentación / Presenta/ion

Apesar dos progressos no Brasil ero rela9ao ao campo da legislas;ao e dos direitos, existem ainda sérios problemas na transformas;ao da
doutrina da protes;ao integral, expressa no ECA, em as;oes educativas
junto aos jovens autores de atos infracionários, como levantamentos
recentes demonstram (Mapeamento Nacional da Situas;ao do Atendimento dos Adolescentes em Cumprimento de Medidas Sócioeducativas, 2002). Entre estes destacam-se os seguintes:
• falta de dados confiáveis e disponíveis relativos ao universo de
infras;oes de jovens;
• falta de comunicas;ao entre os responsáveis pelos jovens autores
de atos infracionais (sistema de justi9a: delegacia, promotoria,
juizado, poder executivo, ONGs que oferecem medidas
sócio-educativas);
• falta de urna rede estável de medidas sócio-educativas para
jovens infratores;
• falta de estudos sobre formas educacionais adequadas para este
grupo específico de jovens;
• apesar da existencia de várias iniciativas isoladas, faltarn
modelos de acompanhamento e de avalia9ao destas medidas.
Mas os desafios atuais nao existem somente em relas;ao as medidas sócio-educativas e a situas;ao das instituis;oes de intemas;ao, outra
tarefa importante é a própria educa9ao escolar regular, pois também
oeste campo, os pro:fissionais encontram cada vez maior di:ficuldade,
especialmente em relas;ao a jovens com comportamentos divergentes do esperado pelos professores e pela sociedade. Este fato remete
a necessidade de repensar elementos fundamentais do ensino escolar,
desde os objetivos (transmissao de conhecimento - educac;ao para um
comportamento social), passando pelas formas de trabalho didáticometodológico (trabalbando com a diferens;a ero urna perspectiva de inclusao) e principalmente a própria formac;ao dos professores para que
estes consigam lidar com os desafios novos de jovens com comportamentos divergentes.
Tendo em vista esta situas;ao, ficava evidente a necessidade de estudos aprofundados que consigam urna análise abrangente e profunda
e que envolvam os diferentes atores que lidarn com jovens autores de
atos infracionários, como pedagogos, assistentes sociais, policiais, juiz-

15

es, levando a necessidade de uro estudo
. . . .
ticipas;ao das diferentes cie .
d
_multtdisc1phnar com real parnetas e os diferentes gru
fi .
.
pos pro ss1ona1s.
outro aspecto importante e' ª a bertura para conh
1·
.
experiencias realizadas e
tr I
ecer, ana isar e discutir
desafios similares.
m ou os ugares do mundo que lidam com
Frente a estas questoes e com a a. d
Brasileiras e Ame ·
'
~u ª de agencias de fomento
ncanas, comes;ou a se d
1
junto de Faculdades da Univers·d d
esenvo ver _um esforc;o conuldade de Servis;o Social
t la e de :exas, e_
spec1almente da Fac.
, a qua se dedica em m ·
.
pesquisa ao estudo dos diferentes as e
umeros proJetos de
vens;ao e reabilitas;ao de jovens em ~tucto! do campo complexo da preFederal do Río Grande do Sul (UF;~Sa)s;ao d~ risco, e _da Uni~~rsidade
desde o início uro
. . ' Brasil. Tambero parttc1param,
juvenil dos d~is pare~.º:~ p:i:-:s10na1s qualific_a~os da área da justis;a
a idéia inicial, nascida numa tar~c~~, d~te~ parttc1~antes re~p?nderam
contros, foi concluída urna
mm~o. Apos urna sene de encas;ao no Brasil atrave' d prop~sta_e submettda ao Ministério de Edu.
,
s o seu orgao CAPES (C d
fe19oamento do Pessoal de Ensino Su e .
. o_or enas;ao do Aperdois Simpósios sobre Justic;a J
·¡ p nor), sohc1tando recursos para
encontros seria de apresentar :vem , u~ er cada país. O objetivo deste
em tratamento ed
'.s~ poss1ve , ampliar o "state of the art"
em conflito co~ a ~;~s:ao e pohhcas públicas a respeito de juventude
A

•

Este esfors;o visava urna maior divul .
para identificar e implementar fo
g~9ao d~ pesqmsas e um apoio
realidades americanas e b ·¡ . rmas ma1s efettvas nos contextos das
ras, etras Enquant
d
um compartilhamento de resultad~s de
o _se po : ganhar muito com
o quanto é possível de aprender das ~~squ1s~s,_ nao se pode esquecer
vens privados de liberdade Pa . praticas _soc1?-educativas com joda justi9a juvenil, pesquisadore:el::~~r:!:s:n;~a:antes no ~ampo
para compartilhar e trocar suas ex
oram convidados
bre justi~a juvenil, juventude e atopsem_nfrenc~as ~ ~eus conhecimentos soac1onanos.
• A

•

Foram acertados quatro objetivos principais:

l.

Elabora9ao de um sistema int
d0
essenciais relativos ao unive~~~
e

!

le~antame~to de dados
ay0es de Jovens a ser

�16

/ Presentación I Presenta/Ion

implantado no sistema de Justi1ya da lnfancia e da Juventude do
Estado do Rio Grande do Su!.
2. Registro e sistematiza,;:ao das fonnas de interven,;:ao educacional e
reabilitativa de jovens infratores.
3. Estudo de propostas pedagógicas que visam integrar os jovens com
comportamentos divergentes no sistema regular de ensino.
4. Elaboras;ao de modelos de avalia,;:ao formativa (acompanhando o
processo) e somativa (baseado nos resultados) de intervern;:oes
educacionais e reabilitativas referentes a jovens autores de atos
infracionais.
A complexidade da questao da juventude, bem como a urgente necessidade de desenvolver pesquisas, que permitam elaborar propostas
concretas neste campo, exige urna equipe que atenda as seguintes características:
• caráter multidisciplinar;
• experiencia em estudos, pesquisas e as;oes na área da juventude,
da educas;ao e da segurans;a pública;
• compreensao do problema de pesquisa nas suas rela,;:oes
sistemicas;
• capacidade de análise de situa,;:oes complexas em diferentes
contextos culturais;
• capacidade para um diálogo interdisciplinar.
O grupo brasileiro da Universidade Federal do Rio Grande do Sul
incluiu os seguintes professores: Carmem Craidy (doutora, professora
titular, Faculdade de Educa,;:ao), Merion Campos Bordas (do utora, professora titular, Diretora da Faculdade de Educa,;:ao), Malvina Domelles
(doutora, professora titular, Coordenador o Programa de Pós-Graduas;ao em Educa,;:ao), Johannes Doll (doutor, professor adjunto, ViceDiretor da Faculdade de Educa,;:ao), José Vicente Tavares dos Santos
(doutor, professor titular, Diretor da Faculdade de Filosofia e Ciencias
Humanas), Claudia Lima Marques (doutora, professora titular, Coordenadora do Programa de Pós-Gradua9ao em Direito) e Oiga Falceto
(doutora, professora adjunta, Faculdade de Medicina). Também participaram alunos dos programas de pós-graduas;ao. Aspectos legais foram
abordados pelos Juizes de Juventude Eugenio Couto Terra e Leoberto
Narciso Brancher e a assessora Beatriz Gershenson Aguinsky (doutora

Re&gt;ista Perspec11ms &amp;x,ales / Social Pers
.
.
pec/,ves pmnm'ero/spring 2006. Vo/.8, Num 1 /

17

~m Servi90 Social), bem como a Pr
.
Juventude Simone Mariano da R h omotora de Justis;a da infancia e
oc a.
O. grupo dos Estados Unidos abran e
.
da Umversidade de Texas A f . N' g u os segumtes professores
tordo Instituto Latino-am~ric~:~n. L ic~olas Shumway (doutor, Direda Faculdade de Servi,;:o Social/s on HoJleran (doutora, professora
sora da Faculdade de Se . S, . anna Thompson (doutora, profes.
rvi9o ocia!) David s ·
(d
D rretor da Faculdade de Serv· S . '
pnnger outor, Viceprofessor da Faculdade de
oo~1al~, Mich~el Lauderdale (doutor,
professor da Faculdade de D' ·t,;:) octal), M1chael Churgin (doutor
rrei o e Robert Da
(d
'
sor da Faculdade de Direito). Também ti
wson _outor, profestoranda Liliane Cambraia w· d d ez parte a pesqmsadora e douextraordinário aspecto &lt;leste m ~o; a_Fac~ldade de Servi90 Social. O
disciplinar mas tambe'm . ptroJe º~ nao fo1 somente seu caráter inter,
a m egra9ao de
· d
profissionais atuantes na prátic O
. pes_q_u1sa .ores, professores e
Forrest Novy, doutor e Diretor ~~ EproJet~ fo1 ide~li.zado e iniciado por
abilitas;ao da Texas Youth C
. d_uca,;:ao Especial do Servi90 de Reomm1ss10n (TYC) a agA ·
com os jovens privados de liberdad
,
encia que trabalha
Youth Comission que tamb ,
_e _em Texas. Seus colegas da Texas
H .
em part1c1param no p · t fi
ams, Diretor executivo Lind S ln
roJe o oram: Dwight
ecutiva adjunta Corri A,1 a e ess Reyes, doutora, Diretora ex.
'
ne varez-Sanders do t
D'
ad~unta do Serviro de R b'l·
~
'
u ora, lfetora executiva
Y
ea 11ta9ao Deborah Nan d
tendente de Educa,;:ao do S . d '
..
ce, outora, SuperinConselho geral Patri· . L erv190 e Reab1hta9iio, Neil Nichols doutor
,
era ogterman me tr D.
,
,
ministrafiio de casos, Chuck Jeffi , s e, u:etor de tratamento e adFredlund, doutor, pesquisador Oords: doutor, Drretor de pesquisa e Eric
da Liberdade assistida de jove~s ::+:::t;;~veu ta~bém a Comissiio
retora de pesquisa e Jobn p
'
~y Arrigona, mestre, Diosey, mestre, pesqmsador.

s::

Foram determinados tre b· ·
projeto:
s o ~et1vos fundamentais para a fase do
• ~lcan,;:ar excelencia internacional do
mclusive publica9oes intemaci
. s trabalhos e pesquisas,
• ab .
ona1s;
rn espa9os para a realizafiío de dout
.
pós-doutorado em n'
.
.
orado sandu1che e de
1
ive mternac1onal ·
• contribuir
para a busca de solu,;:oes' em rel .
.
s1tua9ao de risco Nest , ltim
a,;:ao a Jovens em
.
eu
o ponto estao previstos os seguintes

�l&amp;

¡ Presentación / Presentation

sub-objetivos:
.
. tegrado de levaDtamento de
0
Elabora9ao de um stst~ma m
.
d infravoes de
dados essenciais relativos ao umver~o . e d "nf'ancia e
.
ser implantado no sistema de Just19a a t
Jovens ª
d Ri Grande do Sul.
da juventude ~o Esta~o ~ ~as formas de interven9ao
o Registro e s1stematiza9ao .
.
educacional e reabilitativa de Jovens mfr~tores.. t
os
0
da , . s que vtsam m egrar
t
Estudo de propoS as pe gogica
· t
regular de
.
Jovens
com comportamentos divergentes no sis ema
ensino.
~
elos de avalia9ao formativa
0
Elabora9ao de mod
somativa (baseado nos
(acompanbando . o proc:,s:;) edeucacionais e reabilitativas
resultados) de mterven90
.
.
.
referentes a jovens autores de atos mfrac10na1s.
.
e
No total o projeto devena
re1or9ar
os esforvos das
, respectivas
'vel inde
'
fi . ais competentes Desta area, em ru .
stitui9oes em !ormar pro- ss10: , de projetos e sub-projetos, pesqmsa
gradua9ao e pos-gradua?ªº• a aves
e desenvolvimento cumcular.

t u 0 primeiro simpósio.
De 14 a 17 de novembro de 2005 aconR~ceGrande do Sul enconfi · ·s de Texas e to
Pesquisadores e pro sSionai
A stin para discutir questoes
u
·
rsidade de Texas em u
traram-se na mve
. . .
·¡ om enfase na reabilita9ao, edureferentes ajuventude e JUSh~a JUveru 'et
fórum no qual foi anali~ O simpós10 represen ou um
ca9ao e preven9ao.
.
m conflito coro a lei e jovens
· t acional de Jovens e
sada o campo m _ern
fi
faz parte de urna colabora9ao em
em situa9ao de ns~- D~sta orma, . as e brasileiras e as agencias
andamento entre umvers1dadcs amencaD
que atuam nesta área.
- .
,
urna visao geral sobre os sistemas J~As apresenta9oes ~clurra: d E tados Unidos e Brasil e discuttrídicas voltadas para a Juventu e. os . s lica9oes de políticas públicas
ram educa9ao e esfo~~os ~revent~:~:• i;:es Como isso varia muito em
e programas de reabtlitar¡:ao D~s
~tado~ de Texas e Rio Grande do
cada um dos países, ~ ~oco fot nos
di 1 a 3 de agosto de 2006
O
do simposio acoDteceu DOS as
fi
Su!. segun
.
d d S 1 Este encontro, da mesma orma
em Porto Alegre DO Rio G~an e ~ u . leis Brasileiras, as políticas e
como o primeiro em AustlD, estu ou as

Revista Perspeclivas Sociales / Social Perspec1ives pnmm,era/spring 1006. n,1.8, Num. / /

19

os programas para jovens em confüto com a lei. Ambas as conferencias
foram financiadas pela Universidade de Texas, Austin, Faculdade de
Servi90 Social e a CAPES do Ministério da Educar¡:ao do Brasil.
Este número de Perspectivas Sociales/Social Perspectives consiste em seis trabalhos apresentados por pesquisadores americanos no
primeiro simpósio, realizado nos Estados Unidos. O próximo número
deste tema especial trará os estudos apresentados de nossos colegas
brasileiros. Urna discussao da história e urna revisao das atuais leis
federais, procedimentos e políticas do Governo dos Estados Unidos
voltados para a juventude é apresentada pelo Prof. Dr. Michael Churgin
(Faculdade de Direito da UT) em seu artigo "The Role of the Federal
Government in Juvenile Justice". Dois outros artigos trazem a perspectiva das agencias em relar¡:ao ao tema: John Posey, Texas Juvenile Probation Commjssion, apresenta "Mentally Ill Offenders in the Juvenile
Justice System &amp; the Specialized Needs Diversionary Program," um
trabalho que traz inforrna9oes sobre jovens com doenr¡:as mentais no
sistema da justir¡:a juvenil e sobre o programa desenvolvido em Texas
para atender este grupos especial com o nome "Specialized Needs Diversionary Program" (SNDP); Dr. Forrest Novy e Dr. Eric Fredlund da
Texas Youth Commission, um dos maiores sistemas estaduais de correyao juvenil dos Estados U rudos apresentam o trabalho "Accelerated,
Ditferentiated Instruction on the Reading Achievement of Incarcerated
Youth with Disabilities: Unexpected Progress in a Time of Skepticism."
Este artigo discute as experiencias clínicas e os resultados com um diferenciado, acelerado programa de estudos para adolescentes com necessidades especiais privados de liberdade com defasagem escolar. Liliane Cambraia-Windsor, doctoranda, e Profa. Dra. Sana Thompson da
Faculdade de Servir¡:o Social da UT apresentam "Predictors of violent
juvenile behavior: Exam.ining the irnpact of victÍmjzation and exposure
to violence", um estudo que explora o impacto de juventude, família
e fatores comurutários ao comportamento violento de jovens através
da análise de dados quaDtitativos já existentes e através de entrevistas.
"Consulting with the Experts: Utilizing Adolescent Input in SubstaDce
Use Prevention Efforts" é um trabalho principalmente conceitual da .
Profa. Dra. Lori HoUeran Steiker da Faculdade de Serviyo Social da
UT sobre a cria9lio e utiliza9ao de programas preventivas de álcool e
drogas para jovens, desenvolvidos a partir das suas realidades. Do pon-

�20

/ Presemaci6n I Presentation

to de vista de tratamento de dependencias , Prof. Dr. David Springer,
Vice-Diretor da Faculdade de Servil;;o Social da UT, apresenta "Substance Abuse Treatment for Juvenile Delinquents: Promising and NotSo-Promising Practices in the U.S.", um trabalho que revisa literatura
atual de pesquisa sobre este assunto. Enquanto os tópicos abordados
sao variados, todos possuem urna forte relavíio com prevenyíio, educayíio e intervenylio com jovens em conflito com a lei e em situayíio de
risco. Os editores esperam que os trabalhos apresentados nesta ediyíio
especial de Social Perspective/Perspectivas Sociales estíio de acordo
com os objetivos e representam urna contribuiyíio significativa para os
conhecimentos sobre justiya juvenil, juventude e delinqüencia.

References
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Commission, 5th edition.
Dawson, R. O. (2000). The Juvenile Justice Process, Foundation, 4th
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ENSAYOS - ESSAYS

�Revista Perspecti&gt;VJS Sociales / Social Perspectfres prima&gt;v:ralspring 1006. Vo/.8, Num / / Pág. 13-52

23

Substance Abuse Treatment for Juvenile Delinquents:
Promising and Not-So-Promising Practices in the U.S.
David W. Springer*

Resumen
Al trabajar con jóvenes deLinquentes los trabajadores sociales deben
desarrollar una sensibilidad con relación a los factores de riesgo que
influyen fuertemente la reincidencia. En un estudio reciente de Rivaux,
Springer, Bohman, Wagner y Gil (en prensa) se observó que el consumo
de drogas predijo la reincidencia individual en la misma medida que una
edad más avanzada y el género masculino. Estos resultados subrayan la
necesidad de poner el enfoque en la prevención y la intervención temprana en comportamientos delictivos, sobre todo para el caso de jóvenes
drogadictos y para varones. Este estudio detectó asimismo que mayores
niveles de problemas familiares predijeron la reincidencia en el caso de
jóvenes latinos, en tanto que mayores niveles de problemas psicológicos
predijeron la reincidencia para jóvenes afro-americanos. El conocimiento
de estos predoctores ayuda a los trabajadores sociales a establecer los
riesgos y a enfocar la intervención en fonnas culturalmente útiles_

Abstract
When worlcing with youth who have committed crimes, social workers
should be sensitive to the risk factors that have the greatest impact on
recidivism_In a study recently conducted by Rivaux, Springer, Bohman,
Wagner and Gil (in press), substance abuse predicted recidivism individually as did older age and being male_These findings highlight the need
for a focus on prevention and early intervention services with delinquent
behaviors, particularly for substance-abusing youth and formales. This
• David W Springer is Associale Deanfor Student Ajfairs al the The University o/Texas
al Austin Schoo/ o/Social Work, Austin, TX 78712
ISSN 1405-11 33 0 2006 Universidad Autónoma de Nuevo León, Univers,ty ofTexas ofAustin,
University ofTexas of Arlington, Our Lady oflhe Lorc Universily, University ofTennessee,
Universidad Juárez del Estado de Durango.

�24

/ Substance Abuse Treatment for Juvenile De/inquents:
Promising and Not-So-Promising Practices in the U.S.

study also found that greater levels of family problems pre?icted recidivism for Latino youth, while increased levels ofpsychological problems
predicted recidivism for A:frican American youth. Kn~wledge_ of these
predictors could help social workers in assessments of nsk and m targeting interventions in a culturally useful way.

Palabras claves/ Key Words
Drogadicción, tratamientos, resultados, delincuentes juveniles
Substance abuse, treatments, results, juvenile delinquents
1•''1

Introduction

l

Adolescent substance abuse and juvenile delinquency are interrelated
and complex problems that remain prevalent and problematic ~ the
United States. Approxímately 70 percent of all twelfth-graders m the
U.S. report alcohol use, 38.8 percent report illicit drug use, and 34.3
percent report marijuana use during the past year (Jo?-°ston, ?'Malley,
and Bachman, 2004). According to the Office ofApplied Stud1es (2004),
more than ten percent of all adolescents report using illegal drugs in the
pastmonth. More than 340,000 adolescents state they smoked marijuana
in 2004 and 536,000 youths report using marijuana more than ~O d~ys
in the past month. The problem is even more severe when cons1denng
rates of adolescent alcohol consumption. More than 17 percent of all
American adolescents say they drank alcohol within the past month
and over 30 percent of 16-17 year old youth report they currently drink
alcohol. Over 20 percent are binge drinkers, meaning they had five or
more drinks on the same occasion at least once in the past 30 days (Office of Applied Studies, 2004).
In terms of alcohol and/or drug (AOD) use among various racial/
ethnic groups, studies have shown important differences in the p~evalence of AOD use (Vega and Gil, 1998), in the risk factors assoc1ated
with AOD use (Vega and Gil, 1998; Vega, Zimmerman, Gil, Warheit,
and Apospori, 1993), and in protective factors that lessen subs~ce use
(Vega and Gil, 1998). Broadly speaking, epidemiological stud1es ~ave
found adolescent substance use rates to be highest among Caucasrnns
and lowest among A.frican Americans. More specifically, 11.1 percent

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspec/ives primaveralspring 2006. Vo/.8, Num. ¡ ¡

25

of Caucasian ~dolescents have used illicit drugs, compared with 10.2
percent ofLatinos, and 9.3 percent ofAfrican Americans.
Toe FBI ~2002) reports over 2.3 million arrests in the U.S. ofpersons
under age 18 m 2001. Juveniles accounted for 17 percent ofall arrests 15
percent of all violent crime arrests, and 21 percent of all property crime
arrests. Seventy-two percent of all adolescent arrestees were males·
~ow~ver, between 1992 and 200 l, the increase in crime rates was mor;
s1gnific~nt for_female adolescents than formales. Toe number ofjuvenile
arrests mvolvmg drug offenses increased by 169 percent from 1990 to
1999 (S!'1hl,_~003). A_disproportionate percentage of juvenile arrests
~re o~ m~o~ties; there 1s an overrepresentation of minorities in the U.S.
Juvemle JUsttce population despite the fact that this overrepresentation
&lt;loes not appear to be due to higher rates of criminal activity (Kaestner
Frank, Marel, and Schmeidler, 1986).
'
Adolescent Substance Use and Juvenile Delinquency

Research indicates a significant association between adolescent AOD
use/abuse and delinquency (Dembo, Pacheco, Schmeidler Fisher and
Coope~, 1997; Buizinga, Loeber, and Thomberry, 1994; R~ssow, Pape,
~nd W1chstrom, 1999). Incarcerated adolescents are three times more
likely to have partaken in substance use in the past year than other adolescents, and juvenile offenders are more likely to have substance use
problems (Office ofApplied Studies, 2003, Molider, Nissen, and Watkins
2
002). ~ !he last decade, the percentage of arrested male youth tha;
~sted pos1tive for a~ illegal drug increased by at least 30 percent (Terry,
anderWaal, McB~de, and ~uren, 2000). Moreover, delinquent youtb
are generally more mvolved m their substance use than non-delinquent
Substance users, and, among delinquents, juveniles with more intense
Substance use demonstrate more violent offenses (Sealock, Gottfriedson
and Gallagher, 1997).
'
~eplin: Abr'.1111, McClelland, Duelan, and Mericle (2003) conducted
an ~pide~olog1cal_ study to examine psychiatric disorders in 1,800 ju-.
verule de~quents m Cook County, Illinois. They found that the most
c?mmon disorders were substance use disorders and disruptive behavior
disorders, such as oppositional defiant disorder and conduct disorder.

�26

¡ Substance Abuse Treatment for Juvemle Delinquents:
Promising anti Not-S&lt;&gt;-Promismg Pracrices in the U.S.

More specifically, Teplin and her colleagues_ found _that 6_6% ofboy~ ~d
74% of girls met criteria for at least one diagnosis. _Grrls _met entena
in significantly greater numbers for affective and a_~ ety d1so~ders_ and
boys met more commonly met criteria for externahzmg behav1or disorders such as ADHD and substance use. Half of boys and girls (5?% and
47%, respectively) met criteria for at least one sub~tance_ abuse disord~r.
Toe ex.isting literature also reveals a strong relat1onship between history of abuse and both current substance use and ~elinq~ency._ Because
of the association between substance abuse and Juvemle ~ehn_quen~y,
the reduction of AOD use is critical to treating and preventmg Juverule
delinquency.

Revisto Penpecllvas Sociales I Social Penpectives primaveralspring 2006. Yo/.8, Num. ¡ ¡

27

training or career counseling, and wilderness cballenge prograrns.

In instituti?nal settings, evidence of effectiveness has been demonstrated
for_b_ehav10ral programs (cognitive mediation and stress inoculation
tram~~g), long~r-term community residential programs (TCs with
cogrutiv~-?ehav10ral approaches), multiple services within residential
c?mmurut1es (case ~~nagement approach), and skills training (aggress1on replacement trammg and cognitive restructuring). More research is
needed to determine the effectiveness of day treatment centers as there
~ere too few studies to review. Those programs which have be;n shown
meffective are juvenile boot camps, short-term residential facilities and
State training schools.
'

Literature review
Following a number of critica! reviews of evaluations, in particular
Lipton, Martinson, and Wilks (1975), the accepted wi,~dom_in the fiel?,
related to substance-abusing juveniles became one of nothin~ works.
Recent research with this population has been more encouragmg.
Lipsey and Wilson (1998) conduct~ a meta_-analysis o~ experimental or quasi-experi.rnental studies of mterventions for senous ~nd
violent juvenile delinquents. They reviewed 200 programs'. 83 _o f ~hich
involved institutionalized juveniles and 117 involved nomnstJtutJonalized juveniles. McBride et al. ( l 999, p. 58) summarize the findings of
Lipsey and Wilson's meta-analysis.
Arnong the programs in noninstitutional settings, ~ose that de~onstrate good evidence of effectiveness include behav1oral therap1es
(family and contingency contracting), i~te~sive case ma~ageme~t
(including system collaboration and contmumg care),. multlsysteffilc
therapy (MST), restitution programs (parole_- and probatlon based), and
skills training. Program options that reqmre more research to document their effectiveness include twelve-step programs (AA, NA), adult
mentoring (with behaviorally contingent reinforcement): aft~r-sch?ol
recreation programs, conflict resolution/violence preventlon'. ~tens1ve
probation services (IPS),juvenile versions ofTASC, p~r medi~tJon, and
traditional inpatient/outpatient programs. Program options which d? not
show evidence of effectiveness include deterrence programs, vocatlonal

Arn~ng the guidin~ principies in their review of the existing literature
on effect1ve programnung for substance-abusing adolescents McBride
Vanderwall, Terry, and Van Buren ( 1999) asserted that three co;e elemen~
are needed: (1) intervention must take place early when it has the best
chan~e ofreversing or ameliorating problem behaviors; (2) adolescents
~ntenng the system must undergo a cornprehensive needs assessment
m order to tailor interv~ntions to each juvenile's unique needs; and (3)
onc~ needs have been tdenti.fied, adolescents must be provided with a
flexible and co~prehensive continuum of care that offers the full range
of rele~ant serv1ces needed for effective intervention (cited in Dembo,
Schme1d1er, and Walters, 2004). Juvenile assessment centers a recent
development in juvenile justice, help to meet these elements. '

JuvenUe Assessment Centers and Juvenile Addiction Receiving
Facilities
AJuvenileAssessment Center (JAC) is a centratized intake system where
la~ enforcement can drop off youth charged with truancy, felonies, and
llllsdemeanors generally quickly, usually within ten minutes (Springer
Sha~er, and McNeece, 1999). The first JAC was developed in Tampa:
Flonda, where funds were obtained through competition from Drug
Abuse Act of 1988 (Byrne Grant) funds. In the mid-1990s, the Center.
for Su_bstanceAbuse Treatment (CSAT) became interested in JACs as an
effective approach to intervene with juvenile offenders with substance
abuse problems (Dembo, Schmeidler, and Walters, 2004). JACs and

�28

/ Substance Abuse Treatment for Jwenile Delinquents:

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2006. Vo/.8, Num. J /

29

Promising an¡:I Not-So-Promising Practices in the U.S.

community assessment centers (CACs) now exist across many cities and
states in the U.S., including Kansas, Colorado, and Florida.
Toe purpose of designing JACs was to help ens~e that yout~'
service needs are addressed in disposition recommendanons and to link
at-risk or troubled youth and their families with needed services (Dembo,
Schmeidler, and Walters, 2004; Springer, Shader, and McNeece, 1999).
While the cornerstone of JACs is screening and assessment systems,
the Office of Juvenile Justice and Delinquency Prevention (OJJDP) has
identified four common elements of the CACs they have funded (Oldenettel and Wordes, 2000, pp. l-2).
1. Single point of entry: a 24-hour centralized point of intake and
assessment for juveniles who have come or are likely to come into
contact with the juvenile justice system.
2. Immediate and comprehensive assessments: service providers
associated with the JAC make an initial broad-based and, if
necessary, a later in-depth assessment of youths' circumstances and
treatment needs.
3. Management information systems: needed to manage and monitor
youths, help ensure the provision of appropriate treatment services,
and avoid duplication of services.
4. Integrated case management services: JAC staff use information
obtained from the assessment process and the management
information system (MIS) to develop recommendations to improve
access to services, complete follow-ups of referred youths, and
periodically reassess youths placed in various services.
Regarding the above criteria, Dembo, Schmeidler, and Walters
(2004) clarify that in-depth assessments are often completed following
the JAC processing, that MISs vary in their comprehensiveness and sophistication, and that the provision of case management services is often
limited to subsets of processed youths, such as those placed in diversion
programs.
If a youth is intoxicated or requires non-emergency medical screening
or care, he or she is brought directly to the Juvenile Addiction Receiving
Facility (JARF), when one is available, which is a complete detoxifica-

tion unit. JARFs are generally closely associated with the JAC, often
in the same building, and if not, at least in the same vicinity. A JARF
is typically a traditional detoxification model that provides short-term
residential care, consisting ofdetoxification, stabilization, and substance
abuse services (Springer, Shader, and McNeece, 1999).
Dembo and Brown (1994) examined 11 O truant juveniles brought
to a JAC in Tampa, Florida, and found that it successfully identified
multiple-problem, high risk youth. Ofthese youth, approximately 96%
indicated a potential problem in peer relations; 82% indicated a potential problem in mental health status; and between 33% and 47% hada
potential problem in substance abuse, physical health, family relations,
and vocational status. Springer, McNeece, and Shader ( 1999) conducted
a study assessing six JACs/JARFs in Florida, and similar to Dembo and
Brown, they found that the primary presenting problems of the juveniles
presented were peer relations, family relations, mental health, substance
abuse, physical health, and school or vocational issues. Many ofthe staff
across the JACs and JARFs appeared stressed because ofhigh caseloads
or inadequate work settings. Additionally, they found that a common
thread across well-run JACs was an energetic and hard working director
with strong interpersonal and mediation skills.
DrugCourts

Toe entire U.S. criminal justice system has undergone a radical transformation due to the impact of the substance abuse problem and -the
increasing number of offenders arrested on drug-related charges. Since
the early 1980s,jails and state and federal prisons have become inundated
with drug offenders. In many states, prisons have been forced to adopt
a "revolving &lt;loor" approach to incarceration, with new admissions (primarily for drug offenses) coming in the front &lt;loor and literally pushing
other, sometimes more serious offenders, out the back door.
Toe federal response to the drug problem was to declare a "War on
Drugs" and to establish mandatory sentencing requirements as a oondi-·
tion of financia} assistance to the states' criminal justice agencies. These
tactics had at least three repercussions: (1) an escalation in the number of
persons incarcerated for drug-related offenses; (2) overcrowded prisons;

�30

/ Substance Abuse Treatmenl for Juvenile Delinquents:
Promi.sing and Not-So-Promi.sing Practices in the U.S.

and (3) increases in the number of early releases from prison.
Toe number of felony drug arrests has skyrocketed, court dockets
have burgeoned, and available resources for addressing ~he proble~ a~e
severely lim.ited. It has become obvious that arrest _and mcarcerahon ts
not a solution. It does little to break the cycle of 1llegal drug use and
crime. Furthermore, offenders sentenced to jail or prison for dru~ offenses
have a high rate of recidivism after their release. At the sa~e ttme, drug
abuse treatment has been demonstrably effective in reducmg both drug
abuse and drug-related crime (NIDA, 1999).
Since treatment for substance abuse addiction is seen as a key component in preventing re-offenses, the need for altemativ~ programs is
evident. A promising and innovative approach to the growmg substance
abuse problem is the establishment of diversionary programs ~o~ as
drug courts. Two main types of drug courts exist: those orgaruzed _stmply to speed up the processing of drug offenders and those that exist to
provide treatment to offenders. Toe focus here is on treatment-oriented
drug courts.

l

1

Toe idea of dedicating specified courtrooms solely to drug cases is
not new. Special drug case courtrooms were created in both Chicago
and New York City in the early 1950s. More than two decades ago,
when heroin was the primary drug of choice among offenders in New
York City, a special ''Narcotics Courts" was created as a way of dealing with the impact ofthe new, harsher drug laws. Other ~p~roa~hes_ to
link offenders to drug treatment at various points of the crurunal JUshce
process have also been tried over the past 20 years. Drug courts evolved
from existing efforts to engage defendants in treatment, such as Treatment Altematives to Street Crime (TASC), limited diversion programs,
pretrial release programs, probation and intermediate sanctions programs.
However, these earlier efforts were frequently fragmented, inconsistently
or inappropriately used, or only minimally effective. Consequently, it
was diflicult to monitor treatment progress or compliance with courtimposed conditions (cf. Belenko, 1990; 1998; Falkin, 1993; Mahoney,
1994).
In 1989, the first treatment-focused drug court was established by

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2006. Vo/.8, Num. J /

31

Janet Reno, the sitting State Attomey for the eleventh Judicial Circuit
(Miami, Florida). Toe Miami Drug Court has served as a model for the
development of many other courts throughout the nation. Drug courts
have since proliferated.
As ofDecember 31, 2004, there were 1,621 operational drug court
programs in the U.S. (357 ofwhich werejuvenile drug courts), a 37%
increase from 2003 (Huddleston, Freeman-Wilson, Marlowe, and Roussell, 2005), and drug courts are now operating in all 50 states, 3 U.S.
territories (Guam, Puerto Rico, and the Virgin Islands), and 8 countries
(Belenko, DeMatteo, and Patapis, in press).
Toe drug court model differs in important ways from previous efforts
to provide drug treatment to offenders with underlying drug problems.
Toe drug court model creates an interface between the various components of the criminal justice and substance abuse treatment systems in
order to use the coercive power of the court to promote abstinence and
prosocial behavior(Belenko, 1996; Fino andNewlyn 1993· Goldkamp
' in sorne
' juvenile'
1998). While participation is generally voluntary (except
drug courts), offenders must adhere to program requirements in order to
successfully complete the program. In addition to receiving treatment
~t no or little cost to them, offenders may also be inclined to participate
m drug court programs because many programs offer possible expungement of the offenders' criminal records upon successful completion of
the program. Por sorne offenders, the opportunity to have one's record
expunged is a strong incentive to participate. In keeping with the AA
philoso~hy (Miller, 1995), total abstinence from day one of the rec~very
pr~cess 1s not expected. Most therapeutic drug courts expect that relapse
':111 be a part of a normal recovery process. Clients are generally sancttoned or reprimanded, but are not dismissed from the program because
of one or two "slips." This is driven by the assumption that relapse is
"an unfortunate characteristic of addiction" that should be viewed as an
oppo~ty to evaluate the client's treatment and recovery plan, rather
than a s1gn oftreatment failure (Miller, 1995, p. 269).
Toe mission of drug courts is to eliminate substance abuse and the
resulting criminal behavior through a "team e:ffort that focuses on sobriety
and accountability as the primary goals" (Drug Court Program Office,

�32

/ Substance Abuse TreatmentJor Juvenile Delinquents:

Revista Perspectivas Sociales/ Social Perspectives primavera/spring 2006. Vol.8, Num. J /

33

Promising and Not-So-Promising Practices in the U.S.

1997, p. 8). The team of professionals generally includes the state attomey, public defender, pre-trial intervention or probation staff, treatment
providers, and tbe judge, who is considered to be tbe central figure on
the team. The primary goals of drug courts are to reduce drug use and
associated criminal behavior by engaging and retaining drug-involved
offenders in programmatic and treatment services; to concentrate and
coordinate expertise about drug cases in a single courtroom; to address
other defendant needs througb clinical assessment and case management; and to free judicial, prosecutorial and public defense resources
for adjudicating non-drug cases (Belenko, 1998).
Tbere bave been several studies or evaluations of drug court programs. In a recent meta-analysis ofdrug court programs, Belenko (1998)
concluded tbat:
1 '

Drug courts have been more successful than other forros of community
supervision in closely supervising drug offenders in the community through
frequent monitoring and close supervision including mandatocy frequent
drug testing, placing and retaining drug offenders in treatment programs,
providing treatment and related services to offenders who have not received
such services in the past, generating actual and potential cost savings and
substantially reducing drug use and recidivism while offenders are in the
program. Based on more limited data and to a lesser but still significant
extent, drug courts reduce recidivism for participants after they leave the
program. Perhaps equally important for the future of the criminal courts
system, drug courts have demonstrated the feasibility of employing a
team-based, problem solving approach to adjudicating offenders with drug
problems in a way that appears to reduce system costs and improve public
safety. (p. 12)

BootCamps
A brief review of boot camps is warranted because of tbeir popularity
in the U.S. in the era of treating offenders with retribution and punishment. Today's boot camps can be traced back to the United States' first
penitentiaries at tbe turn of the 19th century, which used military-style
marches, physical labor, and discipline (Rothman, 1990). Most local
and state boot camps (also known as shock incarceration) are designed

for firs_t of'.fenders and stress discipline, physical conditioning, and strict
authontanan control (McNeece, 1997). Juvenile delinquent bootcamps
have ~own in popularity over the last several years dueto the populaces'
mentahty that these adolescents need more discipline in their lives. The
boo~ cam~s ~hilosophy is based on breaking down and then building up
tbe Juverule m a quasimilitary setting (Parent, 1989).
_ Many criminologists believe that boot camps do not make a long-term
llllpact on juveniles because they do not meet the needs of the offenders
and that in fact rearrest rates of boot camp graduates are no different
than other inmates (MacKenzie, 1994). Lipsey's (1992) well-k:nown
meta-analysis oftreatment for juvenile offenders revealed that deterrence
programs, such as boot camps, actually had negative treatment effects
on delinquent youths. In short, it appears that despite their popularity
among U.S. politicians, juvenile boot camps are not cost-effective and
do not deliver positive treatment effects for juvenile offenders when
compared to traditional services sucb as probation or parole (cf. California
Youth~utbority, 1997; Peters, Thomas, and Zamberlan, 1997; Trulson
and Tnplett, 1999). Media attention is beginning to reflect sorne of the
pr~blems ass~ciated with boot camps, with the most recent example
b~mg the trag1c case of Martín Lee Anderson, a 14-year old male who
~1ed after workers at a Florida boot camp restrained and hit him. At tbe
time of this writing, no charges had yet been filed in the case but state
authorities had shut down the boot camp.
'

Therapeutic Communities
A therapeutic community is generally a residential treatment environment_ where t~e drug user's cbange in conduct, attitudes, values, and
emottons are llllplemented, monitored, and reinforced on a daily basis
(DeLeon, 1986). Therapeutic communities view drug abuse as deviant behavior and believe substance abusers require holistic treatment to
engender global c~ange. Tr~atment is sequenced in phases, and phase
advancement reqmres th~ cli~nt to progress behaviorally, emotionally,
and developmentally (J~mchill, Hawke, De Leon, and Yagelka 2000). ·
Proponents of therapeuttc communities consider the problem to be the
substance abuser him or herself, not the drug(s), and the addiction is a
symptom, not tbe essence of the disorder (Pan, Scarpitti, Inciardi, and

�34

/ Subsumce Abuse Treatmenlfor Juvenile Delinquents:

Revista Perspectivas Sacia/es / Sacia/ Perspectives primavera/spring 2006. Vo/.8, Num. / /

35

Promising ami Not-So-Promising Practices in the U.S.

Lockwood, 1993).
In the case of work with adolescent substance abusers in therapeutic
cornmunities, forros of Positive Peer Culture (PPC) are often used to
facilitate group treatment. Positive Peer Culture, developed by Harry
Vorrath, was heavily in:fluenced by a peer-oriented treatment model called
Guided Group Interaction (GGI). Vorrath and Brendtro (1985) call PPC
"a total system for building positive youth subcultures ".

PPC is a holistic approach to working with youth in a therapeutic
setting. It is not simply a set of techniques, but rather attempts to change
the culture in the therapeutic setting. "PPC is designed to 'tum around'
a negative youth subculture and mobilize the power of the peer group in
a productive manner ... In contrast to traditional treatment approaches,
PPC &lt;loes not ask whether a person wants to receive help but whether he
is willing to give help" (Vorrath andBrendtro, 1985, p. xxi). Proponents
of PPC view troubled youth notas rebellious or "bad seeds," but rather
as youth that with nurturing have much to contribute. Table l highlights
sorne of the key aspects and assumptions of a Positive Peer Culture.
Table 1. Positive Peer Culture
Key Aspects of a Positive Peer Culture
1. Seeks to teach basic values.
2. The peer group has the strongest infl.uence over the values,
attitudes, and behaviors of youth.
3. Youth feel positive about themselves when they feel accepted by
others and deserving of that acceptance.
4. Youth are experts of their own lives.
5. Youth are resilient.
6. Youth possess strengths that should be recognized by
practitioners and tapped throughout the treatment process. Youth
are better to help one another when these strengths are tapped.
7. Focus on the here and now.
8. Problems are opportunities.
9. Youth must accept responsibility for their behavior and be held
accountable.
1O. Both youth and adults must care for and help one another.

According to Obermeir and Henry (1988-1989), adolescents who
are successful in therapeutic communities perceive themselves as a
member of a group of peers who act as a support network Rules of the
therapeutic community are enforced by the clients themselves, with elder
and trusted clients acting as supervisors to the other community members, alth~ugh staff members generally have more control of enforcing
the rules m adolescent therapeutic communities than in traditional adult
therapeutic communities. The staff in therapeutic communities consists
of recovering substance abusers, licensed substance abuse counselors
licensed professional counselors, and licensed clinical social workers. '
Jainchill et al. (2000) assessed the effectiveness of six residential
therapeutic communities for adolescents. Wbile there was a statistically significant difference between treatment completers and treatment
dropouts in pretest vs. posttest levels of drug use, it is not possible to
rule out selectivity bias and extraneous variables, such as adolescents'
motivation levels. Morral, McCaffrey, and Ridgeway (2004) conducted
a more rigorous evaluation of a residential therapeutic community for
adolescents in Los Angeles, California. Adolescents in the treatment
group had significantly better outcomes on ali three substance use scales
used to measure levels ofAOD use. There was nota significant difference between the treatment group and the comparison group in crime
outcomes, but adolescents in the treatment group showed greater declines
in mean seores over the one-year observation on arrests, property crimes
and violent crimes.
'
Research on the effectiveness of TCs for adolescents also reveals
that the length of stay in treatment is the largest and most consistent
predictor of positive outcomes (Catalano, Hawkins, Wells, Miller, and
Brewer, 1990/91; De Leon, 1988). Positive outcomes, such as no criminal
a~tivity, no use of alcohol or drugs, and employment, are all associated
w1th longer stays in treatment (McBride et al., 1999).
Outpatient Family-Based Interventions

While it is a truism that families are critical in a youth 's substance abuse
trea~ent, the soci~l worker must be cautious in concluding that family
confl.ict causes a child or adolescent to use drugs, especially considering

�36

/ SubstanceAbuse TrealmentforJuvenileDelinquents:

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2006. Vo/.8, Num. J /

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Promising and Not-So-Promising Praciices in the U.S.

that ali families experience confl.ict and not all adolescents use substances
(Springer, 2005). Working with an individual client without examining
the family structure, dynamics, and roles that are infl.uenced by and
infl.uence the client's substance use is generally insufficient (McNeece,
Springer, and Arnold, 2003). Toe literature reveals a correlation between
adolescent substance use and family system characteristics; specifically
tbat family drug use, family composition, family interaction pattems, and
family boundaries all increase the risk of adolescentAOD use (Anderson
and Henry, 1994; Denton and Kampfe, 1994).
Joaning, Quinn, Thomas, and Mullen ( 1992) conducted a study comparing the differences in adolescent substance abuse treatment between
family therapy, adolescent group therapy, and family drug education.
The findings tentatively revealed that fam.ily therapy was more effective in stopping adolescent drug abuse, producing twice the amount of
substance-free adolescents than family drug education and three times
the amount of adolescent group therapy.
More recently, Austin, Macgowan, and Wagner (2005) conducted
a rigorous evaluation of family-based interventions for adolescent substance abuse populations. The purpose of the systematic review was to
examine the level of efficacy and effectiveness of the most current family-based treatment approaches. Austin and his colleagues found that
Brief Strategic Family Therapy (BSFT) and Multidimensional Family
Therapy are the most effective among the family-based interventions,
meeting the criteria for probably efficacious according to the criteria
developed by Chambless and Hollon (1998).
Multisystemic Therapy
Multisystemic therapy (MST) (Henggeler and Borduin, 1990; Henggeler,
Schoenwald, Borduin, Rowland, and Cunningham, 1998) was developed
by Scott Henggeler and bis colleagues at the Family Services Research
Center, Department of Psychiatry and Behavioral Sciences at the Medical University of South Carolina in Charleston. MST is a family- and
community-based treatment approach that is theoretically grounded in a
social-ecological framework (Bronfenbrenner, 1979) and family systems
approach (Haley, 1976; Minuchin, 1974). This overview ofMST is in-

cluded here because the "MST is consistent with the family preservation
model of service delivery" (Schoenwald, Borduin, and Henggeler, 1998,
p. 488). MST is one of NIDA's recommended scientifically-based approaches to drug abuse treatment (NIDA, 1999). It is being used across
the country in communities implementing a "wraparound" approach
to service delivery, where the focus is on delivering client-centered,
culturally-competent services in the least restrictive but clinically appropriate environment ( cf. Schoenwald, Borduin, and Henggeler, 1998).
!he social-ecological model views human development as a reciproca}
mterchange between the client and "nested concentric structures" that
mutually infl.uence each other (Henggeler, 1999). furthermore, the ecological perspective asserts that one's behavior is determined by multiple
forces (e.g., family, school, work, peers) and is supported by modeling
of delinquency and substance abuse (Henggeler, 1997).
There are nine guiding principies that the MST practitioner should
follow (Schoenwald, Borduin, and Henggeler, 1998, pp. 488-489).
1. Toe primary purpose ofassessment is to understand the "fit" between
the identified problems and their broader systemic context.
2. Therapeutic contacts should emphasize tbe positive and should use
systemic strengths as levers of change.
3. Interventions should be designed to promote responsible behavior
and decrease irresponsible behavior among family members.
4. Interventions
should be present-focused and actioil-oriented,
.
targeting specific and well-defined problems.
5. Interventions should target sequences of behavior within and
between multiple systems.
6. Interventions should be developmentally appropriate and fit the
developmental needs of the youth.
7 . Interventions should be designed to require daily or weekly effort
by family members.
8. Intervention efficacy is evaluated continuously from multiple
perspectives.
9. Interventions should be designed to promote treatment
generalization and long-tenn maintenance oftherapeutic change. '
These nine principies can be used to guide practice with substanceabusing youth.

�38

/ Substance Abuse Treatmenlfor Juvenile DelilUJuents:
Promising and Not-So-Promising Practices in the US.

Henggeler (1999) has summarized the MST model of service delivery. Toe MST practitioner typically carries_ a lo"'.' caselo~d of 5 to 6
families, which allows for the delivery of more mtens1ve serv1ces (2 to 15
hours per week) than traditional approaches (normally 1 hour per week).
Toe practitioner is available to the client system 24 hour~ a day, 7 days
a week. Services are delivered in the client's natural envrronment, such
as the client's home or a neighborhood center. Treatment is typically
time-limited, lasting 4 to 6 months. Given the level of commitment required of the practitioner, MST may be difficult to implem~nt f~r so~e
agencies. For a detailed exposition on implementing MST w1th high-nsk
youth, see Henggeler and Borduin (1990).
An appealing aspect ofMST is that it is driven by "evidenced-~ased"
practice (i.e., empirical literature supports its efficacy). Accordmg _to
Henggeler (1999), MST utilizes treatment approaches tha~ are pragma~c,
problem-focused and have sorne empirical support, including, ~ut not hmited to: strategic farnily therapy (Haley, 1976), structural fanuly therapy
(Minuchin, 1974), behavioral parent training (Munger, 1993), and ~ognitive behavior therapy (Kendal and Braswell, 1993). Brown, Bordum, and
Henggeler (2001) call MST "the only treatment for serious delinquent
behavior that has demonstrated both short-term and long-term treatment
effects in randornized, controlled clinical trials with violent and chronic
juvenile offenders and their families from various cultural and ethnic
backgrounds" (p. 458). MST has been found to reduce substance use
as well as arrests for substance-related offenses (Henggeler et al., 1991).
Finally, the potential cost-savings ofMST have been demonstrated with
substance-abusingjuvenile offenders (cf. Schoenwald, Ward, Henggeler,
Pickrel, and Patel, 1996).
Through the Campbell and Cochrane Collaborations, Dr. Julia Littell, a social work professor at Brwn Mawr College in Philadelphia, has
conducted her own systematic review on the effectiveness of MST (Littell, 2005; Littell, Popa, and Forsythe, 2005). In her review, Dr. Littell
includes both published and unpublished studies, as is standard practice
for reviews conducted through the Campbell and Cochrane Collaborations. In total, Dr. Littell and her colleagues identified 35 unique studies
and included 8 in their review. For example, Dr. Littell discovered an
unpublished study that had been led by Dr. Alan Leschied, who conducted

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2006. Vol.8, Num. 1 /

39

a trial ofMST with 409 youth in Canada. She presented her findings ata
recent meeting ofthe Campbell Collaboration, suggesting that MST may
not be as effective as has been previously thought. This line of inquiry
has recently appeared in the form ofletters to the editor of Children and
Youth Social Services, both from Dr. Scott Henggeler, the developer of
MST, and his colleagues (Henggeler, Schoenwald, Borduin, and Swenson, 2006) and from Littell (2006).

Alcoholics Anonymous
A brief review of abstinence-based approaches, such as Alcoholics
Anonymous (AA), is also essential here, particularly considering the
perception that such approaches are a blanket effective modality for substance-abusing adolescents. AA, an abstinence-based 12-step program,
was founded in 1935 by William Wilson and Robert Holbrook Srnith.
Proponents of AA believe that alcoholism is a disease that can not be
cured; thus, there are recovering alcoholics but not ex-alcoholics.
Toe surrender steps consist of treatment personnel persuading youth
that they cannot control their use of drugs. Youth "surrender" their attempts to control drug use to a higher power. The "higher power" is not
always intended to be synonymous with God or any similar deity, and
the emphasis is on creating a spiritual defense against drug use. Toe
integrity steps focus on youth's adrnitting that they have caused harm to
others, thus enabling them to accept personal responsibility for conflicts
precipitated by tension around drug and alcohol misuse (Brown-Standridge, 1987). Integrity steps allow youth to apologize for difficulties
that were caused by their drug and alcohol use. Toe last three steps in
the twelve-step program, serenity steps, are concemed with maintaining
a drug-free life-style. While the surrender steps assist chemically dependent youth to cease use, the integrity steps begin the task of rebuilding
relationships through apologies, and the serenity steps focus on living a
life free of drugs and alcohol.
Research studies assessing the effectiveness ofM groups with ado-:
lescents reveal equivocal results. Alford, Koehler, and Leonard (1991)
indicate that AA benefits adolescents who are able to understand and
accept AA principies and traditions. However, the lack of a compari-

�40

/ Substance Abuse Treotment for Juvenile De/i,u¡uents:

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2006. Vol.8, Num. J /

41

Promising and Not-So-Promising Practices in the U.S.

son group requires that these results be interpreted with caution and not
generalized to all adolescents (Springer, McNeece, and Amold, 2003).
Toe Chemical Abuse/Addiction Treatment Outcome Registry reveals that
adolescents who remained in AA for one-year had better outcomes than
adolescents that did not remain in AA for an entire year or &lt;lid not attend
AA at ali. Again, these results must not be generalized to all adolescents
because ofpossible differences between the experimental and comparison
groups and confounding variables such as motivation levels. Research
on the effectiveness of AA usually focuses on middle and upper-class
populations with stable lives prior to the onset of a drinking problem
(Alexander, 1990), and much of the evidence regarding its effectiveness
is based on anecdotal reports (Miller and Hester, 1986).
Toe effectiveness of AA with adolescents needs to be explored further by professionals and researchers working with substance-abusing
adolescents (Springer, McNeece, and Amold, 2003). In the meantime,
the blanket prescription ofAA groups for all adolescents who have used
or abused alcohol or drugs is not a judicious use of resources, nor is it
effective treatment planning (Springer, 2005).

Case Management
Case management activities originated in early-20th-century social
work practice that provided services to disadvantaged clients. Rothman
(2002) defines case management as a service for highly vulnerable client populations to ensure that they receive the help they need within the
fragmentedAmerican service delivery system. Similarly, Sullivan (2002)
asserts that case management is a direct service function that involves
skill in assessment, counseling, teaching, modeling, and advocacy that
aims to enhance the social functioning of clients. Case management
includes at least six primary functions: (1) identification and outreach
to people in need of service, (2) assessment of specific needs, (3) planning for service, (4) linkage to service, (5) monitoring and evaluation,
and (6) advocacy for the client system. Toe most common activity for
case managers who work with juveniles is coordinating substance abuse
services (Jenson, 1997).
Case management with substance-abusing clients has gained consid-

erable attention in the past decade, particularly among populations who
have multiple, long-term needs (Springer, McNeece, andArnold, 2003).
While case management appears to be effective with dually-diagnosed
youths (those with both a substance use anda mental health disorder)
(Evans and Dollard, 1992) and with juvenile delinquents (Enos and
Souther, 1996), Iittle is known about its effectiveness in juvenile justice
settings (cited in McBride et al., 1999).

Orine Drug Testing
Urine drug testing in the juvenile justice system is a surveillance method
to detect whether offenders are currently using drugs. Toe offender
must provide a urine sample, which is tested to detect for the presence
of specific drugs. Two main types of detection are commonly used: itnmunoassays and chromatography (Timrots, 1992). There are three common purposes for urine drug testing with offenders: (1) as an adjunct to
community supervision, (2) asan assessment too! for offenders entering
the justice system, and (3) asan assessment of drug use during mandated
drug treatment (Timrots, 1992). Results ofurine drug tests inform judges
ofthe offender's current drug use when considering sentencing, indicates
whether the offender is complying with a mandate to be drug-free, and
identifies offenders who need substance abuse treatment.
Given problems with failure to revoke probationary status and a
lack of treatment options when someone &lt;loes has a positive drug screen,
Turner, Petersilia, and Deschenes (1994) recommend asking the following
questions prior to establishing widespread use of drug testing for those
under community supervision:
l. How do probation/parole agencies implement drug testing
orders?
2. How many drug dependent offenders have testing conditions
revoked?
3. How many offenders are actually tested, with what frequency and
results?
4. How &lt;loes the justice system respond to positive drug tests?
5. Do such tests result in added probation/parole conditions, referrals
to treatment programs, or revocation?
6. What impact do lntensive Supervision Probation/Parole (ISP)

�42

/

Substance Abuse Treatmentfor Juvenile Delinquents:
Promising and Not-So-Promising Practices in the U.S.

programs with drug testing have on offender recidivism, as measured
by official records of technical violations and new arrests?
7. How do jurisdictions differ on these dimensions? (p. 233)
In the Third District Juvenile Court, Central Probation, Salt Lake
City, Utah, an OJJDP-funded project, ali juveniles on probation are subject to testing at the discretion of theirprobation officer. Toe purpose of
the testing is as follows (Crowe and Sydney, 2000):
• To document whether a substance abuse problem exists, and
if so, compel the juvenile to participate in treatment; and
• To hold the juvenile accountable for his or her behavior. For the
first positive drug test, the probation officer reviews the rules and
places the youth under house arrest; for a second positive drug
test, the juvenile may be returned to court and possibly detained;
and for continuing positive drug tests, the juvenile may be ordered
to participate in inpatient drug treatment or long-term residential
placement.

Beyond assessing whether an o:ffender is using drugs, it is not
clear that drug testing alone appears to serve a useful purpose besides
serving as a tool to help monitor offenders with substance abuse
problems. Toe best approach may be to combine random drug testing
with drug treatment (Graboski, 1986, as cited in Springer, McNeece,
and Arnold, 2003).

L:

Summary and conclusion
Alcohol and drug use are prevalent amongjuvenile offenders and many
ofthe risk factors that predict delinquent behavior also predict adolescent
drug use. An increasing number of adolescent arrestees are substanceusers, and among juvenile delinquents, the more serious and violent
offenders use drugs more often.
When working with youth who have committed crimes, social workers should be sensitive to the risk factors that have the greatest impact on
recidivism. In a study recently conducted by Rivaux, Springer, Bohman,
Wagner and Gil (in press), substance abuse predicted recidivism individually as did older age and being male. These .findings highlight the

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2006. Vol.8. Num. J /

43

need for a focus on prevention and early intervention services with delinquent behaviors, particularly for substance-abusing youtb and formales.
This study also found that greater levels of family problems predicted
recidivism for Latino youth, while increased levels of psychological
problems predicted recidivism for African American youth. Knowledge
of these predictors could help social workers in assessments of risk and
in targeting interventions in a culturally useful way. For example, such
a finding might suggest a greater emphasis on family dynamics when
working with Latino youth. Toe intersection of these various predictors
of recidivism also highlights the need for prevention and intervention
programs that are responsive to issues ofboth etbnicity and gender.
McNeece, Bullington, Arnold, and Springer (2005) assert that treatment be linked with a harm reduction approach. Toe harm reduction
strategy promotes public health rather than the criminal justice perspective when determining what to do about drug users. Thus, all drug use,
whether of "licit" or illicit substances, is seen as potentially problematic.
Proponents of this approach assert that the distinctions made between
legal and illegal substances are totally artificial and bave led to a myopic
focus solely on illicit chemicals (McNeece et al., 2005). We should make
the receipt of federal funding contingent on the repeal of a number of
state laws, including those that prohibit the free distribution of needles
and syringes to intravenous drug users.
Traditionally, therapeutic interventions with substance-abusing
youth have been driven more by practice wisdom than by scientifically...,
based outcome studies (evidence-based practice). While we should not
abandon our accumulated practice wisdom, to the extent that it is available, practitioners are encouraged to also use evidenced-based practice
to guide tbeir treatment planning. In short, it is critica! that practitioners
remain up-to-date on the best practices available, which will be critica!
in maximizing our e:ffectiveness in treating substance-abusing juvenile
delinquents. Given the limited resources that are currently directed to
troubled youths, an intemational commitment to help these youths is
warranted if we are to reduce their substance abuse, delinquency, and
associated problems.

�44

/ Substance Abuse Treatment for Juveni/e Delinquents:

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2006. Vol.8, Num. J /

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Lori Holleran Steiker*

Resumen
El presente trabajo teórico explora la premisa de que la intervención
preventiva en el entorno escolar requiere de la consulta de la población
meta al momento de diseñar la estrategia. Las formas predominantes de
la evaluación de consumo de drogas en adolescentes utilizan técnicas
cuantitativas, sin embargo, la exactitud de los datos autorreportados por
las encuestas es cuestionable sobre todo en el ámbito escolar. A menudo
los consumidores 'ocultos' no se encuentran al momento de la evaluación por haber sido expulsados, o bien, por ausentismo. Para examinar
de mejor manera la cultura de los adolescentes y el consumo de drogas,
técnicas como la entrevista a grupos focales, instrumentos de intervención diseñados por estudiantes (sobre todo los facilitados por lideres
juveniles, videos producidos por adolescentes, etcétera) y estudios etnográficos pueden ser herramientas que proporcionan información más
precisa sobre tendencias en el consumo de drogas. Los científicos enfocados a la prevención deberían de pedir a los adolescentes a guiarlos
expertamente en la comprensión de sus experiencias.

Abstract
~s conceptual paper explores the premise that school-based preven~on interventions incorporate consultation with the target population
m the design process. While present modes of evaluating adolescent
substance use consist primarily of quantitative techniques, the accuracy
of self-reports in surveys is questionable and particularly in schools,
the "hidden" users often are not present for evaluation due to drop-out
and absentee rates. To better examine adolescent culture and drug use,
* L-Ori Holleran Steiker is Associate Professor al The University o/ Texas al Auslin
&amp;hool ofSocial Work. Her email address is: lorikay@mail.ulexas.edu.
.
ISS~ 140?- 1133 C 2006 U~versidad Autónoma de Nuevo León, Univcrsity of Texas of Austin,
Uruvers1ty ofTexas ofArbngton, Our Lady of the Lake University, University ofTennessee,
Universidad Juárez del Estado de Durango.

�54

¡ Ccnsulting with the Experts: Utilizing Ado/escent Input in Substance Use Prevention Efforts

techniques such as focus groups, student designed intervention tools
(e.g., facilitation by peer leaders, videos produced by_adolesc~nts, etc.),
and ethnographic studies may yield more accurate mformat1on about
substance trends. Prevention scientists must ask the adolescents for
their expert guidance in understanding their experience.

Palabras claves/Key Words
Prevención, escuela, consumo de drogas, metodología, datos fiables
Prevention, school, substance abuse, methodology, data accuracy

Introduction

-· ' 1

At present, few school-based prevention approaches have proveo effective in reducing substance use among adolescents, and even fewer have
been tested with youth ofminority cultures (Forgey, Schinke, and Cole,
1997). Though there are several factors contributing to the lack of
prevention successes from existing programs, this pa~er addresses the
need for prevention programs which are grounded w1th respect to the
culture of the targeted students. Culture, in this respect, refers not only
to ethnic upbringing, but also to the swiftly changing culture of you~h.
Tu.is includes, for example, language, clothing, body language, mus1c,
etc. Purely ethnic conceptualizations of culture often oversimplify and
stereotype; programs integrating ethnic cultural norms may capture
sorne of the cultural nuances of a group, but may fail to represent the
day-to-day experiences of the audience (Castro and Hemandez-Alarcon, 2002; Gosin, Marsiglia, and Hecht, 2003). Tu.is aspect of culture
is referred to in this article as "organizational culture" (Fullan, 1991)
which aims to capture a broader, more realistic picture of the multitude
of variables which impact settings.
Historically, drug prevention has most commonly consisted of the
information education approach which assumes that once adults make
adolescents aware of the health hazards of substances, they will develop anti-drug attitudes and subsequently make choices not to use.
Research which questions the effectiveness of "information only" prevention programs (Botvin et al., 1995; Bukoski, 1985; Tobler, 1986,
1989) finds that not only does this form of intervention fail to ~roduce
reduction in drug use, but sorne programs led to a subsequent mcrease

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primaveralspring 2006. Vo/.8, Num. J /

5S

in use of substances afterwards (Falck and Craig, 1988). For example,
Drug Abuse Resistance Education (DARE) is the most widespread drug
prevention program in the United States with well over 3 million participants (''Project DARE", 1990). In sorne cases, DARE has not only
failed to reduce drug use, but sorne researchers have found that there
was a subsequent increase in students' substance use afterwards (Clayton, et al., 1991; Harmon, 1993). Nonetheless, tnillions of government
dollars and hundred of hours of school time have been spent on this one
program every year.

With the contributions of social theorists including Bandura ( 1977),
Jessor and Jessor (1975, 1977), and McGuire (1974)), models began
to consider the interplay of individual, social and environmental factors (Falck and Craig, 1988). Tu.ese models incorporated the complex,
multi-level interaction of children with their environment and social and
family systems. Tu.e ecological model stresses the concept of multiple
levels of influence on child development and the complex interaction
of child and environment (Lorion, 1987; Tolan, Guerra and Kendall,
1995). They focus on social skills and general functioning rather than
on substances alone.
Thus far, the majority of school based programs espousing the most
successful social skills and ecological models have been implemented with majority culture youth (Wilson, Rodrigue, and Taylor, 1997).
Though sorne programs have focused on minority youth, few have been
designed to address culturally specific factors. Research efforts have
focused superficially on cultural nuances (Forgey, Schinke and Cole,
1997) There is a need for cultural grounding and mechanisms to accurately ascertain sucb factors.

Culturally grounded prevention programs
Taking an ecological approach, the culture of each school varies depending upon the principal, staff, location, and students. One cannot
expect a program design to fit all cultures or schools. Current research
suggests that culturally-specific prograrns are imperative (Gordon ·
1994; Botvin et al., 1995). Particularly, programs designed to serve th~
needs of minority youth have more impact when they re:flect sensitivity

�56

/

Consulting with the Experts: Utilizing Adolescent Input in Substance Use Preventinn Efforts

to the unique cultural characteristics of the students (Lee and Richardson, 1991; Botvin et al., 1995).
Price and Lorion's (1989) important contribution to the field of prevention is the identification that successful prevention program designs
do not necessarily lead to effective implementation. They make the
crucial point that the intervention involves complex transactions among
individuals and the context adds further complexity by virtue of a "variety of dynamic organizational and cultural forces that can act either to
protect and strengthen the innovation or to undermine and distort it" (p.
102). A program's positive outcome requires that the host be a major
stakeholder in the success of the intervention. Also, the program must
"speak the language of the recipients" and "be based on insights into
contemporary rites of passage to the adult world and on insights into the
taboos that the young are told to avoid" (Russo, 1980).
There are several modes of intervention that a:ffect the cultural
grounding of a program. First, the program design can be populationspecific. For example, the Culturally Tailored Intervention (CTI) specifically targeted substance abuse among inner-city African American
and Hispanic youth (Forgey, Schinke, and Cole, 1997). Second, the
implementers can adapt an externa! program to the specific population
at hand. An example of this is the Life Skills Training model (Botvin, 1995) which only makes modifications to the generalized program
where warranted to maximize cultural sensitivity, relevance and acceptability to varied populations. Regardless of the technique, the accuracy
of the cultural aspects of a prevention program are crucial for program
effectiveness. Many prevention models have been devised based on
conjectures and intuitions and even stereotypes (Kim, Coletti, Williams, and Hepler, 1995). Cultural groundedness can only be achieved
with input from the target population.

Adolescent input
Adolescents shift from primary closeness with parents to increasing
intimacy with peers as adolescence progresses (Savin-Williams and
Berndt, 1990). This shift in importance and intensity of peer relations
affects the level of influence peers have on each other regarding sub-

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2006. Vol.8, Num. J ¡

57

stance use. Researchers have identified peer infl.uence as one of the
strongest risk ~actors for substance abuse among majority and minority
youth (Beauvais, 1992). Sorne studies have found peer relationships to
be of even greater importance for minority adolescents (Spencer and
Dombusch, 1990).

!s

. There scant attention to the role of adolescents in planning and
nnplementmg substance abuse prevention programs. Sorne authors
merely mention this in passing, but do not elaborate on the extent and
mech~~sms _of such input. For example, Wodarski and Feit (1995)
state, ther~ 1s a need for youth to provide input regarding what they
feel are therr greatest stresses and programs needed to directly address
th~s~ issues" (p. 9). Toe specific mechanisms of acquiring and utilizing
this mput are not delineated.
There is, however, a great &lt;leal of literature on adolescents as program providers. Utilization of "peer leaders" is advocated due to their
credibility with students, which may be higher than with their teachers (Ar~ ~tal., 19~1). Studies comparing teacher-led and peer-led
prevent10n mterventions have demonstrated mixed findings (Erhard
19~~). First, it is impossible to attribute differences in programs to th;
facihtator model due to the number of intervening variables. While
8
?me comparative studies have found peer-led programs to have significant advantages (Botvin, Baken, Dusenbury, et al, 1990; Botvin
et al., 1984; Forgey, Schinke and Cole, 1997; Luepker, Johnson and
Murry, 1983; Murray, Johnson, Luepker and Mittlemeark, 1984; Perry
and Grant, 1988; Tobler, 1986), others have found no significanJ differences based on peer or teacher implementer (Prince, 1995; Rickert, Susan, and Gottleb, 1991 ). E ven when peer implementer models
are used, there can be problems. For example, in 1995, a study of 45
sc~ools with peer-led programs found that 50% ofthe schools stopped
usmg the model after only one year due to the labor-intensive nature of
training, supervising, and maintaining the peer implementers. Sorne
of the assumptions about peer-led models, such as the fear of control
and ~~scipline difficu.lties, are unfounded (Erhard, 1999). Also, in the
sens1tive area of substance use and abuse, it is important to note that
pee~-l~d programs yielded twice ~s much student self-disclosure among
partic1pants (Erhard, 1999). Ali m all, there are strong indications that

�58

/

Consulting with the Experts: Utilizing Adolescenl Input in Substance Use Prevention Efforts

Revista Perspectivos Sociales I Social Perspectives primaveralspring 2006. Vol.8. Num. J /

59

the peer-led model may possess greater potential for primary prevention than teacher-led programs.

particular changes over short time spans and provides unique opportunities to connect with and understand the ideas and values of each
specific group of adolescents (Shapiro, 1985).

Despite the amount of research on peer implementation, literature
on the utilization of adolescent input in the substance abuse program
development process are scant.

Barriers to change

Feasibility of implementation
In order to use adolescent input to adapt prevention programs to the
culture of the target population, there must be an openness to change, a
willingness to allow the adolescents to be the "experts," and a cornmitment to listening to their contributions.
For example, Toe Drug Resistance Strategies Project (DRS)
(NIDA, ROi DA05629, 1997-2001) in Arizona has impacted the lives
of almost 5,000 students since the prevention intervention was implemented in 1997. The project involved a group of ethnically diverse
high school students from a large city high school in the creation of the
curriculum. Adolescents were called upon to conceptualize, script and
produce severa! culturally specific substance abuse prevention videos
to illustrate the prevention messages of the currículum disseminated
throughout Phoenix junior high schools. Toe students wrote scripts
from the pilot studies that examined substance use and resistance experiences of 7th graders. The research team conducted focus groups with
students representing the target population to assess the effectiveness of
the student-produced prevention videos.
The emic perspective was enlisted to gain unique insights into the
adolescent perception of the option to use or resist substances. In addition, adolescent understanding of the targeted minority cultures were
explored through this medium. The ethnography revealed powerful
insights which were used to inforrn the rest of the three year project.
There is no additional cost to utilizing such methods, although they can
be time-consuming.
Toe adolescent perspective allows for access to accurate vernacular, customs, and styles of the target population. Language usage in

There has been controversy arnong prevention scientists regarding
whether or not prograrn integrity is more important than adaptation of
programs to particular audiences, or vice versa. There are those that
believe that modifications of a model dilute its effectiveness. Prevention programs are rarely clear as to which elements are adaptable and
which are not. Nurnerous research studies suggest that augmenting the
host organization's sense of "ownership" is critica! to programmatic
success; prevention programs cannot flourish without participation and
cornmitrnent on the part of the host environment(s) (Price and Lorion,
1989; Kelly, 1987, Tomatzky, et al., 1983). Price and Lorion (1989)
propose a distinction of "core elements" from adaptive characteristics,
yet this suggestion is not presently in practice. More research to evaluate culturally specific programs is imperative to assess effects of adaptation. Prevention efforts must be tailored to the particular developmental needs ofthe target population in order to be effective (Marsiglia,
Holleran, and Jackson, 2000.)
Another issue of concem is the potential negative reaction to a
change in school based prevention programming on the part of the community. As noted by Price and Lorion (1989) with regard to cultural
sensitivity, "Frequently, reducing risk factors is not seen as a neutral
act by sorne community members" (p. l 02). One must consider that
programs such as DARE, are what communities, school staff, parents,
and ~tudents have come to expect. Attempts to change or adapt interventions to make them more relevant, if not carefully approached, may
be perceived as threatening.

Conclusion
~ e great strides have been made in the field of prevention scienée
~th regard to awareness of risk and protective factors which should
ínform program designs, the present practice of disseminating "model"

�60

/

Consulting with the Experts: Utilizing Adolescent Input in Substance Use Prevention Efforts

programs based on these factors without adapting them to the population, setting, and culture they are to serve is flawed . No one program
can effectively reach all populations.

...

Adolescent-informed, culturally grounded programs can provide
the language, so-to-speak, that can be heard by the targeted students.
Toe most important benefit of utilizing adolescent input in the fonnation, process, and evaluation of substance abuse prevention efforts is
the resulting reality-rooted, timely, and culturally applicable prevention
interventions. This technique can be utilized even with existing programs, by having adolescents adapt evidence-based curricula to their
own culture and agency. Toe use of this method will enhance substance
use prevention efforts. By incorporating the students' perspectives
throughout curricula, curricula are more grounded in the youths' social, geographical, and cultural context (Gosin, Marsiglia, and Hecht,
2003).

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primaveralspring 2006. Vo/.8, Num. 1 /

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67

Toe Role ofthe Federal Government in Juvenile Justice

Michael J. Churgin*

Resumen

'

..

A pesar de que el tema de la justicia criminal sigue constituyendo un
asunto político popular en tiempos electorales y aún y cuando el Congreso de los Estados Unidos crea con regularidad nuevas leyes para
el combate de la criminalidad expandiendo así el papel del gobierno
fedemal en esta área, se han hecho pocas llamadas hacia la expansión
del papel federal en la justicia juvenil. Se observan ocasionalmente algunas iniciativas, como por ejemplo con relación a las bandas juveniles,
sin embargo, tanto el poder legislativo como ejecutivo federales siguen
delegando a los estados el trato de las actividades criminales de personas menores de 18 años de edad.

Abstract

.,....

While the subject of criminal justice remains a popular political issue at
the time of elections, and Congress creates new criminal laws regularly,
expanding the role of the federal govemment in criminal matters, there
have been few calls for an expansion of the federal role in juvenile justice. There are occasional initiatives, such as with youth gangs, but the
federal legislative and executive branches have been content to rely on
the states to handle criminal activity by persons under 18 as described
earlier.

Palabras claves/Key words
Sistema de justicia, jóvenes, gobierno, función, Estados Unidos
Justice system, juveniles , govemment, function, United States

* Michael Churgin is Raybourne Thompson Centennial Professor in Law at The
University of Texas at Austin. This pap er was prepared for the Symposium, Youth,
Education, and Juvenile Justice - Perspectives from the United States and Brazil,
November 14, 2005, Austin, Texas.
·
ISSN 1405-1133 © 2006 Universidad Autónoma de Nuevo León, University ofTexas of Austin,
University ofTexas of Arlington, Our Lady of the Lore University, University ofTennessee,
Universidad Juárez del Estado de Durango.

�68

/

The Role of the Federal Govemment in Juvenile Justice

Introduction

.....

From the founding of the United States until the late 20th century, the
role of the federal government in the criminal justice system was quite
limited. With the exception of certain matters of particular interest to
the United States, such as crimes involving the postal service, federally
insured banks or importation of drugs, almost all criminal prosecutions
were conducted in the respective states. While the role of the federal
government in criminal justice matters has grown considerably in the
last several decades, Congress has chosen not to expand the role of the
United States Department of Justice in juvenile matters to the same
extent. There are occasional prosecutions against juveniles by United
States attorneys. In addition, there is an office in the Justice Department devoted to juvenile justice matters, grants are made to the states
with strings attached, federal civil rights statutes are applicable to state
juvenile justice systems, and federal civil rights actions are brought to
enforce a few federal statutes. However, basically, the world of juvenile justice is largely left to the states.

Federal lnitiatives
Historically, the federal government has been a bit player on the stage
ofjuvenile justice. Congress established the Children 's Bureau in 1912,
and one of its myriad tasks was to study the juvenile court systems in
the various states. In its first decade, the Children's Bureau did studies
of various aspects of juvenile justice. F ollowing a national conference
on juvenile courts in 1921, the Bureau set up a committee to develop
standards. Once promulgated in 1923, these standards provided guidance for several decades (Bradbury).
The next major initiative did not occur until the passage of the Juvenile Delinquency and Youth Offenses Control Act in 1961 (Public
Law (P.L.) 87-274), which authorized the Department of Health, Education and Welfare (HEW) to engage in grant making on the question
of juvenile delinquency. Authorization expired in 1967. During 1968,
Congress split the baby? of federal involvement with the passage of
two laws for two different agencies: the Juvenile Delinquency Prevention and Control Act (P.L. 90-445) lodged within HEW, and the Crime

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2006. Vol.8, Num. J ¡

69

Control Act, a much more bold initiative, which created the Law Enforcement Assistance Administration (LEAA) within the Department
of Justice (P.L. 90-351). HEW was to develop a national approach
to the problem of juvenile delinquency and fund efforts by states to
address the problem. LEAA was to focus on crime and the criminal
justice system. Over time, however, LEAA funding for juvenile justice projects dwarfed HEW's funding for delinquency prevention. Toe
state agencies might look to both for funds, but essentially criminal justice entities were the dominant players. Finally, in 1974, Congress set
up the Office of Juvenile Justice and Delinquency Programs (OJJDP)
within LEAA at the Department of Justice as part of the Juvenile Justice
Act of 1974 (P.L. 93-415), and, under Title m, HEW was left with the
Runaway and Homeless Youth Act.
States were now required to develop plans to remove status offenders and dependent/neglected children from detention/correctional facilities. Furthermore, juveniles alleged to be delinquent had to be separated from adults in facilities in order to qualify for the LEAA block
funds for juvenile justice. Congress also imposed a requirement on
LEAA to make sure that juvenile programs did not receive short shrift.
The OJJDP was to be involved in ali programs dealing with juvenile
delinquency, even beyond the funds that it directly administered. Until
LEAA waned during the Carter and Reagan administrations, hundreds
of millions of federal dollars were sent to the states through their planning entities to accomplish juvenile justice goals.
The Department of Justice has maintained its preeminent role since
1974. Toe OJJDP has been placed under various umbrella entities with
the department and is now lodged within the Bureau of Justice Programs. Toe mandates for state plans were modified over time. During the 1980s, there was an increased focus on jail removal requirements and the introduction of a concern for disproportionate minority
confinement. The 1992 amendments saw the inclusion of gender bias
programs ~nd a new emphasis on "prevention and treatment, family
strengthemng, graduated sanctions, and risk-needed assessments." Toe
2002 reauthorization of the JJDP Act (P.L. 107-273) consolidated various programs into a single prevention block grant and provided for additional initiatives. However, the core requirements for states to re-

�70

/ The Role ofthe Federal Govemmen/ in Juvenile Justice

ceive the block grants are maintained: deinstitutionalization of status
offenders, separation ofjuveniles from adults in institutions, removal of
juveniles from adult jails and lockups and reduction of disproportionate minority contact where it exists (http://ojjdp.ncjrs.org/about/legislation.htm1). Only the state of Wyoming has refused federal dollars
so it need not comply with the mandates. The OJJDP coordinates the
gathering of data and publishes comprehensive national reports (Juvenile). OJJDP also staffs the Coordinating Council on Juvenile Justice
and Delinquency Prevention, which is the federal voice on the subject
with representatives of various agencies and independent persons appointed by the President and legislative leaders. There is a similar body
made up of state representatives, the Federal Advisory Committee on
Juvenile Justice.

The United States Supreme Court and the Rights of Juveniles

•.,....

Probably the most substantial federal involvement took place in a series of decisions by the United States Supreme Court in the 1960's and
1970's interpreting the Due Process Clause of the Fourteenth Amendment to the United States Constitution as applied to state juvenile delinquency proceedings. Toe Court held that juveniles facing a loss of freedom were entitled to be represented by counsel, and that the state must
appoint counsel if the individual were indigent (Gault). In subsequent
decisions, the Court held that the burden of persuasion in delinquency
proceedings would be "beyond a reasonable doubt," the same standard
employed in adult criminal trials (Winship), and that the double jeopardy clause applied to juvenile proceedings (Breed). However, the Court
did not require states to provide juries (McKeiver), and the Court was
permissive in allowing the states to detain juveniles pending court proceedings (Schall). Recently, the Court barred the execution ofjuveniles
convicted of capital crimes, if the crime was committed by someone
under the age of 18 (Roper).

Federal Prosecutions of Juveniles
Toe actual prosecution of juvenile cases by federal attomeys is limited.
Congress has indicated a preference that the states prosecute these cases where possible. Exceptions include federal areas of special interest

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primaveralspring 2006. Vol.8, Num. I /

71

such as Indian reservations, and crimes committed on federal property
such as national parks or in federal facilities. Toe greatest numbers of
juveniles arrested by federal authorities are those seized by the Border Patrol of the Department of Homeland Security. A final category
involves instances where the state declines to prosecute or Iacks adequate programs and services. However, in 1984, Congress created
a new "substantial federal interest'' category: a crime of violence or
a drug offense that is a felony and a substantial federal interest based
on the nature of the offense or the circumstances of the case. (P.L. 98473). The United States Attorney so certifies and the case may remain
in federal court (United States (1997)). If a case remains in the federal
system as a juvenile case, the judge hears the matter without a jury in
closed session. Toe disposition power is similar to that of state juvenile
court. In addition, for certain serious cases, the juvenile may be transferred for trial as an adult, similar to the procedure in most states.

Federal Enforcement of United States Civil Rights Statutes
Under the Civil Rights of Institutionalized Persons Act (CRIPA)(P.L.
~6-247) (42 USC §1997 et seq.), the federal Department of Justice may
mtervene on behalf of persons confined to state institutions where there
is an "egregious or fl.agrant deprivation of civil rights." Occasionally,
there have been court actions directed against state and local juvenile
facilities. (United States (1986)). Most federal complaints are resolved
by agreement. For example, the Civil Rights Division began an investigation in 2004 of certain Indiana juvenile facilities. Toe following
year, the govemor was notified of findings of civil rights violations in
the area of general operation of the facilities plus specific problems in
the provision of mental health care; subsequently, the federal government filed suit against Indiana. In 2006, the state and the federal governments entered into a settlement agreement, with Indiana agreeing
to remedy the violations, and providing for monitoring by the Civil
Rights Division. (Criminal Justice Newsletter (2006)). Similarly, the
same procedural history occurred in a case against Hawaii concerning
staffing, use of physical force, and providing an appropriate education ·
for persons with disabilities in the Hawaii Youth Correctional Facility.
(C~al Justice Newsletter (2005)). Sometimes, protracted litigation
agamst the state takes place. This happened with the state ofLouisiana

�72

/ The Role of the Federal Government in Juveni/e Justice

concerning medical, mental health and dental care in the state's juvenile facilities; and in 2000, the federal district judge approved a very
detailed agreement that involved employment of a court expert to assist
in monitoring compliance (Williams).
The Americans with Disabilities Act, (P.L. 101-336), (42 U.S.C.
§ 12101 et seq.), is applicable to a state when it is sued for injunctive
relief. In certain situations, there also may be damage claims. Earlier
this year, the Supreme Court indicated damage claims were permissible
for violations of the Fourteenth Amendment. The United States argued
that as a result of the long history of denial of basic civil rights to the
disabled in detention and prison facilities by states, Congress could provide for damage actions in addition to injunctive relief (United States
(2006)). In addition, the federal government may begin enforcement
actions. Last year, The Department of Justice reached agreement with
the Maryland Department of Juvenile Services and its prívate contractor concerning a complaint from a deaf juvenile who alleged a lack of
auxiliary aids at a state juvenile detention facility. He received only
limited interpreter services and thus could not participate fully in various programs at the facility. There was an agreement for systemic
change, training, and compliance, plus damages and a civil penalty
(United States (2005).
In addition, other federal civil rights mandates apply to the states'
juvenile justice systems. For example, the Religious Land Use and
Institutionalized Persons Act (P.L. 106-274) (42 U.S.C. §2000cc-1)
prohibits entities that receive federal funds from imposing a substantial
burden on the religious exercise of a person residing in or con:fined in
an institution. Since all states except Wyoming receive federal juvenile
justice funds, they are covered by the statute (Benning). Congress also
has established protection and advocacy programs for persons with developmental disabilities and with mental illnesses in every state. These
entities may investigate and sue state officials to enforce the civil rights
of their clients (NAPAS).

Private Civil Rigbts Lawsuits - A Texas Example
In addition, individual residents of state facilities may sue under the

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2006. Vo/.8, Num. / I

73

general federal civil rights act, 42 U.S.C. §1983. One particularly
famous (or infamous) Texas suit, Morales v. Turman, kept the Texas
Youth Council (TYC) and the state in litigation for more than a decade.
Initially, the case concerned access to counsel for confined juveniles,
and the court's decision was a catalyst for the reform of the state's juvenile justice code (Morales (1971)). The more contentious aspect ofthe
litigation concemed the treatment of juveniles in state facilities. The
federal district judge invited the United States to participate as amicus
curiae - this was before Congress had passed CRIPA - and this brought
agents of the Federal Bureau of Investigation to TYC facilities. Toe
judge ordered sweeping interirn relief (Morales (1973)), and a broad
final order the following year describing brutality within TYC facilities (Morales (1974)). There was a time that whenever a juvenile was
placed in segregation in a TYC facility, a report had to be filed with
the federal judge. The litigation led to significant changes in the TYC
board and the administration of TYC. The Texas legislature directed
an infusion of funds, and authorized community based juvenile corrections (Churgin). The lawsuit lingered for years, anda proposed settlement was submitted to the court in 1983. While rejected by the federal
court, (Morales (1983)), it was the blueprint for the 1984 termination
of federal judicial oversight of the juvenile corrections system in Texas.
Today, twenty years later, the juvenile justice system in Texas is a modero operation.

Conclusion
While the subject of criminal justice remains a popular political issu.e at
the time of elections, and Congress creates new criminal laws regularly,
expanding the role of the federal government in criminal matters, there
~ave been few calls for an expansion of the federal role in juvenile jusnce. There are occasional initiatives, such as with youth gangs, but the
federal legislative and executive branches have been content to rely on
the states to handle criminal activity by persons under 18 as described
earlier.

�74

/ The Role ofthe Federal Government in Juvenile Justice

Revista Perspectwas Sociales I Social Perspectwes primavera/spring 2006. Vol.8, Num. / J

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�PRACTICE
INNOVATIONS INOVACIONES
DE LA PRÁCTICA

�Revista Perspectivas Sociales/ Social Perspectives primaveralspring 2006. Vol.8. Num. I / Pág. 79-99

79

Mentally Ill Offenders in the Juvenile Justice System And the
Specialized Needs Diversionary Program

JohnPosey*

Resumen
El presente estudio examina la prevalencia de delincuentes con enfermedades mentales dentro del sistema de justicia juvenil, la insuficiencia
de los servicios proporcionados a este tipo de delincuentes y la efectividad de un programa desarrollado en Texas - llamado Programa de
Necesidades Especializadas de Diversión (SNDP) - para superar esta
insuficiencia. Dicho programa intenta aumentar la disponibilidad y la
intensidad de los servicios de salud mental al igual que la supervisión
comunitaria para delincuentes juveniles con enfermedades mentales.
Con ello se busca reducir la delincuencia y crear alternativas efectivas
al encarcelamiento de los participantes del programa.

Abstract
This study examines the prevalence of mentally ill offenders in the juvenile justice system, the gap in services provided to mentally ill offenders, and the effectiveness of a program - the Specialized Needs
Diversionary Program (SNDP) - developed by the Texas government.
This program is intended to increase the availability and intensity of
mental health services and community supervision for mentally ill juvenile offenders, resulting in reduced offending and effective altematives to incarceration for program participants.

* Texas Juvenile Probation Commission.
ISSN 1405-1133 0 2006 Universidad Autónoma de Nuevo León, Unive111ity ofTexas ofAustin,
University ofTexas ofArliogtoo, Our Lady ofthe Lake University, University ofTennessee,
Universidad Juárez del Estado de Durango.

�80

/ Mental/y fil Offenders in the Juvenile Justice System And the Specialized Needs Diwrsionary Program

Key words / Palabras clave
Delincuentes, enfermedades mentales, sistema de justicia, jóvenes,
prevalencia, Texas.
Mentally ill offenders, justice system, juvenile, prevalence, Texas.
Introducción

In 2001 the 77th Texas Legislature received a series of reports from the
Criminal Justice Policy Council which suggested there was a need for
more services for mentally ill o:ffenders in the community, particularly
adult and juvenile offenders in the probation system. Without appropriate treatment and supervision, these o:ffenders were more likely to
recidivate to prison or the Texas Youth Commission.
To start addressing this need for services, the Legislature in 2001
appropriated $35 mili ion in new funding for an Enhanced Mental Health
Services Initiative. The Texas Council on O:ffenders with Mental Impairments received $23 million to provide mental health treatment for
these offenders, while the Texas Juvenile Probation Commission (TJPC)
received $4 million and the Community Justice Assistance Division of
the Texas Department of Criminal Justice received $8 million to fund
specialized supervision caseloads for juvenile and adult probationers.
Juveniles receiving both mental health treatment and specialized supervision or specialized supervision only are considered part of the Special
Needs Diversionary Program (SNDP) of TJPC. In 2001 the 77th Legislature also mandated the use of a mental health screening instrument
for juveniles in the criminal justice system.
Toe goal of the initiative is to increase the availability and intensity
of mental health services and community supervision for mentally iU
offenders, resulting in reduced offending and e:ffective altematives to
incarceration for program participants. Toe purpose of this report is to
examine the prevalence of mentally ill o:ffenders in the juvenile justice
system from 2001 to 2004, to determine if services in SNPD were being provided according to the model established, and to examine the
effectiveness of SNDP. Important findings include the following:

• In FY 2004, an estimated 26.5% of juveniles supervised in the

Revista Perspectivas Sociales/ Social Perspectives primaveralspring 2006. Vol.8, Num. I I

81

criminal justice system were mentally ill.
• As of FY 2004, the estimated gap in mental health services for
mentally ill juveniles stood at 67.2%, or an estimated 12,721
juveniles.
• Most juveniles were provided services according to the model,
though many &lt;lid not receive as many home contacts as were
required.
• Approxirnately 70% of juveniles successfully completed SNDP
in FY2004.
• 19% of juveniles starting SNDP in FY 2002 were sent to
residential placement within one year, while 25% were sent to
residential placement within two years.
• 7% of juveniles starting SNDP in FY 2002 were committed to
the Texas Youth Cornmission (TYC), within one year, while 14%
were cornrnitted to TYC within two years. TYC provides for the
care and custody ofjuveniles removed from their homes by court
order who are chronically delinquent or who commit serious
offenses.
• Juvenile with more home contacts per week had higber
completion rates and lower TYC commitment rates than other
juveniles.

Methodology
Each month the Texas Juvenile Probation Commission receives an extract of data from local probation departments containing information
about juveniles ages 10-17 who are involved with the juvenile justice
system. That information was used to establish the nu.mber of juveniles under supervision in the justice system from 2002 - 2004. The
Texas Department of State Health Services (DSHS) maintains records
about juveniles receiving mental health services in Texas. Data from
both agencies was matched to establisb the prevalence of mental illness
among the juvenile justice system (a furtber explanation of this prevalence is provided below). TJPC created a unifonn database that ali departments would used to enter information about participants in SNDP.·
That database, along with other information maintained by TJPC about
juveniles sent to residential placement and TYC, was utilized to evaluate the effectiveness of SNPD. Information from the Texas Council on

�82

/

Mental/y JI/ Ojfenders in the Juveni/e Justice System And the Specialized Needs Diversionary Program

Offenders with Mental Impairments provides mental healtb counselors for SNDP and collects additional mental health data, was used to
establish a profile of SNDP participants. Toe study sample involved
juveniles supervised by localjuvenile probation departments from September l, 2000 (the beginning of fiscal year 2001) to September 30,
2004 (the end of fiscal year 2004). Toe study also involved juveniles
participating in SNDP from FY 2001 to FY 2004. The source of ali
figures presented is TJPC.

Explanation of Prevalence
Previous research has estimated the percentage ofjuveniles in the criminal justice system with mental disorders to be anywhere from 65%
- 80% (Cocozza et al., 2005; Wasserman et al., 2004; Otto et al., 1992).
However, most of this research has evaluated juveniles in residential
or detention settings, rather than on ali juveniles on supervision in a
community. Toe report presented here &lt;loes not attempt to identify the
percent of juveniles with a specific mental disorder, but it &lt;loes attempt
to estimate the percent who are mentally ill, and it looks at all juveniles
supervised on deferred prosecution or probation in a given year.
There is no precise way to determine the number of mentally ill offenders in the community. TJPC has, however, developed an estímate
for this population by matching juvenile criminal justice records it receives to DSHS records. This estimate captures the number of offenders
age 10 - 17 who have ever hada recorded contact with Texas' public
mental health system. Short of a costly census of the offender population, this matching routine is tbe best available means to approximate
the number of mentally ill offenders in the juvenile justice system.
These numbers do not include mentally ill juveniles who have never
been diagnosed or received mental health services; have only received
prívate mental health services; or have a history of mental illness that
predates records retained in the DSHS CARE computer system. Juveniles participating in the enhanced mental health initiative or other
mental health programs coordinated through local juvenile probation
departments were added to this estímate.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspeclives primaveralspring 2006. Vol.8, Num. J /

83

The Gap in Mental Health Services for Juvenile Offenders in
Texas
Figure l below shows that in FY 2004 approximately 26.5% of juveniles supervised in the criminal justice system were mentally ill. This
represents a slight increase from FY 2001, when 24.6% ofjuveniles supervised were mentally ill. Toe percent of mentally ill juveniles receiving mental health services increased from 30.7% in FY 2001 to 35.2%
in FY 2002, the year the enhanced mental health initiative began. Toe
percent receiving services increased slightly to 36.7% in FY 2003 but
then decreased to 32.8% in FY 2004.
Figure 2 demonstrates that the decrease between FY 2003 - 2004
is mostly due to a 17% decrease in the number of juveniles receiving
services through programs offered by DSHS. lf the number of juveniles receiving services through DSHS had not decreased, then 37.0%
of all mentally ill juveniles would have received services instead of the
32.8% that actually received services. As of FY 2004, the estimated
gap in mental health services for mentally ill juveniles stood at 67 .2%,
oran estimated 12,721 juveniles.
Though many more juveniles are referred every year than are provided mental health treatment, referrals in the state decreased the two
years that the percent of mentally ill juveniles provided mental health
services increased, and referrals in the state increased the year the pei;cent of mentally il1 juveniles provided services decreased. Specifically,
state wide referrals decreased by 4% between FY 2001-FY 2002; decreased by 1.4% between FY 2002 - FY 2003; and increased by 2%
between FY 2003-FY 2004.
This parallel is more pronounced in urban counties. Figure 3
shows urban counties (70,000 juveniles or more) have a higher percent
of mental hea lth offenders than other counties. Figure 4 shows that
these counties experienced the largest increase in the percent of mentally ill offenders receiving services between FY 2001- FY 2003, and
the largest decrease in the percent receiving services between FY 2003FY 2004. While these counties witnessed decreases in referrals of2.9%
and 1.4% respectively between FY 2001-2002 and FY 2002-2003, they

�84

/ Mental/y ll/ Offenders in the Juvenile Justice System And the Specia/ized Neeás Diversionary Program

witnessed a 7.8% increase in referrals between FY 2003-2004, by far
the largest among any group of counties.

Revista Perspectivas Sociales/ Social Perspectives primaveralspring 2006. Vol.8, Num. 1/

Figure 2: Programs Providing Mental Health Services to Mentally Ill
Juveniles*
Enhanced
Mental Health
lnitiative

Figure 1: Prevalence of Mentally Ill Juvenile Offenders and Gap in
Services, FY 2001-2004
Offenders Under Mentally 111 Mentally 111 Population
Est Gap in
Supervision,
Population Receiving Mental Health Mental Health
FY2001
(Estimated) Services, FY 2001
Services*

Programs
offered by
DSHS

Mental Health
Programs offered by
local Probation
Departments

Total Receiving
Mental Health
Services

4,586

649

5,235

Enhanced
Mental Health
lnitiative

Programs
offered by
DSHS

Mental Health
Programs offered by
local Probation
Departments

Total Receiving
Mental Health
Services

875

5,010

505

6,390

Mental Health
Programs offered by
local Probation
Departments

Total Receiving
Mental Health
Services

4,683

459

6,821

Enhanced
Mental Health
lnitiative

Programs
offered by
DSHS

Mental Health
Programs offered by
local Probation
Departments

Total Receiving
Mental Héalth
Services

1,851

3,883

474

6,208

FY2001

11.818
69.3%
Offenders Under Mentally 111 Mentally III Population
Est Gap in
Supervision,
Population Receiving Mental Health Mental Health
FY2002
(Estimated) Services, FY 2002
Services

FY2002

Enhanced
Mental Health
lnitiative
Offenders Under Mentally 111 Mentally III Population
Est Gap in
Supervision,
Population Receiving Mental Health Mental Health
FY2003
(Estimated) Services, FY 2003
Services

Offenders Under Mentally 111 Mentally III Population
Est Gap in
Supervision,
Population Receiving Mental Health Mental Health
FY2004
(Estimated) Services, FY 2004
Services

*Estimated Gap in Mental Health Services = Mentally lli Population - Mentally Ill
Population Receiving Mental Health Services.

85

FY2003

FY 2004

Programs
· offered by
DSHS

• This &lt;loes not include juveniles receiving mental health services who were not formally supervised in a given year, nor juveniles receiving private mental health services.
This distinction is especially important to note for the enhanced mental health initiative,
since 2,018 juveniles were served by the initiative in FY 2004, but only 1,851 were
under formal supervision in FY 2004. Sorne juveniles were served by more than one óf
the programs listed. Ifthe enhancedmental health initiative was one ofthose programs,
the cb.ild was classified in the initiative. Ifthe cbild was listed in both a program offered
by DSHS and a program offered by a local probation department, the cbi]d was classified in a program offered by DSHS. This explains the apparent decrease in participation
in mental health programs offered by local probation departments.

�86

/ Mental/y l/1 Ojfenders in the Juveni/e Justice System And the Specialized Needs D;versionary Program

Prevalence of Mentally ID Juveniles among Different Demograpbic Groups
No demographic group witnessed a substantial increase in the percent
of mentally ill juvenile offenders in the last four years. Besides ethnicity (American Indians, Asían Americans, and Other comprised just over
one percent of those supervised) the only meaningful difference in the
percent of those estimated to be mentally ill was among counties with
different populations, where urban counties had a higher percentage of
mentally ill offenders than very small counties.

Figure 3: Est. Percent of Juvenile Offenders under Supervision who
are Mentally Ill, FY 2001 &amp; FY 2004, by Gender, Ethnicity, Age, and
County Population

Gender
Ethnicity

Age at
beginning
ofthe year

Juvenile Age
Population
of County
Total

Female
Mate
African American
American lndian
Asian American
Caucasian
Hispanic
Other
10 yrs
11 yrs
12 vrs
13 yrs
14 yrs
15 yrs
16 vrs
17 yrs
0-1,000 juveniles
1,001-7,000 juveniles
7,001-70,000 juveniles
70,001-390,590 juveniles
AII under supervision

FY 2001
23.6%
25.0%
29.8%
13.0%
14.3%
24.6%
22.2%
15.0%
25.7%
24.9%
24.6%
24.8%
24.6%
24.2%
24.0%
27.0%
24.0%
21.4%
22.7%
27.0%
24.6%

FY2004
25.7%
26.8%
30.1%
11.4%
11.1%
25.6%
25.7%
15.7%
27.9%
25.4%
26.6%
25.8%
26.4%
26.2%
26.2%
29.2%
21.2%
25.0%
24.6%
28.3%
26.5%

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primaveralspring 2006. Vo/.8, Num. / I

87

In looking at those receiving services (Figure 4), there was an increase
in the percent of both females and males receiving services between
FY 2001 and FY 2003, but there was a five anda half percent decrease
in the percent of mentally ill females receiving services between FY
2003 and FY 2004. Among different ethnicities, African Americans
witnessed the greatest increase in services between FY 2001 and FY
2003, while Caucasians witnessed the greatest decrease in FY 2004.
Juveniles 13 years and older experienced the greatest increase in service
between FY 200 I and FY 2003, while juveniles I Oyears old and 12-15
years old experienced the greatest decreases in FY 2004. Mentally ill
juveniles from urban counties witnessed the largest increase in mental
health services between FY 2001 and FY 2003; they also witnessed the
largest decrease in services in FY 2004.
Figure 4: Percent of Mentally III Juveniles Receiving Mental Health
Services, FY 2001-2004, by Gender, Ethnicity, Age, and County Population

Female
Gender
Mate
African American
Ethnicity
Caucasian
Hispanic
Other
10 yrs
Ageat
11 yrs
beginning
12 yrs
of the year
13 yrs
14 yrs
15 yrs
16 yrs
17 yrs
0-1 ,000 juveniles
Juvenile Age
Population 1,001-7,000 juveniles
7,001-70,000 juveniles
of County
70,001-390,590 juveniles
Total
AII under supervision

FY 2001
31.9%
30.3%
29.3%
30.3%
32.0%
31 .5%
54.1%
45.4%
44.7%
39.8%
34.6%
29.7%
23.8%
13.4%
48.2%
31.2%
30.5%
30.3%
30.7%

FY 2002 FY 2003 FY 2004
37.0% 36.8% 31 .3%
34.6% 36.7% 33.3%
34.1% 37.1% 34.0%
34.2% 35.9% 31.5%
36.8% 37.0% 33.0%
29.5% 37.6% 37.5%
53.8% 51 .5% 46.2%
49.5% 44.3% 42.3%
47.3% 45.9% 41 .7%
43.0% 43.3% 38.7%
39.9% 42.6% 36.4%
37.8% 38.9% 34.5%
28.4% 32.4% 30.0%
14.3% 16.8% 16.0%
34.6% 29.5% 27.8%
30.1% 33.6% 30.5%
34.2% 35.5% 31.6%
37.1% 38.4% 34.1%
35.2% 36.7% 32.8%

�88

/ Mental/y /1/ Ojfenders in the Juveni/e Justice System And the Specialized Needs Diversionary Program

Prevalence among Juveniles in Detention and Residential
Placement
While the percent of juveniles estimated to be mentally ill among all
supervised is substantially less than found in the literature, Figure 5 illustrates that percentage is much higher among juveniles in residential
placement settings.
Figure 5: Prevalence of Mental Illness among Juveniles in Detention
&amp; Placement, FY ' 04*

"'

#Mentally %Mental~

# Supervised # Estimated ~ Estimate&lt; 111 Receiving 111 Receiving
Detention FY 04
Secure Placement FY 04

DPU, Prob Mental~ 111 Mentallylll Mental Hltti
Services
23,869
8,962
37.5% 3.741
4,386
2,600
59.3%
1,569

Mental Hltti
Services
41 .7%
60.3%

Other Placement FY 04

4,359

2,438

55.9%

1,099

45.1%

No detention or placement

45,664

8,978

19.7%

2,074

23.1%

Ali Supervisad DPU, Prob

71,461

18,929

26.5%

6,208

32.8%

*Sorne juveniles were in detention, secure placement, and other placement in FY '04,
which is why the numbers in the first four rows do not add up to the number in the last
row.

Mental Health Programs Provided to Juvenile Offenders
DSHS Programs
Juveniles involved with DSHS (formerly MHMR) participated in a variety of different programs and services. Skills training (22%), medication-related services (22%), and service coordination (21 %) accounted
for almost 2/3 's of all services. On average, juveniles received services
for 15 months (469 days) from DSHS. The average length of treatment f;r any particular service was 3 _ months (106 days).

Programs Offered Through Local Juvenile Probation Departments

Revista Perspectivas &amp;ciales / Social Penpectives primavera/spring 2006. J/ol.8. Nwn. I /

89

Sorne local juvenile probation departments offered additional mental
health services besides the Enhanced Mental Health Services Initiative.
These services included day treatment, family skills training, and wrap
around services, among others. Most of these services were provided in
urban counties. The average length of treatment for juveniles in these
services was 3 _ months (103 days).

Enhanced Mental Health Services lnitiative
Toe Enhanced Mental Health Services Initiative was developed in response to the gap in mental health services for juvenile offenders. lt
was designed to prevent the removal of juveniles with mental health
needs from the home and to prevent further involvement with the juvenile justice system. Specialized juvenile probation officers from the local juvenile probation departments and licensed professional staff from
the local mental health centers worked together to provide intensive
community based case management services to achieve these goals.
Toe initiative is intended to combine specialized supervision caseload
with mental health treatment and to provide services for a period of four
to six months. Mental health treatment models such as multi-systemic
therapy, cognitive behavioral therapy, systematic family therapy, and
family functional therapy have shown promising results in other parts
of the country (Columbia Univ. Dept. Child &amp; Adolescent Psychiatry).
Though participating departments are not bound to these models, they
are made aware of their effectiveness. The program began operating in
a few areas in 2001 , with significant expansion in 2002.
Juveniles receiving both specialized supervision and mental health
treatment or specialized supervision only are considered part of the
Specialized Needs Diversionary Program (SNDP) ofTJPC. Juveniles
receiving mental health services only are not on specialized caseloads
and are not part of SNDP, but they are active with juvenile probation
departments while receiving mental health treatment through the illitiative. Figure 6 shows that the number of juveniles served by this
initiative has more than doubled since its inception in 2002. When it
began, the initiative was projected to serve 830 juveniles per year. This
projection was exceeded by 140% in 2004.

�90

/

Mental/y JI/ Offenders in the Juveni/e Justice System And the Specialized Needs Diversionary Program

Figure 6: Juveniles Served by Enhanced Mental Health Services Initiative, FY 2002 - 2004
FY 2002

FY 2003

FY2004

&amp; Mental Health Services

699

1,334

1,444

Specialized Supervision Only

65

64

54

Mental Health Services Only

187

475

520

Total 951

1,873

2,018

Specialized Supervision

-

:.. ¡ ,,

•~l·

Specialized Needs Diversionary Program (SNDP)

..

A total of 1,498 juveniles were served by SNDP in FY 04. Of those,
50% were 15-16 years old, 66% were minority, and 32% were female.
SNDP guidelines require that an initial case plan be completed within
72 hours of the juvenile's enrollment into the program. Toe plan must
be completed with participation and input from the juvenile, the juvenile 's parent/guardian, the specialized juvenile probation officer and
LMHP, at a mínimum. A formal case plan review must be conducted on
a monthly basis with mínimum input from the juvenile, parent/guardian, specialized o:fficer and LMHP. Services o:ffered during the program
include anger management, chemical dependency education, crisis
stabilization, electronic monitoring, family and individual therapy, life
skills training, medication management, mentoring, vocational skills
training, and wrap around case management.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2006. Vol.8, Num. J /

91

venile probation officer teamed with a Licensed Mental Health Professional (LMHP) carrying a caseload of 12 to 15 youth identi:fied as
meeting the DSHS standard for priority population diagnosis. In FY
'04 the average caseload in the program was 12.8 juveniles. Priority
population includes juveniles with a DSM-IV Axis I diagnosis other
than substance abuse, mental retardation, autism or pervasive development disorder, and either a Global Assessment of Functioning (GAF)
score of 50 or less, or be at risk of removal from a preferred living
environment due to psychiatric symptoms, or have a determination of
special education dueto emotional disturbance. The juvenile most also
be between 1O- 17 years old and involved with the juvenile justice system. In FY ' 04 approximately 97% of juveniles participating in SNDP
met priority population criteria. Juveniles are supposed to be served
in the program from four to six months. In FY 04, the average length
of stay was 4 _ months. All juveniles successfully completing the program are supposed to be referred to aftercare services. Approximately
83% of juveniles successfully discharged from SNDP in FY ' 04 were
provided aftercare. At a mínimum, each juvenile and family is required
to receive three to five contacts a week by the specialized team. Two of
those contacts must occur in the home. Visits other than home include
office, school, community, detention, court, non-custodia! parents, and
phone visits. In FY 04, only 17% ofjuveniles received an average of at
least two home visits per week, while 64% received at least three total
visits per week. On average each juvenile received 1.6 home visits per
week and 3.4 total visits per week.

Mental Health and Criminal History of SNDP Juveniles
A transition period was built into each juvenile's case management
no later than two months prior to the juvenile's projected discharge from
the program. The intent of this process is to set up aftercare services and
to assist the youth and family in becoming less reliant upon the formal
supports provided by the probation officer and mental health center and
more reliant upon the informal supports available to them in the community.

Were Services Provided According to the Model?
The basic programmatic structure of SNDP includes a specialized ju-

The most common diagnoses in FY 2004 were Bipolar Disorder (185
juveniles), Major Depression (180), Conduct Disorder (179), and Oppositional Defiant Disorder (178). Each of these accounted for 12% of
the 1,498 juveniles served. A total of 19% (290 juveniles) hada dual
diagnosis involving mental health and substance abuse. One percent
(12 juveniles) hada dual diagnosis involving mental health and mental
retardation, while 51 % (759 juveniles) hada dual diagnosis involving
two different mental health disorders. Approximately 76% (1,13 1) had
previously been involved with DSHS. On average juveniles had received services for 18 _ months (566 days) from DSHS befare starting

�92

/ Mental/y ll/ Offenders in the Juvenile Justice System Ami the Specialized Needs Diversionary Program

SNDP.

Factor

Description

Dual

Dual Diagnosis Mental lllness/ Sub Abuse

64%

Diagnosis

No Dual Diagnosis

71%

GAF

40 or less

59%

Seores

41-50

74%

51 or more*

68%

Numberof

One

80%

Referrals

Two

74%

Three

66%

Four

62%

Five ormore

51%

Numberof

Zero

81%

Detentions

One

71%

Two

66%

FY 2004
Nbr
%
33
3%

Three

53%

Four

57%

30
708
103

Five or more

49%

Numberof

Zero

78%

Adjudications

One

69%

Two

62%

Three or more

61% .

Completion Rates
The percent of juveniles completing the program increased from 47%
in FY '02 (the first year of the program) to 70% in FY '04. A total
of 34 juveniles (3.3%) were committed to the Texas Youth Commission (TYC) or transferred to the adult system upon discharge from the
program in FY '04. Juveniles with a dual diagnosis of mental illness/
substance abuse or with a GAF score of 40 or lower were significantly
less likely to complete the program than other juveniles. Juveniles with
more referrals, detentions, and adjudications were also significantly
less likely to complete the program.
Figure 7: Program Outcomes ofSNDP Juveniles Discharged FY 2002
- FY 2004

Other Unsuccessful Outcome
Total Juveniles Discharged

93

Figure 8: Percent Completing SNDP, FY '04, by Mental Health &amp;
Criminal History

The most common offenses for which juveniles were referred just prior
to entering the program were Misdemeanor Assault and Violation of
Probation. Almost half the juveniles involved in the program had at
sorne time been referred for a felony o:ffense. Over 40% of juveniles
participating in SNDP in FY 2004 had three or more referrals upon
starting the program, while just under 20% had been detained three or
more times upon starting the program.

Absconded
Committed to TYC
Completed the Program
Discharged Early/ Moved
to Another Program
Placed Out of the Home
Transferred Out of Jurisdiction
Transferred to Adult System

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspeclives primaveralspring 2()06. Vol.8, Num. I /

FY 2002
Nbr
%
12
3%
19
5%
189 47%
78 19%
47
10
2
44
401

12%
2%
0%
11%
100%

FY 2003
Nbr
%
61
6%
31
3%
571 60%
160 17%
97
23
6

o
949

10%

114
26
4

3%
70%
10%

11%
2%
3%
1%
0%
0%
o 0%
100% 1,018 100%

Percent

*Only 22 juveniles had a GAF score of 51 or more, which may account for this odd
trend.

�94

/

Mental/y /11 Offenders in the Juvenile J11stice System And lhe Specialized Needs Diversionary Program

Juveniles discharged in FY '04 who had more home contacts per week
bad signi:ficantly higher completion cates than others. Juveniles receiving an average ofless than one home contact per week hada 33% completion rate, while juveniles with one to less tban two home contacts
per week bada 73% rate, and juveniles with two or more home contacts
per week hada 74% rate. Juveniles receiving certain probation services
also had signi:ficantly higher completion rates than others. Juveniles
receiving life ski lis services had a 71 % completion rate compared to
64% for those who did not; juveniles receiving mentoring services had
a 77% rate compared to 66% for tbose who did not; and juveniles receiving vocational services bad an 84% rate compared to 69% for those
who did not.

Resideotial Placement Rates
Approximately 19% of juveniles starting SNDP in FY 2002 were sent
to residential placement within one year of the date they began the program, while 25% were sent to placement within two years. Juveniles
starting SNDP in FY 2003 also hada one year placement rate of 19%.
Toe one year rate of7% for those successfully completing the program
in FY'02 and FY'03 was almost 2/3 's less than tbat for all other juveniles, while the two year rate of 13% for those completing the program
in FY ' 02 was almost half less than that for ali other juveniles.
Figure 9: Juveniles Starting SNDP Sent to Residential Placement

Revista Perspeclivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2006. Vol.8, Num. 1/

95

these juveniles was 33%. These rates are signi:ficantly higher than those
shown in Figure 14 for juveniles starting SNDP tbat year. Toe one year
placement rate for juveniles receiving mental health treatment only in
FY '03 was 18%, which is actually lower tban tbat for juveniles starting
SNDP that year.
Toe residential placement rates of juveniles in SNDP were compared to a group of mentally ill juveniles who were not in SNDP. A
total of 592 juveniles starting SNDP in FY 2002 who were on probation
and who received both mental health treatment and specialized supervision were included in this analysis. Toe comparison group consisted of
6,497 juveniles who were on probation in FY 2002, were not in SNDP,
and were estimated to be mentally ill. 1 Juveniles were estimated to be
mentally ill if they ever hada recorded contact with Texas' public mental health system or were in a mental health program (other than the Enhanced Mental Health Initiative) coordinated through a local juvenile
probation department. SNDP juveniles had signi:ficantly lower residential placement rates than the comparison group. These differences
are more substantial when contrasting juveniles who successfully completed SNDP with juveniles in the comparison group who successfully
completed their probation supervision.
Figure 1O: Percent of Juveniles Starting SNDP &amp; Comparison Group in
FY 2002 Sent to Residential Placement within One and Two Years
Successfully Completed
TCOMI/Supv
One Year Rate Two Year Rate One Year Rate Two Year Rate
SNDPGroup
22%
'' 28%
8%
15%
Comparison Group
37%
41%
36%
38%
Ali Juveniles

Total
Completed the Program
Ali Other Outcomes

Starting FY 2003
Starting FY 2002
One Year Rate
Two
Year
Rate
One Year Rate
19%
19%
25%
7%
37%

13%
42%

7%
40%

Earlier it was discussed that sorne juveniles were provided mental
health treatment through the Enhanced Mental Health Services Initiative but, unlike juveniles in SNDP, received no specialized supervision.
Toe one year placement rate for juveniles receiving mental health treatment only in FY '02 was 28%, while the two year placement rate for

1 Tbere was no statistically significant difference in criminal history among the two
groups, with SNDP juveniles having an average of3.4 prior referrals and comparison
juveniles having an average of 3.5 prior referrals. SNDP juveniles and comparison
juveniles both had an average of 1.5 prior adjudications. SNDP juveniles were signifi-·
caotly younger !han the comparison group. A total of 69% of SNDP juveniles were less
thao 16 years old, while only 60% of the comparison group were less than 16 years old.
The SNDP group had a significantly greater percentage offemales (30%) than the comparison group (21 %). There was no significant difference in ethnicity, with minorities
comprising 65% of the SNDP group and 68% of the comparison group.

�96

/ Mental/y ll/ Offenders in the Juvenile Justice System And the Specialized Needs Diversionary Program

Though the SNDP group had a higher percentage of males, this did
not impact the overall comparison. This is because among males, the
SNDP group had a lower one year rate (21 % vs. 41 % for the comparison group) and two year rate (27% vs. 44% for the comparison group).
Among females, the SNDP group had a slightly lower one year rate
(24% vs. 26% for the comparison group) and a slightly higher two year
rate (29% v. 27% for the comparison group).

TYC Commitment Rates
Approximately 7% of juveniles starting SNDP in FY 2002 were committed to TYC within one year of the date they began the program,
while 14% were committed to TYC within two years. Juveniles starting SNDP in FY 2003 also hada one year TYC commitment rate of 7%.
Toe one year rate of2% for those successfully completing the program
in FY'02 and FY'03 was over 2/3's less than that for all other juveniles,
while the two year rate of 9% for those completing the program in FY
'02 was over 1/3 less than that for all other juveniles.
Figure 11: Juveniles Starting SNDP Committed to TYC

Total
Completad the Program
Ali Other Outcomes

Startin~ FY 2002
One Year Rate Two Year Rate
7%
14%
2%
14%

9%
21%

Starting FY 2003
One Year Rate
7%

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primal'eralspring 2006. Vol.8. Num. I I

those with two or more had a two year rate of 8%.
Toe one year TYC commitment rate for juveniles receiving mental
health treatment only in FY '02 was 9%, while the two year TYC rate
for these juveniles was 16%. These rates are slightly higher than those
shown for juveniles starting SNDP that year. Toe one year TYC comm.itment rate for juveniles receiving mental health treatment only in
FY '03 was 10%, and that rate is higher than that for juveniles starting
SNDP that year.
The TYC rates of juveniles in SNDP were compared to a group of
mentally iU juveniles who were not in SNDP. The two groups were the
same as those described earlier in the comparison of residential placement rates. SNDP juveniles had lower TYC rates than the comparison
group. Toe differences after one year were significant at .06; the differences after two years were not significant at ali. TYC commitment
rates were also lower when contrasting juveniles who successfully
completed SNDP withjuveniles in the comparison group who successfully completed their probation supervision. Toe differences after one
year were significant at .05; the differences after two years were not
significant at ali.
Figure 12: Percent of Juveniles Starting SNDP &amp; Comparison Group in
FY 2002 Sent to TYC within One and Two Years

2%
14%

In FY 2002 juveniles with fewer referrals and adjudications had
significantly lower TYC commitment rates than other juveniles. Juveniles starting SNDP in FY 2002 who had more home visits per week
had significantly lower TYC commitment rates than other juveniles.
Specifically, juveniles receiving an average of less than one home contact per week had a one year rate of 10%, juveniles with one to less than
two home contacts per week had a one year rate of 5%, and juveniles
with two or more home contacts per week had a one year rate of 3%.
Juveniles with less than one home contact per week had a two year rate
of 18%, those with one to less than two had a two year rate of 9%, and

97

Ali Juveniles

SNDP Group
Comparison Group

One Year
Rate
8%
11%

Two Year
Rate
15%
17%

Successfully Comp.leted
SNDP/ Sup
One Year
Two Year
Rate
Rate
3%
9%
6%
11%

Though the SNDP group hada higher percentage ofmales, this did
not impact the overall comparison. This is because among males, the
SNDP group hada lower one year rate (10 % vs. 12% for the comparison group) and two year rate ( 17% vs. 19% for the comparison group).
Among females, the SNDP group hada slightly lower one year rate (4%

�98

/ Mental/y fil O/fenders in the Juveni/e Justice System And the Specialized Needs Diversiona,y Program

vs. 6% for the comparison group) and a slightly higher two year rate
(10% v. 9% for the comparison group).

Future Research
Toe Texas Juvenile Probation Commission will continue to update
trends on the prevalence of mentally ill offenders and gaps in services
in the Texas juvenile justice system. lt also intends to follow the progress of SNDP, both in terms of outcomes and in terms of what types of
mental health treatments are proving to be the most effective at rehabilitating juveniles. Finally, TJPC plans on calculating re-offense rates for
juveniles participating in SNDP.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primaveralspring 2006. Vo/.8, Num. JI

99

References
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August 2004, NCJ 202713.

�RESEARCH ARTICLES ARTÍCULOS
DE INVESTIGACIÓN

�Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2006. Vo/.8, Num. 1 I Pág. /03-/29

l 03

Predictors of violent juvenile behavior: Examining the impact of
victimization and exposure to violence
Liliane C. Windsor*
Sanna J. Thompson**
Resumen

La comprensión del impacto de aquellos factores que influyen la conducta violenta entre jóvenes es de gran relevancia sobre todo cuando
se pretende intervenir en el proceso de involucramiento de los adolescentes en conductas criminales. A través de bases de datos cuantitativos
ya existentes y entrevistas a profundidad se explora, en este trabajo, el
impacto de la juventud, la familia y predictores que operan en el nivel
comunitario en el comportamiento juvenil violento.
Se realizó un análisis de datos secundarios procedentes de la Encuesta Nacional sobre Adolescentes en los Estudios Unidos de 1995 (n
= 3,219). Una vez controladas las variables demográficas, el nivel de
pobreza, la edad, la familia y/o el consumo de drogas/alcohol así como
violencia comunitario o escolar, los resultados del análisis de regresión
logística demostraron que el hecho de presenciar actos de violencia (OR
= 4.95) o haber sido victimizado en el pasado (OR= 4.32) incrementaron la probabilidad de un comportamiento violento en jóvenes.
Se realizaron entrevistas profundas con el personal del sistema de
justicia juvenil para indagar su percepción acerca de los factores que
influyen el comportamiento violente entre adolescentes. En estas entrevistas emergieron tres tópicos principales: 1) eventos que contribuyen a
la victimización; 2) consecuencias de la victimización y 3) factores que
motivan una conducta violenta. El análisis de las entrevistas profundas
hace pensar que el personal del sistema de justicia juvenil cree que los

* Li/iane C. Windsor is a PhD. Student at the University of Texas al Austin Schoo/ of
Social Work in the Substance Abuse Research Deve/opment Program. Her email is:
li/iw@mail.utexas.edu
** Sanna J. Thompson is an Associatte Professor at the University ofTexas Schoo/ of
Social Work_
ISSN 1405-1133 e 2006 Universidad Autónoma de Nuevo León, University ofTexas of Austin,
University ofTexas of Arlington, Our Lady ofthe Lake University, University ofTennessee,
Universidad Juárez del Estado de Durango.

�] 04 / Prediclors ofviolen/ juvenile behavior:

Revista Perrpectivas Sociales / Social Perspectives primaveralspring 2006. Vol.8, Num. I /

105

Examining the impac/ ofviclimizalion and exposure to violence

jóvenes son victimizados por lo general por los padres, situación que
conduce a una autopercepción y a una cosmovisión negativas. Las entrevistas indican asimismo que el comportamiento violento puede ser
comprendido como un mecanismo de afrontamiento que eleva los sentimientos de fuerza y control. Se requiere, empero, aún más investigación para comprender las causas y las circunstancias que conllevan a
adolescentes en actividades criminales.

Abstract
Understanding the impact of factors influencing violent behavior among
adolescents is of major importance in addressing the process by which
adolescents become involved in criminal behavior. Using existing
quantitative data as well as in-depth interviews, this study explored the
impact of youth, family, and community-level predictors on juvenile
violent behavior.
Secondary data analysis of the National Survey of Adolescents in the
United States, 1995 (N=3,219) were conducted. After controlling for
demographics, poverty level, youth, family, and/or peer drug/alcohol
use, community or school violence, results of logistic regression analyses demonstrated that witnessing violence (OR = 4.95) or previous
victimization (OR= 4.32) increased the likelihood of youths' violent
behavior.
In-depth semi-structured interviews were conducted with juvenile
justice system personnel to query perceptions of factors affecting violent behavior among adolescents. Toree major themes emerged: 1)
Events contributing to victimization, 2) Consequences of victimization,
and 3) Motivators of violent behavior. Analysis of in-depth interviews
suggested that juvenile justice personnel believe that youths' victimization is typically perpetrated by parents, leading to a negative selfperception and worldview. Interviews indicated that violent behavior
may be viewed as a coping mechanism to increase feelings of strength
and control. Further research is needed to understand the causes and
circumstances leading adolescents to engage in these types of criminal
activities.

Predictors of juvenile violent behavior: Examining the impact of victimization and exposure to violence

Juvenile delinquency is currently one of the major social and public
health concems in America (Roberts, 2004). Although juvenile arrests
for violent and property crimes have decreased during the past 2 decades, law enforcement agencies reported 2.3 million arrests of people
under age 18 in 2002. Speci:fically, juveniles accounted for 15% of ali
violent crime arrests (Snyder, 2004). A 2001 national survey also found
that 39.1 % of adolescents who drank alcohol became violent and 52%
who drank became violent at least twice (SAMHSA, 2002). In addition, more than 4 million youth participated in a serious fight at school
or the workplace and almost 2 million attacked others with the intent to
seriously hurt them (SAMHSA, 2002). These are conservative figures
as they include only criminal behavior reported to the police. It is estimated that juvenile delinquent acts not reported to the police may be as
high as 13 million annually (Roberts, 2004).
Severa! theories have been developed to explain the unfolding of
violent behavior among adolescents, including: 1) social leaming theory, which argues that criminal behavior is leamed through interpersonal
mechanisms such as imitation and reinforcements (Akers and Jensen
2003; Bandura, 1977); 2) strain theories that hypothesize 'that stress i~
caused by inequitable social structures that encourage individuals to
engage in criminal behavior (Merton, 1938); and 3) differential association theories propose that those who are exposed selectively or differentially to delinquent individuals are more likely to become delinquent
(Sutherland, and Cressey, 1955). These theories identify possible predictors and explanations for adolescent violent behavior; however, .they
lack strong research support and have been criticized for providing only
vague definitions and limited usefulness (Warr, 2002).
Riskfactors associated with juvenile violen! behavior

For the purposes of this paper, juvenile violent behavior is defined as
any illegal act committed by an adolescent that directly involves a victim. Such violence can range from physical assault to murder. Various
risk factors have been shown to be associated with violent behaviot
including the following:
'

�106 / Predictors of violen/ juvenile behavior:

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primaveralspring 2006. Vo/.8, Num. JJ

Examining the impact ofvictimizatum ami exposure to violence

- Youth substance abuse/dependency is strongly correlated with illegal activity and violence with evidence ofbidirectional effects (Dembo, and Pacheco, 1999; Goldstein, 1985; lnciardi, 1990; Lurigio, and
Swartz, 1999; Winters, 1998).

- Family factors include parental criminal behavior and drug use,
maternal mental illness, negative parental attitudes, poor family management, single-parent homes, socio-economic disadvantage, child
abuse and neglect, and domestic violence (Dunifon, and KowaleskiJones, 2002; Pagan, 2003; Fergusson, Swain-Campbell, and Horwood,
2004; Grogan-Kaylor, and Otis, 2003; Herrera, and McCloskey, 2003;
Nofziger, 2003). According to Baron (1998), being a victim of family
abuse or serious assault, having few financial resources, and associating
with criminal friends often results in greater violent behavior.
- Community and school violence factors include the availability of
guns and drugs within the environment. Communities that tolerate drug
use and violence have been shown to increase juvenile violent behavior. School violence refers to acts of violence witnessed/perpetrated
within school environments (Anderson, 1994; Buka, Stichick, Birdthistle, and Earls, 2001; Jonson-Reid, 1998; Nofziger, 2003; Scarpa, 2003;
Schwartz, and Proctor, 2000)
- Peers are highly infl.uential in adolescence; thus, association with
other violent peers is a key factor in youths' violent behavior. Three
mechanisms by which peers may infl.uence this behavior are fear of
ridicule, loyalty, and status (Warr, 2002). Loyalty and fear of ridicule
are potent compliance mechanisms for inducing conformity in adolescent groups regardless of whether the behavior is legal or not. Research
indicates that the greater the youths' association with deviant peers, the
more likely he/she is to display delinquent behaviors (Heinze, Toro, and
Urberg, 2004). Unlike loyalty and ridicule, status threats can provide
direct provocation for violent criminal conduct. A desire to acquire
status can prompt unprovoked violence, such as bullying, to achieve
status. Exhibiting daring, spontaneity, toughness, and leadership are
qualities often needed to achieve higher status among adolescent peers
(Warr, 2002).

107

Victimization and exposure to violence
Victimization and exposure to violence have been shown to be strong
predictors of violent behavior (Buka et al., 2001 ; Halliday-Boykins,
and Graham, 200 l; Lauritsen, Laub, and Sampson, 1992; Schwartz et
al., 2000). According to the National Crime Victimization Survey (NIJ,
2003 ), rates of violent crimes are highest among youth between 16 and
19 years ofage; rates ofvictimization were 55.6 per 1,000 persons during 2002-2003. Adolescents 12-17 years of age living in single-parent
families are three times more likely to be victimized than the "average" Americans age 12 or older. According to the Office of Juvenile
Justice, 10% of youth who live in the most disadvantaged communities experience the highest risk for neighborhood violence; nearly 58
of every 1,000 youth reported at least one incident of violence during a
six-month period in 2003, a level that is six times greater than the risk
for youth in non-violent neighborhoods. Minority groups are at higher
risk of being a victim of violent crime (Maxfield, and Widon, 1996;
Snyder, 2004).
Understanding the impact of factors influencing violent behavior
among adolescents is of major importance to improve understanding
ofthe process by which adolescents become involved in these criminal
behaviors. Previous studies have been limited in explaining the dynamics of the relationship between victimization and exposure to violence on violent behavior. Studies have utilized quantitative methods
and correlation analyses to assess the relationship between victimization or witnessing violence and violent behavior (Abram et al., 2004;
Chang, Chen, and Brownson, 2003; Comell, Benedek, and Benedek,
1987; Daley, and Onwuegbuzie, 2004; English, Widon, and Brandford, 2002; Grogan-Kaylor et al., 2003; Halliday-Boykins et al., 2001 ;
Schwartz et al., 2000). Attempts to disentangle the processes by which
victimization leads to violent behavior are limited. Furthermore, most
studies have only included juvenile delinquents in their sample, excluding those youth who have committed crimes but who have not been
arrested (Abram et al., 2004; Chang et al., 2003; Comell et al., 1987;
Daley et al., 2004; Halliday-Boykins et al., 2001).

�l 08 / Predictors ofviolen/ juveni/e behavior:

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspeclives primavera/spring 2006. Vo/.8, Num. J /

Examining the impact ofviclimization and exposure to vio/ence

Research shows that victimization increases the risk of arrest and
re-arrest, delinquency, and incidence of violent crime (Chang et al.,
2003; English et al., 2002; Maxfield et al., 1996; Smith, and Thornberry, 1995); however it remains unclear what the impact of selected
predictors are on juvenile violent behavior. For this study, secondary
data analysis was used to examine the role of victimization, exposure
to violence, and other known risk factors to predict adolescent violent
behavior. A cross-sectional national quantitative dataset, as well as indepth qualitative interviews with juvenile justice personnel were analyzed to provide insight concerning the process by which a child who
was victimized or witnessed violence becomes the victimizer. Understanding this process is important in shaping interventions that can prevent violent behavior.

Methods: Quantitative Component
Data and Sample
A sample was drawn from the National Survey of Adolescents in the
United States, 1995. Toe data were collected through a national probability telephone sample of 4,023 juveniles and their parents or guardians. Toe sample included youth between the ages of 12-17 who 1)
were living in United States' households with telephones; 2) resided
with a parent or guardian; and 3) could converse in English or Spanish.
Ali interviews with both parents and adolescents were conducted using
Computer-Assisted Telephone Interviewing (CATI) technology. For a
detailed description of sampling and recruitment see Nofziger, (2003).
After exclusion of missing cases, the overall sample (N=3,2 l 9) averaged 15 years of age (SD=1.6), with half being male. Although most
of these youths were White (69%), substantial percentages were Black
(14%), and Hispanic (10%). Toe remaining 7% self-reported belonging
to another ethnic background. Nearly one-quarter of the youths (21 %)
were in ninth grade. Toe majority of youth were above the poverty
(82%) threshold of $20,000 annually. In this sample, 349 youths reported past violent behavior and 3069 youths denied past violent behavior.

109

Consistent with previous research, an appallingly high nurnber of
youths perceived violence as a problem in their school (80%), and their
community (80%). Drugs were identified as a problem in the majority
of their communities (84%). Youths self-report of peer substance use
were consistent with national trends reported by the National Institute
on Drug Abuse (2004) (see Table 1).

Variables
Drawing upon previous research of known significant predictors of violent behavior, the following variables were included in the quantitative
analysis:

Dependen/ Variable
Youth violen! behavior: Ibis dichotomous variable was created by combining youths' self-report on whether they had ever been involved in
gang fighting, armed robbery, forced someone to have sex against their
will, and/or attacked someone with intent to seriously hurt or kill.

Independent Variables
Victimization: This variable &lt;loes not include sexual abuse or neglect.
lt was created by combining youths' self-report on whether they had
ever been: 1) attacked with a weapon; 2) attacked without a weapon
and thought the perpetrator was trying to kill or seriously injure them;
3) threatened with a weapon; and/or 4) beaten up with something like
a stick, club, or bottle and were hurt pretty bad. Perpetrators included
family, friends, or strangers.

Witnessed violence: This variable was created by combining youths'
self-report on whether they had ever actually observed another person:
1) shooting someone; 2) cutting or stabbing someone; 3) being sexually
assaulted or raped; 4) being mugged or robbed; 5) threatening someone
else with a knife, a gun, or sorne other weapon; and/or 6) beaten up.
Control Variables
Gender: Youth self-report as male or female.
Ethnicity: Whether youth self-reported as White, Black, or Hispanic.
Youths 'Marijuana use: Whether youth meets DSM criteria for abuse or
dependency on marijuana.

�11 O /

Predictors ofviolen/ juveni/e behavior:
Exmnining the impact ofvictimization ami exposure to violence

Youths 'Alcohol use: Whether youth meets DSM criteria for abuse or
dependency on alcohol.
Youths 'Hard drug use: Whether youth meets DSM criteria for abuse or
dependency on cocaine, heroine, or crack.
Family member alcohol use: Youths' self-report on whetber a family
member drinks alcohol so much that it became a problem.
Family member drug use: Youtbs' self-report on whether a family
member uses hard drugs or has a drug problem.
Peer marijuana use: Youth's self-report on whether their friends had
ever used marijuana.
Peer alcohol use: Youth 's self-report on whether their friends had ever
drunk alcohol.
Peer prescription drug use: Youth's self-report on whether their friends
had ever used prescription drugs for recreational purposes.
Peer violence: This variable was created by combining youths' self-report on whether their friends had ever threatened or hit someone without any reason and or forced someone to have sex against their will.
Poverty Leve/: Tbis measure was obtained by determining the number of people in each household and using it to determine the census
poverty threshold. Toe sample had a mean of four individua]s in the
household; thus, the poverty threshold was set at 19,500 per year. According to U.S. Census reports, those earning below 20,000 per year are
considered impoverished (De-Navas-Watt, Proctor, and Mills, 2004).
Community violence: Youths' perception whether violence is a problem in their community.
Drugs in the community: Youths' perception whether drug use is a
problem in their community.
School violence: Youths' perception whether violence is a problem in
their school.

s

s

Data Analysis
Logistic regression models were conducted with the entire sample to
examine the leve! of association between victimization and exposure
to violence on violent behavior after controlling for ali other variables
in the model. Nominal-leve! independent variables with more than two
categories were transformed into dummy variables and assigned reference categories (e.g., the reference category for ethnicity was White).

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspeclives primaveralspring 2006. Vol.8, Num. J /

111

These categorical variables yield exponentiated B or odds ratios (ORs)
that reflect the likelihood of a positive response relative to a defined
reference category, after controlling for ali other effects in the model.
For this study, the ORs refl.ect the likelihood of speci:fic variable occurring relative to youth's violent behavior. Partial regression coefficients
(B) for each independent variable show how much the value of the dependent variable changes when the value of the independent variable
changes.

Qualitative Interviews
Data and Sample
Juvenile justice personnel work closely with delinquent youth. Such
professionals have the opportunity to interact with delinquent juveniles
on a daily basis and learn about their histories. Thus, it can be very infonnative to include juveni le justice personnel 's perceptions of the process by which victimized youth become perpetrators. Qualitative data
was collected from three participants who were professionals working
with delinquent youth and/or adults who were victimized during childhood and engaged in violent behavior during adolescence. Interview
participants were selected using convenience sampling. Study participants included a youth worker with extensive juvenile justice system
experience, the head of research at a youth correction agency responsible for overseeing reports conducted to infonn and evaluate policies
related to juvenile detention and recidivism, and a lawyer associated
with a juvenile detention center. All participants were mate, except one;
two were Caucasian and one was Hispanic. Age ranged from 34-46,
and participants had been working with high-risk youth from one to ten
years. Interviews ranged from 30 minutes to 90 minutes and were conducted at the participants' office with the exception of one participant
who chose to be interviewed at the research office. An interview guide
was used to prompt information from participants (see appendix 1).

Analysis of Qualitative Interviews
Each interview was analyzed based on open coding techniques in order
to identify, name, categorize, and describe phenomena found in the in-

�112

/ Predictors ofviolen! juveni/e behavior:

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2006. Vol.8, Num. J /

113

Examining /he impacJ ofvictimization anti exposure to violence

terviews. Open codingwas then followed by axial coding to determine
the central phenomena through the identification ofparticular categories
of interest. Relationships between open codes were examined with an
emphasis on causality. These categories were then connected through
selective coding, at which point the axial codes were analyzed in terms
of their relationship to each other and core categories were identified.
The coding scheme, developed after analyzing the first interview, was
used as a reference to code all subsequent interviews. New emerging
categories were incorporated in the initial coding sheet. For a more
detailed description of analysis see Creswell (1998). Major themes included: events contributing to victimizations, consequences of victimization, and motivators of juvenile violent behavior.

ing to victimization; 2) consequences of victimization; and 3) motivators of juvenile violent behavior. Victimization constituted of respondent's memories of violence perpetrated against delinquent youth they
worked with. One of the respondents included memories about bis own
life because this respondent engaged in violent behavior during adolescence. Examples of experiences ranged from being thrown out of
the house in the middle of the night, being forced into prostitution by
a parent, or witnessing the murder of a loved one. Toe victimization
experiences seemed to be interrelated to all other categories either as a
consequence or as a precipitating factor; they were present in ali cases
discussed in the interviews. Respondents indicated these experiences
had a profound negative impact on tbe lives of youth in which these
providers had come into contact.

Results
Events contributing to victimization
Findings Jrom Regression Analysis
Results ofthe final logistic regression model (see Table 2) indicated that
witnessing violence increased the likelihood of perpetrating violence
by nearly five times (OR = 4.95); sirnilarly, being victimized increased
the odds of being a victimizer by more than four times (OR= 4.32),
after controlling for a variety of other variables in the model. Other signi:ficant predictors of violent behavior demonstrated that youth alcohol
(OR= 1.79) and marijuana (OR=2.52) abuse/dependence increased the
lik:elihood ofviolent behavior, as did having peers who engaged in violent behavior (OR= 2.36). Other control variables suggested increased
lik:elihood of violent behavior: youth who had friends that used marijuana (OR=.462), alcohol (OR=.409), or prescription drugs (OR =.614)
were significantly more likely to be violent than youth who did not
have friends who used these substances. Being Caucasian decreased
the likelihood of violent behavior by 40% (OR=.414) relative to racial
minority groups. Males were 64% more likely to engage in violent behavior then females (OR= .360)(model c2 = 745.64, p = .000).

Findings from Qualitative lnterviews
Toree major themes emerged after analysis of the qualitative interviews
with criminaljustice personnel. Themes included: 1) events contribut-

Based on juvenile justice personnel's perspective, themes identifying
events related to victimization were primarily constituted by stressors
tbat contributed to tbe parents' loss of control which resulted in the
victimization of the child. Stressors included domestic violence, neglect, drug and alcohol abuse in the family, parents' negative behaviors,
parental excessive control of the child, exposure to violence, and low
socio-economic status. Parents were the perpetrators of victirnization
in nearly all experiences described by participating juvenile justice personnel. One respondent described the circumstances leading to the
victimization of a young girl in the juvenile justice system:
"Ann was also bom in a poor fam.ily. Both her parents were addicted to
crack cocaine. Tbey used to have money and everything, but her dad
started getting into trouble and into debt deeper and deeper because of
the drugs. They lost everything. After they lost their big house, they
were forced to move in with her grandfather who lived in the inner city.
That's where her mom really Iost it. Ann was only 2 years old when that
happened. Her parents were never home and her grandfather was so sad
he died ayear later. They stayed in grandpa's house until they sold it for
dope money. Ann 's parents were never around unless they were dope sick. .
They were constantly moving from place to place scraping for food.
Things got real bad and her parents finally decided to separate. Ann
stayed with her mom, living with a friend There was no food in the

�114

/ Predictors ofviolen/ juvenile behavior:
Examining the impact ofvictimization ami exposure to violence

:fridge, and many people doing drugs around the house. During that time
Ann saw people stealing from each other, fighting, being arrested, and
doing drugs. But the big turn in her life happened when she turned 1O
years old. Her mother was dope sick, trying desperately to raise sorne
money when a neighbor told her he would give her 20 dollars to have sex
with her daughter. 20 dollars! She did not think twice. She went in the
house, gave her daughter alcohol and told her to do everything this man
wanted her to do because they needed the money. Ann did not have
anyone else she could turn to. Her father was in prison and everyone she
knew was doing the same thing. She was also far too asbamed and scared
to say anything to anyone. The prostitution went on until Ann was
arrested for drug charges."

Consequences ofvictimization
Consequences of victimization were described in the interviews with
juvenile justice personnel. These themes included self-~atred, ne~ative world view, anger, powerlessness, low self-image, d1sconnectton
from parents, negative role-models, need for revenge, youth drug_ and
alcohol abuse, lack of trust, and feelings of rejection. Following IS an
illustration of these relationships according to the life memories of the
respondent who engaged in violent behavior during adolescence:
"At the time I didn't respect women at ali anda lot ofthings, so I started
thinking, well I am this way because I saw my dad, my dad always raised
me, and excuse the way I say but I quote him: he used to wake me up like
4 in the morning, come home drunk and fuck women, and bitches, and
bla bla bla and it goes on and on. He would wake me up poking on my
chest saying what the fuck, get up, find something to do. At the time I
was only 5, 6, 7 years old, so that's what I had been hearing my whole life.
Toe whole time that he was doing that, my mom was in the other room
crying because he just beat her, and he has not been home for the past 3
days. So I am thinking that is why I don't have respect for women,
because that's what I had been preached. I am waking up at 4 o'clock in
the morning smelling beer and my dad, get off of my face, and fuck
women, them bitches and this and that. So it's no wonder I had that
mentality when I was 18 years old. I started drinking wben I was 13, 14,
15 and you know, I would go up, and this is when I was 18. You know I

Revista Perspectivas Sxwles I &amp;,e;,,/ Perspectives primavera/spring 2006. Vo/.8, Num. / /

115

see my dad doing this and that fine, there's no rules, only tbe alcoholism
that exists in the family, so it's no wonder why I hated him so much. No
wonder why I am so aggressive and abusive. Why I was so ready to fight
because that's what I had seen, I believe that."

Motivators ofviolent behavior
Essentially participating juvenile justice personnel perceived criminal
behavior as a coping mechanism to deal with the aftermath of victimization. According to respondents, victimization often resulted in youth
feeling powerless, lonely, weak, and hopeless. Youth felt rejected and
alone in a world where "you must take what you want". Turning to
crime was described as a way to demonstrate strength and control. Youth
found new friends (also involved in crime), felt better about themselves
and regained a fragile illusion of control. Criminal behavior was also
a way for youth to take justice into their own bands by becoming the
perpetrator as opposed to the victim. lt was also described as a way
for youth to protect themselves and their families in a world where you
cannot trust anyone. For example, the respondent described bis experience during a turbulent adolescence:
"I did it because I think my dad had so much control over the house and
he had all the power in the house and the way he did it was so aggressive
and now at home I guess I played that victim role, but the only way that I
could feel powerful, cause at home I felt so dam weak I felt so you know
controlled that when I got out I had to make myself, I guess at that time I
was a kid, I had to make myself feel more like a man by going out and
doing stupid stuff. Showing my, and I was always angry, around, so I was
15 years old. I was the youngest guy, the guy closest to my age m.ight
have been like 22 years old, 21 years old. So I always hanging around
with older people. Huh, so I felt that, I felt so little, so powerless at home
that I felt I needed to hang with older guys, and the older guys to have
respect. .. "

Another participant shared the story of one of the youths he worked
with:
"He was accused ofkilling his brother until the cops finally found the men

1 ....

�116 /

Revista Perspectivas Sacillles I Sacia/ Perspectíves primaveralspring 2006. Vof.8, Num. J /
Predictors ofviolen/jU11eni/e behavior:
Examining the impact of victimization and exposure to vio/ence

who were in fact responsible for the murder. Bobby was released to his
family. No one ever apologized for wrongfully accusing him. He ran
away from home and lived on the streets and friends houses where he
started using and selling drugs. Bobby was arrested several times until
he was fi.nally sent to prison for drug trafl:icking. He is currently doing
time. Bobby was never able to overcome the anger he felt toward bis
parents and toward the world. He felt that no one cared and that if you
want to survive you have to work for yourself and not trust anyone. He
also always believed he was a bad person, and that is why nobody ever
wanted him. Doing what he did was a way for him to be seen, noticed by
other people. Even if that meant being hated, it was better then not
ex:isting at all."

Discussion
Toe current paper presents findings from in-depth interviews with juvenile justice personnel and a large national dataset to understand predictors of violent behavior among youth who become juvenile offenders.
Results demonstrate the negative impact of victimization and exposure
to violence on youth and the aggravating circumstances that lead sorne
these youth to engage in criminal behavior.
Logistic regression analyses indicated that being a direct victim of
violence and witnessing violence were significant predictors of violent
behavior after controlling for severa! relevant variables. Specifi.cally,
this study found that youths who were victimized are 4 times more likely to engage in violent behavior and youths who witnessed violence are
5 times more lik:ely to engage in violent behaviors. These results support previous findings in the existing literature and further support various theories of deviant behavior. For example, social learning theory
argues that behavior, including criminal behavior, is leamed through
positive and negative reinforcement (Orcutt, 1983). If a person is rewarded for criminal behavior more tban they are punished, they will
be more likely to commit criminal acts. Others empbasize that criminal bebavior is learned in tbe same way as any other kind of behavior (Jenlcs, 2000). For youth who experience victimization by family
members or others or who witness violent acts, tbeir learned behaviors
are often counter to pro-societal norms (Wbitbeck, and Simons, 1990;

117

Whitbeck, and Simons, 1993). Criminal and violent behavior then
'
'
become a coping mechanism to deal with the aftermath of victimization. Violence against others may be viewed as the only response these
youths perceive is needed to develop their sense of power and place
in the world. In fact, ethnographic works sucb as Code of the Streets
(Anderson, 1994) suggests that violence is used by these youth to gain
respect, power, and protection. However, this response to victimization
creates a vicious cycle of continued violence, reducing the possibility
of opportunities to make positive changes.
Quantitative analyses indicated tbat gender was a predictive factor
in perpetrating violent behaviors; males were more likely to conduct
tbese behaviors tban females. Qualitative interviews supported this
finding as respondents spoke of females ' greater vulnerability to sexual
exploitation. Female youth were described in qualitative interviews as
being forced into prostitution by their motbers to support a drug habit.
Research of such exploitation of female youth indicates that females
are more likely to become victims of sexual assault and exploitation
while males are more likely to become victims of physical violence (Janus, Archambault, Brown, and Welsh, 1995; McCormack, Janus, and
Burgess, 1986; Rew, Taylor-Seehafer, and Fitzgerald, 2001 ; Wbitbeck
et al., 1993). Although males were 64% more likely to engage in violent behavior then females, males are more often victims of physical
threats and assault while females were more often victims of sexual
exploitation and rape (Stewart et al., 2004). Females who were sexually abused are more likely to engage in delinquent acts while sexually
abused males are more likely to report physical symptomatology.and
fear of adult meo (McCormack et al., 1986).
Racial differences indicated that White youth were less likely to
perpetrate violence than were minority groups; minorities were 59%
more likely to engage in violent behavior than wbites. Previous researcb confirms this finding, as African Americans are more likely to
be victims of crime than are whiteA.mericans (Neal, and Turner, 1991).
Homicide ranks as the leading cause of death among young black males
(Takanishi, 1993) and adolescent African American males are more
likely to die of a gunshot wound caused by a friend of acquaintance
than from any other cause (Hammond, and Yung, 1993). Toe incidence

.,.

�118

/ Predictors ofviolen/ juvenile behavior:

Revista Perspectn&gt;as Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2006. Vo/.8, Num. J /

]]9

Examining the impact ofvictimization ami exposure to violence

of fatal violence for adolescent Latino males has been reported to be
3-4 times greater than for white counterparts (Hammond et al., 1993).
Racial differences were not presented as a category related to victimization and criminal behavior in the qualitative interviews; however, it
was identified throughout the interviews as an impact across ali themes
discussed. Interview participants believed that minorities have particularly high risk for victimization due to poverty. They noted that limited
:financia! resources of these youth lead to a lack of support networks,
increased exposure to violence and drug/alcohol abuse, lack of parental
supervision, vulnerability to exploitation, lack of health insurance and
mental health treatment, and fewer opportunities.
In this study, peer violence and peer substance use were highly significant predictors of youths' violent behaviors. Previous research has
reported that being a victim of family abuse or serious assault, having
few financia! resources, spending more time on the streets, and associating with criminal friends result in more violent, delinquent behaviors
(Baron et al., 1998). Specifically, victimization both during childhood
as well as after being on the streets is a significant predictor of robbery,
aggravated assault, and involvement in group fights. Adolescents who
spend longer periods of time without adult supervision and in the company of their peers are significantly more likely to engage in delinquent
behavior then their counterparts (Heinze et al., 2004; Warr, 2002; Yoder, Whitbeck, and Hoyt, 2003).
Youth living in impoverished communities are exposed to other
deviant peers that often teach them delinquent behavior. Yoder and
colleagues (2003) found support for the selection and social affiliation
models developed by Thomberry and colleagues (1993) in which it is
hypothesized that: 1) gangs attract youth who are already involved in
violence (selection); 2) gangs train youth to become delinquent (social
a:ffiliation); and 3) gangs attract those who are already delinquent and
further trains them in becoming more delinquent (enhancement). As
one qualitative interviewee noted, " ... [urban] youth see crime every
day, so that is what they know, and they quickly leam that they can
make more money committing crimes. Kids [who live] there also have
too much time on their hands and little supervision, so they are a product of their environment. They do not think they have choices, they do

not think about their future."
An interesting finding of this study was the lack of significance
with measures of community and school violence, as well as drugs in
the community. Although most youth perceived their coromunities and
schools as violent environments, these were not significant predictors
of their own violent behavior. As high crime communities are distinguished by their economic deprivation, tendency to be large in size,
are overcrowded, and have greater proportions of non-White residents
(Agnew, 1999), it may be that these youth &lt;lid not live in truly violent
environments. 0n the other hand, the variable of measuring poverty
level was also not a significant predictor of violence behavior in this
study. Thus, this lack of significant association may sirnply be an artifact of poor measurement rather than an accurate reflection of the irnpact ofviolence and drugs in the community and at school or particular
bias of the sample.

Limitations
Quantitative analysis

This study included severa! limitations that must be discussed in light
of the results. First, the use of a secondary data source for this study
limited the unavailability of important variables, such as more comprehensive measures of substance use, family functioning, community
and school violence, and peer influences. Furthermore, the sample was
fairly imbalanced between the numbers of youth indicating or denying
experiences of violent behavior (3069 youth denied violent behavior
and 349 reported violent behavior). However the large sample likely
makes the effects of the unbalanced groups less of a concem. Finally,
given the nature of cross-sectional data, our findings cannot inform causality--that is, which conclition occurred first. For example, it is not
possible to determine whether violent behavior preceded or was the
result of the youths' exposure to violent acts.
Qualitative Analysis

Toe main limitation consisted of the researcher's inability to interview

�120 /

Predictors ofviolen/ jwenile behavior:
Examining the impact ofvictimizalion and exposure to violence

youth directly due to IRB constraints. Direct interviews with victimized juvenile delinquents are crucial to better understand and map the
process that leads them to engage in criminal behavior. Furthermore,
the qualitative sample and sampling procedure were limited in scope;
only those individuals that the researcher knew were contacted. Thus,
there were no African American respondents interviewed, which would
have been a rich source of information. Finally, saturation of the data
was impossible due to time limitations and resulted in incomplete or
limited narratives concerning topics of interest for this analysis.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2006. Vol.8, Num. / ¡

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Implications
Despite the limitations, results provide support for continued research
of this population and suggest needs that individuals working with
these youth must consider. Child victimization and youth violent behavior have been a longstanding concem in the United States. Crime
and victimization dramatically reduces the well-being ofthe population
at large and results in extensive economic costs to the nation (Roberts,
2004). Increased understanding of the causes and circumstances leading to criminal behavior is imperative in developing effective interventions to minimize the problems associated with juvenile delinquency,
and more specifically, violent behaviors. For example, interventions
must specifically address issues of minority and impoverished youth
who are at particularly high risk for victimization. Family relationships
are also an important area that deserves increased attention. Finally, increasing the knowledge of staff that interacts with juvenile delinquents
may help them better understand the needs of these youth and serve as
positive role models. Further research is needed to increase our understanding of this topic as well as our ability to serve these disadvantaged
populations.

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Table 1: Quantitative Sample Demographics
Characteristics
Gender
Male
Female
Race
White
Black
Hispanic
Other
Youth Victimization
Victimized
Not victimized
Youth Violence Exposure
Witnessed violence
Has not witnessed violence
Youth Behavior
Violent
Notviolent
Youth Substance Abuse/Dependence
Marijuana
Harddrug
Alcohol
Family problem substance use
Alcohol
Hard drugs
Peer substance use (ever)
Marijuana
Alcohol
Prescription drugs (recreational use)
Peer Behavior
Violent
Not violent
Poverty Level
Below poverty
Above poverty
Problems in the Community
Violence
Drugs
School Violence
Problem
Nota problem
MeanAge Years (SD)

Percentage (n=645)
50%
50%

69%
14%
10%
7%
19%
81%
73%
27%

11%
89%
5%

1%
5%

15%
10%
40%

55%
7%
23%
77%

18%
82%
80%

84%
80%
20%
15 (1.6)

....

�128

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primaveralspring 2006. Vo/.8, Num. 1 /

I Predictors ofviolen/ juvenile behavior:
Examining the impact ofvictimization ami exposure to violence

Table 2: Logistic Regression Model of Predictors ofYouth Violent
Behavior

129

Appendix 1
lnterview Guide

Characteristics

B

S.E.

Sig.

OddsRatio

Poverty Level

-.183

.176

.298

.833

Youth Drug Abuse/dependence
Marijuana
Hard drugs
Alcohol

.925
.248
.580

.235
.425
.232

.000
.560
.013

2.522**
1.281
1.786**

Peer Violence

.861

.146

.000

2.365**

Friend Substance Use (ever)
Marijuana
Alcohol
Prescription drug

.772
.893
.488

.195
.238
.209

.000
.000
.020

.462**
.409**
.614**

Gender

-1.021

.152

.000

.360**

Family problem substance use
Alcohol
Harddrugs

.220
.299

.170
.187

.196
.110

1.246
1.348

Ethnicity
White
Black
Hispanic

-.882
.145
.007

.295
.316
.334

.003
.646
.983

.414**
1.156
1.007

School Violence

.157

.118

.183

1.170

Community Violence

.033

.109

.764

1.033

Drugs are a problem
in the Community

.006

.077

.933

1.006

Youth Victimization

1.462

.145

.000

4.316

Youth Violence Exposure /
Witnessing violence

1.600

.429

.000

4.954

Constant

.347

.794

.662

1.415

Model X2

745.64 (p=.000)

1-) Tell me a little about your professional experience with the juvenile
justice system.
2-) Could you describe a typical day of work there?
3-) Have you ever worked with a Latino youth who was a victim of violent crime as a child, and later became a perpetrator of violent crime?
a-) Could you tell me about this case without disclosing the youth's
real name?
b-) What do you think lead this child to commit a crime?
c-) Do you think this youth suffered any kind of discrimination
during his/her life?
4-) Have you ever worked with a White youth who was a victim of violent crime as a child, and later became a perpetrator of violent crime?
a-) Could you tell me about this case without disclosing the youth's
real name?
b-) What do you think lead this child to commit a crime?
c-) Do you think this youth suffered any kind of discrimination
during his/her life?
5-) Have you ever worked with a Black youth who was a victim of
violent crime as a child, and later became a perpetrator of violent
crime?
a-) Could you tell me about this case without disclosing the youth 's
real name?
b-) What do you think lead this child to commit a crime?
c-) Do you think this youth suffered any kind of discrimination
during his/her life?
6-) Do you think being a minority influences delinquent behavior?
How?
7-) Ask demographic questions

�Revista Perspectivas Sociales I Social Perspeclives primavera/spring 2006. Vo/.8, Num. 11 Pág. I31-149

131

Accelerated, Differentiated Instruction on the Reading
Achievement oflncarcerated Youth with Disabilities: Unexpected
Progress in a Time of Skepticism
Forrest A. Novy*
Eric Fredlund**

Resumen
Algunos estudios frecuentemente citados sugieren remediar las dificultades de aprendizaje para que sean minimalmente efectivos después del
segundo grado de secundaria. Sin embargo, según nuestra experiencia
con prácticas de aprendizaje diferenciadas y aceleradas aplicadas a
adolescentes encarcelados con niveles de aprovechamiento menores
pasa lo contrario. Los autores describen las características de jóvenes
con discapacidades en uno de los centros correccionales estatales más
grandes de los Estados Unidos de Norteamérica y comparten resultados
sobre capacidades de lectura que apoyan la posición de que una de las
poblaciones juveniles socialmente más constreñidas y con bajos niveles
de aprovechamiento académico puede aprender a velocidades no esperadas.

Abstract
Frequently quoted research suggests remediation oflearning difficulties
to be "minimally effective" after second grade. However, our experience
with differentiated, accelerated learning practices with underachieving
incarcerated adolescents with disabilities indicates the opposite is true.
The authors describe the characteristics of youth with disabilities in
one of America's largest state juvenile correctional systems, and share
reading outcome data that support the view that one of today's most
disenfranchised and academically underachieving juvenile populations
can leam at rates far exceeding common expectations.

* Forrest A. Novy is the Director ofSpecial Education ofthe Texas Youth Commission,
Austin, Texas.
** Eric Fredlund is Research Analyst for the Texas Youth Commission, Austin, Texas.
ISSN 1405-11 33 O 2006 Universidad Autónoma de Nuevo León, University ofTexas of Austin,
University ofTexas of Arlingtoo, Our Lady of the Lake University, University ofTennessee,
Universidad Juárez del Estado de Durango.

�132

/ Acce/erated, Differentiated Instruclion on the Reading Achievement oflncarcerated

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspeclives primaveralspring 2006. Vol.8. Num. 1 /

133

Youth with Disabilities: Unexpected Progress in a Time o/Skepticism

Palabras claves / Key Words
Instrucción, jóvenes, dificultades de aprendizaje, cárcel, programas
Instruction, youth, leaming difficulties, correccional system, programmes

lntroducction
Incarceratedjuvenile offenders with disabilities are one of today's most
disenfranchised cohorts of children. Ranging in ages from 10-21 (average
age approximately 16), the group is estimated to account for 30-70% of all
youth committed by the courts to residential correctional settings (Leone,
Meisel, &amp; Drakeford, 2002, Müller, E., 2005; Quinn, Rutherford, Leone,
Osher, &amp; Poirier, 2005). Compared to general population age-mates,
incarcerated youth with disabilities presenta troubling milieu of"at risk"
characteristics. Literature and other research reviews consistently report
higher than expected levels of academic underachievement, economic
disadvantage, alcohol and drug abuse, distressed home environments,
gang involvement, and emotional and mental health lability (National
Council on Disability [NCD], 2003; Müller, 2005 ; Smith &amp; Griffin,
2002; Teplin, Abram, McClelland, Dulcan, &amp; Mericle, 2002, Texas
Youth Commission, 2004). Historically, these youth, in the "deeper
end" of the correctional system, have been identified as sorne our most
underserved and prograrnmatically neglected children (Hubner, 2005;
NCD, 2003; Hollandsworth, 2003, Leone, Meisel, &amp; Drakeford, 2002;
Office of Juvenile Justice and Delinquency Prevention [OJJDP], 2004;
Quino, et al., 2005), and "among the most vulnerable in our society"
(Edelman, Holzer, &amp; Offner, 2006; US Department of Justice, 2003).
lncidence figures put this population at approximately 134,000, nationwide (Sick.mund, 2002).

A Time of Skepticism for "At Risk" Youth
Today's attitudes toward underachieving, academically weak middle
and high school students, including many identified as "delinquent," are
generally negative and discouraging. Snow, Burns, and Griffin (1998),
editors of a recent in:fiuential and widely disseminated publication,
state, "In school lore, second grade is broadly viewed as children's last

chance. Those who are not on track by third grade have little chance of
ever catching up" (p. 212). Others have reinforced this forecast. Reid
Lyon (Learning disabilities and early intervention strategies, 2002), then
of the National Institute of Child Health and Human Development, in
testimony to the Subcommittee on Education Reform, Committee on
Education and the Workforce, observed, " ...remediation of learning
difficulties is minimally effective after second grade" (p. 3). In 2004,
Lyon and co-author, Chhabra, went on to say that " ... failure to read by
9 years of age portends a life-time of illiteracy for at least 70 percent of
struggling readers" (Lyon and Chhabra, 2004, How can we prevent reading failure section, para. 3). Reinforcing this bent, noted educator and
researcher, Robert Slavin, quoted in a report by the Idaho Department
ofEducation Reading Committee (1998), predicts that for "3rd graders
reading ayear or more below grade level (or who have been retained one
or more times) ... who are poor... attending a school serving many other
poor children, their chances of eventually graduating from high school
approaches zero" (p. 6). Slavin (1998) also identifies reading failure, in
addition to grade retention and special education eligibility, as one of
the "most important predictors ofdropout, delinquency, early pregnancy,
and other serious problems (Lloyd, 1978)" (para. 1).
These statements underpin and sustain popular beliefs that "at risk"
youth can not succeed at learning rates observed in normally achieving
age-mates. These children, many of whom carry concomitant conduct,
behavior, or emotional disturbance characterizations, are more often
than not served in less than ideal disciplinary, altemative education settings, taught by under qualified teachers, and exposed to curricula using
ineffective and inappropriate instructional practices. For many of these
students academic success is generally the exception rather than rule
and by the time they reach middle and high school they are well behind
their normally achieving peers. lt is unsurprising that "school lore" in
fact confirms society's pessimism regarding the future of such troubled
youth. This is particularly true for delinquent youth with and without
disabilities.

�l34 /

Accelerated, Differentiated Jnstruction on the Reading Achievement ofIncarcerated
Youth with Disabilities: Unexpected Progress in a Trme ofSkeptícism

Accelerated, Differentiated Instruction for lncarcerated
Youth
While the prevailing attitude toward long-term underachievers is one of
continued failure, our outcome data with incarcerated juveniles, as well
as fi.ndings elsewhere reported, suggest the opposite is true (cf. Belfanz,
Legters, &amp; Jordan, 2004; Codding, 2001; Conderman &amp; Katsiyannis,
2002; Leone &amp; Drakeford, 1999; Raiche &amp; Showers, 2000; Schoenbach,
Braunge, Greenleaf, &amp; Litman, 2003). For incarcerated youth, the educational challenge is particularly immediate and compelling. We know
that for many this will be their last formal, secondary-level educational
experience. Maximizing this experience is particularly critica! given the
strong association between educational attainment and reduced recidivism and arrest rates (Jeffords, 2004).
To accelerate learning, students must be motivated to learn and teachers empowered to select methods and approaches that work. Students
are moved through courses of study as mastery of subject matter is demonstrated. To maximize acceleration, successful teachers assess student
performance regularly (and often). Accelerated learning occurs most
:frequently when teachers incorporate the use of instructional technology
in lesson planning and delivery. Teaching staff and other professionals
(e.g., diagnosticians, caseworkers, rehabilitation stafl) are encouraged (at
times required) to hone intervention skills and knowledge of promising
practices by participating in workshops, conferences, and 'job alike"
trainings where they can share and exchange successes and classroom
practices. Considerable fiscal resources should also be eannarked eacb
academic year so teachers and evaluation staff can purchase needed supplies, materials, and evaluation tools. Collectively, these initiatives and
foci foster higher levels of student achievement at accelerated rates.

Educating Incarcerated Juveniles with Disabilities: The Texas
Experience
Toe State ofTexas manages one of the nation's largest juvenile corrections residential populations. Toe Texas Youth Commission (TYC) is
charged by the legislature tocare for, educate, and rehabilitate the state's
most serious and chronically delinquent offenders. Approximately 4,800

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectíves primaveralspring 2006. Vol.8, Num. 11

135

youth, ages 10-21 , reside in 14 majar state institutions (TYC, 2005a).
Committing their crimes between the ages of 1O and 17, adjudicated
offenders can remain under the jurisdiction of TYC until age 21. In
2005, TYC processed 2,614 new commitments, a third ofwhom committed either a violent, firearms-related, or substance abuse offense
(TYC, 2005b). TYC offenders come from urban and rural areas. Tiie
average age is 16 at entry. Girls represent approximately 10 percent·of
the population. Four out of 10 youtb are Hispanic, and one in three-is
African-American. One-half of TYC offenders bave high need for drug
treatment. Four out of 1Oyouth exhibit serious emotional problems, and
three out of four offenders are from chaotic home environments involving
abuse and neglect (TYC, 2005a).
t

·,;

Since 2001, the state 's incarcerated juvenile population qualifying for
special education services under thelndividuals withDisabilities I!duéation Act (IDEA), as amended (IDEA, 2004) has ranged from 40-45% of
all commitments. Ninety-five percent of special education-eligible.youth
enter the state's correctional system having previously been identified:
These figures represent three and a half times the reported incidence.rates
of children with disabilities receiving special education in the ":free'' or,
general population. Specific learning disabilities (SLD) and emotional
disturbance (ED) diagnostic conditions account for nine ofieh of the
commission's incarcerated students with disabilities. Academically,
special education-eligible youtb are on average five-to-six grade lev.els
behind their normally achieving age-mates in both i:eading- an-d rnatb
skills (Novy, 2005).
Special education services are provided year-round and include reforJ
ral, evaluation, and individualized education programming ín a'ccoroanoo
with federal and state mandates. The state's juvenile corr~ctíonal system
seeks for all students, with and without disabilities, improved math and
reading skills, development ofjob-related competencies, the awarding of
high school credits, and when applicable, the conferring of a high school
diploma or "GED" certificate prior to release (General ,Educational
Development, 2006). Meaningful, intensive educational interventions
during incarceration, followed by comprehensive reentry efforts and
supports after release are crucial in lowering traditionally bigh tates of
re-arrest and re-incarceration (Jeffords, 2004; Mears &amp; Travis, 2004).

�136 / Accelerated, Differentiated l nstruclion on the Reading Achievemenl oflncarcerated

137

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2{)()6. Vo/.8, Num. 1 /

Youth wilh Disabililies: Unexpected Progress in a Time ofSkeplicism

TYC students vary greatly in age, grade levels, academic skills, and
learning abilities. Those who are most successful are guided by teachers that adapt to individual need and leamer diversity. These teachers
motívate their students by connecting with tbem. They adjust to wideranging academic achievement levels and learning abilities (and disabilities), draw upon challenging instructional approaches and materials,
use technology whenever possible, and, most importantly, communicate
bigh expectations for learning and achievement. Because ofhigh student
mobility, teachers must also be qualified and proficient to teach multiple
subject areas, at differing rates and content levels- all simultaneously.
Por students with disabilities, the formula for success is the same, but
with additional assistance from specially trained educators, assessment
staff, and correctional rehabilitation professionals.

primarily minority (approximately 35% and 37% African American and
Hispanic, respectively (see Table 1). A significant majority exhibited
specific learning disabilities (SLD) (53%) or emotional disturbance (ED)
(44%), as defined by federal special education law (IDEA, 2004). Other
representing conditions included other health impairment (OHI), speech
and language impairments (SI), mental retardation (MR), and auditory
and visual impairments (Al) and (VI), respectively.
Table 1: Characteristics of incarcerated youth with disabilities as a
function of age, gender, level of intellectual functioning (IQ), and
ethnicity (N=2691)

Variable

Mean

Median SD

Mínimum Maximum

PretestAge
Posttest Age
(IQ)
Male
Anglo
African
American
Hispanic
Other

16.0
17.6
87
90.86%
28.47%

16.1
17.5
87

10.8
12.8
60

The Study
We analyzed three years of reading achievement data for incarcerated
youth receiving special education services. We used the Test of Adult
Basic Education (TABE, 1997) to establish achievement rates over time
between a youth 's entry to the correctional system and at his release. The
study's measure of"expected" growth in reading is currently defined by
the Texas legislature as a mínimum of one month gain in reading ability
(as measured fonnally by the TABE) for every month of incarceration.
A logistical regression analysis ascertained correlates of student-specific
characteristics (e.g., intellectual functioning, reading level at entry, gang
affiliation, limited English proficiency) to reading level changes over
time. We used this analysis to control for "expected" variations in reading gains across 14 TYC correctional facilities, enabling us to calculate
an "expected" gain rate for each correctional facility. When then compared each facility's "actual" rate of reading gain to its "expected" rate,
deriving a less ambiguous picture of a facility's contribution to positive
educational outcomes in reading during incarceration.
Study Population Characteristics

The study's population mean age was 16 years at admission, 68% of
whom were first time commitments. The cohort was predominantly
male (91 %), functioning in the low average range intellectually, and

1.2
1.4
12

20.5
21
·140

34.52%
36.83%
00.19%

Source: Texas Youth Commission, Research Department, Austin, TX. 2006.

Table 2 highlights additional population characteristics. These
include documented mental health need, treatment need, whether specialized treatment was provided d~g incarceration (e.g., chemical dependency, sexual behavior, capitál offender), reported gang membership,
and if the commitment classification was as a "general" offender (i.e.,
youth whose committing offense did not include classification as either
a ''violent," "chronic serious," or "1rrearms" offender, oras a "controlled
substances dealer") (see TYC-Gl~ssary ofTerms (2006]).

�138 / Accelerated, Differenliated lnstruction on the Reading Achievemenl oflncarcerated

139

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2006. Vo/.8, Num. J /

Youth with Disabilities: Unexpected Progress in a 1ime ofS/repticism

Table 2: Additional population characteristics: ldentified treatment
needs, gang involvement, general offender commitment status, and
whether a specialized treatment was received
Characteristic
Mental Health Need
Sexual Behavior Treatment Need
Any Specialized Treatment Need
Received Any Specialized Treatment
Gang Membership Reported
General Offender

Mean
70.16%
13.64%
86.85%
45.37%
45.34%
61.98%

Source: Texas Youth Commission, Research Department, Austin, TX. 2006.

Reading Achievement Gains over Time

Table 3: Incarcerated youth with disabilities' reading grade level equivalents (GLEs): Entry v. release- School Years 2003, 2004, and 2005
Variable
PerMonth
Reading Gain
Rate
Pretest Reading
Grade Leve!
Equivalent (GLE)
Posttest Reading
Grade Leve!
Equivalent (GLE)
Months between
Pre- Posttests

Mean

Median

SD

Mínimum

Maximum

1.71

1.41

1.77

-5

15

4.7

4.6

2.4

o.o

12.6

7.3

6.9

2.8

O.O

12.9

19.09

13.90

13.66 1.64

83.15

Source: Texas Youth Commission, Research Department, Austin, TX. 2006.

Pre- and posttest reading seores (i.e., in grade level equivalents) were
examined (see Table 3). At entry the sample's average grade level equivalent(GLE) was fourth grade, seventh month (4.7), approximately 6 grade
levels behind the expected GLE for normally achieving age-mates (i.e.,
mid 10th grade for a student turning 16 years old). Posttest reading GLE
was seventh grade, third month (7.3), or more than two and half (2.6)
grade levels higher than at entry. This refl.ected a mean gain rate of 1.7
months per month of instruction, where gain rates were first determined
for each youth by dividing the difference in pre- vs. posttest GLEs (in
months) by ofthe time (in months) between pre- and posttest administrations. Toe median gain rate was 1.4 months and may be a better indicator
ofthe distribution's central tendency given its resistance to the effects of
outliers. lt should be noted that the authors did not control for outliers in
their analyses, instead choosing to include the total population's results
regardless of anticipated testing "inconsistencies" (i.e., questionable
youth effort at entry or release). Average time between pre/post testing
was 19 months.

Figure t. Readlng Growth Over 12 Months ol lnstructlon for Theoretlcally
Normally Achlevlng vs. lncarcerated Speclal Educatlon Populatlon

11.6

11.8
_....._
10.6

9.6
..,._ Theoretlcal

7.6

..... speclal Educatlon

~
5.6

-6

4 ./

3.6

1.6
Beglnnlng Grade Level Equlvalent

Endlng Grade Level Equivalen!

Time

1 Toe theoretical grade level equivalent of I0.6 (tenth grade sixth month) was based
upon the generally expected grade level for a hypothetical, normally acbieving student
who entered first grade at age, six years six months.
2 Toe grade level equivalent (GLE) of 4.7 (fourth grade seventh month) was the mean
GLE of the study population at entry; mean age 16 years)

�140 / Accelerated, Differentiated Jnstmction on the Reading Achievement ofIncarcerated

141

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2006. Vol.8. Num. J /

Youth with Disabilities: Unexpected Progress in a TlTlle ofSkepticism

Comparing these results to those expected of a theoretical group
of normally achieving 16 year olds (i.e., 16 years O months) helps to
clarify the significance of the special education population's overall
growth. Figure 1 below graphically depicts expected achievement differences (in grade level equivalents) during 12 months of instruction for
the two groups- Theoretical (starting at 10.61) and Special Education
(starting at4. 72). Using an expected reading gain rate for the "hypothetical" normally achieving group of one month of achievement for every
month of instruction, a grade level equivalent (GLE) of 11.8 would be
expected after 12 months of schooling (i.e., 12 months, or 1.2 years gain
in reading accomplishment). In comparison, the special education group,
whose reading gain rate is 1.7 months for every month of instruction,
will progress approximately two grade levels (to 6.6) over the same time
period, narrowing its "achievement gap" from 5.9 to 5.2 grade levels in
one year. About two-thirds of youth in the 3-year reading gain sample
achieved sufficient gain to satisfy the standard of at least one-month gain
per instructional month.

Variables Associated with Reading Achievement
Ten characteristics associated with the probability of achieving the reading gain standard are presented in Table 4. Months between pre- and
posttest was the strongest predictor of whether or not a youth attained
tbe "one montb gain" standard. Of youth taking both pre- and posttest
within one year, three-quarters achieved this goal. When duration between
tests exceeded 24 months, achievement fell to about one-half. Toe value
of the pre-test score also predicted if a student was likely to attain the
goal. All other things being equal, students who scored lower on the pretest achieved the reading gain standard at higher rates than counterparts
scoring higher at pretest. For example, of students whose entering GLE
was 2.8 or lower on the pre-test, about 66 percent achieved the reading
gain goal. For those scoring above 6.2 the comparable success rate was
62 percent. Intellectual ability was also a good predictor of whether or
not the reading gain standard would be achieved.
As expected a mental retardation diagnosis was negatively associated with amount of reading gain. However, it is also important to note

Table 4: Variables Associated witb Achieving Reading Gain Goal (one
month gain per month of instruction) -Scbool Years 2003 through
2005
N
2691

Ali
Months between Pre &amp; Posttest
671
Less than 9.5 months
9.5 to 13.89 months
673
675
13.9 to 24.6 months
672
More than 24.6 months
IQ
655
95 or Above
636
88-94
80-87
687
713
79 orbelow
Pre Score / Age in Months on Pre Day
Lower Achievers
699
712
Low-Moderate Achievers
High Moderate Achievers
668
Higher Achievers
612
Race
Anglo
766
Non-Anglo
1925
Degree Mental Health Need
112
~ryHigh
287
High
Modera/e
764
287
Low
1032
None
Ever Diagnosed ED
Yes
1224
1467
No
Mental Retardation
Yes
89
No
2602
Limited English Projicieney
365
LEP
NotLEP
2326
Educational Setting
1308
Mainstreamed
Higher Setting
1383
Received Specialized Treatment
Yes
1221
1470
No

PercentAchieving
Mean Gain Per
Month Instruction Reading Gain Goal
65.8%
1.7
2.6
1.9
1.4
1.0

76.3%
74.1%
66.4%
46.3%

2.1
1.7
1.6
1.5

75.7%
67.5%
64.2%
56.7%

1.9
1.7
1.7
1.4

66.0%
67.1%
67.7%
61.9%

2.0
1.6

70.6%
63.8%

1.1
1.4
l.6
1.8
1.9

50.0%
58.2%
63.9%
64.7%
71.5%

1.7
l.7

66.2%
65.4%

1.1
1.7

44.9%
66.5%

1.7
1.7

64.7%
66.0%

l.9
1.5

69.3%
62.5%

1.7
1.7

65.9%
65.6%

�142 /

Accelerated, Differentiated Jnstn,ction on the ReadingAchievement oflncarcerated
Youth with Disabilities: Unexpected Progress in a Tune ofSkepticism

that of youth diagnosed with mental retardation (mild to severe), 45%
achieved at least one month ofreading gain per month of instruction. Toe
degree of a student's mental heath need, determined by a psychologist at
our Marlin Orientation and Assessment Unit (MOAU) upon entry, also
predicted amount of reading achievement, with the "high" need youth
less li.kely to achieve the one-month growth target (50% vs. 71% for
"none").

143

Revista Perspectivos Sociales/Social Perspectives primavera/spring 2006. Vol.8, Num. I /

Table 5: Expected vs. observed reading gain goal rates by correctional
campus: Special education eligible youth

EXPECTED

OBSERVED

READING GAIN GOAL

READING GAIN GOAL

Correctional
Campus

N

ACHIEVEMENT

ACHIEVEMENT DIFFERENCE

Ali

2684

65.8%

65.8%

0.0%

Campus I

263

71.3%

70.7%

-0.9%

Campus2

187

59.2%

48.1%

-18.7%

Campus 3

267

66.4%

59.6%

-10.3%

Campus4

255

68.5%

60.8%

-11.3%

Campus 5

304

70.4%

77.6%

10.3%

Campus6

89

52.8%

58.4%

10.7%

Campus 7

288

70.6%

66.7%

-5.5%

Campus 8

41

78.7%

87.8%

11.5%

Campus Comparisons-Expected V s. Actual Reading Gains

Campus9

61

69.0%

75.4%

9.3%

Shown in Table 5 are expected vs. observed rates of achieving the reading
growth standard in 14 TYC campuses4. Looking at the data in this way
helps to clarify each campus' relative instructional contribution. We are
currently using these data to identify campuses where students significantly exceed expected rates of achievement. For example, Campuses
5, 6, 10, 12, and 13 exceeded by 10% their "expected" success rates.
Our interest now is to explain these observed discrepancies relative to
individual campus leadership, classroom setting, instruction, and program
delivery practices.

CampuslO

224

60.4%

60.7%

0.6%

Campus 11

91

65.2%

72.5%

11.3%

Campus 12

247

58.5%

76.1%

30.0%

Campus 13

188

68.2%

67.6%

-l.0%

Campus 14

179

61.6%

55.9%

-9.3%

On first analysis, having received specialized treatment or not did
not differentially predict reading outcomes. However, once all characteristics were taken into account, having received specialized treatment
significantly estimated the likelihood the reading gain measure would
bemet3.
Summarizing, the best single predictor for achieving the reading skill
growth standard is time between pre- and posttest. However three variables - months between pre- and posttesting, entry level reading score,
and intellectual ability accurately predicted reading goal attainment with
70.8% accuracy. With all 10 characteristics entered, the model predicts
with 72.6% accuracy.

3 Analysis ofmaximurn likelihood estimates x2[1, N=2691] = 5.15, Pr = .0233.
4 Toe data presented in Table 5 exclude from the analysis the results of 7 youth at the
TYC orientation and assessment center. This facility is a primary orientation and evaluation unit and &lt;loes not provide a ful] educational program. Youth remain at this facility
on average 45-60 days before movement to another TYC operated school. Table 5 also
includes youth served at one TYC campus closed in spring 2003---Campus #9).

Source: Texas Youth Commission, Researcb Department, Austin, TX. 2006.

�144

/ Accelerated, Differentiated /nstruction on the Reading Achievement oflncarcerated

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2006. Vo/.8, Num. JI

145

Youth with Disabilíties: Unexpected Progress in a Time o/Skepticism

CONCLUSIONS
Data have been presented describing the reading growth patterns of
a cohort of youth in long-term, secure confinement. Our study's findings indicate that when provided appropriate opportunities, even our
most neglected and underachieving students- incarcerated youth with
disabilities-can perform at higher than commonly expected rates of
achievement. We believe fundamental to this success is accelerated and
differentiated educational opportunities that focus on individual need in
an environment of high expectations.
Using logistical regression analyses of key student characteristics,
we have begun to isolate student and campus-specific factors most associated with reading performance. Our next step is to better understand
the explicit nature of these factors, particularly in campus settings where
students are achieving at the highest rates. Are different teaching methods
or approaches being employed? Is technology being used differently to
teach reading? Are students on these higher performing campuses encouraged, motivated, and/or rewarded in ways that distinguish them from
poorer performing campuses? What role, if any, &lt;loes campus leadership
play? Answers to these questions will strengthen our understanding of
campus variables that contribute most to student success.
In Texas, incarcerated high school-aged youth are demonstrating
accelerated learning, despite years of school failure. And many are going on to successful com.munity reintegration following release in part,
we contend, because of educational progress made during confinement.
For incarcerated juveniles with or without disabilities, we must identify
and develop the "protective" factors most associated with post release
success. Our data point convincingly to level of reading achievement
as one ofthe most important factors. Others, while not addressed in this
paper, have also been identified, including GED and high school diploma
attainment, level of math achievement, reading on grade level at release,
and participation in career and tecbnology education training.
While our goals may be clear in terms of desired outcomes (i.e.,
the protective characteristics we wish in place), the real challenge is
to find the ways and means by which these can best be advanced. We

have argued for the need of educators and allied co-workers to question
prevailing assumptions about learning and "at risk" children, particularly
incarcerated youth with disabilities. We believe it is incorrect to assume,
as many do, that these children and youth are relegated to a future of
school failure if not caught (i.e., remediated) in the early school years.
Achievement gaps can and will be closed if students, regardless of age
or grade level, are provided appropriate interventions. With appropriate
accelerated and di~erentiated learning opportunities these children can
and will demonstrate rates ofleaming (in our case in the reading domain)
that exceed expectations.
Lastly, let our efforts, whether educational, rehabilitative, or correctional, always be child-centered, driven by individual need and circumstances. Dr. Jim Boynton, longtime psychiatrist at TYC's Corsicana
Residential Treatment Center, thoughtfully captures this when he says,
"For better or for worse, this really is their last good chance to get better... The tragedy is that for so many of these kids, this is also their first
chance to get better too" (Hollandsworth, 2003, p. 142).

�146 / Accelerated, Differenliated /nstruclíon on the Reading Achievement oflncarceraled

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2006. Vo/.8, Num. 11

147

Youth with Disabilities: Unexpected Progress in a Time o/Skepticism

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�148 /

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/spring 2006. Vol.8. Num. 1 /

149

Accelerateá, Differentiated /nstnJction on the Reading Achievement ofIncarcerated
Youth with Disabilities: Unexpected Progress in a Time ofS&gt;.epticism

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Release), Washington, D.C.

�CALL FOR PAPERS CONVOCATORIA A
SOMETER ARTÍCULOS

�CONVOCATORIAASOMETERARTÍCULOSA
'Social Perspectives/Perspectivas Sociales
Social Perspectives/Perspectivas Sociales es una revista bilingüe y binacional que invita a trabajadores sociales y científicos sociales a someter
manuscritos para ser editados durante el 2007. La revista constituye un
proyecto conjunto de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, México, The School of Social Work at the
University of Texas at Austin y Toe University of Texas at Arlington.
Buscamos artículos que se enfocan en temas relacionadas con la frontera México-Estados Unidos y las personas que se desplazan en ambas
direcciones; tópicos de importancia para la práctica del trabajo social que
refieren a aspectos comunes entre ambas naciones en tomo a individuo,
familia y comunidad; aspectos comunes entre ambas naciones acerca de
las políticas sociales, la formación del trabajo social; e investigaciones
científico-sociales acerca de las condiciones sociales. Se da una especial
bienvenida a trabajos que analizan prácticas innovadoras, presentan
resultados de estudios empíricos y que revisan críticamente políticas y
programas de desarrollo social. Se alienta asimismo a trabajos interdisciplinarios e internacionales.
Los artículos se publican en ingles o español con un resumen en ambos
idiomas. Los trabajos sometidos serán dictaminados por miembros del
Comité Editorial y del Comité Científico de la revista. Los manuscritos
deben tener como extensión mínima 1Opáginas y máximo 30 a espacio 1
_. El manuscrito típico tiene alrededor de 20 páginas incluidos el resumen .
(300-350 palabras) y la bibliografia.
Los autores pueden enviar sus artículos a:
Veronika Sieglin, co-editora
Maria Elena Ramos Tovar, co-editora
Profesora Titular
Profesora Titular
Depto. de Posgrado
Depto. de Posgrado
Facultad de Trabajo Social
Facultad de Trabajo Social
Universidad Autónoma de Nuevo León Universidad Autónoma de Nuevo León
Ciudad Universitaria
Ciudad Universitaria
San Nicolás de los Garza, N.L.
San Nicolás de los Garza, N.L.
México
México
Tel. 00-52-(81)-83-52-13-09 ext 229 Tel. 00-52-(81)-83-52-13-09 ext 227

�CALL FOR PAPERS
Social Perspectives/Perspectivas Sociales
Social Perspectives/Perspectivas Sociales, a bilingual, bi-national
journal, is seeking rnanuscripts to be published in 2007. The journal
is a joint project of the Facultad de Trabajo Social of the Universidad
Autónoma de Nuevo Leon, Mexico, the Facultad of Trabajo Social of
the Universidad Juárez del Estado de Durango, México, Toe Worden
School ofSocial Service ofOur Lady ofthe Lake University, the School
of Social Work at the University ofTexas at Austin and The U niversity of
Texas at Arlington, and the College of Social Work of the University of
Tennessee. We are seeking papers that focus on issues connected to the
U.S.- Mexico border and the persons moving in both directions across
that border, social work practice issues that are cornmon to individuals,
families and cornmunities in both nations, social policy issues that are
common to both nations, social work education relevant to both nations,
and research on social conditions with implications to both nations.
Papers describing innovative practices, empirical research, policy and
program developments are welcomed. lnterdisciplinary and intemational
papers are encouraged.
Articles can be printed in Spanish or English with abstracts in both
languages. Submissions will be reviewed by members of the editorial
review panel. Manuscripts may range from 10-30 pages, typed, doublespaced pages depending on the content. Toe typical manuscript is about
20 pages including references and abstract (300-350 words).

Articles for consideration should be sent to:

María Elena Ramos Tovar, co-editora
Veronika Sieglin, co-editora
Profesora Titular
Profesora Titular
Depto. de Posgrado
Depto. de Posgrado
Facultad de Trabajo Social
Facultad de Trabajo Social
Universidad Autónoma de Nuevo León Universidad Autónoma de Nuevo León
Ciudad Universitaria
Ciudad Universitaria
San
Nicolás de los Garza, N.L.
San Nicolás de los Garza, N.L.
México
México
Tel. 00-52-(81)-83-52-13-09 ext 229 Tel. 00-52-(81)-83-52-13-09 ext 227

GUIDELINES FOR
CONTRIBUTORSNORMAS DE PRESENTACIÓN
DE ARTÍCULOS

�Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera/spring 2006. Vo/.8, Num. I /

157

NORMAS DE PRESENTACIÓN DE COLABORACIONES
PARA LA REVISTA
'Social Perspectives/Perspectivas Sociales
Social Perspectives/Perspectivas Sociales es una revista bilingüe y
binacional que invita a trabajadores sociales y científicos sociales a someter manuscritos para ser editados durante el 2007. La revista, editada
de forma semestral, constituye un proyecto conjunto de la Facultad de
Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México,
The School of Social Work at the University of Texas at Austin y Toe
University ofTexas atArlington. Buscamos artículos que se enfocan en
temas relacionadas con la frontera México-Estados Unidos y las personas
que se desplazan en ambas direcciones; tópicos de importancia para la
práctica del trabajo social que refieren a aspectos comunes entre ambas
naciones en tomo a individuo, familia y comunidad; aspectos comunes
entre ambas naciones acerca de las políticas sociales, la formación del
trabajo social; e investigaciones científico-sociales acerca de las condiciones sociales. Se da una especial bienvenida a trabajos que analizan
prácticas innovadoras, presentan resultados de estudios empíricos y que
revisan críticamente políticas y programas de desarrollo social. Se alienta
asimismo a trabajos interdisciplinarios e internacionales.
Los artículos deben ajustarse a las siguientes normas de presentación
de originales:
1. Los documentos deberán ser versiones definitivas e inéditas.
2. Los trabajos se enviarán por correo electrónico en formato
Microsoft® Word a alguna de las siguientes direcciones
electrónicas veronikasieglin@yahoo.de ó lorikay@mail.utexas.
edu.
3. Deberá enviarse, en un documento anexo llamado ''Datos del
autor", la siguiente información: nombre completo, grado
universitario máximo, institución donde labora, cargo actual que
desempeña, número telefónico, dirección postal, dirección
electrónica. En el caso de coautorías deberán indicarse los datos
de todos los colaboradores.
4. Las colaboraciones serán evaluadas por la dirección de la revista

�Revista P=¡,ectiw,s Sociales I Social P=pectives primavera/sprmg 2006. Vo/.8, Num. I ¡

158

para verificar que se ajusten a las present~ normas. De ser a~í:
serán enviadas a dos dictaminadores rruembros del Corrute
Editorial y del Comité Científico de la revista, cuyo arbitraje
favorable es requisito indispensable para la publicación del
trabajo.
5. Los artículos se publican en inglés o español con un resumen_ ~n
ambos idiomas. Los manuscritos deben tener como extension
mínima 10 páginas y máximo 30, en fuente Times New Roman,
interlineado de 1.5, sin macros ni viñetas de adorno, sin hacer
énfasis con fuentes tipográficas, y utilizando cursivas sólo para
voces extrajeras.
6. El manuscrito típico tiene alrededor de 20 páginas incluido el
resumen (300-350 palabras) y la bibliografia.
7. Los artículos iniciarán con un resumen (300-350 palabras) e
incluirán cinco palabras clave.
8. Las citas textuales se consignarán entre comillas, no mediante
cursivas. Cuando se trate de citas breves, se mantendrán dentro
del párrafo en que se produzca la referencia; si la ~ita reb~a
las cuatro lineas, se colocará a bando, con márgenes mas amplios,
a un espacio y sin entrecomillado.
9. La bibliografía irá al final del artículo en este orden: a~tor
(apellidos, nombre), año (entre paréntesis), obra (en cursiva),
lugar de edición, editorial.
Ejemplos.
a) Libros
Bauman, Zygmunt (2002). La ambivalencia de la modernidad y otras
conversaciones, Barcelona, Paidós.
Adelantado, José, José Antonio Noguera y Xavier Rambla (2000): "El
marco de análisis: las relaciones complejas entre estructura social Y
políticas sociales", en José Adelantado (coord.), Cambios en el Estado
de Bienestar, Barcelona, Editorial Icaria, pp. 23-60.
b) Revistas:

159

!·

Boltvinik, Julio ,&lt;o_c~?re 2001 "Opciones metodológicas para medir
la ~o_breza en Mextco , en Revista Comercio Exterior, vol. 51 núm. ¡ o
Mex1co DF, pp. 869-878.
'
'
c) Sitios de Internet:
C~ara Nacional de la Industria Tequilera (2004). Informe de /a Cámara
N~cwnal de la l~~ustria Tequilera sobre su comportamiento durante el
ano de 2005, Mex1co. Disponible en: http://www.camaratequilera.com.
mx/ (Recuperado el 19/ 10/06).

1O. Respetando el estilo de cada escritor, sugerimos redactar los
textos a través de construcciones sintácticas sencillas, párrafos
~refer~ntei:nente brev~s y articulación entre profundidad teórica,
ngor científico y clandad expositiva.
11 . Una vez emitidas las evaluaciones de los árbitros consultados
se com~nic_ará al _au~or los resultados del dictamen en cualquier~
de los termmos s1gu'.entes: se publica, no se publica o se publica
con _las recomendac10nes o modificaciones que se consideraron
pertmentes.
12. Los_ artículos publicados en Social Perspectives/Perspectivas
~octales serán difundidos y distribuidos por todos los medios
~presos y/o electrónicos que el Comité Editorial de la revista
Juzgue convenientes.

�160

Revista Perspectivas Sociales I Social Pel'$peclives primavera/spring 2006. Yo/.8, Num. JI

GUIDELINES FOR CONTRIBUTORS

disadvantaged young men, Washington DC, Urban Institute Press.

Contributions should adjust to the following rules:

Russo, R. J. (1980). "State problems and the need for research-based
planning in the drug field", In C. Akins, and G. Beschner (Ecls.), Ethnography: A research too/ for po/icymakers in the drug and alcohol
fields, Rockville, Maryland, U.S. Department of Health and Human
Services, pp. 40-65.

1. Contributions must be original and they should not be under
consideration in any other journal.
2. Contributions should be submitted electronically to one of dthe
following e-mail addresses: veronikasieglin@yahoo. e;
lorikay@mail.utexas.edu; or to mramor@facts.uanl.mx. Toe
journal prefers Microsoft Word for Windows.
.
3. Author(s)' information (author(s)' name, academ1~ degree),
affiliation including telephone, postal address and e-mail address
should be typed on a separate sheet.
4. All papers deemed appropriate for the journal are s~nt ou~
anonymously to two referees of the Scientific Bo~rd ~f the JO_urna
that consists of an interoational panel. Contnbuttons w1ll be
published only if they are accepted by th~ referees. .
5. Contributions will be published in English or Spamsh. Papers
sbould not be shorter than IO pages and longer than 30 pages.
They should be typed 1.5 spaced, Times New Ro~an. Avoid
fancy typefaces. Use cursives type font º°:1Y for ~ore1gn words.
6. The typical manuscript is about 20 pages mcluding references,
and abstract (300-350 words).
. .
7. Include a brief abstract (300-350 words) summanzmg the
findings and five key words.
.
8. Textual quotations should use quotation marks instead of curs1ve
letters. Please indent any citations in the body of the text that are
longer than four lines as a block quotation; give them a deeper
indent than the rest of your text.
9. References must be presented at the end ofthe article in a separat)e
References section as followed: author (last name, first name ,
(year), title, place, editorial.
Examples:
a) Books
Edelman, P.; H.J. Holzer, and P. Offner (Eds.). (2006). Reconnecting

161

b) Journal Articles:
~urray, D. M_.; R. V. ~uepker, C.A. Johnson, and M.B. Mittelmark (1984).
The preventton of c1garette smoking in children: A comparison of four
strategies", Journal ofApp/ied Psycho/ogy, 14(3), pp. 274-288.

e) Information from web-sites:
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Retneved October 24, 2002, from http://www.ncjrs.org/pdffilesl/l 79273.
pdf

1O. Write sentences and paragraphs clearly and succinctly with a
minimum of jargon. Writing should demonstrate theoretical
soundness and scientific accuracy.
11. Authors will be notified after the reviewers retum their comments
to the editors. The results of the reviewers may be in any of
th~se tenns: publishable as it is, not publishable, or publishable
w1th commendations and/or modifications.
12. The_articles published in Social Perspectives/Perspectivas
Sociales may be distributed in any press or electronic format that
the editorial comm.ittee considers pertinent.

����</text>
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                </elementTextContainer>
              </element>
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        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3266">
                  <text>Perspectivas Sociales = social perspectives</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479064">
                  <text>Revista de Ciencias Sociales de la Facultad de Trabajo Social, publicada en la década de los noventa. Editada por Emma Adame W., Luis Leñero O, Ma. Del Carmen Elú, Víctor Zúñiga y Rodolfo Garza. Contiene artículos de investigación científica sobre educación, trabajo social, ciencias sociales, psicología, etcétera.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>Perspectivas Sociales = social perspectives</text>
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                <text>Revista de Ciencias Sociales de la Facultad de Trabajo Social, publicada en la década de los noventa. Editada por Emma Adame W., Luis Leñero O, Ma. Del Carmen Elú, Víctor Zúñiga y Rodolfo Garza. Contiene artículos de investigación científica sobre educación, trabajo social, ciencias sociales, psicología, etcétera. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��Perspectivas Sociales - Social Perspectives
Vol. 7, no. 2, otoño/autumn 2005
Publicación semestral de/ Biannual publication of tbe:
l 1niversidad Autónoma de Nuevo León, México (Ing. José Antonio Goozález Treviño,
Rector; MTS. Luz Amparo Silva, Directora de la Facultad de Trabajo Social); University ofTexas
atAustin, E.E.U.U. (Dr. Lany R. Faulkner, Presiden!; Dr. Barbara W. White, Dean Scbool of
Social Work) University ofTexas at Arlington, E.E.U.U. (Dr. Robert Witt, President; Dr. Santos
H. Hemández, Dean School ofSocial Work), Our Lady ofthe Lake University (Tessa PoUack,
President; Deneece Ferrales, Dean Worden School ofSocial Service)
Editores /Editors

México: Veronika Sieglin (coord.) y Maria Elena Ramos Tovar¡
Estados Unidos/USA - Austin: Lori Holleran y Dennis Poole
Estados IJrudos/USA - Arlington: Héctor Luis Díaz
Estados Unidos/USA- San Antonio - Cora Le-Doux
Comité Editorial / Editorial Board

Claudia Campillo Toledano (UANL, México), Héctor Luis Díaz (UT Arlington, E.E.U.U.),
Guillermina GarzaTreviño (UANL, México), DennisT. Haynes (UT Austin, E.E.U.U.), Lori HoUeran
(UT Austin, E.E.U.U.), Cora Le-Doux (Our Lady oftbe Lake University), Raúl Eduardo López Estrada
(UANL, México), Maria Elena Ramos Tovar (UANL, México), Manuel Ribeiro Ferreira (UANL,
México), Veronika Sieglin (UANL, México), José Guillermo Zúñiga (UANL, México)
Comité Científico / Scientific Committee

Socorro Arzaluz (El Colegio de la Frontera Norte, México), April Brayfield (Tulane University),
Krista Brumley (ITESM), Ni Isa Burgos (Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico), Miguel Ferguson
(UT Austin), Víctor García Toro (Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico), Nirmal Goswami,
(Texas A&amp;M University-Kingsville), Dagmar Guardiola (Universidad de Puerto Rico, Puerto
Rico), Emilio Hernández Gómez (Universidad Autónoma de Baja California, México), María de la
Luz Javiedes Romero (UNAM, México), Christina Krause (Universidad de Gottingen, Alemania),
Gisela Landázurri Benítez (UAM, México), Maria Cristina Maldonado (Universidad del Valle,
Cali, Colombia), Freddy Marínez Navarro (ITESM, México), Amparo Micolta León (Universidad
del Valle, Cali, Colombia), Benito Narváez Tijerina (UANL, México), Gabriela de L. Pedroza
Villarreal (ITESM, México), Cecilia Quaas Femández (Universidad de Valparaíso, Chile), Maria
Imelda Ramírez (Universidad Nacional de Colombia), Alba Nubia Rodríguez Pizaro (Universidad
del Valle, Cali, Colombia) Flavio Sacco dos Aojos, (Universidad Federal de Pelotas, Brasil), Verónica
Vázquez García (Colegio de Posgraduados, México), Maria Zebadúa (UANL, México)
Comité de redacción

Gustavo García Rojas (UANL, México)
Coordinadora de difusión y distribución
Maria Elena Ramos Tovar (UANL, México): distribución comercial y académica
Claudia Campillo Toledano (UANL, México): distribución académica
Publicación semestral/semestral publication: correo electrónico/email:facts.uanl.mx
vsieglin@hotmail.com, lorikay@mail.utexas.edu, ramor@ccr.dsi.uanl.mx
www.fts.uanl.mx\revista.html
ISSN: 1405-1133
Impreso en /Printed in Monterrey, Nuevo León, México
otoño/autumn 2005
Tiraje /issue: 1500
Los artículos publicados son responsabilidad exclusiva de los autores / The articles published in
this journal are solely the responsability of tbe autbors

FONDO
UNIVERSITARIO

�Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol.7, Num. 2 /

3

INDICE DE CONTENIDO - TABLE OF CONTENTS

Presentación - Presentation

5

ENSAYOS - ESSAYS
La inseminación artificial en humanos. Una encrucijada
para la filiación
Héctor Mendoza

13

INNOVACIONES DE LA PRÁCTICA- PRAXIS
INNOVATIONS
La resiliencia de las familias afectadas por el desplazamiento
forzado en Colombia
Oiga Lucía López Jarami/lo

31

ARTICULOS DE INVESTIGACIÓN - RESEARCH
ARTICLES
Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir
la pobreza en México en el período de 1992 a 2002
Jorge Noe/ Va/ero Gil

63

Educación y pobreza: La extensión del horario escolar en
escuelas primarias y su impacto en la economía de familias
pobres en el Área Metropolitana de Monterrey
Lesbia Araceli Martínez Pérez y Veronika Sieglin

91

Las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas
María Zuñiga Coronado

EVENTOSFUTUROS-UPCOMINGEVENTS
POLÍTICAS DE EDICIÓN - MANUSCRIPT STYLE GUIDE

125

�Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vo/.7, Num. 2 /

5

Presentación/Presentation

El presente número de 'Perspectivas Sociales/Social Perspectives' gira
en tomo a la pobreza, tema que ocupa tres de los cinco trabajos aquí
incluidos. Dentro de este tópico general los/las autores/as se ocupan
de áreas muy diversas: las formas de la medición y, por lo tanto, de la
determinación de los niveles de pobreza; el impacto económico de las
políticas educativas neoliberales en hogares pobres; y las estrategias
tejidas por mujeres en proceso de divorcio para enfrentar la pobreza
después de separarse de su pareja.
El artículo de Jorge Valero Gil gira en tomo a diferentes formas de cómo medir la pobreza. Mientras en países como la India la
determinación del nivel de pobreza se construye a partir del gasto de
los hogares, en los Estados Unidos y en América Latina los cálculos se
basan en los ingresos. Argumentando que México dispone desde 1992
de un instrumento valioso que recopila información confiable sobre los
gastos de los hogares - la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos del
Hogar (ENIGH) - el autor demuestra como estos datos pueden ser aprovechados en las mediciones de la pobreza. Valero Gil deja en claro que
no pretende demostrar una eventual superioridad metodológica de las
mediciones basadas en el gasto frente a las que se fundamentan en el ingreso, pero sí, ilustrar que el parámetro de medición elegido (el ingreso
o el gasto) produce imágenes de la pobreza muy diferentes. Aplicando
su metodología a datos censales de 1992-2002, el autor demuestra que
las mediciones enfocadas en el ingreso producen indicadores de pobreza sustancialmente más elevados que los cálculos que se sustentan en
el gasto. Mediante este ejercicio de medición Valero Gil no sólo aporta
una valiosa e interesante lección de cómo establecer mediciones reflexivas y teórico y metodológicamente transparentes de los niveles de pobreza sino, sin pretenderlo, revela con gran claridad una tesis básica del
construccionismo social: a decir, que la realidad es una construcción
discursiva. Comprender la realidad significa reconstruir los parámetros
teórico-metodológicos que hacen aparecer algo como algo. De forma ·
más clara: cuando se habla de la cantidad de pobres y los niveles de
pobres no describimos una realidad externa y objetivo sino presenta-

�6

/ Presentación / Presenta/ion

mos una construcción estadística que se hace aparecer como realidad
externa. Empero, esta construcción, que muchos confunden con la realidad "real" - tal es el caso de las corrientes positivistas y empiricistas
en el campo de las ciencias sociales -, se materializa en las relaciones
y estructuras sociales ya que guía las acciones de los actores, como por
ejemplo, las decisiones acerca del tipo y las características de las políticas sociales adoptadas por las instituciones para combatir la pobreza.
Es así como los imaginarios producen ' realidad'.
Al demostrar las diferencias de mediciones basadas en el gasto
y en el ingreso, Valero Gil ejemplifica otra característica de los discursos sobre pobreza: su componente política. A través de los criterios de
medición, que son argumentados intachablemente, es posible inflar o encoger los niveles de pobreza y los números de pobres. Los criterios científicos de medición tienen por consiguiente siempre una connotación
política que es independiente de la conciencia del/a investigador/a.
Valero Gil aporta, además, otra reflexión de suma importancia
que merecería ser desarrollado y profundizado en un estudio posterior:
al introducir las variables de economía de escala y cambios en la composición del hogar en la medición, concluye que es posible pensar que
la reducción de la pobreza entre 1992 y 2002 se deba a la reducción del
tamaño del hogar y no tanto, como sostienen constantemente las autoridades políticas, a la efectividad de los programas de combate contra la
pobreza.
Los debates acerca de las causas de la pobreza hacen casi siempre referencia a la educación. Arguyendo una estrecha relación entre
pobreza y bajos niveles de escolaridad, la discusión académica y política ha enfatizada el imperativo de mejorar el acceso de los pobres a la
educación. Las políticas educativas se han convertido, de este modo,
en piezas estrategias del combate contra la pobreza. Sin embargo, el
trabajo de Lesbia Martínez y Veronika Sieglin indica que entre la pretensión política y la concretización de estas políticas en beneficios efectivos para los pobres hay en ocasiones una enorme brecha. Más aún, las
políticas educativas pueden incluso agravar la pobreza. En el artículo
intitulado "Educación y pobreza: La extensión del horario escolar en
escuelas primarias y su impacto en la economía de familias pobres en
el Área Metropolitana de Monterrey" las autoras se ocupan de una me-

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

7

jora educativa introducida en el 2001 en algunos planteles escolares. En
estas escuelas primarias se extendió el horario diario de clases de 5 a 8
horas. Sin embargo, al no dotar a las escuelas con la suficiente infraestructura didáctica para llevar adelante sobre todo las clases de artes,
manualidades, música, etcétera, los padres y madres de familia tenían
que hacerse cargo de estos gastos adicionales. En el caso de las escuelas
analizadas, casi la mitad de las madres de familia reportó un incremento
del gasto educativo mensual y más de un tercio afrontó constantes dificultades para cubrir dichos gastos. Dado que el estudio compara escuelas en áreas residenciales de clase media baja, en una zona urbanomarginal y en una región rural pobre, las autoras logran demostrar que
el mayor impacto económico es resentido por los grupos poblacionales
más pobres de la muestra y que más de la mitad de las madres de familia en las colonias pobres prefiere terminar o acortar sustancialmente
el programa educativo. Podría resultar paradójico que los más pobres
prefieren acortar un programa educativo que podría mejorar el futuro de
sus hijos. Sin embargo, su reacción es lógica ya que expresa la presión
económica que resienten frente a un programa educativo insertado en
una modalidad neoliberal que se muestra totalmente insensible frente a
la escasez crónica de recursos en los sectores pobres.
María Zuñiga se ocupa de un fenómeno social no menos preocupante:
el divorcio. Desde los años noventa, en México el número de divorcios
se está incrementando rápidamente al grado que en la actualidad diez de
cada cien matrimonios contraídos se disuelven después de una década.
La desintegración de una relación matrimonial no sólo tiene un costo
emocional para las familias sino produce nuevos hogares monopar~ntales encabezados generalmente por una mujer. Al hacerse cargo de esta
unidad doméstica, las mujeres encaran fuertes problemas económicos.
Ello es así porque pocas veces cuentan con una pensión alimentaria
para si mismas y sus hijos y, en caso que se les hubiese asignado una,
se trata de montos muy bajos. Con frecuencia la separación de la pareja
constituye así un camino a la pobreza.
A pesar de las constantes llamadas a la equidad de género y la solidaridad con la mujer, la sociedad mexicana cuenta con pocas instituciones ·
que apoyan a las mujeres durante esta dificil etapa postmatrimonial. Si
bien las mujeres pueden contar con apoyos jurídicos, su problemática

�8

/ Presentación I Presentation

económica no encuentra atención. Para poder salir adelante, las mujeres
tienden a crear redes de apoyo. Algunas son de carácter formal (por
ejemplo, las instituciones públicas y privadas que ofrecen algún servicio necesario como asesoría legal), empero, la mayor parte tiene un
carácter informal: se integra por familiares, amigos, vecinos y colegas
de trabajo. Dichas redes ofrecen una amplia gama de apoyos económicos, sociales y emocionales que son de gran valor e importancia para las
mujeres en esta dificil etapa de su vida.
En Innovaciones de la Intervención Social presentamos un artículo de
Oiga Lucía López Jaramillo que relata una extraordinaria experiencia
de intervención psicosocial con un grupo de campesinos desplazados
por la guerra en Colombia. La problemática de estas familias resultó
particularmente grave ya que no sólo habían sufrido la muerte de familiares a raíz de los enfrentamientos entre grupos guerrilleros y paramilitares sino también perdieron su hogar y su sustento económico. Un
nuevo comienzo en la ciudad parecía difícil dado que las familias no
contaron con muchos recursos económicos, culturales y políticos que
les podrían facilitar la integración en el nuevo entorno social. La situación se complicaba aún más ya que estas familias se encontraron emocionalmente inmersas en el dolor, el miedo, la angustia y la depresión.
Ante la precariedad de su existencia, la sociedad civil, el gobierno y las
instituciones académicas se unieron con algunos grupos de desplazados
para construir puentes que les allanarían el nuevo comienzo. El artículo
de López Jaramillo documenta el trabajo desarrollado en el ámbito psicosocial.
A diferencia de los enfoques de intervención que asignan a las familias
e individuos en situaciones traumatizantes el papel de víctimas, la autora optó por identificarlas como actores sociales que participan activamente en el acontecer cotidiana y que, por lo mismo, cuentan con
una serie de recursos y fortalezas que podrían mejorar su capacidad de
acción y ayudarles a recuperar un cierto grado de autodeterminación.
La autora daba, además, por sentada una capacidad resiliente de los
grupos, es decir, su habilidad para salir adelante a pesar de las condiciones tan adversas en las que sus vidas estaban envueltas. El trabajo
aquí presentado describe las bases teóricas del modelo de intervención
social que se respalda en el concepto de la resiliencia y documenta las

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 1

9

diversas etapas del trabajo desarrollado con los grupos. Si bien se trata
de problemáticas sociales que no son comunes en México y Estados
Unidos, no hay que olvidar que en la parte occidental y sur de México
se reporta tanto actividad guerillera como paramilitar. Algunos grupos
paramilitares son responsables de masacres en la población civil que
han estremecido a la sociedad mexicana: tal es el caso de Actea} en
Chiapas o Aguas Blancas en el estado de Guerrero, para sólo mencionar
dos ejemplos. Además, en Chiapas los enfrentamientos entre diversas
comunidades indígenas han dado lugar a desplazamientos forzados de
poblados y rancherías. Ante esta tensión y violencia presente en México, el trabajo desarrollado por López Jaramillo puede ser de gran utilidad Y valor para trabajadores sociales y psicólogos tanto aquí como en
otros países latinoamericanos.
El la sección de ensayos publicamos un trabajo de Héctor Mendoza sobre los problemas jurídicos de la inseminación artificial. A pesar de que
s~ ,trata de una téc°!ca de procreación asistida que no sólo está expand1endose en las sociedades modernas, sino que además ofrece cada vez
mayores posibilidades para seleccionar las características genéticas del
bebé,_el tema ocupa aún muy poco a las ciencias sociales. El presente
trabaJo entra en esta laguna y busca sensibilizar a los/las trabajadores/
as sociales y juristas acerca de los problemas que nos aguardan como
sociedad.

Veroni.ka Sieglin
Universidad Autónoma de Nuevo León

�ENSAYOS - ESSAYS

�Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 1005, Vol. 7, Num. l I

13

La inseminación artificial en humanos. Una encrucijada para
la filiación
Héctor Mendoza*

Abstract
The social, cultural, political and legal implications and consequences
related to artificial insemination in humans have been widely ignored
by social scientists, in general, and lawyers, in particular, although
the enormous scientific progress made in assisted reproduction and
its increasing importance in social life. This article discusses the legal
consequences of homologous and heterologous insemination among
women with and without a permanent partner. Additionally it will also
consider postmortem insem.ination and insemination of women against
their will. This article questions the absence of legal regulation of these
techniques in Mexico.

Resumen
Los problemas y consecuencias sociales, culturales, políticos y legales
asociados a la inseminación artificial han sido ignorados por las ciencias sociales, en general, y la ciencia jurídica, en particular, a pesar de
los grandes avances científicos en materia de reproducción asistida y su
creciente difusión en la práctica social. En este artículo se discuten las
implicaciones legales de la inseminación homologa, la heteróloga y la
inseminación en mujeres con y sin pareja permanente. Adicionalmente
se consideran también las posibles consecuencias de la inseminación post
mortem así como de la inseminación sin consentimiento de la mujer. El
artículo cuestiona la ausencia de una regulación jurídica en la materia
en México.

Palabras claves/ Key words

Inseminación artificial, legislación, México artificial insemination, le-

* El autor es abogado y maestro de la facultad de Trabajo Social de la Universidad ·
Autónoma de Nuevo León, con estudios de posgrado en la Universidad Lava/, de
Québec. Su correo electrónico es: hmendoz a@bioderecho.org.mx

�14

/

la inseminación artificial en humanos. Una encrucijada para la filiación

gislation, Mexico.

Introducción
La intención de este trabajo es la de abordar un tema contemporáneo
que ha sido ignorado en su dimensión jurídica y social: la inseminación
humana artificial. Este tópico tiene un sin fin de aristas que deben ser
estudiadas igual por abogados y sociólogos que por psicólogos y trabajadores sociales.
Nuestro abordaje partirá de un hecho evidente: las técnicas de
procreación asistida son hoy una realidad concreta y tangible que se
han salido de la esfera de la ciencia ficción originalmente planteada por
Aldous Huxley (2001 ). Pero si bien la parte tecnológica ha evolucionado
rápidamente - sobre todo en los últimos treinta años-, sus aspectos sociales no han sido analizados con suficiencia (Mateo Martin, 2000:31 ) .
La reproducción artificial o semi artificial ha llegado incluso al extremo
de convertirse en objeto de comercialización (Testart, 2001). A pesar
de ello no se encuentra regulada por la ley hasta el momento. En países
como México se rige, si acaso, a partir de códigos éticos particulares
divergentes (Messina de Estrella Gutiérrez, 1998:22).1
Otro problema fundamental radica en que en el caso de la
inseminación artificial el acto sexual como vía de procreación ha sido
sustituido por un acto terapéutico, es decir, por un procedimiento médico
asistido. Gracias al avance de la biología emergieron nuevas y diversas
alternativas respecto de la filiación que, aunque existen en la realidad
biológica y social, siguen aún ausentes de la realidad jurídica (Bergel,
2003 :262). El reto consiste, por lo tanto, en promover una trasformación
de aquellos conceptos jurídicos que atañen a las posibilidades ofrecidas
por las nuevas bio-tecnologías.
Esta ausencia total o parcial de una normativa que regule lo biotecnológico es, a todas luces, grave. Es precisamente ahí donde radica la
importancia de abordar este tema. Si bien aceptamos que la ciencia en
1 Entre los países con regulaciones jurídicas al respecto están: Alemania, Francia,
Inglaterra, España, Australia, Portugal, Suecia, Noruega y Dinamarca. Véase al
respecto, Messina de Estrella Gutiérrez, Graciela N., op. cit. p. 157 y siguientes.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2¡

15

general no_ puede y quizás no debe frenarse, también considerarnos que
es ne~sano marca~ ~autas de ~cción, límites y fronteras. No podemos,
por eJemplo'. pem:utrr la creación de quimeras o h.íbridos (Messina de
Estrell~ Gut1errez, ~998: l 09) que biotecnológicamente sean posibles 0
pot~ncialmente_ posibles, pero que en el plano ético, moral, jurídico y
soc~al res~l~n ~aceptables (Testart, 200 l :49). Para una sociedad, que
a_spire a v1~1r baJo un estado de derecho, encontrar una respuesta a este
t~po de fenomenos es una obligación indefectible. Resulta pues necesaempatar el avance tecnológico con el normativo (Bergel, 2003). Son
aun escasos l?s países que se han dado a esta tarea de estudiar e integrar
en s~ normativa las nuevas fronteras de la ciencia (Messina de Estrella
Gutierrez, 1998:157ss).

n?

Problemas jurídicos de la inseminación artificial
Tipos de inseminación artificial
Las dive~s~s técni~as de procreación asistida pueden dividirse en dos
grupos _bas1cos: la inseminación artificial y la fecundación in vitro. En
este articulo abordaremos únicamente la primera.

¿Q~~ ~eb_emos entender por inseminación artificial? En principio
Y_por de.finic~on'. mseminar significa hacer llegar el semen al óvulo med_1an~e un artJ?c10 cualquiera (Diccionario, 2001: 1283). Se trata de una
tecruc~ especifica b~sada en la manipulación de los gametos masculinos y
femenmos ~~e pers1gue_una doble finalidad: lograr en el plano inmediato
la fecun~ac1on ~ en mediato un embarazo y el consecuente alumbramiento
de un h1Jo. A diferencia de otras técnicas como la fecundación in vitro
en el ~aso de la inse~ación artificial no se extraen óvulos de la muje;
pero s1, esp~rmatoz01des del hombre. Este tipo de inseminación se llama
no-c~nvenc10nal dado que no requiere la relación sexual entre hombres
y muJeres.
.
Se conocen tres canales básicos de inseminación: (a) por vía intra
vagmal colocando el semen previamente extraído mediante una J. erin
en 1a part. e su~ei:io~
·
·
ga
de la vagma; (b) por vía intra cervical depositando
el matenal b1olog1co masculino en el cuello del útero; y (e) por vía

�16

/

La inseminación artificial en humanos. Uno encrucijada para lafiliación

intrauterina inyectando el semen directamente en el útero (Messina de
Estrella Gutiérrez, 1998:67). Si bien se utiliza comúnmente el semen del
esposo o de la pareja estable de la paciente, existe asimismo la posibilidad
de emplear el esperma de cualquier otro hombre. En el ámbito técnico no
hay limitante alguno para inseminar incluso a mujeres solteras (Mateo
Martín, 2000:113).
Por lo general la inseminación por vía vaginal no genera mayores
discusiones en ámbitos jurídicos cuando es de carácter homóloga, es
decir, cuando se utiliza semen del marido o de la pareja estable (Warnock,
2004: 12). En cambio, el empleo de esperma de otros donadores genera
controversias de carácter moral, ético, jurídico, sociológico e, incluso,
religioso. La inseminación homóloga se acepta entre los juristas dado
que la maternidad y la paternidad correspondientes pueden ser resueltas
de conformidad con la legislación vigente. El nacido es biológicamente
hijo de la pareja, por lo que su filiación no representa problema alguno.
Dicho de otra forma, existe en este caso una identidad entre la filiación
biológica y la legal. A consecuencia se reconoce a este nuevo ser humano
en el plano jurídico, familiar y social como hijo de la pareja.

Revista Perspectivas Sociales/ Social Perspectives otoño/ autumn 2005. ~o.17,,.,um.
., 2 /

17

con _e~pe~a-de un ter~ero _implica introducir en esta familia material
gen~tico_d~stinto: una s1tuac1ón que tiene implicaciones sociales, legales
y ps1colo~cas. Otras aris~ surgen a consecuencia de la inseminación
de una muJer soltera y la mseminación artificial post-mortero.
Esquema 1: Tipos de inseminación artificial
Inseminación Artificial de mujer casada.

Homóloga

Heteróloga

Estado vivo d varón

Estado vivo el esposo

Con anuencia del esposo
Con aoucoc,a del esposo
Con anumcia del esposo
Con anuencia del esposo
Pos&lt;-mortem

Post-monem

Sin anuencia de b mujer.

Sin anuencia de la mujer.

Esquema 2: La inseminación artificial en el caso de una mujer soltera
Los problemas surgen sólo en los siguientes casos: (a) cuando
una pareja, que no se encuentra unida en matrimonio o en unión libre,
decide recurrir a esta técnica; (b) cuando una mujer soltera solicita la
inseminación artificial; y (c) cuando se trata de una inseminación postmortem. En todos estos casos se habla de una inseminación heteróloga.
Si bien desde una perspectiva médica no hay diferencia entre la inseminación homóloga y la heteróloga, desde la óptica jurídica sí existe
una diferencia importante: en el caso de la inseminación heteróloga la
fecundación es producto de un gameto masculino biológicamente ajeno
a la pareja (Wamock, 2004: 13).
Este tipo de inseminación se hace con esperma donado por una
tercera persona ya que con frecuencia el cónyuge (o la pareja) es estéril.
El problema jurídico surge porque el producto (el ser humano resultante)
encontrará una clara vinculación biológica - e incluso jurídica - con la
mujer; sin embargo, bajo la legislación mexicana vigente el padre ocupa
su función paterna sólo en el ámbito jurídico puesto que no participa en
el nuevo ser con su propia carga genética. Inseminar a una mujer casada

Inseminación Artificial de mujer soltera

Con pareja estable

Con anueocia de la pareja
Sin anuencia de la pareja

PosHnortem

Sin pareja estable

Sin anuencia de la mujer

La inseminación homóloga
E ...
n pnnc1p10 podem~s suponer que en el caso de la inseminación homóloga (esquema 1) y siempre y cuando exista la voluntad o la anu .
de ambas rt
hi •
enc1a
pa es, e1 uo será de la pareja que recurrió a esta técnica; es

�18

/

La inseminación artificial en humanos. Una encrucijada para /afiliación

decir, si la mujer - esposa o concubina - fue inseminada con el semen
de su pareja y ambos consintieron con dicho procedimiento, entonces
no habrá problema para reconocer la maternidad y la paternidad. Las
reglas establecidas por las leyes mexicanas en cuanto a la paternidad
serían perfectamente aplicables.
Para mayor claridad, en este escenario la filiación no sería objeto
de cuestionamiento. Si bien este tipo de hijos no son producto de una
relación sexual, su carga genética es indudablemente idéntica a aquella
que resultaría de una relación sexual entre la pareja. Fáctica y jurídicamente el hijo es de la pareja puesto que hay una igualdad biológica Y,
consecuentemente, legal entre ambos padres y el hijo. También en el
ámbito social el hijo será aceptado sin problema alguno. En esta tesitura,
la legislación mexicana vigente no tendría problemas en reconocer la
filiación resultante. La condición de hijo produciría por lo tanto todas
las consecuencias previstas por el derecho como la patria potestad, los
alimentos, la herencia, etcétera.
Un segundo escenario surge cuando la mujer se hace inseminar
con material genético de su esposo vivo pero sin contar con su anuencia.
Este caso, que en sí no es nada extraordinario, se podría dar, por ejemplo,
cuando el varón mandó congelar su material genético y la esposa recurre
a dicho semen para inseminarse sin contar, empero, con el acuerdo de su
cónyuge. Ciertamente, el hijo sería biológica y jurídicamente de dicha
pareja; sin embargo, no existiría por parte del varón la ''voluntad procreacional" (Bergel, 2003:263). Si bien este concepto ha sido principalmente
concebido en función de los donadores de gametos, podría ser aplicado
también en el presente caso.
Una situación similar se presenta cuando una mujer viuda se
somete a una inseminación con esperma previamente criogenizado
del marido (o de la pareja estable) fallecido. Tampoco aquí existe una
voluntad procreacional. Para este caso la legislación mexicana ofrece
solamente alternativas pobres y limitadas ya que considerará como padre
al difunto siempre y cuando el hijo nazca dentro de los trescientos días
posteriores a la fecha de fallecimiento. Es evidente que dicha concepción
jurídica es insuficiente dado que técnicamente sería posible que la mujer
se haga inseminar con semen diverso en una fecha cercana a la muerte de
su esposo o inmediatamente después. En este caso preciso, por ejemplo,

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

19

la filiación del ser humano resultante podría ser biológicamente una y
jurídicamente otra. Esto con todas las consecuencias inherentes.2
Ahora bien, la crioconservación tanto de esperma como de óvulos
e, incluso, de embriones permite que una mujer se haga inseminar de
manera artificial con semen de su marido difunto o pareja estable fuera
de los plazos establecidos por la ley. La viuda podría incluso esperarse
va~os años antes de optar por la inseminación artificial. Según la ley
mexicana, el hijo que surge de este proceder no tendrá padre legal aún y
cuando la identidad del mismo sería conocida. Teóricamente la filiación
podría comprobarse mediante una prueba del ADN, sin embargo, en
Nuevo León la legislación local permite este procedimiento para determinar la paternidad sólo en el caso de hijos nacidos fuera del matrimonio.
Tomando en cuenta que en el caso que discutimos el bebé es, en principio,
considerado como un hijo nacido dentro del matrimonio, la posibilidad
de recurrir a dicha prueba queda vedada. 3
Otros países resolvieron este dilema prohibiendo la inseminación
post-mortem, o bien, la permiten bajo la condición de que existe de
manera fehaciente el consentimiento del varón para que se pueda utilizar
su material genético después de su propio fallecimiento (Messina de
Estrella Gutiérrez, 1998: 136). También en este caso se aprecia un vacío
legal, ya que las leyes no consideran los avances biotecnológicos. Nos
encontramos ante una verdadera encrucijada de la filiación.
En la última alternativa de inseminación artificial homóloga, el
marido logra a través de la coacción o cualquier otro medio la inseminación de su esposa haciendo uso de su propio material genético pero
sin contar con la voluntad de la mujer. Al respecto abundaremos más
adelante.

La inseminación heteróloga
2 Véase la fracción Il del artículo 324 del Código Civil, vigente para el Estado de
Nuevo León, la que presume que si el bebé nace dentro de los 300 días posteriores a la
f echa de fallecimiento, se presume hijo del difunto.
3 Véase el capítulo I V del Código Civil para Nuevo León, capítulo relativo al "RECONOCIMIENTO DE LOS HIJOS NACIDOS FUERA DEL MATRIMONIO". Véase en
esp ecífico el atículo 381 bis.

�20

/ La inseminación artificial en humanas. Una encrucijada para la filiación

La situación se complica aún más tratándose de la inseminación heteróloga. En este supuesto la técnica de la inseminación artificial ofrece
varias alternativas. Una primera posibilidad es cuando la mujer casada
sea inseminada heterólogamente, es decir, con semen de un tercero, y
cuenta para tal efecto con la anuencia de su pareja.
.
En principio es evidente que aquí la filiación biológica de la
mu3er no es objeto de discusión; en cambio, la situación es diferente
en e~ c~~ del va~ó?. Se podría establecer una paternidad legal aunque
no b10logica. Ins1sttmos en el tiempo condicional del verbo poder, dado
que actualmente esto es imposible en términos jurídicos.
En este caso la aceptación por parte del varón de que el cuerpo
de su esposa o pareja fuese inseminado artificialmente constituiría el
elemento vinculante respecto de la filiación. La filiación sería en este
caso independiente de la "verdad" biológica. Sin embargo, la situación
se complica dado que en el caso del donador del esperma - una tercera
persona - no existiría la voluntad procreacional por lo cual quedaría
e~ento de las derivaciones filiatorias. La filiación se traslada aquí más
bien al varón (el esposo) quién, ante su propia imposibilidad fisiológica,
acepta la inseminación de su pareja con esperma de un tercero. Lamentablemente esta situación no está regulada en México.
. M~s preocupante aún se torna la situación cuando la mujer opta
p_or msemmarse con el material genético de una tercera persona pero
sm contar con la anuencia del marido. Bajo este supuesto la sola voluntad de la mujer es insuficiente para obligar a su esposo en términos
de paternidad; e~pero, ante la regulación mexicana vigente surge aquí
u~ problema seno dado que el Código Civil neoleonés presume que el
hiJo de una mujer casada sea de facto el hijo de su esposo. En este caso
el marido tendría que demostrar lo contrario. 4 El Código Civil - que no
regula la inseminación artificial - reputa hijos del matrimonio solamente
bajo dos condiciones: (a) cuando el bebé nace después de ciento ochenta
días contados desde la celebración del matrimonio; y (b) cuando los hijos
nacen dentro de los 300 días siguientes a la disolución del matrimonio
ya sea por nulidad del contrato, por muerte del marido o por divorcio.
4

Véase el artículo 324 del Código Civil vigente en el Estado de Nuevo León.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives atoña / autumn 2005, Vol.7, Num. 2 /

21

Tratándose de un divorcio o la nulidad, el plazo se contabiliza a partir del
momento en que quedaron separados los cónyuges por orden judicial.
El problema estribe aquí en vista de que la ley no admite otra
prueba contra la presunción de paternidad antes aludida que la imposibilidad fisica del marido para tener acceso camal a su mujer durante
los primeros ciento veinte días de los trescientos que han precedido al
nacimiento, o que, en caso de haberlo tenido, existan razones biológicas
o fisiológicas plenamente comprobadas que imposibiliten la concepción. 5 Si el marido tuvo relaciones sexuales con la mujer y no cuenta
con un impedimento biológico o fisiológico (por ejemplo, esterilidad o
una vasectomía), el varón no podría argüir fundamentos jurídicos para
desconocer la filiación del hijo que nació a raíz de la inseminación
artificial.
La Ley General de Salud prohíbe a la mujer casada inseminarse
artificialmente sin contar con la anuencia de su cónyuge.6 Sin embargo,
esta disposición federal carece de fuerza y eficacia jurídica dado que no
establece sanción alguna para aquellas mujeres que se hacen inseminar sin consentimiento del cónyuge. Ante la ausencia de un castigo la
prohibición se toma irrelevante. Más aún, la ley se refiere solamente a
la mujer casada y deja fuera de su consideración la situación de la unión
libre.
La situación del varón se complica aún más dado que no podría
demandar el divorcio al enterarse de la inseminación artificial, pues
aunque no resulte ser el padre del bebé, no se le podría acusar a la madre
de haber cometido adulterio en el sentido convencional del término.7 Ei
"adulterio biológico" no existe .en la legislación mexicana como causa
de divorcio (Testart, 2001:111).
Por otra parte, ¿qué pasaría si una mujer viuda se hace inseminar
con semen donado por una tercera persona dentro de los plazos establecí-

!

Véase el artículo 325 del Código Civil vigente en el Estado de Nuevo León.
Véase artículo 466 de la Ley General de Salud.
7 Véase Boletín Mexicano de Derecho Comparado N°. 82, Biblioteca Jurídica Virtual,
UNAM, (09 de Noviembre del 2004.)
http:/lwwwjuridicas.unam.mx/pub/ica/revlboletinlcont/82/artlart2.htm.

�22

/ lA inseminación artificial en humanos. Una encrucijada para lafiliación

dos por la ley? En principio el niño se presumiría como hijo del difunto
y por la muerte del esposo nadie podría impugnar la paternidad. La ley
adjudicaría así una relación filial biológicamente inexistente que tendrá
una serie de consecuencias, por ejemplo, a nivel de la herencia.
Ante estas circunstancias, algunas entidades federativas (como
Baja California Sur, el Estado de México, Morelos, San Luis Potosí y
Coahuila) han emprendido tibios esfuerzos para reconocer a la inseminación artificial heteróloga efectuada en una mujer casada sin la anuencia
o aprobación de su cónyuge como causa de divorcio.8 La legislación
civil de Tabasco reconoce, por su parte, al hijo concebido por medio de
la inseminación artificial y admite su adopción plena.

La inseminación en una mujer soltera
Existe un vacío legislativo para el caso de una mujer soltera que se somete
a la inseminación artificial (esquema 2). Aquí habremos de distinguir
entre dos posibilidades: (a) dicha mujer cohabita con una pareja estable;
(b) no cuenta con pareja estable.
Tratándose de una mujer soltera con pareja estable, la procreación
por medio de inseminación artificial y sin el consentimiento de la pareja
(es decir, cuando no existe voluntad procreacional) no deberá conllevar
consecuencias para el varón. En este caso la mujer soltera sería tratada en
analogía a la casada. En cambio, cuando la mujer inseminada no cuenta
con pareja estable, la filiación podría establecerse en principio sólo entre
madre e hijo. El bebé no tendrá una filiación paterna.
La legislación neoleonesa - concretamente, el capítulo relativo
al reconocimiento de los hijos nacidos fuera del matrimonio - plantea
la posibilidad de recurrir a una prueba del ADN. Al lograr identificar
al donante del semen, éste resultaría ser considerado como el padre. A
diferencia de algunos otros países9, en Nuevo León y en otras entidades
federativas las consecuencias respecto a la filiación de los donantes de
esperma no están reguladas. Sólo el estado de Coahuila ha establecido
8 Véase el apartado del "Divorcio " en cada uno de los Códigos Civiles de las entidadesfederativas antes aludidas.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol.7, Num. 2 /

23

explícitamente que en caso de fecundación heteróloga no se reconoce
un lazo :filiatorio entre el donante de los gametos y el bebé_ 10
Si bien es cierto que el grueso de las instituciones médicas mantiene al donador en el anonimato (Bergel, 2003:267), en caso de que se
descubriría accidentalmente su identidad surgirían serios problemas de
carácter :filiatorio. Se aprecia, pues, la serie de implicaciones familiares,
sucesorios y sociales que se derivan de la no regulación de la inseminación artificial.
Empero, la problemática de la inseminación artificial no se
agota en la :filiación sino abarca también la selección de gametos. Hoy
en día resulta médicamente posible seleccionar el material genético
(espermazoides y óvulos) para efectos de calidad y garantizar el mejor
"producto" posible.
Se trata de un procedimiento en principio benéfico, sin embargo
hay quienes vislumbran ya una forma de racismo dirigido en contra del
gen (Testart, 2001 : 111 ). La selección de los "mejores gametos" significa,
en realidad, discriminar, con base en ciertos supuestos médicos, algunos
gametos y favorecer a otros. Teóricamente es posible influir, de esta
forma, las propiedades físicas y cognitivas (su inteligencia, fortaleza
física y belleza, por ejemplo) de este nuevo ser humano que saldrá como
resultado.
Existen en la actualidad casos documentados de bancos de gametos 'pedigrí', donde hombres y mujeres notables o muy agraciados en el
aspecto físico o intelectual (como científicos que han obtenido el premio
Nóbel o modelos de renombre internacional) ponen a disposición sus
óvulos y espermas (Testart, Jacques, 2001 :59ss). La pregunta obligada es
si no estamos participando aquí en una nueva forma de eugenesia, similar
aunque tecnológicamente superior a aquella utilizada por la Alemania
fascista (Ramos, 1992:5 ls).
9 Véase Boletín Mexicano de derecho comparado N~ 82, Biblioteca Jurídica Virtual,
UNAM, (09 de Noviembre del 2004.)
hllp:/lwwwj uridicas.unam.mxlpublicalrevlboletin/cont/82/artlart2.htm.
IO Véase el apartado relativo a la.filiación y paternidad del Código Civil del Estado
de Coahuila.

�24

/ la inseminación artificial en humanos. Uno encrucijada para la filiación

A pesar de que esta selección genética tiene numerosas implicaciones éticas, sociales y políticas, no hay una ley que regule esta práctica.
Dado que la legislación liberal en México establece que en el caso de
los particulares todo aquello que no está prohibido, está permitido, no
hay manera de cómo controlar la inseminación artificial (Garza García,
1997:38).

La inseminación sin consentimiento - ¿una violación?
Existe la posibilidad de que una mujer sea inseminada artificialmente de
forma homóloga o heteróloga sin su consentimiento. ¿Es equiparable este
acto a la violación? El artículo 466 de la Ley General de Salud contesta
esta pregunta de forma afirmativa:
Artículo 466.-Al que sin consentimiento de una mujer o aun
con su consentimiento, si ésta fuere menor o incapaz, realice en ella
inseminación artificial, se le aplicará prisión de uno a tres años, si no
se produce el embarazo como resultado de la inseminación; si resulta
embarazo, se impondrá prisión de dos a ocho años.
Por último, existe también la posibilidad de una inseminación
que no emplea únicamente el esperma de un donante sino de varios:
se habla en este caso de un 'cóctel espermático' (Ramos, 1992). Este
procedimiento se ' recomienda' cuando el varón no presenta esterilidad
completa pero su producción espermática es baja. La inseminación con
esperma combinada eleva las probabilidades de un embarazo al tiempo
que establece una duda acerca la paternidad generando la ilusión o la
esperanza de que el producto cuente con el material genético del marido
y no del otro donador.

Conclusiones
La procreación humana asistida implica la creación de un ser humano
mediante la participación de terceras personas y el empleo de diversas
técnicas. Sus procedimientos no han sido lo suficientemente analizados.
En materia legal existe al respecto una fragmentación regulativa entre
las diversas entidades federativas. Cada estado aborda la inseminación

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño I autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

25

de manera diferente, situación que obstaculiza la construcción de una
certeza jurídica en la materia.
Ciertamente, la reglamentación sobre la procreación humana asistida no escapa de valoraciones y consideraciones de carácter moral, ético,
político y religioso; sin embargo, el peligro mayor radica en los vacíos
e incongruencias legales. Uno de los principales problemas para regular
la fecundación humana asistida se deriva de que en la jurisprudencia no
queda claro si el material genético humano debe ser considerado como
un bien o una persona. Las indefiniciones influyen la discusión acerca
de las relaciones filiatorias. Bajo estas circunstancias los conceptos de
paternidad e, incluso, de maternidad quedan en entredicho.
En fin, las ciencias sociales, en general, y el derecho, en particular, se enfrentan a nuevos supuestos que obligan una revisión a fondo
de las nuevas posibilidades derivadas de la manipulación de gametos.
Más que nunca se requiere la activa intervención de las ciencias sociales.
Aunado a lo anterior es de esperarse que la ciencia adquiera un dominio
cada vez más perfecto del patrimonio genético tanto en lo que respecta a
los seres humanos como en relación con los demás seres vivos. El peligro
radica en que esto se sucede en un ambiente gobernado por la anarquía
y el descontrol.

�26

/

la inseminación artificial en humanos. Una encrucijada para /afiliación

Revista Perspectivos Sociales / Social Perspectives otoño I aull/mn 1005, Vol. 7, Num. 2 I

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�INNOVACIONES DE
LA PRÁCTICA- PRACTICE
INNOVATIONS

�Revista Perspectivas Sociales / Sacia/ Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

31

La resiliencia de las familias afectadas por el desplazamiento
forzado en Colombia*
Oiga Lucía López Jaramillo**

Abstract
This article presents a psychosocial intervention project wbich was developed in order to support Colombian peasant families who had been
violently displaced from their farms and villages by civil war in Colombia. Additionally, a considerable number of families had suffered the
loss of one or various members who died because of the war. Dropped
into an unknown social environment, separated from their traditional
economic base and overwhelmed by the trauma suffered from war, their
present and future lives are uncertain. Witb tbe alliance between displaced families, governmental institutions, non governmental organizations and academics a social intervention project was created in order to
attend different aspects (economic, social, cultural and psychological)
of displacement. This article describes the psychosocial intervention
strategies in order to rehabilitate individuals and families and to restore
their capacity of action. The intervention project was based on the resilience approach: it focused on the ability of individuals and groups
to cope with extremely critica) conditions and to secure their survivorship.

Resumen
El artículo describe un trabajo de intervención psicosocial desarrollado

* Una versión de este trabajo fue presentado como ponencia en el Seminario Internacional Familias, Cambios y Estrategias organizado por la Universidad Nacional de
Colombia y la Alcaldía Mayor de Bogotá los días 12, 13 y 14 de octubre en Bogotá,
Colombia.
** La autora es trabajadora social de la Universidad del Valle, terapeuta familiar del
Instituto de Terapia Familiar de Santiago de Chile, profesora titular de la Universidad
de Antioquia e investigadora del Instituto de Estudios Regionales de la Universidad de
Antioquia en Medellín, Colombia. Es asimism o miembro de la Junta Directiva de la
Fundación para el Bienestar Humano. Su dirección electrónica es: olopez@iner.udea.
edu.co

�32

/ la resiliencia de las familias afectadas por el desplazamiento forwdo en Colombia

con familias campesinas colombianas que han sido desplazadas violentamente por la guerra civil en Colombia. Un número considerable de
familias sufrió, además, la muerte de uno o varios familiares a consecuencia de las actividades bélicas. Arrojados a un entorno social nuevo,
sin medios materiales para sustentar su vida en los términos conocidos y
agobiadas por el trauma sufrido, el presente y futuro se tomaron inciertos.
A través de una alianza entre las familias desplazadas, autoridades de
gobierno, organizaciones no gubernamentales e instituciones académicas se implementó un proyecto de intervención que pretendía atender
los diversos aspectos (económico, social, cultural y psicológico) del
desplazamiento. En este artículo presentaremos el trabajo desarrollado
en el ámbito psicosocial para rehabilitar la capacidad de acción de las
familias y ayudarles a tomar nuevamente las riendas de su propia vida. El
proyecto de intervención psicosocial partió del enfoque de la resiliencia,
es decir, de la capacidad de los individuos y grupos para hacer frente a
condiciones extremadamente adversas y asegurar la sobrevivencia.

Palabras claves/ Key words
Desplazamiento, estrés, resiliencia, fortalezas, sobrevivencia, intervención psicosocial.
Displacement, stress, resilience, strength, survivorship, psychosocial
intervention

Introducción
El concepto de desplazamiento interno refiere al éxodo obligado de
pobladores dentro de las fronteras de un mismo país como efecto de
la violencia generada por un conflicto armado. Las características del
desplazamiento -su carácter involuntario, su circunscripción dentro de
un país y su relación directa con conflictos armados- lo diferencian de
otro tipo de migraciones como el exilio, las migraciones por razones
económicas o las causadas por desastres naturales al igual que los
reasentamientos poblacionales ligados a la realización de megaproyectos de desarrollo.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

33

A nivel mundial los desplazamientos forzados se han incrementado desde las dos últimas décadas del siglo XX por la proliferación
de guerras civiles ligadas a conflictos políticos y étnicos. A diferencia
de las guerras entre Estados, en las guerras civiles la población civil
es el objetivo primario y deliberado de los grupos armados (Kalyvas,
2001:4). El desplazamiento forzado que se está observando en Colombia es una expresión de esta situación.
El desplazamiento forzado en Colombia se remonta a mediados
del siglo XX y se asocia a la violencia bipartidista que gobernaba en
aquel entonces en el país. Durante las décadas subsiguientes dicho conflicto adoptó nuevas proporciones y generó complejas manifestaciones:
surgieron actores armados que agenciaron sus propios proyectos contra
el Estado y la sociedad civil. Las manifestaciones más frecuentes de
este fenómeno son las desapariciones, los secuestros y el desplazamiento que fue reconocido oficialmente apenas en la década de los
años noventa.
En Colombia, el desplazamiento forzado se convirtió en tema
central de investigación desde los años noventa (Henao, 1998; López
Jaramillo, 2001). Los estudios se centraron en la perspectiva de las
familias rurales desplazadas. Además de constatar el drama humano,
lograron captar la fuerza vital de las personas y las familias desplazadas para hacerle frente a una situación potencialmente devastadora. Si
bien la guerra las había convertido en víctimas, estas personas y grupos
lograron posicionarse como sobrevivientes gracias a sus recursos y sus
propias estrategias. Su capacidad de sobrevivencia constituye un recurso fundamental para el desarrollo de nuevos enfoques de intervención
en apoyo a los grupos e individuos desplazados.

Familias desplazadas: de víctimas a sobrevivientes
Muchos estudios (Uribe de Hincapié 2001; Bello, Martín y Arias 2000;
Castillejo 2000; Henao 1998; Segura y Meertens 1997) han documentado los impactos sufridos por la población desplazada lo que permitió
también ahondar acerca de los efectos psicosociales del desplazamiento
forzado y propiciar una amplia mirada a la población como víctima. ·

�34

/

La resi/iencia de las familias afectadas por el desplazamiento forzado en Colombia

La victimología 1, una disciplina que se desarrolló en los últimos años,
plantea tres niveles de víctimización: el primario, el secundario y el
terciario. Estos niveles hacen referencia a los múltiples daños de tipo
psicológico, económico, jurídico, social y cultural que padecen estas
familias. Los victimólogos describen una escalada cada vez más compleja de consecuencias ante las pérdidas por el desalojo forzado. De
ahí que esta triple condición podría aplicarse a las familias en situación
de desplazamiento en tanto los daños sufridos por ellas no se limitan a
la lesión o a la puesta en peligro de sus bienes jurídicos, sino que les
generan padecimientos que no encuentran siempre una respuesta social
solidaria. En este sentido serían víctimas primarias. Adicionalmente,
el Estado demuestra en el plano jurídico una actitud de abandono o
indiferencia hacia las familias desplazadas, situación que incrementa su
vulnerabilidad y afecta sus dimensiones psicológicas y patrimoniales
(nivel secundario) (Landrove cit. en Velásquez, 1999). Cuando las
víctimas afrontan en la sociedad, además, un proceso de etiquetamiento
o estigmatización, estamos ante un proceso de victimización terciaria2
(Dunkel cit. en Velásquez, 1999:31). Siguiendo esta lógica, las familias
colombianas desplazadas de manera forzada son triplemente víctimas.
Sin embargo, la conceptua~ización de las familias desplazadas como víctimas conlleva efectos indeseables. Por una parte, al ser
identificadas y al visualizarse a si mismos como víctimas, las personas
y grupos aparecen como sujetos indefensos e incapaces, es decir, se
convierten en objetos pasivos de atención e intervención. Pierden ante
los ojos de la sociedad y frente a ellos mismos su estatus de actores, es
decir, dejan de ser percibidos como agentes de su propia recuperación.
Este enfoque fija, además, la atención en un solo aspecto: el impacto
de un fenómeno traumatizante en los individuos y las familias. Si bien
1 Para Tony Peters (1990, cit. en Velásquez, 1999:J0ss) la victimología se ocupa en
general de los problemas de las víctimas fijando su perspectiva en "el conjunto de
las implicaciones comparables de acontecimientos tan diversos como, catástrofes de
tráfico (accidentes aéreos, terrestres, etc.) y de las diferentes formas de delincuencia
como la violencia estructural (terrorismo y guerra) y la violencia entre ciudadanos
individuales ".
2 Dunkel, Freider. Fundamentos victimológicos generales de la relación entre víctima
y autor en el derecho penal. Vrctimología. San Sebastián, Servicio Editorial Universidad del País Vasco, 1990. p. 170. Citado por Velásquez A., Fernando. Op. Cit., p. 31.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño I autumn 2005, Vol. 7, Num. 21

35

las consecuencias del desplazamiento en los planos psicológico, social,
cultural y político son innegables, para desarrollar una estrategia de intervención resulta imprescindible tomar en cuenta la reacción de los
sujetos al evento estresor (el desplazamiento forzado).
Desafortunadamente, el afrontamiento activo que desarrollan
las familias frente al desplazamiento no ha llamado aún la suficiente
atención de los estudiosos. Sólo recientemente y limitado al grupo de
mujeres maltratadas se ha propuesto cambiar la consideración de víctima porla de sobreviviente (Bustos y Larrauri, 1991 ; Velásquez, 1999)
dado que, como señala Cobb (1997:19): "La identidad de víctima como
construcción social posee una considerable fuerza centrífuga precisamente porque es una construcción social". La (auto)construcción como
"víctima" no permite necesariamente una recuperación de los efectos de
la violencia. Para recuperar la capacidad de acción de las mujeres golpeadas resulta imprescindible identificar en ellas una acción intencional
y construirlas de este modo como "sobrevivientes" (Cobb, 1997:21s).
Poner el lente analítico en el aspecto de la sobrevivencia ofrece
nuevas posibilidades para abordar el desplazamiento forzado, tema que
" ... está lejos de ser plenamente clarificado y explicado, pese a la extensa producción académica y a sus innegables aportes; es vasto, complejo, con muchas aristas y en pleno desenvolvimiento" (Uribe et al,
2003:31).

El sistema familiar frente a los eventos estresantes
Mejía (1990:52) afirmó que: "La familia es el sistema donde vibran más
las emociones, los sistemas de creencias, las tradiciones, las fortalezas
y vulnerabilidades, los elementos de apoyo y, con frecuencia, la fuente
de estrés y de presiones que nos empujan al éxito o al fracaso". Como
sistema vivo e intensamente dinámico, la familia se encuentra sometida
permanentemente a innumerables sucesos y eventos. El desplazamiento
forzado es uno de ellos.
El desplazamiento representa un estresor de primer nivel por
su carácter inesperado (no-normativo), externo, ambiguo, involuntario
y crónico. Lo anterior apunta a la dificultad de afrontarlo y a la impor-

�36

/

La resiliencia de lasfamilias afectadas por el desplazamiento forzado en Colombia

tancia de los recursos internos a disposición del individuo, la familia y
la comunidad circunvecina para lograrlo.
Las teorías del estrés familiar giran alrededor de dos ejes básicos: la
vulnerabilidad3 a la crisis y el poder de recuperación de la crisis; y se
concretan en modelos como el de la resiliencia que intentan responder
a la pregunta del por qué algunas familias logran afrontar transiciones
traumáticas, catástrofes u otros eventos inesperados mientras que otras
en similares condiciones se rinden ante las dificultades. Para responder
a esta interrogante los modelos parten de cuatro supuestos: (a) La familia es un sistema vivo y en tal calidad enfrenta dificultades y cambios
de manera natural y predecible. (b) La familia desarrolla fortalezas y
capacidades básicas para promover su crecimiento y para protegerse de
los momentos de transición y cambio. (c) La familia desarrolla fortalezas y capacidades específicas para protegerse de estresores inesperados
y para promover la adaptación después de una crisis. (d) La familia se
beneficia al contribuir a la red de relaciones y recursos de la comunidad a la que pertenece, sobre todo en los momentos de estrés y crisis
(Hernández, s/f: 6).
En la presente investigación sobre el desplazamiento forzado
en Colombia partimos del enfoque de la resiliencia ya que otorga gran
importancia a las competencias y fortalezas de la familia en vez de a sus
estructuras y acciones patológicas. Por consiguiente el enfoque de la
resiliencia no visualiza a la familia como una entidad perjudicada sino
como una colectividad desafiada.
El concepto de resiliencia se originó en la metalurgia donde
designa la capacidad de los metales para resistir a golpes y para recuperar su estructura externa. En el campo médico dicho concepto fue
utilizado para expresar la capacidad de los huesos para crecer adecuadamente después de una fractura; y en la psicología refiere a la capacidad del ser humano para recuperarse de la adversidad. Según Gardiner
(cit. en Badilla, 1997: 1), la resiliencia surge de la interacción creativa
entre los recursos personales y los recursos sociales.
3

La vulnerabilidad se entiende como uno de los 'factores internos de riesgo, de un
sujeto o sistema expuesto a una amenaza, que corresponde a su disposición intrínseca
de ser dañado " (Lave//, cit. en Moreno Jaramillo (1999: J00).

Revista Perspecdvas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

37

El concepto de resiliencia familiar ofrece una postura flexible
cuando se abarcan múltiples variables que tematizan tanto las similitudes como las diferencias, las continuidades y los cambios al igual que
la vulnerabilidad y la capacidad regeneradora (Walsh, 1998ª: 20s). En
otras palabras, la resiliencia alude a la actitud adoptada por un colectivo para minimizar el impacto disociativo de una situación estresante
modificando las exigencias y desarrollando recursos para hacerle frente.
Ello requiere el uso tanto de recursos intrafamiliares como ambientales
(Walsh, 1998a:20s).
La capacidad de la familia para reorganizarse después de una
adversidad con mayor fuerza y mayores recursos constituye un proceso activo de fortalecimiento y crecimiento que no logra ser captado a
través de términos como sobrevivir, sobrepasar o escapar. La resiliencia apunta más bien a la habilidad para sanarse de heridas dolorosas,
hacerse cargo de la vida, seguir el camino emprendido con coraje e
infundirlo en los demás.
Para Walsh (1998a:6 y 24), la resiliencia se nutre de tres fuentes básicas: (a) del sistema de creencias compartido por los integrantes
de la familia con el cual un evento adverso o la vida en general pueden adquirir un significado positivo; este sistema de creencias otorga,
además, un sentido de trascendencia y espiritualidad; (b) los patrones
de organización familiar en cuanto a los niveles de flexibilidad y cohesión internas y externas que permiten la movilización de recursos
propios y externos (pertenecientes a otras familias e instituciones); (c)
los procesos de comunicación en cuanto a su claridad, su apertura a la
expresión emocional y la disponibilidad de colaborar en la solución de
problemas.
La resiliencia se forja a través de la adversidad y no a pesar de
ella, es decir, cuando los actores la afrontan. La capacidad inherente a la
resiliencia de recobrarse de los peores golpes no reside en "pasar la crisis" como si ésta no afectara, o de librarse de una experiencia penosa y
de los sentimientos dolorosos asociados. Por el contrario, la resiliencia
implica la integración de la experiencia entera en la trama de vida individual y familiar en relación con la identidad propia y colectiva (Walsh,
1998ª:22).

�38

/

La resi/iencia de las familias afectadas por el desplazamiento forzado en Colombia

El enfoque de resiliencia describe la existencia de verdaderos
escudos que impiden que las fuerzas adversas actúen de manera lineal, que atenúan de esta forma sus efectos negativos y los transforman
en ocasiones en elementos de superación de la situación estresante. En
otras palabras, la resiliencia alude a factores protectores (Munist, 1998:
lOss).
La visión proporcionada por los modelos que giran en torno a
los conceptos de vulnerabilidad a la crisis, el poder de recuperación de
la familia y la resiliencia posibilitan nuevas miradas a la encrucijada en
que se encuentran las familias desplazadas por la guerra en Colombia.
Las colectividades familiares aparecen como entidades que reconstruyen su realidad dentro de un entorno social determinado que reviste un
papel fundamental y relevante. La reconstrucción expresa una resiliencia social basada en los derechos ciudadanos de las familias desplazadas.

El enfoque de la resiliencia en el estudio del desplazamiento
forzado en el oriente antioqueño
En el año 2001 se emprendió un estudio cualitativo sobre las estrategias
familiares de sobrevivencia en la parte oriental de Antioquia. Insertado
en una perspectiva sistémica, se trataba de analizar el desplazamiento
desde las reacciones que las familias mostraron frente a dicho evento.
A diferencia de una amplia gama de estudios que centran su interés
analítico en las consecuencias del desplazamiento, se pretendía hacer
visible las diversas formas de afrontamiento que adoptaron las familias.
Estas estrategias de acción no reciben aún la suficiente atención por lo
que tampoco son valoradas como potencial social.
Convertido en base de intervención social, el enfoque de la resiliencia permite trascender la visión tradicional de las familias afectadas como víctimas - una posición que tanto la sociedad como las mismas familias desplazadas se (auto)atribuyen - e identificarlas como
protagonistas activas que cuentan con una fuerza transformadora de
alto valor social.

Revista Perspectivas Sociales/ Social Penpectives otoño I autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

39

La investigación se basó en una muestra integrada por 63 familias desplazadas que se encontraban en distintas etapas del proceso
de desplazamiento (pre-desplazamiento físico llamado también preludio; desplazamiento físico y ubicación provisional en los sitios de
asentamiento; reubicación y retomo). De cada una de las tres zonas en
que se divide el oriente de Antioquia (Marinilla en la zona del altiplano;
El Peñol en la zona de embalses y San Luis en la zona del Páramo) se
seleccionó un municipio expulsor y otro receptor.
El estudio se interesó en particular por las potencialidades de
las familias. Sus capacidades se componen de recursos y conductas
proactivas. Ambos confluyen en el diseño de las estrategias de afrontamiento frente al desplazamiento forzado. Un recurso se refiere a una
característica, un rasgo, una competencia o un valor con el que cuenta
un individuo, un grupo (la familia) o una comunidad dentro de su contexto inmediato.
Patterson (cit. por Hemández, 1997:95) distingue tres tipos de
recursos: personales, familiares y comunitarios. Los recursos personales hacen alusión a las competencias individuales (por ejemplo, los
conocimientos y habilidades adquiridos) que facilitan la consecución
de ingresos y la realización de las tareas; así como a los rasgos de
personalidad al igual que a la salud fisica y emocional. En cambio, los
recursos familiares se detectan únicamente en el funcionamiento de la
familia y refieren a la cohesión (entendida como el vínculo de unión,
la confianza, el apoyo, la integración y el respeto a la individualidad),
la adaptabilidad (la capacidad de la familia para afrontar y superar los
obstáculos en su camino) y la habilidad comunicativa tanto en el plano
instrumental como afectivo ya que la calidad de la comunicación incide
en el manejo del estrés, permite coordinar los esfuerzos individuales
para afrontar las demandas y reduce la ambigüedad de los retos. Curran,
Prats y McCubbin (cit. en Hemández, 1997:55) han sugerido, además,
las tradiciones familiares, las creencias religiosas y el compromiso para
mantener relaciones regulares.
Finalmente, por recursos de la comunidad se entienden las
personas, grupos e instituciones externas a la familia con quienes
el colectivo familiar se encuentra entrelazado y de quienes puede

�40

/

la resi/iencia de las familias afectadas por el desplazamiento fon:ado en Colombia

obtener ayuda. Entre estos recursos destaca sobre todo el apoyo social
que puede adoptar la forma de apoyo emocional (denota preocupación
y cuidado a través de una adecuada comunicación), apoyo informativo
(por ejemplo, sugerencias, orientación oportuna acerca de un problema
y sus soluciones) y/o apoyo instrumental (ayuda efectiva a través de la
donación de dinero, especies, alojamiento, tiempo y trabajo) (Hemández, 1997:56). Nuestra investigación identificó estos tres tipos de recursos que constituyen elementos fundamentales que influyeron en las
estrategias de afrontamiento hacia el desplazamiento forzado.
Los recursos individuales de las familias en situación de
desplazamiento

En nuestro estudio tomamos en cuenta solamente los conocimientos y
habilidades adquiridas por medio de la educación formal , no formal e
informal y las experiencias de los miembros de las familias desplazadas que habían acumulado dentro de su cotidianeidad campesina. Destacó, por un lado, el bajo nivel educativo de la mayoría de las familias
campesinas y, por el otro, el nivel educativo medio de una minoría.
Estos conocimientos adquiridos por vía formal se complementaron con
las habilidades ocupacionales desarrolladas en el medio rural. Se trató
en términos generales de un nivel de conocimiento bajo para hacer
frente a un futuro incierto marcado por una huida abrupta y violenta
que les permitió llevar tan sólo poca ropa y pocos enseres. El conjunto
de recursos individuales resultó tan limitado que más que un factor de
protección representaba un riesgo frente a la crisis.
Los recursos familiares en el desplazamiento forzado

Como recursos familiares consideramos la cohesión, la economía y la
adaptabilidad familiar frente al desplazamiento forzado. Para evaluar la
cohesión familiar aplicamos el APGAR. El nombre de este instrumento
diagnóstico se compone de los iniciales en inglés de las funciones que
pretende evaluar: Adaptation (adaptación), Partnership (asociación),
Growth (crecimiento), Affection (afecto) y Resolution (solución). En
otras palabras, esta herramienta metodológica mide el apoyo, la integración, el afecto, la capacidad de compartir tiempo espacio y dinero,
la valoración de las decisiones entre los miembros de la familia y la

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño / aurumn 2005, Vo/.7, Num. 2 I

41

comunicac1on intrafamiliar a través de la verbalización de las experiencias ligadas al desplazamiento. Este último componente resultó,
además, de gran importancia para desarrollar una estrategia de manejo
del estrés y para la articulación de los sentimientos como una forma
inicial y elemental que ayudó después a elaborar el duelo sobre todo en
aquellas familias que sufrieron de la muerte de algunos de sus integrantes a raíz de la guerra.
La adaptabilidad de las familias, es decir, su capacidad para
llevar a cabo ajustes y/o cambios fue evaluada a través de las estrategias
desarrolladas para hacer frente al desplazamiento (número y variedad
de estrategias a lo largo de las diversas etapas del desplazamiento Y
número de familiares involucrados en cada una). No medimos solamente la flexibilidad y la capacidad del colectivo familiar para afrontar
estresores severos como el desplazamiento, sino también su potencial
para actuar a través del tiempo y garantizar su sobrevivencia.
Las familias analizadas identificaron a la lucha armada - acontecimiento responsable del desplazamiento forzado - como un conflicto externo a ellas que, sin embargo, las unió internamente, las integró Y
las cohesionó. Más del 85% de las familias presentaron niveles medios
y altos de integración y cohesión familiar, o bien, mostraron fuertes
tendencia hacia la integración. Además, se caracterizaron por dar y recibir apoyo. Dado que todos se encontraban en la misma situación, se
observó un manejo conjunto del estrés a través de diferentes medios:
por medio del apoyo otorgado; mediante la posibilidad de hablar sobre
el tema en la familia, así como por el hecho de compartir el espacio, el
tiempo, el dinero e incluso, emociones como el miedo de poder mantenerse con vida. Sin embargo, la muerte de un integrante de la familia,
a raíz de la guerra resultó un tema dificil de tocar.
Las reacciones de una familia ante un evento estresor no son
improvisadas; por el contrario, dan cuenta de una serie de recursos
- por ejemplo, afecto, apoyo, comunicación y solidaridad entre sus
miembros- que tiene a su disposición. Sin embargo, a pesar de identificarse como grupo y compartir experiencias solidarias los evento~
severos cargados de mucha tensión pueden generar al interior efectos
contrarios sobre todo cuando estos colectivos familiares ya presentaron

�42

/ La resiliencia de las familias afectadas por el desplazamientoforzado en Colombia

conflictos internos propios. Esto fue el caso de 12% de las familias
que observaron bajos niveles de cohesión. La mitad de ellas encaró
dificultades de pareja que se relacionaron únicamente en un caso con
el desplazamiento. La otra mitad de estas colectividades familiares se
encontró en un ciclo doméstico avanzado: los hijos estaban en proceso
de independizarse del núcleo familiar. Se trata de una fase cuando el
nivel de aglutinación familiar baja normalmente para permitir la salida
de los vástagos4.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

43

desplazadas5 - constituyen una realidad vacía. En Colombia n? exis!e
actualmente la voluntad política necesaria para transformar la asistencia
social de emergencia en una política de intervención social que busque
reparar el daño psicológico, moral y económico6 y que ayudaría a las
familias campesinas no sólo a reconstruir sus proyectos de vida sino de
mejorar al mismo tiempo sus condiciones materiales de vida.

Estrategias de afrontamiento: en búsqueda de la reconstruc-

ción
La mayoría de las familias enfrentó el desplazamiento en condiciones de pobreza material. El conflicto armado y el desplazamiento
despotenciaron su capacidad económica y les provocaron grandes pérdidas materiales. No obstante, gracias a la fortaleza de los recursos familiares - una especie de capital intangible -, lograron la supervivencia.
Estos recursos familiares representaron un escudo protector más fuerte
que sus recursos individuales que resultaron ser, más bien, un factor de
nesgo,

Los recursos comunitarios en el proceso de desplazamiento forzado
El desplazamiento forzado significó el traslado de las familias de una
comunidad expulsora (la comunidad de origen) a una receptora: la
cabecera municipal. Este traslado afectó los recursos comunitarios a los
cuales las familias desplazadas podían acceder. Desafortunadamente,
los recursos institucionales tanto públicos como privados que constituyen un punto de partida de gran importancia para lograr el retomo
a la comunidad de origen, o bien, la reubicación voluntaria en otro
lugar - situación que terminaría con la condición de las familias como
4 Dado que la salida de los hijos del hogar es una etapa del desarrollofamiliar normal,
los cambios que se presentan son predecibles y tienen, por lo tanto, un carácter normativo. Empero, lo anterior no exime a la familia de algún nivel de tensión.
5 El artículo 18 de la Ley 387 señala que la condición de desplazado forzado por la
violencia cesa cuando se logra la consolidación y estabilización económica de los desp_lazados, bien sea en su lugar de origen o en las zonas de reasentamiento.
6 La investigación realizada por el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad
de Antioquia plantea como parte de sus conclusiones, ante las pérdidas de los desplazados, la exigencia de una reposición material, la estabilización socioeconómica
de la que habla la Ley 387, el reconocimiento social y la reparación moral para esta
población. Véase Uribe et al (2001: 68s).

Como mencionamos más arriba, las estrategias de sobrevivencia que
fueron desarrolladas por las familias durante el proceso de desplazamiento, constituyeron el eje central de nuestro estudio. Se trata de estrategias de afrontamiento que se integran por aquellas conductas que
constituyen respuestas generalizadas de las personas o familias ante
las demandas de un acontecimiento crítico. Articulan, por lo tanto, un
esfuerzo específico a veces abierto, a veces encubierto, para reducir
el impacto de una demanda o exigencia en la vida de los afectados
(Hemández, 1997: 57).
El afrontamiento familiar es el resultado de la(s) respuesta(s)
coordinada(s) y de los esfuerzos integrados de los miembros de una familia para solucionar un problema conjunto. Los retos colectivos ligados al desplazamiento se refieren, por ejemplo, a la protección ante el
peligro en que vivían, los albergues en los sitios de llegada, el empleo
y las fuentes de ingreso en la comunidad receptora. Las estrategias de
afrontamiento tienen que ver con la forma de como las familias encaran
las dificultades mediante los recursos personales, familiares y comunitarios y con el significado que asignan a los eventos estresores. En
su mayor parte se trata de construcciones de significado compartidas y
contrastadas por el/los grupo(s) de convivencia (Hemández, 1997:59).
McCubbin, Larsen y Olson (cit. por Hemández, 1997) distinguen entre dos tipos de afrontamiento: (a) el interno relacionado con
el reconocimiento y la aplicación de los recursos existentes en la propia
familia; (b) el externo orientado a obtener medios a través de fuentes
externas a la familia.

�44

/ la resiliencia de las familias afecladas por el desplazamienlo forzado en Colombia

Las estrategias internas se conforman por dos tipos de conducta:
la "reestructuración" y la "pasividad". -El concepto de reestructuración
alude a la habilidad para redefinir con base en la autoconfianza como
grupo y la propia resiliencia- las experiencias estresantes de manera que
sean más aceptables y manejables. En estos casos las familias definen
el evento estresor como un reto que creen poder superar. Por su parte,
también la pasividad es una respuesta aunque no activa ni eficiente en
cuanto a la solución de los problemas. Aquí el colectivo familiar minimiza la responsabilidad propia en la producción del evento estresor y
también su propia iniciativa para afrontar las dificultades. Las familias
definen el acontecimiento estresor como una situación que se resolverá
por sí sola con el paso del tiempo. A través de la pasividad pretenden
evitar los problemas. La actitud pasiva puede reflejar, asimismo, una
actitud pesimista frente a los retos a vencer. Sin embargo, al igual que
la reestructuración, la pasividad constituye una respuesta orientada a
proteger a la familia sobre todo cuando los actores consideran que no
cuentan con suficientes recursos para afrontar exitosamente la situación
problemática (Hernández, 1997:79s).

j

Las estrategias externas son de tres tipos: (a) la búsqueda de
apoyo social, es decir, la construcción de lazos sociales compensatorios con la familia extensa, amigos y/o vecinos (Musito, s/f:16); (b) la
búsqueda de apoyo espiritual a través de actividades y rituales fundamentalmente religiosos; y (c) la búsqueda de apoyo institucional y/o
profesional para obtener ayuda (Hernández, 1997:80).
Cuando una persona o una familia se encuentran expuestas a un
estresor o una tensión que no logran comprender sea por desconocer su
origen, sea por no saber cómo afrontarla, tienden a buscar ayuda para la
interpretación y significación del acontecimiento (Hemández, 1997:60).
En efecto, algunas familias desplazadas expresaron su desconcierto por
desconocer las causas del desplazamiento; ni siquiera lograron construir explicaciones subjetivas acerca del acontecimiento sufrido, mientras
que otras tenían sus propias explicaciones más cercanas a las condiciones objetivas del conflicto en su zona de origen.
Las familias que sobrevivieron un desplazamiento forzado
hicieron uso de todos los recursos a su alcance - propios y externos-

RevísJa Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 1, Num. 2 I

45

para afrontar el desafio planteado por las estrategias de guerra de los
actores armados. El 73% efectuó ajustes y/o cambios en la composición
familiar, aprovechó su cohesión interna y se apoyó en sus propias
creencias para desarrollar conductas proactivas con el fin de restablecer
su base económica. Se trata de estrategias que aprovecharon el
potencial de afrontamiento dado al interior del núcleo doméstico.
Además, el 94% intentó conseguir apoyo social mediante la formación
de agrupaciones de las familias afectadas por el desplazamiento y
estableciendo lazos con instituciones.
Estas estrategias surgieron sobre el repertorio de los recursos y
debilidades existentes en las familias. El balance global permitió la sobrevivencia de las familias, aunque en condiciones muy dificiles, desventajosas y precarias, ya que el Estado ofrece oportunidades económicas y educativas muy limitadas y carece de programas a corto y mediano
plazo para facilitar a las personas y grupos afectados la reconstrucción
de sus proyectos de vida
A través de las interacciones en las familias y con los actores
en su alrededor se produjeron sinergias que facilitaron la supervivencia
en medio de la adversidad. Es así como se perfiló la resiliencia de las
familias desplazadas, es decir, su capacidad para desafiar los efectos del
conflicto armado y sobrevivir en una situación sociopolítica que pone
en riesgo su vida física, emocional y social. Las familias sobrevivientes
mostraron tener los tres factores que las hacen resilientes: los patrones
organizativos alrededor de la cohesión y la flexibilidad, sus creencias
religiosas y los procesos comunicativos. Destacó asimismo el papel activo de las mujeres quienes buscaron nuevos caminos y los infundjeron
en los demás miembros de su familia.
Finalmente, el número de estrategias empleadas por familia,
su grado de permanencia a lo largo del proceso de desplazamiento
y el nivel de participación de los miembros familiares permitieron
identificar la capacidad de adaptación de las familias. La evaluación de
estas categorías por los investigadores sugirió la urgente necesidad de
establecer programas de recuperación que incluyan tanto los aspectos
psicológicos como los sociales y económicos, ya que la atención
humanitaria a los grupos desplazados resulta limitada, pasiva e insu-

�46

/ la resi/iencia de las familias afectadas por el desplazamiento fonado en Colombia

:ficiente. El trabajo de intervención partió, asimismo, de la concepción
de las familias desplazadas como protagonistas de su propio restablecimiento y como sujetos de su reconstrucción

Una experiencia de intervención psicosocial para abordar el
desplazamiento forzado
El Instituto de Estudios Regionales (INER) de la Universidad de Antioquia elaboró una propuesta de intervención psicosocial que partió
de la idea de que las fami lias desplazadas sufrieron pérdidas humanas
y materiales cuyas consecuencias rebasaron los recursos propios para
recuperarse por sí mismas. Por ende, el restablecimiento fue conceptualizado como "un trabajo en alianza entre ellas y las instituciones del
sector público y privado" (INER et al. 2002:5; Rodríguez, 2003). El
programa piloto se llevó a cabo en el municipio de El Peño!.
El Peño! se ubica en la parte oriental del departamento de
Antioquia a una altura de 2,000 metros sobre el nivel del mar y a 67
kilómetros de MedelJín. Dicho municipio se extiende sobre un área
de 143 kilómetros cuadrados y tiene una temperatura promedio de 18
grados centígrados. Las actividades económicas más importantes son
la agricultura - es el principal productor de tomate - y el turismo que es
atraído por un monolito gigante ("Piedra del Peño!") que se alza al pie
de una represa.
Desde los años ochenta el oriente antioqueño ha sido una zona
de influencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia7
(FARC) (Palacios, 1995), pero durante los últimos tres años esta región
y sus riquezas hidroeléctricas se han convertido en un objeto de disputa

7 El actual conflicto armado colombiano se origina en la década de los años sesenta a
partir de la conformación de grupos revolucionarios insurgentes, entre ellos las FARC.
Esta agrupación guerrillera se expandió en todo el territorio colombiano y disputa el
poder al Estado y a las élites de la sociedad (Romero Silva, /999: 173s).

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspecrives otoño / autumn 2005, Vol.7, Num. 2 I

47

por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)8, situación que ha
intensificado el conflicto bélico en la zona.
Los desplazamientos en el municipio de El Peñol comenzaron
a presentarse en agosto del 2000 ante la amenaza de una masacre que,
de hecho, se llevó a cabo el 5 de enero de 2001. Inicialmente los desplazamientos forzados se dieron de forma esporádica, sin embargo, en
el transcurso del tiempo se intensificó el éxodo de las familias sobre
todo en las veredas La Meseta, Chiquinquirá y el Chilco.
Por iniciativa del Instituto de Estudios Regionales (INER) de
la Universidad de Antioquia y la Fundación para el Bienestar Humano
(FBH), se formalizó, en el año 2003, una alianza entre diversas
entidades y organizaciones del sector público, la sociedad civil tanto
del municipio de El Peño! como de la ciudad de Medellin y las familias
desplazadas bajo un objetivo común9: " ...reconstruir los proyectos
de vida individual, familiar y social de las familias desplazadas en el
Oriente antioqueño, que se asentaron en la cabecera del municipio del
Peñol" (Rodríguez, 2003: 15). Para lograr esto las instituciones y grupos
participantes debían capacitarse en el proceso de gestión. 1O

8 Para 1990 habían surgido grupos paramilitares en Colombia con el fin de contrarrestar la guerrilla. Entre estas agrupaciones paramilitares se encuentra 'Muerte A
Secuestradores' (MAS) que fue fundado en /981 en el Magdalena Medio antioqueño
y que llegó luego a Urabá. Otros grupos son 'Muerte A Revolucionarios de Urabá'
(MR.U) y 'Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio 'y 'Autodefensas de Córdoba y Urabá '(A CCU). Posteriormente varios de estos grupos se unieron y conformaron
las 'Autodefensas Unidas de Colombia ' (A UC) (Henao Delgado et al, 1998: 44 y 49).
9 Las siguientes entidades del sector público y las organizaciones y agrupaciones de
la sociedad civil se vincularon al proyecto: Personería Municipal de El Peño!; Granja
Modelo León Xl1I adscrita a la Dirección de Desarrollo Comunitario del municipio
de El Peño/; el Instituto de Estudios Regionales ([NER); la Fundación para el Bienestar Humano (FBH); el Comitato Jnternazionale perlo Sviluppo dei Popo/i (Comité
Internacional para el Desarrollo de los Pueblos CJSP) y las familias desplazadas de
El Peño/.
IO Un representante de cada institución social asistió a un curso sobre "Metodología
para el trabajo en alianzas" a cargo del INER de la Universidad de Antioquia y
apoyado por el Programa Nacional de Alianzas. El curso se llevó a cabo en Medellín
de julio a septiembre de 2003.

�48

/

La resiliencia de las familias afectadas por el desplazamiento forzado en Colombia

El modelo de intervención psicosocial
La atención tradicional que se brinda a las víctimas de desastres consiste
en ofrecerles techo, comida y atención a la salud física. Últimamente se
otorga, además, una cierta importancia a los aspectos emocionales ya
que la situación emocional puede afectar la capacidad de las personas
para desenvolverse adecuadamente en otros campos de su vida. Las
familias desplazadas tienen necesidades psicosociales específicas que
se derivan del trauma sufrido por el desplazamiento.
El modelo de intervención psicosocial sintetiza dos componentes: el primero se refiere a las implicaciones psicosociales del desplazamiento forzado para los individuos y las familias; el segundo consistió
en la adaptación del modelo del Kensington Consulation Centre for
Marie Stopes International (MSI) al caso colombiano. Dicho modelo
se deriva del trabajo con los refugiados de guerra en Bosnia Herzego. 1l
b
. .
. 1
vlil
a y usca crear un espacio Vivencia en donde las familias logren
identificar y reconocer las pérdidas humanas, materiales y los efectos
emocionales de las mismas. Sobre esta base podrán elaborar el duelo
correspondiente y construir un nuevo proyecto de vida social.

Revista Perspectivos Sociales / Social Perspectives otoño I autumn 2005. Vol. 7. Num. 2 /

49

Los talleres de recuperación psicosocial formaban parte de un
programa de capacitación más amplio que incluía proyectos productivos y de seguridad alimentaria y que estaba a cargo de la Personería Municipal y la Alcaldía. La idea era de que una vez lograda la
rehabilitación psicológica, los participantes adultos emprenderían
también su recuperación económica vinculándose a uno de tres
proyectos ofertados: capacitación por alimentos (se trataba de un
curso sobre los derechos de los/las desplazadas; al asistir, las familias
lograron un subsidio alimentario), proyecto de granja y un proyecto de reforestación. Los adolescentes y los niños de estas familias
participaban paralelamente en talleres que persiguieron los mismos
objetivos pero tomando en cuenta su edad.
Cada familia desplazada enviaba un representante a los talleres
de adultos. Se buscaba la continuidad de la misma persona ya que debía
multiplicar lo aprendido en su familia. Para garantizar una participación
activa, se dividió a la población en dos grupos: el grupo A se integró
por veintiséis mujeres; el grupo B se conformó por veinte personas
(cuatro hombres y dieciséis mujeres). Todos los participantes asistieron
sin falta alguna.

1

1

i

El MSI parte de la idea de que la flexibilidad es una condición
para que las familias puedan expresarse y encontrar una salida que surja
de ellas mismas haciendo uso de su capacidad resiliente que existe aún
en condiciones de marginalidad. La adaptación de este modelo al caso
colombiano se hizo con base en cinco ejes: (1) identificación y validación de los sentimientos generados por las pérdidas; (2) elaboración
del duelo; (3) reconocimiento de fortalezas para afrontar las crisis
(resiliencia); (4) empoderamiento de las familias con sus propias
fortalezas; y (5) elaboración de nuevos proyectos de vida. Cada eje
representó una meta con objetivos que fueron traducidos en
actividades grupales dentro de un taller intensivo de 7 horas de
duración. En la práctica concreta se llevaron a cabo cuatro talleres
incluida la evaluación y el cierre mediante una ceremonia especial. En
estos cursos participaron 46 familias.
11 L
.
..
-' este modi
·
· se encuentran sintetizados
os p lanteam,entos
teoncos
ue
e o ps1cosoc1a/
en López y Agude/o (2000).

A través de los ejes mencionados se construyó el espacio vivencia! que facilitó a las familias la identificación y el reconocimiento de
las pérdidas humanas y materiales sufridas y de sus efectos emocionales y creó así una base psicológica y social que les permitió elaborar el
duelo, reconocer sus fortalezas y construir un nuevo proyecto de vida
social.

Eje uno: identificación y validación de los sentimientos generados por
las pérdidas
El desplazamiento forzado generó para las familias pérdidas abruptas y
significativas que se tradujeron en sentimientos de dolor, enojo, tristeza,
desesperanza, vacío y desamparo. Para que los afectados lograran identificar las pérdidas y validar los sentimientos que experimentaron, se
hizo necesario reconstruir en el plano simbólico el hábitat de origen, Se
trataba de una precondición para la posterior elaboración del duelo

�50

I La resi/iencia de las familias afectadas por el desplazamiento forzado en Colombia

Este objetivo se buscó alcanzar mediante un trabajo individual y grupal denominado "Reconstruyendo nuestra comunidad". Su
propósito era ayudar a las familias a definir el contexto social en el que
se habían hallado antes del desplazamiento, reconocer lo que habían
tenido y adónde habían pertenecido e identificar su forma de vida y sus
relaciones con la comunidad. De esta forma ambos grupos lograron la
reconstrucción simbólica de sus respectivas comunidades lo que dio
inicio a los relatos de la historia particular del desplazamiento forzado. En la mayoría de los casos las familias consideraron haber podido
satisfacer sus necesidades básicas en su comunidad de origen.
Al finalizar el primer taller los participantes consideraron haber
encontrado una oportunidad para hablar abiertamente y sin temores de
su desplazamiento. Para algunos se había abierto por primera vez un
espacio donde podían llorar y desahogarse de lo sucedido. Los participantes crearon así un espacio de confianza que les ayudó a externalizar
historias dificiles y duras de contar. A través de otras actividades se
pretendía reforzar la reconstrucción del tejido social perdido por el
desplazamiento (Rodríguez, 2003:38ss).

Eje dos: elaboración del duelo

J

La elaboración del duelo se indujo mediante preguntas reflexivas. Se
trata de " ...preguntas hechas con la intención de facilitar la autocuración en un individuo o familia, mediante la activación de la reflexividad entre significados dentro de sistemas pre-existentes de creencias
que permite a los miembros de la familia generar o generalizar por sí
mismos patrones constructivos de cognición y conducta" (Bevenbach y
Rodríguez cit. en López y Agudelo, 2000: 121 ). Las preguntas reflexivas
generan un cambio inesperado de contexto, 12 ya que buscan lograr que
se manifieste lo que ha sido enmascarado o perdido. Con frecuencia los
miembros de una familia ven los eventos desde una sola perspectiva;
situación que limita sus opciones de conducta. Sin embargo, es posible
que obtengan un punto de vista recíproco que les permite abrirse a nuevas posibilidades. En el caso de las familias desplazadas, las preguntas

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

51

se centraron en la pérdida de seres queridos y de bienes materiales.
A través este segundo taller se pretendía: (a) consolidar la
reconstrucción del sentido de comunidad entre los miembros del grupo; (b) posibilitar la identificación y la validación de los sentimientos
experimentados por las pérdidas humanas y materiales; y (c) crear las
condiciones para la elaboración del duelo.
Para tal efecto se impartió un taller denominado "Reencuentro
con el pasado". Debía ser un espacio que ayudara a los participantes a
identificar y manifestar el dolor sufrido y despejar así las perspectivas
para un futuro diferente. Se trataba de impulsar a los participantes a
que elaboren nuevas historias, es decir, re-relatos, que les facilitarían
el desarrollo de nuevos sentimientos validando los que habían experimentado y vivenciado al sufrir las pérdidas. Al leer estas historias en el
grupo, el trabajo de cada uno se socializa. Es en este momento cuando
las personas manifiestan sus sentimientos de dolor más profundos. Se
generan así las condiciones para elaborar el duelo.
La persona es acompañada en este proceso por los participantes.
Hay que recordar que cada individuo manifiesta sus sentimientos en
diferente grado de intensidad de forma que observamos diferencias
entre los grupos en cuanto a la emotividad de las manifestaciones de
dolor y tristeza.
La elaboración del duelo finaliza con un ritual: un acto simbólico que facilita la introducción de un cierto orden en el caos en que se
halJaron las familias. Es una forma para limitar el peligro de desaj~stes.
A través del ritual aflora intensamente la emotividad lo que evita la
persistencia del vacío. Es al mismo tiempo una forma para darle salida
y sentido al duelo de cada familia y para otorgarle un reconocimiento
social aunque sea minimo. El ritual permite dar el salto del pasado al
presente y liberar el futuro de las trabas del duelo.

Eje tres: reconocimiento de fortalezas para afrontar las crisis (resiliencia)

12

Otro tipo de preguntas reflexivas son las que tienen que ver con el futuro y las que
colocan al sujeto en la perspectiva del observador (López y Agudelo, 2000:121).

La identificación de las condiciones en que se hallaban las

�52

L

/ la resiliencia de las familias afectadas por el desplazamienta forzado en Colombia

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

53

familias antes del desplazamiento permite conocer sus fortalezas.
Constituye una labor de actualización del pasado que resulta importante para detectar las capacidades que les permitieron afrontar otras
crisis (tanto semejantes como diferentes).

guridad que adquieren después del duelo, " les aportan progresivamente
las condiciones necesarias para fundamentar la autogestión del proyecto de vida social, bien sea en la ciudad de llegada o en la posibilidad del
retorno" (López y Agudelo, 2000: 121).

Después de haber elaborado el duelo, se espera que las familias
desplazadas estén en condiciones para romper con los temores que las
mantienen atadas al pasado y para reconocerse en un presente; y que
sean capaces de situarse en un espacio nuevo para mirar hacia un futuro
con más oportunidades. Para alcanzar este objetivo es imprescindible
construir redes internas y externas que les permiten ser escuchadas y
legitimadas. Al mismo tiempo los individuos y familias se convierten
en artífices de sus propias historias.

Para propiciar el empoderamiento de sus fortalezas propias
como el amor a la vida, la unión de la familia, la entereza, las ganas
de seguir adelante, la fe, la esperanza, la solidaridad, la responsabilidad y la creatividad, los talleres debían contar con ciertos elementos
que facilitan la puesta en marcha de la capacidad auto-organizadora;
la construcción de relaciones internas y externas; la reflexión acerca
de los recursos propios y del entorno y el desarrollo de habilidades de
gestión.

Las investigaciones realizadas por el INER han mostrado que
-a pesar de las condiciones extremas a las que se encuentran sometidas las familias desplazadas poseen una elevada capacidad para afrontar la
adversidad y la gran mayoría ha logrado mantener su organización familiar mediante cambios que les permitieron construir nuevas tipologías
familiares.

Eje cinco: elaboración de nuevos proyectos de vida

Para adaptarse, las familias requieren de flexibilidad. Se trata
de una característica de los sistemas familiares que es necesaria para
construir nuevos proyectos de vida. Otra condición para lograr la adaptación es la activación de su capacidad resiliente que se hace visible a
través de las innumerables estrategias desplegadas para lograr su sobrevivencia. El taller que perseguía estos objetivos se denominaba "Sobrevivientes".
Eje cuatro: el empoderamiento de las familias de sus propias
fortalezas

Para construir un nuevo proyecto de vida es necesario que las familias
desplazadas logren empoderarse de sus propias fortalezas. Adquieren
poder cuando descubren que poseen conocimientos. Asimismo, al colocar el futuro como meta para salir de la marginalidad, generan motivos
para establecer una nueva organización individual, familiar y social. La
identificación y apropiación de sus propias fortalezas junto con la se-

Para propiciar la construcción de un nuevo proyecto de vida, se hizo uso
de preguntas reflexivas orientadas al futuro. Cuando una familia tiene
problemas, suele estar muy preocupada por las injusticias del pasado
o las dificultades del presente. Vive como si no existiera un mañana.
Esta situación empobrece su capacidad para pensar alternativas y elecciones en el futuro. Mediante una serie de preguntas intencionadas, el
terapeuta pretende motivar a los miembros de las familias a crear nuevas expectativas frente al futuro. Quienes siguen atados al pasado o al
presente, no siempre pueden contestar las preguntas en la sesión, pero
las siguen pensando en sus casas.
Las perspectivas futuras inciden sobre la conducta y los compromisos que se asumen en el presente; es así como las preguntas ejercen un efecto reflexivo. Las preguntas orientadas al futuro introducen
posibilidades hipotéticas, permiten compartir las propias ideas con
otros miembros de la familia en un proceso de co-creación y estimulan
a los participantes a tomar en cuenta alternativas antes no consideradas.
Por ejemplo, al preguntarles que harían si tuviesen un accidente en una
isla donde existen pocos recursos, las familias empezaron a ocuparse
de estrategias de sobrevivencia. El grupo se organizó de tal manera que
conformaron distintos tipos de familia. Las subsiguientes preguntas las
motivaron a buscar recursos internos y externos para construir proyec-

�54

/

la resi/iencia de las familias afectadas por el desplazamiento forzado en Colombia

tos de sobrevivencia. Se sobreentiende que se trataba de metáforas de
lo que en la vida cotidiana serían las bases para la reconstrucción de sus
proyectos individuales y familiares.

A manera de conclusión: el estado actual de las familias

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/ autumn 2005. Vol. 7. Num. 2 I

55

años de edad)
" .. .con lo que nos pasó, yo me sentía muy deprimida, compartir las penas
y las historias nos sacó adelante ...antes estaba sin saber qué hacer. Con el
desplazamiento, mis hijos estaban muy retraídos; con la experiencia que tuvimos eso cambió." (Mujer de 42 años de edad)

Para conocer el estado actual de las 46 familias que participaron en la
experiencia piloto se estableció un contacto personal con funcionarios
de la Alcaldía de El Peñol 13 y con representantes de algunas de las
familias14_ A dos años después de la impartición de los talleres psicosociales los participantes seguían reconociendo su impacto positivo,
que se reflejó, según las personas entrevistadas, en ciertos cambios que
habían introducido en sus vidas. Una mujer de 48 años expresó que:
" El giro que dio nuestras vidas a raíz del desplazamiento forzado nos dejó en
una grave desorganización; llegó el vacío, no sabíamos qué hacer. Fue
entonces cuando iniciamos el proceso de recuperación en los talleres, sacamos
nuestras penas, nuestros miedos, comenzamos una nueva vida/.. ./ Regresamos a la finca, mi esposo la trabaja, los hijos y yo nos quedamos en el pueblo,
acá trabajan y estudian. Yo realizo trabajo comunitario. Aprendimos a botar
el miedo."

,
...

" La situación para nosotros cambió y aprendimos a deshacemos de esas an-

gustias. La experiencia en los talleres fue un alivio, disminuyeron los temores
y pudimos llorar también por los otros/.. ./ tuvimos conciencia de lo que sucedió y que hay que echar pa' lante. Yo quisiera regresar a la finca de mi suegro, pero mi esposo tiene un negocio (taller de mecánica) y está muy adaptado acá en el pueblo." (Mujer de 31 años de edad)
"Pudimos reconocer que otros habían sufrido igual o más que nosotros. Ahora mi esposo trabaja en la finca y continuamos en el proyecto ' Sembrando
Futuro' . Dos de los hijos trabajan y los dos menores estudian." (Mujer de 53
13 Entrevista con Luis Alfonso Montes, Secretario de Desarrollo de la Comunidad, 31
de agosto de 2005.
14 Entrevista colectiva de seguimiento a cinco representantes de algunas de las familias que participaron en la experiencia piloto 'Alianza por una vida nueva para las
familias desplazadas por la violencia en el municipio de El Peño/' 6 de septiembre de
2005, municipio de El Peño/

"Entendimos realmente el problema del desplazamiento .. .la verdad de lo que
había pasado. La experiencia nos sirvió mucho porque estábamos en un estado lamentable; mis hijos estaban muy retraídos, al menor todavía le falta
hablar más de lo que nos sucedió. Volvimos a la finca pero mi esposo no está
en condiciones de trabajarla, tiene una tienda en el pueblo y yo estoy al frente
de este negocio (academia de conducción) ... " (Mujer de 37años)

Según las representantes contactadas, el 20% de las familias
retornó parcialmente a sus fincas y el 30 % lo hizo en forma definitiva.
El otro 50% se estableció en la cabecera municipal de El Peñol.
Las familias que regresaron parcialmente a sus granjas, recuperaron sus propiedades y reiniciaron el cultivo. Un familiar (por lo
general, el hombre) permanece en la finca mientras que el resto vive en
el pueblo. Estas familias "van y vienen" de acuerdo a sus necesidades e
intereses.
Aquellas otras familias que volvieron de forma definitiva a
sus propiedades, reactivaron las labores agrícolas con el apoyo de los
proyectos de la granja 15 (con duración de un año) y de reforestación
('Sembrando Futuro') que sigue siendo vigente en la actualidad. A pesar
de haber recibido ayuda del gobierno para restablecer su vivienda, los
auxilios no han sido suficientes.
La otra mitad de las familias se quedó de manera definitiva
en la cabecera municipal. Ellas lograron una cierta recuperación
15 Las familias que se vincularon a este proyecto, en su mayoría han sido las que retomaron parcial o totalmente a susfincas replicando lo aprendido en el proyecto: co_nstrucción de gallineros, cocheras (cerdos) y conejeras ecológicas; así como siembra de
bancos proteicos. Entrevista con Luis Alfonso Montes, Secretario de Desarrollo Comunitario, quien está a cargo de la Granja Modelo León Xlll; 31 de agosto de 2005.

�56

/

La resiliencia de las f amilias afectadas por el desplazamiento forzado en Colombia

socioeconómica abriendo pequeños negocios como graneros, tiendas,
cafeterías, talleres de confección, artesanías. Otras cuentan con un
empleo que, a pesar de localizarse en el sector informal de la economía,
les ha posibilitado mejorar sus condiciones de subsistencia en comparación con el momento inmediatamente después del desplazamiento.
Por lo general, estas familias carecían de propiedades en sus comunidades de origen donde habían trabajado como mayordomos de fincas
que aún no se recuperan.
En síntesis: la experiencia piloto con las familias desplazadas
por la violencia en el municipio de El Peñol resultó exitosa. Dada la
recuperación psicosocial y las mejores condiciones económicas que
lograron las familias participantes, se trata de una experiencia terapéutica replicable. Las familias que se establecieron de forma definitiva en
la cabecera municipal lograron vincularse en el plano escolar y laboral
con el pueblo. Lo mismo se observa en aquellos casos que decidieron
retomar a su sitio de origen. Ambos grupos lograron su reinserción
social y construyeron nuevos proyectos de vida.

L

El retorno fue posible tanto por el mejor estado emocional
de las familias y su mejor preparación para retomar el manejo de sus
fincas, como por una mayor seguridad en esta zona del oriente
antioqueño debido a la instalación de una base militar en el municipio
de Guatapé que colinda con El Peñol.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspeclives otoño I autumn 2005. Vol. 7, Num. 2 /

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�ARTÍCULOS
DE INVESTIGACIÓN RESEARCH ARTICLES

�Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

63

Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la
pobreza en México en el período de 1992 a 2002

Jorge Noel Valero Gil 1

Abstract
This study compares estirnates of Mexican poor population which
have been elaborated by the use of two different methodologies: (a) the
offi-cial approach proposed in 2002 by the Technical Committee for
the Measurement of Poverty based on the income of the households;
(b) an alternative approach which takes into account the expenses
made by households using the data of the National Survey of Income
and Expenditure. Toe study examines the differences between both
methodologies to estímate poor population and households. When
expenditure is divided into its monetary and non-monetary parts, it
is detected that non-monetary expenditure can affect the results of
measurement. Factors such as the composition of households and
the inclusion of age and scale factors are also considered in order to
establish the effect of decisions made by households on the range of
poverty. The disregard of these factors introduces variances into the
proportion of poor population which can be caused by errors in the
measurement process.

Resumen
En este trabajo se comparan estimaciones acerca de la población mexicana en pobreza que han sido elaboradas a través de dos metodologías
diferentes: (a) la oficial establecida por el Comité Técnico para la
Medición de la Pobreza en 2002 que se basa en el análisis del ingreso
1 El autor es profesor titular de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma
de Nuevo León en Monterrey, México. Su dirección electrónica es: jvalero@faeco.
uanl.mx Agradezco a Fernando Cortés, a Magali Valero Tonone y a dos árbitros
anónimos sus valiosos comentarios a una versión preliminar de este trabajo. Lo que ha
quedado es de mi entera responsabilidad. Una versión preliminar fue presentada en el
Congreso "Marginación y Pobreza. Nuevos horizontes en las políticas de desarrollo
social en zonas rurales y urbanas ". Facultad de Trabajo Social de la UANL y Consejo
de Desarrollo Social, Monterrey, N.L. 18 y 19 de noviembre de 2004.
·

�64

/ Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el período de
1992 a 2002

de los hogares y (b) una metodología alternativa que toma como punto
de partido el gasto de los hogares tal como es documentado por las
Encuestas Nacionales de Ingresos y Gastos. En el estudio se examinan
las diferencias arrojadas por ambas metodologías con respecto a la estimación de la población y los hogares pobres. Al descomponer los gastos
en sus partes monetarias y no monetarias, se detectó que los componentes
no monetarios pueden modificar los resultados de las mediciones. El
trabajo examina, asimismo, el papel de los cambios en el tamaño de
hogar y la inclusión de factores de edad y de escala para identificar el
efecto de las decisiones de los hogares sobre los niveles de pobreza. Se
encuentra que la no consideración de estos factores introduce variaciones
en la proporción de población en pobreza, las cuales podrían deberse a
errores de medición.

Palabras clave/ Key words
Pobreza, México, métodos estadísticos, ingreso, gasto, hogares
Poverty, Mexico, statistical methods, income, expenditures, households

Introducción
En México se consideran oficialmente tres líneas o niveles de pobreza
denominados ''umbral de pobreza alimentaria", "umbral de desarrollo
de capacidades" y "umbral de desarrollo de patrimonio" (Comité Técnico de Medición de la Pobreza 2002, Sedesol 2003a). En pesos de
agosto de 2000, estas tres lineas de pobreza correspondieron a un ingreso
mensual per cápita de $652.57 pesos, $1,254.50 pesos y $1,565.00
pesos respectivamente para el sector urbano; y $485. 71 pesos, $843 .20
pesos y $1,047.33 pesos respectivamente para el sector rural.
En el presente trabajo vamos a examinar los resultados que se
obtendrían con respecto a la metodología oficial del cálculo del nivel
I de pobreza (llamada también "pobreza alimentaria") si partimos del
gasto total de los hogares, en vez de sus ingresos, y comparando las
variaciones en el tiempo de dichas lineas. Los cambios que se estudian

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/ autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

65

aquí respecto a la metodología oficial se refieren a: (a) la utilización
del gasto de los hogares para calcular la línea de pobreza en vez de los
ingresos; (b) la distinción de los efectos del gasto monetario; y (c) los
efectos que surgen de los cambios en el tamaño y la composición de
los hogares. Dado que dicha línea se utiliza para hacer estimaciones
sobre las dimensiones, la profundidad y la evolución de la pobreza, es
importante conocer su robustez frente a los cambios en las formas de
medición.
Las mediciones gubernamentales sobre la pobreza fueron revisadas en México por el Comité Técnico para la Medición de la Pobreza (2002). Dicho organismo calcula la satisfacción de las necesidades
mínimas de consumo ( expresadas en calorías y proteínas2) y mide la
pobreza a través de los ingresos de los hogares que se componen de los
ingresos monetarios y los no monetarios incluyendo las imputaciones
de los alquileres de las viviendas y excluyendo todas las formas de
regalos (Comité Técnico 2002 nota 45; Sedesol 2003b parte 2) y transferencias no monetarias entre los hogares. Esta metodología se basa en
el ingreso promedio de los miembros del hogar sin hacer consideraciones de escala para el tamaño de hogar y las edades de sus miembros. En
un trabajo posterior (Cortés et al, 2003) se presentaron los resultados
obtenidos a través de dicha metodología para los años de 1992, 1994,
1996, 1998 y 2000. Es precisamente en estos mismos años cuando se
realizó la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos (ENIGH).
La Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) utilizó la metodología del Comité Técnico asimismo para el análisis de la pobreza en el
2002 (Sedesol, 2003a) y publicó adicionalmente los códigos del programa (Sedesol, 2003b) a fin de que cualquier estudioso interesado en
el tema pueda repetir los resultados. De esta manera contamos en la
actualidad tanto con la metodología para estudiar la linea de pobreza
2 El Comité Técnico (2002, sección 5.2) considera 2,220 kilocalorías y 40 g de proteínas para las áreas urbanas y 2. 180 kiloca/orías y 3 7 gramos de proteínas para las áreas
rurales. Se trata de la misma cantidad que la definida para el estudio de CEPAL-INEGI
(1993) ya que lo importante es la continuidad para estudiar los avances y retrocesos a
través del tiempo. Las medidas son similares para otros países pero con variantes. Por
ejemplo, las necesidades calóricas ascienden en la India a 2,100 kilocalorías en zonas
urbanas y 2,400 kiloca/orías en el campo, invirtiendo la relación campo - ciudad,
como lo señalan Deaton y Dreze (2002, p. 1O) o Saxena y Farrington (2003). ·

�66

/ Estudio comparaJivo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el periodo de

Rei,ista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vo/.7, Num. 2 I

67

1992a 2002

como con los resultados correspondientes para los años pares entre
1992 y 2002.
En el presente trabajo proponemos cambios metodológicos
para estimar la línea de pobreza alimentaria. Los resultados obtenidos
serán comparados con los oficiales. Partimos del gasto de los hogares
proveniente de las ENIGH sin excluir nada. Para deflactar los precios
utilizamos el Índice de Precios al Consumidor (INPC) para el lapso
de 1992 a 2002 ya que el análisis se centrará en el gasto del hogar, es
decir, en el consumo de las familias. A diferencia, el Comité Técnico
utiliza tanto el INPC para comparar los ingresos como varios índices
específicos más para modificar la línea de pobreza3. Desde nuestra
perspectiva el gasto es más adecuado que el ingreso dado que nos
informa acerca de la disponibilidad o la ausencia de recursos necesarios
para cubrir las necesidades más urgentes. Además, según Condouel et
al (2002), el gasto es, en lo general, mejor medido que el ingreso; claro
está, siempre y cuando sea detallado suficientemente. Además, el gasto
toma en cuenta las posibilidades de acceso a recursos como el ahorro
personal. Esto se observa en la ENIGH que basa su información sobre
el consumo de los alimentos en los recuerdos que tienen las personas
acerca de su gasto efectuado el día anterior a la encuesta. A diferencia,
la información sobre los ingresos se refiere a los seis meses anteriores a
la encuesta. Aunque estos datos son de mucho valor, dan también lugar
a sesgos hacia abajo (Deaton 1997, 2001).
Para Latinoamérica Székely et al (2000) y Londoño y Székely
(2000) señalan que en la mayoría de los países se utiliza el ingreso para
3 Hemández y Pérez (2003) discuten la canasta del consumo para los hogares pobres
en el caso de México. El índice de precios ideal nos permitiría retomar al consumidor
a su nivel de utilidad antes del cambio de precios. En este trabajo se aproxima este
retorno al nivel de utilidad a través del JNPC sin modificar fa línea de pobreza,
mientras que fa metodología del Comité modifica dicha línea sin pretender tener, al
parecer, relación con el consumidor. Entre los efectos de esta modificación se
encuentra el que los autores, que dividieron los cambios en la pobreza en cambios
en crecimiento y en distribución, ahora añadan el efecto del cambio en los precios
relativos que mueven la línea de pobreza. Esto es el caso de Székely y Rascón (2005).
Deaton y Dreze (2002) consideran apropiado el uso de índices de precios regionales
para aproximar los cambios en la línea relacionándola con los consumidores de las
diferentes regiones de la India.

estimar la pobreza a pesar de que el gasto podría constituir un mejor
indicador. Otros países de mayor tradición estadística y que cuentan
con buenas encuestas por el lado del gasto (por ejemplo, la India) se
inclinan por medir la pobreza a través del gasto .
No pretendemos demostrar aquí que la medición a través del
gasto sea preferible frente a la del ingreso. Queremos más bien discutir
las diferencias en los resultados en el mismo sentido que el Comité
Técnico (2002, p. 35) señala la conveniencia de considerar tanto el lado
del ingreso como el del gasto.4
Introducimos adicionalmente un segundo cambio metodológico al excluir el gasto no monetario de nuestra estimación. La inclusión
del gasto no monetario resulta problemática dado que no existe una
metodología común y aceptada para imputar valor a los componentes
no monetarios como, por ejemplo, los alquileres de las viviendas habitadas por sus dueños o las donaciones de servicios hospitalarios. Su
inclusión puede ocasionar variaciones significativas y arbitrarias en la
medición de la pobreza. En Estados Unidos, el Panel sobre Pobreza
(Citro y Michael 1995: 246) opta por no incluir las medidas no monetarias dadas las dificultades prácticas de elaborar mediciones correctas;
sin embargo, otros trabajos como el de Condouel et al (2002), que fue
realizado para el Banco Mundial, recomiendan hacer dichas imputaciones. Ciertamente, el Comité Técnico (2002: 56) está conciente de
este tipo de problemas ya que al argumentar la utilización de la medida
monetaria - en contraposición a otro tipo de medidas que incluyen rezagos en medidas de bienestar o medidas multidimensionales -, señala la
necesidad de transparencia y la dificultad de obtener mediciones estadísticas correctas.
La tercera novedad metodológica que plantea el presente tra4 El Panel sobre Pobreza y Asistencia a las Familias de Estados Unidos (Panel on
Poverty and Family Assistance), cuyos resultados aparecen en Citro y Michael (/ 995),
se inclina también por la medición a través de los ingresos pero argumentando (Citro
y Michael, /995:212) que en los Estados Unidos hay mejores mediciones del ingreso
que del gasto ya que las muestras para verificar el ingreso son más grandes. Según
estos autores, si se mejorarían las encuestas acerca de los gastos, se debería medir fa
pobreza a partir d e este dato.

�68

/ Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el periodo de

Revista Perspectivas Sóciales I Sócial Perspectives otoño I autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

69

1992 a 2002

bajo consiste en la exploración de los cambios en el tamaño del hogar.
En la medida en que las familias reducen el número de hijos, los índices de pobreza basados en el ingreso o el gasto promedios tenderán
a decrecer con el tiempo por lo que los cambios en la proporción de
la población en pobreza pueden provenir de los propios hogares. En
segundo lugar, dado que el Comité Técnico optó por el ingreso per
cápita, introducimos aquí las variables de las economías de escala y las
medidas de adulto equivalente con la finalidad de observar los cambios
que ocurrirían en la medición de la pobreza. El concepto de economía
de escala articula el hecho de que el consumo de una persona que vive
en un hogar con cuatro integrantes no es igual, en términos de bienestar,
al consumo de una persona que vive sola. Por su parte, la medida de
adulto equivalente expresa que no es lo mismo el consumo de un niño
que el de un aduito5.
Este tipo de estudios de sensibilidad pueden damos una idea de
la robustez de la línea de pobreza utilizada. Székely et al (2000) hacen
un estudio de sensibilidad para las líneas de pobreza en los países latinoamericanos, donde establecen comparaciones entre ingresos y gastos
así como entre ingresos totales e ingresos monetarios y donde incluyen
también las equivalencias de escala respecto al consumo de los adultos
y economías de escala en el consumo.

Los resultados obtenidos aquí señalan que las estimaciones
de pobreza son más estables a través del tiempo cuando se utiliza el
gasto en vez del ingreso. Se observó, además, que las diferencias entre
ingreso y gasto parecen cesar entre 2000 y 2002. Esta suavización del
consumo está muy relacionada con la hipótesis del ingreso permanente
que ha sido discutida por Friedman (1957) y por Modigliani y Brumberg (1954) y señala que el individuo ahorra más cuando sabe que sus
ingresos van a bajar y ahorra menos cuando sabe que van a subir. Al
bajar los ingresos de las familias en una crisis económica los gastos no
se reducirán tanto como los ingresos debido a que utilizan sus ahorros.
En el presente estudio detectamos, además, que el gasto no monetario
introduce mucha variabilidad en los resultados sobre todo para los años
de 2000 y 2002. Asimismo, identificamos, a través de las mediciones
por ingresos y por gastos, una anomalía en la medición de la pobreza
rural para los años 1992 y 1994: cuando la medición se basa en los ingresos, la pobreza rural aumenta; cuando se emplea el gasto, disminuye.
En este sentido Cortés et al (2003, cuadro 4) reportaron un incremento
en la pobreza rural; Székely (2003, cuadro 1) detectó un incremento en
la pobreza en capacidades para toda la población y Székely y Rascón
(2005, Gráfica 1) identificaron el mismo movimiento para la pobreza de
patrimonio.

.
Para que la comparación tenga validez a través del tiempo, se
ttene que modificar la línea de pobreza de tal manera que las dos formas
de medición arrojen aproximadamente la misma proporción de pobres
para 1992. A partir de ahí se desarrollan las observaciones de las varia.
b.1anua1es6. Como ya se mencionó, las comparaciones se refieren
c10nes
a la medida oficial conocida como "línea de pobreza alimentaria", la
que denominamos aquí línea de pobreza.

En el siguiente capítulo se examinan las cifras de ingresos y
gastos monetarios y no monetarios de la ENIGH para presentar los
problemas de medición que pueden surgir por el lado de los ingresos totales y los gastos no monetarios y que dan lugar a mediciones diferentes
cuando se utilizan los gastos monetarios. Posteriormente se analizan
los cambios que ocurren en la medición de la línea de pobreza cuando
se pasa del examen del gasto total al gasto monetario. El último capítulo
revisa el problema del tamaño de hogar y las consecuencias derivadas
de la introducción de economías de escala en el consumo.

5

Ingresos y gastos totales y monetarios

El Comité Técnico (2002:60) ejemplifica este punto señalando que es dificil que
ocurran economías de escala en el consumo de alimentos. Sin embargo en este estudio
se parte del gasto familiar.
6
Si establecemos, para el 2002, la línea de pobreza urbana en $2,183. J3 pesos trimestrales para la suma de los egresos monetarios y no monetarios, se requerirán $1,530.00
pesos para obtener la misma proporción de pobres utilizando únicamente el gasto monetario.

En esta sección se discuten brevemente dos aspectos de los ingresos:
las tasas de crecimiento de los ingresos por rubro y la comparación de
los ingresos y los gastos corrientes totales y monetarios. El tema de
los gastos de las familias en pobreza ya fue discutido para el caso de la

�70

/

Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el periodo de
1992 a 2002

ENIGH 2000 por Hemández y Pérez (2003).

Los ingresos
Los ingresos de la ENIGH 1992 se componían de cinco rubros: ingresos netos por remuneraciones al trabajo, ingresos netos de negocios
propios, ingresos netos por renta de la propiedad, transferencias y otros
ingresos de la propiedad. Para los fines de este estudio y para las agrupaciones de ingresos de ENIGH hasta el año 2002 se dividió el primer
rubro de remuneraciones al trabajo en dos apartados: el de sueldos y
salarios, por un lado, y el de otros ingresos laborales, por el otro. De
acuerdo a la información de la ENIGH 2002 y sin considerar los llamados otros ingresos de la propiedad, de acuerdo a los señalamientos del
Comité Técnico (2002), los ingresos por concepto de sueldos constituían el 61.3 por ciento de los ingresos totales; las prestaciones el 5.3
por ciento; los ingresos de negocios propios el 23.1; las rentas el 1.9 por
ciento y las transferencias el 8.4 por ciento. Dado que una gran parte
de la población se encuentra en el sector informal? se esperarian dificultades mayores en la medición de sus ingresos ya que estos tendrán
que encontrarse en los rubros de negocios propios y sueldos y salarios.
Para revisar la estabilidad de los ingresos ( cuadro 1), presentamos las tasas de crecimiento por rubros de ingresos esperando encontrar algún tipo de proporcionalidad. El rubro de "otros ingresos" no se
incluye en el "Total".
Aunque era de esperarse una relación muy estrecha entre los
rubros de sueldos y salarios y el de otros ingresos laborales, ya que
estos corresponden a prestaciones como el crédito al salario, incentivos,
aguinaldos, reparto de utilidades, pago de horas extras y comisiones,
no se observa la proporcionalidad esperada. Por ejemplo, entre 1998 y
2000 los sueldos y salarios crecen un 26.2 por ciento y los otros ingresos
laborales un 58.5 por ciento. Asimismo, entre 2000 y 2002 los sueldos
7 Chapa et al (2004, Cuadro V.J) rep ortan que en el año 2000 se encontraban en el
sector informal (sin incluir el sector agrícola y el personal doméstico) cerca de 14
millones de personas y en el formal cerca de 15 millones. Las personas en el sector
informal tienen muchos incentivos a no revelar sus verdaderos ingresos debido a los
esquemas de impuestos y subsidios.

71

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/ autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

y salarios crecen un 11.1 por ciento y los otros ingresos laborales se
reducen en un 35.5 por ciento. Esta falta de proporcionalidad parece
apuntar a problemas de aleatoriedad en la captura de estos ingresos.

Asimismo se observa que la columna de negocios propios sigue
su propia dinámica independiente de los demás rubros. Las mediciones
de este rubro, como se presentará en el cuadro 7 cuando se discutan los
cambios en los índices de pobreza, parecen dar origen a cambios importantes en la medición de la pobreza rural. En cuanto a las rentas, hay
un crecimiento del 20.1 por ciento entre 2000 y 2002. Estas se miden a
través de los ingresos no monetarios y, como se discute enseguida y en
el análisis de los índices de pobreza para gasto total y gasto monetario,
parecen distorsionar los resultados.
Cuadro 1: Crecimiento en porcentaje de los ingresos con respecto al
bienio anterior (por rubro de ingreso)
Año

Total Sueldos y Otros Negocios Rentas Trans- Otros
feren- ingresos
salarios ingresos Propios
cias
laborales

1992
10.4

23.1

7.7 6

-12.9

14.6

-5.0

-31. 1

1996 -24.1
1998 18.0

-29.4

-14.5

-20.2

-6.6

11.6

-17.3

11.4

24.8

26.5

23.7

36.3

11.5

2000

23 .2

26.2

58.5

7.5

-3 .6

36.1

-13.8

2002

3.6

11.1

-35.5

-1.9

20.1

4.9

-9.0

1994

Fuente: Enigh 1992 a 2002. Crecimiento de los ingresos respecto al período
anterior de la Encuesta. En 2002 se toman Los ingresos por ganancias o utilidades de sociedades en el renglón de ingresos por negocios propios. La suma
no incluye los "Otros ingresos".

Los ingresos y gastos totales y los monetarios
Para estudiar las semejanzas y diferencias entre ingresos y gastos dentro de la distribución del ingreso, utilizamos los ingresos y gastos totales trimestralizados en los percentiles 25, 50 y 90 para las encuestas
ENIGH referentes a los años de 1992 a 2002 (cuadro 2). En primer

�72

/

&amp;tudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el periodo de
1992 a 2002

lugar se observa el efecto de la crisis económica que se inició en diciembre de 1994, y que se hace presente en el cuadro 2 entre 1994 y 1996.
Esta crisis afectó a todos los niveles de ingresos y se aprecia tanto a
través del ingreso como del gasto. En segundo lugar se puede constatar
un crecimiento en los ingresos y gastos entre 2000 y 2002 para todos
los niveles de ingreso: crecimiento que no se observó en la realidad ya
que el crecimiento del PIB entre los terceros trimestres de 2000 y 2002
fue menor al 1% y el crecimiento del ingreso disponible fue de aproximadamente 1.4%.
Cuadro 2: Ingresos y gastos totales para los percentiles de 25, 50 y 90%,
1992 a2002
Percentiles de ingreso y gasto
Año

25%

50%

90%

Ingreso

Gasto

Ingreso

Gasto

Ingreso

Gasto

1992

2,423

2,395

4,418

4,260

15,914

14,915

1994

2,353

2,443

4,513

4,433

17,053

16,013

1996

1,892

2,055

3,437

3,594

12,264

11,739

1998

1,966

2,098

3,695

3,769

13,118

12,037

2000

2,309

2,380

4,360

4,249

15,363

14,495

2002

2,750

2,718

5,001

4,746

17,750

16,521

Fuente: Elaborado con información del las ENIGH 1992 a 2002. Tanto los ingresos como los gastos se refieren a las cifras trimestralizadas sin hacer ningún
ajuste. Los precios son los de 2002 = 100.

73

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / auwmn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

evaluados por el mercado, es posible introducir cualquier cifra para
valuar un bien consumido, por ejemplo, la renta imputada de la propia
casa. Este fenómeno da lugar a distorsiones en la medición de los
ingresos y gastos totales.
Cuadro 3: Ingresos y gastos monetarios para los percentiles de 25, 50 y
90%, 1992 a 2002
Percentiles de ingreso y gasto
Año

90%

50%

25%
Ingreso

Gasto

Ingreso

Gasto

Ingreso

Gasto

1992

1,597

1,632

2,996

2,942

11,441

10,377

1994

1,480

1,630

3,033

2,924

12,455

11,086

1996

1,245

1,437

2,343

2,527

9,03 1

8,654

1998

1,305

1,514

2,637

2,692

10,119

9,149

2000

1,628

1,755

3, 179

3,065

12, 157

10,886

2002

1,750

1,759

3,300

3,054

12,250

10,629

Fuente: Elaborado con información de las ENIGH 1992 a 2002. Tanto los ingresos como los gastos se refieren a las cifras trimestralizadas. Los precios son
los de 2002 = 100.

Con estos antecedentes podemos discutir ahora los resultados para los
índices de pobreza.

Resultados utilizando el gasto total y el gasto monetario
Por definición los ingresos no monetarios son idénticos a los
gastos no monetarios. En el cuadro 3 se retiran los ingresos y gastos
no monetarios y se dejan únicamente los monetarios. Se observa que el
crecimiento entre 2000 y 2002 se vuelve más pequeño por el lado de los
ingresos y prácticamente desaparece por el lado de los egresos volviéndose la información monetaria consistente con el crecimiento del
PIB y del Ingreso Disponible. Como los gastos no monetarios no son

Los cuadros 4 y 5 reportan los resultados de la comparación entre los reportes oficiales de pobreza y los resultados obtenidos al utilizar el gasto
total y el gasto monetarios. El cuadro 4 documenta los resultados para
8 En el gasto no monetario, las erogaciones atribuidas más altas son por los valores
estimados por el pago de la renta, por honorarios por servicios profesionales Y por
gastos atribuidos de hospitalización.

�74

/

Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el periodo de
1992 a2002

la población y el cuadro 5 para los hogares. Se toma la línea de pobreza
señalada por el Comité Técnico (2002) dividiendo por tamaño de hogar
y se emplea únicamente el Índice General de Precios al Consumidor
para hacer los ajustes por inflación. Partimos de una línea de pobreza,
para el año 2002, de $2,183. 13 pesos trimestrales por persona para las
zonas urbanas y de $1,625.07 pesos para las zonas rurales. Estos montos son considerados equivalentes a los $652.57 pesos y $485.71 pesos
mensuales respectivamente señalados por el Comité Técnico (2002:65)
para agosto del 2000. Los deflactores de precios utilizados aparecen en
el último renglón del cuadro 4.
Cuadro 4:Porcentaje de población por abajo de la línea de pobreza,
1992 a 2002
Porcentaje del total
1992

1994

1996

1998

2000

2002

Resultados oficialesl

35.6

36.8

52.4

52.1

42.4

34.8

Gastos totales

38.4

35.7

43.3

45.5

39.5

30.5

Gastos monetarios2

38.4

36.7

40.5

41.7

34.8

30.8

Zonas rurales

Zonas urbanas
Resultados oficiales l

13.5

9.7

26.5

21.3

12.6

11.4

Gastos totales

12.7

10.4

20.4

17.8

12.8

9.2

Gastos monetarios2

12.7

10.7

19.5

15.5

11.5

10.8

Deflactor de precios3 23.672 27.699 51.212 70.496 89.658 100.000
Para calcular la línea de pobreza por el lado del gasto
monetario, se buscó igualar la cantidad de población por abajo de
la línea de pobreza en 1992 la que existiría si se tomara en cuenta el
gasto total. De esta manera se obtuvo una línea de pobreza urbana de
$1,570 pesos y una rural de $1,103 pesos. Como se puede observar en
el cuadro 4, para el año 1992 el porcentaje de población rural por debajo
de la línea de pobreza era de 38.4% y la de población urbana de 12.7 %.
El punto de partida de la comparación es el año 1992.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspeclives otoño/ autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

75

Al comparar los resultados oficiales, medidos por el lado de
los ingresos, con el lado de los gastos, se observa que el rango en las
variaciones en pobreza cambia de 17 .6% de la población rural (entre
1996 y 2002 es de 52.4% - 34.8% en el cuadro 4) a 15% utilizando el
lado del gasto; para el sector urbano el rango pasa de 15.1 % a 11.2%.
Las diferencias son enormes si se toma en cuenta que cada punto porcentual representa aproximadamente un millón de personas, siendo la
evaluación por el lado del gasto más estable. Si tomáramos únicamente
el lado del gasto monetario, el rango se reduciría aún más ya que seria
de 9. 7% (tomando la diferencia entre 1996 y 2002) para el sector rural
y de 8.8 % para el sector urbano (tomando la diferencia entre 1994 y
1996), por lo que es posible que por el lado del gasto no monetario se
induzca una mayor variación a la ocurrida realmente.
El cuadro 5 nos ofrece el mismo tipo de resultados para los
hogares por debajo de la línea de pobreza. Al comparar las mediciones utilizando las cifras oficiales con la obtenidas utilizando los gastos
totales, se observa que los altos porcentajes de hogares en pobreza en
los años de 1996 y 1998 se reducen sustancialmente al considerar los
gastos totales.9 Mientras que por el lado de los ingresos se observa que
la pobreza rural alcanza porcentajes superiores al 43% de los hogares,
por el lado del gasto sólo se llega a porcentajes inferiores al 36%.
Notas: l Para los años 1992 a 2000 son datos del Cuadro 4 de Cortés et
al (2003). El año 2002 es de Sedesol (2003).2 Para el gasto monetario
se considera una línea de pobreza de $ 1,103 y de $ 1,570 para el sector
rural y urbano respectivamente, calculada de tal manera que el porcentaje de pobreza sea aproximadamente igual en 1992 al arrojado.por el
gasto monetario.3 El deflactor de precios se refiere al Índice Nacional
de Precios al Consumidor, base junio de 2002, y se aplica a los meses
de agosto de los años respectivos.

9 Székely et al (2000, cuadro J) encuentran una mayor proporción de pobreza utilizando el gasto que por el lado del ingreso debido a que utilizan los ingresos totales
de las muestras. La metodología del Comité Técnico (2002) no considera los ingresos
totales, como ya se ha mencionado.

�76

/ Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el periodo de

77

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoiw / autumn 2005, Vo/.7, Num. 2 /

1992 a 2002

Cuadro 5: Porcentaje de hogares por abajo de la línea de pobreza, 1992
a2002

cuadro 4) para las zonas rurales; como en estudios más generales como
el de Székely (2003, gráfica 1) así como para las líneas superiores de
pobreza (Székely y Rascón, 2005, gráfica 1).

Porcentaje del total
1994

1996

1998

2000

2002

Resultados oficiales I

29.5

30

43.3

43.8

34.l

28.5

Gastos totales

29.6

26.8

32.9

35.4

30.3

23.2

Gastos monetarios2

32.7

30.6

33.2

34.7

28.6

27.0

Resultados oficiales1

10.2

7.2

20.1

16.4

9.8

8.5

Cuadro 6: Ingresos promedio en 1992 y 1994 en la población rural por

Gastos totales

8.7

7.1

14.2

12.3

9.3

6.1

rubro

Gastos monetarios2

9.7

8.4

14.8

11.8

8.8

8.3

Zonas rurales

Zonas urbanas

r

.1::
t

Para explicar la diferencia en las mediciones de pobreza entre
1992 y 1994 en las zonas rurales, se clasifica, en el cuadro 6, a la población rural en pobre y no pobre y se presentan los cambios ocurridos
entre 1992 y 1994 por el tipo de ingreso. Se observa en dicho cuadro
una disminución en la suma de ingresos de la población rural que afecta
tanto a la población pobre como la no pobre. Esta disminución proviene del rubro de "negocios propios" que, como ya se discutió, refiere a
ingresos que son posiblemente sujetos a mayores errores de medición.

1992

Notas: 1Para los años 1992 a 2000 son datos del cuadro 4 de Cortés et al (2003).
El año 2002 es de Sedesol (2003a). 2Para el gasto monetario se considera una
línea de pobreza de$ 1, 103 pesos y de $1,570 pesos para el sector rural y
urbano respectivamente, calculada de tal manera que el porcentaje de pobreza
sea aproximadamente igual en 1992 al arrojado por el gasto monetario.

Rural no pobre
1992

1994

1992

1994

1,252

1,332

252

356

75

94

2

5

1,726

974

328

188

Rentas

64

51

1

1

Transferencias

202

176

10

7

Suma ingresos

3,319

2,627

593

· 556

Sueldos y salarios
Otros ingresos
laborales
Negocios propios

' .....1

Hay tres puntos adicionales que conviene observar. Utilizando
el lado de los gastos monetarios se denota que la reducción en pobreza
entre 2000 y 2002 es menor que cuando se utiliza el lado del gasto
total o los ingresos totales. El segundo punto es que las tres medidas de
pobreza rural nos señalan un incremento entre 1996 y 1998 mientras
que la pobreza urbana se reduce. Este resultado pudiera deberse a
medidas de política económica donde las zonas urbanas son protegidas
y las rurales desprotegidas, o bien, puede deberse simplemente al
hecho de que la pobreza rural no reaccione igual que la urbana ante los
cambios en el PIB real (Valero et al, 2005). El tercer punto es que las
cifras oficiales dan un incremento en pobreza rural entre 1992 y 1994,
pero cuando se toma el lado del gasto este incremento en pobreza es
inexistente. Dicho aumento se reporta tanto por Cortés et al (2003,

Rural pobre

Fuente: Elaborado con información de las ENIGH de 1992 y 1994.

En el cuadro 7 se presenta el tamaño de la población en
pobreza cuando se utiliza el lado del gasto. Se observa que si utilizamos
el gasto total para el año 2002 se reducen los niveles de pobreza tanto
rurales como urbanos en comparación con 1992. Sin embargo, si
empleamos únicamente el gasto monetario, se mantiene la reducción en
la pobreza rural pero no en la urbana. En los tres cuadros mencionados

�78

/ Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el período de
1992 a 2002

se observa que los niveles de pobreza se elevan con la crisis económica
Y que disminuyen después sólo muy lentamente. Los datos tematizan
así la nefasta influencia de la inestabilidad económica sobre la pobreza
en México.
Cuadro 7: Población en pobreza utilizando el gasto total y el monetario
Población en pobreza (en miles)
Utilizando el gasto total

Utilizando el gasto monetario

Año

Rural

Urbana

Total

Rural

Urbana

Total

1992

13,217

6,298

19,5 15

13,218

6,264

19,481

1994

13,454

5,401

18,856

13,830

5,527

19,357

1996

16,390

11,162

27,552

15,319

10,700

26,020

1998

17,697

10,007

27,704

16,223

8,705

24,928

2000

15,077

7,610

22,686

13,290

6,841

20,130

2002

11,728

5,788

17,515

11,838

6,843

18,681

Fuente: Elaborado con información de las ENIGH de 1992 a 2002.
Las estimaciones utilizan el gasto monetario en líneas de pobreza de
$ 1,103 pesos y de $1,570 pesos para el sector rural y urbano respectivamente. Obsérvese que de esta manera casi se igualan las poblaciones en
pobreza en ambos sectores en 1992, por lo que dicho año nos sirve de base de
comparación.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño I autumn 2005. Vol.7, Num. 2 /

79

En la sección anterior se discutió el numerador de la ecuación
anterior tomando el lado del gasto. En esta sección se discute la parte
del denominador considerando dos puntos: (a) El tamaño de hogar es
una variable que depende de las familias y ha ido disminuyendo a través
del tiempo en México y en los países con mayores índices de pobreza.
(b) Al establecer el tamaño de hogar como la suma de miembros, no se
distingue entre niños y adultos a pesar de que sus requerimientos y, por
lo tanto, el consumo indispensable son diferentes; tampoco se consideran los efectos de escala, es decir, se da por sentado que el consumo
necesario para un adulto que vive solo corresponde a la séptima parte
del consumo de un hogar de siete miembros 1O.
El análisis de estos cambios, que se basan en consideraciones
sobre la reducción o el incremento en el tamaño de hogar, es importante para poder evaluar las políticas gubernamentales enfocadas a la
reducción de la pobreza.
El tamaño de hogar
Los cambios en el tamaño de hogar se presentan en el cuadro 8 tanto
para la población total como para los hogares en pobreza, de acuerdo a
la medición por el lado del gasto total. Para calcular e l tamaño se toma
el promedio simple de la suma de población entre el total de hogares. El
tamaño de hogar disminuye con el tiempo; una excepción constituyen
los hogares urbanos en pobreza en el año 2002. El incremento en el
tamaño del hogar observado en los hogares en pobreza en las zonas
urbanas entre el año 2000 y el 2002 parece deberse al hecho de que los
hogares pequeños tienden a escapar de la línea de pobreza por-lo cual
los promedios de tamaño de hogar son más altos 11 .

El cambio en tamaño de hogar, las edades y el factor de escala
Los cálculos recomendados por el Comité Técnico (2002) para separar a la población por debajo y por encima de la línea de pobreza se
hacen de acuerdo al ingreso por persona que se obtiene de la siguiente
división:
Ingreso por persona=

Suma de ingresos familiares
Tamaño de hogar

lO En otros países se hacen ajustes por tamaño de familia. Por ejemplo, el Panel sobre
Pobreza (Citro y Michael 1995) en Estados Unidos recomienda asignar a los menores
de 18 años un ponderador de O. 7 de un adulto. El estudio de Eurostat (2000) le da
un ponderador de 1 al primer adulto en una familia, 0.5 a los otros adultos y 0.3 a
los niños. En México se le da un ponderador de 1 a todos los miembros del hogar. El
Comité Técnico (2002, p. 60) argumenta que es dificil que se den economías a escala
en el consumo de alimentos. Sin embargo, en este estudio se parte del gasto total de los
pobres y en éste se incluyen los instrumentos de cocción, la energía, la ropa, el pago de
la renta, etcétera, además de que el tipo de alimentos seleccionados puede variar con
el tamaño de la familia.

�80

/ Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el periodo de
1992 a2002

81

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 1005, Vol. 7, Num. 2 /

Para ver el efecto del cambio en el tamaño de hogar sobre la
cantidad de población en pobreza, supondremos que el tamaño de hogar
es igual al de 1992: 5.1 miembros en el sector rural y 4.5 miembros en
el urbano para cada uno de los años. Por ejemplo, en 1996 cada hogar
rural se multiplicará por el factor (5.1/4.9) y cada hogar urbano por
(4.5/4.3), de tal manera que el nuevo promedio por hogar en 1996 será
de 5.1 y de 4.5 para los hogares rurales y urbanos respectivamente. Una
metodología similar se sigue para todos los años del estudio.
Cuadro 8: Tamaño de hogar para el total de hogares y para los hogares
en pobreza, 1992 - 2002
Tamaño de hogar
Total

Hogares en pobreza

Año

Rural

Urbana

Rural

Urbana

1992

5.1

4.5

6.7

6.5

1994

5.0

4.4

6.6

6.4

1996

4.9

4.3

6.5

6.1

1998

4.6

4.1

5.9

5.9

2000

4.5

4.0

5.9

5.5

2002

4.3

4.0

5.9

6.1

Fuente: Elaborado con información de las ENIGH de 1992 a 2002.
Los resultados de este proceder metodológico se presentan en
el cuadro 9, tanto para los porcentajes de población por debajo de la
linea de pobreza (primera parte del cuadro) como para la proporción
de hogares por debajo de la línea de pobreza (segunda parte). Los renglones de gastos totales son iguales a los presentados en los cuadros 4
11

Al comparar el cambio entre el 2000 y el 2002, se observa que en la muestra del
2000 las familias en pobreza con más de cinco miembros representan el 44%; para el
2002 representan el 51%. Estas modificaciones pueden deberse a cambios aleatorios o
a que en 2002 la muestra era más grande y se capturaron hogares relativamente más
pequeños con mayores ingresos por persona. Sin embargo, conviene tener en cuenta
que la ENJGH no está diseñada para medir los tamaños de los hogares en pobreza
(véase Flores et al, 2005).

y 5 y nos sirven de control para hacer la comparación con los renglones

donde se controla el tamaño de hogar y se lo mantiene en el nivel de
1992. Los resultados muestran que, de no haberse reducido el tamaño
de los hogares, los niveles de pobreza rural serían, en 2002, de 39.9%
en lugar de 30.5%; y los de pobreza urbana serían de 12.6% en vez
de 9.2%. Cuando se examinan los porcentajes de hogares en pobreza,
también se observa que los niveles de pobreza serían mucho más altos
si los hogares no hubieran reducido su tamaño. En ese caso los niveles
de pobreza serían semejantes a los de 1992 en términos porcentuales.
Lo anterior remite a la importancia que tienen las decisiones tomadas
por los hogares para reducir la pobreza en un país. Estos resultados
no invalidan la reducción de la pobreza total observada entre 2000 y
2002.12
Cuadro 9: Porcentaje de población y de hogares por abajo de la línea de
pobreza, 1992 a 2002

Porcentaje de población
Zonas rurales
Gastos totales**
Controlando tamaño hogar
Zonas urbanas
Gastos totales**
Controlando tamaño hogar
Porcentaje de hogares
Zonas rurales
Gastos totales**
Controlando tamaño hogar
Zonas urbanas
Gastos totales**
Controlando tamaño hogar

Porcentaje del total
1992 1994 1996 1998

2000

2002

38.4
38.4

35.7
37.6

43.3
45.9

45.5
50.6

39.5
46.8

30.5
39.9

12.7
12.7

10.4
10.8

20.4
22.2

17.8
20.9

12.8
17.2

9.2
12.6

29.6
29.6

26.8
28.5

32.9
35.2

35.4
39.9

30.3
37.l

23.2
31.7

8.7
8.7

7. 1
7.4

14.2
15.6

12.3
14.8

9.3
12.8

6.1
8.6

Fuente: Elaborado con información de las ENIGH de 1992 a 2002. ** Se utiliza la linea de pobreza por el lado del gasto.

�82

/ Estudio ccmparativo utilizando el gasto del hogarpara medir la pobreza en México en el período de
/992 a 2002

Controlando por edad y por escala

El factor edad se integra en el análisis dado que las necesidades mínimas de consumo de un niño distan de las necesidades mínimas de una
persona mayor. El factor de escala se da, cuando se compara el tamaño
de los hogares grandes con el de los pequeños. Por ejemplo, donde
viven dos adultos y dos niños el gasto mínimo no necesariamente es
igual al de los gastos de cuatro personas que viven de forma independiente y afrontan de manera individual todos sus gastos de alimentación,
vestido, vivienda y servicios. Al vivir juntos, se realizan economías de
escala. Estos dos aspectos, se expresan en la siguiente ecuación:
Valor a escala = (A+ PN)f
donde A es el número de adultos en el bogar, N es el número de niños, P
es la proporción que vale el consumo del niño respecto al de un adulto
y F es el factor de economías a escala. Los valores recomendados en
Citro y Michael (1995:162) para los EE.UU. son de 0.65 a 0.75 para F
y un valor para P de 0.7. La población infantil abarca a niños y jóvenes
de basta 17 años de edad; el grupo de los adultos aglomera los mayores
de 17 años. Para los efectos de escala, Osberg (2000) utiliza simplemente la raíz cuadrada del número de habitantes de la casa. También
Eurostat (2002: 24s y 148) emplea diferentes ponderadores que afectan
el tamaño de hogar.
Al incluir estas variaciones se reduce el impacto del tamaño de
hogar en las mediciones de pobreza. Dado que intentamos únicamente
conocer los efectos de añadir estas variables pero no determinar si el
parámetro es correcto ni tampoco evaluar en este punto las decisiones
del Comité Técnico (2002), daremos arbitrariamente aquí valores de
O. 7 a los niños, de 1.0 a los adultos y un efecto de escala de O. 7. Los resultados se documentan en el cuadro 1O. Se aprecia que el mayor efecto
sobre el tamaño del hogar se debe al factor de escala. El efecto total,
12

Algunas posibles causas de la reducción de la pobreza entre 2000 y 2002 se dan
en SEDESOL (2003). Sin embargo no se presta suficiente atención a lo que la gente
hace por si misma para reducir su pobreza, como la reducción del número de hijos, el
proceso de migración a las zonas urbanas, el número de miembros trabajando en la
familia, etc.

83

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño I autumn 2005. Vol.7, Num. 21

observado en las dos últimas columnas, tiende a reducir la variabilidad
del tamaño de hogar, como se observa al comparar los cuadros 8_y 10.
Cuadro l O: Tamaño de hogar y correcciones por edad, escala y por edad
y escala
Corrección por:
Edad

Escala

Edad y escala

Rural

Urbana

Rural

Urbana

Rural

Urbana

1992

4.4

3.9

3.1

2.8

2.7

2.5

1994

4.2

3.8

3.0

2.7

2.7

2.5

1996

4.2

3.8

3.0

2.7

2.7

2.5

1998

4.0

3.6

2.8

2.6

2.6

2.4

2000

3.9

3.5

2.8

2.6

2.5

2.4

2002

3.8

3.6

2.7

2.6

2.5

2.4

Fuente: Elaborado con información de las ENlGH de 1992 a 2002.

Los efectos sobre los índices de pobreza aparecen en el cuadro
11. A fin de observar los efectos que se tendrían en la reducción en
pobreza a través del tiempo, se generaron nuevas líneas de pobreza
situadas en $3,253 pesos para las zonas rurales y de $4,251 pesos para
las urbanas, de tal manera que el porcentaje de la población en pobreza
sea la misma en 1992 que si modificáramos el tamaño del hogar. Se observa que la población en pobreza se reduciría de 38.4 a 34 por ciento
en las zonas rurales y de 12.7 a 10.8 por ciento en las zonas urbanas.
También disminuye el porcentaje de hogares en pobreza como aparece
en la parte baja del cuadro. Sin embargo, todas estas disminuciones son
menores que cuando no se consideran los efectos de edad y escala.

�84

/ Esrudio comparalivo urifizando el gasro del hogar para medir la pobreza en México en el periodo de

Revista Perspecrívas Sociales / Social Perspectives otoño/ autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

85

1992 a 2002

Cuadro 11: Porcentaje de población y de hogares por abajo de la línea
de pobreza. considerando los factores de edad y escala, 1992 a 2002
Porcentaje del total
1992 1994 1996 1998
Porcentaje de población
Zonas rurales
Gastos totales**
Edad y escala: línea de
$3,253
Zonas urbanas
Gastos totales**
Edad y escala: línea de
$4,251
Porcentaje de hogares
Zonas rurales
Gastos totales**
Edad y escala: línea de
$3,253
Zonas urbanas
Gastos totales**
Edad y escala: línea de
$4,251

2000

lo señalan David y Maligalig (200 l : 1O), al no tomar en cuenta los factores de edad y escala, las diferencias entre porcentajes de hogares pobres
y de población pobre parecen exageradas.

2002

Conclusiones
38.4

35.7

43.3

45.5

39.5

30.5

38.4

36.3

46.6

49.9

43.3

34.0

12.7

10.4

20.4

17.8

12.8

9.2

12.7

10.2

22.1

19.5

16.1

10.8

29.6

26.8

32.9

35.4

30.3

23.2

33.7

32.2

40.4

44.0

38.0

30.4

8.7

7.1

14.2

12.3

9.3

6.1

8.7

7.4

15.6

14.8

12.8

8.6

Fuente: Elaborado con infonnación de las ENlGH de 1992 a 2002.
liza la línea de pobreza por el lado del gasto.

** Se uti-

Al considerar los factores de edad y de escala, la diferencia
entre la proporción de hogares pobres y de población en pobreza se reduce. Así, por ejemplo, utilizando los gastos totales la diferencia entre
población en pobreza y hogares en pobreza en las zonas rurales es de
7.3 % (30.5 - 23.2) en 2002, mientras que, utilizando la línea de $3,253
pesos, la diferencia es de solo 3.6 %, o sea, la diferencia se reduce a la
mitad. Una reducción similar ocurre en las zonas urbanas. Tal y como

En este artículo se analizó, en primer lugar, el efecto sobre la medición
histórica de los niveles de pobreza alimentaria de 1992 a 2002 tomando
como referencia el gasto de los hogares en vez de los ingresos. Se planteó, asimismo, el problema de la inclusión del gasto no monetario en la
medición. Adicionalmente se examinaron el papel del tamaño de hogar
en la reducción de la pobreza y los efectos de introducir los factores de
edad y de escala.
Se observaron que ambas metodologías (la que se ancla en el
ingreso y aquella que se basa en el gasto) arrojan indices de pobreza
diferentes para el lapso histórico en consideración. Las mediciones enfocadas en el gasto son más estables a través del tiempo. Las diferencias
entre ambos tipos de medición se reducen drásticamente entre 2000 y
2002.
Al comparar los resultados para el gasto total y el gasto monetario, excluyendo los gastos no monetarios, detectamos una mayor variabilidad si utilizamos los gastos totales. Esto se debe posiblemente a la
presencia de mayores componentes de error en la parte de los gastos no
monetarios. Se trata de una diferencia realmente importante en todo el
período estudiado, en especial en los cambios ocurridos en los indices
de pobreza entre 2000 y 2002.
Al examinar los efectos del tamaño de hogar, detectamos que
éstos explican, en gran parte, la reducción de la pobreza entre 1992 y
2002 pero no entre 2000 y 2002. Esto explica parcialmente la reducción
a largo plazo de la pobreza en México. De lo anterior inferimos que en
los países con poblaciones muy grandes y donde se está reduciendo
la pobreza, se pudiera también observar una reducción en el tamaño de
hogar.

�86

/

Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el periodo de
1992 a2002

Los efectos de edad y escala tienden a compensar los cambios
en el tamaño de hogar. Esta observación confirma conclusiones de otros
autores que se preguntaron si las enormes diferencias que arrojan los
índices de pobreza calculados o a través de la pobreza de los hogares o
a través de la población se reducirían significativamente.
Según nuestros resultados parece ser correcto aproximarse
a las mediciones de la pobreza por medio del gasto del hogar ya que
los resultados obtenidos son más estables en el tiempo y reflejan la
adaptación de los hogares a los cambios económicos bruscos por medio
de un mayor ahorro o pagando las deudas cuando hay más ingresos.
Además, resulta más prudente excluir los gastos no monetarios y
considerar únicamente los monetarios, ya que la arbitrariedad de los
gastos no monetarios puede ocasionar resultados igualmente arbitrarios
en la medición de los índices de pobreza. Por lo menos hay que tener
siempre en cuenta qué ocurriría si no se tomaran en cuenta. Lo mismo
se puede señalar en cuanto al tamaño del hogar; hay que observar
cuidadosamente sus cambios, discutirlos y cuidar las inferencias acerca
de la población.

Re&gt;ísta Penpectn-as Sociales I Social Pmpeclives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

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�Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño I autumn 20()5, Vol. 7, Num. 2 /

91

Educación y pobreza: La extensión del horario escolar en escuelas
primarias y su impacto en la economía de familias pobres en el
Área Metropolitana de Monterrey
Lesbia Araceli Martínez Pérez 1
Veronika Sieglin

Abstract
In 2001, as an experimental strategy, the Mexican govemment, expanded
in sorne selected elementary schools their daily school-time from the

nonnal five hours to eight hours. lt was argued that this measure should
contribute to increase the academic level of Mexican basic education
system. However, the education authorities neither asked parents' consent,
nor accounted with a previous study about the possible economic impact
in students' households. This research analyzes the financial consequences of the project among urban and rural lower middle class and lower
class families in Nuevo León, Mexico, whose children were studying in
one of those schools. It was found that given the insu:fficient educational
infrastructure parents had to cover part ofthe additional educational costs
of the project which were perceived by them as a very high expense.
In comparison with lower middle class mothers, a significantly higher
percentage of poor women felt unsatisfied with the program and wished
it to be finished. In case of its continuation rnost of the poor mothers
proposed to reduce daily schooling hours. Finally, there was also a higher
resistance among poor housewives than among female workers.

Resumen
En el año 2001, el gobierno mexicano alargó experimentalmente en
algunas escuelas primarias públicas el horario escolar normal de 5
horas a 8 horas diarias. A través de esta medida se buscó contribuir a la
mejora de los niveles académicos de la educación básica. Sin embargo, el
1 Lesbia Martínez Pérez es egresada de la Maestría en Trabajo Social en la Facultad

de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Veronika Sieg/in es profesora titular de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Nuevo
León. Su dirección electrónica es: vsieglin@facts.uanl.mx

�92

/ Educación y pobreza: La extensión ~el horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño I autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

93

economía defamilias pobres en el Area Metropolitana de Monterrey

proyecto piloto no fue consensuado previamente con los padres de familia
ni tampoco contó con un estudio previo del impacto socioeconómico
en los hogares de los alumnos. La presente investigación analiza la
repercusión económica de dicho proyecto educativo en las unidades
domésticas de los alumnos que residen en zonas de clase media baja y
baja en el Área Metropolitana de Monterrey y en una zona rural pobre
del Estado de Nuevo León. Se detectó que ante la insuficiencia de la infraestructura escolar, las familias de los estudiantes tenían que absorber
parte del costo educativo. Entre las madres de familia que carecían de
recursos materiales se encontró un número significativo de personas
que se sintieron insatisfechas con el proyecto piloto y que deseaban su
terminación. En caso de continuar, propusieron una reducción sustancial
del horario escolar. La inconformidad se localizó en mayor grado en
las zonas residenciales pobres y muy pobres. Finalmente, se observó
asimismo una mayor resistencia entre las amas de casa pobres que entre
mujeres trabajadoras.

Palabras claves/Key words
Reforma educativo, gasto educativo, economía familiar, familia, pobreza,
satisfacción
Educational reform, education expenses, family earnings, family, poverty, satisfaction

Introducción
Las políticas orientadas a la mejora educativa atienden, por lo general,
a muchos aspectos. Refieren a la continua actualización del currículo
escolar y de los libros de texto (Bacchus, 1990); a innovaciones pedagógicas y didácticas (Heuser, 2002; Slavin et al, 1990); a la creación
de una infraestructura que facilita el proceso de enseñanza-aprendizaje
(Organization ofEastem Carribean States, i991); a la actualización del
p~rson~l docente (Eik:en, 1994) y - no en el último lugar - al tiempo
d1sporuble para las actividades educativas, entre muchos otros factores
más.
Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo

Económico (OCDE, 2005), el promedio de horas lectivas que reciben
los estudiantes entre los 7 y 14 años de edad en los países miembros se
cifra en 6,852 horas. Sin embargo, este dato varia grandemente entre
los países miembros: Finlandia, que sostiene el primer lugar en el ranking académico internacional del Programa Internacional de Evaluación
de Estudiantes (PISA)2, pide a los estudiantes solamente 5,520 horas
aproximadamente; mientras que los alumnos de Australia, Italia, Holanda
y Escocia pasan en el mismo lapso aproximadamente 8000 horas en el
aula (www.ocdemexico.org.mx/ PISAdocsdeinteres.pdf) .
A diferencia de otros países integrantes de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), los infantes mexicanos
están sólo entre 4.5 a 5 horas diarios en las aulas de escuelas primarias y
secundarias (OCDE, 2005). Ante la sospecha de que se podría tratar de
un factor importante que contribuye a los bajos niveles de rendimiento
académico demostrado por los estudiantes en pruebas académicas
internacionales (como por ejemplo, el Programa Internacional de
Evaluación de Estudiantes [PISA]), el gobierno implementó, en el 2001 ,
en diversas entidades federativas - entre ellas el estado de Nuevo León
- un proyecto piloto que casi dobla las horas de clase en algunas escuelas
primarias (Flores 2001 ; Solís 2001).
En las escuelas participantes la jornada normal del turno matutino (de 7:30 a 12:30h) se complementó por clases en la tarde (de 1:30
a 5:30h). Durante este nuevo horario escolar los estudiantes tienen el
privilegio - comparado con los alumnos de los ' turnos normales' - de
cursar, además de las materias del currículo normal, nuevas asignaturas
como música, deportes, educación para la salud, educación ambiental,
valores, talleres de escritura, expresión literaria y solución de problemas
al igual que computación e inglés (Flores 2001 ).

2
Este examen internacional del rendimiento académico en el sistema educativo básico
ha sido realizado por primera vez entre los países miembros de la Organización para
la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en el año 2000 (www.sep.gob.
mxlwb2/sep/sep_4943_programa _internacion, consultado el 15 de noviembre del
2005). En aquel entonces los alumnos mexicanos alcanzaron el penúltimo lugar entre
31 países participantes (www.mpib-berlin.mpg.de/pisa/PISA-2000_0verview; www.
ocdemexico.org.mx/PlSAdocsdeinteres.pdfconsultado el 15 de noviembre del 2005).

�94

I Educación y pobreza: la extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la
ecanomía de familias pobres en el Área Metropolitana de Monterrey

Si bien la introducción de este proyecto piloto obedeció estrictamente a criterios de logro educativo, su alcance va más allá del espacio
escolar. Al introducir un nuevo horario escolar, el Estado interviene en
la organización familiar de los estudiantes involucrados (Becker y Nakagawa, 1997) dado que los niños de primaria requieren de una serie de
servicios paternos para asistir a clases: necesitan ser llevados en la mañana
al plantel escolar y recogidos a mediodía; ingieren su comida una vez que
terminan las clases y requieren a menudo también ayuda y supervisión
a la hora de realizar sus tareas escolares. Pero no solamente el tiempo
se puede convertir en una variable crítica, también los requerimientos
financieros que emanan de los programas educativos y que tienen que
ser asumidos por los padres y madres de familia, ocasionan, bajo ciertas
circunstancias socioeconómicas y según el tipo de familia, problemas.
Las dificultades emanan sobre todo cuando los ingresos familiares son
limitados y/o extremadamente inestables. 3 A pesar de que existe una
vasta literatura sobre la relación entre deserción escolar y pobreza familiar (Pennell y West, 2005; Hooton, Hulsey y Tomberlin, 2005; Lynch,
1975), pocas veces las autoridades gubernamentales parecen tomar en
serio la relación entre ambas variables al momento de introducir en aras
de las pretendidas mejoras educativas, nuevos programas escol~res que
acarrean gastos adicionales a los padres de familia.

•1t,,,

La poca sensibilidad social hacia la problemática económica de
las familias parece ser una característica de las políticas neoliberales.
Para Sacristán (1999:270) se trata de un elemento típico de las reformas
educativas neoliberales que - siguiendo a Torres (2001: 106) - resitúan
políticamente a la familia.
En el caso que estudiamos, el Estado no había consensuado el
alargamiento del horario escolar ni con la planta docente de las escuelas
participantes4 ni con los padres de familia o los propios estudiantes. En
3

Un estudio sobre la relación entre los requerimientos financieros en la escuela primaria Y los niveles de ingreso de los padres de familia para atenderlos presenta Francis (J 998) para el caso de Nigeria.
4
Un director expresó al respecto: "Se nos avisó a los directores que se implantaría un
nuevo programa educativo y que nuestra escuela cumplía con las condiciones que era
po~ al~mnado. No se contó con nuestra opinión previa. Algunos maestros, los que ya
teman hempo laborando, pidieron su cambio a otra escuela de un solo turno" (fuente:
entrevista profunda).

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/ autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

95

respuesta a dicho trato impositivo algunos profesores optaron por solicitar
su cambio laboral a otra escuela. Los padres de familia corrían menos
suerte ya que muchos no podían encontrar una escuela alternativa en su
vecindario.
El presente estudio explora el impacto del programa en la
economía familiar, la satisfacción o insatisfacción percibidas de las
madres de familia y su disposición de apoyar el programa en el futuro.

Metodología
El presente trabajo forma parte de un proyecto de investigación más amplio sobre el impacto del mencionado programa educativo en la dinámica
doméstica de los hogares participantes. Sin embargo en el estudio que se
presenta aquí y que parte de un enfoque cuantitativo, nos concentraremos
solamente en la relación entre las características sociodemográficas de las
unidades domésticas, el gasto educativo mensual, la dificultad percibida
para hacer frente al gasto educativo mensual, la satisfacción o insatisfacción percibida de las madres de familia con respecto al proyecto
educativo y su disposición de apoyar el programa en el futuro. El estudio
es de tipo descriptivo y transversal.

El instrumento de recolección de datos
Los datos fueron recopilados mediante un cuestionario que contiene 56
reactivos formulados a través de 39 preguntas cerradas, 9 abiertas y 8
semiabiertas. La aplicación de la encuesta duró, en promedio, menos de
45 minutos.
A través de las preguntas abiertas se recopiló información sobre
los siguientes aspectos: ubicación geográfica de la unidad doméstica (colonia, municipio), edad de la entrevistada, edad del cónyuge, número de
hijos, número de hijos mayores a 11 años de edad, número de hijos menores a 11 años de edad, edad del hijo mayor y edad del hijo menor. Estos
últimos datos permitían identificar el ciclo doméstico en que se encontró
cada núcleo familiar. Otra pregunta abierta se refirió a los elementos o
partes del programa que más le habían gustado a la entrevistada. Por
medio de preguntas cerradas se exploró si la entrevistada vivía con otros

�96

I Educación y pobreza: La extensión ~el horario escclar en escuelas primarias y su impacto en /a
eccnomía de f amilias pobres en el Area Metropolitana de Monterrey

familiares (como indicador de un núcleo doméstico extenso), el tipo de
parentesco, la ocupación laboral, la compatibilidad del horario laboral
con el horario escolar; y la satisfacción o insatisfacción con el programa.
Quisimos asimismo saber si el hijo acudió con gusto a la escuela, la frecuencia con que asistió al turno vespertino, los problemas del programa,
la suficiencia de la infraestructura escolar, el tipo de infraestructura faltante así como la entrega de los materiales didácticos prometidos por el
Estado. Se pidió adicionalmente información acerca del monto que las
madres gastaban mensualmente para la educación escolar; el incremento
o la estabilidad del gasto educativo en comparación con el año escolar
anterior (situado dentro del horario escolar normal corto) y el grado de
dificultad percibida para reunir el gasto escolar. También nos interesaba
saber si el programa cumplió, desde la perspectiva de las entrevistadas,
los objetivos planteados por las autoridades educativos (como prevención
de delitos y drogadicción, ampliación de los conocimientos académicos
e introducción de nuevas áreas de conocimiento); si el hijo regresaba a
mediodía a su casa; qué y donde comió; si la escuela ofertaba comida;
si el programa afectaba la realización de las tareas domésticas de la
madre de familia; si el hijo había participado en el pasado en programas
recreativos privados y públicos; si la madre de familia se sentía satisfecha
con el programa y si deseaba que continuara en el futuro; si quisiera
introducir cambios y qué tipo de modificaciones. Sin embargo, dentro
del presente estudio muchas de estas variables no serán abordadas.
Como variables independientes designamos para el presente
e~tudio: la clase social inferida a través del lugar de residencia (coloma) tal como lo había establecido el Instituto Nacional de Estadística
Geografía e Informática (INEGI, 1990); el monto del gasto educativ¿
mensual, la dificultad percibida para reunir el gasto educativo mensual,
la ocupación de la entrevistada y su estado civil como indicador del tipo
de unidad doméstica (biparental o monoparental).
Como variables dependientes identificamos para el presente
~~tudio la satisf~cción de la madre de familia con el programa, la opin1on de la entrevistada sobre las ventajas del programa, los problemas
del programa, la evaluación de la infraestructura escolar, el deseo de la
madre ~e fan~ilia de que continúe o termine el programa así como el tipo
de modificaciones que sugería introducir al mismo.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

97

Antes de realizar la encuesta en gran escala, se efectuó una prueba
piloto entre 20 madres de familia que tuvieron hijos en las escuelas
seleccionadas pero no en los grupos de tercer y sexto grado donde se
aplicaría el instrumento definitivo. Con base en los resultados del pretest
se reformularon algunas preguntas y opciones de respuestas.
La selección de la muestra

El proyecto piloto se realizó en diez escuelas públicas del Área Metropolitana de Monterrey que atendieron a un total de 10,500 alumnos. Efectuamos una muestra estratificada no probabilística. Con la finalidad de
verificar si existen diferencias entre los diversos estratos sociales, seleccionamos dos escuelas en Monterrey que se ubican en zonas residenciales
clasificadas por el INEGI (1990:21) como de clase media baja (identificadas como "clase media baja l "; y "clase media baja 2"). Cada una
de estas escuelas representaba el 26.4% de la muestra. El tercer plantel
escolar se situó en una zona urbana marginal de Monterrey (identificada
como "clase urbana marginal") y aglomeró el 20. l % de la muestra. La
última escuela se ubicó en el perímetro urbano de un municipio rural del
centro-sur de Nuevo León (identificada como "clase rural pobre"). En
esta escuela se concentró el 27% de las madres de familia entrevistadas.
Dicha colonia aglomeró familias de estrato social bajo (INEGI, 1990).
La integración de esta última escuela a la muestra se hizo para verificar
si existen diferencias en cuanto a las experiencias y las perspectivas entre
las madres de familia de zonas urbanas y rurales.
Dado que las cuatro escuelas congregaron a un total de cuatro
tnil quinientos alumnos, determinamos reducir aún más el tamaño de la
población a estudiar mediante un muestreo por estratos. Decidimos de
llevar a cabo la investigación entre las madres de familia del tercer grado
y del sexto grado de primaria. Dado que las escuelas tenían entre uno a
tres grupos de tercer y sexto grado, seleccionamos al azar un grupo por
cada grado y escuela.
Optamos por el tercer y el sexto grado ya que los alumnos de
tercero requieren por su edad (en promedio 8 años) mayores cuidados
que los de sexto grado (11 años en promedio). Además, los estudiantes
del tercer grado contaban con un menor nivel de socialización en el
sistema educativo tradicional con horario corto y podrían presentar, en

�98

/ Educación y pobreza: la extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la
economía de familtas pobres en el Área Metropolitana de Monterrey

lo subjetivo, menores problemas de adaptación que los de sexto grado
quienes habían cursado 5 años en el horario corto. Esta situación puede
influir la perspectiva de las madres de familia hacia el programa educativo. En cambio, las madres de los estudiantes de sexto grado contaban
con más experiencia para establecer comparaciones entre ambos modelos
de organización escolar ya que sus hijos estudiaron durante 5 años en el
horario corto.
Aplicamos la encuesta a las 174 personas - todas mujeres - que
tenían a un/a hijo/a en uno de los dos grados seleccionados. De ellas,
167 eran las madres de los/las estudiantes y 7 personas eran parientes
(tías, primas) de los/las alwnnos/as quienes los/las llevaron a y los/las
recogieron comúnmente de la escuela. Dado que estas personas se
encontraron muy involucradas en la educación y el cuidado cotidiano
del/a estudiante no las excluimos de la muestra El 72.9% de las mujeres
encuestadas radicaba en el Área Metropolitana de Monterrey; y el 27. l %
en el municipio rural.

Características sociodemográficas de la población entrevistada

...,

Un tercio de las madres de familia tenia entre 21 y 30 años de edad y
el 47.1 % entre 31 y 40 años. Por lo tanto, el 80.2% de las encuestadas
era menor de cuarenta años de edad. Estas mujeres estaban insertadas
en ciclos domésticos que se encontraron en consolidación o estaban ya
consolidados. El 19.8% de las entrevistadas contaba con más de 40 años
de edad. Por lo común, este grupo tenía hijos mayores quienes cursaron
una instrucción secundaria o trabajaron.
De las 167 madres de familia5, el 74.3% vivía en pareja (64. l %
en matrimonio y 10.2% en unión libre). Comparado con el promedio
neoleonés (84%) (INEGI, 2001:1754), la población de la muestra que
vivía en pareja era considerablemente menor. Además, la cuarta parte de
las madres de familia de la muestra (25. 7%) no tenía pareja: eran solteras
(7.8%), viudas (3.6%), divorciadas (4.8%) o separadas (8.4%). El 1.2%
no brindó información.
5

Se eliminaron a las 7 mujeres que no eran las madres de los alumnos.

99

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño I autumn 2005. Vol. 7, Num. 2 I

Cuadro 1: El estado civil de las madres entrevistadas, según la clase
social de la zona de residencia (en%)

Estado civil

Zona de
Zona de
Zona de
Zona de
clase media clase media clase urbana clase rural
pobre
baja 2
marginal
baja l

Casada

56.8%

70.7%

66.7%

65.9%

Unión libre

18.2%

4.9%

11.1 %

6.8%

Viuda

2.3%

7.3%

5.6%

-

Divorciada

4.5%

2.4%

8.3%

4.5%

Fuente: Datos de campo.
Las diferencias entre los estratos sociales en cuanto al estado civil
no eran de consideración. En las colonias de clase media baja entre
el 75 y el 76% de las madres de familia vivían con una pareja (hogar
biparental); en la zona de clase urbana marginal esta cifra era levemente
mayor (77.8%) y en la zona de clase rural pobre un poco menor (72.7%).
En la zona urbana la proporción de mujeres divorciadas y separadas giró
en las tres zonas residenciales (clase media baja 1, clase media baja 2
y clase urbana marginal) entre ll .l y 12.2%. A diferencia, en la zona
rural este porcentaje fue significativamente mayor ( 18.1 %). En cuanto
a las madres solteras no se observa un patrón ligado a la clase social ya
que en la zona de clase media baja l y la zona rural pobre el 11.4% y el
9.1% de las madres se encontraron en esta condición social. En cambio,
en la clase media baja 2 y clase urbano-marginal sólo entre el 4.9 y 5.6%
eran madres solteras.
El estado civil de las madres de familia in.fluye su ocupación
laboral. En el caso de las entrevistadas que contaban con pareja entre el
64.7% (unión libre) y el 66.4% (casadas) se dedicaba exclusivamente al
hogar (fuente: datos de campo). En otras palabras, dentro de estos grupos
sociodemográficos predominaban las amas de casa. En el caso de las
madres de familia sin pareja la situación fue distinta. El 76.9% de las
madres solteras, el 75% de las divorciadas y el 71.4% de las separadas
trabajaban al momento de la encuesta. En el caso de las viudas el 50%
tenía un trabajo extradoméstico y la otra mitad se dedicó exclusivamente

�100 I Educaci~n Y pob~: La extensión fiel horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño I autumn 2005, Vo/.7, Num. 2 I

101

econom1a defamd,as pobres en el Area Metropolitana de Monterrey

al hogar. Sólo en el grupo de las mujeres solteras que no eran las madres
d~-los alumnos preponderaban aquellas que no contaron con una ocupac10n laboral (el 57.1%), ya sea por dedicarse a tareas del hogar ya sea
por ser estudiantes (fuente: datos de campo).
'
Entre las mujeres económicamente activas, la mitad laboraba
como empleada (por ejemplo, como secretarias, enfermeras o técnicas).
Ellas desempeñaron ocupaciones que requieren un cierto nivel educativo
Y generan, por lo tanto, una remuneración media. La otra mitad de las
madres trabajadoras se dedicó a empleos con bajos niveles salariales
como, ~or ejemplo, operaria de fábrica, comerciante, empleada doméstica
~ tra?aJadora por cuenta propia. Con base en los datos arriba, podemos
infenr que por lo menos la mitad de las madres de familia obtuvo a través
de_sus ocupaciones extradomésticas percepciones salariales bajas y muy
baJas.

La evaluación del programa piloto por parte de las madres de fa-

milia
La evaluación de programas escolares de parte de las madres y padres
de familia depende comúnmente de una serie de factores: la relevancia
otorgada a un programa y su vinculación con intereses y problemas
sustanciales de los/las involucrados/as; las expectativas que han desarrollado acerca de los alcances y la percepción de las limitaciones del
programa; así como los beneficios y costos percibidos en la vida cotidiana.
En las siguientes líneas presentaremos datos acerca de: (a) los beneficios y
puntos críticos del programa, según la perspectiva de las madres de
familia; (b) el impacto económico del programa en el hogar; (c) la
satisfacción de las madres de familia con el programa y (d) sus actitudes
hacia la continuación del proyecto escolar.

Los beneficios y los puntos críticos del programa educativo
De las mujeres con una actividad extradoméstica el 13.4%
laboró media jornada laboral y el 58.2% una jornada completa· otro
26.9% atendió un horario laboral extra-largo (entre 9 y 16 horas po;día).
El 1.5% no dio información al respecto. Para el 41.8% de las madres
trabajad?ras la actividad laboral se extendió a lo largo del día. El 23.9%
~e ~cupo solamente en la tarde, el 20.9% en tumos rotativos y el 11.9%
umcamente en la mañana. El 1.5% no brindó información.

.....,

En resumen: el proyecto educativo se introdujo a comunidades
escolares que diferían entre sí en cuanto al estado civil y la ocupación
d~ las madres ?e familia, el tipo de familia nuclear (monoparental o
biparental), el hp~ de organización doméstica (familia nuclear y familia
compue_sta) Y el mgreso. Estas diferencias demográficas apuntan a la
~resenc1a de una ~~n diversidad de situaciones socioeconómicas que
influyen la percepc1on del nuevo programa educativo y la disposición
para apoyarlo en el futuro.

Sin duda, la extensión del horario escolar trae a los niños una serie de
beneficios educativos a los que muchos - en particular los infantes de
las colonias pobres - no habían tenido acceso en el pasado. Un ejemplo
constituyen las actividades de deporte, música, artes y manualidades,
inglés y computación que en Monterrey siguen siendo privilegio de
familias de mayor nivel económico. Estas diferencias entre las diversas
clases sociales se observaron también en la muestra: en las dos colonias
urbanas de clase media baja (clase media baja 1 y clase media baja 2)
entre el 28.3% y el 30.4%% de los estudiantes de primaria habían participado antes de la extensión del horario escolar en alguna actividad
recreativa ofertada por instituciones públicas y privadas en su entorno
(cuadro 2). En contraste, en la zona urbana marginal sólo el 11.4% de
los alumnos había tenido acceso a este tipo de actividades recreativas. En
el municipio rural (Montemorelos) el 19.1 % de los alumnos contó con
una experiencia previa en un programa recreativo. El programa piloto
ofreció así a la mayor parte de los alumnos de primaria una oportunidad
única para enriquecer sus conocimientos y facultades expresivas.

�102 /

Educac~ón )' pob~: la ex1ensión fe/ horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la
econom,a defam1/1as pobres en el Area Metropolitana de Monterrey

~uadro 2: Participación de los alumnos en un programa recreativo/educativo extraescolar
antes de iniciarse el programa de extensión del horano
·
,
escolar, segun 1a colonia (en%)
Participación Clase media Clase media Clase urbam Clase rural
en un programa
baja 1
baja2
marginal
pobre
educativo
Participó
14
13
4
9
30.4%
28.3%
11.4%
19.1%
No participó
31
31
28
36
67.4%
67.4%
80.0%
76.6%
No contestó
1
2
3
2
2.2%
4.3%
8.6%
4.3%
Total
46
46
35
47
100.0%
100.0%
100.0%
100.0%
Fuente: Datos de campo.

Re&gt;ista Perspectil'Os Sociales / Social Perspectives otoño/ autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

Cuadro 3: Lo que más les gustó a las madres de familia del programa
piloto, según la ubicación de la escuela

Deportes

-

Su hijo se entretiene

5
10.9%

Clase
Clase
media urbana
baja 2 marginal
23
20
50.0% 57.1 %
2
4.3%
2
6
4.3%
17.1%
10
21.7%

4
8.7%
9
19.6%
3
6.5%
46
100.1%

2
4.3%
6
13.0%
1
2.2%
46
99.8%

Participación
en un programa
educativo
Ingles y computación
Canto y música

y aprende más/ tienen

Clase
media
baja 1
24
52.2%
l
2.2%

Clase
rural
pobre

Total

19
40.4%
1
2.1 %
4
8.5%
8
17.0%

86
49.4%
4
2.3%
12
6.9%
23
13.2%

4
8.5%
4
8.5%
7
14.9%
47
99.9%

14
8.0%
22
12.6%
13
7.4%
174
99.8%

variedad de clases
Nada

. . Esta opo~nidad no quedó desapercibida para las madres de
famll,rn.. Independiente del área residencial y de las diferencias socioecononucas, la mayor parte ~-e ellas apreciaba en el programa piloto sobre
todo el hecho de que sus hiJos podían aprender inglés y computación
(cua~o3). El 4~.4% de las encuestadas consideró la implementación
de dichas mat~nas como el elemento más positivo y sobresaliente del
programa. ,A_ diferencia, únicamente el 2.3% identificó a las clases de
cant~ Y mus~ca como l?s momentos más notables y significativos y el
13.21/o valor? que sus hiJos estén ahora más entretenidos en la escuela y
aprenden mas.

103

Todo
No contestó
Total

4
11.4%
3
8.6%
2
5.7%
35
99.9%

Fuente: Datos de campo

Resulta particularmente llamativo la distribución de las opiniones extremas (les gustó "todo"; no les gustó "nada") entre las madres
de familia. En las dos colonias de clase media baja al 19.6% y al 13.0%
respectivamente de las madres de familia les gustó todo el programa;
en los barrios pobres, en cambio, sólo el 8.6% y el 8.5% de la población
entrevistada compartieron esta opinión muy positiva (cuadro 3). En
cambio, las brechas no son tan patentes en cuanto al disgusto total con
el programa: en la colonia de clase media baja l, en la colonia de clase
urbana marginal y en la clase rural pobre entre el 8.5% y el 11.4% de
las madres no encontraron nada positivo en el programa. Una excepción
constituye aquí el segundo barrio de clase media baja (clase media baja

�104 / Educación y pobreza: Lo extensión del lwrario escolar en escuelas primarias y su impac10 en la

n
"--• Soc·ales
¡ Social Pers=•ives
otoño/ auhlmn 2005, Vol. 7, Num. 21
1/e&gt;islorerspecu=
I
r-

economía de familias pobres en el Área Melropolitana de Monterrey

3) donde apenas el 4% compartió esta visión negativa (cuadro 3).
¿Qué tipo de problemas detectaron las madres de familia en el
programa piloto? En el total de la muestra, el más mencionado (por el
29.3% de las entrevistadas) fue el mayor gasto escolar seguido por la
falta de coordinación entre los maestros (24.7%) y la indisciplina de los
alumnos en la escuela (15.5%) (cuadro 4). El 4% se quejó de que la escuela no respetaba el horario de clases y el 24.1 % no encontró problema
alguno en el proyecto piloto.
Entre las diversas comunidades escolares, los primeros dos
problemas (mayor gasto y coordinación entre los profesores) variaban
en cuanto su ubicación en el primero y el segundo rango de gravedad.
El gasto fue mencionado con mayor frecuencia en la colonia de clase
media baja 1 (32.6%) y en la colonia de clase urbana marginal (34.3%);
mientras que en la zona de clase media baja 2 (26. l %) y en la clase baja
rural (25.5%) ocupó el segundo lugar de menciones. No se observan, por
lo tanto, diferencias que se asociarían por de pronto con la clase social.
Tanto para las madres de familia de clase media baja como para las de
clase marginal urbana y baja rural el problema de cómo liquidar el mayor
gasto escolar preocupó entre la cuarta y la tercera parte de las madres de
familia.

Cuadro 4: Elementos problemáticos de la implementación del programa
piloto, según la ubicación de las escuelas
Clase
media
baja 1

Falta coordinación
entre los maestros
No se respeta el
horario

7
15.2%
2
4.3%

Los maestros no
logran imponer
disciolina
Mayores gastos

4
8.7%

2
4.3%

15
32.6%
18
39.1%

12
26.1 %
12
26.1 %
1
2.2%
46
100.0%

Ninguna
No contestó

-

Total

46
99.9%

Clase
rural
pobre

Total

9
19.1%
1
2.1%

43
24.7%
7
4.0%

5
14.3%

16
34.0%

27
15.5%

12
34.3%
5
14.3%

12
25.5%
7
14.9%
2
4.3%
47
99.9%

51
29.3%
42
24.1 %
4
2.3%
174
99.9%

Clase
Clase
media urbana
baja 2 marginal
11
16
34.8% 31.4%
1
3
2.8%
6.5%

Problemática

l

2.8%
35
99.9%

Fuente: Datos de campo
La extensión del horario escolar exige del Estado un mejor equipamiento

de las escuelas con infraestructura y material didáctica: ~omputadoras,
utensilios deportivos y material para las clases de ma~~ahdades Y artes.
. emb argo, entre el 20 y 30% de las madres de fam1ha de escuelas
Sm
.
. en
el Área Metropolitana de Monterrey argumentaron que e! equ1pam1ento
·
·
escolar era 10sufic1ente
y que la 1ºnfraestructura prometida por las autoridades no había llegado (cuadro 5). A diferencia, en 1~ cl~e, ~ l
pobre, sólo el 11 % de las madres anotó la carencia de matenal d1dacttco
prometido.

�106 / Educación y pobreza: La extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

107

economía de familias pobres en el Área Meiropolitana de Monterrey

Cuadro 5: Carencia de material didáctico prometido por el Estado, según
la ubicación de la escuela (%)
Clase
media
baja 1
14
Material para
rnanualidades(resistol, 30.4%
plastilina , colores)
8
Computadoras
17.4%
8
Material deportivo
17.4%
(pelotas, redes)
Tipo de carencia

Otros
Ninguno
No contestó
Total

5
10.9%
6
13.0%
5
10.9%
46
100.0%

Clase
Clase
media urbana
baja 2 marginal
11
6
17.1%
23.9%
3
6.5%
28
60.9%
4
8.7%

2
5.7%
18
51.4%

7
20.0%
1
2.9%
1
2.9%
46
46
100.0% 100.0%

Clase
rural
pobre

Total

21
44.7%

52
29.9%

5
10.6%
7
14.9%

18
10.3%
61
35.1%

4
8.5%
6
12.7%
4
8.5%
47
99.9%

20
11.5%
13
7.5%
10
5.7%
174
100.0%

Fuente: Datos de campo

''

Las principales carencias en cuanto a material didáctico refieren
a enseres deportivos (pelotas, redes, etcétera - mencionados por el 35%
de las madres de familia) y material para las clases de manualidades y
artes (29.9%). La falta de otros materiales (por ejemplo, pizarrones en
buen estado) fue observada por el 11.5% y de computadoras por el l 0.3%.
Únicamente el 7.5% de las encuestadas consideró que la escuela contaba
con todo lo necesario para garantizar el proceso educativo en las aulas.

En vista de que la inversión del Estado parece priorizar el desarrollo de
la infraestructura material y el equipamiento de las escuelas con computadoras, las materiales didácticas para materias como manualidades,
arte (resisto!, plastilina, colores, papel, etcétera), música y danza tenían
que ser adquiridos por las madres de familia. Ello significaba un gasto
para la familia. Asimismo, aquellos niños que se quedaban a mediodía
en la escuela, requerían de recursos para la comida en caso de que no
se la llevaron desde la casa. A la pregunta si las madres gastaron desde
la introducción del horario escolar extendida una mayor o la misma
cantidad de recursos al mes para la educación de su hijo/a, el 54% de
las encuestadas opinó gastar más, frente al 43% que no percibió un
incremento (cuadro 6).
Cuadro 6. Percepción del incremento o de la estabilidad del gasto escolar
desde la introducción del programa piloto
Percepción del gasto

Nos. de personas %

Mayor gasto

94
54.0%

Mismo gasto

75
43.1%

No contestó/no sabía

5
2.9%

TOTAL

174
100.0%

El impacto financiero del programa escolar en las unidades domésticas
de los alumnos

Fuente: Datos de campo.

La extensión del horario escolar permite la introducción de materias escolares que en el turno 'normal' no son consideradas como, por ejemplo,
arte, manualidades y otras actividades artísticas, inglés y computación.

A la pregunta cuanto gastaban al mes para las necesidades
escolares de su hijo/a, el 6.3% de las madres de familia argumentó no
desembolsar nada por contar con una beca escolar; el 23.6% gastó basta

�108 / Educación y pobreza: La extensión ,je/ horario escolar en escuelas primarias y su impacto en Ja

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vo/.7, Num. 2 /

109

economía defamilias pobres en el Area Metropolitana de Monterrey

100 pesos al mes; el 35.1 % entre 101 y 200 pesos y el 26.4% más de200
pesos mensuales. El 8.6% no contestó (cuadro 7).
Cuadro 7: Monto del gasto educativo mensual por hijo
Gasto educativo mensual($ M.N.)

Nos. de personas %

Ningún gasto

11
6.3%
41
23.6%
61
35.1%
46
26.4%
15
8.6%
174
100.0%

Hasta $ 100 M.N.
$ 101-200 M.N.
Más de $ 200 M.N.
No contestó/no sabía
Total

Fuente: Datos de campo.
,, 1

Sin embargo, el monto del gasto educativo por estudiante no
expresa el significado que adquiere este compromiso financiero para
cada familia en particular. Para un hogar con un ingreso mensual de 1O
mil pesos, un gasto educativo de 100 pesos al mes representa apenas el
1% del ingreso, por lo que a la madre de familia probablemente no se
le dificulta conseguirlo. En cambio, para una familia que vive de 3 mil
pesos al mes, 100 pesos mensuales representan el 3% de sus ingresos.
Además del ingreso existen otros factores que influyen la percepción
de la carga financiera, como por ejemplo, los hábitos de consumo, el
tamaño del hogar, la regularidad del ingreso o la cantidad de hijos mayores o menores. En síntesis: el concepto de dificultad percibida no hace
referencia al monto absoluto desembolsado sino a los problemas de los
individuos para disponer de estos recursos. El significado que adquiere
el gasto educativo articula así un conjunto de factores socioeconómicos

y culturales (cuadro 8).

Al preguntarles qué tan dificil se les hace reunir el gasto educativo
mensual, el 32.8% de las madres de familia dijo que les resultaba dificil;
el 45.4% tenía a veces dificultades y al 17 .8% se le parecía fácil. El 4%
de las encuestadas no contestaba la pregunta (cuadro 8).
Cuadro 8: Grado de dificultad percibido para reunir el gasto educativo
mensual
Grado de dificultad percibido

Nos. de personas %

Dificil

57
32.8%
79
45.4%
31
17.8%
7
4.0%
174
100.0%

A veces dificil
Fácil
No sabe/ no contestó
Total

Fuente: Datos de campo.

Podríamos suponer que el grado de dificultad percibido tenga
que ver tanto con la clase social como con el estado civil de las mujeres.
En el caso de la clase social la dificultad se relacionaría con el grado
de pobreza de las unidades domésticas (cuadro 9). Si bien las áreas
residenciales no son tan homogéneas en cuanto al nivel de ingresos por
hogar como lo hace suponer la taxonomía del INEGI (área residencial
urbano-marginal, clase media baja, etcétera), en caso que la pobreza
influiría tendría que esperarse que en las áreas de clase media baja habrá
una menor proporción de personas a quienes se les hace dificil afrontar
el gasto educativo mensual (cuadro 9).

�11 O / Educación y pobre:u,: La extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impacto en lo

Revista Perspeaivas Sociales / Social Perspectives otoño/ autumn 1005, Vol. 7, Num. 2 /

111

economía de familias pobres en el Área Melropolitana de Monterrey

Cuadro 9: Dificultad percibida para afrontar el gasto educativo mensual,
según la clase social de las entrevistadas
Grado de dificul- Clase media Clase media Clase urbam Clase rural
pobre
marginal
baja 1
baja2
tad percibida
Dificil
A veces dificil

Fácil
No aplica/no
contestó
Total

15
32.6%
15
32.6%
16
34.8%

46
100.0%

12
26.1%
22
47.8%
9
19.6%
3
6.5%
46
100.0%

12
34.3%
16
45.7%
6
17.1%
1
2.9%
35
100.0%

20
42.6%
26
55.3%
-

1
2.1%
47
100.0%

Fuente: Datos de campo
A primera vista se observa una diferencia marcada entre las

madres de familia que viven en el Área Metropolitana de Monterrey
y aquellas que residen en la zona rural. Para el 42.6% de las mujeres
rurales pobres, el gasto mensual constituyó una carga dificil de afrontar.
El resto experimentó ocasionalmente dificultades. A ninguna madre de
familia se le hizo fácil costearse la educación de su hijo/a.
En cambio, las diferencias entre las dos clases sociales en Monterrey (clase media baja y urbano-marginal) no son tan marcadas como
lo habíamos esperado. En la colonia más pobre (área urbano-marginal)
se observa sólo una proporción ligeramente mayor de madres de familia
a quienes se les dificultó el gasto educativo (34.3%) en comparación con
las zonas de clase media baja (32.6% y 26.11 %).
Otra variable constituye el estado civil de las mujeres y por lo
tanto el tipo de parentalidad (monoparental y biparental). Como demuestra el cuadro 1Otampoco la parentalidad parece ser un factor muy
explicativo en cuanto al grado de dificultad percibida. Sin embargo, llama

la atención que los dos grupos con mayores dificultades para afrontar el
gasto se integraron por viudas (al 83.3% se les hizo dificil conseguir el
gasto educativo) y mujeres casadas (36.9% decía que les resultó dificil). A
considerable distancia les seguían las madres solteras y separadas (28.6%
respectivamente), las que vivían en unión libre (17.6%) y las divorciadas (12.5%). El estado civil se relaciona también con otra variable: el
trabajo extradoméstico. En páginas anteriores se vio que las mujeres que
no vivían en pareja presentaron mayores niveles de integración laboral
(arriba del 70%). Entre las jefas de unidades domésticas solamente las
viudas tenían un nivel de incorporación laboral comparativamente bajo
(50% trabajaba; la otra mitad se dedicó al hogar). Las mujeres casadas
y las que vivían en unión libre se dedicaban mayormente al hogar. El
cuadro 11 explora la relación entre el grado de dificultad percibida y la
ocupación de las madres de familia.
Cuadro 1O: Dificultad percibida para pagar el gasto educativo mensual,
según el estado civil de las madres de familia
Grado de dificul
tad percibida

viuda

separada divorciada soltera

Dificil

5
83.3

4
28.6%
6
42.9%
4
28.6%

unión
libre

1
2
3
12.5% 28.6% 17.6%
4
4
12
50.0% 57.1% 70.6%
3
1
2
37.5% 14.3% 11.8%
-

casada

38
36.9%
Aveces dificil
l
46
17.7%
44.7%
Fácil
18
17.5%
No aplica/
1
no contestó
1.0%
6
14
8
47
17
103
Total
100.0% 100.0% 100.0% 100.0% 100.0% 100.0%
Fuente: Datos de campo

�112

/ Educación y pobreza: La extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la

ll3

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño I autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

economía de familias pobres en el Área Metropolitana de Monterrey

Cuadro 11: Dificultad percibida para pagar el gasto educativo mensual,
según la ocupación de las madres de familia
Grado de dificul
tad percibida

Tipo de ocupación de las madres de familia

Amade Empelada (secretaria,
casa !Vendedora, Enfermera
y técnica)
Dificil
9
39
28.1%
39.0%
18
A veces dificil
45
56.3%
45.0%
5
Fácil
16
15.6%
16.0%
32
Total
100
100.0%
100.0%

Operaria Comerciante

Empleada
doméstica

3
1
33.3%
20%
5
3
55.6%
60%
1
1
11.1%
20%
9
5
11
100.0% 100.0% 100.0%
3
27.3%
2
18.2%
6
54.5%

insatisfacción experimentada por las madres de familia puede afectar
el desarrollo educativo de los hijos retirándoles del programa escolar y
privándoles de esta forma de una oportunidad de desarrollo académico
que no obtendrán en otro plantel escolar. En seguida analizaremos el
perfil de esta minoría disgustada.
Por lo anterior suponemos que el disgusto con el programa se
observe en mayor grado en las zonas residenciales pobres (a diferencia
de las clases medias baja 1 y 2) y entre las amas de casa (a diferencia
de las madres trabajadoras).
Efectivamente, la colonia urbano-marginal reportó un mayor
porcentaje de madres de familia insatisfechas con relación al programa:
el 37.1% (cuadro 12). Esta cifra contrasta con el mucho menor número
de personas descontentas en los demás sectores residenciales: clase media
baja 1 (15.2%); clase media baja 2 (6.5%) y clase rural pobre (22.2%).
En fin, la satisfacción o insatisfacción percibida parece relacionarse en la
ciudad con la clase social y, de esta manera, con los niveles de pobreza
de la población.

Fuente: Datos de campo.

De nueva cuenta se observa que una mayor proporción de amas de
casa encaró dificultades constantes para liquidar el gasto educativo (39%)
seguido a cierta distancia por las mujeres que trabajaban de empleadas
domésticas (33.3%), las empleadas (28%) y las operarías (27%).
En síntesis, las dificultades económicas eran mayores entre las
mujeres que se dedicaron a los quehaceres domésticos que entre aquellas
que trabajaban; entre mujeres casadas y viudas y entre madres de familia
de la zona rural y hasta cierto grado de la zona urbano-marginal.
La satisfacción de las madres de familia con respecto a la extensión del
horario escolar

Un elevado porcentaje de madres de familia (80%) se sintió satisfecho con
el programa piloto. No obstante, no hay que descuidar que una de cada
cinco madres de familia tenía una percepción negativa del mismo. Aunque
el descontento hacia el programa en general no resultó muy elevado, la

Cuadro 12: Satisfacción experimentada por las madres de familia con
relación al horario escolar extendido, según el área residencial
¿Está usted Clase me- Clase media
sattsfecha con el
baja 2
programa educa- dia baja l
tivo?
Satisfecha
43
39
93.5%
84.8%
No satisfecha
3
7
15.2%
6.5%
No contestó/
noaplicó
Total
46
46
100.0% 100.0%
Fuente: Datos de campo

Clase urbano- Clase rural
pobre
marginal
22
62.9%
13
37.1%

35
100.0%

35
74.5%
10
21.3%
2
4.2%
47
100.0%

Total

139
79.9%
33
189%
2
l.1%
174
100.0%

�114

/ Educación y pobreza: La extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impocto en lo
economía de familias pobres en el Área Metropolitana de Monterrey

.Al correlacionar la satisfacción/insatisfacción con la percepción
de afrontar un mayor o el mismo gasto educativo que en el pasado,
encontramos diferencias significativas. En el grupo de las mujeres que
reportaron un incremento en el gasto educativo, el 72.3% se sintió satisfecha con el programa frente a un 27.7% de insatisfechas. En cambio,
en el grupo de mujeres que no gastaron más que en el pasado para la
educación el 90.7% se dijo satisfecho en comparación con el 9.3% de
descontentas (cuadro 13).

Cuadro 14: Satisfacción/insatisfacción experimentada por las madres
de familia, según el grado de dificultad percibida para reunir el gasto
escolar
Satisfacción/insatisfacción percibida

Satisfecho
Cuadro 13: Satisfacción experimentada, según el incremento/ la estabilidad percibida del gasto educativo
Satisfacción/insatisfacción percibida

Mayor gasto
educativo

Mismo gasto
educativo

Satisfecho

68

68

72.3%

90.7%

26

7

27.7%

9.3%

94

75

100.0%

100.0%

Insatisfecho

Total

Fuente: Datos de campo.

Para explorar más a fondo los factores económicos, correlacionamos el grado de dificultad percibida con la satisfacción/insatisfacción
experimentada (cuadro 14). El grupo de madres de familia que reportaron
constantes dificultades para reunir el gasto educativo presentó el mayor
porcentaje de mujeres descontentas: el 33.3% se sintieron insatisfechas.
Conforme se aminora la dificultad percibida para afrontar el gasto escolar,
decrece la proporción de personas disgustadas con el programa. En el
grupo de madres con dificultades ocasionales, el 12. 7% se decía descontenta y en el grupo de aquellas que no enfrentaron dificultad financiera
alguna, sólo el 3.2% se sintió insatisfecho.

115

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño I autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

Insatisfecho

Grado de dificultad percibida
Dificil

Aveces dificil

Fácil

Total

38

69

30

137

66.7%

87.3%

96.8%

78.7%

19

10

1

30

33.3%

12.7%

3.2%

17.2

No contestó/no aplicó

7
4.0%

Total

57

79

31

174

100.0%

100.0%

100.0%

99.9%

Fuente: Datos de campo.
Si bien existe una correlación entre la insatisfacción con el
programa educativo y la escasez de recursos experimentada, la relación
entre ambos factores no es absoluta: incluso en el grupo de mujeres con
muchas dificultades económicas había una mayoría (66. 7%) que se sintió
satisfecha con el programa. Ello indica que la dificultad económica constituyó un elemento importante en la valoración del programa educativo
aunque no el único.
Se denota asimismo una cierta relación entre la satisfacción/
insatisfacción percibida y el estado civil de la población (cuadro 15).
Entre las mujeres casadas y las viudas se encontraron más personas insatisfechas (22.4% y 33.3% respectivamente) que en los demás estados
civiles: el 8.3% de las madres solteras se sintió insatisfecho; el 11.8%
de las mujeres en unión libre; el 12.5% de las divorciadas y el 14.3% de
las separadas.

�116 /

Educación y pobreza: La extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la
economía de f amilias pobres en el Área Metropolitana de Monterrey

Cuadro i5: Satisfacción experimentada, según el estado civil de la
población entrevistada
ESTADO CIV1L

Satisfecho

Insatisfecho

TOTAL

Soltera*

5

1

6

83.3%

16.7%

100.0%

83

24

107

77.6%

22.4%

100.0%

15

2

17

88.2%

11.8%

100.0%

4

2

6

66.7%

33.3%

100.0%

7

1

8

87.5%

12.5%

100.0%

12

2

14

85.7%

14.3%

100.0%

11

l

12

91.7%

8.3%

100.0%

casada

Unión libre

viuda

divorciada

separada

Madre soltera

* Se trata de mujeres entrevistadas que no eran las madres de los niños

a quienes llevaron y recogieron de la escuela.
Fuente: Datos de campo.
Tampoco el estado civil por si mismo es significativo para
explicar la satisfacción/insatisfacción experimentada con el programa,
pero no hay que olvidar que constituye un elemento esencial en la estructuración del campo de reproducción diaria de las mujeres: aquellas
que no cuentan con una pareja, tienen que trabajar y se abren así acceso
a recursos propios que pueden movilizar y manejar según sus propios
criterios. En cambio, las que viven en una relación de pareja formal, se

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 1005, Vol. 7, Num. Z/

117

encuentran en ocasiones ante la posibilidad de poder elegir entre una
vida de ama de casa que depende económicamente de su pareja o la de
una mujer que coparticipa a través de un trabajo extradoméstico en la
reproducción material de la unidad doméstica. La dependencia económica
impide con frecuencia el libre manejo de los recursos familiares por el
ama de casa.
En suma, nuestros datos indican que la insatisfacción con el
programa de horario extendido se liga a una serie de variables que en su
conjunto se refuerzan mutuamente: el tipo de ocupación, el estado civil, la
clase social, el incremento del gasto escolar y la dificultad percibida para
reunir dicho gasto. Es preciso enfatizar que ninguna variable por si sólo
es lo suficientemente fuerte para explicar las actitudes de descontento.

La disposición de apoyo hacia el programa educativo
El éxito de un programa educativo depende tanto del apoyo que recibe
un proyecto en el plano administrativo, académico e infraestructura! de
parte del Estado como de los padres y madres de familia. Ante el elevado
número de madres que se sintieron satisfechas con el programa (79.9%)
y que, por lo tanto, apreciaron los beneficios del mismo, tendría que
esperarse que este mismo número de personas desearía la continuación
del programa. Sin embargo, a la pregunta de si desean que el horario
escolar extendido continúe o termine en la escuela de su hijo, el 71.8%
optó por su continuación y el 23.6% por su desaparición. El 4.6% de las
mujeres no contestó. Estos datos demuestran que incluso en el grupo
de las madres que se decían satisfechas con el programa había quienes
prefirieron regresarse a la modalidad corta (cuadro 16).
Diferenciando la actitud de las madres de familia por clase social
y comparándola con el número de personas satisfechas/insatisfechas
(cuadro 12), se detectó que en la colonia de clase media baja 1 había una
correspondencia entre la proporción de personas satisfechas (84 .8%) y el
número de madres quienes deseaban que el programa continúe (84.8%)
(cuadro 16). En el caso de las demás escuelas, el número de personas
insatisfechas era siempre menor que el de aquellas que deseaban terminar con el programa: en la zona de clase media baja 2 el 13% deseaba
su fin frente a 6.5% de insatisfechas; en la clase urbana-marginal el

�118

/ Educación y pobreza: IA extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la
economía de f amilias pobres en el Área Metropolitana de Monterrey

40% deseaba que termine frente al 37% de insatisfechas; y en la zona
rural pobre el 31.6% deseaba que acabe el programa frente al 22.2% de
insatisfechas.
De nueva cuenta se observa que en las dos colonias más pobres
(zona urbano-marginal y zona rural pobre) un porcentaje muy elevado
de madres de familia (entre el 30 y el 40%) no deseaban la continuación
del programa, mientras que en las zonas de clase media baja este grupo
se integró sólo por el 13 % de las madres de familia (cuadro 16). En otras
palabras, la mayor oposición hacia el programa provino de los sectores
poblacionales económicamente más vulnerables.
Cuadro 16: Deseo de los padres de familia a que continúe el programa,
Deseo de que con- Clase
tinúe el programa media
baja 1
Si
39

Clase
media
baja 2

Clase
urbanomarginal

Clase
rural
pobre

Total

38

21

27

125

84.8%

82.6%

60%

57.4%

71.8%

6

6

14

15

41

13.0%

13.0%

40%

31.9%

23.6%

1

2

-

5

8

2.2%

4.4%

10.6%

4.6%

46

46

35

47

174

100.0%

100.0%

100.0%

99.9%

100.0%

No
No contestó/no aplica
.... 1

Total

Fuente: Datos de campo
Al medir las actitudes de las madres de familia en términos menos
dicotómicos, se logró detectar que el apoyo al programa educativo es aún
menor de lo que parece arriba. A la pregunta si desearían ampliar, acortar
o dejar igual el horario escolar en caso de que continúe el programa educativo, en promedio el 57% optó por su permanencia y el 2.3% propuso
incluso expandirlo. En cambio, el 36.2% eligió acortarlo (cuadro 17). Este
grupo abarcó tanto a las personas que se opusieron a la continuación del

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

119

programa (23.6%) como a una parte de aquellas otras que optaro~ ~?r
su continuación. Ello indica que incluso entre las madres con una v1s1on
positiva hacia el programa había quienes prefui~r~~ reducir la ex~ensión
del horario lo que significaría acortarle sus pos1b1hdades educativas.
Cuadro 17: La propuesta de las madres de familia acerca del horario
escolar en caso de que continúe el programa piloto, según el área de
residencia
Propuesta acerca
del liorario escola1

Clase
media
baja 1

Clase
Clase
media urbanobaja2 marginal

Clase
rural
pobre

Total

Acortarlo

9
19.6%
4
8.7%
33
71.7%

12
26.1%
1
2.2%
33
71.7%

No respondió

-

-

23
65.7%
1
2.9%
11
31.4
-

Total

46
100%

46
100%

35
100%

19
40.4%
4
8.5%
20
42.6%
4
8.5%
47
100%

63
36.2
10
5.7%
97
55.7%
4
2.3%
174
99.9%

Extenderlo
Dejarlo igual

Fuente: Datos de campo
Las actitudes con respecto a la continuación o el cambio del
horario de clase demuestran igualmente diferencias significativas entre
las madres de colonias de clase media baja y las que habitan en barrios
pobres. El 71.7% de las madres de las zonas de clase media baja 1 y
2 pidieron dejarlo igual y el 8.7% y 2.2% propuso incluso extenderlo.
El 19.6% y el 26.1% respectivamente plantearon reducir el horario de
clase.
Un panorama más severo se observó en las colonias urbanomarginal y rural pobre donde el 65.7% y 40.4% respectivamente de las
madres de familia deseaban acortar el horario escolar. Estas cifras son
alarmantes ya que indican que el programa no cuenta con el apoyo de un

�120 /

Educación y pobreza: La extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la
economía defamilias pobres en el Área Metropolitana de Monterrey

gran número de padres y madres de familia. Sin la disposición de ellos,
empero, las posibilidades de éxito del programa se mermarán.

Resumen y conclusión
En respuesta a los bajos niveles académicos de los estudiantes mexicanos
evidenciados por pruebas de conocimiento internacionales, el gobierno
federal alargó, a partir del 2001, de forma experimental, en algunas
escuelas primarias el horario escolar de 4.5 horas diarios a un total de
8 horas. El proyecto piloto no fue consensuado previamente con los
padres y madres de familia y provocó, al principio, en algunos planteles
participantes manifestaciones de inconformidad abiertas. Las protestas
públicas desaparecieron tiempo después.
Al final del primer año escolar el 92% de las mujeres entrevistadas identificó puntos positivos en el programa, como las clases
de ingles, computación o música, o bien, reconocieron que sus hijos
aprendían más. No obstante, también tenían una clara consciencia acerca
de las carencias infraestructurales y didácticas que este proyecto tenía
en cada comunidad escolar y sobre todo acerca de los mayores gastos
que implicaba para no pocas familias.
El programa obligó al 54% de las unidades domésticas a canalizar
un mayor monto de recursos financieros hacia la educación. Un tercio de
las madres de familia afrontaron dificultades permanentes para conseguir
estos recursos y un 45% enfrentó ocasionalmente problemas. Únicamente
el 17% de las encuestadas cubrió el gasto escolar con facilidad. El grupo
ocupacional con mayores problemas económicos se integró por las amas
de casa.
El impacto económico experimentado influyó la satisfacción
de las madres de familia con el programa piloto. En las colonias pobres
(urbano-marginal y rural pobre) el número de mujeres insatisfechas con
el programa era mayor que en las zonas de clase media baja. Se observó
que el número de personas contentas bajó conforme aumentó el grado de
dificultad percibida por las mujeres para reunir el gasto escolar mensual
y que el porcentaje de insatisfechas era mayor entre mujeres casadas y
viudas. Es preciso entender que la insatisfacción surgió dentro de un

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspeciives otoño I autumn 2005. Vol. 7, Num. 2 I

121

conglomerado de variables sociodemográficos (estado civil, tipo de
ocupación, clase social, dificultad para hacer frente al gasto escolar) que
se refuerzan mutuamente.
Finalmente detectamos que el número de madres de familia que
desearían que se finalice el programa piloto (23.6%) rebasa al porce?taje
de mujeres insatisfechas y que, en caso que el proyecto ptlo~o
continuaría, el 36% de las madres preferiría que se acortara el horano
escolar. Nuevamente son las madres de familia de las zonas pobres
(urbano-marginal y rural pobre) quienes menos interé_s par~cen ten:r con
relación a la continuación del programa en la modalidad mtroduc1da.
Este aparente desinterés no se debe - como vimos_e~ los capítu~os
anteriores - a eventuales prejuicios de las madres de famtlta que podr1an
ser superados mediante una campaña de información. U~a propor~ión
muy elevada de las madres de familia reconoció los bene~c10s educativos
del proyecto piloto y apreció las oportunidades educativas que o~ece
a sus hijos. Sin embargo, sobre todo en las colonias pobre~ las muJeres
económicamente dependientes se encuentran ante grandes dificultades al
tener que afrontar el gasto educativo mensual. Ello indica que la población
pobre participante requiere de más apoyo a través de becas esc~lares Yun
mejor equipamiento de las escuelas para reducir la carga financiera de las
familias. Dicho de otra manera, un trato igualitario de las escuelas Ylos
alumnos de parte del Estado es insufi-ciente para logr_ar el apoy~ ?e las
madres de familia: pilar fundamental del éxito educativo. La acc10n del
Estado hacia las escuelas debe basarse, al contrario, en el concepto de la
equidad canalizando más apoyos hacia las poblaciones más pobres_- En
términos generales lo consideramos ne-cesario que el Estado prescmda
de mejoras educativas que cargan parte del cost~ a los pa~es Ym~dres
de familia ya que este tipo de reformas educativas contnbuyen solo a
intensificar la pobreza.

�122

/ Educación y pobreza: La extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impacro en la
economía de f amilias pobres en el Área Metropolitana de Monterrey

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125

Abstract
Numerous studies have determined the importance of social networks
and social support for maintaining or improving the economic conditions
of poor families, female householders or women who are divorcing.
These networks are also of great value when women face a whole range
of difficulties to cope with in daily life. The present study approaches
the characteristics of the informal and formal networks of support
used by Mexican mothers in the State ofNuevo Leon after divorce. It
focuses on the different types of support these women obtain after the
separation and the degree of satisfaction they experience. F actors such as
the geographic distance between homes and support centres or persons,
the frequency of contacts and the affective relation women do establish
are also explored.

Resumen
Numerosos estudios han confirmado la importancia de las redes y soportes sociales para mantener o mejorar las condiciones económicas tanto
para familias pobres, jefas de familia o mujeres que se han separado de
su pareja. Las redes constituyen un valioso recurso para afrontar mejor
las dificultades que se les presentan en la vida cotidiana. El presente
trabajo aborda las características de las redes formales e informales que
han apoyado a madres de familia separadas en Nuevo León, México.
El análisis toma en cuenta los tipos de apoyo recibidos después de la
separación y los niveles de satisfacción experimentados por las mujeres
al respecto. Se explorarán, asimismo, diversos otros factores como la
distancia geográfica entre el domicilio de las entrevistadas y las insti-

*la autora es doctora en Trabajo Social de la Universidad Lava/ de Québec, Canadá
y profesora de tiempo completo de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad
Autónoma de Nuevo León. Su dirección electrónica es: maryzuco@yahoo.com

�126 /

Las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

tuciones y personas de las redes, la frecuencia de contacto y la relación
afectiva que logran establecer las mujeres.

Palabras claves/Key Words
Redes sociales, mujeres, divorcio, composición redes, satisfacción,
México
Social networks, women, divorce, composition of network, satisfaction,
Mexico

Introducción
Comparadas con los países industrializados de Norteamérica y Europa,
las cifras de ruptura matrimonial en México son relativamente bajas.
No obstante, desde mediados del siglo XX observamos un incremento
importante y persistente en las tasas de divorcio de 4.4% en 1950 a 7.4%
en el año 2000 (INEGI, 1999; 2002). En este lapso la tasa de crecimiento
de los divorcios rebasó la de los matrimonios y de la población total:
entre 1950 y 2002 el número de divorcios subió en 120%.
1Evolución de la proporción de divorcios en relación a los matrimonios en Nuevo León
entre 1930 y 2000
Año

Nos. de matrimonios

Nos. de divorcios

1930
1940
1950
1960
1970
1980
1989
2000
% de aumento

3 223
6 060
6 601
9 243
15 249
21 975
28884
36 239

52
73
173
452
574
825
1 618
2 280

Divorcios/ cien
matriomonios
1,6
1,2
2,6
4,9
3,8
3,8
5,6
6,3
394

Fuentes: De 1950 a 1978: Cifras de Nuevo León, 1981 (Secretaría de Programación y
Presupuesto, Dirección General de Estadística). De 1979 a 1984: Anuario Estadístico
de Nuevo León, 1984 (Secretaría de Programación y Desarrollo, Estadísticas de matrimonios y divorcios). De 1985 a 1989: Anuario Estadístico de Nuevo León, 1999; 2000
(Secretaria de Programación y Desarrollo, estadísticas de matrimonios y divorcios).

127

Para el caso de Nuevo León, una de las tres entidades federativas
económicamente más importantes en México, existen registros de
divorcios desde 1930. Desde esta fecha hasta el 2000, el número de
divorcios por cada cien matrimonios se elevó de 1.6 a 6.3 _1 Sin embargo,
la evolución de los divorcios no es lineal. Se observa un incremento
sustancial a principios de los años sesenta, una reducción leve durante
los setenta y ochenta y un nuevo auge sostenido desde los noventa. En
otras palabras, se aprecia una creciente fragilidad de los matrimonios
tanto en Nuevo León como en México en general.
Los problemas sociales asociados a la disolución de los hogares
biparentales ( como por ejemplo, la precariedad económica de las
familias monoparentales o el impacto de la separación de los padres
en el desarrollo psicológico y educativo de los niños) forman parte
de un debilitamiento de los lazos sociales en general y de las familias
extensas en las sociedades modernas. En el plano teórico, Parsons
(1954, 1960) explicaba el debilitamiento de los vínculos sociales por
el avance de la industrialización y la urbanización, en particular, por
el crecimiento demográfico y la expansión del individualismo, entre
otros factores más. Sin embargo, su tesis fue criticada por numerosos
sociólogos y antropólogos británicos (Bott, 1957; Hughes, 1945;
Young y Willmott, 1957) y norteamericanos (Adams, 1968; Litwak,
1970; Stack, 1974) quienes afirmaron que incluso en las sociedades
urbanas altamente industrializadas los lazos entre la parentela seguían
persistiendo. Más recientemente, los estudios de Putnam (1996; 2000)
sobre el debilitamiento general de los vínculos sociales motivaron nuevos
estudios que enfatizan la imposibilidad de generalizar la disminución de
todas las formas de vínculos sociales y que sostienen la continuación de
relaciones intensas al interior de la familia.
Desde una perspectiva microsocial, varios estudiosos se han
centrado en las estrategias que desarrollan las mujeres para salir adelante
y resolver la infinidad de problemas que surgen después del divorcio.
Dandurand y Ouellette (1992), Martín (1993), Cardia-Voneche y Bastard
(1991 ), Adler de Lomnitz (I 975), Chalita ( 1992), López (1998) así como
Acosta y Solís (1999) confirmaron en este contexto la importancia de
las redes de apoyo que brindan un soporte social a las mujeres separadas
y a sus hijos ya que les permiten mantener o mejorar sus condiciones

�129

128 / Las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

materiales y reorganizar su vida (Wallerstein, Lewis y Blakeslee,
2001; Stroup y Pollock, 1994). Dichas redes resultan, asimismo, un
medio valioso para reducir los niveles de estrés asociados a la ruptura
matrimonial ya que constituyen un soporte emocional para las mujeres
divorciadas o separadas. Wilcox (1981), Fisher (1976) y Spanier y
Casto (1979) detectaron una relación positiva entre el soporte social y
la capacidad de adaptación a las nuevas circunstancias sociales.

las diferencias de rol y de privilegios y obligaciones que los géneros
asumen en las sociedades modernas (Ribeiro, 2000). Por ejemplo, las
mujeres divorciadas no se enfrentan sólo a las restricciones del mercado
laboral y a tratos discriminatorios en cuanto a las condiciones laborales y
salariales sino también al fenómeno de la doble o triple jornada de trabajo
que tienen que asumir al momento de convertirse en jefas de familia.
Estas dificultades se acentúan en los estratos populares por la pobreza
y los bajos índices educativos. Por estas razones resulta imprescindible
enfocar los estudios sobre el divorcio desde una perspectiva de género.
La investigación se realizó con una muestra de 150 mujeres separadas
y en vías de divorcio, quienes aceptaron participar voluntariamente en
el estudio. Su reclutamiento se llevó a cabo a través de la Defensoría de
Oficio del Estado de Nuevo León. La selección de las participantes se
efectuó en base a los siguientes criterios: 1) haber estado separadas por
un tiempo de al menos seis meses y no mayor de cinco años; 2) tener la
custodia de hijos menores de 18 años; 3) no cohabitar con otra pareja; y
4) residir en Nuevo León.

Shumaker y Brownell (1984) identificaron varios factores
contextuales que influyen en la naturaleza y la frecuencia del apoyo recibido
al igual que la satisfacción que experimentan las mujeres divorciadas
a raíz de dicho apoyo. El primer factor alude a las características de la
persona que recibe el apoyo: se refiere a su personalidad (su capacidad
empática, por ejemplo) y sus características sociodemográficas (edad,
escolaridad, sexo, nivel socioeconómico, etcétera). El segundo hace
mención de los rasgos de la red social (tamaño, densidad, frecuencia
de contactos, relación entre la persona que recibe el apoyo y la que lo
otorga, sólo por mencionar algunos). Finalmente, el tercer factor aborda el
contexto en que se produce la separación de la pareja y las situaciones de
tensión emocional que exigen formas de apoyo diversas (Cardia-Voneche
y Bastard, 1991; Vaux, 1985).
A diferencia de otros países, en México existen pocos estudios
sobre la manera en que las mujeres solucionan los problemas derivados
de la ruptura conyugal y satisfacen sus necesidades básicas y las de sus
hijos menores de edad (Acosta y Solís, 1999; Ribeiro y Cepeda, 1991).
¿Qué tipo de dificultades enfrentan en este proceso?¿Qué tipo de apoyos
reciben de parte de una red de apoyo formal y/o informal en los planos
material, físico y emocional? ¿Qué características tiene dicha red? ¿Con
qué tipo de apoyos las mujeres se sienten más satisfechas? Estas son las
preguntas que plantea el presente estudio.

Aspectos metodológicos
Características y tamaño de la muestra

Aunque el divorcio provoca con frecuencia un gran sufrimiento emocional
en ambos cónyuges, hombres y mujeres afrontan esta problemática y la
reconstrucción de la cotidianidad de forma distinta. Ello se explica por

La información se recopiló mediante una entrevista dirigida.
La primera parte del instrumento recopiló datos sociodemográficos de
las participantes ( origen, edad, escolaridad, ocupación, salario y horario
laboral). La segunda se enfocó en las dificultades experimentadas
después de la separación haciendo uso del Inventario de Dificultades de
Adaptación a la Separación (Inventaire des Difficultés d'Adaptation ala
Séparation, IDAS) desarrollado por Boisvert, Freeston, Pépin, Beaudry
y Prévost (1994). La última parte incluía preguntas acerca de la red de
apoyo social y se tomó la Cédula de Entrevista sobre Soporte Social de
Arizona como apoyo (Arizona Social Support Interview Schedule, ASSIS)
(Barrera, 1981).
El presente artículo forma parte de una investigación más
amplia donde analizamos las asociaciones entre las características
sociodemográficas de las mujeres, las de la red social y la naturaleza
y frecuencia del apoyo recibido mediante un análisis bivariado.
Sin embargo, en el trabajo presentado aquí solo describiremos las
características de la red de apoyo infonnal y formal, los tipos de apoyo
recibidos, así como la satisfacción experimentada por las entrevistadas
con relación a dichos apoyos.

�130 /

las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas

Las características de las mujeres entrevistadas
El 76% de las 150 entrevistadas nacieron en Nuevo León y el 24 %
en otros estados de la República Mexicana. La edad promedio de las
entrevistadas se cifró en 29.9 años. El 51.3% tenía entre 17 y 29 años
de edad y el 48.7 % era mayor de 30 años. Al comparar nuestros datos
con los de Ribeiro y Cepeda (1989), se observa una ligera disminución
en la edad de las mujeres al momento de divorciarse: de 30.9 años a
29.9 años. Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía
e Informática (INEGD reporta que la edad promedio de las mexicanas
que se divorciaron en el año 2000 era de 29.6 años.
A pesar de que las entrevistadas no cohabitaban con un hombre,
doce de ellas (8%) señalaron tener nuevamente una relación amorosa.
En contraste, el 26. 7% de sus ex maridos vivían en unión libre con otra
mujer. La alternativa de un nuevo matrimonio o de la cohabitación con
una nueva pareja una vez consumada la ruptura conyugal parece ser una
opción más probable para los hombres que para las mujeres. De hecho,
en Nuevo León vivían en el año 2000 dos veces más mujeres separadas
y divorciadas que hombres en la misma circunstancia, y 3.5 veces más
viudas que viudos (INEGI, 2002). Estos datos demuestran la dificultad de
las mujeres para volver a casarse. Pero, además, un importante número
de mujeres divorciadas descarta unirse nuevamente en matrimonio con
un varón (Ribeiro y Cepeda, 1991). Un hallazgo similar reportó - para
el caso de México y Costa Rica- Mercedes González de la Rocha (1999)
con jefas de familia quienes prefirieron permanecer solas que unirse de
nueva cuenta con una pareja. Esta actitud se acentúa cuando las mujeres
tienen hijos pequeños y cuando otros adultos compensan el ingreso que
el ex cónyuge había aportado en el pasado (Bradshaw, 1996; Fonseca,
1991, citados por González de la Rocha, 1999).
Las participantes en nuestra encuesta tenían en promedio 1.9
hijos, la mayoría de ellos (99.3%) solteros. Únicamente el 0.7% estaba
ya casados. El 76% de los niños eran menores de 13 años; el 21.5%
tenía entre 13 y 15 años de edad; el 7% entre 16 a 18 años y el 4 .5%
tenía más de 19 años. La edad promedio de la prole se cifró en 8.6 años
(cuadro 1).

131

Revista PerspecJivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

Cuadro 1: Estructura de edad de los hijos de las mujeres entrevistadas
Edad
0-5 años
6-12 años
13-15 años
16-18 años
19 y más
Total

Nos.
99
119
36
20
13
287

%
34.5
41.5
12.5
7.0
4.5
100

Fuente: Datos de campo.

El 54.7% de las mujeres divorciadas o separadas contaba con
estudios de primaria y secundaria; un tercio (32.7%) había cursado
una carrera técnica o la escuela preparatoria y el 12.6% tenía estudios
universitarios. Estas cifras coinciden con los datos a nivel nacional. Según
el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI,
2001), en el año 2000 el 53.4% de las mujeres divorciadas en México
presentó estudios básicos; el 27.9% había estudiado la preparatoria o
equivalente; y el 15.5% se conformó por universitarias. Solamente el
2% no contó con estudio alguno.
En el año 2003, el 35% de la población económicamente activa
e? Nu~vo León eran mujeres. Sin embargo, en el caso de las mujeres
d1vorc1adas o separadas se observó una mucha mayor integración al
mercado laboral. El 78. 7% de las entrevistadas desempeñó una actividad
remunerada frente al 21.3% que estaba económicamente inactiva (cuadro
2)2. De las mujeres que se encontraban económicamente inactivas
al momento de la entrevista, el 59.3% se dedicaba al hogar, el 6.3%
estudiaba y el 34.4% estaba desempleada.

2 En comparación, Ribeiro y Cepeda (1991) habían encon/rado que el 58% de las
mujeres en vías de divorciarse tenían un empleo y el 6% realizaba una actividad remunerada den/ro de su hogar. La encuesta sobre malrimonios y divorcios realizada por el
INEGI en 2000, moslró que 57.8% de las mujeres divorciadas trabajaban ocupando la
mayoría de ellas puestos de empleadas (76.5%) (INEGI, 2002).

�132 / Las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspeclives otoña I autumn 20()5, Vol. 7, Num. 2 I

Cµadro 2: Ocupación de las mujeres entrevistadas
Ocupación
Trabajo remunerado
Hogar
Estudiante
En busca de empleo
Total

Nos.
118
19
2
11
150

%
78.7
12.7
1.3
7.3
100.0

Fuente: Datos de campo.

Entre aquellas que desarrollaron una actividad económica
propia, el 81.4% contó con un empleo asalariado frente al 18.6% que se
sostenía mediante un negocio instalado en su casa o fuera de ella. Estas
cifras demuestran que si bien el matrimonio conlleva la salida de las
mujeres del mercado laboral (Elu, 1975; Ribeiro, 1989), al romperse el
vínculo matrimonial la mayoría tiene que reincorporarse a una fuente
de trabajo. De hecho, el 50.8% de las entrevistadas lo hizo porno contar
con suficientes recursos económicos para poder sustentar a su familia
una vez roto el vínculo matrimonial.
Si bien es cierto que la participación de las mujeres mexicanas en
las actividades económicas es aún minoritaria y se encuentra por debajo
de las tasas de inserción laboral de otros países latinoamericanos---como
Colombia, Costa Rica y Guatemala- , la disolución de las relaciones de
pareja representa un acontecimiento que obliga a la mayoría a buscar
una actividad remunerada para satisfacer sus necesidades básicas y las
de sus hijos.

133

equivalentes a 42.4 horas de trabajo.
.
.
También en nuestra muestra, dos tercios de las d1vorc1adas
laboraron en el sector formal y el 33% en el informal como empleadas
domésticas, comerciantes y profesionistas independientes,
Cuadro 3 Ingreso mensual por concepto de actividad económica
Salario mensual
(pesos mexicanos)
Menos de $5, 000
$5,000 - $9,999
$10,000 - $14,999
Total

Nos.

%

98
17
3
118

83.1
14.4
2.5
100.0

Fuente: Datos de campo.

A pesar de que la gran mayoría desempeñó un trabajo en el sector
formal las percepciones salariales son, en general, bajas (cuadro 3): el
83.1 % de las encuestadas ganaba menos de $5,000 pesos mexicanos al mes
(aproximadamente 470 US-dólares). Sólo las técnicas y las profesionistas
tenían niveles remunerativos un poco mayores: las primeras contaron
con un salario mensual de entre $5,000 y $9,999 mensuales (470 - 950
US-dólares), mientras que las profesionistas lograron un salario mensual
de entre $10,000 y $14,999 (950 US-dólares - 1,400 US-dólares). Este
grupo abarcó apenas el 2.5% de la muestra. Se obsen:ó as~smo q~e la
distancia entre los salarios se comporta de manera d1ferenc1al segun el
nivel de escolaridad.
Cuadro 4: Monto de la pensión alimenticia por mes

Sin embargo, la reincorporación laboral no resulta fácil ya que
el empleo femenino se concentra en ciertos sectores económicos y se
caracteriza comúnmente por los bajos niveles de calificación. En el caso
de nuestro estudio, el 41 % se desempeñaba en el sector de los servicios,
el 13.5% laboró como obrera y las demás desarrollaron una actividad por
cuenta propia (por ejemplo, como comerciantes en condiciones laborales
inestables (18.6 %) o como dueñas de pequeños negocios). Ocho de
cada diez atendían una jornada completa. En promedio, las divorciadas
que estaban económicamente activas trabajaron 5.4 días por la semana

Monto mensual de la
pensión alimenticia
(pesos mexicanos)
Menos de $1,000
Menos de $2,000
$2,000 - $5,000
$5,001 - $8,600
Total
Fuente: Datos de campo

Nos.

%

36
34
25
4
99

36.3
34.4
25.3
4.0
100.0

�134 / Las redes de apoyo social de las mujeres dworciadas
1/Msta Perspectivas Sociales/ Social Perspectives otoño/outumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

El 66% (n = 99) de las entrevistadas contaba, además de su
salario, con una pensión alimenticia para los hijos (cuadro 4). El otro
tercio (34%) no recibió este beneficio material. No obstante, el hecho
de tener asignada una pensión no garantiza que por ello las mujeres
contaran con un ingreso mensual fijo y estable. El 32.7% la recibió sólo
de forma ocasional o casi nunca. Además, se trataba de un monto de
recursos muy bajo: el 36.3% de las mujeres obtuvo menos de $1 000
pesos (95 US-dólares) por mes y otro 34.4% menos de $2,000 pesos (190
US-dólares). Un tercer grupo fonnado por el 25.3% de las encuestadas
se vio beneficiado con entre $2,000 y $5,000 pesos ($190 a $450 USdolares) y solamente al 4% le tocó mensualmente una pensión situada
entre $5,000 y $8,000 pesos (450 a 750 US-dólares). En otras palabras,
además del pago incierto de las pensiones alimenticias, a la mayor parte
de las mujeres separadas les correspondieron pensiones alimenticias que
eran demasiado bajas para cubrir las necesidades de los hijos.

Las características de la unión conyugal y las dificultades
después de la separación
En lo que concierne a la duración de la unión, el promedio fue de 9.9
años, con una desviación estándar de 6.3. Por lo tanto, más de la mitad de
las separaciones (55.3%) se produjo durante los diez primeros años de la
unión y el 44.7% después. A pesar de que los conflictos al interior de la
pareja aparecen con cierta prontitud, un número importante de mujeres
tiende a aguardar un largo tiempo antes tomar la decisión de separarse
o de iniciar los trámites del divorcio.
La iniciativa hacia el divorcio/separación provino mayormente
de las mujeres: en el 62% de los casos analizados los trámites del
divorcio fueron emprendidos por ellas. Al momento de la entrevista las
mujeres reportaron un periodo medio de 1.87 años de estar separadas de
su cónyuge.
La desintegración de la unión matrimonial se debió a tres grandes
motivos: por infidelidad en el 34.7% de los casos. Otro 34% llegó a esta
decisión por no soportar por más tiempo los episodios de la violencia
física o psicológica de parte del esposo. La insuficiente contribución del
cónyuge a la subsistencia del hogar incitó al 16% de las entrevistadas a

135

solicitar la disolución del matrimonio. Finalmente, el 8% consideraba
que la incompatibilidad de caracteres haría imposible la continuación
de la vida en común. Entre los demás motivos para el divorcio destacó,
en el 4.7% de los casos, el abandono de parte del cónyuge.
Algunos estudiosos (Cardia-Voneche y Bastard, 1991; Drolet,
1998; Kitson, 1992; Ribeiro y López, 1994) aseguran que los problemas
financieros constituyen una de las más grandes dificultades después de
la ruptura conyugal. En efecto, al preguntarles a las entrevistadas por las
tres principales dificultades que habían tenido después de Ja separación,
las de orden económico aparecieron en el primer lugar: el 42.7% refirió a
la escasez de recursos financieros como el mayor obstáculo en su nueva
vida como jefa de familia. Para el 22.6% de Jas entrevistadas la falta de
dinero fungió en el segundo lugar y eJ 7.3% la ubicó en el tercer sitio
de importancia. Las consecuencias emocionales para las mujeres y la
constante percepción de tener que legitimar frente a los demás actores
en el entorno social (el anterior marido, los padres y los parientes, la
familia política) la decisión de divorciarse fueron identificadas por las
mujeres como otros retos importantes (cuadro 5).

�136 /

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño I autumn 2005, Vol.7, Num. 21

Las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas

Cuadro 5. Las tres principales dificultades experimentadas después de
la separación
Tipo de dificultad

Rangol
Nos. %
64 42.7
24 16.0

Financiera
Emocional (ella y/o hijos)
Relaciones con el ex-cónyuge, los
padres, los parientes y la familia
15
política
Disciplina/educación de los hijos 7
6
Encontrar trabajo
11
Justificar la separación: hijos,
padres, amigos, etcétera
8
Conciliar trabajo y familia
10
Otras: soledad, rechazo, lugar
donde vivir, regresar a vivir con
los padres, culpabilidad.
5
Ninguna dificultad
150
Total

JO.O
4.7
4.0
7.3

Rango2
Nos.
%
34 22.7
33 22.0

9
8
11
13

6.0
5.3
7.3
8.7

Rango3
%
Nos.
11
7.3
22.0
33

9
10
3
4

6.0
6.6
2.0
2.7

5.3
6.6

9
15

6.0
10.0

6
20

4.0
13.3

3.3
99.9

18
150

12.0
100.0

54
150

36.0
99.9

137

potenciales de apoyo y a las relaciones que el individuo establece con
otras personas significativas de su entorno. Las redes sociales pueden ser
medidas a través de sus diferentes componentes: la talla, la estructura,
la proximidad tanto física como emocional y la estabilidad a través del
tiempo (Pett, 1982; Wilcox, 1981; Berman y Turk, 1981, Gottlieb, 1983).
Las 150 mujeres entrevistadas citaron en total a 972 personas diferentes
que les brindaron apoyo después de haberse separado. Cada una contó,
en promedio, con 6.5 personas que la apoyaron de una forma u otra. Sin
embargo, la red disponible3 fue de 7.8 personas en promedio, con una
desviación estándar de 3.62.4 Dentro de nuestra muestra se presentaron,
por supuesto, grandes variaciones en el tamaño de la red: por ejemplo,
dos mujeres contaban con el apoyo de sólo dos personas, mientras que
otra tenía el respaldo de 15 individuos.
La mayor parte de los miembros de la red (67.5%) eran mujeres.
Las personas que les prestaron soporte tenían con frecuencia (43.7%)
la misma edad que las entrevistadas (entre 21 y 40 años); el 26.4% se
conformó por niños y adolescentes (menores de 20 años); otro 24.6%
tenía entre 41 y 60 años, y el resto (5.3%) pertenecía al grupo de los
adultos mayores (arriba de 61 años de edad). La edad de los miembros
de la red variaba entre 1 y 87 años, siendo la media de 31.8 años. Casi
la mitad de las personas que brindaron soporte (48.4%) estaban casadas
y el 37.5% era soltero.

Fuente: Datos de campo.

Asimismo, al pedirles identificar en orden de importancia las
tres fuentes de conflicto más importantes (el ex cónyuge, los hijos Ylos
conflictos personales), los problemas con la anterior pareja alcanzaron el
puntaje más alto (M = 3.12) en una escala de 5. Entre las contrariedades
más desgastantes se mencionaron los problemas de comunicación, la
violencia fisica y/o verbal así como el pago de la pensión alimenticia. Para
afrontar estas dificultades las mujeres buscaron el apoyo de instituciones
y personas en su contexto inmediato que en su conjunto integran la red
social.

La red de apoyo informal
El concepto de red social hace referencia a las fuentes actuales Y

Los familiares y los amigos fueron los principales proveedores
de ayuda. En nuestra muestra las redes sociales se compusieron
mayoritariamente de familiares de las entrevistadas (68.6%), sobre todo
los hermanos/as (24.2%), hijos/as (19.6%), padres/madres (18.5%) y
otros parientes como primos/as, tíos/as, sobrinos/as y abuelos/as (6.3%).
De lo anterior se concluye que en el caso de las mujeres neoleonesas la
familia constituye la fuente más importante de apoyo.
El segundo lugar de importancia lo ocuparon los círculos de
amigos. Para el 26% de las entrevistadas las amistades conformaron
el grupo de personas más importante de su red. Se trata, en concreto,
de colegas de trabajo, vecinos, padrinos y/o madrinas de los hijos y la
actual pareja sentimental.

�138 / Las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas

En el tercer lugar de importancia se encontró la familia política,
es decir, las cuñadas, los cuñados y los suegros/as. Este grupo de personas
fue mencionado por el 4.3% de las entrevistadas. Ante la conflictividad
de la relación con el ex cónyuge no sorprende que solamente tres de las
150 mujeres (el 2%) refiriesen a su anterior pareja como una fuente de
apoyo después de la separación.
Diferenciando los miembros de la red según el género, se
observa que las amigas representan la fuente más importante de apoyo
(20.5%) seguidas por las hermanas (16.6%), las madres (12.0%) y las
hijas (10.6%). Por el lado de los hombres, los hijos (9.0%), los hermanos
(7.6%) y los padres (6.5%) constituyeron figuras centrales en quienes
encontraron ayuda.
El 47 .6% de las personas de soporte vivían con las entrevistadas
en la misma casa o trabajaban en el mismo lugar. Otro 34.9% residía en
la misma colonia o en colonias aledañas (auna distancia de menos de 19
kilómetros). De entre los miembros de la red que estaban más alejados, el
10.5 % de ellos vivía a una distancia de entre 1Oy 29 kilómetros y el resto
(7%) a más de 30 kilómetros. La proximidad geográfica predominante
entre las mujeres separadas y estas personas de confianza era de gran
importancia ya que facilitó los encuentros espontáneos que resultaron
de gran trascendencia en momentos de crisis.
La proximidad geográfica y la cercanía emocional tuvieron por
consecuencia que el 60% de las mujeres mantenía un contacto diario con
estas personas, ya sea por teléfono o de cara a cara. El 22% las frecuentaba
de 2 a 6 veces por semana y el resto les hablaba una vez por semana,
cada 15 días o cada mes. No sorprende por lo mismo que nueve de cada
diez entrevistadas calificaron su relación afectiva con estos individuos
como muy buena o buena.
En la literatura (Barrera, 1981, Vaux, 1985) se han distinguido seis
3

La red disp onible refiere al núm ero de personas a las cuales se p uede acudir en
teoría p ara solicitar un apoyo (Barrera, 1981). En cambio, la red efectiva está inteÍ,ada por las personas que efectivamente brindaron un apoyo.
Otros estudios reportaron que la mayoría de las personas tienen en su red entre 3Y 7
personas (McCarty, Shelley y Robinson, 1990; Wellman, Carrington y Hall, 1989).

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vo/.7, Num. 2 /

139

tipos de apoyo: material, físico, informativo y consultivo, de interacción
íntima, de retroalimentación y de participación social. Los resultados de
nuestro estudio muestran que la mayoría de las entrevistadas (92%) había
recibido de los individuos de su red un apoyo que se puede clasificar
dentro de la categoría de interacciones íntimas. Se trata de conversaciones
sobre temas íntimos y personales con los amigos (41.5%), los padres
(26.3%) y los hermanos (21.2%) (cuadro 6).
Cuadro 6. Fuente social de apoyo informal según el tipo de apoyo
brindado a las mujeres separadas

Fuente de apoyo Interacciones
íntimas
Nos. %
Padres
62 26.3
Hermano(a)s 50 21.2
Hijo(a)s
8 3.4
Otros parientes 9 3.8
Amigo(a)s
98 41.5
Familia política 6 2.5
Otros
3 1.3
Total
236 100.0

Ayuda
material
Nos %
70 39.7
38 21.5
l 0.6
12 7.0
42 23.8
12 6.8
I 0.6
176 100.(

Consejos e
información
Nos. %
51 28.5
42 23.4
-

-

10
64
4
8
179

5.7
35.7
2.2
4.5
100.(

Información Asistencia 1ParticiP.acióo
oositiva
fisica
social
Nos. % Nos. % Nos. %
88 37.0 94 38.8 76 12.7
74 31.l 69 28.5 139 23.2
15 6.3 32 13.2 170 28.4
8 3.3 13 5.4 33 5.5
49 20.6 26 10.7 158 26.3
3 1.3 6 2.5 22 3.7
1 0.4 2 0.9 I 0.2
238 100.( 242 100.0 599 100.0

Fuente: Datos de campo.

Para un tercio de las entrevistadas (32.6%) las amigas - categoría
que abarca a vecinas, colegas del trabajo y madrinas de sus hijos - eran las
confidentes más importantes seguidas por las madres (24.6%) y hermanas
(16.9%). Muy pocas mencionaron a un hombre entre las personas con
quienes conversaban sobre los aspectos más personales de sus vidas. No
obstante, cuando tenían una relación de suma confianza con un hombre
se trataba, generalmente, de un amigo o un hermano.
Para hacer frente a las dificultades de orden material, las mujeres
habían recibido apoyo material de parte de sus padres (39.7%), los amigos
(23.8%) y hermanos (21.5%). Ellos les donaron o prestaron dinero,
alimentos, vestido o la vivienda. Nuevamente se observa que entre los
donantes destacan las mujeres: las madres (22.7%), las amigas (15.3%)

�140

/ Las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas

y las hermanas (14.2%). En lo que concierne a los hombres, los padres
(17 %), los hermanos (7.4%) y los amigos (7.4%) fueron los principales
proveedores del apoyo material (cuadro 6).
El apoyo de los padres resultó trascendental en materia de
vivienda. El 50.7% de las entrevistadas habitaba bajo el mismo techo que
sus padres y 6 % vivía en la casa de otros parientes (abuelos, hermanas,
hijos, tíos). Se observa, pues, que una vez rota la unión matrimonial
muchas mujeres se regresaron al hogar de sus padres. El hecho de
contar con este apoyo les facilitó la reorganización de su vida cotidiana,
sobre todo durante los primeros meses marcados por las carencias
económicas.
Sobra decir que los/las integrantes de la red de apoyo cumplen
muchas funciones: algunos/as brindan un mayor soporte material, otros/as
les regalan su tiempo y atención escuchando sus problemas y otros/as
más se convierten, con el paso del tiempo, en consejeros/as. Como en las
demás categorías de apoyo, fueron los amigos (35. 7%), los padres (28.5%)
y los hermanos (23.4%) quienes les ofrecieron consejo y les brindaron
información ( cuadro 6). De nueva cuenta este papel de consejero fue
asignado, en mayor grado, a mujeres que a varones. Lo mismo se observa
en cuanto a las fuentes de información y retroalimentación positiva que
provinieron, por lo común, de las madres (25 .6%), las hermanas (21.4%),
las amigas (13.4%) y las hijas (6.3%).
A fin de hacer frente a las dificultades relacionadas con el cuidado
de los hijos y con la organización familiar (preparación de comidas,
compras, aseo de la casa, etc.), las mujeres contaron con el apoyo de los
padres (38.8%), hermanos/as (28.5%) e hijos/as (13.2%) destacándose
de nuevo las familiares femeninas: la madre (34.3%), las hermanas
(25.2%), las amigas (13.2%) y las hijas (9.5%). Ellas les ayudaron a
cuidar de los hijos y a organizar la vida familiar cotidiana (cuadro 6).
Los hombres participaron en esta tarea a menor escala; no obstante,
cuando así lo requerían las mujeres podían contar con su padre (4.5%),
sus hijos (3.7%) y sus hermanos (3.3%).
La falta de dinero, la pérdida de contactos sociales, el cansancio
por atender un trabajo extradoméstico y las responsabilidades familiares

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño I autumn 2005, Vol.7, Num. 2 /

141

cotidianas que ya no podían compartir con su pareja obstaculizaron las
actividades recreativas, las salidas sociales o la posibilidad de reunirse
con algunas personas para divertirse. En el pasado las actividades
recreativas habían formado parte de la relación de pareja: las mujeres
habían salido con sus esposos al cine, a un baile o un restaurante. Al
separarse, se encontraron de repente ante una situación donde ya no
contaron con pareja para estas actividades. La ausencia del esposo fue
compensado parcialmente por algunas personas cercanas: los hijos/as
(28,4 %), los amigos/as (26,3 %) así como las hermanas y los hermanos
(23,2 %) (cuadro 6).

La red de apoyo formal
Durante el siglo XX, el Estado creó una serie de instituciones que pueden
orientar e informar a las mujeres en procesos de divorcio acerca de sus
derechos legales y asistirles, en caso que fuese necesario, ante autoridades
o el ex-cónyuge. En Nuevo León estas funciones se concentran en
manos del Departamento para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF,
una especie de Ministerio de Familia), el actualmente disuelto Centro
de Atención a Víctimas de Delitos (CAVIDE), la Defensoría de Oficio
del Estado y los despachos jurídicos de los Centros de Readaptación
Social (CERESO). Mientras que el DIF atiende a todas las mujeres que
requieren de asesoría y orientación, el CAVIDE fue creado para asistir
exclusivamente a aquellas que habían sufrido alguna agresión de parte de
su pareja. La asistencia de esta institución se extendía a diversos planos:
el psicológico, el social, el médico y el jurídico. En cambio, los despachos
jurídicos del Estado se restringen a la orientación legal. En cuestiones
educativas y de vivienda, las mujeres pueden resolver ciertas necesidades
informativas y de apoyo material por medio de otros organismos
públicos como los Centros de Desarrollo Comunitario (CEDECO), el
Programa Nacional de Becas (PRONABE) o el Fomento Metropolitano
de Monterrey (FOMERREY). Asimismo existen instituciones públicas
de salud que ofrecen algunos servicios de apoyo.
La mayoría de las mujeres entrevistadas había recibido apoyo
de parte de uno (76.7%) o dos organismos públicos (18.7%). Solamente
una de las entrevistadas obtuvo el respaldo de cuatro instituciones
públicas. En promedio, las entrevistadas contaron con la asistencia de

�142

/ Las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas
Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

1.29 organismos. Si bien las participantes identificaron y utilizaron trece
fuentes de apoyo formal, después de la separación, las más importantes
eran las instituciones jurídicas y de asistencia social (Defensoría de
Oficio del Estado, DIF y CAVIDE; cuadro 7).
Para contar con estos servicios el 50.7% de las divorciadas/
separadas tuvo que recorrer entre 1 y 10 kilómetros; 46.6% entre 11 y
20 kilómetros, y 2.7 % viajó más de 20 kilómetros.
Cuadro 7. Fuentes de apoyo formal
%
Nos. (N.
= 150)
14,0
• Desarrollo Integral de la Familia (DJF)
21
10
6,6
• Centro de Atención a Víctimas de Delito (CAVIDE)
100.0
• Defensoría de Oficio del Estado
150
5
3,3
• Despacho jurídico del CERESO Nuevo León, de Derechos
Humanos, de Defensoría de Oficio del D.I.F., N.L.
2,0
• Organismos comunitarios de apoyo a la vivienda y a la
3
educación (CEDECO, PRONABE, FOMERREY)
2,6
• Organismos de salud y de Salud mental
4

Fuentes de apoyo formal

Fuente : Datos de campo.
Todas las entrevistadas obtuvieron asistencia legal durante el
trámite del divorcio. El 14% recibió, además, apoyo psicológico para
hacer frente a los problemas emocionales propios y de sus hijos después
de la separación. Por lo común las mujeres acudieron a otras instituciones
sólo por referencia de la primera que las atendió. Ante el poco peso de
las políticas sociales en México, las instituciones públicas les brindan
información y asesoría pero muy pocas veces apoyan a las mujeres en
el plano material a sobrellevar la separación y el divorcio. No sorprende
que tan solo el 5.3% de las divorciadas (8 personas) consiguió algún
tipo de ayuda material por medio de programas de asistencia: cuatro de
ellas lograron una beca de estudios para sus hijos y/o una despensa; una
consiguió apoyo económico para construir su vivienda y otra asistencia
médica; a una más se le facilitó un servicio de guardería infantil y la última

143

fue albergada en la residencia del CAVIDE para mujeres maltratadas.
A pesar de los raquíticos apoyos públicos, siete de cada diez
mujeres se decían sentir satisfechas o, incluso, muy satisfechas con la
asistencia recibida. Dos de diez experimentaron una satisfacción mediana
y una de diez resultó insatisfecha. Sobre una escala de 5, el promedio
de satisfacción total es de 3.4. La mayor crítica la recibió la asistencia
jurídica junto a la asistencia psicológica. Las mujeres se quejaron de
haber obtenido información insuficiente sobre los trámites del divorcio y
sobre sus derechos, situación que prolongó en algunos casos el proceso
del divorcio.

Resumen y conclusión
El perfil de las mujeres en nuestro estudio concuerda con los datos del
Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) para
Nuevo León y los datos de Ribeiro y Cepeda (1991). Las similitudes se
presentaron en cuanto a la edad, la escolaridad, el ingreso y la ocupación
de las mujeres separadas. Una ligera diferencia se detectó únicamente
en tomo a la escolaridad y la inserción laboral: nuestro estudio reporta
un porcentaje más elevado de mujeres con estudios de preparatoria o
equivalente. Además, que dos de cada diez mujeres de nuestro estudio
no desempeñaron actividad económica alguna mientras que el INEGI
(2002) reportó inactividad económica para cuatro mujeres sobre diez. En
el caso de nuestra muestra, la lucha por encontrar un empleo constituyó
la estrategia más importante de las mujeres entrevistadas para satisfacer
sus necesidades básicas y las de sus hijos.
En términos generales, la situación económica de las entrevistadas
resultó precaria debido a los bajos niveles salariales que afectaron al 80%
de las trabajadoras. Esta situación se relaciona con los bajos niveles
de escolaridad que dificultan una inserción exitosa al mercado laboral
Ycon el tipo de ocupación. La situación material de las divorciadas se
agravó, además, por los ínfimos montos de la pensión alimenticia y la
irregularidad de su entrega.
A diferencia de los ex cónyuges, en su gran mayoría las mujeres
divorciadas no establecieron una nueva relación de pareja. Solamente el

�144 / Las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño / aulumn 2005, Vol. 7, Num. l /

6% había encontrado a otra pareja pero sin entrar en cohabitación. En
cambio, 30% de sus ex cónyuges habían fonnado una nueva familia.

Después de la separación, el 62.7% de las mujeres- en particular
las que tienen hijos pequeños - encontró albergue en la casa paterna, con
los hermanos u otro familiar (abuelos, tíos). El 54.4% de los hijos eran
menores de 5 años. El promedio de edad de los hijos de las mujeres que
vivieron en casa de un familiar era de 6.58. En cambio, la mayor parte de
las entrevistadas con hijos más grandes prefirió vivir sola. El promedio
de edad de los hijos de estas mujeres era 10.8 años.

Esta situación se explica, en parte, por las características de la
relación matrimonial anterior que fue disuelta en muchos de los casos a
causa de la violencia conyugal asociada al consumo de alcohol y otras
drogas y que dejó una huella imborrable en las mujeres. Las experiencias
traumáticas pasadas explican, asimismo, del porqué muchas mujeres
prefirieron cortar todos los lazos con su anterior marido. Sin embargo,
al quedarse solas, se incrementó su vulnerabilidad relacional.
Los problemas que afrontan en la vida cotidiana son complejos
ya que el 76.5% tenía hijos pequeños (menores de 13 años) que requerían
no sólo los cuidados comunes sino también una mayor atención en el
plano escolar y de la disciplina. Ante las dificultades experimentadas,
la familia (los padres y hermanos), así como los amigos adquieren un
rol importante en la vida de las mujeres separadas. Cada una contó, en
promedio, con el apoyo de 6.5 personas con quienes mantenía un contacto
asiduo. Dentro de esta red son las mujeres - en particular las hermanas,
la madre y las amigas - quienes se convirtieron en figuras claves para
apoyar a las divorciadas/separadas. Se trata de una solidaridad entre
mujeres.
La red de apoyo informal, que se formó poco a poco una vez
consumada la separación, brindó a las mujeres una serie de apoyos que
abarcan tanto la reorganización de la vida familiar, el acompañamiento
en actividades sociales y recreativas como las pláticas sobre temas
personales y el apoyo emocional. Resulta interesante que en cuanto a
la retro~limentación, los consejos y el apoyo material, las entrevistadas
parecen estar menos apoyadas.
Los padres - y en particular la madre - juegan un papel central
con respecto a apoyos financieros y materiales, la vivienda y una
retroalimentación positiva. En cambio, los amigos ocupan un lugar
significativo como confidentes, consejeros y fuentes de información. Por
su parte, los hijos y los amigos ayudan a las mujeres en la reconstrucción
de sus actividades recreativas y en su vida social.

145

La segunda fuente de apoyo provino de instituciones públicas.
Las mujeres reconocieron y valoraron la asistencia obtenida y muchas
se sintieron satisfechas con las atenciones logradas. Sin embargo,
en México la red formal de apoyo es aún muy limitada. Las mujeres
identificaron apenas trece organismos de ayuda que, sin embargo, cobran
una importancia especial al ofrecer información en materia jurídica y
asistencia psicológica. En algunos casos brindan también apoyo material.
Estos organismos que otorgan un apoyo regular ( cada semana o cada 15
días) están situados, en la mayoría de los casos, cerca del domicilio de
las mujeres.
En síntesis: para hacer frente a los problemas relacionados con
la ruptura conyugal, las mujeres cuentan sobre todo con el apoyo de
una red informal de familiares, vecinos y amigos. En su mayor parte se
trata de mujeres (la madre, hermanas, amigas). El papel fundamental en
cuanto a los apoyos prestados corresponde a la familia. La frecuencia de
contactos, la cercanía residencial y la calidad de las relaciones afectivas
favorecen la integración de esta red de solidaridad práctica.
Así, frente a la insuficiencia o ausencia de programas de apoyo
públicos para mujeres separadas o divorciadas, la familia es llamada por·
default a asumir una responsabilidad que en las sociedades modernas
corresponde al Estado. La poca atención que las políticas sociales brindan
a estas mujeres, cuyo número se está incrementando año con año, se
explica por una idea muy difundida en México acerca de la red familiar:
ésta es identificada como una fuente inagotable de apoyos disponibles y
considerada capaz de sustituir o completar indefinidamente los servicios
públicos (Pitrou, 1994). Se trata de un supuesto a todas luces erróneo.
Por otra parte, si tomamos en cuenta que las mujeres adultas en nuestra
sociedad sufren de intensos episodios de agotamiento a consecuencia de

�146 /

las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas

su triple jornada de trabajo y sumando que se espera sobre todo de ellas un
apoyo a las personas que se encuentran en situaciones críticas, entonces
vislumbramos un panorama incierto sobre el futuro de la solidaridad
familiar (Pitrou, 1994).
Ante el incremento de los divorcios y separaciones, cada vez
más mujeres - sobre toda las de los estratos sociales más desfavorecidos
- resienten los efectos físicos, psicológicos y económicos de la
monoparentalidad. Frente a las dificultades que se enfrentan tras la
separación, la existencia de una red de apoyo informal y formal asume
una importancia vital para hacer frente a la situación.
Para mejorar la atención a las mujeres los/las trabajadores/as
sociales deben desarrollar estrategias que favorecen la integración y
consolidación de una red de apoyo. Dado que las características de las
relaciones sociales (frecuencia de contactos, relación afectiva) juegan un
rol importante, es preciso enfocar la intervención social en este campo.
Esto ayudará a fortalecer las relaciones entre las mujeres y los integrantes
de su red; promoverá su funcionalidad y estimulará los lazos más débiles
como, por ejemplo, con los ex cónyuges. Asimismo, dado que la red de
abarca tanto a la familia, los amigos, los vecinos y los colegas de trabajo
como a los profesionales de los organismos públicos, los/las trabajadores
sociales deben partir de una perspectiva holística o sistémica que les
permita intervenir con todas las personas e instituciones implicadas y
no implicados.
La intervención podrá ejercerse en tres planos: el individual, el
grupal y el comunitario. En el plano individual, la acción se dirige hacia
el desarrollo de recursos personales ayudando a construir, mantener o
reforzar las interacciones. La intervención grupal o comunitaria contribuye
a construir o mantener los contactos con colectivos significativos que le
brindan a las mujeres un sentido de pertenencia. Por último, no hay que
olvidarse de la participación de las mujeres en el desarrollo de recursos
y servicios de apoyo.
En vista de que las mujeres ocupan un lugar destacado en las
redes de apoyo social, es importante desarrollar medidas que estimulen
una mayor integración de los hombres en las redes. De esta manera los

Revista Perspectivas Sociales / Social PerspecJives otoñe/ autumn 2()()5, Vol. 7, Num. 2 /

147

apoyos se diversificarían al tiempo que se reduciría la dependencia de las
mujeres de unas cuantas proveedoras. La intervención social debe incitar,
asimismo, una mayor cooperación de los ex cónyuges en el cuidado, la
educación y la manutención de los hijos. Se trata de un trabajo orientado
a la concientización de los padres con respecto a las necesidades de
los hijos. Esta labor de mediación creará un clima de cordialidad que
permitirá a los/las trabajadores/as sociales convencer a los ex cónyuges
aque tomen en serio sus deberes paternos y que contribuyan a garantizar
las necesidades de sus hijos.
En el México de hoy, los trabajadores sociales participan aún
poco en la construcción de redes de apoyo formales e informales a favor
de las madres separadas y divorciadas (solamente el 15% de las mujeres
entrevistadas tenían contacto con un/a trabajador/a social). Tomando en
cuenta la vulnerabilidad social de este creciente grupo de mujeres, se
abre un campo de trabajo donde los/las trabajadores/as sociales no sólo
ofrecerán consejería y orientación, sino donde se hacen también cargo
de la sensibilización, la capacitación y la prevención.
La preocupante vulnerabilidad socioeconómica de las mujeres
separadas y divorciadas obliga al gobierno a tomar en serio los derechos
de género impulsando la creación de empleos de calidad para mujeres,
vigilando la igualdad salarial y obligando a las empresas a mejorar las
condiciones de trabajo de las madres de familia. Paralelamente hay que
crear una estructura de apoyo institucional que provee a las madres
de familia divorciadas o separadas de servicios de guardería a precios
módicos. Se requieren, asimismo, nuevos mecanismos que aseguren que
los ex cónyuges cumplen con regularidad con las pensiones alimenticias_
de sus hijos.
En cuanto a la atención psicológica de este sector poblacional
el Estado debe de extender los servicios de apoyo psicológico y crear
centros de escucha. Los servicios deben hacerse extensivo a aquellos
niños que presentan problemas emocionales, escolares o de otro índole.
Sin duda las instituciones públicas se encuentran ante grandes retos que
deben ser tomados en serio.

�149

148 / Las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/ autumn 2005, Vol.7, Num. 2 /

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�EVENTOS FUTUROS/
UPCOMING EVENTS

�,&amp;,,Trayectorias
REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Directora: Esthela Gutiérrez Garza

Codirector: José María Infante

Consejo Editorial: Luis Aguilar Villanueva, Robert Boyer, Dídimo Castillo, Mario Cerutti,
Enrique Florescano, Joan Garcés, Gustavo Garza, Pablo Gonz.ález
Casanova, Gilberto Guevara Niebla, Sergio Elías Gutiérrez, Michel Lówy, Elia Marúm Espinosa,
Juan Carlos Portantiero, Arubal Quijano, Manuel Ribeiro, Pierre Salama, Enrique Semo, Gregorio Vidal, René Villarreal.

A,io i '/1

.\'úmero /9

septiembre-diciembre de 2005

DOSSIER: DESAFÍOS DE LA TEORÍA SOCIAL

Apuntes para el debate
Freddy Mariñez Navarro
Critica a la teoría social clásica
Se examinan aquí !tes de los más significativos cuestionamientos a la teoría clásica, surgidos en años recientes: la
teoría de la postmodemidad, la teoría reflexiva y el globa/ismo. / Nicilolas Gane
Durkheim, modernidad y espíritu de fraternidad
Una evaluación critica del pensamiento Durl&lt;heimiano, cuya fuerza y función emancipadora, según el autor, yacen
en su capacidad de arlicular concepciones normativas que hoy gobiernan las relaciones entre los Estados.
lsher-Paul Sahni
Funcionalismo y reconfiguración social.
Una revisión crítica dela sociología de Talcott Parsons
El autordesarrolla aquí un acercamiento al esquema teórico de Talcott Parsons y algunas criticas a su paradigma, a
la luz de las nuevas configuraciones de las instituciones y las dinámicas de la sociedad. / Freddy Mariñez Navarro
Georg Simmel y la cuestión de la espacialidad
B autor indaga en el pensamiento del filósofo y sociólogo alemán para encontrar una respuesta radical a una
pregunta: ¿cuál es la espacialidad de la sociedad humana? / Philip J. Ethington
TEORÍA/ Transición al descalabro. De la aristocracia tradicional a las modemas élites del poder
El autor fundamenta la posibilidad de que la transición de aristocracia tradicional a élite funcional moderna ha significad-O no sólo un descenso, sino un genuino descalabro histórico para algunas naciones. I H. C. F. Mansilla
ÁMBITO / la privatización desbordada. Privatizaciones, capital extranjero y concentración económica en
América Latina
Las privatizaciones desbordan el ámbito de la reducción de lo estatal como parle de un proceso que se expresa en
el avance de la concentración económica. / Gregario Vidal Bonifaz
MEMORIA VIVA/ Encuentro en el camino
Una charla con Víctor Tokman
Enttevistado por Lyfia Palacios y Esthela Guliérrez Garza
ELTRAYECTO DE LOS DÍAS / Paris: Texto y sentido / Mario Nieves
Suscripciones: en México $ 210.00 (individual),$ 250.00 (institucional). Números sueltos: $ 60.00.
América del Norte y El Can'be: USO $ 51.00.
Europa y Sudamérica: USO $ 70.00. Resto del mundo: USO S 89.00.
Avenida Alfonso Reyes 4000, Monterrey, N. L. México, C. P. 64440. Teléfono y fax: (52 81) 8329 4237.
Correo electrónico: trayectorias@r.uanl.mx. Internet: www.uaal.mx/publicaciones/trayectoriasl'mdex.btml

�159

158

Revista PerspecJivas Sociales I Social Perspectives otoño / autumn 2005, 101.7, Num. 2 I

CALL FOR PAPERS

CONVOCATORIA A SOMETER ARTÍCULOS A

Social Perspectives/Perspectivas Sociales

'Social Perspectives/Perspectivas Sociales

Social Perspectives/Perspectivas Sociales, a bilingual, bi-national jour-

Social Perspectives/Perspectivas Sociales es una revista bilingüe y binacional que invita a trabajadores sociales y científicos sociales a someter
manuscritos para ser editados durante el 2006. La revista constituye un
proyecto conjunto de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, México, Toe School of Social Work at the
University of Texas at Austin y The University of Texas at Arlington.
Buscamos artículos que se enfocan en temas relacionadas con la frontera
México-Estados Unidos y las personas que se desplazan en ambas direcciones; tópicos de importancia para la práctica del trabajo social que
refieren a aspectos comunes entre ambas naciones en tomo a individuo,
familia y comunidad; aspectos comunes entre ambas naciones acerca de
las políticas sociales, la formación del trabajo social; e investigaciones
científico-sociales acerca de las condiciones sociales. Se da una especial
bienvenida a trabajos que analizan prácticas innovadoras, presentan
resultados de estudios empíricos y que revisan críticamente políticas y
programas de desarrollo social. Se alienta asimismo a trabajos interdisciplinarios e internacionales.

nal, is seek.ing manuscripts to be published in 2006. Toe journal is a joint
project of the Facultad de Trabajo Social of the Universidad Autónoma
de Nuevo Leon, Mexico, The Worden School of Social Service of Our
Lady of the Lake University, the School of Social Work at the University
of Texas at Austin and The University of Texas at Arlington. We are
seekingpapers that focus on issues connected to the U.S.-Mexico border
and the persons moving in both directions across that border, social work
practice issues that are common to individuals, families and communities
in both nations, social policy issues that are common to both nations,
social work education relevant to both nations, and research on social
conditions with implications to both nations.
Papers describing innovative practices, empirical research, policy and
program developments are welcomed. Interdisciplinary and intemational
papers are encouraged.
Articles can be printed in Spanish or English with abstracts in both
languages. Submissions will be reviewed by members of the editorial
review panel with at least one review by a reviewer in Mexico and one
in the United States. Manuscripts may range from 5- 30 pages, typed,
double-spaced pages depending on the content. The typical manuscript
is about 20 pages including references and abstract.

Los artículos se publican en ingles o español con un resumen en ambos
idiomas. Los trabajos sometidos serán dictaminados por miembros del
Comité Editorial y del Comité Científico de la revista. Los manuscritos
deben tener como extensión mínima 10 páginas y máximo 30 a espacio
1112. El manuscrito típico tiene alrededor de 20 páginas incluidos el
resumen (300-350 palabras) y la bibliografia.

Articles for consideration should be sent to:
Los autores pueden enviar sus artículos a:

Lori K. Holleran, Co-Editor
Assistant Professor
The University ofTexas atAustin
School of Social Work
1925 San Jacinto Blvd.
Austin, TX 78712
(512) 232-9330
lorikay@mail.utexas.edu

Cora Le-Doux, Co-editor
Professor
Our Lady of the Lake University
Worden School of Social Service
411 S.W. 24th Street
San Antonio, TX 78207-46-89
(210) 434-6711 ext 2228
ledoc@lake.oUusa.edu

Veronika Sieglin, co-editora
María Elena Ramos Tovar, co-editora
Profesora Titular
Profesora Titular
Depto. de Posgrado
Depto. de Posgrado
Facultad de Trabajo Social
Facultad de Trabajo Social
Universidad Autónoma de Nuevo León Universidad Autónoma de Nuevo León
Ciudad Universitaria
Ciudad Universitaria
San Nicolás de los Garza, N.L.
San Nicolás de los Garza, N.L.
México
México
Tel. 00-52-(81)-83-52-13-09 ext 229 Tel. 00-52-(81)-83-52-13-09 ext. 227
vsieglin@facts.uanl.mx
mramor@facts.uanl.mx
veronikasieglin@yahoo.de
maelenaramos@hotmail.com

�SSW801:

lreatment Planning: A How-To Gulde
Instructor Bill Peten, Ph o. LCSW. LPC

Leam to develop and wote treatment plans that 1mpro,,e cleo1
outcomes dOd meet req1J1Jements of reviewt(9'audtting agenoe,..,¡
managed care prov,der&lt;
SSW002:

Substance Use, Abuse, and Addlclion:
lmpact on Human Services
Instructor sm Peters. Ph o LCSW. LPC

Slf 009:

llalldling Hostllity In Cffents
""-"'°' Bill Peters, Ph O
IITI to ,denofy,

LCSW, ll'C

a=. and successfully mtervene in hosuie d,ent

IIOllOnS

1Sl1010:

Bllles of AdYocacy
~

Ro&lt;hard Hoefer. l'h O

01Wletheethocsof ~rather !han thetechn,quesof ~
mgaml:dfs to worl: tlvough et/1ICal ddemmas that anse dunng thts
,,. o! !Ocia! work pract,ce

Obta,i u,µ,r1an1 ,nformatton dbout psychoactve substaoce ,..ar,1
abuse and llS tmj)ilCI oo the person, the farr,IJI and the COTIVIUlly 11W 011:
SSW003:

Mlld lraumatlc Brain lnjury (MJBI):
A Guide for Human Semce Wortiers
loslructor Bill Pete,s. Ph O.. lCSW. lPC

Ache,e sMIS needed to !l!C&lt;&gt;gnrze Mllll. refer for asies.sment ar.i
evaluatt00, adaptSEW.ces. andsecu,eiesoun:es for persoosw:lhll!S
and l/lelr famohes.
SSW004:

A Human Servlce Worter's Guide
to Psydlotherapeuttc Medlcations

-.,,. Bill Peten. Ph O LCSW, U'C

the hostory of the d,agoostc system, the 5 axes, maio,
ilqlosttc categones, relauonslup to ICD, and uses and m1SUSeS of
,e &lt;iagnostK ciassiftcatJon system

isn about

SSW012:

!lldcs of Budgeting
tauctor: Richard Hoefe,, Ph O.
.tide,s\andlllg the ethtcal ,mpltcaliOOS of deosior1s about budge~ng
,,i resource acqut&lt;lt!On

tnstn,c10r Bíll Peters. Ph.O. LCSW. LPC

SSW013:

Acqu11e wooc,ng knowtecfge of psychotherapeutK ~ t o.

S1ress Management

1ndud&gt;ng !hose for aruoety. dej)resSlOO, b,polar, and sdl'2ll!)Mlll
,ssues in medlcation compltarxe, ,mportance of patten~ and iif'
educa00n

SSW005:

Etlllcs
lnstructo&lt; 8,11 Pete&lt;S. PI&gt; O. LCSW, LPC

Review TSBSWE rules oo ethics and practt&lt;e and NASW e118
staoda&lt;ds, w,th pract1Col appl,cat,oo of the rules ano suateg,es b
resolubon of confkts betweEn professional ellllca' standanls ..i
personal and WOO( standaals.
SSW006:

Wbat Am I Supposed to Do Next? Supervlslon
Skllls for the Recently Promotec1 Social W0111er
Instructor Bill Petoo Ph O LCSW, LPC

learn managemeol/supro,is,on slc,lis to rnal&lt;e a smooth trarlSIWl I&gt;
5'Jper.,,,()r

sswooa:
Emptoyee Performance Evaluation
In Human Services
lns(roctor Bill Petffl. Ph.O, LCSW, lPC

team vanous me1hods aoo models of performance""""' S)'Steffl&gt;

1

llllroduction to DSM-IV

WWW2.UTA.EDU/SSW/PD

'151ructOfS Richard Hoe1er. Ph O and Cathelffn Jordan, Ph D

!or lhe busy professional who enhef feels """®aded or worl&lt;s '"th
'll'l\15 wf1o feel "stressed 001
ISW914:

lelplng Clients Change:

l Transtlleoretical Approach
~ o r Ro&lt;hard Hoefer, Ph O.

.lvlerstand tx,w cloents change and leam the best approac:hes for

llmtat"'9 and suppo,t,ng dtent change
ISW015:

llltoductlon to Fundralsing
limuaor Richard Hoe-fer. fh D

bivnines the fundtng trend and dewlcp case statemenl5, wh1dt rs
'1,e bas,s fer a!I fundra,smg
ISW016'

Fundraising 11: Creating the Functralslng Plan
ltslruaor. Richard Hoefer. Ph O
11,wn tx,w to dtoo5e the correct veh,des and explote the ma¡or typeS
,; fundra,sing efforts.

fte.r-e -

r o ~ ¡;s\1/015)

���</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��Perspectivas Soc:iales- Social Perspectives
Vol 7, no. 1, primavera/spring 2005
Publicación semestral de/ Biannual publicatioo of the:
Universidad Autónoma de Nuevo León, México (lng. José Antonio Gom.álcz Treviño,
Rector; MTS. Luz Amparo Silva, Directora de la Facultad de Trabajo Social); University ofTexas
al Austin, E.E.U.U. (Dr. Lany R. Faulkner, Presideot; Dr. Barl&gt;ara W. White, Dean Scbool of
Social Work) University ofTexas at Arlington, E.E.U.U. (Dr. Robert Witt, President; Dr. Santos
H. Hemández, Dean Scbool ofSocial Wock), Our Lady ofthe Lake University (fessa Po!lack,
President; Deoeece Ferrales, Dean Wordeo School ofSocial Service)
Editores /Editors
México: Veronika Sieglin (coonl) y Maria Elena Ramos Tovar;
Estados Unidos/USA- Austin: Lori Dolieran y Denois Poole
Estados Unidos/USA - Arlingtoo: Hécior Luis Díaz
Estados Unidos/USA- Sao Antonio - Cora Le-Doux

INDICE DE CONTENIDO - TABLE OF CONTENTS
Presentación - Presentation

3

ENSAYOS-ESSAYS
La promoción de la salud en la empresa moderna en Alemania

13

JosephKuhn

Cultural Factors Associated with Healthful Behaviors in India
Héctor Luis Díaz

25

Comité Editorial/ Editorial Board

Claudia Campillo Toledano (UANL, México), Héctor Luis Díaz (UT Arliogton, E.E.U.U.),
GuiU=ina Garza Treviilo{UANL, México), DeooisT. Hayoes{UT Austin. E.E.U.U.), Lori Hollerao
(lIT Allstin, E.E.U.U.), Cora Le--Doux (Our LadyoftheLake University),Raúl Eduaroolópe-¿ Estrada
(UANL, México), María Elena Ramos Tovar (UANL, México), Manuel Ribeiro Ferreira (UANL,
México), Verooika Sieglin {UANL, México), José Guillermo Zúñiga (UANL, México)
Comité Científico/ Scienfilic Committee
Soc.orro Ar.raluz (El Colegio de la Frontera Norte, México), April Brayfield (fulaoe University),
Krísta Brumley {ITESM), NilsaBwgos (Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico), Migool Ferguson
(lff Austin), Victor Garcia Toro (Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico), Nirmal Goswami,
(Tex.as A&amp;M Uoiversity-Kiogsville), Dagmar Guardiola (Universidad de Puerto Rico, Puerto
Rico), Emilio Hernánde-z Gómez (Universidad Autónoma de Baja California, México), Maria de la
Luz Javiedes Romero (UNAM, México), Otristina Krause (Universidad de Gottingen, Alemania),
Gisela Laodázwri Benítez (UAM, México), María Cristina Maldonado (Universidad del Valle,
Cali, Colombia), Freddy Marinez Navarro (ITESM, México), Amparo Micolta León (Universidad
del Valle, Cali, Colombia), Benito Narváez líjerina (UANL, México), Gabriela de L. Pedro7.3
Villarreal (ITESM, México), Cecilia Quaas Femández (Universidad de Valparaíso, Chile), Maria
lmelda Ramírez (Universidad Nacional de Colombia), Alba Nubia Rodrigue-z Pii.aro (Universidad
del Valle, Cali, Colombia) Flavio Sacco dos Aojos, (Universidad Federal de Pelotas, Brasil), Verónica
Wzquez García (Colegio de Posgraduados, México), María 1.ebadúa (UANL, México)
Comité de redacción
José Luis Bertaoga (UANL, México)

Coordinador.a de difusión y distribución
Maria Elena Ramos Tovar (UANL, México): distribución comercial y académica
Claudia Campillo Toledano (UANL, Méx.ico): distnl&gt;ución académica
Publicación semestral/semestral publication: correo electrónicolemail.-fucts.oanlmx
vsieglin@hOIJnail.com, lorikay@mailotex.as.edu, r3IDOl@ccT.dsi.uanl.mx
www.fts.uanl.mx.\revista.btml
ISSN: 1405-1133
Impreso en /Printed in Monterrey, Nuevo León, México
primavera 2005/spriog 2005
Tuaje f1SSUC: 1500
Los artículos publicados son responsabilidad ex.elusiva de los autores / lñe articles published n
this joumal are solely the responsability of tbe autbors

INNOVACIONES DE LA PRÁCTICA-PRAXIS INNOVATIONS
Desanollo micro- regional y capital humano: el caso de Las
Cruces, Guanajuato, México
Everardo Rodríguez Gutiérrez, Jorge Alberto Rodríguez
Herrera y Luis Enrique Aguilar Salinas

43

AIITICULOS DE INVESTIGACIÓN -RESEARCH ARTICLES
Social Life Experiences of People with Mobility Problems:
A Qualitative Study in Lesvos and Chios, Greece
Dimitrios Papageorgiou ami Theodoros losifides

73

Ser Trabajadora Social en México: el surgimiento de las escuelas
de Trabajo Social y las ideologías de género
Ana E/isa Castro Sánchez

99

Ser padre: la segregación entre discurso y praxis de la paternidad
en dos ciudades del norte de México
Maria Elena Ramos Tovar

125

•

FONDO
UNIVERSITARIO

�Revista PerspectÍl'OS Sociales I Social Perspectives primavera / spring 2005. Vol.7. Num. I /

APUNTES ONTOLÓGICOS, EPISTEMOLÓGICOS Y
METOOOLOGICOS-ONTOLOGICAL, EPISTEMOLOGICAL
AND.METHOOOLOGICAL NOTES
De etnógrafos y:etoografias: el acercamiento al conocimiento

151

3

Presentación / Presentation

FONDO
lJNIVERSJTARIO

cotidiano y de sentido común como instrumento de
interpretación metodológica en las Ciencias Sociales

Gustavo García Rojos

EVENTOS FUTUROS- UPCOMING EVENTS

FORMATO DE SUSCRIPCIÓN - SUBSCRIPTION FORM

Los artículos de este número de 'Perspectivas Sociales/Social
Perspectives ' remiten, a pesar de su variación temática, a un tópico en
común: la relación entre discurso y acción. Según Foucault (1997),
el discurso no sólo expresa una realidad colectiva o subjetiva sino
constituye a dicha realidad. El discurso es el medio a través del cual
nombramos objetos y sus propiedades, creamos relaciones, construimos
temporalidades y espacios, asignamos motivos y razones; en otras
palabras, edificamos a nuestro mundo y a nosotros mismos. Sólo lo
que se puede nombrar, sólo lo que entra al universo del discurso existe
para los actores sociales. El discurso construye, por tanto, el mundo que
inhabitan los sujetos.
Las construcciones discursivas no son elaboraciones de sujetos
aislados, inventos individuales hechos en total independencia del entorno
social. Son construcciones creadas con ayuda de un lenguaje compartido
con los demás actores el cual aporta a los hablantes conceptos, reglas de
clasificación y de combinación, estructuras temporales, figuras retóricas
y estructuras narrativas enteras. No sorprende, por tanto, que los grandes
temarios al interior de una comunidad sociocultural determinada
aparezcan, por lo general, también en las variaciones de los diversos
individuos al referirse al mundo y a si mismos.
Pero además, también los sujetos son construcciones discursivas.
Toda consciencia de si mismo, toda identidad recurre al discurso como
medio conceptual y vehículo expresivo: los tópicos y conceptos que
emplean los sujetos para referirse a si mismos son prestados de las figuras
y formas discursivas hegemónicas de su entorno. La capacidad de narrar
quien se es, es un invento del siglo XIX (Yngvesson y Mahoney, 2000).
Hablar de si mismo significa de de entonces hacer a lusión a la diferencia
propia con respecto a los demás actores del entorno. Constituye una forma
de posicionamiento necesariamente frágil y movible desde donde los

�4

I Prese111ación / Presenta/ion

Re1,isto Perspectivos Sociales / Social Perspectives primavera I spring 2005, Vo/.7, Num. I I

actores sociales crean y reconfiguran sus lazos de pertenencia y desde
donde interactúan con los demás (Yngvesson y Mahoney, 2000).

.
. ~i la diferencia es un tema central de cualquier narrativa
tdentitaoa, adquiere una importancia particular para aquellos individuos
que por su condición física y/o psíquica se distinguen visiblemente de los
demás: los llamados ' discapacitados'. El término ensí alude a la desviación
del patr~n 'no"'.1al' de funcionamiento humano. A menudo la descripción
d~ la d1scapa~1dad hecha tanto en los discursos especializados (por
eJemplo, médicos, psicológicos, etcétera) como en los comunes de los
acto~es cotidi~nos se asemeja a un registro de facultades y habilidades
per~1dos a ra1z de una enfermedad o un accidente, o que nunca han
podid~ d~sarrollarse a consecuencia de una mutación genética 0
co~phcac1on~s durante el nacimiento. Lo que estas personas son, se
califica a traves de lo que no pueden hacer o lo que no tienen: no pueden
ver, no p~eden hablar, no se pueden mover como otros; no tienen piernas,
brazos, OJOS, etcétera. Su identidad está marcada, por la sociedad como

~~~~

'

'Normalidad' e integración social se encuentran íntimamente
ligadas. De las facultades 'normales' dependen en buena medida las
oportunidades de vida y desarrollo que encuentran los individuos en la
soci~dad. ~quellos que no tienen piernas para subir escalones o que
no ttenen OJOS _para leer - para mencionar algunos ejemplos- quedan, a
menudo, exclmdos de los espacios públicos e incluso de posibilidades de
~ducación; batallan para conseguir un empleo, un ingreso y una
mdependencia económica. Por otra parte, las miradas curiosas 0
lastimosas, comentarios despectivos o muestras de extrañamiento
c~riosid~d o morbo son medios potentes para lograr que persona¡
discapacitadas prefieran quedarse en sus hogares o entre iguales con tal de
no repetir los sentimientos de incomodidad o vergüenza que experimentan
al :verse expues~~ a tales situaciones. La experiencia de la discapacidad
~ªJ~ es~ co~d1c10nes y agravada por un desarrollo económico débil y
lurutac1ones mfraestructurales serias constituye el tema del artículo de
Dimitrios Papageorgiou y Theodoros Iosifides. A través de entrevistas
profundas con personas paralíticas quienes habitan en dos islas griegas,
los autores detectan que la constante confrontación con la 'normalidad'
supuesta Y articulada en todos los rincones de la vida cotidiana es

5

interpretada por los discapacitados como un permanente rechazo. Dados
los elevados niveles de estrés que arrojan los desencuentros con la gente
'normal', muchos discapacitados prefieren limitar sus contactos sociales
a personas que comparten su misma condición. La vida social en
asociaciones de discapacitados adquiere así una gran importancia para
su bienestar ya que ahí es donde se sienten aceptados, donde encuentran
comprensión, donde pueden discutir sus problemas y donde hay un
espacio amigable que les permite aprender y desarrollarse.
Resulta interesante, empero, que el rechazo de enlazarse con
el 'mundo normal' es mucho mayor entre personas que sufren de una
discapacidad desde nacimiento que en aquellos que la adquirieron en
una fase posterior a través de una enfermedad o un accidente. Lo que
distingue a ambos tipos de discapacitados es el tiempo de exposición al
discurso de la 'anormalidad' que como espejo en que se ven a si mismosles recuerda de forma constante su negatividad socialmente asignada. La
(auto)definición en términos negativos mermacon el tiempo la autoestima
y la confianza en si mismos y con ello también su capital psicocultural
para lograr encuentros satisfactorios con el entorno. Si bien el artículo
de Papageorgiou e Iosifides no pretende ahondar en esta materia, resulta
un hallazgo importante que merecería estudios más específicos en el
futuro.
El impacto de los discursos sociales en los sujetos y grupos
sociales atraviesa asimismo el estudio presentado por Ana Elisa Castro
Hemández. Dicha autora toca un capítulo importante aunque poco
abordado en la formación de los trabajadores sociales en México: la
relación entre los discursos estigmatizantes en tomo a las mujeres Y la
creación de las primeras escuelas de Trabajo Social en México que se
constituyeron prácticamente como escuelas profesionales para mujeres.
A pesar de limitarse a la primera mitad del siglo XX, el estudio de
Castro Hernández es de gran actualidad ya que plantea preguntas
incómodas en torno a la práctica formadora de las escuelas de Trabajo
Social que esperan aún una respuesta.
En la primera parte de su investigación, la autora explora el
imaginario en tomo a la mujer y la feminidad que circulaba entre los
sectores políticamente dominantes de los siglos XIX y XX: contrastada

�6

/ Presentación / Presenta/ion

con.el hombre y la masculinidad como modelo normal de humanidad la
mujer fue conceptualizada en términos de negatividad. Pero mien;as
la 'anormalidad' de los discapacitados desemboca, a menudo en
políticas compensatorias, la 'desviación' femenina del está~dar
masculino re~ultó funcional y, por tanto, aceptable. En vez de políticas
compensatonas, el Estado y la sociedad antrocéntrica favorecieron un
d!s~urso que c~nvirtió a la negatividad femenina en virtud y regalo
d1vmo que, leJos de deber ser superada, requería más bien una
afirmación ~o~stante de part~ de la política. Surgieron así las primeras
~scuelas publicas para muJeres que, ante la supuesta limitación
mtelectual de las mujeres, intentaban apoyar el despliegue de la feminidad
a través de cursos prácticos, conocimientos generales y una moralización
constante. Las escuelas de Trabajo Social, que se fundaron entre 1930
~ 1950, ~o lograron extraerse de este imaginario estigmatizante que se
impregno profundamente en el plan curricular.
A pesar de que la autora no extiende su estudio a la actualidad
plantea las bases conceptuales para indagar en el futuro los grande~
problemas del Trabajo Social en México: el bajo nivel académico
comparado _con ?tras carreras universitarias, la persistente denegación
d_e la profes~onahdad al trabajo social (en México el trabajo social sigue
s1e~do _clasificado como una carrera técnica a pesar de que algunas
umv:r~tdades ofrec~n maestrías y hasta doctorados), el predominio
numenco de las muJeres tanto en el plano estudiantil como entre los
docentes Y la presencia de un conservadurismo institucional que
fomenta prácticas profundamente misóginas.
Como demostró Foucault ( 1997), la producción discursiva
en la soc_iedad es infinita. Dado que el discurso orienta la acción y es
reprod~c1do por ella, pueden surgir discursos y prácticas que ponen
en peligro el orden social establecido. Por ello, argumenta Foucault
( 1997), se han creado mecanismos que controlan seleccionan
organizan y canalizan la producción discursiva de man:ra tal que sól~
unos cuantos logran circular en amplios espacios de la sociedad. Se trata
~e los discursos hegemónicos que, por su parte, están íntimamente
ligados a las relaciones de poder y los intereses de ciertos grupos sociales
en un m~ment~ histórico detenninado. Sin embargo, ninguna forma de
control d1scurs1vo logra abatir por completo la producción de discursos

Re1•ista Perspectivru Sociales I Social Perspectives primavera / spring 2005, Vol. 7, Num. 1 I

7

cualitativamente nuevos sino únicamente limitar su capacidad y radio
de circulación. Ello no garantiza, empero, una reproducción automática
del carácter hegemónico de ciertas formas de enunciar frente a otras que
de pronto están subordinadas o marginadas. Esto se desprende con gran
claridad del estudio de María Elena Ramos Tovar que analiza la relación
entre el discurso dominante en tomo a la masculinidad y la paternidad y
la manera como los hombres mexicanos la viven y perciben en su vida
cotidiana. Mientras que el modelo dominante describe al hombre como
proveedor de la familia, como garante de la reproducción material de la
unidad doméstica y como centro de la toma de decisiones acerca de los
destinos del grupo doméstico; los procesos de empobrecimiento, pauperización y marginación, que caracterizan el desarrollo socioeconómico
de este país sobre todo desde la década de los ochenta, han subminado
de modo persistente la vigencia de este rol masculino. La integración de
mujeres casadas a la economía no sólo pone en entredicho el rol masculino de proveedor principal y la tradicional organización del trabajo
doméstico sino también la capacidad del varón de determinar autocráticamente los caminos de la familia.
Los cambios estructurales modificaron paulatinamente las
relaciones de poder y la división del trabajo doméstico en la familia.
En la actualidad muchos hombres tienen que involucrarse en trabajos
que anteriormente eran asignados exclusivamente a mujeres (limpiar,
cocinar, cuidar a los niños, etcétera) y que ellos rechazaron en el pasado
por identificarlos como labores humillantes y degradantes a su condición
masculina. Los cambios estructurales han creado así condiciones que
favorecen la emergencia de nuevos discursos en tomo a la masculinidad
y la paternidad al interior de las unidades domésticas. No obstante, estos
discursos alternos aún no cuentan con la validación social y, por tanto,
con la fuerza política suficiente para desplazar el modelo hegemónico
de masculinidad.
El trabajo de Ramos Tovar ayuda a comprender por qué no se
ha cerrado la grieta entre los ámbitos micro y macro: todo discurso de
masculinidad se liga en el plano psicológico con emociones, certezas
acerca de si mismo y del radio de acción que le es propio así como con
formas de interacción que los individuos reconocen como pertinentes
y válidas. Estas formas de pensarse a si mismo y de actuar requieren

�8

I Presentación / Presenta/ion

de una validación constante de parte del entorno. Sin embargo, en una
fase de transición de la masculinidad se abre precisamente una brecha
entre la validación microsocial (el entorno familiar en sentido estricto) y
macrosocial (círculos sociales extrafamiliares): mientras al interior de la
unidad doméstica las nuevas fonnas de paternidad y masculinidad son
recibidas positivamente y, por ende, generan una retribución emocional
que favorece su continuación, el entorno extrafamiliar sigue invalidándolas y estigmatizándolas. El reconocimiento de esta disyuntiva por
parte de los varones se articula a través de un persistente temor de que
el macroentorno (vecinos, colegas de trabajo, amigos) podría enterarse
de sus actividades domésticas. Por Jo mismo, muchos hombres aceptan
participar en las tareas domésticas siempre y cuando las puedan realizar
en la intimidad del hogar. En otras palabras, el discurso de masculinidad
que sostienen y viven estos maridos y padres al interior de su familia,
pone en duda paradigmas centrales del modelo dominante. Empero, la
invalidación del discurso dominante que ellos practican en el ámbito
familiar, carece aún del poder político suficiente para poder afrontarlo
de manera abierta en el plano macroestructural. Se trata, sin duda, sólo
de una cuestión de tiempo.
La sección de ensayos publica dos temas relacionados con la
salud: la promoción de la salud en las empresas modernas altamente
tecnologizadas en Alemania y los problemas de la interculturalidad
en los sistemas de salud pública en los Estados Unidos. Los cambios
tecnológicos en las empresas globalizadas y la creciente necesidad de
contar con una participación activa de los trabajadores en la organización
productiva y el desarrollo tecnológico han transfonnado la imagen del
trabajador como un mero operario que únicamente ejecuta lo que los
directivos le indican. Con ello también se ha modificado el tradicional
desinterés de las gerencias empresariales en la salud del trabajador.
En el transcurso de los últimos veinte años empezó a articularse una
activa política de salud al interior de las empresas alemanas. Sin embargo,
como argumenta Joseph Kuhn, este discurso de salud -en si positivo-silencia nuevos aspectos de las relaciones laborales que en las empresas
modernas acarrean nuevos riesgos y que ponen en entredicho no sólo la
salud fisica sino también mental de los trabajadores.

Revisto Perspectivos Sociales f Social Perspeclives primavera f spring 2005, Vol.7, Num. I I

9

corriente migratoria entre la India y los Estados Unidos. Se trata de
desplazamientos entre dos espacios socioculturales profundamente
distintos (a diferencia de las migraciones latinoamericanas, por ejemplo)
con concepciones en tomo al ser y la salud casi opuestas que desembocan
en cuidados de salud disímiles. Esto pone al personal que ofrece servicios
de salud y a los diseñadores de políticas sanitarias ante nuevos retos y los
compromete a abrir su propio visión en tomo a la salud y la enfermedad
con tal de poder encontrar un punto de enlace que les permitirá ofrecer
a estos grupos migrantes servicios de calidad.
En la sección sobre nuevas fonnas de intervención social
ofrecemos un trabajo de Everardo Rodríguez, Jorge Alberto Rodríguez
y Luís Enrique Aguilar quienes desarrollaron e instrumentaron un
proyecto de desarrollo social en una comunidad rural muy pobre en
México. Rechazando las tradicionales actitudes patemalistas y el ientelares
hacia los grupos campesinos y convencidos de que incluso los entornos
naturales comúnmente identificados como adversos a un desarrollo
pleno (aridez del terreno, carencia de agua para consumo y riego)
pueden ofrecer posibilidades colectivas de crecimiento económico,
social y político, los autores describen las diversas fases de su proyecto
de desarrollo comunitario cuyo principal finalidad consistía en
ofrecerles a los participantes campesinos elementos conceptuales útiles
para el diagnóstico de sus problemas, fortalezas y capacidades. Se trata
de elementos claves para que la población rural deje de depender de la
buena (o mala) disposición de los administradores del Estado y logre
convertirse en un actor social capaz de determinar sus necesidades
propias, aprovechar sus recursos sociales, culturales y naturales,
plantear proyectos de desarrollo propios y conseguir recursos de las
más diversas fuentes. En vista de que la política social sigue empleando
formas de intervención social que bloquean la habilitación social
y política de los grupos campesinos, la experiencia relatada por
Rodríguez, Rodríguez y Aguilar constituye un buen ejemplo para
intervenciones sociales no-conformistas y novedosas.

Veronika Sieglin
Las reflexiones de Héctor Díaz giran en tomo a la intensa

�1O

/ Presentación / Prese111atio11

Bibliografía
Foucault, Michel ( 1997). Die Ordnung des Diskurses, Frankfurt,
Fischer.
Yngvesson, Barbara and Maureen A. Mahoney (2000). "As One
Shou/d, Ought and Wants to Be. Belonging and Authenticity in Jdentity
Narratives ", Theory, Culture &amp; Societe, Sage, London, vol. 17, no. 6,
pp. 77-110.

ENSAYOS - ESSAYS

�Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera / spring 2005. Vol.7. Num. / /

13

La promoción de la salud en la empresa
moderna en Alemania*
Joseph Kuhn**

Abstract
Twenty years ago health promotion developed in Germany within a social
movement which showed a critical impetus to the ocuppational safety and
health systems, the working conditions in institutions and enterprises and
the health behavior of worker population. Although at that time health
promotion at the workplace was seen as an exotic issue, today it is
recognized by society and promoted by social insurance systems. But this
history of success has a drawback too: it leaves to a loss of emancipatory
power.

Resumen
La promoción de la salud en la empresa surgió, en Alemania, hace
aproximadamente veinte años en el contexto de un movimiento social
critico hacia las formas tradicionales del cuidado de la salud con el cual
compartió el enfoque crítico acerca de la política de seguridad
ocupacional y la salud ocupacional, las condiciones laborales en las
empresas y el comportamiento de los trabajadores en tomo a su salud.
A diferencia de aquel entonces cuando la promoción de la salud en la
empresa era un tema exótico y marginal, en la actualidad este tópico ha
logrado un amplio reconocimiento sociopolítico y es soportado por los
sistemas de la seguridad social. Sin embargo, esta historia de éxito tiene
su revés dialéctico que consiste en una pérdida no dimensionable del
potencial emancipatorio.
·

* Este artículo se publicó por primera vez en la revista Forum Kritische Psychologie,
no. 45, 2002, Hamburg, Alemania, Argument Verlag, pp. 124-130. La traducción para
'Perpectivas Sociales ' estuvo a cargo de Veroniko Sieglin. Agradecemos a dicha revista
el permiso de traducirlo y publicarlo.
** El autor es psicólogo y trabajó en la Secretaría de Saludy Seguridad Alimenticia de ·
la Bavaria, Alemania. Su dirección electrónica es: joseph.kuhn@lgl.bayern.de

�14

/

la promoó ón de la salud en la empresa moderna

Un nuevo discurso con nuevas preguntas
Desde finales de los ochenta, el tema de la "promoción de la salud en
la empresa" ocupa un lugar predominante en el discurso acerca de la
relación entre el trabajo y la salud, mientras que la protección del trabajo
ha sido relegada a un plano secundario: no provoca mayor dolor de
cabeza remitirla a instancias fuera de la empresa (outsourcing). Más aún,
muchos empresarios preferirían incluso eliminarla por completo. Ni los
empleadores ni los empleados confian en que el sistema de protección
ocupacional 1 pueda resolver aquellos problemas que les urge superar.
Este sistema se conforma de un sinnúmero de reglamentos y formularios
cuyo sentido no se comprende a menudo. Se sitúa al lado del trabajo -es
decir, de aquellas actividades que son esenciales para los actores en la
empresa- como un deber incómodo.
En cambio, la promoción de la salud en la empresa constituye un
tema más prometedor, además de que se inserta en otro tipo de lenguaje.
Gira en tomo a la motivación, el sentido del trabajo, la responsabilidad, la
relación de confianza entre directivos y colaboradores, los costos arrojados
por concepto de enfermedad, la calidad de los alimentos ofrecidos en el
comedor, los dolores de espalda debido al trabajo frente a la computadora
y muchos otros asuntos más que les son familiares a empresarios y
obreros. Se dice que todos estos problemas pueden ser resueltos a través
de proyectos ligados a la promoción de la salud en la empresa. Al final
de este proceso, los empleados estarán más sanos y la empresa será más
productiva.
El paradigma de la promoción de la salud en la empresa es tan
sencillo como inteligible: empresas productivas requieren de
colaboradores productivos y, por tanto, sanos. Sobre esta base resulta
lógico asumir que la empresa tiene un interés en la salud de sus
empleados. Salud y eficiencia empresarial representan así dos lados de
la misma moneda. Esto nos hace entender por qué dicho mensaje ha sido
tan bien recibido tanto por las empresas como por los sindicatos.

1Este término se refiere a la actual ley de protección del trabajo que existe en Alemania

(nota de la traductora).

Revisla Perspeclivas Sociales / Social Perspeclives primavera / sprittg 2005. Vol.7. Num. J /

15

En las siguientes líneas voy a analizar por qué las cosas no son
tan sencillas; qué preguntas surgen en tomo al tópico de la promoción
de la salud en la empresa a raíz de los cambios recientes en el mundo
laboral; qué tipo de diferenciaciones conceptuales se requieren, y cuáles
son las perspectivas. Una aclaración: pese a las críticas que formularé,
roe parece indudable que en los años recientes la promoción de la
salud en la empresa ha dado un nuevo impulso al tema "trabajo
y salud", que por su inserción en una perspectiva científico-social
contribuye a combatir las diversas insuficiencias propias del modelo
clásico de protección ocupacional, y que representa un enfoque
prometedor e importante para el futuro.

Una mirada al pasado: el trabajo industrial clásico y el
papel de la protección ocupacional
En nuestro sistema económico, la fuerza de trabajo humano se encuentra
al servicio de las necesidades reproductivas del capital. La cuestión
de si en este proceso se cuida y se conserva la salud del ser humano, o
bien, se deteriora, depende, en primera instancia, de las consecuencias
económicas de una forma de proceder u otra. Todo lo que invierte una
empresa a favor de la salud de sus empleados se contabiliza en dinero.
Se gasta dinero cuando resulta ser redituable. Este cálculo lo tienen que
efectuar todas las empresas capitalistas si no quieren desaparecer.
En el capitalismo temprano, la tensión entre capital y salud
de los trabajadores era evidente. El capital se reproducía por medio
de la explotación. Las condiciones laborales eran simple y llanamente
inhumanas; en aquel entonces nadie en su sano juicio hubiese
promovido la "organización de la confianza" como ideal del desarrollo
de una empresa, algo que sucede ocasionalmente hoy en día en el
campo de la promoción de la salud en la empresa (véase, por ejemplo,
Westermayer, 1996). El modelo clásico de protección del trabajo
representa, en sustancia, una reacción a esta situación histórica. El
creciente uso de maquinaria convirtió, durante la segunda mitad del
siglo XIX, a los accidentes en parte de la cotidianeidad laboral, y no
sólo en las minas sino también en otras áreas industriales; las jornadas
excesivamente largas, el trabajo físico extenuante y la ausencia de .
cualquier tipo de protección del trabajo acabaron con la salud de los

�16

/

la promoción de la salud en la empresa moderna

obreros en dimensiones hasta entonces desconocidas. El conflicto de
intereses entre capital y trabajo no se logró resolver en el marco de la
empresa, de modo tal que el consenso acerca de la necesidad de una
regulación social de las relaciones laborales penetró incluso los círculos
burgueses.
Por medio de un reglamento estatal referente a la protección
del trabajo, se establecieron estándares mínimos en relación a las
condiciones laborales que contribuyeron, por ejemplo, a una reducción de
los accidentes en el manejo de las ollas de presión y del trabajo infantil,
que restringieron la jornada y que, en una fase ulterior, influyeron en toda
la gama de elementos vinculados a las condiciones laborales en cuanto
a su impacto en la salud humana. Todos los acuerdos posteriores entre
capital y trabajo -entre ellos se encuentra precisamente la promoción de
la salud en la empresa tal como la conocemos ahora- tienen como base
la regulación estatal de este conflicto de intereses fundamental en nuestra
sociedad, el cual gira en tomo al aprovechamiento de la fuerza de trabajo
humana. Gracias a la ley de protección ocupacional (además de muchas
otras normas jurídicas, piénsese en la ley de normatividad de la empresa
o la protección legal contra el despido), dicho conflicto no se presenta en
la actualidad con la misma virulencia que antes. Tal vez sea ésta la razón
por la cual hoy en día la protección ocupacional nos parece tan anticuada:
los momentos que provocaron su puesta en marcha se han desvanecido
ante nuestros ojos. No obstante, el mismo paradigma de la promoción de
la salud en la empresa sugiere que en realidad no han desaparecido. Basta
una mirada a las prácticas de firmas alemanas en el Tercer Mundo o a los
escasos escrúpulos que mostraron hace poco algunas empresas, con una
larga tradición reformista respecto a la relación obrero-patronal, cuando
decidieron adoptar la filosofia neoliberal que concibe a la empresa como
una institución al servicio exclusivo de sus accionistas.
Si .concluimos retrospectivamente que el sistema de protección
del trabajo surgió gracias a la percepción de los conflictos societales
propios del capitalismo, y que su historia de éxito se debe a la regulación
y moderación de dichos conflictos, entonces es preciso preguntarse qué
podemos deducir de todo ello para la promoción de la salud en la empresa,
hoy.

Revista Perspec/ii,as Sociales / Social Perspectil-es primavera I spring 2005, Vol. 7. Num. I I

17

Nuevas formas de trabajo y el papel de la promoción de
la salud en la empresa
El trabajo asalariado ha sido tradicionalmente trabajo por encargo. Este
tipo de trabajo puede organizarse de diversas formas como lo prueban
las estrategias tayloristas que se impusieron también en las empresas
alemanas después de la Segunda Guerra Mundial. El credo del taylorismo
consiste en la separación radical del trabajo gerencial y del operativo.
Taylor identificó su modelo de organización laboral como una
"administración científica de la empresa", ya que quería prescribir a los
trabajadores, hasta en los detalles más minuciosos, la forma de cómo
ejecutar su trabajo; les pretendía imponer las formas operativas que
científicamente resultaran mejores. Este sistema no deseaba que los
obreros reflexionaran sobre la cuestión laboral. El taylorismo representó
así un instrumento para racionalizar e intensificar el proceso de trabajo,')'
constituyó, por otro lado, un medio para asegurar el dominio de la gerencia
sobre los trabajadores. A éstos se les asignó un único papel: ser órganos
eiecutantes
es decir' ser una herramienta de los administradores de la
'J
,
empresa. Tratándose de la producción masiva de productos relativamente
simples, las gerencias empresariales consideran como funcional, aún en
el presente, a este modelo de organización laboral. No es así en el caso
de las empresas que están sometidas a una elevada presión para innovar
o que emplean tecnologías productivas complejas. Para ellas resulta
ventajoso no degradar a los empleados a meros receptores de órdenes,
sino aprovechar de la manera más amplia su capacidad creativa y su
conocimiento práctico. Ello tiene por consecuencia que los empleados
no sólo se han convertido en "colaboradores'', sino que son estimulados
para participar en las reflexiones sobre la empresa, para tomar decisiones
propias y para aceptar más responsabilidad.
Desde hace veinte años, la sociología industrial está describiendo
extensamente los cambios en los conceptos de producción (véase, por
ejemplo, el estudio clásico de Kern y Schumann, 1984), por lo que
nos basta aquí con los apuntes anteriores. Si analizamos los diversos
modelos productivos desde un enfoque centrado en la salud, queda claro
que la organización laboral inspirada en el taylorismo no contribuye a la
buena salud. Al negar a los empleados cualquier autonomía de acción, se
reprimen características elementales de los seres humanos al igual

�18

/

La promoóón de la salud en la empresa moderna

que sus necesidades de desarrollo. Tanto los nuevos conceptos de
producción como la promoción de la salud en la empresa se oponen a dichas
prácticas productivas. Las nuevas concepciones de organización
productiva versan sobre "el aprovechamiento holístico de la fuerza del
trabajo": no pretenden reprimir las facultades mentales e intelectuales de
los empleados, sino aprovecharlas para la producción. Los expertos en
temas de salud laboral aluden a los conocimientos desarrollados por las
ciencias de la salud acerca de los ámbitos de acción, y principalmente a
Aaron Antonovsky y su concepto de salutogénesis (Antonovsky, 1997;
~obre
traducción de la salutogénesis en una tecnología social que
intensifica el rendimiento véase, por ejemplo, Klingebiel, 2000).
Argumentan que los seres humanos se mantienen más saludables cuando
comprenden sus condiciones de vida, cuando pueden influir en ellas y
cuando logran ubicar su propio actuar como parte de un contexto general
que tiene sentido. Las exigencias que de ahí se derivan para el mundo
laboral, en cuanto a condiciones de trabajo, concuerdan a grandes rasgos
con los nuevos paradigmas de producción: integración de los trabajadores
en la planeación de los procesos de trabajo, creación de espacios para
la toma de decisiones, importancia de las tareas desempeñadas por cada
quien en el conjunto del proceso productivo, etcétera.

!ª

La sociología industrial ha enfatizado desde hace mucho que
estas nuevas formas de trabajo no significan, empero, una reducción
de tensiones y un incremento continuo de autonomía, sino más bien
un cambio en el espectro de tensiones que se acompaña por nuevos
mecanismos de control sobre los empleados (véase, por ejemplo, Malsch
Y Seltz, 1987). La problemática del trabajo "destaylorizado" no consiste,
por ende, en la represión brutal y el desprecio de las facultades humanas
-al estilo antiguo-, sino en la completa absorción de estas facultades,
su instrumentalización y restricción -operada de fonna muy sutil- a
niveles funcionales para la empresa. En lugar de la disciplina externa,
se apuesta ahora al control interno de los individuos; el nuevo estilo de
liderazgo no emplea la imposición sino la "administración por objetivos"
(management by objectives); no se controlan procesos de trabajo
individuales sino sólo sus resultados; las exigencias de rendimiento son
resigni:ficadas como retos profesionales y personales; el hecho de que
la empresa no logre sus metas se transforma en un fracaso personal.
La petición de que los trabajadores asuman parte de la responsabilidad

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/ spring 2005, Vol. 7, Nunt / /

19

empresarial resulta siempre bastante ambigua. En el plano de la salud,
las consecuencias son burnout, estrés, miedo de fracasar, desgarramiento
interno, estados de agotamiento, etcétera.2 Las nuevas formas de trabajo
se caracterizan por una ambivalencia: por una parte se cuenta con mayores
ámbitos de acción (en el marco de prescripciones sistémicas) y, por la
otra, surgen mayores tensiones psíquicas. El discurso poco diferenciado
acerca de "más autonomía" y "más responsabilidad" como aspectos
con una connotación exclusivamente positiva encubre estos problemas.
Dichos conceptos son utilizados para negar abstractamente el taylorismo,
pero no permiten captar el carácter contradictorio real de las nuevas
formas laborales. Desde la perspectiva de las ciencias de la salud, la autonomía de los seres humanos no se da cuando se les permite tomar sus
propias decisiones acerca del camino a recorrer para alcanzar los fines
empresariales que son impuestos por terceros. "Autonomía", "libertad de
acción" o "responsabilidad" sólo adquieren sentido si se refieren a las
necesidades e intereses vitales de los humanos, y no únicamente a metas
empresariales.
Si además del puesto de trabajo consideramos las condiciones
contextuales que enmarcan el trabajo hoy en día, entonces podemos
identificar otros problemas que no se han tomado en cuenta lo suficiente
en la promoción de la salud en la empresa. ¿Qué significa, por ejemplo,
la creciente necesidad de movilidad para la salud de los empleados? ¿Qué
tensiones acarrea esta movilidad para la convivencia familiar? ¿Qué
consecuencias tiene la inestabilidad de las trayectorias profesionales para
la salud de los seres humanos? ¿Cómo los afecta el temor de quedarse sin
empleo? ¿Qué efectos tiene el miedo experimentado por personas de edad
avanzada de no poder mantener el ritmo productivo? ¿Qué consecuencias
genera la progresiva disolución de los límites entre el tiempo de trabajo y
el tiempo libre, así como la creciente presión de subordinar la vida entera
al trabajo? La promoción de la salud en la empresa debería de retomar
con más vigor estas cuestiones y convertir la ambivalencia del mundo
moderno de trabajo en su tema central. Se reconectaría de este modo con
2

Véase al respecto Pickshaus, Schmitthenner &amp; Urban (eds.), 2001. Estos autores describen muy gráficamente los mecanismos de control indirectos que se observan en el
trabajo en proyectos "autorresponsables" en fa JBMy el desgarramiento interno de los
empleados por sentimientos ligados a la experimentación de desafios y satisfacciones,
por un lado, y estados de miedo y agotamiento, por el otro.

�20

/

la promoción de la salud en la empresa madema

el logro histórico de la protección del trabajo: ofrecería una respuesta
acerca de las consecuencias que producen las transformaciones del mundo
laboral - a las que los seres humanos y las políticas de apoyo brindadas
por la sociedad aún no se han logrado adaptar de forma adecuada - en
el campo de la salud.
Por el contrario, algunos textos sobre la promoción de la salud
en la empresa que sólo se refieren en términos favorables a los nuevos
conceptos de producción y que, al final de cuentas, tan sólo pretenden
disminuir el nivel de trabajadores incapacitados, recuerdan a una variante
de "crímenes de pacificación" (Basaglia) que resulta inaceptable para las
ciencias de la salud.

La recuperación del potencial crítico de la promoción de
la salud en la empresa
En sus orígenes, la promoción de la salud en la empresa había sido,
sin lugar a dudas, un proyecto que estaba inscrito en una perspectiva
crítica de la sociedad. En el caso de Alemania, sus raíces se remontan al
programa gubernamental para la humanización del mundo laboral (un
concepto que habla por sí mismo) instrumentado durante la década de los
setenta, al movimiento de salud alternativo de los ochenta y a la crítica
científico-social de la ciencia médica. A través de la promoción de
la salud en la empresa, se tomó en serio por primera vez la perspectiva subjetiva de los obreros acerca de los problemas de salud en su
espacio laboral. En ciertos momentos, la promoción de la salud en la
empresa parecía competir, como una especie de programa alternativo,
con la tradicional protección del trabajo que se caracterizaba por la
ignorancia "expertocrática" de las experiencias de los trabajadores y
por su fijación en las ciencias naturales para medir problemas de salud
ocupacional. Esta oposición se superará probablemente en el futuro.
La versión moderna de la protección del trabajo no sólo ha ampliado
su temario sino también le ha asignado un papel más importante a los
trabajadores en cuanto al diagnóstico y la solución de problemas que
conciernen a este tipo de protección. La ley de protección del trabajo
puesta en vigor en 1996 refleja por lo menos este cambio programático.
Visto así, es posible afirmar que la promoción de la salud en la empresa
contribuyó exitosamente a una "destaylorización" de la protección del

Revista Perspecti,•as Sociales I Social Perspectives prima,•era I spri11g 2005, Vol. 7, Num. I /

21

trabajo. Sin embargo, tal parece que con ello se agotó su ímpetus crítico.
Actualmente, la promoción de la salud en la empresa se
identifica, en mayor o menor grado, con los programas de los seguros
médicos que son obligatorios por ley. Dado que en Alemania estos
seguros son integrados tanto por los empresarios como por los trabajadores,
sería poco realista pensar que sus programas articularían una crítica
fundamental de las nuevas formas laborales, es decir, que permitirían una
fonna de co-gerencia de los trabajadores en el rubro de las políticas de
salud en la empresa. Más aún, las actividades de los seguros médicos en
la promoción de la salud en la empresa dependen eminentemente de la
buena disposición de los empresarios. A diferencia de las instituciones
estatales que se ocupan de la protección del trabajo y de los organismos
del seguro contra accidentes, en Alemania las instituciones del seguro
médico no cuentan con facultades legales para intervenir en la empresa.
De esta forma, no les queda más que una labor de convencimiento como
medio para promover la salud en la empresa lo cual, no obstante, logra
producir, en ocasiones, efectos más duraderos que las sanciones de los
organismos encargados de la supervisión. Por otra parte, todavía no
existen entre los sindicatos modelos independientes de cómo promover
la salud en la empresa. Su participación se reduce a la implementación
o imitación de los programas de los seguros médicos. Y el movimiento
alternativo en pro de la salud se ha asentado -una vez que logró atravesar
las instituciones- en los puestos directivos: sus integrantes más destacados
están involucrados en la construcción de políticas de educación superior,
de seguridad médica, o en la política sindical, y sufren de toda la gama
de presiones institucionales.
¿Qué perspectivas surgen a partir de este trasfondo para una
"política alternativa a las tendencias imperantes" (Rosenbrock)? En
Alemania, las instituciones del _seguro médico seguirán siendo durante
un considerable tiempo la fuerza motriz de la promoción de la salud en la
empresa. Serán apoyadas, en creciente medida, por las organizaciones del
seguro contra accidentes que implementarán, con base en la legislación
vigente, su ampliado mandato en tomo a la prevención. Por lo tanto, se
puede prever que la coparticipación de trabajadores y empresarios en
la práctica de la promoción de la salud en la empresa será conservada
también en el futuro. De todos modos, las cuestiones analíticas deben

�22

/

la promoción de la salud e11 la empresa moderna

rebasar este nivel y preguntar por aquellos factores que hunden a los
seres humanos en la sensación de estar inmersos en una vida que no
les brinda ni soporte ni raíces y que carece de sentido, como lo expresó
Richard Senté ( 1998). ¿En qué consiste, tomando en serio la perspectiva
de Antonovsky, el "sentido de coherencia" (sense ofcoherence), es decir,
la sensación de vivir en un mundo al que se puede cambiar y que tiene
sentido? ¿Qué les facilita a las personas, que se encuentran inmersas
en estructuras de exigencias ambivalentes, la adaptación a los nuevos
patrones productivos? ¿Qué les ayuda a sobrellevar la incertidumbre que
nubla sus perspectivas profesionales?¿Qué les pennite manejar en mejor
grado las tensiones en su vida familiar ocasionadas por la esfera laboral? Si
la promoción de la salud en la empresa retoma estas cuestiones ligadas a la
biografia profesional, tendrá la oportunidad de redescubrir las "antiguas"
metas de la Charla de Ottawa como, por ejemplo, la "habilitación" de
las personas. Un elemento esencial constituiría, en este contexto, - al
igual que hace veinte años cuando se inició la promoción de la salud en
la empresa- que los trabajadores comprendan y se comuniquen entre
sí sus propias condiciones de trabajo, su propio bienestar y su propio
comportamiento en la empresa. Esta comprensión se forjaría mediante
un trabajo educativo que retomara los problemas del espacio laboral y
que impulsara la reflexión en tomo a las experiencias laborales. Sobre
esta base podría entonces surgir un nuevo modelo de conducta preventiva
que resultará menos individualista y que estará menos orientado a la
conservación de estructuras que en la actualidad. Todos los demás
enfoques no son más que una forma de veneración de la economía
empresarial.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectfres primm•era / spring 2005, H,I. 7, Num. J /

23

Bibliografía
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�Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectfres primavera / spring 2005, Vol.7. Num. 11

25

Cultural Factors Associated with Healthful Behaviors
in India
Héctor Luis Díaz*

Resumen
Los diseñadores de políticas públicas, los profesionales de la salud y
otros prestadores de servicios sociales tienen la responsabilidad ética
de proveer de manera eficaz servicios a diversos subgrupos de la
población. Dicha responsabilidad ética se extiende también al creciente
número de inmigrantes de la India que residen en los Estados Unidos
o en otros países del continente americano. Empero, el conocimiento
de la identidad étnica de parte de médicos, psicólogos y trabajadores
sociales no es suficiente para garantizar servicios culturalmente
sensibles. El presente artículo identifica factores contextuales y
culturales que pueden impactar las conductas en torno a la salud en
comunidades provenientes de la India como por ejemplo la discriminación
de genero y su impacto en la toma de decisiones referente a la
salud; la tensión entre la medicina tradicional hindú y la medicina
occidental; la discriminación racial y la inequidad; estrategias
comunicativas; orientaciones espirituales y religiosas así como el
concepto del tiempo, etcétera. En el presente artículo se discuten las
implicaciones de estos factores en función de las estrategias de políticas
de salud pública y la provisión de servicios de salud a comunidades de
la India en los Estados Unidos.

Abstract
Policy makers, healthcare professionals and other human service
providers have an ethical responsibility to provide effective services
to different population subgroups. This ethical responsibility is
also extended to tbe increasing number of ludian immigrants in the
United States and other countries. The author proposes that knowledge
* Héctor Luis Díaz is Assistanl Professor ofSocial Work at The University o/Texas al
Ar/ington. His email address is: hdiaz@ula.edu

�26

/

Cultural Factars Associated with Healthful Behaviors in India

of the clients' ethnic identification is not enough to help human service
providers provide culturally sensitive health and human services. This
article identifies contextual as well as group based cultural factors that
are likely to influence healthful behaviors. Such factors include: gender
discrimination and the resulting inability of women to make decisions
impacting their own health, tensions between Indian folk medicine and
western medicine, social discrimination and the resulting inequitable
access to health services by minority groups, culturally dictated forms
of communication, the role of spirituality and religion, their culturally
prescribed notion of time and attitudes towards time, group orientation
and reliance on the family and friends during health crises. The article
concludes with a discussion of the implications of specific Indian beliefs
and behaviors for healthcare policy and service delivery.

lntroduction

11

This article attempts to identify cultural and social elements that
influence behaviors conducive to health among adult Indian citizens.
Currently, cultural beliefs and the adherence to traditional health care
systems motívate many Indians to not utilize available modero health
care services and facilities (Bandyopadhyay and MacPhearson, 1998;
Lambert, 1996; Manocha, Manocha and Vin, 1992; and Taylor, 1976).
For this reason, knowledge of cultural beliefs that contribute to poor
utilization of health care services and to other unhealthful behaviors is
essential for designing outreach programs to improve well being of ali
members of the society.
The recent massive migration of Indians to America makes this
article pertinent and relevant to policy makers in the new host countries
given that a better understanding of elements of lndian cultures could
facilitate the processes of policy making and service delivery. There
have been three waves of Indian immigration to America (Weinstein
and Pillai, 2001). Toe first wave began in the early part ofthe twentieth
century, it involved a group of Punjabs that migrated to Canada, and
!asted over two decades (Chandrasekhar, 1982). The second wave began after 1965 and involved highly educated and skilled personnel
coming from various Indian states to the United States. This massive Indian

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera I spring 2005, Vol. 7, Num. I /

27

migration was made possible by the passing of the lmmigration
Reform Act of 1965 (Ramisetty-Mikler, 1993). The third wave of Indian
immigration consisted of the parents and relatives of the previously
mentioned highly skilled immigrants and was made possible by the
Family Reunification Act (Ramisetty-Mikler, 1993). The states that
received the largest numbers of new Indian immigrants in 1996 were
California, New York, Florida, Texas, New Jersey and Illinois (Gupta
and Pillai, 2002).
This article propases that cultural or ethnic identification alone
can not provide policy makers and human service providers with the
infonnation and cultural competence necessary to effectively respond to
the issue of underutilization of health care. F or this reason, it contends
that particular attention should be paid to specific cultural elements
such as beliefs, behaviors, symbols and traditions. This article does not
attempt to analyze each cultural subgroup in India given that the vast
diversity of cultural groups in the country would make it impossible
for anyone to discuss the peculiarities of each group in a single article.
lnstead, it seeks to identify specific cultural beliefs and behaviors that
are common to a majority of Indians and tries to identify the way in
which these are related to healthful behaviors. The article is conceptual
in nature and relies on available literature.

Contextual Factors
The 2000 census of India counted more than I billion people (Bose, 2001;
http://www.censusindia.net). About 25 percent of the population is urban
and the rest rural. The Indian Union is composed of 29 states and six
centraUy administered union territories. Each geographic and political
subdivision possesses a distinct culture and often a unique language.
1n spite of the immense diversity that exists in languages and customs,
the country shares a common culture brought about by Hinduism. The
main religions found in India are: Hinduism, Islam, Christianity, Sikh,
Buddhism, and Jains (Pachuau, 2003; http://www.censusindia.net).
It is of vital importance to understand the modero concepts_
of health and bealth care services, gender inequality, and social
discrimination as we explore the societal context of culture and

�28

/ Cultural Factors Associated with Healthjiil Behaviors in India

healthful behaviors in India. There is considerable neglect of sexual
health education in India. Information about puberty, sex, and sexual
diseases is not publicly available and there is a shred of secrecy about
sexual concems. Jejeebhoy (1998) reports that awareness among
females about menstruation and other puberty related physical changes
appears to be poor. Gender biases are associated with the considerable
sexual health knowledge disparity between young men and women. In
a study of sexual knowledge in slums, nearly 67 percent of the girls and
about 50 percent of the boys possessed adequate k:nowledge about sex
within marriage (Bhende, 1994).
The unwillingness of most Indian families to discuss individual
sexuality at the family leve! has aggravated the AIDS epidemic in the
country. Within the next ten years, it is believed that India will become
t~e epicenter of the world's AIDS epidemic resulting in extremely
h1gh rates of adult mortality. It has been estimated that one third of the
population is infected with sexually transmitted diseases (STDs)
and the incidence of STDs is on tbe rise (Evans and Lambert 1997·
Bhattacharya, G; Cleland, C &amp; Holland, S., 2000; Jejeebhoy, 1998). '
In India female mortality rates surpass male mortality rates at ali
ages below 35-39 (Dyson, 1987). Toe disadvantages that females face
in India leading to higher mortality rates stem from socially accepted
gender inequality (Basu, 1992). Indian families are patrilineal. Women
are expected to be submissive and acquiescent. They are expected to
depend upon males throughout their lives and they are forced to stay
dependent by societal constraints. A number of decisions with regard
to women's healthcare are made by males in the family and this lack of
freedom to control one's own body is a serious threat to wornen's health
and reproductive health in India.
Societal prejudices and discrimination contribute to the poor
health of Indian tribes as compared to the population at large. The
scheduled tribes are groups recognized by the Indian government for the
purpose of affinnative action. These oppressed groups score lower than
the population at large in relation to health indicators and other human
development indicators such as life expectancy. The life expectancy
is about 38 years for males and about 40 years for females among the

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives prima&gt;-era I spring 2005. Vol. 7, Num. 11

29

Bastar tribal groups in Madhya Pradesh (Basu and Kshatriya, 1989).
Toey usually live in areas poorly served by transportation and other
modero facilities, little access to potable water, and in dilapidated
housing mider unsanitary conditions. Almost ninety percent of the
Bhils, a tribal group in Madhya Pradesh, are malnourished. Their infant
mortality rate is high as a result ofthe malnutrition, lack of prenatal care,
and the hard labor during tbe course of pregnancy. Alcohol consumption
and the incidence of tetanus infection are very bigh among the tribal
populations (Basu and Kshatriya, 1989).
The process of diagnosis practiced by Western medicine is
rendered at times ineffective and inapplicable due to socio-cultural
characteristics, including communication pattems. Women seldom make
eye contact with other men. Even though men make direct eye contact
with each other, they may not do so with men who are either older or
possess more authority. Non-verbal communication is used exten_siv~ly.
Hand gesture and head movements are part of the commumca~1on
process. Most men and women also avoid hugging and embracmg.
Physicians will have to become adept at reading non-verbal language
extensively used by their clients (Bandyopadhyay and MacPhearson,

1998).

Cultural Healtb-Related Beliefs
Any physical or mental condition that constrains day to day activities
may be defined as illness. Feeling ill is often associated with a l~c_k of
ability to perform fully in any aspect of physical, mental and spm~al
functioning (Edmundson, Sukhatme, &amp; Edrnundson, 1992). In In~1a,
most adults believe that diseases are caused by lack of appropnate
attention to a number of social, physical and spiritual activities. For
example, too much sexual activity may be associate~ wit~ having
tuberculosis (Taylor, I 976). Diseases are often classified mto two
categories, those stemming from the fact that the body is ove~ ~e~ted
and the other from the body being too cold. The loss of eqmlibnum
between hot and cold states in the body is believed to be a major reason
for illnesses. Cooling diets are prescribed for illness resulting from the
body being too hot. Most self medications, including diets, attempt to
achieve a balance between hot and cold.

�30

/ Cu/111ral Factars Associated with Healtlifúl Behaviors in India

Popular cultural misconceptions related toAIDS infection include
beJieving that one can get AIDS by sharing clothes, school wash rooms,
kitchen utensils, kissing, hugging, and sbaking hands (Raju, February
2002; Bhattacharya, Cleland and Holland, 2000). The Rapid Household
Survey of Reproductive and Child bealth conducted in India suggests
that even in a highJy literate state sucb as Kerala, as many as 60% of
respondents share these misconceptions about AIDS (Indian Institute of
Population Science, 1998).
In India there are many diseases labeled "Gupt Rog". The term
means 'secret disease' . These diseases are often associated with tbe
perceived state ofsexualhealtb and sexual perfonnance and considered as
either extremely personal or secret. A survey of 'Gupt Rog' among slum
dwellers in Mumbai, India found that respondents were more concemed
about illnesses related to sexual functioning tban those resulting from
sexual contact with others. A wide variety of symptoms were tenned
'Kaojori' (weakness). Consequently, a large number ofterms and words
are present in the local language to refer to various states of Kanjori. In
the Indian tradition, the term ' Virya' stands for vigor and semen (Nag,
1996). The loss of semen through nocturnal emission or masturbation
is _believed to be barrnful for emotional, physical and spiritual well
bemg. A large number of traditional healers cater to meo who believe
that they suffer from 'Gupt Rog' (Yerma, Rangaiyan, Narkhede,
Aggarwal, Singh, &amp; Pelto, 1998).
Yet, another source of illness emanates from the displeasure
of Gods. Family deities are ceremoniously worshiped and appeased in
order to receive physical, mental and financia! security. Wrongful actions
and failure to be mindful of the presence of Gods may incur their wrath
resulting in disease, mental illness and poverty. Indians often combine
ceremonial worship of deities along with receiving treatment.
Cultural factors associated with major diseases and health disparities
occurrence of diseases is influenced by culturally dictated dietary habits
( Bandyopadhyay and McPhearson, 1998).
There are fundamental differences between modero and
traditional ideas of causation. Modero medicine places considerable
emphasis oo relevant events immediately prior to one fallingill. Detailed

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectiw,s primavera / spring 2005, Vo/.7, Num. I /

31

account of events in the immediate past is relevant for diagnosis.
The Indian measure oftime is seldom precise. The past involves a number
of events that can be recalled. Events in the present are not of any more
importance than the ones that were experienced a long time ago. This
view of time emerges from Indian perspectives on life.
Adherence and compliance to medicinal prescriptions is
fundamental to the healing process. lndians often tend to disregard
suggested tirnings for medicine intake and at times skip the prescribed
daily dosages. This is in part due to a lack of appreciation for strict
mechanical timeregulated activities in day to day life. In additioo, Indians
may not fully realize the importance of keeping an appointment at the
precise time scheduled. All these may hinder diagnostic procedures
followed in modero medicine. There is widespread ignorance about
the fundamental positivistic assumptions of Western medicine. Lack of
understanding of the Western medical system combined witb lack of
compliance is likely to de lay the bealing process unless lndian clients are
adequately counseled about the need to comply and stick to prescribed
dosages and regimens (Bandyopadhyay and MacPhearson, 1998).
Indians believe that each individual is made up of severa!
metaphysical components such as Atma and Jeevatma. Atma is
indestructible. lt is the presence of God in a person. The Jeevatma, on
the other hand, is the sum total of all past experiences that propels one
into the future. Rigbteous actions (Karma) lead to positive experiences.
Actions that do not contribute to physical, social and spiritual well being
of others result in undesirable consequences to the self. Sorne of these
consequences may be experitmced during this life while the rest may be
experienced during the course of the next life. Thus, current sufferings
and illness have their roots in an inconceivable past composed of severa!
births during which a person accumulated ill effects of bad deeds· and
actions. The focus is on taking the right actions in the present. The force
of the Jeevatma can not be changed. Events in the immediate past may
not be recollected specifically unless probed and asked about in detail
through skilled interviews.

�32

/ Cultural Factors Assaciated with Healthji,I Behaviors in India

Health Seeking Behaviors
Indian cultural practices and beliefs influence tbe decision to seek health
careas well as effective utilization of available health care services. The
role of cultural factors on health care practices is evident in ways people
utilize health care during ali too common occurrences such as pregnancy
and childbirtb. Pregnancy brings about changes in dietary habits.
Manocha, Manocha and Dharam ( 1992) in a study of tbree víllages in
Haryana found that tbe consumption of citrus fruits, mango, guava, red
chilies and ali kinds of pickles increased during pregnancy. They report
that a bigh proportion of these women craved, and many ate ash from
the bearth, mud and clay. Consumption of milk during pregnancy
&lt;lid not increase in spite of the fact tbat survey villages had abundant
supply of nrilk produced by local dairy fanns owned by most of the
villagers. A high proportion of the women do not believe that it is
necessary to i ncrease caloric intake during pregnancy. Purobit, Matbur and
Shanna ( 1973) observe that a reduction in dietary intake o.ften occurs
due to fear of having a large fetos, causing obstruction and pain during
delivery. Adherence to the previously-mentioned practices motivates
many women not to seek prenatal care.
Manocha, Manocha and Dharam (1995) report that only fifty
percent of women in tbe study village receive a prenatal check up. Most
pregnant women visit the primary health care center Jocated in the
village only if complications arise. Deliveries often take place at home.
In most instances, a closed room with poor ventilation is chosen for tbe
delivery which is attended by either a midwife or a selected elderly
woman. During cold season, the room is heated by using either wood
charcoal or dry cow dung cakes. The burning of these materials
produces high levels ofcarbon-dioxide and carbonmono-oxide. Prolonged
exposure to these gases is an important cause of infant mortality and
maternal death in India (Chandrasekhar, 1982).
Indians have an eclectic approach toward treatment. In tbe main
there are tbree systems of medicine; Ayurvedic, Siddha and Unani. In
addition, the Allopathic (Western medicine) and homeopathic system
are also widely used. Ayurvedic medicine is deep rooted in Indian
traditions. It views illness as an outcome of imbalances in the tbree

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera / spring 2005, Vol. 7, Num. / /

33

fundamental body elements; Vatha, (wind); Pitha (Bile) and Kabha
(phlegm). The imbalances occur owing to either inadequate or incorrect
intake of foods. Owing to this view, the healing process involves rigid
compliance to dietary regulations. Ayurvedic medicine believes that
good health results from adequate functioning of mind, body, soul and
senses. In spite of widespread knowledge of traditional systems of
medicine, the lndian public is not averse to western medicine. Most
lndian consumers of western medicine do not understand tbe scientific
approach toward diagnosis, treatment and prognosis. However, Western
medicine is seen as an effective system of medicine capable of curing
disease symptoms. Toe two systems of medicine, the traditional and the
western, provide two strong choices to seek medical assistance. In many
instances, they combine the two in desirable amounts. In general, there
is widespread trust in the effectiveness of Western medicine. The cure
stems from not only the effectiveness of the medicine but also in the
special power of the physician. Demand for instant cure is high and as
a result physicians prescribe powerful drugs and large dosages (Evans
and Lambert, 1997).
Many lndians will have engaged in self diagnosis and self
medication before they seek professional medica! help. Over the
counter medications are easily available in India. A study of prenatal
1
care in Rural Kamataka found that a very high proportion of women
engaged in self medication. Most women took a "green medicine"
obtained from tree bark to avoid labor complications and to ensure a
healthy baby (Matthews, Mahendra, Kilaru and Ganapathy, 2001).
Indians in general have a fatalist attitude toward chronic illness.

It is seen as an outcome of bad deeds perfonned during this life or in
past lives. There is also hopefulness in that the next life will be less
burdensome and painful as one has already grieved and paid for. his/
her undesirable activities in the past. Toe stage in life during which the
chronic illness occurs is likely to infl.uence the seriousness with which
remedies are sought. If the person is elderly, he or she is more likely
to spend time focusing on spiritual well being and is likely to be less
concerned about aggressively curing the disease. Death is therefore not
seen as an end in itself. It is more a transition point from one life to ·
another. For this reason, Indians are less likely to seek aggressive life

�34

/ Cultural Fac1or&lt; Assodulecl wilh /Jeulthjul Behm•iors in India

prolonging treatments involving life support systems. The eldest son has
a prominent role in enabling the course of the journey from this world
to the other, especially in relation to the death of male fami ly members.
The eldest son is to light the funeral pyre. His presence is required ali
through the cremation ceremonies. Daughters play an important role in
the process of handling the bodies of deceased female family members
(Laungani, 1996; Abrabam, 1999; Basu, and Kshatriya, 1989).

Revisto Perspec/lWJS Sociales / Social Perspec1;,.,es prima,,ero I spring 20(/5, Vol. 7. Num. I I

35

needing to seek healthcare. They may lack the initiative or they may
simply feel unable to do it given the cultural restrictions imposed on
them by males in positions of authority. This situation strongly suggests
the need of providing healtb and socio-cultural education to ali members
of Indian farnilies in the United States. Husbands and fathers will need
as much education as the women tbemselves. ludian parents inAmerica
should also be made aware of laws requiring the provision of timely
healthcare to minors in their host country.

Social networks and social support
Indians rely on a wide network offriends and relatives for support during
health crises. Marriage alliances widen the social network of relatives.
Marriages are arranged by the parents of the bridegroom and bride. Potential spouses are selected from tbe same caste groups. Once marriage
is consummated, it is considered to be a contract between the spouses,
and their families and kin groups. Events such as the arrival of the first
childare attended by alarge number offamily members. Eldermembers
from the neighborhood and village offer help and counsel the young.
Women are entrusted with ali aspects of care giving. The responsibility
for eldercare giving is on the son. However, daughter in laws take an active role in elder care giving (Gupta and Pillai, 2001). Women's health
tends to be overlooked and ignored as they focus on their care giving
roles. However, due to clase bonds that exist with.in the joint family
system, the sick role is accepted without any feeling of guilt. The responsibility for caring for the sick is shared among all family members.

Conclusion and Implications
This section will provide a reflection andan analysis of key widespread
Indian cultural beliefs and behaviors that may have major significance
to policy makers in the United States and other countries with significant
numbers oflndian immigrants.
As previously stated, gender biases represent a majar source of
oppression for women in India. This has lead to the neglect of sexual
education and to the inability of many lndian women to actively participate in the decision making directly irnpacting their healtb. This pattem
ofbehavior may become a rnajor obstacle for lndian women in America

The fact that lndian ethnic minorities and other socially
oppressed groups in India score very low in relation to most health
indicators should also concem health policy makers in America. First
of ali, (odian immigrants from the lower socio-economic levels may
come to tbis country with poor bealth. Furthermore, once in America
they may Jack the financia! resources or the knowledge of the American
healthcare system necessary for the effective utilization of services. For
this reason healthcare professionals are advised to inquire about the
etbnic and socio-economic backgrounds of lndian farnilies coming
to tbem for services and to educate them in terms of how to access
available healthcare resources.
Healtbcare professionals in the United States and other
countries should also be cognizant of the existing tensions between folk
medicine and Western medicine among Indians given that overutilization
of the first may lead to under utilization of the latter. lndian folk
medicine often calls for self diagnosis and self medication. It concerns
itself with maintaining a balance in the body between hot and cold states
aod with not displeasing their gods. Professionals are encouraged to
start working with patients or clients wherever they are at in an effort
to make them feel comfortable with the therapeutic relationship and in
this way eam tbeir trust and respect. Whenever possible, efforts must be
made to practice Western medicine within the context of their cultural
belief system while at the same time providing pertinent health
education.
Other cultural factors of relevance to healthcare include the
beliefs that women should not maintain eye contact with men and that
men should not maintain eye contact with people in positions of power.

�Re,,ula Penpec/1\'0S Sociales / Social Penpectfres primavera / spring 1005, lb/. 7. Num l /

37

them from adhering to a prescribed treatment plan.
Given the strong influences ofculture on health care practices, it is
essential to train social workers, healthcare professionals and others to
become culturally competent. Cultural competency refers to the ability
of bealth care givers to take into account the cultural beliefs and
practices of health care recipients. In addition to being knowledgeable
about lndian culture, interventions must be designed to maximize the
likelihood of service utilization.

�38

/ C11lt11ra/ Factors Associated with Healthful Behaviors in India

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera I spring 2005. Vo/.7, Num. 11

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INNOVACIONES DE
LA PRÁCTICA - PRACTICE
INNOVATIONS

�Re,irta Penpectn·as Sociales / Sedal Perspectfres primavera / spring 2005. Vol.7. N11m I /

43

Desarrollo micro-regional y capital humano:
el caso de Las Cruces, Guanajuato, México
Everardo Rodriguez Gutiérrez*
Jorge Alberto Rodríguez Herrera*
Luis Enrique Aguilar Salinas*

Abstract
In Mexico, social work developed within urban and rural communities
can be portrayed by its vertical communication styles and asymmetric
social relations between agents of social institutions and community
members. These styles of social intervention are based on the assumption
that poor people lack ofknowledge and culture and are therefore incapable
for designing their own community development strategies. This common
view is deeply questioned by this article which presents an experience
of social intervention within a Mexican peasant community that was
based on the active participation of peasant women in ali stages of the
project: self-diagnosis, design, planning and execution. The results
achieved invalidate common stereotypes which legitimate patemalistic
and authoritarian ways of social intervention. The article describes the
strategies and the different methodologies which were adopted in order
to enhance comrnunitarian participation.

Resumen
El trabajo social con comunidades populares y campesinos se caracteriza,
por lo general, por su estilo vertical y por relaciones sociales asimétric::as
entre representantes de instituciones modernizadoras y los grupos
* Everardo Rodríguez Gutiérrez y Jorge Alberto Rodríguez Herrera, sociosfimdadores
de el Grupo lnterdisciplinario de Reflexión y Apoyo al Desarrollo Asociación Civil,
(GIRAD, AC), actualmente asesoran al gnipo de mujeres de las Cruces y dan seguimiento
alproyecto. Sus direcciones electrónicas respectivamente son: eversal200 l @yahoo.com.
mx, yan/ 5@prodigy.net.mx. Luis EnriqueAguilarSalinases egresado de la licenciatura
en Desarrollo Regional de la Universidad de Guanajuato en la Unidad de Estudios
Superiores de Salvatierra donde labora actualmente.
En lo sucesivo, las menciones a años o décadas, corresponden al recién terminado siglo
XX. en caso contrario se hará la precisión en el texto.

�44

I Desarrollo micro-regwnaly capital l111ma110: el caso de las Croces, G11tma111a10, México

comunitarios. Este tipo de intervención social se liga a la idea de que los
pobres fuesen personas ignorantes e incultas y, por lo tanto, incapaces
para diseñar estrategias de autodesarrollo comunitario. En oposición
a este imaginario común, el artículo presenta una experiencia de
intervención social en una comunidad rural mexicana que involucró, desde
un principio, a mujeres campesinas en todas las fases de diagnóstico,
diseño, plancación y ejecución de un proyecto comunitario y que invalida
los estereotipos tradicionales que justifican las formas de acercamiento
paternal istas e impositivas de muchas instituciones mexicanas a cargo del
desarrollo social. El trabajo describe las estrategias de intervención social
Y las metodologías adoptadas en cada fase del proyecto para estimular la
participación del grupo comunitario y la apropiación del proyecto.

Introducción
Con la finalidad de mitigar o combatir la pobreza y marginación, el
Estado mexicano ha adoptado, desde finales de los setenta, un conjunto de
enfoques que se cristalizan en programas de desarrollo social implementados
durante las últimas tres décadas del siglo XX. Entre ellas figuran (en
orden cronológico) el Programa Integral para el Desarrollo Rural (PIDER),
la Comisión para la Planeación y Atención de Áreas Marginadas
(COPLAMAR), el Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL),
el Programa de Educación, Salud y Alimentación (PROGRESA) y,
actualmente, OPORTUNIDADES, PROCAMPO y Crédito a la Palabra.
A pesar de los cuantiosos recursos invertidos, su impacto real ha sido
mínimo. Más aún, los diversos programas no han siquiera logrado detener
el proceso de empobrecimiento y marginación.
.
No obstante las experiencias históricas adversas, partimos de la
idea de que es posible revertir, a través de programas de desarrollo social,
la pobreza y la marginación. Como ejemplo presentaremos un proyecto de
intervención social en el ámbito micro-regional que beneficia a un grupo
de mujeres de la comunidad de Las Cruces en el estado de Guanajuato.
Este programa surgió a partir del enfoque de investigación-acción y
el análisis estratégico e involucró de forma activa a las mujeres en el
diagnóstico, el diseño y la evaluación del proyecto.

R,u,10 Penpecln'll, Soc:10/e, Soc,a/ Per,pec1m,s primm-era hpnng 2005. Vol 7. N,nn 11

45

La pobreza desde los diversos modelos de desarrollo
Según Tuñon Hidalgo (2000:64), es posible comparar la concepción,
los alcances y las limitantes de programas de desarrollo a partir de tres
variables: (a) una variable ontológica que refiere a la concepción del
mundo y de los recursos y que subyace a cualquier programa; (b) una
variable epistemológica que considera los roles de la tecnología en
el proceso de producción; (c) una variable categorial que señala las
dimensiones sociales y políticas en tomo a la apropiación y la distribución
de los bienes generados. Determinadas correlaciones entre estas variables
tienden a inducir o amainar el desarrollo socioeconómico e influyen, por
ende, las posibilidades de éxito de un proyecto.
Las variables mencionadas adoptan formas específicas al
combinarse con un paradigma del desarrollo (cuadro l ).
Durante gran parte del siglo XX, la política de desarrollo
mexicana se inscribió en e l modelo de sustitución de importaciones
que partió de la necesidad de un Estado rector que regula las relaciones
entre oferta y demanda y ofrece los servicios públicos estratégicamente
importantes. Este enfoque fue abandonado a partir de los años ochenta y
remplazado por dos modelos que se sitúan dentro del canon neoliberal:
la Nueva Gerencia Publica (NGP) y el Capital Social (CS) (Musetta,
2000). Por lo anterior cuentan con algunos rasgos comunes al igual que
elementos disímiles.
El modelo del Capital Social (CS) defiende la existencia de un
Estado que orienta y guía en estrecha coordinación con la sociedad civil
el desarrollo socioeconómico de la sociedad y que devuelve a los niveles
locales una serie de funciones y capacidades de decisión que se han
aglutinado en el Estado. Este nuevo Estado ofrece, junto con la
sociedad civil, servicios sociales y orienta su política social en un enfoque
productivista ( cuadro 2).
En cambio, el modelo de la Nueva Gerencia Pública (NGP)
descarta un Estado activo y apuesta en mayor grado a la participación
de los diversos sectores sociales en la dirección de las políticas de
desarrollo. Sólo bajo detenninadas condiciones el Estado puede recurrir

�46

I Desarrollo micro-regional y capilal humano: el caw de las Cmce.,. Gua11ojuoro. México

C~adro 1:, ~aradigmas de desarrollo y sus suposiciones ontológicas,
ep1stemolog1cas y categoriales
,. f

~

'

Reri&lt;lo Pers¡x,.,;..,., .'w,·i11/e., / SMial Perspecriws primavem / spri11g ZOll5. Vt&gt;I. 7. Num I /

Cuadro 2: Los modelos de Sustitución de Importaciones (SI), Nueva
Gerencia Pública (NGP) y Capital Social (CS)2

T

~

Paradigma

Variable
ontológica

Variable
epistemológica

Variable categorial

Crecimiento
irrestricto

No existen limitaciones en cuanto a
recursos naturales
y posibilidades de
desarrollo

La tecnología es fuente
de una infinidad de satisfactores.

Los satisfactores son
propiedad exclusiva de
los dueños del capital.

Antidesarollista

Los recursos y el Se opone a la aplicación
mundo son finitos
indiscriminada de tecnica
y a los efectos colaterales
en perjuicio del medio y de
los recursos.

Los satisfactores son
un producto social,
por lo que su reparto
debe ser norrnado y
aplicado por el Estado.

El centro del desarrollo son las
personas y no el
crecimiento.

Plantea estrategias
como el reparto de las
ganancias y la transferencia de recursos
para el desarrollo.

Sustentable

Humano
1,

La tecnología conjuga el

desarrollo, la conservación y el cuidado de los
recursos.

47

Pensamiento Regional
BajoNGP

Pensamiento Regional
Bajo SI

Pensamiento Regional
Bajo CS

Emergente
(NGP)

Dominante
(SI)

Emergente
(CS)

Pluralidad de sectores

Estado monopólico

Estado activo, eficaz, corresponsable con la sociedad
civil

Unidades -proyecto

Unidades burocráticas

Devolución del poder a los
niveles locales

Subsidio a la demanda

Financiamiento estatal con Prestación estatal no monopoliza los servicios sociales
subsidio a la oferta

Universalidad de la
satisfacción

Universalismo de la
oferta

Enfocado a los fines

Enfoque a los medios

Orientación productivista de
la política social.

Adaptado de Musetta et al (2000).
Endógeno
local

Se basa en la
generación de
capital humano
y territorial.

..
•

,.

•" 1

La tecnología aplicada
depende de las
características de las
comunidades concretas y
los recursos disponibles
en el lugar.
·,,

.

,-

Fortalece la
posibilidad de que la
comunidad se apropie
y haga uso de los
recursos en función de
sus intereses
colectivos.
-

,.

Fuente: Adaptado de Hidalgo (2000), op. cit.
a políticas para subsidiar la demanda aunque nunca la oferta de bienes
y servicios.

Por otra parte, tanto el modelo de la Nueva Gerencia Pública
como el del capital social enfatizan la necesidad de la participación
ciudadana y la aplicación focalizada de los recursos-3 Sobre esta base
surgió el concepto de la micro-región: se trata de un constructo teórico
creado en el plano administrativo. La micro-región se integra por comunidades que comparten una problemática común (por ejemplo, altos
niveles de pobreza y marginación) dentro de un territorio municipal.
Los recursos de combate contra la pobreza se enfoquen hacia dichas
micro-regiones.
2/daptado de Musetta, Paula. el al; 2000.
Por más que las admi11is/racio11es neo/ibera/es se atribuyan la exclusividad de
promover la participación social, en México los anteceden/es se remon1a11 a los
años setenta - la última fase del modelo de desarrollo basado en la sustitución de
imporlaciones - cuando surgieron los programas como el PIDER (Programa Integral

�48

f

Desarrollo mifro-rcgional y capüal lwma110: el ca.,o de las Cruces, G111111aj11ata, México

Sin embargo, a casi quince años de orientación gerencial, la
pobreza está lejos por desaparecer. Al mismo tiempo resalla la presencia
de un discurso programático impecablemente estructurado que contrasta
con las viejas prácticas promotoras del desarrollo que se siguen
empleando. Ello llama la atención acerca de un persistente divorcio entre
lo que políticamente se declara y lo que operativamente se ejecuta. No
sorprende por ello que la participación ciudadana y la sustentabilidad del
desarrollo descienden a poco menos que alegorías discursivas repetidas
sin ton ni son. La mayoría de los técnicos y promotores ocupados en
estos programas siguen aún sin comprender que, para dejar de ser un
mito, el nuevo discurso requiere compromisos y actitudes consecuentes
con las propuestas vigentes del desarrollo. Ello impli~a necesariamente
un replanteamiento de las prácticas promotoras.

El programa de micro-regiones en Guanajuato
En Guanajuato el desarrollo micro-regional se remonta a principios de
los años noventa cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRl)
tuvo que entregar eJ poder político al Partido de Acción Nacional (PAN).
En este proceso un grupo de empresarios asumió el control del gobierno
estatal y empezó a instrumentar programas de desarrollo local con
enfoque territorial que constituyen los antecedentes directos del
programa de micro-regiones (Desarrollo Rural de Guanajuato, s/a: 1427). Hacia el año 2000, se puso en operación el programa de Desarrollo
Productivo Sostenible en Zonas Rurales Marginadas (PRODEZOMA)en
micro-cuencas del sur, norte y noreste del estado.
En el programa de micro-regiones intervienen los tres órdenes
de gobierno (federal, estatal y municipal) y la sociedad civil. A través de
para el Desarrollo Rura!J )' COPLA MAR. El PlDER buscó "'promo,,er el desarrollo de
las comunidades rurales atrasadas del país y hacer llegar a sus habitantes los niveles
mínimos de bienestar a los que tienen derecho" (SPP. /982: /8-19). COPLAMAR}ílf
un programa contemporáneo al PIDER que puso especial énfasis en las zonas de mal'0r
marginación. Sus principales ejes eran la salud y el empleo rural promovidos a tr:n,'CS
de proyectos product fros. Se construyeron en aquel entonces muchas clínicas rurales
con !ª/ de hacer llegar servicios médicos. Al mismo tiempo se dotó a las comunidadei
de mfraes!'1!ctura pro~uctiva (por lo regular. viveros y áreas de plantación). Muchlil
de estas e/micas f ueron mco,poradas después al sistema de salud rural y constituyen la
base para el otorgamiento y el control de los apoyos de OPORTUNIDADES.

Remto Perspecti,m Sociales I Social Perspectfres primaveri, / spri11g 1005, Vol. 7, N11111 I I

49

Centros Estratégicos Comunitarios se impulsa el desarrollo productivo de
las localidades con la finalidad de convertirlas en proveedores de servicios
para los habitantes en la región. Se espera que las micro-regiones sean
detonadoras del desarrollo ya que fungen como ejes articuladores para
atender a grupos indígenas en condiciones de pobreza y marginación
(SEDESOL, 2003: s/p).
Pero al igual que otros programas de combate contra la pobreza,
el de las micro-regiones no ha alcanzado las metas establecidas. Ello
se debe, por una parte, a que las micro-regiones constituyen espacios
delimitados bajo criterios administrativos4 que carecen de sentido para la
población local. Por otra parte, muchos promotores sociales no cuentan
con las actitudes y aptitudes necesarias para promover programas que
dependen de y que, además, pretenden incentivar la participación de la
población. A menudo se limitan a impulsar a los pobladores a expresar
una lista intenninable de necesidades insatisfechas que son registradas
fielmente por los técnicos. Sin embargo, estas prácticas de intervención
social contribuyen sólo a la reproducción de un modelo de desarrollo
que depende por completo de la disponibilidad de apoyos externos;
asimismo, impiden que la población se convierta en el centro del proyecto
y logre acrecentar su propio capital humano. Nuestro proyecto de
intervención social buscó entrar en esta laguna mediante el enfoque de la
investigación-acción.

Desarrollo micro-regional e investigación-acción
En febrero del 2003, un grupo de estudiantes de la Licenciatura en
Desarrollo Regional (LDR) de la Unidad de Estudios Superiores de
Salvatierra (UNESS) dependiente de la Universidad de Guanajuato5
(UG) y el profesor responsable iniciamos un ejercicio de diagnóstico
Yplaneación micro-regional. Se partió de un análisis de los municipios
del sur de Guanajuato , donde ex isten más de 300 comunidades rurales
4

las variables que determinan fa integración de una micro-región son, entre otros
más, una geografia compartida; características inf raestructura/es parecidas así como

niveles de pobre=a y marginación.
5levadas
En este caso tomamos solamente los municipios más
Guanajuato.

significativos del sur de

�SI
50

/ De.,arrol/o m1cro-n:g1ono/ y cap,10/ humano· el coso de las Crou.,. G11u1101uoto. Mérirn

con grados de marginalidad alto y muy alto (grados 4 y 5; base de datos
de CONAPO, 2000).

.
.
de Salvatierra (Guanajuato)
Esquema 1: M1cro-reg10nes

Con base en sus propias posibilidades de trabajo, el grupo
seleccionó el munkipio de Salvatierra cuyas 25 localidades con niveles
de marginación 4 y 5 se distribuyen en nueve micro-regiones (esquema
1). De ellas se escogió una de las tres regiones con mayor concentración
de comunidades (esquema 2). Ahí se encuentra eJ poblado Las Cruces.
donde convocamos a una reunión con los habitantes. Asistieron
aproximadamente veinte jefas de familia.
La comunidad Las Cruces tiene una función articuladora de la
dinámica micro-regional que se liga, en primera instancia, a su posición
céntrica y a su infraestructura pública (una clínica rural ,jardín de niños,
primaria, telesecundaria, transporte camionero a la cabecera municipal,
Salvatierra; energía eléctrica; antaño el panteón) y sólo en mucho menor
grado a una atracción real ejercida sobre las demás comunidades. 6 Dado
eJ alto grado de marginalidad?, algunas familias reciben apoyos de programas como Oportunidades y/o AJianza para el Campo así como de otros
fondos que han sido creados por diversas dependencias a nivel federal, estatal y municipal. Los mayores problemas de Las Cruces son el camino de
acceso (terracería) y el agua (el sistema de agua potable recién establecido
presenta aún muchas fallas).

3

La LUZ

Rancho Gpe.
La Magdalena
San Pedro de los

3
3
Betanla
3
Gervaslo M
Pta. Del Monte 3

Cupareo

El COyol

San Nicolás
B(apulín
Potrero
ElSabm
ProvllCia

"3

Negros

3

"
"3

Ojuelos
La Palma de la Luz 3

"

La Quemada
San J. Del cannen

3
3

2
3

San Isidro

3

La Galera
La Esquina

Estancia

3
4
"

4

¿_--+----7 El Salvador 4

Urlreo
3
El Femx
3
o¡o de Agua 3
El Caracol
4

San P. De los
Naranjos
Sto. Tomas

Jamcho
Haravatio del
Encral

3

San Miguel Eménguaro. 3

6

Por estas razones la comunidad /.,as Cnices fue designada en 1992 como cabecera de
la micro-región.

7

Los criterios de prioridad establecidos por los programas gubemamentales se basan
en los índices de marginalidad creados por el Consejo Nacional de Pob!ación (CONAPO). Dentro de una escala donde 5 representa margmalidad muy alta y 4 alta. ÚIS
Cruces se ubica en el nivel cuatro.

Las Cruces "
las cañas
s
La Huerta
4
L del &lt;:armen 4
Sta RosaT. 4

San Pedro PejO
El Pirul
Las PreSitaS

San Rafael
El ToronjO

3

s
s
s

"

Las canoas
La Palma de E.
San Antonk&gt; E.
Palo Blanco
La Virgen

3

""
s
"4

Los Manriquez
Estancia del carmen 4

�52

/

Desarrollo micro-regional y capital 11111110110: el caso de las Croces. Guanaj uato, México

Esquema 2: Micro-región y comunidad de Las Cruces

En Las Cruces viven 757 personas (33 l hombres y 426 mujeres)
en su mayor parte (60%) menores de 25 años. Cada vivienda es habitada en
promedio por 4. 7 personas. El 31 % de las casas consta de un solo cuarto,
el 26% de dos y el 31.5% tiene entre 3 y 5 habitaciones. El 49% de las
viviendas tiene piso de tierra; el 90% cuenta con energía eléctrica. Los
problemas infraestructurales más serios consisten en la escasez de letrinas
(sólo el 13.5% de las casas cuenta con ellas) y el drenaje sanitario.
A pesar de la infraestructura educativa, el 15.2% de la población
es analfabeta (todos mayores de 15 años). 133 habitantes no han cursado
nunca una educación escolar. El promedio de escolaridad es de 4.32
años.
Las tareas del campo constituyen una fuente de empleo importante
para la población Local. Sin embargo, ante los bajos ingresos que generan
y la ausencia de alternativas laborales la migración a los Estados Unidos
representa una salida económica frecuentemente elegida.

Reiwo Perspectfras Sociales / Social Perspectives primal'era I spring 2005. Vol.7. Num. 11

53

Todas las integrantes se conocían y estaban vinculadas, en su mayo~a,
por relaciones de parentesco. Algunas participantes contaban, ademas,
con experiencia organizativa adquirida en otro~ ~rogramas Y por su
colaboración en comités escolares, fiestas y conv1v1os.
A través de un trabajo diagnóstico se identificó un conjunto de
factores ambientales que agravaron el bienestar en la comunid~d: la
escasez del agua, lo escarpado del terreno, la existencia de p~nd.'entes
pronunciadas así como suelos arenosos y poco profundos q_ue limitan la
captación del agua por escurrimiento; así como la gran pro~ndtdad dond~ ~e
encuentran los depósitos de agua en el subsuelo. Ello obliga a la poblacion
a consumir, durante la temporada de secas, el agua que se acum~la _en
los pocos bordos adonde acuden también los animales. Esta _practica
de abastecimiento fue identificada como insalubre Y como un nesgo de
contraer enfermedades intestinales.
En cuanto al diagnóstico de sus habilidades y recursos para
resolver sus propios problemas, el grupo comunitario ide~tificó a la escasez de
recursos económicos, la mala alimentación, la presencia de enfermed~des
y la escasa posibilidad de producir lo necesario c~mo amenazas senas a
su bienestar. Sin embargo, al mismo tiempo consideraron tener la fuerza
suficiente para remontar o amortiguar sus condiciones a~tuales._ ~orno
parte de sus fortalezas las mujeres detectaron ciertas practicas cotl~ianas
(por ejemplo, el cuidado de los animales criados en e_l traspaho), la
costumbre de aprovechar al máximo los pocos recursos existentes, el gran
deseo de producir sus propios alimentos y su inte~és P?r conocer otras
estrategias para alcanzar la autosuficiencia productiva sm descartar, por
supuesto, la eventual generación y venta de excedentes.

Estrategias de intervención social: la formación del grupo

La identificación de las limitantes de su bienestar cotidiano, de sus
fortalezas y debilidades constituyó el primer paso dentro del proyecto de
desarrollo. En seguida vamos a describir cada una de las fases del proyecto
con la finalidad de ofrecer un guión de trabajo comunitario que pueda
orientar la construcción e implementación de otros proyectos similares.

El grupo comunitario se integró por 30 madres de familia - que
representan el 20% de los hogares en la comunidad - quienes articularon
su interés por aprovechar sus traspatios dentro de un proyecto productivo.

Para identificar de forma más precisa los intereses en la
explotación del traspatio, realizamos un taller. El objetivo era que cad~
participante expresara mediante un dibujo su propuesta acerca de que

�54

/

Desarrollo micro-regional y capital l111mano: el &lt;·o.w de los Cn ,ce.,. G11anaj11010. México

55

Rr,-rsta Per&lt;¡Kt mm S.1t·1ule.&lt; / S&lt;1t·iol Ptr&lt;pet.'li&gt;e&lt; pr,m,nv!ro f 1pr1ng 1005, lól. 7, \ 11m I I

hacer en su traspatio. Dichas gráficas constituyeron la base para la
formación de un consenso acerca de las características del proyecto
de desarrollo que incluían la construcción de cisternas para el abasto
de agua; la edificación de estufas lorena para hacer más eficiente el
aprovechamiento de la energía; el montaje de letrinas para cuidar mejor
la salud; la organización de un huerto familiar y la cría de animales de
corral para enriquecer la alimentación familiar.

Cuadro 3: Matriz diagnóstica de proble mas y prácticas en e l campo de la
alimentación, la higiene y el aprovechamiento del agua y de la energía.
Eje
Estado
temático
Alimen- * Pésimamente mal
!ación

* No hay ingresos para
una dieta balanceada

En el siguiente pasó se integraron equipos formados por madres de
familia y estudiantes que recorrieron la mayor parte de los traspatios para
conocer la distribución actual de los espacios. Para finalizar el ejercicio,
cada madre de familia definió a través de otro dibujo las dimensiones
de su traspatio y la posible distribución del espacio entre los cinco
componentes que el grupo había considerado integrar a cada solar.
Dicho trabajo de análisis espacial dio oportunidad para que las mujeres
exploraran los principales problemas que afrontan sus familias al igual
que la comunidad en su conjunto. Para orientar este proceso de reflexión,
el equipo universitario les proporcionó una serie de preguntas claves que
las participantes debían contestar: ¿Cómo son la salud e higiene en mi
casa? ¿Cuál es el problema más grave en mi casa? ¿Por qué se da y cómo
podríamos solucionarlo? ¿Cómo es la situación alimenticia en mi casa?
¿Por qué es importante tener animales en mi traspatio? ¿Cómo preparo
los alimentos en mi casa? Sus respuestas fueron escritas en rotafolios lo
que facilitó después la elaboración de una matriz (cuadro 3) que sirvió
como punto de partida para el análisis estratégico.
Una vez identificadas las áreas críticas, las prácticas asociadas así
como las causas y las posibles alternativas, continuamos con el análisis
de las capacidades, habilidades y saberes del grupo comunitario que
constituirían las fortalezas a aprovechar a la hora de crear las estrategias
de solución. Las debilidades identificadas en este proceso se convertirían
en retos a superar. A través de una lluvia de ideas surgió el cuadro 4.

* Comen carne una vez
por semana
*No hay frutas y verduras
ni leche
* El huevo lo compran
fuera. a alto precio y en
mal estado

Consecuencias/
soluciones
* Hay gente que vende pollo. lo * Economía débil
compran en Salvatierra a alto
precio y la utilidad es poca
*Autoconsumosin
excedentes. ¡ Que
generen ingresos!
* Compran poco a las camionetas por lo caro
* Tener más que
producir
* Algunas personas cosechan
para au tocon umo pero no * Saber hacer las
para vender
cosas, cómo vender
costuras y manualidades para meJorar
la economía
Prácticas

* El abastoes por las tieodas locales y camionetas
que van a vender

*Generar fuentes
de empleo

Higiene y * Frutas y verduras se * El agua de lluvia la almacc- * Contaminación
salud
lavan con agua de lluvias namos en tambos
de agua y alimentos
* No hay condiciones * Se practica el fecalismo al
para mantener limpia el aire libre
* Enfermedades
agua. No se cuenta con
intestinales
lo necesario para tener
medidas de higiene
* Los mosquitos y moscas
ensucian el agua

Agua

.

1

1..1

* Problemas de fecalismo
*Mala situación económi- * Las pipas de la presidencia a * Enfermedades
ca
veces les llevan
"t.

* Escasez de agua y la *Cuando no llevan las pipas, la
poca que hay, se les con- consumende la joya, del cielo,
lamina
de bordos; es agua represada

·&lt;

�56

/ Desarmllo micro-regional y capital humano: el cosa de las Cmce.,. Guanajuato, México

Energía

* Hay dinero para pagar * Fogón, pues la estufa la usan * Consumen ali* La mayoría tiene TV,

sólo para calentar la comida o menlos en mal estado
tortillas

radio y refrigerador

* Enfermedades

*Algunas

Traspatio

personas no
tienen refrigerador y
consumen sus alimentos
al día

intestinales

* L-Osanimalesquetieneo, * Hacen pequeños y rústicos

* Aprovechar sus
productos y venderlos para generar
ingresos

se les mueren a causa del corrales
coyote
*Se compran alimentos a alto
* La ganadería no es re- precio
dituable

,..

*Mejorar la alimentación
*Autoconsumo y
venta de producción de animales

Para desarrollar estrategias y posibles líneas de trabajo, construimos en el grupo una matriz (matriz DAFO) (cuadro 5) donde agrupamos
a la izquierda las debilidades y fortalezas auto-diagnosticadas que se
refieren a las condiciones internas del grupo comunitario. Las debilidades identifican las limitantes subjetivas que frenan el auto-desarrollo;
en cambio, las fortalezas representan un potencial interno que puede ser
aprovechado para superar o mejorar la situación actual.
El impacto del entorno externo se manifiesta a través de las amenazas
y las oportunidades: se trata de condiciones que no dependen de los actores
locales. Las amenazas aluden a fenómenos críticos que a menudo no
pueden ser controlados por la comunidad. En cambio, las oportunidades
surgen a partir de factores externos favorables que se ligan con frecuencia
con instituciones públicas. Las cruces en la matriz delimitan aquellos
cuadrantes donde se interceptan condiciones internas y factores externos.
Según las características de la intercepción surgen así situaciones

ReviJto Perspectil'm Sacio/e., / Sacio/ Perspecti&gt;'eS primm·era / spríng 2005. Yal.7, N11m. 11

57

Cuadro 4: Autodiagnóstico de las fortalezas, oportunidades, debilidades
y amenazas para superar los problemas comunitarios y familiares
FORTALEZAS

OPORTUNIDADES DEBILIDADES

AMENAZAS

FI) Hacen pequeños 01) Las pipas de la DI) La mala situa- A1) Escasez de agua

corrales a los ani- presidencia a veces ción económica, la
males de traspatio
llevan agua
escasez y los altos
precios de los alimenF2) Aprovechamiento 02)Asesoría técnica tos ocasionan que los
de los pocos recursos
animales se mueran
dísponibles
y que sea dificil de
03) Programas ins- mantenerlos
FJ) Queremos mejorar titucionales que pueouestra alimentación den apoyar nuestro D2) Padecen enferproyecto
medades intestinales
F4) La preparación de
por agua insuficiente
alimentos es a base
y en malas condiciode leña y el gas sólo lo
nes así como por fe.
man para calentar
calismo al aire libre
F5) El agua de lluvia
sealmacenaen tambos
y para consumo se
cuela y se hierve
6) Producir más para

autoconsumo y venta
7) Generar fuentes de

empleo.
8) Ganas de superar la
situación actual.

A2) Contaminación
de agua y alimentos
A3) Enfermedades
intestinales
A4) Cuando no la
llevan las pipas, consumen agua de la
joya y bordos

D3)Deficiente alimentación, escasez
de dinero, abasto
insuficiente, agua en
malas condiciones
y falta de equipo de
refrigeración
D4)No hay excedentes de producción
dentro de la comunidad

que pueden agravar o mitigar la situación actual, o bien, ayudarle a la
comunidad a superar y potenciar su capacidad de desarrollo. La
elaboración de dicha matriz le facilitó al grupo comunitario la identificación
de sus problemas y de las posibles rutas para superarlos.

�58

/

Rt1it1a Per&lt;/N'&lt;li1YJ.&lt; S,,ciale.&lt; / &amp;&gt;Ciol Perspeclive.t primm-era I &lt;¡&gt;rmg ](1(15. lh/. 7. N11m I

Desarrollo micro-rt,gional y capital humano: el caso de las Cn,ces. Guanajuato. México

Cuadro 5: Matriz DAFO

Cuadro 6: Asignación de Estrategias (E 1, E2, E3) para afrontar amenazas
y aprovechar oportunidades

r

Amenazas

Oportunidades
Debilidades

Al
Debilidades

Fortalezas

A2

A3

A4

DI

X

D2

X

X

X

X

D3

X

X

X

X

D4

X

01

X

03

X

X

F4

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

F6

X

X

F7

X

X

X

X

F5

F8

X

X

X

X

X

X

X

X

A2

A3

E2
El

A4

E2
E2

Al

X

X
X

Amenazas

X

Una vez visualizado el campo de acción del grupo, proseguimos
a diferenciar las estrategias posibles que consistían en: la capacitación Y
la organización (E 1); el saneamiento y la higiene (E2) y el uso racional
de los recursos en el solar (E3) (cuadro 6). En el caso de las diversas
debilidades, las estrategias de solución deberían ayudar al grupo a superar
sus debilidades, o bien, a aminorar su peso en la organización social Y
familiar. En el caso de las oportunidades, las estrategias constituirían
caminos para aprovecharlas de forma más eficiente en beneficio del
bienestar colectivo e individual. En otras palabras, las distintas estrategias
deberán incidir en cada uno de los factores internos y externos.

"

Oportu ni-

Fortalezas

DI D2 D3 D4 FI F2 F3 F4
El E l El El El El El El
E2 E2 E2 E2 E3 E2 E2 E3
E3
E3 E3
E3 E3
El

X

1,

F2
X

02

X

Fl

F3

59

i

01

dades
02

03

E3
E2
E3
El
E2
E3
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E2
E3

-

F5 F6 F7 F8
El El E LEl
E2 E3 E3 E2
E3
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1

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1

E2

E2

E2

El El El El EL El El El
E2

'

··-

,~

El El El El El El El El
E2

El Capacitación y organización; E2 Saneamiento e higiene; E3 Uso
racional de recursos en el solar.

�60

/

Desarrollo micro-regional y capital humano: el ,·aso de la.&lt; Cnices. Guanajuato. Mé.rim

Dado que la matriz anterior resultó muy larga y compleja, la
resumimos y simplificamos (cuadro 7) para que las mujeres visualizaran
de manera más clara las estrategias y sus implicaciones. Sobre esta base
se construyó un consenso en tomo a las condiciones momentáneas de la
comunidad y las metas a alcanzar en el futuro.
Cuadro 7: Estrategias para superar las debilidades y aprovechar las
fortalezas de] grupo

AMENAZAS

OPORTUNJDADES

DEBILIDADES

FORTALEZAS

SOBRE VIVENCIA

FORTALECIMIENTO

E I Capacitación y
organización
E2 Saneamiento e
higiene
E3 Uso racional de
recursos

E 1 Capacitación y
organización
E2 Saneamiento e higiene
E3 Uso racional de
recursos

ADAPTACION

CRECIMIENTO

E I Capacitación y
organización
E3 Uso racional de
recursos

E l Capacitación y
organización
E3 Uso racional de
recursos

PRESENTE

FUTURO

El diseño del proyecto
Nuestro trabajo con el grupo había asentado ya las bases para emprender
el diseño del proyecto. El primer paso dentro de esta fase consistió en
la definición de la misión, la visión, los objetivos y las metas dado que
articulan los motivos y las aspiraciones del colectivo y orientan sus futuras
actividades. Las participantes establecieron como sus objetivos: la mejora
de las condiciones económicas de sus familias, el fortalecimiento de los
lazos solidarios en el trabajo, la construcción de una red de intercambio
entre las integrantes del grupo y con otras mujeres de su comunidad, el

Rernta Perspectims Sociales / Social Perspect11-es primm·era I sprmg 2005. Vol. 7, Num. 1I

61

awnento de su capacidad de autoabasto, el uso responsable de los recursos
tanto de parte de las familias como de la comunidad y el compromiso
constante de desarrollar proyectos en beneficio de su entorno social. Las
metas propuestas no sólo abarcaron la realización del proyecto de tras~atio
sino incluyeron también el apoyo a los demás miembros de la comumdad
para que empiecen a desarrollar nuevos proyectos de desarrollo. Además,
el grupo se propuso elaborar un plan de desarrollo de mediano y largo
plazo para la comunidad.
Una vez aclarada la visión del grupo, se emprendió el diseño
técnico del proyecto de desarrollo. Para tal efecto era necesario lbcalizar
los treinta solares participantes, determinar su extensión respectiva y
calcular e l monto de inversión requerido (cuadro 8).
Cuadro 8: Número de familias beneficiadas e inversión requerida para el
desarrollo del proyecto de desarrollo
Componentes***

Familias

Huertos
Animales de traspatio
cisternas
Estufas Lorena
Letrinas

30
30
29*
30
20**

TOTAL

Inversión total
(miles de pesos)
150.00
60.00
435.00
150.00
120.00
915.00

• Una familia ya cuenta con cisterna.
** En este caso, diez familias ya tienen letrina.
*** Estos componentes serán gestionados ante instancias y programas de otras instituciones compatibles con cada caso.

El grupo necesitaba también tomar decisiones acerca de los
aspectos técnicos del proyecto (las características de las cisternas, las
estufas y las letrinas, por ejemplo). Sólo así será factible garantizar un
manejo racional y ecológicamente sustentable de los recursos y superar
las debilidades y desventajas del manejo actual del agua, de la leña, del
drenaje y del traspatio. Para ello fue imprescindible analizar el estado
técnico actual y contrarrestarlo con un manejo alternativo ideal. Sobre

�62

I Desarrollo micro--regiono/ y capital h11mano: el cmo de los Cruces, Guanojuoto, México

esta base el grupo definiría el modelo tecnológico a adoptar. Para facilitar
este trabajo de reconocimiento utilizamos cuadros comparativos donde
se resumen las formas de aprovechamiento actuales de los recursos y se
describen los sistemas alternativos. El cuadro 9 ilustra este análisis con
relación a la captación de agua.

Rmsla Perspectn as Socia/e., I Social Per,;pecti,l!.&lt; prima,'f!ra I sprmg 2005, Val 7. N11nr. I ,

63

los huertos (cuadro 10) ya que de ahí se desprendió un plan de trabajo
que estructuró la puesta en marcha del proyecto en cuanto al tipo y la
secuencia de las actividades a emprender (cuadro 11).

Cuadro 10: Análisis del manejo actual y alternativo del huerto
Cuadro 9: Análisis del manejo actual y alternativo en cuanto a la
captación de agua
Aspecto

Sistema actual de
captación de agua
Captación y aprove- Aprovechamiento limitado
chamiento del agua a la época de lluvias; limde lluvia
itada capacidad de captación de los depósitos
Destino del agua
Beneficios a la
familia
Nivel de impacto
social

Sistema alternativo de
captación de a1rua
El aprovechamiento se
extiende a los ochos meses
de secas, y la capacidad de
captación se incrementa de
manera significativa
Labores domesticas limita- Producción de hortalizas,
das y plantas de ornato
frutales y aves
Esparcimiento, remedios y Alimentos, remedios,
alimentos
recursos económicos, salud,
ambiente y esparcimiento
Familias individuales
Familias organizadas
colectivamente

El modelo tecnológico alternativo que emanó de esta labor
diagnóstica prevé - a diferencia del actual - el reuso de las aguas
domésticas con la finalidad de aprovecharlas de modo eficiente en la
producción agropecuaria dentro del solar y para aligerar la presión sobre
el pozo colectivo que debe abastecer a la comunidad de agua potable
sobre todo durante la temporada de secas. Ello indicaba la conveniencia
de extender el proyecto, en una segunda etapa, a la mayor parte de la
comunidad, así como a las demás comunidades de la micro-región.
El mismo trabajo analítico se realizó con las demás partes del
proyecto (huerto, animales de traspatio, letrina y estufa): se identificaron
las prácticas actuales, se discutieron sus inconveniencias y desventajas
y se desarrolló un modelo tecnológico alternativo. Nos restringimos en
el presente artículo tan sólo a presentar el trabajo desplegado en tomo a

Aspecto

Manejo actual del huerto

Motivación en el
1iso del espacio y
aprovechamiento
de los recursos
Manejo de los
recursos

Ornamental

Beneficios a la
familia
Nivel de impacto
social

Manejo alternativo del
huerto
Producción de alimentos

Dirigido a un fin detenninado, que requiere tiempos,
herramientas, equipos y
actividades específicas.
Esparcimiento, remedios y Alimenticio, remedios,
alimenticio
económico, salud, ambiental y esparcimiento
Familias organizadas
Familias individuales
colectivamente

Azaroso y limitado al uso
residual de recursos y espacios

En la actualidad las familias aprovechan el traspatio para cultivar
plantas de ornato y medicinales. Ello les ayuda a crear un ambiente fresco
Yverde para el descanso alrededor de la casa. Las plantas alimenticias
se reducen, sin embargo, a unas pocas especies que aportan sabor a la
comida (chiles, cilantro, hierbabuena). Este aprovechamiento del traspatio
se sustenta en la idea de que los alimentos se producen en la parcela y el
monte y aquellos que no se den en dichos lugares, deben adquirirse en el
comercio. Por otra parte, la escasez de agua limita una mayor producción
de frutas y verduras en el traspatio. En contraste se propuso convertir a
los patios en un campo de producción de hortalizas y frutos sin desplazar
Por ello las plantas de ornato y medicinales. Cada familia destinará para
tales fines veinticinco metros cuadrados que debían ser cercados. El suelo
recibirá una preparación previa y se instalará un sistema de riego. Se
aprovecharán solamente insumos disponibles en la comunidad. Una vez
aprobado el modelo tecnológico alternativo, el grupo inició la elaboración

�64

Desarrollo micro-reg1011al y capital lt111no110: el coso de las Cnices, G11t111aj11010. Méxict&gt;

del plan de trabajo para poner en marcha la integración de los huertos
(cuadro 11)

Cuadro 11: Plan de trabajo para construir un huerto

Aspecto
Camas o
lotes de
excavación

Herramientas
básicas:

Actividades a realizar
1.) Limpiar el terreno de piedras y malezas
2.) Mojar el terreno unos días antes
3.) Echar una capa de 8 centímetros de estiércol seco y mullido de
preferencia cernido o harneado
4.) Dividir el lote a lo largo de los 5 metros en tramos de 70 a 80
centímetros de largo por 1.5 metros de ancho
5.) Usar estacas e hilo para que luzca la labor
6.) Pasar la tierra del primer lote o zanja, hacia la parte inmediata de
afuera de su lote grande. La profundidad de su zanja deberá de ser de
unos 30 centímetros
7.) Aflojar el piso o suelo de esta zanja ya sea con una barreta o con
un pico para que quede floja y aireada también con una profundidad
de 30 centímetros
8.) Pasar la tierra de encima de la zanja número dos al hoyo de la
zanja número uno, en tal forma que descubra el piso de la zanja
número dos
9.) Repetir la acción de aflojar el piso de la zanja dos con la barra o
pico y dejar la tierra sin revolver, pero floja y suelta, unos 30 ceotimetros.
1O.) Esta secuencia se repite hasta terminar todos los tramos en que
vamos a dividir nuestro lote para las futuras siembras. Para rellenar
nuestro último tramo usaremos la tierra que quedó fuera del lote.
11.) Materiales adicionales:
1 kilo de hueso molido
5 kilos de hojas
1 kilo de cascarón de huevo
Pala, un pico, azadón, machete, rastrillo, bieldo y una carretilla.

65

Rnuta Perspectfras Sociales / Social Perspectives primavera I spri11g 2005, Vol. 7. Num. I /

.

Actividades a realizar
Sembrar directo en el suelo depositando la semilla a una profundidad
máxima de 5 cm y a las distancias recomendadas según la especie a
sembrar
Dependerá del tipo de terreno y su pendiente; en este caso se utilizará
Riego
un riego por goteo rústico, utilizando una cisterna plástica con capacidad de 5000 litros que se colocará bajo tierra. El a!!Ua será extraída
con una bomba eléctrica; llegará a las plantas por medio de mangueras
de plástico o hule que tienen pequeños orificios para el riego.
Fertiliza- La fertilización se realizará con compostas elaboradas por la misma
ción
familia a base de desechos orgánicos de las actividades domésticas
Control de Se combina control manual con control químico a base de parathión
plagas y
metílico.
enfermedades
Cosecha
Dependiendo del tipo de verdura u hortaliza que se haya sembrado,
pero básicamente se realizará de forma manual.

Aspecto
Siembra

Los logros alcanzados por el proyecto
El grupo logró terminar el diseño técnico del proyecto y gestiona
actualmente una primera asignación de parte del Estado. Paralelamente
ha iniciado la búsqueda de fondos de financiamiento alternativos para no
depender tan sólo del gobierno de Guanajuato. Estableció un contacto
con el ayuntamiento de Ávila en España para ver la posibilidad de un
financiamiento complementario.
Sin embargo, independiente de los apoyos que se podrán
conseguir en el futuro cercano, la integración del proyecto tiene sus
méritos propios incuestionables: permitió la integración de un grupo de
mujeres en tomo a la superación de problemas comunitarios que afectan de
forma muy severa la vida de cada una de las familias. Además, incentivó
en las personas involucradas la formación de una conciencia acerca de sus
debilidades y fortalezas y fomentó la confianza en su propia capacidad
para encontrar soluciones viables a través de un proceso de reflexión y
la acción colectiva.

�66

/ Desarrollo micro-regional y capital humano: el caso de las Cruces. Guanajuato. México

Además, hay que destacar que las integrantes no se dejaron
vencer en este proceso por las prisas institucionales y que defendieron
su propio concepto de tiempo. Ello les permitió meditar suficientemente
sus decisiones y hacerse cargo de la construcción de un proyecto de vida
que ha fortalecido los valores del grupo y que ha contribuido a desarrollar
el capital humano en la comunidad. Se trata, desde nuestra perspectiva,
de elementos que son detonadores de un tipo de desarrollo que parte de
las personas y no de las cosas.

Conclusión
Para el grupo de investigadores la sistematización de la experiencia
en una micro-región concreta y precisa que funciona a partir de la
cotidianeidad (y no de la voluntad administrativa de las instituciones del
desarrollo) y que, además, tiene su dimensión histórico-social particular,
nos ayudó a comprender las dinámicas y los valores (religiosos, culturales,
sociales) que subyacen a las practicas cotidianas y que poco o nada son
considerados por las direcciones gerenciales del desarrollo. Más aún,
muchos de los aspectos considerados importantes de parte de las
burocracias del desarrollo - como por ejemplo, las formas de participación
social y la expresión de la opinión - tienen poca o ninguna relevancia
para las comunidades involucradas. Tal es el caso, por ejemplo, de la
representación comunitaria ante el poder local (representado por la
presidencia municipal) que para muchas comunidades constituye un
mero requisito para obtener apoyos del programa OPORTUNIDADES.
Empero, nuestra experiencia en el mencionado proyecto micro-regional
nos permite afirmar que es posible impulsar un proceso de desarrollo
local endógeno, que fortalece el sentido de pertenencia e impulsa la
apropiación del territorio. Ello requiere que las instituciones involucradas
y los agentes externos participantes respeten los tiempos y los ritmos de
la comunidad .
Por otra parte, los bienes materiales nunca deben convertirse
en el eje central de un proyecto de desarrollo. Esta función
corresponde más bien a las personas. Con ello queremos decir que la
parte medular de un proyecto de desarrollo constituye la habilitación
de las personas y los grupos para analizar sus condiciones de vida y
transformarlas haciendo uso de su capacidad reflexiva y creativa. Esto

. .,.,._
~--wles I Socwl Penpecti,"e:r pri1110l-era I spri,rg 1005. Vol 7. Num. I /
Rensta Pmp«lll'OS

67

. .
cto de desarrollo debe facilitar entre los indiv~duos
tmphca que un ~roye_
.. d
d bilidades y fortalezas colectivas e
involucrados la identific~cion fe sus I e en este proceso dispositivos
individuales. Es prec~s~ o rtce~t~ de su entorno y la construcción
pedagógicos que les fac1htan e ana ,sis
f . Nos parece
de sus propios in~trumentos de dtt~:~ºr" : :e ~:: '~:~acidades y
particularmente importante en a.
o son producto del trabajo
..
en en este cammo n
.
bab1hdades que emerg
las capacidades reflexivas
II
de los profesionales del desarro o y~ t~ue humana que se encuentra
.
·tu
una caractens 1ca
y creativas const1 ye~ . .
colectivos aunque esté a menudo
presente en todos los md1v1duos y d. . es sociales y políticas. La
d . · · d por las con 1c1on
amarrada Y 1smmui ª
por lo tanto la creación
.•
1 , . s del desarro 11 o const·tuye
,
,
'
.
func1on de os tecmco
· 1 s " re-descubrirse
·t a los grupos socia e
de condiciones que permi e
. cognitivo y creativo. En
. .
"
aprovechar su potencia1
, .
a s1 mismos Y
. . tas a la usanza mecamca
sturas
extens1on1s
.,
I
b
otras pala ras, as po
.
.d
progreso y Ja superac1on
I
y mediatizadora que, ademas, cons1 ~ran a e oco rovecho cuando
como elementos provenientes del edxtedn or, soonllod copmu[¡tario sostenible.
royecto e esarr
. .
se pretende afi anzar un P . .
adores tienden a inhibir
, .
fi
s trad1c1ona 1es y conserv
Mas aun, estos en o~ue
. habilitan a los individuos participantes.
un desarrollo sostemdo Y~ qu_e_ m
.
d
s técnicos y promotores
Es por esto que la capac1tac1on contmua e Io
·
t·1vo de primer orden.
representa un impera

�68

/

Desarrollo micro-regio11ol _.- capital huma110: el caso de las Croces, Guanajuato, México

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Rf'ula Pmpe..-111·as Soc,a

69

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�ARTÍCULOS
DE INVESTIGACIÓN - RESEARCH
ARTICLES

�Revista Perspectims Sociales I Social Perspectives primavera I spri11g 20()5, Vol. 7. Num. 11

73

Social Life Experiences of People with Mobility Problems: A
Qualitative Study in Lesvos and Chios, Greece
Dimitrios Papageorgiou and
Theodoros Iosifides*

Resumen
Este artículo presenta algunos hallazgos de una investigación más
amplia sobre personas con una discapacidad motriz en las islas Lesvos
yChios, Grecia. El estudio se realizó a través de una serie de entrevistas
cualitativas acerca de la vida social de personas discapacitadas. En
particular nos interesaron experiencias de discriminación social y
estigmatización así como el papel de la familia y de asociaciones de
discapacitados en cuanto a una integración más amplia.

Abstract
This article presents sorne major research findings derived fonn a series
of in-depth qualitative interviews with people with mobility problems
in Lesvos and Chios, Greece. Findings concem mainly the social life
experiences of disabled people in the two study areas, giving special
emphasis to social discrimination and stigmatization experiences
and to tbe role of family and disability associations to broader social
integration.

* Dimitrios Papageorgiou is Assistant Professor at the Departmenl of Cultural
Technology and Communication, University ofthe Aegean, Sapfous and Arionos, 81 I 00
Myti/ini, lesvos, Greece. Te/ 00 30 225 JO36617, E-mail: d.papageorgiou@ct.aegean.gr
The.odoros Josifides is Lecturer al the Department of Geography , University of the
Aegean, University Hi/1, 81100, Myti/ini, Lesvos, Greece. Te/ 00 30 225/0 36405,
E-mail iwsifidis@aegean.gr
Acknow/edgements: We would like to thank the two re viewers of this paper for their
constructive criticism and valuable comments.

�74

/ Social life Experiences ofPeople with Mobí/iiy Problems:
A Qualitative Study in lesvos ond Cl,ios. Greece

Introduction
The basic scope of this paper is to briefly discuss sorne crucial findings
of a qualitative study with people witb mobility problemsl in Cbios and
Lesvos, Greece. Toe study was part ofa broader research project (EQUAL
Initiative) funded by the European Union.
Lesvos and Chios islands are located in the nortbeast of Greece
and are cbaracterized by socio-economic peripberality and geographic
remoteness. The pennanent population of Lesvos is, according to the
latest national survey, about l 08.000 people (tbe capital of Lesvos Mytilini
accounts for about 38.000 people) wbereas the permanent popuJation
of Chios is about 53.000 people (the capital of the island accounts for
about 25 .000 people) (NSSG, 2001 ). The particular social, economic
and cultural cbaracteristics of the two islands were historically formed
under the strong influences from the multicultural and multinational urban
centres of Asia Minor (Sipbneou, 1994). This historical continuity was
ruptured after the Greek-Turkish war of 1919-1922 whicb ended with
Greek defeat. Toe following extensive excbange of Muslim and Christian
populations between Greece and Turkey marked the end of Greek
presence in Asia Minor. The impact ofthis historie change on Lesvos and
Chios, which were encapsulated in the Greek national territory in 1912,
was manifold: disruption of commercial, social and cultural bonds with
Asia Minor, which contributed to the decline of financia! investments
and corresponding employment opportunities; lack of infrastructural
development; the cultural degradation and the gradual formation of a
mentality of"isolationism" in the two prefectures (Htouris, 2000). Thus,
1
These mobility problems have been resulted mainly dueto three causes. Thefirst one is
related to genetic characteris tics, the second one is related to various il/nesses and the
third very common one concerns accidents such as car or labour accidents. A proportion
of about one third of the interviewees use a wheelchair while the rest of research
p articipants is m ore autonomous. As regards the population of disabled people in
Greece it is estimated in about 10% of the total p opulation, inc/uding al/ categories
ofdisability (NSSG, 2002). 11 is estimated that in Lesvos and Chias, almos/ 70% of the
disabled populations sujfer from mobility problems. Currently, in Greece, there is
relative unavailability ofreliable disability data according to spatia l unit (municipality,
prefecture, region), mainly because of lack of coordination between the resp onsible
agencies (ministries, local authorities, social security and health services) and the use
ofdifferent definitions ofdisability which lead to different c/assifications.

Rtusta Persperti,n• Sociales / Social Perspecti1v,s primfil-era I spring 1005. Vol.7. N11m. I

75

today the 4th Comrnunity Support ~rame~~rk recogni?s North-~st
Aegean islands as one ofthe Greek regtons ehg1ble for add1ttonal financ1al
support, in order to converge with the rest of the country.
This socio-economic env ironment is characterized by two
important features, related to our research with people with mobility
problems. The first feature is the limited socio-econornic and emp~oyment
opportunities for people with disabilities compared to those avallable to
other areas of Greece (mainly to the major urban centres ofthe country),
associated with exacerbated infrastructura l problems. The second feature
is the strong sense of 'community' in Chios and Lesvos and the central
role of family relations and networks to the social reproduction of peo~le
with disabilities. This feature results in a series of positive and negattve
outcornes regarding social integration of people with mobility problems
in the area. These are discussed later on in the paper.
Only after 1974 a nd the overthrown military dictators hip,
there were observable moves by the Greek state to promote tbe human,
educational and labour rights of people with disabilities. Thus the public
interest for this group pf people in Greece is still very recent and the sta~e
of social provisions is relatively modest (Darais, 2001 ). Furthermore,_ m
depth social, empirical research across various groups of people w1th
disabilities in Greece is, for the time being, extremely underdeveloped
(Ksirorneriti-Tsaklaganou, 1984; Stasinos, 1991 ; Psilla et al, 2003).
According to a recent survey2 57.5% of people with mobility problems
in Greece are men and 42.5% are women, whereas one tbird of them
are over 65 years old. About 52% are rnarried while the rest are single.
46.6% have low education skills, 38.4% medium ones and only 13.7%
completed a higher education institution. Geographically, 54.8% are
living in urban centres, 16.4% in semi-urban areas, and 28.8% in rural
and periphera l regions of the country. According to the same survey
research3, the most important problerns that people with mobility problems face are unemployment (46.6%), inadequate state financia! provisions (34.2%) , social stigmatization (27.4%) and infrastructural and
access problems (24.7%).
ihttp://www.v-prc.gr/ 2/1033/ 13_gr.html
http://www.v-prc.gr/2/1033/1_gr.html

�76

/ Social life Experiences o/People with Mobility P,v/,/ems:

RtNista Perspectivas Sacia/es I Social Perspectives prrmavera / spring 2005. Vol. 7, Num. 11

77

A Quolitative Study i11 lesl'QS a11d Chids, Greece

Research Design and Methods

Table. l General characteristics of the research participants

This study was based on twenty-two in depth, semi-structured interviews
with people with mobility problems in Chios and Lesvos, Greece. Twelve
(] Omen and 2 women) interviews were taken in Lesvos and ten (8 meo
and 2 women) were taken in Cilios. The majority ofresearch participants
were male mainly dueto great reluctance and in most cases unwillingness
of women with mobility problems to participate in the research process.
This unwillingness may result from the subordinate position of women
within family and society, which is still evident, especially in rural and
peripheral areas. Nevertheless, significant efforts were made to include
sorne women in the sample in order to have a more accurate picture of
the phenomenon.

AJA

Age

1
2
3
4
5
6

22
29
22
27
20
23
32
23
23
31
35
31

The basic characteristics of the respondents are shown in table
1. The age of participants ranged from 18 years to 72 years. The average
age was 31.9 years. Twelve (54.5%) individuals suffered of the mobility
problems from birtb on; ten (45.5%) acquired their incapacity during
their lives, for example by an accident ora disease. However, on Lesvos
interviewees with mobility problems from birth on constituted a
majority (66.7% of the population interviewed on this island). On Chios,
only 40% were disabled from birth and 60% acquired their problem by
other circumstance (accident, disease).
Tbe general rationale of the study was to provide in-deptb
experiences and interpretations ofbeing a person witb mobility problems
in the specific context of north Aegean islands. We were interested in
viewing this issue througb the eyes of people with mobility problems,
taking into account broader structural features of Greek and local societies
sucb as institutional arrangements, societal, public and local policies and
attitudes related to people with disabilities. Thus we cbose a qualitative
research approacb (in depth qualitative semi-structured interviews) in
order to investigate the interactions between structural aspects and
personal stances, interpretations and responses (Flick et al., 2004). We
focused on four major areas of interest, whicb correspond with four
"crucial" "fields"4 considered to be important for life trajectory ofpeople
with disabilities; Social Life, Family and Family Relationships, Education
and Employment, and Medica! Care and Health Policies.

7
8
9
10
11

12
13
14
15
16
17

18
19

72

27
36
53
42
40
25

20

18

21

46
25

22

Gender
Male
Male
Male
Male
Male
Male
Male
Male
Male
Male
Female
Female
Male
Male
Male
Male
Male
Male
Male
Male
Female
Female

Cause ofMobilitv Problem
From birtb
From birth
From birth
Acouired
From birth
Acouired
Acauired
Acquired
From birth
From birth ,.
From birth
From birth
1
Acquired
Acquired
Acquired Acquired
Acquired
From birth
,_
From birth
From birth ,, 1
Acquired
From birth
J

1

1

Area of residenct
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Chios
Chios
Chios
Chios
Chios
Cbios
Cbios
Chios
Chios
Chios

.

Instead of adopting a specific theoretical framework for the
investigation and analysis of the above areas, and then forrning specific
research hypotheses, we opted a grounded theory approach (GJaser &amp; ·
Strauss, 1967; Glaser, 1992). Tbis choice was made because we wanted
theoretical statements and conclusions that emerged from data and the
whole research experience. Thus research was guided by some broad
4

The concept of«field » according to Bourdieu refers to procedures constituted around

ª central core of a systematic official or unofficial activity. The enlire activity of the

members ofa society in different «fields»forms lheir social identity, as the result oftheir
practices, in o/her words ofthe various actions they adopt, in relation to the ideological
motives thal impose them (see Bourdiez, 1977).

�78

/

Social life Experiences ofPeople with Mobility Problems:
A Qualita/Í&gt;'e Study in us,·os and Chios. Gfl!ece

interrelated research questions. We wanted to explore specifically the
basic features and characteristics of social life of this population group
the way they construct and interpret their social relations. We were
also interested in the role of family and family relations with regard to
the social reproduction of people with mobility problems and to their
overall life trajectories. We wondered how these persons are integrated
(or not) into society through educational and labour market arrangements
and participation. Finally, we also wanted to gather information about
their relation to health and social policy institutions at national and local
leve!.
In order to address these questions we constructed a detailed
interview guide. Toe guide was divided into four major thematic parts;
the fust part was concemed with social life and social relations in general,
the second part with family and family relations, the third with education
and labour market participation and the last one with medical care and
social policy. The major sub-themes, initially included in the interview
guide, are summarized in table 2.
These themes and sub-themes were translated into a series of
open-ended questions. We put special emphasis to tbe wording and
the sequence and tried to avoid leading, biased or insulting questions
(Denzin &amp; Lincoln, 1994). Although the interview framework proved
to be quite detailed and analytic, it changed considerably during the
researcb process due to tbe constant interaction between researchers
and interviewees and the open character of tbe whole research process.
Thus tbe participants brought up severa! themes and issues during the
interviews, whicb subsequently were extensively discussed with other
interviewees. ln ali instances we made an effort to keep a balance between
pre selected interview themes and suggestions and responses made by
the interviewees.
Toe research team consisted of four researchers who reached an
agreement on basic cornmon interviewing approaches. Research !asted
for about five months (July - September 2002, February - March 2003)
and tbe average duration ofeach interview was over two anda halfhours.
Ali interviews were recorded with the consent of the participants in
combination with parallel note taking. Interviewees talked extensively

Re&gt;úta Perspectivas Sociales / Social Perspectil'es primo,•era I spring 1005, Vol.7, Nunr. l l

79

Table 2. Initial themes5 and sub-themes of the interview guide

Social life

Family and family Education and
work
relations

Social capital, so- Family situation, Detailed
cial relations with conditions, educational
disabled and non arrangements and trajectory,
disabled people, detailed trajectory, specializations and
companionships, family relations skills, formal and
time manage- w i th special informal education,
ment, social emphasis on detailed labour
and political parental relations market participaparticipation and on relations tion trajectory, per(associations, with close relatives, sonal experiences,
clubs, political routine family aspirations ,
parties, trade Iife, extend of problems and future
unions etc), participation prospects
participation in on crucial family
associations of matters, problems,
people wi th interpretations,
di sabilities, experiences and
recreational future prospects,
experiences of
activities
making a family of
their own

Medica! care and
social policy
Relations and
contact experiences
with health care
and social policy
institutions at
local and national
level, relations and
contact experences with national
and local public
policy institutions
(state and local
official agencies),
interpretations,
personal evaluation
and proposals
r

.

5 The role that social capital (either in itsformal type that is social capital with instilutions
or in its informal type that is social networks. group membership etc.) plays ~n the socia_/
integratio11 of vu/11erable or special groups such as far example labour 11nm1gra1'.ls,
prople with disabi/ities etc. was a majar issue ofinvestiga/ion in this research (Bourd1eu
1980; Katrivesis, 2004). Although we used broad categories derived from the social
capital rationale (see note 7), at the same time, we optedfor grounded theory, because
ll'e did no/ crea/e specific theoretica/ hypotheses in advance of empírica/ research.
This is exactly one o/the majar adl'antages o/grounded theory, which differentiates it
s11bsta11tiallyjrom othertraditio11alapproaches to social research. Thus specifictheoretical
statements in the Jorm o/ concrete hypotheses were not fonnulated befare empírica/
research but instead they gradually emerged during the research and data analysis
process.

�80

/ Social l!fe Experiences ofPeople with Mobilt!y Problems:
A Qualitatil'e Study in lesvos and Chios, Greece

about their personal and collective Jife experiences and interpretations
giving rich and retailed information about most or aU of the research
issues. Total anonymity was guaranteed and the purposes and scopes
of research were explained to the prospective research participants in
detail. Additionally, the possibility of ending the interview process at any
time was made clear in ali of the prospective participants (Hopf, 2004).
Furthermore, access of research participants to the interim and final
research reports for review, evaluation and response was guaranteed. For
this purpose ali research reports were made publicly accessed via the
Intemet6, while hard copies were available to alf research participants
oo request.
The selection of prospective interviewees was based oo the
snowballing technique and the initial contacts were made through
various associations of people with disabilities in Lesvos aod Chios7
(Robson, 2002). We made an effort, through the selection process of
prospective interviewees to capture the whole spectrum of their basic
characteristics such as age, gender, place of residence, educational leve!
and working experience. Furthermore we included people who were boro
with mobility problems and people with acquired mobility problems at
sorne time in their life course (table l ). This difference proved to be crucial
for social life trajectories, social relations and social integration. Almost all
interviews were conducted at associations' facilities and sorne of them at
the houses of people with mobility problems. Tbe research process ended
when a certain degree of saturation8 was reacbed and when we felt that
the research questions were satisfactorily addressed (Robson, 2002).

It is not the purpose of this paper to preseot tbe complex process
of interview data analysis in detail. Nevertheless sorne basic features of
data analysis procedure are explained. After interview data took a textual
form, analysis comprised three major interlinked 'phases' in accordance to
grounded theory approach; open, axial and selective codiog (Tesch, 1990;
Strauss &amp; Corbin, 1990; Bohm, 2004). During the phase of open coding
6 http://wwiiwktína-zois.gr/ftrst2.htm
7
8 1/iahtida 'and 'Kipseli" in Lesvos and 'Panhiakos 'and 'Iones ' in Chios.
The degree ofsatura/ion was main/y dependen! on the repeatability ofresponses ofthe
interviewees. lt was a/so dependen/ on the formation ofa set ofqualitative data, through
which the research questions were answered in a comprehensive way.

Re,irta Perspectivas Sociales/ Social Perspectives prima,•era / spring 2005, Vol. 7. Num. I I

81

interview data were segmented and subsequently were grouped under
common thematic areas. The initial stage of data segmentatioo took place
througb the using ofkey words of the research participants su~h as 'fear',
'inability', 'oppression' etc. The ultimate goal of the open codmg proce~s
was the development of a series of concepts, which are related to certam
themes and sub-themes. It must be noted here that open coding was an
extremely time consuming process because the analysis w~s detailed ~nd
line-by-line. During the pbase of axial coding the formation of specific
categories took place. These categories emerged from concepts and they
were the result of the multidimensional links between di fferent concepts,
tbemes and sub-themes. The basic theoretical categories, which emerged
from the data analysis process, were 'social discrimination ', 'dependence
on family ', 'associational social life ' and 'limited opportunities for
social development' . Fioally, the main purpose of the pbase of selective
coding was the formation of the core category. Toe core category is derived
from the categories mentioned above but it is something more than the
'summation of its parts'. It is a category that links ali the othertogether and
contributes significantly to the better understanding of the pheoomenon
under investigation. The core category, which emerged during the selective
coding process, was that of 'internalization of social stigma '. The
meaning and implications of each category mentioned above and of
tbe core category are showed in the next part of the paper, through the
discourse of people with mobility problems.

Life experiences of people with mobility problems in Chios
and Lesvos, Greece
Prejudice, Discrimination, and Social Relations
The fear of social rejection, the frequent weakness of independent mobility
and the problem of access to public and prívate places, due to the absence
(in most cases) of suitable infrastructure, pose obstacles to the everyday
life of persons with mobility problems. As it is obvious by the narrative
of an interviewee, the fear of social rejection is very strong:
When they brought me the wheelcbair, it was a sensational moment in my
life. For the first time, I was going out of my house, out of my bed. And when
I went to the square, as it was summer, people gathered on the balconies,

�82

Rtvisro Perspectwas Sociales / S,x:,al Perspec11ves primm-era sprmg 1005, 11,I. 7, Num l l

Soóa/ life_ E.tpenenceJ ofPecple witl, Mohility Prohlems
A Quahtatn·e Study in les,m ami Clnas, Greece

83

outside lhe houses, in lhe square [...), tbey thought tbey were seeing a monke1

course whcn you want something very mucb nothing can stop you, as people

A gypsy who came with his monkey to givc a performance... So I summoD&lt;C
up my slrength, my courage and I faced everyone with self-control and stoici~
1 had to give the performance... ls he crazy, is he stupid, is he this or that [. ¡
everyonc [... ], as I told you, 1 was a stranger... lt was thc first time that J weff

say! However, therc is always somcthing to stop you, such as going to a pizza
restaurant and not finding a ramp and instead, facing a wall, a door...Then you
are forced to Jeave! (age 22, mate, disabled since birth, date of interview:

outdoors, to the community. And especially to that [eommunity) of a village.
bccause people ofthc village have strong curiosityl O (age 72, mate, disab/ed
because ifillness, date ofinlerview: 09/02/2003)

24/07/2002)

... as you would know, thcre are too many problems. There is an education
problem, an employmcnt problem, a social inclusion problem, and an access

~al~ing about social rejection, another interviewee presents
charactenst1cally her experiences:

problem; generally it's aboul a problem of access to education, to work, to the
structured environment. [We). ..face ali these. Imagine that...on Cbios and
Mytilini ...all doctors are of prívate law, [their offices] are inaccessible in
blocks offlats ... And public services... and the bospitals are not fully [accessible)

.. .1 can't keep my temper, you know...One day, l'm getting offthe car and I am

(age 46.female, disabled because ofaccident, date of interview: 10/02/2003)

rcady to get on the wheelchair, and behind me there was a taxi driver and he
was jusi the first car ... So he could see what was happcning, he wa~n't the
last one wher~ there was no visibility, so he looks al me and starts honking.
Then, 1was p1ssed off and I said, "Why are you honking, are you blind?"
Another day, 1 was getting off the car and there was a Mercedes. There wa:,
space._ 1f he got slightly on the pavement, he could pass through. The other
cars did that, but he was afraid for the tires, 1 don't know what he was afra1d
of, and he didn 't get on the pavement. So I go to him, pissed off, and Jsay, "Eh
huddy, what do you think you are doing? Do you think your Mercedes 1s
more expensive than this thing l'm silting on?" [the whcelchair) A d he
1 .

n

apo_ogized for honking. You sce? ... (age 27, mate, disabled because of
acc1denl, date of interview: 14/02/200])

.
The _difficulties of access to public and prívate places, which
is also percetved as a form of social rejection, are also apparent in the
accounts of most of the interviewees:

There is a widespread feeling of social discrimination among the
interviewees. This discrimination is perceived mainly as social prejudice related to their particular situation and place in society. 1t must be
noted that the majority of interviewees connected the feeling of being
discriminated, with specific incidents and associated behavio_rs takin_g
place outside their home, at recreational places and dun~~ the1r
contacts with state or local institutions. For many research pa.rttc1pants,
these incidents marked significantly the way of viewing society and
their place and role within it. Another crucial issue of perceived social
discrimination is related to the serious access problems that interviewees
face in their daily routines, wbicb keep them excluded from basic
activitiesofsocial life.Althoughtheaccessproblemofpeoplewithdisabilities
is general in Greece, it is worse in Lesvos and Chios as these islands
are less favored areas and are characterized by major infrastructural
deficiencies.

When
·
.
we ~o ou t, smce
my friends are people who understand, they are familia1
th
wi my situation and informed, they always plan to go to a place which is
nearby so that I can go, too. This is the good thing, but often we invite people
for whom transport is not easy. Forme, transport is relatively easy, but that's
001 lhe case for my bcst friend, so someone must be thcre to carry him. Of
1OThe real ~ames º( inlerviewees are no/ slaled in lhis arlic/e for reasons ofp ersonal
data protect1on. Ali mterview exlracts are transtated.from , eek by lhe aut¡1ors.

e~

Wider uneasy social relations lead to bigh appreciation of social
life within special associations of people with disabilities. For the vast
majority of interviewees, associations form the most important field for
their social interaction, socialisation and respective activities. The value
ascribed by the research participants to these special associations is
indicated below:

�84

/ Social lije Experiences of People with Mobility Problems:

Rev,sra Perspectwas Sociales / Social Perspectives primm-era I spring 2005, Vol 7. Num 11

85

A Qualitative Study in lesvos and Chios, Greece

J like it very much in the association because it is a place where

to grow al this age? This has been shortened. lt can't even be unfolded, it's

I can get help when I want to be infonncd on something concerning people

bound... ' ' Yes, you are right' . he said. 'You are right Christos'. 'So there is no

with disabilities, solve a problem of mine and bave the possibility of leaming

use in pinching me, and torture me'. I had realised that there was nothing for

things. It is a friendJy environment where I have a good time, get to know

me. So I carried on with my life, 1 kept myself busy, 1discovered reading, 1

people a nd so I don ' t stay isolated within the walls of my house.

read every kind ofbooks, 1 kepl on writing by myself using the alphabet I had
leamt at school...I became teacher and student for myself, and I managed to

.. .In lhe past, 1 was staying most of the time at home, tben tbings got better.

leam tbe Greek language and to write, of course... (age 72. male. disabled

Tbrough the association I acquired ali the knowledge on my work. In the be

because ofillness, date o/interview: 09/02/2003)

ginning, I didn 't want lhe job, at first, we are afraid to begin something. In
the first times, 1 made sorne mistakes, but gradually I was improved... (age 22,

The same person says at another part of his interview:

male, disabled since birth, date o/interview: 06/08/2002)
Al start, [able-bodied persons] they stared at me strangely, but wben they gol
I come to the association; I talk with the people and &lt;leal with the various

to know me, 1 realised that they respected me and we were discussing many

activitics of the association as well as the different discussion groups.

serious things together. I started going to the cafes and I went out everyday.

Furthennore, here I work out, I play basketball and take part in every

I developed a large circle of acquaintances and friends witb whom I meel very

activity. My life has changed a lot in the association; now I bave a very good

often ... (age 72, male, disabled because of illness. date o/ interview:

time and enjoy myself mucb more than in the past (age 29, male, disabled

09/02/2003)

since birth, date o/interview: 24/07/2002)

Another interviewee of this category stated :
I didn 't manage to make friends and keep contact witb people wbo don't belong
to tbe association. Tbis is not easy and I know it from experience, because

...Wben l went to the village, relatives, neighbours and others [gathered]. 1

friendships 1 made with many able-bodied persons didn 't last; the next day the

tried like this...and after sorne time, duelo the powered wheelchair, I was going

most, everything was over. I say that, because I made this mistake many

out and down to t11e beach, in other words I wasn't staying at home at ali...

times... (age 22, male, disabled since birth, date o/interview: 06/08/2002)

Yes, from the start, 1couldn 'l., I went down , but al first they stared at me a little
bit strangely. Then my friends from Athens and from [capital ofthe province)
arrived, anyway, and this and that, we were going out [as a ' no1111al' company]

Toe degree of dependence on associational social life between
people with acquired mobility problems and people with mobility
problems from birth differs considerably. The fonner develop wider social
relations and are more autonomous even when their mobility problems
are more serious than those ofthe latter. Toe following accounts ofpeople
with acquired mobility problems are characteristic:

to drink ouzo [a Grcek spirit) ...». The same person points out at a sccond
interview: «. .. Ali right, 1 went regularly to T.E.I. (Technological Educational
Institution), the first day, my goodness...l had to go up 15 stairs to get inside ...
Then, ali right I tried to make a conversation with fellow students, you knów.
they kept me at a distance and it's logical...They don't know, they see a
man on a wheelcbair, OK they see him a littlc bit [....), and it is reasonable,
this isn't [ ...], even now it's rather reasonable, you are not familiar w ith it, it is

You know, a rural doctor ca.me; my mother called bim and be carne to see

not a thing that you see every day.. .it's a normal reaction, 1 thoughl it was

me. 'Cbristos' be told me, 'we are going to make an effort and see wbat will

normal...Gradually. I gol closer to them, this professor helped me very much,

bappen... ' 'Let's do it' , I said, 'we have nothing to lose'. So I had sorne injections,

we talked during thc break and this and that, we were going for ouzo ...Then it

they took me sometbing from here, something from there... ' Doctor' , I said.

was OK, I made sorne friends at the T.E.I. ...Then, the following years, 1 fully

'What is it?' he said. 'Tell me something, this nerve that isso short, is itpossible

participated in the sit-ins and the student e lections, 1 voted twice, 1 usually

�86

/ Social lije Experiences o/People 11·i1h Mobil1h Pn&gt;blems.·

Rt&gt;'ÍSID Penpectn'OS Sociales / s«1a/ Perspectives primarera I spring 1005, Vol. 7, Num. 11

87

A Q11a/itati1•e Study in lesros and Chios, Greece

didn't vote, 1 didn ' t want to vote, 1 was going there, 1 was there, but J didn't
vote... (age 36, male, disabled because o/ accide11t, date o/ interview:
I 2/05/2003)

On the contrary. people with mobility problems from birth - even
in cases that their problem &lt;loes not in.hibil their independent mobility
- show greater hesitation and express greater insecurity regarding their
social contacts and relations, especially with non disabled people. Those
p~ople finnly prefer the development ofrelationships with persons living
w1th the same (or similar) disability or (even generally) with other
disabled people, whereas they are particularly hesitant in sharing emotions
and experiences with others. The following account is typical:
1 do nothing outside the association: 1 prefer sitting here instead of going out,
because people are weird. 1 do nothing at home cither. Until comi ng here, 1
stayed at home.. .I was used to be indoor. 1 don't have any company.. .l like it
herc because 1 paint...I like it very much when we go altogether to the sea .. .l
think that in herc, everybody understands each othcr, hc/she can discuss with
each other his/her problem... We understand each other, because cach of us has
a problem... (age 35, fema/e. disab/ed since birth, date of interview:
23/07/2002)

Friendly or intimate relationsbips w ith others are considered to
be «difficult» or even «problematic», by the vast majority of research
participants. In general, tbey believe that the contact with another disabled
person is easier, whereas they consider extreme ly difficult the development of a stable social relationsbip or an intimate affair with non-disabled
people. As an interviewee puts it:

...Tbe relations of disabled people are a bit more difficult. The relationships
ofable-bodied persons, able-bodied man with able-bodied woman, aredifferent
from a relationship of a guy on a wbeelchair witb a non able-bodied girl. It's
like puzzle pieces that must be compatible, in other words disabled man witb
disabled woman and so on, let's say, a man on a wheelchair must gel married
witb a woman wbo has a problem. Basically, an able-bodied woman will not
accept to live her life witb a man on a wheelchair. l believe that a girl would
consider the relationship with me as a hang-up, because l have a mobility
problem. She would meet many difficulties in taking this decision. l would try
it, but if she were an able-bodied woman, a bundred percent I would fail.
Whereas if sbe was a non able-bodied woman she would fully understand
me since she would also bave a problem... (age 22, male, disabled since birth,
date ofinterview: 24/07/2002)

Participants involvement with associations are considered to be a
largely positive characteristic of social life by the interviewees. Withio the
associatioos lasting frieodships, relations and cooperation are developed.
On the other hand for the vast majority of tbe research participaots their
social life is Limited within the associations. While they have developed
strong social bonds within these associations their ties with the ' outside'
world are relatively weak and in many cases emotionally painful. Thus,
the contradictions of associational social life lead to raising important
questions on the process of broader social integration.

Family and Family Re/ationships
Family relationships and family life experiences of people with mobility
problems indicate a relatively high degree of dependence. Characteristically:
My mother tries to be by my side as mucb as possible. Even when I want to

...Now ifyou have an affair [...); it is widely believed that a bandicapped man
should havc an affair with a handicappcd woman, if a normal woman goes
with me, she is not normal or she is ·weird' or crazy or something else, in other
words, this is the 'status· in Greek society. Tbe handicapped will marry [... ], he
has the right to get married or have atfairs only with a handicapped woman...
You must be normal, honestly l don't know bow tbey define 'normal' ... (age
36, male, disabled because o/accidem, date o/ inlerview: /2/02/2003)

bave a coffee, we go together. l can' t say I seek Ibis thing, because I don't want
sorne friend to see me and get me wrong and say ' Look, he is going out with
bis mother'. I tbink that in a way they'll gel it wrong. Of course I am here for
her as muchas I can, in my way... (age 29, male, disab/ed since birth, date of
interview: 06/08/2002)

The most striking finding as regards family relations is that
family overprotection leads to dependen.ce and social closure, even in

�88

/

Social Lije Experie11ces ofPeople with Mobility Problems:
A Qualitative Study i11 lesvos and Chios. Greece

cases where there is high potential for autonomous living and full social
participation. A characteristic example of family over protected behaviour,
which causes social isolation and exclusion, is given below:
Many times, I fear to get contact with people, despite the fact that my problem
is not so serious. I fear that I'll be embarrassed, you know! This feeling was
in part provoked by my family, because sometimes they told me not to go out
so as not to be seen and embarrassed. They were saying such things; it was
difficult for them, too! (age 27, male, disabled because of accident, date of
interview: 28/08/2002)

From the research process, it became evident tbat although family
support is crucial for people with mobility problems, its content needs
major redirection towards the enhancing of their autonomy and social
participation and away from the promotion of passiveness and social
closure. Thus, family dependence emerged asan ex.tremely crucial issue.
This dependence is related to the seriousness of the mobility problem
but what is more important is the associated over-protection behavior of
the vast majority of their families. Family over-protection reinforces the
dependence feeling, as it limits the prospects for greater autonomy and
personal development of people with mobility problems.
Education and Employment
People with mobility problems adjust their reactions to their educational
and labour problems according to the type and degree of their difficulties, as well as the time and the circumstances under which they were
manifested. In cases where disability existed from birth and the people
with disabilities were never self-defined as «healthy», a predisposition of
low ~xpectations reg~ding education and employment is obvious, both
by him/herself and hts/her family. The majority of people with disabilities from birtb have only completed the compulsory public elementary
educati~n.' while they enrich their (general and professional) knowledge
and trammg through their participation in associations, professional
workshops and professional training centres. As one of these interviewees
reported:
Thanks to the association I started fulfilling my dream which was the basic
education. 1t also helped me deal with computers. Financia! problems kept me

R,.is,a Perspectn•os Sociales / Social PerspectÍl'es primm'l!ra / spring 2005, Vol. 7. Num. 11

89

from carrying on this occupation at home. 1 occupy myself as much as I can
and I have sorne equipment but I didn't have the chance to carry on further ·
(age 29, ma/e, disabled since birth, date ofinterview: 06/08/2002)

Under these circumstances, the role of the «educational» and
«supportive» personnel of the associations for people with_ disabilities is
very crucial: if they are patient and persistent (and they are m _most ca~~s)
they can boost certain changes of the mentality of people wtth mob1hty
problems. Although initially, people with disabilities_are usually self
defined as incompetent and inadequate, they can regam a great part of
thejr self-confidence, through their participation in the educational and
working procedures organised by the above-mentioned agents:
I just finished elementary and middle school because l believed I didn 't have
the streogth to go 00 with high school. But here at the association, I have leamt
many things about computers and there was a girl who was a volunteer and
thanks to her I leamt some things about Internet, Word and PowerPoint and I
liked it very much (age 22, male, disabled since birth, date of interview:
24/07/2002)

I work at the association [as supportive personnel) and I'm very happy with
my job. I believe that what matters is not just the availability of employment
posts, but to love your job. The more )ove you show, the more you will
accomplish and succeed in anythiog you want, even if you are a persoo with
disabilities ...1 like my job so much and I am very satisfied with my life
regarding my profession. Of course, I don' t know what l'LI do after the
completioo ofthe programme, but for now it doesn ' t bother me. l enjoy the
co-operation with the other people very much ... (age 22, male, disabled since
birth, date of interview: 24/07/2002)

According to the aforementioned statements, it seems tbat people
with mobility problems suffer more from the lack of awareness and
guidance for improving their skills, than from their disabilities themselves.
This conclusion is enhanced by the(well-founded) tendency for systematic
self-devaluation of their abilities, especially in relation and coherence to .
various educational procedures. Toe negative self image concerning their
educational abilities and skills, and consequently their social inclusion and

�90

91

Rt,uJa Perspectivas Sociales I Social Perspectfres primavera I spring 2005, Vol.7, Num. I I

/ Social lije Experiences o/ Peop/e with Mobility Problems:
A Qualitative Study in lesvos and Chias, Greece

acceptance, it seems to be a major problem for the people with mobility
problems in their effort for social inclusion:

make sorne tbings and they are no longer hesitant towards me. In tbe past, tbey
thought that because of my disability I couldn't do things, since they didn' t
know ... (age 36, male, disabted because

1 finished high school. lnitially they stared at me in a strange way but later
on they gol used to me. At high scbool things wcre harder. 1remember a feUow
student wbo threw me the hall after the accident and told me: 'Now, you must
forget ali these! '. 1 didn 't say aoything to him because I had realised tbat all
these, indeed, was not forme aoy more, 1 couldn't imaging playing basketball
tben, altbougb I had seen it in America [USA], 1 always thought of Greece,
about the Greek standards ... At school I couldn't sit behind the school desk
properly aod one of my teachers said to me: ' Masters desk doesn' t lower!',
while anotber teacber lowered the masters desk in order for me to write an
essay... (age 36, mate, disabted because

o/ accident,

date

o/ interview:

o/ accident,

date

o/ interview:

/2/05/2003)

At my job l was usiog the computer, but I was doing outdoor errands, too. I
was sending faxes, making photocopies, going up anddown to di fferent sections
and other offices, when it was necessary. l participated in two programmes for
six months each. I was happy to work because I was going out of home and
getting to know new people. This job was found from a programme of OAED
[Greek Manpower Employment Organiz,ation], in other words OAED was
offering the money to my employer and then he was paying me... (age 25,
fema/e, disabted since birth, date o/interview: 06/02/2003)

13/02/2003)

It is indicative that people who suffered mobility problems ata relatively late stage in their life course adopta more «open» and «courageous»
attitude about the issues of education and professional rehabilitation:

l went to the T.E.I. regularly, but things were difficult. The building was totally
inconvenient and I had to go up fifteen stairs to get inside. When I gol there
for the first time I had a pang of anguish to see what to find, you know. I was
a fresher and as such ali the student political parties rushed to lift me up tbe
stairs, tbey bumped into each other, anyway I went on, I 'used' tbem... (age 36,
male, disabted because o/accident, date

I attended up to middle school aod I was awarded the school certificate altbougb
1 bad bardsbips with my health every now and then, and I had to be absent;
after middle school I went to a school ... ofthree years of duration and I received
a certificate. Tbere were scminars about leaming different crafts and I chose;
aod at this school we also were paid. Theo I attended sorne computer seminars
that !asted 6 months. The association for people with disabilities informed
me about tbese seminars and I enrolled and atteoded them. We leamt many
things there about computers such as Windows, Corel Draw and Excel. .. Most
of ali I liked Windows, it was a very good experience for me, I enjoyed it,
because ifyou ask for a job you must have sorne ski lis. I followed sorne English
lessons too, but then I quitted so I didn't get any certificate ... (age 25, female,
disabled since birth, date of interview: 06/02/2003)
After finishing the school l worked there at the service of economics for six
months doiog my practice. lt was very good there because my colleagues
considered me as equal. I would like to find a job relative to what I have
studied, because now I'm doing something ditferent. The job I have now at
tbe office of ...did me good oo social issues, because people saw that I can

o/interview: 12/05/2003)

After the completion of their studies, people with mobility
problems still have to cope with social stereotypes, since, most employers,
eveo the unprejudiced, prefer to employ able-bodied, «healthy'}&gt; persons.
This attitude drives very often people with mobility problems to social
and labour market exclusioo:
In fact, l have not tried to fi.nd working positions outside the association to

see to what degree people consider people with disabilities able to cover tbe
needs ofajob. Perhaps these problems that l imagine don 't exist at ali, however
I don't think. so, because not aU bosses are 'saints', and in sorne cases not so
tolerant. I believe that the relations in tbe working environment are ratber
defi.ned mostly by the employer, because even if your colleagues are OK with
you, if your boss doesn 't like you or doesn 't coosider you importan!, tben
things become bad. lf I had an employer who wouldn 't treat me well I would
try to show bim that l am willing to succeed ...OK, I can' t say thatl am perfect,
since sometimes dueto problems of transport, I may be late for example, but I
would try to show my boss thatalthough I'm a little bit late, l'm quick-witted. ..
(age 22, mate, disabled since birth, date ofinterview: 24/07/2002)

�92

/ Social life Experiences o/People wilh Mobility Problems:
A Qualitative Study in lesvos and Chios, Greece

However, despite the difficulties faced by people with mobility
problems, sorne expressed experiences in labour market. An experience
of tbat kind is described as following:
In the beginning, people showed great hesitation. They thought I couldn't do

various things...you know, people thought of rne...can he use a compuler1
When they asked me to write, you know at first aH ofthem showed hesitation...
could be make pbotocopies? One day, an elder woman, around 70, said 'son
could you write formethe address to send the letterto my cbild'. '1'11 writeit',
I said and so I wrote the address and there was a [ladyJ behind me...[who
said) 'Oh! He can write!' in other words she confirmed something which isa
common ground: mobility handicap subconsciously is connected by the wide
public to a general disability ofworking... (age 36, male, disabled becauseof
accident, date ofinterview: l 2/0512003)

An additional series of important problems of people with
mobility difficulties working «outside protected structures» concems their
financia! earnings, their working rights, as well as their relationship with
employers. As one ofthem stated:
...Legislation must give motives to employers and support the socialisatioo of
people with disabilities and include them in the labour market. Employment
is a fundamental condition for socialisation and it is both a financia) and
psychologícal support ...Usually, the employer, receives by OAED sorne
money [he/sheJ pays I.K.A. [Social Insurance FoundationJ and gives the rest
to the employee, you see? And sornetimes he doesn't give him/ber the eotire
sum that rests so in a way we can't say that financia( support is guaranteed. He
doesn 't pay overtimes, neither Sunday working, he keeps him/her working al
irregular hours...there are sorne things tbat basically cannot be dealt so easily...
(age 46, fema/e, disabled because ofaccident, date ofinterview: I 0/02/2003)

Interview data revea! that there are lirnited opportunities for social
development, whicb are mainly observable in tbe fields of education,
training and active labour market participation. Apart from the
development and structural problems that characterize the local economies
of Lesvos and Chios, what is more noteworthy is the low self esteem of
people with mobility problems and the associated perceived 'inability'

0
· .,.,._
º--,·ales / ""'--ial Pers,,,,ctives
primavera/ spring 2005, Val. 7. Num. I I
1t,istaPmpect1vas
r-

93

to participate fully to educational and la?our m_a~k~t proc~dures ~w~y
from the educational, training and working achv1hes avatlable w1thm
associations.

Medica) Care aod Health Policies
People with mobility difficulties were (in general) very critica! about the
Greek National Health System, as well as the health policies addre~sed to
them. The majority expressed great dissatisfactio_n_ ab?ut the ~u~hty and
elfectiveness of Public Health in the sector rehab1htahon, wh~le m -~any
cases, they have also pointed out (crucial, accordin~ to thelf opm1on)
mistakes of the medica} and nursing personnel, wh1ch had unpleasant
physical and psychological consequences for people with disabilities :
...In 1997, ¡ was admitted to a publíc hospital in Athens and I hada bed which
sbouid be a special one in order to protect us, since if you stay still you get
bedsores. That happened to me, which is extremely painful! It is the worst
thing r have ever experienced in my life and Tstill suffer, because that got ~e
upsidedown, rcouldn 'tpracticeanything rhad learnt!Theavailabilityofspe~1al
beds, special mattresses are essential...There should be a suitably op_eratmg
Public Rebabilitation Centre, nota 'Dahaou' ... Buildings should be d1fferent
and there should be available modem medica! equipment, not only for us
but for others, too ... (age 36, mate, disab/ed because of accident, date o.f
interview: 13/02/2003)

Summed up, tbeir critiques are focused on issues_ concerning
mainly public hospitals. People with mobility problems believe that the
Greek State should &lt;leal with the issue of rehabilitation with greater responsibility and Public Health Services must be staffed ~ith specialised
llledical and nursing personnel who, apart from the med1cal knowled~e,
should show greater sensibility about the way of treating people w1th
rnobility problems:
lo other words, there should be specialised personnel, medica( personnel

knowing well their work and knowing how to !real patients who suffer from
these problems and are in this position ... (age 36. male, disabled because of
accident, date ofinterview: 13/02/2003)

�94

/

Social life Experiences ofPeople with Mobility Problems:
A Qualitative Study in lesvos and Chias, Greece

Another issue, which was stressed many times during interviews,
is the need of public awareness regarding the provision of first aid in
cases of accident 11 . The first moments atan accident and the first actions
that have to be taken for the injured might be vital for his/her further life
course. People with mobility problems insisted that stretcher-bearers
should be well trained and the ambulances fully equipped:
In my case many medica( mistakes were done, these mistakes were tragic
and shouldn 't have been done. Wben I asked my doctor how would I be ifl
had been transferred properly and if spinal fusion had been done within the
forty-eight bours foreseen by medicine, he told me not to discuss this...Special
ambulances should be provided for these cases ... (age 36, mate, disabled
because ofaccident, date ofinterview: 13/02/2003)

Finally, an important issue for people with mobility problems
is their access to public and private places. Citizens with disabilities are
often excluded from social life because they are denounced of the rigbt
of free movement at places of their choice, since streets, public services,
commercial centres, shops and places of entertainment are not suitably
constructed to facilitate access:
Sorne day I would like conditions in Greece to become similar to those abroad:
people witb special needs having good accessibility, being helped in priority
by public and prívate services, tbe proper infrastructure being available for
access to places. The transport is for sorne people the most difficult thing,
that's why I focus on Ibis... (age 22, mate, disabled since birth, date o/
interview: 24/07/2002)
lt is a world where you meet traps everywhere, and constantly you see trap.s
especially for us. We see inconvenient pavements tbat we cannot pass over,
stairs we cannot get on, bad people who say somethingjust to burt us (age 22,
male, disabled since birth, date ofinterview: 24/0712002)

11

lt is obvious that many peop/e wilh mobility problems have experienced car crnshes
oro/her somewhat similar types ofaccidents, by which their handicap was caused As a
consequence, their sensitivity on this malter is ve,y high.

Rt,;sta Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera I spring 2005, Vol. 7, Num. I I

95

Conclusions
People with mobility problems in Lesvos and Chios, Greece face a series
of intense difficulties related with different aspects of their social life and
a series of challenges. Due to family dependence, over-protection and a
series ofnegative social experiences, people with mobility problems have,
in a great extent, 'intemalized' the 'social stigma' (Lemay &amp; Ashmore,
2004) of being a disabled person. Thus, they created a highly negative
self-image, which is indicated in their discourses and interpretations of
personal 'inability', 'inefficiency', 'incapability' and ' powerlessness'.
Despite that this image is in direct contrast with their actual capabilities
and personal qualities (as showed by their activities within their associations), it leads to curbing their great autonomy potentials and results
to minimal social integration. These research findings contribute to the
limited Greek Iiterature on the matter, mainly by changing the view of
the role of families of disabled people and by showing the ambiguity of
associational participation.
The constantnegotiation between the autonomy potential and the
negative self image among people with mobility problems, and among
disabled people in general, raises broader public policy questions, such
as the need of redirection of public intervention towards tbe creation of
permanent structures of family training, personal empowerment and social
sensitizing. Specific policy recommendations, derived from the whole
experience and findings of this research, are the creation ofspecialized and
permanent structures of family counseling, the development of programs
for the empowennent of people with disabilities, the generous increase
ofpublic spending for the disabled persons, the significant improvement
of infrastructure, especially in peripheral areas and the creation of stable
structures of additional training and education of people with disabilities
without separating people with disabilities from mainstream educational
institutions.

�96

I Social life Experiences ofPeople with Mobility Problems:
A Qualitative Study in lesvos and Chios, Greece

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Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera / spring 2005. Vol. 7. Num. I I

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�t,,illO Pmpectims Sociales / Social Perspectives

primm·era / spring 2005. Vol.7. Num. I /

99

Ser trabajadora social en México: el impacto de las
ideologías de género en el surgimiento de las escuelas de
Trabajo Social
Ana Elisa Castro Sánchez*

Abstract
This article uses the gender theory in order to analyze the emergence
of social work and the construction of professional identity of social
workers in Mexico. lt will be demonstrated that hegemonic gender
discourse influenced greatly the emergence and development of this
profession. These stigmatizing gender discourses that emerged during the
19thCentury in Mexico influenced the characteristics ofthe first scbools
ofsocial work which where found during the 20th Century and continue
tobe reproduced without substantial changes until today.

Resumen
En el presente artículo se utiliza la teoría de género para analizar el surgimiento del trabajo social y la construcción de la identidad profesional
de la trabajadora social mexicana. A diferencia de otras investigaciones
sobre la historia del trabajo social, el estudio muestra la importancia que
tienen los discursos hegemónicos en tomo a los géneros en la emergencia
Yel posterior desarrollo de la profesión. Estos discursos estigmatizantes
acerca de las mujeres que surgieron durante el Siglo XIX en México y .
que influyeron en las características de las primeras escuelas de trabajo
SOcial del país, se siguen reproduciendo sin cambios sustanciales basta
la actualidad.

'La autora es doctora en trabajo social y profesora-investigadora del Departamento de
Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Su dirección electrónica es: aelisacs@yahoo.com.mx

�100 / Ser trabajadora social en México: el impacta de las ideologías de género

Re,islo Pmpectivas Sociales I Social Perspec1ives primt11-era I spring 2005, Vol. 7, Num. 11

101

en el surgimiento de las escuelas de Trabajo Sacia/

De historia, de mujeres y de trabajadoras sociales
El enfoque histórico denominado historia de las mujeres ha permitido
abordar la cuestión de la invisibilidad de las mujeres y el discurso sobre ellas en la historia (Duby y Perrot, 1992; Daigle, 1995; Lau, 1994;
Perrot, 1998; Farge, 1997; Battagliola, 2000; Schweitzer, 2002). Los
trabajos realizados bajo este enfoque han demostrado la existencia de
una especie de historiografía del silencio (Perrot, 1998), caracterizada
principalmente por la ausencia de la voz y de los intereses femeninos y
la descontextualización de hechos o sucesos históricos (Eichler, 1986).
Para lo anterior, ha sido necesario construir un abordaje metodológico
que permita estudiar la historia teniendo como unidad de análisis no a
un sujeto universal asexuado y supuestamente neutral, sino a sujetos
históricos generizados y diversos: es una historia generizada o una historia
centrada en las relaciones de género (Daigle, 1995). Se trata de ver a los
actores a través del género, pero también se les visualiza considerando
otras variables sociales como la edad, la pertenencia étnica y cultural y
el contexto socioeconómico.
El género se refiere a la identidad socialmente construida de los
hombres y de las mujeres, como lo señala Lagarde (I 997a: 27):
El género es una construcción simbólica que contiene atributos asignados a las
personas a partir de su sexo. Se trata de características biológicas, físicas,
económicas, sociales, psicológicas, eróticas, jurídicas, políticas y culturales.

De las características atribuidas a mujeres y hombres se infieren
las relaciones sociales entre ambos: las relaciones de género. La dinámica
entre los géneros no se puede desvincular, en las sociedades occidentales
modernas, del Estado, el cual aparece como un actor decisivo (Connell,
1990): organiza las relaciones de génerol (por medio de leyes e
instituciones) y establece las políticas de género . En consecuencia, sería
erróneo pensar que el Estado fuese neutro; más bien se entiende como
una instancia de centralización del poder que afecta a las relaciones de
género, las cuales, por su parte, son también relaciones de poder (ConneU,
1 La política de género se refiere a los contenidos de género que el Estado inscribe en

la sociedady la cultura a través de las políticas públicas.

1990; Walby, 1996; Lagarde, 1997a y 1997b; Bourdieu, 1998). Género y
poder se encuentran íntimamente relacionados en el desarrollo histórico
de las sociedades.
En suma, en el presente trabajo retenemos esta posición teórica
de un Estado comprometido con el género masculino (Connell, 1990) y
de la existencia de relaciones de género contingentes en tiempo y espacio
para analizar La creación de la carrera de trabajadora social en México.
Para nuestro análisis hacemos uso del enfoque desarrollado por Joan
Scott (2000) quien propone una metodología para el examen histórico de
las relaciones de género. Scott sugiere guiar el estudio por las siguientes
preguntas orientadoras/metodológicas:
Cuadro 1: Preguntas metodológicas propuestas por Scott (2000)
Enfoque: Historia de las mujeres

¿Cuál es el significado de lo femenino y de lo masculino en la
sociedad estudiada?
(ideología dominante acerca de cómo deben ser mujeres
y hombres).
¿Qué hacen las mujeres y los hombres en el contexto
estudiado y por qué?
¿Dónde están las mujeres? (en particular, ¿qué parte de los espacios
públicos Les son asignados?)
¿Cuál es su condición social?
¿Qué relación existe entre las leyes sobre las mujeres y el poder del
Estado?
¿El género ha legitimado la emergencia de carreras profesionales? ¿De
qué fonna las instituciones sociales han incorporado el género en_sus
presupuestos y en su organización?

De forma adicional, nos hemos apoyado metodológicamente en
el estudio de Johanne Daigle ( 1995) quien pretende mostrar cómo las
mujeres llegan a ser profesionales en ciertas áreas. Más específicamente,
esta autora aborda el proceso educativo mediante el cual ciertas mujeres
se convierten en enfermeras en una escuela-hospital de Canadá. Su

�102 / Ser rrabajadora social en México: el impacto de las ideologías de género
en el surgimiento de las escuelas de Trabajo Social

punto de partida es la tesis clásica de Simone de Beauvoir: las mujeres
no nacen sino que se hacen. De este modo, Daigle muestra el proceso de
socialización a través del cual mujeres francófonas de Canadá "se hacen"
enfermeras luego de haber pasado un cierto tiempo de formación en las
denominadas escuelas-hospitales.
Así pues, el marco de análisis que aplicamos en este artículo para estudiar
el caso de las trabajadoras sociales en México quedó conformado de la
siguiente manera:
• Contexto ideológico dominante: el significado de la feminidad y
masculinidad en la sociedad mexicana durante el periodo
comprendido entre finales del siglo XIX y la primera mitad del
siglo XX
• Actividades asignadas a las mujeres/las trabajadoras sociales
en tres momentos: (a) en la etapa previa a la creación de las
escuelas de trabajo social (Porfiriato y Revolución); (b) durante
la emergencia de la primera2 y segunda escueia3 de trabajo
social (1933-1940), y (c) en la etapa inmediata posterior (19401950)
• Los espacios públicos ocupados/legitimados para las mujeres/las
trabajadoras sociales
• Condición económico-social de las mujeres durante la época
estudiada
• Relación mujer-Estado y división sexual del trabajo: derechos
y obligaciones de las mujeres y de los hombres; mecanismos de
comunicación entre el gobierno, las instituciones públicas y las
mujeres/las trabajadoras sociales, así como las instituciones
públicas asignadas para ellas
• División sexual del saber: análisis diferenciado por género de
la ~olítica educativ a; creación y desarrollo de escuelas para
muJeres
Las fuentes utilizadas en este estudio histórico son escritas. Se
2

Nos referimos a la Escuela de Trabajadoras Sociales y Enseñanza Doméstica creada
1 ºr la Secr~taría de Educación P ú~lica (SEP}.
Nos referimos a la Escuela Nacional de Trabajo Social de la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM).

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera / spring 2005, Vo/.7, Num. I /

103

trata principalmente de documentos del archivo de la antigua Escuela
de Jurisprudencia de la UNAM, depositados en el Centro de Estudios
sobre la Universidad (CESU-UNAM), que aún no han sido clasificados;
así como documentos provenientes del archivo histórico de la Escuela
Nacional de Trabajo Social (ENTS-UNAM). De estos últimos, vale
la pena señalar la importancia de artículos periodísticos y capítulos de
libros sobre el trabajo social y la trabajadora social entre 1930 y 1940, en
especial la Monografia de la Escuela de Trabajadoras Sociales y
Enseñanza Doméstica (SEP, 1937) y el primer ejemplar de la revista
Servicio Social (1944). Estos materiales permitieron aclarar el estado de
cosas que prevaleció en la primera escuela de trabajo social mexicana,
precursora de la ENTS-UNAM (segunda escuela de trabajo social en
México y modelo del resto de las escuelas de trabajo social que surgieron
posteriormente). Además, los textos sobre el positivismo mexicano
merecen una mención especial: Alvarado (1991) compiló el Estudio
sobre el feminismo , una serie de artículos publicados en 1909 por
Horacio Barreda (hijo de Gabino Barreda, discípulo de Augusto Comte) en
la Revista Positiva'\ en el cual nos basamos para comprender la ideología
dominante durante la época que hemos abordado en este trabajo.

·Ideologías de género y 4esarrollo de la educación pública
en México
Los elementos contextuales que permiten comprender por qué, cómo y
cuándo surgen en México las escuelas de trabajo social y la identidad de
la trabajadora social son principalmente cuatro: Primero, el ideal o modelo
de educación femenina de la época que subyace a la política educativa
nacional (de profunda influencia positivista). Segundo, la trayectoria
o evolución que siguen las escuelas y profesiones para mujeres en el
país. Tercero, la necesidad de legitimación política que tenía el Estado
posrevolucionario, concretamente la necesidad de poner en marcha el
Estado social emanado de la Revolución y de la Constitución de 1917. Y
cuarto, la relación mujer-Estado, que se refiere al reconocimiento de los
4 La Revista Positiva fue fundada por Agustín de Aragón. A/varado (1991) señala que
esta publicación representó durante catorce años (/ 901-19 14) el principal medio informativo y de d ifusión de las ideas p ositivistas en todos los aspectos: cie ntífico, filosó.fico,
político, social y religioso.

�104

/ Ser trabajadora sacia/ en México: el impaclo de las ideologías de género

Revisla Perspeclivas Sociales/ Sacia/ Perspeclives primavera/ spring 2005, Vol. 7, Num. I /

105

en el surgimiento de las escuelas de Trabajo Sacia/

derechos políticos y jurídicos de las mexicanas por parte del Estado.
En México, el positivismo fue la ideología oficial rectora de la
educación nacional durante las cuatro décadas comprendidas entre 1867 y
191 O(Zea, 2002). Así, una de las primeras medidas del Presidente Juárez
fue la puesta en marcha de un proyecto educativo basado en un modelo
de desarrollo nacionalista, en el cual se debía reemplazar la doctrina
católica por el lenguaje de la ciencia positivista (Zea, 2002). A partir de
este momento, también los pobres, los indígenas y las mujeres tendrían
acceso a la instrucción pública: una educación -por decreto- gratuita,
obligatoria y laica. Luego, en su momento, Porfirio Díaz (1876-1911)
estableció una pedagogía nacionalista positivista en México (Díaz, 1999;
Zea, 2002). Pero más allá de la cronología oficial y de proyectos políticos,
el positivismo tuvo una gran influencia en las mentalidades de la época.
En efecto, es posible constatar que las consignas positivistas sobre la
educación nacional, y en particular sobre la educación femenina ideal,
atraviesan el proyecto educativo desde la Independencia, pasando por la
Reforma y el Porfiriato, hasta la Revolución, en la que visten camuflaje.
Han logrado adaptarse a los cambiantes discursos de la modernidad y
hacerse cada vez más sutiles. Pero, ¿cuál era esa educación femenina
ideal que el Estado debía procurar a las mexjcanas? Veamos la manera
en que lo expresaba Barreda (Alvarado, 1991: 67-72):
La mujer debe tener nociones o conoc1m1entos elementales
de todo, procurando el amor y el servicio a la familia, a la patria y a la
humanidad. La educación de las mujeres debe ser científica,jerárquica, general,
moral, enciclopédica, sin carácter abstracto ni elevado salvo en los casos en
los cuales esta educación sirva de base a la educación masculina ... En las
escuelas universitarias, los hombres y las mujeres deben ocupar aulas separadas
porque los estudiantes y las estudiantes juntos corren el riesgo de confundir la
masculinidad de los unos y la feminidad de las otras. En cuanto a los docentes,
ellos y ellas pueden tener los mismos profesores.

Se trataba de brindarles a las mujeres una educación de tipo moral,
no intelectual. Los políticos de aquellos tiempos estaban convencidos de
que la educación femenina debía ser diferente (inferior) ~ la educación
masculina y que sería apreciada por sus cualidades morales y altruistas.
Los positivistas trataban de justificar dicha diferencia con el argumento

"biologista" de la existencia de una supuesta debilidad física innata y
propia de la mujer:
Su debilidad muscular es muy apropiada para la concepción, el embarazo,
el parto y el cuidado del recién nacido. Sus movimientos son lentos y dificiles,
ella no puede vencer la fatiga. Su vida es sedentaria porque la naturaleza ha
establecido su rol fisico (Alvarado, 1991: 56).

Este argumento que parte de una debilidad biológica femenina es
esencial, porque está en la raíz de todas las cualidades que se atribuyeron
en aquella época a las mujeres. En este razonamiento de la clase política
positivista, los rasgos físicos inciden en la textura moral de las mujeres,
es decir, su naturaleza física determina su naturaleza moral:
Estas características físicas tienen una in.fluencia sobre su naturaleza moral:
ella tiene un sistema nervioso más sensible y se deja impresionar más fácilmente.
Es por esto que sus observaciones son poco profundas, fútiles y fugaces. Dado
queel la se deja impresionarmuyfácilmente, tiene necesidad de un ideal y prefiere
las emociones del corazón a las demostraciones de la razón fría y severa
(Alvarado, 1991: 56).

Otro elemento fundamental en la argumentación es el tipo
de inteligencia que se deriva de la supuesta naturaleza femenina. La
ideología dominante identificaba a la mujer como inepta para desarrollar el
pensamiento abstracto, y la consideraba profundamente atada y dominada
por las emociones. Estas características la descalificaban para la ciencia
y la preparaban, en cambio, para su rol maternal y conyugal.
Las facultades cerebrales afectivas son predominantes en la mujer, he aquí la

razón de la inferioridad y de la superioridad de un sexo en relación al otro
( ... ). La mujer posee un instinto constructor que la lleva a consei:var y volver
más bello todo lo que la rodea, es por eso que la maternidad es una de sus
mayorescualidades. La inteligenciafemeninasecaracteriz.a porla contemplación
y es concreta: observación de objetos ydeseres. Ella aprecia mejor las diferencias
que las similitudes entre los objetos y tiene tendencia a particularizar, a aislar,
apreciación minuciosa en detalle, sin embargo ella no sistematiza sus ideas.
Sus ideas son limitadas y poco profundas. El aspecto afectivo domina el aspecto
intelectual y en consecuencia ella es inferior en cuanto a sus facultades de

�106 / Ser trabajadora social en México: el impacto de las ideologías de género
en el surgimiento de las escuelas de Trabajo Social

concepción, creación, meditacjón y contemplación. La mujer no posee las
cualidades mentales indispensables para la inducción científica y el geruo
filosófico (Alvarado, 1991: 57, 59 y 60).

En suma, según el imaginario dominante, la debilidad biológica
seria el principal impedimento para la educación intelectual de la
mujer. Todas las actividades femeninas, de hecho, debían adecuarse a esta
debilidad física y cognitiva de la que deriva la supuesta sensibilidad
extrema e inferioridad intelectual de las mujeres.
Esta ideología tuvo una gran influencia en las mentalidades de
la época. Fue ampliamente compartida por diversas generaciones de
políticos y gobernantes mexicanos, más allá deJ grupo político o partido
al que pertenecieran (liberales, conservadores, anarquistas, militantes del
partido comunista, jefes revolucionarios, etc.), y se plasmó en la política
educativa nacional.
Es posible constatar los trazos de este pensamiento biologista y
discriminatorio de género a lo largo del desarrollo del Estado. Incluso los
políticos más progresistas y radicales, a finales del siglo XIX y durante la
primera mitad del siglo XX, sostenían el imaginario tradicional en tomo a
lo femenino (Alvarado, 1991; Rocha, 1991; Tuñón, 1997, 1998), a pesar
de que parecían muy convencidos de estar impulsando una revolución
educativa en favor de las mujeres (Sefchovich, 1988; Tuñón, 1997, 1998).
En realidad sus proyectos no hacían más que cambiarle el maquillaje a la
educación femenina de corte conservador. Éste es el caso entre otros de
' Cárdenas.
'
Justo Sierra, José Vasconcelos, Salvador Alvarado y Lázaro
En lo que concierne a las mujeres y a la modernización de su
educación, Justo Sierra (1848-1912), por ejemplo, estaba convencido que
la enseñanza era la profesión ideal para una mujer (sobre todo para las
jovencitas de clase media), ya que ella se inclinaba de manera "instintiva
o natural" hacia los trabajos educativos (Barceló, 1997). Para Sierra,
además, la mujer educada era perfecta para el hogar y para acompañar al
hombre y colaborar con él en la formación de la familia. Por estas razones,
promovió el mejoramiento y la modernización de la educación femenina
teniendo en mente que las mujeres podrían así cumplir mejor su misión
esencial: la maternidad (Barceló, 1997). Los conocimientos básicos de esta

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera I spring 2005, Vol. 7, Num. I I

107

educación eran la higiene, la moral, la medicina, la economía doméstica,
tas bellas artes y la pedagogía, complementados con cursos de geografía,
historia, ciencias naturales, español y literatura (Galván, 1984; Barceló,
1997). Adicionalmente, Sierra creía-al igual que Ignacio ~~mírez ( l 81_81879) e Ignacio M. Altamirano (1834-1893}-que la educac10? de la 1:°~Jer
era necesaria para que los niños lograran aprender las ciencias positivas
y para que las niñas pobres tuvieran una alternativa frente a la miseria y
la prostitución (Rocha, 1991; Tuñón, 1998).
El proyecto político-educativo de José Vasconcelos ( 1882-1959),
reconocido por sus aportes a la educación, tuvo gran necesidad de las
mujeres (Sefchovich, 1988). Vasconcelos concibió, con la colab~ración
de Gabriela Mistral, una serie de materiales de lectura destmados
principalmente a las mujeres del pueblo, a las pobres (Sefchovich, 1~88).
Se trataba de brindarles una cultura artística elemental para que pudieran
cumplir con sus funciones femeninas. Según él, las mexica?as ~e?ían
recibir lecciones de virtud, discreción, humildad, ternura y s1mphc1dad
(Sefchovich, 1988). Gracias a su trabajo de educación redentora en la
SEP, Vasconcelos logró que la mujer se convirtiera en el símbolo de la
enseñanza: nació la figura de la maestra (Sefchovich, 1988; Rocha, 1991;
Tuñón, 1998).
En el sureste mexicano, en Yucatán, Salvador Alvarado (18801924) promovió la creación de escuelas vocacionales para mujeres
como una estrategia para combatir el analfabetismo femenino. Este
político pensaba que era necesario hacerles justicia a las mujeres en dos
áreas principales del desarrollo personal: la familia y el trabajo (Tuñón,
1998). Al igual que otros políticos, Alvarado defendía la idea de que las
funciones femeninas más importantes eran la maternidad y la educación
de los hijos (Rocha, 1991 ; Tuñón, 1998). Por esto, todas las adolescentes
-ricas o pobres- debían tomar, por ejemplo, cursos de economía doméstica,
ya que estos conocimientos les eran imprescindibles para convertirse en
mujeres (Rocha, 1991; Tuñón, 1998).
El caso más peculiar es, sin duda, Lázaro Cárdenas (1895-1970)
quien gobernó al país entre 1934 y 1940, y es considerado uno de los
políticos más polémicos de la Revolución a causa de la expropiación
de la industria petrolera en 1938. Cárdenas defendía la igualdad entre

�108

I Ser trabaja~ora social en México: el impaclo de las ideologías de géneto
en el s11,g,m1en10 de las escuelas de Trabajo Social

hombres Y mujeres y apoyaba la formación de escuelas mixtas {Lemer
1979). Reformó, ade~ás, el artículo 34 para otorgarles a las mujer~
el ~erecho al voto; sm embargo, esta reforma nunca fue publicada
oficialmente (Tuñón, 1998), por lo que las mexicanas tuvieron que esperar
hasta 1953 para alcanzar sus derechos políticos.

. ~I ima?ina~i~, hegemónico en torno a la feminidad y la
masc~l~dad ~e mscnb10 en las políticas educativas que se implementaron
en M~x1co (vease cuadro 2). El ejemplo histórico más claro de educación
estratificada por género es la creación, en 1867, de la Escuela Nacional
Pr~p~ratoria_ (ENP) por parte de Gabino Barreda (discípulo de Comte),
baJo mstrucc1ones del presidente Juárez. Se trataba del " ... santuario de
la educación positi:ista, una especie de escuela grandota que formaba,
desd~ la edad ~olegial, a la élite intelectual del régimen y conducía a los
estudios supenores ... " (Lempériere, 1992: 87-88).
La ENP fue _concebi~a como el requisito indispensable para
tener acceso a estudios supenores o universitarios que aglomeraban,
en a~uel entonce~, ~ las disciplinas de derecho, agronomía, ingeniería,
arq~ttec~ra Ymed1cma. Los estudiantes obtenían una fonnación científica y
~ac1onahsta para convertirse en los futuros científicos, políticos e
rntelectu~!es que algún día dirigirían al país. Este proyecto educativo
n? c~mb10 en nada la exclusión histórica de las mujeres de la educación
pubh~a: ellas no ten~~n derecho.ª entrar en la ENP (lbarra, 1999). Como
prermo de consolacton, el gobierno creó la Escuela Secundaria para
Perso~as del Sexo Femenino 5 (escuelas secundarias para señoritas) donde
las muJeres _cursaban carrer~s comerciales cortas que las preparaban para
ser,secretanas_Y para trabaJar en los comercios y pequeñas empresas de
~a e?oc~. Hacia 187~,_una vez incluidos los cursos de pedagogía, estas
mstitucion~s se convrrtieron, por la vía de los hechos, en escuelas normales
do_nde _las Jovencitas obtenían su diploma de profesoras de educación
pr:m~na Y secundaria. Entre 1888 y 1889, la escuela secundaria de
senonta~ ~e tra~sfo1:11ó oficialmente en Escuela Normal de Profesoras de
lnstrucc!o~ Pnmar~a (~ua~? 2), sin que el Estado le otorgara, empero, el
reconoctm1ento de mstituc10n de educación superior. Al mismo tiempo,
5

Co".1º ~barr~ (~;99) lo ha mostrado, estas escuelas se basaban en programas de
~ tud'.os propios para mujeres Y antes de 1920 no tenían más de cincuenta alumnas
mscntas por año.

Rmsta Perspec1ivas Sociales/ Social Perspeclives primavera I sp.ring 2005, Vol. 7, Num. l I

109

existían ya escuelas de artes y oficios (J 880), escuelas municipales para
obreras (1887) y escuelas de obreras (1889), donde un cierto número de
mujeres provenientes de familias "decentes" estudiaban carreras cortas6
mientras esperaban el matrimonio. Por otro lado, en 1875 se creó la
Escuela de Instrucción Superior para futuras obstetras y docentes (Galván,
1984) que se convirtió, en 1896, en la Escuela Teórico-Práctica de
Obstetricia para Mujeres. Se localizaba en la Casa de la Maternidad y
Hospital de la Infancia (Rocha, 1991).
A pesar de que en aquella época un número considerable de
mujeres entró a las escuelas, se trataba aún de un grupo minoritario entre
la población femenina. No sorprende, por tanto, que en 1895 el analfabetismo afectaba al 85% de las mujeres (Rocha, 1991; INEGI, 1999).
Sólo una mujer por cada millón estudió en las escuelas preparatorias para
hombres (Rocha, 1991). En 1900, el país contó apenas con dos abogadas,
tres dentistas, veinticuatro médicas y trece farmacéuticas (Galván, 1984;
rbarra, 1999). Y es que sólo algunas mujeres provenientes de familias
ricas lograron ser aceptadas en las escuelas superiores creadas para los
hombres. Sin embargo,para 1907, el 78% de las inscripciones en la escuela nonnal correspondia ya a mujeres (Galván, 1984; García, 2000),
dado que las jóvenes reconocían que la instrucción les abriría la puerta a
mejores empleos. Las analfabetas sólo encontraban trabajo en el sector
doméstico o en las fábricas. En 1911 se abrió la carrera de enfermería en
la Escuela de Medicina. Y entre 1916 y 1917, en las escuelas vocacionales
creadas por Salvador Alvarado en Yucatán, las jovencitas se empezaron
a entrenar en costura, bordado y repostería.
6 Es importante señalar que la noción de "carrera corta " aparece desde muy temprano y
se encuentra siempre presente cuando se trata de la educación femenina. Estas carreras
representaban una elección "decente" para aquellas que vivían en situaciones dificiles
(sin hombre p roveedor que las sostuviera). Las llamadas "profesiones de mujer "
ofrecían a ciertas mujeres una alternativa a la prostitución y la pobreza. Estas
actividades profesionales no representaban un obstáculo al rol de madre, no ponían en
"peligro " la feminidad y preservaban la moralidad de las jovencitas (Rocha, 1991).
Las mujeres "elegían " estas carreras porque les p ermitía inleK;arse rápidamente al
mercado de trabajo y enfrentar situaciones económicas dificiles. Esta era la única razón
aceptable para que una mujer buscara un ingreso propio (Rocha, 1991). Desp ués de
la Revolución, también las viudas empezaron a entrar a dichas carreras. Así p ues, la
noción de "carrera corta " coincide con la noción de métier de femme (profesión de
mujer) desarrollada por Perro! (1 998).

�11 O /

Revista Perspectivas Sociales/ Social Perspectives primavera/ spring 2()()5, Vol.7, Num. I /

Ser trabajadora social en México: el impacto de las ideologías de género
en el surgimiento de las escuelas de Trabajo Social

111

Cuadro 2: Política de educación superior en México a partir de 1867
Formación científica y racionalista

Educación para hombres

Educación para mujeres

profesionales que conducen
a la universidad

Nivel técnico, carreras denominadas "cortas". Capacitación
para incorporarse al mercado de trabajo en poco tiempo por
razones de desamparo económico o mientras se llegaba el
momento del matrimonio

Modelo rector: Escuela
Nacional Preparatoria

Modelo rector: Escuela Secundaria para Personas de Sexo
Femenino (ESPSF) o escuela secundaria para señoritas

Nivel superior, carreras

Formación técnica, acceso a conocimientos generales,
fragmentos de conocimiento adaptados a programas de
estudio diseñados especialmente para las mujeres adultas
y las jovencitas

Se beneficiaba especialmente a
los hombres jóvenes provenientes de
familias acomodadas
-

-

.

-

Las principales beneficiarias fueron en un principio las

mujeres de clase social alta y media; posteriormente (años
1950-1960), poco a poco, estas carreras fueron beneficiando
a las mujeres y jovencitas de clase popular

--

(ENP), 1867

Escuelas Superiores de
Derecho, de Ingeniería,
de Agronomía, de
Arquitectura, de Medicina

1875: las ESPSF se convierten, por la vía de los hechos,
en escuelas normales que formaban profesoras de primaria
y secundaria;
1875: Escuela de Instrucción Superior: formaban obstetras
y profesoras;
1880: Escuelas de Artes y Oficios;
1887: Escuelas municipales deobreras;
1888-1889: se instituye formalmente la Escuela Normal de
Profesoras de Instrucción Primaria;
1889: Escuelas de obreras;
1896: Escuela Teórico-Práctica de Obstetricia para Mujeres, localii.ada en la Casa de la Maternidad y Hospital
de la Infancia;

-.

1911: Se crea la carrera de enfermera en la Escuela de
Medicina;
1916-1917: Escuelas vocacionales para mujeres, en
Yucatán.
1933: Escuela de Trabajadoras Sociales y Enseñani.a
Doméstica (SEP);
Formaban políticos, abogados,
ingenieros, arquitectos, médicos

1940: Escuela Nacional de Trabajo Social (UNAM)
Formaban a las mujeres como secretarias, profesoras de
escuela, obstetras, enfermeras-parteras, obreras, empleadas
de mostrador, cajeras, comerciantes, trabajadoras sociales

En este contexto socio-educativo, la SEP creó, en 1933, la
primera escuela de trabajo social: la Escuela de Trabajadoras Sociales
y de Enseñanza Doméstica ( cuadro 2). Las alumnas inscritas tenían
las siguientes materias: administración doméstica, costura a mano,
cocina y repostería, corte y confección, diseño decorativo y de modas,
cultura fisica y deportes, bordado a máquina, conservación de alimentos,
enfermería, dietética, puericultura, prácticas de investigación y servicio
social. En 1940 surgió la segunda escuela de trabajo social: la Escuela
Nacional de Trabajo Social de la UNAM que serviría de modelo7 para
las que se fundarían después. Aun cuando se encontró enmarcado en un
recinto universitario, la carrera de trabajo social seguía la tradición de la
educación generizada.

Estado posrevolucionario, trabajo social y trabajadoras
sociales
Mientras que durante el Siglo XIX el Estado concentró sus esfuerzos
en la edificación de una educación pública laica, durante el Siglo XX se
vio ante el compromiso político de poner en marcha el programa social
emanado de la Revolución. Este emergente Estado social necesitaba contar
7

Entre los cursos fundamentales del plan de estudios se encontraban las materias de
puericultura, ludoterapia, enfermería, dietética e higiene. También se consideraban
conocimientos generales los cursos que comenzaban su nombre con frases como:
"nociones/nociones generales de... ", "curso general X de", "curso descriptivo X
de " o "principios generales de". Entre ellos estaban cursos diversos de dere_cho; de
sociología: sociología general; biología, antropología y fisiología; estadística.

�112

/ Ser trabajadora social en México: el impacto de las ideologías de género
en el surgimiento de las escuelas de Trabajo Social

con una red institucional y mano de obra calificada. Es por esto que entre
1930 y 1960 se crearon innumerables instituciones públicas en el campo
de los servicios de salud, educación, empleo y seguridad social que, entre
otras funciones sociopoliticas, debían legitimar a los diversos gobiernos
posrevolucionarios. El despliegue de instituciones sociales abrió la puerta
de ciertos espacios públicos a la mano de obra femenina.
En efecto, desde mediados del siglo pasado las mujeres ampliaron su
presencia en el ámbito público. Mientras que durante el Porfiriato (cuadro
3) la profesora de enseñanza básica era la profesión femenina más prestigiada entre las mujeres de clase media y alta, en el transcurso del Siglo
XX, con el surgimiento de nuevas profesiones y actividades económicas
femeninas (como los trabajos de secretarias, obreras calificadas, empleadas de mostrador, cajeras, enfermeras-parteras, comerciantes y obstetras),
las mujeres de clase media y progresivamente las de clase popular optaron
por estudiar una nueva carrera universitaria: trabajo social (cuadro 3).
Como trabajadoras sociales, ellas se consagrarían a las labores femeninas
en el interior de las instituciones sociales.
A través de un decreto (véase recuadro), el presidente Lázaro
Cárdenas (1934-1940) obligó a las diversas dependencias del Estado a
contratar trabajadoras sociales. Con ello no sólo generó fuentes de empleo
para las nuevas profesionistas, sino inscribió a la figura de la trabajadora
social como un elemento clave de la implementación de políticas sociales.

1

PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA
ACUERDO A LA BENEFICENCIA PÚBLICA DEL
DISTRITO FEDERAL
Esta presidencia ha tenido a bien acordar que en las diversas
dependencias de esa institución, se procure con todo
empeño aprovechar los servicios de las trabajadoras
sociales que se titulan en la escuela respectiva de la
Secretaría de Educación Pública.
Atentamente.
México, D.F. a 12 de agosto de 1936.
EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA
LÁZARO CÁRDENAS
Rúbrica (circular oficial emitida el 12 de agosto de 1936).

f.tmlD Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/ spring 2005, Vol. 7, Num. I I

113

El surgimiento de la trabajadora social ampliaba la tradicional
gama de actividades económicas fem~ninas (instruir a _los niños,
principalmente) a nuevos campos sociales como, ~or eJempl~, la
atención a las familias pobres, los obreros y los campesmos. En cahdad
de profesionistas, las trabajadoras sociales pusieron en marcha programas
públicos de salud; asistieron a los médicos en los hospitales, y colaboraron con abogados en la defensa de los derechos sociales de la población
desfavorecida.
Cuadro 3: Actividades profesionales femeninas legitimadas según el
periodo histórico
Periodo

Actividad profesional femenina

Espacio público legitimado

predominante

Colonia

Independencia

Pomriato
Revolución

Posrevolucionario

Años 1920

1933

Las mujeres no tenían derecho a la

educación. Sólo a algunas mujeres
de clase alta se les enseñaba a leer
para que estudiaran el catecismo
Se les otorga el derecho a la
educación junto a los pobres y a los
indígenas
Ser profesora de primaria, mujeres
de clase acomodada
Profesora de primaria,
enfermera-partera y obstetra
Enfermeras-parteras y entrada masiva de las mujeres como profesoras
de primaria (proyecto educativo de
Vasconcelos en la SEP)
La SEP crea la carrera de trabajadora social8

1940

Se crea la carrera de trabajadora
social en la ÚNAM9

1940, 1950
y 1960

Se multiplican las escuelas de
trabajo social en el país siguiendo
los modelos de la SEP yde la
UNAM

La casa, lo doméstico, la iglesia

El salón de clase, la escuela primaria
Además de los anteriores, los
consultorios médicos y dispensarios
Escuelas primarias, consultorios,
dispensarios y hospitales

La asistencia pública, los hospitales,

las escuelas

�114

/ Ser trabajadora social en México: el impacto de las ideologías de género

Rt!l-/sta Perspecm·as Saeta/e., S,,c,a/ Penpect1ves pm11m·era I sprmg 2/)(/5, Vol. 7, \11m JI

115

en el surgimiento de las escue/ar de Trabajo Social

Sin embargo, convertirse en trabajadora social y ejercer la profesión no era tarea fácil. Sólo alrededor de un veinte por ciento de las
estudiantes de trabajo social terminó sus estudios; y de las graduadas,
menos de la mitad ejerció su profesión. Para comprender esta situación,
resulta imprescindible analizar la relación profundamente contradictoria
entre el Estado mexicano y las mujeres de aquella época, que influyó en
el desarrollo de las escuelas de trabajo social.

8 Dando continuidad a la política de Estado abordada en las páginas precedentes, se
crean programas de estudio prácticamente exclusivos para mujeres como enfermería,
educación y, por supuesto, trabajo social. A estas tres carreras los hombres se acercaron muy poco y muy lentamente. En trabajo social, por ejemplo, este proceso toma
alrededor de tres décadas: entre 1940 y 1967 (durante 27 años) no hubieron más que
22 estudiantes varones, y en su mayoría llegaron a finales de los cincuenta pero más
claramente en el transcurso de los sesenta. En contraste, durante esos mismos años
las estudiantes inscritas fueron aproximadamente 2,500, es decir, los varones en esta
carrera durante casi treinta años no representaron más que el 0,92% de la población
estudiantil.
9 En la UNAM, el porcentaje de estudiantes mujeres entre los años /920 y /969 se
mantuvo constante en 17% (Bustos, 2001). Esto significa que hubo 1,7 estudiantes muj eres por cada 8,3 estudiantes varones durante casi cincuenta años. Como utilizando un
cuenta gotas, las mujeres comenzaron a llegar a la Universidad luego de su reapertura
en 19/0. En 1925 comienza la carrera de veterinaria y en 19391/ega la primera mujer.
En 1925 se inscribe la primera mujer en ingeniería y en 19391/egaron otras 25 de un
total de 679 esh1diantes inscritos. En 1934 cuatro mujeres se inscriben en arquitectura.
En la carrera de metalurgia, en 1948, no había sino una sola estudiante. En el lado
opuesto, en 1929 la UNAM comienza a ofrecer la carrera de enfermería, y no es sino
hasta 1957 que se inscribieron los primeros 5 varones (1,5%) de un total de 3/9. Así
como también, en 1948, en la carrera de químico fármaco biólogo las mujeres constituían el 85% de los estudiantes (Bustos, 2001). Es necesario subrayar que desde su
inicio la UNAM desarrolla dos procesos de incorporación de las mujeres. /) Siendo
una institución muy elitista, concebida en su origen para los hombres de ciertos grupos
sociales, muy pocas mujeres logran entrar a las escuelas y facultades .fuertemente masculinas como ingeniería y metalurgia (cabe mencionar que según la ANUlES todavía
hoy en día las estudiantes en el área de ingeniería son bastante minoritarias y para
2001 ellas representaban un porcentaje que variaba entre 6,5 y 25% dependiendo del
área específica). 2) Ciertas profesiones liberales de marcada tradición masculina como
la medicina logran progresivamente hacia los ochenta dividirse en partes iguales entre
hombres y mujeres, e incluso para 1997 las estudiantes representaban el 60% de las
inscripciones (Bustos, 2001).

Mujeres, trabajadoras sociales y Estado
posrevolucionario
Efectivamente, como lo ha señalado Sefchovich ( 1988), la Revolución
permitió a las mexicanas soñar "sólo un poco" con una mejor condición
de vida. Si bien la Ley de Relaciones Familiares, decretada en abri l de
19 17, otorgó a las mujeres ciertos derechos y obligaciones (Tuñón, 1998)
como, por ejemplo, la personalidad jurídica para administrar sus bienes,
las mexicanas seguían siendo obligadas por la misma ley a presentar el
permiso del marido o de la autoridad fami liar a fin de poder desempeñar
una actividad remunerada. 10 El hecho de ocupar un puesto laboral no
eximía a las mujeres, por supuesto, de su responsabi lidad absoluta respecto
al trabajo doméstico y al cuidado de los hijos (Tuñón, 1998). Asimismo,
los derechos conyugales de las mujeres eran más restringidos: según la
ley, el adulterio de la mujer sería siempre una causal de divorcio; en el
caso del hombre, lo sería sólo bajo ciertas circunstancias muy particulares
y dificiles de probar (Tuñón, 1998; García, 2000; Rivera, 2000).
Por otra parte, en cuanto a los derechos políticos, durante la
primera mitad del Siglo XX, los legisladores ni siquiera discutieron la
posibilidad de otorgarles a las mujeres el derecho al voto (Tuñón, 1998),
ni reconocieron los derechos laborales de las profesoras de escuela, las
universitarias1 las obreras y las empleadas de oficina (Rivera, 2000).
Como García (2000) lo ha mostrado, todavía en 1933 las maestras
estaban privadas del derecho a pedir una incapacidad por concepto de
maternidad y del derecho a exigir la igualdad salarial frente a sus colegas
masculinos. Más aún, el embarazo de una profesora de primaria era
considerado un problema moral, por lo que la sociedad vig ilaba
estrictamente a las profesores en cuanto al ejercicio de su sexualidad
(Rivera, 2000).
Esta misma sociedad ultraconservadora creía que el derecho al
voto de las mujeres podía perturbar a la sociedad: si se les otorgaban los
derechos políticos de los varones, ellas correrían el riesgo de perder su
'·feminidad" (Sefchovich, 1988; Rocha, 199 l; Tuñón, 1998). De este
JO Cabe señalar que esta situación se modificó apenas en 1974 cuando se decretó
legalmente la igualdad entre hombres y mujeres.

�116

/ Ser trabajadora social en México: el impacto de las ideologías de género

Revista Perspectii•as Sociales / Social Perspectives primavera/ spring 2005. Vol. 7, Num. ¡ ¡

en el swgimiento de las escuelas de Trabajo Social

modo, las mexicanas debieron esperar hasta 1947 para obtener el derecho
al voto a nivel municipal, y hasta 1953 a nivel federal.
No fue sino hasta hace poco, en 1974, que la reforma del
Código Civil estableció la igualdad entre los sexos y otorgó a las mujeres
el derecho a la propiedad de la tierra. Estas reformas legales constituyeron, más que todo, una estrategia para modernizar la sociedad (Tuñón,
1998) y consolidar la economía capitalista en expansión. No significó,
por lo mismo, un cambio radical en la fonna de conceptuar a hombres
y mujeres.
Como se puede observar, la relación entre el Estado y las mujeres
era profundamente contradictoria. Por un lado, el Estado contribuyó a
diversificar el campo profesional femenino; pero, por otro lado, privó
a las mujeres durante muchas décadas de sus derechos jurídicos y
políticos plenos. Con ello restringió las posibilidades femeninas reales de
ocupación laboral y de salario equitativo. Walby (1990) denominó este
tipo de política como una estrategia segregacionista que ayudó a integrar
a las mujeres en los trabajos marginales y considerados no apropiados
para los hombres.
En México, esta política segregacionista, amp liamente
consolidada, tenía además una fuerte connotación de clase, ya que
en los sectores de salud, educación y politica social el llamado de
integración se dirigió casi sólo a las mujeres de clase acomodada. Éstas
serían las que ocuparían los puestos medios y bajos en las respectivas
instituciones sociales (la Secretaría de Asistencia, la SEP y el Hospital
Infantil). Entre estos puestos se ubicaba el de la trabajadora social. El
perfil socioeconómico de las profesionistas empezó a cambiar apenas
durante la década de los setenta con la apertura de la educación superior
a las llamadas "clases bajas".

Conclusión
La confluencia de los elementos contextuales analizados permite una lectura crítica de la significación del trabajo social como profesión femenina
tal como se dio en los principios de la carrera. Es obvio que el contexto

11 7

ideol?gico Y le~al marcó la construcción de la identidad profesional: ser
trabajadora soctal era una manera de ser mujer que no entró en conflicto
con el co~servadurism~ tradicional, inspirado por una visión biologista
?e l~s generos que asignaba a las mujeres capacidades intelectuales
mfenores y que justificaba, sobre esta base, una educación de tipo general
práctica, doméstica y moral.
'
Lo anterior queda claramente plasmado en los contenidos de
los pi:uneros planes de_estudio de la carrera de trabajadora social que
ofrec1~r~n a las estudtantes un acceso parcial y muy restringido al
c_o n?cmuento. Eran programas de estudio adaptados a las supuestamente
hm1ta~as_ necesidades y capacidades cognitivas de las mujeres :
cono~1~1entos prá_cticos/ técnicos, conocimientos generales y
conoc1m1entos relac10nados con la salud y la alimentación. En este
sentido es posible afirmar que las escuelas de trabajo social en México
repr~ducían
siguen reproduciendo) a través de su organización
~urn~ular el discurso de la inferioridad femenina frente al varón. Ello
~phca_, desde un principio, un menosprecio hacia las mujeres que queda
m~uestionado por haberse incrustado en la organización institucional
nusma. Este desprecio afecta también al prestigio y estatus sociales de la
carrera ~e?tro de la educación superior. Sus consecuencias son múltiples:
predomm10 absoluto del estudiantado femenino, bajo nivel académico en
~om~araci~n con otras carreras universitarias y niveles de sueldo muy
mfenores s1 se comparan con otras profesiones.

(r

, _D ado q~e las escuelas de trabajo social nacieron como parte de
las pohticas socJales que debían resaltar el compromiso "revolucionario"
del ~stado con,I~s clases " bajas", el campo de empleo de las trabajadoras
soc1al~s e~ M~x1co se encuentra íntimamente vinculado a los vaivenes
de las mstttuc1ones públicas. La crisis económica que empezó a sacudir
al país durante la década de los setenta y que se profundizó durante los
ochen~, po~ un lado, así como las políticas neoliberales q~e apuestan a
un ach1~am1ento del aparato gubernamental, por el otro, han afectado
sus~crnlmente _las posibilidades y las condiciones de empleo de las
traba.Jadoras sociales.
En la historia del trabajo social existen aún muy grandes lagunas
Nos parece imprescindible que se otorgue una mayor atención al'análisi~

�118

/

Ser trabajadora social en México: el impacto de las ideologías de género
en el surgimiento de las escuelas de Trabajo Social

de la identidad de género de las y los trabajadores sociales. Es necesario
indagar hasta qué punto la identidad profesional sigue inspirándose, aun
en la actualidad, en el discurso ultraconservador sobre la feminidad, y
de qué manera la organización curricular contribuye a la reproducción
de este imaginario estigmatizante.
Finalmente, no hay que perder de vista la emergencia de
identidades profesionales alternativas en el campo del trabajo social
que merecen atención de los estudiosos. Si bien la población estudiantil
sigue confonnándose mayoritariamente por mujeres, en el transcurso
de las últimas décadas se observa una cierta afluencia de varones. ¿Ha
modificado la presencia masculina el imaginario tradicional de las
trabajadoras sociales acerca de sí mismas? ¿Ha provocado algún cambio
en la organización curricular? ¿Cómo se relacionan hombres y mujeres
durante su carrera? ¿Qué papel guardan los estudiantes masculinos en el
salón de clase? ¿Existen diferencias en las posibilidades de empleo de
mujeres y varones? ¿La afluencia de hombres a la carrera transformó el
cuerpo docente en las escuelas de trabajo social en México? ¿Qué relación
establecen ambos géneros en cuanto al control político y académico de
las facultades de trabajo social? Estas preguntas no son solamente de
un gran interés académico sino también político, ya que son claves para
lograr la emancipación del trabajo social y de las trabajadoras sociales
en nuestro país.

Revisto Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera / spring 1005, Vo/.7, Num. I /

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�Revi.sro Perspectn,as Sociales / Social Perspectives primavera I spring 2005, Vol.7, Num. I /

125

Ser padre en México: la segregación entre el discurso y la
praxis de la paternidad
María Elena Ramos Tovar*

Abstract
This article analyzes the way fatherhood and motherhood identities are
constructed. It examines the discourses and practices tbat refer to tbese
concepts. The basic assumption is that gender identity is a multidimensional process that is constructed through the permanent interaction
with others. There are three main aspects developed: first, discursively,
maternity is portrayed as the central part of women's lives; second, for
most of the interviewees fathers fulfill the role of breadwinners, while
mothers provide the emotional aspects for the family. However, everyday
practices contradict this traditional perspective offathering and mothering.
This research is based on in-depth interviews conducted amoog women
and meo from the Metropolitan Area of Monterrey and Ciudad Juarez,
Chihuahua.

Resumen
Este artículo analiza como se construyen las identidades de padres y
madres, los discursos para referirse a estos conceptos y las formas en que
se practica la paternidad y la maternidad. Se parte del supuesto de que la
identidad genérica es un proceso multidimensional que se construye en
la interacción permanente con otros/otras. Tres aspectos fundamentales
se presentan aquí: primero, en el plano discursivo, la maternidad constituye un eje en la vida de las mujeres; segundo, para la mayor parte de los
entrevistados ser padre es cumplir con el rol de proveedor, mientras que
la madre es aquella que provee los aspectos emocionales a los hijos; sin
embargo, las prácticas de ser madre y ser padre contradicen el discurso
tradicional sobre paternidad y maternidad. El estudio se basó en entrevistas
a profundidad realizadas entre mujeres y hombres del Área Metropolitana
de Nuevo León y de Ciudad Juárez, Chihuahua.
* María Elena Ramos Tovar es doctora en sociología y profesora de la División de
Estudios de Posgrado de la Facultad de Trabajo Social de la UANL. Su dirección
electrónica es jibarra@att.net.mx

�126 / &amp;r padre en México: la segregación entre el discurso y la praxis de la paternidad

1ttirUJ Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera I spring 2005, Vo/.7, Num. / /

Introducción

Unbreve paseo por las teorías de género

Los conceptos dan vida a una praxis social que continuamente es
reconstruida por los actores sociales. Esto es también el caso de los
términos hombre y mujer, masculinidad y feminidad, paternidad y
maternidad. Su significado depende del momento histórico y del contexto
sociocultural concreto. AJ mismo tiempo, el contenido preciso asignado
por las diversas culturas a dichos conceptos estructura pautas de acción,
abre Y cierra espacios sociales a los actores y guía la construcción de
las identidades que ayudan a cimentar la normatividad sociocultural de
género en la personalidad de los sujetos sociales.

El tema de las identidades genéricas obliga a una revisión de la teoría de
género y de los estudios sobre masculinidades que se han desarrollado
apenas recientemente en México. Ambos permiten entender las
identidades genéricas a partir de dos elementos fundamentales: los
discursos hegemónicos en torno al contenido de los conceptos de
feminidad-masculinidad, maternidad-paternidad y mujer-hombre que
se intemalizan a través de la experiencia cotidiana y que orientan las
acciones de los sujetos. Estas identidades se consolidan por medio de las
interacciones tanto inter-genéricas como íntra-genéricas. Ello demuestra
el aspecto relacional de las identidades de género.

La historiadora Joan Scott (1986) y otras teóricas feministas
han definido el concepto de género a partir de una doble acepción.
Argumentan, por un lado, que el género se refiere a las relaciones sociales
que moldean las identidades de hombres y mujeres, y que, por el otro, una
perspectiva de género nos permite revisar las relaciones de poder. En el
presente trabajo sólo se abordará el primer aspecto: nos centraremos en
los disc°:sos que utilizan hombres y mujeres para describir cómo ejercen
la patermdad y la maternidad.

No obstante que ya en la década de los cincuenta Simone de
Beauvoir (1957) había argumentado que "alguien no nace mujer, sino
aprende a serlo", no fue sino hasta las décadas de los sesenta y setenta
que se usaría el concepto de género para entender la desigualdad sexual.
Uno de los principales estudiosos de dicho campo fue Robert Stroller
(1968). En su trabajo Sexo y Género analizó a niños con problemas
mentales quienes, tras haber experimentado la mutilación de sus genitales al
momento de nacer, crecieron y se socializaron como seres pertenecientes a
un sexo diferente al de su constitución hormonal interna (sexo biológico).
Stroller concluyó que la identidad de género no depende del sexo
biológico, sino que se construye a partir de las experiencias sociales.

Según Morgan (1990), los significados de padre/madre y
paternidad/maternidad ayudan a desentrañar la construcción de la(s)
masculinidad(es)/feminidad(es) en un contexto social determinado.
Las acepciones específicas de estos conceptos se ligan a los sistemas
normativos, valorativos y a las tradiciones que circulan en un espacio
social determinado (Chodorow, 1978).
Las entrevistas realizadas en el transcurso de la investigación
revelaron que mujeres y hombres construyen discursos tradicionales
ac~r~a de la feminidad y masculinidad que contradicen sus propias
practicas de madre y padre. En el caso de las mujeres observamos la
fuerte referencia a los "otros" para definir lo que ellas mismas entienden
por ser "un buen padre" o "un buen hombre". En las siguientes líneas
fundamentaremos estos hallazgos.

127

La construcción social del género y de las relaciones de género
fue analizada más de cerca por Rubin (1975). Dicha autora argumentó
que el sistema sexo/género se refiere a "una serie de arreglos a través de
los cuales la materia prima biológica del sexo hu.mano y la procreación
toman forma por la intervención social y humana, y son satisfechos
de manera convencional, sin importar que tan bizarra puedan ser estas
convenciones sociales" (Rubin, 1975: 165) 1. El género -entendido como
el modo en que se vive culturalmente la pertenencia a un sexo biológico- es, por lo tanto, un producto social. Mediante una analogía Rubio
(1975: 165) explicaba esta conclusión: "el hambre es el hambre, pero lo
1

"... sex/gender system [is] a set o/arrangements by which the biologica/ raw material
o/human sex and procreation is shaped by human, social interven/ion and satiefied in a
convencional manner, no matler how bizarre sorne o/the conventions may be. "

�R,i,rsta Perspectivas Sociales / Social PerspectnY!S primavera/ spring 2005. Vo/.7, Num. 1I

que se define como comida es aquello que es culturalmente determinado
y obtenido [... ] El sexo es el sexo, pero igualmente lo que se define como
sexo es culturalmente determinado y obtenido"2_

Relaciones de género y la construcción de masculinidades

En el transcurso de los ochenta tanto el feminismo como los
estudios de género se reforzaron al tiempo que se profundizaron las
diferencias conceptuales ya preexistentes en tomo al género. Mientras
algunas teóricas como Kristeva ( 1981) enfatizaron la existencia de una
cultura femenina propia caracterizada por la sensibilidad, la ternura, el amor,
la paz y el respeto a los ciclos de la vida humana, la cual contrastaría con
la cultura dominante controlada por hombres y marcada por la violencia;
las posestructuralistas pusieron en duda la idea de una feminidad natural
e inmutable. Además rechazaron la posibilidad de definir a la mujer
mediante un concepto unitario.
Dentro de la línea de argumentación posestructuralista, Scott

( 1996:289) argumentó que el género "es un elemento constitutivo de las
relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos y el
género es una forma primaria de relaciones significantes de poder". El
análisis de las jerarquías de género permite comprender las diversas
articulaciones de la desigualdad entre hombres y mujeres, pero también
entre los integrantes de un mismo género. Estas desigualdades se
remontan y refuerzan por los discursos hegemónicos androcéntricos que
definen a las mujeres, en el plano simbólico, por su "naturaleza" y por
la maternidad. La ruptura con la maternidad (por ejemplo, a través del
rechazo de tener hijos, o por la homosexualidad) es interpretada como
una violación al orden establecido.
En el presente estudio partimos de 1a tesis de que las identidades
masculinas y femeninas son construcciones socioculturales, históricamente
situadas Y, por ende, cambiantes. Nos interesa saber cómo las identidades
genéricas se mezclan, se contradicen y se constituyen mutuamente. Para
tal efecto es importante subrayar que las identidades no son únicas ni
monolíticas, y que se (re)construyen de forma permanente por medio de
la interacción (Martínez y Montesinos, 1996).
2

129

128 / Ser padre en México: la segregación entre el discurso y la praxis de la paternidad

"Hunger is hunger, but what counts as food is cultura/fy determined and obtained [. ..)
Sex is sex, bu/ what counts as sex is equal/y cultura/fy determined and obtained."

Las afirmaciones de Simone de Beauvoir sobre las mujeres pueden
aplicarse asimismo a los hombres: no se nace hombre sino que se aprende
a serlo. Este aprendizaje implica la intemalización y el ejercicio del
poder que las sociedades androcéntricas resguardan para todos aquellos
individuos que nacen con un falo. Toda asignación social depende,
empero, de la disposición de los individuos para aceptar el rol, lo cual
se organiza, comúnmente, a través de un sistema de prebendas: "Los
hombres aprenden a aceptar y a ejercer el poder de esta manera porque
nos da privilegios y ventajas que las mujeres y los niños nonnalmente
no disfrutan." (Kaufman, 1994: 146)3.
El proceso de aprendizaje para hacerse hombre " es
cualitativamente diferente del de las mujeres" (Kaufman, 1994: 146), dado
que los discursos dominantes otorgan más privilegios y prerrogativas
a los nombres. Para crecer y desarrollarse, los integrantes del sexo
masculino tienen que superar menos barreras sociales y encuentran una
mayor cantidad de recursos sociales que las mujeres (Escobar, 1998).
Dentro de la literatura científico-social, Morgan ( 1990) identificó
tres enfoques divergentes para estudiar la masculinidad: ( 1) El modelo
psicoanalítico freudiano parte de la relación triangular entre madre,
padre e hijo que es entendida como dinámica y procesual (Margan,
1990: 76-78). (2) Una corriente insertada en el interaccionismo simbólico. E l supuesto de esta corriente es que " los roles de genero y las
identidades no son solo un cúmulo de tales roles, sino en grados diversos, son algo central o básico para el sentido del "self' y de la identidad
personal.4" Aquí se va mas allá de la relación triangular (padre, madre
e hijo) y de la socialización básica durante los años de. infancia; la
socialización se extiende a otros espacios sociales aparte de la familia
y es además un proceso continuo. Morgan otorga a este enfoque el
mérito de ser sensible tanto a los aspectos sociales como culturales. (3)
3 "Men learn to accept and exercise power this way because it gives us privileges and
advantages that men and children do no/ usual/y enjoy. "
4 "... the assumpfion that gender roles and identities are 110 1 j usi an array of such
roles, bu/ to varying degrees, something central or basic to an overa// sense ofselfand
personal identity. "

�130

I Ser padre en México: la segregación en/re el discurso y la praxis de la po1emidad

Las teo?as de género sitúan la construcción de las identidades y prácticas
mas~uh~as en el campo del poder entre hombres y mujeres, y exploran
los significados contradictorios en torno a la virilidad y la forma como es
experimentada por los individuos (Coltrane, 1994). Ello implica también
la ~structur~c!ón de las percepciones, el desarrollo de las actitudes y los
estilos cogmttvos (ways ofknowing) que adoptan los varones en la vida
cotidian~. Las actividades cotidianas (como, por ejemplo, el cuidado
de los hiJos~ expresan e inciden en la constitución de la conciencia y el
comportairnento de los individuos en el marco de sus respectivos roles
sociales (Risman, 1987; Coltrane, 1994).
Según Coltrane (1994), el estudio de las masculinidades debe
tomar en ~uenta por lo menos tres aspectos: ( I) las emociones; (2) las
formas de mteracción al interior de grupos de hombres, y (3) el contexto
estructural dentro del cual se desplieguen las interacciones. El análisis
de las e~ocio?es no es un asunto fácil de abordar, ya que en una sociedad que identifica la cuestión afectiva con las mujeres y que socializa
a los varones en la represión de sus sentimientos, muchos hombres
parecen carecer de un vocabulario adecuado y sensible para relatar con
detall~ las emociones que experimentan. Los miedos que sufren ante sus
emociones y la inseguridad que padecen al tener que hablar sobre ellas,
?º se_ capturan bien mediante las estrategias convencionales de
mvestigación sociológica.
L~ recons!111~c~ón de las identidades masculinas es posible sólo en
el ~l~no _Irncrosoc10Iogico. Es abi donde se puede detectar que la posición
pnv1l~giada ~e los varones en las sociedades occidentales no guarda sólo
ventaJas Ys_atisfaccio?es, sino que se acompaña también por experiencias
dolorosas hgadas a situaciones de aislamiento frente a otros individuos
Y de. alienación personal, situaciones que son producto del imperativo
dom1?ante que los obliga a ignorar sus emociones, sentimientos y
necesidades frente a los demás. EUo dificulta la construcción de relaciones
~ti~as Y duraderas (Kaufman, 1995). El apoderamiento masculino
implica así un proceso de " desempoderamiento" que les obliga a
desprenderse~~ elementos psicosociales como la receptividad, la empatía
Y la compas1on que son recursos de interacción social de suma
imp~rtancia. Es~ pérdidas explican la supresión aunque no la desaparición
de ciertas emociones, necesidades y posibilidades (Kaufinan, 1995) que

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera / spring 1005, Vol. 7, Num. I /

131

son detenidas en el inconsciente o subconsciente, o que son sometidas a
un control conciente extremo.
Con mucha razón los estudios de las masculinidades han
enfatizado que el poder social de los hombres no debe comprenderse
como un poder colectivo. Los privilegios no se distribuyen de manera
uniforme entre los varones. Argumentan que el poder ligado a la condición
de género se individualiza y se modula por otras variables sociales: la
clase social, la raza y la etnicidad, el capital social y la cultura. A través
de estos elementos surgen varones con mucho o con poco poder que
cuentan con una elevada o una escasa posibilidad de imponer sus planes
y objetivos en el campo de acción de los demás; que gozan de mucho
estatus y prestigio o que carecen de ellos (Kaufman, 1995: 146).
Dentro de esta línea de pensamiento se asientan los estudios
sobre paternidad. Morgan ( 1990) sostiene que, al igual que en el caso de
la masculinidad, el significado de paternidad y la práctica de ser padre se
ligan a los discursos hegemónicos en tomo a los géneros. El imaginario
dominante asigna así - a través de la constante contrastación con la
maternidad- un nivel de estatus y prestigio a la paternidad, al tiempo
que influye en las formas de cómo ejercerla. En nuestras sociedades
occidentales, por ejemplo, el ser padre es un rol social respetable; no obstante,
el interés en el ejercicio de la paternidad puede ser catalogado como
algo poco masculino. Asimismo es preciso diferenciar entre la colección
de roles típicamente ocupados por los hombres dentro de la familia
(esposo, abuelo, hermano, hijo, tío, etcétera) y los rasgos adoptados por los
varones cuando ejercen estos roles. En el caso de los padres, la sociedad
les asigna un papel directivo en el plano familiar-ellos deben determinar
los destinos de la unidad doméstica- que está ligado al hecho de ser el
principal proveedor de los recursos monetarios. No obstante, en la realidad
social existen padres que, por ejemplo, se encuentran divorciados y no
determinan ya los destinos de su anterior hogar; otros que prefieren tomar
decisiones consensuadas con sus familiares; y otros más que rechazan
francamente el tradicional papel de padre ausente por estar trabajando y
se involucran en mayor grado en las tareas domésticas y la educación de
los hijos (Morgan, 1990). De estas diferencias se desprende que existe
una multiplicidad de paternidades. Sin embargo, ello no significa, según
Morgan ( 1990), reducir el análisis al simple caleidoscopio posmoderno

�132

/ Ser padre en México: la segregación elllre el discurso_\' la praris de la palemidad

de los "estilos de vida". La paternidad, al igual que la masculinidad,
surge siempre en relación con otras paternidades/masculinidades, con las
maternidades/feminidades y las relaciones entre los géneros.
Para estudiar las masculinidades y paternidades, Margan ( 1990)
propone, por lo tanto, iniciar con preguntas muy _c?ncretas ,acer~a de
la realidad vivida por los padres dentro de sus fam1has: ¿Que rol Juega
la familia en la construcción de los hombres y la masculinidad? ¿Qué
roles juegan los hombres en la construcción y el mantenimiento de las
familias?

Metodología y características de participantes
Dado que queríamos explorar los diversos modelos de paternidad al interior de familias biparentales pobres en dos grandes metrópolis mexicanas Y
su impacto en el ejercicio de la paternidad, desarrollamos la investigación
en colonias populares del Área Metropolitana de Monterrey (AMM) Y
Ciudad Juárez. Suponiendo que el ejercicio de las paternidades difiere
entre una generación y otra (padres e hijos, madres e hijas), que depende de
las relaciones de género al interior de la familia y que, además, es influido
por el estatus ocupacional de las mujeres (amas de casa o emplea~as),
establecimos varios criterios para la selección de las personas - muJeres
y hombres- a entrevistar: debían ser mujeres relativamente jóvenes
(entre 20 y 40 años de edad) cuya madre aún estaba viva y que ade~ás
formaban un hogar biparental con sus parejas donde criaban a los h1JOS.
La exclusión de otros tipos de hogares (por ejemplo, los monoparentales),
que sin duda existen en la realidad mexicana y que incluso han ganado
una creciente importancia, permite describir problemas específicos que
surgen en la vida diaria de hogares biparentales y que influyen de forma
directa en la dinámica de poder dentro de la familia.
Sobre esta base integramos una muestra conformada por un total
de 46 individuos: 17 mujeres jóvenes (8 amas de casa y 9 con un empleo),
15 madres de las mujeres jóvenes ( 11 amas de casa y 4 trabajadoras) Y 14
esposos (todos tenían un empleo). La mayoría de los entrevistados ganaba
entre uno y cinco salarios mínimos. Sólo cuatro hogares rebasaban esta
línea de ingreso.

Revista Perspectivas Sociales/ Social Perspedives primavera I spring 2005, Vol. 7, Num. I /

133

Puesto que coincidimos en el aspecto metodológico con
Giddens ( 1996), quien observó que las estrategias de medición positivistas
distorsionan el análisis de las complejas racionalidades y las estrategias
cognoscitivas fundamentales de la praxis social humana, optamos en este
estudio por un enfoque cualitativo. Recopilamos los datos por medio de
dos instrumentos distintos: un cuestionario estandarizado que exploraba
-además de características demográficas- información general acerca
de dos dimensiones de poder: la cantidad de recursos disponibles y los
mecanismos que afectan la toma de decisiones en la pareja. A través de
entrevistas a profundidad exploramos diversos aspectos de las relaciones
de género y de poder.

¿Maternalismo y paternalismo: mundos irreconciliables?
Algunas técnicas de recopilación de información como las encuestas
demuestran sus limitaciones cuando se pretenden analizar las identidades.
Un ejemplo claro son las divergencias entre las respuestas obtenidas por
medio de un cuestionario estandarizado y la información recopilada a
través de entrevistas profundas. Mientras que el 71 % de los hombres
encuestados manifestó que el cuidado de los hijos es una responsabilidad
compartida entre ambos cónyuges, sólo el 17% de las mujeres coincidió
con esta visión masculina (cuadro 2). El 29% de las mujeres afirmó que
son ellas las que tienen una mayor responsabilidad, y el 47% argumentó
que son ellas incluso las directamente responsables (cuadro l). Dado que
tanto los hombres como las mujeres provenían de los mismos hogares, se
supondría que las respuestas de hombres y mujeres coincidiesen. Estos
contrastes se matizaron, sin embargo, en las entrevistas a profundidad
donde tanto los hombres como las mujeres expresaron en grados similares
la idea de que las mujeres son las principales responsables del cuidado
de los niños.

�134

/ Ser padre en México: la segregación en/re el discurso y la praxis de la paternidad

Cuadro l: ¿Quién es la persona responsable del cuidado de los niños en
la casa?
Esposo
%

En mayor
grado el
esposo

Igual
%

%

En mayor Esposa Otro
grado la
%
%
esposa
%

Mujer

6.0

-

17.5

29.4

47.1

Hombre

-

7.1

71.5

14.3

7.1

Fuente: Datos de campo.
La forma en que se manifiestan las responsabilidades materna y
paterna presenta una oposición binaria interesante. Para la mayor parte de
los hombres y mujeres de esta muestra la madre es la persona involucrada
de forma más directa con la vida de los niños. Ser madre se relaciona para
los entrevistados con la cercania física, la interacción inmediata, así como
un lazo natural con las/los h.ijas(os). De estos factores deriva una mayor
responsabilidad de la mujer para con los hijos. En cambio, la paternidad
se vincula con la responsabilidad de traer el pan a la mesa y la función de
controlar los conflictos en la familia: el hombre es la autoridad de la casa.
Por consiguiente, las madres proporcionan los aspectos "intangibles" en
la vida de los niños (como, por ejemplo, la salud emocional y física o la
educación), en tanto que los padres proveen los aspectos materiales (el
dinero para los alimentos, los servicios de salud o la educación). Doña
Leonor - una mujer de 50 años de edad y 28 años de matrimonio-- ilustra
estas diferencias entre madres y padres:
Mi esposo cuida de los niños. Pero, por ejemplo, yo soy la que está despierta
cuando los niños se enferman. Yo siempre me levanto y les doy la medicina
puntual. Él duerme aunque se supone que está preocupado por ellos. Las
madres son mucho más preocuponas que los padres. Si los niños están enfermos,
los padres no se levantan y les dan la medicina; las madres sí lo hacen.

Según doña Leonor, las madres no sólo se preocupan (actitud)
más por los niños, sino que traducen esta preocupación en una acción:
se pasan las noches despiertas velando por la salud de los infantes y se

1/rmta Perspectivas Sociales / Social Penpeclives primavera/ spring 2005, Vol. 7, Num. I I

135

encuentran listas para intervenir en el momento necesario (administrando
un medicamento, por ejemplo). La preocupación no se queda, pues, en el
plano del discurso. Al respecto, Ehrensaft (1987) arguyó que los hombres
"hacen paternidad" mientras que las mujeres "son madres": los padres
ejercen el estatus de padre en el plano simbólico; en cambio, las madres
ejercen su maternidad por medio de sus actividades cotidianas.
El ser padre incluye no sólo aspectos materiales (tangibles)
sino también intangibles: el padre trae, en palabras de doña Leonor, el
"respeto" al hogar. Esto es, que el padre impone autoridad dentro de la
familia. Para la mayoría de los hombres y mujeres entrevistados el ser
padre se relaciona con la figura de autoridad en la casa. Los padres aplican
los castigos, "alzan la voz" para dar órdenes y poner a cada quien en su
lugar, y juzgan lo bueno y lo malo en la conducta de sus hijos. Esta imagen
de padre tiene consecuencias negativas en el plano emocional. Ana (ama
de casa y madre de dos hijos) siente que el comportamiento de su esposo
Juan hacia sus hijos no beneficia ni a él mismo ni a sus hijos. Debido a
que les inspira terror y los denigra, sus hijos no le tienen confianza y se
mantienen distantes.
Juan se queja de que sus hijos no se acercan a él, pero yo le dije: "tú nunca
has hecho algo para ganarte su confianza. Si ellos te muestran sus tareas en la
escuela, tú sólo miras los errores que tuvieron".

El estatus social y el poderío asignado a los hombres generan
consecuencias negativas. Juan desea una mayor cercanía con sus
vástagos, pero su poca capacidad receptiva, empática y compasiva produce
el efecto contrario: un alejamiento y una creciente pérdida de confianza
de parte de sus hijos. El hecho de que Juan se queja indica que lamenta
esta situación y que la quisiera transformar. En otras palabras, Juan no
se mantiene distante e indiferente sino que sufre.

Entre "mandilón","macho" y un "verdadero hombre"
Si ayudar a mi esposa signifi.ca ser un mandilón, entonces lo
acepto. (A lex)

En México, ser un "mandilón"5 significa estar bajo las órdenes de la

�136 / Ser podre en México: la segregación entre el discurso}' la praxis de la patem ulad

esposa: con tal de agradar a su mujer, el varón lava los platos, limpia
la casa, cuida a los hijos, cocina o hace cualquier otra cosa en el hogar.
Un mandilón realiza toda la gama de labores que corresponden, según
el imaginario tradicional, a la mujer. La palabra mandilón constituye un
discurso extraordjnario (Bourdieu, 1997; 170). Mandilón no es solamente
un concepto para un hombre controlado por una mujer, sino un término
para articular una serie de experiencias masculinas en el hogar. Se trata de
"experiencias extraordinarias que una época ha hecho posible" (Bourdieu,
1997: 170). El carácter extraordinario surge por el desafio abierto de la
normalidad (el orden imperante) marcada por el discurso ideológico.

R1Msta Per.;pec111ru Sociales / Soc,al Pmpectives primavera I sprmg 2005, Vol 7, Num 11

137

ya que él mismo caería dentro de la categoría del mandilón. Por lo tanto
propone excluir del término mandilón la referencia al trabajo doméstico
y reservarlo, en cambio, para una serie de actitudes que puede guardar
un esposo frente a su mujer: el permitir ser regañado y humillado por
la esposa delante de terceras personas. A través de esta reinterpretación,
Gerardo puede participar en el quehacer doméstico sin sentirse un
mandilón. Sobresale, de todos modos, que el entrevistado conserva en
su redefinición el significado peyorativo del concepto.
ME: ¿Ha oído la palabra mandilones?
Gerart.lo: ¿Te refieres al que lava los platos y trapea los pisos?

Sin embargo, por la creciente inserción de las mujeres en la
economía y el discurso sobre la equidad de género puesto en circulación
por el aparato gubernamental (aunque sólo de forma demagógica), la
concepción de los trabajos propios de hombres y mujeres en la familia
ha empezado a cambiar entre los sujetos sociales, sin que esto transforme
necesariamente en la actualidad el discurso dominante acerca de los
géneros. Básicamente se traduce en una ampliación de los significados que
circulan entre los actores sociales en tomo a una categoría determinada.
Por ejemplo, entre los entrevistados la palabra mandilón tenía acepciones
muy diferentes que se contradecían entre sí. Para algunos hombres, ser
mandilón significaba mostrar preocupación por la esposa ayudándole
en las labores domésticas. Este grupo dio una connotación positiva al
ser mandilón. Otro grupo reconoció que ayudaban a sus esposas, sin
ofrecer, empero, una reinterpretación positiva del mandilón. Al contrario,
identificaron dicho término como un calificativo peyorativo, por lo cual
ni los hombres ni las mujeres querían emplearlo para no avergonzar
socialmente al cónyuge. El tercer grupo, integrado sobre todo por personas
mayores, asignó al mandilón un contenido extremadamente negativo.
La reinterpretación del concepto de mandilón se observa con
claridad en una conversación con Gerardo, quien establece en la primera
parte de su discurso la definición corriente del término: un mandilón es un
hombre que realiza trabajos domésticos tradicionalmente asignados a las
mujeres. En la segunda parte, sin embargo, se distancia de esta definición,
5

Mandilón viene de la palabra mandil, que es el delantal que se utiliza para hacer las
tareas del hogar.

ME: ¿Qué es lo que crees es un mandilón?
Gerar&lt;lo: Bueno, uno puede ser mandilón de diferentes maneras, no es

solamente un hombre que trapea o hace los quehaceres de la casa.
ME: ¿De qué más depende?
Gerardo: Las personas tienden a pensar que ser un mandilón es sólo cuando la
esposa manda al esposo en la casa. Pero no lo es, porque en ese sentido yo
soy un mandilón. Pero hay veces en que el marido llega tarde a casa y al
día siguiente llegan los amigos para invitarlo a salir y la esposa se
comienza a quejar de eso. Entonces tus amigos dirán: "ves, tu esposa te
regaña". Eso es un mandilón.

Un caso similar es el de Alex quien está casado con una
profesora de primaria cuyo trabajo profesional es muy demandante, por lo
que su esposa tiene que dedicar parte de su tiempo en casa a la preparación
de las actividades docentes del siguiente día. Originario de otro estado
(Veracruz), Alex no sólo se distanció de los regiomontanos ("ellos"),
sino también de la definición de mandilón que circula en la urbe
regiomontana. Según Alex, para la gente de Monterrey un mandilón es
un hombre dirigido por su esposa y apegado a la familia. Sin embargo,
Alex invalida esta definición por considerarla anacrónica: no corresponde
a los cambios en las relaciones de pareja que, según Alex, destruyen
las tradicionales actitudes despóticas de los maridos hacia las esposas.
Una vez criticado e invalidado el concepto de mandilón, Alex se puede
asumir como tal ya que anuló en esta maniobra discursiva el elemento
estigmatizante.

�138

/ Ser padre en México: fa segregación entre ef discurso y fa praxis de fa paternidad

Ellos te molestan si no te vas con ellos a tomar unas cervezas. Yo prefiero
quedarme con mis hijos. Algunas personas sentirán que yo soy un mandilón
porque yo dejo que mi esposa me diga qué hacer. Yo no lo veo así. Ya no estamos
en esos tiempos en los que podías fácilmente ordenarles. "¡Hey! ¡Hazme de
cenar!" Es muy duro. Si ayudar a mi esposa es ser mandilón, pues entonces yo
soy mandilón. No me importa lo que la gente piense de mí. Mis vecinos
critican cuando los maridos ayudan a las mujeres. Yo no creo que estemos más
en esa situación de decir: "¡Cocina mi cena!"

Al igual que Alex, algunas mujeres hicieron alusión a la presión
social que limita a sus maridos encargarse de las labores domésticos.
Durante los primeros dos años de matrimonio, Gloria y Pedro tuvieron
que vivir en casa de los padres de Pedro por falta de recursos para rentar
una casa propia. En aquel tiempo, Pedro rehusó ayudarle a Gloria con los
niños y la limpieza. La presión ejercida sobre Pedro no sólo provino de
hombres, sino también de mujeres (por ejemplo, la madre, las hermanas,
etcétera), es decir, el discurso estigmatizante del mandilón -a pesar de
que el mandilón es un hombre que beneficia a las mujeres como tales- es
reproducido por integrantes de ambos géneros. Para ser efectivo tiene
que instalarse en la economía emocional de un sujeto y vincularse a los
miedos.
Yo creo que la idea general es que si los hombres ayudan a sus esposas,
entonces ellos son mandilones. Yo creo que su mamá y sus hermanos
intimidan a Pedro. Él puede tener miedo de lo que le van a decir: "Si tienes
esposa, ¿por qué haces esto? ¡Para eso te casaste!"

A pesar de que las esposas tienen un beneficio directo por estar
casadas con un mandilón, también en su discurso sigue reflejándose la
tradicional connotación peyorativa. Sólo al neutralizar estos elementos
del significado, las mujeres se atreven a referirse a sus maridos como
mandilones. Al preguntarle a Gloria si su esposo es "macho" o mandilón,
contestó: "Yo diría que es un macho bonito y algunas veces mandilón."
En este caso la neutralización se produce a través de la conciliación de
los contrarios: el esposo es tanto macho (mayormente) como mandilón
(a veces). De esta manera, la conducta de su marido -quien realiza
ocasionalmente actividades identificadas, según el imaginario tradicional,
como expresiones de subordinación masculina a la mujer- no pone en

Rei·ista Perspectfras Sociales / Social Perspectives prima1•era / spring 2005, Vol. 7, Num. I /

139

peligro la virilidad.
La conservación de un discurso de masculinidad que entra en
conflicto con la reorganización de los trabajos domésticos en aquellos
hogares donde las mujeres desempeñan actividades extradomésticas,
produce - por lo menos en una primera fase de transición- una fuerte
separación entre lo que dicen los actores y lo que hacen. Esta situación se
ilustra en el caso de Magda quien trabaja como capturista y es, además,
madre de un bebé de un año de edad:
Bueno él no es mandilón, pero macho quién sabe... porque a veces se muestra
[como macho] enfrente de otra gente. Si él está limpiando los pisos me pide
que cierre las cortinas y yo le pregunto: "¿por qué?, ¿no quieres que los
vecinos te vean?"

El esposo de Magda expresa posturas de macho delante de terceras
personas que no pertenecen al círculo íntimo de su núcleo familiar; no
obstante, acepta participar en las labores domésticas siempre y cuando
pueda realizarlas de forma oculta. Esta actitud demuestra que los mismos
actores reconocen que los trabajos domésticos como tales no denigran al
hombre, sino que es el entorno el que asigna el componente peyorativo y
estigmatizante. Dentro de un ámbito de aceptación mutua, la participación
masculina en la limpieza no pone en duda la hombría. Sin embargo, los
varones están conscientes del riesgo de ser ridiculizados en caso de que
terceras personas, cuyos imaginarios no conocen a ciencia cierta, se enteraran de sus actividades. Esta separación entre discurso y acción coadyuva
a la permanencia del imaginario estigmatizante tradicional, el cual, visto
desde una microperspectiva, ha entrado ya en crisis en algunas áreas de
las relaciones genéricas reconfiguradas al interior del hogar. Pero a pesar
del reconocimiento de los propios actores de que la tradjcional división
genérica del trabajo constituye un anacronismo, aún no sienten tener la
confianza y el poder suficientes para afrontarlo en el plano público y
político.
La otra cara del mandilón es el "macho": un calificativo
abiertamente criticado por hombres y mujeres en México (Mirandé, 1997).
En películas, óperas y canciones se ha hecho uso del humor, el sarcasmo o
la sátira para condenar lo que este concepto representa: un mujeriego, un

�140 / Ser padre en México: la segregación entre el discurso y la praxis de la paternidad

bebedor o un hombre que no cuida sus responsabilidades económicas en
cuanto a esposa e hijos. Mientras la cultura popular mexicana de los años
cincuenta del siglo pasado mantuvo muy en alto al macho, a principios
del siglo XXI el macho se ha convertido en una caricatura del hombre.
Según Alex, "un macho es quien ordena. Alguien que tiene
muchos romances, pero quien sabe, a lo mejor alguien lo ayuda. Yo no
nomas con una". Esta definición lo hizo después de una amplia sonrisa y
agregó el macho es alguien quien es "posesivo y que nomas él y que hay
hombres que toman en exageración se gastan su dinero y dejan a la pobre
mujer y ese es un típico macho para mí. Que no se preocupan si el hijo
como o no o como anda, ellos quieren y exigen y se acabó." Para nuestro
entrevistado un macho representa una figura autoritaria, sexualmente muy
activo y con múltiples parejas. Por otra parte lo descalifica porque asume
que en estos tiempos nadie puede sostener relaciones extramaritales por
ser económicamente costosas y por la energía que consume.
Al igual que en el caso del mandilón, existe una fuerte separación
entre el discurso acerca del machismo y la praxis. A pesar de ser ampliamente condenado por los discursos políticos y los actores cotidianos, el
machismo sigue marcando la realidad de muchas parejas mexicanas. Una
entrevistada, Lucía - 21 años de edad, ama de casa y madre de dos niños-,
expresó tener miedo de su esposo, sobre todo cuando está ebrio. "Cierto,
mi esposo es un macho. Él no cocina o hace ningún tipo de limpieza. Él
es quien tiene el poder aquí." Otra entrevistada, Ana, está casada con un
varón que considera que las mujeres no deben trabajar. Ellas deben quedarse en sus casas y cubrirse con faldas largas. "A veces he usado faldas
cortas y cuando me llega a ver se convierte en una pesadilla. Comienz.a
diciendo: 'Por supuesto que quieres usar faldas cortas porque quieres
que todos los hombres te miren.' Y cosas muy similares." El único lugar
al que Ana tiene permitido ir es la escuela a la hora de recoger sus hijos.
Ana se culpa a sí misma por "dejarse", pues desde que se casaron "ha
vivido solamente para complacerlo... ése fue mi error. Ahora, ¿quién me
ayudará?"
Al describir su concepto de macho, una entrevistada, Oiga, se
dio cuenta que su esposo cabía a la perfección dentro de su definición.
Su discurso, que comenzó con una sonrisa, terminó con un tono triste:

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera I spring 2005, Vol. 7, Num. I I

141

Esas pobres mujeres que tienen un esposo machista... no les permiten trabajar,
salir. Ellas son oprimidas. Sólo quieren a las mujeres como sirvientas. Mi
esposo es muy machista. Él sigue creyendo que el lugar de una mujer es la
cocina. Él dice que las mujeres sólo sirven como cuidadoras de los hijos. No
me deja crecer. Mi esposo es quien me dice qué hacer.

Según Lancaster (1992), el machismo es un sistema ~ no
una mera forma de "conciencia" o ideología, ni tampoco el refleJo de
prácticas económicas. Describe un campo de ~elaciones produ~tivas ya
que asigna activamente valores a hombre~ y muJeres. ~ mismo tte~p~, el
machismo se cristaliza, en el plano del suJeto, en UJ?- tipo de mascuhmdad
que algunos autores (por ejemplo, Connell, 1995) han descrito como una
forma de alienación que emana del hecho de que muchos hombres, al
ejercer un constante control sobre su vida social, p'.erde? poco a ~oco la
capacidad de vivir sus emociones, sentimientos y de 1de~tificar Y~attsfacer
las necesidades psicosociales y físicas asociadas a la vida emoc10nal. _La
supresión de una vida emocional intensa tiene, además, un costo social:
dichos varones pierden el potencial humano de entrelazarse con otros,
en particular con las mujeres (Kaufman, 1995).
La construcción de las identidades genéricas, y por ello también
del machismo como una identidad masculina, inicia desde temprana edad.
Ya entre los niños se puede observar la fantasía de un ideal masculino
caracterizado por la distancia y el control de las emociones. No obstante,
ello no significa que las experiencias emocionales se borrarían ~aufinan,
1995), ni que el machismo fuese el único mod_~lo de mascuhmdad que
circulara dentro de la sociedad. La preservac1on de un modelo como
hegemónico depende de la dinámica del conjunto de relaciones so~i~les,
incluidas las de género. En otras palabras, ningún ~odelo de mascul_1rudad
0 feminidad se conserva por sí, sino sólo en función de las_ ne~estdades
estructurales de la formación social como tal, ya que mc1de en la
distribución de los recursos y del poder a nivel societal.
Las luchas por la hegemonía de un tipo de mascu,~ida~ ~e~te
a otros se cristalizan en la significación de los conceptos mandtlon Y
"macho" en la sociedad mexicana. Mientras el macho gozaba de alto
prestigio social a mediados del siglo XX, cinco décadas después son pocos
los hombres que se enorgullecen de llamarse así. Durante este lapso las

�142

¡ Ser padre en México: la segregación entre el discurso y la praxis de la paternidad

relaciones de género han transitado por un lento proceso de transformación
que se acompaña por una reconfiguración d_e la organi_z~~ión doméstica.
El tradicional concepto de hombre, que hgaba la vrrihdad al control
económico social sexual y político de las mujeres, tuvo que aceptar poco
a poco una' mayo/ participación de las mujeres en la toma_de decis~ones
sobre los destinos de la familia y los recursos. Estos camb10s no deJaron
intacta la distribución de las tareas domésticas. Un número creciente de
varones participa hoy en día activamente en funciones familiares que
fueron asignadas en el pasado sólo a las mujeres. Pero no por ello estos
varones se convirtieron en "mandilones", ya que este concepto sólo
tiene sentido y vigencia -como un tipo de masculinidad "perversa"- en
oposición al machismo como modelo de virilidad dominant_e; La
decadencia del machismo tenía que afectar por lo tanto tamb1en al
"mandilonismo". Sin embargo, a menudo los actores aún no encuentran
conceptos más precisos y adecuados para describir en el lenguaje
cotidiano los cambios que ellos mismos están experimentando. Recurren
así a las metáforas del pasado aunque, al hacerlo, dejan entrever en sus
construcciones retóricas la incomodidad sentida al tener que hacer uso
de dichos términos.

Conclusión
En México, la maternidad sigue siendo la parte central de la vida femenina
que impregna los discursos identitarios de las mexicanas. ~o se_tra~ ,de
una observación limitada al ámbito geográfico de nuestra mvesttgac1on.
García y Oliveira (1994) detectaron este mismo fenómeno en las clases
sociales más bajas de la ciudad de México a principios de los años
noventa. La identificación de la maternidad como eje de la feminidad es
compartida por el imaginario masculino acerca de las mujeres.
Siendo conceptos dicotómicos, la definición de la maternidad
determina el contenido, el radio de acción y el espacio de la paternidad.
Al relacionar la maternidad con el cuidado, el amor, el afecto Y la
protección, la paternidad se reduce en el discurso tradicional al rol ~e
proveedor económico. Todavía durante la década de los ochenta Benena
y Roldán (1987) observaron este discurso en México.
Los cambios en la configuración de los roles genéricos a nivel
familiar como resultado de la masiva integración de las mujeres al

Re,•isra Pe,~pec1i1•a• Sociales I Social Per.&lt;¡,ecfi•'es primm'l!m / spri11g 2005, Vol.7. Num. 1 /

143

trabajo extradoméstico, no provocan automáticamente la erradicación del
discurso tradicional sino su creciente grado de ambivalencia. Mientras
que durante la década de los cincuenta los hombres eran solamente
proveedores de ingreso, en los noventa lo siguen siendo además de asumir
cada vez en mayor medida otras funciones domésticas que en el pasado
correspondían exclusivamente a las mujeres. Algunos actores identifican
a estos hombres como machos y mandilones al mismo tiempo; en tanto
que otros consideran que no son ni lo uno ni lo otro. Una transformación
similar se observa en el rol femenino: las madres siguen siendo las que se
ocupan más de la crianza y educación, aunque ya no en el mismo grado
absoluto que antes.
En el pasado, la figura del mandilón retaba al orden tradicional
basado en el macho. Siendo el macho el prototipo de hombre mexicano,
el mandilón representaba su contrario: un varón con una virilidad
disminuida, un sujeto fisico y psicológicamente débil que carece de
fuerza y voluntad y que por lo tanto se somete al mandato de su esposa.
El mandilón representaba una masculinidad pervertida. Como ya se
mencionó, en la segunda mitad del siglo XX hubo grandes cambios
en la estructura socioeconómica mexicana y se desplazó en creciente
medida al varón en su papel de proveedor material único. Muchos hogares
mexicanos dependen hoy en día del ingreso de ambos cónyuges, lo
que ha producido una crisis en la tradicional distribución genérica del
trabajo. En este proceso, la misma presión cotidiana al interior del hogar ha
acercado a los varones a trabajos que anteriormente estaban vetados para
el género masculino: trapear, cocinar, lavar trastes, alimentar al bebé...
Éstas son sólo algunas actividades que muchos hombres aceptan en la
actualidad. Sin embargo, estos cambios en la praxis no se han traducido
al plano conceptual que sigue siendo dominado por el discurso binario en
tomo al macho y al mandilón. Las entrevistas, empero, dejaron entrever
los múltiples intentos de los actores sociales por resignificar estos
conceptos, que por falta de términos alternativos siguen siendo utilizados,
pero con cuyos contenidos tradicionales no se identifican en la misma
medida que antes.

�144 / Ser padre en México: la segregación entre el discurso y la praxis de la paternidad

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�APUNTES ONTOLÓGICOS,
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METODOLÓGICOS ONTOLOGICAL,
EPISTEMOLOGICAL AND
METHODOLOGICAL NOTES
~

�Revista Perspecri,m Sociales / Social Perspectives primavera I spring 2005. Vol. 7. Num. I /

151

De etnógrafos y etnografias: el acercamiento al conocimiento
cotidiano y de sentido común como instrumento de
interpretación metodológica en Ciencias Sociales
Gustavo García Rojas*
Decímos de algunas personas que son transparentes para nosotros. Sin
embargo...es importante tomar en cuenta que un ser humano puede ser un
enigma completo para otro. Nos damos cuenta de esto cuando vamos a un
país extranjero de tradiciones completamente extrañas para nosotros. Y aún
dominando la lengua del país. No comprendemos a la gentt}. ... no podemos
sentirnos cómodos con eHas.
{Wittgenstein citado en Geertz 1987)
(La expresión popular) "tomarse las cosas con filosofía" .... contiene una

invitación a la reflexión, a darse cuenta y razón de que lo que ocurre es, en
el fondo, racional y que como tal hay que enfrentarse con ello, concentrando
las fuerzas racionales de uno en vez de dejarse arrastrar por impulsos
violentos... Este es el núcleo sano del sentido común, lo que se podría llamar
buen sentido. El cual merece que se le desarrolle para darle unidad y
coherencia.
(Antonio Gramsci, Antología, 1970)

Abstract
This article refers to a study on poverty in rural communities situated
in the southem part of Nuevo León (Mexico). lt aims to establish the
characteristics, the advantages, and the problems of ethnography in social
studies. After a short introduction about the history and the function of
ethnography in anthropological research, I will describe my own research
strategy, the difficulties I bad to resolve and the results I obtained. The
article pretends to contribute to a rational defense of ethnography as a
method which is useful for gaining profound knowledge and comprehension of human being.

* Gustavo García Rojas es sociólogo con maestría en antropología social del Centro
de Investigación y Enseñanza en Antropología Social (CIESAS-D.F.). Fue investigador
del Consejo d e Desarrollo Social del Gobierno del Estado de Nuevo león. Su dirección
electrónica es: ggarciarojas@hotmail.com

�152

/ De etnógrafos y etnografías: el acercamiento al conocimiento cotidiano y de sentido común como
instrumento de interpretación metodológica en Ciencias Sociales

Resumen
Este artículo narra una experiencia de investigación sobre la pobreza en
comunidades rurales del sur de Nuevo León (México) y busca esclarecer
las características, las bondades y algunos límites del método etnográfico
en los estudios sociales. Después de presentar una pequeña introducción
a la historia y la razón de ser de la etnografía en las investigaciones
antropológicas, se describen, en términos generales, el proceso de
investigación así como algunos de los hallazgos obtenidos en la
investigación de la que fui partícipe. Valga este escrito como una defensa
de la etnografía como método profundo para conocer y comprender la
existencia de seres humanos.

El recurso etnográfico
La etnografía se define como una "rama de las ciencias humanas, cuyo
objetivo es el estudio descriptivo de las etnias" (Larousse, ;wot :427-428).
La etnografía y su pariente cercano, la etnología, son los dos elementos
fundamentales de la antropología; disciplina científico-social que se aboca
a la observación de grupos humanos y formas de vida tribales indígenas
no-occidentales o cualesquiera que se escapan a las relaciones sociales
predominantes en el mundo capitalista. Las etnias, como principal
objeto de observación de la etnografía son comprendidas a menudo como
"grupo de familias, en el sentido amplio, en un área geográfica variable
(que mantienen) una unidad basada en una estructura de parentesco,
económica y social comunes; y una lengua y cultura asimismo comunes"
(Larouse, 2001 :427). Se trata de una rancia descripción que fue utilizada
durante mucho tiempo para caracterizar a las poblaciones de las colonias
en poder de las metrópolis europeas. Posteriormente fue aplicada a grupos
humanos de los países del tercer mundo.
Los antropólogos utilizaron esta definición para referirse a grupos
humanos "ajenos" al analista: no sólo en el sentido físico (al estudiar
poblaciones de países alejados y recónditos) sino también cultural (las
etnias sostenían formas de vida y cosmovisiones totalmente diferentes
a las del analista), al tiempo que daban por sentada la superioridad de
su propia cultura. Con los avances en la antropología, las nuevas líneas

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera I spring 2005, Vol. 7, Num. 11

153

de investigación y las cambiantes realidades del mundo (para citar sólo
un ejemplo: la migración de poblaciones étnico, racial y religiosamente
diferenciadas de la periferia a los países centrales), esta concepción se
ha ampliado y hecho más elástica para incluir ya no solamente a las
poblaciones "extrañas" sino también a grupos del propio país, de las
grandes urbes y de las culturas dominantes.
La etnografía ha roto con su carácter exclusivo de estudio y
análisis de poblaciones no-occidentales al servicio del imperialismo y el
control político de poblaciones indígenas (Said, 2002:57-80; Tuhiway,
1999:42-47) para tomarse en un método de investigación que forma parte
del herramental general de las ciencias sociales. Dejó de ser un método
de intromisión en las vidas de personas y grupos sociales ajenos para
convertirse en una forma sistemática de producción de conocimientos
acerca de estilos de vida y de organización social, cosmogonías y culturas
diversas que se resisten o que difieren, en mayor o menor medida, de las
impuestas por el modo de producción capitalista (Wolf, 1987: 165-322;
Wallerstein, 2002:250-251 ). Se prefigura así en una forma de aventurarse
en el conoéimiento profundo de las diversas realidades humanas.
En un popular compendio del método etnográfico se delinean las
características generales del recurso investigativo de marras:
La etnografía ( o su ténnioo cognado, la "observac ión participante")es un método
de investigación social, aunque de un tipo poco común, puesto que trabaja con
una amplia gam a de fuentes de información. E l etnógrafo o la etnógrafa participa
de la v ida cotid iana de un grupo de personas durante un tiempo relativamente
extenso; viendo lo que pasa, escuchando lo que se dice, preguntando cosas; es
decir, recogiendo todo tipo de datos accesibles para poder arrojar luz sobre los
temas que él o ella hao elegido estudiar (Hammersley y Atkinson, 1994:1516).

La materia dura de la investigación etnográfica es constituida por
la información proporcionada por los sujetos (testimonios, narraciones y
entrevistas) y la observación analítica propiamente dicha. Estas fuentes
distinguen a la etnografia de manera clara de los métodos que buscan
encontrar fen ómenos recurrentes o repetidos o que quü;ren descubrir
exactitudes estadísticas y que recurren para tal efecto a la encuesta, los

�154

/ De etnógrafos y e1nografias: el acercamiento al conocimienlo colidiano y de sen/ido común como

Rensta Penpeclivas Socio/es / Social Perspectives primavera/ spring 2005, Vol. 7. Num. I I

155

inslrumento de interpreiación melodológica en Ciencias Sociales

censos, o bien, a técnicas experimentales en condiciones controlables.
Se trata de metodologías que durante largo rato hao sido hegemónicas
en las ciencias sociales. Por el contrario, la etnografia y las metodologías
subjetivistas en general plantean la plausibilidad de obtener conocimiento
a través del estudio del lenguaje y del comportamiento cotidiano de los
sujetos (Wilson, 2005:54 -55). Por lo anterior la etnografia forma parte,
según algunos autores, de los métodos cualitativos (Silverman, 2001 : 2748); otros la identifican, en cambio, como una metodología autónoma:
estatus que comparte con la etnometodología, la historia de vida y el
estudio de caso. Dicha autonomía metodológica se justifica ya que la
etnografia no constituye sólo un método de recopilación de datos sino
propone un estilo determinado de hacer investigación que, en muchos
casos y dependiendo de la investigación, combina elementos subjetivos
y objetivos y que, incluso, hace uso de procesos de cuantificación
(Handwerker, 2001:6-11 ; Creswell, 1998:56-62) 1. La etnografia se
funda pues en una forma específica de "mirar" los procesos sociales y las
culturas (Wolcott, 1999:65-69).
En un texto clásico, Marce! Mauss (1961), uno de los padres
de la etnología, plantea como principio metodológico de la etnografia la
encuesta inquisitiva que puede ser, según el momento de la investigación,
extensiva o intensiva. En el caso de la encuesta extensiva se trata de ver
y hablar con la mayor cantidad de gente posible en un área y tiempo
determinados. La encuesta intensiva consiste de observaciones profundas,
completas y avanzadas (Mauss, 197 J: 16-18)
Para recopilar la inforrnación,Mauss (1971) recomienda diversos
métodos, herramientas e instrumentos como: a) contactar in.formantes
clave, es decir, la gente mejor informada en la zona visitada, lo cual implica
trasladarse a su lugar de residencia y realizar ahí estancias de investigación
más o menos largas ( esto representa el trabajo de campo en sentido
estricto); b) llevar un diario de viaje o diario de campo: algunos
l En cualquier caso, la dicotomía cualitativo-cuantitativo no sería sino un in1e11to
artificial de establecer estancos profesionales diferenciados en la investigación social.
Hoy en día, los científicos sociales serios reconocen que la metodología depende, en
ultima instancia, del paradigma científico al que se adscribe el investigador particular;
y de la tradición epistemológica. la etnografía es sólo una más de estas tradiciones
(Szaszy lerner, 1996:49-53).

antropólogos como Mauss (1971: 16-17) recomiendan separar ambos
arguyendo que el diario de viaje recoge las impresiones muy personales
del etnógrafo mientras que el diario de campo contiene una disección
sistemática y coherente de las características generales de la sociedad/
comunidad observada, teniendo en cuenta variables tales como la
organización social, los sistemas de parentesco, los instrumentos de
trabajo y las tecnologías, los s istemas de producción, la historia y
los rituales, entre otros. Sin embargo, la decisión de llevar cuadernos
separados y especializados, o bien, de integrar toda la información en uno
solo documento depende del investigador y del tiempo con que cuenta;
c) utilizar mapas y cartografias de la zona estudiada; y d) crear registros
fotográficos, cinematográficos y/o.fonográficos mediante cualquier medio
audiovisual o sonoro para apoyar la documentación de la información
(Mauss, l 971: 16-30).
La investigación etnográfica consiste de tres partes cruciales y
básicos: (1) el marco teórico-metodológico dentro del cuál se plantea
el trabajo; (2) la recopilación d e in.formación; (3) la escritura
etnográfica. Dado que las técnicas de recopilación de datos y la
construcción teórico-metodológica han sido ampliamente discutidas en la
literatura, me referiré aquí solamente a un análisis de los diversos estilos,
formas de acercamiento y métodos de la escritura etnográfica.

Interpretar a los intérpretes: la escritura etnográfica como estrategia
discursiva de acercamiento al 'otro'
El cúmulo de información etnográfica proviene de la interpretación y el
sentido que los sujetos construyen en su vida cotidiana. La etnografia
permite por tanto inferir el sentido común que subyace al orden explicativo
que los actores construyen entorno a su mundo (Hammersley y Atkinson,
1994: t 5-17). Puesto que los sujetos de la investigacíón son actores que
escenifican su propia vida cotidiana, familiar, social y política, les resulta
más dificil sustraerse de su propio pensar y actuar para someterse a
una especie de auto-análisis. El etnógrafo, en cambio, se s itúa "afuera"
del mundo de los sujetos o culturas que investiga, lo que le faci lita
discernir y conferir nuevos significados a la acción de los sujetos. Es este
alejamiento que le profiere una importante reflexividad- también llamado
"extrañamiento antropológico" - una de las cualidades más relevantes de

�156 / De etnógrafos y etnograji,ts: el acercamiento al conocimiento cotidiano y de sentido común como

Revista Perspeclivas Sociales I Social Perspectives primavera / spring 2005, Vol. 7, Num. / /

157

instrumento de interpretación metodológica en Ciencias Sociales

la etnografía antropológica (Hammersley y Atkinson, 1994:232- 233).
Como he mencionado arriba, la etnografia pretende escudriñar
en la vida cotidiana y en el sentido común las coordenadas profundas
que organizan la estructura social; que se cristalizan en el ethos; que
fundamentan las formas de producción y que explican la naturaleza de
los cambios y permanencias socioculturales, entre otros. Para lograr esto,
los antropólogos tienden a generar interpretaciones hoJísticas acerca de
grupos sociales y sistemas culturales (Creswell, 1998:60-61). Acerca de
la forma de cómo lograr estas interpretaciones existe, empero, un disenso.
Las diversas tradiciones y corrientes de investigación antropológica2
denotan estilos expresivos diversos acerca de la escritura de textos
etnográficos los que dan cuenta de las múltiples formas de concebir a la
escritura corno un recurso heurístico más de la etnografia. Esta pluralidad
denota otra cualidad notable de la antropología: su carácter reflexivo y
auto-reflexivo.
Para ejemplificar los diversos estilos etnográficos que se ligan a
diferentes formas de entender y comprender la acción humana, esbozaré
brevemente algunas corrientes antropológicas. Una de las primeras y muy
importantes fue la escuela estructural-funcionalista que centró su análisis
en las estructuras sociales y los mecanismos con cuya ayuda se sostenía
el orden sociopolítico de las sociedades colonizadas. La etnografia
presentada por Max Gluckman (1968) constituye un ejemplo típico del
estilo etnográfico de esta corriente británica conocida como la Escuela
de Manchester:
En 1938 yo vivía en la casa del delegado Matolana Ndwandwe, a 13 millas de
la villa y magistratura europea de Nongoma y a dos millas de la tienda de
Matomoma. El 7 de enero desperté al amanecer, y con Matolana y mi sirviente
Richard Ntombela, el cual vive en un pueblo a media milla, nos preparamos
para salir a Nongoma, con el fin de asistir a la inauguración de un puente en el
distrito vecino de Mahlabatini, por la mañana, y por la tarde, a una reunión de

pueblo, un policía del gobierno Zulú se apareció con un prisionero al cual traía
esposado; estaba acusado de robar ovejas....el policía le reportó a Matolana,
como él, ayudado por dos policías privados de Matolana, había logrado detener
al prisionero....Matolana le replicó al policía con una crítica al gobierno que
esperaba que él y sus policías ayudaran a arrestar a personas peligrosas, pero
no les pagaban nada por ello, además de negarse a compensar a sus dependientes
si eran asesinados. Después apuntó que él, quien trabajaba muchas horas
administrando la ley para el gobierno, no recibía ningún salario; él era lo
suficientemente bueno para dejar de hacer ese trabajo y volver a las minas
donde ganaba diez libras al mes como capataz.....
..... Existen tres tribus aquí: ( 1)los Ushutu, la tribu de la casa real, que son
los seguidores del rey Zulú (hoy regente) y sobre quiénes éste tiene
jurisdicción únicamente, aunque casi todas las tribus en Zululand y Natal
reconocen su autoridad; (2) los Amateni, que son gobernados por uno de los
padres clasificatorios del rey; se trata de una de las tribus reales; y (3) los
Mandlakazi que son gobernados por un príncipe de una casa colateral Zulú, y
que se separaron de la nación Zulú durante guerras intestinas que siguieron a
la guerra Anglo-Zulú en 1879-80.... (Gluckman, 1968: 1-1 O, traducción GGR)

La anterior etnografia ejemplifica un "análisis situacional"
(Gluckman, 1968) ya que describe de manera pormenorizada los
acontecimientos de una jornada (que puede abarcar uno o dos días). El
objetivo de dicho ejercicio consiste en hacer transparente el carácter de
una determinada zona de estudio y las interrelaciones existentes en su
interior. Al respecto Gluckman expresó:
"be presentado una muestra de mis datos de campo. Consiste en varios
eventos que se encuentran ligados por mi presencia como observador, pero
que ocurrieron en distintas partes del Norte de Zululand y que envuelven a
grupos diversos de personas. Mediante estas situaciones..... trataré de trazar la
estructura social del Zululand moderno. Las llamo situaciones sociales, puesto
que las analizo en conexión con otras situaciones en el sistema social de
Zululand" (Gluckman, 1968: 1-IO).

magistrados de distrito en Nongorna..... Cuando estábamos a punto de salir del
2 Ortner (1993) identifica como corrientes antropológicas dominantes en la actualidad
a: la antropología simbólica, la ecología cultural, el neoevolucionismo, el estructuralismo (francés) y, después de los años setenta, las diversas versiones antropológicas del
marx,ismo estructural y Cllltural y la escuela de economía política.

La intención-de la anterior etnografía es entresacar de la
vida cotidiana las relaciones entre la población africana nativa y los
colonizadores blancos; las características de los conflictos y fricciones

�158

/ De etnógrafos y etnografias: el acercamiento al conocimiento cotidiano y de sentido común como

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera / spring 2005, Vol. 7, Num. I /

instrumento de interpretación metodológica en Ciencias Sociales

entre ambos grupos y la forma en que se sostiene el orden sociopolítico
en un espacio social y geográfico donde se entrecruzan intereses
contrapuestos.

159

A principios de abril de 1958, mi mujer y yo, con algo de fiebre palúdica y
desconfiados, llegamos a una aldea de Bali que nos proponíamos estudiar
como antropólogos. Era una población pequeña de alrededor de quinientos
habitantes y alejada de todo centro, era un mundo en sí misma. Nosotros

La reflexividad etnográfica que se manrn.esta a través de una
recurrente descripción de hechos, cosas y viajes más o menos largos
y exóticos, da pie a la construcción de los cimientos de una teoría
compleja:

éramos intrusos, intrusos profesionales, y los aldeanos nos trataron como,
según parece, los balineses siempre tratan a la gente que no pertenece a su
vida, pero que se les impone: como si no estuviéramos allí. Para ellos, y hasta
cierto punto para nosotros mismos, éramos seres humanos invisibles, no
personas, espectros.

El conjunto de las costumbres de un pueblo está marcado siempre por un

.... Salvo nuestro aposentador y el jefe de la aldea, todo mundo nos ignoraba

estilo; dichas costumbres forman sistema. Estoy persuadido de que tales

como sólo los balineses pueden hacerlo. Cuando andábamos por el pueblo

sistemasnoexistenennúmeroilimitadoydequelassociedadeshumanas,aligual

inseguros y deseosos de agradar, la gente parecía mirar a través de nosotros

que los individuos -en sus sueños, sus juegos, y sus delirios- jamás crean de

unos varios metros más allá, con los ojos clavados en alguna piedra o algún

manera absoluta, sino que se limitan a elegir ciertas combinaciones, en un

árbol. Casi nadie nos saludaba; pero tampoco nadie nos ponía mala cara, lo

repertorio ideal que sería posible reconstruir. Si se hiciera el inventario de

cual habría sido casi más satisfactorio para nosotros.... Esa indiferencia era

todas las costumbres observadas, de todas aquellas imaginadas en los mitos,

desde luego deliberada; los habitantes de la aldea observaban todos nuestros

así como de las evocadas en los juegos de los niños y de los adultos, de los

movimientos y tenían abundante y exacta información de quiénes éramos y

sueños de los individuos sanos o enfennos y de las conductas psicopatológicas,

sobre lo que nos proponíamos hacer. Pero se comportaban como si

se llegaría a una especie de tabla periódica, como la de los elementos químicos,

sencillamente no existiéramos, que era lo que nos informaba su estudiada

donde todas las costumbres reales, o simplemente posibles aparecerían

conducta, o, por lo menos, que todavía no existíamos para ellos (Geertz,

agrupadas en familias y donde bastaría reconocer aquellas que las sociedades

1987:339-340).

han adoptado efectivamente (Levi-Strauss citado en Geertz, 1997:47-48)

Esta afirmación teórica adelantaba el planteamiento central
de otra corriente teórica que marcó profundamente a la antropología
y las ciencias sociales: el estructuralismo. La cita pertenece a un texto
intitulado Tristes Tropiques que fue escrito por el antropólogo francés Claude
Levi-Strauss. Pretendía ser sólo un libro etnográfico del viaje a la
Amazonía brasilera; sin embargo, según Geertz ( 1997), manifiesta la
urdimbre compleja de intereses de su autor ya que en el pasaje citado
Levi-Strauss pone de manifiesto los elementos esenciales de su teoría de
la cultura: la universalidad de las manifestaciones culturales, el análisis
de parejas de opuestos, la interpretación de pares binarios; en fin, presenta
un análisis de la cultura como un texto.

Geertz elabora aquí una introspección profunda con respecto
al papel del etnógrafo en las sociedades que estudia. Empero,
simultáneamente plantea interpretaciones que trascienden las vivencias
personales, y aventura explicaciones culturales de la sociedad estudiada a
partir de acontecimientos cotidianos. Un ejemplo constituye la descripción
de una pelea de gallos en Bali.
....(la riña de gallos) constituye una obsesión popular y una revelación de lo
que son (realmente) los balineses....Así como buena parte del espíritu
norteamericano aflora a la superficie en canchas de pelota, o en las carreras o
en una mesa de póker, buena parte del espíritu de Bali se manifiesta en un
reñidero de gallos. Pues sólo aparentemente son gallos los que combaten; en
realidad son hombres .... En la riña de gallos, el hombre y la bestia, el bien y el

Por otra parte, la etnografia es también un continuo ejercicio de
autoanálisis basado en la reflexión sistemática y exhaustiva sobre el lugar
y la situación del yo entendido como una abstracción de la cultura:

mal, el yo y el ello, la fuerza creadora de la masculinidad excitada y la fuerza
destructora de la animalidad desencadenada se funden en un sangriento drama
de odio, crueldad, violencia y muerte. No sorprende que cuando -de

�160

/ De etnógrafos y emografios: el acercamiento al conocimiento cotidiano y de sentido común como
instrumento de interpretación metodológica en Ciencias Sociales

conformidad con la invariabJe regla- el dueño del gallo vencedor se lleva a
su casa el cuerpo del perdedor - a menudo desgarrado por su propio dueño-,
lo haga con mezclados sentimientos de embarazo social, satisfacción moral,
disgusto estético y júbiJo de caníbal; ni que un hombre que ha perdido una
importante riña se sienta a veces impulsado a destruir los santuarios de su
familia y a maldecir a los dioses, un acto de suicidio metafisico (y social) ni al
buscar imágenes terrenales para representar al cielo y al infierno los balineses
comparen el primero con el estado de ánimo de un hombre cuyo gallo acaba
de ganar en la riña y el infierno con el estado anímico de un hombre cuyo gallo
acaba de perder (Geertz, 1987:345-346).

Para hablar de un fenómeno cultural como la pelea de gallos en
Bali, Geertz recurre a su divisa metodológica: la descripción densa. Se
trata de una descripción pormenorizada de los más escondidos ribetes
simbólicos que forman parte de un hecho cultural que se construye a
partir de una interpretación libre de dichos fenómenos y la forma de su
articulación con otros aspectos de la cultura estudiada. Según Geertz, la
'descripción densa' se plantea en oposición a la descripción superficial
que siempre es mecánica y positivista.
Como se desprende de lo anterior, la etnografía puede adoptar
distintas formas retóricas que dan cuenta no sólo de las formaciones e
influencias literarias y lingüísticas de sus autores - lo que es ya en sí
mismo un gran tema - sino también de sus preocupaciones y orientaciones
teóricas primordiales.
A través de las "estrategias de construcción textual" (Geertz,
1997:37) quiero poner en claro en qué consiste la empresa etnográfica.
Para tal efecto recurriré a mi experiencia personal en torno a una investigación sobre pobreza rural en México. Analizaré las estrategias utilizadas
para diseñar y poner en marcha el proyecto de investigación. Para tal
efecto haré uso de algunas ponencias de mi autoría, el informe final de
investigación e instantáneas etnográficas de mi diario de campo así como
de apuntes etnográficos diversos.

Rel'ista Perspecti,•os Sociales / Social Perspectives primavera / spring 2005, Vo/.7, Num. l

161

El marco teórico-metodológico
Nuevo León es un estado conocido por e l importante proceso de
acumulación de capital que se concentra en su capital, Monterrey. La
industrialización de Monterrey inició durante el siglo XIX y marcó
una hasta la actualidad jamás interrumpida pauta de modernización
y urbanización. Su avance se acompañó por la desvalorización y
subordinación de cualquier otro proyecto histórico que diferiría de este
modelo de modernidad capitalista. Cualesquier otra forma de vida o
modo de producción - sobre todo las formas de producción y estilos de
vida campesinos - quedaba marcado como un anacronismo. La ruralidad
se convirtió, dentro de este contexto sociocultural, en signo de pobreza
y atraso. Esta afirmación se construyó y fundamentó en el estudio de la
siguiente manera:
La zona geográfica a la que me referiré comprende los municipios rurales del
extremo sur del estado, básicamente Galeana, Aramberri, Zaragoza y Mier
y Noriega. ( ... ) Los habitantes de esta zona, en general fonnan parte de un
entramado cultural alterno al modelo cultural nuevoleonés por excelencia:
aquél de la ciudad de Monterrey. Son en buena parte pueblos ligados a la
tierra, herederos de un legado cultural campesino-mestizo, el cual es considerado
anacrónico y antimodemo a la vista del desarrollo industrial~zador alcanzado
por la urbe regiomontana. Por tanto, se la ba considerado más como un lastre
que actúa como ancla impidiendo el desarrollo completo de Monterrey, antes
que una zona habitada por eiudadanos de este estado (García Rojas, 2004: 9)

Para construir esta posición teórico-metodológica recurrí a una
metodología y un análisis crítico de la realidad que se basó en la revisión
minuciosa de la literatura secundaria, la consulta de fuentes estadísticas y
la integración de los datos en w1 texto etnográfico. Este proceso fue guiado
por categorías teóricas extraídas de la teoría social y antropológica. Sólo
así es posible trascender la visión pedestre de las monografias y estudios
descriptivos que, en el mejor de los casos, trivializan la investigación
social y1 en el peorl justifican condiciones sociales oprobiosas.
El sur de Nuevo León representa la zona con los más elevados
grados de pauperización en el estado y concentra los mayores niveles de
marginación y déficit de desarrollo humano (García y Lóp~z, 2005). Estas

�162

¡ De ;mógrafos y etnografías: el acercamiento al conocimielllo cotidiano y de sentido connín como
instrumento de interpretación metodológica en Ciencias Sociales

condiciones no surgieron como obra inexorable del azar. Sin embargo, no
se comprenden si dejaríamos afuera la relación dialéctica entre las zonas
rurales y el Área Metropolitana de Monterrey a la cu~l se encuentran
subordinadas en todos los aspectos (económicos, políticos, culturales).
Para el Área Metropolitana de Monterrey, las zonas rurales son una
zona de desecho y un reservorio de recursos disponibles. Offe (1990)
denominó este fenómeno - característico de muchas regiones rurales d~l
tercer mundo-como "sobre-centralización": la urbe en desarrollo ex.pol~a
inmisericordiamente los recursos humanos y ecológicos de su penfena
produciendo ahí miserización y destrucción del tejido social.
González Casanova (1969:223-250) y Stavenhagen (1968:6065) enriquecieron el presente análisis a través de otra categoría de gran
importancia analítica: el "colonialismo interno". Mediante. ~se concepto
describen ta relación asimétrica entre dos sectores de poblac1on don~e uno
explota y saquea al otro en beneficio propi~. Dicha relación se sostJ.en.~ a
través de una posición de poder que garantiza la constante reproducc10n
de las asimetrías socioeconórnicas, culturales y políticas ..En el c~.º del
de Nuevo León, dicha explotación tiene manifestaciones visibles.
sur
, · d
Se articula en el aspecto ecológico a través de la fal~ e~derruca e,ª~ª
dulce, la inexistencia de obras de riego Y, las cons1gment~s raquiticas
cosechas en las tierras de temporal; a traves del acceso desigual al agua
de riego que es exclusiva de potentados y ad.~e~ados; así co~o a trav~s de
la falta de agua corriente y potable en mumc1p1os. como M1er Y. Nonega.
Mientras en las zonas rurales la tierra se desertdica y los ammales se
mueren de sed, Monterrey se aprovisiona de grandes reservas de a~a
a través de una presa gigante ("El Cuchillo") que sostiene y garantiza
la producción industrial.3 El establecimiento de basureros d~ desechos
tóxicos provenientes de la industria regiomontana y norteamencana constituye otro ejemplo de la expoliación de recursos de áreas rurales con
efectos deprimentes en cuanto a la capacidad de desarrollo del campo. Y
3 Las empresas Cervecería Cuauhtémoc y Coca-Cola FEMSA constituyen dos casos
paradigmáticos para ilustrar el costo a pagar por la sociedad neoleonesa e,l aras del
desarrollo de /os capitalistas. Ambas consumen una buena cantidad del .agua d'.sponib!e
en el estado. Para asegurar el agua a la presa El Cuchillo era necesario desvtar un no
entero (la parte baja del río San Juan) que Nuevo León comparte con Tamaul1pas: Esta
maniobra privó a cientos de agricultores del distrito de riego 025 del agua para nego Y
los despojó de su forma de vida.

Revista Perspectivru Sociales / Social Perspectives primavera/ spring 1005, Vol.7. Num. J /

163

finalmente, el vaciamiento poblacional de las áreas rurales representa un
tercer mecanismo de expoliación deliberado de recursos humanos.
...... (en esta zona ha ocurrido un) proceso de vaciamiento demográfico extenso
entre las décadas de 1970 a 2000, proceso análogo al ocurrido en otras zonas
campesinas e indígenas en México (Bartra, 2002; Barreda 2004) y que tiene
implicaciones importantes en los niveles de desigualdad y exclusión endémica
en el campo (analizándolo municipio por municipio). En Galeana la población
pasó de 40,069 habitantes en 1970 a 39,519 hab. en el 2000; pero más
dramáticamente Dr. Arroyo se redujo de 42,870 a 33,721 habitantes en la
misma época; finalmente Aramberri pasó de 16,300 habitantes a 14,840 ... ;
una reducción de 1.38, 21.4 y 8.9 por ciento respectivamente. En los demás
municipios, si bien no hubo una baja tan significativa, tampoco se mostró
ningún crecimiento; se quedaron estancados, lo que pone de manifiesto que
hay un nulo crecimiento social, hecho que se expresa primordialmente a
través de la migración de la población rural hacia la ciudad o a Estados Unidos
(López, 2004: 19-28). Esto es un síntoma de la continua devastación a la que
se ha sometido al campo sureño por medio de una política económica que
agrede continuamente a los campesinos vaciando de manera artificial sus
pueblos y comunidades y despojando a un sector importante de población de
su identidad y su proyecto histórico (López: 9ss).

Una vez delineadas las condiciones estructurales de la zona, es
posible emprender la investigación etnográfica. Antes de iniciar el trabajo
de campo era necesario, empero, clarificar las ideas que se indagarán en el
terreno. En el caso del estudio sobre pobreza rural me interesaba registrar
las características concretas de la pobreza y sus consecuencias en la vida
de las personas. Quería dibujar el rostro actual de la pobreza según las
experiencias y perspectivas de la población campesina afectada. Para tal
efecto revisé el concepto de pobreza de Boltvinik (2003ª, 2003b y 2004)
quien delinea las componentes económicas al igual que las peculiaridades
de la condición y las necesidades humanas. Boltvinik propone así una
concepción amplia de la pobreza que abreva de la economía, el marxismo,
la antropología filosófica y la psicología social y que gira en tomo a dos
ejes centrales: el eje del florecimiento humano (EFH), que refiere a las
principales necesidades humanas; y el eje del nivel de vida (ENV) que
analiza cómo se satisfacen dichas necesidades. Nuestra investigación
exploró el eje del nivel de vida a través de una serie d.e cuestionarios

�164 / De etnógrafos y etnografias: el acercamiento al conocimiento cotidiano y de sentido común como

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primal'era / spring 2005, Vol.7. Num. / /

165

instrumento de interpretación metodológica en Ciencias Sociales

etnográficos no-estructurados con cuya ayuda intenté recabar
información acerca de las fuentes de bienestar de los hogares, a saber, el
ingreso corriente, los activos básicos, los activos no-basicos, el acceso a
bienes y servicios públicos, los conocimientos y habilidades, el tiempo
disponible para el trabajo doméstico, la educación y el recreo (García y
López, 2004:5).

Según un viejo ejidatario, el comisario maneja los recursos de manera
discrecional, sin rendir cuentas a la asamblea ejidal sobre el monto de
la entrada de recursos por concepto de rentas al ejido. Él intentó - junto a
otros ejidataros antiguos - crear un comité ejidal independiente que buscara
rescatar a la ex hacienda del deterioro en que se encuentra, arguyendo que con
los ingresos obtenidos por la renta del casco de la misma se podria muy bien
invertir una parte en su restauración, pues se encuentra en estado ruinoso.

Es preciso recalcar que la fase de recopilación de información
genera, por lo general, mucho más datos de lo previsto en los cuestionarios que pueden estar relacionados, en menor o mayor grado, con el
tema central del trabajo y que enriquecen las fuentes de la investigación
etnográfica siempre y cuando el investigador cuente con un hilo conductor
que le permite integrar o discriminar la información adicional obtenida.

Intentaron recabar firmas con ese fin, pero no encontraron ningún eco entre los
ejidatarios jóvenes, a los que no les interesa lo que pase con ese edificio
histórico- dice (Diario de campo, Junio-Julio, 2004)
Aparte de cultivar la tierra y trabajar en la papa, existe un importante sector
emergente que se dedica a los servicios, muchos de estos son quienes han ido a
colocarse en la fábrica maquiladora. Son en su mayoría mujeres y hombres
que no tienen acceso a la tierra y ya no cuentan con una tradición o experiencia

La recopilación de la información

de trabajo en el campo. El sector de servicios es relativamente importante en
el pueblo (restaurantes, cantinas, abarrotes, carnicerías, venta en general al

Con los elementos teóricos en mente inicié, durante junio y julio del 2004,
una muy breve estancia de campo en la zona. Mi centro de operaciones
se encontró en las localidades de San José de Raíces, en el municipio de
Galeana; y La Ascensión en Aramberri. En mi diario de campo hice una
caracterización de la historia, la política y la organización social mínima
de Raíces, lugar donde tuve un contacto cercano con la población.

pie de la carretera). Con todo, hay una parte de la población, también importante,
que no puede colocarse ni en los servicios ni en la papa. A ellos les queda
como opción de sobrevivencia, la migración o la maquila. Pero ésta (la maquila)
no absorbe a este sector en su totalidad; y debido a los bajos salarios que
paga, mucha gente la deja pronto o decide no entrar a trabajar ahí. La maquila
no es una alternativa para salir de la pobreza, si acaso es una opción en el caso
de que no se puede migrar y que no se encuentre más trabajo (Diario de

.. .No parecen haber bandos muy diferenciados o un faccionalismo político

campo) .

muy evidente (aquí) - aunque esto es una visión superficial. Sin embargo,
es clara la presencia de dos partidos políticos, PRJ y PT, dentro del pueblo.
Incluso he sabido que el comisariado ejidal apoyó al candidato petista en el
municipio de Galeana. El comisario tiene su propia historia; intenté

Acerca de la dinámica interna de maquiladora rural que se había
instalado en el pueblo de Raíces, apunté lo siguiente en el diario de
campo:

entrevistarlo varias veces y nunca estuvo disponible, siempre alegaba tener
"mucho jale". Él, Cipriano, es el más joven de tres hermanos en línea

.....(esto revela) la existencia de dos bandos o facciones bien diferenciados en

descendente, los Reyes Alejandro. Antes, sus dos hermanos (el de en medio y

el seno de la fábrica maquiladora; una dominante, que tiene el control en este

el más grande, respectivamente) habían ejercido el mismo puesto de comisario,

momento de la maquila, representada por Porfirio y Esther que son hijo y

así que su familia lo ha detentado por más de siete años ya ( el puesto dura tres

esposa de un ejidatario, respectivamente, ambos con acceso a la tierra; y

años).

además gerente de la planta y presidenta de la cooperativa, tamb ién

Ser comisario en Raíces es un puesto disputado, pues hay en juego recursos

respectivamente; el otro grupo subordinado, está representado por personas

importantes; por lo pronto la renta de la tierra ejidal ( del común) para el cultivo

sin acceso a la tierra y que nunca han trabajado en el campo (una especie de

de la papa a agricultores capitalistas y compañías de SaltiUo y Monterrey;

proletariado rural incipiente). A dicho grupo pertenecen Lizbeth y sus tías

y la renta igualmente de la ex - hacienda para almacenar herramientas y

Juanita y Ramona, obreras generales en la maquila (Diario de campo, Junio

maquinaria a compañías constructoras, así como para separar y tratar la papa.

- Julio, 2004).

�166

/

De etnógrafos y etnograjias: el acercamiento al conocimiento cotidiano y de sentido común como
instrumento de interpretación metodológica en Ciencias Sociales

Caracterización etnográfica
Siguiendo la orientación de Mauss ( 1971) acerca de la encuesta extensiva,
presentaré a continuación una caracterización etnográfica de uno de los
lugares visitados durante la estancia de campo: San José del Jilguero.
La caracterización etnográfica reúne información recopilada a través de
entrevistas con los actores sociales y observaciones hechas en el lugar
mismo. Dichos datos son procesados e interpretados en estrecha relación
con la teoría de referencia del trabajo en particular. La información
necesaria para realizar una caracterización proviene, como se ha dicho,
tanto de la observación - participante o no- del investigador, como de lo
que los actores mientan. Siempre es preferible encontrar a un informante
clave (un miembro de la comunidad estudiada con cierta experiencia, de
preferencia adulto) con el que se pueda corroborar información obtenida
con anterioridad o por medio de otras fuentes. Siempre que se cuente
con tiempo y medios para realizar un estudio amplio, es recomendable
alternar fuentes de información diversas como escritos no publicados,
archivos agrarios y censos, con la información obtenida por observación
y entrevista (Hammersley y Atkinson, 1994).
San José es un ejido que queda a diez Km. hacia adentro del pie de la carretera
a Monterrey, muy cerca de La Ascensión (camino de La Rodada), en el
municipio de Aramberri. Es la entrada a una serie de comunidades ejidales
que llegan hasta la sierra. Aquí habitan 48 familias, según reza un letrero
de la secretaría de salud que se encuentra a la mitad del pueblo. Sus habitantes
se dedican a la agricultura de autosubsistencia, mayormente de maíz y frijol.
A la entrada del pueblo encotré a un grupo de trabajadores al pie de la carretera
que me saludaron al pasar. Después, en una entrevista, un campesino me
dijo que estaban haciendo trabajos en la carretera como parte del programa de
empleo temporal del gobierno federal, que se avoca a emplear a los habitantes
de comunidades rurales en trabajos de remozamiento de caminos, como parte
de las políticas de combate a la pobreza. Esta es una de las pocas fuentes de
ingreso líquido en el ejido, junto a otros programas de transferencias directas
que se mencionarán después.
Algunas personas tienen ganado, sean reses o chivas. Pero estos son la minoría.
Casi todos tienen el habitual tiro de animales (burros o caballos para jalar
la yunta en la siembra y preparado de la tierra). Los habitantes de San José
no tienen prácticamente fuente de ingresos, salvo la venta de productos
estacionales o precarios. Tal es el caso del paixte y del piñón. El primero es

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primowra I spring 2005. Vol. 7. Num. I I

167

vendido a especuladores a $1 peso el kilo (los que a su vez lo venden para
su comercialización en Monterrey o para exportar a EE.UU). El piñón, tiene
un mejor precio ($30 pesos p/kg), pero su disponibilidad es estacional (de
octubre a diciembre) y hay que trasladarse hasta la sierra o lugares lejanos
para recolectarlo. En general, esta es una comunidad que carece de la mayoría
de los servicios de infraestructura básica como luz y drenaje. Recientemente
han tenido acceso a agua corriente en sus casas por medio de una bomba que
funciona con energía solar y que extrae el agua de un pozo situado a la mitad
de la comunidad. En medio del pueblo hay una pequeña escuela formada por
dos cuartos que sirven •como salones, un pequeño patio con una canasta de
básquetbol y un asta bandera de madera rudamente tallada y antigua. La
construcción se encuentra muy deteriorada y, por lo que pude saber, el profesor
que la visita, se queda sólo tres de los cinco días de la semana.
Mientras conversaba con un campesino pasó una camioneta que traía chivos
en la caja detrás. Mi entrevistado me dijo que ése era el comisariado ejidal del
pueblo, que tenia su residencia en La Chona y venia regularmente a visitar el
pueblo. Se dedica a la compra-venta de chivos y recorre todas las comunidades
desde San José hasta Guadalupe en la Sierra buscando comprarle chivos a los
campesinos para llevarlos a La Chona y a otros lugares. Él mismo -en la
época de paíxte (hilos de hojas que crecen en las ramas de los árboles) ... - se
convierte en comprador del paíxte que es utilizado como adorno e, incluso, se
exporta a EE.UU por lo que es cotizado en la ciudad. Sin embargo, a los
campesinos se les da el menor precio de toda la cadena. Se trata de un caso
gráfico de transferencia de riqueza de los campesinos a los acaparadores Ylos
habitantes de las ciudades en ultima instancia, una forma de subsidio de los
pobres a los ricos.

La entrevista etnográfica profunda
La entrevista etnográfica se funda en la presencia in situ en el lugar donde
habita el grupo social de interés; y se caracteriza por su reflexividad. Por
lo tanto el diseño de temas de interés es mucho más flexible e informal
(al iguai que en el caso de otras entrevistas profundas) que en diseño~ de
investigación que se basan en cuestionarios estru~turados o estand~nzados. Al hacer etnografía, el investigador encontrara que mucha de la •~formación obtenida en campo proviene de dos tipos de fuentes: entrevistas
infonnales (realizadas por medio de pláticas y encuentros más o menos
fortuitos) y entrevistas más formales (concertadas mediante citas y con un

�168 /

De etnógrafos y etnografias: el acercamiento al conocimiento cotidiano y de sentido común como
instn1mento de interpretación metodológica en Ciencias Sociales

acuerdo previamente establecido entre el investigador y el informante).
Para la etnografia cualquier información es digna de ser considerada,
descrita y analizada (Harnmersley y Atkinson, 1994:128).
Para ilustrar la función de la entrevista etnográfica profunda
presentaré, en seguido, la transcripción de una entrevista con un
informante campesino. La entrevista pretendió recopilar información
acerca de las formas en que la pobreza se articula en el campo. Como
he señalado más arriba, la guía de preguntas se orientó en la conceptualización de la pobreza propuesta por Boltvinik. Dado que este autor parte
de la presencia o ausencia de determinados satisfactores básicos, las
preguntas dirigidas a los informantes giraron en torno a dichos ejes. En
otras palabras, la entrevista es guiada siempre por una teoría en tomo al
objeto de estudio por lo que las preguntas operacionalizan las categorías
de investigación.
El siguiente ejemplo recopila datos acerca del acceso a los
sistemas de salud.
E-¿Usted tiene acceso al seguro social, al IMSS, tiene algún seguro médico?
R-No, no tenemos
E-¿La gente en La Cardona tiene seguridad social o algún tipo de seguro
campesino?
C-No, nada
E-¿Y dónde se atienden cuando necesitan un medico?
R-A puro pago va a uno a Arroyo, a veces lo atienden a uno voluntariamente
y luego le aplican la ley de ellos, dicen "te voy a dar esta receta para que
compres esta medicina en una farmacia" y ya sale aquél hombre con el
papelito a buscar feria para las medicinas. Cualquier paciente que sea, niño,
señora, lo que sea.
E-¿Y aquí en el centro de salud de la cabecera no los atienden?
R-Pues ahí está, pero no tienen medicina competente para decir que....pos una
señora que vaya a dar a luz, luego luego la mandan a Dr. Arroyo, y si por el
camino se murió, se murió.
E-¿Aquí en el centro de salud no atienden ni partos, ni eso?
R-Yo nunca he oído que bagan eso, además no hay medicos competentes,
puros pasantes.
C-Cualquier problema que hay nos mandan a Dr. Arroyo, y allá hay que pagar

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primfNera / spring 2005, Vol.7, Num. I /

169

todo, sale más caro.
E-¿Cómo le hacen cuando se enferman?
C- Hay que pagar, trasladarse a otro lugar, a Arroyo, a Monterrey
(Entrevista a Don Regino et al. 5/julio/04).

Resumen
Existen hoy en día muchas investigaciones antropológicas y relatos acerca
de viajes a la inmensidad del conocimiento en tomo al 'otro' profundo
(Bartolomé y Barabas, 1982; Galinier, 1984). En ellos la etnografia ha
sido un valioso instrumento de recopilación e interpretación de datos.
La versatilidad de la etnografia no depende del tema a abordar como
demuestran los estudios sobre la pobreza desde la historia de vida de los
sujetos (Lewis, 1985) o desde la psicología de las emociones y las teorías
de género (Enríquez, 2003).
Ciertamente existe bastante discusión acerca de lo que
algunos consideran como puntos flacos de la etnografía y de las
tradiciones subjetivistas en general (tales como la posibilidad de establecer
generalizaciones a partir de la información obtenida; la plausibilidad
de su comprobación y la veracidad o verosimilitud de la información
obtenida en campo dado lo restringido del acceso a sus fuentes primarias de
información). En términos generales, es posible afirmar que estas
objeciones provienen en gran parte de un prurito objetivista de las ciencias,
heredero del rancio positivismo. No obstante, también existen críticas
fructíferas al proceder etnográfico: las más de ellas planteadas por los
5 Un ejemplo de dicha confrontación provie~e de la crítica hecha a uno de los horizontes dominantes en la etnografía y la antropología que se encuentra nítidamente representada en las corrientes simbólica y p osmoderna: el de la "veracidad" del relato
etnográfico. Una corriente teórico-metodológica critica a los antropólogos que hacen
de la estilización lingüística sofisticada de sus relatos la base de sus trabajos de investigación privilegiando laforma sobre elfondo. La crítica plantea que estas corrientes objetivan el lenguaje como si este fuera autocontenido y existiera por afuera de la realidad
de los sujetos hablantes. En la raíz de esta critica se encuentra la confrontación entre
dos paradigmas epistemológicos: el "idealismo lingiiístico "y el el "realismo crítico"
(véase Richard A. Wilson "El problema de la verdad. la hipocondría epistemológica de
la antropología", en Memoria, No. /96, Junio, México, ed. CEMOS, 2005, pp.51- 56).
Estos críticos no cuestionan la pertinencia del método etnográfico sino la forma de
conocer y mirar de los etnógrafos.

�170 /

De etnógrafos y etnografías: el acen:amiento al conocimiento co(uiiano y de sentido común como

Re1•ista Perspectivas Sociales I Social Perspective.s primQl-era I spring 20(/5, Vo/.7. Num 11

171

instn1111ento de interpretación metodológica en Ciencias Sociales

mismos practicantes de estos métodos5 . Ellas son parte de la confrontación normal de ideas en disciplinas científicas cifradas por la pluralidad
de paradigmas y tradiciones. En todo caso, el investigador social debe
tener una mínima certeza acerca de su identidad teórica, sabiendo quién
es y qué es lo que busca. De esta manera le será más sencillo encontrar
una adscripción metodológica y (trans)disciplinaria.

Bibliografia

El corazón de la etnografía se encuentra en el momento de
hacerla: cuando se viaja al lugar de estudio, se traba contacto con quiénes
ahí viven, se participa de fiestas, rituales o eventos diversos, en fin, cuando
se mira y se pregunta. No es un lugar común decir que se hace camino
al andar. A pesar de la importancia de los manuales de investigación, la
asimilación del aprendizaje se da sólo al ponerlo en práctica. Es dificil
estandarizar las experiencias de investigación, cuando el principal material de éstas son seres humanos y su vida social. En este contexto, cada
experiencia se toma en algo sui generis.

pp.1-6.

De cualquier forma, para los que nos encuadramos dentro del
espectro de la antropología y para los que desean entablar contacto con el
'otro', independiente de su adscripción profesional, el trabajo etnográfico
sobre el terreno es un instrumento primordial para emprender la ardua
pero satisfactoria tarea de explorar la pluralidad humana.

Bartolomé, Miguel y Alicia Barabas (1982). Tierra de la palabra. Historia
y etnografia de los chatinos de Oaxaca, México, INAH, Col. Científica.
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�EVENTOS FUTUROS/
UPCOMING EVENTS

�~Trayectorias
REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Directora: Esthela Gutiérrez Garza
Consejc Editorial: Luis Aguilar Villanueva, Robert Boyer, Didimo
Castillo, Mario Cerutti, Enrique Florescano, Joan Garcés, Gustavo Garza, Pablo
González Casanova, Gilberto Guevara Niebla, Sergio Elias Gutiérrez, Michel Lowy,
Elia Marúm Espinosa, Juan Carlos Portantiero, Aníbal Quijano, Manuel Ribeiro, Pierre
Salama, Enrique Semo, Gregorio Vidal, René Villarreal.

Aiio l'I

.\'úmero 16

septiemhre-diciemhre de 2004

DOSSIER: ARGENTINA, LAS TRES CARAS DE LA MONEDA
Crisis, peronismo, desocupados I Pierre Salama
El péndulo argentino. Del desastte social a la recuperación económica
B reconocido autor e investigador francés dilucida las circunstancias en que se produjo la extraordinaria crisis
económica de la Argentina de los años recientes y su posterior proceso de recuperación. / Pierre Salama
Las vías truncas. Dimensiones y tensiones del conflicto de desocupados en Argentina
Una aproximación a las dimensionesde la experiencia de los llamados piqueteros ylas tensiones y marcos comunes
en la organización y movilización de desocupados. / Mañstella Svampa y Sebastián Pereyra
Peronismo: evolución e identidad. Continuidades y rupturas en el imaginario político de tres
generaciones
Análisis de la evolución del imaginario político de tres generaciones de peronistas, definidas en función de sus
experiencias po/ilicas. l Ania TIZZiani

TEORIA
El problema de gobernar. Hacia un nuevo diseño de gobemabilidad glocal postnacional
B autor analiza las exigencias del estado de derecho, el forlalecimíento de la sociedad civil y el desarrollo de la
capacidad de gobemabílidad como apremios de todo buen gobierno. / José G. Vargas
ÁMBITO
Movilidad laboral y género. Apuntes sobre el fenómeno en la zona metropolitana de Monterrey
El autor comparte sus condusiones en tomo a algunos efectos de la reestructuración económica en el devenir laboral
de los profesionistas en activo en el gran perímetro conurbado de Monterrey. I Mario Alberto Jurado
MEMORIA VIVA
Los desafíos del marxismo
.
Contra todo pronóstico, el marxismo no ha muerto. Más podrá mantenerse vivo a condición de que se renueve.
Michel Lowy I Entrevistado por Eslhela Gutiérrez Garza
EL TRAYECTO DE LOS DÍAS
De la agenda UNESCO
Leopoldo Zea: el filósofo del entendimiento
Víctor Urquidi: conjurar la mala herencia / Mario Nieves
Suscn pc1ooes en México$ 210.00 (individual), S 250.00 (ins1ttuc1onal). Números sueltos: $ 60.00
América del Norte y El Caribe: USO S S1.00.
Europa y Sudamérica: USO S 70.00. Resto del mundo USO S 89 00
A,enida Alfonso Reyes 4000, Montcm:y. N L. Mé&lt;ico. C. P 64440. Teléfono y fax (52 81) 8329 ~237.
Cortt0 electrónico: trayectonas@'ccr.d,1.uanl.m."&lt; Internet: www.uanl.m.v publicac10nes,trayc,.~onas/inde, html

- - ~__,..,

�179

178

Revis1a Perspectn·as Sociales / Social Perspec1i1•es primtn·era I spring 2005. ~ol.7, Num. 11

CALLFORPAPERS

CALL FOR PAPERS

Social Perspectives/Perspectivas Sociales

Social Perspectives/Perspectivas Sociales

Social Perspectives/Perspectivas Sociales, a bilingual, bi-national joumal,
is seeking manuscripts to be published in 2006 and 2007. The joumal
is a joint project of the Facultad de Trabajo Social of the Universidad
Autónoma de Nuevo Leon, Mexico, The Worden School of Social Service
of Our Lady of the Lake University, the School of Social Work at the
University ofTexas at Austin and The University ofTexas at Arlington.
We are seeking papers that focus on issues connected to the U.S.- Mexico
border and the persons moving in both directions across that border, social
work practice issues that are common to individuals, families and communities in both nations, social policy issues that are common to both
nations, social work education relevant to both nations, and research on
social conditions with implications to both nations.

Social Perspectives/Perspectivas Sociales es una revista bilingüe y
binacional que invita a trabajadores sociales y científicos sociales a
someter manuscritos que podrían ser editados durante el 2006 y 2007. La
revista constituye un proyecto conjunto de la Facultad de Trabajo Social
de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México, The Worden School
of Social Service of Our Lady of the Lake University, The School of
Social Work at the University ofTexas atAustin y The University ofTexas
at Arlington. Buscamos artículos que se enfocan en temas relacionadas
con la frontera México-Estados Unidos y las personas que se desplazan
en ambas direcciones; tópicos de importancia para la práctica del
trabajo social que refieren en tomo a individuo, familia y comunidad; las
políticas sociales, la fonnación, los problemas y retos del trabajo social; e
investigaciones científico-sociales acerca de las condiciones sociales. Son
especialmente bienvenidos los trabajos que analizan prácticas innovadoras
de la intervención social, que presentan resultados de estudios empíricos
y que revisan críticamente políticas y programas de desarrollo social. Se
alienta asimismo a trabajos interdisciplinarios e internacionales.

Papers describing innovative practices, empirical research, policy and
program developments are welcomed. Interdisciplinary and intemational
papers are encouraged.
Articles can be printed in Spanish or English with abstracts in both
languages. Submissions will be reviewed by members of the editorial
review panel with at least one review by a reviewer in Mexico and one
in the United States. Manuscripts may range from IO - 30 pages, typed,
1.5 spaced pages depending on the content. The typical manuscript is
about 20 pages including references and abstract.

Articles for consideration should be sent to:
Lori K HolJeran, Co-Editor
Assistant Professor
The Uoiversity ofTexas at Austin
School of Social Work
1925 San Jacinto Blvd.
Austin, TX 78712
(512) 232-9330
lorikay@mail.utexas.edu

Cora Le-Doux, Co-editor
Professor
Our Lady of the Lake University
Worden School of Social Service
411 S.W. 24th Street
San Antonio, TX 78207-46-89
(210) 434-6711 ext. 2228
ledoc@lake.ollusa.edu

Los artículos se publican en ingles o español con un resumen en ambos
idiomas. Los trabajos sometidos serán dictaminados por miembros del
Comité Editorial y del Comité Científico de la revista. Los manuscritos
deben tener como extensión mínima 10 páginas y máximo 30 a espacio
1 ½. El manuscrito típico tiene alrededor de 20 páginas e incluye el
resumen (300-350 palabras) en inglés y español y la bibliografía.
Los autores pueden enviar sus artículos a:

Verooika Sieglin, co-editora
Profesora TituJar
Depto. de Posgrado
Facultad de Trabajo Social
Universidad Autónoma de Nuevo León

María Elena Ramos Tovar, co-editora
Profesora Titular
Depto. de Posgrado
Facultad de Trabajo Social
Universidad Autónoma de Nuevo León

Ciudad Universitaria
Sao Nicolás de los Garza, .L.

Ciudad Universitaria
San Nicolás de los Garza, N.L.

México

México

Tel. 00-52-(81 )-83-52-13-09 ext. 229

Tel. 00-52-(81)-83-52-13-09 ext. 227

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jibarra@att.net.mx

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A Guide for Human Senlce Workers
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A Human Servlce Worfcer's Gulde
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,nclud,ng ltlOSe 10&lt; ~ dep&lt;esSIOO, bipolar, and """'°P'l..,..,
,ssue,s ., mt'dlrat&lt;on complr.¡nce. rmpo&lt;1&lt;,r1,ce o! pat,ent and I.Jm')'

educauon

SSWOl3:

S1ress Management
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resoluuon ot confl~h hetwe&lt;&gt;n profess,orut ethtca st.inddlds ;y,d
Jl&lt;'!'Ofla' and ,VOfÍ ,tandaids

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                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
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          <description>Número de la revista</description>
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              <text>1</text>
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          <name>Mes de publicación</name>
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              <text>Primavera</text>
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                <text>Revista de Ciencias Sociales de la Facultad de Trabajo Social, publicada en la década de los noventa. Editada por Emma Adame W., Luis Leñero O, Ma. Del Carmen Elú, Víctor Zúñiga y Rodolfo Garza. Contiene artículos de investigación científica sobre educación, trabajo social, ciencias sociales, psicología, etcétera. </text>
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                    <text>���Perspectivas Sociales - Social Perspectives
Vol. 6, nos. 1 y 2 primavera-otoño de/ spring-fall 2004
PONDO
Publicación semestral de/ Biannual publication ofthe:
~lVERSITA
Universidad Autónoma de Nuevo León, México (lng. José Antonio González Treviño, Rector; MTS. Luz Amparo Silva, Directora de la Facultad de Trabajo Social); University ofTexas
at Austin, E.E.U.U. (Dr. Larry R. Faulkner, President; Dr. Barbara W. White, Dean School of
Social Work) University ofTexas at Arlington, E.E.U.U. (Dr. Robert Witt, President; Dr. Santos
H. Hemández, Dean School of Social Work), Our Lady of the Lake University (Tessa Pollack,
Presiden!; Deneece Ferrales, Dean Worden School ofSocial Service)
Editores /Editors

México: Veronika Sieglin (coord.) y Maria Elena Ramos Tovar;
Estados Unidos/USA - Austin: Lori Holleran y Dennis Poole
Estados Unidos/USA - Arlington: Héctor Luis Díaz
Estados Unidos/USA - San Antonio - Cora Le-Doux
Comité Editorial / Editorial Board

Claudia Campillo Toledano (UANL, México), Héctor Luis Díaz (UT Arlington, E.E.U.U.), Guillermina Garza Treviño (UANL, México), Dennis T. Haynes (UT Austin, E.E.U.U.), Lori Holleran (UT
Austin, E.E.U.U.), Cora Le-Doux (Our Lady ofthe Lake University), Raúl Eduardo López Estrada
(UANL, México), María Elena Ramos Tovar (UANL, México), Manuel Ribeiro Ferreira (UANL,
México), Veronika Sieglin (UANL, México), José Guillermo Zúñiga (UANL, México)
Comité Científico / Scientific Committee
Socorro Arzaluz (El Colegio de la Frontera Norte, México), April Brayfield (Tulane University),
Krista Brumley (]TESM), Ni Isa Burgos (Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico), Camilo Contreras (El Colegio de la Frontera orte, México), Miguel Ferguson (UT Austin), Victor García Toro
(Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico), Nirmal Goswami, (TexasA&amp;M University-K.ingsville),
Dagmar Guardiola (Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico). Sara Gordon Rapoport (UNAM,
México), Emilio Hernández Gómez (Universidad Autónoma de Baja California, México), María de
la LuzJaviedes Romero (UNAM, México), Christina Krause(Universidad de Gottiogen,Alemania),
Gisela Landázurri Benítez (UAM, México), Benito Narváez Tijerina (UANL, México), Gabricla
de L. Pedroza Villarreal (ITESM, México), Cecilia Quaas Fernández (Universidad de Valparaíso,
Chile), Flavio Sacco dos Anjos, (Universidad Federal de Pelotas, Brasil), Verónica Vázquez García
(Colegio de Posgraduados, México), María Zebadúa (UANL, México)
Comité de redacción
José Luis Berlanga (UANL, México)
Coordinadora de difusión y distribución
Maria Elena Ramos Tovar (UANL, México): distribución comercial y académica
Claudia Campillo Toledano (UANL. México): distribución académica
Publicación semestral/semestral publication: correo electrónico/email: vsieglin@ccr.dsi.uanl.mx;
vsieglin@hotmail.com; lorikay@mail.utexas.edu; mramor@ccr.dsi.uanl.mx
www.fts.uanl.mx\revista.html
ISSN: 1405- I 133
Impreso en /Printed in Monterrey, Nuevo León, México
Otoño de 2004 / faU 2004
Tiraje /issue: 1500
Los artículos publicados son responsabilidad exclusiva de los autores / Toe articles publisbed in
this journal are solely the responsability of the authors

�3

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspec1ives Joumal primavera-0toño / springfa/1 2(}(),f, Vo/.6, Num. I y 2 /

INDICE DE CONTENIDO - TABLE OF CONTENTS
Presentación - Presentation

5

ENSAYOS - ESSAYS
Trabajo Social y Filosofia de la Praxis
Johann W Brandner

13

Las políticas fox.istas de combate a la pobreza en México
Claudia Campillo Toledano

23

INNOVACIONES DE LA PRÁCTICA- PRAXIS INNOVATIONS
A Creative Response to a Growing Need: Toe Support for Future
Hispanic Professionals Initiative
Rodney A. E/lis and Sandra Gonzalez

41

ARTICULOS DE INVESTIGACIÓN - RESEARCH ARTICLES
Culturally Relevant Social Work Services For Latinas lnfected or
Affected With HIV/ AlDS
Yolanda Rodriguez-Escobar,Elizabeth C. Pomeroy,
Lori K. Hol/eran, LaTonya Noel

63

Assessing the Social Service Needs of an Emerging Population of 83
Recent Mexican lmrnigrants Living with, or at risk for, HIV/AIDS
Samuel A. MacMaster, Suzanne Shati/a and Lori K. Holleran
Alcohol Abuse among Puerto Ricans: In Search of a Theoretical
Model
Héctor Luis Díaz

97

From Mexico to South Carolina: A Study ofUndocumented
Women
Wendy Sel/ers Campbell

123

�Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives Joumal primavera-otoño/ springfa/1 2004, Vol. 6, Num. 1y 2 /

Image of the Indian in Mexico's Indigenous Free Textbooks
Jleana Schmidt-Díaz de León

143

Desarrollo urbano, fraccionamientos campestres y prácticas
culturales en Hermosillo, Sonora
Rebeca Moreno Zúñiga

169

Redefining Politics, Participation, and Citizenship:
Non-Governmental Organizations in Monterrey
Krista M Brumley

189

APUNTES ONTOLÓGICOS, EPISTEMOLÓGICOS Y METODOLÓGICOS - ONTOLOGICAL, EPISTEMOLOGICAL ANO
METHODOLOGICAL NOTES

Consideraciones metodológicas acerca de la investigación
cualitativa en la orientación vocaciónal
Christina Krause
EVENTOSFUTUROS-UPCOMINGEVENTS
CONVOCATORIA-CALLFORPAPER

227

5

Presentación / Presentation

El presente número de Perspectivas Sociales/Social Perspectives gira en
tomo a tres grandes temas: los problemas de salud de la población hispana en los Estados Unidos; las migraciones internacionales o regionales y su impacto en el paisaje social así como la relación entre políticas
identitarias y ciertos fenómenos sociales.
Una de las grandes preocupaciones sociales en Estados Unidos
constituye la expansión del VIH/SIDA. Esta infección afecta de forma
desproporcionada a las minorías étnicas de este país que representan el
31 % de la población y el 68% de los nuevos casos de personas infectadas. En su estudio intitulado "Culturally relevant social work services
for Latinas infected and affected with HIV/AIDS" Yolanda RodriguezEscobar, Elizabeth C. Pomeroy, Lori K. Holleran y LaTonya Noel analizan la situación de mujeres latinas quienes corren un riesgo seis veces
mayor que las anglosajonas a contraer la infección. Resulta especialmente alarmante que las latinas infectadas y/o enfermas tienen menores
expectativas de vida que los hombres que se encuentran en la misma
condición epidemiológica. Esto se debe a las mayores dificultades de las
mujeres para acceder a servicios médicos adecuados. Por ello a menudo
su enfennedad es diagnosticada en una etapa de desarrollo más avanzada lo que disminuye el éxito de las intervenciones terapéuticas. Además,
las mujeres participan en menor grado en estudios clínicos, situación
que repercute negativamente en el desarrollo de medicamentos que
se adecuen mejor al organismo femenino. Sobre esta base las autoras
desarrollan una serie de propuestas para mejorar la atención a mujeres
infectadas de VIH/SIDA.
La atención médica, social y psicológica a los infectados y enfermos de SIDA es fundamental para poder mejorar sus condiciones de
vida e incrementar sus posibilidades de supervivencia. Ello representa
un gran reto para la política social ya que la planeación de programas

�6

/ Presentación / Presenta/ion

eficaces y la asignación de recursos requieren un conocimiento profundo de las necesidades de los individuos afectados. Con frecuencia los
planificadores sociales no cuentan con bases de datos confiables. Mucha información disponible es parcial ya que se excluyen por cuestiones
metodológicas a grupos sociales enteros de las encuestas y sondeos de
opinión. Se trata sobre todo de aquellas personas que no tienen contacto con instituciones de servicio social, que viven en la calle y/o que
están excluidas de servicios médicos. Para mejorar la planeación social,
Samuel MacMaster, Suzanne Shatila y Lori Holleran presentan en el
siguiente artículo un nuevo modelo de evaluación de necesidades que
combina el análisis de bases de dat• s existentes con información recopilada a través de grupos focales y encuestas realizadas a prestadores de
servicios sociales.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives Jouma/ primavera--0toño I springfa/1 2004, Vo/.6, Num. Jy 2 /

7

dado los resultados esperados. Por tal razón los autores desarrollaron
e implementaron un modelo que apunta a la formación académica de
profesionales latinos. Mediante un sistema de becas se intentó atraer un
mayor número de estudiantes latinos a las universidades. Los becarios
retribuyen el apoyo financiero percibido participando en actividades de
servicio social a beneficio de la población hispana en su localidad; y colaborando en investigaciones académicas en torno a problemas sociales
de grupos hispanos.
A pesar de los intentos por frenar la inmigración latinoamericana a Estados Unidos, el flujo migratorio ha observado pocos cambios.
Se estima que el número de indocumentados latinoamericanos en este
país asciende en la actualidad a cerca de 1O millones de personas; la
mitad de ellos son mexicanos. En su estudio "From Mexico to South
Carolina: A Study of Undocumented Women", Wendy Sellers analiza
los problemas de mujeres mexicanas que se introdujeron ilegalmente al
país vecino. Según la autora, las indocumentadas se encuentran bajo una
presión mucho mayor que los varones ya que no sólo tienen que resolver
sus propios problemas de adaptación a una sociedad diferente cuya cultura y lengua desconocen, sino también los de su familia. Las mujeres
se encargan de organizar un nuevo hogar para sus familias, intentan de
insertar a sus hijos al sistema educativo y de encontrar un trabajo remunerado para ellas mismas al tiempo tt_ue desarrollan una serie de iniciativas para acelerar su adaptación al nuevo entorno cultural.

La drogadicción y sus consecuencias de salud representan otro
gran desafio para las sociedades modernas. En los Estados Unidos la
población latina - en particular, los Puertorriqueños y México-Americanos - demuestra mayores índices de alcoholismo que la población en
general. Ello ha motivado una serie tie estudios sociales para conocer de
cerca los factores de riesgo. Algun• s investigadores han argumentado
un elevado nivel de estrés asociado a problemas de aculturación y discriminación racial así como la presencia de ciertos valores culturales en
torno a la masculinidad como factores que favorecen el alcoholismo en
este sector étnico; en cambio, otros investigadores separan los factores
de riesgo de la condición étnica y favorecen más bien estudios en torno
a ciertas variables sociales. La investigación conducida por Héctor Luis
Díaz pretende poner a prueba los tres modelos explicativos más comunes en tomo al alcoholismo en la población puertorriqueña.

El tercer bloque temático gira en torno a fenómenos identitarios
Yla construcción de significados dentro de contextos culturales específicos.

La migración constituye un tema de suma importancia tanto
para los Estados Unidos como para México. En una nueva sección de
nuestra revista intitulada 'Innovaciones de la Práctica - Praxis Innovations' la cual fue creada para la presentación de modelos de intervención
social novedosos, Rodney Ellis y Sandra González se ocupan del rápido
crecimiento de la población Latina en Estados Unidos y la creciente
necesidad de Las instituciones médicas y de servicios sociales de contar
con profesionales biculturales y bilingües. Las estrategias tradicionales para incrementar el número de profesionales biculturales no han

El tema de las políticas identitarias domina también el trabajo
de Ileana Schmidt-Díaz de León sobre el imaginario en tomo a los grupos indígenas que circula en los libros de texto gratuitos utilizados por
el sistema educativo in México. Si bien estos libros se insertan en el
discurso nacionalista dominado por los intereses de los grupos mestizos,
los textos representan, por otra parte, la visión de intelectuales indígenas
acerca de sus comunidades y su cultura étnica. En ellos la modernidad
no se opone a las fonnas tradicionales de organización comunal, a las
relaciones y estructuras familiares y/o a los valores fundamentales de

�8

/ Presentación / Presenta/ion

los indígenas. Sin embargo, resulta llamativo que los textos relacionan
de modo insistente la condición étnica a la pobreza que se convierte en
un rasgo esencial de los grupos indígenas. Esta relación tiene por consecuencia que el cuestionamiento de la pobreza que está presente sin lugar
a dudas en las comunidades indígenas, se convierte en un peligro para la
condición étnica misma. Estos discursos son por lo tanto esencialmente
conservadores ya que dificultan el cuestionamiento del estatus quo y parecen endulzar la pobreza impuesta injustamente por la sociedad mestiza
al convertirla discursivamente en una especie de 'patrimonio cultural' de
los pueblos indígenas.
El trabajo presentado por Rebeca Moreno Zúñiga retoma el
tema de la cultura de migrantes rurales en contextos de vida modernos. Haciendo uso del concepto de habitus propuesto por Bourdieu, la
autora analiza la demanda de migrantes y descendientes de migrantes
rurales que se han logrado integrar en condiciones muy favorables a
la economía urbana. A pesar de sus éxitos económicos, estos migrantes intentan escapar al estrés cotidiano de la urbe construyéndose un
refugio nostálgico en uno de los fraccionamientos campestres que han
surgido alrededor de todas las ciudades mexicanas. En estos lugares los
individuos creen poder escapar del ruido, la contaminación, la prisa y la
constante presión social a los que se encuentran expuestos en la urbe.
El artículo demuestra claramente cémo un discurso nostálgico y hasta
crítico hacia la modernidad garantiza la reproducción de la vida urbana
con todos sus vicios.

Revista Per.;pectivas Sociales I Social Per.;pectives Journal primavera-otoño/ springfa/1 2004, Vol. 6, Num. ¡ y 2 ¡

9

de reflexión sobre los retos y el futuro del trabajo social. Dicha sección
se abre en esta ocasión con una crítica de Johann Brandner a las fonnas
hegemónicas del trabajo social que lejos de contribuir a la solución de
los_Problemas sociales - un compromiso fundamental del trabajo social
- henden a bloquear su superación. Según el autor, esta contradicción
entre la pretensión idealista y la praxis del trabajo social surge de la
resistencia ampliamente difundida entre los trabajadores sociales por
pensar la función política e ideológica del trabajo social en la sociedad
c~pi~lista. Al quedarse atrapada en la ideología burguesa, el trabajo social pierde su capacidad para habilitar a los grupos sociales e individuos
a emanciparse de su condición social desfavorable. Sobre esta base
Brandner propone repensar la práctica del trabajo social con ayuda de la
teoría de Gramsci retomando como punto de inicio sus reflexiones sobre
el sano núcleo del sentido común.
El ensayo de Claudia Campillo Toledano representa una crítica
de 1~ política de combate contra la pobreza adoptada por el gobierno
mexicano en el 2000. A pesar de que la administración Foxista reitera
incansablemente los éxitos de sus programas sociales, la autora no sólo
se muestra escéptica sino declara incluso el fracaso de los mismos. La
inoperancia de muchos programas es explicada por la prevalencia de un
enfoque paternalista, por un lado, y autoritario, por el otro, que limita la
participación ciudadana a la implementación de los programas mientras
que reserva la definición y el diseño de las políticas sociales a las instancias gubernamentales.

El último estudio dentro de la sección de investigación es presentado por Krista Brumley quien analiza el impacto de las Organizaciones No Gubernamentales en la democratización de la vida política en
México. Mediante un estudio de caso llevado a cabo en Monterrey, la
autora argumenta que la formación de ONG's no sólo expresa un genuino
interés de la sociedad civil por participar de forma activa en la toma de
decisiones que tradicionalmente eran asunto exclusivo de las instituciones gubernamentales y de los partidos políticos sino que contribuyeron,
además, a una redefinición de la ciudadanía y de los derechos ciudadanos
que han fortalecido el proceso de democratización en México.

En la sección de apuntes ontológicos y metodológicos presentamos ~n trabajo de Christina Krause ~ue puede ser de mucho interés para
estudiantes de las ciencias sociales que pretenden profundizar su formación en el campo de la investigación. Mediante ejemplos de un estudio
empírico concreto realizado en el campo de la orientación vocacional la
autora explica la conveniencia de integrar a las investigaciones de c~rte
cuantitativo algunas preguntas abiertas y enseña cómo categorizar las
resr~estas obtenidas, cómo deducir las categorías del modelo teórico y
que ttpo de relaciones deben de guardar las categorías entre sí.

Al igual que en los números anteriores, incluirnos un espacio

Veronika Sieglin
Universidad Autónoma de Nuevo León

�ENSAYOS - ESSAYS

�Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives Joumal primavera--0toñlJ / springfa/1 2004, 101. 6, Num. I y 2 /

13

Trabajo Social y Filosofia de la Praxis*
Johann W. Brandner**

Abstract
Gramsci's concept of "common sense" is used to analyze the predominant fonns of social work. Toe hegemonic ways of social intervention
are characterized by conformism and a reduced disposition to question
the fundamental contradictions existing within modern societies. On
this base the author attempts to redefine social work by the help of
two central elements of Antonio Gramsci's theory: (a) bis notion of the
"coherence of everyday thinking" and bis suggestion to take the "sane
nuke of common sense" as a starting point for social work; (b) Gramsci 's analysis of the "catharsis" wbich is identified as a possibility for
subaltem social groups to develop novel initiatives and as a "transition
from the merely economic (or passionate egoistic) impulse to the etbical-political impulse".

Resumen
El autor recurre a las reflexiones de Antonio Gramsci en torno al "sentido común" para hacer un análisis de formas predominantes en el trabajo ·
social hegemónico. Estas formas de intervención se caracterizan por el
conformismo y la poca disposición por poner en duda las contradicciones
sociales fundamentales que atraviesan las sociedades modernas. Sobre

*Este artículo se publicó por primera vez en la revista Forum Kritische Psycho/ogie,
no. 40, 1999 bajo el título "Sozialarbeit und Philosophie der Praxis". La traducción del
alemán al español estuvo a cargo de Veronika Sieglin.
** Johann Wolfgang Brandner es trabajador social. Realizó estudios en el instituto
Internacional de Ciencias Sociales en Moscú.

�14

/ Trabajo Social y Filosof,a de la Praxis

esta base se intenta de redefinir el trabajo social mediante dos elementos
centrales del pensamiento gramsciano: (a) por un lado se propone trabajar sobre la "coherencia del sentido común" retomando como punto de
enlace "el núcleo sano del sentido común", el "sano sentido humano"
de los "subalternos"; (b) por el otro se retoma la idea de la "catarsis"
identificada por Gramsci como desarrollo de iniciativas novedosas por
parte de los "subalternos", como "transición "del momento meramente
económico (o egoísta-pasional) al momento ético-político".

Revista Per.pectivas Sociales / Social Perspecrives Joumal primaver(J-{)/Oiw / spring-fall 2004, Vol.6. Num. I y 2 I

15

del trabajo social. Considero que dicha aspiración juega un papel sólo
marginal en la praxis. ¿Por qué? Cuando hablamos de trabajo social es
preciso tener en mente de que se trata de un trabajo social desarrollado
dentro de una sociedad capitalista. El trabajo social no actúa dentro de
un abstracto societal sino dentro de un contexto neoliberal con características profundamente antisociales.
En 1848, o sea, hace más de 155 años, apareció en Londres el
Manifiesto del Partido Comunista. En este texto Marx (1983:58) formuló lo siguiente:

Introducción
El siguiente texto se ocupa de algunes aspectos esenciales de la relación
entre el trabajo social y la filosofía de la praxis y analiza la función y
el papel del trabajo social en el marco de la praxis societal concreta.
En la primera parte me centraré en la relación que establece el trabajo
social con su objeto. Apoyándome en el texto de Gramsci "La crítica del
sentido común" voy a fundamentar la tesis de que el trabajo social no
logra cumplir su cometido: resolver los problemas sociales. Sobre esta
base intento de aprovechar la filosofia de la praxis con el fin de desarrollar una teoría del trabajo social que sea capaz de resolver determinados
problemas sociales.

La relación del trabajo social con su objeto
Resulta común decir que los problemas sociales y su solución constituyen el objeto del trabajo social. Por lo menos esto es lo que se les
enseña a los alumnos de la materia 'Teoría del Trabajo Social'. Además,
la mencionada definición del objeto es considerada válida tanto para el
trabajo social como una disciplina científico-social como para la enseñanza y la praxis del trabajo social (véase por ejemplo Engelke, 1993:
11 ). De esta manera el trabajo social ha adquirido un compromiso claro
y definido. Se trata, desde mi perspectiva, de una pretensión política y
moral muy grande.
Sobre este trasfondo se plantea la pregunta acerca del grado
en que esta reivindicación se está reflejando en el quehacer práctico

"La burguesía no puede existir sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de producción y, por consiguiente, las relaciones de
producción, y con ello todas las relaciones sociales.( ... ) Una revolución continua en la producción, una incesante conmoción de todas las condiciones
sociales, una inquietud y un movimiento constante distinguen la época burguesa de todas las anteriores. Todas las relaciones estancadas y enmohecidas,
con su cortejo de creencias y de ideas veneradas durante siglos, quedan rotas;
las nuevas se hacen añejas antes de haber podido cosificarse."

Una situación parecida se observa también en el postfordismo,
es decir, en el capitalismo de alta tecnología que impera en la actualidad.
Si ignoramos que el capital es el responsable de la problemática social
actual y que, además, existe una oposición fundamental de intereses entre el capital y las clases y capas subalternas, entonces perdemos de vista
una dimensión decisiva de la realidad social.
¿Por qué el trabajo social niega en gran medida este nivel societal? ¿Por qué no actúa de acuerdo con su propio objeto? Para encontrar
una respuesta es útil retomar el texto de Gramsci "Crítica del sentido
común" ya que el sentido común constituye la 'base' del actuar humano.
¿Cuales son sus características? Gramsci (1986, cuaderno 11,
§13 :261) lo describió de la siguiente manera:

�16

/ Trabajo Social y Filosojia de la Praxis

El sentido común no es una concepción única, idéntica en el tiempo y en el
espacio: es el 'folkore' de la filosofía y como el folklore se presenta en formas
innumerables: su rasgo fundamental y más característico es el de ser una concepción (incluso en los cerebros individuales) disgregada, incoherente, inconsecuente, correspondiente a la posición social y cultural de las multitudes de
las que aquél es la filosofía.

En los textos de Gramsci no se encuentra una oposición abstracta
entre la 'alta' cultura y el sentido común. Ello significa entre otras cosas
que el sentido común no puede ser atribuido sin más al ' pueblo'. Se
trata, en primer instancia, de "un agregado desordenado de concepciones
filosóficas y en él se puede encontrar todo lo que se quiere." (Gramsci,
1984, cuadernos 8, §173:304)
Esta confusa mezcla caracteriza también a la alta cultura. "Hoy lo
'espiritual' que se aparta de lo 'temporal' y se distingue como autónomo,
es algo inorgánico, descentrado, un polvillo inestable de grandes personalidades culturales..." (Gramsci, 1984, cuadernos 6, § 10: 18). Siguiendo
a Gramsci, el sentido común contiene "elementos del hombre de las
cavernas y principios de la ciencia más moderna y avanzada, prejuicios
de todas las fases históricas pasadas toscamente localistas e intuiciones de
una filosofía futura ..." (Gramsci, 1975, tomo 4, cuadernos 11, p. 246).
En los textos de Gramsci no hay ninguna referencia acerca de la
identificación de "pueblo" y "sentido común". Me parece de gran importancia remarcar este hecho dado que, por lo general, tendemos a asignar
a las "capas más altas" un "comportamiento más racional".
Apoyándose en el teorema de la base-superestructura (propuesto
por Karl Marx), Gramsci establece una diferencia en la praxis societal
entre "estructura" y "superestructura". La estructura es definida como
"el conjunto de las relaciones sociales en las que los hombres reales
se mueven y actúan, como un conjunto de condiciones objetivas ... "
(Gramsci, 1975, cuaderno 10, §8:128). Las superestructuras refieren al
campo de la ideología. Resumiendo se puede afirmar que el "conjunto
complejo y discorde de las superestructuras son el reflejo del conjunto
de las relaciones sociales de producción" (Gramsci, 1983, cuaderno 8,
§182:309).

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspec/ivf.s Jouma/ primaver{l-{)toño / springfa/12004, Vo/.6, Num. / y 2 /

17

Siguiendo a Marx, Gramsci postula que los seres humanos
adquieren en el campo de las ideologías una conciencia acerca de su
posición en la sociedad. Como se mencionó antes, las ideologías constituyen el "reflejo" de las relaciones de producción existentes en la sociedad las que son (sin duda) de carácter capitalista. Ello me permite
concluir que el pensamiento burgués y pequeño burgués poseen (como
elementos portadores del sentido común) una posición hegemónica.
Lo anterior significa que el trabajo social, en su forma de pensar
Y ~ctuar, es de cuño burgués y pequeño burgués lo que significa, desde
m1 perspectiva, que al tematizarse las contradicciones sociales fundamentales el trabajo social tiende a portarse de manera conformista y
bus~a ev~tar los conflictos. Ello acarrea una contradicción para el trabajo
social. Aun y cuando los campos problemáticos de la sociedad indican la
necesidad de que se efectúen cambies fundamentales, la integración del
trabajo social en la ideología burguesa impide este acercamiento.
Por lo tanto es preciso comprender al trabajo social "como una
praxis ideológica específica en el marco de los proyectos hegemónicos"
(Brandt, 1996: 143) que contribuye a "la reproducción de las condiciones de producción, es decir, a la regulación y a la institucionalización
de las fo~as sociales contradictorias" (ibídem). Por lo tanto, los proble~as sociales y su solución no constituyen, vistos de forma objetiva, el
obJeto del trabajo social. Lo son más bien los problemas sociales y el
bloqueo de su solución.
.
Me resulta decepcionante la reacción de muchos trabajadores
sociales al tematizarse esta cuestión: prefieren negarla que luchar con
la c~beza en alto para convertir las moral y políticamente elevadas pre- ·
tensiones de su profesión en una realidad. Esta situación apoya la critica
gramsciana del sentido común.

�18

/ Trabajo Social y Filosofía de la Praxis

Filosofía de la praxis y trabajo social: un ensayo para
adaptarlos
Las acciones de los trabajadores sociales se orientan en estructuras cognitivas estrechamente entrelazadas:
• una estructura casi inextricable de conocimientos cotidianos
• conocimientos más o menos procesados provenientes de diferentes disciplinas científicas
• conocimientos profesionales adquiridos en la praxis (Brandt,
1996: 205)
Con el fin de contener formas de acción que emergen del sentido
común no reflexionado, Gramsci propone al sujeto una auto-reflexión
crítica: "El inicio de la elaboración critica es la conciencia de lo que es
realmente o sea un 'conócete a ti mismo' como producto del proceso
'
. .
.
histórico desarrollado hasta ahora ~ue ha dejado en ti mismo una mfinidad de huellas recibidas sin beneficio de inventario. Hay que hacer
inicialmente ese inventario." (Gramsci, 1975, cuaderno 11, §12:246)
- Esta cita toca una cuestión decisiva: en cuando los seres humanos no
se ocupan de lo que los ha formado e influenciado, siguen siendo en gran
medida objetos. Gramsci remarca la responsabilidad d~ los seres_ h~anos hacia si mismos, refiriéndose a puntos que son motivo de optlmlsmo
al momento de elaborar dicho "inventario". "Este es el núcleo sano del
sentido común, lo que precisamente podría llamarse buen sentid? Yque
merece ser desarrollado y hacerse unitario y coherente. " (Gramsc1, 1975,
cuaderno 11, §12: 249) Dicho núcleo" ...no se deja desviar por fantasías
y oscuridades metafisicas, seudoprofundas, seu~ocien~cas,, e!~ét~ra."
(Gramsci, 1975, cuaderno 10, §48: 212). G~~ms~1 localiza en el ....c!~~
dosis de 'experimentalismo' y de observac10n d1recta de la realidad as1
como la aplicación de principios de causalidad (Gramsci, 1975, cuaderno
10, §48: 212).
Es por ello que Gramsci aporta importantes ideas que p_e~ten
acercarse al trabajo social simultáneamente de manera partidista Y
científica. Sobre estas reflexiones quisiera proponer para el trabajo social lo siguiente:

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspective.s Journal primaver(J-(Jtoiw I springfall 2004, Vo/.6, Nwn. / y 21

(a)

(b)

(c)

(d)

19

El trabajo social tiene que hacer una reflexión consciente
acerca de si mismo. Reflexionar quiere decir aquí analizar su rol
y función dentro del contexto social, político y cultural. Reflexionar implica también un análisis de la constitución del sentido
común específico del trabajador social.
Esta reflexión debería inducir la praxis profesional. Ello
quiere decir que se contengan en gran medida las acciones irreflexivas marcadas por el sentido común.
El sentido común tiene que convertirse en objeto de la investigación del trabajo social. De esta manera será posible
evidenciar formas de comportamiento anticuadas que ejercen
un efecto social bloqueador y que se deben a la ideología.
El discurso que surge en este contexto tiene que ser público.
De él se puede esperar el desarrollo de formas de acercamiento
social cualitativamente novedosas.

Estas propuestas son practicables siempre y cuando formen
parte integral de la formación profesional. En analogía a la petición de
Gramsci de acercarse al 'núcleo sano' del sentido común que merece ser
desarrollado, consideramos que el 'núcleo sano' del sentido común del
trabajo social también merece ser desarrollado. Esta realización pondría
el trabajo social de la cabeza a los pies. Se haría posible tematizar problemas sociales liberados del encadenamiento ideológico. Esto representa
la condición más importante para trabajar de fonna seria el objeto del
trabajo social.
¿Cómo se llega desde ahí a la solución de determinadas problemáticas sociales? En este punto surge la cuestión de la hegemonía
de los problemas sociales en la sociedad civil. Ello quiere decir que en
la sociedad civil los problemas sociales deben adoptar en lo posible un
carácter hegemónico para poder ser resuelto en la estructura societal.
Según Gramsci (1975, cuaderno 10, §15: 149) " ... el Estado es el instrumento para adecuar la sociedad civil a la estructura económica ..."
, .
El trabajo social funge en este contexto como una praxis ideologica específica en el marco de proyectos que participan en la conservación de la hegemonía burguesa. El trabajo social tiene que liberarse
de esta exodetemiinación. La solución de problemas sociales - si esto

�20

/ Trabajo Sccial y Filosofía de la Praxis

es lo que se propone - sólo es posible en unión con los seres humanos
inmersos en ellos.
¿De qué manera puede contribuir el trabajo social al desarrollo
de tal proceso? La respuesta resulta sencilla: el mismo proceso propuesto
para el trabajo social, es decir, su acercamiento al "sano sentido común",
resulta también útil para las personas que afrontan problemas sociales.
Al igual que los trabajadores sociales, los afectados de problemas sociales poseen un "sano sentido común". Cuando el trabajador social se
dirige a este sentido común saludable, las personas se sentirán alentadas
en su respectivo pensar y actuar.
El enfoque que visualiza al "sano sentido común" como potencial de desarrollo constituye también la condición para la transición
"del momento meramente económico (o egoísta-pasional) al momento
ético-político" (Gramsci, cuaderno 1O, §6: 142) - una transición que fue
conceptualizada por Gramsci por medio del antiguo término de catarsis.
Al momento de adquirir los grupos sociales hasta ahora subordinados
una capacidad de acción a nivel de las superestructuras - lo que resulta
posible sólo si superan su fase economista-corporativista y empiecen a
pensar en términos que engloban a toda la sociedad lo que equivale a
entrar a la lucha por la hegemonía - lograrán transformar la estructura
económica de una "fuerza exterior que aplasta al hombre, lo asimila
a sí, lo hace pasivo ... en medio de libertad; en instrumento para crear
una nueva forma ético-política; en • rigen de nuevas iniciativas" (ibid).
Haug (1996: 126) llama con justa razón a aquello que es referido por el
concepto de catarsis ''una puesta en la cual el cómo está en disputa" y
lo liga con el término de "capacidad de acción histórica". "La catarsis
político-ético constituye un elemento formativo de la capacidad de acción histórica que la fomenta y es fomentada por ella misma. Significa
en un mismo momento inicial la formación de competencia política y
ética." (Haug, 1996: 126) El desarrollo de un trabajo social inspirado
por la teoría de Gramsci depende aún de muchas reflexiones más. Pero
por el momento resulta claro que un trabajo social que pretende contribuir a la activación de los momentos catárticos tiene que enfocarse en
el desarrollo del "sano sentido común". Dirigirse a él no significa que el
trabajo social pueda garantizar la activación de los momentos catárticos
pero sí crea las condiciones necesarias para ello.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives Joumal primavera-otoño I springfa/12004, Vol.6, Num. I y 2 /

21

Conclusión
Desde mi perspectiva se abre la siguiente coyuntura: el trabajo social se
refleja en su contexto social, político y cultural. Al acercarse al "sano
sentido humano", el trabajo social se libera de su sobredeterminación
ideológica existente hasta el momento. Es así cómo el trabajo social
se convierte en ejemplo de acción; a partir de este momento puede ser
transferido a las personas afectadas por determinados problemas sociales y movilizar sus fuerzas en el sentido de una "catarsis". De este modo
se hace posible que ciertas problemáticas sociales adquieran un carácter
hegemónico en la sociedad civil lo que constituye la condición de su
superación dentro de la estructura social.
Ciertamente, este tipo de acercamiento exige valentía. No obstante, todo lo que nos hace falta para ello es un "sano sentido humano",
una exigencia que me parece apropiada a finales del siglo XX.

�22

/

Trabajo Social y Filosofía de la Praxis

Bibliografía
Brandner Johann W. (1996). Überlegungen zur gegenwartigen Lage
'
.
der Sozialarbeit - un ter besonderer • erücksichtigung Antonio Gramsc1s
Philosophie der Praxis. Tesis de maestría, Dombirn.
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Freiburg im Breisgau, Lambertus-Verlag.
Engelke, E. (1993). Soziale Arbeit als Wissenschaft. Eine Orientierung,
Freiburg im Breisgau, Lambertus Verlag.
Gramsci, Antonio (1981 ). Cuadernos de la cárcel. Tomo 2. Edición crítica
del Instituto Gramsci a cargo de Valentino Gerratana, México, Era.
-------(1983). Cuadernos de la cárcel. Tomo 3, Edición crítica del Instituto
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--------(1986). Cuadernos de la cárcel. Tomo 4. Edición crítica del Instituto
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Haug, Wolfgang Fritz (1996). Philosophieren mit Brecht und Gramsci,
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Marx, Carlos (1983). Manifiesto del Partido Comunista, México, Editores
Mexicanos Unidos.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives Journal primavera--0/oño/ spring-fall 2004. Vol,6. Num. J y 2 /

23

LAS POLÍTICAS FOXISTAS DE COMBATE
A LA POBREZA EN MEXICO
Claudia Campillo Toledano*

Abstract
Social justice and progress are the main principies of modernity and the
foundation for the emergence of contemporary social policies. The policíes for combating poverty adopted by the administration of President
Vicente Fox do not reflect these values. In this article, I argue that there
are two reasons which explain this: paternalism and the authoritarian nature of the government. The neoliberal model marginalizes social policies and &lt;loes not create a base for development. The current model is
accompanied by the traditional corporatist and clientelistic relationship
between the government and society that impedes active social participation in the design and implementation of public policies which should
combat poverty.

Resumen
El progreso y la justicia social son des grandes principios de la modernidad que están detrás del surgimiento de las políticas sociales. La política
de combate a la pobreza del gobierno de Vicente Fox no se ajusta, lamentablemente, a estos ideales modernos. Los principales defectos de
esta política son dos: su carácter asistencialista y su estilo autoritario
Y vertical. El modelo neoliberaJ, al que se adscribe el gobierno foxista,
sitúa a la política social en un lugar marginal y no en la base del desarrollo. Por su parte, la tradición corporativista y clientelar en la relación
Estado-sociedad en México dificulta una participación social activa y
vigorosa en el diseño e implementación de las políticas públicas de lucha contra la pobreza.

* La autora es profesora titular de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad
Autónoma de Nuevo León. Su dirección electrónica es: claudiacampil/o@hotmail.com

�24

/ Las Políricas Foxislas de combate a la pobreza en México

Introducción
Los principios de libertad, igualdad y fraternidad inscritos en la bandera
de la Revolución Francesa han moldeado la relación entre el Estado
moderno y el ciudadano, o mejor dicho, la sociedad (Touraine, 1994).
Asimismo, la solidaridad, la subsidiariedad y la justicia han dado sentido
a la idea de una nación que busca brindar a sus miembros condiciones
sociales que faciliten el desarrollo de cada uno de ellos (Rawls, 1979;
Martínez, 2003). Las políticas sociales constituyen el medio para alcanzar
dicha meta. Están fundamentadas en el ideal de progreso propuesto por
el proyecto de la modernidad.
De la forma como cada una de las sociedades occidentales se
apropia de estos magnos principios depende si las políticas sociales
portan características más asistenciales y paliativas, o ~ien, si busc_a n
construir estructuras sociales fundamentales que garanticen que los mdividuos logren desarrollar sus potencialidades en condiciones de equidad.
El Estado y las formas de gobierno han sufrido transformaciones importantes a lo largo de la historia contemporánea que se ligan a
las diversas interpretaciones acerca de cómo conseguir el llamado 'bien
común'. ¿Cuáles son, por ejemplo, los límites de la acción pública y la
acción individual en cuanto a las tareas encaminadas al logro del desarrollo económico y social? ¿Qué función y qué responsabilidad moral les
concierne a los ciudadanos en la consecución del bienestar común e individual? ¿Qué papel juegan la justicia social y la equidad de condiciones para lograr que todos los individuos puedan desarrollar su potencial
individual y hacerse cargo de su propio bienestar? (Offe, 2002; Montoro
y Montoro, 1996).
La noción de las políticas sociales está íntimamente ligada al
reconocimiento de que el gobierno debe intervenir a favor de grupos Y
sectores sociales específicos que por sí mismos no logran crearse garantías para su pleno desarrollo social (Titmuss, 1974). Esta perspectiva
favorable a la intervención estatal en la sociedad se institucionalizó a
través del Estado benefactor que concibe a las políticas sociales como
una obligación del Estado.

Revista Perspecln&gt;a&lt;i Sociales I Social Perspectives Jmow/ primovera--0toño I spring-fall 2004, Vol.6, Num. I y 2 /

25

Pero aun dentro del Estado benefactor las políticas sociales han
sido objeto de debate debido a la dificultad para definir su contenido,
su alcance y el tipo de actores participantes. Hay múltiples formas de
conceptuarlas, pero por lo general su tipología gira en torno a ciertos
ejes centrales: los arreglos organizacionales del Estado, los objetivos
perseguidos por sus acciones y los grupos de población a quienes son dirigidas (Montagut, 2000). En este sentido, Alemán y Garcés ( 1998) proponen, por ejemplo, los siguientes tipos de políticas sociales: de corte
caritativo; orientadas al control social; creadas para garantizar la reproducción social, y aquellas que pretenden la realización de los derechos
sociales de la ciudadanía. Cada tipo mencionado por Alemán y Garcés
se caracteriza por la forma como se define el problema social a remediar, las causas de dicho problema, sus efectos sobre el desarrollo del
conjunto de la sociedad y las acciones públicas a tomar para intervenir
en la realidad. Estos elementos permiten identificar la lógica discursiva
que subyace a la construcción de las políticas sociales concretas.
Sobre esta base, el presente artículo intenta analizar la política
social del gobierno mexicano de Vicente Fox, en general, y sus políticas
de combate a la pobreza, en particular. En la primera parte, revisaremos
algunos rasgos del modelo de desarrollo económico implementado por
la actual administración federal y el tipo de política social que le corresponde. Se argumentará que este modelo neoliberal conduce a diseñar
políticas de lucha contra la pobreza de corte asistencialista o paliativo.
En el segundo apartado, analizaremos la relación Estado-sociedad en México y sus efectos en las políticas de atención a los pobres.
A través de un breve repaso histórico, argumentaremos que la tradición
corporativista y clientelar del régimen político mexicano ha obstaculizado la formación de una sociedad civil organizada, propositiva y com-.
prometida con el desarrollo social. La relación vertical entre el gobierno
Yla ciudadanía reduce significativamente las posibilidades de superar la
pobreza en el país.

�26

/

las Políticas Foxistas de combate a la pobreza en México

El asistencialismo de la política social foxista
Contexto
El actual gobierno de Vicente Fox exime al modelo económico de ser
el factor causal de la pobreza y desconecta así la política económica de
las políticas sociales. Más aún, el Estado estimula la competitividad
económica a través de la desregulación económica y la apertura comercial y busca atraer la inversión extranjera mediante la oferta de una
fuerza de trabajo cada vez más barata. Se trata de un modelo de desarrollo económico que " ...parece asemejarse más al modelo anglosajón,
al descansar predominantemente en ventajas competitivas de carácter
estático, entre las cuales ocupa un lugar destacado el recurso del trabajo
de bajo nivel de calificación y salarios" (Carrasco y Tarriba, 2000: 428).
Sin embargo, la oferta de mano de obra barata, economías de escala
muy difundidas o el aprovechamiento elemental de recursos naturales
constituyen, desde la perspectiva de Carrasco y Tarriba (2000: 427),
"una posible estrategia de competitividad, que resulta menos sustentable
a mediano y largo plazo ...".

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspeclives Journa/ primavera-otoña I springjall 2004, Vo/.6, Num. J y 2 /

27

sivamente a las condiciones materiales de vida. Se ofrece, por ejemplo,
capacitación laboral para que los inaividuos puedan competir de forma
más ventajosa en el mercado e incrementar así las posibilidades de mejorar sus ingresos.

Crítica
Aunque la nueva administración federal planteó desde un inicio su diferencia con el gobierno que le antecedió (bajo la presidencia de Ernesto
Zedillo), mantuvo el énfasis en el mejoramiento de la eficiencia administrativa como una necesidad básica del gobierno y como camino para
lograr el desarrollo. Si bien el gobierno de Fox comparte con la anterior
administración la misma interpretación de la pobreza, la Secretaría de
Desarrollo Social (Sedesol) afirmó:
La nueva visión de la política social busca alejarse de una perspectiva asistencialista mediante el fomento de acciones y medidas que permitan a la población en condiciones de pobreza valerse por sus propios medios. Se parte
del reconocimiento de que para superar la pobreza, la política social debe ser
integral e incluyente y debe prevenir y atender las causas de la pobreza por

!I

r

Este enfoque económico aspira a atraer inversión productiva
que genere empleos en un corto plazo sin que se generen círculos virtuosos de encadenamientos productivos con distintos sectores de la
economía nacional. El modelo maquilador es el mejor ejemplo de esta
estrategia: alivia las presiones del desempleo en el corto plazo pero sin
generar empleos en ramas asociadas. Tampoco estimula la creación de
ambientes productivos sustentados en el desarrollo de conocimientos
especializados que aseguren las ventajas competitivas de la industria a
nivel internacional (Storper, 1995a y 1995b).
Además, el actual modelo de desarrollo económico en México
confunde de entrada al progreso social con el crecimiento económico. Es
preciso recordar que el progreso social va más allá del bienestar material
al plantear la creación de condiciones socioeconómicas y culturales que
favorezcan un verdadero desarrollo humano. En cambio, una política
orientada al crecimiento económico reduce sus esfuerzos a la búsqueda
de recursos materiales y económicos. Al traducir este modelo al plano
del combate a la pobreza se desarrollan políticas que se enfocan exclu-

encima de los efectos de la misma (Sedesol, 2001: 23).

No obstante, la persistencia del modelo asistencialista como

guía de las políticas sociales es evidente ya que la administración actual
parte de la premisa de que es obligación del gobierno dotar de oportunidades de desarrollo a los grupos sociales excluidos de las bondades de la
economía globalizada. Hay que ayudar "a los que menos tienen".
.
En este orden de ideas, Miguel Székely (2002: 7) - Subsecretano de Prospectiva, Planeación y Evaluación de la Sedesol - resumió
la definición de pobreza que prevalece en el gobierno de Fox:
La idea central en la nueva estrategia es que en México la pobreza y, en general, los rezagos sociales, son causados principalmente por la elevada
desigualdad en la posesión de recursos y no por la incapacidad de la economía
para generar bienes y servicios para toda la población.

.
En otras palabras, en el gobierno impera la idea de que la evolución económica ha favorecido al desarrollo del país y que lo único que ·

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/ lAs Políticas Foxistas de combate a la pobreza en México

falla es la distribución del ingreso.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives Journa/ prinuwera--0toño / springfa/1 2004, Vo/.6, Num. I y 2 /

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las complicaciones y controversias que existen alrededor de estos conceptos,
no lo incluirnos en la discusión subsecuente) (Székely, 2002: 10).

Desde la teoría neoliberal, dicha falla distributiva es el resultado
de la intervención gubernamental en los mecanismos de mercado, la
cual distorsionaría la distribución de la riqueza y provocaría la desigualdad. Este enfoque identifica a los pobres como víctimas de un modelo
económico mal administrado por los gobiernos anteriores pero correctamente orientado hacia la integración económica internacional. Por esta
razón, el gobierno foxista se niega a intervenir en la economía mediante
la política fiscal, monetaria o laboral y opta, en cambio, por desarrollar
programas de combate a la pobreza centrados en el ingreso:
En resumen, el enfoque consiste en ilientificar las restricciones que causan
rezagos sociales, y en aplicar instrumentos y programas orientados a su elimi-

Ciertamente, el gobierno ha recurrido a una mayor integración
de la investigación científico-social al proceso de diseño, instrumentación y evaluación de los proyectos y programas sociales . Sin embargo,
la atención integral de la pobreza se ve congestionada por la definición
simplificada de la misma. De hecho, las evaluaciones realizadas para
medir los avances del Programa Oportunidades (Escobar y González de
la Rocha, 2002; Gutiérrez, Bertozzi y Gertler, 2003) confirman que la
pobreza como tal y el tamaño de la población afectada no serán resueltos
en el corto o mediano plazo. Más aún, los resultados alcanzados hasta el
momento no indican un cambio en la estructura de los ingresos familiares.

nación ... Evidentemente, este enfoque no abarca todas las dimensiones de
la pobreza. De hecho, restringe la discusión al ingreso. Sin embargo, simplificar la discusión a estos ténninos pennite aterrizar los conceptos y traducirlos
en instrumentos de política específicos. Por lo tanto, la simplificación se convierte en una ventaja (Székely, 2002: 7).

La raíz del problema de la falta de ingresos, según la Sedesol, se
ubica en ciertas características de los individuos que les impiden incorporarse exitosamente al mercado laboral. Se trata de factores 'extraeconómicos'.
A pesar de que la discusión mundial en tomo a la pobreza superó desde hace mucho tiempo el énfasis en los ingresos (Sen, 1998) e
incorporó la noción de la fonnación de capital social a través de la construcción de redes sociales de solidaridad como una estrategia del combate a la pobreza en grandes grupos sociales, estas reflexiones no han
logrado entrar a la nueva política social en México. El mismo Székely
(2002) argumentó que resulta dificil medir el capital social y en consecuencia lo desechó del grupo de factores principales para la generación
de ingresos:
Para simplificar el esquema conceptual clasificamos los activos en dos grupos: capital humano y capital físico (hay otras formas de capital, como el
social, pero este tipo de conceptos son mucho más difíciles de manejar.. . por

En suma, las políticas de atención a los grupos más desfavorecidos se consideran, desde la óptica neoliberal, un complemento asistencial o un paliativo del modelo económico y no, como debería de ser, el
motor mismo del desarrollo.

La política social foxista y su verticalismo
Contexto
Para comprender un rasgo sobresaliente de la actual política social del
gobierno foxista: su verticalismo, es necesario revisar históricamente
(así sea de manera breve) la relación Estado-sociedad en México. Ello
implica analizar la conceptualización y operación del aparato gubernamental por parte de un partido político que lo controló durante setenta
Yun años: el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Su modelo de
gobierno encarnó de muchas maneras el discurso de la modernidad eri
cuanto al progreso y la justicia social.
Los gobiernos priístas hicieron suyo tanto en el plano ideológico
como organizacional los sentidos reclamos sociales de justicia e igualdad de las clases desposeídas. El discurso oficial tuvo como fuente de
legitimidad a la Revolución mexicana, de indudable carácter social. La
administración nacionalista de Lázaro Cárdenas, por ejemplo, reflejó

�30

/

Las Políticas Foxistas de combate a la pobreza en México

claramente este énfasis en la igualdad económica. Por otro lado, el régimen priísta construyó una infraestructura política, el corpor~tivismo,
para incluir en su modelo de desarrollo a diversos sectores sociales ( obreros, campesinos, militares, empresarios, clases medias). Estos sectores
recibieron, sin duda, beneficios sociales, pero a cambio debieron otorgar
lealtad y disciplina al régimen; es decir, su autonomía fue limitada.
El crecimiento de esta plataforma patemalista y clientelar fue
el eje central que permitió el fortalecimiento de una figura estatal dominante y autoritaria. No se permitió la participación política de grupos
no asociados a la estructura del partido; en el mejor de los casos, se les
ignoraba y, en el peor, se les reprimía. Estas prácticas corporativistas Y
clientelares contribuyeron a una cultura de rechazo a la participación
autónoma de los diferentes actores sociales en el proyecto nacional.
A raíz de la crisis económica de 1982, el modelo modernizador
priísta dio un giro radical hacia el neoliberalismo durante los sexenios de
Miguel de la Madrid, Carlos Salinas y Ernesto Zedilla. Por su parte, el
autoritarismo en la relación Estado-sociedad se mantuvo prácticamente
intacto, aunque cabe introducir un matiz: el autoritarismo de la era neoliberal presenta un tono más tecnocrático y menos corporativista y clientelar. El traspaso del aparato gubernamental al Partido Acción Nacional
(PAN) en el 2000 no significó una ruptura con el modelo anterior, situación claramente observable en el campo de las políticas sociales que
siguen en términos generales el rum•o de los programas anteriores tanto
en lo referente al enfoque neoliberal como a la relación vertical con la
sociedad.

Crítica
A pesar de que el Estado mantiene firmemente el papel rector de las decisiones sobre las estrategias a seguir en la consecución del bienestar, ha
mantenido también la retórica de la participación ciudadana que fue iniciada por el Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL). Más aún,
el actual gobierno foxista ha resaltado la importancia de la participación
de la población. En este sentido, la Sedesol proclamó que: "Contigo propone una estrategia con responsabilidades compartidas y una política
social subsidiaria y no asistencialista" (Sedesol, 2001: 6).

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspeclives Jouma/ primavera--0toño / springf a/1 2004, Vo/.6, Num. Jy 2 /

31

No obstante, las formas de participación de los ciudadanos han
estado acotadas por el gobierno de manera tal que se ven reducidas a la
asistencia a reuniones informativas y de evaluación. Una estrategia que
asigna a los afectados el papel de un mero vigilante ciudadano, que los
excluye de la determinación de las prioridades sociopolíticas de programas sociales centrados en ellos y que descarta su participación activa en la toma de decisiones, corre, empero, el riesgo de desembocar
en problemas políticos. Peor todavía, puede hacer detonar el malestar
social y provocar la inestabilidad política que comprometa el desarrollo
del país. Por ello, Paloma Bon.fil (2000) advierte:
... en el caso de las políticas para el desarrollo, es necesario tomar en cuenta lo
que las ciencias sociales, por un lado, y la experiencia y opinión misma de
los afectados, por otro, tienen que decir ante proyectos que suponen un cambio de vida profundo de las poblaciones afectadas. El no hacerlo, agudiza los
conflictos políticos, económicos y culturales que implican este tipo de proyectos, al confrontar los intereses nacionales o regionales con los de grupos más
reducidos o aun, con los de ciertos individuos; o al significar pérdidas a plazo
inmediato antepuestas a hipotéticas ganancias a plazo futuro.

Es preciso subrayar que la función de supervisión asignada a la
población beneficiaria de los programas no es sinónimo de su inclusión
en la toma de decisiones colectivas ni tampoco garantiza por sí misma
una mayor transparencia en el manejo de los recursos, como asegura la
P~esente administración federal. Si bien es cierto que la participación social puede ser la base que reconfigure el diseño de las políticas sociales
de desarrollo, ésta no podrá aportar la experiencia, opiniones ni ventajas
de las organizaciones locales basadas en la solidaridad mientras la esfera
gubernamental siga asignando a la sociedad únicamente un rol de vigilante de los recursos públicos.
·
Ahora bien, resulta llamativa la contradicción entre la impor~c~a discursiva atribuida a la participación social y el enfoque autontario de los programas diseñados e instrumentados por la Sedesol. Al
respecto, esta Secretaría destaca lo siguiente:

�32

/

Las Políticas Foxistas de combate a la p-0breza en Mé:xica

Contigo es la manera de hacer política social, en donde la participación de
la sociedad, particularmente de la población en condiciones de pobreza, es lo
que más cuenta. Se trata de la definición de acciones a partir de los planteamientos de aquellos a quienes se quiere atender (Sedesol, 2001 : 5).

Sin embargo, en la práctica, no se toman en cuenta las redes de
solidaridad comunitaria ni las características de las organizaciones locales y sus formas de trabajo, las cuales, en su conjunto, no son consideradas aspectos importantes para la toma de decisiones ni para la eva~uación de los problemas locales. Es el gobierno federal qmen determma
qué programas se van a implementar, cómo serán operacionalizados Y a
quiénes serán dirigidos.
Por último, las evaluaciones al Programa Oportunidades demuestran que el gobierno apenas está conociendo la verdadera dimensión de la pobreza en el país. Las descripciones de los perfiles sociodemográficos y económicos de los hogares y de las regiones m~ginales
(Cruz, Medina y Ayala, 2001) llaman la atención sobre una realidad que
requiere de soluciones urgentes, las que no se pueden gestar al margen
de los grupos empobrecidos sino solamente en colaboración con ellos.
Sólo así se garantizará que las políticas de combate a la pobreza tomen
en cuenta las necesidades, la definición del bienestar y las expectativas
de las comunidades en las distintas regiones del país (Ballester, 2000;
Krmpotic, 1999).

Consideraciones finales
Los principios de la modernidad imponen a los ciudadanos, a las sociedades y a los Estados-Nación una tarea importante: la búsqueda del
bienestar y el progreso como momentos centrales del desarrollo. La
envergadura de dicha tarea significé una forma de organización soci~I
y política sostenida por una racionalidad instrumental, y el establecimiento de un contrato social que incluye las aspiraciones sociales y las
formas en que éstas deberán ser logradas. En el caso de México, estas
aspiraciones quedaron inscritas en la Constitución de 1917 al igual que
las responsabilidades de cada uno de los actores sociales.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives Joumal primavera--0taño / spring-fa/1 2004, Vo/.6, Num. / y 2 /

33

El modelo de desarrollo adoptado por el actual gobierno mexicano, bajo la presidencia de Vicente Fox, y el diseño de la política social
requieren modificaciones para ser más efectivos. En principio es preciso
abandonar la idea de que las políticas sociales son una mera ayuda al
necesitado. En cambio, es imprescindible que el gobierno se enfoque en
mayor grado en la construcción de una base del desarrollo nacional que
sea sustentado en los principios básicos de la modernidad. Ello significa
plantear al desarrollo en términos más amplios y no reducirlo a cuestiones económicas. Sólo entonces se puede garantizar que los ciudadanos
desarrollen sus potencialidades humanas.
El objetivo de las políticas sociales constituye la consecución
del bienestar colectivo. A través de la política social, se determinan los
roles, compromisos y responsabilidades de los actores que forman parte
de un proyecto de nación moderno. En México este objetivo fundamental de las políticas sociales está sobresellado por prácticas corporativistas
y clientelares ligadas al control social, que históricamente han limitado
y condicionado la participación de la sociedad en la toma de decisiones
para definir el rumbo del país.
El Estado no es el único actor responsable para lograr el desarrollo. La participación social es igualmente importante y no debe reducirse a la vigilancia de los programas sociopolíticos sino extenderse
también a la fase del diseño de las políticas y la asignación de los recursos. Únicamente así será factible lograr la igualdad de oportunidades
como el punto de inicio que da sentido a la política social.
Ni la coyuntura económica ni la coyuntura política deben ser
las determinantes principales de las acciones gubernamentales sino
más bien las demandas que la sociedad establezca como prioritarias. La .
agenda nacional debe ser resultado de un amplio consenso social. Las
políticas sociales requieren definirse mediante el diálogo entre todas las
fuerzas y sectores sociales. Por ello, vale la pena insistir que el Estado
no es el único actor dentro del escenario del desarrollo socioeconómico
ni tampoco el agente único que rige el destino del país. Este papel rector corresponde a la sociedad en su conjunto. Sólo bajo esta premisa los
ciudadanos pueden retomar el papel de agentes del cambio social.

�34

/

Las Políticas Foxistas de combate a la pobreza en México

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�INNOVACIONES DE
LA PRÁCTICA - PRACTICE
INNOVATIONS

�Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives Joumal primaver1J--Otoño I spring-fa/1 2004, VoL6, Num. I y 21

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ACreative Response to a Growing Need:
Toe Support for Future Hispanic Professionals Initiative
Rodney A. Ellis and Sandra Gonzalez*

Resumen
El rápido crecimiento de la población hispana en los Estados Unidos ha
producido una enorme demanda por profesionales biculturales capaces
de detectar las necesidades de este grupo social. La ciudad de Nashville,
Tennessee, y los distritos circunvecinos han aceptado este reto. Las estrategias tradicionales diseñadas en el pasado para reclutar profesionales
médicos y especialistas de salud mental de otras comunidades culturales
han tenido un éxito muy limitado. A diferencia, la estrategia más reciente
intitulada 'Apoyo para Futuros Profesionales Hispanos' (AFPH) resulta
particularmente prometedora ya que ofrece apoyo financiero a aquellos
integrantes de la comunidad latina local que desean obtener una maestría
en ciencia en el área del trabajo social. De esta forma se atraen estudiantes
potenciales y se asegura que aquellos que alcancen este grado académico
permanecerán in la comunidad donde laborarán como profesionales.

Abstract
Toe rapid growth of the Hispanic population in the United States has
resulted in a tremendous demand fer bicultural professionals who can
help to meet the needs ofthat burgeoning population. The city ofNashville, Tennessee and the surrounding counties have faced this challenge.
Previous strategies, most designed to recruit mental health and medica!
professionals from other communities, have met with only limited success.
Toe latest strategy, Support for Future Hispanic Professiona/s (SFHP) is
particularly prornising because it prevides financia! support to local Latinos who wish to obtain a Master of Science in Social Work. This helps·
to attract potential students and to assure that those who receive their
degrees will remain in the community to practice as professionals.
* Rodney A. E/lis, Ph.D., Acting Associate Dean at the University of Tennessee School
of Social Work and Sandra Gonzalez, MSSW, CMSW, Medica/ Social Worker at St.
Thomas Family Health Center, Nashville, TN, Adjunct Professor at the University of
Tennessee School ofSocial Work. Her email address is: sgonzalez@ftthomas.org

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/ A Creative Response to a Growing Need:

Revirta Perspectivas Sociales / Social Perspeclives Joumalprimavera-otoiw / spring-fa/1 2004, Vol.6. Num. 1y 2 /

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The Support for Future Hispanic Professionals lnitiative

Introduction
Toe Hispanic population of the United States is growing at an astounding rate. Patterns of immigration and migration once confined to a few
large cities or border communities have now spread into other parts of the
country. Cities and cornmunities that were once principally Caucasian or
African American are experiencing an influx ofpersons ofLatino deseen~
presenting new opportunities and challenges to both the new residents
and the members of the preexisting community (Atkinson, Morten, &amp;
Wing Sue, 1998; Kataoka, Stein, Jaycox, Wong, Escudero, Tu, Zaragoza,
&amp; Fink, 2003; PR Newswire, 2002, August 8). Among the challenges is
the need to provide effective services to those who have lived in another
culture and who speak a language other than English.
Nashville, Tennessee (Metropolitan Davidson County) is a community that has experienced these kinds of growing pains. Official estimates place the approximate number ofHispanics of the Davidson County
area at 30,462. Surrounding counties such as Rutherford and Williamson,
also have large Latino populations. If the six counties adjoining Davidson
are also considered, this figure rises by nearly 15,000 (US Bureau ofthe
Census, 2002). Local experts with access to information about those
who may have been missed by the census or who may have arrived since
it was conducted estimate the population of the Middle Tennessee area
to be in excess of 80,000 to 100,000. Although these figures may seem
small wben compared to major metropolitan areas such as New York or
Miami, they represent a significant and rapidly growing portion of the
population.
Just as those who have lived in this country for generations
sometimes experience tbe need for social services, so do immigrant
populations. In fact, the additional pressures generated by relocation to
an unfamiliar environment may hei~hten that need for sorne. This need
is compounded by tbe barriers to effective service presented by language
and culture. Many communities have found themselves at a loss to effectively meet the needs of their newest residents. This paper describes
an initiative in tbe Middle Tennessee area ( metropolitan Davidson County
and surrounding counties) designed to help meet this need. Toe initiative

involves the identification, recruitment, and support oflocal Hispanics to
receive an MSSW education and be prepared for professional practice.
There is sorne debate as to the correct term in referring to tbe group
of persons whose ancestors originated in Spain. Sorne prefer the word
''Latino". Others prefer "Hispanic" . In this paper the words will be used
interchangeab1y.

Attempts to Recruit Hispanic Professionals
The social service community in Middle Tennessee has recognized
tbe need for bilingual, bicultural professionals for a number of years.
Accordingly, its leaders have attempted severa! initiatives designed to
attract Hispanic social workers, psychologists, and psychiatrists. They
have, unfortunately, been frustrated in their efforts. These leaders have
identified barriers that make Hispanic professionals from other areas
unlikely to relocate. These barriers include: 1) the ability to include the
presence of blood relatives and extended family in the professional's
home area, 2) the extreme need for bicultural professionals in their present
home community, and 3) difficulty in paying wages that are sufficient to
overcome the other two barriers. Inability to overcome the barriers has
left the Middle Tennessee community with a strong need for bilingual,
bicultural practitioners.

The Importance o/Bicultural Professionals
The need for practitioners who are competent to practice with persons
from other cultures is clearly documented in the scientific literature.
This need has prompted a significant effort among the social services
to prepare professionals who can engage in such practice (Atkinson,
Morten, &amp; Wing Sue, 1998; Ellis, K.lepper, &amp; Sowers, 2000; Jackson,
2002, March-April; Van Soest &amp; Garcia, 2003). Considerable work has
been devoted to identifying the relevant characteristics of various cultural
groups and to helping practitioners already in training or practice achieve
competence. Toe result has been practitioners trained atan assortment of
levels that can be identified along a continuum of knowledge and skill.
Ellis, Dulmus, and Wodarski (2003) have categorized this phenomenon
as 'stages of cultural effectiveness' (p. 214).

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/ A CreaJive Response Jo a Growing Need:

Revista Penpeclivas Sociales I SocifJ/ Perspectives Joumal primavera-ctoño / springfa/1 2004. Vo/.6. Num. Jy 2 /

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The Support for Future Hispanic Professionals lnilialive

Toe stages of cultural effectiveness include: 1) cultural insensitivity, 2) cultural indifference, 3) cultural sensitivity, 4) cultural relevance,
and 5) cultural competence. Cultural insensitivity refer to the earliest
stage of development. Practitioners who are culturally insensitive have
prejudicial attitudes and exhibit discriminatory behaviors toward members
of other cultures. A culturally insensitive practitioner might termínate
a client from another culture at an inappropriate time or insist that the
children in the home be forced to speak English at ali times.
Cultural indifference categorizes those practitioners who are not

deliberately discriminatory, but who are unaware of and unconcerned
about the issues that cultural diversity can generate. An example of cultural indifference might occur if a practitioner pressured a woman from a
Hispanic family to demand that her husband allow her teenage daughter
a greater role in family decision making.
Practitioners who are cultural/y sensitive can relate comfortably
those of another culture and are a,le to build a relationship character1zed by trust and rapport with those persons. These practitioners might
be a~le to relate to a family well enough to provide case management or
prov1de sorne sort of direct service. They would be lik:ely, however, to
be unable to &lt;leal with in-depth individual or family issues, orto provide
psychotherapy to persons from other cultures.

!º

..

t..

A practitioner who has developed sufficient knowledge and skill
to relate successfully to members of another culture can be said to be
cultural/y relevan/ (Sandau-Beckler, personal cornmunication, August 13,
2001 ), that is, able to relate in a relevant manner to such persons. At this
leve! of cultural effectiveness the practitioner would be able to provide
a great~r number of more advanced services, but might lack the skills
to pr~:1de all ?f the needed services. For example, a culturally relevant
practJ ttoner llllght be able to be a mentor to a Southeast Asian youth, but
~ack the knowledge and skills to be able to provide therapy to his famIly.
A cultural/y competen! practitioner is able to relate to clients
of a given culture sufficiently that their differences do not constitute a
barrier to successful intervention. Competence is difficult to achieve for

those whose culture differs substantially from that of the client. Barriers
such as language and the subtle gestures and nuances of communication
are often challenging to master. The difficulty involved in achieving
competence suggests that agencies or communities seeking to provide
culturally competent practitioners to a specific population will be most
successful if they are able to recruit culturally similar professionals. For
example, a social worker from one Hispanic country such as Mexico is
likely to achieve competence in working with individuals and families
from Cuba much more quickly than a professional raised in tbe United
States.
Culturally competent practitioners are mucb more likely to be
effective than are tbose who function at any other leve! of effectiveness.
Even when a culturally sensitive practitioner speaks the language of a
client, tbe gestures and nuances of communication that differ between
the two are likely to present barriers.

SFHP: A Strategy for Preparing Professionals from Local
Residents
Given the need for culturally competent practitioners and tbe difficulties
experienced in attempting to recruit them from other areas, altemative
strategies were developed. Conversations between The University of
Tennessee College of Social Work (UTCSW) and the Self-Reliance
Foundation (SRF) (a Washington, DC-based group tbat supports and
encourages education and personal development among Hispanics) lead
the development of the Support for Future Hispanic Professionals (SFHP)
initiative. SFHP is based on a model developed by SFR and two otber
University partners, The University of New Mexico (UNM) and P~pperdine University (PU). The model initiatives share two goals with the
Nashville initiative: 1) to provide educational opportunities for Hispanic
students and 2) to compile and enlarge a database of bicultural service
providers across the country. Students receive a combination of foundation support, federal work study money and academic credit in return
for their services. In addition to these goals, SFHP has two others: 1) to
prepare Hispanic professionals to practice in the Middle Tennessee area
and 2) to further diversify tbe student body of the College. At this time

�46

/ A Crealive Response to a Growing Need:

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives Journa/ primaverQ-(Jtoño / springfa/1 2004, Vol.6, Num. I y 2 I

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The Support for Future Hispanic Professionals lnitiative

the UNM and PU initiative focus on undergraduates while the UTCSW
effort includes MSSW students.

conduct in-service training or seminars for agencies and their fellow students on topics related to their own culture or provide written translation
services for the university and other organizations.

Sources ofstudent support

SFHP contains three potential sources of funding for participating students. The first, known as the Support for Professional Education (SPE)
provides a combination offederal work study money, university graduate
assistant money, tuition waiver, and academic credit for participants. Each
student must apply for and be approved to receive work study or graduate
assistant funds. Depencling on need and funding availability they may
also receive a waiver of part of their tuition cost or receive classroom
credit for their work asan independent study. As more students enter the
program an Advisory Committee consisting of faculty and members of
the community will determine eligibility.
The second form of support comes from local agencies who
provide stipends for students who complete their intemships at their
agencies. This program is known as Stipends for Professional Development (SPD). The amount of support varíes between agencies, with sorne
providing the equivalent of a bachelor's-level salary and others paying
up to several hundred dollars per semester. Eligibility for the stipends is
determined by agency personnel.
The third form of support is in the form of donations from various
sources in the community. Churcbes, businesses, and individuals donate
smaller amounts of money to help students purchase books and supplies
or to pay for their living expenses. Distribution of these funds will be
determined by either tbe donors or tbe Advisory Committee.
Responsibilities ofStudent Participants
Student participants have a variety ef responsibilities depending on tbe

type of support they receive. Students in SPE may engage in one or more
of several activities. One of those will be to participate in identifying and
documenting the presence of agencies in various parts of the country that
provide services to Hispanics. Students will have administrative access
to a computerized database created and maintained by the Self-Reliance
Foundation. Information entered in the database will be available to
Hispanics seeking services anywhere across the country. They may also

Toe second activity thatsome ofthe students participating in SPE
will engage in is representing tbe College at activities in the Latino community. This will include volunteering at scbool and community events,
speaking at local higb schools and celleges, and working in communitybased committees and task forces designed to benefit Hispanics. In sorne
cases the students may also serve as translators for university personnel
who make public appearances in the Hispanic cornmunity.
A third function ofstudents participating in SPE will be to support
research efforts in Latino community. As the need for services grows and
programs proliferate, needs assessments and program evaluations will
be needed to determine the degree to which the need is being met. Toe
students, working with university faculty and community practitioners,
will be able to conduct the research that will help to answer that question.
Students receiving stipends (SPD) will need to successfully
complete tbe activities required by the agencies in wbich they work as
stipulated in tbe leaming contract. These activities will be developed in a
collaborative effort between the students, tbeir field supervisor and College :field consultants. The activities will be consistent with the College's
requirements for both first and second year practicums. Students who
complete their :first intemsbip there will remain for their second, ideally
continuing as employees after graduation.
Tbe requirements of local donors vary, and are likely to vary
even more as additional donors are identified. Most want sorne form of
reporting by the student. In many cases this is an informal requirement,
to be conducted over a cup of coffee or lunch. Others require a written
surnmary or report of the student's activities and accomplishments. It is
apparent, bowever, that many donors will want to receive at least sorne
kind of communication from the students they support, reminding tbem
ofthe good they are doing for the student and their cornmunity.

�48

/

A Creative Response to a Growing Need:
The Support for Future Hispanic Professionals Jnitiative

Challenges and solutions in program development

The program has been described by experts as 'robust and healthy'. Although both ofthese claims may be true, its development has been fraught
with changes, redirections, and delays. The challenges have been many,
and the solutions at times elusive. They have included the need for 1) creativity and flexibility, 2) aggressive recruiting activities, 3) an assortment
of funding opportunities, 4) the need for strategies to overcome language
barriers, and 5) the absence of role models for Hispanic students.
One of the greatest challenges has been identifying willing,
stable sources offunding. The sources identified for the Davidson County
initiative have included federal work study money, university contributions, agency stipends, and personal or organizational donations. Sorne
of these are more likely to be available in future years than are others.
For example, federal support and agency stipends appear to be relatively
stable. University contributions are dependent on the funding provided by
the state budget and personal or organizational donations depend on the
ability and willingness of the funder. One question prospective students
have asked is what guarantee they might have that funding available
in the first year of their program would continue to be available in the
second. It is important that they understand that sorne sources of support
may become unstable.
Creativity and flexibility have been required to establish the
sources of funding. Additional sources may also be available, including
other reservoirs of federal dollars, philanthropic foundations, or partnerships with state and local government agencies. One of the keys to the
successful development of this program has been a willingness to search
for additional funding altematives when one or more failed to be available
as was anticipated.
lnterestingly, recruiting potential students has been almost as
difficult as obtaining funding for them. As this article was being prepared
one ofthe two students who had planned to begin hereducation in the Fall
semester elected not to attend, citing personal circumstances. The second, a recent immigrant from Cuba (a former attorney) who was already
working in the local social service network, began classes in mid-August.
Response to both local and national advertising efforts has been limited.

Revista Penpectivos Sociales / Social Perspectives Joumal primaver&lt;J-()/Oño I springfa/12004, Vo/.6, Man. I Y 2 I

49

Plans are in place to recruit for next year's class through appearan~es
at local colleges and universities, appearances at churches and social
service agencies, and continued advertising through local media outlets.
Although it is likely that attracting students will become easier as _the
program grows, in the initial year, no students would have be~n recrmted
without substantial personal contact with schools and agencies.
Language has forrned a rninor barrier to the development of the
initiative. Toe presence ofwilling persons to serve as translators has been
very beneficia!. In the case of media advertising, bicultural professionals
at the Self-Reliance Foundation, the Hispanic Radio Network, or in the
community have carefully translated advertising on behalf of the College.
1n severa) cases they have recommended that the phrasing of the ads be
revised to avoid content that might have been unintentionally culturally
insensitive. Non-Spanish speaking administrative staff at the campus have
been trained to receive incoming calls from Spanish-speaking persons,
assuring that those calls are forwarded to someone who can converse
with them fluently. Recruitment visits by unilingual staff always include
a translator who is fluent in Spanish.
The absence of culturally-similar role models among university
personnel has also presented a barrier to program development. Efforts to
recruit Latino faculty to pennanent lines have notas yet been successful.
Asan altemative, College alumni who live in the community have been
recruited. For example, one of the authors of this article, a professional
from a local hospital, is currently serving as adjunct faculty, and is heavily
involved in the development of the initiative.
Other cultural and non-cultural issues

Other issues, particularly those relate• to cultural factors, have also created
barriers to the project's success. Potential students have been discouraged from entering the program by family members, citing a tradition
Í-equiring young people (particularly women) to remain in close physical
proximity to their families. The resistence has been sufficient to cause
at least ~:me recruit to withdraw from the program after initially having
been anxious to enter it.
The potential for resistence underscores the importance of in-

�50

/ A Creative Response to a Growing Need:

Revisto Perspectivas Scciales I Social Perspectives Joumol primavera-otoño / springfa/1 2004, Vol 6, Num. Jy 2 /

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The Support for Future Hispanic Professionals lnitiative

volving the family in the recruitment process. In the experience of this
program parents, particularly fathers, who know members of the facuJty,
who understand social work, and who feel that they have played a key role
in the decision are much more likely to support their child's enrollment.
Those who do not perceive themselves as a part of the process may not
feel respected and may oppose their child's enrollment in the program.

E. ..

It is important in interacting with Latino families that factors
other than and in addition to culture be considered. Important issues
include a rural versus urban background, socioeconomic status, and
educational background. Diverse factors in the experiences of persons
from culturally-similar backgrounds can result in significant diversity.
Silva (1983) has identified five life dimensions that generate diversity:
1) inherited endowment, 2) learned values and culture, 3) developmental
histories, 4) specified patterns of problems, and 5) personalized styles of
coping. Notably, Silva has listed culture as only one of the :five. Inherited endowment refers to genetically-created conditions in individuals
that may predispose individuals to a variety of characteristics. These
characteristics may include capacities or de:ficits in the ability to leam,
capacities or de:ficits in the ability to relate to others socially, capacities
or deficits in the ability to function physically, and others. Developmental
histories are the individual experiences experienced by persons as they
move through the life cycle. Personalized styles of coping refers to the
manner in which individuals choose to &lt;leal with the opportunities and
challenges life presents.
One of the dimensions identified by Silva (1983) is particularly
relevant. The behavior of individuals and families is greatly affected by
"speci:fied pattems of problems". These problems include oppression,
socioeconomic status, income, acculturation, racial/ethnic identity, national origin, education, immigration status, age, and gender (Atkinson,
et al., 1998; Lum, 2000). For example, as described by Bilis, Klepper, and
Sowers (2000), families who have experienced high differential levels
of oppression are likely to react to any govemmental agency (such as
a state university) differently. Those who have experienced high levels
of oppression are likely to be skeptical and resistant. Those who have
experienced little oppression may be more open to approach. Similarly,
although the cultures of various countries may be very much alike, they

are never identical. Prospective students and families from Cuba will
share language and sorne cultural similarities with those from Colombia,
but may differ in very important ways.
Yet another important consideration for farnilies has to do with the
Hierarchy ofNeeds (Maslow, 1954). This is closely related to the effect
of socioeconomic status. Families that :find it difficult to meet their daily
expenses may be reluctant to allow a member who might help pay those
expenses in a low-paying job to spend valuable time pursuing a degree
promising future income and prestige. This may be particularly true in a
profession such as social work where the benefits are unlikely to ever be
lucrative. In such cases it may be that maximizing the financial benefit
the prospective student will receive could help ease the concerns of the
family.
An additional concem for sorne families is unfamiliarity with
post-secondary education. For sorne, the prospective student will be the
first to attend an institution ofhigher education. This lack offamiliarity can
engender anxiety that might result in the loss ofthe support ofthe family.
For this reason and the other reasons described above it is important to
include the family in discussions between the academic institution and
the student.

A second barrier program developers have encountered is a lack
of understanding of the social work profession. This results in a number
of different problems. One is bom of the distrust for authority that many
immigrants feel. Arnong Hispanics, the distrust may result from concems
about illegal residence or from problematic encounters with a government
agency such as a child welfare organization. Other prospective program
participants have viewed social work with scepticism, not understanding
its role and place as a profession. At times this is compounded by the differences between social work in their native countries and the profession
in this country. These problems illustrate the importance of an educational
component in tbe recruitrnent of future Hispanic professionals.
Sorne Latino families may be reluctant to accept aid from outside
sources. Toe "machismo" that is a characteristic of many Hispanic men
(Queralt, 1996) may demand that they provide for their own. If this is the

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Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives Joumal prlmavera-oroño / springja/1 2004, Vol.6, Num. / y 2 /

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The Supportfor Future Hispanic Professionals lnitiative

case, they may be reluctant to allow someone from outside the family,
particularly a governmental source, to provide financial assistance. Toe
following recommendations for dealing with these issues are untested, but
are consistent with the recommendations for dealing with other barriers.
Involving the family (including extended family) in recruitment may be
critica!. Additionally, educating family members about both the social
work profession and the kinds of educational support that are typically
provided in this country may be very helpful.
An additional and surprising barrier to the success of SFHP has
been the perception of sorne in the social service community that competence can only exist when professionals of one country are matched
with clients from the same country. These providers have been actively
seeking a process by which those who have been educated as professionals
in other countries can become reciprocally licensed in this country. Their
efforts have met seemly insurmountable barriers. One very significant
barrier is constituted by the genuine differences in training that ex.ist between countries. In sorne countries, for example, one may practice as a
psychologist oran attomey with only a bachelor's degree. In this country
a master's degree or doctorate plus additional training and testing are
required. Even when background and training requirements are similar,
accepting the professional status of a practitioner from another country
would require significant changes in the legislation and govemmental
procedures governing licensure. Perhaps most irnportantly, the scientific
literature regarding cultural competence does not indicate that the cultures
of professional and client be identical. In fact, studies have indicated
that the differences produced by socioeconomic class, education, immigration experience, and the other factors discussed above mean that no
two persons can be considered culturally identical. Rather, the literature
indicates that cultural similarity, coupled with adequate knowledge and
skill, is the essential requirement.

Results
Although the initiative is in its first year, the results have already been
very encouraging. Two students had planned to enroll for the coming
year. One did not enter the program due to personal circumstances, but

hopes to enter the program next year. The second has started classes and
has begun her intemship. Three others have been identified for future
years. Toe processes for matching these students with the potential roles
and resources in the program have been developed. Mechanisms have
been developed that should promote increased funding and recruitment
in the future.

Participating students
Both the participating student and the one who elected not to enter this
year have shown great enthusiasm about the program and have expressed
a commitment to support its future development. Both have enthusiastically proclaimed that SFHP presents an incredible opportunity for their
future. One, a recently irnmigrant who had been an attomey in Cuba, has
expressed excitement that she has the opportunity to retum to the ranks
ofthe professionals. Toe other, a young, second generation mother from
a traditional home, speaks enthusiastically about the changes she believes
this program can bring in the Latino community.
Several local practitioners holding BSSWs have expressed interest in participating in SFHP. Most of them have become aware of the
program through visits to agencies and other community groups by the
authors ofthis article. One has begun the process of application to enter
the Advanced Standing Program next Summer. A second has initiated
discussions with her current employer, trying to negotiate a schedule that
would allow her to enter the Extended Study (part time) program.
Community response
Toe response from local providers has been very positive. With the exception of the few who hope to arrange reciprocal licensure, providers
have expressed enthusiasm in the face of past frustration. Even those who
would prefer altemative solutions see SFHP as a very positive and helpful
~tep. Several agency leaders and govemment o:fficials have expressed an
mterest in serving in an advisory capacity to the program. Three agencies
have agreed to provide stipends at varying levels and others have asked
discuss that possibility with College personnel. Many are becoming
mvolved in the process of recruitin~ prospective students. Three larger
agencies have indicated their willingness to partner in seeking funding t~
expand the program and to conduct researcb related to its activities.

!º

�54

/ A Creative Response to a Growing Need:

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspeclives Journal primavera--01000 / springfall 2004. Vo/.6, Num. 1y 2 /

55

The Support for Future Hispanic Professionals Jnitiative

The community outside social services has been more difficult
to access. Severa! factors, including the need to educate many potential
students and their families about the social work profession, make conventional advertising challenging. Personal contact and conversation has
been the most effective approach to this point. A vast reservoir ofpotential
students and families remains untapped. One natural point of contact
that remains to be explored is local high schools. These may prove more
fertile when a BSSW component is added to the program.

Future Steps

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·1

',

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SFHP is in its infancy, but is growing rapidly. lts youth also makes it very
pliable. Severa) new developments, such as the acquisition of new sources
of funding, have forced revisions of this article even during the time of
its writing. Plans are being made to stabilize and expand the program in
the coming years.
Stabilization offunding sources
One particularly important future·step will be the stabilization of sources
of funding. A major advance occurred recently when the College committed fellowship dollars to support one student per year. Work study
money will also be available on an ongoing basis. More formal arrangements with more agencies need to be made and additional agencies that
will provide stipends must be identified. Severa! cornrnunity groups have
indicated an interest in providing financia! support. These possibilities
must be explored and working relationships developed.

Philanthropic foundations or federal programs may also provide
funding. Two local agencies have offered to provide support from their
development departments to seek potential supporters and write grant
proposals. Two agencies from state and local government have expressed
an interest in providing support to employees and potential employees
that might participate.
Expansion ofavenues for recruitment
Recruitment remains a challenge. Barriers such as language and a lack of
understanding ofthe social work profession render conventional advertís-

ing ineffective. The current plan is to expand the advisory committee to
include at least one influential member of the various constituencies from
the community. Each constituency will be a group that either has access
to potential students (such as churches and schools), has a vested interest
in the success of SFHP (such as social service agencies and advocacy
groups), or has the potential to provide financia! support (such as local
foundations or business persons). Advisory committee members will then
become points of access and advertising to the various constituencies.
Current advisory committee members are developing a list of
constituencies as this article is being written. Once the constituencies
have been identified, a list of potential committee members from each
constituency will be identified. Strategies will then be developed for approaching each, maximizing the probability of a positive response.
One of the functions of advisory committee members will be
to promote SFHP through visits ana speaking engagements with community groups. They will be trained in the details of program operation,
equipped with brochures that descri•e the sources of support, and given
points of contact for those who need additional information. Committee
members will also visit undergraduate programs in local universities (not
just in social work, but also in other related disciplines) to recruit from
the students there.
As the initial visits have been made to cornrnunity groups the
importance considering language and culture in those visits has become
increasingly clear. The authors of this paper have made severa! visits
together. The presence of both a bicultural, bilingual professional and a
university administrator of European/American Indian descent working
together has enhanced communicatien. Although ali the meetings to date
have been conducted in English, occasional Spanish words and phrases
have been included and sorne intensive conversations in "Spanglish" have
occurred following each of the meetings. lt is anticipated that sorne future
meetings will be conducted with individuals and groups where Spanish
will be the dominant language. In such cases a Spanish-speaking member
ofthe advisory committee will either be the speaker or provide translation
for an English speaker.
Whenever possible the speakers should be either bicultural or

�56

I A Creative Response to a Growing Need:
The Supportfor Future Hispanic Professionals Jnitiative

culturally relevant to the group being addressed. In the meetings conducted to date issues have arisen that have required sorne understanding
of the attendee's culture. The most recent example occurred when, after
approximately ten minutes of his speech a Hispanic professional from the
audience asked, "Could you please explain this? I have no idea what you
are talking about." The issue was that the educational system was vastly
different in her home country. The speaker had to revise his remarks to
include a discussion of BSSW, MSSW, and PhD programs and explain
how SFHP fits into that structure.

,,
1

Inclusion ofa BSSWprogram
Another future step for SFHP is the inclusion of a BSSW program. Toe
Nashville campus of UTCSW offers only an MSSW. A neighboring
school, Tennessee State University (TSU), offers a BSSW. Plans are being
made to expand SFHP to include that program by next year. This would
allow recruitment to occur in public and prívate high schools, opening
the doors for additional groups of potential students.

f
•

The inclusion of a BSSW program is expected to present new challenges.
Residency status, for example, is not usually an issue at the graduate
level because those issues have been resolved when the student entered a
baccalaureate program. Sirnilarly, eligibility for government or university
funding may be affected by citizenship status and the ability to recruit from
out-of-state may be hindered by the cost of out-of-state tuition. These and
other issues will need to be addressed as the program is developed.

Replication for other professions
Yet another possibility for the SFHP program is that it may be replicated
among other professions. An example can be provided by recounting a
conversation between an author of the paper and a Dean of a College of
Education at one ofTennessee's regional universities. The community in
whicb that university is located has a growing need for bilingual tutors
for Latino children in the public scheol system. During the conversation
the two administrators identified several ways the College of Education
might provide support or acadernic credit to students who work with
Spanish-speaking children and families in the community. Similar arrangements rnight be made for other professions, such as psychology,
business, nursing, medicine, Iaw, or Iaw enforcement education.

Revista Perspet:tivas Sociales / Social Perspectives Joumal primavera-otoña/ springfa/1 2004, Vo/.6, Num. l y 2 I

57

Jnclusion ofother immigrant and refugee groups
A final possible area that is currently recognized as a potential area of
growth is providing support for other immigrant and refugee groups in
addition to the Hispanic community. Nashville is a federal relocation
center for several refugee groups including Croatians and Laotians. It also
boasts growing populations of Asians, other Southeast Asians, Africans,
and other Eastem Europeans. lssues related to culture and effective service
exist for each of these groups. lssues related to language exist for many.
SFHP could be expanded to include each of these groups. The effort
would require additional funding for those students and tbe creation of
additional advisory committees or the expansion of the current comrnittee. Possibilities for this sort of expansion are currently being explored
witb local leaders and members of the state legislature.
In summary, SFHP is a growing program that promises to meet
a critical need in the Middle Tennessee area. Participating students receive a variety of support including tuition waiver, fellowship dollars,
intemship stipends, and funds to purchase books and supplies. In return
they do public relations work for the College, serve agencies as intems,
and perform beneficial work in the Hispanic community. Plans for the
future of the program include stabilization and expansion of funding and
recruiting efforts, the development of a program for BSSW students, and
the possibility of developing support for students in other professions.

�58

/ A Creative Response to a Growing Need:

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives Jouma/ primavera-oroño / springfall 2004, Vol. 6, Num. I y 2 /

59

The Support for Future Hispanic Professionals lnitiative

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�Revista Pe,$fJeetívas Sociales / Social Perspectíves Journal primavera-otoño/ springfall 2004, Vo/.6, Num. I y 2 /

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ARTICULOS
DE INVESTIGACIÓN - RESEARCH
ARTICLES

1

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1

�Revista Perspectivas Sociales / Social Penpectives Joumal primavera--0toño I springfa/1 2004, Vol.6, Num. I y 2 /

63

Culturally Relevant Social Work Services for Latinas
Infected or Affected with HIV/AIDS
Yolanda Rodriguez-Escobar1, Elizabeth C. Pomeroy
Lori K. Holleran, LaTonya Noel

Resumen

l.

Al iniciar la tercera década de la pandemia provocada por el VIH/SIDA,
las preocupaciones acerca de los aspectos sociales, psicológicos y conductuales de las personas que viven con la enfermedad siguen vigentes.
Este padecimiento que en el pasado fue atribuido predominantemente a
homosexuales anglosajones se ha extendido en la población heterosexual
más allá de las líneas raciales y de clase social. Usuarios de drogas
inyectadas han mostrado siempre un riesgo de infección elevado, sin embargo, algunos estudios demuestran que el VIH/SIDA afecta a diferentes
poblaciones de forma temerosamente desproporciona!. En los Estados
Unidos, la pandemia del VIH/SIDA se encuentra representada de manera
desproporcionada y crece a tasas más elevadas en las comunidades de
minorías étnicas que en el resto de la población (Centers for Disease
Control and Prevention [CDC], 2002). Este artículo busca explorar los
elementos específicos asociados al VIH/SIDA en minorías raciales y
étnicas y se enfoca en particular a la forma como los nuevos casos de
SIDA afectan a la población latina. En este contexto se tematizan la falta
de acceso a servicios médicos y los factores socioculturales específicos en
este grupo y se discuten las implicaciones para el trabajo social práctico,
la investigación en el ámbito de las políticas sociales y la educación.

1
Yolanda Rodriguez-Escobar is a Ph.D. Candidate at the University of Texas at Austin
&amp;hoo/ of Social Work (1inyYoli@aol.com); Elizabeth C. Pomeroy is Associate Professor and Director of the BSW Program, The University of Texas at Austin Schoo/
of Social Work (bpomeroy@mail.utexas.edu); Lori K. Holleran is Assistant Professor
al the The University of Texas at Austin School of Social Work School ofSocial Work
(/orikay@mail. utexas.ed11); LaTonya Noel is a Doctoral Student at University of Texas
al Austin School ofSocial Work (lanoel@mail.utexas.edu).

�64

/ Cultural/y relevan/ social work services /or latinas

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectéves Jourru,l primavera--0toño / spring-fall 2004. Vol. 6, Num. I y 2 I

65

infected or affected with HIV/AJDS

Abstract

·¡1

·I

As we begin the third decade of the HIV/ AIDS pandemic, concerns
continue about social, psychological, and behavioral aspects of the living with the illness. What was once thought to be predominately a gay,
Anglo disease has now become prominent in the heterosexual population
crossing ali racial and class lines. Presumed injection drug users have
always been highly infected. However, studies show that HIV/AIDS
is affecting different populations at shockingly disproportionate rates.
The HIV/AIDS pandemic in the United States is disproportionately represented and is growing at a faster rate in ethnic rninority communities
as compared to majority populations (Centers for Disease Control and
Prevention [CDC], 2002). Toe purpose of this article is to explore the
specific issues associated with HIV/AIDS in racial and ethnic minorities,
with a specific focus on how the increase of new AlDS cases is affecting
Latinas. Disparities such as lack of access to medica! care and unique
socio-cultural issues are discussed, followed by implications for social
work practice, policy, research, and education.

HIV/AIDS and Racial and Ethnic Minorities
Demographic Jnformation

f.

HIV/ AIDS is increasingly an epidemic for lower socioeconomic groups
and transcends race, ethnicity, and gender. Toe growth in number ofAIDS
cases in the gay community has decreased while African Americans and
Latinos remain disproportionately affected. Currently, racial and ethnic
minorities comprise approximately 31 percent of the U. S. population,
but accounted for more than 68 percent of the nation's new AlDS cases
reported (Kaiser Family Foundation [KFF], 2003; Center for Disease Control and Prevention [CDC], 2002). At the beginning oftheAlDS epidernic
in the United States, Anglo gay men were most likely to be diagnosed with
AIDS and to reflect the public's perception of the stereotype of the illness
(Shilts, 1987). This image has been replaced by the new millenniurn's
portrait of AIDS cases, primarily being that of underprivileged urban
minority women (Institute ofMedicine, 2001).
Over the past decade, the fastest growth rates have been among
African American and Latina women. African American and Latina

women represent less than 25 percent of total U. S. women; yet, they
comprise 90 percent of female AIDS cases reported between 1999 to 2002
(KFF, 2003). African American women and Latinas are currently facing
a health crisis in the United States. Latinas and African Americans' risk
of acquiring HIV/AIDS is 1Oto 15 times greater than that of Caucasian
women. In 2000, HIV/ AIDS was the third leading cause of death among
AfricanAmerican women age 25-44 and the fourth leading cause of death
among Latina women in the same age group (CDC, 2002). Toe Kaiser
Family Foundation reports that in 2002, of the number of new AlDS cases
per 100,000 population, 13% were Latina and 2% were Anglo, making
the AIDS rate of Latinas 6 times higher compared to Anglo women (KFF,
2003).

Treatment Disparities
Many racial disparities are evident in the fight to prevent new AIDS
cases among women of color. Infected minority women tend to be poor,
young residents of urban areas, particularly in the Northeast and the
South. Trends show lllV/AIDS infection is often diagnosed ata later
stage in women than in men. This may be due, in part, to poor access to
health care by women, especially those in rninority populations. Reduced
access to health care is associated with disadvantaged socioeconomic
status and cultural and language barriers that limit access to prevention
information and other services (U. S. Public Health Service's Office on
Women's Health, 1998).
Even though great strides have been made involving drug therapy,
racial and ethnic rninorities are less likely to have access to drugs such
as the protease inhibitors. Results of an HIV/AIDS Cost Utilization
Study showed disproportionate pattems of care for HIV/AlDS-among
African Americans (Steinbrook, 1998). Minorities with AIDS are less
likely than Anglos to know their viral load and their need for medica!
treatment, and are more likely to make treatrnent decisions based on
little or poor information. F or people Living with HIV/ AIDS, such a lack
of information is devastating. Minorities are less likely to have health
coverage than Anglos. At every income leve!, Latinos/as are less likely
to be insured than other racial/ethnic groups (HRSA, 2001). According
to Congresswoman, Lillian Roybal-Allard, Chair of the Congressional

�66

I Culturally relevan/ social work services for latinas
infected or ajfected with HJVIAJDS

Hispanic Caucus, "Across ali income levels, Latinos consistently have
the highest rate of being uninsured. In fact, 33 percent of the forty-two
rnillion uninsured people in 1999 were Latinos" (HRSA, 2001 ). Race and
ethnicity are not risk factors, but they are markers for otber factors that
put people at increased risk, such as lack of health insurance and limited
access to care, according to Paul Denning, M. D., epidemiologist from
the Centers for Disease Control and Prevention (Greeley, 1995).

Literature Review: Research on Latinas and HIV/AIDS
Toe dearth of basic and applied researcb with Latinos/as, in general, is
particularly striking given tbat they constitute the second largest minority
group it in the United States and are the fastest growing ethnic minority
population (Padilla &amp; Salgado de Snyder, 1985). Latinos comprise 12
percent ofthe total population oftbe United States, and account for more
than 25 mi Ilion people. Latinos are also tbe youngest and fastest growing
major population group in the United States. The United States has the
fiftb largest population ofLatinos in tbe world, following Mexico, Spain,
Argentina, and Colombia (Raymond, 2001).

f. .,, .. :

1

In addition to lirnited research, another problem related to the
research on Latinos lies in tbe use of terms like "Hispanic" and "Latino"
as umbrella terms that are applied across the board to groups with distinct
historical, political, econornic, and racial differences. Unfortunately,
most health data, including the data on HIV/AIDS cases, use the term
"Hispanic" and do not distinguish between Hispanic subgroups (Amaro,
2000) specifically, Latinos representa diverse population group comprised
of Mexican Americans ( 63 percent), Puerto Ricans ( 11 percent), Central
and South Americans (14 percent) and Cubans (5 percent). Toe remaining 7 percent are Spanish-Mexican-Indians who live almost exclusively
in the Southwestem U.S. (Maldonado, 1998).

Most of the literature focused on Latinas and other women of
color who are living with HIV/ AIDS, address issues related to modes of
transrnission and demographics rather than on tbe psychological issues
related to Latinas who are living with HIV/AIDS and/or HlV/AIDS-affected. However, in a recent study, Pulerwitz et al. (2002) found that

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives Joumal primavera-ctoño I springfa/12004, Vo/.6, Num. / y 2 /

67

Latinas with higher levels of relationship power were five times as
likely as women with low levels of relationship power to consistently
use condoms. In addition, Dixon, Antoni, Peters, and Saul (2002) found
that heightened negative mood (i.e. depression) in Latinas was associated with unprotected vaginal sex. l.esearch also suggests that Latinas
are more·likely to become infected due to their male partners HIV risk
behaviors rather than personal risk ,ehaviors. For example, researchers
found that Latinas who had experienced intimate partner violence (IPV)
in the past three months were more likely to report HIV/STD risks based
on unprotected sex witb amale injection drug using partner and/or amale
partner infidelity than women who had not experienced IPV (Raj, Silverman, &amp; Amaro, 2004). Despite these studies that reviewed very lirnited
psychosocial factors related to HIV/AIDS infection in Latinas research
.
'
m this area is still lacking with regard to the specific cultural aspects
that may interact with psychological functioning and at-risk-behaviors
within this population. For instance, statistics from the Center for Disease Control and Prevention [CDC] (2000) site two primary modes of
transmission for HIV/ AIDS infection in wornen as injecting drug use and
heterosexual contact. However, unlike other female subgroups, Latinas
and Asían American women have reported heterosexual contact as their
~~a~ mode of transrnission (48 ¾ and 46 %, respectively) rather than
lllJection drug use (33% and 17%, respectively). Tbese statistics suggest
that there may be unique cultural factors related to Latina and Asian and
Pacific Islander women rates of transmission (CDC, 2000).
Currently there is also a dearth of studies addressing the Mexican American women who are living with HIV/ AIDS or uninfected and
who have made the decision to stay with their HIV/AIDS positive sexual
partner. May want to use term serodiscordant in here it is estimated tbat
these numbers are high, particularly in certain geographic regions of the
S?uthwestem United States where the HIV/AIDS prevalence rates are
higb ª°:1-ong this population. While women of color constitute a large
proport1on of most social work caseloads, the unique needs of women
of color are rarely presented in the social work literature (Gutierrez
1990).
'
While the nurnber of women diagnosed with AIDS is doubling
every one to two year~, little is known about the psycbological and be-

�68

/ Cultural/y relevan/ social work servícesfor latinas

Revista PenpeclÍWIS Socíales I Social Perspectives Journa/ primaver{J-()toño / springfa/1 2004, Vo/.6, Mnn. I y 21

69

ínfected or affected with HIV/AIDS

havioral factors influencing the transmission of HIV/AIDS in women,
the majority of whom are impoverished and socially disadvantaged
(Ickovics, Beren, Grigorenko, Morrill, Druley, &amp; Rudin, 2002). It has
proved di:fficult to identify many of the women at risk for HIV/AIDS
and to provide appropriate education, counseling, and HIV/ AIDS testing
services at the many sites where women traditionally receive medica!
and social services (O'Leary &amp; Jemmott, 1996). Toe lack ofresearch on
Latinas who are living with HIV/AIDS and affected parallels the lack of
research on women in general.

Issues Unique to HIV/AIDS lnfected
and Affected Latinas

-

. .. .

1

Gender Jssues
In order to effectively serve Latinas who are, social workers must understand unique factors related to this population. Central to such understanding is the issue ofhow gender has played a role since the beginning
of the AIDS epidemic. Toe first issue is that women are generally sicker
than men at diagnosis, which leads to earlier death rates for women
compared to their male counterparts. A contributing factor can be that
women tend to exhibit different syrnptoms related to HIV/AIDS. Another
distinction is that the disease seems to take on different pattems of manifestation for women. For example, :ynecologic infections are the most
commonly reported condition ofwomen living with HIV/AIDS disease
and AIDS (Project Inform, 1998). However, despite the fact that this is a
commonly reported condition experienced by many women living with
HIV/ AIDS, it is often overlooked or misdiagnosed by physicians who do
not suspect that the patient is "at risk" for HIV infection. Another factor
is that there are fewer clinical trials for women. Early in the epidemic,
women were not enrolled in HIV/ AIDS-related clinical trials, resulting
in limited knowledge of the action, safety, and efficacy of drug therapy
for women living with HIV/AIDS- (HRSA, 1998). Thus, exclusion from
research and clínica! drug trials has negatively impacted women's health
and perhaps hastened progression of the disease for individual women
(Gallego, 1998).
Toe second issue is that injection drug use is now the second

most frequently reported risk behavior for HIV/AIDS infection among
women. About 61 percent of ali reported cases of AIDS among women
were associated with injection drug use or sex· with a drug-injecting
partner (HRSA, 1998). Although this is a known mode of transmission,
there are few drug treatment programs that are sensitive to the needs of
women, especially when children are involved. Early in the HIV/AIDS
crisis, women were described by the CDC as "vessels of infection and
vectors of perinatal transmission"; thus, they were viewed not as individuals needing medica! attention, but as sources of infection to others,
i.e., tomen and children (Faithfull, 1997). There is a great deal ofblame
and stigma related to perinatal transmission due to societal pressures and
prejudices related to women with drug problerns.
Poverty is a third issue to consider when examining differences
between men and women whose lives are impacted by HIV/ AIDS. HIV/
AIDS among women in the United States is, to a large degree, related
to an epidemic of poverty and its associated problems. Most women
with HlV/AIDS were poor before becoming infected and will become
poorer as their disease progresses. Recent studies in developed countries
have shown AIDS incidence to be highest among the very poor. If these
trends are replicated worldwide, AIDS will become like other infectious
diseases, disproportionately affecting those in poverty or in the lowest
socio-economic groups (World Bank Organization, 2000).
Finally, many women are also faced witb the dual challenge of
being both patient and caregiver of a child(ren), a spouse ora partner. As
women living with AIDS struggle to continue care-giving responsibilities,
they must also wrestle with the grief and loss issues that accompany their
own terminal illness (Hackl, Somlai, Kelly and Kalichman, 1997). Toe
issue of permanency planning for their children inevitably arises due to
the fact that the majority of female related cases of HIV/AIDS involve
women of child-bearing age and this has a great impact on women and
their families. Custody planning forces a woman to address complex
and emotionally charged issues. Sorne women find it impossible to go
through the planning process. It is net unusual for a woman to wait until
end-stage disease orto never be able to make guardianship arrangements
(Taylor-Brown, 1998).
·

�70

/

Cultural/y relevan/ social work services far latinas
infected or affected with HIV/AJDS

Cultural Issues specific to Mexican American women
While Latinas face issues similar to those faced by all women whose
lives have been impacted by HIV/AIDS, there are additional factors that
are culturally-specific to this population. Sorne of the issues discussed
here are not applicable to all Latinas, since they vary depending on the
level of acculturation, life-style, where they were bom and where they
live. Therefore, the reader cannot make the assumption that these factors
automatically apply to ali Latinas. Special emphasis is placed in this section on Mexican American women.
There are several issues related to oppression that many Latinas
who are infected and/or affected have to face. For example, the Mexican
woman who is undocumented must attend to the issue of permanency
planning and be cautious and aware of immigration issues. An individual's
immigration status itself can change with results. This has implications
particularly for large numbers of Mexican nationals living in the Southwest. An HIV/AIDS positive Mexican immigrant who does not have
permission to be in the United States may have difficulty in accessing
medica! care and applying for entitlements. lmmigrant women often
work two jobs to send money to relatives in Mexico. Those who are not
properly documented cannot get insurance and are often paid illegal, low
wages (Lynch, 2000). Sorne federally funded programs that assist with
medical and drug assistance can no longer extend services to those who
do not hold U.S. citizenship. For this reason, sorne community advocates
are forming Task Forces to solve this problem.
Discrimination is a reality that must be considered when discussing access to the health care system for Latinas, as well as other people
of color. Research has established that women of color struggle with the
double burden of racism and sexism, which exacts a toll on their mental
healtb and restricts their opportunities (Gutierrez, 1990). Latinas are
disproportionately uninsured or are often considered to be underinsured
when seeking medica! care. For non-English speakers, access to health
care can be extremely difficult. Yet clinics that serve Latinas often do not
have bilingual medica! providers and thus non-English speaking patients
experience difficulty in understanding explanations about their condition

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives Journal primavera-otoño I springfa/l 2004, Vol.6. Num. I y 2 I

71

and medications (Murphy et al., 20t 3). Such discriminatory conditions
only pose additional challenges toan already difficult situation in accessing medica! care.
It is not often that women of color see themselves reflected in
the faces of their health care providers. Questions remain regarding the
match between the values and priorities of non-European-A.merican patients and their European-American health care providers. Concurrently,
another question in the mind of Latino/a immigrant patients is whether
or not health care providers, pharmaceutical companies and government
programs are to be trusted (Lynch, 2000).

Latinas who live near the frontera (border) experience a multitude
of problems. Lack of access to care or poor health care is a big problem
that affects Latinas and their children who have to rely on rural health
care services. Often, there is no specialized medica! services for Latinas
who are HIV/AIDS infected. Since extreme poverty is an issue affecting
many Latina-headed households in rural areas, HN/ AIDS is not always
the most important stressor. Thus, they are likely to devote their energies to addressing immediate needs of food and housing for their family
over medica! care for themselves, particularly if they are asymptomatic
(HRSA, 1998).
Gender inequality in interventions is another forro of oppression
experienced by Latinas. For example, Latinas involved with a Latino
male partner are often encouraged by HIV/AIDS educators to practice
condom negotiation. This can pose a potential risk for domestic violence
if their partners suspect infidelity as a result. If a woman insists that her
partner use a condom, the implication may be construed to mean that he,
or even she, has been 'unfaithful'. For women who are already victims
of domestic violence or who fear becoming such victims, negotiation
of safer sex practices is even more di:fficult, thus magnifying the risks
ofbecoming infected with HIV/AIDS (Suarez-AI-Adam, Raffaelli, and
O'Leary, 2000).
Another type of oppression that is grounded in gender inequality
is related to the social role Latinas play in their culture. F or example, they
are taught not to ask questions regarding their partner's indiscretions,

�72

/ Cultural/y re/evant social work services f or latinas

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives Journal primavera--01000 / springfa/12004, Vo/.6, Num. l y 21

73

infected or affected with HJVIAIDS

which could ultimately put them at risk for acquiring HIV/AIDS. Married and single women are likely to face somewhat different situations in
regard to the participation of their partners in behavioral risk reduction
and thus educational and behavioral change strategies may need to be
tailored accordingly (Raj, Silverman, and Amaro, 2004).
Though there is little research about Latino males engaging in 'at
risk' behavior and the implications this has for their partners, it should
be noted that there are sorne behaviors that are practiced by this group
which, in turn, can be a mode of transmission for HIV/AIDS. Men who
are incarcerated, for example, pose a serious risk to their female partners
due to engaging in unprotected sex with men as well as sharing infected
syringes with other inmates. Toe fact that Latinos are over-represented
in the prison system (Greenberg, 2003) suggests a potential risk to their
female sexual partners.

.........

Another risk common to Mexican American women, is to be the
partner of a migrant farm worker. This group suffers a high incidence of
HIV/AIDS. One contributing factor is that sorne migrant laborers leave
their spouses at home and engage in sex with secondary partners and use
prostitutes. Another factor is that, in order to stay healthy, farm workers
and their families inject medicine and vitamins (such as vitamin B12)
they have brought to the U. S. from their home country (Holleran, in
press). Needle-sharing associated with this activity places them at risk
for HIV/AIDS and complicates the care of those already living with the
disease (HRSA, 1999).
One subject that is not generally discussed in Latino households
is the fact that men are having sex with other men. In sorne instances
this involves married men who consider themselves to be heterosexual.
This phenomena, also referred to as the "Down Low," is occurring in
a number of cultures. Thus, another risk of transmission for Latinas is
that their sexual partners may be en~aging in sex with men and keeping
ita secret. For Latinos, in particular, the disclosure that they may have
bisexual or homosexual tendencies may never come. An early study of
thirty-three women who were married to men who were having affairs
with other men, found that women in these relationships are at serious
risk (Gochros, 1989). The authors state;

What we don't know is how many infected wives, former wives, or other
female partners of gay/bisexual menare waiting in the wings about to become
sick. We only assume that there are many. We do not have a completely reli
able estimate ofthe degree ofrisk from either a ' category' ora specific sexual
behavior (p. 200).

In summary, Lee and Covington, public health specialists in the
Food and Drug Administration's Office of AIDS and Special Health Issues, argue that there are a number of common factors, many economic
ones, affecting many minority groups that contribute to the increase in
AIDS (Greeley, 1995). They certainly apply to Latinas:
• Lack of medica! insurance, which results in a lack of access
to health care;
• A higher incidence of diseases or maladies in general;
• Fear of medica! care, particularly among illegal ahens;
• Limited orno means of transportation to get to a health clinic;
and
• Too few doctors, particularly in rural areas.

In addition to the above list, Latinas experience unique factors
related to their particular cultural circurnstances, sorne of which have
been described in this section.

Implications for Social Work Practice and Education
Need for Cultural Competence
~nder-utilization of HIV/ AIDS services by ethnically and culturally
dtverse people is often a function of the cultural inappropriateness of
services rendered. In the cross-cultural intervention, the key to successful
outcomes lies in the 'goodness of fit' between services and the cultural
reality of diverse clients (Ka'poua, L. S., 1998). Thus, organizations and
so~ial :workers caring for Latinos in general should adopt the following
gwdelines in order to assure quality care (HRSA, 1999):
• Collaborate with organizations that have already established trust with
the community to build a network of services;

�74

/ Cultural/y relevan/ social work services for latinas
infected or affected with HIVIAIDS

• Aggressively educate the community about testing and treatment;
• Implement educational campaigns in the preferred language of tbe
population;
• Assure that ali case managers and physicians are bilingual and bicultural;
• Provide translation services;
• Help clients access support services including support groups;
• Integrate social services with AIDS treatment in order to help patients
comply with regimens, return for appointment, eat nutritiously, and
maintain overall health; and
• Recognize thatHIV/AIDS status affects individuals' legal status and/or
desire to normalize their legal status.
lt is important to consider culture with regard to risk and protective factors when working with Latinos/as at risk for HIV/AIDS.
For instance, among Latino males, those with low- acculturation were
involved in significantly more risky behaviors than other ethnic groups
(Zule, Desmond, Medrano &amp; Hatch, 2001 ). Even cultural values which
may strengthen aspects of the lives ofLatinos/as can underlie risks; for
example, fatalismo can be conducive to solidarity and spiritual reliance
and also serve as a reason to ignore safety practices.

Policy Practice Recommendations
There are a number of ways services for Latinas with HIV/AIDS need
to be improved. Gallego ( 1998) suggests severa! practices that social
workers should advocate for in order to take social work practice beyond
the individual leve! to systems and policy levels:
• Agencies serving women with HIV/AIDS must incorporate and include
women with HIV/AIDS in ali levels of programming, planning, educa·
tion, and decision-making, regardless of their sexual orientation, race,
and education.
• Women with HIV/AIDS need to be provided with education and training
about their basic rights, including the right to have all medica! procedures
explained in a language they understand, the right to refuse treatment, and
their rights under the Americans with Disabilities Act (ADA).

Revista Per,pectivas Sociales I Social Perspeclives Journal primaver{l-()toña / springfa/12004, Vol.6, Num. I y 2 I

75

• Childcare and transportation services need to be incorporated into all
programs serving women so that they can take part i? ~esearch, clini~al
trials, medica! care and social services, as well as parhc1pate on plannmg
and decision-making levels previously described.
• "User-friendly/one-stop-shopping" types of services need to be created.
Ideally, women with HIV/AIDS should be able to go to one place for their
medical care and their child's medica! care (pp. 441-442).

Social Work Education and Research Recommendations
As the number of cases of HIV/AIDS among minorities increases, the
need for culturally competent counseling and other mental health services
has become apparent. lt would therefore be practica! for Schools ofSocial
Work to include curriculum that addresses the specific needs ofpeople of
various cultures as related to HN/ AIDS. Justas social workers are challenged to consider cultural diversity issues as they relate to child abuse,
alcoholism, domestic violence and mental illness, the profession needs
to take responsibility for addressing cultural influences in working with
ethnic minorities who are living with HIV/AIDS.
Cultural diversity courses should be required and should inelude the task of increasing knowledge about ethnic minorities living
with HIV/ AIDS. Although there are sorne courses offered about culture,
there are far fewer courses that ade~uately address psychosocial issues
related to HIV/AIDS, despite the high prevalence rates. Historically, the
social work profession has taken the lead in addressing unmet needs of
the under-privileged and the disadvantaged and is positioned to take the
lead with this new challenge. Education is a key to this effort.
When the HN/ AIDS epidemic first arose, social workers found
themselves providing mostly emotional support to families and significant
others, specifically in the area of death and dying. Now that HIV/AIDS
is beginning to be recognized as a mere chronic and manageable disease,
social workers are being challenged to expand their knowledge base and
move into the area oflong-term counseling, as well as HIV/AIDS prevention. Culturally appropriate knowledge and skills are required.
Research is needed to develop best practice interventions with

�76

/

Cultural/y relevan/ social work services for latinas
infected or affected with HIVIAIDS

HIV/AIDS-infected and/or affected Latinas. Inquiries related to identifying effective strategies for helping wemen living with HIV/AIDS address
stressors such as social stigma, infidelity, religiosity, marital obligation,
and other culturally related pressures would augment our understanding
of social work with this population. In addition, such research could
identify more effective coping strategies for Mexican American women
living with HIV/AIDS.

Revisto Perspectivas Sociales / Social Perspectives Journa/ primavera-otoiw / springfall 2004, Vo/.6, Num. Jy 2 I

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83

Assessing the Social Service Needs of an Emerging Population of Recent Mexican Immigrants Living with, or at risk
for, HIV/AIDS
Samuel A. MacMaster, Suzanne Shatila and Lori K. Holleran*

Resumen
Desde hace poco tiempo la población latina se ha convertido en el grupo
minoritario más grande de los Estados Unidos. Se espera que el crecimiento de este sector poblacional continúe también en el futuro debido
a una elevada tasa de fertilidad y de inmigración. Comparados con la
población blanca, los latinos experimentan una disparidad en cuanto a las
tasas de VIH que puede estar asociada con el acceso a servicios de salud
el cual se agrava ya que se trata de una población emergente con lengua y
cultura diferentes a los conocidos por el sistema de salud. En este artículo
se ofrecen ejemplos de una metodolocía que fue desarrollada para conocer
y evaluar las necesidades de individuos que padecen VIH/SIDA y que
tradicionalmente no han participado en este tipo de evaluaciones. Sobre
esta base se discuten las implicaciones de los resultados y se elaboran
una serie de recomendaciones para investigaciones futuras.

Abstract
Latinos have recently become the largest minority group in the United
States. It is expected that Latino population growth will continue due to
high fertility and high imrnigration rates. Latinos currently experience a
health disparity in HIV rates compared to Caucasians. This disparity may
be associated with health care access, which is compounded by the phenomenon ofan emerging population with language and culture that differ
from the health care system. This article then provides an example ofthe
methodology developed to access ami assess the needs of individuals with
• Samue/ A. MacMaster is an Assistant Professor at the University of Tennessee Schoo/
o/Social Work (smacmast@gwmail.utk.edu); Suzanne Shatila is a Research Assistant at
the University ofTennessee School of Soci11l Work (s_shatila@hotmail.com); lori K.
Holleran is an Assistant Professor at The University o/Texas at Austin School ofSocial
Work (/orikay@mail. utexas. edu)..

�84

/ Assessing the Social Service Needs ofan Emerging Population ofRecen/ Mexican lmmigrants

Revista Pmpectivas Sociales I Social Perspectives Jouma/primavera-otom I springfall 2004, Vol.6, Num. I y 2 I

85

U ving with, or at riskfor. HIV/AIDS

HIV/ AIDS who traditionally have net participated in needs assessments.
Implications of the current research findings and recommendations for
future research are discussed.

Introduction
Toe face ofHIV/AIDS has changed over the past decade, as has the face
of the population of the country. Traditional approaches of assessing the
social service needs of ali people living with or at risk for HIV/AIDS
may be problematic given the rise in the number of individuals with the
disease who are homeless, substance users, and/or racial or ethnic minorities. Given unfavorable views of available treatments and historical
relationships with social services, many individuals who are living with
HIV/AIDS have limited contact with service providers. While this is
true for ali populations, it is of particular importance for recent Mexican
immigrants in the Southeast.

Background: Emerging Populations of Latinos in the Southeast
Data from the 2000 U.S Census indicates that 35.5 million Latinos or 12%
ofthe U.S population live in the United States. Toe 2000 U.S Census also
indicates that during the 1990s, the Latino population increased by 58%,
frorn 22.4 rnillion in 1990 to 35.3 rnillion. This is five times more rapidly
than any other ethnicity (Guzman, 2001 ). The U.S. Census estimates that
by 2050 the Latino population will grow from 12.6% of the U.S. population to 24.4% (U.S. Census Bureau, 2004). This growth is in stark contrast
to other races/ethnicities in America; it is estimated that the Caucasian
population will decrease from 81 .0% in 2000 to 72. l % in 2050 and that
the African American population will only increase from 12.7% of the
population to 14.6% in 2050. As a group Latinos have disproportionately
low incomes (23% have income below the poverty line) and low levels
ofeducational attainment. More than 50% of Latinos under the age of 25
have not graduated from high school (Therrien &amp; Rarnirez, 2000).

;! 1

fl
11

,,

This issue affects service delivery, as the Ryan White Comprehensive AIDS Resources Emergency (CARE) Act requires local planning
councils to initiate annual needs assessments to determine the allocation
offunds for HIV/AIDS related social services. Traditional methodologies
for assessing the social service needs of individuals with HIV/AIDS may
be problematic, as many individuals with the disease may not be included
in needs assessments that are based on surveys of current service recipients. This paper offers a methodology that is more inclusive. This article
will provide an example of the methodology developed to access, and
assess the needs of, individuals with HIV/AIDS who traditionally have
not participated in needs assessments. Specifically these groups included:
1) individuals who may not be aware of their status; 2) individuals who
were aware of their status, but were not receiving medical care; 3) indi·
viduals who were receiving medical care, but not social services; and 4)
individuals who were receiving services but were underrepresented in
other needs assessments. Findings suggest that this methodology is able to
assess a larger proportion of the targeted population and thereby providing
more accurate assessment of the social service needs of individuals with
HIV/AIDS.

Data from the U.S census also shows that people of Mexican
descent comprise the largest Latino population subgroup, followed by
persons of South and Central American descent. Furthermore, during the
last decade there has been an in.flux from countries such as Nicaragua,
Salvador, Colombia, Venezuela, and the Dorninican Republic, reflecting
the large increase (97%) reported by 2000 U.S Census ofpersons ofSouth
or Central American origin. About three quarters of all Latinos live in
four states: Florida, California, New York, and Texas (Guzman, 2001) and
almost40% ofthe Latino population is foreign-born and 35% were under
the age of 18 (Schmidley, 2001). Despite the diverse nature ofthe Latino
population in the United States, research exploring social, economic,
and health issues of Latinos has not accounted for between group and
within-group differences among the various Latino population subgroups
(Collins, 1995; Gloria &amp; Peregoy, 1996; Trirnble, 1995). Thus, research
findings on Latinos may be misleading and given to overgeneralizations
to ali Latino subgroups when data from many of the studies included in
their sample individuals from only one country of origin.

Emerging Latino Population in Tennessee
Tennessee has been identified as a place of 'hyper-growth' for the Latino
population, as the number of Latino residents in Tennessee has increased

�86

/ Assessing the Socio/ Service Needs ofan Emerging Population ofRecen/ Mexican lmmigranls

Rewta Penpectivas Sociales/Social Perspectives Joumal primavera-otoño/ springfa/12004, Vo/.6, Num. I y 2 /

87

Living with. oral risk for, HJVIAJDS

11

dramatically (U.S. Census Bureau, 2002). In 1980, there were 34,077
Latinos in Tennessee, representing 0.74% ofthe statewide population. In
1990, this number had decreased to 32,741, and Latinos represented 0.67%
of the statewide population. However, in 2000, this number had increased
to 123,838, and Latinos represented 2.18% of the total statewide population. This increase was noted in severa! metropolitan areas throughout
Tennessee, but has specifically grown in Nashville. Toe Latino population
was 5,973 (O. 70% of the total population) in 1980. This number increased
to 40,139 (3.26% ofthe total population) by 2000 and was estimated to be
4.9% by 2002. Toe number of Spanish speaking households in Tennessee
increased as well, from 49,661 in 1990 to 133,931 in 2000 (U.S. Census
Bureau, 2002). It is quite possible to assume that Latino populations are
much larger in these and other areas in the region dueto recent relocation
into the area and the lack of participation in Census activities.
HIV/AJDS RiskAmong Latinos
In 2001, Latinos represented 13% of the U.S. population but accounted

for a disproportionately higher proportion (19%) of the total number of
new U.S. HIV cases reported that year (CDC, 2002). AIDS surveillance
data from the CDC (2002) indicate that Latino meo are more Likely to be
exposed to HIV through injection drug use than White meo, and Latina
women are more likely to be exposed to HIV by having sex with an HIV
positive sexual partner than White women.
There has been connection made between higher rates of HIV
infection and high-risk behaviors associated with injection drug use in
the literature, however this may or may not be applicable to all Latinos or
specifi.cally to Mexican Americans. A rise in heroin use has been found
among young Latinos (Frank, 2000). This rise affects HIV rates, as injection drug use accounts for more than a third of diagnosed AIDS cases
among Latino meo and women (CDC, 2002). However, further analysis
of this phenomenon suggests that it may be more reflective of the Puerto
Rican population, than Latinos as a group. Recent research suggests that
among Puerto Rico-bom Latino men, injection drug users were more
likely to report high-risk behaviors (Zule, Desmond, Medrano &amp; Hatch,
2001 ). Further, injection drug use has historically played a more central
role in HIV infection among Puerto Ricans compared to other Latino
groups (COSSMHO, 1991).

Toe disparity in HIV rates has also been attributed to factors such
as poverty, access to education and health care, as well as high leve! of
intravenous drug use (CDC, 2002). These factors may play a more central
role in the infection of emerging populations of Latinos in the Southeast.
According to the U.S. Census Bureau, as ofMarch, 2002, two in five Latinos ages 25 and older had not graduated from high school (Ramirez and
de la Cruz, 2002). In addition, 8.1 % of Latino adults were unemployed
compared to 5.1 % of non-Hispanic whites, and 21.4% of Latinos lived
in poverty compared to 7.8% of non-Hispanic whites. This, compounded
with lower rates of heath insurance coverage for Latinos compared with
non-Hispanic whites, African Americans, and Asians, (Bhandari, 2004)
makes Latinos vulnerable to higher HIV rates.
Sexual risks also possibly contribute to these disparities. Latinas
have been found to be at a significantly higher risk for exposure to a
STD through sexual contact than other women (Finer, Darroch, Singh,
1999). This may be related to cultural norms around condom use. Astudy
conducted with 1,287 youth in urban areas in the U.S. found that Latino
youth reported less consistent condom use than African American and
Caucasian youth (O'Donnell, O'Donnell, and Stueve, 2001). Toe sarne
study found a younger age for initial sexual contact and a connection
of this to less frequent use of birth control. Studies comparing African
Americans, Caucasians and Latinos have attempted to find an association
between less consistent condom use and substance use. Latinas were less
likely to report use of condoms consistently than African American and
Caucasian women (Sly et al., 1997) and Mexican American meo and
women were more likely to associate alcohol use with sexual risk taking
behaviors (Neff, Crawford, and MacMaster, 2002).
Toe aim of this paper is to provide an example ofa methodology of
assessing service needs among an emerging population of recent Mexican
immigrants. Specifically, the paper describes a rnixed method process to
assess service needs critical as a first step in developing an awareness of
the need for and eventually the delivery of culturally relevant services.

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/ Assessing the Social Service Needs ofan Emerging Population ofRecen/ Mexican lmmigrants

l/e/ÍSIJJ Penpectivas Sociales / Social Pmpectives Jouma/ primavera-otoña/ spring-fa/1 2004,

Vol.6, Num. J y 2 /

89

Living with, or al riskfor, HIVIAJDS

Mixed Method of Assessment
A three tiered approach of: 1) analyses ofexisting data sources, 2) surveys
of service providers, and 3) focus groups of the target population was
utilized. Each tier of the assessment informed the next tier and provided
information to shape the methodology and questions for the proceeding section. It is important to note that contrary to the usual process of
qualitative data informing the questions for quantitative data, this method
of assessing service needs suggests the opposite approach, in which the
results of large quantitative studies are reviewed to inform the development of smaller qualitative studies.

Analyses ofExisting Data
A review of epidemiological data was conducted based on the Tennessee Department of Health's HIV/AIDS/STD Section's Tennessee 2000
Epidemiological Profile and data provided by the Department for the
years 2001 and 2002. This is the same data that the state reports at a
national level to the Centers for Disease Control and Prevention as part
of the national surveillance ofHIV andAIDS cases. Analyses of this data
found that small percentages of individuals diagnosed withAIDS (2.03)
and HIV ( 1.87) reported their ethnicity as Latino or Hispanic. Although
the region included thirty-seven counties, more than two-thirds of these
individuals (67.2%) in both categories were residents of Nashville. 1t
is important to note, that any method used to count the number of individuals with HIV/AIDS is inherently flawed because many individuals
do not know that they are infected or even view themselves as being at
risk. Those individuals who have not been diagnosed cannot be counted
in any incidence rate.

2003, only a very small percentage of RWCAP funded service recipients
(2.2%) in the Middle Tennessee region identified themselves as Latino
andan even smaller percentage (less than 1%) of individuals reported
their primary language as Spanish accessed services.

Surveys ofService Providers
Data from the above sources documented that small, but important numbers ofLatino individuals were accessing services, but in proportion to the
documented population numbers these numbers were questionably low. In
order to determine what these issues may be data was culled from a second
tier of surveys with service providers for additional information.
Toe Survey of Regional Resources is based on the Tennessee
Department ofHealth's Resource Audit lnstrument and was further modified by members of the Middle Tennessee RWCAP for use in the needs
assessment. Initially it was modified to be specific to HIV/AIDS service
organizations, and this year an updated version was developed to be inclusive of both prevention and care oriented HIV/ AIDS service organizations. Toe survey instrument is designed to gather information regarding
the individual agency's characteristics, perceived accessibility, capacity
and location; the services offered; characteristics of targeted populations
and individuals served; and barriers to service provision. Surveys were
assigned a unique identifier and all responses were confidential, but not
anonymous as each agency provided the agency's name and the contact
information for the person completing the survey.
Agencies reported that Latino populations were being targeted by
individual agencies, and rated access to spoken language interpretation as
accessible. Within the region, four of the paid staff, (3%), were reported
~o be of Hispanic/Latino descent. As compared to other targeted groups
mcluding both racial/ethnic groups and high-risk populations, Latinos
were considered to experience the most barriers in accessing services.
Most consistently these barriers included language, transportation, and
stigm.a.

As part of the oversight of the program demographic and other
data is collected and reported to the lead agency that has fiscal responsibility for the CARE act program. This data was collected between January
and December 2003 at the individual agencies as part of the normal tracking process and reported to RWCAP using existing reporting forms. This
data was then entered into an Excel spreadsheet by the staff at RWCAP
for their internal purposes and all identifying information was removed Focus Group
It was then transferred to SPSS by the evaluation team. A review of this While secondary data had documented that individuals were accessing
client service data was conducted specific to Latino issues. In calendar year services, and surveys of providers suggested that efforts were being made

�90

/ Assessing the Social Service Needs ofan Emerging Population ofRecen/ Mexican Immigrants

Re,ista Perspectivas Sociales I Social Perspectives Journa/ primavera--0toiw I springfall 2004, Vo/.6, Num. I y 2 I

91

living with, or at risk for, filVIAIDS

to provide access to services for Latinos, it also appeared that substantial
barriers continued to exist. To further clarify these issues data was collected in focus group made up of individuals who had been able to ac~
services. This focus group with Latine men and women was held at service
providing agency. As compared to other groups that were convened in
the needs assessment process, this was perhaps the most difficult group
to coordinate due to the fact that many of the Latino clients utilizing services were reluctant to participate in a focus group of this kind. Though
members ofthe needs assessment team began working with staffmembeis
at an AIDS service organization in September 2003 to recruit potential
participants, it took approximately seven months to finally recruit three
participants, resulting in a focus group in March. The group was conducted
in Spanish by a bilingual facilitator. All of the participants stated that
their primary language was Spanish. The three participants mentioned
different aspects of care that they have concems with, though all three
stated that have concems regarding the delivery of services to Latino
clients in the Nashville area. These concems included a lack of services
specifically geared towards the Latino population as well as a need for
increased bilingual and translation services for clients speaking Spanisb
as their primary language. Participants also reported feeling a great deal
of isolation from others and experiencing loneliness.

Discussion
This paper provides an example of a methodology used to assess the
HIV/AIDS service needs of an emerging Mexican-American population.
It sought, first, to describe the demographics of Latinos, particularly 3
newly emerging and rapidly growing Latino population in Tennessee.
Second, the article describes salient factors in the research related to HIV1
AIDS risk among Latinos, such as Latino males at higher risk for HJV
through intravenous drug use than White males, poverty, limited acc~
to healthcare services, and Latina females' significant STD/HIV/AJDS
risk due to sex with an infected sexual partner. Other factors related to
Latinos/as include younger sexual initiations, less consistent condolll
use, andan association between alcohol and risky sexual behaviors were
highlighted. Third, this article demonstrates an innovative method oí
accessing 'and assessing the needs of individuals with HIV/ AIDS who

traditionally have not participated in needs assessments (i.e., individuals
unaware of their status; those that are aware, but not receiving medical
care; those receiving medica! care, but not social services; and individuals receiving services but underrepresented in other needs assessments).
Toe methodology consists of analyzing existing data sources, surveying
service providers, and conducting focus groups of the target population.
It is emphasized that, in this innovative technique, large quantitative
study findings are reviewed to inform smaller, qualitative studies. This
procedure is valuable in identifying and addressing cultural nuances of
particular disenfranchised groups.
Fourth, results are reported. Data from the first tier of analysis
documented that extremely low numbers of Latino individuals were accessing services in proportion to the documented population numbers.
Toe second tier of surveys with service providers found that Latino
populations were being targeted by individual agencies, only 3% of the
paid staff were reported to be of Latino/Latino descent, and compared
to other groups, Latinos were considered to experience the most barriers
in accessing services (i.e., language, transportation, and stigma). Focus
groups further illuminated these barriers, yielding expressed concems
regarding the delivery of services to Latino clients in the Nashville area
including a lack of services specifically geared towards the Latino population as well as a need for increased bilingual and translation services
for clients speaking Spanish as their primary language. Participants also
reported feeling a great deal of isolation and loneliness.
Clearly this study is not without lirnitations. The results are
primarily instructive at the methodological level, rather than at the leve!
of extrapolating the results to other similar populations. As such, they
do provide the beginnings of the development of using mixed methods
to assess social service needs of populations that are difficult to access
and/or involve in needs assessments by systems that may not be culturally responsive to their specific needs. As such, these findings are suggestive of the critical importance of cultural responsiveness in not only
developing and delivering services, but more importantly in assessing
social service needs. Without information appropriately noting the needs,.
program.ming cannot be adequately delivered. Programs must be built that
actively promotes the use of culturally responsive constructs at every leve!

�92

/ Assessing the Social Service Needs ofan Emerging Population ofRecen/ Mexican lmmigrants

Revista Perspectivas Scciales I Social Perspectives Journal primavera--0toño I springfa/12()()4, Vo/.6, Num. / y 21

93

living with, oral risk for, HIV/AIDS

of development. Creative methods of engaging members of the target
population in the fonnulation, desi:n and adaptation of services, with
special attention to recruitment and access issues, ~an greatly. enhan~
service provision with Latinos, or any other emergmg populatlo~. ~
issue is especially important in light of the growth of the populat1ons m
the U.S. and the continuing spread ofHIV/AIDS.

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97

Alcohol Abuse among Puerto Ricans:
In Search of a Theoretical Model
Héctor Luis Díaz*

Resumen
Este trabajo se basa en un análisis secundario de datos recopilados mediante un estudio transeccional que intentaba explorar las asociaciones entre
aculturación, estrés y consumo de alcohol en una muestra no-probabilística
de cien puertorriqueños que residen en el estado de Massachussets. El
presente artículo pretende ofrecer una mayor comprensión de la validez
del "modelo de aculturación", del "modelo de estrés por aculturación" y
de la "teoría del conflicto cultural" en el caso de consumidores de alcohol
procedentes de Puerto Rico. Se analiza, además, hasta qué grado estos
diferentes modelos teóricos constituyen mejoras al compararlos con el
método tradicional que combina unas cuantas variables independientes
consideradas claves para explicar y predecir el abuso de alcohol entre
puertorriqueños.

Los resultados de este análisis secundario de datos no demostraron
ninguna asociación significativa entre niveles de aculturación y consumo
de alcohol ni tampoco entre aculturación y estrés. Se encontraron relaciones débiles entre tipos específicos de estrés y consumo de alcohol.
Los resultados no sostienen, por lo tanto, al modelo de aculturación y
ofrecen sólo un soporte endeble para el modelo de estrés por aculturación
opara la teoría de conflicto cultural. Al mismo tiempo el estudio detectó
asociaciones más fuertes entre nivel educativo, lugar de nacimiento,
tiempo de residencia en los Estados Unidos, color de la piel y cons~o
de alcohol. Sobre esta base se recomienda rechazar modelos demasiado
simples y desarrollar en su lugar modelos teóricos multivariados y para
• H,'

ector Luis Díaz is Assistant Professor ofSocial Work at The University o/Texas at
Arlington. His email address is: hdiaz@uta.edu; This author expresses his appreciation to Manuel García y Griego, Roberto Treviño, Christian Z/oniski and Alejandro del
Carmen, research associates for the Center of Mexican-American Studies at The University of Texas at Arlington.for their va/uable suggestions on an earlier version ofthis
article.

�98

/ Alcohol Abuse among Puerto Ricans: In Search ofa Theoretica/ Model

grupos étnicos específicos. Se discuten finalmente las implicaciones para
las políticas públicas a las que lleva la identificación de factores del abuso
de alcohol entre puertorriqueños.

Abstract
A secondary analysis of data was conducted on a cross-sectional survey
conducted by the author. Toe original survey aimed at exploring the associations between the acculturation, stress and alcohol consumption of
a non-probability sample of 100 Puerto Ricans residing in the state of
Massachusetts. Toe current article aims at providing insights into the
validity of the "acculturation model", the "acculturative stress model"
and "culture con:flict theory" for Puerto Rican alcohol users. Furthennore
this article explores the extent to which these different theoretical modeJs
represent an improvement over the traditional method of combining a
few key independent variables in an effort to explain and predict alcohol
abuse among Puerto Ricans.
The findings of this secondary analysis of data revealed no
significant associations between levels of acculturation and alcohol consumption or between acculturation and stress. Weak associations were
found between specific types of stress and alcohol use. The findings of
this study provide no support for the acculturation model and little support
for the acculturative stress model or culture conflict theory. At the same
time findings revealed stronger associations between levels of education,
place ofbirth, length ofresidence in the U. S., skin color, and alcohol use.
As a result, reliance on overly simplistic models is discouraged and the
development of ethnic group-specific and multivariate theoretical models
is highly recommended. Policy implications are discussed of identifying
predictors of alcohol abuse among Puerto Ricans.

Introduction
Latinos represent one of the fastest-growing population subgroups in
the United States with arate of growth much higher than the rate of the
general population (Schodilski, 2003) According to the U.S. Bureau of
the Census (2001), in the year 2000 there were 32.8 millionLatinos living
in the United States. Nevertheless, dueto alleged census undercount, oth·

fle&gt;i,Ja Pmpectiva! Sociales / Social Perspectives Jouma/ primavera--0toño / spring-fa/1 2004, Vo/.6, Num. I y 21

99

ers estimate tbe number of Latinos in the United States at approximately
37 million (Schodilski, 2003). The Puerto Rican community represents
the second largest Latino group in the continental United States and accounts for approximately 9% of all Latinos in tbe country. This amounts
to approximately 3 million people. This figure, however, does not include
the almost 4 miIlion people who live in Puerto Rico (U .S. Bureau of the
Census, 2001).
Tbe incidence of alcohol abuse and alcoholism within the
Puerto Rican population is dispropertionately bigb when compared to
the general population. As early as 1976, it was found that the deatb rate
dueto alcohol abuse among the mostly Puerto Rican population of East
Harlem, New York, was 4.8 times the state average (Alcoholism, 1981).
Nielsen (2000: 301) found that "Puerto Ricans and Mexican-Americans
drink more often and heavily and experience more problems" tban other
Latino groups. Johnson and Delgado (I 989) reported that by age 18,
46% of Puerto Ricans nationwide have used alcohol and 20% have used
cocaine. A national survey found that 24% of Puerto Ricans engage in
heavy drinking as compared to 14% for the general population (Caetano,
1988; Cabalan and Room, 1974). The policy pertinence of this problem
stems out of its potential for eventually reaching catastrophic proportions.
Such danger dictates that social workers and other helping professionals
should work diligently to identify factors contributing to the incidence
and prevalence of this health and social ailment.
The study of factors associated with alcohol abuse among Puerto
Ricans has practical and tbeoretical implications. On one side, practitioners seek to design and implement interventions tbat can effectively
ameliorate the problem. Social and ,ehavioral researchers, on the other
hand, seek to identify psychosocial factors associated with the alcohol
consumption of Puerto Ricans and other Latinos in order to inform policy
making and the delivery of services. A review of the available literature
0
n the subject reveals unanswered research questions that have lead to an
academic debate. Does the alcohol consumption of Latinos in the United
States increase as they become more acculturated to the dominant culture
of the United States and as they engage in adopted culture-specific be- .
haviors? Is the high alcohol consumption of Latinos primarily the result
of the stresses that accompany the acculturation experience? Is high

�) 00

/ Alcohol Abuse among Puerto Ricans: In Search ofa Theoretical Model

alcohol consumption the result of partial acculturation, marginalization
and culture confl.ict? This study makes a contribution to this academic
discussion that also has practica! implications.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives Jow-na/ primaverQ-Qtoña / springfa/1 2004, Vol.6, Num. I y 2 I

l Ol

ity status within this country, the mixed and confl.icting messages they
receive from the U. S. dominant society, and from the confl.icting ways
in which they often perceive themselves and the way they are perceived
by the general population.

Uniqueness of the Puerto Rican Experience
Puerto Ricans were selected to be the main focus of this study because of
a combination ofcharacteristics and circumstances that make their experience significantly di:fferent from the experience of other Latino groups.
Puerto Ricans represent the only Latino group coming to the United States
from a territory that has been a colony for more than 500 years. Puerto Rico
was a colony of Spain for 405 years and it has been a territory or colony
of the United States for more than a century (Grosfogel, 2003; Pérez y
González, 2000). This long history of social oppression is not necessarily
a predictor of alcohol abuse among Puerto Ricans but, in our view, must
be considered part of the macro context of the Puerto Rican experience,
which may infl.uence their drinking behaviors in indirect ways.
According to the existing literature, Puerto Ricans in the United
States experience very severe health, employment, farnily and social
dysfunction problems. After describing the progress and upward mobility
associated with most Latino groups in the United States, Chavez (1991)
made reference to the Puerto Rican exception. Reportedly, the Puerto
Rican cornmunity trails ali other Latino groups in almost all indicators
of progress and well-being, and it seores lower than African-Arnericans
on sorne indicators (Chavez, 1991).
Toe Puerto Rican experience in the United States is also char·
acterized by high levels of stress associated with low social status, dark
skin color, and Indian or African physical features (Montalvo, 1991),
problems with ethnic identification (Mizio, 1979), racial biases that
originate within the Puerto Rican community (Betances, 1993), and
the adherence to cultural values such as machismo, which conflict with
dominant U.S. values (Kane, 1981; Panitz, et al., 1983). Thomas (1981),
Manrique (1966), Rives Tovar (1980), Rodríguez (1980), Mohr (1982),
and Steiner (1974) have also described the feelings of ambivalence, rejection, and identity confusion of Puerto Ricans that seem to result froin
Puerto Rico 's colonial relationship with the United States, their minor-

The above information strongly suggests that Puerto Ricans in
the United States experience high levels of distress. At the same time,
Puerto Ricans tend to be highly acculturated to the U.S. dominant culture
given that even Puerto Ricans in Puerto Rico have been highly exposed
to the U.S. Anglo culture for more than a century. For these reasons, it
seemed logical to investigate their experiences of acculturation and stress
as possible factors contributing to their alcohol abuse.

Theoretical Framework
Research studies suggest that addiction to alcohol and other drugs is
influenced by biological, genetic, cultural and environmental factors
(Gottheil et al., 1983; Bettes et al., 1990; Johnson &amp; Delgado, 1989).
Nevertheless, in recent years there has been an increased interest in
studying acculturation as a possible predictor of alcohol consumption
among Latinos in the United States. Two models have emerged in an
attempt to explain the high incidence of alcohol abuse and alcoholism
among Latinos. The first is the acculturative stress model, which asserts
that Latinos will consume more alcohol as a result of the stresses that
accompany the acculturation process (Markides, Ray, Stroup-Benham,
&amp; Treviño, 1990; Wurzman, et. al., 1983; Fernández-Pol, et. al., 1985;
Langrod, et al. 1981; Galán, 1981; Zayas, Rojas and Malgady, 1998;
Rodríguez-Rivera, 2000). The second is the acculturation model, which
proposes that increased alcohol drinking among Latinos will simply
reflect the extent to which they have adopted the drinking norrns and
practices of the host/dorninant society (Markides et al., 1990; Welte and
Barnes, 1995; Kail and Zayas, 2000).
The acculturative stress model would lead one to expect a higher
incidence of alcohol abuse among Puerto Ricans experiencing higher
levels of stress. According to this model, higher levels of stress should
affect individuals in the rniddle of the acculturation continuum given that

�103

102 / Alcohol Abuse among Puerto Ricans: In Search o/a Theoretical Model

,Jle,islil Perspectivas Sociales / Social Perspectives Joumal primavera-otoño I spring-fa/1 2004, Vol.6, Num. 1y 2 /

they are most likely to experience problems of confusion, unclear cultural
identity, and rejection by members of the dominant groups in society and
by their ethnic group of origin. Toe model proposes that confusion and
rejection represent the basis for problem or excessive drinking.

an improvement over traditional approaches as they attempt to explain
and predict alcohol abuse among Puerto Ricans.

On the other hand, the acculturation model would lead us to expect the frequency of alcohol consumption of Puerto Ricans to increase
with higher levels of acculturation. This model proposes that alcohol
consumption increases in frequency simply because Latinos are imitating the drinking behavior of members of the host/dominant society
(Galván &amp; Caetano, 2003). This model builds on the observation that iJl
Latín America men tend to drink alcohol in larger amounts but with less
frequency than their counterparts in the United States. As they become
more Americanized or acculturated, they often end up adopting drinking pattems that combine the amounts of alcohol they used to consume
per episode in their countries of origin with the frequency of drinking
more characteristic of the United States. As a result, their overall alcohol
consumption increases signi.ficantly.
Culture Conflict Theory is the third model making up the theoretical framework for this study (Galán, 1981). This theory agrees with the
Acculturative Stress Model in propesing that individuals in the middle
of the acculturation continuum are most likely to engage in excessive
drinking. According to this perspective, individuals experiencing confl.icts
between the norms and behaviors of their culture of origin and the cultural
norms and behaviors oftheir new host/dominant society, are most likely
to experience high levels of distress and to become marginalized. It has
been proposed that such condition of marginalization and high stress will
lead to excessive drinking.
The primary purpose ofthis article is to take the previously-mentioned debate a step further by exploring the phenomenon of alcohol abuse
among Puerto Ricans, a subgroup of the Latino population in the United
States with a unique combination of problems and characteristics. This
article attempts to provide insights into the validity of the "acculturation
model", the "acculturative stress model" and "culture conflict theory"
when applied to the experience ofPuerto Ricans. This article also intends
to explore the extent to which these different theoretical models repre·sent

Methodology
This article is based on a secondary analysis of data of an exploratory
and descriptive study conducted utilizing a cross-sectional survey. The
survey relied on a non-probability sample of one hundred Puerto Rican
alcohol users. Subjects were contacted with the assistance of agencies
providing a range of alcoholism and other services to Latinos in the cities ofHolyoke, Leominster, Springfield, Westboro and Worcester, Massachusetts. An effort was made to include males and females and Puerto
Ricans bom in Puerto Rico and in the United States. Subjects carne from
the staff and client populations of two community-based social service
agencies servicing primarily Puerto Ricans and other Latinos, an outpatient substance abuse program within a mental health center, and from a
residential treatment and detoxification center for alcoholics and other
drug addicts. These different sources of subject referrals were utilized
in an effort to obtain a diverse sample. The eligibility criteria for participation in this study were: at least one of the subject's parents needed
to be Puerto Rican, subjects had to be at least 18 years of age, and they
were expected to consume alcoholic beverages. A decision was made to
exclude Puerto Ricans who completely abstained from alcohol because
usually those who abstain for religious or other value-based reasons may
not drink alcohol regardless of their leve! of acculturation or leve! of
acculturative stress. Consequently, they would make it impossible for
us to discover if there is co-variation between alcohol consumption and
other variables.
Subjects who volunteered to participate in this study were required
to sign a consent form in either English or Spanish. None of them were
paid for their participation. Many of them had never received treatment
fortheir alcohol use, others were initiating treatment and others were near
the completion of it. In ali cases, however, data was collected on drinking
behaviors prior to treatment or current treatment.
Study participants were highly cooperative during the interviews,
Which usually !asted between 30 and 45 minutes. Only seven individuals

�l 04

/ Alcohol Abuse among Puerto Ricans: In Search o/a Theoretical Model

who were invited to participate refused to do it for various personal reasons. This researcher personally conaucted all l 00 interviews in an effort
to ensure consistency in the explanation of concepts, promote accuracy,
and make possible the participation of subjects with limited orno reading
skills. Interviews were conducted in either English or Spanish depending
on the preference of the subject. The data collection was completed before
the Christmas holidays in order to avoid changes in drinking pattems due
to the holiday season.
Toe collected data can be classified into four categories:
1.
Anonymous demographic information.
2.
Information about the frequency and amount of alcohol
and other drugs consumed.
3.
Information about culture-related behaviors, which were
used to determine levels of acculturation.
4.
Information about behaviors and recent experiences,
which were used to measure levels of acculturative
stress.

.. .
... ..

Operationa/ Definitions
1. Puerto Rican. Person of with at least one Puerto Rican parent
and who identi:fies himselfi'herself as such.
2. Acculturation. Process through which the values and behaviors
associated with a person's culture of origin, are replaced with
the values and behaviors of a new culture. A score on the LAECA
acculturation scale ranging from 1 to 5 indicated degree of acculturation. A score of one was indicative of maximum traditionalism while a score of:five was indicative of maximum accultura
tion.
3. Traditional Puerto Rican- Participant with a score between 1
and 1.75 on the LAECAacculturation scale.
4. Fully Acculturated Puerto Rican- Participant with a score
between 3.26 and 5 on the LAECA acculturation scale.
5. Partially Acculturated Puerto Rican-Participant with a score
between 1.76 and 3.25 on the LAECA acculturation scale.
6. Length ofResidence-number of years the person has lived in
the United States.

/WltaPe,spec!iva, Sociales / Social Perspectives Journal primavera--0toñol spring-fall 2004. Vo/.6, Num. 1Y 2 I

l 05

7. A drink- an ounce of hard liquor, four ounces of wine or 12
ounces of beer. Approximately 9 grams of absolute alcohol.
8. Frequency ofDrinking- number of days per month the person
consumes alcoholic beverages.
9. Arnount of Drinking- number of drinks a person consumes in
a 24-hour period.
10. Acculturative Stress- Stress resulting from trying to adapt
to a new cultural environrnent as indicated by a score on the
Hispanic Stress Inventory, version I or II. Toe subscales that make
up the Hispanic Stress Inventory measure Econornic/Occupational
Stress, Family/Cultural Conflict Stress, Marital Stress, and
Parental Stress. Version I of the stress inventory also contains
a subscale, which measures Immigration Stress. Standardized
seores (Z seores) were used to compare overall acculturation
stress given that version I on the inventory contained five sub
scales while version two contained only four.
lnstrumentation
Aquestionnaire developed by this researcher was utilized to collect demographic information and information about the frequency and amount
of alcohol consumed by each subject.

Toe instrument utilized to measure levels of acculturation is the
Los Angeles Epiderniological Catchment Area (LAECA) Acculturation
Scaie, which was developed by Burnam, Telles, Kamo, Hough and Escobar (1987). The 26-item scale covers language familiarity and usage,
ethnic interactions, activities that refl.ect lifestyle and culture-related
traditions, ethnic identification and ethnic background. Possible scale
seores range from one to five. A score of one (1) represents the lowest
anda score of five (5) represents the highest level of acculturation. The
instrument's construct validity was evidenced by the strong relationship
thatwas found between acculturation and generation leve! among United
States-bom Latinos, and between acculturation and number of years
residing in the United States among irnrnigrant Latinos.
Levels of acculturative stress were measured by the Hispanic
Stress Inventory, which was developed and validated by Cervantes,
Padilla, and Salgado de Snyder (1991 ). The instrument was found to

�l 06 / Alcohol Abuse among Puerta Ricans: In Search o/a Theoretical Model

.-

Re,i,ta Perspectivas Sociales I Social Perspectives Joumal primavera-ctoño / springja/12004,

Vo/.6, Num. 1y 2 /

107

possess content, construct, and criterion validity. Two versions of this
inventory were created, one for immigrants and one for Latinos boro in
the United States. The first one was administered to Puerto Ricans bom
in P,uerto Rico and the second one to Puerto Ricans bom in the United
States. Both versions ofthe inventory include subscales, which measure
occupational/economic stress, parental stress, marital stress, and cultural1
family conflict. In addition, the version for Latino immigrants includesa
subscale, which measures immigration stress.

Standardized seores were calculated for all stress seores. This
was necessary to make possible the comparison of seores from versions
l and 2 ofthe Hispanic Stress Inventory. Version 1, which was administered to subjects bom in Puerto Rico, contains 73 questions, and possible
seores may range from 73 to 365. Version 2, which was administered to
subjects bom in the United States, contains 59 questions, and its seores
could range from 59 to 295.

Toe LAECA acculturation scale as well as the Hispanic Stre&amp;1
Inventory were validated with Latino subjects from different ethnic back·
grounds but had not been validated specifically for Puerto Ricans. For
this reason, both instruments were pre-tested by the principal investiga·
tor with a group of Puerto Rican subjects prior to their use in this study
and both were considered to possess face validity for Puerto Ricans by
three different experts on Puerto Rican culture. In items 18 and 20-26
of the LAECA scale the word "Hispanic" was replaced with the words
"Puerto Rican," and the words "country of origin" were replaced wiili
the words ''Puerto Rico." Criteria that influenced the selection of these
two instruments included their clarity, easy scoring system, and the fact
that instruments elicit data, which can be used to conduct sophisticated
statistical tests.

Findings

ChronbachAlpha reliability tests were performed on all measure·
ment instruments. Toe alpha leve! of reliability for the LAECA accultUJa·
tion scale was 0.93. The alpha leve! of reliability for the Hispanic Stres.s
Inventory (version 1) was 0.93 while the reliability leve! for version 2of
the same instrument was 0.91.
Data Analysis

The strategy for data analysis in this study included running frequencies, correlations, multiple regressions, T tests, Analyses of Variance,
Multivariate Analysis ofVariance and Chi Squares were utilized on tbe
full sample and on various sub-samples. This facilitated the comparison
of subjects and subgroups on the bases of: male vs. female and Puerto
Rico-boro vs. United States-bom. Comparisons were also made between
subjects with low, medium and high levels of acculturation.

Relationship be~een Acculturation Levels and Frequency of Alcohol
Consumption ·

Findings suggest that partially acculturated Puerto Ricans do not drink
more or less often than those who are traditional or highly acculturated.
Furthermore, an Analysis of Variance, correlations, and multiple regressions strongly suggest that no significant relationship exists between acculturation and frequency of alcohol consumption for this sample. Table
l lists the mean frequency of alcohol consumption for sample subjects
by acculturation group.
Table 1: Acculturation and Frequency ofAlcohol Consumption
Mean Seores
Acculturation Level
N
Drinking Days per Month
Low
26
19.2
Partía!
60
14.9
High
14
18.5
F(2, 97)== 1.4, p=0.25
A One Way Analysis of Variance comparing the means for the
three acculturation groups found no significant differences in mean number of drinking days per month (see Table 1).
At the same time, acculturation score did not contribute significantly to variances on number of drinking days per month in multiple
regressions conducted on the full sample and on sub-samples by gender,
place of birth, and acculturation levels. Toe only variable which made
a significant contribution to variances in number of drinking days per

�108

/ Alcohol Abuse among Puerto Ricans: In Search ofa 1ñeoretical Model

month was number of drinks per day, T=3.60, p&lt;0.01.
Relationship between Leve/ of Acculturation and Amount of Alcohol
Consumed per Day
A One Way Analysis ofVariance revealed no significant differences in the
amount of alcohol consumed per day by members of the three acculturation groups, as shown in table 2. Furthennore, no signi:ficant correlations
were found between acculturation score and number of alcohol drinks per
day for the full sample or for any of the three acculturation-groups.

Table 2: Acculturation Leve! and Number ofDrinks per Day
Mean Seores
Acculturation Leve}
n
Number of drinks per day
Low
26
20.0
Partial
60
21.5
High
14
14.4
F(2, 97)=0.68, p=0.51
Toe mean number of drinks per month by acculturation group
was calculated by multiplying the number of drinks per day, times the
number of drinking days per month for each subject in the sample. No
statistically significant differences were found, as shown on Table 3.
Table 3: Acculturation and Monthly Alcohol Consumption
Acculturation Level
N
Mean Number of Alcohol
Drinks per Month
Low
26
478
Partial
60
463
High
14
317
F(2,97)=0.33, p=0.72

Relationship between Levels ofAcculturation and Stress
Partially acculturated Puerto Ricans in the sample &lt;lid not report sig·
ni:ficantly different levels of acculturative stress than more traditional or
acculturated subjects.

Mean standardized stress seores (Z seores) were calculated for

l/eviJlllPmpeclivas Sociales / Social Perspectives Jouma/ primavera-otoño / springfall 2004, Vo/.6, Num. I y 2 I

109

each acculturation group. Standardized stress seores were needed in
order to compare the seores of versions I and II of the Hispanic Stress
Inventory (Table 4).
Table 4: Acculturation Levels and Mean Standardized Stress Seores
Acculturation Level
N
Mean Z Stress Seores
Low
26
0.026
Partial
60
-0.002
High
14
-0.040
F(2,97)=0.04, p=0.96
The previousANOVA found mean Z stress seores by acculturation
group not to be significantly different. Furthermore, no significant correlations were found between Z stress seores and acculturation seores.

In order to further assess the relationship between_acculturation
and stress, a Multivariate Analysis ofVariance was perfonned. The mean
seores for the stress subscales by level of acculturation are found in Table
5.
Table 5: Acculturation Levels and Mean Seores for Different Types of
Stress
Acculturation Level N Mean Seores on Types of Stress
Economic/ Family/ Marital Parental
Occupational Cultural
Low
26 28.9
42.2
31 .1
22.8
Partial
60 34.1
47.5
32.7
21.4
High
14 32.7
58.8
35.5
23.8
F(8,182)=2.71, p&lt;0.01
The previous analysis found significant differences among
different types of stressors by acculturation group. Family/Cultural
Confl.ict stress was the subscale primarily responsible for these differences F(2,94)=6.15, p&lt;0.01. As observed in the previous table, highly
acculturated subjects reported the highest levels of family/cultural confüct
stress.

�111

11 O / Alcohol Abuse among Puerto Ricans: In Search o/a Theoretical Model

Wta Pmpectivas Sociales / Social Perspectives } ()IJ111al primavera--0/oño / spring-fall 2004, Vol.6, Num. I y 2 I

Relationship between Leve/ ofEducation and Alcohol Drinking
Overall alcohol consumption for Puerto Ricans in the sample was found
to decrease as their levels of educatien increased. Significant differences
were also found in terms ofnumber ofd.rinks per day and drinking days per
month for the three educational groups that subjects were assigned to.

Frequency ofalcohol consumption was found to slightly increase
along with length of residence in the United States only among subjects
bom in the United States, r=0.37, p=0.03, and light skin subjects, r=0.28,
p==0.04.

Subjects were categorized according to their level of education.
The mean number of drinking days per month and drinks per day were
then calculated as shown in Table 6.

Relationship between Acculturative Stress and Alcohol/Drug Use
A decision was made to also look for associations between stress and
illegal drug use due to the fact that alcohol users often supplement or
substitute alcohol use with illegal drug use.

Table 6: Educational Level and Mean Frequency and Amou.nt ofAlcohol
Consumption
Educational Level N Days Drinking Drinks per Day Drinks
perMonth
per Month
Grades 1 to 6
12 25.0
35.3
932
Grades 7 to 12
72 16.5
20.0
433
Grades 13 to 19
16 9.8
9.5
142
F(6,190)=3.22, p&lt;.01
As observed on the previous table, a Multivariate Analysis of
Variance found significant differences in alcohol consumption among
educational groups. More specifically, the analysis revealed that educational groups in the sample are significantly different in terms of their
average number of drinking days per month F(2,97)=6.37, p&lt;.01, their
average number ofalcohol d.rinks consumed per &lt;lay F(2,97)=5.89, p&lt;.01,
and their average number of drinks per month F(2,97)=5.77, p&lt;.01.
A negative weak correlation was found between years of education and drinking days per month for the full sample of Puerto Rican
alcohol users, r= -.29, p=.05.
Relationship between Length ofResidence in the United States and Alcohol Drinking
A weak positive correlation was found between length of residence in tbe
United States and number of d.rinks per day for the full sample, r=0.19,
p=0.03. At the same time, a Multiple Regression found Length of residence in the United States not to be a significant predictor of number of
drinks per day, T= -0.112, p=0.9 l.

Pearson correlations on the full sample (n=I00) found positive
but weak correlations between overall stress seores and number of alcohol
drinks per &lt;lay, r=0.38, p&lt;0.01 , the number of drinking days per month,
r-0.19, p=0.03, and the number of days per month of illegal drug use,
r-0.27, p&lt;0.0l.
An analysis of the association between specific stressors and

alcohol/drug use for the full sample found positive but weak correlations
between Economic/ Occupational Stress and number of drinks per day,
r-0.29,p&lt;0.01, numberof drinking days per month, r=0.22, p=0.03, and
frequency of illegal drug use, r=0.22, p=0.03.
Weak positive correlations were also found between Family/Cultural Conflict Stress and number of drinks per day, r=0.24, p=0.02, and
frequencyofillegal druguse, r=0.28, p=&lt;0.01 . Parental Stress was weakly
correlated only to number of alcohol drinks per day, r=0.26, p=0.01.
Stress and Alcohol/drug Use by Leve/ ofAcculturation
An exploration of the association between alcohol/drug use, stress and
level of acculturation revealed:
l. Only partially acculturated subjects had a tendency
to consume more drinks per &lt;lay as their stress levels went
up, r=0.46, p&lt;0.01.
2. The number of drinking days per month significantly
increased as Z stress seores went up only among highly
acculturated subjects, r=0.64, p&lt;0.01.

�112

/

Alcohol Abuse among Puerto Ricans: In Searr:h ofa Theoretical Model

3. Standardized stress seores were found to be a significan!
predictor of frequency of illegal drug use only among
partially acculturated subjects, F==7.82, p&lt;0.01.
This researcber proceeded to explore tbe associations between
alcoboVillegal drug use and particular types of stress, by leve] of acculturation. Toe findings of sucb exploration suggest tbat:
1. Economic/Occupational Stress is strongly correlated witb
number of drinkin·_ -iays per montb only among higbly ac
culturated subjects. . .51, p==0.03.
2. Family/Cultural C , .·et Stress was weak.ly correlated witb
number of drinks p.; J ay only among partially acculturated
subjects, r=.34, p&lt;O.(J .' .
3. Family/Cultural S1ress was weakly correlated witb number
of drinking days ·,er month among partially acculturated
subjects, r=.30, p=-0.01.
4. Family/Cultural Conflict Stress was a significant predictor
of number of drinking days per month only for partially
acculturated subjerts, t==2.15, p=0.04.
5. Marital Stress was '" eakly correlated with number of drinks
per day, r=0.22, P'-·P 045 and number of drinking days per
montb, r=0.22, p=U.05, only among partially acculturated
subjects.
6. Marital Stress was, ·cakly correlated witb frequency ofillegal
drug use only am og low acculturation subjects, r=0.33,
p&lt;0.05.
7. Parental Stress wc: &lt;; weakly correlated with number of drinks
per day only amo·1g partially acculturated subjects, r=0.41,
p&lt;0.01.
8. Parental Stress wa.'&gt; a significant predictor ofnumber of drinks
per day only for partially acculturated subjects, t==2.42,
p==0.02.

1/evista Penpeclivas Sociales / Social Perspectives Joumal primavera-otoño/ springfa/1 2004, 'fól.6, Num. J y 2 /

113

Discussion
Limitations of this Study
Toe limitations of tbis study include its reliance on a non-probability
sample and the small size of sorne sub-samples. Tbese conditions compromise externa! validity and increase the likelihood of sampling error.
We must remember, bowever, tbat as an exploratory study, tbe primary
objective ofthis piece ofwork is to provide insigbts and identify associations between variables tbat could be furtber studied in future researcb
and not to generalize findings to a larger population.

0

Potential Sources ofSample Bias
An effort was made to identify potential sources of sample bias given that
the study did not rely on a random sample. Factors taken into account
for tbis analysis include:
L Self-selection for participation in the study
Reliance on voluntary participation may have diminished the likelihood
of obtaining false or inaccurate infonnation but at the same time it may
bave also lead to sampling bias.

2. Place ofbirth
As shown in tbe following table, the percentage of sample subjects boro
in Puerto Rico and the United States is no representative of those percentages at the county, state and national levels. Our sample was, for the
most part, bom in Puerto Rico.
Table 7: Puerto Ricans by Place of Residence and Place ofBirth
Location of
Born in Bom in the U. S.
Totals
Concentration
Puerto Rico
n
%
n
%
n
Two County Area 34,266
55 28,063 45 62,363*
Massachusetts
81,644
55 68, 036 45
151,193*
United States
1,190,533 44 1,537,221 56 2,727,754*
Ü__!!r Samele
74
74 26
26 ' 100
*Census Bureau (1990)

%
100
100
100
100-

�114

/ Alcohol Abuse among Puerto Ricans: In Search ofa 7ñeoretica/ Model

Re,ista Perspectivos Sociales / Social Perspectives Journal primavertHJtoño / springfa/1 2004. Vo/.6, Num. I y 2 /

Our sample was drawn from human service agencies located in
Hampden and Worcester counties in the State ofMassachusetts. Seventyfour percent of subjects in this study's sample were born in Puerto Rico
and 26% were born in the United States. Toe above-mentioned data shows
that Puerto Rico-bom subjects were over-represented in this study. lt is
not known, however, what percentage of the overall Puerto Rico-born
population consumes alcohol and to what extent they are represented in
this research sample.

115

Table 9: Mean Acculturative Stress Seores for Two Different Samples
According to the Hispanic Stress Inventory

3. Gender
An attempt was made to discover if the gender composition ofthis study's
sample was representative of the larger county, state, and national Puerto
Rican population. Table 8 summarizes data dealing with gender.

Sample of Latinos
from Different Countries
Immigrant U.S. Bom
(n=305)
(n=l88)
HIS Total 122.06
96.22
Marital
21.41
19.06
Econ/Occ 24.98
21.42
Parental
17.07
11.77
Fam/Cul 25.57
43.97
Immigrant 33.02
***

Table 8: Puerto Ricans by Place ofResidence and Gender
Residence
Male
Female
Total
N
%
n
%
n
Massachusetts 72,822
48.16 78,371
51.84 151,193*
United States 1,332,101 48.83 1,395,653 51.16 2,727,754*
Our Sample 66
66.00 34
34.00 100
*Census Bureau (I 990)

The data used in the previous table was obtained from Cervantes,
Padilla, &amp; Salgado de Snyder (1991) and from the current study. The data
shows that this study's sample of Puerto Rican alcohol users had higher
levels of every type of stress than the sample of Latinos interviewed for
the validation ofthe Hispanic Stress Inventory. We do not know, however,
how many of the 493 Latinos who participated in the validation of the
Hispanic Stress Inventory were alcohol drinkers or illegal drug users.

%
100
100
100

The previous table clearly shows that males were over represented in our study. However, it is not known with precision, what is the
proportion of male and female alcohol users in the general Puerto Rican
population.
4. Stress levels
Acculturative stress seores for Puerto Rican alcohol users in this study's
sample were compared to the seores of a group of 493 Latinos who partieipated in the process of validation for the Hispanic Stress Inventory.

Stress
Seores

Sample of Puerto Rican
Alcohol Users
Immigrant
U.S.Bom
(n=74)
(n=26)
154.32
152.27
31.72
31.27
28.27
38.19
24.93
14.04
33.40
68.77
36.00
***

5. Sampling strategy
The fact that most subjects in this study were contacted through alcohol
and/or drug treatment centers suggests that this sample contained more
heavy alcohol drinkers than the general population and people who are
more self aware about their drinking.
6. Other demographie charaeteristies
.
Subjects in the sample of Latinos who participated in the validatfon of
the Hispanie Stress Inventory were residents of Los Angeles, California
and were chosen for partieipation through self-selection. Three hundred
and five (305) were immigrants and 188 were born in the United States.
Table 10 compares that sample of Latinos with the sample of Puerto
Ricans included in our study in relation to key characteristics.

�116

~

/

Alcohol Abuse among Puerto Ricans: In Search o/a Theoretical Model

Table 10: Two Samples ofLatinos Compared on Key Characteristics
Demographic
Latinos from Different Countries
Puerto Rican Alcohol
Characteristics
who Participated in the Validation Users who Participated in
of the Hispanic Stress lnventory
the Current Study
Gender
(66%)
66
255 (52%)
Male
(34%)
34
238 (48%)
Female
Age
18 - 66 years
17 - 56 years
Range
34 years
23 years
Mean
Education
10 years
13 years
Mean
$795
for farnily
$464
per
person
Monthly income
Marital status
18%
13.6%
Married
34%
79.6%
Single
26%
4.0%
Divorced
22%
Common-law
***

l/evirla Perspectivas Sociales / Social Perspectives Journal primavera-otoño I spring-fa/1 2004, Vol. 6, Num. 1y 2 /

117

These findings make evident the difficulties associated with trying to make empirical generalizations about Puerto Ricans in the United
States. They also highlight the limitations and inadequacies of existing
overly simplistic models attempting to describe and predict the drinking
behaviors of Puerto Ricans and other Latinos in the United States.

in the process of validation for the Hispanic Stress lnventory is different from this project's sample of Puerto Rican alcohol users in severa!
ways. Toe Puerto Rican sample exhi-_ited higher levels of stress, a higher
proportion of males, older age, lower level of education, higher income,
and higher percentages of married and divorced individuals.

The findings of this study raise the question of whether existing
models attempting to explain and predict alcohol abuse among Puerto
Ricans and other Latinos represent an improvement over a demographic
characteristics model researchers could create by combining a few key
variables. Our study findings, our literature review and the feedback
received from colleagues suggest that factors such as leve! of education,
income, place ofbirth, length ofresidence in the United States, religious
affiliation and levels of religiosity may be as effective at predicting
alcohol abuse among Puerto Ricans as any of the most commonly used
theoretical models. A reason why none of the models forming the theoretical framework for this study seem to possess great predictive validity
related to alcohol abuse among Puerto Ricans may be that they do not
tak:e into account differences in cultural backgrounds and in the particular
migration and survival experiences in the United States. Consequently,
an appropriate course of action for social workers and other social and
behavioral scientists may be to work on the development of multivariate theoretical models that are ethnic group specific and sensitive to the
uniqueness of experiences of individuals within those groups. It is hoped
that this article will represent a step towards that goal.

Implications for Theory and Research

lmplications for Policy

As observed on table 1O, the sample of Latinos who participated

Findings from this study provide no support for the acculturation model, Toe statistics related to alcohol abuse and alcoholism presented at the
and little support for the Acculturative Stress Model and for Culture beginning of this article clearly show that alcohol abuse among Puerto
Conflict Theory. No significant findings were made suggesting an as· Ricans in the United States, as a social problem, has the potential of
sociation between level of acculturation and alcohol consumption. Al eventually reaching catastrophic proportions. Such danger dictates that
the same time, the overall stress seores of our three-acculturation groups 8~ial workers and other helping professionals should work diligently
&lt;lid not significantly differ. Sorne differences were found, however, in to 1dentify factors contributing to the incidence and prevalence of this
terms of the particular stressors affecting different acculturation groups. health and social ailment.
Those particular stressors were, in turn, weakly associated with higher
alcohol consumption.
Social and behavioral scientists work on an ongoing basis to

�118

/ Alcohol Abuse among Puerto Ricans: In Search o/a Theoretical Model

•

identify psychosocial factors associated with the alcohol cons~ption
of Puerto Ricans and other Latinos in arder to inform the dec1s1ons of
policy-makers and of those who delivery ~ervices._ For this re~on, the
difficulties associated with identifying vahd theones and pred1ctors of
the social problem at hand are distur~ing. How can anybody develo~ and
implement effective programs and interventions to help _Pue_rto Ric~,
Mexican-Americans, African-Americans or any other mmonty group if
we do not exactly know what the causes of the problem are? We must_be
concerned with theory and knowledge building if we want to be effecttve
agents for social change.

...

Re,úta Perspectivas Sociales / Social Perspectives Jouma/ primavera-otoño/ spring-fa/1 2004, Vo/.6, Num. 1y 2 I

11 9

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123

From Mexico to South Carolina: A Study of Undocumented
Women
. .,
(De México a Carolina del Sur: Una Investtgac1on de Mujeres Indocumentadas)
Wendy Sellers Campbell*

U.S. Department of Commerce, Economics and StatisticsAdministration,
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2000 March CPS: United States, Washington, DC, U.S. Government
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Resumen
Las mujeres indocumentadas de México son parte de una población nueva
y de rápido crecimiento en el sureste de los Estados Unidos de Amé_rica.

Welte, J. W. &amp; G.M. Bames (1995). "Alcohol and other druguse among
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and depression among Hispanic men in ear/y adulthood", American
Joumal of Community Psychology, vol. 26, no. 3, p. 425.

Este estudio aborda la cuestión del proceso que llevan a cabo las muJeres
indocumentadas en su viaje a Carolina del Sur, a través de la observación
de sus vidas en México, su travesía a los Estados Unidos, la calidad de
vida en el presente y sus deseos para el futuro. La investigación fue hecha
en Carolina del Sur por medio de entrevistas realizadas a veinte mujeres
indocumentadas de México utilizando el Grounded Theory (teoría desarrollada de manera cualitativa). Se realizaron las entrevistas en español
con casetes y transcripciones. Los resultados explican que el viaje a los
Estados Unidos es un proceso de cuatro fases, incluyendo la migración
al norte, la llegada a Carolina del Sur, el trabajo y la vida en el Sureste,
y el retomo posible a México. A lo largo del proceso, las mujeres han
demostrado fuerza y tenacidad para vencer los obstáculos y crear una
nueva vida para ellas mismas y para sus familias en Carolina del Sur. Y
la importancia del transnacionalismo resulta evidente: ellas mantienen
un contacto estrecho con sus comunidades de origen en México. Los
hallazgos indican que se necesitan más investigaciones sobre la tenacidad
de las mujeres y el proceso de largo plazo de la migración a los Estados
Unidos. Los resultados contribuyen a los estudios sobre los Latinos en
Carolina del Sur y el sureste de E.U.A

Abstract
Undocumented women are part of a new and growing population in the
southeastem United States. This study looks at the question around the
* MA, MSW, Ph.D., PhD., is Director of the HABLA Project/USC HEP, The Center for
Child and Family Studies, College ofSocial Work, University of South Carolina. Her
email address is: wecampbe@gwm.sc.edu

.,

�124 /

From Mexico to South Carolina: A Study ofUndocumented Women
(De Mérico a Carolino del Sur: Uno Investigación de Mujeres Indocumentadas)

process that undocumented women take in their journey to South Carolina through looking at their lives in Mexico, the journey to the United
States, the quality of present lives, and the hopes for the future. Data was
collected in South Carolina through interviews with 20 undocumented
women from Mexico using a grounded theory approach. Interviews were
conducted in Spanish, audio-recorded, and transcribed. Toe results show
that the journey to the United States is a four-phase process including the
migration northward, arrival in South Carolina, working and living in the
Southeast, and a possible return to Mexico. Throughout the process, the
women have demonstrated strength and resiliency in overcoming barriers
and building a new life for themselves and their families in South Carolina,
but the importance of transnationalism is apparent as the women continue
to maintain strong connections with sending communities in Mexico. The
findings suggest that more research is necessary regarding resiliency and
longitudinal processes of migration in the southeastem United States.
Results contribute to the literature on Latinos in South Carolina and in
the southeastem United States.

Introduction
The estimated number of undocumented immigrants living in the United
States is growing. According to research conducted through the Pew Hispanic Center as many as 9 .9 million undocumented workers are living in
the United States (Bean, Van Hook, &amp; Woodrow-Lafield, 2001). Beanet
al. (2001) estirnates between 3.4 and 5.8 million ofthese workers are of
Mexican descent. Efforts to add more security to the U.S./Mexico border
have done little to stop the flow of immigrants from Mexico and Central
America into the United States (Rothenberg, 1998); thousands ofmiles of
shared border between these two countries are simply too vast for effective
control. Covert deals between Mexican smugglers, coyotes, and United
States officials limit the number ofundocumented irnmigrants sent back to
Mexico (Lucas, 1993; Rothenberg, 1998). Legislation such as the H2A
Guest Worker Program results in Mexican workers legally entering the
country and overstaying their visas (Rothenberg, 1998). These practices
lead to the manufacture and sales of cheap food and goods in the United
States. Consumers pay less, employers make money, and undocumented
workers bear the brunt of substandard wages and living conditions.

//tJirllJ Perspectivas Sociales / Social Perspectives Joumal primavera--0/oño I springja/1 2004, Vo/.6, Num. I y 2 /

125

Undocumented female workers from Mexico face additional barriers in attaining support needed to enhance their quality of life. These
women enter the United States with a limited number of opportunities
to advance in their occupations, education, and socioeconomic status
(Guendelman, 1987; Lucas, 1993). In addition to these general barriers,
gender expectations demand that undocumented women quickly adapt to
life in the United States and take on added responsibilities of providing
a comfortable and safe home for their spouses and children (Smart &amp;
Smart, 1995). These women face challenges of enrolling their children in
school, providing needed health care, and shopping in unfamiliar stores
while knowing little about the language or culture of this new country.
Furthermore, their immigration status limits the amount of freedom
Mexican women have in making choices needed to maintain support in
their lives.

Mexican Migration in South Carolina
There are severa! factors contributing to Mexican migration to South
Carolina. In the past decade, South Carolina has experienced growth in
the number of immigrants from Mexico. The U.S. Census Bureau reports
that there are approximately 104,814 Hispanics in South Carolina and of
this estímate, 71,305 ofthem are Mexican. According to the U.S. Census
Bureau (2002), the population of Mexicans in South Carolina will increase
from l .4% to l. 8%. Although these numbers are still low in terms of total
population, the increase is higher than any other race or ethnicity in the
state (U.S. Census Bureau, 2002).
There is little data on the specific number ofundocumented Mexican women living in South Carolina. The Census reports that in 2000,
lhere were 37,292 female Hispanic or Latinos living in South Carolina
outofa total of 95,076 people who are Hispanic or Latino (U.S. Census,
2000). Toe U.S. Census also reports that 34.2% of ali Hispanic women
live in the South. Given that the Census underestimates the Hispanic/Latino population (especially in terms of undocumented immigrants), the
nurnber ofHispanic/Latina women in South Carolina is higher.
This influx ofHispanics, and predominantly Mexicans, in South
Carolina creates challenges for both immigrants and the state. Language

�126 /

From Mexico to South Carolina: A Study ofUndocumented Women
(De México a Carolina del Sur: Una Investigación de Mujeres Indocumentadas)

is a crucial issue; most of the newcemers speak Spanish, have had few
opportunities to learn English, and cannot communicate well with other
South Carolinians (Dale, Andreatta, &amp; Freeman, 2001). Undocumented
women in South Carolina, like many people living in rural areas and/or
impoverished communities in the southeastern United States, are also
limited in terrns of transportation opportunities. Toe state only issues
drivers' licenses to state residents with social security cards. Undocumented women must often rely on informal networks and/or risk arres!
when developing ways to arrange transportation. Finally, long-time residents of South Carolina often resent losing their jobs to new immigrants.
This reality creates unjust work environments for employees and fuels
antagonism between undocumented immigrants and legal residents. Tbe
undocumented workers are blamed for the economic demise of rural
communities in the Southeast.

Transnationalism and Social ldentity

1

'· ..:. .

-

There is a growth of recent literature on the issue of transnationalism.
Transnationalism suggests that Mexican migrants in the United States,
while physically separated from their communities back home, experience
a new borderless culture in which there is a constant sharing and flowing
of communication. Portes ( 1999), in his work on modes of immigrant
incorporation, describes transnationalism as a complex series ofpoliticaL
economic, and sociocultural processes that require long-term processes
across borders. Basch, Glick-Schiler, and Szanton-Blanc (1994) define
transnationalism in terms of social relations formed by communities on
either side of the border. Levitt (2001) conducted research on the pres·
ence and importance oftransnationalism in the lives of female Dominican
workers. Finally, pertinent to this research, Lacy (2004) emphasized tbe
importan ce of transnationalism in the survival of Mexican communities
in South Carolina. Through the lens of transnationalism, Mexicans living
in the United States have the resources they need to stay connected to
their sending communities and have limited interaction with mainstreaID
society.

l,oi!tJ Penpectiva, Sociales / Social P ~ Joumal primavera--0toño I springfa/1 2004,

Vo/.6, Mon. 1y 2 I

127

similate into the new culture and maintain ties with their own ethnicity.
Boneva and Frieze (2001) describe the identity of Mexican migrants
in terms of a personality model that includes motivation to seek work,
have autonomy, reconnect with fam.ily, anda general sense of adventure.
Research by Lacy (2004) suggests that Mexican migrants are less likely
to participate in the political process in Mexico or the United States and,
dueto fear of discrimination with the label "Mexican," tend to identify
themselves in terms of regían rather than nationality. Levitt (2001) suggests that transnationalism shapes not only the identity of the migrant
community but also the identity of the sending community.

Methodology
This study addressed the past, present, and hopes ofundocumented women
from Mexico. Toe primary research question in this study was: What is
!he process for undocumented women from Mexico who journey to South
Carolina? Toe study was based on qualitative methodology focusing on
individual interviews with undocumented women from Mexico. Data was
captured through both the preliminary etbnographic study and through
grounded theory. The researcher used Atlas-ti software to analyze the
data. Toe study was conducted over a period of two years.
Toe study involved two phases. In the first phase, the researcher
participated in an ethnographic study of the undocumented community.
The researcher spent over one-hundred hours getting to know residents,
accompanying farnilies in their daily routines, and socializing with community members. Field notes were conducted at the end of each visit.
The researcher used this approach to gain a better understanding of
undocumented workers and to build rapport and trust with community
members.
In the second phase, individual interviews were conducted with

lwenty women. Toe researcher enlisted the assistance of community
gatekeepers in helping her gain access and permission to interview undocumented women. Ali of the women interviewed were between 18 and
The increase in research on transnationalism has led to new 45 old. Thirteen of the women were from Veracruz, three from Oaxaca,
theories regarding ethnic and national identity. Hutnik (1991) describes one from Jalisco, three from Nuevo León (two from Monterrey). In terms
ethnic identity as a two-dimensional process in which individuals as· of immigration to the United States, 11 of the women entered illegally

�128

/ From Mexico to South Carolina: A Study o/ Undocumented Women

Rerista Perspectívas Sociales / Social Perspectíves Jouma/ primave&gt;-toño I spríngfall 21)()4, Vo/.6, Num. I y 2 /

129

(De México a Carolina del Sur: Una lnvestigacíón de Mujeres Indocumentadas)

through the assistance of a coyote and 9 of the women entered Iegally
through a tourist visa that has since expired.
Toe researcher adopted a number of steps to ensure privacy and
protection of the participants. All data was collected in compliance with
the Institutional Review Board. Interviews were conducted in Spanisb and
audio taped. Over fifty hours of interviews were recorded. Tapes were kept
in a locked file cabinet. Names and other identifying information were
not linked to the tapes. All names of the participants have been changed
in this article in order to ensure confidentiality.

In the second phase of migration, the Mexican migrants moved
leamed of opportunities
for more lucrative work in areas such as construction and meat processing plants. In addition, they also heard rumors of cheaper living expenses
and better housing conditions. Unlike in traditional migrant fannworking
camps where workers lived close together and slept on floors in barracks,
the men moving to South Carolina were able to rent trailers, giving them
more independence from other workers. Pleased with this growing independence, Mexican workers in the Southeast called home and talked
with family about the abundant work opportunities and available housing
in areas such as South Carolina.
to tbe southeastem United States. These workers

Findings
The findings from this study address issues around planning for the
journey, actual migration processes, establishing a new home in South
Carolina, and plans for the future. Toe results emphasize the need to
understand the migration of undocumented women from a transnational
perspective.

In the third phase, as more men joumeyed directly to South Carolina, Mexican women became heads of the households. These women
found work in stores and factories, took care of their children, cared for
the elderly, and managed the homes. As Socorro stated:
I had to change my entire life. I went from being the ama de casa ("love of the
house" or essentially housewife) to working everyday at our store. I also had

Phase 1: Planning Stages ofJoumey Northward

to take care of our two children. I was alone, and I was scared. I missed my

None of the women in this study described their journey to South Carolina as a planned process. In fact, in most of the cases, the women never
intended to migrate at all to the United States. Toe participants explained
that the economic situation in Mexico forced young, healthy men in eacb
family to travel to the United States in search of work. Toe sending com·
munities assumed that in a few years, after saving money, the men would
return to Mexico and build a better life for families.

husband but my daily concems centered on having enough strength to keep
the family going and keep the children in school.

Their husbands, fathers, and brothers sent money directly back
lo these sending communities, supplementing the income that women
made through their own employment in Mexico. Toe women in this study
talked about the difficulties in adjusting to these new responsibilities, but
through their resiliency they leamed how to live independently and make
decisions without the help ofhusbands and fathers. As Ruth stated:

In the first stage of migration, young men from Mexico moved
to South Carolina. Toe economic crisis in Mexico and tales of work
opportunities in the United States motivated men to make the journey
I lik:ed working on my own. I had never lived by myself before. It was hard to
northward, working in agriculture in areas in the western United States
move to a new country and not be independent.
with large concentrations ofmigrant fannworkers. Through entering into
debts of up to $2000, the men crossed the borders into the United States
Cassandra also talked about the excitement of living alone
with the help of coyotes. During this stage the women continued to live and how she leamed during her time without her husband that "I can
in Mexico with the majority of their family members, waiting for their do anything." These women were able to take advantage of their time
relatives who had migrated northward to return.
living independently to build on their own strengths and develop their
own potential for taking care of the home and managing money without

�130 /

..._

From Mexico lo South Carolina: A Study ofUndocumented Women
(De México a Carolina del Sur: Una Investigación de Mujeres Indocumentadas)

l/eliJt¡JPerspectnm Sociales I Social Perspectives Journal primavera-otoño/ spring-fa/1 2004, Vol.6, Num. I y 2 /

13 1

husbands, brothers, and cousins.

visit and continue to live illegally in South Carolina.

Finally, during the fourth phase of migration, women and children moved to South Carolina. In most cases their husbands and other
male relatives had secured permanent housing in South Carolina, found
full-time employment, and talked about the desire to live in the state for
severa! years. Mexican women faced the choice of continuing to live in
Mexico and waiting far their husbands, fathers, and brothers to eventually
return or to move northward as well.

Sorne ofthe women with tourist visas bought airplane tickets far
theirjourney to the United States. None ofthese women had ever traveled
vía an airplane, and they talked about their fear of flying. Toe women,
however, overcame their fears and made these journeys to a new country
without any assistance. In other cases, women with tourist visas took
the land route and crossed into the United States via border checkpoints.
These women faced dangers of traveling long distances to the border (and
often while pregnant and/or with young children), but through their inner
strength and resiliency they managed to triumph over these obstacles.

Severa! factors contributed to this decision to make the journey
to South Carolina. First, many ofthe women described the lonelinessin
living apart from loved ones and the constant desire to be reunited with
family members and especially spouses. Second, women described the
boredom that emerged in their lives in Mexico. As more and more of their
family members moved north, the women left behind had fewer opportunities to interact with other family members and to keep alive sorne of
the festivals, holidays, and other family occasions that had once been so
important to them. Third, the desire for adventure was strong among the
women interviewed. They welcomed the opportunity to try something
new and build a new life in the United States. This excitement and need
far adventure speaks to the strengths that the women had developed during their time living apart from male relatives. Toe women in this study
blossomed from these independent lives and from this opportunity sprang
their desire to learn more about the world.

Otherwomen in this study crossed illegally into the United States
without proper documentation. These women had a different and more
dangerous experience in their journey. Toe interviewees without documentation employed the services of coyotes to help them elude La Migra
and escape being caught and sent back to Mexico. Due to the dangers of
rape, other violence, harsh environmental conditions, and the strenuous
physical demands of crossing the Ria Grande, hiding from im.migration
officials, living in the desert, and walking far days without rest, none of
these participants traveled alone. Cassandra stated:
They told us that we only had to walk about 4 hours. So we thought it would
not be so bad. But we walked and walked and walked and walked all night
long, thinking that we would reach our ride soon. The next morning carne and
went and we finally reached ou.r ride in the aftemoon. Toen we heard that

Phase 2: The Journey to South Carolina

immigration was coming and it was too dangerous for us to continue. We

Toe women in this study consistently traveled to South Carolina by two
methods. About half of the interviewees applied for a tourist visa in
Mexico. They gave proof that residents in the United States would host
them during their 'vacation' and they asked for permission to visit Walt
Disney World in Orlando, Florida. Ruth stated:

heard a noise and we hid in the back of a truck. The truck was supposed to take
us to Tucson but since immigration was coming the truck !et us out on the side
of a road. There were 96 of us and we didn 't know where we were.

In all instances the women journeyed northward with other family
members. These participants persisted in their joumey despite illness,
I have never visited Disney World in my life, nor did I ever intend to go. 1 injury, and even multiple deportations. Three of the women studied
knew I wou1d travel to Charlotte [North Carolina] and then meet my sisterat Were even pregnant during the journey. Most of the women interviewed
explained that, although the journey was difficult, they knew it was part
the airport.
ofthe process ofimmigrating illegally to the United States and were preAll of the participants with tourist visas then overstayed their pared for the consequences. These statements again refl.ect the women's

�132

/ From Mexico to Scuth Carolina: A Study of Undocumented Women

J/evisla Perspectivas Sociales/ Social Perspectives Jouma/primavera--0toño / springfa/1 2004. Vol. 6, Num I y 2 /

133

(De México a Carolina del Sur: Una Investigación de Mujeres Indocumentadas)

resiliency.
Phase 3: Establishing a Home in South Carolina
In the third phase of the migration process, the women established
residency in South Carolina. They traveled to the United States with an

understanding of their immigration status and limitations, but most of
the women were not prepared for the realities of discrimination in South
Carolina. As Guadalupe stated:
When I arrived in tbe United States I was ata total Ioss. I went to tbe womao
at tbe counter and asked her for belp. She spoke to me in English even though
she clearly knew Spanish. I asked for her to please speak in Spanisb and she
would not. I could not believe tbat someone of my own race would not he~
me out. That was my introduction to the United States.

The women demonstrated the remarkable ability to develop their
own sense of freedom and independence despite living in oppressive
conditions. As Guadalupe stated:
I &lt;lid not give up. I told the woman that I knew she spoke Spanish and she
needed to help me. I had never been to tbe United States but I was not going
to be afraid.

Others such as Ruth explained that she preferred to ignore the
discrimination and focus on her own family.
The first factor in establishing a home in South Carolina was
seeking employment. The participants in this study described how they
worked the long and hard hours, including hazardous positions at meat
packing plants. None of the women in this study earned over $6.50/hour
and ali ofthe women who worked described the exhaustion from working
full shifts and caring for family members. Nevertheless, undocumented
women were grateful for employment opportunities. They welcomed
the opportunities for employment in the United States and wages that
far exceeded salaries in Mexico. These interviewees considered having
a job and contributing to the family income (including family living in
the sending communities) as important.

The second component of making a home in South Carolina was
taking advantage of educational opportunities. Despite the barriers in
furthering their education while balancing responsibilities ofmotherhood
and work, the women were thankful for the opportunities to attend adult
education programs. They were excited about the opportunities to study
English, obtain a high school diploma, develop computer skills, and in
sorne cases even attend college. Ana explained:
I told Alma [a bilingual social worker] that I wanted very much to study but
that I could not attend classes. She told me not to worry and she brougbt books
to my bouse forme to read. I really like this a lot because now I can study in
my free time.

The women in this study saw the value in education not only for
themselves but also for their children. Guadalupe, for example, studied
in the adult education center for overa year and took the GED (General
Educational Degree) exam three times before she finally passed. She
managed to achieve this goal while taking care of two adolescents. Cassandra worked third shift as a cleaning woman and then attended GED
and computer classes from 9-12 every morning. By furthering their own
education, the women were preparing for a better quality of life for themselves, their children, and their extended family.
In addition to a general desire to increase their education, the
women in this phase of the journey valued learning English. Ana described the language difficulties that she and other women encountered
on a day-to-day basis:
People get impatient if you don 't know English. This bappens to me at Me
Donald's. They want me to order rapidly, and I don't know tbe language. ·

Severa! ofthe women in the study were taking ESL (English as a
Second Language) classes at the local adult education centers. One woman
studied ESL two nights a week, GED two nights a week, and drove her
daughter to college every morning. Another woman practiced English
by investing in a set of videos. Another participant who had come to the
United States with no formal Englisb instruction was now enrolled in
the state university system and studying to be a teacher. The women in

�134

/ From Me:xico to South Carolina: A Study ofUndocumented Women

/leliSla Perspectivas Sociales I Social Perspectives Journal primavera-oJoñ,;, / springfa/1 2004, Vol.6, Num. I y 2 I

135

(De México a Carolina del Sur: Una Investigación de Mujeres Indocumentadas)

this study were very aware of opportunities to learn English and worked
hard to take advantage of these classes. Their legal status did not preven!
undocumented women from navigating the educational system.
Finally, in this pbase of the journey tbe women described the
importance ofbeing healtby. The women wanted to be in good bealtb in
order to work, take care oftheir children, and reacb their goals. The women
in this study reported that they did not want to rely on social services or
worry about higb medica! bilis, especially since most of them and their
families did not have bealtb insurance. By maintaining healtby lifestyles,
including eating well, protecting themselves from injury at work, and
keeping regular family planning cbeck-ups, the women believed they
could avoid higb costs of bealtb care. In general, good bealth assured a
leve! of independence and thus a higher quality of life for women who
were undocumented.

my diploma. Tomorrow I learn English. In the future I might have a different
career as a veterinarian. l need to be prepared for the future.

Nora 's statement reflected many ofthe women 's desire for educational opportunities and their recognition oftheir inner ability to achieve
these goals: Toe women stated that by furthering their own education and
seeking employment that they were serving as positive role mod.

In concluding the phases of the migration process, the women
in this study planned to return to Mexico. They strongly identified with

their sending community, communicated with families in Mexico, and
were not interested in living permanently in the United States. Most of
the women in this study identifi.ed themselves based on their particular
state in Mexico. Nora said:
My house in Córdoba is locked up and waiting forme to return. Our furniture

Fourth Phase: Planningfor the Future
In the fourth phase of the journey, tbe undocumented women discussed

their hopes for the future. First, undocumented women from Mexico
wanted to increase their own independence in the United States. Guada·
lupe stated, for example:
My husband and I gave upa peaceful life in Mexico so that our children could
have a better education. Tbat is ali that we want here in the United States.

They described this independence in tenns of getting a South
Carolina driver's license, having a secure job, and owning a home. Two
participants in this study even explained how they had purchased homes
in the United States, despite their immigration status, through using tax
identification numbers. Again, their resiliency played a major part in their
eagerness to pursue these dreams.
Second, in looking towards the future, undocumented women
wanted a better future for themselves and their children. They defined
a better future as receiving a high-quality education and finding a good
job. Nora stated:
We have to start somewhere and take things one step at a time. Today I gel

is there. We have two dogs who guard the surroundings. We have not been
back in three years, though.

The women expected that this return migration would not happen until their children had graduated from high school and had careers.
They were supportive of their children continuing to work in the United
States but assumed that their children would continue sending money and
resources back to Mexico.

ANew Theory on Undocumented Women and Mexican
Migration
Toe results ofthis dissertation suggest that the migration ofundocumented
women from Mexico to South Carolina must be understood in the context
ofstrengths and resiliency. This resiliency is evident in each of the four
phases of the process of migration. In the fi.rst phase of the migration
process, while still living in Mexico, women demonstrate an ability to
rise above the loss ofhusbands and other family members living abroad.
They assume new roles as heads ofhousehold. They take on other work
responsibilities. And they manage the money, safety, and well-being of
their children and elderly family members left behind.

�136

/ From Mexico to South Carolina: A Study ofUndocumented Women
(De México a Carolina del Sur: Una Investigación de Mujeres Indocumentadas)

In the second phase of the migration process, the women prepare
for and undertake the journey to the United States. In this process, their
sense of adventure and courage is evident. They make the decision to travel
to South Carolina with very little understanding ofthe state itself, the living conditions, the language, or the culture. They prepare for the journey
with the help of other family members but are the primary caretakers of
the children in the process. Sorne of the women develop creative ways
to obtain tourist visas to the United States under the premise of visiting
Disney World. Others brave crossing the Rio Grande when, in many
instances, they are not good swimmers and have entrusted their lives
to the care of complete strangers. Toe undocumented women make this
journey in part for economic reasons but also for a longing to be reunited
with spouses, companions, and other famiJy members in South Carolina.
They choose to leave familiar worlds behind in order to complete this
reunification.
In the third phase of the migration process, the women establish
their new lives in South Carolina. Their resiliency is evident as they learn
how to drive cars, avoid police officers and traffic stops, enroll in adult
education classes, graduate with GEDs, build informal markets (selling
food to local Mexican stores, sewing traditional dresses and costumes for
festivals, painting, playing music) and even buy a home. Undocumented
women learn quickly how to live and survive in the United States, despite
the fact that many times they cannot speak the language nor access the
social service systems, and they eam low wages.
This resiliency in no way negates the realities of oppression that
the women face in the United States, but it &lt;loes point to a new way of
looking at undocumented women (and men) from a strengths perspective
rather than through purely victimization. Toe next step in the development
of this theory is to look at the undocumented women through a longitudinal
perspective in order to determine if this resiliency and determination also
plays out in their stated goals to eam a substantial sum of money in the
United States and return permanently to Mexico. Ifthe return migration
&lt;loes not unfold for the majority of undocumented women, this theory
suggests that through their resiliency they will continue to persist in
South Carolina and continue to make the most of their lives in creative
and meaningful ways.

Rel'islo Pe,spectivas Sociales / Social Perspectives Journa/ primavera-otoño / spring-fa/12004, Vol.6, Num. 1 y 2 I

137

Conclusion
Toe findings from this study suggest that undocumented women from
Mexico follow four phases in their joumey to South Carolina. In the first
phase, women assume new roles as heads ofhouseholds_in Mexico while
mate relatives undertake the migration process to the Umted States. In the
second phase, women from Mexico decide to joumey to South Carolina
to reunite with family members, seek adventure, and establish a better
life. In the third phase, the women settle in South Carolina, find work,
care for their families, and pursue their own goals. In the fourth phase,
!he women plan to retum and retire in Mexico.

These phases of the migration process are important for social
work practice and policy. Social workers in South Carolina and elsewhere
must be aware of the reasons that Mexican women decide to migrate illegally to the United States, the struggles that they have faced in this process,
and their own desires for the future. Practitioners must be aware of the
difficulties that women face in illegal migration and the implications for
their emotional health and well being in the United States. Furthermore,
from a strengths perspective, social workers must accept the challenge
of discovering the women's goals for the future and helping them find
ways to achieve these goals within legal constraints.

In terms ofpolicy, the findings suggest the need for social workers
to be active in advocating for immigration reform. Toe emphasis that the
women placed on education supports recent efforts to pass the Dream Act
and other educational initiatives that include benefits for undocumented
workers. The findings also suggest that, even with the increase in border
patrol and Homeland Security, that undocumented migrants from Mexico
will find ways to joumey to the United States. Toe country has the choice·
oftightening borders, granting another amnesty, or pursuing a systematic
reform of current immigration policies. This data suggests that without
asystematic reexamination of immip-ation policies from a transnational
perspective, the number ofundocumented immigrants from Mexico will
continue to increase. As policy makers, we have the responsibility to help
others understand the complexity of Mexican migration and develop
immigration policies that reflect the growth and success of transnational
villages.

�138 / From Mexico toSouth Carolina: A Studyo/Undocumented Women
{De México a Carolino del Sur: Una Investigación de Mujeres Indocumentadas)

Areas ofFurther Study

The findings from this study confinn much of the current literature on the
process of immigration from Mexico to tbe United States. This researc~
however, contributes greatly to a ricber understanding of the lives of
Mexican women living in South Carolina. There have not been many
studies conducted on Mexican rnigrants in this state, and tbe pbenomenon
of a direct pipeline of migrants from sending communities in Mexico to
South Carolina is new. This study presents a number of opportunities for
more researcb on Mexican migration of undocumented immigrants to
South Carolina. In addition, this stuliy demands tbat social workers and
otber researchers in rnigration patterns address the issue of resiliency in
understanding the ways in which tbe journey unfolds for undocumented
workers. Finally, the research points to the need for more longitudinal
studies on rnigration and transnationalism in the southeastern United
States.

htirJaPenpectivas Sociales I Social Perspectives Journal primavera-otoñe/ spring-fa/1 2004, 101.6, Num. I y 2 /

139

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�RM&lt;IOPerspectivas Scciales I Social Perspectives Joumal primaver(J-{)/Oño I spring-fa/1 2004, Vo/.6, Ntan. I y 2 I

143

Image of the indian in Mexico's indigenous free textbooks
Ileana Schmidt-Díaz de León*

Resumen
El sistema educativo mexicano ha desarrollado diversos medios para
favorecer la educación indígena. Entre estos se encuentra el libro de texto
escrito en las diferentes lenguas que se hablan en el país como uno de
los resultados importantes de la política educativa nacional de finales del
siglo XX. Si bien ésta ha dado a los indígenas un material educativo más
legítimo para aprender en la escuela y esta condición ha cambiado, aparentemente el estatus de la educación indígena en el país, los valores que
se transmiten a través de dichos libros tienden a mantener las condiciones
sociales de existencia de los indígenas. Este artículo analiza el concepto
de indígena que se vierte en dichos libros tomando como muestra para
el análisis los escritos en náhuatl para la sierra norte de Puebla y los de
la Huasteca.

Abstract.
Mexico' s educational system has developed several means for indigenous
instruction. Among them, the free textbooks written in indigenous languages have become a major outcome ofnational educational policy in the
late 20th century. It has given indigenous a more legitimate educational
tool to learn at school. This condition has apparently changed the status
ofindigenous education. However, values transmitted through these free
tex-tbooks tend to mantain their social conditions. This paper analyses the
concept of indigenous that is contained in these textbooks taking those
written in Nahuatl for the North Highlands of Puebla State and the ones
for the Huasteca region.

*The author is a researcher at the Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales de la
Universidad de Guanajuato. Her email address is: ischmidt@quijote.ugto.mx

�144 / lmage ofthe indian in Mexico s indigenous free textbooks

f,,is1a Perspectivas Sociales / Social Perspectives Joumal primavera--0/oño I springfa/1 2004,

Introduction
Ethnic identity has been the focus of many Mexican studies, most of
which have been based on research in indigenous communities. This
paper addresses ethnic identity through textbooks written in Indian Ianguages created especially for Indian children that represent, on the one
hand, the current Mexican national educational policy and, on the other,
a new tool for Indian teachers to uphold ethnic identity within Indian
communities. This paper argues that indigenous free textbooks contain
cultural values that promote indigenous ethnic identity through the image of a stereotyped Indian; the promotion of ethnicity is carried out bya
group of Indian teachers through formal institutions, and the creation ofa
free textbook empowered both Indian teachers and the Indian languages,
who have changed the status of educational techniques used for Indian
education in Mexico.
The importance ofMexican Indian free textbooks is based on three
premises: 1) As other books, their goal is to promote knowledge, values,
and behavior related to a society; 2) they are written by Indian teachers
in their own languages and published by the Ministry of Public Education; 3) although they are part of a national institutional program, they
express the identity of ethnic groups. The study analyzes texts and images
from textbooks written in the Nahuatl language. The analysis focuses on
the resources managed by men and women within defined contexts in
order to understand the values inherent in indigenous social groups, for
instance the familia! context in which the daily activities are assigned to
individuals ofboth sexes and all ages. The daily activities oflndian men
and women preserve and redefine their ethnic identity both in terms of
their relationships within the community and their relationship with the
national society. This analysis makes a difference between the activities
of men and women, on the one hand, and those of adults and children,
on the other, through the resources they manage. Each resource acquires
value within the context of material and cultural life. If the relationship
between individuals and resources is clarified, it would illustrate the role
that meo and women, and those of different ages play in the reproduction
of ethnic identity and culture.
This study is based on an analytical description of the :firstand second-grade textbooks written in the Nahuatl language, from the

Vo/.6, Num. Jy 2 1

14S

Huasteca region and the North highlands of Puebla. lt analyzed the discourse of texts and images in order to identify elements which promote
ethnic identity. lt also identified elements that promote national identity
among Indian children due to their o:fficial character. As an institutional
program, Indian free textbooks promote national belonging. They are
an element of the national educational policy, just as the Spanish free
textbooks are. Mexico's educational system has free textbooks written in
Spanish and free textbooks written in 56 different Indian languages. Due
to the importance of free textbooks in the Mexican educational system,
!he characterization of the indigeneus ones as promoters of ethnicity
makes it necessary to contextualize them historically. Toe following section presents a briefhistory ofthe creation of these educational materials
to give the reader a brief idea of the context in which the authors of the
lndian free textbooks have operated.
1

The national free textbook policy

Free textbooks became an element of educational policy of the Mexican
state since a special commission to organize its production was created
in 1959 (Meneses, 1988:512; Neumann and Cunningham, 1988:1; Villa
Lever, 1988:60). They have developed asan important component of
!he education of Mexican children because their use is mandatory for
all primary schools, i.e. private, public, urban, rural, and Indian. Created
during the presidency ofAdolfo López Mateos ( 1958-1964), the national
free textbook was part of an ambitious educational program called "The
Eleven-Year Plan" (Plan de Once Años) directed by the Minister of
Public Education Jaime Torres Bodet (Congreso de los Estados Unidos
Mexicanos, 1958:12; Solana, 1982:365-372); Meneses, 1988: 511). Toe
main goals of that plan were to expand the number of students attending
Prirnary school and to make the educational system more efficient. Toe
former included not only increasing matriculation, but increasing the
number of teachers and schools in the whole country (Congreso de los
&amp;tados Unidos Mexicanos, 1958:3-8). Tbe latter meant creating new
Curricula and educational programs for primary, secondary, and normal
schools (Meneses,1988: 474-81). School permanence became the basis
l

The free textbook written in Spanish wil/ l,e referred to as the national free textbook

�146 /

Image ofthe indian in Mexico s indigenousfree textbooks

of this educational program because high drop-out rates were considered
not only an effect, but also a cause of educational problems (Meneses,
1988:463). Thus, the Mexican free textbook program was bom in a context
where the combating of a high student drop-out rate and the expansion of
the national educational system was a governmental priority.
Although the "Eleven-Year Plan" promoted the creation of new
educational programs, the content of the national free textbooks carne
from the educational curricula that had existed since 1957 (Villa Lever,
1988:63). These educational programs were based on the "national
unity" notion, a policy implemented from 1949 to 1959 in all aspects of
national life that promoted cooperation among the diverse social classes
(Villa Lever, 1988:44-54; Medina, 1974).2 In the sphere of education,
"national unity" meant cultural homogeneity as the ultimate expression of
mexicanidad In this context, the development of a strong nation required
the formation of a unified Mexican spirit. Mexico could only become a
nation when every Mexican was united by a set of common values and
feelings.
Adolfo López Mateos justified the creation of the Mexican free
textbook in terms ofArticle 3 of the Mexican Constitution (Villa Lever,
1988:60-61 ), which states that state-supported education should be free
and mandatory. López Mateos argued that the state is not only responsible
for the building of schools and the education of teachers, but also for
providing the educational material used in primary schools. Textbooks
also implied the implementation of conditions for their development and
distribution. On February 13, 1959 a Presidential Decree created the Free
Textbook National Committee to accomplish these goals. 3 lt agreed thal
free textboo~ should include a basic currículum for every primary school
course, that they should be prepared teachers and professional writers,
and that they should be richly illustrated. Toe committee also agreed that
teachers should be provided with manuals that would accompany the
textbooks (Neumann and Cunningham, 1982: 15-16).

•Y

2

During the presidency ofAvila Camacho, the concept of "class struggle" in the official
politica/ discourse changed to that ofthe cooperation among the diverse social classes
(PRI_ 1982).
3
"Diario Oficial " 1959: February l 3:4.

/nil111Pmpectivas Sociales / Social Perspectives Jouma/ primavera--0toño / springfall 2004, Jló/.6, Num. I y 2 I

147

The initial plan for creating the free textbooks in 1959 was to
hold a national competition, but it was not effective. Instead, teachers
and professional writers were chosen to write thé necessary books for the
sixprirnary grades (Neumann and Cunningham, 1982:49). Subsequently,
"57 books in total and teacher's manuals, and 517 million copies" were
published by 1972 (Neumann and Cunningham, 1982: 51). Since then,
free textbooks have been reviewed and changed severa! times. The first
major revision took place in 1972 as part ofthe Educational Reform during
thepresidency ofLuis EcheverríaAlvarez (1970-1976). The textbooks
were changed in their content and organization. They were originally
organized by subject and were later integrated into broader fields of
study, a policy that was followed until 1993.4 An important innovation
was that each field of knowledge would have an editorial coordinator
responsible for ali six primary grades "organizing the work of a team of
authors, advisors, collaborators, designers and illustrators" (Neumann
and Cunningham, 1982:53). Members of each team were specialists
and researchers from institutions such as El Colegio de México, the Instituto Politécnico Nacional, and the Universidad Nacional Autónoma
de México. This modification resulted in the preparation of 55 new textbooks, anda total of 652,700,000 copies were produced from 1972 until
1981 (Neumann and Cunningham, 1982: 55). A second major change
occurred in 1980 to create the so-called integrated book for the first and
second grades only. These new textbooks integrated all its topics in one
book to facilitate children leaming. For the first time in the history of
the free textbook an experimental approach was taken during 1979-1980
to the development of textbooks, and it resulted in the creation of ten
new textbooks (Neumann and Cunningham, 1982: 62-63). A third major
change took place in 1992 on the context of a national competition, in
which participants presented new textbooks for the six primary grades.
Through this competition several new textbooks were approved, but not
all subjects and grades were covered. In that case, the Ministry of Public
Education took the responsibility for creating them. Toe new textbooks
now in use have important modifications, including special textbooks
for the national and regional histories and geography. Thus, there are
now history and geography textbooks for each state, which are used by
children who attend school in that specific state.
(

Math, Social Sciences, Natural Sciences and Spanish

• 1

�148 /

lmage ofthe indian in Mexico ~ indigenous free textbooks

The indian free textbook policy
Toe idea that Indians could control Indian affairs in Latin American countries began spreading after the meeting held in Barbados lsland in 1971
(Bonfil, 1991:129). Toe "Declaración de Barbados: por la liberación del
indígena" posited the necessary changes to end the policy of ethnogenocide suffered by Indians since the conquest of the Americas (Bonfil,
1991: 129). lt favored the consolidation of Indian organizations and the
creation of new ones in Mexico during the 1970s and 1980s. In the field
of education, the Alianza Nacional de Profesionales Indígenas Bilingües
A. C. (ANPIBAC, National Alliance of Indian Bilingual Professionals),
an organization oflndian teachers, appeared in 1973 (Barre, 1983; Mejía
and Sarmiento, 1987), and has influenced Indian education since then.
In 1978, the Dirección General de Educación Indígena (DGEI, General
Directorate of Indian Education), a new office to take charge of Indian
education in the country was created as a formal branch ofthe Ministry of
5
Public Education. Thus, Indian education became legally recognized as
an integral part of the Mexican educational system (Nahmad, 1980:31).

r..::. .

A team oflndian teachers, linguists and educators has been preparing lndian free textbooks since 1978 as the core task of the DGEI.6
This team initially produced books in 22 different indigenous languages;
however, their goal was to complete those for the 56 officially recognized
Indian languages (SEP, 1976:82). Between 1976 and 1982 a total of
1,519,000 books (SEP, n/d: 194) were printed to teach Indian chi_ldren to
read and write in their own languages, but having Spanish as a language
of instruction (SEP, 1994b). Toe idea ofproviding free textbooks to Indian
children was born in the "First National Seminar of Bilingual-Bicultural
Education" in Oaxtepec, Morelos in 1979 (Hernández, 1979:28). lt was
organized by the Alianza Nacional de Profesionales Indígenas Bi/ingü.es
A.C. (ANPIBAC) and was inspired by the "Third Congress of Indian
Peoples" held in Mexico City in 1978. In that Congress, the participants
expressed the view that the "Indians should be responsible for the organi5

This office was a substitution of the former Dirección General de E ducación Extraescolar en el Medio Indígena. The importance ofthe new DGEJ is that it appeare.tl as
a new educational modality ofthe nationa/ lliucational system, loosing its character of
"extra-schoo/" or "special" education.
6
lnformation obtained by interviews with severa/ officials of the DGEJ in 1996.

,e,;,taPerspectivas Sociales I Social Perspectives Joumal primavera~toño / springja/1 2004, Vo/.6, Num. I y 2 /

149

u1tionofthenew education" (Hemández, 1979: 39) for Indian communi•
ties. Toe former president, Miguel De la Madrid Hurtado, offered during
his electoral campaign for the presidency in 1982 to give Indians the right
to have and direct their own educational policy. After the social move•
ments of the late 60' s and 70's, the official party was afraid of problems
with Indian communities so it tried to incorporate Indian demands into
the party's social program and its corporate structure (Tovar 2004: 8).
After he was confirmed in the presidency, and in response to this politi•
cal statement, the ANPIBAC gave him the proposal of a program they
called "Indigenous Educational Policy" (Consejo Nacional de Pueblos
Indígenas, 1982: 125). It contained an evaluation ofthe education directed
toward Indian children and the necessary policies to improve it. It posited
the goals for Mexican Indian education claiming for its social role as a
promoter of Indian cultures and ethnic identity (Consejo Nacional de
Pueblos Indígenas, 1982: 136). It pointed out the need of an indigenous
pedagogy and the creation of a currículum based on the Indian family
and the Indian community values (Consejo Nacional de Pueblos Indíge•
nas, 1982: 137). Thus, educational materials written in Indian languages
needed to be created for Indian education (Consejo Nacional de Pueblos
Indígenas, 1982: 142-146).
The "Indigenous Educational Policy" document has acquired
importance because severa! members of the ANPIBAC have worked in
tbeDirección General de Educación Indígena (DGEI) since 1978 mak•
ing free textbooks in Indian languages an official educational program.7
Sorne ANPIBAC's members have been placed in the high• and middle•
rank positions of this institution, where they have achieved a significant
leve! of in:fluence in decision-making related to Indian education. That
is, the Indian teachers ofthe ANPIBAC have been taking part in defining
lhe goals, means, and orientation of formal Indian education within.the
Ministry of Public Education since then.
Educational materials prepared for teaching Indian children to
read and write existed before the Indian free textbook appeared. Since
1936 the Summer Institute of Linguistics (SIL) had made cartillas de
alfabetización with the approval of the Mexican governrnent (Heath, ·
7

lnformation obtained by interviews with severa/ officia/s ofthe D GEJ in 1996.

• 1

�l 50 /

lmage o/the indian in Mexico 's indigenous free texthooks

1972: 112-113; King, 1994:113-121). This educational material attempted
to teach Indian children tbe Spanisb language by first instructing tbem in
tbeir own language. In 1979, bowever, tbe govemment ended its contrae!
with tbe SIL, tbus ending tbe production of the cartillas de alfabetización
(King, 1994: 115). Since then, the Ministry ofEducation has taken charge
of the definition and creation of new educational materials for Indian
children tbrougb tbe Dirección General de Educación Indígena. 8 It also
began to direct the formal education oflndian communities until today.
In 1978 the DGEI began preparing textbooks in Indian languages,
althougb the general educational policy toward Indians had not changed.
The goal of castellanización still continued after this year, but the cartillas de alfabetización were eliminated. Since 1980 Indian children could
have their own "textbooks" justas non-Indian children had, instead of
informally assembled educational materials. They could learn toread and
write in tbeir native languages with prepared educational materials at the
academic level found in Spanish-language schools.

L.

In 1990 the Indian free textbook underwent a major change
due to tbe educational modemization policy during Salina's presidency
(Programa para la Modernización Educativa). The main goals were to
increase the quality of education, assure national educational coverage,
and make the educational system efficient. Its financia! means were issued
initially through the Programa para Abatir el Rezago Educativo (PARE)
bringing an extra economic resource also to the DGEI to improve educa·
tional materials. As a result it began a revision of sorne of the Indian free
textbooks to produce a set of new ones. 9 However, not all grades and
languages could be included because the Ministry of Public Education
implemented anotber policy two years later calling teachers, profession·
als, and researchers to a national competition to create a complete set of
new national textbooks (those in Spanish). This situation gave the DGEI
an opportunity to renew its remaining educational materials tbrough an
enricbed content. However, the textbooks reviewed during tbe period of
8

The preparation of the first lndian free textbooks coincided with an administrative
change in the Ministry ofPublic Educa/ion. The "Dirección General de Educación Ex·
traescolar en el Medio Indígena " became the contemporary "Dirección General de
Educación Indígena" (DGEl) in 1978.
9
Information given by interviews with officials ofthe DGEI in 1996.

t,,istt1 Perspectivas Sociales / Social Perspeclives Joumal primavera-otoño / springfa/1 2004,

Vo/.6, Num. l y 2 I

15 1

1990-1993 &lt;lid not pass a second evaluation. Toe newest version is more
detailed, with additional images and more complex texts. It includes
photographs of Indian communities, lndian people, and Indian cultural
materials and resources. Thus, there exist Indian free textbooks produced
with the PARE and those produced with the 1992 's renewing-textbook
poticy but, there is not duplication of any textbook. Both are currently
used in Indian schools. Participation of ANPIBAC's members in this
process was implemented tbrough their job position at tbe DGEI selecting
authors and supervising contents. Although the creation of new textbooks
included the participation oflinguists and educators, Indian teachers had
themain role as native speakers ofthe 56 recognized Indian languages.
Toe link to the official educational policy is tbe most important
characteristic of changes in Indian textbooks since 1990. The Indian free
textbook is now an element of the national educational program and its
general content is directed by a common national objective; however, this
does not imply that Indian free textbooks are "translations" or "copies" of
those produced in Spanish. ludian textbooks must fulfill the goals posited
in the national educational programs if they want to be considered part
of it. Thus, Indian education in Mexico is defining itself between both
the lndian culture and the national identity.
Taken as a model and according to the requirements for national
modernization, the bilingual-bicultural education will be characterized by
combining traditioo and change, pluralism and ideotity, universality aod be
longing, humaoism aod techoical knowledge, quality and equality in
educatioo, and individual and collective interests. Participation and responsibility will be reconciled with a free and democratic participation of the people (SEP, 1994b:11 ).

10

In this context, ludian free textbooks seem to be focused on conlent related to Indian cultures, whereas the National ones are focused on
mestizo national ideals. Because National free textbooks are mandatory,
lndian children should use both kinds of textbooks in school. 11 Thus,
lndian children are supposed to learn both ludian and national cultures
10

The translation is mine.
.
This rule is currently appliedfar National free textbooks but no/ for the lnd1an ones.
Not ali lndian schools have the lndian textbooks. The reason far this is no/ yet clear.
11

�152 / lmage ofthe indian in Mexico~ indigenousfree textbooks

letis1a Perspectivas Sociales / Social Perspectives Joumal primavera-ctoñQ / spring-fa/1 2004. Vol.6, Num. I y 2 /

through the use of their native languages and Spanish.

subjected to social life and family maintenance. Failure carrying the responsibilities out of an individual may affect the entire farnily nucleus.

153

The indian free textbook and ethnic identity
ludian free textbooks are saturated with cultural values. They expres.1
the way oflife, beliefs, and customs ofMexico's indigenous groups. Toe
Nahuatl books from the Huasteca and North Puebla regions consistently
present certain values as basic elements ofNahuatl culture.
Life is the basic value; it is the reason and the essence of the
indigenous cultural practices. In these textbooks, life is represented as
nature andas the community itself. Therefore, human being activities are
directed toward the preservation of life.
Indian free textbooks present the activities of Indian people dif.
ferentiated by gender and age. Each gender, adult or child, has a distinct
relation to Indian cultural values that also points to their ethnic identity.
Ethnic identity is not only expressed through the garments or the native
language, but also through accomplishing established social roles for
men, women, and boys and girls that allow for survival and cultural
maintenance. Activities distinguish gender and age differences within the
community, in the same way that clothing and language play an identify·
ing role. Gender activities in these books reveal their relation to survival
and ethnic identity: men and women work to survive while at the same
time that work helps them to remain Indians. These textbooks present the
individual as part of rural life, the family, and the community to whicb
they are linked through work. Toe central values included in the Jndian
free textbook are family, community, collective work, land, coro, and
knowledge.
TheFami/y

Although the nuclear family is present, the extended family is the preferred
farnily structure depicted in Indian free textbooks. These textbooks illus·
trate that the extended farnily is natural to human beings; therefore, the
individual is portrayed as a member ofa social group (SEP, 1993a: 16-19).
Toe indigenous human being is a member of a farnily and a community
before he or she is an individual, which means that individual life is

In these books the family and the home are strongly linked. Toe
man is the provider and the woman is the housekeeper (SEP, 1993a: 38,
46, 73; SEP, 1993b: 30-31, 49). Toe family lives in the house, where
most of its vital sustenance activities take place. That is, all members of
!he farnily both work and reside in the house. Many activities are distributed by gender, which are distinguished by the physical space where
!he children carry them out. Although the activities may be the same, the
boy usually performs his tasks outside the home while the girl does them
inside (SEP, 1995: 10-19; SEP, 1994a: 10-13).
Toe family's equilibrium appears to reside in the relationship
between the farnily and the home, where the Indian individual, the family,
and the home are integrated elements of nature, and nature is an integrated
element of life. Each family member has a responsibility to fulfill in order
to maintain the equilibrium, that is, to preserve the culture.
Toe Nahuatl family is presented in the free textbook as a patriarchal structure in which the Nahua man has clearly defined social functions,
and women's functions are sometimes ambiguous. For instance, the Puebla
textbooks depict a mother with limited participation in her children's
education. At times she is portrayed as an advisor to the children, but this
role is often obscured by the grandfather's role as the main transmitter of
cultural values (SEP, 1993b: 36, 44; SEP, 1993a: 15, 20, 135). He ensures
lhat farnily members carry out their responsibilities and maintain the custom. Toe grandfather has a greater presence in the children's education
Iban the mother or the grandmother. He is responsible for transrnitting the
lradition, the history, and the reason for being Indian, whereas the mother
leaches them how to behave and to perfonn certain tasks. Although the
mother advises only her children, the grandfather teaches ali children in
tbe cornmunity, and the grandmother has no educational tasks at ali (SEP,
1993a: 135, 137; SEP, 1994a: 7, 30).

In summary, the grandfather guides the performance of the costumbre, the mother takes care of the household, and the father provides
food. Whereas the woman gives life, the man works to maintain it and

�154 /

lmage afthe indian in Mexica s indigenous free tertbooks

to preserve it in a certain way. These roles are presented in the context
where the Indian is a poor, rural, peasant, a hard worker, a producer, and
a consumer of maize, and is responsible for the sustenance of the family
since childhood.
These textbooks suggest that patriarchal hierarchy presupposes
an authority that is achieved through experience and the maintenance
of traditions and custom. Toe old man symbolizes tradition; that is, he
is familiar with the culture because he has lived the community's past.
Although the Indian free textbook presents the grandfather as the custodian of the costumbre, its preservatien is not defined by traditional traits
such as the clothing. Men, women, boys, and girls use both traditional
and non-traditional clothes. 12 On the other hand, the activities related
to the oficio consistently appear through images and texts (SEP, 1993a:
94; SEP, 1993b: 13, 16, 18). Toe oficio 13 is the defining element ofmale
and female activities within the family. Hence, there have been importan!
changes in certain aspects of Nahuatl culture, but they have not touched
the division of responsibilities involved in domestic life and family survival.
Toe poor Indian is a constant in the textbook, which suggests that
much of the Indian's daily activities are perfonned in order to survive.
In this context, any change the woman may advocate would expose the
family itself. The main value the textbooks teach is that the family is the
nucleus of the community and the central element in defining ethnicity.
Exposing the family implies jeopardizing the organization for surviving
and also threatens Indian identity.
12

For instance, thefirst grade textbookfrom Puebla (SEP, 1993a) has 53 women and
111 men in total. Ofthese individuals 29 are girls, 24 adult women, 29 boys and 82 adult
men. Five ofthe 29 girls, (17.24%), 13 ofthe 24 adult women, (54.16%), 4 ofthe 29
boys, (13. 79%) , and 18 ofthe82 adult men (21 .95%) wear traditiona/ clothes. Neverthe·
less, it is noteworthy that men general/y wear a white shirt, a man s traditiona/ garment.
{~ is ª!so noteworthy that women are more likely to wear the traditional costume.
Th1s paper employs the concept of oficio as proposed by Rubén Reina and Robert
M Hi/1 Il (1978). The oficio is the specialized productive activity of Jndian towns in
Guatemala. lt is defined by custom that involves not only the production, but a/so the
distribution of necessary goods. These are always produced with the same materia/s
and techniques to create the same kind ofproduct. They argue that innovations could be
made only if the costumbre is not threatened. Under sorne circumstances, peop/e may
engage in non-traditional activities as long as they de not conflict with custom. For the
purpose ofthis paper, the same conce¡,t could be a/so applied to the/ami/y.

1/e,isra Penpecffvas Sociales / Social Perspectives Joumal primavera-Qtoiw / springfall 2004,

Vo/.6, Num. J y 2 /

155

The Community

Although the family is the center of survival, it cannot exist outside the
community. It is linked to the community through specific ways of living,
language, land, and commerce (SEP, 1993b: 92, 119-131 ). Rites, ceremonies, and activities that are performed in the community link the families
who are united by tbe land and the language. Toe family's relationship
to the community is like the indigenous individual 's relationship to the
family. That is, the individual is not conceived of isolated from the family, justas the family is not conceived of separated from the community.
Through responsibilities, the indivitiual is as loyal to the family as the
family is to the community. Toe family gives identity to the individual,
as the community &lt;loes to the family. In these textbooks, the ethnic
identity is transmitted to the community through rites, ceremonies, and
the fulfillment of those cultural values that are supported by the family,
such as collective work, com planting, and traditional costumes. Land
and language give ethnic identity to the community. Land is the unifying
space, justas language is a symbolic force. In the land, unity is achieved
through work, whereas in language, unity is accomplished through oral
tradition.
According to these textbooks, markets and schools are central
places of community life where relations are extended among Indian communities in a region. The fonner is not only a means to earn a living, but
also a way to supply the family with products it does not produce. The
market is the place to sell the family produce and conduct social relations. Men and women sell their products. Women buy them, sometirnes
accompanied by a man; bowever, women typically establish contact with
the seller and select the merchandise (SEP, 1993b: 119). In the market,
men not only sell but also carry the merchandise in their backs, a traditional way to transport their products from home to the market and vice
versa. For these textbooks, Nahuatl communities distinguish themselves
by continuing a way oflife, as the ancient people did in the region (SEP,
1993b, 120-21).
Men and women link thernselves to the community through work
When the school is involved in the relation between tbe individual and
the community, the gender- and age-based activities are permeated by

�156 /

Image of/he índian ín Mexico s indígenous free textbooks

values ascribed only to the school. This is the only place where women
can perform non-traditional activities according to these textbooks. Such
activities are characterized as being performed outside the home, i.e.,
teaching children to read and write. Toe school is a kind of "neutral"
place where boys and girls acquire the universal student ethos. School
plays a dual game of cultural change and continuity. On the one hand,
as part of a current program within Indian life, it gives Indian children
opportunities that Indian people did not have before. On the other hand,
it is the inheritor ofAztec school traditions, where gender activities were
established in ways similar to current Indian life. School is also the place
where adult men and women can change their relationship with the community and their social role within it. While a woman makes tortillas at
home, she can also teach the alphabet at school (SEP, 1994a:80). That is,
if she usually relates herself to sustenance at home, she relates herselfto
formal knowledge at school. In this context, cultural continuity bears the
weight ofthe tradition as well as the desire to preserve the culture. School
is, for these textbooks, the place where children Iearn their Ianguage, their
history, their own cultural values, and also their costumbre.
Lamí, Corn, and Collective Work

Land, com, and work are sources of life. In the Indian free textbooks these
cultural values are consistently related to each other. Individuals 'relate
themselves to land through work. Work has both social and environmental
meaning. Individuals work for both family survival and environmental
continuity. That is, the Indian as part of nature helps to preserve the environment, thereby generating a life cycle. Although work is a burden,
because it is the means of survival, it is also a cultural value. It is the way
through which individuals relate themselves to nature and also a means
for interaction among themselves. The Indian transforms nature to live
with it. In this context, each individual's tasks are fundamental aspects
of the continuity oflife.
Land is a tie among families andan element of spatial and cultural
belonging. Images of men sowing the land in a traditional way suggest
they have the knowledge to cultivate and harvest regional food. They also
imply mastering the agricultural calendar, agricultural tools, agricultura)
rituals, the organization of labor, etc. That is, sowing the land requires a
diverse knowledge that is part of daily life and a basic element of ethnic
identity.

Rnil/0 Perspectivas Sociales / Social Perspectives Joumal primavera-otoño I springfa/12004, Vo/.6, Num. Jy 2 /

157

Com is the nourishment for excellence for Indian people. They
relate themselves to com through work for its production and its transformation as food. In the Nahuatl textbooks, com production is associated
with men's and boy's work, whereas com transformation is associated
with women's andgirl's work (SEP, 1993b: 30-31, 49). Maize is presented
as the inheritance of the ancestors that was left by Centeotl, "the god of
com". Therefore, corn is an element ofthe tradition and life cycle. Com is
sustenance and the reason to work. Moreover, working the family's milpa
and the maintenance of town buildings, such as the school, require the
participation of several people. Work is a coUective enterprise for activities conceived of as responsibilities for family and community members.
Work is portrayed as a common responsibility.
As has been mentioned above, the activities of family members
are delimited by gender and age. The following is a compendium of the
activities represented in the Nahuatl free textbooks from the Huasteca
and North Puebla regions for the fust and second primary grades:
Woman
Man
grinds corn, and makes sows and grows com; be is
tortillas; she transfonns
the family's provider
raw food into sustenance
cleans the house
carries com with the
tumpline
takes care of the cbildren
takes care of the
domestic animals
makes pottery

meets other men to agree
upon community matters

-looks for wild fruit and
vegetables
buys and sells in the
builds roads and houses
market
Weaves with a backstrap plays musical instruments
loom
advises her children Elders transmit the culture
and advises the family

Girl

makes tortillas

Boy
helps bis father in
the field

cleans the house

carries firewood

takes care ofher
siblings
feeds the domestic
animals
attends school

feeds the domestic
animals
attends school

carries water

carries water

�158 /

lmage ofrhe indian in Mexico 's indigenous free textboo/rs

Toe relationships among family members and between them and
the community are also established:
- Toe mother is related to the family through water and food
processmg
- All family members are related to each other through work,
which is directed mostly to obtain and transform crops into
sustenance
- Family men relate to the community through collective work
and rituals.
All community members are related to each other through a common history originating in Aztec times. They have the same language and share
a characteristic costume. They also share the following values:
- The individual is part of nature
- The house, as physical space, is an element of nature
- The family is the center of the community
- Life experiences are expressed through the elders' wisdom
- Land is an element of identity
- Custom must be maintained
- Elders must be respected
- Nature must be respected
- Work is part of life
- Solidarity, poverty, responsibility
- ludian identity must be maintained
Finally, individuals, families and Indian communities relate to fate by
praying and through the ancient gods, who are masked as Christian
gods.

J,,iJtaPenpectivas Sociales I Social Pen;pectives Journa/ primavera--0/oño / springfa/1 2004,

Vo/.6, Num. I y 2 /

159

the community. Toe one who has knowledge is the person who should
guide the community. In these textbooks, the grandfather is the person
who has the knowledge. He obtained it through his experience and bis
re.5pect for the culture. He expresses his knowledge by using his native
language. He speaks Nahuatl, sowed com, and worked for the family
and the community.
The textbooks present two k.inds of knowledge: that of the
community and that of the school (SEP, 1993b: 15, 36). Each one has
adifferent locus: the elders in the former and the teachers in the latter.
These books implicitly express the idea that the elders cannot become
thecommunity's teachers, but teachers could become community leaders
without being old. The teacher is portrayed asan organizer and guide, with
thepeculiarity ofbeing able to fail at the performance of costumbre. The
elder man is presented as a sage because he has experience in performing
costumbre and using his language. Mastering the native language makes
him a "real teacher" of children, but only at the level of language. The
power of reading and writing is related only to school; thus these are the
school teacher's tasks and knowledge.
In these free textbooks the language plays a role in communication, identity, and belonging. Knowledge of the Nahuatl language meaos
being Indian, defending his or her ewn culture. However, transmitting
language seems to be a man 's task mere than a woman 's. Toe relationship
of women to the knowledge of language is presented as an element of a
woman's life, but not part ofknowledge itself. Although she speaks to her
children, and she gives advice, she is nota wise person. In the textbooks
ofthe Puebla region, the old woman suffers from a lack of knowledge.
She appears a few times with defined activities. In the book fro~ the
IIuasteca region, the grandmother has the same activities at home as the
lllother. In both books the only recognized sphere of cultural knowledge
for women is the community's health, although that too is shared with
lllen. Both male and female healers are sages within the community.

Knowledge
Knowledge is portrayed as a value in the ludian free textbooks. lt is a
product of experience and the ancestors' legacy inherited from genera·
tion to generation of elders. Knowledge comes from past grandfathers
One major difference between the Huasteca and Puebla textbooks
to present elders to complete a cycle of cultural knowledge. It implies is the women's ownership of knowledge. In Huastecan books, womeh
mastering the history of the community, the costumbre, the values tbat P&lt;&gt;ssess knowledge associated with formal education, including reading
preserve the Indian identity, and represents power within the family and and writing their native language. This meaos that the lndian woman is

�160

/ Image of the indian in Mexico s indigenous free textbooks

Rt,i,ta Perspectivas Sociales I Social Perspectives Joumal primavera-ctoñc / springfa// 2004, Vo/.6, Num. I y 2 /

also a bridge between Indian and national societies. Male teachers promote
change and permanence. Female teachers also foster both, but they closea
cultural cycle because they are always related to the house, although they
are at school. Puebla textbooks do not present this situation. Although
men teachers are promoters of cultural change and cultural maintenance,
women are associated only with permanence.
Values
Toe following values are included in the lndian free textbooks according to gender. These values are associated with the Indian family as the
textbooks conceive it:
Family
- extended
- nucleus of the
community
- base ofethnicity
- base of
individual 's life
- element of nature
'I'
•

;

oQ

Man
-father, provider, responsible for family's survival
- transmits culture and
tradition
- preserves culture and
tradition
- tied to work in the milpa
-authority of tbe family
(grandfather) and the
community (elders)-patriarch
- physically strong

Woman
- mother, responsible
for family's survival
- transformer of com,
cook
- responsible for
collective order and
customs
- adviser ofher
children
-no authority within
the community

Man and Woman share
- being linked to land
- being tied to rural work
- being tied to the family
- being tied to tbe
community
- being subjected to
poverty
- being com consumers
- being hard workers
- being detached from
modero technology
- being elements ofnature
- having an ethnic identity

The indian free textbook and the national identity
Toe Mexican free textbook is a socialization agent. Its content could
become part of a student's values and beliefs. Topics included in free
textbooks are institutionally defined by the Ministry of Education and
involve not only educational goals, but also the orientation of the na·
tional educational policy as well. Because the main interest of Mexican
educational policy is the promotion of nationality vía the education of
ali citizens, learning the values included in free textbooks is necessaTY
for maintaining the national society. Indian free textbooks are official
educational tools for promoting both nationality and Indianness.

161

Nahuatl free textbooks present three levels ofidentity: the Indian,
!he Nahuatl from the Puebla and Huasteca regions, and the national one.
Being Indian means being poor, rural, peasant, a producer and consumer
of coro, responsible for producing crops, technologically unsophisticated, a hard worker responsible for the family's survival since infancy,
apreserver of ethnic identity, and a possessor of values that should be
preserved. Group identity is conveyed primarily through language, in the
membership community, and belonging to a region. National identity is
represented in the Indian free textboek through national symbols and the
Mexican Constitution.
National identity is related to Nahuatl identity through the origin of national identity symbols. These symbols represent the history of

Nahuatl people transformed into national mythology. The national myth
lhatsupports the national symbol is part ofthe Nahuatl people's history.
Following the Nahuatl free textbooks, current lndian tradition has its
origin in prehispanic times. Citizenship belongs to Nahuatl people for
historie reasons. Citizenship is notan assigned condition. For Nahuatl free
textbooks, being Mexican &lt;loes not mean living according to the values
of the national society. Being Mexican is acquired naturally by history.
Nahuatl people are the legitimate inheritors ofMexico's land, going back
to the birth of their ancestors. They continue the life of their ancestors as
told them by their grandfathers.
From a Nahuatl point of view, the motherland's symbols are
not necessarily associated with school. Toe eagle standing on a cactus,
devouring a serpent, is directly related to Nahuatl history. Toe images of
schools in the Nahuatl textbooks are associated more with the process
of learning to read and write than the sense of nationality. Toe national
flag, national anthem, and the National Constitution are not always part
ofthe school context; 14 nevertheless, the Nahuatl free textbook suggests
that these symbols are taught in school through these textbooks. Thus,
national symbols are linked to schools, even though they appear to be
llnrelated.

11

Converse/y, in the 1980 and 1994 versions, the Mexican lntegrated Textbook for the
first and second grades relate to national symbols to the school.

�162 / Jmage ofthe indian in Mexico s indigenous free textbooks

The relationship between national symbols and the school is not
lost in the Indian free textbooks. Toe social role of the Indian schools
is to promote the national identity. Thus, there exists a school-family
dichotomy in which each has a different social role. National identity
as formal learning remains, modifies, and redefines itself as long as the
school exists and transmits national values. This circumstance is important in indigenous education, because the school is becoming a formal
meaos of ethnic redefinition. Indian schools could reinforce or revive the
culture and customs of the Indian community through language. Toe term
"revive", however, irnplies a loss of cultural values. On the other hand,
the knowledge of Indian culture is becoming a specialized knowledge
for the natives themselves.
Toe textbooks promote respect for the law and portray the state
asan abstract authority from which Indians receive protection. Law gives
the Indians the possibility ofbeing recognized as Mexicans. In these books
Indians do not deny the national identity. Toe real problem stems froro
those non-Indians who do not recognize Indians as part of the Nation.
These textbooks present the Indian who exists. Actual Indians attempt
not only to be tolerated by non-Indians, but to be recognized as existing
and different.

For discussion
For decades, groups of Indians have questioned the policy of incorporate
them into national society and also the idea of integration of a national
culture. Can Indians be part of the nation while also maintaining their
culture and ethnic identity? It seems that one answer to this question
is that Indians can incorporate themselves within the state's legitima~
institutions. Through these channels, they can struggle to participate 111
the political arena and influence the policy-making, i.e., living accord·
ing to the rules of the "mestizo" game while still protecting the cul.~
of Indian people. Groups of Indians, such as teachers, have done this 111
the educational field by using institutionalized educational material promoting Indian identity and culture in lndian languages. Toe Indian free
textbooks were based on guidelines from national educational programs
but, the_ir topics try to be adequate to the linguistic and cultural conditions
oflndian children. Although free textbooks still need to be irnproved to

lt,ist,¡ Perspectivas Sociales / Social Perspectives Jouma/ primavera-otoño/ springfal/ 2004, 10/.6, Num.

l y 2/

163

give them a more specific and consistent cultural frame, they already
include basic cultural values relate• to family, community, and social
relations in general.
The existence of free textbooks for Indian children in their own
languages implies conscious action by teachers in order to manage the
formal education of Indian youth. Indian education requires the participation of native teachers with native language skills. This condition has
given Indian teachers, most of the a GEI, the possibility to participate
15
in its definition. Mastering an Indian language helps Indian teachers
against non-Indian intervention dueto the complexity ofcontent textbooks
already have. Only specialized people in Indian languages could sanction
theirwork.

Conclusion
Language is a meaos of human communication and also an element of
identity. For Indian teachers, language is a cultural barrieras well as a political tool within the national context. Toe cultural content of indigenous
free textbooks is an example of lndian participation within institutions
that directly pressure Indian cultures. Indian teachers are participating in
Mex.ican education through recognized institutions. They have achieved
influence for political action in order to promote Indianness. However,
these Indian free textbooks offer a world view where poverty and rural
lifeare major Indian cultural values. These books teach children to keep
a way of living, without questioning the status quo o[ both Indian life
and national society. Nevertheless, the lndian free textbook itself has
made the Indians participants in the national educational program. Free
textbooks are one forum in which Indians have manifested their inclusion within the Mexican Nation. With lndian free textbooks, the Indian
is empowered to be literate in his or her own language. Indians not only
have a written language, but have their own meaos to learn it in an institutionalized framework. This situation benefits the Indian people as
15

In interviews given to m e, lndian officia/s from the DGEJ said that the on/y teachers
authorized to teach lndian children are Indian. They are identified as s uch because
they speak an Jndian language. Besides this, the intermedia/e positions are general/y
COvered by lndian teachers within the structure ofthe Dirección General de Educación
Indígena.

�164 / /mage ofthe indian in Mexico sindigenous free textbooks

well as the state. The former gains a political forum from which they
cannot be excluded. The latter is legitimized by including Indians in its
developmental programs. They want to be recognized as members of
the Nation andas actors ofthe national program. After ali, Mexico as a
modero Nation was founded on the land oftheir ancestors.

f&amp;ri!JaPerspet:tivas Sociales / Social Perspectives Journa/ primavera-otoño I springfa/12004, Vo/.6, Num. I y 2 /

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�le,isla Perspectivas Sociales / Social Perspectives Joumal primavera-otoño/ springfa/12004,

10/.6, Num. I y l /

169

Desarrollo urbano, fraccionamientos campestres y prácticas
culturales en Hermosillo, Sonora, México
Rebeca Moreno Zúñiga*

Abstract
Toe following article examines the processes and meanings associated
with the acquisition of country real states in Hennosillo, Sonora, Mexico.
ltcan be considered that the acquisition has a simple commercial character; however, it is argued that it obeys to a cultural practice where emotive
and affective processes are involved. This study used an ethnographic
perspective and Bourdieus 's concept of habitus.

Resumen
El presente trabajo aborda la compra de lotes campestres en la ciudad
de Hermosillo, Sonora, México y los significados que se construyen en
tomo a los predios campestres . Se podría considerar que la adquisición
tiene un carácter estrictamente mercantil. Pero también obedece a una
práctica cultural y puede analizarse atendiendo a procesos emotivo-afectivos, conformados en un contexto social determinado. La etnografía y la
categoría de habitus de Pierre Bourdieu fueron empleados para el estudio
del problema planteado.

Introducción
La adquisición de un lote campestre en las inmediaciones de los centros
urbanos en México constituye una transacción comercial común que rebasa, empero, el umbral de lo meramente económico. Se trata al mismo
tiempo de una práctica simbólica. 1 En ella se renueva un habitus entendido como un conjunto de disposicienes duraderas como son las formas
de pensar, sentir, percibir y actuar de un grupo social. El habitus designa
así la cultura intemalizada que se renueva en determinadas situaciones
*la autora esprofesora de cátedra e investigadora del Instituto Tecnológico y de Esiudios
Superiores de Monterrey (ITESM). Su dirección electrónica es rebecamoreno@itesm.
IIU;

1

Los conceptos de práctica simbólica y práctica cultural se utilizan indistintamente.

�170 / Desarrollo Urbano.fraccionamientos campestres y prácticas culturales

ltmta Perspectivas Sociales I Socia/ Perspectives Journal primavera-ctoño I spring-fa/12004. Vol.6, Num. 1y 21

en Hermosillo. Sonora, México

ligadas al desarrollo de las estructuras sociales (Bourdieu, 1990). En
este caso concreto nos referimos a la modernidad urbana y los procesos
migratorios que inciden en el crecimiento de las grandes urbes.
El habitus se articula a través de las formas de acción de los individuos; sin embargo, no surge de ellos. El hecho de que el habitus refiere
a una forma de conducta compartida por un conjunto de sujetos sociales
indica que se relaciona con estructuras socioculturales supraindividuales.
Constituye, por lo tanto, una subjetividad compartida por un grupo de
individuos con experiencias afines (Bourdieu, 1990). Lo anterior permite
afirmar que la subjetividad y las emociones se desprenden de valores y
concepciones socialmente compartidas, en otras palabras, son fenómenos
sociológicos.
En el presente estudio analizaremos desde esta perspectiva teórica
la adquisición de lotes campestres por habitantes de la ciudad de Hermosillo (Sonora, México). Dichos individuos son migrantes procedentes
de la sierra sonorense donde algunos de ellos pasaron su niñez; otros,
en cambio (los hijos de migrantes), escucharon acerca de estos lugares
rurales a través de los relatos de sus padres.
En el aspecto metodológico recurrimos a la etnografia ya que
nos pareció el método más apropiado para desenmarañar la trama de
significaciones, para estudiar las emeciones y reconstruir la subjetividad
de los individuos ligados a la adquisición de predios campestres. Se trata
de una etnografía de tipo experimental que plantea nuevas formas de
descripción de la realidad estudiada a través de la narrativa y las notas
personales del investigador.

económicos. Los crecientes niveles de concentración poblacional (la
ciudad alberga a medio millón de habitantes) se articulan asimismo por
medio de la demanda por espacios de recreación y descanso, fenómeno
que ha dado lugar a la creación de numerosos fraccionamientos campestres
en las afueras de Hermosillo.
Uno de ellos es el fraccionamiento Real del Alamillo que sur~ó dentro de los terrenos de una antigua hacienda. Fue pensado por la
empresa desarrolladora como una gran huerta que ofreciera un ambiente
familiar que se asemejara a los pueblos y donde la gente plantara árboles
2
frutales. Al principio se ofrecieron lotes de cuatro mil metros cuadrados, lo suficientemente grandes " ... para que hagas tu palapa, tu asador,
tu pila; para que la pases en familia a gusto; siembra árboles... Eso es
lo que buscamos" (Marcos Urquidez, subgerente). El fraccionamiento
fue presentado a nivel publicitario como un lugar" ... donde el tiempo
se detiene" a semejanza de un pueblo antiguo.3 Al adquirir un lote, los
compradores - familias de los más diversos estratos socioeconómicos4
- lograrían encontrar un espacio para alejarse de la rutina diaria en la
ciudad. Sin embargo, esta idea se empezó a alejar pronto conforme los
habitantes de Hermosillo empezaron a explorar- al estilo de los suburbios
de los años cuarenta en Estados Unidos - nuevos lugares residenciales
distanciados del centro, los cuales les brindarían tranquilidad y formas
de vida más saludables. El fraccionamiento campestre transmutó en un
espacio residencial permanente.
Estos cambios se plasman en la publicidad que utilizó la empresa
fraccionadora para promover la venta de sus terrenos. Mientras que en
1

Extensión de la mancha urbana y fraccionamientos
campestres
Desde la década de los ochenta, la ciudad de Hermosillo, capital de Sonora, ha entrado en un rápido proceso de expansión urbana impulsado
por el desarrollo de la industria, el comercio y los servicios. La mancha
urbana se está extendiendo al grado que está invadiendo las zonas rurales
que la rodean. Sin embargo, no todo el suelo incorporado al perímetro
urbano que mide en la actualidad 82.4 kilómetros cuadrados sirve a fines

171

El subgerente del .fraccionamiento record• lo siguiente: "... en aquel tiempo existían
dos .fraccionamientos de este tipo (Los Pinos y Las Granjas) y estaban ofreciendo lotes
campestres. Entonces se p ensó en esa opción [ ..]; se buscaba un ambiente familiar, la
gente salía a los pueblos o salía a las orillas de Hennosil/o. Entonces (pensamos) que
']'Vieran su pedacito de tierra para que se juntaran ahí los fines de semana.. "
Marcos Urquidez lo expresó así: "cuando por ejemplo va uno a un pueblo ¿no?, y ve
las casas antiguas y cosas de esas, pues ese pueblo no cambió, siguió siendo igual, se
detuvo el tiempo ... era más o menos la idea también. "
/.,l.T
.
11ay de todo[ ..] de todos los niveles porque muchos se esforzaron por tenf!r un terrenito, pues dábamos crédito por medio de la misma empresa... Pues hay carpinteros,
hay plomeros, hay herreros, hay licenciados, hay profesionistas, hay políticos. Hay de
todo, no hay algo en especial. "(Marcos Urquidez)

�172

lffl!to Perspectivos Sociales I Social P=peclives Journa/ primaver0--0toño I springfa/12004,

/ Desarrolla Urbano, fracci-Onamientos campestres y prácticas culturales

Vol.6, Num. 1y 2 /

l 73

en Hennosillo, Sonora, México

1983 publicitó el fraccionamiento de forma directa como espacio habitacional ("Se construyen casas para vivir. .. ¡para quedarse!"), catorce
años después, en 1997, lo promovió como "un nuevo modelo de vida...
una nueva manera de vivir" que no se restringe al momento efunero del
presente sino que perdura en el futuro. Como llave hacia un nuevo 'modelo
de vida', un lote residencial promete, además, superar la dicotomía entre
campo y ciudad, ya que viviendo ahí permitiría a sus habitantes gozar
del contacto con la naturaleza y la pacífica vida del campo sin renunciar
a las comodidades de la ciudad. Esta sugestión se subrayaba en el folleto
promociona} mediante un color verde manzana con 'vivos' en un verde
más fuerte, y un dibujo en blanco y negro de una carretera que conduce
a una zona arbolada con pequeños cerros.

..

Es obvio que el discurso promociona} buscaba crear una visión
positiva del campo. No se hace alusión al campo como un espacio social
lleno de problemas estructurales, pobreza y carencias socioeconómicas,
sino como el lugar ideal para la convivencia familiar, el encuentro con
los amigos, un chapuzón en una alberca o la carne asada: todas ellas actividades que ciertos grupos sociales en la ciudad ligan con actividades
de fin de semana en un lote campestre. Adquirir un lote en el fraccionamiento residencial significaría así entrar en posesión de un lugar donde
los individuos podían relajarse de la vida agitada de la ciudad y escapar
del tráfico y el congestionamiento de la misma al momento de sumergirse
en un ambiente repleto de tranquilidad, felicidad, naturaleza. Además, el
discurso rememoraba los idílicos tiempos de los pueblos y los recuerdos
de la infancia; proponía reencontrar este pasado idealizado en el presente
del fraccionamiento campestre. Más aún, las familias podían gozar de
todas estas ventajas al tiempo que su propiedad aumentaría de plusvalía
gracias a la incesante expansión urbana.

en las zonas costera y fronteriza de Sonora. Este desarrollo invirtió por
completo la distribución regional de la población en el estado. Mientras
que a principios del Siglo XX, el 55% de los sonorenses habitaba en la
sierra y el 27% en la llanura, para 1986 las montañas albergaban ya sólo
el 10% del total en tanto que el 66% radicaba en la pradera (Camou y
Chávez, s/f).
El proceso migratorio impuso a Hermosillo una conformación
cultural particular. Se trata de una ciudad que aloja en su seno la arquitectura moderna propuesta por Abelardo L. Rodríguez durante los años
cuarenta al igual que las visiones posmodemas de los años ochenta y
noventa. Es habitada por las generaciones de inmigrantes que viven entre el desarraigo, la nostalgia y la memoria5 de un pasado perdido, por
un lado, y las exigencias de la vida urbana, por el otro. Sin embargo, la
vida en la ciudad no resulta del todo placentera. Los problemas con el
servicio de agua, la dinámica social en general y la creciente inseguridad
en las calles han impulsado el dese• de muchas familias por encontrar
áreas residenciales más reconfortantes en los alrededores, donde lograrían
reafirmar los nexos primario-afectivos relacionados con las comunidades.
No sorprende, por ello, que la existencia en la ciudad está referenciada
permanentemente a la matria: concepto propuesto por Luis González
YGonzález para designar la producción cultural histórica de carácter
regional, local, barrial o parroquial.
Es la unidad tribal culturalmente autónoma y económicamente autosuficiente,
es el pueblo entendido como conjunto de familias ligadas al suelo, es la ciudad
menuda en la que todavía los individuos se reconocen entre sí, es el barrio
de la urbe con la gente agrupada alrededor de una parroquia[... ] es la colonia
de los inmigrados a la ciudad[ .. .] es el pequeño mundo de las reiáciones personales y sin intermedio (Luis González citado por Núñez s/f: 3).
l

La compra de lotes campestres como una práctica cultural
Desde la década de los años veinte, la sierra sonorense se ha despoblado
gradualmente ya que la minería y la ganadería extensiva no lograron
mantener su desarrollo productivo y perdieron poco a poco su importancia
socioeconómica. La población rural aesocupada encontró una nueva base
de vida en los polos de desarrollo urbano e industrial que emergieron

Para Halbwaches, la memoria colectiva es "una memoria vivida por el grupo en la
continuidad y en la semejanza a sí mismo, lo que permite contraponerla a la memoria
histórica, que sería la memoria abstracta de los historiadores, que periodiza el pasado,
lo inserta en una cronología y pone énfasis en la diferencia" (Giménez, 1986: 45). Por
111 parte, para Fossaert la memoria colectiva es "aquella que se constituye en y por
el discurso social común, en el seno de las redes sobre todo primarias, pero también
Sf.cundarias de sociabilidad, que dan origen a la proliferación de grupos o de colectividades concretas fuertemente autoidentificadas y conscientes de su relativa estabilidad a
través del tiempo. " (Giménez, /986: 45).

�174

/ Desarrollo Urbano,fraccionamientos campestres y práctica, culturales

J/etisla Perspectivas Sociales / Social Perspectives Joumal primavera-ctoño I springfa/12004, Vo/.6, Num. I y 2 I

en Hermosillo, Sonora, México

Según Núñez Noriega (s/f) la referencia a la matria representa,
para los habitantes de la ciudad de Hermosillo venidos del campo, una
forma de resistencia: "el panorama cultural de los cantos al terruño,
de los corridos al pueblo, a la ciudad o al estado de las viejas historias
contadas y cantadas". Se caracteriza por estructuras emotivo-afectivas6
que se traducen en nostalgia, en sentimientos de pérdida y de desarraigo
y en la idea de otredad, es decir, en la idea de ser diferente al otro, de
constituirse con una identidad propia. Pero, además, "estos discursos[...]
introducen una serie de principios de diferenciación al interior del estado.
Las poblaciones de la costa en cuanto son las que reciben casi todo el
impacto de estos proyectos, se constituyen en los signos de civilización
[ ... ] las comunidades al margen de estos discursos pierden no sólo poder
económico y político, sino también poder simbólico" (Nuñez, 1993: 315).
Así, las poblaciones serranas se convierten en símbolo del atraso y de la
ignorancia.

.

Aun cuando las estructuras emotivas se transforman al entrar en
contacto con otros códigos de significación más operativos o prácticos,
algunos de sus elementos logran permanecer en los individuos. Se manifiestan en la vida diaria de muy diversas maneras: a través de las caravanas
del recuerdo o las canciones populares (Viva Tepupa, por ejemplo), las obras de teatro regional (Se sopla mejor a los cuarenta; Huevos rancheros).
Estas emociones y sentimientos no se pueden desligar de la compra de un
terreno campestre. Desde nuestra perspectiva, esta operación comercial
rebasa el ámbito de una simple acción de compra-venta. Refiere a una
de las tantas manifestaciones culturales que emergen de una memoria
colectiva cifrada en la nostalgia y el desarraigo que constituye la herencia
de generaciones. A través de la adquisición de un terreno campestre los
sujetos recrean los espacios abiertos; parecen respirar de nueva cuenta el
aire fresco, limpio y cargado de recuerdos de la sierra donde vivieron en
algún momento sus padres, sus abuelos o ellos mismos. En otras palabras,
las disposiciones, producto de los procesos migratorios rural-urbanos de
los años cuarenta, cincuenta y sesenta y de la experiencia de la dinámica
urbana, se actualizan en la adquisición de terrenos campestres.

6

Lo que Raymond Williams llamaría 'estructura de sentimientos' o lo que Bourdieu
llama 'habitus •. que más adelante explicaremos con mayor detenimiento.

175

No obstante, es preciso dejar en claro que la compra de un terreno campestre puede deberse tam, ién a otros motivos: un medio para
dejar asentado el prestigio social de un sujeto o una forma de inversión.
Se trata, empero, de motivos que no excluyen los elementos simbólicos
ligados al desarraigo sociocultural y la nostalgia de muchas generaciones
de migrantes rural-urbanos.

La adquisición de terrenos campestres y el hahitus
Según Bourdieu (1996), existe una relación entre las características socioeconómicas de un grupo social, su lugar en el espacio sociai7 y la forma
como organiza simbólicamente su vida, es decir, su habitus. El habitus
constituye un sistema durable de categorías y esquemas de percepción y
apreciación así como de formas de acción que es constituido socialmente
por cada grupo. Los miembros de una clase social adquieren el habitus
de su clase (por ejemplo, el gusto por cierto tipo de comida, ropa, formas de entretenimiento, etcétera) a través de un aprendizaje implícito
oexplícito al momento de interactuar con los demás integrantes de su
condición social. El habitus refiere así a una subjetividad socializada que
es renovada constantemente a través de las prácticas sociales de los individuos. En otras palabras, el habitus representa la matriz de las prácticas
sociales al igual que de los gustos y preferencias (Nuñez, 1994: 218).
Por ser constituidos socialmente los individuos que comparten un mismo
habitus se reconocen entre sí y se integran como grupo. En este sentido,
los gustos y preferencias al igual que las emociones o las aspiraciones de
los individuos no son libres y fortuitos, sino refieren siempre al " ... modo
en que la vida se adapta a las posibilidades estilísticas de su condición"
(Núñez, 1994: 169).
Los migrantes rural-urbanos en Hennosillo comparten un mismo
habitus que se expresa en sus prácticas cotidianas (por ejemplo, a través
de sus diversiones, los deportes que practican o que les gusta observar,
los objetos que adquieren, sus formas de comunicación, entre otros) y los
usos que dan a su espacio, su tiempo o los objetos que les rodean. Visto
así, es posible afirmar que la adquisición de un lote campestre constituye
7

El 'espacio social', según Bourdieu, "es el espacio práctico de la existencia cotidiana,
C(Jnsus distancias guardadas y marcadas" (1988: 169).

�176 / Desarrollo Urbano.fraccionamientos campestres y prácticas culturo/es
en Hermosil/o, Sonora, México

una práctica cultural que emerge de un habitus específico de este grupo
social8.
La ciudad está creciendo y, como todas las ciudades en México, está
experimentando un crecimiento anárquico y esto causa angustia por la
inseguridad que hay. Tal vez por esta razón compré el lote y también
por sentirme ligado a la tierra, por reproducir prácticas familiares de
origen rural [...] como una terapia para descansar del trabajo, algo que
me permite distraerme, hacer trabajo fisico, hacer hoyos, zanjas, plantar
árboles.

....

Cuando éramos pequeños mi papá nos llevaba al monte, a un arroyo,
buscábamos leña, nos metíamos al agua, convivíamos. Mis papás eran
de origen rural, de Sinaloa. Tal vez esa pudiera ser una explicación de por
qué ese afán f.)Or el trabajo fisico, el gusto por el campo; la nostalgia del
rancho, como dice Ernesto... (Trinidad agrega) yo mismo hice el cerco,
seleccioné el tipo de cerco, me corté con el alambre, sangré. Mi sangre
está en el cerco (ríe). Incluso compré herramienta: pala, pico, machete;
para el trabajo duro. Para mí es una forma de emotividad reprimida.
Trinidad
Yo en lo particular lo compré con la ilusión de convivir con la familia
ahí y en un futuro tener cultivo de hortalizas, frutas; tener la satisfacción
de comer lo que yo cultivé; o, si la veo a manera de negocio, tener una
granja con fines de lucro. Para mí es una satisfacción comerme una fruta
o alguna hortaliza si sé que yo mísmo la cultivé. Me va a saber más rica

....

8

Los entrevistados son en un 90% profesionistas, en un 6% dueños de pequeños comercios y en un 4% empleados o jubilados, lo cual los ubica desde su propia perspectiW
entre los sectores medios. El 50% de los propietarios entrevistados son de la sierra SI&gt;
norense ubicada al norte del estado, un 20% llegó a la ciudad de Hermosillo procedente
del sur del estado (Guaymas, Navojoa, Huatabampo) y un 5% de la frontera con Estados Unidos (Nogales). El 75% de las personas entrevistadas son primera generaci~
de migrantes, mientras que sólo la cuarta parte de éstas son segunda generación IÍ
migrantes. Ahora bien, la compra de un lote campestre es expresión de lo que Bourdiel
llama 'gusto ' y que sabemos parte de un 'habitus' de grupo, específicamente de udJ
clase social, en nuestro caso no hablamos de una clase social (aunque nuestros entref'
istados pertenecen a los sectores medios) sino de un grupo social específico: la primetD
y segunda generación de migrantes.

lttiJtJPmpeclivas Sociales I Socio/ Perspectives Jouma/primavera-ctoño / springfa/1 2004, Vo/.6, Num. I y 2 /

porque es fruto del esfuerzo, producto del sudor. Yo no quiero el lote
para ir a embrutecerme ahí con cerveza, como muchos, ni para hacer de
él un muladar acumulando cosas; yo más bien lo quiero para ir a cultivar y como alusión al amor al trabajo que me enseñó mi padre.
Jorge
Yo inicialmente lo compré por inversión, con miras a poner una granja;
es mi anhelo (para) cuando me retire de la vida empresarial. Cuando sea
vieja quiero criar aves como gallinas, patos... Tal vez esto es cuestión
educacional porque siendo niños (ella y sus hermanos) mi abuela nos
enseñó a cuidar aves allá en Empalme. Ella todavía vive allá.
Lupita
A mí me fascina aquí, limpiar los rodetes de los árboles, vengo casi
todos los días, una o dos veces a la semana[ ...]. Yo me crié en un rancho (Mazatán). Ahora los árboles están llenos de azahares, me encantan
[...] No se te puede quitar la cosa del arraigo del campo, andar entre las
choyas, los mezquites [... ]. Como que te vas encariñando cuando ves
que los árboles dan fruto, que los nietos corren.
Mercedes
Hace 8 años que compramos el lote. El lote no es mío, era de mi papá
pero él murió de una enfermedad y mis hermanos y yo decidimos quedarnos con el lote por algo sentimental. Para mi 'apá' era su pasatiempo
[ ... ]. Mi papá era de Topahue, pero vivimos en un pueblo que se llama
el Zacatón que está cerca de San Miguel de Horcasitas... Mi papá compró el lote para cuando se jubilara cemprar unas vaquitas, ir y estar allá.
Mi papá plantó en el lote naranjo, toronja, guayaba, limones, higueras,
plátanos, membrillos, chiltepines... Ahora cuando vamos al lote nos
ponemos a regar las plantas, a fertílizarlas, a podarlas [...]. No falta qué
hacer cuando uno está allá.
Martín

177

�178 /

Desarrollo Urbano,jraccionamientos campestres y prácticas culturales
en Hermosillo, Sonora, México

Todos los entrevistados comparten un mismo tipo de placer ligado
a la vida rural: cuidar plantas y animales, hacerle rodetes a los árboles o
"comerse lo que uno cultiva". En estas frases emerge el concepto de la
economía de autoconsumo -que es propia de las sociedades campesinasal igual que el trabajo físico que se recoge con orgullo como herencia de
los padres y como recuerdo de la niñez. Sin embargo, estas actividades que
son recordadas con una nostalgia que parece borrar sus aspectos cansados
y fatigosos sólo caben en la vida de los entrevistados como parte de su
tiempo libre, como entretenimiento y diversión. El cultivo y el cuidado
de la tierra en las huertas campestres no siguen criterios económicos (por
ejemplo, productividad, rendimiento, ganancia), sino forman parte de un
trabajo emocional: al cuidar, fertilizar los árboles frutales y las reducidas
extensiones con hortalizas, los sujetos cuidan una parte de su afectividad
que no se ha logrado satisfacer a través de actividades más propias de la
vida de la ciudad.
El cuidado de los mini-campos de cultivo se convierte en un
espacio social para la recuperación simbólica de los lazos familiares que
se modifican paulatinamente en la vida citadina, donde los horarios de
los miembros familiares se alejan gracias a las agendas de las empresas y
escuelas. Es en la huerta, alejada de las instituciones citadinas enajenantes
que sujetan a los individuos a su propia dinámica, donde parece abrirse
un espacio de reencuentro al sentarse juntos, al preparar conjuntamente
la comida, al compartir los alimentos o al observar los niños jugando.
Por los niños. Aquí uno no tiene que cuidarlos [...). Ya ve en Hermosillo, ya no pueden andar en bicicleta --es muy peligroso--; además aquí
aprenden lo que es el campo ...
Madero
Aquí es para comer (hay unas mesas y bancas de madera). Aquí (haciendo referencia a un asador montado sobre azulejos) los muchachos
(sus hijos, que son seis) hacen carne. Allá está la pila para mis nietos.
Tengo mi casa (que está construida con ladrillos); tiene todo: cocina,
baño. Y allá tengo ese pozo.
Javier

llmJa Perspectivas Sociales / Social Perspectives Jwma/ primavera-otoño/ spring-fa/11004, Vol 6, Num. I y 2 I

179

La convivencia aquí es más relajada, aquí los niños hacen lo que quieren: corren, nadan en la pila, juegan [.. .]. Yo hice que mis nietos plantaran una matita de fríjol y que cuidaran de ella. A los niños les gusta
mucho. ¡Da gusto ver la cara que ponen!
León

La satisfacción emocional no emana sólo de lograr por momentos una intensa convivencia familiar y de canalizar la nostalgia en una
forma de interacción placentera, aunque poco duradera en el presente,
sino al percibir entre las generaciones jóvenes - los hijos y los nietos- la
aceptación del legado cultural rural a pesar de que su forma de vida se
encuentre más fuertemente estructurada por la vida en la ciudad.
Si bien los intentos por recuperar estilos de vida asociados al
campo evidencian una resistencia a aceptar por completo las formas de
interacción social y el ritmo dictado por instituciones extrafamiliares, las
cuales parecen exigir la obediencia total de los sujetos como única vía
para salir adelante, esta resistencia no es total. La vida en el lote campestre durante los fines de semana integra también elementos propios de
la ciudad como la búsqueda de prestigio y estatus social. Pruebas de ello
son el uso de la tecnología y las disposiciones de espacios en los lotes
campestres: parabólicas que mantienen a los residentes en contacto con
el resto del mundo; piscinas que comunican prestigio y posición social,
estilos y materiales de construcción que rompen abiertamente con la
cultura arquitectónica de los pueblos y ranchos.
El lote campestre ofrece un escape de la vida común en la ciudad.
Al mismo tiempo es el escenario para poner en marcha una obra de teatro
sobre la vida rural, preparada y llevada a cabo con gran esmero. Por ello
no sorprende que sus directores y estadistas retoman incluso elementos
campiranos que se relacionan con los estereotipos de la vida rural puestos
en circulación por las películas westerns producidas en Hollywood: los espacios se construyen sobre extensiones considerables de pastos y jardines;
las fuentes de agua se convierten en elementos netamente decorativos al
estilo de los jardines de la aristocracia europea que contrastan extrañamente con las canastas de básquetbol de la cultura americana. Una nota
del diario de campo ilustra esta mescolanza de estilos e identidades:

J

�180 /

Desarrollo Urbano.fraccionamientos campestres y prácticas culturales
en Hermosillo, Sonora, México

La casa de León tiene un camino encementado; una valla de rosas lo
bordea y conduce hasta la entrada de la casa. La casa es de ladrillo sin
enjarrar y tiene a un lado una chimenea que se dibuja desde afuera; el
techo de tejas californianas sirve de base a una antena parabólica.
Malena vive de manera permanente en el fraccionamiento campestre
desde hace diez años. Ella está casada y tiene dos hijos adolescentes que
también viven aquí. El lote tiene una casa bien equipada, con jardín y
cochera. En la parte trasera pudimos ver a unos albañiles construyendo
unos cuartos; el material usado para su construcción son ladrillos hechos
con tierra de un pozo que hicieron en el terreno. En este pozo Malena
planea hacer una alberca.
Malena fue de las pocas personas que nos permitió entrar a su casa.

le,iJla Penpectivas Sociales I Social Perspeclives Joumal primavera-otoño / springfall 2004,

101.6, Man. J y 2 I

181

para hacerse de dinero, bienes, prestigio y estatus sociales. No obstante,

apesarde sus condiciones afortunadas, muchos perciben un cierto vacío
emocional con relación a sus lazos íntimos que creen poder subsanar
recreando un escenario de vida campirana feliz. Ello revela que el habitus
no es una forma acabada y permanente sino una estructura en proceso de
transformación de acuerdo con las experiencias de los sujetos y grupos
sociales. El éxito de los fraccionamientos campestres demuestra que este
vacío emocional, este descontento casi subliminal con la vida urbana, no
constituye un problema de algunos cuantos individuos sino que marca
la experiencia de muchas personas y familias que comparten un cierto
trasfondo social tanto en el presente como en el pasado. Por otra parte,
el habitus también es un medio para que los individuos se reconozcan
mutuamente como un grupo. Es ahí donde el habitus se recrea y se estabiliza.

La decoración de la casa combina elementos 'modernos' como una co-

cina integral, un ante comedor, con elementos prehispánicos materializados en artesanías mexicanas. La casa está construida en desniveles,
las paredes enyesadas en color blanco y verde. Pareciera que se está
en una casa de las que aparecen en las revistas especializadas; las artesanías no encajan. En la entrada de la casa pudimos ver otros elementos
decorativos como una guacamaya de cartón duro, un venadito hecho de
pequeños troncos de madera, una tortuga de piedra, una silla de madera
rústica (con apariencia de pudrición) con una maceta de barro encima.
En la parte trasera del jardín hay una noria falsa que tiene la función de
macetero; una pequeña estatua de piedra representa a San Francisco de
Asís. En la parte delantera del jardín se encuentra un estanque sin agua;
un patito de yeso completa el cuadro.
La casa de Malena es usada regularmente para fiestas con familiares o
amigos, [...] carnes asadas, piñatas y reuniones de café con las vecinas
del fraccionamiento.
Diario de campo

Las incongruencias estilísticas y las paradojas en el escenario
arquitectónico articulan con agudeza las contradicciones en los discursos
identitarios de estos migrantes rurales acomodados que, a diferencia de
muchos otros migrantes, han encontrado en la ciudad un espacio idóneo

Sin embargo, lo anterior no significa ~ue el habitus se conserva para todos
los integrantes de un grupo de la misma manera. Dado que un grupo social
constituye un conjunto heterogéneo estructurado por la edad, el género, la
religiosidad y otros elementos sociodemográficos, es obvio que el mismo
habitus se modifica en función de cada subgrupo. Ello puede dar lugar
incluso a conflictos y rupturas o a experiencias emocionales marcadas por
la preocupación, la angustia, el disgusto o cualquier otro tipo de emoción.
Esto se observa con claridad cuande los migrantes tematizan la actitud
de sus hijos o nietos hacia el lote campestre:
Por la ilusión de estar en el monte, porque aquí puedo montar. Aquí me
gusta porque uno puede cultivar o sembrar algo para comer. (Cuando se
le cuestionó sobre eso de la ilusión del estar en el campo, respondió...)
Yo soy de Álamos y mis papas así me criaron. (¿Con sus hijos pasa lo
mismo?) Es diferente; yo estuve trabajando treinta años y pues rio me di
el tiempo de inculcarles, ellos sí vienen al lote pero a 'pistear' (sic). Yo
creo que sí les gusta y a fin de cuentas esto es para ellos; de todas maneras como es uno, son ellos.
Raymundo

�182 / Desarrollo Urbano.fraccionamientos campestres y prácticas culturales
en Hermosillo, Sonora, México

Por la ilusión de estar en el monte, porque aquí puedo montar. Aquí me
gusta porque uno puede cultivar o sembrar algo para comer. (Cuando se
le cuestionó sobre eso de la ilusión del estar en el campo, respondió...)
Yo soy de ÁJamos y mis papas así me criaron. (¿Con sus hijos pasa lo
mismo?) Es diferente; yo estuve trabajando treinta años y pues no me di
el tiempo de incuJcarles, ellos si vienen al lote pero a ' pistear' (sic). Yo
creo que sí les gusta y a fin de cuentas esto es para elfos; de todas maneras como es uno, son ellos.
Raymundo
(Su familia no comparte el gusto que él siente por visitar cada fin de
semana el lote campestre. Cuando se le preguntó por qué, contestó...)
Porque ellos son más citadinos. Tengo cuatro hijos, el mayor tiene 22
años. Cuando tenía unos 4 años no salía de allá (del lote campestre). A
los quince ya no quería ir. Así también la más chiquita, ahorita tiene 14
años, ya va a cumplir 15. Lo que pasa es que ya no quieren perderse el
programa de televisión o los amigos. Ahora los que van son los sobrinos
más pequeños.
José Luis
Real del Alamito está a menos de 30 minutos de la ciudad de HermosiUo
y eso me ha llevado a pensar en vivir allá, tranquilo, seguro, amplio[...].

Probablemente si me voy a vivir al Real (del Alamito) no venda mi casa
en Hennosillo, pero sí quiero construir una casa en Real del AJamito
que me permita satisfacer las necesidades de la familia ... Vivir allá me
permitiría estar más cerca de la tierra, ver crecer los árboles, aunque esto
significaría negociar con mi hija. A mi mujer sí le gusta pero no va mucho
porque tiene un niño pequeño. En cambio mi hija que tiene 11 años no le
gusta ir al lote; piensa que va a perder el tiempo. A ella le atraen más las
actividades más urbanas como ver televisión, estar con sus amiguitas, ir
al cine, ir a los centros de diversión • a comer hamburguesas. Para mí es
un reto poder interesar a mi hija.
Trinidad

t,,it,Prnpectivar Sociales / Social PerspectivesJournal primavera-otoño / springfall 2()()4, Vol.6, Num. I y 21

183

ies o como sus nietos. Cada generación nueva - hijos, nietos, bisnietos
-empezó a perder parte de esta vinculación simbólica y material con el
pasado rural. Más aún, dado que los jóvenes naciero? en un entorn~ citadino, no experimentan los procesos de desarraigo soc10cultural que siguen
articulándose en los sueños nostálgicos de sus padres y abuelos. Por lo
mismo, no experimentan la misma necesidad de recrear el pasado rural ni
1ampoco amor por el terruño. Para esta generación de jóvenes, la visita al
ble campestre de su padre se justifica como un tipo de diversión cuando
se organiza, por ejemplo, una fiesta con amigos o cuando se requiere una
casa para un fin de semana. Ellos no encuentran placer ni satisfacción
en cuidar de la tierra, cultivar o en cualquier otro trabajo físico ligado al
campo. Prefieren ver televisión, ir al cine o comer hamburguesas en vez
de pasar horas o días en la finca campestre.

No obstante, la transformación del habitus no es total. La resignificación de los aspectos duraderos ael habitus conserva la base primaria,
de tal manera que la adaptación a la nueva situación sigue conservando
mucho de la memoria colectiva construida en un contexto social diferente:
bsierra. De ahí que las referencias a la matria y las formas culturales
matrióticas sean comunes aún entre las siguientes generaciones, que han
heredado un cúmulo de disposiciones originadas en contextos diferentes
pero que conviven con otras relacionadas con la vida urbana.

Conclusiones
El desarrollo urbano de Hermosillo se encuentra marcado por el proyecto
urbanístico y cultural de la modernidad que aporta ' modelos de' y ' modelos para', los cuales guían la interacción entre los individuos. Por lo
tanto, la modernidad no sólo se articula en términos urbanisticos, en
estilos, diseños y modelos de planeación urbana sino propone al mismo
tiempo un proyecto cultural que estructura las formas de vida de los
habitantes.

Esta modernidad urbanística no se puede desligar de procesos
SOcioeconómicos poco favorables para las zonas rurales que se convirLas entrevistas apuntan a considerables diferencias entre aquellas
tieron en regiones expulsoras de mano de obra. Estos migrantes acogieron
personas que se socializaron durante su infancia en el espacio rural Y la modernidad urbana de forma particular.
aquellos otros que nacieron ya en la ciudad como hijos de padres migran-

�184 / Desarrollo Urbano, fraccionamientos campestres y prácJicas culturales

lllatl Pmpecti&gt;m Sociales / Social Penpeclives JOllnlal primavera-otoño I spring-fa/11004, Vo/.6, Num. I y Z I

en Hermosillo, Sonora, México

La subjetividad propia de las primeras generaciones de inmigran.
tes (es decir, de quienes han experimentado de manera directa o indirecta
ese proceso de desarraigo) contiene elementos de memoria y disposiciol!C.5
que orientan y moldean el 'yo ideal': su concepto de lo que deben ser, sus
aspiraciones y preferencias que, por su parte, se cristalizan en prácticas
específicas. La subjetividad de muchos de estos inmigrantes rurales es
atravesada por la nostalgia y por un vínculo afectivo con el pasado rural
que no se quiere abandonar.
En su ambiente citadino estos inmigrantes recrean este pasado
idealizado: las caravanas del recuerdo, las obras de teatro regional, la
literatura, la música popular, la recreación del habla de la sierra, la compra
de un terreno campestre son algunos de sus expresiones más palpables.
Ello indica que el territorio no se pierde necesaria e inmediatamente al
cambiarse de un espacio residencial a otro muy diferente. El territorio
como elemento simbólico sigue vigente en la ciudad mediante el apego
afectivo, el recuerdo del pasado individual y familiar, la memoria colectiva. En otras palabras, el territorio representa un elemento interiorizado
por los individuos que les permite mantener el vínculo con el lugar "de
donde se es" y a "donde se pertenece". Dicho lazo se expresa tanto a
través de la nostalgia como de la esperanza de poder retomar en algún
momento de la vida al terruño. Mientras llega ese momento, los migrantes que cuentan con suficientes recursos materiales se consuelan con la
adquisición de un terreno campestre.

185

ala parcelización de los espacios rurales, a la destrucción de ecosistemas
ya la intensificación de la problemática ambiental.

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de los males citadinos y sanar sus heridas afectivas y sociales. Si bien
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tiempo los problemas provocados per la expansión urbana. Por un lado,
se neutraliza la presión social por reconvertir a las ciudades en espacios
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residenciales cultural y afectivamente placenteros y, por tanto, en incre·
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�186 / Desarrollo Urbano, fraccionamientos

campestres y prácticas culturales

en Hermosillo, Sonora, México

ltrillo Perspectivas Sociales I Social Perspectives Jouma/primavera--0toño I springfa/12004. Vo/.6, Num. / y 21

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�t,,isJo Perspeclivas Scciales I Social Perspectives Joumal primavera-otoful spring-fall 2004,

Vo/.6, Num. / y 2 /

189

Redefining politics, participation, and citizenship:
Non-governmental organizations in Monterrey
Krista M. Brumley*

Resumen
En México las organizaciones no gubernamentales (ONG's) surgieron
como nuevo actor social después de varias crisis económicas, políticas y
sociales que tuvieron lugar desde la primera mitad de los años ochenta.
Durante la última década han ganado una importancia creciente en
el plano político al grado que hoy en día representan la primera línea
desde donde se reclaman los derechos ciudadanos ya que el crecimiento
económico ha producido una erosión de los pocos derechos sociales y
civiles existentes de la ciudadanía. En este artículo se analiza el papel de
las ONG's en la creación de una ciudadanía más expansiva e incluyente.
Mediante entrevistas profundas a líderes y miembros de dos ONG's de
Monterrey, México, voy a explorar cómo estas organizaciones han retado
al sistema político al luchar por los derechos de ciudadanía social y civil.
Demostraré que estas demandas tienen un carácter transformador cuando
son articuladas, pero que cumplen en la práctica una función estabilizadora del sistema. A pesar de estas contradicciones, ambas organizaciones
analizadas juegan un papel importante en la política local y han abierto
caminos a grupos tradicionalmente marginados del proceso político.
Através de su participación los líderes y miembros de las ONG's han
redefinido la política y la ciudadanía.

Abstract
Non-governmental organizations emerged in Mexico as new social actors
following several economic, political, and social crises since the early
'Krista M Brum/ey is a professor in the DeJlartment ofInternational Relations and Política/ Science, Tec de M onterrey (kbrum/ey@itesm.mx). This research was supported
in part by N ational Science Foundation Grant SES-0302192. The author wou/d /ike to
tlrank Apri/ Brayfield, Kevin Gotham, Beth Rubín, and Ignacio Irazuzta for comments
0
n ear/ier versions of this p aper. Thanks 11/so to the anonymous reviewers al Social
Perspectives.

�ReYiita Perspectivas Sociales I Social Penpectives Jouma/ primavera-otoño! springfall 2004, Vo/.6, Num. / y 2 /

1980s. In the past 10 years they have gained increasing importance in
politics such that they have been at the forefront of demanding citizenship rights as economic growth has seen an erosion of what few civil
and social citizenship rights existed. This article seeks to analyze the
role that NGOs play in the creation of a more expansive and inclusive
citizenship. Using in-depth interviews from leaders and members of two
NGOs in Monterrey, Mexico, I explore how these organizations challenge
the political system as they push for civil and social citizenship rights.
I illustrate how these demands are transformational in their articulation,
but are system-stabilizing in their practice. Despite this inconsistency,
the two organizations play an important role in local politics and have
opened avenues for groups that have been traditionally marginalized in
the political process. Through their participation in the NGOs, the leaders
and members are (re)defining politics and citizenship.

ing Latín American authoritarian governments. NGOs took on a critica!
perspective and redefined their role and participation as a new form of
social intervention. They worked on small-scale projects aimed at helping
the poor resist política! and economic exclusion (Landim, 1987).2 NGOs
were counterparts to grassroots movements that represented autonomy
and independence from the govemment towards the objective of widening
the political process (Bebbington and Thiele, 1993). They no longer used
the •'welfare" perspective and insteaa favored "participation." Toe focus
of development was also redefined and become "increasingly identified
with structural social transformation and the pursuit of citizens' rights"
(Landim, 1987:31). The standpointofpolitical resistance and denouncement pitted the NGOs against governments that represented a marked
change from the "cooperative" NGOs of the 1950s.

Introduction

:;

191

190 / Redefining politics, participation, and citizenshi¡,: Non-govemmental organizations in Monterrey

In the past two decades non-governmental organizations 1 have become
increasingly visible world wide. In the case of Latín America, the explosion ofNGOs occurred after the fall of authoritarian governments beginning in the mid-1980s. While today there may be more NGOs in terms of
numbers and visibility, they are not new to the region. Non-governmental
organizations took on a role of cooperation with Latin American gov·
ernments in the 1950s. Many NGOs functioned as charities or welfare
agencies and distributed food surplus from wealthier countries to the poor
(Landim, 1987; McDonald, 1994). As cooperative NGOs, they were not
challenging the governments' social, economic, and political policies.
Rather they sought to participate in the modernization project to bring
the region up to speed with more industrialized countries.

Toe character of non-governmental organizations shifted again
in the mid-l 980s with the emergence of a new world order that promoted
apolicy agenda focused on economic and political restructuring.3 In the
context of economic restructuring, NGOs have been increasingly taking on
the role previously occupied by governmental agencies by essentially fi.11ing in the gap as the government withdraws because of the need to reduce
social expenditures (Arellano and Petras, 1994; Broadhead, 1987; Hulme
and Edwards, 1996). Rather than broad-based social service programs,
governments have been engaged in targeted assistance (Oxhom, 2003).
While NGOs have always provided services to those not reached by the
formal market, under neo liberal economic policies, they have become the
preferred channel for the provision ofsocial welfare services in deliberate
substitution of government programs.

In the contextofpolitical restructuring, NGOs are strengthening
¡

When the política! landscape of the region changed in the rnid·
1960s, local and national NGOs demonstrated their tenacity by challeng·
1
In this article I use the definition of NGOs by Wi/letts (1996) who states that a non·
governmental organization is "an independent voluntary association ofpeople acting
together on a continuous basis, for some c• mmon purpose, other than achieving governmental office, making money, or il/egal activities." 1 define common purpose to in·
dicate that the organization has specific goals to promote economic, political, or social
development.

.

The term resistance refers to ejforts in opposition or to make a stand rather than to
re/rain or abstain. In this way, resistance and participa/ion are complementary terms.
To Participa/e does not necessarily mean to 'agree 'and acts ofresistance that challenge
~he economic, social, and political conditions are ways ofparticipating.
Economic restructuring rejects government-led economies andca/ls for market-driven
economies based on neo/ibera! polices. By neoliberalism, 1 refer to a set of econom,c po/icies that advocates markets and open competition, privatization, deregulation,
free frade, and the free movement ofcapital, labor, and services throughout the global
economy. Political restructuring is the shift towards democracy while rejecting various
forms ofauthoritarian governments.

�192 / Redejining po/itics, participation, and citizenshi¡,: Non-govemmental organizations in Monterrey

civil society and have become a vital part of creating and consolidating
4
democracy. In this way, NGOs may work as vehicles for democratization
and as a counterweight to government power and competition for political parties by opening up channels of communication and participation,
providing a training ground for activists, promoting pluralism, and thus
contributing to the making of political actors (Chant and Craske, 2003;
Lehmann and Bebbington, 1998; Segarra, 1997). NGOs are also importan!
in the move toward decentralization of government which gives them a
greater role in defining development at the local level (Gideon, 1998).
NGOs also provide technical assistance to community based organiz.ations, particularly with ethnic groups (Eckstein and Wickham-Crowley,
2003).
NGOs today exhibit increasing complexity as they appear to encompass both the characteristics ofthe cooperative NGOs ofthe 1950s in
addition to the critica! perspective of the 1960s and 1970s. Therefore, the
original optimistic view of their potential as an avenue for marginalized
social groups to have their voices heard has come into question. Moreover,
NGOs also vary in terms of size, funding sources, sta:ff, organizational
form, and strategies, as well as taking positions that can be conservative
or more liberal when making their demands that range from social services to advocacy groups. 5 Despite the diversity, one characteristic they
have in common is that NGOs have "brought new conceptions of rights
4

The term civil society is contested and scholars do not agree on a definition or how
to use it ana/ytical/y. For the purposes of this article, 1 divide society into three parts:
government, the private profit-making sector, and civil society. However, I a/so recognize that the lines between civil society and government as wel/ as civil society and the
profit-making sector are not a/ways clear. For example, NGOs resist subordina/ion o/
the government at the same time they demand inclusion into the political system. A,u/,
economic structures shape the context within which NGOs develop. Therefore, civil
society is a dynamic process that stresses the interaction of actors. For an excellent
review ofcivil society definitions and uses, see Arditi 2004.
5
There is a burgeoning amount ofresearch on NGOs which has raised questions over
the definitions and roles ofthese organizations. Sorne differentiate among international
NGOs, local or national NGOs, and community-based organizations (see, Hu/me a1IIÍ
Edwards, 1996; MacDona/d, 1994; Meyer, 1999). Others claim that NGOs are pub/ic~
registered and receive financia/ support (see Landim, 1987 citing Mario Padron). In
Mexico, "NGOs are legal/y defined as 'civil associations, 'or nonprofit organizations 0/
individuals (Fox and Hernández, 1992).

Tltil/DPerspectivas Sociales / Social Perspectives Journa/ primaverMJtoño I springfa/12004, Vo/.6, Num. l y 21

193

and spark new identities" (Eckstein and Wickham, 2003:23). NGOs
have continued the dialogue of the 'right to have rights' in their e:fforts
torestore or improve civil and political rights and seek substantive social
rights by framing demands "as a basic right of citizenship" (Craske and
Molyneux, 2002: 1).

Toe purpose of this article is to examine the role of non-govemmental organizations in the political process of Monterrey, Nuevo León,
Mexico. My objective is to contribute to the discussion of the activities
ofNGOs in relation to their demands of citizenship rights. 6 I argue that
NGOs participate in the struggle and challenge to the boundaries of
citizenship, as a more expansive and inclusive concept. By expansive,
Imean that citizenship rights go beyond political participation at the
voting polls to include social and civil aspects. By inclusive I mean that
access to the political power structure is increased for social groups that
have traditionally been on the margins of politics, namely women and
the poor. To illustrate this argument, I analyze two NGOs in terms of the
types of citizenship demands as well as the nature of the organizational
demands. My data reveal that these two organizations have three roles in
their pursuit for social and civil citizenship rights: as public policy-makers, as educators, andas service providers. In their role as policy-makers
NGOs seek to expand civil citizenship whereas when the NGOs act as
service providers and as educators they seek to secure social citizenship.
Ipurport that although the NGOs began by articulating transformational
citizenship demands in practice the nature ofthose demands have become
system-stabilizing. In this way, the NGOs illustrate both characteristics
of maintaining a critica! stance and working with the government.

Non-governmental organizations and citizenship
The framing ofdemands in terms ofcitizenship rights clearly corresponds
with democratic transitions that began in the mid-l 980s when NGOs and
other forms of collective action began to call into question the lack of
substantive rights. The concept of citizenship, however, is contentious.
6

Studies on NGOs encompass many .frameworks within the social sciences, such as
development andfeminist theories, Marxist and pluralist perspectives as well as col/eclive action and social movements. The purpose of this article is not to reitera/e these
theories, but to move in a new and different direction.

�194 / Redefining politics, participation, ond citizenshi¡,: Non-govemmentol orgonizotions in Monterrey
l!llltl Persp,x:tivm Socio/es / Socio/ Penptx:tfres Journol primovero--otoo / spring-fo/1 2004. Vo/.6, Num. I Y 2 I

The traditional definition states that it is a status given to "those who
are full members of a community," whereby ali "who possess the status
are equal with respect to the rights and duties with which the status~
endowed" (Lister, 1997:14). This definition universalizes the concept
and does not allow for differences based on various social characteristics,
such as gender, class, and ethnicity. lt also does not take into account
the variety of social, political, and econornic contexts which shape the
granting of citizenship rights as well as the ability of individuals to fulfill
their obligations. 7
Toward understanding the different dimensions of citizenship,
T.H. Marshall (1950) documents the case of Great Britain where there
was a slow growth of citizenship directly related to the changing natureof
the state and the rise of capitalism. Specifically, he argues that the growth
of civil rights in Great Britain (and other industrialized countries) began
in the 17th century. Civil citizenshi¡t includes those rights necessary for
individual freedom and liberty, such as the freedom of speech, tbought
and faith, the right to own property, and the right to justice anda fairtriru
(i.e., rule oflaw). The extension ofpolitical rights largely occurred in the
late 19th century and the 20th century. Política! citizenship is the rightto
vote, affiliate with a political party, and run for public office as well as the
right to join associations, such as unions, social movements, NGOs, and
other types of collective action. Finally, it was not until the 20th centwy,
and primarily after World War II, that industrialized countries began to
extend social rights to its citizenry as the welfare state emerged. Sociru
citizenship is "the right to economic welfare and security," as well a{
the right to share to the full in the social heritage and to live the life ofa
civilized being according to the standards prevailing in that society" (Mar·
shall, 1950:8). Social rights thus encompass a wide spectrum, including
housing, health care, education, urban services, transportation, sec~cy
and public safety, and employmenl and labor issues as well as identtcy

195

rights, such as sexuality, gender, ethnicity, race, and cultural rights.

Tbe process by which citizenship has expanded a~d ~eco~e
more inclusive is important because the creation of citizensh1p nghts m
Mexico has undergone a different pattern of development from Western
European countries and the United States. Important_ly, ~itizenshi~ rights
are not defined differently than these advanced cap1taltst countnes, but
the order in which they were implemented in Mexico has been different.
Modero capitalism has brought a reverse order of what occurred in the
Western countries. That is, political citizenship has largely been granted
in the context of inadequate civil citizenship and steadily declining social citizenship that was granted for the most part under popu~ist ~tyle
politics and embedded in clientelistic relations which meant social nghts
were given in exchange for electoral votes (Craske and Molynuex, 2002;
Oxhom, 2003).

Arguably political citizenship in Mexico has been improving over
!he past twenty years. For example, the political terrain ~oday in~lu~es
more representatives from a greater variety ofpolitical p~es. Achi~vmg
Ibis plurality has not been without problems. It was only m the nahonaJ
election in 2000 that there was a change of party leadership since 1929
from the PRI (lnstitutional Revolutionary Party). 1t was not until 1997
lhat the opposition won control of the Congress. And, despite one o~position party existence since 1939 (the National Action Party - P~, 1t
was not until 1989 that an opposition candidate won a govemor's elect1on
(Chand, 2001). Because of this slow progress ofthe political opening of
formal politics, many marginalized social groups joined other_ forms of
political participation, such as urban popular movements, social movements, neighborhood associations, and most recently ~~n-gove~e~tal
orgaoizations. Tbe development of these forros of poht1cal part1c1pat1on
also has not been easy. For example, NGOs emerged in LatinAmerica in
7
lhe 1950s, but Mexico did not see these organizations untiJ the mid-l 980s
Human rights "are understood to be basic and universal and above the nation-stall
for example, the right to lije, to be free from torture, to tria/, to be free from s/aver, and even then they had a limited presence (Fox and Hemandez, 1992;
(Chant and Craske, 2003:35). However, similar to the lraditional use of citizensh;, Olvera, 2003). Moreover, when other countries in Latin America in the
the term human rights tends to mask dijferences across countries and does not take ¡IIIQ late 1980s experienced cooperation between governments and NGOs,
account that "the actual enjoyment of rights a/so hinge on historica/ circumstanCfJ.
Mexico saw very little collaboration. Former President Carlos Salinas de
a/ong with peop/e spositions in social hierarchies and group identities" (Eckstein 11'
Gortari
(1988-1994) actively sought to diminish the power ofNG~s by
Wickham-Crowley, 2003: 1).
changing fiscal laws to allow the govemment "to treat NGOs as pnvate

�196 / Redefining politics, participation, and citizenshi¡,: Non-governmental organizations in Monterrey

profit-making corporations" (Piester, 1997:486)Coupled with the slow and uneven expansion ofpoliti~al ci~enship, the degree of improvement of social citizenship ~lso remams disproportionate. For example, despite overall decreases ~ ~xtreme P?verty,
research has illustrated tbat tbe neoliberal reform pohc1es followmg the
1982 debt moratorium have bad an unequal and devastating effect on
women and poor communities (Benería, 1992). Moreover, aggregate data
mask the inequalities that are increasing in the rural areas, as well as the
differences based on gender, class, and ethnicity leading many to argue
that, in part as a result of neoliberal reforms, socia~ and ~ivil citize°:'hip
are becoming more unequal (Urquidi, 1994). That 1s, while the Mexican
economy has grown over the past 1Oyears, the gap between the wealthy
and the middle, lower, and poorer classes has also grown. Toe 1994 peso
devaluation that followed the initial opening of the Mexican economy
with the introduction ofprivatization and the North American Free Trade
agreement has only widened the gap. Therefore, more than twenty years
after the initial reforms, serious questions remain as to whether or ~ot
neoliberal economic reforms will or can provide the basis for expanding
social citizenship.

Methodology and description of cases

ReYista Perspectivas Sociales I Social Perspectives Journol primavera--0wño / springfa/12004, Vol.6, Num. I y 2 /

197

Case 1: El Barzón: the debtors' movement
9

El Barzón, rooted in market-based tensions that have continued

to plague Mexico as it opens the economy to global markets, exploded
on the política! scene in Mexico in 1994 with the devaluation of the peso.
Toe organization was born as a product of economic problems in Mexico
that stemmed from rising interest rates, among other things, that made
it impossible or almost impossible for the average middle-class citizen
to pay for their house, farm, car, or small business. lt began as a loosely
organized social movement in 1993 in the rural areas of the country and
represented the interests of farmers, whose livelihood was threatened. 1º
It quickly spread to the urban areas once shared grievances against the
Mexican government and the bankin: industry took hold. It has organization chapters in almost every state in Mexico that are Iinked through the
national leve! organization in Mexico City. In the case of Nuevo León
chapter, the vast majority of the members are urban based (90%) thus
tak.ing on a different character than the original movement in Jalisco and
Zacatecas.
Tbe primary goal ofaU the chapters ofEl Barzón is the defense of
property and towards this goal they ao not deny that they owe the banks,
but they demand to pay what is fair. In my interview with the Ieader,
Liliana explains that the organization's primary goal is the defense of
property ownership at a time wben the local banks were about to repossess their house, land, car, or small business (October 22, 2002). She
continues to explain that it was not that the people did not want to pay, but
no Ionger could pay because of the rising interest rates tbat then tripled or
quadrupled the monthly payments. As one member describes, his mortgage at the end of 1994 was about $200 U.S. dollars and in the span of
six months it was the equivalent of about $500 (Javier, Coor.dinator, age
49, member since 1995, January 28, 2003). Importantly, salaries did not
increase and in many cases decreased or ended in job loss altogetber.

Toe data I present in this article are a result of my fieldwork from A~gust
2002 to June 2003. 8 For the first case, El Barzón, I conducted two mterviews with the leader, one with the organization's lawyer, and 19 witb
the members, 12 of which are also part of the office staff. I also attended
several of the bi-weekly meetings of El Barzón. For the second case,
Mujeres en Movimiento, I conducted interviews with the leaders ofthe
organization as well as with their staff and clients. Specifically: I ha~ one
interview with the director, one with the president, and three mterv1ews
with the staff social workers and psychologists. I also interviewed ten
women who were living at the shelter over two periods of time in 2003,
9
from March to April and in June. I attended two conferences that Mujeres l only conducted research on the Monterrey chapter ofthe organiza/ion. With permisen Movimiento either organized or were invited as a principal speaker. sion from the founder and director, I use the name of the organiza/ion as well as the
8 Ali interviews

by the author.

were conducted in Spanish by the author and the translations are a/so

llame of the director, Liliana Flores Benavides. Currently, she is a state legislator in
%uevo León. I hove changed the names ofmembers to protect their identity. .
For excellent reviews ofEl Barzón al the nationa/ leve/ and the state leve/ in Zacatecas, see de Grammont, 2001; Williams, 1996, 2001.

�198 / Redefining politics, participa/ion, and citizenshi¡,: Non-govemmenta/ organizations in Monten-e,

What is peculiar about the Monterrey, Nuevo León chapter is
that El Barzón emerged as the first major grassroots mobilization in the
city in more than a decade and it has survived for ten years remaining
quite visible in the public view_ At the height of its creation in 1997, the
organization included about 35,000 members. Membership in El Barzón
consists of families, rather than individual members and thus the family
represents an important unifying factor that helps to maintain the identity of the organization. Today, El Barzón is still a large organization of
about 500 families, has a voluntary staff derived from its membership,
and receives no outside funding. Not only has the composition changed
over the years, but the organization has tak:en on a variety of citizenship
rights issues. In the past five years the organization has not modified its
original goal of defending property ownership as a civil right, but has
expanded its demands and objectives to include social rights, such as
urban services (i.e., water, gas, electricity, and transportation), women's
issues, health issues, particularly breast cancer, as well as a focus on the
elderly.

Case 2: Mujeres en movimiento:
A women's organization

/tli!IDPer.speclivas Sociales / Social Perspectives Joumal primavera-&lt;&gt;toño / springfa/1 2004. Vo/.6, Num. Jy 2 /

199

Women in Mexico have had to struggle not only against male
dominance, but also against a government that perpetuates and justifies
unequal gender relations. For example, gender-related social policy has
been slow to develop despite the women's movement that began more
ilian thirty years ago. Rodríguez (19,8) argues that política! party loyalty
in Mexico frequently takes precedence over gender identity in politics.
Moreover, gender-related policy changes only become important when it
suits the party's interests (Htun and Jones, 2002). In the state ofNuevo
León feminist organizations had been demanding a women's institute
for over a decade to no avail. In the first week of the PRI tak:ing power
after the defeat of the PAN, the govemor announced the opening of the
Instituto Estatal de la Mujer. The electoral defeat ofthe PAN in the July
2003 elections was a huge coup for the PRI that had experienced defeats
ali over the country in the 1997 and 2000 elections. Arguably, the creation
ofthe women's institute responds to the party's need for the votes and
support of women.
lt is within this complex setting that Mujeres en Movimiento
emerged. lt was created in 1996 by three women, who discovered, with
much frustration, the lack of services for women and children who are
subjects of family violence following research for a college course. Unlike El Barzón that expanded its demands, in its eight years of existence
Mujeres en Movimiento remains focused on its initial mission of recovering the right to live with dignity and to retake the farnily as a place of
love, respect, and peace (Alma, Director, August 29, 2002; Interview by
Televisa, October 23, 2003). 11 Mujeres en Movimiento has a paid staff
of23 (it originally began with volunteers), and actively solicits resources
interms offinances and technical support from outside agencies, including the Mexican government, local businesses, and other organizations
focused on domestic violence from the U.S., particularly Texas and
California. The organization does not have members, but it has a de:fined
target community and clientele.

An economic crisis led to the development ofEl Barzón, while on the other
hand, a social crisis led to the creation of Mujeres en Movimiento. The
increasingly obvious and visible power differentials between women and
men are at the forefront of the social crisis. Historically, and throughout
Mexico, men have dominated women in all spheres - cultural, societal,
econornic, and political. Toe women 's movement in Mexico has certainly
struggled to reverse the scales of domination. Historically, the struggle
has focused on those matters that are most clearly women 's issues, such as
domestic violence and abortion (Ramos, 1994). These types of demands,
however, have divided the movement and have rendered it barely visible.
Today, gender relations remain highly charged in terms of culture and
in particular, violence against women is a social phenomenon that has
become progressively visible during the past decade. Lancaster (1992)
argues that gender roles and expectations are strong and when men think
that women are violating these unwritten codes, violence or the threal 11
Because of the sensitive nature of the work of the organiza/ion, I have changed the
of violence occurs.
name not only of the organiza/ion, but a/so the names of the staffand those women I
interviewed at the she/ter.

�200 I Redefining politics, participa/ion, and citizenshi¡,: Non-govemmental organizations in Monterrey

1,tiikJPerspectivas Sociales / Social Perspectives Jouma/ primavertHJtoño / spring-fall 2004, Vol.6, Num. I y 2 I

(Re)defining citizenship and politics

Civil citizenship: NGOs as public policy-makers

20 J

One of the major contrasts between the two organizations is the type Both organizations emerged with transformational demands focused on
of citizenship demand and the target population that the organization changing public policy. By transformational demands I refer to demands
represents. The principal demand of El Barzón is economic justice and tbatare strategic and challenge the order ofsocial relations, whether rooted
the defense of inheritance (i.e., personal property), whereas the central in class, gender, or ethnicity. In the case of El Barzón, they demanded
demand of Mujeres en Movimiento is to construct a healthy nation by de- !he national Mexican government to reign in spiraling interest rates that
activating domestic violence. Despite a difference in the type of demand, were the root cause of the loss of property for many middle-class Mexithe nature of those demands is similar in that they both seek an altemative cans. In the case of Mujeres en Movimiento, they demanded that the state
form of social organization for the population of interest. In the case of government of Nuevo León pass legislation that would protect women
El Barzón, it is a restructuring of class relations which began with the from domestic violence.
middle class as the primary focus and expanded over time to include
lower and poorer classes. In the case of Mujeres en Movimiento, it is a El Barzón - fair banking practices
restructuring of gender relations. This demand, however, is embedded
in a more conservative discourse that appears contradictory.
The organization, in both its initial demands and subsequent focuses,
pri.marily targets state legislators to affect public policy. When the organiDespite different focuses, the principal demand of the two NGOs 1.ation began, the central demand was focused on changing the capitalizais embedded in civil and social citizenship rights. In terms of civil citizen- tion of interest rates that they argue were unfair and the reason so many
12
ship, the organizations attempt to influence public policy by demanding middle-class Mexicans could no longer pay their mortgages. El Barzón
changes in laws and the legal system. In terms of social citizenship, 13 the blames the Mexican government and particularly with former President
NGOs have two trajectories that include providing social services that Salinas, who initiated the liberalization of the Mexican economy:
are not available through government mechanisms and educating tbeir
target audience in the importance of articulating their rights. In addition
He (Salinas) also initiated a process ofliberalization ofbank interest rates, and
to educating the target audience they have also focused on the govem·
linked ali ban.k. business with the risky of trading of the stock market. Befare
ment and the general public. In this way, the organizations' citizenship
1988, the interest rate in Mexico was a function of the increase of the minidemands are enacted through three action carnps: (1) as public policy-makmum salary and then it was very easy, the people could buy a house or ask for
ers, (2) as service providers, and (3) as educators. In the roles as public
a business loan.
policy-makers and educators the NGOs take on a more critica! stance that
resembles the NGOs of the 1960s and 1970s whereas the role of service
Through the liberalization process, the interest rates practically sunk the proprovider is reminiscent of the welfare perspective that dominated in the
ductive sector, the real economy, the trading market. They [the government)
1950s.
forgot that the real economy never matches the virtual economy.
12

Recall that civil citizenship inc/udes the rights necessary for individual freedom and
liberty, such as the freedom ofspeech, thought andfaith, the right to own property, and
the right to justice and afair tria/ (i.e., rule oflaw).
13
Recal/ that social citizenship are those rights associated wilh the welfare state and
encompass housing, education, health care, access to water and electricity, transporta/ion, work-related benefits, and public security, as well as rights based on identity, such
as sexuality, gender, race, ethnicity, and culture.

Because of this El Banón is an ethics movement. lt begins by recognizing
that there is commitment to pay the financia) cred.it. The concrete goal is to
pay what is fair: what and how to pay. The argument against El Banón that is
used to discredit is that we are creatin; a culture of no-payment. Nothing is
farther from the truth. Our motto is: I owe, I don' t deny it, I will pay what is
fair (El Barzón Internet site).

�202 / Redefining politics, participa/ion, anti citizenshi¡,: Non-govemmenta/ organizations in Monterrey

t,,i,1o Perspectivas Sociales I Social Perspectives Jmmwl primavera-otoño I spring-fa/12004,

Despite severe pressure ali over the country, the Supreme Court
upheld the legality of this banking policy which most likely reflects the
power and in.fluence of the business interests. This defeat, however, did
not deter the organization and because of their multi-stranded strategic
approach the organization was successful at negotiating fairer payment
arrangements with the bank:s. Toe or: anization claims that it has resolved
almost ali its members' cases (appreximately 30,000 at the time of my
research). Therefore, while the organization was unsuccessful at influencing a change in how the law protected prívate property at a universal
leve!, it was able atan individual leve! to ensure civil citizenship for its
members. Importantly though this negotiation was not even across the
board with the bank:s whereby sorne bank:s (i.e., Bancomer) developeda
national leve! policy that negotiation would take place and other banks
(i.e., Banorte) resisted strongly from the beginning.
Toe public policy defeat did not signa! a shift away from attempting to influence the legislature and the overall legal system. Rather, the
organization has continued to focus their efforts on demanding fairer
public policy on a variety of issues, including subsidies for public utilities,
transportation issues, and a rather unique program called 'adopt a deputy.'
This program is aimed at demanding accountability of the Nuevo León
state legislators. Toe weakness of civil citizenship in Mexico is not only
the lack of implementation and enforcement of laws, but also the lack of
appropriate legal protection in the first place. Through this program, El
Barzón makes demands to those institutions that they argue sbould be
held responsible to the community tbat elected them in the first place.

Mujeres en movimiento - legal protection
Family violence and particularly violence among women is a major social
problem in Mexico, argues the director of Mujeres en Movimiento. As
the director explains to me when I asked about the roots of the organization:
We began the organization with much technical support from sorne agencies
in Texas focused on family violence .. .l remember that the director of a sbelter
in McAllen, Texas told me, 'you have no idea what it is that you are proposing
to do,' and I said, 'of course we do, we are going to work in the area offamilY
violence.' She repeated, 'you have no idea.' After severa! years, I recognized

Vo/.6, Num. I y 21

203

she was right, I had no idea, none of us did, we began with three founders
and we did not imagine the challenges we were going to face and we did not
know how extensive the problem was.
For example, when we began to work there was no law in the state ofNuevo
León that designated that violence against the family is a crime ... Mexico sub
scribes to intemational conventions, but it &lt;loes not say how to apply them.
We began to work with and get elose to judges, with the police, with the public
officials. Sorne of them did not receive us well, sorne of them wanted to arrest
us, but with time, when they saw that we were not going to quit, that what we
wanted to do was collaborate, the doors started to open (Alma, Director, age
43, August 29, 2002).

Despite the passing ofthe Fami/y Violence Law and the closeness
ofwhich this organization works with the government, domestic violence
has continued. Toe organization states that 98% of the victims of family
violence are women and children, one in every three Mexican women
report that they have been the victims ofpartner abuse, and 50% offemale
homicides are perpetrated by their partner or ex-partner (Interna! Report,
Mujeres en Movimiento, 2002). At the time of the interview in 2002, the
director of Mujeres stated that Nuevo León had the second highest rate
of domestic violence in Mexico and 46% of ali women in the state have
experienced sorne degree of interfamily violence. In August 2004, the
director of the women's state institute stated in an interview with Televisa that since the beginning of 2000, 107 women have died as a result
of domestic violence. Therefore, despite legal protection embedded in
law, domestic violence has escalated. Toe State ofNuevo León is now
in first place, and nationally when taking into account the length of time,
it has surpassed Ciudad Júarez in terms of the gravity of.the problem. 14
Therefore, coupled with their struggles to engage legislators to provide
legal protection and to ensure that civil citizenship is universal, the organizations engage in providing services and educating their members.

14

On October 24, 2004, El Norte stated that the number of cases reported.ofdomestic
violence had increased by 125% over las/ year: from January to August 2003 there were
l,951 reported andjrom January to August 2004 there were 4, 380 reported.

�204 / Redejining politics, participation, and cítizenshi¡,: Non-govemmenta/ organizoffóns in Monterrey

Social citizenship:
NGOs as service providers and educators

ft¡trfaPerspectivas Sociales / Social Perspectives Joumal primavera--0toño / springfa/1 2004, 101.6, Num. Jy 2 /

205

Therefore, what began as loosely coordinated movement focused
on finding ·economic justice, has converted into a more organized and
diverse organization in terms of its demands:

The organizations have developed multi-stranded approaches towards
challenging the boundaries of citizenship. As described above, the organizations contest the existing framework of civil citizenship by engaging in public policy-making. But, as the discussion above also reveals,
there have been uneven results of their efforts. This most likely reflects
a common dynamic in Mexico: laws exist, but are not implemented.
This is the case of Mujeres en Movimiento where despite the passage of
the domestic violence law, the rates appear to have continued and most
likely there is increasing incidence. Or the uneven results may reflect
another problem in Mexico: laws exist, but are in favor of those social
groups that have greater access to the política! power structure. This is
the case ofEl Barzón and the lack oflegal protection for private property
for the average citizen in favor ofthe banking community. Therefore, the
organizations do not only actas public policy-makers in their challenges
to civil citizenship, but they also provide social provision tb vulnerable
populations and importantly act as educators in an effort to strengthen
civil society and make citizens aware of their rights and obligations.

El Barzón - "Helping tbe Community"
Liliana says the organization has not gone out looking for probleJ:I!S or
people with problems, but the people come to El Barzón slie árgues because of their reputation of helping so many people:
Many people come with other types of problems ano thétefore El Barzóh h3i
had to diversify and now we have eleven areas. SotnetirtléS think: '~e havt
to close the door, it is enough, close tbe door, but we can"t, howc!an '[ do ~t?'
The people are outside and tbey are saying that they want us to he'tp. Th'ere aie
tbings tbat we can resolve with just a pbone call because qf tbe strength thal
we represent as an organization. The people have eight years with a problem
and I take the telephone and resolve it with one call. So, how can I close the
door. It is part óf our principies. I can't leave them, we· can't (Ootober 22,
2002).

i

El Barzón has diversified, we manage tbe fiscal problems with tbe banks,
problems witb tbe transportation system, taxis, retired and pensioners, envi
ronmental problems, violence against women, violence against children, vio
lation of human rights, labor issues, or problems with urban services
- electricity, gas, and water (Patricia, age 33, member since 1996, November
19, 2002).

El Barzón denounced the government and public transport system when the owners worked out an arrangement with the government
to raise the price of a ticket in exchange for the installation of turnstiles.
The reasoning behind these turnstiles was to decrease corruption by the
bus drivers who often &lt;lid not report an accurate number of passengers
so that they may "pocket" the extra earnings. Toe organization 's counter
argument was that the turnstiles were dangerous and difficult for women
with children and the elderly. El Barzón was successful in repealing the
requirement of the bus turnstiles that were only put on those buses that
provide service to lower middle-class, working class, and poor neighborhoods. The turnstiles, for example, were never put on the buses that run
in San Pedro. On the one hand, the government should be applauded for
lheir efforts to cut corruption. But, on the other hand, the government
is not attacking the roots of the problem and instead is applying a "band
aid" treatment that ultimately supports those with more power than the
average citizens. That is, by allowing the private bus companies to increase rates, which are already the highest in the country the government
"sided" with the interests of the business community.

Another example of the organization's attempt at challenging
social citizenship is their work with the taxi drivers in Monterrey. Toe
state legislators wanted to implement a new policy that would require
the taxi drivers to purchase a new car every five years. Severa! taxi
drivers contacted the organization and asked for help to challenge this
Policy because they argued it unfairly placed a financia! burden on them
and their livelihood. The taxi drivers originally countered the five year
Policy with a 10-year policy. Through negotiations with the legislators

�206

/ Redefining politics, participation. and citizenshi¡,: Non-governmental organizations in Monterrey

the organization was able to secure an agreement that instead offive years
it would be every seven years.
Through their challenges of social policies the organization has
also sought to educate the general public in terms of articulating their
rights. For example, I witnessed how the organization has come to offer
services to the broader community, not just those with credit problems,
while I was waiting one day to interview sorne of the coordinators. As
my field notes indicate:

k,,irta Penpectivas Sociales I Social Perspectives Jouma/ primaver0--0toño / spring-fa/12004,

Vo/.6, Nwn. Jy 21

207

and to work toward changing the system for the entire community, not
individual needs and desires. One of the main goals of the director is
to instill a sense of belonging, not onJy to an organization, but also to
create a political consciousness of its citizens, whereby problems are not
individual, but also social. In this way, the organization has the potential
to act as a catalyst for change:
I consider that the concept of citizenship is an act of participation in commu
nity problems, in the resolution ofthose ... citizenship is notan issue of age or
voting, but citizenship has to be the development of a leve! of consciousness

Wben I arrived, Liliana was meeting with a group of eight citizens, mostly

where your personal problems are part of the problems of everyone, and you

over the age of 60, to discuss various strategies the group could take to try

worry about solving your problems, but also you become irnmersed in

to resolve their problem. She suggested to the group that they needed to fol

resolving the problerns of others in society (Liliana Flores Benavides,

low a judicial approach to resol ve the problem. lt was clear that the group was

December 19, 2002).

nervous and did not think they could aitproach the govemment office on their
own. Toe director, after speaking with them for thirty minutes, finally said
'okay, I will meet you there tomorrow morning at 9:00 sharp ... We need to tell
them that you should be treated with dignity and with respect.. .I will call the

The members felt empowered, felt more like a citizen, and felt
like part of a comrnunity. As Sara, who is 53 and has been a member
since 1995, states:

newspapers so that they are there when we arrive' (field notes, January 28,

When we began the negotiations with the bank, I did not know anything, ab

2003).

solutely nothing, because I was a housewife and my life was very different. .. I
was dedicated to other activities ... but after awhile

I suggest that this description reveals an important proble01 in
Mexico. Because of the way the political system has developed and its
incorporation of different social groups' interests (i.e., the workers and
peasants), citizens have not learned how to demands their rights in the
historically patrimonial and clientelistic political system (see, Fox 1994).
Through educating their members, El Barzón attempts to restructure class
(and gender) relations. When the organization engages in educational
activities they are also engaging in making transformational citizenship
demands. El Barzón as an educator, however, goes beyond the individual
leve] and also includes the wider societal level. In this way, the organiza·
tion goes beyond educating the popular classes which has traditionally
been the focus ofNGOs.

r learned a little by little

and with time, I learned how to do ne:otiations, but in.itially I thought, how
can Ido this, me in front ofthe wealthy bank owners (November 12, 2002).

Martha, who is 44 and has been a member since 1995 echoes a
similar comment:
I did not know anything about politics or the economy, but here I have gained
confidence and understand what it means to be part of a community, what it
means to have citizenship rights and how to get those rights (November 5,
2002).

.

El Barzón engages in making demands with respect to its educa-

tion of its members. This objective is intended to create citizens that are

El Barzón - creating citizens and teaching politics
In every member interview I conducted with El Barzón, a common theme
emerged in that the organization was teaching them to be good citizens

more active in the community and articulate social problems as societal
problems not individual ones. lt also sees that part of the problem of
~e lack of citizenship rights is because many do not know-what their
nghts are let alone how to articulate them. To reinforce membership in

�208

/ Redejining politics, participation, ami citizenshi¡,: Non-govemmental organizations in Monterrey

,-Perspectivas Sociales I Social Perspectives Jouma/ primavera-oUJño / spring-fa/12004, Vo/.6, Num. 1 y 21

the organization and a commitment to expanding citizenship, the organization holds bi-weekly meetings with ali members. Toe meetings are
required for members in order to maintain their membership and they also
serve to reinforce the identity and solidarity of the organization. At the
beginning of each meeting those Barzonistas that have been successful
at resolving their credit problem give their testimony. Following these
testimonies, the leader updates the membership on the latest struggles or
generally what is happening in the ceuntry. At the end of every meeting,
ali the children go to the stage and everyone sings the Mexican anthem.
Liliana explains to me that it is important to incorporate the children in
this process so that they will carry on the fight for their rights.

rebuild her life. Towards that goal, the organization provides medical
mices to the women, legal council, therapy for the women and children,
~ training, and acts as a mediator between the women and their farnily
md partner. Toe duration of stay is anywhere between a few days to two
months.
It is important to comment that the women have ali the services they need. lf
they did not bring clothes, we give them three or four different changes of
clothes, for them and for the children. Ali this is in the kit that they receive
when they arrive to the shelter - items for personal hygiene, shampoo, deodor
ant, toothpaste, a toothbrush, ali the i asics. Sorne women do bring these
things because they have been working with us in the office as to what the
process is. Likewise, in terms of food, they receive brealefast, lunch, a snack,

Mujeres en Movimiento - "providing a 'complementary'

and dinner. With respect to medicine, they bring it or they bring sorne money,

service"
Wbile El Barzón frames their action as a service provider in tenns of
"helping the community," Mujeres en Movimiento frames t?eir_acti~nas
"providing a complementary service." Moreover, the orgamzah?n v1e~s
their role not in opposition to the government oras a counterwe1ght ~ m
the case ofEl Barzón. Rather, it sees their role in civil society as working
in conjunction with the government.
Toe role of Mujeres en Movimiento in tenns of social service
provision is without a doubt incredibly complex and difficult. Wbat
has complicated the process is the organization's decision to focus ona
very specific segment of abused women: those women who are in need
of protection because they are in life-threatening danger. Only those
women assessed to be in grave danger enter the shelter. Ali other women
may receive services, such as group or individual therapy in the offices
located in the center ofMonterrey. Toe shelter has space for eight women
and their children under the age of 18. Once moved to the shelter, the
women receive ali the basic necessities because in most circumstances !he
women arrive with little or nothing. They have had to take advantage of
an opportunity at the last moment to leave the house without their partner
knowing.
Toe approach of the organization is holistic in that it intends to
provide ali those services necessary for the abused woman to start to

209

but we cover 50% oftheir medication. For example, we have a five-month old
infant girl who was in Children's Hospital last weele. The cost was 2,885
pesos (about $300 USD), but the mom could not pay, so we helped her be
cause we have an agreement with the hospital and the medication ended up
costing about 1,200 pesos (about $140 USD) (Rutb, age 28, psychologist,
March 4, 2003).

Toe organization also has a team to help the women through
ilie legal process whether it is to obtain a divorce, a restraining order, or
simply a separation agreement until they work through these issues with
lheir husband or partner. Muriel and Bety, the shelter psychologists,
explain that it is primarily protection the women are demanding and it is
¡irotection that they need in order to make difficult decisions, particularly
kgal ones:
They need to feel safe in order to malee decisions. When they arrive here they
1

bave already made the decision to leave their home, but they need clarifica
tion, to reflect on everything they have been living in order tó begin to malee
a decision, whetber it is to obtain a definite separation or if it is to return. We
help them to think about why they want to return, and how many times they
bave separated. The women have to reflect on the entire process in order to
reach a decision. We have cases where women have been divorced for years
and the ex-husbands continue to bother them, we bave women here with beat
ings, they have arrived from extreme violence, witb the intent of murder.
Many ofthese are women that are already divorced. Toe statistics state that
divorced women still run the same risle ofviolence. There are women that just

�21 O / Redefining politics, participation, ami citizenshi¡,: Non-govemmental organizations in Monterrey

want to disappear; they want to leave the country or go to live in anotherstate.
Therefore, ali of this requires a process of sensitization with the lawyer, ali of
this is done in conjunction with the legal tearn, but primarily with the lawyer
{ages 24 and 30, shelter psychologists, June 17, 2003).

t,d1Perspeclivas Sociales/ Social Perspectives Jouma/ primavera-otoño/springf a/12004, VoL6, Num. I y 2 I

211

The main trung is there needs to be more commercials on the television be
cause I was thinking that they give preference to roen, here in Mexico we have
a lot of machismo and the man is preferred, there is a rrussing message for
women, we need information about rights (age 22, June 3, 2003).

When I asked what rights for example, she declares simply, "to
Given the difficulties within which the women arrive to the shelter,
I inquire with the psychologist about how they handle the initiation of be more."
each woman and her children to life at the shelter. In order to maintain
Teaching the women that they have value and rights is an imtranquility among an often hectic day of service providing, one of the
psychologists explains to me how the day-to-day activities function at fl()rtant mission for the organization towards demanding a restructuring
the shelter:
of gender relations. Re-education towards empowerment of the women
md what their individual right.s are, and how to demand them, the social
It is important for the organization to provide a relatively structured enviroo workers explain to me is a priority. For example, the social worker tells
ment at the shelter. There is a weekly schedule of duties and responsibilities me:
for cooking and cleaning as well as a list of group activities and free time or
space for the mothers to spend with their children. Toe women bave privacy
in a room with their children, but also are integrated into living in a commu
nity and ali the responsibilities that entails (Ruth, age 28, March 4, 2003).

She stresses that it is important for the women to leam how to live
together, and that this is part ofthe education process that they receiveat
the shelter. She says the women leam to take responsibility for theirpast
actions, but also their current and future life which begins at the shelter.
In this regard, the organization seeks to complement the services they
offer with a process of re-education • f the women in terms of their rigbts
and obligations as citizens.

Mujeres en Movimiento - spreading information and
teaching value

There are occasions when a woman returns, but to the office because she has
learned how to look for help from the police, she has learned how to look for
belp in the health centers, she has leamed how to get in contact with the
institutions. Therefore, the process in the office is completely different be
cause you don 't send her to the shelter, but they continue the process of the
legal paperwork, and psychological counseling in the office as well. lt is not
common for the women to return, but much more so for them to come back to
get services in the office (Sofia, age 28, June 24, 2003).

Teresa, one of the women at the shelter, echoes this sentiment:
Many women don't know they don't know their value. Toe most important
trung is that they [the organization] taught me that I have value, that I can
make ilifficult decisions and that I have value (Teresa, age 30, June 5, 2003).

Ali the women express the irnportance of learning their rights and
As with El Barzón, this organization is also demanding a re-education recognizing their value as a person so that they can protect their children
of its clients and in that regard they focus on two issues: ( 1) spreading and so they can break the cycle of domestic violence:
information and (2) teaching women they have value. When I asked
what the women at the shelter think are the most important necessities for
I am going to fight for me and my children, no more beatings, no more
abused women, without hesitation, ali the women I interviewed stated:
humiliation, no more violations because he obligated me to have sex with him
information on where to go, if there is a place to go, and what are therr
in a way I &lt;lid not want to, and if l &lt;lid not accept there were more
beatings ...sometimes when I refused to bave sex with him, he beat me, took
rights. As Lupita, one of the women at the shelter, expresses:
off my clothes, threw me on the bed and left me their naked .. .1 could not

�212

/ Redefining politics, participa/ion, amicitizensh;,: Non-govemmental arganizations in Monterrey

leave the room because I had no clothes. He would say that I was worthless
and I had no value. I need to live so that I can fight for my children and Jam
here fighting for them. My idea is to stay here, to learn my rights, and to be
treated as a woman and to live with my children and never to return to him
(Rebecca, age 23, April 1, 2003).

t,,olJ Per.spectivas Sociales I Social Perspectives Joumol primavera-otoño/ spring-fo/1 2004,

Vol.6, Num. I y 2 /

2 13

iwever, focuses on a very public aspect of tbe family, tbe economy, and
Mujeres en Movimiento focuses on what is traditionally a very private as¡x:ctofthe family, interpersonal relationships between members of a given
family. Because of this, I suggest that the organization's transformational
irmand of restructuring gender relations remains limited. Tbat is, the
ixganization does talk about the empowerment ofwomen and changing
lbeirposition in society, however, the actions ofthe organizations remains
mtricately related to traditional definitions of women.

The story was similar for all the women I interviewed. The majority of their partners or husbands drank all the time, sorne did drugs,
and many did not have a stable income. The wornen discussed how they
feared at one time or another for their lives and the lives of their children. Transformational articulation versus system-stabilizing
And, at least according to the women, ali had a history of violence going practice
back to their childhood.
El Barzón and Mujeres en Movimiento have a diverse set of demands
Gilda represents many of the women 's stories. She explains how bowever these demands have one element in common in that they adfamilies perpetuate domestic violence and bow sbe wants a different life 1·ocate a redefinition of citizenship. Eckstein and Wickham-Crowley
for her children. 1 asked about tbe history of violence in her family and 12003:2) argue that, "the electoral democracies that restored political and
in the farnily of her husband. She tells me that there was violence in both civil rigbts (denied by military govemments in the region in the 1960s
families always. Her fatber was an alcoholic. He had two good busi- and 1970s) have done little to reduce inequalities between the poor and
nesses, but they failed wben he began to drink and her mom had to learn laboring classes, women, and sexual, racial, and ethnic minorities on the
to survive without financial assistance from her dad. He finally stopped ooe hand, and dominant classes and privileged groups on the other hand."
drinking, but at this point it was too late for her mom, who had cancer. As a result, they contend that access to social rigbts in Latin America
Gilda explains that because of tbe violence and the abuse, her mom never "has ebbed and flowed with changing national political and economic
went to get medical attention. She is striving for a different future:
conditions (Eckstein and Wickham-Crowley, 2003:2)." Therefore, it is
oosurprise that these NGOs have also largely focused on facilitating aclt is a cycle of violence, a vicious cycle of violence. But, with me it en&lt;k ress to social rigbts and improving civil rights for marginalized groups.
Because I am going to think differently, I don't want my children to IVhile Mexico was neveras authoritarian as the soutbem cone countries,
experience that k.ind of tifo. My nephews, they never have a chance to play, ~has hada notoriously inclusive and exclusive political regí.me. By an
they are already working in the family business. They are the same ages as inclusive and exclusive political regime, I refer to the corporatist political
mine (ages 14, 13, and 11). With my children it is different, because I amoot structure, defined as the formal relationship between groups or institugoing to permit the same behavior as my brothers with their sons. 1 think thal tions and the government, that has provided "access" to many social
they have a right to live their childhood norrnally like other children, playing, groups, although hierarchical and quite unevenly. Therefore, Mexico has
having fun, going to schoo~ having friends, going out, taking vacations, it will experienced a similar dynamic: political citizenship rigbts have largely
be different (Gilda, age 29, June 9, 2003).
been establisbed in the context of inadequate civil citizenship rights and
declining social citizenship rights.
These quotes illustrate that on an individual and family level, the
organization is raising the women 's consciousness. So, while the specific
While the organizations seek civil and social rights for marginaldemands of the organization are different than El Barzón, both organil,a· tl.ed groups, I contend that this does not imply that they are alw~ys making
tions are focused on the family and survival of the family. El Barzón, lransformational demands tbat result in the expansion of citizenship. By

�214

/ Redefining po/itics, participa/ion, and citizenshi¡,: Non-governmental organizations in Monterrey

this I mean that rather than articulate demands in a way that challenge
the order of social relations, the organizations can convey citizenship demands that seek to resolve a particular problem. When an organization's
demand only facuses on "fixing" the social problem, I suggest that the
organization engages in making system-stabilizing demands because it
does not seek to challenge the order of social relations nor does it call
far an altemative system. Although it seeks to resolve a particular social
problem that can be categorized as a social right, the demand of the NGO
does not seek to ensure that right becomes institutionalized. Having said
this, however, simply because an organization has system-stabilizing citizenship demands, this does not imply that over time these demands would
not result in transfarmation. I argue that when El Barzón and Mujeres
en Movimiento have sought civil citizenship rights they have done so by
making transfarmational demands. When the organizations have sought
social citizenship rights they have done so by making system-stabilizing
demands.

El Barzón emerged because of immediate needs that arose out
of material conditions such that certain segments of the population &lt;lid
not have access to these resources nor did the population have access to
the political system to have their grievances heard. The NGO acted as a
voice for the aggrieved population and were successful at securing property rights, albeit not through the legal system, but through negotiation.
Because it was through negotiation and not the legal system, the granting of civil citizenship was done individually and not collectively such
that the right became institutionalized. In other words, the demand was
transformational in articulation, but in practice it was system-stabilizing.
As the cases become successfully resolved, the organization expanded
its claims to include social citizenship. They began to focus on urban
services, primarily offering assistance to marginalized populations, such
as the elderly, the poor, or women. These types of demands, however,
also only resolved a particular social problem and did not adjust the social
relations of power. In this way, the nature ofthe organization's demands
is in practice system-stabilizing.

1/Msta Perspectivas Sociales I Social Perspectives Journa/ primaver0--0toño / spring-fa/12004, Vo/.6, Mnn. J y 2 /

215

were not being heard by the government. Toe NGO acted as a voice for
the aggrieved population and were successful at securing a new law that
articulated intra-family violence is a crime. Thus, they helped to establish
protection of civil rights for vulnerable population, primarily women
and children. It is important to point out, however, that because the law
states intra-family violence is a crime instead of ' domestic violence' or
'wife battering' it masks the role of ftOWer differentials between women
and men. Therefore, the demand may have been transformational in
articulation, but it is ultimately systcm-stabilizing in practice. And, despite the existence of a law, domestic violence rates have increased. In
keeping with their philosophy that the organization is a counterpart (not
counterweight) to the government, they also offered services to the affected population as well as to the government agencies with which these
women would come in contact. Women often experienced discrimination or simply were not attended to by health care providers, the police,
or the legal system. In response to this, the organization secures social
citizenship far the women by providing health care, protection, and legal
counseling. They also provide de-sensitization workshops to change the
approach and mindset of the governmental agencies which could over
time secure the institutionalization of social citizenship.

Mujeres en Movimiento emerged because of a need that arose out

I contend that when the organizations engage in public policymaking they are making demands that are transfarmational in that they
challenge the existing arder of social relations and seek a new form
of social organization. As I discussed above, however, in practice the
policy-making demands are system-stabilizing. When the organizations
engage in service provision they are not articulating transformational
demands. Rather, in this way they are engaging in making demands that
are system-stabilizing and thus seek to resolve a particular social problem
and are not making claims of systematic change. In terms of the NGOs
as educators, they are not necessarily explicitly making transformational
demands however, the process of re-educating the public or the target
population has the potential to become transformational. While both El
Banón and Mujeres en Movimiento engage in this action camp, I argue
that the process of re-education by Mujeres remains more limited then
the process of El Barzón.

of social conditions such that certain segments of the population were
not being properly protected by the legal system and their grievances

I suggest that the principal reason is a matter of the central de-

,,

..

�216

/ Redefining politics, participation, and citizenshi, : Non-governmental organizations in Monterrey

mand of the organizations. One is more acceptable to talk about and the
other is not. So while Mujeres seeks to empower women through the
discourse of social justice, the organization does not call for a reordering
of social relations. In fact as I indicated earlier the central mission of
the organization is to "retake the family as a place of love, respect, and
peace," which seems to promote a more traditional definition of the role
of women. Nor, has it demanded that the government address one of
the most fundamental problems visible in all my interviews: the lack of
formal education and thus the barriers to economic self-sufficiency. This
is not to say that domestic violence is a result of a lack of education and
paid employment, but these two factors are important for empowering
women. Without better education, women 's opportunities remain limited
in the labor market and without econemic self-sufficiency women remain
dependent on their male partner. Demanding these two factors would
mean challenging the economic elites of the city in that it would raise
questions about the local economic structure which is fundamentally
capitalist in nature. And making these demands would also mean confronting the Catholic Church which still advocates for a traditional role
of gender such that the primary respensibility of women is caring for the
family. More importantly, it would mean a complete reassessment of the
ideological system that these two powerful local institutions have put into
place in the metropolitan area. These are not fights that the organizatio~
has decided to undertake, however, this certainly &lt;loes not mean that 1t
never will.
What accounts for this difference between the two organizations? I suggest that it is because El Barzón began with a collective
social fight rather than an individual one. There are certainly individual
cases of El Barzón, however, the strategy of change is for the collective,
whereas Mujeres en Movimiento appears to be working on an individual
and case-by-case strategy. Much of this is dueto the type of demands of
the organization and the populations that the organizations represent. El
Barzón focuses on the middle- and middle-upper classes whose income
plummeted as a result of the 1994 peso devaluation. Mujeres en Movimiento focuses on women, particularly from the lower class and urban
poor, who are victims of domestic violence. In this sense, there is m~~
risk for El Barzón because it confronts and questions the social, politl·
cal, and economic organization of Mexico and because it is ultimately

ltmta Perspectivas Sociales / Socwl Perspectives Journal primaver1J--Otoño / spring-fa/1 2004, Vol 6, Num. I y 2 /

217

questioning the world economic order. 15 For Mujeres en Movimiento,
direct, overt confrontation is "tricky" business and risky in another way
because of the type of demands of the organization that are considered
more intimate and require confidentiality and sensitivity.
Although they each address a different "strata" of the population,
lhey are both focused on the family and talk about restoring the farnily.
lt is important to stress again that El Barzón attends to a public issue,
whereas Mujeres en Movimiento adaresses a prívate issue. That is, it is
easier to talk about a public issue such as economic problems in the family that have publicly affected hundreds of thousands of other families
rather than a prívate and intimate issue considered by most something that
should remain at the family level. In fact, the lack of public strategies on
lhe part of Mujeres en Movimiento corresponds with the so-called prívate
sphere of the organization's central demand. In contrast, the public claim
mak.ing of El Barzón corresponds to the public demand centered on the
Mexican economy.
However different those demands may be, the framing of those
grievances is the same. They both frame the demands ofthe organization
in terms of citizenship rights and secial justice. While both organizations strove to educate their members or clients, had similar objectives
in creating better informed citizens, and speak similarly of citizenship
rights, the results are different. Not only has El Barzón been successful
in reeducating its members of social, economic, and political conditions
in Mexico and what their rights are as citizens of the country, they have
also been successful in politicizing its members such that they talk about
resolving issues in a collective discourse. As the above analysis illuslrates, the Barzón women talk about building civil society and fighting
for the common good and the common collective. Mujeres also has been
successful in the reeducation process, but in a different way. It has been
successful in terms of individual reeducation towards empowennent of
lhe women, what their individual rights are, and how to demand them.

ul

.

n March 2002 when the Summit on Third World Financing was held in Monterrey, El Barzón organized a parallel conference in arder to connect with other NGOs to
llrengthen its position against the global economy.

�218

/ Redefining politics, participation, andcitizenshi¡,: Non-governmental organizations in Monterrey

Discussion and conclusion
Toe purpose of this article is to reflect on the role of NGOs in the political process in Monterrey, Mexico and to consider how they facilitate
and expand citizen participation in that process. Mujeres en Movimiento
emerged in 1996 in an attempt to resolve a specific social problem: domestic violence. El Barzón emerged in 1994 also to resolve a specific social
problem: economic injustice. Toward obtaining their principal demand,
the NGOs engage in making demands through three action camps, as
policy-makers, as educators, andas service providers. For example, when
the organizations began, their initial demand was focused on changing
public policy and the legal framework. From there they expanded and
offered a variety of services to the target population. In the case of El
Barzón, they provide legal services and mediate between the banks and the
debtor. In recent years, they have expanded their organizational services
to elderly, the urban poor, and women focuses mostly on urban services
(i.e., public transportation, electricity, and water). In the case of Mujeres
en Movimiento, they also provide legal services as well as medica! attention, counseling, and other services that are part of their holistic program
at the domestic abuse shelter. As both organizations consolidated, they
embarked on educational demands aimed at empowering the com.munity
in which they work.
I argue that both organizations are impacting local politics. Both
have influenced the legal system through changing laws. Mujeres en
Movimiento successfully lobbied the government to write a law protecting
women, albeit, minimal protection, but it is a start and more than what
the state had before. El Barzón also changed policies on issues of public
transportation and taxi regulations as well as securing the continued use
of water subsidies. While they were not successful in their attempt to
change the law that allows the capitalization of interest, I would argue
that they were an instrumental factor in why banks have since cbanged
their practices. In this role as a policy-maker the NGOs are demanding
civil citizenship rights and resemble the NGOs that emerged in the roid1960s with a critical perspective.
While these two organizations are different in their type of de·
mands, and their overall style, they ,oth are trying to create citizens and

te.i&lt;ta Perspectivas Sociales I Social Perspectives Juurna/ primavera-otoño I springfa/12004, Vo/.6, Num. 1y 2 /

219

tostrengthen civil society in hopes ofcreating a more equitable,just, and
fair country for all citizens. In this sense, their efforts to create a "culture"
ofdemocracy have the potential to restructure the social relations ofpower
over time. There remains an important difference, however. El Barzón
reeducates its members as participatery citizens who articulate problems
not as individual ones, but societal ones whereas Mujeres reeducates its
clients on an individual leve! rather than a collective one. El Barzón intentionally brings people into its fold and structures the organization such
that everyone is involved and feels part of the Barzón family. Mujeres
has also brought sorne women into the organization that sought shelter
or counseling, but this represents a tiny amount.
As I concluded my interviews with the leaders and staff, I asked
what they thought was the most important accomplishment for the organization. Without hesitation, they all mentioned that their continued
existence is their greatest success. For example, the social worker of
Mzgeres states:
Look, there is another shelter, this is one of ou.r biggest successes and frankly
since I began here, it is very important this institution for me and to be a part
of it and be a part of the team, but I never thought, frankly, that we wou.ld get
to the point where we could open another shelter because of aU the obstacles
that are there in one way or another. But, I see it and we have done it, but I
never thought this seven years ago. It is one ofthe biggest successes that we
have, as an institution, I think. it is one of the principie successes. Toe other
is the participation and recognition that the institution has. It is very
importan! because you want it and you have no money, but I think. that in jusi
a few years to speak of the institution, the name of the institution has weight,
Ibis is because they have done many things well and I consider this a great
achievement, to be more, to be part of conferences and workshops. I think
also that one of the biggest successes is to be the pioneer in Mexico, in a cou.n
try with a lot of facilities and to be able to experience it and share it I am really
proud (Social Worker, age 28, June 24, 2003).

Likewise, the leader ofEl Barzón expresses that she never thought
lhe organization would turn into what it is today:
_
No, we didn' t think this, we knew it was going to be a clirect light against

�220

/ Redefining politics, participa/ion, and citizenshi¡,: Non-govemmenta/ organizalions in Monterrey

finance capital, we knew that that was going to cost us, including life ... my

lt,llla Perspectivas Sociales / Social Pmpectives Joumol primavera--0toiw I springfa/12004,

Vo/.6, Num. I y 2 /

221

BIBLIOGRAPHY

other three colleagues have been in jail various times; and me, they tried to
take me to jail and they tried to kili me. Toe four ofus that founded El Barzón
are very different, we are very creative, and we have an enonnous
imagination. Even when we went to Chiapas, Marcos said, ' unbelievable,

El Barzón is the most intelligent movement in Mexico, I have been in the
jungle for 15 years and you ali in two years &lt;lid what I couldn't do.' Our
success is that we have resolved almost ali of the 35,000 cases ... this against

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21.

The NGOs illustrate the increasingly complexity of doing politic.s
and are a reflection of the current political, economic, and social conditions from which they have emerged. That is, in the era of neoliberalism,
the NGOs have gradually taken on the roles of governments who either
are no longer wiling or able to provide certain social services. As service
providers, the NGOs collaborate with the local and national governrnent
which suggests a pendulum swing back to the 'cooperative' NGOs ofthe
1950s. This role may also be a reflection of the institutionalization and
professionalization of social activism or what Sonia Alvarez ( 1998) calls
the 'NGOization' of society. In the era of democratization, the NGOs are
attempting to strengthen civil society and act as a counterweight to the
government. In this way, the NGOs provide a new way of doing politics
by offering an altemative avenue to political parties and give voice to
groups that have traditionally been marginalized socially, economically,
and politically. As policy-makers and educators, the NGOs are representative of those that emerged in the 1960s.
Despite the seemingly conflictive roles as ' cooperative' and 'critica!' NGOs, they both demand civil and social citizenship rights. Recog·
nizing the clifferent dimensions of citizenship is vital because within tbe
context of neoliberalism, citizenship is often equated with a "mini.malist
conception of democracy and equates rights with individual access to tbe
market" (Vargas 2003:204). Therefore, as policy-makers, educators, and
service providers the NGOs are pushing the boundaries of the tradicional
definition of citizenship. The nature of their demands is transformacional
in articulation, however in praccice it remains system-stabilizing wbich
raises questions as to the ability ofNGOs to institutionalize citizenshiP
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APUNTES
ONTOLÓGICOS,
,
EPISTEMOLOGICOS
Y METODOLÓGICOS ONTOLOGICAL,
EPISTEMOLOGICAL
AND METHODOLOGICAL
NOTES

225

�Revista Perspectivar Sociales! Social Perspectives J()Uma/ primaver(J-{)toñiJ I spring-fa/12004, 101.6, Num. 1y 2I

227

Consideraciones metodológicas acerca de la investigación
cualitativa en la orientación vocacional
Christina Krause*

Abstract
Closed-ended questionnaires have a great advantage for social research.
However, researcher' pre-established answers do not always reflect the
opinions ofthe interviewers which can jeopardize the scientific production
ofknowledge and limit the understancing of social problems. One altemative to reduce this risk is to use an open-ended questionnaire which does
not offer preconceived answers. It is used when the researcher does not
have enough information about sorne aspects of the phenomenon. However, in open-ended questionnaires the researcher has to design a coding
frame to classify various answers and reduce the informative richness of
the answers to few categories. This article presents the process through
which the categories are obtained taking as a reference the theoretical
model; it shows the consistency of the categories employed and the type
of relationship that the categories should have among them.

Resumen
Los cuestionarios con opciones de respuesta cerradas tienen una gran
ventaja en la investigación científico-social. No obstante, las respuestas
pre-establecidas por el investigador no reflejan siempre las ideas de las
personas encuestadas, situación que puede cuestionar seriamente la cientificidad de un estudio y limitar de forma sustancial la comprensión del
fenómeno social. Con el fin de reducir este peligro es. posible emplear
preguntas abiertas que no ofrecen opciones de respuesta. Esta estrategia
se ofrece cuando el investigador cuenta con poca información sobre
algunos aspectos del tema que pretende analizar. Para poder procesar
posteriormente la información obtenida dentro de un dispositivo de
investigación cuantitativo es necesario reducir la riqueza informativa
empírica a unas cuantas categorías. Con base en un estudio realizado
* Christina Krause es profesora titular del Instituto Pedagógico de la Georg August
Universitiit Gottingen, Alemania. Su correo electrónico es: Dr.ChristinaKrause@t-online.de

�228

/

Consideraciones metodológicas acerca de la investigación cualitativa en la orientación vococúínal

dentro de la orientación vocacional, el artículo explica cómo se deducen
las categorías del modelo teórico adoptado en la investigación; cómo se
da consistencia a las categorías y el tipo de relación que deben guardar
las categorías entre sí.

Introducción
La adolescencia es la etapa en la cual los jóvenes experimentan el cambio de la niñez a la adultez. Si bien podría parecer que se trata de una
transición 'natural' por la que atraviesa cada individuo, esta etapa del
desarrollo individual es organizada, en realidad, por la sociedad que garantiza de esta forma la transmisión aesus normas y valores a las nuevas
generaciones. Al respecto, Eisenstadt (1966: 17) afirmó: "Por esta razón
el camino del individuo a través de los diferentes edades no solamente
es un asunto privado sino que tiene además un significado decisivo para
todo el sistema social".
No obstante, la transmisión del legado social no es ni automático
ni linear y se acompaña, a menudo, por conflictos generacionales. Por
otro lado, los cambios económicos, sociales, políticos y culturales de las
sociedades modernas han generado problemas que las anteriores generaciones de jóvenes no han tenido que encarar. Rosenmayer (1972) al igual
que Flammer y Alsaker (2002) mencionan dentro de esta problemática la
desintegración familiar, la rápida urbanización y el éxodo rural, la pasividad política de las masas urbanas ante los problemas de supervivencia
cotidiana, las dificultades de mujeres jóvenes y otros grupos minoritarios
por superar su estatus subprivilegiade, la escasez de fuentes de empleo, la
intensa competitividad sociolaboral, los altos índices de deserción escolar
y las dificultades para preparar a los jóvenes rumbo al campo laboral.
La gravedad de estos problemas sociales obliga a la sociedad a
crear instituciones y mecanismos que apoyen a la juventud a lidiar con
estas adversidades y a encontrar nuevas formas de solucionarlas. Entre
estos organismos se encuentran, sin duda, las escuelas. Dentro del plan
curricular, le concierne a la orientación vocacional y a los maestros asumir
esta función auxiliadora en la solución de las "tareas de desarrollo".
El concepto de tareas de desarrollo fue introducido en 1940/41

l,rista Perspectivas Sociales /

Social Perspectives Jouma/ primavera-ctoño / spring{a/12004, Vol.6, Num. 1y 2 I

229

por Havighurst y sus colaboradores. Se refiere a las expectativas y exigencias social y culturalmente situadas que en su conjunto constituyen un
sistema de referencia con cuya ayuda los sujetos construyen su identidad
personal y social (Havighurst, 1952). Estas tareas abarcan, por ejemplo,
el desarrollo de relaciones y roles sociales genéricamente estructurados,
la aceptación del propio cuerpo y su aprovechamiento adecuado, la creciente independencia emocional frente a los padres y otros adultos, la
adquisición de la autonomía económica, la elección y formación profesionales, la preparación para el matrimonio y la familia, el desarrollo de
las capacidades intelectuales para ejercer los derechos y las obligaciones
cívicos, la adopción de un comportamiento socialmente responsable y la
integración de un sistema normativo y ético a la conducción de la vida
propia, para mencionar sólo unas cuantas.
Se trata de tareas que conciernen prácticamente a todos los jóvenes
en los países occidentales a pesar de las diferencias socioculturales entre y
al interior de las diversas naciones. Por otra parte, durante la adolescencia
los jóvenes desarrollan una serie de habilidades cognitivas y competencias
sociales que les permiten establecer una reflexión sobre sí mismos y sus
condiciones de vida. De esta manera adquieren las herramientas para
poder reflexionar acerca de sus éxitos y fracasos cotidianos mediante el
análisis de las reacciones de su entorno social.
Las tareas de desarrollo tienen, por supuesto, una vigencia
histórica limitada. Algunas de esas tareas detectadas por Havighurst a
mediados del siglo XX han perdido relevancia en la actualidad. Según
Dreher y Dreher (1985), la preparación para el matrimonio y la familia y
la adquisición de una independencia económica son hoy en día asuntos sin
mayor importancia para la juventud alemana. En cambio, en entrevistas,
estos jóvenes mencionaron como retos personales y colectivos la construcción de relaciones íntimas, el desarrollo de su identidad, la formación de
una perspectiva acerca del futuro, el desarrollo de su personalidad (en
particular, la autosuficiencia, la seguridad de sí mismo y el autocontrol),
la formación de competencias sociales, la adopción de una posición crítica
frente a la sociedad (en especial, en lo que concierne a la protección al
medio ambiente y al aseguramiento de la paz mundial) y la capacidad de
comprender la complejidad política y económica.

�230

/ Consideraciones metodológicas acerca de la investigación cualitativa en la orientación vocaciónal

Un estudio comparativo entre jóvenes de Francia y Alemania
mostró que los franceses tienen distintas preferencias que los alemanes.
Ellos asignaron una mayor importancia al rendimiento escolar, a la preparación profesional y a la salud mientras que los alemanes priorizaron
su autonomía personal y el cuidado de las amistades. Quedaron, además,
marcadas las diferencias de género: en tanto que las chicas consideraron
de suma relevancia los valores sociales, la relación con su cuerpo y la
separación de sus padres, los varones le otorgaron el más alto valor a las
tareas ligadas a su rol sexual y al inicio de relaciones íntimas.

Revista PerspecJivas Sociales / Social Perspectives Jouma/ primavera-otoño/ springjall 2004, 101.6, Num. Jy 2 /

231

La preparación de la juventud frente a los riesgos de la
vida a través de la orientación vocacional

Sobre la base anterior cabe preguntar si la escuela es realmente
capaz de asumir esta nueva función. La respuesta se antoja complicada
ya que algunos pedagogos consideran a la enseñanza como una especie
de 'consejería'. Ellos sostienen que el individuo se desarrolla siempre
por sí mismo y que el entorno tiene poca capacidad de influirlo en este
proceso. La pedagogía le puede ofrecer únicamente algunos impulsos,
ánimo y apoyo (Huschke-Rhein, 1998). Por otra parte, se requiere tener
en mente que la escuela no es precisamente un espacio idílico donde les
encante estar a los niños y jóvenes. Muchos estudiantes experimentan a
la escuela como lugar estresante en el que corren riesgos (Krause, 2000
y 2003). A algunos alumnos la escuela les depara experiencias amargas
y dificultades que no logran enfrentar por sí solos (Krause, 2003).

La adolescencia de hoy ha cambiado enormemente si la comparamos con
décadas y siglos pasados. En el caso europeo es posible afirmar que la
adolescencia se está alargando (hasta los 25 años de edad) al grado que
abarca ahora edades que antes pertenecían claramente a la adultez. Es
por ello que se habla en el caso actual de una adolescencia tardía (Fend,
1997). Asimismo, no hay que olvidar que la creciente diferenciación y
complejidad de la vida no facilitan la maduración de los individuos ya
que implican grandes exigencias para la toma de decisiones de los individuos. Esto tiene por consecuencia que la necesidad de obtener consejos
y orientación aumente continuamente. Sin embargo, no todos los jóvenes
tienen acceso a este tipo de apoyos dado que carecen de los recursos
necesarios. Es obvio que este grupo de adolescentes no tiene las mismas
oportunidades de desarrollo que sus compañeros económicamente mejor
situados. Las desigualdades sociales explican el porqué les resulta dificil
"comprenderse como responsables del desarrollo de su propia vida, sus
habilidades, sus orientaciones, sus vínculos o asociaciones, etc." (Beck,
1986: 217).

La manera como los niños y adolescentes enfrentan situaciones
estresantes depende de su estado de salud entendido aquí como una forma
de 'bienestar' subjetivo (OMS, 1946). Promover la salud entre estudiantes
significa capacitarlos para tratar de modo competente los riesgos, problemas, crisis y exigencias diarias y para aprender a controlar su propio
comportamiento y reforzar la conciencia sobre su propio valor. Para
lograr esto, los estudiantes deben aaquirir " ... aquellas habilidades que
nos permiten tratar con las personas de nuestro entorno social así como
con nuestros problemas y situaciones de estrés en la vida diaria. Dichas
habilidades son importantes para reforzar la competencia psicosocial"
(OMS, 1993). Se trata, pues, de metas fundamentales de la formación
y educación. Por lo anterior, es posible afirmar que la promoción de la
salud no es un aspecto adicional o, incluso, ajeno a la escuela, sino un
componente integral del aprendizaje y de la vida escolar. Esta perspectiva
que enlaza la educación con la salud permite a los adolescentes superar
con mayor facilidad sus tareas de desarrollo y encontrar su lugar en la
sociedad. La escuela no podrá evadir en el futuro esta tarea.

Las competencias para llevar una vida de adulto se adquieren
en todos los ámbitos de la vida, pero sobre todo en la familia y en la
escuela. Dado que la familia afronta, hoy en día, cambios fundamentales
(Schneewind, 1992), muchas de sus funciones en torno a la formación
y el desarrollo de competencias se están traspasando a las escuelas y los
maestros.

Dentro del actual plan curricular, la orientación vocacional
representa por el momento la mejor opción para la enseñanza de estas
competencias psicosociales. La orientación se entiende como "estrategia y
servicio de apoyo a los propósitos relacionados con el desarrollo integral
del individuo de la educación... La función de la orientación vocacional
'
en particular, está encaminada a ayudar al orientado a descubrir sus características psicológicas, así como las pesibilidades y demandas del contexto

'"

�232 /

Consideraciones metodológicas acerca de la investigación cualitativa en la orientación vocaciónal

en el que se desenvolverá, para elegir, informada y conscientemente, la
profesión u ocupación a la que se dedicará" (Serrano García, Esteban
Valdés, 1999: 10ss). Sin embargo, aquí cabe preguntarse si la orientación
vocacional tal como se está impartiendo en las escuelas mexicanas cumple
con esta función. Esta es la razón del por la cual decidimos analizar la
efectividad de la orientación vocacional en escuelas preparatorias de la
Universidad Autónoma de Nuevo León.

INOVE - Grupo de Investigación en Orientación Vocacional y Educativa
En noviembre del 2000 se creó en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Nuevo León el grupo de Investigación en Orientación Vocacional y Educativa (INOVE). Una vez que se había diseñado
un programa que precisara el funcienamiento del grupo, sus objetivos,
las estrategias, los temas a investigar y la calendarización respectiva,
se inició la construcción de una encuesta para conocer la opinión de
maestros y alumnos en tomo a la orientación vocacional. Mediante esta
investigación pretendimos analizar el papel de la orientación vocacional
en el proceso educativo de las preparatorias y establecer la efectividad de
los orientadores. Ello ayudará a crear una base de datos que favorecerá la
profesionalización de los orientadores y el mejoramiento de los contenidos
y las estrategias didácticas.
La viabilidad y pertinencia de la encuesta se evaluó mediante
un 'pretest' aplicado a 28 maestros y 251 estudiantes de una escuela
preparatoria. Una vez revisada y corregida, la encuesta se aplicó al azar
a 329 maestros y 1640 alumnos provenientes de tres preparatorias. El
instrumento se integró con preguntas cerradas y abiertas. En la actualidad
el grupo de investigadores está terminando una tarea muy importante Y
clificil: la categorización de los resultados cualitativos de la encuesta. En
las siguientes líneas voy a presentar las etapas del análisis de datos cualitativos y las decisiones que tomaron los investigadores en este proceso.

Revista Pl!r$p(!Ctivas Sociales I Social Perspectives Joumaiprimavera-ctoño / springfa/12004, lbl.6. Num. I y 2 /

233

comparación con las preguntas cerradas, las abiertas son más efectivas
cuando se trata de identificar las expectativas de los alumnos y maestros
hacia la orientación vocacional, ya que representan la variabilidad de las
diferentes expectativas y opiniones. Se evita así que las respuestas fuesen
un mero reflejo de las ideas de los investigadores quienes formularon los
parámetros (ítems) en la base de sus hipótesis. Las preguntas cerradas
implican el peligro de que las respuestas dibujen un universo social donde
todo pareciera ser 'excelente' o 'muy bien'. Para no caer en esta trampa
es preciso llevar a cabo una investigación cualitativa.
Para cada pregunta abierta el grupo de investigación había desarrollado un manual de codificación. En adelante voy a describir las
principales premisas para el desarrollo de dicho manual.
Exigencias fundamentales de un esquema de categorías
Un análisis cualitativo de contenido, el cual se puede aplicar a textos
escritos o al lenguaje cotidiano, tiene que establecer de forma explícita y
corroborable los pasos que subyacen al descubrimiento de las dimensiones relevantes, la codificación y la conclusión inferencia) de la realidad
representada en dichos textos.
Dado que recopilamos las opiniones de un total de 329 maestros y 1640 alumnos, el análisis de los datos cualitativos requiere una
escala nominal. Esto significa que cada dato se distribuirá en categorías
definidas. En este caso se puede medir sólo la igualdad o desigualdad.
Ello significa un paso importante en la construcción de categorías que
refieren a contenidos analíticos del comportamiento. Este procedimiento
ayuda al investigador a reducir la infermación. Las múltiples y diferentes
respuestas se reducen de este modo a aquellas categorías que contienen
la información relevante a la pregunta (véase Lisch y Kriz, 1978). Las
exigencias propuestas por Holsti (1969) y fundamentadas por Merten
(1983), entre otros, acerca de los contenidos analíticos en los sistemas
de categorías son presentadas abajo e ilustradas con un ejemplo tomado
de nuestra encuesta.

La investigación en el campo de la orientación
• El esquema de categorías debe deducirse teóricamente, o sea,
El método

La encuesta se integró con siete preguntas abiertas y seis cerradas. En

debe corresponder con las metas de la investigación

11111

�234

/ Consideraciones metodológicas acerca de la inv~tigaci6n cualitativa en la orientación vocaciónaJ

La meta de nuestra investigación era la exploración de las opiniones
subjetivas de alumnos y maestros acerca de la orientación vocacional.
Al mismo tiempo quisimos comprender las diferencias interindividuales
así como los cambios en el tiempo en cuanto a la visión de estudiantes
y docentes.
La validez y fiabilidad de las categorías depende de que hayan sido
seleccionadas y operacionalizadas con respecto a un marco teórico. De
ello depende asimismo el método a seleccionar. Las preguntas debían ser
entendibles y relevantes tanto para los maestros como para los alumnos.
Un 'pretest' en una escuela nos ayudó a encontrar la forma más adecuada
para verbalizar los parámetros (ítems) relevantes.
Ejemplo: Pregunta 6: "¿Qué dificultades encuentra(s) en la materia de
orientación?"

Los estudiantes prácticamente no nombraron alguna. El 74%
contestó "ninguna". El 8% mencionó problemas relacionados con el
material o el contenido, el 5.4% se refirió a los orientadores y al 4.3% se
le complicaron las frecuencias semanales de la materia.
Sin embargo, cuando les preguntamos (pregunta 7): "¿Qué
propone(s) para hacer más efectiva la materia de orientación?", obtuvimos una gran cantidad de propuestas que nos hacían concluir que la
pregunta 6 se había entendido de otra forma a como nosotros lo habíamos pretendido. Los alumnos ligaron las "dificultades" con la materia a
problemas cognitivos relacionados cen el contenido. Dado que el material
de enseñanza-aprendizaje no resulta complicado, la gran mayoría de los
alumnos contestó nuestra pregunta de forma negativa. 1 Por lo anterior,
decidimos eliminar la pregunta 6 del cuestionario. Consideramos que la
pregunta 7 cumplió mejor las metas esperadas.
• El esquema de categorías debe ser consistente, o sea, debe
permitir la inclusión de todos los contenidos posibles

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives Joumal primavera-otoiío / springfall 2004, Vol.6, Nwn. I y 2 /

La consistencia se puede alcanzar a través de sistemas de categorías
abiertos o cerrados. El grupo de investigación se decidió por el sistema
abierto porque las categorías se construyen sobre la base de los materiales
presentes. Una clase residual ("otros'') es necesaria dado que puede haber
alumnos que no quieran extemar su opinión a un reactivo. Ellos reaccionan no dando respuesta alguna (categoría "sin respuesta") o contestando
cualquier cosa como, por ejemplo, "No sé".
• Las categorías deben ser definidas de forma que sean recíprocamente exclusivas e independientes

Cada categoría ~ene que ser independiente de las otras. Esto resulta a
menudo muy dificil. Los traslapes se muestran con claridad cuando, por
ejemplo, el 50% de las respuestas son codificadas en la categoría 1 y
el otro 50% en la categoría 2. Para resolver este problema es necesario
realizar nuevas pruebas e introducir cambios en las categorías.
• Las categorías deben satisfacer un principio de clasificación
unitario

Aunque parezca muy claro, se trata de una exigencia metodológica que
les resulta a muchos investigadores dificil de cumplir (Merten, 1983). En
nuestra investigación surgió la pregunta de si es preciso exigir la unicidad
dentro de un ítem (el inicio de una frase) o para todos los ítems. Enseguida
me voy a ocupar de la unicidad dentro de la pregunta 7.
Tabla 1: Esquema de categorías de la pregunta 7: "¿Qué propone(s) para
hacer más efectiva la materia de orientación?

categoría 1: Clases dinámicas
categoría 2: Frecuencia de la clase
categoría 3: Afirmaciones con relación al docente
categoría 4: Afirmaciones sobre el bienestar durante las clases
categoría 5: Contenido de la materia y temas

1

De cualquierforma hubo de reconsiderarse hasta dónde es posible probar conocimientos en este campo, ya que esto le corresponde al sentido de la orientación.

23 5

categoría 6: Nada
categoría 7: Sin respuesta
categoría 8: Otros
Fuente: Trabajo de campo.

UI¡ I

¡

�236 /

Consideraciones metodológicas acerca de la investigación cualitotiva en la orientación vocaciónal

Estas categorías, que serán en una fase posterior diferenciadas
en subcategorías, corresponden tanto a nuestro concepto teórico como
al material empírico.
• Las categorías deben definirse sin ambigüedades

La definición de cada categoría y subcategoría debe permitir la toma de
decisiones claras y ordenadas. Dicho •rdenamiento debe ser independiente
de las personas que lo suponen. Sólo cuando dos o más personas llegan
a los mismos resultados por medio de un análisis, se podrá sostener que
los contenidos analíticos cumplen con el criterio de objetividad (Bos,
1989).
Nos resultó muy valioso desarrollar guías de codificación. Abajo presentamos un esquema de codificación para la pregunta 7 que contenía la
categoría, la definición de la categoría, ejemplos de anclaje y reglas de
codificación.
Tabla 2: Descripción de la categoría 1 de la pregunta 7: "¿Qué propone(s)
para hacer más efectiva la materia de orientación"
Categoría 1: Clases dinámicas
Definición: Se refiere a las afirmaciones relacionadas con clases

más activas, más prácticas en donde el maestro utilice técnicas o
actividades grupales que permiten una mayor participación de los
alumnos.
Ejemplos: "Que la maestra se dirija ~ás con los alumnos y que
conviva más con nosotros." "Que las clases sean más interactivas."
Reglas de la codificación: Todas las afirmaciones en las cuales se

menciona la participación, la interacción o más prácticas serán
clasificadas en esta categoría. Las interacciones y comunicaciones pueden darse tanto entre alumnos y maestros como entre los
alumnos.
Fuente: Trabajo de campo.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives Joumal primaver{l-(Jtoño / springfa/1 2004, VoL6, Num Jy 2 /

237

La mayoría de las respuestas a la pregunta 7 se ubicó dentro de
la categoría 1 ya que casi fa mitad de los alumnos encuestados deseó más
comunicación y un mayor número de actividades en la clase de orientación. Para diferenciar mejor las respuestas creamos subcategorías. En
otras palabras, a cada categoría se le asignaron varias subcategorías.
Tabla 3: Esquema de subcategorías para la categoría 1 de la pregunta 7:
"¿Qué propone(s) para hacer más efectiva la materia de orientación?"
Categoría 1: Clases dinámicas
Subcategorías:

1.1 Más comunicación, más participación, más dinámica
1.2. Más interacción entre alumnos
1.3. Más interacción con los maestros
I .4. Más prácticas fuera del aula, conferencias, ir a facultades, más
pláticas con otros profesionistas
1.5. Más información sobre carreras
Fuente: Datos de campo.

Después de que cada uno de los investigadores había terminado
la codificación de las respuestas obtenidas, procedimos a comparar los
resultados de la codificación en el grupo. Se presentaron diez casos de
codificación divergente que fueron discutidos por los investigadores.
Sobre esta base se acordó una fonna única y consensuada de codificación.
Este ejercicio ayudó al mismo tiempo a validar la guía de codificación.
En la primera prueba de codificación se presentaron -como ya
mencioné arriba-, en algunos casos, considerables diferencias acerca de
la asignación de una respuesta a una categoría. Ello constituye un indicador de la inaccesibilidad de la categoría. Después de un análisis de las
diferencias, el grupo estableció el ordenamiento definitivo y elaboró los
manuales de codificación. Apenas a partir de aquel momento fue posible
iniciar la codificación y el análisis de todos los datos. Este trabajo previo
se extendió a lo largo de un año con 2 horas de trabajo por semana.

11,,1

1

�238

/ Consideraciones metodológicas acerca de la investigación cualitativa en la orientación vocacióna/

Las respuestas de los alumnos se distribuyeron de la siguiente
manera entre las subcategorías de la pregunta 7:
Tabla 4: Frecuencias de las respuestas a las categorías de la pregunta 7
('pretest')
Categoría

Absoluto

%

1. Clases dinámicas

106

42.2

2. Frecuencias de la clase

35

13.9

3. Afirmaciones en relacional maestro

40

15.9

4. Afirmaciones sobre el bienestar
durante las clases

14

5.6

5. Contenido de la materia y temas

19

7.7

6. Nada

29

11.6

7. Sin respuesta

3

1.2

8. Otras

5

2.0

Fuente: Datos de campo.

La calidad del manual de codificación quedó asentado por el
hecho de que se presentaron sólo cinco respuestas en la categoría "otras".
Llamó la atención que únicamente el 11.6% de los encuestados opinó
que no hay nada que mejorar en las clases de orientación vocacional. La
categoria 3 "Afirmaciones en relación al maestro" obtuvo el segundo lugar
en respuestas. La revisión de las respuestas de los estudiantes arrojó las
siguientes subcategorías:

Revista Perspectivas Sociales/ Socia/ Perspectives Jo,unaJ primavera-otoiw I springfa/1 2004, Vo/.6, Num. / y 2J

239

Tabla 5: Frecuencias de los resultados de las subcategorias de la categoría
3 ("Afirmaciones en relación al maestro") de la pregunta 7 ('pretest')
Sub-categoria 3

Ejemplo

%

3 .1. Maestro más
preparado y actuatizado

"Que los maestros sean buenos
para esto, que estén sumamente
orientados"

15

3.2. Más didáctica, "Maestros más capacitados y que
no sólo contestar
ayuden, no solamente que hagan
el libro
contestar un libro"
''Nuevas técnicas"
"Que el maestro hable de más
experiencias y ejemplos"

45

3.3. Que brinde
"Que tenga más comunicación
confianza al
con los alumnos, que dé pie a que
alumno, atención tengamos confianza para contarle
más personalizada nuestros problemas"
"Que haya más atención a los
alumnos"

20

3.4. Maestros más
jóvenes

"Poner maestros más jóvenes"

2.5

3.5. Maestros
éticos, no críticos

"Que no haga comentarios en
contra de los alumnos, ya que se
siente mal que se rían de uno"

3.6. Maestro más
presente

"Que se cumpla todo el programa" 5.0
"Que la maestra falte menos"

,,
12.5

Datos de campo.

Resulta sorprendente la gran variedad de opiniones y expectativas
que tienen los alumnos acerca de sus maestros. Los siguientes resultados
corresponden a la pregunta 3: "¿ Qué funciones debe realizar el maestro

�240

/ Consideraciones metodalógicas acerca de la investigación cualitaJiva en la orientación vocacióna/

de orientación? " Las respuestas de los alumnos permitieron establecer
un total de nueve categorías. Cada una ( con excepción de las últimas dos)
tiene entre dos y cuatro subcategorías
Tabla 6: Construcción de categorías para la pregunta 3: "¿Quéfunciones
debe realizar el maestro de orientación?"
Categoría 1: Dar apoyo (4 subcategorías)
Categoría 2: Comprender (3 subcategorías)
Categoría 3: Orientar (4 subcategorías)
Categoría 4: Enseñar (3 subcategorías)
Categoría 5: Brindar información profesiográfica (2 subcategorías)
Categoría 6: Aplicar didáctíca (3 subcategorías)
Categoría 7: Ser formador (2 subcategorías)
Categoría 8: Sin respuesta
Categoría 9: Otras
Fuente: Traba10 de campo.

Enseguida presentaré algunas respuestas de los alumnos y su
asignación a una de las categorías anteriores.

Revista Penpectivas Sociales / Social Pmpectives Jouma/ primavera--0toño / springfa/1 2004, Vo/.6, Num. I y 2 I

241

Tabla 7: Ejemplos de codificación de respuestas dadas por alumnos a la
pregunta 3: "¿Qué funciones debe realizar el maestro de orientación?"
Respuesta de alumnos

Categoría asignada

"La mayor función está en escuchar y
aconsejar al alumno, guiarlo por un buen
camino"
"Tratar de ayudamos y apoyamos en
nuestros problemas"
"Ayudar a los jóvenes a entender que muchas cosas que les pasan son normales"
"Orientarte en tus decisiones y ayudarte
con problemas que te ayuden a tomarlas"
" Platicar muy bien con los alumnos para
que estos le tengan confianza"
"Aparte de dar su clase, dar algún consejo"
''Principalmente orientamos para el futuro"
"Orientamos en la elección de carrera"
"Conocer muy bien su materia para que así
no tengamos ninguna duda"
"Aclaramos todas las dudas que tengamos
acerca de la materia"

Categoría 2 (comprender)

"Cumplir estrictamente con su horario"
"Explicamos las carreras que queremos
estudiar después de la prepa"
" Mostrarte las opciones de trabajo ex.istentes para que tú decidas cual escoger"
"Debe tener un buen desenvolvimiento
ante el grupo e inquietamos para que nos
interese la clase"
"Como un investigador"
" Ser una persona que haga al alumno una
persona"
" Enseñar y ponerse como ejemplo de lo
que debe hacer"

Fuente: Trabaj o de campo.

Categoría 1 (dar apoyo)
Categoría 1 ( dar apoyo)
Categoría 1 ( dar apoyo)
Categoría 2 (comprender)
Categoría 3 ( orientar)
Categoría 3 (orientar)
Categoría 3 (orientar)
Categoría 4 (enseñar)
Categoría 4 (enseñar)
Categoría 4 (enseñar)
Categoría 5
(brindar información)
Categoría 5
(brindar información)
Categoría 6
(aplicar didáctica)
Categoría 6
(aplicar didáctica)
Categoría 7 (ser formador)
Categoría 7 (ser formador)

hl

�242

/

Consideraciones metodológicas acerca de la investigación cualitativa en la orientación vocaciónal

Revista Perspectivas Sociales/ Social Perspectives Joumal primavera-otoño / springfal/ 2004, Vol 6, Nwn. I y 2 I

243

Conclusiones

Bibliografia

Para conocer el punto de vista de un gran número de personas acerca de un
tema específico, se ofrece una encuesta que combina preguntas cerradas
y abiertas. Estas últimas garantizan que las respuestas de los encuestados
no hayan sido influidas por las opci•nes pre-establecidas en la encuesta
de parte del investigador. Empero, dentro de un enfoque cuantitativo las
preguntas abiertas acarrean una gran cantidad de trabajo adicional ya que
obligan a una codificación posterior. Para lograrlo, es necesario que el
investigador se haya familiarizado c•n toda la gama de respuestas efectivamente dadas por las personas entrevistadas. Sobre esta base empírica y
en función del planteamiento teórico que guía su investigación se elabora
posteriormente un manual de codificación para cada una de las preguntas
abiertas. Dicho manual establece las categorías de respuestas, las describe, da ejemplos de respuestas dadas por las personas entrevistadas y
especifica la regla de codificación precisa. Este mismo procedimiento se
aplica para la construcción de subcategorias. Es preciso que el manual
de codificación sea validado a través de un 'pretest'. Su objetividad se
acredita cuando diferentes individu•s codifican una respuesta concreta
dentro de la misma categoría aplicando el manual de codificación.

Antonovsky, Aaron (1985). Health, Stress and Doping, San Francisco,
Jossey-Bass Publishers.

Una codificación exitosa depende de varios factores: el sistema de
categorías debe deducirse del planteamiento teórico de una investigación
y la construcción de las hipótesis. Las categorías deben ser definidas de
forma clara y permitir la integración de toda la gama de respuestas dadas
por los informantes. Su construcción debe guiarse por el principio de
clasificación unitaria. Dentro de un sistema categorial cada categoría es
independiente de las demás. Sólo de esta forma se garantiza una codificación apropiada de las respuestas y se evitan traslapes y ambigüedades.
Una rigurosa codificación constituye la base imprescindible para el posterior procesamiento estadístico.

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�244 /

Consideraciones metodológicas acerca de la investigación cualitativa en la orientación vocacióna/

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives Joumal primavera--0/oño/ springfa/12004, lvL6, Num. I y 21

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�Revista Perspecffvas Sociales I Social Perspectives Jouma/ primavera-otoño I springfa/12004, Vo/.6, Num. I y 2 I

EVENTOS FUTUROS/
UPCOMING EVENTS

247

�Revista Pi!T$peclivas Sociales / Social Pmpectives Joumal primavera-&lt;Jtoñol spring-fa/1 2004, Vo/.6, Num. I y 2 /

249

UT-AUSTIN SCHOOL OF SOCIAL
WORK
Toe Art of Clinical Supervision: A Series for Social Work Supervisors
(Jan-Apr)

$425 for EARLY REGISTRATION by 1/8/2005.
LOCATION:

Room 2.132 School of Social Work, UT-Austin

SCHEDULE:

Lunch included on aU day workshops.

Module 1:

Fri., January 21 st, 9:00- 5:00 p.m &amp; Sat., January 22nd,
9:00-1 :00 p.m.

Module 2:

Fri., February 11 th, 9:00-5:00 p.m &amp; Sat., February 12th,
9:00-1 :00 p.m.

Module 3:

Saturday, April 9th, 9:00-5:00 p.m.

Module 4:

Saturday, April 23rd, 9:00-5:00 p.m.

PRESENTERS: Alicia Garces, LCSW and Bonnie Bain, LCSW

Bonnie Bain is a clinical professor at the School of Social Work
at The University of Texas at Austin. She also maintains a private practice and is committed to the concept that a career combining social work
practice with social work education is beneficia! to both students and
clients. Alicia Garces has provided short-term therapy to college students
at the Counseling and Mental Health Center at The University of Texas
at Austin since 1996. Ms. Garces also provides clinical supervision to
social work intems and social work p-aduates for licensure and psychology practica.

�250

Revista P=¡,ectivas Sacia/es I Sacial Perspectives Joumal primavera-otoño/ spring-jall 2004, WJ/.6, Num. J y 2 /

WORKSHOP DESCRIPTION: This 40 hour series is accepted by the

Texas State Board of Social Work Examiners to meet training qualification
to supervise candidates for LCSW licensure. Participants must attend the
full 40 hours to meet the requirements to be an approved supervisor for
LCSW candidates. The workshops will be collaborative experiential and
interactive with an emphasis on practical applications and skill building.
Toe time between each workshop will enable participants to reflect on
and experiment with new ideas and skills. CEU's: 4.0 CEU/40 contact
hours approved for Social Workers; Quali:fies for .3 CEUs toward ethics
requirements.

For more information, visit the University ofTexas at Austin
Scbool of Social Work Website:

http://www.utexas.edu/ssw/calendar

251

THE UNIVERSITY OF TEXAS
AT ARLINGTON
SCHOOL OF SOCIAL WORK
Toe University of Texas at Arlington through its office of professional
development offers on-line social work courses via internet as well as
workshops at its Arlington, Texas location. You may visit the following
website address for registration and more detailed information.

PROFESSIONAL DEVELOPMENT PROGRAM
OFFERING SOCIAL WORK CONTINUING EDUCATION
http://www2.uta.edu/ssw/pd
voice: 817-272-3921
fax: 817-272-5218
On-line Courses Througb tbe Internet!

Ethics

Treatment Planning: A How-to Guide

Supervision Skills

Substance Use, Abuse, and Addiction

Introduction to DSM-IV

Guide to Psychotherapeutic
Medications

Mild Traumatic Brain Injury

Employee Performance Evaluations

Handling Hostility in Clients

Ethics of Advocacy

Trends in Chemical

Introduction to DSM-IV

Dependency

Contact Us for Information of Additional Courses to be Offered!

�252

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives Journal primaver(l-{)toño / springfa/1 2004, Vol 6, Num. ¡ y 2 ¡

La Facultad de Trabajo Social de la Universidad
Autónoma de Nuevo León

253

CONVOCATORIA

CONVOCA
A todos los investigadores, docentes, profesionales y estudiantes interesados en las políticas sociales y la construcción del bienestar social a que
sometan ponencias al

11 Coloquio Internacional Sobre Políticas
Sociales Sectoriales
Estado, ciudadanía y participación
Que se realizará los días 18 y 19 de agosto de 2005 en el Auditorio de
la Biblioteca Raúl Rangel Frías de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, en Monterrey, Nuevo León, México.

Áreas temáticas:
• Pobreza y desarrollo social • Familia y género
• Participación ciudadana • Desarrollo urbano y vivienda
• Educación y cultura • Salud
• Grupos vulnerables • Empleo y seguridad social
Los interesados en someter a evaluación una ponencia deberán enviar un
resumen de entre 350 y 500 palabras antes del 20 de febrero de 2005 a la
siguiente dirección electrónica lavila@ccr.dsi.uanl.mx
Se aceptarán trabajos de investigación, de análisis de políticas sociales
y contribuciones teóricas. Los mejores trabajos serán publicados en un
libro. Los interesados en que su trabajo sea evaluado para su posible
publicación deberán enviar su texto completo, no mayor de 20 cuartillas (Word, letra 12), antes del 4 de marzo de 2005 a la misma dirección
electrónica arriba señalada.
Para mayor información por favor comuníquese con la Lic. Lydia Ávila
Zárate a los teléfonos (81) 8352-1309 y (81) 8376-9177 o a alguna de
las siguientes direcciones de correo electrónico: lavila@ccr.dsi.uanl.mx
mribeiro@ccr.dsi.uanl.mx relopez@ccr.dsi.uanl.mx

"CALIDAD DE VIDA EN LA
FRONTERA MEXICO-EUA"
MARZO 18-19, 2005

1ml

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL
RECEPCIÓN DE ABSTRACTS
31 DE ENERO, 2005
El Gobierno del Estado de Nuevo León a través del Consejo d~ Desarrollo Social, y la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la
Facultad de Trabajo Social

CONVOCAN
Investigadores científico-sociales a participar en el XVI CONGRESO
de la Asociación Río Bravo sobre el tema:

�254

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives Joumal primavera-ctoiío / springfa/12004, 11,/.6, Num. / y 2 /

"CALIDAD DE VIDA EN LA FRONTERA
l\1EXICO-ESTADOS UNIDOS"
18 y 19 de Marzo de 2005
Biblioteca Magna Raúl Rangel Frías
Ciudad Universitaria de la UANL
Av. Alfonso Reyes 4000, San Nicolás de los Garza, N.L.

255

Las ponencias aceptadas formarán parte de las Memorias del Congreso.
Las ponencias recibidas serán consideradas para su publicación en un
número de la revista Perspectivas Sociales de la Facultad de Trabajo
Social de la UANL.

La información sobre hoteles y otros servicios se brindará por parte del
Comité Organizador.

El concepto de calidad de vida es un factor presente en muchos ámbitos
de la vida social. Por ejemplo, las peliticas públicas fundamentan su razon de ser en la búsqueda de un desarrollo de sus pobladores; la calidad
de vida remite a principios filosófices, políticos, económicos y sociales
que engloban a casi todos los ámbitos de la vida humana: la educación,
la salud, el proceso de urbanización, la migración.

El formato de inscripción se enviará a los participantes y deberá ser llenado
y re-enviado a algún miembro del Comité Organizador

Mayore~informescon:

COMITEORGANIZADOR
TEMATICAS:
• Pobreza y desigualdad

• Desarrollo económico y medioambiente

• El bienestar social, de quién?

• Campo, ciudad y su calidad de vida

Dra. María Elena Ramos Tovar
jibarra@att.net.mx
Tel. (81) 8352-1309 ext. 227

• Grupos de edad y su vulnerabilidad

• Procesos migratorios

• Condiciones de trabajo y el impacto en su salud

División de Estudios de Posgrado
Facultad de Trabajo Social
Universidad Autónoma de Nuevo León

BASES
La asociación Río Bravo aceptará resúmenes, manuscritos, mesas redondas o sesiones completas hasta enero 31, 2005. Exhortamos a estudiantes
a someter sus trabajos. Los resúmenes deberán ser de entre 250-500
palabras y deberán resumir los puntos clave, deberán enviarse vía correo
electrónico a las siguientes direcciones:
vsieglin@ccr.dsi.uanl.mx (atención Veronika Sieglin) y
jibarra@att.net.mx (atención Maria Elena Ramos Tovar)
El Comité Organizador informará a los solicitantes su aceptación por fax
o correo electrónico, a más tardar el día 15 de febrero de 2005.

Dra. Verónica Sieglin
vsieglin@ccr.dsi.uanl.mx
Tel. (81) 8352-1309 ext. 229
División de Estudios de Posgrado
Facultad de Trabajo Social
Universidad Autónoma de Nuevo León

�Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives Jouma/ primaverQ-()toño I spring-fa/1 2004, Vo/.6, Num I y 2 /

SYMPOSIUM

257

Convocatoria a someter artículos a
'Social Perspectives/Perspectivas Sociales

"Quality of Life in the México U.S. Borderland"
MARCH 18-19, 2005

Social Perspectives/Perspectivas Sociales es una revista bilingüe y binacional
que invita a trabajadores sociales y científicos sociales a someter manuscritos
para ser editados durante el 2005. La revista constituye un proyecto conjunto
de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Nuevo León,
México, Toe School of Social Work at the University of Texas at Austin y
Toe University of Texas at Arlington. Buscamos artículos que se enfocan en
temas relacionadas con la frontera México-Estados Unidos y las personas que
se desplazan en ambas direcciones; tópicos de importancia para la práctica del
trabajo social que refieren a aspectos comunes entre ambas naciones en tomo a
individuo, familia y comunidad; aspectos comunes entre ambas naciones acerca
de las políticas sociales, la formación del trabajo social; e investigaciones científico-sociales acerca de las condiciones sociales. Se da una especial bienvenida
a trabajos que analizan prácticas innovadoras, presentan resultados de estudios
empíricos y que revisan críticamente políticas y programas de desarrollo social.
Se alienta asimismo a trabajos interdisciplinarios e internacionales.
Los artículos se publican en ingles o español con un resumen en ambos idiomas.
Los trabajos sometidos serán dictaminados por miembros del Comité Editorial y
del Comité Científico de la revista. Los manuscritos deben tener como extensión
mínima 1Opáginas y máximo 30 a espacio l _. El manuscrito típico tiene alrededor de 20 páginas incluidos el resumen (300-350 palabras) y la bibliografia.

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
School of Social Work

Abstracts Due
January 31, 2005

Los autores pueden enviar sus artículos a:
Veronika Sieglin, co-editora
Profesora Titular
Depto. de Posgrado
Facultad de Trabajo Socia
Universidad Autónoma
de Nuevo León
Ciudad Universitaria
San Nicolás de los Garza, N.L.
México
Tel. 00-52-(81 )-83-52-13-09
exL 229

María Elena Ramos Tovar, co-editora
Profesora Titular
Depto. de Posgrado
Facultad de Trabajo Social
Universidad Autónoma de Nuevo León
Ciudad Universitaria
San Nicolás de los Garza, N.L.
México
Tel. 00-52-(81)-83-52-13-09 ext 227

�258

Revista Perspectivas Sociales I Social Penpectives Jouma/ primavera-otoño/ springfa/1 21XJ4. Vo/.6, Nton. Jy 21

CALL FOR PAPERS
Social Perspectives/Perspectivas Sociales
Social Perspectives/Perspectivas Sociales, a bilingual, bi-national journal, is
seeking manuscripts to be published in 2005. Toe journal is a joint project of
the Facultad de Trabajo Social of the Universidad Autónoma de Nuevo Leon,
Mexico, Toe Worden School of Social Service of Our Lady of the Lake University, the School ofSocial Work at the University ofTexas atAustin and Toe
University ofTexas at Arlington. We are seeking papers that focus on issues
connected to the U.S.- Mexico border and the persons moving in both directions
across that border, social work practice issues that are common to individuals,
families and communities in both nations, social policy issues that are common
to both nations, social work education relevant to both nations, and research on
social conditions with implications to both nations.
Papers describing innovative practices, empirical research, policy and program
developments are welcomed. lnterdisciplinary and intemational papers are
encouraged.

PUBLICACIÓN CUATRIMESTRAL, VOL. XVI, NO. 30,
MAYO -AGOSTO DE 2004
La cláusula de gobernabilidad y la representación proporcional en
el Congreso de Sinaloa, 1998 - 2001.
Gustavo Ernesto Emmerich
Xóchitl López Ulloa

El discurso en salud.
La Cruzada Nacional por la Calidad: una mirada sociológica.
María del Carmen Castro V.

Articles can be printed in Spanish or English with abstracts in both languages.
Submissions will be reviewed by members ofthe editorial review panel with at
least one review by a reviewer in Mexico and one in the United States. Manuscripts may range from 5- 30 pages, typed, double-spaced pages depending on
the content. The typical manuscript is about 20 pages including references and
abstract.

Articles for consideration should be sent to:
Lori K. Holleran, Co-Editor
Assistant Professor
The University ofTexas atAustin
School of Social Work
1925 San Jacinto Blvd.
Austin, TX 78712
(512) 232-9330
lorikay@mail.utexas.edu

Cora Le-Doux, Co-editor
Professor
Our Lady of the Lake University
Worden School of Social Service
411 S.W. 24th Street
San Antonio, TX 78207-46-89
(210) 434-6711 ext. 2228
ledoc@ lake.ollusa.edu

Héctor Díaz, Ph.D.
Assistant Professor
School of Social Work, UT-Arlington
bdiaz@ uta.edu
School of Social Work, UT-Arlington
Box 19129
211 S. Cooper St. Arlington, Texas 76019-0129

Evaluación estratégica del desarrollo forestal sustentable
en Chihuahua, México.
Concepción Luján Álvarez
Jesús Miguel Olivas García
José Eduardo Magaña Magaña

La minería y la comercialización del ónix mármol de
Baja California, 1890-1958.
Lawrence Douglas Taylor Hansen

La deslocalización de la producción en la era global:
diferencias regionales en la industria maquiladora de México.
Anne Fouquet G.

El horizonte epistémico del cuerpo.
Lourdes C. Pacheco Ladrón de Guevara

Suscripciones: rvejar@colson.edu.mx Informes: region@colson.edu.mx
Obregón No. 54, Col. Centro, C. P. 83000, Hermosillo, Sonora, México.
Teléfono 01 {662) 212 65 51 Fax: 212 50 21
http://www.colson.edu.mx/

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                    <text>Vol. 3, Nº 1 &amp; 2

1999

ISSN 1405-1133

SOCIAL
PERSPECTIVES

PERSPECTIVAS
SOCIALES

Published / Publicado por

The School of Social Work, UT Austin
Facultad de Trabajo Social, UANL

�FONDO

UN"IVERSlTARIO

�FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL
UNIVERSIDAD AVTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

SCHOOL OFSOCIAL WORK
UNIVERSITYOFTEXASAT AUSl'IN
Vol 3, Nº l &amp; 2

1999

�Social Perspectives / Perspectivas Sociales
Co-editors / Coeditores

David M Austin, Ph.D.
The University ofTexas at Austin

Tabla de contenido

Manuel Ribeiro, Ph.D.
Universidad Autónoma de Nuevo León
lt

Editorial Council / Consejo Editorial

Renée Dandurand, Ph.D.
INRS Culture et Sociétés (Montreal)
Germain Dulac, Ph.D.
McGill University
Todd Michael Franke, Ph.D.
University ofCalifomia at Los Angeles
Esthela Gutierrez Garza, Ph.D.
Universidad Autónoma de Nuevo León
Cora Le-Doux, Ph.D.
Our Lady ofthe Lake University
Lauralein, Ph.D.
The University ofTexas at Austin

,,

Freddy Mariñez, Ph.D.
Universidad Autónoma de Nuevo León
Yolanda Padilla, Ph.D..
The University ofTexas at Austin
Ramon Salcido, Ph.D.
University ofSouthem California
Santos Hernandez, Ph.D.
The University ofTexas at Arlington
Roberto Rebolloso, MA.
Universidad de Monterrey
Norma Benavides, Ph.D.
The University ofTexas at Arlington

Leaming ffltere the lessons are taught: The broader
applicability of the oork of a home serving discanled boys
in rural Mexico
J David Bassett
An intervention "Mth street children in southem Veracruz

11

29

David P Boyle, Julio Jimenez Herrera, Meredith Golde

Effects of immigration and Mlfare reform in Laredo,
Texas
Cecilia Garza, Michael Landeck, Nestor P Rodríguez,
Jacqueline Hagan

51

Efectos sobre el nivel de participación de tres paquetes
motivacionales
José Guillermo Zúñiga Zárate

75

Acculturation and client satisfaction in a sample of Puerto
Rican mental bealth patients: A pilot study
Israel Colón and Carmen Ortiz

99

Lessons Learned in the Development oí Human Capital
Jaime Chahin

111

�Universidad Autónoma de Nuevo León

Rector: Dr. Reyes Tamez Guerra
Facultad de Trabajo Social

Directora: MSc. Luz Amparo Silva Morín

r ,

The University ofTexas at Austin

Presiden/ and interim: Dr. Peter T Flawn
The School of Social Work

Dean: Dr. Barbara W White

1

1

k1

Toe articles published in this joumal are solely the responsibility of the
authors. Ali correspondence should be directed to:/ Los artículos publicados
en esta revista_son responsabilidad exclusiva de los autores. Toda
correspondencia deberá enviarse a:

Manuel Ribeiro Ferreira
Facultad de Trabqio Social
División de Estudios de Postgrado
Universidad Autónoma de Nuevo León
Ciudad Universitaria
Monterrey, NL. 66450
E-mail (mribeiro@ccr. dsi.uanl.mx)
,, 1

or

David M Austin
School ofSocial Work, D35O0
The University ofTexas al Austin
Austin, Texas 787/2
E-mail (daustin@mail. utexas. edu)
This-issue / Tiraje: 1000 copies

Editorial Comment
This is the fifth issue of Perspectivas Sociales/Social Perspectives, a
joint publication initiative of the Facultad de Trabajo Social of the
Universidad Autónoma de Nuevo León, and the School of Social
Work, The University of Texas at Austin, together with the support of
four other scbools ofsocial work: the Worden School ofSocial Service,
Our Lady of the Lake University, San Antonio; the School of Social
Work, University ofSouthem California, Los Angeles; The School of
Social Work, The University ofTexas at Arlington and the Departrnent
of Social Welfare, The University of California at Los Angeles. Dr.
Mamiel Ribeiro and Dr. David M. Austin are serving as co-editors.
Papers will be published in either Spanish or in English, with an abstract
in both Ianguages. Submissions for the next issue are invited.
Submissioo.s from authors in Mexico should be sent directly to Dr.
Ribeiro; submissions from authors in the United States should be
sent to Dr. Austin, to be forwarded to Dr. Ribeiro. Ali submissions will
be reviewed by members ofthe Editorial Council both in_the United
States and in Mexico.
The journal will include papers that can be expected to be of interest
to social workers and social work educators in Mexico and in the
United States, including:
•Articles dealing with issues connected to the U.S.Mexico border and persons rnoving in both directions
across that border;
•Articles dealing with research on social conditions
which are common to both nations;
•Articles dealing with social work practice issues that
are common to individuals, families and commurúties in
both nations;
•Articles dealing with social policy issues that are
common to both nations;
·
•Articles dealing with social work education that are
relevant to educators in both nations.

ISSN: 1405-1133

Printed in/ Impreso en: Monterrey, N.L., México

We anticipate that these articles may be viewed very differently by
scholars in each country. We would welcome your comments which
can be sent to either ofthe co-editors at the addresses indicated.

�Comentario editorial

r· ,

111

t
1,

Preparation ofCopy

Este es el quinto número de la nueva versión de la revista Perspectivas
Sociales / Social Perspectives, publicación conjunta de la Facultad
de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Nuevo León y de la
Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Texas en Austin, con
el apoyo de otras tres escuelas de trabajo social: The Worden School
o/Social Service, Our Lady ofThe Lake Vniversity, San Antonio; The
Schoo/ ofSocial Work, University ofSouthern California, Los Angeles; The Scbool ofSocial Work, The University ofTexas at Arlington
y The Department o/Social Welfare, The University of California at
Los Angeles. El Dr. David Austin y El Doctor Manuel Ribeiro fungirán
como coeditores.

Manuscripts are evaluated by the editors and other referees. To perrnit
anonymity, attach a cover page giving authorship and institutional
affifiation, but provide onJy the title as means ofidentification on the
manuscript itself. Submit at least three copies, and retain a copy for
your own files. Manuscripts are accepted subject to non-substantive
editing. Prepare copy as follows:

Los artículos serán publicados en español o en inglés, con un breve
resumen en ambos idiomas. Invitamos a los académicos a someter sus
trabajos para los próximos números. Los autores de México debe-rán
enviar sus trabajos al Dr. Ribeiro y los autores de Estados Unidos
deberán enviarlos al Dr. Austin, quien los turnará al Dr. Ribeiro. Todos
los textos serán revisados por miembros del consejo editorial de ambos
países.

3. Draw figures on white paper with India ink. Retain the original
drawings for direct transmission to the printer, but send copies
with the manuscript.

La revista incluirá trabajos que sean de interés para los trabajadores

sociales y educadores de México y de los Estados Unidos, incluyendo:
Artículos relacionados con la situación fronteriza entre México
y los Estados Unidos;
Artículos de investigación sobre las condiciones sociales de
ambos países;
·
Artículos referidos a la práctica del Trabajo Social en relación
con individuos, familias y comunidades en los dos países;
Artículos sobre polítkas sociales de ambos países;
Artículos sobre educación en Trabajo Social.
Anticipamos que los trabajos puedan ser contemplados de manera
muy diferente por los académicos de cada país, por lo que agradeceremos que nos envíe sus comentarios.

1. Type ali copy - including indented matter, footnotes and
references- double-spaced on white standard paper. Lines
should not exceed six inches.
2. Type each table on a separate page. Inserta location note,
e.g., «Table 2 about here», at the appropriate place in the text.

4. Clarify ali symbols with words in the magín ofthe =!Danuscript.

Encircle these and other explanatory notes not intended for
printing.

Format ofReferences in Text.
Ali references to monograpbs, articles and statistical sources are to
be identified atan appropriate point in the text by last name of author,
year publication, and pagination where appropriate ali within parentheses. Footnotes are to be used only for substantive observations,
and not for purpose of citation. There is no need for «Ibid», «op. cit.»,
or «loe. cit»; specify subsequent citations of the same source in the
same way as the füst citation. Examples follow:
1. If author's name is in the text, follow it with year in parentheses. («... Duncan (1959) has proven that...»]. Ifauthor's name
is not in the text, insert at an appropriate point the last name
and year, separated by comrna. [«. ..sorne have claimed (cf.
Gouldner, 1963) that...»].
2. Pagination (without «p» or «pp») follows year ofpubli-cation, .
separated by colon. [«...it has been noted (Lipset, 1964: 61-64)
that...»]. Incorporate within parentheses any brief phrase
associated with reference. [«...have claimed that this is so (but
see Jones, 1952:~9 for a conflicting view»).].
3. With dual authorship, give both last names; for more than
two, use «et al.». For institutional authorship supply mínimum

�NORMAS DE EDICIÓN
Preparación del manuscrito
identification from the beginning of the complete citation.
[«...occupational data (U.S. Bureau ofthe Census, 1963:117)
reveal...»].
4. If there is more than one reference to the same author and
year, distinguish them by use.ofletters (a,b) a~ched to year of
publication, in text and in reference appendix. [«...as was
previously suggested (Levy, 1965 a: 33 l ) ...»].
5. Enclose a series ofreferences within a single pair ofparentheses and separate by semicolons. [«...as many have noted
(Johnson, 1942; Perry, 1947; Lindquist, 1948)... »].

lli

Format ofReferences in Appendix
List all items alphabetically by author and, within author, by year of
publication, in an appendix, titled «References». Use no italics and no
abbreviations. For typing format, see the following examples:
Davis, K. (1963a). he theory ofchange and response in modern demographic
history. Population lndex, 29 (October): 345-366.
Davis, K. ( 1963b). Social demography, pp. 204-221, in: Be!Ilard Berelson (ed.),
The Behavioral Sciences Today. New York: Bas1c Books.
Goode, W. J. (f967). Toe protection ofthe inept. American Sociological
Review, 32 (February): 5-19.
Moore Wilbert E. and Amold S. Feldman (1960). Labor Commitment and
' S ocial Change in Developing Areas. New York: Social Science
Research Council.
Sanford, Nevitt (ed.) ( 1962). The American Co/lege. New York: Wiley.

L.os manuscritos serán evaluados por los editores y por los miembros
del Comité de Redacción. Para pennitir el anonimato, se debe adjuntar
una página de portada en la que se indique con claridad el nombre de1
autor, su afiliación institucional y el título del artículo, el cual servirá
como medio de identificación del documento. Deberán enviar-se al
menos tres copias del manuscrito. Los manuscritos son aceptados sin
garantía de que serán editados. Las copias deberán presentarse de la
siguiente manera:
1. Escriba el documento -incluyendo el texto principal, las notas
de pie de página y las referencias- a doble espacio en papel
blanco, tamafio carta. Las líneas no deben exeder seis pulgadas.
2. Escriba cada tabla o figura en una página separada. Inserte
una nota indicativa en el lugar apropiado en el texto. Por ejemplo: «El cuadro 2 va aquí».
3. Dibuje las figuras en papel blanco con tinta china. Conserve
los dibujos originales para ser transmitidos directamente a la
imprenta, pero envíe copias con el manuscrito. Las figuras hechas en algún graficador o programa informatizado de dibujo
deberán enviarse en un archivo separado, especificando el
programa en el que fueron hechas.
4. Explique con palabras los símbolos utilizados; haga esto en
los márgenes del manuscrito. Ponga dentro de círculos éstas y
otras notas explicatorias que no vayan a ser impresas.

Formato de las referencias en el texto
Todas las referencias de monografias, artículos y fuentes estadísticas
deben ser claramente identificadas en el lugar apropiado en el texto
por el apellido del autor, el afio de la publicación y el número de página
(cuando proceda), todo ello entre paréntesis. Las notas de pie de
página deben utilizarse únicamente para observaciones y aclaraciones y no con el propósito de hacer citas bibliográficas. No es necesario
utilizar los ténninos «ibid», «op. cit» o «loe. cit.»; especifique las citas
subsecuentes de una misma fuente de la misma manera que lo hizo la
primera vez. Ejemplos:
1. Si el nombre del autor forma parte del texto, debe ser seguido
del año entre paréntesis: [«.. .Duncan (1959) demostró que ...»].
Si el nombre del autor no está en el texto, inserte en el lugar
apropiado el apellido y el año, separados por un coma, y todo

�ello entre paréntesis: [«... algunos han propuesto (cf. Gouldner,
1963) que...»].
2. Las referencias de números de páginas (sin utilizar "p." o
"pp.") deben seguir al año de publicación, separadas por dos
puntos: [«se ha hecho notar {Lipset, 1964:61-64) que ...»].
Incorpore entre paréntesis cualquier frase breve asociada con
una referencia: [«...han seflalado que ésto es así (pero véase
Jones, 1952:99 para un punto de vista opuesto).»].
3. Para referencias de dos autores, utilice solamente los apellidos; para más de dos autores, utilice "y otros''. Para autorías
institucionales, proporcione el mínimo posible de información
desde el principio de la cita: [«...los datos sobre ocupación (U .S.
Bureau ofTbe Census, 1963: 117) revelan...»].
4. Si hay más de una referencia del mismo autor y del mismo
año, distinga la fuente utilizando letras ("a,b, etc.") pegadas al
año de publicación, tanto en el texto como en el apéndice
bibliográfico: [«...como fue sugerido anteriormente {Levy,
1965a:33 1)»].
5. Cuando realice una serie de referencias, inclúyalas dentro de
paréntesis y separadas por punto y coma: [«...como muchos
han seíialado (Johnson, 1942; Perry, 1947; Lindquist, 1948)...»].
!¡

•¡

Í

Formato de las referencias en el apéndice bibliográfico
I

1

Enliste todas las referencias en orden alfabético por autor, por año de
publicación en un apéndice titulado «Referencias». No emplee abreviaciones. Para el formato tipográfico, vea los ejemplos siguientes:

Learning where the lessons are taught:
The broader applicability of the work of a hóme
serving discarded boys in rural Mexico
J. David Bussett'

AJ,stract

A brief overview of the juvenile corrections model, along with sorne of its
failings, is provided. The theories of D.W. Winnicott and how they were
applied to the War Evacuation Project are discussed along with how they can
help explain the success of a program for the rehabilitation of street boys in
Atlixco, Puebla (Mcxico).
Resumen

Un resumen breve del sistema de rectificación de los delincuentes juveniles, y
unas de sus fallas, es provisto. Las teorías de Winnicott y como fueron
aplicados al Proyecto de Evacuación durante la Guerra son tratadas, y también
como pueden ser entendidas en aplicación con respeto a un programa de
rehabilitación para los niños de la calle en Atlixco, Puebla (México).

Introduction

Davis, Kingsley ( 1963a). Toe theory ofchange and response in modem
demographic history. Population Jndex 29 (October): 345-366.
Davis, Kingsley (1963b). Social demography, pp. 204-221, en: Bemard
Berels~m (ed.), The Behavioral Sciences Today. New York: Basic
Books.
Goode, W. J. ( 1967). Toe protection of the inept. American Sociological Review, 32 (February): 5-19.
Moore, Wilbert E. y Arnold S. Feldman (1960). Labor Commitment
and Social Change in Developing Areas. New York: Social
Science Research Council.
Sanford, Nevitt (ed.) (1962). The American College. New York: Wiley.

Toe issue ofhow society is to deal withjuveniles who break the law
and breach social contract is one with which most cultures struggle.
Two primary goals for efforts at intervention are rehabilitation ofyouth,
in the interest of future successful living, and social control, in the
interest ofprotecting the public. Here in the USA, efforts at rehabilitation and control have included such mechanisms as family court,
juvenile court, probation,juvenile detention facilities, refonn schools,
and coerced enlistment into military service. In recent years, the "boot
camp" program to which young offenders are sent and subjected to •
months of marching, drill practice, exercise, conforrnity, and verbal

1 University of South Florida, School of Social Work

�12

J. David Bassett

abuse has been popular with legislators, law enforcement personnel,
criminologists, and those who make a business of contracting such
services.

In general, young people who are labeled as criminal have been distinguished from young people labeled as ill, abandoned. or abused and
have been intervened within prograrns that are based on a judicial
model. That is, facing consequences and repaying society through
time limited confinements during which strenuous demands are placed
upon the young person. Toe apparent premise is that such individuals
will succeed ifthey "learn their lesson" and permanently "shape up"
through exposure to a time limited intervention. Those who do not
succeed on these terms are labeled as recidivistic and tend to be
placed in a series of ever more stringent, controlling, unempathic
(and expensive) placements, often until they graduate to the adult
corrections system (Kapp, 1998).

,,

·¡

1

11

The causes of the high leve! of failure of this model of intervention
are the subject ofmany current scientific and public debates. Despite
clear evidence that quality of attachment, that is the contident expectation that primary care providers will be there to provide emotional
and material support, is a significant variable in delinquency (SokolKatz et al., 1997; Utting, 1996; Smith &amp; Krohn, 1995; and Bom etal.,
1997; Zide, 1990) proposals based on altemate conceptualizations,
child development and attachment, rarely enter the public discourse.
Rather, our society appears to be locked into a cycle of doing ever
more of that which has been manifestly demonstrated not to work
very well, control, coercion, and punishment.
Part ofthe reason for the failure of our efforts may be that distinction
between youths who are labeled as criminal versus those labeled as
abandoned, abused, neglected, and traumatized is largely spurious.
Youths who enter the juvenile justice system, as a group, tend t9
have histories of neglect, abuse, and exposure to violen ce and poor
parenting (Brown, et al., 1999). That is, they have suffered multiple,
frequently overwhelming failure within their environrnents that should
have provided respectful holding and facilitation of development.
Often the decision whether a child will be viewed as a perpetrator or
a victim is based more on the child's race, the social status of the
parent(s), the prevailing political mood, and leve! ofsupports which
can be brought to bear upon the situation. The child's developmental

learning where the lessons are taught...

13

history, relational capacities, and past trauma are rarely significant
factors in deciding how the child will be labeled. How the child is
labeled and availability of resources will directly affect whether the
juvenile justice system, the mental health system, or the child welfare
system will predominantly mediate treatment efforts. Granted, :n theory
these systerns offoster care, correction, and interpretation of experience are supposed to interact to provide comprehensive and coherent
care, in an institutional analogue of energetic and appropriate parenting. However, the reality frequently, or usually, falls far short ofthat
ideal.
This paper will describe a residential program for abused and abandoned boys who hav~ been in considerable difficulty with the juvenile
justice system, which I visited in May 1999. Located near Atlixco in
the stat_e of Puebla, Mexico, this program appears to take a developmental app~oach to treating the underlying causes of antisocial beha-·
vior. The methods used in rehabilitation will be compared with the
prescriptions for treatrnent developed by English pediatrician, developmental theorist, and psychoanalyst, Donald Woods Winnicott, and
comments regarding the replicability ofsuch a program will be offered.

Instituto Poblano de Readaptación, A.C. (IPODERAq
History

IPODERAC was founded in 1966 by Maria Elena Landa, a nun who
was inspired by the work of the Catholic Order ofMercy, Maria Elena
Gomez and severa! additional associates and grew out oftheir prison
work in Puebla. During the course of their prison work, they learned
that the majority ofthe convicts had experienced abuse and abandonment as children, which had eventually been followed by incarceration
in destructive environments. Focusing their energies toward creating
a wholesome home for such boys, they took out personal Ioans,
pawned their possessions, and even requested donations on the
streets in order to huy a small plot of land outside of Atlixco. As they
continued soliciting assistance, larger donations were secured which
allowed the gradual construction of simple residences, each for a .
small number ofboys anda caretaker, anda health clinic. As of 1999,
IPODERAC houses 72 boys between the ages of5 and 20. Average
length ofstay is twelve years, according to the current director, Agustin Landa (personal communication, 1999) and, to date, the organization has raised 352 abused and abandoned street boys. These boys'

�14

J. David Bassett

p~ents have died, never really functioned as parents, or have totally
reJected them. Mosthave been in multiple failed placements and are
g~neraily referred through the criminal justice system. The organization
supports its work partially through contributions but, primarily,
ihrough the care of a herd of goatc; and the production of a small
cheese factory (Austin et al., 1998; Landa, 1999)).
Philosophy
11•· ,.

ili,

The org~zation aims to foster re-adaptation to society by providing
a stable home environment in which education, self-esteem, identity
and productive habits, along with a work orientation can be encouraged and allowed to develop. The underlying premise is that street
youth need cpnsiderable help and time in adapting themselves to
pro-social expectations and are deserving of special protection, care,
and patience. As such, boys visit before deciding to come to live
there and agree to live by the rules and expectations devised by the
community. Every attempt is made to resolve difficulties through the
use of community meetings and consensus seeking. The gates are
open throughout each &lt;lay and the boys are free to go and, in•fact, it
appears to be almost expected that boys will need to leave at least
once, in order to fully ascertain whether life at IPODEAC is better
than on the streets. Yet Sr. Landa estimates that attrition is only about
4% per year. Attending public school, the vast majority pass their
yearly exams anda few are at the top oftheir classs. It is assumed that
the boys may need to stay at IPODERAC until reaching adulthood in
order to optimally recover from prior abuse and neglect. Part of such
recovery is preparation for productive work and the residents are
allowed to delay their departure into young adulthood so long as
they are actively engaged in improving their work prospects. Another
important aspect of recovery is placing prior parental abándonment
within the context of the caring relationship of the IPODERAC
community. That is, it is believed that IPODERAC offers an emotional
experience that can be corrective ofpast abandonment, deprivation,
and abuse (Landa, 2000).
Principies of Operation

Each age group of twelve boys, except the oldest, has an Educator
living with it in a cottage. The Educator is their primary caregiver. The
Educators are single males with high scbool educations who are
-usually recruited by word of mouth. Tbeir average length of stay is

Learning where the lessons are taught...

15

three and one half years. They are supervised and supported in their
work, through individual weekly meeting, and in twice-weekly group
supervi-sion by Dr. Fernando Balli (Austin, Bermudez, &amp; Escobar,
1998; Landa, 2000). In addition, the organization has begun a formal
training pro-gram in hurnanistic psychology and Gestalt sensitization
which, they believe better enable the educators to understand
thernselves and foster self-understanding in the boys. At the time of
my visit, on May 5, 1999, Sr. Landa stated words to the effect that to
the boys, at a symbolic level, he is the father and Dr. Balli is the
mother, clearly suggesting that he understands that the organization
is providing re-parenting experiences (Landa, 1999, 2000).
Toe non-coercive, empathic approach to residential problems was
demonstrated in a number ofways, during my short visit. For example,
Sr. Landa (1999) pointed out that the boys' bedrooms each house
three boys. He explained that this was a conscious management decision as many of the boys are "prematurely sexual." He went on to
explain that many bave engaged in male to male prostitution for survival
while others bave joined with other males for comfort and contact
during their extremely deprived lives. He explained that pairs ofboys
living in close proximity were at risk offonning primary involvements
that would interfere with their ability to benefit from the program.
Upon further inquiry, it was my understanding that the concem was
that these involvements would be habitual, or traumatic repetition,
and not a reflection of core identity. He explained that, due to their
deprivation, these boys are unable to yet know their true identity, and
primary sexual involvements ofthis type may interfere with core identity
formation. The sleeping arrangements were a tactful way of protecting
the boys from re-enacting their adaptations bom oftrauma and shortchanging their own development. Another example: There was a community meeting going on during my tour of the faci Iity. As we viewed
the campus, we encountered two youths sitting alone. Sr. Landa informed them of the meeting and asked if they knew of it. They agreed
they did but stated they did not plan to attend. Sr. Landa simply
asked to go infonn the leader that they would not be attending so he
would not worry about where they were. (Landa, 1999). Also, many of
the boys come to IPODERAC never having attended school. The
staff first attempts to assess the child's educational level and, often,
the Educator attends school with the child every day until he is able
to comfortably go on his own or with the group. As the child continues
in school, the Educator participates as needed in the role of an involved

�16

J David Bassett

and concemed parent (Landa 2000). Finally, while touring the facilitr,
I saw boys with braces on their teeth. While this was unremi,Iked
upon, such care in a poor country is a major invest-ment in the selfesteem of a child. Such an investment in discarded children is rare in
ibis, the most wealthy country in the world. "The combined living,
working, and educational experience was aimed at creating a transformation process: developing va!ues, attitudes, and behaviors that
would enable the children to become independent, productive, and
responsjble members of society (Austin et al, 1998: 3).
Formal outcome data are not available, as the organiz.ation has focused
its stretched resources on direct service to children. In addition,
tracking individuals is very difficult in Mexico, as the nation does not
have a univers'al system of identifiers, such as Social Security numbers.
However, a number of graduates have worked at IPODERAC in the
cheese making operation and many ofthe graduates return for Christmas. A follow-up project is something that Sr. Landa believes is.needed
but the resources have not been available (Landa, 1999).
That the current director has the same surname as the founder is not
coincidentaL Agustin Landa is the nephew of Maria Elena Landa:
The son of a landholding family in Northem Mexico, he volunteered
at IPODERAC during college. Sr. Landa recounted that his aunt and
the board of directors asked hirn to take over management, as Srta.
Landa faced declining health and retirement in 1988. He was asked to
assume leadership because he was the only person available who
fully understood the treatment model, which has never been written
down. He fully expected to stay only a couple of years, in order to
satisfy social service requirement attached to free public education in
Mexico (Landa, 1999). In 1990, he was offered the farnily ranch on
condition he would retum to manage it. After consulting with his
wife, who supported his prior assertions that "God will provide for us
ifwe concem ourselves with his realm", Sr. Landa declined ownership
of the ranch and remains at IPODERAC. Although he could eam
many times his salary as a trained agronomist, he reflected "There
have been many other times we have asked ourselves if we should
leave or have thought it was the moment for others to carry on, but
we have always concluded that a better life we still could not find"
(Austin et aL, 1998: 4).

Learning where the lessons are taugl,t...

17

D.W. Winnicott's ideas regardiug development, illness, and health
Donald Woods Winnicott was an English pediatrician/psychoanalyst
who practiced and wrote between 1920 and 1971. From the beginning
of his long career, he attempted to develop a unified perspective on
the relationship between physical development, emotional development, parenting functions, behavioral disturbances, and emotional
disturbances. His writings are a collection of lectures, short papers,
radio addresses, reflections, and poems, many ofwhich are published
posthumously in thematic collections by his executors, under the
Ieadership of his second wife Ciare Winnicott. His work may not
qualify as a fully integrated psychological theory such as that developed by Sigmund Frt:ud. However, it offers rich and exciting ideas
regarding the interplay between nature and nurture and a coherent
set of perceptual, attitudinal, and behavioral guidelines for effective
treatment, especially for those who have experienced profound
environmental failure during early life. Further, his ideas regarding
treatment were put to the test during World War II when he led a
county division ofthe War Evacuation Project. This work had considerable success.
Winnicott's ideas on development were built on group of constructs,
which grew, primarily, out of his work at Padding Green Hospital,
London. I am indebted to Jeffrey Applegate and Jennifer Bonovitz
( 1995), authors of a wonderful book on the integration of Winnicott's
ideas into Social Work practice, for the structure ofthis section which,
dueto the nature ofthis paper, is highly sirnplified. What follows is a
briefreview of sorne of Winnicott's more influential observations and
constructs.
Absolute Dependence

Winnicott believed that, at birth, the infant is totally dependent on
its prirnary caretaker. Paradoxically, the infant cannot existas a separate
entity yet, through interaction, it is able to begin to integrate its experience in ways that are unique and fonnative (Applegate &amp; Bonovitz,
1995; Winnicott, 1960, 1988)
The Holding Environment

Winnicott proposed that the qualities of the infant care situation,
from the skills, attitudes, and mental health ofthe primary caretaker,
to the physical environment in the home, to the nature ofthe marriage,

�18

J. David Bassett

Learning where the lessons are taught...

19

to the economic conditions of the parents, to the stability of the
community ali constitute a setting whose characteristics are ali relevant
to how the child's inbom potentials will be activated or thwarted. The
person irnmediately responsible for mediating the characteristics of
the environment to the needs and capacities ofthe child is the primary
caretaker. To the degree that the prirnary caretaker is able to do this in
a satisfactory manner, (s)he is providing adequate holding. 1t was
Winnicott's view that adequate holding was a necessary precondition
to the development of an integrated sense of self and of others
(Applegate and Bonovitz, 1995; Winnicott, 1956).

nually within reach. Winnicott believed that, at this point in development, children begin to become able to symbolize the caretaker's
sootbing qualities onto inanimate objects, such as a specific bJanket
or fluffy toy. Such chosen objects are called transitional objects and
are thought to help the child transition from the beliefthat the primary
caretaker and his/her emotional supplies are under the infant's
ornnipotent control. In a larger sense, the abiJity to recognize separateness yet invest interactions with a sense of shared experience is
also an aspect oftransitional process (Applegate and Bonovitz, 1995;
Winnicott, 1953).

Ego Relatedness

Object Relating and Object Use

Winnicott proposed that the processes of childcare, which involve
the opportunity for eye contact between infant and primary caretaker,
are critical to the infant's developing sense of sel f. To the degree that
these contacts are mutually pleasant, empathic, and pleasurable, the
child will come to experience himself or herselfas pleasing, loveable,
and emotionally connected. This experience of mutual pleasure,
Winnicott called ego relatedness (Applegate &amp; Bonovitz, 1995;
Winnicott, 1958).

Winnicott. believed that, as the child develops in its capacity to
recognize that others are autonomous beings, it makes a shift from
relating to objects asan extension ofthe fantasy system of control to
actual interaction that calls for accommodation to the reality and separateness ofthe object. He viewed real interaction asan indispensable
avenue of growth and termed this shift as being from object relating
to object use because the relationship with the object -is used to
further development (Applegate &amp; Bonovitz, 1995; Winnicott, 197 l ).
The inability to use objects for growth and instead relentlessly exploit
objects for transient gratification is a characteristic of antisocial tendency. Winnicott viewed the antisocial tendency as a developmental
failure and the acting out asan attempt at situational rectification by
the child, who still has sorne hope of appropriate nurturance and
boundaries. Implicit, then, is that the consistent provision of nurturance and boundaries can be curative (Winnicott, 1956).

Relative Dependence
In his clinical experience, Winnicott observed that at age five to six
months, infants' behavior changes in fundamental ways. He noticed
that infants become abJe to interact in playful ways. From this he
inferred that at this point in development chiJdren are able to begin to
understand the distinctions between self and other. With this comes
the recognition that the primary caretaker can gratify or frustrate.
This capability allows the infant to experience its emotions as being
in relation to others and, hopefully, to begin to appreciate that its
emotional state has relevance to the emotional state of important
others. While the child is still emotionally dependen! upon the primary
caretaker, it is less so venturing on its own to explore and interact
with the enviromnent (Applegate and Bonovitz. 1995; Winnicott, 1941 ).

The Transitional Process
As the child develops into being less than totally dependent, the
caretaker tends to become less available for gratifying every wish.
While optimal care will shield the child against overwhelming frustration, the child still has the need to experience comfort as being conti-

Toward Independence
As the child masters locomotion and speech, and begins to interact
in the world outside of the irnmediate farnily, the opportunities for
social interaction widen. This leads to increased opportunity to become cognizant ofthe distinctions between interna! and extemal reality
and to experiencing greater and greater independence. W.innicott held
full independence is never accomplished as being humanly interconnected always implies sorne leve! of mature dependence. Further, he
believed that the nature of our adult relationships are mediated by
whether our early interpersonal experiences were adequate (Applegate
&amp; Bonovitz, 1995, Winnicott, 1963).

�20

J. David Bassett

The True and False Se/f
Winnicott believed that the development of a true, vital sense of self
is nurtured within the primary caretaker/child relationship, by the
caretaker's capacities for empathy and acceptance ofthe infant's spontaneous emotional expressions. Failing this necessary precondition,
the infants will adapt to the caretaker's needs and anxieties subjugating its own experiences, awareness, and wishes. At extreme levels,
this adaptation is seen as psychopathological in that qualities of selfknowledge, true initiative, empathy, and vitality will be seriously
compromised (Applegate and Bonovitz, 1995, Wmnicott, 1960b).
Winnicott's theory of treatment

Over time, as he developed his unique developmental and clinical
perspectives, Winnicott carne to modify bis goals and methods of
treatment away from more classically oriented psychoanalysis and
Kleinian child analysis. An early proponent ofwhat has come to be
. known as object relations theory, he proposed that clients who have
experienced disrupted development need corrective experiences more
than they need interpretations and these needed experiences may
reflect back to failures in infancy. Therefore, he becarne focused on
providing therapeutic developmental experiences, which would counter early environmental failures, in the consulting room. For example,
he wrote of a client who spoke almost not at ali during the early
months oftreatment. lnstead, she hid herselfunder a ''rug" (blanket)
on his couch. A prior analyst had berated this client for such behavior,
which resulted in "improved" behavior but no improvement in her
state of being. Wi.nnicott waited and, when she extended her hand
from under the blanket, extended his index finger as one would to an
infant who is reaching out..The treatment eventually progressed to
important verbal interactions, but it was bis view that waiting and
providing contactas requested and accepted, as ifby an infant, was
key to the successful beginning ofthe case (Winnicott, 1974).
Another core principie ofeffective treatment of failures in early nurture,
in Winnicott's view, was the therapist and/or the setting providing
holding. He described social casework as psychotherapy in that it
provides a facilitative environment while the client's innate
developmental processes bring about maturation (Winnicott, 1961 ).
Applegate and Bonovitz ( 1995) cite Gunderson ( 1978) in describing
holding as having five basic dimensions. These include; a) containment

Learning where the lessons are taught...

21

which is defined as from both interna( and externa( harrn through the
use ofrules, procedures and boundaries, b) support which is defined
as the various form ofphysical and emotional sustenance, c) structure
which is defined as the predictability provided by schedules, chores,
hierarchy, and earned privileges, d) involvement which is defined as
the encouragement to cornmunicate and engage meaningfully with
others, ande) validation which is defined as activities that atfinn the
value and worth ofthe individual.
World War II brought about important opportunities for Winnicott to
test out bis ideas regarding development and how they interacted
with residential treatrnent. This carne aqout through his appointment
as consulting psychiatrist to one county's effort to house children
evacuated from the cities and enerny air raids. While most children
were able to adapt fairly well to foster care situations, sorne children
posed serious management difficulties, frequently in the forro of
delinquent behavior. Such behavior, when inadequately contained .
tends to erode cornrnunity support for the treatment of such children
(Winnicott and Britton, 1947).
Winnicott and his wife to be, Ciare Britton, noted that care workers
who possess "originality and a live sense of responsibility are
needed ... " (Winnicott &amp; Britton, 1947: 55) to provide for children
who lack an environment that takes into consideration their unique
needs. They add that psychological rigidity is a disqualifying characteristic in care personnel. They found that facilities needed to be srnall
enough to be adaptable to the needs of the children in care. It was
lea~ed that children who had experienced significant environmental
deprivation required indefinite stays in which "primary home experiences" could be provided. By this it is meant that the care settings
attempted to provide a second chance for the developmental experiences of early childhood to take place by means of stability, structure,
nunurance, and the personal relationship with the care staff couple.
Experience showed that it was best to have one person in ultimate
charge ofthe care situation, in this case Ciare Britton. It was important
to develop a full history of each child and let each child know his or
her full storywas known to at least one person and every staffmember,
gardener, cook, or maid was a potential therapeutic asset (Winnicott
&amp; Britton, !947). "The central idea of the scheme was to provide
stability which the children could get to know, which they could test
out, which they could gradually come to believe in, and around which

�22

J. David Bassett

they could play. This stability was essentially something that existed
apart from the ability ofthe children, individually or collectively, to
create or maintain it." (Winnicott &amp; Britton, 1947: 66-67).
Discussion

I was extremely impressed by my visit to IPODERAC, particularly as
the w1derlying philosophy of treatment appears so consistent with
the ideas of Winnicott and object relations theories oftreatment, with
which I am quite impressed. In contrast to the approaches so commonly
used in this country, which are driven by political expediency, capitalism, disavowal of social responsibility, and blaming young victims,
the underlying values and premises of [PODERAC reflect service,
social responsibility, compassion, patience and, perhaps most importantly, empathy for the life challenges faced by the most deprived and
vulnerable among us. This attitude and commitrnent may have been
facilitated by the organization's orientation toward religious relief
work rather than Social Work, which is more vulnerable to political
factors. The probably co-incidental tics to Winnicott's ideas and
wisdom, which seem intuitively correct to many social workers and
social work students, and which shaped his responses to highly
troubled evacuated children, seem obvious.
Understanding and appreciation of the vulnerability and unmet
dependency ofthe boys in the care ofIPODERAC is implicit in the
program design. Toe use of Educators, who live with the boys on the
average three and one half years and are the source of almost ali of
their care, creates a secure dependency situation from which the boys
can mature into relative dependence and on toward independence.
Toe pattems, structure, support and interaction of the environment
provide holding, the precondition of safety and growth for those
unable to hold themselves. As the relationships with Educators, Sr.
Landa, and Dr. Balli, the symbolic parents, develop, they become real
objects to the boys, objects for use. Toe envirorunent, with its balance
of expectations, protections, and continuity becomes a transitional
experience between a failed childhood and productive adulthood.
Thus primary experiences of consistent, adequate parenting are
provided. These experiences are amplified by the continuing support
and empathic confrontation provided by the Educators in the house
and community meetings, which tend to foster true-self awareness
and volition. This kind of care provides severely deprived children

Learning where the /essons are taught...

23

with what Dockar-Drysdale (1990), in collaboration with Winnicott
called primary experience, that is; original experiences that cr~at;
secure attachment, confident expectation, self-knowledge, and empathic capacities.
One of the key phHosophical issues that we as a profession face in
many areas of practice, but perhaps most acutely in treatingjuvenile
offenders, is the issue of who is the client. While it may not have been
so m~ch the case in the past, more recent conservative social attitudes
in the USA have tended to, in effect, make everyone, except the atrisk child, the client. IPODERAC clearly sees itself as, ultirnately,
serving society but, fundamentally, its main mission is to serve abused
and abandqned children. Toe organization's fiscal independence frees
it from de-facto micro-management by third party payors and legislators. The organization sees itselfpreparing youth for Jife as it is in
Mexico. Unlike many organizations, which I visited, no requests were
made of us for money, computers, books, etc . .. Instead, -Sr. Landa
pointed out having sorne sense of concem about providing showers
in each house. He noted that this is atypical ofwhat the·boys will
encounter in adulthood. He essentially apologized for tile on the floor
of one of the residences (bare concrete is the nonn) for the same
reason, explaining that tbe tile was left over from construction ofthe
infirmary. He emphasized that it is irnportant not to set up unrealistic
expectations that wilJ cause the boys to feel dissatisfied with normal
life (Landa, 1999). I took tlús as another example ofhow the institutional
culture revolves around the needs ofthe children in care, rather than
the needs ofthe organization or its Jeadership.
Sr. Landa does not know ofsimilar programs within Mexico. He notes
that other organizations have inquired about IPODERAC but many
of these facilities operate as closed settings and do not prepare their
residents for work (Landa, 2000). Nevertheless, l believe that
IPODERAC offers usa model for intervention with youth who have
anti-social patterns of adaptation secondary to abuse and neglect.
However, people whose skills, capacities, and motivations vary
administer the best ofmodels. IPODERAC has been developed and
managed by extraordinary people whose faith, senses of purpose:
and values have helped them to persevere in the face of daunting
circurnstances. And, it seems that the major players have found their
mission to be personally rewarding in ways that have amply compensated their what others might view as considerable personal sacrifice.

�24

J. David Basselt

Such individuals are not necessarily created by the best of training
programs or located through the most exhaustive personnel searches.
Either they are bom or find their path through unique life and spiritual
experiences. In addition, there are regulatory issues, in the USA, which
might complicate delivery ofsorne aspects ofthe model. For example,
round-the clock primary care providers are probably integral to the
formation of secure attachment in these boys who, most likely, tend
to be anxiously attached or detached. Labor regulations might require the
use of shift workers, which would seriously compromise on of the
fundamental tenets of the model. Similarly, the boys who live at
IPODERAC are expected to contribute one hour of work each day.
Child welfare and treatment center regulations could interfere. Finally,
the stability of the direct care staff appears to be central to the therapeutic effect. For such a program to be actually effective, the work situation must be conducive to extended employment within current role.
This is a problem in the USA where direct care staff are frequently
poorly paid, relative to what they can eam elsewhere, minimally supported and supervised, and alienated from the ostensible goals of the
organizations for which they work. Finally, in the current political
climate and in our cultural demands for rapid resolution ofproblems,
stable funding for such extended care would be problematic, despite
the high costs ofthe current system 's failures.
Nevertheless, I believe that most important aspects ofthe IPODERAC
modelare based on institutional wisdom regarding child dcvelopment
and fundamental underlying attitudes of service to children. These
include .not blaming the victim, and not expecting that thc effects of
years ofprirnary abuse and neglect can be remedied on a rapid tirnetable
for the convenience of society or to satisfy our societal short-term
orientation. These observations echo what I sometimes tell my MSW
students: "You cannot make flowers grow faster by pulling them out
of the ground, they grow at their pace, based on the growing condi:
tions." These aspects ofIPODERAC are replicable ifwe can develop
a true societal commitment to actually remedying the primary harm
abused and abandoned children have suffered. lt is my hope that this
paper can make a small contribution to the discussion and development ofthat social commitment.

Learning where the /essons are taught...

25

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�An intervention with street children in southern
Veracruz
David P. Boyle', J ulio Jim enez Herrera', Meredith Golde'

Abstract
This study of a program for street children was carried out by a group of
social workers in a medium-sized city in southem \'eracruz, Mexico. The
current literature on street children is summarized and the intervention of
this study is described. The effort began with an agreement between UNJCEFMexico and the School of Social Work of the University of Veracruz. and
eventually involved many sectors ofthe community in an effort to impron::
the lives ofa group ofworking street children. The intervention was found to
be effective. Recommendations for future programs in similar settings are
given.
Resumen

Este estudio sobre un programa para niños de la calle fue conducido por un
grupo de trabajadores sociales en una ciudad de tamaño medio en el sur de
Veracruz, en México. En este trabajo se presenta una revisión de la literatura
actual sobre los niños de la calle y se describe la intervención del estudio. El
esfuerzo comenzó con un convenio entre la UNICEF en México y la Escuela
de Trabajo Social de la Universidad de Veracruz, que eventualmente involucró
a varios sectores de la comunidad en un esfuerzo para mejorar las vidas de un
grupo de niños que trabajan en las calles. Encontramos que la intervención fue
efectiva y se proporcionan recomendaciones para programas similares en el
futuro.

1 University of Georgia
2 University of Veracruz
3 University of Georgia

�D.P. Boy/e, J. Jimenez &amp; M Golde

30

Over the past two decades, the phenomenon of street children has
received much attention. According to Le Roux ( 1996), "street children,
the offspring oftoday's complex urban realities worldwide, represent
one ofour global family's most serious ... socioeducational challenges.
No country and virtually no city can escape the presence ofthese socalled street children" (p.965). Recent world-wide estimates of the
nUD)ber of street children vary from l 0-200 million. According to the
World Health Organiz.ation (Wl-JO, 1993), the majority are located in
major urban areas ofdeveloping countries. Regional estimates included
about 40 million in Latín America, 25-30 million in Asia, and over l O
million in Africa.
A number ofchallenges have confronted researchers related to identifying street children, understanding their problems, and determining
prevalence rates (De Carrizosa &amp; Poertner, 1992). Many authors have
indicated that multiple, and often differing, definitions of the term
"street children" have produced divergent estimates (Peralta, 1992).
Additionally, the numbers ofstreet dwelling youth are not adequately
captured by traditional census, educational, and health data sources
(WHO,1993)

Some of the most prominent concerns cited in the literature have
included: a) the socio-economic instability ofyouth and their families
in a global economy; b) the mental and physical health of youth in street
setting5; c) the structural, political, socio-economic, and cultural barriers
encountered by youth and their families that impede access to important supportive and preparatory rescurces; and d) civil liberties, social
justice, and human rights considerations, especially with regard to
increasing violence against youth in street settings (WHO, 1993).

1

Although the term "street children" carne into widespread usage
following the United Nations Year of the Child in 1979 (Williarns,
1993), no single, commonly-accepted, definition has emerged (Aptekar,
1994). The most popular definition is the one used by UNICEF:
a street child is any boy or girl who has not reached adulthood
for whom the street ... has become her or his habitual abode ancl/
or sources of livelihood and who is inadequately protected,
supervised or directed by responsible adults (lnter-NGO, 1983,
p.2).

In Latín America, as elsewhere, the terms for street youth may be

neutral, descriptive, oreven affectionate, but some ofthem also cany

An intervention with street chi/dren in ...

31

essentially negative, dehumanizing connotations. In Mexico, children
living or working in the streets are broadly considered as fliños
ca/tejeros (Gigenack, 1994).
In 1989, the global commllllÍty acknowledged its responsibility for
protecting the world's youth with the adoption by the United Nations
oftb.e Convention on the Rights ofthe Child (Salaz.ar &amp; Knaul, 1991).
The Convention has been ratified by Mexico and othér Latín American
countries. Despite the adoption of the Convention and the creation
ofla:ws and policies that prohibit many forms ofchild exploitation, the
rights of minors living or working in street settings continue to be
comprornised.
A number ofresearchers have attempted to categorize street children
according'to the sorne ofthe following dimensions: degree offarnily
and/or peer involvement, living situation, amount of deviant behavior
(i.e. Cosgrove, 1990), school attendance, assumption of adult status
(Williams, 1993), needs ofthe child, and levels of acculturation to or
dependency upon street life (Aptekar, 1994). Peralta (1992) stated
that UNICEF's classification of street children in relation to their
development on the street suggests that the experience of working
children who live at home is considerably different from that of abandoned children who must look to a peer group, a gang, or unrelated
adults for fulfillment of primary needs.
The street children who participated in the intervention program in
Veracmz, Mexico, that will be described in the following sections of
this paper, can best be described as children "in," rather than "of' the
street. They were children who were engaged in work in the streets
by day, but spent at least sorne nights sleeping at home.
Street Children in Latín America and Mexico: Prevalenée and Causes
Street children have hada noticeable presence in Latin America since
the 1950's, and their numbers have continued to soar with the region's
acceleratíng rates ofindustrialization and urbanization (Lusk, 1988).
De Carrizosa &amp; Poertner ( 1992; citing Ennew, 1986) stated that Latin
American estirnates have ranged from a conservative 8 million ali the ·
way up to 50 rnillion. These figures fail to take into account the
differences between working children living at home and street
children who work in the streets, but do not live with adults (Aptekar,
1994).

�32

D.P Boyle, J. Jimenez &amp; M. Golde

However, according to UNICEF (as reported in De Alba, 1996), in
Mexico City in 1995 there were 13,373 youth working (68.5% male),
and ofthese, only 13.48% lived in the street and had severed contact
with their families, while the majority (11,523) only worked in the streets
and did not live there. De Alba (1996) reported that UNICEF recorded
5 I 5 contacts with street children in Mexico City in 1992, and 1,214 in
1995. Ofthe l ;214 children in UNICEF's 1995 survey, 85 children slept
in the streets, 100 slept and worked in the streets, and the remainder
worked in the streets but did not sleep there. Many of the children
were approached on streets and on street comers (386), near shops
or in outdoor markets, and at Metro stations ( 148); sorne were approached in other sites including, parks and public gardens, comrnercial
districts, tourist zones, bus terminals, and graveyards. Girls represented only 3.5% ofthe total in the census, and only 6.35% ofthe girls
actually lived in the streets.
Malnourishment and illness were reported by a majority ofthe children;
substance abuse was not uncommon, and about half of the children
said that they were sexually active, with an age offirst sexual activity
between 7-14 years ofage. Although level ofschooling was not reported in the survey, 88. l % ofthe sample could read and write. Economic
necessity and family problems were cited as frequent reasons for
failure to attend school. Sixty five percent ofthese street children had
migrated to Mexico City from other parts ofMexico; only 35% had
been bom within the Federal District ofMexico City.
1 1

According to De Alba (1996), when UNICEF census figures from
1992 were compared with those from 1995, the number of children
living or working in the streets bad increased by 135% in only three
years. He noted, however, that most experts believe that the actual
number of street children in Mexico City is much higher than the
UNICEF figure of 1,850. Furthermore, the numberofyounger children
living or working in the streets increased dramatically in this three~
year period. Sorne of the increase in the numbers of young street
children has been attributed to the phenomenon of rural-to-urban
migration into Mexico City from outlying regions ofMexico (De Alba,
1_996).
According to the World Health Organization (WHO, 1993), boys
predominate (71-97%) among street children although girls often
experience more difficulties as a result ofliving or working in street

An interven/ion with street children ir, ...

33

settings. By contrast, in the U.S., runaway and bomeless youth are
about evenly divided between the genders (Rizzini &amp; Lusk, 1995).
Aptekar (1994) has attributed the disparity between the number of
male and female street youth in the developing world to the fact that
girls are needed in tbe household and thus may never get to tbe
streets.
Peralta ( 1992), having reviewed much ofthe literature on street children
in Latin American cities, reported that a large majority ofstreet children
maintain sorne continuing relationship with their family, and that less
than 10% are actually abandoned children who are completely cut of
from their family (see also Tacon, 1982). Furthermore, Peralta and
others (e.g. De Pine~a, De Muñoz, De Pineda, Echeverry, &amp; Arias,
1978) have maintained that street children are not in search ofadventure or freedom from responsibility, but tbat family poverty, neglect,
and violence "pusb" these youth out into the environment as the
availability of employment and income "pulls" tbem into the street.

Life in the Streets: Challenges and Strengths ofStreet Children
Despite child labor laws which prohibit the employrnent of young
children, many children earn their income as street vendors, tour
guides, performers, security guards, couriers, and shoe shiners. Mendicancy is also common, especially.among the younger children. However, sorne oftbese ''working" youth, particularly within the smaller
minority who live in the streets full time, may resort to theft, conveying
drugs, and sex work (R.i-zzini &amp; R.izzini, 1991; Lusk, 1992). Many ofthe
children work more tban 40 hours per week. Because child labor is
technically illegal under national child labor laws, the work ofchildren
is unprotected and unregulated. They are often subject to punishment,
incarceration, and confiscation oftheir property (Rizzini &amp; Lusk, 1995).
Even those involved in legal work, such as sales, are subject to
harassment under child labor laws. Many ofthe children who actually
live in the streets sleep in dangerous areas such parks, bus depots,
sidewalks, wharves, and abandoned buildings. According to WHO
(l 993), factors associated with the physical conditions of homelessness and street life include poor hygiene and diet, lack of sanitation,
Iack of shelter, violence, transiency of situation and its effects on
planning, lack of positive attachments (with resultant emotional and
social deprivation), and sensory deprivation.

�34

D.P. Boyle, J. Jimenez &amp; M Golde

])espite the challenges faced by street children, they have also
exhibited notable strengths. A number of authors have describecl
tl\eir tremendous ''resiliency" (Aptekar, 1994, 1988a, 1988b; ~elsman,
198 l ). Among the other strengths identified in the research literature
are a high degree of intelligence, a concem for each other, lack of drug
abuse, good self-esteem, as well as a high degree of autonomy and
agency. Tyler, Tyler, Echeverry, and Zea (1991) have suggested that
the process of becoming a street child may even represent an act of
empowennent.
Examples oflntervention Strategies

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In recent years, established NGO's (non-governmental organiz.ations),
as well as newer organizations, have developed programs to address
the challenges facingyouth in street settings. For example, Casa Alianza Mexico (l 998), an independent,_nonprofit Catholic agency, has
long provided residential and other types o~ services for str~et youth
throughout Latín America. Casa Alianz.a has unpleme~t~d_a w1de ai:1"ªY
ofprograms in Mexico City which include outreach, cns1s mt~rventmn,
education, counseling, family reintegration, healthcare serv1ces, HIV/
AIDS services, anda legal project to advocate for the rights of street
chiidren.
Lusk ( 1989) and Rizzini &amp; Lusk ( 1995) de_scr!bed foW: predomin'.111t
approaches or models with regard to des1gnmg and _implementi_n~
interventions and programs for street children: correcttonal, rehab1lttative, outreach, and preventive. Toe correctional strategy was based
on a perception of street youth as a public nuisanc~ and a risk ~o
security, leading to a juvenile justice approach which resulted m
incarceration or confinement in residential facilities.
The second approach stressed rehabilitation. lnfluenced by clergy
and social workers, this perspective maintained that street children
were damaged by the circumstances of their lives, and humane programs that stress drug detoxification, education, and the provis!on of
a safe family-like envirorunent would prepare them for a meamngful
future (Rizzini &amp; Lusk, 1995). An example is that of Padre Javier de
Nicolo, who developed a four-level program in Colombia that attempted to reintroduce children to education and to regular work programs.
.Outreach was conducted to engage the child in the street, with the
goal of transition from the street to a half-way house. If the child
~xhibited appropriate behavior changes, he or she proceeded to the

An intervention with street children in ...

35

next level ofthe program which is a residential school; the final level
ofthe program involved residence within a self-governing comrnunity.
De Nicola's model was largely based to on the works of Ivan Illich
and Paulo Freire with the final airo offacilitating integration ofthese
youth into abroader society (Goode, 1987, as cited in De Carrizosa &amp;
Poertner, 1992).
The third approach called street education (outreach), was also based
on Paolo Freire's model ofeducation that emphasizes meeting students
on their own turf and providing them with a combination of practica!
and political skills (Rizzini &amp; Lusk, 1995, p. 397; citing Freire, 1973).
This model views society as defective or deficient, rather than the
child. With the involvement and participation of the children themselves, it seeks to educate them about their situation and engage
them in collective action to find solutions to collective problems (De
Carrizosa &amp; Poertner, 1992). Often funded by non-goverrunental and
church groups, these programs make use of street educators (' educadores de rua') who provide education on sidewalks and in parks. The
fourth approach, prevention, perceived social forces as creating or
perpetuating the problems experienced by children and their families.
Prevention strategies provide education and advocacy and seek to
find solutions to the causes ofthe problem (De Carrizosa &amp; Poertner,
1992). An emphasis is placed on the development or utilization of
community-based services as opposed to institutionalization. Such
programs attempt to strengthen children 's stability within their family
household, in order to prevent children from ending up on the streets
in first place. This approach was endorsed and supported by UN_ICEF
through its 1986 regional initiative on street children (Lusk, 1989).
Specific Intervention Programs for Street Children in Latín America
Casa de Todos (A Home for Everyone) in Mexico City was a community-based program designed to intervene with youth between the
ages of8 and 23 residing in a building that had been partially destroyed
in the 1985 earthquake. Ali oftheyouth were involved in sorne fonn
of ecooomic activity or domestic work within the house itself. Sorne
of the problems of the youths were poor housing and sanitary
conditions; a poor physical condition weakened by undemutrition,
gross medica! omissions and often the lengthy inhaling of solvents;
stigmatization and victimization by local residents; and the assaults
of policemen who systematically visit the building to rob, rape or
torture children (Gigenack, 1994).

�36

D.P. Boy/e, J. Jimenez &amp; M Golde

Toe youth received services from street educators. Pbilanthropic community groups donated concrete resources, and helped to organize
athletic activities for the youth. The _activists engaged in a collaborative approacb with the youtb, including collective-decision making
and group organizing. Attempts were also made to facilitate constructive relationsbips between the youtb and tbe community. Despite the
successes of the community-based approach, services for tbe youtb
were insufficient and temporary due to a lack of funding, and tbe program gradually dissolved (Gigenack, 1994).
A second example, Junto con los niños (JUCONI), reported by Jones
(1997), is an NGO founded in 1989 in Puebla, Mexico. JUCONI provides
personaliud and intensive services to approximately 450 street youtb,
witb program components including education, job training and assistance, and family reintegration. JUCONI has estimated the number of
cbildren that actually live in the street in Puebla, a city of over one
million inhabitants to be over 100 cbildren. When JUCONI first began
providing services to street youtb, the organization did not distinguish
between chil4ren living in tbe street (street-living children) and
cbildren who only worked on the street (street-working children).
However, after one year ofoperation, tbe organization recognized the
importance ofthis distinction and tailored their services accordingly.
Services for street-working cbildren include friendsbip encounter
groups and day centers. Services for street-living cbildren include
friendship groups, residential facilities, and after-care services (Jones,
1997).
ll 1

TheStudy

Precursors ofthe Project
The city of Minatitlán, near the soutbem tip of tbe state of Veracruz
Mexico, is located on tbe left bank ofthe Coatz.acoalcos River about
32 kilometers (19 miles) from the Gulf ofMexico. The sister city of
Coatz.acoalcos is located by tbe moutb of the river and is of simifar
sil.e. Minatitláo is located in the district (municipio) ofthe same name
wbich includes many small towns wbich have developed since tbe
city was founded as a British oil camp in the early 20th century.
The city experienced gradual growth until the l 970s when economic
growth accelerated during tbe Mexican oil boom. By 1988, the city
had over 200,000 inhabitants. Growth has continued even witb the
decline of employment in tbe oil industry beginning in the late 80s so

An interven/ion with street children in ...

37

that the current population is estimated to be over 400,000, including
sev~ral thousand families living in mostly nonlegal colonias, marginal
communities where recent immigrants from depressed rural areas
throughout southem Mexico have set up makeshift homes.
Toe primary economic activities are related to several large oil refineries
of Pemex {the Mexican National Oil Company) employing severa!
thousand persons each. Sorne additional economic activity centers
around the large wharfwhere fish and agricultural products arrive by
river·to supply food for the city. As in other Mexican cities, the infonnal
economy is quite large providing employment for severa! thousand
workers in street vending, small shops, fishing, and cottage industries,
such as seamstress or laundry services. There are many small farms
producing Ínaize, rice, plátanos, bananas, coconuts, vegetables, citrus,
other tropical fruits, poultry, beef, and pork.
The expression, "Lost Cities,"was coined to refer to the large nurnbers
of persons who never found employment along with those who had
lost it in the marginal communities springing up on both public and
prívate lands on the outskirts ofthe city. In general, the families living
in these marginal communities have been headed by young couples
who are still at the age of child-bearing and have large numbers of
children. The degraded quality of the land and air in the marginal
communities has presented major health risks.
Toe large numbers ofunskilled laborers who have little possibility of
obtaining employment in industry make up a substantial number of
unemployed or underemployed persons- street vendors, domestic
workers, and folk artisans. Ali these conditions and their underlying
causes belped create the necessity for a large nurnber of children to
work in the city in an effort to augment their farnily incomes.
Beginning about 1980, UNICEF-:MEXICO initiated work in cooperation
with the University ofVeracruz (UV) in Minatitlán. By 1982, services
were in operation which primarily focused on community health
projects, often as part of community practicum assignments.
Cooperative health programs were developed in the schools of
medicine, dentistry, and nursing with faculty and students working
together to carry them out in targeted poor neighborhoods throughout
the municipio.

�38

D.P. Boyle, J. Jimenez &amp; M. Golde

Theoretical Perspectives

Participative social work based the work ofPaulo Freire (Freire, 1973)
formed the basis for utilizing street e&lt;lucation to empower the cbildren
to receive practica! skills to lift them out oftheir risky life situations.
Toe approach emphasized engaging the children in working with the
street workers and remaining active participants in developing tbeir
own goals and services. It was promoted by UNICEF during the 80s
as part of a regional initiative and emphasized working with children
on theirown turf(Rizzini &amp; Lusk, 1995).

' 1.

'

1

1

This approach derives from a considerable body of human social
development theory which empbasizes human development at the
heart of tbe development process with grass roots participation as
the key strategy(Heller, 1986; Korten, 1984; David, 1991). Both social
development and participatory action research (PAR), often referred
to as participative social work, emerged primarily in the developing
world and have become widely utilized paradigms for social work
practice throughout Latin America (Brown &amp; Tandon, 1983; Freire,
1973; Freire, 1990; Salas-Elorza, Boyle, &amp; Ouellette, 1998). PAR shares
a common tbeory base with current empowennent theory as discussed
social work literature in the United States (Kondrat &amp; Juliá, 1997).
The methodology for the project was also drawn from the work of
Freire (1973) utilizing an outreach approach with street educators
working with children in their own environments. The methodology
also utilized the prevention approach to mobilize the community and
to use tbe natural community setting as the location of interventions,
rather that attempting to institutionalize the children (De Carrizosa &amp;
Poertner, 1992).
Project Formula/ion and leadership Deve/opment

ln early 1984, the UV School of Social Work (SSW) in Minatitlán
prepared a proposal for UNICEF for developing a project for assessing
and intervening with street children in the city. By late 1984, the
Mexico UNICEF tearn met with UV officials and approved the project
for funding. Program support with implementation responsibility was
assigned to the School of Social Work (SSW). UV was to provide
administrative support, facilities for meetings and activities, and
student volunteers while UNICEF would provide program consultation, staff development training, funding for paid staff, and on-going
technical advice. Quarterly meetings among UV SSW administrators,

An interven/ion with street chi/dren in ...

39

the UNICEF program team, and tbe project coordinator were planned
to support the implementation of the project and strengthen
institutional arrangements.
In preparation for tbe project, two workshops were offered by
UNICEF on micro diagnostics with the goal of strengthening work at
the community leve!. Eight social workers participated of which four
remained witb the program. Late in 1985, a workshop on the methodology of participative social work was offered for four students in
social work who made up the volunteer permanent members of tbe
team for "Education in the Street." In September of 1985, the coordinator of tbe project participated in a UNICEF Latín-American Seminar
on policy and possibilities for children and youth at higb risk in the
nation of Colombia.
A team was fonned consisting of four professionally trained social
workers, including the project coordinator, and four social work
students who had been given specialized workshops for work with
street children. By late 1985, work with children at higb risk of disease,
malnutritión, school dropout, delinquency, and homelessness at the
community leve! was scheduled to begin.
Needs Assessment

Althougb general information indicating that there were a number of
cbildren in the streets ofMinatitlán had been gathered for the project
proposal, specific children in need of services had not been identified.
In early 1986, the team identified areas where children were known to
work since it had been detennined that most ofthe children were chiJd
workers, rather than chiJdren living fully in the streets. Workers from
the project identified the places where the children hung out regularly
through successive observations. Over a period of a month, five
principal locations were identified where the children worked: the city
bus terminal, public squares, gasoline stations, bars, and the wharf.
Even though members ofthe team were trained, they lacked experience
in work with street children. By tria! and error and through on-going .
advice from the UNICEF team, they leamed to visit places where the
children spent a lot of time at different hours of the day and night.
Team members were at first unable to establish direct contact with the
children. Toen they discovered that sorne children were pennitted to
sleep in the main bus station. Toe social work team found that sorne
ofthe children formed teams oftwo ora small group ofthree or four

�D.P Boyle, J. Jimenez &amp; M Golde

40

rriembers to carry out their activities. Toe team discovered that during
the day time children were not permitted to offer sboe shine services
in the main plaza due to the existence of a union of adult sboe shine
workers. Througb furtber ohservation ofthese and other places, they
were able to determine how many children were regularly working at
each site.
Informal contact was established with sorne adults who maintained
regular relationships witb the children. Workers also discovered how
the children were meeting sorne of their basic needs, such as eating
and sleeping. After meeting with the overall team and UV administrators to organize and evaluate the information which the workers were
gathering, it was decided to add an additional goal for the project: to
improve relati'onships between the cbildren and the community in
which they spent most oftbeir time.

Implementation Phase
Systematic contact witb the children was estabIished during Fébruary
of 1986 by utilizing their services, by setting up meetings wjth the
children, and by creating opportunities for dialogue between the
children and the members ofthe surrounding community. For example,
team members would get their shoes shined by the children in order
to initiate a relationship. Througb conversations with business people
in the area who were willing to share information about the children,
it was discovered that sorne of tbe children bad totally abandoned
school and were at high risk of ab311dooing their families dueto the
little time they spent at home. Toe team did not utilize structured
instruments, only systematic observation in the effort to relate with
tbe children to establish a participative project witb them. Again,
after analyzing the information and consulting with UV and-UNICEF,
tbe team decided that, since a great nwpber ofthe children originated
in the village ofZaragoza, Veracruz, an assessment of that community
would be usefu1. Toe district poi ice chiefwas interviewed to see what
the police knew about tbe children. He was able to provide relatively
little inforrnation.
In order to establish on-going contact with the children and to build

relationships between the children and the street workers, it was
decided to utilize ball games as the methods for building more rapport.
The main plaza was a central place, little frequented by the public
after 10:00 P.M., so tbat a meeting and ball game could be arranged.

An interven/ion with street children in ...

41

The game was very important in attracting the children. The intervention team members were able to adapt to tbe time and rhythm ofwork
ofthe cbildren. The local police were supportive and maintained their
watch around the area. Although sorne of the children were not
present on the dates of the meetings and soccer games because they
had gone to the neighboring city of Coatzacoalcos to work, the first
group to participate in the ball games allowed the team to network
with other groups. The children themselves initiated the process for
developing more opportunities for games. Sorne problems for the
workers included tbe frequent bad weather in the region with strong
winds and rain and tbe fact that the children spoke in their own dialect
which made it difficult for team members to understand their conversations. Toe team could only work around the weather by rescheduling
meetings and games, but they did leam the childrcn 's dialect to
facilitate communication. Through these same difficulties, the team
members gained a better understanding of the life conditions of these
child workers.
During March, the team continued outreach activities, primarily
through ball games and visits with tbe town leaders in the village of
Zaragoza. lt was determined that work with tbese street children would
require on-going efforts to find altematives which could improve the
conditions of their work and lives. Regular efforts were made to
maintain positive contacts with Minatitlán municipal authorities.
In April and May of 1986, dental exams and oral health services were
arranged at the UV dental school as were medica) exarns and referrals
to state health facilities for longer term problems. These services
were provided free of charge by UV faculty and students utilizing
campus facilities. Recreational activities were also offered by student
volunteers using campus facilities. A pilot meals program was set up
through a contract with a nearby restaurant which would feed about
30 children in the aftemoon once a week financed by UNICEF funds.
During these activities, ali the children were given tooth brushes and
instructed on how to brush. Use ofthe tablets for detection of dental
bacteria was demonstrated. Protection of teeth through the topical
application of fluoride was explained. Sorne teeth were extracted.
Charts and pamphlets were used to explain how to care for teeth.
Games and fellowship times were used to reinforce the choices of
healthy activities by the children.

�42

D.P Boy/e, J Jimenez &amp; M. Golde

Community Jnvolvement
In July of 1986, the project team and UV sponsored an open forum on
"The Abandoned Child in Latin A.merica" with the support of the
Chamber ofCommerce which loaned its official meeting room. A local
radio station provided community-wide publicity. Faculty, students,
and project staff ali participated in giving talles, showing slides of
children in need, and answering questions to make the event successful. Tbe Forum was attended by leaders of service clubs, municipal
employees, teachers, and others interested in children. From the participation of community leaders carne much public support including a
request to speak to the local Rotary Club. After an invited meeting
with the president ofthe Rotary Club ofMinatitlán, the club's full
membership chose to súpport the project by providing their club
bouse free for the project's use. Both the Chamber ofCommerce and
the Rotary Club pledged on-going support dueto their new awareness
of the problems ofworking children in the street. In the fall of 1986,
additional financial support for the prograrn was obtained from the
Swedish Organization, Radda Barnen (Save the Children), to provide
a meals program.

With access to a comfortable facility, project staff set up regular
meeting times for the children and enhanced the club structure with
games, educational sessions, and snacks. The children began to
consider the Casa de la Amistad (the Rotary Club building) as their
club house. They would come there regularly to play table garues,
meet with the staff, and to bathe. In 1987 with funds from Radda
Barnen, the project was able to provide a meal once a week. The staff
would prepare the food with the chitdren, and the children would
assist with washing dishes and cleaning up. Eight volunteers helped
the project staff with recreational activities and mea! planning at
different times during the week.
Targeted lnterventions

ln consideration of the large percentage of children in the streets of
Minatitlán who oóginated in the community of Zaragoza, Veracruz,
located about ten kilometers from the city, outreach activities were
initiated with the parents and school of this community. By early
1987, the program was serving 26 children from the school at Zaragoza
and 15 more from that community who had dropped out of school and
spent the entire day in Minatitlán.

An intervention with street chi/dren in ...

43

Following the community forum, while public interest was high,
interviews with municipal authorities were continued to share the
goats ofthe project. Visits and interviews with teachers in the pómary
schools ofthe community ofZaragoza were held to make them aware
ofthe project, and home visits were arranged with the farnilies ofthe
child workers. Project workers sought the support offamily members
and attempted to educate them about the risks to children working in
the streets and to raise the consciousness of the families as to the
needs oftheir children who work: good treatment, health care, education, and nutótion. Finally, the project workers laid the ground work
for developing sorne type of alternative employment either for the
children or the parents so that the children would not have to go to
the city as street workers. Sorne difficulties faced in this phase ofthe
project inéluded the isolation ofthe village during rainy weather due
to bad roads. The support ofthe primary school teachers was lackluster
even though they would fill out the simple survey forro on the
children's community and school participation. The problem ofworking
with families when the father was not at home often required return
visits since his involvement was crucial and the mother·would not
make decisions without him. Sometimes locating next ofkin to secure
fonnal permission for a chlld to participate in the program was difficult.
Discussion

Results included improved quality of Iife and a reduction of risks
factors for poor health, school dropout, and abandonment of birth
families for sorne 60 children over a period ofthree years. These children as a group demonstrated better school attendance and increased
family integration. Most families reported irnproved relationships,
including strengthened parent-child bonds and family awareness of
risks of street life to their child. At the community lével there was
increased awareness of the issues of street children and a willingness
by civic groups to become involved. Overall, the process outcomes
included capacity building among child-serving agencies, especially
state health agencies, an irnproved capacity to understaQd and work
with street children by both agencies and civic groups, and the ·
formation ofa productive community coUaborative by UV professionat
schools-social work, dentistry, medicine, nursing. The irnpact on the
university systems was also very positive including sorne spec ially
trained, empowered graduates and a general awareness of the
problems of street children among the faculty and students of UV.

�44

D.P Boyle, J Jirnenez &amp; M. Golde

Although this pilot program was gradually phased out with the
expiration ofexptemal funding in 1989-90, public awareness generated
by this and other pilot projects initiated by UNICEF around the same
time, a network ofhomes for children who are abused, neglected, or
living in the streets has been developed in five cities of the state of
Veracruz, including Minatitlán, and throughout Mexico funded by
state and federal social service departments. Thus, sorne ofthe goals
of the project have become integrated into the social service system
of the state social welfare agency (DIF-Desarrollo Integral de al
Familia). Additionally, sorne of the original staff of the project are
considering launching a new initiative in 1999 utilizing the platforrn of
a prívate social service agency which they have forrned (J. Jimenez
Herrera, Personal Conversation, August 20, 1998).
The children involved in this project met the UNICEF definition of
street children, but ahnost ali ofthem maintained sorne family ties and
would be classified as working children 'in the street' using Aptekar's
(1994) terms. They were almosttotally boys and very few lived primarily in the street, confonning to the profile of street children in Mexico
found by UNJCEF in 1995 (De Alba, 1996). Thus, one ofthe positive
effects ofthis project was to intervene with working children so that
they would not experience further lessening ofties and progress to
living primarily in the streets and possibly to relocating to larger
urban centers. An in1portant reason for developing and sustaining
such prograrns in smaller cities would be to prevent the flow of children
of the street from smaller cities to larger ones such as Puebla and
Mexico City, similar to the JUCONI model (Jones, 1997).
The children served in the Minatitlán project engaged in the same
types of activities (street vendors, couriers, shoe shiners) as street
children described in other studies (Rizzini &amp; Rizzini, 1991; Lusk, 1992).
They lived in similar circumstances, including sleeping in parks, in
bus depots, and on wharves, and had similar health issues to the
children described in various studies (WHO, 1993). They also usually
maintained sorne contact with their families. Thus, the approaches
used could likely work in many other small cities with similar
populations of street children.
The Minatitlán project went beyond sorne of the others reviewed in
the literature (Lusk, 1989) in that the leaders involved the general
community by having a general community meeting and publicity

An interv.ention with street children i,1 ...

45

campaign by radio to create community awareness of the issue of
street children. These efforts to involve the community resulted in
the cooperation of municipal authorities including government officials, police, teachers, and social agency staff. In addition, the project
was able to gain the use of a club house and volunteers from civic
clubs. Replication of this particular aspect of the project would be
especially appropriate for other -cities since most public services in
Mexico and other Latín American countries are not likely to receive
increased government financia! support in the immediate future due
to the current economic crisis.
Toe Minatitlán project shared sorne service elements and philosophical bases with the two projects presented as models in the literature
review. Similar to Casa de Todos (Gigenack, 1994), the Minatitlán
project relied on street educators and strongly involved the youth in
decision-making. However, the population ofthe Casa de Todos was
made up ofyouth who were essentially living in the streets or "ofthe
streets" whereas, the Minatitlan population was composed ofworking
children "in the streets."
Toe other project reviewed, JUCONI (Jones, 1997), in its outreach to
street-working children served a similar population to the Minatitlan
project and utilized many ofthe same techniques including friendship
groups, motivational activities, including many games, and stable
relationships with workers. In addition, JUCONI operated from a
philosophy of involvement and .self-determination for the children
much like the Minatitlán project's participative social work. JUCONI
also empbasized family reunification and had significan! support from
prívate sources like the Minatitlán project.
Although the Minatitlán project shared sorne common elements with
other programs for street children in Mexico, there were sorne
significan! differences. Unlike the other projects, Minatitlán was
strongly based in the university community and relied beavily on
support from the local prívate sector. Perhaps these traits were dueto
its location in a smaller city, but they also offer possibilities for
programs located in similar settings.
Limitations and Future Directions
Tbe study was conducted in a time and place when quantitative
methods were not commonly used and, therefore, Iacks specificity in
many areas. Future efforts should pay more attention to the integration

�46

D.P. Boyle, J. Jimenez &amp; M. Golde

ofprogram evaluation elements into project implementation. Quanti~tive instruments for both pre and post-testing should be a part ofthe
assessment process so that changes can be documented in a systematic way. This type of infonnation is generally lacking in the literature
'related to street children.
Outcome measures might include behavioral checklists for pre-service
data on each client, assessment of specific and general strengths,
family relationships, nutritional and shelter habits, school and literacy
issues, vocational skills, income producing activities, peer relationships, health issues, and high-risk behaviors, as well as qualitative
measures developed in the participative process. Assessment at one
year and follow up at two and three years would be ideal. Clear descriptions of stra~gies which worked in the particular project around
difficult areas: case finding, family connections, community involvement, advocacy and brokering strategies for needed services, and
funding resources would greatly contribute to the field.
Publication and dissemination of resúlts beyond sharing in workshops
of funding agencies is important so that learning can be shared arnong
social work and other professionals. Publication in social workjournals
is important in both English and Spanish language journals in order
to promote improvements in methods and refinements of theoretical
perspectives among those working in the field in Latín America, the
United States, and Canada, as well as throughout the intemational
social work comrnunity.

An interven/ion with street children in ...

47

Casa Alianza Mexico ( 1998). Street children in Mexico [Internet document]
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�Effects ofimmigration and welfare reform in Laredo,
Texas*
Cecilia Garza', Micbael Landeck2, Nestor P. Rodríguez', Jacquelíne Hagáo'

Abstract
This research documents the effects of immigration and welfare refonn in
Laredo, Texas, located on the border with Mexico. Toe study encompassed
101 interviews with arca residents. Toe results on the institutional implementation ofthe legislation show that a significant nurnber of individuals are
losing sorne social services and others are avoiding applying for services.
Another finding is that individuals who would like to apply for U.S. citizenship are finding it quite difficult and expensive. Toe stigma against these two
populations, immigrants and welfare recipients, is discussed as well as the
govemment's continuing build-up ofborder enforcement to patrol and control the flow of imm.igrants.
Resumen

Esta investigación documenta los efectos de la reforma de inmigración y de
bienestar en Laredo, Texas, localizado en la frontera con México. El estudio
• Acknowledgement: Drs. Rodríguez and Hagan were responsible for the
acquisition of a grant from the Ford Foundation awarded to the Center for
lmmigration Research that funded this research.
1 Cecilia Garza. Chair, Department of Psychology and Sociology, Texas A&amp;M
Intemational University, College of Arts and Humanities

2 Michael Landeck. Professor of Marketing and Intemational Business, Texas·
A&amp;M lntemational University, College of Business Administration
3 Nestor P. Rodríguez. University of Houston, Center for Immigration Research,
College of Social Sciences
4 Jacqueline Hagan. University of Houston, Center for Immigration Research,
College of Social Sciences

�52

C. Garza, M. Landeck. N. P. Rodríguez, J. Hagan

involucró 101 entrevistas con residentes del área. Los resultados de la
implementación institucional de la legislación muestra que un número
significativo de individuos están perdiendo algunos servicios sociales y que
otros están evitando solicitar los servicios. Otros hallazgos indican que aquellos
individuos a quienes les gustaría solicitar la ciudadanía de los Estados Unidos
están descubriendo que es difícil y caro. Aquí analizamos el estigma que
caracteriza a estas dos poblaciones. inmigrantes y beneficiarios de servicios
de bienestar social, asi como el continuo esfuerzo del gobierno para reforzar
el patrullaje fronterizo y el control del flujo de inmigrantes.

Introduction
Toe City of Laredo within the county of Webb has a rich and long
history, which malee ita unique place to live and study. Laredo, one of
the oldest cities in the United States, was established in 1755 by a
Spanish Iand grant (Green, 1990). Laredo has had seven flags, one
more than its own state ofTexas, since it was once its own independent r-epublic, the Republic ofthe Rio Grande, a testament to its truly
notable distinctiveness.
Toe cultural heritage of Webb County residents is inseparable between its Mexican and its American historical antecedents. English
and Spanish are spoken interchangeably to the frustration of sorne
and the expediency ofothers. Cultural, historical, and religious holidays from both nations are celebrated with comparable enthusiasm.
Laredo has one ofthe nation's highest percentages ofHispanic-origin populations with 93 .2%. Many of the residents of twin cities,
such as Laredo and Nuevo Laredo have relatives on both sides ofthe
Rio Grande River and maintain frequent communications between the
two countries, separated only by a political boundary line.
Laredo, with a population of 162,122, is the major intemational crossing point along the U.S.-Mexican border. Forexample, in 1997, there
were 41,095,415 individuals who crossed theU.S.-Mexico border in
Laredo and Nuevo Laredo, ofwhom 7,969,214 were U.S. citizens and
33,126,201 were non-U.S. citizens (Immigration and Naturalization
Service, 1998). Laredo is the fastest growing city in Texas, located
150 miles south ofSan Antonio, 150 miles west ofCorpus Christi, and
156 miles north of Monterrey, Mexico. Laredo is a major trade and
manufacturing center with a diverse economy from grain and livestock, to petroleum and natural gas. The maqui/adora industry, or
twin plant assemblies, where component parts are manufactured in
the U.S. and assembled in Mexico, has flourished with a total of 340 of

E.ffects of inmigration and welfare reform ...

53

these plants now served by Laredo, up from 190 in 1992 (Laredo
Development Foundation, 1997).
Because of the city's geographic location and major highways on
both sides ofthe Río Grande River, there is a significant flow ofpeople,
vehicular and freigbt traffic across this port of entry between the U. S.
and Mexico border as seen in Table 1.
These figures are remarkable especially when we consider how the
volume ofpeople and vehicular traffic has reshaped the landscape of
an otherwise, busy but tranquil, mid-size city. Truck traffic is seen
throughout the &lt;lay and night. On many and frequent occasions,
trucks can be seen for miles long along IH35 waiting to cross into
Mexico. Sometimes these trucks wait for severa! hours in bumper-tobumper traffic before they reach the international b1idge for inspection and on to their destinations. Informal discussions around City
Hall have considered placing portable toilet facilities along IH35 for
the truckers' use. For now plans are underway for a fourth intemational bridge to alleviate traffic congestion. The volume oftruck traffic is truly-phenomenal for a mid-size city and represents 62. l % ofthe
north- bound traffic in Texas and 61.2 of the southbound traffic.
The railway traffic is even heavier than the truck traffic as seen in
Table 1. Laredo commands 63.9% ofthe northbound raíl traffic in the
state and 62.3% ofthe southbound raíl traffic.
The port ofLaredo is credited with handling $27.4 billion dollars of
irnports and $28.4 billiÓn dollars ofexports (Texas A&amp;M lntemational
University, 1999). By comparison, the data on trade demonstrates the
irnportance ofLaredo as a port of trade, edging ali other border sites
with 45.9% of the northbound trade and 53.2% of the southbound
trade. The revenues collected at the port ofLaredo is also staggering
in its volume and its rapidgrowth. For example, accordingto the U.S.
Customs (1997), $92 million dollars was collected in 1987. In 1992,
only five years later, $191 million dollars .was collected in revenues
and again, five years later, in 1997, this figure is now at $271 million.

Selected Demograpbics
The U.S.-Mexico border area, including Laredo, has attributes that
are significantly different from regional, state and national statistical
data. These differences malee the border area a unique "binational,
bicutturai and bilingual subculture" (Sharp, 1998: l) with greater simi-

�C. Garza, M Landeck, N. P. Rodríguez, J. Hagan

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Effects ofinmigration and welfare reform ...

55

larities to other border regions than to their respective nations. Laredo's
population is primarily Hispanic, ofMexican descent. ln spite ofthe
economic growth described above, a significant portion ofthe population Iives at or below the poverty level as Sharp (1997: 13) aptly
describes an economy of"growth without prosperity". The City of
Laredo and the county of Webb clearly depict a system of social
stratification based on socioeconomic distinctions, sorne of which
are noted in Table 2.
The population is overwhelmingly Hispanic (93 .2%), relatively young
with 37.5% under age eighteen, and a dependent population of almost half, 45% including the under eighteen and over sixty-five years
of age. Another salient characteristic is the low leve! of educational
attainment, which partly explains the lower per capita income, the
high number of people on public assistance and the high rate of
poverty, especially among children. Interestingly, the percent ofowner
occupied housing units in Webb County is almost the same as the
State's with 60.6% and 60.9% respectively.
Social and Health l ndicators

According to the Laredo-Webb County Health Department in its
Needs Assessment Survey of Health Risk Factors (1995), Webb
County, and in particular, the city ofLaredo, where 92% of the county's
population resides, is adversely impacted byenvironmental and health
problems associated with poverty and the corresponding depressed
econornies ofthe two border cities. These health problems include a
rate oftuberculosis that is three times the state rate, a high incidence
and prevalence of hepatitis, gastrointestinal problems, skin disorders, and immunization preventable diseases. Many residents do not
have health insurance and lack the financia! means to access adequate health care. Because of the area 's depressed economy and
history oflow wages, a significant proportion ofthe residents qualify
for various pub! ic assistance programs. These federal and state funded
programs, Iisted in Table 3, generate a substantial dollar value to the
local economy, which neither the county or city governments could
hope to replace. The Food Stamps Program, for example, generated
$43,561 ,351 to the local economy in 1997.

�C. Garza, M Lamieck, N. P. Rodriguez, J Hagan

56

Table 2
Selected and comparatíve cbaracteristics of tbe population
WebbCounty

Texas

170,863

18,723,991

Percent foreign bom

25.0

9.0

Percent no-citiz.en of total foreign bom

69.3

66.2

Percent Hispanic

93.2

27.1

Percent While

6.1

58.9

Percent Afiican American

0.1

11. 7

Percent other

0.6

2.3

Percent wtder 18 years ofage

37.5

28.9

Percent 65 years and over

7.6

10.2

67,590

9,384,000

10,757

19,145

Percent unelll)k&gt;yed

9.3

6.4

Percent in poverty1

34.9

17.8

Percent of chíldren in poverty1

47.2

24.0

% ofhousehoki receiving public assistance

16.7

6.7

68,167

10,310,605

Percent bigh scoool graduates

47.8

72.1

Percent Colk:ge graduates

11.1

20.3

34,438

6,070,937

60.6

60.9

General profile
Total resilent population

Table 3
Webb County participation in social programs, 1997

Program

Nº of clients

Payments

53,235

$43,561 ,351

Food stamps

.

Per capita income

Persorn 25 year-s and over

Occupcd housilg units

Percent owner occupied

Sotree: U.S. Bueau ofthe Cemm, USA CollttS, 1996
1 Cem:r i&gt;r Pmli: Poli:y Pri&gt;rtts, Texas Kids Counts Project, 1994

$ 6,947,661

TANF
Basic
Unemployed parent

Civilian labor force

57

Effects of inmigration and welfare reform ...

9,380
397

Nursing l¡omes

363

$8,644,727

Cormm.mity care

2,022

$12,935,448

Medicaid
30,555

Aged and disabled

9,411

Source: Texas Department ofHurmn Services

Implementation oflmmigration Refonn and ImmigrantResponsibility Act
(IRAIRA) and the Personal Responsibility and Work Opportunity
Reconciliation Act (PRWORA)
IRAIRA Public Law No. 104-193 was signed August 22, 1996 and
PRWORA was signed September 30, 1996. According to the Texas
Department ofHuman Services (1996), the State ofTexasbegan implementing House Bill 1863, passed by the 74111 Texas Legislature in May
1995. Senator Judith Zaffirini and Representative Harvey Hilderbran
sponsored House Bill 1863. Texas was granted a federal waiver in March
1996 to implement welfare refOím Jegislation. This study, conducted
during the summer of 1998, sought to examine the socio-economic
consequences ofthe new policies on families and their communities.

Perspectives and perceptions of implementing agencies
There are various human service organizations and state agencies
that play a specific role in the implementation process ofthe immigra-

�58

C. Garza, M Landeck. N. P. Rodriguez, J. Hagan

tion and welfare reform laws. lnitially, agency directors and community leaders were in the dark about their responsibility regarding the
execution and enforcement ofthese laws. No one in the public sphere,
including elected officials, local Chambers of Commerce, and local
businesses had made any type of an organized etfort to answer anticipated community concems. No local initiatives had been made
with regards to public education,job training, or potential community
health problems.
Agencies most directly involved with the implementation phases are
the Social Security Administration, the Texas Department ofHuman
Services and the Workforce Commission. The enforcement of irnmigration control is maintained within the Immigration and Naturalization Service and the Border Patrol. The Social Security Administration district offices determine eligibility for Medicaid and the Supplemental Security lncome (SSI) based upon whether the legal resident
had worked for forty quarters of eligible work under the Social Security syst.em. The Texas Department ofHurnan Services (TDHS) determines eligibility for food stamps and the new Temporary Assistance
to Needy Families (TANF), formerly known as Aid to Families with
Dependent Children or AFDC. TDHS also detennines eligibility for
the jobs program and emergency aid.
For the elderly population, the fear ofhaving services terminated was
quite troublesome and frustrating. lnitially, people had been told nursing home services would be only for U.S. citizens and long-term care
residents, many who are bedridden, could not imagine how they wou Id
proceed with the requirement ofbecoming a U.S. citizen. MexicanAmericans are one of the ethnic groups with the lowest rates of obtaining naturalized U.S. citizenship indicating that insufficient knowledge ofthe English language and fear ofnot passing the examination
as reason for not becoming citizens (Garza, 1997). For many ofthe
elderly residents, whose generation had quite lirnited or non-existent
formal education, learning English and taking a test in it was perceived as an irnpossibility.
Losing the Medicaid benefits is what clients feared most. There was
a great sense ofreliefto the elderly, their families and their providers
of care, when the policy was announced that individuals already
enrolled in the program would be allowed to maintain their eligibility
for services and would not be denied services based on their citizen-

Effects ofinmigration and welfare reform ...

59

ship status. Program Supervisor with TDHS Gloria Landin commented
that her elderly clients would call crying and feeling desperately hopeless about their fear oflosing their Medicaid benefits.
Tbe food stamp caseload in Webb County decreased by about 2,000
with an estimated dollar value of$ l ,663 ,343. Local agencies could not
afford to provide assistance at the leve! of the federal goverrunent.
Webb County was spared greater losses in its food stamp caseload
because its unemployment rate has been greater than 10%.
One ofthe programs most impacted by welfare reform is the TANF.
Sorne ofthe staffemployed by the Texas Department ofHuman Services is assigned to work with the Texas Workforce Commission and
are charged with enforcing the work requirements for recipients of
TANF. The work requirement mandates two-parent households work
at least thirty-five hours per week, and single parents are required to
work iwenty hours per week. If they refuse to cooperate, they are
· denied services. The TWC schedules clients to come in for work
preparedness classes on how to conduct themselves during job interviews, bow to fill out job applications, etc. During these sessions
the staff are assessing their readiness for employment and often find
many ofthese individuals lack basic job skills and bave multiple problems with transportation and lack appropriate and consistent childcare
plans.
As a result ofwelfare reform, families now have a five-year lifetime
benefit period and one extra year in Texas because ofa special waiver.
Tbe time lirnits are also linked to the age ofthe recipient and the leve!
ofeducation. Briefly, the younger and less educated the recipient, the
longer the benefit period, up to the five-year limit. TDHS employees
displayed buttons on their lapelswith a clock to remind all recipients
that their clocks were ticking towards their time lirnits! This action can
be argued to be in poor taste and advocates for welfare rights would
no doubt have something to say about such a practice.

Individuals denied food stamps would fütd it harder to make ends
meet with the limited TANF check. Another signiticant reform is that
if a recipient has another child while on assistance, the new baby
does not exempt the parent from the work requirement. Sorne families
are refusing services because they cannot meet with tbe demands of
tbe work requirement. For example, one recipient said sbe had no
transportation and had to pay five dollars for a ride that was much

�60

C. Garza, M Landeck, N. P. Rodriguez, J Hagan

more than she could afford for the job at mínimum wage working
twenty hours per week.
Toe Social Security Administration has been overwhelmed by the
volume oftraffic in their offices as a result ofthe implementation of
immigration and welfare reform policies. SSA representatives predict
that the waiver of not denying legal residents services if they were
receiving these before the implementation ofthe law, will reduce the
number of people seeking citizenship because the hardships of citizenship_requirements especially for the elderly population. The Laredo
District Offices ofthe SSA attend the citizenship ceremonies held at
the local civic center and provide new citizens with the application for
their social security cards. Citizenship ceremonies are now held at the
civic center because it is the only place in town that can accommodate the Iargest number of people. These ceremonies used to take
place in the federal courthouse. Toe one I attended included 500 new
citizens swom in July 1998. The ceremonies are scheduled quarterly
and are a major event for the participants and their families.
The SSA had to hire additional temporary employees to handle the
workload that resulted from immigration and welfare refonn. The
changes in the policies have also created more work for them. For
example, individuals had to be reins_tated after they had been denied
services based on their resident alien status. Applicants for services
who carne in after August 22, 1996 have been placed on hold and
initially the agency had no instructions as to how to proceed with
their status. Now the SSA is accepting applications from non-citizens, whereas, prior to September 1, they were not. One ofthe major
areas of concern for the SSA representatives is with applicants who
cannot prove they have accumulated the forty quarters of work requirement. For exan1ple, agricultura) migrant workers useéi to file under the social security number of the head of the household and
everyone in the farnily used that account. Other occupations were
not covered under social security, and individuals paid in cash have
no way to prove they have worked those quarters. Another interesting situation is for divorced women who cannot combine quarters
with their husband's even ifthe marriage )asted longer than ten years.
However, married women can combine their quarters with their
husband's work history. Also, if the spouse died, they can combine
the quarters only if the couple was living together at the time of
death.

Effects ofinmígration and we/fare reform .

61

The local public health clinics, such as the Laredo-Webb County
Health Department, Laredo Family Planning and Gateway Community Health Center, expect an increase in the demand for their services
as people are denied other federally funded services. When people
lose the TANF, they also lose their Medicaid coverage that in tum,
will require that they seek other avenues ofhealth care. These public
health providers have limited budgets and already are having to curtail services because there are not enough resources to provide ali
types ofhealth care for everyone who needs it. Heaith care providers,
whether prívate or non-profit, need paying customers to maintain
financia! solvency. When individuals lose their health care insurance
coverage, the burden increases for the public health providers. Acéording to the Health Director, Mr. Jerry Robinson, loss of a service
such as prenatal care will result in higher pubic costs in walk-in deliveries, increase in infant mortality and an overall decrease in health
status.
lssues surrounding health and the quality of life in a community are
critica!. The Laredo Family Planning agency sees their role in a Iarger
context and feels a sense of responsibility in preventing disease,
such as sexually transmitted diseases, regardless ofthe patient's resident status. Clinic personnel have heard their clients speak about
their confusion regarding eligibility and which age ncies will report
people to the íNS and which ones will not (García, 1998).
Webb County does not have a publicly supported hospital, but has a
privately owned, non-profit hospital, Merey Regional Medica! Center. Hospital personnel expect a greater number of people will be going to the emergency room because the public knows they cannot be
denied emergency services. This practice will be more costly. The
maternal population has increased and because ofthe hospital's mission as a Catholic institution, they are committed to helping every
pregnant woman, regardless oftheir citizenship status. Hospital personnel report that physicians have expressed their concem over having to deliver babies for women who have not received prenatal care ·
because ofthe higher risk in complications. Also, physicians may not
be getting paid for their services if the women are not eligible for
Medicaid because of their non-citizen status. The hospital clairns to
absorb the costs, but they don't know for how long they will be able
to keep up this practice. Merey Regional Medica! Center as well as
Colombia Doctor's Hospital, treat the victims of accidents encoun-

�62

C. Garza, M. Landeck, N. P Rodríguez, J. Hagan

tered by illegal, undocumented individuals when they attempt to swim
the river, cross the railway tracks or suffer dehydration. The hospital's
Social Services Departments attempt to collect for payments owed
from the patient's families if they can locate them, or from County
Welfare funds and also from the Mexican Consulate.
Advocates for immigrant's rights are few with even less to non-existent advocacy groups for welfare rights. In Webb County, Catholic
Social Services has a department of immigration services that provides information and assis~ce to individuals. The agency charges
fees for their services and not everyone can afford the fees although
these are reported to be less than what attomeys charge. Nonetheless, Catholic Social Services has seen an increase in the number of
persons who wish to become naturalized citizens. According to its
Director, Daniel Martinez, rnany individuals do not qualify because
they do not know English, have sorne type of criminal record. or
simply cannot prove they have been in the U.S. for at least five years.
Mr. Martinez thinks there will be greater unemployment as a result of
the immigration and welfare reform policies.
Another organization that helps individuals with their immigration
questions is the Centro de Servicios Sociales Aztlan. This organization is a small operation which functions as a grassroots agency and
has very limited resources. This organization is one of the few in
town certified by INS to process applications for legal rcsident status
and citizenship.
The Intemational Good Neighbor Council (IGNC) is represented by·
various business leaders and elected officials. According to the president, Alberto Cardenas, they are vaguely informed about changes in
immigration policy. The IGNC caters to the business sector and prioritizes its concerns over the truck and auto traffic delays at the
intemational bridges and wants to facilitate entry into the U .S. by
Mexican shoppers.
Another way that state agencies play a role in the implementation o f
the immigration and welfare reform laws is when families come to the
attention ofthe Criminal Justice System. These families are usually
working for low wages. The Webb County Community Supervision
and Corrections Department make frequent referrals to local services
on behalf oftheir clients. However, since the implementation of imm igration and welfare reform, the staff is reluctant to make referrals

Effects ofinmigration and welfare reform ...

63

because INS could deport them orthey could be hurting their clients'
chances of becoming citizens. When defendants are deported, the
family is left behind to fend for themselves. Adult Probation Officers
report that !NS officers can be seen frequently in their offices when
they come to make arrests of resident aliens. The Felony Division of
the Comrnunity Supervision and Corrections Department is obligated
to report to !NS individuals who are in the country illegally. Deportation is reported to be especially difficult for individuals who have
lived in thiscountry most oftheir life (Stillman, 1998).

Problems and barriers to imp/ementation
Severa! problems and barriers to the effective implementation ofthe
immigration and welfare reform acts have been identified sorne of
which are listed as follows:
lnformation flow is not reaching everyone who needs to
know, such as welfare workers, public leaders, immigration
advocates, etc.
The infonnation, which is provided;'is often confusing as to
dates of implementation and their applicability to which
individuals are not clear.
An indi vidual 's work his tory. totally rele vant to the ir
eligibility for benefits, is not always easy to prove, especially
when individuals may have been paid in cas h, or the
companies they used to work forno longer exist.
The fines and fees imposed by INS are increasingly high
and preventing individuals from correcting their te nuo us
status because they cannot afford to pay the INS.
Clients report of discretionary treatment by INS officials
during their interviews for citizenship. lt seems sorne officials
are much more lenient while others are harsh. Others apply
the English requirement, while others do not. There is
inconsistency with the application process and clients report
that getting U.S. citizenship depends to a great extent on the
mood ofthe INS official.
lndividuals are paying for citizenship classes, not ali of which
are legitimate educational outlets.

�64

C. Garza. M. landeck. N. P. Rodríguez, J. Hagan

A number of "businesses" have spurted catering to the
immigrant population and no one is checking their legitimacy
or ethical practices. Individuals who have paid large sums of
money to get their status as legal residents have reported
instances of exploitation.

•

Human service workers do not see themselves ira the role of
enforcers and do nct want to report anyone to the INS whose
legal starus is not clear.

•

Changes in the regulations have added to the confusion•
such as who is now exempt and when does the new policy
take effect for which clients.

•

The trust human service organizations may have shared with
their clients has been called into question when and ifthey
have to identify their clients by name to enforcement
agencies.

•

The full impact of the changes are not fully known or
understood. For example. no one knows what will happen
when a family reaches their five-year lifetime benefit limit,
and they are notable to find sustainable employment? Many
questions remain unanswered.

EffectsofIRAIRAand PRWORA
From the l O1 household questionnaires conducted over the summer
of 1998, we find various interesting interpretations and effects that
have i.mpacted the irnmigrant population in Webb County. For ~e
sake of brevity, not aU of the variables are documented here. I w1II
elaborate on factors dealing with a) the public's knowledge of the
laws and the changes to the immigration and welfare policies; b)
information on the loss ofpublic assistance prograrns and the type of
assistance lost; e) inforrnation on how respondents are paying f~r
their medica\ care; d) the employment status and the respondent s
irnmigrant status; e) data on the number of applications and intentions to apply for U .S. citizenship; f) information as to whether or not
the respondent was ever stopped by an imrnigration official, _and finally, g) the overall perception of the family impact regardtng the
immigration and welfare reform legislation is included.

Ejfects of inmigration and welfare reform ...

65

Household interpretations and effects
Regarding the public's knowledge ofthe laws and the changes to the
immigration and welfare policies., the data indicates that 58.4% ofthe
respondents are aware about these changes. From the qualitative
responses we know that much of the respondents k:nowledge is vague
and acquired from secondary sources and not from legitirnate government sources ofpublic officials. Respondents' knowledge ofthe
changes to the immigration and welfare policies is clearly lower than
their overall reported knowledge ofthe laws.
Interestingly, data on the loss of public assistance prograrns shows
that relatively low percentages, 17.8%, ofthe respondents have lost
sorne type of public assistance as a result of the imrnigration and
welfare reform Jegislation. This pattem is consistent with various
discussions held with TDHS workers and supervisors. The local staff
of the TDHS have historically been client-oriented and report that
they will continue to do what they can to assist families and individuals because they see the needs and unfortunately, sorne get caught in
the web of confusing regulations which result in denials of services
even when the need remains. TDHS Supervisor, Michelle Garza, for
exampl~, explained that in many ofthe food stamps cases, one family
member may be the one disqualified, but the rest of the household
members remain eligible. This means that the family is receiving fewer
benefits, but still sharing what they do get with the rest ofthe family.
Regarding the types ofpublic assistance benefits lost, the food stamp
program has the highest frequency, but even there, this represents a
small number ofresponses. The large number ofno responses or not
applicable responses could be that respondents did not lose a public
benefit, as many in fact, did not.
The method of paying for medica! bilis is an important question because it speaks directly to the irnpact oftwo ofthe major prograrns
affected by welfare reforrn which is the Supplemental Security Income and the Temporary Assistance to Needy Families both ofwhich·
entitle recipients to Medicaid coverage. Toe data reveals that quite a
number ofpeople pay with cash or make installrnent payments to pay
for their health care, 48.5% combined. Again, from the qualitative
responses, the partial explanation is that many border residents go to
Nut:vo Laredo, Mexico for their health care because it is less expensive.

�C. Garza, M. Landeck. N. P Rodriguez, J. Hagan

66

The employment status shown is encouraging when we consider
that Webb County has such a high unemployment rate with 9.3%
unemployed. Here, almost half of the responden~ are cun:ently empfoyed and another 15% are looking for work. 1t 1s not enttrely clear
why sorne ofthe respondents are not looking for work except to re_fer
to the identifying information from the respondents who are canng
for young children and those who are attending English classes for
U.S. citizenship.
The legal pennanent residents make up the largest category of the
¡ 01 respondents with 64.4% (Table 4). lnterestingly, only three individuals are undocurnented or "iUegal". Speaking as one of the interviewers, the reader is reminded that many of the respondents were
reluctant to disclose infonnation about their immigration status. There
is distrust and apprehension about sharing information with outsiders. Almost one third ofthe respondents, 30.7% are U.S. citizens.
Table 4

Characteristics of respondants (N==JOI)
Citizenship status

Percent

Legal permanent resilent

64.4

U.S. citizen

30.7

Undocumented worker

2.9

Unknown

2.0

Total

100.0

The results of the study show that only 26.7% of the respondents
applied for U .S. citizenship anda comparable number, 28. 7%, gave no
response or said this did not apply to them. I believe that the question may have confused sorne people because it needed clarification
to determine and exclude those individuals who may have already
applied for citizenship and were waiting for a response. There_i~ also
the number ofindividuals, thirty-one, who are already U.S. c1t1Zens,
and thus do not need to apply for citizenship. We see here that, as
many as 40.6% of the respondents do intend to become citizens,

Effects ofinmigration and welfare refor"J ...

67

however, an even larger number, 52.5%, gave no response. Again, the
problem here could be that many ofthese individuals did not respond
because they are already citizens or because they have already applied for citizenship.
The nurnber of individuals stopped by imrnigration officials is relatively low at 16.8% when one considers the build up ofINS officers in
the city and the county. However, once again the City ofLaredo has
a unique approach to ali of its problems and the local INS, and in
particular the Border Patrol Sector, has consistently made an ali out
effort to be well received in the community. For example, the Border
Patrol sponsors an Explorer Troop and every month recognizes one
high school honor student from each of the six high schools. This
event receives excellent media coverage and local elected officials
join the Border Patrol in the presentation of these awards. Thus,
when four hundred engineers with the Army Corps of Engineers moved
in to town in January of 1998 to build an 80-mile road along the Río
Grande River to assist the Border Patrol with their surveillance efforts, the opposition to their presence quickly died.
lt is not too surprising that less than one fourth of the respondents
report having felt an impact because ofthe immígratíon and welfare
reform legislation. First, most ofthe 101 respondents were either citizens or legal permanent residents and thus, would not have been
directly and adversely affected by the changes in irnmigration and
wclfare. Second, one cannot assume that everyone has a common
understanding as to what we mean by impact. Third, speaking from
experience working with people with limited resources, one hardship
is often translated into another challenge where an adjustment or a
coping strategy meaos managing and the issue is no longer a problem until the next hardship comes along.
Community effects
According to Rosie Reyes ( 1998), Paralegal and Notary Public with
Tramites Migratorios para Ciu dadanías y Peticiones a la Aduana,
there are no organizations, per se, promoting citizenship, and especially not the INS. lndividuals are promoting themselves and their
families. There has been a significan! increase in the number of individuals applying for work pennits, legal permanent residency and
citizenship. There is a great &lt;leal of confusion among the information
that the various level of INS are receiving and d isseminating. Ms.

�68

C. Gana. M . landecA:. N. P. Rodríguez. J. Hagan

Fffects of inmigration and welfare reform

69

Reyes claims INS inspectors often call her for the latest po~icy on
various issues. For example, at the point of en~,. fNS. offic1~ls ar_e
considered inspectors and are not thoroughly fam1har w1th the unm1gration law.

son cannot be excluded from citizenship based solely on their receipt
ofMedicaid, emergency or otherwise" (HCFA, 1997). This is yet another example ofthe rampant confusion wbich exists regarding policy
issues and their implementation.

Anotber problem area has been the procedural changes reg~d!ng
the fingerprinting. INS has changed the locales where fingerpnn~mg
can be done and no tonger accept fingerprinting from the shen~s
nor the city's police department. Fingerprinting is currently be~g
done for a $25.00 fee at the Colombia Solidarity Bridge, about 30 miles
from the city, and by appointment only.

Another border problem is the high nurnber of pregnant women who
come to deliver their babies at Merey Hospital. According to Ms.
Reyes, her clients have told her that the hospital social workers are
telling them to give a local address in order to qualify for Medicaid
services. Ms. Reyes asserts she has advised them against receiving
public benefits because of tbe danger of their applications being
rejected should they decide to process their legal residence status.

There are many barriers to citizenship and barriers to allowing ~eople
to work. According to Ms. Reyes, this is creating .ª _p_opulat1on of
vagrants who are resorting to violence, illegal act1v1t1es, etc. The
extensive delays imposed by INS in processing documents are a~other type ofbarrier. Ms. Reyes' clients are receiving letters that the1r
docwnents for citizenship will take from 550 to 750 days to be processed. Zuga ( 1998) reports the backlog of applications for natur~lized citizenship is almost two million. Applications for work penmts
or legal residence that used to take about three weeks to get a response are taking more than three months.
Toe 125% ofpoverty rule are a significant barrier because most ~eople
heredo not earn $20,500 for a farnily offour. Anotherobst~c\e 1s t~at
INS is checking each application for Medicaid benefits and mformmg
people that they must pay back the benefits before their applications
are processed. Ms. Reyes showed me a letter to that effect,_ whic~ she
has translated into Spanish and is distributing to prospectlve cltents.
In a memorandum from the Department of Health and Human Services Health Care Financing Administration to State Medicaid Dir_ectors, ( l 997) states "We are being told by our clients that _INS offic1~ls
are advising people seeking entry into the U.S. that the1r papers w1II
not be processed until they have repaid the state fo~ any money
spent 00 their behalf through Medicaid and other ~ub_h~ heal~ care
programs. Receipt of Medicaid payments by an md1v1dual, m the
absence of fraud or overpayment, does not create debt, an~ ~e beneficiary is not indebted to the state for repayment the Med1ca1d program has no authority to collect repayments ofbenefits from current
or former beneficiarles except where those benefits were fraudulently
received or wbere an overpayment has occurred .... As such, a per-

The INS is reported to be deporting ali undocumented individuals
quickly and efficiently, whereas before they were much more lenient
with them according to Ms. Reyes. They are not giving any second
chances regardless ofwhich it is or how decent the person looks, etc.
The detention center is continuously full. Ms. Reyes is a forrner INS
employee, who quit to setup her own business assisting people with
their various applications processed by INS. Like her, there are severa! such individuals who have become self-employed in a similar
service.
The Laredo Bar Association has been organizing severa! information
forums to inform the public about the many changes in the immigration laws and their impact on those who wish to file for citizenship,
work permits, legal residence, etc. Attomeys such as Maria Elena
Morales specialize in immigration cases. Ms. Morales handles a large
number ofapplicants and reports there are long waiting lists of people
who have applied and whose applications are taking up to two and a
half years. There have been many types of unusual cases and obstacles to acquire documents. In sorne cases the parents are now
dead and getting documents to prove identity and prove citizenship
derived from a parent is not easy.
The bar association is also promoting ali legal residents, (non-citi~
z.ens) to file their applications for citizenship because tbere is every
indication tbat in tbe future, servíces may be available only to citízens, including such things as insurance or various types, home loans,
educatíonal loans, etc. ln other words, it is no longer true that it is not
necessary to become a citizen.

�C. Garza, M. Landeck. N. P. Rodríguez, J. Hagan

70

Many people hold back from processing their citizenship applications because they fear the citirenship test. However, there are exceptions and many do not know what these are, just like they do not
know that many may be able to derive their citizenship from the parents and not have to go through the naturalization process. Sornetimes INS does not screen these applications well and have applicants ,go through the naturalization process when, in fact, they could
go through the citizenship process.
According to Morales, the issue ofthe good moral character is being
reviewed like never before, as is child support. Child support payments must be current even ifthe children are in Mexico. Sponsors
are investigated as to their economic capacity to provide for the _people
they are assisting and will be held accountable for any pubhc benefits received by applicants.
Mexican Viewpoint

Mexican Consul Luis Ramirez contends that a major concem is the
safety ofthe Mexican citirens while in the U.S. The Mexica~ Consulate assists Mexican nationals with medical expenses and w1th transportation costs for their retum trip to Mexico. There is no precise
record of the number of accident victims encountered by undocumented workers and no organization responsible for keeping such
records. Toe media reports the mishaps. These are usually quite
serious involving loss of limbs, nearly drowning, falling from the
bridge, or someone pinched by a railroad car.
The number of individuals coming legally and illegally to the U.S.
continues regardless of the various laws that attempt to res~ict the
migration. Mexico passed a constitutional amendmen~, A~1cle ~ 7,
which facilitates Mexican citizen's ability to keep the1r nattonahty,
even when they have obtained citizenship elsewhere. Toe goal ofthis arnendment is to protect the human rights ofMexican citizens living abroad
and to encourage them to obtain their legal rights in the country
where they reside. lt is believed this has been a ~eat ~pe~s for the
surge ofapplications for U.S. citizenship by MeXIcan rrrumgrants.
Toe dangers continue for the many undocumented who enter illegally and especially this summer when there have been record-breaking temperatures. Coyotes who transport undocumented workers have
been known to leave groups ofpeople unattended and without water.

Effects ofinmigra/ion and we/fare reform ...

71

For the Mexican nationals, known as commuters, or green-card holders, the obstacles will be greater when their current "mica" expires
September 1998. These cards will be replaced by a laser-type mica
which is believed to be more difficult to duplicate fraudulently. Tbe
cost ofthese cards will be $45.00. lndividuals will need to go to the
American Embassy to apply for the border crossing cards. The final
rules have not been distributed to the Mexican Consulate, but tentatively, individuals will need to prove residence in Mexico and econom ic solvency in order to qualify. The irnpact of this change will be
tremendous for the thousands of individuals, including Mexican day
workers, who are currently using the border-crossing card to commute daily into U.S. border cities. Their employers and businesses
where they shop will undoubtedly be impacted as well.
Overall lmpact on Quality ofLife
In conclusion, l believe the overall impact on the quality oflifé in this
community has not been felt, recognized and verbalized. Sorne of the
impact is likely undemeath the surface and difficult to absorb. There
are the unspoken resentments against the federal government for the
manner in which the !NS has been pursuing undocumented workers
and primarily those ofMexican or Latino origin. The INS bureaucracy
is gaining momentum and now has the largest number of anned INS
agents than any other federal law enforcement agency (Yzaguirre.
1998). 1fonly 1% ofthe "illegal" immigration is coming in through the
Mexican border, why isn't the enforcement build-up not going elsewhere? We are in a cold war situation with our neighbors to the
south. Healing our relationship with Mexico and other Latin American nations will be a step towards improving the quality oflife.
Another way immigration and welfare refonn legislation has irnpacted
the quality oflife in our comrnunity is also more psychological than
physical. lndividuals who do not have a legal resident status are
sutfering daily living in fear of deportation. Thosc who are trying
desperately to join their farnilies find it difficult to understand how it
could be possible to have laws that keep families divided. There are ·
many instances of family separations and the endless waiting to get
a Jetter or receive a phone call from the TNS that would end the w1certainty and clear someone's legal status.
The more obvious impact is seen in the reduction of servíces such as
cuts in medica! services, food stamps or cash assistance. No food

�C. Gana. M. landeck. N. P. Rodríguez. J. Hagan

72

bank expects to have the resources to serve ali ofthe people who are
potentially eligible for services. Among the common concerns many
ofthe 101 respondents had regarding the major problems in their
neighborhood were the lack ofpaved roads, insufficient police protection, fear of crime, drug trafficking, and too much traffic. These are
concems in common with the general population and not necessarily
particular to the immigrant population. This is to say, the immigrant
population is like the general population and has similar concems,
similar dreams, such as owning their own home, sending their children to good schools, etc. Continued efforts by the federal govemment and elected officials to alienate the immigrant population are
also an attack on ali of us as a society.
Finally, much more research is indicated in various critica! arcas. For
exarnple, further study is indicated to examine the following:
l.

the legality of losing legal permanent residency once
achieved;

2

the method of qualifying individuals for citizenship;

3.

the impact ofreducing food stamp caseloads, and what this
loss does to the local economy in terms of lost jobs, closures
of businesses, etc..

Effects ofinmigration and we/fare reform .

73

Garza, Cecilia (1997). Manana is here for immigrants seeking American
citizenship. Sociotam, VIII, 2 (35-56).
Green, Stan ( 1990). Laredo 1755-1920 An Overview. Laredo, Texas: Border
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Texas A&amp;M lnternational University ( 1999). Texas Center for Border
Economic and Enterprise Development, Laredo, TX

The entire concept projecting the belief that there is a job out there
for everyone needs critical examination. Toe prívate sector must hold
sorne of the responsibility for lay offs and the need to retrain the
population for jobs that actually exist. In my subjective opinion, attacking immigrants and welfare recipients for a much larger problem
with our political and economic system is a pitiful, inefficient and an

Texas Department ofHuman Services ( 1997). Annual Report. Austin, Texas.

ineffectíve strategy.

Zuga, Katherine(1998). INS's New Direct Mail Procedures. Agenda, 14 (79). National Council ofLa Raza: Washington, D.C.

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Washington, D.C.

�Efectos sobre el nivel de participación de tres
paquetes motivacionales
Jos~ Guillermo Z6ftiga :Urate'

Resumen
Se realizó un estudio experimental aplicado en México con tres grupos de
estudiantes de secundaria. con el fin de indagar la fuerza de tres paquetes
motivacionales sobre aspectos de variable dependiente tales como asistencia,
rendimiento académico, puntualidad y participación en trutas. Los resultados
indicaron que el grupo de motivación intrlnseca fue e l más poderoso en el
logro de rendimie ntos en la mayorla de los aspectos de variable;: dependiente;
le siguió el Grupo de Motivación Usual y, finalmente, el Grupo de Refuerzo
Típico. Los resultados confirmaron parcialmente las hipótesis generales
iniciales. Se comentan las implicaciones de los hallazgos en el ámbito de la
intervención comunitaria en trabajo social
Abstract

An applied experimental study with three groups of junior high school
students was conducted in México with the purpose of ascertaining tht:
strength of three motivational conditions on dependen! variable measures
such as attendance, academic performance, attending on time and task
participation. Results showed that the lntrinsic Motivation Group rated the
highest on most of the dependent variable criteria; the Usual Motivation
Group rated second on the same dependen! variable criteria and finally, the
Typical Reward Group WIIS located in third place. Findings implications in •
the social work community intervention field are discussed.

1 Profesor Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

�76

José Guillermo Zúñiga Zárate

Las exigencias actuales y futuras para los profesionistas requieren la
optimización, medida en ténninos de eficacia ( en el menor tiempo) Y.
eficiencia (el mejor resultado), de todos lo esfuerzos de intervención
comunitaria en trabajo social. Al intervenir usualmente se trata de
utilizar estrategias tradicionales como elementos motivadores para
el logro de los objetivos. A veces los resultados en la participación de
las personas y en el logro de los resultados no es del todo lo que se
esperaba o requeria.
Los estudiantes de trabajo social y quienes trabajan en el campo
comunitario tipicarnente experimentan frustración cuando el número
de personas asistentes se va disminuyendo gradualmente a través de
las sesiones al estar trabajando en la comunidad*

I''

Resulta entonces importante indagar las posibles alternativas en un
papel complementario o alterno de motivación social a fin de lograr
la optimización del tiempo y del esfuerzo, tanto del usuario como del
profesionista. Por ejemplo, en el ámbito de la salud mediante el
ejercicio flsico y basándose en la teoria de las expectativas que
mantiene que el curso de acción de una persona cambia como función
de los incrementos o decrementos en la fuerza relativa de ganancias
y pérdidas anticipadas como resultado de tomar cierta acción, Claudio
R. Nigg, Kerry S. Comeya y Paul A. Estabrooks (1997) utilizaron
una hoja de equilibrio de la decisión (HED) y encontraron que la
HED fue capaz de mantener los niveles de asistencia mostrados en la
linea base. En los grupos control y placebo existió una caída de la
asistencia por debajo de la linea base.
El problema de la asistencia y mantenimiento en los procesos de
intervención comunitaria es abordado también en un estudio con
dirigientes voluntarios (Irvine, A.B.; Duncan A. &amp; Metzler, C. W.,
1996) para efectuar entrenamiento a padres y madres, la principal
barrera percibida por ellos es que los padres que más necesitan del
programa no asisten a los talleres; la segunda es que no existen
suficiente difusión y reclutamiento de padres y madres.
Es importante seguir explorando alternativas motivacionales que
incidan sobre el nivel de participación y asistencia a eventos, grupos
sociales o comunitarios. Es claro que si el profesional utiliza una
• La disminución del número de asistentes a las reuniones comunitarias es una queja

importante de los alumnos cuando efectúan las prácticas de comunidad a nivel
licenciatura.

Efectos sobre el nivel de participación ...

77

estrategia de motivación que logre los objetivos planteados en el
programa de intervención de una manera más rápida, entonces se
optimizará su nivel de esfuerzo en relación a una estrategia que sea
más demorada.
La estrategia motivacional usual

Lo usual es que en la intervención comunitaria del trabajador social
en México se de por sentado que la persona entiende la importancia
de su participación en las actividades grupales ya que se asume que
existe conciencia acerca de su rol en algún proyecto grupal o comu~itario. Típicamente a la persona se le hace ver la trascendencia que
tiene hacer lo que se ha planeado en forma conjunta, entre el grupo y
el profesional.
El profesionista subraya la necesidad de la participación de las
personas. Por ejemplo, mediante sesiones de exposición tradicional
(método de conferencia), el profesionista obtiene de las personas
primero una detección de las necesidades de los habitantes, de tal
manera que se llegue a un acuerdo, mediante una decisión grupal, en
cuanto a cuáles van a ser las metas intermedias o definitivas que se
pretenden lograr. Después se busca lograr un compromiso para que
la persona siga asistiendo y participando activamente a las reuniones
posteriores, para lograr la solución de problemas.
Este tipo de práctica en la actividad comunitaria tiene, evidentemente,
sus apoyos teóricos y prácticos. Por ejemplo, Ander Egg (1982)
seflala, en relación a la estructura participativa que [Es aquella]
... mediante la cual cada uno de los integrantes del equipo participa
acliva y responsablemenle con el fin de alcanzar el éxito de las tareas
emprendidas. (Ander Egg, 1982: 187). [Cursivas Mlas].
Y en cuanto a la herramienta motivacionaJ principal que se debe poseer
sugiere el diálogo, el cual es " . ..acción y reflexión" (Ander Egg,
1982: 99). Todas las formas sugeridas se relacionan con la evocación
de la responsabilidad personal del individuo, no se menciona alguna
que proponga la programación de eventos motivacionales externos.
El asunto de la motivación hacia los grupos regularmente contempla
el uso de técnicas de grupos pequeflos y el diálogo personal con los
pobladores.
La experiencia práctica realizada por los alumnos de trabajo social
refleja las sugerencias propuestas en el modelo. En este tipo de expe-

�78

José Guillermo Zúñiga Zárate

riencias continuamente se emplean términos tales como "sensíbiliz.ar,"
o "estimular la participación," al hacer alusión a aspectos relacionados
con las formas de lograr que las personas actúen para alcanzar los
objetivos planteados. Cuando se realizan eventos que pudieran ser
agradables para las personas, tales como competencias deportivas o
festejos, éstos son tratados como actividades que fomentan la integración de los individuos en grupo, no se tratan como actividades que
pudieran motivar a las personas en el logro de los objetivos sociales
más trascendentes ni se dirigen al logro de metas.
En este esquema motivacion~l, aun cuando en las primeras sesiones
de grupo las personas se encuentran motivadas (debido tal vez a la
situación novedosa), una vez involucrados dentro de las actividades
dirigidas hacia el logro de los objetivos, el proceso de participación
aún se trata de mantener mediante las mismas herramientas motivacionales: autodeterminación, responsabilidad, utilización del convencimiento mediante la palabra.
Es común que en los grupos de personas de la comunidad que participan en
las reuniones exista una disminución del nivel de asistencia de los miembros
del grupo al paso del tiempo. Esto revela que existe la necesidad de
encontrar medios alternativos o complementarios motivacionales que se
combinen con las estrategias típicas que se utilizan en los procesos
de motivación en los grupos. Esto lograrla también que el profesionista
comunitario pudiera, dentro de nuestro contexto social, indagar en
mayor profundidad la naturaleza del proceso motivacional de apoyo
que está determinando el proceder de las personas en grupo, corn~
un complemento al diálogo y disposición propios de las personas.

Debe recordarse que el proceso de intervención comunitario es un
proceso temporal que no busca, por tanto, ni permanencia del profesionista por mucho tiempo, ni dependencia por parte del poblador
hacia el profesionista del campo social o hacia sus técnicas. Siendo
esto asf entonces se desprende una importancia mayor en favor de
explo~ otros medios encaminados a lograr lo más pronto posible
los objetivos planeados, y también el mantenimiento de los logros
sin generar procesos de dependencia en relación a las estrategias
motivacionales elegidas.
La motivación mediante el refuerzo tlpico

Además de las herramientas persuasivas que apelan al convencimiento
de la persona en grupo, existen otras formas de abordar el problema

Efectos sobre el nivel de participación ...

79

de la motivación. Estas herramientas motivacionales están más
dirigidas hacia la tarea y más delimitadas en su implementación y
efectíÍan una planeación muy detallada para la administración de
motivadores (refuerzos). Una linea inicial de motivación fue el empleo
de los denominados reforzadores primarios y secundarios (LeBow,
1976). Estos simplemente se administraban y se suponía que el solo
hecho de otorgarlos produciría un aumento del comportamiento al
cual eran aplicados. Por ejemplo, si un nifio no estudiaba o no hacia
su tarea los padres podían ser instruidos a que proporcionaran
recompensas (dinero o golosinas) cuando el niflo estudiara (Keller y
Ribes, 1973), aunque fuera sólo un poco.
Este tipo de técnicas produjeron resultados impactantes en un inicio,
y su utilidad ha sido enorme en los esfuerzos dirigidos hacia propósitos
terapéutico con nii'ios autistas por ejemplo (Rincover y Newson.
1985). Sin embargo, uno de los efectos colaterales encontrados fue
que en los niños a los que se aplicaban estas técnicas de intervención
sin un propósito terapéutico, a la larga comenzaban a negociar los
montos de los refuerzos (incentivos que incrementan el comportamiento), dependiendo de la ejecución realizada - a más tarea más
recompensa. Se han estudiado ya otros efectos colaterales indeseables
de las recompensas, tales como el efecto emocional o evocado, la
conducta ritualista, la supresión de la respuesta objetivo y el
acercamiento hacia el agente que refuerza (Balsam y Bondy, 1983).
Otro aspecto negativo ha sido la dependencia a la recompensa, es
decir, el nii'io no estudiarla si se le quitara la recompensa. Efectos
paradójicos inesperados como los mencionados, en relación al uso
de las recompensas, han sido también el resultado de aplicaciones no
profesionales de los sistemas de refuerzo. Por ejemplo, si se ignora
el hecho de que la utilización de recompensas administradas a conductas adecuadas en forma de elogio, es decir felicitación y aprecio por
parte del administrador de contingencias, y no se aplican restricciones
en cuanto a consecuencias !imitadoras a las conductas inadecuadas
(Pfiffner, Rosen y O 'Leary, 1985), entonces las recompensas tendrán ·
un efecto más bien adverso con respecto al rendimiento académico.
Cuando los principios de aplicación han sido respetados sí se han
obtenido resultados exitosos en muchos campos de aplicación (Hilts,
1974). Existen principios básico en la administración de refuerzos
que han sido pasados por alto por los disenadores de sistemas motiva-

�80

José Guillermo Zúñiga Zárate

cionales, sean educadores, maestros, administradores o psicólogos.
Porejemplo, uno de los principios más elementalesesnuncadaraconocer
a la persona o grupo que se va a recibir un reforzamiento contingente
a una conducta. Este principio por lo regular se olvida y se comete el
error no sólo de anunciarlos, sino de negociarlos, un aspecto que
genera en la persona efectos indeseables sobre su comportamiento.
Otro aspecto es variar el valor del reforzamiento en cuanto a monto o
frecuencia dependiendo de la demanda (Ayllon y Azrin, 1974). Existen
otros principios elementales que han sido constantemente pasados
por alto, principalmente por desconocimiento pero también por un
entendimiento erróneo o parcial de los principios en la administración
de recompensas. Se puede concluir entonces que el empleo y aplicación de los reforzadores no es de ninguna manera simple ni fácil de
realizar. Requiere el dominio de diversos principios que han ido surgiendo de la investigación en el área. La utilización de las recompensas
basándose únicamente en el sentido común, es muy llamativo para
muchas personas, e incluso para los profesionistas.
El empleo no sistemático e improvisado de las recompensas por paite
de personal no capacitado ha sido una de las principales limitantes
de que los intentos por investigar y aplicar estos principios a la
solución de problemas, tengan el rechazo de legos y profesionales: el
sentido común dice que es obvia la fuerza de los reforzadores para
fomentar conducta; entonces se hace una utilización improvisada de
los principios; luego, ante los resultados no exitosos debido al desconocimiento se dice que la tecnología de cambio mediante recompensas
no funciona del todo.
Aún asf, y a pesar de que existen justificantes en el uso de sistemas
motivacionales debido a los errores de aplicación cometidos, de alguna
manera dichos sistemas no tomaron en cuenta la dimensión afectiva
y simbólica (Bandura, 1CJ77) de las recompensas implicadas en procesos
de interacción social más complejos. Los procesos afectivos y simbólicos son una parte esencial del comportamiento humano. Esta carencia
ha sido reconocida, y por ello han surgido enfoques más completos
que consideran otras dimensiones humanas de fuentes de motivación,
como es el caso de la motivación intrínseca que se aborda enseguida.
Motivación intrínseca

Uno de los aspectos más interesantes en el campo de los incentivos,
es su relación con estados afectivos y con el compromiso. Existen

Efectos sobre el nivel de participación ...

81

evidencias (Weinberg, 1984), de que lo importante de una recompensa
es su valor de información y no su valor de control. Es decir, de
acuerdo a Weinberg, cuando una persona recibe una recompensa por
un comportamiento emitido, y la persona cree que se le está "compran-·
do," que se le está controlando, entonces el efecto de la recompensa
no fomentará su comportamiento, sino que lo suprimirá. Por el contrario, cuando la recompensa le infonna a la persona que ella es la causante del logro obtenido, y que la recompensa simplemente significa
que la persona es quien obtuvo el logro, entonces el comportamiento
sí aumentará.
Siguiendo a este mismo autor, en el primer caso la persona percibe
que la están controlando, es decir, ubica la fuerza que le quiere hacer
comportarse fuera de si misma. Esto es generalmente inaceptable
para los seres humanos. En el segundo caso, la persona piensa que
ella es la que tuvo los logros, que la persona es quien controla su propia conducta, la recompensa simplemente le infonna que la sociedad
lo sabe.
Para resumir, cuando una recompensa subraya el valor de control
externo al manejarse como un simple objeto, entonces su efecto será
negativo, es decir, disminuirá la participación de la persona. Cuando
informa que la persona misma es quien tiene el control, la recompensa
aumentará la participación y la satisfacción personal.
En esta aproximación denominada motivación intrínseca también se
utilizan las recompensas. La diferencia es que ya no se administran
de una manera simple. Las recompensas no se dimensionan por su
valor como objetos, sino por su valor simbólico. Esto significa que
una recompensa será capaz de aumentar la participación de las personas, si al administrarse le informa a la persona que es reconocida, y
que la recompensa simboliza el reconocimiento. La recompensa no
es importante en sí misma, sino por lo que significa.
Este hecho subraya la extrapolación de los hallazgos en el estudio de
los efectos de las recompensas y fenómenos relacionados, es el vinculo.
que se ha realizado entre el enfoque conductual y el cognoscitivo,
dentro de un campo denominado enfoque cognoscitivo conductual
(Mahoney, 1977). En esta aproximación se estudia la reláción que
los eventos exteriores, por ejemplo las recompensas, tienen sobre la
fonna particular de percibirlos por parte de la persona y en base a sus
cogniciones y viceversa.

�82

José Guillermo Zúñiga Zárate

Existen efectos adicionales de aprendaaje por observación implicados
en el empleo del refuerzo en los procesos sociales de interacción.
Por ejemplo, los efectos que las recompensas tiene sobre las personas
que observan recibir un refuerzo otorgado a otra persona, es decir,
una recompensa implfcita (Sharpley, 1988).
Subrayar la importancia del valor de información de las recompensas,
es aparentemente uno de los aspectos más importantes cuando se
diseftan programas de intervención motivacional, tanto en el ámbito
aplicado como en el de investigación. Explorar las dimensiones diferentes de los aspectos internos y externos que posiblemente dete1111inen
el comportamiento en grupos pequeflos y grandes, es uno de los principales propósitos de la parte práctica de este estudio.
Se trata de contribuir al entendimiento y búsqueda de herramientas
que puedan facilitar la tarea de intervención del profesionista del
campo social, de tal manera que su esfuerzo se vea coronado con una
mayor eficiencia y eficacia. Es en síntesis muy importante explorar
las fonnas motivacionales alternas o complementarias a fin de avanzar
en el estudio de la motivación en grupos pequeflos.
En este estudio un grupo recibió motivación basada en procedimientos
usuales de convencimiento. es decir motivación a las personas tal y
como los alumnos de trabajo social son enseflados durante su capacitación profesional. Este grupo es denominado Grupo de Motivación
Usual. Un segundo grupo tuvo como reforzadores actividades sociales
tales como reuniones y festejos que se programaron de acuerdo a los
logros obtenidos y que buscaron el establecimiento de la motivación·
intrlnseca a fin de ser dirigida a metas; finalmente, en un tercer grupo
se buscó aplicar los principios de las recompensas típicas. al emplear
reforzadores aplicados bajo los lineamientos de la motivación típica
derivada los principios iniciales del refuerzo.
Método

Instructoras
Las instructoras que participaron en este estudio fueron tres estudiantes
del último (noveno) semestre a nivel licenciatura. Su papel fue el de
enseflar los temas académicas asignados para cada sesión y, lo más
importante, aplicar los tres tipos de motivación a las integrantes de
cada uno de los tres grupos: motivación usual, motivación intrlnseca
y refuerzo tlpico. Las tres instructoras tenían promedios sobresalientes

Efectos sobre el nivel de participación ...

83

y pertenecian a los primeros lugares de sus grupos respectivos. Cada
una de las instructoras era parte de un grupo diferente del noveno
semestre de la carrera de trabajo social, de tal manera que se evitara
un proceso de comunicación muy estrecho entre ellas. Los criterios
de control de variable extrafla en cuanto a las instructoras fueron los
siguientes:
• Misma generación de egreso
• Misma calificación promedio en prácticas
• Mismo Sexo
• Promedio de calificación muy similar en su trayectoria académica
• No estar trabajando
• Disponibilidad de tiempo durante las tardes
• Habilidad de interacción similar (en entrevista)
Instructoras e investigador firmaron un convenio de participación en
el que se comprometían a terminar el estudio y a seguir los lineamientos e instrucciones proporcionados. Por otro lado. también se les informó que al final del estudio recibirían una compensación monetaria
para cada una de ellas. Esta compensación se otorgó a fin de igualar
las condiciones de motivación de las instructoras de tal manera que
se mantuvieran participando en el estudio, independientemente de
otras variables tales como sus exámenes u ocupaciones familiares.
También se buscó evitar que otras variables adicionales a la percepción
monetaria, tales como los antecedentes persona les de cada instructora.
tuvieran un efecto predominante sobre la forma de motivar o hacer
participar al grupo respectivo.
Las instructoras fueron igualadas en la forma en que iban a exponrr
los materiales académicos, el cual era el mismo para los tres grupos.
Asimismo, las sesiones de trabajo dr los grupos, a excepción de uno
de ellos, estaban programadas desde el inicio hasta el final en cuanto
a las actividades que se iban a realizar. Estos aspectos estuvieron
dirigidos a minimizar también la influencia de las variables extra/las
originadas por las habilidades diferenciales de las instructoras.
Siempre se buscó que la única diferencia existente entre los tres grupos
fuera la forma diferencial de motivación que fue distinta en cada uno
de los grupos. No obstante, la participación de aspectos de habilidad

�84

José Guillermo Zúñiga Zárate

diferencial entre las tres instructoras, pudo haber estado presente en
alguna magnitud.

Participantes
Las participantes de este estudio fueron estudiantes de sexo femenino
de segundo grado de secundaria, pertenecientes a tres grupos de
segundo grado de una escuela secundaria técnica. Se realizó una asignación aleatoria de las participantes a los tres grupos, quedando inicialmente confom1ados por 17 participantes convocadas en cada grupo.
Se les dijo a todas las participantes que por el puro hecho de participar
en el estudio el maestro de historia y de civismo les iba a otorgar dos
puntos sobre su calificación. Mediante esta estrategia se iba a poder
lograr la participación inicial de las alumnas para después ser mantenidas trabajando, dependiendo de la fuerza motivacional de cada paquete implementado. Las participantes fueron aleatoriamente asignadas
a cada uno de los tres grupos utilizando una tabla de número aleatorios.

Escenario
El presente estudio se efet:tuó en una escuela secundaria técnica
ubicada en el municipio de San Nicolás de los Garza, N.L., México.
Las sesiones de trabajo se realizaron durante la tarde, en las aulas de
la misma secundaria. Cada grupo trabajó en un salón de clase distinto
que no estaba directamente comunicado con algún otro salón. Una
vez que las alumnas salían de las clases matutinas acudían a su casa a
fin de ir a comer, entonces entraban dentro de las actividades y
exigencias de su vida académica y familiar normal. Esto fue buscado
con todo propósito, ya que lo que se pretendía era que la fuerza motivacional de la situación de instrucción de cada uno de los tres grupos,
fuera lo que contribuyera para que las alumnas regresaran para la
sesión de trabajo vespertina de este estudio.

Características de la variable independiente
Se manejaron tres condiciones de variable independiente, una diferente en cada grupo del siguiente modo:

Grupo de motivación usual (G MU) . La motivación usual se consideró
en este estudio a la fonna en que comúnmente un profesionista, en
base a su entrenamiento en los nueve semestres de la carrera de trabajo social, realiza la planeación de un proyecto de instrucción dirigido
hacia usuarioo con propósito académico. A fin de lograr encontrar la forma
usual de planeación de sesiones educativas en egresadas de la profe-

Efectos sobre el nivel de participación ...

85

sión, las tres instructoras de este estudio se pusieron de acuerdo, antes
de iniciar la intervención, en cuanto a la manera típica en que expondrían temas académicos a estudiantes de secundaria. En ello se inclufa
la forma de exposición (oral, con ejemplos. etc.); uso de ayudas audiovisuales (rotafolios, pizarrón); lógica de la exposición ( orden, prioridad) y fonnas de motivación. Esta forma de ensef\ar y motivar a las
participantes fue la estrategia a 5er utilizada por la instructora del
grupo de motivación usual como resultado de la fonnación profesional
recibida en cuanto a formas de motivar y organizar sesiones de trabajo.
Aún cuando las tres instructoras participaron en la elaboración de la
forma tipicaen que son enseñadas a organizar cursos académicos, sólo una
de las instructoras finalmente utilizó esta estrategia de motivación.

Grupo de motivación intrínseca (GMI). En este grupo otra de las tres
instructoras realizó actividades sociales programadas, que iban a
buscar generar en las participantes un involucramiento emocional
que generara la motivación intrínseca (Sulzer-Azaroff et al, 1977).
Se partió del hecho de que la motivación intrínseca (hacer las cosas
porque uno las quiere hacer), puede ser generada mediante la convivencia y relación interpersonal cálida. Esto puede lograrse en un experimento aplicado mediante la programación de actividades dirigidas
hacia este propósito.
Estas actividades inclufan tareas tales como asignar tiempo para platicar al finalizar la sesión de estudio; realizar juegos grupales mediante
dinámicas de entretenimiento; platicar y compartir algunos comestibles como galletas, pero siempre buscando realizar un vinculo de
interacción entre las participantes entre si y también con la instructora.
A todas estas actividades se les debe dar un efecto simbólico, social
y afectivo significativo, es decir, dando ÍI)'lportancia al orgullo, logro,
superación y reconocimiento social
La motivación intrínseca era esperable que se fuera estableciendo poco a
poco a medida que las sesiones avanzaran. Al inicio de las sesiones
se esperaba que el grado de involucramiento interpersonal fuera nulo,
pero a medida que el tiempo pasara, se podrían esperar mejores logros ·
en el rendinliento de este grupo.

Grupo de refuerzo y retroalimentación típicos (GRT). En este grupo
la instructora proporcionó felicitación y aplausos por los rendimientos
académicos logrados. También proporcionó retroalimentación mediante
gráficas, del número de asistencias y de las calificaciones obtenidas

�86

José Guillermo Zúñiga Zárate

en los temas evaluados. Este grupo siguió los primeros principios del
refuerzo positivo. Las participantes se felicitaban entre sí por los rendimientos en calificación y en asistencia logrados. La instructora también felicitaba a las participantes tanto por su rendimiento como por
sus asistencias y llegadas a tiempo.
Se buscó siempre que la utilización de los motivadores en las tres
condiciones de variable independiente, no representara una inversión
significativa de dinero de parte del investigador ni de la aplicadora,
ya que un aspecto importante de este estudio fue buscar fuentes
naturales de motivación utilizables.

Características de la variable dependiente
En los tres grupos se efectuó una medición de criterios de variable
dependiente con el propósito de comparar, posteriormente, el rend imiento obtenido en cada uno de los tres grupos. Se midió: 1) la asistencia y puntualidad; 2) el rendimiento académico medido en calificaciones obtenidas en temas académicos; 3) el número de temas académicos expuestos en clase.

Diseño de investigación
El diseflo de investigación utilizado en el presente estudio fue un
diseilo de investigación experimental con tres grupos. La posibilidad
de efectuar experimentos en ambientes aplicados se refiere a la noción
de que el investigador detennina el momento y fonna en que la variable independiente va a actuar sobre la variable dependiente (Kerlinger,
1984). La noción de que los experimentos en ambientes aplicados
son posibles de efectuar en el ambiente social natural ha sido tratada
por otros autores extensivamente (McGuigan, 1990; Bunge, 1977).
En este estudio se partió de la noción de que el control experimental
y, por tanto la realización de experimentos, son legltimos en su
realización dentro de los ambientes naturales.

Variables extrañas. Una de las principales fuentes de invalidación
interna a controlar en el presente estudio fue la mortalidad. La mortalidad es la deserción o alejamiento de un número suficientemente grande
de participantes de tal manera que las comparaciones estadlsticas
entre los grupos no puedan realizarse (Naghi, 1992).
Dado que en esta investigación se manejaron tres tipos diferentes de
motivación, estaba latente la posibilidad de que uno de los grupos se
quedara virtualmente sin participantes debido a la baja motivación.

Efectos sobre el nivel de participación ...

87

Es por ello que se decidió realizar un estudio con pocas sesiones, y se
consideró a la mortalidad de los grupos como una consecuencia de
los tratamientos experimentales motivacionales a que fueron sometidas las participantes de los tres grupos.

Otra variable extraila importante implicada en una metodologla experimental aplicada con tres grupos en un mismo lugar (una misma escuela), era la comunicación entre las participantes. Sin embargo, la fuerza
de los paquetes motivacionales para producir los rendimientos correspondientes en cada grupo se consideró suficiente para neutralizar
dichos efectos. Se controlaron también factores fuente de variable
extraila tales como la comunicación entre las instructoras y otras fuentes de variable extraila.

Procedimiento para el análisis estadístico. El análisis estadístico de
los datos se efectuó utilizando la prueba post-hoc de Dw1can, sugerida
por McGuigan (1990) y que es una de las opciones de prueba posthoc dentro del procedimiento de comparación de medias para más
de dos grupos ONEWAY.
Hipótesis. En base a la lógica de los tres paquetes motivacionales.
así como de la forma en que se realizó la medición de los criterios de
variable dependiente se establecieron las siguientes hipótes is:

*

El nivel de participación de las integrantes del grupo de motivación usual, tendrá los niveles de participación. rendimiento
académico y satisfacción personal más bajos. Este tipo de
motivación es la que se emplea por los profesionistas del
campo social.

•

El grupo de motivación intrínseca mediante actividades
sociales mostrará un nivel de participación y rendimiento
académico más altos que el grupo A y que el grupo C. En
este grupo se utilizaron actividades sociales que fomentan
programadarnente el proceso de interacción social dirigido
a metas.

*

El grupo de reforzamiento tipico mostrará un nivel de participación, rendimiento académico y satisfacción más alto que
el grupo de motivación usual pero más bajo que el de grupo
de motivación intrlnseca. En este grupo se utilizará el refuerzo
positivo, tal y como se aplicó en las primeras fases del desarrollo
de la psicologJa conductual (véase por ejemplo a Speller. 197&amp;).

�88

José Guillermo Zúñigo Zárate

Se partió en estas hipótesis de que la programación de consecuencias
motivacionales en el grupo de motivación intrínseca y en el grupo de
refuerzo típico es más poderosa que ninguna programación. Esta fonna
de plantear las hipótesis de una manera desfuvorable al grupo de motivac ión usual no significa que no existan atributos motivacionales en el
profesionista que de manera usual se desempefla en los ambientes de
intervención. Se plantean de esta manera para simplemente indagar
el nivel de fuerza motivacional al que pueden llegar las habilidades naturales del profesionista en comparación a una motivación programada.
Procedimiento
Formación de los grupos. Mediante una lista las integrantes a cada
uno de los grupos fueron seleccionadas aleatoriamente utilizando una
tabla de números aleatorios. Una vez formados los grupos se asignó
aleatoriamente a cada grupo una condición de motivación, quedando
finalmente constituidos como: grupo A de motivación usual; grupo
B de motivación intrínseca y grupo C de motivación mediante refuerzo
típico.
Actividad durante las sesiones. Aún cuando el material académico,
es decir los temas que iban a ser impartidos a las participantes, fue
proporcionado a las instructoras antes de iniciar las sesiones de trabajo
a fin de que lo estudiaran, las instrucciones sobre la forma en que
iban a generar el tipo de motivación correspondiente para el GMI y
al GRT, fue proporcionado el día anterior a la sesión en que se iban a
efectuar las actividades indicadas.
El investigador proporcionaba a las instructoras copias del material
académico correspondiente para todas las participantes el mismo día
en que se abordaba el tema. También proporcionaba a las instructoras
las copias de las evaluaciones para todas las participantes momentos
antes de iniciar la sesión del día en que éstas se iban a efectuar.
Cada sesión de trabajo tenía una hora de duración asignada para todos
los grupos. Las actividades del GMU podían terminar antes, ya que
no estaban programadas actividades motivacionales exteriores. A
pesar de esto, la instructora de este grupo virtualmente nunca terminó
más de cinco minutos antes de que terminaran las actividades del
GMI y del GRT.
La instructora de cada grupo tomaba la asistencia diariamente. La
asistencia en los tres grupos siempre se tomó de manera subrepticia.

Efectos sobre el nivel de participación ...

89

Se obtuvo también un registro de las llegadas a tiempo y tarde en los
tres grupos. Salvo en el caso del GMU a las participantes no se les
proporcionó infonnación con respecto a ~u asistencia o a sus calificaciones con el propósito de que la información no modificara la estrategia motivacional programada para los otros grupos.
Una vez tomada la asistencia de manera subrepticia se iniciaban la
exposición de los materiales académicos correspondientes al día y, al
terminar la exposición, las instructoras del GMl y del GRT realizaban
las actividades motivacionales de motivación intrín~eca y de refuerzo
típico, esto es interacción social en el caso del GMI y felicitación y
aplauso colectivo (retroalimentación) a las participantes en el caso
~el grupo de refuerzo típico.

Resultados
Asistencia total
La Figura I muestra la asistencia absoluta de todas las personas en
cada uno de los grupos. Este dato se obtuvo contando el número de
veces que todas las personas de cada grupo acudieron a las sesiones
de trabajo, independientemente de que hubieran llegado tarde o a
tiempo. El número máximo posible de asistencias estaba en función
del número de personas que se mantuvieron participando en cada
grupo, por lo que no es posible la obtención de un porcentaje intra
grupo de asistencia para compararlo con el de otro grupo.

Figura 1
Asistencias totales para los tres grupos

Motivación Motivación
usual
intrínseca

Refuerm

típico

�90

José Guillermo Zúñiga Zárate

Como se puede observar, se presentaron 59 asistencias totales en el
grupo de motivación usual en tanto que en el grupo de motivación
intrínseca se presentaron un total de 95 asistencias a clase. En el
grupo de refuerzo tlpico se presentaron un total de 64 asistencias.
El grupo que obtuvo el mayor número de asistencias fue el grupo de
motivación intrlnseca seguido por el grupo de refuerzo tlpico y
finalmente quedó el de motivación usual.

Asistencia a través de las sesiones. La figura 2 presenta los datos de
asistencia de las participantes en los tres grupos a través de las once
sesiones diarias de trabajo. Como se puede observar, el grupo que
tuvo el mayor número de personas asistiendo a través de las sesiones
fue el grupo de motivación intrlnseca seguido por el grupo de refuerzo tfpico y finalmente el grupo de motivación usual fue el que logró
el menor número de personas permaneciendo en las sesiones.
Figura 2

Asistencia a través de las sesiones

12. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ,
10
8+-1t--~-

Efectos sobre el nivel de participación ...

91

motivación usual, en tanto que en el grupo de motivación intrínseca
se mantiene la asistencia en las sesiones. El grupo de motivación
usual terminó con cinco personas asistiendo en tanto que el grupo de
motivación intrínseca terminó con una asistencia de diez participantes.
El grupo de refuerzo tlpico inicia con solo tres asistencias y posterionne¡1te se presenta un incremento en las sesiones tres y cuatro,
durante las cuales asistieron ocho participantes y luego disminuye la
asistencia. La mayor parte de las participantes de este grupo tuvieron
la oportunidad de recibir la influencia de las condiciones motivacionales programadas para este grupo hasta las sesiones tres y cuatro y
no desde la primera sesión, tal como pasó en el grupo de motivación
usual y en el grupo de motivación intrlnseca. El grupo que logró la
asistencia diaria más baja a través de las sesiones fue el grupo de
motivación usual seguido del grupo de refuerzo típico. El grupo que
logró la asistencia diaria más alta fue el de motivación intrfnseca.

Eficiencia en puntualidad. Además del número total de asistencias
se calculó la relación entre el número de veces que se asistió y el
número de veces en que se llegó tarde o a tiempo. Este cálculo se
obtuvo restando al número total de asistencias de cada grupo el número
de llegadas tarde. La cifra resultante es el número de llegadas a tiempo,
que fue convertido a porcentaje.

1r-......:~ -

Figura 3

6

Eficiencia en puntualidad

4
2

60

O+---ir--.-.--r----.--r---,----,r--,---1

50

2

3

4

5

6

7

8

9

W

40
30
20

10

Como se puede observar en la figura 2, el grupo de motivación usual
y el grupo de motivación intrínseca iniciaron con una misma cantidad
de personas asistiendo la primera sesión. El grupo de motivación
usual inició con una asistencia de ocho personas y el grupo de motivación intrlnseca con nueve. A medida que las sesiones fueron pasando
se presenta una cafda en la asistencia de participantes en el grupo de

o-le=i_t.::::=::L.J!:::.~::L....:
Motivación Motivación
usual
intónseca

Refuerzo
típico

Como se puede ver en la figura 3, el grupo de refuerzo ttpico y el
grupo de motivación usual fueron los que lograron un mayor porcen-

�92

José Guillermo Zúliiga Zárate

taje de eficiencia en puntualidad. El grupo de refuerzo típico obtuvo
un porcentaje de eficiencia de 60% y el grupo de motivación usual
uno de 59%. El grupo de motivación intrfnseca fue el grupo que obtuvo
la menor eficiencia en puntualidad (42%), a pesar de haber sido el
grupo con la mayor asistencia.

F/ectos sobre el nivel de participación ...

93

75%; el grupo de motivación intr(nseca tuvo un porcentaje de 88% y
el de refuerzo tlpico tuvo un porcentaje de 83%.
Figura 4
Exposición de temas

Rendimiento académico
90

Promedio total de calificaciones. El rendimiento académico se midió
en términos de las calificaciones obtenidas por las integrantes de los
grupos. Debe subrayarse que la intención del uso de las estrategias
motivacionales no estaba dirigida a lograr necesariamente rendimientos elevados o de aprobación de acuerdo a los criterios usuales del
sistema educativo. Como estudio experimental en el presente trabajo
se trataron las calificaciones obtenidas solamente como datos a analiz.ar, independientemente de los criterios de pase que pudieran aplicarse
a las calificaciones logradas.

Se obtuvo el total de calificaciones logrado por las participantes en
los temas académicos de los tres grupos. A fin de saber si existían
diferencias estadísticas significativas entre los tres grupos, se utilizó
el análisis de varianza (ONEWAY) utilizando la prueba post-hoc de
Duncan.
Existió una diferencia significativa (p&lt; 0.05) en el rendimiento académico de los grupos. El grupo de motivación usual y el grupo de motivación intrínseca obtuvieron calificaciones más altas que el grupo de
refuerzo típico. No existió diferencia estadísticamente significativa
entre el grupo de motivación usual y el grupo de motivación intrfnseca.
El promedio de calificaciones en el grupo de motivación usual fue de
64; en el grupo de motivación intrínseca fue de 70 y en el grupo de
refuerzo tlpico fue de 49.
Resultados en la exposición de temas

Participación voluntaria. La figura 4 presenta el porcentaje de participantes que de manera voluntaria se ofrecieron a exponer un terna al
grupo y a la instructora, independientemente de que la exposición
por parte de la alumna se haya o efectuado o no. Esto es, ser voluntaria
no significa que la persona haya realmente expuesto el tema para el
que se anotó, ni que lo haya expuesto cumpliendo con los cuatro
requisitos de exposición que se describen abajo. Como se pude ver,
el grupo de motivación usual tuvo un porcentaje de voluntariado de

85

80
75

70
65-f"---'--.....a;.-.--_._--""----r--'----J~_,,,

Motivación Motivación
usual
intrínseca

Refuerzo
típico

Eficiencia de exposición. Otra medición relacionada con la exposición
de temas fue la eficiencia de exposición. Cada una de las personas
del grupo debía, al momento de exponer su tema de facto, cumplir la
exposición siguiendo cuatro puntos básicos de presentación del
material. Si se multiplica el número de personas que deberían presentar
por cuatro criterios de exposición, se obtiene el total de puntos a
exponer en el grupo. La cantidad de criterios por grupo de temas
realmente expuestos fue el porcentaje de eficiencia de exposición.
Figura S
Eficiencia en exposición de temas
100

80
60

40
20

o1 ' " - - - - - - - - . - _ . _ _ - - L - - , - _ _ J L - - - - - I ~
Motivación
usual

Motivación
intrlnseca

Refuerzo
tlpico

�José Guillermo Zúñiga Zárate

94

Como se puede ver en la figura 5, el grupo que tuvo el porcentaje de
eficiencia de exposición más alto (88%) fue el grupo de motivación
intrlnseca, en tanto que en segundo lugar estuvo el de motivación
usual (53%) y en tercer lugar el grupo de motivación mediante el
refuerzo (42%).

Comparación general de los grupos
En la tabla I se presenta un concentrado de la posición que cada
grupo logró en los criterios de variable dependiente que se midieron
en este estudio. El número "J" en la tabla significa que el grupo fue
el mejor de los tres en cuanto a la medición detallada a la izquierda;
el número "2" significa que obtuvo el segundo lugar y el número "3"
que obtuvo el tercero.

Tabla 1
Lugar ocupado por los grupos en las diferentes mediciones
1Oitaio

M1i¼rién MiiVcrién M1iv.riénd:
Uw
.Irtrirma l\fura&gt; li¡ioo

Asi.&lt;muaT&lt;ia

3

2

Asi.&lt;m-ciaa Tht.é,re SfSCre;

3

2

ffi:xn:iatn f\nuiickl

2

3

fumrloreOfilioo&lt;'n

2

3

\tlumia;af;,qxnr

3

2

Biciercia~d!T(;ll15

2

3

Los resultados muestran que la motivación intrinseca generada y
planeada en un grupo académico fue más capaz de lograr niveles de
rendimiento mejores en la mayorla de los criterios de variable dependiente
que se midieron, tal como se asumió en las hipótesis. La excepción más
importante fue la puntualidad que puede suponerse es un subproducto
de la implementación de la motivación intrínseca, ya que posiblemente
genere relaciones personales de mucha confianza y afecto que pueden ser
incompatibles con niveles de exigencia fonnalizados, como es el caso
de la puntualidad. Por supuesto, se requiere de más investigación en
cuanto a los efectos generales de la motivación intr[nseca.
En cuanto al grupo de otivación sual y el basado en el refuerzo, puede
verse que el grupo de motivación de refuerzo tipico superó al de motiva-

Efectos sobre el nivel de participación ...

95

ción usual en aquellos aspectos que implican cumplimiento '·mecánico," es decir tareas fonnales tales como asistir, ser puntual o ser voluntaria para exponer. Sin embargo, ya en los hechos, es decir cuando se
tienen que cumplir realmente las tareas, el grupo de motivación usual
fue más eficiente que el basado en el refuerzo tlpico, por ejemplo en
el promedio de calificación, en la estabilidad de los promedios académicos y en la eficiencia de exposición de temas.
Esto significa que la aplicación de contingencias mecánicas como
las utilizadas en el grupo de motivación de refuerzo típico es capaz
de lograr desempeños motores, pero el nivel de compromiso necesario
para lograr objetivos sociales que requieren involucramiento verdadero en la tarea, no necesariamente se logra de lo mejor de esta manera.
Este tipo de objetivo se logró mejor en el grupo de motivación us ual
en comparación al grupo de refuerzo típico. Evidentemente, los mejores logros con respecto a esto fueron obtenidos por el grupo de motivación intrínseca.

Implicaciones para la práctica comunitaria
La motivación usual tiene amplios atributos positivos que permiten
un rendimiento bueno. Sin embargo, los grupos manejados bajo la
estrategia motivacional usual, sin una programación propositiva de
la motivación intrínseca dirigida a metas, pueden lograr un mantenimiento selectivo final de pocas personas. debido posiblemente a
vinculos emotivos azarosos entre la instructora y ciertas personas, tal
como suele suceder de manera natural en los grupos académicos con
un maestro oficial. Lo más deseable es que más personas resu hen
beneficiadas por la actuación profesional, por lo cual es necesario
incorporar la planeación de la motivación intrínseca dirigida a metas
de una manera racional, conciente y propositiva. a fin de no dejar a
los lazos emotivos circunstanciales el mantenimiento de sólo algunas
personas en el grupo.
Las hipótesis iniciales de este trabajo fueron parcialmente comprobadas:

•
•

El grupo de motivación intrínseca fue más poderoso que el
de motivación usual y que el de refuerzo típico. tal como se
propuso inicialmente.
El grupo de motivación de refuerzo típico no fue sin embargo
más poderoso que el grupo de motivac ión usual, tal como se
proponia en un inicio.

�96

•

José Guillermo Zúfliga Zárate

El proceso de capacitación usual de los profesionistas en la
planeación y ejecución de procesos de intervención se verla
beneficiado, por tanto, si se aplicaran las siguientes consideraciones:
a) Utilización de la motivación intrlnseca.
b) Empleo de motivadores intrlnsecos propios de la comunidad.
c) Relacionar la motivación intrínseca con el logro de metas.
d) Incorporar, por tanto, un "programa motivacional" además
de los programas de actividades o metas en los programas
de intervención.
e) Tener presente que las actividades sociales (dinámicas
grupales, convivencias, etc.) no son un fin en sf, sino un medio
para lograr ciertas metas grupales o académicas.
f) Utilizar la motivación intrínseca para el logro de metas
no solo para el logro académico, sino como parte de una mayor
realización personal y profesional de los profesionistas.

La responsabilidad del poblador y su autodete1T11inación siguen siendo
la piedra angular del proceso de intervención en trabajo social corno
lo afirman Compton y Galaway ( 1989). Lo que se desprende de este
estudio es que los profesionistas debieran utilizar la motivación
intrínseca a fin de que las metas decididas por los propios pobladores
o integrantes del grupo se logren más rápidamente y más eficientemente, principalmente en intervenciones grupales o comunitarias.
Después de todo uno de los principales roles de un profesionista es
hacer algo que el lego no sabe hacer con la misma eficiencia. En los
procesos de intervención con grupos esta tarea evidentemente
involucra la utilización de estrategias motivacionales que logren
resultados más satisfactorios y más rápidos que las formas naturales
de persuasión y convencimiento.
Es importante también la retirada gradual tanto del profesional como
de sus técnicas temporales, a fin de dar lugar a un proceso de control
del proceso artificial substituyéndolo por uno natural. Esta es otra
tarea especifica insoslayable: el proceso de retirada sistemáticamente
planeado. Una meta de este tipo puede lograrse de una mejor y más
directa manera si se utilizan procesos de motivación intrínseca tal
como se desprende de este estudio.

Efectos sobre el nivel de participación ...

97

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�98

José Guillermo Zúñlga Zárate

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Acculturation and client satisfaction in a sample of
Puerto Rican mental health patients: A pilot study
Israel Colón' and Carmen Ortiz'
Abstract

This study was designed to evaluate the re lationship between acculturatio n
and client satisfaction among Puerto Ricans. Outpatients of a community
mental health ce nter in Philadelphia were surveyed. English and Spanish
versions of the survey instrument were otfert:d to participants. Of the 6 7
Latino participants, 65 (97%) were Puerto Rican. Acculturation was re lated
to exposure to the host culture. e.g .. whae they we re boro. rean:d. and went
to school. Client satisfaction of the services recei ved was related to highest
school grade completed and number of mino r children in the home Client
satisfaction was also pos it1vely re lated to accuhuration. The impo rtanci: o f
taking acculturation into account in studying Puerto Rican mental health
outpatients is evaluated

Resumen
Este estudio fue diseñado para evaluar la rdación entre la aculturación ) la
satisfacción cl ientelar entre Portoriqueños. El sondeo se hizo con pacie nte~
externos de un centro de salud mental de Fi ladel fia. Se ofrecieron a lns
participantes versiones de l instrumento e n inglés y en español. De los 6 7
participantes latinos, 65 (97%) eran Po rtorique i\os. La aculturación se
re lacionó con la expos ición a la cultura anfitriona. v. gr., dondt: nacieron. se
criaro n y fueron a la escuela. La satisfacción de los clientes respecto de los
servic ios recibidos se relacionó con mayo res niveles de escolaridad y con e l
número de hijos menores en el hogar. La satisfacc ión clit:ntelar tambié n se
relacionó positivamente con la aculturación. Se hace una evaluación sobre la
impo rtancia de considerar la aculturación en el estudio de la salud mental de
los pacientes externos Portoriquet'los.

1 Associate Professor, School of Social Admin1s1ration. Temple University

2 School of Social Administration, Temple Univcrsity

�100

Israel Colón and Carmen Ortiz

lotroductioo

Client satisfaction data are critica) components of program evaluation
and. in tum, effectively delivering services. Where the agency's population is comprised rnainly of Puerto Ricans, the administrator and
staff are faced with the added complications of language and other
cultural barriers to program planning, service delivery, and service
utilization.
Under utilization ofhuman services by Latinos has long been a recognized problem (Delgado, 1981 ; Gottesfeld, 1995). Numerous re~uests
for proposals from the federal govemment have focu~ed on th1s ~roblem. The reasons for underutilization ofhuman serv1ces by Latinos
are complex and varied by situation. For example, it ~as fo_und th~t
the lack ofmedical insurance among minority groups, mcludmg Latinos. has been identified as a barrier to the uti lization of medica! services
(Louis Harris and Associates, 1995). The lack ofmedical insurance
did not fully explain dissatisfaction with medica) sen1ices. In the same
survey, those Latinos who did have medica) insurance felt they had
less choice as to where to obtain health services and they were less
satisfied than whites. Across human services, client satisfaction surveys
may provide one key to reaching Latinos and at th~ same time
delivering programmatic data for staff. One can hypothes1ze that o~er
factors such as child care, farnily support and encouragement ofse!Vlce
utilization may also be critica! factoni. The present study examines the
relationship between client satisfaction and acculturation among
Puerto Ricans using mental health outpatient services The findings
presented here are a stepping stone for larger scale, systematic studies
of providing services to Puerto Ricans.
Background

Clienl Satisfaction Across Populations. Client satisfaction in the
human services has been fairly well studied. It is frequently th~ main
focus ofprogram evaluation studies (Heath, Hultberg, Ramey, &amp; Ries,
1984; Lebow, 1982; Royse, 1985). ln a study of college students
receiving treatrnent at a clinical psychology training center, Moore
and Kenning (1996) found client satisfaction to be higher for thos~
who completed treatment and as well as for those who remained in
treatment longer. Attkisson and Zwick ( 1982) found client satisfaction
to be positively related to the outcome ofmental health treatment, i.e.,
they found a negative correlation between client satisfaction and the

Acculturation ami client satisfaction in a samp/e...

101

change in a client checklist of symptoms. Yet, in another study of
mental health patients, client satisfaction was found to be distinct
from problem severity; a factor analysis found global satisfaction
items and problems severity items loaded on independent factors
(Damkot, Pandiani, &amp; Gordon, 1983). Patients receiving mental health
services reported a strong correlation between their perception ofthe
ther apist's empathy and overall satisfaction (Mitchell, 1998). In a
sarnple of outpatient mental health clients, Larsen et al. (1979) found
non-wbites to be less satisfied than whites, those employed to be
more satisfied than those unemployed, and those who were still in
treatment to be more satisfied than those who left treatment.

Client Satisfaction and latinos. In a study of Chicano clients at two
~ommunity mental health centers, it was found that client satisfaction
was correlated with severa! behaviors of service providers (Gomez,
Zurcher, Farris, &amp; Becker, 1985). These behaviors included supporting
clients strengths, seeking inforrnation on events between sessions,
and askingclients for a review oflearning. In a study of Puerto Rican
el ients, Schwarz ( 1990) found no difference in satisfaction with
psychotherapy between those who were shown a pre-therapy training
videotape and those who were not shown the videotape. A study
that evaluated both acculturation and client satisfaction among
Mexican-Americans was limited to vocational rehabilitation services
provided to disabled clients (Smart, 1993). Smart found an inverse
relationship between these variables, i.e., less acculturated clients
were more satisfied with the se1vices received.

Client Satisfaction Benchmark. An important consideration when
interpretíng client satisfaction studies is a general positive bias in
responses. Lebow ( 1982) found that in the 26 studies reviewed, threequarters had satisfaction rates in excess of 70%. Rocheleau and
Mackesy ( 1980) suggest that as a benchmark, 70 to 75% ofthe responses should be positive before concluding that program participants
are satisfied with a program. This high bias in positive client satisfaction can be explained by a natural weeding process; dissatisfied clients •
tend not to remain in a program (Royse &amp; Thyer, 1996).
Central to the present study is the finding by Larsen et al. ( 1979) that
in a sample ofoutpatient mental health clients, client satisfaction was
positively related to remaining in treatment. By asking if acculturation
intluences client satisfaction we are extending Larsen et al. and proposing the following model for Puerto Ricans and other Latinos:

�102

Israel Colón and Carmen Ortiz

acculturation -+ client satisfaction -+ remaining in treatment
In this regard, Woodward et al. (1992) report that among Latinos,
cultural factors act as barriers and result in lower utiliz.ation rates of
mental health services. They identify language, provider insensitivity
and systematic prejudices in treatment as barriers to utiliz.ation of
services. What they describe in part describes low levels of acculturation. Thus, we can anticípate a positive relationship between acculturation and client satisfaction.

Method
The Selling. A large mental health agency serving a predominantly
Puerto Rican community in Philadelphia was selected. A distinguishing feature ofthe agency is that ali its personnel are bilingual and
a portion ofthem is also bi-cultural. The use of a single, Latino oriented
agency was selected intentionally. This decision allowed for the control
of factors which are very difficult to measure and adjust for, e.g.,
Latino versus Anglo agencies and interagency statf differences. The
agency otfers an array of outpatient services using traditional models
of delivery (individual, group, family and addictions). Nontraditional
models of service, such as folk medicine and spiritual healers, were
not used by this agency.
Data Col/eclion. Over a one week period, a bilingual/bi-cultural
graduate social work student approached clients who were waiting
for their regular appointrnent. No one refused to participate in the
study, although severa) who could not participate at the moment
retumed ata later date. Respondents were offered the option to fi)I•
out the questionnaire themselves or be interviewed by the graduate
student. Respondents were also given the option to fill out the
questionnaire in either English or Spanish. About half the sample
choose to be interviewed and the same proportion chose the Spanish
version.
lnslrument. A questionnaire was developed which included
demographics and a series of items relating to where respondents
were reared and where they went to school. Where for birthplace
related to continental United States, Puerto Rico, or elsewhere. For
the variable, where they were reared, an additional category was added
-both the US and Puerto Rico- since many Puerto Ricans move back
and forth. Acculturation and client satisfaction scales were also
included on the questionnaire.

Acculturation and client satisfaction in a sample...

103

A four-item acculturation scale developed by Markides et al. ( 1988)
was used. On this scale subjects are asked what language they used
for the following: television viewing, language of radio programs
listened to, language used with one's spouse or significant other, and
language spoken with one's friends. For each ítem, they were scored
as follows: one, for Spanish only; two. for mostly Spanish; three, for
Spanish and English equally; four, for mostly English; and five, for
English only. Thus, total scale seores ranged from four (Spanish only)
to 20 (English only). The scale has an interna! reliability coefficient
(alpha) of.74.
To measure client satisfaction, the Client Satisfaction Questionnaire
developed by Larsen et al. ( 1979) was used. This widely used scale
measures global level of satisfaction with services. lt is comprised of
eight items, each one answered on a four-point rating that matched
the nature ofthe item. Typical iterns included. If a friend were in need
ofsimilar help. would you recommend our program to hirn/her') and lf
you were to seek he lp again. would you come back to our program'.'
Total seores on the scale can range frorn eight to 32 and 1b alpha
coefficient is .93 .
Two versions ofthe instrument \\ere made available to respondent:to choose from, an English anda Spanish version. The Spanish vers1on
was developed by translating the English version mto Spani h h,
one person and then translated back into English by another perso~
Comparisons were then made to the original English version to ensure
that it was comparable. This "double translation'' technique is a w1dely
used strategy that insures the equivalency of the contcnt betv.een
the two versions of the instrument ( Marin &amp; Marin, 1991 ).
Findings

The original sample was made up of 79 respondents of whom 6 7
(84.8%) were Latino. Since the focus ofthis study is on Latinos, the
non-Latinos were used only for a comparison of client satisfaction
and were then precluded from subsequen1 analyses. No significant
difference was found between Latinos and non-Latinos with regard
to client satisfaction (t = 1.02, df= 77, p = .309).
The Latino sub sample was made up of 43 females (64.2%) and 24
males (35.8%). This represents a ratio of females to males of 1.8 : l .
The modal category for age is 41 years or older (44.8%). Except for
two respondents who were from Central America. ali were Puerto

�Israel Colón arui Carmen Ort1z

104

Rican. Toe majority was bom (83.6%) and reared (59.7 %) in Puerto
Rico. The modal category for marital status is Married (38.8%),
although those who were never married represent a sizable percent,
28.4%. The number ofminor children residing in the home is bimodal
with categories of zero and two each having 29.9%. Table I provides
a summary ofthe demographic characteristics.

Table 1
Demographic Characteristics of Hipanic sample
VARIABLE

PERCENT (n - 67)

Age

18 25
26 - 3 1
32 -to
41 or older
Gender

13 4
179
23.9
44.8

Female
Male
Marital Status
Married
Divorced
Never Married
Widowed
Separated
Birthplace
Puerto Rico
Mainland US
Elsewhere
Where Raised
Puerto Rico
Mainland US
Mainland US &amp;
Puerto Rico
Elsewhere

64 2
35 8
38.8
10.4
28.4
4.5
17.9
83 6
13.4
3.0
59.7
22.4
9.0
9.0

The seores on the acculturation index ranged frorn four to 18 with a
mean of9.89 (SD = 4.09). Ifthe mean is divided by four, since there
were four items in the index, the resulting value can be interpreted in
terms of the original itern scale. The mean can then be said to
corresponds to mostly Spanish for their television viewing, speaking
to friends, etc.
Toe relationships between acculturation and the demographic variables are found in Table 2 . Not surprisingly, those bom in the continental
US reared in the continental US or who had attended school on the
mainland had higher acculturation seores than their counterparts from
Puerto Rico or elsewhere. Those who attended school in both the US

Acculluration and client satisfac11onin a sample.

105

and Puerto Rico were significantly more acculturated than their island
counterparts (p = .007). Acculturation was inversely related to age,
i.e., younger respondents were more acculturated than older ones.
Education, as measured by the highest grade completed in school,
was positively related to acculturation (r = .479, df = 65, p = .002).

Table2
Relationship between demographics and acculturation
Variable
Gender
Rcligion
Marital Status
B1rthplace
.Where Raised
Where Schooled
Age
l lighes1 Grade
1/Mmor Children

Statistic
t = 22
F = 49
F = 2 34
F = 8 46
F = 10 7 1
F = 14 81
r = - 388
r = 479
r = 162

DF
65
2/64
4/62
2/64
3/63
3/63
65
65
65

Probability
.83
62
06
001
0001
0001
001
002
191

C lient satisfaction was very positive, with seores ranging from 17 to
32. The mean, 27.2 (SO = 3.65), is located very close to the upper limit
of the scale. Because of' this concentration in the upper end of the
scale. decidedly negative skew, the variable was transformed by means
of its squared value. This was done to meet the assurnption of
parametric statistics that the variable is normally distributed in the
population. The transformed variable (mean = 754.3, SO = 189.5) has
an improved skewness coefficient of -.445 compared to the original
value of-.755.
The re lationships between c lient satisfaction and the demographic
variables are found in Table 3. Only age, highest grade completed and
number of minor children in the home were stgnificantly related to
client satisfaction. C lient satisfaction was inversely related to age
and positively related to both highest grade completed and number
of minor children in the home.
Since the bivariate relationship between client satisfaction and certain
variables ( age, highest grade completed, and nurnber ofminor children
in the home) may be mediated by acculturation, partial correlation
analyses were performed. When acculturation is statistically controlled. the re lationship between client satisfaction and age disappears
(rxy.z "" -.154, df= 64, p = .217). The statistically significant relationship

�106

Israel Colón and Carmen Ortiz

for client satisfaction and highest grade completed is maintained (rxy.z

= .251, df = 64, p = .02 J ). The sarne was true for the relationship
between client satisfaction and number ofminor children in the home
(~.z= .245, df= 64, p = .047).
Table3
Relationship Between Demographics and Client Satisfaction
Variable
Gender
Religion
Marital Status
Birthplace
Where Raised
Where Schooled
Age
1-fighest Grade
#Minor Children

Statistic
t= .72
F = .77
F = .24
F = .89
F = .25
F = 1.69
r = -.27
r = .368
r = .313

DF
65
2/64
4/62
2/64
3/63
3/63
65
65
65

Probability
.47
.47
.91
.41
.18
. 18
.027
.002
.01

The central focus ofthis study, the relationship between acculturation
and client satisfaction, was confinned. A moderate, positive relationship was found between these variables ( r = .313, df= 65. p = .0095).
Discussion

In survey fonn, the present pilot study examined acculturation and
client satisfaction in a sample of predominantly Puerto Rican clients
attending a community mental health center. Given the limited size
and scope ofthe sample, these findings are, of course. tentative. The
positive relationship between acculturation and client satisfaction is
consistent with the literature, i.e., cultural differences between clients
and service providers act as a barrier to accessing those services.
The findings are sufficiently intriguing to warrant further investigation
and reconfinnation. In particular, the study needs to be replicated
across a number of agencies and include a wider range of Latino
groups in addition to Puerto Ricans. Also, the examination of ali three
variables (accultw-ation, client satisfaction and retention) needs to
be evaluated with a single sample. The reader is reminded that the
finding of a relationship between client satisfaction and program
retention is from another study.

Acculturation and client satisfaction in a samp/e...

107

From the pattem of other variables in this study, acculturation appears
to be related to exposure to US culture by means ofbirthplace, where
they were reared and where they attended school. Age was inversely
related to acculturation which suggests, on the one hand, that younger
populations are more affiliated with the US schools and culture. On
the other hand, older respondents are more attached to their homeland
and were more likely to have been bom in their homeland. The relationship between acculturation and age should not be interpreted to mean
Puerto Ricans become less acculturated as they age. lnstead, it retlects
the historical experience of migration. In other words, for families that
migrate, older members tend to hold onto their original culture while
the younger members try to acquire the new culture .
The central purpose of this study was to examine the relationship
between acculturation and client satisfaction. A moderate posit1ve
relationship was found between these variables. lt should be noted
that this finding stands in contradiction to Smarts ( 1993) findi ng of a
negative relationship. The differences in the present sample and Smarts
are noteworthy. Smarts sample was comprised ofMexican-Americans.
whereas the present sample was 97% Puerto Ri can. In spite of its
euphemistic status as a commonwealth, Puerto Rico's relationship
with the US is essentially that ofa colony. Thus. Puerto Ricans travel
freely between their mother lsland and the US. A result of th is is that
a portion of the present sample was reared and attended school in
both the US and Puerto Rico. A second difference between the sample:,
is that Smarts participants were ali physically disabled (orthopedic.
hearing, visual. etc.).
Larsen et al. ( 1979) found no relationship between age and client
satisfaction in a non-Latino sample. In the present study, a significant
negative relationship was found. However, when acculturation was
statistically controlled, the relationship between client satisfacti0n
and age disappeared, and we are in accord with Larson et al. In contras!
to Larsen et al.. we found a pos itive relationship bet¼een client
satisfaction and highest grade completed, even after statis tically
controlling for acculturation. Evidently, acculturat ion is an importan!
mediating variable in studies ofLatinos.
At the agency level, the adrninistrator who wishes to gain greater
participation by Puerto Rica.ns is faced with adilemma, do you acculturate the client or the services? Thcse two approaches to reaching

�Israel Colón and Carmen Ortiz

Puerto Ricans raise philosophical issues about the role and capacities
of human servicc agencies. Is the role of the agency and service
provider to resocialize and Americanize the client? Or, do we foster biculturalism and the acceptance of pluralism? This is essentially the
controversy surrounding bilingual education. Is the aim to restructure
the person or the program? Recent interest among human service
agencies in developing cultural competency in staff suggests that we
are leaning in the direction oftailoring programs to meet the needs of
Latinos.
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�Lessons Learned in tbe Development of Human
Capital
J11imt C hahin '

Abstract
Asan ex-migrant fannworl...er'collt:ge profo:-sor. and practitioner. 1collahoratcd

with women living in the housing proJects who are attempting to develop a
sustainable economic enterprise. 1e,runine the mcaning ofhuman rnpital and
community by assessing th.: social capital ofwomen in public assistance and
b) detenninmg ho,\ to use their assets. A result ofthis study suggcsb thJt
as community practit1oners. we should build o n the strengths of our client~
and work on the weaknesscs "ith training and deH:lopmemal oppor111ni11cs
Practitioners should start ata point \\here tht' com1111111it) and the c1icnh are
and utilize their assets to devclop thetr strength íhe facilitative role a
university profcssor plays with the communit) can providc access to resource~
to dcvelop human capital f"his stud~ descnbes the development of a Central
Texas Co-op. the process used to idenul~ and implement a sustamable
agriculture entcrprise. and thc lessons learned
R esumen

Como un ex-migrante. trab¡yador agrlcola/profosor universitario} pral"llcante.
he colaborado con mujeres que viven en proyectos de habitación que están
llegando a desarrollar una empresa económica autosostenible. Examino t:I
significado del capital humano y de la comunidad seilalando la contribución
del capital social de las mujeres en la asistencia pública y detenn mando como
usar sus activos. El resultado de este estudio sugiere que como pracucantc:s
comunitarios. deberírunos construir sobre las fortalezas de nuestros cliente~
y trabajar en sus debilidades ofreciendo entrenamiento y oportunidades de
desarrollo. Los practicantes debemos partir del punto en el que la comunidad
1 Ass1stant Profcssor Oépartmcnt of Social Worl.. , Southwest Téxas Stat~
University

�112

Jaime Cha,n

los clientes se encuentran, } utilizar sus habilidades para desarrollar sus
fortalezas. El papel facilitador que juega un profesor universitario con la
comunidad puede proporcionar acceso a re.:ursos para desarrollar el capital
humano. Este estudio describe el desarrollo de una cooperati va ,entral de
Texas. el proceso utilizado para identificar) poner en marcha una empresa
agricola autosostenible y las leccione, que aprendimos.
y

1ntroduction

Alter over twenty years ofteaching, being a administrator, and therefore being somewhat removed from perceived unsolvable social problemc:, 1undertook to conceptualize and develop a sustainable economic development activity. This economic development acrivity project
mvolvcd developing a training and support program for women on
public assistance in housing projects of Central Texas. Accord mg to
William Grace ( 1998) ofthe Center for Ethical Leadership in Seattle,
Washington, when you need to resolve a socioeconomic problem.
you can seek to draw resources from one ofthree wells:
fhe tirc:t well 1s the economic one that .:ontains thc n:serve, and
nchness of the market economy; the second 1s the go\ emment
well that should represent both the fruits and the conscience of
the ma.rket; and the third well is the one lcast oflen tapped- the
resources ofhuman capital (Grace. 1998).
W,th Grace's concepts in mind. 1decided to go back to the community
and once again work to e.reate a sustainable economic development
activity. The strategy used is the "assets model'' which takes mto
account the strengths and assets of families and neighborhoods,
rather than their deficits, as the primary building blocks for social
systems (Parsons 1997). To successfully build on community strengths
requires not only identifying assets, but also understanding what it
takes to mobilize and coordinate those assets effectively. A workable
plan requires the collective efforts of neighborhood residents and
their own experiences in the community. Engaging the residents collaboratively is how the project will take hold and develop the capacity
for community participants to lead and guide the implementation and
developrnent ofa socioeconomic eruichment program in the community.
As the enabler, I decided to visit the housing projects in San Marcos
and Luling, Texas, and interacted with the people to assess their
interests, strengths, and problems. There, 1 found individuals with
untapped gifts, abilities, and the desire to succeed. Given the fact
that the participants are placebound, successful with raising their

Lessons Learned in the Developmenl o/ Human Capital

113

children, experienced with fanning and agriculture, but with limited
transportation, I concluded I needed to identify specific agriculture
market niches in central Texas that I could use to sustain a productive
socioeconomic activity. To develop this economic initiative, we
therefore decided to undertake the following objectives:
• Engage Business School students in the development of
a rnarket stu&lt;ly.
• Conducta market study for organic herbs and vegetables
in the region.
• Develop and build a technical, social, and economic support system for organic peppers and vegetable production and marketing through a Cooperative.
• Develop and conducta training program for the Cooperative to develop the production of organic peppers and
vegetables.
The intent ofthis project is therefore to identify the rnarket; identify
and engage residents from the housing authority; provide training in
leadership, horticulture, and marketing; secure resources; and develop
the micro-enterprise that will cultivate and sel! organic vegetables in
Central Texas. To implement the project, 1used the following developmental strategies: First, the technical expertise ofthe Southwest Texas
State University (S WT) Small Business lnstitute conducted marketing
studies to determine the supply and demand of organic vegetables
and peppers in Central Texas. Second, Social Work students and
faculty assessed the needs and developed the social "support system." Third, the county government provided political support.
Fourth, the County Extension Services developed a currículum; and
finally, the Horticulture Department provided technical expertise.
As part of both the technical, social, and economic support system,
as well as the planned training program, a summer training program
was provided with ten weeks of training. The horticulture training
and organic farrning was conducted at the community center in San ·
Marcos and at the Luling Foundation in Luling, Texas. The participants
also received instruction in English and Spanish six hours a week for
a period often weeks. The instruction was supplemented with on-site
lab experiences where they worked with vegetables and peppers that
the participants and instructors planted. Participants, moreover,
received a small training stipend ofsix dollars an hour. The project, in

�114

Jaime Cham

addition, provided childcare services for nine children while their
parents were in training. A social work student worked with each
individual participant conceming any specific problems that might
infringe on their participation. The social work student dealt with
issues involving public assistance, ac;sistance with childcare, legal
referrals, and transportation. The low client ratio of the two social
workers enabled them to spend time with each project participant.
Recent changes in social welfare policy are demonstrating strong
negative etfects on farnilies, especially those on public assistance.
and thus have critica] relevance to the sustainability of communities
for instance, the Federal Personal Responsibility and Work
Opponunity Reconciliation Act (PRWO-RA) of 1996 abolished the
guaranteed income supports for low-income farnilies, fonnerly provided
by Aid to Families with Dependent Children (AFDC). lt also elirninated
the Job Opportunities and Basic Skills (JOBS) training program which
once provided basic education, skills training, and work opportuniti..:s
to low income farnilies with children programs. These children ·s
programs had previously provided emergency help to families with
ch i ldren for up to one month per year. These programs were
subsequently replaced by the Temporary Assistance for Needy
Families (TANF) program but al a considerably lower level offunding
(Hasenfeld 1998).
íANF restricts at-risk, low income families from recei ving public
assistance in the following ways:
1. Even though it does not require the state to increase the number of
jobs available for low-income individuals, TANF requires every
recipient to participate in work related activities within two years of
receiving aid.
2. Childcare assistance is not guaranteed to parents that require it in
order to participate in work or training.
3. Parents of newboms must retum to training or school within 12
weeks.
4. lrrespective ofthe availability of jobs, individuals are eligible to
receive only five years of public assistance.
5. Food subsidies for the unernployed, the childless poor, and the
nondisabled poor between the ages of 18 to 50 are restricted to three
months in any 12 month penod.

Lessons learned in the Deve/opment of Human Capital

11 5

Thus, the present social policy mandate is for individuals to be more
responsible and self-reliant and for communities to be less reliant on
public assistance prograrns. To achieve this mandated self-reliance,
we need to develop training prograrns and family support systems
that will sustain program participants and families during the
development and implementation of a prograrn. The Central Texas
Co-op which we created is thus an attempt to create a support system
and to develop an economic activity that produces a product with
market demand and financia! resources to provide livable wages.
Methodology
The development ofthis co-op was conceptualized and initiated under
the guidance of a college professor, administrator, practitioner, and
Kellogg fellow that visited La Cooperativa Mondragon in Bilbao,
Spain, and the Andar Cooperativa in Costa Rica. His role as community
organizer was critica! to the identification of community partners,
financia! resources, and project participants res1ding in the housing
projects in Luling and San Marcos, Texas
The Central Texas Cooperative project was approved in th~ Fal l or
1997. An init1al step was to contact potential supporterc;, "'hich
included the Comrnissioners Courts'. County Extension Agents, and
the Community Action Agency of Caldwell and Hays countics. the
Luling Foundation, and the horticulturt' section of the Agnculture
Department of SWT. lnitial contacts foc-used ,m their shanng the
objectives of the project and enhancing the potential of irnproving
the quality life oftargeted mdivi&lt;luals. These opportunities were taken
to collaboratively explore ex1stent resources that cou ld complement
the project and to request input and support for ident i fying potential
partic1pants. This step led to the formation of a 14-member adv1s0!)
comminee, which included a county judge, a county commissioner,
director ofthe Community Action Agency, executive director ofCapital
Area Planning Council, the county Extension agent, the housing
authority director, 5tudents from WT, and commun it)
representatives. The committee met periodically to receive updates
on the progress ofthe project and to offer support and sugges11ons.
By early spring of 1998, 30 individuals were assessed and selected tO
participate in the trainmg to be offered at two project s1tes, in urban
San Marcos and rural Luling Ultimatel}, 24 enrolled in the program
and 21 completed the program. At rhe San Marcos site there were 11

�116

Jaime Cha1n

participants. All were female, nine were Hispanic, and two were white.
At the Luling site, there were I O participants, five males and five
females. Ali the males were Hispanic and there were three African
American, one Hispanic, and one white female. All panicipants lived
in public housíng, very few were ernployed full-time, while sorne held
part-time ernployrnent, and nearly ali were receiving sorne type of
public assistance.
The participants' reading, writing, and other academic skills were
assessed, and ali were encouraged to attend adult education classes.
The participants in Luling were enrolled in Adult Education and GED
c lasses. Sorne took advantage ofthis opportunity at both sites. Most
of the participants at San Marcos had high school degrees; one had
st udied horticulture for one year at a cornmunity college. The
assessment also pointed out that in order for the pa rticipants to benefit
from a training program of six hours per week for ten weeks. provisions
for childcare would have to be made.
The trainíng program was carried out in the summer of 1998. lt was
delivered in English and Spanish, and it included lectures and
discuss1ons , hands-on prac tica) experiences, and visits to
demonstration sites. Participants applied their production skills on
three plots ata comrnunity garden ofthe Catholic Church in Luling,
the SWT Horticulture farm in San Marcos, and the farm ofthe Luling
Foundation in Luling. The County Extension Agent and officials of
the Community Action Agency supported the project very well. e.g.,
the Extension agent not only supervised hands-on experiences but
also arranged two field demonstration trips and helped develop the
training curriculum. The training was bolstered through the
participation of two outside consultants- &lt;me an expert in pepper
production, the other an expert in dehydrating peppers. Fifty local
fanners participated in the training offered by the pepper production
specialist.
Severa! of the participants combined their training with adult basic
education opportunities, and chí ldcare was provided by the
Community Action agency. Licensed childcare facilities were made
available by the housing authority by extending their hours of
operation to accommodate the project participants, particularly for
field trips requiring up to two hours of driving time. Bilingual students
from SWT offered technical training and educational programs for

Lessons Learned in the Development of Human Capital

117

the children under care. The entire effort was supported by a student
social workers that provided key support to the participants, often
referring their needs to other agencies and groups. By the involvernent
of many individuals and agencies, the project responded to many
needs, developed leadership among the participants, and catalyzed
new relationships and initiatíves.
At the end of 12 months, an assessment ofthe participants was carried
out and 90% of the participants had mastered the basic horticulture
curriculum. Many lessons were learned and conditions were made
ready to implementan expanded pilot effort to explore various products
that were not considered at the outset of the project, e.g., canning
Jecorative peppers, dehydrating peppers, and growing other
vegetables and herbs. Severa! particípants have acquired the
necessary skílls and leadership to continue into the next phases of
the cooperatíve's strategy.
As a result of the individual assessrnent of project panicipants, we
were able to link them to different community resources, i.e., adult
education, childcare, transportation, and basic literacy training. These
support resources represent the initial stages of capacity building
before engaging them in a training curriculum that includes leadership,
developing community awareness, understanding organíc hortículture
farming (soil analysis, drip irrigation systems), marketing, and
technology. The overall training program demystifies the nature of
business and helps people rediscover that knowledge and skills are
power. The circumstances that created their current financia! dístress
have often resulted in a loss of self-esteem and self-confidence, but
we leamed that the most ímportant ingredient in dcveloping selfesteem is success. Asan organizer and community practítíoner, I am
aware that, in order to sustain a project beyond the initial funding,
you have to work to build the autonomous capacity ofthe participants
so that they will be able to guide the development ofthe project after
the grant project is over.
Community organizing is therefore an ongoing process of our project
in order to more soundly ground the initiative in the community.
lnstead of using models of organizing that rely on conrrontation,
short term activities, and limited capacity-building for the participants,
we developed a strategy involving the following communíty resources:
the Housing Authority, the Community Action Agency, churches,

�118

Jaime Chain

social work students, county extension agents, county officials, and
the LulingAgriculture Demonstration Foundation. Theoverall intent
is to ensure the development of long tenn relationships between the
co-op participants and the capacity-building resources of the
community. We simultaneously also used college students and a grant
from the Economic Development Administration (EDA) to conduct
market studies in order to determine the supply and demand for
organically grown vegetables in the irnme~i~te markets of Central
Texas. Toe study also determined the trammg needs, the cost of
developing and creating a food co-op, and the potent_ial source of
funding and cornmunity resources needed to fully 1mplement a
sustainable economic activity.
The initial training took place over a three month period during the
summer in San Marcos and Luling, Texas, and was scheduled to
accommodate the family schedules of al! the participants. The participants had to commit to ten weeks of specific an~ ~ngoin~ training
and on-site demonstrations. Moreover, econom1c mcent1ves were
placed for their full participation in th~ ~rain in~ ~~ogran,s. Community
agencies provided transportation, trammg fac1ltt1es,_support ser~ic_es,
and volunteers to ensure the successful implementatton of the trammg
program. The student social workers pro~i~ed the fam!ly support
services, while bilingual agriculture techn1c1ans. extens ion agen_ts,
and other experts provided their professional skills. Linka~es \~~th
other community organizations were also critica! to the sustamabthl)
ofthis cooperative initiative.
Unlike university classrooms, in the housing authority, minoritie!&gt;
constitute the majority. Spanish and Spanglish are the participants'
first languages. Also, while the majority ofthe participants attending
evening training are on public assistance and have f~milies,_they are
very serious aboút improving their ski lis and econom 1c cond11_1~ns. 1n
addition to classes on marketing and hortic ulture, the part1c1pants
also had to take a course on civic responsibility. This course involves
talking about the basic rights and responsibilities ofcitizens in relat!o~
to school, their community, and their families. The struggles the part1c1pants have endured have created mistrust of public support systems
and politicians, though. Our efforts to encourage hope and enh~ce
higher expectations in the participants has definitely bee~ a leammg
experience, an experience that has further made me cogmzant of my
privileges in the university classroom. especially when compared to

Lessons Learned in the Development of Human Capital

119

the limited resources at the hous ing authority's activity center.
However, we should understand that the participants that live on the
economic margins can also teach us hope and confirm that, as social
work and cornmunity practitioners, we have to continue to testify on
their behalf.
The curriculum concentrated on pepper production and marketing.
Participants are committed to growing peppers, peppers that can be
grown in the area. However, production must be sufficient to ensure
an adequate retum. Participants leamed that peppers can be prepared
as salsa, jellied, dehydrated, whole canned, and canned and dried as
decorative products. They also participated in severa! cost analysis
exercises. For example, the participants leamed that instead of
marketing fresh peppers at $ .59 per pound, for decorative purposes.
they can buy ajar for $3 .00, fill it with colorful peppers that cost them
$3 .00 to produce, and sell the jar for $20.00, thus making $14 .00 per Jar.
They also learned that tfthey brown and dehydrate the peppers, the)
can sel! them for $2.99 an ounce. lt takes eight pods to create an ounce, and
the shelf Ii fe of dehydrated pepper~ 1s up to six months. Through th1~
learning process. several part1cipants emerged as leaders and are
ready to move to implementing a pilot effort leading to produCllon
and marketing through a cooperative. Currently, the participant~ are
planting Habanero peppers in San Marcos and Luling, Texas.
The participants were pre- and post-tested. The training, wh1ch
covered ali aspects of pepper production and marketing, allowed the
participants to gain a very good understanding of production topic~
and marketing topics Exdmples oftüpics covered are soil 1ypes. fertil1zation rates, pest identification and management, calculating production costs, and marketing strategies. Ample training materia Is wen:
made available and adapted for the project. The training was felt to be
effective primarily because tt was offered in both English and Span,sh
by two bilingual horticulture students from SWT. The post-test revealed that 90 percent ofthe participants understood the topics and haJ
gained the skills necessaf) to grow food organically and use bdsic
skills o fhorticulture in a real-world sening. There.is no question that
they acquired skills and built their capacity to be able to grow and
produce organic peppers and other vegetable products.
The collaboration this project has promoted between partner~ is one
ofthe most importan! outcornes from the proJect. Forthe first time in

�120

Jaime Cham

the history of centra! Texas, the housing authority, the Community
Action Agency, Texas Agriculture Extension Service, County
Commissioners Courts, and a County Judge carne together to talk
about women, public assistance, workforce issues, and how to collaboratively resolve related problems. They contributed resources and
ideas that have had a tremendous impact on the potential for irnproving
the quality ofthe lives ofthe participants. Both targete~ ~om~uniti~s
have a critica! mass of people on public assistance and livmg m publlc
housing that are either unernployed or under-ernployed . The
interaction between partner institutions and individuals has focused
not on ly on a critica! workforce but also prornoted a greater understanding about their respective and complementary roles in f~cilitating
sharing of resources for the benefit ofthe greater cornmunity.
At the sarne rime, the participants bonded so well by working together
m community gardens and traveling to visit demonstration sites that
they know they can solve pepper production and marketing problems.
They feel that with hard work and support for childcare services from
the Community Action Agency: public space donated by the housmg
authority, the county judge. and other elected officials; land from the
Luling Foundation; and support from city council members, they can
succeed in producing and marketing peppers and other vegetables.
This project is seen as the beginning of a collective effort to hamess
ali available resources and support from as many agencies and groups.
including a university that is playing a central catalytic role by bringing
the partners together.
The participation ofthe Economic Development Administration as a
partner in the process merits special mention in this rep~rt. As a
direct result ofthe assessment and training that builds on the1r support
for the feasibility study, they have invited Caldwell County, a
designated economically depressed county, to subrnit a proposal to
further develop the "Central Texas Cooperative."
As a result ofworking on this project, l leamed to continue to dream,
to have hope, and to have patience with my fellow human beings.
Empowering people to break the cycle ofpoverty is an ongoing process
requiring patience, vision, resourcefulness, and the faith that the
collective organized efforts ofthe comrnunity will make a difference in
their lives. Providing ski lis and guidance to members at the economic
margins of society requires that practitioners understand that engage-

lessons leamed m the Development of Human Capital

121

ment, asset development, and com.munity organization are ongoing
processes requiring vigilant and sustained support.
The development ofthis sustainable economic project will definitely
impact the individual participants and their families positively. To
sustain the success and development of this kind of project will
depend on our commitment, our marketing savvy, and our taking into
account the needs ofthe people within the social context where they
live. Community building is therefore critica) to providing support
systems that sustain and maintain successful economic projects.
Demystifying the free enterprise system is nevertheless a challenge
for community practitioners trying to improve the human conditions
9f marginalized citizens. As a professor and practitioner, 1believe we
should build partnerships that vitalize, as well as generate wisdom,
maturity, and resources for communities. Likewise, it remains valid
that we, as social workers, educators, agency representatives, and
related human service providers, must let the community decide to
pa11icipate in such partnerships. Adhering to this view does not mean
communities should go at it alone. We, as practitioners, must partner
in a way that respects the strengths and assets that exist in our
community prior to our involvement. We must also understand how
these community strengths have developed and increased through
the struggles of daily life. Perhaps what I have leamed, too, as a
Social Worker and institutional representative, is that listening to
people on the margins will show you they have the integrity, the will,
and the courage to improve their own lot. Human capital is developed
when the obstacles that deplete the human spirit are removed.
In this cooperative, socioeconomic project, we have learned
unbelievable lessons from the participants who are battling incredible
odds to improve their circumstances. We leamed first that if we listen
to their concems and surround them with a support system ofteachers
and caseworkers interested in the well-being of the participants and
their children, the participants will achieve success and bond together.
We also learned that no matter what the economic conditions, ifyou
encourage people to plant their feet, take responsibility for their needs,
and engage themselves in the training process, you will achieve greater
participation.

�122

Jaime Chain

Lessons Learned in the Development o/ Human Capital

Results

A university with a well-publicized mission statement that
attempts to connect higher education with community needs
has tremendous convening power to create partnerships in
such a way that each partner contributes from within their
respective mandates, and the communities are ultimate
beneficiaries.

•

An advisory committee that represents as many interested
segments of the community is of paramoum importance to
the design of the project and to carry out innovative and
comprehensive initiatives.

•

University professors with deep interests to serve cornmunities can adapt existen! materials to make them applicable,
appropriate, and effective for adults with limited education .

•

Teaching materials prepared in the English language can be
adequately translated on-site by capable bilingual students
who are familiar with the subject matter to be delivered.

•

Bilingual students who are technically competent and who
are ofthe same ora similar culture as the participants are of
extreme importance to the success of a project ofthis nature
Because they are able to comrnunicate with ease, participanb
not only learn more but also become more interested. Further.
the students have an impact on the university itsel fas they
relate their experiences to other students and professors. .

*

The County Extension agents are tremendous resources for
this type ofproject. Not only are they technically competent
but also well connected with many resources that can be
hamessed. For example, the agent working with this project
participated in developing training materials. conducling
practica! experiences, and organizing and conducting field
demonstration visits.

*

When partners fully understand the intent and irnportance
of a project that is intended to improve the qual ity of Iives of
under-served audiences. ways can always be found to overcome unanticipated obstacles, e.g., having childcare services
facilitated by the housing authority. This contributed immensely to enabling a 97% retention of participants because

123

they felt that the child.rcn were secure in a protected environment and with a supportive group of people. Another
example, the City ofSan Marcos offered three acres of land
at no cost to the project. In Luling, the Luling Foundation
anda prívate landowner are contemplating donating land for
a greenhouse.

•

,.

_Transportation will be an obstacle for participants targeted
m these types of_projects. This was a particular challenge
because the two s1tes were 20 miles apart. This was an obstaele for two ofthe instructors anda social worker. Further. 11
was an e ven greater problem for the field demonstration visits
to Blanco to see a cut flower operation and to Redford 10 see
an interactive Tilapia fish production and a salad greens
hydroponics system. However. when working with interes1ed
partners, ways &lt;:an always be found to overcome ob!&gt;tac les
- the university and the housing authority provided 1ransportation.
Social workers are indi~pensable in projects of th,s ryp&lt;'
because participants usually have a wide variety of problems
and issues that extend beyond the scope of projects Social
workers can conduct asse~sment~ of needs and address 01he1
issues by rderring them 10 the appropnate Jgencie~ J hi~
support enablcs 1echnically hast'd proJects to focus m1)re
effectively

When peo~le are rec~gnized dS whok. wo11hy being~ who of nece~sit)
must contrnue to ex1st outside of 1raining. they teel srrong capab le
and gain the confidence 10 bond and take care ofthe1r own~needs We
further leamed that it takes the collective effort ofthe communit\ 10
serve and engage a client population of parents on publtc ass,~ta~ce
1t is for ~is rea~on that we involved the Housing Authority, the
Comrnuntty Act1on Agency, the Chilú Development Center tlw
County _Extension Agents, the Luling Communit} Agncul;ural
Foundallon: college students, and the Urnversity Agriculture farnlt) .
The ~ollect1ve effort of ali these panies resulted in high attendance,
bondmg, and a program completion rate of 97%. The participants
have co_mpleted the trai.ning and produced recipes, raw peppers, and
decorat1ve pepper bonles that are now being rnarketed in Central
Texas.

�124

Jaime Chain

In t 999, the program initiative and the participants ofthe C. M. Allen
Housing Authority and Luling have received one and a half acre of
land and access to effiuent water from the C ity ofSan Marcos and the
Luling Foundation. The goal for the year was to plant o~e acre of
Habaneros, a pepper that has a selective market demand m ~ent~al
Texas and the potential for a higher financial yield. The U01vers1ty
and che county extension agent continue to provide the technical
assistance and resources to sustain the program initiative and develop
the ski lis of the housing residents. The lessons from last year have
definitely strengthened the foundation, the skills, and "ganas" ofthe
parti(:ipants. The participants that left the program during the train ing
gained full-time jobs elsewhere; whereas. the one unexpected
termination, a high school dropout, did not finish due to personal
problems. But given her youth, perhaps the lesson _she lear~e_d_~as
rhat the lack of an education limits one 's choices ofJob poss1b1ht1es.
P.:rsonall y, 1 also learned the obvious, which is that participants who
have a sense of excitement, an anlici pation of possibility and mystery,
anda readiness to 1ake risks are much more engaged in the training.
Secondly, participants that are sensitive to others and have respect
for each other build quality relationships that will truly bond and last
beyond the initial training program. Ultimately, the ideas that really
matter do not emerge from one participant alone, but e merge from the
collective experience of ali the participants. Today. welfare refonn
calls for bold, new ways of worki ng with famil ies. Community
organizations- including grassroots agencies, religious institutions,
service c lubs, business groups, and neighborhood associat ionswi ll have to work with government agencies, schools, and employers
in order to forrn networks that will lead to the realignment of existing
resources based on the community's strengths and abilities.
Given that small businesses collectively employ more people than
any other sector ofthe economy, communities need to support small
businesses and micro-enterprises that create jobs for recipients of
public benefits. Given the need for childcare, education, and training,
it will take the collective efforts and partnerships of government
agencies, community-based organizations, and business entities
willing to work with employees that need training and support systems.
The development ofhwnan capital is therefore critical to the job prospects, income, as well as the self-esteem and spirit of marginalized
citizens in a global economy.

Lessons Learned in the Development ofHuman Capital

125

The growing inequalities in the distribution ofwealth and eamings
pose a dangerous isolation between inner cities and rural communities
and the rest ofurban America. The growing demographic divide among
the rich and poor in our communities will create polarization and
marginalize our citizens in poverty pockets. Thus, state and federal
policies need to develop policy interventions ínvolving employment
and training initiatives that involve our citizens and are congruent
with market demands. We also need to realize that it takes multiple
partners in a community to launch an individual into a productive
society.

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Peirce, N. &amp; Johnson, C. (1997). Boundary Crossers. College Parle Academy
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Williams, A. (1997). Focus on Whole Family Makes Welfare-to-Work
Succeed. Family Support and Community &amp;onomic Development:

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Vol. 1, Nº 2

1997

ISSN 1405-1133

SOCIAL
PERSPECTIVES

PERSPECTIVAS
s·o clALES

Published / Publicado por:

The .School.of Social Work~ UT Austin
Facultad de Trabajo Social, UANL

�SOCIAL PERSPECTIVES / PERSPECTIVAS SOCIALES

�PONDO

UNIVERSITARIO

�PERSPECTIVAS SOCIALES
SOCIAL PERSPECTIVES

FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
SCHOOL OF SOCIAL WORK
UNIVERSITY OF TEXAS AT AUSTIN

Vol. 1, Nº 2

Segundo semestre / second semester 1997

�Editorial Comment
This is the second issue of Perspectivas Sociales/Socia/ Perspectives,
a joint publication initiative of the Facultad de Trabajo Social of the
Universidad Autónoma de Nuevo León, and the School of Social
Work, The University of Texas at Austin, together with the support
of three other schools of social work: the Worden School of Social
Service, Our Lady of the Lake University, San Antonio; the School
ofSocial Work, University ofSouthem California, Los Angeles; and
the Department of Social Welfare, The University of California at
Los Angeles. Dr. Manuel Ribeiro and Dr. David M. Austin are serving
as co-editors. Dr. Austin has served as editor ofthe current issue; Dr.
Ribeiro will serve as editor for the second issue.
Papers will be published in either Spanish or in English. with an
abstract in both languages. Submissi_ons for the next issue are invited.
Submissions from authors in Mexico should be sent directly to Dr.
Ribeiro; submissions from authors in the United States should be
sent to Dr. Austin, to· be forwarded to Dr. Ribeiro. Alf submissions
will be reviewed by members of the Editorial Council both in the
United States and in Mexico.
The joumal will include papers that can be expected to be of interest
to social workers and social work educators in Mexico and in the
United States, including:
•Articles dealing with issues connected to ·the U.S.Mexico border and persons moving in both directions
across that border;
•Articles dealing with research on social conditions
which are common to both nations;
•Articles dealing with social work practice issues that
are common to individuals, families and communities
in both nations;
•Articles dealing with social policy issues that are
common to both nations;
•Articles dealing with social work education that are
relevant to educators in both nations.
We anticipate that these articles may be viewed very differently by
scholars in each country. We would welcome your comments which
can be sent to either of the co-editors at the addresses indicated.

�Comentario editorial
Este es el segundo número de la nueva versión de la revista
Perspectil&gt;as Sociales I Social Perspectives, publicación conjunta de
la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Nuevo
León y de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Texas en
Austin. con el apoyo de otras tres escuelas de trabajo social: The
ll orden School o_(Social Sen·ice. Our La,~1· ofThe Lake University,
San Antonio: The School of Social Work, Universit_r of Southern
California, Los Angeles, y The Department of Social Welfare, The
L'niversity of California al Los Angeles. El Dr. David Austin y El
Doctor Manuel R.ibeiro fungirán como coeditores. El Dr. Austin será
el editor responsable para este número y el Dr. Ribeiro lo será para el
siguiente.
Los artículos serán publicados en español o en inglés, con un breve
resumen en ambos idiomas. Invitamos a los académicos a someter
sus trabajos para los próximos números. Los autores de México
deberán enviar sus trabajos al Dr. Ribeiro y los autores de Estados
Unidos deberán enviarlos al Dr. Austin, quien los turnará al Dr.
Ribeiro. Todos los textos serán revisados por miembros del consejo
editorial de ambos países.
La revista incluirá trabajos que sean de interés para los trabajadores
sociales y educadores de México y de los Estados Unidos, incluyendo:
Artículos relacionados con la situación fronteriza entre México
y los Estados Unidos;
1

1

Artículos de investigación sobre las condiciones sociales de
ambos países;

Social Perspectives / Perspectivas Sociales
Co-cditors / Cocditorcs
David M. Austin, Ph.D.
The University ofTexas at Austin
Manuel Ribeiro, Ph.D. I Raul Eduardo López, Ph.D.
Universidad Autónoma de Nuevo León
Editorial Council / Consejo Editorial
Renée Dandurand
INRS Culture et Sociétés (Montreal)
Germain Dulac, Ph.D.
McGill University
Todd Michael Franke, Ph.D.
University of California at Los Angeles
Esthela Gulierrez Garza, Ph.D.
Universidad Autónoma de Nuevo León
Cora Le-Doux, Ph.D.
Our Lady of the Lake University
Laura Lein, Ph.D.
Toe University ofTexas at Austin
Freddy Mariñez, Ph.D.
Universidad Autónoma de Nuevo León

Artículos referidos a la práctica del Trabajo Social en relación
con individuos, familias y comunidades en los dos países;

Yolanda Padilla. Ph.D..
Toe University of Texas at Austin

Artículos sobre políticas sociales de ambos países;

Ramon Salcido, Ph.D.
University of Southem Califomia

Artículos sobre educación en Trabajo Social.
Anticipamos que los trabajos puedan ser contemplados de manera
muy diferente por los académicos de e11da país, por lo que agradeceremos que nos envíe sus comentarios.

Antonio Salgado, Ph.D.
ITESM (Campus Querétaro)
Roherto Rebolloso, M.A.
Universidad de Monterrey
Santos H. Hemande:, Ph.D.
Our Lady ofthe Lake University

�'Universidad Autónoma de Nuevo León

MANlJSUUPT STYLF: CUIDE'

Rector:. Dr. Reyes Tamez Guerra

Pr~paration of Copy

Facultad de Trabajo Social

Manusnipts are evaluatcd by thc editors and other rcfcrccs. To perrnit
anonymity, attach a wvcr page giving authorship and institutional
allil iation. hut providc only the tille as means of identification on
thc manuscript itsclf. Submit at least three copies, and retain a copy
for your own files. Manuscripts are accepted subject to non-substantive
editing. Prepare copy as follows:

Direc1ora: Lic. Ma. Irene CanltÍ Reyna

The Uninrsity ofTexas at Austin
Presicle111 ami inlerim: Dr. Peter

r

Flawn

The School of Social Work

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Dean: D,: Barbara W íflhite

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Manuel Ribeiro Ferreira
Facultad de Trabajo Social
División de Estudios de Postgrado
Universidad Autónoma de Nuevo león
Ciudad Universitaria
Monterrey, N.l. 66450
E-mail (mribeiro@ccr.dsi.uanf.mx)

or
David M. Austin
School o/Social Work, D3500
The University of Texas al Auslin
Austin, Texas 787 I 2
E-mail (daustin@mail.utexas.edu)

This issue / Tiraje: 1000 copies
ISSN: 1405-1133

Printed in / Impreso en: Monterrey, N.L., México

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1• Ir author ·s name is in the text, follow it with year in parenthcscs. [ « ... Duncan ( 1959) has proven that...»]. If author·s
name is not in the text. insert at an appropriate point the last
namc and ycar. scparated by comma. [«... some have claimed
(cf. Gouldncr. 1963) that. .. »].

2. Paginatio11 (without «p» or «pp») follows year of publicatio11, scparall'd hy colon. r« ... it has bcen noted (Lipset. 1964:
61 -64) tha1. .. »1. lnrnrporate within parentheses any brief
phrasc asso&lt;.:iatcd ll'ith rdi:n:nce. l«... have claimed that this
is so (but sec .Iones. 195~:99 for a contliC'ting vieml ). ].
'Rs:print&lt;-d wilh p&lt;:m1issin11 from Ih&lt;: !'\111&lt;:nGm St&gt;&lt;:ll&gt;logical Association.

�3. With dual authorship. give both last names: lor m~r~ than
two. use «et al.». For institutional authorship supply m1_11111~um
identification from the beginning or thc cnmpktc c1tat1011.
[ « ... occupational Jata (U.S. Bureau or thc Census. 1963: 117)
re\·ea 1...»].

-t. lf there is more than onc rd~rence 10 thc sarnc author ami
Year. distinguish them by use or letters (a.b) auachcJ to :,car
of publication, in text and in rek!enc~;'PPend1x. 1«... as was
pre\·iously suggested (Levy. 196) a: .,., 1)... » 15. Endose a series of references \\'Íthin a s ingk pair or parcntheses and separatl.' by semicolons. [«...as many have notcd
(Johnson. 1942: Pe1Ty. 1947: Lindquist. I9-tS)... »IFormat of References in Appendix

List all items alphabetically by author and. \\·ithin author. by y~ar_or
publication. in an appendix. titled «REFERl::NC_ES». ~sc no nahcs
and no abbre\ iations. For typing fonnat. see the lollowmg cxamples:
Davis, K.
( 1963a 1 «The theory of change and rcspon~e ~n modem &lt;lcmog raphic
history». Popula1iu11 b1&lt;/ex. 29 ( October): .&gt;➔)-366.
1

1

(1963b ¡ «Social demography». pp. 20➔-2 2 l. in: lkn!ar&lt;l Bcrclson
(ed.J. The Beha,·ioral Scicnccs Today. Ncw York: Bas1c Books.
Goode. W. J.
( 1967¡ «The protection ofthe inept» . .·l111eriw11 Socir,/og,cal /?e1·ie1r.
32 (FebruaryJ: 5-19.
Moore. Wilbert E. and A.rnold S. Feldman

11

(1960) /.ab ur Co111111iJ111en1 ami Social_Clw11g e í11 /)e1·elopi11g Areas
New York: Social Science Research Counc1l.

Sanford. Ne vitt íed.J
(1962 ) 1he American College. Ncw York: Wilc) .

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Preparación del manuscrito

Los manuscritos serán evaluados por los editores y por los 111iembros
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l . Si el nombre del autor fonna parte del texto, debe ser seguido
del afio entre paréntesis: [«... Duncan (I 959) demostró que...»].
Si el nombre del autor no está en el texto, inserte en el lugar

�apropiado él apellido y el ai10, separados por un coma. y todo
ello entre paréntesis: [«. .. algunos han propm!sto (cf. Gouldner,
1963) que ... »].
2. Las referencias de números de páginas (sin utilizar "p." o
··pp.") deben seguir al afio de publicación. separadas por dos
puntos: [«se ha hecho notar (Lipset. 196-1:61-64) que... »].
Incorpore entre paréntesis cualquier frase. breve asociada con
una referencia: [« ...han sefialado que ésto es así (pero véase
Jones. 1952:99 para un punto de vista opuesto).»].
3. Para referencias de dos autores. utilice solamente los apellidos; para más de dos autores, utilice "y otros". Para autorías
institucionales, proporcione el mínimo posible de infom1ación
desde el principio de la cita: [« .. .los datos sobre ocupación
(U.S. Bureau of The Census. 1963: 117) revelan ... »].

-1. Si hay más de una referencia del mismo autor y del mismo
afio, distinga la fuente utilizando letras ("a,b, etc.") pegadas
al año de publicación. tanto en el texto como en el apéndice
bibliográfico: [«... como fue sugerido anteriormente (Levy,
1965a:331 )»].

'I

il

5. Cuando realice una serie de referencias, inclúyalas dentro
de paréntesis y separadas por punto y coma: [«... como muchos
han señalado (Johnson. 1942; Perry, I 947; Lindquist,
1948) ...11).

Formato de las referencias en el apéndice bibliográfico

1

Enliste todas las referencias en orden alfabético por autor, por año de
publicación en un apéndice titulado «bibliografia». No emplee
abreviaciones. Para el formato tipográfico, vea los ejemplos siguientes:
Davis, Kingsley
( 1963aJ «Toe theory of change and response in modero demographic
history». Population lndex 29 (October): 345-366.
( 1963b) «Social demography», pp. 204-221 , en: Bemard Berelson (ed.),
The Behavioral Sciences Tuday. New York: Basic Books.
Goode, W. J.
(1967) «Toe protection ofthe inept». American Sociological Review,
32 (February): 5-19.
l'y1oore, Wilbert E. y Amold S. Feldman
(1960) Labor Commitmenl and Social Change in Developinx Areas.
New York: Social Science Research Council.
Sanford, Nevitt (ed.)
(1962) The American College. New York: Wilcy.

CONTENTS / CONTENIDO

.José (iuillermo LIÍñi½a Zárate
Thc shaping of Social Work profcssional practice
Ramón Salcido y John García
Using focus groups for considering culture: Developing
a culturally responsive system for Mexican / Mexican
American families

Federico Soujlée, Jr.
Un encuadre metateórico para la práctica del Trabajo
Social
Freddy Ramón Mariñez Navarro
El Estado y el bienestar social: ¿por qué; para qué o para
quién'&gt;
Raúl Eduardo Lópe: Estrada
Pobreza y políticas sociales locales en Monterrey;
Nuevo León.

�The shaping of social work professional practice
José Guillermo Zúñiga Zárate
Abstract. The purpose of this paper is to deepen an understanding of
the way in which social wo!k has reached a specific kind of practice
in different social contexts. What is proposed is that in órder to
understand the different kinds of professional development in the
practica! and theoretical arenas, it is important to explore the unique
set of experiential elements that shape the social worker's particular
macrovision ofthe social environment.
Resumen. El propósito de este artículo es profundizar en la
comprensión de la manera en que el trabajo social ha alcanzado un
tipo específico de práctica en contextos sociales diferentes. Lo que
proponemos es que para comprender los diversos tipos de desarrollo
profesional en los aspectos teóricos y prácticos; es importante-explorar
el conjunto de elementos de experiencia que configuran la macrovisión
particular que los trabajadores sociales tienen del contexto social.

Every professional field has its own body of knowledge. 0n the
practica! side there is a unique body of practica! knowledge that is
used in a very unique way in a specific social context, depending also
on the unique circumstances of such a context. For example, the law
that deals with certain delinquent behaviots is very specific to a
particular setting. In social work, the way in which social work is
implemented is very specific to the social context in a country, if we
compare it with the way in which it is practiceó in another country.
Toe ~queness of a professional body ofknowledge does not mean
isolation. There is a body ofknowledge in every kind of practice that
can be shared between professionals living in two different social
environments. For example, talking about other professions, án
engineer or doctor can share much oftheir knowledge with another
colleague from a different social context. There is a constant
interchange of ideas and new techniques intending to improve, for
example, the span oflife or the quality of life, or the efficiency of an
industrial production process. But there are also differences in the
way such knowledge is applied in different societies.
·
There are severa! idiosyncratic patterns of practice that do not belong
to the technical or professional realm. They have to do with the way a
professional perceives the world: the meaning of the externa! world,

�12

Penpeclivas Socia/a Vol. J, N°2

the nature, meaning, usefulness ofthe professional role and practice.
Since social workers use their own self to help people, it is very
important to analyze the consequences of possessing specific cultural
and personal pattems ofbelieving and perceiving. Toe consequences
of developing a real understanding between social workers in different
societies is crucial as well: a lack ofunderstanding can be tumed into
a productive sharing process so the clients and agencies get the benefits
of mutual W1derstanding at a professional level.
It is proposed here that the sources of the differences between the

Social Penpeclivu Vol. l, N°2

lJ

This description ofpolitical and economic forces is generally applied.
at a macro level. However, there are also political factors working
more directly within the professional education process. At this level,
the political factors involved in building professional curricula have
been acknowledged by Meyer (1986). She asserts that " ...the development of a currículum policy is essentially a political process, one of
negotiation by varied interests groups" (p. 1). The political factor in
this case is located at micro level. However, there are other political
factors that operate at a macro leve! of analysis.

way in which social workers see the nature oftheory and practice in
different societies has not been appropriately and deeply understood.
Imrnersion in our own unchangeable cultural certainties about who
we are and what we do as professionals has limited the possibility of
a real understanding of those sources which shape professional
differences.

In this sense, intervention techniques, methods, philosophies that back
up the nature of practice will ali be part of the forces of power that
have an important role in a single school or university. This includes
budgetary decisions at the same levels. Toe power struggles inside
departments, schools, and universities are also molding curricula,
practj_ce, and the ways the students learn to intervene.

Theoretical Attempts to Explain Professional Diversity.

However, the analysis of the social and economic factors exerting
influence from outside or the interna! struggles that take place inside
a school or university, only provide a partial description ofthe issues
that are affecting the social worker's perception ofthe helping process
in which clients, agencies, and possibilities of intervention, are
components ofthe whole.

There have been several attempts to analyze the basis of professional
diversity. These attempts face the immediate problem of being
extrapolations from different fields oras a~dressing different problems.
Political and Economic Analyses.

Among the different forces working on how a profession has ultimately
developed are political and econornic factors. These factors have been
traditionally included as determinants of professional practice.
However, it is not as easy to include them when people start talking
about academic or professional matters because we assume that
schools or agencies are not the focus of those forces. Politics and
policies, however, modify agencies and schools as well, either because
the source of influence comes from within the organization or from a
broader policy change that impacts the organization.
To begin with, in every social context economic choices are beit}g

made when sorne people receive the benefit of a spending policy
decision, and other people do not receive a benefit when, because of
política! reasons, the decision is not taking their case into consideration
(Heffeman, 1992). Even if no national budget is large enough to
satisfy everyone's needs, it is assumed in social welfare analysis that
at least there is a reasonable economic surplus that can be used to
meet sorne ~_ofbasic hwnan needs.

Metatheory Analysis.

Usually, a iiietatheory analysis is performed by explaining how factors
such as ideology, religion, politics, scientific theories, technology,
and so on, differentially affect a discipline. An example of this
approach is the analysis by Soufllé (1993) of the way in which a
deductive metatheory analysis can be conducted to \mderstand how
social work practice is implemented.
Metatheory anaiyses have an important contribuiion as guidelines
when the practica! realm has beeti oetter understood. Actually, a
metatheory analysis will direct the nature of practice once we have a
better sense of the real forces having a role when a social worker is
intervening or researching. Science history has taught us (Bernal, 1954,
for example), that while dealing with theoretical m~tters it is important .
that we have a knowledge ofhow the experiential process ofpractice
takes place, as an inductive process that later is encompassed within
a theoretical or metatheoretical analysis.

�14

Pm,pectivas Sociales l'ol. /, Nº2

The understanding ofthe forces that are really involved in the social
worker's perception ofthe nature ofpractice has not been properly
understood because the experiential_component of the experience of
social workers has not been addressed. Professionals in any area are
influenced by the social environment and by personal factors. Toe
nature of the tools that social workers utilize involves the social
workers themselves. Social workers in any country are elements that
make more feasible the success or failure ofthe intervention.
Another way ofusing theory is to choose a narrower approach: discussing specific details of only one of the branches encompassing a
metatheory. In this case discussions about polemic, theoretical, pragmatic or technological issues are addressed.
A metatheoric approach is too wide; discussions and debates focused
on only one branch of knowledge are too narrow. These analyses
somehow try to adjust the phenomenon analyzed to a certain model
or way of description. It is true that a deductive logic can be useful to
explain phenomena. Despite this, trying to adjust the nature ofpractice
as is actually done toan ideal model constitutes a limited strategy. A
better approach is to analyze current pattems of practice instead,
following in this case, a pattem of inductive reasoning.

1

,.ij~ 1

Socfal Penpecttves

Vol. /, tr2

15

Atranscendental reality is one which is shared by many constitue,ncies
one that exists as a common set ofcognitions or beliefs used to descn~
the reality. ·Toe uniqueness of such reality, including the emotional
attributes of the way in which social, and personal experiences with
clients in a specific social context are perceived, is also impli~ when
the word transcendental is used. The same way in which it was
necessary finally to consider the possibility of multiple personal
realities through a constructivist approach, it is necessary to now
consider multiple transcendental sets ofexperiences shaping the inner
personal reality as a force contributing to the final kind of practice.
lfas posed by Pardeck (I 994) the "Key for successful intervention is
communicative co~petence" (p. 2) as claimed by post modemists,
then the need ofhavmg a deeper understanding of the kind ofpractice
and the "realities" existing in different social and cultural
environments, is very important. We cannot just say that the reality is
constructed_in a different way by every person. To make this ~ o n
useful (taking the risk ofbeing labeled as "pragmatist") we have to
assume that there is a common transcendental reality to social workers
as professionals in a specific society.

Experiential Components Shaping the Social Worker's Reality.

Constructivism.

As ~scussed before, there are societal forces that directly impact the

A constructivist approach can contribute to a better understanding of
the differences among social work practices in different societies. Toe
nature ofa social worker 's practice in certain specific cultural circurnstances cru{ be understood by following a constructi ve explanation. In
order to account for not only the social worker 's reality but for severa!
realities, following this approach, we could say that there may be
multiple perspectives through which an individual may view the world.

social ~orker. However, the impact of those forces can only be
appropna~ely understood if analyzed as a set ofpersonal experiences
as profess1onals. These forces are usually discussed separately but ali
ofthem are considered important. In this writing a briefdiscussion of
them "'.ill b_e addressed as an antecedent to support the final analysis
ofhow social workers develop a-unique macrovision oftheir reality.

The problem with this explanation is that even if it does consider
several views of the social worker 's way of interpreting the reality, it
does not account for different transcendental realities. In other words,
the constructivist explanation is still limited since it is mainly'~
appropriate in the single context in which constructivism was
constructed: a reality in which it was not necessary to account for the
importance (or need) of describing cfifferent sets of transcendental
e~periential realities, as is the case of social work-ers living in different
cowitries, realities that give sense and direction to the social workers'
p¡ofessional conduct.

In a more specific scenario, that is the focus ofthis paper, it is important
to analyze and understand the economic environment faced by social
workers, schools of social work and .universities and the political
factors that shape the economic environment. Again, these experiences
are only transcendental in the sense that they are impacting the social
worker as a single individual, even if he or she is part of a group.
·These factors have also have an important role in the determination
of th~ way in which a currículum has developed its content, field
practtces, and the hopes and limitations ofthe people involved. Toe
following ~scussion examines sorne of the political and ~nomic
factors which have shaped the macro environment of social work

�16

Perspectivas Sociales 11'/. I. N°2

education and social work practice in Mexico and in the United States,
and thus, ultimately, the social worker as an individual. In order to
not comrnit the same mistake of a single approach from an economic
or social viewpoint, the approach followed in the next description
will be an inclusive narrative rather than oriented to a single field.
Social workers, of course, are not only externa! observers of what is
happening in their society. They are participants and even modifiers
of the reality. They themselves have suffered or benefited from the
guidelines and ways to do the things in the social context they are
living in. They know what is feasible and what is not.
The Mexico Case. Historical events often determine the actual ways
of thinking and doing in professional practice. Events which took
place in the past detennine current cultural pattems. As any other
country. Mexico and other Latín American countries has a unique
history. a singular one.

In most of Mexico it has not been possible to create an ''economic
surplus.. to accomplish additional welfare tasks beyond the bare
mínimum that currently exists. There are no resources to respond to
the many unmet needs ofmost ofthe population. Laws, amendments
and provisions that are enacted do not really reach the population in
many instances. There has not been a retirement security system 1 for
the elderly or for the unemployed similar to the social protection
systems instituted in the United States and Europe. There is a federally
supported general social services program -Sistema Nacional Para el
Desarrollo Integral de la Familia (DIF)- primarily directed at the problems of women and children.
Mexico, as well as most of the other Latin-American countries, was
colonized by the Spaniards, a people with distinctive beliefsystems,
and distinctive subjective world views. They brought to Latin-Arnerica
a particular pattem of social development involving economic,
military, política! and religious dimensions: a "practica!" pers~ective
of the world. Native Indians had their own set of beliefs, more
harmonic with natural practices in every order: natural events were
respected, even made up as gods.
·
¡ A new savings plan for retirenment has jusi been implemented. In this system a
worker can save sorne amount ofmoney and banks will give the worker a preestablished
interest rate. The Federal Government has guidclines, prescriptions, and rights that
control both the savings plan and the bank 's handling of thc savings.

Social Perspeclives Vol. l. N°2

17

Natural as it is, a blend of races resulted. Not only a blend of races,
but also a blend ofbelief systems that resulted in a unique final way
oflooking at reality. Toe struggle to respect powerful forces such as
gods and natural events has been in conflict with the feisty Spanish
heritage. Two kinds of pride have remained: the p'ride of having a
rich and diverse macrovision ofthe world anda pride in being selfefficient and practical.
Toe relationship between these two heritages helps to explain a
contrasting two-sided actual manifestation of culture. Sorne people
with power exert such power even against the odds, like the Spanish
invaders. Most ofthe people who do not have power have been able
to withstand a long-term dominant and controlling ruling system which
has taken different fonns over the centuries. A blended religious system
that is rooted in the hope that help is coming from outside is in many
cases the main support for the poor. Toe rich or the mighty understand
this; they are able to deceive by promising help in the future and
playing by the accepted political rules.
In Mexico política! power has long been concentrated in the national
government and in powerful families, reflecting, in part, the colonial
pattern of control established by the Spani_sh rulers. Economic power
has often been controlled outside of the co'-:IIltry, originally by Spain;
more recently by European countries and, in particular, by economic
interests in the United States.
Economic stability depends on many factors not subject to control
by persons concemed with social welfare. Poverty and endemic
malnutrition at different levels have been present in Mexico and other
Latin-American countriés for a very long time. Indiv_idual citizens
have had a very minor role as a factor in macro-leve! change, either
because the political system is so rigid that it can not be broken or
threatened, or because a violent, revolutionary changes are viewed as
more painful than the possible benefits obtained. Indeed, many of
these countries have had historical experience with the costs ofviolent
revolution.
As a way to give response to people's needs, authors like Gall'ardo
(1973), Ander Egg (1983) and Palma (1978), proposed that social
workers should stimulate social awareness processes following a social
change perspective. Such a perspective challenged the sociál systems
that were perceived as generating an unfair leve! ofliving for a majority
of the people in the population. Using a strong "people's education"

�18

Pmputtwu Socia/u K,/. l , N°2

Social Perspeclives Vol. l . Nº2

19

and awareness process people without power·would be helped to
recognize the sources ofinjustice through the social worker's methods
and techniques. Later, the population would be able to force changes
in the structure or sources of injustice that maintain the status quo.

attachment to different forms of theoretical compromise. with the
original models and traditions. Professors and schools at different
levels still reflect the influence ofthe original social conflict model
that gave place to the current model ofpractice.

As predicted by some authors (MacKenzie, 1969) this socialist socioeconomic change model has not been a viable model. Social workers
who embraced this viewpoint have had to face different levels ofdisappointment depending upon the level_of involvement they had with
this philosophical perspective. M-any theoretical and practical efforts
were wasted since the main theoretical framework was just untenable.

Positivistic science helped social work to awake to a differeÍlt methodology. Aseptic "non compromised" methods of researcb could help
professionals in developing a less easy-to-compromise methodology.
A possibility of''neutral" science was at least plausible. Science could
be independent of a social compromise and independent of power.
Since science is neutral it can grow by itself. These tenets were indeed
helpful.

However, as asserted by Zúñiga (1995), it is important to underline
that the original radical social change model stimulated a very
important set ofknowledges about experiential practice in the practical
fields. This knowledge resembles the qualitative methods ofresearcb.__
(Hines, 1993) that are gaining popularity nowadays. Since the task
was to stay in contact with the people to elevate their leve! of social
awareness, many techniques for working directly with people in the
commtinity were developed.
Ingenuity and social relationships were important tools for social
workers. Confronted with so many lirnitations their techniques bad to
·rely upon the inner group social forces instead of relying upon a set
ofprescribed procedures. Methods had to take into account that social
work within Latin America is largely based on interactions rather than
on prescribed guidelines. This is an asset or a shortcoming depending
upon the ,&gt;erspective embraced. Administratively prescribed
procedures to follow as in many social welfare programs in the US
will be applied with difficulty in a society that is traditionally based
on interactional processes, and the contrary is also the case.
In Mexico most of the social workers did not actually advocate a
violent change; they tried to empower people to act on immediate
issues. Toe term "social cbange agent" could have many meanings
and personal interpretations depending upon the social worker's own
point of view, or depending upon certain political goals. flowever,
most ofthe social work activity did not look for a revolutionary violent
social change. Toe driving force was -to respond to the unfulfilled
necJ(is of the people.

In .tJexico the actual fonn of social work practice still reflects the
political and social struggles described. There are severa! degrees of

With scientific aseptic criteria such as validity, replication, etc., it
was possible to develop more techniques. But most importantly, it
was possible to give a new locus to the techniques of understanding
social realities which were developed under the fonner socfalist-based
practica! model. A variety of techniques ranging from completely
descriptive, fully statistical, anthropological qualitative, case studies,
experiments, single case designs, sample-population studies, and so
on, have flourished as a result.
Toe painful crisis coq from the separation of the socialist model
and the later acceptance and incorporation of the positivistic one is
taking place nowadays. Severa! degrees ofattachment to the socialist
model still may remain in different schools in central Aiherica and in
south America. There is still an "adaptation" stage to the positivistic
model. This situation has not been quite understood by social workers
in the United States.

In addition, the ferninist movement, and the constructivist explanation
of reality have not yet exerted a strong influence on social workers at
the practica! leve!. Toe arena for these new explanations (including
~e "recent" incorporation of the positivistic approach) that put at
nsk many prescribed and culturally rooted systems ofbelief is not
yet prepared for social workers in Mexico. The solution ofthe conflict
between positivist science and socialist influences has not been reached
yet. 1t is difficult to foresee the professional or existential dangers 01:
benefits ofthe implementation ofthese new perspectives overa nondefined set of practices and theoretical frameworks still under
development.

�20

Perspectivas Sociales Vol. I, N°2

The United States Case1• Toe powerful influence in Mexico of a

socialist model for analyzing social reality did not talée place in the
United States. In Europe, however, the influence ofthe socialist model
was stronger, probably because the geographical vicinity of socialist
countries. In England, for example, intense debates have taken place
about the ways in which political analysis is related to the nature of
social work practice.
However, the situation in the United States conceming the forces
working on social work was different. According to a docwnented
paper by Austin (1997), in the United States there were severa!
variables shaping the profession as it emerged at the beginning ofthe
20th century:
1) The impact of various forros of social welfare funding, along
with the social and political events associated with those forces,
was the most powerful externa! force;

2) Jbe presence of a Iarge number ofvoluntary, non-govemmental
charitable organizations, many under religious sponsorship;
3) The presence of a substantial nwnber of unmarried college-

educated women seeking employment in a technical/professional
field;
4) An initial tension between an academic social science model
and the practitioner training model proposed by Mary Richmond
was resolved in favor of the training model which did not
emphasize the role ofpolitical and economic forces in the society;
5) Tension between an independent training school in applied
philanthropy, and professional education programs attached to
colleges and universities, that was resolved in favor ofan academic
attachment and confonnance to the expectations ofthe traditional
academic community;
6) The adoption ofan individuaVfamily centered model ofprofessional practice rather than a community or public policy model
of practice as a consequence ofthe.influence of voluntary charity
organizations (600~604).
2 The insigbts and comments by Dr. David Austin ofthe UT Austin Scbool ofSocial
Work were invaluable in the development of this subsection.

Social Perspectives Vol. /, Nº2

21

Austin (1996) himself discusses the role of those factors in shaping
the current social work educational and practice model in the Uñited
States. Toe existence of severa! types of funding sources means
logically, the availability ofsorne of those resources for social welfare'.
Toe society did produce a "surplus" which was available to be used
for different purposes besides the basic population survival needs.
A continuous process of immigration had also a major role in the
develop~ent of social welfare and social work. Immigrants coming
to Amenca from many countries arrived poor and unprotected, without
an extended family support system. Many of them were refugees
from authoritarian govemments. They supported the creation of a
go~e_mm~n~ ~stem with limited authority divided among several
pobtlcal mstttutlons - the Presidency, the Congress and the courts.
Many of the religious institutions that were established emphasiz.ed
self-go\'.emment at the congregational level, and the leadership role
of church members as well as the clergy.
Many voluntary asso_ciations were established to help immigrants as
well as persons movmg from poor agricultura! areas into the cities.
Gove~ent regulations and programs were also established forming
th~ bas_1s for a ~ensitivity to help the needy. Sometimes the govemment
gwdelmes reJected the social action efforts of prívate agencies.
However, most of the time govemmental guidelines were not needed
becall;Se prívate groups were supportive to the ~ople arriving to
Amenca (Trattner, 1979). Also, from the beginning there was a decentralized, federal form of govemment so that the political power
was not concentrated at one leve! of government
Toe typical ups and downs of any society were also present in the
develo~ment of the United States. In 1929 the Great Depression in
the ?ruted States challen~ed a period of enthusiasm and prosperity.
D~g the Great Depress1on, presidential initiative provided jobs and
secunty to the people who were devastated reaching levels ofstarvation
(He~e~ et al., 1996). This was followed by legislative acts and
prov1s1ons to allevjate the situation and to provide jobs and business
?PP_o~iti~s. These a~ts and provisions resulted in a stronger
~tí~tional1~ state with laws and directive principies which did
POvtde a bas1c economic safety net across the society. One of the
~sul~ was one of the milestones ofthe American society : the Social
ecunty Act of 1935 (SSA, 1995) which covered nearly ali emploved
workers.
·
J

�PtnpectiWJS Sociales Vol. l. Nº]

22

Iromigrants anda system ofsupport after the Great Depression provided the basis for a strong tradition of help and support. A supporting
country and enthusiastic labor started a new ímpetus which was
stiroulated by the difficulties faced during the Great Depression. There
was an expansion ofthe economy as a result ofthe work and ingenuity
of many people, the skills and ideas of many newcomers and
entrepreneurs, the expansion ofthe economic infrastructure as a result
of the economic stimulus of war-tirne production efforts, and the
technological innovations created by business and the universities.
During the more than two centuries of continuous immigration there
was a history of conflict among different cultural and ethnic groups.
Sometimes the conflict was along religious lines -Protestant and
Roman Catholic. Sometirnes it was along racial lines- Caucasians,
African Americans, and persons from Asían societies. Sometimes it
was along language and cultural lines- Northem European descendants
and Latino descendants. There was, and continues to be, a high leve!
of political and cultural turrnoil and continuous processes of changes
in political and social relationships around these conflicts.
Ther:e was also a development ofa network of voluntary social welfare
institutions within each of these distinctive religious-racial-cultural
communities as well as both govemmental and voluntary institutions
serving the entire éomrnunity. One of the major periods of change
was in the 1960s when the legal institutions which segregated African
Americans from Caucasians in public accomrnodations, education and
marriage were dismantled. This was followed by a period of conflict
and cha'nge in the social roles ofwomen in the society ofthe United
States.
One of the developments during the past l 00 years was the organized
profession of social work. lnitially social workers worked in many
different independent voluntary organizations. Abraham Flexner
(1915) challenged the recognition of social work as an organized
profession with two requirements: 1) social work specificity in
objectives and 2) identification with other social workers as members
of a professional organization. An almost immediate response to this
challenge was the forrnation in the 191 Os and 1920s of several professional social work associations focused on specific settings in which
practice took place, as well as the formation of the more generic
American Association ofSocial Workers (AASW)(Teare and Sheafor,
1995). In 1956 these associations were consolidated into a single

Soda/ Ptnpeclivt11 Vol. /, N"1

23

nation-wide professional association - National Association ofSocial
Workers.
Toe ini~ial social work professional schools were at the graduate studies
leve! with students who already hada liberal arts undergraduate degree
Only later, in the 1970s ,were undergraduate professional educatio~
programs formally recognized. In Mex.ico schools of social work began
at the 2-year technical training leve! and at the undergraduate, baccalaureate leve!.
Toe early formation of formal social workers organizations in the
~s been very helpful in givin~ the prof~sion stability and strength
a gr~up. With ali the dynanucs that a d1verse society represents in
~e ~rut~d St_ates:, there has always been a chance to grow, since the
. mslltullonahzed and structural nature of professional organizations
is not only expected, but encouraged. In Mex.ico there has never
been a fonnal national association of social workers. E ven at a local
leve!, there are no fonnal membership organiz.ations ofsocial workers.
Professional soc~al work organizations have brought about several
g~d results: social recognition, representativeness at several levels
farr wages, and respect. In short, this means social power. One undesi~
rabie by-pr~duct of such organizations is the rigidity of practice
:ethods whi_ch has som~times resulted. However, the advantages
urpass the d1sadvantages. Social workers, even ifthey are not direct
~emb~~ of any profes_sional organization, can obtain respect and
ecogrution from the eXJstence ofthe professional organization.
~e role of wom~n h~ been very important in the shaping of social
rk as a profess1on m the United States. Many of the early social
leaders w~re unmarried_women with a college education who
~ a profess~onal career and economic self-support rather than
marnage and children. Sometimes they exerted a powerful influenc
on ~~tional social policies while they still accomplished th _e
traditional
"nurturin
. helping individuals in trouble. However,
e1r
lat
. .
g" ro1e m
. er o~ their influence was expanded by participating directly in
;:novative ~ove~ents and legislative processes. In Mex.ico most of
e women m social work are married with child
.
.
biliti Th · ·
'
-reanng respons1. es. . err mcome from employment has generally been a secon-1,....1,
mcome m the household.
......

~:k

~ial w?rk in the United States has been continuously involved in
ongomg process of adjustment among different racial, religious

�Pu,pecllvas s«,al,s lo/. l. Nº1

24

fth m loyment opportunities for social
and cultural groups. Many o e~ p oluntary charitable organizaworkers have been in the i~depenf;::~vdiverse cultural b'foups. lssues
tions which have dev~lope out o t and economic inequality affecting
of discrimination. unJust treatmen , . th society including women,
.
s with less power m e
'
fr
populatton group
. backgrounds and persons om
immigrants, persons from L~mho been a major focus of attention
African-American backgro~ ' a~~s of social work. Many social
arnong social workers and m sc:o population groups which have
workers have themselves come om
. .
experienced poverty, discrimination, and explo1tat1on.
Cultural Roots and How Reality is Perceived.

. .
eneral overview of the very different
These descnp11ons represen! ª g
·
d · the United
.
k
ofession in Mex1co an m
influences on social wor , as a pr d ofessional diversity have shaped
States. Historical backgrounds an pr
. d eal;ty However it is
. . ,, ays ofl ook'mg a t the perce1ve
r • 1· e
'
charactensuc
. ak
important to be more specific about how th1s t es p ac .
.

. h each social worker will have his/her
f the professional role. In
own self perception ~bout th~i;:r:~t~~:~ of acknowledgment ¡~ a
general each profess1on has
fi . . the United States social
. 1 ontext As a pro ess1on m
particular socia e
·
.
kers are organized into
s ect because socia1 wor
work has more re p
db
rnmental regulations and
professional groups sup_porte y gove
professional codes of eth1cs.
.
Professional Role. To begm \\ll

.
. have not had a long history ofprofess1onal
Social workers m Mex1c:. . 1 o true for most of the professions.
organization._ However, _is 1:1: ssuch as lawyers, engineers, and
More organized profess1on
d social recognition Physicians,
cconomists have more advantages an d
do not have strong
d social workers an so on,
1 .
psycho og1sts. an .
.
ition and level ofpower is low.
organizations and their soc1~l reco~ .
rposeful way to develop
Social workers have to work_ m ~ex1co m a pu
a strong professional organizat1on.
rffi . A other issue is the emotional compon
Th' . e has to do with what
d h. . very importan! one. is issu
nent,_anl t :e1rs:onsiders fair or unfair in thc socicty, thc situa'.i~ns ~r
a- socia wor
k
"th's isunlair th1s
leve Is of suffering that make a social wor er to say • .
,
is untenable".
.

c-

Social .lusuce and ,&gt;U enng.

·1be inllucnce ofthe emotional componen\ g~cs l'urth~~ '.r ~e consi~~~
. ,.scen" wi·11 be cmotionally oncntc&lt;l (Staats, 1975)
that thc rcal11y

Social Penpecllvt!s Vol l . N°2

25

that the social worker in one context will not see as fair or unfair
something that is seen the other way in a different context. This poses
a real challenge for mutual understanding, since the consequences of
evaluating the social reality reach different boundaries based on what
is emotionally unfair for the social worker. It is true that a social worker
has to be a professional, but in this case we are not talking about a
social worker working in a specific situation with a specific case. We
talk about the social worker as participant, asan emotional (and lhis
is unavoidable) part ofthe helping process.
The own set of personal experiences that have occurred to a social
worker asan individual person have a main role. Nobody can detach
themselves from their cultural background conceming a long-term
set of situations that have shaped the person to perceive situations
and feel emotions before the client 's problems. Methods and
intervention models will then be seen from this perspective as well. A
prescribed professional role to solve a problem in a specific case can
be absolutely wrong in a different social context. lt is important to
realize that we are not talking about the client's perceptions and
emotions, but the social worker's perceptions and emotions.
lt is important to comment about the difference between what is called
"individualized justice" in one hand and "equitable justice" (Tillich,
1976) on the other. American social workers can focus more on an
individualized basis because essential needs are met for most persons.
However, in Mexico, and in other Latin American countries, there
are many basic needs unfulfilled which affect many people: lack of
drinking water in households; pollution; unpaved streets. In part, this
is a result of the economic exploitation of such countries by more
highly industrialized societies . .
The Legal System. Social workers in México know that even ifthere
is a legal set of guidelines this set of guidelines is subjected to powerrelated variables such as connections, money, underground agreements,
etc. In the United States an established legal system (also subjected
to power-related variables) prescribes many social worker's activities.
There is no substitute for ingenuity and initiative in Mexico in order
to overcome the different obstacles posed by the governmental
agencies.

The more stable welfare system in the United States, which is more
difficult to bend, &lt;loes not allow the social worker to apply •·common
sensc" in decisions because the professional role can be at stake:

�26

Perspectivas Sociales Vol. I, Nº]

Students and even professionals usually find situations ~n which they
see that so,mething was done wrongfully or that an act1on should be
talcen. However, prescribed guidelines mainly guided by the law, ~ose
limitations well in advance to the actions that the social worker m1ght
havetaken.

Interpersonal Jnteraction. Interpersonal relationships hav~ a m~ role
in Mexico. Social workers have to be able to start and sustam a frtendly
relationship with other persons and professionals, esp~cially t~ose
who are located higher in the hierarchy ofthe agency so his/her clients
have a better chance to receive a prompt response to their needs.
Intervention models do not talce this issue into account. This fact,
however, represents an advantage in the sense that social wor_k~rs
may be able to bend the legally prescribed system ~d o~ercome n~1d,
or even wrong decisions taken by the legal gu1dehnes by usmg
humanistic criteria and to make decisions conceming a client's
situation that otherwise would not be properly attended.
Wages and Recognition. Overall, professional salari:s in Mexico are
not high. So, salaries are also an issue when analyzmg the ~ta~ of
any professional practitioner in Mexico. Toe lack o~ organ1zatt~~al
power, as well as the lack ofa strong recognition of social respectabil'.ty
and professional status, have consequences on the wages that a soc1~
worker makes in México. A social worker's leve! of self esteem 1s
directly impacted by these issues. The staridards ofliving in the United
States make it possible for social workers to have a salary that_ at
least is enough to have a decent leve} of living ( in accordance with
the living staridards in the United States). In Mexico professionals
earn wages which are closer to those usually earned by nonprofessional personnel.
Welfare System. Toe long stariding tradition ofthe welfare system_ h~
given the social worker, in the United States, a very characte~st1c
role. In this system, for example, assistance allowances are prescnbed
depending upon the nature ofthe need. There are guidelines that prescribe the allowance or amount and nature ofresources to be assigned.
Toe welfare systern is certainly changing in the United States as an
attempt to eliminate dependency patterns, but the impact that the
system has already had on the role of.social workers as intennediaries
in providing economic support is undeniable.
In Mexi~ there is nota comprehensive social welfare system in which
allowances or aids are prescribed. Limited resources in sorne helping

SoctaJ Penp«ti'll6 Jlol. /, !r2

27

agencies still leave the fulñllment of the needs to.natural networks
and family support. Elderly persons are supported by the family· the
~ons wi.th di~ilities have to overconie not only their need for
social and econom.ic support but also alienation and shame as a result
of hi~er condition. Resources are.limited, so are the opportunities
to SUTVI_ve. Howe~er, in Mexico there is a fair and inexpensive system
ofmedical attention, but the social worker (and the client's family)
have to pursue th.e resources in order to have access and good attention.

Starting tbe Task ofMutual Understanding.
Are the actual intervention methods talcing these issues into account?
Ofcourse, it is possible to state that different social contexts require
differe~t social wo~k methods. However, a mutual understanding and
the sharing oftechniques and methods in social work between countries
has to ~~ with th: fact that once a social worker is intervenmg this is
done ~thin a spec1.fic reality. Any practical intervention method has
to take mto account these variables.
Social work as a discipline poses very unique issues. The positivistic
goal of jµiding universal laws ofknowledge and research methods is
~learly challenged in social work. Toe essence of social work is the
mtervention which gives emphasis to certain areas in each social
conrext. However, the intervention itselfposes several problems that
:ire ~yond methods and intervention techniques as described. There
is an m~erweaving and emotional link between the social worlcer and
the s~c1al context. Sharing knowledge, methods and intervention
techniques goes further than the simple description and explanation
ofthem.
The intervention process goes ·far from prescribed Í!;:ehniques and
mode~s..Once the intervention models are compared it can tic seen
how limited th.ey are in th.e ability to include the myriad offactors that
~Y take place while a social worlcer is accomplishing bis role in
diff~ent social contexts. There are personal ways to perceive the
reality; there are different ways to handle an agency· the nature ofthe
~urces i~ diff~t; the ways to get them are also different not only
m ~e way m ~ch regulations are followed, but a1so in the way in
which the social worlcer has to behave in the professionáJ/personaI

role.

lfwe also apply the implications of these assertions to the clientas a
teceptor ofservices, it can easily be seen how limited ourpcrspective

�28

P•rsJ#clivas Sociales Vol. I, N°2

Social Perspectivu Vol. I, Nº2

29

about the client can be when the client comes from a different country
as an immigrant; clients will expect the kind of approach that a social
worker in the native country would use to address the situation. It is
true that clients whose cultural roots come from a different society
have to understand the rules in the social context in which they are
living. ~owever, social work has to face the fact that acculturation is
not an easy task, and it is also often painful.

Evident theory m~match. Our theory frameworks can be gauged if
we try to extrapolate them to analyze the same phenomenon in a
different cultural contexts. Toe result may be that the theo¡y might
have no contextual meaning in the other sociai*context. lfthis is the
case, the theory can still be applicable but only in the original social
context. Toe reflexive experience coming from this approach will
surely enrich and complement the contrast

lt is not intended here to provide a solution to ali ofthese issues but to

Broader iheory scope. While comparing the theory or intervention
procedure, it is possible to find new areas of application because in
other social contexts the problems dealt with have different and maybe
more salient manifestations. This can make the researcher realiz.e that
in bis/her original cultural practice, there are "hidden" subtle
manifestations of the problem that are not as salient as in the other
cultural context.

remark on their importance through the sharing of knowledge and

mutual understanding. Most professionals are involved in their own
immediate realities without initiating the important task of examining
social work as a single profession across national boundaries. This
task should be undertaken not just for the sake of personal development, but because theo¡y and practical models will be clearly enriched
if the process starts. lt is time to start this task in a more decisive way
because the results are promising. However, the first task to do is
recognize that:
Eve¡y pattern of social work cultural practice has evolved in a natural
way to the current state of affairs;
There is a complete and coherent body of knowledge in the way in
which social work cultural practices have taken place;
A respectful and humble attitude ofmutual growth shouid be emphasized;

There are many theoretical developments and insights we can get
from the way in which the social work cultural practice has developed
in different social settings;
It is possible to learn from a different macro perspective and from the
ingenuity that has taken plaee.

Gains of Mutual Undentanding.
As stated before, a desire for mutual understanding might provide an
impulse to study differeat.social wo.rk cultural practices and their
sustaining theories. This is unlikely to occur since social workers are
usually so involved and attached to their everyday reality that the
iniportance of such an endeavor is not recognized. There are several
important reasons , however, to undertake an analysis of different
social work cultural practices:

Different qualitative manifestations. Theo¡y assertions or interv~tion
procedures can be applied (maybe not) to different qualitative manifestations that have already been explained by the assertions. By being
aware of other cultural manifestations of the same problem, it is
possible tQ get back and track different qualitative manifestations of
the phenomenon in the original cultural practice.
Conclusion.

Social work is a profession with a social componerit buny COlllltry
because social work always attempts to help specific people. If the
social worker is the "instrument" to implement SQCial work practice
(Jo~on, 1983), then the nature of the instrument should be studied
to widerstand the final resull Social workers as agents ofchange should
be aware about the possibilities of acknowledging that there are
multiple social work realities.

By a continuous process ofaccepting and respecting the reality ofthe
cultural practice, the possibilities of enrichment are enormous. Social
workers like challenges because the profession is a challenge as such.
Social workers can initiate a sharing ofknowledge through this new
~xciting process free of the long-standing ties that have limited the
mteraction. The challenge represents new ex.citing possibilities of
professional and personal development as well.
It_can be argued that it is possible to extrapolate social work techniques

from one social context to another in a straightforward way. HoweYer,

�30

P.nptt:ttvos Soda/u lól. /, N"2

the problem goes beyond techniques as such as discl,ISSed before.
Social workers workfug in Mexico can hardly detach themselves from
their way oflooking at the reality oftheir society. So that an "equitable
justice" approach is constantly present.
This straight-line way ofthinking has surely come from a positivistic
perspective in which science proceeds from a simpler level of
development to a more advanced one (Bunge, 1975). However, this
is a limited scope, and the implications and advantages of studying
social work practices in other social contexts can render not only a
mutual understanding, but an enrichment of theories, intervention
methodologies and long-standing professional assumptions.
No matter what the reality is, a social worker takes for granted that
reality and the rules that are governing the possibilities to intervene.
Toe socialization process and an intensive training into the ethics and
rules ofthe professional practice (implicit and explicit) in each context
makes unlikely for the social worker to go far off their own macro•
vision. This makes it very difficult to match intervention technologies
developed in different cultural contexts. This means that social workers
will not even consider the possibility ofstudying the roots ofdifferent
perspectives, since their reality is the ''true one."
Mutual understanding and help cannot proceed in a linear way by
giving and receiving interventíon techniques. We first bave to consider
that our reality is one reality and that there are other right realities
out there. To really understand the social worker's macrovision we
have to detach ourselves from our own macrovision, and begin to
analyze other macro visions. Toe benefit of doing this has already
been discussed. One thing is sure, by doing this task we wQI certainly
enrich our actual frameworks not only in the practical and clinical
fields, but also in tbe theoretical and professional ones.

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Using Focus Groups for Considering Cultur~:
Developing A Culturally Responsive System for
Mexican/Mexican American Families
Ramón Salcido y Jobo A. García
Abstract. This qualitative study used focus groups in order to examine
how a group ofhighly trained professionals considers culture when
providing services to Mexican/ Mexican American families who have
a child with a developmental disability. Toe study also examined
organizational barriers which these professionals encounter in
implementing culturally responsive services. While a number of
formidable obstacles were exposed which stand as barriers to
successful service delivery, the practitioners were able to iqentify a
considerable list of viable strategies for improving the COII!lideration
of culture in assessment and for ensuring the delivery of effective
services. The findings reveal a number ofpractice, policy, and research
issues which have implications for both Mexico and the United States.
Resu~en. El presente estudio cualitativo usó grupos enfocados para
examinar cómo un grupo de profesionales adiestrados toma en cuenta
la cultura al proveer servicios a las familias mexicanas y mexicoamericanas que tienen un(a) niño(a) con una inéapacidad en su desarrollo. El estudio también examinó barreras de organización con los
cuales estos profesionales se encuentran al implementar servicios que
correspondan a la cultura. Mientras que se vieron expuestos varios
obstáculos formidables, los cuales forman barreras para tener un sistema de distribución de servicios exitoso, los practicantes identificaron una lista apreciable de estrategias viables para tomar más en cuenta
la cultura en la evaluación y para asegurar la distribución de s_ervicios
eficaces. Los resultados revelan varios puntos en cuestión de práctica,
de póliza, y de investigación, los cuales tienen implicaciones para
ambos países, México y los Estados. Unidos.
lntroduction.

Within the social work and broader social science literature there exists
a burgeoning knowledge base on culturally se~itive practice. This
literature is ripe with conceptual definitions of culturally competent
Practice, models for multicultural practice, and teaching strategies
designed to improve practitioners' understanding ofand intervention
skills with culturally diverse clientele (Chau, 1991b; Látting, 1990;
Ronnau, 1994; Salcido, Garcia, Cota, &amp; Thomson, 1995). According

�34

Perspectivas Sociales Vol. / , Nº2

to the conceptual scheme proposed by Sue, Arrendondo, &amp; McDavis
(1992), the culturally competent practitioner possesses certain attitudes
and beliefs about diverse populations and cross-cultural practice in
general (cross-cultural awareness), has developed specific insight and
information about di verse groups (cross-cultural knowledge), and has
obtained a repertoire of tools that allow her or him to engage and
work with multicultural clients (cross-cultural skills). Supporting this
definition, social work authors have adamantly encouraged practitioners to seriously consider culture when working with clients from
different backgrounds and have promoted various strategies for assessment and intervention which are believed to foster the delivery of
sensitive and effective services (Chau, 1990a; Devore &amp; Schlesinger,
1991; Green, 1995).
While great progress continues to be made in developing a knowledge
base which will help ensure that services to minority and disadvantaged
clients are delivered in a competent manner, we must be careful not
to allow a deficits perspective to overtake the literature, undennine
the advancement ofknowledge, cloud our understanding, and restrict
our way of knowing. Practice, conceptual, and research articles on
the subject continually stress the need for practitioners to alter
behavior, modify thinking, and increase understanding. Fundamental
to this work is the notion that practitioners are lacking or deficient in
specific areas.

Toe purpose of this research is to continue.moving the knowledge
base forward by specifically examining and describing tbe manner in
whicb practitioners and organizations can «consider» culture when
working with diverse clientele (especially in the areas of assessment
and intervention) and explore how this «consideration» can be opera·
tionalized into effective/sensitive cross-cultural practice and service
delivery.
Specifically, this study is designed to examine how experie9ced
practitioners «consider» culture in implementing and delivering cultu·
rally responsive services to Mexican/Mexican Americans who have a
family member with a developmental disability and to explore the
obstacles which are-encountered. in the process. Using a strengths
based perspective, this research is undertaken on the premise tha1
practitioners possess knowledge and insight which can substantiallY
add to the knowledge base and which can assist others (practitioners.
educators, and researchers) in conceptualizing and implementin8
strategies which will help foster service effectiveness.

Social Penpectlves Vol. / , Nº2

35

Literaturé Review.

There is an emerging need for the development and implem taf
of culturally sensitive/responsive services for Mexi
. ~ ion
h h
d
can 1mn11grants
w o ave a eve Iopmental disability or have a family memb
.th
developmental disability. This need is motivated by sev le~ WJ ª
· ¡ ct·
.
era 1actors
me u i~g: l) the rap1d growth ofimmigrant groups from Mexico int~
the·Uruted States; 2) the dual service delivery barriers that ar·
result ?f having a _disability (or a family member with a dis::1~~;
an~ bemg ~om a d1sa~vantaged group; and 3) the misunderstandings
which ~re hkely to anse as a result of cultural differences in values
:d be~1efs between middle-class service providers and consumers
o;d~1fferent cultural backgrounds. These issues pose challenges
an ! emmas to service providers. Effective intervention requires
devotmg special ~ttention to cultural differences and develo in a
~ulturally respons1ve service system. Culturally responsive s:rvi~es
afve ~e~n defined by Sue et al. as those which include practitioners
o . a surular ethnic origin who can speak the pnmary
.
language of the
may ?ave_ limi~ed English capabilities. This is particularly
f; ·¡ or Mexic_an 1mm1grants with a developmental disability or a
s::.W Ymember ~th ~ developmental disability, many of whom retain
ong cultural ti.es Wlth Mexico and speak only Spanish.

:::t!º

A review ofthe literature reveals that over that past two decades
·a1
work and
· ¡ •
soc1
. socrn sc1ence researchers have been highly in I d .
: velo~mg a d~scri~ti_ve ~ owledge base in the area of men:;I~:al:
d socrnl serv1ce utJhzahon. Studies describing utilization rates and
pattems
· f:actors (e.g., ethnicity, gender,
~
are 1 by
. demographic
location, SES)
o•/,;~ttful (Sue, 1977; Sue, Fujino. Hu, Takeuchi. &amp; Zane, 199I.
K' u ivan, Peterson, Cox, &amp; Kirkeby, 1989; Leaf &amp; Bruce 1987'.
Paieman
. ' Toro , .Rappapo rt, &amp; Se,·ct man, 1989; Sommers, ,1989)'
utitcu_lar attenllon has been given to problernatie pattems of over~
'.zalt1on a~d under-utilization rates of mental health services and
socia. serv1ces by d ·isa dvantaged ethnic populations (African
Am
· Amencans.
•
· •encans' Native Americans, Asian
and Latinos) Whil
ms1ght~I, these descriptive studies only begin to deal w··th the
complexity of
·
T .
1
e
tot I . . . serv1ce ut1 1zat10n and are but a srnall segment of the
ut1hzat10n equaf10n, especia
· ¡ly for disadvantaged groups
(Mªinh
e ardt &amp; Vega, 1987).

:ving
beyond the description of utilization rates by dernographio
ors, there are a handful of articles which have called attention to

�37
36

Pasf"'clims

Soáales lo/. l. Nºl

the need to take c--ulture into account around assessment ( Suc. 1991 ),
when doing research (Rogler. 1989). and in order to undcrstand folk
practices among Mexican-American families (Krajcwski-Jaimc. 1991;
Abril, 1977). In exan1ining the role that culture plays in one ·s assessment. Lopez and Hemandez (1989) discovcrcd that practitioners
ack.nowledge considering cultural factors in assessmcnt and trcatment
but are not necessarily clear with regard to how thl!v kncw that thc
problems \\'ere cultural in nature. TI1.: research did no; explore practit!oners· perceptions regarding how to promote more culturally sensi11ve assessment ~nd intervention strategies.
Regarding deve lopmental disability more specifically, Heller,
Markwardt. Rowitz. and Farber ( 199-l) examined the adaptation of
51 Latino families (3-l families \\·ere Mexican, 15 were Puerto Rican
one was Columbian. and one was Peruvian) and 195 Anglo familie~
hing in Cbicago \,·ho had a family member diagnosed with mental
retardation. The findings illustrate that Latino families differ significantly from Anglo families with regard to socioeconomic status
(lower), age ofthe person \\'ith mental retardation (younger), religious
values (~ore prominent). and their perceived burden of care (lower).
Interestmgly, Latino families were more likely than Anglo families to
report difficulties with the fonnal service systcm. specifically with
regard to: 1J finding general information on thcir child ·s dcvelopment
and 2J locating and participating in parental support groups. The
rcsearchers conclude that the difficulties experienced by the Latino
parents were probably dueto communication and language difficulties
and possibly due to discrimination against minorities that are nonEnglish speaking. Nevertheless, the study did notexamine the families'
or workers' perceptions regarding how scrviccs could be improved
or made more culturally responsive.
Applewhite, ~ong. and Daley ( 1991) conducted a qualitative study
of model Mex1can Amencan social scrvice agencies in Arizona in
order to identify critica! thcmcs or ingrcdicnts characteristic of
culturally relevan! services. Using a grounded theory approach, the
study focused on interviews with chief cxecutive administrators and
clinical dire~tors and was designed to identify strategies employed
by_~e agenc~es to bolster culturally responsive scrviccs and to explore
theJr percept1ons about cómpetent cross-cultural practicc with Mexican
American clients. The study revealcd that the agencies were well
statfed _with bilingu~l/bicultural personnel and cach had adoptcd a
profess1onal adaptatwn model. In buying into an adaptation model,

thc agencies utilized professionals and paraprofessionals to bolster
clinical ski lis, examine service orientation, and improve language skills
to mcet clients' needs. Abscnt in this study were line staff perceptions
uf culturally relevan! services and obstacles encountered in implemcnting culturally relevant services.
Without qucstion, our understanding of culturally relevant services
spccilically with familics from Mexico who have a child with a developmcntal disability is at an embryonic stage. Since little is k.nown
about the delivery of culturally relevan! services to this population,
research in the arca lends itself toan approach that focuses on a process
of discovery rather than one ofhypothesis testing. To learn more about
the manner in which social service organizations can develop culturally
relevan! services for Mexican farnilies who have a child with a developmental disability, an exploratory qualitativestudy was conducted \\Íth
a small group of practitioners who meet Sue et. ars definition of a
culturally competent practitioner. The study is designed to:

1) understand how these practitioners perceive/ incorporate culture
into their intervention strategies with Mexican families. 2) explore
the obstades encountered in providing culturally responsi\'e services.
and 3) obtain recommendations for the development of culturally
responsive services from highly trained practitioners. Although results
from this qualitative study should not be viewed as representing
culturally relevan! practice for ali Mexican families vr as thc only
manner in which to engage di verse clientele in the therapeutic process.
content from this study can provide insights and h)-potheses for ÍUJ1her
research in this area.

METHODOLOGY.
Rescarch Site.
l11e site for this research study was the Eastem Los Angeles Regional
Center, which is located in a metropolitan area and which provid~s a
variety of scrvices to persons with developmental and other disabilities.
Established in California in 1966. Regional Centers are private,
nonprolit corporations that operate W1der contract with the state
govemment. Located throughout the state, the twenty existing centers
serve pcoplc of ali ages with mental retardation. cerebral palsy,
epilepsy, autism, and other disabling couditions. Toe centers offer a
variety of services, including therapy, case-management., training,
testing, and referral services. According to the State of California

�38

Perspectivas Sociales Vol. /, N°1

Department ofDevelopmental Services Information System 's statistical report, Latinos comprise 11.60% ofthe clientele served by Regional Centers throughout the state. Latinos (with the Iargest group being
ofMexican origin) make up sixty-three percent ofthe clientele receiving services at the Eastern Los Angeles Regional Center. This center
was selected because ofits Iocation in a Mexican/Mexican American
community, its predominant Mexican/Mexicán American clientele,
and its commitment to providing culturally responsive services to
persons with disabilities.

Research Approach.
A qualitative approach was chosen in order to discover and explore
how experienced practitioners consider culture when providing servíces to Mexican families who have a family member with a developmental disability, as well as to explore practitioners' perceptions of the
obstacles encountered in implementing culturally responsive services.
Qualitative methodologies have been recommended as one of the
research approaches which lends itself to performing research in a
culturally sensitive manner (Rogler, 1989). When implemented
appropriately, qualitative data col!ection methods offer a vehicle for
the generation of data which is culturally sensitive dueto the fact that
serious attention is given to the understanding and description ofthe
person's subjective experiences (Gold &amp; Bogo, 1992).
This study relied on a focus group method that consisted of semistructured group interviews with practitioners. Focus groups are
discussion sessions that use group interaction to produce data (Morgan,
1984). This method assumes that an individual's attitudes and beliefs
do not fonn in a vacuum. Participants need to listen to others' opinions
and ideas in order to form their own (Marshall &amp; Rossman, 1989).
Patton ( 1987) argues that focus group interviews are a highly efficient
data collection technique. The method can provide rich data because
it allows the participants to respond to others' words and to provide
insight in their own words, using their own categorizations añd
perceived associations (Stewart &amp; Shamdasani, 1990). As a result,
focus groups enabled the researchers to gain an insider's perspective
to organizational obstacles related t9 the consideration of culture in
providing services and to obtain suggestions for the development of
Culturally responsive services.

Social Perspectives Vol. I. Nº2

39

Sample.
The selection of participants was completed using a purposive
sampling plan designed to locate practitioners who are highly trained
in working with Mexican families who have a family member who
has a developmental disability. Wells (1974) notes that two types of
experts may be found in focus groups: legitimate and self-appointed.
In order to identify expert practitioners for this study, the researchers
enlisied the support of key informants (the center's supervisors and
administrators) to help locate those persons who are considered highly
qualified in working with this population.
After compiling a list of potential participants, the researchers
narrowed the pool to sixteen practitioners who met the criteria ofthe
research study. Each ofthe potential participants was then contacted
by phone, advised about the study, and asked to participate in the
focus group process. Ali ofthe sixteen practitioners agreed to participate in the study. The purposive sampling strategy produced a group
of participants who are bilingual and have extensive experience in
working with Mexican clientele who are or have a family member
with a developmental disability. In addition, many ofthe participants
have had personal experience with difficulties associated with
developmental disabilities as a result ofhaving a family member who
has a developmental disability. As such, the researchers contend that
the sample represents practitioners who possess great insight and
knowledge regarding culturally responsive services for this specific
population.

Method &amp; Data Collection.
The participants received a detailed explanation ofthe purpose ofthe
study and were assured confidentiality. According to Stewart &amp;
Shamdasani ( 1990), focus groups ideally are composed of six to ten
persons. Thus for the purposes of this study, the participants were
organized into two groups. One focus group (with seven participants)
met in the morning, while the other group (with nine participants)
met in the afternoon. Each group met for approximately two hours,
and both groups were facilitated by the same group leader.
Unlike the traditional ethnographic approach that requires involvement
in a setting for a large amount of time, this study relied on focus
group discussions on selected themes and topics (Stewart &amp; Shamdasani, 1990). A semi-structured fonnat provided reference points in

�Social l'erspectíves Vol. l. Nº2

40

Perspectivas Socíales lo/. l. Nº2

the interviews but also allowed the interviewer the freedom to probe
beyond the answers to the initial questions (Berg, 1989). Research
(interview) questions were designed to elicit spontaneous discussions
on a seminal topic. Toe moderator followed a protocol interview
schedule that was comprised of four sets of open-ended questions
that moved from general to specific. General questions dealt with
how the practitioner and the agency considered culture in providing
services and recornmendations for a culturally responsive service
network. Specific questions were posed which focused on obstacles
or supports in the agency's structure and policies, as well as the
participants' interactions with other practitioners and staff. Additional
questions were asked which probed for clarity and details to the
specific research questions.
Consistent with Patton's (1987) observation, the participants were
able to hear each other's responses and provide additional content
beyond their original comments as they heard the views of other
practitióners. Again, the objective was to collect viable information
from a social context where participants could consider their views in
the context of the views ofothers (Patton, 1987). For the purposes of
preserving clarity, both focus group sessions were audio-taped. In
addition to the data collected from the focus group encounter, a short
questionnaire was used to collect demographic and service information
on each participan!.

Data Analysis.
After the focus groups were completed, audiotapes were transcribed.
Toe transcripts werelhen coded and analyzed using a grounded theory
approach (Glaser &amp; Strauss, 1967). Toe aim of the analysis was to
discover pattems ofdescriptions regarding how practitioners consider
culture when providing services to the target client population and
obstacles related to the process of providing services. Toe research
questions served as the reference point or context for the exploration
and analysis of major themes. A general content analysis of the
transcribed answers ofthe research questions was perforrned by three
readers who initially worked independently. Responses to each
research question were coded line by line with key descriptors. Toe
key descriptors were given an identifying code based on the line in
the transcription and the page number and were then organized/
clustered into major themes.

41

Next, the three readers met to analyze and discuss their fi.Qdings in a
process which was designed to identify prevalent themes. At each
meeting, issues ofagreement and disagreement became the topic for
discussion. Working in collaboration, each reader compared the data
and reconciled differences. Once ali of the transcripts had been
reviewed and consensus was established, the agreed upon common
themes cutting across the practitioners' comments became the core
findif!gs for the study. Toe final piece to the analysis process was to
view the major themes which were generated from the research in the
context ofthe current literature/knowledge base.

FINDINGS.
Demographic Profile.
0fthe sixteen participants, twelve were female and four were male.
This female-male ratio is consisten! with most sociltl service-agencies.
In relation to professional education, five of the participants have
Master's degrees in Social Work, two have Master's degrees in
Education, and one has a Master's degree in Psychology. Of those
~artici~~ts without a graduate degree, three have Bachelor 's degrees
m Social Work and two have Bachelor's degrees in Education.
Ad~ition~Ily, two participants have Associate's of ~ degrees in
Social Sc1ence, and one person, who is considered a para-professional
h~s a high school education. Toe mean age ofthepractitioners is 32:
with a range from 24 to 45. On average, the practitioners have been
working for the agc;ncy for 9 years.
Ali ofthe sixteen practitioners are bilingual, with caseloads offamilies
mostly from Mexico. Six of the practitioners were bom in Mexico
five are second generation Mexican Americans, and one was born ~
El S~lvador. ~e remaining four participants are Anglos who speak
Span1sh as therr second language, with three ofthe four having studied
and traveled extensively in Mexico.

Practice Approaches &amp; Culture.

In thís study, the participants identified severa) distinct practice
approaches utilized in working with the target population. Toe most
commonly identified practice approaches included Crisis Intervention,
Case-M~ag~ment, ~erson-Centered Services, Problem Solving, and
Cornmumcallon Skills. Other less frequently identified practice
approaches were Cognitive, Behavioral, and Social Leamíng. Intéres-

�42

Perspectivas Saeta/es l·ól. /, Nº]

tingly, none ofthe participants identified more int~grative and interdisciplinary practice approaches which target multt~le systems (such as
the family and community and/or approaches w~1ch stress ~mpo:'erment and advocacy) or multiple service prov1ders. Toe 1dentified
approaches most commonly reflected a case-'.11'.1°agemen~ ~odel that
represents a variety ofindividual oriented chmcal modaht1es.
As expected. ali of the practitioners indicated an _import'.111ce fo~ a
cultural specific approach in working with Mex1can chents w¡th
developmental disabilities. They referred to this approach as "cultural
awareness•·, "understanding Mexican cultural values", and the
"importance of Mexican family traditions". One pract_ition_er stat~d,
"l think it is important from the initial stage of practtce (mcludmg
assessment) to get a sense ofhow strongly the family is tied into their
customs and what region ofMexico they carne from". Another worker
mentions that '·In formulating treatment plans, the use of cultural
concepts as a' too! should be explored by the practitio?er". ~is
approach to the consideration of culture can be frame~ as '.111 mtegrat10n
of cultural knowledge ofMexican customs and beltefs mto the casemanagement modality. These comments are consistent "".i~ the
recommendations in the practice literature that cal! for pract1t10ners
to develop an understanding of the client's culture, norms, and
language (Sue, et al, 1992).
Another cultural perspective revealed by most ofthe participants ""'.ªs
that service providers must consider problems from the cultural po_mt
of view ofthe family. E ven though an individual professional pracuce
approach was most commonly identified, most of the practitio.ners
philosophically emphasized the importance ofthe cultural world vte~
ofthe client and family members around problem interpretation. This
assumes a respect for cultural differences based on the families'
cultural beliefs, actions, and how they interpret the disability. Most of
the practitioners reported that many of their families feel it is their
religious duty tocare for the family member with a developn_ien~
disability. This information supports Heller, Markward, Rowttz, &amp;
Farber's (1994) observation that Latino families have a strong sense
of religious duty in caring for a mentally retarded child or family
member.
Nevertheless, further probing of the notion of religious obligation
also revealed a more negative view ofthe disability in the cóntextof
the family. One practitioner emphasized that, "A developmental

Social Penpectlves Vol. /, Nº1

43

disability can ¡ilso be viewed as shameful, as it may have been caused
by a mistake of the parent -especially the mother". Another worker
elaborates that, "They [Mexican mothers] feel they did something
wrong, such as taking birth control pills, not using a proper diet, and
not following proper behaviors". Thus, the observation that sorne
mothers may feel responsible for their children 's disabilities may
suggest gender-role expectations ofmothering and responsibility. 1bis
insightful information contradicts sorne of the literature focusing on
fatalism in Mexicans/Mexican-Americans and the terms of accepting
life's problems as fate or destiny (Keefe, 1978; Padilla, 1976).
Discussions ofblame and guilt and the Mexican/Mexican American
mothers' role in the origin ofthe developmental disability produced a
great deal ofuneasiness among the practitioners in both focus groups.
Despite the interviewer's sensitivity to this topic, after a tlurry of
contradictory statements, 80% (n=14) ofthe participants indicated
that they were unwilling to discuss the topic further. After reviewing
the transcripts and the nature of the discussion, the researchers
concluded that the practitioners' difficulties in further exploring the
issues ofthe mothers' role in the child's disability may have had its
origin in the particípants' culture/sense of self. Specifically, as the
dialogue became more "aggressive" / "heated", and the central theme
tended to focus on a misplaced sense of blame and guilt, with
undertones of a cultural "deficiency or weakness" of the clients
(mothers), it appeared as though the vast majority ofMexican/Mexican
American participants (practitioners) did not feel that they could freely
discuss such a "culturally" ingrained/sensitive issue in an adversaria!
atmophere in which a deficits perspective appeared to prevail.

Folk Practices.
Ali sixteen participants reported having known about folle healing
practices that their clients have utilized or are utilizing. The
practitioners indicated that the indigenous folle practices used most
often by their clients involved the use of herbs, faith healing, and
Various religious items. A number of practitioners reported that after
the family is told oftheir child's disability, the majority are likely to
immediately seek healers to try to change the condition. One practitioner reports that, "They would go around and get treatment from a
healer". Another practitioner emphasized, "An example is that when
the child is initially diagnosed as developmentally disabled, the family
will first get a healer to treat the child, but after a series of treatment

�44

Perspectivas Sociales Jlol. /, Nº2

with no change, eventually they come to the conclusion the disability
is permanent". Finally, one worker notes, "As far as getting help
directly for the child, they use ali kinds of remedies, herbs, and medicine from Mexico. It ali depends on the leve! of sophistication and
education of the parents". Although the practitioners acknowledge
the use offolk healing practices among their clients, none of the practitioners reported that he/she incorporated folk healing practices into
his/her intervention. It appears that folk healing practices are viewed
as a separate network, apárt from the professional practice intervention
of the worker. Toe practice paradigm espoused by the practitioners
appears to be a clinical model that acknowledges the existence ofthe
«non-traditional» approach but does not incorporate the farnilies'
"traditional" folk practices as a specific part of the intervention.
Mexico's service linkage.
A number of studies have examined utilization of health services
among Mexican Arnericans and Latinos in the United States
(Anderson, Lewis, &amp; Giachello, 1981). However, scant infonnation
is available regarding concurrent use of services in the United States
and another country, such as Mexico. In this study, a number of
practitioners 4ldicated that sorne oftheir clients simultaneously utilize
services from both their local cornrnunity in this country and from
Mexico. A practitioner states, "Because of the close proximity to
Mexico, sorne ofthe families move freely from the U.S. service system
to the health care system in Mexico". Another practitioner elaborates
about family consultation with health providers from Mexico:
When the families find out that based on the evaluation that their
child is developmentally disabled, the families will turn to a medica!
person from Mexico for a cure. Sorne even travel to Tijuana and get a
second opinion and prescriptions. When a cure is not possible, they
then return to us for help in dealing with the disability.
In searching for group consensus and clarity regarding the regularity
with which farnilies travel to Mexico in search ofservices, ten ofthe
participants indicated that they know of at least one farnily on their
current caseload that has sought serviées outside ofthis country. Toe
services from Mexico which the participants identified as those most
often utilized involve visits to a physician or phannacist. Further
probing questions designed to elicit more detailed information
regarding the reasons for using both service systems and under what
conditions were not posed. Nevertheless, the data obtained supports

Social Penpectives Jlol. /, Nº2

45

Poole's {1996) observation that Mexico's and the United States' health
systems are inextricably tied.
Obstacles to Culturally Respoosive Services.
Toe obstacles to maintaining and implementing a cultural responsive
approach within the agency context can be grouped into three over~ch~g iliemes: organizational culture, client obstacles, and supervis1on 1ssues.
Organizational Culture: Severa) ofthe participants indicated obstacles
they encounter in implementing cultural!y responsive services involve
interactions .with oth~r programs within the organization. Even though
the agency 1s conumtted to cross-cultural services, according to the
participants sorne practitioners from other programs feel differently.
One participant explained, "Sorne ofthe English-speaking practitioners
of other programs feel that offering specialized services to Mexican
immigrants has gone too far and resources could best be used by ali
the service units". Competition between the service units can have a
neg~tive effect on inter-organizational support for culturally responsive
serv1ces. Sorne of the participants also identified isolation of the ·
services as one ofthe obstacles ofmaintaining a culturally responsive
system. One participant indicates that, «Another unit provides
culturaUy responsive services to Chinese immigrants. Yet, there is no
exch~ge of cultural knowledge between this unit and our [Spanish~ g ] unit". Organizational theory offers useful insights into this
~ltuation. As organizations grow, units within the organization become
mcreasingly specialized (Hall, 1987). Therefore, a mechanism for
coordination among functions is needed (Blau, 1970).
Client Obstac/es: Obstacles related to clients appearto involve clients'
perceptions of the practitioner as enforcer of the system 's policies.
Ali. of the practitioners indicated that even though they would Jike
tbeir clients to view them as helpers/mediators, many clients perceived
tbem as representing the system. One practitioner stated, "Once I talked
about the disability of the child, they [the family] did not want to
further discuss the problems because they thought I represented the
8YSle~, and I was going to suggest the disabled child be placed out of
th
e ho.me". A practitioner with a caseload ofmostly autistic children
stated; "Sometimes we are viewed as enforcers of state policies, and,
rather than experiencing a helpful interaction, the interaction becomes
adversanaJ".
·
·

�46

Penptctiw,s Socialu fb/. /, N"2

Supervision lssues: Many ofthe participants report being dissatisfied
ancl, at times, frustrated with an unresponsive supervision process/
supervisory relationship. AJJ of the participants expressed the need
for supervision that includes a cross-cultural framework as part ofthe
supervision process. According to the participants, even though the
agency is committed to cross-cultural practice, supervisors tend to
rely on a clinical-task oriented approach that ignores cultural issues.
One practitioner stated, "When I have supervisors that are not sensitive
with the [MexicanJculture, they nonnally do not recogniz.e my cultural
interpretations ofthe issues but insist on a cl.inical explanation". One
participant with a mixed caseload ofMexicans and Central Americans
described an encowiter with a supervisor in which the supervisor stated,
"You spend too much time with your families. Take care of the
papeiwork and tasks that we assign you". Interestingly, one participant
said, "Sometimes we have conflicts where she [the supervisor] feels
we are providing too much support and not enough time with the
papeiwork and reports".
Sue (I 991) argues that cross-cultural knowledge encompasses the
acquisition ofinformation regarding one's own and the other culture's
values, world views, and social nonns. Toe practice Iiterature describes
culturally competent assessment and interventions with culturally
diverse populations as an intensive, slow process (Devore &amp;
Schlesinger, 1991: Ho, 1992). Yet, the results from the focus groups
suggest that in many instances supervisors appear to ignore such
approaches, emphasizi.ng administrative tasks rather than the infusion
of culture into supervision. Lopez and Hemandez (1987) describe
the under-employment of culture when the practitioner begins the
helping process by typically operating with universal norms and
ignoring cultural factors in the diagnosis or treatment of the clients.
Toe orientation ofsupervision appears to be concemed with administration tasks and using a professional cl.inical .framework that ignores
empowerment and cultural specific frameworks. In contrast, the
practitioners in this study are attempting to incorporate cultural
components into their practice and are calling for more knowledgé
dissemination and support in the supervision process.
Participaots' Recommendations for Policy aod Practice.

Toe recommendations identified by the practitioners regarding crosscultural issues and creating a culturally responsive system in an agency

are grouped into three general areas: practice, training, and oulreach.

s«taJ Penptctives Vol. l . !r2

47

Toe recommendations represent the p~tioners' ~jective coostructions ofpractice reality. Toe rich expenences ofthis expert sample of
ctitioners may allow us to gain new knowledge oo how to dev~lop
pra
.
famili
culturally seositive services tó MeXJcao
es.

Practice: All ofthe practitioners ideotified the integrati~o of~ture
into practice as one of the most important issues in servt~ delivery.
Recognizing that the dominant prof~ional ~ul~e often tgn~~es : :
client's world views, the panel ofpartietpaots mdicate that ~ o n
must develop an awareness and knowledge ?f _cultural differeoces
and skills that eoable the practitioner to work Wtthin the cultural values
of their clients. As such, the recruitmeot of bilingual and bicul~
ethoic (Mexicao/Mexicao American) practitiooers for Mextcan
families !s higbly recommeoded by the group.
Training: According to the participants, in order to ~prove_the
opportunities ofsuccessful adoption ofculturally responstve ~ces,
agencies should develop cross-cult':lf31 trainiog for all of thetr staff.
A number of studies have commented on the importan.ce of crosscultural training for workingwith Mexican American clients (Salcido
and Cota, 1995; Montalvo, 1981). 1be participlnts ~est ~-in
order to integrate the adoption ofculturally relevant sem~ ~ e s
should develop oo-going training initiatives for all ~ - mcluding
supervisors and administrators. The participants also mdicated ~t
trainers should develop traioing currículum that enhances cultural
knowledge, skill development, and cultural awareness. Specifically,
respondents indicated that tbere is a serious oee~ for cultural
informatioo about Mexican family dynamics, world vtews, customs,
and values, as welÍ as strategies for appropriate interaction.
Regarding supervision, it was also ~~~ed that supervisoi:sbe
trained oo how to interact with semidVlty with staff and be given
trainiog oo how to integ{ate culture ioto supervilion scssions. ~
cultural training for agency boards was also recommended in order to
cnsure that all parties who are likelytomfluenoe program developmmt
and service delivery possess a similar/congruent conceptual lens of
cross-cultural practice.

Outreach: Another policy recommendatioo to arise ~m the Í°':115
group was tbe development ofoutreach programs. Specifically, ama.,or
theac in the developmeot of culturally responsive ~~ was tbe
impoltlnce of ouareach. The practitioners f~lt tbat if_serv_-s were
more known to recent immigraots from Mcxico, Cer1aín ~ could

�48

Perspectivas Socfalu Yo/. J, N°2

b1e p.revented. A major concem for the practitioners is that recent
immigrants dO'not necessarily know that services are available, and
thus tbey neglect obtaining needed services, or they make extended,
difficult, and at times wmecessacy journeys in an attempt to obtain
help. Toe practitioners encouraged the development/establishment of
outreach teams that live in the community and kn.ow how to network
with Mexic'an immigrants.
Discussioo aod CoodusioJlS.

This explocatocy study used focus group intel"}tiews ),Yith sixteen
practitioners who-Wve worked extens1vely with Mexican families that
.have· a fru:nily .rn,~mber \'lith a developme,ntal ~bility. Toe study
was organized t~ explore tb.emes of five reS'earcb.questions related to
issues of culture, characteristics of a culturally respoñsive system,
obstacles, and pQlicyJeCommendatiQns. Not only did the study validate
~rtain·issues pr.eyiously noted ,inthe.literature, but ii also diseovered
1:lew knowledge ancHnsights ~gatding culturally responsive services.
"'l.;.

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Toe ñe)d ?fsqcial W_?Ck.j~~~p~ing to become ~}!l~~y competent
~d ,sophistica~:ft (~ant,,l ~9,5}. Toe res~ts fro~ ~•-~_,stu~ fiuiber
suggest tbat-0e.v~lo11ing_culturé_!liy responSive sera.ce~ s"'~ lll!PºJtant,
y.ét ~duous,:~ when w,P..I;king witl} f¡unifüis .fromMe~c~ who have
a f~LY,/?,epil¿e~ y..i~ a.de~elopmental disabifü.Y.,: ~_le&lt;.consensus
..ht5 b,eev.-,.re~ch~ ,°¼8t i!j s,critical ~o 4eveJop a ;ew~~b~ sy_st~m, a
n~er _offo¿!llldable .PPJFªºl_e,J pa,ve-~~n uncpver~fhi~'1!~d ~
p~~s ~o SUCClrSS~lseryJce de~}e1r. ~e.ob~~s~~:!~ent¡{~ dJll this
1e,sCN~h ~~d)í ½1Cl1J9~ $e r(o.\!fe~!IOn,?f a c~fAl J'lilCt\&lt;i7 _model
which d9,\!;l}3º~;ep~~.a;i:td in~eg;cit~~J~er1~s~~, w~1ch are
an integral part of the client's support network, d1fficult1es and
inadequaci.es,riJt s.upeu'lifrion, and:, clefieienc.ies rin ,jntra-agenty
,,collaboration~-- ..i ~· • ;~ ;; · •• " .,
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CO~SJderabl&lt;¡Ji$J::,ot;.vi_able ,str¡¡.~es,ie~ for _1P2P~OV~~,_\l;i,rc~nstd~a~on
of culture in assessment and for ensunng th~e,clelive~•.?f ef[~p,t1ve
services, including: 1) additional training for all persons connected
to th~gencyJMost importandy, the partícipants indicated tbat tr.ainers
should !lev.cl:op cun:icnh.un that ~nhances cuJ;turatMnowle.dge,.1Skijl
.,developmént -and· eultur-al awareness and--specjfteali~ ~ddc~sses
ec.ultural infurrnatidn •aooutMexicanfaniily,dynamics1world tle.ws,
...cust-oms,'"allchvalue.s), 2) gr.ealeri&lt;intra-agency2collabora.tiotl' ap.d
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~•

_.

Social Perspeclives Vol. /, Nº2

49

departmental sharing of information and knowledge regarding intervention strategies and approaches; 3) improving/fostering stronger
and more supportive relationships between line workers and supervisors; and 4) developing intemal comnumity networking systems which
will help ensure that clients are more likely to be connected to needed
services.
In addition to strategies for improving the current service delivery
system, a number of critica! issues were uncovered which warrant
further attention. First, there appears to be a clear division between
"traditional" and "non-traditional" intervention approaches. While
acknowledging that clients are likely to seek support from healers
and/or other intemal support networks, the practitioners did not
consider the integration ofnon-traditional service providers as a viable
intervention strategy. It appears evident that the decision not to include
these systems in the treatment process is directly related to the
practitioners' espoused narrow (micro) clinical practice orientation.
This finding suggests that it is necessary to continue promoting
broader, more integrative practice approaches which acknowledge
and incorporate multiple systems into the treatment process. At the
same time, in describing their intervention strategies, the practitioners
failed to recognize the interdisciplinary nature of providing services
to persons with a developmental disability. A critica! component to
service efficacy for this population is collaboration and the pooling
or sharing of resources based on a well conceived intervention plan.

Next, the identification ofthe dual service utiliz.ation theme (i.e., clients
using services within the community, as well as traveling to Mexico)
raises many questions which merit further examination, including:
What percentage of clients are receiving services from botb systeIDS?
What are the factors leading to a person's decision to seek services
outside ofthis country? What types ofservices are received in Mexico,
and what are the service outcomes? It is clear that bi-national research
is needed in order to address many of these pressing questions. It
should be noted that, due to the volatile atmosphere around illegal
immigration in California and the nation at large, issues regarding
residence status were not addressed in this study. Nevertheless, with
the increasing evidence regarding the dual utilization ofservices, it is
important to more closely examine factors (such as residence status)
Which appear likely to influence the utilization of services outside of
the United States.

�50

Penpectivc Socia/u Vol. / , N°1

As social work administrators, educators, and researchers contintie to
grapple with the complex issues which are an inherent part of crosscultural practice, we must be cognmmt ofthe potential obstacles and
pitfalls. This research study has helped to higblight those obstacles
which appear most pressing to a cohort of experienced practitioners.
At the same time, we must continually explore new strategies for more
effectively intervening with diverse clientele. Again, this cohort of
experienced practitioners has identified a nwnber of viable strategies
which should be explored as we continue to develop culturally sensitive
and appropriate services. Experienced practitioners possess a wealth
of practice wisdom which can help to dismantle barriers to service
effi.cacy. As such, they must play ab active and viable role in program
development, training, and .future research.

Lastly, while focus groups have received considerable support in the
research literature as a viable means for collecting quality data, they
also appear to offer practitioners a valuable tool for exploration and
reflection. Sped.fically, the focus groups provided practitioners a forum
for gaining more ·in-depth insight into the connection between culture
and the delivery of responsive services. Thus, focus groups could
serve as a vehicle for organizing in-depth discussions among
practitioners involving complex issues such as integrating culture in
practice. As a profession, we must be willing to create environments
which allow us to grapple with those sensitive issues which are
detrá~ting from our mission and confidently share ideas which wi.11
l~ to culturally competent practice and service delivery.

Social Perspectives Vol. l. Nº2

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Resumen. Este artículo presenta un encuadre meta-teórico construido
en previas concepciones respecto a la naturaleza de la práctica del
trabajo social. El encuadre consiste en un sistema de práctica implantado en wta meta-estructura social, que es el supra-sistema del sistema.
Los componentes constructivos, o sub-sistemas, del sistema de la
práctica son la ideología, teleología, epistemología y tecnología del
trabajo social. Los elementos meta-estructurales que afectan la naturaleza del sistema de la práctica son los componentes metafísico,
empírico, dialéctico y ecológico del supra-sistema , o supra-sistemas.
Juntos el sistema y el supra-sistema interactúan dinánúcamente para
definir la filosofía, valores, propósito, conocimiento, métodos y efectividad de la práctica del trabajo social. El encuadre incorpora comprehensivamente específicas y diversas perspectivas y teorías y analiza
su lugar en y contribución a una multi-dirnensional práctica gestáltica.
Abstract. This article presents a metatheoretical framework built on
prior conceptualizations regarding the nature of.social work practice.
The framework consists of a practice system imbedded in a societal
metastructure, which is the system's suprasystem. Toe constructual
components, or subsystems, ofthe practice system are social work's
ideology, teleology, epistemology, and technology. Metastrµctural
elements affecting the nature of the practice system are the suprasystem's metaphysical, empírica!, d.ialectical, and ecological components, or supra-subsystems. Together the system and suprasystem
interact dynamically to define social work's philosophy, values,
purpose, knowledge, methods, and practice effectiveness. The
framework comprehensively incorporales specific and d.iverse practice
perspectives and theories and analizes their place in and contribution
to a multidimensional practice gestalt.
la1roducci6n.

Se han hecho numerosos intentos a través de los años para definir la
naturateza de la práctica del trabajo social. Fueron usadas previas
1Traducción libte del inglés del anículo «A Metatheoretical Framework for Social
lfork Praclice», en Social Work/Volumen 38, Número 3, Mayo 1993,
317-332,
reali7.ada por Ricardo A. Hill, Ph.D., catedrático investigador de la Facultad de Trabajo
Social de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

pp.

�56

Per,pectivas Sociales Vol. l. N"2

concepciones de la práctica como fundamentos para el encuadre de
la práctica del trabajo social presentada en este artículo: la definición
operativa de Bartlett (1958) y su crítica de Gordon (1962), el modelo
de Siporin (1975), y la noción de un sistema de práctica del trabajo
social de Alexander (1977). Usando el proceso de construcción de
teoría de Hearn ( 1958), se reconstituyeron y elevaron al nivel de
construcciones, conceptos contenidos en previas concepciones,
resultando en un sistema de construcciones de la práctica del trabajo
social que especifica relaciones entre y en medio de ellos.
Más aún, el sistema de la práctica del trabajo social es un sistema
abierto, sujeto a las vaguedades y exigencias de su ambiente. El
ambiente del sistema profesional es la sociedad en la cual existe y de
la cual extrae energía para mantener su existencia. Ese ambiente es el
supra-sistema social de la profesión. Como parte de un más amplio
sistema. el trabajo social está en constante interacción con las fuerzas
sociales dinámicas que influencian las perspectivas, propósito,
conocimiento, y métodos de práctica profesionales. Este artículo
conceptúa esas fuerzas como factores sociales supra-sistémicos que
directamente influencian los componentes constructivos del sistema
de la práctica del trabajo social.
El sistema de la práctica del trabajo social comprende un número de
sub-sistemas constructivos, con el sistema y sus sub-sistemas empapados en un supra-sistema social en sí comprendido de sus propios
componentes dinámicos. Este encuadre es meta-teórico en el sentido
de que es suficientemente comprehensivo para acomodar orientaciones
teóricas divergentes y específicas relativas a cada uno de los componentes del sistema de la práctica.
Los componentes constructivos del sistema de la práctica del trabajo
social son presentados como las ideología, teleología, epistemología
y tecnología profesionales. Las fuerzas sociales. o supra-si3témicas,
que directamente influencian los cqpiponentes constructivas del
sistema de la práctica son, para los propósitos de este artículo,
designadas como metafisicas, dialécticas, empirícas y ecológicas.
El sistema de la práctica del trabajo social.

A pesar que recientes esfuerzos para definir la práctica del trabajo
social reconocen complejidades e incertidumbres no sefialadas en la
definición operativa de Bartlett (1958), ellos sin embargo continúan
apoyándose sobre la constelación original de valor, propósito,

57

Social Per,peclives Vol. l. N"2

conocimiento, sanción, y método como una forma de conceptuar los
elementos básicos de la profesión (Alexander, 1977). La mayoría ae
los esfuerzos, no obstante, fallan en reconocer completamente las
modificaciones de Gordon (1962) y mejoramiento del trabajo de
Bartlett. Por ejemplo, mientras que la definición operativa no especificó cómo los componentes de la constelación se relacionan unó con
otro, Gordon sugirió un sistema interactivo de elementos de la práctica,
colocandó ahí un naciente encuadre teórico. Más aún, su re-concepción
de la constelación quíta «sanción» de la configuración de elementos
prácticos en la base de que la legitimación social está relacionada
pero no es esencial a la definición inherente de una profesión. Gordon
divide «método» dentro de «técnicas» e «intervención», con intervención constituyendo el nexo del encuadre de la práctica. La re-elaboración de la definición de Gordon sugiere el paradigma en la Figura l.
Figura 1
Modelo de interrelación de elementos sugerido por Gordon (1962)
~ Conocimiento

Valores~

1

Propósito~

lnteiven~ión

~

1

Técnicas

Dentro de esta reconceptualización, los valores determinan el propósito, y las técnicas se derivan de WJ.a base profesional de conocimiento.
En las palabras de Gordon (1962):
Cuando la profesión puede explicar sus valores compartidos
y propósitos específicos... y su conocimiento y técnicas, ha

definido su práctica. Cuando la acción interventora está
controlada por esta constelación es práctica profesional. La
acción no controlada por la definitiva constelación de valor,
conocimiento, propósito, y técnicas de la profesión puede
ser interventora pero no es prácticaprofesional (p.11 ).
Dentro del encuadre presentado aquí, los conceptos de la refinada
definición de Gordon han sido ensanchados en construcciones, y la
intervención, o la real aplicación de la práctica profesional, ha sido
relegada a un componente supra-sistémico, el supra-sistema ecológico.
De otra manera, el sistema de la práctica del trabajo social presu~ne
valores, propósito, conocimiento, y técnicas bajo ideología, teleología,

�58

Perspectiwu Sociales Vol. 1, Nº2

epistemología, y tecnología respectivamente. Reordenando la constelación original y sus modificaciones coloca el sistema de la práctica del
trabajo social encajado dentro de una meta-estructura social externa.
Los componentes constructivos (sub-sistemas) del sistema de la
práctica del trabajo social son las ideología, teleología, epistemología
y tecnología.
Los sub-sistemas de la práctica.
El sub-sistema ideológico.

Tal como usada aquí, la ideoiogía no sólo incluye sino que también
va más allá de los valores profesionales. Se refiere a un_«sistema de
creencias y actitudes, expresando valores morales e ideales sobre la
sociedad y las relaciones humanas, que motivan a la gente a actuar de
modo a realizar estos valores y transformar la sociedad» (Siporin,
1975, p.355). La ideología incluye conceptos sobre la vida y la cultura
y convicciones sobre la condición humana tal como es y como debiera
ser, especialmente con respecto al bienestar social y a la justicia social
y a los derechos y responsabilidades individuales. La ideología vivifica
la filosofia profesional y sus valores y principios éticos derivados.
La filo-sofía y los valores profesionales infunden a la práctica un sentido. Por otra parte, la ideología «comprende un comportamiento dirigido a objetivos; sirve para una base de acción hacia el mejoramiento
del bienestar de la colectividad. Reúne a la comunidad, y legitima sus
orientaciones valóricas» (Rejai, 1973, p.556). La colectividad a la
que se refiere por el componente ideológico es la sociedad; la comunidad es la profesión de trabajo social. La ideología, entonces, puede
ser vista como una fuerza orientada hacia la acción, integradora y
legitimadora de valores que solidifica la comunidad y define su sentido
y, por extensión, su propósito.
La ideología del trabajo social comprende una filosofia humanística
y un conjunto de valores sobre el comportamiento humano y la condición humana Más aún, la ideología está anclada en una creencia eñ
el estado de bienestar, en la idea de que la sociedad no tiene sólo el
derecho sino una obligación moral de intervenir en favor de sus miembros más necesitados y Ine~Os podero~os, y en el concepto de que las
instituciones sociales son responsables por las necesidades sociales
de· los miembros de la colectividad. Sin tal ideología, los pronunciamientos filosóficos y valóricos de la profesión de trabajo social
son mera retórica.

Social Perspectives Vol. 1, Nº2

59

Tampoco es la ideología necesaria o enteramente racional y lógica.
Desde el punto de vista de Pareto (1935), la ideología es una fuerza
motivadora de conducta ilógica que explica, racionaliza, y justifica el
comportamiento a través de un llamado a, entre otras cosas, sentimiento y emoción. Dentro del contexto actual, la ideología representa la
parte de «cuidado» de la dualidad de conocimiento y cuidado de la
práctica del trabajo social. Y si uno acepta el argumento de Freud
(1952) de que la ideología es muy como la religión, entonces uno
puede ver cómo la ideología cumple la función de satisfacción de
deseo.
Sub-sistema teleológico.

Este encuadre postula que el sub-sistema ideológico de la profesión
conforma su componente teleológico muy en la misma forma que, en
el esquema de Gordon, valora el «conjunto» de propósitos. En él caso
presente, se afirma que la misión, propósito, objetivos, y funciones
de profesión, tanto como su papel social asignado y negociado,
están basados en los desiderata de la profesión -en sus valores, sus
requerimientos, y sus intereses.
·

!ª

Siborin (1975) aludió a la relación entre los valores y propósitos
profesionales: «Mantenemos y hacemos valoraciones en términos de
ideales, normas, medios y fines preferidos -tales como salud, bienestar,
libertad, justicia, igualdad- y a través de tales valoraciones damos
sentido y propósito a nuestras vidas» (p. 351 )-que wto podría también
agregar a nuestra profesión. Gordon (1962) redujo los valores de la
profesión a un valor «primario y último» del cual otras suposiciones
de valor pueden ser deducidas. Su básica suposición de valor pertenece
a la validez y a la aspiración ?e la auto-realización individual y la
contribución individual a la auto-realización de otros. El propósito
general del trabajo social es lograr el «resultado deseable establecido
por la suposición de valores» (p.9). Más aún, el propósito está adicionalmente definido por los objetivos de la práctica, los que varían por
campos.
~ través del tiempo, la concepción de Gordon sobre el propósito ha
sido ampliada para dirigirse no sólo al funcionamiento del individuo
Yel individuo en situación, sino también al funcionamiento de familias
grupo~, organizaciones, y comunidades. Adicionalmente, el propósit~
profesional ha sido expandido para incluir «el planeamiento, desarrollo, y ej~ución de... políticas sociales, servicios, y programas»,
como también el logro de tales políticas, servicios y programas a través

�Penpecnwu SociJl/u Vol. J.. .N92

60

de (&lt;intersección legislativa, parlamentarismo, y Qtras formas de¡,acción
social y política» (Cmmcil on Social Work, Education, Board ofDirectors, 1982, p. 7).
'

La teleología de construcciones significa más que propósito,; en los
ténninos de Beckner (1967), se refiere a «actividades de propósito»
(p. 89). Es importante aquí que no sólo la ideología confonna la
teleología profesional, incluyendo los objetivos fines y funciones
derivado_s, sino también cómo usa la ideologia para definirse a sí misma
como una profesión. Ya que es a través de las opciones que qace la
profesión respecto a sus propósitos y a su papel en la sociedad que la
profesión se define a sí misma teleológica y ontológicamente.
De alú que, la teleologías comprende elección, y es a través de, las
· actividades de propósito elegidas que la profesión define sus estados
presente y futuro, su &lt;&lt;siendo» y «deviniendo». Como tal, la teleologia
(o más precisamente, «onto-teleología») describe más eompletamente
este componente de 1a práctica de io que lo hace el propósito.
'

J

Mientras que la ideología define la naturaleza esencial de la teleología
de la profesión, lo limites de la actividad de propósito y del papel
social del trabajo social están también influenciados por fuenas fuera
del sistema de la práctica, tal como lo ilustraremos más tarde. Y
mientras que la interacción entre lá ideología y la teleología desarr-0lla
la identidad distinta de la profesión entre profesiones, esa interacción
también dirige-a la profesión en su búsqueda para erconocimiento
relevante al logro de sus objetivos. De acuerdo a 'Hall (1969), la
identidad de una profesión como profesión es además avanzada a
tfavés del desarrollo de una base de conocimiento pertinente,
~

'

1 u

El sub-sistema epistemológico.
El sub-sistema epistemológico del sistema de la práctica de~trabaJo
social difiere del componente del conocimiento de Bartlett._ (l958) y
de Gordon ( 1962) en que incluye no sólo el concepto de conocimiento,
sino también el concepto de teoría, y el de verificación del conocimiepto (esto es, cómo sabemos que lo que sabemos es verdad). En otras
palabras, el GOmponente de conocimiento de la definición operativa
ha sido elevado a la construcción de epistemología. Incluido en esta
~onstrucción está el conocimiento del comportamiento individual,
grupal, órganizacional y comunitario, así como el conocimiento de
cómo inducir cambio de comportamiento en esas unidades sociales.
El concepto aquí es conocimiento organizado (esto es, teoría) o

61

Social Pu~pectiw1 Vol. l. Nº2

«consistentes conceptos y proposiciones relacionados sobre la
realidad» (Siporin, 1975, p.361 ), ya sea desarrollado por la profesión
o incorporado desde otras disciplinas.
Las teorías comprendiendo el componente epistemológico están basadas en sabiduría práctica deducida de la experiencia como así también
conocimiento derivado de la investigación científica. Idealmente, el
conocimiento organizado comprendiendo este sub-sistema debería
excluir lo que Stone (1979) y otros llaman conocimiento «falible»
(ésto es, conocimiento basado solamente en la tenacidad (creencias
mantenidas a través del hábito, autoridad, o intuición). Estas fonnas
~e conocer infonnan otros elementos del sistema de la práctica pero
idealmente no deberían contaminar este sub-sistema si la profesión
debe mantener su reclamo de una toma objetiva y verificable sobre la
realidad.
La forma de conocer que debería informar este sub-sistema está basada
en métodos empíricos. Estos métodos incluyen inducción, de9ucción,
y verificación conduciendo a «afumaciones incorregibles» (Quinton,
1967, p. 347) que describen, explican, y predicen fenómenos. Estando
anclados en las fundaciones de la indagación empírica inductiva o
deductiva, este componente provee al resto del sistema con una
verificación lógica y racional en sus influencias ilógicas e irracionales.
Por «ilógicas e irracionales influencias» se entiende simplemente
aquellas fuerzas de la vida que eluden o son impertinentes a la
investigación científica, incluyendo valores, creencias, axiomas,
intuiciones, amor, bellez.a, arte-la entera gama no-científica de eventos
Yprocesos cognitivos y afectivos que,junto a la ciencia, proveen una
más completa pero todavía finita definición de la existencia humana.
Sin embargo el sistema epistemológico no es inmwie a las influencias
irracionales o ilógicas desde adentro a afuera. Desde adentro el subsistema está afectado por las ~perfecciones del método cie~tífico y
los flujos de la búsqueda epistemológica de lá profesión. Desde afuera,
este componente depende de la cualidad del producto del sistema
empírico y de la pertinencia de ese producto a la ideología y teleología
de la profesión.

Los dictados de la ideología y la teleología de la profesión determinan
la pertinencia del conocimiento formalmente incorporado por el subsistema. Sin embargo, en todas las instancias la base del conocimiento
no se ajusta a la definición de la teoría de
(1958) como &lt;~
cuerpo internamente consistente de hipótesis verificables». En vez,

Heam

�62

Perspectivas Sociales Vol. J, N°2 ~

este componente representa el reconocimiento de la profesión del
valor del conocimiento derivado empíricamente, al mismo tiempo
que s~ ~econoce la naturaleza evolutiva del proceso y los peligros del
«empmsmo de rango» por el que sólo lo medible es considerado real
(Gordon 1983).
Cómo conocemos y qué elegimos conocer son dimensiones importantes del campo epistemológico de una profesión. Si el «cómo conoce~os» está exclusivamente guiado por confianz.a en el paradigma científico, entonces una profesión «elige» una epistemología de lo que
S?on (I 983) llamó «racionalidad técnica». Este tipo de epistemologia excluye de su campo una «epistemología práctica» derivada no
de experim_entos controlados sino de experiencias naturales prácticas.
La tendencia actual de la profesión es tornarse a la racionalidad técnica
en un intento de medir la eficacia práctica así como también desarrollar
c?no~imien~o apoyado cuantitativamente derivado de la indagación
científica. Si esta tendencia es exagerada, el resultado puede ser que
la profesión quitará a su epistemología la profunda y única contribución de la sabiduria práctica, o lo que Schon llamó un proceso de
«reflexión-en-la acción» mejor ajustado para tratar con «situaciones
de incertidumbre, singularidad, y conflicto de valon&gt; (p.50), los cuales
caracterizan las mayoría de las interacciones humanas confrontadas
por los practicantes profesionales.
Sub-sistema tecnológico.

La parte tecnológica del encuadre requiere la reificación de las
construcciones del sistema de la práctica del trabajo social. Si el
encuadre debe tener utilidad práctica, debe descender desde un nivel
de abstracción al nivel de la aplicación de la epistemología, infonnada
por l?s efectos interactivos de la ideología y de la teleología, a la
práctica. E_ste descenso es logrado a través de la tecnología, definida
por Galbratth (1967) como «la aplicación sistemática del conocimiento
científico u otro conocimiento organizado a tareas prácticas» (p.12)
Ypor Taylor (1971) como un conjunto de principios y técnicas útiles
para traer el cambio deseado.
Más aún, la tecnología es «un fenómeno dinámico cuya configuración
Ycomposición están atadas a la evolución del conocimiento mismo»
(Harriso~ 1978, p.225), un importante principio heurístico históricamente discernible en el desarrollo del conocimiento del trabajo social.
La tecnología, entonces, fluye del conocimiento; en el caso presente,
la t~o!ogía _fluye del conocimiento sobre el comportamiento y el
cambio 10duc1do de comportamiento.

Social Penpeclivu Vol. / , N°2

63

Lo que es aquí llamado «tecnología» fue referido como «método» ·en
la definición operativa (Bartlett, 1958), definido como ún «modo
ordenadamente sistemático de procedimiento» que incluía técnicas
(esto es, «instrumentos o herramientas»). En su crítica de la definición
operativa Gordon (1962) retuvo el concepto de técnica, definido como
«procedimiento regularizado»; sacado el método de la constelación,
y en vez agregado intervención, definida como «la acción del practicante que está dirigida a alguna parte del sistema o proceso social
con la intención de incluir un cambio en él» (p.11 ). En un posterior
intento de definir los elementos de la práctica, Siporin (1975) usó el
«repertorio intervencionista», que comprendía métodos, procesos,
roles, habilidades, y estilo, para describir la aplicación de la teoría
práctica.
El constructo de tecnología (esto es, el sub-sistema tecnológico)
incluye los conceptos de método, técnica, e intervención, todos los
cuales son útiles para describir la transformación del cónocimiento
dentro de un proceso de cambio. Sin embargo estos conceptos solos
son limitados en su capacidad para explicar plenamente el nexo entre,
la teoría y la práctica. El concepto falla en tratar las consecuencias
inter-activas de uno en el otro. Se sugiere que la construcción del
sub-sistema tecnológico es una más poderosa herramienta en el examen
de las varias dimensiones praxeológicas de la práctica del trabajo
social porque incluye conceptos relacionados a las propiedades del
sistema tales como permeabilidad, sinergia, cibernéticas, y adaptación
-propiedades que se aplican a todos los sub-sistemas del sistema de la
práctica del trabajo social.
Además de la naturaleza sistemática y dirigida hacia objetivos de la
tecnología y su dinámicá dependencia en el conocimiento, la
tecnología ha sido también definida por Miringoff (1980) como «la
suma total del conocimiento, procedimientos, y técnicas, que, cuando
aplicadas en un campo dado... , producirán resultados consistentes,
deseados, y predecibles» (p. 20), una descripción que implica el
elemento de sinergia. La naturaleza cibernética y adaptativa de la
tecnología fue sugerida por Perrow (1967) en su discusión sobre la ,
evaluación, a través de la retroalimentación, de las consecuencias de '!
los actos tecnológicos y la necesidad de adaptar la tecnología a la
variabilidad del problema que busca resolver. La tecnología ha también
sido examinada por su vulnerabilidad a las fuerzas del ambiente
(Brager, 1978; Delbecq, 1978; Patti, 1978, 1980) y deJa organización
que la usa (Sarri &amp; Vinter, 1970). La tecnología, más aún, está

�Perspectivos Sociales Vol. I, N"2

64

configurada por ambas la competencia (Miringoff, 1980) y las
ideosincracias (Cross, 1979; Rossi, 1978) del practicante. Entonces,
la tecnología es más que métodos, técnicas, e intervención; es un
sistema multifacético.
De las diversas perspectivas en la tecnología, dos se acercan más
para transmitir la naturaleza de la tecnología del trabajo social. Una
de Perrow ( 1967) define la tecnología como

Social Perspectives Vol. /, N"2

discusión de la «sanción» como elemento práctico, notó que «autoridad
y poder» traspasan a la profesión desde «agencias voluntañamente
incorporadas» (p.6). Gordon (I 962) quitó la sanción de la constelación
pero no negó su existencia o influencia, sólo su primacía como un
«definidor esencial&gt;&gt; de la práctica. La sanción entonces era la única
fuente de influencia externa explícitamente reconocida poi: estas dos
definiciones de la práctica profesional.
Figura 2

la acción que un individuo performa sobre un objeto, con o
sin la ayuda de herramientas? instrument?s mecánic&lt;;&gt;s, con
el fin de hacer algún cambio en ese objeto. El objeto, o
«material crudo», puede ser un ser viviente o de otra modo,
un símbolo o un obeto inanimado (p.195).
La gente, continúa Perrow, son el objeto de la tecnología de las organizaciones de cambiar-a-la-gente y de procesar a la gente y, por extensión
lógica, la interacción de la gente en grupos y comunidades. Dado que
los focos del cambio para los practicantes del trabajo social son
individuos, grupos (incluyendo la familia), organizaciones, y
comunidades, parecería que la perspectiva de Perrow en la tecnología
es útil para concebir todos los métodos de la práctica del trabajo social.
La otra perspectiva viene de Thompson ( 1967), quien identifica tres
tipos de tecnología: de largo enlace (comprendiendo interdependencia
serial), mediadora e intensiva El trabajo social de caso y trabajo social
de grupo caen bajo la tecnología intensiva o «terapéutica» de
Thompson. La organización de la administración y de la comunidad
encajan en la categoría de tecnología mediadora de Thompson.
La tecnología representa el cuarto y final componente del sistema de
la práctica del trabajo social. Este es un sistema encajado en una metaestructura social, o supra-sistema, que comprende sub-sistemas que
afectan directamente cada sub-sistema del sistema de 1~ práctica.
Basado en la precedente discusión del sistema de la práctica profesional, el encuadre meta-teórico puede ser parcialmente representado ~n
la fonna modelo en la Figura 2.
Supra-sistema de la práctica.
Aunque ninguna de las configuraciones de la práctica sobre las cuales
este encuadre constructivo descansa ignora las infh.,encias desde fuera
de las configuraciones, ninguna reconoce o explora completamente
todas las fuentes de su impacto en la práctica. Bartlett (1958), en una

65

Sistema de la práctica del trabajo social

-..

,.,

(' •"1~·...,/.--✓- ~•"'"'1···•·-..::
'

-' - Teleología

,

~

~- -

Tecnología

.

..

;f

No1a: Las líneas sólidas ilustran las re laciones insumo-salida entre s ubsistemas: las lineas
punteadas muestran las relaciones de retroalimentación. Como un sistema dinámico y abierto
de partes mteract_uantes, -~I sistema d_e práctica del trabajo social se caracteriza por un
pr~so de re1r_oahmentac1on que permll~ a la tecnología. mediante su aphcación, informar a
la epistemolog,~ Y_a la teleología, las que a su vez informan a la ideología. Este conjunto
llerat1vo y heunst1co de relaciones conduce a los sistemas de cambio y adaptación y se
completa con un mecanismo c1bernét1co de lazos de retroahmentación.

Más recientemente, Siporin ( 1975) incluyó &lt;&lt;funciones sociales y tareas
sociales» (p.31) como dos elementos de la práctica del trabajo social.
Sin embargo, esos dos elementos son definidos más como roles del
practicante y roles del cliente dentro de un contexto social que como,
imperativos sociales que afectan directamente la práctica. No obstante,
su modelo se aproximó a la configuración sistema-suprasistema del
presente artículo.

�66

Penpectivas Sociales Vol. /, Nº2

Alexander (1982) al presentar su «concepción unitaria» de la práctica
del trabajo social, que descansaba en la definición operativa (Bartlett,
1958) como un marco de referencia, mostró la relación entre la
sociedad y el trabajo social como conflictiva: «Nutrida dentro una
sociedad fragmentada y contradictoria, (un proceso de trabajo social)
ha crecido a pesar el duro clima de valores opuestos y fuerzas más
poderosas» (p.16). La capacidad del sistema de la práctica del trabajo
social para mantener la integridad a la luz de inhóspitas fuerzas
externas puede ser inferida de esta afirmación, como puede la noción
que aún afectada por fuerzas de afuera, la profesión no está enteramente a su merced.
Decir que los arquitectos de los paradigmas de la práctica del trabajo
social no han completamente articulado ia relación de las fuerzas
externas con los elementos de sus modelos de práctica no implica
que la profesión es ignorante del impacto de las realidades sociales y
exigencias de la profesión. Por el contrario, si hay una profesión que
está al tanto de y últimamente afectada por los efectos «de gotera»
del espíritu de nuestro tiempo nacional y las posturas políticas, sociales,
y económicas en el bienestar de los individuos, familias, y comunidades, es el trabajo social. Más bien, lo que está siendo certificado es
que las fuerzas externas que ayudan a configurar la naturaleza de la
profesión han, por la mayor parte, sido dejadas fuera de modelos o de
encuadres que intentan definir la práctica del trabajo social, y que la
exclusión de tales fuerzas de un encuadre de práctica hace al encuadre
incompleto. Este artículo intenta identificar aquellas fuerzas y su
relación con los elementos del sistema de la práctica del trabajo social.
Esas fuerzas son concebidas como componentes supra-sistémicos
constructivos, o supra-subsistemas, cíclicamente conectados uno con
otro en relaciones interdependientes y cibernéticas. Más aún, cada
construcción de supra-subsistema metafisico, empírico, dialéctico, y
ecológico está conectado a un constructo correspondient~ del sistema
de la práctica. Los supra-subsistemas independiente y sinergéticamente
afectan la esencia de la práctica del trabajo social. Las relactones
entre sí mismos de los supra-subsistemas pueden ser ilustrados como
en la Figura 3.
El supra-subsistema metafisico, que consiste de interpretaciones de
la realidad que comprenden una We/tanschauung de la gente, infonna
directamente el subsistema ideológico del sistema de la práctica del
trabajo social. Incluidos en este componente están las filosofias sociales, doctrinas políticas, éticas religiosas, y axiomas culturales de una

67

Social Penpectives Vol. /, Nº2

nación -ingredientes de las fundaciones mitológicas de una sociedad.
Ellos, junto con el lenguaje, arte, e historia, proveen una «forma
simbólica estructural» (Cassirer, 1956; p.12) al mundo humano.
Figura 3
Supra-subsistema metafüico.

Suprasubsislem.a
meu fisico

Suprasubsislema
dialéctico

Suprasubsistema
erológico

La metafisica produce, sin el beneficio de la investigación empírica,
conclusiones sobre la realidad, intelectualmente impregnables,
fundamentales y comprehensivas (Walsh, 1967). Esencialmente
noumenales en su naturaleza, la metafisica usa argumentos regionales
para llegar a explicaciones conipletas sobre la totalidad de la realidad
(Moran, 1973). No sólo sí la metafisica presenta una visión del mundo,
ella intenta al mismo tiempo a discernir el sentido de la vida. Sin
embargo, el conocimiento provisto por la metafisica, sin importar
cuán convincentemente presentado o tenazmente defendido, es
conocimiento de un orden especial y de una certeza ilusoria. Según
Moran (1973), si:
queremos saber si existen tales co,sas como Dio~, I_-,ibertad,
e Inmortalidad -entonces en todas estas y caractensticamente
similares preguntas metafisicas, estamos levantand? cuestiones cuya solución reposa fuera del campo de la postble experiencia. Respuestas a esas preguntas pueden ser, y a menudo

�68

Perspectivas Sociales Vol. /, N°2

sí lo son, dadas. Pero, aún en principio... ninguna de es~
respuestas oueden ser demostradas como verdaderas no mas
de lo que ellas pueden ser mostradas co~o falsas. De ahí
que, la metafisica co~o ~iencia_. .. en ~l.sentido de un cuerpo
establecido de conocl.Illlento sistematicame1;1te ordena~o Y
cierto, es imposible. A lo D?-ejor, las ~~netas, me~s1cas
pueden ser mantenidas solo dogmatlca, mas bien que
demostrativamente (p.217).
La metafisica, entonces, provee una forma de conocimíento que es a
la vez científicamente no verificable e intelectualmente irrefutable.
Sin embargo, las preguntas hechas y contestadas por 1~ in~g~ción
metafisica definen el carácter nacional e infunden a las mst1tuc1ones
sociales con sentido y dirección con valor y propósito. Más aún, la
metafisica contribuye al desarrollo de las «mitologías imaginativas
nacionales» que expresan &lt;&lt;la mentalidad colectiva en una época dada»
(Maclntyre, 1967, p. 437).
El impacto de la metafisica en el trabajo social se centra alrededor d_e
la definición de la sociedad de y correspondiente respuesta a la necesidad social y es ilustrado en la siguiente cita de Siporin (1975):
El trabajo social es una profesión y pr~ctica que ~epresenta
la respuesta de la sociedad a las ne~es1dades sociales de la
gente. Los requisitos de estas neces1dade~ han confi~do
los rasgos de la práctica del trabajo soc_1al? de su s1ste~a
filosófico de valores y su cuerpo de conoctm1entos, de teona
práctica y repertorio interventor (p.61).
Metafisicam.ente, la necesidad social está definida dentro de cont~x_t?s
sociales, políticos, religiosos y culturales. Como tal, su de~c1on
contiene varias conclusiones noumenales sobre el orden de la sociedad
y estructura de la sociedad. De la filosofia s?cial.' la s~cie~d deriva
nociones sobre «inalienables» derechos y atnbuc10nes mdiv1duales Y
colectivas, libertades y restricciones, y el bienestru gener:u Y b~en
Unó tlene
pu'blico -todo basado en verdades «auto-evidentes».
.
. .,solo
que recurrir a la Declaración de la Independencia, la Constituc10~, y
a la Carta de Derechos para adivinar la filosofia fundamental, docttma
política, y teísmo de este país. De hecho, uno podri~ aún inte~re~
la referencia en la Declaración de la Independencia a los «~p1os
Indios salvajes» como una precursora de subsecuentes axiomas
culturales en raza y cuestiones étnicas.
La evolución de la metafisica de la sociedad es una crónica de una
confluencia polémica y dialéctica de perspectivas divergentes en

Social Perspectives Vol. /, Nº2

69

operación en la fragua de un carácter simbólico y mitología na(:ionales.
En el proceso, estas luchas metafisicas han tenido un impacto inevita-

ble y variable en el sistema de la práctica del trabajo social, especialmente con respecto a la definición de y respuesta a la necesidad social.
Ilustrativo de esto es la contención entre dos filosofías sociales, liberalismo e igualitarismo, que definen polos opuestos de un co~tinum de
doctrina política.
El liberalismo tal como encuadrado por Nozick (1981), argumenta
por mínima interferencia estatal en los asuntos de su ciudadanía. El
igualitarismo democrático, tal como articulado por Rawls (1971 ), coloca en el gobierno el derecho y el deber de atender las necesidades de
todos los ciudadanos, pero ·especialmente de aquéllos que son los
menos favorecidos. Mientras que el liberalismo constriñe la definición
de la necesidad social restringiendo la respuesta social a ella, el igualitarismo democrático la expande. Los símbolos y mitología del liberalismo est;ín centrados alrededor de un tosco individualismo, darwinismo social, positivismo lógico, y capitalismo de laissez-faire. Las
necesidades sociales, dentro de esta perspectiva socio-política, son
un asunto de preocupación caritativa privada, enteramente voluntaria.
A su vez, el igualitarismo democrático desenvuelve una metafísica
de conceptos de justicia y equidad. Desde este punto de vista, las
necesidades sociales son una preocupación social colectiva requiriendo la redistribución de beneficios económicos y sociales para el bienestar general a través de políticas y programas públicos. Históricamente,
el trabajo social ha desarrollado una ideología vinculada a la metafísica
expresada por la punta igualitaria de este continum de filosofias
sociales y doctrina política.
De la religión, el trabajo social ha derivado patrones de conducta
moral, nociones sobre la caridad, y preceptos sobre el amor fraternal.
La importancia de la religión como una fuerza metafisica es capturada
por Geertz (I 973) en la siguiente afirmación: «Los· conceptos religiosos se extienden más allá de su contexto específicamente metafisico
para proveer un encuadre de ideas generales por cuyos términos un
amplio surtido de experiencia -intelectual, emocional, moral- pueden
obtener una forma significativa» (p.123). Tirando de conceptos y
principios incorporados en el ethos Judeo-cristiano, el trabajo social
ha derivado una ideología secular y humanística basada en el ágape,
caridad, individualismo, y altruismo (Siporin, 1975; Tillich, 1974).
Los axiomas culturales de una sociedad la proveen con creencias a
priori sobre diferencias e identidades intra e inter-grupo. Estos axiomas

�Perspectivas Sociales Vol. /, NºZ

70

a menudo encuentran expresión, tal como Montagu (1974) lo mantuvo,
en las nociones que la gente tiene sobre raz.a, etnicidad, Ydiferencias
culturales:
Se ha argumentado que la enemistades «r~ciales&gt;~ entre_ los
hombres desaparecerán cuando todas las diferencias fisicas
«raciales» entre ellos sean obliteradas. Este es un argume':1t?
falacioso por la simple ~ón _que la real fue~te_ de hostilidades «raciales» no es fisica, smo cultural. Sena igualmente
erróneo argumentar de esto que tales hostilidades ~esap~ecerán entonces con la obliteración de todas las diferencias
culturales entre los hombres (p.264).
Porque, tal como Montagu continúa, es en el intento de obliterar las
diferencias culturales que las hostilidades aparecen.
Los axiomas culturales, entonces, pueden ser potentes instrumentos
para la interpretación metafisica del co~portam.iento humano. En la
medida que estos axiomas resultan en nociones sobre gru~os culturales
supra-ordenados o subordinados en la sociedad, tales noci_ones pueden
afectar la ideología de la profesión. A su vez, en la medida que ~es
axiomas como democracia cultural y pluralismo ganen actualidad
metafisica, tales perspectivas, ya incorporadas e~ la profesión, ganarán
apoyo.
Supra-subsistema empírico.

Mientras la metafisica nos provee de una vía de conocimiento, una
avenida epistemológica pavimentada con razón y argumento racionalcon lo que, desde el punto de vista de la ciencia, ha sido llamado
«conocimiento falible» -el empirismo es un antídoto a nuestra confianza en los científicamente inverificables primeros principios como la
sola medida de la realidad. El empirismo, de acuerdo con Harnlyn
( 1967), es la teoría que &lt;&lt;la experiencia más bien que la razón es_ la
fuente del conocimiento» (p. 499) y por lo tanto es opuesta al racionalismo.
El empirismo representa una partida deliberada de la noción de ~ue
la razón es el sendero al verdadero conocimiento. De una ierspectiva
empirica, la experiencia, más bien que el razon~ento dédu~t~vo, es
la única fuente válida de verdad. El conoc1m1ento empmco es
conocimiento derivado de lo que es sentido y de lo que es descubierto
a través de los sentidos. Los reclamos a posteriori más bien que a
priori sobre la realidad son honrados por el acercamiento empírico;
los fenómenos y no los noumenos son la medida de lo que es.

Social Perspectives Vol. l, Nº]

71

El positivismo lógico, una forma moderna de empirismo (Rickman,
1983), sugiere que es sólo la experiencia científicamente verificada
que es !el reflejo de la verdad. Como tal, esta marca de empirismo
rechaza la metafisica y la ética en la base de que sus aserciones están
«sobre y encima del mundo de la experiencia» y por lo tanto no son
sensibles (Passmore, 1967, p. 53 ). En las palabras de Rudolph Carnap
(tal como citadas en Passmore, 1967), uno de los fundadores del
movimiento anti-metafísico, «no damos respuesta a las preguntas
metafísicas y en vez rechazamos todas las cuestiones filosóficas»
(p.53). Las aserciones de metafísica resultan sin significado en la base
que ellas no pueden ser verificadas por la experiencia, porque reducen
la epistemología a procesos de mencionar inaccesibles a la verificación
empírica. Similannente, la ética, basada como está en un «reino de
valores» emanando de la metafisica ti·ascendental, está descontada.
La polémica entre la metafisica y el empirismo, tal como representada
por la perspectiva del positivismo lógico, está admirablemente
resumida por Rickman ( 1983) como sigue:
La con.fianza en Ja razón provee el ethps y el dima intele►tual que hicieron posible el desarr.oUo .de 1a cieneia. Los
espectaculares resultados. teóricos y prácticos logrados por-.
el avance científico hicieron aparecer1t la ciencia como la
más alta y pura realización de la realidad. De allí había sólo
un paso para discutir, como algunos filósofos, particularmente aquéllos descritos como positivistas, lo.han hecho,
que sólo lo que es científicamente demostrable es racionalmente aceptable. Pero una vez que hacemos del proceso
científico.el único paradigma para el logro del conocimiento
estamos forzados a concluir que los juicios mprales y políticos, dejemos de lado los estéticos, no son racionales y la
filosófia en sí descansa fuera de la esfe1'.1 ()e la razón (p.130).
Anclándose uno e-n una epistemología de verdad científicamente derivada, el positivismo lógico hace más que rechazar la metafísica; rechaza otras formas de indagación empírica por igual: Las consecuencias
de este tipo de empirismo de rango no han quedado ignoradas. En
1925, Whitehead etiquetó esta tendencia como «la falacia de la
concreción desplazada».
Pocos discutirán que la experiencia y su cuantificación objetiva no
sirve a un propósito útil. Más bien, la discusión es que el positivismo
lógico, basado en el estricto criterio del modelo fisico científico, tiene
sus limitaciones. La primera preocupación de las ciencias sociales y
profesiones aplicadas es los seres humanos, y el método científico

�72

Perspectivas Sociales Vol. 1, Nº2

tiene todavía que ingeniar medios de explicar o de adivinar la completa
textura de la experiencia y comportamientos humanos. Para parafrasear
a Torrey (1973), el último verdaderamente desconocido fenómeno
en el mundo es el hombre mismo.
Milis (1959) notó la desgastada reverencia para la absoluta validez
del paradigma fisico científico:
El significado cultural de la ciencia fisica ... se está haciendo
dudoso. Como un estilo intelectual, la ciencia fisica está
siendo pensada por muchos como de algún modo inadecuada. La adecuación de estilos científicos de pensamiento y
sentimiento, imaginación y sensibilidad, ha por supuesto
desde sus comienzos sido sujeta a duda religiosa y controversia teológica, pero nuestros abuelos y padres científicos
derrotaron esas dudas religiosas. Las dudas actuales son
seculares, humanísticas y bastante confusas (p.15).
Es precisamente un sentido de confusión epistemológica que impregna
algunos de los recientes debates de la profesión de trabajo social sobre
la validez de su base de conocimiento y la consecuente eficacia de su
tecnología. La confusión descansa ampliamente alrededor del significado atribuído al «empirismo».
Por un lado, algunos en trabajo social igualan empirismo con positivismo lógico y exaltan el método científico a la exclusión de otros
medios de desarrollo teórico. Por otro lado, algunos, aunque respetuosos de las virtudes del método científico, sin embargo reconocen y
respetan otros métodos de indagación empírica. Los últimos trabajadores sociales sostienen que la profesión, a través un proceso empírico
de deducción basado en la experiencia de primera mano, ha desarrollado una rica base de conocimiento y de repertorio práctico. En apoyo
a su posición, ellos citan los modelos profesionales del trabajo social
de casos (por ejemplo, Robert &amp; Nee, 1970) como ilustrativo de paradigmas tecnológicos emanando de dichos acercamientos empíricos.
Estos paradigmas están a menudo referidos como la «sabiduría
práctica» de la profesión, definida por Sip0rin (1975) como «un cuerpo
acumulativo de supuesta ir:fonnación ... que es experimentado personalmente e ínter-experimentado con otros» y luego «verificado y
validado en complejos procesos sociales» (p.366).
Dejando de lado los debates. la verdad es que los trabajadores sociales
confian tanto en los medios inductivos como deductivos deldesanollo
del conocimiento para sus soportes teóricos. Más aún, la profesión

Social Perspectives Vol. 1, Nº2

73

descansa no sólo en sus propios productos de conocimiento sino
también en aquéllos de otras disciplinas en la creación de su armamento
epistemológico. Mas si el trabajo social está para conservar su integridad sistémica, la profesión debe asegurar que los aportes empíricos
incorporados por su epistemología son congruentes con la ideología
y la teología del sistema; las te01ias del compo1tamiento y del cambio
inducido de la conducta no deberían ser adoptadas por la profesión si
entran en conflicto con los valores, éticas, cometidos y propósito del
trabajo social. La ideología y la teleogía, entonces, definen la permeabilidad de la frontera del subsistema epistemológico tal como interactúa con el supra-sistema empírico.
El supra-subsistema dialéctico.
Esta designación del componente como la parte «dialéctica» del
encuadre constructivo no significa_implicar que los otros componentes
están exentos de las dinámicas de Hegel (Acton, 1967). El componente
metafisico, por ejemplo, representa la evolución socio-histórica de
las ideas y creencias que emergen, confrontan opuestos, y compiten
por la dominación en forma pura o adulterada (sintetizada) como
ingredientes de una visión del mundo.
Las dialécticas de este componente del centro del supra-sistema en el
continuo y dinámico inter- juego de fuerzas económicas, legales,
sociales y políticas en la sociedad que transfonnan las abstracciones
metafisicas de y soluciones científicas a la necesidad social dentro
políticas y programas de bienestar social concretos. La reacción social
gobierna el papel y propósito del trabajo social relativos a la necesidad
social. Tal como f\.1eyer ( 1973) lo señaló, «Todas las profesiones
existen para propósitos definidos por la sociedad, y el trabajo social
(es) quizás uno de los más respondedores al mandato social».(p.31).
Son las fuerzas del componente dialéctico que definen el estado de
bienestar de la nación. Uno de los objetivos del estado de bienestar es
el logro de la justicia económica (Ulmer, 1969) y, como tal es de
inmediata pertenencia a las funciones y propósitos de la profe~ión de
trabajo social. Porque es este papel que requiere intervención gubernamental en nombre de la multitud que falla en beneficiar de las fuerzas
impersonales de mercado del puro capitalismo, el que da nacimiento
a las políticas y programas del bienestar social.
No fué antes de la Gran depresión que el estado de bienestar americano
nació y que la relación del trabajo social con él se fundió («Ehrenreich,

�74

Social Perspectives Vol. /, Nº2

75

Perspecuvas Sociales l'c&gt;I I, N°2

1985). Desde entonces, la intervención gubernamental en dirigirse a

la necesidad social ha evolucionado en pasos muy recientemente
marcados por acciones dirigidas a reducir el rol del gobierno al tratar
el objetivo de la justicia económica. El conglomerado del bienestar
social público de una nación refleja la naturaleza de su estado de
bienestar y puede ser entendido sólo en términos de su contexto social
cuando emanen las políticas. Tal como Dobelstein (1980) argumentó,
El revelar el propósito de la política pública de bienestar es
como tratar de entender el propósito total de la sociedad
americana, porque las políticas públicas reflejan amplios
objetivos sociales. Las políticas públicas son un intento de
pensar comprehensivamente sobre América. Las políticas
públicas representan respuestas de las asociaciones gubernamentales y no gubernamentales... a las consecuencias
humanas del vivir en su sociedad (p.9).
Las interacciones entre los componentes del supra-sistema y su influencia en el componente dialéctico, tanto como las relaciones entre fuerzas
di.•t1trfl &lt;if'l componente, están implicadas en la observación de
Romany~hi·n , i 1&gt;11) Je que «el bienestar social no puede ser entendido
aparte de la sociedad -sus recursos materiales, científicos y humanos,
y su estructura de valores y poder qu-: uhican esos entre fines sociales
competitivos» (p.5). Este sentimiento encuenu·a nn apoyo paralelo en
Dobelstein (I 980): «Ningún tema solo caracteriza l la~ políticas de
bienestar social de América). Las amplias políticas de bienestar social
americanas son un producto de deseos y necesidades de diferentes
personas, y consecuentemente esas políticas a menudo presentan
propósitos sociales variados y frecuentemente conflictivos» (p.4).
Las competitivas y conflictivas posiciones de propósitos y objetivos
deseados del estado de bienestar han llevado a dos temas antitéticos
respecto a las obligaciones de la sociedad a aquéllos en necesidad.
Estas dos visiones polares, los conceptos de bienestar social «residual»
e «institucional» (Wilensky &amp; Lebeaux, 1958), reflejan cercanamente
las perspectivas metafisicas del liberalismo e igualitarismo respectivamente. Mientras que el acercamiento residual enfatiza la culpabilidad
personal para la miseria social y económica y prescribe mínima
intervención gubernamental para calmarlas, la estrategia instin1cional.
sin descartar enteramente la culpa individual, insiste en deficiencias
sociales y de estructura y mercado económicos como progenitores de
la necesidad socioeconómica. En breve, la perspectiva institucional
es un desafio directo a la ética de trabajo, tosco individualismo. positi-

vismo lógico, y Darwinismo social (Dobelstein, 1980) como el mejor
camino de tratar la necesidad social.
La historia del Estado de bienestar americano, incluyendo sus políticas

y programas, y la de la profesión de trabajo social, incluyendo sus
propósitos y funciones, están inextricablemente conectadas. El trabajo
social y la política de bienestar social
funcionan dentro de un específico contexto político, social
"y cultural. Su historia ha sido configurada por tres variables

interactuantes: el resurgimiento y la caída de masivos
movimientos sociales, creando presiones fluctuantes para
refonna social; la continua preocupación de los trabajadores
sociales para elevar su status y poder profesional frente a
cambiantes circunstancias económicas, políticas e institucionales; y finalmente, las cambiantes necesidades del mundo
de los negocios para racionalizar y regular sus mercados,
la fuerza del trabajo, y los ambientes políticos (Ehrenreich,
1985, p.13).

Y así como el Estado de bienestar ha vacilado entre las soluciones
residual e institucional a los problemas sociales, así la profesión ha
pasado isomórficamente entre el tratamiénto individual y la reforma
social.
El dilema teleológico de la profesión no es completamente una función
de las dialécticas residual-institucional del ·estado de bienestar.
Tampoco está el debate entre los reformistas y lo·s clínicos confinado
a asuntos ideológicos de desiderata ontológicos o preocupaciones
pedestres sobre el status y poder profesionales. Está también implicado
un sentido de impotencia y frustración tecnológicas y políticas respecto
a la capacidad del trabajo social para cambiar las condiciones sociales
que enfrentan mucha gente I!º nuestra sociedad. Tal como Meyer
(1981) lo observó,
Los trabajadores sociales pueden sólo tener un efecto
marginal sobre esas... condiciones, aunque ha sido demostrada alguna capacidad para designar y llevar a cabo servicios de mejoramiento para facilitar su impacto. Parecería
que las causas radicales de la situación económica y social
en América hoy, mucho como hace cincuenta años, no
puede ser alterada por los métodos, habilidades, o técnicas
profesionales del trabajo social (p.69).
Que el Estado de bienestar y sus políticas y programas públicos hayan
sido ensalzados para representar las fuerzas dialécticas que golpean

�76

Perspectim.s Sociale.s Vol. I , Nº:!

Soc,al Perspeclives Vol. l. Nº2

77

en la teleología profesional no es negar las influencias de los servicios
sociales privados en el propósito, papel, y funciones del trabajo social.
Los procesos dialécticos están también implicados en la respuesta
del sector privado a la necesidad social. El cómo el trabajo social
responde a las fuerzas dialécticas públicas y privadas últimamente
determina la identidad y papel de la profesión en la sociedad.

activ~. E~¡~ artículo amplifica la significancia del practicante y la
orgarn_za~10n para ~onnotar un retrato más completo del n_exo entre
l~s Objetivos profesionales y la praxis y para realzar la tesis de que es
~o~o los cuatro elementos del ecosistema convergen o chocan lo que
ult1mamente determina la eficacia de la práctica.

Supra-subsistema ecológico.

G~~ain (1979) reconoció la influencia de la organización en la
practica:

El ecosistema es el medio para la expresión tecnológica; es donde
ocurre la práctica profesional y donde la profesión tiene la más
profunda influencia en la meta-estructura social. El ecosistema consiste
en cuatro elementos interactuantes: practicante, cliente, agencia, y
medio ambiente. Practicante significa el trabajador social entrenado
en uno o más de los métodos que constituyen la tecnología profesional.
Cliente se refiere al objeto de la tecnología del practicante, sea éste
un individuo, familia, grupo, organización, o comunidad. Agencia es
la organización de servicios humanos que emplea al practicante para
ayudarlo a cumplir sus mandatos sociales. Medio ambiente incluye
todas las fuerzas externas a, pero golpeando en, el funcionamiento
del cliente.
Es una tesis central de este encuadre de que es dentro del ecosistema
que el sistema del trabajo social profesional, vía su tecnología,
encuentra última reificación praxeológica. Esto es donde el trabajo
social·ocurre. Porque es el practicante individual, funcionando dentro
de un campo dinámico y trans-activo, quien operacionaliza los
múltiples conceptos, valores, creencias, teorías -las abstraccionesdel sistema de la práctica profesional y su supra-sistema. El ecosistema
es donde la profesión es vivificada.
El uso de perspectivas ecológicas y de la teoría de sistemas para
iluminar dimensiones de la práctica social no es nuevo; tampoco lo es
la concepción de un medio de práctica consistiendo en cliente y medio
ambiente. Heam (1969) y Gordon (1969) sugirieron que el acercamiento del sistema general a los teóricamente encajados conocimiento
y práctica del trabajo social. Más aún, Germain (1979, 1982, 1983,
1985), Lib~si y Maluccio (1982), Siporin (1983), y Greif (1986),
entre otros, lían usado analogías de ecología y ecosistemas para tratar
y elucidar un número de asuntos de la práctica cliefite-medio ambiente.
Menos completamente articulado en la literatura es la importancia
del practicante y la organización como miembros del ecosistema trans-

Las _organizaciones . bu~ocráticas son una presencia
domman~e en espacio vital de los clientes y practicantes
del tra?ajo soctal. Los.clientes dependen de burocr..acias
educac_1onal~s, de bienes~, y de salud, a veces para su mera
supei:i1vencm. Muchos, s1 no la mayoría, de los practicantes
trabajan en estructuras burocráticas y su práctica está
confi~~a por la naturaleza de la estructura, políticas, y
proced1D11entos de la organización (p.5).

e!

La ~P?rtancia de la organización como una fuente de influencia en
la practi_ca, y su descuido como una unidad de análisis, ha sido notada
por Patt1 ( 1980): «A pesar de la naturaleza fundamental de la relación
entre_l?s trab~adores sociales y las agencias que los emplean, poca
atenc1on ha sido dada a cómo el ambiente organizacional interno
gol~e~ en el trabaj~dor cuando él se implica en la prestación de
ser:'1~10s» (p. 46!. Fmch (1976) sugirió que.«los límites puestos en la
activ'.dad profes1_onal ~or una organización pueden ser vistos por el
tr~b'.1-lador como 1mped1mentos a una efectiva prestación de servicios.
S1mila~ente, la creciente especialización de las organizaciones
burocrati~as pueden c_onstrefür la habilidad del profesional para tratar
las ne~es1dades del c1_1ente en su totalidad» (p.370). Fabricant (I 985)
agrego ~ue «la cre_c~ente esca_la de prestación de servicios y los
concorrut:int~s reqws1tos wgaruzacionales de la burocracia huésped
han_ contríbwdo a la fragmentación y especialización de.los servicios
sociales» ~-390). Wh~t~ott (1974) levantó el asunto del impacto del
desplazamiento de objetivo en la prestación de servicio:
En la ~restación de servicio social, se da un fuerte apoyo
prof~s1onal a l?s esfuerzos hacia la rehabilitación. Pero se
podría concebrr que la adm.i.n.istración se dedicase más a
p~ote~er o mantener el_ sistema, aún si esto significara
divertrr recursos necesanos de la rehabilitación de clientes
(p.433).
Est?s autores obviamente ven a la organización como una fuente de
vanante tecnológica, aunque negativa.

�78

Perspectivas Sociales 11,/. l . Nºl

Otra fu.ente de discrepancia tecnológica es el practicante. Diversos
factores deben ser considerados al examinar esta fuente. Primariamente entre ellos está el grado en el cual un método de práctica es poseído
por el practicante, lo que tiene implicaciones para la adecuación de la
educación profesional del practicante (Miringoff, 1980). Otro factor
es el grado en el cual el practicante se identifica con la profesión
como opuesta a la organización, y si los valores y objetivos profesionales y organizacionales son congruentes (Hasenfeld &amp; English, 1978).
Consecuentemente, el grado en el cual el practicante es experto
tecnológicamente y en la medida en la cual la integridad profesional
puede ser mantenida afectará el grado y la extensión en los que la
tecnología va a aproximarse a un «estado ideal&gt;l. Otro factor altamente
significativo a ser notado respecto a la influencia del practicante en la
variante tecnológica es el CQnjunto de atributos personales, incluyendo
la inteligencia, la estabilidad emocional, habilidades interpersonales,
y otros rasgos que afectan el estilo y eficacia de la práctica.
El supra-subsistema ecológico es entonces un campo transaccional
comprendiendo al practicante, cliente, organización, medio ambiente,
todos los cuales pueden afectar la eficacia de la tecnología exportada
al ecosistema por el sistema de la práctica del trabajo social. Si esto
es verdad, entonces cualquier medida de la eficacia de la práctica
debe incluir todos los cuatro elementos del ecosistema como unidades
de análisis.

Social Perspectives Vol. I. Nºl

79

del estudio empírico de la evolución biológica. Un ejemplo de cómo
un componente puede rechazar información de otro es la disputa
científica del creacionismo, un output metafisico que tiene más éxito
en penetrar el supra-subsistema dialéctico.
Figura 4
Modelo de encuadre metateórico para la práctica del trabajo
social.

...

-.

meufi$;H;O

,I

.··/
r-----'-~.---- .......-.__~

'

Subsistema
ideológico

,I

..

Subsistema
epistemológico

'

'
'

\

,

,

._,.l "·;:¿
..... -··· 1--.
,

1

..

'

•

·......

1

,..·

..---"----,

Subsistema
teleológico

•

•

.
1

·.

1

'

Subsistema
1ecnológ1co

Modelo del encuadre metateórico.

Este encuadre metateórico del sistema de la práctica del trabajo social,
consistiendo de un sistema de la práctica del trabajo social y sus sobresuprasistemas, está esquematizado en la Figura 4. Tal como ilustrado,
el modelo sugiere capacidades reiterativas y heurísticas. La naturaleza
reiterativa del modelo es una función de las dinámicas interacciones
cíclicas entre componentes. Las relaciones inter-componentes de
input-output y retroalimentación da al modelo una capacidad heurística
para manutención y realce de sistema.
Los componentes del supra-sistema están conectados a través de
vínculos cibernéticos, implicando que esos componentes se infonnan
uno al otro y usan información recibidá en su proceso de alimentación
pero también que no están obligados a hacerlo, lo que es la naturaleza
de las relaciones de retroalimentación. Un ejemplo de cómo un componente del supra-sistema puede usar información generada por otro es
la esencialmente metafisica noción del Darwinismo social, derivada

Supmubsislema
dialéctico

ecológico

......... ______ ....

Adicionalmente, cada componente del' supra-sistema tiene un input
directo y una correspondiente relación de retroalimentación con un
componente del sistema de la práctica. Donde la direccionalidad de
la relación es reínvertida es entre el co-sistema y la tecnología. La
tecnología, reflejando la ideología, teleología, y epistemología profesionales, es un output no sólo para el subsistema tecnológico sino
también, en un sentido, del entero sistema de la práctica profesional
al componente ecológico del supra-sistema. De vuelta, el ecosistema
provee retroalimentación al sistema profesional a través su componente'
tecnológico respecto a los resultados de la práctica.

�80
Los outpms de los componentes del supra-sistema son vastos y pueden
ser ambiguos y contradictorios, especialmente respecto a los suprasistemas metafísico y dialéctico. De allí que, para mantener una
integridad moderada, la profesión debe ejercitar algún control sobre
el aceptar o rechazar los out¡mts supra-sistémicos. Puede hacer eso
sólo desarrollando la capacidad de tamizar, evaluar. y aceptar inpuls
consistentes con las intentadas funciones y productos del sistema.
Esto no cc's decir que la capacidad debería o debe ser absoluta. Un
sistema abierto no puedcc' ignorar todas las fuerzas externas y esperar
sobrevi\'ir: debe principalmente incorporar inputs compatibles con y
energizando al sistema qua sistema. Entonces, si el trabajo social desea
mantener su integridad sistémica, debe asegurar la consistencia de
los inputs metaestructurales con la ideología, teleología, epistemología
y tecnología profesionales.

Conclusión.
Ese artículo ha provisto un encuadre descriptivo y explícito de la
práctica del trabajo social usando una perspectiva de sistemas e
incorporando y construyendo en otras concepciones de la práctica.
Como una estructura metateórica, este encuadre debería ser capaz de
acomodar perspectivas divergentes en los aspectos de la práctica del
trabajo social sin prejuzgar sus suposiciones básicas sobre la naturaleza
y dinámica de la profesión y sus relaciones con la sociedad.
Como una herramienta analítica, el encuadre puede organizar y
analizar la práctica con respecto a las fuerzas profesionales y sociales
que afectan a los clientes en situaciones específicas. Si nada más, este
encuadre es ofrecido como otra forma de percibir la práctica y
continuar el diálogo sobre la naturaleza del trabajo social y su papel
en la sociedad.

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b cieno que a nivel ccon&lt;im1w el prmc1p10 rector de ¡ust1c1a, la
desigualdad de los iguales no se ha manifestado todavía
plenamente Los pueblos ante la escniura parecen haber sido
guiados por otra lógica, la igualdad de los desiguales, lógica que
consrnuye el fundamento del ideal de libenad.

Murr&lt;I} Bookch,n

Resumen. El autor de este artículo busca analizar las estrategias de
cambio de los Estados. Analiza estas estrategias bajo la perspectiva
del bienestar social. Las décadas de los ochenta y de los novenas
estuvieron marcadas por una aceleración de la globalización del mercado y la integración económica mundial. Esta tendencia presenta importantes desafios e interrogantes sobre la relevancia del concepto de
Estado-nación. En este sentido, este trabajo explica que el bienestar
social no puede entenderse hoy al margen de la gente, así como del
Estado y sus regulaciones.
Abstract. In this article, the author looks at the change strategies by
the States. He analyzes these strategies uilder the view of social welfare. The 1980s and 1990s have been marked by an acceleration in the
market globalization process and in worldwide economic integration.
Toe trend presents important challenges and questions about the
relevance oftraditional concept applied to Nation-State. In this way,
this paper explains that social welfare can ' t be understood today on
the fringe of people, ás soon as of State regulation.
El Estado como regulador social.
Nosotros partimos del análisis que estima que la organización es una
estructuración de acción colectiva cuyo sistema de poder es el centro
de su movimiento. Son los autores Michel Crozier y Erhard Friedbcrg ( 1981: 25) quienes desarrollan esta perspectiva, estimando que
«toda estructura de acción colectiva se constituye como sistema de
poder. Ella es fenómeno. efecto y hecho de poder. En cuanto construido humano, la acción colectiva regula y crea poder para permitir
a los hombres cooperar en las empresas colectivas».

�88

l'erspt·,·tfras S«wles f 0/. l. N°1

Al explicar el carácter del paradigma de la organización estatal, Henri
Lefevbre ( 1977) subraya que el poder hace existir o concreta la abstracción que caracteriza al Estado a través de la práctica social o praxis.
Eso significa que el Estado moderno asegura simultáneamente y sobre
el mismo plan todas las formas de producción y reproducción social.
Explicado así, el Estado, visto como empresa organizacional, presenta
los aspectos siguientes: primeramente, la pertenencia ohligatoria que
se caracteriza por el hecho que los sujetos relacionados en relaciones
sociales accionan en tanto que bajo dependencia de una situación de
adhesión obligatoria a un estado dado de sociedad. El politólogo
Gérard Bergeron explica este concepto de la siguiente manera:
En efecto, entre todos los grupos o sociedades, o mejor «los
estados dados de sociedades» -para seguir empleando una
formulación neutra conceptualmente- que solicitan nuestra
adhesión o nuestra participación, es él sólo quien impone
una pertenencia rigurosa obligatoria a todos sus miembros:
es el estado de sociedad «política». Es la sola sociedad donde se nace, de donde no se puede salir y entrar libremente,
y donde se muere. Se es y se nace obligatoriamente un político, un ciudadano: nosotros no Jenemos la opción de ser apolítico (Bergeron, 1965: 30).
En segundo lugar, el Estado organiza un control autoritario de aparatos
burocráticos y una movilización de recursos y soportes. Este control
y estos recursos y soportes se expresan a través de la reglamentación
donde el Estado pone un marco y límites a las actividades de los actores, apareciendo éste como un defensor del orden público.
Es así que el Estado, regulador de la vida social, funciona sobre la
base de dos principios fundamentales (Gérard Bergeron, 1993), sea
la legitimación, definida como un proceso integrador, orientado hacia
el interior y que determina el dominio político en el medio social; y la
seguridad (sécuration), definida como un conjunto de procesos autoprotectores, orientado hacia el exterior y que apunta a la adaptación
social activa a un ambiente político internacional o interestatal. El
mismo Bergeron ( 1993: 85) estima que «como gran controlador ·en
título de la vida social, el Estado se demarca entre todos las otras
instituciones por su misión general única. El es el sólo en afirmar y en
poder hacer respetar s~ propia justificación por la idea directora de
.un orden social fundamental presentado como indispensable e
impuesta como obligatoria».
Este poder estatal, presentado como autónomo, es necesario para que
el Estado pueda llenar su función esencial que hace de él el regulador

Socwl Perspectives Vol. /, Nº2

89

del orden y del movimiento (Georges Burdeau, 1992), articulando
las funciones generales de reproducción social y de reproducción del
complejo organizacional. Bien estima también Georges Burdeau
(1992: 109) que «el Estado es asiento de un poder cuyos gobiernos
son los agentes en ejercicio. Asiento de un poder quiere decir que él
encama una idea de derecho». Es allí justamente donde •reposa la
legitimación de la dominación o del poder autoritario del mandamiento
constitucional. Es basada sobre esta característica que Max Weber
(1968) explica el concepto de obediencia.
Por otra parte, ciertos teóricos marxistas parten de la visión que la
naturaleza del Estado no es solamente dada por la institucionalización
del poder estatal, sino ante todo por la condensación de las lucqas de
clases. Dicho de otra manera, el Estado, como un instrumento de la
clase dominante se convierte en factor de cohesión de la unidad de
una formación social o de una sociedad 1• En este sentido, dado que el
poder reside en la clase social hegemónica2, el Estado encama una
superestructura política vista como un aparato represivo e ideológico.
De esta manera, Nicos Poulantzas, explica que
El Estado posee esta función particular de constituir el factor
de cohesión de los niveles de una formación social. Es
precisamente lo que el marxismo ha expresado concibiendo
el Estado como factor del «orden», como «principio de
organización» de una formación, no en el sentido corriente
del orden político, sino en el sentido de la cohesión del
conjunto de niveles de una unidad compleja, y como factor
de regulación de su equilibrio global, en tanto que sistema
(Poulantzas, 1982: 44).
Max Weber ha puesto una definición del Estado que apunta a poner
en relación una estructura di'! poder legítima (la organización), una
distribución del poder (el monopolio de la fuerza fisica), un conjunto
de funciones (coerción), un campo de acción específico (el territorio)
Yuna manera particular de construir este campo (el monopolio de la
violencia). De esta manera este autor·explícita lo siguiente:

1. Es F. Engels, en su obra El Origen de la /ami/ia. de la propiedad privada ; · el
fatado, quien ha desarrollado la teoría del Estado como instrumento de la clase

dominante.

2 Antonio Gramsci ( 1983), estimó que los intelectuales son los agentes de la clase
dominante y que esta situación pem1ite ejercer su hegemonía tanto sobre la so.ciedad
como sobre el Estado.

�90

Perspe,·111·,,s Sa&lt;'iale., lo/. l. Nº2

El Estado Moderno es una asociación obligatoria la cual
organiza la dominación. Ha sido exitoso en buscar mon?polizar el uso legítimo de la fuerza física como Lma hemmucnta
de dominación en el territorio. A su fin, el Estado ha combinado los medios materiales de organización en las manos
de sus líderes. y se ha expropiado toda la autonomía de los
funcionarios de Estados quienes formalmente controlaban
esos medios en sus propios derechos. El Estado ha ton~ado
sus posiciones y ahora se mantiene en el sitio más alto
( Weber, 1968).
Bajo todas estas relaciones, el poder del Estado puede subdividirse
enfuer:a pública y autoridad pública (Thomas Fleiner-Gerster, 1988).
La primera nos lleva a utilizar los medios de coerción física. El Estado tiene el monopolio de la fuerza. El segundo, reposa sobre la confianza que los órganos del Estado inspiran a los ciudadanos. Dicho de
otra manera.
La esfera pública engloba todas las instituciones que
reglamentan y coordinan los asuntos y los intereses colectivos de la sociedad. La autoridad de regulación de sus relaciones con las unidades exteriores es siempre una de las atribuciones capitales de las instituciones políticas centrales
(Smith, 1985: 208).
La aproximación que tiene David Easton {l 965) sobre la reguíación
de los sistemas políticos es pertinente en el momento que él considera
la vida política como un sistema de comportamiento, inserta en un
ambiente a las influencias de las cuales él mismo está expuesto Y
reacciona. Así, el sistema político «es el conjunto de interacciones
por las cuales los objetos de valor están repartidos por vía de autoridad
en una sociedad. Es eso lo que distingue un sistema político de los
otros sistemas, que se pueden interpretar como que pertenecen a su
sistema» (David Easton, 1965: 23).
Este concepto de sistema político es considerado como un conjunto
de intercambios (Input output). El Input consiste en agregados que
concentran y reflejan todo lo que concierne las tensiones políticas
cuyas consecuencias de éstas serán transformadas y organizadas en
output, engendrando lo que se denomina el «bucle de retroacción»
que accionará como factor de regulación del sistema.
Para Talcott Parsons (1966), el sistema de acción se liga a la organiz.ación de las relaciones de interacción entre el actor y su situación. En
esta perspectiva, él propone cuatro imperativos funcionales compuestos por la función del mantenimiento de los modelos, la función de

.\m wl l 1l•1-:,.·pt•c11ves Vol l. N''2

91

intewacián, la función de realizacilm de los fines y la función
adapll'.li_v&lt;'.. Estas cuatro funciones son jerarquizadas y permanentes,
y subd1v1d1das en subsistemas. El sub~istema social, que corresponde
a _la ~un_ción integrativa del subsistema de acción, propone lealtades,
liJa lm11tes, crea solidaridades e impone coercibilidad al sistema social. Es decir regula el conjunto de la sociedad.
Según Jacqucs Zylberberg ( 1983: 239), «el actor estatal reglamenta y
enmarca ~n el territorio nacional las vías de acceso a Jo estructural y
a lo material y decreta los canales legales.» En este sentido, el proceso ~e regulación se articula a las funciones generales de reproducción
social y de reproducción del Estado, realizando un interfase entre:
a) A etores centrales de poder que ocupan una posición hegemónica
en la producción y en la interpretación de los corpus simbólicos y
en la movilización de los soportes y recursos.
b) Cor!1~ simbólicos, entre otros legales, que traducen y legitiman
I~~ obJet1vos de reproducción simple y ampliada de la organizac1on.
c) Sopo:tes o recursos, es decir los recursos materiales y técnicos,
Y las clientelas humanas de la organización así como las de las
organizaciones aliadas (partidos políticos).
d) Frenos y retroacciones, estructurados por las contradicciones
intra e inter-organizacionales.
Visto así, para el mismo Jacques Zylberberg ( 1990). el proceso de
regula~ión estatal, ligado a las funciones generales de la reproducción
Ya los mtereses organizaciones por las cuales el Estado somete a los
habitantes del territorio, son expresadas a través de las reou]aciones
política, policial, económica, social y cultural. Ellas son:_""
a) la regulación política define los mecanismos de producción y
de reproducción de los actores. centrales de poder. Es decir los
cuadros de la competencia política.
b) la regulación policial define los mecanismos de seguridad de
los actores centrales de poder y del territorio, de coe;ción y de
protección de los actores.
c) La regulación económica define los mecanismos por las cuales
los actores de poder y la organización obtienen y acumulan sus

�I

92

Penp,ctivoJ Sociales Vol. /, N'2

soportes así como los mecanismos de acumulación y de distribución económica en el territorio.
d) La regulación social define los mecanismos de producción y
de reproducción de las estructuras sociales así como la definición
de los soportes humanos de los actores de poder y de la organiz.ación. Esta regulación organiza los mecanismos de agregación y
de subordinación de las clases sociales, de las masas urbanas, del
campesinado, de las colectividades étnicas y de los grupos de
presión.
e) La regulación cultural organiza los códigos y mecanismos de
legitimación y comunicación en el territorio.
En el proceso de globalización que hoy emerge como proyecto de
desarrollo «ordenador» del mundo3, y que se orienta al declive de la
reforma social4 ( Gary Teeple, 1995), el Estado tiende a circunscribirse
a la regulación de las fuerzas del mercado, manejada por élites asociadas: los actores tecnocráticos gubernamentales, los managers de las
empresas multinacionales y las élites de funcionarios de las instituciones financieras internacionales (Banco Mundial, Fondo Monetario
Internacional y la Organización Mundial del Comercio). Si bien este
proceso ha abierto el paso al denominado Estado neoliberal que estima
la competencia de precio, el .auge de la empresa privada, la libertad
de comercio, el laissez-faire de la política económica y el derrumbe
del Estado Benefactor como elementos fundamentales para buscar la
3 Scott Lasb y John Urry (1987), evitando el uso de la palabra globalización, han
·partido del concepto del Capitalismo desorganizado, caracterizándolo de la siguiente
manera: 1) el crecimiento de un mercado mundial combinado con el aumento a gran
escala de empresas financieras, comerciales e industriales. 2) El crecimiento del sector
gerencial y profesional (élite tecnocrátíca), que sustenta el trabajo para el mantenimiento del capitalismo desorganizado. La manifestación de esta estratificación de
clase es evidente cuando se ven sistemas de educación CS!(_atifícados qué favorece la
movilidad y los objetivos indivi&lt;fua!es. 3) Una baja en la dimensión promedio de las
fábricas a causa de la automatización y la subcontratación de un aµiplio número.de
componentes de los países del tercer mundo y de las áreas rurales. Esto ha hecho
declinar la dimensión de los trabajadores en las industrias manufactureras y, por ende,
la organización sindical. 4) Una baja del carácter clasista de los partidos políticos Y .
un aumento de organizacioneswlíticas que n9 representan intereses de clase especifico.
•4 Este autor estima que se ha llegado al fin de la era del ~do-Nación, y su declinación
es un importante factor m la erosión de las refonnas sociales. Los poderes económicos
deben ahora determinar la dirección del desarrollo a nivel internacional, donde los
compromisos con las clases trabajadoras, y por consiguiente, con los gobiernos
nacionales, no son necesarios.

Social Penpmivu Vol. /, N'2

93

productividad y el bienestar de la economía, por otro lado, también
podemos afimiar que del mismo seno de los Estados han salido propue~ de un desarrollo neoliberal con &lt;qusticia social», o lo que
~m~ente se conoce como «Ajuste con rostro humano», cuya aproX1Inac1on se basa en que el crecimiento económico es el mejor camino
para reducir la pobreza. No es casual, entonces, que en todos los
países, tanto industrializados como del denominado Tercer Mundo
cuand_o los gobiernos lanzan una política económíca lo acompañ~
~n una po~tica social, orientada a combatir la pobreza. Es bajo estas
ctrcuns~c1as que el Estado, como organismo social, y a pesar de
est;ir sufriendo una crisis de legitimidad (Zylberberg, 1993), fiscal
(O Connor, 1973) y moral (Wootton, 1985), dado a la escasez de recursos en relación a las clientelas y a la escisión de la relación élitesmasas, se mantiene como factor regulador de la vida social, económica,
cultural Ypolítica. Así, el Estado, que solía diferenciarse, presentán~os_e com~ populista, liberal, autoritario o benefactor, hoy tiende a
tnd1ferenc1arse, tomando rasgos ideológicos similares (neoliberales)
en todos los países. En esta circunstancia, no podría hablarse del fin
del Estado (Fukuyama, 1989), sino de la emergencia de una nueva
fase,~e do~ación estatal, basada en un nuevo consenso, y que en
Amenca Latma toma cuatro factores caracterizadores bajo el pivote
de la política económica (Edwards, 1990): estabilidad macroeconómica, la apertura del sector externo, una reducc~ón del rol del Estado
en el proceso productivo, y la puesta en obra de p9liticas para reducir
la pobreza. Visto de esta manera, las funciones del Estado (Garreton,
1994) son del dominio de la coerción, de la integración, de la redistribución' o- de la reglamentación5, según las esferas de la sociedad
concernidas. Esta complejidad y esta polivalencia del Estado viene
del hecho que él es a la vez momento de unidad .de una sociedad
histórica dicha nación, agente·de desarrollo y de cristalización de las
relaciones de dominación, conjunto de instituciones públicas dotadas
d_e las funciones ya mencionadas. Sin embargo, nos interrogamos Jo
siguiente, ¿cómo se explica la erosión de las reformas sociales? En
l~s países industrializados, por ejemplo, cualquiera que sea la tendencia ideológica del gobierno, ha aparecido el dilema de las refonnas
del bienestar (Welfare). La ley de refonna social firmada por el President~ de los Es~dos Unidos (demócrata), el 20 de agosto de 1996, y
en Vigor a partir del primero de agosto de este año (1997), suprim~
5Brigitte Lévi (1997) estima que el neoliberalismo es una tendencia por todas partes
observadas, pero esto último no impide una intervención frecuente de los estados por
la vfa de una estrategia comercial que incita a los otros países a abrirse y a actuar.

�Soctal Perspecltves Vol. /, Nº2

95

9-l

todos los programas de ayuda social. fijando objetivos precisos a los
estados. a la vez que prevé sanciones financieras en caso de no respetar
estos objetivos (Jean-Frarn;ois Lacronique, 1996).
En 1nglaterra, después de la experiencia del gobierno conservador de
M. Thatcher. el gobierno laborista de Tony Blair ha sorprendido a los
líderes de su pa~ido al expresar que es necesario «pensar lo impensable» en materia de bienestar (Labour·s welfare policy.Unthinking. The
Economist. 1997).
En los Países Bajos. modelo de Estado B~nefactor en el mundo, los
programas sociales (salario mínimo, asignación de vivienda, pensión
de base -de viudos y viudas- , seguro de desempleo, seguro de
invalidez v enfennedad) se han venido erosionando en los últimos
años (L'E;at-providence néerlandais en question. Miracle ou mirage
aux Pays-Bas. Le Monde Diplomatique, 1997).
Los países de América Latina que se debaten entre la democracia y el
rutelaje estatal. están en un proceso de transición históricamente interesante tratando de conciliar el bienestar social y la política económica.
Algunas interpretaciones sobre el Estado benefactor.

Comprender las diferentes interpretaciones sobre el origen del Estado
Benefactor (Welfare State), nos permitiría delimitar aún más las políticas de bienestar social impulsadas por este tipo de organización estatal,
hoy en proceso de cuestionamiento por diferentes sectores sociales.
Varias perspectivas y dimensiones dan al Estado del Bienestar una
sistematización desde el punto de vista conceptual e histórico. Compartimos la tesis de Morris Janowitz ( 1976), cuando afinna que la historia
de la idea del Estado Benefactor es parte de la historia de la teoría
política de occidente. Es indicado esto, puesto que fue allí donde-las
diversas medidas de Seguridad Social fueron iniciadas. Por ejemplo,
la idea de una política de ingresos fue fonnulada en Francia por
Sismonde de Sismondi desde el siglo pasado (1837) y escrita en su
libro denominado Nouveaux príncipes d'économie politique; ou De
la richesse dans ses rapports avec la population. Por otro lado, los
seguros obligatorios en favor de los asalariados datan de la legislación
de Bismarck en Alemania, desde los años 1880. En este contex~o, el
seguro de enfermedad ( 1883), el seguro sobre accidentes de trabajo
(1884) y el seguro de invalidez y vejez ( 1889), fueron concretados.

El mismo Morris Janowitz ( 1976) presenta cuatro categorías que explican el por qué el Estado del Bienestar es asociado a occidente. Primero,
el concepto moderno de Estado-Nación liberal; segundo, el Estado
Benefactor reposa sobre el crecimiento y el impacto de las filosofías
políticas que justificaron la participación popular en los procesos
gubem~entales y que buscaron desarrollar un régimen racional parlamentano, estas filosofias políticas, sobre las cuales se apoyó el Estado
Benefactor, incluye el utilitarismo6; tercero, la influencia del socialismo_- ~i 1~ filos_ofi~ po!ítica del parlamentarismo, basada en la lógica
del ut1htar1smo,Just1fico la emergencia de una legislación del bienestar
fue la influencia del socialismo que apoyó las ideologías que fuero~
una fuerza conductora para el establecimiento del Estado Benefactor·
cuarto, los fundamentos intelectuales y conceptuales del Estado dei
Bienestar se apoyaron en las tradiciones del «pensamiento de las luces»
Y: a n:iayor l~go plazo, en la emergencia de la investigación en las
ciencias sociales.
Siguiendo con el análisis vinculado al proceso que relaciona el Estado
Benefactor con la modernización, tomamos la explicación de T. H.
Marshall. Este autor, estudiando la experiencia británica concluve
que el Welfare State es una consecuencia del proceso de modernización
o del desan·ollo de las sociedades industriales en el lapso de los últimos
300 años, en el que se lograron alcanzar los derechos de los ciudadanos. Periodizando el crecimiento de la ciudadanía, T. H. Marshall
(1963), estima lo siguiente:
Dtrr«hos c1, ilts

Dtrtchos 1&gt;oli1icos

Dutcbos SO&lt;'iales

Pencdos

Siglo 18

Siglo 19

Siglo 10

Pnnc1p1os

Libertad 1ndl\1dual

L11&gt;&lt;naJ P&lt;&gt;ht,ca

81cn&lt;star Social

Medidas típicas

l labeas corpus.
hbcnad de palabra.
pcnsanucnto y 1-,_ hbcnad

D\?rl'~ho al , 010.
R,·fomia parlamen1ana

EJu.:ac1on hbre.
pensiones.
cuidados de salud

para contratar lcgahncnlc

Para Harold Wilensky ( 1975), una de las principales figuras americanas en el análisis del efecto de las instituciones del bienestar social
sobre la estructura social, la experiencia del Estado Benefactor tuvo
6 La fomiula utilitarista es uno de los planteamieruos más conocidos sobre la relación
entre distribución del ingreso y bienestar Todas estas ideas tienen una estrecha relación
con la leoria e~nómica neoclásica. Se define el bienestar de la población como Ja
sumatona de ut1hdades individuales

�,

96

Penpeclivas Sociales Vol. I, Nº2

su origen en los derechos sociales y en el sentido de la igualdad social,
demostrando que el nivel económico, la maduración del sistema de
seguridad social y el nivel de la estructura de la población, son la
mejor explicación del esfuerzo del bienestar. Su argumento básico
estima que la dimensión del gasto de bienestar nacional es una función
directa de la dimensión del producto nacional per cápita, el tiempo
que el sistema de bienestar ha existido y la edad de la población. Para
este autor (1985: I ), la esencia del Estado benefactor es «un gobierno
que protege, con un mínimo de niveles de ingreso, nutrición, salud y
seguridad, educación, y vivienda a todos los ciudadanos como derecho
social. El corazón de estos programas que contiene más de estas
garantías, frecuentemente inmersa bajo el «slogan» general de Seguridad Social, ha tomado la forma de seguro social contra los riesgos
básicos de la vida industrial: daños y perjuicios en el trabajo, enfennedad, desempleo, incapacidad, vejez, y pérdida de ingreso debido a
enfennedad o cambios en la composición de la familia».
Otro teórico del Estado Benefactor, procedente de Inglaterra, y quien
ha hecho uno de los primeros y sugerentes análisis sobre este fenómeno, es Richard M litmuss (1974), quien argumenta que la política
social o más precisamente el sistema de bienestar social, es simplemente una parte de los mecanismos autoregulatorios construidos en el
sistema social. El estima que los servicios sociales n~itan ser vistos, no como un simple sistema de bienestar con un simple objetivo,
sino como un número de sistemas con una variedad de objetivos,
unos en armonía, otros en conflicto con los otros. Así, él clasifica el
sistema de servicios sociales en Inglaterra de esta manera: el sistema
de bienestar social, el sistema de bienestar fiscal y el sistema de bienestar ocupacional.
Patrick de Laubier (1984), partiendo del concepto de política social,
nos permite adentrarnos al concepto de Etat-providence, como un
sistema de distribución de los servicios sociales. De esta manera, este
autor define la política social en el marco de las sociedades industriales
(Francia, Inglaterra y Alemania), desde 1800 hasta nuestros días,
tendiente a reforzar la organízación estatal.
Por política social, se entenderá aquí el conjunto de medidas
tomadas a nivel de una nación en vista de mejorar, o de
cambiar, las condiciones de vida material y cultural del gran
número conforme a una toma de consciencia progresiva de
derechos sociales y habida cuenta de las posibilidades
económicas y políticas de un país en un momento dado. La
política social cubre ún dominio que se sitúa entre la

Social Perspecllves Vol. /, Nº2

97

economía, orientada en la producción de las riquezas, y la
política que apunta a la conservación o al reforzamiento del
poder del Estado (de Laubier, 1984: 7).
Para Jürgen Habermas (1989), teórico marxista de la Escuela de
Frankfurt, el Estado benefactor ha tenido sus orígenes, enmarcados
en tres programas sociales históricamente concebidos. El primero que
emerge del movimiento obrero europeo y que fue producto de las
reacciones a las consecuencias de la Primera Guerra Mundial y a la
crisis mundial; el segwtdo, generado en los gobiernos autoritariosnazistas-falangistas; y el tercero, aquel que emergió del reformismo
socialdemócrata, y que es el único constituido como proyecto de
Estado de Bienestar Social, y adoptado como legado propio del
movimiento de emancipación burgués: el Estado Constitucional
Democrático. Para este autor, las políticas del Estado de Bienestar
derivan su legitimación de elecciones generales y consiguen su base
social en los sindicatos autónomos y en los partidos de trabajadores.
En este sentido, es el poder y la capacidad para la acción de un intervencionísmo del aparato del Estado quien últimamente detenllÚlf el
éxito del proyecto.
El mismo Habermas (1989) presenta dos maneras para explicar el
Proyecto de Estad&lt;, Benefactor. Uno, orientado al lado metodológico,
donde estima que este tipo de Estado hace compromiso y explica que
la pacificación del antagonísmo de clase debe ser buscada por el uso
democráticamenle legitimada del poder de la organización estatal para
proteger y restringir el proceso de crecimiento capitalista. Dos, el
!¡ido sustantivo, allí él explica que la paz, la libertad, la justicia social
y el crecimiento de la prosperidad puedan coexistir entre democracia
y capitalismo, garantizados estos por la intervención del Estado. Para
ello, las instituciones del Es.tado Benefactor deben representar un
avance en el sistema político. Es lo que John Rex (1970) denominó
«las instituciones de la tregua» para explicar el Estado del Bienestar
Keynesiano (Keynesian Welfare State).
Peter Taylor-Gooby (I 991 ), en su trabajo denominado Welfare under
altered circumstances, explica, basándose en los estudios de EspingAnderson, tres modelos básicos en la fonnación del Estado Benefactor.
El primero, desarrollado en los países escandinavos (Suecia, Dinamarca) con regímenes socialdemócratas, se caracterizó por la alían7.a de
los partidos de centro izquierda con pequeños agricultores dependientes del subsidio del Estado. El segundo modelo fue el q~e se de~oÚó
fundamentalmente en Alemania, Austria y Francia, y dónde han irnpe-

�98

Perspcctims Socwles I o/. I. Nº2

Som,I /'er.,¡x:tt, ve., Vol. l. N''2

99

rado gobiem¿s con matices corporatistas. En este modelo, el fundamento esencial del Estado Benefactor, se caracterizó porque las fuerzas
conservadoras en el gobierno desarrollaron un sistema segregado
ocupacionalmente de bienestar, todo para garantizar ta11to a las clases
medias como a los trabajadores, lealtad e integración al Estado. El
tercer modelo fue el que desarrollaron los denominados Estados
liberales (Estados Unidos, Inglaterra y los países anglosajones), y
que su esencia estuvo marcada por un Estado Benefactor selectivo y
dirigido a los pobres, manteniendo un sistema dual, abastecedor de
servicios para las necesidades de la clases media.

En función de lo dicho anteriormente, esto nos lleva a establecer el
tercer componente de este tipo de Estado, tal es el intervencionismo
de la organización estatal como garantía de éxito del proyecto de
bienestar. Es este rasgo lo que permite identificar al Estado Benefactor
con las ideas de J. M. Keynes, razón por la cual se ha hablado del
Estado Benefactor Keynesiano.

Otra definición del Welfare State, quizás la más completa, es la de
Asa Briggs (1961 ), este autor parte del hecho que este tipo de Estado
toma en cuenta las garantías individuales, la seguridad individual Y
familiar y, la seguridad de todos los ciudadanos sin distinción social,
sexual y racial.

Y el quinto componente viene dado por el hecho de que el Estado
Benefactor entendió el bienestar social como un conjunto de derechos
sociales formadores de la ciudadanía, al mismo tiempo que organizó
los mecanismos de agregación y de subordinación de los mismo ciudadanos.

Un Estado Benefactor es un Estado en el cual el poder organizado es usado deliberadamente (por medio de la administración y la política) en un esfuerzo por modific~ el j_uego
de las fuerzas del mercado en por lo menos tres direcc10nes
-primero, para garantizar un mínimo de ingresos individuales y familiares independientemente de los valores del mercado de su trabajo o de su pobreza; segundo,_para estrec~ar
la amplia inseguridad y posibilitar re_ll!1ir ciertas &lt;~contingencias sociales» individuales y fam1har~s (por e1emplo,
vejez, desempleo y enfermedad) la cual guia de otra manera
la crisis individual y familiar; y tercero, para asegurar que
todos los ciudadanos sin distinción de estatus o clases le sean
ofrecidos tos mejores «standards» válidos en relación a un
cierto rango de servicios sociales (Briggs, 1961 : 228).

El Estado Benefactor, entendido casi como un modelo universalmente
aceptado (Claus Offe, 1994), para crear cierta medida de paz y armorúa
social en las sociedades europeas de postguerra se ha convertido desde
los ;,etenta en las fuente de nuevas contradicciones y divisiones políticas. Y según el mismo Claus Offe, «el capitalismo no puede existir ni
con ni sin el Estado del Bienestar».

Todas estas perspectivas u orientaciones, referidas a las interpretaciones del Estado Benefactor, nos conduce a precisar sus elementos
componentes, vinculados a la regulación, como hecho caracterizador
del Estado.

d:

Su primer componente, es que el Estado Benefactor es producto la
modernidad industrial, emergida como resultado del «pensamiento
de las luces».
En segundo lugar, se estima que el Estado del Bienestar va en función
del producto interno bruto, de la edad de la población y de la madurez
de sus instituciones públicas para abordar la regulación del crecimiento
«natural» del capitalismo bien en sistemas liberales, corporatistas o

socialdemócratas. Entendido así, el Estado del Bienestar se caracterizaría por poner en marcha un mecanismo autoregulatorio de todo el
sistema social.

Es lo que explica hoy, como el Estado Benefactor, y consecuencialmente las políticas sociales en los países industrializados, _presentan
desafios Y cambios, marcados por lo que Michael O 'Higgins ( 1992)
den_omina el ambiente externo con que se relacionan las políticas
s~crnles. Se trata, en este sentido, de la globalización. de la competitividad Y de la restructuración económica; de los cambios en el mercado
de tr~bajo; de la madurez ínstitucional del Estado del Bienestar; y de
los niveles de opulencia y elección. Así, tres hechos que «alteran las
circunstancias» actuales (Taylor-Gooby, Peter, 1991 ), son adicionados
a las de O'Higgins para explicar la crisis del Estado Benefactor:
• Cambios en la estructura de la población;
• cambios en los modelos de vida fanliliar, los cuales han influido
grandemente a nivel de las necesidades sociales, así como de las
disponibilidades de cuidados;
• cambios en las políticas del Estado sobre la creación de empleo
y seguridad social.

�100

Penpec111·as Sociales 1¡,¡ /, Nº]

A manera comparativa. veremos en el próximo punto, la especificidad
y mutaciones del Estado latinoamericano y sus lazos con las políticas

sociales.
Características del Estado latinoamericano: sus tipos de regulaciones y sus «políticas sociales».

En América Latina. el Estado se ha convertido en factor fundamental
de su estructuración y de su reproducción. En relación a esta característica. Marcos Kaplan ( 1976) ha estimado que «el Estado no es la expresión de una racionalidad trascendente o inmanente. Procede de ella,
es su producto. su modo de expresión y de organización, su resumen
oficial y simbólico.» Por esta razón. el mismo autor ( 1978), en su
estudio denominado El le1·iatán cr iollo: Estatismo y Sociedad en
América latina c:0111emporánea, ha argumentado que el desarrollo
capitalista dependiente en el interior de las condiciones específicas
de los países de América Latina posee un lazo con el aumento de la
intervención del Estado. Dicho de otra manera, el Estado debe operar
sobre el modo de producción neo-capitalista dependiente y la formación social' a través de una intervención directa, ampliando sus poderes
y las funciones siguientes:
a) Funciones de organización colectiva y de política económica. Se
trata de la creación y de la garantía de las condiciones de
estructuración y de reproducción del sistema. Estas funciones se

d'esarrollan entre otras, a través de:
* La regulación del Estado de la disponibilidad, de la asignación y del uso de los recursos (físicos, humanos, técnicos y

financieros);

* la regulación de la gestión de los servicios públicos y de otras
actividades de interés general gracias a la imposición de condiciones obligatorias para la participación de las empresas;
*

la organización y la coordinación de la economía y de la
sociedad así como de sus sectores principales, en el marco
de una estrategia de conjunto: intervencionismo, dirigismo Y
planificación parcial.

7 El neocap1tal1smo no se ha identificado con un proceso espontáneo y autoregulado.
El presupone y refuerza la primacía de las empresas monopolistas pns1oneras de sus
intereses específicos y sometidas a la necesidad de valorizar sus capitales y de crear
un excedente y restricciones de la competencia y del mercado (Kaplan, 1978. 803).

S,1&lt;1al l',•r.rµ,:,11ves Vol. l. Nº2

101

b) Funciones de legitimación, de inl'titucionalizacióny de consenso

así como de la igualdad.

Estas funciones se caracterizan por la auto institucionalización de un
poder estatal cada vez más intervencionista y, a veces incluso, autoritario.
e) Funciones de restricción social. Entre estas funciones, puede
subrayarse las que reforzan el monopolio de la violencia y medios
decisionales y direccionales de la sociedad así como la regulación de los conflictos entre grupos y clases, entre el capital y el
trabajo.
d) Funciones de educación y de propaganda. El Estado contribuye a
la socialización, a la regulación formal e informal y a la integración
colectiva de los grupos y de los individuos.
~
e) Relaciones internacionales. Aunque el Estado latinoamericano
acepta la dependencia, él no es instrumento pasivo de los intereses
extranjeros. Así, en este continente, el Estado asume y ejerce la
función de intermediario y de arbitro entre los grupos extranjeros
y nacionales, entre la sociedad nacional y la metrópolis, entre la
autonomía y la dependencia.
Considerando este fenómeno, Femando H. Cardoso "Enzo Faleno
( 1978) han explicado las interrelaciones de las clases o-grupos locales

Yde las Naciones-Estado tanto en el plano internacional como en el
nacional. En esta perspectiva, el aparato público ha sido utilizado
como un instrumento para la fom1ación de una clase industrial así
como las del Estado. Así, ~stos autores afinnan que la fase de industrialización basada en la substitución de Importaciones fue ~aracterizada
por dos movimientos: el crecimiento del sector privado de la economía.
Yla creación de nuevas áreas de inversión, concentrada alrededor de
la industria básica y de la infraestructura de trabajo con una pesada
pa11icipación del Estado.
Por otro lado, Jacques Zylberberg ( 1980) estima que esta especificidad
del Estado latinoamericano es debida al crecimiento anom1al de sus
funciones y de sus organismos inherentes. El señala que los modelos
históricos del Estado en América Latina, sea Oligárquico Central,
Nacional-Burocrático o Tecnoautoritario, y que corresponden a los
modelos de crecimiento Neocolonial, Intlacionist:i-Voluntarista o
Capitalista Dependiente. respectivamente, son caracterizados por el

�102

Social Perspectives Vol. /, Nº2

103

crecimiento hipertrófico de instituciones estatales que han accionado
sobre la sociedad global como fonna concreta de su expansión cotidiana.

zación y·el reforzamiento de la sociedad nacional en un modelo único
elaborado por el Estado ante que negociado por los propios actores
sociales a nivel del parlamento (Alain Touraine, 1992).

Plúlippe Schmitter (1974). James Malloy (1977), Alfred Stepan ( 1978)
y Howard Wiarda ( 1981 ). aportan un matiz mediante el análisis del
corporatismo y subrayan que los países de América Latina han adoptado elementos de autoritarismo. combinados con fonnas de democracia liberal y republicana, con el fin de crear una sociedad integrada8•
Estos autores han mostrado con suficiente claridad que diversas fo1mas
de este tipo de Estado han existido en el continente: en Brasil durante
el gobierno de Getulio Vargas, !&lt;Estado Novo» ( 1930); el gobierno de
Juan Domingo Perón en Argentina ( 1940); en México, durante el
gobierno de Lázaro Cárdenas ( 1934-1940), el gobierno de Yelazco
Al varado en Perú (1968); en Venezuela, el gobierno de Rómulo
Betancourt (1958-1963), etc.

Otro rasgo que caracteriza la organización estatal latinoamericana es
el de la preeminencia política del Presidente de la república o de lo
que podría denominarse el presidencialismo. Aunque está inserta en
la doctrina de la separación de poderes, en el continente este título
oficial está concebido sólo al ejecutivo, no permitiendo así la colaboración de poder,s. En los hechos, él dispone de la libre nominación y
de la revocación de sus ministros que son simples colaboradores. En
efecto, se puede constatar en el seno de las diversas constituciones
nacionales de los países de la región esta atribución presidencial-. En
el caso mexicano, la Constitución Política de los Estados Unidos
mexicanos establece las atribuciones del Presidente de la República
en el Capítulo ID, artículo 89. En Venezuela, el artículo 190 de la
· Constitución de la Répública de Venezuela (1961 ), establece esta
prerrogativa.

Siguiendo esta lógica de acción, tanto política como económica, los
países de América Latina han regentado una política nacionalista de
industrialización protegida por el Estado y que ha funcionado para
reforzar la integración nacional. Es lo que explica la razón por la cual
este continente no ha tenido espacios diversos y viables para la acción
individual, social, cultural y política. Es esta la razón por la cual en la
mayor parte de estos paises la organización estatal ha unido en ella
objetivos políticos (de integración nacional), económicos (de
crecimiento) y sociales (de redistribución de los ingresos), integrando
en conjunto las políticas sociales y políticas económicas9, la moderni8 Según H. Wiarda ( 1981 ), el sistema de Estado corporativista presenta los rasgos
s1gu1emes· AJ Una poderosa estructura autoritaria de Estado. 8) Una sociedad y un
terreno poliuco sustentado sobre un concepto organicista y donde las ideas de
comunidad y la confianza social tienen primacía sobre el individualismo. C) Un sistema
basado sobre grupos de intereses oficial y semioficial que hace cumplir (si es necesario)
la annonización de clases. D) La dirección del gobierno y el control de la economía,
generalmente sugiere una estructura de capitalismo de Estado o estatista._E) Un
incremento del control del gobierno y la dirección del orden social entero, es decir, la
burocrat1zación de la sociedad F) Un sistema de control y reglas burocráticas en el
cual los administradores están lejos del conflicto de clase.
9 Guillermo Trejo y Claudio Jones (1993: 162), con respecto a la polittca social en
América Latina y, pan1cularmente en México, afirman que «las políticas sociales
tuvieron de por medio la intermediación de las organizaciones del corporativismo Y,
en general, de una burocracia politica ligada a intereses de grupo y de partido. Todo
ello fue constituyendo en el tiempo un fuerte componente de la demanda política que
enfrentó y alentó el propio gobierno en su afán de consolidar y expandir s u propia
base de apoyo».

~-

Por ~nsecuencia, el Presidencialismo o el despotismo ejecutivista,
tai como lo denomina Jacques Zylberberg, es una degradación del
propio sistema presidencial, diferenciándose por esencia de éste así
como del régimen parlamentario tanto por la separación de los poderes
como por la colaboración de poderes respectivamente. Peter Waldmann (1983), estima que el fortalecimiento del ejecutivo puede estar
vinculado con una reducción de la influencia de los otros dos poderes;
pero también puede tener como consecuencia un desplazamiento
general de los límites entre las esferas estatales y sociales. En las
ideologías autoritarias se_propicia tanto lo uno como lo otro.
Se afinna entonces que el rasgo presidencialista del estado latinoamericano tiene sus fundamentos en su experiencia socio-política, la cual
ha estado marcada por dos formas de organización política: la figura
del «caudillo» y la del autoritarismo (Alexander, 1977). La primera
forma de organización política, el caudillismo, está basada esencialmente en la figura carismática. Efectivamente, el caudillismo está
representado por un líder a nivel regional en competencia con otros
líderes. Este presenta una combinación de h_éroe popular tradicional,
de un político astuto y de un hombre de estilo militar'º.
10 Compartimos la tesis de Waldrnann (1983), cuando él caracteriza el caudillismo
como una relación de mandato-obediencia política centrada en las personas, i:s decir
como un principio general de dominación que puede desarrollar una influencia decisiva
al interior de cualquier etapa de la historia de América Latina

�104

Perspec11vas Sociales Vol. l. Nº2

La otra forma de organización política, el autoritarismo, puede ser
considerada como un sistema cuyo rasgo fundamental es la organización política centralizada y el clientelismo. El autoritarismo se diferencia del caudillismo porque aquel no depende del carisma personal
del líder. El rasgo esencial reside en el hecho que es un sistema en el
cual el régimen puede ser denominado por sufragio. Nosotros damos
aquí el ejemplo del Partido Revolucionario Institucio~al (P~) ~e
México que ha mantenido el clientelismo y la democracia autontana
desde 1929 hasta el presente 11 •
Podemos subrayar entonces que en América latina no existe independencia del Estado con respecto a la iniciativa privada empresarial,
se~ ésta individual o asociativa. Bajo esta relación, ésta aparece como
haciendo parte de un poder que frena su verdadero crecimie~to
autónomo. En esta perspectiva y en consideración a recientes estudios
elaborados sobre el Estado y la democracia latinoamericana, Georges
Couffignal ( J994) ha hecho conocer este fenómeno diciendo que el
Estado que se desarrolla en el siglo XIX y toma en el siglo XX
proporciones desmesuradas, sea en razón de los pr?cesos políti~?s
internos ( ...), sea después de la segunda guerra mundial por adopc1on
del modelo de desarrollo de substitución de importaciones, es un
Estado que en ningún momento se inscribe en la lógica weberiana de
productor de reglas abstractas. La regla es producida par~ servir los
intereses de un grupo u oponerse a otro. Esto puede explicar el por
qué en esta región lejos de haber existido un Estado de Bienestar
social o Benefactor, lo que ha predominado es un Estado de «malestar
social». Estado que ha sido paralizado por las fuerzas corporativas
que surgen de su interior, por la burocracia (Cardoso, 1997: 9)
Los años 90, para América Latina, ponen en evidencia estos rasgos
particulares anteriormente señalados ya que mues~ra _la amp,li~d de
los problemas que son convertidos como una pnonqad pubhca Y
política. Es la política de la refonna, a través de las diferentes
dimensiones de los procesos políticos que están en el centro del &lt;;ampo
de fuerza, que detenninará el futuro de la democracia, de la reforma
t l Aunque actualmente México está viviendo una etapa de tr~sición dei:nocrática,
es importante destacar que aun persisten rasgos de «e1ecu11v1smo despollco». La
experiencia de las elecciones del 6 de julio de 1997,_signi~ca un punto de_part1da ~;
lo que seria una nueva era, basada en la democracia pohllca, de este pa1s. A de_c
como Jorge Castañeda (1997), la mezcla de gradualismo político ~ de _shock económico
pudiera generar un circulo virtuoso de crecimiento, democrac1a,Just1c1a y estabilidad.
Pero también debe contemplarse la vigencia de una causalidad más profunda

Social Perspecllves Vol. I, Nº2

105

económica y política (Georges Couffignal, 1992, Daniel Van Eeuwen,
1994). Este campo de fuerza es expresado a través de las tensiones
entre d~~~cracia ~ refonna económica, modelos de liberación y
comp~t_1t1v1da~, ~?c_1edad_ civil y E~tado, y entre la reforma política y
la_poht1ca social . ¿Ha sido este aJuste una consecuencia del agotamiento de todos los mecanismos tradicionales de regulación, por las
cuales el Estado y sus aparatos tomaron un lugar primordial O es ante
todo, tal como lo concibe Alain Chouraqui ( 1991 ), una inadaptación
durable de las regulaciones a un componente dinámico esencial del
futuro? La respuesta a esta interrogante está en el hecho de que las
fuerzas conjugadas de la tecnología y del comercio tienden a disociar
la esfera política de la esfera económica.
Los programas de ajuste económico, impulsados por la mayoría de
los países de América latina en esta década, enmarcados en el nuevo
consenso, han tenido tres características fundamentales (Frank Bracho,
1992): una, ella es concebida como una sinceración económica con
la realidad; dos, ella debe funcionar para todos los países del mundo·
tres, ella es concebida, según los expertos internacionales como 1~
ideol~gía del~ única opción. Esta opción ha generado tensiones que
han sido marufestadas en la proposición de un proceso alternativo
con la participación de los actores principales de los países. Por un
lado, podemos mencionar la corriente ne6estructuralista (Osvaldo
Sunkel, I 992) que acepta la propuesta neoliberal (balance macroe9onómico, liberación de precios y la competitividad externa) pero
con un sustento de equidad y un desarrollo hacia adentro basado en
las propias capacidades para generar ahorro y avances tecnológicos.
Por otro lado, hoy se ha~la del «reajuste» del ajuste (Frank Bracho,
1_992), en el qu_e se enmarcan los requisitos siguientes: A) El ajuste
tiene que verse en el contexto del más amplio objetivo del desarrollo.
B) Tiene que verse en conjunción con «ajustes» concurrentes en el
medio internacional y de las políticas nacionales de los países desarrollados. C) Tiene que ser gradual y selectivo. D) Tiene que tener
12_En la experiencia mexicana de los últimos dos Planes Nacionales de Desarrollo es
evidente esta dicotomía en sus estrategias. En el Plan Nacional Solidaridad (19881994), la estrategia económica apuntaba al aumento de la productividad para impulsar
los ~vanees en el mejoramiento social En el Plan más reciente, Bienestar de /a
famd1a, 1995-2000, las estrategias estiman ampliar la cobertura y mejorar ta calidad
de los servicios básicos; armonizar el crecimiento y la distribución territorial de la
población; promover el desarrollo equilibrado de las regiones; privilegiar ta ate~ción
a l~s-grupos Ylas zonas con mayor desventajas económica y social; y construir una
poh11ca integral de desarrollo social orientada por los principios del nuevo federalismo.

�106

Perspectivas Sociales Vol. I, Nº2

una amplia y consensual base de apoyo político. E) Tiene que verse
en el contexto de un desarrollo nacional propio y de la mayor autosustentación posible (vale decir, adecuado a las especificidades nacionales, lo que a su vez suscita el tema central de que los patrones de
coaswno y producción estén realmente adecuados a los recursos del
país en el contexto prioritario de la satisfacción de las necesidades
fundamentales de la población: alimentación, vivienda, educación,
salud, empleo, etc.).
El intento en América Latina por ·imponer un Ajuste Económico con
Equidad o con «rostro humano», se expresa en la definición del Estado
en la adopción de una política social «restringida»para Juchar contra
la desigualdad. Si la década de los 80 fue «perdida», la década del 90,
conocida como la década del «ajuste estructural», podría dar como
resultado una imposible asimilación entre política económica y
bienestar social13• Es allí donde sustentarnos que en América Latina
el Estado Benefactor nunca ha estado presente, puesto que éste ha
sido el resultado combinado de diferentes factores estructurales y
coyunturales (políticos, sociales, económicos, laborales, legales, institucionales) manifestados en los países industrializados y ausentes en
América Latina Así, podemos ver en estos momentos que la definición
de la política social en los países latinoamericanos, a objeto de elevar
la eficacia y la eficienci~ del gasto público, ha sido «focalizada» solamente a los sectores más pobres, desnaturalizando los programas de
mayor cobertura y limitando la pluralidad de objetivos que caracterizan
la política social -equidad, integración social, movilidad social, creación de factores para la competitividad sistémica y otros- a la lucha
contra la pobreza (Ana Sojo, 1996:82). De allí que el bienestar sea
redefinido a la luz de la gente, de los cambios en la organización estatal y del desarrollo. Tornando entonces la idea de Alain Touraine
(1995), tres condiciones son importante a considerar para el análisis ·
del desarrollo latinoamericano hoy. Primeramente, la: existencia de
empresarios con espíritu emprendedor que opten más por la organización de la producción que por la obtención de tasas de berieficios
manipuladas por el Estado; en segundo lugar, se cuenta la solidaridad
nacional, es decir, el aumento de los impuestos que permite emprender
13 A diferencia del Estado Benefactor de los países industrializados, en América
Latina las políticas sociales, aunque inspiradas en los derechos sociales
constitucionales, fueron respuestas a problemas que iban apareciendo en el camino y
que en este sentido no necesariamente s e derivaban de un proceso racional y
unilateralmente concebido de política pública

Social Perspectives Vol. l. Nº2

107

sólo u~~ política de vivienda popular, de hospitales públicos y de
educac1on; y tercero, la capacidad de acción colectiva de los actores
sociales, en particular de aquellos más desfavorecidos del proceso
del desarrollo. De esta manera, el desarrollo será convertido en endógeno, donde lo social, objeto de las políticas sociales, es también
esfera de la necesidad; de la subordinación de Jo económico a lo humano, a la sociedad, a la cultura; y de la producción de la cohesión
·social, del lazo social, de la solidaridad; dicho en otro sentido de la
producción de un bien colectivo absolutamente puro: la so~iedad
misma (Frarn;ois Fourquet, 1997).
El bienestar social como patrimonio colectivo mundial.

En pleno auge del Estado Benefactor en los países industrializados
así como de los Estados intervencionistas de América Latina eÍ
principal tema del debate sociológico sobre el bienestar concedúa
por un lado, la identificación de los grupos desfavorecido;
económicamente, y por otro, la mejor política para reunir y satisfacer
sus necesidades. De esta manera, el bienestar estaba limitado a la
satisfacción de necesidades básicas, tales como salud, educación,
empleo, seguridad social; producto esto de la justicia distributiva del
ingreso por el ente estatal. El ingreso, entonces, fue el indicador de
acceso de los individuos y de las familias-a los bienes y servicios. Es
decir, el ingreso es el indicador directo de bienestar.
En el proceso de mutaciones, caracterizado por la globalización y la
redefinición del Estado, dos elementos explican hoy sociológicarnente
el bienestar:
* El énfasis fundamental en la complejidad de las explicaciones de
la identidad individual. Es decir, la autoidentificación como aproximac_i~n más indivi~ual donde el modelo de consumo privado y la
familia se hacen mas significantes.
* La renovación del interés del rol de la red de parentesco en el conjunto de las necesidades, la emergencia de la privatización, la sociología política, el significado de la sociedad civil en la vida de la
gente, y la entrada de los nuevos movimientos sociales.

Sobre la base de estos dos elementos, han emergido análisis referidos
a las raíces ideológicas de las estrategias de desarrollo social (Midgley,
James, 1993), que expresa cada una, una visión de lo que es el bienestar

�108

Pers¡x.·c11w,s Socmh•s lé,I. l. Nº2

social. La estrategia individualista14, por ejemplo. enfatiza sobre la
auto-realización, el autodetemünismo o auto-mejoramiento como condición para el realce del bienestar societal. Es reivindic~· la ~apacidad
de la gente para trabajar continuamente por su prop10 bienestar y
sociedad.
Por otro lado. la estrategia colecti1·ista propone la adopción organizada de una intervención estatal para realzar la condición humana. La
idea colectivista del desarrollo social le da al Estado. como la última
expresión del impulso colectivo. un rol importante e~ la pr?_ducción
económica. la organización de la vida política y la sat1sfacc10n de l~s
necesidades sociales. El desarrollo social, visto así, involucra la plaruficación social. la administración social y la coordinación Y organización de servicios de la comunidad. Dicho de otra manera, lo que se
\·alora como herran1ienta fundamental es el proceso de can1bio institucional planeado con el objeto de provocar una mejor adapta~ión entre
las necesidades humanas y las políticas y programas sociales. Los
trabajos de G. Myrdal ( 1971) han estado asoci~~os a l_as estra~eg!as
centradas en el Estado, así como a la planificac1on soc10-econom1ca
unificada, a la redistribución con crecimiento y a la satisfacción de
las necesidades básicas de la población.
Finalmente, la estrategia de participación popular reivindica el concepto de pueblo y establece su importancia en la vida política y social.
Esta visión ha sido promovida por especialistas de la UNICEF en el
que han sido voceros de Programas de servicios humano~ basado en
la comunidad. También los escritos de Peter Oakley y David Marsden
( 1986) de la Oficina Internacional del Trabaj~, apuntan a la defi~ición
del desarrollo social basado en la gente a partrr de la base, suporuendo
que la participación no es solamente un fin en sí mismo, si?o
igualmente una condición fundamental y un instrumento que permite
puntualizar estrategias de desarrollo más eficaces.

J4 En esta estrategia se inscribe la perspectiva Gandhiana (M_. Gandhi) sobre el
empowerment y el desarrollo social. Esta estrategia, denominada Satyagraha

comprende tres elementos claves: la verdad, entendida_ como último fin Y_~fuerzo
humano la no-violencia, comprendida como los medios para la reahzac1on de la
verdad ; , la auto-tolerancia, vista como el medio para cultivar la n&lt;&gt;-viole~cia en la
vida. El concepto Gandhiano de Satyagraba sigue un proceso de la d1alect1~-- _Es
decir, es un método por el cual el dramático conflicto de ideas es resuelt~ por defi~1c1on,
diferenciación y re~efinición. Por este proceso, la estructura de los sistemas log1cos
son descubiertos (Pandey, 1996)

.'iocwl /'ers11ec11ves Vol. I, Nº 2

109

Otra dimensión importante que explica el concepto de bienestar social
es aquel que lo liga al proyecto de sociedad o desarrollo alternativo.
Esta perspectiva enfatiza que las necesidades del sistema de explotación y dominación, sus efectos, han aniquilado y obstaculizado el
florecimiento de otras formas de organización social y económica
que permite el desarrollo de una capacidad de creación para lograr el
bienestar. Se plantea la posibilidad de introducir el concepto de calidad
de vida. Pero esto dependerá de las posibilidades que tengan las
personas de satisfacer adecuadamente sus necesidades fundamentales.
Aquí es importante traer dos acotaciones; una es, la diferencia explícita
entre lo que son propiamente necesidades y lo que son satisfactores
de esas necesidades. En este sentido, Manfred Max Neef ( 1986) estima
que las necesidades humanas deben entenderse como un sistema, es
decir, todas las necesidades humanas se interrelacionan e interactúan.
Dicho de otra manera, con la sola excepción de la necesidad de
subsistir, de estar vivo, no existen jerarquías dentro del sistema. Muy
por el contrario, simultaneidades, complementariedades y compensaciones (Trade-ofl) son características de la dinámica del proceso de
satisfacción de las necesidades. Así, si desagregamos las dos grandes
categorías de necesidades; necesidades de poseer y necesidades del
ser, podemos proponer el siguiente sist~ma compuesto por nueve
necesidades humanas fundamentales: Permanencia (o subsistencia),
protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad.
De dicha clasificación se desprende por ejemplo que vivienda, alimentación y vestuario no deben considerarse como necesidades sino como
satisfactores de la necesidad fundamental de permanencia o subsistencia, así, los sistemas cÚrativos y esquemas de salud so_n satisfactores
de la necesidad de protección. Es de señalar entonces que el catálogo
de valores tradicionales de la política social como es la seguridad
social, el pleno empleo y los sueldos y salarios, se presenta como
forjador de necesidades más que como satisfactores de ellas. La raz.ón
de esto debe buscarse en el paradigma consumista basado en lo
esencial sobre el principio de que cualquier problema y cualquier
necesidad, incluso colectiva, debe hallar su respuesta en el COO&amp;illllO
individual de bienes y servicios mercantiles. Bien demuestra Jacques
Attali ( 1982) cuando afitma que «la seguridad social organiza, para
los que gozan de buena salud, el espectáculo de la curación, espectáculo que se convierte en elemento constituyente del consun10 'individual».

�110

Perspec:llvas Sociales Vol. I. Nº2

Lo anteriormente planteado, nos conduce a la segunda acotación, en
el sentido que las necesidades humanas tienen que ser devueltas a su
significado original en el que se supone una administración donde las
comunidades sean parte de su gestión. Es así que al fetichismo de las
cifras debe oponerse el desarrollo de las personas. Al manejo vertical
por parte del Estado y a la explotación de unos grupos por otros, hay
que oponer la gestación de voluntades sociales que aspiran a la
participación, a la autonomía y a una utilización más equitativa de los
recursos disponibles (Bracho, 1992).
La gran empresa comercial e industrial siempre ha sido un' lugar de
generación de más necesidades. Por otra parte, el Estado, quien ha
cargado con el creciente costo de protección social, tiende por un
lado, a la búsqueda de soluciones individuales para los problemas
colectivos y, por otro, a la reproducción de las desigualdades a un
nivel cada vez más alto. De esta manera, dice André Gorz (1986), la
separación de las decisiones de producción, de las decisiones de consumo y de los de gastos públicos tiene por consecuencia provocar, a
todos los niveles, la tendencia a la maximalización: se crean el máximo
de necesidades individuales y se les satisface mediante el máximo de
mercancías, induciendo el máximo de necesidades y gastos colectivos.
Reflexiones recientes han llegado a ver el bienestar como una providencia mundial. Es decir, lo social, como un complemento del mercado
en la realización del bienestar, supone una política económica global
de alcance mundial. Se trata entonces de los nuevos imperativos de la
seguridad humana (Mabub ul Haq, 1995) que es interpretada como:

* Seguridad de la gente, no seguridad del territorio,
* seguridad del individuo, no seguridad de sus naciones,

*

seguridad a través del desarrollo, no a través de fas armas,

*

seguridad de todas las personas en todas partes, en sus easas, en
sus puestos de trabajo, en las calles, en sus comunidades, en su
ambiente.

De estos cuatro tipos de seguridad, se desprenden cinco pasos que
fundamenta la nueva base del orden mundial humano sustentado en
una economía política global para una protección social mundial.
El primer paso es vinculado a un nuevo concepto de desarrollo. Eso
implica investigar modelos de desarrollo que realcen la vida humana,

Socwl l'erxpe1.:hvc.,· Vol f . N'•]

11 i

donde la distribución del ingreso sea equitativa y no concentrada
donde no se destruya y se piense en la conservación y regeneració~
de los ~ecursos n_at_ural~~ para las generaciones futuras, y donde se
promueva la part1c1pa~1on de las organizaciones de base de la gente
en el ~roceso de su vida. El segundo paso a c0 nsiderar es el de la
segur!dad humana. Eso implica que la seguridad de las rumas sea
c~n_1b1ado con el objeto de preservar la condición humana, y usar los
d1v1dend?s de la paz para financiar la puesta en marcha de una agenda
para el genero humano. La promoción de una nueva asociación entre
el No~t~ ! el S~r, _basada en la justicia, y no en la caridad; en una
repart1c10n equitativa de las oportunidades del mercado y no en la
ay~da; en 1~ cooperación mutua, y no en una confrontación'0 condicional 1dad unllat~ral, constituye el tercer pas0 del orden mundial humano propuesto 1·. El cuarto paso apunta a la gobernabilidad global.
Dado ª. que el mercado global no puede alcanzar justicia para todas
l~s naciones o a toda la gente, es menester la constitución de instituciones globa~~s nacidas fuera de los Estados y que sería la fuente de
toda ~valua~1~n monetaria y no monetaria de los gastos mundiales.
~I qumto ~ ult1?10 paso de los imperativos de seguridad humana está
ligado a la mev1table evolución de la sociedad cil'i/ mundial O global.
Ya es un hecho pensar que los cambios futuros no dependerán exclusiva~ente de los gobiernos, sino de una sociedad civil más allá de lo
nacional que_prevenga los caprichos de los poderosos líderes mundiales (los tecnoc~atas de los organismos internacionales. los managers
de las corporaciones global izadas y los tecnoburócratas de los gobiernos de los países industrializados).
~
Habie!1do hecho las reflexiones sobre la regulación estatal" el Estado
Benefactor, la democraci.a y el bienestar social. resta deci~ que en el
conte~to de la globalización estos elementos no pueden ,ser tratados
desart1culadamente, puesto que entre ellos. bien en los páíses del norte
como en los ~el sur, se entrelazan valores que amarran los lazos sociales_que explican el por qué la sociedad produce lo que produce. Ello
~s nnportant_e porque tal noción nos lleva a repensar la solidaridad
1~tergenerac10nal. que no es más que el bienestar sincrónico y diacrómco, las gcnerac~ones presente y futura. Retlexionar sobr~ ello. es
empc~ar a ver el bienestar de la sociedad como tm patrimonio colectivo
mundial.
15 L¡°sanaT 1s1s
· de Frany01s
· Perroux (Benjamín Higgins. t 988) y las aproximaciones
ins
_P radas !'°r sus trabaJos para defender la idea de un comercio no alienante para los
paises deb1les. apuntan a establecer el comercio sobre la base d~ mtereses mutuos
antes que sobre las venlaJas comparativas.

�112

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�Pobreza y políticas sociales locales en Monterrey,
Nuevo León
Raúl Eduardo López Estrada

Resumen. Partiendo de los resultados preliminares de una investi·gación sobre la reproducción social en unidades domésticas urbanas
de Monterrey, N.L., México, consideramos pertinente elaborar programas de bienestar, tanto locales como regionales, en los que se responda
a necesidades específicas de la dinámica social. Estos programas deben
ser considerados como complementos de las políticas macrosociales
del Estado.

Abstract. Based on preliminary results of research about social

reproduction of urban domestic units in Monterrey, Nuevo Leon,
Mexico, we consider pertinent to develop local and regional welfare
programs, in order to respond to the specific needs of the social
dynamics of each county. These programs must be considered as a
complement of the State's macrosocial policies.
Introducción.

Actualmente en México, los medios de comunicación masiva abordan
poco el tema de la pobreza a diferencia de lo que sucedía en años
anteriores en donde fue el tema central. Hoy en día, son otros tópicos
los que ocupan nuestra atención en una fuerte correlación con los
ciclos económicos. Sin embargo, la pobreza está presente y afecta a
gran parte de la población, sin que los periodos de bonanza hayan
logrado aminorarla. Esta situación, se relaciona en gran !lledida con
un terreno tradicional en las ciencias sociales y muy particularmente
con las políticas sociales del Estado y la manera en cómo se aplican
en el país.
Ha habido una tendencia a considerar que las políticas sociales se
estructuran únicamente a partir de las grandes necesidades
macrosociales en donde se busca satisfacer a grandes conglomerados
(Ward, 1989). No obstante, la especificidad de comunidades locafes
requiere esfuerzos adicionales a éstas, centradas en las características
de su propia dinámica y en la acción familiar desde su base como una
estrategia diferencial de la política social (Leñero, 1983). Sin ser nuc;va
esta afinnación, ha sido revalorada por trabajos recientes que destacan

�120

Perspectivas Sociales Vol. I. Nº2

Social Perspectives Vol. l. Nº2

121

la importancia de enfoques de intervención en microniveles y en acciones locales en donde se tome en cuenta la participación de la comunidad (Massolo,1996; Blair, 1993; Midgley, 1993).

fenómeno que caracteriza a una sociedad cambiante. Ésto precisamente nos llevó a plantear la investigación sobre las unidades domésticas en pobreza y pobreza extrema en Monterrey.

Este trabajo, tiene la intención de abordar este tema partiendo de _l?s
resultados preliminares de una investigación sobre la reproducc1on
de unidades domésticas urbanas. La información obtenida nos muestra
la pertin~nci~ de elaborar programas de bienestar social locales/
regionales por parte de los municipios, en donde se responda a las
necesidades específicas de la dinámica social y por otra parte, a las
necesidades propias de las comunidades. Estos programas deben ser
considerados complemento de las políticas macrosociales del Estado
actualmente vigentes. Cinco temas centrales fueron abordados en
nuestra investigación sobre las familias pobres y en extrema pobreza:
las estrategias de ingreso y consumo; el papel de la mujer en las
unidades domésticas; la contribución de los hijos en los hogares; las
estrategias de familias migrantes al área metropolitana de Monterrey,
y las estrategias de la población para obtener vivienda.

A pesar de que en Monterrey, N.L. existe una mejor situación social
comparada con el resto del país, se observan grandes problemas derivados de su crecimiento económico relativos a la desigualdad social y
desempleo, entre otros. Todo ésto en una sociedad urbanizada, industrializada, con beneficios sociales para una gran parte de la población,
pero polarizada y además altamente dependiente de los cambios
frecuentes en la econonúa. En el marco de una distribución altamente
sesgada del ingreso y de la riqueza, la industrialización en Monterrey
provocó la concentración y acumulación del capital en manos de un
pequeño grupo de familias.

Con un enfoque que va de lo general a lo particular, y tomando el
caso de Monterrey, N. L. México, este trabajo busca ilustrar la
especificidad de las comunidades en pobreza y pobreza ~xtrema Yla
pertinencia de elaborar políticas locales de bienestar social. Con este
objetivo, y con la intención de ilustrar esta proposición, se abordar~
las estrategias de sobrevivencia de familias pobres y se argumentara
en favor de la puesta en marcha de acciones municipales que
consideren las necesidades de la población local y su situación
específica.
El contexto de la pobreza en Monterrey.

El tema de la pobreza ha sido abordado desde diferentes perspectivas.
De hecho, una gran parte de la literatura en ciencias sociales siempre
mostró un vivo interés por la comprensión de este fenómeno Y en
explicaciones que han ido desde a,spectos macroestructurales hasta!ª
descripción microsocial. Sin la pretensión de abordar la trayectona
de este largo camino en la historia de las ciencias sociales, valga
afirmar que a pesar de la amplitud con que han sido tratados algunos
aspectos relativos a esta preocupación, existe todavía lugar para
abordar el tema de la pobreza. No obstante los serios intentos para
comprenderla y para erradicarla, todavía estarnos lejos de ~onseguir
una explicación consensual de su naturaleza y de los mecarusmos que
le son inherentes. Esta situación justifica el continuar abordando este

Monterrey como ciudad fabril tuvo un peso importante en la econonúa
nacional y siempre jugó un papel estratégico en su desarrollo (Vellinga,
1988:21-22). Su industrialización tuvo un rápido crecimiento hasta
principios de los ochentas y el proceso fue dominado por la instalación
de grandes plantas particularmente desde los años sesentas. En este
contexto, durante la década de los ochentas según el Plan Subregional
de Desarrollo Urbano de la Zona Conurbada de Monterrey, el área
metropolitana ya concentraba más del 95% de la producción global
de la industria, del empleo, del capital, de los servicios asistenciales,
del transporte, educación y recreo de la entidad (García, 1988:96).
De tal suerte, en este estado la urbanización fue rápida a tal grado que
más del 90% de la población era urbana en 1990. Solamente en el
área metropolitana de la ciudad de Monterrey se concentraba poco
más del 87% de los 3 millones de habitantes del estado. El resto,
cerca del 13% vive dispersa en una vasta área de aproximadamente
64,500 kilómetros cuadrados (INEGI, 1992).
Por sus características económico-sociales el estado de Nuevo León
presenta un caso especial, se trata de una entidad que ha logrado avances significativos en el empleo y en algunos aspectos de bienestar
social que se reflejan en la población. El hecho de que en Nuevo
León la proporción de la población que habita en las ciudades sea tan
elevada ha favorecido el acceso más rápido a algunos servicios y a
ciertos rubros del bienestar social. Casos ilustrativos de este fenómeno~
son la salud en donde existe una de las mayores coberturas asistenciales
en el país; en la educación, en donde de acuerdo con los datos del
censo de 1990, el 92. 7% de los jóvenes de 6 a 14 años asistían a la

�122

Perspectivas Sociales Vol. I, N°2

escuela, comparativamente con el 86% de los jóvenes de todo el país.
Podemos agregar que 57. l % de la población de 15 años y más en el
estado tiene algún grado de educación postprimaria, mientras que en
México la cifra es significativamente inferior (42.5%) (INEGI, 1992).
No obstante esta mejor situación en relación al resto del país, en Nuevo
León se observan grandes problemas derivados de su crecimiento
económico. Estos se originaron en un proceso histórico que no favoreció por igual a todos sus habitantes. Si bien Monterrey presentó una
expansión entre 1940 y principios de los años ochenta, no se produjo
una mejor distribución del ingreso y la desigualdad entre la población
se profundizó. Esta tendencia ya había sido observada por Puente
Leyva en los sesentas. Durante 1985, a pesar de la fuerte expansión
económica, las condiciones eran peores: &lt;(Monterrey figuraba entre
las ciudades de más desigual distribución en el ingreso en América
Latina.» (Puente Leyva, 1969)1• Así, menos de veinticinco mil familias
se quedan con un ingreso casi igual al de 344 000; ésto es equiparable
a afirmar que cada una de estas familias más ricas posee un ingreso
catorce veces superior al ingreso promedio del 70% de la población
(Cerutti, 1988:9-10). Esta situación motivó a García a afirmar que
«el Área Metropolitana de Monterrey, a pesar de sus enormes avances
urbanísticos en los últimos cincuenta años, presenta claros signos de
retraso urbano-social que hacen suponer un desarrollismo más que
un verdadero desarrollo urbano justo y equilibrado» (García, 1988:97).
En este sentido Monterrey no ha sido una excepción en el injusto
desequilibrio en la distribución del ingreso. «Los contrastes socioeconómicos entre la población se traducen en el tipo y calidad de vivienda,
de servicios y de equipamiento entre los distintos sectores y barrios
de la ciudad» (García,! 988: 107). Según este autor el desequilibrio en
el ingreso tiene una relación con las características, tenencia y disponibilidad de servicios de las viviendas; a fines de los años 80's, «a nivel
metropolitano un 38.4% de las viviendas carecían de un techo adecuado, de concreto o similar, un 32% eran rentadas, un 36% contaban
con un sólo dormitorio y un 28% carecían de agua potable y drenaje
en el interior» (García, 1988: 11 O). A ésto debemos agregar los problemas originados por la falta de agua entre los grupos desfavorecidos
(cerca del 40% de la población total del área metropolitana), además
un 30% de la población metropolitana carecía de drenaje sanitario
(García, 1988: 120).
1 Citado por Cerutti (1988:9-1 O)

Social Perspectives Vol. /, Nº2

123

Todo lo anterior nos muestra claramente las amplias contradicciones
que se_ gen~i:u-on en Nuevo León, sobre todo en su área metropolitana
Esta s1tuac1on nos llevó a realizar una investigación con la intención
de ,actualizar el conocimiento sobre la especificidad de la pobreza en
el area urbana de Monterrey; y por otra parte, con un interés académico,. obtener !nfo~ación empíric~ que nos permitiera comprender
meJor esta s1tuac1on y que contnbuyera a una mejor comprensión
teór-ica de la pobreza.
De ~sta manera, durante 1996 iniciamos en la Facultad de Trabajo
Soc¡al de la UANL la investigación «Los recursos económicos de las
unidades domésticas urbanas de bajos ingresos y de extrema pobreza
en el área metropolitana de Monterrey, N. L.» con el objetivo de averiguar qué es lo que la gente pobre hace para sobrevivir, de qué manera
las personas resuelven sus problemas económicos cotidianamente.
Breve, se trató de conocer lo que las familias pobres están haciendo
para lograr su reproducción social.
Con esta orientación se abordaron las condiciones de la población
que actualmente está viviendo las repercusiones de una crisis origírtada
desde ~~s de l 99~. Una crisis que no es más que una prolongación
de la cns1s de med.1ados de los años 70s y que se presenta con ciclos
económicos recurrentes cada vez más cortos. Por otra parte dado el
rápido crecimiento de la población en Monterrey, se trató d; renovar
Y actualizar nuestros conocimientos en relación a la dinámica
comunitaria en colonias pobres; contribuir con nueva información
para actualizar el trabajo académico, y contribuir con instituciones
púb~c~ y privadas que promueven el desarrollo. En esta investigación
part1c1pamos dos investigadores titulares; y siete estudiantes de
maestria de la FACTS. Nuestra metodología incluyó tres fases: a) un
estudio etnográfico de las dos comunidades seleccionadas; b) una
encuesta de unidades domésticas, y c) una fase cuaiitativa con
entrevistas profundas.
Hacia una intervención paralela en la política social.

Considerando nuestro propósito de abordar las estrategias y acciones
locales de bienestar social, podemos argumentar siguiendo a Blaír
(I 993), que para poder integrar exitosamente una perspectiva de
desarrollo social se debe involucrar el nivel regional, dado que consti~ye un ~eq_uisito indispensable para cualquier planificación significativa. AslIIllsmo, este autor afirma que la búsqueda de un bienestar
colectivo debe ser precedida de una descentralización para planear y

�124

Perspectivas Sociales Vol. I, Nº2

desarrollar; a pesar de que las fuerzas más poderosas provienen de
ella. El agrega, que la necesidad de una regionalización es evidente,
las condiciones locales difieren de una provincia a otra, dentro de
una provincia y de W1 poblado a otro. A fin de ser efectiva, cualquier
acción social debe poder encajar en condiciones diferentes. Esta idea
que nos plantea Blair no es nueva, fue abordada en perspectivas económicas de planeación durante los años 60's, así como en ensayos que
tuvieron mucho éxito en esa década: «Small is beautiful» (Schumacer,
1968), incluso uno de los postulados del Programa Nacional de Solidaridad estuvo fincado en la idea de impulsar la descentralización a
través del municipio, y la política social actual de México está reforzando esta idea apoyándose en el reconocimiento de una diversidad
social.
En todo caso, reconociendo esta situación se trata de abordar la intervención para el desarrollo, no sólo considerando la política social
nacional, sino también W1a intervención que responda a la especificidad local. Apoyados en resultados todavía preliminares de nuestra
investigación, trataremos de abordar algooas puntos que nos parecen
interesantes para una intervención local a través del municipio. Sin la
pretensión de presentar ésto corno un modelo, buscamos proponer un
tipo ~e intervención específica en el caso de las dos comunidades
urbanas en donde se trabajó. Varios aspectos fueron relevantes como
resultados d~ investigación, en este caso sólo abordaremos aquellos
que nos parecen importantes para demostrarJ..a pertinencia de nuestro
enfoque: a) diferencias entre pobreza y pobreza extrema; b) características sociodemográficas; c) trabajo e ingresos y d) estrategias de
sobrevivencia de la unidad doméstica.

a). Diferencias entre pobreza y pobreza extrema.
Una de las situaciones que más llamó la atención en nuestros resultados
parciales de investigación se relaciona con el divorcio entre lo que se
ha dicho en materia de bienestar social en México y lo que se ha
hecho con los grupos pobres. Cuando trabajamos en las comunidades,
constatamos las carencias de las personas que no han recibido lo que
se anuncia pomposamente en los programas sociales. El discurso sobre
el bienestar social que conocimos en los medios de comunicación
masiva se ha traducido poco en las comunidades que investigamos.
Existen intervenciones en la regularización de la propiedad donde se
asientan las viviendas y, en el caso de la colonia Las Malvinas, hay
algunos servicios urbanos, además de servicios médicos, sin embargo

Social Perspectives Vol. / , Nº2

125

la mayor ?arte de la población en las dos comunidades requiere apoyos
para enfrentar sus problemas y cotidianidad colectiva.
Por otra parte, n~s llam~ la at~ción layoca diferencia socioeconómi~
entre las co~untdades mvest1gadas. Esto es importante destacarlo la
segunda verttente de la actual política social afirma que «la sup.eración
de la_ ~obreza e~trema, está dirigida a los grupos sociales cuyas
cond1c1ones de vida se definen por situaciones lúnite que les im "d
. d I b fi .
p1 en
acce· 1era os ene c10s del desarrollo» (Zedillo, 1997)• Asi', 1apolítt·ca
soc1~ pretende atender sobre todo a la población en extrema pobreza.
Aqm ~l problem~ es q~e los límites entre este grupo y el de pobreza
son_ d1~sos; casi podríamos asegurar que se trata del mismo grupo
social. Esto podría parecer un problema de medición de estos niveles
de pob~~za. De hecho para el Instituto Nacional de Estadística e
lnfo1"1;1atlca (INEGI) y las instituciones mexicanas de bienestar social
todav1a no son claros los conceptos de pobreza y pobreza extremaz.
Empero, muestra que el Estado no reconoce un problema estructural
fuerte que además de la población en pobreza extrem~ incluye a la
pobre.
Otra de las diferencias se relaciona con el predominio de familias
nucleares e~ etapa de expansión y con miembros jóvenes en la colonia
_ ~anta L~cia. Esta característica nos indica que las posibles
10tervenc1ones del Estado en ésta, a diferencia de la de pob
deberan
, ~nentarse
·
hacia los servicios que requiere una población
reza,
en
donde e:°sten, n_iuchos niños. Sólo a manera de ejemplo: creación de
guarde~as, chrucas con servicio de pediatría, programas de medicina
preventiva para niños, áreas de juego, entre otras.
Además de las diferencias señaladas precedentemente, destacan dos
h~c~os que aparentemente no tienen relación: el primero es el predo-~
IDlillo de redes vecinales y de compadrazgo en la colonia·Santa Lucía•
en t'.111to qu~ _el segundo, refiere a Wla partic_ipación importante d;
partidos poht1~os ~~ la comunidad de pobreza extrema como gestores
P~ la regulanzacton de la tierra urbana y de los servicios. Esta situac1~n _podrí~ ~ar l~g!11" a una _intervención potencial del municipio para
ehmmar _v1eJO~ v1c10~rel~tivos al corporativismo político del Partido
Revoluc10nano Instttuc1onal que impide procesos democráticos
Actualmente muchos líderes de este partido son pagados por el munici~
2 Existe un debate aún ~o concluido acerca de que implican estos ténninos (Boltvinik,
1~ 4a Y 1994b; Alarcon Y McKinley, 1994). En el ámbito irttemaciorial exjste el
mismo problema; véase Desai (1994).

�126

Perspectivas Sociales Vol. /, Nºl

pio para organizar a la población; esta situación debería cam~iarse
por otra, en donde se favorezcan agrupaciones vecinales que func1o~an
a través de redes de intercambio recíproco, sobre todo en coloruas
que están regularizando la tierra.
b). Características sociodemográficas.
En relación con las características sociodemográficas de la población
encontramos que las dos comunidades son similares. Los datos revelaron que gran parte de las personas son migrantes, más del 40 % de los
casos provienen de zonas rurales de Nuevo León y _de otros estados
de la República Mexicana. Esta situación es parecida a la de otras
municipalidades del área metropolitana de ~ont~~e~ Yde ~tras g_r~des ciudades de México. El proceso de urbamzac1on t1~e raices historicas largas, ya desde 1940 observamos un acel~~:nto paralelo a
la industrialización del país. La solución para la llllgrac1on rural-urbana
es compleja, no sólo en nuestro contexto de análisis, sino :n la mayor
parte de los países pobres en donde constituye un problema ~portante.
Indudablemente las intervenciones gubernamentales deberan c~da vez
más orientarse hacia la creación de polos de desarrollo regional Y
favorecer dinámicas municipales de creación de empleo local que
impidan la migración hacia zonas urba-nas;, el r~to es hacerlo. ~o
obstante, ésto deberá priorizarse cada ~ez mas, s1 se pretende eVltar
la transferencia de la pobreza rural hacia las urbes.
Otros datos relacionados con las caracterí~ticas socio_d~mográficas
· dican que en estas comunidades las urudades domesticas nucleanos m
¡
·bTd d t
res predominan. Esta situación es interes~te por_ ~ ~os1 t t a ~o encial de poner en marcha acciones munictpa_les dm~das a este t~po de
familia. Aquí se incluirían medidas rela_t1vas a J_ovenes, anciano~,
maltrato conyugal, niños. La gran diversidad social e?. nuestr~ ~rus
dificulta en gran medida el establecimiento de una po~1uca famt!tar a
nivel nacional, sin embargo a nivel local pueden realizarse ac~1~~es
que favorezcan el desarrollo familiar. Ya existen en los muruc1p1os
programas estructurados por parte del Sistema para el Desarrol~o
Integral de la Familia (DIF)3 para atender estos problemas. Sm
3 Esta institución funciona a nivel nacional y actúa en los estados y municipios. En
general son las esposas del presidente de la República, de los g~be~adores Yde los
presidentes municipales quienes están en la direc&lt;:ión de la mst1tuc16n~apoyándo:
en las esposas de los funcionarios. En este ~nt'.do ~I DIF, se maneJa como u\
institución de beneficencia más que como una mstJtuc16n que realmente esté a carg
de un bienestar social planificado.

Social Perspeclives Vol. /, Nº2

127

embargo, hay mucho que hacer en relación la elaboración de una
planeación.específica para cada municipio que integre a la dirección
del DIF municipal.
Por otra parte, en la inve!&gt;tigación constatamos que la mayoría de la
población de las comunidades investigadas no terminó su educación
primaria. Esta situación contrasta con la de la zona metropolitana de
Monterrey en donde el 57 % de la población tiene algún grado de
ed1:1cación postprimaria (INEGI, 1992). Ello nos indica la especificidad de estas comunidades que requieren un mejoramiento de los
servicios educativos, sobre todo en lo concerniente a la educación
para adultos, tanto en el nivel básico como en el adiestramiento profesional y capacitación en oficios. Actualmente este tipo de formación
ya se realiza en muchas áreas de la zona metropolitana, específicamente en turnos nocturnos en escuelas primarias, en instalaciones del Seguro Social y recientemente bajo la forma de un programa del Servicio
Militar Nacional; no obstante, considerando las características de
nuestras comunidades, la formación debería orientarse inicialmente
hacia el tipo de oficios que actualmente realizan sus habitantes.
Veremos ésto con más detalle en el próximo apartado.
e). Trabajo e ingresos.
Las acciones relacionadas con el empleo y los ingresos constituyen el
principal reto para los municipios. La infortnación obtenida indica
que una gran parte de la población trabaja en el sector informal de la
economía (42% aproximadamente), y si agregamos a los trabajadores
del sector formal inestable el porcentaje se eleva hasta 63 %. Esta
situación se explica partialmente por los bajos salarios que ofrece el
sector formal para las personas que no tienen calificaciones. No olvidemos que cerca de la mita~ de los pobladores de estos barrios son
migrantes de origen rural y que en consecuencia no tienen el entrenamiento para desempeñar oficios industriales y urbanos. En este
contexto, una intervención potencial en relación al empleo, buscaría
a través de los programas de educación para adultos mejorar los
conocimientos en relación al oficio que ya se realiza en sitios locales
y horarios pertinentes.
Por otra parte, una orientación del municipio en algunas ocupaciones
del sector informal podría ser el establecimiento de reglas claras que
permitan este tipo de trabajo. En la esfera nacional, ésto es un problema
que involucra muchos intereses y dificultades jurídicas. Sin embargo,
a nivel municipal podría haber una mayor flexibilidad para realizarla.

�128

Perspectivas Socwles lo/. I. N°1

El sector infom1al es el que prácticamente ha sacado adelante a la
población en la crisis, fue W1a válvula de escape para la presión que
se generó por el desempleo y los despidos masivos y al mismo tiempo,
pem1itió que no surgieran brotes de descontento social. El sector
infonnal es dinámico. tiene una capacidad enonne de adaptación, responde a necesidades inmediatas y reales de la gente. es inventivo y
permite el involucran1iento de la familia especialmente de mujeres y
niños que muchas veces deben trabajar al interior de los hogares.
Requiere poca inversión de capital, situación favorable para estas
poblaciones y puede ser el paso para la creación de microempresas.
Otra de las intervenciones posibles podría enfocarse hacia acciones
que busquen incluir a muchas personas que están en el sector info¡mal
a los sistemas de seguridad social. Se deben examinar estrategias que
permitan el acceso a servicios, sobre todo médicos. Un caso típico
que ilustra perfectamente ésto último, es el de las empleadas domésticas, que en nuestras comW1idades investigadas representó W1 poco
más del 50% de la mano de obra femenina empleada.
Además de las personas que trabajan en el sector informal, hay muchas
que están desempleadas. Probablemente éste sea el problema
fundamental que tendrá que resolverse en los próximos años a nivel
nacional. El Programa PASE de la actual política social ya está
haciendo algo al respecto. A nivel municipal, tendrán que buscarse
soluciones a corto. mediano y largo plazo, _que promuevan la creación de bolsas de trabajo; el fomento al empleo, a través de programas
comunitarios (empleo a mujeres en proyectos productivos, comités
de salud, comités de padres de familia, basados en una organización
y capacitación sólida). Pero lo más importante, además de estas acciones es el aprovechamiento de la situación geográfica específica de
cercanía al mercado regional y a la frontera México-americana para
crear y desarrollar parques industriales, establecer acuerdos internacionales de inversión industrial, aprovechando los ~stímulos ya existentes para la creación de maquiladoras4 • Aquí otra vez, la educación
para adultos jugará un papel importante.
En relación con los ingresos, se encontró que las percepciones de la
población promedian dos salarios mínimos en la comunidad en pobre-

4 La experiencia reciente del alcalde del municipio de Guadalupe es interesante.

Social Perspectives Vol. J. Nº2

129

za extrema y un poco más de esta cantidad para la de pobrezas. Se
trata de un in1:,&gt;Teso notablemente bajo comparado con el promedio en
la zona metropolitana de Monterrey que fue de ocho salarios mínimos.
En esta situación las intervenciones locales poco pueden hacer, se
trata de un problema estructural muy complejo vinculado con la oferta
de mano de obra, productividad en el trabajo y capacitación de los
~mpleados, entre otros. No obstante, aquí también los municipios
tiene~ un gran reto ligado con el problema del empleo planteado
anteriormente y la capacitación.
d). Estralegias de sobrevivencia.

Uno de los mayores retos de la intervención local para el desarrollo
en una política de bienestar social es el reforzamiento de las actuales
~trategias de sobrevivencia que efectúan las unidades domésticas.
Esto se debe a la complejidad de intervenir directamente en el apoyo
a lo que ya están realizando las familias para sobrevivir. Nuestra investigación nos indica que las redes de intercambio recíproco en Jas
Wlidades domésticas son de parentesco; que las estrategias de sobrevi~encia se articulan teniendo a la mujer como eje; que se busca la
mc~rporación de más miembros en las unidades domésticas a través
de la familia extendida, al mismo tiempo que se retarda la salida por
matrimonio o migración de miembros del grupo, y que se trata de
controlar el ciclo doméstico. Por otra parte, observamos que en la
mayoría de las familias se ha estado realizando una disminución del
consumo cotidiano, a través de cambios en los patrones alimenticios
Yen la compra de artículos de uso personal; así como un retardamiento
de los pagos de: agua, energía eléctrica, impuesto predi al. Otro resultado de nuestra investigación refiere a la importancia de la autoconstrucción.
·
Aparte de los apoyos inmediatos a las estrategias de auto~onstrucción
de vivienda a través de la creación de tiendas de venta de materiales
a precios módicos6, una intervención local municipal en las estrategias
de las unidades domésticas demanda mucha imaginación e inventiva.
Necesariamente los municipios deben considerar la posibilidad de la
5 El salario mínimo diario en la zona metropolitana de Monterrey en 1997 es de$
22.00 pesos_(poco menos d~ tres ~ó_lares). Estudios recientes demuestran que se requiere
un poco mas de dos salarios mm11110s para que una familia de 5.4 miembros cubra
apenas sus necesidades básicas.
6 En este año ya se incluyó la creación de tiendas, sin embargo su numerQtodavía es
ba_¡o.

�130

Perspectivas Sociales Vol. J. Nº2

consulta popular e investigaciones más profundas sobre las posibl~s
fonnas de intervención en las estrategias de sobrevivencia de las farmlias. En la planificación de bienestar social debemos repeW: incansab_l~mente la necesidad de tomar en cuenta lo que la gente quiere Yonutrr
cada vez más la intervención vertical. Sin manifestarlo abiertamente,
los sectores público y el capital, particularmente el neoleonés, han
reconocido la importancia de este tipo de intervención, ya que se han
apoyado en el impulso a la cohesión de la familia para la ~e_Produ~ió~
del sistema mexicano y para aminorar el efecto de las cns1s econonucas. Gracias a los sacrificios de la familia el sistema ha logrado sobrevivir. Ideológicamente se ha utilizado «la tradición familiar mexicana»
como soporte para la reproducción del capital y la implantación del
neo liberalismo.
Otra de las constataciones de nuestra investigación fue el clima de
tranquilidad social que presentaron las comunidades en donde se
trabajó. Percibimos el pulso de la inquietud social y constatamos que
las condiciones económicas no han generado manifestaciones de crítica abierta hacia las instituciones públicas ni tampoco manifestaciones
de violencia social. A pesar de su situación actual, los póbladores han
soportado estoicamente la falta de recursos económicos y no vislumbran por lo menos a corto plazo su mejoramiento. Probablemente
ésto último haya sido la constante en los últimos cincuenta años de la
historia mexicana.
Conclusiones.

México tuvo un crecimiento económico espectacular a partir de los
años 40's que no se reflejó substancialmente en una mejoría de los
trabajadores. Hubo una concentración de la riqueza con la prome~a
de que ésta se distribuiría después de crearse, situación que no sucedido. La inestabilidad económica y los desajustes estructurales provocados por las crisis recurrentes de ciclo corto, han afectado aún más a
los trabajadores y a los grupos desfavorecidos. Recientemente, la política neoliberal ha mejorado a ciertos grupos sociales y a trabajadores
ligados a las grandes empresas exportadoras, sin embargo para otros
no se ha obtenido los mismos beneficios. Con la finalidad de mitigar
la situación de los grupos desfavorecidos, el gobierno mexicano puso
en marcha el Plan Nacional de Solidaridad, no obstante éste fue
únicamente un paliativo que se capitalizó para reproducir vicios del
sistema tales como el centralismo y el mantenimiento artificial del
Partido Revolucionario Institucional.

Social Perspectives Vol. /, Nº2

131

La nueva política social que busca consolidar tendencias neoliberales,
pretende mejorar la situación y disminuir las desigualdades sociales
apagando un descontento generado por la reciente crisis económica
de 1994. Es todavía muy temprano para evaluar sus repercusiones.
Sin embargo, la investigación que realizamos en sectores en pobreza
y pobreza extrema en Monterrey, nos muestra que esta política social
ha tenido poca visibilidad e impacto en la solución de los problemas
estructurales y aquellos derivados de la crisis.
Existen formalmente programas de beneficio social y la retórica oficial
insiste mucho en una descentralización de las acciones gubernamentales. Desafortunadamente en la realidad ha sido dificil ponerlas en
marcha, ya que en el primer caso, requieren inversiones de dinero
enonnes y en el segundo porque chocan con el centralismo del sistema
mexicano. Indudablemente la tarea es enonne, la revalorización del
municipio y de su autonornia ya se ha iniciado por algunos municipios
fronterizos.
Ante esta situación, las estrategias de intervención social, deben
considerar la posibilidad de poner en marcha acciones locales y
regionales que se ajusten a la especificidad de los municipios y
apuntalar las estrategias de sobrevivencia de las comunidades pobres,
abordando soluciones derivadas de necesidade_s reales. En todo caso,
se trata de una intervención compleja que requi~re un gran esfuerzo
debido a los cambios sociales rápidos, como ejemplo podemos
mencionar el crecimiento de la población del municipio donde
efectuarnos nuestra investigación que de 176 mil personas en 1995,
pasó a 370 mil personas en 1997 (Martínez, 1997)7•
En este contexto, es importante cada vez más la realización de
investigaciones locales que permitan poner en marcha acciones que
busquen el beneficio colectivo. Por tradición, el trabajo ·social ha
privilegiado una intervención basada en la especificidad del grupo
con el que se trabaja, de ahí entonces que la perspectiva local y regional
deban ocupar un lugar central en las tendencias de la disciplina y en
la elaboración de las políticas sociales.

7 Debemos indicar que esta información procede de la presidencia municipal de
Escobedo y que nos parece muy elevada. Una cifra confiable es de 14 % de crecimiento
anual en los primeros aJlos de los aftos 90's según el INEGI (1995).

�Perspectivas Sociales J'c)/. /. Nº2

132
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(7)

�BINATIONAL DUAL DEGREE PROGRAM
PROGRAMA BINACIONAL

UTA
USA

with specialization in / con especialización en

Comparative Social Welfare Policy
Políticas Comparadas de Bienestar Social
The University of Texas at Arlíngton, School of Socíal Work, and
La Universidad Autónoma de, Nuevo Leon, Facultad de Trabajo
Social, are now offering a dual-degree doctorate in social work
with specialization in comparative international social welfare
policy. Graduates will receive degrees from both universitíes.
La escuela de Trabajo Social de la Universidad de Texas en
Arlington y la Facultad de Trabajo Social de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, ofrecen un programa doctoral conjunto
en trabajo social con especialización en políticas comparadas de
bienestar social. Los graduados de este programa recibiran el
grado de ambas universidades.

For more information / para más información
Dr. Federico Souflée
School of Social Work
University of Texas at Arlington
Box 19129
Arlington, Tx 76019-0129
U-8.A.
tel: (817) 272-3181
fax: (817) 272-2046
E-mail: sswphd.uta.edu..

Lic. Luz Amparo Silva Morín
Facultad de Trabajo Social
División de Postgrado
Universidad Autónoma de N. L.
Ciudad Universitaria
Monterrey, N.L., México, 66450
tel. -y fax: (8) 352-1309
E-mail:
posgrats@ccr.dsi.uanl.mx

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            <name>Access Rights</name>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Pobreza</name>
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                    <text>Vol.1, Nº 1

ISSN 1405-1133

1997

SOCIAL
PERSPECTIVES

PERSPECTIVAS
SOCIALES

Published / Publicado por:

The School of Social V\/ork, UT Austin
Facultad de Trabajo Social, UANL

��CONTENTS/CONTENIDO
Esthela Gutierrez Garza
Los polos dinámicos de la industrialización. La industria moderna y
la industria maquiladora. Nuevo León: 1988-1995

Manuel Ribeiro Ferreira
Women's extradomestic work and marital relations in Mexico

María O/ivia Vil/arrea/ Solano
Management of work and mothering res1&gt;onsibilities among bluecoUar Chicana and Mexican innligrant women

Laura Lein and Yolanda Padilla
Hispanic children on the Texas-Mexican border

Frank E Montalvo
Cbasing Myth and Taboos About Race and Latinos

Cora Le-Doux
Tbe Voice of Social Work in the lnvnigration Debate

i

�PERSPECTWAS SOCIALES

SOCIAL PERSPECTIVES

FACULTAD DE TRABA.JO SOCIAL
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
SCHOOL OF SOCIAL WORK

UNIVERSITY OF TEXAS AT AUSTIN
Nº 1

Primer semestre/ first semester 1997

�Editorial Comment

C0NTENTS/CONTENIDO

Esthe/a G~tierrez Garza
Los polos dinámicos do la indu~rialiZáción. La
industria moderna y la industria maquiladora. Nuevo

León: 1988-1995

11

Manuel R;beiro Ferreira
Women's extradomestic wotk and marital relations in
Mexico

39

María OIIVla Vil/arrea/ Solano
Management of wotk and mothering responsibilities
among blue-c-0llar Chicana and Mexican immigiant
women

SI

Laura Lein and Yolanda Padilla
Hispanic children on the Texas-Mexican border

The journal will include papers that can be expected to be of interest
to social workers and social work educators in Mexico and in the
United States, including:

87

•Articles dealing with issues connected to the U.S.Mexico border and persons moving in both directions
across that border;

Cora Le-Doux

The voice of Social Work in the immigration
debate

Papers will be published in either Spanish or in English, with an
abstract in both languages. Subrnissions for the next issue are invited.
Submissions from authors in Mexico should be sent directly to Dr.
Ribeiro; subrnissions from authors in the United States should be
sent to Dr. Austin, to be forwarded to Dr. Ribeiro. All subrnissions
will be reviewed by members of the Editorial Council both in the
United States and in Mexico.

77

Frank F Montalvo

Chasing myth and taboos about race and Latinos

This is the first issue of Perspectivas Sociales/Social Perspectives, a
joint publication initiative of the Facultad de Trabajo Social of the
Universidad Autónoma de Nuevo León, and the School of Social
Work, The University of Texas at Austin, together with the support
of three other schools of soetal work: the Worden School of Social
Service, Our Lady of the Lake University, San Antonio; the School
of Social Work, University of Southern California, Los Angeles; and
the Department of Social Welfare, The University of California at
Los Angeles. Dr. Manuel Ribeiro and Dr. DavidM. Austin are serving
as co-editors. Dr. Austin has seived as editor of the current issue; Dr.
Ribeiro will serve as editor for the second issue.

107

•Articles dealing with research on social conditions
which are common to both nations;
•Articles dealing with social work practice issues that
are common to individuals, families and communities
in both nations;
•Articles dealing with social policy issues that are
common to both nations;
•Articles dealing with social work education that are
relevant to educators in both nations.
We anticípate that these articles may be viewed very differently by
scholars in each country. We would welcome your comments which
can be sent to either of the co-editors at the addresses indicated.

J

�Comentario editorial

Este es el primer número de la nueva versión de la revista Perspectivas
Sociales / Social Perspectives, publicación conjunta de la Facultad
de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Nuevo León y de
la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Texas en Austin,
con el apoyo de otras tres escuelas de trabajo social: The Worden
School of Social Service, Our lady of The lake University, San
Antonio; The School of Social Work, University of Southern
California, Los Angeles, y The Department o/Social Welfare, The
University ofCa/ifomia al los Angeles. El Dr. David Austin y El
Doctor Manuel Ribeiro fungirán como coeditores. El Dr. Austin será
el editor responsable para este número y el Dr. Ribeiro lo será para el
siguiente.

Social Perspectives / Perspectivas Sociales
Co-editors / Coeditores
David M Austin, Ph.D.

The University ofTexas at Austin
Manuel Ribeiro, Ph.D. / Raul Eduardo lópez, Ph.D.

Universidad Autónoma de Nuevo León
Editorial Council / Consejo Editorial
Renée Dandurand

INRS Culture et Sociétés (Montreal)
Germain Dulac, Ph.D.

Los artículos serán publicados en español o en inglés, con un breve
resumen en ambos idiomas. Invitamos a los académicos a someter
sus trabajos para los próximos números. Los autores de México
deberán enviar sus trabajos al Dr. Ribeiro y los autores de Estados
Unidos deberán enviarlos al Dr. Austin, quien los turnará al Dr.
Ribeiro. Todos los textos serán revisados por miembros del consejo
editorial de ambos países.

University of California at Los Angeles

La revista incluirá trabajos que sean de interés para los trabajadores
sociales y educadores de México y de los Estados Unidos, incluyendo:

Cora le-Doux, Ph.D.
Our Lady of the Lake University

Artículos relacionados con la situación fronteriza entre México
y los Estados Unidos;

The University of Texas at Austin

Artículos de investigación sobre las condiciones sociales de
ambos países;

Universidad Autónoma de Nuevo León

Artículos referidos a la práctica del Trabajo Social en relación
con individuos, familias y comunidades en· los dos países;

The University of Texas at Austin

Artículos sobre políticas sociales de ambos países;
Artículos sobre educación en Trabajo Social.
Anticipamos que los trabajos puedan ser contemplados de manera
muy diferente por los académicos de cada país, por lo que agradeceremos que nos envíe sus comentarios.

McGill University
Todd Michae/ Franke, Ph.D.
Esthela Gutierrez Garza, Ph.D.

Universidad Autónoma de Nuevo León

Laura Lein, Ph.D.
Freddy Mariñez, Ph.D.
Yolanda Padilla, Ph.D.,
Ramon Salcido, Ph.D.

University of Southem California
Antonio Salgado, Ph.D.

ITESM (Campus Querétaro)
víctor Zúñiga, Ph.D.

Universidad de Monterrey

�Universidad Autónoma de Nuevo León

MANUSCRIPT STYLE GUIDE1

Rector: Dr. Reyes Tamez Guerra

Preparation of Copy

Facultad de Trabajo Social

Manuscripts are evaluated by the editors and other referees. To permit
anonymity, attach a cover page giving authorship and institutional
affiliation, but provide only the title as means of identification on
the manuscript itself. Submit at least three copies, and retain a copy
for your own files. Manuscripts areaccepted subject to non-substantive
editing. Prepare copy as follows:

Directora: Lic. Ma. Irene Cantú Reyna

Tbe University of Texas at Austin
Presiden!: Dr. Robert M Berdahl

The Scbool of Social Work

l. 1'ype ali copy - including indented matter, footnotes and
references- double-spaced on white standard paper. Lines
should not exceed six inches.

Dean: Dr. Barbara W White

2. 1'ype each table on a separate page. Insert a location note,
e.g., «Table 2 about here», at the appropriate place in the text.

The articles publis!Led in this joumal are solely the responsibility of the
authors. All correspondence should be directed to: / Los artículos publicados
en esta revista son responsabilidad exclusiva de los autores. Toda correspondencia deberá enviarse a:

3. Draw figures on white paper with India ink. Retain the
original drawings for direct transmission to the printer, but
send copies with the manuscript.
4. Clarify all symbols with words in the magin of the

Manuel Ribeiro Ferreira
Facultad de Trabajo Social
Division de Estudios de Postgrado
Universidad Autónoma de Nuevo León
Ciudad Universitaria
Monterrey, N.L. 66450
E-mail {mribeiro@ccr.dsi.uanl.mx)
or

David M A ustin
Schoo/ ofSocial Work, D3500
The University o/Texas al Austin
Austin, Texas 78712
E-mail (daustin@Jnail. utexas.edu)
This issue / Tiraje: l 000 copies

manuscript. Encircle these and other explanatory notes not
intended for printing.

Fonnat of References in Te:rt.
Ali references to monographs, articles and statistical sources are to

be identified at an appropriate point in the text by last name of author,
year publication, and pagination where appropriate ali within parentheses. Footnotes are to be used only for substantive observations,
and not for purpose of citation. There is no need for «Ibid», «op.
cit.», or «loe. cit»; specify subsequent citations of the same source
in the same way as the first citation. Examples follow:
l. Ifauthor's name is in the text, follow it with year in parentheses. [« ...Duncan (1959) has proven that...»]. If author's
name is not in the text, insert at an appropriate point the last
name and year, separated by comma [«. .. sorne have claimed
(cf. Gouldner, 1963) that...»].

ISSN: 1405-1133

Printed in / Impreso en: Monterrey, N.L., Mexico

2. Pagination (without «p» or «pp») follows year of publication, separated by colon. [« .. .it has been noted (Lipset, 1964:
61-64) that... »]. Incorporate within parentheses any brief
phrase associated with reference. [« ...have claimed that this
is so (but see Jones, 1952:99 for a conflicting view»). ] .
'Reprinted with pennissicn frorn the American Sociological Associaticn

�3. With dual authorship, give both last names; for more than
tv.o, use «et al.». For institutional authorship supply mínimum
identification from the beginning of the complete citation.
(«... occupational data (U.S . Bureau ofthe Census, 1963: 117)
reveal ... »].
4. lf there is more than one reference to the same author arid
year, distinguish them by use of letters (a,b) attached to year
ofpublication, in text and in reference appendix. [« ... as was
previously suggested (Levy, 1965 a: 33 l ) ... »].
5. Enclose a series of references within a single pair of parentheses and separate by semicolons. [«. .. as many have noted
(Johnson, 1942: Perry, 1947; Lindquist, 1948)...»].

Format of References in Appendix
List ali items alphabetically by author ¡uid, within author, by year of
publication, in an appendix, titled «REFERENCES». Use no italics
and no abbreviations F'or typing fomtat, see the following examples:
Davis, K.
(1963a) «Toe theory of change and response in modem demograpluc
history». Popuwtion lndex, 29 (October): 345-366.
(1963b) «Social demography», pp. 204-221 , in: Bemard Berelson
(ed.), The Behavioral Sciences Today. New York: Basic Books.
Goode, W. J.
(1967) «The protection of the inept». A mer ican Sociolugical Revie w,
32 (February): 5-19.
Moore, Wtlbert E. and Amold S. Feldman
(1960) labor Commilmenl and Social Change in Developing Areas.
New York: Social Science Resea.r ch Council.

NORMAS DE E~ICIÓN
Preparación del manuscrito
Los manuscritos serán evaluados por los editores y por los miembros
del Comité de Redacción. P'ara permitir el anonimato, se debe adjwitar
una página de portada en la que se indique con claridad el nombre
del autor, su afiliación institucional y el título del articulo, el cual
servirá como medio de identificación del documento. Deberán enviarse al menos tres copias del manuscrito. Los manuscritos son aceptados
sin garantía de que serán editados. Las copias deberán presentarse
de la siguiente manera:
l . Escriba el documento -incluyendo el texto principal, las
notas de pie de página y las referencias- a doble espacio en
papel blanco, tamaño carta. Las líneas no deben exeder seis
pulgadas.

2. Escriba cada tabla o figura en una página separada. Inserte
una nota indicativa en el lugar apropiado en el texto. Por ejemplo: «El cuadro 2 va aquí».
3. Dibuje las figuras en papel blanco con tinta china. Conserve
los dibujos originales para ser ransmitidos directamente a la
imprenta, pero envíe copias con el manuscrito. Las figuras hechas en algún graficador o programa informatizado de dibujo
deberán enviarse en un archivo separado, especificando el
programa en el que fueron hechas.
4. Explique con palabras los símbolos utilizados; haga esto
en los márgenes del manuscrito. Ponga dentro de círculos éstas
y otras notas explicatorias que no vayan a ser impresas.

Formato de las referencias en el texto

Sanford, Nevitt (ed.)
(1962) The American College. New York: Wtley.

Todas las referencias de monografías, artículos y fuentes estadísticas
deben ser claramente identificadas en el lugar apropiado en el texto
por el apellido del autor, el año de la publicación y el número de
página (cuando proceda), todo ello entre paréntesis. Las notas de pie
de página deben utilizarse únicamente para observaciones y aclaracier .
nes y no con el propósito de hacer citas bibliográficas. No es necesario
utilizar los términos «ibid», «op. cit&gt;&gt; o «loe. cit.»; especifique las
citas subsecuentes de una misma fuente de la misma manera que lo
hizo la primera vez. Ejemplos:
1. Si el nombre del autor forma parte del texto, debe ser seguido
del año entre paréntesis: [« ... Duncan(l959)demostró que... »].
Si el nombre del autor no está en el texto, inserte en el lugar

j

�11

apropiado el apellido y el año, separados por un coma, y todo
ello entre paréntesis: [« ... algunos han propuesto (cf. Gouldner,
1963) que...»].
2. Las referencias de números de páginas (sin utilizar "p." o
"pp.") deben seguir al año de publicación, separadas por dos
puntos: [«se ha hecho notar (Lipset, 1964:61-64) que...»].
Incorpore entre paréntesis cualquier frase breve asociada con
una referencia: [«...han señalado que ésto es así (pero véase
Jones, 1952:99 pora un punto de vista opuesto).»].
3. Para referencias de dos autores, utilice solamente los apellidos; para más de dos autores, utilice 'y otros". Para autorías
institucionales, proporcione el mínimo posible de información
desde el principio de la cita: [«.. .los datos sobre ocupación
(U.S. Bureau ofThe Census, 1963: 117) revelan...»].
4. Si hay más de una referencia del mismo autor y del mismo
año, distinga la fuente utilizando letras ("a,b, etc.") pegadas
al año de publicación, tanto en el texto como en el apéndice
bibliográfico: [«. .. como fue sugerido anteriormente (Levy,
l 965a:33 l)»].
5. Cuando realice una serie de referencias, inclúyalas dentro
de paréntesis y separadas por punto y coma: [«. ..como mu-::hos
han señalado (Johnson, 1942; Perry, 1947; Lindquist,
1948)... »].
Formato de las referencias en el apendice bibliográfico

Enliste todas las referencias en orden alfabético por autor, por año
de publicación en un apéndice titulado «bibliografía». No emplee
abreviaciones. Para el formato tipográfico, vea los ejemplos siguientes:
Davis, Kingsley
(1963a) «The theory of change and response in modem demographic
history». Population Index 29 (October): 345-366.
(1963b) «Social demography», pp. 204-221, en: Bemard Berelson (ed.J,
The Behavioral Sciences Today. New York: Basi.c Books.
Goode, W. J.
(1967) «The protection of the inept». American Sociological Review,
32 (February): 5-19.
Moore, Wtlbert E . y Amold S. Feldm.an
(1960) Labor Commitmenl and Social Change in Developing Areas.
New York Social Science Research Council
Sanford, Nevitt (ed.)
(1962) The American College. New York Wll.ey.

Los polos dinámicos de la industrialización.
La industria moderna y la industria maquiladora
Nuevo León: 1988-1995
Esthela Gutiérrez Garza

Resumen.
Este artículo analiza los efectos del modelo macroeconómico de
apertura comercial sobre la competitividad, las empresas y el empleo
en la industria moderna y la industria maquiladora de la zona
metropolitana de la ciudad de Monterrey. El estudio demuestra que
dicho modelo se sostiene en estos dos polos de crecimiento industrial
de la región manifestado por su crecimiento en la producción, las
expo1taciones y la generación de empleo. El trabajo subraya que el
crecimiento del empleo es diferenciado. Muy dinámico en la maquiladora y muy lento en la moderna Resalta también que ambas
industrias SQn portadores de ofertas sociales antagónicas. La industria
moderna, aunque con lento crecimiento del empleo, produce fuentes
de trabajo calificado y altamente remunerados. Por el contrario la
industria maquiladora, con una oferta dinámica de empleos, produce
puestos de trabajo que no requieren calificación y con salarios
mínimos. La reflexión final del trabajo se centra sobre la interrogante:
¿Cuál de ambas tendencias dinámicas será la dominante el el futuro
de la industrialización de Nuevo León ?
Summary

This article, analyze the effects of the macroeconomics model of
commercial opening on the competitiveness, the companies and the
employment in the modern industry and the industry maquiladora of
Nuevo León, México. The study demonstrates that model statement
is sustained in these two poles of industrial growth of the region
manifested by their increase in the production, the exports and the
generation of employment. The work underlines that the growth of
the employment is differentiated. Very dynamic in the maquiladora
and very slow in the modem industry. lt also stand out that both
industries are payees of opposites social offers. The modem industry,
although with slow growth of the employment, produce sources of
qualified work and highly salaries. On the contrary the industry
maquiladora, with a dynamic offer ofemployments, produce positions
of work that don't require qualifícation and with minimum wages.
The final reflection of the work is centered on the query: Who it of

�13

12

both dynamic tendencies will be the dominant the future of the
industrialization of the state of Nuevo León?
La apertura comercial y el Tratado de Libre Comercio.
El futuro de la industrialización en México está vinculado a· dos
procesos que caracterizan la coyuntura internacional. El primero está
relacionado con la introducción de nuevas tecnologías computarizadas
en los sistemas de máquinas de las industrias. El segundo tiene que
ver con el posicionamiento de las empresas transnacionales en los
mercados externos, situación que ha orillado a los países, en tanto
Estado-Nación, a ir abandonando las medidas proteccionistas y
avanzar hacia economías abiertas. Ambas tendencias se ubican en el
terreno de las estrategias a largo plazo que están implementando los
países en el contexto de la globalización económica contemporánea.
En consecuencia, estas realidades, nuevas tecnologías, competitividad
internacional y apertura comercial, ubicadas a nivel macroeconómico,
son el centro de las tendencias recientes de la organización industrial
que, a nivel micro, se armonizan mediante la introducción en las
empresas de otras medidas organizacionales basadas en los principios
de la Calidad Total y el sistema Justo a Tiempo.
En este nuevo contexto, los escenarios tradicionales de actividad
industrial, como lo son la industria moderna, la industria tradicional
y la maquiladora, verifican un abanico de transformaciones cuyos
resultados son la producción flexible, la descentralización productiva
y la subcontratación nacional e internacional.
En esta etapa de globalización, México aparece como la plataforma
por ·excelencia en la cual las empresas norteamericanas pueden
subcontratary descentralizar su producción. A su vez, Estados Unidos
sutge como un mercado accesible para las pujantes empresas ex_pQrtadoras mexicanas.
En efecto, a lo largo de la historia reciente de las relaciones entre
México y los Estados Unidos, se ha ido configurando una integración
"silenciosa" en el ámbito de sus economías y de sus sociedades.
Inversión, tecnolegia, comercio, migración y drogas han constituido
tópicos de interés que han propiciado múltiples acuerdos bilaterales.
Uno de ellos, que se destaca por su importancia en el contexto de la
crisis económica actual, lo es sin lugar a dudas el acuerdo sobre la
industria maquíladora

Las lecciones que podemos derivar del desarrollo de esta industria a
partir de la década de los ochenta, giran en tomo a dos realidades
fundamentales : para los Estados Unidos, el modelo maquiladora ha
coadyuvado a aumentar la competitividad de las firmas norteamericanas. Para México, la maquiladora, ha contribuido principalmente
a la creación de empleos y abre la posibilidad de crear encadenamientos productivos que abastezcan la demanda de insumos de la maquila.
La fuerza de esta tendencia económica se consolidó a principios 'de
los años noventa con el diseño de ·un acuerdo más amplio, el Tratado
de Libre Comercio, lo que implicó para México instrumentar una
serie de medidas que aceleraran la transición de México, de país
centrado en el proteccionismo, a la conformación de una economía
abierta.
En este proceso, prevaleció la idea de que la apertura comercial
debería ser :

* Global, es decir debería incluir a todos los sectores.
* Implantarse lo más rápidamente posible, " ...para vencer la
resistencia que pudieran oponer los grupos de productores
ineficientes ( ... ) y cuyos intereses van a ser afectados por las
medidas".
* Unilateral, porque " ... representa en la práctica un prerrequisito
para poder avanzar en la integración a la economía mundial"
(Aspe, 1993:140-141).
Por consiguiente, en 1985 México suprimió los permisos previos de
importación sobre el 80% de las fracciones arancelarias sujetas a
restricciones cuantitativas. En 1986 ingresa al GATT,. Para 1988 la
tasa arancelaria mas alta descendió de 100 a 20% y el número de
artículos sujetos a restricciones cuantitativas pasó·de 1200 a 325.
Para finales de 199 l , menos del 10% del valor de las importaciones
estaba sujeto a permisos de importación, el nivel más bajo en 36
años (Aspe, 1993: 13 7). En noviembre de I 993 se consolidó este
proceso institucional de apertura comercial con la fuma del Tratado
de Libre Comercio entre los Estados Unidos y Canadá.
Efectivamente, la apertura comercial fue concebida como instrumento
de un programa más amplio de reforma estructural. Un instrumento
capaz de propiciar procesos de modernización industrial necesarios
para que la economía mexicana pudiera alcanzar una mejor inserción
en la globalización de la economía mundial.

�15

14

El objetivo principal de este modelo de desarrollo se centraría en
generar un polo modernizador de la economía, orientado tanto hacia
el mercado interno como el externo, lo suficientemente dinámico
como para ser capaz de incorporar a otros sectores de menor productividad mediante encadenamientos productivos secundarios. El resultado de todo ello seria el crecimiento de las empresas, de su producción. y el empleo en el nuevo contexto de las economías abiertas.
Este proceso, que ya cumplió ocho años, ha afectado de manera
diferenciada a los diversos sectores de actividad económica, así como
a los distintos estratos que la conforman. En el sector de la industria
de la transformación, muchas empresas se han visto desplazadas del
mercado y han sido obligadas a cerrar sus fábricas. Otras han logrado
convertir sus actividades industriales en comerciales, aprovechando
la red de relaciones previamente establecidas en sus negocios. Otras
han consolidado su posición económica y forman parte de las
industrias que tienen futuro de desarrollo competitivo. En suma se
han profundizado los viejos problemas de la sociedad dual de los
países periféricos. Así, la realidad se ha dividido en dos sectores. El
de los ganadores, aquellos que han logrado obtener beneficios en la
aplicación de este modelo, desarrollando un proceso de integración
con la economía mundial. En situación contraria se encuentra el
sector de los perdedores, aquellos que han visto debilitado su posicionamiento socioeconórnico o, de manera preocupante, que han quedado
excluidos del proceso de producción y distribución de la riqueza social
generada en el país.

es menor a la unidad nos señala una situación de baja competitividad, observamos que en 1988, la industria manufacturera de Nuevo León
tenía un coeficiente base de exportación que, siendo de l .13 decreció
a 0.60 en 1994. Es decir, la balanza comercial pasó de un superávit
de 94.2 millones de dólares a un déficit de 1,084 millones de dólares
en ese periodo. Debido a la devaluación del 80% y a la caída del 5.8% del PIB en el primer semestre de l 995, el coeficiente se elevó a
0.92 con un déficit de 108.4 millones de dólares .
Cuadro 1
Coeficiente base de exportación·
Nuevo León, 1988-1995

-

· idad

¡alimentos (31)

88

89

90

91

92

94

95··

0.4

0.38

0.63

0.27

0.2

0.25

0.66

ibebidas (3 1)

25.43 24.51 11.91 3.34

0.65

1.69

4.05

cigarros (3 1)

0.24

0.29 37.16 3 .03

2.67

ND

ND

ltext.il y prendas de ve&amp;ir (32)

4.34

2.46

0.6

0.26

0.22

l.14

1.58

calzado (32)

0.53

1.3

1.17

0 .94

0.48

0 .91

1.17

¡madera (33)

2.26

1.55

1.16

0.56

0.37

0 .50

0.80

papel editorial e impresioo. (34) 0.68

0.62

0.26

0.1

0.05

0 .90

0.36

química (35)

1.09

1.11

1.26

0.75

0.7

0 .37

0.16

En este trabajo analizaremos la situación de los sectores favorecidos
por el modelo.

¡o.ule y plalrico (35)

0.64

0.67

0.75

0.37

0.36

0.31

0.29

~erales no mrtalicos (36)

13.09 9.32

7.71

4.31

4.88

5.11

8.17

2. La Erosión de la Competitividad vs el Crecimiento de las
Exportaciones.

¡metálicas básicas (37)

2.1

1.46

0.68

0.38

0.35

0.41

1.66

¡metal mecánica (38)

1.05

0.98

0.43

0.62

0.63

0.90

0.9 1

¡maquinaria y equipo (38)

0.68

0.75

0.31

0 .3

0.3

0.40

0.74

otras indusrias (39)

0.43

0.16

0.23

0.2 1

0.1

0.99

1.73_

1.13

1

0.73

0 .53

0.49

0 .60

0.92

2.1 La erosión de la competitividad.

Dentro de los grandes problemas productivos destaca la erosión
progresiva de la competitivad de la industria manufacturera en Nuevo
León, a pesar de ser un estado que se caracteriza por ser una región
industrial con niveles de competitividad por encima de la media
nacional.
Si nos basamos en el coeficiente base de exportación (exportaciones/
importaciones)-coeficiente que cuando es mayor a l nos indica que
las industrias se encuentran en una situación competitiva, y cuando

Wal

..

* Coeficiente base de expOS1.CJ.én = Exportaames / Importaaones
** Dato a mayo de 1995
Fuente: SECOFI, Delegacién Nuevo Leén, 1988-1995.

Un análisis desagregado del comportamiento del comercio internacional de la industria manufacturera de Nuevo León nos permite observar

�17
16

que, en 1988 siete ramas mantenían una posición competitiva
importante. Por ejemplo, en el producto de Bebidas, el coeficiente de
exportación era de 25.43, situación que evidenciaba la bonanza en
que puede encontrarse una rama que, alcanzando los niveles mínimos
de competitividad internacional, se beneficia de las medidas
proteccionistas que estaban vigentes. Minerales no metálicos, textil
y prendas de vestir también sostenían una destacada posición competitiva pues sus coeficientes de exportación eran de 13.09 y 4.34,
respectivamente. También tenían una buena situación competitiva
la industria de la madera (2.26), la metálica básica (2.1 O), la química
(1.09) y la metalmecánica (excluyendo maquinaria y equipo) cuyo
coeficiente base de exportación era 1.05. El resto de las ramas, se
encontraban en el rango de baja competitividad, con coeficientes
inferiores a la unidad. Éste era el caso de la rama de maquinaria y
equipo, así como, papel, editorial e impresión con un coeficiente de
exportación de 0.68; hule y plástico con 0.64; cuero y calzado 0.53;
alimentos 0.40 y cigarros con un coeficiente de exportación de 10.24.
Como podemos observar, las cinco ramas más importantes de la
manufactura de Nuevo León -alimentos, química, minerales no metáHcos, metálicas básicas y Metalmecánica, que en su conjunto aportan
el 80% de laproducción-, (con la sola excepción de alimentos) tenían
niveles de competitividad satisfactorios, colocando a la industria en
su conjunto en una posición superavitaria en la balanza comercial
en el año de 1988.
Siete años después, la industria manufacturera estaba agobiada por
fuertes tensiones. En 1994, de las siete ramas que mantenían una
situación competitiva y superavitaria en la balanza comercial, sólo
tres ramas industriales, bebidas, textil, y minerales no metálicos,
sostuvieron su posición competitiva, con un co.eficiente base de
exportación de l. 7, 1.1 y 5. 1, respectivamente en dicho año. Aún
así, observamos el fuerte reacomodo que sufrió en el escenario del
comercio internacional pues recordemos que en 1988 su coeficiente
era de 25.4, 4.3 y 13. 1 respectivamente (Cuadro 1).
Esta situación, de la actuación de la industria manufacturera en el
comercio internacional una vez que se abandona por completo el
proteccionismo, manifiesta la enorme brecha en la competitividad
que existe en la gran mayoría de las ramas y sub-ramas de la industria
regiomontana.

El crecimiento de las exportaciones.

El modelo macroeconómico de apertura comercial y estabilización
económica ha propiciado indiscutiblemente el crecimiento de las
exportaciones. En Nuevo León de 1990 a 1994 crecieron a una tasa
promedio anual de 35%; es decir, de 872 millones de dólares que se
exportaban en 1990, pasaron a 2,668 en 1994 .
Sin embargo, un análisis desagregado de las exportaciones nos indica
que fue la industria maquiladora la que tuvo el comportamiento más
dinámico, pues sus exportaciones crecieron un 50% anual en
promedio y el resto de las industrias tuvieron un crecimiento anual
promedio de 41 % en dicho periodo (Cuadro 2).
Estos datos, contrastados con los datos de la erosión de la
competitividad, nos indican la existencia de polos dinámicos de
crecimiento dentro de la estructura manufacturera que-mayoritariamente se encuentra operando con sistemas produc~os atrasados e
ineficientes. Esto en relación al nuevo contexto·macroeconórnico en
que fueron colocadas las empresas por la política de cambio estructural
del comercio exterior que impulsó el gobierno en esos años : apertura
comercial global, unilateral y total.
Cuadro 2
Exportaciones e importaciones•. Nuevo León, 1990-1994

-- --

-- - ~

--

EXPORTACIONES

90

91

Maquiladora

0.4

0.38

0.63

0.27

0.2

SO%

Resto de empresas

25.43

24.51

11.91

3.34

0.65

41%

Total

0.24

0.29

37.16

3.oJ

2.67

351/o

Maquiladora / Total

32°/4

34%

34%

31%

360/o

Maquiladora

234.7

390.0

499.8

581.6

819.3

38'/o

Resto de empresas

958.7 2244.8 3188.0 2843.4 3598.6

481/,

Total

1193.4 2634.8 3687.8 3425.0 4417.9

41%

Maquiladora / Total

20%

IMPORTACIONES

15¾

14o/,

17%

* Millones de dólares
Fumte: SECOFI, Delegacién Nuevo León, 1990-1994..

19¾

�19

18

Consecuentemente, la mayoría de las empresas se encontraron
imposibilitadas para de ajustarse rápidamente a dichos cambios, razón
por la cual, no sólo fueron in~paces de conquistar mercados externos,
sino también perdieron su posición en el mercado interno. Esto es lo
que nos indica la erosión de la competitividad anteriormente
analizada, o sea que, las importaciones crecieron por encima de las
exportaciones y la balanza comercial pasó de un superávit de 320.7
millones de dólares en 1988 a un déficit de -1 , 750.2 millones de
dólares en 1994 (Cuadro 2).
Los polos de crecimiento dinámico regional: la industria moderna
y la industria maquiladora.

De acuerdo a los datos con que disponemos, podemos afirmar que
los polos dinámicos de la manufactura de Nuevo León están integrados por la industria moderna y la industria maquiladora.
Esto se desprende del análisis del crecimiento de las empresas y del
empleo por estrato de industria, donde observamos que el modelo
macroeconómico de apertura comercial generó una sinergía destructiva para todos los estratos a excepción de la gran industria y la
maquiladora.

Esto se desprende del análisis del crecimiento de las empresa y del
empleo por estrato industrial donde observamos que el modelo
macroeconómico de apertura comercial genero una sinergía
destructiva para todos los estratos, a excepción de las grandes
industrias y la maquiladora.
En efecto, en mayo de 1995 existían 1,391 empresas menos que en
1988; es decir, una pérdida del 20% de los establecimientos manufactureros.
Sin embargo, la destrucción fue más severa si la comparamos con el
año 1991. Justamente, en mayo de 1995 se habían cerrado el 40% de
las industrias manufactureras de Nuevo León y el empleo se había
contraído en un 10.6%. Efectivamente, en ese periodo el parque industrial perdió 3,489 empresas manufactureras y desaparecieron 23,229
empleos de la planta laboral.
Obviamente, este proceso de destrucción - supresión no afectó a todos
los sectores manufactureros de la misma manera, ni con la misma
intensidad. Los sectores más perjudicados fueron las micro, pequeñas
y medianas empresas. Estas representan el 95% de los establecí-

mientos, generan el 26% de los empleos, y el 20% del valor de la
producción aproximadamente. Su importancia productiva es incuestionable y dependiendo de las políticas industriales y los modelos de
desarrollo regional pueden llegar a constituirse en la matriz
determinante del crecimiento económico-social. Desafortunadamente,
en México no existe ningún proyecto para estos sectores que esté
suficientemente desarrollado, ni por las políticas públicas, ni por las
políticas empresariales. Consecuentemente, su derrumbe ha sido estrepitoso. De 1991 a mayo de 1995 desaparecieron el 46% de las micro
industrias, al pasar de 7,481 a 4,050 en dichos años. Su contracción
en el empleo tuvo la misma intensidad, al pasar de 23,183 en el 91,
a 15,042 en mayo de 95; es decir, una pérdida del 35% del empleo de
dicho estrato industrial. La pequeña industria perdió el 20% de sus
empresas, al reducirse de 1,134a 903, así como el 19% de los empleos,
que pasaron de 42,506 en 1991, a 34, 506 en mayo de 1995.
Si bien las medianas industrias también fueron abatidas por la erosión
de la competitividad, sus efectos tuvieron una intensidad menor. De
168 empresas medianas que existían en 1991 , cerraron 20 para mayo
de 1995, es decir una pérdida del (-9% ) de las industrias y lo mismo
ocurrió con el empleo, que pasó de 129,000 a 124,000 personas ocupadas (-9°/o). Por el contrario la gran industria pasó de 148 a 149empresas y la contracción del empleo ( de 129,000 a 124,000 mil personas
ocupadas) sólo fue del (-3. 7%) en dicho periodo (Cuadro 3).
Cuadro 3
Crecimiento de las empresas y empleo
Nuevo León, 1990-1994
Establecimientos

Estratos de

Empleo

Industria

1988

1991

1995

var

IMiC2"o

5777

74 81

4050

-46% 17789 23183 15042 -35. l '¾

Pequeña

795

1134

903

-20% 3 0625 42506 34506 -18.8%

Mediana

147

168

147

-9%

!Grande

114

148

149

0.7% 107595 128796 124089 -3.7%

6833

8931

5442

-40% 178438 220074 196845 -10.6'¾

70

81

97

rrota1
Maquiladora

. .,

39%

1988

1991

1995

var

22429 25589 23206 -9.3%

8500

9092

19538

115%

• Vanacmn 1991-1995.
Mioro=basta 15 trabajadores. Pequeiia=16 a 100. Medima= !Ol a 250. Grande= Más de 250
Fuente : CAINTRA Nuew León, 1988 a 1995.

�21

20

La industria maquiladora constituye la gran excepción. El crecimiento
de las industrias tuvo un promedio anual de 39% y el empleo creció
un 115% en dicho periodo. De esta manera el empleo en la
maquiladora aumentó su participación en el empleo total manufacturero . En 1988 representaba 3. 7%, y en 1994 aumentó al 8.8%.
Como podemos observar, los polos dinámicos de la manufactura
descansan principalmente en la maquiladora y en las grandes
empresas y en algunos sectores restringidos de la mediana industria.
Sus sistemas productivos, la capacidad de creación de empleos y la
oferta social que generan en el ámbito del desarrollo regional son los
aspectos que a continuación pasaremos a analizar.
La industria moderna: la emergencia del ohnismo.

A mediados de 1993 efectuamos una encuesta representativa entre
las industrias manufactureras de Nuevo León que contaban con más
de 99 personas ocupadas'. Corresponde según la clasificación de la
Secretaria de Comercio y Fomento Industrial (SECOFI) a los estratos
de la mediana y la grande industria. En dichos estratos se concentran
30 l empresas que representan el 5% de los establecimientos
industriales, concentran el 75 % de la inversión, y el 74% de la
producción y aportan el 78% del empleo en dicho estado (Cuadro 4).
Obviamente, este universo manufacturero no es homogéneo, por el
contrario, se encuentra ampliamente diversificado. Para poder
beneficiarse de este modelo las empresas han tenido que transitar
por procesos de transformación de sus componentes del sistema
productivo. Es decir, iniciar procesos de reestructuración productiva,
cambios organizacionales de las empresas, políticas de flexibilidad
del trabajo y sistemas distributivos de consenso en las industrias. Sin
estas transformaciones a nivel microeconómico, no es posible alcanzar
los niveles de competitividad que ha impuesto la globlalización.
Justamente, el problema radica en que no todas las empresas tienen
las mismas oportunidades de modernizarse, de ahí que, la diferenciación productiva es muy profunda en el seno de la industria manufacturera de la región.

1

Esta mcuerui fue au.spiciada por la Seattaria del Trabajo del Estado de Nuevo Leén a

las empresas que tienen.más de 99 pelSCllas ocupadas. El universo fue de 300 empresas y
la muestra de 166. Se trata de una mue:iira aleatoria simple calatlada sobre la fórmula:
n = (z • )( •) ( e 1 ) = 166. Esto nos da una con.fiabilidad del 99% coo un error muefb:al
del 10%.

En la etapa actual del posfordismcr que estamos presenciando, los
sistemas productivos se encuentran configurados por la polaridad
taylorismo- ohnisma1· Esta relación dialéctica entre los componentes
tradicionales del ford-taylorismo (Estados Unidos) y su confrontación
con los nuevos componentes del ohnismo (Japón) van estableciendo
las fronteras entre el atraso productivo (ford-taylorismo) y la
modernización (ohnismo).
Detengámonos brevemente en esta conceptualización. Lo1, Estados
Unidos basaron su desarrollo productivo en la concepción de la
ingeniería norteamericana que diseñó sistemas de máquinas que
fragmentaron las tareas productivas en movimientos capaces de ser
medidos por un cronómetro: Te one best way. Fredick Taylor fue el
artífice intelectual y desarrolló sus tesis de organización del trabajo
en su clásico libro: Principios de la Organización Científica del
Trabajo (Taylor, 1909). Tiempos y movimientos constituyeron el
principio de la producción de masas y con ello, la separación entre
las funciones de concepción centralizadas por los ingenieros y el
personal directivo de la empresa, por un lado y por el otro, las
funciones de ejecución delegados en los trabajadores de la línea de
montaje.
Este sistema productivo conocido como Taylorismo, entró en crisis
en el año de 1929 en los Estados Unidos evidenciando las profundas
contradicciones que se habían generando a lo largo de su desarrollo.
La productividad estaba creciendo por encima del crecimiento de los
salarios, o dicho de otra forma, se estaba gestando una crisis de
subconsumo que finalmente se manifestó en dicho año.
En esa época, Henry Ford había tomado la iniciativa de aumentar
100% el salario de sus trabajadores argumentando que su propósito
era que sus obreros pudieran en el futuro comprar un auto Ford. Lo
que verdaderamente estaba planteando Ford en aquellos años era la
necesidad de fortalecer el mercado interno para continuar con el
crecimiento de la oferta productiva. Producción y consumo eran dos
variables macroeconórnicas que -bajo el proteccionismo- tenían que
armonizarse al interior de las naciones. El régimen de acumulación
2
El cwcepto posfordismo se refiae al largo periodo de transicién que se inicia desde
finales de los años sdem.i cuando sereccnoce el fin del régimen de acumulacién fordista
en los Estados Unidos, el abandaio de las políticas keynesianas y la em.eigencia del
neolibaalismo en 1979. Para un análisis de e&amp;os cooceptos véase Aglidla ( 1983).

' Sobre la transfoa:nacién de los si&amp;emas productivos véase a Coriat (1993).

�23

22

taylorista resolvió sus contradicciones internas dando paso a un nuevo
régimen, el fordismo que extendería su dinamismo por las siguientes
cuatro décadas.
Efectivamente, la crisis del taylorismo quedó superada después de
un proceso profundo de transformaciones institucionales conocido
como "The New Deal" que, iniciado por Franklin D. Roosevelt,
caracterizó el desarrollo económico conocido como el "american way
oflife" en los Estados Unidos. Es importante destacar que no existió
una transformación cualitativa del sistema productivo taylorista.
Sobre las mismas estructuras organizativas del trabajo se levantaron
los contratos colectivos de trabajo que vinculaban la formación de
los salarios al comportamiento del crecimiento de la productividad y
de la inflación. De esta manera se constituyó una norma de consumo
fordista -en alusión a la iniciativa de Henry Ford- que sería una de
las bases del desarrollo sostenido del régimen de acumulación
fortaylorista de los Estados Unidos (Aglietta, 1983).
Como lo mencionamos anteriormente, la crisis del régimen de acumulación fordista se manifiesta a mediados de los años setenta. Sus dos
principios fundamentales de la organización del trabajo eran ya inoperantes. La inflexibilidad era un estorbo para el desarrollo de la produc~
tividad y el trabajo simple, fragmentado, individual y fijo era desterrado por el surgimiento de una nueva concepción tecnológica: los
robots y los equipos de control numérico.
Ciertamente, el cambio tecnológico, en tanto estrategia productiva,
se venía anunciando desde principios de los años setenta como la
medida fundamental para superar la crisis estructural del régimen
de acumulación fordista en los países desarrollados.
Este cambio se impuso frente al agotamiento y las contradicciones
que el mismo sistema productivo taylorista había creado. Ante la
inflexibilidad de los sistemas productivos creados por el taylorismo
se diseñaba una concepción alternativa como fuente de la productividad: los equipos flexibles sustentados en la microelectrónica.
Surgen así, nuevos sistemas de máquinas de control numérico, los
equipos computariz.ados con diseño y fabricación integrados y los
robots (Coriat, 1990).
Es importante resaltar que en los Estados Unidos, a finales de los
cuarenta, destacados científicos de la economía del trabajo empezaron
a señalar que la principal limitante de los sistemas productivos

tayloristas consistía en excluir al trabajador como un ente pensante
en el proceso de trabajo. Entre ellos sobresale el consultor estadounidense, Edwards Deming ( 1980), quién predicó en el desierto en
su país pero fue seriamente escuchado en el Japón. Un año después
de su primer visita, en 1951, la Unión de Ciencia e Ingeniería Japo. nesa (JUSE) decidió convertirse, con el apoyo de la industria nipona,
en un Centro de Investigación para el Control de Calidad. El trabajador no se equivoca son los sistemas los que no funcionan sostenía
Denúng. Para crear sistemas que funcionen con «cero error» de fabricación es necesario establecer el sistema de control estadístico de
proceso que exige la incorporación del trabajador como un ente pensante en el proceso de trabajo. Sin este principio rector era imposible
establecer el sistema de calidad total propuesto por Deming.
Este clima intelectual del mundo del trabajo en Japón, en los años
cincuenta, se concretó en una diversidad de modelos productivos,
como por ejemplo el de la industria Sony (Reingold y Shimomura,
1987) y Toyota (Ohno, l 989). Los resultados fueron notables. En
diez años Japón había sentado las bases de una nueva concepción
organizativa y tecnológica, de fabricación de productos de muy alta
calidad que -a principios de la década de los años setenta- invadieron
el mercado mundial. Los estándares internacionales de productividad
se habían transformado y la crisis del régimen de acumulación fortaylorista quedó en evidencia.
Este liderazgo industrial de los empresarios japoneses colectivizó el
pensamiento empresarial y su filosofía se diseminó por todo el mundo
del trabajo. Sin lugar a dudas, fue Ohno, uno los gerentes industriales
más creativos en el Japón quien llevó el principio del involucrarniento
del trabajador y del ejercicio intelectual como contenido del trabajo
a su expresión mas acabada. El sistema KANBAC, más conocido
como sistemaj usto a tiempo «...constituyó la innovación organizacional más original de la segunda mitad de este siglo»◄ colocando como
condición de su funcionamiento el involucramiento, la inteligencia
y la calificación del trabajador. Ovbiamente, la propuesta organizacional de Ohno fue llevada a su perfección en Toyota del Japón. Sin
embarg?, esto no significa que todas las empresas japonesas trabajen
con el sistema «justo a tiempo». Ni siquiera lo hacen todas las industrias automotrices. Sin embargo, Benjamín Coriat tiene razón al
hablar del ohnismo como una aportación universal porque, históricamente, surgió una empresa exitosa, sóliday competitiva -TOYOfA• Como lo SO&amp;iene Caiat (1991).

�25

24

que desarrolló de la manera más acabada una alternativa tecnológica,
organizacional y laboral al fordtaylorismo. Pero también porque su
modelo productivo esta siendo incorporado por muchas empresas en
el mundo. Finalmente, el ohnismo es la construcción alternativa de
la disidencia taylorista, pues creó formas de organización productiva
que se desprendieron de la crítica al taylorismo originadas en los
Estados Unidos pero que fueron concretadas en el Japón. Esta oferta
productiva, social y de desarrollo esta conquistando al mundo
industrial. Su aplicación depende de múltiples mediaciones según
los países, las regiones, las tradiciones y la cultura.

ohnista japonés. El ohnismo hace referencia al sistema productivo
diseñado en Japón con la destacada participación de Ohno en la
Toyota y lo podemos entender como el nuevo paradigma productivo
emergente con carácter universal capaz de desplazar los sistemas
ford-tayloristas dominantes en los estados Unidos.

Cu.adro 4
Empresas con más de 99 personas ocupadas
Industria manufacturera. Nuevo León 1993
IINDUSTRIAS

La industria moderna del AMM esta constituida por una red industrial
integrada por empresas antiguas fundadas desde principios de siglo
hasta aquellas establecidas recientemente en tiempos de la
modernidad industrial. Por ello, en su gran mayoría se han generado
iéndencias de hibridación en los procesos de trabajo. Ahí, coexisten
los sistemas fordtayloristas, organizados sobre la fragmentación del
trabajo, con puestos individuales fijos y repetitvos, con los transfers
aéreos típicos que desplazan los insumos productivos. Junto con ello,
coexisten las máquinas de control numérico insertadas en algunas
fases del proceso de trabajo que son utilizadas para flexibilizar la
línea de producción. En otros casos son los robots introducidos para
aquéllos procesos que requieren de mayor precisión en la calidad del
producto. Estas formas se encuentran a lo largo de las lineas de
fabricación de los productos. Sin embargo, también se están
verificando procesos de líneas de producción gemelas. Fabrican el
mismo producto, sin embargo una linea lo hace con los métodos
tayloristas tradicionales y la otra línea con sistemas totalmente
automatizados y computarizados. Estas combinaciones generan
estructuras tecnológicas de hibridación de los procesos de trabajo
muy complejas que transforman los requerimeintos de calificación y
la condición del trabajo de los obreros en la planta.
Justamente, la etapa actual que vivimos se caracteriza por la existencia
de ambos procesos productivos. El sistemafordtay/orista descendente
constituye el ámbito de la producción tradicional. El sistema
productivo onhista ascendente constituye el ámbito de la producción
moderna.

En consecuencia, la polaridad atraso-modernidad establece un amplio
rango determinado por los componentes del sistema taylorista
americano, por un lado y por el otro, por los componentes del sistema

Teta!

EsW&gt;ledmientes

Inv....t.n

Preducd.ón

Enq,te.

99 y más

266

500%

75%

74%

78%

n:st.,

SOS4

9S%

25%

26%

22%

Fuente: Cuentas Nacionales. INEGI, 1994.

Así, en un país, en un distrito industrial, en una rama de industria e
inclusive en el seno de una empresa, coexisten dichos sistemas
productivos, híbridos, aunque con predominancia de uno de ellos.
Justamente, una parte de la encuesta analiza los siguientes cuatro
componentes del sistema productivo: cambio tecnológico, cambio
de la organización empresarial, flexibilidad del trabajo y sistemas
distributivos de_consenso, como criterios de diferenciación de las
empresas que tienen más de 99 trabajadores en dos escenarios de
actividad industrial. Se define como industria moderna a aquéllas
empresas que cuentan por lo menos con tres de estos componentes y
aquéllas empresas que tienen dos o sólo uno de estos componentes
pasan a formar el sector de la industria tradiciona/5- Aquí quedan
excuídas las empresa que forman parte de la industria maquiladoras.

Así, en 1993, existían 220 industrias con más de 99 personas ocupadas
en la manufactura de Nuevo León. De acuerdo con los datos propor~
' Cada uno de esos cuatro comp&lt;nentes &lt;Xll&amp;i.tuyen un grupo de variables. En el caso del
compcnentesobre cambiolea!.ológico, por ejemplo, se integra por cuatro variables. F.n el
caso del componente cambio en la organizacién empresirial se integra por ocho. A cada
variable se le asignó tm valor cuya sumatoria representa la 1111idad en cada comp&lt;nente.
Si la suma de las variables representaba más del 60% se otorgaba oomo compcneme a la
empresa. Si era menor al 60% el compooente no se &lt;torgaba. Aquellas empresas que
ccntaban ccn tres compoomtesfolll!an parte dela indmma mO&lt;jema y aquellas empresas
que tienen dos o sólo uno de los comp&lt;nentes pasan a f~ar parte de la indU&amp;ria
tradiciooal.

�27

26

donados por la encuesta, la industria moderna representa el 45%
del total de las empresas que ocupan más de 99 trabajadores en la
industria manufacturera de Nuevo León. Este estrato participa con
el 80% del personal ocupado y concentra el 94% de las exportaciones
totales. Es decir, la encuesta es represéntativa del sector manufacturero
exportador de Nuevo León (Cuadro 5).

Cuadro 5
Encuesta a 144 industrias con más de 99 personas ocupadas
Manufactura, Nuevo León, 1991
lndustrias

Personal Ocupado

Exportaciones

Industria moderna

45%

80%

94%

Industria u-adicional

55%

20%

6%

Fuente: Investigación directa. Excluye la industria maquiladora.

Considerando que el número de empresas que tienen más de 99
personas ocupadas asciende a 220, podemos decir que 100 de ellas
se han beneficiado directamente de este modelo macroeconórnico de
apertura comercial6. Dentro de las características más importantes
que definen a la industria moderna destacan las siguientes :
• La reestructuración productiva, en la industria moderna, es
un proceso generalizado pues el 97% de las empresas han
introducido nuevas tecnologías y sólo el 3% no lo han hecho. Así
mismo, las empresas modernas están fuertemente comprometidas
con la modernización, pues el 79% de ellas tienen planes de
inversión en nuevas tecnologías antes de 1996 y sólo el 21%
contestó que no tenía planeado hacerlo.
• A pesar de ello, la industria moderna, en el nuevo contexto
de economía abierta, percibió el impacto de la apertura comercial
de la siguiente manera: el 60% de las empresas declararon que se
vieron favorecidas pues se facilitó la importación de tecnología e
insumos, el 37% declaró que habían perdido mercado y reducido
el volumen de la producción y el 4% contestó que la competencia
era·muy fuerte y existía riesgo de quiebra.

6

A e&amp;as empresas se deben de sumar las 81 empresasmaquiladorasque existm m Nuevo
Leén, dando un total d 181 empresas favorecidas por el modelo, o sea el 60% de las
empresas que timen más de 99 persooas ocupadas.

• Bajo esta situación, en la industria moderna, el 43% de las
empresas tuvo un crecimiento positivo del empleo, el 10% se
mantuvo igual y el 47% su crecimiento fue negativo. Las causas
de los despidos fueron las siguientes: el 33% por ajuste de
personal, el 22% debido a la reducción del volumen de la
producción, el 11 % porque se suprimió una línea de producción,
el 16% debido a la introducción nuevas tecnologías y el 18% por
la introducción de sistemas de calidad total.
• En relación a los planes de crear nuevas empleos en 1993,
sólo el 21 % de las empresas lo tenía contemplado y el 79% restante
contestó negativamente (Cuadro 6).
Recapitulando, en relación a la competitividad, el 41 % de las empresas declaró no estar del todo preparadas para este nuevo entorno
macroeconómico. En efecto un 4% siente riesgo de quiebra y el 37%
perdió mercado y se vieron obligadas a reducir el volumen de su
producción. Es decir, a pesar de los procesos de modernización los
logros no han sido suficientes. Por el contrario el 57% restante valoró
la apertura como una oportunidad de crecimiento y posicionamiento
productivo.
En relación al empleo, si bien la falta de dinamismo fue una característica del periodo (véase Cuadro 3) para el conjunto de la estructura
económica de la región, no deja de ser preocupante que en aquel
sector dinámico y moderno de la economía, protagonista principal
del crecimiento de las exportaciones, se observe el mismo fenómeno
en el 59% de las industrias modernas. En este caso, la pérdida de
empleos se explica, por dos razones: aquellas relacionadas tanto con
la productividad como las relacionadas con la modernización
productiva Así, el 66% de las causas de los despidos fueron para
compensar la baja productividad. Las empresas se vieron obligadas
a suprimir líneas de producción, reducir el volumen de la producción
y recurrieron al ajuste del personal; es decir, opciones de politicas de
corto plazo (flexibilidad estática) vinculadas a la reducción de loscostes laborales. En menor proporción, el 34% de los despidos se
explica por la existencia de procesos de modernización (flexibilidad
dinámica), planificados en largo plazo pero que terminan afectando
negativamente el tamaño de la planta laboral. Es decir, aún en
empresas altamente competitivas se verifican despidos origínados
por problemas productivos.

�29

28

Cuadro 6
Tecnología, impacto de la apertura comercial, causas de
despidos y nuevos empleos
Industria modernae Industria maquiladora. Nuevo León, 1991
.... ..... 1ERÍSTICAS
!Introducción a las nuevas tecnologías

sí
no

Flan de invertir en nuevas tecnologías

sí
no

~pacto de la apertura comercial .
Se facilitó la importacic'n de teaiología
Se facilitó la importacién de insumos
Pérdida de me.rcado
Riesgo de quiebra
Crecimiento del empleo en 1991
Positivo
Igual
Negativo

!Causas de los despidos
de pQ'SQlal
¡Supresién de líneas de produccién
IReduccién del volumen de produccién
Introduccién de nuevas tecnologías
Introduccién de SÍ!tWlaS de t'.ilida~

IA.iwte

Flanes de crear nuevas plazas

sí
no

Moderna

Maquiladora

97%
3%

33%
67%

77%
23%

26%
74%

32%
28%
37%
4%

62%
15%
15%
8%

43%
10%
47%

45%
26%
29%

33%
11%
22%
18%
16%
21%
79%

-

29%
14%
14%
29%
14%
49%
51%

.,

Fuente: Inverugacim direda.

El esquema distributivo de la industria moderna: el salario
fordista.
El salario ford.ista, históricamente surgió en los Estados Unidos en
tomo a un principio fundamental: incorporar al trabajador como un
elemento activo en la estructura de la demanda interna En efecto,
en el contexto de economías cerradas por barreras proteccionistas,
los trabajadores constituían un segmento importante del mercado
interno en los países centrales. En consecuencia, los salarios se
convirtieron en instrumentos de conexión entre la oferta productiva
y la demanda del mercado interno. Es decir, se trataba de crear una
forma salarial, el salario fordista, que constituyera una nueva norma

de consumo (Aglietta, 1983) capaz de acompañar el crecimiento de
la producción. Así, la producción de masas, por el lado de la oferta y
la norma de consumo por el lado de la demanda constituían una
relación dialéctica que se desarrolló armónicamente desde los años
treinta hasta mediados de los setenta en los países desarrollados
(Montmellin y Pastré, 1984; Boyer, 19-89).
Lo que se observa en la industria moderna de Nuevo León, es una
configuración ford.ista de la formación salarial. Esto obedece, a que
el mayor tiempo de vida de las empresas transcurrió en.la etapa de
formación y desarrollo del fordismo periféri-co. La antigüedad promedio de la industrias modernas es de años. Así, la estructura vertical
de las fábricas, los mecanismos de formación salarial vinculados a la
inflación y a los incrementos de la productividad, así como, el desarrollo notable de los salarios indirectos forman partede las prácticas,
costumbres y rutinas del mundo del trabajo en dicho escenario de
actividad industrial. Sobre estas bases se introducen los nuevos
componentes incorporados tanto por la implementación de las medidas de la flexibilidad dinámica, como las introducidas por el ohnismo.

los componentes del ohnismo son : Nuevas tecnologías, producción
flexible, calidad total, calificación, involucramiento y trabajo
inteligente enriquecen el contenido del trabajo, transforman el status
del trabajador en la planta y coadyuvan en la formación de salarios
altos. En consecuencia, la industria moderna de Nuevo León persiste
de la formación del salario fordista. Esto se explica, tanto por la
gestión organizacional fordista que prevaleció en las empresas a lo
largo del proceso de industrialización, como de los nuevos mecanismos de formación salarial -recalificación de la mano de obra- incorporados por el ohnismo.
La configuración del salario anteriormente descrito, ha conformado
un nivel de vida satisfactorio para los trabajadores de la industria
moderna. Efectivamente, en ella los salarios medios se encuentran
100% por encima del salario suficiente (ubicado en 1991 en d~
salarios mínimos), es decir, el obrero tiene una percepción media de
3.9 salarios mínimos mensuales. Esto significa que en la industria
moderna de Nuevo León, el salario ford.ista se ha logrado mantener
en un contexto donde los ingresos salariales a nivel nacional se
contrajeron de manera severa, durante los últimos diez años, como
resultado de la política de austeridad y estabilización económica
impulsada en México.

J

�31

30

Resalta por ejemplo, la política laboral orientada hacia los técnicos
cuyos salarios medios mensuales son 4. 7 salarios mínimos (N$
1,645.00) en 1991. Los trabajadores semi-calificados, aquéllos que
se encuentran operando máquinas fijas o en movimiento cuya capacitación se logra en promedio en unos quince días perciben tres salarios
mínimos mensuales ($N 1,053.00). Por último, los obreros y ayudantes generales que no tienen calificación su salario promedio mensual
corresponde a 2.1 salarios mínimos (N$942.00) (Cuadro 7).
Cuadro7
Industria moderna e industria maquiladora
Salarios medios mensuales y calificación. Nuevo León, 1991

!Industrias Técnicos

Operador
Obreros Total salario sal.medio/
maouinaria fiia
mínimo sal.mínimo

IMooema

1,644.5

1,052.7

942

1,388

347

3.9

!Maquilad

735.8

623.2

539

553

347

1.6

Fueme: Inverugacién directa.

Como podemos observar, ninguno de los salarios medios se encuentran por debajo del salario de subsistencia -dos salarios mínimos

mensuales- hecho que evidencia, en lo general, el grado de consenso
y cohesión social que se han creado en la industria moderna de Nuevo
León.
El salario fordista es un elemento importante de los modelos de
calidad que están impulsando las industrias modernas en Nuevo León.
El salario fordista es portador de una oferta de distribución del ingreso
y de generación de empleos mayoritariamente especializados que
sustenta la producción de masas. El salario fordista actúa dinámicamente en el comportamiento de los mercados de trabajo y en el
desarrollo económico regional. En el contexto del surgimiento de
los nuevos modelos productivos, los salarios altos, estructurados al
interior de la empresa, además de sus efectos dinámicos en la
economía, sirven para profundizar las actitudes de involucramiento
que las nuevos procesos productivos y organizacionales que requieren
del trabajador. Así, la estructura del salario habla del desarrollo de
las relaciones industriales y de las formas de cohesión social que se
han ido construyendo en la industria moderna

En este escenario de actividad industrial, se encuentran las empresas
que nutren el mercado primario de trabajo. Es decir, los mejores
empleos dentro de la estructura global del mercado de trabajo manufacturero.
La industria maquiladora: la predominancia del taylorismo de
ensamblaje.

El otro sector que se ha visto enormemente favorecido por el modelo
macroeconómico de apertura comercial y estabilización económica
es la industria maquiladora. Esta participó, en 1994, con el 36% del
total de exportaciones de Nuevo León y seguramente, dado el intenso
dinamismo que ha tenido en este periodo, seguirá incrementando su
participación exportadora.
En efecto, en 1988 existían en Nuevo León 70 industrias maquiladoras
se incrementaron a 81 en 1991 ya 97 en 1995. Es decir, lasmaquiladoras crecieron entre 1991-1995 un 39%. En relación con el empleo,
la industria maquiladora fue el único sector que tuvo un crecimiento
no sólo positivo, sino además, extremadamente dinámico. En 1988
la maquiladora contaba con 8,500 trabajadores, para incrementarse
en 1991 a 9,092 y en 1995 a 19,538 personas ocupadas. Es decir,
entre 1991-1995 el empleo enlamaquiladorase incrementó en 115%
(Cuadro 3).
El perfil productivo de la maquiladora de Nuevo León corresponde
con las tendencias de la industria maquiladora del país en el año de
1991. Si bien, la maquiladora no establece plantas con sistemas
productivos complejos. Sin embargo no se restringe exclusivamente
a los procesos de ensamblaje intensivos de mano de obra Por supuesto,
la industria ensambladora seguirá siendo la industria dominante en
este escenario industrial, pues los bajos niveles salariales que existen
en México constituyen uno de los atractivos fundamentales para
firmas que quieren relocalizar las fases intensivas en mano de obra
de sus procesos productivos y así, alcanzar mejores niveles de
competitividad internacional. Somos copartícipes de las nuevas
tendencias que caracterizan la división internacional del trabajo
donde, las empresas multinacionales que mantienen procesos de
trabajo intensivos en mano de obra buscan su relocalización en
aquéllas países donde los salarios son bajos (Froebel y otros, 1980·
Lipietz, 1985).
'
No es de extrañar entonces que, el 84% de las maquiladoras establecí-

J

�33

32

das en Nuevo León sean fundamentalmente ensambladoras. En este
escenario de actividad industrial, encontramos la misma J?Olaridad
atraso- fordtaylorismo / modernidad- ohnismo que existe en la
industria tradicional. La diferencia es que en aquélla se manufacturan
productos y en la maquiladora principalmente se ensamblan o en el
mejor de los casos se fabrican partes que sirven de insumos industriales para tenninar la fabricación del producto en empresas extranjeras.

en el caso de la maquiladora, podemos sostener que el paradigma
taylorista del trabajo se va a mantener porque las empresas matrices
estadounidenses optaron por la estrategia de la flexibilidad estática
y, por ello, concretaron los procesos de relocalización de aquéllas
Jases de su proceso de trabajo -intensivas en mano de obra-, en la
región industrial del AMM con el fin de disminuir sus costos salariales
y aumentar su competitividad internacional (Stormer, 1988).

Estas características del proceso de trabajo configuran un escenario
de actividad industrial donde el polo atraso-fordtaylorismo es
ampliamente dominante en la maquiladora de Nuevo León. La
encuesta de la que hablamos recoge de manera sobresaliente las
siguientes características de la maquiladora :

En consecuencia, la marcada predominancia de la estrategia de flexibilidad estática la vamos a encontrar también en otros componentes
fundamentales del mundo de trabajo, como lo son, la formación de
los salarios y las medidas de planeación 01ganizacional; componentes
que en su conjunto delimitan la calidad de oferta social que brindan
las maquiladoras en el estado de Nuevo León.

• La reestructuración es un proceso restringido pues sólo el 33%
de las empresas han introducido nuevas tecnologías y el 67%
tienen procesos productivos con sistemas tecnológicos mecanizados. Consecuentemente, la planeación de inversión en nuevas
tecnologías antes de 1996 sólo existía en el 26% de las empresas
y el 74% no iba a hacerlo.
• La industria maquiladora, orientada totalmente hacia la exportación generó una dinámica expansiva en el mercado laboral. El
45% de las empresas tuvieron un crecimiento positivo del empleo,
el 29% de ellas se mantuvo igual y el 26% manifestó un crecimiento negativo. Las causas de los despidos fueron los siguientes:
el 29% por ajuste de personal , el 24% de los despidos fueron por
supresión de una línea de producción, y reducción del volumen
de producción respectivamente. El 29% de los trabajadores en
1991 fueron despedidos por la introducción de nuevas tecnologías
y el 14% por la introducción de sistemas de calidad.
• Respecto a los planeas para crear nuevas plaz.as, el 49% contestó afirmativamente y el 51% no pensaba hacerlo (cuadro 6).
Obviamente, la presencia de industrias ensambladoras -intensivas
en mano de obra- es lo que explica la predominancia del paradigma
productivo taylorista y la forma en que participa de algunas de sus
tendencias. Efectivamente, los procesos de trabajo son fundamentalmente tayloristas. Por ejemplo, sólo así se explica que únicamente el
26% de las rnaquiladoras piensan invertir en nuevas tecnologías antes
de 1996, pero al contrario, el 51 % de las industrias tenían planeado
la creación de nuevas plazas. Incluso, desde una perspectiva global,

El esquema distributivo de la maquiladora: el salario subtaylorista.
En este escenario de actividad industrial la norma de consumo es
extremadamente restringida y participa de las tendencias dominantes
de pérdida adquisitiva de los salarios que se han registrado a nivel
nacional. Es un escenario típico del mercado secundario de trabajo
dadas las características de la mayoría de las maquiladoras
establecidas en Nuevo León, es altamente probable que las maquiladoras continuarán siendo uno de los polos productivos que aprovisionarán al mercado secundario del mundo del trabajo en la región.
Ciertamente, la industria maquiladora participa con una oferta de
formación de salarios bajos. Este hecho se explica por varios factores:

y

• La industria maquiladora escinde la esfera de producción y la
esfera de la circulación. Los productos que se ensamblan en México se consumen en un I 00% en el extranjero. La dinámica de los
mercados de los productos no están vinculados con la economía
mexicana sino con los mercados internos de otros países. En
consecuencia, la preocupación del mercado interno mexicano no.
existe como componente de las medidas de planeación empresarial.
• Los mecanismos de la formación de los salarios son el resultado del encuentro de dos tendencias: la microeconómica y la
macroeconómica. A nivel microeconómico los salarios están vinculados a la calificación de la mano de obra y en la industria
maquiladora el 89% de los trabajadores son obreros generales y

�35

34

ayudantes, sin calificación y fácilmente reemplazables. A nivel
macroeconómico, la política de austeridad llevó a fijar el salario
mínimo ($N 347 pesos o $110 dólares mensuales) a un nivel de
infra-subsistencia. De suerte tal, que la noción del salario núnimo
perdió su papel de referencia como el espacio de encuentro y
entendimiento entre trabajadores y empleadores. Para que el
salario núnimo vuelva a desempeñar ese papel tendría que ubicarse
cerca de los $N 850 pesos en 1995.
• La antigüedad media de las maquiladoras es de 2.6 años. Es
decir, son empresas que se crearon bajo la sombra de la política
económica neoliberal, donde los salarios fueron comprimidos
como mecanismo de control de la inflación.
Obviamente que las industrias maquiladoras no tienen responsabilidad ninguna en la conformación de los mecanismos de formación
salarial establecidos en México a nivel macroeconómico. Inclusive
sabemos que una de las razones de la relocalización de sus fases
intensivas de mano de obra en México lo constituye precisamente la
oferta del coste salarial que ofrece el país.
No nos debe extrañar entonces que los salarios medios de la industria
maquiladora se encuentran un 20% por debajo del salario de subsistencia (dos salarios núnimos) apenas suficiente para satisfacer las
necesidades de reproducción del trabajador y su familia Esta configuración salarial de la industria maquiladora que se ubica por debajo
del salario de nivel de subsistencia en México constituye una de las
ofertas menos aceptables por los trabajadores en la región industrial
del AMM. Por ejemplo, los salarios medios de los técnicos son 2.1
salanos mínimos ($N 736 pesos) apenas al nivel del salario del obrero
general (no calificado) de la industria moderna. Los trabajadores
semicalificados que operan máquinas fijas perciben l. 8 salarios mínimos ($N 623 pesos) y los obreros generales ganan el equivalente a
l.6 salarios mínimos ($N 539 pesos) (Cuadro 7).
Si bien, la industria maquiladora tiene un comportamiento dinámico
en cuanto a la generación de empleos, la política salarial es contradictoria con los requerimientos de involucramiento y adhesión del trabajador a .la empresa que requiere el contexto de globalización de la
economía mundial para alcanzar la competitividad. Es este escenario
de actividad industrial la tasa promedio de rotación anual es del
48%, evidenciando la falta de consenso prevaleciente en el mundo
del trabajo de la maquiladora en la región.

La ur~en~i,a de una nueva pol~tica industrial: ~xportM:iones,
globahzac1on y cadenas productivas, desarrollo endógeno.

Es urgente recuperar las condiciones de bienestar que tenía el país
en 1982 a la brevedad posible. Hasta el momento, la política macroeconómica de apertura comercial y estabilización económica ha
profundizado la brecha de la sociedad dual latinoamericana. Vivimos
en un Estado-Nación que ha agudizado la polarización económicosocial.
Sin embargo, como lo acabamos de analizar, existe un poderoso sector
del "mundo de los ganadores" que no solamente ha logrado beneficios
económicos con este modelo, sino que además promete un extraordinario posicionamiento en el mercado internacional y nacional. Podrá
este sector constituirse en una fuerza hegemónica (en el sentido de
Gramsci) nacional? ¿Cuáles son las perspectivas de la industrialización que impulsan estos dos polos de desarrollo? Para ello es importante desarrollar una política industrial que planifique el desarrollo
de la industrialización y sus efectos expansivos en otros sectores de
actividad económica del país.
Hasta el momento, los sectores productivos beneficiados del modelo
macroeconómico de apertura comercial nos ofrecen un mundo
polarizado. El sector moderno industrial si bien genera una oferta
social de lento crecimiento del empleo tiene·el mérito de fortalecer el
sector primario del mercado de trabajo. Es ahí donde se desarrollan
las mejores propuestas de relaciones industriales, pactos laborales y
reglas de consenso del mundo del trabajo. En el otro extremo, nos
e~con~os con la industria maquiladora que ofrece un amplio
din~smo en lo relativo a la creación de empleos, pero su oferta
social se ubica en la jerarquía más baja de los mercados de trabajo.
Son empresas que soportan algunas de las formas que integran el
mercado secundario de trabajo, tanto en lo relativo a las condiciones
de trabajo como en la fonnación de los salarios. Esta tendencia
natural, sólo profundiza la fonnación de la sociedad dual donde el
sector moderno con le~to crecimiento será cada vez más reducido y
los mercados secundarios se desarrollarán exponencialmente.
Efectiv~~nte, el sector moderno industrial, con su tecnología de
punta , s~ bien genera una oferta social que nutre el mercado primario
de trabaJo, no garantiza crecimiento substancial en el empleo. Por
ello, a ~ d~ que es_alú donde se desarrollan las mejores propuestas
de relaciones mdustnales, convenios laborales, reglas de consenso y

�37

36

una cultma laboral integradora, la oferta social de la industria
moderna se ciJcunscribe a los parámetros de la reproducción simple
de su segmento laboral. En suma un enclave privilegiado en el contex-

principios de la especialización productiva determinada por el
mercado sin descuidar la planeación del des arrollo endógeno
sostenido determinada por las instituciones. La industria moderna

to nacional

por sí sola es incapaz de generar el dinamismo productivo que el
país requiere si no se crean los soportes institucionales (política industrial, política de financiamiento productivo, política fiscal, política
comercial -revisar el TLC-, política de recalificación integral de los
recursos humanos entre los más importantes) que impulsen la
integración vertical con los otros sectores productivos que integran
el mosaico de industrias a nivel nacional.

En el otro ex.tremo, dentro del mundo de los ganadores, nos encontramos a la industria maquiladora, con tecnología atrasada y con una
oferta social que soportan algunas de las formas que integran el
mercado secundario del trabajo. Es ahí donde se crean formas
retrógradas de relaciones laborales, consensos bloqueados y salarios
de subsisteneia. Sin embargo, dado el fuerte dinamismo en la creación
de empleos, la oferta social de la industria maqui/adora adquiere
las dimensiones de la reproducción ampliada de su segmento laboral.
Estas tendencias de ambos escenarios productivos, sólo profundizan
la formación de la sociedad dual. Por un lado, la industria moderna
promotora de los mercados primarios de trabajo tiene una escasa
aportación en el terreno de los efectos multiplicadores del empleo.
En el otro extremo, la industria maquiladora con su dinamismo en
la creación de empleos engrosará a los mercados secundarios de
trabajo.
Se trata de planificar el desarrollo de la industrialización y sus efectos
expansivos en otros sectores de actividad económica del país tomando
en cuenta las señales del mercado.
Consecuentemente, una voluntad política soportada por instituciones
debe de concretarse en la definición de una política industrial que
marque rumbos, defina metas cuidadosamente monitoreadas,
tendientes a fortalecer el polo progresista de la modernización industrial, es decir, la industria moderna a través de cadenas productivas
que enlacen al aparato productivo nacional y lo integren al desarrollo
con competitividad que ellas liderean7 • Esta política recientemente
anunciada por el gobierno es un avance importante considerando
que desde 1983 carecíamos de política industrial alguna.
Para que esta política realmente funcione, requiere de un liderazgo
empresarial activo y comprometido con México. Es necesario definir
el tipo de inserción del Estado-Nación en la economía mundial. Es
decir, partir del principio de formar un país capaz de capitalizar los
' Para un análisis-de prcpue&amp;aS ahemativas véase a Ifigenia Martínez ( 1995). TambiéI:
Juan C~gts Teillery (1995) y Arturo Huerta Gcmál.ez (1995).

Para ello, es necesario contar con una estrategia que, en el contexto
de la crisis económíca actual, sea capaz de sustentar un régimen de
acumulación sostenido en un sistema de distribución del ingreso que
garantice el bienestar de la población, la acumulación nacional y el
éxito de las empresas orientadas a la especialización productiva.
Consecuentemente, es necesario definir una política industrial que
marque rumbos, defina metas que sean cuidadosamente monitoreadas
tendentes a fortalecer el polo de modernización industrial
garantizando una política de encadenamientos productivos que
enlacen el sector tradicional del aparato productivo nacional. Es decir,
el sector moderno de la economía es incapaz de generar el dinamismo
que el país requiere si no se crean los soportes institucionales que
impulsen la integración vertical de los sectores productivos que
integran la red industrial a nivel nacional.

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Editorial Diana.

Resumen
Este artículo examina las condiciones sociales y familiares que
favorecen o dificultan el ingreso de las mujeres al mercado de trabajo.
Por un lado, los procesos de industrialización y de tJ.rbanización han
generado una situación propicia para que un número cada vez mayor
de mujeres accedan a una actividad económica; pero por otro lado,
los factores culturales e ideológicos, las estructuras familiares y los
marcos juridicos constituyen obstáculos que obstaculizanel acceso
de las mujeres a los empleos.

Abstract

Lipietz, Alain

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This article examines social and familial condition which might either
favour or obstruct access of women to the labour market. On the one
hand, both industrialization and urbanizatiou processes have
developed a favourable condition in order that an increasing number
of women get access to an economic activity; but on the other hand,
cultural and ideological factors, family structures and legal frameworks constitute obstacles hinderíng women ·s access to employment

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The history ofwomen·s economic activity1 has been linked, in large
measure, with the structural conditions of societies which might
favour or obstruct the access of women to paid employment; but it is
evident that the h.istory ofwomen's employment has also been marked
by their social-condition. Francine Barry ( 1977) says that the whole
question of ~men·s work seems to be articulated around a dialectical
axis, the coordinates of which are the industrialization process and
family traditions.
In fact, we can say that industrialization was accompanied by
important social changes which precipitated the entry of women into
the labour force: urbanization, the development ofthe third sector of
1

Investigada de la Facultad de Trahajo S,&gt;&lt;."tal de la Univm;idad Autéooma ,le Nuevo
Leúi

1
We wi1l us., lhe teros «womro ·s ~ct.ivity» and «W&lt;llllCIJ ·s wtJk•&gt; to rd'ec l o lhoo-e women
,vbo are in the lahour force. Tbat doe&amp;1'1 mean lhat the womcn ""ho doo 't perticipate in
lhe markd ofbhoor a tho,;e 'Mlo doo 't bave a salary den 't wod. In fact, ao oo:nmlic
act.ivity may or not may be remunerat...t

�41

40

the economy (which offers more job opportunities for women); the
secularization process; the advent of massive consumerism; improvements in domestic technology; the increase in the cost of living;
the development of effective and easy to use contraceptive technology,
etc. But, at the same time, other social forces and family characteristics
pushed in the opposite direction. First, the traditional family confined
the woman to the speci:fic role of mother-wife and made her responsible for the moral and affective support of this «basic cell ofsociety»;
moreover, sexist ideologies perceived women's extradomestic work
as a threat to society and the well being of the family.

years old and over) accounted for over 22.3% ofthe labour force in
1941, 40% in 1980 (Descarries-Bélanger, 1980:44) and 58.8% in
1988 (Motard et Tardieu, 1990:54). In Mexico, according to the
national census in 1970, feroale v.urkers represented 20% ofthe EAP
(12 years and over); in 1990 this figure was only 23% (INEGI, 1992)4.

Table 1
Women's rates of participation in the labour market
Mexico 1940-1980 (thousands)

In the United States and Canada, for example, the access to remunerative work for a massive number of women carne about at the beginning of the 1940's, mainly as a consequence of the Second World
War. The war stimulated econornic growth in these countries, overcorning the great depression ofthe 1930's. The war industry caused an
unprecedented increase in production in the factories, to such an
extent that employers hired all the workforce available that had not
already been absorbed by the army. This fact made possible the
massive entry of women into the labour market (Vinet, 1982:24).
Even though a&amp;large number of women were forced to return home3
at the end ofthe war (Descarries-Bélanger, 1980:47), the favourable
post-war econornic situation and the flourishing service sector attracted them back to work on a more permanent basis (Vinet, 1982:25).
Furtherroore, other socioeconornic factors influenced the continued
uptake of women into the labour force: the innovation of domestic
labour-saving devices, the growing popularity of processed convenience food and easy-to clean synthetic clothes, the shorter jou~y
to work and later, the decrease in fertility rates and the advent of the
as yet erobryonic ferninist movement.
In contrast, the impact of the war in Mexico was not signi:ficant, due
to the nation's marginal military participation. Notwithstanding the
fact that during this period of ti me only a small proportion of women
participated in the labour market (7.4% of EAP in 1940) (Pick,
l 989: 51) (table 1), opportunities for women to gain remunerated
employment presented themselves, albeit at a slower pace than in
the North American countries. For instance, in Canada, women (14
' .It 5h.ould be remembered that immediately after the war, the ecmomic adJvities decreased
and many men wbo had been fi¡iptingretumed to their jobs and ~laa;d a CCl'.lSÍderable
number of women in the labour force.

EAP

Active women

% Active women

1940

5858

432

7.4

1950

8272

1127

13.6

1960

11253

2018

17.9

1970

12955

2466

19

1980

22066

6141

27.8

,

.

Srurce. Estodísticas bístóncas de México, 1985, cit. by Piel&lt; et al (1989:261)

Though it was perhaps implied earlier that women's economic work
dates from the 1940's, actually the history of fernale work began
much earlier, in ancient times. In ali ages, women have directly
contributed to the production of goods and services; however, thjs
was not always socially recognized. For instance, in rural societies,
women have often been involved in farroing activities, but they have
not been consfdered in offi.cial statistics and have not been regarded
as a part of the active population (Labrecque, l 986). Traditionally, if
certain jobs and services performed by women were not completely
absorbed by the farnilies, they were frequently regarded as «volunteer
work», and thus were often not considered in the statistical
calculations of the EAP (Barry, 1977: l ). But even if we only consider
the out-of-home paidjob, it is evident that a great number ofwomen

• It's important.tónct.e1hat the Mexican ~ e s in thenati&lt;nal ansusreferto women 12
years old and over andnct lo those mio are 14 years old and over as in the North An:urican
~ c s . Fw1her, inreant years, the ecwomic aisishave liim.ulated thedevelopment of
aninf~~of~e~cmy, iawhichmany~le(but~eciallywomen)developed
&lt;&lt;SUTV!val ~~eg¡es» m different k.inds ofecroomic activities. Unfortunately, there areno
reliable sta1J5t.Ics, and this type of work remains iavisfüle.

�43

42

is frequently done part-time6 • Again, we find a parallel with the
Northem America situation: a survey of Quebec families carried out
in 1984 showed that 60% of wornen questioned had experienced one
or more interruptions of at least one year since becoming economically
active, while among men this percentage was only 16% (Kempeneers,
1987). Furthermore, the percentage ofwomen who work part time is
_significantly higher than men woddwide.

began working in.factories right from the outset of the Industrial
Revolution. Indeed, wit.hin pre-colonial A:zrec, society, it was very
common for women to get involved in commercial activities and
sorne of them even became public officers of the «pochteca
tlahtocayotl» (Govemment ofthe merchants) (Hellbom, 1982:61).
One important aspect ofthe evolution offeminine work is the marital
status of the female workers. It is no secret that marriage and family
have constituted serious obstacles to women seeking to get involved
or stay involved in an extradomestic job. As has been shown by various
studies, most of the women who perfonn an economic activity leave
their employment when they either marry or start living with a partner
(Leñero, 1968) (Ribeiro, 1989, 1995b) (Ribeiro et al, l 991 ). So, for
example, in the metropolitan region ofMonterrey, our 1989 research
into the family demonstrated that among the 2,007 married women
who were interviewed, 67.4% hada job before marrying, yet only
15.7% ofthem kept theirout-of-home job once married, while 8. 1%
performed sorne kind of econornic activity wíthin the household.
Within the rural areas ofthe state ofNuevo Leon, the situation is not
very different, for even though it has been shown that peasant women
face structural d.ifficulties finding paid jobs elsewhere, half of them
used to work before formally marrying, while only'6.7% maintaioed
a job after matrirnony (Ribeiro, 1995\?). This situation, however, is
not peculiar to less developed countríes, because even in developed
states nowadays, marriage still ditttinishes the employment opportunities available to women~.

In Mexico, according to the 1990 census, 87% of men and only 60%
ofwomen work 33 hours or more a week. Also, feminine employment
is commonly interrupted by marriage -as was mentioned above- as
well as by the arrival of children, in a very high fertility context.

Table 2
Percentage of Women in the main activities
Mexico &amp; Nuevo Leon, 1990
MAIN OCCUPATION

Total
Professionals
Technicians
Educational workers
Art workers
Public officers and directors
Agricultural workers
Inspectors and supervisors
Manual and blue collar workers
Fixed machinery operators
Auxiliaries
Transport operators
Clerical workers
Merchant and merchant employees
Informal economy workers
Civil servants
Domesti.c workers
Protection and surveillance
Unspecifíed

Another important aspect ofthe kind ofwork first made available to
Mexican women is that it entailed reproducíng at the social leve! the
same type of duties that they traditionally executed in the domestic
sphere: cleaning, cooking, child care, care of the sick and elderly,
clothes making, etc. (Elu, 1975a:73) (Ribeiro, 1994, 1995a). 1t is
plain to see that, even today, there is a double labour market established along the lines ofthe sexual social d.ivision, because in general
women find themselves directed to the traditionally feminine activities
(Elu and Ribeiro, 1995; Garcíaandde Oliveira, 1994). Moreover, as
it has been pointed out by Wainerrnan et Recchini ( 1981), feminine
work has been characterired by discontinuity and by the fact that it

Me.x.ico

N.L

23.6
25.9
44.5
60.3
18. l
19.4
3.6
15.6
10.5
30.2
11.5
1.0
53.6
33.5
25.7
33.5
96.6
3.2
30.9

26.1
27.l
43.0
64.8
22.7
16.4
1.7
11.8
8.0
25.5
10.5
1.0
54.3
30.4
15.5
30.5
96.2
2.7
26.7

8-0urcc: INEGI (1992).
6

'Cf Le BourdaisdDerosias ( 1988:170),Tr.,jednies dánu¡v~ques dprcfc&lt;'li&lt;nellcs:
une aoalyse lcngitudinale dts proce:.-sus ti des dttaminants, ~Cit. derechcrdic, INRSurhanisatioo. cit. by lnldurand ( 1992).

¾ofwomen

Even in thosc countries in 'MIÍ.di the participaticn ofwomen is hight2', as in Sweden, 3
l.arge~lltllba- ofwomen w~_part time (cf. Bamre-Maurisscn, 1992). Ji is important to
mt:Dt!.~ that. the díscontinwty m the professional careers of women cmstitut.c an
1IDpoverishmmtfactor,asithasbeendema:istráedinthcEurq1eanEccncmicCommunity
COtmtries. (Bawin-Legros, 1988: 180).

�45

44

The work of woroen has thus developed in very unfavorable conditions
because their access to employment has in general been limited to
only a few sectors of the economy; their wages are pro~rtionally
lower than those of men and, for mothers, economic activity has in
most cases meant the realization of a double working day. In research
conducted in Guadalajara (Mexico) on women who work in the shoe
industry, Helena de la P Hemandez (1988), concludes that women
in this type of activity are assigned the jobs of placing ornaments
because this activity is «more feminine», and because they are also
subject to the worst working conditions and the lowest wages; roen
don't want to perform these activities because they would feel
«belittled» and because they are convinced that this is «women's
work». In the same study, the author reports that in the largest shoe
industry in Guadalajara job seekers are required to be young, single
and childless. Another study in the same city, this time in the textile
industry (Gabayet, 1988), reports that towards the end of last century
women employed in this fi.eld received lower wages than roen, because
they were never assigned to managerial positions. In the sate of
Queretaro (Mexico), in research involving 244 low-income nuclear
and semi-nuclear households, Sylvia Chant (1988:186) found that
the average salary of amale head offamily in 1982-83, was 3060
pesos weekly, while female heads offamily earned only 1540 pesos a
week in their main occupation, although many had a secondary
activity which increased their income to it to 1927 pesos weekly, on
average.
However, the fact of working in productive activities has deeply
affected women's life history... and their families. Although it is true
that for most female workers employment has not meant the search
for or the attainment of self realization, but has rather been a response
to the demands of economic necessity7, it is no less true that despite
the not very stimulating conditions described above, most of them
assert they would continue working even if they did not face any
economic need; that is at least what we can conclude from the most
recent research conducted in Nuevo Leon (Ribeiro, 1989; 1995b).
Based upon sorne essays and studies by Mexican feminists, Labrecque
(1986) tries to show that for Mexican women the fact ofbecoming
part ofthe labour force does not mean that male dornination is atan
end. Simultaneously, this author strongly criticizes the very unfavo1

Actually we coold say the same thing formen.•

ra_ble conditions in which these women find themselves. Starting off
with data collected in the earliest 1980's in a .rural area of northem
Mexico, she asserts that «. .. of all the family situations experienced
by women who receive a salary, they have greater autonomy when
they area head of the household (in the absence of a male)».
A_t this junc~re, I should make it clear that I agree with Labrecque's
view that patd work does not di'.rectly lead to greater female liberation
in male dominated society8: justas we saw earlier, the basis on which
wo~en have begun to break into the extradomestic economic sphere
fe~ advantages. However, we would like to point out that this
s1tuatton 1s not restricted to Mexican or Latin-American women- on
~e con~, itproduces a phenomenon that has been widely obser'ved
m pract:t~y a.U industri~ societies and, consequently, is a common
element m the modera history of feminine productive work.

~e:s

Even thougb we know that paid work does not automatically liberate
~men ~om male domination, it seems evident that wornen's entry
mto the Job market and the incorne that has followed, has contributed
to a large degree to a reevaluation of the relations between women
and men and between women and society.
Among the fírst obstacles encountered by pioneer women in the fi.eld
of e~~nomic a~tivity was the hostility towards them manifested by
~aditJ.~nal ~oc1ety, anchored in amale biased culture. The preva.iling
ideas m _this respect, in almost ali societies, strictly opposed any
changes m the sexual roles assigned to women. In Mexico studies
concerning th~ :family and women's work (Leñero, 1968) (El;, 1975a)
have emphastzed the fact that, for a conservative culture, female
work «endangers» the equilibrium oftraditional life and dependence
ofw~men ~n m~n_. Particularly among the less economically successful m soc_1~ty, 1t 1~ the man who is expected to provide and satisfy
the nece~s1tJ.~ ofh1s household; otherwise, his virility is questioned.
S~ch a s1tuatJ.on, very common in Latin America, is closely linked
wtth the concept of «machismo». Beginning with several studies
based on the position of women in Latín American countries, Gissi

°:

•Toe problem male dominatioo. is very complex and doesnot auiomatically end when
the women begin to work. As Vmet (1982:29) poinls out: «the marl&lt;ed cooflict between
men and women clearly ex~ the narrow framewotk of female participatioo. in the
labour .mackd. The ideas received aboul the family, the respCII.Sl.bil.ities of the oouple, the
mcther-sm and ~ather~ relatiooships, the habits acquired througb. many generatioo.s,
m fact the e&amp;abfuhed family ordec is based en the accqitance of dilfertnt social roles for
men and women».

�47

46

( 1975) concludes that men oppose the employment ofwomen because
for the «macho» «allowing woman to work is equivalent to publicly
announcing that he is not a mam&gt;, and because «the only way to
assure a wornan's fídelity is by keeping her economically dependen!».
The woman's paid work reduces her husband's authority (it makes
her more independent) while at the same time it takes away from the
man the strongest proof ofhis masculinity. For blue collar workers a
woman's place is at home. Only economic necessity may justify female
work and even then the man may well feel deeply humiliated, accompanied by a strong sense of failure.
In spite ofthe fact that out ofhome work done by Mexican women is
increasingly seen as «normal», male opposition still constitutes a
major obstacle in many cases: in a recent study conducted among
married men in three Mexican cities (Mexico, Monterrey and
Queretaro), Leñero ( 1992) observed the persistence of« macho» attitudes towards female work. The data he collected in Monterrey showed
that 35.3% ofthose interviewed affirrned that they would never accept
their wives working outside the home, and 30.6% answered that
they would accept only under certain ci rcurnstances. Forty one percent
of the total surveyed said that they would not entertain the idea of
women earning more than men.
In the rural areas the situation is generally more difficult for women:
a survey in these areas carried out during the 1980's observed that
even when women's productive work was accepted on a individual
basis by sorne of the husbands directly involved, it was seen as a
negative development for the community as a whole9 •
But Monterrey menare not the only ones who think that a woman's
place is at home and that they should not accept employtnent; in
general, the opinion of women points in the same direction. The
results of research involving families in the Monterrey metropolitan
area (Ribeiro, 1989) clearly reveals this situation; when wives were
asked their opinion on the proposition «if a woman has solved her
economic need, she should not work outside home», 64% agreed1º.
Interestingly, the figure was identical when the same question was
' Margolis-Fiist, A ( 1982:230), El p apel de la mujer en la awicuhura de El Baj ío, Tesis
de Licenciatura, Universidad Auténoma Metrq,olitao.a, Iztapalapa, cited by Labrecque
( 1986:211 ).

'ºIt is importan.teto emph asize tha1 a little more than third ofthese wives (genecally the
bEtta- educated &lt;nes) didnol agree wilh this propositi&lt;n, \W.i.ch indicat.esthat an important
c:hange of attitudes from the traditi&lt;nal nonns is imminent.

addressed to women in the process of becorning divorced, and who
gave their opinion on this matter in 1990 (Ribeiro et al, 1991 ). In
rural areas of Nuevo Leon we observed a similar response (Ribeiro,
1995b) but the percentages of conservative answers was even higher
( 76%), a situation that is not surprising, given the low level of education and the predominance of traditional values that characterize
rural areas.

It is wel~ known that the «machista» culture is reinforced by the
Catholic tdeology that prevails in Mexico". Traditionaily, the Catholic
church has widely opposed productive employment for women
(particularly for married women). The ideological thinking is
sup~rted by the widely held belief that the process of «family disintegratton» and the pressure on marriage as a social institution are a
direct consequence of the fact that more married women find themselves in the labour force (Anson and Roa, 1966; Leclercq, 1967~
Ribeiro, 1989).
For ~e church, and for society as a whole, women -and mainly
marr~ed ones- have a «natural function» providing moral and
emottonal support for the farnily. For this reason, in the name of
moral values, the Catholic church considers female productive work
as a mechanism that has distracted married women from their main
roles in the farnily: procreation and child education roles that were
«assigned by God» (Barry, 1977:44).
This religious perspective ofthe family and family roles still continues
whe:ever Catholicism is the main religion. The conception of the
famlly as a natural unit is ruled by a «natural and unquestionable»
law that comes directly from God (Cf. Leclercq, 1967).
The hostility toward the \\Ornen' s paid work has diminished somewhat
recentl~ Briefly, the reasons for this are: the stereotype of the male
breadwmner has diminished in correlation with the increasing roles
of women in the labour force (Vinet, 1982:32); moreover the
modernization process has encouraged a greater secularization ~f
the culture. This has decreased the force of the Christian image of
«the woman-at-home». Furthermore, as has been emphasized,
although a large percentage ofhusbands do not agree with their wives
working, most of them have to accept it because their families need
an additional income.
11

In Mexico, Toe 1990 Nati&lt;nal Cmsus reports that. 89.9% ofthe entire pqmlatiCII is
catholic (INEGI, 1992).

�49

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Resumen.
El presente estudio examina el manejo de las responsabilidades de
maternidad y trabajo entre un grupo de madres trabajadoras de origen
mexicano -chicanas e inmigrantes mexicanas- en el Valle del Río
Grande, Texas. A través de entrevistas a profundidad, se identificaron
dos procesos usados por las mujeres para manejar trabajo y maternidad. La edad y el orden en los eventos de las vidas de las mujeres
tuvieron la mayor influencia en estos procesos. La etnia, contrario a
las expectativas de los modelos explicativos, no contribuyó para
ninguna diferencia significativa en el manejo de maternidad y trabajo
para los dos grupos de mujeres.

Abstract.
This qualitative study exarnined how a select group of forty Chicana
and Mexican immigrant women employed as apparel production
workers in the Lower Rio Grande Valley ofTexas manage work and
mothering responsibilities. Data were gathered through in-depth
interviews. This study identified two processes used by women in
managing work and motherhood. Age and the timing of life events
were found to have the greatest intluence on these processes. Ethnicity,
contrary to existing explanatory models, was not found to account
for any signiñcant difference.

Introduction.
The increasing participation ofwomen in the labor force, and particularly of women of color, makes the exploration of the ways in which
women manage work and motherhood an important sociolo-gical
issue. This paper explores the relationship between work and
mothering responsibilities among a selected group of Chicana and

' Investigadora de la Universidad de Monterrey.

' This papee is based oo the uopubl.imed Masters thesis by the author (Vtllarreal-Solano
1996).

�53

52

Mexican immigrant women3 workers in the Lo~r Rio Grande Valley
apparel industry. Tbe airo of this study is to describe the process
women engage into in order to manage the confl.icting demands
between work and mothering responsibilities. For the purpose of tbis
study management is defined as the ability of women to combine
work and mothering responsibilities by successfully manipulating
their com.mitment to one role or the other as demanded by the situation
athand.
Traditionally, women are likely to be seen as unable to manage the
competing demands of family and work in ways that satisfy the
expectations for achievement attributed to each sphere (Crosby 1987).
According to role conflict literature, when someone occupies two
roles with contradictory expectations, conflict occurs (Hodson and
Sullivan 1995). For working women, role conflict derives from their
attempts to reconcile the "competing urgencies" ofwork andfamily.
Reconciling the "competing urgencies" means that women bave to
balance job and family responsibilities and identity investment
(Pesquera 1991: 11 O). This identity investment is shaped by women's
internalized traditional social and cultural expectations and by social
pressure exerted on women to conform to traditional domestic roles.
The traditional belief that Hispanic women generally hold traditional
sex-role attitudes (Ortiz and Cooney 1984) suggests that role conflict
should be strong among Chicana and Mexican immigrant women
and they would present difficulties in the management of work and
mothering responsibilities.
However, according to role theory, the commitment made to roles, as
well as the rigidity and clarity of role expectations, should influence
the conflict one experiences (Stryker and Statham 1985). In other
words, it is the level of commitment to roles rather than the time and
energy expenditures that occasions strain (Marks 1977). Research
on women's work commitment (Sobol 1974) shows that the maintenance and commitment to the work role for blue-collar women is
assuroed to derive only from economic motivations. In addition, the
few studies addressing the problem of work identity (Sobol 1963,
1974; Pesquera 1991) suggest that women in blue collar jobs, with
' Toe tam Clúcana in this study refers to native bom women of Mexican descent who
were raised in the United States. Also included in this cat.egay are Mexican-bom wom.en
raised since presd:tool years in the U.S. Toe tmn Mexican immigrant woman, en the
other hand, refers to women who were bom and raised in Mexico who migrated t o the
U.S. as adults. Also included in this cat.egory are U.S. bom wom01 of Mexican descent
raised in Mexico who migrated to the U.S. as young aduhs.

limited opportunities and rewards, are less likely to identify with
their work role than women in high-status employment situations
that offer autonomy, greater intrinsic rewards, higher educational
training, and more subjective evaluation. These findings thus suggests
that work identity and work commitment among blue-collar Chicana
and Mexican immigrant women is likely to be weak.
More interesting, assuming a weak work commitment for blue-collar
women, then we could expect tbat blue-collar women are more likely
to manage work and mothering responsibilities. In other words, bluecollar women are assumed to be able to combine work, mothering
responsibilities and identity investment by successfully manipulating
tbeir commitment to one role or the other as demanded by the situation
at hand. lftbis is so, both blue-collar Chicana and Mexican immigrant
women would be expected to reduce role conflict and manage work
and mothering responsibilities. However, different explanatory models suggest that t,he management ofwork and mothering responsibilities should be different for Chicanas and Mexican immigrant women.
On the one hand, linear acculturation models imply that Chicanas
and Mexican immigrant women lie on a sort of "cultural continuum"
with Mexican immigrants at one end holding more conservative
behaviors and attitudes grounded in traditional (often rural) Mexican
culture, and U.S.-born Chicanas holding an "amalgamation" of
cultural traditions from Mexico and the United States (Segura 1991:
124). These models caution, however, that depending on their level
of acculturation Chicanas may lie at different levels along tbis
continuum (Baca Zinn 1980; Melville 1988). According to these
models, the less acculturated women will have the most difficult time
balancing work and mothering responsibilities given their internalized traditional social and cultural expectations. Hence, management
of work and mothering responsibilities among Chicanas may vary,
but Mexican immigrant women are more likely to expe-rience a
difficult time balancing work and mothering responsibilities.
Segura (1991) propases a different approach in understanding differences in managing the conflicting demands of work and motherhood among Mexican irnmigrant and Chicana women, explaining
these differences as rooted in their "dissimilar social locations".
According to Segura (1991 : 121):
... Mexicanas [immigrant women], raised in a world
where economic and household work often merge, do

�SS

54

not dichotomize social life into public/private spheres4,
but appear to view employment as one workable
domain of family. As a consequence, the more recent
the time of emigration, the less ambivalence~ Mexican
women would express regarding employment. Chicanas on the other hand, raised in a society that celebrates
the 'expressive functions of the family and obscures its
productive economic functions, express higher
adherence to the ideology of stay-at-home wife/mother
and correspondingly more ambivalence to full-time
employment.
According to the dissimilar social locations approach, Mexican
immigrant women are more likely to manage work and mothering
responsibilities than Chicanas.
The aforementioned models explain the differences in the management ofworkand motherhood between Chicana and Mexican immigrant women as based qn women's traditional role expectations and
their socialization process. Two research questions were formulated
to explore these issues. One question explored the extent to which
long traditions of working in the formal and informal economic
sectors (i.e. socialization) ease managementofwork and motherhood
responsibilities. The second question probed the extent to which
internalized traditional social and cultural expectations account for
the perception ofwork and motherhood as conflicting roles difficult
to negotiate and reconcile.
The thrust of this research is to identify and describe the processes
through which blue-collar Chicana and Mexican immigrant women
manage work and mothering responsibilities and to examine the
explanatory models that may allow us to explore and distinguish,
were differences to exist, between these two groups of women.

Methodology and Characteristics of the Sample.
This paper is based on in-depth interviews with forty blue-collar
\Wmen. All interviews V\iere guided by a semi-structured questionnaire
intended to explore the formulated research questions. The questionnaire was prepared in both English and Spanish and the interviews
• Toe prívate sphere encompasses family Jife, thehousdlold, and domesticity. Toe p ublic
sphere, an the other hand, cancans human acticns that serve political, in.stitutiwal,
commercial, and other depecsanaliz.ed features ofsocid y (Rosaldo and Lamph ere 1974;
Thcmpsm 1990).
&gt; Ambivalence as used here refers to the guih women experience IMJ.en they leave their

childrm in the care of others while they work outside theh ome.

were conducted in one or the other language according to the preference of the interviewee. Ali Mexican women preferred the interview
in Spanish and ali -but one- Chicanas in English. However, both
languages were used in the interviews with most Chicanas. The
interviews were cond1Icted at the subject's homes in the area ofthe
Lower Rio Grande Valley of Texas, particularly in the cities of
Edinburg, McAllen, Mission, San Juan, Alamo, Eisa, Edcouch,
Mercedes and Weslaco, Texas.
The sample was generated through a non-probability sampling
technique that included purposive and "snowball" sampling. The
purposive sampling technique was the most useful for generating a
sample with the speci.fic characteristics sought. The characteristics
specified for inclusion in the sample were the following: only Chicana
and Mexican irnmigrant women who at the time of the interview
were married, full-time operatives in the apparel industry, aged
twenty-four and over, and mothers. Only married women who were
fuU-time employed and had children were included because these
characteristics were essential to explore the conflicting demands
between their work role and their role as mothers. Women between
the age intervals of 24-39 and 40-55 in each ethnic category were
sought in order to draw comparisons between different age groups
among both groups of women.
The first step in generating the sample was to contact employers
and/or managers of apparel factories which employ large numbers
of Chicana and Mexican immigrant women as operatives, in Edinburg
and McAllen, TX. The purpose and method of the study were
explained to the employers and/or managers, and they were asked
permission for posting a «recruitrnent announcement» in the
workplace. The «recruitment announcement» explained the purpose
and method of the study as well as the required characteristics of the
participants. I intended to get a response from women who were
willing to participate or just curious about the study. However, only
one of the employers accepted to announce the study and only one
woman responded to this announcement. In addition, I was not
allowed to approach the possible participants in the work place.
A "snowball" sampling method was used as a second step in generating the sample. The first participant was asked to recommend others
and this process was followed with each subsequent participant. This
was the best technique to generate the purposive sarnple needed

�57

56

because it is the participants who know whether their co-workers fít
or do not fít into the theoretically relevant categories. Nonetheless,
after the seventeenth interview, participants were no longer able to
recommend other participants'. One participan!, however, enlightened
my search for more subjects by recommending other small apparel
factories in the area, and suggested that employers would allow me
to approach women in their workplace.
Although my initial intention was to generate a homogenous sample
that included only women working in large apparel companies, the
other twenty-three participants were found in smaller companies. I
started my search in the same way, first by contacting employers
and/or managers ofthe small shops suggested. I found a very positive
response from employers and/or managers and I was allo~ to
approach the possible participants in the work place at lunch tune.
The "snowball" sampling technique used before was displaced by
approaching all the women at once in their workplace.
The sample consists of forty women, twenty-four are Mexican
immigrant and sixteen are Chicanas. Half of the Mexican immigrant
women in the sample are between the ages oftwenty-four and thirtynine I will refer here after to these women as younger Mexicans.
The 'other half of Mexican immigrant women in the sample are
between the ages of forty and fifty-five, and I will refer to them as
older Mexicans. Nine Chicanas in the sample are between the ages
of twenty four and thirty-nine and seven more between the ages of
forty and fifty-five, I will refer to these women as younger and older
Chicanas respectively.
Chicanas in the sample are either third, second or first generation.
Most Chicanas were bom and raised in the Lower Rio Grande Valley.
Only three younger Chicanas are Mexico-born women raised since
preschool years in the Lower Rio Grande Valley. At the time of the
interview, two ofthese women were U.S. citizens and the other was
a U.S. resident. More than half of Chicanas are either third generation
or their families have always lived in the region. Parents of these
Chicanas were either boro and raised in the Lower Río Grande Valley
or boro elsewhere in Texas and raised in the Lower Río Grande Valley.
Other Chicanas are second generation with Mexico-boro parents who
• h is int.eres.ing to note 1hal. most of the women .int.erviewed who work in large apparel
fa&lt;iories reported they only communicate with their co-workers during breaks and
exclusively work-i"elated. This mi.wJ.t partly explain why these women were im.able to
recommend more participants.

migrated to the U.S. as young adults. Only the three Mexico-bom
Chicanas who were raised in the U.S. are first generation. These
women' s parents were born in Mexico and migrated with their
children to the U.S.
The majority of Mexicans were bom and raised in Tamaulipas,
Mexico -a state bordering Texas. Others were boro and raised in
Nuevo Leon, San Luis Potosi and Yucatan, Mexico. Only one younger
Mexican was boro in Texas but raised in Tamaulipas, Mexico. The
majority of the Mexicans' parents were boro and raised in Mexico.
Only two women said their mothers were bom in the Lower Rio
Grande Valley but raised in Mexico. Most of the older Mexicans
migrated to the United States when they were twenty-one years old
or older. The majority of younger Mexicans rnigrated to the U.S.
when they were between the ages of fifteen and twenty.

Women's Socialization and Expectations to Combine Motherhood
and Employment.
The majority of Chicanas in the sample grew up in families where
the mother worked or was the head of the household, while most
Mexicans grew up in families where mothers did not work. In
addition, most Chicanas started to work before marriage, in contrast
to only half ofthe Mexicans. In other words, Chicanas were socialized
to manage work and mothering responsibilities, while Mexicans \Wre
socialized to reproduce the traditional divisíon of labor. This important structural di:fference shaped their expectations of combining work
and motherhood when married.
Most Mexicans did not expect to combine work and motherhood because they expected to reproduce their mother 's lives. This was particularly important for older Mexicans. Fanny7, an older Mexican,
remembers how things used to be in Mexico at the time she got
married:
We didn' t think ofthat. Before, in Mexico, the mother
didn't work, that meant a loss ofprestige for the father
or husband8.
More younger Mexicans, however, expected to combine work and
motherhood even when they did not have working mothers. It is
' This and all the áher names appearing in this paper are fid.it.ious.

' This and the other ~ t s ofthe Mexicanspresa:rt.ed in this paper were expressed in
Spanim by the interviewees and later translated by the author to the F.ngfu,b language.
For the aúcana counteJpart, all !tatemmts are h ere presented as they were originally
eiq&gt;ressed. M ~ ofthem in theE.nglish language and a few with a mixture ofboth Eng!im.
and Spanim.

�59

58

interesting to note that these younger women were employed before
marriage, and their early introduction to the labor force was an
important factor in shaping their expectations. Consuelo, a younger
Mexican, tells how important working was to her:
I never thought to stop working. I didn·t get used to
being at home, I was used to eam my own money and
whatever money I got was to buy my clothes.
Most Chicanas, socialized to manage work and mothering responsibilities and with a long working tradition of their own, expected to
combine work and motherhood when married. Sylvia, a younger
Chicana, tells how her early introduction to the labor force has
influenced her life:
I guess since my moro put me to work very young I've
always known I was going to work. I've never bee~ the
housewife type. I've always had other Jobs, working,
juggling in life.
Although most Chicanas had working mothers, sorne older Chicanas
did not expect to combine work and motherhood as did their Mexican
counterpart. Ericka, an older Chicana, said:
I thought that I wasn't going to work and that I was
going to stay at home with the children.
On the other hand, sorne younger Chicanas who did not have working
mothers, but who started to work before marriage, expected to
combine work and motherhood as did their Mexican counterpart.
Claudia, a younger Chicana, said:

Óf course I expected to work I thought: "How am I
going to afford a house if I don't help?!"
Following their expectations to combine motherhood and employment, sorne women in the sample were not always employed mothers.
Therefore, in this paper I deal with employed and non-employed
mothers9, describing motherhood/ related attitudes and behaviors in
the present and the past of the women interviewed. For my analysis,
I rely on Segura's ( 1991) typology of mothers, which includes voluntary non-employed mothers, involuntary non-employed mothers,
ambivalent employed mothers and non-ambivalent employed
· mothers.
• In Ibis study, the tam nen anployed molhec relees to wcmen 'Mlo waend. employed
-.wen their children we.-e of pre-school age.

According to Segura, voluntary non-employed mothers remain out
of the labor force by choice in order to stay at home to care for
preschool and/or elementary school-age cbildren, and they assert
that motherhood requires staying home with the children; involuntary
non-employed mothers care full time for their children, want to be
employed but they either cannot secure the job they want and/or they
feel pressured to be at home mothering full-time; ambivalent employed mothers believe that employment interferes with motherhood
and feel «guilty» when they work, outside the home; and nonambivalent employed mothers view employment and motherhood as
compatible social dynamics irrespective ofthe age oftheir children,
although sorne believe employment could be problematic if a family
member could not take care oftheir children (Segura 1991: 127-128).

Non-Employed Mothers: Voluntary and lnvoluntary.
Women in the sample have not always been employed mothers. Half
of the women in the sam.ple either remained out of the labor force by
choice in order to stay at home to care for pre-school age or older
children (i.e. voluntary non-employed mothers) or remained out of
the labor force when their children were pre-school age or older
because they either could not secure the job they wanted and/or they
felt pressured to be at home mothering full-time (i.e. involuntary
non-employed mothers). Figure 1 shows the percentage of nonemployed mothers by ethnic group and their voluntary or involuntary
non-employed status.
Figure 1
Ds1mitioo of Noo-Ernpbyed Mahers by Ethnicáy ~ - - ~

80

o Involuntary

60 + - - - - - - - - - - - - f " - - ,
20+--O +----

Chicana

Mexican

Figure l shows that over sixty percent of the Mexicans (n= 15) in the
sample were either voluntary or involuntary non-employed mothers
at one time. However, only over ten percent (n=3) of these women

�61

60

fall into the category ofinvoluntary non-employed mothers, and fifty
percent (n=l2) fall into the category of voluntary non-em~loyed
mothers. 0n the other hand, only over thirty percent of the CJµcanas
(n=5) in the sample fall into the category ofvoluntary non-employed
mothers and none of them fall into the category of involuntary nonemployed mother.
When it comes to being a voluntary oran involuntary non-employed
mother, women's age seems to be important for Mexican women, as
was the case for theír expectations to combine work and motherhood
when married, previously discussed. Chicanas show a different
pattern. None of them fall into the category of involuntary nonemployed mothers, and when it comes to being a voluntary nonemployed mother, older and younger women are evenly distributed.
Figure 2 shows the percentage of non-employed mothers in the sample
by ethnic and age group, as well as their voluntary or involuntary
non-employed status.

Figure 2
Distmutioo ofNon-.Emphyed Mothers by E.thm:ity andAge Grwp
80
60
% 40

20

o
Younger

Older

Younger

Older

Chicana

Chicana

Mexcan

Mcxcan

As shown in figure 2, over seventy percent of the older Mexicans
(n=9) in the sample are voluntary non-employed mothers. 0n the
other hand, only over twenty percent of the younger Mexicans (n=3)
in the sample are voluntary non-employed mothers, and over twenty
percent more ofthese (n=3) are involuntary non-ernployed mothers.
Chicanas show a clifferent pattern. Figure 2 shows that older and
younger Chicanas are evenly distributed in the category ofvoluntary
non-employed mothers. Thirty percent of older Chicanas (n=2) in
the sample are voluntary non-employed mothers, and only over thirty
percent ofyounger Chicanas (n=3) fall into the same category. None

of the Chicanas in the sample, however, fall into the category of
involuntary non-employed mothers.

Voluntary Non-Employed Mothers' Attitudes.
The category of voluntary non-employed mothers, as mentioned
before, includes women who remained out ofthe labor force by choice
in order to stay at home to care for pre-school age or older children.
We can identify three categories ofvoluntary non-employed mothers
in the sample: ( 1) Women who started working before marriage who
stopped working when they got married and reincorporated to the
labor force when their youngest child was between the ages of two
and fíve; (2) Women who started working after marriage and whose
children were either old enough to care for themselves or the youngest
was between the ages of two and five; (3) Women who started or
continued working after marriage and who stopped working to have
or care for their infants.
Mexican voluntary non-employed mothers fall into one or another
of the above mentioned categories depending on their age group.
For example, older Mexicans tend to fall into the second category
and younger Mexicans in the sample tend to fall into the fírst and
second categories. Chicanas show a clifferent pattern. They tend to
fall into the fírst and third categories. Included in this third category,
for example, are a few Chicanas who started working after marriage,
stopped working to have children and reincorporated when their
youngest child was between the- ages of two and five. A few stopped
working to have and care for their infants.
It is interesting to note that despite their decision to stay at home to
care for pre-school children, not ali of the voluntary non-employed
mothers in the sample assert that motherhood requires staying home
with the children. The majority ofvoluntary non-employed Mexican
mothers believe that women should stay at home for pre-school age
children. However, sorne of them acknowledged that depending on
the economic situation of the couple and on the people who could
take care of the children, women could work even if the children
were months old. Alejandra, a voluntary non-employed older
Mexican, combines both reasons to assert that women with pre-school
age children can work

Ifit' s necessary that they [women] work, they can m&gt;rk
even if the children are months old, but they have to
be sure that their children are in good hands.

�63

62

The niajority of voluntary non-employed Chicanas, in contrast to
only sorne of their Mexican counterpart, acknowledged tha1 the economic situation of the couple is an important factor for women to work
irrespective ofthe age of the children. Flor, a voluntary no_n-employed
older Chicana, does not know if it is good to leave the children when
they are infants, but she notes that the economic factor is a good
reason to do so in the next statement:
A lot ofmothers have to keep up with payments. I don't
know if it's good, but they have to.
In addition, more than half of voluntary non-employed Mexicans
believe that working mothers are as good mothers as those who stay
at home. Margarita, an older Mexican, said:
Yes, there might be one or two who aren't [good
mothers], but I think that there are better mothers who
work than those who don't work, because they put all
their efforts in working for their children, to educate
them and get them clothes.
On the other hand, all voluntary non-employed Chicanas believe
that working mothers are as good mothers as those who stay at home.
Victoria, a voluntary non-employed younger Chicana, half jokingly
explains the difference between staying at home and working to
provide for the family in the following statement:
Staying home is a full time responsibility. You stay
home and you do housework, kids get home, feed them,
do homework husband comes home and feed him,
work, clean, go to bed, fulfill your obligation as a
woman. .. Y nosotros, we live the feed, feed, feed, work,
work, work, and then we come home and fulfill ... I
think working mothers are a hundred percent good,
they work because of them, because they need to
provide. And I believe that my children when they ~ow
they will say, my mom worked and not she was JUSt
there, dependent.
Despite their positive feelings about motherhood and employm.ent,
voluntary non-employed mothers decided to stay out of the labor
force to take care oftheir children. A fewyounger Mexicans, however,
have been involuntary non-employed at times when their children
were pre-school age.

lnvoluntary Non-Employed Motbers' Attitudes.
Figure 2 shows that almost thirty percent of non-employed younger
Mexicans are involuntary non-employed mothers. These involuntary
non-employed mothers remained out of the labor force when their
children were pre-school age or older either for not having the legal
papers to work in the U.S. or dueto lay-offs. These involuntary nonemployed mothers view motherhood and employment as compatible
social dynamics. They believe that employed mothers are as good as
those who stay at home. In Virginia•s words: "I think it's the same,
we are ali mothers and I think it's the same".
Involuntary non-employed mothers in the sample, however, value
the time they spent with their children when they were little. These
women reported that the age of the children is ~n important factor
for women to consider full-time employment although their own
reasons to quit work were not family related. Virginia did not work
when her children were pre-school age because she did not have the
legal papers to work in the U. S. Given her circumstance, she spent a
lot oftime at home with her children and how she values this time is
refl.ected in the next statement:
As I see it now, I think that when they are babies one
sbould be with them, when they are 4 or 5 years old
then you can start looking for a job, because they are
little, they get sick easily.

Employed Mothers: Ambivalent and Non-Ambivalent.
The majority of Chicanas in the sample and sorne of the Mexicans,
however, have been working mothers. Most Chicanas, irrespective
oftheir age, have been employed mothers. Those who started working
before marriage and stopped working when married reincorporated
to the labor force when their fust child was little, but had their other
children while working. And others have been continuously
employed. 0n the other hand, sorne of the Mexicans have also been
employed mothers. But, are these ambivalent or non-ambivalent
employed mothers?
Rephrasing the question: Do these women believe that employment
interferes with motherhood and feel «guilty» when they work outside
the home (i.e. ambivalent) or do these women view employment and
motherhood as compatible social dynamics irrespective of the age of
their children, although sorne believe employment could be
problematic ifa family member could not take care of their children

�65

64

(i.e. non-ambivalent)? Figure 3 shows the percentage of employed
mothers in the sample by ethnic group and the "ambivalence'09 or
non-ambivalence reported by both groups of women.

Figure4
Dist.ribum of F.mployed M&lt;&gt;tbers by Etlmicfy and Age Group
80

Figure 3
Distmution tt Employed Mothers by Elhnicfy
80
■ Non-Ambivalen

60

■ Non-Ambiv

60

■ "Ambivalent"

o/o 40

o/o 40
20

o
Youoger

Older

Younga-

Chi:ana

Chi:ana

Mexican

Older
Mexican

20

"Ambivalent" Employed Mothers' Attitudes.

o
Chicana

Meiúcan

Figure 3 shows that the majority of employed mothers in the sample
are ''ambivalent" employed mothers. Over forty percent of Chicanas
(n=7) and over twenty percent of Mexicans (n=5) in the sample
expressed guilt feelings about leaving their children in the care of
others while they worked. On the other hand, over twenty percent of
Chicanas (n=4) and less than twenty percent of Mexicans (n=4) in
the sample did not express guilt feelings, and these women are
considered non-ambivalent employed mothers. It is interesting to
note that the "ambivalence" or non-ambivalence of both groups of
women was related to age group. Figure 4 shows the percentage of
employed mothers by ethnicity, age group, and their "ambivalent"
or non-arnbivalent status.

As shown in figure 4, more older than younger women reported guilt
feelings. Almost sixty percent of older Chicanas (n=4) and over twenty
percent of older Mexicans (n=3) -all of the older Mexican employed
mothers- are considered "ambivalent" employed mothers. On the
other hand, more younger women did not express guilt feelings. Over
thirty percent of both younger Chicanas (n=3) and Mexicans (n=4)
are considered non-ambivalent employed mothers.
t ¡ quotedthe word ambivalence becaused~itethe guih feel:ingsreported bythemajority
of the employed mothers in the sample, these womm. are nct totally ambivalenl I will
fmther explain the "ambivalmce' oftheseanployed mothas lat.er in this sectim.

As mentioned before, more than half of the Mexican employed
mothers expressed guilt feelings, as well as the majority of Chicana
employed mothers. These women either feel guilty about leaving
their children in the care of others, felt guilty at the beginning but
they got used to it, or do not feel guilty but they worry about their
children or feel sad to leave them behind. Priscila, a younger Chicana,
expressed her guilt feelings in the next statement:
Yes, I feel guilty because I think they are not getting
the care I would give them.
Camiia, a younger Mexican employed mother, asserts she does not
feel guilty, but expressed her discomfort and worry about not being
there with her children:
I don't feel guilty, but I feel uncomfortable because they
are very anxious and I fear that something will happen
to them while I' m not there. But I know they are
comfortable and that calms me down.

In addition, sorne of the Mexican employed mothers who expressed
guilt feelings believe they do not spend enough time with their
children, and they regret the limited time they can spend with them.
Brenda, a younger Mexican, tells about the limited time she can
spend with her children:
When you get home from workyou have very little time
and you have to check that they take a shower, that they
eat supper, you get their things ready for the next

�66

67

day... that is, you don't dedícate a time for them
personally, you only prepare everything for them, but
not to their persons, what did they ~o, if they had a
good time at school. The afternoon 1s gone and you
didn' t ask them. When I found myself with this little
time I regret about working, but I forget it the next day.

As their Mexican counterpart, sorne ofthe Chicana employed mothers
who expressed guilt feelings believe they do not spend or did ~ot
spend enough time with their children, and they al~o regret. _Sella,
an older Chicana, regrets the limited time she spent with her children
and expresses her guilt feelings in the next statement:
Now I regret. .. now that I' m having problems with my
youngest one. I blame myself, and people around tell
me that if I had not worked ...
However the majority ofthe employed mothers who expressed guilt
feelings believe that work and motherhood are compatible social
dynamics. The majority of these women, for example, reported that
working mothers are as good mothers as those who stay at home.
Only one of these women believes that those mothers who stay at
home are better mothers. However, in the particular case of Luz, an
older Mexican employed mother, her guilt feelings as well as her
perception that mothers who stay at home are better mothers is only
a recent event. She developed these feelings once her children grew
older. Luz explains how her perception of being a good mother
changed over time in the following statement:
I believe that those [mothers] who stay at home are
better because they can give all the attention to their
éhildren, because now I realize that my children lacked
attention... at that time I didn't feel that bad about
working, because I knew they were well-taken care of,
I worked for them and if I stayed home they would
suffer because they lacked things.

0n the other hand, ali Chicanas who reported guilt feelings believe
that working mothers are as good mothers as those who stay at home.
These women believe that women who can do both things are great,
and that it is the same because both have the same obligation to the
family. In Ericka's words:
It's the same because even when you are working you
have the same obligatíon to the family, and you get
home to do what all mothers do at home, attend the
children, fix lunch...

Moreover, the majority of employed mothers who reported guilt
feelings believe that a mother can work irrespective of the age of the
children. Most Mexicans believe that when the mother needs to work,
the age of the children is not an important factor for women to stay
at home. Only one of them asserted that leaving a pre-school child
in the care ofothers could be problematic. Sandra, a younger Mexican,
~ks about the difficulties of leaving a baby in the care of others in
the following statement:
... when they are babies it's very diffi.cult, befare they
are ayear old it' s more difficult for the mother because
you don't know how are they going tQ.treat your baby,
when they're older that's different.

As their Mexican counterpart, the majority of Chicana employed
mothers who expressed guiltfeelings believe that a mother can work
irrespective of the age of the children. Por the majority of these
women, if the mother needed to work to help the farnily it was fine
for them to work Only Hortencia, a younger Chicana who expressed
guilt feelings, was undecided but finally asserted that leaving a preschool child in the care of others is not right in the following
statement:
I don't know... I think it depends on how many hours
you.work... I don't know... I don't think it's right, you
don't see them grow.
The majority of the employed mothers in the sample who expressed
guilt feelings leave their kids in the care of a farnily member grandmother, aunt or husband. Most of them believe that ernployment
could be problematic if a family member could not take care of the
child.ren. For these women, not having a family member taking care
of their child.ren could be problematic because they don't trust strangers, their husbands would not have consented that they worked if
someone else would have to take care of the cbildren, it was diffi~ult
to fínd a sitter or they could not afford paying someone to take care
of the children.
Despite the guilt feeling ex:pressed by almost half of the Mexican
employed mothers and by the majority of the Chicana employed
mothers, these women can not be considered totally ambivalent
employed mothers, but neither totally non-ambivalent employed
mothers. These "arnbivalenC' employed mothers showoo ambivalence
in their guilt feelings, but showed non-ambivalence when they

�68

asserted that working mothers are as good mothers are those who
stay at home and that women can be employed irrespective of the
age of their children. The majority ofthese women, however, believe
that employment could be problematic if a family member coúld not
take care of their children.

Non-Ambivalent Employed Mothers' Attitudes.
As shown in Figure 3, less than ha1f ofMexican and Chicana employed mothers are considered non-ambivalent employed mothers. These
women did not express guilt feelings and the majority believe they
spend enough time with their children. The majority of these women
assert that working mo1ters are as good mothers as those who stay at
home. However, a few Mexicans reported contradictory feelings and
asserted that it is difficult to be a good mother when the mother is
employed.
For Laura, a younger Mexican, employed mothers have to demand
their children to think as adults and understand that their mother
has to work. Laura explains how she feels about being an employed
mother and how she manages the situation:
Sometimes I feel bad, but I explain them the best way I
can, that they need things that their dad on his own can't
give th~m, and that I work so that they can have them.
In addition, the majority ofnon-ambivalent employed mothers believe
that women can be employed irrespective of the age of the children.
All Chicanas who did not express guilt feelings believe women can
work irrespective of the age of the children. A few of their Mexican
counterparts, however, believe that when children are little they need
the care of the mother. In Consuelo's words: •'When they are little
and they can' t talk it is better for the mother to take care of them".

not take care of the children because they do not trust strangers or do
not like day-care. Sorne ofthese women said that they would worry a
lot, for others the problem would be so that they would have to stop
working. Laura explains how difficult it would be for her in the
following statement:
First of_all you don'tknow who is going to take care of
your children, and yo_u can.'t trust those you bring home
and how they are gomg to take care ofyour children.
Ofthe Mexican employed mothers who did not express guilt feelings,
only a few either indicated contradictory feelings about being
employed mothers or mentioned children 's age as an important factor
for women in attaining full-time employment. The majority of these
women, however, can be considered non-ambivalent employed
mothers whoview employment and motherhood as compatible social
dynamics irrespective of the age of their children, although the
majority believe employment could be problematic if a family member
could not take care oftheir children. On the other hand, all Chicana
employed mothers who did not express guilt feelings can be
co~si~ered non-ambivalent employed mothers with only sorne
believmg that employment could be problematic ifa family member
could not take care of the children.

Main Findings.

Non-ambivalent employed mothers in the sample leave their kids in
the care of a family member -grandmother, aunt or husband. Only a
few Chicanas leave their children in day-care or with a baby sitter.
For Chicana non-ambivalent employed mothers, not having a family
member taking care of their children is not a problem, and even one
of them who leaves her children with a grandparent said it would
not be problematic. In Catalina's words: "There's always day-care".

An_im_portant household structural difference was found among
~hicana and Mexican immigrant women. The majority of Chicanas
m the sample carne from families where the mother worked or was
the head of thehousehold, while most Mexicans carne from families
where mothers did not work. Moreover, most Chicanas started to
work befare marriage, in contrast to only half of the Mexicans. In
other w~r~, ~hican~ were socialized to manage work and mothering
respons1b1littes, while Mexicans were socialized to reproduce the
u:aditional division of labor (i.e. stay-at-home wife/mother). This
düference appears to be related to acculturation models and to contradict the dissimilar social locations approach. However, the crucial
differences in management of work and mothering responsibilities
for the women in the study were not based on ethnicity, but rather on
age and the timing of life events.

However, for the majority of non-ambivalent employed Mexican
mothers, employment could be problematic ifa famíly member could

For e~ample, although Mexican women in general did not expect to
combme work and motherhood in their adult lives, because they

�71

70

expected to reproduce their mother's lives, this expectation was
particularly important for older women. On the other hand, younger
Mexicans expected to combine work and motherhood even when
they themselves did not have working mothers. Moreover, these
younger women were employed before marriage (by the timing of
work before marriage), and this early introduction to the labor force
was an important factor in shaping their expectations.
Age and timing oflife events was crucial in shaping attitudes towards
work for Chicanas as well. Most Chicanas, socialized to manage
work and mothering responsibilities and with a long working tradition
of their own, expected to combine work and motherhood when
married. However, older Chicanas who had working mothers did
not expect to combine work and motherhood as did their Mexican
counterpart. Similarly, sorne younger Chicanas who did not have
working mothers, but who began to work before marriage, expected
to combine work and motherhood as did their Mexican counterpart.
The same influence of age and the timing of life event was found as
I explored the extent to which long traditions ofworking in the formal
and informal economic sectors (i.e. socialization) ease management
of work and mothering responsibilities for the women in the sample.
Although the majority of Chicanas had working mothers while most
Mexicans had mothers who never worked, the guilt of the employed
mothers in the sample was not based on espousing something different
from their own mothers.
The majority of the women in the sample who were non-employed
when their children were of pre-school age were Mexicans who had
mothers· who never worked (see Figure 1). However, age and the
timing of life events accounted for crucial differences arnong these
non-employed mothers. For example, it is not surprising to find that
the majority among the voluntary non-employed mothers were older
Mexicans who did not expect to combine work and motherhood and
who began to work only after marriage and childbearing (see Figure
2). On the other hand, sorne younger Mexicans were involuntary
non-employed at times when their children were of pre-school age,
either for not having the legal papers to work in. the U.S. or dueto
lay-offs (see Figure 2). These women began to work before marriage
and, despite not having working mothers, their earlier work experience shaped their expectations of combining work and motherhood
in their adult Jives.

It is not surprising to find that the majority of Chicanas in the sarnple
were employed when their children were of school-age (see Figure
3). This reflects not only their expectations of combining work and
motherhood when married, but also their socialization process.
However, almost forty percent of the Mexicans in the sarnple were
also employed when their children were of school-age (see Figure
3). This could be surprising if we consider that the majority of these
women did not have working mothers, thus, were not socialized to
combine work and motherhood responsibilities.
Even though a large number of employed mothers in the sarnple
expressed guilt feelings, these were not based on espousing something
different from thei r own mothers. The majority of these "ambivalent"
employed mothers were older and younger Chicanas whose mothers
worked (see Figur.e 4). In addition, only a few younger Mexicans
whose mothers did not work expressed guilt feelings. However, ali
older Mexican employed mothers expressed guilt feeli~ and these
did not have working mothers (see Figure 4). Older Mexican
employed mothers is the only group of women in the sample whose
guilt feelings could be based on espousing something different from
their own mothers.
Sorne employed mothers in the sample, however, did not express
guilt feelings. It is interesting to note that the majority ofthese were
younger Mexicans and Chicanas (see Figure 4). Once again, having
or not having working mothers does not seem to have a strong
influence on guilt This group ofyounger women can be considered
non-ambivalent employed mothers who view employment and
motherhood as compatible, irrespective of the age of the children.
The majority of these women, however, believe that employment
could be problematic if a farn.ily member does not take care of the
children.
Moreover, internalized traditional social and cultural expectations
do not account for the perception of work and motherhood as
conflicting roles difficult to negotiate and reconcile only among nonambivalent employed mothers or involuntary non-employed mothers,
but also among "ambivalent" employed mothers. By and laige, women
who expressed ambivalence about guilt indicated n.on-ambivalence
when they asserted that working mothers are as good mothers as
those who stay at home and that women can be employed irrespective
of the age of their children. [n other words, women who expressed

�73

72

guilt feelings do not perceive that work and motherhood are
conflicting roles difficult to negotiate and reconcile; they just
experience these feelings. However, the labor force behavior of the
voluntary non-employed mothers (almost half of the women in the
sample) reflects their perception of work and motherhood as
conflicting roles with demands clifficult to negotiate and reconcile.
Nonetheless, for these mothers (older Mexicans), role conflict was
reduced by avoiding work involvement when their children were
pre-school age or older.

Concluding Remarks.
To conclude, I want to malee reference to three important concepts
observed throughout the laborious task of organizing the empirical
data analyzed in this study. First, the concept ofrole conjlict or the
perception that demands associated with different roles, such as work
and motherhood, are difficult to negotiate and reconcile. Second, the
concept of negotiation which implies the presence of role conflict
and involves a win-lose situation in balancing work and motherhood.
And finally, the concept of reconcilia/ion which implies a reduced
presence or absence of role conflict and thus involves a win-win
situation in balancing work and mothering responsibilities.
The empirical data analyzed in this study identifies specific areas of
conflict, negotiation, and reconciliation for the studied women. In
general, the most important source of conflict stems from the
perception that family well-being and farnily economic gain are
difficult to negotiate and reconcile. Farnily well-being refers to
dimensions of family interactions separated from financial support,
such as affection and caring. For example, most of the women in the
sample feel guilt when they leave their children in the care of others
while they work, particularly non-family members, because they are
not caring for their children themselves. On the othe:r. hand, family
economic gain refers to the economic need of blue-collar women to
work. For example, most of the women in the sample perceive that
when there is severe economic need the mother has to leave their
children in the care of others, despite the guilt feelings they might
experience. The conflict women experience between the need for
caring and affection on the one hand, and economic survival on the
other, shapes their attitudes towards work. Hence, women look at
work as temporarily conditioned by childbearing and/or family
economic need

In order to balance family well-being and family economic gain
women engage in a win-lose situation. Women negotiate their famil;
~d work roles when it comes to childbearing and/or caring for their
infa~ts. They stop working for childbearing or childcaring when a
famil! member cannot take care of the children, thus reducing the
angmsh related _to family well-being. But, by quitting their jobs, they
lose the econonuc and personal benefits they gain from their economic
contribution to the household, which is the most important reason
fo~ their work. Women also engage in negotiations when they
remcorporate to the labor force once their children are ofschool age.
Th~e wo~en c~ntrib~te to the household, but experience guilt in
leavmg theu children m the care of others while they work.
Finally, women reconcile the competing demands of work and
motherhood when they perceive that work is an extension of their
familial obligations and that farnily well-being is not in conflict with
family economic gain, but these are rather complementary to the
role of mother. Reconciling work and family roles involves a winwin situation where women do not experience guilt feelings and being
a good mother means that women can provide for their children.
~ornen reconcile their familia! and work roles under the following
ctrcumstances: when their work involves fumily economic gain; when
they have or had working mothers and work outside the household
is accepted and expected; and when their mother or another farnily
member acts as the children's care provider.
The conceptual distinction between negotiation and reconciliation
as present~ he~e, allowed the identification of two ideal-typical
processes m which women engage in order to manage work and
mothering responsibilities: negotiation and reconciliation. The ideal~ical pr~ses proposed here should prove useful and helpful in
domg empmcal research and in the understanding of the nature of
the management of work and mothering responsibilities, not only
among blue-collar Chicana and Mexican immigrant women, but
across women of various ethnic backgrounds and occupations. ·

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�77

Hispanic children on tbe Texas-Mexican border1
Laura Leio and Yolanda Padilla2
Abstract
This article summarizes the itúonnation and anaJysis developed for
a recently published report on Hispanic children in Texas. The report
combin~ statewide data from multiple agencies with the assessments
of local service províders. This cornbination of data illuminates both
the prob]ems facing children and their farnilies in the border regions
and the barriers to service providers there. It also highlights sorne of
the efforts underway to respond to border-area problems.

Resumen
El presente articulo representa un resumen de la infonnación y análisis desarroJlado en la reciente publicación Hispanic Children in Texas
(Niños Hispanos en Texas). El reporte combina datos al nivel estatal
recaudados en múltiples agencias sociaJes y a la vez una evaluación
por parte de proveedores de servicios. Esta combinación de fuentes
de datos ilumina no solo los problemas que enfrentan los niños y sus
familias en la región de la frontera de los Estados Unidos y México,
sino también las barreras que limitan la efectividad de los proveedores
de servicios humanos. También señala algunas estrategias que se
están llevando a cabo para responder a los problemas· de esta área
fronteriza.

lntroduction.
This article summarizes and explores the significance of a special
report on the status ofHispanic children in Texas, which was recently
released by the Center for Public Policy Priorities in Austin in partnership with the School of Social Work at The University of Texas in
Austin. The report highlighted the state of children in the TexasMexico border region. The report is remarkable for two reasons. For
1

A m.ma- versioo ofthis articlehas ~eared in the Uuvasity Publicatian Discovay, an
irutitutimal publicá.im of ruumt rcseardi at The Uuve.rsity d Texas at Au&amp;in. Tu.e
Kids Cowt A"oject "-mm spa!S(I'edthe dlú cdleáim rq,&lt;dcd inthis articlehas pub.liSlcd
ama-e detailed rt'port, ~aúc Childrm in Texas, availablefromThe CGJ1cr f&lt;r Public
Policy Priorities, 900 Lydia Stred., Austin, Texas 78702. The authocs wcn maobas d
the team that oolleáed the data. They are partirularly indebted to Pamela Honnuth w.io
reviewed the &lt;riginal manuscripl
'Professors, Toe University ofTexas at Austin.

�79

78

the first time, a range of data on Hispanic children, focusing on their
experiences in the border counties, has been drawn from a multitude
of sources. Second, a large team of people participated in making
the report possible. Community residents, activists and service providers cam.e together in a number of communities to discuss the
implications of the records and statistics provided by six different
state agencies. Their contributions have led to the interpretation of
this data. Through their participation and their visions we have been
able to explore the implications of children's experiences and their
needs for the future. This report's significance is related to the multiple
uses for which it was designed. For policy-makers, it offers information on cornmunity needs. For cornmunities, it offers a clear presentation ofHispanic children's status. For researchers, it combines both
original field work and an extensive literature review, as well as the
results of quantitative and qualitative work. Two products emerged
from this project. From the numerical data emerged a baseline of
information from which to measure our progress in working with .
Hispanic children in Texas. F rom the interpretations offered by people
throughout the state we gained a number of recommendations for
addressing the problems identified in this report.
For those of us at the School of Social Work and the Center for
Public Policy Priorities, one of the many rewards of working on this
project was the opportunity to meet with people all over the state,
and particularly with groups of residents, service providers, and teens
in communities ali along the border. ln El Paso, Brownsville, Eagle
Pass, and rural communities and colonias in-between, we met with
people in individual interviews and in focus groups. The people we
worked with had clear-sighted ideas about the problems they faced.
They also had insightful ideas about the future organi.zation ofservices
in the border area.
Thus, these new data highlight a number ofimportant problems faced
by Hispanic children in Texas. They also identify sorne of the
innovative community-based prograrns working to assist Hispanic
children and their families. Because a particularly high proportion
of Hispanic farnilies and children reside in the border counties
between Texas and Mexico (Figure l), this paper represents a special
concentration on children in the border counties, the problems they
face, and the policy reco.mmendations that emerged from conver. sations with residents and service providers on the border.

Figure 1
Percent Hispanic Population
·-·

Brew.ter

"

Di:moo
t&gt;

BPaso
Hdal.go

~

Jetf fl¡145

11

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w

~

~

Appro~imately 80 percent of the border counties' residents are
~sparu~. Also, the_ popula~on of the border counties is very young,
with a high proportton of children. While Hispanic children in Texas
f~ many problems putting th~m at risk of continuing poverty, they,
theu parents, and ~e commuruty organizations serving them present
both a ~eful ~elineatton of these issues and ideas for ways of
countenng the 1mpact of current problems on children's lives. We
learned a great deal ~ut the status of Hispanic children in Texas.
We also ~~ed the ~nds of ideas, new policies, and programs that
commuruttes are trymg to put in place to meet these problems.

Hispanic Cbildren in Poverty.
~le in 1992, one in four children in Texas were poor, Hispanic
children were almo~t twi~e as likely to be poor as other children:
over 40 percent of Hispan.te children in Texas were poor while only
18 perce~t ofwhite children faced poverty (U.S. Bureau ofthe Ce
1990)_. Hispanic children's poverty is most pronounced in the
co~bes, where over 45 percent of the children are in poverty 1w
~ds ~f the children in Starr county, one of the poorest counties :
t e nation according to the 1990 census, were poor.

bon;:;:;

Community ~oca~ and activists repeatedly retumed to issues of
poverty when discuss.mg the conditions faced by Hispanic children.
!he poverty has many ramifications. When families are struggling
Jus~ to ~tay o~t of des~tution, they have few resources to devote to
the1r children s educatton and supervision, to health care and preven-

�81

80

tive practices, and to training and development that will provide
parents access to better paid and more stable jobs. Povertyhas impacts
on children that carry far into their futures.

current employment in border counties is marked by low wages,
instability, and lack of benefits. In many cases, adults working as
migrant workers and in other low-wage and irregular occupations
workmultiple jobs and long and irregular hours. 'J:he border counties
have substantial populations ofmigrant and seasonal workers. Figure
3 below ranks the border counties from smallest to largest in terms
of migrant population. While these households remain in poverty,
their children also experience a lack of parental supervision.

Poverty in the border counties is compounded by political factors,
according to community residents and agency personnel alike. They
explain that the relative isolation of the border region from urban
centers, and from the state political apparatus make it hard for local
leaders to be active and influential on behalf of their communities.
One hospital staff person pointed out, ''Often decisions are made at
these [state] levels that will drastically affect the border area, and
they neglect to bring the border region into the decision-making
process".

Figure2

Unemployment Rates in Border
43

45

40

35

A community development director at a local agency explained that
border area residents face problems in the area of basic services,
'7he rnain problems that border residents face are lack of education
and employment opportunities for parents. There is a lack of
comprehensive health care, transportation, clinics, and adult basic
education. All of this translates to finances. El Paso is distant from
the Capital: few politicians trulyunderstand the needs of the border."
Indeed Hispanic residents in Texas, particularly those in the border
counties, show significant differences from other Texas residents in
many ofthese areas. Residents in the border areas, agency staff, and
local political representatives feel that the state government apparatus
has relatively httle understanding ofthe distinctive issues facing them.
This distance from the political capitol and lack ofunderstanding of
border issues continues to prevent the border area from receiving
both the visibility and the support necessary for an increase in service
provision.
Unemployment and the Border Regjon.

In most counties the unemployment rates for Hispanics are significantly higher than the county average. These differences are pronounced in the border counties, where overall unemployment is also high
(Figure 2). Thus rates ofunemployment for Hispanics are as high as
43 percent, for example, in Presidio county.

30

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Figure 3
Migrant/Seasonal Population

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Zapata
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Presidio

Hudspdh
Kinney
Bre\l\Sle,Terrell

JdfDavis-/2=====,====;=====r======;====/

Unemployment also affects children more directly. According to
parents themselves, a leading cause of child poverty is the unemployment that plagues adults. Where adults have difficulty locating
jobs, the children dependent on them fall into poverty. Much of the

o

50000

100000

150000

Population

200000

250000

�82

Community members all along the border have examined closely
the ranúfications for their areas of the NAFfA agreement. While
many community residents were opti mistic that, in the long run, job
opportunities may well improve, as reported by the Texas
Comptroller's Office(Texan State Comptroller's Office, 1991), they
are skeptical about the short-range impact of possible job shortages.
They perceive the needs for job training and placement programs to
equip people for the new kinds of jobs that may be emerging.

83

called for more diverse educational services, including technical and
vocational training to prepare border residents for a changing job
market.
Flgure4
.Penmageoflmom Agw 25 aud&lt;MI-WIO lffl'e Oinpletfd

aw.s.a ,,_.

Teens and Unemployment.
Current job shortages in the border region have a particularly strong
affect on Hispanic teen workers. Nearly 11 percent of Hispanic
teenagers in Texas experience "teen idleness," being neither in school
nor in the labor market. One service worker cornmented, ,,.he number
of street children has considerably increased. Those children are
generally between 1Oand 17 years old; but often they are also younger.
Many of these children in and of the streets do not attend school and
are without supervision. Frequently, their families fall between the
cracks of the system and do not know how to access or re-access it".

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20

School Drop-Outs.

30

40

50

60

70

80

Perant

As teen idleness figures sug,gest, school drop-out rates are disturbingly
high, particularly in the border region. Across the state, almost half

Health on the Border.

of the school dropouts reported for the 1991-1992 school year were
Hispanic. Furthermore, those children who drop out before the 7th
grade are not represented in the dropout statistics. One newspaper
article described one family's situation, "Last year, a school nurse
brought us two brothers who were going to school on different days.
One would go one day and the other would go the next. They were
sharing one pair of shoes". These high drop-out rates are reflected in
the relatively low rates of high school graduation in the border
counties. As indi~ted in Figure 4, these rates range from a high of
73.2 percent in Brewster County to a low of 31.6 percent in Starr
County.

Poverty is not only tied to the high rate of unemployment and the
diffi.culties faced by Hispanic children in school, but also to the kinds
ofhealth issues faced by Hispanic children, particularly those children
congregated in the border counties. The health problems faced by
these children begin before they are boro. Hispanic mothers had the
highest rate among all groups ofmothers in Texas for having received
little or no prenatal care. This lack of prenatal care leads to a higher
incidence of problem pregnancies, and the babies are more likely to
have health problems.

However, teenagers themselves saw the importance of continuing
with their education. One teen from a border county explained, ,,.he
only way I can get out of here, out of the life I know I will have is
through my education ... If I stay here, I'm going to end up just like
working all my life, working hard for nothing, just to get by". As
well as teenagers, service providers and adult community residents

Lack of health care is related to a shortage of medical personnel and
facilities. The Texas Department ofHealth has identified parts ofali
but one of the border counties as a "Health Professional Shortage
Area". In these areas there is more than a 3,000 to 1 ratio between
population and physicians. In fact, sorne residents of the border
counties report that they go to Mexico for their medical care. It is
both more af:fordable and more readily available.

�85

84

Children growing up in the colonias that mark the border region
face additional health problems. Through the last decade the area
has seen high rates of tuberculosis, diabetes, asthma, intestinal
disorders, and hepatitis. Especially those living in the unincorporated
communities called colonias suffer the effects of water pollution, as
well as airbom contaminants.
Many non-urban residents in the border area get their water from
wells, but many must bring their water in from outside sources. One
attomey in the El Paso area described the following problem with
water: ''People will haul water and store it in 55-gallon drums. The
El Paso City County Health Departrnent conducted a survey of one
colonia that had no potable water and found that about half the people
stored water in this type of drum and that 70 percent of those drums
were labeled indicating that the contents were toxic, such asmethylene
chloride, stoddard solvent, and trichloroethane. People will use water
from wells which have been contaminated by outhouses and septic
tanks which are located 20 to 50 yards ofthese wells".
Water pollution is not the only environmental problem faced by border
children. Other common airborne pollutants include auto exhausts,
pesticide sprays, and smoke from tire burning. Unpaved streets leave
dust in the area. Colonia residents talked about the prevalence of
respiratory diseases, and the throat infections, asthma, and intestinal
problems experienced by their children.

commented on the need for training for their children, 'What youth
need is vocational/technical education, a 'Centro de Capacitación'
or vocational/technical training school. This training would not
require youth to have completed al1 schooling or to leave school. For
example, classes would be offered from six to ten p.m. The youth
would get out of school and, instead of hanging around in the streets
doing nothing, they could be receiving training". In addition to the
need for more doctors and nu:ses, we received comments on the
shortages in mental health services.
The poverty ofthe border region, and the consequent health problems,
are marked by difficulties with food and water. Fifteen percent of the
households usually do not have enough to eat; of these fully a third
receive no food stamps or other food assistance. Children not attending school regularly cannot take regular advantage of the federal
nutrition programs.
The problems faced by Hispanic children in Texas are far-reaching.
However, community residents had lots of ideas for how to respond
to the problems they faced. Their recommendations included:

Service Delivery along the Border.

• The need for continuing educational and economic
development. Ajob shortageis partially responsible for
the éontinuing high unemployment in the area. Fu¡-.
thermore, there are only scarce educational resources
available to children and their parents to prepare them
for jobs. Residents and program staff alike stressed the
need for increased vocational and technical training.

Although the large majority of children in the border region were
born in the United States, the families of many of them maintain
strong ties to Mexico. &lt;;hildren and their families visit back and
forth across the border. Family members seek both employment and
services suchas medical care, where they are most available. Conununity service providers talked about the continuing need to coordinate
programs and services with organizations in Mexico. Where such
coordination is lacking, the services families and their children receive
must necessarily suffer.

• The need for increasing attention and visibility for
the border area. Residents and community agencies
called for state and federal lawmakers to visit the border
regions to see for themselves the problems and the lack
of resources. Border area residents should be drawn in
increasing numbers to state boards and planning
commis-sions. They looked for the equalization of
funding across the state for social, health, and educational programming. They sought incentive programs ·
to draw health care professionals to practice in the
border counties.

Cornmunity workers all along the border pointed out that not only
did children and their families face problems with poverty and job
shortages, they also faced a dearth of public services. In the small
cities, towns, and rural areas marking the border counties, services
were often scarce or unavailable altogether. For instance, residents

• The need for increased intemational cooperation.
Such joint efforts should be addressed to the control of
communicable diseases, including prevention programs. They should also be focused on environmental
issues such as safe drinking water, the disposal of
hazardous waste, and the reduction of pollution.

�87
86

Many Hispanic children live in dire poverty. They and their f~ilies
struggle, particularly in the border region, with inadequate baste and
social services. However, the families themselves, as well as those
offering services to families are developing a clear sense of policies
and programs necessary to children's well-being. This report ~ays
out an initial statement ofthe areas where need is great, and prov1des
a series of measures documenting those needs.

Bibliography
Center for Public Policy Priorities
(1995, May) Hispanic Children in Texas.
Texas Department ofHuman Services.
(1988) The colonias factbook: A suvey of living conditions in rural
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U.S. Bweau ofthe Census, Department ofCommerce,
(1990) 1990 Census of Population and Housing.

Chasing myth aod taboos about race and Latinos
Frank F. Montalvo

Abstract
This paper examines the impact of race and skin color on the
social and psychological adjustment of Mexican Americans.
The myth that race is irrelevant to the Latino's life chances and
identity and the taboos that led to a conspiracy of silence about
the race issue are analyzed in tenns of their origin and influence
on ethnic identity development. The concept of phenotyping is
introduced as a special case wherein racism has differential
e:ffect according to the person's skin color Students become
race conscious by drawing from Latin American colonial history
and social science literature to construct a model of race
relations that has implications for practice in the United States. Recent
research on Chicano phenotypes and field interviews helped tie
theoretical understanding to the assessment ofthe client's ethnoracial
experiences and adjustment problems.

Resumen
Este artículo examina el impacto que tiene el orígen racial y el
color de la piel en la adaptación social y psicológica de los
Mexicano-Americanos. El mito que el origen racial es irrelevante a las oportunidades de vida y de identidad del Latino en
América, y los tabús que condujeron a una conspiración de
silencio sobre asuntos raciales, son analizados en términos de
su orígen e influencia sobre el desarrollo de identidad étnica.
El concepto de phenotyping es introducido como un caso especial en dónde el racismo tiene efectos diferentes de acuerdo al
color de piel de la persona. Los estudiantes toman conciencia
del origen racial del Latino al extraer información de la historia
Colonial de América Latina y de la Literatura de las Ciencias
Sociales para construir un modelo de relaciones raciales con
implicaciones para la práctica en los Estados Unidos. Por medio
de estudios recientes en pheontypes del Chicano y entrevistas
se ha logrado bacer una conección entre un entendimiento
teórico y la evaluación de la experiencia etnoracial del cliente
y sus problemas de adaptación.

�89

88

Chasing Myth and Taboos about Race and Latinos.

The central theme of this paper is that race matters to Latinos.
lts purpose is to analyze the neglected role of phenotypes in
the assessment of life experiences, ethnic identity and acculturation in the United States. lt reviews historical descriptions,
written and pictorial, of race relations in colonial Mexico and
selected sociological studies in Puerto Rico as background.
The developed concept of phenotyping, the di:fferential social
treatment of Latinos according to their skin color, is developed
and examined in terms of recent research on the effect of phenotypes on Chicano life chances and mental health. The concept
is supplemented with case vignettes, which illustrate key variables that need to be considered in evaluating the effect of race
on ethnic identity development and in assessing attendant problems. The vignettes were constructed from ethnographic field
interviews with members of the Mexican American community,
which were conducted by students for a human behavior course
on cultural diversity. The interviews assignment sensitized
students to race as an issue in their lives and in social work
practice with Latinos, and as its having a persistent and unspoken presence in intercultural relations in the United States. The
paper' s special focus is the Mexican American or Chicano
experience, tenns that are used interchangeably but more often
to reflect the preference of the author in the source document
cited.
Most white students are similar to the general population in
being unaware that ethnic appearance is a forceful factor
shaping identity, social adjustment and life chances of Latinos
in the United States. They often lack a race consciousness
which enables them to confront and articulate the. idea of race
as a daily experience in their lives and in the lives of minority
group members. Most begin a course on diversity assuming
that culture, family, and language issues largely sum up the
Latino experience. Many are surprised to learn that the extent
to which a person "looks Latin", meaning Mexican, Puerto Rican,
Dominican, etc., in:fluences the way he or she will grow up
contending with skin color prejudice and race discrimination.
They seldom think of Latinos as an ethnic group having multiracial origins and realities, and hence ethnoracial identities.
Consequently, they are unaware of the serious lirnitations placed

on assessment of problems and intervention with clients when
the issue is omitted from practice. The lack of race consciousness can also be a major source of intergroup problems that
are sustained by errant public and institutional policies which
fail to consider race in their implementation. It has also resulted
in a shortage of research into the nature and scope of the problem, and its speci:fic impact on the life experiences of Latinos.
When the subject of skin color and Mexican Americans in the
United States was examined by the author sorne ten years ago
(Montalvo, 1987), there was only a limited body of empirical
research (Cota-Robles de Suarez, 1971; Simmons, 1952/ 1974),
case studies (Berne, 1983; Coles, 1977) and theoretical discussion (Arce,1981 ; Forbes, 1968; Padilla &amp; Ruiz, 1976; Vasconcelos, 1926; Vigil, 1980). The subject was a serious and recurring theme in the arts, literature and folklore of the Americas
since the time of Columbus among Mexicans (García Saiz
1989; "La pintura", 1990) and Latín Americans (Momer, 1967/
Selected studies in Puerto Rico provided early and additional
insight into the social and psychological dynarnics of skin color
preference. Together these works facilitated the construction
of a conceptual model of race relations in Latín America that
had implications for the Latino, and specifically Mexican
American experience in the United States.

The Origins of Phenotypes.
Conflict between the Amerindian tribes and the Spaaj.sh colonizers, much over the exploitation of indigenous women, threaten~d the loss _of New Spain. As early as 1503 Spain officially
d1spensed with the rule of descent, wherein the children of
Amerindians in servitude remained chattel (Harris, 1964). While
the change was far from uniformly administered, it reflected a
policy_that allowed many inhabitants who survived war, capture
and disease to be freed and inherit the colonizer's name, status
and property (García Saiz, 1989). Also, about 95% of the estimated twel~e million African slaves surviving the middle passage
were delivered to Latin America in order to replace the tribes
that w~re being decimated (Palmer, 1993). As in the history of
countnes surrounding the Mediterranean, in Latín America
slavery was also regarded as a legal often temporary status of
accident and misfortune with the slave having limited but
protected rights (Harris, 1965). It was not associated with the

�91

personal qualities. of one who inherited the destiny as a member
of an inferior race. As such, by the mid-1800s more than half
of the African-Latinos were free by law, custom or their own
purchase, and entered the growing racially mixed people. In
time family ties strengthened the new social arrangements,
whlch created a distinct soéial form in Latín American society
that helped displaced and dispersed the animosity between
the colonizer and the colonized (Tumin, 1969).
In Mexico a complex social hierarchy arose based on phenotype. At the top were Europeos (Europeans), or specifically
peninsulares, Spanish settlers, who constituted about 5% of the
wbite population. (All percent estimates for the late 19th century
come from Lafaye, 1990.) They were disparagingly referred to
as gachupines by the rest of the population, an epithet of
unknown derivation. The Spaniards were regarded as the foreigners who forced their European will on the colonies. They
claimed to be gente de casta limpia, a reference to people of
pure caste who lacked Moorish or Sephardic Jewish ancestry,
and in New Spain did not have lndian or African bloodlines
(MachLachlan &amp; Rodríguez, 1980). The Spaniard's elitist obsession with "purity of blood" established a "pec1&lt;ing order" that
shaped social relationships in the Americas forever. They felt
superior and distrusted the larger white caste of Spanish descendants who were bom in Mexico and, by adapting and identifying
with colonial life, became a source of a developing Mexican
national consciousness. The latter made up 95% of the privileged caste. They were known as criollos (creoles) and were
never sure of the absence of Amerindian, African or mixed
lineage. Creoles were often barred from public office and their
resentment, Jaced with envy, was no less fueled by creole
women preferring to marry the despised gachupines. The total
white caste was about 23% of the then estimated five-million
population. "The opposition between Spaniard and Creoles
amounted to a fratricidal struggle, for together they made up
the dominant caste in a Mexico..." (Lafaye, 1990: 28).
Comprising 25% of the population at the time were the mestizos,
the progeny of the white caste and the indigenous Amerindians
(52%), and to a lesser extent Africans and mulattos (less than
l %). The sense of caste was no less vigorous arnong Amerindians and mestizos than among the creoles and Spaniards:

"From the first decades of the existence of New Spain, lndians
were victimized by Mestizos. Herein líes the origin of the climate
of violence that even today continues to be one of the most
striking aspects of Latin American life" (Lafaye, 1990: 30).
Conflict was characteristic of the 17th century according to a
colonial writer who described "mutinies, customs, pretensions,
r~sentment, struggles, mentioning slaves and their masters,
Creoles or upstarts, Indians and the despised Mestizos- indeed,
the whole caste society that bore. the weight of the colony on
its shoulders" (Rodilla, 1990: 48). In time the mestizos grew to
become the largest segrnent of the population and to represent
"the embodiment of [New Spain], its true sons" (de Orellana,
1990: 54), and the prototypical Mexican (Vasconcelos, 1926).
Las Castas Mexicanas (Garcia Saiz, 1989) displays 135 portraits
unparalleled in Latin America that depict the racial assortment
in Mexican colonial families, often as idyllic images, in dress
and manner. The paintings by European artists attempted to
simplify the complex mix of castes and social statuses of the
faithful "other" and organized what seemed natural: "It was in
this society, where almost everyone mixed with every else, in
a New Spain whose novelty was precisely this mixture, that
castas painting arose" (Orellana, 1990: 54). Documents accompanying them indicated that there were sorne 53 castes recognized by the Mexican census during the 17th and 18th centuries.
Many of the later paintings also contained stereotypic descriptions of the moral character, behavior and occupational status
of the inhabitants associated with each caste, whích may represent the earliest example of racial stereotyping in Latín America
(Sullivan, 1990).

To complicate the problem, the divisions between castes were
blurred to such an extent that there was little agreement over
the criteria for belonging to any one category. This cultural
management of racial differences facilitated interrningling, even
as racial marital preferences became part of the language and
customs: people avoided the racial stain, la mancha, in their
chlldren by marrying into a lighter-skinned caste and thereby
"improving" their status. It encouraged the practice of "passing"
as a member of a higher caste, which was very common in
colonial Latín America (Morner, 1967). A most important factor
in reducing intercaste friction was the deinstitutionalization of

�92

the caste system following the Mexican revolution in 181 O and
the end of the brutal Spanish rule. It reduced the castes to a
simpler and broader social grouping of whites, mestizos and
Indians that received neither legal nor public recognition, but
continues to influence social relations to this day.
Nevertheless, cultural identity is secure in Mexico where one' s
loyalty to the country's language and culture is not questioned
simply on the basis of the color of one' s skin (MacLachlan &amp;
Rodriguez, 1980). Doubt occurs more typically when crossing
the international border between Mexico and the United States.
As many contemporary Mexicans and Mexican Americans can
attest, skin color can determine how easily one is singled out
and pressed to verify nationality. Separation and control feuled
by prejudice and discrimination of the non-white population were
evident early in Texas and along the border (Montejano, 1987;
Simmons, 1952/1974) in the wak.e of people immigrating from
southern U. S. states in the early 1800s, sorne with slaves and
many with lingering but frankly rigid and caste-like racial
altitudes (Fischer, 1989).

Tbe Conspiracy of Silence.
Not acknowledging the interplay of phenotypes and ethnicity
by the general public is not surprising since it is only of late that
extensive scholarly attention has been given to a related topic,
the plight of multiracial children (Root, 1992 ). Recently Time
magazine (Fall 1993, Special Issue) devoted an issue to the
new multicolored face of America being created by "the world's
first multicultural society", which was then followed by
Newsweek (February 13, 1995) with a special feature on the
growing multiracial nature of society. Nevertheless, public
interest remains wanting concerning the multiracial composition
of Latín Americans and Latinos in the United States and its
influence on life chances.

Whyis this?
The answer is not obvious, and involved a search into different
ethnic group experiences . In Puerto Rico Sereno ( 1946)
explained that the myth of racial inclifference, what Betances
(1972) referred to as "the prejudice of having no prejudice",
complies with and helps preserve one of the key values governing interpersonal relations in the Latín culture, respeto, respect

93

for each person's dignity regardless of familial origin or station
in life. Racial preference t.hreatened this sentiment. Combined
with personalismo (warmth, openness and personal attentiveness), respect is so important in maintaining open and free
social intercourse that it keeps racial stratification from intruding
into every day affairs. As a consequence, there is more open
conviviality in business and social life, in courtship and marriage
among the races in Latín America than in the United States,
despite the subtle but persistent preference for European appearance.
The myth took forro in cultural taboos against referring to race
as a reality in the family, cornmunity and public life, which helps
explain why the subject has not been a major focus of public
concern. Perhaps the collective folk wisdom sensed that to
openly acknowledge racial differences might result in sorne
members being more admired and sought after by the community than others and, as a consequence, receive more attention,
affection and encouragement in their families. Sorne attitudes
and customs regarding racial preference in Latín America are
revealing of the way the multiracial experience plays out. Tumin
&amp; Feldman (1969) noted that although most denied the existence of racial conflict and discrimination in Puerto Rico, half
felt it was better to have light skin, and no one of either race
thought it was better to be negro (the Spanish term for black
that is pronounced differently in the United States). The custom
of entertaining dark-s.kinned relatives in the kitchen, much as
servants, rather than in the front living room was common in
the Caribbean (Sereno,1946 ), and was not unknown among
Latino immigrants in the United States. It served not only to
hide a source of social embarrassment but to imply that sorne
relatives were not as much a part of the family as others.
Among Chicanos, Arce ( 1981) believed that keeping race at
bay by not talking about it prevented divisiveness in the community and helped keep families together, even at the risk ~f their
cultural meltdown through assimilation. Acculturation, learning
the values and lifestyles, and assimilation, joining formal and
informal groups and organizations, remain individual and partial
solutions to an intergroup and institutional problem that is to a
great extent driven by the color of one's skin. The Melting Pot
thesis, an ostensibly race-neutral process, encourages Latinos

�95

94

to discard and replace their ethnic ties, values and language in
order to be adrnitted as individuals into the opportunity structure
of the larger society. The promise is embraced fully by many
Latino families that have at some level accepted racism as a
permanent fact of life and see life chances as potentially increased for at least sorne of their children. Therefore, survival in a
country preoccupied with race is the prirnary reason the subject
has remained taboo among Latinos in the United States. As a
result it is seldom discussed in public, studied by scientists or
considered in practice.
The myth and its taboos serve members of the dominant society
as well, which is necessary to maintain the conspiracy' s systemic vitality and viability. When race does not matter the public
is saved the trouble of having to justify personal prejudicial
attitudes and discriminatory behavior and explain institutional
policies that diminish the quality of life for ethnoracial minorities
in the United States. lnstead, many European Americans blarne
minorities' retention of their ethnic culture for blocked opportunities rather than their own racial attitudes. They explain that
when Latinos retain their culture, they remain estranged, discourage acculturation, become oppositional, fail to learn the English
language and create a flood of social problems. Consider those
who blame the "culture of poverty" on the family values of the
Latino poor (Lewis, 1961, 1968). Thus it pays both the minority
and majority ethnic groups to deny the importance of race in
their lives. The first group remains mute, deaf and blind to
color so it can survive in a hostile environment and the second
so it can be absolved for creating it.
Nevertheless, the reality of race intrudes on the conspiracy.
Unlike Latín America, the United States retains vestiges of
slavery's one-drop rule. The rule states that any trace of A:frican
lineage classifies one as negro, and a slave It favored the development of a fixed, divided society that expects people to belong
to, identify with and marry into either the white or the black
race. While miscegenation laws were declared unconstitutional,
the associated attitudes were not. Latinos have difficulty
meeting these expectations because they do not constitute a
race. Their variegated racial characteristics span light-to-dark
skin colors combined with parts of European, Amerindian and
African physiognomy as the result of their culture's management

of race relations as a fluid, class-Iike caste system. Culture
and not race remains the salient source of the Latino's identification. As a consequence a special and unique form of racism
is experienced by Latín Americans when they cross the border
into the United States.

Phenotyping
Phenotyping is the social process by which individuals are
provided with opportunities or are discriminated against according to the degree of their racial similarity or dissimilarity with
the prototypic member of the dominant white society. Family
group members who look racially different experience more
discrimination and are provided with fewer opportunities to
improve their lives than siblings who are encouraged to acculturate, marry and assimilate into the mainstream because they
look similar to the mainstream group. Phenotypes extend withingroup diversity and create a struggle with racisrn that neither
the light nor dark members can escape.
Acculturation demands modification in cultural and psychological orientation, which depend heavily on the person's ability to
observe, learn and model the subtleties of peer behavior through
interaction with members of the regnant culture. This requires
"fitting in" in terms of physical appearance as well as lifestyle,
which can take various paths. In each case problems associated
with cultural loyalty and identity are encountered. In one path
acculturation encourages the subterfuge of "passing" by lighterskinned members in looks and rnanner as a member of the
dominant group (Brown, 1991), and rejecting ethnic ties and
support at the price of inviting their ethnic group' s animosity. In
an altemative bicultural path individuals of intennediate coloring
retain grounding in the ethnic culture as they accommodate to
the values of the dominant society in an attempt to have the
"best of two worlds", but at the risk of keeping their worlds apart
by splitting their loyalties and friendship ties. In yet another
darker mernbers become entrentched in their ethnic lifestyle in
response to blocked opportunities in order to protect dignity
and identity in the face of isolation from the mainstream and
having their allegiance to country and national culture challenged. These are sorne simplified models of a complex process,
but they illustrate the potential impact of phenotype on life paths
and adjustment.

�96

What empirical evidence is there to support the proposition
that in the United States Latinos are treated differently and
experience different social and psychological conseq~ences
because of their skin color?
Phenotype Studies.

The evidence is not extensive but it is emerging. Demographic
studies based on U. S. Bureau of the Census reports by Massey
( 1993) found that residential segregation was based more on
skin color than ethnicity or social class in Caribbean Latino
neighborhoods in the northeastern U. S. and, to a lesser extent,
in Mexican American communities in the Southwest. The study
is signjficant because the ethnic social isolation experienced
by darker Latinos limits opportunities for learning the cultural
forros of the dominant group, which is required for acculturation
and necessary for assimilation. Another key study on phenotyping focused sharply on life chances using a 1979 national
Chicano sample of 1,000 bilingual field interviews in the West,
Southwest and Chicago areas (Arce, et al., 1987). lt found that
darker and more Indian-appearing Chicanos had significantly
less education and income and reported more incidents of discrimination than their Jighter cohorts over two generations. They
also identified more strongly with their ethnic group. Codina
(1990) used this same data base to learn that dark skin was
associated with higher self-esteem among Mexican Americans
boro in Mexico. and with lower self-esteem among those born
in the United States, revealing in stark reality the conse-quences
of contrasting prototypes in Mexico and in the United States.
Also using the same sample frame as Arce et al. (1987), Codin~
and Montalvo (1994) learned that phenotype, gender and acculturation (using birth origin as a proxy) were key factors in identifying problems with depression among Chicano men and
women. Dark, Indian-looking men who were born and raised in
the United States were most affected by phenotyping and felt
depressed more frequently than Jighter roen. 0n the other hand
lighter-skinned women who were born in Mexico and emigrated
to U.S. reported feeling def)fessed more often than darker
Mexican-bom women. One explanation for this counter-intuitive
result was that the stress these fair women felt as foreignlanguage immigrants in the U.S. was the sudden and drastic
loss of the higher social status they were accustom_ed to in

97

Mexico (Walsh, 1987). Also, as noted by Codina (1990) above,
dark skin did not seem to be a severe handicap for the Mexicanborn, and it may allow other factors to come into play among
immigrants, such as the degree that their status has changed.
Conflict between role expectations and minority status in a lightcomplected, Mexican-born mother is illustrated in the next
section on assessment variables.
They also found that the frequency of feeling depressed increased as Chicanos lost their competence to communicate in
Spanish. All phenotypes were affected, although the lighterskinned Latinos would have more opportunity to be exposed to
the rigors of acculturation and to grieve for lóst roots. Language
in this case was conceived as the visible tip of the cultural
iceberg that exposed a general sense of lost cultural direction.
The finding lent support to the proposition that retaining one's
language and culture is the preferred mental healtll coping
strategy for surviving in hostile environments. Relinquishing
them handicaps minority efforts to manage the acculturation
process with reasonable effectiveness and a sense of self-worth.
Language, however, still remains tied to racial stereotypes.
Ambitious light-skinned, Spanish-fluent Latinos with strong
ethnic identity sense that Anglo peers at work feel uncomfortable
around them because they present an "incongruent identity"
that belies the stereotype that all Latinos are dark and speak
their language fluently (Cox, 1993). Student field interviews
suggest that dark Chicanos are often stereotyped as fluent
Spanish-speakers when they were raised to speak only English
by parents who, ironically, were trying to protect them against
prejudice.
These studies suggested that phenotype is a factor in the
Latino's c~ntrol o~ the demands p~ac~ on his or her s u ~
by the social envuonment. They md1cated that phenotype is
associated with levels of education and income, ethnic-group
identification, degree of residential segregation, opportunities
for acculturation and assimilation, language usage and mental
health. The distribution of phenotypes in the Aice, et al. (1987)
sample identifies the scope of the at-risk subgroups in the
Chicano population: about one-fourth are dark Indian, one-half
have intermediate features and skin coloring and one-fourth
are light European in appearance.

�99

98

-

Additional Phenotype Variables.
Field interviews helped identify key interacting variables that
should also be considered during assessment of Latinos with
concerns about their ethnoracial identity in addition to those
discussed earlier, such as birth origin, acculturation and gender.
The assignment required students to assess the development
of ethnic identity by eliciting critical incidents in the subjects'
lives that marked them as ethnically different and had lasting
effect. They were taught to become conscious of phenotypes,
thoroughly evaluate any concern by the client about skin color
and tie theory to practice as the purpose of the course. The
resulting vignettes are used in this paper to illustrate the point.
As a rehearsal for practice, the interview experience added
depth and breathed life into the readings, studies and classroom
discussions. Personal identities were disguised and permission
was obtained to use the information for research and teaching
purposes.

Childhood Socialization.
Latino children are taught indirectly about skin color preference
early in life and learn to see themselves through the eyes of
others (Quintana, 1994). For Ana (fictitious name) a childhood
mystery was solved unex-pectedly during a course on ethnic
diversity.

"I remember telling my mother when I was four or
five not to put too much chocolate in my milk
because I didn't want the milk to be darker than I
was. It wasn't until I was in college studying ethnic
denial that I suddenly realized that that was what
was happening to me. I didn' t want the milk to
make me darker. I was struck dumb!". Ana didn' t
know how she learned that being dark was something to avoid.
On the other hand, Antonio was curious about skin color as a
child and was resigned to a false consciousness (Freire, 1970/
1992) as he accepted easily and almost fatalistically the way
"the good cards were dealt to me". He discovered one way that
skin color preference is transmitted to children, although the
rationale explaining it remained hidden.
One of his earliest memories as a boy was going
to stores downtown with his parents and noticing

that most of the Mexicans were brown and most
of the Anglos were white like himself. He would
overhear his parents and relatives talk about the
appearance of newbom babies and concluded that
fair skin was better than dark. He never heard or
sought an explanation. "I remember looking at
myself in the mirror and comparing myself to other
Mexican kids. I have to admit I felt good having
light skin. That's life".

Family Dynamics.
Phenotype should be included in family genograms and standard protocols for assessing Latino clients and families. Attitudes should be sought about the skin color of children, siblings
and other family members because they can reveal undercurrents of unresolved feelings that can plague the family for
years. Splitting oneself into inconsistent and ambivalent prívate
and public identities is often accompanies " passing" as a
survival strategy in race relations (Brown, 1991). The confusion
can deprive children of their important cultural heritage, as the
following vignette about a woman who emigrated to the United
States illustrates.
Rache! was born in Mexico City, is fair, fluent in
Spanish and well versed in Mexican traditions. " I
feel embarrassed when people speak bad about
Mexicans. I want to defend my culture, but I don' t
want people to know I'm Mexican so I play along".
She wanted to teach her children Spanish but was
afraid that it would expose them to prejudice. One
day her five-year-old wondered if she were
Mexican because a girl in her kindergarten said
she was because she had dark hair. "It upset me.
I told her that she was half Mexican and half Anglo.
But I needed to protect her so I also told her that
she should say that she was white because her last
name was Smith. In my gut I knew I was being
dishonest with my child".

A student interview with a family acquaintance revealed the
confusion that can infect a daughter as a result of her father's
rejection because she reminds him of an unacceptable irnage
of hirnself.
He describes his own skin color as as medium, but
his younger daughter and I would describe it as
very dark. He favors the older daughter who is light

�101

100

and ignores the younger one who looks more like
him. I venture to say that he has the same wish
bis younger daughter has: "When I grow up I want
to look Just like the Anglos". It's sad that he will
not be able to help his daughter deal with her
dilemma until he solves his own.

Ethnic Density.
Changes in ethnic density, the proportion of people from an
ethnic group living in the area, can account for a shift in selfperception as the person moves to locations with different demographics. lndeed, current phenotype studies began after an accidental social-class link with skin color was made in an epidemiological study of diabetes in San Antonio (Relethford, et al.,1983).
It was discovered that the average skin shade became lighter
as the study site moved from low-income barrios to ethnically
less dense and more aflluent middle-class neighborhoods. A
transfer from the barrio to more integrated neighborhoods and
schools might present problems for sorne children who feel
self-conscious about being darker by comparison, or an
opportunity for improvement in self-concept for others as the
situational context shifts.
She said that she became comfortable with her
olive skin and dark hair after going to a prívate
college in New England. Her classmates were
dra~ to her dark coloring and features and her
facility with the Spanish language, instead of
having those attributes become the source of her
problems.

Self-Perception.
Most persons interviewed reported the color of their skin with
reasonable accuracy. Special attention, however, is given to
discrepancies between the observer's and the subject's perception of his or her phenotype. Mispérceptions usually reflect a
desire to be lighter, often implying that dark skin was a mark of
inferiority. Studies about learning styles among school children
support the learned-helplessness hypothesis of viewing failure
as a personal, pervasive and permanent attribute (Graham,
1990). Children begin forming images of themselves as slow
leamers and helpless in solving difficult problems by the fourth
grade if they interpret failing as due to lack of inherent ability
rather than due to a lack of effort and motivation. Edward

Codina's study of Chicano childre.n in a San Antonio grade
school who were about to enter tniddle school revealed that
those who saw themselves as lighter than they really were,
were more likely to score lower on standardized tests than other
children (personal communication, December 1, 1994). Note
that the issue was the discrepancy in self-perception, and not
differences in skin color per se, which suggested a problem
with self-acceptance that was expressed in lower test seores.
The family's failure to deal with the issue of skin color can
have devastating effects. Rita experienced severe difficulty
coping with her dark skin that went beyond ethnic denial to
self-loathing due to her internalizing the conventional norms
for bMuty and being tormented by her reflection.
She usually denies that she knows Spanish,
doesn't care about cultural history or traditions, and
equates being dark with being Mexican, dumb and
dirty. Rita dresses as neatly as she can and keeps
very clean. As a young child she used to dream
she would wake up, look in the mirror and see a
white face. "I was happy then. I sometimes felt that
when I grew up I would become white and
everything would be ali right".
Early childhood experiences with skin color prejudice, how the
issue is handled in the family, the ethnic density of the
environment in which the person grows up and lives and the
resulting self-perception of phenotype are assessment variables
that exert an influence on Chicano identity development and
subsequent adjustment in life.

Summary.
Phenotyping lays bare the persistence of racism against Latinos
in United States that is steadfastly denied by blaming the victim
and the culture. A conspiracy of silence about skin color prejudice keeps it alive and festering. But since co-dependent relationships require silent partners, institutions will continue to
fashion policies and programs as they see fit until Latino communities and those advocating their interests reveal the sham
and openly acknowledge that race matters. The call is for an
appreciation of color. Speaking out breaches social barriers,
talking frankly overcomes therapeutic impasses and publicizing
inequality exposes the injustice. Still, racism is not decided for

�102
103

long by changing individual and collective attitudes, important
as they are in improving face to face encounters and motivating
reform. Rather, it requires changing the cultural values that
prefer light over dark and continue to poison the social atmosphere, and by challenging institutional policies that assume
that ethnic culture is responsible for limited opportunities. This
paper attempted to provide the groundwork for improved practice with Latino clients and the rationale for raising the critical
consciousness of the human service, mental health and counseling professions about race and Latinos.

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�107

The voice of Social Work in the immigration debate1
Cora Le-Doux2

Resumen
El debate sobre inmigración en los Estados Unidos ha sido formulado
principalmente desde una perspectiva negativa. En este debate, fuera
de las declaraciones políticas, la voz de la profesion del Trabajo
Social se ha mantenido en silencio. El debate, en realidad gira en
tomo a la anti-inmigración y los recientes cambios legislativos en
asistencia social e imrnigración se proponen impedir y límitar la
migración hatia los Estados Unidos. Estos cambios multiplican la
vulnerabilidad de una población que ya está en una posicion precaria.
La profesión del Trabajo Social puede participar como actor en el
debate e influir en la legislación sobre este tema. La ideología de la
profesión, sus credos y su código de ética pueden ayudar a los
trabajadores sociales a encontrar su voz en este debate.

Abstract
As a contemporary issue, the immigration debate in the United States
is framed primarilyfrom a negative perspective. Beyond fom1al policy
statements, the social work profession is silent in this debate. The
debate is really an anti-immigrant debate, and recent welfare and
immigration reform is atmed at deterringand restricting immigration
to the United States. These changes increase the vulnerabihty of a
population already in a precarious position. The social work
profession can be influential by becoming an active player in sl1aping
immigration policy. The profession's ideology, value-base and code
ofethics can help social '\Wrk find its voice in the inunigratioo debate.

lntroduction.
lmmigration. Use of the tenn sparks debate and emotion. As a
contemporary issue, the irnmigration debate in the United States is
framed primarily from a negative perspective. In reality, it is an
ai1ti-immigration debate focusing on numbers and characteristics of
immigrants. lt is a divisive social issue that evokes a variety of
emotion~ ranging from anibivalence to anger. Officially, the stance
1

This article v; based oo paper prestmed at the Associatioo ofMe.xiran Amcricai Social
Worka-s Annual Ccnfa-mcelicld augu5t 29-30, 1996 in San Antwio, Tcuis.
1

Ptofessoc, Wocdai School ofSocial Savice, Our Lady ctlheLake Uúvasity, S. Antwio.

�109

of the social work profession in the United States is to insist "that
federal, state, and local actions ensure equal protection from
discrimination and exploitation for all immigrants, refugees, e,otrants,
displaced persons, and undocumented persons who reside in the
United States" (National Association ofSocial Workers, 1994: 147).
1n reality, however, beyond the use of paraprofessionals in refugee
resettlement, the voice of the social work profession in the current
immigration debate is disturbingly silent. This article is a beginning
effort to include social work to the debate. It is important to add that
although this article is written from the perspective ofa social worker
in the United States, it is clear that national irnmigration policies
and practices impact individuals, families, and social service organizations in the United States and Mexico.

Jargon.
1t is important to keep in mind that like the general public, social
work professionals are unfamiliar with the various legal terms used
by the United States Imrnigration and Naturalization Service (INS)
and with the legal definitions of these terms. "The terms refugee,
immigrant, entrant, eligible legalized aliens, and nonimroigrant are
legal terms used by the lmmigration and Naturalization Service to
identify and describe individuals legally admitted to the United States.
Each of these terms has its own eligibility definitions based on United
States Department of Justice criteria" (Le-Doux &amp; Stephens, 1992:
32). The classification of individuals arriving as immigrants to the
United States varíes and depends on both domestic and foreign
policies concems at the time. For example, in January 1992, the
United States Supreme Court ruled that "men who flee their war
tom countries after rebel attempts to coerce them into military service
are not entitled to asylum as political refugees" upon arrival to the
United States (Associate Press, 1992: l ). Also, often rather than
utilizing already existing imrnigrant categories, the federal govemment will create new categories.
Recent welfare reform legislation does just that. The Personal Responsibility and Work Opportunity Reconciliation Act of 1996 (HR3734)
creates two new categories of immigrants: qualified aliens and
unqualified aliens. Qualified aliens include: legal permanent
residents, refugees, asylees, those whose deportation is being
withheld, those granted conditional entry, and parolees. Unqualified
aliens include: undocumented persons and certain legal imrnigrants

such as temporary agricultura! workers, persons with temporary
protective status, and college students. Eligibility for federally funded
social service programs by imrnigrants is complicated because
depending on the program, "sorne categories of persons legally
present in the United States will now be treated the same as
undocumented immigrants for the purposes of program eligibility,
and lumped together under the new title of unqualified aliens" (The
Center for Public Policy Priorities, 1996: l l ). Also, there are exceptions - for example, individuals classified as unqualijied aliens
may be eligible for certain social services such as immunizations,
crisis intervention, and emergency disaster relief.
It is important to note the use of the term alien in the creation of
these new categories. The use of the term alien serves to dehumanize
the experience of individuals and groups that are negatively impacted
by the recent welfare reform legislation. It is also noteworthy that
current welfare reform also specifies citizenship status as an eligibility
requirement for federal welfare benefits. That is, poor and needy
United States citizens are defined as deserving of welfare services,
while poor and needy non-United States citizens are seen as nondeserving.
As an area of social concem, immigration is routinely defined as a
social problem. That is, immigration has a subjective and objective
reality and depending on who is defining the problem, it viewed as
either an outcome of socially induced conditions or of individual
pathologies (Widdison &amp; Delaney, 1995; Eitzen &amp; Zinn, 1994).
Although there is public agreement that immigration is a social
problem, there.is lack of agreement on the magnitude, severity, or
cause. Because of the number of players in the debate, there is also
lack of agreement on solutions to the "irnmigration problem" .

Players in the Debate.
Various sectors of the United States population have a vested interest
in the outcome of the immigration debate. Major players include:
the Immigration and Naturalization Service (INS); federal, state,
and local governments; cities, schools, and parents; medica!
providers; pro-immigration and anti-immigrationgroups; and human
rights groups (Donegan, l 994). Tbe Mexican government, Mexican
families with relatives in the United States and Mexican-Americans
(Mexican nationals who have become U.S. citizens) who have family
members in Mexico are also impacted by changes in immigration

�111

110

policy and practi~. lt is beyond the scope of this paper to address
each of these players. Due to its pivotal position in the debate,
however, it is important to view the changing role ofthe INS.
Historically, the position of Superintendent of Irnmigration was
establisbed in 1881 and placed in the United States Treasury
Department. In 1903, the office was transferred to the Department
of Commerce and Labor. In 1911, the Bureau of lmmigration and
Naturalization was then transferred to the newly created Department
of Labor. In 1940, the INS was transferred to the Department of
Justice where it is found today. Philosophically and functionally, the
role of the INS has changed and currently it is defined as enforcement
of policies that seek to restrict legal immigration and stop íllegal
immigration to the United States.
Among the players in the immigration debate, only human rights
groups and organizations representing traditionally oppressed
populations question the constitutional and moral right of federal,
state and local govemments to deny or restrict social services based
on immigrant status. The official social work stance on the issue,
according to the National Association of Social Workers (NASW),
is that "the plight of refugees and imrnigrants be considered on the
basis of human values and needs, rather than on the basis of an
ideological struggle related to foreign policy" (NASW, 1994: 147)
Beyond formal policy statements, the social work: profession is silent
in the debate. Why the silence? First, immigration is not an area of
specialization for social work professionals. Voluntary agencies
serving refugees and immigrants rely heavily on the use of
paraprofessionals in delivery of social services to this population.
Furthermore, the individuals who are involved in service provision
to immigrants and refugees are not likely to be publishing about
their experiences in working with these vulnerable populations. This
results in a limited nwnber of social work: publications on the topic.
Second, in dealing with immigration policy, the social work
profession follows the general public's practice of deferring to the
courts and the legal arena. If social work professionals have anything
to do with immigrants, it is because it has come to their attention
that one of their clients is an immigrant (documented on undocumented). Unfortunately, it is the author's observation that social
workers tend to view immigration as a matter of law enforcement
and apart from the profession's domain.

The Debate.

A number of key themes emerge from analyzing current popular
news media reports on imrnigration. First, as noted earlier, the
imrnigration debate is really an anti-immigration debate. We do not
have many individuals in power arguing that we should have more
\mrnigrants adrnitted to the United States. Other prirnary themes
are: the econom1c, financial, and social costs associated with immigration, current immigration policy and patterns, assimilation and
multiculturalism, and humanitarian concerns (Le-Doux, 1996).
Public opinion polis clearly show that the general public views past
immigration to the United States as a good thing, and imrnigration
to the Utúted States today as a bad thing (Morganthau, 1993 ~ Aik:man
&amp; Jackson, 1993). As "arguments against imrnigrants are rising
again, it is well to remember that every single one ofthem has been
heard before" (Weisberger, 1995: 42). Allegations that immigrants
take jobs from United States citizens, negatively impact wages, and
compete for limited education, housing and health services are not
new.
Immigration policies and patterns are another major theme in the
immigration debate. In the l 990s, the United States is experiencing
an immigration policy enforcement period. The 1986 lmmigration
Reform and Control Act was signifícant because it signaled the
beginning ofthis enforcement period (Le-Doux &amp; Stephens, 1992).
Although the United States is in a period of immigration policy
enforcement, it does not necessarily mean that immigration policy
is more restrictive. The 1990 Immigration Act for example, increased
the number of legal immigrants who could be admitted to the U.S.
by 40% and included a diversity clause that allowed up to 40,000
individuals from counties negatively impacted by the 1965 legislation
to legally immigrate. The distinction between immigration policy,
inunigration control mechanisms, and access to social services based
on immigration status is an important one in the current immigration
debate. The use of restrictive and exclusionary strategies, such as
the recent welfare reform legislation, to deal with both legal and
illegal immigration is a reaction to the immigration policy changes
of 1965. In part, this is do to the composition of immigrants coming
to the United States as a result of fundamental revisions to the
immigration laws.

�112

In the early and mid-l 800s, 95% of immigrants to the United States
were from northem and western Europe. By the early 1960s, that
number had dropped to 38% (Schaefer, 1996). The diverse immigrant
population that exists in the United States today is an outcome of
the immigration reform of the mid-1960s. According to Schaefer
(1996), in the 1990s, individuals from Latin America (47%) and
Asia (38%) account for the largest immigrant groups in the United
States. The 1996 welfare and immigration legislation are in part a
reaction to a sense that "our borders are out of control" (Turque,
Reiss, &amp; Liu, 1993: 25) and that it should be more difficult for people
to enter the United States.

Not only has the composition of the immigrant population changed,
so have the settlement patterns of immigrants. Regionally, the
concentration of immigrant populations heightens the emphasis and
prominence of the debate. For state and local govemments, it is of
concem that "nearly one in eleven Americans are foreign-bom" and
that "one-third of the foreign-bom live in California" (Hansen &amp;
Bachu, 1996: 58). New York, Florida, Texas, Illinois, and New Jersey
have overa million foreign-bom residents. Because legal and illegal
immigrants do not quality for most federal programs, the burdenfor
social service provision is placed on states and local communities.
This is particularly evident along the United States-Mexico border
where poverty rates are extremely high.
Xenophobia is a constant when dealing the movement of people
who possess characteristics that difl'er from the host county. Concem
about the assimilation of immigrants and the impact they have on
United States culture is nothing new. What does change is the
immigrant group under attack at any speci.fi.c point in history. Cole
(l 995) argues that in the United States the "Know-Nothings" have
retumed And, that in the 1990s "the objects of prejudice are no
longer Irish Catholics and Germans; 140 years later, ... the new 'they'
are Latin Americans" (p. 67). There is a vocal segment ofthe population that argues that the United States "must restrict immigration
to prevent cultural disintegration" (Auster, 1994).
From the traditional sociological perspective, the assumption is that
"foreign-bom and their offspring will acculturate and seek acceptance
among the native bom as a prerequisite for social advancement"
(Portes &amp; Zhou, 1995: 61 ). Among the themes in the current immigration debate is the inability or unwillingness of sorne immigrant
groups to assimilate to United States culture and society. Portes and

113

Zhou (1995) maintain that the "expected consequences of assimilation have not changed entirely, but that the process has become
segmented" (p. 61). The authors argue that the immigration experience must be contextualized and that there are three aspects encountered by today's newcomers that create vulnerability: phenotype (skin
color), settlement location, and absence of opportunity for social
mobility (p. 62). Connor (1985) identi.fies language, proximity to
source country, racial and ethnic difl'erences, and other variables
that influence the assimilation process. The outcome is a pattern of
"segmented assimilation", and the result is several distinctive forms
of adaptation among new immigrant groups in the United States
(Portes &amp; Zhou, 1995).
Recently, during a discussion of immigration, someone posed the
question, "Is it a 'Mexican' problem?" In the 1990s, immigrant
bashing is popular and blaming Mexican nationals for current societal
woes is fashionable. "Ofthe 22,568,000 foreign-bom persons living
in the United States in March 1994, 6.2 million carne from Mexico"
(Hansen &amp; Bachu, 1996: 58-63). Historically, United States immigration policy has been restrictive toward Mexican nationals wanting
to immigrating to this county, and deportation continues to be a
major strategy in dealing with people entering the United States
illegally from Mexico. Upon arrival to the United States, MexicanAmericans3 are "hated for their differences and feared because of
their growing presence" (Valdivieso &amp; Davis, 1991: 11 O). The outcome, for many Mexican-Americans and Hi~panics in the United
States is daily encounters with discrimination.
The immigration debate in 1996 is not only about assimilation and
discrimination, but also about the lack of social service support that
meets the basic human needs of poor and needy immigrants in the
United States. Is the United States, by denying services to needy
immigrants, violating basic human rights principies? Although they
are few in number and in resources, human rights groups and other
activist groups are quick to challenge state and federal govemrnents
not only about the constitutional Iegality of denyitig social services
to legal and illegal immigrants, but also to raise moral concems
about the recent immigration and welfare reform policies. These
' Toe tenn Hispanic is used by the feder-al govanment and includes Mexicans, Puerto
Ricans, Cubans, Central Americans, and South Americans. ln the Southwe&amp;em Uni1ed
States, thetenn Mexican-American refers to individuals v,ho have Mexican ancestry and
are United &amp;ates citizens eithl2" by birth or throush naturali7111.im.

�115

114

groups also question the government's motivation for excluding
immigrants from social services.

persons have access to resources, services, and opportunities which
they require" (NASW, 1990).

Prior to signing the welfare reform legislation, President Clinton
said the restrictions on social service benefits for legal and illegal
immigrants had "nothing to do with welfare reform", but was simply
intended to balance the federal government budget. Officially then,
the motivation for welfare reform is seen as an effort to reduce federal
spending. Unofficially, federal welfare reform will reduce revenue
to the states, encourage eligible immigrants to become naturalized
U.S. citizens, and deter both legal and illegal immigration to the
United States.

Voice of Social Work.

For states, welrare reform could result in a loss of revenue. For instance, in 1995, 186,572 legal aliens in Texas collected food stamps,
and 53,160 collected Supplemental Security Income (SSI) (Zaffirinini, 1996). The immediate negative consequences to the immigrant
population will be denial of food stamps and SSI benefits to legal
immigrants that are not United States citizens. Furthermore, the
1996 immigration reform policies will double the size of the United
States border patrol over the next five years. lt will also extend
"deeming''• to ali federal need-based public benefits. The 1996 welfare
reform and immigration policies are an effort to reduce federal
spending, but they are also an effort to encourage citizenship and
discourage immigration to the United States.
Social workers can resign themselves to the changes brought about
by welfare and immigration reform, but that does not help the people
negatively impacted by these policies. The welfare and imrnigration
reform legislation ignores the harsh realities of individuals who have
to wait until a situation reaches crisis proportion before receiving
assistance. We should take little consolation in knowing that "legal
aliens who lose welrare benefits will not be denied non-cash services
need to protect life and safety, such as access to soup kitchens,
eroergency medical services and child protection" (Associated Press,
1996: A6). The reform policies may reduce welfare spending and
restrict immigration, but a significant outcome is increased vulnerability for a population already ina precarious position. It is the ethical
responsibility of social work professionals to "act to ensure that all

How should social work influence the immigration debate? First by
focusing on education, second by becorning an active player in the
immigration debate, and third by adhering to our professional code
of ethics and social work value-base.
Education must occur at two levels, micro and macro. Schools of
social work are mandated by their accrediting body, the Council on
Social Work Education, to include content on at-risk-populations in
both undergraduate and graduate programs (CSWE, 1994). A 1994
national survey conducted by the Displaced Populations Program of
Howard University indicates that law and anthropology departments
are more likely to offer courses on immigration and refugees than
are schools of social work (Ross-Sherif&amp; Gozdziak, 1995). Educating
social workers about the immigration experience and immigration
policy will not only create awareness about the plight of immigrants
and refugees, but will also provide professionals with a knowledgebase that allows them to be proactive rather than reactive when
dealing with immigration issues.
Current welfare and immigration reform provide social work
professionals a window ofopportunity by allowing for re-exarnination
ofthe profession's stance on immigration, as well as global economic
and social justice issues. The social work education arena is an
excellent place to start that process. Does the profession adopt the
traditional sociological assimilationist model when dealing with
immigrants and refugees, or does it embrace a multicultural perspective? In social work, education and awareness about immigrants
arriving in the United States is of little use unless it is utilized to
bring about positive social change. At the micro level, each social
work professional must become familiar with the recent changes in
welfare and immigration policies. Additionally, social work professionals must educate themselves about pending legislation at the
federal and state level. A proactive stance is required, otherwise the
profession when dealing with immigration concerns will continue
to be reactive.

4

DeEming is atean usedto cowrttheincom.eoftheimmigrant'sspcnsor asif it werethe
immigrant's ín.come in calculating eligibilityfor govemmt'Jlt social serv:ice bmefits.

The social work profession must go beyond packaged policy
statements that sound good, but do nothing to bring about needed

�117

116

change for vulnerable and at-risk-populations. As social work
professionals we must become active players in shaping United States
immigration policy. Using a human rights perspective, social work
needs to step beyond the current debate on immigration that focuses
on the legal and illegal status of individuals, and focus instead on
the needs of the global community. Basic human needs and rights
are not reserved only for those individuals residing as citizens in the
United States. Basic human needs and rights are of global concem.
In the 1990s, we are experiencing economic globalization. The
economic focus ignores other aspects of globalization and it is the
role of the social work profession to identify, highlight, and voice
)hose as~. Social service ~encies provide the context for social
work practlce andas such, social work professionals are in a position
to gather data on the impact of welfare and immigration reform.
Social work is in the unique position to add a human face to the
inunigration debate.
Finally, the immigration debate gives the social work profession the
opportunity to live up to its ideology and value-base by adhering to
the profession's code ofethics. According to the National Association
of Social Workers, social work professionals "should act to prevent
and eliminate discrimination against any person or group on the
basis of race, color, sex, sexual orientation, age, religion, national
origin, marital status, political belief, mental or physical handicap
or any other preference or personal characteristic, condition, or status"
(1990). By systematically excluding individuals from obtaining social
services on the basis of citizenship, social workers in direct violation
of the profession's code of ethics. With the 1996 welfare and
immigration reform legislation, social workers fínd themselves being
asked to become immigration officers. That is, they are now being
asked to enforce imrnigration policies that are aimed at deterring
and restricting immigration to the United States. The ethical dilemma
is clear, what is yet unclear is whether social workers will adopt this
role or chose to adhere to the profession' s ideology and code of ethics,
and "advocate [for] changes in policies and legislation to improve
social conditions and to promote socialjustice" (NASW, 1990).

Conclusion.
It is naive to assume that the movement of human populations will
cease. It is equally naive to assume that denial of government services
will deter the movement of individuals. Allowing immigration to be

defíned as a social problem by the popular media results in policies
that are aimed at maintaining social order. Allowing persons in power
to define immigration as a social problem, results in policies and
mandates that maintain the status quo. Both ofthese dynamics are at
work in the current immigration and welfare debate. Immigration is
a human condition. The strategies developed to address immigration
must be humane. The reality is that it is a multifaceted problem that
needs multifaceted solutions.
Denying social services that meet basic human needs is not consistent
with the social work ideology. There is no easy answer and no
consensus. It is seductive to think that there is 'an' answer. In
summary, the social work profession has an ethical, if not moral
obligation to add its voice to the debate and become an active player
in the development of humane immigration policies. Increased
communication between social work professionals in the United States
and Mexico on immigration issues is critical. New initiatives by
professional social work organizations in both countries to make
immigration a major focus of public policy action are also needed. In
the United States, the National Association of Social Workers, for
example must re-examine and revise its stance on immigration.
Strategies must be developed that assist non-governmental agencies
who are increasingly responsible for social services provision to
individuals whose immigration status excludes them from
participating in federally-funded programs. At all levels, social
workers can be active in redefining the role ofimmigration in today's
world.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ISSN 1~05-1133

j PERSPECTIVAS

SOCIALES 1

REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES

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1·nero ¡ulio de 191/6

��1

PERSPECTIVAS SOCIALES!
REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES

FA&lt;..'lll IAD Di' rRABAJO SOCIAL

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

N°5

Enero-j ulio de 1996

�PERSPECTIVAS SOCIALES
Editor/Director
Manuel Ribeiro F erreira

Universidad Autónoma de Nuevo León

Editor Adjunto
Raúl Eduardo López E'stroda

Universidad Autónoma de Nuevo León

Consejo Editorial
/

Emma Adame Welsh

Universidad Autónoma de Nuevo León
/)avid M. Austin

The University ofTexas at Austin
Renée /J. /Jand11rand

lnstitut National de la Recherche Scientifique. Montreal
(iermain Dula,·

McGill University
Ma. del Carmen füu

Instituto Mexicano de Estudios Sociales
Femando Galán

Texas Pan-American University
/,uis leñero O.
Instituto Mexicano de Estudios Sociales
Romeo Madrigal H.

Consejo Estatal de Población. N.L.
l+um,:oise Romaine Ouellelle

lnstitut National de la Recherche Scientifique. Montreal
Roberto Rebolloso G.

Universidad de Monterrey

�Perspecttvas Sociales (lSSN 1405-1133) es una publicación semestral de la
Facultad de Trabajo Social de la Umversidad Autónoma de Nuevo León. Desde su
aparición en 1991. la revista ha publicado artículos teóricos y reportes de investigación
en los campos de la sociología. la antropología, la psicología, la psicología social y
el trabajo social. Su vocación está abierta a trabajos de envergadura internacional.

Normas de edición
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Los manuscritos serán evaluados por los editores y por los miembros del
Comité de Redacción, Para permitir el anonimato, se debe adjuntar una página de
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las referencias- a doble espacio en papel blanco. tamaño carta. Las lineas no
dben exeder seis pulgadas
2 Escriba cada tabla o figura en una página separada. Inserte una nota mdicat1va eo
el lugar apropiado en el texto Por ejemplo· ..El cuadro 1 va aquí "

3. O1buJe las figuras en papel blanco con tinta china. Conserve los dibujos ongmales
para ser ransmitidos directamente a la imprenta. pero envíe copias con el manuscrito. Las figuras hechas en un graficador o programa de dibujo deberán enviarse en
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4. Explique con palabras los símbolos utilizados: haga esto en los márgenes del
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entre parmtes1s Las notas de pie de página deben utilizarse únicamente para observaciones y aclaraciones y no con el propósito de hacer citas bibliográficas No es
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subsecuentes de una misma fuente de la misma maneraque lo hizo la primera vez
Ejemplos.
Si el nombre del autor forma parte del texto, debe ser seguido del año entre paréntesis: [ " ...01,ncan (/959) demostró que... ""]. Si el nombre del autor no está en el
texto, inserte en el lugar apropiado el apellido y el año, separados por un coma.
y todo ello entre paréntesis. e··...algunos han propuesto (cf Gou/dner. 1963)

que... • ).

�2. Las referencias de números de páginas (sin utilizar "p." o ··pp.") deben seguir al
ailo de publicación, separadas por dos puntos: ('"se ha hecho notar (Upset,
1964:6/-64) que... "'). Incorpore entre paréntesis cualquier frase breve asociada
con una referencia: e··...han señalado que ésto es así (pero véase Janes. /952:99
pora un punto de vista opuesto). 'l

AVISO EDITORIAL
Con este número, la revista Perspectivas Sociales completa Wla
etapa importante en su trayectoria.

3. Para referencias de dos autores, utilice solamente los apellidos; para más de dos
autores. utilice ··y otros·· Para autorías institucionales. proporcione el mínimo
posible de información desde el principio de la cita: [ ·· los datos sobre ocupación
(U.S. Bureau ofThe Census. /963:/17) revelan. ºl
4 S1 hay más de una referencia del mismo autor y del mismo ailo, distinga la fuente

utilizando letras ("a,b. etc."') pegadas al año de publicación, tanto en el texto
como en el apéndice bibliográfico:
como fae sugerido anteriormente (l evy,
1965a:33IJ 'l

r·...

5. Cuando realice una serie de referencias. inclúyalas dentro de paréntesis y separadas

r·...

por punto y coma:
como muchos han señalado (Johnson, I 942: Perry. I 947:
Lindquist, 1948)... "').

Hasta este momento, la edición de Perspectivas Sociales ha
sido responsabilidad exclusiva de la Facultad de Trabajo Social de la
Universidad Autónoma de Nuevo León. A partir del próximo número,
otras instituciones académicas de los Estados Unidos compartirán esta
responsabilidad, aportando al mismo tiempo sus talentos y su esfuerzo.
Estas instituciones son: the School of S.ociaJ Work ofthe University of
Texas at Austin, the School of Social Work of the Our Lady of the
Lake University, the Department of Social Welfare ofthe University of
California at Los Angeles y the Department of Social Welfare of the
South üalifomia University.

Formato de las referencias en el apendice bibliográfico.
Enhste todas las referencias en orden alfabético por autor, por ailo de publicación en
un apéndice titulado ·'BLBLIOGRAFÍA'" No emplee abreviaciones. Para el formato
tipográfico. vea los ejemplos siguientes:
Dav1s. Kmgsley
( 1963a) «The theory of change and response m modem demographic histo ry».
Populauon lndex 29 (October): 345-366
ll963b) «Social demography». pp. 204-221, en. Bernard Berelson (ed.J. The
Behav1oraf Sciences Today. New York. Basic Books
Goode, W. J.

( 1967) «The protection ofthe inept». American Soc,ologicaf R.ev1ew, 32 (February):
5-19.
Moore. Wilbert E. y Amold S. Feldman

(1960) labor Commitment ami Social Change in Devefoping Areas. New York:
Social Science Research Couocil.
Sanford, Nevitt (ed.)

(1962) The American College. New York: Wiley.

A partir de este momento, habrá dos editores responsables: el
Dr. David M. Austin por la parte Norteaméricana y el Dr. Manuel
Ribeiro por la parte Mexicana. Seguirán apareciendo dos números por
año, pero desde ahora cada número incluirá artículos en inglés y en
español, acompañados de Wl abstrae! en el otro idioma.

�Tabla de contenido

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Rector: Dr. Reyes Tamez Guerra

FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL
Directora: Lic. Ma Irene Cantú Reyna

Los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores. No se
devuelven originales. Toda correspondencia deberá dirigirse a:
Manuel Ribeiro Ferreira
Revista Perspectivas Sociales
Facultad de Trabajo Social
División de Estudi~s de Postgrado
Universidad Autónoma de Nuevo León
Ciudad Universitaria
Monterrey. N.L. 66450

Jesús Castillo López M.A.
Familism and the Elderly in Ten Mexican-American Families

11

Ricardo Hi/1 Acosta y lara
Quebec: ¿democracia social "Norte y/o Latino'' Americana"

41

Manuel Ribeiro Ferreira
Educación y movilidad social

55

Antonio Salgado Gómez
Arquitectura, ética y tecnología: algunas consideraciones

77

Raúl Eduardo lópez Estrada
Consideraciones metodológicas para complementar los
enfoques cuantitativo y cualitativo en investigación social

87

A../ Ernst

Ti raje de esta edición: 500 ejemplares

ISSN: 140S-1133

1mpreso en Monterrey. N. L.. México

El trabajo social y la teoría de la interacción simbólica: un
tratamiento efectivo para el uso de drogas

113

�Familism and tbe Elderly in Ten Mexica~-American
Families of Chicago, Illioois
Jesús Castillo López

Introduction.
The sociological study of family relations of the elderly has
many implications for social work, social and economic policy, housing
and regional planning and, for health (Rosenmayr, 1971 ). According
to Rosenmayr ( 1971 ), studies have shown that the life expectancy of
older person diminishes when they are removed to an institution. This
change of environment may sometimes be due to the fact that adult
children were unable or unwilling to provide a sufficient amount of
care for their elder parents at home. Public and prívate agencies are
interested in optimizing the supportive capacity of the family vis-avis its aged member.

.1

Sociological studies may prevent stereotypes and popular
rrúsconceptions of the aged, and in this sense sociological research
and its theoretical formulation are a mean to prevcnt such effects.
Historically, the study offamily relations ofthe elderly had two main
roots, according to Rosenmayr (1971 ), one was the prevailing
sociological theory ofthe so-called nuclear or conjugal family. This
theory stated that the processes of industrialization and urbanization
led to the dissolution of the extended or multigenerational family.
The farrúly as a system, according to him, contracts itself to the
conjugal couple and their young children. Toe elderly are excluded,
and these are the main-&gt; reasons for the alleged role uncertainty in
modero society.
This study is addressed in order to see if this deterioration
within the family and its elder members is occurring in MexicanAmerican families of Chicago's urban area. Since 81 % of MexicanAmerican are living in metropolitan areas (Gelfand, 1982), and
according to Bean and Tienda ( 1987) the population of persons of
Mexican origin was in 1980 8.7% ofthe total population of the United
States and this figure corresponds to the 59.8% of the total Hispanic
population ofthis country, because·ofthis, the decision to chose the
urban population for this study was made.

�12
13
Taking into account this fact it is possible to see how the
modemization and the urban settings have influenced in the dynamic
family ofthe elderly and its members within the family. Another point
to taking into account is that according to Rosenmayr ( 1971 ). in the
future the relationship between the generations in the family will be
still more complex through the appearance ofa second generation or
even a third generation in the age group of the elderly. The general
aim of this study is to know how a group of Chicano or MexicanAmerican elderly of Chicago urban area is treated by his/her own
children and/or relatives who are living or not in the same household.
Although the Mexican-Americans have been studied in the
past in the United States (see e.g. Achor, 1978; Amold, 1928; Connel,
1925; De Leon, 1983; Foley, et. al. 1988; García, 199 l. Gonzalez,
1928; Madsen. 1964; Maril. 1989 Markides and Martín, 1983;
Rodriguez, 1978; Rubel, 1966); these studies have been centered in
the Mexican-American population ofthe southern side ofthe United
States. lacking research based in the Mexican-American population
of Chicago. lllinois.
This study proposes to address a piece of empírica! research
in the study ofMexican-American elderly conceming the city ofChicago. An urban setting has been selected taking into account that most
ofthe Mexican-American population is now living in an urban area
rather than in country settings. According to Achor ( 1978: 159). «The
demographic data alfes/ that by 1970 most Mexican-Americans lived
in cilies; according to the censusfigures thatyear, 88% ofthe Spanish
spealcing population was concentrated in urban sellings». Therefore.

this study is trying to get infonnation about how the Mexican-American
elderly group ofChicago is treated by its family members.
Taking into account that sorne stereotypes exist (Maldonado.
1975) regarding the Mexican-American elderly. specially related to
family relationships, and family solidarity among them. These social
beliefs state that the Mexican-American family has traditionally been
characterized by its pattern of extended relationships living together
and giving support to their members (Cabrera. 1971).
Regarding the Hispanic family, Carrasquillo has pointed out:
Grandparents are likely to remain within the family.
Contrary to common practices of Non-Hispanic groups
in the Unitl:d States, grandparents are welcome to live

with the family. They are not seen as a burden, but as a
blessing due to their knowledge. as role models for tbe
children, or as people who can take care of tbe children
during the parents' absence. Grand~arents ~lay .ª
significant highly respected role in the hves of J:lisparuc
children many times being tbe only adult who mteracts
with the,children for most ofthe day and part oftbe night
Carrasquillo (1991 :72).
However, the findings of sorne researchers (Maldonado, 1975;
Markides and Martin, 1983) did not support the affirmation that ol~er
Mexican-Americans have an advantageous position receiving social.
economical, and psychological support by their adult children and/or
relatives. This kind of beliefs regarding family pattems among
Mexican-American elderly could be more disadvantageous because
of the fact that as Maldonado states:
Toe old myths ofthe extended family have blinded both
the social scientists who fonnulate theories. and the
practitioners who provide social serv,ces so that they fail
to understand the present crisis of the Chicano aged
(Maldonado. 1975:375).
In this sense. 1his study can addresses on that direction. to
examine these social beliefs in sorne way, as Markides says:
...intergenerational research is needed to find answers to
many critica! questions about tbe Chicano family and the
place of 1he older members in it, as well as •~ assess
generational changes in family relations (Mark1des and
Martin. 1983: 15).

Review of tbe litera tu re.
With regard to the structure of the family, Charles Mindel
( 1983) has pointed out that the relative irnportance o~ ~in~I versus
collateral kin and the interdependence of nuclear fam1ltes ts also of
tremendous concem to the elderly. In this sense, the interaction of
elderly within the family context and the wider society is another area
ofincreasing importance. Families differ (Mindel, 1983), and are ch~ging the extent to which they will relate to an externa!. non famtly

�14

15

support system and to what extent they insist that can be provided
entirely or mostly in their family.
Discussions of the ethnic family and kinship relations typically
have not focused centrally on the elderly. inasnmch as mutual aid
arrangements. However. Mindel says. that when the issue ofextended
farnily relationships is being discussed, it is clear on closer exanúnation
1hat by and large the relationships being discussed are parent-child
relationships. Studies exanúning visitation with kin are more often
than not examining lesser extent visitation with other kin. Mutual aid
between kin usually translates as aid between parents and adult
children.
The studies ofkinship relations of e1hnic and minority groups
as weJI as majority groups tend to be discussions of older parentadult child relations. It is in this context, Mindel says, that the research
on elderly and their family relationships can be viewed. Generally
speaking, ethnic groups tha1 still maintain relatively strong ethnic
identities among their members tend 10 have more closely knit and
mon~ highly structured extended k.inship relationships. Although man)'
researchers (Maldonado. 1975: Gallego. 1980: Markides. 1983) have
pointed out that Mexican-American families are not giving more
support to its elder members, Gelfand ( 1982) says that in New York,
Cantor ( 1979) inquired about the functional networks of White,
Spanish and Black-American elderly people, and found that when he
asked who they tumed to when the elder fell "sick or dizzy". 43%
mentioned children, a choice that was four times higher than any other.
In Milwaukee, according to Gelfand ( 1982), Biegel and Sherman
( 1979) noted that over 71 % of ethnic elderly people discussed a
problem with family members before seeking additional help.
Gelfand (1982) has pointed out that as mutual assistance, a
common family pattern among the ethnic populations of the United
States is one of the facts that are present in those ethnic populations.
Whether Hispanic elderly have more supportive farnily relationships
is as yet unclear according to Gelfand (1982).
On the other hand, Pichado (cited by Gelfand, 1982) says that
from bis perspective, changing technology has reduced the value and
numbers of extended farnily units living together. The result ofthis
change in living pattems results in a dissolution of the kinship ties
that bind the elderly to their families and makes it more difficult for
older Hispanic people to rely on family members for assistance.

•

An analytical and important point to bear in mind is the
question ofhow much a particular family pattem is a culturally defined
arrangement, and to what degree it is a functional adaptation to a
particular position in the stratification system. Mindel has pointed
out, for example, do members of a Mexican-American group rnaintain
close tiesto kin because offamily tradition passed down through the
years, orare close ties maintained as a survival mecharúsm in a poverty
level existence? lnvariably, both ofthese factors are intertwined, but
it is wise to keep them analytically distinct. It is through the
ethnographic interviews that this kind of questions can be addressed
and in sorne sense answeréd.
Whíle elderly sharing residences with kin, either as the primary
household heads oras dependents, represent an importan! componen!
of the family status of Hispanic elderly, another important componen!,
according to Mindel ( 1983) concems mutual aid and informal support
implicit in the extended family system. A number of studies have
found that Mexican-Americans and other Hispanics have a highty
integrated kin network providing emotional and financia] support.
Generally the exchange of aid and services was higher than among
Anglos (Mindel, 1980). Hispanics also tend to live in greater proximity
to their kin; Mindel found that location and presence of kin in a
community was associated with migration to that community. This
researcher found ( 1980) in a study done in Kansas City among
Hispanics, Black-Americans and Anglos that the Mexican-Americans
have a more highly developed mutual aid network than the other two
groups. Numerous other sources have sho}VO that Mexicans prefer to
rely on family support than on friends or other more formal sources
(Ramirez &amp; Arce, 1981 cited by Mindel).
In addressing the possibility of declining support for MexicanAmerican aged within their famiJy systems, Martinez ( 1979) did an
attitudinal research study in San Diego, California, in 193 subjects
and her results showed that care of the aged was still perceived as
belonging largely in the domain of the family in four out of five
delineated areas of care: health, emotional support, daily living aid
and economic aid. However, she found that for large and sustained
amounts of support, 4 7% of the sample viewed the government as
more appropriate, and for small amounts offinancial aid, 72% viewed
the reliance should be on the family. She concluded that support of
sorne Mexican-American aged was still perceived as being more
appropriate for the family's elder.

�17

16
However, Gratton ( 1987) and Arevalo ( 1989) found different
results. Gratton (1987) reported that familism among MexicanAmericans is different than in the past He analy:red the 1984-1985
census data on households and he found that older Spanish-origin
females are distinctive for extending their own households to children
and grandchildren, bearing child care and housekeeping responsibilities into old age. In explaining this finding he suggests that rather
than being products of historical minority cultures, unusual family
and household patterns are probably consequences of economic
dislocation, migration and urbanization and thus reflect soci~nomic
need in minority populations. He finally states, that familistic theory
may obscure the recognition of such need.
On the other hand, Arevalo ( 1989) did a research regarding
social service agencies respect to myths about Mexican-American
families by assuming that the extended family provides sociological
and psychological support for the elderly dismiss the need for service
delivery. However, he found that modem Latino families have become
acculturated and nuclear and do not feel that they should support their
elderly.
Mindel (1982) says that the question of whether or not the
extended family system of Hispanic elderly is disintegrating is
probably not answerable yet, since historical data on the subject are
not available. According to Joan W. Moore ( 1971 ), the Mexican
American population «... in this country have so many serious problems
that the difficulties of the oged Chicanos have attracted lillle alfen/ion». It is important to test these findings against thenotion of"warm"
and supportive extended family (Cabrera, 1971; Carrasquillo. 1991)
in the Mexican-American elderly of Chicago.
In a research titled: The older Mexican: The Invisible Elderly,
Eribes ( 1979), reviewed the census and vital statistics data for general
infonnation regarding Mexican-Arnerican elderly, and he said that
Older Mexican-Americans are 'invisible' because they are:
difficult to identify from census sources, concentrated in
five southwestem states, underrepresented in their own
ethnic group by comparison with the Anglo population,
and noi prominent in the social consciousness of most
Americans.

He argued that regarding the elderly policies and programs of
this population the orientation toward family, have not been addressed
adequately in the design of such programs. These programs. he
recommends, should be designed specifically to meet the personal
and cultural need ofthe older Mexican-Americans. In this way, could
be expected to increase the participation of the Mexican-Arnerican
elderly.
After reviewing the literature, I found that there is not much
infonnation regarding the dynamics ofthe elderly and his/her family
in the Chicago urban area. As we could see, most of the literature is
related to the Mexican-American population ofthe South side ofthe
United States.
In its importance. this study is related to the identification of
the relationship among age. ethnicity (Mexican-Americans). and
famíly relationships among family members and elderly. In doing so
1 did a qualitative approach to a group of members of the Senior
Citizen Club ofS1. Pius Church ofChicago. 11. The topic question of
this study is ifthe family members (mainly their adult children) ofthe
Mexican-American elderl)' of Chicago are giving them emotional.
economical or social support.

Metbods and sample.
The main method used in this study was the participant
observation through group discussion in the meetings of the Senior
Citizens Club ofSaint Pius Church. 1used also an in-depth interview
with one of the leaders of the Mexican community and I applied a
little survey based in the survey instrument utilized by Markides and
Martin ( 1983) in their study ofthe Mexican-American elderly ofthe
San Antonio area.
At the beginning of the study I chose to study five MexicanAmerican families of the Mexican cornmunity of Pilsen. but due to
the difficulties to do that ( 1 spent three weeks looking for a contact
and I could not achieve an importan! contact at that time), 1 decided
to change my approach. After talking with the Psychologist of the
Saint Pius Church she put me in touch with the treasurer ofthe Senior
Citizens Club, and after I talked to her about my intentions of doing
this study she talked with the president of the Club and I went to the

�19

18
Club to talk to the members and ask them for their pennission to
attend their meetings once a week. So I used the snowball sample.
In negotiating my role in the group I told them that I was a
psychologist and I could attend their meetings while they could talk
about their importan! matter of importance to them. and at the same
time 1 could get infom1ation regarding their relationships with their
families through this group discussions.
I chose the participan! observation method through group
discussions because l thought that in that way information would be
collected about their own concems and opinions about themselves
and their family members. Also, I chose the in-depth interview with
one ofthe leaders ofthe community in order to have a general point
ofview regarding the Mexican community of Pilsen.
Regarding the use of the survey instrument used, 1 wanted to
get demographic infonnation about the members of the club and sorne
infonnation regarding social relations and economic issues of the
group ·s members.
I entered in the site through one ofthe persons who is working
in Saint Pius Church who is the psychologist oftheChurch. Her name
is Aida Segura and she is working with the Mexican and MexicanAmerican families of the community of Pilsen. When I was talking
with her she asked what were my intentions to wish to work there. 1
explained to her that my intention was to work with Mexican-American
families of the community especially with the elderly people.
After two conversations with the psychologist, Miss A ida, she
put me in touch to the treasurer of the Senior Citizens Club of Saint
Pius Church, Maria Luisa Ramírez. Talking to Mrs. Ramírez about
my plans, I told her, it would be OK if we could begin war work as
soon as possible. She promised, she was goíng to talk with Mrs. Ruth
Chap, the presiden! of the Club, and then she could give me their
answer. When I talked with the president ofthe Club she agreed about
my attendance to the meetings, but she told me that I had to talk with
the Club's members in order to explain them my reasons of beíng
there.
After a week I went to the Club meeting and I talked with the
members ofthe Club. There were twelve persons and they gave me a
wann welcome, asked me about my intentions for being there and

what my goals were. l explained to the group: "lama graduate student
ofSociology, studying at Loyola University ofChicago. I am interested
in giving service to the Mexican-American community in helping the
pastoral services ofSaint Pius Church. At the same time, 1am interested
in knowing more about the elderly people ofthe neighborhood (Pilsen).
1 like to work with elderly people because they have a lot of things
that they can teach us".
One of the persons of the group asked me about what will be
the benefits for them ifl went to the meetings. 1 explained to her the
way we could work together; as a discussion group and they could
feel free to talk about their concems or if they decided not to talk they
did not have to. Another member of the group said that they could
receive sorne benefits because I told them that I am a Mexican
psychologist and I have been working with elderly people in
Monterrey, Mexico. She said: «We can receive some benefits becuuse
he is a psycho/ogist. and when you work with a psycho/ogist you can
receive some benefils».
1 told the group that ifthey agreed we could work together in
the discussion group, but if they did not, they could tell me so and 1
will accept their decision. One of the persons said that she agreed
with my proposition, and accepted me. Another person said that they
could vote by raising their hands if they wold like to be in the group.
Then. they voted and I was admitted in the group. (Was on this way
that I was entering in the field site).
After the discussion with the members ofthe Club we decided
to have our meetings each Friday during ten weeks beginning on
February 25, but due that the first Friday (2/25) was snowing we
decided to begin on March 4, and had have the final meeting on May
6, 1994. So I was for ten weeks in the field site with the members of
the Senior Citizen Club ofSaint Pius Church.

Description of the setting/informants.
Toe Senior Citizen Club is situated in the Mexican neighborhood of Pilsen, the exact address of the Club is 1933 South Ashland
Avenue, ín front of Saint Pius Church offices. Toe surroundings of
the Senior Citizen Club are composed by the Ashland Avenue itself
and the 18th Street.

�21

20
The Pilsen neighborhood is at the southem end of the Lower
West side ofChicago, is the city's leading Mexican community. Named
in honor ofone ofthe principal cities of Poland, the homeland ofthe
Bohemian immigrants who built the neighborhood, Pilsen's
architecture still shows clear signs of its Slavic origins. At this time,
the Hispanic residents of this neighborhood have made their streets a
transplanted side ofMexico. ln the surroundings ofthe Club we can
see on the 18th street sorne different businesses (22), the majority of
them ( 19) with Spanish names. These are the names ofthe businesses:
«Vazquez Funeral Home»
&lt;&lt;.Zemzky Bros. Department Store» First In Fashion

«Clark Gasoline»
« 18th Department Store»
«La Princesa» Joyería Fina
«Foto Estudio Imperial» Foto y Grabaciones
« 18th Street Optical» For your eyes only
«Super Mercado La Perla» Carnes, chorizo hecho en
casa
«San And Sons Merchandise» Artículos de buenas
marcas
«Taqueria Hidalgo»
«Maxi Cleaners» Sastrería, alteraciones, servicio el
mismodia
«Lupe Travel Agency»
«Panadería Nuevo Leon»
«Farmacia Eugenia»
«Clínica Pilsen» Foot, dental
«Peoples Federal Savings»
«Soto's Mini Market»
«Luna's Fashion» Ropa para damas, caballeros y niños
«Law Offices Reyes Villalobos &amp; Velarde» Attomeys
at Law. Abogados
«Raul 's Unisex»
«Gold Star Fashion» Ropa para toda la familia
«Guanajuato» Food and liquors

We can also see on the street sorne advertisements about sorne
Mexican alcoholic drinks such as "Presidente" The Spirit ofMexico,
or referring to the political elections such as "Elect Carrano State
Representative". Besides these types of stores there are five apartments

to live on the 18th Street. J could see only two buildings with sorne
apartments to live. and both ofthem show trash in the front, there are
also sorne kind of graffiti in the walls of most of the buildings.
On Ashland Avenue close to the Senior Citizen Club there are
more stores ( 14) than dwellings to live. Toe stores are as the following:
«Fina's Unisex» La casa del permanente
«Camitas Tzerracuas» Familia Duarte Vega
«Medica! Cente0&gt; Clínica dental familiar
«Auto lnsurance» Seguros para Auto
«Carnicería Sabas Vega&gt;&gt; Barbacoa de res, birria de
chivo.
menudo y ricos tacos
&lt;&lt;La Joya Drugs»
&lt;&lt;Emesto's Chu1Tos»
•&lt;Turismo Latino&gt;• Mexicana. ·1AESA. lncome Tax
«Monterrey&gt;&gt; Brida! and imports. arreglos para Iglesia.
XV años
«Shoe source»
«Emesto's Restaurant»
(&lt;Osco Phannacy»
«La Guadalupana» Centro botánico
«Panadería Laredo»

On the comer of 18th Srreet and Ashland Avenue. there was
one dispenser of the Spanish Newspaper "Exito" which is for free
·1nere were also on rhe same comer. one vendor ofMexican candies
and pop mm. who was wearing a !,1f3~ pants. black shirt. black shoes.
a cap of the While So,· baseball team. anda Mexican jacket. He was
ollering his products on the street and he was talking in Spanish with
two costumers who were buying candies
It 1s very common to see some people on the street. most ol
them Mexicans or Hispanics. on one occasion I saw two young males
in their early twenties dressed in an informal way, both ofthem were
dressed in tennis shoes, one of them was wearing a green sweater.
and the other one a brown jacket and a black cap. lt is also conm1on
to see some African-American people on the street or in the bus stop
waiting to aboard the bus.

�22
On 19th street I could see a blue abandoned car on the side of
the street. with the windows broken. and the tires llat. This car was
right in front of one oftbe apa11ments building which was with a very
poor maintenance. one ofthe windows ofthe building was brokcn. its
gra) paint looked very old and without color.
On 19th Street, betwee11 Ashla11d Ave11ue an&lt;l Paulina Street.
then: is a linle park where little children can play. Most of the times
)OU can see some children in the playground. On this street ( 19th).
there are more dwelli11gs to live. sorne of the houses are made of
wood. others ofbrick, but in general they have 110 good pai11ting or
maintenance.
The Senior Citizen Club itself. is located in a three !loor
building. the C lub is situated 011 tht: tirst tloor of the building. The
seco11d and the third tloors are occupied b) some members ot Saint
Pius Church. The place in which the Club is placed is composed by
three rooms. the first ofthem has two big. whitecoaches. one big table
and 8 chairs. on the second floor there is a blackboard with infom1ation
about the Church activities. In this second room they have a television
set and a radio. The third room is the kitchcn which is used to cook
the meals of the C'lub members whcn thcy decide to eat there. In the
kitc hen they have a refrigerator. a microwave oven and thc sink
These rooms are painted in an old gray color, there are some
paintings on the wall as well as a clock. Only the first room's floor
has a carpet, this is grey. In this room is where we had our mee tings,
the place is comfortable. ali the people can be comfortably sitting
down.
The group was composed of eleven people, ten women and
one man. Their age is around 64 years-old, seven ofthem are MexicanAmericans, three are from Mexico and one o f them is from Guatemala.
Regarding the Mexican-American members they are mainly the first
generation ofMexican-Americans in the United States, and only two
of them are second generation. The majority of the group has lived
more than 18 years in Chicago and more than 15 years in the Mexican
neighborhood of Pilsen.
About their education the majority ofthem have been in school,
sorne of them have more than 6 years of school and others just one

23
year of school. Only one membcr has more than 11 years of fonnal
cducation. The rcligíon of ali of thc members is Roman-Catholic.
They an: mainly maiTicd people. thcre are only 3 widows in
thc group. Talking about thcir childrcn. sorne ofthem only havc onc,
others three and othcrs scven childrcn. Thc personal description is as
follows:
Rosa Annendariz is the presiden! of the Club, a very nicc
person, who is married with Marcelo, the oldest member ofthe group.
Rom in the United States. She is 74 years-old, and has been marTied
twice, the second time with Marcclo for the last 8 years. She has been
living in Chicago all her life, and in the neighborhood for 35 years.
1lcr presence imposes authority, her voice is soft and well educated,
she wcars glasses because ofher age. l-ler parents came to the United
Statcs as farm workers 90 years ago from Jalisco, Mex ico. She has
four ~hildren, two of thcm are living in Chicago. She finished her
fonnal education with high school. She has felt sick because ofher
agc, but she is a strong person who likes vcry much coming to thc
Club.
Mario Rodríguez. is Rosa ·s husband, he is a quiet person. when
he talks. he does it slowly ami thoughtfülly. he is one ofthe two persons
ofthe group who is Mexican-American ofthe second-generation. He
is the oldest of the group, and is 82 years-old. He and Rosa are living
together in the same house, for the last 8 ycars. Mario has one daughter
who lives io one o fthe suburbs ofChicago. He has lived in Chicago
for 42 years, and in the Mexican neighborhood since he and Rosa
were married (8 years). Mario has not much education, he studied
only the first grade of elementary school but he is very smart, when
he worked in a factory he was promoted in the company and he has
been supervisor the last 20 years. He was a widower before he married
Rosa, and when he and Ruth met in the church they decided to get
married . Marcelo has felt sick lately because he has arthritis in his
legs and he cannot walk long distances, but he drives his own car.
Mario is coming to the Club eventually and he has good relation s
with the female members ofthe club.
Mónica Lazo is another member ofthe group, she is 65 yearsold, she is a very active person, she is always doing something, for
instance, at lunch time she comes in with dishes, and drinks, and so
on. She does not taJk very much, but she is always paying attention to

�24
the conversations of others. She was born in the United States. she
has lived in Chicago ali her life, and in the neighborhood for 44 years.
She is married and she studied up to 8th grade. Her parents were from
Mexico, and she has two children, both of them are married and they
live in Chicago.
Maricela López is the treasurer of the Club, she and Ruth are
the leaders of the group. she is 64 years-old, but she looks younger
than her real age. She was bom in the United States, and she has been
living in Chicago for the last 20 years, before, she lived in New York
for l Oyears. Maricela studied up to 6th grade, she likes to read the
newspaper to be updated, and magazines, more in English than in
Spanish. She is the person who is taking care of the money of the
group, and she is well organized to do this. She is a widow. and she is
living with two ofher children. she has 7 children. and 4 ofthem are
living in Chicago.
Andreita Esparza is other of the members. she was bom in
Mexico. but she has the legal residence ofthe United States. She has
lived in Chicago for the last 30 years and in the neighborhood for the
last five years. She is the person of the group who has the highest
grade of school, she studied in Mexico up to the ftrst year of
Preparatoria (High school). She is a widow, and she is living with her
daughter and her grandchildren. Although she is 77 years-old she
likes very much to go out of her home to different activities in the
community. She is well informed ofthe activities ofother clubs in the
area. She likes to talk about her family and she admires her
granddaughter who is studying al college, she says that "she is a very
good girl". Andreita loves her grandchildren a lot. she helps them
with their problems.
Cecilia Rosas is from Guatemala. she is trying to get the United
States citizenship, she is 74 years-old, and she has lived in Chicago
during 18 years and in the neighborhood for the last 2 months, but she
has been a member ofthe club for ayear. Clara Luz is very quiet, she
does not talk much with the members of the group, but she is very
nice with the group. She studied up to 3rd grade of elementary school.
and now she is taking English classes. She is a widow, and she has 3
children. two of them are living in Chicago.
Gisela Martínez, 64 years old, is very communicative, she likes
to talk very much, she is an active person. She was bom in the United

25
$tates, and has living in Chicago and in tbe Mexican neighborhood
for the last 31 years. She studied up to 7th grade ofelementary school,
but she likes to read, especially in Spanish. She is married, with two
sons, one of them is married and is living on the same street right
across from her house. Her parents were from Mexico, and she has
very good memories about them. Gloria says that as she cannot be at
home the whole day, she is always out in this club or other clubs of
the community. She describes herself as a very nervous person who
needs to be very active, in order to be quiet. Gisela is one ofthe most
talkative members ofthe group.
Natalia Leal is another member of the group who is a second
generation of Mexican-American, her parents were MexicanAmericans too. and she like~ more to speak in English than in Spanish,
but she likes to come to the club meetings because she is Gisela's
friend and she likes to be with her. Natalia is 60 years-old, and has
been living in Chicago and in the neighborhood for the last 16 years.
She is married and has no children. She is very cooperative with the
group and she is always helping to the members of the group with
their activities such as cleaning and doing handcrafts. Natalia is very
nice with everybody in the group.
María Rosales. 65 years-old, is married and has 7 children. six
ofthem are living in Chicago. María is a very active person within the
Mexican community, she is always attending the meetings and is wel 1
informed about the political activities of the Mexican community.
She knows about the oppo1tunities that the govemment is giving to
the elderly in this area. For instance, she informed the group about
sorne possibilities of achieving a cheap house in the neighborhood.
and how to get more advantagesofthe governrnent policies regarding
the elderly people. María has been living in Chicago for 44 years, and
in the neighborhood the last 36 years. She has studied up to 5th grade
of elementary school, but she likes to read the newspaper frequently.
Her parents were from Mexico, and she is goes to Guadalajara, Mexico
once or twice ayear, especially during the summer.
Gregoria Femández one more of the active members of the
club, she is 64 years-old and she was bom in Mexico, but she has the
U.S. citizenship because one ofher parents was bom in the United
States. Shehas lived in Chicago for 18 years, and in theneighborhood
for the last 15 years, she is married and she has 7 children, 5 of them
are living in Chicago. She studied until 6th grade, but she studied in

�27

26

1he San Carlos Academy for Take Care, which is related with the care
of children, she has the license of 1he state of Illinois. Gregoria likes
10 be very communicative and very active too, becauseeach time we
finished our meetings she was going downtown to attend any other
meeting with a feminist group.
Magdalena Sánchez is another communicative member of the
group. she is 72 years-old, and very active. too. She says that she
likes to attend different clubs ofthe community because ofher interest
in leaming as muchas possible. She is one ofthe members who talked
a 101 aboul her children. She is divorced, and has four children, ali of
lhem are living in Chicago. She has lived in Chicago for 42 years, and
in the neighborhood for the las! 23 when she feels OK she forgets that
she is 72 years-old and feel behaves as a young person. One of
characteristic Magdalena's is that she is always talking in a positive
way. she says that we have to face the bad times with a smiling face.
So she is always srniling and helping other members ofthe group.

...

My relationships witb informants.

lftr

1

In this study I was only an outsider of the group, but most of
the times, they made me feel as their guest. Although our relationship
began as something formal, they were very nice with me. AII ofthem
gave me their phone numbers and their addresses, and I gave them
my phone nwnber and my address. too. E ven though we were together
just once a week, I felt fine within the group, and in most of the
meetings they were talking to each other in a confident way, and they
included me in their conversations. When we finished the last meeting
I told them that I would call 1hem in September in order to know if
they are interested in the possibility 10 continue with the meetings. I
could say thal our relationship was closer at the end than at the
beginning ofthe meetings.

related with the relationship between the elderly and their family
members, 1 just found this relationship related with their children,
and through the sessions the other issues were emerging and t decided
10 analyze them 100.
Precisely, this is one of the characteristics of the qualitative
research. the flexibility, in which we can modify our initial goal and
let the people talk and show their issues. That is the reason why I just
let the facts appear decided to analyze them.

Fiodiogs.
Taking into account that the main goal of this study was to see
how the Mexican-American elderly ofChicago urban area are dealing
with their family members, I thought at the beginning that only that
would be my finding, but after this experience and the analysis of
data I found myself dealing with more data than I expected. I found
not only, infonnation regarding the family members of the elderly
people, bu1 also infonnation regarding themselves and their main
concems in their life. Sorne ofthe findings are as follows:
1 found that !he elderly are not living in an extended family as
1 thought at the beginning. most ofthem are living with their spouse
or alone. especially the widows who are living in apartments for retired
people _or elderly. Although most ofthem have their children living in
the Ch1cago area, they are not obtaining economical or emotional
support from their offsprings. On the contrary, most of the time the
children are the cause of their concerns and they worries. Toe following
are sorne of the data found and sorne quotations of the actual words
of the members.

Intergenerational solidarity.
Concerns about children.

Data analysis.
After reviewing, l found sorne issues which were more
repetitive in the sessions, these were related with intergenerational
solidarity, physical health, money and political activities of the
members ofthe club. This issues are discussed in the following section.
I want to say that my main goal at the beginning of this approach was

Regarding the concerns related to children we can see how
sorne ofthe members ofthis group are dealing with this issue, as we
can see from Rosa's words, the president ofthe Senior Citizen Club
of Saint Pius a seventy four years-old Mexican-Arnerican woman
when she was saying that many times children didn ' t understand th~
suffering oftheir parents. making an allusion to one ofher children
who lives in Florida and who got married with a Chinese girl. She

�29

28
does not agree with this marriage, and because of this she had a
disagreement with her son, and they have not communicated by phone
since four months ago. She said:

members told Guillennina that here in the United States people are
accustomed to be married later than in Mexico.
Children abusing their parents.

lt hurts me a lot on my heart not being able to talk with
my son, but Ido not want to give up because then he is
going to think that he can doing with me whatever he
wants. I hove caneel/ed a phone cal/ severa/ times, and I
already hove four months without talking with him, and
when he talks to me I am not going to help him because
that is what he is expectingfrom me.

Things like these are the concems that sorne of the members
have with their children, sometimes we are thinking that when a person
is old, they are only going to enjoy their last years, but as we can see
is not easy to get that "happy golden age", and is hard to accept that
in this case the reason is precisely the offspring of the elder.

...
,, .

1

Emotional responsibility for children.
In addition to these concems, sorne of the members of the
group are feeling not only worried about their children, but also they
feel emotionally responsibility oftheir adult children, as ifthey were
guilty of their children 's life. In one of the sessions Gregoria, a sixty
four year-old Mexican woman who raised their children here in the
l Jnited States said:
I am worried because one o.f my sons is saying that he
wi/1 no/ be married, he is not inlerested in being married,
he has decided to be single for the res/ ofhis life. [/ asked
her ifher son is Mexican-American or Mexicanj My son
is Mexican-American, he is Chicano, but l am very
worried about this matter.

As we can see in Guillennina's words she is feeling responsible
ofher son's decision of not being married, and this fact is related with
a migrant relation too because Guillennina was educated in Mexico
perhaps with more emphasis in the importance ofbeing married, and
her son grew up (here) in the United States, perhaps with a different
perception about marriage and its importance in one's life. This
cultural fact compounds the situation or increases the misunderstandings between the elderly and their children. Guillermina's son is
more accustomed to the American way of being, and as one of the

Even sorne of the elderly gave infonnation saying that
sometimes their children are taking advantage of them, I used the
expression of "Children abusing their parents", although it sounds
very strong, their implications are not related with physical damage,
but with the increaseofpsychological concern in elderly's life. Sorne
ofthe members said this, but who pointed out this issue in a descriptive
way was Gloria, a Mexican-American woman, 64 years old, who has
two sons, and one of them is married. Gisela said that all the times
children get advantage of their parents' love, and sometiroes the
married children let their own children with their parents without
asking them ifthey can take care ofthem or not.
This is unfair -she said- and is nota good thingfor 1he
parents who have to take care oftheir grandchildren. F or
that. when my son tells me 1hat if I can 1ake care of his
son / do not have any time, I Je// him 1hat I can t. and [he
hasJ to lookfor somebody e/se to take care ofhim because
I have other 1hings to d o.

Another way in which children are taking advantage of their
parents is related with money, this issue is exemplified again by Gisela,
when she talked about her married son and her daughter in law:
They ask us .for money b111 then, they do not pay back and
[theyj think that because they are our own children they
have 1he righl to do wha1ever they want wilh us.

Problems with children.
One of the ftndings is related with the problems that elderly
are facing with their children, these problems are more serious that
only being a concem. As Mario, Ruth's husband has pointed out in
his relationship with his daughter of his tirst marriage:
One of my biggest problems is with my daughter. Ion/y
have this daughter, but she does not speak to me, she is
angry because I got marriedfor a second time, I married
Ruth. She is my second wife and we have been fine. l
1hink my da11gh1er is unfair, I got married because I felt

�31

30
lonely and besides I gol married because my first wife
died and I was widower for seven years. I real/y do not
understand why my daughter is so angry. Something tlwt
hurts me a lot is tl,at my daughter ca/led me to tell me
that u-hen I die. she is not going to accept for me to be
buried with myfirst wife. and I disagree with that ... l have
10/d her that Ruth freats me very well and of course
sometimes we have some problems. but in general we are
OK. My daughter does not want to 1mderstand my
situation, and she is l111rting me a lot, but I cannot do
anything (about it).

'!
'i

Mario is having really sad moments, and by the time our
meetings ended, he and his daughter had not talked yet. But tllis is an
example ofhow, in this case, children are giving pain to their parents.
In these quotes we could see how the intergenerational solidarity is
not present at least in this approach to this elderly group.
However, the members ofthe group are sharing mutual emotional suppon an1ong themselves. In this approach I could see that in
frequent interactions the group members are giving emotional support
one to another. In this way this club is for them as a shelter from the
problems outside the club.

Mutual emotiooal support.
One ofthe ways the club members are supporting each other
is when they celebrate the birthdays at the end of each month. On the
last week of each month they celebrate the birthday of the persons
wbo had their birthday on that month. They cook special dishes to be
eaten at the club, and the person who celebrate her birthday receives
a present from the club. They buy this present with money from the
monthly cooperation that each one ofthem is giving. That is, the money
is shared among themselves. Sorne persons ofthe group are in charge
ofsorne special activity for this day. For instance, someone is in charge
of buying the cake, others to cook sorne dishes, others bring
refreshments. They have this division oflabor not only on those days,
but also in the regular meetings sorne persons are in charge of sorne
activities, such as to open the club, or taking care ofthe cleaning, or
organizing the tables and chairs and so on.
ln this sense, they are receiving from these meetings emotional
support, that help each other to face their problems. Right now I would

like to say that regarding this matter. in the linte survey that I applied
in the instrument based on Markides ( 1983), sorne of the questions
were related with the social relationships ofthe members ofthe club.
1 found from their responses they are having social relationships in
first place with their children, in second place with friends, and in
· third place with relatives, but these relations with relatives are less
frequent than the relations with friends.
In this way, these facts are connected because the club is mainly
composed of persons who are nol living in the sarne household and
they are only having this social relationships within the club. That is,
they are receiving the mutual emotional support from the club
meetings, instead of relativcs, or even children.

The importance of money.
I have noticed that this matter is a frequent concern in the
Mexican community and in the group. In Nancy's interview, one of
tbe leaders of the Mexican community, she said:
We "re 1101 educated. u-e don t huve a degree. we are ,wt
from rich.fámilies. We are per.rnm wilh problems of ali
ki,uú, money, moral. physical. We have the desire to be
beue,; we come (to the United States) look.ingfor a beller
lije. (In referring to the young people who are trying to
have an education) They arefightingfor their scholarships
becaus e as poor people 1re cannot pay them their
education. Nevertheless, they are fighting to getfinancia/
help... We have something in mind (she and other women
ofthe community), 1here sa /ot oftalent in our community.
that s a long term project to do it, b'ut we are sti/1 waiting
(to commercialize ali those things they are making).

Regarding the Senior Citizen Club, they were working in doing
sorne kind of plastic handcrafts such as pot holders, handkerchief's
boxes, presents for sorne special occasions like mother's day or
birthdays or something like that. They sell these things in sorne special
day after the Sunday's mass at St. Pius Church. In other occasion the
group was talking about the móney they could eam thanks to the sale
of their handcrafts in the Church. One of the members was telling that
she could eam $50.00 dollars approximately, which is a considerable
amount of money compared with the money others eamed on the

�33

32
sales. Sorne of the people of the group could earn $15.00 dlls., or
$25.00 dlls. more or less.
In one of the meetings Ruth, the president, and Guillennina,
one ofthe members, were talking about how much money Guillermina
earned on one ofthe sales oftheir handcrafts at the Church, and they
were talking very seriously about the money matter. None of the
members of the group at that meeting interrupted their conversation
as showing that this matter is very important for them.

Physical health.
Toe group shows another concem, but in this case related to
their physical health, I noticed that they were talking about this matter
in two ways, one of them related with death, and the other one related
with the physical health itself.
For instance, they were talking about death when Ruth began
to say in one of the meetings that sometimes it is very hard to accept
the death of your own kids. Rosa had a son who died recently. She
began to talk about her own experience by saying this:
He died very quickly in February ofthis year. The doctors
diagnosed him cancer in the lungs in November. and by
February he was dead. lt was ve,y hardfor me because I
loved this son more than al/ the others and. it has been
ve,y difficult to gel over this thing. A lot oftimes at night
I wake up crying because I see him alive in my dreams,
but when l wake up I realize that he has been dead.

In other session they' began to talk about death policies, saying
that it is important to be prepared to die, and not be a burden for
relatives after death. They also said that it is a good idea having the
will in order to avoid sorne future problems for children or relatives.
They did not say much about this matter, but when they said
something, sorne of the people of the group were very serious and
quiet.
When they talked about physical health, they mainly talked
about their own health. For instance, Maria Orozco began to say in
one of the meetings that she is very active, but as she has problems
with her legs it is hard to her to walk for a long distance. She said:

Yesterday, l had a pain on my waist. this is because the
change of the weather, but when we are old, who does
no/ have problems wilh her waist? Everybody who is o/d
knows that. But, when l am OK. I forget that I am old. J
fee/ as if l were young again

In other session Mario said the following:
I am old, and when one is old we should be happy to be
a/ive, l am olive, but I have a lot of problems. I have
arthrilis in my legs and l have a prob/em wilh my neck, J
cannor move il because o/a car accident / had be/ore. At
rhis age. eve,ything is over. the friends do no visit you
anymore, you get tired easily jusi doing some kind o/
physical activity and the air is lacking. We cannor do a
lot ofthings anymore.

Taking into account. that the group is composed of elderly it
is expe':ted that one of their concems w-as related with physical health,
but I tned to show that concem anyway. They are aware that their
possibilities of living longer are less than in the past, but they are
looking for having a better way oflife.
Politiral activity.

Toe last finding is related with political activity ofthe mernbers
of the club and of the Alicia as a leader of the community of Saint
Pius Church.1 noticed that sorne ofthe members were well infonned
about the political activity of the Mexican community and sorne of
thern a.re involved not as coordinators or something like that. but as
attendants to the political meetings of the community. In one of the
sessions, Ruth, the president, was telling the members about one of
the conununity meetings in the neighborhood, and Gregoria began to
talk about how was the meeting was:
It was very interesting, they 10/d us (the political
representatives ofthe Mexican community at the meeting)
about some ofrhe advantages that we can obtain as Senior
cilizens, for example a preferable treatment in sorne of
the comm1mil)1 services that the 1/linois governmen/ is
going to hove such as cheap houses, the crearion ofmore
parks, and sorne stores here in the community. The
organizers (who are a group of political activists of the
community), said that we wi/1 visit rhe government courr

�35

34
house al tlu: end of April in Springfield, IL to ta/k with
the go,·emmelll representatfres. This visit is not 011/y for
the Senior dti=ens. w1y person o/the Mexican comnwnity
who is interested can go. 11,ey are going ti) hal'e buses
ready on 1he sma/1 sq11are (ofthe neighborhood). they are
goi11g to take ll'ith 110 cost ali the per.w11s who are
imerested IV go.

Then after this trip to Springfield. some of the attendants to
that trip explained to the group how the visit to the govemmcnt
courthouse had been.
These are sorne of the main findings of this linle approach to
the elderly group ofthe Senior Citizens Club ofthe Saint Pius Church
ofthe Mexican community of Pilsen. l hope this could help to increase
the understanding of this group of persons of the community.
,. . . . . 1

in ·
·H:

~;;i

Discussion and conclusions.

t

..,,, :
I •

1. Summary of the findings and how they relate to the existing
litcrature.
Before the analysis of data I was thinking about what kind of
findings could be more importan! to address the main goal of the
study. and as I said before. 1 found more information than I was
expecting. Due to the main goal of the study was about the family
relationships of the elderly, I was more focused (and biased I think)
toward these findings. I found that as other researchers have been
stated before, (Markides, 1983; Maldonado, 1971) the extended farnily
among the Mexican-American elderly is not working any more. And
not only is not working, but also the conjuga! family is not giving the
emotional support to the elderly, as we could see in the relationships
between elderly and their children. Toe elderly is not receiving support,
neither psychological or economical from their offspring, but they
are having more interaction with their children than with other
relatives.
In this way, the findings regarding this issue in this study is
corroborating the findings of other researchers (Maldonado, 1971;
Gallego, 1980; Markides, 1983). Toe Mexican-American elderly (of
Chicago in this case, and in this group) is not receiving support form
their family members. On the contrary they are receiving an increase

amount of concems regarding their children, instead of receiving
support.
However, compared with Markides's findings. he found that
among the Mexican-American elderly they are not having frequent
social contact with friends, 1 found here that these members of the
club are having an increased social contact with friends compared
with relatives. This finding is more related to the findings ofMyerhoff
( 1978) among the Jewish elderly of California in which their club
was giving them emotional support to face their social and emotional
problcms in the society.
Regarding the mutual emotional support that I found hcre, 1
could not tind literature related to this issue among the MexicanAmerican elderly. lt is interesting 10 know that this emotional support
shared by the members ofthis club, could be an alternative solution
to their feelings ofabandonment (if exist) form their family members.
Regarding the other findings of the physical health and the
importance of money, Markides (1983) is the only researcher who
has sorne information related to this matter. but not in a direct way as
I found here. He found in his study in San Antonio that the physical
health ofMexican-American elderly is lower than the elderly Anglos
he compared, and he mentioned in a s light way that the MexicanAmericans are concemed about their health. Is in this way in which I
could relate this finding, and is the same in both cases.
The importance of money was found too arnong the groups
studied by Markides ( 1983) in his study as was found here in this
study, he found that the concem regarding money is high among the
Mexican-American e lderly ofSan Antonio as here in Chicago.
The finding regarding política) activity has sorne correlation
with one of the findings of Torres-Gil () 982) among Hispanics of
South Texas, in which he found a relative interest in politics among
the Hispanic elderly group. And in this approach I found that they
are having interest in politics, not as active participants, but as
anendants in the mainstream of politics in the Mexican cornmunity.
2. Limitations of the field study.
The main limitation ofthis study is that was very short in time,
and was through a formal group, I think that I could increase the

�37

36
understanding of the Mexican-American elderly by continuing in
touch with them, and spending more time in the field site. More over,
as qualitative research these findings are suggestive rather than
conclusive.
Other limitation is that due to my inexperience in analyzing
qualitative data I felt that other important issues are there, but I could
not find a good way to explain them, therefore, of seeing. And other
limitation could be related with the setting itself, was in a fonnal
setting and could be possible to get more information in a natural
setting rather than in this formal setting ofthe meetings ofthis group.
However, I think that this is a good beginning in the search ofmeaning
in this issue of the Mexican-American elderly of Chicago.

3. Directions for future research.
The most important direction for future research is trying to
avoid the limitations of this study. One of the directions that 1
recommend is that could be better increase the study by going directly
to the families of the elderly people and seeing in a natural way how
they are related to each other. Toe findings ofthis little study only are
recommendations of further research. So I think that the main direction
musl be toward the looking for meaning in a natural setting which is
in the families of the elderly people as much as possible.

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Introducción.
Las recientes noticias políticas sobre Quebec -la provincia
francófona canadiense, o "Etat en devenir" 1- pone en duda la integridad
de la democracia norteamericana, la que tampoco parece escapar a
los temblores nacionalistas que sacuden nuestro mapamundi en el
ocaso del actual milenio cristiano.
Aunque ninguna de las dos consultas referendarias -efectuadas,
respectivamente, durante el segundo y tercer gobierno del Partido
Québequense- arrojaron los resultados esperados por los separatistas
quebequenses, ei margen de diferencia con los "federalistas" parece
peligrosamente estrecharse para estos últimos.
Separada eventualmente del Canadá anglosajón, ¿se asimilará
la "Bella provincia" paulatinamente a la "latinidad" de América o
dependerá más directamente de los Estados Unidos? y ¿qué papel
jugará al interior del Tratado de Libre Comercio, recientemente
finuado por Canadá, Estados Unidos y México?
A la comunidad cultural y religiosa con los países al sur del
• realidad geopolítica
Río Bravo, se antepone para Quebec la imponente
del "imperio americano" que, absorviéndolo, lo separa y enajena de
aquellos.
Ahora bien, el avance prodigioso que los medios de
comunicación acusaron en este umbral del siglo veintiuno, acortan el
espacio que antes nos aislaba: los mensajes familiares nos llegan y
sin ser interceptados.
A esta condición general se suma el estatuto preferencial que
goza Quebec dentro de la confederación canadiense, permitiéndole
' Alusión al titulo de un texto de G . Bergeron y R. Pelletier, ambos integrantes de la
larga lista de autores refiriéndose a la famosa •cuestión nacional". Como resumen de
esta problemátíca. véase la ya clásica obra de Bourque. Gilles y Legaré ( 1979.

�42

irradiar su cultura particular -tal cual un estado soberano- desde
delegaciones y representaciones en el extranjero.
¿Pero qué clase de influencia mediática o "sur place" desearíamos que ejerza Quebec sobre el resto de la América Latina?
Como trabajador social. habiendo compartido el ejercicio
profesional durante más de dos décadas en cada uno de los extremos
latinos del continente (sobretodo Uruguay y Quebec), considero que
es en el ámbito de las políticas sociales que la influencia quebequense
sería más ejemplar y beneficiosa para sus parientes "tradicionales"
del sur. Pero por supuesto, este ensayo constituye más una realización
de deseos que una prueba de hipótesis.
Empecemos por una revisión histórica de los antecedentes que
pueden otorgar credenciales latinas a Quebec. para entrar luego en
las consideraciones sobre su "ejemplaridad" en materia de trabajo y
políticas sociales.

Antecedentes recientes y más remotos.
El estrecho margen en favor de Canadá que arrojó el
referendum de noviembre de 1995 reparó simbólicamente la ruptura
que se había producido unos pocos años atrás cuando Quebec -en la
víspera de su fiesta nacional de San Juan Bautista- quedó definitivamente fuera de la constitución canadiense, repatriada ya desde Londres
a Ottawa.
Simultánea e irónicamente provocado por los representantes
de los primeros y de los últimos "canadienses" (la comunidad amerindia y los habitantes de la provincia de Terra Nova, respectivamente),
el fracaso del famoso acuerdo del lago Meech constituye en realidad
el "desabroche" final de un chaleco de fuerza impuesto a un país
desarticulado desde su creación .
Tal vez considerado por los navegantes vascos como el "acánada", este vasto territorio helado y "despoblado" por naciones aborígenes, descubierto oficialmente y colonizado primeramente por los
franceses, fue en realidad conquistado y "programado" por el Imperio
Británico.

43
El mercantilismo de la época concretiza el pasaje entre
Liverpool y Yokohama a través de Canadá, navegando los océanos y
construyendo el ferrocarril de more jusque ad marem. Como protagonista de esta empresa, la Compañía "Canadian Pacific" logra exitosamente diversificar sus intereses asegurando al mismo tiempo mano
de obra barata y mercado interno, en el país naciente. Así se crea un
fabuloso sistema de inmigración y colonización que, con la ayuda del
flamante gobierno federal, puebla el oeste canadiense.
Mientras tanto, la primera nación europea, acantonada en
Quebec, resiste mediante una excepcional fecundidad (la revanche
des berceaux) la anglicización de Canadá1.

¿Una emergente nación latino-americana?
Paulatinamente integrado al capitalismo monopolista, el
Quebec rural se moderniza sin por ello perder su tradicional e irreductible antagonismo con el resto de Canadá. Cultural, religiosa y lingüísticamente diferente, su historia nacional está jalonada por actos de resistencia al colonialismo canadiense.
Al comienzo de la década de los sesenta, esta afinnación se
manifiesta durante la llamada Revolución Tranquila, cuando el Estado
quebequense comienza a emerger como el aparato de una naciente
burguesía nacional compitiendo con los intereses que guían la política
del resto de Canadá. MulticulturaJismo, bilingüismo, serán finalmente
rechazados por la adopción del francés como único idioma oficial, el
cual se toma compulsivo tanto en la enseñanza como en la señalización
pública.
A diferencia de otras provincias, Quebec se dota de aparatos
de Estado que lo colocan en el mapa mwidial en cuanto a las relaciones
internacionales: delegaciones comerciales y servicios de inmigración
aveces separados de sus homólogos canadienses. Tal es el caso de
París, con quien Quebec mantiene relaciones preferenciales, así como
con otras capitales del mundo contemporáneo.

2

El tema de las poiiticas de inmigración de Canadá- y, más particuliannente de Québecconstituyeron objeto de investigación en mi tesis de doctorado, cuyo resumen fue
publicado en: Hill (1987).

�45

44

Para América Latina, la Delegación de Quebec en la ciudad
de México D.F. desempeña cada vez más un rol preponderante.
Contando con oficinas alejadas de la Embajada de Canadá, abarca
las operaciones quebequenses culturales, comerciales y migratorias,
no sólo en territorio mexicano, sino también en América Central y el
norte de Sudamérica; el resto del continente latinoamericano está
servido por representaciones del gobierno de Quebec, anexas a la
Embajada de Canadá.

Un fenómeno similar se produce respecto a la fuerte dependencia con el imperialismo estadounidense: las inversiones canadienses tempranas y los actuales programas de desarrollo socio-económico
en el subcontinente americano proyectan la buena imagen del "Papá
Noel" en vez de la del Tío Sam4 •

Relativamente recientes, estas incursiones políticas responden,
en realidad tardíamente, a las tempranas inversiones canadienses que
comenzaron a fin del siglo pasado en América Latina. En efecto,
capitales y tecnología canadienses en materia de transporte ferroviario
(México) y electricidad (caso de la Light, más tarde la Brasean, en
Brasil), y también de explotación de recursos naturales, mineria, azúcar
(Cuba) -por no mencionar más que unos pocos- fueron transferidos
desde Montreal, pionera entre otras metrópolis norteamericanas.
Actualmente, tanto Canadá como Quebec fomentan -con su presencia
burocrática- el creciente intercambio que se desarrolla entre ambos
extremos del continente americano3•

Como sus vecinos del Sur, Canadá y Quebec gozan de una
reputación de países ricos, aunque ese desarrollo económico compensa
en gran medida una naturaleza menos pródiga que la de otros países
del continente considerados subdesarrollados pero donde los rigores
del invierno no son tan prolongadoss.

Aunque Canadá sólo en 1994 adhiere formalmente como país
miembro a la Organización de los Estados Americanos. ya hoy es
uno de los co-finnantes del Tratado de Libre Comercio con México,
y desempeñó un rol de liderazgo con Latinoamérica en Panamá, a
mediados de ·1996, en la oposición a la Ley He/ms-Burton contra las
inversiones en Cuba.
¿Constituyen éstos signos de un giro en dirección Norte-Sur
de las relaciones internacionales canadienses? Y dentro de ellas, ¿se
reserva Quebec un rol particular?
_
Seria prematuro responder a estas preguntas ya que -aún "tironeados" por sus ataduras coloniales- Canadá y Quebec se identificaron
prioritariamente -en general y hasta ahora- a sus respectivas metrópolis,
manteniendo una relación "patemalista" con las antiguas dependencias
africanas y asiáticas de aquéllas.

J Las tempranas inversiones canadienses en Latinoamérica -amenudo precediendo
las estadoumdenses- fueron descritas, por ejemplo, en: Latin American WorkingGroup.
«Canadian lnvestment, Trade and Aid in Latin America». en: LAWG Letter, ¼&gt;l. Vil,
No 1/2. Véase también: Langdon, Steven W. ( 1980).

Democracia social a la quebequense.

Segunda respecto a ingreso "per capita" en las Américas, la
economía canadiense se destaca también por una repartición
relativamente equitativa de sa riqueza nacional. Es esta tendencia de
desarrollo parejo o equilibrado que pretendemos destacar al
referimos al modelo de bienestar social canado-quebequense, por
considerarlo el aspecto más rescatable para la mayoría de América
Latina'.
Base de la democracia integral, este modelo liga estrechamente
políticas sociales, salariales y fiscales, a la manera de una "Suecia de
América". El Quebec, que consideramos a priori como una América
Latina Desarrollada en ese sentido. agrega al modelo características
que compartimos: religión, cultura y origen lingüístico.
El Estado quebequense en de.venir ha construido su democracia
social inspirándose en las legislaciones galas que combinó con ciertos
modelos de servicio social anglosajón. Los logros obtenidos desde
la década de los setenta no han sido, sin embargo. abandonados frente

• Ejemplos de agencias canadienses para el desarrollo internacional. con sede en la
provincia de Québec: «Développement et Paix» y OCSD (Organisation canadienne
pour la solidarité et le développement).
' Recientemente un programa televisivo en Montréal estimaba en 13 000 dólares
cana~ienses los gastos extraordinarios que el invierno representaba, paca ~I ciudadano
medio

• Este _tema se desarrolló en la conferencia pronunciada durante el taller «Mujer y
Mmondad» patronizada por la OCSD en Montevideo. y publicada como: Hill (1989).

�46
a la corriente neo-liberal actualmente imperante en el mundo occidental.

Políticas sociales básicas.
A pesar de amenazadora oleada de privatizaciones, operadas
igualmente en el campo social, el Estado Benefactor (o Estado Providencia, en Quebec), sigue manteniendo, por un lado, el ejemplar
sistema de Seguro de Salud Universal (independiente de cotizaciones
previas o paralelas. sirve de modelo, por ahora inalcanzable, a la
administración estadounidense actual). Y por el otro, el principio del
régimen de la Renta Mínima Garantizada, aplicable a todo residente
carente de otros ingresos, sea el beneficiario apto o no al trabajo.
La asistencia financiera otorgada por el Estado es calculada
de acuerdo a la "canasta familiar básica". y tarifada específicamente
según las n ecesidades de cada beneficiario. El mismo recibe en su
domicilio un cheque por correo. al principio de cada mes, durante
todo el tiempo que siga probando su estado de indigencia total.
Las medidas de ayuda financiera (que incluyen las asignaciones
familiares para toda madre. indigente o no). resultan explícitamente
fundamentadas en el artículo 45 de la Carta Quebequense de los
Derechos y Libertades de la Persona, lo que señala su aspecto social
y humanitario.
Pero ellas tienden además a incrementar el mercado interno
de consumo, de acuerdo a la lógica inspirando el "New Deal" de
Roosevelt, que originó todo el sistema del Welfare State americanoanglosajón; siguiendo la gran crisis del 29. En buena salud y aunque
sea subvencionado, el indigente recupera su condición de consumidor,
y como tal vuelve a convertirse en: a) pagador de impuestos indirectos,
b) generador de empleos y c) eventualmente mano de obra activa.
Ayudando así al productor, devuelve a la postre los subsidios
estatales, al mismo tiempo que frena su deterioro personal y familiar.
Sin mencionar, por supuesto, que estas políticas sociales contribuyen
grandemente a garantizar la amenazante paz social en épocas de crisis
financiera, redistribuyendo las riquezas públicas y disminuyendo las
disparidades sociales.

47
Incursionando entonces en los aspectos pragmáticos y
utilitarios de tales regímenes de seguridad social -sarcástka e
inteligentemente a la vez- se podría concluir que: el peor negocio
para un país es permitir que tmu sólo de sm ciudaclanvs literalmente
"se muera de hambre", ya que en tales circunstancias, todo el mundo
pierde y nadie gana dineru (ni incluso el empresario de pompas
fúnebres. a quien no podrían contratar los deudos de tal difunto
indigente).

Política fiscal general.
Toda política social se financia con medidas de orden fiscal o
impositivo. Los beneficios sociales básicos que acabamos de mencionar así como otros en vigencia, fueron implementados en Qucbec
partiendo de una política fiscal justa y equitativa donde la carga
impositiva es proporcional a los ingresos personales y cooperativos.
Es de destacar que las recaudaciones fiscales por concepto de
impuesto a la renta individual, resultan más de cinco veces mayores
que las provenjentes de las corporaciones; representando últimamente
casi el 60% del total de los ingresos de la gestión gubernamental'.
Esta imposición- obligatoria e ineludible para todo perceptor
de cualquier tipo de ingreso (para los asalariados es descontada
automáticamente del sueldo)- resulta prácticamente nula en los sueldos
mínimos, alcanza empero un 25% en los medios, y puede reducir en
más de la mitad las ganancias elevadas.
El impuesto a la renta también se aplica a los intereses de
depósitos en bancos y otras instituciones financieras, quienes cumplen
con el deber impostergable de infonnar directamente a los ministerios
de la Renta (tanto a nivel federal que provincial) sobre las ganancias
de sus clientes.
El impuesto sobre las ventas o de valor agregado (IVA), pagado
por todo consumidor sin tener en cuenta su situación financiera, se
mantuvo a sólo 9% hasta muy recientemente. Su aumento actual
empero no significa un desfasaje tan grande -como el que persiste en

7

Según cifras oficales publicadas en CANADA. Reporte Anual, Ministerio de la
Renta. Ottawa. 1987. en: Hill. (1989)

�49

48

la mayoria de los países latinoamericanos- respecto al impuesto a la
renta personal.
Esta política fiscal, a la vez distribuidora del ingreso nacional
y equilibradora del poder adquisitivo entre ciudadanos, constituye
entonces la base económica de la democracia social quebequense.
Asímismo este régimen impositivo detennina una política salarial sana,
justa y realista.

Política salarial y de sueldos.
La legislación social en Québec no surge como una
compensación a políticas salariales insuficientes. El "salario mínimo",
fijado por comisiones tripartitas (trabajadores, empleados y gobierno),
no sufre de tergiversaciones etimológicas, como es el caso en la
mayoría de los países con economías dependientes.

verdadera democracia económica, base ineludible de las democracias
política y social.

Los Servicios Sociales y su organización.
Aunque la política salarial no es, en principio, generadora de
miseria, los servicios estatales universales (incluyendo la política de
ingreso mínimo garantizado y las asignaciones familiares, el seguro
de salud, la educación, etc.) apuntan a compensar los grupos menos
favorecidos en una sociedad regida por el sistema de libre empresa.
Sin embargo, son los ministerios administrando estos aspectos
en general, tanto a nivel provincial como federal -o sea las secretarías
de Trabajo y de Seguridad de la Renta, de Salud y de Bienestar, de la
Educación- los más privilegiados dentro del conjunto de los gastos
nacionales: su cuota- parte dentro del presupuesto nacional representa
másdel60%8.

Conceptualmente y en la realidad del Québec contemporáneo,
cualquier trabajador asalariado debe recibir, por un máximo de ocho
horas de labor diarias, una compensación monetaria que le pennita
sobrepasar la mera satisfacción de las necesidades básicas (incluyendo
el costo de la vivienda, lo que en principio no debe superar un tercio
del ingreso).

El total de los servicios sociales en Quebec fueron reestructurados a principios de la década de los setenta, desde el Ministerio de
la Salud y de los Servicios Sociales, organismo que absorbió. en
calidad de paraestatales. al conjunto de las instituciones privadas y
religiosas que hasta entonces operaban en fonna independiente'.

En la concepción social quebequense, si estas condiciones
mínimas no se cumplen cesaríamos de referirnos a "salario", aunque
se trlte de "mínimo", y estaríamos recordando la esclavitud.

A partir de la refonna Castonguay (nombre del ministro que
la implementó) se organizaron las siguientes categorías de establecimientos:

Para distinguir el régimen salarial del superado régimen
esclavista -dentro del cual ya se proporcionaba techo, alimentos y
vestido- el salario mínimo fijado a la vez por la ley, los sindicatos y
las asociaciones patronales, debe superar el mero costo de la canasta
familiar básica (que incluye, además de la alimentación y vivienda,
gastos de vestido, educación, diversiones, etc) del trabajador. cuya
reproducción interesa a cualquier sociedad productiva.como la
quebequense.
El sistema de imposición fiscal individualizado, entonces
incide directamente en la realidad salarial, acortando la distancia entre
los salarios altos, medios y mínimos, ya que estos últimos no son
recortados y los otros lo son proporcionalmente. Ello responde a una

-centros hospitalarios (CH)
-centros de acogida (CA)
-centros de servicios sociales (CSS)
-centros locales de servicios comunitarios (CLSC)
La última categoría se convierte en la mayor novedad y acusa
hasta ahora un considerable crecimiento. Distribuidos geográficamente
según las necesidades de la población, los CLSC fomentan la
descentralización, la interdisciplinariedad (ofrecen servicios de primera línea tanto en materia sanitaria como social y psicológica), y la
1

de acuerdo con. ..Quebec, Manual para el inmigrante. Ministerio de Comunidades
Culturales y de la Inmigración", Montréal. 1988. en: Hill. (1989).

• véase al respecto Serwatowsk1. Wanda y Hill ( 1972)

�51

50
participación popular (sus consejos de administración se integran con
miembros de la población y usuarios)'º.
Toda esta completa red de bienestar social es también accesible
a decenas de miles de nuevos residentes que llegan anualmente a
Quebec. sobretodo en las aglomeraciones urbanas. En materia de
educación, además de los servicios regulares, la patria de adopción
les ofrece también wia fom1ación gratuita o subvencionada del idioma
francés, lengua oficial de Quebec.

Crisis demográfica y políticas de inmigración.
Desde los comienzos de la "revolución tranquila", la legendaria
tec undidad de la familia quebequense no asegura más la reproducción
social del país. Compartida por otras sociedades occidentales
modernas, esta desnatalidad se agrava en el caso de Quebec, con la
amenaza de diluir su identidad cultural ya inmersa en el mundo angloamericano.
A partir de los años setenta, Quebec se dota de un propio
aparato de inmigración -caso único en no depender de un gobierno
central- que incursiona en el mundo entero buscando soluciones a sus
característicos problemas de población.
A esta selección migratoria en el extranjero se suma la acogida
brindada a los abundantes flujos de refugiados que espontáneamente
acuden a golpear las puertas de Québec en los últimos años.
Tradicional tierra de exilio para millones de personas, Quebec se
convierte para ellos y todos los que lo visitan en una escuela donde se
aprenden y disfrutan los valores inherentes a la democracia social
integral 11 •
La presencia creciente de residentes de origen latinoamericano,
a su vez, despierta en el quebequense un interés en profundizar su
conocimiento sobre la cultura de sus parientes del sur. Ello se

concretiza median1e la participación activa en asociaciones étnit:as,
viajes y, frecuentemente, constitución de familias mixtas. La búsqueda
de una identidad continental con los pueblos que comparten raíces
latinas comunes no es ajena, creemos. a este fenómeno que nos interesa
aquí' 2 •

Conclusión.
Quebec no deja de ser una democracia social del Norte, es
decir más alineada a la metrópolis que a la periferia. Empero ¿podría
constituirse en un "norte" para inspirar la democracia social del sur?
Más que una hipótesis nuestro ensayo constituye, lo repetirnos,
una aspiración -si se quiere legítima- impulsada por una experiencia
de vida personal y profesional compartida entre ambos extremos de
las Américas.
El intercambio incipie nte pero creciente norte-sur parecería a
primera vista, condenado a perpetuar la conocida saga de explotación
sufrida por los países latinoamericanos13 • Sin embargo, es a las
ílamantes democracias del sur que incumbiría ahora cambiar el rumbo
de la historia. adoptando modelos sociales que satisfagan por igual
las necesidades básicas de sus pueblos, en vez de imponer servilmente
una política neo-liberal agudizadora de la injusticia reinante.
. . No sólo inhumano sino también inoperante resulta pretender
P:1~at1zar cuando el Estado nunca ha asumido su legítima reponsab1hdad de lograr una adecuada distribución de la riqueza nacional; ni
tampoco de asegurar, a cada ciudadano el ingreso mínimo necesario
para reproducirse decentemente ( convirtiéndole por lo menos en una
unidad de consumo). Ello favorece sobretodo al capital inteligente.
foráneo o nacional- pues a nadie le interesa reducir los mercados de
consumo para sus productos.
Estos requisitos -como lo acabamos de ver- sí han sido llenados
por el modelo quebequense de bienestar, creando así una infraestructura social que ninguna política neo-liberal pretende desmantelar ni

De acuerdo a La Ley 65, Oficina del RTD de Quebec, 1974, y a la Definición del
Centro Local de Servicios Comunitarios, La Federación de los C.L.S C. de Quebec,
1976. citadas por Hill. (1977).

11

11 Las políticas sociales aplicadas a los recién llegados -durante las progresivas etapas
de su inserción migratoria- están descritas a lo largo de la tesis doctoral en sociología,
cuyo resumen citamos más arriba (Hill, 1987).

n Véase al particular la documentada, popular y anecdótica historia de las relaciones
imperio/periferia: Galeano ( 1982).

10

_Los primeros flujos de inmigración latinoamericana en Québec fueron narrados en:
H11l (1974).

�52

53

desestabilizar. La disminución de los niveles de producción y de
consumo en la población, lo sabemos, trae como consecuencia -a corto
o largo plazo. el definitivo alejamiento de la inversión privada.

Galeano, Eduardo
(l 982) Las venas abiertas de América latina, Siglo XXI, 33a.
ed., México.

El creciente intercambio norte-sur en las Américas no debería
circunscribirse al plano puramente económico, sino extenderse a las
conquistas a nivel de políticas sociales, las que en el caso de Quebec
-aquí someramente descrito- podrían constituirse en modelo para las
aspirantes democracias del sur.

Hill, Ricardo.
(l 974) «Crónica desde Montréal: el éxodo de los latinoamericanos» en: Selecciones de Servicio Social, No. 23, pp. 4255, Hvmanitas, Buenos Aires.

Resumiendo, la legislación social no debe limitarse a medidas
compensatorias de "salarios africanos" frente a "precios europeos",
como resulta habitualmente en Latinoamérica: nunca la democracia
social reemplazará la democracia económica, ya que ésta constituye
la base de aquélla. La desigualdad del poder adquisitivo de los
ciudadanos se puede mejorar sólo: a) aplicándose políticas fiscales
ineludibles y proporcionadas a los ingresos de cada uno, y b) fijándose
un salario mínimo que sea tal (y no algo menos que un residuo del
régimen esclavista). Entonces las políticas sociales, adquieren su
carácter esencial que consiste en favorecer el bienestar del trabajador
y/o la reproducción social de todo ciudadano.
La evidente comunidad de tradiciones culturales, religiosas y
jurídicas de la provincia (o país en devenir) francófona del no11e de
América con los latinos del sur, allanarla el terreno para que el modelo
quebequense de bienestar social sirviera de inspiración a nuestros
gobiernos. (Históricamente, no lo olvidemos, la primera república
latinoamericana, la también francófona Haití, prestó un invalorable
apoyo moral y logístico a la emancipación de los pueblos bolivarianos).
Una integración cultural de Quebec con el resto de la América
Latina aportaría esencialmente para esta última, un modelo de sociedad
a la vez liberal e igualitaria, como el que acabamos de presentar.

Bibliografía

Bourque, Gilles y Legaré
(1979) l e Québec: la question nationale, PCM, Maspéro,
París.

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modelo canadiense de bienestar infantil», en: Ciudad Vieja,
Ayer y Hoy, pp. 9-12.
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Y la profesión de Trabajo Social». en : Selecciones del Servicio
Social, No. 32, pp. 35-42. Hvmanitas, Buenos Aires.
(1987) «Politiques d' immigration et reproduction sociale: le
cas du Québec», La Revue de la Réalité lntercult11relle, 20/
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{1980) La présence des sociétés canadiennes dans fe Tiers
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Serwatowski, Wanda y Hill
( 1972) «¿Servicio Social en una América Latina desarrollada?.
Aspectos profesionales en el Canadá Francés», en: Selecciones
del Servicio Social, no. 16, pp. 51-56, Hvmanitas, Buenos
Aires.

�Educación y movilidad social
Manuel Ribeiro Ferreir1

Introducción.
El estudio de la movilidad social se presenta, en el panorama
de las ciencias sociales, como uno de los más importantes, pues está
estrechamente ligado con el problema de la desigualdad social. La
desigualdad entre los hombres ha constituido un denominador común
de la historia, pues en todas las épocas y en todas las sociedades, los
individuos nunca han sido todos iguales entre sí y jamás han tenido
acceso a las mismas ventajas y oportunidades. Ya sea que hablemos
de clases sociales o de estratos sociales, es evidente que existen diferencias sustantivas entre las personas en la distribución de la riqueza,
del poder y del prestigio social.
Pero al mismo tiempo que constatamos la universalidad de la
desigualdad humana, también observamos que la distribución de los
individuos en las diversas escalas de estratificación social nunca es
completamente rígida ni absolutamente estática, pues en la mayor
parte de las sociedades es posible observar ciertas formas de movilidad
social. Esto nos lleva a concluir que, en general, existen fuerzas
sociales que favorecen la permanencia o la "reproducción" de la desigualdad social, y que tales fuerzas coexisten con otras que influyen
en el cambio de las relaciones sociales entre los individuos. De tal
suerte, cuando estudiamos el fenómeno de la movilidad social, resulta
de la mayor importancia conocer las causas que determinan su
existencia.
Desde hace algunas décadas, nwnerosos analistas de los países
más desarrollados de Occidente, y particularmente de los Estados
Unidos de América, han tratado de demostrar que la educación fonnal
constituye WlO de los más importantes factores que contribuyen a la
movilidad: «En las sociedades industrializadas, el nivel de
escolaridad alcanzado ejerce una influencia sobre el estatus social
que un individuo puede alcanzar, al través de su posición en la escala
de estratificación socio-ocupacional» (Levesque, 1979: 37). Esta
afirmación, que a muchos puede parecerles lógica y bien sustentada,
puede sin embargo ser cuestionada, pues deriva de la ideología liberal

�56

57

predominante en esos países y se sustenta en la creencia del "self
made man", de que el hombre es el "arquitecto de su propio destino",
y no considera los obstáculos socioculturales y socio-económicos que
las personas enfrentan en su intento por ascender social y económicamente. Surge entonces la pregunta de cuáles son los efectos reales de
la educación formal sobre la movilidad social, es decir, hasta qué
punto puede la escuela realmente contribuir a reducir las desigualdades
sociales.

trataremos de definir el concepto de movilidad social y sus distintos
tipos, para llegar finalmente a una breve descripción de los diversos
enfoques teóricos que han sido desarrollados para explicar la relación
entre el fenómeno de la movilidad y la educación.

El concepto de movilidad social.
Veamos una primera definición de movilidad social:

Durante mucho tiempo se creyó que la educación podía corregir
las desigualdades que existen desde el nacimiento, y en consecuencia
era imprescindible hacer que el sistema de enseñanza se volviera más
democrático', con el propósito de facilitar el acceso a la escuela a
todos los ciudadanos.
...la verdadera democracia de acceso a la educación en
todos los niveles se presenta como un medio fundamental
-y quizás también el mejor- de eliminar desde su fuente
ciertas desigualdades socioeconómicas. En el nivel
individual, da a más personas la oportunidad de acceder a
ingresos superiores. En el nivel de la economía en su
conjunto, permite el crecimiento de la riqueza natural...
(C.E.B.Q., 1965:248-249).
No obstante, diversas investigaciones han mostrado que aunque
durante las últimas décadas hemos sido testigos de una reducción
significativa de las desigualdades escolares en buena parte de los países
del mundo, al mismo tiempo ha habido un aumento de las desigualdades sociales. Según Mireille Levesque (I 979:30-39), aunque es
posible observar cierta movilidad ascendente en ciertos individuos,
en el conjunto de la estructura social existe una enonne estabilidad
en materia de estratificación social. la cual no ha podido ser modificada
por el desarrollo y la democratización de la educación.
En este orden de ideas nos parece de capital importancia
estudiar la relación entre la educación y la movilidad. Al principio,
' En educación podemos distinguir los sistemas educativos de acuerdo a su grado de
democratii.ación: los hay cerrados y elitistas. que si bien garantizan un alto nivel
académico, normalmente contribuyen a la reproducción de los estratos
socioeconómicos, pues no son penneables y las gentes de las posiciones sociales más
desfavorecidas dificilmente tienen acceso a ellos : por otro lado, los sistemas más
democráticos y abiertos, aunque frecuentemente sacrifican el criterio de la calidad
académica por el de la cantidad, promueven (al menos en teoría) un mayor acceso a la
escuela para todas las capas de la sociedad.

La movilidad social se refiere a la probabilidad que tienen los
individuos (o incluso los grupos sociales), en un sistema social dado.
de cambiar de estatus, ya sea el estatus profesional, el estatus de
prestigio, el estatus geográfico o, principalmente, el estatus económico
(La sociologie, 1970:414-415).

Para comprender mejor este término, es necesario definir el
concepto de estatus. De acuerdo con Virton ( 1965:206), el estatus
particular de una persona, en el seno de un grupo, es la posición social
que esta persona posee en la estructura misma del grupo. No obstante,
es necesario recordar que los individuos no poseen un solo estatus;
cada persona juega, dentro de su colectividad, diversos roles y participa
en grupos diferentes, por lo cual se puede decir que tiene diversos
estatus. En ténninos generales podemos afinnar que los estatus más
impo1tantes que alguien puede tener son aquellos que se refieren al
poder, a la riqueza y al prestigio, los cuales frecuentemente se encuentran asociados entre sí. Cada uno de estos estatus puede tomar una
importancia mayor o menor según el país o la época a la que tomemos
como referencia; así por ejemplo, en las tribus guerreras y de
cazadores, generalmente el prestigio tenía la mayor relevancia y este
se podía adquirir gracias a las habilidades guerreras o al través de la
sabiduría de los más viejos. En cambio, en la sociedad capitalista
industrial. aparentemente la riqueza es más importante, y muchas
personas creen que ei prestigio puede adquirirse indirectamente
mediante el nivel socioeconómico (el auto que se posee, la casa, los
bienes, etc.). Cuando hablamos del estatus global de una persona.
nos reterimos al conjunto de estos estatus particulares. El estatus
encuentra su unidad en el hecho de que está conformado por estatus
partic_ulares de una misma persona.
En general, al hablar de la movilidad social sé hace referencia
al estatus socioeconómico o al estatus socioprofesional de los indivi-

�58
duos. Por esta razón Boudon (1973: 7) define la movilidad como:
&lt;&lt;l.a diferencia, en función del origen social, en las probabilidades
de acceso a los diferenles niveles socio-profesionales».
En otro sentido, si consideramos a la movilidad social como
la probabilidad que tienen los individuos de cambiar de estatus,
&lt;::ntonces debemos distinguir entre estatus "atribuidos" y estatus
"adquiridos".
Llamamos es1a1us a1ribuidos a aquellos que las personas
poseen sin que hayan hecho algo para tenerlos, como por ejemplo los
que resultan por pertenecer a una nación, a una raza, a una familia
rica. a un sexo, etc. En cambio, los estatus adquiridos aluden a aquellos
que las personas poseen por haber hecho algo para.obtenerlos, lo que
presupone que la acción positiva de los sujetos juega un papel
importante en la "adquisición" de estos estatus. Sin embargo, en realidad sabemos que la adquisición de todo estatus supone un conjunto
de condiciones sociales que dependen muy poco de la acción personal:
de dos individuos que tengan el mismo mérito, uno puede tener mucho
éxito mientras que el otro puede fracasar. No es raro que escuchemos
decir: "yo no le debo nada a nadie, sino a mi mismo"; en realidad tal
aseveración nunca es exacta, puesto que el éxito personal depende de
oportunidades y de posibilidades que no están repartidas unifonnemente en la sociedad. Es por este motivo que Virton afirma: «Si consideramos el es/atus social de una persona que vive en una sociedad
global específica, es fácil constatar que la mayoría de los elementos
de su estatus global son atribuidos y no adquiridos» (Virton,
1965:219).
En consecuencia, podemos decir que existe movilidad social
cuando es posible adquirir diversos estatus sociales.

Diversos tipos de movilidad social.
Cuando hablamos de la movilidad social no nos referimos a
un concepto unívoco. Podemos distinguir entre movilidad horizontal
(que puede ser geográfica) y movilidad vertical, como también es
posible diferenciar la movilidad intergeneracional y la
intrageneracional. Además, existe la movilidad estructural y la no
estructural. Algunos autores hablan incluso del fenómeno de contramovilidad

59
La movilidad hori;ontal alude al hecho de pasar de una
ocupación a otra pero conservando el mismo estatus ocupacional y el
mismo salario; cuando esgeogriific:a, la movilidad horizontal se refiere
simplemente al cambio de lugar de residencia, sin que se produzca un
cambio en el estrato social. En cambio; la movilidad vertical concierne
el cambio de posición o de estrato. La movilidad vertical se produce
al interior de una jerarquía social. por lo que está estrechamente
vinculada con los fenómenos de estratificación social y de clases
sociales. La movilidad vertical puede ser ascendente (subir de nivel
en la escala social) o descendente (bajar de posición en la jerarquía
social). En términos generales, cuando hablamos de movilidad simple
y llanamente, nos referimos a la movilidad social vertical.
En otro orden de ideas, la· movilidad puede ser intrageneracional, es decir, los cambios de estatus que se producen durante el
curso de la vida de las personas, o bien puede ser intergeneracional,
cuando se observa al comparar los estatus de los individuos de una
generación, en un momento dado, con los estatus de sus ascendientes
o de sus descendientes.
La movilidad estructural se refiere al impacto que sobre la
movilidad intergeneracional tienen los cambios de la estructura social
que se producen de una generación a otra (Cfr. Boudon, 1973: 184).
La movilidad estructural es una movilidad colectiva, ya que refleja
los cambios en la estratificación social de toda la colectividad. La
movlidad no estructural, por su parte, es aquella movilidad social
que se debe a factores de tipo personal y no colectivo, por lo que se
dice que refleja la libertad de los individuos; en consecuencia, cuando
en un sistema social dado la movilidad no estructural (o individual)
es poca, se dice que el sistema de estratificación es rígido (Boudon,
1973).
La contra-movilidad es un fenómeno por el cual algunos
individuos regresan a sus estatus de origen después de haber pasado
provisionalmente por categorías diferentes. Por ejemplo, un individuo
que ha sido dotado por su padre (por nacimienfo1) de un estatus social
alto, no siempre obtiene -al principio de su carrera profesional- el
mismo estatus que su padre; este sujeto verá cambiar -en el transcurso
' No olvidemos que una de las funciones básicas y universales de la familia es la
"colocación social" de los niños. Esto quiere decir que las personas al nacer se ubican
en un estrato social dado (el de sus padres) y que, por movilidad social vertical,
pueden llegar a cambiar en el curso de sus vidas.

�60
de su carrera- su estatus profesional, reduciendo la distancia que lo
separaba del de su padre.
De tal suerte, como afinnan Bemard y Renaud (1976:82), los
efectos diferidos del estatus del padre sobre el estatus del hijo
contribuyen a regresar a los individuos originarios de una categoría
social dada con una fuerza que sobrepasa los efectos de los estatus
ocupados anterionnente por el hijo3•

Relatividad de la movilidad social.
La movilidad social es un fenómeno cuya relatividad puede
observarse en diversas dimensiones. Por un lado, constatamos que
los grados de la movilidad social varían enormemente de un país a
otro y de una época a otra. Por otro lado, observamos que las causas,
los factores y los canales que propician la movilidad no siempre son
los mismos, como tampoco son siempre iguales las consecuencias de
tal movilidad. La jerarquía misma de los estatus y de los atributos
dentro de los que los individuos se mueven puede modificarse o
sencillamente dicha jerarquía puede ser percibida diferentemente por
los diversos grupos que constituyen una sociedad.
Desde hace ya varias décadas, Sorokin (1927:415) nos hacía
notar que en ninguna sociedad la movilidad social es nunca totalmente
nula ni totalmente libre. En efecto, aún en los sistemas más cenados,
en donde las jerarquías son fijas y hereditarias ( como por ejemplo los
sistemas de castas), es posible descubrir un mínimo de movilidad
social. Claro está que la movilidad social es mucho mayor en las
sociedades industriales occidentales que en las sociedades preindustriales, tal y como lo muestran los estudios de Carlsson ( 1969).
Sin embargo, aún las sociedades industriales más modernas y
democráticas están lejos de estar completamente "abiertas", por lo
que los niveles de movilidad ascendente nunca alcanzan niveles muy
elevados.
Por otra parte, existe una gran relatividad en la percepción de
los diversos estatus sociales. Una misma ocupación, por ejemplo,
' A pan ir de esta idea de la contra-movihdad podríamos afinnar, al igual que Girod
( 1971 1 y Benaux ( 1974), y contrariamente al discurso subyacente en el pensamiento
democrático, que la educación fom1al constituye uno de los principales caanles o
medios por los cuales se efectúa la transmisión diferida del estatus social y la
«repatriación» de los individuos a sus categorías de origen.

61
~uede estar Irgada a estatus más elevados o menos elevados según las
epocas o los contextos regionales. De tal suerte, el salario de un
plomero puede variar enormemente de una época a otra porque
depende en buena medida del estado de la oferta y de la demanda, así
como de los valores relacionados con este empleo, de su utilidad social
des~ funci~n de servicio, etc. Así por ejemplo, en México a principio~
del siglo vemte, los maestros de escuela primaria gozaban de un estatus
profesional muy alto, mismo que ha disminuido considerablemente
en función de diversos factores, entre los que ~e encuentran la diversificación de las profesiones liberales, el aumento de la oferta de enseñantes Yla disminución del nivel académico que caracterizó la expansión
de esta profesión. No obstante, aún hoy, ~n 1996, es posible notar que
el estatus profesional (de prestigio, no salarial) de los maestros de
primaria es mucho más alto en los pequeños poblados rurales que en
las grandes urbes mexicanas, en donde su prestigio compite con el de
muchas otras profesiones.
Asimismo hay relatividad en cuanto a los canales de la
mo_vilidad social, que también cambian según la época o el lugar.
A~1, la annada, el clero, la familia, la escuela, los grupos políticos, las
ahanzas por el matrimonio, las organizaciones civiles y profesionales,
el grado de urbanización, los cambios en los sistemas económicos,
pueden acrecentar su importancia como canales de movilidad en
situaciones específicas. Simultáneamente existen variaciones de
impo11ancia en las consecuencias de la movilidad social aún cuando
comparamos sociedades con estructura económica sii~ilar. Tumin
( 1971 ), por ejemplo. señala que en los Estados Unidos las personas
que sufrieron una movilidad ascendente hacia la clase media son más
conservadoras que las personas que nacieron y permanecieron en esta
clase social, mientras que en Europa ocurre lo contrario.
Otra particularidad de la movilidad social es la diferenciación
entre los aspectos objetivos y los aspectos subjetivos de un can1bio
de estatus (Tumin, 1971 : 145). Un aumento de salario puede ser
considerado como un criterio "objetivo" del cambio de estatus; pero
los sentimientos del sujeto que recibe dicho aumento pueden no c~rresponder a tal criterio objetivo. Lo que para unos puede representar un •
movimiento ascendente, puede parecer a otros como un estancamiento
o como un movimiento descendente (Tumin, 1971 ).

�63

62
Diversidad de enfoques teóricos sobre la movilidad social.
Según Goldthorpe ( 1976:8), es necesario reconocer que la
investigación sobre la movilidad social constituye un sujeto que es por naturaleza- ideológicamente controvertido. Efectivamente, detrás
del interés generado por este tipo de investigación, encontramos
desviaciones derivadas de la experiencia sociopolitica de los investigadores y vinculadas con sus valores y sus compromisos. Así, a partir
de tales desviaciones, los sociólogos han creado teorías que reflejan
sus concepciones personales de la sociedad. Ello ha dado por resultado
el surgimiento de diversas teorías, algunas de ellas demasiado
conservadoras, otras muy radicales.
Según Van Heek ( 1956: 131 ), el liberalismo del siglo XIX creía
en la existencia -en el seno de la democracia liberal- de múltiples
oportunidades que pennitirían a cada individuo ocupar una posición
social de acuerdo con sus capacidades personales. Esta creencia sostiene este autor- encuentra su fundamento en el darwinismo social,
que pretendía encontrar en la sociedad humana la misma evolución resultado de la lucha por la vida- que los biólogos habían observado
en la naturaleza. En consecuencia no se consideraban las influencias
socioculturales sobre el desarrollo individual. Para ilustrar este aspecto
podemos aludir a la doctrina smilesiana de "ayúdate a ti mismo" en la
cual se minimizan los efectos de la educación, de los dones naturales
y de los factores sociales. El éxito en la sociedad dependería -según
esta doctrina- de las cualidades personales como la detenninación, la
perseverancia, la asiduidad, la integridad (Goldthorpe, 1976: 10).
En oposición a estas doctrinas liberales y a diferencia de alguno
de sus predecesores, Marx acordaba poca importancia al fenómeno
de la movilidad social, puesto que consideraba que en una sociedad
capitalista industrial la posibilidad de una movilidad ascendente a
partir de la clase obrera era insignificante y no pertinente. Para Marx,
la única vía de adelanto para los obreros era la lucha de clases y la
revolución (Goldthorpe, 1976: I 0-11 ).
Sin embargo, el fenómeno de la movilidad social está
ampliamente implícito en la obra de Marx, aunque no se hagan
referencias expresas. En su "Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte",
Marx ( 1958:225) subraya el contraste entre las viejas sociedades
europeas cuya estructura de clases estaba ya desarrollada, y la sociedad
americana, en la cual las clases sociales no estaban todavía fijas sino

que cambiaban continuamente e intercambiaban sus elementos en un
flujo constante. Para Marx, el desarrollo del capitalismo produjo una
reconversión de la mano de obra, la cual debía orientarse cada vez
más hacia ocupaciones "no productivas", de clase media, de dirección.
de administración y de servicios.
Así, Marx preveía una mayor movilidad, aunque nunca desarrolló este aspecto de la teoria. Sin embargo, percibió que la movilidad
podía jugar un papel estabilizador y antirrevolucionario a partir de un
"reclutamiento" desde abajo. En efecto, Marx recalcó un tema de
primera importancia: que el proceso al que podemos denominar "incorporación meritocrática" en las clases dominantes y en las élites, aún
cuando pueda inyectar una eficacia y un dinamismo mayores en e_l
funcionamiento de las instituciones políticas y económicas, es esencialmente conservador en sus implicaciones para la estructura de clases
en su conjunto (Goldthorpe, 1976: 12).
Goldthorpe (1976) afirma que los neo-marxistas, como es el
caso de Poulantzas, tienen reacciones esencialmente defensivas e
in&amp;uctuosas cuando definen la estructura de clases como una estructura
de posición en la que la distribución de los .individuos no tiene casi
significación. A este respecto Poulantzas decía:
...es evidente que, aún bajo la suposición absurda de que
de un día al otro (o de una generación a otra), todos los
burgueses ocuparan los lugares de los obreros y viceversa,
nada esencial habría cambiado en el capitalismo, ya que
siempre habrían lugares de burguesía y de proletariado,
lo que constituye el aspecto principal de la reproducción
de las relaciones capitalistas (Poulantzas, 1974:37).
Echemos ahora un vistazo del lado de las teorías funcionalistas.
Sorokin, quien pertenecía al partido social revolucionario (no
marxista) de la Rusia Zarista, había desarrollado su teoría sobre la
movilidad social a partir de ciertas preocupaciones socialistas democráticas, pero que simultáneamente hacía una critica -tanto empírica
como teórica- a los marxistas de su época. Con Sorokin se terminó la
transición de lo que pudiésemos llamar llll interés "negativo" de los
socialistas por la movilidad ( es decir, Wl interés por la movilidad en
tanto que fenómeno que complicaba, que generaba obstáculos, que
bloqueaba la realización del socialismo a través del movimiento
obrero), a un interés "positivo", liberal: un interés por la movilidad
como valor que debía preservarse y maximizarse (cfr. Sorokin, 1959).

�64
Sorokin trató de demostrar, a partir de resultados de estudios
estadísticos en las sociedades capitalistas, que existía un volumen
considerable de movilidad social, tanto intergeneracional como
intragenéracional; por tal motivo él consideraba que había algo de
falso en la postura de muchos socialistas que seguían hablando de las
clases sociales como si éstas fuesen una especie de castas y olvidaban
la fluidez de los grupos profesionales. a pesar de todo, Sorokin
reconocía que sí era posible sostener una teoria de las clases sociales:
constató que los niños tenían más posibilidades de entrar a la misma
categoria profesional de sus padres que a cualquier otra categoría
socioprofesional, y que había mayores posibilidades de que la
movilidad se produjera entre los diversos grupos de profesiones al
interior de la misma clase social que entre clases diferentes. Pero él
insistía siempre que la amplitud del fenómeno de movilidad era tan
grande que invalidaba toda definición de clases sociales como simples
clases "de nacimiento" (Sorokin, 1959).

·:, ,

Sorokin reafirmó con claridad su enfoque funcionalista cuando
señaló que los mecanismos de selección social implicaban muchas
ventajas cuando funcionaban adecuadamente: según él, éstos mecanismos atribuyen a cada quien el Jugar en el que será más eficaz, lo que
contribuye a la prosperidad general de la sociedad. Su teoría tiene
una orientación funciona lista en el sentido de que los mecanismos de
selección tienen como función primordial la reproducción de las
estructuras sociales (Levesque, 1979:38). No obstante, este autor señalaba también que además de esta función positiva, la movilidad tenía
también su lado peligroso, pues el exceso de movilidad -según élpodía conducir a la inestabilidad, a la precariedad del modelo c~l~l,
al debilitamiento de los antagonismos de clase, a la estandanzac1on
de las opiniones, al individualismo (Cazeneuve, 1976:229-230).
Entre los estudios derivados de una posición liberal, los más
importantes y clásicos son sin duda los realizados por Lipset y sus
colaboradores, aunque no debemos minimizar los de Blau y Duncan.
Aún cuando estos autores comparten múltiples puntos de vista sobre
la movilidad social, particularmente en lo que se refiere al reconocimiento de una tasa relativamente alta de movilidad ascendente en las
sociedades industriales producida por la ampliación del sector
terciario, existen algunas divergencias en la manera en que interpretan
este fenómeno.

65
Para Blau y Duncan, una tasa elevada de movilidad puede
ayudar a que los grupos menos favorecidos acepten su posición social
de inferioridad y evita que esos grupos se impliquen en una acción
colectiva; de esta manera es posible mantener el statu quo. Esta
perspectiva se aproxima de una posición que comparten algunos
autores marxistas, aunque desde una óptica sociopolítica opuesta: a
saber que una tasa elevada de movilidad ascendente puede ayudar a
la legitimación del orden establecido y sirve simultáneamente como
"válvula de seguridad" para Jas tensiones sociales.
En la medida en la que las oportunidades elevadas de movilidad
hagan que los hombres estén menos inconfonnes con el sistema de
diferenciación social en su sociedad y menos inclinados a organizarse
en oposición, ayudan a perpetuar este sistema de estratificación y
simultáneamente estabilizan a las instituciones políticas que lo
sostienen (Cazeneuve, 1976:440).
Para Blau y Duncan el origen social es uno de los factores que
influyen en la adquisición de estatus. Pero aseguran que en las
sociedades industriales modernas, el origen social asume una posición
declinante en relación con la importancia de los atributos adquiridos
tales como el nivel de instrucción, las calificaciones, etc. Para estos
autores la adquisición del estatus es muy independiente de las
influencias sociales externas y depende fundamentalmente de lo que
ellos llaman la "suerte individual" (Cfr. Cazeneuve, 1976). Además,
siguiendo su pensamiento, la existencia de una gran movilidad provoca
que las posiciones ocupadas por los individuos en la jerarq_uía social
sean transitorias, lo que en consecuencia hace que sea más dificil
definir las clases sociales. Esta misma constatación había sido hecha
por Sorokin e incluso por Marx, quien temía que esta movilidad
impidiera una toma de consciencia de una clase bien definida.
El modelo liberal de Lipset es mucho más elaborado que el de
Blau y Duncan. Él reconoce, además de las funciones "positivas" de
la movilidad (sobre todo en las primeras etapas de la industrializ.ación),
que una fuerte movilidad puede tener también efectos negativos. Por
ejemplo, una elevada tasa de movilidad puede engendrar no solamente
una satisfacción personal, sino también una inseguridad personal, y
enajenar a los individuos del statu quo, acrecentando las posibilidades
de que sean reclutados por movimientos extremistas. Estos efectos
negativos pueden resultar del hecho de que 1~ _movilidad puede ~:r
tanto ascendente como descendente, pero tamb1en de que toda mov1h-

�66
dad crea la probabilidad de que los individuos socialmente móviles
sean colocados en situaciones de ambigüedad e im:onsistentes en la
jerarquía de la estratificación (Lipse1 y Bendix, 1959). Ello-dice este
autor- no le resta importancia a los aspectos positivos de la movilidad,
ya que ésta debilita la solidaridad y el potencial de oposición de la
clase obrera al alentar los esfuerzos que visan el avance individual y
no el colectivo (Lipset y Bendix, 1959). Lipset no esconde su punto
de vista funcionalista, liberal y extremadamente conservador~cuando
afirma que para acrecentar la estabilidad y el orden democrático
liberal, no siempre es deseable hacer prevalecer los valores de igualdad
de oportunidades y de apertura de la sociedad.
Entre las corrientes de 1ipo socialista encontrarnos, en la Gran
Bretaña, el fabianismo y el socialismo ético. Estas corrientes no
derivaron del marxismo: fueron constituidas de manera autónoma en
oposición a los postulados del liberalismo británico clásico. Trataban
de demostrar que la amplitud de la movilidad social estaba muy lejos
de lo que se requería para hacer que la ideología liberal fuese creíble,
pero sobre todo querían demostrar que la ideología liberal utilizaba
el principio de la igualdad de oportunidades para legitimar el estado
de desigualdad de condiciones. Los socialistas británicos creíawque
solamente una mayor igualdad de condiciones permitiría lograr una
mayor igualdad de oportunidades. No negaban que en la sociedad
que ellos deseaban instaurar habría aún un problema de igualdad:
otras desigualdades aparecerían (por ejemplo en el campo del poder
político); por este motivo consideraban que lo más importante sería
crear, dentro de una sociedad socialista, el máximo nivel posible de
movilidad, para asegurar que las posiciones privilegiadas estuviesen
abiertas al talento y para prevenir el peligro de la formación de élites
permanentes (Goldthorpe, 1976:26-28).
Quizás la más importante investigación en esta línea fue la
realizada por Glass ( 1954); ésta tenía como objetivo estudiar la
movilidad en términos de prestigio social y no en términos de clases.
Este autor pudo mostrar empíricamente que el acceso a las posiciones
más altas de la jerarquía social estaba reservado para los hijos de
quienes ocupaban dichas posiciones, y que las posibilidades de acceso
a esos estatus por parte de los hijos de los trabajadores manuales eran
prácticamente nulas. Glass subrayaba que los intentos de la postguerra
para ampliar las oportunidades de movilidad ascendente
(principalmente al través de la reforma de la educación), podían tener
limitaciones en sus efectos -especialmente en lo que concierne al reclu-

67
tamiento de las élites- si se pennitía que permaneciesen ciertas desigualdades fundamentales (económicas y sociales).
Según Glass ( 1954), la selección meritocrática podía ser un
mecanismo para acrecentar la movilidad, pero consideraba también
que si esta selección no servía para otra· cosa que no fuese para
legitimar las desigualdades de condición, podría producirse una
división más aguda enlre la élite y la masa. Por otra parte, afirmaba
que aunque fuese necesario conservar un cierto grado de desigualdad
de recompensas, no había razón alguna para atribuir el prestigio social
únicamente a las profesiones que requerían un largo entrenamiento o
aptitudes muy especiales.
Entre los más destacados críticos de las posturas liberales se
encuentra Bertaux, en Francia. Bertaux ( 1972) hace una crítica al
probabilismo y a la orientación neo-positivista y rechaza el análisis
estadístico porque éste no refleja más que un fenómeno
psicosociológico. Para Bertaux, el problema de la movilidad social
no se sitúa en el nivel de los individuos sino en el nivel de las relaciones
sociales. Para él, la movilidad no es sino un aspecto del fenómeno de
la distribución de los seres humanos en la estructura social, el cual es
a su vez un efecto de las relaciones de clase. Además, afirma que en
este fenómeno no es la movilidad la que predomina, sino la
inmovilidad. Sugiere que es necesario abordar el estudio de las
relaciones de clase y de su "reproducción" o, en otras palabras, el
estudio de las estructuras sociales y de los procesos de reclutamiento
de sus agentes/soportes.
Hasta aquí hemos hecho una breve revista de algunas de las
principales orientaciones teóricas de la movilidad social; empero, una
larga lista de autores que han abordado diversos aspectos de la
movilidad hubiese podido ser añadida. Como quiera que sea," si
quisiésemos sintetizar las orientaciones teóricas que sobre este tema
se han desarrollado, podriamos resumirlas en dos grandes grupos: en
el primero de ellos podemos ubicar las posturas que hasta aquí hemos
denominado "liberales" y cuyas ideas consideran que hay en las
sociedades (a) menos en las más industrializadas) una gran libertad
de adquisición de los estatus sociales; uno de los canales principales
para la movilidad es la educación y la movilidad es responsabilidad
casi exclusivamente de las habilidades y del esfuerzo de los sujetos.
El segundo grupo, al que podemos denominar de enfoque "radical"
está compuesto por aquellas orientaciones que ponen el acento en la

�68

69

existencia de una desigualdad de condiciones; desde esta perspectiva,
la escuela no es considerada tanto como una agencia de movilidad
sino que más bien se le percibe como un instrumento de selección
social que puede acentuar la estratificación social y convertirse en un
instrumento de legitimación y de conservación del orden establecido.

núentos y habilidades por medio de un diploma: índice de competencia
específica para el ejercicio de un empleo específico. En consecuencia,
se estima que son los méritos, las capacidades y las calificaciones
individuales las que deben ser el cimiento de la obtención del estatus
profesional y social.

En el siguiente apartado haremos un breve análisis sobre la
relación entre la educación y la movilidad social.

Es este principio fundamental, es decir la realización de una
sociedad meritocrática (cfr. Hum, 1978:32; Husen, 1972:34-4 I ;
Husen, 1975:32-33; Roberge, 1979:56). fue lo que motivó, al menos
en parte, la expansión escolar en los países más desarrollados de
Occidente, así como el establecimiento de la escolaridad obligatoria.
De hecho, se esperaba que la escuela -además de proveer a la sociedad
de una mano de obra calificada, esencial para el desarrollo económicopudiese al mismo tiempo ofrecer a los niños de medios desfavorecidos
los medios, es decir la competencia o el diploma, para escalar en la
jerarquía profesional y obtener así salarios convenientes. En una
palabra, la educación fue concebida como el principal instrumento
de movilidad social ascendente y la falta de instrucción fue considerada
como la causa principal de la movilidad descendente (Havighurst,
1958).

Papel de la educación en la movilidad social.
El rol que se le atribuye a la educación4 en una sociedad dada
se define en relación con las necesidades socioeconómicas, políticas
y culturales, así como por el estadio de desarrollo de dicha sociedad.
No obstante, el grado de evolución de un país no se mide únicamente
por la perfección de su tecnología de producción o por su capital
económico, sino también por el nivel de vida de la población y por su
participación en la producción y en el consumo de los bienes y servicios económicos y sociales. Pero por muy desarrollada que esté una
sociedad, siempre es posible identificar la existencia de desigualdades;
los políticos, los demógrafos y los sociólogos han tratado de identificar
una serie de factores susceptibles de engendrar o de mantener las
distancias socioeconómicas entre los diversos grupos sociales.
La instrucción -y consecuentemente la escuela- ha sido
frecuentemente percibida en las sociedades industrializadas como uno
de los más importantes factores del desarrollo social en general y de
la reducción de las desigualdades socioeconómicas en particular.
Efectivamente, desde cierta óptica, las personas pueden acceder a los
estatus socio-profesionales que desean, independientemente de sus
orígenes sociales. En una sociedad demócrata-liberal, centrada cada
vez más en la producción de bienes y servicios, la competencia debe
ser el criterio privilegiado de selección de los individuos y no la pertenencia social (o racial), como sucedía en las sociedades tradicionales.

Este enfoque liberal tenía dos grandes objetivos:
1. La igualdad de oportunidades de educación y, consecuentemente. de adquisición de conocimientos y competencias
independientemente de la etnia, clase social, sexo, etc.
2. La igualdad de oportunidades de acceso a los estatus profesionales para los individuos con las mismas calificaciones, sin
consideración de otros factores raciales o sociales.
A pesar de que en este contexto la escolaridad se convirtió en
el criterio fundamental para favorecer la movilidad social por un lado.
y para realizar el ideal de una sociedad meritocrática por el otro lado,
en la práctica uno podria preguntarse ¿hasta qué punto los grados
escolares pueden ser adquiridos independientemente del origen social?

En virtud de lo antes expuesto, la escuela fue designada para
transmitir los conocimientos, desarrollar las aptitudes intelectuales y
el saber-hacer y sancionar el grado de adquisición de tales conocí-

Origen Social y nivel de educación.

' Para fines prácticos, entendemos aquí por educación el conjunto de conocimientos,
ha bilidades. actitudes, etc. que se adquieren en la escuela.

Después de la segunda guerra mundial se pensaba que la
generalización de la enseñanza primaria y secundaria y la mayor
facilidad para acceder a la preparatoria y a la universidad, conjun-

�71

70
lamente con la reforma pedagógica y otras innovaciones educativas.
propiciarían la igualdad ~n el acceso a la instrucción. Una de las ideas
principales que motivaron las reformas escolares en los países
desarrollados fue que los sistemas educativos deberían ser concebidos
de tal manera que eliminaran los "obstáculos exteriores", tanto económicos como geográficos, que impidieran que los alumnos de origen
social modesto pudiesen sacar partido de sus capacidades innatas
(Husen, 1975:37).
En otras palabras, si pudiésemos llegar a perfeccionar el
aparato escolar de tal suerte que. en el proceso de selección de
estudiantes, los maestros, los orientadores y las pruebas de aptitudes
pudiesen tomar en cuenta exclusivamente las aptitudes intelectuales,
entonces deberíamos-esperar que los estudiantes de todos los medios
socioeconómicos tuviesen las mismas aspiraciones escolares y
llegasen a los mismos niveles de educación.
Sin embargo, ni aún en las sociedades más desarrolladas y
democráticas se ha podido demostrar que eso suceda, pues se ha
observado que, a nivel de inteligencia igual, el estatus socioeconómico
ejerce una importante influencia tanto sobre los proyectos de estudio
(aspiraciones) como sobre el nivel de escolaridad que alcanzan los
estudiantes. En un estudio realizado en los Estados Unidos. Sewell y
Shah ( 1978) demostraron que, tanto entre los estudiantes con un bajo
nivel de inteligencia, como entre aquellos con mayor coeficiente
intelectual, la proporción de quienes aspirab~n hacer estudios
universitarios era más elevada en los estratos socioeconómicos
superiores ( cuadro 1). La misma observación se aplica a los jóvenes
· que realmente acceden a la universidad (cuadro II).

Cuadro I
Porcentajes de proyectos de ir a la universidad según el estatus
socioeconómico y el grado de inteligencia (Sewell y Shab, 1978).
Nivel
Socioeconómico

Grado

de

inteligencia

Bajo

Alto

Inferior

4.7

33 .6

Superior

28.4

85. 8

Cuadro 11

Porcentajes de estudiantes que frecuentan la universidad según
su nivel socioeconómico y su grado de inteligencia (Sewcll y
Sbab, 1978)
Nivel
socioeconóm ico
Inferior
Superior

Grado

de

inteligencia

bajo

alto

6.3

52.4

3 8 .8

90. 7

Este caso no es más que un ejemplo entre muchos otros. De
hecho, cuando estudiamos la relación entre origen socioeconómico y
nivel de educación proyectado o adquirido, los investigadores
incorporan frecuentemente otros factores en el análisis. Queremos
aquí, aunque únicamente a titulo indicativo, agrupar esquemáticamente
los más importantes factores que parecen tener una influencia directa
o indirecta sobre la obtención de un grado de instrucción:
1. Factores objetivos. Podemos incluir aquí, entre otros, el
estatus profesional del padre o de la madre (Breton, 1972), el salario
del padre, la raza, el medio familiar. el tipo de escuela y los rec11rsos
escolares (Jencks, 1979), el capital c11lt11ral de la familia (Bourdieu
y Passeron, 1964, 1970; Willis, l 978), las relaciones sociales
(Bertaux, 1976), el código lingüistico utilizado en la familia
(Bemstein, 1978), etc.
2. Factores subjetivos. Por ejemplo, el nivel de inteligencia,
la importancia que se le da al éxito académico y la estimación de las
probabilidades de éxito (Breton, 1972), las aptitudes tal y como son
evaluadas en los tests (Jencks, 1979; Breton, l 972; Tort, 1975), el
interés por la escuela, la imagen de sí mismo, el senlido del contro
sobre el contexto (Cherkaoui, 1979), la experiencia previa de fracaso
o éxito en la escuela (Girod, 1971; Rosenthal y Jackson, 1971), etc.
Una de las principales conclusiones que derivan de las más
importantes investigaciones es que los factores socioeconórnicos y
culturales tienen un impacto directo sobre los niveles de educación y
ejercen una influencia indirecta sobre los mismos al través de los

�72

73

factores subjetivos como la autoestima, el interés por la escuela, etc.
La realización de la igualdad frente a la escuela basada en los talentos
y en las aptitudes personales está muy lejos de alcanzarse en las
sociedades actuales.
Podemos concluir, al igual que Boudon {1973:132), que las
disparidades frente a la escuela no desaparecerán en las sociedades
industrializadas en tanto que persista la estratificación socioeconómica.
Y la ideología de los "talentos", de los "méritos" y de los "dones" no
será sino un deseo piadoso mientras que las reformas educativas no
se acompañen de transformaciones sociales y económicas que
modifiquen las condiciones de vida de las familias.

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�Arquitectura, ética y tecnología: algunas
consideraciones
Antonio Salgado Gómez

A manera de introducción.
Los congresos, simposiums y conferencias que últimamente
se han llevado a cabo a través del mundo entero sobre las interrela•
ciones y las correspondencias que existen entre la arquitectura, la
ética y la tecnología, así como toda la literatura que al respecto se ha
escrito, nos han hecho plantearnos una serie de cuestiones con respecto
al qué hace y al cómo hace nuestra disciplina, así como a los principios
éticos y morales en los que ella reposa.
Las cuestiones de actitud ética frente a la concepción y a la
realización de un proyecto de arquitectura, en estos tiempos en que
se emplean tecnologías tan sofisticadas como complejas en la creación
y construcción de los nuevos edificios, al mismo tiempo que se usan
de manera indiscriminada infinidad de elementos arquitectónicos de
carácter histórico, nos obligan a detenemos para tratar de realizar
una reflexión profunda que nos de la oportunidad de acercamos a la
realidad de manera objetiva.
Los cambios de actitud frente a la creación expresiva y artística
que ha traído consigo el Posmodemismo han originado una cierta
confusión epistemológica en el campo de la estética, y principalmente
de la estética arquitectónica. Desde una óptica personal, podríamos
decir que la arquitectura se encuentra ante una "crisis existencial",
por lo que consideramos que es un imperativo inmediato el análisis
de este hecho, lo que seguramente nos llevará al planteamiento de
explicaciones y soluciones, o por lo menos a discusiones que intenten
realizarlo.
El tema es vasto y dificil de explorar; sin embargo, en las líneas
que siguen pretendemos elaborar un cierto número de consideraciones,
mismas que nos permitirán sintetiz.ar algunas de las ideas principales
que se nos plantean alrededor de este problema, y al mismo tiempo
podamos construir nuestros juicios de valor con la mayor claridad y
objetividad posible.

�78
1) La tecnología es hoy, más que en ninguna otra era de la
humanidad, una necesidad asociada a nuestra existencia, de tal forma
que ella representa nuestro principal modo de producción. al mismo
tiempo que imprime un sello característico a la cultura actual. De
igual forma, su presencia nos hace dudar de la capacidad humana
para controlar y diferenciar el proceso de producción como tal por
w1 lado. y la verdadera creatividad por el otro. El poder incalculable
que proporciona la tecnología nos impide muy a menudo identificar,
de m'.1"_era clara y precisa, la diferencia que existe entre producción y
creatividad, lo que nos plantea un problema epistemológico en el
terreno de las artes, y principalmente en arquitectura, debido a su
carácter de pennanencia.
La producción significa un objetivo en sí mismo; ella funciona
de una manera autónoma e independiente de cualquier otro factor.
Por su parte, la creatividad auténtica tiene como objetivo el de
reconciliar al ser humano con el universo natural, de una manera
participativa y comprometida. La tecnología actual supone una
"realidad experimental" (lo que algunas personas han dado en llamar
"un mundo de simulación''), que se mantiene en tensión con el Wliverso
natural. debido a que no está bien definido el papel que debe jugar
realmente la tecnología en nuestro mundo, sin llegar a convertirse en
el "Dios omnipotente y todopoderoso".
Esa tensión de la realidad experimental de la tecnología con
el medio natural se manifiesta en la arquitectura entre los modos de
producci?~ (o las maneras de elaborar, de fabricar, de construir), y el
valor estellco de la obra arquitectónica, representativa de su época,
de su cultura y de su entorno. Esta discusión se inscribe continuamente
en el discurso de los teóricos y críticos de la arquitectura, que asocian
la crítica arquitectónica con los juicios de orden moral y ético.
Para muchos autores, la crítica arquitectónica debe estar
desposeída de toda actitud encaminada a la Tealización de juicios de
valor, tanto morales como éticos, eliminando de esa manera toda
consideración filosófica. Para algunos otros, conservar un pWlto de
vista puramente estético, concretandose a un nivel estrictamente
descriptivo, es casi imposible. Separar los juicios estéticos de los
juicios de valor es una tarea dificil de emprender, sobre todo en una

79

época como la nuestra, caracti:rizada por un total relativismo ("lodo
es relativo, nada es absoluto")1•
2) La transformación de las sociedades contemporáneas,
principalmente ligada a los avances democráticos, a las alianzas económicas y comerciales. y a la defensa de los derechos del Hombre, pero
también al desarrollo filosófico, científico y tecnológico, exigen a su
vez un cuestionamiento y un replanteamiento de orden ético y moral.
Por supuesto que estas acciones se inscriben en diferentes campos de
la actividad humana, incluidos los artísticos2•
En arquitectura, la utilización de nuevas herramientas de
concepción, representación y ejecución de los espacios privados y
públicos, están produciendo una verdadera revolución en el quehacer
arquitectónico. Como ejemplo se puede citar la computación, que ya
desde algunos años atrás ha tenido un importante impacto en las fases
de elaboración de un proyecto de arquitectura, empleando lo que los
profesionales de ese campo llaman la "infografia" o grafismo mediante
el empleo de la informática. En la actualidad, ese proceso no se detiene
exclusivamente en la elaboración de un grafismo como medio de
representación arquitectónica con ayuda de programas computacionales; hoy en día la computación está en proceso de transformar
radicalmente el momento mismo de la concepción arquitectónica, es
decir, el proceso de elaboración del concepto creador de los espacios
arquitectónicos.
La evolución de la computación en el campo de la arquitectura
se ha desarrollado con gran rapidez, en gran parte gracias a los
programas de CAD y de las imágenes de síntesis. Esto propicia a su
vez un replanteamiento en las prácticas de concepción espacial, ya
que dota al conceptor de mayores (y al mismo tiempo de mejores)
elementos para la creación arquitectónica.
Es pues en las fases de pre-concepción y de anteproyecto
(croquis y borradores) que los cambios potenciales aportados por la
computación amenazan de transfonnar radicabnente la especificidad
' Existen sobre este tema, dos obras importantes: et libro de David Watkin intitulado
Mora/1ty and Architecture. así como el libro de Geoffrey Scon intitulado The
Architecture ofHumamsm.

' A este propósito, se pueden consultar las obras del filósofo francés Michel Serres:
Le contrat nature/ y Le tiers-instruit.

�80
y la autenticidad de la arquitectura como producto cultural. Toda una
gama de representaciones tridimensionales están a la mano del
conceptor: ejercicios de inserción en el sitio, verificación de materiales
con un fin de imagen, perspectivas, axonometrias, visiones cinematográficas, etc.
Todo esto nos debe hacer reflexionar sobre el empleo indiscriminado de la tecnología en el proceso creativo de la arquitectura.
La computación deberá fomentar la diversificación y la transformación
de las actividades en las cuales el empleo de imágenes constituye una
herramienta básica de comunicación en la creación de espacios
arquitectónicos. Por el contrario, su empleo en la concepción del hecho
arquitectónico en sí mismo deberá ser restringido, ya que se corre el
enorme riesgo de dejarse seducir por la tecnología y con ello
deshumanizar el producto arquitectónico.
Estamos plenamente convencidos de que una formulación de
principios éticos, así como una reflexión de tipo teórico fundada en
el conocimiento de la historia en general, y de la historia de la
arquitectura en particular, deberán estar a la base del trabajo creador
del arquitecto. Un equilibrio dinámico debe existir entre lo permanente
y lo inédito, entre la naturaleza y la cultura. Este equilibrio bien podría
ser la conjugación de la inteligencia, de la intuición y del sentimiento.
Aquí nuevamente debemos recordar la diferencia que debe existir
entre el proceso de producción y la verdadera creatividad.

81
original y esencial de toda construcción en el espacio y en el tiempo.
La arquitectura es una expresión de la cultura de una civilización3 •
Vista desde esta óptica, la arquitectura posee un fondo
religioso, ritual y folclórico. Por ejemplo, el carácter sagrado de la
habitación es innegable en numerosas civilizaciones. Ritos, símbolos
y creencias han sido transmitidos de generación en generación con
respecto a la casa.
Ese carácter sagrado, mítico de la arquitectura , ese aspecto
religioso ha existido todo el tiempo a lo largo de la historia de la
humanidad. El mito constituye un lenguaje particular del hombre,
por lo que éste se convierte en una realidad cultural compleja.
Este punto de vista antropológico es la respuesta al determinismo fisico que impone los factores climáticos y geográficos como
únicos determinantes del aspecto fisico de la arquitectura. Si bien los
factores físicos juegan un papel importante en cuanto al aspecto de la
arquitectura (es decir a su forma, a su imagen), a éstos vienen a sumarse
las formas mentales, mismas que participan a la vez de lo funcional,
de lo estético, de lo simbólico y de lo social. Esas formas mentales
tienen una repercusión profunda en las formas físicas de la
arquitectura, ya que son el reflejo de las costumbres y las tradiciones
de una cultura detenninada.

3) Un último aspecto es el de la verdadera relación entre la
función del edificio, su forma, su sentido y su simbolismo, es decir,
las relaciones antropológicas, filosóficas y fisicas de la arquitectura.
Estas relaciones, que son de vital importancia para la realización de
una verdadera arquitectura, son en la actualidad completamente
minimizadas y en muchos casos absolutamente olvidadas.

Las costumbres y las tradiciones se transmiten de generación
en generación. Esos elementos -costumbres y tradiciones- son esenciales en la fom1ación de una imagen de la "arquitectura ideal" que
el ser humano construye de acuerdo a un gusto y a una manera de
vivir singularn1ente definidos por sus antecedentes. Las costwnbres
y las tradiciones son pues causas importantes de la persistencia de
los caracteres particulares de la arquitectura.

Desde el punto de vista antropológico, la arquitectura es un
arquetipo de nuestra cultura; ella ordena las relaciones entre los
hombres y la naturaleza de una parte, y la sociedad de otra parte. La
arquitectura (en especial la arquitectura habitacional) posee una
enorme fuerza de evocación: ella nos permite comprender el sentido

Esa "arquitectura ideal" se ve íntimamente ligada al aspecto
filosófico, casi poético de la arquitectura. La arquitectura, en su
primera y fundamental expresión que es la casa, es la residencia, la
habitación del ser humano sobre la Tierra. Las relaciones que el
hombre mantiene con los lugares -y por medio de esos lugares con el
3
Sobre los aspectos antropológicos de la arquitectura, y en particular sobre la
antropología de la habitación, se puede consultar el libro de Amos Rapoport: Pour
une anthropologie de fa maison. así como el libro de Joseph Rykwert: La maison
d'Adam au Parad,s.

�83

82
espacio- residen en las manifestaciones arquitectónicas. Las relaciones
entre el ser humano y el espacio se concretizan en la arquitectura;
ésta es entonces la materialización de las relaciones hombre-espacio.
La arquitectura es la imagen del espacio, envolviendo los actos y las
emociones vivídas en ese lugar.

Al referirse a la casa como expresión de poética arquitectónica.
Gaston Bachelard dice que ésta nos proporciona la posibilidad de
soñar en paz; en ella podemos alojar nuestros recuerdos, de acuerdo
a los símbolos de intimidad que la vida real no puede todo el tiempo
arraigar6.

Nuestra identificación, nuestro modo de vivir y de ser. la toma
de conciencia de nosotros mismos, están profundamente inscritos en
el territorio irunóbil que constituye la arquitectura. No es suficiente
con proporcionar a la arquitectura un funcionamiento práctico, sino
más bien de dotarla de un funcionamiento afectivo, lo que EkambiSchmidt llama "el aspecto connotativo de la arquitectura"•.

La arquitectura es un abrigo que nos proporciona ciertos
valores de protección; pero aparte de esos valores materiales, la
arquitectura es fundamentalmente la imagen de los valores inconscientes del ser humano. El mundo del interior de la arquitectura es
diferente del mundo exterior, del "mundo real".

Pero, ¿cómo satisfacer ese funcionamiento afectivo, ese
"aspecto connotativo" de la arquitectura? Es necesario antes que nada
rescatar el sentido espiritual de la arquitectura, sentido que se ha
perdido a causa de la rápida evolución de los modos de vida, de la
evolución de las técnicas constructivas y de las características materiales de la arquitectura. Es necesario para el ser humano de volver a
encontrar la adecuación de su ser al medio ambiente interior de su
arquitectura. Como la dice Martin Heidegger. es necesario volver a
encontrar la relación de la arquitectura con la poesía5 .
Para Heidegger, la poesía es el poder fundamental de la
arquitectura. Esta poesía de la arquitectura (Heidegger la asocia
principalmente a la habitación) hace que el hombre pueda tomar
conciencia de las virtudes esenciales de su "rincón del mundo" que
reprensenta para él su arquitectura. Esas virtudes son todas las
imagenes concentradas alrededor de su arquitectura: imagenes de
intimidad, de sueños, de ensueños, de recuerdos, etc.
Esa idea de la arquitectura no posee realmente una forma
geométrica; al contrario, ella está muy lejos de toda referencia a las
simples formas geométricas. De acuerdo a esta idea de la arquitectura,
ésta es un espacio cerrado, un espacio de intimidad, una "célula",
pero al mismo tiempo es el mundo entero; ella es el "adentro", el
interior, la protección, la síntesis de lo íntimo, el refugio, el retiro...
• Ekambi-Schmidt, Jézabelle, La perception de/ 'habitat, París, Éditions Univers1taires
1972

'

'So~re esta noció~ referir~ a los textos de Martín Heidegger: «Batir, habiter, pensern,
Y« L homme habite en poete». publicados en su libro Essais et Conférences.

Como acabamos de ver, es claro que la arquitectura posee un
enorme contenido cultural y filosófico. La gran variedad de formas
de la arquitectura a través el mundo entero nos conduce fuertemente
a creer que no son solamente los aspectos fisicos que determinan
esas fom1as. Existe una importante cantidad de aspectos a considerar
antes de observar la arquitectura bajo la óptica del determinismo fisico.
Por otro lado, sería falso también decir que todos los aspectos de la
arquitectura han sido determinados por los solos factores culturales
y/o filosóficos. Será necesario entonces reconocer el concurso de los
diferentes factores que intervienen en ese proceso, tan importantes
los unos como los otros.
La arquitectura es un hecho humano; ella es el resultado del
proceso de creación de un "medio ambiente ideal" en el cual el hombre
se siente pleno en su cuerpo y en su espíritu. Esa plenitud el hombre
la encuentra con frecuencia en la función poética, símbólica y mítica
de la arquitectura, más que en la utilización racional y práctica. Hay
también innumerables casos en los cuales los valores culturales y
sociales toman mayor importancia que los factores económicos,
constructivos o técnicos.

Conclusión.
Estas consideraciones deben hacemos reflexionar sobre los
principios éticos y morales que el arquitecto debe poseer y observar
en el momento de la realización de sus concepciones arquitectónicas.
• El concepto de "casa onírica" es profusamente abordado por Gaston Bachelard en
dos de sus obras: Lo poétique de / 'espace, y Lo Te"e et les reveries du repos.

�84
Los valores culturales y filosóficos dd&gt;ert ser considerados como un
aspecto importante que permitirá dotar a la arquitectura de un carácter
propio, de acuerdo a su función en un entorno determinado. La
responsabilidad del arquitecto frente a su época y a su realidad
histórica hace que los valores éticos y moralescobren una importancia
capital, en estos tiempos en los que la moralidad está casi
invariablemente asociada a la religión o bien a wi moralismo obsoleto.

La creación y el desarrollo de tecnologías fulgurantes (por
ejemplo las tecnologías biomedicales, la fecundación in viJro o la
manipulación genética), la degradación social y la desconfianz.a
política mundial (lease Watergate, Los Angeles, lrak y demás
calamidades políticas y sociales), así como la problemática del medio
ambiente (el efecto de invemadeco, el adelgaz.amiento de la capa de
ozono, la contaminación ambiental o la desertificación de enormes
superficies de la lierra), hacen que tanto en el medio intelectual,
político y social se planteen ciertos cuestionamientos ligados a la
responsabilidad del conjunto de profesionales. La moralidad social
se ha transformado de esa manera en una preocupación constante.
La reflexión ética actual incita al diálogo y a la
responsabilización de todos y cada uno de los seres humanos. El
problema del poder de la tecnología se debe convertir inmediatamente
en un problema de deber moral. Así, súbitamente, el poder de la
tecnología debe recubrirse de un gran deber. Como lo afirma Serres,
todo lo que anterionnente era un poder, es en la actualidad un gran
deber.
No podemos, no debemos continuar respondiendo al solo
imperativo del consumo, del poder del dinero, de la mercadotecnia.
Los valores culturales y filosóficos deben regresar a encabe7.3r las
listas de las preocupaciones de los conceptores de las soluciones de
nuestros problemas contemporáneos.
No es posible seguir pensando que el progreso tecnológico va
a solucionar todos nuestros problemas. En arquitectura, como en todas
las disciplinas del saber humano, pertenezcan éstas a las ciencias
humanas o a las ciencias exactas, el conocimiento y el estudio de las
Humanidades es indispensable. La ciencia debe fundarse en la moral
y en la ética, ya que ésta, la ciencia, debe ser concebida como un
instrumento que penníta al ser humano vivir en armonía consigo
mismo y con su entorno. Se necesita entonces una conciencia

85
humanista, un estudio de las ciencias humanas. No podemos seguir
hablando, como lo afirma una vez más Michel Serres, de una
separación profunda entre las ciencias puras y las ciencias humanas.
Actualmente, las ciencias puras hablan del mundo sin hombres y las
ciencias humanas hablan del hombre sin mundo.
Una educación global se impone, si no, las ciencias puras harán
un mundo inhumano y las ciencias humanas harán un mundo sin
objetos. La experiencia humana exige una cierta globalidad que regule
las diferentes dimensiones de la vida. Y es precisamente en esta
globalidad del conocimiento humano en donde la instancia ética y
moral debe funcionar como regidora de la marcha del ser humano en
nuestro planeta.
En arquitectura, este regulador ético y moral nos permitirá
utilizar la tecnología de manera óptima y racional, sin descuidar el
aspecto humanista de nuestra actividad. Las generaciones pasadas de
arquitectos, durante el período modernista, tuvieron la posibilidad
de hacer todo: abolieron la historia de la arquitectura y sus principios
y fundamentos teóricos. Esas generaciones "divinas" se olvidaron
del estudio de las humanidades, como se olvidan las cosas inútiles y
superfluas. Despreciaron sus enseñanzas y las hicieron a un lado, las
hecharon a la basura como se tira una cosa inservible o anticuada.
Nuestras generaciones no podrán continuar haciendo esto.
La Hwnanidad no nació ayer. La continuidad histórica es
importante y el conocimiento de su proceso es fundamental para la
marcha del hombre en este mundo. La ideología del cambio constante
y de la revolución pennanente debe dar paso a la sabiduría de la
historia y al rico patrimonio ético de la humanidad. El equilibrio se
impone: hay que saber conjugar los valores de progreso y los valores
de pennanencia; el deseo y la disciplina. Bien arraigados en la historia,
seremos capaces de crear el porvenir, sólidamente establecidos en el
presente, por nuestras generaciones y las generaciones de nuestros
hijos...
·

�Consideraciones metodológicas para complementar
los enfoques cuantitativo y cualitativo en la
investigación social.
Raúl Eduardo López Estrada

Introducción.
Este artículo busca analizar la posibilidad de complementar
los enfoques cuantitativo y cualitativo en la investigación social. Como
una contribución metodológica, nuestra orientación pretende apoyar
algunas investigaciones en donde se complementen los dos enfoques.
La revalorización relativamente reciente de las metodologías
cualitaúvas en el contexto norteamericano (Marshall y Rossman, 1989;
Quinn, 1987; Oenzin y Lincoln, 1994; Aktouf, 1992; Deslauriers,
1988. 1991 ; Lessard-Hébert y otros, 1990) y europeo (Hubennan y
Miles, 1991 ), nos muestra el interés creciente de muchos investigadores por el enriquecimiento del enfoque cuantitativo ya bien cimentado en la investigación científica social.
Esta tarea no es fácil, el problema de la investigación y más
aún en las ciencias sociales es muy controvertido. Las cuestiones
epistemológicas todavía presentan diferentes enfoques y diversas
maneras de abordarlas. Es muy dificil en la realidad encontrar trabajos
que converjan, lo más frecuente es encontrar puntos en donde algunos
autores coinciden; pero también en la mayor parte de los casos son
más numerosos los puntos en donde hay desacuerdo. La situación
entonces es compleja, sin embargo, no se trata de evadir el problema;
la manera en como se obtienen los conocimientos está en la base del
quehacer científico, de ahí la pertinencia de tratar de aclarar, con todas
las dificultades del caso esta situación.
Actualmente hay debates en relación a la utilización de la
investigación cuantitativa y cualitativa, a las técnicas utilizadas para
investigar, a los resultados que se obtienen y su validez. Mi intención
en este caso no es obtener el consenso, sobretodo cuando ya se ha
examinado en numerosas ocasiones el problema y están claras-las
posiciones de diversos autores en relación a privilegiar un tipo de
investigación u otra, o bien a establecer un continum entre las dos.

�88
En este artículo de tres partes, se abordará inicialmente la
inducción, y la deducción como formas fundamentales para obtener
conocimientos. En una segunda parte, se revisarán las características
de los métodos cuantitativo y cualitativo. Finalmente, se expondrá la
importancia de considerar los dos métodos de investigación como
formas complementarias en la investigación social. En otras palabras
buscaremos a través de su examen, reflexionar acerca de como éstos
constituyen un cuerpo dialéctico en el que se conjugan dos principales
formas metodológicas de la investigación científica.

l. Inducción y deducción en el conocimiento social.
Abordar la metodología en las ciencias sociales nos envía
irremediablemente al proceso de obtención de conocimientos. Sin
profundizar la complejidad de esta situación, ya que involucra
dimensiones culturales, sociales e incluso psicológicas, podemos
afirmar que en general se acepta la existencia de dos maneras
fundamentales de conocer la realidad: la inducción y la deducción.
En nuestra vida cotidiana en general, pasamos de una a otra sin damos
cuenta.
La deducción es el procedimiento por el cual el espíritu
partiendo de una idea trata de verificar la veracidad. Ésto, nos indica
que el procedimiento de los investigadores después de haber definido
sus conceptos e hipótesis de la manera más rigurosa posible, van al
trabajo de campo para verificar si los hechos confirman sus ideas. La
teoría en este caso antecede a los datos. De una manera inversa, la
inducción es un proceso en el cual: el espíritu va de los hechos a la
ley, de los casos a la proposición general (Deslauriers, 1991 ). A partir
de una idea, usualmente sin opinión preconcebida, el investigador
estudia la realidad social para obtener un concepto más general que
se aplicará a varios casos. El investigador no tiene una idea muy precisa
al principio, pero el utiliza los datos para hacer emerger los conceptos,
teorías e hipótesis. Aquí, el proceso implica ir a los hechos para
después confrontarlos con la teoría.
Se trata entonces de dos maneras para construir el conocimiento. La deducción, que parte de un marco teórico y verifica su
operatividad, funcionalidad y pertinencia en el examen de la realidad
y en donde transitamos de la teoría al hecho social. En este proceso,
el in vestigador se provee de una gran cantidad de conocimientos sobre

89
la problemática en la que le interesa elaborar respuestas tentativas a
través de hipótesis y posteriormente probar y verificar su aplicabilidad
al examen de la realidad. Es un método que se apoya en un conocimiento acumulado y a partir del cual, se busca reflexionar críticamente
en apoyo o rechazo a orientaciones que explican los fenómenos.
Al través de este método, es frecuente encontrar casos en donde
se investigan situaciones ya abordadas o estudiadas previamente y en
donde la información es abundante. Se puede asegurar que se trata de
un enfoque bastante difundido en las ciencias exactas, naturales y en
la mayoría de los trabajos que se han realizado en las ciencias sociales.
Esta situación no debe asombrarnos, nada parece más lógico que
efectuar una investigación partiendo de Jo que se conoce. Ésto en
muchas ocasiones nos ha evitado "redescubrir el hilo negro o el agua
caliente". Muchas veces caricaturizamos esta situación, aludiendo al
investigador aislado en su laboratorio buscando la vacuna contra la
tuberculosis, cuando ésta ya fue descubierta por Koch en eJ siglo
pasado.
En general, la mayor parte de los metodólogos están de acuerdo
en que actualmente es muy dificil partir de cero cuando formulamos
preguntas de investigación acerca de un fenómeno específico. Ya
anterionnente se ha acumulado el conocimiento acerca de muchas
problemáticas, ésto constituye la base para la fonnulación de hipótesis
que se construyen a partir de la información que precede. A grandes
rasgos, se trata de un método muy difundido y con un arraigo bien
cimentado en las investigaciones sociales.
La inducc ión en fonna opuesta. es otra de las maneras a través
de las cuales buscamos conocimientos. Con este método, se parte en
sentido inverso a la deducción y su tarea esencial es explorar la
realidad, elaborar los conceptos para interpretarla e integrarlos en un
marco teórico. Se trata de conocimientos obtenidos del análisis social
y que posterionnente son confrontados con explicaciones ya elaboradas. De esta manera, se fonna Jo que conocemos como cuerpo de
conocimientos. Este proceso, parte en general de una exploración
profunda de las situaciones más que de una cobertura extensa del
fenómeno. En este tipo de investigación, la inducción se acerca a la
investigación naturalista que busca conocer a los seres humanos en
su medio natural. es decir en situaciones ordinarias y en su cotidianidad.

�91

90

2. Los rasgos de las investigaciones cualitativa y cuantitativa
La evolución histórica de las ciencias sociales, ha motivado
que en ciertos períodos se privilegie el método deductivo o el inductivo
en la elaboración de la ciencia. La investigación social, desde hace
varias décadas, ha sido más deductiva que inductiva: el investigador
confia de antemano en la teoría que el ha construido a partir del
conocimiento precedente.
La investigación cuantitativa es definida como aquella que
busca medir los fenómenos sociales: ella da una expresión cifrada a
los datos y los analiza con la ayuda de métodos estadísticos. Ella
aísla las variables más susceptibles de causar los fenómenos sociales
y también los más susceptibles de ser reproducidos. Poniendo el acento
en la medida y el control de las variables, este tipo de investigación
puede aplicarse a grandes conglomerados. La investigación cuantitativa es generalmente extensiva (Deslauriers, 1991)
El término investigación cualitativa por su parte. designa ordinariamente «la investigación que produce y analiza datos descriptivos,

tales como las palabras escrüas o dichas y el comportamiento obser1•able de personas» (Taylor y Bogdan, 1984:5)'. Esta definición nos
envía directamente a un método de investigación interesado por el
sentido y por la observación de un fenómeno social en un medio
habitual2. La investigación cualitativa no se caracteriza por los datos,
porque ellos pueden ser cuantificados, sino más bien por su método
de análisis que no es matemático. La investigación cualitativa es más
bien intensiva y ella se interesa sobre todo a casos y a muestras restringidas pero estudiadas en profundidad.
Si bien no existe una definición generalmente aceptada, la
mayor parte de los autores le atribuyen características parecidas
(Taylor y Bogdan, 1984:5-8; Bogdan y Bilken, 1982:27-30; Denzin,
l 978a:8-21; Van Maanen, 1983b:255-256)3. Se reconoce que la investigación cualitativa trata datos dificilmente cuantificables, tales como
los reportes de entrevistas y las observaciones, y que ella recurre a un
' Citado por Deslauriers ( 1991 :6).

método de análisis flexible e inductivo, además de inspirarse en la
experiencia de la vida cotidiana y en el sentido común que ella trata
de sistematizar. En este contexto, la investigación cualitativa no
rechaza las cifras ni las estadísticas, pero no les otorga el primer lugar;
ella se concentra en el análisis de procesos socfales, en el sentido que
las personas y los grupos dan a la acción en la vida cotidiana y sobre
la construcción de la realidad social.
A pesar de su importancia, muchos autores desconocen los
rasgos y el origen de la investigación cualitativa, incluso algunos como
Briones ( 1995) consideran que ésta es reciente. Sin embargo, la investigación cualitativa tuvo relevancia desde el siglo XIX, probablemente
Max Weber ( 1864-1920), fue el sociólogo que más influyó para el
establecimiento de sus bases que más tarde se reflejaron en la sociología americana desarrollada en la escuela de Chicago. Con el tiempo
el interés de las investigaciones se desplazó hacia la cuantificación
de los problemas sociales. Para establecer su credibilidad ante el
público, los industriales y políticos, los científicos sociales tomaron
la vía abierta por las ciencias naturales (Clinard, 1970:63-77)4 • Ellos
buscaron una reformulación de la metodología y un refinamiento de
la técnica, desarrollando pruebas estadísticas, la aseptización de
variables. la formalización estricta de conceptos y la utilización del
muestreo. En el período que siguió a la segunda guerra mundial, la
verificación teórica fue lo más importante en el conocimiento sociológico. Se pensaba entonces que las ciencias sociales disponían ya de
suficientes teorías que era necesario probar. Ya no se trataba de
descubrir ideas nuevas, sino elaborar un aparato metodológico preciso
con el fin de verificar lo más exactamente posible las teoiias elaboradas
por los grandes maestros.
En este contexto, la metodología cualitativa no se ajustó a esta
nueva orientación, ésto motivó críticas de las que se defendió muy
pobremente. De hecho, este cambio coincidió con la evolución del
rol del sociólogo. Los investigadores de la escuela de Chicago creían
que sus investigaciones podían mejorar las condiciones de la vida
urbana (Taylor y Bogdan, 1984:244)5• Ellos consideraban que el
hombre de la calle podia tener ideas que el investigador no tenia, que ·
él era no sólo consumidor sino también productor de conocimientos.

1

Algunos autores como Bronfenbrenner ( 1979), afirman que es más justa la expresión
medio habitual en lugar de medio natural. debido a que casi no existen "medios
vírgenes· y sin intrusión en la sociedad actual.

' Citados por Deslauriers, 1991 :6.

'Citado por Deslauriers, 1991 :8
•Citados por Deslauriers, 1991:9

�92

Por el contrario, con el desarrollo de la orientación cuantitativa, el
investigador se enfrascó en estudios intensivos, se terminaron los
largos periodos de observación: un cuestionario era suficiente para
recoger los datos. La sociología no tardó en dirigir su atención a la
cuestión de la medida y al tratamiento estadístico de los datos. Un
índice que ilustra este cambio fue el reemplazo de la escuela de
Chicago por la de Columbia a partir de los años 30's. Éste monopolio
de lo científico se prolongó hasta los años 60's.
Desde hace algunos años, se observa el surgimiento de
condiciones parecidas a las del fin del siglo pasado, la integración de
nuevos grupos sociales (los migrantes, los jóvenes, las mujeres, los
desempleados, los ancianos) y la transformación del sistema socioeconómico y político. En este contexto, la investigación cualitativa
se renovó con el aporte de la sociología americana de principio de
siglo, las dos en efecto se desarrollaron en situaciones parecidas y
caracterizadas por el cambio social.
No obstante esta situación, la revalorización de la investigación
cualitativa no significa que ella haya recibido una aceptación
generalizada, todavía existe resistencia y rechazo de muchos
investigadores hacia ella. Un ejemplo que ilustra bien ésto, nos lo da
la revista americana The Journa/ of Marriage and the Family, que
durante el período 1989-1994, publicó 527 artículos, de los cuales
sólo diez de éstos o 1.9% fueron cualitativos, cuatro de ellos íntegramente, uno parcialmente, y cinco utilizaron una combinación de datos
cuantitativos y cualitativos. Otros cuatro artículos se basaron en datos
cualitativos, pero sus resultados fueron completamente cuantificados
(Ambert y otros, 1995:879). Este caso no dista mucho de la generalidad
de las revistas de ciencias sociales norteamericanas las cuales publican
pocas veces artículos cualitativos.
La investigación cuantitativa se efectúa de una manera lineal.
El proceso general de la verificación, después de la formulación de
las cuestiones de investigación, se inicia con un examen profundo de
la literatura sobre el tema. Esta situación debe llevar necesariamente
al investigador a formular sus respuestas tentativas a las cuestiones
de investigación en forma de hipótesis. Los pasos siguientes incluyen
la elaboración de la metodología para investigar estas hipótesis en el
trabajo de campo ( ésto incluye el diseño de los instrumentos de
investigación y la verificación de su fiabilidad); más tarde, se realiza

93
el análisis de los datos y su discusión, para posteriormente emitir las
conclusiones.
En el caso de la investigación cualitativa, el proceso es flexible.
En una primera fase, la constitución de los datos, su tratamiento y su
análisis son simultáneos. Después la investigación cualitativa se hace
más bien circular: bien que existe un orden en el desarrollo de las
fases, ninguna es anterior a la otra, y cada una puede ser retomada y
profundizada Esta flexibilidad del plan y esta simultaneidad de las
operaciones no son el fruto del azar, ellas son necesarias por el
procedimiento inductivo que privilegia el investigador cualitativo.
Este procedimiento pennite también formular proposiciones a la mitad
o al fin de la investigación, porque el investigador distingue aquellas
que tienen una capacidad de explicación de aquellas que no la tienen.
Una de las características más notables de la investigación
cualitativa, es su interés por la búsqueda de la profundidad más que
la extensión. Ella busca adquirir infonnación profunda e íntima de
pequeños grupos de personas, acerca del cómo y porqué, las gentes
piensan y dan sentido a lo que hacen, más que buscar lo que las
personas hacen o creen en larga escala, tal y como lo aborda la
investigación cuantitativa. Adicionalmente a una función crítica,
característica del método científico, la investigación cualitativa
frecuentemente aborda el contexto del descubrimiento más que la
verificación. Nueva infonnación refleja nuevas prácticas o conductas,
nuevas formas de organización social o estructura social. y nuevos
caminos de pensamientos y de interpretación de los procesos de
socialización o de cambio. E lla puede estar involucrada en completa
reorientación y modificación de ideas existentes. Ésto no significa
que la investigación cualitativa se realice al interior de un vacío de
literatura, o que no busque contribuir con investigaciones previas.
Tampoco significa que la investigación cualitativa no esté guiada por
"perspectivas tradicionales", o que no sea necesariamente impulsada
por cuestiones e hipótesis. Los investigadores frecuentemente utilizan
el enfoque inductivo, cambiando su enfoque de acuerdo con los
elementos de la realidad más que aquellos que son dictados por la
investigación existente.
Son muchas las fom1as que toma la investigación cualitativa
en términos de método. Basada principalmente en el método naturalista
ella incluye cuestionarios abiertos, entrevistas profundas, estudios
etnográficos y observación participante, entre otros. Asimismo, ella

�94
se apoya en: testimonios orales, textos escritos, las notas de terreno,
narraciones, observaciones. Algunos de estos métodos están relacionados muy de cerca con una epistemología particular, sin embargo
otros, como la entrevista, toca diferentes perspectivas teóricas. La
investigación cualitativa es una investigación contextual. Consecuentemente, el campo de la investigación cualitativa es probablemente
más diverso que la cuantitativa porque incluye una gran variedad de
técnicas para abordar la realidad.
En las próximas páginas abordaremos algunos aspectos
específicos de la investigación científica y cómo son abordados por
el método cuantitativo y cualitativo. En esta descripción, deberá
considerarse que los rasgos característicos de cada método se
presentan en forma ideal, es decir como se conciben en una forma
«pura» por la metodología. Es importante mencionar que esta situación deberá matizarse, porque en la realidad, como lo veremos en la
última parte de este artículo, los dos métodos confluyen y comparten
en muchas ocasiones la utilización de características que les son
particulares.
Epistemologías y métodos.

Considerando que métodos son procedimientos o técnicas, la
epistemología en su sentido más general, nos refiere a un conjunto de
conocimientos sistematizados (concepción del mundo, ciencias,
filosofia) propios a un grupo social y a una época. Se trata del estudio
crítico de las ciencias destinado a determinar la naturaleza y del
contexto del conocimiento, su origen, su valor y su contenido. En
síntesis la epistemología aborda los fundamentos y métodos del
conocimiento científico. Este enfoque general, sin embargo, es
demasiado amplio porque aborda el conocimiento como algo que es
compartido. Desde este punto de vista, hoy día existe más bien
consenso para hablar de epistemologías y no sólo de Wla epistemología
aglutinadora. Así conceptualiz.adas, ellas constituyen el punto de vista
de uno sobre el mundo la "lo que uno asume acerca de cómo conocer
lo social y aprehender su significado", o lo que se ha llamado nuestra
propia orientación filosófica (Ambert y otros, 1995:881 ).
• Otros refieren a la epistemología como "perspectivas metodológicas"; porque ellas influencian el tipo de cuestiones que se hacen y
las técnicas que se escogen. Cuestiones y métodos, asumen en su base,
una serie de principios acerca de la naturaleza del conocimiento y la

95
manera en la cual podemos entender mejor la interacción de individuos
y de la sociedad. La investigación cualitativa es un término amplio
que cubre un rango diverso de epistemologías y enfoques, que van
desde lo clásico a lo postmodemo, desde lo interpretativo a lo
estructural.
El positivismo por otra parte, lleva a los investigadores a
utilizar métodos que permiten la cuantificación de las observaciones
y la acumulación del conocimiento usando procedimientos que pueden
ser duplicados para encontrar reglas o patrones de la vida social. Un
buen número de positivistas hacen también investigación cualitativa.
Sin embargo, en general los métodos de la investigación cualitativa,
en contraste con los métodos cuantitativos han sido influidos por
diferentes orientaciones y tradiciones teóricas.
En el centro de la empresa cualitativa está la escuela clásica
de epistemología de Chicago en donde se enfrascaron dos generaciones
de sociólogos. Ellos incidieron en la etnografia antropológica para
crear la observación participante en donde la teoría del trabajo de
terreno llegó a ser un componente muy importante con énfasis en la
emergencia de teoría a partir de los datos. Asimismo, la escuela de
Chicago también trabajó con: el interaccionismo simbólico, la sociología existencial, la fenomenología, la etnometodología, la nueva
antropología, el feminismo, la teoría crítica.
Las orientaciones de los investigadores son consideradas parte
del proceso en la realización de la investigación. Sus epistemologías
son frecuentemente explicadas en sus escritos y a pesar de las
diferencias entre los investigadores cualitativos y cuantitativos hay
puntos en común que refieren al rigor cientifico, responsabilidad
metodológica, importancia del desarrollo teórico y la contribución al
conocimiento.

La evaluación.
Cada pieza de investigación debe ser examinada por su
contribución al conocimiento sobre la sociedad, existe llll acuerdo .
acerca de los principios universales que deben ser aplicados al campo
de la investigación. La investigación debe ser evaluada de acuerdo a
su contribución sustantiva al conocimiento empírico y al avance de la
teoría. La investigación cuantitativa y cualitativa realizan ésto en una
multitud de vías, proporcionando nuevos datos, criticando estudios

�96
previos, hechos en diferentes épocas o con esquemas diferentes
avanzando nuevas teorías o reformulando aquellas ya aceptadas;
asimismo, corrigiendo desviaciones en investigaciones previas,
haciendo preguntas que no han sido hechas, presentando nuevas
epistemologías o destacando los valores que es~ en la _base de las
cuestiones que hacemos. Sin embargo, es necesano mencionar que la
cualitativa da la palabra a aquellos que ordinariamente no la tienen,
estudia grupos familiares a los que se tiene dificil acceso, _Y si~cio~es
de familias que están emergiendo. Consecuentemente, la mvest1gac1ón
cualitativa es muy diferente del método de la investigación puramente
cuantitativo y desarrolla sus propios medios y guías de evaluación.
Por su naturaleza, provee datos y hace preguntas que los métodos de
la investigación cuantitativa no genera, en gran parte, porque ella
pennite la emergencia de lo inesperado.
Denzing y Lincoln (1994)6, revisaron cuatro perspectivas en
la evaluación, que van desde el argumento positivista en donde toda
investigación debe ser evaluada con el mismo criterio de ~alid~z
científica, hasta la posición post-estructuralista en donde la mvestlgación cualitativa e incluso cada estudio cualitativo d~be t~ner su
propio grupo de criterios evaluativos. A pesar de la d1vers1dad de
opiniones, y a pesar de la diversidad de vías en ~l proc~so _de
realización de las investigaciones, hay sin embargo ciertos cntenos
de calidad. Así, ta investigación cualitativa debe abordar la evaluación
de perspectivas teóricas y vínculos con la literatura, el análisis de los
datos, confiabilidad y validez, adecuación de la muestra y finalmente,
los procedimientos y ética incluyendo el rol del investigador.
Teoría y vínculos con la literatura.

En ta investigación cuantitativa y cualitativa existe Wl nexo
ineludible con ta literatura teórica, sin embargo, su abordaje se da en
momentos diferentes. En la etnografia, como caso típico de la investigación cualitativa, no se requiere necesariamente la especificaci~n apriori de la teoría, porque ésta según los investigadores que la reahzan,
introduce desviaciones en los resultados y también hace que los
investigadores se queden lejos del punto de vista de los informantes.
Los investigadores cualitativos prefieren no estar influidos previamente en el desarrollo de las implicaciones teóricas de su trabajo;
~onsideran que la teoría debe fluir de los datos. Ellos sin embargo,
'Citados por Ambert y otros. 1995:883

97
utilizan conceptos indicativos (sensitizing concepts)7 que les ayudan
a establecer patrones o nuevos procesos que no siempre están de
acuerdo con conceptos predeternúnados. La investigación cuantitativa
en cambio exige un conocimiento profundo de la literatura teórica
porque es a_partir de ella que se construyen las hipótesis o respuesta;
tentativas. Esto nos indica un vínculo con la teoría anterior al trabajo
de campo. No obstante las diferencias para abordar la teoría en los
dos ~ipos de investigación, los conceptos que emergen y el esquema
teónco deben estar claramente e~puestos, ligados con la literatura
empírica existente y cuando sea apropiado con las teorías existentes.
Análisis de los datos.

La etapa del análisis de los datos también incluye diferencias
significativas en los dos tipos de investigación. En Ja cualitativa el
análisis se inicia frecuentemente aún cuando los datos todavía están
colect~dose. El proceso de la investigación cualitativa es cíclico y
evolutivo en lugar de ser lineal, como lo es en el proceso típico de la
investigación cuantitativa. En contraste, ésta último realiza el análisis
antes que los datos sean colectados.
La investigación cualitativa debe al menos explicar brevemente
el enfoque que usó y los caminos a través de los cuales interpretó sus
datos iniciales y como los descubrimientos preliminares influyeron la
reco!ec~ión d~ los datos subsecuentes y el análisis. Los investigadores
cual'.tat1vos siguen en general un modelo de análisis inductivo, por
medio de cual ellos son guiados por hipótesis generales antes de
colectar sus datos. Estas hipótesis son entonces revisadas cuando tos
datos comienzan a emerger y cuando se realiza el análisis. Hay
actualmente algunas variantes de este procedimiento que se parece a
la investigación deductiva basada en la prueba de hipótesis.
Se considera que cualquier tipo de investigación debe
contribuir a la comprensión de la población en estudio. Los estudios
deben criticar, aumentar la teoría existente o buscar nuevas direcciones.
El resultado debe ser presentado de manera que permita al lector ver
la evidencia, a partir de la cual el autor está diseñando inferencias y
conclusiones. En el caso de la investigación cuantitativa, la fuente
para el análisis proviene principalmente de la aplicación de encuestas.

'.Est~ conceptos designan un conjun10 de nociones generales. bastante precisas para
identificar los datos y agruparlos, pero también bastante amplias para designar más
de una cosa a la vez.

�99

98
en donde se utilizan cuestionarios de preferencia cerrados y previamente codificados. En la cualitativa los datos en general provienen
de diferentes fuentes, aunque se privilegie un solo tipo de técnica
como es el caso de la entrevista profunda. La evaluación de la investigación en todo caso no es igual, en la primera existe una relación muy
estrecha entre los datos y el instrumental matemático en tanto que la
segunda, se apoya en las tipologías y categorías en las que se agrupan
los testimonios orales o material escrito. Estos procedimientos diferentes, no excluyen que tanto en una como en la otra, se elaboren cuestiones e hipótesis adicionales para investigaciones futuras y que el análisis
se acompañe de conclusiones que avancen la relevancia transituacional
de la investigación y un conjunto de principios genéricos.
Además de estas últimas similitudes, un rasgo esencial de la
investigación cualitativa es la inclusión en el análisis de la riqueza de
las opiniones al margen, la claridad de los ejemplos y la profundidad
de las ilustraciones que deben servir para destacar las características
de los datos. Los datos deben ilustrar y dar a los lectores el sentimiento
de estar ahí, de visualizar a los miembros de la familia. de sentir sus
emociones y conflictos absorbiendo el sabor del lugar. El trabajo
cualitativo debe poner color en el significado, motivaciones y detalles,
situación que la investigación cuantitativa sólo pone en anexos. Si el
retrato de la familia es superficial o las imágenes de la gente y su
comportamiento no han sido vividos, entonces el reporte de
investigación es un fracaso.
Confiabilidad y validez.

Al contrario de que sucede en las ciencias naturales y exactas,
las ciencias sociales no pueden aspirar a representar con la misma
exactitud la realidad. El problema se sitúa en relación al objeto de
estudio y a la complejidad de las relaciones sociales, en este contexto
nuestros conocimientos acerca de los seres humanos deben ser refinados y tomados con cierto relativismo. A pesar de estas limitaciones,
la producción teórica en ciencias sociales es enorme y muchos
conocimientos están en vías de discusión debido a transformaciones
sociales rápidas y a las maneras de proceder para obtener información.
Indudablemente existe una relación muy estrecha entre los resultados
de una investigación y los instrumentos utilizados para obtener los
resultados.

Esta situación nos lleva directamente a los temas de la fidelidad
y la validez en la investigación social. Es precisamente en éstos, donde
se sitúan las mayores diferencias entre las investigaciones cuantitativas
y cualitativas. Algunos autores (Lessard-Hébert y otros, 1990), vinculan eJ problema de la fidelidad y de la validez con la objetividad en la
investigación social, ellos afinnan por principio. que:
Los criterios científicos utilizados en metodologías
cualitativas reciben generalmente la misma denominación
que en la investigación "positivista" (experimental) o
cuantitativa. Así, es cuestión de objetividad, de validez y
de fidelidad (reliability). Sin embargo, la aplicación de
estos criterios difiere en cuanto a los procedimientos
seguidos o puestos en marcha para realizarlos (LessardHébert y otros, 1990:64)
Según Kirk y Miller ( 1990)8 hay dos sentidos en la concepción
de la objetividad: el primero, proviene de las ciencias naturales y se
apoya en el postulado epistemológico según el cual, "todo el universo
puede ser explicado en témtinos de causalidad". En este primer sentido,
la objetividad refiere a una causalidad e&gt;..'tema que proviene de la
naturaleza y a una verdad en el mundo que hay que descubrir. En un
segundo sentido (que es apoyado por estos autores), la objetividad
"refiere a la decisión de tomar un riesgo intelectual, el riesgo de ser
refutado". En este contexto, la verdad no es considerada como un
absoluto, porque está mediatizada por el investigador. Ella es totalmente relativa, porque está construida en interacción con el mundo
empírico que opone su propia resistencia a las concepciones del
investigador.
La objetividad entonces, es la construcción de un objeto
científico que por una parte, confronta las ideas o conocimientos con
el mundo empírico, y por otra parte, con el consenso social de un
grupo de investigadores. Con esta orientación, Kirk y Miller ( 1990:66),
sitúan la objetividad de una investigación en función de la fidelidad y
de la validez de sus resultados. Ellos aceptan que la fidelidad de los
resultados de investigación, sean definidos en relación "a la persistencia de un procedimiento de medida que dé la misma respuesta, poco
importa cómo y cuándo ella se produzca"; en tanto que la validez, es
definida en función de "la capacidad de un procedimiento de producir
la respuesta correcta".
'Citados por Lessart-Heben y otros, 1990:64

�100
En suma: el criterio de fidelidad refiere al grado según el cual
«el resultado es independiente de las circunstancias accidentales de
la investigación», mientras que el criterio de validez es el grado según
el cual «el resultado es interpretado correctamente» (Lessart-Hébert,
1990:66-67). Según Gauthier (1993), «la preocupación por la validez
es la exigencia que se da el investigador que busca que sus datos
correspondan estrechamente a lo que ellos pretenden representar. de
una manera verdadera y auténtica» (Lessart-Hébert, 1990:67). A ésto
último, Gauthier(l993) señala también la necesidad «de agregar la
noción de uso porque (...) la preocupación de validez se aplica menos
a los datos mismos que a lo que hacemos que ellos digan». En efecto,

la noción de validez concierne también al proceso de codificación/
selección de datos.
Además del vínculo que existe entre la objetividad y los
conceptos de fidelidad y validez, hay autores que asumen una relación
estrecha entre estos conceptos y la precisión del indicador. Como se
afirmó anteriormente, los resultados de investigación están en estrecha
relación con los métodos utilizados para obtenerlos. En este sentido,
Gauthier ( 1993), nos indica que el primer criterio de apreciación de
un indicador es su grado de precisión. Ésto nos lleva a cuestionamos
si el procedimiento empleado por el investigador está bien descrito
para que podamos reproducirlo con exactitud. Además, el indicador
debe describir al instrumento ( o los instrumentos) utilizados para
proceder a la clasificación y al conjunto de las operaciones que sean
efectuadas. No es suficiente decir por ejemplo, que la participación
política es medida por una encuesta, es necesario indicar además el
procedimiento de muestreo, el fonnato, el modo de administración,
en fin, las cuestiones que privilegiamos para ilustrar esta participación.
Se trata de infonnar al lector con el mayor detalle posible, sobre todas
las operaciones hechas para pasar del concepto al indicador.
Así entonces, el indicador debe ser fiel. Es decir, el debe dar
resultados constantes. El principio es simple: el indicador supone
medir una característica particular de un objeto y nada más. Si tal es
el caso. cada medida hecha a partir de las mismas operaciones debe
dar un resultado idéntico, en tanto que el objeto no cambie. Por otra
parte, un indicador es válido cuando el representa adecuadamente
un concepto. Esta adecuación corresponde a la propia función del
indicador, el deberá ser el equivalente empírico del concepto. Este
último criterio es el más general y también el más fundamental.

101

.
Además de estas consideraciones, la no contaminación del
mstrumento también juega un papel importante. Ella refiere a una
s!tuación dond~ lo qu~ es observado es diferente de lo que se produciría
sm la presencia del instrumento que lleva a los sujetos a modificar
sus comportamientos.
En este contexto, cabe preguntamos: ¿El indicador mide
realmente lo que supuestamente debe medir? Un indicador es válido
si es preciso, fiel y no contaminado. Sin embargo, según Gauthier
( 1993) estas tres condiciones no son suficientes, otras distorsiones
pueden producirse sobre todo en la traducción del concq,to.
De manera similar, relacionada con la forma de obtener los
datos. Aktouf ( 1992), nos indica que la fidelidad se relaciona con la
capacidad d~I ins~ento de medir de la misma manera lo que el
trata ~e medrr _en diferentes ocasiones. Un instrumento debe probar
una ~1erta fide_hdad: medir de la misma manera en cada test específico.
Medir la fidelidad de un instrumento es asegurarse que los resultados
(los datos) que vamos a tratar son seguros y fieles. Así un instrumento
fiel debe hacer prueba de estabilidad en la manera de registrar los
hechos. _Debe haber lo menos de variaciones posibles de una aplicación
a otra: s1 no, nos ~xponemos a una realidad deformada. En su opinión
la validez de un mstrumento, concierne a su capacidad de medir real
Y completamente aquello que trata de medir (Aktouf, 1992:87). En
otras palabras, es la cualidad del instrumento para medir efectivamente
lo que supuestamente debe medir. &lt;&lt;las observaciones v medidas
colectadas deben ser precisamente aquellas que busca el ~bservador
Y aquellas que le conducirán a alcanzar los objetivos fl}ados en fa
invesligación» (Aktouf, 1992:89).

Ningún método de investigación puede escapar a las cuestiones
que abordan la manera de "cómo se construye la verdad". Sintetizando
1~ ai:gumentaciones precedentes, se puede afirmar que la validez
significa que el método de investigación utilizado fue capaz de
responder a la cuestión que se hizo, mientras que la fidelidad designa
la capacidad de reproducir la investigación obteniendo los mismos
resultados. Estos dos conceptos han sido frecuentemente puestos en

oposición por las ciencias sociales: cada vez que los investigadores
han encontrado problemas en el estudio de un fenómeno dado, ellos
lo han resuelto desarrollando instrumentos más fieles, pero frecuentemente en detrimento de la cuestión Una investigación puede entonces
ser fiel, es decir reproducir con precisión, pero no válida porque la

�103

102

cuestión fue despojada al punto de perder su sentido. «The creation
o/specific. reliable meas11res diminish the richness o/meaning our
general concepts have. This prublem is inevitable» (Babbie, 1986: 114115)9.
Considerando lo anterior. podemos ahora abordar las maneras
en como se establece la confiabilidad y la validez en las investigaciones
cuantitativa y cualitativa. En este sentido. podríamos afirmar de
antemano que las diferencias son enormes debido básicamente a la
utilización de técnicas diversas y que no tienen la misma importancia
en un tipo de investigación como en la otra. En la investigación cuantitativa. por ejemplo, se han desarrollado métodos sofisticados para
verificar la confiabilidad y la validez apoyándose en la estadística y
las matemáticas. En el caso de la confiabilidad existen diversos
procedimientos para su cálculo y todos utilizan fórmulas que producen
coeficientes de confiabilidad. Hemández y otros ( 1992:248-251)
mencionan los cinco procedimientos más utilizados mediante un
coeficiente: medida de estabilidad. método de formas alternativas o
paralelas. método de mitades partidas. coeficiente alfa de Cronbach
y el coeficiente KR-20. En cuanto a la validez. los autores antes
mencionados nos indican también procedimientos basados en cálcu_los
que incluyen correlaciones e índices. tales como: la validez de contenido. de criterio y de constructo (Hemández y otros. 1992:25 1).
Esta situación, contrasta enormemente con Jo que sucede en la
investigación cualitativa. Según Deslauriers (1991 ), la investigación
cualitativa ha tomado una dirección particular y ha desarrollado sus
propios indicadores para juzgar la fidelidad y validez. En este sentido,
varios autores han explicitado las maneras en que metodológicamente
éstas se obtienen (Denzin, 1978a; Glaser y Strauss , 1967; Lincoln y
Guba, 1985)10; además de Hubert y Miles ( 1991) quienes nos proponen
un método particular. Existen criterios perfectamente definidos que
insisten sobre la frecuencia de los fenómenos y aplicabilidad a varias
situaciones: la observancia en la realidad y fácil reconocimiento, la
relación entre la teoría y el fenómeno, la aceptación por parte de otros
investigadores y público, credibilidad para las personas que contribuyeron a la investigación, concordancia entre procedimientos y datos;
en fin, aquí únicamente mencionamos algunos criterios, sin embargo,
son múltiples los mecanismos que se utilizan para verificar la fiabilidad
•citado por Deslauriers.1991: 100
'ºCitados por Deslauriers ( 1991 )

y la validez en la investigación cualitativa. Sin lugar a dudas, la característica más importante en este sentido es la no utilización de cálculos
matemáticos.
Esta manera de actuar de la investigación cualitativa, ha
provocado problemas entre los investigadores que no conocen sus
métodos. La estimación de la fidelidad y la validez, es una empresa
que no satisface a todos los investigadores; se argumenta que ella
todavía contienen un grado alto de subjetividad. La fidelidad ha dado
más de un problema en investigación cualitativa, porque sus maneras
de trabajar Je permiten alcanzar una gran validez; poniendo el acento
sobre la conjunción del trabajo de análisis y la constitución de los
datos, la investigación puede englobar más fácilmente los contornos
de la realidad (Manning, 1982:14-15; Walker, 1985: 12)11 • Los investigadores cualitativos se han preocupado por la validez de sus trabajos
y la fidelidad ha tomado menos importancia. No es que haya habido
negligencia en la precisión de sus técnicas; la investigación cualilativa
mide simplemente otra cosa (Taylor y Bogdan, 1984:7)11
Como corolario a la cuestión acerca de la fidelidad y la validez.
podemos afirmar que cada tipo de investigación tiene sus propios
criterios y características. además de sus propios aciertos y errores;
así también, cada uno se aplica o puede resultar más productivo para
un tipo de investigación que otro, uno es extenso y otro profundiza,
ciertas problemáticas es mejor tratarlas con encuestas y otras con
observación participante.
La muestra.

La muestra adecuada depende de los propósitos del estudio,
de las preguntas de investigación que se hacen, la complejidad del
modelo estudiado, la disponibilidad de los infonnantes o de los textos
y el número de miembros de la familia. El tamaño y parámetros de la
muestra deben ser limitados por el acceso de los investigadores a los
docwnentos, por la relaciones personales con los informantes o su
habilidad para obtener apoyo de la gente que le puede ayudar para
tener infonnadores potenciales. Si el propósito es generalizar a una
población entera, entonces la muestra debe ser grande; ella debe ser
estadísticamente representativa en el sentido que es usada eri encuestas,
11

Citados por Deslauriers, 1991 : 100

"Citados por Desalauriers, 1991 ·IOO

�105

104
la muestra puede estar diseftada para incluir individuos o familias
que sean tan diversas como lo es en general la población estudiada
(Bromley, 1986).
Si el propósito es generalizar la teoría, entonces la muestra
puede ser pequeda (Ytn, 1989). El estudio intensivo de un pequeño
número de casos puede proveer una explicación de una relación de
causa-efecto en o entre familias de un tipo similar. Uno de los mejores
ejemplos de estudios de caso en donde se utili:r.a una muestra pequefta
incluye a los clásicos.
Sin embargo, las consideraciones teóricas son también
importantes en la selección de una muestra para estudios cualitativos.
Por ejemplo, el estudio del conflicto entre primogénitos en familias
debe incluir aproximadamente un número igual de miembros hombres
y mujeres informantes.
Los evaluadores deben considerar el hecho de que la investigación cualitativa requiere un gran gasto de tiempo por parte del
investigador. El problema con la investigación cualitativa no es el
límite de la infonnación generada por una pequeña muestra, sino más
bien el desvío de la cantidad de datos que deben ser analizados y
vinculados con la teoría o los modelos, sean existentes o nuevos.
Recursos, profundidad y propósito de la investigación dan limitaciones
prácticas en los requerimientos de las muestras. Asimismo, se debe
considerar que la investigación cualitativa alcanza su saturación desde
que un número de informantes comienzan a repetir información o
cuando temas secundarios ya no emergen. También, el enfoque de un
solo caso puede ser problemático para el desarrollo de la teoría, especialmente si no considera elementos como la raza , el género, o la
cultura.

3. La complementaridad.
Actualmente en la investigación social, existen científicos que
privilegian la investigación cuantitativa y otros la cualitativa. Cada
uno aporta infonnación diferente que agrega nuevos conocimientos.
En este contexto, algunos autores (Reichardt y Cook, 1979:7-33; Jick,
1983:135-149; Pires, 1987:87-106) desearían que "lo cuantitativo y
cualitativo se reconcilien al fin". Se sugiere también llllll combinación
de métodos para obtener mejores resultados. Esta sugerencia es buena,

sin embargo es dificil de aplicar en la realidad, «hacer una
investigación representa una tarea enorme, empleando cualquier
metodología, y retomando los datos y sometiéndolos a un análisis
alternativo ocasiona dos veces más trabajo» (Deslauriers, 1991 :20).
Por otra parte, la posición de combinar los métodos reduce la investigación a una cuestión de técnicas de tal manera que más grande es el
número de técnicas empleadas más nos aproximamos de la verdad
(Smith y Heshusius, 1986:8). Ésto evidentemente no es así.
No es del todo simple y no es obvio que las técnicas diferentes
se complementen unas con otras; la entrevista producirá un tipo de
datos, la observación participante, la fotografía, la historia de vida, el
video, el cuestionario producirán otros. Cada instrumento contiene
sus presuposiciones y sus axiomas que separan no sólo las
observaciones sino también los análisis. Diferentes perspectivas de
investigación producirán diferentes datos y diferentes resultados. En
pocas palabras, la división cuantitativa/cualitativa indica diferencias
profundas que todos tienen interés en elucidar:
rechazar las distinciones nos parece provenir de una
estrategia dudosa: no es poniendo en el mismo baño a lo
cuantitativo y cualitativo que los seguidores de uno u otro
método de investigación se harán las mismas cuestiones
de investigación (Van der Maren, 1987b: l ).
Comencemos por establecer los puntos sobre los cuales todo
el mundo puede entenderse. Por principio, es verdad que el procedimiento general de investigación es similar para todo investigador:
cualquiera que sea su enfoque, el seguirá más o menos las mismas
etapas en la realización de su proyecto. Enseguida, es verdad que en
toda investigación hay un aspecto cualitativo: cuando hablamos de
interpretación de datos, de análisis y de discusión, entra inevitablemente en juego una parte de imaginación, de creatividad y de
subjetividad donde la personalidad del investigador juega un rol
importante. En fin, la sola presencia de números, de cifras y de
estadísticas no es suficiente para separar la investigación cuantitativa
de la cualitativa. La investigación cualitativa no es tampoco alérgica
a los números como tampoco la investigación cuantitativa no escapa
al imponderable cualitativo.
La vieja distinción investigación exploratoria-cualitativa e
investigación verificatoria-cuantitativa ya no se da. Estamos de

�106
acuerdo para afirmar que una investigación exploratoria puede ser
bien una investigación cuantitativa. como una investigación
verificatoria puede ser cualitativa. En pocas palabras, si estos dos
grandes tipos de investigación implican maneras diferentes de definir
la realidad. ellos no se excluyen mutuamente y cada uno tiene su
razón de ser (Dabbs. 1982:32; Van Maanen. 1983a: 10). No obstante.
la convergencia no excluye las inevitables diferencias.
Se ha caracterizado a veces a la investigación cuantitativa de
positivista, por el rechazo a toda especulación y la sumisión a los
hechos; mientras que la cualitativa, se ha calificado como fenomenológica e interesada en la comprensión de fenómenos tal y como
aparecen en la realidad. Sin embargo, un método de investigación no
usa necesariamente una sola concepción de la realidad social:
encontramos investigaciones cualitativas inspiradas del funcionalismo.
del interaccionismo, del feminismo. del marxismo. de la etnometodología. y las investigaciones cuantitativas se reclaman también de
una gran variedad de influencias epistemológicas. Todas la combinaciones son posibles.
No es cuestión de hacer triunfar un método de investigación,
ni de demostrar que los números son absolutamente reductores
mientras que las observaciones serán automáticamente fecW1das. Cada
tipo de investigación presenta sus fuerzas y debilidades. Probablemente lo más importante en la investigación científica actual es la
preocupación por lo social próximo, ahí donde lo social toma forma;
se trata cada vez más de comprender el despliegue de los procesos
sociales demostrando como las personas y los grupos los viven. De
una manera general, se busca una visión más holística de la realidad
social, todo ello situándose en el tiempo real de las personas y no en
el tiempo experimental del laboratorio. Estas razones son importantes
para considerar una complementaridad entre los dos tipos de
investigación.

107
estado puro tiene el riesgo de hacerle perder el tiempo y es preferible
estructurar el sujeto de manera breve. Cuando varios investigadores
estudian simultáneamente más de un sitio, un enfoque puramente
inductivo tiene el riesgo de llevar a cada uno a seguir un camino,
diferente al de los otros y una síntesis final puede ser imposible. A
veces algunos conceptos de base ayudan a focal izar las observaciones,
sin que ésto les reste importancia. La investigación que se realizan
los consultores, se presta poco a la inducción pura, es necesario a
veces producir resultados bajo presión, encontrar respuesta a una
cuestión precisa en corto tiempo, respetando los límites fijados y con
poco presupuesto. He aquí entonces algunos límites de la inducción.
Sucede lo mismo en el caso de la deducción. En algunos casos
los investigadores invierten mucho tiempo para precisar sus conceptos,
sin embargo ellos los modificarán si el pretest lo exige. Nadie puede
vanagloriarse de esta revisión, pero es evidente que ésta se produce:
si los datos indican una correlación negativa, el investigador
modificará su explicación y estructurará el problema de otra manera.
Y el tendrá razón. La realidad es la que manda y es necesario seguir
sus indicaciones.
Raros son los investigadores, incluso inductivos, que
comienzan una investigación sin idea preconcebida ni concepto
predefinido. En la práctica, los investigadores parten al principio con
algunas cuestiones obtenidas de su experiencia, de sus conocimientos
o de su sentido común, y ellos las toman como puntos de partida a
reserva de cambiarlas después. Muchos utilizan un marco teórico
preciso y conceptos formales antes de comenzar la investigación; un
cuadro teórico elaborado con anterioridad es útil porque el fragmenta
la realidad al inicio. Las lineas de fuerza aparecen muy pronto y el
análisis es facilitado. Hay sin embargo wi inconveniente: el investigador omite o toma en cuenta poco, los conceptos y las hipótesis que
puedan emerger de los datos y el deja de lado los datos que no entren
en su marco de análisis.

Ambivalencia de la deducción e inducción.
Se cuestiona frecuentemente si es posible ser solamente inductivo en la investigación cualitativa. Como lo destacan Hubennan y
Miles(l 991 :27-28), este procedimiento funciona bien cuando el investigador dispone de mucho tiempo, sobre todo cuando el busca explicar
una realidad compleja que le es extraña. Sin embargo cuando estudia
un dominio que se encuentra en su misma cultura, la inducción al

No obstante no se debe estar forzado por la fidelidad a la .
inducción, la investigación cualitativa rechaza necesariamente toda
teoría elaborada con anterioridad. en el dominio social, sin embargo,
no es fácil omitir lo que se ha hecho anteriormente. Es perfectamente
posible partir de una teoría definida anteriormente para después ir al
terreno, y ésto no bloqueará el descubrimiento de dimensiones nuevas
específicas del fenómeno estudiado. La investigación cualitativa ~

�109

108
pretendido más bien que la gran teoría puede ser nefasta si ella
aprisiona la realidad conceptualmente; sin embargo. no se excluye
que el investigador se presente en el trabajo de campo con algunos
conceptos en la mente. La corriente de la investigación cualitativa a
defendido sobretodo el punto de vista de que el marco teórico debe
cambiar con la investigación misma, dejando surgir o adaptar las
hipótesis y los conceptos.
Si la investigación cualitativa hasta ahora ha privilegiado la
inducción más que la deducción y si esta elección a influido su método,
la deducción es también utili7.ada en la investigación cualitativa; sin
embargo ella está al servicio de la inducción (Glaser, 1978:41 ). Ella
entra en acción, por ejemplo, cuando es necesario codificar y analizar
los primeros datos, pero no de manera tan radical que cuando se trata
de verificar los conceptos predefinidos.
A pesar de estas argumentaciones acerca de la flexibilidad de
los métodos inductivo y deductivo, el problema de su oposición no se
ha resuelto. Los debates entre los que apoyan una y otra corriente han
sido numerosos. Esta situación más que beneficiar el desarrollo de la
metodología, ha provocado un desperdicio de energía inútil y mucha
confusión. En efecto, más que oponer excluyendo uno u otro método,
cabe argüir que además de su oposición existe su unidad dialéctica en
donde lo inductivo y lo deductivo, toman sentido como formas
complementarias para la elaboración de la ciencia.
En este sentido inducción y deducción forman parte de un solo
proceso, las dos constituyen formas diferentes y complementarias para
obtener conocimientos. Así, a pesar de una oposición real, su
conjugación revela una dimensión extraordinaria para conocer las
situaciones sociales. La dialéctica exige por oposición una complementaridad y es precisamente en esta situación, que encontramos a la
ciencia sumida en un continum de creación de conocimientos. En
pocas palabras, se trata de dos formas que constituyen el elemento
central de la creación de la ciencia.
El modelo del ciclo de la investigación de Marshall y Rossman.

Con la finalidad de ilustrar la argumentación anterior, abordaremos a continuación el modelo del ciclo de la investigación de
Marshall y Rossman ( 1989).

,...

Teoria

lntavenaón

Pledicaón

'

Explicación

Hipóusis

Problema de

t

invcsti

J

Gcnerahzación

Opcn,aooahzación
en d terreno

'

Descnpaón

1n.strumCl'ltoS
Anál1S1S

de medición

✓

delo&gt;Jatos

Obscr&gt;-;iaón

El esquema anterior nos muestra el ciclo de la investigación
científica como un proceso circular para la obtención de conocimientos. Aunque éste haya sido utilizado por sus autores con el fin de
ilustrar el desarrollo de la investigación y cuándo es pertinente realizarla, a partir de una problemática, para explorar una parte del ciclo
que es desconocida, es un proceso que puede il~trar la interre_l~ción
entre la teoría y la realidad, en donde se efectua la observac1on. la
experimentación, las pruebas o la obtención de datos.
De esta manera. si observamos el ciclo completo podremos
constatar que su mitad izquierda nos muestra el proceso deductivo en
donde nos movemos de la teoría hacia la realidad; en tanto que la
mitad derecha describe el proceso inductivo en donde nos movemos
de ta realidad hacia la teoría. Ciertamente se trata de Wl esquema que
idealiza el proceso de la investigación científica, sin embargo, a pesar .
de que existen todavía problemas en el examen social para abordar la
generalización y la predicción, el n~s permite com~render que
podemos iniciar una investigación partiendo de cualquier etapa del
ciclo y que abordajes simultáneos pueden complementarse, ya que la
inducción y la deducción recorren el ciclo completo, aunque hay fases
que no se cubren completamente. Es posible entonces constatar que

�110

existe una imbricación y una simbiosis dialéctica entre los dos tipos
de enfoques. en donde la obtención del conocimiento es el resultado
de un proceso de investigación que puede iniciarse en cualquiera de
las fases.
En este contexto. nuestras proposiciones de investigación, que
nos son más que la demostración de los medios a través de los cuales
se agregan conocimientos nuevos. sean inductivas o deductivas, nos
indicarán como se insertan en el ciclo y como la investigación
cuantitativa que privilegia la deducción y la cualitativa la inducción,
asumen una complementaridad dialéctica. De la misma manera, a pesar
de que los métodos e i~trwnentos utilizados en cada una de ellas
sean diferentes, se puede argumentar que en tanto una trabaja con
casos extensivos, la otra profundiza las situaciones y fenómenos. Es
entonces y precisamente en esta convergencia, que el análisis de ciertos
fenómenos puede enriquecerse abordando algunas partes de una
misma investigación con la utilización de instrumentos cuantitativos
y otras con cualitativos.
Evidentemente. estamos de acuerdo en que sería problemático
aplicar simultáneamente el instrumental cuantitativo y cualitativo a
un mismo fenómeno. Ésto sería una pérdida de tiempo y de energía
además de obtener resultados dudosos. Sin embargo se puede utilizar
el planteamiento anterior obteniendo infonnación más rica mezclando
los dos tipos de enfoques. Ésto no es desconocido por muchos
investigadores que ya han emprendido esta vía a pesar de que no se
ha formalizado su aceptación. De ahí entonces la importancia de
generalizar este tipo de investigaciones, en donde podamos enriquecer
nuestra comprensión de la complejidad de las interacciones humanas
de una manera extensiva y profunda, tal y como se plantea en las
investigaciones cuantitativas y cualitativas.
Finalmente, conviene agregar que durante los últimos años se
ha generalizado enormemente en la investigación científica social el
uso de computadoras. Ésto indudablemente ha repercutido
directamente en las maneras de investigar. Por lllla parte se ha reducido
el tiempo empleado para obtener resultados, y por otra, ha permitido
una mayor facilidad para sistematizar y analizar información. De
alguna manera, esta tecnología tendrá un impacto directo para cada
vez más abordar investigaciones combinando enfoques inductivos y
deductivos.

111

Conclusiones.
Con la pretensión de abordar la problemática de la complementaridad de la investigación cuantitativa y cualitativa de una manera
práctica, este examen presenta el problema de efectuar un análisis
simplista y reductor de un problema bastante complejo.
Partiendo de una descripción de los métodos inductivo y
deductivo se analizaron las características de las investigaciones
cualitativa y cuantitativa, destacando los rasgos específicos de estos
dos tipos de investigación subrayando sus distinciones. Considerando
aportaciones teóricas surgidas de un interés renovado de las ciencias
sociales por la investigación cualitativa, se buscó examinar la
posibilidad de complementar la investigación científica a través de la
convergencia de estos tipos de investigación. Aquí se insistió en la
pertinencia de abordar el examen social partiendo de una imbricación
y una simbiosis dialéctica entre los dos tipos de enfoques, en donde
la obtención del conocimiento es el resultado de un proceso de complementaridad.
No obstante las diferencias entre las dos formas para conocer
la realidad, estamos convencidos de que cada vez más se deberá incidir
en la búsqueda de la complementaridad para avanzar en la comprensión de los fenómenos sociales. Situados en el contexto mexicano.
esta situación multiplica su interés, debido a la poca utilización de la
metodología cualitativa que ha sido desvalorizada, poco entendida y
también poco usada. En efecto, son pocos los tratados de metodología
en español que insisten en la utilización de técnicas cualitativas, se ha
dado una preferencia enorme a la cuantificación y medición matemática, dejando de lado en muchas ocasiones infonnación cualitativa de
valor importante. Ésto seguramente nos ha impedido comprender con
mayor profundidad y asegurar un conocimiento holístico social que
pueda beneficiar a las ciencias sociales en nuestro país.

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Ingerir bebidas alcohólicas es estimulado en mu~has
sociedades. A pesar de ello, cuando el alcoholismo se presenta, al
bebedor usualmente se le aísla en un entorno que frecuentemente
asocia la conducta problemática de beber con actos impropios
voluntarios y con una desaprobación moral. Pocas condiciones
incapacitantes en nuestro tiempo siguen tan estigmatizadas como el
alcoholismo y el abuso de drogas. Es dificil exagerar el grado en que
las actitudes arraigadas, las concepciones erróneas y los pensamientos
arcaicos, han demorado y limitado el desarrollo de programas de
tratamiento efectivos en todo el mundo.
Afortunadamente, los trabajadores sociales entrenados en la
teoría de la interacción simbólica (Blumer, 1969), están en una posición única para proporcionar tratamiento efectivo para el alcohólico
y el drogadicto, identificando influencias ambientales clave que den
el mejor apoyo al intento del paciente por seguir en abstinencia.
Los trabajadores sociales son idóneos para trabajar con el
alcohólico y con el drogadicto, ya que están ampliamente capacitados
para analizar las fuerzas y debilidades del ambiente del paciente. Los
trabajadores sociales reconocen que las influencias ambientales
mantienen o sabotean poderosamente los esfuerzos de la persona por
seguir en abstinencia. En una encuesta efectuada por la Asociación
Nacional de Trabajadores Sociales (NASW), y dada a conocer en
Who We Are (Gibelman y Schervish, 1993), 4,031 personas empleadas
como trabajadoras sociales y miembros de la NASW, informaron que
el alcohol y el abuso de drogas era su área principal de práctica; ésto
significa un awnento del 68% de 1988 a I991 (Gibelman y Schervish.
1993:79). A medida que más trabajadores sociales están dentro de
las áreas de tratamiento y prevención del alcoholismo y del abuso de
drogas, crece el conocimiento de los profesionistas en estos campos,
y se hace más importante para construir conocimientos sobre estas
conductas.

�114
Jean Piaget ( 1954), aceptó las importancia de las influencias
ambientales en el desarrollo infantil. Propuso que los niños adquieren
sus fonna de verse a sí mismos mediante la intemalización de los
mensajes que reciben de su ambiente. y que un niño de poca edad no
hace W1a separación entre el .. Yo.. y el mundo externo De acuerdo
con Piaget. en la niñez temprana los mensajes verbales y no verbales
son muy importantes. Un mensaje como ··estoy orgulloso de ti.. es
pos~ivo y puede implicar en el rúño tanto aceptación como seguridad.
En contraste, "tú nunca tenninas nada'' puede que provoque ira,
ansiedad y auto-rechazo. Aún así. las personas interpretan el mismo
ambiente con perspectivas diferentes, y en base a ello tienen diferentes
..realidades'' a las de otras personas.
Algunas perspectivas podrían estar cercanas a la ..realidad''
de otros. ·1odas las perspectivas probablemente capturen al menos
una parte de la realidad, y ninguna de ellas es capaz de capturarla
toda (Charon. 1979) Las diversas perspectivas que la gente tiene les
coloca en varios ángulos en relación a los eventes. Así, por su propia
naturaleza. una perspectiva limita lo que una persona vé. ya que se
pennite solo un lado de lo que está por ser visto ..alta afuera". al
mismo tiempo que se modifica lo que está ..allá atuera.. con su propia
perspectiva. Esto se aborda en la teoría de la interacción simbólica.
A la teoría de la interacción simbólica se le asocia con el trabajo
de George Herbert Mead ( 1863-1931 ), quien fue profesor de filosofia
en la Universidad de Chicago, en los Estados Unidos. La influencia
de Mead en la teoría de la interacción simbólica vino principalmente
mediante la publicación de las conferencias que impartió a sus
estudiantes, entre quienes destaca particularmente Herbert Blumer.
Blumer es probablemente el intérprete más importante de la
perspectiva interaccionista simbólica. En su forma más simple, la
teoría de la interacción simbólica afirma que Wla persona desarrolla
el sí mismo mediante la interacción con su ambiente en un proceso
que recibe un cambio constante. Se centra en comprender la conducta
humana a la luz de las personas implicadas, y continuamente ajustando
lo que hacen en respuesta a lo que otras hacen a la vez (Becker, 1988).
Las personas interpretan activamente y guían sus situaciones sociales;
responden a la conducta verbal y no verbal de otras personas en base
al significado con el que ellos mismos asocian a esa conducta y en
base a la anticipación de lo que probablemente pasará (Becker y
McCall, 1991 ). El proceso de crear el "sí rrúsmo" incorpora el significado de la conducta de otras personas y las actitudes hacia uno mismo

115
o_rig!nadas en el grupo o sociedad en que uno vive (Mead, 1962). Los
s1gntficados tienen sentido a partir de lo que está "allá afuera." .
Para el interaccionista simbólico, la conducta humana no
sucede toda_al mismo momento. sino que más bien acontece paso por
paso. a medida que las personas anticipan y responden a condiciones
nuevas que fortalecen o modifican su conducta (Blumer, 1969). En
este proceso, el significado se construye a partir de la interacción
colectiva de las personas al través de un movimiento de ida y regreso
entre estruct~, cultu~a e individuos (Becker y McCall, 1991 ). Los
roles aprendidos en interacciones anteriores proporcionan guías
generales para la conducta adecuada, excepto cuando las personas se
encuen~-en situaciones no familiares (Heis, 1981 ). Cualquiera que
sea la acc1on en que las personas estén implicadas, lo que hacen es
detectar las condiciones que son instrumentales a su acción y también
aqu~llas ~~e la obstruyen, al mismo tiempo que toman en
co~s1derac1on las demandas y expectativas de la situación en que
est~ actuando (Bl~er, 1966). Lo más importante es que este proceso
co~~1dera la capacidad de las personas para verificar su actividad y
reonentarla en base a su ambieme. en vez de basarse en las demandas
de una cultura u organización social. Así, la importancia de
comprender la conducta humana. de acuerdo a la teoría de la
interacción simbólica. radica en saber de qué manera las personas
definen su cultura y las reglas existentes, y de qué modo las aplican
(Bogdan y Biklen, 1992).
Aplicado al alcoholismo, los efectos del alcohol sobre la
conducta humana dependen de la fonna en que se entiende el uso del
alcohol en el entorno del bebedor. El alcoholismo se presenta cuando
el bebedor se apropia del punto de vista de los grupos en cuanto a
que su conducta de beber es alcohólica. El bebedor mismo puede
negar su alcoholismo en otro entorno que vea tal conducta de beber
como no alcohólica (Lindesmith, 1968), tal como lo demostró Richard
Stephens ( 1991) en su explicación teórica de la adición a la heroína.
_ , _Basándose principalmente en la teoría de la interacción
simbólica, Stepheos ( 1991) integra los hallazgos de múltiples estudios
efectuados por sociólogos y antropólogos sobre quienes usan drogas.
Stephens pone en tela de duda varias conceptualizaciones anteriores
que proponían que la adición a la heroína se debía fundamentalmente
a una patología individual y a una atribución excesiva a los efectos
fannacológicos de las drogas. En vez de eso, él propone que lo que

�116

explica cómo es que las personas se hacen adictas y permanecen
siéndolo, es el fuerte compromiso del adicto a la heroína hacia un rol
bien definido el cual está incorporado en la conversación que los
drogadictos ~ en las actividades diarias de su subcultura callejera.
De la misma manera, en un estudio con 50 consumidores de
heroína de la ciudad de Nueva York, Preble y Miller (1977) encontraron que las interacciones sociales dentro de la subcultura de heroína
de los sujetos, giraba alrededor del uso de heroína que llevaba hacia
una serie de recompensas sociales, incluyendo aventuras compartidas,
experiencias emocionantes, sentido de aprobación de amigos y
confianza personal. Los sujetos describieron el uso de la heroína como
una conducta "nonnal", y se veían a sí mismos como participantes
"normales" de un estilo de vida bien definido.

Howard Becker (1953) comenta que, a fin de que surja una
conducta nueva, debe presentarse una "transformación de
significados" para que la persona desarrolle una concepción nueva
del objeto o acontecimiento. Esto sucede al través de la interacción
social, en la que aspectos nuevos del objeto o evento se presentan en
él ambiente de la persona. De acuerdo con Becker, sin esta interpretación nueva de los demás, es improbable que se presente la conducta
nueva. Las personas que no aceptan esta nueva conceptualización
son incapaces de involucrarse en esta conducta como otras personas
que están en ese mismo ambiente.
Cada situación requiere algún ajuste y algo de experiencia en
varias líneas de acción en forma de un flujo constante de actividad
(Charon, 1979). La solución de problemas y la reflexión son guiadas
recordando el pasado, y contemplando el futuro y el presente. Sin
embargo, cuando una persona actúa otras personas fuera de la
situación inmediata puede que sean las influencias más importantes,
tal como lo demostraron North, Davis y Powell (1995).
North, Davis y Powell ( 1995) analizaron el uso prolongado
persistente de sus sujetos a la benzodiapezina (un medicamento que
se usa para tratar la ansiedad y los problemas del sueño), a pesar del
conocimiento que los sujetos tenían acerca de la controversia y rechazo
generalizado en los medios de comunicación al uso de la benzodiazepina. Los autores efectuaron entrevistas profundas semi-estructuradas
a quince adultos que consumían las drogas en su comunidad y que
fueron identificados por médicos generales, y a siete adultos miembros

117
de un grupo de auto-ayuda a la benzodiapezina; estas personas fueron
abordados directamente por los autores. Las entrevistas fueron
efectuadas en un consultorio o en la casa de la persona y fueron
diseñadas para centrarse en: ( 1) el significado de la benzodiazepina
en su vida; (2) los aspectos relacionados con la dependencia, y (3) las
relaciones sociales. Los autores encontraron varias diferencias de
grupo entre los consumidores de droga basados en la comunidad, así
como entre los miembros del grupo de auto-ayuda, íncluyendo las
relaciones descritas de los sujetos con la benzodiazepina, áreas
relacionadas con las técnicas de control de la ansiedad, métodos para
mantener el control de la medicación y niveles de conflicto en las
relaciones personales y con los médicos. Otros temas que surgieron
incluyeron la influencia de la edad en las percepciones de los
dependientes y diferencias en las actítudes entre los sujetos que
consumen benzodiazepina intennitentemente y los sujetos que la usan
regularmente.
Los ambientes en que se consume alcohol influyen poderosamente la conducta de consumirlo, de la misma manera que lo hace un
ambiente en que no se consume, como en el caso del tratamiento a la
dependencia química que favorece la abstinencia. Entender de qué
manera las personas definen sus entornos o ambientes y cómo aplican
su cultura y reglas, fundamentalmente al través de entrevistas guiadas
mediante la teoría de la interacción simbólica y mediante la investigación cualitativa, son necesarias para entender la conducta hwnana
(Bogdan y Biklen, 1992). Si no se incluyen factores ambientales definidos por las personas al evaluar la conducta humana, se cae en la
especulación en vez de lograr un conocimiento, tal como lo demostraron Fram, Manno y Holden (1989) y Volpicelli y sus colaboradores
(1992).
Fram, Marmo y Holden ( 1989) estudiaron 300 personas adictas
a los narcóticos, a quienes se les ofreció naltrexona, una droga
antagonista que influye las alteraciones en la actividad receptora del
opiáceo para bloquear los efectos de ambos opióides administrados,
tales como la morfina y la heroína, y opioides endógenos, que son
producidos por el propio cuerpo y que se piensa son liberados en el
cerebro cuando se consume alcohol (Leary, 1995; O'Mara y Wesley,
1994; Navaratnam, Jamaudin, Narayanasamy y Mohamed, 1994;
Warren, Philip y Morse, 1989; Herridge y Gold, 1988). Sólo quince
personas estuvieron de acuerdo en tomar naltrexona, aun cuando los
estudios han mostrado que la naltrexona reduce las tasas de recaída y

�118
aumenta las tasas de abstinencia de personas clínicamente
dependientes (Leary. 1995: Nightingale. 1995: Volpicelli. Watson.
King. Shennan y O'Brien. 1995: Agosti. 1994: Bower. 1992: Volpicelli. Altennan. Hayashida y O' Brien. 1992: O'Malley. Jaffe. Chang,
Schottenfeld. Meyer y Rounsaville. 1992: Kosten. T A. y Kosten. T
R.. 1991 ). Los autores proponen que un fuerte direccionamiento hacia
una abstinencia total por parte de sus pacientes en general. pareció
ser un factor importante en la baja aceptación de la persona a la
naltrexona. interpretación hecha por los autores. ya que no se
utilizaron métodos fonnales en su estudio para descubrir la naturaleza
de la resistencia a la naJtrexona.
En otro estudio, un grupo de investigadores (Volpicelli.
Altennan, Hyashida y O'Brien. 1992) analizaron a setenta personas
dependientes del alcohol en terapia de grupo: se les asignó azarosamente. ya sea a la naltrexona o a un placebo durante 12 semanas.
Volpicelli y sus colaboradores ( 1992). encontraron que el grupo con
naltrexona tenía una mayor disminución en la medición de necesidad
de la droga (p.&lt;. 0.01 ). en el número de días bebiendo (P &lt;- 0.025) y
en el porcentaje de recaídas (p , 0.01 ). Un efecto adicional. descrito
por los autores como (&lt;el efecto mas importante [de lal naltrexona&gt;&gt;
(Volpicelli y otros. 1992:879). fue la aparente superioridad de la
naltrexona en la prevención posterior de beber y de las recaídas en
aquellas personas que infonnaban que bebían (p &lt; 0 .01 ). Igual que
en el estudio de Frarn. Marmo y Holden ( 1989). a los pacientes no se
les indagó acerca de su interpretación de este hallazgo significativo.
aunque Volpicelli y su equipo ( 1992) propusieron que la ausencia
subsecuente de la conducta de beber estaba relacionada con el efecto
de la naltrexona para alterar la actividad de la droga que afecta el
deseo de beber de manera continua, un resultado que se encontró en
un estudio efectuado por Hubbell, Abelson, Burkhardt, Herland y
Reíd (1988).
En conclusión, la conducta humana se basa en las interacciones
sociales. Las persona actúan en una relación mutua, tomándose en
cuenta unas a otras, interpretando y actuando de nueva cuenta El
conocimiento de estas interacciones, fundamentalmente por medio
de los esfuerzos de investigación de los métodos cualitativos y
cuantitativos, es un componente vital para la comprensión de la
conducta humana. Bajo la guía de la teoría de la interacción simbólica,
tengo la esperanza de que los trabajadores sociales se apoderen de la
oportunidad de ejercer su experiencia para evaluar el ambiente de la

119
persona y continuar los esfuerros en el tratamiento del abuso de drogas
(incluido el alcohol). para el bienestar de personas con este problema
en todo el mundo.

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                <text>Revista de Ciencias Sociales de la Facultad de Trabajo Social, publicada en la década de los noventa. Editada por Emma Adame W., Luis Leñero O, Ma. Del Carmen Elú, Víctor Zúñiga y Rodolfo Garza. Contiene artículos de investigación científica sobre educación, trabajo social, ciencias sociales, psicología, etcétera. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ISSN 1405-1133

1 PERSPECTIVAS SOCIALES

1

REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES

FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

Nª 4

ENERO-JULIO OE 1995

�FONDO

UNIVERSITARIO.

�PERSPECTIVAS SOCIALES
REVISTA·DE CIENCIAS SOCIALES

FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

Nº4

Enero-julio 1995

�PERSPECTIVAS SOCIALES
Editor/Director
Manuel Ribeiro Ferreira
Universidad Autónoma de Nuevo León

Editor adjunto
Raúl Eduardo lópez Estrada
Universidad Autónoma de Nuevo León

Consejo Editorial
Emma Adame Welsh
Universidad Autónoma de Nuevo León
David M. Austin
The University of Texas at Austin
Renée B. Oandurand
lnstitut National de la Recherche Scientifique, Montreal
Germain Oulac
McGill University
María del Carmen Elu
Instituto Mexicano de Estudios Sociales
Fernando Galán
Texas Pan-American University
Elia González
Asociación Mexicana de Población
Luis Leñero O.
Instituto Mexicano de Estudios Sociales
Romeo Madrigal H.
Consejo Estatal de Población, N.L.
Francoise Romaine Ouellette
lnstitut National de la Aecherche Scientifique, M ontreal
Yolanda Padilla
The University of Texas at Austin
Roberto Rebolloso
Universidad de Monterrey
Víctor Zúi'liga G.
Colegio de la Frontera Norte

�La revista Perspectivas Sociales (ISSN 1405-1133) es una publicación semestral de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Desde su aparición en 1991, la
revista ha publicado artfculos teóricos y reportes de investigación
en los campos de la sociologfa, la antropologfa, la psicologfa, la
psicología social y el trabajo social. Su vocación no se circunscribe únicamente a la problemática social de México. sino que
está también abierta a trabajos de envergadura internacional

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Normas de edición.
Los artlculos deberán enviarse en dos ejemplares y en general
no deben exeder de 30 páginas a doble espacio Los trabajos
escritos en un procesador de palabras deberán acompañarse del
disquette y de las informaciones necesarias, incluyendo el título.
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Cada articulo recibido será revisado por dos miembros del Comité
Editorial, quienes dictaminarán si el texto es aceptado, rechazado
o aceptado con reformas. En este último caso, el autor deberá
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Editorial
La revista está en disposición de recibir artículos escritos en un
idioma diferente al español (particularmente en inglés o francés).
y su traducción será asumida por la propia revista siempre y
cuando el texto haya sido aceptado por los revisores del Consejo
Editorial

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Las subscripciones a la revista deberán solicitarse con el cupón
adjunto (siguiente página), incluyendo un cheque o giro a nombre
de la Facultad de Trabajo Social, UANL. Las cuotas de subscripción por un ano (dos números) son las siguientes:

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�UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Rector: Lic. Manuel Silos Martfnez

TABLA DE CONTENIDO

FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL
Directora: Lic. Ma. Irene Cantú Reyna

Manuel Ribeiro Ferreira
Papel de las políticas sociales sobre la infancia en
Mex,co
Los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores. N«.
se devuelven los originales. Toda correspondencia debera
dirigirse a:

Raúl Eduardo López Estrada
Contribµción conceptual para et estt,tdio de uriidades aomest1cas urbanas en s1tuac1ón de pobreza

Manuel Ribeiro Ferreira
Revista Perspectivas Sociales
Facultad de Trabajo Social
Universidad Autó noma de Nuevo Leó n
Ciudad Universitaria
C.P. 66450. Monterrey, N.l.

ISSN: 1405-1133

Impreso en Monterrey, N.L., México

27

Oiga Olivia Carranza Navarro
Conducta sexu~I v .VIH-sida: el caso del área
metropolitana ele Monterrey

47

Antonio Salgado Gómez
La habitación: una aproximación

Tiraje de está edición: 500 ejemplares

9

71

�PAPEL DE LAS POLÍTICAS SOCIALES SOBRE LA
INFANCIA EN MÉXICO
Manuel Ribeiro-Ferreira

1

Desde la Revolución Mexicana de 1 91 O, cuando el "nuevo
Estado" se convirtió en el principal agente de la transformación
social (Paz, 1 970), el gobierno mexicano ha manifestado una
seria preocupación por el bienestar de la infancia. En 1921 se
celebró en la Ciudad de México el "Primer Congreso Mexicano
del Niño" (AIM-México, 1979:21) y desde entonces México ha
suscrito prácticamente todos los convenios internacionales
sobre los derechos de los niños y sobre protección a la infancia.
Recientemente, en 1989, México se suscribió a la Convención
Internacional de los Derechos del Niño, y en 1991 el Presidente
Salinas envió al Congreso un Decreto por medio del cual se
integraban a la legislación mexicana todas las disposiciones de
la Convención (Gobierno de México, 1991 ).
Sin embargo, y a pesar de que para 1993 el país había duplicado el gasto público por niño con respecto a 1988 (UNICEF,
1994), los indicadores sociodemográficos muestran que persisten problemas básicos en la situación general de los niños
mexicanos que aún no han podido ser resueltos. Así, por no
citar más que unos cuantos ejemplos podemos observar que:
Las principales causas de morbi-mortalidad infantil de
menores de 5 años siguen siendo las infecciones (principalmente las gastrointestinalesl (INEGI, 1991 );
La tasa de mortalidad infantil en niños de O a 5 años es
todavía de 33 defunciones por cada 1000 niños (UNICEF,

19941;
La desnutrición infantil continúa siendo uno de los principales problemas de salud; para 1988 se observaban niveles
de desnutrición moderada y severa entre los menores de
cinco años, cuya proporción variaba entre 1O. 7 % y 20.9 %
según la región del país (SSA, 19881;

1 Profesor de la Facultad de Trabajo Social de l a Universidad Autónoma de
Nuevo León.

�11

10

Aunque desde hace varias décadas la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos señala que la educación
primaria debe ser gratuita y obligatoria (Gobierno de México, 1990), y que desde 1992 se incluyó en esta norma la
educación secundaria, en 1990 el 14.2 % de los niños entre
6 y 14 años no asistían a la escuela (INEGI, 1993);
Aunque la legislación mexicana señala la prohibición del
trabajo infantil, en la práctica muchos niños ejercen actividades económicas, muchos de ellos en circunstancias poco
favorables para su desarrollo y sin las garantías que normalmente ofrece la ley a los trabajadores. Dadas las características en las que se desarrolla el trabajo infantil, es muy
difícil precisar la magnitud del fenómeno; sin embargo, el
Colectivo Mexicano de Ayuda a la Niñez estima que por lo
menos cinco millones de niños se encuentran actualmente
en el mercado de trabajo (COMEXAMI, 1993).
Todas estas características están relacionadas con la situación
de extrema pobreza que afecta a una gran proporción de ~milias mexicanas. De acuerdo con datos de la CEPAL-INEGI • en
1993 había 13:6 millones de mexicanos en la extrema pobreza
y 23.6 millones más que apenas alcanzaban a cubrir sus necesidades bisicas; esta cantidad representa al 44 .3 % de la población total y -dada la estructura de edades de los grupos más
pobres y marginados- incluye a la mitad de todos los niños y
jóvenes del país.
Algunas de estas cifras pueden no parecer muy dramáticas,
sobre todo si las comparamos con las de algunos países africanos, asiáticos o sudamericanos (UNICEF, 1994). No obstante, parece paradójico que persistan este tipo de situaciones en
un país que apenas hace dos años aspiraba a formar parte del
primer mundo y que de acuerdo con las cifras de la OCDE se
había colocado como la treceava potencia económica mundial
llarre, 1992).
Ante tales circunstancias podríamos preguntarnos ¿porqué la
promesa del gobierno de ayudar al desarrollo integral de la
infancia no ha conducido a resultados satisfactorios? la respuesta a esta pregunta es evidentemente muy compleja y
existen diversos argumentos para tratar de responderla.

Algunos sugieren que el problema real consiste en la disponibilidad de recursos económicos. Si bien es cierto que la escasez
de dinero siempre constituye un obstáculo para la atención de
las necesidades básicas de la población, no menos cierto es
que ni aún la prosperidad económica de un país puede garantizar la expansión de los programas sociales (Baker, 1994;
Ward, 1989). Asl, si tomamos como ejemplo el auge que tuvo
la economía mexicana al final de la década de 1970, cuando
se alcanzaron tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto
cercanas al 8% anual, podemos observar que en esa misma
época se redujo la prioridad asignada al bienestar social, lo que
indicaba aparentemente que el pleno empleo y el alza de salarios h~clan menos urgente la necesidad de invertir en desarrollo
social (Ward, 1989: 11 ). De tal suerte, hay quienes estiman
que se trata más bien de una cuestión de prioridades y de
visibilidad política que de disponibilidad de dinero, y acusan al
gobierno de haber optado por un modelo de ajuste estructural
y de globalización económica, en donde las prioridades fueron
las de lograr el saneamiento de la economía y el incremento de
la productividad a través del adelgazamiento del gasto público
y del sacrificio de las necesidades básicas de los sectores
mayoritarios de la población (COMEXAMI, 1993).
Otros afirman que la problemática se relaciona más estrechamente con la ausencia de una democracia real y con la enorme
corrupción que se ha desarrollado durante los 65 años de régimen unipartidista. En este sentido, se argumenta que la lucha
por la permanencia en el poder ha generado, en materia de
políticas sociales y de combate a la pobreza, que el gobierno
haya optado por un modelo cuantitativo según el cual lo importante es la cantidad de acciones realizadas y no la eficacia de
tales acciones (COMEXAMI. 1993), estableciendo así sus
estrategias electorales, ya que como señala Segal (1981 ), los
pobres constituyen una reserva electoral de enorme magnitud.
Además de estos factores políticos y económicos que tratan
de explicar el fracaso de los programas sociales del gobierno
mexicano, existen otros, vinculados con el papel del Estado
como rector de las políticas sociales, que nos interesa destacar
aquí. Para ello, establecemos 3 premisas básicas:

2 Citado por COMEXAMI 11993).

ntimaba que la población total del p8's era de 86,613,285
habitantes IINEGI, 1994a).

3 En 1993 se

4 El gasto en desarrollo social ha dimnuido paulatinamente an M6xico desde
et iricio de le d6c8de de los 70'•• pasando del 23% del gato total en 197 2
el 10% en 1988 (W«d, 1989:29).

�12

1 El Estado no ha podido desarrollar una capacidad de adaptación a un contexto social dinámico en continua transformación.
2 No hay una correspondencia entre los marcos jurídicos y la
realidad social que pretende ser regulada.
3 En s~ P.apel_de rectorí~. el Est~do mexicano no ha sido capaz
de distinguir la pluralidad y diversidad de modos de vida y
de culturas, lo cual ha abierto una brecha entre el nivel del
discurso ideológico y la realidad.
11 El Estado no ha podido desarrollar una capacidad de adaptación a un contexto social dinámico en continua transformación .
La legislación mexicana ha manifestado una cierta reticencia a
aceptar que la sociedad y la familia han cambiado. El Estado
conti_núa fundamentandose en una "moral tradicional" y sigue
considerando que la familia es una institución. "natural" y
"célula básica de la sociedad". De tal suerte, las leyes favorecen una visión tradicional de la mujer, de la familia y del menor,
y no evolucionan al mismo ritmo que las otras instituciones
sociales.
Muchas de las normas establecidas en el Código Civil de 1927
están todavía vigentes y no han registrado las modificaciones
necesarias para adecuarse a las nuevas realidades. De manera
específica, tratándose de las cuestiones que regulan y norman
la situación de los niños y de las familias, la legislación en
México ha sido hasta ahora incapaz de asimilar las nuevas
condiciones familiares, provocando una inadecuación de la ley
a la realidad cambiante. Si la transformación de la familia en
~éxico se ha presentado con distintas modalidades y a ritmos
d!ferentes de los o~servados en Norteamérica o en Europa, lo
cierto es que el impacto de la rápida urbanización, de la
industrialización y de la modernización han marcado profundame_nte a grandes sectores de población (Ribeiro y López, 1995;
Lenero, 1994).
Un~ de los temas que reflejan esta inadecuación de la ley a la
r?ahdad, es el de la filiación . En México los Códigos Civiles
siguen distinguiendo la filiación legítima de la filiación natural.
Si bien esta distinción no tiene efectos en cuanto a los derechos
de los individuos, sí puede tener repercusiones para los niños
que nac~n en tales condiciones de dos maneras : a) porque en
una sociedad en la que aún se conserva una moral basada en
premisas tradicionales, el niño es estigmatizado socialmente
(es un bastardo), y b) porque no es sujeto a la herencia del
padr~, pues no se ha establecido filiación . Los hijos son
legítimos cuando nacen del matrimonio, cuando son reconocí-

13

dos voluntariamente o cuando existe una imputación de paternidad por sentencia (Montero, 1985; Rojina. 1970). Sin
embargo. a menos que alguno de estas dos últimas condiciones
se presente, los hijos nacidos de una unión libre no son legítimos sino naturales. De tal suerte la legislación parece no tomar
en cuenta que en México, de acuerdo con los datos del censo
de 1990, el 14% de todas las uniones son libres (INEGI. 19921

Por otra parte, existe un vacío legal muy grande en lo que se
refiere a la determinación de la filiación y de la paternidad en
situaciones de fertilización asistida, así como a sus consecuencias jurídicas. Aunque en la actualidad las nuevas tecnologías
de reproducción se presentan como una alternativa real para
que muchas parejas mexicanas resuelvan sus problemas de
procreación, ni la legislación civil ni la penal han establecido
reglamentos a este respecto (Flores, 1991 1
En otro orden de ideas, es posible observar que las cifras de
divorcio en México han venido aumentando desde hace tres o
cuatro décadas (INEGI, 1994b, López y Ribeiro. 19941. y cada
día son más las personas que viven en familias reconstituidas
Pero la ley no contempla específicamente estas situaciones y
no establece con claridad cuáles son los vínculos legales que
se establecen entre los hijos v el cónyuge de su padre o madre
biológico
2)No hay una correspondencia entre los marcos jurídicos y la
realidad social que pretende ser regulada.
Además de la inercia que registran las leyes en México, es
posible observar que la legislación frecuentemente no se aplica,
situación que ha conducido a algunos a estimar que los marcos
jurídicos han fracasado (COMEXAMI, 1993). En lo que se
refiere a la infancia , esto puede ser ejemplificado por las leyes
sobre la educación y sobre el trabajo de los niños.
En el artículo tercero de la Constitución Mexicana se establece
que la educación que imparte el Estado debe ser gratuita y
obligatoria Como señalamos al principio de este trabajo. la
obligatoriedad que hasta hace tres años abarcaba únicamente
el nivel de pnmana se ha extendido hasta el de secundaria
Sin embargo en la práctica encontramos que algunos niños
nunca ingresan a la escuela y que muchos otros la abandonan
antes de completar el ciclo elemental De acuerdo con los datos
nacionales. el 15.5 % de los niños entre 6 y 14 años no tienen
instrucción (INEGI, 19931, y se estima que el 46% de los niños
no terminará la educación primaria (COMEXAMI, 1993). Evidentemente, cabría preguntarse cómo es que el gobierno no
pone en práctica los mecanismos coercitivos para forzar a los
padres a enviar a sus hijos a la escuela. La respuesta es muy

�14

sencilla: la legislación mexicana no establece sanciones para
los padres que negligen esta responsabilidad y no existe un
proceso judicial que favorezca el cumplimiento de la ley. De tal
suerte, la norma constitucional no va más allá de un "buen
deseo", y en realidad deja en libe,:tad a las familias _Para .q~e
ellas decidan si envían o no a sus hijos a la escuela. S1 trad1c10nalmente el gobierno no hace cumplir la ley, creemos que ello
se debe, al menos en parte, a la incapacidad que han manifestado las propias instituciones públicas para atender las
necesidades educacionales de una población en crecimiento.
La mayoría de los niños que no asisten a la escuela pertenecen
a sectores de Población en extrema pobreza, tanto de los
medios rurales como de los urbanos. En los medios rurales Y
en las zonas indígenas, la elevada deserción escolar y la baja
eficiencia del sistema se explican -al menos parcialmente- por
la enorme dispersión geográfica de la Población (lo que dificulta
el acceso a la escuela); por el escaso recurso de profesores, lo
que frecuentemente obliga a que un solo maestro atienda
simultáneamente a varios grupos de diversos niveles; a que los
contenidos curriculares están desvinculados de las características propias de la economía rural, y a que la organización escolar
es similar a la de los centros urbanos, y no se toman en cuenta
las necesidades estacionales de ocupación propias de la actividad agrícola (Bensunsan, 1980).
Pero et problema de la educación y sus vínculos con la pobreza
no sólo se refieren a la cantidad de niños que asisten a la
escuela o a la deserción escolar, sino también a la calidad de
los servicios educativos y al impacto que estos tienen sobre la
población. De hecho, la intención gubernamental de proporcionar una educación universal presupone, en el fondo, un
espíritu de búsqueda de equidad social y de ofrecer instrumentos para aumentar las oportunidades de desarrollo y de participación social. Pero habitualmente, las políticas de educación,
más que contribuir a un desarrollo equitativo, parecen favorecer el crecimiento de la distancia social. Los niños que nacen
en zonas geográficamente desfavorecidas (indígenas, rurales
y urbano-marginadas) se encuentran en circunstancias de
desigualdad que el sistema educativo es incapaz de corregir y
que, en cambio, frecuentemente contribuye a acentuar. Estos
niños asisten a un modelo de escuela que responde más bien
a las condiciones de la clase media urbana, a partir de la cual
se gesta y se expande el sistema escolar, con instalaciones y
equipamientos deficientes (Santos, 1993). Esto ocurre precisamente en las zonas en las que los padres de familia no
cuentan con las condiciones necesarias para suplir el deficiente
funcionamiento del sistema educativo ni con los mecanismos
de presión para exigir que se mejore y se adecúe a su contexto
socioeconómico.

15

Existe evidentemente un rezago en materia de oferta de
educación, y el país está lejos aún de lograr el propósito de
universalización de la instrucción primaria. En el período comprendido entre 1986 y 1992, el gobierno central destinó, . en
promedio, el 14 % de su presupuesto anual a la educación
(UNICEF, 1994). Esta proporción, si bien no es desdeñable,
representa una importante reducción con respecto al gasto
registrado en la década de 1970, en donde este porcentaje
llegó a constituir el 38.7% del gasto total del gobierno central
en 1975 (Guzmán y Rodríguez, 1977:4). En parte, la reducción
relativa en el gasto para la educación puede entenderse por la
disminución en las tasas de crecimiento demográfico de la
población infantil, pues mientras que en el período de 1950 a
1970 ésta era de 3. 7% anual, entre 1970 y 1990 se redujo
hasta el 1. 7% anual (INEGI, 1993). Pero dado que el rezago
todavía existe, y que la reducción se produjo en un momento
en el que la economía mexicana había registrado una fuerte
recuperación y tasas importantes de crecimiento, ello indica
que la reducción en el gasto público en materia de educación
respondió más bien a una redefinición de las prioridades
políticas.
El hecho es que el análisis de los indicadores de la educación
en los últifnos diez años, muestra que ha existido un deterioro
en la calidad de la oferta en la educación en aquellos municipios
y regiones que en 1 984 se encontraban en situación crítica,
mientras que lo contrario se observa en las regiones y municipios que en esa época registraban una situación más
favorable (Santos, 1993). La tendencia centralista del gobierno
federal y de los gobiemos estatales han así aumentado la
brecha que separa a las regiones, modernizando lo que era más
fácilmente modernizable, y sacrificando a las zonas menos
pobladas, de población más dispersa y marginada.
Por otra parte, los datos nacionales muestran que alrededor de
uno de cada tres niños ingresa a la primaria sin haber cursado
al menos un año de educación preescolar (Santos, 1993); los
niños que se encuentran en esta situación son generalmente
aquellos en cuyos hogares difícilmente se les pueden ofrecer
los estímulos necesarios para su desarrollo cognoscitivo y
psicomotor que este nivel supuestamente trata de proporcionar, con lo que se refuerza la desigualdad de oportunidades
educativas.
En lo que se refiere al trabajo de los menores, tanto el artículo
123 de la Constitución Política de México (Gobierno de México,
1990) como la "Nueva• Ley Federal del Trabajo de 1970, en
su Título quinto (Gobierno de México, 1992), establecen las
normas y condiciones que regulan el trabajo de los menores.
Se estipula que los menores de 14 años no podrán desempeftar

�16

17

ningún oficio, y se delimitan las actividades y las jornadas de
quienes tienen entre 14 y 16 años, quienes no pueden laborar
en actividades insalubres o peligrosas o que afecten su desa·
rroflo físico o moral, y sus jornadas no pueden ser mayores de
6 horas y nunca después de las diez de la noche. Pero del dicho
al hecho hay mucho trecho, pues la realidad nos muestra que
el trabajo infantil es un fenómeno ampliamente difundido en
México.
¿Oué magnitudes alcanza el fenómeno del trabajo infantil? Es
difícil de decir, ya que existe una carencia de estadísticas a
este respecto. Oe acuerdo con los datos del censo de 1990,
un total de 436, 132 niños de entre 12 y 14 años forman parte
de la población económicamente activa, lo que representa al
11 .6% de todos los niños de estas edades (INEGI, 1993). Pero
esta cifra corresponde a tan sólo la tercera parte de la que
arroja la Encuesta Nacional de empleo de 1993 (INEGI, 1994a),
según la cual el número de niños de entre 1 2 y 14 años que
forman parte de la población económicamente activa es de
1,268,892, es decir un 19.6% de todos los niños de estas
edades. No obstante, es preciso decir que tanto el censo mexicano como la Encuesta Nacional de Empleo incluyen únicamente datos de la población económicamente activa de 12 años y
más, por lo que excluye a los más jóvenes y no contempla a
muchos otros adolescentes de entre 1 2 y 14 años cfue laboran
por su cuenta o en actividades ilegales. Así, el informe del
Colectivo Mexicano de apoyo a la niñez concluye que:
... no es posible indicar de manera certera el número de
niños trabajadores en la República Mexicana, ya que las
cifras varían de un millón a siete u ocho millones; sin
embargo, consideramos que una aproximación se ubica
probablemente alrededor de 5 millones (COMEXAMI,
1993: 139-140).
Se supone que el trabajo infantil ha sido abolido en el sector
estructurado de la economía, es decir en el de las grandes
empresas mecanizadas, y que en consecuencia sólo se desarrolla en los sectores informales, lo cual explica, al menos en
parte, que el control del gobierno no sea completamente eficaz.
sin embargo, el propio censo de 1990 muestra que 35.3% de
los jóvenes de entre 1 2 y 14 años que forman parte de la PEA
están ocupados como o_breros y empleados (INEGI, 1993). y
por lo tanto participan en el sector formal de la economía, el
cual se encuentra sujeto a una inspección del trabajo, por lo
que resulta difícil entender la tolerancia gubernamental.
Además, en todas las grandes tiendas de autoservicio de
México, los empaquetadores son siempre niños; ninguna de
las grandes empresas comerciales contrata a adultos para
realizar esta labor. En todos los casos, los niños trabajan sin

sueldo y sin prestaciones sociales y su única remuneración la
constituyen las propinas que reciben de los clientes. Esta
situación no está encubierta, ya que las empresas exigen una
carta a los padres de estos niños en la que manifiestan su
acuerdo para que los niños presten tal servicio, y además
proporcionan a los niños un uniforme y un muy breve entrenamiento sobre la forma adecuada de empaquetar los alimentos; en ninguna circunstancia tienen un contrato de trabajo, y
por todas esas razones resulta más que evidente que la ley no
se está cumpliendo. Otro tipo de trabajo infantil que está
estrechamente relacionado con el sector formal, es el de
quienes venden periódicos en las calles; estos niños también
trabajan sin sueldos y sin contratos y reciben una comisión
según el número de ejemplares vendidos.
Las cifras oficiales muestran que poco más de la mitad de los
niños que trabajan lo hacen en la agricultura (INEGI, 1994a),
ya sea en las granjas de sus propias familias o vendiendo sus
servicios a otras personas. Pero dado que -como señalamos
anteriormente· los datos sobre el número de niños que ejercen
alguna actividad económica están ampliamente subestimados
es posible plantear hipótesis en el sentido de que la mayorí~
de los menores trabajadores lo hacen por su cuenta, en actividades que por su naturaleza escapan al cálculo estadístico
Esta situación agrava aún más la incapacidad del gobierno para
intervenir, ya que por un lado la legislación laboral no es
aplicable a los trabajadores por cuenta propia (y consecuentemente no existen normas sobre sus condiciones de trabajo)
(Bensusan, 19801, y por otra parte el trabajo callejero e informal
no está sujeto a una vigilancia por parte de las autoridades.
Otro aspE:cto importante relacionado con el trabajo infantil y
Que también escapa a la reglamentación jurídica es el que se
refiere al trabajo doméstico. Esta cuestión afecta principalmente a las mujeres. pero también a los niños (y de manera
más específica a las niñas) . La Encuesta Nacional de Empleo
señalaba en 1993 que entre la población inactiva del país, había
605,553 personas de la 12 a 14 años dedicadas a quehaceres
domésticos y que no asistían a la escuela De estas, 37 02 7
eran varones v 568.526 mujeres (INEGI 1994) Aunque no
todos estos menores laboran corno empleados domésticos.
pues el dato también mcluye a aquellos que trabajan en sus
propias familias, en ambos casos la actividad que desarrollan
pueden no sólo ser consideradas como un "trabajo" . sino
incluso como una actividad económica, pues contribuye a la
reproducción de la familia (Meillassoux, 1977).
Dad? que el trabajo doméstico se realiza en condiciones muy
particulares que escapan a la legislación, y que dicha actividad
no queda registrada ante las autoridades laborales, hacendarias

�19

18

ni de seguridad social, constituye una de las alternativas
impor- tantes de trabajo para los menores, especialmente para
las niñas.

adecuadamente sus funciones, por lo que la ley prevé sanciones que pueden llegar incluso a arrebatar a los padres la tutela
de los hijos.

Estas situaciones muestran de alguna manera que los marcos
jurídicos en el país no han tenido éxito, al menos no co!11pletamente. Ello podría inducirnos a pensar que la tolerancia del
gobierno se debe precisamente a su incapacidad para reducir
los márgenes de pobreza y que por ende tolera el trab~jo
infantil, pues reconoce que forma parte de las estrat~g,as
familiares de subsistencia de los sectores más desfavorecidos.

Sin embargo, es preciso considerar que la cuestión del trabajo
infantil es mucho más compleja de lo que puede parecer a
primera vista. Es evidente que muchos niños que trabajan han
sido con frecuencia víctimas de la explotación y no gozan de
las garantías que normalmente ofrecen las leyes a los trabajadores. El estudio de Staelens (1993), por ejemplo, pone de
manifiesto que en la agricultura los niños trabajan frecuentemente como jornaleros y que sus condiciones de empleo son
por demás difíciles y ajenas a toda reglamentación legal. La
investigación de este autor muestra que en el norte de México,
los niños de entre 8 y 12 años trabajan igual número de horas
que los adultos, en actividades frecuentemente peligrosas y
ganando salarios inferiores, en ocasiones hasta de un tercio del
salario mínimo previsto por la ley. Además, como su trabajo
es ilegal, no están registrados, por lo que no tienen derecho a
prestaciones de salud ni a ninguno de los derechos que marca
la Ley Federal del Trabajo.

3)En su papel de rectoría, el Estado mexicano no ha sido capaz
de distinguir la pluralidad y diversidad de modos de vida y de
culturas, abriendo asf una brecha entre el nivel del discurso
ideológico y la realidad.
En occidente, la transición desde un modelo económico en el
que la mayoría de las familias constituían unidades de producción hacia otro en el que las familias se convirtieron mayoritariamente en unidades de consumo, tuvo como consecuencia
un cambio importante en la valoración de los niños y en las
funciones que éstos desempeñan al interior de la familia. Los
cambios sociales favorecieron el desarrollo de una imagen
sacralizada del niño (Ouellette, 1994).
En México. el discurso oficial en torno a la infancia se aproxima
mucho a esta visión occidental. La niñez adquiere un valor por
sí misma, es sacralizada y no se pone en duda ninguno de los
principios establecidos en la Carta de los Derechos del Niño.
Sin.embargo, en la práctica, el valor y la representación que
los niños tienen dentro de su contexto sociofamiliar varía
enormemente de un grupo social a otro. Es por ello que nos
atrevemos a afirmar que la distancia entre el nivel del discurso
político y la realidad social pone de manifiesto la incapacidad
del gobierno para integrar en sus políticas y en sus marcos
jurídicos la enorme pluralidad cultural que caracteriza al país.
Podemos observar lo anterior a través de la situación del trabajo
infantil.
Hemos señalado que tanto la Ley Federal del Trabajo como la
Reforma Constitucional de 1962, establecieron un marco
jurfdico de prohibición del trabajo infantil y de protección a los
jóvenes trabajadores, el cual es compatible con las principales
disposiciones contenidas en los convenios internacionales. En
base a ello, y a una ideología de protección a la infancia
investida de una trascendencia simbólica, el trabajo de los
menores ha sido "satanizado", y tanto la sociedad civil como
las autoridades públicas consideran que una familia que permite
que sus niños ejerzan alguna actividad económica no cumple

Al hacer referencia a los menores que trabajan, existe una
tendencia a pensar en estos menores explotados. Pero al
parecer no se toma en cuenta que este fenómeno no puede ser
circunscrito exclusivamente dentro del marco de la explotación. Aparentemente, la consideración de que el trabajo
infantil es un problema social surge cuando el trabajo de los
niños se convierte en asalariado, es decir, cuando los niños
empiezan a trabajar para empleadores ajenos a sus familias
(Mendelievich, 1980:3).
Tradicionalmente, en muchas familias mexicanas -particularmente en los sectores rurales, aunque también en los urbanoslos hijos han jugado un papel importante como parte de las
estrategias de sobrevivencia económica (Selby y otros, 1994).
Evidentemente que tal situación no es exclusiva de las familias
mexicanas, pues como lo señala un informe de la OIT:
... en todas las sociedades los niños han participado y
participan, en mayor o menor grado, en los procesos de
producción, intercambio y servicios que son necesarios
para la supervivencia del grupo al que pertenecen (Mendelievich, 1980).
Aún hoy, poco más de la cuarta parte de la población mexicana
es rural, y un buen número de hogares constituyen todavía
unidades productivas, en donde los menores, como las muieres, participan activamente en la producción, aunque su
trabajo no sea reconocido oficialmente. El fenómeno se ve
particularmente acentuado, dado que muchos trabajadores

�20

adultos son expulsados de las áreas rurales como resultado del
deterioro del sector agropecuario (Unikel, 1976) y porque en
el campo mexicano las tasas de fecundidad registran niveles
que casi duplican a las urbanas (Ribeiro, 1995; Zúñiga, 1990;
Zavala, 1989), por lo que la población infantil es proporcionalmente mayor en el campo que en las áreas urbanas.
En los medios urbanos, particularmente entre los más pobres,
los niños también representan una mano de obra familiar importante, especialmente en los hogares monoparentales encabezados por mujeres, los cuales manifiestan niveles de vida
muy bajos (Lomnitz, 1985: 76) . En este sentido, la realidad de
la pobreza urbana en México rompe el esquema según el cual
los niños forman parte de las estrategias económicas de las
familias cuando éstas son unidades de producción, y dejan de
hacerlo cuando se convierten en unidades de consumo.
Mientras Que en algunos grupos la llegada de un hijo representa
un costo mayor, pues implica un consumo suplementario de
bienes y servicios, para otros representa un beneficio, dado
que implica fuerza de trabajo suplementaria (Margulis, 1 989),
un bastón para la vejez (Ribeiro, 1993), un refuerzo de los lazos
de solidaridad grupal (Leñero, 1979). y un valor de identidad
sexual (Ribeiro, 1995)
En tanto que en las clases medias y en los estratos económicamente más favorecidos los menores prácticamente no ínter·
vienen en la actividad económica de la familia, en los sectores
marginados los niños son llamados a participar intensamente
desde la edad de 8 años (Selby, 1995). En este sentido,
constituyen un importante recurso de la pobreza. Las familias
pobres de medios urbanos, particularmente las muy pobres que
se encuentran en el sector informal de la economía, deben
responder al carácter relativamente escaso de los empleos y a
la carencia total de garantías exógenas para su reproducción,
mediante la maximización de la fuerza de trabajo de que
disponen. Entran aquí en juego dos elementos: al el número de
personas en condiciones de trabajar, y bl la maximización de
su uso como productores de ingreso (Margulis, 1989). Para el
primero, la unidad doméstica sólo puede actuar aumentando
su tamaño (por extensión o por fecundidad); para el segundo,
se deben tomar decisiones respecto a la edad a la que los hijos
comienzan a trabajar , a la posibilidad de que los hijos estudien
o no, y a las actitudes respecto del trabajo femenino (Margulis,
1989).
Resulta entonces que en un contexto de pobreza extrema, la
unidad doméstica tiene que ser entendida como una unidad
económica que envía personal al mercado de trabajo para
recibir un salario, y mantiene además personal en el hogar para
que realice actividades esenciales para la subsistencia y se

21

dedique a producir artículos en ·industrias domésticas• (González de la Rocha, 1986).
Además del importante papel que juegan los niños en la produc-

ción de y para la familia, también es importante su participación
en la reproducción de la unidad doméstica, entendiendo por
reproducción la estrategia compartida y solidaria de sus miembros con el propósito de lograr la continuidad de la familia
(Margulis. 1989). Aquí es donde las niñas participan más que
los niños, ya que los menores no escapan al esquema de división del trabajo doméstico que caracteriza al modelo predominante de estructura familiar en México (Sel by y otros, 1991 ) .
Podemos agregar que en una sociedad en la que prevalece una
acentuada estratificación social, los grupos social y económicamente marginados no sólo necesitan el trabajo de los niños
para sobrevivir, sino que perciben en él una función socializadora . Y en ello puede entenderse que el valor que los padres
dan a sus hijos no es meramente utilitario y funcional, sino que
también denota una preocupación por el porvenir de los hijos:
para defenderse en la vida, ellos deben aprender a trabajar y
ser responsables, pues en pocos años serán llamados a hacerse
cargo de sus propia vidas y deberán fundar sus propias familias
Aunque en este sentido sobra decir que dicha función socializadora implica limitaciones para el desarollo de los niños v
contribuye a la reproducción de la estratificación social. ya que
el tipo de actividades desarrolladas _por estos niños y por sus
familias son las de menor productividad y las peor remuneradas; dado que la actividad económica influye sobre la deserción
escolar (Bensusan, 19801, los niños que abandonan la escuela
corren el riesgo de pasar varios años de su vida dedicados al
mismo oficio, sin que con el paso del tiempo se encuentren en
una mejor posición para obtener empleos más ventajosos.
Evidentemente el gobierno mexicano no tiene una tarea fácil
para regular los aspectos del trabajo de los menores, ya que
por una parte, el trabajo infantil está legalmente prohibido,
pero por la otra la sociedad mexicana no está en condiciones
de asegurar para todos los niños (nt para todas las familias) los
medios mínimos de subsistencia Si el gobierno se apega
estnctamente a las disposiciones del Convenio 1 38 de la OIT
y aplica firmemente la legislación vigente en el país. priva a un
gran porcentaje de familias mexicanas de la función del apoyo
de los niños como parte de sus estrategias de sobrevivencia
económica; pero si al contrario, se vuelve tolerante y no se
entromete en esos asuntos que "conciernen principalmente a
las propias familias", como de hecho sucede, entonces deja
una puerta abierta para que la barata mano de obra infantil
pueda ser explotada, v que quede al margen de las conquistas
laborales de los adultos (sindicatos, garantías de empleo,

�23

22

garantías de indemnización, seguros contra enfermedad y accidentes, vacaciones, salarios legales, etc.).
El problema está estrechamente relacionado con las condiciones de extrema pobreza en la que subsiste una gran proporción
de la población. Mientras tales condiciones persistan, será casi
imposible modificar la situación actual, pues las familias seguirán necesitando el trabajo de los niños para poder sobrevivir,
ya sea al interior mismo de sus unidades domésticas o enviándolos fuera para conseguir un salario de apoyo. De hecho, entre
las recomendaciones de la OIT para facilitar la aplicación de los
principios del Convenio 138, se estipula que se deberán adoptar medidas para lograr el pleno empleo de los adultos (Mendelievich, 19801.
No existen -a nuestro juicio- estudios que muestren que el pleno
empleo de los adultos favorece la abolición del trabajo infantil.
Pero aún suponiendo que así fuese, en el panorama actual de
México tal meta parece casi imposible de alcanzar. Al tomar el
poder el Presidente Zedillo en diciembre de 1994 se comprometió a generar un millón de empleos por año para disminuir
el rezago en materia de empleos. Sin embargo, a tan sólo 6
meses del inicio de su gestión, lejos de generar nuevos empleos
se habían perdido varios cientos de miles debido a la crisis
económica. La proyecciones gubernamentales más recientes
en materia económica sugieren que durante el período 1995·
2000, la PEA tendrá un incremento anual promedio cercano a
un millón de personas (Gobierno de México, 19951. De tal
suerte, aún cuando fuese posible alcanzar las metas propuestas
por el actual gobieno ·lo cual parece sumamente difícil· no sería
posible disminuir el rezago en materia laboral, pues la gen·
eración de nuevos empleos apenas si alcanzaría para cubrir las
necesidades de los jóvenes que ingresan anualmente a la
población económicamente activa.

***********
El panorama que presenta actualmente la situación de los niños 1
en México deja todavía mucho que desear. Ni la orientación
populista del gobierno hasta la década de 1970, ni el giro hacia
el neoliberalismo a partir de 1980 han podido reducir significa·
tivamente muchos de los problemas que aquejan a la infancia.
Las tendencias económicas observadas actualmente no ofre·
cen un panorama muy alentador, ya que los recursos gubernamentales se destinan principalmente a actividades que tratan
de reforzar la productividad interna y la competitividad en los
mercados, restándole importancia a los programas de bienestar
social. la coyuntura económica parece exigir que cada vez más

se le otorgue un papel preponderante a la eficacia, al rendimiento y a la participación de los particulares en el financiamiento
de los programas gubernamentales. Existe así una tendencia
de reducir el crecimiento de las finanzas públicas respecto del
crecimiento de las necesidades sociales.
Es cierto que el país ha entrado desde hace algunos años en
un proceso de modernización, aunque -debemos decirlo- se
trata de una modernización inacabada y desigual, ya que
además de alcanzar sólo a algunos sectores de la población, la
asimilación de nuevas tecnologías y estilos de vida no van de
la mano con modificaciones en los marcos jurídicos. Además,
podríamos preguntarnos qué significado tiene esta modernización para los sectores mayoritarios de la población. Hemos
dicho que la mitad de los niños mexicanos se encuentran en la
pobreza, y hasta ahora, los planes de desarrollo de los gobiernos postrevolucionarios no han podido modificar tal situación.
Uno de los problemas serios es que los planes y políticas
gubernamentales no reconocen la diversidad cultural. La políti·
ca está diseñada de manera centralista, para responder a
necesidades urbanas y de estratos medios y superiores. Se
observa, además, un desarrollo desigual que ha favorecido a
las regiones más urbanizadas {como Nuevo León donde cerca
del 95% de la población es urbana) y ha discriminado a otras
más rurales (como Chiapas y Oaxaca, en donde la mayor parte
de la población es rural y de grupos étnicos diferentes).
Tenemos así un país que constituye un mosaico de gran
diversidad étnica, lingüística, socioeconómica y geográfica, en
donde existen enormes variaciones en el grado de urbanización
y disponibilidad de servicios y en el cual convive una multiplicidad de formas de organización de unidades domésticas. Lo
que es coherente para unos grupos sociales no lo es para otros.
El enfoque es integracionista y hay una sola política educativa,
una sola de salud, una sola demográfica. Hay una sola concepción de lo que es y debe ser la familia. Todo ésto resta eficacia
a los planes y proyectos sociales, entre ellos a aquellos destinados a atender las necesidades de los niños.

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Este artículo se inscribe dentro de la tradición de los estudios
urbanos de sociología iniciada desde -los años veinte, cuando
los intereses de investigadores sociales de las escuelas de
Chicago y Manchester, se orientaron hacia trabajos que tuvieron como objeto la ciudad y sus conglomerados humanos.
Muchas investigaciones fueron realizadas, y se hicieron intentos ~or definir la cultura urbana en comparación con el mundo
rural . Esto los condujo a interrogarse sobre la dinámica de los
barrios pobres.
En el caso de la antropología, la orientación hacia los estudios
en ciudades fue tardía, surgió hacia mediados de los sesenta
y se consolidó como subcampo disciplinario hasta los setenta.
Este nuevo interés, tuvo como contexto la aceleración en el
desplazamiento de poblaciones rurales hacia centros urbanos,
situación que se ha presentado en muchos países, particularmente en los latinoamericanos. Así, los antropológos tuvieron
que mudarse siguiendo a su objeto de estudio (Fox, 1977: 14).
En esta situación, los estudios realizados por los antropológos
requirieron una redefinición de sus enfoques, de sus instrumentos de investigación y la aplicación de técnicas modificadas.
Mucho tiempo ha pasado desde esta época; ya está lejos
también la etapa de adolescencia de la sociología y de la
antropología, que se cuestionaron frecuentemente sobre los
límites y perspectivas de los estudios urbanos IHannertz,
1983; Ribouleau, 1982). Se pasó a una etapa en la que importa el examen de organizaciones sociales particulares, más que
las interrogaciones acerca de la pertinencia del objeto de
estudio. Así, el interés por este tema ha aumentado y las
investigaciones se han multiplicado aportando nuevos cono-

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1 Profesor-Investigador de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad

Autónoma de Nuevo León
2 Este enfoque fue desarrollado más tarde utilizando la construcción bipolar
de Redfield (1953, 1955).

�28

cimientos acerca de grupos sociales con una dinámica de crecí·
miento rápido y con rasgos específicos. los paradigmas de las
ciencias sociales en el estudio de ciudades pasó de los enfoques propuestos por Maine, Ourkheim y Tonnies, a aquellos
basados en la nociones de ecosistema, de redes (networks),
así como también a los que se basaron en análisis económicos
e ~istóricos, en do51de la ciudad es examinada como un todo
(R1bouleau, 1982) . Esto indudablemente sirvió como base
para planificadores urbanos y para un mejor conocimiento de
los grupos sociales de las ciudades.
Hoy día, al interior de los numerosos estudios sobre las
ciudades, encontramos en México un renovado interés por la
dinámica de las unidades domésticas. sobre todo por estudi·
osos que han destacado el papel que juegan las mujeres
(Massolo. 1992), y también por el contexto social de crisis
económicas recurrentes (Selby, 1994). De ahí que esta situa·
ción requiera enfoques e instrumentos específicos que nos
permitan averiguar de Que manera los miembros de unidades
domésticas lográn satisfacer sus necesidades básicas. Con
esta intención, abordaremos algunos conceptos teóricos que
están implícitos en el examen de la dinámica de sectores de
bajos ingresos y aquellas en pobreza extrema en zonas ur
banas, con el objetivo de contribuir a la construcción eventual
de un marco conceptual y una base analítica útil para su
examen.
El tema de la pobreza ha sjdo abordado desde diferentes
perspectivas. De hecho. una gran parte de la literatura en
c!encias sociales, -ha mostrado un vivo interés en la compren·
s1ón de este fenómeno y en explicaciones que han ido desde
aspectos macroestructurales hasta la descripción microsocial
de la familia. Podríamos argumentar después de esta asevera·
ción que el tema es sugestivo; existe y ha existido una preocu·
pación por la pobreza que engloba una multiplicidad de estudios
en la historia de las ciencias sociales. En ellos los enfoques se
han multiplicado a través del tiempo, incluyendo en muchas
ocasiones análisis de un mismo fenómeno con etiquetas diferentes.
Sin la pretensión de abordar la trayectoria de este largo camino
en la historia de las ciencias sociales, valga afirmar que a pesar

3 El e s tudio de ciudades tuvo gran aceptación en el mundo académico; com o
mues tra podemos cons ultar tes extensas bibliograffes de fllenton 11976) y
de Gutkind (1973).

29

de la exaustividad con que han sido tratados algunos aspectos
relativos a esta preocupación, existe todavía lugar para abordar
el tema de la pobreza. No obstante los serios intentos para
comprenderla y para erradicarla, todavía estamos lejos de
conseguir una explicación consensual de su naturaleza y de los
mecanismos que le son inherentes. Esta situación justifica el
continuar abordando este fenómeno que caracteriza a una
sociedad cambiante.

Pobreza urbana y unidades dom6sticas
El tema de las unidades domésticas en situación de pobreza
presenta un interés que coincide con orientaciones de algunos
investigadores sociales mexicanos en las últimas décadas. Sin
embargo, una constatación que se desprende del examen de
la literatura. es que globalmente estos estudios todavía no
presentan un corpus epistemológico que satisfaga la elabora·
ción de una teoría explicativa con alcances más amplios. Esta
tarea, sin duda, es una de las más importantes que deben
emprenderse en los próximos años, si queremos contribuí, en
el mejoramiento de la situación de los pobres en este país.
4

Por otra parte. en Jos últimos años han aparecido los estudios
sobre unidades familiares en situación de pobreza; algunos se
han relacionado con temas que buscan explicar la insersión de
la mano de obra en el mercado de trabajo (García, Muñoz v De
Oliveira. 1982). Otros han buscado explicaciones relativas al
rol de la mujer en contextos dominados por una tradición
masculina (Massolo, 1992); el rol de las unidades domésticas
como recurso de la pobreza (González de la Rocha. 1986); las
estrategias de sobrevivencia de los marginados (Adler de
Lornnitz. 1975); migración y pobreza (Browning, H.L. y Feindt,
W .• 1973; Balan, Browning y Jelín , 1977); en fin, tenemos una
gama amplia de cuestiones que se han propuesto dilucidar los
investigadores sociales interesados en desglosar y desmenuzar
las características de conglomerados familiares en México.
Mucho se ha avanzado en las investigaciones realizadas.
Tenemos elementos que nos permiten concluir acerca de
ciertos aspectos relativos al funcionamiento de unidades fami·
liares en situaciones de pobreza, aunque todavía no tenemos
en muchos casos, la suficiente evidencia empírica para estable·

4 Aunque actualmente e xiste un interés renovado por este tema, ya desde
la dé&lt;:ada de los sesentas se produjo une amplia literatura. Como ejemplo
véanse los trabajos de Osear lewis .

�30
cer generalizaciones sobre los mecanismos implícitos en la
dinámica familiar. Esto se debe principalmente a que ha habido
problemas para estudiar este fenómeno: diferentes objetivos,
métodos, e información segmentada. No obstante esta constatación, los trabajos realizados han demostrado -y ésta es una
de las grandes aportaciones- que el enfoque de los estudios
sobre unidades domésticas constituye todavía un tema con
amplias posibilidades para la investigación, además de ser
importante como concepto heurístico (García, Muñoz y De
Oliveira, 1982).
Conceptualmente la unidad doméstica incluye personas que
viven bajo el mismo techo, organizan sus recursos colectivamente y ponen en acción estrategias de generación de ingresos
y actividades de consumo. Además, "El concepto incluye a los
miembros que pueden o no ser parientes. Desde este punto de
vista, la unidad doméstica es un grupo social y no simplemente
una colección de individuos". En este sentido, puede argumentarse que las unidades domésticas constituyen unidades sociales (González de la Rocha, 1986: 16).
Asimismo, este concepto refiere al ámbito donde se organiza
en parte la vida cotidiana de los individuos. Su utilización
durante los últimos años ha adquirido un lugar analítico preponderante para el estudio de fenómenos específicos, ya que
permite entender mejor algunos de los mecanismos sociales
relativos a la operación del mercado de trabajo, en especial
aquellos referidos a los factores que actúan sobre la formación
de la oferta de mano de obra. No obstante, el concepto adquiere una connotación económica cuando consideramos que el
pertenecer a un hogar significa compartir los beneficios o
desventajas derivados de las condiciones económicas de los
demás miembros, compartir un presupuesto común y utilizar
una infraestructura (incluido el trabajo doméstico) también
común para la satisfacción de las necesidades materiales
(García; Muñoz y De Oliveira, 19821.
En estas condiciones, la unidad doméstica ofrece la oportunidad de entender mejor el impacto de los procesos extradomésticos, o más generales sobre la vida familiar. Asimismo, se pueden entender las fuerzas internas que afectan la organización
y la economía familiares y los procesos decisionales que se
desarrollan en su interior. Desde esta perspectiva, la unidad
doméstica no juega únicamente un papel pasivo y no es de
interés simplemente por su capacidad de reflejar fenómenos
extradomésticos. Por el contrario, es un receptor de fuerzas
externas que condicionan, o al menos influyen, en lo que sucede a nivel interno, pero a su vez genera fuerzas internas que
son también importantes para la organización doméstica social
y económica (González de la Rocha, 1986).

La retención de la unidad doméstica como concepto heurístico,
requiere de un examen de la composición de parentesco, el
tamaño, los ciclos vitales de los hogares y la estructura por
edad y sexo. Estos están vinculados y nos proporcionan las
características del grupo familiar y la información sobre la
participación económica de los integrantes. la comprensión de
la unidad doméstica nos permitirá abordar otros fenómenos
más generales, relacionados con las maneras a las que se
recurre para allegarse los recursos económicos necesarios para
la reproducción de la fuerza de trabajo en el interior de las
unidades domésticas. En los hogares se toman decisiones
sobre dónde y cómo se participa en el mercado de trabajo y
sobre el consumo. Otros elementos importantes que debemos
considerar en relación con las unidades domésticas, se refieren
a la ideología, ya que
en su interior se transmiten los valores culturales y otros
elementos del «equipaje ideológico» ... todos ellos constituyen elementos importantes para la comprensión de
la persistencia de una estructura económica y social
(González de la Rocha, 1986: 12).
Dinámica de la U!lidad doméstica y ciclos vitales.
A pesar de que la perspectiva precedente nos permite obtener
información rica en los análisis sociales, es necesario considerar que las unidades domésticas.tienen un sentido dinámico.
Ellas deben analizarse diacrónicamente si se pretende comprender su naturaleza de cambio. Esto nos indica ·Ia necesidad de
a~rdar a las unidades domésticas a través de la influencia que
reciben de las transformaciones del ciclo vital o dom\Stico. En
estudios realizados durante los años sesenta, Fortes ya consideraba al grupo doméstico como el taller de la reproducción
social y a éste como un proceso cíclico. Para Fortes, varios
tipos domésticos eran considerados como "fases en el ciclo de
desarrollo de una sola forma general para cada sociedad". las
conclusiones de González de la Rocha (19861, en relación con
las unidades domésticas "nucleares" y "extensas", indican que
ellas no constituyen dos grupos diferentes. los diversos tipos
~ estructura pueden hallarse en una sola unidad doméstica en
d1f~rentes momentos del ciclo familiar. Asimismo que "una sola
unidad doméstica presenta niveles diferentes de ingreso y

5 Citado por González de la Rocha (1986:21-22).

�32

33

bienestar en sus diferentes etapas. los niveles de pobreza v
bienestar están fuertemente influidos por el ciclo doméstico•.

Asf, podemos considerar que en cieneral la unidad doméstica
es una entidad social dinámica y que se encuentra fuertemente
influida por el ciclo vital.
Esta posición teórica es relevante y tiene implicaciones signifj.
cativas dentro de 1a investigación social acerca de la unidades
domésticas. Generalmente, en muchos estudios se presentan
diferentes tipos de familias y se dan cifras estáticas que repre·
sentan momentos temporales específicos de éstas. También,
encontramos análisis que reportan cifras obtenidas de censos
o encuestas; incluso, observamos construcciones diagramáti·
caso tipologías de la familia. Sin embargo, el sentido diacrónico
y dinámico de las unidades domésticas requiere de un examen
que refleje el proceso de cambio y la transformación.
Una de las opciones interesantes que se desprenden de investigaciones rncientes .para mostrar el sentido diacrónico de las
unidades domésticas, refiere a la utilización del concepto de
ciclo doméstico. En éste, se observa el proceso de cambio de
las unidades domésticas debido a las transformaciones en su
composición y estructura, participación de sus miembros en el
mercado de trabajo v estrategias de sobrevivencia. la idea del
ciclo doméstico, refiere básicamente a cómo-los grupos familiares atraviesan por «estadios» vitales que van desde el matrimonio, el nacimiento de los hijos, el lanzamiento de los hijos hacia
sus respectivos matrimonios, el estadio post-hijos, y ta disolu·
ción de la familia por la muerte de uno de tos cónyuges.
Para cada estadio el tamaño y ta composición sufren
transformaciones que tienen amplios efectos sociales y
económicos en áreas como ta vivienda y los patrones de
consumo y ahorro, la actividad económica femenina y el
bienestar social, que requier8n ajustes por parte de los
individuos (Kono, 1977:356 ).
Para García, Muñoz y De Oliveira (1982), esta forma de
conceptualizar el ciclo doméstico, operacionalizado por Glick
(1947) y G1ick y Parke Jr. (1965), tiene limitaciones que fueron
señaladas por Kono (1977:358-359}. El plantea que esta .forma
de considerar a la unidad doméstica implica:
a la existencia de grupos nucleares que excluyen a las famitias
extendidas;

6

Citado por Garcla, Muñoz yOe Oliveira (1982).

b que todas las familias completan la totalidad del ciclo antes
de morir uno de tos cónyuges (se olvida la pasibilidad de
divorcio o muerte antes de ese momento), y
e subraya el supuesto de la familia con hijos por oposición a
las ·parejas que no desean o no pueden tenerlos, las cuales
l!egan a constituir un número importante en algunos países
(como en el caso del Japón en 1970,). Asimismo, deja de
lado la posibilidad de hogares con jefes sin cónyuge y sin
hijos.
Aunque estos supuestos deben ser consideraciones que deben
tomarse en cuenta cuando abordamos el sentido diacrónico de
las unidades domésticas, el concepto de ciclo doméstico es
releva9te, ya que nos permite ubicarlas en una realidad cambiante . Esta situación es importante: ·Los ciclos domésticos
no son necesariamente unilineales, ni las fases se hallan perfecta y claramente separadas entre si" (González de la Rocha,
1986: 18). Siguiendo a esta última autora, quien se apoya a su
vez en Fortes, podemos delimitar con fines prácticos las fases
que lo caracterizan:
La etapa de expansión en ésta la unidad doméstica crece.
comienza cuando la pareja se une y termina aproximadamente cuando la mujer cumple cuarenta años y finaliza su
edad ·fértil. Se trata de una fase en donde los miembros de
los hogares aumentan y están en desequilibrio ya que la
relación trabajadores- consumidores es muy desigual. Este
tipo de hogares se halla bajo una mayor presión económica
que en la siguiente fase.
2 Etapa de consolidación o equilibrio: esta etapa puede con-

7 A pesar de su pertinencia como concepto analítico. exi sten dific ultades p ara
diferenciar a las familias por ciclo vital, sobre todo en países que no
necesariamente se caracterizan por un predominio casi absoluto de familias
nucleares y que no cuentan con estadísticas detalladas. Se recurre entonces
a le edad del jefe de familia c omo una aproximación (García. Muñoz y De
Oliveira. 1982:531 Estos autores afirman que hay diversos enfoques pera
operacionahzar el concepto entre ellos le edad de la medre. le cual es
utilizada frec uentemente en investigaciones -antropológic as A veces s e
recurre a le edad de los hijos más pequeños ~Recchini. 19791; en ocasiones
combinada con la edad del jefe del h ogar (Schmink. 19791. No obstante.
ni aún los mejores indicadores parecen captar bien la realidad de les
unidades no nucleares, limitación que puede estar presente en el propio
concepto de ciclo vital. Por esta razón, los autores parten del indicador
menos refinado: la edad del jefe del hogar.

�35

34

tinuar cuando la segunda ha comenzado en su sentido
económico. Los hijos, o al menos algunos de ellos, trabajan
y participan en la economía doméstica, no sólo como
consumidores, sino también como generadores de ingresos.
En esta fase, la frontera es muy difusa respecto a la primera.
Su rasgo más importante es la capacidad de la unidad
doméstica de volverse económicamente más equilibrada en
relación al ingreso y al consumo.
3 La etapa de dispersión: se presenta cuando los miembros
de la unidad doméstica empiezan a separarse de su unidad
de origen para formar y organizar nuevas unidades. Igual
que en las etapas anteriores los límites son difusos.
El reconocimiento de estas fases del ciclo y el sentido dinámico
de las unidades domésticas ha sido utilizado recientemente en
investigaciones; entre ellas destaca el estudio de Dandurand
( 1992), para ilustrar
complejidad de la familia canadiense.
Otras investigaciones se han interesado en el ciclo doméstico,
tal es el caso de Tamara Hareven cuyo trabajo está centrado
en temas históricos empíricos en Inglaterra y que analiza a la
familia como un proceso temporal más que como una unidad
estática. Por su parte, Adler de Lomnitz ( 1975), reconoce la
importancia del ciclo doméstico como proceso dinámico. Desa·
fortunadamente sólo sugiere que el ciclo doméstico es el motor
de tal dinamismo y circunscribe sus efectos al problema de la
vivienda. "El ciclo doméstico ha sido utilizado asimismo para
analizar la movilidad residencial Turner lo ligó con las necesida·
des cambiantes de vivienda dependientes del ciclo" (González
de la Rocha, 1986:24).

Jr

las estrategias de sobrevivencia
Las líneas anteriores nos indican la gran importancia que
revisten los ciclos domésticos en el examen de las unidades
familiares. No obstante, este instrumento metodológico no ha
sido utilizado frecuentemente y se ha omitido su carácter
heurístico para conocer aspectos esenciales que sirvan en la
intervención para el desarrollo de las unidades domésticas de
bajos ingresos y en extrema pobreza. En esta situación los
ciclos do~ésticos tienen un valor innegable en las estrat~gias
que los miembros de hogares emprenden para solucionar sus
problemas. "La etapa en el ciclo vital de la familia comprende

8 Citadas por González de la Rocha (1986:24).

una serie de variables que caracterizan a la familia como un
todo y que influyen sobre la naturaleza de las estrategias de
sobrevivencia diseñadas a nivel familiar" (Chalita, 1992:283).
Podríamos asegurar que los cambios en el ciclo doméstico,
están íntimamente relacionados con el nivel de bienestar de las
unidades domésticas. "Se encontró que las unidades domésticas en expansión son más vulnerables a la pobreza debido a
su mayor incapacidad de mandar más miembros al mercado de
trabajo" (González de la Rocha, 1988:218). Además, existen
numerosos aspectos de los ciclos que pueden vincularse con
algunas actitudes de los miembros de la unidad doméstica. La
posibilidad para crear nuevas estrategias de sobrevivencia
puede ser cada vez más difícil,
Sin embargo ella se apoya en hijos mayores, nueras y
yernos. Por tanto invertir en la educación y matrimonio
de los hijos es una estrategia de sobrevivencia ventajosa
en las «etapas tardías de los ciclos» (Chalita, 1992:2832841
Los datos sociodemográficos de los grupos domésticos, nos
indican que las unidades domésticas examinadas en una perspectiva dinámica, presentan características diferentes en relación con la fase del ciclo doméstico en el que se encuentran.
Es indudable que los miembros de los hogares experimentan
rasgos distintos dependiendo de la estructura interna familiar
que es determinada por la edad, el sexo, la posición en el
trabajo, la educación, entre otros. Los estudios realizados bajo
esta perspectiva, subrayan la existencia de necesidades, ingresos y consumo diferente en las diversas fases del ciclo doméstico; así como roles específicos de cada uno de los miembros,
una presión diferente para cumplirlos y diversas posibilidades
de ascenso social.
Es precisamente en este sentido Que la validez del concepto

de ciclo doméstico adquiere toda su riqueza heurística para el
conocimiento del papel que desempeñan las unidades domésti·
casen el proceso de desarrollo. El ciclo doméstico está íntimamente relacionado con las actitudes que se adoptan en los
hogares para solucionar los problemas económicos y de espectativas de las familias. Podríamos resumir lo anterior afirmando
que a cada fase del ciclo doméstico corresponden, de una
manera general, estrategias específicas.
Podemos afirmar que la mayor parte de nuestros actos en la
cotidianidad son estrategias que adoptamos consciente o inconscientemente para solucionar problemas. Esta aseveración
incluye no sólo aquellas acciones directamente relacionadas
con la toma de decisiones para la sobrevivencia material, sino
también las que se vinculan con actividades que realizamos

�37

36

indirectamente para satisfacer necesidades. Esta primera aproximación al concepto de estrategia como proceso, debe afinarse para aplicarla al examen de fenómenos sociales. Chalita
(1992:278), siguiendo a Wolf (1988). afirma que el concepto
de estrategia
. . . sugiere el camino por medio del cual se consiguen y
combinan diferentes recursos urbanos a fin de asegurar
la reproducción material de las familias; ésta es definida
como la suma total de comportamientos a nivel familiar".
Se trata de una secuencia de acontecimientos planeados
con más o menos lógica, con mayor o menor éxito, cuyo
objetivo es el bienestar de las personas que las realizan
(González de la Rocha, 1986:16).
Podría afirmarse que las estrategias refieren a un proceso de
planificación en donde
El grado y el ritmo de adaptación familiar a las condiciones cambiantes están relacionadas con el éxito que la
familia pueda tener en la optimización de sus recursos
materiales y con la efectividad de su planeación a largo
plazo" (Brambila, 1985:16)
Esta delimitación del concepto de estrategia es válida en
términos generales para explicar comportamientos sociales
relacionados con la reproducción material, el bienestar y la planificación que se adopta para adaptarse a situaciones de cambio. No obstante es necesario especificar su función en términos temporales. En el corto plazo, a las estrategias organizativas que se asumen para abordar carencias previstas e imprevistas de la vida diaria se les denomina estrategias de sobrevivencia, y varían según el tipo de familia y la etapa de su ciclo
doméstico, así como de acuerdo al contexto urbano. A estas
se le denomina frecuentemente estrategias particulares (González de la Rocha : 1986: 16). Por otra parte, las estrategias
generales a largo plazo, son respuestas colectivas al interior de
las unidades domésticas e involucran a varios de sus miembros.
Son múltiples: incluyen los ingresos de más de un
miembro de la familia y porque las respaldan diferentes
tipos de ocupaciones en las que las actividades remuneradas son únicamente una de tantas otras; éstas
últimas abarcan la producción doméstica, el trabajo
hogareño el trabajo en redes sociales (Wallerstein y
otros, 198~ Portes, 1978; Moser, 1982; Long y Richarson, 1978) .
Dado que nuestro interés se basa en el examen de unidades
domésticas de bajos ingresos y en extrema pobreza, el concepto de estrategias de sobrevivencia particulares y a corto

plazo es el que podría adaptarse mejor para explicar los
comportamientos relacionados con la reproducción material,
con el bienestar y con la planificación en situaciones de cambio.
Debemos recordar que el análisis diacrónico vinculado con los
ciclos domésticos, constituye la orientación que permite entender cómo los grupos domésticos plantean la solución a sus
problemas inmediatos. Esto es importante: las unidades domésticas en situaciones de bajos ingresos y en pobreza extrema actúan en general a corto plazo.
Sin embargo, a pesar de lo apropiado del concepto y de su
aceptación en investigaciones sociales, en nuestra opinión
debemos mencionar las limitaciones implícitas para su operacionalización, los «presupuestos ocultos» . Veamos algunos de
ellos según Chalita (1992):
1. Implica un comportamiento racional . El término engloba
desde un conjunto de fines colectivos a largo plazo hasta una
serie de respuestas reactivas no dirigidas (Schmink, 1984:95)
2. Este término se enfoca sobre los resultados, más que sobre
el proceso; en esta situación se omiten las decisiones que
anteceden a un resultado, o bien se considera que éstas a nivel
familiar no son conflictivas (Folbre: 1988) Respecto a ésto
último, existen evidencias que demuestran que dentro de la
familia no se comparten los mismos fines (Beneira y Roldán .
1987; Moser, 1987; Wolf. 1988). Esto se relaciona directamente con un comportamiento familiar, producto de una unión
entre estrategias individuales y las luchas al interior de las
unidades domésticas, en donde existe una estructura de poder
y obligaciones entre los miembros {Chalita, 1992:278). Podemos considerar que la toma de decisiones es un proceso
conflictivo entre las jerarquías de edad y el género; la unidad
doméstica no es un núcleo homogéneo, es una unidad contradictoria, una estructura jerárquica (González de la Rocha,
1986:26).
A esta crítica se puede agregar aquella aportada por Selby
(1994). en donde la generalidad del concepto. la existencia de
actores racionales. la toma de decisiones, el número de alter
nativas, o por el hecho dudoso de que la familia está en
situación de sobrevivencia. la hacen inoperante. A continuación abordaremos algunos aspectos de las estrategias de
sobrevivencia que pueden aplicarse como orientaciones metodológicas en algunas investigaciones.

9 Citados por Gonzélez de la Rocha (1986: 17).

�39

38 -

Son numerosas las maneras como se manifiestan las estrategias de sobrevivencia urbana. Las investigacio~es reci~ntes
han señalado diversos aspectos que es necesario considerar
en un análisis que pretenda discernir sus implicaciones para el
desarrollo de unidades domésticas en situación de bajos ingresos y de pobreza extrema. En algunos est~dios so~re este
tema, se ha puntualizado y acentuado la necesidad de incorporar los condicionantes macroestructurales en las estrategias.
Esta situación ha hecho más complejos los análisis, obligando
a incorporar muchas variables (inclusión del salario real, nivel
de empleo, cambios en la canasta familiar, gasto público en
infraestructura urbana), asimismo el análisis se hace más
complicado cuando incluimos factores de cambio rápido en
situación de crisis económica. Dada esta situación, se ha
optado por examinar un sólo aspecto del fenómeno (redes de
intercambio, trabajo doméstico, presupuesto de tiempo, división del trabajo entre los miembros del hogar, comportamiento reproductivo, educación, vivienda, entre otros); algunos trabajos han privilegiado "la interrelación entre una serie
de aspectos" utilizando entrevistas profundas (García, Muñoz
y De Oliveira, 1982:23).
En este contexto, uno de los temas privilegiados en investigaciones refiere a procesos al interior del hogar, relacionados con
la organización familiar, tales como el comportamiento reproductivo, la división del trabajo por edad y sexo, y la organización del consumo. Con esta orientación, se construyeron
tipologías familiares para explicar la relación entre las estrategias de sobrevivencia y la fecundidad. Otros trabajos fueron
realizados en Chile; ahí se afirma que la participación de los
hijos y de la esposa en la actividad económica, el nivel de
ingreso y consumo familiar, el número de hijos y las actividades
respecto al tamaño de la familia, están condicionados por la
estrategia de sobrevivencia económica que impone la inserción
del jefe de hogar en la estructura productiva (García, Muñoz y
De Oliveira, 1982:20). Esta perspectiva no fue bien aceptada;
no obstante constituyó un enfoque inicial importante en los
estudios sobre el tema.
Además de los temas descritos, se ha abordado el papel de los
hijos en las estrategias de sobrevivencia. En este aspecto,
González de la Rocha (1986) aborda las decisiones de los
pobres urbanos de retener a los hijos casados en la unidad
doméstica hasta que otro miembro en edad productiva tome
su lugar como generador de ingresos. Por otra parte, relaciona
la mano de obra infantil con las fases de consolidación Y
expansión del ciclo doméstico. En esta misma linea de inves·
tigación, en Brasil se enfatizaron las funciones económicas de
las unidades domésticas, destacando la combinación de es·

cuela-trabajo, el comportamiento reproductivo y la modificación de las características de las unidad doméstica a través de
la superposición de los ciclos domésticos de expansión y de
dispersión. Este estudio fue interesante, abrió una linea de
análisis que "vincula la división del trabajo entre los miembros
del hogar con la división social del trabajo en el nivel estructural· (García, Muñoz y De Oliveira, 1982: 21 ) .
La actividad económica asalariada ha constituido también un
tema de investigación. Con esta perspectiva se encontró una
compatibilidad entre trabajo doméstico y actividad económica
a.salariada; ésta se ha apoyado en estrategias de sobrevivencia,
tales como redes de relaciones vecinales y familiares y uso de
guarderías; estrategias enfocadas principalmente al cuidado de
los hijos pequeños. Esta situación podría definirse como • maximización del uso del tiempo y trabajo de la mujer. Es decir, se
compatibilizan y complementan las estrategias de trabajo
doméstico con la actividad asalariada en base de esa maximización" (Estrada y Sheridan, 1988: 158). Este último trabajo
se acerca a los estudios de estrategias y la reproducción de la
fuerza de trabajo. Se afirma que a partir de las unidades
domésticas se ponen de manifiesto los mecanismos para la
manutención; además se investiga si la mano de obra de
hogares también vende su fuerza de trabajo al igual que el jefe
de familia (García, Muñoz y De Oliveira, 1982:23).
Indudablemente la generación de ingresos (monetarios y no
monetarios) para las unidades domésticas constituye un tema
central entre las ,itrategias. En un estudio efectuado en Brasil,
Schmink (1979) , nos refiere a una situación en donde la
capacidad para generar ingresos depende de la disponibilidad
de los trabajadores que se sumen a los que ya participan en la
actividad, del tiempo que emplean y del trabajo para generar
ingresos suplementarios, además de incorporar mecanismos
extradomésticos. Estos últimos ya estaban presentes desde los
llrimeros análisis realizados en la antropología urbana. El caso
deAdler de Lomnitz (1975), es un ejemplo en donde se destaca
su importancia.

Se incluyen también como estrategias clásicas, la venta desde
el hogar de productos de belleza, de abarrotes o bien de
servicios que puede realizar en su hogar la mujer, tales como
la cocina, costura y lavado de ropa, entre otros. Estas actividades se consideran como extensiones del trabajo doméstico.

IOCitado por García, Muñoz y De Oliveire (1982:21).

�40

Igualmente, encontramos casos de trabajadoras o bien jefas de
familia que realizan hasta tres actividades diarias: trabajo asalariado, industrial o de servicios, trabajo a domicilio (maquila) y
trabajo doméstico (Estrada y Sheridan, 1988). Es frecuente
asimismo la participación de las mujeres en el mercado informal
(González de la Rocha, 1986).
Este tema ha sido de gran relevancia para muchas investigadoras con perspectivas de género y ha dado lugar a la producción
de muchos trabajos. En estos estudios, la unidad doméstica
aparece como el elemento central en torno del cual se elabora
la estrategia de la reproducción física y social. Esta logra
"combinar la procreación con la socialización, el trabajo asalariado con el trabajo en el hogar y la educación, todos ellos
elementos indispensables para la reproducción social y física"
(González de la Rocha, 1986:26). Según esta autora, "Ninguna
otra institución social ha podido hasta ahora combinar exitosamente todos estos elementos y remplazar a la unidad doméstica en la reproducción" .
Al interior de estos análisis hemos encontrado puntos de vista
opuestos en relación a la situación de las mujeres jefas de
hogar. Autoras como Chant ( 1 988). consideran que el bienestar las familias encabezadas por mujeres y que son dueñas
de sus viviendas es mejor. y que este tipo de familias frecuen·
temente resultan de la propia decisión de las mujeres. Su
estudio demuestra que ellas tienen muchos elementos positivos en la lucha por la sobrevivencia. En contraposición al punto
de vista anterior, González de la Rocha ( 1988) afirma que las
unidades domésticas encabezadas por mujeres presentan niveles más bajos de bienestar que sus contrapartidas. En general,
podemos afirmar que existe una gran diferencia en estrategias
de sobrevivencia entre hogares con cabeza masculina y aquellos encabezados por mujeres y que actualmente existe un gran
interés en estudios urbanos sobre la situación de la mujer, sobre
todo aquellos que abordan los movimientos populares en donde
hay, una gran participación femenina.
las redes de intercambio recíproco.
La importancia de las redes de intercambio recíproco a llevado
frecuentemente a cuestionarse acerca de si la unidad doméstica funciona como eje de la organización de las diversas
actividades necesarias para el mantenimiento cotidiano de sus
miembros. "Esto es, no se acepta a priori que la pertenencia a
un hogar suponga el surgimiento de estrategias de supervivencia que impliquen responsabilidades compartidas de manutención" (García, Muñoz y De Oliveira, 1982 :22). Esta orientación
cuestionó los supuestos de armonía, cooperación y racionali-

41

dad que están presentes en varios estudios que toman al hogar
como unidad de toma de decisiones.
En las estrategias de sobrevivencia urbana las redes de intercambio recíproco constituyen un elemento sobresaliente. Para
obtener bienes y servicios básicos, los pobres urbanos establecen relaciones sociales entre parientes y vecinos, con el fin de
procurarse toda una gama de bienes y servicios que hacen
posible su reproducción. Estas estrategias de sobrevivencia,
basadas en gran parte en redes de ayuda mutua, son tomadas
precisamente por los grupos sociales de bajos ingresos y
marginales, dado que tienen pocas oportunidades para satisfacer necesidades. Estas redes se basan en el parentesco, la
vecindad, las relaciones sociales determinadas por el compadrazgo y el cuatismo. En ellas el elemento central es la distancia
f/sica en la vecindad y el nivel de confianza entre los pobladores
(Adler de Lomnitz, 1975). Así, encontramos que ellas se
fundamentan en la reciprocidad y la confianza. Sin embargo,
las redes pierden importancia frente a otros factores cuando
se tiende al individualismo, tal y como lo plantea la teoría de
la modernización (González de la Rocha, 1986:30-31) .
Las redes de intercambio recíproco tienen un sentido dinámico;
éstas y el parentesco son armas importantes que la familia tiene
para adaptarse a las condiciones cambiantes del sistema . Ellas
se modifican ante situaciones nuevas o recurrentes, tales como
las crisis económicas en México; se rompen o cambian en situaciones que así lo requieren, o bien se crean nuevas cuando surgen necesidades. De una manera general, se puede afirmar que
éstas constituyen un recurso importante para las clases desfavorecidas incluyendo a la clase obrera (Niembro: 1988: 175)
De la misma manera que existen diversas estrategias de sobrevivencia encontramos una multiplicidad de redes de ayuda
mutua . Una persona en el medio urbano tiene muchos tipos de
relaciones sociales con diversos propósitos. Las redes son
vehículos a través de las cuales se obtiene ingreso familiar
(monetario y no monetario) y la ayuda.para obtener un empleo
así como la circulación en efectivo. Otros aspectos incluyen la
colaboración de parientes, vecinos o compañeros de trabajo,
para conseguir préstamos y otras transacciones en efectivo y
en especie; asimismo, a través de ellas se consigue auxilio para
cuidado de niños y para lograr préstamos e información sobre
empleo potencial (Chalita, 1992).
·
Además de estas consideraciones podemos mencionar que las
unidades domésticas no están aisladas, ellas tiene un contacto
estrecho con otras entidades sociales. Dos tipos de relaciones
las vinculan con la sociedad externa: a) relaciones verticales y
asimétricas que la unen con el capital y el Estado. En éstas, la
unidad d.Qméstica está subordinada y no puede modificar la

�43

42

relación, y b) la relaciones horizontales y simétricas que se
establecen entre iguales, es decir entre parientes, amigos y
vecinos. Este segundo tipo de relaciones, es la que interesa en
el caso de los grupos de bajos ingresos y en pobreza extrema,
ya que las redes de reciprocidad se dan de manera horizontal.
Es preciso señalar que este último tipo de relaciones en las que
se basan las redes de intercambio recíproco, no son formas de
organización social que pueden explicarse como meros residuos de etapas anteriores del proceso de cambio social.
• Estas instituciones llevan la huella de la sociedad en la que
funcionan• (González de la Rocha, 1986:29).
Se pueden agregar otros aspectos relativos a las redes, entre
ellos destacan los diferentes roles conyugales que desempeñan
los hombres y la mujeres en las unidades domésticas y las
distintas relaciones que ellos establecen al exterior, las contradicciones en las familias donde hay disidencias y al mismo
tiempo reciprocidad. las relaciones extra-domésticas en donde
se participa en estrategias colectivas de sobrevivencia para
adquirir tierra, vivienda o servicios públicos. En este mismo
sentido, uno de los aspectos interesantes que apuntan González de la Rocha (1986) y Adler de lomnitz (1975), refiere al
esfuerzo y al tiempo que dedican las unidades domésticas para
crear y mantener redes de relaciones sociales, es decir en el
afianzamiento de relaciones simétricas y recíprocas.
Conclusiones.
las páginas que preceden han tratado de ubicar al lector en
algunos conceptos que podrían ser adecuados para guiar
investigaciones acerca de la unidades domésticas en sectores
urbanos. Se ha tratado de presentar una base teórica para el
análisis de las unidades domésticas de bajos ingresos y aquellas
en pobreza extrema de áreas urbanas.
En el estudio de la pobreza urbana y de las unidades domésticas, constatamos que los exámenes aún no presentan un
corpus epistemológico que satisfaga la elaboración de una
teoría explicativa con alcances más amplios. Todavía no podemos establecer generalizaciones sobre los mecanismos implícitos en la dinámica familiar, debido principalmente a que ha
habido problemas para estudiar este fenómeno: diferentes
objetivos, métodos e información segmentada. No obstante el
enfoque de los estudios sobre unidades domésticas constituyen todavía un tema con amplias posibilidades para la investigación, además de ser pertinente como concepto heurístico.
la perspectiva propuesta anteriormente requiere considerar
que las unidades domésticas tienen un sentido dinámico. Ellas
deben analizarse diacrónicamente si se pretende comprender

su naturaleza de cambio. Esto nos indica la necesidad de
abordar a las unidades domésticas a través de los ciclos vitales
o domésticos. Esta importancia del concepto de ciclo doméstico en el examen de las unidades familiares no ha tenido una
contrapartida como instrumento metodológico; el concepto no
ha sido utilizado frecuentemente y no se ha explotado en
muchos estudios su importancia heurística para conocer aspectos importantes que sirvan en la intervención para el
desarrollo de las unidades domésticas de bajos ingresos y
marginales. Esto podría constituir una pista interesante: los
ciclos domésticos tienen una importancia innegable en las
estrategias que los miembros de hogares emprenden para
solucionar sus problemas. De tal manera que éstos están
íntimamente relacionados con el nivel de bienestar de las
unidades domésticas. De una manera resumida, podemos
afirmar que a cada fase det ciclo doméstico corresponden, de
una manera general, una serie de estrategias específicas.
Por lo que respecta a las redes de intercambio recíproco, éstas
también tienen un sentido dinámico para adaptarse a las condiciones cambiantes del sistema. Se modifican ante situaciones
nuevas o recurrentes, se rompen o cambian en situaciones que
así lo requieren, o bien se crean nuevas cuando surgen necesidades. De una manera general, se puede afirmar que éstas
constituyen un recurso importante para las clases desfavorecidas. De la misma forma que existen diversos tipos de unidades domésticas, ciclos vitales y estrategias de sobrevivencia,
observamos una multiplicidad de redes de ayuda mutua.
No hemos pretendimos presentar en este breve artículo conceptos nuevos, ni tampoco abordar toda su implicación teórica.
Tratamos de sistematizar un marco de análisis que pueda ser
útil en el examen de algunos casos de unidades domésticas
pobres en las ciudades. Esperamos que la identificación de
estos elementos clave de la dinámica social permitan actualizar
nuestro conocimiento acerca del tema.

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�CONDUCTA SEXUAL Y VIH-SIDA: El CASO DEL
ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY, N. l.
1

Oiga Olivla Carranza Navarro

Introducción.
«El SIDA es un problema que está considerado no sólo como
una cuestión médica y de salud pública, sino también como un
asunto social, que concierne al individuo, familia, grupos
específicos y al Estado; como los responsables para conducir
su atención». (Soberón, 1989:3). Hasta la fecha no se ha
logrado encontrar una cura a esta enfermedad y tampoco existe
una vacuna que pueda evitar la infección del virus, «se nos ha
repetido un sin fin de veces que la única medida preventiva
que se tiene es la educación de la población, para que evite
conductas riesgosas en el aspecto de su sexualidad» (Castro,
1989:417).
Desde el inició de la epidemia del SIDA, el VIH ha infectado a
una población que oscila entre 9 y 11 millones de adultos y 1
millón de niños en el mundo. Actualmente existen un millón
quinientos mil casos de SIDA en la población adulta v 500 mil
casos en los niños. Para el año 2000, se estima que las cifras
ascenderán a entre 30 y 40 millones de infectados entre
hombres, mujeres y niños. Los casos declarados de SIDA serán
de entre 12 y 18 millones, y 2 millones de estas personas serán
niños (Hurtado, 1993a:4).
Con estas cifras alarmantes -que han sido manejadas oficialmente a nivel mundial- constatamos la gravedad del problema;
sobre todo al saber que está afectando a las personas que se
encuentran en edad productiva, tanto desde el punto de vista
dé la economía, como del de la fertilidad. Esta situación traerá
consecuencias muy graves. «El SIDA puede convertirse en la
más costosa y catastrófica plaga en la historia» (Platas,
1992:8).
Hasta fines de 1992, los Estados Unidos era el país, en el
continente ameñcano, que reportaba más casos de SIDA; el

1 Egresada de la Maestría en Trabajo Social de la Universidad Autónoma de
Nuevo Le6n.

�48

segundo lugar lo ocupaba Brasil; el tercero, México, \Jbicado
actualmente en 10° lugar, a nivel mundial. (Hurtado, 1993d:3).
En el estado de Jalisco -que en México ocupa el segundo lugar
de casos de SIDA· los datos muestran que por cada 5 hombres
hay dos mujeres infectadas. Guadalajara es la ciudad con más
personas infectadas, a nivel nacional. En ésta, existen 487
casos por cada millón de habitantes (Hurtado, 1993d:3).
Nuevo León ocupa el quinto lugar, después del DF, Jalisco,
México Y Puebla. Hasta 1994, existían en este Estado 641
casos; los municipios que ocupan los tres primeros lugares son:
Monterrey, San Nicolás y Guadalupe (Sepúlveda, 1994).
En los centros de atención y control del SIDA, la mayoría de
la gente que acude a recibir atención son homosexuales y
bisexu~les ':'~sculinos, drogadictos y prostitutas. Estos grupos
están 1dent1f1cados -desde que apareció esta enfermedad en
nuestro país- como los que tienen más prácticas sexuales de
alto riesgo al VIH-SIDA (Rico, 1989:255) . Sin embargo, si
atendemos lo que señala la Organización Mundial de la Salud
descubrimos que en el mundo existen 9. 2 millones de persona;
heterosexuales que están infectadas por el VIH-SIDA, mientras
que entre los homosexuales la ~ifra no llega sino a 1. 9 millones
de casos (CONASIDA: 1992a) . Así, a pesar de estas cifras,
constatamos que a más de 12 años de incidencia del SIDA en
nuestro país, la población heterosexual aún no se siente
concernida por este problema . Ante la actitud de la población
heteros~xual, surgen las dudas: ¿en realidad no tienen prácticas de nesgo, o no están conscientes de ello?; ¿acaso muchos
de ellos no han sido, o son, compañeros sexuales de personas
que tienen un comportamiento de alto riesgo al VIH?
Una situación que se deriva de este problema, es la de muchas
mujeres infectadas por el virus. La información a nivel mundial
puede apreciarse en el cuadro 1.
En México, debemos destacar que al inicio de esta epidemia
los varones eran los más afectados. En 1985, por cada 25
hombres infectados con el virus, había una mujer infectada;
sin embargo, entre 1988 y 1993, la proporción entre hombres
Y mujeres se modificó: actualmente por cada 6 hombres
infectados hay una mujer infectada. En Nuevo León esta
proporción es de 10 a 1 (CONASIDA, 1993).

2

México es uno de los pafses de occidente en donde cada vez se observan
més casos de SIDA entre la población heterOf&amp;xual. Asl lo indican las cifras
estadísticas enojadas por el CONASIDA y por los COESIDAS estatales.

49

Cuadro 1
Total de personas infectadas de VIH·SIDA en el mundo, por
sexo, hasta 1992.
Personas infectadas

Millones de casos

Porcentaje

l:fombres Adultos

7 .1

55.0

Mujeres Adultas

4 .7

36.5

Niños

1.1

8.5

Total

12.9

100.0

Fuente: CONASIDA (1992c) .

Bromfman (1991 :13), dice que hasta el momento, en México,
3
se ha realizado poca investigación social sobre SIDA . En las
áreas socio-culturales sólo se han limitado a hacer estudios
descriptivos de la situación. En lo particular, se tiene la creencia
de que una investigación social que hable del SIDA sin relacionarlo con el comportamiento sexual de las personas, no
estaría abordando correctamente el problema, ya que nos
desviaría de la realidad; y la verdad es que la principal forma
de infección que causa esta enfermedad ·entre los adultos- es
por vía sexual. Situación que se presenta peligrosa para los
seres humanos debido a su necesidad de intimidad física.
Valdespino (1989:281 ), admite que no se han realizado estudios acerca de las prácticas sexuales de la población masculina
-no identificada socialmente como homosexual·, por lo que
para estimar el porcentaje de homosexualidad en los varones,
se ha tenido que recurrir a los resultados arrojados por los
estudios de Kinsey. Sin embargo, es probable que en nuestro
país no sean de mucha utilidad los informes de Kinsey, de
Masters y Johnson y de otros investigadores extranjeros. Ante
tal situación, consideramos que la problemática mexicana debe
ser analizada desde una perspectiva más propia a nuestra

3 En releción con ésto, habrfa que conocer la razón por la cual no se investiga
en esta área. Ya hemos optado por dejer el problema a las disciplinas
químicas y m6dicas. ¿Acaso se piensa en el SIDA como un problema da
salud, que no es, de mayor grado. asunto para la Sociología, la Antropología
o para el Trabajo Social "/

�50

cultura, ya que sólo así podemos obtener ~oluciones ~oncre~a.s
adecuadas a nuestra realidad. En estas c1rcunstancIas, quIsImos realizar una investigación en la que el objeto de estudio
fuese la conducta sexual de las personas identificadas socialmente como heterosexuales. El interés por abordar a esta
población se debió a la preocupación por el incremento -cada
vez más acelerado- de la infección del VIH de este grupo que
incluye hombres, mujeres y niños; quienes n!' son con~idera~os
de un modo directo y claro como grupo de nesgo a la infección
del VIH-SIDA.
En nuestro estudio4, la .finalidad fue conocer cómo un grupo
de personas heterosexuales en el área metropolitana de Monterrey, N. L. está viviendo su sexualidad. considerando que
existe el riesgo de contraer el SIDA. Específicamente, nos
interesó obtener información acerca de la influencia que tienen
algunos factores socio-psico-culturales (edad, sexo, estado
civil, escolaridad, ocupación, religión, conocimientos en sexualidad y transmisión sexual del VIH-SIDA, uso de alcohol, uso
de pornografía, prostitución, promiscuidad, enfermedades y
práctica sexual) en su comportamiento sexual; y en base a
estos conocimientos realizar un análisis descriptivo-comparativo, entre hombres y mujeres, en relación con su situación de
riesgo por contacto sexual al VIH .
Para desarrollar este objetivo de investigación, realizamos el
estudio en el Hospital Metropolitano "Dr. Bernardo Sepúlveda ~,
de la Subsecretaría Estatal de Salud. Tomamos una muestra
combinada no probabilística, intencional por cuotas, compuesta por 270 personas (135 hombres y 135 mujeres), en edades
de 18 a 50 años, residentes de los municipios de Monterrey,
Guadalupe y San Nicolás de los Garza, N. l. Aplicamos una
cédula de entrevista estructurada y utilizamos como técnica
de apoyo la observación sistemática.
Veamos los resultados más sobresalientes de este estudio.
1. Perfil sociodemográfico y educación sexual.
Edad. El 36.3% de los entrevistados tiene entre 18 y 25 años,
el 43.3% entre 26 y 35 y el 20.4% entre 36 y 50 años.

4 la investigación en cuestión fue realizada por la autora durante 1993 V
1994, como parte de su proyecto de Maestría en Trabajo Social. La Tesis
producto de este trabajo se encuentra disponible en la Biblioteca de la
Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Nuevo león
(nota del Editorl.

51

Estado civil. la mayoría de los entrevistados (73%) son casados, 17.4% solteros y 9.6% están separados, viodos o divorciados.
Escolaridad. El 21.5% tiene estudios primarios, el 45.6%
escolaridad media incompleta y el 33.0% tiene al menos
instrucción secundaria completa.
Ocupación. la mayoría de las mujeres (77.8%) se dedican ~
trabajos del hogar; el 80.7% de hombres y el 20.7~ de
mujeres, tienen un empleo eventual; sólo un 1. 5 % de muJeres
y el 17.0% de hombres cuentan con un empleo fijo. los oficios
más comunes que se encontraron fueron: empleados de empresas de servicios como gasolineras, hospitales, restaurantes,
cantinas, gobierno, mercados, tiendas, centros de video, veterinaria, ferreterías, mensajerías, radio, trabajadoras domésticas, guardias de seguridad, almacenes, mueblerías, farmacias
y vendedores ambulantes (de tacos, nopales, periódicos, libros, seguros de vida, paletas, sexo, etc.). También se nos
presentaron obreros y ayudantes de la construcción como albañiles, ayudantes electricistas, torneros, macheteros, carpinteros, pintores, plomeros, costureras, electricistas, soldadores,
técnicos electricistas-automotrices, mecánicos, ingenieros de
sistemas y electricistas, etc.
Religión. El 81 .5%de los entrevistados profesa la religión
católica.
Educación sexual. la educación sexual es un factor que influye
en la exposición al riesgo del VIH, pero debido a la complejidad
que resulta la medición de la influencia de esta variable,
optamos por manejar sólo algunos indicadores que se refieran
a la información que tienen las personas sobre sexualidad
humana, ya que esta es parte del proceso educativo. la
información que las personas tienen sobre sexualidad se presenta como una condición necesaria -aunque no suficientepara que puedan ser capaces de vivir su sexualidad de un modo
apropiado para evitar el riesgo a adquirir una enfermedad sexual
-como el SIDA- ya que una persona que tiene conocimientos
en el aspecto sexual puede saber sobre lo que son las relaciones
sexuales, los métodos anticonceptivos, los embarazos, las
enfermedades venéreas, etc.

Uno de los resultados de nuestra investigación, fue que en esta
población existe una patente falta de información en aspectos
de sexualidad. la falta de una adecuada educación sexual en
la escuela, familia, amigos y otras instituciones, ha influido
para que estas personas -desde muy temprana edad- vivan una
sexualidad sin responsabilidad, en relación al riesgo de adquirir
enfermedades de transmisión sexual, entre ellas el VIH. En otro

�52

indicador observamos un número considerable de personas que
creen que la familia es la institución responsable de brindar
instrucción sexual; coinciden en que la escuela es la menos
indicada para cumplir con esta tarea formativa. Encontramos
que ambas instituciones tienen una participación muy deficiente en esta labor educativa.
Es evidente que la mayoría de la población (77.4%) está de
acuerdo en que los padres deben hablar a sus hijos sobre
aspectos de sexualidad. El 73.0% acepta que se les debe hablar
de métodos anticonceptivos y enfermedades venéreas; poco
más de la mitad de la población está de acuerdo en que se
manejen temas de sexualidad en la escuela. La experiencia en
nuestro campo profesional -trabajo social- nos dice que, aunque sabemos que los padres tienen un papel muy importante
en la educación sexual de los hijos, sucede que éstos tienen
que buscar respuesta a sus dudas sexuales en medios alejados
a la familia: libros, revistas, películas, amigos, etc., y frecuentemente las respuestas que encuentran están alejadas de la
realidad.
Otros hallazgos fueron: 4 7 .4%de las mujeres y 31 .1 % de los
hombres dicen no tener información sobre las enfermedades
de transmisión sexual; entre las mujeres que sí están informadas, tenemos un 28.8% que se han instruido en unidades hospitalarias, libros, o medios de comunicación; un 5.2% ~i~e
haber sido informada en la escuela y un 3.0% en la fam,ha.
Mientras que entre los hombres, 43.0% recibió información
con los amigos, 5 .9% en la escuela y 2.2% en la familia.
2. Conocimientos sobre transmisión sexual del VIH-SIDA y uso
de bebidas alcohólicas.

Conocimientos sobre la transmisión del VIH. En relación a los
conocimientos que tiene la población acerca de las formas en
que el virus del SIDA se puede adquirir, solamente manejamos
indicadores referentes a la transmisión sexual, por ser este el
tema que nos ocupa. La información que buscamos con esta
variable es en relación a los conocimientos de síntomas del
SIDA, maneras de riesgo de contagio, medid.a s preventivas a
la infección, interés de las personas en mantenerse informados,
percepción de sí mismos como candidatos a la infección, etc.
Pensamos de esta manera poder determinar si la información
existente sobre la transmisión del VIH significa que la población
tenga un comportamiento sexual conveniente para evitar la
infección.
En esta parte de la investigación, encontramos que un 49.2%
del total de entrevistados percibe a la población homosexual
masculina con riesgo de infección. B resto respondió que toda
persona promiscua tiene el riesgo de infectarse. Cabe recordar

53

a Mann (1990), quien dice que la discriminación y prejuicios,
también son •factores de riesgo• a la infección. Aquí observamos que la población heterosexual se siente ajena al VIH. No
obstante la realidad nos dice que el SIDA está afectando a
hombres: mujeres y niños, sin importar su preferencia sexual.
Lo mismo pueden infectarse homosexuales, heterosexuales o
adolescentes que inician su vida sexual, hasta amas de casa
fieles a la única pareja sexual en su vida.

La mayoría de esta población no se percibe a sí misma como
sujetos en riesgo a adquirir el VIH. Es muy probable que éstas
personas no hayan recibido los men5:3jes del •~agic•_Joh"!~n
-conocido basquetbolista norteamencano- quien se 1dent1f1ca
como heterosexual, sano, sin vicios de alcohol ni de droga,
pero que sí recuerda haberse involucrado sexualment~ con 60
mujeres. El dice: «uno no puede optar por correr el nesgo de
tener un contacto sexual no protegido con una persona ocasional, pues esto puede resultar un error fatal»; agrega: «cualesquiera que sean sus prefere'fias sexuales, no puede darse el
lujo de creerse invulnerable» .
En otro indicador, tenemos que un 80.4% de la población tiene
conocimiento -a modo general- de que la infección del VIH se
transmite sexualmente. Así, observamos que un 55.5% de
esta gente (sumando respuestas falso y no sabe) desconoce
las maneras específicas de contagio del VIH; ya que igr:ioran
que se puede transmitir a través del semen y de las secreciones
vaginales, donde el virus se encuentra en muy alta .c~ncentración. Es evidente la considerable falta de conocImIentos
acerca de la transmisión sexual del virus del SIDA; sin embargo,
existe desinterés por buscar infonnación. Tal vez sea por el
hecho de que no se sienten involucrados por el problema ..La
inquietud que aquí se nos presenta es con el grupo que dice
conocer las formas específicas de infección por vía sexual: ¿ el
conocer la forma de evitar la infección VIH, significa no tener
una conducta de riesgo?
Uso de Alcohol. En este estudio sobre el comportamiento
sexual no deja de ser interesante indagar sobre los efectos del
alcohoÍ en la conducta de ·Ios entrevistados. Consideramos
importante manejar esta variable, ya que en el estudio explo·
ratorio fue muy común que la gente hablara de su comportamiento de riesgo, incluyendo la frase "andaba con unas
copas• . Miller (1989:47), dice: «se debería evitar la ingestión

5 Citado p or Annstrong (199 1).

�54

excesiva de alcohol o drogas antes y durante las relaciones
sex~ales, ya Que el alcohol puede hacer Que el sexo sea más
relaJa':'te Y agrada~le.: ~ro afectan el juicio, incluyendo ta
capacidad para decir no ¡cortés y firmemente!» .
El alcohol tiene mayor influencia entre los varones para tener
sexo ~on p~rsonas casua(es; sin embargo, la mayoría de éstos
Y casi la mitad de las muJeres no han necesitado estar bajo el
efecto de bebi~as alcohólicas para tener, por lo menos una vez,
un compo!1am1_ento sexual de riesgo a la transmisión del VIH.
A~te tal s1tuac1ón, observam~s que el uso del alcohol -por sí
mismo- no es un fa_c tor determinante, aunque sí contribuyente,
para Que la po~lac,ón tenga una conducta riesgosa, ya que es
notable la ca~1t1dad de personas -ambos sexos- que no necesitan ~ndar baJo el efecto de bebidas embriagantes, para tener
relaciones sexuales con personas desconocidas. En otro indicador sobre la !nfluencia del alcohol para tener una relación con
pers~nas ocas1on~les, tenemos que 57.7% de los hombres y
17.8_¼ de la~ muJeres han estado motivados a tener a sexo
ocasional, baJo el efecto de copas.
Se observa una t~ndencia entre el 75.9% de los entrevistados,
a t_ener un~ relación sexual con una persona ocasional, aún sin
la 1nfl~enc1~ ~el alcohol. Los hombres -un 92.6%- son los que
más d1sp_os1c1ón manifiestan frente al sexo ocasional, ya Que
no necesitan toi:nar copas para sentirse motivados. Las mujeres
-en un porc~ntaJ~ menor que los hombres (59.3%), manifiestan
estar ta~b1én dispuestas al sexo ocasional sin necesidad de
~star estimuladas por el alcohol. Esta situación no deja de ser
1mport_ante, por las cuestiones culturales acerca de la situación
~emenma en nuestro país (respuesta tal vez influenciada por ta
hbe'!~d que ha alc~nzado la_m_ujer en el aspecto sexual. ya Que
m~n1f1esta no sentirse reprimida para vivir su sexualidad con
quié':1 sea_, Y cuando le plazca; es decir, no necesita vivir en
matnmorno para realizar su vida sexual). Esta •tibertad" sexual
nos lleva a cuestior:-amos si aumentará el número de caso;
VIH-~IDA en las m~Jere~. Desde el punto de vista psicológico
se d1~a que esta s1tuac1ón es saludable, ya que la mujer no
necesita del alcohol para ser estimulada sexualmente; pero
de~E: _el punto de vista de la salud física, nos habla de ta
posib1hdad ~n la que se encuentra el sexo femenino para
ponerse en nesgo de adquirir enfermedades infecciosas 'incluyendo por supuesto el SIDA.
•
3 _ Uso de pornograffa y relaciones sexuales con pareias múlti·
ples.
~
Po~nografla._ Utilizamos esta variable conscientes de que no es
fácd_ determinar la manera en la que el recurso de materiales
er~t!cos repercute en 1~ conducta del individuo. Sin embargo
qu1s1mos obtener nociones acerca del grado en que esta;

55

personas se encuentran en situaciones de riesg~ al VIH,
teniendo contactos sexuales con personas desconocidas. Masters y Johnson (1987:652), argumentan que cuando se confronta a la gente con materiales de tipo erótico, algunos individuos ven estimulado el impulso masturbatorio y coital; en muy
pocos casos el impulso puede disminuir, pero en la mayoría
no se encuentran manifestaciones de alteración en sus modelos
de conducta. Agregan que al igual que las fantasías, el material
pornográfico dispara la imaginación y hace que las personas
puedan encontrar -sin perder el dominio de la situación- las
zonas inquietantes de su cuerpo. Aquí observamos que el
material más utilizado es: películas de video, 51.9%; revistas,
24.4% y cine, 4 .8% . El 80.4% opina que la pornografía ayuda
a exteriorizar los deseos sexuales reprimidos; 80.4% , que
motiva a tener relaciones sexuales ocasionales; el 68.1 % está
de acuerdo en que motiva a realizar experiencias sexuales
"novedosas" . Por otro lado. 25.2% acostumbra ver pornografía en compañía de su pareja estable. 34.4 % con amigos o
parejas ocasionales y 21 . 1% solos.
Sumando los resultados de las personas que "siempre" evitan
tener sexo ocasional, y las que •no usan" pornografía, captamos un 83% de mujeres que no han tenido un comportamiento
sexual de riesgo, aún cuando han usado material pornográfico;
este porcentaje es considerable. ya que en nuestro país se tiene
la idea de que la mujer no demanda este tipo de material, por
cuestiones culturales. Sin embargo, nuestros datos nos muestran que también ellas se interesan y se excitan con la
pornografía . Sólo un 46 .7% de los hombres se han visto en
está situación. Esto nos indica que son los hombres quienes
se han visto más influenciados por el uso de la pornografía,
para tener un comportamiento sexual de riesgo al VIH, relacionándose con personas totalmente desconocidas, sin conocer
el aspecto de salud de sus compañeros sexuales. Aunque las
mujeres también hacen uso de material erótico, controlan más
sus impulsos sexuales y han evitado caer en conducta riesgosa
al VIH, al menos no influenciadas por dicho material.
Prostitución . La práctica de la prostitución es considerada
como una de las más riesgosas al VIH, ya que existen contactos
sexuales con múltiples personas. Por ello, decidimos incluir
este aspecto en nuestro análisis. Quienes practican la prostitución se encuentran más expuestos, pues tienen muchos compañeros sexuales; y es muy probable que -con frecuenciaadquieran otras enfermedades de transmisión sexual, situación
Que les duplica su riesgo a adquirir el VIH. En la población
prostituta masculina, los riesgos son mayores cuando sus
clientes son hombres, ya que el tipo de prácticas que se tienen
en las relaciones homosexuales masculinas -sexo anal- significan mayor peligro para la infección .

�56

Reibstein y Richards (1993:25), aseguran que para la mujer
anglosajona, el descubrir que su marido tiene una aventura
secreta de una noche puede ser más desestabilizador para el
status-quo del matrimonio, que el descubrir que visita a una
prostituta, ya que en esta relación se maneja dinero y no
sentimientos. Es de suponerse que a la mujer mexicana le pasa
igual, ya que parece no preocuparle tanto el que su compañero
visite a una prostituta: piensa que son encuentros que no llegan
ni a aventuras; por lo tanto, se sienten seguras de que su
matrimonio no está en peligro. Tal vez en términos emocionales
así sea, pero en el aspecto de salud, la seguridad de la familia
está en duda.
El 61 . 5 % de los hombres han tenido contactos de alto riesgo
a la infección del VIH, ya que han tenido sexo con una o más
prostitutas. Sólo 12.6% de ellos se relacionaron una ocasión
en la compra de sexo (aunque el grado es menor, este no deja
de ser riesgoso). Uno de los datos que causa más sorpresa es
el de la población femenina que también se ha relacionado con
personas prostitutas: 3.7% sólo con una pareja y 9.7% con
dos o más parejas (en este rubro están incluidas las mujeres
que han pagado por servicios sexuales a otra persona, y aquellas que han tenido parejas que se dedican a la prostitución) .
En este estudio partimos de la suposición de que nuestra
muestra estaba compuesta por personas que no pertenecían a
los grupos de riesgo mencionados en las campañas preventi·
vas: quienes se dedican a la prostitución. Ya que tomamos
población abierta -heterosexual-, de comportamiento sexual
aparentemente normal, nos causó sorpresa encontrar señoras
y señores que se dedican -o se han dedicado alguna vez en su
vida- a este oficio. Así, encontramos que 15.3% de las mujeres
y 21 .2% de los hombres han ofrecido sus servicios sexuales.
Cabe observar que en este estudio son más los hombres que
las mujeres -aunque en una muy reducida diferencia- quienes
se prostituyen. Esta situación nos sorprende, ya que en las
estadísticas nacionales es más común encontrar mujeres prostitutas. Algunos entrevistados dijeron prostituirse con mujeres
(o sea que no sólo son los hombres quienes les demandan sus
favores sexuales) .

57

se puede decir lo mismo de las mujeres, ya que 28. 1 % de ellas
no tienen seguridad, pues sus compañeros sí se han involucrado en este tipo de prácticas. Además, tenemos un alto porcentaje de mujeres que aceptan desconocer la conducta sexual de
sus cónyuges en relación con la prostitución. En nuestra
cultura, las respuestas de estas mujeres -quienes dicen no
saber- no son de extrañar, pero sí causan sorpresa los hombres
que aseguran desconocer la conducta sexual de sus parejas,
ya que los valores machistas que predominan en nuestro país
nos hacen suponer que no es fácil para ellos aceptar que
desconocen el comportamiento sexual de sus compañeras. Es
probable que esta población viva una situación riesgosa al VIH,
ya que no conocen el historial acerca de la vida sexual de sus
parejas. Para conocer la opinión acerca del acuerdo o desacuerdo que tienen sobre el hecho de que los hombres acudan con
personas que ejercen la prostitución, encontramos que el
39.3% de las mujeres está de acuerdo (algunas casadas
comentaron que ellas estaban de acuerdo, ya que a veces no
están •con ganas• de tener relaciones sexuales; entonces es
bueno que los maridos acudan con quienes pueden acceder a
sus deseos).
El 10.3% de las mujeres, alguna vez se han visto influenciadas
por el alcohol para tener una relación de prostitución (ya sea
buscar un servicio sexual, o bien, vender sus favores sexuales) .
los hombres (60.7%) son quienes presentan más alto riesgo
al VIH, por el comportamiento que presentan al buscar personas prostitutas estando alcoholizados.

Existe una marcada diferencia, entre ambos sexos, de ponerse
en una situación de riesgo directo al VIH relacionándose con
personas prostitutas: mientras que el 97 .8% de mujeres no ha
recurrido una sola vez a comprar servicios sexuales, el 70.6%
de varones si lo ha hecho, al menos una vez.

En relación a la tendencia de la población a involucrarse en
situaciones riesgosas al VIH por medio de personas prostitutas,
tenemos 88.1 % de las mujeres que dijeron preferir la abstención; el 37% de los hombres aceptaron inclinarse más por
quedarse con los deseos sexuales sin satisfacer, que acudir a
los servicios sexuales comprados (esta población manifiesta la
tendencia de no querer involucrarse en estas situaciones de
riesgo). Un grupo de 63% de hombres es el que sí presenta
mayor tendencia a ponerse en alto riesgo al VIH por no estar
dispuestos a abstenerse sexualmente cuando hay deseo sexual. Ellos prefieren la opción de acudir con personas prostitutas. En otro indicador, 90.3% expresa tener temor de adquirir
una infección al relacionarse con personas que trabajan en la
prostitución. Sin embargo, hemos observado el porcentaje de
población masculina que si acude con este tipo de personas.
Esto nos señala que, aún con todo el riesgo que este comportamiento conlleva, no dejan de acudir a ellas.

Los hombres manifiestan mayor seguridad acerca de la fidelidad de sus parejas, ya que 52.6% de ellos aseguraron que
éstas no se han involucrado en prácticas de prostitución. No

Parejas múltiples. En relación al problema del SIDA, el comportamiento sexual promiscuo es considerado como uno de los de
más alto riesgo a la infección del VIH, ya que es peligrosa toda

�58

aquella relación sexual que se tiene con un desconocido o con
una pareja ocasional, sin tomar alguna precaución de protección. Richardson (1988: 14), comenta que el SIDA está relacionado con la promiscuidad; pero sabemos que también se ha
presentado en personas que rara vez tienen relaciones casuales. Aunque predomina la idea de que todos aquellos que han
sido infectados, o padecen el SIDA, es porque son "promiscuos", existen personas que refieren haberse infectado en un
sólo encuentro sexual, con una persona ocasional.
Hemos dicho que en nuestro país predomina una cultura
machista, caracterizada por la costumbre que permite al hombre tener un comportamiento sexual de libertad para involucrarse con otras parejas sexuales. En cambio, a la mujer se le
exige fidelidad. Se juzga de un modo diferente el adulterio de
los hombres al de las mujeres: «en nuestra sociedad, la gente
asume públicamente que no es promiscua, aunque en privado
lo sea, es decir, la gente se dice ser fiel (de día), aunque (de
noche) no lo puedan sostener. Esto es lo que llamaríamos
moralidad diurna, con altas dosis de inmoralidad "nocturna"»
(Almaguer, 1993b:12). De lo anterior, Ouiroga (1993: 1O) toma
algunas palabras para expresar que los jóvenes gays y heterosexuales, son los grupos de más alto riesgo al VIH en la década
de los 90's. Dice que la sumisión de la mujer es también un
riesgo; así como el machismo dado en el aspecto psicosocial
del varón, la doble moral -ya que en el día se proclama
abstinencia o fidelidad y por la noche se vive con gran dosis
de promiscuidad- y considera a la bisexualidad -no manifestada
socialmente- como una conducta de alto riesgo a la infección
VIH. Ante tal situación, sabemos que cualquier persona que se
exponga a las formas de transmisión sexual, puede adquirir el
VIH; es por ello que creemos que es importante investigar la
historia sexual de las personas con quienes se piensa involucrar
sexualmente. Aunque sobra decir que ésto no es una medida
suficiente, ya que está la posibilidad de que tales personas no
digan la verdad.
Et riesgo al VIH en et comportamiento sexual con varias
personas, radica en la dificultad de poder identificar si la
persona con quien se relaciona es portadora o no del VIH. Como
en el caso de las personas seropositivas, la mayoría de las
veces ni ellas mismas conocen su estado de salud.
Las medidas preventivas para evitar la infección del VIH de
acuerdo con la Dirección Nacional de Epidemiología de la Subsecretaría de Salud ( 1990: 51 ) son: abstinencia sexual, fidelidad mutua y uso de condón. Otra medida preventiva puede ser
que las personas se den tiempo suficiente para conocer bien a
su pareja antes de llegar a una relación sexual plena. Sólo así
se tendrá la seguridad de no estar en riesgo de contagio. Es

59

importante no confiar en la impresión de la apariencia de buena
salud, ya que se puede estar frente a un portador sano del VIH.
Ante la cuestión de preferir la abstinencia a tener una relación
sexual ocasional, los datos nos indican que los hombres
presentan ta tendencia más alta a situaciones ~iesgosas,_ya q~e
ocho de cada diez respondieron no preferir la abst1nenc1a
sexual; prefieren una relación sexual ocasional. Entre las mujeres -aunque no es tan alta la tendencia- no deja de ser
significativo que poco más de la tercera parte prefieran tener
sexo ocasional a mantenerse en abstinencia. En otro indicador,
tenemos que la mitad de las entrevistadas asegura desconocer
si su pareja tiene relaciones sexuales sólo con ellas. No hay
que olvidar que ésta es ya una situación riesgosa, por el hecho
de desconocer el comportamiento sexual de sus compañeros.
Se puede decir que el 53.3% de los varones no están en
situación de riesgo a través de sus compañeras, ya que afirman
estar seguros del comportamiento fiel de ellas; sólo el 20.0%
de las mujeres están en la misma situación de seguridad con
sus parejas masculinas.
El 58.4 % de los hombres manifiesta un comportamiento sexual
de muy alto riesgo al VIH, por buscar y encontrar a sus
compañeros sexuales en la calle (donde es muy probable que
se involucren con personas prostitutas y/o promiscuas) . Aunque en menos cantidad, también encontramos que 2 de cada
diez mujeres se han relacionado con personas que "conocen"
en la calle. La mayoría de la población femenina es la que no
está en situación de riesgo, ya que un 53 .3% dijo no haber
buscado, ni encontrado, compañeros sexuales ocasiónales
"callejeros" .
58.5 % de los hombres han tenido de seis a más parejas
sexuales, mientras que sólo 17 .1 % de las mujeres se encuentran en tal situación . No hay que olvidar que las posibilidades
de adquirir el VIH aumentan con la exposición repetida, pero
es posible tener un solo coito sin protección para ·a dquirir el
virus; ésto significa que al aumentar o multiplicar las relaciones
sexuales con diferentes personas, el riesgo al VIH crece, ya
que toda pareja sexual representa un riesgo posible. Por otro
lado, cuando preguntamos: ¿es fácil para usted tener sólo una
pareja sexual? 85.2% de las mujeres respondieron que sí les
parecía fácil; mientras que sólo 41 .5% de los hombres contestaron afirmativamente. la mitad de los varones respondió que
les parecía difícil involucrarse sólo con una compañía sexual.
Sólo se encontró una minoría (2 .6%), en edades de 18 a 20
años, que hasta el momento de la entrevista estaba ajena a
todo riesgo -directo o indirecto- de adquirir la infección del VIH
por transmisión sexual, ya que no habían tenido ningún tipo de
contacto sexual con otras personas.

�60

Los hombres se presentan en una situación menos riesgosa al
VIH a través de sus compañeras, ya que el 40. 7% de ellos
dicen ser la primer pareja sexual en la vida de sus compañeras;
mientras que de la mayoría de las mujeres no se puede decir
lo mismo, ya que sólo un 10.4% de ellas han sido las primeras
parejas sexuales de sus compañeros. 79.2% de mujeres refieren que sus parejas han tenido 4 o más compañeras sexuales
antes de ellas. Esta situación las pone en alto riesgo al VIH, de
un modo indirecto, es decir, a través de sus compañeros
actuales; de quienes se puede decir que han sido promiscuos,
por presentar una historia sexual con varias personas.
Encontramos otro dato interesante en la pregunta: ¿ cuántas
parejas estables ha tenido durante los últimos seis meses? El
4.4% de las mujeres han mantenido de dos a tres relaciones
estables. Esta sit.uación va contra los valores establecidos en
nuestro país, ya que se supone que sólo los hombres tienen
este comportamiento; sin embargo, los resultados nos señalan
que también algunas de ellas son capaces de tener este tipo
de conducta. Cabe hacer el comentario de tres hombres en
ed~d adulta, que expresaron tener dos relaciones más -que no
deJan de ser estables- aparte de la •oficial•. En sus comenta·
rios, mencionaron los consejos que dan a sus hijos: «en vez de
andar con prostitutas y/o mujeres de la calle, mejor busquen
una mujer casada, porque éstas son más "seguras" de no andar
sueltas». Lo que nos preguntamos es si esta opción de matri·
monio en grupo es una estrategia más en la prevención del
SIDA. Es probable que por la cultura machista que predomina
en nuestro país ·donde el comportamiento de los hombres se
caracteriza por no mantener relaciones sexuales con una sola
persona- sería la medida ereventiva que tendría más preferencia
entre el sexo masculino .
En los últimos seis meses, el 86. 7% de las mujeres no ha tenido
un comportamiento de riesgo al VIH, por no haber tenido sexo
ocasionar; un 54 % de los hombres se han encontrado en igual
situación. El grupo que sí ha estado en situación riesgosa es el
conformado por el 45.2% de los hombres, quienes se han visto
involucrados sexualmente durante los últimos seis meses, una
o más veces, con parejas ocasionales.
Bisexualidad. Un dato que nos parece particularmente intere·
sante, es que 37% de los hombres dicen haber tenido relacio-

6 Aunque, evidentemente, le mujer casada también puede estar en riesgo por
le conducta sexual de su marido.

61

nes sexuales tanto con hombres -de una a más veces: como
con mujeres. No hay que olvidar que esta c~nducta b~sexual
es una de las más peligrosas para la población femenina, ya
que representa un canal para que la infección pase a las mujeres
y a los niños. Los hombres se involucran sexualmente -de modo
indiscriminado- con personas de quienes no conocen su estado
de salud, arriesgándose de esta manera a adquirir infecciones
y transmitírselas a sus compañeras. No disc~timos este comportamiento bisexual desde el punto de vista moral, pero
creemos que es de considerable importancia desde el punto de
vista de la salud, ya que en la relaciones sexuales entre
hombres, la practica más común es el sexo anal, comportamiento de mayor riesgo al VIH. Relacionada con esta pregunta
se cuestionó: ¿ha tenido parejas de su mismo ~xo? sólo pa~a
confirmar las respuestas que el sector masculino nos ofreció
en este presente cuadro. En este indicador captamos _las
mismas respuestas de los hombres que alguna vez han tenido
un comportamiento bisexual; además encontramos un 3% de
varones que dijeron tener relaciones sexuales sólo con hombres. En total, 40% de población masculina se ha involucrado
sexualmente, una o más veces, con parejas de su mismo sexo.
Fidelidad conyugal. En nuestra cultura sexista predomina una
"doble moral", en la que juzgamos la conducta sexu~I de los
hombres y de las mujeres de una manera muy diferente.
Mientras que a las mujeres se les exige llegar vírgenes al
matrimonio y ser fieles al compañero; los hombres, cuando se
casan lo hacen frecuentemente "bien experimentados" sexualment~. Y aún casados, muchos continúan "adquiriendo más
experiencia" teniendo relaciones sexuales con personas ocasionales. Así, el 69.6% de los hombres y el 21.4% de las
mujeres reconocen haber sido infieles a sus parejas estables .
Esta situación nos indica que la mayoría de los hombres, aparte
de ponerse en una situación de riesg~ directo al VIH, t~mbién
arriesgan indirectamente a sus compa,:-eras. Este gru_po incluye
a la población que actualmente no tiene una pareJa es~able:
viudos, separados y divorciados; pero qu_e cuando la tuvieron,
también fueron infieles. Como comentano, podemos recordar
las palabras de una persona seropositiva: «Si llegara a_vence~
el SIDA. te lo juro, haría una vida normal. le sería ftel a m1
esposa, como lo soy ahora» (Macras, 1992).
4. Enfermedades de transmisión sexual y práctica sexual.

Es importante hablar de la relación existente entre el SIDA Y
otras enfermedades sexuales, ya que toda persona que es
susceptible de cualquiera de éstas -como la gonor~ea, herpes
o sífilis también está en alto riesgo de contraer el virus mortal.
«la pr~sencia de lesiones o chancros en la vagina, pene, recto
o boca, etc. -que muchas veces son lesiones poco visibles·

�62
aumenta el riesgo de infectarse con el virus de inmunodeficiencia humana» (AIDSCOM, 1991 : 12).
Aquí tenemos que las mujeres presentan más infecciones que
podríamos catalogar como más comunes en el sexo femenino.
como son: ardor al orinar (59 .3%) y flujo blanco o amarillo
(70.4%) ; aunque notamos que también los hombres han presentado estos padecimientos (ardor al orinar, 45 .2% y flujo
blanco y amarillo. 43 .7%). Los varones -en mayor porcentaje
que las mujeres- manifestaron haber padecido enfermedades
como sífilis, condilomas, ladillas, herpes genital. úlceras genitales, etc., las cuales son comunes en las personas que se
relacionan de una manera promiscua.
Un 24.4% de la población ha estado en alto riesgo de infección
al VIH, a través de relaciones sexuales con personas que han
tenido alguna enfermedad de transmisión sexual; ya mencionábamos que estas enfermedades son también factores de
riesgo al virus del SIDA.
La relación sexual no segura 'representa la forma más frecuente
de contagio del virus del SIDA en el mundo. Desgraciadamente,
es la más difícil de detener, por involucrar hábitos y conductas
que están profundamente arraigadas al aspecto más íntimo del
ser humano. como es su sexualidad. La práctica sexual es la
que manejamos como variable dependiente, ya que para que
se presente el riesgo de la infección al VIH por transmisión
sexual, depende mucho del tipo de contacto que se tenga.
Cuando describimos las variables -prostitución y promiscuidadhablábamos de los comportamientos de riesgo, a través de las
relaciones sexuales ocasionales; pero no profundizamos en el
tipo de prácticas que tienen las personas. al inmiscuirse con
una persona prostituta y/o promiscua. Cabe mencionar que una
relación sexual no implica necesariamente una relación con
coito, por lo que pensamos en la posibilidad de que quienes
tienen relaciones ocasionales, con dos o más personas desconocidas, tal vez lo hagan teniendo prácticas sexuales seguras
a la no infección del VIH-SIDA . Aquí vamos a referirnos a las
prácticas más comunes en las relaciones sexuales de las
personas que interrogamos y trataremos de determinar si
efectivamente se está cayendo en una situación de riesgo a la
infección del VIH-SIOA.
El riesgo de contagio por contacto sexual, se da cuando existe
u!" inter~ambio de líquidos corp~rales -semen, sangre, secreción vaginal- entre una persona infectada y una persona sana.
Ya mencionamos lo difícil que es identificar a una persona
seropositiva; y aunque se considera que el riesgo aumenta de
una manera proporcional al número de coitos con personas
infectadas, no hay que olvidar que también se puede dar la

63

infección al tener un sólo coito. El contagio depende de la
concentración del virus en los fluidos corporales, de su volumen y del tipo de práctica sexual que se tenga (Aridjis, 1990).
La Dirección Nacional Epidemiológica (1990: 12) señala que
existen casos documentados de transmisión sexual de hombre
a hombre, de hombre a mujer. de mujer a hombre, y excepcionalmente de mujer a mujer. aunque se ha podido demostrar
que la eficiencia de transmisión no es igual en todos los casos.
Aridjis (1990:4) dice que la práctica anal es considerada como
la de más alto riesgo, ya que al introducir el pene en la cavidad
rectal, se pueden producir laceraciones en el ano de la persona
que es penetrada y en el pene de la persona que penetra; de
tal forma las secreciones sexuales de las personas involucradas
en la relación, pueden quedar en contacto con las partes lesionadas, permitiendo la entrada del virus al contacto directo con
la sangre. Esta situación explica por qué son los homosexuales
masculinos quienes han sido más afectados (ya que el sexo
anal es una de sus prácticas más comunes y preferidas). Las
personas heterosexuales que tienen esta práctica, también
están incurriendo en una situación de muy alto riesgo; Koop,
dice: «la posibilidad de estar en peligro por infectarse con el
~irus del SIDA. no tiene que ver con quien es usted, lo que
importa es lo que usted hace» (Koop, 1992:2).
Aunque el coito vaginal es menos riesgoso que el coito anal
para el contagio del VIH, ya que la mucosa vaginal es más
gruesa y flexible, se ha encontrado que este tipo de contacto
sexual constituye una forma de transmisión muy eficiente en
n_ue~t~o J;laís, y~ que está aumentando en una forma muy
s1gntf1cat1va el numero de personas infectadas a través de este
medio. El riesgo de contagio para el hombre, aumenta durante
la menstruación de una mujer infectada, porque existe un
mayor acceso al torrente sanguíneo de esta; y la mujer que
est~ menstruando, también entra en riesgo, por los tejidos
vaginales que, durante su período. están abiertos.
Siendo la abstinencia sexual la práctica más segura para no
c_aer en riesgo de infección, es de suponerse que entre más
tiempo tarde ~na persona en tener relaciones sexuales, mayor
será la segunda~ ~e evitar s~r contagiado por alguna enfermedad de transm1s1ón sexual, incluyendo el v irus del SIDA. Los
resultados aquí obtenidos nos dicen que la población masculina
es la que inicia su vida sexual a más temprana edad. El 70.3%
de ellos y el 57% de las mujeres tienen su primera actividad
sexual entre los 4 y los 17 años (niñez-pubertad). El 2.2%de
los hombres se in!cian en la vida sexual en la edad adulta, entre
los 25 Y l~s 36 an_?s. Solamente un 5.2% de la población total
no ha tenido relaciones sexuales con penetración· por lo tanto
~on los q~e tie~en mayor seguridad de no haber estado e~
nesgo de 1nfecc1ón del virus por contacto sexual. Esta es una

�64

población joven, que está entre los 18 y 20 años (sólo se
encontró una mujer en edad de 36 años que no ha tenido
práctica de sexo, porque se está preparando para tomar los
hábitos religiosos).
En la información que obtuvimos, observamos que la mayoría
de la población (97%) tiene, en sus relaciones sexuales, prácticas de alto riesgo. Sólo el 2.2% del total -hasta ahora- no a
incurrido en ningún riesgo de transmisión sexual del virus del
SIDA, por practicar la abstinencia sexual. En una pregunta
relacionada con el número de coitos anales en un encuentro
sexual, encontramos que: el 58.2% de la población respondió
no tener ninguno; el 30.4% sólo uno, y el 11.5% de dos a tres
coitos anales. Sumando las respuestas "uno" y "dos a tres",
encontramos que el 41.9% del total ha practicado este tipo de
coito. Encontramos que la práctica anal es más común de lo
que pensábamos, ya que más bien tendemos a ubicarla entre
varones homosexuales. Esta práctica es de la preferencia de
un considerable grupo de varones, aunque es rechazada por la
mayoría de las mujeres.
Otro indicador señala que el 96.3% de la población practica el
sexo vaginal, el cual también se considera de muy alto riesgo,
si se hace sin condón y con personas ocasionales. La mayoría
de la población se resiste a un comportamiento sexual seguro,
ya que rechazan las prácticas preventivas, como son la fidelidad mutua, el sexo seguro (uso de condón y sexo sin penetración), así como la abstinencia sexual.
Poco más de la mitad de los hombres dice disfrutar las
relaciones con personas casuales; esta situación los ubica entre
los que pueden tener un comportamiento sexual de más alto
riesgo a la infección del VIH .
5. El sexo seguro.

Esta es una de las prácticas sexuales que más se recomiendan
para evitar el riesgo del contagio de infecciones de transmisión
sexual, incluyendo el VIH. Esta práctica proporciona diversas
alternativas para realizar el acto sexual y los juegos sexuales
entre las personas homosexuales y heterosexuales, donde no
se expone ni se arriesga a la pareja sexual. Ante la situación
de los comportamientos sexuales de riesgo -como los contactos ocasionales- se considera que la promoción de las prácticas
d~ sexo seguro (el sexo protegido), es la única opción realista
para la mayoría de la población. Para aquellas personas que no
pueden prescindir de los contactos sexuales ocasionales -ni del
sexo sin penetración- la única medida preventiva es el sexo
con el uso del condón, usado de una forma correcta, ya que
este también implica riesgo cuando no se sabe utilizar.

65

Aquí observamos que las mujeres - en un 60%- nunca ha usado
un condón, por lo que se ubican en la p·oblación que menos ha
practicado el sexo seguro. El 49.6% de los varones tampoco
lo ha utilizado, aunque sea sólo una vez. En la pregunta que se
les hizo acerca del conocimiento del condón, 8 de cada diez
respondieron que sí lo conocen (77% de mujeres y 83% de
hombres).
Nueve de cada diez personas entrevistadas no proponen a sus
parejas el uso del condón (las mujeres en un 92% V los hombres
en un 86.6%). Ya observamos algunos resultados en la variable
anterior, en la que se destaca la poca aceptación que tiene esta
medida preventiva. En la pregunta: ¿se disfruta el sexo ocasional sin protección? el 72.6% de las mujeres respondieron
negativamente, mientras que 52.6%de los hombres aceptó
que sí disfrutaba de estas relaciones peligrosas sin protección.
Por ser el sexo anal una de las prácticas de más riesgo al VIH,
se les preguntó si pensaban que el condón debe usarse cuando
se realizan contactos anales. Aunque no la mayoría, un considerable grupo de entrevistados (45.9%) dijo no creer necesario que deba usarse el condón en este tipo de práctica. Hubo
comentarios como: «¿para qué usarlo si no hay peligro de
embarazo?». Esto nos muestra que la población asimila más el
condón como técnica anticonceptiva y no como medida de
protección contra las infecciones de transmisión sexual.
85.2% de las mujeres no tiene relaciones riesgosas por no usar
condón con personas prostitutas, ya que no acuden con estas.
El grupo que está en más alto riesgo es el de los hombres, ya
que el 71 .1 % respondió que, en sus visitas con las personas
que se dedican a la prostitución, nunca han usado condón. Sólo
el 6.6% de los hombres que han comprado sexo han hecho
uso de este material profiláctico en raras ocasione¿&gt;. El 67. 7%
de la población general (45.1 % de las mujeres y 90.3% de los
hombres) sí ha tenido prácticas de alto riesgo -de una a más
veces- por involucrarse sexualmente con personas ocasionales
sin usar el condón.
Sólo el 12.2% de la población, en los últimos seis meses no
ha tenido prácticas de riesgo. El 71 % de la población femenina
y el 42.2% de los varones, es probable que, en los últimos seis
meses, sólo hayan tenido sexo sin condón con su pareja
estable. En este caso, si ambos miembros de cada pareja son
fieles, no existe riesgo de infección; pero si uno de ellos no lo
es, entonces están cayendo en una práctica de alto riesgo, por
tener sexo con una persona que se involucra con otra(s), tal
vez desconocida(s). Sólo el 14.1% de las mujeres y ei 47 .3%
de los hombres tuvieron practicas riesgosas al V~H por tener
relaciones sexuales sin el uso del condón, con dos o más

�66

personas -muchas de ellas desconocidas en el aspecto de
salud- en los últimos seis meses.
Casi ocho de cada diez de e,tas personas han estado en una
situación de probable riesgo • al relacionarse con una o dos
personas, practicando sexo vaginal sin condón en los últimos
seis meses (82.2% de las mujeres y 72.6% de los hombres).
Sólo 7.8% se ha visto alejado de una situación riesgosa a la
transmisión del VIH durante los últimos seis meses. por no
tener este tipo de involucramiento. El 14. 7% de la población
se ha expuesto a muy alto riesgo, al tener sexo vaginal
-ocasional- sin condón, con tres o más personas durante el
último semestre.
Un 39.3% de los entrevistados ha practicado el sexo anal sin
usar condón en los últimos seis meses (34 % de las mujeres y
44.4% de los hombres). Cabe recordar que el riesgo aumenta
cuando se realiza esta práctica con personas ocasionales,
promiscuas y/o prostitutas, completamente desconocidas en
cuanto a su estado de salud acerca del VIH.
Comentarios finales.

La información precedente nos indica que en el estado de
Nuevo León urge tomar medidas estratégicas -con acciones
educativas- dirigidas a esta población heterosexual, ya que no
ha tomado conciencia del riesgo en que se encuentra de
adquirir la enfermedad del SIDA. En general podemos decir que
la mayoría de las personas se siente invulnerable al VIH, y por
lo tanto no toma ninguna medida preventiva para protegerse
de esta infección.
La educación sobre el SIDA debe buscar lograr una modificación de las conductas que conllevan al riesgo de infección del
VIH. Esta tarea es muy compleja por todo el contenido cultural
y social que trae consigo y por la dificultad de su evaluación.
Ello se debe a que se trata de cambiar prácticas que son
habituales en las personas y que se interrelacionan con múltiples aspectos de la subjetividad del ser humano. Por tal motivo,
es muy importante apoyamos en programas educativos que
surjan de los trabajos de campo, donde se investigue a profundidad para poder realizar acciones bien planeadas. Ante la
cuestión indudable de que urge un cambio de actitudes y

7 La probabilidad se da si algún miembro de la pareja se ha relacionado con
personas ocasionales.

67

conductas en la población en general (Homosexuales, bisexuales, heterosexuales, hombres y mujeres promiscuos, jóvenes
y adultos), consideramos que es necesario promover campañas
educativas fuertes. claras y directas. en las que se ofrezca
información de los datos epidemiológicos. Tal vez así las
personas adquieran consciencia sobre la situación real del SIDA
y pongan más empeño en evitar comportamientos de riesgo.
Otra sugerencia se relaciona con la implantación de programas
de educación sexual en las aulas escolares -de preferencia en
los niveles de primaria y de secundaria- donde los individuos
están en proceso de formación de la personalidad; dirigidos no
sólo a los estudiantes. sino también a padres y/o a otros
familiares. Y que en el desarrollo de estos cursos educativos
puedan participar -en su elaboración y ejecución- personas
capacitadas en aspectos de sexualidad. Además, consideramos que, ofreciendo educación sexual por parte de personal
capacitado en esta tarea, se puede llegar a disminuir otros
problemas sociales como son los embarazos no deseados en
jóvenes adolescentes, así como la transmisión de otras enfermedades sexuales. Existen además otras instituciones que, en
nuestra opinión, representan puntos estratégicos para trabajar
en acciones preventivas al problema del VIH-SIDA, como son
las unidades de salud, los centros de trabajo. los centros de
estudios universitarios. etc., donde se requiere dar un tiempo
y espacio para la educación sexual.
Por otra parte, es preciso dar más importancia a la investigación
social -otorgándole apoyo económico- al igual que se hace con
las áreas clínicas y de laboratorio, para que se puedan hacer
estudios sociales bien planeados y poder así obtener resultados
válidos y confiables que conduzcan a la planeación de acciones
estratégicas, viables y adecuadas a cada realidad concreta.
Sólo así se tendría la seguridad de actuar para el logro de una
verdadera educación-prevención contra el SIDA.
Otra propuesta es la de apoyarnos en los recursos humanos
existentes, particularmente en los trabajadores sociales, ya que
consideramos -sin disminuir la importancia de los expertos de
otras áreas disciplinarias- que éste cubre el perfil idóneo para
trabajar en la prevención de este problema social, pues en su
formación profesional se le brindan las herramientas teóricoprácticas para funcionar como educador social. Desde los
inicios de su preparación recibe el conocimiento -no sólo
teórico, sino también, práctico- que se puede utilizar en acciones encaminadas al logro del cambio de actitudes y de conductas humanas; está capacitado para hacer trabajo de campo,
orientado hacia el conocimiento de las realidades existentes;
puede realizar la planeación de acciones estratégicas adecuadas a problemáticas reales y concretas; está habilitado para

�68

69

llegar a las conciencias de las gentes; además de que tiene el
dominio de técnicas para el manejo de grupos, as{ como
capacidad de liderazgo, etc. Esta profesión -al igual que todas
las demás que están dentro de las ramas soci~·ps}co:culturalestiene un gran compromiso en la luc'1a por d1sminu1r la expansión acelerada de esta enfermedad.
Tornando en cuenta que hasta ahora no existe cura y que la
única arma que tenemos para defendernos de este problema
es la educación, pensamos que el trabajador social, junto con
las profesiones de las áreas humanísticas y sociales como son
la psicología, antropología; sociología, etc. pueden lograr esta
tarea, la cual se presenta difícil, pero no imposible.

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La habitación, la casa, nuestra casa, significa mucho más que
un techo encima de nuestra cabeza. La habitación se ubica en
los primeros lugares de las preocupaciones del ser humano; la
vivienda es un elemento considerado como indispensable y que
es necesario, en consecuencia, dotarse de ella. Alimento,
vestido y habitación: he aquí las necesidades vitales del ser
humano. Si el alimento y las ropas pueden y deben ser
renovadas, la habitación es un hecho estable; la casa es un
elemento importante del entorno humano que posee un carácter más marcado y más permanente.
Fuera de la casa, el ser humano debe afrontar los peligros, debe
hacer frente a .los rigores del clima, debe protegerse de sus
semejantes y de las bestias salvajes. En la casa, en el interior
de la vivienda habita el ser humano. En el interior de su
alojamiento el ser humano está protegido por el piso. los muros.
el techo, las puertas, las ventanas. En el interior el hombre
encuentra la paz. la protección y la seguridad; la casa significa
para él su refugio. su "cascarón". su universo. su cosmos. Y
es debido a que el ser humano ha querido protegerse que ha
creado el espacio de su habitación. su casa; su instinto de
conservación le conduce entonces a abrigarse en un lugar
cerrado en el cual puede descansar, en donde pueda escapar
de las intemperie y de sus enemigos naturales; pero al mismo
tiempo. un lugar para sus sueños, sus ilusiones, sus anhelos y
sus deseos. Ese lugar es ni más ni menos la casa. su casa.
La h"abitación en el hecho a la vez más antiguo y el más
permanente de las manifestaciones humanas. Nacida en las
épocas neolíticas, la casa sigue siendo una de las principales
preocupaciones de la Humanidad. En el neolítico, el ser humano
se sedentarizó y empezó a construir viviendas permanentes y
a adquirir hábitos regulares de vida que favorecieron el desarrollo de una cultura nueva. Gracias a la habitación, la tierra,
los hijos, los campos limitados, los animales y los cultivos, la
continuidad de sus vida fue asegurada por la transmisión de la
suma de conocimientos y de preceptos de los ancianos a los

1

Profesor-Investigador del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de
Monterrey, campus Querétaro.

�73

72
jóvenes (Mumford, 1974:41 ). La vida del ser h_umano co_menzó
a adquirir una continuidad evidente en el espacio y en el tiempo,
misma que !e había faltado hasta entonces.
De tal suerte, la casa se convierte, en cierta forma, en la r:r1arca
típica del ser humano a través del tiempo Y del e~p~~io..La
habitación es el reflejo de una cultura o de una c1vd1zac1ón
particular, ya que la casa está ligada indisolublemente a la
imagen de la sociedad que la produce.
No se puede entonces consider~r la_ casa C';)mo. un simple
abrigo· se puede decir que la hab1tac1ón está ,mphcada en el
proce~o dinámico de la adaptación. del _ser ~u!'lano_~ . su
entorno. La casa no puede ser concebid~ sin definir la c1v1hzación en la cual viven sus ocupantes m el entorno. natural Y
construido en el cual se inscribe.
La casa -el espacio construido c~n una for"'!a. física
particular- es la adaptación espacial de las act1v1dad~s
específicas del ser humano en interac~ión c~n su medio
ambiente en la búsqueda de la sat1sfacc1ón . de sus
necesidades y deseos (Diamandopoulos, 1973:1) .
La casa es el resultado de toda una serie de. intencione_s
complejas más allá de una simple estructura física. la habitación es' mucho más que un abrigo, mucho .más que un
concepto material o utilitario. Amos Rapoport afirma:
Si proveer de u_n abrigo es la ~unción pasiva de la casa,
su objetivo activo es la crea&lt;:•ón de un entorno mucho
mejor adaptado al modo de vida de un pu~blo -en otros
términos, una unidad social del espacio (Rapoport,
1972: 64).
Es por ésto que la casa no puede ser sepa~ada del r:r1arco
material de vida de una sociedad en el espacio, .es decir, del
hábitat humano. En sus relaciones con el hábitat Y _con el
conjunto de las estructuras sociales, la habitación exige ser
estudiada en función de los aspectos que la rodean Y que la
condicionan.
La habitación expresa la concepción de un individuo .º de una
familia en una sociedad, al mismo tie'!'po que refleJa, ~n su
forma y en su disposición, sus relaciones Y sus func!ones
internas. La necesidad de una persona o de l!n grupo s~•~I de
alojarse nos conduce primeramente al estudio Y al an~hsis de
esa necesidad: en qué consiste exactamente la necesidad, es
decir, cuáles son las necesidades para vivir en el mundo ~&lt;?tual.
Ahora bien, el estudio de las necesidades nos lleva ~ef1mr p_or
cada aspecto ciertos tipos de elementos. q_ue. ~e~m1ten satisfacerlas; pero lo más importan~e e~ de definir, 1mc1almente, la_s
necesidades relativas a la hab1tac1ón humana.

En ese sentido, creemos que esas necesidades son principalmente fisiológicas, psicológicas y culturales. Dichas necesidades han sido expresadas por Chombart de Lauwe de la
siguiente manera:
Una familia no puede vivir sin un alojamiento que le
permita abrigarse; en ese alojamiento cada miembro
debe encontrar el medio de relajarse desde todos los
puntos de vista, desde el reposo físico hasta las actividades culturales; sin embargo, el alojamiento debe también responder a ciertas aspiraciones, ya sean éstas de
extensión de la familia, de mejoramiento. material, de
desarrollo intelectual o bien de plenitud afectiva y espiritual (Chombart de Lauwe, 1959:17)
Las características y aspectos de la habitación han sido estudiados por una multitud de disciplinas, pero quizás los estudios
más importantes han sido aquellos realizados principalmente
por arquitectos, geógrafos, sociólogos, antropólogos, filósofos
v etnólogos. De esos trabajos, se han identificado dos grandes
tendencias.
En la primera de esas tendencias, los estudios incluyen generalmente descripciones muy detalladas de la tipología y de la
morfología general, así como de cada elemento de la habitación, sus relaciones con el medio geográfico, las técnicas
económicas y los materiales empleados. De igual manera,
existen también algunos análisis de los elementos estéticos
de la habitación, tales como el orden y la armonía en la
composición del conjunto, la clasificación estilística del edificio; etc. Se trata aquí de estudios que encontramos en la
mayoría de las grandes monografías y en los estudios tipológicos y morfológicos de la arquitectura.
De acuerdo con la segunda tendencia, la habitación, analizada
desde un punto de vista simbólico, es estudiada en sus relaciones con el pensamiento religioso, cultural o filosófico de la
sociedad, o bien con los deseos y aspiraciones de un individuo
o de un grupo en particular. El conjunto de la habitación y cada
elemento son así interpretados y no sometidos a un análisis
directo; se trata de estudios emprendidos desde una óptica
antropológica, sociológica, psicológica, filosófica o poética.
Los estudios antes mencionados se sitúan habitualmente al
interior de una disciplina aislada, sin tomar en cuenta el
conjunto de factores que hacen de la habitación una entidad
multidimensional compleja, lo Que obligaría a abordarla desde
un~ posición multidisciplinaria globaJ. Desgraciadamente, raros
son los estudios de la habitación que se sitúan en esta perspectiva. Sería importante entonces considerar, en los estudios Que

�75

74

se reálicen sobre la habitación, las múltiples interacciones que
existen entre los aspectos humanos y los aspectos físicos,
entre el ocupante y la casa, entre la familia y la habitación. las
relaciones que el ser humano establece con su habitación
deben ser sujeto de estudios globales más profundos.
Existen varios aspectos que se relacionan con las necesidades
de los individuos en lo que se refiere a la habitación; de esos
aspectos sobresalen los siguientes:

tiene como objetivo el de mejorar la calidad de vida y el bienestar de la población. Por "calidad de vida" entendemos el
mejoramiento de una serie de elementos tales como la alimentación, el vestido, las condiciones de habitación, la salud, la
educación, el empleo, las posibilidades de interacción social,
la cohesión de las colectividades y la participación social y
política. Esos elementos de la calidad de vida constituyen, para
la población, necesidades que hay que satisfacer.

Cuadro 1

Según la Organización de las Naciones Unidas, las necesidades
la población se pueden clasificar de la siguiente manera:

Seis aspectos de la habitación

Cuadro 2

El aspecto físico

La casa como el resultado de los
elementos materiales francos

El aspecto social

La casa como el lu~ar da desarrollo
de las relaciones in erpersonales

El aspecto antropológico

La casa como el reflejo de la cultura
del ser humano

El aspecto filosófico

Las necesidades de la población
Necesidades biológicas de base

La casa como el lugar da ensueño,
la CBSII onlrica

El aspecto psicológico

La casa como sitio privilegiado an el
desarrollo del ser humano

El aspecto económico

La casa como bien da consumo

rn

Necesidades económicas
.

Necesidades sociales

Atiment.ación conveni11nta, abrigo y
protecctón contra las intemperies,
protección contra
enfarmadades, protecci n contra la
contaminación, et_c.
Posibilidad de enJllao, posibilidad
de ejercer las actividades
•
económicas cotidianas, acceso a
los servicios da infraestructura, etc .
Seffl!ridad g.arsonal, posibilidad da
P.ª ·cipaci na interacción social,
oe vida colectiva y de comunicación, estabilidad y afecto, ate.

Fuente: ONU 11978:81.

Éstos aspectos no representan la totalidad de los puntos de
vista _bajo los cuales se puede observar la habitación, pero sr
probablemente los más importantes; ellos nos muestran una
imagen bastante clara de la significación y de la importancia
de la habitación en la vida del ser humano. Nuestra reflexión
sobre estos aspectos de la habitación es el fruto de una visión
que pretende observar la vivienda desde una óptica humana,
de manera a sensibilizar a los posibles lectores sobre algunos
aspectos que desgraciadamente son olvidados con frecuencia.
Por lo tanto, en las páginas siguientes pretendemos realizar un
bosquejo de los seis aspectos mencionados, no sin advertir que
nuestra reflexión es parcial, fragmentaria, tal vez superficial y
sobre todo personal.
El aspecto ffsico de la habitación.

i..a habitación, una necesidad de base.

La habitación en tanto que cobijo es una necesidad fundamen·
tal que debe satisfacerse. El cumplimiento de esa necesidad

Toda necesidad no satisfecha engendra un sentIm1ento de
irritación y de frustración que es seguido por el contento
cuando ella se satisface. Dicha satisfacción puede tomar
diferentes formas: puede ser de orden material, biológica,
psicológica o emocional. Se debe tratar de satisfacer las
necesidades ubicándolas en orden jerárquico, es decir, comenzando por aquellas que son fundamentales para la sobrevivencia misma del ser humano y de la sociedad. Asf, se debe
comenzar por las necesidades biológicas o primarias, tales
como la alimentación, el vestido y la habitación; una vez
satisfechas tales ·necesidades, ellas pueden ceder su lugar a
otras menos primarias.
la habitación es una necesidad de vital importancia en el
desarrollo económico, social y cultural de cualquier población.
En la Declaración de Vancouver sobre los Asentamientos
Humanos se afinna:
La vivienda y los servicios adecuados constituyen un
derecho humano básico que impone a los gobiernos la

�77

76
obligación de asegurar su obtención por todos los habitantes, comenzando por la asistencia directa de las
clases más distinguidas mediante la orientación de programas y de acción comunitaria (SAHOP, 1978: 15).
Es por ello que es importante dotar de un abrigo conveniente
a toda la población. Entendemos por "abrigo conveniente"
aquel que responde a las necesidades de los habitantes y que
no está por debajo de ciertos criterios materiales respecto a su
construcción y sus instalaciones; esos criterios permiten a los
habitantes poseer un abrigo sano. Así, en su concepto más
general, la vivienda es una bien esencial que debe ofrecer la
posibilidad de protección, de privacía, de descanso, de convivencia y de higjene.
La habitación como respuesta al medio ffsico.

Es generalmente aceptado que la función primordial de la
habitación es de dotar de un abrigo a1 ser humano, y que la
satisfacción de esa necesidad fundamental y universal debe
ser cumplida de una manera o de otra. La segunda función de
la habitación es la servir de marco principal a la de la vida
familiar; el alojamiento debe poseer el espacio suficiente para
que la familia pueda realizar sus actividades de una manera
adecuada. La calidad del alojamiento ejerce una influencia
directa sobre la productividad de los trabajadores y sobre la
estabilidad de las familias, ya que la habitación es un factor
básico para la organización y desarrollo de la existencia familiar. La habitación determina en gran medida la vida cotidiana
de las personas, debido a que en ella reposan un infinidad de
actividades que rigen la actitud y el comportamiento de los
seres humanos.
Confrontado a ese carácter de necesidad fundamental y universal que posee la habitación, el ser humano busca satisfacer
sus funciones vitales al abrigo de las intemperies, de los
animales salvajes y al margen de otros seres humanos. Desde
el punto de vista físico, existen tres aspectos importantes que
permiten al ser humano protegerse y aislarse: los materiales
con que va construir su habitación, el clima y el sitio.
En primer lugar y gracias al empleo de materiales proporcionados por el entorno, el ser humano puede asegurar"Su protección
contra ese mismo entorno. Ya sea sólida y construida para
durar, o ligera y conforme a la precaridad de la vida, la casa ha
sido casi siempre construida con los materiales que el ser
humano tiene a la mano. Esos materiales son para él los más
familiares: en los bosques, el ser humano construye su casa
con madera; en las regiones rocosas, la edifica con piedra; en
donde no existe ni la madera ni la piedra, el hombre construye
su casa con tierra, haciendo ladrillos de barro. La utilización de

los materiales regionales en la construcción de las habitaciones
es una importante causa de la permanencia de los caracteres
arquitectónicos y de la tipología particular de cada región. Sin
embargo, si la utilización de los materiales de construcción es
un importante aspecto de la definición de los caracteres de las
habitaciones, éstos deben ser considerados como "factores
modificadores", más que como "aspectos determinantes", ya
que ellos facilitan ciertas decisiones en cuanto a la elección ,
sin pretender fijar o determinar la forma (Rapoport, 1972:26) .
El clima es otro factor físico muy importante que actúa también
sobre la fisonomía de las casas. El ser humano construye su
casa para protegerse de los riesgos del clima y de ciertos
fenómenos meteorológicos, como la lluvia, la humedad, el
asoleamiento, el viento y la nieve, que tienen una gran influencia sobre el aspecto y el funcionamiento de la casa. La
causalidad del clima es ampliamente aceptada por su papel
determinante sobre la forma de las casas; a pesar de ello, la
observación de soluciones arquitectónicas diversas en condiciones climáticas similares nos hace pensar que deben existir
otros aspectos que juegan un papel igual de importante que el
clima, lo que nos impide creer que existe un determinismo
riguroso en la concepción de la habitación.
Finalmente, la naturaleza física del suelo y su topografía -lo que
llamamos comúnmente "el sitio"- juegan un cierto papel en la
persistenc.ia de las formas arquitectónicas de las casas. Con
frecuencia, las casas construidas sobre terrenos que tienen una
pendiente poseen una forma característica diferente a aquellas
construidas sobre terrenos planos; no obstante, este hecho no
es constante, ya que los terrenos con particulares similares
pueden también producir form~s de casas muy diferentes, y lo
contrario, formas similares de casas pueden estar construidas
sobre terrenos muy diferentes. El sitio tiene una influencia
sobre la casa, pero no determina su forma de una manera
absoluta. El geógrafo Vidal de la Blanche afirmaba que «la
naturaleza prepara el sitio y el hombre lo orpaniza de manera
a satisfacer sus deseos y sus necesidades» .
Como vemos, estos aspectos influyen en la configuración física
de las habitaciones; sin embargo, existe una importante cantidad de factores que hay que considerar antes de ver la casa
únicamente bajo la óptica del determinismo físico. Según
Rapoport, sería oportuno constatar «la gran variedad de con-

2

Citado en: Rapopo rt (1976:S8).

�78

secuencias que pueden resultar de causas apa~entemente
similares y los resultados similares que parecen sal,r de causas
totalmente diferentes» (Rapoport, 1972:42).
En cuanto al punto de vista de la geografía humana en general,
ésta se ha alejado del determinismo físico y prefiere tomar ~~a
posición "posibilista", ya que insiste en el hecho de que el sItI0
geográfico sólo ofrece posibilidades, y que es el ser ~u~ano
-y no los materiales, el clima y el sitio- quien debe dec1d1r.
El aspecto social de la habitación.
La habitación constituye, sin lugar a dudas, un hecho humano
mayor en la evolución de la Humanidad, como lo es de igual
manera el descubrimiento del fuego. La casa aparece sobre la
Tierra cuando el ser humano deja atrás su nomadismo para
comenzar a recoger los frutos del campo y de la crianza del
ganado. La casa se convierte entonces en su refugio, en el
lugar de descanso, en el sitio de la alimentación, en su punto
de partida pero también en su punto de reencuentro.
Con el fuego, el ser humano cocina, se proporciona calor y se
ilumina en las tinieblas de la noche; al mismo tiempo, el fuego
le proporciona un ámbito de seguridad, ya que aleja a los
animales salvajes y a los malhechores. El fuego significa para
el ser humano un elemento de protección y de sobrevivencia;
para preservar ese fuego de las borrasca_s, . el hombre _coloca
unas piedras alrededor, de manera a dehm1tarlo y a c~rc~~scribirlo. Es protegido por ese fuego que el hombre primItIvo
realiza sus primeras actividades sociales: se reúne alrededor
para cocinar, para comer, para conversar, para descansar, para
protegerse; más tarde, ese mismo fuego le servirá de vigía
cuando llegue la hora de dormir.
Pero el ser humano, una vez establecido en un lugar fijo,
comienza a preocuparse por proporcionarse mayor protección,
ya que al aire libre, el fuego sólo le proteg~ del frío. De esa
manera, el ser humano busca dotarse de unlugar más estable,
en el cual puede también protegerse del clima. los hombres Y
las mujeres pñmitivos comienzan a construir sus refugios utili·
zando los materiales naturales que encuentran a su alcance:
piedra, ramas, troncos, pieles de animales, barro, etc. Esos
refugios serán construidos alrededor de un elemento principal:
el fuego, que una vez delimitado y protegido con piedras
adquiere el nombre de "hogar". Así más o menos debió haberse
iniciado el proceso de construcción de ,a habitación humana,
de la necesidad de ais1arse y de protegerse. preservando al
mismo tiempo el fuego que permitía sobrevivir.
Es por esto que a lo largo de la historia, el fuego ha estado

79

íntimamente ligado a la vida del ser humano. El fuego cobra
una importancia capital de la vida de la humanidad, hasta el
punto que para muchas civilizaciones es un ser vivo que posee
un carácter sagrado, mágico y místico. Por ahora, nos concretaremos a su función en la vida social del ser humano.
Si bien el fuego permitió al ser humano sobrevivir durante
largos siglos de tinieblas, ya sea como elemento fundamental
para la preparación de los alimentos o bien para proporcionar
el calor al interior de los refugios, es su poder de atracción, de
concentración, lo que permitió la formación y la evolución de
los grupos sociales, a partir de las tribus, los clanes y hasta
llegar a las familias.
Al. regresar a sus refugios, los hombres, las mujeres y los niños
se disponían en torno al hogar para calentarse, reposar, cocinar
y comer. Estas actividades se desarrollaban en familia, en clan;
de ahí que la imagen del fuego, del hogar, va a perdurar entre
las familias a lo largo de los siglos. El refugio se convierte
entonces en sinónimo de hogar, de fuego protector; de ahora
en adelante casa y hogar son una misma idea y engloban un
mismo simbolismo.
Regresar a al casa significaba reunirse con los miembros de la
familia; quería decir también calentarse, cocinar, comer, descansar, convivir y conversar en familia. La casa-hogar adquiere
el carácter de íntima protección familiar, de elemento importante en las interacciones del grupo familiar, de escenario del
desarrollo físico, psicológico, social, intelectual y cultural de
los miembros de la familia.
Durante milenios, la superficie de la casa-hogar reservada para
cocinar, comer, descansar, convivir, conversar cubría casi todo
el espacio disponible en el interior y era sin duda el lugar privilegiado de la familia. Más adelante, el ser humano comenzó a
separar los espacios de la habitación en función de las actividades que se desarrollan en ellos: de ahí nacen los espacios de
día y los espacios de noche.
Sin embargo, y a pesar de esta primera separación de los
espacios de la habitación, el hogar-fuego sigue siendo el punto
principal de la casa. Los espacios de noche están reservados
casi exclusivamente para las actividades de reproducción y de
descanso, mientras que los de día están destinados para las
actividades cocinar-comer-descansar-convivir-conversar.
Con el tiempo, la especificidad de las actividades obligó a
subdividir una vez más los espacios, lo que propició la aparición
de los "cuartos de agua", los "cuartos de servicios•, las •piezas
de vida". Pero la importancia del hogar-fuego se mantuvo casi
constante, ya que la cocina siguió reuniendo entre sus muros

�80
a los miembros de la familia. Entretanto, en las casas burguesas
comienzó a aislarse el espacio de comer, para dejar la función
de cocinar al espacio llamado "cocina" (lugar en donde se
preparan los alimentos), al mismo tiempo que se multiplicaron
en dichas casa las "piezas de vida" o cuartos de estar.
Pero grandes cambios vinieron a transformar radicalmente
nuestras habitaciones contemporáneas; ninguna época había
aportado tantos cambios en tan poco tiempo como los que se
han vivido en el presente siglo. la utilización intensiva de la
electricidad y la aparición de los combustibles derivados del
petróleo trajeron consigo todo un cambio en los modos de vida
y en los valores de la sociedad. El hogar-fuego desapareció
para dar paso a las estufas y a los calentadores alimentados
por gas o por energía eléctrica.
La especialización cada vez mayor de los espacios de la habitación en función de las actividades que se realizan en ellos,
hacen que las casas cuenten con un número muy importante
de piezas. Las cocinas son cada vez más pequeñas y los lugares
de comer han sido ubicados en otro espacio especializado para
ello; de esa manera, el sentido tradicional de la convivencia,
del calor del hogar-fuego tiende a desaparecer.
Nuestra sociedad contemporánea ha transformado radicalmente la casa-hogar; en la gran mayoría de las habitaciones no
existe la chimenea que nos recuerde "el buen fuego de antaño" .
El nombre "hogar" está totalmente desposeído de su connotación tradicional: ahora decimos hogar como sinónimo de
casa, en el sentido _físico y viceversa.
En ciertas cocinas actuales no cabe más que una persona y los
cuartos de estar de numerosas casas se han transformado en
salas de televisión; nos dirigimos cada vez más hacia la
formación de una sociedad individualist~ y de consumo, y
somos ya testigos de la desaparición radical de las principales
actividades familiares; ya no hay tiempo para cocinar juntos,
para comer juntos, para convivir y conversar juntos.
En nuestras casas de hoy realizamos un mayor número de funciones individuales en espacios diferentes, pero utilizando la
menor cantidad de superficie posible. Obviamente que ésto no
favorece el establecimiento y el desarrollo de las relaciones
familiares y sociales tradicionales. Desde este punto de vista,
estamos viviendo una fuerte crisis de sociedad, ya que nuestras
casas no son más las sedes de las actividades familiares, sino
el lugar al cual acudimos para realizar actividades individuales.
La casa compartimentada actual es el lugar en donde "vive" la
familia atomizada y desintegrada de hoy.
Desde esta perspectiva, la casa responde bien al principio que

81

indica que la habitación está ligada indisolublemente a la
imagen de la sociedad. La imagen de la habitación en la cual
se llevan a cabo las diferentes funciones debe estar en relación
directa con la estructura de la familia que la habita; si nuestra
sodedad -incluida la familia- está atomizada; nuestra casa
también lo está .
Sin embargo, una de las más importantes funciones de la
habitación es la de ayudar a sus habitantes a integrarse
adecuadamente al medio social al que pertenecen; la habitación
adquiere de tal suerte la calidad de marco de referencia de la
familia, ya que la casa intenta ser la imagen de la estructura
familiar. Los espacios de la casa corresponden directamente a
las funciones específicas que la familia o cada miembro de ella
le han concedido; es por esto que cada familia o cada miembro
del grupo familiar utiliza el espacio de una manera particular.
De ahí la importancia de concebir la habitación familiar de
manera específica, ya que cada individuo o grupo social hace
uso del espacio de acuerdo a sus necesidades, a sus vivencias
o bien a sus deseos y aspiraciones. La habitación debe seguir
siendo, y de lejos, el lugar privilegiado de la vida familiar. La
casa debe ofrecer a cada miembro de la familia la posibilidad
de relacionarse libremente con los demás, al mismo tiempo que
debe permitirle aislarse cuando así lo desee. La disposición
interior de la casa tiene una importancia capital en la comunicación social de tos miembros de la familia.
Como se ha dicho, la calidad, la disposición y las condiciones
ambientales de la habitación poseen una singular importancia
en la organización y en el desarrollo de la vida familiar, ya que
en su interior se llevan a cabo una infinidad de actividades que
rigen la actitud y el comportamiento del individuo o del grupo
social. Es por ello que nos parece primordial que la habitación
sea observada tomando en cuenta las necesidades de la vida
actual y el interior de una sociedad determinada.
Durante largos siglos, los seres humanos habían tenido la
destreza de dotarse de habitaciones que mostraban una disposición adecuada para las relaciones entre la naturaleza y la
sociedad; entre el entorno y el hombre. Será necesario por lo
tanto que las habitaciones contemporáneas tomen en cuenta
este principio y que ellas responda·n a las aspiraciones mínimas
de los miles de hombres y mujeres que las habitan.
El aspecto antropológico de la habitación.
La casa es un arquetipo de nuestra cultura. La habitación regula
las relaciones entre los seres humanos por un lado, y la sociedad por el otro. La casa posee una fuerza de evocación; ella

�82

83

nos permite comprender el sentido original y esencial de toda
construcción en el espacio y en . el tiempo: la casa es una
expresión de la cultura de una civilización.
En esa óptica, la casa posee todo en fondo religioso, ritual y
folklórico. El carácter sagrado de la habitación es innegable en
numerosas civilizaciones. Ritos, símbolos, creencias han sido
transmitidas de generación en generación acerca de la casa.
Ese carácter sagrado, místico de la casa, ese aspecto religioso
ha existido siempre en la historia de la humanidad. Cicerón, en
Pro Domo, decía:
¿Hay algo más sagrado, más respetable a los ojos de la
religión que la casa de un ciudadano? Ahí están los
altares de los hogares sagrados; ahí se realizan los
sacrificios, los actos religiosos, las ceremonias. Es un
asilo inviolable para todos ~ de donde no se puede
arrancar a nadie sin impiedad .
El mito constituye un lenguaje particular del sei: humano, ya
que es la expresión de una realidad, de una totalidad percibida
intuitivamente por el hombre frente al cosmos. El mito es una
realidad cultural compleja; es una justificación de la acción
humana y un regulador de la existencia colectiva (Meslin,
1973:581. Para G. Gurdorf,
. . .el mito es una manera de verdad que no es establecida
en razón, sino más bien reconocida como una adhesión
en la cual se 2escubre una espontaneidad original del ser
en el mundo.
Ya hemos señalado que en el neolítico, el hombre se estableció
en un lugar fijo y construyó su casa alrededor del fuego. En el
momento de la sedentarización humana, el fuego adquirió un
lugar preponderante, ya que se volvió el compañero imprescindible, un elemento de sobrevivencia. El hombre era el único ser
viviente que sabía qué hacer con el fuego, de ahí que el fuego
es una de las características principales del ser humano: «Hay
hombre cuando hay fuego» (Oeffontaines, 1972:96). Para el
hombre primitivo, el fuego era símbolo de vida, elemento de
protección, pero también, y de manera muy importante, el
fuego era sagrado, elemento ritual y de culto. Para los hombres
y mujeres primitivos el fuego era un ser vivo que se encontraba

3 Citado en : Rou x (1976:24).
4

Citado en: Meslin (1976:72).

ligado estrechamente al hombre: el ser humano era una prolongación del fuego. El fuego, al extinguirse, se convierte en
cenizas de igual manera que el ser humano al morir; hombre y
fuego tienen como destino común el de verse transformados
en cenizas.
El lugar más importante de la habitación primitiva era el
hogar-fuego; ahí se realizaban los cultos religiosos ya que el
hogar tenía el carácter de altar. El fuego era percibido sin duda
alguna como un elemento sagrado, inclusive antes de ser
concebido como elemento utilitario de calefacción o de protección física . El carácter ritual de la casa se debía en gran parte
al fuego, al hogar: la casa era el templo y el hogar era el altar
en donde se celebran los rituales religiosos.
Los hombres y mujeres primitivos comenzaron a construir sus
casas unas al lado de otras, hasta formar un conglomerado de
familias viviendo en pueblos. La primera marca de la civilización
fue entonces el conglomerado de grandes masas de séres
humanos y de una continuidad asegurada de abstracciones
simbólicas de esas comunidades. El núcleo social de esos
pueblos reposaba sobre la familia y el hogar de la casa era su
altar. Por la simple importancia numérica, la civilización procuraba a sus miembros nuevas ventajas sociales, rituales e
intelectuales.
A ese nivel de civilización, la casa comenzó a ser la manifestación de la cultura de cada pueblo, en función de unas
actividades específicas y teniendo como marc:o la casa-hogar
construida con los materiales que el entorno natural le proporcionaba. A las formas físicas de la habitación vinieron a
adherise las formas mentales; éstas participan a la vez de lo
funcional, de lo estético, de lo simbólico y de lo social. Las
formas mentales tienen una repercusión profunda sobre las
formas físicas de la habitación; ellas van a ser el reflejo de las
costumbres y tradiciones de una cultura en particular.
Las costumbres y las tradiciones se trasmiten de generación
en generación. Los hijos van a adquirir los hábitos propios de
sus padres y de sus ancestros, es decir, las costumbres. A esas
costumbres van a juntarse las creencias, y éstas también van
a transmitirse de padres a hijos, de lo cual nacen las tradiciones.
Esos elementos -costumbres y tradiciones- son esenciales para
la formación de una imagen de «la casa ideal» que el ser
humano se hace conforme a un gusto y a un tipo de vida
singularmente definidos por sus antecedentes. Es por eso que
las costumbres y las tradiciones son causas importantes en la
persistencia de los caracteres particulares de la habitación.
Para Amos Rapoport, la concepción de la casa se acompaña
de una opción de símbolos, y es por eso que la religión -los

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85

mitos y los ritos- afectan de manera directa la forma, la
disposición, la organización espacial y la orientación de la
casa. Este autor afirma que antes de ser un creador de útiles
o de ser un especialista de los aspectos materiales de la cultura,
el ser humano es un creador de símbolos, un especialista del
mito, de la religión y de los ritos (Rapoport, 1972:75) . Es
probablemente por esa razón que el ser humano ha puesto con
frecuencia su energía en las formas simbólicas más que en las
formas utilitarias.

una entidad aislada, sino de su papel con relación a los otros
miembros de la familia. De la satisfacción de ese funcionamiento afectivo depende una buena parte de la armonía de las
relaciones interhumanas.
Pero, ¿cómo satisfacer ese funcionamiento afectivo, ese aspecto connotativo de la casa? Será necesario primeramente
encontrar el sentido espiritual de la habitación, sentido que se
está perdiendo a causa de la rápida evolución de los modos de
habitar, de la escasez de los recursos económicos, de la
evolución de las técnicas de construcción y de las características materiales de la habitación. Tal parece que es muy importante para el individuo descubrir la adecuación de ser con el
entorno interior de su casa. Es necesario encontrar la adaptación de la habitación con la poesía, lo que Heideijger interpreta de los versos 30 a 33 del poema de Hólderlin .

La gran variedad de formas de las casas nos han conducido a
creer que no son los aspectos físicos los únicos que determinan
esas formas. Sin embargo, sería falso también aceptar que la
persistencia de las formas de las habitaciones ha sido determinada solamente por factores culturales; será fundamental
reconocer entonces el concurso del conjunto de varios factores, antes de elaborar una hipótesis al respecto.

... Est-,J manifeste comme le cíe/? C'est la plutót
Ce que je crois. Te/le est la mesure de /'homme.
Plein de mérites, mais en poete, l'homme
Habite sur cette terre ... 6

El aspecto filosófico de la habitación.
La habitación -la casa - es la residencia del ser humano sobre
la tierra. ·Para Martin Heidegger, «la condición humana r.eside
en la habi(ación, en el sentido de la estancia de los mortales
sobre la tierra" (Heidegger, 1958:223) . Las relaciones que el
ser humano mantiené con los lugares -y gracias a esos lugares
con el espacio- residen en la habitación. Las relaciones entre
el ser humano y el espacio se conéretizan en la casa; ésta es
entonces la materialización de las relaciones ser humano-espacio. La casa es la imagen del espacio -el espacio del habitarrodeado de los actos y de las emociones vividas en ese lugar.
En el interior de la casa el ser humano encuentra la paz, la
protección y la seguridad; es en el interior de la casa que el ser
humano desea encontrarse "en su rincón" , para soñar, para
estar en paz ... «Hay una vivencia del rincón que está hecha de
sHencio. Nos retiramos a nuestro rincón, como en una isla
desierta,, (Ragon, 1991 :30).
Ekambi-Schmidt define la casa como «el abrigo de los actos y
los gestos cotidianos de la vida doméstica,, (Ekambi-Schmidt,
1972: 1731. Para ella, nuestra identificación, nuestra manera
de vivir y de ser, nuestra toma de consciencia de nosotros
mismos están profundamente inscritos en el territorio inmóvil
que constituye la habitación, la casa del ser humano. No es
suficiente con poseer un funcionamiento práctico en el interior
de la casa, sino más bien un funcionamiento afectivo, lo que
Ekambi-Schmidt llama «el aspecto connotativo del hábitat»
(Ekambi-Schmmidt, 1972 : 175). Dicho aspecto connotativo le
permitirá al individuo vivir de manera armoniosa, teniendo en
cuenta no solamente su función al interior de la casa, como

Par~ Heidegger, el verso « .. .l'homme habite en poete... » quiere
decir que es la poesía lo que hace de la habitación una habitación; la poesía es la verdadera "hacer habitar" . Heidegger dice:
La habitación de manera poética sobrevuela lo real en el
cielo de la fantasía. Es la poesía que primeramente
conduce al hombre sobre la tierra, a la tierra, y que lo
conduce de esa manera a la habitación (Heidegger
1958:22 7) .
'
Esta concep~ión de la habitación la ubica en un espacio ideal,
en un espacio Que no podemos tocar, ya que se trata de un
concepto poético, más que de un elemento material o físico.
La concepción heideggeriana de la habitación ideal, de la habitación poética nos coloca frente a una confrontación de ideas,
ya que para él
el verdadero habitar tiene lugar en donde se encuentran
los poetas: en donde se encuentran los hombres que

5 Citado en: He idegger (1 9 58:227).
6

« •.. Es manifiesto como el cielol Es lo que yo creo. Tal es la medida del
homb re. Pl,mo de méritos, pero como poeta, el ho mbre h abita sobre esta
tierra».

�87

86

· toman la medida de la arquitectónica, de la estructura
de la habitación (Heidegger, 1958:228). ·
Para Heidegger, una habitación es poética si ella posee "la
medida adecuada·, ni más ni menos, ya que si tiene una
carencia o bien un exceso, la habitación no será poética:
...Será posible entonces que nuestra habitación, desposeída de poesía, sea incapaz de obtener la adecuada
medida debido a un extraño exceso, a un furor de medida
y de cálculo (Heidegger, 1958:228).
Pero. ¿cómo podemos saber si nuestra casa, nuestra habitación
es poética? ¿ cómo podemos evaluar el carácter poético de
nuestra habitación? Heidegger mismo se cuestiona al respecto
y al mismo tiempo aporta la respuesta: «¿Habitamos y cómo,
de manera no-poética? No podemos, en ningún caso, aprenderlo por la experiencia que sí sabemos qué es la poesfa»
(Heidegger, 1958:229).
Evidentemente podríamos interpretar el discurso heideggeriano
como una excusa retórica para no tratar directamente acerca
de la habitación como una entidad física. como un hecho real,
como una configuración llena de seres y de cosas. Sin embargo, en lugar de detenernos en ciertos problemas de descripción
propios de los análisis de componentes arquitectónicos, preferimos dejarnos llevar por la interpretación de la habitación
poética y de la poesía:
...Tanto como dure esta llegada de buenas gracias, será
con alegría que el hombre se medirá con la Divinidad.
Cuando una tal medida tiene lugar, el hombre es poeta
a partir del ser mismo de la poesía. Cuando la poesía
aparece, entonces el hombre habita sobre la tierra en
hombre ... (Heidegger, 1958:229).
Para Heidegger, la poesía es el poder fundamental de la.habitación humana. Para que la poesía sea verdadera, es necesario
que el hombre en sí mismo ame al hombre. Una vez ese hecho
cumplido, el ser humano puede acceder a medirse con la Divinidad, y por medio de esta medida, er hombre se convierte en
hombre: toma consciencia de su ser y de su esencia sobre la
tierra. «Es la poesla que conduce al hombre sobre la tierra, a
la tierra, y que le conduce de esa manera en la habitación»
(Heidegger, 1958:230).
Dicha poesía de la habitación hace que el ser humano pueda
tomar consciencia de las virtudes primordiales de su «rincón
del mundo» que representa para él su casa. Esas virtudes son
todas las imágenes concentradas alrededor de la casa: imágenes de intimidad, de sueños, de deseos, de recuerdos...

Gaston Bachelard, el gran soñador de casas, representa esas
imágenes de la manera siguiente:
La casa, como el fuego, como el agua, nos permitirá
evocar fulgores de ensueño que aclaran la síntesis de lo
inmemorial y del recuerdo (. .. J. Así, la casa no se vive
solamente día a día. so~re el filo de una historia, en el
relato de nuestra historia. Por los sueños, las diversas
moradas de nuestra vida se compenetran y guardan los
tesoros de los días pasados. los recuerdos exteriores no
tendrán jamás la mismá tonalidad que los recuerdos de
la casa ... (Bachelard, 1957:40).
Según Bachelard, la imagen que nos hacemos de la casa se
conserva en lo imaginario y en los sueños. Esa idea de la casa
no tiene realmente una forma geométrica; al contrario está muy
lejos de toda referencia a las simples formas geométricas.
Interpretando la casa dsde el punto de vista de Bachelard,
podremos decir Que ésta es un espacio cerrado, un espacio de
intimidad; es una "célula" y al mismo tiempo es el mundo
entero; es "lo de adentro", el interior. la protección, la síntesis
de lo íntimo, el refugio; el retiro ...
Para Bachelard, el valor más preciado de la habitación es la
_cualidad que tiene de abrigar el sueño, de proteger al soñador
de permitir soñar en paz, de poseer valores de ensueño. Par~
él, esa casa es la casa de los sueños, nuestra casa onírica.
La casa onírica es la única en donde se pueden vivir en toda
su variedad los sueños de intimidad.
En la casa onírica podemos albergar nuestros recuerdos,
de acuerdo con los símbolos de intimidad que la vida real
no tiene siempre la posibilidad de arraigar (Bachelard
1986:102).
'
La habitación es un abrigo que nos proporciona ciertos valores
de protección; pero además de esos valores, la casa es fundamentalmente una imagen de valores inconscientes, de sueños
de intimidad. El mundo de la casa es diferente del mundo
exterior, del mundo "real".
B aspecto psicológico de la habitación.
Si bien es cierto que la casa es un escenario importante en el
desa,:rollo de las actividades de la vida diaria, es muy cierto
también que el hombre valoriza su habitación como el marco
privilegiado de los actos mayores de la existencia humana.
Para John F. C. Turner:
la importancia de la habitación no es lo que ella es, sino

�88

89
lo que ella hace en la vida de las personas, en otras
palabras, que la satisfacción del ocupante no está necesariamente en relación con las normas asignadas a su
alojamiento (Tumer, 1977:29).

Se puede decir que la casa es el lugar en el cual se lleva a cabo
la vida cotidiana,' y ésta representa la continuidad de la existencia y por consecuencia, nos lleva en sí misma como algo
familiar. La casa no considera solamente las cualidades atmosféricas del medio ambiente, sino que debe también expresar el
carácter de las actividades que tienen lugar en su interior.
El espacio construido y la forma física de la habitación son la
adaptación espacial de las actividades específicas del hombre
en interacción ton su medio ambiente, en la búsqueda de la
satisfacción de sus necesidades, aspiraciones y deseos. Desde
un punto de vista funcional, esta definición parece totalmente
satisfactoria. Ahora bien, una vez que se introduce el dinamismo, las contradicciones y la complejidad de las actividades
específicas ligadas al comportamiento humano, la definición
del espacio habitado parece menos evidente.
En general. la definición de las necesidades biológicas vitales
del ser humano presenta mucho menos dificultad que la definición de sus necesidades psicológicas; esa dificultad está evidentemente ligada a la variedad del comportamiento humano.
Aparentemente, la forma rígida ignora deliberadamente esta
variabilidad del comportamiento del hombre. Las necesidades
de relajamiento, de diversión, de reflexión, de bienestar espiritual, de afecto, de amor, de odio, etc ., pertenecen a la categoría
de necesidades subjetivamente variables indispensables al
bienestar emocional de las personas y dependen de cada ser
en particular. Es por esta razón que la elaboración de una
definición objetiva de estas necesidades resulta una tarea
extremadamente difícil de realizar.
Lamentablemente, gran parte de los problemas ligados con la
producción de la habitación son precisamente los conflictos
entre el espacio construido "real" y el espacio habitable "ideal",
lo que algunos autores llaman el "espacio existencial" (Diamandopoulos, 1973:25). Así, al mismo tiempo que se deben buscar
soluciones en función de las necesidades físicas de los habitantes, será necesario encontrar ciertas unidades o conjuntos
del comportamiento en la experiencia de las situaciones humanas y en las actividades de la vida cotidiana que puedan
ayudarnos a determinar el espacio habitable, ya que el concepto de las necesidades psicológicas humanas es un concepto
relativo, analítico, que no tiene una significación operativa en
la adaptación del comportamiento espacial de los usuarios.
Más allá de algunos límites funcionales y dimensionales del

espacio propuesto para la habitación, las soluciones que se
presentan al problema de la habitación se basan en la capacidad
del ser humano para adaptarse con relativa facilidad a las
formas y a los espacios propuestos. No obstante, los verdaderos problemas se presentan más bien desde el punto de vista
del límite de adaptación psicológico del ser humano con respecto al espacio construido "real", que no representa necesariamente los mismo que el espacio habitable "ideal".
A pesar de la gran capacidad humana a la adaptación a
diferentes medios y a diferentes condiciones, es un hecho
observable la dificultad del ser humano a adaptarse a una
habitación que no logra satisfacer sus necesidades psicológicas. la armonía y el equilibrio entre el espacio construido real
y el espacio habitable ideal es cada vez más raro en nuestras
sociedades contemporáneas. Así, los problemas en materia de
habitación pueden ser vistos como los conflictos entre las
necesidades afectivas del ser humano y la rigidez formal del
espacio construido.
la casa es en parte una organización de elementos francos y
netos de control entre el exterior y el interior: los muros, el
piso, el techo, las puertas, las ventanas, etc., y en parte una
organización de elementos funcionales fijos: la cocina los
dormitorios, las salas de baño, las circulaciones, etc. Entre 'esas
dos organizaciones debe existir un código de reglas y de
hábit~s de operación dependiendo de las experiencias y de las
necesidades de cada uno de los habitantes, dentro de la
dinámica de la vida cotidiana. Dichas organizaciones, que
r~presentan el espa~io construido real, condicionan la adaptación o la no adaptación del ser humano al interior de su habitación, de manera a transformarlo en el espacio habitable ideal.
Es necesario Que todas las casas porten en sí mismas, inscritas
en sus formas y definidas en sus funciones, los valores
culturales, estéticos, espaciales y técnicos del individuo o del
grupo social, y que por este mismo hecho, sean capaces de
transmitirlos en permanencia a sus ocupantes.
L~s v~lores son el producto del comportamiento y de las
vIvencIas del_ ser humano en un medio específico; dichos
valores constituyen una superestructura basada en las necesidades elementales de la vida del hombre. El comportamiento
humano condiciona y es condicionado por el medio.
la casa es una entidad estable que transforma un sitio en un
lugar de habitación. Por medio de la casa, nos apropiamos del
soporte existencial necesario para la acción del mundo exterior.
En_el interior de la casa nos encontramos con las cosas y los
obJetos que nos pertenecen, que nos son propios, que aportamos del exterior. Y esas cosas "exterioresft, una vez en el

�90
interior de la casa, nos permiten hacer el nexo entrf!l el interior
y exterior, entre el adentro y el afuera. Por medio ?e e~os
objetos acercamos el mundo exterior a nuestro mundo interior.
La vida que desarrollamos en el interior de_la casa _no_n?s lleva
necesariamente al aislamiento, sino más bien a la 1nt1m1dad. El
interior de la casa posee en consecuencia la cualidad de la
intimidad; cuando esta intimidad es alcanzada, entonces nos
sentimos "en paz".
Desgraciadamente, en el curso de las últimas décadas, estas
características de intimidad y de paz se han difícilmente alcanzado, en razón de la reducción constante del espaci_o con~agrado a la habitación y a la utilización pol!valente e intensiva
de las piezas. Esta disminución del espacio de las casas Y la
multifuncionalidad de las piezas de ella es ciertamente uno de
los más grandes cambios de la vida cotidiana de nuestra época .
Esta tendencia, es justo decirlo, se ha visto reforzada ~or
aspectos tales como el aumento en los costos de construcción
y la carencia cada vez más marcada del suelo urbano.

91

sociedades contemporáneas su producción ocupa un lugar
relevante dentro de la actividad económica y constituye, al
mismo tiempo, un importante indicador del nivel de desarrollo
socioeconómico alcanzado (Garza y Schteingart, 1974: 1 ).
Según Gustavo Garza y Martha Schteingart, en las sociedades
capitalistas la habitación cumple en general una doble función :
«por una parte constituye un elemento fundamental en la
reproducción de la fuerza de trabajo, y por otra, un medio para
la producción de plusvalía y acumulación de capital» (Garza y
Schteingart, 1974:59). Desde este punto de vista, la habitación es considerada como una mercancía producida a través
de un ciclo de reproducción de capital.
Salvo en esta visión mercantilista, la vivienda se convierte en
un producto de muy alto costo y que por lo mismo no es
accesible a toda la población. Por otro lado, su elaboración en
los países en vías de desarrollo es un proceso muy largo, debido
principalmente a la utilización de materiales no elaborados, así
como a la poca estandarización y mecanización en la mano de
obra, por lo que conserva durante mucho tiempo la forma de
producto semielaborado (Castells, 1974: 184).

Si bien es cierto que las casas actuales contribuyen indudablemente a una sensible mejoría de las condiciones de vida de la
población que las habita, también es cierto que ellas no responden plenamente a las necesidades psicológicas de los h~bitantes de las viviendas privadas. La casa moderna es práctica
y sana desde el punto de vista funcional, p~ro ella dej~ m~~ho
que desear desde el punto de vista de las •~~genes s1gn_1f1c_a_tivas y de la intimidad . Cuando hablamos de imágenes s,gn,f,cativas" no nos referimos solamente a las imágenes visuales,
sino más bien a las serie de imágenes que son recogidas por
nuestro entorno íntimo que representa la casa, nuestra casa .

Otros dos factores importantes son, por un lado el alto costo
de la vivienda. y por otro su durabilidad. Con respecto al alto
costo de vivienda, éste la convierte en una mercancía difícil de
adquirir por un gran sector de la población. Las principales
causas de esa imposibilidad son los raquíticos -ingresos de la
mayor parte de los asalariados, así como la inestabilidad y la
inseguridad en el trabajo. Estos factores imposibilitan el acceso
a mecanismos de financiamiento de la vivienda de una proporción importante de la población.

La habitación es la vez suma y síntesis de muchos elementos
recogidos a través de los años y las épocas. Deseando preservar sus costumbres, sus tradiciones y su privacidad, el hombre
se refugia en su hogar. La casa es un espacio propic_io para_la
interiorización y el desarrollo personal, para la reflexión, quietud e intimidad del mundo interior. En el interior de su hogar,
el hombre se siente apacible, estable. seguro, perdurable.

En cuanto al segundo factor, la larga durabilidad de la vivienda
impide que este bien se renueve con cierta frecuencia, por lo
Que no se puede pensar que un trabajador o una persona, una
vez que ha adquirido una habitación, va a pretender comprar
otra o cambiar la actual al corto plazo. Los dos aspectos
mencionados hacen de la vivienda un bien de consumo con un
largo período de circulación.

Es indispensable reconocer el carácter dinámico de los problemas de toda índole en materia de habitación; no obstante, es
evidente que la variabilidad del comportamiento humano debe
ser un aspecto constante en la consideración de los problemas
y en la formulación de las soluciones.

Un tercer factor, éste de carácter extrínseco, es el de la
necesidad de tierra para construir una casa. En efecto, la tierra
-la superficie de terreno en donde se construirá la casa- es un
elemento de soporte de primer orden para concretizar y materializar el bien de consumo que representa la vivienda; este
aspecto es de vital importancia principalmente en el medio
urbano, en donde existe cada vez más una fuerte especulación
del suelo urbano.

El aspecto económico de la habitación.
La vivienda ha constituido en todas las sociedades uno de los
bienes de consumo fundamentales para el hombre; en las

Los factores anteriormente mencionados hacen de ta vivienda

�92

93

un bien de consumo familiar de alto costo, por lo que una gran
proporción de la población de los países en vías de desarrollo
no pueden dotarse de él. Este hecho ha dado por resultado que
se establezcan diferentes mecanismos de financiamiento, mismos que permiten a un mayor número de personas el acceso
a dicho bien. Pero desgraciadamente los inversionistas pretenden aumentar cada vez más las ganancias de sus inversiones
en los procesos de producción de vivienda, lo que da por resultado que nuevamente un contingente muy importante de la
población no tenga acceso a financiamientos suficientes.
Dado que los trabajadores deben contemplar el pago de diversos medios de subsistencia para ellos y para sus familias, como
lo son la alimentación, el vestido, la educación, el transporte,
etc ., ello les impide destinar una parte importante de su ingreso
para pagar su alojamiento, lo que anula sus posibilidades de
acceso a los financiamientos para la adquisición de habitación.
Así una proporción considerable de la población queda completamente al margen de la posibilidad de dotarse de una unidad
de habitación, ya sea por su alto costo o bien por la nula
oportunidad de acceder a los programas de financiamiento del
sector privado en materia de vivienda . Por otro lado, las
limitaciones económicas del Estado, así como la carencia de
verdaderos programas sociales de creación y de promoción de
vivienda popular hacen que la intervención gubernamental sea
poco significativa en los programas de habitación .
Además de jugar un papel importante como reguladores de los
procesos productivos y de circulación de habitaciones, los
gobiernos de las naciones deberán, si desean impactar realmente en los tremendos déficits de viviendas que existen en
sus países, participar activamente en la implementación de
programas más acordes a la realidad actual, a las necesidades
reales de las personas y a las posibilidades económicas y
financieras de los habitantes, de manera a responder a las
expectativas de la población en materia de vivienda.

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OTRAS PUBLICACIONES DE LA FACULTAD DE TRABAJO
SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
(En venta en el Departamento de Audiovisual de la Facultad de
Trabajo Social de la U.A.N.L.)

Familia y fecundidad (en dos municipios del área metropolitana
de Monterrey). Reporte de investigación. 1989.

·N$25.00
Autor: Manuel Ribeiro F.

Deserción escolar en preparatorias de la Universidad Autónoma
de Nuevo León. Reporte de investigación. 1990.

N$25.00
Autores: Ma. lren-e Cantú R. y Rosina Nava R.

Investigación diagnóstica de la situación social de los damnificados del Hurac6n Gilberto. Reporte de investigación. 1990.

N$25.00
Autor: Bertha Rodríguez R.

El divorcio en Monterrey. Reporte de investigación. 1991.

N$25.00
Autores: Manuel Ribeiro F. y Rosalinda Cepeda

Perspectivas y prospectivas de la familia en América del Norte.
Nueve estudios. 1994.

N$25.00
Autores: Manuel Ribeiro F. y Raul Eduardo López E. (comps.l

Organización familiar y conducta reproductiva en sectores
rurales de Nuevo León. reporte de investigación. 1995.

N$25.00
Autor: Manuel Ribeiro F.

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                <text>Revista de Ciencias Sociales de la Facultad de Trabajo Social, publicada en la década de los noventa. Editada por Emma Adame W., Luis Leñero O, Ma. Del Carmen Elú, Víctor Zúñiga y Rodolfo Garza. Contiene artículos de investigación científica sobre educación, trabajo social, ciencias sociales, psicología, etcétera. </text>
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                <text>Adame Welsh, Emma, Consejo Editorial</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVISTA DE CIEN(?IAS SOCIAL!ES

• '
1 • •

•

1
•

�FONDO UNIVERSITARIO

PERSPECTIVAS SOCIALES
REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES

FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

J11I io..-diciembre de 1994

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
Rector: Lic. Manuel Silos Martinez
FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL
Directora: Lic. Ma. Irene Cantú Reyna

Los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores. No
se devuelven los originales. Toda correspondencia deberá
dirigirse a :
Dr. Manuel Ribeiro Ferreira
Revista Perspectivas Sociales
Facultad de Trabajo Social
Universidad Autónoma de Nuevo León
Ciudad Universitaria
C.P. 66450, Monterrey, Nuevo León, México

Tiraje de esta edición: 1000 ejemplares.

ISSN: 1405-1133

Impreso en Monterrey, N.L., México

�PERSPECTIVAS SOCIALES
Editor/Director
Manuel Ribeiro F.
Universidad A de Nuevo León
Editor adjunto
Raúl Eduardo López E.
Universidad A de Nuevo León
Consfijo Editorial
David M. Austin
The University of Texas at Austin
Renée B. Dandurand
lnstttut Québecois de Recherche sur la Culture
Germain Dulac
McGill University
María del Carmen Elu
Instituto Mexicano de Estudios Sociales
Femando Galán
Texas Pan-American University
Elia González
Asociación Mexicana de Población, A.C.
José Ma. Infante
Universidad A de Nuevo León
Luis Leñero O.
Instituto Mexicano de Estudios Sociales
Romeo Madrigal
Consejo Estatal de Población, N.L.
Fran~ois Romaine Ouellette
lnstitut Québecois de R09herche sur la Culture
Yolanda Padilla
The University of Texas at Austin
Roberto Rebolloso
Universidad de Monterrey
Víctor Zúñiga G.
Colegio de la Frontera Norte

�La revista Perspectivas Sociales (ISSN 1405-1133) es una publicación semestral de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Desde su aparición en 1991, la
revista ha publicado artículos teóricos y reportes de investigación
en los campos de la sociología, la antropología, la psicología, la
psicología social y el trabajo social. Su vocación no se circunscribe únicamente a la problemática social de México, sino que
está también abierta a trabajos de envergadura internacional.
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Facultad de Trabajo Social
Universidad Autónoma de Nuevo León
Cd. Universitaria, C.P. 66450
Monterrev, N.L., México

�TABLA DE CONTENIDO

Víctor Zúñiga
Drogas, frontera norte y espacio doméstico: drogadicción
en mujeres de Tamau/ipas .. ........................ ........ .. ................ ...9

María del Carmen Elu
Perspectivas en salud reproductiva de la mujer: el caso
del estado de Nuevo León ...... ...... ......................... ................... 21

Manuel Ribeiro
Actitudes femeninas frente al papel sociofamiliar de la
mujer y su relación con la fecundidad..................................... .51

José Guillermo Zúñiga
La práctica del Trabajo Social..................................................83

José Lorenzo Encinas
La pandilla juvenil: participación o alejamiento ......................109

Raúl Eduardo López Estrada
Indígenas e indigenismo en la cuenca amazónica de
Ecuador y de Colombia ............................................. .............121

�DROGAS, FRONTERA NORTE Y ESPACIO
DOMESTICO: DROGADICCION EN MUJERES DE
TAMAULIPAS
Víctor Zúñiga1

lntrod ucción.
Durante 1988 y 1989, a solicitud de las autoridades del DIFTAMAULIPAS, coordinamos una encuesta sobre el consumo de
drogas, en siete de las más importantes ciudades del estado:
Nuevo Laredo, Reynosa, Rio Bravo, Matamoros, Victoria, Mante
y Tampico. Este estudio arroja valiosos datos que permiten no
sólo medir las dimensiones del problema del consumo de drogas
en Tamaulipas, sino también, descubrir los fenómenos que están
asociados a él. Esta comunicación se centra en uno de estos
fenómenos que pudieron ser nítidamente observados a lo largo
de la encuesta: el consumo femenino de drogas.
No es tarea de esta breve comunicación, ni quizás de su autor,
el definir lo que habrá de entenderse por "condición femenina" en
México. Nos basta con mencionar que, en buena medida, la
condición de mujer en nuestro país está definida por el espacio
doméstico. Es en y para esta esfera espacial que la mujer es
socialmente definida y ha sido paulatinamente (desde la infancia)
mold~ada: trabajos del hogar, madre, esposa, enfermera , guardiana , etc. Es decir, el espacio del núcleo familiar y la cotidianidad que ahí se desarrolla, no es solamente el ámbito femenino
por excelencia (vistas las cosas desde la definición que actual1

Investigador del Colegio de la Frontera Norte. Oficina en Monterrey

2 De Beauvoir (1975) da cuenta detallada de este proceso mediante el cual la mujer va
moldéandose en función del espacio doméstico

�10

11

mente domina), sino que es precisamente el ámbito que la mujer
administra. La casa es el "lugar de la mujer", en el doble sentido
de que es el lugar en el que debe de estar y es el lugar que ella
gobierna, que es de su propiedad y de su exclusiva incumbencia.

tuviera algún sustento empírico, entonces, sería inevitable provocar incertidumbres relacionadas con el modo como se viene definiendo la drogadicción y la lucha contra la drogadicción. Incertidumbres que nos obligarían a revisar esas tesis superficiales sobre las cuales hemos estado basando las acciones preventivas.

3

El espacio doméstico es el lugar de la reproducción : de la fuerza
de trabajo, de las fuerzas perdidas durante la jornada de trabajo,
de las pautas legítimas de comportamiento, de las estructuras
morales plausibles, del lenguaje, de las identidades sociales y de
tantas otras cosas que la historia, las sociedades y las clases
sociales dirigentes, exigen sean reproducidas. Es el espacio de
la reproducción; fuera de él se lleva a cabo la producción social,
cultural y económica. Debido a ésto, en este espacio se sufre un
cierto tipo de desgaste, del que poco se ha hablado, pero que
habrá de inferirse de los datos que poseemos, para el caso
específico de Tamaulipas.
Igualmente; el espacio doméstico es el ámbito de lo privado, de
lo íntimo, de las relaciones cara a cara, de los códigos familiares.
Hogar es precisamente lo contrario de "lugar público", " mujer
hogareña" es lo opuesto a "mujer pública". Y, como tal, como
reverso de lo público, el hogar es el mundo de lo subjetivo, de lo
personal, de la afectividad.
Ambos elementos de la definición de lo doméstico (la reproducción , lo privado), tienden a ser identificados, según una eficiente
versión de la ideología de la maternidad y del hogar, con fuentes
de felicidad , salud, salvación y realización humana. Ese mundo
p rivado, íntimo que es la familia , "la vida en familia" -se dice- es
la raíz de la verdadera felicidad.
Esto último justamente tiene en relación muy estrecha con el tema
que nos ocupa : el consumo de drogas. Se oye constantemente,
desde los discursos oficiales y no oficiales, que la verdadera
c ausa de la farmacodependencia es la "desintegración familiar",
es decir, la desestructuración del espacio doméstico. Se sostiene
que si el espacio doméstico, el espacio a cargo de la mujer,
espacio femenino por definición, funciona correctamente, entonces no habrá ya más problemas de toxicomanía en nuestra
sociedad, ni en ninguna otra .
Pero,¿ qué se pensaría si se descubriese que el espacio doméstico, las relaciones domésticas, la sociedad doméstica como tal
(y no sólo su desestructuración), así como la definición de mujer
que se construye en función de este espacio, estimulan por si
mismos el consumo de drogas? Si esto no fuese falso, si esto

3

Véase MeIllasoux ( 1977) La autora, al final del capitulo, profund12a fas d1mens1ones
pollt1cas de las funciones reproductI11as de la fam ilia

Consumo femenino de drogas.
Sigamos un recorrido inducRvo. Empecemos por la información
proveniente de la encuesta . Obsérvese en el cuadro 1, la presencia de cuatro tipos de droga. El primero, constituído por las
drogas socialmente aceptadas, cuyo consumo no solamente es
legítimo, sino estimulado. Drogas cuya utilización están fuertemente asociadas con la defgiición social de sociabilidad, de
tiempo lúdico y de celebración . Esto, en el sentido de que no hay
convivencia sin brindis, boda sin cerveza, ni fiesta .s in cigarrillos
Y alcohol. El alcohol y, en menor medida el tabaco, forman partes
constitutivas de nuestras nociones contemporáneas de fiesta de
intercambio humano y de vida pública. En este primer tipo' de
fármacos, el consumo masculino es considerablemente superior
al consumo femenino. El tabaco y el alcohol, se diría, son "cosas
de hombres". Y, viceversa, una mujer que bPbP alcohol y consume tabaco, posee dos características que, según la definición
social de lo femenino, no son propias de su sexo.
Por otro lado, encontramos las drogas socialmente reprobadas,
se~ moralmente (inhalables) o jurídicamente (mariguana, cocama). El consumo de estas s ustancias trae consigo un durable
descrédito social que el consumidor debe soportar, creando grupos de usuarios, semejantes en mayor o menor grado a las sociedades de estigmatizados. Por esa razón podemos afirmar que el
consumo de estas drogas es, a la manera del alcohol, un consumo colectivo, social, compartido por aquellos que forman los
grupos de usuarios. El uso de estas drogas es también predomin~ntemente masculino, pero no con la nitidez con la que observabamos esto en relación al tabaco y al alcohol. Las diferencias
no son tan tajantes y, en el caso de la cocaína, son inexistentes.
Una situación completamente diferente se presenta en relación
al cuarto tipo de sustancias. Estamos en presencia de las drogas
farmacéuticas cuyo uso no está socialmente penado, pe ro que

4

Los datos q ue se presentan aqul son las tasas de consumo de droga o pre11alencIa actual
del consum o de drogas en el Tamaulipas urbano.

5

Mené ndez (1985) muestra como el alcohol, en ciertas regiones de México, ha sIdocons1derado no só lo como e lemento de celebraciones colectivas, sino como alimento y sustancia
curativa. Asl, dicha droga forma parte de las relaciones familia res y de losrijuales curativos

�13

12

está suj eto a reglamentaciones médicas específicas. Debido a
ésto, su consumo no lleva a consideraciones éticas o jurídicas
relativas al usuario. En todo caso, la responsabilidad recaería
sobre quien lo prescribe, fomenta o facilita.
Este último tipo de drogas, las sustancias farmacéuticas, a diferencia de todas las anteriores son las drogas eminentemente
individuales, solitarias, personales, es decir, perfeétamente adecuadas a la vida doméstica. Por esa razón, tal y como los datos
nos lo dicen, son las drogas femeninas por excelencia.

Cuadro 1
Prevalencia actual de consumo de drogas6 segun sexo.
(tot. consumidores/tot. de individuos áe 7 y mas años).
MUJERES

HOMBRES

(N=5277)

(N=5021 )

TABACO

9 .2%

28.7%

ALCOHOL

6.3%

33.2%

ALCOHOLISMO

0 .5%

3.9%

INHALABLES

0 .1%

0 .4%

MARIGUANA

0 .3%

1.3%

COCAINA

0.3%

0 .3%

ANFETAMINAS

1.6%

0 .5%

TRANQUILIZANTES

4.1%

1.2%

SEDANTES

1.6%

0 .7%

Condición femenina y drogas.
Hasta aquí hemos logrado identificar un grupo de drogas que por
las razones anteriormente descritas y por los datos aportados,
pueden ser consideradas drogas femeninas y, por el hecho de
ser tales, son las drogas de uso doméstico. Lo que conviene
ahora es observar al grupo de mujeres que hacen uso de anfetaminas, tranquilizantes, sedantes y otra drogas. De esta manera
será posible definir aquellas variables que propician en ta· población femenina el consumo de éstas y otras sustancias. Mediante
este procedimiento nos será posible determinar algunos de los
elementos que se dice definen la "condición de mujer" y que, a
su vez, inducen al uso de este tipo de fármacos. En otros
términos, de lo que se trata ahora, es conducir la observación al
grupo de mujeres que consumen drogas, con el objeto de definir
sus características distintivas; de este modo, podremos precisar
en qué medida el consumo de cierto tipo de drogas se debe a las
condiciones que definen a la muj er en nuestra sociedad.
Utilicemos con estos propósitos cuatro tipo de variables utilizadas
en la encuesta: la edad de la mujer, su actividad predominante,
su posición en el hogar y la composición familiar. Los resultados
son elocuentes:

-

a) Las menores de edad (7 a 17 años; n=1564) utilizan las
drogas en propociones muy bajas comparadas con cualquier
otro grupo de edad. Inclusive el uso de drogas de consumo
femenino, se presenta en tasas cercanas a cero. Se puede
decir, de manera contundente, que ser niña o adolescente, en
Tamaulipas, es estar practicamente vacunado contra el uso
de cualquier tipo de narcótico: sólo una de cada cien usa
tabaco y bebe alcohol ; menos de una de cada mil presenta
problemas de alcoholismo; tres de cada mil usa mariguana. Y
así para lo que se refiere a los otros tipos de droga. Esto es
también válido para los niños y adolescentes del sexo masculino, quienes en general presentan tasas bajas de consumo
Qigeramente superiores a las de las menores de edad). La
infancia y la adolescencia en Tamaulipas no está afectada por
ésto que se ha denominado el "mal del fin del siglo XX".
b) La situación es muy diferente para las mujeres entre 18 y

45 años de edad (n=2,768), que en adelante denominaremos,
6

la prevalencia actual del uso de droga es definida en función de la droga a que se refiera.
Tabaco y alcohol: uso en la semana anterior a la encu esta. Alcoholismo: presencia de
problemas familiares, económicos, laborales o de salud producidos por el alcohol. Mari•
guana y cocalna: uso durante los treinta dias anteriores a la encuesta. Anfetaminas,
tranquilizantes y sedantes: uso durante los treinta días anteriores a la encuesta, con o
sin prescñpción médica.

por comodidad, "jóvenes adultas". Aquí aparecen tasas "preocupantes" de uso de anfetaminas (2.4%) y de tranquilizantes
(3.7%). Comparadas con las menores de edad, las mujeres
de este grupo consumen 6 veces más anfetaminas y nueve
veces más tranquilizantes. El 40% de las mujeres jóvenesadultas, trabaja; el 50% está dedicado exclusivamente a las

�15

14

actividades del hogar; y el 12% restante se distribuye de la
siguiente forma: 9% que estudian y 3% inactivas. ¿Qué efectos tiene en este grupo de edad, la actividad que desarrollada
por las mujeres? El impacto de la actividad desempeñad~ por
la mujer, en el consumo de drogas, es verdaderamente mtido.
La mujer que trabaja tiende a reproducir los patrones '!1asculinos; es decir, tiene más probabilidades que .convertirse ~n
usuaria de tabaco y, en menor medida de alcohol. Contranamente a lo que con frecuencia se piensa de las estudiantes
(se les cree consumidoras de estimulantes y/o de mariguana),
la mujer que está estudiando, presenta.bajos porcentajes de
consumo en todos los tipos de drogas. Esto es el producto de
que, en Tamaulipas como en muchos otros estados del_país,
la estudiante continúa bajo la tutela de sus padres y suJeta a
estructuras de control que dificultan la aparición de prácticas
que socialmente se reprueban en la mujer. A diferencia de la
estudiaAte, la mujer inactiva, a esta edad, constituye el caso
más fuertemente impactado por el consumo de las drogas. En
ella encontramos 2.2% de alcohólicas, 4.3% de usadoras de
mariguana y 2% de inhaladoras.
Las anfetaminas, los sedantes y los tranquilizantes son los
fármacos característicos de las mujeres que permanecen en
el hogar. Dentro del subgrupo de amas de casa, entre 18 y 45
años (n=1330), encontramos que 5 de cada cien usa tranquilizantes, 3 de cada cien anfetaminas y 2 de cada cien sedantes
(contra sólo el 1% de las mujeres que trabajan).
c) El grupo de mujeres mayores de 45 años (n=894) nos
muestra dos tendencias muy claras: por un lado, el hecho de
que conforme la mujer va avanzando en edad, mucho más
propensa es a usar tranquilizantes y sedantes ( esto no sucede
con el alcohol, ni con el tabaco); pero, por otro lado, es
bastante menos proclive a usar anfetaminas. Dentro de este
grupo hay sin embargo diferencias muy grandes dependiendo
de la actividad que realizan: en las mujeres -con 46 años o
más- que trabajan se observa un agravamiento del uso de
tabaco y de alcohol, al tiempo que presentan un elevado índice
de alcoholismo (3%); además, es en las mujeres que trabajan
que encontramos la mayor prevalencia de consumo de anfetaminas y de cocaína; las mujeres inactivas, la mayoría de las
cuales son señoras de avanzada edad, no se distinguen por
el uso de drogas; todo parece indicar que sólo el tabaco toca
a las abuelitas. Ahora bien, la gran mayoría de las mujeres
mayores de 45 años, no son abuelitas ni mujeres que trabajan,
sino amas de casa, mujeres restringidas al ámbito doméstico;
dentro de este grupo de edad, está el problema epidemiológico
más severo de consumo de tranquilizantes (12.6%) y sedantes (5.2%).

¿Qué es lo que nos vienen diciendo estos datos? Uno, que al
alcohol y el tabaco, drogas comunitarias y socialmente admitidas
y propiciadas, habrán de acceder sobre todo las mujeres que
trabajan. La entrada al mundo del trabajo no doméstico, es decir
a la esfera pública, propicia el uso de estas drogas. Dos, que las
anfetaminas parecen tener este doble uso que está asociado a
ellas: el uso estético (bajar de peso) en las mujeres adultasjóvenes que permanecen en el hogar y, el uso laboral (largas
jornadas de trabajo) en las mujeres mayores de 45 años que
trabajan. Tres, que los sedantes y los tranquilizantes, son drogas
eminentemente domésticas orientadas al control de la· ansiedad,
los conflictos, las dificultades para conciliar el sueño, las angustias, la agresión, en fin, las condiciones familiares que engendran
estados neuróticos; las mujeres hogareñas, sobre todo las que
ya han superado los 45 años, están llamadas a hacer uso de estos
fármacos en proporciones muy superiores a todos los demás
subgrupos tanto masculinos como femeninos. Por último, las
mujeres jóvenes (entre 18 y 45 años) e inactivas constituyen un
grupo fuertemente afectado por el consumo de distintos tipos de
drogas, entre las cuales se distinguen aquellas que son más
fuertemente reprobadas por la sociedad.
Veamos ahora el caso de las madres (independientemente de la
edad) y de las mujeres (madres e hijas) que viven en hogares en
donde ha tenido lugar un abandono temporal o definitivo por parte
del padre y no ha sido reemplazado por ninguna otra figura.
La posición de madre es de gran interés, puesto que se supondría, por un lado, que ser madre es un preventivo para uso de
narcóticos, y , por el otro, que cumple un papel importantísimo en
_la socialización de los hijos. La descomposición de los vínculos
matrimoniales y familiares es también de mucho interés por que
habría muchos motivos para suponer que este factor sería un
factor estimulante del consumo de drogas tanto en la esposa
abandonada como en sus hijos.
En las madres (véase el cuadro 2) es en donde se observa con
mayor claridad la tendencia al uso de las drogas farmacéuticas.
La madre por lo general no participa del uso de sustancias
asociadas a la utilización del tiempo libre, dentro de la esfera del
hogar o fuera de ella. A cambio de eso, al abrigo del mundo
Privado e intimo del hogar, la madre se droga con sustancias cuyo
uso también es privado e íntimo. La madre joven, estimulándose
para controlar su aspecto físico; la madre adulta y vieja, auto-provocándose (con o sin prescripción médica) artificialmente un poco
de tranquilidad.
Las mujeres que viven en familias en donde se ha efectuado un
abandono por parte del padre se distinguen por un mayor consumo de tabaco y una mayor presencia de alcoholismo . Las

�17

16

mujeres que viven en familias en donde el padre y/o la madre han
muerto presentan notable aumento en la prevalencia de consumo
de alcohol. Pero nada parece relacionar el consumo de las drogas
farmacéuticas con la muerte de alguno de los progenitores o la
ausencia del padre debido al abandono.
Cuadro 2
Prevalencia actual de consumo de drogas en las madres
segun edad y en los padres (numero efe madres usadoras/subtotal de madres del grupo de edad).
MADRES 18-45
'

MADRES 46 MAS PADRES 18 MAS

(N=1453)

(N=752)

(N=1951)

TABACO

13.8%

13.4%

48.9%

ALCOHOL

7.1%

8.0%

59.3%

ALCOHOLISMO

0.3%

0.5%

7.3%

INHALA BLES

0.1%

0.0%

0 .2%

MA RIGUANA

0.1%

0.0%

1.1%

COCAINA

0.3%

0.8%

0 .3%

A NFETAMINAS

3.6%

1.1%

0 .8%

TRANQUILIZANT

6.2%

12.9%

2.4%

SEDANTES

2.5%

5.1%

1.3%

Todo indica que el uso de estimulantes, tranquilizantes y sedantes está fuertemente asociado a la función de madre y de esposa.
Todo nos conduce a confirmar nuestras afirmaciones r~specto a
los vínculos existentes entre vida doméstica y consumo de cierto
tjpo de drogas. De suerte que, así como el mundo masculino del
trabajo induce al individuo a hacer uso del tabaco y el alcohol, así
como el desempleo, la ruptura de los lazos familiares fundamentales conducen al consumo de drogas socialmente penadas, así
mismo, la vida doméstica, la llamada "vida en familia", vida que
define buena parte de la condición femenina en nuestro país,

propicia un cierto tipo de farmacodependencia, que no por realizarse en el hogar, es menos indeseable o menos perjudicial para
la salud.
La situación fronteriza.

Los datos que hemos venidó presentando y analizando representan la situación de las ciudades más importantes de Tamaulipas (con excepción de Madero y Mante). Las conclusiones a las
que nos condujo el análisis, valen para el conjunto de ciudades
como para cada una de las ciudades individualmente consideradas. En todas, desde Nuevo Laredo hasta Tampico, el patrón de
consumo femenino de drogas es aproximádamente el mismo.
Sin embargo conviene hacer dos precisiones al respecto que
habrán de ser distintivas de las ciudades fronterizas consideradas
en su conjunto: Nuevo Laredo, Reynosa, Rio Bravo y Matamoros.
Por un lado, recordemos que la proporción de habitantes de estas
ciudades que han realizado actividades económicas en Estados
Unidos es muy SUP¡erior a la que se observa en ciudades como
Tampico o Victoria , En el conjunto de las ciudades fronterizas,
1 de cada diez individuos con 7 y más afios, ha trabajado alguna
vez en el país vecino. De este 10%, una proporción no despreciable, está constituido por mujeres. Entre los habitantes de las ciudades fronterizas que han trabajado en Estados Unidos (n=649),
un poco más de la tercera parte (35%) pertenecen al sexo
femenino.
Por otro lado, recordemos que la sociedad estadounidense se
caracteriza, hoy día, por ser la sociedad con mayores niveles de
consumo en el mundo en casi todos los tipos de drogas. Las
comparaciones con México al respecto son prácticamente innecesarias.
Estas dos consideraciones explican la presencia, en algunos
casos, de índices de consumo de tabaco, alcohol y mariguana
relativos a la población femenina de las ciudades fronterizas (en
particular el caso de Matamoros), superiores a los encontrados
en las• ciudades no fronterizas (véase cuadro 3).
Si a esto añadimos que la mujer de las ciudades fronterizas tiende
a participar con mayor frecuencia en actividades económicas
7

Del total de población con 7 anos y más de las cuatro ciudades fronterizas de Tamaulipas,
casi el 10% ha trabajado alguna vez en los Estados Unidos. Esta es una caracterfstica
común de las ciudades fronterizas.Los porcentajes varfan poco de una localidad a otra·
11% en Nuevo Laredo, 9.9% en Reynosa, 11.1% en Rio Bravo y 8.1 % en Matamoros. La
proporción desciende drásticamente en las ciudades no fronterizas: en Victoria, la muestra
reporta sólamente el 2.6%; en Tampico, el porcentaje es aún menor (1.8%).

�19

18

fuera del hogar (y que esta tendencia no es reciente) no nos
extrañará por tanto, que en ciertas comparaciones del consumo
de tabaco y alcohol, la población femenina fronteriza supere a la
población femenina radicada en ciudades no fronterizas.
Sin embargo, no significa esto que la población de mujeres en las
ciudades fronterizas presenta niveles superiores de consumo de
drogas al resto de las ciudades de Tamaulipas. En todas las
ciudades los patrones de consumo femenino presentan aproximadamente el mismo perfil: la actividad económica fuera del
hogar en la mujer, y sobre todo si esta actividad se realiza en
Estados Unidos, va asociada a un aumento de las tasas de
consumo de drogas, tradicionalmente consideradas como masculinas.

Cuadro 3
Prevalencia actual de uso de drogas en la P.Oblacion del
sexo femenino (7 y mas años) en cinco ciudades de
·
tamaulipas.
TABACO

ALCOHOL

MATAMOR

9.6%

6.7%

0.2%

0 .5%

5.5%

2.6%

N. LAREOO

11.1%

6.7%

0.5%

0 .1%

1.2%

0.5%

REYNOSA

10.0%

4.2%

1.1%

0 .3%

4.7%

3.0%

VICTORIA

6.4%

2.6%

0 .0%

0 .0%

2.0%

0 .4%

TAMPICO

9.2%

10.2%

0.7%

0.5%

6.1%

1.6%

os

ALCOHOUS. MARIGUANA TRANQUILIZ ANFETAMIN
Mo

BIBLIOGRAFÍA
De Beauvoir, Simone
(1975) El segundo sexo (T. 11), Buenos Aires, Ed. Siglo Veinte.

Meillasoux, Claude •
(1977) Mujeres, Graneros y capitales, México, Ed. Siglo XXI.

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(1985) «Saber médico y saber popular», en: Estudios sociológi-

cos, vol. 3 nº 8.

Zúñiga, Víctor
(1990) Epidemjología d_el consumo de drogas en Tamaulipas ,

Matamoros, 01f-Tamauhpas.

�PERSPECTIVAS EN SALUD REPRODUCTIVA DE
LA MUJER: EL CASO DEL ESTADO DE NUEVO
LEON. ·
María del Carmen Elu

1

Introducción
La salud de una población y por ende, de las mujeres, depende
de muchos factores entre los que destacan las condiciones de
vida, y los atributos culturales adjudicados socialmente a las
personas, conforme hayan nacido de un0 •1 otro sexo.
Las condiciones de vida marcan a las personas de múltiples
maneras, desde la infancia hasta la vejez. De ellas va a derivarse
que los individuos tengan acceso a los satisfactores básicos que
producen y protegen la salud, tales como alimentación, vivienda,
vestido, educación, etc. Todo ello va a repercutir, a su vez, en la
manera en que se incorporen posteriormente al mercado de
trabajo, las modalidades con que lo hagan y los recursos que ello
les pueda proporcionar. A este respecto se ha señalado, con
razón, que los ricos y los pobres no se enferman ni mueren de lo
mismo.
También existen diferencias entre los hombres y las mujeres.
Estas diferencias no sólamente provienen de su diversa constitución biológica, sino que, en gran medida, son el producto de las
pautas culturales vigentes en la sociedad en que se desenvuelven, las cuales definen las actitudes, formas de comportamiento,
expectativas, quehaceres cotidianos, familiares y_ sociales; en

1 Investigadora del Instituto Mexicano de Estudios Sociales, A .C.

�22

una p~labra, los atributos que conforman la identidad femenina o
masculina y la manera en que debe expresarse dicha identidad.
Conforme a los intereses de la sociedad, les han sido adjudicados
diferentes atributos, supuestamente basados en sus características biológicas, pero que van mucho más allá de lo que dichas
diferencias pudieran predeterminar. Este proceso ha sido tan
sistemática y permanentemente reforzado, que se ha llegado a
considerar que determinadas aptitudes o comportamientos son
inherentes a la naturaleza femenina , cuando en realidad son el
producto de valores culturales, transmitidos de generación en
generación .
Esta transmisión se hace, en primer lugar, a través de la familia

y es reforzada por otras instituciones sociales como la escuela,
las organizaciones religiosas y políticas y los medios de comunicación masiva .
Mediante múltiples e intrincados mecanismos, a los niños y a las
niñas se les educa para ser diferentes, y se les transmite la
supremacía de un sexo sobre el otro. Desde el momento del
embarazo, se desea en primer lugar un hijo varón . La niña es
bienvenida cuando ya hay uno o varios hijos varones. Esto se
manifiesta de muchas maneras, incluso en el orgullo con que se
notifica a las amistades del nacimiento de un nuevo hijo. A pesar
de que se se sabe que el sexo de un hijo no depende de la madre,
sino del padre, todavía la mujer se considera subvaluada si el
sexo del nuevo hijo no corresponde a las expectativas. Desde su
tierna infancia, a los niños se les dice, en la mayoría de los casos
sin necesidad de palabras, lo que la sociedad espera de ellos,
cuáles son las actitudes y comportamientos adecuados o no, y
también se les enseña que si sus conductas no corresponden a
dichos patrones ideales van a ser castigados en diferentes formas.
Los ejemplos están a la vista. Si una niña llora, no se le regaña,
si lo hace un niño se le dice que "sea hombrecito", que "los
hombres no lloran". Y algo similar sucede cuando una niña
prefiere jugar futbol que entretenerse con sus muñecas o cuando
un niño manifiesta su deseo de ser bailarín o una joven de estudiar
ingeniería. Y esto sucede porque culturalmente el llorar, jugar
futbol o a las muñecas, así como muchas otras conductas y
actitudes, han sido definidos como características que deben
formar parte de la identidad de uno u otro sexo, aunque no tengan
nada que ver con sus condiciones biológicas o con sus capacidades personales. Y estos son solamente algunos ejemplos; hay
muchos otros mecanismos que son más difíciles de identificar
pero que no por ello actúan con menos fuerza.
Un aspecto esencial de este proces o diferencial de socialización
lo constituye el manejo de la sexualidad. Para todos son claras la

23

duales y contradictorias actitudes y conductas que se les inculcan
a los muchachos y a las muchachas. Como en muchos otros
aspectos de la vida, a ellos se les orienta hacia la adquisición de
experiencias sexuales, como parte del aprendizaje de su rol
masculino, mientras que de ellas se espera que pospongan la
actividad sexual hasta que se considere conveniente. Mientras
que por muchas generaciones la virginidad de la mujer ha sido
un criterio para su valoración, la de los varones ha sido todo lo
contrario. La joven que la pierde, se devalúa; el jóven que la
pierde, adquiere estatus.
Las normas diferenciales en el manejo de la sexualidad, unidas
a otros rasgos inbuidos a los hombres y a las mujeres, se ven
después reflejadas de muchas maneras en su actuación en la
vida, sin descartar agresiones y violación.
Es decir, lo que caracteriza a las mujeres, lo que perfila su
identidad, no es el sexo con el que nacieron, sino los atributos del
género al que pertenecen; género que es construido en una
determinada cultura , y que de hecho, como se ha demostrado ,
puede variar en sociedades distintas, o en una misma, a través
del tiempo.
En nuestra cultura, heredera y producto de los valores judeo-cristianos, el eje sobre el que se ha basado la identidad femenina ha
sido la capacidad reproductiva de las mujeres. El que así sea tiene
repercusiones en todos los aspectos y ámbitos en que se desenvuelve su vida: en la forma en que se relaciona con la sociedad
en su conjunto, con los hombres, con sus familias, y lo que es
más importante y sustenta todo lo anterior, en la manera en que
ella se conceptualiza a sí misma, sus aspiraciones permitidas, su
fuente de satisfacciones y frustraciones; en síntesis, en su forma
de verse como persona, y dentro de ello, el papel que adopta su
sexualidad.
La práctica médica ha jugado un papel muy importante en el
reforzamiento de los atributos culturales que configuran la identidad femenina y de su subvaloración ante la masculina. Y lo ha
hecho a partir del poder que tiene el incursionar, descubrir,
calificar e intervenir en el reducto más íntimo del ser humano:su
propio cuerpo.
~a medicina heredó de la religión el rol de guardián de una
ideología sexista, es decir, de mantener la idea de la supremacía
del sexo masculino frente al femenino. En su práctica, ha colaborado al reforzamiento de una imagen femenina débil e inestable
emocionalmente, y por ende, incapaz de tareas que exijan serenidad Ycontrol de las emociones. Esto derivó incluso en un sexismo
~entro del mismo ejercicio de la medicina : hasta hace muy poco
tiempo las mujeres estuvieron excluidas de las escuelas de
medicina, y aún actualmente su acceso a la cirugía es limitado.

�25

24

Desde su situación de poder, la medicina define lo que es sano y
lo que es enfermo. Por ello ha jugado un papel clave en la
codificación de determinados estados de ánimo de las mujeres,
o de determinadas conductas, como patologicas. Es muy indicativo que el término de histeria, provenga de la misma raíz etimológica que útero. Refiriéndose a la histeria, el Diccionario Enciclopédico University de Términos Médicos dice· que todas sus
manifestaciones «carecen de base orgánica demostrable», lo que
confirma que es un producto cultural y social.
Es muy indicativo también que, cuando una mujer expresa su
insatisfacción de una manera que culturalmente no se CO)lSidera
adecuada, se le diga despectivamente que está menopaúsica.
Hay estudios que muestran que muchas mujeres que fueron
declaradas como "locas", y que fueron internadas en establecimientos psiquiátricos, lo que en realidad habían hecho, fue
transgredir normas sociales que atentaban contra los intereses
familiares o sociales.
_La relación de las mujeres con la medicina siempre ha sido de
dependencia. Esto se ha reflejado también en la manera en que
se conceptualizan los procesos relacionados con la capacidad
reproductiva como la menstruación, el embarazo, el parto y la
menopausia, a los que se catalogan como enfermedades.
Hay muchos aspectos en los cuales las mujeres necesitan de la
ciencia médica, en sus múltiples especialidades, entre los que se
incluyen los relacionados con los procesos reproductivos y la
anticoncepción. El planteamiento no es pues, de ninguna manera,
prescindir de ella ni negar sus posibles beneficios. Lo que se
cuestiona es la forma en que el sistema médico considera a las
mujeres, el manejo inadecuado de terapeúticas (incluyendo los
medicamentos), la calidad de los servicios que presta; en s1ñtesis,
el ejercicio de poder que establece y su posible complicidad en
el reforzamiento de las pautas culturales que no favorecen la
salud de la mujer.
Si la identidad de las mujeres se ha construido principalmente
alrededor de sus capacidades reproductivas, la salud reproductiva no puede conceptualizarse, como generalmente se hace,
simplemente como la superación de los riesgos fisiológicos que
involucran los procesos de embarazo y parto, o como la provisión
de métodos anticonceptivos para el control de la fecundidad. Se
requiere analizarla en todo el contexto sociocultural, en donde la
práctica médica, bien orientada, puede jugar un papel de importancia indiscutible, pero que su resolución, la sobrepasa.

Algunas reflexiones sobre la salud reproductiva.
Todo lo anterior nos lleva a plantearnos múltiples cuestionamientos para su reflexión colectiva. Entre otros muchos posibles, están
los siguientes:
- ¿Qué papel real juega la maternidad y la capacidad reproductiva
en la vida de las mujeres y en su relación con la de los hombres?
¿Es realmente una fuente de poder y de estatus para ellas? y de
ser así, ¿responde a sus expectativas?
·
- ¿A quién pertenece dicha capacidad? ¿A las mujeres mismas,
a su pareja o a la sociedad? Y si es a esta última, ¿cómo responde
a la responsabilidad que siempre debe ser concomitante con tal
derecho?
- ¿Cuáles son las repercusiones de una identidad y socialización
femenina basada en la maternidad? ¿Cuáles son las contradicciones a las que la enfrenta? ¿Cómo se explica y pue~ encararse
lo que se ha denominado el síndrome del nido vacío ?
- ¿Cómo consideran a la mujer las políticas de población y los
programas para su instrumentación? ¿Importan su salud física y
mental, o su objetivo principal es únicamente de darácter demográfico? Si fuera esto último, ¿no nos encontraríamos entonces
ante una nueva maniobra de la sociedad para manejar la capacidad reproductora de las mujeres?
- ¿Cómo puede explicarse que una sociedad donde se venera en
abstracto a la maternidad, dé tan poca importancra y-se dediquen
tan pocos recursos a favorecer que los procesos directamente
reproductivos de las mujeres 11eguen a un final satisfactorio?
- Y en el mismo sentido, ¿cómo es posible que para obtener un
empleo, se exija cada vez a un mayor número de mujeres,
permanecer solteras y mostrar un certificado de no embarazo?
¿Es o no es importante la maternidad?
- ¿~s realmente la capacidad reproductora lo que debe gobernar
la v1~a de las mujeres? La esperanza de vida de las mujeres
mexicanas supera los 70 al\os y la de las neoleonesas los 75. Si
tomamos a los 12 años como promedio de la menarca (primera
menstruación) y los 48 años como el de la menopausia, nos

2

El "slndrome del nido vaclo" se refiere al sentimiento de soledad y de inutilida d que acosa
a las mujeres c uando sus hijos abandonan la casa para seguir su vida independiente.

�27
26

encontramos que durante más de la mitad de su vida, las mujeres
no tienen esa capacidad. Entonces ¿qué pasa con su identidad?

A) Contexto demográfico, instrucción y ocupación.

¿Y cori su sexualidad? ¿Dejan de ser mujeres?
- ¿Y qué sucede con aquellas que por diferentes circunstancias
no han podido tener hijos o no han querido tenerlos?
- ¿Qué pasa con el aborto? ¿Por qué se produce en un país donde
supuestamente la mayoría de la población tiene acceso fácil y
barato a los métodos anticonceptivos? ¿En qué términos se
podría definir dicho acceso? ¿Cómo prevenirlo?

Cuadro 1
Población por grupos de edad y sexo. Nuevo León, 1990
Grupos de edad

TOTAL%

HOMBRES %

MUJERES%

0-4

10.7

10 .9

10.7

5-9

11.3

11 .5

11.1

10-14

11.9

12.1

11 .8

15-19

12.5

12.6

12.4

20-24

10.9

10.9

10.9

25-29

8 .6

8.5

8.7

30-34

7 .4

7.2

7.4

35-39

5 .8

5.7

5 .9

40-44

4.7

4.6

4.7

A continuación presentamos una serie de datos que, aunque

45-49

3 .9

3.9

3 .9

incompletos para manifestar su realidad, de alguna manera bosquejan el contexto en el que viven las mujeres, así como algunas
de las consecuencias que sus estilos de vida tienen en su salud.

50-54

3 .2

3.2

3 .2

55-59

2.4

2.4

2.4

60-64

2.0

1.9

2.1

65 y más

4.0

3.8

4.3

No especificado

0 .5

0.5

0 .5

TOTAL %

100 .0

100.0

100.0

TOTALABS.

3 ,098,736

1,542 ,664

1,556,072

- ¿Hasta que punto la violencia sexual es el resultado de una
inadecuada construcción cultural de los géneros?
La Organización Mundial de la Salud define a ésta como el estado
de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente
como la ausencia de enfermedades, y cuyo logro constituye un
derecho fundamental del ser humano.
En este contexto, las anteriores reflexiones, para ser productivas,
nos tienen que llevar a identificar acciones concretas que se
puedan instrumentar para mejorar la salud reproductiva de las
mujeres y con ello, el conjunto de su vida.
Una mirada a los indicadores formales de salud.

Una de las características de la vida de las mujeres, en los
diferentes ámbitos en que se desenvuelve, ha sido su escasa
visibilidad en las estadísticas.

Los datos se presentan agrupados en tres incisos:
A) Contexto demográfico, instrucción y ocupación.
B) Estado civil, fecundidad y anticoncepción
C) Mortalidad general. Mortalidad materna. Sida.
Al final de cada uno de los incisos se ofrecen algunos comentarios
que de ninguna manera pretenden ser exhaustivos, sino simplemente proporcionar un primer acercamiento a su lectura: en base
a su relación con el tema que nos ocupa.

Fuente: INEGI (1992)

�29

28
Cuadro 2

Cuadro 4

Población económicamente inactiva por sexo y según el
tipo de inactividad (números absolutos)

Población económicamente activa por sexo y por sector
de actividad. Nuevo León, 1990

Jubilados

Hogar

Estudiantes

Incapacitad
permanente

otros
SECTOR ACTIVIDAD

HOMBRES
MUJERES

190,464

41,337

6,319

203,856

8,092

624,579

10,143

67,714

3,555

22,427

HOMBRES

MUJERES

60,550

1,285

Minería

2,161

133

Extracción de petróleo y
gas

4756

755

239,524

61 ,077

6,130

1,055

Construcción

87,405

2,775

Comercio

102,033

45,532

43,665

4,348

Agricultura, ganadería,
caza, pesca

Fuente: INEGI (1992).

Cuadro 3
Población de 12 años y más por sexo y gruP-oS de edad
según condición de actividad. Nuevo León, 1990.
Grupos de
edad

Pob. económicamente activa

Pob. economic. inactiva

Industria manufacturera
Electricidad y agua

HOMBRES

MUJERES

HOMBRES

MUJERES

12-14

0.8

1.1

30.0

12.1

15-19

11.8

19.3

29.9

15.9

yomunicaciones
ransportes

20-24

17.2

25.8

10.4

11 .3

Servicios financieros

13,475

8,458

25-29

15.8

16.8

2.9

10.4

~dfinistración pública y
e ensa

22,319

9,356

30-34

13.6

12.4

1.7

9.5

9.0

7.8

Servicios comunales y
sociales

58,556

10.9

1.3

37,203

35-39
40-44

8 .6

5.9

1.4

6.7

fecn,cos
erv_icios profesionales y

18,041

7,724

45-49

7.1

3.9

1.7

5.8

sirvicios de restaurantes
Y aleles

19,966

10,044

50-54

5.3

2.4

2.4

5.1

3.6

1.3

2.7

3.9

Servicios personales
mantenimiento y otros '

68,397

40,352

55-59
60-64

2.2

0.8

3.7

3.5

No especificado

20,275

12,234

65-69

2.5

0.9

11 .2

7.3

TOTAL

73.96

26.04

27.94

7205

Fuente: INEGI (1992).

Fuente: INEGI (1992).

y

�31

30
Comentarios.

Cuadro 5
Población económicamente activa por sexo y ocupación
principal. Nuevo León, 1990.
HOMBRES

MUJERES

PROFESIONALES

26,521

9,873

TÉCNICOS

22,398

16,886

TRABAJADORES DE LA
EDUCACION

13,187

24,224

TRAB. DEL ARTE

6,872

2,018

y

33,093

6,500

TRABAJADORES
AGROPECUARIOS

57,277

1,015

INSPECTORES
SUPERVISORES

y

28,048

3,766

ARTESANOS
OBREROS

y

164,997

14,415

DE

63,269

21 ,699

AYUDANTES Y SIMILAR

56,159

6,611

DE

56,324

584

57,105

67,795

68,754

29,968

AMBULANTES

16,813

3,075

SERV. PÚBLICOS

35,453

15,555

TRAB. DOMÉSTICOS

1,355

33,885

PROTEC. Y VIGILANCIA

24,097

657

NO ESPECIFICADO

14,178

5,153

OCUPACION PPAL.

FUNCIONARIOS
DIRECTIVOS

OPERADORES
MAQUINARIA FIJA

OPERADORES
TRANSPORTE
OFICINISTAS
COMERCIANTES
DEPENDIENTES

Fuente: INEGI (1992).

y

• Según el Censo General de Población llevado a cabo en 1990,
la entidad poseía 3'098,736 habitantes, de los cuales el 49.8%
eran hombres y el 50.2% mujeres. Es decir, existía una distribución equitativa entre ambos sexos.
• La estructura de la población en el estado manifiesta la tendencia, existente en todo el país, hacia un decremento en la presencia
de la población más joven. Esto es la consecuencia de una
reducción en las tasas de natalidad. Al mismo tiempo se observa
un incremento en los grupos de mayor edad. El aumento en
personas de edad avanzada tiene serias repercusiones en la
estructura y dinámica familiares, que deben proveer de medios
de subsistencia y de cuidados físicos y emocionales a los miembros más añosos de la familia; cuidados que en la mayoría de los
casos recaen en las mujeres.
• El incremento de personas en edad avanzada en una sociedad
donde los padres no tienen capacidad de ahorro para su vejez, y
donde se expande un tipo de familia nuclear, deriva en una
pauperización de las personas en los últimos años de su vida.

.

• Se hace visible una disparidad en la composición por sexo, a
favor de la femenina, principalmente en las edades superiores a
los 50 años, que se agudiza en la población mayor de 60. Ello es
producto de la más alta esperanza de vida de las mujeres con
relación a la de los hombres.
• El hecho de tener una esperanza de vida superior, que podría
considerarse a primera vista como un indicador benéfico a favor
de las mujeres, también tiene sus repercusiones negativas. De
acuerdo a las estadísticas, las mujeres tienen más probabilidades
de pasar solas, sin su compañero, los últimos años de su vida,
con la carga que ello conlleva de soledad, a la que muchas veces
se añade la carencia de medios de subsistencia.
• El hecho de que el trabajo en el hogar no sea considerado como
tal por las leyes, hace que la mayoría de las mujeres en edad
avanzada carezcan de cualquier tipo de jubilación, por lo que su
subsistencia pasa a depender de la generosidad de los hijos;
generosidad que muchas veces éstos no pueden o no quieren
asumir.
" Entre su población mayor de 15 años, el estado de Nuevo León
contabilizó 94,385 personas analfabetas de las cuales casi el 60%
son mujeres. En todos los grupos de edad, el analfabetismo
femenino supera al masculino. Aún cuando se pueda considerar
que el saber leer y escribir no tiene nada que ver con la sabiduría
de las personas, es claro que constituye un impedimento para

�33
32

moverse y establecer relaciones de diferente tipo, incluyendo el
comercial, en nuestra sociedad.
* Si bien la distribución en el nivel primario de instrucción es
equitativa, conforme el nivel de estudios aumenta se produce una
diferenciación, en detrimento de las mujeres.
* Está constatado el hecho de que cuando las familias tienen

recursos limitados -y en nuestro país ese es el caso de la mayoríalas jóvenes se les fomenta hacia el estudio de carreras cortas.
Dos son las principales razones aducidas: una, que no merece la
pena dedicar esfuerzos a estudios superiores que posteriormente
se van a abandonar por el matrimonio; otra, que de esta manera
pueden incorporarse pronto al mercado de trabajo. Lo contrario
sucede con los hijos varones. Es así, como muchas mujeres se
convierten, de hecho, en patrocinadoras de los estudios de sus
hermanos, al permitir, con su aportación al ingreso familiar, que
ellos puedan proseguir su formación.

ª

* Resulta un buen indicador de los procesos diferenciales de
socialización entre los hombres y las mujeres, el hecho de que
sean pocas las mujeres ocupando puestos de funcionarios o
directivos.
* El gran porcentaje de mujeres trabajadoras en la educación nos
recuerda que ellas son las que están más en contacto con los
niños y las niñas durante los af\os en que éstos adquieren los
valores que posteriormente van a normar sus vidas y sus expec- ·
tativas como personas, lo cual las convierte en corresponsables
de la reproducción de las pautas culturales que desfavorecen a
las mujeres.

B) Estado civil, fecundidad y anticoncepción.

* Los datos censales respecto a la codificación de las actividades

económicas de las mujeres son quizás uno de los mecanismos
más eficientes para ocultar su verdadera participación económica.
* El trabajo doméstico, actividad que pocas mujeres pueden eludir
y que constituye uno de los menesteres que desgastan su tiempo,
energía y salud, no está considerado como económicamente
activo. Ello es desconocer toda la producción que en ese ámbito
se hace de bienes y de servicios. Y nuevamente nos encontramos
con que la reproducción de la mano de obra y su mantenimiento
no adquiere ningún estatus como aportación económica.

Cuadro 6
Estado civil de la población de 12 años de edad por sexo.
Nuevo León, 1990.
ESTADO CIVIL

HOMBRES

MUJERES

SOLTERO

498,576

446,738

CASADO

557,474

576,372

UNIÓN LIBRE

26,724

29,223

SEPARADO

6,087

15,570

DIVORCIADO

5,061

12,480

rurales y observe la cantidad de trabajo que las mujeres hacen,
el que las estadísticas consideren a tan pocas mujeres como
económicamente activas dentro del sector primario de la economía, es decir: agricultura, caza y pesca.

VIUDO

14,821

56,010

NO ESPECIFICADO

5,955

5,554

* La distribución de las mujeres dentro de las ocupaciones es un

TOTAL

1 ,114,698

1,141 ,947

* Entre las actividades femeninas consideradas como productivas

económicamente, encontramos que la mayoría se concentra en
el rubro de servicios, que incluye los trabajos peor pagados y de
menor estatus social.
* Resulta absurdo, para cualquiera que haya visitado las zonas

claro reflejo de los roles que les son atribuidos culturalmente Y
para los que se les orienta durante su preparación educacional.
El mayor rubro está constituido por oficinistas.
* El gran porcentaje de mujeres dedicadas al trabajo doméstico

es la consecuenci~ de que éste involucra actividades para las que
no tuvieron que recibir estudios especiales, puesto que las aprendieron a realizar en el propio hogar.

• Incluye matrimonio civil, religioso y civil y religioso.
Fuente: INEGI (1992).

�35

34
Cuadro 7

Cuadro 9

Evolucion de la natalidad en la población derechohabiente
del IMSS. Nuevo León, 1990

Porcentajes de usuarias activas por método anticonceptivo. Nuevo León, 1989

-

AÑO

TASA.

AÑO

Pastillas

DIU

1973

45.7

1983

60.0

8.3

13.1

10.2

1978

35.8

1984

62.4

6.7

16.3

1984

27.4

1985

59.5

8.2

1990

24.0
1986

51.5

1987
1988

Otros

Total

8.0

0.2

48050

10.2

4.1

0.2

52082

18.6

10.3

3.1

0.2

58351

10.9

24.9

9 .9

2.5

0.2

51739

45.9

11 .2

30.1

8.8

1.8

0.1

51167

42.6

10.1

36.4

9 .0

1.7

0.2

51795

33.3

12.2

43.2

8 .5

2.5

0.3

48427

Quirúrgic Condón lnyectab.

• Tasa por 1000 derechohabientes adscritos
Fuente: Coordinación Delegacional de Planificación Familiar del I.M.S.S.

.

1989

Cuadro 8

• Datos hasta junio de 1989.

Mujeres activas en el programa de planificación familiar
&lt;tel I.M.S.S., según méfodo. Enero 1990-junio 1991
MÉTODO ANTICONCEPTIVO

Fuente: Sistema de información de D.G.P.F.

Nº DE MUJERES ACTIVAS

PASTILLAS

1831

DISPOSITIVO INTRAUTERINO
(CONSULTA)

5,989

DISPOSITIVO INTRAUTERINO
(POSTPARTO Y ABORTO)

7,284

QUIRÚRGICO

4,116

TOTAL

22,037

TOTAL MUJERES EDAD FÉRTIL

493,387

Cuadro 10
Derechohabientes aceptantes del método quirú_r_gico
desde enero de 1990 hasta junio de 1991 en el l.~S.S.
MÉT0°DO QUIRÚRGICO

Nº de aceptantes

Porcentaje

158

4.9

SALPINGOCLASIA

3,062

95.1

TOTAL

3220

100.0

VASECTOMÍA

Fuente: Coordinación Delegacional de Planificación Familiar del !.M.S .S.
% COBERTURA ANTICONCEPTIVA

44.6%

• Mujeres en edad fértil= 15 a 49 años.
Fuente: Coordinación Delegacional de Planificación Familiar del 1.M.S.S .

�37

36
Cuadro 11
Tasa de partos en mujeres adscritas al I.M.S.S.
AÑO

TASA

1973

46.0

1978

36.0

1984

27.6

1990

19.7

Comentarios.
• Si hay una cifra que tendría que coincidir en los censos, es el
de casados-casadas. En el de Nuevo León, al igual que ocurre
en la mayoría de las entidades del país, no es así.
• Los censos recaban información sin exigir ningún tipo de documento comprobatorio. Independientemente de lo acertado o no
de dicha disposición, lo cierto es que, sumando los que se dijeron
casados o en unión libre, nos encontramos con una diferencia de
21,397 mujeres cuyos maridos están siendo, de alguna manera ,
compartido con otras, o que se declaran a sí mismos como
solteros.

• Tasapor 1000 mujeres adscritas al !.M.S.S .
Fuente: Coordinación Delegacional de Planificación Familiar del !.M.S .S.

Cuadro 12
Embarazos, partos,(fBiB':1\~Wbortos en el I.M.S.S.

.

1990

1991

EMBARAZOS

48,394

23,050

PARTOS

44,676

20,956

15,131 (33.9%)

7,771 (37.1%)

3,718

2,094

CESÁREAS
ABORTOS
• Primer semestre de 1991 .

Fuente: Coord inación Delegacional de Planificación Familiar del !.M.S .S.•

Cuadro 13
Abortos en mujeres en edad fértil adscritas al I.M.S.S.
AÑO

TASA POR 1000 ADSCRITAS

1973

119.6

1978

90.6

1984

60.5

1990

83.5

Fuente: Coord inación Delegacional de Planificación Familiar del !.M.S .S.

I'

• Otro rubro donde es notoria la diferencia por sexo es en el de
viudos. Hay 41 ,189 más viudas que viudos. En parte esto es
producido por la mayor esperanza de vida femenina, pero también por la norma cultural que considera como normal que las
mujeres contraigan matrimonio con hombres de mayor edad. Por
ese motivo, es más fácil que un viudo vuelva a establecer una
unión marital a que lo haga una viuda. Un hombre puede casarse
con una mujer 10 ó 15 años más joven que él , sin que sea "mal
visto", cosa que no ocurre en el caso de las mujeres .
* la mayor facilidad de los hombres para constituir nuevas parejas
maritales se evidencia igualmente en la menor cantidad que hay
de divorciados y separados.

• Si tomamos en cuenta todas las situaciones acumuladas, nos
encontramos con alrededor 80,000 mujeres, de las cuales probablemente muchas funjan como jefas del hogar.
• ~lama la atención el número de mujeres, menores de 20 años,
e incluso de 15, que manifiestan llevar vida marital. Es entre ellas
donde la proporción de uniones libres, en relación al total de
casadas, es la más alta. Cabe preguntarse respecto a la estabilidad de dichas uniones y las repercusiones que tienen en una
etapa en donde las mujeres tendrían que estar en un proceso de
preparación física y profesional, para encararse posteriormente,
en condiciones menos desventajosas, con la vida.
• Igualmente, el hecho de que mujeres menores de 15 años se
e_
ncuentren viviendo maritalmente, indica lo inadecuado de constderar, para diferentes propósitos, incluyendo las encuestas de
fecundidad, que la edad fértil de la mujer se inicia a los 15 años.
• La disminución de las tasas de natalidad en el estado se hacen
evidentes en la población derechohabiente del I .M .S.S. La cifra
dada para 1990 es ligeramente inferior a la tasa estatal de 25.3
~r 1,000 habitantes, pero, de cualquier manera, corrobora la
lllsma tendencia.

�38

39

relación con otros medios cuyo ámbito de aplicación es el cuerpo
de la mujer.

• El promedio de hijos nacidos vivos por mujer en Nuevo León,
según información proporcionada por el Consejo Estatal de Población, fue de 2.3. Un análisis de lo que ocurre en las diversas
localidades de la entidad, que supera los objetivos del presente
artículo, posiblemente haría visibles las diferencias en los comportamientos respecto a la fecundidad, en los ámbitos rur~les y
urbanos, diferencias que los promedios siempre esconden .

• Dentro del tema que nos ocupa, resulta una cuestión clave el
re~_exionar so~re quién toma la decisión sobre los medios que
utilizan las muJeres para el c~mtrol de su fecundidad, y hasta qué
punto ellas están realmente involucradas dentro de la misma, tal
y como es su derecho conforme a la Constitución.

• Uno de los mecanismos para la reducción de la natalidad es el
uso de anticonceptivos. Los datos revelan que las usuarias de
algún método se incrementaron al doble entre 1983 y 1989.

• Congru~nte con la disminución de la tasa de natalidad, los partos
de las mujeres derechohabientes del IMSS también han disminuido en los últimos años.

• Es interesante observar la variación ocurrida en cuanto al uso
de los diferentes métodos. Las pastillas, que en 1983 constituían
el método utilizado por el 60% de las mujeres usuarias, fueron
disminuyendo paulatinamente a través de los años hasta llegar a
ser el 33% en 1989. Lo contrario ocurrió con el dispositivo
intrauterino, y con más fuerza aún, con los métodos quirúrgicos
de esterilización definitiva. Cabe preguntarse si esta distribución
corresponde a un cambio en las preferencias de las mujeres, o
se debe más bien a su disponibilidad de oferta. Mientras que unas
pastillas se pueden obtener libremente en cualquier farmacia, la
inserción de un dispositivo intrauterino y con más razón aún, la
esterilización, requieren de personal médico especializado.

• La_ ~tenció!1 de a_bortos hospitalarios parece ir en aumento en
los ult1mos ~neo anos; Estudios ~ea!izados en diferentes hospitales de la e:ap1tal del pa1s parecen indicar que, ante la imposibilidad
, de re~urnr a un aborto legal, muchas mujeres que desean interrumpir el embarazo lo hacen por los medios que encuentran a
su alc~nc~ y que posteriormente, ante la presencia de las lógicas
comphcac1one~, acuden a solicitar atención, aduciendo que el
aborto fue ~ccidental o espontáneo. Este punto ameritaría múltiples reflexiones; entre ellas, el preguntarse qué sucede con
aquellas que_por diversas razones nunca llegan a un hospital o
no ll~_gan a tiempo. Lamentablemente, no disponemos de informac1on en cuanto a la situación prevaleciente en el estado.

• Un argumento que inclina a pensar que es la disponibilidad
institucional lo que pesa en el método anticonceptivo, lo da la
diferente distribución de usuarias a nivel general y al interior del
I.M.S.S ., cuyo porcentaje de métodos quirúrgicos es más alto,
situación que el estado comparte con la que se produce a nivel
nacional.

• Lo que también se ha incrementado en los últimos años ha sido
la propor~ión de partos por cesárea . Este es un aspecto particularment~ importante dentro del tema de la salud reproductiva. Es
recono_c1do que el poder recurrir a una cesárea ha salvado muchas vida~ de m~dres e hijos .. Lo que no parece muy explicable
es por que su numero se ha incrementado tanto en los últimos
años.

• La distribución por sexo de los métodos quirúrgicos definitivos
muestra cómo la mujer asume casi totalmente la responsabilidad
de la capacidad reproductiva de la pareja. A pesar de su disponibilidad y de la sencillez de su procedimiento, los hombres
siguen remisos a recurrir a la vasectomia. La explicación de esta
renuencia puede encontrarse en los patrones transmitidos culturalmente respecto a la masculinidad.

• La Org~_nización Mundial de la Salud ha llamado repetidamente

!a ate_nc1on sobre las consecuencias desfavorables que el uso

• Y lo mismo podría decirse del uso del preservativo, que a pesar
de la propaganda y legitimidad que ha recibido como medio de
prevenir el sida, es usado en un porcentaje todavía muy bajo en

mdeb1_do del procedimiento tiene para la salud de las mujeres.
E_ste incremento no parece responder a un aumento en las
dificultades de los partos, sino a otras razones, entre las que no
se descart~n las de í~d_ole económica . Ampliar la posibilidad de
que los residentes med1cos aprendan a hacerla ha sido mencionado como uno de los motivos de su aumento en las instituciones
de salud pública y de seguridad social.

3

• Una de las más dramáticas consecuencias del aumento de las
cesáreas "innecesarias" ha sido el riesgo a la adquisión del sida
a que fueron sometidas las mujeres al serles transfundida sangre
cuando aún no existía el actual control sobre ella.

Véanse a este respecto los estudios de Manuel R1beiro (1989) (1992) sobre fecundidad
en Nuevo León.

�40

41

Cuadro 15

C) Mortalidad y morbilidad. Mortalidad materna. Sida.

Principales causas de mortalidad materna. México 1983 y
Nuevo León 1990.

.

Cuadro 14

MÉXICO 1983

CAUSAS

Mortalidad por causa y por sexo. Nuevo León, 1990
CAUSA

HOMBRES

MUJERES

TOTAL

1,235

1,133

2,368

930

928

1,858

Diabetes mellitus

482

590

1,072

Accidentes

724

205

929

Enfermedades del corazón
Tumores malignos

Toxemia del embarazo

18.4

16.5

Hemorragia del embarazo y del parto

16.3

1.4

Complicaciones del puerperio

7.6

8.3

Causas obstétricas indirectas

2.6

4.1

Aborto

83

1.4

..
0.53

0.3

Total
Enfermedades cerebro vasculares

467

456

923

Cie_rtas af~cciones originadas en el
periodo pennatal

263

187

450

Anomalías congénitas

183

197

380

~irglliS ~ otras enfermedades crónicas
e 1ga o

255

77

332

Neumonía e influenza

172

138

310

Nefritis, síndrome nefrítico y netrosis

129

127

256

Enfermedades infecciosas intestinales

120

113

233

Tuberculosis

147

69

216

Bronquitis, enticema y asma

91

66

157

Deficiencias de la nutrición

59

85

144

..

N. LEÓN 1990

..

• Tasa por 100,000 nacidos vivos registrados.
•• Tasa por 1,000 nacidos vivos registrados.
Fuente: A) Para México: tabulaciones 6 y 8 de la SPP, México, 1983. B) Para
Nuevo León: Secretaría Estatal de Salud, Oir. de Planeación, N.L., 1990.

Cuadro 16

Otras del aparato circulatorio
Oisritmia cardiaca
Signos mal definidos

62

52
61

69

CAUSA

1990

1991

Toxemia

13

2

Hemorragia post-parto

3

-

Sepsis

3

-

Embolia Pulmonar

2

1

Hipertensión arterial crónica

-

1

otras causas

4

2

Total

25

6

'

114
130

32

47

79

Las demás causas

1,050

789

1,839

TOTAL

6,470

5,320

11,790

Fuente: Secretaria Estatal de Salud (datos preliminares).

Principales causas de mortalidad materna en derechohabientes del I.M.S.S. Nuevo León

.

• Hasta el mes de jun io.
Fuente: Coordinación 0elegacional de Planificación Familiar del I.M .S.S.

�43

42
Cuadro 19

Cuadro 17
Tasas de mortalidad materna para derechohabientes del
I.M.S.S., N.L. (tasas por 100,000 nacidos vivos)

AÑO

TASA

1984

48.7

1985

28.7

1986

Porcentaje de casos de SIDA por categoría de transmisión
según sexo. Nacional y Nuevo León tiasta 31 de mayo de
1991
Categoría de transmisión
(Casos documentados)

ESTATAL

NACIONAL
Hombres

Mujeres

Hombres

Mujeres

Homosexual

41 .2

-

47.5

-

16.1

Bisexual

27.7

-

29.8

-

1987

37.0

Heterosex ual

16.0

28.9

17.7

69.2

1988

34.6

Transfusión

7.6

63.2

2.2

23.1

1989

28.4

Donador remunerado

2.6

1.8

-

-

1990

56.1

Hemofílico

2.3

-

1.5

-

Horno. Drog. Intravenoso

1.0

-

0.8

-

Drogadicto intravenoso

0.6

0.5

-

-

Exposición ocupacional

0.02

0.1

-

-

0.9

5.5

0.4

7.7

5,249

910

261

17

Fuente : Coordinación Delegacional de Planificación Familiar del !.M.S.S .

Cuadro 18
Casos de SIDA registrados en el estado de Nuevo León
por grupos de edad y sexo, desde 1985 hasta mayo de 1991

HOMBRES

.

MUJERES

TOTAL

.

Trasplacentario
TOTAL

.

Fuente: A) Para México: Boletín mensual SIDA/ETS, año 5, Nº 6, junio de 1991,
editado por el Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos. B)
Para Nuevo León: Departamento de Epidemiología y Medicina Preventiva, Secretaría Estatal de Salud.

N

%

N

%

N

o/o

0-14

2

0.7

1

0.4

3

1.1

15-24

34

12.2

o

O.O

34

12.2

25-44

198

71.2

13

4.7

211

75.9

Comentarios.

45-64

26

9.4

3

1.1

29

10.4

1

0.4

o

O.O

1

0.4

261

93.7

17

6.3

278

100.0

"Aún con todas las limitaciones inherentes a su clasificación, las
causas de muertes en el estado muestran las dualidades de los
sistemas de vida de sus habitantes. Mientras que siguen prevaleciendo las llamadas "enfermedades de la pobreza", como las
infecciones intestinales, las respiratorias y la tuberculosis, ya han
hecho su aparición -y siguen incrementándose- padecimientos y
causas de muertes que son más característicos de procesos de
desarrollo, tal como los accidentes, las enfermedades del corazón
V los tumores maliqnos.

65 y más
Total

• Porcentajes con respecto al total de casos de ambos sexos.
Fuente : Secretaría Estatal de Salud. Departamento de Epidemiolog ía y Medicina
Preventiva.

�44

* En todos los grupos de edades, y por ende, en la suma total, las
muertes masculinas son más abundantes que las femeninas.
* La~ causas de muerte también, de alguna manera, nos reflejan
las diferentes pautas de comportamiento y atributos adjudicados
a cada uno de los géneros. La Organización Mundial de la Salud
con~idera que la ~ayo~ incidencia de muertes masculinas por
accidentes .y por c1rros1~, se asocia directamente con pautas
culturales ~1gentes que onentan, o cuando menos permiten en los
varones, ciertas conductas que son reprobadas en las mujeres.
La conducción de vehículos automotores (muchas veces a exceso de velocidad) y el consumo de alcohol son prácticas asociadas con la masculinidad.

* L&lt;?s tumores ma_ligr:ios están notoriamente más presentes en las
muJeres.: Es la pn~c,pal causa de muertes femeninas a partir de
los 25 anos. Los canceres de mama y del cuello o cuerpo del útero
son los más abundantes. Y nuevamente nos encontramos con
.que esas m_uertes no se producen por destino, sino que pudieran
~aberse evitado si las mujeres hubiésemos aprendido a valorar
nuestra salud y a relacionarnos diferentemente con nuestro cuerpo, puesto que ya hay medios para identificarlos en etapas que
son manejables para prevenir un desenlace fatal.
* En Nuevo León, la mortalidad materna, es decir, aquellas
muertes causadas por embarazos, abortos, partos y pospartos
es más baja que la media nacional.
'

* Al igual que sucede al nivel del país en su conjunto, hay razones
p~r~ suponer que exi~te en el estado cierto grado de subregistro,
ongmado por el deficiente llenado de los certificados de defunción, principalmente de las muertes ocurridas por aborto.
* Una de las más dramáticas características de las muertes
maternas es que, conforme asienta la Organización Mundial de
1~ Salud, serían en su gran mayoría evitables si las mujeres accedieran realmente a servicios de calidad durante sus procesos
reproductivos.
,
* El hecho de que en el estado exista una tendencia generalizada
a q_ue los partos sean atendidos por personal médico o en instituciones de salud podría ser un factor de la baja tasa de mortalidad matern~. Si~ embargo hay 9ue tomar en cuenta que los
partos hosp1talanos tampoco estan exentos de riesgos. Entre
ellos podemos referir el ya mencionado incremento de las cesáreas y la yatrogenia. Esta última es definida por el Diccionario
Enciclopédico University de Términos Médicos como el «estado
a~orma_l provocado por el médico, por negligencia, por tratamiento inadecuado o por prueba diagnóstica o terapeútica».

45

* Mientras que en otros paises los Comités de Mortalidad Materna
en los Hospitales surgen con el siglo, en el nuestro tienen escasos
20 ó 25 años, y no es posible conocer la eficacia de su funcionamiento, porque lo que sucede en su interior forma parte de
los secretos del sistema médico.

• En 1987, el Dr. Halfdan Mahler, entonces Director General de
la Organización Mundial de la Salud, señalaba que las muertes
maternas tan abundantes (alrededor de 500,000 anuales en el
mundo) habían recibido tan poca atención porque las personas
que morían eran pobres y, sobretodo, porque eran mujeres, lo
que las ubica directamente en el centro de las reflexiones que nos
ocupan.
• Aún cuando las cifras del estado aparezcan relativamente bajas
respecto al resto del pais, las muertes maternas no pueden dejar
de ser preocupantes ¿Quiénes son las mujeres que mueren?
¿Por qué no fueron evitadas esas muertes?
• Si es difícil adentrarse en el conocimiento de la mortalidad
femenina, el hacerlo de su morbilidad (estado o condición de
enfermedad) es prácticamente imposible. Las causas de consulta
y razones de egresos hospitalarios podrían dar, de ser accesible
la información, un acercamiento. Pero ese no es el caso. Hay
áreas, como las de enfermedades mentales y ocupacionales, en
donde prácticamente la información disponible es mínima e incompleta, y por ende, sin mucha capacidad para manifestar la
realidad.
• La producción de información y divulgación de estadísticas está
relacionada con la prioridad que el sistema otorga a la resolución
de los problemas, por lo que es importante sacarlos a la luz
pública. Con este razonamiento, por ejemplo, la imposibilidad de
conocer cifras confiables sobre la verdadera mortalidad materna,
o sobre muchos otros aspectos que conforman la morbilidad
femenina, obliga a cuestionar la voluntad política para resolver
los problemas que dichas situaciones presentan o manifiestan.
No sucede lo mismo con el sida, es decir, el Síndrome de lnmunoDeficiencia Adquirida.
• El número de casos acumulados de sida en el estado, hasta
!TIªYº de 1991, fue de 278, lo que corresponde al 4% de los casos
identificados hasta la misma fecha al nivel nacional.
* Al inicio de la aparición de esta enfermedad, se consideró que
era un mal que no atacaba a las mujeres. Pronto se comprobó la
falacia de esta suposición, y se incrementó paulativamente la
proporción de mujeres entre los infectados.

�47

46

* En Nuevo León, la presencia femenina, resulta inferior, significativamente, a las cifras nacionales (6.3% y 14.3% respectivamente).
* Lo que resalta más de la relación de las mujeres con el sida,
tanto a nivel nacional como estatal, es el mecanismo de adquisición del mal.
* En ambos casos, los mayores responsables son las transfusiones sanguíneas y las relaciones heterosexuales. Ambas agrupan
más del 90% de los casos. No sucede lo mismo en el caso de los
hombres, donde sumados ambos -factores no sobrepasan el 25%
de los casos. Este panorama es el resultado de un comportamiento claramente diferencial entre los hombres y las mujeres,
cuyo origen nuevamente lo tenemos que buscar en pautas culturales, a veces explícitas, y otras ocultas, pero igualmente funcionantes.
* Aún cuando se dispusiera de un completo y sofisticado sistema
de estadísticas, del cual evidentemente estamos muy lejos, es
muy posible que la información obtenida tampoco fuera suficiente
para explicar por qué se enferman las mujeres.

* Si tomamos en cuenta la definición de salud que hace la
Organización Mundial de la Salud, es claro que las mujeres no
podrán gozar de ella mientras la sociedad y la cultura las enfrenten a tan profundas contradicciones y no se produzca una integración satisfactoria de todos los complejos aspectos que constituyen su identidad. Hasta entonces, muchas mujeres seguirán
sintiéndose mal, independientemente de la manera en que la
clasificación internacional de las enfermedades, clasifique sus
malestares.

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Introducción.
La salud reproductiva de la mujer empieza ahí mismo, en el hecho
de ser mujer, en el hecho de que su participación en las distintas
esferas de lo social está en buena parte determinada por su sexo.
Las mujeres -al igual que los varones- nacen siendo dependientes. Pero a diferencia de éstos, a la mayoría de las mujeres no se
les estimula para que logren la propia independencia; muy por el
contrario, persiste en nuestra sociedad una tendencia paternalista
que procura siempre "proteger'' a la mujer, pues se le considera
"frágil" y "débil". Es de sobra evidente que la sociedad coloca a
1~ mujer en una situación desfavorable con respecto al varón,
situación que se prolonga más allá de la familia de origen y que
es perpetuada por la cultura y las leyes. Citemos como ejemplo
un párrafo de la Epístola de Melchor Ocampo:
La mujer, cuyas principales dotes son la abnegación,
la belleza, la compasión, la perspicacia y la ternura,
debe dar y dará al marido obediencia, agrado, asistencia, consuelo y consejo, tratándolo siempre con la
veneración que se debe a la persona que nos apoya y
defiende...

Profesor e Investigador de la Facuttad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de
Nuevo León.

�53

52

A este respecto dice Sheehy (1983: 187), que los hombres,
después de los veinte años de edad, deben canalizar sus energías para abrirse camino independiente en el mundo. Entre los
veinte y los cuarenta, deben hacer todo su esfuerzo para obtener
las recompensas de la sociedad. Para lograr el éxito, deben ser
fieles e infinítamente atentos con su auténtica amada: su profesión. «Las mujeres en cambio, no tienen que encontrar su
independencia en.ese período de sus vidas. T1enen otras alternativas: pueden unirse a personas más fuertes, pueden transformarse en hacedoras de bebés y amasadoras de panecillos, en
portadoras del sueño de sus maridos». Aunque este es un discurso aplicable de manera más particular a las personas de
estratos medios y altos, lo cierto es que de alguna forma refleja
la situación estereotipada sobre la condición sociofamiliar de la
mujer.
Si como hemos dicho en otra parte (Elú y Ribeiro, 1992), hombres
y mujeres no se enferman de lo mismo, ello no se debe necesariamente a las diferencias biológicas que caracterizan a cada uno
de los sexos. Evidentemente que existen características de origen biológico que distinguen a hombres y mujeres, pero estamos
convencidos de que las diferencias de morbilidad entre ambos
sexos, al igual que las que se observan entre los diversos estratos
socioeconómicos, están en buena medida condicionadas por los
atributos culturales y las asignaciones sociales que caracterizan
a machos y hembras.
Es de sobra evidente que uno de los aspectos centrales del tema
de salud reproductiva de la mujer es el relacionado con la fecundidad. Y decimos esto no sólamente porque en la medida en que
la fecundidad sea más elevada incrementa los riesgos reales para
su salud; tampoco lo decimos exclusivamente porque las prácticas comunes de atención médica no sean siempre las más
adecuadas para atender a la mujer (por ejemplo la posición en el
parto, el número de cesáreas, etc.). Lo decimos porque las
evidencias indican que es precisamente este fenómeno, el de la
reproducción humana, el que ha sido el más determinante en la
definición de la condición social de la mujer. De tal suerte, ambas
variables están íntimamente entrelazadas, y ambas forman parte
del tema central que aquí nos ocupa: la salud reproductiva de la
mujer. Bajo este tenor, en este trabajo pretendemos analizar
algunos aspectos relacionados con la emancipación femenina y
con la manera en que esta variable se relaciona con la fecundidad. Para ello, nos basaremos en un reciente estudio que se llevó
a cabo con poco más de 2000 mujeres casadas que viven en dos
municipios del área metropolitana de Monterrey (Ribeiro, 1989).
Pero antes veamos rápidamente el panorama que nos presenta
la condición social de la mujer.

La mujer: una condición diferenciada por su sexo.
Müller-Lyer (1930), señala que la actual situación de dependencia
de la mujer es resultado de una herencia cultural cuyas bases se
encuentran entre los pueblos primitivos de las más remotas
épocas. En las sociedades arcaicas de cazadores, en las que la
actividad fundamental de la tribu se orientaba hacia la sobrevivencia, las características biológicas de los varones proporcionaban
a éstos cierta supremacía sobre las mujeres. Efectivamente, su
mayor fuerza muscular les permitía desarrollar actividades guerreras y luchar contra los grandes mamíferos para obtener el
alimento necesario para la sobrevivencia de la tribu. Por su parte,
las hembras estaban atadas a sus hogares debido a sus funciones biológicas (embarazo, gestación, parto, lactancia, etc).
~e tal suerte, estas diferencias físicas entre hombres y mujeres
dieron lugar a la primera forma conocida de división social del
trabajo, la cual se manifestó en el seno de las primitivas formas
de organización familiar. Es más, algunos consideran que dicha
~ivisión existía ya antes de que se completara el proceso evolutivo de la humanidad. En su relato sobre la evolución que sufrieron
los primates hasta convertirse en seres humanos, Desmond
Morris (1971 :34) afirma que debido a la larga duración del período
de dependencia de los jóvenes y a las tremendas exigencias de
éstos, las hembras tuvieron que confinarse de manera casi perpetua en el hogar, y así, en comparación con los otros carnívoros,
el papel de los sexos tuvo que diferenciarse más.
Con el transcurrir del tiempo, y a medida que el ser humano iba
conquistando la naturaleza, el papel y la situación de la mujer
permanecían sin cambios verdaderamente significativos. La historia de la humanidad -dice Simone De Beauvoir (1972)- es la
historia de la opresión de un sexo por el otro, y hombres y mujeres
nunca han compartido el mundo en partes iguales. En casi todas
las épocas y lugares, la mujer ha tenido que desempeñar roles
expresivos, vinculados a lo que los sociólogos de la familia en
Francia llaman "le dedans" (el interior), en contraposición con los
roles instrumentales de los hombres, a quienes corresponde el
mundo del exterior ('le dehors'). Estos roles interiores, son generalmente adscritos (es decir asignados) a las mujeres, mientras
que los papeles relacionados con el exterior frecuentemente
pueden ser adquiridos por los varones. La estructura de la familia
en la mayor parte de los grupos sociales, ha estado definida por
la diferenciación de los roles sexuales y por la división sexual del
trabajo.
Sin embargo, todo parece indicar que, exceptuando la especialización biológica de las mujeres en la producción de hijos, esta
división del trabajo entre hombres y mujeres no puede ser expli-

�55

54

cada por razones biológicas. En la opinió~ de Claude Lé~iStrauss (1984:31), la división sexual del trabajo es consec~enc1a
de consideraciones sociales y culturales más que de consideraciones naturales. Y aunque esa diferencia biológica de la mujer
en la reproducción de los hijos está vinculada con su confinamiento en el hogar doméstico, podemos observar que en la
mayoría de las sociedades, la mujer ha tenido las capacjdades
necesarias para desempeñar casi todo tipo de tareas. Según
Mitchell (1985:25), la debilidad físi_ca de la muje~ jamás IE: ha
impedido el desempeño del trabajo como tal, smo sólo ~1pos
específicos de trabajos en sociedades específi~ª:&gt;· Asi, la situación de la mujer aparece vinculada con su actividad laboral: la
subordinación de la mujer está en relación inversa con el papel
que ésta desempeña en la producción, ya q~e al parecer las
mujeres disfrutan de mayor poder cuando contnbuyen de manera
importante en la producción, y por el contrario, están más subordinadas cuando se confinan en el hogar doméstico (Gough; 1984:
142-143). Marx había anticipado hace ya más de cien años la
importancia del trabajo femenino co~o mecanisn:io para 9u~ la
mujer pudiera alcanzar una mayor independencia econom1c~,
posibilitándola de esta manera para obtener un . ~stat~!º m~s
igualitario en relación con el hof1bre y una participacton mas
activa en la toma de decisiones . Pero la historia nos muestra
claramente que la mujer no ha tenido la oportunidad de participar
activamente en la producción de bienes y servicios . El mundo
gobernado por los hombres la ~a .confinado -en casi to_dos los
grupos sociales- al hogar domestico, en donde ha tenido que
desempeñar las labores consideradas socialmente como "menos
honoríficas".

tipo de actividades. Desde Platón y Aristóteles hasta Freud y otros
cientificos del siglo veinte se ha definido a la mujer como un ser
cuya diferencia con el varón es conceptualizada en términos de
inferioridad. «"La hembra es hembra en virtud de cierta falta de
cualidades", decia Aristóteles. "Debemos considerar que el carácter de las mujeres padece de un defecto natural". Y después
de él, Santo Tomás decreta que la mujer es un "hombre frustrado", un ser "ocasional"» (De Beauvoir, 1972:12). En la época
actual, estas ideas yo han sido todavía completamente desterradas. Anthony Storr , por ejemplo, ve la naturaleza biológica de
los hombres y mujeres ejemplificada por el esperma activo apresurándose en forma agresiva hacia el óvulo pasivo y receptivo.
Este autor considera que las mujeres que se interesan más en
una carrera profesional que en el cuidado de un niño, están
psicológicamente enfermas.
No obstante, existe evidencia de sobra para demostrar lo equivocado de tales tesis. El mismo Freud, quien cayó muchas veces
en la trampa de atribuir diferencias innatas al carácter de la mujer
y del hombre, escribió en 1930:
... aunque la anatomía puede señalar las características de la masculinidad y de la feminidad, la psicologia
no puede hacerlo. Para la psicología, el contraste entre
ambos sexos se convierte en un contraste entre actividad y pasividad, en el que con demasiada facilidad
identificamos la actividad con lo masculino y la pasividad con lo femenino, punto de vista que en modo
alguno queda universalmente confirmado en el reino
animal (Freud, 1968).

Una de las cuestiones que nos interesa señalar, es que partiendo
de las verdaderas diferencias biológicas entre los sexos, las
diversas sociedades, en todas las épocas, han construido representaciones estereotipadas sobre los atributos sexuales, y que
tales imágenes pocas veces se ajustan a la realidad. Como
señala Newcomb (1967:490) : «la mayoría de nosotros sentimos
que los hombres están "hechos" de una manera y las mujeres de
otra, y que las distinciones de rol son consecuencia de estas
diferencias innatas».

Es posible argumentar que una disposición en la cual hombres y
mujeres tengan definidos distintos roles, puede ser tan exitosa
~orno una en la que las diferencias sean minimizadas o incluso
inexistentes (Kirby y Radford, 1983), ya que gracias a un buen
n~mero de investigaciones se ha demostrado que no existen
d1fer_encias innatas.flUe justifiquen la división del trabajo y de las
funciones sexuales . Diversos estudios realizados en los Estados
Unidos sobre la influencia hormonal en las diferencias de temperamento entre los sexos sugieren un apoyo muy limitado de la
part!cipación
hormonal sobre el desarrollo del rol del comporPero no sólo el sentido común atribuye a la naturaleza biológica
tamiento
sexual.
Por otra parte, tales estudios demostraron q ue
de los hombres y mujeres la explicación de la separación de roles:
muchos pensadores, intelectuales y científicos han insistido en
una "inferioridad" de la mujer que la incapacita para ejercer cierto
3 sto rr, A. (1968) Human agression, Harmondsworth, Penguin, citado por 800th, T , (1982)

2

Véase: Brechen (1976: 161).

4 Véanse a este respecto Mead (1972, 1982), Fromm (1970), Lévi-Strauss (1984), Wilson
(1970) y Kirby y Radford ( 1983) entre muchos otros.

�56

la identidad sexual (sexo con el que se identifica una persona),
estaba ún~mente determinada por la forma en que los niños son
educados . Podemos concluir diciendo que los rasgos que para 1
una sociedad cualquiera constituyen lo "masculino" y lo "femenino", están determinados fundamentalmente por los factores culturales. Independientemente de las verdaderas diferencias biológicas que distinguen a uno y otro sexo, no cabe la menor duda
que las diferencias de temperamento y carácter que sirven de
base para separar los roles de hombres y mujeres están más
influenciados por los valores y costumbres que por las características innatas. Esto ha sido demostrado por los estudios de la
antropóloga norteamericana Margaret Mead (1982), efectuados
en tres pueblos primitivos de Nueva Guinea. Esta autora señala
que muchos, si no todos los rasgos de la personalidad que hemos
dado en llamar "masculinos" y "femeninos", están tan superficialmente ligados a la personalidad como la ropa, los modelos y los
peinados que una sociedad, en un momento dado, asigna a
cualesquiera de los sexos (Mead, 1972).
Aún en la actualidad sigue existiendo una mitología acerca de las
características de uno y otro sexo. A pesar de que la situación de
la mujer ha cambiado significativamente en el transcurso de este
siglo, particularmente en los países occidentales, todavla persiste
el peso de una cultura machista en la que la familia mantiene su
estructura de división de roles sexuales, y en donde una gran
cantidad de individuos siguen concibiendo a los dos sexos con
atributos funcionales muy dife-renciados. Así por ejemplo, de
acuerdo a los esposos O'Neill (1974), los valores de la cultura
norteamericana determinan que ser femenino (o esposa) implican
atributos tales como ser pasiva, dócil, emocional, temperamental,
amorosa, mansa, receptora y maternal. En cambio, ser masculino
significa ser duro, competitivo, valiente, sereno, firme, fuerte y
dominante. Agrega que cuando conocemos a hombres blandengues o a mujeres duras, sospechamos que no son normales.
A pesar de las condiciones culturales que distinguen a México y
al resto de Latinoamérica de los Estados Unidos, es sorprendente
darse cuenta de la similitud de los estereotipos sexuales. Casi
podríamos decir que las características que erróneamente atribuimos a los sexos han alcanzado un carácter universal. El esquema
1representa lo que Jorge Gissi (1975) denomina "mitología" sobre
las características de las mujeres y de los hombres. De hecho,
consiste en una generalización acerca de los estereotipos más
comunes sobre uno y otro sexo.

57
ESQUEMA!
Caracterfsticas estereotipadas.fmitologla) de la feminidad
y de la vm 1dad.
DE LA FEMINEIDAD
Suave, dulce
Sentimental

Duro, rudo
Frío

Afectiva

Intelectual

Intuitiva

Racional

Superficial

Profundo

Atolondrada, impulsiva, imprevisora

Frágil (sexo débil)
Sumisa
Dependiente
Tfm ida
Cobarde (Protegida)
Recatada, prudente

Planificado
Fuerte
Dominante, autoritario
Independiente
Agresivo
Valiente (protector)
Audaz

Maternal

¿Paternal?

Coqueta

Sobrio

Voluble, inconstante
Seductora (conquistada)
Bonita
Puede llorar
Insegura
Sacrificada , abnegada, envidiosa

Pasiva
Monógama
Virgen
Fiel
De la casa

5 Véase: Booth (1982).

DE LA VIRILIDAD

Masoquista
Histérica

Estable
Conquistador
¿Feo?
Hombres no lloran
Seguro
Cómodo
Activo
Polígamo
Experto
Infiel
Del mundo
Sádico
Obsesivo

�58

59

En el caso de México, sabemos bien que somos herederos de
una tradición judea-cristiana, que implica valores muy específicos
en relación con la distribución de roles sexuales. Es más, nos
atreveríamos a decir que, en este sentido, el fenómeno religioso
en nuestro país ha sido uno de los principales factores que han
intervenido para mantener una ideología machista en detrimento
de una participación femenina igualitaria, ya que continúa fomentando la separación de roles sexuales y acentuando el papel
sumiso de la mujer como esposa y como madre. En su obra sobre
la familia de carácter eminentemente religiosa, González Rios
(1968; p. 146) afirma: «La mujer está or~enada par~ ser es~osa
y madre, haciendo posible en la conquista de tal ideal la integración de la maternidad y la virginidad ....Si el va~?" debe dar
seguridad al hogar, ella debe dar afecto y comprens1on». Aunque
este autor habla de la "promoción de la mujer", al usar tal término
se refiere a que hay que ayudar a la mujer a ser "maternal" y
"virginal".
Por su parte, el sacerdote católico Jacques Leclerq (1967) , catedrático de la Universidad de Lovaina, escribe que todos los seres
humanos son iguales, aunque dice que la igualdad fundamental
se combina con una desigualdad accidental, Al referirse a las
diferencias sexuales, asegura que hombres y mujeres deben
ocupar el sitio que les corresponde según su capacidad; afirma
que toda doctrina que equipara a la mujer con el hombre es falsa.
Al igual que todos los tratados de este género, la obra de Leclercq
caracteriza a la mujer como sensible, apasionada, menos racional, extremada, refinada en su perversidad y amorosa. De
hecho, este amor constituye para estos autores su principal virtud,
por lo que se le asigna la función expresiva de la familia.
Para el hombre, al contrario, ( ....) el amor no es sino un
accidente, la satisfacción de una pasión episódica. Lo
escencial de su vida radica en otra parte, en su trabajo,
su profesión, su carrera, su obra. Subordinar su vida al
amor le parece una debilidad, mientras que para la
mujer no existe otro fin. Amará a la mujer, la rodeará
de un cariño profundo y noble en la medida en que
encuentre en ella un apoyo para su obra de hombre,
obra en la que ella no participa, pero a la que colabora
indirectamente al asegurarle a él, hombre, las condiciones de vida, de paz, de tranquilidad, de expansión,
de felicidad que le permitan realizarla (Leclercq, 1967:

279).
En esta breve cita se define claramente una ideología extremadamente conservadora , que sigue exigiendo a la mujer el sacrificio
eterno, dejando al hombre el lugar para crear, desarrollar, realizar. Al hombre, se le exige que le brinde amor y protección, pero
sólo en la medida en que éste reciba de aquella todo el apoyo

que necesita para cumplir con su misión. Ella, en cambio, debe
ser incondicional.
Con frecuencia se repiten en la filosofia cristiana los argumentos
que refuerzan la separación de roles sexuales, concebidos en
términos de un supuesto "orden natural":
Que nadie se escandalice ni se rebele, que nadie lo
declare injusto. No se conseguirá nada: la naturaleza
lo ha hecho así. Al querer emancipar a la mujer del
amor, al querer masculinizarla, sólo se logra convertirla
en un hombre incompleto (Leclercq, 1967:281).
El concepto de emancipación se convierte aquí en sinónimo de
masculinización. Pareciera que en la búsqueda de una situación
más equitativa entre los sexos, no hubiere otra alternativa para la
mujer que no fuese la de convertirse en una imitación del varón;
pareciera como si al luchar por una condición equitativa, las
mujeres debiesen necesariamente perder sus virtudes y su capacidad de amor. ¿Quiere esto decir entonces que el hombre, por
pertenecer al género masculino se ha emancipado del amor? En
realidad estos son argumentos que no tienen sustento de ninguna
clase; no son otra cosa más que el producto de una ideología
machista que se niega a perder los privilegios que hasta ahora le
ha proporcionado la diferenciación social que hemos construido
y que hemos justificado a partir de las diferencias biológicas.
Obviamente que cuando hablamos aquí de igualdad de oportunidades no nos referimos a la masculinización de la mujer, ni
negamos la existencia de diferencias biológicas; quien así lo
entiende no ha comprendido nada acerca de la condición social
de la mujer.
Los argumentos sexistas tratan de reafirmar la frase aquella de
que "detrás de todo gran hombre, existe una gran mujer", pero
niegan a la mujer misma el derecho de llegar a ser grande. La
situación social de la mujer se convierte así en una cuestión de
falta de oportunidades, ya que el mundo construido por los
hombres la circunscribe exclusivamente a dimensiones relacionadas con su hogar y con su familia. Se trata de justificar el
discurso sexista en nombre del "bienestar emocional del grupo
doméstico", bienestar que, en última instancia constituye una
responsabilidad casi exclusiva para la mujer, dejando para el
marido "jefe del hogar", la responsabilidad del bienestar económico. Se trata de convencer a la mujer que su lugar esta ahí, en
el hogar, pues ella constituye la espina dorsal de la familia (Anson
y Roa, 1966), y sólo ahí puede realizarse como mujer. Como dijo
el Padre Fraise en un discurso ante mujeres profesionistas en la
Universidad de Lovaina:
... cuanto siento tener que decir ante las mujeres universitarias que me escuchan, que las madres de familia

�60

61

que he visto más felices, más concientes de sí mismas,
con una personalidad más equilibrada, son aquellas
que lavaban los platos, que cosían la ropa de su familia,
que ponían todos los días las cosas en su sitio y que
afrontaban todos los problemas, profesionales, económicos, familiares, de amistades, desde el centro de su
hogar y ese centro les permitía adentrarse y lanzarse
a las aventuras más apasionantes de la vida sin perder
nada de su personalidad, nada de su feminidad ....
(Fraise, 1965).
Pero la realidad parece mostrarnos lo contrario. En una investigación longitudinal llevada a cabo por el Instituto de Desarrollo
Humano de la Universidad de California en Berkeley, cuyos
resultados fueron analizados en 1969 por Block y Haan (1971),
se estudiaron las historias de vida de 171 personas de ambos
sexos que habían sufrido una movilidad social ascendente superior a la común; se encontraron los siguientes rasgos:
- Entre los hombres, en los años transcurridos desde el principio
de la escuela secundaria hasta que cumplieron treinta años, su
confianza personal aumentó uniformemente; adquirieron mayor
control y seguridad; se volvieron más serios, productivos y enérgicos, valorando cada vez más su independencia. Tenían conciencia de su capacidad social y sexual y se sentían satisfechos
consigo mismos. No obstante, habían alcanzado su control con
una pérdida importante de su ternura y su expresividad.
- En contraste, las mujeres se mostraron menos seguras de sí
mismas que cuando eran adolescentes. Se habían vuelto sumisas, temerosas, excesivamente controladas y hostiles. Sus únicos logros eran los relacionados con sus tareas de esposas y
madres. Eran más protectoras, introspectivas y comprensivas. Su
placer sexual había declinado y se sentían menos excitantes y
atractivas; sólo se sentían seguras en un rol: el de madres.
Podríamos decir entonces que si las mujeres contaran con "esposas" que les atendieran la casa, que se quedaran en el hogar, que
cuidaran a sus hijos, que manejaran las finanzas domésticas, que
escucharan los problemas de todos y cuidasen a los enfermos,
que remendaran la ropa y prepararan los alimentos, entonces
podríamos imaginar las posibilidades de expansión que tendrían:
la cantidad de libros que escribirían, las empresas que crearían,
los cargos políticos que ocuparían ... las mujeres que han logrado
algo así -en su mayoría- o nunca se casaron ni tuvieron hijos, o
han contado con personal doméstico que ha tomado a cargo
buena parte de estas tareas. Es más, podríamos aventurar la
hipótesis de que· mucha·s de las mujeres más exitosas que sí
tuvieron hijos, han tenido que soportar un sentimiento de culpabilidad, porque predominan todavia los valores sociales que
señalan que la obligación de cuidar y atender a los hijos recae de

manera casi exclusiva en la madre, excusando al padre de tales
tareas, puesto que su función primordial es la de proveer los
bienes materiales que sirven de sustento a la unidad familiar.
Y sin embargo, en la sociedad moderna, particularmente en los
países más desarrollados, se percibe una clara tendencia hacia
una mayor participación de la mujer en las distintas esferas de lo
social. Hablar de la situación social de la mujer implica referirnos
a una situación de transición. En la cual, al igual que en cualquier
otro proceso de cambio social, se establece una lucha entre los
factores que propician el cambio y otros que se oponen a él. El
cambio de situación de la mujer está relacionado por una parte
con las circunstancias sociales que pueden alentar o favorecer
una mayor participación, y por otra parte, se relaciona con los
factores culturales que dictan, en función de la tradición y de la
costumbre, normas y valores que evolucionan muy lentamente.
Asi por ejemplo, la llegada de la revolución industrial marcó un
primer momento en el cambio de situación de las mujeres europeas, pues muchas de ellas se incorporaron a empleos extradomésticos. Pero como señala Elú (1975a), fueron las dos guerras mu~diales las que real,:nent~ tuvieron un mayor impacto en
el ?amb10 general de la situación femenina , ya que muchas
muJeres fueron llamadas a ocupar los lugares que los hombres
habían dejado en el mundo laboral. Esta síbita apertura del
mercado de empleos confrontó a multitud de esposas y amas de
casa a circunstancias distintas a las que hasta entonces estaban
acostumbradas, y abrió un camino que marcó históricamente la
estructura de la familia. Desde entonces, año con año crece el
número de mujeres que incursionan en el mercado de empleos .
De hecho, no es sorprendente que en el análisis de la evolución
de la familia durante la segunda mitad de este siglo, diversos
autores señalalen que una de las variables más significativas del
cambio socio-familiar sea precisamente el cambio relativo de los
papeles sexuales y el ingreso cada vez ~ayor de mujeres a las
actividades económicas extradomésticas .
Sobre el concepto de emancipación femenina.

Hasta ahora, hemos hecho alusión al concepto de "condición
social de la mujer", pero no hemos todavía hablado de la "emancipación femenina" ni de su relación con la fecundidad . El concepto de emancipación, en un sentido literal, quiere decir "liberar'',
por lo que no debe extrañarnos que los movimientos feministas

6 Véase: Burgess (1973).

�62

63

hayan usado con frecuencia ambos términos para caracterizar
sus objetivos. No es nuestra intención, sin embargo, entrar aquí
a discutir a fondo la definición de tales conceptos, y mucho menos
abordar los debates ideológicos que éstos han generado. Par_tiendo de lo que hasta este momento hemos dicho, bástenos con
señalar que por emancipación femenina entendemos la actitud
de las mujeres tendiente a alcanzar una posición social igualitaria
con respecto a los varones, que implica la igualdad de oportunidades y se fundamenta en el rechazo de la imagen tradicional de
sumisión, ~bnegación, dependencia e inferioridad que normalmente se tiene de ellas. Así, cuando nos referimos a la emancipación femenina, estamos empleando un concepto que es utilizado con frecuencia para referirse al cambio relativo de la situación de la mujer en un grupo social determinado. Aunque se trata
de un concepto útil, particularmente desde una perspectiva histórica y macrosocial, en el caso que nos preocupa puede resultar
más práctico hablar de "actitudes emancipatorias", término con
el cual trataríamos de caracterizar la imagen que las mujeres se
hacen de lo que es (o debiera ser) el papel social y familiar que
le corresponde a la mujer.

cas tipológicas de cada uno de estos modelos, aunque conservamos la misma división en dos categorías.

La m~todologia de los tipos (o tipologías) es útil en cuanto nos
p~rmIte _contar con un instrumento analítico para diferenciar las
onentacIones conductuales relacionadas con un determinado rol
yP?r lo misn:10 nos proporciona una base adecuada para construí;
indices clas1ficatonos de la población que se pretende estudiar.
Cabe ~~ñal~.r que ~uan~o hablamos de tipologías, nos referimos
a la utihzac1on de tipos ideales, en el sentido maxweberiano del
término. Esto es, que un tipo ideal es una construcción racional
conseguida por la integración de las características más frecuen~
tes y sobresalientes del fenómeno que se intenta medir en
nuestro caso la orie~tación val_oral del rol de la mujer. Así, no
todas las car~cteríst1cas descntas por un tipo (modelo) deben
estar neces~r!amente pre~entes en un caso dado, aunque sí una
alta proporcI0~ de las mismas. De tal suerte, se distingue el
concepto de tipo con el de estereotipo, ya que este último se
refiere a u~a imagen o idea que es generalmente aceptada por
una po~laaón, pero que está cargada de emoción y se basa en
el sentid_o com?n y_no en bases científicas, lo que conduce a
Dado que nuestro objetivo en este trabajo es el de analizar la concepcIon~s s1mphficadas y las más de las veces equivocadas
relación entre est~ variable y la fecundidad, el problema que se sobre los at~butos de una persona o de una categoría. (Rochenno~ presenta consiste en establecer una conceptualización ope- blave-Spenle, 1964).
rativa que nos permita circunscribir el fenómeno de la emancipación femenina -o como hemos dicho, de las actitudes emanci- Para lle~ar _a la contrucción de un modelo tipificado, ha sido
patorias de la mujer- a dimensiones manejables en términos de ~ecesano, sin embargo, hacer referencia a las imágenes estereomedición empírica . Aunque ya hemos mencionado algunos ras- tipadas de los role~ femeninos y masculinos , esto es, la opinión
go~ que desde el punto de vista del sentido comón distinguen los con ~ase en el sentido común que tienen las mujeres con respecto
atnbutos de uno y otro sexo, no creemos que tal caracterización a cual deb~ ser el papel desempeñado por la mujer en la familia
s;a suficie~~e para diferenciar las actitudes de las mujeres entre y en la sociedad.
sI, en relacIon con la manera en que conciben el papel social y A con!inuación presentaremos la lista de características que
familiar de la mujer.
seleccionamos para la contrucción de los modelos:
En otro trabajo (Ribeiro, 1978), habíamos desarrollado un modelo
tipo~ógico relacionado con la orientación del rol de la mujer, es
del.rQI femenino segun su orientación
decir, con la manera en que las mujeres perciben la naturaleza Modelo tipol6gicotrad1c1ona1-moderna.
del papel femenino en la sociedad. Dicha tipología se refería a
una dicotomía en la que habían sido polarizadas las actitudes de
MODELO TRADICIONAL
MODELO MODERNO
1~~ muje~e~ con el objeto de clasificarlas de acuerdo a su concepcI~n tra~Ic1o~_a l o modei;na del_rol femenino. Posteriormente, en ¡ la mujer desempefla un rol expresivo . La mujer desempeña un rol tradicional.
la mvestigacIon de 1989 , ampliamos ligeramente las característi- l la
.
ºd
.

m_u¡er es cons1 erada como centro No ~xiste exclusividad de la función
afectivo del núcleo familiar y ella es la afectiva (todos la com parten). El am• 1¡¡n&lt;;:argada de hacer armoniosas las re- bJente de vida familiar debe ser establecrones ~miliares. Debe ser una bue- cr&lt;jo por todos los miembros de la fana c 9m~anera. gue loff re establecer un milla.
amb1en e de vida fam, iar satisfactorio .

7

Nos referimos aqul a la investigación sobre familia y fecundidad (Ribeiro, 1989), cuyos
datos han servido de base para la elaboración de este trabaj o.

EJ.rol de la muj~r es asignado. Su fun- El rol de la mujer es adguirido. Ella
cwn es &lt;!etermrnada por la tradición y puede escoger sus altemal1vas.
~/ se a¡usta a las normas de lo que
ebe ser una mujer''.

�65

64

El trabajo femenino fuera de la casa no La mujer puede trabajar fuera del hogar.
es bien visto al menos durante el perio- La búsqueda de desarrqllo y d.e r!laíizado de educación de los hijos. Siena Ira- ción tiene al menos el mismo significado
baja lo hace por obligación y por que para los varones.
nece'sidad economica. t.o se pone el
acento sobre su desarrollo personal ni
sobre su realización. Su trabajo es en el
hogar.
Las tareas domésticas son exclusividad Las tareas dom!?sticas son compartidas
de la mujer.
con los hombres.
El objetivo principal de la n;iuier es obte- El pri_nc;ipal objetivo de la mujer es ,ob_
tener exito en el plano domestico.
ner exito tanto .en el plano domestico
como en el social.
La mujeres dependiente (sobre todo de La mujer es independiente.
su esposo).
Lamujeressum1sayabnegada . Acepta No existe sumisión. La autoridad es
la voluntad y autoridad deímarido.
compartida entre la mujer y el hombre.
La mujer puede tomar solamente deci- En general todas las de9isiones imporsiones vinculadas con la gestión do- tanfes son tomadas conjuntamente por
méstica y la criariza de los Fíijos.
la mujer y el hombre.
La mujer cree gue el hombre tiene ma- La mujer cree que ambos sexos son
yores habilidades y capacidades.
igualmente capaces y hábiles.

La mujer.es la "rei¡,a .del hogar". Consti- Ambos cónyuges son responsables de
luye. el vinculo 1mncIpal de las relac10- los aspectos internos y de los externos
nes internas de la familia, mientras que de la familia.
el hombre es el lazo de la familia con el
mundo exterior.
Para la muje_r !lS .normal que exista una
mayor perm1sIb11idad para los varones
en el plano sexual_. Los hombres d!)ben
ensenar a _las mu¡eres lo necesario en
esta materia.

La mujer considera que no existen razones para que el hombre goce de mayor
libertad sexual. Hombres y mujeres son
ante todo seres iguales que comparten
las mismas potencia lidades.

Los P.rincipales ¡!Jributos de la . !f1Ujer La mayoría de los atributos de las person: la al:inega_c;Ion la con:ipasIon, la sonas no están repartidos en función
ternu_ra_1_ la frag1h_da~, J¡i delicadeza, la del sexo. La mayoria de las diferencias
sensIbI1¡dad, la mtu1c1on y la entrega entre los hombres y las mujeres han
total, mientras q1,1e los del hombre. sqn: sido construidas socialmente.
Ia fuerza, el coraje, el valor, la dec1s1on,
la inteligencja_, la racionalidad y la fortaleza de espImu.
La mujer considera que el principal res- La responsabilidad de mantener a la
pqn~able de procur,ir el sustento eco- familia debe ser compartida .
nomIco para ra fam1ha es el hombre.
La mujer ~ree que los impulsos se_
xua- La mujer sabe que los impulsos sexuales son mas poéterosos e incontenibles les no son más fácilmente reprim ibles
entre los varones.
en las mujeres que en los hombres.

La mujer busca la realiz¡¡ición_de sus La_ITJUjer busca la. realización ge s4s
objetivos a través del matnmonio (de su ob¡ellvos por ella. misma. El matnmonio
marido) y la maternidad.
no es el lfn principal.
La mujer adquiere su status a través de La_ mujer adquiere su status por ella
su esposo.
misma.
La mujer espera obtener su principal La mujer puede obtener tanta satisfacfuente de satisfacción en la vida fami- ción en su familia como en su ocupación
liar.
y en su carrera.
La mujer se desarrolla a través de la
entrega total de sí misma a su esposo
e hijos. Ella debe sacrificarse por el
bienestar de los suyos.

El desarrollo femenino no se concibe
sólo_ en función del hogar. Ella puede
re.ahzarse t¡i_nto fuera como dentro del
nucleo familiar.

Preponderancia del rol maternal.

El rol maternal puede ser importante,
pero la.. mujer tiene el derectio de no
tener hijos.

La educación y el cuidado de los hijos Las responsabilidades con los hijos son
son funciones exclusivas de la mujer. compartidas por el hombre y la mujer.
La instrucción formal para las niñas es
considerada como un medio para tener
una educación general. No se le da la
misma importancia a la instrucción de la
mujer como a la del varón.

La instrucción formal para las niñas es
considerada un medio para desarrollarse. La educación, en todos los niveles,
es tan importante para las mujeres como para los hombres.

La mujer estima que es el hombre quien La función de liderazgo es compartida.
debe fener el liderazgo de la familia . La Se deben considerar ras características
mujer debe siempre seguir al esposo. y circunstancias particulares.

La lista ~e características arriba ennumeradas está lejos de ser
exhaustiva, pero da. una imagen de los principales rasgos de lo
que puede ser considerado un modelo tradicional en oposición a
uno moderno o emancipado en cuanto a la orientación del rol
femenino se refiere. A partir de tales aspectos, fue posible elaborar ~lgunas pregun!as que permitieron construir un índice para
clasificar a las muJeres de acuerdo a su posición frente a la
concepción del rol social de la mujer. He aquí, en forma abreviada,
las preguntas planteadas en la encuesta y las respuestas obtenidas:

Cuadro1
¿Qué tan de acuerdQ o en desacuerdo está usted con las
opm1ones s1gu1entes?
Acuerdo

Desacuerdo

Si una mujer tiene resuettas sus necesidades
económicas, no debería trabajar fuera del hogar

63.6

35.4

Es normal que sea el esposo el que mande en
el hogar

50.8

47.7

�66

67

La mujer está mejor ca~acitªda que elhombre
para cuidar y atender a os h1Jos

76.5

22.7

Las mujeres deberían ser más independientes
de sus maridos

60.8

36.6

Los hombres deberían ocuparse también de los
quehaceres de la casa

78.1

20.8

Es más aceptable que el hombre tenga aventu
ras sexuales, a que sea la mujer quien las tenga

77.7

21 .1

La educación universitaria es má~ importante
para los hombres que para las muieres

22.5

75.2

El esposo debe ser siempre el principal responsable de sostener a la familia

82.9

16.4

Cuando una familia no tiene recurl¡os económi
cos suficientes debe favorecer__mas la educación de los hijos que la de las h1Jas

28.4

69.8

La principal sati.~facción de la mujer debe ser su
esposo y sus h1Jos

94.9

4.8

Las mujeres deberían iEarticipaf. más en las
decisiones importantes e la fám1ha

83.6

14.6

La educación y el cuidado de los hijos en el
hopar es más una obligación de la madre que
de padre

47.4

50.3

Es más importante para la_muj~r conservar su
virginidad antes del matrimonio que para el
hombre

87.9

10.7

Los hombres saben enfrentar mejor los problemas dirciles que las mujeres

45.7

52.5

La principal obligación de _toda mujer es ser
buena ama de casa, campanera y madre de sus
hijos

93.5

6 .1

Las mujeres deben estar siempre dispuestas
ante los deseos sexuales de sus esposos

54.5

44.1

La responsabilidad . de manten~r a la familia
debería ser compartida por la muJery el hombre

92.7

6 .6

Lo~ hombres son mejores choferes que las
muieres

46.5

48.8

La m~er debe siempre obedecer y aceptar la
autori ad del esposo

52.9

45.9

El deseo sexual es más fuerte en el hombre que
en la mujer

65.3

27.1

Las mujeres deben seguir a su esposo a donde
vaya, aunque a ellas no les guste

58.1

40.9

Para las mujeres el matrimonio es mas impor!ante que para los hombres

54.0

41 .6

El hombre debe tener experiencias sexuales
antes de casarse para enseñar a la mujer

52.9

38.9

La abnegación es una de las principales virtudes de la mujer

72.7

26.1

Las mujeres deberían tener la misma libertad
sexual que los hombres

15.1

83.4

La mujer es la primera responsable de mantener la armonía en las relaciones familiares

80.2

18.7

*El hecho de que la suma de cada renglón no totalice 100% se debe a que algunas
de las entrevistadas no estuvieron ni de acuerdo ni en desacuerdo con las
proposiciones.

Las respuestas que obtuvimos en la encuesta nos permiten
descubrir que, en términos generales, aún predominan entre las
mujeres muchos de los valores tradicionales con respecto a su
posición social. No obstante podemos observar que algunos de
los items muestran tendencias muy diferentes a las que hubiésemos esperado encontrar en un modelo típico basado en los
estereotipos tradicionales. Esta aparente ambigüedad constituye
en si una de las características del cambio que se está gestando.
Pero la tendencia general sigue siendo, a pesar de todo, más
próxima a un modelo tradicionalista del papel femenino. Ésta
puede ser más fácilmente apreciada si en vez de considerar cada
una de estas preguntas en forma separada, las utilizamos para
construir un Indice aditivo. Para hacerlo, empJeamos el método
de escalamiento propuesto por Rensis Lickert .
El fndice que finalmente obtuvimos, utilizó 19 de los 26 items
originales, ya que fueron los que mostraron mayor congruencia
interna después de las pruebas de validez. El valor mínimo de
dicha escala fue de 19 (para las mujeres más tradicionalistas) y
el máximo de 95 (para las más emancipadas). Con fines prácticos, reagrupamos los valores de la escala en tres categorías,
quedando representadas de la siguiente manera:

8 Para una descripción detallada de los procedimientos que utilizamos en la construcción
de esta escala, véase: Ribeiro (1989).

�68

69
Cuadro 2
Valores de la escala de emancipación femenina

VALORES DEL INDICE

Frecuencias Absolutas

Porcentajes

Tradicional (de 19 a 42)

680

33.9

Intermedia (de 43 a 67)

1187

59.2

138

6.9

Emancipada (de 68 a 95)

La tendencia generalizada de las respuestas nos indica que son
muy pocas las mujeres que pueden ser catalogadas como "emancipadas"; sólo el 7% del total quedaron en esta categoría. Sin
embargo podemos notar que la mayor proporción de mujeres
(60%) se orienta hacia lo que pudiésemos llamar una posición
"intermedia" con respecto al papel social y familiar de la mujer, lo
que nos indica que el grueso de la población femenina no se
ajusta ya a los estereotipos tradicionales y que muchas de sus
actitudes no corresponden a la imagen estereotipada de abnegación, dependencia y obediencia con respecto a los varones,
situación esta última en que se encuentra la tercera parte de las
entrevistadas (33.9%).
Actitudes emancipatorias de la mujer y fecundidad.
Muchos autores (cfr. Andorka, 1978) han tratado de llamar la
atención acerca de la importancia de esta variable para explicar
la disminución en las tasas de fecundidad y de natalidad. Esto no
es de extrañar, puesto que si tomamos en cuenta el tipo de
estructura familiar preponderante en la mayoría de las sociedades y los antecedentes históricos sobre la participación femenina en las diferentes esferas de la actividad económica y social,
resulta plausible considerar que en la medida en que una mujer
se separe más de una concepción tradicionalista del rol femenino,
tendrá tendencia a reducir su fecundidad.
Esto puede ser consecuencia de diversos factores. Uno de ellos
se refiere al vínculo que presumiblemente existe entre las actitudes emancipatorias por un lado y el trabajo extradoméstico de
las mujeres por el otro. Aunque en otra parte (Ribeiro y Rebolloso,
1989) hemos mencionado que el análisis del trabajo de la mujer
en su relación con la fecundidad debe ser contemplado en una
dimensión distinta que aquel que se refiere a la emancipación
femenina, es posible considerar la hipótesis de que el efecto
restrictivo del trabajo de la mujer sobre la fecundidad resulta,
hasta un determinado punto, de las actitudes emancipatorias de

la mujer, ya que en tales circunstancias el interés de la mujer se
concentra más en actividades que no necesariamente se encuentran vinculadas con la familia. La maternidad representa para la
mujer, en un sentido estricto, una atadura a la imagen tradicional
que se tiene del rol femenino en la sociedad. Esto no significa que
u_na m~jer ~ue pueda considE:rarse emancipada no tendrá hijos,
sino ma~ bien que una fecundidad menos elevada puede permitir
~ la mujer concentrarse más en las actividades de su propio
interés, aumentando sus posibilidades de realizar metas extrafamil\ares. También es posible pensar que las mujeres cuyas
actitudes sean menos tradicionalistas retardarán más la llegada
de su primer hijo, con el objeto de disponer de mayor tiempo para
dedicarlo a su personal desarrollo, antes de comprometerse en
roles relacionados con la maternidad .
E~ México, podemos decir que, de manera general, la mujer es
aun_~uy dependien!~ de s~ yida familiar. Ongay (1979:9) dice,
refinendose a la fam1ha mexicana, que !a mujer es generalmente
co~siderada co_mo la "mujer de su esposo". Sin embargo, como
mujer ella no tiene mucha importancia. Aunque su esposo se
refiere a ella diciendo "mi mujer", ella juega menos el papel de
esp?sa que el de_madre. En realidad lo que el hombre quiere
decir, y que es socialmente aceptado, es que la mujeres la "madre
de s~s .hijos". Al_go similar fue obsei:vado por Fromm (1973), en
su clas1co estudio sobre una comunidad rural mexicana.
Dado que la mayoría de las mujeres se quedan en la casa su
participac_
ió~ en la vida económica y política es muy reducida .
Ellas se hm1tan fundamentalmente a sus funciones familiares y
c?nsagran la mayor parte de sus atenciones a los hijos, satisfaaendo de esta manera sus necesidades afectivas (Ongay, 1979).
De hecho, la Investigación de la Familia en México realizada en
1967, mostró que los hijos constituían la principal satisfacción del
~atri~oni?, para 47% de las mujeres (Leñero, 1968). En otra
inve~tIgac1on efectuada unos años más tarde, esta proporción se
elevo al 53.5% de los casos (Elu, 1973), y en la investigación que
aquí nos ocupa este porcentaje fue del 78% .
P_or su parte, el hombre constituye una figura periférica. Está más
aislado de la vida familiar y se concentra fundamentalmente en
su rol de prov~edor_de recursos ._ ~ientras gue el hombre puede
encontrar gratificaciones en actividades ajenas a la familia la
~ujer no tiene más que a sus hijos para obtener satisfacción .' La
Vida familiar es percibida de tal suerte de manera distinta por cada
un'? de los cónyuges: el hombre está, por regla general, más
satisfecho que la mujer en su vida familiar. Los resultados de la
Investigación de la Familia en México son concluyentes a este
respecto: 93% de los hombres estaban totalmente de acuerdo
con la proposición "rec!be afecto y cariño de su cónyuge", mientras que entre las mujeres solamente 2% opinaban lo mismo

�70

(Leñero, 1968). Por otro lado, en la misma investigación, 4!º/o de
las mujeres calificaron su vida matrimonial como una ''vida de
sufrimientos" 27% como una "vida de trabajo" y 8% como una
"vida de rutin~"; solamente 17% afirmaron que habían encontrado
satisfacción o felicidad en su matrimonio.
Así, cuando una mujer tiene hijos, debe consagrar una buena
parte de su vida, "sus mejores años", _a ~stos. Su "carrert com~
madre de familia representa su rol pnnc1pal y su valorac1on casi
total. En tales condiciones, el nacimiento de su último hijo se
convierte en causa de ansiedad, ya que el crecimiento y eventual
separación e independencia de éste constituyen el final de su
carrera materna, y en consecuencia la pérdida fundamen~a~ del
significado de su existencia (Ongay, 1979). Y el discurso religioso
refuerza contínuamente esta imagen: "Si se busca -escribió San
Agustín- por qué Dios ha creado a la mujer, no se encuentra sino
una razón probable: la procreación de los hijos".
Además de que la mujer concentra su vida alrededor de sus hijos
y de que ella obtiene de éstos su definición y su justificación
existencial, la maternidad le confiere simultáneamente su prestigio en el medio social. Bell afirma: «La mujer que desea y que
tiene hijos es fuertemente aprobada entre las clases bajas, porque el hecho de ten~r hijos es considerado como la principal razón
de ser de la mujer» . Los ejemplos relativos al status que proporciona el rol de madre son innumerables en nuestro país: la
suprema adoración de la Virgen de Guadalupe "madre de los
mexicanos"; las festividades relacionadas con el día de la madre;
los monumentos erigidos en honor de la madre, etc.
Si aceptamos la idea de que la madre mexicana obtiene, en
términos generales, su más importante gratificación social en la
imagen de sus hijos, podemos concluir que resulta lógico que
ella desee tener una gran fecundidad. En la Investigación de la
Familia en México se encontrá que a pesar de que el número
promedio de hijos nacidos vivos por mujer era bastante elevado
(5.3 hijos por mujer), 61 % de las entrevistadas respondieron que
tenían la cantidad de hijos que deseaban, y 20% afirmaron qu~
deseaban tener aún más. Por otro lado, cuando se les pregunto
si pensaban tener otro hijo, 49% de las mujeres respondieron
afirmativamente (Leñero, 1968).
En el análisis de los datos de la encuesta sobre familia y fecundidad , pudimos corroborar que efectivamente se notaba el im-

9

Bell, R (1963) Marriage and fam1/y mteract10n. Homewood, 111 , Dorsey Press. Citado por
Gourgues, J (1973).

71

pacto restrictivo de la orientación valora! del rol de la mujer sobre
su comportamiento reproductivo. Asi, la correlación que obtuvimos fue de -0.331, significativa al 0.001 . Si bien este valor es
consistente, puede parecer a primera vista menos importante de
lo que en realidad es. Si dividimos a la población de acuerdo al
puntaje obtenido en la escala de actitudes emancipatorias, y
obtenemos el promedio de hijos para cada subgrupo, la relación
se vuelve mucho más clara: Mientras que para las mujeres cuya
orientación del rol es más tradicionalista el promedio de hijos
nacidos vivos es de 6, para las más emancipadas esta cifra es de
apenas 2.8 hijos por mujer, lo que hace una diferencia de más de
3 hijos por mujer en promedio (véase cuadro 3).

Cuadro 3
Promedio de hijos nacidos vivos de mujeres unidas,
según sus actitudes frente al rol de la mujer.
ORIENTACION DEL ROL

Promedio de hijos

Total absoluto

Tradicional

6.0

677

Intermedia

4.2

1187

Moderna

2.8

138

Al dividir a esta población en subgrupos de acuerdo a la duración
de su unión marital, nos damos cuenta que la relación sigue
siendo muy clara: las mujeres más tradicionales tienen en todos
los grupos más hijos que las de orientación moderna.

Cuadro4
Promedio de hijos vivos de mujeres unidas, según actitudes frente al rol femenino y según duración de la unión.
BURACIÓN DE LA
NION

10 Años o
menos

De 11 a 20 años 24 años y más

Tradiciona 1

2.3

4.5

7.7

Intermedia

2.0

3.9

6.5

Moderna

1.9

3.0

5.6

�72

73

En el cuadro 4 podemos apreciar una diferencia constante entre
las mujeres tradicionales y modernas en lo que respecta a su
fecundidad. Observamos que el diferencial se incrementa -como
es lógico- a medida que aumenta el tiempo de unión marital de la
mujer. Asl, entre las mujeres que están unidas desde hace por lo
menos 20 años, las que tienen una concepción más tradicional
del papel femenino en la familia tienen un promedio de 7 .7 hijos,
mientras que las que tienen actitudes más emancipadas sólo
tienen 5.6 hijos, es decir, una diferencia de -2.1 hijos por mujer.
Como podemos ver, esta diferencia de 2 hijos es bastante menor
que la que observamos para la población en su conjunto, ya que
como dijimos, sin tomar en cuenta los años de unión, las más
tradicionales tienen en promedio 3.2 hijos más que las más
emancipadas. Esta disminución puede explicarse por la edad de
las entrevi~tadas, que como es fácil suponer, las más emancipadas son en general más jóvenes que las menos emancipadas,
y por lo mismo, tienen en promedio menos años de vivir en unión
Gonyugal (véase cuadro 5).

contribuyen a la promoción de la mujer y a su participación más
activa en todas las esferas de la sociedad. La consecuencia
previsible será una reducción aún mayor de los niveles de fecun-

didad.
Paralelamente, también consideramos que uno de estos factores
que ayudan a promover una imagen más liberal del papel femenino es el incremento de la instrucción formal y la cada vez maypr
participación de la mujer en niveles de educación superior. En
otra obra (Ribeiro, 1982) hemos adelantado algunas reflexiones
sobre el impacto restrictivo que tiene la educación formal sobre
el comportamiento reproductivo. Y creemos que simultáneamente existe una asociación entre la escolaridad de la mujer y su
orientación respecto a su rol social.

Cuadro 6
Escolaridad de la muler segun su orientacion frente al rol
social dela mujer(%).

Cuadro 5
Promedio de edad de las mujeres y P.romedio de duración
de la unión, segúnconcepción del rol femenino.
Edad

Duración de la unión

Tradic ional

46.1

24.3

Intermedia

38.9

17.2

Moderna

33 .7

12.1

Efectivamente, los datos reflejan esta relación entre la edad y las
actitudes de la mujer frente a su rol. Entre las de orientación
moderna y las de orientación tradicional hay una diferencia de
edad de más de 12 años, y las primeras son en promedio 5 años
más jóvenes que las de orientación intermedia. Es fácil entender
esta situación: las mujeres más jóvenes han resentido con mayor
intensidad la enorme ola de cambios sociales y culturales y se
vuelven más receptivas con respecto a los nuevos valores modernizantes. De hecho, estamos convencidos de que las nuevas
generaciones tendrán aún una orientación mucho más moderna
y liberal acerca del papel social y familiar de la mujer, puesto que
son cada vez más persistentes los factores estructurales que ·

Menos de 3
años de primaria

De 4 a 6 años
de primaria

Secundaria o
más

Tradicional

43.1

41.9

15.0

Intermedia

20.0

36.1

44.0

5.1

18.1

76.8

Moderna

En el cuadro 6 podemos observar muy claramente esta relación :
la mayoría de las mujeres que tienen una imagen moderna del
p~pel de la mujer tienen estudios superiores a la primaria (76.8%)
mientras que sólo 44% de las que tienen una orientación intermedia han realizado estudios de postprimaria, y apenas 15% de las
tradicionales han llegado a este nivel de escolaridad. O al contrario, entre las de orientación moderna sólo una minoría (5.1%)
está muy poco escolarizada, contra 20% de las intermedias y
43.1% de las tradicionales. Estos datos arrojan un valor de
asociación (medido por la V de Cramer) de 0.27, con un nivel de
confianza superior al 99.9% . Dado que como ha sido ampliamente demostrado (cfr. Ribeiro, 1989), la escolaridad femenina
e~ una de las variables más significativas para explicar la reducci~n del nivel de fecundidad, esta asociación contribuye a explicar
el impacto que sobre la fecundidad ocasiona la orientación del rol
de la mujer.

�74

75

Por otra parte, tenemos razones para pensar que parte del
impacto que tiene la orientación del rol de la mujer sobre la
fecundidad puede explicarse también por ta edad a la unión y por
el uso de anticonceptivos.

se observa una varianza reducida (el promedio de edad a la unión
es en esta población de 20.2 años, con una varianza de 17.318).
Si comparamos el promedio de edad a la unión en los 3 grupos
de mujeres según sus actitudes frente al papel de la mujer,
descubrimos que las de orientación moderna se casan, en promedio, un año y cuatro meses más tarde que las tradicionales.

Hasta ahora hemos podido dejar en claro que las mujeres de
orientación moderna tienen en promedio menos hijos que las
demás, y que al mismo tiempo tienen mayores niveles de escolaridad. Podemos suponer que estas mujeres también tendrán
tendencia a retardar su nupcialidad, pues si efectivamente desarrollan objetivos de superación personal y metas extrafamiliares,
no estarán tan apresuradas en contraer matrimonio como aquellas que definen a la mujer por sus roles adscritos y por su función
reproductora.
·

Cuadro 8
Edad promedio a la primera unión marital de las mujeres,
según la orientación del rol femenino
EDAD A LA UNIÓN

Al cruzar la información de estas dos variables, descubrimos que
efectivamente existe una tendencia entre las mujeres modernas
a retardar su unión, pero que esta tendencia no es tan importante
como podíamos suponer.

Cuadro 7

Tradicional

20.0 años

Intermedia

20.4 años

Moderna

21 .3 años

Edad a la primera unión de la mujer{ según la orientación
del rol femenino %).
Finalmente, en lo que respecta al conocimiento y utilización de
métodos contraceptivos, los datos revelan que existe una evidente relación entre estas dos variables y la orientación del rol
femenino .

EDAD A LA UNIÓN
17 o antes

entre 18 y 22

23 o después

Tradicional

34.1

43.3

22.6

Intermedio

26.2

47.0

26.9

Cuadro 9

Moderno

15.2

46.4

38.4

Conocimiento y utilización de al menos un método anticonceptivo poco eficaz*, según la orientacion del rol(%)
..

CONOCE
SI

Estos porcentajes muestran claramente esta tendencia a casarse
tempranamente entre las mujeres más tradicionales, aunque
también podemos apreciar que las diferencias porcentuales no
son tan importantes: 15.2% de las mujeres modernas contra
34.1% de las tradicionales tienen una nupcialidad precoz, y en
cambio 38.4% de las modernas se casan después de los 22 años
y sólo 22.6% de las tradicionales se unen tardíamente.
Estas diferencias poco impresionantes se deben a la tendencia
generalizada de la población a casarse a corta edad y en la cual

l

HA UTILIZADO
NO

SI

.1

NO

Tradicional

40.0

60.0

14.6

85.4

Intermedia

60.0

40.0

29.9

70.1

Moderna

83.3

16.7

40.6

59.4

* Ritmo , billings, preservativo, óvulos, espumas, jaleas, retiro. diafragma, lavado

'

�76

77

El cuadro 9 muestra que el 83% de las mujeres de orientación
moderna conocen al menos un método anticonceptivo de los que
hemos calificado como poco eficaces, y que sólo el 40% de las
mujeres de orientación tradicional conoce alguno de estos métodos. En cuanto a la utilización, observamos que la proporción de
usuarias de este tipo de anticonceptivos es mucho más baja que
la proporción de mujeres que los conocen; de cualquier manera
se nota la tendencia entre las mujeres de orientación moderna a
hacer uso de estas técnicas en mayor porcentaje que las tradicionales: 40.6% contra 14.6%.
Dado que en esta investigación se pudo establecer que existe
una fecundidad más baja entre las usuarias de los métodos
anticonceptivos no eficaces que entre las no usuarias, encontramos aquí otro punto de explicación de la fecundidad más reducida
de las mujeres de actitudes más emancipadas.
Si ahora nos referimos a los métodos anticonceptivos más eficaces (píldoras, inyecciones, dispositivos intrauterinos) (y hemos
incluido la esterilización voluntaria), nos damos cuenta que tanto
la proporción de usuarias como la de personas que los conocen
es mayor que para los otros métodos.

de orientación moderna a hacer uso de ellos. Entre estas mujeres
de opiniones más emancipadas 92.8% conocen y 73. 7% utilizan
o han utilizado alguno de estos métodos, contra 65.1% y 48.1%
respectivamente entre las más tradicionales.
Cabe señalar que este último dato es significativo en cuanto
podemos inferir de él la "voluntad" de las mujeres menos tradicionales para reducir su fecundidad, pero no podemos concluir
que ello conlleve en sí mismo a una reducción importante en el
número de hijos, puesto que ya vimos que el empleo de esta
técnicas no está asociado -de acuerdo con nuestros datos- con
una disminución importante en el tamaño de la familia.
Para completar este capítulo, nos ha parecido oportuno agregar
aqul, de manera breve, los diferenciales que la orientación del rol
femenino provocan sobre la fecundidad ideal, así como sobre la
fecundidad proyectada (que se refiere a los hijos que piensan
tener en el futuro).

Cuadro11
N~_mero ideal de hijos de mujeres unidas, según su orientac,on del rol femenino, por categorías de duración de unión

Cuadro 10
DURACIÓN DE LA UNIÓN

Conocimiento;( utilización de al menos un método anticonceptivo eficaz según la orientacion del rol femenino(%).

1

1

de 11 a 20

1

21 y más

HA UTILIZADO

Tradicional

3.0

3.1

3.1

NO

SI

NO

Intermedia

2.8

3.1

3.0

Moderna

2.7

3.0

3.1

CONOCE
SI

10 o menos

1

Tradicional

65.1

34.9

48.1

51 .9

Inte rmedia

81 .7

18.3

62.8

37.2

Moderna

92.8

7.2

73.7

26.3

• Píldora , 0 .1.U., inyección, esterilización.

Esto no es sorprendente, ya que la promoción que las autoridades
del sector de salud en nuestro país han hecho sobre estas
técnicas es mucho más amplia que la realizada para implementar
el uso de cualquiera de las demás.
Pero independientemente que la utilización y el conocimiento que
se tiene de estos métodos está más repandido en la población,
se sigue observando una tendencia mayoritaria entre las mujeres

Resulta incuestionable que no existen diferencias en cuanto a lo
q_~e se considera el número ideal de hijos, ni debido a la orientaaon del rol, como tampoco a los años que ha durado la unión
conyugal. Se -~omparte la idea de qu_e el número ideal de hijos
para una familia es de 3 en promedio. Este dato nos invita a
pensar que cada vez es más universal en nuestro país la imagen
de la familia de pocos hijos, y que culturalmente se está asimilando_ la ide~ de que "la familia pequeña vive mejor". No obstante,
los_ d1ferenc1ales encontrados en el número real de hijos nos
senalan qu~ algunos grupos logran más que otros aproximarse a
los ~~lores 1de~les, y que en este caso son las mujeres menos
trad1c1onales quienes han logrado acercar más su fecundidad real
a la que declaran como ideal.

�78

79

En lo que toca a tener o no más hijos, los datos pueden parecer
sorprendentes. La proporción de mujeres modernas q~e quiere~
tener más hijos es ligeramente superior que la de muJeres tradicionales e intermedias.

Cuadro 12
Número de hijos proyectados por mujeres unida;i,, según
su orientación respecto del rol femenino (°to)
No quiere más

1

1 hijo más

i 2 ó 3 hijos más

Tradicional

91 .1

5.9

3.0

Intermedia

82.0

11.3

6.7

Moderna

75.0

15.9

9.1

.

• 12 casos.

Aunque estas diferencias no son demasiado grandes, pueden ser
explicadas por la menor edad de las que tienen una orientación
moderna, ya que como vimos son en promedio 12 años más
jóvenes que las tradicionales y 5 años más jóvenes que las
intermedias. Esto es completamente coherente con los datos que
presentamos en un principio, ya que para la población en su
conjunto notamos un diferencial de 3.2 hijos por mujer según su
orientación del rol, pero al analizar los datos de las de mayor edad,
esta diferencia se redujo a 2 hijos por mujer en promedio.
Podemos deducir que las mujeres modernas tienen una diferencia importante de hijos nacidos vivos cuando las comparamos con
las demás mujeres, pero que esta diferencia tiende a reducirse
-sin dejar de ser importante- hacia el final de su vida reproductiva.
Para terminar, únicamente deseamos apuntar que es de sobra
evidente que la elevada fecundidad constituye un factor de riesgo
para la salud de la mujer. Pero también, y sobre todo, puede
constituir un obstáculo para su desarrollo social y familiar. No
queremos decir con esto que las mujeres no deban tener hijos o
que necesariamente deban tener pocos. La cuestión es que
existen diversos aspectos sociales y culturales que han determinado su situación como persona y que han limitado su participación en las distintas esferas de lo social, reduciéndola fundamentalmente a funciones de reproducción y de atención del hogar
doméstico.

No cabe la menor duda de que actualmente se está produciendo
un cambio importante en eso que llamamos la "condición social
de la mujer, y que ese cambio en su papel sociofamiliar es -al
mismo tiempo- un factor de considerable importancia en el proceso de transición demográfica en nuestro país. Por una parte,
es notorio el incremento de la matrícula femenina en todos los
niveles educativos; por no citar más que un ejemplo, en la
Universidad Autónoma de Nuevo León, de los 52,648 estudiantes
de nivel superior registrados en el segundo semestre de 1990, el
40% eran mujeres, y de los 35,401 que estudiaban en escuelas
preparatorias, el 44% correspondían al sexo femenino (UANL
1991). Estas cifras, si bien todavía no reflejan una igualdad total,
sí manifiestan la tendencia hacia una mayor involucración de las
mujeres en los sistemas de educación formal. Y aunque puede
decirse que aún se nota una división en las áreas profesionales
en las que se inscriben estas estudiantes, también es notorio un
cambio en este sentido, que puede ejemplificarse con carreras
como las de ingeniería, en las cuales el porcentaje de mujeres
inscritas se aproxima ya al 30%, modificando poco a poco la
imagen tradicional de sectores que correspondían de manera casi
exclusiva a los varones.
Por otra parte, también se nota un incremento en el número de
mujeres que desempeñan actividades económicas extradomésticas, lo que sin lugar a dudas incide de manera importante sobre
su situación y sobre la manera en que ellas mismas perciben su
papel social y familiar. Además, el hecho mismo de tener un
empleo, influye de manera determinante en la percepción que las
nuevas generaciones, tanto hombres como mujeres, tienen sobre
lo que significa ser mujer. Así por ejemplo, en un estudio realizado
po.r;_ Susan Vogel y colaboradores (1970), se pudo observar que
en las familias en las cuales tanto el esposo como la esposa
trabajaban fuera de la casa, se fomentaba en los niños el desarrollo de una definición más amplia y menos rígida de lo masculino
Y lo femenino. En el seno de esos hogares, niños y niñas se
consideraban a sí mismos con los atributos y cualidades de
ambos sexos, mucho más que aquellos cuyas madres se dedicaban exclusivamente a labores domésticas. Así, el hecho de que
la madre tenga un empleo constituye un modelo socializador que
contribuye a hacer menos rígida la percepción de las características sexuales que normalmente se atribuyen a cada uno de los
sexos, y en consecuencia se genera una perspectiva menos
rígida de la distribución de roles entre hombres y mujeres.
En los tiempos modernos, las diferencias sexuales de origen
biológico no son motivo suficiente para delimitar las diferencias
sociales. Y aunque no es posible negar que los factores biológicos
que distinguen a ambos sexos están presentes en todas las
sociedades, sí podemos afirmar que las diferencias entre hom-

�81

80

bres y mujeres no pueden establecerse en términos de "calidad'
como han pretendido algunos autores freudianos ortodoxos. Los
hombres y las mujeres son ante todo seres humanos que comparten las mismas potencialidades.

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1

El concepto de "práctica" ha sido entendido de diferentes maneras, y tales concepciones han originado labores profesionales
cuyo propósito es diferente, dependiendo de la conceptualización
abrazada. La evolución de los modelos de conceptualización
social, deben esperar todavía su inclusión dentro del modelo de
paradigma científico de Khun (1971), debido a que, como se verá
más adelante, los modelos de intervención de la práctica han
respondido a conceptualizaciones que, o considera~que la práctica está fundada en una concepción metateórica basada en
fundamentaciones filosóficas, o son una serie de formas de
intervención prácticas cuya solidez científica tiene que legitimarse
mediante la elaboración de teoría a través de investigaciones
científicas.
En las disciplinas sociales, y debido al tipo de problemas que
tratan, las influencias más poderosas han sido de carácter deductivo metateórico, ya que usualmente primero existe una conceptualización filosófica del hombre o de la sociedad, y luego ello
repercute dentro de la práctica profesional de disciplinas tales
como la sociología, la psicología social y el trabajo social. En la
actualidad, en los países latinoamericanos existe, en apariencia ,
una situación de transición de la influencia del modelo materialista

UANL
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among college students», Developmental Psichology, vol. 3,
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Wilson, John
/1970) «Vers une nouvelle définition des róles masculins et
féminins», en Michel, A (comp.)(1970).

1 Maestro de la Facultad de Traba¡o Social de la Llnivers1dad Autónoma de Nuevo León

2

Una metateorla se refiere a una explicación o conceptualización que engloba a otras
teortas Por e¡emplo, el materialismo dialéctico buscó explicar no sólo el devenir h1stóroco
de las sociedades, sino también la act1v1dad c,entlfica y los procesos económicos Es una
teorta que explica a otras teorlas existentes. incluso campos especifico; es decir es una
metateorta

�84

85

dialéctico sobre el proceso de intervención del trabajo social,
hacia un modelo fincado en las aportaciones de la ciencia natural.

lecerse temporalmente mediante la popularidad dialécti ca ('&lt;olteniuk, 1976; Mocquad, 1973).

Un camino algo diferente puede encontrarse en el desarrollo de
los modelos de intervención en el trabajo social que se practica
en los países denominados desarrollados. En ellos la práctica de
intervención se realiza , en apariencia, dentro de lineamientos
institucionales, que siguen modelos diversos que impiden o limitan la práctica de la labor de intervención en contacto directo con
la gente de las comunidades, tal como se realiza en Latinoamérica .

Para los profesionistas del campo teórico y práctico, fue irnportante estar dentro de los principios materialistas dialécticos, puc5to que era el modelo fuera del cual no sólo era objetable existir,
sino que quien no se apegaba o buscaba un nicho dentro del cual
pudiera encajar dentro de esta concepción filosófica de la sociedad, estaba sujeto al rechazo y estigmatización de la comunidad
profesional antagónica.

Como se explicará más adelante, ambas formas diferentes de
realizar la práctica de intervención de la profesión, han conducido
a una utilización limitada del método cientifico aplicado a los
asuntos humanos. En el caso de los países en desarrollo, esto se
originó por el rechazo al denominado positivismo, peyorativamente relacionado con la ciencia y la tecnología; en el caso de
los países desarrollados, el rechazo ha sido producido por una
burocratización y asistencialismo permanentes, desarrollados en
una sociedad con capacidad de sostenimiento de un sistema de
bienestar social (welfare state).
En los párrafos que siguen, se analizarán estas dos tendencias
de desarrollo de los modelos de intervención, y se proporcionará
una alternativa de conceptualización de la práctica.

1. Influencias sobre la práctica latinoamericana.
La concepción usual de práctica dentro de los modelos de intervención del trabajo social, refleja claramente la influencia de la
conceptualización filosófica imperante en una sociedad determinada. La práctica está influenciada, entonces, por concepciones
metateóricas que rigen la actividad que el profesionista va a
efectuar.
Puede observarse que los curricula universitarios de trabajo
social latinoamericanos, recibieron la influencia del materiaffsmo
dialécti co. Esta influe ncia filosófica macroexplicativa, enlazó sus
tesis fundamentales tales como la lucha de clases o la acumulación del capital, con sugerencias prácticas que hicieron que los
profesionistas dirigieran sus esfuerzos hacia procesos de liberación y emancipación de las personas.
La influencia materialista dialéctica fue tan poderosa y generalizada , que incluso la teoría freudiana , fuertemente rechazada por
el materialismo dialéctico "oficial", (ACURSS, 1975a) buscó, y
felizmente encontró de manera muy curiosa, un nicho sustentador
a los principios propuestos por Freud dentro del materialismo
dialéctico, de tal manera que e l freudismo pudo subsistir y torta-

Este elemento fue un presionador natural para la forma en que
se ejerció la práctíca profesional que, aunado a las carencias de
nuestros países, al expansionismo norteamericano ejemplificado
en la desmedida explotación de los recursos naturales de los
países latinoamericanos, produjo una tarea liberalizadora del
hombre. La naturaleza de la práctica era por tanto regida por
concepción de sociedad y del hombre vigentes en este período .

!f

1.1. La influencia del materialismo dialéctico en el trabajo
social.
Uno de los modelos de intervención más populares en el trabajo
social, que ofrece más sugerencias explícitas con respecto a
cómo realizar una práctica de intervención, ha sido el de Angélica
Gallardo (1972). Esta autora propone un esquema de práctica
basado en acciones directas de intervención, lo cual parece
b_astante prometedor con respecto al mejoramiento de las condiaones generales de vida de los miembros de la comunidad. Por
ejemplo, ella asevera, con respecto al papel del trabajo social en
cuanto a la práctica que:
Al trabajador social le corresponde actuar para transformar. Tiene que hacer cosas y demostrar que las
hace bien, de ahí la importancia de que el conocimiento
acerca de la realidad, surja prioritariamente a través de
la propia actividad práctica, del propio acontecer diario ... (Gallardo, 1973:6).

3 Aún cuando la literatura utilizada tenla la influencia materialista dialéctica. la actividad
Práctica, ya en el proceso de intervención o de investigación. empleaba también formas y
técnicas de intervención "funcionalistas," que no buscaban necesariamente un proceso
liberador (Véase: Tecla y Garza (1980), para un ejemplo de un basamento teórico
materialista dialéctico por un lado, y una serie de modelos de intervención con una clara
influencia funcionalista).

�87

86

Hacer las cosas y hacerlas bien, son aseveraciones que reflejan
una direccié:i hacia intervenciones efectivas con las personas o
con sus condiciones de vida . No obstante, dicha práctica, aún
siendo tan popular, también buscó ajustarse y de hecho recibió
la influencia del materialismo dialéctico. Es decir, la naturaleza de
la práctica es concebida realmente dentro de un marco rector
metateórico materialista dialéctico, el cual, como es sabido, siempre colocó a la ciencia y sus métodos como algo subordinado a
dicho enfoque (ACURSS, 1975b), como algo fácilmente ideologizable que hay que tratar y controlar. En esta perspectiva no sólo
se cuestiona la existencia misma del servicio social, sino que se
ponen en entredicho incluso los principios del método científico
(Hill, 1982).
Es decir que, en cuanto a la práctica, aún cuando se sugiere la
actividad directa experiencia! del profesionista, la naturaleza científica de dicha tarea consiste en que la actividad sea regida por
metateorías, en este caso por el materialismo dialéctico como
principio rector. Al respecto ella afirma en seguida:
...[la actividad práctica] es la mejor manera de irnos
explicando el mundo físico y humano que nos corresponde enfrentar y no, en cambio, a través de explicaciones por vía indirecta, a no ser que ellas nos constituyan , o principios directrices ... o marcos referencia/es
generales para nuestra acción (Gallardo, 1973:6) [las
cursivas son mías].
Además de eliminar la conceptualización de la teoría como un
edificio rector del proceso de investigación, e independiente de
concepciones metateóricas demasiado generales, este análisis
nos hace comprender en parte por qué la aplicación de la metodología de investigación científica, ha demorado su establecimiento como una forma de comprensión de la naturaleza de la
interacción social en las disciplinas que abordan la intervención
en grupos de personas.
Se debe a que fue costumbre concebir a la "práctica" como un
proceso de cambio social mediante la liberación de las personas
(principios originados en el materialismo dialéctico), y no una
tarea a la que se le aplique el método científico sin la influencia
metateórica dialéctica. Lo científico aludía al apropiamiento por
parte del profesionista, de una concepción materialista dialéctica
sobre la realidad, y no al cumplimiento de los pasos del método
científico, tal como se propone en los documentos "occidentales"
de metodología de investigación (por ejemplo: Whitney, 1976).
De una manera mucho más evidente, acerca de la influencia del
materialismo dialéctico sobre el método de intervención social de
Angélica Gallardo, ella comenta:

La práctica será científica en tanto supere el ideologismo, el empirismo o practicismo, el compartamentalismo o atomismo, y proceda de manera racional y dialéctica (interrelación teoría-práctica), a provocar transformaciones en la realidad por vía del Método Científico. En este sentido, el "Método Materialista Dialéctico" es el método general... (Gallardo, 1973:7).
Como se puede observar en la cita anterior, es claramente
evidente que el método general materialista dialéctico va a deterninar también el método de intervención práctico. Así, es claro
que las sugerencias de intervención de Gallardo recibieron la
influencia del materialismo dialéctico, también es evidente que la
conceptualización de lo que es científico no se refiere a posiciones empiristas o atomistas (es decir, parcializadas), como estrategias de escrutinio o conocimiento de la realidad. Evidentemente, las posiciones empiristas o atomistas son las de la ciencia
positivista, aquella que conceptualiza a la teoría como un conjunto
de principios generales de una disciplina, como directivos de la
actividad de investigación .
Además de crear esta demora hacia la posibilidad de aplicar el
método científico de una manera más directa a los asuntos
sociales, esta situación posiblemente provocó un desencanto y
conflicto, que de hecho se presentaron, en aquellos profesionistas del campo social aplicado (trabajadores sociales, sociólogos
y psicólogos sociales), que no eran ideólogos o partidarios del
materialismo dialéctico, ya que al mismo tiempo que no tenían
medios "positivistas" para enfrentar la realidad, tuvieron a la mano
solamente medios revolucionarios de intervención, que no iban
de acuerdo a los requerimientos y necesidades de la sociedad en
que intervenían.
Quienes no aceptaron el enfoque materialista dialéctico, posiblemente tuvieron además fuertes presiones por no abrazar estas
concepciones que tanto estuvieron en boga. Realmente no se
puede dimensionar cabalmente el alcance de los efectos de la
perspectiva metateórica materialista dialéctica como directriz de
la actividad de intervención práctica (métodos y técnicas de
intervención), y sobre el avance o estancamiento de la investigación científica en términos de teorías, paradigmas y modelos
dentro del campo de los asuntos sociales (Yurén , 1981).
Aunque Gallardo incorpora de hecho la utilización de técnicas,
éstas no son concebidas sin estar dirigidas por el trabajador social
al proceso de liberación « ... al servicio de las clases dominadas»
(Gallardo, 1973:41 ). Aunque la auttora admite que la técnica es
neutra en su contenido, considera que no lo es en su aplicaci ón
o en su utilización.

�88

89

Por otra parte, Ander Egg (1982a}, otro importante metodólogo
de la práctica del trabajo social, también abrazó el punto de vista
de que no es posible realizar una práctica social sin ideología, al
menos en el momento actual de desarrollo de la ciencia. El libro
Formas de Alienación en la Sociedad Burguesa (Ander Egg,
1983), refleja cla¡amente en su propio título, la influencia materialista dialéctica . Otros autores como Diego Palma (1978) también recibieron la misma influencia.

tales como "concientización" o "liberación," tienen su origen en
esta conceptualización de tarea profesional y, aún cuando esto
ya no se propone como un quehacer, la influencia todavía perdura: libros, metodologías, formas de hacer las cosas. La práctica, en síntesis, aún es considerada en los hechos, como un
actuar del profesionista dirigido al descubrimiento, por parte del
poblador, de aquellas ataduras i~eológicas que le impiden liberarse. A este respecto Villegas (1991) comenta:

Sin embargo, el cambio en la ciencia· necesario para dar la
posibilidad de aplicarla a la práctica profesional en la sociedad,
tal como lo sugiere Ander Egg, ni siquiera tuvo que darse, primero
se dio el desencanto en el sistema socialista (prueba práctica del
materialismo dialéctico) y la ciencia, aún continúa. Esta aseveración no es gratuita, ya que desde 1949 se anticipaban inconsistencias del materialismo dialéctico en sus repercusiones prácticas sobre la concepción de la sociedad. Al respecto MacKenzie
(1969) comenta,'sobre el hecho de que muchos cambios sociales
no siguieron ni cumplieron los pasos o características del modelo
socialista propuesto por Marx y Engels que:

...Nosotros como profesionales enfocados en el área
social, ... tenemos ideológicamente clara nuestra función y responsabilidad de contribuir, desde nuestra
propia y particular esfera de acción, a clarificar los
niveles de conciencia y buscar, con una visión crítica y
equilibrada, el desarrollo del ser humano y el paso a un
nuevo orden social (Villegas, 1991 :32).

... Se hizo dificilísima la pregunta de para qué sirve
tratar de encajar todos los complejos acontecimientos
de la posguerra en un marco conceptual tan difuso y
poco científico que apenas entraña valor práctico alguno como no sea, si acaso, el de ser un vago símbolo
para provocar resonancias emocionales (MacKenzie ,
1969:194-195).
Como se puede ver, ya desde entonces se anticipaban las
incongruencias del modelo socialista propuesto, con las formas
y condiciones bajo las cuales los pueblos realizaron cambios
sociales. Uno de los ingredientes que todavía repercuten sobre
la práctica profesional latinoamericana, son las "resonancias
emocionales" que menciona MacKenzie en su texto, ya que aún
en la actualidad las prácticas de intervención social reflejan un
compromiso con el cambio social liberador, y no con el cambio
social dirigido al bienestar del hombre en su sociedad.
La caída del socialismo ha dejado sin justificación a muchas
~cciones de práctica social profesional emancipatorias, que anteriormente eran obligatorias en las ciencias sociales. Términos

4

Parece ser que se ha dado un vora¡e en la concepción teórica de Ander Egg. Sin embargo, /
la literatura d1sponibie y por tanto la que ha e¡erc1do pnnc1pal influencia, conserva su apego
a la tendencia ongmal

Esto sucede aún cuando el profesionista perciba que dicha tarea
no encaja con las necesidades y problemas que le pide la sociedad ayude a comprender y solucionar. Entonces el profesionista debe forzar su actuación profesional involucrándose en una
situación ambivalente. Villegas misma comenta al respecto que
la trabajadora social « ... para seguir estando dentro [de una empresa], debe "adecuar" su participación a esos objetivos [de
dirigentes y propietarios]» (Villegas, 1991 :30). En el estudio de
Zúñiga (1993), se encontró que las egresadas de una generación
de una escuela de trabajo social, mostraban un nivel alto de
ambigüedad de rol, lo cual proporciona bases para la existencia
de al menos algún tipo de indefinición del rol profesional en la
práctica.
El rechazo al asistencialismo benefactor, también fue un aspecto
que produjo la aceptación de un enfoque macroscópico con
respecto a la naturaleza de la práctica social. Esto es, el trabajo
asistencialista, conceptualizado como una forma de sometimiento del pueblo a las clases en el poder, se convirtió en un quehacer
bien justificado: la reivindicación y liberación de las clases proletarias (Sierra, 1987). Paradójicamente, de ejercer una práctica
sumamente técnica y asistencialista, muchos profesionistas de
las ciencias sociales pasaron a ejercer una práctica demasiado
general y difusa, y sólo hasta hace poco se comienza a encontrar,
aparentemente, un punto medio más adecuado: la aplicación del
método científico natural para la comprensión de nuestros problemas sociales, a fin de contribuir a su solución.

1.2. La práctica como aplicación del método científico.
El término "práctica" tiene otras concepciones distintas a las
propuestas por la influencia metateórica del materialismo dialéctico. Se propone, en esta concepción diferente de lo que es la

�90

prácbca, realizar tareas dirigidas al conocimiento de la realidad
social mediante el método científico (Bunge, 1975). En este
esquema se concibe que la tarea del profesionista, es contribuir
al bienestar de las personas, aplicando el método científico al
conocimiento de los fenómenos sociales (McGuigan, 1990), de
tal manera que se desarrollen herramientas de intervención y
evaluación que permitan, tanto la eficiencia como la eficacia,
dentro de los esfuerzos de cambio social (Siegel, 1983).
La práctica no es concebida fuera de un contexto de evaluación,
es decir, de la obtención de información dirigida a determinar el
nivel de mejoramiento de la condición del usuario, así como de la
capacidad de las técnicas utilizadas, independientemente de la
naturaleza del problema. La evaluación a su vez es mejorada
mediante la creación de instrumentos que tienen origen en la
investigación de tipo microscópica e inductiva.
El método científico no se refiere en esta perspectiva a la aplicación de un enfoque filosófico macroscópico rector de algún tipo,
tal como se concebía usualmente en los modelos de intervención
del trabajo social latinoamericano, sino a la aplicación de lo que
se ha llamado la "ciencia natural" (Bayés, 1974; Khun, 1971). La
ciencia natural ha originado paradigmas duraderos guiadores de
líneas de investigación. Consiste en la aplicación de los pasos del
método científico originado en campos con una tradición más
antigua, como los de las ciencias médicas o el de la física y
química (Bernal, 1968). Tal como sucedió en estos campos, la
aplicación del método científico busca contribuir al conocimiento
de la naturaleza , en nuestro caso naturaleza social, a fin de
contribuir a la solución de los problemas de fas personas en
sociedad.
La teoría se refiere a la construcción de esquemas conceptuales
rectores denominados paradigmas, que han sido construidos
mediante la realización de investigación científica inductiva y de
nivel macroscópico, y no a la construcción de metateorías filosóficas, que luego pueden producir una influencia irreversible sobre
las prácticas de los profesionistas individuales.
La naturaleza social en cuanto a sus diferentes manifestaciones
(cultura, comunicación, procesos grupales), ha de ser estudiada
en base al método científico, a fin de contribuir al logro de procedimientos que permitan optimar los procesos de intervención
profesional en la comunidad y en las instituciones.
En el campo mismo del trabajo social latinoamericano, han existido proposiciones con respecto a la necesidad de elaborar teoría
dentro de nuestros contextos culturales propios. Por ejemplo,
Boris Lima llega a proponer « ...la necesidad de producir teorías
propias en base a experiencias realizadas dentro de nuestros

91

contextos ... » (Lima, 1989:85), lo cual revela la aparente importancia de realizar investigación en nuestros contextos culturales.
Pero líneas antes el mismo autor habla acerca de la naturaleza
de la etapa científica del trabajo social, estableciéndola como el
resultado de una influencia macroexplicativa rectora cuando dice
que «Romper con el estudio sectorizado de los fenómenos para
considerarlos en la globalidad estructural, significa proceder científicamente» (Lima,1989:84).
La propuesta de Lima de crear teorías propias en nuestros
contextos, se realiza por el rechazo a la dependencia estructura!
y teórica latinoamericana «de los países del capitalismo mundial»
(Lima, 1989:85), y no a una convicción de construcción teórica
científica mediante la investigación de la ciencia natural.
Es muy importante dar respuesta a la manera en que las disciplinas han de construir los basamentos teóricos que sustenten la
práctica profesional a realizar. Tal como se puede ver hasta este
punto, existe una disyuntiva no resuelta entre construir teoría en
base a macroteorías por un lado, y a construir teoría a partir del
estudio intensivo en nuestros contextos. La tendencia se ha
dirigido al reconocimiento de la importancia de construir teoría
propia, pero no se desligó de la necesidad de ubicarla en un
enfoque macroexplicativo (en este caso el materialista dialéctico) .
Más adelante se hará una proposición específica de actuación
con respecto a este problema.
1.3. Situación actual de la transición en Latinoamérica

Un aspecto sumamente interesante, es el hecho de que aún
cuando actualmente se ha reconocido ya en Latinoamérica la
importancia de la investigación científica, en la realización de una
tarea profesional más objetiva, la naturaleza de la investigación
permanece siendo una mezcla que es el resultado de las raíces
filosóficas metateóricas materialistas dialécticas por un lado, y de
la necesidad de aplicar el método científico originado en el modelo
de la ciencia natural. Es decir, la resultante es que sí se aplica el
método científico, pero únicamente a problemas macroscópicos,
esto es, a macrofenómenos o macrovariables . En otras palabras,
el método científico ahora utilizad.o es más pragmático, pero el
tipo de problema al que se aplica, sigue teniendo los criterios de
exigencia de la tradición filosófica omniexplicativa (macroproblemas de investigación).
Es por e!lo que si bien el concepto de lo científico ha dejado de
ser considerado como aquello que utiliza el materialismo dialéctico como principio explicatorio, y en su lugar ahora se entiende
la aplicación "técnica" de los pasos del método científico, los tipos
de problema que se considera legítimo abordar, aún son de

�93

92

naturaleza global, macroscópica, tal como las máximas del enfoque metateórico.
Es como si viéramos nuestra realidad y, aún así, no deseáramos
comprometemos realizando estudios en el microcosmos social
debido a las criticas que se pueden hacer, por parte de versados
y legos, con respecto a tratar los asuntos humanos más directamente, es decir, más orientados hacia la comprensión de las
dificultades y aspectos determinantes del actuar del hombre en
su entorno social. Es decir, se ha buscado hacer indagación que
evite, al mismo tiempo, tanto ser criticada de estar dirigida a un
activismo, a un cientificismo, como también ser acusada de no
aplicar el método científico y la cuantificación estadística. Esta
situaci9n es un ejemplo más de cómo las buenas intenciones
metateóricas pueden hacer más mal que bien cuando se aplican
a los asuntos humanos.

2. la práctica social en Norteamérica.
La posibilidad de intervenir dentro del campo directo comunitario
tal como se practica en México, es difícil de efectuar en países
desarrollados como en los EUA, por ejemplo. Lo que el trabajo
social latinoamericano tiene en abundancia, en los países desarrollados es improbable que se efectúe. En estos países desarrollados, el profesionista de los asuntos sociales lucha porque le
den la libertad de trabajar en contacto directo con los pobladores,
fuera de lineamientos burocráticos asistencialistas. Es paradójico
cómo en esos contextos sociales, la "revolución" se circunscribe
a liberarse de la burocracia y del asistencialismo, ya que los
profesionistas conscientes de la necesidad de tal liberación,
elogian la libertad de acción comunita~a que se tiene en países
como México (comunicación personal) .
Al mismo tiempo que en los países latinoamericanos se ha dado
una amplia experiencia de intervención directa con las personas
de las comunidades, aunque haya sido basada en el materialismo
dialéctico, en los países desarrollados apenas se reconoce que
trabajar directamente en el ambiente social es importante. Por
ejemplo, en el Informe Británico Barkley (1984), documento emitido por el gobierno británico, cuyas repercusiones son extrapoladas por Harrison y Hoshino al trabajo social norteamericano, se
asienta lo siguiente:

5 Reunión de mtercamb,o de contenidos académicos con alumnos y maestros de Austin y
Kingsville. Texas. el 31 de Octubre de 1992

La recomendación de realizar un compromiso fortalecido coll'Servicios basados en la comunidad, y de métodos nuevos para asegurar servicios de calidad ... fueron
fuente de debate (Harrison y Hoshino, 1984:214).
Además de que estas sugerencias se hicieron recientemente,
debe observarse que todavía han sido fuente de debate, es decir,
que existe resistencia hacia la desburocratización y asistenciaismo oficiales del trabajo social en ese contexto. Es notoria
también la falta de conciencia con respecto a abordar los problemas sociales no con un criterio asistencialista, sino de intervención directa dentro de las comunidades.
Un aspecto evidente en el desarrollo del trabajo social en los EUA,
es el hecho de que la disciplina ha mostrado un proceso de
ciclicidad. Por ejemplo, en el Cuadro 1 puede observarse un
resumen de las etapas por las que ha pasado el trabajo social en
los EUA, al menos en la actividad del proceso práctico de intervención (Goldstein, 1990). Al leer detenidamente, puede verse
cómo la disciplina ha ido cumpliendo una serie de ciclos repetidos
que se realizan en un mismo nivel de repetición. Como se puede
observar, la práctica del trabajo social en ese país, ha pasado por
una serie de vaivenes en cierta manera similares. Se podrían
identificar los siguientes puntos dentro de cada ciclo:
(1) primero, la disciplina es un campo en el que se da importancia al punto de vista humanista, se utiliza la comprensión y
entendimiento del ser humano, un respeto hacia el individuo;
(2) luego, esto conduce a la realización de un activismo, ya
que debido a que se busca el bienestar del ser humano, se
efectúan tareas que no tienen el propósito de hacer objetivo
el proceso de intervención , ya que no se sacrifica el humanismo por el tecnicismo;
(3) se pone en tela de duda la labor activista por no tener
sustento en teoría científica;

(4) se busca un nicho que aloje la práctica s-o-cial, de tal manera
que tenga un sustento científico, existen influencias de teorías,
técnicas y metodologías de otras disciplinas;
(5) se cuestiona el cientificismo y se retoma al humanismo;
(6) comienza un ciclo nuevo.
Tal como se menciona en el Cuadro 1, los caminos entre el
humanismo y la ciencia en el trabajo social de los EUA rara vez
se cruzan. Es decir, no se ha realizado una propuesta en la que
se incorporen los principios del humanismo con los principios de
la ciencia tales como los pasos del método científico, o las
características de la ciencia fáctica como lo son la comunicabili-

�95
94

dad, veníicabilidad, sistematicidad, etc., del conocimiento científico (Bunge, 1977). ¿Qué características tendría el modelo de
intervención y de investigación si se diera en un punto de cruzamiento? Esto será abordado más adelante, por ahora sólo es
necesario comentarlo aquí, para denotar la forma en que la
disciplina se ha desarrollado en un país prototipo de los países
desarrollados.
En los países latinoamericanos, el fenómeno de la ciclicidad del
trabajo social descrito anteriormente, no se ha dado tal como se
ha presentado en los EUA. Es posible que uno de los principales
elementos para esto, sea que la cantidad y naturaleza de los
factores implicados en el desarrollo de la disciplina en los países
latinoamericanos, es más abigarrada que en los EUA. Posiblemente en los países como México o Uruguay (Gerpe de Bellini y
otros, 1980), el trabajo social apenas esté en la fase de un ciclo
que apenas va a cerrarse.
De acuerdo con Alayón (1970), el trabajo social latinoamericano
pasó, en términos de intervención, de una etapa basada en la
filantropía y en la beneficencia (etapa de ajuste o de la asistencia
sociaQ , a una etapa funcionalista basada en el grupo y en la
comunidad, así como en el metodologismo ascéptico (etapa de
reforma y ajuste o del servicio social) y, finalmente, a una etapa
de transformación social (etapa del auténtico trabajo sociaQ.
Alayón, al igual que otros autores importantes del trabajo social,
también da importancia a un proceso social liberador.
* Extractado de Goldstein (1990): The Knowledge Base Of Social
Work Practica: Theory, Wisdom, Analogue, or Art?.

Actualmente parece ser que el trabajo social se dirige a la
aplicación del método científico como herramienta fundamental
para el con~cimiento de los fenómenos sociales. Las etapas se
han extendido tanto en su duración, que difícilmente se puede
encontrar el inicio de un ciclo nuevo. Es decir, las etapas aún no
han comenzado a repetirse, y quizá nunca se repitan.
3. La práctica social latinoamericana y norteamericana: una
comparación.

En este apartado se harán algunos comentarios breves sobre
~lgunas ~i!eren~ias, fortalezas y debilidades, de los enfoques de
mt~rvenct~n social del trabajo social que se practica en los países
latmoamencanos, y el que se realiza en Norteamérica. Estos
comenta~?~• evi&lt;:1e!1temente, no pretenden ser exhaustivos; pretenden drngrrse urncamente a los aspectos importantes relacionados con la naturaleza de la práctica, principal objetivo del
presente trabajo.

Uno de los aspectos más positivos del trabajo social en los países
latinoamericanos, es la posibilidad siempre presente de hacer
práctica social directa. Esto es, usualmente el estudiante y el
profesional pueden y se les estimula, a entrar en contacto con los
pobladores a fin de fomentar el mejoramiento de su condición
personal, familiar o comunitaria.
En este sentido, las influencias dirigidas hacia la liberación de los
pueblos, que sí se pudieron poner en práctica en los países
latinoamericanos, realizaron verdaderamente una buena contribución a la práctica del trabajo social. A pesar de que el enfoque
fiberador proponía una tarea de concientización, el profesionista
se enfrentaba a realidades diferentes a las descritas por los
principios filosóficos rectores plasmados en los modelos de intervención como el de Angélica Gallardo o el de Ezequiel Ander Egg.
Esta diferencia entre un quehacer propuesto teóricamente, y
aquello que realmente se realiza en la práctica , también se ha
presentado en la práctica del trabajo social en los EUA (véase
Cuadro 1).
De esta manera fue como se realizó una excelente tarea de
relación con la gente, en la que la habilidad y el don de gentes
del profesionista, contribuía enormemente a la obtención de los
logros. Sin embargo, comprensiblemente, el compromiso personal del profesionista de tener que encuadrar dentro de una
tarea emancipadora, ocultó mucha de la experiencia práctica
realizada, de tal manera que las aportaciones experienciales con
repercusiones técnicas y sus implicaciones al desarrollo de una
teoría de intervención, se perdieron en su gran parte. Si tales
experiencias se hubieran detallado en términos del quehacer
realizado, y de los logros obtenidos, tal como se hace en la
actualidad mediante la recopilación más sistemática de la experiencia de práctica mediante memorias, se pudiera contar con un
gran acervo de conocimientos de la práctica de intervención .
La forma de intervenir dirigiéndose directamente hacia un proceso de adentramiento dentro de la comunidad, es algo que es
rnuy natural para el profesionista latinoamericano de trabajo
social. Lo que es más, no se concibe la intervención sin un
contacto con la persona, aún cuando el profesionista esté desempeñándose en un ambiente intramuros (hospital, industria, etc .).
Tal posibilidad es simplemente una quimera para los trabajadores
sociales de Norteamérica, que llegan a darse cuenta de la
necesidad de hacer intervención más directa en los ambientes
comunitarios, rurales o urbanos, fuera de lineamientos institucionales controlados por la política gubernamental.
Otro elemento positivo es que el trabajo social latinoamericano
no busca resolver los problemas materiales o de infraestructura
de las personas, «...sino conseguir la participación de la comuni-

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96

dad para que ésta sea capaz de afrontarlos y, dentro de sus posibilidades, de resolverlos... » (Ander Egg, 1982b:213). Es decir, la
tendencia del trabajador social en el trabajo comunitario, no se
dirige al otorgamiento de satisfactores que puedan llenar la
necesidad, sino que busca capacitar al poblador para que se
organize y logre, mediante habilidades propias, resolver sus
necesidades.
Un aspecto curioso que es importante volver a mencionar, es que
tanto la sustentación de una posición materialista dialéctica, como
el envolvimiento de la actividad profesional dentro de un burocratismo asistencial, han conducido, por diferentes razones, a la no
aplicación de los métodos inductivos de investigación en las
personas o grupos pequeños, dentro del marco de los estudios
experimentales o preexperimentales en el terreno social. En el
primer caso fue el rechazo al positivismo científico, en el segundo,
fue por las dificultades que tienen aún actualmente los prácticos
sociales, al intervenir directamente con las personas dentro de su
ambiente natural.
La medición y el énfasis dado a la evaluación, así como la
utilización de procedimientos estadísticos y diseños de investigación objetivos, ha sido una de las grandes contribuciones de
los profesionistas del trabajo social norteamericano. Esta tradición puede observarse en las revistas especializadas tales
como "Social Work" o "Journal of Education for Social Worl&lt;'', en
las que se puede constatar que se le da una gran importancia al
análisis estadístico, al diseño de investigación, al control y validación de las herramientas de obtención de datos, y a muchos
aspectos de la investigación científica.
Si nos preguntáramos en qué situación es mejor estar, es decir
si nos preguntáramos si es mejor estar bajo una situación de
alejamiento de la comunidad, pero se tuviera un fuerte proceso
evaluativo como ha sucedido en el trabajo social norteamericano
por un lado, o tener un acercamiento comunitario lleno de grandes
experiencias de interacción humana pero coa poca tradición
evaluativa como en el c aso del trabajo social latinoamericano,
podría decirse que es mejor estar en la segunda situación que en
la primera.
Es decir, es posiblemente más fácil que la vasta experiencia de
intervención desarrollada en los países latinoamericanos se en·
marque (algo que ya está sucediendo), dentro del método cien·
tífico con sus concomitantes técnicos de evaluación , control etc.,
que liberarse de la burocratización y asistencialismo de los países
desarrollados.
En el primer c aso no sólo se llevará tiempo "liberarse", meta
realmente difícil, sino que apenas se comenzaría a comprender
la naturaleza d e la intervención social en su propio contexto. El

sistema de bienestar social de los países desarrollados tiene
grandes virtudes, pero la dependencia e individualismo concomitantes en su implementación, son aspectos difícilmente deseables.
Las ventajas que tiene la intervención social efectuada en los
países latinoamericanos, debe reconocerse, es el resultado, en
gran parte, del ímpetu inyectado por el mismo materialismo
dialéctico. Sus principios metateóricos originaron prácticas que
hicieron obligado el acercamiento del profesional a los individuos
de las comunidades, posibilitando no sólo el acercamiento, sino
la elaboración de estrategias prácticas de intervención que buscaron ser siempre más efectivas .
Es por ello que tampoco debe caerse en un cientificismo exagerado al tratar de aplicar el método científico al estudio del ser
humano en comunidad . La máxima del trabajo social «la principal
herramienta del trabajador social es su propia persona» (Johnson, 1983:103), sigue siendo no sólo válida, sino muy importante
para lograr una intervención científica y humana al mismo tiempo.
Debe siempre anteponerse la meta de una intervención basada
en el humanismo social (Staats, 1979), pero no debe olvidarse
que el humanismo social sin conocimiento científico resulta contraproducente: los extremos nunca son buenos.

4. La Conceptualización de Motivación y de Ciencia.
Conceptualización de Motivación. La influencia materialista dialéctica sobre la práctica del trabajo social en Latinoamérica, dió
lugar a una forma final de proceso ~e intervención entre un
profesionista y un usuario o poblador. Esta consistió en dirigirse
a evocar en la persona un proceso de concientización. En un
principio se buscó deliberadamente lograr la "conciencia social"
en el sentido de que la persona se diera cuenta de los procesos
de explotación que le estaban acaeciendo. La "liberación", la
"concientización," la "abstracción de lo concreto", fueron términos
muy usualmente manejados en el proceso de emancipación.

Esta forma de apelación al fuero interno de las personas (concientización) , ya no ha seguido el mismo lineamiento liberador.
Pero, no obstante que el objetivo del proceso de intervención no
es ya el cambio social radical como sucedió en un inicio, la forma
de persuadir a los usuarios para el logro de metas más "estructuralistas," continúa siendo la misma: apelar al fuero interno de
los pobladores y usuarios.
Es decir, se continúa con la tendencia de lograr la participación
de las personas en las comunidades o grupos pequeños, mediante la apelación al convencimiento y toma de decisiones en base
al fuero interno del individuo. Se sigue considerando que el

�99

98

elementc más importante áel proceso de motivación para el logro
de metas, es hacer que la persona se convenza y tome la decisión
internamen~P., de tal manera que decida participar en las acciones
que logren objetivos grupales.
Esta tendencia hacia la evocación de los procesos volitivos
internos de la persona, no es privativa de los contextos latinoamericanos. La concepción democrática norteamericana también fortalece esta perspectiva. Por ejemplo, en la "Definición
Operativa de la Práctica del Trabajo Social" (Working Definition
of Social Work Pradice) , se establece que los atributos esenciales de una sociedad democrática son " .. .la realización del potencial total de cada individuo y la suposición de su responsabilidad
social mediante la participación activa en su sociedad." (1958:6).
[cursivas mías] .
Curiosamente y en ambos casos, por tanto, la forma actual de
motivación apelando al convencimiento y fuero interno a través
de la persuasión mediante la palabra, sigue siendo la estrategia
básica del proceso motivacional en los esfuerzos de intervención
social, no sólo en el contexto latinoamericano influenciado por las
corrientes liberadoras, sino dentro de la perspectiva democrática
del trabajo social norteamericano. Evidentemente, esto parte de
una conceptualización de lo que se cree motiva a los individuos
y, como ya se vio antes, parte de su origen está en los procesos
de emancipación social en la práctica del trabajo social latinoamericano, y en la libertad originada en la democracia en el caso de
los EE. UU.
Como se trató en la ciclicidad de corrientes en el caso del trabajo
social norteamericano, y de manera más específica con respecto
a las técnicas de intervención, la conceptualización de motivación
de las personas como individuos o grupos, ha dependido también
de la influencia de corrientes psicológicas o filosóficas que han
entrado en boga en el campo del trabajo social.
Tal como se vio anteriormente, el trabajo social en Norteamérica,
ha extrapolado los conocimientos originados en otras disciplinas.
Se ha utilizado el psicoanálisis, la gestalt, el humanismo, el
existencialismo, el análisis transaccional y el conductismo clásico
mecanicista y el radical, e incluso se ha desarrollado un método
generalista que incluye una gran parte de vertientes, algunas
propias del trabajo social y otras originadas en otros campos.
Sin embargo, la apelación al fuero interno del individuo, a su
voluntad y decisión personales evitando el empleo de técnicas
más persuasivas, ha sido la estrategia angular tanto en la tradición democrática como en la influencia anterior del materialismo
dialéctico. Esto ha sido así, independientemente de la influencia
de los modelos psicológicos o sociales.

Conceptualización de Ciencia y de Tecnología. Ya se comentó
que el trabajo social como disciplina científica no debe seguir
como piedra angular de su quehacer, el proceso de aceptación
cíclica de los conocimientos originados en otras disciplinas . Pero
existen autores que no piensan de este modo. La cita siguiente
de Morales y Sheafor (1977) es un ejemplo de ello.

El trabajo social es una ciencia aplicada. Aunque los
trabajadores sociales generan buena cantidad de conocimientos sobre las personas y sobre los diversos
grupos sociales e instituciones, su actividad principal
no es el avance de este conocimiento. Tienden a tomar
prestado su conocimiento básico de otras disciplinas
tales como la antropología cultural, la economía, la
ciencia política, la psicología, la fisiología humana y la
sociología. Seleccionando cuidadosamente entre el
trabajo importante de éstas y de otras disciplinas, los
trabajadores sociales traducen estos conocimientos en
acción o en servicios que beneficiarán a sus usuarios
y a las instituciones de la sociedad (Morales y Sheafor,
1977:10).
Quien esto escribe, considera que la disciplina de trabajo social
necesita resolver su posición con respecto al punto de vista
sostenido en la cita anterior. Por un lado los autores afirman en
la primera línea , que el trabajo social es una ciencia aplicada, pero
en seguida afirman que no es tarea fundamental de la disciplina
la generación de conocimientos nuevos. Esto resulta paradójico,
en el sentido de que la tarea de la ciencia es generar conocimiento
nuevo. Ya que el trabajo social es una disciplina científica, como
se afirma, debe buscar generar conocimiento nuevo, y no sólo
aceptar los conocimientos generados por otras disciplinas.
Autores como Oean H. Hepworth y Jo Ann Larsen (1990) proponen, por otro lado, criterios de selección de una teoría o de una
técnica antes de ser incorporada al trabajo social, con el fin de
hacer elecciones apropiadas. En primera instancia y como más
importante criterio de selección, sugieren el grado en que una
teoría o técnica dada ha sido apoyada por la investigación empírica; en segundo mencionan a la intervención que produzca
resultados con el gasto menor de tiempo, dinero y esfuerzo; en
tercer lugar mencionan el grado en que las intervenciones y
técnicas derivadas de la teoría están delimitadas; en cuarto lugar
proponen a las implicaciones éticas y, finalmente en quinto lugar,
mencionan el dominio y conocimiento del profesionista con respecto a las intervenciones.
Este separatismo entre la ciencia y la tecnología , deja al trabajo
social únicamente como una tecnología. Como Angélica Gallardo

�100

101

comenta, en relación a si ta ciencia es preponderante a la tecnología o viceversa

« ... entre ellas existen vínculos irrompibles, a raíz de los
cuales se establece un ininterrumpido intercambio de
aportes conceptuales, técnicos, operativos que inducen a(...) nuevas investigaciones» (Gallardo, 1976:2).
Como se puede apreciar, el punto de vísta de con~nuidad entre
la ciencia y la tecnología de Gallardo es más ampho y avanzado
que la concepción receptiva del trabajo social como tarea tecnológica.
Debe recordarse que en todas las disciplinas existen profesionales que se dirigen unos a la indagación "práctica" de problemas
sociales, y otros a la indagación "científica" gener~dora de conocimiento nuevo media_ntE: 1~ investigac\ón. E~t~ b1e~ puede ta_ryibién ser el caso de la d1sc1phna de trabajo social . Existen tamb1en
científicos que realizan procesos reflexivos teó~cos sobre las
tendencias en una disciplina, o sobre problemas importantes de
tipo epistemológico que deben resolverse.
Es cierto que el conocimiento científico es universal _Y Qe~eralizable y que los conocimientos originados en una d1sc1phna son,
pu~den y deben ser extrapolables para la solución de los problemas enfrentados por otras disciplinas . Sin embargo, la extrapolación directa o modificada de técnicas o métodos de una o varias
disciplinas hacia otra disciplina: 1) al extrapolarse tienen que
originarse de un contexto teórico cien~ífi?o de 1~ discipl!na que las
origina y que las ubique como conoc1m1ent~ s1stematlco_ y ~r~enado; 2) debe existir una base teórica consolidada de la d1sc1phna
receptora, de tal manera ~UE: ésta !1º "acepte" irrE:str_ict_amente
cualquier conocimiento o tecrnca derivada de otras d1sc1phnas, de
tal modo que pueda existir un mecanismo natural de selección,
que impida la llegada de posiciones extremas. o que exija más
pruebas científicas bajo los lineamientos ya existentes en la
disciplina receptora.
Lo anterior reafirma que la disciplina de trabajo social no debe
moverse de acuerdo a la presión natural de la existencia de
nuevos métodos o técnicas de intervención originados en otros
campos. El trabajo social debe crear también su propio campo
teórico obtenido mediante el estudio macroscópico y microscó-

6

A l menos en el contexto de la Facultad de Traba¡o Soe1al de la UANL, esta es precisamente
la s1tuac1ón

pico de sus problemas de intervención en la com~ni~a~ y en la
institución. Debe recordarse que el campo de la d1sc1phna científica del trabajo social es sui generis, en el sentido ~e q~e ~n ella
se estudian procesos que involucran personas, mst1tuc1ones,
actitudes, políticas gubernamentales, es decir, procesos personales y sociales que le son muy propios (Zúñiga, 1991).
Por tanto, investigar sobre sus propios problemas y crear un
basamento teórico que dé cabida y sirva de proceso de sopesación de los conocimientos (métodos, técnicas y principios)
originados en otras disciplinas, es uno de los aspectos clave del
desarrollo del trabajo social como disciplina científica. Posiblemente aquí radique una de las paradojas que han ocasio~ado la
disyuntiva de si se busca generar o no modelos propios de
intervención en el trabajo social.
El trabajo social es una disciplina científica que debe ~ener~r su
propio campo de conocimiento en su camp~ de e~tu?10 multifactorial. Al mismo tiempo, puede aceptar y aplicar tecrncas y conocimientos derivados de otras disciplinas. Pero los conocimientos
de otras disciplinas deben adecuarse a lineamientos teóricos
generados en buena parte por la disciplina propia de trabajo
social, a través de la investigación efectuada ~•iPcipal!lJentE: por
profesionistas de la disciplina dedicados a la tarea de investigar.
S. Una Propuesta de Intervención e Investigación.

Cuando se abordaba la ciclicidad del trabajo social en los EUA,
se observaba que pasaba, básicamente, de un humanismo a un
cientificismo y luego se repetía el ciclo. Se hacía notar que era
inusual encontrar una conjunción entre estos dos elementos. Aun
cuando en el trabajo social latinoamericano no se ha dado esta
ciclicidad, existen de cualquier manera problemas relacionados
con los mismos elementos: la pugna entre lo técnico y lo humano.
Seguramente existen partidarios tal vez recalcitrantes de uno y
otro punto de vista.
Sin embargo, y con el propósito de evitar una circularidad, es
importante mencionar que una combinación es lo aparentemente
mejor. Esto es, debe darse una conjunción de ambas perspectivas: (1) conocimientos técnicos obtenidos mediante el método
científico con respecto a los asuntos humanos y (2), la apropiación permanente en intervención e investigación, de una perspectiva humanista. Algunas de las características de dicha conjunción podrían ser:

1) El profesionista ejercería un rol humanista en su relación de
intervención en el ambiente social;

�102

2) Se auxiliaría de los conocimientos por él mismo producidos
mediante el método científico a nivel microscópico y macroscópico, a través de estudios realizados en la realidad de las personas;
3) El campo del trabajo social sería un campo donde confluyen
(es decir, que ocurren procesos cualitativamente diferentes) factores sociales, económicos, políticos, etc., pero no un campo
formado por factores de esa índole (situación de simple receptividad o combinación);
(4) Las técnicas de intervención serían el resultado tanto de la
práctica misma validada mediante los requerimientos científicos,
como de investigación con propósitos específicos de creación de
conocimiento nuevo.
El campo de intervención e investigación propio y único, cuya
naturaleza no puede ser explicada por cada una de las disciplinas
rela~ionadas con el trabajo social por separado, reafirma la
noción del trabajo social como disciplina científica: una disciplina
con un campo sui generís de intervención y de investigación,
mediante la utilización del método científico, pero con una actitud
humanista en el proceso de intervención y de investigac~ón.
La lección que deja la ciclicidad del trabajo social en los EUA, a
veces llevada por un tecnicismo de intervención demasiado vasto, y la naturaleza de la práctica en el trabajo social latinoamericano, es que debe evitarse la apropiación tanto de objetos de
estudio como de técnicas de una manera directa e irrestricta
proporcionadas por otras disciplinas mediante sus conceptualizacio_nes teóricas o prácticas. Es decir, el trabajo social en nuestros
pa1ses, ~ebe mantenerse alejado de la influencia circular que se
h_a seguido en los EUA: en vez de ser parte de la tendencia
circular, debemos buscar en las virtudes y fortalezas de la práctica
comunitaria que ya se poseen y dentro de nuestras culturas.
También se desprende que debe establecerse, ya que potencialmente sí existe, un campo propio de intervención-4nvestigación
con técnicas también propias, aplicadas a intervenir e investigar
en la realidad social que nos compete. De esta manera se
r~afi_
rmará a la d!s~iplina no sólo por derecho propio, sino con
te~_mcas y conoc1m1entos que eventualmente no sólo van a ser
ut1hzados por la disciplina misma, sino que pueden ser utilizados
por otras disciplinas para conocer mejor sus problemas de intervención y de investigación.
Si se ac~pta ~l pu_~to ~~ yista anterior, entonces es primordial
efectuar 1nvest1gac1on ding1da a la exploración y conocimiento de
las fue~zas culturales y personales de individuos y grupos de la
comunidad . Al conocer mejor la naturaleza de las fuerzas motivacionales y culturales tan típicas de nuestro entorno social,
podremos des arrollar mejores formas (más eficientes y eficaces),

103

de realizar la función profesional. Esto se lograría mediante la
investigación directa en grupos pequeños tales como familias,
casos individuales o grupos de habitantes. Esta investigación
microscópica se retroalimentaría con la investigación a nivel
macroscópico, es decir investigación descriptiva o explicativa que
utiliza técnicas tales como el muestreo.
En ningún caso debe olvidarse que el humanismo es la piedra
angular de la intervención profesional del trabajo social. Se posee
un campo propio de actuación resultado de una confluencia de
factores que no se manejan en ninguna disciplina hermana por
separado; se posee un humanismo al investigar e intervenir, que
permite evitar la frialdad en que algunas profesiones suelen caer;
se tiene el método científico que brinda apoyo para el conocimiento de la realidad.
Con estos tres elementos puede evitarse tanto la ciclicidad de
influencias técnicas, como la apropiación de herramientas temporalmente en boga de disciplinas hermanas del trabajo social. Se
evitaría imitar modelos y ser influenciado por novedades técnicas
que en ocasiones son de escritorio. Con una identidad propia más
firme y delimitada, la disciplina puede tomar con más solidez
rumbos propios y firmes, en su búsqueda para beneficiar a las
personas de nuestra sociedad.

A fin de buscar resolver, delimitar y definir los problemas aquí
abordados en cuanto al análisis del campo científico del trabajo
social, se sugiere que es necesario analizar o tomar decisiones
en los siguientes aspectos:

1. Contenidos académicos: si los libros de texto usualmente
utilizados como "modelos de intervención ," no corresponden a las
~ctiyid~des prácticas que se efectúan en el campo comunitario o
institucional, ya que los primeros poseen contenidos filosóficos
fundados en el materialismo dialéctico, mientras que las segundas siguen objetivos más funcionaJistas, es importante tomar
decisiones en cuanto a lo adecuado de los contenidos de los
modelos teóricos con respecto a las actividades prácticas en el
campo de acción. Lo que aquí se sugiere es que se abandone de
una buena vez la influencia filosófica, y se aborden los problemas
del objeto de estudio bajo una perspectiva de la ciencia natural.
2. El campo de estudio: ¿es el campo de estudio del trabajo social
un campo propio, o es el resultado de la suma de partes que
estudi~n otros campos como la sociología o la psicología? Aquí
se sugiere que el campo de estudio del trabajo social es un campo
propio, en el sentido de que no es producto de la suma de
elementos, sino del estudio cualitativamente distinto de la c ombinación de esos elementos.

�105

104

3. Generación de teoría, modelos y técnicas o simple aceptación:
¿la tarea de la disciplina consiste principalemnte en la aceptación
de técnicas de otras disciplinas hermanas, o debe generar sus
propias técnicas? La sugerencia es que el trabajo social genere
su propio basamento teórico, de modelos y técnicas para que
éstas sirvan, junto con una serie de criterios de aceptación, como
elementos de evaluación de las técnicas de disciplinas hermanas,
a fin de incorporarlas y utilizarlas, siempre que contribuyan a
resolver los problemas teóricos o de intervención que se enfrentan en la disciplina de trabajo social.

4.- Naturaleza de la motivación. ¿la participación de las personas
es resultado de su voluntad y proceso decisorio personal, o el
profesionista de trabajo social debe emplear y estudiar alternativas más directivas, que sin embargo siempre estén basadas en
el humanismo? Lo que se sugiere, es que no podemos dejar
únicamente a la voluntad y procesos decisiorio de la persona, la
fuerza de un programa de intervención. Deben existir herramientas más persuasivas, que sin embargo respeten los principios del
humanismo de la autodeterminación personal.

6 . Corolario.
Los profesionistas del campo social (trabajadores sociales, psicólogos o sociólogos), tienen que tomar una decisión con respecto
a su quehacer en los asuntos humanos, y entre más pronto mejor.
Ante las necesidades de la sociedad, una sociedad que cree en
el profesionista , éste tiene un compromiso no sólo práctico sino
emocional, ya que la sociedad espera de un profesionista no sólo
su estatus, sino su habilidad y humanismo conjuntados en él
como persona.
La sociedad es paciente, y lo fue aún más con aquellos que
realizaron prácticas emancipatorias que la sociedad, basada
simplemente en el sentido común, sabía que estaban exageradas, a pesar de la elaboración y pasión de los argumentos. Por
ello no reaccionó a las exigencias movilizadoras del ímpetu de
cambio social caótico. Por ello, y a pesar de la incomprensión por
su no participación, fue paciente, comprensiva y todavía apoyadora .
Nuestros pueblos merecen que nos decidamos a participar real·
mente, aplicando lo mejor de nuestro esfuerzo y conocimiento
científicos, a la comprensión, solución y mejoramiento de las
condiciones de vida personales y comunitarias. Se debe buscar
dar respuesta a las esperanzas que siempre han puesto en los
profesionistas, sin importar la rama a la que se pertenece, espe·
ranzas que existen, y que en ocasiones hemos demorado responder.

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�LA PANDILLA JUVENIL: PARTICIPACIÓN O
ALEJAMIENTO
José Lorenzo Encinas Garza

En América Latina, el término "población marginal" generalmente
es aplicado para denominar a los habitantes de los conglomerados urbanos pobres. Es bien sabido que esta población, en buena
medida, constituye un producto directo de la marginación de los
habitantes del campo que migran hacia las ciudades, causada
por el desequilibrio ecónomico que resta oportunidades de desarrollo a las comunidades rurales y concentra la riqueza en las
zonas urbanas. De tal suerte, el comportamiento de estos pobladores también es señalado y etiquetado frecuentemente como
marginal.
En otra parte (Encinas, 1994) hemos hecho mención a la manera
en que eran conceptualizadas algunas formas de comportamiento juvenil por la escuela estructural funcionalista, en la que a
menudo solían emplearse términos tales como: disidencia , separatistas, etc., explicándolos bajo el marco de la desviación social
y enca-sillándo a los jóvenes como delincuentes, locos, inadaptados, etc.
En los años sesenta hace su aparición la cultura underground, a
la par de la expansión de la música de Rock. Por lógica, las
bandas juveniles de ese tiempo adoptaron tipos de comportamiento, influenciados por esos movimientos tan de moda en la
época, cuestionando a la moral imperante y al sistema capitalista;
al mismo tiempo, pregonaron la paz en el mundo mediante
posturas ideológicas que muchas veces chocaban frontalmente
contra la de quienes ejercían el poder.
Para designar a estos grupos de jóvenes, se empleó el término
de subculturas, entendidas como:
... una subdivisión de la cultura nacional que resulta de
la combinación de factores o situaciones sociales tales
como la clase social, la procedencia étnica, la residencia regional, rural o urbana de los miembros, la afilia-

�111

110

ción religiosa, y todo ello formando, gracias a su combinación, una unidad funcional que repercute integramente en el individuo miembro (Wolfang y Ferracuti,
1971 :116).
Ahora bien, la subcultura, desde el punto de vista estructural
funcionalista, no es más que un componente del sistema social
en su totalidad, pero la subcultura juvenil es caracterizada por:
«un status y formas de comportamiento distintos a la de los
adultos, donde se permite, hasta cierto punto, la experimentación
tran-sitoria con nuevos valores y estilos de vida» (Villafuerte,
1985:57).
Este estatus asignado a los jóvenes es determinado por los
adultos, que son en cierta medida los encargados de etiquetar y
encasillar a la juventud en todos los aspectos de la vida social en
que los jóvenes pueden tener cierta participacion. Para Luz María
Guillén, la preocupación de los adultos sobre los jóvenes gira
alrededor de dos ejes: 1tformación y el control
En primera instancia, para el adulto es indispensable y
fundamental que el joven se prepare y adquiera una
especialización suficiente para incrementar el suficiente nivel de vida y el progreso ( el papel predeterminado
de la juventud como fuente de progreso); el mismo
tiempo, procura que el joven se identifique con los
objetivos de la sociedad, es decir, "cuida" que no se
aleje de los límites de la socialización al orden social
(Guillén, 1985:39).
Lamentablemente, los jóvenes viven en un mundo donde las
reglas que se aplican a toda la sociedad son elaboradas por los
adultos. Para Howard Becker, se trata de algo normal y lo justifica
afirmando que «Esto se considera legítimo, ya que se cree que
los adolescentes no son lo sufucientemente sensatos ni responsables para crear reglas adecuadas para si mismos» (Becker,
1975:153-154).
Con la asignación de roles y estatus para el desenvolvimiento de
los jóvenes en sociedad, de antemano presuponemos que éstos
no son capaces o, mejor dicho, no pueden autogestionarse, y la
función que les sea asignada dentro de la sociedad será determinada por los adultos. Esta situación se manifiesta en casi todos
los aspectos sociales participativos de la juventud, entre los que
se pueden encontrar:
En el aspecto laboral, a los jóvenes les toca desempeñar trabajos que requieren menos calificación, menos
responsabilidad; son los despreciados por los adultos,
y, por lo tanto, los menos remunerados. En el plano
legal, se reglamenta el límite de la participación juvenil

para trabajar, votar, contraer matrimonio, etcétera. En
la vida cotidiana, tiene casi en exclusiva el ocio, el
ridículo, la experimentación la flexibilidad sobre ciertas
normas, el enamoramiento y quizás hasta la locura (el
relajamiento de ciertas normas) (Guillén, 1985:42-43).
Los jóvenes, al ser encasillados y etiquetados en todas sus
esferas de participación social, viven en una especie de jaula
cerrada donde no pueden salir al exterior; y si acaso llegaran a
salir, debe ser por los caminos que los adultos o la sociedad
señalan. (Educación y trabajo; pero para los que no tienen acceso
a estos conductos, o están lejos de una incorporación inmediata,
? qué realidad, qué problemática les espera?) En cambio, los
adultos sí pueden mirar y hasta entrar a esa jaula sin que los
jóvenes puedan incomodarse por la invasión de su corto espacio
social predeterminado. Es por ello que, ante esta situación frustrante, los jóvenes tienen que refugiarse en cualquier tipo de
conductas alternativas para desenvolverse y actuar de acuerdo
a sus propias reglas y no a las impuestas por los que ejercen el
poder.
Milton Yinger recopiló algunos de los artículos que empleaban el
término subcultura. Luego de examinarlos muy a fondo, introdujo
otro concepto: el de contracultura.
Y ya he apuntado que el vocablo "subcultura" se emplea para desigar las normas tradicionales de una
subsociedad, así como las que vienen a generarse
debido a una situación conflictiva y frustadora. Mi ponencia hacía ver que existen diferenciaciones entre las
normas tradicionales y las de la nueva generación, por
cuanto el origen de unas y otras, su función y su
perpetuación; asimismo, hago ver que podría beneficiar al análisis sociológico el empleo del concepto
"contracultura" para denominar a las normas generadas por la presión conflictiva que mencionábamos
(Wolfang y Ferracuti, 1971 :118).
Es necesario confrontar el término subcultura al de contracultura,
debido a que el primero considera a la subcultura como un
producto de la movilidad social horizontal y no tiene ninguna
participación en otras esferas de actividad, solamente en las que
se generan en su interior; también a menudo es considerada
como una parte activa dentro de la estructura social. El t érmino
contracultura es el que más se aproxima a la realidad de las
bandas juveniles, ya que se presupone una conciencia de la
situación social vigente, lo que tiene como consecuencia un
estado de inconformidad que se reflejará en actos y movimientos
contestarios en contra del sistema imperante en la sociedad. Para
desgracia de los jóvenes, ellos mismos son los más afectados por
estos movimientos contestatarios. Desafortunadamente, al crear

�113

112

sus propias formas de expresión en las que pueden desenvolverse libremente por ejemplo, la banda juvenil resulta una regresión o un estancamiento dentro de las expectativas de vida
impuestas por el sistema social.
Las bandas juveniles se manifiestan de distintas maneras dentro
de la sociedad, ya sea inmediatamente en íntima relación con el
medio en que se desarrollan, o conformándose como movimientos contestatorios Quchas feministas, estudiantiles, ecologistas,
obreras, etc.). Los chavos banda se manifiestan en lo inmediato
como una respuesta del medio social, si bien podrán constituirse
como una alternativa juvenil, no podrán conformarse como una
práctica que plantee nuevas alternativas en su coexistencia con
otros sectores de la sociedad. Estos jóvenes son esclavos de la
moda, de la televisión; ni siquiera llegan a comprender el motivo
y la significación de su imagen, imitada, por supuesto. Estos
jóvenes portan una máscara , con un rostro rebelde y temido; pero
lamentablemente, esa fisonomía , esa forma de ser, es regida por
la ley de la oferta y la demanda que convierta las manifestaciones
juveniles en mercancía y la probable rebeldía en conformismo,
restando la posibilidad de lucha en contra de aquellos que los
tienen sumergidos en esa situación. Pero eso sí, luchan encontra
de los mismos chavos banda reflejan su misma imagen y se hallan
sumidos en la misma condición; los rechazan, los niegan, porque
se tiene pensado que pueden restar competitividad (robar
cámara) entre los jóvenes de su misma condición. Recordemos
que estos chavos forman parte y están sujetos a la ley de la oferta
y lademanda, viviendo , por lógica, en una sociedad en la que lo
cotidiana es eso: competencia. Estos chavos banda prefieren la
destrucción que la construcción, lo inmediato que lo planeado, lo
mío en vez de lo nuestro. Contraponiendose a esta manifestación
del chavo banda, están aquellos que no conformes con rebasar
los límites de la tolerancia moral, se enfrentan y luchan en contra
del desempleo y de la hostilidad represiva . estos chavos banda
no viven para consumir; al contrario, consumen para vivir; sus
prácticas inmediatas son diferentes y por eso han constituido
movimientos con verdaderas alternativas juveniles (los hippies,
la generación beat, etc.) que a la vez sirven de apoyo a otros
movimientos juveniles. Estos rebeldes con causa y la imagen
proyectada por ellos es consecuencia dirtecta de las condiciones
sociales que las originan y al mismo tiempo las difunden.
Estos chavos banda serán calificados como verdaderos sujetos
peligrosos y encasillados bajo conductas delictivas por el simple
hecho de ser diferentes a los demás jóvenes en la sociedad. La
manera como serán controlados estos chavos banda será el
aislamiento total, ya sea en la cárcel o en reformatorios, y a
menudo servirán como argumento novelero y moralista para el
"cómo no deben comportarse los jóvenes " en la actualidad. Estos
chavos banda construyen en vez de destruir, piensan antes de

actuar, consideran que la unión es mejor que la división. Los
chavos banda entran en la anterior conceptualización, puede
afirmarse que son jóvenes cuya actitud contestataria va dirigida
más allá de lo cotidiano, y podrán llegar a conformarse como una
opción más para escribir su propia historia.
Herbert Marcuse, en Cultura y Sociedad, emplea el término
"cultura afirmativa" para designar aquel tipo de comportamiento
que oculta las condiciones sociales de vida, enfocando lo gratuito
y lo bello, desdeñando lo útil y lo necesario (Marcuse, 1970). Esta
cultura se contrapone al mundo de la utilidad social y los fines
mediatos. Con las debidas reservas, hemos de considerar la
protesta juvenil como una forma de conducta afirmativa, pues
...es una respuesta de afirmación en una sociedad que
define la crítica de la juventud radical como psicopatológica, en lugar de considerarla como una manifestación de elevada conciencia y de salud intelectual
(Cabañas, 1981 :51).
La protesta juvenil cumple una función muy importante y primordial en la sociedad, debido a que manifestarse abiertamente en
contra de las formas de dominación y represión abre la posibilidad
de constituirse como una nueva manifestación cotidiana de la
juventud ante situaciones adversas, y porqué no decirlo configurarse, si la coyontura es favorable , como gérmenes de un posible
movimiento social.
Las formas de protesta juvenil han planteado, a lo largo del
tiempo, la búsqueda de nuevas opciones y mecanismos para
afrontar su problemática. Pero se ha demostrado que los jóvenes,
además de la propia, frecuentemente enarbolan la bandera de
otros grupos sociales reprimidos. Al respecto, Edgar Montiel
sostiene :
La protesta juvenil (ha venido así a) cumplir una verdadera función social en particular, aunque solamente
frente a los sistemas políticos estacionarios, no participativos, formados por estructuras graníticas propias de
las oligarquías. El activismo, sus ímpetus, su imaginación organizacional, jugaron un papel detonante, de
"disuasión" de las conductas intolerantes que rigen la
sociedad, y en cierta forma se constituirán como gérmenes del contrapoder (Montiel, 1984).
Estas formas de comportamiento juvenil han logrado consolidarse, poco a poco, como verdaderos movimientos alternativos
con capacidad de trascender más allá que otros. Algunas bandas
juveniles han adoptado una actitud frontal y política en contra de
aquellas situaciones que forman parte de la lógica marginal del
chavo banda; han conformado organizaciones de lucha en contra

�114

115

del empleo, la represión policiaca, las paupérrimas condi~io!1es
de vida, etc. Gradualmente, las bandas han logrado_const1tuirse
como verdaderos movimientos sociales. Alan Tourame propone
que deben presentarse dos condiciones para el desenvolvimiento
pleno, y la transformación de las manifestac!ones contraculturales en movimientos sociales propiamente dichos:
La primera es que exista un _espacio autónomo, o sea,
un conjunto de instituciones qu~ permitan la expresi?n,
al mismo tiempo que el tratamiento, al menos parcial,
de los conflictos sociales. La segunda es que exista
una sociedad considerada como una capacidad de
definir los conflictos centrales (Touraine, 1982:692).
Si la coyuntura es favorable, las bandas juveniles se co~vi~rten
en verdaderos movimientos sociales. Entonces, por mov1m1ento
social debemos entender «una acción colectiva organizada entablada contra un adversario social y por la gestión de medios a
través de los cuales una sociedad actúa sobre s í misma y sobre
sus relaciones con el entorno». (Touraine, 1982:689).
Hay muchos tipos de movimientos sociales; por citar algunos, lo:&gt;
ecologistas, feministas, obreros, homosexuales, etc. Estos movimientos si bien han sido ridiculizados o satanizados por la
ideologí~ dominante, han constituido verdaderas alternativa~ de
reivindicación para los grupos no conformes con su encasillamiento y sumision a la sociedad. Mayda Alvarez, siguiendo la
conceptualización de Touraine, considera que un movimiento
juvenil se presenta
... si un cierto grupo de jóvenes, definidos en términos
sociales ( y no biológicos y/o legales}, tomara conciencia de actor colectivo enfrentado a un adversario (que
no debe limitarse a la idea de gobierno, sino a un
concepto más amplio de relaciones de poder) ambos
trataran de dirigir o apropiarse de recursos culturales
considerados de gran importancia (Alvarez, 1985:53).
La problemática del movimiento juvenil, además de la marginación impresa por el hecho de ser generada por los jóvenes,
radica en que no son visualizados como lo que pretenden llegara
ser; al contrario, son desconozidos y satanizados con el fin de
controlarlos e impedir que se constituyan como verdaderas alternativas al desenvolvimiento pleno y libre de las inquietudes
juveniles.
Las reacciones de las sociedades ante tales movimientos persiguen un mismo objetivo:
...Odentificar) la subersión (juvenil) con intereses meramente juveniles y por lo tanto temporales ('son jóvenes, ya se les pasará"), habiéndole quitado el carácter

totalizador de la propuesta (Rueda y Maza Pesqueira,

1985:115).
Jean Monod ha observado este proceso en varias naciones
europeas, en las que la subordinacion ideológica de los jó_venes
hacia el sistema social imperante tiene como consecuenc~a que
todas las concepciones sociales sobre la juventud convel)an en
un solo aspecto:
.. .fabricar adultos según el modelo moderno, socializar
las masas, perpetuar la estructura de clases y convertir
a la juventud en un simple perio~o de transición hacia
la realización de ese modelo; al igual que, de manera
general, la idea que ~nima a los_hered1=:r?~ d~ , la
civilización industrial es imponer su tipo de c1v1hzac1on,
su tipo de hombre, su ideología, por todo el planeta
(Monod, 1980:374).
Franco Rositi, en Historia y teoría de la cultura de las masas,
considera que en las sociedades capitalistas contemporáneas la
cultura de las masas ha llegado a convertirse en un discurso que,
además de la influencia de las instituciones socializadoras, convierte el mensaje de les medios masivos de comunicación en
contenidos sistemáticos dirigidos a la población juvenil.
La asimilación de este discurso por parte de los jóvenes presenta
dos tipos de consecuencias:
En condiciones de marginalidad social que exalta las
capacidades de percepción analítica del ambiente, los
adolescentes y los jóvenes son expuestos al sistema
de valores cuya lógica está dirigida permanentemente
a amalgamar tendencias contradictorias, o al menos,
potencialmente divergentes. La típica reacción a este
contacto es la de reforzar una propia identidad juvenil,
favorecida por otra parte con el aislamiento institucional de los jóvenes en la escuela y la derealizar una
decisión simplista, al optar consiguientemente por uno
de los dos componentes resultantes de la ruptura de la
síntesis cultural existente (Rositi, 1980:219).
Diversos movimientos han llegado a conformarse como tales,
favoreciendo la identidad juvenil; por ejemplo, las bandas juveniles, que constituyen verdaderas alternativas de desarrollo para
las manifestaciones y sentimientos de inquietud propias de sus
integrantes, los que en su mayoría presentan altas tasas de
desempleo y una farmacodependen cia andémica, que se agudiza
cada vez más en ciudades como México, Guadalajara, Monterrey, etc. Estos jóvenes integrantes de pandillas han ll~~ado ~
construir verdaderos movimientos en contra de la repres1on poh-

�117,

116

ciaca y las pocas oportunidades de desarrollo que el sistema
brinda.

avanzan a pesar de la intransigencia de los sectores conservadores.

La reacción de la sociedad ante movimientos contestatorios llava a cabo un proceso de control y les impide
constituirse en movimientos más estrictamente politicos (...) si no hacen desaparecer el movimiento, lo
controlan en un espacio de marginalidad, quitándole
así toda posibilidad de generalización (Rueda y Maza
Pesqueira, 1985:115)

Los chavos banda y sus organizaciones también sufren la intransigencia de los sectores moralistas y conservadores que los
consideran como organizaciones satánicas, cuyo único objetivo
es robar, violar, drogarse; en pocas palabras, los consideran
enfermos sociales, y el antídoto a esta enfermedad sería una
buena dosis de represión, acompañada de la reclusión en una
institución reintegradora (cárcel) para que los chavos banda no
brinquen de su corto a nulo espacio social predeterminado.

Otra manera de restar potencial a los movimientos juveniles,
además del control que les impide erigirse en políticos, es la
represión canalización, que, en palabras de Franco Rositi, obstruye las posibilidades de difusión de los contenidos así como los
potenciales de acción de esos movimientos.
(Que todo) lo relacionado con los procesos de asimilación y refuncionalización está encargado, en buena
medida, a la industria cultural generada en las modernas sociedades de masas; éstas se apropian de los
mensajes, contenidos, formas y expresiones juveniles
culturales, para retraducirlos de acuerdo con patrones
comerciales (Rositi, 1980:219)
Esto tiene como consecuencia que
...la integración de la cultura juvenil al mercado cultural
de masas, simplificándola, reduciéndola y estandarizándola a los cartabones del consumo en serie que se
reproduce gracias a los medios de difusión masiva
privados o estatales y muchas veces transnacionales
(Rositi, 1980:219).
El proceso de incorporación de las formas y expresiones culturales juveniles al sistema de comunicación masiva, y por lógica
a la sociedad en general, es realizado por los adultos y por las
clases en el poder.
En la actualidad se han conformado verdaderos movimientos
sociales alternativos de aquellos sectores de la población que
sufren una marginación de tipo político-cultural; citemos, por
ejemplo, a las mujeres que, además de vivir en una sociedad en
la que el machismo se ha considerado a lo largo del tiempo como
la forma de conducta dominante de la población masculina en
todos los espacios de participación social, sufren un reconocimiento única y exclusivamente como objetos de placer fabricantes de hijos; sólo eso nada más. Los sectores femeninos, ante
esta situación, handebido "fabricarse" un espacio político para
repeler las agresiones de la estructura social machista. Afortunadamente, los movimientos feministas, aunque poc o a poco,

Estos chavos banda crean un mundo propio e ideado por ellos
mismos en el que sólo pueden vivir aquellos jovenes que, por
determinadas razones muchas veces creadas por elementos
ajenos a ellos, deben formularse, aunque de una manera limitada,
concepciones e ideales aplicables solamente a los chavos banda
o a los sectores políticamente marginados.
Es por eso que la banda juvenil es más que un simple grupo
social : es un espejo de reciprocidades, donde las carencias de
los jóvenes componentes son satisfechas de inmediato, no por la
solidez de la banda corno grupo social.sino por la condición de
marginales que requieren un espacio en el cual puedan desenvolverse con libertad de acción plena. Es esta solidaridad la que
mantiene unida la banda juvenil. También es ésta la que permite
su visualización como tal, al robar, al consumir drogas, al reñir
con otras pandillas; todo realizado como grupo. Esta característica, con las debidas reservas, es lo que Lomnitz denomina
"las redes de intercambio reciproco" (Lomnitz; 1984:27) que
aplicó a las barriadas pobres para señalar los mecanismos de
supervivencia creados por los habitantes para superar las condiciones imperantes en esos núcleos poblacionales.

A menudo se piensa que los integrantes de las pandillas ni
siquiera tienen la capacidad de crear; solamente destruyen, y si
acaso, por iniciativa propia, llegasen a crear algo, será con el
único fin de proporcionar mayor armonía y acercarse más a su
condición de chavo banda. Pero detrás de todo lo que se drga o
escriba sobre las formas de expresión de los miembros de las
bandas juveniles, debemos pensar que «las prácticas y símbolos
de la banda constituyen tanto la respuesta a las condiciones
sociales del medio como una máscara que les permite ocultarse»
(Lagree. 1985:62).
Por lo tanto, la acción crestiva de las bandas juveniles rechaza ,
transforma, reacciona y, además,
..responde a las estimulaciones que le vienen de las
clases dominantes. Por el juego de la relación de
diferentes instancias entre ellas, y de la lucha de

�118

119

clases, que intervienen sobre estos sectores sociales
específicos, es que los grupos reaccionan activamente
en la producción de su propio dominio cultural {Lagree,
1985:62-63).
Los creadores de estas formas de conducta alternativa juvenil no
son producto de la casualidad; atrás de ellos hay un sinnúmero
de factores que han tenido como consecuencia la creación de
diversas formas de comportamiento y actividad cotidiana entre
los jóvenes.
Los chavos Banda, como parte del subproletariado responden
activamente ante la crisis, producen un sinnúmero de formas de
expresión juveniles; en palabras de Lidia Menepace, ésta es la
única producción permitida a quienes no tienen la esperanza de
encontrar un trabajo (Menepace, 1979:48)
Por último, señalaremos que ideñtiticar a la pandilla juvenil como
un alejamiento de los jóvenes con respecto a las instituciones
sociales, y considerar esto como postulado válido y universal es
muy cuestionables, dado que la pandilla es un intento eminentemente juvenil por poseer sus propios espacios de participación
social, la cual se halla al margen de las normas impuestas, y tal
vez por esta razón se le identifique como un alejamiento. Pero
debemos también tomar en cuenta que una forma de participación juvenil es la pandilla misma, una agrupación que se
configura como lo nunca poseído por los jóvenes: una cultura
propia.

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�INDIGENAS E INDIGENISMO EN LA CUENCA
AMAZÓNICA DE ECUADOR Y COLOMBIA
Raúl Eduardo López Estrada1

Las poblaciones indígenas.

Los indígenas de Colombia y de Ecuador fueron los primeros
pobladores del área. Datos compilados en fuentes históricas
demuestran que el actual territorio de los dos países estuvo
poblado por numerosas étnias que, después de la intervención
colonial, fueron expulsadas hacia regiones aisladas y cada vez
menos productivas debido a los procesos de explotación de los
recursos naturales (Costales y Costales, 1983:34-48).
Esta situación histórica no difiere de lo sucedido en muchos
países de América Latina, en donde los procesos de colonización
y de construcción nacional afectaron a las poblaciones de indios,
modificaron su habitat y los sistemas tradicionales de reproducción sociaL Se trata de poblaciones que actualmente viven un
proceso de integración social al sistema nacional y que están en
vías de una campesinización creciente motivada por la expansión
de la economía nacional.
Este proceso histórico de los sistemas rurales en los que se
insertan las comunidades indígenas se ha acelerado en los
últimos tiempos. En el caso de la región de la cuenca amazónica
de los rios San Miguel y Putumayo, zona que comparten Colombia y Ecuador, el desarrollo reciente de la explotación petrolera,
la colonización, los fenómenos sociales ligados a cultivos ilega-

1

1 Profesor e investigador de la Facultad de TrabaJO Social de la Universidad Autónoma de
Nuevo L eón.

�123

122

les, los movimientos sociales de guerrilla y la presencia de las
fuerzas armadas, han motivado impactos sociales que afectan a
la población indígena.
En el proceso histórico de exacción de recursos naturales, los
indígenas fueron la población más afectada por la explotación del
caucho, la madera y el oro, y más recientemente por la expansión
del sistema dominante a través del proceso de colonización. En
e~ecto, después del descubrimiento del petróleo en Orito, Colombia, durante 1962 y en 1968 en Lago Agno en Ecuador, las poblaciones indígenas han vivido los efectos derivados de esta actividad que fomentó una expansión de la colonización, vía la apertura
de nuevas rutas para la explotación petrolera, así como de una
intensificación de problemas ligados al cultivo de productos ilegales, la guerrilla y la presencia de las fuerzas armadas en el caso
de Colombia. Sin atribuir a estas situaciones el origen de toda la
problemática actual de la región, es necesario afirmar que su
presencia ha intensificado una situación conflictual en la que las
poblaciones indígenas han llevado la peor parte por el impacto
ecológico y social derivados de las actividades mencionadas.
En la actualidad, existen en el área de influencia del Plan Binacional de Ordenamiento y Manejo de l&amp;s Cuencas de los Rios San
Miguel y Putumayo nueve etnias que agrupan aproximadamente
a 73,138 indígenas. En el caso de Ecuador, existen cuatro grupos
étnicos nativos que dan a la región una gran diversidad cultural y
social. Su población total se estima en unos 61 ,800 habitantes
(Uquillas, 1988:101). En Colombia , la población indígena es
menor, aunque no por ello menos importante si consideramos que
constituyen el 12% de la población del actual departamento del
Putumayo (Sarmiento, 1991 :2). Actualmente existen siete etnias
que agrupan aproximadamente a 11 ,338 personas.
Las cifras en este caso son ilustrativas de los pueblos nativos que
habitan esta región; sin embargo, la población indígena es mayor
si consi~eramos a los indígenas que emigraron de la sierra y que
se han instalado como colonos. No obstante la importancia de
este !enómeno, ~o s~ _dispone de_información demográfica que
permita su cuantificac1on. Esto es importante si se considera que
del tota\ de colonos en la amazonía ecuatoriana, el 70% proviene
de la sierra, en donde el grupo étnico es predominantemente
Quechua . En la zona colombiana este fenómeno es ilustrado en
forma similar por las migraciones de los Embera-Chami Paeces
y Awa-Kwaiquer.
'
~d~más de los ~:3mbios inducidos por el exterior, las poblaciones
md1genas tambIen han manifestado transformaciones sustanciales y han experimentado una serie de conflictos sociales a nivel
de grupo: entre generaciones, entre tendencias modemizantes,
generalmente auspiciadas por gente jóven en proceso de aculturación y tendencias tradicionales representadas por los viejos

yen muchos casos por las mujeres. Igualmente se ha destacado
que para algunos autores, «la rapidez de ciertos cambios ha producido una desorientación o formas de anomia» (PRONAREG0RSTROM-ILDIS , 1980:75)2. Sin embargo, a pesar de esta
tendencia, las nuevas generaciones han sentido la necesidad de
organizar a su pueblo y crear conciencia de su cultura y de la
necesidad de luchar por sus derechos a la tierra, a la autogestión
ya la autodeterminación. Como consecuencia, desde la década
de los 60s se han formado varias organizaciones a nivel de
comunidades y aún a nivel de federación, agrupando a las diferentes asociaciones de la provincias.
Relaciones interétnicas.
Las relaciones interétnicas en la región constituyen un fenómeno
que data de la época prehispánica, aunque el conflicto bélico fue
la regla del pasado. Sin embargo, las fuentes históricas mencionan los intercambios comerciales entre etnias pobladoras de
la gran sabana amazónica y aquellos de la región andina. Actualmente, el contacto e intercambio es todavía frecuente e incluso
de colaboración, sobretodo en aspectos políticos; tal fue el caso
del paro indígena en el Ecuador en 1990.
No obstante, esta situación no ha estado desprovista de una
asimetría en cuanto al poder económico y político que posee cada
étnia_debido al peso demográfico y a la capacidad de negociación
que tiene. Un buen ejemplo de ésto son las relaciones interétnicas
a través de las organizaciones indígenas. Son ellas las que
establecen contactos con las sociedades nacionales y con otros
grupos aborígenes. En la región de esta cuenca del Amazonas
se encuentran tres tipos principales de organizaciones: las de
primer grado que son las organizaciones locales; las de segundo
grado que son de tipo regional y agrupan las organizaciones
locales, y las de tercer grado aglutinan a las regionales. Véamos
las primeras.
Por una parte se tiene a los cabildos, que es una organización
que data del tiempo de la colonia española. Hoy día es considerada como la organización tradicional por la que se rigen las
comunidades indígenas. Por otro lado existen las Juntas de
Acción Comunal que representan la política nacional. En los dos
casos son organizaciones locales que únicamente agrupan a la
población de las comunidades .

2 Citado por Uquillas (1988 105)

�125

124

En relación al segundo tipo de organizaciones, se tiene que en
esta región existen siete organizaciones de segundo grado que
agrupan a comunidades por etnia en el caso del Ecuador y una
que aglutina a los diferentes grupos del Putumayo. En el primer
caso, se trata de las organizaciones Quechuas: FCUNAE, FOlSE,
FOIN, FOCIN; éstas representan a la mayoria de la población
indígena en este país y es el grupo étnico más agresivo en su
desarrollo y expansión territorial y político, pues a la fecha ha
captado gran parte de los territorios que ancestralmente fueran
tierra de los Cofanes, Sionas, Secoyas, Huaoranis, Tetetes (extinguidos) , y de los Záparos, Omaguas y Quijos (estos tres últimos
grupos asimilados por los Quechuas). Asimismo, tenemos a la
ACOINCO, que representa a las comunidades Cofanes; la OISSE
a los Sionas-Secoyas, y la ONHAE para los Huaoranis. En
Colombia sólo existe la OZIP que reune a todas las etnias de la
zona.
Las organizaciones de tercer grado agrupan a todas las étnias de
sus propios países; por lo tanto tienen ingerencia en la región que
nos ocupa . En el cas o del Ecuador, tenemos a la Confederación
de Nacionales Indígenas de la Amazonia Ecuatoriana (CONFENIAE), que a s u vez es miembro de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE), y en Colombia a la
Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC).
Relaciones colono-indígena.
Si las relaciones entre indígenas y colonos datan del período
colonial, no ha sido sino en las tres últimas décadas cuando se
ha acelerado el contacto entre ellos, enmarcándose en un contexto de imposición relativamente rápido y violento de una cultura
dominante hacia otra dominada. Así, mientras los indígenas han
sido la población pasiva, los colonos han impuesto sus valores y
sus formas de comportamiento, provocando una situación de
desigualdad. Una explicación de este proceso es que la gente
mestiza de la sierra, al llegar a la amazonia, entra en zonas que
no cuentan con representantes de la categoría blancos (clase
alta) y al, parecer se atribuyen membresía en la categoría de
blancos. Esto significa que hay la tendencia a replicar relaciones
de desigualdad, características de los andes ecuatorianos, en las
que . los nativos ayiazónicos son de la clase baja, e_xplotada
(Wh1tten, 1975:59) .

3

Citado por Uqu1llas ( 1988 122)

No obstante esta situación asimétrica, el problema es mucho más
complejo. En la actualidad, en la región de la cuenca del San
Miguel y Putumayo (PSP) se encuentran muchos colonos que en
su lugar de origen eran indígenas y que en su migración eliminaron su pertenencia a una étnia para asentarse como "paisas"
(colonos). No fue sino hasta hace poco tiempo, que estas poblaciones migrantes han reivindicado su carácter de indígenas para
tener derecho a la posesión territorial; tal es el caso de algunas
poblaciones Quechuas en el Ecuador y de los Awa-Kwaiker, los
Embera-Chami y los Paeces en Colombia.
Politica indígenista.
En cuanto a la política indigenista, sabemos que es dispersa y
variada. No existe un equilibrio en los datos que se disponen para
cada país. Así por ejemplo, mientras que en el Ecuador la información es poca y dispersa, en el lado colombiano es detallada
acerca de los procesos actuales que se reflejan en recientes
modificaciones constitucionales favorables a los indígenas.
Sin embargo, a pesar de ello, en Colombia hay una excesiva y
repetitiva política indigenista que cuenta con tantas definiciones
como instituciones gubernamentales actuantes hay en la región.
Cada organización define sus propios objetivos, sus estrategias,
sus políticas, sus metodologías y su selección de programas para
la ejecución de planes de inversión.
Así, esta situación refleja una asimetría en cuanto a la disponibilidad de la información en las dos áreas que incluye el plan
binacional. Por una parte, es observable que la cuestión de su
disponibilidad acerca de la estructura básica de los servicios para
las comunidades indigenas no existe en el caso ecuatoriano. Por
otra parte, se tiene un inventario de proyectos en las provincias
amazónicas de Napo y Sucumbíos y un programa de desarrollo
y favorecimiento institucional para el sector público de las provincias amazónicas que incluye las instituciones y políticas nacionales de intervención para el desarrollo, pero que se caracteriza
por la falta de información específica para las comunidades
indígenas.
Esta situación es el resultado de diferentes políticas nacionales
indigenistas en los dos países . A pesar de que el Ecuador cuenta
con una población indígena numerosa, el gobierno nacional ha
evadido la definición de la problemática y de su solución. Por
ejemplo, no se menciona en las estadísticas oficiales la presencia
de los indígenas; asimismo, las políticas de población elaboradas
por el Consejo Nacional de Desarrollo (CONADE) no mencionan
la palabra indígena, nativo, selvícola , etc., evadiendo la cuestión
de una realidad multiétnica. Probablemente el problema tiene su

�126

origen en el artículo primero de la Constitución Política de este
país que considera a todos los habitantes del Ecuador como un
grupo homogéneo.
De tal suerte, podemos decir que no existe en el Ecuador una
política indigenista definida, sino acciones parciales adoptadas
en relación al problema de la tenencia de la tierra de los grupos
nativos, así como planes de salud y de educación bilingüe.
Muchos ministerios y dependencias tocan de alguna manera el
problema; sin embargo no existe una política clara en relación a
la población indígena, ni tampoco una institución que trate realmente de solucionarla.
Esta falta de definición, en relación a la problemática indígena
ecuatoriana, se ha reflejado en un movimiento de lucha social
intensa por parte de los grupos organizados nativos que tuvo
como corolario el paro nacional indígena en 1990, en el que se
hicieron presentes las demandas de los indígenas, el análisis de
su contenido político y las implicaciones de su lucha (para la
ilustración de este fenómeno véase la síntesis hecha por el ILDIS
en 1991).
La situación es diferente en el caso de Colombia, donde se ha
definido claramente una política nacional indigenista y en donde
el Ministerio de Gobierno incluye un Departamento de Asuntos
Indígenas para solucionar los problemas más apremiantes de los
grupos étnicos. Actualmente, además de fomentar una participación activa de los indígenas en la política nacional con la
creación de dos curules en el senado para los indígenas (como
lo establece la nueva constitución de 1991), ya se cuenta con
bases para la actuación en una política oficial.
La intervención del Estado.
A partir de la década de los años 60, se aceleró la integración en
las políticas nacionales a la región del PSP por medio de la
explotación de los recursos naturales no renovables y renovables,
lo que provocó la consecuente concesión de extensos territorios
a las transnacionales petroleras, dado el supuesto que los territorios eran considerados baldíos.
Del mismo modo, la apertura de carreteras de penetración y
trochas de explotación en el bosque amazónico, en el caso
ecuatoriano, produjo un nuevo fenómeno migratorio hacia la
región, primeramente por la utilización de mano de obra no
calificada por parte de las empresas petroleras para la construcción de trochas, campamentos y helipuertos que luego se convertirían en colonias.
También, como producto de las políticas de colonización aplicadas por el Estado, y como una forma de desahogo de la gran

127

cantidad de fuerza de trabajo desalojada en el agro serrano, se
produjo un proceso gradual de colonización, apoyado por el
Estado por medio de sus instituciones de desarrollo regional. En
este proceso de colonización, se legitimaron títulos de propiedad
a poblaciones que acudían a la región, a causa del deterioro de
sus zonas por efecto de la degradación de los suelos, el clima, el
medio ambiente y que el Estado trataría de solucionar con la
ampliación de la frontera agrícola .
Las instituciones asentadas en la región no estuvieron preparadas para el reto de enfrentar un escenario de tanta diversidad y
no lograron incorporar las variables necesarias para entender la
problemática amazónica y su proceso histórico, pues no consideraron aspectos como: las nacionalidades indígenas, la biodiversidad, la fragilidad del ecosistema, las sociedades antiguas de
colonias.
Así también, no se ha tomado en cuenta la complejidad de esta
región, lo cual ha llevado a cometer errores y a tratar el problema
como un todo monolítico, o a lo mucho darle un punto de vista
sectorial que para el caso es insuficiente. Asimismo, en su quehacer cotidiano y público, estas instituciones se han constituido
en organismos de legitimación de la tenencia de las tierras
colonizadas y de apoyo asistencialista indiscriminado a las necesidades de estos asentamientos. Esto lo han hecho a través de
un discurso desarrollista, sin considerar los aspectos señalados
anteriormente y sin realizar evaluaciones de los resultados del
impacto sobre los diversos actores sociales involucrados, ni de
las consecuencias sociales, económicas y culturales de la colonización y de la degradación del frágil equilibrio ecológico.
Los procesos de desarrollo regional están asociados a actividades dirigidas desde el exterior de la región, sin responder a las
decisiones de las sociedades locales, que se encuentran poco
desarrolladas debido al reciente proceso colonizador. Las instituciones públicas regionales se muestran débiles frente al peso
de las agencias centrales, que imponen los objetivos extraregionales y la extracción indiscriminada y acelerada de recursos, a la
cual no pueden oponerse las instituciones locales que tienen poca
jerarquía, escasos recursos y bajo nivel político y técnico.
La falta de una autoridad clara a nivel regional ha impedido que
se inicie y mantenga un proceso de coordinación de las actividades regionales que evite la duplicación de esfuerzos, las acciones contradictorias y el desperdicio de recursos. Por otro lado, el
cuerpo legal que rige los procesos de desarrollo, de colonización
y de aprovechamiento de los recursos naturales, no presenta la
necesaria coherencia y claridad para dirigir y controlar la evolución ordenada de la región. Sin embargo, se debe destacar la
creación de una mayor conciencia y comprensión general de los
problemas de la región, como producto de las acciones de los

�128

organismos nacionales creados para encargarse de los problemas ambientales! as( como por los esfuerzos desplegados por
las _ONGs (o~garnzac1ones no gubernamentales) de orientación
social y ambiental, para movilizar a la sociedad hacia objetivos
de desarrollo económico y social.
L~s· acti~jdades productiv~s regionales tienen un bajo nivel de
re1nversIon de s~s beneficios en el desarrollo regional. Los ingresos petroleros _sirven_para financiár el presupuesto general de los
Estado~? la remversIon en el sector, dedicando sólo una pequeña
pr~porcI'!~ para ot~as actividades de la región. Sus altos niveles
de mversIon s_eded1can casi exclusivamente a proyectos específicos, que func1o~an como enclaves, con muy limitada generación
de empleos regionales, poco establecimiento de infraestructura
de servicios públicos y casi ninguna obra de desarrollo social.
Anali~~n~o las relacio_nes interregionales, podemos observar que
la regIon tiene mucha importancia a nivel binacional. La presencia
de grandes reservas nacionales de hidrocarburos de ambos
países, su contribución al presupuesto nacional su ubicación
CO!"JlO ár~a fro~teriza, la importancia de la población indígena, la
ex1st~ncIa de areas aptas para producción agropecuaria en Colombia, son algunos de los factores importantes que deben ser
tomados en consideración.
~in . e~bargo, a pesar de esta importancia, las políticas de las
msbtuc1on~s del s~ctor público realizan un trabajo descentraliz~do Y unilateral sm que exista la mínima coordinación, defendiendo a ultranza cada uno su pequeña parcela de poder. Con
el!o ~e provoca un cierto rechazo por parte de la población y la
p~rd_1da de confianza y credibilidad en la gestión del sector
pubhc~. L&lt;? q~e vendría a describir en resumen la presencia del
sector institucional en los siguientes términos:
Duplicación de acciones.
Inexistencia de mecanismos de comunicación
Desperdicio de recursos
Desequilibrada asignación de recursos presupuestarios
Falta de impacto social de las acciones
Deficiente uso de información.

Situación que está produciendo como efecto un funcionamiento
deficie~te 'f un~ pér~id~ de_credibilidad en el aparato estatal; falta
de conti~uidad mten~st1tuaonal; empeoramiento de las condiciones sociales y ambientales; distracción de recursos en gastos

129

burocráticos; mantenimiento de políticas anacrónicas y ajenas al
medio; proyectos truncos y/o intrascendentes; reducción de la
capacidad de gestión, e inercia de las instituciones.
Este contexto de la política nacional de los dos países en los que
se encuentra la región, es un parámetro importante que define las
características de la intervención pública a través de los planes y
proyectos de desarrollo. Destaca en este sentido la intervención
que ha realizado el gobierno ecuatoriano en los últimos años: por
una parte observamos, según el análisis que ha realizado la
únidad técnica del Plan de Ordenamiento y Manejo de las Cuencas de los Ríos San Miguel y Putumayo de este país, que la
orientación de la política nacional ha sido el reforzamiento de una
estructura productiva en la explotación petrolera. Paralelamente
a ésta, también observamos que la infraestructura, particularmente la realizada por el INECEL, constituye otro de los renglones
fuertes, ya que conjuntamente con PETROECUADOR realiza el
95.0% de la inversión nacional en Napo y Sucumbios (Romero,
1991a:2). Esta situación de alguna manera refleja una orientación
clara de la política ecuatoriana hacia los aspectos productivos,
pero que omite o deja casi de lado las inversiones en sectores
que deberían ser prioritarios
... en otros sectores se puede apreciar que la inversión
realizada es mínima. Así por ejemplo, en el sector
científico y tecnológico, junto al sector de conservación
del medio ambiente se destina únicamente el 0.92% de
la inversión total de 1990. Esto significa que, en realidad, en la zona amazónica ecuatoriana, la presencia
del Estado con proyectos de investigación científica,
desarrollo tecnológico y lo que es más de conservación
del medio ambiente es muy puntual, limitada y no
planificada; por lo que a diario se pueden observar en
áreas cercanas a las actividades petrolera, maderera,
agroindustrial y pisícola, la degradación permante de
su ecología (Romero, 1991a:14).

A ésto deberá agregarse otra de las situaciones patéticas de la
intervención del Estado en la zona ecuatoriana y que refiere a una
inversión en proyectos para servicio social, en donde se incluyen
servicios a la educación y salud, en el cual se destinan no más
del 0.03% de la inversión global (Romero, 1991 a:14).
No obstante este impacto mitigado de la inversión estatal ecuatoriana en los sectores sociales y del medio ambiente, en la zona
existe una estructura institucional conformada por 42 organismos
o dependencias del sector público para el sector agropecuario,
de infraestructura física, de infraestructura social, de desarrollo
social comunitario y de servicios financieros. Además, se han
identificado 54 organismos no gubernamentales que actúan en la
región, 12 gobiernos locales, 2 consejos provinciales y 9 organis-

�131

130

mos internacionales. Para el caso del sector institucional, se ha
podido identificar la existencia de siete grandes bloques institucionales: 1) organismos encargados del desarrollo agropecuario; 2) infraestructura física; 3) desarrollo social; 4) desarrollo
secciona!; 5) seguridad y soberanía nacional; 6) desarrollo financiero, y 7) organismos no gubernamentales.
....instituciones que no cuentan con organismos base
o de soporte para coordinar y ejecutar actividades
sectoriales en la zona y lo que es más cuentan con
escasos recursos financieros, técnicos y logísticos, lo
que hace necesario optimizarlos, lo cual será posible
únicamente fortaleciendo los mecanismos de coordinación interinstitucional a todo nivel, desde el secciona!
hasta el binacional (Romero, 1991b:2).
En el inventario de proyectos realizado por la unidad técnica
ecuatoriana del PSP entre mayo y junio de 1990, se identificó que
las entidades más representativas en la generación de proyectos
en la zona fueron: PETROECUADOR, INECEL, Ministerio de
Obras Públicas, Instituto Ecuatoriano de Obras Sanitarias OEOS),
Ministerio de Salud, Ministerio de Educación y Cultura, Instituto
de Colonización de la Región Amazónica (INCRAE), Subsecretaría de Recursos Naturales no Renovables (SURENAR), Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIAP), Consejos Provinciales de Napo y Sucumbíos y municipalidades de Tena
y Lago Agrio.
De un total de 279 proyectos en ejecución, 147 son de infrestructura social (construcción de aulas escolares, letrinas, alcantarillado, baterías sanitarias, puestos de salud y dotación de agua). De
estos 147 proyectos que se están ejecutando, 108 representan
el 38.8% con una inversión de 1,887,195 dólares, que equivale al
1 o/o de la inversión total.
/
Caso contrario, la mayor parte de la inversión en proyectos en ejecución se realiza en el sector de infraestructura física con una inversión total superior a 112
millones de dólares, de los cuales el aporte de INECEL
es el más importante con 106 millones de dolares
comparado con las inversiones del Ministerio de Obras
Públicas que en la zona está invirtiendo 4,484,929
dólares (Romero, 1991 b:8).
De esta manera, el balance de la situación refleja problemas
estructurales complejos que requieren una atención rápida si se
pretende realmente actuar y evitar «la dispersión y variabilidad de
actividades que ha convertido a la región en un verdadero caos,
(Romero, 1991 b:3). Se trata entonces de un problema complejo
que requiere abordar el reto de emprender acciones de crecimiento económico que incluyan la construcción de infraestructura

y responder a las demandas de servicios sociales para la población, tomando en cuenta la conservación del medio ambiente.
En el caso de Colombia, se debe reconocer que no se pueden
extraer indiscriminadamente los recursos naturales de la zona si
no se establecen los mecanismos de control y no se asignan los
recursos necesarios para satisfacer las necesidades sociales
mínimas. Así como también, si no se establecen los adecuados
incentivos para el ecodesarrollo, se producirán daños irreversibles para el ecosistema acelerando los conflictos sociales.
Es necesario realizar un gran esfuerzo para dejar de estimular la
colonización y ocupación indiscriminada del espacio regional,
regulando principalmente la explotación petrolera y la construcción de nuevas vías de penetración así como ir resolviendo los
problemas sociales de otras regiones del país para que la región
deje de ser una gran receptora de los flujos poblacionales internos
y para no seguir aumentando desmedidamente la presión sobre
sus ecosistemas.

La intervención en comunidades indígenas.
La intervención actual en las comunidades indígenas por parte
del Estado, de la iglesia y de las ONGs, se relaciona estrechamente con las nuevas formas de pertenencia y de participación de este sector respecto de la sociedad nacional y con la
manera en que estas formas adquieren su concreción particular
en la región del PSP. Es evidente que este nuevo papel de los
pueblos indios ha sido producto de todo un proceso histórico, que
ha tenido como punto culminante el fortalecimiento de los vínculos de integración socio culturales entre las diversas etnias que
habitan la región, y que ha llevado a que el movimiento indígena
se convierta en una fuerza social protagónica, con capacidad para
identificar con claridad sus intereses y demandas al Estado.
Reivindicaciones concretas en una nueva dimensión y perspectiva, lo que ha provocado un gran debate a nivel nacional en los
dos países.
Esta nueva dimensión de las demandas indígenas se expresa en
varios problemas. Primero, en la indefinición del debate sobre el
carácter plurinacional y multicultural del Estado ecuatoriano. Este
problema afecta no sólo a las comunidades orientales, sino que
involucra a todos los actores sociales y políticos del país en la
medida que se reclama la necesidad de consolidar la identidad
nacional. Esta situación ha sido definida por los pueblos indígenas como un problema prioritario en su plataforma reivindicativa,
en la medida que garantizaría la plenitud de su desarrollo socioeconómico, de su participación política y del fortalecimiento de su
cultura. Este carácter prioritario del problema, ha sido incluso
recogido por el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social

�132

1989-1992, como un problema central a ser resuelto y también
existe un proyecto de ley para el debate parlamentario. En el caso
de Cc!ombia la situación es diferente; la plurinacionalidad es
aceptada, al menos en teoría y actualmente se consolidan algunas reivindicaciones en la nueva constitución de 1991.
El caso común entre los dos países de la región del PSP es sin
lugar a dudas el de la falta de una delimitación clara de los
territorios indígenas. Este prob)ema no sólo hace referencia a la
delimitación territorial, sino a todo el andamiaje legal e institucional que garantice el respeto a tal delimitación.
En un breve examen de la situación actual de las comunidades,
es fácilmente observable el arrinconamiento progresivo del que
han sido objeto las comunidades indígenas, llegando incluso al
etnocidio. Caso de los Huaoranis, Cofanes y Sionas Secoyas.
En lo que se refiere a la política estatal ecuatoriana, la adjudicación de tierras a las necesidades indígenas ha tenido dos momentos importantes: el primero comprendido entre el período 1980-84
y en especial el año 1983-84 en que se realizó la adjudicación a
jefes de familia indígena, superando el otorgamiento a familias
colonas. Este proceso fue invertido entre 1984-88, para alcanzar
su punto más importante en el período 88-91 en que se entregaron 1,243,355.17 has. que beneficiaron a.3,600 familias indígenas. En estas adjudicaciones destacan las 679,130 has. otorgadas a los huaoranis, y 40,391.47 has. a los Sionas-Secoyas.
Sin embargo toda esta política estatal de linderación territorial de
los pueblos indígenas orientales no ha sido coherente, al no estar
complementada por políticas de manejo integral de estos territorios que busquen la supervivencia y desarrollo de estas comunidades así como el mantenimiento de su cultura.
Así por ejemplo, como efecto de la presión social para delimitar
zonas de preservación ecológica, éstas lo han sido sólo en cuanto
significó el desplazamiento de los pueblos indígenas de sus
asentamientos nativos, como en el caso de la Reserva Ecológica
Cuyambe-Coca, área ocupada tradicionalmente por el pueblo
cofán, y el del Parque Yasuní, territorio del pueblo huaorani. Estos
territorios asignados con el criterio de preservación, no fueron
respaldados por la voluntad político-administrativa para contrarrestar los intereses de la explotación petrolera como agroindustriales, como es el caso de la Reserva del Cuyabeno, que es el
lugar de explotación de la Empresa Occidental CEPCO. En el
caso de territorios que iban a ser asignados a comunidades afectadas, como el caso de la Reserva Siona-Secoya de San Pablo,
a último momento fue adjudicado a empresas agroindustriales
dedicadas a la explotación de la palma africana.

133

Asimismo, bajo la modalidad de colonización "espontánea" se ha
propiciado el asentamiento de poblaciones colonas en las zonas
aledañas a los ejes viales complementarios a la explotación petrolera, provocando serios conflictos con las poblaciones indígenas.
En este caso la intervención del IERAC ha tenido siempre abierta
parcialización hacia los colonos, estableciendo mecanismos de
clientelismo político. Esta ofensiva colonizadora ha provocado el
desplazamiento de los pueblos indígenas hacia áreas no habitadas por los ejes viales.
Igualmente, respecto a la modalidad de las concesiones, el
Estado ecuatoriano ha otorgado grandes extensiones de tierra
omitiendo objetivos nacionales, subordinándolos a los intereses
de las empresas usufructuarias. A ésto hay que sumar la ausencia
de instrumentos de control e intervención en las aétividades de
las empresas petroleras y agroindustriales, lo que ha permitido
que las prácticas de explotación sean depredadoras y contaminadoras, incidiendo fuertemente en el despojo y deterioro de las
posesiones comunitarias. Este es el caso también de las compañías madereras , que han estimulado los conflictos por invasiones de tierras, impulsando formas mercantilistas de circulación
de recursos explotados en las propiedades indígenas.
Las concesiones por actividad agroindustrial crearon en estas
empresas la necesidad de control de las mejores tierras para el
desarrollo del sistema de plantaciones y ha provocado el despojo
de tierras comunitarias. Esto ha sido claro en los conflictos
provocados por la empresa "Palmaoriente" con cooperativas de
colonos y comunidades quechuas en el sector de Payamino y el
conflicto antes mencionado de la Reserva .de San Pablo, que
originó el despojo de la comunidad Siona-Secoya.
En el área colombiana, la situación es similar. Las prioridades de
la política nacional no se han estructurado en torno a la titulación
de tierras. Además de esto, es necesario mencionar que existe
en este caso una dimensión a considerar, y que se refiere a la
producción de cultivos ilegales. Sin poder cuantificar esta situación, es necesario afirmar que su impacto ha tenido repercusiones tanto en la invasión de tierras indígenas, como por sus efectos
en el medio ambiente .
Estos problemas, sin embargo, no sólo involucran al Estado, sino
también tienen que ver con la progresiva escisión en las organizaciones indígenas, que debido a la gran diversidad de intereses
sociales, políticos y económicos, llegan a un alto grado de deterioro. Este tipo de disputas se han concentrado al interior de la
CONFENIAE y en la OZIP, donde no sólo se ha producido una
dispersión orgánica sino considerables escisiones internas, en
las cuales las contradicciones han generado la no participación

�135

134

de la base social en la toma de decisiones de las organizaciones
indígenas.

Costales, P.

Una característica importante que se destaca en la información
disponible, constituye la existencia de un aparato estatal pesado,
constituido por numerosas instituciones, además de la existencia
de ONGs que intervienen regionalmente. En este contexto de
acciones institucionales repetitivas y anárquicas, además caracterizadas por su poca disponibilidad de recursos financieros
observamos una débil orientación y manejo de la zona. En efecto,
se dispone de pocos recursos financieros, que puedan activar la
economía regional imprimiéndole una dinámica para la creación
de la infrestructura y de los servicios para una población que ha
mantenido tasas de crecimiento aceleradas desde hace dos
décadas.

ILOIS

Esta situación que caracteriza a la región, se refleja con mayor
intensidad en relación a los indígenas. Se trata de la población
que probablemente ha sido más afectada por el impacto de un
crecimiento económico acelerado y por una falta de planeación
en relación a los procesos de colonización y manejo del medio
ambiente. En este contexto, los agentes más activos en la región
han sido las comunidades religiosas, las agencias internacionales
de desarrollo y de protección del medio ambiente y las organizaciones indígenas que buscan solucionar sobretodo problemas
relacionados con la tenencia de la tierra.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>PERSPECTIVAS SOCIALES

REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES

FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

ABRIL DE 1993

�00253 ~~
FONDO
UNIVERSITARIO

�REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES DE LA
FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL, UANL
N~ 2

ABRIL DE 1993

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

Rector: Lic. Manuel Silos Martínez
FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL

Directora: Lic. Rosa María Cárdenas G. de Silva
PERSPECTIVAS SOCIALES

Revista de Ciencias Sociales
Director: Manuel Ribeiro Ferreira
Revisión de estilo: Ma. Eugenia Lobo
Consejo Editorial: Emma Adame, Rodolfo Garza, Ma. del
Carmen Elu, Luis Leñero, Víctor Zúñiga
Los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores.
No se devuelven originales.Toda correspondencia deberá
dirigirse a:
Revista Perspectivas Sociales, Facultad de Trabajo Social,
Universidad Autónoma de Nuevo León, Ciudad Universitaria, C.P. 66450, Monterrey, N.L.

�INDICE

Manuel Ribeiro Ferreira
La promoción de los programas de salud y la participación
comunitaria / 9

Centro Internacional De Fecundidad Adolescente

"

''.A mi no me va a pasar''. Las enfermedades sexualmente
transmisibles y los adolescentes / 29

José Lorenzo Encinas Garza
Las pandillas jweniles a través del tiempo. Rostros diferentes:
un mismo significado / 37

Armando Villarreal y José Guadalupe Sánchez
Características socio-familiares del menor infractor en Nuevo
León / 69

Manuel Ribeiro Ferreira
Trabajo Femenino y Vida familiar. Estudio comparativo entre
Quebec y México / 81

�9

LA PROMOCION DE LOS PROGRAMAS DE SALUD Y LA
PARTICIPACION COMUNITARIA
Manuel Ribeiro Ferreira 1

Introducción.

La participación comunitaria en el proceso de desarrollo
económico, político y social, es no sólo una condición obligada
para que éste se produzca, sino la fuente misma de las estructuras
que lo sustentan. Por este motivo, es necesario que los planes de
desarrollo en general, corno los programas de salud en particular,
incorporen la participación de la comunidad como una estrategia
básica para alcanzar los objetivos de construir una sociedad más
igualitaria y mejorar las condiciones de vida de todos los sectores
de la población.
Con el objeto de impulsar las acciones de participación
comunitaria en salud, es necesario que los trabajadores institucionales, en todos los niveles de atención, se constituyan en
promotores-educadores para lograr a su vez sensibilizar a la
población a través de la relación cotidiana.
Para instrumentar el planteamiento anterior, y con el propósito de unificar los criterios, tanto conceptuales como operativos
de los promotores institucionales en su labor de fomentar la
participación comunitaria en los programas de salud, se presenta
este breve trabajo , que contempla los siguientes objetivos:
a) Orientar al promotor institucional para que defina los mecanismos que le permitan estalecer contacto con la comunidad.
b) Indicar al promotor institucional cuáles son las tareas que
le corresponden para motivar y fomentar la participación de
los miembros de la comunidad en las actividades relativas al
mejoramiento de las condiciones de salud, tanto al nivel individual como colectivo.

1 Profesor-Investigador de la Facultad de Trabajo Social de la UANL

�11

10

c) Brindar al promotor institucional los instrumentos necesarios para definir los programas de salud y asesorar constantemente a la comunidad en el desempeño de sus actividades.

Consideraciones en torno a la participacion comunitaria.

•••

..,
'I

.,

1

.,

'•

Creemos que es de vital importancia que el promotor institucional tome en cuenta algunas consideraciones de orden
general respecto a la participación comunitaria, ya que ello le
ayudará a comprender mejor sus funciones y a orientar sus
actividades.
En primer término, cuando hablamos de participación comunitaria, nos referimos implícitamente, lo queramos o no, al concepto de desarrollo de la comunidad. Cabe decir que dicho
concepto es hasta cierto punto ambiguo y que no existe actualmente una definición generalmente aceptada. Esto es sumamente
importante puesto que de la concepción que se tenga del desarrollo comunitario dependerán necesariamente todas las acciones
que se tomen en ese sentido.

es objeto del programa. Según Batten (1969), cualquier proyecto
que pretenda intervenir en el proceso de desarrollo de una comunidad, debe implicar acciones mediante los cuales los miembros
de la comunidad discutan y definan en primer término lo que
quieren, para luego planear y actuar conjuntamente con el objeto
de alcanzar los fines propuestos. Esta es la postura que corresponde a nuestro particular punto de vista.
Lo anterior no quiere decir que la institución promotora deba
quedar al margen de los proyectos de desarrollo, pero sí que debe
actuar en función de las necesidades sentidas por parte de los
integrantes de la comunidad y en estrecha colaboración con ellos
mismos .

En cuanto al desarrollo mismo, no cabe la menor duda de
que éste no puede quedar reducido a un mero equipamiento
material que eventualmente sólo sirva como mediatizador para
romper o aplastar las auténticas dinámicas de liberación que
parten del corazón de las masas populares. En este sentido
podemos decir que el desarrollo es un hecho dinámico; no puede
ser estático, ya que se refiere a un proceso, de algo que cambia
y se transforma. El desarrollo incluye el conflicto pero va más allá
de él. Su meta no puede ser ni metafísica ni la destrucción de un
sistema. sino la creación de un nuevo mundo dinámico en la
búsqueda de una dimensión humanizadora, liberadora y creadora
(Leñero, y Trueba, 1972).

En este sentido, vale la pena insistir en que los cambios no
pueden ser impuestos desde afuera, sin tomar en cuenta la
aceptación por parte de la gente. Cuando se hace una imposición
de esta naturaleza, en el mejor de los casos la medida resultará
ineficaz; en el peor de ellos, la imposición generará problemas
internos que pueden ir desde los leves hasta los graves. En nuestro
país hemos visto fracasar proyectos de vivienda popular, en los
cuales los individuos "beneficiados" por el proyecto abandonaron
sus nuevas casas para regresar a sus lugares de origen, debido a
que esta medida rompía los lazos de compadrazgo y de amistad
asentados en la comunidad vecinal. Hemos podido observar
también cómo algunos grupos de indígenas se han opuesto a la
penetración de la educación formal, porque sienten que la escuela
atenta contra la integridad cultural de sus hijos. También nos
hemos percatado de que algunas comunidades campesinas y
suburbanas han rechazado, incluso con manifestaciones violentas, muchas de las campañas de vacunación que forman parte de
los programas de medicina preventiva, ya que existen mitos
relativos a los efectos secundarios producidos por tales vacunas.

Por otra parte. el desarrollo debe ser autogenerado, no
impuesto. Cuando nos referimos al desarrollo de la comunidad
hemos visto como. de manera lamentable. en muchos países se
ha considerado que éste implica el conjunto de acciones que se
realizan para promover una vida mejor, aunque no exista participación activa ni iniciativa de los miembros de la comunidad que

De acuerdo con Batten (1969), cuando una organización
trata de promover un tipo de desarrollo que sea elegido y emprendido libremente por las comunidades, su tarea fundamental consiste en interesar a las comunidades y en despertar su actividad,
haciendo que se desarrollen a sí mismas, que encuentren o elijan
sus fines, que realicen y ejecuten sus planes. En este sentido la

�12

organización no debe tener fines prefijados y específicos propios,
y le importa menos enseñar e instruir a la gente que ayudarla a
aprender.
Desgraciadamente, con frecuencia la participación de la
comunidad en un proyecto de desarrollo significa lograr que esa
gente haga lo que nosotros decidamos. En vez de ayudar a los
miembros de las comunidades a ser más autosuficientes, muchos
programas de salud y desarrollo acaban por aumentar la dependencia de los pobres respecto de los servicios, de la ayuda y de
la autoridad exterior (Werner y Bowen, 1984).
No obstante, en la práctica, el desarrollo no siempre puede
ser autogestado. Aunque sabemos que las pequeñas comunidades pueden en ocasiones adaptarse por sí mismas al cambio y
mejorar las condiciones de vida sin la participación de agencias
externas, lo cierto es que en la actualidad la mayoría de las
comunidades requieren ayuda del exterior para poder ajustarse a
los violentos cambios que ocurren a su alrededor y para poder
integrar las innovaciones que pueden proporcionarles un mayor
bienestar. En estos casos se hace necesario un cambio dirigido,
el cual puede, de todas formas, rescatar los requerimientos de la
comunidad e integrarlos dentro de un proceso de desarrollo
participativo.
Es bien conocido el hecho de que muchas comunidades
marginadas viven aún en estrecha armonía con la tradición y no
son "progresitas" de acuerdo con las pautas modernas definidas
por las culturas metropolitanas. Otras, en cambio, están demasiado aisladas del mundo exterior, o simplemente están aferradas
a normas, valores y creencias y se resisten al cambio. De cualquier
manera, es indudable que cuando se diseña un programa de
desarrollo comunitario, de alguna forma existe un cierto grado de
intromisión en la vida cultural del grupo. Así, aunque las intenciones de las agencias promotoras del desarrollo sean buenas
-como generalmente lo son- provocan cambios que habitualmente generan nuevos problemas y perturban la forma tradicional
de vida de los pobladores. Las pautas de conducta tienden a
hacerse inciertas, el sentido de pertenencia se debilita y la comunidad tiende a segmentarse y desintegrarse. Los efectos de esto

13

pueden mostrarse de varias maneras; en un incremento de los
crímenes; en una resistencia a las formas tradicionales de autoridad; en una desintegración familiar y desorganización de la
familia; en un aumento de pleitos; en un movimiento migratorio
hacia las ciudades, e incluso perplejidad y apatía. La preponderancia de tales síntomas indeseables nos han hecho advertir que
fomentar el desarrollo material es abordar sólo una parte del
problema de la comunidad. Es igualmente importante asegurar
que el sentido o el espíritu de la comunidad no sea destruído
(Batten, 1969).
El gran riesgo consiste entonces en que la intervención de
una institución externa puede propiciar el desgarramiento cultural,
la desintegración, la anarquía y la apatía.
Sin embargo, no se puede dejar a las comunidades marginadas y no intervenir arguyendo que de esa manera se les
protege contra los peligros descitos anteriormente. De hecho,
cada vez más, en los países en vías de desarrollo, las diferentes
comunidades, aún las más aisladas, se ven amanazadas por el
inevitable contacto con el modernismo centralista e impersonal
de la metrópoli. Aunque no existan programas de intervención,
dichas comunidades se ven expuestas tarde o temprano al impacto brutal del modernismo y del progreso tecnológico. que si bien
es cierto que no siempre constituye la mejor alternativa para el
bienestar de la comunidad, sí tiene una poderosa fuerza de
atracción y de penetración que va envolviendo rápidamente a las
culturas locales, dislocando de esta manera sus patrones de
comportamiento sus normas y valores. Podemos entonces concluir que aquellos que se inclinan por no intervenir para así dejar
"intactas" las culturas de las diversas comunidades, se equivocan,
puesto que el contacto con el mundo urbano moderno es cada
vez más invevitable.
Sería absurdo pretender dejar de lado los diversos programas de salud pública, de educación, de irrigación. etc .. a pesar
de los riesgos antes descritos. Pero es importa nte. además de
contribuir a introducir nuevos métodos y conocimientos, ayudar
a adaptar su forma de vida a los nuevos cambios y planear dichos
cambios para que sean coherentes con lus necesidades y expcc-

�14

tativas de los integrantes de la comunidad. La acción de intervención debe consistir entonces en despertarem la población la
conciencia del desarrollo, para que comprenda la necesidad y la
posibilidad de mejorar sus condiciones de vida por su propia
iniciativa, su acción organizada y su participación activa en los
programas de desarrollo. Unicamente cuando se logra establecer
un acuerdo entre las metas de la lnstitUción y los fines de las
gentes de las comunidades se pueden esperar resultados exitosos.

15

El pudor, el temor al que dirán, al esposo, a los parientes, el
recelo de la libertad sexual que puede proporcionar la anticoncepción, son resistencias muy fuertes. Aunque a veces las personas parecen haber superado estos sentimientos, la verdad es
que en el fondo existe con frecuencia un sentimiento de culpa que
se transforma en complejo desintegrador del equilibrio interior
(Leñero, 1979).

A pesar de todo, podemos afirmar que el cambio no siempre
parece amenazador para la gente marginada. Pero aún en estos
casos pueden existir dificultades. En ocasiones, la gente puede
comprender los beneficios de un programa de desarrollo, pero el
beneficio logrado con frecuencia es excedido por desventajas que
la Institución no había previsto.

No podemos negar el hecho de que la gente de las comunidades, aún de aquellas que se encuentran más marginadas,
tienen mucho interés en su propio bienestar y son estrictamente
racionales dentro de los límites de su comprensión y de su
experiencia.. Cuando rechazan los cambios· sugeridos por las
agencias externas, es porque consideran sus propios problemas
desde un punto de vista diferente; y éste es el punto de vista que
debe considerar el promotor.

Por ejemplo, aunque la introducción de la educación formal
sea bien acogida en algunas comunidades rurales aisladas. con
frecuencia genera en los jóvenes afectados por la instrucción el
deseo de partir hacia las urbes en busca de trabajos asalariados,
lo cual propicia la desintegración comunitaria. Otro caso podría
ser la introducción de la electricidad y de los medios de comunicación de masas los cuales "corrompen" el modo tradicional de
vida, modificando los patrones de comportamiento y los valores,
contraponiendo las espectativas de vida tradicional a las aspiraciones de confort modernas.

Uno de los más importantes factores de resistencia al cambio
consiste en que las comunidades marginadas tienen miedo de
arriesgarse: carecen de reservas para superar el fracaso, sienten
amenazado su sentimiento de pertenencia, saben que sólo pueden vivir haciendo lo que hacen y necesitan estar muy seguros
antes de obrar de otra manera. Después de todo, son ellos quienes
sufrirán si la Institución sugiere algo erróneo. Por esta razón es
muy importante que la Institución promotora del desarrollo demuestre a la gente que el cambio sugerido es digno de confianza
y que no existen riesgos si se lleva a cabo.

En los Programas de planificación familiar, por ejemplo, a
pesar de que tradicionalmente muchas comunidades marginadas
han manifestado tener valores de carácter fundamentalmente
pronatalista, cada día es mayor el número de mujeres que han
decidido aceptar la contracepción. Ahora bien, la planificación
familiar tiene, para la población de clases populares, una ingerencia directa en los valores del sexo, y la gente siente que atenta
contra el equilibrio existente en la vida tradicional familiar y que
rompe o pone en peligro la integridad del proceso natural y de la
dependencia femenina (Leñero, 1979). De tal suerte. incluso para
la gente que ha decidido reducir y/o espaciar los nacimientos, la
planificación familiar no deja de tener un sentido conflictivo.

Uno de los principales problemas que enfrentan los organismos promotores del desarrollo, se refiere a que, por regla general,
sus esfuerzos están dirigidos por expertos, los cuales no siempre
están familiarizados con las culturas locales de los pueblos en los
que desempeñan su actividad. Además, dichos organismos pretenden alcanzar metas específicas en el menor tiempo posible, lo
cual frecuentemente se convierte en un obstáculo. En una conferencia sobre asistencia técnica a los países Asiáticos, todos los
representantes de la zona Suroeste, del territorio sentían:
... que buena parte de la asistencia técnica suministrada por
varias organizaciones durante los últimos años había sido,
por lo menos, ineficaz y, a menudo, positivamente dañina,

�17

16

e!

porque se basaba en la exportación, des~e
&lt;?este, de
material y técnicas destinadas a producir rap1damen!e
resultados mensurables y la dirigían "expertos" mas
familiarizados con las técnicas que sensibles a las
situaciones ... , expertos que conocían las respuestas antes
de darse cuenta de que allí no servían para nada. (Wilson,
citado por Batten, 1969).

.,'

Se hace pues indispensable que la gente que participa en los
programas de desarrollo comunitario se familiarice con la cultura
local para que logre detectar las sutilezas subyacentes de los
valores, pautas, normas, creencias e ideas que regulan la vida
cotidiana de la comunidad. Además es preciso ser paciente, pues
si se precipitan las acciones se incurre en graves riesgos que
pueden afectar no sólo al programa sino a la comunidad en su
conjunto. Aunque los procesos sean lentos y aunque en un
principio la Organización se enfrente a la dificultad de evaluar los
resultados concretos, se debe lograr el contacto con las comunidades, la aceptación de los promotores, la comprensión de la
gente respecto del programa, la evaluación de las necesidades
locales y la orientación hacia el cambio.
Una vez que existan las condiciones necesarias para la
participación comunitaria en el proceso de desarrollo, entonces
se hace preciso que existan acciones y respuestas rápidas, concretas y mensurables, con el fin de retroalimentar el entusiasmo
de la gente y su compromiso de participación voluntaria.
Ahora bien, para definir estrategias específicas relativas al
desarrollo de la comunidad y a la motivación para la participación
activa de sus miembros en el proyecto de desarrollo, es necesario
considerar diversos factores, sin los cuales todo esfuerzo será
improductivo.
Uno de estos factores se refiere al tipo de comunidad que es
objeto de un programa. Obviamente que las estrategias deberán
ser diferentes si se trata de una comunidad pequeña o de una
grande. También es importante saber si el programa en cuestión
está dirigido a comunidades rurales, urbanas o suburbanas. Además existe una gran diferencia si la comunidad está predominantemente compuesta de población indígena o si se trata de una

población mestizada. Por otra parte, entre las mismas comunidades indígenas o mestizas existen diferencias, según la región, la
raza, el grado de cohesión, la presencia de ciertos grupos de
poder, etc. Leñero (1977) ha propuesto una tipología de subculturas que puede ser muy útil para la formulación de programas de
participación comunitaria.
A este respecto, sabemos que existen comunidades con
diferentes grados de organización y cohesión interna. Podemos
suponer que las comunidades rurales más estables y asiladas
están más integradas y tienen un mayor sentimiento de pertenencia. Sin embargo, los acelerados procesos de urbanización y
modernización afectan a un número cada vez mayor de comunidades, con su impacto desintegrador. Las comunidads urbanas
crecen en un clima de vecindario que rara vez logra generar un
sentimiento de pertenencia, tan escencial para la participación y
colaboración vecinales. Por otra parte, se crean comunidades
suburbanas, muchas de las cuales no son sino zonas de transición
entre lo rural y lo urbano, en las cuales conviven gentes que
proceden de diversas regiones y que por lo mismo no tienen en
común muchos aspectos de vida cotidiana ni comparten tradiciones comunes.
En estas comunidades desorganizadas es mucho más difícil
lograr el desarrollo de proyectos que reclamen la participación
voluntaria de las gentes. Para lograr desarrollar proyectos exitosos, es necesario que se genere un cierto sentimiento comunitario, y quizá la forma más adecuada para esto consiste en
promover la formación de grupos de personas con intereses
afines, aunque dichos intereses no estén relacionados d irectamente con los programas específicos que se desea realizar.
Es importante añadir que cuando se pretende propiciar un
cambio dirigido en una comunidad, es de gran utilidad detectar a
los líderes, tanto formales como informales, así como a los grupos
ya existentes. En las primeras etapas de un proyecto, si se logra
convencer a los líderes acerca de los beneficios del programa, es
muy probable que ejerzan su influencia sobre la demás geI1te para
motivarlos a la participación. Por otra parte. los programas que
pretendan hacer participar a los miembros de una comunidad.

�19

18

deben trabajar con grupos, más que con individuos aislados o
multitudes desorganizadas.
En cuanto al programa mismo, sabemos que el contenido
de éste determina desde el principio un cierto grado de rechazo
o de aceptación, que exige para cada caso estrategias particulares de intervención. Es posible que un nuevo programa de
irrigación tenga a priori una mayor proporción de actitudes favorables que un programa de salud pública o que uno enfocado hacia
la participación social de las mujeres.
También se debe tomar en cuenta que no es prudente
estimular más proyectos que los que se puedan cumplir eficazmente, pues de otra manera el entusiasmo de la comunidad se
puede enfriar. Si no se cumplen los planes, ya sea porque estos
eran muy ambiciosos o por ineficacia de la institución, la gente de
la comunidad se sentirá defraudada y difícilmente volverá a cooperar en éste o cualquier otro proyecto que se desee implementar.
Es necesario considerar al mismo tiempo, que cuando los
proyectos de desarrollo se basan en dádivas, éstas no reemplazan
el tiempo de un trabajador hábil y entregado. Dice Batten (1969)
que en realidad estimulan un tipo de mendicidad de la comunidad
que puede destruir la valiosa característica de auto-ayuda. La
función más importante del trabajador de la institución consiste
en ayudar a las comunidades a sacar adelante sus proyectos en
la forma más pertinente a sus necesidades y recursos, lo cual
proporcionará la mayor satisfacción a la comunidad. Este es
esencialmente un proceso educativo; y tiempo, más que dinero,
es lo que se necesita para realizarlo.
Sobra decir que el éxito o el fracaso de una institución que
trata de implementar un programa de desarrollo dependerá fundamentalmente de la actitud favorable o desfavorable que la
comunidad tenga frente a la institución y al programa.

La gente tendrá tendencia a basar su opinión en su experiencia respecto a esta institución u otra similar. o en rumores que
provienen de otras comunidades. Si la opinión es d esfavorable. la
agencia tendrá mucha dificultad en promover el programa propuesto y en obtener la participación voluntaria de la gente.

Después, la comunidad confirmará su actitud original o la
modificará, de acuerdo con lo que haga la institución. De esta
manera todo dependerá de las estrategias de la organización y de
la personalidad, posición relativa y técnicas de los trabajadores
que llevan a cabo el proyecto. En ésto, los trabajadores foráneos
están en grave desventaja, puesto que pertenecen a una cultura
diferente y sus ideas y costumbres difieren de las de la gente entre
la cual trabajan. Tienen mucho que aprender antes de lograr
efectividad en su trabajo. Por esto es necesario que la organización seleccione y entrene cuidadosamente a sus trabajadores,
enseñándoles el cimentar contactos amistosos e informales antes
de iniciar cualquier trabajo específico (Batten-, 1969).
En realidad, sólo cuando la comunidad llega a ver a los
trabajadores como personas amistosas que trabajan en su interés
pueden éstas realmente comenzar a funcionar con éxito.
Tomando en cuenta todo lo hasta aquí presentado, podemos
afirmar que en un proyecto de desarrollo comunitario «la finalidad
no es tanto cumplir o realizar los proyectos comunales que
mejorarán las condiciones de vida de la gente. sino ayudarla a
aprender la manera de vivir y trabajar junta, lo cual debe aplicarse
en cualquier tiempo a cualquier problema que afecte su vida
comunal» (Batten, 1969; p. 61-62).

Estrategias.
Recopilación de información.
Antes de iniciar un programa de esta naturaleza, es necesario
contar con una cantidad suficiente de información acerca de las
características socioculturales, económicas e incluso geográficas
de la comunidad. Todo esto hace indispensable que exista un
proceso de investigación de campo. No obstante, no nos referimos aquí a una investigación formal ni demasiado técnica, sino
que se trata fundamentalmente de un acercamiento a la comunidad haciendo uso de la obseNación participativa, de charlas
informales, de convivencia cotidiana, para obtener información
que permita al promotor:

�20

21

a) Conocer las características de la región, es decir, conocer
el contexto situacional.
b) Elaborar un diagnóstico de la problemática de la comunidad
y de sus necesidades específicas en relación con el proyecto
que se pretende desarrollar.

- ¿cuáles son los elementos de la m~i~ina tradicio,:ial _q¡ue
pueden ser rescatados y cuáles son practicas que per¡ud1éan
su salud?
- ¿Existen hierberos, hueseras, curanderos y parteras empíricas?

c) Determinar si existe compatibilidad entre los objetivos del
programa y los de la comunidad.

- ¿Qué obras sanitarias son las más importantes de acuerdo a
la percepción de la comunidad?

d) Detectar a los grupos existentes, sean estos formales o
informales (grupos de padres, consejos municipales, grupos
de jóvenes, de amistad, etc.).

- ¿Cuáles son los problemas de salud que más inquietan a la
gente?

e) Detectar a los líderes de la comunidad (personas con mayor
prestigio o autoridad).

- ¿Qué opina la gente del control de _I~ na!~lidad ~ _en general
de los diversos aspectos de la plamf1cac10~ familiar: Jfecundidad de los adolescentes, valor e importancia de los h1¡os, los
hijos no deseados, etc.)?

f) Evaluar la motivación y la capacidad de cambio de las gentes
de la comunidad, así como las fuerzas que se oponen al
cambio.
Si bien puede argumentarse que de esta manera la información obtenida es poco sistemática y la evaluación un tanto subjetiva, lo que resulta verdaderamente importante es que el promotor
institucional se sensibilice ante la situación que lo rodea y que
"aprenda" de la comunidad para que su trabajo sea efectivo y
responda en lo fundamental a los requerimientos auténticos de la
gente.
Dentro de este contexto, aunque el volumen de información
que se debe captar es flexible y debe responder a circunstancias
específicas, se sugiere que el promotor ponga su atención en :
- ¿cuáles son las condiciones de higiene y los hábitos de la
gente?
- ¿Cuáles son las condiciones de nutrición en cuanto a hábitos,
información y disponibilidad real de consumo de alimentos?
- ¿cuáles son las enfermedades más frecuentes?
- ¿cuáles son las principales causas de mortalidad?
- ¿Qué hace la población para abordar los problemas de
salud?
- Si existen elementos de medicina tradicional, ¿cuál es la
actitud de la gente frente a éstos y en relación con la medicina
moderna?

- ¿Existe entre los pobladores realmente la necesidad de
reducir el tamaño de la familia?
_¿Qué piensa la gente de los servicios de salud?
- ¿Qué tanto se conoce la gente y qué tanto conviven entre los
vecinos?
- ¿Existe motivación para el trabajo cooperativo en beneficio
de la comunidad?
- ¿Existen grupos formales e informales en el seno de la
comunidad? lCuáles?
- ¿Quiénes son las personas a quienes se les reconoce ci_erta
autoridad o que al menos merecen el res~eto, aprecio y
admiración por parte de la gente de la comunidad?
- ¿Existen fuertes problemas de alcoholismo y_drogadicción?
Obviamente que esta lista no es exhaustiva, pero corresponde a cada promotor determinar cuáles son las cuestiones más
importantes sobre las que debe captar información para poder
iniciar y desarrollar su trabajo en la comunidad.
Es importante señalar que el aprendizaje que se obtiene de
la comunidad no se efectúa únicamente en esta primera etapa. De
hecho es un proceso continuo y el promotor aprende tod os los
días cosas nueva s acerca de la gente, de sus costumbres y de su
situación.

�23

22

Motivación.
Como dijimos anteriormente, si no existe en la gente la
motivación suficiente para que se implique de manera consciente
y voluntaria en los programas de desarrollo, cualquier esfuerzo
que se realice en este sentido será completamente improductivo.
En este sentido, la principal labor del promotor será la de fomentar
en la comunidad la motivación para la participación, el sentimiento
de auto-responsabilidad y el espíritu de cooperación comunitaria.
Aunque no es el objetivo del presente trabajo el abordar
técnicas específicas para lograr la motivación de grupos. creemos
que puede ser útil sugerir a los promotores que tomen en cuenta
algunos aspectos que pueden ayudarles:

- la gente debe tener interés en el proyecto. Por esto es que
hemos dicho que es muy importante que sean ellos quienes
definan sus inquietudes y lo que quieren. Poco a poco se
puede dar mayor información para que se vayan sensibilizando a otros aspectos de salud que en un principio no habían
sido tomados en cuenta.

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1
1

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::

- la gente debe sentir que los proyectos son realizables y que
tiene capacidad de hacerlo. El promotor puede contribuir a
desarrollar la confianza de la gente en ella misma y a que
sientan que lo que un individuo solo no puede hacer, un grupo
coordinado sí lo puede lograr. En este sentido el promotor
debe procurar que los proyectos no sean demasiado ambiciosos en un principio para que puedan existir resultados
tangibles que retroalimenten el entusiasmo. Si no es así. se
puede fomentar la frustración y la apatía.
- El promotor debe estar muy cerca de la gente. Debe ser visto
como amigo más que como instructor para que la comunidad
sienta un verdadero apoyo. Debe responder a las inquietudes
en el momento preciso y brindar su asesoría. Así, debe ser
aceptado por la gente como un miembro más de la comunidad, para lo cual sus actitudes deben ser compatibles con
las normas y valores predominantes. En algunas comunidades
la gente puede rechazar a jóvenes que utilicen el cabello muy
largo o a mujeres que usen pantalones y fumen. Es necesario
ser muy perceptivo y aprender de la comunidad para poder
integrarse a ella.
• Es preciso que el estímulo sea constante. Se debe mantener
informada a la comunidad sobre los avances del programa y
se debe reconocer públicamente a la gente que participe
activamente. Los miembros de la comunidad necesitan sentir

que su trabajo es útil para ellos mismos y para los demás y se
sienten estimulados si se les otorga el crédito de su labor.

Comités de salud, auxiliares y promotores voluntarios.
La estrategia más específica para hacer operativa la participación comunitaria en los problemas de salud, consiste en la
creación de Comités de Salud, los cuales están formados por
miembros de la comunidad elegidos libre y democráticamente
para que sean verdaderamente representativos. Estos comités
deben participar en todas las etapas del proyecto: planeación.
ejecución y evaluación de los programas esp•ecíficos.
Las funciones generales de estos comités pueden ser las
siguientes:
- Representar los intereses de la comunidad en materia de
salud y actuar como grupo de enlace entre la comunidad y sus
autoridades civiles.
-Analizar, conjuntamente con el personal de salud, los problemas y necesidades relacionados con la salud de la población
y sus posibles soluciones.
- Promover y gestionar la obtención de recursos, tanto de la
propia comunidad, como de organismos y dependencias oficiales y privadas, para la realización de obras y prestación de
servicios relacionados con la promoción, protección y recuperación de la salud de la población y que favorezcan el
desarrollo integral de la comunidad.
- Promover la participación activa y organizada de la comunidad en los programas y servicios de la salud y de mejoramiento de las condiciones de vida de la población.
El promotor institucional deberá fomentar la creación del
comité de salud, o en caso de que éste ya exista, darle su contínuo
apoyo y asesoría.
Como elemento estratégico para lograr la plena cobertura
de los servicios de salud estatales en el medio rural, se incluye la
participación de elementos voluntarios que, emanados de la propia comunidad y apoyados por el comité, desempeñen actividades de atención a la salud, simples y acordes a su nivel educativo,
en vinculación con el equipo de salud; estos recursos son los

�25

24

auxiliares de salud y los promotores sociales voluntarios, cuyos
perfiles y caracterización operativos se describen a continuación:

Auxiliar de salud: Constituye el elemento de vinculación
entre las localidades rurales sin médico y la unidad de salud. Debe
ser electo en asamblea general y recibir un curso de capacitación
sanitaria; generalmente, debe desarrolíar sus actividades en su
propio domicilio o en algún local prestado por la comunidad o en
la casa de salud existente y a través de visitas domiciliares.
Debe realizar las siguientes funciones:
- Participar en la elaboración del diagnóstico de salud, así
como en su programa local y en las acciones de vigilancia
epidemiológica y fomento sanitario.
- Promover los servicios de salud, las acciones de planificación
familiar, de educación para la salud, de orientación nutricional
y de saneamiento básico.
- Detectar y canalizar a las usuarias que requieran servicios de
salud a la unidad que les corresponda y manejar un botiquín
básico de carácter preventivo.
- Recibir asesoría y capacitación continua por parte del médico
de la unidad de salud que le corresponda, y del promotor de
salud jurisdiccional durante las visitas de este último a las
comunidades.

Promotor social voluntario: Es una persona residente en la
localidad, que depende funcionalmente del responsable de la
unidad de salud y de los auxiliares de salud. Controla familias
incluyendo a la propia.
Para la realización de sus actividades, debe recibir asesoría
del equipo de salud y sus funciones son las siguientes:
- Participar en el desarrollo de acciones específicas para el
diagnóstico de la salud.
- Promover la participación en actividades de acción comunitaria, en programas preventivos y de planificación familiar.
- Visitar periódicamente a las familias, derivando casos a la
unidad de salud correspondiente.

Recursos tradicionales de la comunidad: Paralelamente a
la integración de estos dos personajes, se prevée un proceso de

acercamiento y coordinación con los recursos de la medicina
tradicional. Para la funcionalidad de este sistema, debe utilizarse
la participación de estos recursos: parteras empíricas adiestradas
y no adiestradas, hueseras, curanderos y otros, aprovechando su
estrecha vinculación con la comunidad. En la medida de las
posibilidades, se tratará de que las parteras y los otros recursos
puedan fungir como auxiliares de salud o promotores voluntarios.

Lo que se espera de la comunidad.
En términos generales, se pretende que a través de su propia
organización y de los recursos humanos voluntarios, la comunidad pueda hacer:
- Un diagnóstico de la situación de la salud de la localidad y
de los problemas que les inquietan y les parecen más urgentes.

- La proposición de alternativas de solución a sus problemas
de salud.
- Un programa de acción concreta, apoyado por los miembros
del equipo de salud.
Si bien es cierto que es la comunidad la que debe definir sus
problemas y los mecanismos para enfrentarlos, los miembros del
equipo de salud pueden sugerir algunas acciones que tiendan a
propiciar la elevación del nivel de salud. Algunas de estas sugerencias podrían referirse a:
- El cuidado y protección de las fuentes de abastecimiento de
agua para consumo humano.

- La localización y reporte de deterioros en el sistema de
distribución de agua potable.

- La colaboración en la construcción y rehabilitación de fuentes
de abastecimiento de agua.
·
- La vigilancia de uso correcto de las instalaciones sanitarias.
- La introducción de drenaje.
- La construcción de letrinas y de fosas sépticas.
- La vigilancia del sistema local de recolección de basura.
· La localización de sitios para relleno sanitario.

�27

26
- La utilización de recipientes cubiertos para el depósito de
basura.

Leñero, L. {1977) Sociocuftura y población en México, México,
Edicol.

- El aseo, desinfección y conservación de las viviendas y

Leñero, L. (1979) Valores ideológicos y las políticas de población

edificios.

en México, México, Edicol.

- La vigilancia e identificación de deterioros en el sistema de
descarga de aguas negras.

Leñero, L. y J. Trueba (1972) Desarrollo social. La participación
del pueblo en el desarrollo, México, Instituto Mexicano de Estudios Sociales, A.C.

- La localización y el reporte de contaminación por desechos
industriales.
- La distribución de raciones alimenticias.
- Contribución a la atención de problemas de nutrición de los
niños, embarazadas y madres en períodos de lactancia.

Moreno, M. (1981) La organización política y social de los aztecas, México, Secretaría de la Reforma Agraria. Centro de Estudios- Históricos del Agrarismo en México.
Lippit, R., J. Watson y B. Westley (1958) La dinámica del cambio

- Asistencia, por lo menos una vez al año, al servicio de salud
para ta detección oportuna de enfermedades.

planificado, Buenos Aires, Amorrortu.

- Colaboración en el desarrollo de actividades de vacunación.

con el Estado Mexicano", Exposición en el local de la CNC el 29
de mayo de 1985, con motivo del 502 aniversario de la CNC.

- Identificación y reporte de enfermos a los servicios de salud,
primordialmente cuando se trate de padecimientos transmisibles.
- Participación en la localización y obtención de terrenos para
obras de beneficio social.
- Colaboración en la construcción, remodelación y mantenimiento de la unidad de salud.
- Colaboración y participación en la capacitación en aspectos
de educación para la salud.
- Detección y reporte a las autoridades de salud de personas
con problemas sociales, como huérfanos, minusválidos, alcohólicos, drogadictos, indigentes. enfermos mentales. etc.
- Colaboración en la rehabilitación y readaptación de las
personas con problemas médico sociales.
- Otras actividades que coadyuven a la elevación de su nivel
de salud.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Batten, T.R. {1969) Las comunidades y su desarrollo, México.
Fondo de cultura económica.

Salinas de Gortari, R. (1985) "La alianza revolucionaria de la CNC

Wilson, R. "Assenbly in Madras", Social Service, XXVI, 4. p. 168
(citado por Batten, T.R., op. cit., p. 31)

Werner, D. y B. Bowen (1984) Aprendiendo a promover la salud,
México, Centro de Estudios Educativos, A.C.

�29

«A Mí NO ME VA A PASAR». LAS ENFERMEDADES SE~UALMENTE TRANSMISIBLES Y LOS ADOLESCENTES
Centro Internacional de Fecundidad Adolescente
«No, muchachos, no son demasiado grandes para usar un condón. Hay marcas para todos. No es señal de que uno es fácil,
sino de que uno es inteligente».
-Miembro del Consejo de Adolescentes del CPO.

En los últimos 20 años la incidencia mundial de enfermedades de trasmisión sexual (ETS) entre los adolescentes ha aumentado considerablemente. Gonorrea, clamidia, sífilis, herpes,
verrugas genitales y VIH, el virus causante del SIDA, son las
enfermedades transmitidas sexualmente más frecuentes entre los
adolescentes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa
que, mundialmente, todos los años uno de cada 20 adolescentes
contrae una enfermedad de este tipo. La OMS también informa
que un quinto de los que padecen de SIDA en el mundo tienen
alrededor de 20 años de edad, lo cual indica que, debido al largo
período de incubación, probablemente contrajeron el virus del
SIDA durante la adolescencia. Las estadísticas regionales revelan,
además, una alta incidencia de ETS entre los jóvenes:
* En Yurimanuas, Perú, 92 por ciento de los varones de escuelas
secundarias entrevistados han tenido relaciones sexuales, y 23
por ciento de estos jóvenes se han infectado con una ETS, según
un estudio realizado en 1989.

* Estudios realizados en Africa Central han revelado que en
algunas comunidades hasta un tercio de las mujeres en edad fértil
son estériles y que en 80 por ciento de los casos la esterilidad se
debe a ETS.
* En un dispensario de planificación familiar de Nueva Zelandia,
40 por ciento de las mujeres con infecciones de clamidia tenían

Tomado de: Reflexión juvenil, Vol. 11 n2 1, julio de 1991 , publicación del
Centro Internacional de Fecundidad adolescente, del Center for Population
Options.

�31

30

menos de 20 años de edad.

* Todos los años 2,5 millones de adolescente se infectan con una
ET$ en los Estados Unidos; este número representa aproximadamente uno de cada seis adolescentes sexualmel'lte activos y un
quinto de los casos de ETS en el ámbito nacional.
Pese a estas alarmantes estadísticas, existen varios obstáculos que impiden el control de estas enfermedades entre los
adolescentes. Algunos de estos obstáculos son: 1) los adolescentes se niegan a aceptar que pueden contraer una ETS y de allí que
continúen los tipos de comportamiento que entrañan alto riego;
2) el hecho de que algunas ETS son asintomáticas y que los
jóvenes por lo común no saben cómo reconocerlas cuando hay
síntomas. y 3) el temor de que los adultos les hagan reproches
suele ser causa de que los adolescentes no hagan preguntas ni
busquen ayuda.

lPor qué los jóvenes son especialmente vulnerables a las
ETS?
Ciertas prácticas culturales pueden contribuir a la alta incidencia de ETS, incluido el VIH, entre los adolescentes. En países
latinoamericanos como Guatemala y Ecuador, algunos muchachos corren mayor riesgo de contraer el VIH y otras infecciones
de ETS porque por lo común tienen la primera experiencia sexual
con una prostituta. Se considera que las jóvenes, a las que se insta
a ser sexualmente pasivas, son infieles si sugieren que el compañero use un condón.
En muchas partes de Africa la práctica de la circuncisión
femenina también contribuye al alto riesgo de infección por VIH
entre las jóvenes debido a la formación de tejido cicatriza! con
tendencia a sangrar durante el acto sexual, lo cual facilita la
infección por VIH. Según Faith Ekwempu, Jefa Auxiliar de Enfermería de la Universidad Ahmadu Bello. de Nigeria, las jóvenes de
esa parte del mundo también corren gran riesgo de infectarse con
ETS, pues es frecuente que tengan relaciones con hombres ya
maduros que suelen creer que una ETS puede curarse si tienen
relaciones sexuales con una muchacha joven o una virgen.

En países asiáticos como Indonesia las cuestiones sex_uales
no se discuten todavía abiertamente pese a que la sociedad
reconoce y acepta la práctica de la prostitución por los jóve~?s
de ambos sexos. Los grupos religiosos se oponen a la promoc_1on
de los condones para prevenir las ETS porque creen que as, se
promueve la "libertad sexual".
Las jóvenes son especialmente susceptibles a las ETS también por otras razones de diversa índole. Mundialmente, las encuestas han mostrado que las jóvenes están generalmente menos
informadas que los varongw acerca de las ETS Y de la f~~ma de
prevenirlas. La anatomía cervical en desarrollo de las ¡ovenes
también contribuye a hacerlas más vulnerables que sus compañeros a las ETS.
Además de las complicaciones físicas derivadas de las ETS.
las consecuencias emocionales son más comunes entre las jóvenes. La abrumadora mayoría de muchachas infectadas con VIH
no saben que están infectadas. En la mayoría de los casos el
diagnóstico se hace durante el embarazo o el parto. Semejante
descubrimiento las sobresalta, temen que el bebé esté infectado
y se sienten culpables y afligidas por ser las causantes ?e ~~a
situación. Las ETS tienen un elemento adicional de hum1llac1on
para las jóvenes pues se las considera im~uras. mientras q~e en
el caso de los hombres indicarían potencia sexual. Los tabues Y
el profundo silencio en torno de esta cuestión compromete gravemente la salud de las jóvenes.

¿cuáles son los obstáculos que se oponen a la educación de
los adolescentes en materia de ETS?
Al educar a los adolescentes acerca de las ETS, los agentes
de salud deben combatir la idea que tienen aquellos de que son
invulnerables -el síndrome de "a mí no me va a pasar". Esta actitud
está reflejada en el continuo comportamiento de alto riesgo.
especialmente entre los adolescentes que están bien informa~~s
acerca de la forma en que se trasmite el VIH. Como dijera una rnna
del Reino Unido: «Es como el hábito de fumar. Uno mira un
cigarrillo y no lo conecta con el cáncer de pulmón .. . (el SIDA) es

�33

32

casi lo mismo; yo no relaciono la actividad sexual con la enfermedad». Un joven británico añadió: «Los medios de difusión y el
gobierno tratan de hacerlo parecer paor de lo que es para conseguir que dejemos de tener relaciones sexuales». Según el Dr.
Agbarakwe Cyriacus, educador de la juventud de Nigeria, en ese
país algunos jóvenes son de esa misma opinión y para ellos AIDS
(siglas del SIDA en inglés) quiere decir: América Intenta Desalen-

queda de alimento y de alojamiento suelen hacerles ignorar los
peligros aparentemente más lejanos de las ETS, rehuir los condones y oponerse a la advertencia de tener relaciones sexuales
de menor riesgo. Algunos tienen la actitud de que lo mejor para
ellos es morir cuanto antes.

tar el Sexo.

lCuáles son los métodos actualmente empleados para educar
a los adolescentes?

Otra estrategia para negar la propia vulnerabilidad es la falsa
creencia de que el SIDA afecta solo a grupos con los que el joven
no se identifica. como los homosexuales, los drogadictos y los
que practican la promiscuidad sexual. Mientras estén entre "amigos conocidos" y "buenos" muchachos y chicas, los adolescentes
se sienten seguros.

«El SIDA no es so/o un virus- Es aislamiento, soledad, rabia. Sé
lo que digo porque yo tengo el SIDA».
-Educador brasileño de la juventud.

Una complicación más que afecta el diagnóstico, el tratamiento y el control de las ETS entre los adolescentes es que los
jóvenes no se deciden a que se les examine para determinar si
tienen el VIH u otras ETS. Esto se debe al temor que sienten de
que se les pregunte acerca de sus prácticas sexuales y el uso
indebido de drogas y también de que se les encuentre que están
infectados con el VIH y de que la familia y los amigos los dejen de
lado.
Otro motivo de preocupación es la discriminación. Un joven
de Zambia cuenta cómo, en un ómnibus, uno de los pasajeros se
refirió a él como "ese portador de SIDA", nadie quiso sentarse a
su lado y el conductor del ómnibus le cobró por su asiento y por
el asiento desocupado al lado suyo.
Muchos jóvenes que viven y trabajan en la calle suelen
dedicarse a las actividades sexuales para ganarse la vida como
reemplazo de la intimidad y calor que con frecuencia faltan en las
relaciones familiares. La falta de estimación de sí mismo, la desesperanza y ciertas necesidades más apremiantes como la bús-

Pese a los obstáculos (resistencia al uso de condones, falta
de apoyo político y escases de materiales) se están desarrollando
mundialmente una variedad de programas para educar a los
adolescentes acerca de los riesgos de las ETS, incluido el VIH.
Las intervenciones que han dado mejor resultado son aquellas en
las que los mismos jóvenes ed u_can a sus compañeros con progra.
mas en los que participan personas con SIDA.
.
Una reciente evaluación de los programas de enseñanza del
SIDA en los Estados Unidos reveló que los jóvenes que actúan de
consejeros de sus compañeros produjeron los mayores cambios
de actitud relacionada con la percepción de los adolescentes del
riesgo personal de infección por VIH, así como los mayores
cambios de comportamiento para ayudar a prevenir la trasmisión.
Estos jóvenes educadores pueden ser modelos ejemplares de lo
que es una conducta sana y permitirse al mismo tiempo la fran queza y familiaridad encontradas sólamente entre los mismos
jóvenes.

La gente tiende a sentirse más vulnerable a las ETS cuando
conoce a alguien que las ha padecido. Debido al largo período de
incubación del VIH, no es muy probable que los adolescentes
vean a compañeros con SIDA. Pero un método que está dando
resultados positivos es el de reunir gente joven con enfermos de
SIDA. Como muchos jóvenes creen que el SIDA es un monstruo
sin rostro y sin piedad, Robert Mugemana, de Kenya, viaja a través
de toda Africa para «darle al SIDA un rostro humano, una forma
con la que [los adolescentes] puedan relacionarse». Mugemana
explica que cuando está frente a un auditorio juvenil y les cuenta
que él es VIH-positivo, «puede oírse caer un alfiler». En Brasil, los

�35

34
programas en que intervienen personas con SIDA como Pela Vida
(por la vida), dirigidos a los jóvenes de la calle, deben emplear un
método holístico en el que se tiene en cuenta la realidad de que
el miedo que inspira el VIH rivaliza con otras preocupaciones
como la falta de hogar, el hambre, la violencia y las drogas.
Otros métodos eficaces para enseñar a prevenir las ETS son:

Development, 1990: 1.

Ruth Dixon Mueller y Judith Wasserheit (1991 ), The Culture of
Silence: Reproductive Tract lnfections Among in the Third World,
lnternational Women's Health Coalition.
WorldAIDS (1991) «PWAs Confront Teen Denial», marzo 1991.
«Street Kids and AIDS» (AAH Newsletter, septiembre de 1990).

* Dirigirse a los hombres- En Swazilandia, el Proyecto Man Talk

Journal of Adolescent Health, Vol. 12, No. 1, enero de 1991.

(conversación entre hombres) está dedicado a enseñar a los
jóvenes a distribuir condones entre los hombres en las fábricas,
bares, clubes y barrios. En los Países Bajos se han abierto dispensarios para hombre y al mismo tiempo se trata de conseguir que
figuras masculinas conocidas (como entrenadores deportivos)
actúen de educadores.

«AIDS and Organized Younth», Way lnformation, Sep./Oct. de
1990.

* Vehículos de educación no tradicionales-

Planned Parenthood in Europe, Vol. 19, No. 1, abril de 1990.

Organización Mundial de la Salud (1989) The Health of Younth.
Organización Mundial de la Salud (1989) ; «Facts for action:

Los videos con
consejos para la "supervivencia sexual" destinados a los chicos
de la calle en Brasil, los grupos teatrales en Malasia y los partidos
de fútbol con distribución de condones en Guinea representan
métodos innovadores para educar a los jóvenes separados de la
familia y de la escuela.

OPS/OMS (1990), Reunión regional sobre intervenciones en el
comportamiento para la prevención de las ETS y el VIH/SIDA,
Kingston, Jamaica, Informe Final.

* Programas de ofrecimiento de condones- Pese a la oposición

enfermedades de trasmisión sexual.

de los padres y de la iglesia, instituciones tales como las escuelas
públicas de la ciudad de Nueva York y el gobierno de España han
optado últimamente por entregar condones gratis a los adolescentes sin pedir el consentimiento de los padres.

youth and sexually transmitted diseases», marzo de 1989.

Center for Population Options (1990), Los adolescentes y las
Center for Population Options (1990), El embarazo adolescente
y las ETS en América Latina y Africa.
Center for Population Options (1990) Hojas de datos sobre las
jóvenes y el SIDA.

lCuál es la clave del éxito de estas estrategias? Las opiniones difieren, pero todos concuerdan en la filosofía básica que pone
el acento en un ambiente franco y seguro para discutir las ideas
y sentimientos de los adolescentes y en el respeto por las modalidades de comportamiento que ellos elijan. En todos estos
métodos, el comportamiento sexual sin riesgo no se promueve
como vehículo de cuestiones morales ocultas. Por el contrario, la
responsabilidad por la salud de los jóvenes se pone en las manos
de estos junto con los medios para ayudarlos a poner en claro sus
valores y la capacidad para optar por el comportamiento que les
parezca más apropiado.
Referencias:

Elisabeth Reid (1'990) «Young Women and the VIH Epidemic»,

�37
LAS PANDILLAS JUVENILES A TRAVES DEL TIEMPO.
ROSTROS DIFERENTES: UN MISMO SIGNIFICADO

José Lorenzo Encinas Garza 1

En el presente trabajo analizaremos las diversas manifestaciones de las bandas juveniles, partiendo de los ejes analíticos
fijados por tiempo y espacio, ejes que permiten conocer generalmente el flujo continuo de manifestaciones juveniles en el tiempo.
Considero acertado volver a citar una idea personal vertida
anteriormente (Encinas, 1989): en la diacronía de la sociedad, las
bandas juveniles cumplen la función de salvar a sus miembros de
esa diversidad despersonalizante de significaciones. De tal modo,
las bandas juveniles serían un reordenamiento juvenil que responde a condiciones marginalizantes en las que los jóvenes, lejos
de convertirse en una masa informe, se consolidan como una
fuerza social capaz de trascender más allá de lo asignado, como
si se tratase de un eje continuo de manifestaciones o modos de
vida (no debe entenderse como modas) portadoras de mensajes
exclusivamente juveniles.
Los ejes continuos giraban alrededor de diferentes contenidos significantes, que recreaban lo juvenil y desdeñaban todo
aquello que no entraba dentro de su armonía significativa. A lo
largo de este artículo trataremos de irrumpir brevemente en la
diacronía de la sociedad con la finalidad de arrancar las manifestaciones juveniles perdidas en el tiempo, dado que lo juvenil es a
todas luces una realidad eminentemente histórica.
En el devenir histórico, los jóvenes han protagonizado un
sinnúmero de comportamientos colectivos, que habitualmente
rompen y cuestionan el sistema de eventos imperantes en la
normalidad de los contenidos fácticos que rigen las costumbres

1 Estudiante de la Maestría en Trabajo Social de la UANL.

�39

38

en todas las épocas.

La juventud es una realidad histórica, dado que los jóvenes
han existido, pero lamentablemente la juventud (propiamente
dicha) no posee una slgnificación concreta, salvo a la significación
que de sí mismo tienen los jóvenes, quienes al manifestarse de
este modo generan la necesidad de una disciplina y un proceso
de capacitación para su integración plena en el sistema de producción. Aquí es donde la escuela, como institución social, adquirió una fundamental importancia para la continuidad de las formas
elementales de la vida social.
Puede decirse que los primeros movimientos de protesta
juvenil ocurrieron en el período comprendido hacia la Edad Media.
Existen registros de algunos motines estudiantiles, como el de
1225 en que los estudiantes parisinos tomaron el Palacio Episcopal. Otro movimiento estudiantil . parisino, el de los enragés,
culminó en 1453, cuando éstos apalearon al Rey.
Como se comprenderá, los movimientos estudiantiles son
tan antiguos como la educación misma; sin embargo, tal vez el
mayor movimiento juvenil de la Edad Media fue protagonizado por
jóvenes campesinos y artesanos en el período comprendido entre
los años de 1202 y 1204. La cuarta cruzada agrupó en sus
contingentes a jóvenes no estudiantes, que dejaron sus hogares
y se reunieron en bandas para emprender el camino hacia Tierra
Santa. A los participantes en dicha cruzada se le denominó los
Pastoreaux, y conformaron el movimiento juvenil más auténtico
de la Edad Media: trataron de convertir a los arabes al cristianismo
utilizando las armas del amor y la amistad {Alba, 1981: p. 97).
Los procesos de industrialización desmembraron, desde su
base misma las viejas pautas de trabajo y producción; hicieron
inoperantes muchos de los oficios tradicionales y disminuyeron la
esperanza de un mejor futuro de los individuos consagrados a
actividades como la agricultura y la artesanía. El proceso de
industrialización lanzó a un camino incierto a algunos sectores
sociales, exponiéndolos a los mecanismos derivados de los mercados laborales que crearon situaciones de desempleo y subempleo como problema constante de la consolidación industrial.

El progreso social replanteó continuamente la aparición de
una gran diversidad de formas nuevas. Estos procesos alteraron
principalmente las formas tradicionales de convivencia social,
provocando tensión y alineamiento entre las generaciones; también propició diversas formas de delincuencia, crimen y vagancia,
conductas que tendieron a desarrollarse paralelamente a la desorganización de las pautas sociales de comportamiento.
T-odos estos procesos no sólo originaron diversos focos de
desorganización, sino que también aumentaron la mutua
interdependencia y los choques de los grupos y estratos
mayores.
(...) a medida que la industrialización y urbanización aumentaron !nev-it9.bl~mente el campo de esos conflictos entre los
Gifel°entEj!S grupos y clases, la extensión de la participación
reunió en la arena política a muchos nuevos con intereses
potencialmente encontrados. (Eisenstadt, 1968: 22).
Las divergencias entre los comportamientos sociales y los
modelos penales vigentes marcaron la pauta para la consagración
de las prisiones como organismos "aislantes", cuyo comportamiento interior generaba espacios sociales, espacios manifestados en forma de signos o discursos represivos que garantizaban
la total represión del individuo delincuente.
Lo que queda comprometido en la emergencia de la prisión
es la institucionalización del poder de castigar; o más
precisamente: el poder de castigar (lleva implícito) el objet1vo estratégico que él mismo se ha atribuido a fines del
siglo XVIII: la reducción de los ilegalismos populares
(Foucault, 1981 : p. 135).
La función disciplinaria, de hecho, no ha permanecido estática, ya que desde su anterior ha sido objeto de una evolución
constante; pero su característica constante radica en estrechar la
vigilancia con el fin inmediato de acentuar aún más su funcionalidad para el desarrollo armónico del proceso social.
A medida que el aparato de producción se va haciendo más
importante y más complejo, a medida que aumenta el
número de obreros y la división del trabajo. las tareas de
control se hacen más necesarias y más difíciles; vigilar para

�40

41

ser entonces una función definida, pero que debe formar
parte integrante del proceso de producción; debe acompañarlo en toda su duración (Foucault, 1981 :179).

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La consolidación del poder disciplinario es una de las grandes invenciones del siglo XVIII, dado que su extensión debe su
importancia a las nuevas mecánicas que lleva consigo; de tal
modo, el poder disciplinario se constituyó como un sistema integrado, ligado en su esencia misma a la economía y la política.
Bajo esas circunstancias no poseer una significación social concreta, o no desempeñar una función social, llevan por añadidura
el encasillamiento con el rubro categórico de la antisociabilidad.
La gravedad jurídica de los delitos cometidos por los jóvenes
-escribe Michel Foucault- alcanzaban, en 1736, castigos más
condenables por la ley (incluso superiores a las sanciones impuestas a los adultos) ya que los consideraban rateros, libertinos y
perezosos. Al parecer, en esa época conferían una total importancia al rigor punitivo más que a la sanción legal correspondiente al
acto cometido. Foucault, al revisar los anales criminológicos del
siglo pasado, retoma un ejemplo que ilustra la anterior significación de la delincuencia juvenil, la cua_lcondenaba la inactividad
social como sinónimo de delincuencia legalmente sancionada, y
a la disciplina por castigo corporal; aquí es donde nace, según
Foucault, el sistema carcelario para los jóvenes, ejemplificando en
la apertura oficial de Mettray:
Los jefes y subt-efes de Mettray no deben ser del todo ni
jueces, ni profesores, ni contramaestres, ni suboficiales, ni
padres, sino un poco de todo esto y con -un modo de
intervención que es específico; son en cierta medida, técnicos del comportamiento: ingenieros de la conducta, ortopedistas de la individualidad (Foucault, 1981 : 301) .
Los primeros informes sobre manifestaciones de las bandas
juveniles nos remontan al siglo XVIII; Phillippe Robert proporciona
una detallada descripción de las pandillas de Lille, Francia:
En el Siglo XVIII se encuentran ya verdaderas bandas
infantiles...
No siempre se trata de niños abandonados. Muchos de
ellos tienen familia, y aun cuando se reclutan todos en la

clase más pobre de la población, tienen, sin embargo,
padres que se esfuerzan por alimentarlos, a pesar de su
pobreza. Son maestros carpinteros, maestros vidrieros,
tejedores .... Hacen que sus hijos aprendan un oficio y tratan
de impedir que se entreguen a la vagancia .... a pesar de lo
cual, las condiciones deplorables de vida y, sobre todo, de
vivienda, impiden a los padres ejercer una atenta vigilancia
sobre sus hijos y un gran número de veces los lanzan a la
calle. Cuando han abandonado su empleo dos o tres veces,
no se atreven a volver a él y entonces la calle se convierte
para ellos en un lugar de reunión. La mayoría no son todavía
ladrones, pero entran en contacto con otros chicos y forman parte de unos grupos cuyos miembros son ya ladrones
y les enseñan a robar...
·
Como es natural, estos niños, entregados a ellos mismos
se sienten seducidos por los placeres que ofrece la call~
(...). Para gozar de ellos necesitan dinero(...). Con el dinero
que sacan de sus hurtos, van a la confitería a comprar
pasteles o pas de cheval, bagatelas, según su propia
expresión, golosinas, o bien van a jugar al billar.
Tienen con frecuencia nombres de guerra por ellos se
conocen; los había muy expresivos: "Cabeza de Muerto"
"El Mar Rojo", "Radelot", "Montarde", "Grosse Penche"'
"Guéridon", "laverdousse", "Ronflant", "Jesusito"... (Robert:
1969: 15).

El origen de las bandas juveniles se relacionó íntimanete con
la vagancia y con ciertos cuadros tipológicos correspondientes a
familias completamente desintegradas.

La vida de estos niños es tan desordenada que pasan con
frecuencia, en el espacio de unos días, de un relativo
desahogo a la más absoluta indigencia.. Así, durante el
buen tiempo, cuando la indigencia se deja sentir, acostumbran dormir en los barcos, bajo los arcos de los puentes, en los mercados, en barracas, en sótanos, debajo de
los coches, en los hipódromos, en los hornos de yeso; en
~n~ palabra, dondequiera que encuentran un refugio; en
invierno se guarecen en los más ínfimos lugares (Robert,
1969: 19).
La expansión del sistema capitalista propició un marcado

�42

43

desfase entre los poseedores del capital y aquellos que no lo
tenían y, como consecuencia de que los ciudadanos excluidos de
la riqueza del capital fueran el contingente mayoritario de vagabundos, mendigos, delincuentes, etc.; para estas masas descla-·
sadas, su incorporación inmediata al sistema productivo
constituía una gran hazaña. Hacia mediados del siglo XIX, las
conductas marcaron la pauta para la_creación de una serie de
instituciones encargadas de la educación de los que Adolfo Blanqui denomina:.
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Una clase intertermedia entre la infancia y la virilidad, que
no tiene ni la ingenuidad de una, ni la madurez de la otra y
que será durante mucho tiempo, si no se toman precauciones, la base de reclutamiento de todos los perturbadores
del orden social (cit. por Danzelot, 1979: 738).
Los comportamientos juvenile~ y los procesos originadores
han asumido diferentes formas o modalidades de acción a lo largo
del tiempo, todo ello íntimamente relacionado con sus necesidades y conflictos específicos.
Las raíces de lo que fenoménicamente se conoce como
delincuencia juvenil, las encontramos en la rebeldía juvenil (manifestación social de la juventud); pero la delincuencia como tal
apareció en el siglo XVIII como rubro encasillador de aquello que
se aleja de la colectividad social, que ya no repetía los patrones
de vida impuestos generación tras generación ya el avance tecnológico modificó sustancialmente el modelo de vida asignado a los
jóvenes, los que, previa mediatización de la ley, convertía a los
jóvenes rebeldes en delincuentes jóvenes, víctimas de su mismo
comportamiento.
El sistema de tribunales para menores llamó la atención (y
al hacerlo "inventó") hacia nuevas categorías de desviación
juvenil, en particular el modo de comportamiento en que el
actor era visto como su propia ''víctima" {Platt, 1982: 159).
El movimiento pro-salvación del niño constituyó el vehículo
mediante el cual la redención del menor delincuente consagraba
su dependencia de un sistema jurídico que en apariencia, cumplía
una función salvadora, que en realidad reprimía la indepe:idencia

precroz del adolescente, restringiendo la autonomía juvenil.
El movimiento redentor tuvo sus consecuencias más directas en los niños pobres urbanos. El hecho de que los
adolescentes "problema" fueran presentados como "enfermos" o "casos patológicos", los aprisionaran "por su propio
bien", les endilgaran un vocabulario paternalista y los exceptuaran de los procesos penales, no modificó las experiencias subjetivas de dominio, restricción y castigo(...).
La invención de la delincuencia consolidó el estatus social
inferior y de dependencia de los jóvenes de la clase baja

(Platt: 1982: 188).
Desde finales del siglo pasado, las políticas sociales en
materia de asistencia social en favor de ciertos grupo humanos,
en situaciones de pobreza o desviación social, han perdido mucho
de su eficacia para culminar completamente sus objetivos generales, dado que sobre esa dinámina social giraban aspectos como
el agotamiento del discurso oficial para justificar la presencia de
las mayorías desclasadas, la pérdida de empleos para una cantidad cava vez mayor de mano de obra, lista a la apertura de
nuevas fuentes de trabajo, etc.
Tal vez el segmento social que más resintió el cambio fueron
los jóvenes, pues sus demandas inmediatas, además de cuestionar permanencia de la gerontocracia en el poder, apuntaban
hacia la consolidación de un orden social. Las manifestaciones
juveniles en las primeras etapas de la modernización giraron
identificándose de dos maneras:
La primera fue que puede denominarse "problemas sociales" de la juventud, producidos por la urbanización, la
temprana industrialización, la emigración y los diferentes
conflictos de la dislocación de la comunidad urbana.
Los arrabales de las ciudades, la "Barra", la patota, se han
convertido en los principales símbolos de este tipo de
problemas sociales.
La segunda manifestación importante fue la de los diferentes movimientos juveniles y estudiantiles, y las organizaciones espontáneas de la juventud ...

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44

Esta participación de los diversos movimientos formaba
parte del fenómeno más amplio de la insatisfacción de la
inquietud de los jóvenes en su confrontación con los marcos culturales y políticos y con los símbolos que les presentaban las nuevas pautas de la sociedad en desarrollo
(Eisenstadt, 1968: 51-52).

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Estos movimientos del comportamiento dinámico de los
sectores juveniles lograron una significación que nunca antes
había tenido la juventud. Tal situación se comprueba en los
intentos que partidos políticos y sistemas en el poder hacen por
absorber y presentar como suyas, en sus estructuras y programas
inmediatos a las demandas juveniles.
Todos estos procesos produjeron un gran cambio en las
actitudes de la juventud hacia los símbolos comunes de la
sociedad, en la percepción de su propia participación, en
la estructura de ésta y en las relaciones entre las generaciones de una manera desconocida hasta entonces
(Eisenstadt, 1968: 58).
Aunque la existencia de las bandas juveniles se remota al
siglo XVII, justo es mencionar que ya _en la Guerra de los Cien
Años, en Francia, aparecieron los coquillards, bandas que provocaban miedo y respeto, compuestas por jóvenes y niños.
En 1917, en Rusia, aparecieron los besprízorni, niños abandonados que vivieron durante años vagabundeando y robando;
estos jóvenes representaron un serio problema para el poder
soviético, que al poco tiempo fue reducido a su mínima expresión.
En 1943, en la Francia ocupada, surgen los zaugous , agrupaciones juveniles que fueron y conformaron un grupo de resistencia
contra los invasores nazis.
Fue hasta la segunda mitad de este siglo que el fenómeno (a
estas alturas, no tanto) de las bandas juveniles estalló como si se
tratase de otra guerra mundial, una guerra entre viejas y nuevas
generaciones, un conflicto que todavía en nuestros d ías continúa
como uno de los signos característicos de la modernidad.
En el mundo moderno, desde el comienzo y consolidación
de la propiedad privada, siempre ha existido un estado de tensión

entre jóvenes y viejos. La severa ruptura entre las viejas y las
nuevas generaciones representó una consecuencia esperada,
que apuntaba hacia una nueva organización social en que los
comportamientos juveniles (previo análisis diacrónico) no sólamente las primicias, los indicios de esa organización que se ha
venido gestando a lo largo de la historia de la sociedad.
Para la juventud es inevitable el cambio, ya que su corta vida
está marcada por cierto comportamiento que rompe con lo tácticamente asignado.
Parece como si cada juventud tuviese que albergar sus
ilusiones y verlas después hundirse en . los escombros,
como si de verdad nadie pudiese ser heredero de nadie
(Reik, 1986: 629).
Es a partir de los años cincuenta cuando se consolidó el
establecimiento de un contacto a gran escala entre los grupos
juveniles, formando su propia sociedad. En esta época los grupos
juveniles denominados Beats irrumpieron con su específica significación social, con su estilo bohemio de vida, los clubs de jazz,
gérmenes de un sistema social todavía no estructurado entre los
jóvenes.
Por lo tanto, la situación de los jóvenes a un nivel de conciencia mínima, era semejante a los sistemas de vida de ciertas
poblaciones que recientemente habían tenido la experiencia de
una revolución popular; un sentimiento de libertad y de comprensión con las instituciones encargadas de vigilar el compcrtamiento.
El vestuario era el común denominador elemental. Básicamente, esta indumentaria consistía en ropas baratas, trenzas,
pantalones vaqueros, chaquetas de cuero, etc.; la apariencia
exterior revelaba categóricamente la marcada brecha entre lo
juvenil y el mundo de los adultos. Rivera Pérez define:
Una (de estas características) es la denominación con que
se les conoce dentro del lenguaje popular de cada país. En
Inglaterra, Teddy-Boys; en Francia se les conoce como
Blousons-noíres (chaquetones negros). En Norteamérica
como Beatníks (golpeados); Halbstarke (sernifuertes) e~

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Alemania; Hooligans (chulos) en Polonia; Styl/agy (estilistas, amigos del Jazz) en Rusia; Vitelloni en Italia; Anderumjer en Dinamarca; Nozem en Holanda; Raggare en Suecia;
Taizozoku en Japón; Tsotsis en Sudáfrica; Patateros y
Perdonavidas en Argentina; Pavitos en Venezuela, y Gamberros en España (Rivera, 1970: 22).
Durante un buen tiempo se identificó el joven pasando el rato
en las refresquerías, acompañado de sus amigos del barrio o de
la escuela, escuchando los discos de moda en una sinfonola a
todo volumen. Sin embargo, los tiempos estaban cambiando; la
juventud ya había roto sus esquemas explicativos, configurándose como sinónimo de delincuencia y rebeldía, pero no como
juventud.
En las cafeterías o en los bares, de los que los Teddy-boys
son asiduos, no se canta los sábados por la noch·e. Los
jóvenes se sientan por grupos, ·conscientes de sus complicados peinados, de sus pantalones cuidadosamente
planchados, se ríen de alguno de los del grupo escogido
como cabeza de turco (generalmente el peor vestido de la
reunión), y beben casi como si se tratase de un rito. Las
chicas se sientan juntas, esperando que alguien las requiera, pero tremendamente serias en su papel (Laurie,
1976: 38).
Las bandas juveniles de los años cincuenta nacieron en los
suburbios pobres de las grandes ciudades, donde las condiciones
de miseria impedían la incorporación completa de los sectores
juveniles a las esferas de participación social. Los jóvenes buscaban, en su vinculación con la pandilla, los medios protectores
contra un mundo que condenaba su ex istencia misma.
Pero lo verdadermante importante en relación con esas
bandas sociales no es su aparición, puesto que sólo agrupaban una proporción muy reducida de los jóvenes de la
población total. Lo realmente importante, desde el punto de
vista de la lucha de generaciones, fue que en poco tiempo
toda la juventud adoptó sus modas y sus formas. Lo que
en un principio fue asocial, delincuente y agresivo, pronto
se transformó en normal para toda la juventud. La extensión
de las costumbres de las bandas asociales llevó aparejada
la pérdida de su agresividad y, como compensación, su

interés por los ritmos modernos y las drogas. La agresión
a la sociedad de unos pocos concluyó en la evasión d e toda
la juventud (Nieto y Monedero, 1977: 224) .
Los jóvenes no han permanecido estáticos en cuanto a su
flujo y reflujo de producción cultural; las manifestacioones juveniles no los ubican al margen de lo establecido. Al contrario, su
conducta social salva a sus miembros de ese caos exterior (el
mundo de los adultos), reflejado por un marcado desfase entre
los poseedores del conocimiento y aquellos que, por su marginal
significación social, ocupan los sitios periféricos de la pirámide
· social. Así, el hippismo, los comportamientos Punk y una infinidad
de manifestaciones culturales protagonizadas por los jóvenes son
un reordenamiento ante una significación social que los ha ido
alejando de los modelos de vida fijados por la institucionalidad
(los adultos), y que al no encajar en los parámetros por ella
establecidos, son encajonados con el rubro categórico de la
rebeldía, en el mejor de los caso s, o bajo el rubro de la delincuencia, en el peor de los sentidos.

... la respuesta está en el viento ...
Venid,/':'ntaos todos los que por el mundo andáis vagand o,
y admitid que las aguas en torno a vosotros van creciendo
y no dudéis que pronto hasta los huesos os iréis empapan~
do, si vuestra vida vale para algo es mejor que vayáis
nadando, de lo contrario como una p iedra os iréis hundiefldo, p orque los tiempos están cambiando"
¿cuántos años pueden algunos pueblos existir sin que se
les permita ser libres?
Y ¿cuántas vec es puede un hombre volver su cabeza con
la pretensión orgullosa de que él nada ve?
Y ¿cuántos oídos debe uno tener para oír a la gente llorar
desesperadamente?
Y üuántas muertes tiene que haber para que nos demos
cuenta de que d emasiada gente ha muerto?
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La respuesta, amig o mío, está soplando en el viento; la
respuesta está soplando en el viento

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Sólo tengo veintiún años y ya sé que ha habido demasiadas
guerras; los mayores de veintiún años deberían saberlo
mejor que yo ...
Pero hay tanta gente que no sabe lo que es el viento...
Canción de Bob Dylan.

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La presencia de las bandas juveniles no es un fenómeno
exclusivo de los países desarrollados, ya que en América Latina
los procesos desiguales de crecimiento económico han propiciado que los jóvenes (generalmente carentes de una significación
social concreta) traduzcan ese algarete al futuro en la creación de
sus propios sistemas simbólicos de interacción social. En México
se les conoce como bandas, en Guatemala como Maras, en
Colombia Camines, en Brasil Pivetes y en Argentina Pasotas.

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Las pandillas juveniles en México.

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Durante la década de los cuarenta, tanto en México como en
los Estados Unidos, apareció un gran número de bandas juveniles
denominadas pachucos. Surgieron durante la Segunda Guerra
Mundial y la Guerra de Corea, como producto de la población
inmigrante mexicana en los Estados Unidos. Los pachucos adoptaron posturas en contra de la discriminación racial, reivindicando
su cultura propia mediante una serie de rasgos como el lenguaje
y vestimenta denominada "Zoot-Suit".
Tino Villanueva define al pachuco como: "un tipo de valentón
existencial cuya marginación e identidad cultural bilingue entraron
en crisis hacia los años treinta en una socieda racialmente discrimiatoria" (Villanueva, 1985: 19).
Con un punto de vista totalmente distinto del anterior, Octavio Paz considera que los pachucos representan uno de los
extremos a los que puede llegar el mexicano al ser miembro de
una minoría nacional que reacciona de una manera intuitiva y
distorsionada.
Cuando se habla con ellos, se advierte que su sensibilidad
se parece a la del péndulo, un péndulo que ha perdido la

razón y que oscila con violencia y sin compás. Este estado
de espíritu, o de ausencia de espíritu, ha engendrado lo que
se ha dado en llamar el pachuco (Paz, 1987: 13).

La reacción de los pachucos ante ese estado de insatisfacción los condujo a formar parte de pandillas juveniles, e incluso
algunos llegaron a perder la vida en las contiendas que sostenían
contra otras bandas juveniles.
Fue tanta la popularidad y la difusión del estilo Zoot-Suit, que
llegó a ser adoptado por la juventud de ambos lados de la frontera
y por algunos personajes cómicos del cine mexicano, que además
de imitarlo lo caricaturizaron adquiriendo una gran simpatía entre
la gente.
En cierta medida, el pachuco fue el precursor del movimiento
chicano y de los Cholos tan de moda en nuestos días.
Con el incremento de la población en las grandes ciudades,
hacen su aparición diversos tipos de comportamiento juvenil,
íntimamente relacionados con el proceso de industrialización en
México, generando diversos movimientos que rompían con lo
cotidiano, por lo que fueron estudiados bajo el marco normativo
de las Ciencias Sociales.
És así que a mediados de los años cuarenta se realizan en
México varios estudios sobre la delincuencia juvenil, en los que
se destacaba: «La delincuencia infantil, en efecto, se produce en
su gran mayoría entre los hijos que pertenecen a hogares disueltos o mal organizados para la educación» (Lavalle, 1948: 20).
Estos estudios, más que explicar conceptualmente los problemas, se limitaron solamente a realizar aproximaciones estadísticas enumerando las posibles causas de las conductas
desviadas; uno de estos ejemplos es el de Ceniceros y Garrido,
quienes después de analizar un grupo de tres mil menores que
habían incurrido en diversos delitos, advirtieron que un 10% vivían
en la vagancia; el 32% eran huérfanos de padre; el 11% eran
huérfanos de madre y el resto eran hijos ilegítimos (Ceniceros y
Garrido, 1936: 134-135).
Para estos autores, la delincuencia juvenil era consecuencia

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del medio familiar, y no como un producto directo de la marginalidad en la que se desenvolvían los jóvenes; éstos eran para
ellos delincuentes, simplemente porque el medio familiar no era
el adecuado. En fechas recientes, Francisco Gomezjara realizó
una de las primeras aproximaciones sociológicas acerca del
desarrollo evolutivo de las bandas juveniles en el Distrito Federal,
en la que, utilizando terminología propia de la sociología urbana,
considera que éstas se presentan en oleadas periódicas, con
características propias e identificables; la primera comprendía
desde 1952 a 1960, cuando las bandas se caracterizaron por ser:

1:

pandillas sedentarias dentro de sus barrios y calles. Conforman todavía el prototipo de lo que el sistema considera
buen mexicano pobre: paciente, consumidor, opresivo
consigo mismo, despolitizado. Constituyen el sector
lupumen que ha internalizado los patrones represivos sin
protestar políticamente, aceptando su destino aunque
agrediéndose a sí mismos y a su entorno más cercano;
pasan el tiempo en los jardines, calles y esquinas aledaños
a su domicilio. Juegan futbol en su cuadra, pero no se llevan
con los jóvenes de la siguiente; comen, duermen en sus
casas (Gomezjara, 1983: 130-131).

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Estos grupos juveniles, producto del incremento de la población en el Distrito Federal, además de ver televisión, se agredían
entre ellos mismos, violaban mujeres, consumían grandes cantidades de cerveza, gustaban de las canciones mexicanas y eran
conformadas únicamente por varones.
Para Gomezjara, esta oleada pandilleril recibió un fuerte
impacto de los "rebeldes sin causa" norteamericanos.
Una de las pandillas típicas fueron los "Chicos Malos" de
Peralvillo, que lograban reunir hasta 200 miembros y que
disputaban el honor de las primeras páginas de la nota roja
a "Los Gatos", "Los Charros Negros" de la colonia Pensil,
"Los Feos" de la Anáhuac, "Los Caifanes de Tacuba, "Los
Rockets" de la Industrial y la Lindavista (Gomezjara, 1983:
131 ).
Estas pandillas fueron identificadas, en primera instancia,
como consecuencia de una moda imitada de los Estados Unidos,

siendo encasillados con el morbo y la incomprensión; lógicamente, reprimidas por la policía.
En las colonias, las pandillas, pequeñas tribus bárbaras,
saquean, hacen uso del derecho de pernada urbana, se
esmeran acatando códigos de valentía y llevan sus fantasías "rebeldes" hasta el sueño de una ciudad aterrorizada
al paso de sus moticicletas... pleitos de pandillas, interrupciones vandálicas en fiestas a las que no estaban invitados,
ceños de poca madre, revitalización del machismo, violaciones tumultuarias ("echar pira"), orgías en Acapulco,
drogas, tequila, desafío y burlas a los policías uniformados,
fe en James Dean y Elvis Presley (Monsiváis, 1986: 239).
De 1958 a 1964 se presenta la segunda oleada de pandillerismo en el D. F. (Gomezjara, 1983). Sobre las bandas juveniles se
han volcado todas las connotaciones negativas de la moral adulta,
que no asimila a la juventud como eso, lo que precisamente es.
En México, D. F., hacen su aparición un sinnúmero de
bandas juveniles que se convierten prácticamente en el azote de
la ciudad, en las que los sueños de fantasía y rebeldía propia de
los jóvenes adquieren tintes de realidad. Monsiváis opina sobre
estas pandillas:
El valiente vive hasta que el cobarde quiere. A las pandillas,
su propia velocidad las desvasta. Cito el caso de "Los Nazis"
de la Portales: uno muere de sobredosis, otros de riña
callejera, varios quedan semi-idiotizados por el alcohol y la
droga, otros se incorporan a la delincuencia profesional.
Atrás sus horas de gloria: el cine Las Américas, escenario
d e un motín en el estreno de una película de Elvis; el parque
México, feudo de pandillas que pelean días enteros; la
causa d el miedo de los vecinos, chamarras negras de
cuero, calaveras, cadenas y boxers.
Estos heréticos no destruyen cabalmente las imágenes de
la juventud como paraíso, los mensajes del día de San
Valentín y las cartas de amor en la arena; sólo aportan un
matiz: nos vamos haciendo compl ejos; al lado del bien
coexisten conductas aberrantes, pero... l quién no ha sido
rebelde a los 20 años? (Monsiváis, 1986: 239-240) .
En ese tiempo, las preferencias musicales juvenil es ya no

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eran los mambos ni los boleros; al contrario, el Rock and Rolli más
que una moda, se constituyó en un modo de conducta juvenil,
según diría Paraménides García Saldaña.
Los sonidos se hicieron palabras. El lenguaje de la Onda
vino de las fronteras de la ciudad de México, vino de los
subterráneos, de los maceguales, a los hijos de los siervos
y a los señores, es decir, de la ñeriza de la clase media
{García, 1972; p. 40).
Carlos Monsiváis ubica a la Onda como un fenómeno social
cuyos límites temporales abarcan de 1966 a 1972; este fenómeno,
en palabras del autor, se introduce primero en la ciudad de México
y en las ciudades del Noreste, para infestar el resto del país. Una
de las caracteerísticas que identificaron a este tipo de comportamiento juvenil, la nortemericanización cultural, la devoción por
el Rock y el gusto generacional por la marihuana. Lo que distinguía
a los participantes de la Onda de los demás jóvenes era un
rechazo a la moralidad imperante, crear una sociedad, una nación
dentro de la nación, un lenguaje a partir del lenguaje (Monsiváis,
1986: 227) .
Para ellos, la creación de la utopía redimirá y resumirá el
conjunto de experiencia. Tal es el común denominador de
los diversos movimientos y los variados espejismos que se
unifican bajo un nombre genérico: usemos el Rock y la
droga como punto de partida para la sociedad alternativa;
a la diversión agreguemos mística y protesta ... Estados de
ánimo, estilos de vida y {vagos) de sentimientos y plataformas ideológicas. La Onda es el primer movimiento del
México contemporáneo que rehúsa, desde posiciones no
políticas las concepciones institucionales y nos rev~la con
elocuencia la extinción una hegemonía cultural. Tal hegemonía se surte, en términos generales, en la visión gubernamental de la Revolución Mexicana y se concreta al
impulso nacionalista. Los pecados de concepción se pagan: el nacionalismo cultural que conocemos se impulsó
desde arriba, fue consigna de unificación, vínculo contraído
por decreto. Los lazos crecientes de dependencia lo han
trabajado y corroído, despojándolo de sus características
comuinitarias y reduciéndolo al rango de informe gubernamental o consuelo de los desposeídos (Monsivais, 1986:

235).
Dentro de este conglomerado de conceptos y definiciones,
Paraméides García proporciona una idea que nos hace retomar
el camino: «El Rock es el lazo definitivo entre la Onda mexicana
y la Onda norteamericana» {García, 1972: 63).
Después de la pesadilla de 1968, los movimientos masivos
de jóvenes culminan con el Festival de Rock y Ruedas de Avándaro, el 11 de septiembre de 1971; esta fue la culminación de la
masificación juvenil del Rock en México {Villafuerte, 1983: 59).
El problema suscitado en Avándaro no radicaba en el uso
desmedido de drogas y los actos vandálicos que se presentaron,
sino en la reunión de cerca de 250 mil jóvenes, que evidenciaba
lo que el Rock puede lograr con la juventud: un encuentro que no
podía ser realizado por ningún partido político {Villafuerte, 1983).
En su Nación de Avándaro, Carlos Monsiváis elabora la
siguiente afirmación:

La nación de Avándaro encaró la fantasía de rechazo a
México. congelada la nación de México" en un lugar común
de la sociedad tiránica de los adultos y la cultura del
abogado. El patriarcado y la sociedad responden: "reportajes a todo color, lQuién tiene la culpa? Padre de familia,
ite exhortamos!". Y la Onda arriba a la conciencia nacional,
o como se llame, entre reportajes y mesas redondas sobre
educación y adolescencia, discusiones prefabricadas, moralismo inmisericorde, escaramuzas políticas {Monsiváis,
1986: 25).
Para Gomezjara. la tercera oleada del pandillerismo culmina
en Avándaro, donde:
miles de miles de jóvenes saturados, molestos, agredidos
por el modelo de urbanización impuesta al país: "que el
uniforme", "que el pelo corto", "que respeta a tu padre
aunque esté borracho", "que si no eres señorita ya no vales
nada", "que como México no hay dos... " Todo esto atosiga
a los muchachos aunque sin saber a ciencia cierta su origen
y su razón de ser. Sin embargo, los jóvenes asistentes eran
conscientes de su rechazo a la sociedad a través de la

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droga. Fumar marihuana implica un acto ilícito, sancionado
y penado por las leyes; una fumada de marihuana los
convierte en delincuentes, que por un acto voluntario se
alejan de la sociedad. El rock y el sexo son los elementos
que complementan el cuadro del festival. Los dos son, sin
embargo, más simbólicos que reales; con ello se materializa la doble manipulación de los jóvenes: se les orilla a
evadirse de la realidad para que no la transformen, y luego,
el escándalo, la ''vergüenza nacional", la corrupción de los
jóvenes, mostrada en todas las planas periodísticas y las
grisásceas pantallas del monopolio televisivo. El pandillerismo quedó cortado de sus filos subversivos al perder sus
contactos con otros sectores juveniles, su expansión y su
posible prestigio (Gomezjara, 1983: 133-134).
Después de Avándaro, muchos de sus actores ingresaron a
lo cotidiano de una vida sana y no.rmal, pero otros se fueron y
emprendieron un vuelo muy, muy alto. un viaje del cual ya no
regresaron.

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Hay desocupación y tal vez necesario descender. Es preciso forjar un mito para hacer llevadero este paso. La
desocupación es exportada a los países colonizados y
también nuestros pequeños burgueses empezaron a descender. Al conectarse con el lumpumen, encuentran la
droga, mientras que los marginados son desposeídos de
ella y deberán recurrrir al thinner, el cemento y las "pastas"
(Marroquín, 1975: 34).
Mientras tanto, en Norteámerica, los estudios sobre la descripción de grupos sociales urbanos contribuyó de una manera
sustancial para desarrollo conceptual de la antropología urbana
en la actualidad. Spradley {1971) ha realizado estudios sobre la
vida de los vagabundos, a los que denominó "nómadas urbanos",
sosteniendo que la ciudad debe ser estudiada desde las diferentes
partes que la constituyen, además de considerar que los sectores
urbanos poseen diferentes estrategias de adaptacián a la ciudad,
expresadas en forma de mapas cognoscitivos. Estos mapas ordenan el mundo de la experiencia en un plan que permite predecir
los acontecimientos futuros. Este autor emplea varios métodos de
la etnociencia: comparación de grupos, entrevistas exhaustivas y
ordenamientos taxonómicos, para conocer los modelos cognos-

citivos de los vagabundos en la ciudad de Seattle. Estas categorías abarcan desde borrachos que viven de la caridad pública
hasta los vagos cuya residencia fija son los carros abandonados
de ferrocarril. Los atributos calificativos de estas taxonomías son
la clase de trabajo o el grado de movilidad por parte de la persona.
En México, muchos estudios han tenido como punto de
partida la metodología de Spradley. Los estudios concernientes a
la juventud se limitaban sólamente a una cuestión: analizar la
juventud desde el marco fáctico de la sociología, el "debe ser',
realizando investigaciones de campo sobre grupos de jóvenes
qu~ habitan en las zonas marginadas de las grandes ciudades, ya ·
que en ellas se presentan grandes problemas para la población
juvenil, como la farmacodependencia, uno de los problemas más
estudiados en los años setenta.
Uno de estos estudios es el realizado por Chávez, Salís,
Pacheco y Salinas (1983) en una zona marginada del D.F., lugar
donde la farmacodependencia juvenil era un comportamiento
muy difundido entre los jóvenes de esa comunidad. Los autores
proponen que el origen de este tipo _de conductas desviadas
obedece a un proceso multifactorial que se presenta en varios
niveles. citando la laxitud en los controles sociales (vigilancia
inadecuada) y familiares, estos últimos derivados de la movilidad
social o por el propio desajuste y frustración de aquellos que no
han podido ascender en la escala social (recordemos las posturas
de Miller y Cohen); estos autores, influenciados por la sociología
norteamericana, consideraron a la farmacodependencia juvenil
como una conducta patológica, producto de diversos factores
entre los que encontramos:
(muchos factores) han contribuido a su configuración actual. Su ambiente familiar, escolar y de amistades parece
haber sido poco propicio para el desarrollo de sus capacidades intelectuales y afectivas y ha llegado a limitar notablemente su gama de intereses, acHvidades y motivaciones. Su bajo nivel de escolaridad y preparación hace que
su rendimiento intelectual (en promedio) parezca menor
que la de otros jóvenes (Chávez, Salís, Pacheco y Salinas,
1983: 127-128).

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dad norteamericana, aunque debe mencionarse que las condiciones sociales del país incrementaron y fomentaron la
aparición de estas bandas. Dicho de otro modo, el cholismo arriba
al país encontrando factores favorables para su expansión y
propagación hacia lugares como Mazatlán, Tijuana, Juárez, Hermosillo, Culiacán, Michoacán, Guadalajara, Torreón, Guaymas e
incluso Monterrey. El nombre y los comportamientos del cholismo
son sólo un rasgo identificativo del Cholo, pero como una simple
etiqueta, porque la crisis que afectaba al país empujaba a los
jóvenes hacia la marginalidad social. Pero su posición no los
ubicaba al margen; el Cholo convivía y habitaba la marginalidad
Y le daba sentido a su vida, no por ostentar su estigma para
alejarse de lo establecido, sino por la firme convicción de ser ellos
mismos diferentes: Cholos. lAcaso el Cholo guarda ciertas semejanzas con los pachucos?

Esta situación hace permanecer a los jóvenes inmóviles, sin
posibilidades de obtener un trabajo o desarrollar cualquier actividad creativa. «A mayor marginalidad, mayor es la farmaco-dependencia, y a mayor inhalación más intensa es la respuesta de
la familia y de la comunidad con conductas represivas» (De la
Garza et al. 1986: 10).

El Cholo se caracterizaba por su estética, o mejor dicho, por
su indumentaria, una imagen que chocaba frontalmente con el
progreso social: Pantalones anchos, camisetas de llamativos colores, zapatos estilo bostoniano. Es el otro pachuco que ha
regresado de las penumbras del pasado, desequilibrando el progreso y el ascenso de los inmigrantes mexicanos en Estados
Unidos. Los Cholos son los invitados no deseados en la sociedad
más opulenta del planeta, reflejos del conflicto entre dos modelos
de vida totalmente distintos, el norteamericano y el mexicano. El
hecho de que los hijos de inmigrantes mexicanos se agrupen en
bandas responde a una conducta defensiva ante los embates
represivos y las ínfimas condiciones laborales imperantes en las
ciudades norteamericanas.

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Otro estudio relacionado con el anterior es el de Fidel de la
Garza y sus colaboradores, quienes, partiendo de una base conceptual propia de la psiquiatría como rama del marco teórico de
la desviación social, introducen la noción de doble marginación
del adolescente como consecuencia de la hostilización de la
comunidad ·familiar hacia los jóvenes que cometen actos delictivos, haciéndolos ver como verdaderos delincuentes que ponen
en peligro a los jóvenes, porque existe la posibilidad de difundir
esta conducta en la comunidad; por este hecho son vistos como
chivos expiatorios y son expulsados del hogar y perseguidos por
las personas que se encargan del control social de esa comunidad. «Paradójicamente, los cinturonos de miseria son marginales a una sociedad ideal, y dentro de ese mundo se margina
al joven; a este fenómeno le llamamos "doble marginación del
adolescente"» (De la Garza et. al, 1986: 10).

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La presente investigación parte del supuesto teórico de
considerar a la marginalidad como la ausencia de un rol económico·, motivada por la represión de la familia y de la comunidad.
El planteamiento conceptual de la noción teórica de la doble
marginación es cercana a las aproximaciones de la escuela
estructural-funcionalista y no a las corrientes latinoamericanas,
que consideran estas conductas juveniles como producto del
desarrollo desigual del sistema capitalista en América latina.

Los u!timos rostros: los Cholos.
Hacia mediados de los años setenta, aparecen en México
bandas juveniles denominadas "Cholos", asentadas principalmente en el noroeste de la frontera con los Estados Unidos para luego
expanderse paulatinamente hacia diversas zonas y ciudades del
país. El cholismo es una manifestación emanada desde la socie-

Dalia Barrera Bassols (1978) , al investigar la génesis del
cholismo en Tijuana, elude el escollo conceptual dejado por las
investigaciones que consideraron las conductas juveniles como
antisociales, desviadas y patológicas con el fin de desentrañar la
escencia misma del fenómeno. Barrera Bassols presenta un breve
panorama de las masas trabajadoras, y especialmente centra su
atencián en los cinturones de miseria, ya que los grupos estudiados generalmente provienen de capas poblacionales desocupadas o subempleadas, quizá el segmento poblacional más

�58

59

numeroso en la frontera norte. «Es en este contexto donde surgen
los grupos de adolescentes organizados para lograr su supervivencia, dentro del mundo de la "ilegalidad"» (Barrera, 1978: 59).
Lo interesante de la investigación (una de las primeras que
abordaron dicho fenómeno) radicaba en la vinculación del cholismo con el estilo de vida fronterizo, vigente en Tijuana; por consiguiente, el desempleo, alza de precios y prostitución llevaron a
los Cholos hacia la ilegalidad de un mundo subterráneo. Barrera
Bassols describe una conducta característica de las muchachas
integrantes de las pandillas de Cholos: ñasquear, es decir, prostituirse con hombres mayores para obtener dinero y contribuir un
poco a la economía recíproca de la pandilla. Los muchachos
Cholos hacen algo parecido, al ser ocupados por "coyotes", pues
éstos conocen bien la ciudad y "además ~onocen los caminos".
(Barrera, 1978).
Algunos autores, alarmados por el alto índice de violencia,
robos, prostitución, farmacodependencia y promiscuidad, salen
a la defensa de las buenas costumbres, la mexicanidad y la ley,
protegiendo a toda costa la moral, como todo buen mexicano
consciente de su papel ante la historia.

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Bandas de adolescentes, mujeres y hombres. Violencia
inaudita, sólida organización, cohesión perfecta. Pleitos,
robos, asaltos, asesinatos, prostitución y drogas.
Son los Cholos, hijos de campesinos, obreros, jornaleros
eventuales; diez a veinte años. Pantalón caqui, ca_
misola a
cuadros, zapatos tenis -desechos de guerra norteamericanos-. Las muchachas se lanzan a ñasquear por el cuarto, la comida y la droga -cemento, thinner-; ñasquear es
prostituirse a hombres viejos. Quince Cholos en un cuarto.
Las hembras son de todos. Mafia barro 13, Mafia del Mago,
Mafia rifa, por ejemplo. Y en las paredes, postes y camiones
de Tijuana, miles y miles de letreros, pintura blanca: el
nombre de la Mafia y del orgulloso zombie que se declara
miembro de ella, analfabetos y retrasados mentales. Drogarse es vida, vida es robar, vida es quemar a un buey,
culear es vida, la cárcel es vida. No hay futuro, bríncale ora,
el mañana qué o qué. (Garibay, 1979: 2).

La presencia chola en los Estados Unidos obedece a una
serie de condicionantes derivados de la posición del Cholo dentro
de la pirámide social, en la que los Cholos, por ser jóvenes y por
añadidura mexicanos, son relegados a los estratos más bajos en
la escala social.
En efecto: de alguna manera, los Cholos son, entre los
chicanos, lo que éstos son ante los anglos. Víctimas del más
desarrollado proceso capitalista en el mundo, no forman
parte integral de ese sector que empieza a adquirir identidad y características propias, tal cual es el caso de los
chicanos. Parte y disgresión de dicho grupo, constituyen la
escoria, la excrecencia social de dicho sector poblacional
(Villela y Castelum, 1981: 12).

.

La presencia chola en diferentes ciudades del país ·obedece
también a diversos factores macroestructurales ligados tanto a la
crisis socioeconómica como al estatus asignado a los jóvenes.
Considero que el cholismo arriba a una sociedad en la que ya se
intuía la llegada de los jóvenes al plano de las colectividades
desbordantes.
El Cholo llega, esparce a lo largo de su territorio el característico graffiti que lo identifica, relaja la pupila con lo exótico de
su indumentaria, usando también un lenguaje cifrado. Es el Cholo
inaugurador de nuevos esquemas y novedosos discursos. Si el
cholismo no hubiera ingresado al plano nacional , de todas maneras en las ciudades fronterizas hubieran aparecido bandas de
jóvenes con otms nombres, pero con los mismos factores coyunturales propicios para la difusión y aparición de estos grupos
juveniles; el cholismo es sólamente el rostro de un actor que ya
de antemano había memorizado el diálogo a seguir. No olvidemos
que las ínfimas condiciones laborales, los embates de la severa
crisis econónomica y la encarnizada vigilancia fronteriza, trajeron
como consecuencia la detención de jóvenes indocumentados
que posteriormente serían deportados de vuelta a nuestro país.
La deportación d e jóvenes ilegales, que anteriormente formaron
parte de bandas de Cholos, desencadenó una serie de sucesos
que culminan con la aparición de bandas de Cholos en el territorio
nacional.

�60

61

Podemos explicar la presencia de los Cholos en la trasmisión
cultural de los principales rasgos cholos en los jóvenes deportados, quienes en su estancia en las ciudades norteamericanas
fueron miembros de bandas cholas y trajeron consigo esos comportamientos.
El cholismo arriba a México cuando ya se presentaban las
condiciones favorables para la irrupción social de colectividades
desbordantes. La trasmisión cultural de los rasgos cholos se
asemeja bastante al proceso transcultural, el cual es entendido
por Melville Herskovits (1976) como "La transmisión cultural en
marcha".
Entonces el cholismo también llega a nuestro país mediante
el proceso transcultural favorecido por la migración. Transculturación, migración y crisis constituyen los causales para la propagación del cholismo en México.
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en la reproducción de patrones culturales, propios de las
bandas juveniles chicanas, entre las bandas juveniles de
Cholos en Culiacán, caso paradójico al provocar la transm isión cultural dsesde un grupo emanado de nuestro suelo
nacional : los chicanos (Villela y Castelum, 1981 : 15).

La transculturación del cholismo consiste, más bien, en un
proceso de retroalimentación en el que nuestros patrones conductuales son conservados y exaltados al máximo. Dicha retroalimentación es un raro mecanismo de adecuación de la
población mexicana al contexto social norteamericano. El otro
causal que favoreció la propagación del cholismo en México es la
transculturación. Gustavo López Castro (1984) , al estudiar las
bandas de Cholos en Michoacán. asevera que la tradición migratoria de los jóvenes michoacanos hacia los Estados Unidos es la
causa por la cual el cholismo hace acto de presencia en el estado.
Los jóvenes migrantes, al arribar a California, son recibidos hostil
y violentamente por los jóvenes de los barrios chicanos, porque
éstos parten del supuesto que esos nuevos habitantes les restarán
posibilidades de encontrar empleo. La manera de afrontar tal
situación es congregarse o formar bandas cholas con el fin de
defenderse de sus agresores y convertirse en perseguidores de
otros jóvenes inmigrantes que posteriormente arribarán a sus

terriotorios. Al regreso de los jóvenes cholos a su lugar de origen.
«traen consigo su nueva vestimenta, su nuevo lenguaje, su forma
de ver el mundo y la vida» (López Castro, 1984: 74).
Los Cholos, al regresar a su tierra, se desenvuelven de igual
modo que en California: pleitos callejeros, escaramuzas al final de
las fiestas, uso de inhalantes y marihuana, conductas anteriormente desconocidas para la mayoría de la gente. No todos los
jóvenes nativos de la zona rural michoacana han estado en
California, pero se unen a las banda con el fin de adquirir un
estatus, o para no ser blanco de burlas o agresiones por su no
filación en una banda chola. «Algunos se vuelven Cholos para
obtener un estatus dentro del ámbito juvenil, para sentirse apoyados, para ser alguien, para rifar, por lo menos en la banda»
(López Castro, 1984: 74).
Transladémonos a la ciudad de Los Angeles, a la que se
atribuye ser cuna del cholismo, para analizar las manifestaciones
socioculturales de las bandas Cholas. El Cholo, como tal, posee
dos subdivisiones regidas por su comportamiento y estética: los
Homeboys se caracterizan porque su vida pandilleril gira alrededor y transcurre en su barrio; es el clásico miembro de la pandilla
que trata a toda costa de sobresalir de las demás pandillas rivales,
plasmando su desventura en la férrea necesidad de poseer y ser
algo, consiguiéndolo mediante los placazos o pintas, el tatuaje, la
voz silenciosa de la pared: los graffitis. Así es como se identifican
comúnmente las pintas realizadas por los Cholos; abarcan desde
nombres comunes hasta complejos murales, algunos consagrados al culto de la Virgen de Guadalupe. Otro aspecto diferencia ble
de los Hernies (Homeboys) consiste en su alta propensión hacia
la delincuencia, las riñas y las drogas.
Los Lowrider, por su parte, son aquellos Cholos que han
salido de los límites territoriales de sus barrios por tener una
ocupación estable y se dan el lujo de adquirir un coche decorado
muy al estilo Cholo, al cual denominan "ranflita". El Lowrider,
aunque es un estilo derivado de una misma significación, guarda
diferencias respecto a los jóvenes Homeboys, pero éstas son sólo
de contenido, ya que la forma proviene de un mismo tronco
original.

�63

62
A mediados de la década de los setenta, en Monterrey
también aparecieron, como personajes no invitados a la hegemonía social, las bandas de Cholos, acompañadas de su peculiar
forma de vestir, sus característicos placazos y su lenguaje cifrado.
Los Cholos aparecen y se expanden rápidamente hacia Monterrey, San Nicolás y Apodaca. La presencia chola en Nuevo León
sigue los mismos patrones de origen que en otros estados, como
Sinaloa y Michoacán, donde el cholismo arribó mediante procesos migratorios y transculturales. Los Cholos regiomontanos
guardan ciertas semejanzas con otros grupos cholos del país,
pero también conservan diferencias con respecto a la idea original
del comportamiento Cholo en México.
Los Cholos regiomontanos, por largo tiempo, han sido perseguidos y encarcelados por el simple hecho de ser, de pertenecer a una banda chola o por se~ portador de la estética que
los identifica; la mayoría de esas detenciones son injustificadas,
puesto que los Cholos, sólo por serlo, no cometían ninguna
infracción.
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El cholismo encuentra su clímax y su espacio metropolitano
en 1983, cuando se hizo un recuento y se descubrieron más de
50 pandillas denominadas "Cholos".

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Hoy en dia, de las más de 50, sólo existen siete bandas y de
éstas destacan las asentadas en el sector Valle Verde, en el
norponiente de la ciudad (Encinas, 1987).

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Los chavos banda.
Las actuales condiciones socioeconómicas del país son
completamente distintas a las que imperaban en las décadas de
los cincuenta y sesenta, ya que las bandas respondían al estado
social de cosas vigentes. Las pandillas de los ochenta se caracterizan por:
una composición mixta: hombres y mujeres; y algunas, sólo
de mujeres nómadas y efímeras, se forman y disuelvan
rápidamente, mantienen una gran movilidad espacial. La
ciudad es suya, más que su barrio; son la expresión de
grandes áreas urbanas: norte, sur, poniente, etc. { ...),
aparece una gran violencia interpandilleril, pero sobresalen

las actividades ilegales como un modus vivendi: robos,
asaltos, violación.
Es notable una reducción de las edades de los participantes: fluctuaban entre los 13 y los 15años (Gomezjara, 1983:
135-136)
En la anterior descripción, las bandas juveniles quedan comprendidas dentro de la quinta oleada pandilleril descrita por
Gomezjara. La zona poniente de la Ciudad de México es tal vez el
lugar más cracterfstico del cual surgieron algunas de las bandas
representativas de la capital. Sin temor a equivocarnos podemos
asegurar que "los Panchitos" son la banda más conocida de esa
zona, que abarca las colonias Tacubaya, Santa Fe, Mixcoac, etc.
La banda de "Los Panchitos" encamó fielmente la imagen juventud-banda-delincuencia, porque la existencia misma de la banda
fue motivo suficiente para la detención de cientos de jóvenes que
cometieron el delito de ser "Panchito". aunque en muchos casos
detuvieron a un buen número de jóvenes acusados de serlo sin
haberse comprobado.

Los Panchitos emergen en 1981 como un vómito de las
serias contradicciones sociales; surgieron de la miseria y fueron
los invitados no deseados a la fiesta llamada hegemonía social.
Actuaron en las colonias Observatorio, América y Santa Fe, ubicadas en los alrededores de la Central Camionera Poniente.
Los Panchitos no emergen sorpresivamente; surgen como
una consecuencia esperada ante la servera crisis económica. En
un principio se pensó que el origen de "Los Panchitos" obedecía
a las influencias de una moda extranjera.
El jefe de sector de la Secretaría General de Protección y
Vialidad indicó que fue en la zona de Santa Fe donde nació la
banda conocida como "Los Panchitos". Agregó que muchos otros
jóvenes siguen ese ejemplo y consideró que el origen de la
organización en bandas obedece a la penetración de culturas
extranjeras, principalmente a través del cine (La Jo rnada, 24 de
enero de 1986).
Otros, contrariamente a la visión anterior, consideran que la
vinculac ión de jóvenes en bandas constituye un recurso defensivo

�64

65

para repeler la marginación (Hernández1 1982). Si la sociedad no
muestra los caminos para llegar a consolidarse como todo un
buen ciudadano, lógico es que los jóvenes tengan que fabricarse
sus propios espacios participativos.

Temblamos de frío y de odio
Pero estamos juntos
y somos los mismos que todos temen
no queremos a nadie
nos duele nuestra vida y la de otros
mejor morir pronto. 2

Otra de las bandas juveniles del sector poniente de la Ciudad
de México es la denominada Bandas Unidas Kiss, mejor conocida
como "BUK", originaria de la colonia Campo Florido, pero
agrupaba a jóvenes de Santa Fe, Jalapa, América, Tacubaya, Los
Chachos de la Piloto y Los Titos de la Tolteca, entre muchas otras.

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Estas alianzas pañdilleriles tenían un fin, esto es, una especie
de unidad defensiva contra sus más acérrimos rivales: Los
Panchitos. Al igual que la "BUK", los Panchitos agrupaban a
muchas bandas como aliadas, entre ellas Los Salvajes de Sante
Fe, Los Musgos de Bellavista, Los FZ-5000, Los Ramones Barrio,
Los Pistols, Los Cabazorros, Los Lacras y otras más. Las bandas,
en la actualidad, se asemejan a los hijos no deseados; se cuestiona sólamente su presencia, pero se omiten ·1as causas por las
cuales aparecieron.
Las bandas de los años cincuenta y comienzos de los setenta
bien podrían denomimarse rebeldes sin causa y sin proceso de
acción hacia el futuro; en cambio, las bandas juveniles actuales
bien pueden denominarse, de acuerdo con su práctica cotidiana,
rebeldes con causa o, mejor dicho, rebeldes con proceso, visualizados sólo por su estética y no por su ética. Los discursos
teóricos vienen y van: unos encasillan y describen, mi entran otros
rebasan lo anecdótico al buscar nuevos enfoques teóricos para
su explicación. Sin embargo, atrás de la imagen desafiante propia
de las bandas juveniles se esconde una ética que va más allá de
la acción destructiva atribuida al comportamiento social de las
bandas: la banda elabora su propio discurso, grita a los cuatro
vientos su realidad plasmando su desventura en la pared:

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�69

CARACTERISTICAS SOCIO-FAMILIARES DEL MENOR INFRACTOR EN NUEVO LEON.

Armando Villarreal Zamora
José Gpe. Sánchez Hernández1
Introducción.
El niño y el joven necesitan, para su total desarrollo físico, el
cuidado y atención de los adultos, quienes normalmente les
proporcionan alimento, techo y vestido; pero también requieren
guía y consejo para alcanzar su maduración emocional. Muchos
padres de familia creen que los niños no necesitan apoyo, y
esperan a que sus hijos presenten algún problema para tratar de
iniciar el diálogo, situación que desgraciadamente se dificulta
cuando el menor llega a la adolescencia y enfrenta un cambio
físico y emocional determinante para su vida futura, siendo en ésta
etapa el entorno social un factor de influencia muy importante.
Como menciona Tocaven (1979), el clima social actúa sobre
el joven a través de su influjo sobre la vida familiar y luego
directamente cuando toma contacto con la sociedad. Esta representa para el joven un segundo universo, después del familiar, en
el que ha de vivir y del cual ha de recibir influencias para el cabal
desarrollo de su personaUdad. En él habrá de enfrentarse, chocar
y penetrar para convertirse en un ser productivo.
Por su parte, la sociedad desarrolla instituciones y procesos
a través de los cuales los jóvenes son dirigidos o socializados para
aprender y aceptar sus normas. Las violaciones a estas normas
se definen como conductas desviadas, y cuando éstas infringen
las leyes establecidas por la sociedad, se definen como conductas
delincuentes (Lydwing y Lydwing, 1985). En México cuando un
menor de edad comete alguna infracción a la Ley, cuando su

1 Departamento de Medicina Familiar. Hospital Universitario. Universidad
Autónoma de Nuevo León

�70

comportamiento pone en peligro su vida y su desarrollo, o cuando
se hace daño a sí mismo. es considerado como un infractor. Esta
situaciónción, emmanada de la legislación vigente, tiene como
propósito el de proteger al menor de edad, y de ofrecerle no un
castigo, sino un tratamiento que le adapte a la sociedad en la que
vive, para no se haga daño al usar sustancias que provoquen
algún grado de dependencia física o emocional (drogas), o al
participar de conductas que puedan poner en peligro su integridad o la de los demás. En otros países, es común que al
·m enor de edad, al igual que al adulto, se les considere delincuentes cuando infringen la ley.

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Entre de las condiciones que se consideran propiciadoras
de la delincuencia juvenil, se incluyen la pobreza, el alojamiento
inadecuado, la falta de espacios para jugar, la carencia de la figura
de apoyo (generalmente la paterna). según la cuál los niños se
pudieran moldear, las anormalidades físicas o mentales, los antecedentes familiares, el tipo de personalidad, el ambiente social
inadecuado y la relación general entre influencias del hogar, la
iglesia, la comunidad y el estado (Powel 1975).
El área metropolitana de Monterrey, es por escencia un lugar
en el que se reunen diversas de las condiciones mencionadas
anteriormente; podemos agregar que el proceso de migración de
otros estados, o de la zona rural de Nuevo León a dicha área
urbana, implica un complejo proceso de adaptación que no todos
pueden concluir satisfactoriamente. De hecho, las familias de la
mayoría de los jóvenes infractores de Monterrey proceden de los
estados de San Luis Potosí, Zacatecas y Tamaulipas, y viven en
la periferia de la zona urbana. Es de interés mencionar también
que, además de este proceso de trasculturación, el joven tiene
que adaptarse a su nueva vida de adulto, la cual viene acompañada por los cambios de la pubescencia, de actividad laboral
y , no en pocos casos, de una vida matrimonial temprana.

71

casos labore como recogedor de basura, cargador o pepenador,
siendo en ocasiones delincuente de poca monta (ratero), y que
subsista principalmente en las llamadas ciudades perdidas de la
periferia de las grandes ciudades. Dicho autor señala, además,
que uno de los problemas más peculiares es la falta de comunicación entre el padre y los hijos.
Otros autores como Aparicio y Ramponi (1984), mencionan
que la familia dentro de su contexto social se encuentra marginada
al igual que el menor en ella misma. Frecuentemente, la familia no
permite un proceso adecuado de socialización de valores y pautas; ello se debe, quizás, a que la familia -como ya se mencionóestá sujeta a un proceso de cambio y adaptación en donde su
forma de vida es diferente, el padre tendrá otro tipo de empleo, en
algunos casos la madre trabajará dentro o fuera de la casa, y las
formas de interacción comunitaria serán diferentes a las prevalecientes en su lugar de origen.
.
Santiago Ramírez (1977), asegura que los niños mexicanos,
una vez que pierden la protección que la madre le daba, se
encuentran totalmente desolados y desprotegidos contra todas
las inclemencias del exterior; su escuela es la calle y carecen de
la figura paterna, o bien ésta es eventual y transitoria.
Aunque idealmente, la familia debiera ser, como menciona
Tocaven (1979), una estructura y organización que brinde protección material, que funcione como educadora y tutelar, teniendo a
los padres como guías consejeros, como prototipos humanos a
quienes admirar e imitar y, sobre todo, como fuente de comprensión y cariño. Ellos representan para el niño y el joven, además
del modelo básico para su desarrollo y formación, la protección y
la seguridad emocional.

Objetivos y metodología.
Rodríguez Manzanera (1987), considera a la familia criminógena como aquella en la cual es casi imposible que el menor
no llegue a delinquir, ya que vive en absoluta promiscuidad e
impera en ella la miseria y el hambre. En tales familias es común
que el padre sea alcohólico o drogadicto, y que en el mejor de los

.
El presente es un trabajo retrospectivo, transversal y descriptivo que pretende identificar someramente los principales problemas socio-familiares del menor infractor en Monterrey Nuevo
León.
'

�72

Se analizaron 350 entrevistas familiares, partiendo de familias de menores infractores. Dichas entrevistas fueron efectuadas
en el período de enero a marzo de 1988. La encuesta fue diseñada
para identificar los problemas existentes en los diferentes subsistemas familiares como son: el conyugal, el parental y el fraterno,
elaborando además un listado de problemas en el ámbito sociocultural.
El menor infractor fué evaluado desde el punto de vista
psicólogico, pedagógico, social y médico; el consejero instructor
(algo semejante al juéz de los adultos), analizando los resultados
de las evaluaciones y la situación legal tomaba la determinación
pertinente en relación a la readaptación del infractor, ya sea la de
internar al joven, o dejarlo libre; en ambos casos era necesaria la
asesoría y orientación a los padres, quienes fueron entrevistados
por psicólogos que siguen y aplican el enfoque sistémico.

73

Como en todo sector marginado, el problema económico es
muy relevante, ya que el patrón social y cultural está marcado por
el ingreso económico. Este grupo de padres, que viven en zonas
periféricas ode bajo nivel socio-económico del área metropolitana
de Monterrey, generalmente ha emigrado de pueblos pequeños
o rancherías del mismo estado, o de los estados vecinos. Conservan dentro de su patrón de vida el que la mujer no trabaje, y que
el padre se dedique mayormente a actividades de la costrucción,
o bien a laborar como obreros en fábricas, ya que como acabamos de señalar, no tienen un nivel educacional adecuado que le
permita desempeñar una profesión calificada.

Resultados.

. De tas familias incluídas, la mayoría de los varones (72.1%)
y el total de las mujeres fueron entrevistados por primera vez en
el Consejo Tutelar para Menores. El 28.6% de los varones fueron
traídos por actos contra la salud; 20.5% por pandillerismo, 20%
por robo, y el restante 27.9% por otras infracciones menos frecuentes como son: lesiones, atentados al pudor, etc.; en las
mujeres, las causas fueron: fugarse del hogar, mala conducta,

Características socio-demográficas.

vagancia, etc.

En esta área se encontró que el 76.8% de las parejas viven
bajo el régimen del matrimonio; como era de esperarse dadas las
condiciones culturales de la población, un porcentaje alto, el 84%
de las mujeres, se dedican a las labores del hogar, 12% están
empleadas como trabajadoras domésticas y el 4 % restante se
dedica a diversas actividades como son: empleadas de oficina,
obreras en fábricas y recamareras en hoteles. Los padres se
desempeñan en un 90.3% como albañiles u obreros, y el 9. 7% a
actividades como cobrador, empleado de oficina y vendedor
ambulante.
Observamos el predominio de un bajo nivel de escolaridad
en la mayoría de los casos. 76.4% de los varones no completaron
la educación primaria; lo mismo puede decirse para el 85.9% de
las mujeres. Por otra parte, el 46% de los menores eran estudiantes, con un nivel educacional de primaria en el 43% de los casos
(véase la figura 1).

Dinámica familiar.
Esta sección puede subdividirse de acuerdo a los problemas
Identificados en el padre, la madre y los hijos.
En relación con los padres, encontramos en orden descendente los siguientes: problemas de comunicación, 39%; el ser
tolerante y que vigila poco la actividad de los hijos, 34%; de tipo
económico, 34%; falta de disciplina, 17%; irresponsabilidad, 16%;
falta de integración, 14%; alcoholismo, 12%; abandono o separación de la pareja, 11 %; ser agresivo y autoritario, 7% en ambos
casos (véase la figura 2).
En lo que respecta a las madres, se encontró lo siguiente: el
ser tolerante y dar poca vigilancia a la conducta de los hijos, 29%;
problemas de comunicación, 25%; problemas de tipo económico,
23%; falta de disciplina, 13%; falta de integración a la d inámica
familiar, 9%; irresponsabilidad, 5%; el ser autoritario 4% ; aban-

�75

74
dono o separación de la pareja, 3%; alcoholismo y agresividad,
6% en ambos casos (véase la figura 3).

Conclusiones.

Los puntos de relevancia que se encontraron muy semejantes en la problemática del padre y de la madre fueron: la deficiente
comunicación, poca vigilancia de las actividades de los hijos, falta
de disciplina y problemas económicos; existiendo diferencia marcada en: irresponsabilidad, autoritarismo, agresividad, abandono
y/o separación, falta de integración y alcoholismo (figura 4).

socioeconómico de la mayoría de estas familias, sino que se
convierte, frecuentemente, en un obstáculo mayor para el proceso
interno de educación familiar. En este sentido, coincidimos con lo
expuesto por Rodríguez Manzanera (1987), cuando afirma que «el
primer enemigo de los niños es la ignorancia de los padres».

En relación con los hijos, encontramos porcentajes similares
a los encontrados en los padres; la falta de comunicación en un
28%, la falta de integración en un 25%, así como otros problemas
relacionados a la edad como son: uso de drogas, 24%; participar
en una pandilla, 23%; problemas económicos, 23%; robo, 17%;
problemas de índole sexual desde el punto de vista legal, 11 %; el
no hacer nada, 3%; agresividad, 2%, y el salirse fuera de casa sin
un objetivo claro y preciso, 4% (véase la figura 5).
Cabe mencionar que éstos datos podrían repetirse en cada
individuo por lo que no son sumatorios entre sí.
Al analizar el subsistema conyugal, encontramos deficiencias en la comunicación en un 39%, problemas para la toma de
decisiones en un 30%, falta de apoyo del conyuge para tomar
decisiones y/o acciones concretas en un 31 % y roles y límites no
claros en un 25% (figura 6).
Interrogamos a los hijos sobre la relación con sus padres,
encontrándo deficiencias en la comunicación en un 42%, normas
y reglas no claras ni precisas en dicha relación en 27%, roles y
límites no claros en un 24% y falta de apoyo de los padres para la
toma de decisiones o acciones de sus hijos en un 20% (véase la
figura 7) .
A nivel del subsistema fraterno no se dispuso de suficiente
información, ya que los jóvenes no participaron de sus problemas;
el área en la que se detectó mayor problema fué en la comunicación, siendo deficiente entre los hermanos en un 19%.

La falta de una educación formal no sólo refleja el bajo nivel

Los padres participan en forma limitada en la dinámica
familiar y comunitaria, el principal problema es la carencia de una
adecuada comunicación con los hijos, además de que se nota en
términos generales la predominancia de una gran tolerancia y del
hecho de que los padres vigilan poco las actividades de los hijos
y no imponen disciplina en la familia, estos son hallazgos identificados en el 87% de los padres participantes. Paradójicamente,
encontramos un gran número de problemas relacionados con el
autoritarismo de los padres. Esto coincide con lo señalado Rodríguez Manzanera (1987), en cuanto a que el adolescente se revela
cuando el padre es irracional y autoritario.
Otro dato importante es el alcoholismo que influye en el
desarrollo familiar provocando miseria, pereza, inestabilidad profesional, malos tratos y hasta inmoralidad sexual, así como delincuencia y prisión.
Es menester mencionar que estas familias provienen generalmente del campo, y es ahi donde el machismo y la falta de
apego del padre a la familia es más marcado, como menciona
Díaz Guerrero (1988), el problema de la organización familiar en
México, «es la ausencia del padre y el exceso de madre...
Los problemas identificados por los hijos son el reflejo de
una familia que no les ofrece el apoyo, la asesoría ni la orientación
necesarias para hacer de ellos adolescentes adaptados a su
medio, y no convertidos en delincuentes en potencia.
En relación con los hijos, ellos reflejan la misma problemática
observada en los padres, aunque en menor escala. Como era de
esperarse, se repite en ellos el patrón que indica una deficiente
comunicación, así como una falta de integración y problemas de

�76

índole social, como son: drogadicción, pandillerismo, robo e
incluso problemas sexuales; generalmente estos patrones de
conducta son aprendidos al estar el joven con su grupo de amigos
en la comunidad.

FIGURA 1
. ESCOLARIDAD DEL MENOR (%)

Desde el punto de vista sistémico, el área que presenta el
mayor problema es la referente a la comunicación entre los
miembros de la unidad familiar, la cual es seguida por la falta de
apoyo mutuo, y el no ponerse de acuerdo en la toma de decisiones, así como la poca claridad en la definición de roles y la
ausencia de límites claros y flexibles.

-

íflB

~ SEC TER

0
E3

1.- Mejorar el nivel educativo de todos los miembros de la
familia, a través de la implementación de sistemas de educación
abierta, en aquellos lugares en los .que predomina una concentración de personas con nivel educacional bajo, estableciendo
escuelas nocturnas y de alfabetización, así como la creación de
sistemas de becas a menores de escasos recursos.

Todas éstas actividades dirigidas a la pareja y a la familia
deberán ser diseñadas con el propósito de mejorar la comunicación familiar. la disciplina, las normas y reglas intra-familiares
y fomentar cada vez más la participación del padre en la familia,
dado que la sociedad moderna lo exige, y puesto que si no se
logra dicha apaptación, se generará un mayor número de familias
con problemas como los ya expuestos.

PRIM TER

~ SECINC

Con base en las consideraciones previas sugerimos:

2.- Mejorar la dinámica familiar por medio de la formación
prematrimonial, enfatizando en las áreas del desarrollo de acuerdo al ciclo vital de la familia y ofreciendo, además, capacitación y
orientación continua a los padres que viven en sectores ma_rginados. Sugerimos asimismo el establecimiento de programas
de asesoría y readaptación orientados a padres de menores
infractores en zonas con mayor incidencia.

ANALFABETA

~ PRIMINC

TEC O PREPA INC
TEC O PREPA TER

[IIl] PROFESIONAL

.
FIGURA 2
PROBLEMAS COMUNES EN LOS PADRES

ALCOHOLISMO

6$

ECONOMICOS 18$

FALTA DISCIPLINA 9~
AUTORITARIO 4'l,
IRRESPONSABILIDAD 8$

AGRESIVIDAD 4$

FALTA DE INTEGRACION 7$

POCA VIGILANCIA 18$

�78

FIGURA 5
DEFICIENCIAS EN SUBSISTEMA CONYUGAL

· FIGURA 3
PROBLEMAS MAS COMUNES EN LAS MADRES

IRRESPONSABILIDAD 4$
FALTA DE DISCIPLINA 11%

AUTORITARIO 4%
PROB. COMUNICAOON 23

FALTA INTEGRACION 8%
ROLE S Y LIMITES 24%
AGRESIVIDAD 1%

ALCOHOLISMO 1$

~I

APOYO MUTUO 9%
POCA VIGILANCIA 26%
ABANDONO-SEPARACION 2$
TOMA DE DECISIONES 29%

~1 ,:
1

~\ .

FIGURA 6
. DEFICIENCIAS EN SUBSISTEMA PARENTAL
FIGURA 4
PROBLEMAS MAS COMUNES EN HIJOS

200 r--

-

-

-------------=-----~
AfllAI
• ••o o• v ■ 1c.1 0 ■

........... u •.--...
u - •ot. H ., LUUTt•
U •AIIIO'IO •tt•o

H50
USO DE DROGAS 15%

PANDILLEAISMO 14%

FALTA COMUNICACION 17

100

50
ROBO 10%
FALTA INTEGRACION 16$
$ALI DA DE CASA 2%
PROBLEMAS SEXUALES 7%

o
ECONOMICOS 14%

02

01

-

PADRE

03

fZ:3 HIJOS

04

�80

81

TRABAJO FEMENINO Y VIDA FAMILIAR. ESTu910 COMPARATIVO ENTRE QUEBEC Y MEXICO
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México, Ed. Porrua.
Tocaven Roberto {1979), Elementos de criminologfa infantejuvenil, México, Ed. Edicol.

Manuel Ribeiro Ferreira2
Introducción.
Cuando estudiamos a la familia occidental moderna, no es
posible dejar de constatar que ésta ha sufrido transformaciones
radicales en el curso de las últimas cuatro décadas. Y sin temor
de equivocarnos, podemos asegurar que uno de los elementos
centrales de tales cambios familiares ha sido el acceso creciente
de las mujeres -particularmente de las mujeres casadas- al mercado de trabajo. El trabajo no doméstico3 de las mujeres ha tenido
tal impacto sobre la estructura y la organización de la familia, que
podemos afirmar que constituye uno de los factores más importantes para comprender el fenómeno de la familia actual.
La historia del trabajo femenino ha estado ligada, en gran
medida, con las condiciones estructurales de las sociedades que
favorecen u obstaculizan la inserción de las mujeres a los empleos
remunerados; pero sobra decir que dicha historia ha estado
también marcada por la condición social y familiar de las mujeres.
Refiriéndose a las mujeres quebequenses, Francine Barry {1977)
dice que toda la problemática del trabajo femenino parece estar
articulada alrededor de un eje dialéctico, cuyas coordenadas
serían la industrialización y las tradiciones familiares.

De hecho, podemos decir que la industrialización se acom-

Deseo Agradecer a la Dra. Renée Dandurand y a la Dra. Denise Lemieux del
lnstitut Ouébécois de Recherche sur la Culture. por sus valiosos consejos y
por su apoyo desinteresado.

2 Investigador de la Facultad de Trabajo Social de la UANL.

3 Por comodidad, utilizaremos frecuentemente términos tales como •trabajo
de la mujer• o "mujeres trabajadoras·, para referirnos a las mujeres que
realizan una actividad económica remunerada. Ello no quiere decir, sin
embargo, que el trabajo doméstico no sea un trabajo. Antes al contrario,
consideramos que la actividad doméstica es, en un sentido estricto. una
actividad económica (aún cuando no sea remunerada).

�82

pañó de importantes transformaciones sociales que de alguna ·
manera favorecieron la inserción laboral de las mujeres: urbanización, desarrollo del sector terciario (que es el sector que
ofrece mayores oportunidades de empleo para las mujeres),
secularización, consumo masivo, mejoramiento de la tecnología
doméstica, aumento del costo de la vida, desarrollo de una tecnología contraceptiva eficaz y accesible que permitió regular la
fecundidad, etc. Pero al mismo tiempo que estos cambios creaban
necesidades y oportunidades para que las mujeres penetraran al
mercado de empleos, otras condiciones sociales y familiares
presionaban en sentido opuesto, constituyendo obstáculos para
tal penetración: por un lado, la familia tradicional restringía a la
mujer al desempeño de su papel expresivo de madre-esposa y la
hacía responsable del sostén moral y afectivo de esta «célula
básica de la sociedad»; por otro lado, las ideologías sexistas
percibían en el trabajo extradoméstico de las mujeres una amenaza para el equilibrio social y familiar.
Estas observaciones, válidas en términos generales para las
sociedades occidentales modernas, nos parecen perfectamente
aplicables para ciertos países en vías de desarrollo que, como
México, están inmersos en un acelerado proceso de industrialización y de modernización. A partir de esta hipótesis, el objetivo
que perseguimos aquí es el de comparar someramente las principales características que han marcado la historia reciente de la
actividad económica de las mujeres en Ouebec y en México (con
particular énfasis en el caso específico del estado de Nuevo León).
Si bien sabemos que las condiciones de vida son bastante d iterentes en cada una de estas regiones, y que se distinguen por
premisas socioculturales particulares, nos ha parecido oportuno
de tratar de analizar cómo, la evolución en México de un estilo de
vida que no deja de "occidentalizarse", está provocando mutaciones sociales y familiares que siguen en sus grandes trazos las
tendencias que ya han sido observadas en Quebec y en otras
sociedades occidentales desde hace ya varias décadas.
Auque sabemos que en el proceso de evolución social cada
sociedad desarrolla razgos muy particulares. aspectos socioculturales que le son propios y que la distinguen de las otras socieda-

83

des, desde que la entrada a la era industrial se convirtió en una
realidad para los países de Occidente, cada vez es más fácil
descubrir similitudes, tanto en los modos de vida, como en las
relaciones sociales. Esto se debe al hecho de que el estilo de
desarrollo que ha sido elegido por estos países los coloca en una
vía muy próxima unos de otros, pero sobre todo, porque cada una
de estas culturas se vuelven más vulnerables frente a la introducción de la tecnología en la vida cotidiana y porque los modernos
medios de comunicación y el avance en el campo del transporte
debilitan las fronteras culturales.
Por su parte, los países no industrializados (o en vías de
desarrollo y de industrialización) presentan un panorama mucho
más diversificado, debido a que no entraron a la era moderna al
mismo tiempo ni al mismo ritmo, y porque la presencia de la
tecnología en la vida social tiene un peso mucho menos importante que en los países industrializados. En el caso de México,
podemos decir que hizo su entrada a la modernidad con mucho
retraso con relación a los países industriales de Europa y de
Norte-América, pero con adelanto respecto a la mayoría de los
países del Tercer Mundo. La industrialización de México, que
comenzó a definirse tímidamente desde principios del siglo veinte
y que adquirió mayor fuerza a partir de los años cuarenta, siguió
un proceso lento, que tuvo un efecto importante sobre la distribu4
ción de la población (urbanización ) así como sobre otras variables demográficas (particularmente la mortalidad y la natalidad5)
y familiares (composición, tamaño, distribución de roles sexuales,
etc.). Por otra parte, la cercanía geográfica de México con los
Estados Unidos lo ha hecho sumamente vulnerable a la penetración cultural, lo que se refleja en los estilos de vida de las

4

Hasta 1940, México se clasificaba como un país de urbanización "media baja',
pero a partir de esos años el ritmo de urbanización se intensificó para llegar,
en 1960 a un nivel de urbanización "medio alto• (Colmex 1970). Según los
datos censales, la población urbana de México pasó del 28.3% de la población total en 1900 al 71.3% en 1990.

5 Desde principios de este siglo, la mortalidad ha disminuido constantemente
en México para llegar en la actualidad a tasas similares a las de Occidente.
La natalidad, en cambio, se mantuvo constante hasta la década de 1970.

•

�85

84

grandes ciudades mexicanas.

del estado (INEGI, 1992a).

Ahora bien, la hipótesis de base que proponemos sugiere
que, aunque expresado en circunstancias y tiempos distintos, el
camino que sigue un país en desarrollo con las características de
México en lo económico (economía de mercado, industrialización
acelerada) así como en lo social (urbanización, secularización de
la vida cotidiana, cambios demográficos, cambios familiares),
provoca que las condiciones que rodean al fenómeno del trabajo
femenino y el impacto que éste tiene sobre la vida familiar sean
similares a las experimentadas por los países desarrollados, sobre
todo después de la segunda mitad de este siglo. Como dice
Leñero {1987:45) refiriéndose al caso mexicano: «el sistema capitalista, monetarista y consumista en el que estamos cada vez más
inmersos y del que somos cada vez más dependientes, afecta
necesariamente a la vida cotidiana vivida en el seno familiar». El
tema no deja de ser interesante, sobre todo si consideramos que
el reciente acuerdo de libre intercambio comercial (TLC) puede
acelerar el ritmo del proceso de modernización y de occidentalización de México, con todas las consecuencias que ello pueda
implicar al nivel de la vida cotidiana de las gentes y de sus familias.
La comparación con Quebec se antoja interesante si tomamos en
cuenta que en esta Provincia franco-canadiense estos cambios se
presentaron tardíamente6, y que se trata de una Provincia en la
que predomina la religión católica (igual que en el caso de México)
y en la que -al menos hasta hace algunos años- la religión ejercía
un fuerte influjo en la vida cotidiana de las personas y de sus
familias. Además, si en el caso mexicano hemos decidido hacer
una referencia más particular al estado de Nuevo León, ello se
justifica por que en este estado la modernidad está más acentuada
que en el resto del país; véamos algunos ejemplos:

b) La tasa de mortalidad de Nuevo Le~n es más baja q~e la del
país en su conjunto. En 1979, la mortalidad general habIa alcanzado una tasa bruta de 4.7 decesos por mil habitantes (garcía y
Falcón, 1986). La esperanza de vida al nacimiento era, en 1987,
de 73.5 años para el conjunto de la población (75.4 años para las
mujeres y 71 .6 años para los hombres) (COESPO, 1988).

a) En Nuevo León el porcentaje de población urbana es el más
elevado del país. En 1990, más del 90% de la población total era
urbana. Tan sólo en la región metropolitana de Monterrey -su
capital- se concentran más del 87% de los 3,086,500 habitantes

c) Por su parte, la fecundidad es también menor que la observada
en el país. Las mujeres de 12 años y más tenían, en 1990, un
promedio de 2.3 hijos (INEGI, 1992a).
d) En lo que se refiere a la educación, el censo de 1990 mostró:
que 92.7% de los jóvenes de 6 a 14 años de edad fr~_cuentaban 1~
escuela (en comparación con el 86% de los otros Jovenes ~exIcanos); que la proporción de población analfabeta de 15 a~os o
más del estado equivale a casi la tercera parte de la del paIs (en
Nuevo León es de 4.6%); y que 57.1% de la población de 15 años
y más posee algún grado de instrucción post-primaria.
e) En Nuevo León, la religión católica predomina (como sucede
en todo el país). Según los datos proporcionados por el Censo de
1990, el 89.7% de la población total del estado es católica.
f) Por último, es necesario agregar que Nuevo León colinda
geográficamente con los Estados Unidos, y que esta proximi~ad
ha facilitado la penetración socio-cultural. Este hecho ya ha sido
señalado por diversos autores, como Leñero (1983). En consecuencia, puede decirse que en Nuevo León el proceso de
occidentalización ha sido más marcado que en el país en general.
7

Evolución reciente de la actividad económica de las mujeres.

En Canadá, al igual que en los Estados Unidos, la llegada de
un gran contingente de mujeres a los empleos remunerados se
produjo desde los albores de la decada de 1940 como consecuencia, entre otras cosas, de la Segunda Guerra Mundial. La guerra

7 Utilizaremos aquí los términos •actividad femenina· o "trabajo de la mujer·
6 En comparación con el resto del Canadá y de los otros países occidentales.

para referirnos a las mujeres que se encuentran en el mercado de empleo~.
Esto no quiere decir que las mujeres que _no están en el mercado de trabaJO
o que no reciben remuneración no traba1an . En este sentido sabemos que
una actividad económica puede o no ser remunerada

..

�86

87

había estimulado la prosperidad económica en Amé!ica del Norte
poniendo término a la larga depresión d~ los anos 1930.n ~
industria de guerra provocó un aumento sin precedentes e
producción de las fábricas, a tal punto que los empleadores se
vieron en la necesidad de contratar a toda la mano de obra
disponible que no había sido movilizada por la ar~ada. Este
suceso contribuyó enormemente a la insersión masiva de las
mujeres en el mercado de trabajos (Vinet, 1982: 24).
Aún cuando el final de la guerra signtticó el regreso masivo
de las mujeres a sus hogaresª (Descarries-Bélanger, 19~0:47), la
coyuntura económica favorable d: la post_-gue~ra, asociada co~
el florecimiento del sector terciana contribuyo a .atraer nu~va
mente y a retener a las mujeres en los empl:?s (Vine~, 1982.25).
Otros factores económicos y sociales tamb1en con~nbuyeron al
mantenimiento de la actividad económica de las mu¡eres: la ~volución de la tecnología doméstica, el surgimiento de!ª~ ~or~1das
preparadas y de los vestidos de fibras artificiales de fa_c1I limpieza,
la reducción de la semana laboral y, un poc_o ma~ tarde, , la
disminución de los niveles de fecundidad y el amvo de ide9log1as
nuevas sobre la condición de ta mujer..
En México, por el contrario, el impacto de la guer~a fue
insignificante, porque la participaci~n militar _de este pa1s f~e
prácticamente marginal. Si para esta epoca hab1a ya una pequena
proporción de mujeres activas en el mercado lab~ral (e~ 1940 la~
mujeres representaban et 7.4% de la población a~tlva) (P1ck, 1989.
51), la incorporación de las mujeres a los traba¡os remunera?os
se produjo a un ritmo mucho más lento que en lo~ ~tros-~os pa1se~
norteamericanos. Así, en Canadá, la tasa de part1c1pac1on femeninag en el mercado de empleos pasó del 22.3% en 1941 al 40% en

!~

8 Rec~rdemos que de_spués deel~i~~r~: ~i~~~~i~i~ ~~i7~~c~~~i~;;~~
6
:~::~~~1~:n~~~~nr~~:ilr~~sta\ados en sus empleos y desplazaron a buena
parte de la mano de obra femenina.
1

9 La tasa de participación femenina es el porcentaje de la población femenina
de 15 anos y más que forma parte de la mano de obra.

1980, y en la Provincia de Ouebec, en el mismo período, pasó del
18.4% al 38.8% (Descarries-Bélanger, 1980: 44) (Cuadro 1). Para
1988, 53.1 % de las quebequenses y 58.9% de las canadienses de
14 años y más participaban en la mano de obra (Motard et Tardieu,
1990: 54). En México, según los datos Censales, en 1970 las
trabajadoras constituían el 20% de la población activa de 12 años
y más, y esta proporción se incrementó al 23.5% en 1990. En el
Estado de Nuevo León la proporción de mujeres en empleo es
apenas superior, ya que era del 21.8% en 1970, del 25% en 1980
y del 26.1% en 1990 (INEGI, 1992a) 10. Si comparamos los datos
de los cuadros I y 11, podemos constatar que la tasa de participación de las mujeres mexicanas en la mano de obra total en 1990
equivale, aproximadamente, a la observada para las mujeres
quebequenses en la mitad de los años 1960.
Es preciso reconocer que, au_nque hacemos alusión a la
evolución del trabajo económico femenino a partir del período de
la segunda gran guerra, en los hechos, la historia del trabajo de
las mujeres es mucho más antiguo. En todas las épocas, las
mujeres han contribuido directamente a la producción de bienes
y de servicios, aún cuando dicho fenómeno no siempre ha sido
reconocido socialmente. En las sociedades rurales, por ejemplo,
las mujeres han estado habitualmente implicadas en las tareas
agrícolas, pero casi siempre han sido excluidas de las estadísticas
oficiales y no han sido consideradas como parte de la población
económicamente activa (labrecque, 1986). Tradicionalmente, si
ciertos trabajos y servicios ejecutados por las mujeres no eran
completamente absorvidos por las familias, ellos eran frecuentemente benévolos y por lo mismo escapaban al cálculo estadístico
de la población activa (Barry, 1977: 1). Pero incluso si consideramos únicamente el trabajo remunerado fuera del hogar, es
un hecho evidente que una buena cantidad de mujeres hablan ya
incursionado en las fábricas desde los albores de la revolución
industrial.

1O las estadísticas proporcionadas por los Censos mexicanos a este respecto
se refieren a las mujeres de 12 años y más, y no a las de 14 años y más, como
en Canadá.

�88

89

Un aspecto importante de la evolución del trabajo femenino
es el que se refiere a su estado civil. En Quebec, por ejemplo, hasta
la década de 1960, la mano de obra femenina estaba compuesta
mayoritariamente por mujeres solteras (62.7% de todas las trabajadoras en 1961). Hacia finales de los años 1980, esta proporción
se invirtió, y las casadas constituían el mayor contingente de
empleadas (62.2% en 1987) (Paquette, 1989: 17). Ello se debe al
hecho de que a principios de los años 1960 las mujeres jóvenes
abandonaban sus empleos para casarse; en los años 1970 su
actitud comenzó a modificarse, pues ellas regresaban a sus
hogares sólamente después del nacimiento de su primer hijo; en
1980, la maternidad no era ya un obstáculo para una gran proporción de mujeres, lo que se refleja en el hecho de que en 1987 el
57% de las madres de niños pequeños eran trabajadoras asalariadas (Paquette, 1989: 16). Debemos señalar, sin embargo, que
en Quebec, todavía en la actualidad, el matrimonio hace disminuir
11
las posibilidades de las mujeres de ocupar un empleo . En el
cuadro III podemos observar que, en 1986, las tasas de participación en la mano de obra de las solteras y de las mujeres en unión
libre eran más elevadas que las de mujeres casadas, con o sin
hijos, y que el más bajo nivel de participación se encantaba entre
aquellas mujeres que estaban casadas legalmente y que no tenían
hijos
Esta situación es mucho más acentuada en México, y de
manera más específica en el estado de Nuevo León, ya que como
lo muestran los resultados de diversas investigaciones, la mayoría
de las mujeres abandonan el empleo en el momento de contraer
matrimonio o de unirse libremente (Leñero, 1968) (Ribeiro, 1989,
1992) (Ribeiro y otros 1991). Así por ejemplo, en la región metropolitana de Monterrey, nuestro estudio de la familia de 1989 nos
mostró que entre las 2007 mujeres casadas que fueron entrevistadas, 67.4% tenían un empleo antes de casarse, y que una vez
casadas, sólo el 15.7% conservaban un trabajo remunerado fuera

del hogar y 8.1% ejercían algún tipo de actividad remunerada
dentro de su casa. En el campo neo-leonés la situación no es muy
diferente, pues aún cuando se demostró que las mujeres campesinas enfrentan serias dificultades estructurales para encontrar
empleos extradomésticos, la mitad de ellas trabajaban en actividades extrafamiliares antes de unirse marital mente y sólamente
6.7% conservaban un empleo después de la unión (Ribeiro, 1992)
Un elemento de convergencia entre la situación de las mujeres de Ouebec y las mexicanas consiste en que los primeros
empleos accesibles para ellas les obligaban a reproducir en el
nivel social las tareas que tradicionalmente les habían sido asignadas en el plano doméstico: limpieza, preparación de alimentos,
cuidados a los niños, a los enfermos y a los viejos, fabricación y
mantenimiento de la ropa, etc. (Elu, 1975a: 73). Es fácil darnos
cuenta que, aún hoy, existe un doble mercado de trabajo fundado
sobre la división social de los sexos; y podemos afirmar que esto
es igualmente cierto para Quebec (cuadro IV) como para México
(cuadro V), ya que en ambos casos las mujeres se encuentran
concentradas en actividades tradicionalmente femeninas.
Además, como ya ha sido señalado por Catalina Wainerman

y Zulma Recchini (1981 ), el trabajo femenino ha estado caracterizado por una gran discontinuidad y por el hecho de que
frecuentemente es realizado a tiempo parcial 12. Una encuesta
sobre la familia quebequense, realizada en 1984, mostró que el
60% de las mujeres interrogadas habían conocido una o varias
interrupciones de al menos un año desde su entrada a la vida
activa, mientras que entre los hombres este porcentaje era de
apenas 16% (Kempeneers, 1987). En Quebec, el porcentaje de
mano de obra femenina que trabaja a tiempo parcial se ha incrementado del 14.4% en 1976 al 22.6% en 1987. Entre los

12 Incluso en los países en l?s que las ta~s de participación femenina son más
11 Le 9?urdais et Desrosiers (1988: 170), Tra¡ectoires démographiques et profess1onnelles: une analyse longitudina e des processus et des détermlnants, rapport de recherche, INRS-Urbanisation , cit por Oandurand (1992).

elev~das, como en Suec1!l, un gran numero de mujeres trabajan a tiempo
~ar~1al (cfr. Barrere-Maunsso~. 1992). Señalemos de paso que la discont1nu1dad e~ l~s carreras profe~1onales de las mujeres constituye un factor de
empobrec1m1ento, como ha sido demostrado en los países de la Comunidad
Económica Europea (Bawin-Legros, 1988: 180).

�91

90

hombres, en cambio, el trabajo a tiempo parcial es mucho menos
frecuente (6.8% en 1987) (Motard y Tardieu, 1990: ~4-75).
En México, de acuerdo con el censo de 1990, 87% de los
hombres y 60% de las mujeres trabajan 33 horas o más por
semana. Además, el empleo femenino, es comunmente interrumpido por el matrimonio -como ya lo hemos visto- pero también por
la llegada de los hijos, en un contexto de fecundidad aún muy
elevada.
El trabajo de las mujeres se desarrolló así, en condiciones
muy desfavorables, puesto que su acceso a los empleos se
limitaba a tan sólo algunas esferas de la economía, sus salarios
eran proporcionalmente más bajos que los de los hombres y, para
las madres de familia, la actividad económica significaba -en la
mayoría de los casos- la realización de una doble jornada de
trabajo. Sin embargo, el hecho mismo de trabajar en actividades
no domésticas marcó profundamente la historia de la vida de las
mujeres... y la de sus familias. Si bien es verdad que para la mayor
parte de las trabajadoras el empleo extrahogareño no significa la
búsqueda o la conquista de la autorrealización o del desarrollo
pers_onal, sino más bien responde a la exigencia de una necesidad
económica (igual que para los varones), no menos cierto es que,
a pesar de las poco alentadoras condiciones que acabamos de
describir, la mayoría de ellas afirman que seguirían trabajando aún
si no enfrentaran necesidad económica alguna; esto es al menos
lo que podemos concluir de las más recientes investigaciones
efectuadas en Nuevo León (Ribeiro, 1989, 1992).

Trabajo de la mujer, dominación masculina y hostilidad hacia
el empleo femenino
Partiendo de algunos ensayos e investigaciones efectuados
por feministas mexicanas, Labrecque (1986) trata de mostrar que
para las mexicanas el hecho de incorporarse al mercado de
empleos no pone término a la dominación masculina. Simultáneamente, esta autora hace una fuerte crítica a la muy desfavorable condición en la cual se encuentran estas mujeres. Partiendo
de algunos datos recolectados al principio de la década de 1980

en un sector rural del norte de México, ella asegura que: "· .. de
todas las situaciones familiares experimentadas por las mujeres
que reciben un salario, es cuando son jefes de familia, es decir en
ausencia del hombre, cuando disponen de mayor autonomía»13.
A este respecto, estamos de acuerdo en decir que el trabajo
remunerado no constituye directamente una fuente de liberación
de las mujeres frente a la dominación de los hombres 14 , y aceptamos igualmente que las condiciones que rodean el fenómeno
de la incursión femenina a las esferas económicas extrafamiliares
han sido muy poco ventajosas. No obstante, estamos obligados
a reconocer que tal situación no es monop9lio de las mujeres
mexicanas o de las latinoamericanas, sino que ella reproduce un
fenómeno que había sido observado en prácticamente todas las
sociedades industrializadas y que, por lo mismo, constituye un
elemento común de la historia moderna del trabajo femenino.
Si analizamos el caso de Quebec, podemos descubrir que
las feministas habían denunciado desde hace mucho tiempo las
condiciones difíciles y desiguales en las que el trabajo de las
mujeres franco-canadienses había evolucionado: reproducción
en el plano social de las tareas domésticas, salarios más bajos
que los de los hombres en circunstancias y actividades similares,
dificultad de acceso a los puestos de dirección, etc. Todavía en
1980, el promedio del salario femenino equivalía a tan sólo el 58%
del promedio del salario de los hombres, y ello se debía a que
estaban concentradas en un número limitado de empleos, los

13 Cit_a do por: Roldán,_I.M. (1981 : 11~). "Trabajo asalariad o y condición de la
muier rural en un cultivo de exportación: el caso de las trab ajadoras de tomate
en ~I estado de Sinaloa, México·, Seminario tripartito Regional para América
Latina sobre el Desarrollo Rural de la Mujer. Pátzcuaro. Michoacá n.

14

El pro_b!ema de la dominación masculina es muy complejo y no term ina ·
automatIcamente cuando la mujer empieza a trabajar. Como dice Vinet
(1982: 29): ' El conflicto que se delinea entre los hombres y las mujeres
sobrepasa netamente el cuadro estrecho de la participación de las mu¡eres
e~. el mercado de tra~ajo. las ide~s recibidas sobre la fam ilia, las resp onsab1hda_~ es de las pare¡as, las relaciones madre-hijo y pad re-h ijo, los hábitos
adqu,nd~s a través de muchas generaciones, en b reve el orden familiar
establecido está fundamentado sobre la aceptación de roles sociales d iferen•
tes para los hombres y para las mujeres"". (T. del A ).

�92

93

cuales estaban desvalorizados por que eran mujeres quienes los
ocupaban (David, 1986: 9). En 1985, de acuerdo a los datos
censales del Canadá, el ingreso medio de todas las trabajadoras
de la Provincia de Ouebec correspondía aún al 58.8% del de los
hombres, y entre las que trabajaban tiempo completo, la relación
de ingreso mujer/hombre era de 65% (Motard y Tardieu, 1990:
170-171).
La historia del trabajo femenino es la historia de una lucha,
de un combate aún no terminado para la emancipación y
la igualdad: derecho al trabajo prioritariamente, pero también igualdad de salarios y de oportunidades, lucha contra
la discriminación, contestación de la repartición de las
responsabilidades en la familia (Vinet, 1982) (T. del A.).
Aún cuando sabemos que el trabajo remunerado no libera
automáticamente a las mujeres de 1~ dominación de los varones,
parece evidente que la inserción de las mujeres en los empleos
asalariados, y el ingreso que ello implica, contribuyen en una larga
medida a modificar las relaciones entre las mujeres y los hombres
y las que se establecen entre las mujeres y la sociedad.
Entre los primeros obstáculos encontrados por las pioneras
de la actividad económica, uno de los principales fue la hostilidad
que hacia ellas manifestaba la sociedad tradicional, anclada en
una cultura masculina. Las ideas prevalecientes a este respecto
en casi todas las sociedades, se oponían firmemente a cualquier
modificación de los roles sexuales asignados a las mujeres. En
México, las investigaciones referentes a la familia y el trabajo de
la mujer (leñero, 1968; Elu, 1975a) han evidenciado el hecho de
que, para la cultura conservadora, el trabajo femenino pone en
peligro el equilibrio de la vida tradicional y el proceso de dependencia de la mujer. Particularmente entre las capas más desfavorecidas de la sociedad, es el hombre quien debe proveer y
satisfacer las necesidades de la familia; de no ser así, su virilidad
es cuestionada. Tal situación, muy común en América Latina, se
encuentra estrechamente vinculada con el fenómeno del "machismo". Partiendo de diversos estudios llevados a cabo en América
Latina sobre la condición femenina, Gissi (1975) concluye que el
hombre se opone al trabajo de la mujer porque «dejar que su mujer

trabaje es como reconocer públicamente que no es un hombre»,
y porque «la ñúnica manera de asegurarse de la fidelidad de una
mujer consiste en mantenerla económicamente dependiente».
Esta percepción de la virilidad, ligada al papel de proveedor, ha
sido descrita también en Ouebec: « ... el trabajo de la mujer sustrae
a ésta de la autoridad del marido (la hace independiente) al mismo
tiempo que le arrebata a éste la prueba más importante de su
15
masculinidad ...» . Entre las capas obreras de Ouebec, esta situación es descrita así por Alan Vinet (1982: 25):
Para el obrero, el lugar de la mujer está en el hogar. Sólo la
necesidad económica puede justificar el trabajo femenino
y aún así el hombre resiente una profunda humillación, un
sentimiento de fracaso... más allá de la ideología tradicional
de la madre en el hogar, guardiana de la lengua y de la fe,
la encrucijada del trabajo femenino reside también en la
imagen que el hombre se hace de su virilidad. (f. del A.).

A pesar de que cada vez más el trabajo externo de las
mexicanas es percibido como "normal", la oposición masculina
sigue constituyendo un obstáculo mayor en un buen número de
casos: en un estudio reciente realizado con hombres casados de
tres ciudades mexicanas (México, Monterrey y Querétaro), Leñero
( 1992) pudo observar la persistencia de actitudes machistas frente
al trabajo femenino. Los datos que recolectó en Monterrey muestran que 35.3% de los entrevistados afirmaron que nunca aceptarían que su esposa trabajase fuera de su casa, y 30.6%
respondieron que lo aceptarían, pero sólo en circunstancias especiales. Por otro lado, 41.2% del total de encuestados dijeron que
no aceptarían que la mujer ganase más dinero que el hombre. En
los medios rurales, la situación es en general más difícil para las
mujeres: una encuesta en medios rurales efectuada en la década
de 1980 permitió observar que, aún cuando el trabajo extra-

15 Fortín, Gérald

(1967: 64), "Aspects sociologiques du travail féminin", en: Le
travail féminln, Québec, Presses de l'Université Laval, citado por Oandurand
(1988: 27-28) (T. del A.).

�95

94

hogareño de la mujer era aceptado en forma individual por algunos de los esposos directamente involucrados, era en cambio
mal pe!cibido por la comunidad en su conjunto16.
Pero los varones de Monterrey no son los únicos que creen
que el lugar de la mujer está en el hogar y que ella no debería
comprometerse en un empleo. En general, la opinión de las
mujeres apunta en la misma dirección. Los datos de una investigación sobre la familia en el área metropolitana de Monterrey
(Aibeiro, 1989), revela claramente esta situación: cuando se les
preguntó a las esposas entrevistadas su opinión frente a la proposición: "si una mujer tiene resueltas sus necesidades económicas,
no debería trabajar fuera de su hogar'', 64% estuvieron de acuer17
do . Esta misma proporción de respuestas fue manifestada por
mujeres que se encontraban en proceso de divorcio y que opinaron sobre esta cuestión en 1990 (Ribeiro et al, 1991), porcentaje
que superaba al del 60% de los esposos de estas mujeres que
pensaban igual. Es preciso agregar que estas actitudes "conservadoras" son mucho más comunes entre las mujeres que tienen
un bajo nivel de escolaridad. En medios rurales de Nuevo León
pudimos observar una situación similar (Aibeiro, 1992). pero el
porcentaje de respuestas conservadoras era aún más elevado
(76%), situación que no nos sorprende dado el bajo nivel de
escolaridad y la predominancia de valores tradicionales que son
característicos de los medios rurales.
Sabemos bien que la cultura machista es reforzada por la
ideología católica que predomina en México. Tradicionalmente, la
Iglesia Católica se ha opuesto terminantemente al trabajo extradoméstico de las mujeres (particularmente de las mujeres casadas).
El discurso ideológico se apoya, en este sentido, en la creencia
de sentido común de que el proceso de "desintegración familiar''

16

f:..

Ma_rgolis
(19_82: 230), _El papel de la mujer en la agicultura de El Bajío,
Tesis de Licenciatura, Univ. A. Metropolitana, cit. por Labrecque {1986: 211).

17. Poc~

más de la t~rcera parte de estas esposas (generalmente las más
instru1~as) no estuvIe~o~ de acuerdo con esta proposición, lo que indica que
se perfila ya un cambio importante de actitudes sobre la norma tradicional).

y la crisis del matrimonio son consecuencias del hecho de que
cada dia es mayor el número de mujeres casadas que se encuentran en el mercado laboral. En ello encontrarnos una semejanza extraordinaria con la situación del Quebec de la post-guerra:
Sobre todo vehiculada por el clero y por una parte de la
pequeña burguesía, la ideología conservadora se opone
firmemente a todo cambio en el rol femenino susceptible
de transtornar el poder paternal en la familia y la división
rígida de tareas entre el hombre y la mujer. Esta visión de
la mujer, guardiana de la lengua, de la fe y de las tradiciones
forma parte integrante de una visión de un Canadá francés
18
católico... (T. del A.).
Para la Iglesia, como para la sociedad en su conjunto, la
mujer -sobre todo la mujer casada- tenía una función "natural" de
soporte emocional y moral de la unidad familiar. Es por este motivo
que, en nombre de los valores morales y familiares, la Iglesia
Católica denunciaba el trabajo femenino como un mecanismo que
desviaba a las mujeres de sus roles principales de procreadoras
y de educadoras, roles de hecho "asignados por Dios" (Barry,
1977: 44).

Esta visión religiosa de la familia y de los roles familiares
permanece igual en todos aquellos lugares en los que el catolicismo es la religión dominante. La familia es concebida como una
unidad natural, regida por un derecho también natural e incontestable, que nos llega directamente de Dios (cfr. Leclercq, 1967).
Pero es importante decir que la Iglesia no era la única institución
que se oponía al trabajo de las mujeres fuera de sus hogares: los
movimientos obreros, tales como la Confederación de Trabajadores Católicos del Canadá, la Juventud Obrera Católica o la
Liga Obrera Católica. al igual que las élites intelectuales y bur-

18

L.avigne, Marie (1977: 140), Les femmes dans la société québécoise,
Montreal, Boréal Éxpress, citado por Vinet (1982: 25) .

�96

97

guesas, se muestran abiertamente contra el acceso de las mujeres
al mercado de empleos.
Entre los obreros, los datos de una encuesta efectuada entre
familias del barrio St. Sauveur de Quebec19 durante los años 1960,
mostraron que aún prevalecen actitudes desfavorables hacia el
empleo de las mujeres. Las principales opiniones recogidas por
este estudio fueron las siguientes: el papel de la mujer consiste en
atender la casa y cuidar a los hijos; el trabajo le impide cumplir
esta función; el esposo debe ser el único proveedor económico
de la familia; el trabajo femenino es una de las causas del desempleo masculino; la independencia económica de las mujeres pone
en peligro a la pareja y a la unidad familiar; el trabajo de la mujer
al exterior aumenta las posibilidades de infidelidad de la mujer y
de incompatibilidades sexuales.

la actitud de la sociedad quebequense frente al trabajo
femenino durante el período de la guerra y de la postguerra
no tiene vuelta de hoja; se opone ferozmente y se le hace
responsable de la desintegración familiar y de los peores
desórdenes morales y sociales... (Barry, 1977: 49-50) (Trad.
del A.)
Todavía hacia finales de los años 1960, una comisión canadiense de investigación, la Comision Bird. afirmaba que la
necesidad económica era la única razon que justificaba plenamente el trabajo de las mujeres casadas, sobre todo si ellas tenían
hijos a cargo (Vinet, 1982: 27) (Barry, 1977: 54).
Resulta innecesario aclarar que la hostilidad frente al trabajo
de las mujeres ha disminuido enormemente en Quebec durante
las tres últimas décadas y que, incluso en México, se percibe
claramente un crecimiento en el número de opiniones favorables
al trabajo femenino. Por un lado, el estereotipo del hombre proveedor disminuye de manera constante a medida que la población
activa femenina se incrementa (Vinet, 1982: 32) y, por otro lado,

19 Valois, Jocelyne (S. F.), Communlcatlon et relatlons lnterpersonnelles
dans les 1amllles d'un quartler ouvrler, Departement de Sociologie et
d'Anthropologie, Université Laval, citado por Barry (1977: 54).

el proceso de modernización ha favorecido una cada vez mayor
laicización y secularización de la población, lo que ha restado
fuerza a la imagen cristiana de la mujer-en-el-hogar, y que simultáneamente ha permitido a las parejas aumentar su nivel de consumo y de confort (o al menos les ha ofrecido mejores posibilidades de sobrevivencia). Incluso si -como lo apuntamos para
el caso de México- un porcentaje importante de maridos se
oponen en principio al trabajo de sus esposas, la mayoría de ellos
deben finalmente aceptarlo, ya que tienen necesidad de un ingreso suplementario. En Canadá, después de 1975, el trabajo
femenino se ha convertido en una necesidad para numerosos
matrimonios, ya que el salario del esposo es cada vez menos un
salario familiar.

Trabajo femenino, estereotipos sexuales y coparticipación en
las responsabilidades domésticas.
Si la situación de empleo de las quebequenses es sin duda
mucho más favorable que la de las trabajadoras mexicanas, la
igualdad está aún lejos de ser una realidad. Más allá de la desigualdad de salarios y del acceso diferencial a los puestos de dirección,
el fenómeno del trabajo de las mujeres se inscribe en el contexto
más amplio de la condición femenina... y masculina. Si el estatuto
personal y social de las quebequenses se ha elevado constantemente a lo largo de los treinta últimos años, puede decirse que
aún es débil y dependiente si se le compara con el del hombre
(Lazure, 1990: 36). A pesar de que el movimiento feminista ha
logrado conquistas importantes y no obstante que ha sido posible
desarrollar una legislación que favorece la igualdad de las mujeres
en diversos campos del escenario social, los estereotipos sexuales siguen ejerciendo una influencia preponderante sobre la percepción de los roles sociales. La figura masculina continúa siendo
percibida como la_del proveedor principal, de la fuerza y de la
autoridad, mientras que la imagen de la mujer sigue caracterizándose por la afectividad, la ternura y el amor maternal. Todos
los medios de socialización están presentes para contribuir a
mantener esta visión estereotipada de la realidad de hombres y
mujeres: la educación parental (el rosa y el azul, el cochecito y la

�99

98

muñeca), la escuela (recordemos el estudio de Use Dunnigan en
1975 sobre los estereotipos sexuales vehiculados por los manuales escolares en Quebec), la televisión, etc. Es importante que
reconozcamos, sin embargo, que las figuras estereotipadas en los
medios de comunicación de masas comparten, cada vez más, su
lugar con otras imágenes que muestran una visión menos rígida
y más variada de los hombres y de las mujeres en la familia y en
la sociedad.
La condición femenina está determinada en gran medida por
lo imaginario, por la idea que las gentes se hacen de lo que debe
ser un hombre y una mujer. Y constatamos que todavía hoy existe
una predominancia de estereotipos que se fundamentan en los
"atributos naturales" de los dos sexos. Como decía Newcomb
(1967: 490) hace algunos años: «la mayoría de nosotros creemos
que los hombres están "hechos" de ~na manera y las mujeres de
otra, y que las diferencias de rol son consecuencia de estas
diferencias "innatas"». Aún cuando sabemos que los estereotipos
son generalizaciones no científicas que unos grupos formulan a
propósito de otros grupos, ellos contienen una parte de verdad
en la medida en que las características atribuidas a los miembros
de un grupo son el resultado de presiones sociales reales que son
puestas en evidencia20. O como lo señala Moreaux (1981 : 18), las
ideologías «... reflejan posiblemente menos la realidad que pretenden describir que la que contribuyen a instaurar» (T. del A.).
De tal suerte, incluso si entre las mujeres del Quebec contemporáneo el impacto más visible del trabajo femenino sobre la
familia concierne. por un lado, la transformación de los roles
matrimoniales (la díada proveedor-ama de casa ha sido
reemplazada poco a poco por la pareja de doble salario) (Dandu-

20 Combart de Lawe , Marie Josée (1963: 30), La femme dans la société: son

rand, 1992: 5) y, por otra parte la relativa disminución de la fuerza
de los estereotipos masculinos (de proveedor) y femeninos (de
doméstica). los esposos (varones) aún no se implican suficientemente en la vida del hogar21• situación que impone a las mujeres
una doble jornada laboral o un empleo a tiempo parcial. A pesar
de que cada vez son más los hombres que participan de alguna
manera en los trabajos de la casa. la ideología sexista dominante
continúa definiondo estos trabajos como femeninos. Refiriéndose
a este reparto de tareas domésticas. Anne Debarede (1988) dice
en un tono satírico:
Desde que el hombre metió la mano en la pasta, no ha
cesado de probar que los trabajos domésticos no existen.
Ellos son una visión del espíritu, una alucinación propia del
sexo femenino (...); Esto es lo que da sentido a las expresiones misteriosas: "yo te lavo TU vajilla" o "yo saco TU
bote de basura". (T. del A.).
Además de la retiscencia de los hombres a asumir su parte
de las cargas domésticas, las condiciones de trabajo de las
quebequenses no han alcanzado un nivel óptimo de igualdad con
respecto a las de los varones. Por una parte, si bien es verdad que
el porcentaje de madres de familia trabajadoras es mayoritario, no
menos cierto es que su ingreso es percibido -en la mayoría de los
casos- como un salario de apoyo (complementario), ya que -como
lo señalamos antes- éste es por regla general inferior en promedio
al de los hombres. Por otra parte, aún en Quebec muchos empleadores prefieren contratar hombres en vez de mujeres (Vinet, 1982).
Además, se sabe que las madres trabajadoras no cuentan con un
sistema accesible de guarderías infantiles que les permita comprometerse sin temor en empleos de tiempo completo. Finalmente, debemos añadir que las leyes, aún cuando han
evolucionado respecto a las que conoció dicha sociedad en los
años 1950, no han todavía logrado proporcionar a las mujeres y

lmage dans les différents milleux sociaux, París, CNRS, citado por Vinet

(1982: 30).

21

Le Bourdais et al (1987), "Le travail el l'ouvrage. Char~e et partage d~s !Aches
domestiques chez les couples iébécois•, en: Soc1olog1e et so~letes, XIX
(1), pp. 37-56, y Mercier, L. (1990 , 'Le quotidien et le partage des taches•. en:
Lemieux, D. (1990), citados por andurand (1992:6).

�101

100

a los hombres las mismas posibilidades de compartir igualmente
el "exterior" como el "interior''. En Suecia, por ejemplo, en donde
las tasas de actividad femenina son casi tan altas como las
masculinas (más del 80%), existe una incapacidad parental por el
nacimiento de los hijos a 90% del salario, aplicables tanto a las
mujeres como a los esposos, lo que eleva las posibilidades de
ambos cónyuges de ocuparse de los hijos (Barrere-Maurisson,
1992: 31).

En México, es preciso decirlo, la mayoría de los esposos
constituyen una figura periférica de la familia, y en general no se
ocupan de otra cosa que no sea el sostenimiento económico del
grupo. Si entre los mayormente instruidos la figura del "macho" se
presenta con menor intensidad que entre quienes tienen una
pobre E¿scolaridad, para todos ellos en general lo doméstico es
asunto de las mujeres. Si cada vez es más frecuente escuchar a
esposos de clase media decir "yo ayudo a mi mujer a lavar los
platos", la frase no esconde la idea subyacente de que la responsabilidad de lavar la vajilla corresponde siempre a la mujer, aún
en los casos en los que ellas -al igual que ellos- ocupen un empleo
de tiempo completo fuera del hogar. Las cifras de los estudios
realizados en Nuevo León muestran claramente esta situación,
tanto entre aquellas mujeres que ejercen una actividad remunerada como entre las que se dedican de manera exclusiva a las
tareas de la casa: en la región urbana de Monterrey, menos del
5% de los esposos colaboran en actividades domésticas (lavado
de ropa, limpieza, cocina, planchado, vajilla, camas, etc.); tres de
cada diez participan en el control del gasto familiar y cuatro de
cada diez en la compra de víveres (Ribeiro, 1989). En medio rural,
la participación de los maridos es aún más marginal (Ribeiro,
1992).

Efectos del trabajo femenino sobre la vida familiar.
Es de sobra evidente que el acceso de las mujeres a las
actividades económicas ha tenido un fuerte impacto sobre la vida
de las mujeres y de sus familias. De hecho podemos decir que la
actividad femenina constituye uno de los factores que han sido

referidos con mayor frecuencia para explicar las transformaciones
de la pareja y de la familia actual (Roussell, 1986) (Dandurand,
1988, 1991) (Vinet, 1982). Si la familia conyugal reposaba en buena
medida en la división del trabajo en función del sexo, no es
sorprendente constatar que la entrada de las mujeres al mercado
laboral transtornó completamente la organización familiar.
Vinet (1982), había ya hecho notar para Ouebec que el
porcentaje creciente de mujeres quebequenses con empleo había
contribuido a atenuar la fuerza de las imágenes sexuales
estereotipadas. Un estudio llevado a cabo en los Estados Unidos
hace dos décadas (Vogel et al, 1970) había mostrado que en las
familias en las que la mujer y el hombre trabajaban fuera de la
casa, los hijos desarrollaban una definición más amplia y menos
rígida de lo "masculino" y de lo "femenino". En el seno de di~hos
hogares, muchachos y muchachas se consideraban a sí mismos
con los atributos y cualidades de ambos sexos, mucho más que
entre aquellos cuyas madres estaban exclusivamente dedicadas
al mundo doméstico. Podemos deducir de ello que cuando una
madre de familia ocupa un empleo externo, ella se convierte en
un modelo de socialización alternativo para sus hijos y contribuye
a suavizar la percepción de las características que normalmente
son atribuidas a cada sexo, lo cual ayuda finalmente a desarrollar
una perspectiva menos estrecha de la distribución de los roles
sexuales.
En lo que se refiere al cambio de la estructura familiar,
sabemos que la entrada de las mujeres al mercado de trabajo
significa que el modelo conyugal empieza a transformarse de la
unidad "proveedor-ama de casa" al matrimonio de doble salario.
En Ouebec, podemos decir que las parejas en las que tanto el
hombre como la mujer ejercen un empleo es la norma actualmente (Dandurand, 1991) y que el modelo ama de casa-proveedor .
.
,
22
se hace cada d1a mas raro . A pesar de que para la gran mayoría
de los matrimonios el ingreso femenino no es tan grande como el

22 En 1981 , la pareja "ama de casa-proveedor" es una realidad para tan sólo el
16% de todas las parejas quebequenses (Dandurand, 1992: 16).

�102

103

masculino y que -como dijimos- es comunmente percibido como
un salario complementario, constituye en sí un elemento importante de negociación conyugal: si el hombre ya no es el único
proveedor, puede ver disminuida su capacidad para imponer su
autoridad. En un estudio realizado en Nuevo León (Ribeiro, 1989)
habíamos constatado que el trabajo de la mujer estaba relacionado significativamente con la autoridad familiar: de todas las
mujeres en unión entrevistadas, las asalariadas eran las que
compartían más el poder familiar.
En contraste con las parejas tradicionales, en las que las
cosas estaban definidas por la tradición, las parejas de doble
salario deben definir sus expectativas y sus objetivos; así, si los
objetivos del hombre y de la mujer son inconciliables, la autono·
mía creciente de las trabajadoras les permite expresar su desacuerdo, lo que puede conducirlos hacia un conflicto que, en
ciertos casos termina en la ruptura de los lazos conyugales; una
ruptura que más difícilmente sería contemplada por las mujeres
dependientes económicamente del marido.
23

Si bien el aumento sin precedentes de las tasas de divorcio
en los países occidentales ha sido en buena medida paralelo al
crecimiento de las tasas de participación económica de las mujeres, no podemos concluir inmediatamente que existe una relación
directa de causa a efecto entre el divorcio y el trabajo remunerado
femenino. En realidad han sido diversos y muy variados los
factores que han contribuido a este incremento en el número de
rupturas matrimoniales: desde hace veinticinco años, las socieda·
des occidentales han eliminado restricciones jurídicas, religiosas
y económicas que mantuvieron por mucho tiempo a una parte de
las parejas unidas a los ojos de la sociedad pero desunidas en el
seno del hogar (Dandurand, 1988). Pero de todas las restricciones
económicas, la más importante de todas era sin duda la dependencia femenina respecto del soporte económico del marido:
iqué podía hacer una mujer frente a las viscisitudes de la vida

23 En Ouebec, la tasa de divorcios pasó del 8% en 1968 al 45% en 1987
(Dandurand, 1991 : 27).

conyugal si ella no tenía ni profesión ni empleo?
En la familia tradicional la mujer no tenía elección y estaba
predeterminada por su condición (más de lo que está actualmente); incluso cuando su vida conyugal estuviese lejos de ser
. factona
. 24 . Ia mu1er
. estaba obligada a permanecer cerca de
sat 1s
su marido. Ahora bien, si sabemos que -teniendo en cuenta su
situación desfavorecida- son casi siempre las mujeres quienes
desean cambiar sus vidas, podemos concluir que son las que
trabajan y son menos dependientes quienes pueden hacerlo más
fácilmente.
... el trabajo de la mujer, que le da independencia económica, es a nuestro juicio uno de los agentes esenciales de
la desintegración de la pareja, puesto que con la independencia material la mujer adquiere simultáneamente el
desarraigo psicológico de su marido (Moreaux, 1982: 1415) (T. del A.).
No resulta entonces sorprendente constatar que entre las
parejas que se divorcian, son con mucha frecuencia las mujeres
quienes toman la iniciativa; y esto ha sido probado igualmente en
Europa (Bawin-Legros, 1988) como en Ouebec (Dandurand y
Saint-Jean, 1988).
En México, en el estado de Nuevo León, los datos del estudio
sobre el divorcio (Ribeiro y otros, 1991) mostraron que, entre las
379 mujeres entrevistadas que estaban en proceso de divorcio
voluntario, el 41 % tenía un empleo fuera del hogar desde antes de
tomar la decisión de divorciarse. Esta proporción de esposas
trabajadoras era, con mucho, más elevada que la que encon-

24

Aunque aludimo:i a la insatisfacción de las m ujeres, no queremos decir con ·
ello que necesariamente las relaciones conyugales son siempre más satisfac1onas para los varones. Lo que sucede es que los hombres -más que las
mu¡eres- t1en_en más fuentes alternativas de 1¡1ratificación (trabajo, deportes,
Qrupo de amigos, taber~a. etc.). En la vida cotidiana, los esposos pasan poco
tiempo en act1v1~ade_s vinculadas con su hogar y, por esta razón , aún cuando
suced~ que son mfehce~ en su relación matrimonial, ésta no ocupa sino una
pequena parte de ~us v~das. Pa~a las mujeres, sobre todo para las que no
tienen _er:npleo, la_s1tuac16n es diferen te. ya que dependen escencialmente
del cot1d1ano familiar.

�104

tramos en la investigación con mujeres casadas (Ribeiro, 1989),
en donde apenas el 15.7% ejercían alguna actividad remunerada
en el exterior del hogar. Estas cifras sugieren que la actividad
económica de las mujeres puede favorecer la ruptura al menos de
dos maneras distintas: a) por un lado, las mujeres adquieren cierto
grado de autonomía y de independencia, lo que puede ayudarles ·
a tomar la vía del divorcio cuando la -relación se vuelve insoportable; b) por otro lado, el ingreso que la mujer recibe puede
ayudarle a participar más activamente en los procesos decisionales de la vida conyugal, lo que en ocasiones puede traducirse
en desacuerdos y conflictos.
Otro aspecto fundamental del cambio familiar y que ha sido
ampliamente discutido es, sin duda, el significativo descenso en
los niveles de fecundidad 25. Y podemos observar que la actividad
económica de las mujeres ha constituido uno de los factores más
frecuentemente invocados para tratar de explicar este fenómeno.
En su revisión de las más importantes investigaciones realizadas
en los países desarrollados sobre los determinantes de la fecundidad, Andorka {1978) concluye que los datos relativos al vínculo
entre el trabajo extradoméstico femenino y la fecundidad sugieren
una relación casi universal. En Quebec, Henripin y Lapierre-Adamcyk (1974) habían encontrado, en el curso de una investigación
efectuada en 1971 con 1745 mujeres casadas, que incluso si el
trabajo de la mujer no era el único factor susceptible de explicar
el descenso de la fecundidad, éste -sobre todo cuando era permanente- estaba asociado a una fecundidad más baja. Resultados
similares han sido encontrados en México en general (Urbina et
al, 1984), en medio rural mexicano (Quilodrán, 1982) y en medio
urbano de Nuevo León (Aibeiro, 1989).

25 Entre las m ujeres de Ouebec, la fecundidad era m ás elevada que entre las
otras canadienses hasta 1960; después de esa fecha, las tasas de fecundidad
emp ezaron a decrecer para llegar en la actualidad a una m edia de 1.6 hijos
p or m ujer (Oandurand, 1991). En México, la natalidad no había sufrido
alteraciones imp ortantes desde principios del siglo y h asta mediados de los
ai\os 1970; a partir de esta época en la que el número medio de hijos de
m ujeres de 12 años y más era de 3.1, hemos sido testigos de una disminución
constante de la fecundidad, la c ual alcan zó un promedio de 2.5 hijos por
mujer en 1990 para el país en su conjunto y de 2.3 para Nuevo León.

105

No obstante, según algunos autores (Kempeneers y Lelievre,
1991) (Kempeneers, 1985) (Wainerman y Recchini, 1981), todo
parece indicar que ningún análisis ha podido proporcionar una
interpretación convincente de este lazo, ya que nadie ha podido
establecer satisfactoriamente si la disminución de la fecundidad
es una causa o una consecuencia de la actividad femenina.
Respecto a esta objeción, podríamos proponer hipótesis en las
dos direcciones: por un lado, las mujeres que trabajan tendrían
menos hijos porque realizan actividades extrafamiliares que
entran en conflicto con el tiempo y los cuidados que deben
proporcionárseles a los niños; por otro lado, las que quieren
trabajar tendrán pocos hijos con el propósito de disponer del
tiempo necesario para comprometerse en un empleo (Freedman,
1967). Por su parte, Sweet (1970) había encontrado para los
Estados Unidos que efectivamente la relación entre ambas variables se manifestaba en los dos sentidos, ya que por una parte la
decisión de Jasmujeres de buscar un empleo estaba influenciada
por el número de hijos (las que tenían mayor fecundidad tenían
menores oportunidades de comprometerse en un empleo), y por
otra parte, entre las trabajadoras se observaba un efecto restrictivo sobre la fecundidad. Kempeneers {1991) demostró para el
Canadá, que la presencia de hijos era un factor importante de la
discontinuidad profesional de las mujeres, incluso si su impacto
ha sido stempre relativo y si tiene tendencia a disminuir a través
de.las generaciones.

l:I probl.ema de la relación entre estas dos variables es, sin
embargo, mucho más complejo de lo que puede parecer a primera vista. No se puede llegar a explicaciones satisfactorias de esta
relación si no se consideran las relaciones sociales que influyen
tanto sobre la actividad de las mujeres como sobre su fecundidad
(cfr. Kempeneers, 1985). Lo que parece evidente es que todo
indica que el rol reproductivo entra en conflicto con su trabajo ·
asalariado fuera de la casa, y que ello es -en buena medida- la
consecuencia de una predisposición sexista dentro del mercado
de trabajo, como de una distribución inequitativa de los roles
sexuales en el interior de la familia. Incluso si este conflicto puede
ser atenuado por medidas gubernamentales, tales como la creación de guarderías infantiles, no queda la menor duda de que es

�107

106

revelador de desigualdades todavía presentes entre hombres y
mujeres, ya sea que hablemos de Quebec o de México.

********
La evolución del trabajo de la mujer en Quebec y en México
nos presenta fenómenos análogos en países muy diferentes uno
del otro. La situación del empleo de las mujeres mexicanas se
asemeja, en la actualidad, a la experimentada por las quebequenses de los años 1960. Si el porcentaje de mujeres activas económicamente no ha aumentado más rápidamente en México en el
curso de los últimos años, ello se debe a que las condiciones
estructurales del país no lo han permitido. Como ha sido señalado
por Armstrong26, más allá de la voluntad de las mujeres de
penetrar el mercado de trabajos o de la oposición ideológica de
diferentes grupos sociales, la participación femenina en la fuerza
de trabajo se inscribe dentro del . contexto del desarrollo de
demandas de la estructura polltica y económica. El incremento de
la mano de obra femenina se inscribe dentro de la intensa demanda de una mano de obra subcalificada y mal remunerada en
ciertos sectores de la economía, particularmente en los servicios.
Si en Quebec fue la guerra la que favoreció la inserción laboral de
las mujeres, en México han sido más bien las presiones inflacionistas y la extrema pobreza de una gran parte de la población las que
lo han hecho. Pero el crecimiento demográfico se ha convertido
en un obstáculo mayor en este sentido, ya que por una parte la
elevada fecundidad no ha facilitado a las mujeres su incursión en
empleos extradomésticos, y por otra parte la creación de nuevos
empleos no se acrecienta a un ritmo suficientemente grande como
para permitir a un volumen mayor de mujeres conseguir un
trabajo.
En este contexto, es muy posible que el Tratado de libre
intercambio comercial que acaba de ser firmado entre Canadá,

26 Armstrong, H. y P. Armstrong (1975), •The segregated participation ?f women

in the canadian labour force, 1941-1971' , en: La revue canad1enne de
sociologie et d'anthropologle, 12, n2 4 (primera parte), noviembre de 1975,
pp. 370-385, citado por Oescarries-Bélanger (1980: 46).

Estados Unidos y México (TLC) , aumente las posibilidades de
empleo para un buen número de mexicanas. Sin embargo, nos
inquieta la posibilidad de que tal situación se produzca sobre todo
en empresas maquiladoras (sobre todo en el área del textil), en
las que desde hace mucho tiempo las mujeres mexicanas han sido
ampliamente sobreexplotadas y subremuneradas.

CUADRO l. PRESENCIA DE MUJERES SOBRE EL MERCADO DE TRABAJO. TASA DE PARTICIPACION Y TASA DE
ACTIVIDAD. CANADA Y OUEBEC, 1941-1980
Tasa De Participación*

Tasa De Actividad*

-

--· -·

Canadá

--··•----

1941
1944
1950
1956
1962
1968
1971
1974
1 1980

L____

22.3
31 .0
2 1.8
23.2
27.3
30.9
32.4
34.4
40.0

------

Quebec
f----

l

18.4
26.9
22.2
21 .8
25.8
30.2
32.0
33 .1
38 .8

---

Canadá
- -24.7
33.5
23.7
25.1
29.9
35.1
37.0
39 .7
49.1

1

_L

-

.

1
1

-1-

i1

Quebec

---- - - 19.8
28.2
23.5
22.9
26.7
32.4
34.6
36.9
45.4

1

1
1

.
:

i

1- ----- -

!

'

1

i

-- - _J

FUENTE: Descarries-Bélanger (1980: 44)
•Tasa de participación de las m ujeres = porcentaje de la mano de obra femenina
en relación al conjunto de la població~ activa. Tasa de a~_tividad = porcentaje
de la mano de obra femenina de 14 anos y m ás en relac,on con la p oblación
femenina de la m isma edad .

CUADRO II TASA DE PARTICIPACION DE LAS MUJERES
DE 15 AÑOS Y MAS EN EL MERCADO DE TRABAJO MEXIQUE 1940-1980 (MILES)
PEA
19 40
1950
1960
19 70
1980

5,858
8,272
11 ,253
12.955
22,066

mujeres activas

1

432
1,12 7
2,0 18
2,466
6,141

1

% mujeres activas
7.4
13.6
17 .9
19 .0
27.8

FUENTE: Estadísticas históricas de Méxic o, 1985. Cit. Pick (1989: 261).

�108

109

CUADRO 111. TASA DE PARTICIPACION DE LAS MUJERES
EN LA MANO DE OBRA SEGUN EL ESTADO CIVIL Y LA
PRESENCIA DE HIJOS. QUEBEC, 1986.
SOLTERAS
CASADAS
ESPOSAS LEGALES CON NIÑOS
ESPOSAS LEGALES SIN NIÑOS
UNION LIBRE CON NIÑOS
UNION LIBRE SIN NIÑOS
SEPARADAS
VIUDAS
DIVORCIADAS

CUADRO V. TASA DE FEMINIDAD DE LAS PRINCIPALES
OCUPACIONES. MEXICO Y NUEVO LEON. 1990.
--oc~~~CIO~~~-~IP~ - . - -

TASA DE PARTICIPACION
59.3
52.8

- - - -----

-----

TOTAL
PROFESIONALES- - - - -

41 .1
66.8

83.5

.

54.L___j

13.3
59.7

1000:67-73).

CUADRO IV. TASA DE FEMINIDAD* SEGUN LA
PROFESION. QUEBEC, 1981-1986
r---·-------

l

! 1986
- ¡'· .30. 133.5
' 60.6
1 34.1
. 92.2
75.8
76.2
98.5
89.1
79.1
75.9
66.2
51 .6
39.7
87.6
80.6
98.3
6 1.6
261
15.8
14.6
91 .1
15.0
7.7
16.5
1 47.8

¡_
I

53.3

PROFESION
1981
DIAECCION, GERENCIA, ADMINISTRACION - · - - , - 22.9
CIENCIAS NATURALES, PURAS, SOCIALES, ARTES
30.4
ENSEÑANZA Y PERSONAL ASIMILADO
59.4
MEDICINA, DENTISTA Y OTRA ESPECIALIDAD
27.0
ENFERMERO AUTORIZADO DIPLOMADO
91 .2
ENFERMERO AUXILIAR
77.6
OTRO PERSONAL DE SALUD
78.1
MECANOGRAFIA Y DACTYLOGRAFIA
98.4
CAJERO
90.6
TENEDOR DE LIBROS, CONTABILIDAD
, 75.6
OPERACION MAQUINAS DE OFICINA Y MECANOG. 1 74.6
RECEPCIONISTA
64.9
OTRO EMPLEO DE OFICINA
48.8
TRABAJO ESPECIALIZADO EN VENTAS
36.0
DOMESTICA Y PERSONAL ASIMILADO
93.8
PELUQUERO, ESTILISTA
74.2
TRAS. ESPECIALIZADO EN CUIDADO DE MENORES
96.2
PAEPARACION DE ALIMENTOS Y BEBIDAS
61.7
1 27.4
OTRO TRABAJO ESPECIALIZADO EN SERVICIOS
AGRICULTURA, PESCA, BOSQUES, MINAS
12.5
INDUSTRIA DE TRANSFORMACION
' 13.9
SASTRE, COSTURERO
91 .6
OTROS TRAB. FABRIC.. MONTAJE, REPARACION
17.1
CONSTRUCCION, TRANSP., MANTENIMIENTO
7.5
NO CLASIFICADO
12.8
1 53.0
TRABAJADOR INEXPERTO

_

7

---II

FUENTE: Statistiques Ganada. Censos, en: Motard y T~rdieu {1990: 117).
• Tasa de feminidad de cada ocupación = porcentaj e del conjunto de personas
de esta misma ocupación que son de sexo femenino.

.

!
1

1

-

-!
MEXICO

J-----

·- - 2s:9

TECNICOS
TRABAJADORES DE LA EDUCACION
TRABAJADORES DEL ARTE
FUNCIONARIOS Y DIRECTORES
TRABAJADORES AGRICOLAS
INSPECTORES Y SUPERVISORES
ARTESANOS Y OBREROS
OPERADORES DE MAQUINARIA FIJA
AUXILIARES
OPERADORES DE TRANSPORTE
TRABAJADORES DE OFICINA
COMERCIANTES Y EMPLEADOS COM.
TRABAJADORES AMBULANTES
TRABAJADORES SERVICIO PUBLICO
TRABAJADORES DOMESTICOS
PROTECCION Y VIGILANCIA
NO ESPECIFICADO25.9

NUEVO LEON

.

23.6

-

-j

TASA DE FEMINIDAD*

44.5
60.3
18.1
19.4
3.6
15.6
10.5
30.2
11 .5
1.0
53.6
33.5
25.7
33.5
96.6
3.2
30.9

26.1
27.1
43.0
64.8
22.7
16.4
1.7
11.8

-- -

-

a.o
25.5
10.5
1.0
54.3
30.4
15.5
30.5
96.2
2.7
26.7

1

1

- - - - --- - - - - __ J
FUENTE: INEGI (1992a).

• La tasa de feminidad en cada ocupación es el porcentaie del conjunto de
personas de esta m isma ocupación que son de sexo femenino.

�110

111

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                  <text>Revista de Ciencias Sociales de la Facultad de Trabajo Social, publicada en la década de los noventa. Editada por Emma Adame W., Luis Leñero O, Ma. Del Carmen Elú, Víctor Zúñiga y Rodolfo Garza. Contiene artículos de investigación científica sobre educación, trabajo social, ciencias sociales, psicología, etcétera.</text>
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                <text>Revista de Ciencias Sociales de la Facultad de Trabajo Social, publicada en la década de los noventa. Editada por Emma Adame W., Luis Leñero O, Ma. Del Carmen Elú, Víctor Zúñiga y Rodolfo Garza. Contiene artículos de investigación científica sobre educación, trabajo social, ciencias sociales, psicología, etcétera. </text>
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                    <text>REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES

FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

NOVIEMBRE DE 1991

��REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES DE LA
FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL, UANL
N!? 1 NOVIEMBRE DE 1991

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
Rector: Lic. Manuel Silos Martfnez
FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL
Directora: Uc. Rosa Ma. Cárdenas G. de SIiva

PERSPECTIVAS SOCIALES
Revista de Ciencias Sociales
Facultad de Trabajo Social
Universidad Autónoma de Nuevo León
DIRECTOR: Manuel Rlbelro Ferrelra
CONSEJO EDITORIAL: Emma Adame W., Luis lef\ero O., Ma del
Carmen Elú, Rodolfo Garza G., Víctor Zúñlga G.
Los artículos son responsabffldad exclusiva de los autores. No se
devuelven originales. Toda correspondencia deberá dirigirse a:
Facultad de Trabajo Social, Universidad Autónoma de Nuevo
León, Ciudad Universitaria, San Nicolás de los Garza, N.L

��9

LA FAMILIA: NOCIONES Y DEFINICIONES
MANUEL RIBEIRO FERREIRA *
1.- ¿es UNIVERSAL LA FAMILIA?

.

.,

Una de las cuestiones antropológicas que han sido objeto
de controversias recientes, se refiere a si en verdad la familia es
una institución universal, es decir si ha existido siempre y en todas
partes. Aparentemente el problema no parece demasiado complicado, y de hecho son pocos los que han presentado objeciones
a la tesis de la universalidad. Debemos reconocer que para la mayoría de los antropólogos modernos esta cuestión carece de sentido, puesto que se inclinan a pensar que la familia -o al menos su
unidad básica conyugal formada por el esposo, la esposa y los hijos- es un fenómeno ciertamente universal que puede ser reconocido de alguna manera en todas las sociedades.
Sin embargo, un análisis detallado puede mostramos que
nuestra pregunta Inicial no es tan fácil de responder, ya que Implica diversos aspectos sumamente complejos. En primer lugar, uno
~e los obstáculos para hallar una respuesta satisfactoria se relaciona con la dificultad para elaborar una definición adecuada de
lo que es la familia. Sabemos lo complicado que resulta establecer
un enunciado lo suficientemente amplio como para que se ajuste
a todos los tipos de organización familiar de los que existen referencias, los que, sobra decirlo, pueden adquirir una enorme cantidad de configuraciones. En este sentido, lCómo podemos responder a la pregunta sobre la universalidad de la família si no tenemos una clara concepción de lo que la familia representa? (Nos
ocuparemos de esta cuestión en la segunda parte de este trabajo).
En un artículo sobre este tema, Melford Spiro (1984) concluye que la familia y el matrimonio no son universales, en la medida
en que existen grupos sociales que no se ajustan a las definiciones
que se han hecho sobre estas instituciones. Concretamente, Spiro
se refiere al Kibbutz israelí como un ejemplo de una institución que
no se ajusta a las definiciones que habían sido desarrolladas por
George Peter Murdock unos años antes.

*

Profesor-Investigador de la Facultad de Trabajo Social de la UAN.L

�10

. ..,

En efecto, Murdock (1949) realizó un amplio estudio sobre
el parentesco y la estructura de la sociedad en diversas culturas.
Sus observaciones, que incluyen fuentes de diversos tipos sobre
250 pueblos de la tierra, lo llevaron a concluir que la familia es la
más universal de todas las instituciones sociales, y que ella se caracteriza por cuatro funciones: la sexual, la económica, la reproductiva y la educativa. Ahora bien, según Spiro, el klbbutz sólo
cumple la primera de estas funciones, por lo cual concluye que
no existe familia en el kibbutz. Más tarde, el mismo autor reconoce
que existen otros elementos de análisis que pueden arrojar dudas
sobre sus primeras conclusiones. De hecho, en la descripción que
él mismo hace sobre los kibbutzin, podemos deducir que sí cumplen con todas las funciones, incluso las económicas, aunque de
una manera peculiar, diferente a la de los modelos tradicionales
de familia conyugal. Por otra parte, podríamos decir que el kibbutz
mismo constituye en si una familia ampliada, del tipo comunal, y
como tal reune todos los requisitos estructurales y funcionales para ser considerada como una familia.
Aún más, estamos convencidos de que es posible identificar claramente -al interior del grupo comunal que forma el kibbutzlas microunidades familiares que lo conforman. Así, no cabe duda
de que los adultos están unidos en parejas, formando matrimonios
monogámicos, y como tales cumplen con la función sexual. De
tales uniones nacen hijos, satisfaciendo de esta manera la función
reproductiva.Todos los adultos desempeñan un trabajo, y aunque
el producto del mismo es propiedad del grupo comunal, no puede
argumentarse que no existe una función económica. También
puede ~fi~marse qu~ cada matrimonio reconoce a sus propios hiJOS, y s, bren estos v1Ven en casas separadas y son educados por
otros adultos, es claro que tanto la socialización primaria como la
función afectiva son realizadas por la unidad familiar conyugal.
Podemos concluir que, a pesar de la dificultad de hallar una
definición que pueda abarcar a todas las formas conocidas de
a~rupamientos familiares, los científicos sociales han podido ldent!ficar con precisión ~n tod~s las sociedades a los grupos primanos que forman familias, aun cuando en ciertos casos estos grupos no desempeñen algunas de las funciones básicas que se reconocen en la mayoría de las definiciones que hasta ahora han
sido elaboradas. En este sentido, parece no haber duda alguna
acer~ de la universalidad de la familia como tal; la verdadera
cuestron se refiere a la polémica sobre la universalidad de la familia
nuclear conyugal, como unidad básica de organización familiar
en todas las sociedades (dado que aún en los modelos más complejos de familia compuesta, generalmente es posible observar las
sub-unidades conyugales).

La posiC?ión más común de la antropología moderna ha sido la de considerar que la triada padre-madre-hijo es la agru-

11

paclón más básica y universal que ha existido como forma de
organización de la familia. El sustento de esta idea parte del predominio de la monogamia como forma principal de unión sexual
en la mayoría de los pueblos, así como de las tesis que afirman
que debido a la exogamia, a la prohibición del incesto y a la "regla
de reciprocidad", las formas más primitivas de agrupamientos familiares fueron con toda seguridad monogámicas (cfr. LevlStrauss, C.; 1967). Obviamente no todos comparten esta teoría, y
la refutan basándose en las evidencias recolectadas en ciertos estudios etnográficos.
Si echamos un vistazo a los diversos tipos de familia y de
relación matrimonial que existen todavía hoy en algunas sociedades, podemos descubrir que existen ciertos casos en los que
no es posible circunscribir el fenómeno famlllar a un modelo conyugal reducido.
Un caso notable es el de los nayar, un numeroso grupo
humano que habita en la costa de Malabar, en la India, y que ha
sido ampliamente estudiado por Kathleen Gough (1984). En este
caso, las mujeres contraen matrimonio a muy temprana edad, en
la época que antecede a la pubertad, y cohabitan durante tres dias
de ceremonias con sus maridos (esta cohabitación no Implica necesariamente la práctica de la relación sexual, y debe darse antes
de que las jóvenes hayan experimentado su primera menstruación). Después de los tres dias de cohabitar con su esposa, el varón ya no tiene más obligaciones para con ella. La mujer, a su vez,
a partir de ese momento puede recibir en su casa materna a diversos amantes. Dado que la organización es matrilineal, la manutención del grupo doméstico es responsabilidad de los hermanos
de la mujer (lbid.). Así pues, en~re los nayar el matrimonio está
desligado de la función sexual, de la función reproductora y de la
función económica. Además, es claro que la unidad básica que
constituye al grupo doméstico no está conformada por el padre,
la madre y los hijos, sino por la madre, sus hermanos y sus hijos.
Otro caso que no se ajusta a los conceptos y definiciones
corrientes es el de los nuer, descrito por Evans-Pritchard (1951),
en donde el matrimonio se produce entre dos mujeres, las cuales
tienen hijos gracias a la intervención de varones que son sus
amantes. Podemos referimos también a sociedades en donde la
poliginia y la poliandria están combinadas, como es el caso de los
tupi-kawahib, del centro de Brasil, entre los que se genera una
compleja red de interacciones y funciones familiares, o incluso a
formas sofisticadas que se aproximan al matrimonio de grupo,
como los toda de la India (Levi-Strauss; 1984).
Ante la complejidad de tan diversas formas de organización
de la familia y del matrimonio, Robin Fox (1985) concluye que el
grupo verdaderamente básico e irreductible está constituido por

�13

B) Existen formas de organización y cooperación económicas
en el seno de las familias que denotan una clara división del trabajo entre los sexos. Aunque·existen variaciones de una sociedad a otra, en ténnlnos generales las mujeres cumplen roles relacionados con el cuidado y la crianza de los hijos, mientras
que los hombres se dedican a los de provisión de alimento, actividades guerreras, etc. (Gough, 1984; p. 115).
C) El matrimonio existe como una relación socialmente reconocida y duradera (aunque no necesariamente de por vida) entre
hombres y mujeres. A partir del matrimonio emerge la paternidad social reconocida, sea ésta biológica o no (lbid. p. 115116). Además, en todas las sociedades pueden distinguirse los
matrimonios legítimos de las uniones ilegítimas (Levi-Strauss,
1984; p. 20).

O) Se nota un claro predominio de la familia conyugal monogámica a través del tiempo. Si bien abundan las sociedades poligámlcas, lo cierto es que en ellas sólo unos cuantos Oos más
poderosos) tienen matrimonios poligámicos. De no ser así,
existirían serios problemas en la distribución de compañeros
sexuales.
E) Además, en todas las sociedades, la función de socialización
primaria se cumple en el seno del grupo familiar. Por muy evolucionada y especializada que sea una sociedad, y por muchas
funciones que le hayan sido retiradas a la familia, podemos
constatar que la primera socialización es ejecutada siempre por
la familia.
Dado que los individuos tienen necesidades no sólo económicas y de sobrevivencia, sino también emocionales y_ afectivas, todo parece indicar que el grupo familiar ha sido siempre el
que ha estado mejor equipado para satisfacerlas. Esto constituye
un poderoso argumento para explicar la presencia de la familia en
todas las épocas y lugares.

2.- EL CONCEPTO DE FAMILIA.
Deseamos ahora hacer algunas reflexiones sobre el concepto de familia.
Es frecuente, en la sociedad actual, que los Individuos
hablemos de las cosas sociales sin que en muchas ocasiones nos
cuestionemos acerca del concepto que tenemos de ellas. En
nuestro lenguaje cotidiano utilizamos palabras y conceptos tales

�14

como "amor', "estructura", "institución", etc. y nos hacemos una
imagen vaga de lo que representan. Para la mayoría de nosotros
sería difícil definir con precisión muchos de estos conceptos. Tal
es el caso de la familia: vivimos y nos desenvolvemos en una fami•
lla, hablamos de ella, pero no siempre estamos seguros de lo que
realmente significa. Podemos referimos a la familia diciendo que
es una "institución", "un grupo primario", o incluso podemos aflr•
mar que es "la célula básica de la sociedad". Sin embargo todo
esto es vago y difuso y no nos dice nada sustancial respecto a
ella. Concebimos a la familia según lo que hemos aprendido a
llamar así a partir de nuestra muy particular experiencia.
Laing (1969; p.15) dice: &lt; Hablamos de familias como si
todos nosotros supiéramos qué son. Damos el nombre de tales a
grupos de personas que viven juntas durante determinados
períodos y se hallan vinculadas entre sí por el matrimonio o por el
parentesco de sangre. Cuanto más estudiamos la dinámica de la
familia, más difícil nos resulta distinguir en qué se asemeja Y. en
qué se diferencia de la dinámica de otros grupos que no reciben
el nombre de familias, incluso si dejamos de lado las diferencias
que presentan las familias entre sí&gt;.

l

Podemos decir que la familia es una entidad en transfor•
mación. Ya Platón lo consideraba así en su clásica obra La Repú•
blica. Si aceptamos que la familia ha cambiado y sigue cambiando, resulta que definir a la familia es definir a algo cambiante, por
lo cual una definición adecuada para un tipo especifico de familia
en un tiempo y lugar determinados no resulta operacional para
cualquier otro tipo, Ackerman (1961; p. 35) afirma: &lt; Familia es el
nombre de una institución tan antigua como la misma especie hu•
mana... Asume muchas apariencias. Es la misma en todas partes.
y sin embargo no es nunca la misma. A través del tiempo ha per•
manecido igual, y sin embargo nunca ha permanecido Igual. La
constante transformación de la familia a través del tiempo es el
resultado de un incesante proceso de evolución; la forma de la fa.
milla se amolda a las condiciones de vida que dominan en un lugar
y tiempo dados... No hay nada fijo o Inmutable en la familia, excepto en que está siempre con nosotros. Por eso poco puede maravil•
tamos que aceptemos su papel en nuestras vidas tan naturalmente, tan irreflexivamente. En un sentido hemos tenido miles de años
para acostumbramos a ella y, sin embargo, en otro sentido, cada
generación a su tumo debe volver a aprender cómo vMr en ella&gt;.
El concepto de familia ha variado a través de los siglos y en
las diversas regiones del mundo. De la idea que los hombres se
han hecho de la filosofía, ha dependido la interpretación que se
ha dado en cada momento a la familia. Lo que resulta indudable
es que desde épocas remotas, los filósofos y los analistas sociales
han reconocido en ella un papel trascendental en la sociedad.
Para Confucio, por ejemplo, las sociedades podían ser felices y

15

prósperas sólo en la medida en que todos los individuos se portaran "correctamente" como miembros de la familia, lo cual significaba, principalmente, que ningún individuo faltara a sus obligaciones filiales (Goode, 1966; p. 2).
Desde los manifiestos más antiguos, como el Rlg-Veda de
la India que data de unos 3,500 años, o el Código de Manú de
principios de ta era cristiana, hasta los escritos bíblicos, se encuentra siempre resaltada la importancia que se le concede a la
familia (lbid.).
A pesar de la dificultad para establecer una definición adecuada o universal sobre esta institución, no queda duda que para
poder elaborar cualquier análisis sobre el comportamiento familiar, se hace necesario circunscribir la noción de lo que el término
representa, diferenciándolo de otros similares.
Así, uno de los primeros problemas que nos propone el estudio del fenómeno familiar, es el de distinguir este concepto de
otros tales como "matrimonio", "parentesco", "clan", "linaje", etc.
Sin embargo, como hemos dicho, existen serias dificultades que
debe enfrentar el analista social cuando pretende dar una definición, y no es imposible que su intento lo conduzca hacia una mayor confusión.
De hecho, existen a nuestro juicio tres grandes errores que
se repiten con frecuencia cuando se trata de dar una definición de
lo que es la familia:
1) reducir el concepto de familia a la tríada padre-madre-hijo;

2) confundir el término ''familia" con el de "parentesco", y
3) concebir a la familia como la "célula básica de la sociedad".
En el primer caso, aunque sabemos que en las sociedades
industriales modernas predomina el tipo de familia reducida -al
que sociólogos y antropólogos han dado el nombre de "nuclear''no hay duda de que existen (y han existido) otras formas de
agrupación familiar que no se ajustan al modelo reducido. Así por
ejemplo, Sara Montero (1985; p.2) concibe a la familia como &lt; ...el
grupo humano primario, natural e irreductible, que se forma por
la unión de la pareja hombre y mujer&gt;. Obviamente que esta definición no puede ser generalizada, ya que de acuerdo a ella las
familias poliándricas o poligínicas no serían familias, como tampocolo serían las monoparentales ni cualquier otro tipo diferente de
la nuclear-conyugal. Además, dicha definición incurre en el serio
error de afirmar que la familia es un grupo natural, cuando es evidente que no lo es, dada su naturaleza social.

�17

medida que la sociedad evoluciona de un grado más bajo a uno
más alto. Los sistemas de parentesco, por el contrario, son pasivos; sólo después de largos intervalos registran los progresos
hechos por la familia y no sufren una modificación radical sino
cuando se ha modificado radicalmente la familia &gt; (Engels, 1974;
pp. 31 -32).
En cuanto al tercer error, sólo nos limitaremos por el momento a mencionar que la frase acuñada hace más de dos siglos
por los filósofos tradicionalistas tiene un trasfondo completamente
arbitrario y eq1,1ivocado. La frase "la familia, célula básica de la
sociedad'' implica que la familia existe como prioridad causal de
otras formas de actividad social y que sin la presencia de la familia
las otras instituciones no podrían existir (Garigue, 1967; p. 22).
Pero en la práctica sabemos que más bien es la sociedad la que
moldea a la familia, o para decirlo en otros términos, las características especfficas de las diversas sociedades, sus sistemas económicos y culturales, deciden qué tipo de forma adopta la familia
en casos concretos (Kónig, 1981; p. 19).
Ahora bien, si nos remitimos a la raíz etimológica del término, descubrimos que la palabra "familia" deriva del latín ''famulus",
que significa servidor o esclavo doméstico, y designaba al conjunto de esclavos y servidores que habitaban bajo el mismo techo.
Con el tiempo el significado se amplió y vino a significar el conjunto
de personas (mujeres, niños y servidores) reunidos bajo la autoridad del ''paterfamilias" (Garigue, 1967; p. 15). En tiempos de Gayo
"la familia id est patrimonium" (es decir herencia), y se transmitía
aún por testamento. Esta expresión designaba para los romanos
a un organismo social cuyo jefe tenía bajo su poder a la mujer, a
los hijos y a cierto número de esclavos, con la patria potestad
romana y el derecho de vida y muerte sobre todos ellos (Engels,
1974; p. 64).
Algunas de las muchas definiciones que se han dado sobre la familia han tratado de incorporar otros elementos que
pueden distinguirla conceptualmente del linaje o del parentesco,
pero no todas llegan a ser suficientemente universales. Yvonne
Castellán (1985; p. 7), por ejemplo, dice que la familia es una
r~unión de individuos unidos por los vínculos de la sangre, que
viven bajo el mismo techo (o en un mismo conjunto habitacional)
Yque comparten una comunidad de-servicios. En esta definición
se incluye el concepto de parentesco consanguíneo, pero no el
de afinidad, de tal suerte que el matrimonio queda excluido.
Una de las nociones más sencillas y generalmente aceptadas acerca de la familia se refiere "al conjunto de personas mutuamente unidas por el matrimonio o la filiación", aunque también se
considera a "las personas emparentadas que viven bajo el mismo
techo". La idea de ''Vivir bajo el mismo techo" ha sido ampliamente

�18

utilizada, aunque también discutida. Los antiguos diccionarios ingleses enunciaban ya la idea de corresidencia y empleaban el sinónimo household. En Francia, algunas definiciones del siglo XVII
incluían también el concepto de habitar bajo un mismo techo, a
lo que le daban el nombre de maisonnée. Dicho concepto no se
reducía exclusivamente a la parentela, por lo que la definición
abarcaba también a los sirvientes y otras personas como miembros de la familia (Flandrin, 1979; pp. 11-12).
Estas cuestiones que pudiesen parecer sin importancia
plantean en realidad problemas de conceptualización operativa:
lSon miembros de la misma familia dos hermanos adultos que
viven en ciudades diferentes? lpuede considerarse miembro de
una familia al tío (hermano de uno de los padres) que habita en
un lugar lejano y a quien los hijos ni siquiera conocen personalmente? En un sistema de familias conyugales nucleares -como el
que predomina en el mundo occidental moderno- la respuesta es
sencilla: cada individuo puede pertenecer a dos familias conyugales, una de ellas llamada familia de orientación (en la que nació y
se crió), y la otra denominada familia de procreación (la que él
mismo forma al momento de contraer matrimonio). En cada caso,
la familia conyugal está compuesta exclusivamente por la tríada
padre-madre-hijos, mientras que cualquier otra persona vinculada
por lazos de sangre o de afinidad es considerada un pariente, pero
no un familiar (véase: Parsons, 1972). No obstante, desde una
perspectiva universalista esto no resuelve el problema en cuestión, puesto que no todos los sistemas familiares son nucleares.
Otro intento por definir a la familia es el de C. Levi-Strauss
(1984; p. 17), quien asume que para definir lo que entendemos
por familia es necesario primero construir un modelo ideal de lo
que pensamos cuando utilizamos el término. Así -dice- veríamos
que la familia es un grupo social que posee por lo menos tres
características: 1) tiene su origen en el matrimonio; 2) está formado por el marido, la esposa y los hijos(as) nacidos(as) del matrimonio, aunque es posible que otros parientes encuentren su
lugar cerca del grupo nuclear; 3) los miembros de la familia están
unidos por a) lazos legales, b) derechos y obligaciones económicas, religiosas y de otro tipo, y c) una red precisa de derechos y
prohibiciones sexuales, más una cantidad variable y diversificada
de sentimientos psicológicos tales como amor, afecto, respeto,
temor, etc.
Como puede verse, Levi-Strauss añade la noción de los lazos que unen a los miembros del grupo familiar, pero parte de la
díada conyugal, por lo que no pueden ser incluidos en esta definición los matrimonios no monogámicos. En cambio Murdock (citado por Spiro, 1984; p. 53), quien realizó estudios antropológicos
comparativos de más de 200 sociedades, trató de hacer más
universal su concepto cuando afirmó que la familia &lt; es un grupo

19

social caracterizado por residencia común, por cooperación económica y por reproducción. Incluye adultos de ambos sexos, por
lo menos dos de los cuales mantienen una relación sexual socialmente aprobada, y uno o más hijos de los adultos, propios o adoptados, que cohabitan sexualmente&gt;. Al referirse a la cooperación
económica y a la reproducción, Murdock introduce la noción de
las funciones familiares como elementos definitorios de la estructura familiar. De tal suerte, el método comparativo utilizado ampliamente en antropología sirvió para que se llegara a la conclusión
de que la familia tiene una gran diversidad en sus modos de organización, pero que encierra cierta universalidad en sus funciones.
El desarrollo del análisis funcionalista ha permitido circunscribir el fenómeno familiar a partir de las funciones que cumple la
familia, tanto en un plano mlcrosocial como en uno macrosocial.
Este enfoque contribuye a la comprensión de la realidad familiar
a partir del estudio de sus funciones, tales como la reproducción
de la especie, la legitimación de los hijos, su crianza y su educación, la división del trabajo y la cooperación entre los miembros
del grupo familiar, la legitimación de las relaciones sexuales, la colocación social de los hijos, la transmisión de la propiedad, etc.
En tales condiciones este tipo de análisis tiene la peculiaridad de
considerar a la familia no bajo un sólo aspecto, sino desde múltiples dimensiones relacionadas con la satisfacción de las necesidades de los individuos y de la organización social, de los cambios
en las estructuras familiares y de las transformaciones de los valores culturales.
A reserva de desarrollar más ampliamente, en otra parte, el
tema de las funciones de la familia, queremos terminar este apartado elaborando un concepto general sobre la familia. Con todas
las limitaciones que la tarea supone, trataremos de listar las características que aparecen con mayor persistencia en las observaciones que sociólogos y antropólogos han efectuado sobre esta
institución. Así, podemos decir que la familia es:
- Un grupo social más o menos permanente,
- que tiene su origen en el matrimonio (no necesariamente monogámico),
- compuesto por personas emparentadas entre sí (tanto por
consanguinidad como por afinidad),
-que viven en una misma unidad residencial (aunque puede haber ciertas excepciones),
- que tiene una organización que comprende una atribución de
status- roles para cada uno de sus miembros,

�21
- que cumple funciones sociales e individuales bien definidas,
entre las cuales se encuentran por lo menos las siguientes:
a) legitimación de las relaciones sexuales,
b) reproducción de la especie,

c) satisfacción de las necesidades afectivas,
d) crianza y cuidado de los hijos,
e) socialización primaria de los hijos,
t) colocación social de los hijos, y
g) transmisión de la propiedad privada.

REFERENCIAS BIBUOGRAFICAS.

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en: varios autores, La familia , Barcelona, Península, segunda
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LAING, RONALD D. (1979), El cuestionamlento de la familia,
Buenos Aires, Paidós.

�23

COMO LLEGAR A LOS JOVENES
SEXUALMENTE EXPLOTADOS *
Centro Internacional sobre Fecundidad Adolescente

&lt; Yo soy asf, pero sé que no está bien. Sé que no valgo nada. Yo
querfa ser diferente. Querfa ser buena. &gt;

(Prostituta brasileña de 11 años de edad).
En todo el mundo la adolescencia puede ser un período difícil, lleno de Incertidumbres, presiones de los compañeros y mensajes contradictorios. Para los jóvenes sexualmente explotados o
maltratados, la adolescencia y el desarrollo de la autoestima pueden ser mucho más difíciles. Pero en todo el mundo hay inchcios
de un número creciente de adolescentes sujetos a la explotación
sexual. He aquí algunos ejemplos:
* Según el Centro para la Protección de los Derechos Humanos
en Bangkok, se estima que en Tailandia 800,000 niñas menores
de 20 años practican la prostitución. Los propietarios de los prostíbulos compran a estas jóvenes por aproximadamente el equivalente de lo que gana en un año un trabajador agrícola pobre de
Tailandia.

* En Nigeria, las adolescentes entrevistadas recientemente por el
personal de ICAF y del Population Crisis Commlttee declararon
que, a causa de las diflcul tades económicas, un número creciente
de niñas de su edad mantienen relaciones con hombres mayores
que les ofrecen regalos o dinero a cambio de favores sexuales.
* En Perú, la Asociación Germinal Informa que en Lima hay casi
tantos varones como niñas dedicados a la prostitución. En su mayoría estos adolescentes viven en la calle a causa de la pobreza,
el hacinamiento de las viviendas y el maltrato sexual que sufren
en sus hogares.
* Las consecuencias de estas modalidades de vida son graves y
numerosas. En estudios limitados se ha encontrado que el nivel
de reacciones positivas en las pruebas de determinación del VIH
(virus de inmunodeficiencia humana) es del 2 al 1opor ciento entre

Tomado de: Retlex16n Juvenil, Vol. 10, N2 4, Invierno 1991, publicación
del Centro Internacional de Fecundidad Adolescente, del Center of Population Options, Washington, O.C.

�24

25

los jóvenes de ambos sexos que viven en la calle en los Estados
Unidos, Brasil, la República Dominicana y México. Una fuente de
Tailandia ha comunicado que 6 por ciento de las 10,000 personas
que han dado reacción positiva al VIH son prostitutas adolescentes (de 15 a 20 años de edad).
Además del SIDA y otras enfermedades de trasmisión sexual,
las niñas sexualmente explotadas corren un riesgornayor de quedar embarazadas demasiado jóvenes y de tener abortos clandestinos. En un estudio realizado en Guatemala se encontró que de
38 niñas (de 13 a 18 años de edad) que viven en la calle, 21 de
ellas, o sea, 55 por ciento, habían estado embarazadas por lo menos una vez, y que ocho habían tenido abortos clandestinos.
Además de las obvias consecuencias médicas, los jóvenes
sexualmente explotados entran a menudo en un ciclo de pobreza
que se extiende a los descendientes. La autoestima sufre también
un daño enorme, con el fatalismo consiguiente, que complica los
esfuerzos para alcanzarfos con servicios de enseñanza y de salud:
&lt;Asf es. Es nuestro destino. La muchacha de los barrios marginales está condenada a andar con bandidos y ladrones. No es
posible cambiar eso... Seguimos viviendo, vamos adonde la vida
nos lleva. Estamos en la calle.... Ya somos...cadáveres. &gt;

(Prostituta brasileña de 13 años de edad).
Pese a la abrumadora necesidad de brindar servicios a estos
jóvenes, sólo hay en el mundo un pequeño pero creciente número
de proyectos que se ocupan de los ·¡óvenes sexualmente explotados, especialmente niñas de la cal e. Como un funcionario del
organismo estatal de bienestar social de México dice: "Cuando
dice uno que trabaja con las muchachas de la calle, todos se ponen nerviosos y miran para otro lado porque eso quiere decir que
tienen que ocuparse de la prostitución. Y nadie quiere reconocer
que nuestra sociedad tolera la prostitución de las jóvenes".

la triste verdad, sin embargo, es que la prostitución se
fomenta en ciertas sociedades por motivos financieros. Es bien
~bido que e~ Tailandia y en las Filipinas, por ejemplo, se organizan "excursiones sexuales" para hombres de negocios extranjeros en las que se ofrecen los servicios de muchachas jóvenes
como parte del paquete. Ante los beneficios económicos de este
tipo de empresa las familias, el comercio y el gobierno se sienten
tentados a promoverfa.
Los proyectos necesitan, por lo tanto, enfrentar la urgente
necesidad de crear alternativas financieras factibles para estos
jóvenes. En las Filipinas, por ejemplo, casi todos los niños de la
calle que son vendedores devengan un ingreso diario medio de
US $0.50 mientras que un(a) jóven prostituto(a) puede ganar entre
$25 y $50 dólares americanos por día. Además, muchos proyectos

tienen que hacer frente a las críticas que los acusan de gastar
dinero en mejorar la vida de las prostitutas y no de personas y
familias más "meritorias".
A pesar de todo lo difícil que es prestar s~rvicios a ~~tos
jóvenes, varios esforzados proyectos están traba1ando con Jovenes sexualmente explotados -en muchos casos fructíferamente.
También hay un grupo de organizaciones dedicadas a prevenir el
maltrato y la explotación sexual. A continuación se presentan algunos ejemplos:
* En Costa Rica, la organización llamada Paniamor enseña a los
maestros y otros profesionales que trabajan con jóven~s a facultar
aéstos a sentirse seguros y a reconocer el maltratamiento sexual
y a aprender a poder denunciarfo.
* En Brasil, varias organizaciones logran alca~r a los jóvenes
de la calle sexualmente explotados de manera innovadora:
-El Centro Brasileño para la Defensa de los Niños y de los
Adolescentes dirige un centro de salud visitádo por jóvenes de
la calle a fin de complementar las actividades educacionales en la
calle.
-BEMFAM, la entidad afiliada de la Federación Internacional
de Planificación de la Familia, en asociación con AIDSCOM, ha
confeccionado una camiseta educativa que fomenta las prácticas
sexuales sin penetración (incluida la masturbación) y el uso de
condones. BEMFAM reconoce que el material educativo que se
puede usar es más apropiado para los jóvenes sin hogar que no
tienen donde guardar sus pertenencias.
-Casa de Passagem, en Recite, ha puesto en marcha un programa integrado para atraer a niñas de la calle y capacitarlas a decidir por sí mismas.
*En Taiwán, el Rainbow Program (Programa.Arcoiris) ofrece capacitación para el empleo a los ¡·óvenes que vienen de sus aldeas
natales para buscar trabajo en a capital -y que por I(! común se
dedican a la prostitución- y ayuda jurídica a las que quieren abandonar la prostitución.
* En Tailandia, la Fundación para la Mujer se ocupa de 9&lt;:1ucar
a las jóvenes y a las familias de zonas rurales acerca de las ideas
falsas en torno de la prostitución por medio de un libro de texto
ilustrado sobre una muchacha llamada Kamal cuya vida termina
trágicamente.
Estos programas han dado a conocer los divers~s obstáculos con que tropiezan los esfuerzos por llegar a los Jóvenes
sexualmente explotados. En América Latina, por ejemplo, casi todos dicen que la explotación y el maltrato s~xual c~m,enza en los
hogares de los jóvenes, generalmente tugunos hacinados. Como

�26

27

uno de los proyectos de América Latina resumió con franqueza:
los más marginados de nuestra sociedad suelen tener pocos placeres en la vida; uno de ellos es la actividad sexual, y el hogar es
el lugar donde más fácilmente se lo encuentra. Esto no quiere decir
que el incesto y el maltrato sexual hayan invadido todos los barrios
pobres de las ciudades, pero sí que constituyen un importante
factor en la prostitución de los adolescentes.

EL DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL
INDUSTRIAL

El personal también ha informado que, mientras el uso de
condones es una urgente prioridad para los adolescentes que
practican la prostitución, es difícil fomentar su uso. Las Qos) jóvenes mismas (mismos) dicen que les cuesta mucho convencer
a los clientes de usar condones; algunos clientes pagan más por
el acto sexual sin protección ninguna. Otras adolescentes no tienen la habilidad necesaria para discutir el uso de condones.

Como sabemos, el trabajo social industrial t1ei:ie una ra~
histórica enmarcada en los procesos de transformación de Latínoamerica. Aquí en México y particularmente en Monterrey, el
trabajo social ~ce su aparición en_ la industria, cuando los ~i_oneros empresariales, después del éxito de sus empresas ~millares
y pequeños talleres, empiezan a adoptar los patrones universales
del sistema capitalista, ya que en esos años, durante la década de
los 60, el trabajo social era una profesión eminentemente téc~lca,
que al igual que las incipientes ciencias sociales como la soc1ologla, la economía y la psicología, tenía como objetivo principal "la
restauración del funcionamiento social", y así encontramos a las
primeras trabajadoras sociales en las empresas, contratadas para
visitar a los enfermos y contribuir al "bienestar social" de los trabajadores.
De ahf en adelante, y coherentemente hasta cierto punto
con los aconteceres de México, el trabajo social, a través de las
escuelas que lo imparten, va dando re~puestas &lt;?ºn metod~&lt;:&gt;9fas
o líneas a la Implementación "desarrolhsta" propia del crec1m1ento
económico, y a fines de los años 60, rompe ya con esas etapas y
adopta la "reconceptuallzación del trabajo social" que se había
venido gestando desde 1955 en el cono sur del continente, lo que
implica, como sabemos, un traslado del objeto del trabajo social,
de los problemas individuales, grupales y comunitarios, hacia los
problemas estructurales de la sociedad.
En Monterrey, una de las escuelas privadas y la escuela de
la Universidad, elevaron a licenciatura la práctica del trabajo social
(1968 U.A.N.L ), y adoptaron las bases ideológicas para una nueva
orientación a los estudiantes que se estabán formando. Como al
mismo tiempo, y sobre todo en los países subdesarrollados, surgió el análisis crítico del rol que las ciencias sociales habían jugado
en el continente, las escuelas de trabajo social se vieron muy influídas por los modelos que en los campos de la sociología y de la

&lt;Ahora (después de estar en la Casa de Passagem) sé cuanto
valgo. Antes cuando yo usaba drogas la gente que caminaba
cerca de mi me tenía miedo. Yo también les tenía miedo. Quiero
cuidar a mi hija para que ella no sufra lo que yo he sufrido en las
calles.&gt;
(Madre brasileña de 16 años de edad).
Los programas educativos tienen dificultad en llegar a los
jóvenes sexualmente explotados y a los que viven en la calle
porque estos tienen un lapso de atención limitado y suelen tomar
drogas, con lo que se limita aún más el lapso de atención; en general son fatalistas y carecen, por lo tanto, de la voluntad necesaria
para tomar medidas preventivas.
Con frecuencia se cita esta actitud fatalista como una de las
mayores barreras que impiden prestar asistencia a los jóvenes
sexualmente explotados. Pero numerosos estudios han demostrado que la sensación de poder o de la propia eficacia -la
creencia de ejercer control sobre la propia vida- es la clave para
modificar el comportamiento. Sólo cuando hayamos ayudado a
los jóvenes a alcanzar esta sensación de poder habremos real·
mente prevenido y confrontado la explotación sexual.

*****

MARGARITA VILLEGAS RAMIREZ *

*

Directora del Area de Recursos Humanos de Consultorfa Jurfdica Corporativa.

�28

educación difundieron Gardoso, Faleto y Paulo Freire respectivamente, ampliamente conocidos por todos nosotros.
Los trabajadores sociales se mantuvieron durante esa década, en el campo de las Escuelas Industriales en Monterrey (por
lo menos en las más importantes), dando respuestas dentro de
los modelos tradicionales, fortificados por profesionales influídos
por el nuevo enfoque de la reconceptualización.
Durante los 70's, con la ''fiebre obsesiva" de la reconceptualización, hubo una confusión en el papel del trabajador social, llegando a pensarse (y a actuar en algunos casos), que su función
era la de una especie de "agitador'' o de "organizador de masas",
llevando en sus espaldas el peso de lograr "el cambio social" solamente con su práctica.
A quienes nos tocó esa etapa, pasamos por situaciones
verdaderamente dramáticas, al tratar de ser congruentes con la
exigencia de la teoría, de lograr el cambio social a través de la
práctica profesional. A costa de pruebas, ensayos y dolorosas experiencias, buscando la orientación de maestros y supervisores
de prácticas, encontramos un enfoque muy partí cular, con el que
logramos insertarnos -junto con otros profesionales como psicólogos y economistas- en la red de posiciones sociales que estructuran las empresas. Ese enfoque fue el de "buscar las coyunturas" dentro del esquema, para realizar acciones de cambio en
las estructuras del sistema capitalista adoptado por las empresas,
y es así corno llegamos a formalizar la acción del trabajador social
en la industria.
Una de las coyunturas que encontramos en la práctica, fue
el estudio de los conflictos o problemas que contrarían los planes
de productividad de la organización, o'el "adecuado" clima laboral.
A través de las causas detectadas, podían proponerse acciones
y programas con un enfoque macro-social. De este modo, por lo
menos 1O de los grupos industriales fuertes de Monterrey -en la
década de los 70's- tenían dentro de su Departamento de Relaciones Industriales, una sección de trabajo social, con objetivos
distintos y hasta contradictorios a los clásicos de la empresa, pero
por fin convergentes en su direccionalidad: el Hombre.
Otro problema que tuvo que ser superado en esa época,
fue la delimitación de la función del trabajo social. Se concebía casi como un pecado la realización de trabajos administrativos, lo
cual confundía al trabajador social cuando pensaba en la empresa
como campo de trabajo; y se enfocaba por ello a los escenarios
tradicionales (gobierno, áreas de salud, etc).
Sin embargo, gracias a la unidad que trataba de conservarse entre los profesionales en la industria, se logró avanzar en ese
campo; el trabajador social modificó su propensión a considerar

29

a la empresa como una entidad social relativamente aislada, y
empezó a verla como una entidad en cuyas relaciones internas se
pueden comprender las cuestiones sociales, pro poniendo
modelos de análisis de la problemática interna de la organización,
en su relación con las estructuras y problemas de la sociedad
conjunta: relaciones de poder al interior y fuera de la empresa; los
sistemas de valores que se propician dentro y su influencia sobre
la sociedad, y los de ésta a su vez sobre la empresa.
Bajo este esquema, se hicieron estudios y ensayos,
patrocinados por las empresas, sobre temáticas como "causas
reales del ausentismo del trabajador'', "problemas demográficos",
"influencias de las empresas en la comunidad", "interrelación de
dos culturas en la empresa", "los círculos de calidad y su relación
con la familia", etc., dirigidos desde su planeación por los trabajadores sociales, auxiliares de otros profesionales de las ciencias
sociales: psicólogos, sociólogos, maestos, etc., proponiendo esquemas y programas para influir, aunque sea en una forma modesta, en la transformación social tan ardientemente anhelada.
Por otro lado, los nuevos métodos de investigaciónJ.
estadística, que se incorporaron a la formación del trabajo soci ,
permitieron, en la década de los 80's, la creación dentro de la
empresa de modelos metodológicos orientados a cambios de mayor trascendencia, implementados por los departamentos de
Trabajo Social, fundamentados en investigaciones sociales de
profundidad, de problemáticas que se dan fuera de las organizaciones, pero que tienen una recuperación directa en los hombres que las forman. Algunos de estos proyectos lograron trascender e influir sobre otras instituciones, imprimiendo un enfoque
global y un cambio en el tratamiento de los efectos de los problemas estudiados (Vgr. programas de planeación familiar, de
educación especial, situación de jubilados, problemática de adolescentes, etc.).
Posiblemente muchos de los programas o modelos propuestos no lograron trascender y se quedaron en proyectos irrealizables, por no darse en su momento las condiciones favorables
para su aplicación, pero no por ello las consideramos inválidos,
ya que fue precisamente la metodología implementada, lo que dió
al trabajo social la oportunidad de permanencia en las empresas
durante esa década, en la que se sufrieron quebrantos económicos terribles en todo el país, sobre todo con el problema de la
devaluación de 1982, y con un nivel de desocupación de dramáticos efectos.
Lamentablemente, y aunque en el área académica de las
escuelas de Monterrey, hay sistematizadas experiencias de un trabajo social reconceptualizado, en el área industrial las experiencias y logros durante los últimos 20 años no han trascendido, ni a

�30

una auténtica influencia en los cambios sociales, ni a un enlace
con su origen en la formación social recibida, y de ese modo se
han venido diluyendo, en lugar de fortalecerse. Es innegable que
la primera debilidad, (la de ejercer influencia importante en el cambio social), se explica desde el hecho de ser el trabajador social
un profesional asalariado, que vende su fuerza de trabajo a una
Institución que tiene propósitos totalmente definidos y vinculados
con los Intereses particulares de sus dirigentes o propietarios, y
por lo tanto el trabajador social, para seguir estando dentro, debe
"adecuar'' su participación a esos objetivos. En donde no se justifica la omisión, es en el enlace teoría-práctica-teoría, con la participación tanto de los profesionales como de las escuelas que los
formaron.
En los tiempos actuales, se han abierto plazas para los
trabajadores sociales en las empresas, y de hecho estoy gratamente sorprendida por el gran número de profesionistas colegas
insertados en las organizaciones, desempeñando funciones de
administración de recursos humanos, en las áreas de prestaciones, selección, capacitación, jefatura de personal, o en las áreas
de comunicación de las empresas. Yo misma, me desempeñe
como gerente de recursos humanos de una empresa chica, antes
de independizarme como consultora independiente. Sin embargo, y lo digo en base a mi experiencia personal, considero que
existe todavía cierta confusión en el rol que debe jugar el trabajador social, para cumplir realmente su misión y seguir teniendo éxito y permanencia en las organizaciones.
Quisiera ahora hacer unas reflexiones sobre lo que considero que debe ser el trabajo social industrial en estos tiempos de
"modernización", "apertura política", "orientación al cliente" y
''tratado de libre comercio". Independientemente del puesto que
ocupe el trabajador social, ya sea este administrativo, ejecutivo,
como staff, etc., y sin olvidar que debe cumplir al máximo con los
objetivos planteados por la institución, su función debe seguir
siendo una constante lucha por aplicar los modelos y prácticas
aprendidos durante la formación profesional. Esto es, implementando modelos de investigación, desarrollando análisis serios sobre los conflictos industriales y sus efectos sociales, enfocando el
trabajo con una visión macro, a través de procesos, no de programas o actividades aisladas. El trabajador social no debe restringirse a ser especialista o experto en comunicación de prestaciones o en diseño de apoyos didácticos para la capacitación,
sino obtener un conocimiento sensible, racional y científico de la
organización en la que labora, para poder establecer los cursos
de acción que conduzcan a cambios en beneficio del desarrollo
del hombre, sujeto de su práctica profesional. Esto, naturalmente,
deberá hacerse de acuerdo a las oportunidades que se vayan descubriendo, siempre con una visión crítica de la realidad.

31

Considero que esto sería poner en práctica en la em~resa,
la definición de trabajo social, aunque a veces por estrategia, no
sea identificado con ese nombre. Esto se debe posiblemente a
que no se ha logrado superar la imagen negativa del trabajador
social "terapeuta", "asistencialista", "chismólogo" ó "sabelotodo"
de la vida familiar del trabajador, situación que a estas alturas ya
no debería existir.
Estoy plenamente convencida de que existen oportunidades coyunturales para insistir en seguir abriendo campo para el
trabajador social en la empresa. Pero tambié~ es innega'?'e que
más que en otros campos, en esta área se requieren profesionales
plenamente comprometidos y siempre en búsqueda de cre~lmiento para que puedan dar respuestas a los cada vez más difíciles retos dentro de las empresas productivas, me refiero aquí al
crecimiento profesional, lo que en esencia debe constituir un compromiso de capácitación permanente, enfocado en cada caso
hacia lo que las empresas neces~n para apoyar ~us prograf!lSS
de cambio acelerado y su necesidad de modemtZ_ac16n: psicología social e industrial, sociología en general, técmcas_de ~dministración y planeación estra~égi(¿l, desarrollo organ!zac,onal,
técnicas y procesos de comunicación '! d_e educac1ó~: liderazgo,
etc. Capacitación que nos perm~ optimizar l~s hab1lldad~s que
caracterizan a los trabajadores SOC\al_e~: C?Spacidad de trabaJo, decisión de enfrentar los problemas, m1c1ativa, etc., y qu~ los lleve a
ocupar posiciones de jefatura desde donde más fácilmente podrán ejercer la función para la que fueron formados: colaborar en
procesos de transformación social y desarrollo del ser humano.
Para terminar, quisiera apuntar lo que c&lt;;msidero son las
fuerzas restrictivas e impulsoras del trabajo social en estos momentos, y las perspectivas quevi~umbro en el campo de la empresa, en los linderos de un nuevo siglo.

FUERZAS IMPULSORAS:

1.-PREOCUPACION DE LA FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL
DE LA U.AN.L. (desconozco lo que se esté haciendo actualmente en las otras escuelas de trabajo social), por una preparación académica y prácticas centradas en ta formación de
profesionales capaces de formular, diseñar y operar modelos
de intervención adecuados a la realidad social actual, a través
de las instituciones donde están insertados.
2.- ESTAMOS TODOS DE ACUERDO EN QUE LA "TRANSFORMACION SOCIAL" ES UNA MISION HISTORICA DE LOS
PUEBLOS, en la que los partidos políticos y los líderes de go-

�32

33

biemo, tienen el papel principal. Nosotros como profesio nales
enfocados en el área social, junto con otros profesionistas de
las ciencias sociales, tenemos ideológicamente clara nuestra
función y responsabilidad de contribuir, desde nuestra propia
y particular esfera de accion, a clarificar los niveles de conciencia y buscar, con una visión crítica y equilibrada, el desarrollo
del ser humano y el paso a un nuevo orden social.

3.-LAS PRACTICAS Y METO DOS DE fNTERVENCION
PROFESIONAL aprendidos en nuestra carrera, han podido implementarse aun dentro de organizaciones de campos tradicionales, -en las empresas productivas-, cuando esas prácticas
y métodos han seguido procesos completos. Esto ha sido posible gracias a la visión globalizadora que implican las metodologías de trabajo social, que son parte de la formación profesio
nal y que no tienen otras carreras.

4.- HABERNOS QUEDADO "CONGELADOS" EN LA SISTEMA T/ZACION DE LA PRACTICA PARA REVERTIRLA EN
TEORIA. En 20 años deben abundar las experiencias del trabajo
social reconceptualizado en el área industrial e insitucional, que
deberían ser las nuevas teorías que se estuvieran impartiendo
a los estudiantes que serán quienes ocupen los empleos en un
Muro inmediato.

PERSPECTIVAS DEL TRABAJO SOCIAL INDUSTRIAL

PREOCUPACION DE
UNA EMPRESA MEXICANA

4.- LA ADECUADA ACTUACION DE LOS TRABAJADORES SOCIALES ya colocados en industrias y posiblemente algunas
estrategias de empleo de las escuelas de trabajo social, han
permitido la generación de nuevas plazas en este campo.

FUERZAS RESTRICTIVAS:

DE VANGUARDIA

ESTRATEGIAS PARA EL
AVANCE

1.- EN VIRTUD DEL ENFOQUE TRADICIONAL que tuvo por
muchos años el trabajador social, esta profesión sigue teniendo poco prestigio en la estructura ocupacional. Esto definitivamente limita en las empresas industriales la contratación de
nuevas plazas. Hay que superar la imagen negativa, trabajando
siempre con un enfoque macro-social.
2.- SIGUE HABIENDO POCA VISIBILIDAD DE TRABAJADORES
SOCIALES EN LAS MEDIANAS Y PEQUEÑAS EMPRESAS, organizaciones de bienes de consumo, instituciones dedicadas
a la enseñanza, etc., que son modelos de la economía popular
de México, y puntos álgidos de SERVICIO, y que están saturadas de administradores clásicos, ingenieros o economistas con
miope visión social, pero que se han sabido ''vender'' mejor que
nosotros. Un gran reto que hay que enfocar.
3. - FALTA DE ASOCIACIONES DE TRABAJADORES SOCIALES
INDUSTRIALES. (asícomo de otras áreas), que pugnen además
de la superación personal y profesional, por ser un enlace con
las universidades para hacer que se den nuevas plazas y fuentes de empleo.

LOS PROBLEMAS MAS
RECURRENTES EN
MATERIA DE RECURSOS

-CALIDAD
- INNOVACION
- COMPETENCIA
-CLIENTE

- ENFOQUE Y PREMURA
-ESTABLECER METAS
- COMPARTIR RESPONSABILIDAD Y PARTICIPAC.
- CALIDAD DE VIDA

- COMUNICACION
- SALARIOS Y MOTIVACION
- CAPACITACION

HUMANOS

*****

�35

LOS JOVENES SOLTEROS Y SUS FAMILIAS DE
ORIGEN
LUIS LEÑERO OTERO*
1.- LOS JOVENES COMO POBLACION Y COMO COMPONENTE DE LA UNIDAD FAMILIAR

La población juvenil y su contextualización

Según nuestras estimaciones (Leñero, 1983; pp. 158-161),
aproximadamente una cuarta parte de las familias nucleares (cerca del 70% del total) están en su etapa intermedia y tienen entre
sus componentes, jóvenes solteros. A estas familias habría que
agregar las de tipo extenso y las mixtas que también comprenden
a jóvenes solteros entre sus miembros.
En total, podríamos decir que entre el 25 y el 28 % de las familias mexicanas son familias con jóvenes sin unión marital reconocida. Es decir, cerca de 5 millones de familias entendidas como
-unidades domésticas (familias-"hogares"). Sin embargo, la presencia del joven (entre los 15 y los 24 años: el 23% de la población
total) (CONAPO, 1988; P. 136), es aún mayormente significativa
en la familia mexicana, pues las relaciones orgánicas de ésta rebasan en mucho la delimitación de la unidad doméstica. El joven está
presente en su familia, de muchas maneras; incluso después de
casarse o unirse maritalmente, después de emigrar a otra localidad o país, o después de rebasar los mismos 24 años y vMr con
sus padres en u_
na unidad familiar compuesta o extensa.
El modelo liberal de familia pequeño burguesa de tipo nuclear-conyugal opera de manera un tanto dependiente, dentro del
~reo de la familia parental, más de lo que pareciera ser a primera
vista.
Pero cuando estamos hablando de jóvenes desde el punto
de Vista demográfico estamos identificando convencionalmente a
un sector de población, en referencia a indicadores de edad que
podría pensarse marcan etapas definidas del desarrollo Individual
de las personas. Esto es también bastante relativo, aunque nece-

*

Director del Instituto Mexicano de Estudios Sociales, AC.

�36

37

sario para un trabajo sociodemográfico, con tal de que se reconozcan otros elementos que matizan y permiten hacer una recl~sificación diferenciadora de dicha población según características más cualitativas. Una de éstas podría ser la que alu~e a los
caracteres de tipo psíquico, pero evidentemente no es viable en
la formación de estadísticas globales.
En cambio los indicadores convencionales utilizados para
medir niveles so~ioeconómicos y los que diferencian 1~ ~id~d rural y urbana de la población, con todo y sus grandes limitaciones
y relatividades, nos permiten disting_uir grandes see:tores de p~blación de jóvenes según su ocupación, status soc1oeconóm1co Y
hasta configuran un perfil de clase social de ellos.
Es así como podemos elab~~r una ~ipología ~ormal de los
jóvenes que intervienen en su familia de origen, segun su sexo (2
categorías), estado cMI (3 categoría~), edade_s (2 categorf~s),
pertenencia a un sector de ciase social o eguivalente -pr~c•samente a través de la ubicación socioeconóm1ca de la fam11ta- (4
categorías), ubicación residencial rural o urbana (3 categorías).
Estaríamos hablando, al momento de c~r todas las ca~egorías
entre sí, de unos 144 tipos formales de Jóven~s, susceptibles de
ser analizados separadamente, al menos, en cinco con1untos categoriales. Esto sólo lo mencionamos ahora para remarcar la
necesaria cautela al momento de querer hacer generalizaciones
demasiado amplias cuando se alude a un término tan simple como
''familías con jóvenes", que de hecho encierra toda una variedad
de tipos.
Por otra parte, nos interesa, identificar al joven '.'de fami!ia"
como protagonista de un grupo que expenmenta la interacción
"joven-adulto". El joven es joven porque hay un adulto frente a él,
pero también el adulto es tal 8:' _c onfronta~ cc:m el ]&lt;?ven. El ~dulto
vive en sí mismo y en la fam11ta, la expenenc,a del Joven, diversa
de la suya del pasado. Esto que parece un juego de palabras,
refleja una realidad operante clave.

El joven como testigo y protagonista de la vida familiar

En esta presencia del joven en la familia, se produce un fenómeno de testimonio y autoconciencia de la misma, a través de
los ojos testigos de la juventud que, aunque se muestre aparentemente pasiva, callada, sumisa, resulta cuestionadora de la ambivalencia familiar. El joven se da cuenta de las caretas que usan
padres y parientes entre sí, sobre todo, frente a los "de afuera".

Hasta ahora se ha enfatizado principalmente la cuestión de
identidad del adolescente y del joven, pero se ha estudiado aún
poco el sentido de la identidad familiar adquirida cuando el hijo se
hace joven. Este obliga a su familia a redefinirse.
Por ello, describir a la familia del loven, y no sólo centrar el
análisis de la problemática juvenil en s , puede dar muchas luces
respecto a fenómenos específicos tales como la conducta sexual
de los adolescentes, la temprana nupcialidad o la unión marital Informal, el embarazo precoz, la migración y la ocupación o desocupación juvenil; la deserción escolar, la morbilidad (incluyendo el
alcoholismo y la adicción a otros estupefacientes).
Pero más importante que el mismo desplazamiento de la
problemática del joven en situación crítica individualizada, hacia
la problemática familiar misma, es el estudio de los papeles que
tiene el joven en su familia, pues su desconocimiento y "ninguneo"
por parte de los demás miembros de la familia, le llevan a su salida
temprana del seno famíliar y a la formación prematura de una
familia de procreación, supuestamente autónoma, sin la tutela
formal de los padres, como antes sucedía, pero que ahora sigue
requiriendo informalmente.
El planteo ideológico de una individuación y mayoría de edad personal, a los dieciseis o dieciocho años, así como la liberación de la conducta sexual, de la dependencia familiar de los padres y de la necesaria formación de una familia nuclear conyugal,
independiente de las familias de origen de los padres, ha contrastado con el hecho socioeconómico de insuficiencia real de las parejas jóvenes para montar su propio hogar autónomo a temprana
~ad.
.

La crisis económica de los últimos años ha hecho más patente la inadecuación del modelo atomizado de familia-unidad doméstica-nuclear, basado en una conyugabilidad supuestamente
fundamentada en el amor, psíquicamente maduro. Esta modalidad se opone a la realidad mayoritaria de familias que viven en la
subsistencia cotidiana. El costo unitario y per cápita de una familia
nuclear es considerablemente mayor que el de una familia extensa
o extendida en la que conviven en el mismo hogar diversos parientes (Arizpe, 1988; pp. 79-81). Los recursos de que dispone son
también más limitados, tanto laboral como moralmente. El modelo
de familia nuclear resulta muy costoso para los jóvenes que aspiran tempranamente a él pero que no lo pueden lograr sino hasta
pasar a la siguiente etapa del ciclo familiar, precisamente en esa
en la que aparecerán los hijos jóvenes y ayudarán al montaje de
la sucesiva familia nuclear, pero en la que, a menudo, no se reconocerá nuevamente el papel que de hecho llegarán a tener los
futuros jóvenes en la familia.

�38

39

Estudiar esta función del joven en la familia, al mismo tiempo
que reconocer su doble proyección y respo~~bilidad (como
miembro de ella y como preparador de su familia futura) es una
tarea no siempre bien planteada por los estudiosos de laj~entud,
de la familia, o menos aún, de quienes se abocan al análisis de los
fenómenos socioeconómicos.

2.- CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL ESTUDIO
DE LA FAMILIA.
La familia como unidad muttifacética con diversos sign~

ficados.

La familia es una unidad mediadora interdependiente. La explicación de su manifestación sólo se logra mediante el conocimiento de sus múltiples facetas a través de la interacción de sus
distintos miembros y de las diversas relaci?nes con las uni~~des
exteriores a ella. Pero esto sólo es generalizable en la relattv1dad
de los distintos tipos de familias existentes, según su ubicación en
el contexto social y según su composición y caracterización Interna.
Si recabamos información formal, proveniente de un sólo informante perteneciente a la familia, obtendremos datos unilaterales bastante subjetivos. Estos lo son necesariamente en cuanto
que cada Informante tiene una posición más o menos dominante
o dependiente al interior de su familia, y en la que el captador de
la información produce un determinac;to tipo de estímulo, suscitadar de reacciones realistas o simbólicas.
· La familia suele fabricar una versión pública -su careta externa consabida- antepuesta a su manifestación interna, privada e
informal. Sólo cuando desdoblamos esta dualidad actuante podernos explicar los hechos familiares. Por ello sólo una perspectiva
hermenéutica -reinterpretativa de los diversos datos formales recabados por fuentes distintas- permite acercarse un poco más a
la reconstrucción de la misma realidad _unitaria. Veamos alguna
forma de tratarla.
El estudio hermenéutico del cambio familiar a partir de
diversas versiones de sus miembros en interacción.

En esta oportunidad, vamos a plantear un acercamiento directo al estudio del cambio de la unidad familiar, a partir de la pro-

pla perspectiva de los miembros jóvenes pertenecientes a las unidades domésticas.
De hecho, la fuente Informativa básica utilizada para el estudio de la familia ha sido, casi exclusivamente, alguno de los dos
componentes de la pareja marital central Oefe o su cónyuge) de
familias generalmente concebidas corno conyugales.
Rara vez se piensa que los jóvenes solteros sean buenos
informantes sobre la vida familiar misma. Sin embargo, el grupofamiliar es lo que es, y cambia en su proceso cíclico, debido a la
interacción de sus diferentes miembros, incluyendo, de manera
especial, a los jóvenes.
Por eso, sólo cuando observamos los hechos familiares en
tres generaciones podernos tener una Idea clara del sentido que
están teniendo los cambios reales, tornando en cuenta la doble
dimensión de lo familiar, pública-privada; y la de los hechos y
dichos contrastantes; pero también, siendo concientes de que los
cambios nunca son simplemente lineales -ascendentes o descendentes-, ni tampoco permanentes o acelerados en el mismo
grado. las historias familiares nos llevan a pensar siempre en movimientos cíclicos de carácter más bien pendular e irregular.
Pero además, la dimensión cualitativa necesariamente se
vincula estrechamente con el supuesto teórico del estudio hermenéutico de la familia: necesitamos adoptar una metodología de relnterpretación de sus manifestaciones, no sólo las reales, sino
también las aparentes, pues éstas no dejan nunca de ser representaciones sociodramatúrgicas, con doble o triple significación.
Los hechos familiares, sus pautas, sus normas, sus prácticas y sus expectativas, no son unívocos al nivel de la unidad
familiar: obedecen a un juego múltiple de presiones, intercambios,
ensayos y apariencias, rara vez definitivas.
La realidad familiar siempre representa una búsqueda de
conjunción nunca lograda en una única significación. Así, por
ejemplo, los embarazos de las mujeres, más que perseguir el propósito de tener hijos suelen tener, frecuentemente, el de conseguir
o de retener maridos; y el uso de anticonceptivos responde -también paradójicamente-, no sólo al de.seo de no lograr un embarazo, sino muy comúnmente, más aún, al de tener relaciones sexuales; así mismo, las relaciones sexuales se suelen encaminar muchas veces, más que a la satisfacción del instinto genésico, a la
búsqueda de la propia identidad y a la superación de la inseguridad de sí mismo, cuando no al ensayo de algo aún inaprendido.
Pero todo esto no ocurre sólo en la motivación causal o en
la intencionalidad de la acción indMdual, sino en la ambivalencia
de los mismos hechos familiares, mediatizados por la unidad faml-

�40

41

llar, a la que se pertenece no tanto por voluntad y querer propio,
sino por adscripción social Involuntaria.
Y es por ello, precisamente, que para entender la conducta
aparecida en el contexto familiar, necesitamos asomamos, de
manera urgente y clarificadora, a la familia de los jóvenes: la otra
versión de la familia más conocida y convencional Qa de los padres
con sus hijos aún niños).

3.-MANIFESTACIONES SINTOMATICAS DE LA VIDA
FAMILIAR DE LOS JOVENES

Composición de las familias de los jóvenes varones.
SI utilizamos los datos de la última encuesta de jóvenes realizada por el Instituto Mexicano de Estudios Sociales, AC. en la
ciudad de México y con muestras de control en Querétaro y Moreiia, a una población joven de tres categorías paralelas (estudiantes pertenecientes a las clases medias; jóvenes trabajadores, representantes de las clases proletarias, y jóvenes desocupados,
ubicados en las zonas marginales suburbanas; todos ellos solteros, entre las edades de 15 a 24 años), podemos confirmar algunos datos de la composición familiar a la que pertenecen:
- El 89 % de los jóvenes varones solteros, viven en el hogar de sus
padres: son, de hecho, dependientes del jefe de familia, que es,
en el 75 % de los casos, -si nos atenernos a su propia declaración-,
el padre de ellos. Hay, por lo tanto, una cuarta parte de jóvenes
que viven en un hogar comandado o por su madre, o por otra persona. Un dato, de hecho, muy superior a la declaración censal, en
la que aparecen no más de 15 % de jefes de hogar del sexo femenino. La diferencia entre las familias de diferente clase social y de
ocupación diversa del joven se acentúa al pasar de un nivel socioeconómico superior a uno más marginal. En el cuadro I aparecen
los datos obtenidos.
Lo anterior significa que la estructura formal de la familia, al
avanzar en su etapa de desarrollo, hace participar en la jefatura
oficial del hogar a otras personas diferentes del padre-hombre,
principalmente a la madre. Esto sucede más todavía en el caso de
las familias marginadas y se declara como un hecho de facto, aún
en mayor medida, cuando se le reconoce autoridad real al padre
en sólo el 72% de los casos (en lugar del 80% oficial, y a la madre,
en el 18% (en lugar del 12 %). En especial, un 4 % de los jóvenes
dicen ser, de hecho, ellos mismos, la autoridad en su família de
origen.

Cuadro No. 1
Quién es el jefe en la familia de los jóvenes
(Núms. abs. 592)
Persona

Total

Familias de
C. media

Familias de
C. prolet.

Familias de
C. margin.

8 padre

80 %

85 %

82 %

75%

la madre

12%

10%

10 %

15%

Otra

8%

5%

8%

10%

Total

100 %

100%

100%

100%

Fuente: IMES.- Encuesta 1987 de Jóvenes varones. (lnv.No.217)

Por lo que respecta a la composición familiar, la información

es la siguiente:

Cuadro No. 2
Composición familiar de la familia de los jóvenes
(Núms. abs. 592)
Tipología

Nuclear

Total

Clase
Media

Clase
Prolet.

Clase
Marginal

71 %

78%

69%

67 %

Más que nuclear 13 %
Extensa
4%

6%

16%

16%

4%

3%

5%

12%

13%

12 %

12%

100 %

100 %

100%

100%

Seminuclear
Totales

Fuente: IMES.- Encuesta de Jóvenes varones 1987 (lnv. No. 217)

�43
42

La pregunta obligada es la que plantea si son aplicables teo-El modelo de la familia nuclear, predomina, sobre todo,
porque es un hecho que en la etapa intermedia de la vida famUiar
hay una marcada tendencia a hacer1o real y a que la familia sea
más claramente autónoma de los parientes.
La diferencia por clase social, sin embargo, es sensible. Las
familias de los estudiantes de clases medias aparecen mayormente corno nucleares, y en el caso de las de los desocupados marginales, mucho menor. Una quinta parte reconoce la fórmula extensao semiextensa, seguramente como estrategia de sobrevivencla
y abatimiento mayor de costos y gastos de la vida doméstica compartida. Pero aún así, el modelo pequeño burgués urbano de vida
familiar, en el que vive el joven, se impone. Incluso en el caso de
la fórmula seminuclear que para la convención social significa una
familia "incompleta": en la que fal_ta uno de los padres, o Incluso,
ambos. Es el caso de un 12 % del total de familias, en donde el joven tiene seguramente, siendo varón, un papel más importante,
sobre todo, cuando falta el padre y cuando tiene hermanos menores.
De hecho, resulta significativo que en el 88 % de las familias
con jóvenes haya más de cuatro hijos, y más de 6, en el 66% de
los casos. Estamos todavía ante una generación de familias (en
su etapa de desarrollo intermedio o final) en las que la fecundidad
ha sido abundante. Son los jóvenes entrevistados la última generación venida sin mayores controles de una fecundidad "espontánea" por parte de sus padres. Muchos de ellos no existirían si la
anticoncepción se hubiera difundido antes.
Las familias a que nos referimos aquí han recibido todo el Impacto de los eventos de los años ochenta, afectando necesaria·
mente su organización interna y externa, en muchos sentidos, entre ellos, el modo de socializar a sus niños y jóvenes. Ello ha planteado una serie de cuestiones que se vinculan con los procesos
de reproducción de las familias mismas.

rfas y propuestas como las de u_n Erikson (1979), en nuestro caso
nacional, cuando tratarnos de entender no sólo al joven actual, sino a la misma organización familiar, base reproductora de esa
identidad proyectada hacia el nuevo siglo por llegar.
La información de primer grado de que disponemos requiere
todo un ejercicio de reinterpretación, que estamos por llevar a cabo en próximos trabajos. Mientras tanto, podemos comenzar por
revisar los datos de la encuesta coordinada por el Centro de Estudios Educativos A.C. en años próximos pasados (Leñero, 1987).
La información de dicha encuesta nos permite comparar el grado
de compenetración e identificación de las personas con sus padres.
La curva de la compenetración con los progenitores no es
muy diversa entre adolescentes, jóvenes, adultos-jóvenes, adultos-maduros y mayores de edad, entre los hombres. Fluctúa
zigzagueante en las diversas etapas, entre el 47% de Identificación
con ellos y el 52 %. En cambio, en el caso de las mujeres, hay una
sensible caída, desde el 58 %, hasta el 42 %; precisamente en el
paso de la adolesc!:!ncia -la edad de mayor Identificación con los
padres- a la siguiente etapa de juventud y después, en la de madurez adulta, con los menores índices de identificación. Resulta
sintomático que el cambio operado en las pautas de conducta de
la mujer resulte mucho más contrastante que en el caso de los varones.
Por otra parte, la encuesta de jóvenes varones de 1987 nos
plantea, en el caso masculino, una identificación mayor con lamadre que con el padre: 56 %, contra 39 %, con sólo un 5 % de rechazo de ambos. Más aún, un 59 % de jóvenes afirman que su futura esposa convendría que fuera parecida a su madre. Estamos
pues, ante un fenómeno de vinculación madre-hijo, constituyente
de un binomio sociocultural que perdura en la dinámica familiar y
que aparece evidente en la juventud avanzada.

Lo cierto es que la familia resulta ser una unidad vital para la
identificación del joven. En ella aparecen tíos, primos, abuelos, en
La cuestión de la identidad juvenil, a partir de su propia las referencias que da el joven, sobre todo, en las entrevistas profamilia.
fu~as. En la ~isma encuesta, el ¡·oven admite que suele recurrir
adiversos panentes en el 62 % de os.casos. Se trata aquí también
de un fenómeno de adscripción con la parentela, sumamente fuerLa primera de estas cuestiones es la que se ha venido estU- te.
diando en Europa y en los Estados Unidos, referente ala identidad
misma de las nuevas generaciones de jóvenes (lehalle, 1986). Lla· .1 La familia aparece, de hecho, entre los valores de la vida más
mala atención el desarrollo de toda una serie de teorfas al respec· '!Jportantes del mexicano de nuestros días, de acuerdo a la revito, y nos hace pensar que tras esta cuestión se esconde una in- sión hecha por autores diversos, entre ellos, Luis González y Gonquietud muy grande del mundo adulto por saber cuál es la nueva ZáJez (1989). La principal razón de ello es la sinrazón de la adsforma de socialización y formación de los jóvenes de hoy, quepo- cnpción involuntaria: pertenecemos a la familia porque sí.
ne en tela de ¡uicio el sistema reproducido por la misma estructura
familiar en cnsis.

�44

El fenómeno de la consanguinidad opera aunque se rechace
al padre, al hermano o al pariente. Tarde o temprano sale a flote
la fuerza de la sangre y ello constituye la esencia de una identidad
reproducida casi irremediablemente.
Los jóvenes mismos nos reproducen estas recurrencias, en
muchos sentidos, las cuales creíamos superadas por una modernización que de hecho queda amestizada con la tradición familfstlca.

El papel del joven en la familia a partir de su propia perspectiva.
Lo anterior no significa que la familia del joven le sea realmente "ideal" como experiencia vital. Al menos en casi la mitad de los
casos: el 46 % reconoce tener problemas con el padre; el 30 %,
también con la madre. El 47% de los jóvenes califica a su propia
familia como desunida, un poco más los de la clase trabajadora
que los desocupados marginales y que los estudiantes.
La actual autoridad familiar ciertamente ha atemperado el rigor de antaño, pero aún un 55 % de los jóvenes la identifican como
una autoridad firme -aunque flexible-; mientras que un 17 %, abiertamente la critica por ser demasiado impositiva, o por mostrarse
excesivamente débil. Un 67 % del total, de hecho, dice no aceptarla o aceptarta con reservas -porque "no hay de otra".

Pero el joven tiene, por lo regular, en el seno familiar, elementos para una puesta en duda racional de la autoridad de los padres:
una escolaridad por arriba de ellos, que los hace supuestamente
más informados de la vida moderna. Sólo el 37 % de los padres
varones y el 28% de las madres tienen una escolaridad mayor a
1~ primaria, mientras que el 84 % de los jóvenes está en esa situación.
Otra de las dimensiones del supuesto cambio familiar apuntado por cada nueva generación -convMente con la anterior en la '
misma familia- es la del cambio de los papeles de los jóvenes en
la vida familiar. Los jóvenes entrevistados que dicen desempeñar
un papel muy importante en la familia son apenas el 26 %, que se
eleva según la clase social:
Resalta la consideración simbólica con la cual se autoestima
el estudiante, y la baja o nula del desocupado marginal (Véase elcuadro 3).

45

Cuadro No. 3
Papel del joven en su familia según él mismo
(Núms. abs. 592)
Grado de import.
en la familia:

Total
%

Estudiant Trabaj.
CI. Media CI. Prol.

Desocup.
CI.Marg.

Muy importante

26

35

24

19

Relativa importancia

40

45

46

27

Poco o nada Imp.
Totales

34

20
100

30
100

54

100

100

Fuente: IMES.- Encuesta Jóvenes varones 1987. (lnv. No. 217)

Resalta la consideración simbólica con la cual se autoestima
el estudiante, y la baja o nula del desocupado marginal.

Conductas sociofamiliares de los jóvenes, vistas en una
perspectiva analógica entre sf y en relación con las generaciones anteriores.
El siguiente cuadro presenta algunas de las acciones que
representan la participación directa del joven a los fenómenos familiares, estudiados a partir de su involucración familiar y en su
proyección hacia la formación de su próxima familia. Las enlistamos por grandes rubros de conducta sociocultural y socio-demográfica.

�46

47
CuadroNo.4
Actitudes y conductas sociofamDlares de los jóvenes varones,
sintomática de los cambios y persistencias de pautas culturales
en México. (por clase social y ocupación juvenil)
ndicadores
MACHISMO

(Porcentajes)
Total CI.Med. CI.Prol. CI.Marg

42

Indicadores

Total C. media C. prol. C. marg.

NOVIAZGO Y MATRIMONIO
1a.novla: entre 10 y 14 años
54
Ha tenido más de 5 novias
42
Ha embarazado a alguien
15
Si embaraza, se casa
54

51
30
9
67

53

67

49
15

46

Piensa casarse antes 21 años

16

8

20

67

68
36

63

11

Cree posible divorciarse
Piensa vivir unión libre

45

21
61
21
71
49

67

64

Piensa tener mujer sin casar

44

49

48

15

28

24

Piensa tener amante, casado
MIGRACION Y MOV. FAM.

47
31

23

32

38

71

64

Originario de un pueblo

7

6

7

8

22

30

Originario de otra ciudad
Padre originario de pueblo

9

12

17

9
24

6

22

26

31

33

33

28

44

52

45

35

Percep.Fam.Prop. descenso
SALUD FAMILIAR

3

3

4

3

30

52

No acepta esposa trabaje
Opinión:es más hombre quien:
-Mantiene autoridad en hog.

50

39

50

61

-Procrea muchos hijos

. 7

4

6

-Se opone al feminismo

66

66

-No reconoce iguald.sexual
SEXUALIDAD
Ha tenido ya relaciones sex.

22
64

46

43

64

Inició Rel $ex.antes 15 años
Sí Rel.Sex.: con la novia
: con amiga

26

55
26

62

60

69

: con prostituta
,\cuerdo haya libertad sexual

22

73
19
58

71
17

57
81
31

53

64

67

66

68

Minusvalidez en la familia

6

4

6

7

Salud deficiente, de niño

39
41

43

. 46

47
55

54

Fallecimientos en la familia
Alcoholismo en la familia

54

30

28
24
49
15

33

45

75

Acuerdo con Rel.Sex.Premarit

58
67

Justifica la prostitución

36

39

32

Justffica homosexualidad

27
72
24

30

25

73
26

69

37
25
73

24

22

Uustffica divorcio
Justffica aborto
~TICONCEPCION

Padre originario otra ciud.
Percep.Fam.Prop. ascenso

Alimentación deficiente, "

53

Ha usado anticonceptivos
No usa porque "es cosa muj."

37
51

40

34

20

~coholismo del padre

16

7

20

32

54

65

Drogadicción en la familia

10

2

11

21
18

Acepta uso condón
Dice aceptar vasectomía

56

62

48

57

Drogadic.:alguno de los hijos

7

1

7

13

43

33

45

Dice aceptar aborto

19

51
18

19

22

Ha usado ya el condón

29

33

27

27

Fuente: IMES.- lnvestlgacl6n de Jóvenes varones, 1987.

Qnv. No.217)

�48

Los datos anteriores, más que una medida de lo que de hecho está sucediendo en la realidad actual del joven mexicano, en
referencia a su vida familiar, representan un espectro actitudinal
derivado directamente de su propio contexto.
Los porcentajes obtenidos de este estudio requ_ie~en de una .
reinterpretación, pues las respuestas esconden casi siempre un
juego de verdades a medias. Nuestra observación sintética en este trabajo sólo puede ser, por ahora, un tanto indicativa de algunas
pistas de análisis:
El machismo sigue estando presente en la realidad familiar
mexicana y pareciera que el proceso de cambio de los patrones
de conducta apuntados por la nueva generación joven está grandemente mediatizado por la organización familiar a la que esa misma generación pertenece. En dicho contexto, la resultante parece
ser grandemente ambivalente: por un lado, los Jóvenes afirman
con convicción que ya no piensan como los clásicos machos del
pasado; pero por otro lado, se han socializado en un ambiente familiar en el que el padre, los tíos, los abuelos, y hasta los hermanos
mayores y otros parientes, conciben el orden familiar basado en
la dependencia femenina y en el supuesto resguardo de sus mujeres. Los datos parecen confirmar modificaciones de las pautas
ideales, que llegan a la población masculina convertidas en una
típica actitud "neomachista" juvenil. Esta actitud tiene necesariamente efectos sociodemograficos múltiples: desde el hecho de
considerar que los anticonceptivos "son cosas de mujeres" y que,
en el fondo, a ellos les atañen de manera bastante indirecta, hasta
afectar todas las proyecciones concretas de noviazgo y matrimonio concertado en base a un acuerdo que todavía no deja de ser
tradicional en sus principales fundamentos.

49
joven vive, una tendencia de doble sentido que resulta contradictoria: por un lado, una que favorece el cambio de conducta juvenil,
sentando las bases de una nueva generación, más instruida y más
liberalizada, con menores controles y con exaltación simbólica de
su papel salvador de la nueva sociedad; pero por el otro lado, una
fuerte inercia que opera conservadoramente en la misma crisis
familiar que viven padres e hijos.
La inseguridad social parece hacer de la familia una zona de
refugio vital que no sólo se aplica a las familias de los marginados
y del proletariado, sino también a la de los sectores de las clases
medias urbanas, también cada vez más proletarizadas.

los datos comparados de las familias de los jóvenes de los
diferentes niveles estudiados asombra en cuanto a similitud de
manifestaciones y tendencias: Se trata de familias migrantes casi
en semejante proporción. Se trata de familias cuya expectativa de
movilidad ascendente, en la urbe, es relativamente la misma. Se
trata de inseguridades, cuando no patentemente económicas, sí
morales y psíquicas.
Pero las cifras parecen descubrir muchos matices de esa común ambivalencia alimentada y mediatizada por la representación
dramatúrgica de la vida familiar, protagonizada con mayor estelaridad por los mismos jóvenes: hacia dentro, pero también, y
sobre todo, hacia fuera. En los barrios marginados, en los centros
de trabajo, en las mismas escuelas; así como también en los
espacios de expresión y de angustia y soledad juvenil: casi un
tercio lo declaran abiertamente, pero una mayoría parece confirmarlo en muchas de sus actitudes. El joven carga con una herencia de formas y estilos de ser, difíciles de borrar, más fáciles de incrementar con los nuevos ingreqientes de la crisis actual. El alcoholismo es uno de ellos: casi la tercera parte lo declara presente
en la familia, pero a una mayoría le resulta, de hecho más que
"normal" y hasta casi cotidiano-semanal. Al alcoholismo se le agre. gala droga y otras adicciones, pero el fénomeno es esencialmente
el mismo y está inmerso en la vida familiar compartida, desde el
nacimiento hasta la juventud.

Suponer un cambio de conducta en cuanto a la edad de la
primera unión y del matrimonio, en el sentido de su retraso, no
deja de ser un tanto imaginario, a la luz de las respuestas que afirman, en más de las cuatro quintas partes de la población masculina joven, que lo piensan hacer después de los 21 años; pero al
mismo tiempo, un 64% nos reafirma que ya han tenido, antes de
Y en esta óptica de análisis reinterpretativo, útil para la
casarse, relaciones sexuales y que, de quedar embarazada la chica (o grande), aceptarían finalmente casarse Oas dos terceras par- , comprensión de los procesos de cambio irregular e informal de
l~s familias mexicanas, dejamos aquí nuestro apunte hermenéutes de ellos). Reconocemos, de hecho, una po$tura bastante traditico sobre los posibles rumbos pendulares de las actuales familias
cional: la unión marital llega más temprano de lo que idealmente
se pensaba.
de los jóvenes y de los mismos jóvenes como protagonistas de
sus familias parentales y de las suyas de procreación, próximas.
Pero a lo anterior le agregamos la liberación de los controles
de la conducta sexual: los datos nos apuntan una mayoría cada
vez más "normal" de valoración a la libertad sexual, a la relación
premarltal y extramrital, y la casi total aceptación del divorcio, cosa
que hace unos pocos años apenas si se podía afirmar en voz baja.
Todo ello produce, desde el mismo seno de la familia en la que el

�50

4.- CONSIDERACIONES FINALES EN CUANTO A PISTAS
DE INVESTIGACION.

En relación al estudio social de la familia, a partir de la
perspectiva juvenil
Es necesario llevar a cabo estudios intergeneracionales de
las familias, si de verdad se quiere conocer más acerca de los procesos de cambio en la reproducción de las mismas.
Para este propósito, resulta imprescindible una labor de recabación de información y datos sobre los ciclos familiares y sobre las modalidades de la formación de las familias, de generación
a generación.
Esto no puede hacerse solamente con estudios transversales de tipo más bien cuantitativo en los que se agregan y se comparan datos de conjuntos estadísticos, pues en ellos difícilmente
puede recuperarse y recomponerse la unidad orgánica y procesal
de la vida familiar en sus diversas transformaciones cíclicas.
De ahí que es preciso ensayar caminos metodológicos diversos que, de hecho, resultan complementarios a los anteriores. Entre ellos, el estudio de tipo longitudinal en las mismas encuestas,
tanto con indicadores precisos -que permitan la medición de los
fenómenos que intervienen en el proceso cíclico- como con investigaciones de naturaleza más cualitativa y comprensiva (estudios
de caso, análisis de dinámicas grupales y semlexperimentales,
triangulación de datos recabados por distintas fuentes y en momentos diferentes , tipo panel, etc.) que den lugar a la interpretación del sentido de las conductas. Sólo así se podrá llegar a la
búsqueda más completa de las explicaciones causales del comportamiento humano, desde su nivel microsocial, hasta su generalización macrosocial, y viceversa.

51

Su protagonismo permite teórica y empíricamente entender
mejor el comportamiento de los adultos y el posible cambio de las
tendencias seculares, en su corte generacional y en su secuela.
El estudio de la presencia de los jóvenes da lugar a estudios
comparados de cohortes poblacionales y a sus seguimientos en
el tiempo.
Particularmente, analizar a los jóvenes en sus diversas manifestaciones sociales puede ayudamos a esbozar las implicaciones prospectivas de las nuevas familias en formación, desde antes
de su constitución, hasta en sus modalidades de conformación
inicial y en su reproducción expansiva derivada.

En cuanto a la perspectiva de las intervenciones sociales ante la problemática juvenil
Por otra parte, la información y el análisis sociofamiliar de la
población juvenil en su propio contexto local, -por ejemplo, el de
su conducta sexual, su capacitación, su acceso al sistema productivo, sus tendencias de redistribución en el espacio, su participación en los diversos ámbitos sociales y comunitarios interfamiliares-, permiten sentar las bases de programas de intervención
institucional, a partir de la propia perspectiva juvenil y de sus mediaciones reales.

En esta visión, se precisan estudios más realistas y menos
elaborados con supuestos preceptivos apriorfsticos para que reorienten y permitan evaluar programas y acciones institucionales
montados con una óptica no siempre adecuada para los propios
jóvenes y para sus familias. Por ejemplo, los programas de educación y orientación sexual, supuestamente dirigidos al apoyo de
los planes nacionales de población -pero frecuentemente con
efectos e impactos demográficos no bien conocidos-; los programas de educación formal e informal; de capacitación y de prepaEn cuanto al estudio de los jóvenes en su familia y en su
ración para la misma formación familiar y social. También los pro1 gramas para encauzar la ocupación y el tiempo libre del joven,
prospectiva de formación familiar
incluídos los que responden al sentido de la demanda de trabajo
en una sociedad cada vez más urbanizada, más proletarizada y
más terciarizada; pero también los que descubren el valor de la
Los jóvenes, dentro del campo de estudio social, no sólo son
actividad artística recreativa y deportiva, frente a la salida de las
un sector relevante de la población, sino una categorla compleja
adicciones y los embotamientos consumistas y autodestructivos.
que es parte esencial de la dinámica misma de las unidades diversas, objeto necesario de la explicación social.
Suponer que ya se conocen las bases y los objetivos de todos estos programas, a partir de los mismos antecedentes de los
Particularmente, la juventud está inmersa en la misma conprogramas en cuestión, es sólo una hipótesis que habría que poformación y desarrollo de la familia, en sus diversos ciclos.
ner a prueba. Se requiere evaluar los impactos, a partir del propio
conocimiento del joven, no tanto como un población sectorial abs-

�52

53

traída del propio contexto que forma parte, sino de los papeles
que tiene en ellos. Como en el de su familia y en el de su comunidad local.

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�55

54

ZUBILLAGA, MANUEL (comp.) (1989), Juventud y Barrio, Ed. :
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APÉNDICE
Nota informativa sobre la investigación del IMES a la
cual se hace aquí especial referencia: Investigación sobre
jóvenes varones, 1987.
La población estudiada fue una población urbana y suburbana de jóvenes varones solteros entre los 15 y los 24 años de
edad.
La muestra elaborada para el estudio fue de tipo estratificado, a partir de tres grandes estratos de jóvenes para ser comparados entre ellos según el nivel socioeconómico de los entrevistados. Dichos grupos son los siguientes:

1

11

- Jóvenes varones estudiantes, representantes de una clase
social pequeño burguesa.
- Jóvenes varones trabajadores representantes de la clase
proletaria, y
- Jóvenes varones desocupados, representantes de una cla·
se social marginada.
La investigacion se llevó a cabo básicamente en la Ciudad
de México: a una población joven que representa, de hecho, la
corriente de la modernidad megalopolitana del país; pero se optó
por construir un grupo de control de jóvenes con las mismas
categorías formales de la muestra, ubicados en tres ciudades de
la provincia mexicana: una en Monterrey (para algunos casos de
la investigación exploratoria) y dos en la provincia central, Querétaro y Morelia, incluídos en la encuesta definitiva (20%).

Dimensiones metodológicas para llevar a cabo la investigación.
Se utilizó un triple procedimiento investigativo con el fin de
recabar elementos cuantitativos y cualitativos a la vez:
Por un lado, se llevó a cabo un estudio documental sobre
lo qué es la juventud y sobre los temas colindantes tratados. Por
otro lado, se llevó a cabo la investigación empírica a través de dos
procedimientos:

- Investigación exploratoria de historia de vida de jóvenes en
donde se analizaron en profundidad tres casos de cada uno
de los tipos de jóvenes por estudiar: Jóvenes según
ocupación y rango de edad (entre 15 y 19 años y entre 20 y
24 años). En total fueron 18 casos estudiados en tres diferentes ciudades del país: México, Morelia y Monterrey durante
los meses de junio y julio de 1987.
A partir de los resultados de las historias de vida se
elaboraron las hipótesis que sirven de marco de referencia
para la encuesta que se aplicó posteriormente.
- Investigación-encuesta: Se llevó a cabo una encuesta con
un tamaño de 596 entrevistas, aplicadas a una muestra
estratificada por cuota, en los seis tipos de jóvenes arriba
mencionados: estudiantes de 15 a 19 años (132 casos),
estudiantes de 20 a 24 años (69 casos), trabajadores de 15
a 19 años (103 casos), trabajadores de 20 a 24 años (104
casos), desocupados de 15 a 19 años (127 casos) y desocupados de 20 a 24 años (54).
En esta encuesta, la muestra central fué aplicada en la Ciudad de México (500 casos) y como muestra de control se tomaron
50 casos en Querétaro y 50 en Morelia, entre los meses de octubre
adiciembre de 1987.

Procedimientos para llevar a cabo la encuesta.
Para lograr la muestra se realizó previamente un registro de
colonias en la zona metropolitana de la Ciudad de México de
acuerdo a la clasificación que aparece en el "Plano Mer~dotécnico de la Ciudad de México y Area Metropolitana", Edición 1986, elaborado por Wilsa. En dicho plano se hace una homog~nización de niveles de vida de la población, basada en un estudio de condiciones de vivienda e ingreso predominante, identificado por colonias y subzonas de colonias. Una vez localizadas
las colonias, se sortearon cuatro de cada nivel socioeconómico
en diferentes zonas de la ciudad, para cubrir, por cuadrantes una
muestra de colonias del norte, noreste, noroeste, sur, suroeste y
sureste de la misma. Sorteadas dichas colonias se realizó una visita ~e ob~ervaci~n previa ~ levantamiento de la encuesta para
~te¡ar el nivel soc1oeconóm1co buscado para este estudio en particular y seleccionar ocho colonias (de las dieciseis previas), para
que la muestra de casos se ajustase lo mejor posible a los indicador~s de la estratificación previamente diseñada con indicadores
de ingreso, gasto familiar y propiedades, según niveles de valor

�57

56

i'

•

.

1

l•t

11

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1

·:
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catastral de las viviendas predominantes, y determinar el plan de
levantamiento de la encuesta.
Puesto que el universo referido estaba Identificado con el de
jóvenes varones se pensó en la importancia de que los entrevistadores fueran a su vez jóvenes varones, con el fin de poder lograr
un mayor acercamiento con los entrevistados. Se reunió a un
equipo de 14 encuestadores varones entre las edades de 19 y 24
años de edad, toqos ellos estudiantes a nivel superior.
El equipo de entrevistadores fué entrenado en diferentes
aspectos del estudio, durante tres semanas, antes de comenzar
el levantamiento de la encuesta. En primer lugar, se llevaron a cabo varias sesiones para conocer el proyecto del estudio, su diseño
y sus objetivos generales y particulares. Posteriormente se realizó
el entrenamiento en el cuestionario y en el ensayo de entrevistas
con la técnica del "role playing", con el fin de que el entrevistador
pudiera manejar de manera fluida el mismo y enfrentarse a todo
tipo de reticencias, por parte de los entrevistados. También se llevó al equipo a una visita de reconocimiento a algunas zonas seleccionadas y al ensayo de entrevistas previas anteriores a las de la
muestra definitiva.
Los casos de la muestra fueron identificados al azar, a partir
de una cuota de casos asignadas a cada entrevistador, dentro de
un área previamente delimitada y según categorías de edad y ocupación de los entrevistados. Para ello se tomó, en cada colonia
seleccionada, varios puntos de partida de los cuales se trazaron
itinerarios de búsqueda, siguiendo determinadas calles previa·
mente marcadas en el plano. En cada calle, el entrevistador debía
localizar sus casos y conseguir realizar, a partir de un mínimo de
cuatro casas entre uno y otro, las entrevistas correspondientes,
tanto de manera directa o concertando citas convenientes, una
vez verificadas las categorías de pertenencia de los jóvenes abor•
dados.
Todos los cuestionarios fueron supervisados en su conten~
do. De hecho la muestra original ascendió a 61 o casos de los
cuales fueron rechazados un 2% por no cubrir los requisitos o no
contar con la información completa. Además, el equipo de encuestadores fue coordinado por un supervisor de campo, quien
realizó la verificación de las entrevistas y la forma de su realización,
en un 30%, con el fin de lograr un control de calidad lo más riguroso posible.
Una vez terminada la encuesta se procedió a la codificación
de la información con un equipo de 12 codificadores quienes fueron previamente entrenados. La información fué procesada en
una PC con el programa SPSS.

El equipo básico de investigación fué dirigido por Luis Leñero Otero, con la participación de Ma. Estela Fernández como
coordinadora técnica. Lourdes Romero fué la investigadora responsable de la etapa de encuesta. Ruth Zorrilla y Martha Loya, fueron las investigadoras asistentes en la etapa de diseño, y supervisoras en el traba¡·o de campo. Luis Arturo Jiménez, Gabriel Rico
y David Urzúa rea izaron las entrevistas profundas de caso. Luis
Leñero Elu llevó a cabo la programación electrónica y el procesamiento de la información. Se trabajó con un equipo de 14 encuestadores y 12 codificadores que colaboraron en las etapas de
trabajo de campo y procesamiento de la información, respectivamente. Así mismo, el trabajo de apoyo logístico fue prestado por
Martha Castro y Ma. Teresa Guzmán, asistentes del staff administrativo del IMES.

*****

�59

MEDIDAS Y PREDICCION DEL AJUSTE
CONYUGAL*
ROBERT WINCH

El ajuste conyugal es un conjunto variado y difícil de delimitar. Tratar de medirlo es, por lo tanto, una tarea que se dificulta.
Los trabajos serios sobre la medición del ajuste conyugal comenzaron en los años 30 con l9s estudios de Jessie Bemard (1934),
G.V. Hamilton (1929) Lewis N. Terman (1938) y E.W. Burguess y
LS. Cottrell (1938). Este último fue un estudio piloto realizado comoantecedente de una investigación más ambiciosa -hecha a una
escala mayor y siguiendo un método longitudinal- sobre la predicción y el ajuste conyugal, efectuado por Burguess y Wallin (1939).
Estos estudios se hicieron de la siguiente manera: preguntaban a personas casadas hasta qué punto su matrimonio era feliz,
yal mismo tiempo les hacían un cierto número de preguntas que
los investigadores consideraban que podían estar relacionadas
con la felicidad marital. Habitualmente, las cuestiones se vinculaban con los ternas siguientes: el pasado del entrevistado, particularmente los recuerdos que él guardaba de sus relaciones con sus
padres y la imagen que tenía de ellos; las características sociales
tales como el estrato socio-económico, la afiliación étnico-religlosa, etc.; las reacciones de cada uno de los esposos frente al otro,
incluyendo los ternas de interés común y los de desacuerdo, así
como algunas características de la personalidad del entrevistado:
lse sentía herido facllmente o no?, lgeneralmente estaba contento? etc. Las respuestas que se obtenían se comparaban con lo
que los encuestados habían contestado en cuanto al grado de su
&lt;felicidad&gt; o de su &lt;afuste&gt; conyugal, y se sacaban las conclusiones respecto a los factores que pertenecían al pasado, a las
características sociales, a la personalidad de los esposos y de las
esposas, y que estaban presentes entre los matrimonios éxitosos.
los datos que se obtenían sobre la interacción conyugal cotidiana
eran utilizados para establecer medidas más elaboradas sobre la
satisfacción en el matrimonio.

Traducido y adaptado por Manuel Ribeiro Ferreira de: •Mesures et
Prediction de l'ajustement conjugal', en Michel, Andrée (comp.), La Soclologle de la Famllle, Ed. Mouton, París, 1970, pp. 275-280

�60

Antes de abordar los resultados de estos estudios. debemos decir que les podemos reprochar ciertos defectos metodológicos. Las críticas pueden ser resumidas de la siguiente manera:
1.-Ambigüedad en cuanto a la naturaleza de la variable dependiente. lQué es lo que se está investigando: el ajuste conyugal,
el éxito conyugal o la felicidad conyugal? En otro trabajo (Winch,
1965), hicimos la distinción entre estos tres términos. Pero a veces
otros conceptos pueden aumentar aún más la confusión: cohesión conyugal, integración conyugal, etc.
2.- Medición de la variable dependiente. Si estudiamos el ajuste ,
conyugal, lpodemos estar seguros que el entrevistado comprende con suficiente claridad lo que este término significa, para que
pueda dar una respuesta válida cuando se le pregunta directamente sobre su grado de ajuste?. Si es la felicidad lo que estudiamos, ldebemos basarnos para evaluarla en las impresiones subjetivas del entrevistado o en la ausencia de conflicto conyugal?
Es necesario señalar que el concepto de felicidad plantea
problemas tales como las diferencias de una persona a otra en
cuanto a la naturaleza de la felicidad; además es posible también
que la felicidad sea una característica del temperamento de una
persona más bien que un atributo del matrimonio, y finalmente
. puede ser que la felicidad se deba en buena medida a factores
ajenos al matrimonio. Por otra parte, si utilizamos el conflicto manifiesto como criterio negativo de medición del ajuste, sería posible
que parejas que interactúan muy poco entre sí pudiesen ser consideradas como muy ajustadas. Si en cambio utilizamos las evaluaciones de los amigos, introducimos otra fuente de error: hay grandes diferencias entre las gentes según los prejuicios con los que
hacen sus observaciones o según la cantidad de información que .
tienen acerca de las parejas sobre las cuales les pudiésemos pedir !
su opinión. Hasta cierto punto, estas dificultades pueden ser reducidas si admitimos que un investigador un poco sutil puede hacer
sus propias evaluaciones basándose en sus propias observaciones. Pero aún en este caso, resulta difícil establecer criterios que
sean aplicables a gran escala. Por ejemplo, existe una diferencia
considerable entre las clases sociales en la expresión de la violencia física en las querellas domésticas: es un hecho de observación
corriente. lDebemos considerar que la pareja que se lanza los
platos a la cabeza esta más &lt; ajustada &gt; o &lt; feliz &gt; que et matrimonio que se domina, pero en el que cada miembro da rienda
suelta a sus resentimientos frente a un psicoanalista? Hasta aquí,
los estudios importantes realizados en este campo han tenido tendencia a utilizar como criterios de la felicidad las apreciaciones
personales (self-rating) de los entrevistados y las de los amigos
de estos.

61

3.- Ambigüedad en cuanto a la unidad de investigación. (Esto
puede ser vinculado a la ambigüedad de la naturaleza de la variable dependiente). lSe debe tomar como unidad de análisis a
uno de los esposos en forma individual, o a la pareja casada? Algunos estudios han considerado las respuestas de uno de los esposos y han interpretado las respuestas como si ellas reflejasen las
actitudes y el comportamiento de la pareja. Otras actitudes han
intentado recoger los testimonios de los dos esposos, pero no tomaron suficientes precauciones para evitar la contaminación de
las respuestas. Por ejemplo, una persona que llena el cuestionario
mientras su esposa o esposo la observa, puede dar respuestas
un tanto diferentes de las que podría dar si respondiese fuera de
la presencia de un espectador interesado.
4.- Tendencia de los entrevistados a contestar en el sentido
de la &lt; respetabilidad &gt; . Quienes emiten esta crítica creen que
algunos de los que responden dan respuestas diferentes de lo que
ellos piensan &lt; realmente &gt; ; creen que estas personas tratan de
dar una imagen &lt; respetable &gt; de ellos mismos, en la línea de los
valores predominantes en las clases medias, esforzándose por
decir las cosas &lt; como debe de ser&gt; sobre ellos mismos, sus
esposos o esposas y sobre las relaciones entre ellos; tratan de
descubrirse como gentes que responden de conformidad a lo que
se espera socialmente de tos esposos &lt; en lo que concierne al
acuerdo, el afecto, la armonía, la camaradería, la responsabilidad
y la estabilidad &gt; (Kirkpatrick, 1955, pp. 342-343). Técnicamente
hablando, el deseo de parecer de hecho &lt; como debe ser&gt; tiene
como efecto el de crear un conjunto de respuestas prefabricadas
que hacen aumentar de manera engañosa el grado de coherencia
de los tests y en consecuencia disminuye su validez.
5.- Muestreo. En ciertos estudios, se utiliza como respondientes
a todos aquellos a quienes los investigadores pueden persuadir
para cooperar. Tal conjunto de personas así seleccionadas no
autoriza al investigador a considerar sus resultados como significativos para el grueso de la población. En tales estudios, los que
responden son por lo general aquellos que están inmediatamente
accesibles a los profesores que hacen el estudio y que viven en o
cerca de las ciudades universitarias y en las cuales frecuentemente el nivel de escolaridad es superior al promedio. Podemos
suponer que una selección hecha sobre tal base, tendrá como
resultado una representación de dos clases de personas: aquellas
que están un poco mejor ajustadas en su matrimonio que el promedio, y aquellas que esperan obtener consejos y que desean
hablar de sus problemas.
Algunos estudios más recientes han empleado conjuntos
de respondientes más variados -chinos, negros, suecos, etc.-y,
en ciertos casos, han realizado muchos esfuerzos para mejorar el
proceso de muestreo.

�62

63

Un resumen de los estudios que sobre el matrimonio fueron
hechos durante la segunda güerra mundial revela un número considerable de factores relacionados con el ajuste conyugal, con el
éxito conyugal o con la felicidad conyugal (Kirkpatrick, 1947). Un
análisis de este resumen muestra que:
- sobre 152 factores considerados como vinculados al ajuste, al
éxito o a la felicidad conyugal, una cuarta part~ solamente fueron
confirmados en el curso de un segundo estudio y,
- Sobre 12 de los factores que habían sido más frecuentemente
verificados en los estudios sobre matrimonio, se descubrió que:
- 1 había sido confirmado en 5 pruebas sobre 6 (es decir que 1
sobre 6 no había podido ser confirmado en el curso de un estudio),

5.- aprobación del matrimonio por parte de los padres y los
demás;
6.- ajuste durante el noviazgo y motivación normal frente al
matrimonio;
7.- similitud étnica y religiosa;
8.- status social y nivel de educación elevados;
9.- madurez (matrimonio después de los 25 años de edad);
10.- relaciones afectivas armoniosas con los padres durante la
infancia.
B.- Factores que actúan durante el matrimonio.

- 2 habían sido confirmados en 4 pruebas sobre 5,
- 5 habían sido confirmados en 3 pruebas sobre 3,
- 1 había sido confirmado en 3 pruebas sobre 4,
- 2 habían sido confirmados en 3 pruebas sobre 5,
- 1 había sido confirmado en 3 pruebas sobre 6, (Waller, W. Y
Hill, R., 1951,p.358).
Estos resultados, dice Hill, muestran &lt; la pobreza de nuestros conocimientos sobre los factores que contribuyen al éxito matrimonial....Estamos obligados a concluir que los textos sobre el
matrimonio se han anticipado al incorporar estos resultados en el
contenido de los cursos sobre el matrimonio y la familia&gt;
(IBID.,pp.357-359).
Kirkpatrick, publicó en su texto sobre la familia de 1955 ~na
segunda compilación de resultados de estudios más actuah~dos. Después de un examen intensivo de los datos, su impres1~n
es que son los factores siguientes los que con mayor frecuencia
han demostrado estar asociados con un alto grado de ajuste conyugal (que él llama éxito conyugal):

A.- Factores que actúan antes del matrimonio.
1.- Felicidad del matrimonio de los padres.
2.- duración suficiente del tiempo durante el cual los esposos
se conocieron, se cortejaron y mantuvieron el noviazgo;
3.- información sexual suficiente durante la infancia;
4.- felicidad personal durante la infancia;

1.- Aptitud suficiente y precoz para el orgasmo, particularmen
te en la mujer;
2. - confianza en el afecto del esposo(a) y satisfacción en cuanto al grado de afinidad manifestada;
3.- relaciones entre esposos de tipo igualitario más bien que
patriarcal, especialmente en lo que respecta al rol del marido;
4.- buena salud mental y física;
5.-acuerdo armonioso basado sobre intereses comunes, conjuntamente con una actitud favorable frente al matrimonio y a
la pareja (Kirkpatrick, 1955; pp. 350-356).
.
La finalidad de un estudio sobre la predicción es el de definir y probar un medio para predecir para un cierto tiempo Muro
el nivel de la felicidad o del ajuste conyugal de un sujeto, basándose en las respuestas proporcionadas en el presente. Se han
utilizado más o menos los mismos tipos de criterios para predecir
la felicidad o el ajuste conyugal futuro que para medirlo en el presente. La amplitud de la correlación entre los resultados obtenidos
en esos dos momentos es empleada para evaluar la exactitud de
la predicción.
Burgess y Wallin (1953; p. 305) comenzaron su estudio sobre la predicción instituyendo el concepto de &lt; éxito del noviazgo&gt; . Su criterio de éxito del noviazgo consistía en el hecho de
que la pareja se casara. (Ellos tuvieron, naturalmente, conciencia
de la posibilidad de considerar como exitosos a aquellos noviazgos durante los cuales una pareja mal avenida hubiese decidido
no casarse) . Su índice de predicción (o evaluación del éxito del
noviazgo) se componía de puntos que concernían a cuestiones

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65

tales como el hecho de no haber previsto el rompimiento del noviazgo, la ausencia de arrepentimiento de no haberlo hecho, el estar satisfecho con el compañero, el grado de confianza en la pareja, la frecuencia de las demostraciones afectivas, la satisfacción
que de ello resulta, los intereses comunes concernientes a los pasatiempos y el acuerdo en diversos campos (1810., p. 305).
Descubrieron que la correlación entr~ la evaluación de la
predicción y la del ajuste conyugal basada sobre las respuestas
obtenidas durante los primeros años de matrimonio eran de
+0.39 para los hombres y de + 0.36 para las mujeres (1B10., p.
548).
Si nos damos cuenta de que una correlación de 0.40 deja
el 48% de la variación estadística inexplicada ( ya que es Igual a
1oo (1 - 0.40), podemos ver que, aunque se han podido dar algunos pasos hacia la predicción, el camino por recorrer es aún muy
largo. Y la significación de este resultado, con todo lo modesto
que es, puede ser reducida si tenemos cuenta de esto: la correlación obtenida puede ser en parte resultado de respuestas prefabricadas, es decir, que algunas gentes convenientes dicen cosas
"convenientes" sobre ellas mismas y sobre sus esposos o esposas, tanto antes, como después del matrimonio.

REFERENCIAS BIBUOGRAFICAS.
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in marriage", AmericanJournal of Sociology # 40, 1934, pp. 49-60.
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marriage, Philadephia, Lippincott.
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KEUY, E.L (1939), "Concemingthevalidity ofTerman'sweigths
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WALLER, W. y R. HILL ( ), The family: A dynamic interpretation,
Nueva York, Holt, Rinehart and Winston.
WINCH, ROBERT (1965), The modern fami/y, Nueva York. Holt,
Rinehart and Winston.

�61

DE LA MARGINACION COMO CONCEPTO
GENERAL A LA MARGINACION JUVENIL
COMO UN CONCEPTO ANALITICO.
JOSÉ LORENZO ENCINAS GARZA

En el presente trabajo analizaremos, de una manera muy
general, algunos aspectos relacionados con el conepto global de
la marginalidad y algunas nociones teóricas sobre la presencia
social de la juventud, esa categoría social generalmente excluída
y condenada por el hecho de comportarse -en ciertos espacios
de participación social- diferente a las atribuciones designadas
por la normatividad social, es decir: él mundo adulto. El objetivo
que perseguimos en este artículo es vincular la presencia de las
pandillas juveniles con la marginación y con la significación social
de la juventud; una doble condicionante, lo suficientemente amplia para abandonar las nociones teórico-explicativas de los saberes vinculados con las prácticas legislativas y psicológicas; prácticas que disminuyen conceptualmente la presencia y actoría de
las pandillas juveniles dentro del plano de las representaciones
sociales, ya que las reducen a ciertos aspectos normativos, ligados a su vez al carácter fáctico, por un lado del investigador, y a
la función social asignada a los jóvenes. A lo largo de este trabajo
vincularemos la génesis de las pandillas juveniles con la realidad
social, no pretendiendo generar otro saber del pandillerismo juvenil, sino, de acuerdo a lo que se ha escrito o dicho sobre el terna,
presentar nuevas expectativas de análisis y discusión relacionados con las pandillas juveniles. ,
La pandilla existe porque su origen está ligado a un proce-

so multifactorial, que no debe ser reducido a un sólo aspecto; por
~jemplo la familia. La pandilla, en cierta medida, es la respuesta
¡uvenil ante los embates de la crisis económica y la condición social de la juventud, en un mundo donde lo juvenil es vigilado e impuesto por los adultos.

LA MARGINALIDAD COMO UN CONCEPTO GENERAL
Los estudios teóricos sobre la marginalidad tuvieron su
~nto base de origen en los Estados Unidos, como una respuesta
logica que brindara una justificación y explicación sobre el comportamiento social de aquellos individuos que no entraban dentro
del funcionamiento armónico de los componentes que integran la
estructura social. Fue entonces que bajo el marco explicativo de

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la teoría estructural funcionalista, en 1930 apareció el concepto
del hombre marginal, el cual era aplicado a &lt; La persona atrapada
entre dos culturas que no está totalmente socializada por ninguna
de ellas &gt; (Stonequist, 1979; p.159).
Los postulados principales de esta orientación teórica
consistían en que el marginado sería aquel individuo no integrado
en el sistema social, es decir, que por su misma contradictoria situación no asimilaba los valores culturales propios de la sociedad
donde estaba inserto.
Posteriormente, las premisas básicas sustentadas por la
escuela de Chicago (integración, equilibrio, unidad funcional, etc.)
encontraron su punto culminante en los estudios de Talcott Parsons y de Robert K. Merton, los cuales sentaron las bases teóricas
de los estudios norteamericanos sobre las bandas juveniles y las
conductas desviadas.

La unidad y cohesión sistémica de los enunciados parsonianos radicaban en la existencia de fuertes lazos de amistad y
lealtad entre los actores sociales, sin importar el rol y status
ostentado por éstos. Parsons pensaba que el progreso social
dependía del equilibrio entre los componentes del sistema social,
e incluso las desigualdades sociales eran explicadas por el rol de
funciones asignadas, esquematizadas mediante la estratificación
social, una justificación que englobaba en su contenido a las
inequidades sociales, dado que en esta teoría el progreso y el
equilibrio social constituyen la meta principal para la evaluación
social (Parsons, 1968).
Los marginales en la teoría parsoniana serían aquellos individuos que cumplen la función de válvulas de escape o procesos
de ajuste que contrarrestan frontalmente cualquier tipo de
perturbación contra el equilibrio social. (cfr. Parsons y Bales, 1970;
p.67). En sí el marginado sería el indicador de la desviación, y
como tal debería ser canalizado para su reintegración social.
Robert K Merton es otro de los máximos exponentes de
la teoría estructural funcionalista; sostenla, a diferencia de Par•
sons, que las mismas estructuras sociales generan violencia a sus
propios códigos de normatividad social; códigos que, al ser viola·
dos, constituyen una conducta normal esperada entre los indMduos. Merton trataba de descubrir &lt; ... cómo algunas estructuras
sociales ejercen una presión definida sobre ciertas personas para
que sigan una conducta inconformista, si podemos localizar las
proporciones bastante altas de conductas divergentes en dichos
grupos, no porque los seres humanos que los conforman estén
compuestos de tendencias biológicas, sino porque reaccionan de
una manera normal a la situación social en que se encuentran&gt;
(Merton, 1987; pp. 209- 21 O).

69

Cuando en el plano de las conductas sociales -escribe
Merton- se presentan serias rupturas entre los medios y modos
para llegar a obtener el éxito, aparece una seria contradicción, entendida por Merton como la anomia, por lo que &lt; Los valores culturales pueden ayudar a producir una conducta que se contrapone a los mandatos de los valores mismos &gt; (ibidem).
Merton sugiere una tipología de modos de adaptación en
relación con las metas culturales y los medios institucionalizados
para conseguirlos (véase el cuadro 1) (ibid.,p.218).

Cuadro 1
TIPOLOGIA DE LOS MODOS DE ADAPTACION INDIVIDUAL
MODOS DE ADAPTACION INDIVIDUAL

METAS CULTURALMENTE ACEPTADAS

MEDIOSINSTITUCIONAUZADOS

1 CONFORMIDAD
2 INNOVACION
3 RITUALISMO
4 REBEUON
&gt; RETRAIMIENTO

+
+

+

-

+

+!-

+ 1-

-

+llgnlffca aceptación
· llgnlftca rechazo

En la conformidad, las formas de adaptación individuales
son aceptadas al igual que las metas y medios para llegar al éxito.
En la innovación se aceptan las metas pero se rechazan los
medios (Merton ubica aquí a las pandillas juveniles). En el ritualismo, los individuos se aferran a los medios Institucionales, pero
olvid~n. las metas orginales para las que fueron creados. En el
retraIm1ento se rechazan tanto las metas como los medios. En la
rebelión, el individuo bien puede rec~azar todo, pero su accionar,
distinto al retraído, en muchos casos se consolida como un futuro
~vimiento revolucionario. Este autor considera que los marginados son aquellos individuos cuyas expectativas de éxito están
~estrfngldas de una manera muy general. En el caso de los
Jóvenes.dada la pertenencia a un grupo desviado como las pandll~s. se vería aún más problemático, debido a la obtención de
satisafactores socio-económicos mediante el uso de canales ilícitos, frecuentemente delincuentes en ciertos aspectos de la vida
social. En el capitulo 3 abordamos con detalle esta teoría y las

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expl.icaciones que sobre las bandas tienen sus exponentes
teóricos.
Con el auge industrial que consolidó a las economías
nacionales hacia las décadas de los sesenta y setentas, como una
respuesta lógica aparecieron al margen del reparto social una Inmensa diversidad de grupos sociales que, por sus características,
diferentes al comportamiento colectivo, tuvieron que ser objeto
de una serie de estudios sociológicos y antropológicos en los que
se consideraba a estas colectividades como el segmento más bajo de la pirámide social, ya que su no integración social posibilitó
que ciertos grupos se distinguieran por:

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!:

a) pocas oportunidades de vida,
b) un estilo de vida característico. Un ejemplo de estos estudios encontramos en el ya conocido de Osear Lewls, "Los
Hijos de Sánchez", que generaría la tristemente frase "la cultura
de la pobreza", que daría la pauta para la proliferación del
boom socio-antropológico en la investigación sobre la pobreza urbana. (Lewis, 1980).
Con el avance del tiempo, la precaria situación económica
de los países periféricos tuvo como consecuencia el nulo equilibrio económico en todas las ramas de su aparente productividad.
Bajo la influencia del desequilibrio económico, se presentó, por
añadidura, un subdesarrollo en las economías y en la distribucllón
de bienes capitales. Dicha problemática se manifestó más severamente entre los habitantes del campo y los pobres de la ciudad;
para los primeros, las oportunidades de un desarrollo pleno eran
prácticamente nulas; en cambio, para los segundos, aunque Inciertas, las oportunidades garantizaban medianamente su existencia en la ciudad. Como una consecuencia estrechamente relacionada de las nulas expectativas de desarrollo y mejoramiento
económico, los habitantes del campo se trasladaron a las ciudades, siendo este proceso (migración campo-ciudad) uno de los
factores detonantes en el incremento acelerado de la población
en las ciudades. Aquí es donde surgen los "asentamientos humanos espontáneos" (Montaño, 1983), cuyo denominador común radicaba en la irregularidad en la adquisición del terreno, la falta de
algunos servicios indispensables, etc.
Los habitantes de los asentamientos espontáneos eran, en
su mayoría, un producto directo de la población mlgrante que,
ante la falta de un espacio vital donde ubicarse como nuevos habitantes, tuvieron la necesidad de buscar los lugares menos deseados dentro del contexto de urbanización de la ciudad. Estos lugares son los denominados "cinturones de miseria", sitios a menudo
localizados en las periferias de las áreas urbanas, en terrenos geográficamente accidentados, enclavados normalmente cerca de
las fuentes de empleo.

71

Estas poblaciones son producto del proceso de industrialización, centralizado en las comunidades urbanas o polos de desarrollo, que restaron oportunidades de progreso económico a las
comunidades agrícolas.
La noción de modernización encuentra en Gino Gerrnanl
uno de sus máximos exponentes. Germani concebía la modernización como un elemento esencial en su noción del cambio social,
dado que para el autor la teoría del cambio social es un correlato
lógico de la teoría de la marginalidad. &lt; La marginalidad se produce al desaparecer la correspondencia entre el nivel de participación (definido sobre la base del esquema normativo), los recursos
materiales y las condiciones personales necesarias para hacer
efectiva la participación misma. Esta pérdida de correspondencia
puede ocurrir entre los tres niveles, o entre cualesquiera de ellos;
~ro el esquema normativo desempeña un papel esencial, pues
mientras la sociedad o alguno de sus sectores significativos no
adviertan una carencia de participación, ésta no existirá como
problema social. En este respecto, es importante detectar dentro
de qué sectores de la sociedad se orgina o se da la conciencia de
la marginalidad. &gt; (Germani, 1973; pp. 86-87).
De esta manera, el cambio o la modernización lleva por sf
solo un sinnúmero de cambios macrosociales:
a) cambio o modernización económica ("desarrollo económico"), que a nivel de los individuos, se expresaría fundamentalmente como la asunción de roles, principalmente ocupacionales, "modernos", y a nivel de la estructura económica, como
el crecimiento sostenido del PNB durante un largo período de
tiempo.
b) cambio o modernización política, concebida asf:
1.- organizacion racional del Estado;
2.- capacidad del sistema para organizar y absorber cambios, manteniendo, al mismo tiempo un mínimo de integración social:
3.- Expansión constante de la participación política, y en la
toma de decisiones de la población;
c) cambios o modernización social, concebida como:
1.- movilización social;
2.- urbanización;
3.- cambio en la estructura familiar;
4.- cambios en la comunicación (expansión de las comunicaciones, etc);

�73

72
5.- Cambios en el perfil del sistema de estratificación social
y en las relaciones entre clases y estratos etc. (lbld; p. 44).
Estas tres nociones implícitas en los postulados de Germani, conllevan a pensar que su caracterización del marginado
no era un atributo eminentemente individual; al contrario, la marginalidad como proceso era entendida como &lt; La falta de participación de individuos y grupos en aquellas ésféras en las que de
acuerdo con determinados criterios les correspondería participar. &gt; (ibld; p.66)
El anterior concepto denota el carácter normativo de la
definición de Germani. Dicha definición fue elaborada bajo la
superposición de valores, en la cual la marginación es un hecho
presente, omitiendo, por lo tanto, las causas sociales que la originan. Es decir, omite el pasado histórico _de la sociedad y niega la
influencia de éste, ya que los hechos sociales son diacrónicos,
tanto en tiempo como en espacio; pero según la visión sustentada
por Germani, la marginación es un hecho social asincrónico, &lt; 8
hecho fundamental que genera la marginalidad y la percepción
como problema, es el carácter asincrónico o desigual del proceso
de transición (que produce) la coexistencia de instituciones,
valores, actitudes, modelos de comportamiento, estructuras parciales, grupos, categorías sociales, regiones en el interior de un
país que en igual lapso alcanzan diferentes grados de modernización y desarrollo. De este punto de vista, se tornan marginales los
grupos, categorías sociales, y áreas geográficas (cuando el retraso se concentra desde el punto de vista ecológico) que se hallan
en tal situación de retraso, exclusión, o deterioro, o como causa.
o bien por consecuencia indirecta del desarrollo de otras áreas&gt;
(ibid., p. 18).
Al analizar los instrumentos teórico-metodológicos utilizados por la teoría estructural-funcionalista de Parsons, Merton y
Germani, considerarnos que sus aproximaciones teóricas en
cuanto a la marginalidad social presentan desventajas metodológicas, ya que aíslan los fenómenos sociales a simples conductas
desviadas, ajenas a la realidad social. Una critica metodológica
hacia el anterior modelo la proporcionan Héctor Díaz-Polanco,
Víctor Bravo y Leopoldo Allub, quienes ubican tanto a la marginalidad, así como a los comportamientos de ellas derivados, dentro
de la lógica dialéctica y estructural de los fenómenos sociales.

&lt; a) Cada fenómeno social estudiado por el científico social
puede ser comprendido solamente en su referencia al todo
estructurado;
b) todos los fenómenos sociales son hechos históricos, en
tanto se les examina como elementos de un determinado conjunto que no es algo petrificado e inmutable en el tiempo;

c) todos los fenómenos sociales aparecen como determinantes; adquieren significado con respecto al todo; pero, a su vez,
le confieren a éste algún sentido&gt; (Bravo et al, 1985; p. 100).
Carios Toranzo también se opone a los lineamientos del
estructural-funcionalismo en relación a la marginalidad, ya quepara él &lt; Considerar como marginalizada a la población porque no
puede ocupar "roles de mayor productividad" tiene implicado el
no reconocimiento del carácter desigual del desarrollo capitalista,
que remata con la conformación da formaciones socio-económicas complejas constituídas por sectores de alta y baja productividad, pero todos ellos desarrollándose a la medida de las necesidades de la acumulación capitalísta de su fracción dominante&gt;
(Toranzo, 19n; p.17).
La teoría de la modernización y la no integración, en palabras de Villafuerte, López China y Nava Ranero, tiene un planteamiento basado en la dicotomía participación-marginación
presentando dos bloques, desligados entre sí, dentro de la sociedad dual. Esta corriente índica sólamente el efecto sin afecto, sin
relacionarlo con los factores que lo generan. Los integrantes no
tienen pues ninguna relación con los marginados y el problema
consiste en integrarlos con los únicos cuya existencia se justifica,
los integrados y estos sí participantes (Villafuerte et al, 1984; p.
102).

En oposición a la anterior teoría tenemos la de la dependencia, noción que no considera a la no integración como la principal causa de la marginación. Para los dependencistas, la marginación se presenta como una consecuencia del desarrollo socioeconómico capitalista, por'lo que este enfoque teórico &lt; no trata
de tomar estos resultados como meros efectos del desarrollo
capitalista, sino como elementos constituidos y determinantes de
éste&gt; (Dos Santos, 1970; p. 37). Para Dos Santos, la teoría de la
dependencia se presenta en Latinoamérica desde su orfgen mismo como nuevo continente dentro del proceso de expansión mundial del capitalismo (ibid., pp. 39-40). Ubicar la consecuencia directa del proceso de expansión del capitalismo, implica también
la existencia de una dependencia cultural, además de la consabida dependencia polftico-económica. Esta dependencia constituye la punta de lanza de los problemas más agobiantes para la
vida nacional. En los países donde se presentan, aparecen generalmente divergencias entre los poseedores del poder y los que
por su origen mismo han tenido la forzosa necesidad deauto-fabricar~e su propio universo socio-cultural. Estas formas de comportam1ento, en la mayoría de las veces, contrarrestan los procedimientos particulares de dominación social (cfr. lanni, 1970). En
estas formas de comportamiento social a menudo nos encontra-

�74
75

mos con formulaciones ideológicas derivadas de variantes del
modo de producción capitalista, como:
a) Movimientos juveniles,
b) movimientos feministas,
e) movimientos ecologfstas,
d) movimientos homosexuales, etc.
Esta perspectiva teórico-metodológica surge como una
reacción en contra del modelo de integración sustentado por los
estructural-funcionalistas, además de presentar nuevas innovaciones analíticas sobre la marginalidad, ya que en muchos aspectos relacionan este proceso con la Ecología urbana. El Térrnin.o
"marginados" designaba en ese tiempo a los habitantes de las zonas periféricas de las grandes ciudades latinoamericanas. Loanterior se refería a los pobladores de las ''Villas miseria" Argentinas,
las "calladas" Chilenas, las ''favelas" Brasileñas, los ''tugurios" peruanos, las "barriadas" Venezolanas, ci las "precaristas" mexicanas.
Así, el concepto "marginalidad" fue evolucionado de su
noción original (falta de participación social) a uno de carácter
estrictamente socioeconómico, identificado con los pobladores
de los centros urbanos que ocupan viviendas infrahumanas,
pobladores que no se incorporan al empleo, reciben pocas compensaciones económicas por éste, y participan escasamente en
los procesos políticos derivados del encuadre institucional.
Otros teóricos de la marginación, como Aníbal Quijano
(1973), ubican la marginalidad como un fenómeno nuevo, en
cuanto a su magnitud y significado, que aparentemente es una
equivalencia del "ejército industrial de reserva", un conglomerado
humano presente en los períodos de consolidación del capitalismo industrial, como forma predominante del modo de producción
en los períodos de crisis y depresión del sistema capitalista.
Para Jaime Nun, el término ejército industrial de reserva,
puede ser utilizado para designar la población excedente del proceso de producción, constituyendo, de acuerdo con sus palabras,
la_masa marginal. &lt; Mientras que el concepto de Ejército Industrial de Reserva corresponde a la teoría particular del modo de
producción capitalista, los conceptos complementarios de población adecuada y superpoblación relativa pertenecen a la teoría
general del materialismo histórico&gt; (Nun, 1969; p. 180).
Carios Toranzo (19TT; p. 22), siguiendo textualmente los
e!1unciado~ de Marx, ve aún vigente el uso del concepto de Ejército lndustnal de Reserva en lugar del de Masa Marginal.

El "Ejército Industrial de Reserva" es un producto directo
del desarrollo capitalista en su fase monopolista de formación.En
nuestros días todavía hay quienes consideran innecesario el uso
del término "Masa Marginal", y lo sustituyen por el primero, dado
que no reune los atributos teóricos para designar a la población
excluida del proceso de producción.
Para Marx (1973; p. 553) el término era aplicado a la población obrera excedente de las necesidades medias de explotación capitalista, es decir, una población remanente o sobrante,
ajena a los procesos de producción clásica de Marx. Por otro lado,
tenemos el concepto de Marco Michel, quien observa al Ejército
Industrial de Reserva como un factor que influye de manera estructural, actuando directamente en el sistema capitalista, cumpliendo
dos funciones: &lt; la de mantener deprimidos los salarios de los
trabajadores involucrados en la producción (ejército en activo),
por la amenaza de su sustitución que en potencia representa para
éstos, y la de encontrarse disponible como reserva en caso de
ampliación del aparato productivo existente o en la apertura de la
nuevas ramas de la economía.&gt; (Michel, 1978; p.157).
la anterior afirmación confirma que los seguidores del
marxismo clásico ven al Ejército Industrial de Reserva como un
elemento primorial en el desarrollo capitalista; conforman prácticamente el último recurso, y por lógica el más eficaz para mantener un equilibrio automático entre la producción y la mano de
obra disponible, y a la vez de poca remuneración, no por la pobre
especialización de esta, sino por lo numeroso de este potencial
listo para la apertura de nuevas ramas en la economía, donde
puede desenvolverse como parte activa y no como reserva.
Marx (1973; p. 223) también estimaba que el Ejército Industrial de Reserva era la parte activa en los cambios sociales, e
insistía en que era precisamente el agente de las revolucioines
so~iales, partiendo de su insatisfacción al no obtener ningún beneficio del proceso de producción. Marx denominaba a estos indMduos la "clase amenazadora", y representaban una masa informe
Ydifusa a la que definió como lupumen-proletariado.
Por otra parte, según Mao-Tse-Tung, los elementos del
lupumen-proletariado pueden llegar a convertirse en una buena
fuerza revolucionaria si se les orienta convenientemente. En tanto,
~ra Frantz Fannon el lupumen-proletariado debe ser la vanguar~ia en la historia mundial. Este mismo autor lo define como una
Jauría de ratas que, a pesar de las patadas, sigue royendo las
rafees del árbol, tratándose de individuos cuya violencia podría
revertirse en contra del sector dominante, pasando de oprimido a
opresor. &lt; El lupumenproletariat constituido y pensado con todas
sus fuerzas sobre la seguridad de la ciudad significa la podredumbre reversible, la gangrena, instalada en el corazón del dominio

�n

76

colonial. Entonces los rufianes, los granujas, los desempleados,
los vagos, se lanzan a la lucha de liberación como robustos trabajadores; esos vagos, esos desclasados van a encontrar por el canal de la acción militante y desisiva el camino de la nación. &gt; (Fannon, 1973; pp.119-120).
Resumiendo lo que respecta a marginalidad, señalaremos
que marginación no significa estar fuera del sistema; por el contrario, es una población vinculada tanto al sistema económico como al político, pero en los estratos más bajos (la base), y sufre los
aspectos más agudos de dominación y explotación. Si bien es
cierto que estos sectores contribuyen poco al desarrollo de la productividad, también debe señalarse que la existencia de esta
población es necesaria para mantener los niveles de consumo de
la clase media y de la burguesía, proporcionando algunos servicios necesarios con una baja remuneración (esto es, actividades
no específicas, en las que los jóvenes encabezan la lista). Es entonces que el proceso de marginación se presenta en América
Latina y en otras regiones como una consecuencia lógica del
desarrollo económico desigual, influyendo política, económica y
socioculturalmente. lCuáles serían estas poblaciones?: aquellas
que por su inestabilidad en la estructura ocupacional presentan
niveles de ingresos y de vida muy bajos, encontrándose, por lógica, al margen de los beneficios del sistema económico.
El estado actual de las cosas orilla a emplear el término de
marginalidad estructural, que no se eliminará a corto ni mediano
plazo. Muy por el contrario, se acentuará más y más a causa de
las escasas posibilidades ocupacionales.
La marginalidad estructural no desaperecerá con la activación acelerada de los sectores agrícola e industrial. la marginalidad es un producto íntimamente relacionado con las condiciones
económicas; por tanto, en cuanto más amplia y grandes sean esas
economías, la marginalidad será igual o mayor a ellas.
Por último, y de acuerdo a los postulados vertidos anteriormente, señalaremos que la marginación, en cierta medida,
condiciona, más no determina, la aparición de diversos comportamientos que rompen la hegemonía social. Por ejemplo, las luchas
feministas apuntan como eje de acción participativa a su condición social, restringida generalmente por la marcada diferencia
sexual, en que lo femenino ocupa tradicionalmente los estratos
inferiores de participación social. En la misma situación las luchaS
juveniles, que apuntan como eje de acción a la edad, ya que al no
contar con una certificación social concreta, los espacios de acción juvenil se encuentran prácticamente obstruídos para sus
comportamientos o sus características formas de reproducción
social. Recordemos que las mayores tasas de desempleo se hallan en los sectores juveniles, que precisamente son los más ex-

puestos a los embates tanto de la crisis económica como de la
sociedad adulta.
La condición de marginal tifo ubica a los individuos al margen del sistema; al contrario, pues bajo esta denominación, los
grupos o individuos catalogados como marginales se refugian y
crean una serie de comportamientos alternativos que, en cierto
sentido, responden a esa condición. Es por esta razón que consk:lero que la condición de marginalidad no hace permanecer
estáticos a los individuos, sino que, catalogados como marginales, crean, reciclan, retroducen y, sobre todo, le dan sentido a su
condición. Tal es el caso de los jóvenes.
Dados estos antedentes, es necesario analizar la marginación juvenil partiendo de la definición misma de "juventud"
hasta abordar las condiciones marginalizantes que la afectan.
LA MARGINACION JUVENIL COMO UN CONCEPTO
ANAUTICO.
En este punto elaboraremos algunas consideraciones
teóricas sobre la juventud marginal, con el fín de proporcionar un
apoyo conceptual para saber cómo la condición marginal del joven y la significación social de la juventud influyen en la aparición
ydifusión de las pandillas juveniles.
Las visiones teórico-explicativas sobre los conportamientos juveniles, presentan a los jóvenes como simples objetos caracterizados por la no participación en la torna de decisiones, situaciones fácilmente observables en las políticas asistenciales, en las
que resalta el carácter dependiente atribuido a los jóvenes; se presupone que ese carácter los obliga a consolidarse como Objetos
SOCializantes, y su modelo de vida gira alrededor de la plena inteQración social. Al sustentar lo anterior, llegamos a la conclusión
de que los comportamientos juveniles (no esperados por la normatividad social) son sancionados por una legislación vigente,
que los institucionaliza con el rubro normativo de la antisociabiidad, por brincar el corto espacio social vigilado y asignado para
~ desenvolvimiento juvenil.
.

Si estudiásemos a la juventud desde la perspectiva de la

biología de la especie humana, sólo veríamos la línea continvadora

Y.el soporte biológico de los jóvenes. Para la disciplina psicolóQlea, la juventud representa un estadio en la etapa individual en la
cual se acentúan los procesos identificables propios de cada per~idad. Por otro lado, la disciplina antropológica considera a
la Juventud como un estadio intermedio entre la niñez y la edad
~ulta, donde el fin y comienzo de cada estadio es marcado por

�79

78

un mecanismo de ascensión social denominado Rito de paso. En
contraste, en la disciplina sociológica, la juventud deja de ser lll
concepto homogéneo para emerger como una categoría soca
que, a causa de su rol adscrito, no puede ser observada por su
potencialidad de reproducción en el trabajo, o como una fuerza
social de cambio. Por este motivo, considero que la juventul
ocupa un estatus incompleto respecto a los adultos debido ados
contrastes:

en verse en las sombras de una relativa asimilación &gt;. {Bruckner,
1975; p. 51)

la función destinada a los jóvenes radica entonces en la
preparación, y, precisamente por su misma asignación social, es
vista como quieren que sea y no como lo que realmente es. Por
esta razón denomino a los comportamientos juveniles "habitus"
de participación e inserción social. Los habitus juveniles son un
reordenamiento de los jóvenes ante las recientes situaciones, que
los orilla a la ocupación de sitios periféricos en casi todos los asa) La no posesión del poder, y
pectos de la partipación social, estas prácticas juveniles cumplen
la función de salvar a sus miembros del caos exterior {mundo de
b) la no posesión del saber.
lo.5 adultos) reflejado por la existencia de un marcado desfase enTomaremos la orientación sociológica de la juventud para tre los poseedores del poder y el conocimiento y aquellos que por
explicar la presencia social de las bandas juveniles, así como~ su status asignado no tiene acceso a éste {Encinas, 1989; p. 2)
marginación que conllevan estas agrupaciones dentro de los disDentro del planteamiento teórico de la escuelas estructucursos globalizadores que etiquetan aquellos comportamientos
ral-funcionalista tenemos el expuesto por Fred Mahler que, parpor el simple hecho de atentar contra la hegemonía social.
tiendo de la inmadurez del sector juvenil a causa de la comparaLa existencia de la juventud no puede ser minimizada a un ción entre tareas juveniles y las tareas adultas, confiere un estatus
período de vida fijado por rangos de edad o por la maduración de marginación a los jóvenes respecto a los adultos, fundamenfísica {y no mental) que acarrea la independencia del núcleo talmente en la edad. &lt; Un niño no es un adulto inmaduro, sino tofamiliar. la juventud, desde todos estos puntos de vista posibles, davía un niño, un ser que vive un mundo propio, con sus propias
es, por, mucho, más que eso, para comprender la presencia armas, con otras historias, con otros valores y dimensiones; un
social de la juventud, &lt; Es necesario vizualizarla dentro de la com- joven, al contrario, no es considerado por estos pensadores como
pleja red de relaciones sociales que se establecen en la sociedad. alguien. El joven vive en la proximidad del adulto, es una copia InLa juventud es un producto social, determinado por el lugar que conclusa, es un adulto subdesarrollado&gt; {Mahler, 1981; p. 39).
ocupa dentro de la estructura jerárquica de la sociedad ypor a
De acuerdo con los postulados de este autor, la función
tipo de relaciones que establecen con las demás instancias sociales&gt; {Guillen, 1985; p. 39).
primordial de lajuventud consiste en la preparación para incorporarse a las actividades de su inmediata vida adulta, y al referirse a
Para Marilú Guillén, la juventud es un producto de relacio- la marginación juvenil señala que ésta &lt; ...comprende ciertos elenes de poder, vista a su vez como un proyecto social, ligado mentos que separan o alejan a la sociedad, negándole una verdadesignio adulto, dado que ser joven implica tener la capacidad de dera participación en la vida cívica y las decisiones sociales en
reproducirse sexualmente, más no tiene la capacidad de repro- función de su edad e inmadurez, creando así el marco específico
ducirse socialmente y, por lógica, su modelo de vida es regido po' de una mente gobernada por un sentimiento de incomunicación
el mundo adulto, en tanto que lo juvenil, o más concretamente los Yfrustración.
jóvenes, es aquello que otros quieren que sea y no lo que los
jóvenes son. Los comportamientos juveniles encuentran su géne&lt; Estos sentimientos se manifiestan a través de la convicsis en la imperiosa necesidad de la juventud de ser ella misma Y ción de que la sociedad pertece únicamente a los adultos, sin
no lo que otros quieren que sea. Agunos de estos comportamien- comprender a la juventud... &gt; {ibid., p. 40)
tos encuentran en la satisfacción inmediata la drogadicción,
En cuanto a la definición de juventud, coincidimos con Alfaje, etc., es decir el paliatifactorio provocado por el hecho de pe&lt;·
do
Solari
{1971) quien la ve como un comportamiento eminentetenecer a un mundo ajeno, donde lo juvenil carece de una totá mente social,
donde a cada categoría le corresponde su propia
significación {Encinas, 1989; p.2)
cotidianidad juvenil. Respecto a la definición social de la juventud,
Dentro de esta misma línea encontraremos a Peter Bruck· tenemos los enunciados expuestos por Rosenmayr y Allerbeck,
ner, ya que para él &lt; la juventud es lo que los jovenes raramente quienes consideran que la &lt; juventud no puede definirse de matienen; la inmensa mayoría, después de terminar la escuela prima- nera satisfactoria, ni biológica, ni cronológicamente, sino en virtud
ria, se sumen en las contricciones de la vida del trabajo y no tardall de su comportamiento empírico acumulado (con respecto a algunas definidas como relevantes) dentro de unos límites aproxi-

a

e

�80

81

mados, por una parte, y del otorgamiento aún incompleto de derechos y del logro aún pendiente de posiciones económicas, por
la otra. &gt; (Allerbech y Rosenmayr, 1979; p. 27)
Es importante que el anterior planteamiento acerca de la
juventud no confunda el problema mismo con su medida. Para
comprender a la juventud tenemos que yuxtaponer términos y
ordenar1os de acuerdo a su importancia.
1) Una fase en el tran~curso de la vida indivudal.

2) Una proporción social caracterizada por comportamientos
acumulados empíricamente.

3) Un status incompleto.
4) Una cohorte o fuerzas históricas estructuradas en unidades
generacionales.
·
5) Un concepto axiológico (carácter juvenil) (ibid; p.28).
Rosenmayr y Allerbeck, en su intento sociológico sobre la
juventud, sostienen la importancia de considerar esencialmente a
la juventud como un elemento de reproducción social. Así, dicen
que &lt; La juventud es un producto de la reproducción social de la
fuerza de trabajo, así como una fuerza de cambio social&gt; (ibid;
p.8).
Es importante realizar una aproximación teórica acerca de
la definición anterior, para lograr una mejor precisión en su artl·
culación con el proceso de socialización. &lt; En primer lugar, la
primera frase: "la juventud es el producto de la reproducción
social de la fuerza de trabajo", debe entenderse, según nuestra
caracterización de la reproducción social, que no sólo implica la
renovación de la energía consumida en el trabajo, sino también el
complejo proceso de cualificación o capacitación de los sujetos&gt;
(ibid; pp. 8-9).
Este proceso de cualificación y capacitación se lleva a cabo
fuera del prcceso productivo, en el seno mismo de las instituciones, activándose mediante la conformación armónica del joven en
las instancias sociales, eliminando, por añadidura, las fricciones
entre los jóvenes y las instancias en el poder, si por algún motivo
se presentasen.
Partiendo de lo dicho anteriormente, podríamos establecer
algunas delimitaciones sobre la juventud como un producto de reproducción social:
a) La reproducción social es un fenómeno estructural e histórico cuyos efectos abarcan la totalidad de la poblaclón de una
sociedad determinada.

b) Según las necesidades del desarrollo de las fuerzas productivas, de la división en el trabajo y de la consolidación de las
categorías sociales, la reproducción social va estableciendo
roles y estatus articulados en fases vitales de carácter evolutivo-cronológico en el conjunto de la población.
c) La edad de los individuos adquiere significación socio-cultural en relación con las necesidades de reproducción social,
configurando al mismo tiempo las fases evolutivas de la población.
La juventud, entonces, no es un fenómeno uniforme, y por
esta razón es preciso estudlar1a por su diversidad, dado que los
comportamientos juveniles son tan variados como las sociedades
mismas. Si resumiéramos esto, llegaríamos a la conclusión de que
al estudiar a la juventud sería imporante tomar en cuenta los
siguientes factores:
a) Modo de producción económica en que se halla inserta.
b) Categoría social de pertenencia.
c) Región de pertenencia (rural y urbana).
d) Actividades realizadas por el joven.
e) Relación de inclusión o exclusión con el sistema de producción y las principales instituciones socializadoras (detección
de niveles de marginación).
Po~ otra part~. para Fred Mahler (1981; p. 39), una de las
caracterfst1cas de la Juventud se presenta cuando a los jovenes se
les considera como un grupo social cuya posición en la sociedad
provoca una inerme colectividad que, a causa de sus condiciones
de vida, los sitúa muy por debajo de los niveles característicos de
otros grupos. Mahler pensaba que el aspecto diferencial de los
Jóvenes respecto del resto de la sociedad es que representa al
sector con.menos ºRortunid_ades, responsabilidades, posibilidades de acción en la vida social y la toma de decisiones.
Cuando los jóvenes están lejos de una acción participante
Yde la toma de decisiones, se presentan dos alternativas para el
desenvolvimiento juvenil: a) reaccionar bajo formas de apatía o
rlaechazo par~ial o total hacia la sociedad, sin dirigir su acción hacia
s te_nden~ias general~s de transformación social (contracultu~es JUVenrles); y b) articularse y contituirse como una fuerza social vinculada estrechamente con los procesos sociales de transformación (fuerza de cambio).
-

La población juvenil presenta, además de un status de
marginación por su misma edad, otras características marginali2?ntes, como el desempleo, subempleo, drogadicción, etc. Por
8Jemplo: en la colonia Pablo A. González, una de las colonias con

�82

mayor índice de pandillerismo juvenil en México, realicé una inyestigación sobre la vida cotidiana de los jóvenes que la habitan;
encontré que aproximadamente el 60% de los jóvenes entrevistados han ingresado al Consejo Tutelar Para Menores, y buena
parte de ellos presentan elevadas tasas de farmacodependencla.
La ocupación de la mayoría de los jóvenes entrevistados abarcaba
desde cantantes de camión, hasta lanzallamas. Esta marginación
no tiene fecha de caducidad, y aminora sus efecto~ cuando el joven ingresa al sistema productivo formal, desempenando labores
menos agotadoras, percibiendo un salario fijo ( Encinas 1986). La
Col. Pablo A González, a pesar de tener una extensión no mayor
de 15 cuadras, cuenta con aproximadamente 1o pandillas juveniles. ¿Qué Muro les espera a estos jóvenes, si por el hecho de
brincar su corto espacio social asignado, sus conductas son calificadas bajo el rubro de la desviación social, institucionalizadas como simples conductas delincuentes, sin tomar en cuenta la causa
y el efecto que originan estas conductas juveniles?
Las pandillas juveniles aparecen por lo general, en los
conglomerados urbanos densamente poblados, los llamados
"cinturones de miseria", aunque también se presentan en el seno
de las clases media y alta. Estos conglomerados humanos pres~ntan un elevado índice de desempleo y de farmacodependencIa;
no son favorables para la vida urbana y en cambio son muy propensos a la criminalidad. Pablo Gaytán, considera a los chavos
banda dentro de la juventud urbana no garantizada (Gaytán, 1985,
p.74), es decir una fuerza de trabajo con pocas expectativas de
inserción social, pero que frecuentemente ha realizado actiVidades no específicas y poco rentables (boleros, lanzallamas, vendedores ambulantes, cantantes de camión, etc.), aunque hay algunas excepciones. Estos jóvenes han sido excluidos del mercado
de trabajo asalariado y, por lógica, empujados al subempleo u
otras conductas alternativas. Es Importante reconocer la existencia de una interrelación entre los sectores excluidos del proceso
de producción y 1as formas de conducta antisocial. Como ya lo
hemos dicho, algunos autores identifican a esta población juvenl
con el Ejército Industrial de Reserva, o sea, jóvenes cuyo atributo
principal es no poseer un empleo o estar en busca de éste, por lo
que han sido orillados a realizar actividades no específicas, que
no requieren calificación ni grado de escolaridad.
Insisto en que la utilización del término "Ejército Industrial
de Reserva" para conceptualizar a los miembros de las pandillas
es incorrecta, dado que Marx lo utilizó para expplicar la competividad del capitalismo en el siglo XIX. Es verdad que mencionar
al Ejército Industrial de Reserva implica una serie de consecuencias ligadas con su presencia misma, pero los conflictos de él
derivados son reducidos a la simple oposición burguesía- proletariado, teoría englobadora que minimiza hipotéticamente los~canees de la juventud a una simple lucha entre ricos ypobres. s,n

83

embargo, es importante reconocer que &lt; la esencia y el conjunto
de p~oblen:ias de una generación joven proceden del conjunto del
medio ~oc1al, de estructuras económicas, de la situación política
que exista en cada caso &gt; (Fischer, 1975; p. 16).
. Si~ embargo, aquellos jóvenes, aquellos chavos banda, ni
siguiera tienen la esperanza de encontrar un empleo (y, obviamente, no pu~en lle~ar ~ saber que su presencia social responde a
una neces1d~d histórica de ser sólo una enorme masa informe
donde los ub!camos conceptualmente). Lidia Menepace conside:
ra que estas 1~,:nen~s r_nayorías juveniles son una consecuencia
lógica de la crisis capitalista, y las identifica como el suproletariado
urbano..&lt; El fenór_neno nue~o al cual nos enfrentamos es el de la
producción orgánicamente ligada a la crisis capitalista de un nuevo e inmenso "subproletariado". El Término, con todas su brutalidad, me ~rece ~n todo caso menos falso que el de marginación
Ymenos 1deológ!~º que el de segunda sociedad; es un término
que_ ~xpresa la d~1culta~ de construir una relación y una recompos1,c1ón proletanas, al_t1~mpo que eli~ina los inmundos análisis
segun los cuales el feminismo y el movimiento de jóvenes estarían
totalmen~e dentro de la óptica de la burguesía; serían la última del
adversario de clase &gt; (Menapace, 1977).
lPor qué los chavos banda, así como los jóvenes desempleados, forn:ian partE: del subproletariado? &lt; Por la misma
razón que se definen socialmente como jóvenes parados, pero
8?emás porque el paro, al no ser coyuntural, fricciona! o marginal,
sino estructural, produce una cultura, una ideología, un modo de
ser permanen~e y no una simple moda (aunque tenga algunas de
característ1~s de lo q~e se entiende como moda). A diferencia
el subproletariado tradicional, que representa para la clase
obrer~ el "andrajo"fastidi~samente ligado a su condición, el último
PE;l~ano ~ que podrá arro¡ar1o, una desocupación coyuntural una
cns1s clínica, una _enfe~ed~d. un vicio como el alcoholism'o, el
n~evo subproletanado Juvenil no es de origen obrero no es un de~us o ~n andrajo de la condición obrera de~radada: es un proucto directo y estructural de la crisis&gt; (ibid.J.

:s

. la concepción de lidia Menepace no está muy alejada de
la real~dad social en la que están insertos los chavos banda en la
es!os_ jóvenes desclasados son la prueba irrefutable
iat~ctuahdad;
que el capitah~mo y la falta_de una significación juvenil coneta, generan Y. difunden ampliamente &lt; la crisis que profundiza
dectando a la misma reproducción del sistema. Arrojados al vacío
8
. la calle fuera del control de la familia y las instituciones muchos
:en~s se agrupan en _Bandas donde surge el fenóme~o social
. s 1mport~nte de la Juventud actual: la aparición de nuevas
f'"~rías actNas en el seno de las contradicciones que siguen exend1endo el descontento&gt; (Villafuerte, 1985; p. 119).

�84

Desde el momento que los jóvenes son arrojados al vaclo
de la calle sin la tutela de la institución familiar, se presentan un
sinnúmero de problemas, como criminalidad, desempleo, bandas
·uveniles, farmacodependencia, los cuales desembocan en una
arga serie de contingencias sociales que disminuyen las posibilidades de adultización, ya que no existen empleos para la cada
día mayor demanda de las masas juveniles que llegan para incorporarse al sistema productivo; este profundo desgaste desvanece
las posibilidades de incorporación productiva, y también las expectativas escolares.

l

La situación de los recién llegados al sistema productivo
(jóvenes) a corto y mediano plazo no es del todo halagadora, dado
que ante su no inserción trasitan por un camino con una dirección
dificil de describir. Estos recién llegados, en palabras de Mayda
Alvarez, se han consolidado como una enorme mayoría desclasada: &lt; jóvenes marginados, que ya han quedado, incluso, fuera de
esa etiqueta; ya no son marginales sino la parte más importante
del subproletariado &gt; (Alvarez, 1985; p. 43).
Las condiciones marginalizantes que viven a muchos jóvenes los encierra en un callejón sin salida, donde la puerta de
escape sería la pandilla misma. Las bandas juveniles representan
una consecuencia lógica de un desarrollo socioeconómico que
excluye a grandes masas juveniles de la opulencia material y~
exito económico; esta sociedad confiere al éxito total (incorporación económica) la meta principal, fijada al individuo desdesu
ingreso al sistema escolar (Encinas, 1989b; p.3)
Las pandillas juveniles son un producto estructural de la
crisis; el futuro de estos jóvenes es difícil e incierto, y se tomará
aún más angustiante. Dramáticamente exluidos del acceso a~
educación de las oportunidades de capacitación, de las posibl~
dades de un empleo estable, salario y prestaciones de ley, pe~
nentemente reprimidos por los cuerpos policiacos, acusados sin
tregua por los medios masivos de comunicación que a ~iario_les
recuerdan lo que nunca serán y lo que jámas tendrán, estIgmataa·
dos y juzgados por normas y valores que la sociedad utiliza pal8
aislar aquellos en cuyo comportamiento forzado encuentra lo que
no acepta de sí misma: estos adolescentes y jóvenes son parte
ineludible del México actual &gt; (Rueda., 1989; p. 8).
Las pandillas juveniles ya no pueden concebirse al margen
de lo social, debido a que su presencia, por si sola, descubre ure
realidad que encasilla y marginaliza a todas aquellas formas de
comportamiento disperso a lo socialmente esperado. Las_band_aS
son temidas porque a menudo se desconoce su verdadero 5!9'
nificado, y son estudiadas bajo el rubro de la desviación sodt
etiquetándolas sólo por sus imágenes y no por sus demandaS
inmediatas. El esterotipo delincuente de las pandillas juveniles es

85
una imagen impuesta por una sociedad cohersitiva que sólo combate los efectos, y se olvida de los factores sociales que originan
los comportamientos antisociales de las pandillas juveniles, si es
que se analizan, como frecuentemente sucede, bajo el rostro de
los menores infractores. Esta doble contradicción consiste en
que, atrás del alto Indice de delincuentes, existe una larga serie
de problemas originados en el seno mismo de la sociedad, y, por
otro lado, los jóvenes se han ido conformando como un gran segmento pasivo-receptor que, ante el agotamiento del discurso oficial (si es que para ellos existe), tienen que, a su peculiar manera,
dar sentido a su azaroza vida cotidiana, una corta existencia
donde los jóvenes a su temprana edad, dejan de depender de sus
padres para convertirse precozmente en jefes de familia, repitiendo así el papel machista practicado por sus padres. Estos jóvenes
tambíen dejan de ser adultos para engrosar las filas del subproletariado urbano, masa compuesta por jóvenes tan marginados
que ni siquiera el concepto reune los atributos esenciales para su
definición general (Encinas, 1989; p.2).
Las pandillas juveniles son entonces un reordenamiento
de espacios, realizados por algunos sectores juveniles ante una
significación social que los orilla a ocupar sitios periféricos en la
sociedad.

CONCLUSIONES.

1.- Consideramos a la marginación como un proceso estructural, en el que los sectores catalogados como marginales representan la consecuencia lógica de las inquietudes económicas, políticas y sociales de todo el conjunto social. El marginado no es aquel individuo excluido de la sociedad; es más, el
principio de exclusión no es sino una correlación normativa en
la cual la no participación social representa una violación a los
códigos absolutos de la dinámica social. Partir de este modelo
fácetico nos conduce a visualizar a los marginados como seres
sin el adjetivo, sin predicado, seres ajenos al engranage social
y al comportamiento colectivo.
Sin embargo, los marginados no aparecen como generación
espontánea; atrás de ellos hay todo un largo proceso históricocausal que los ubica como tales. También sería útil mencionar
que las condiciones del marginado, por el hecho mismo de
serlo (condiciones percibibles), están en la mente del investigador y en las mentes de quienes lo definen como tal.

�86

87

2. - Los marginados no pueden ser catalogados como parte d~
Ejercito Industrial de Reserva dado que este concepto era utilizado por Carlos Marx para designar al contingente mayoritario de desocupados, listos a la apertura de nuevas fuentes de
trabajo. Pero los marginados no pueden ser reducidos a este
ámbito, ya que el marginado no debe necesariamente ser un
obrero. Los marginados también co_
nforman ot~s capas pob!acionales, como los jóvenes, las mu¡eres, los nlnos o los ancianos, entre muchos otros.
3.- Los jóvenes, por el hecho de no poseer una significación
concreta, ocupan un sitio indeterminad? dentro de la es&lt;:a1a
social, ya que el jóven tiene la capacidad d~ reproducirse
sexualmente, pero no socialmente, con I&lt;;&gt; que intentos como
las pandillas juveniles, representan un refleJo fiel dE: reprodución
de pautas juveniles en un mundo vigilado y fiscalizado por los
adultos.

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RUEDA, JOSE FRANCISCO (1989),"Los Hijos de la Crisis", en:
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MARCIA E. CAMPOS SERNA*

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México.
VILLAFUERTE, FERNANDO ET AL (1985), Jóvenes-banda:

rebeldes marginados, CREA, mimeo.

*****

lExiste una manera peculiar de ser del mexicano? En el
folklore nacional se caracteriza ampliamente la forma de conducirse de los habitantes de nuestro país, las más de la veces se le considera desde el punto de vista jocoso y hasta burfón. Sin embargo,
ese comportamiento es el resultado de múltiples factores, los cuales pueden ser analizados desde un enfoque científico y a la luz
de diferentes teorías.
La conducta que asuma un grupo social es el reflejo de
diversos factores que conforman sus valores y patrones culturales. La definición que se haga de los términos aquí planteados depende en gran medida del enfoque o teoría que se siga. Para algunos estudiosos de las ciencias sociales la forma de ser y de conducirse de una sociedad obedece a razones puramente biológicas;
para otros, a los orígenes étnicos de dicha sociedad, y para algunos más tiene su fuente en elementos derivados de la estructura
económica prevaleciente.
Independientemente del enfoque que se asuma en el análisis de la conducta de una sociedad, lo cierto es que esta caracterización existe y se manifiesta en todos los órdenes. Para el interesado en la investigación es importante mantener esto en mente al
llevar a cabo cualquier tipo de estudio que involucre conducta social. La verdad es que al realizar cualquier forma de aproximación
alos grupos sociales, se tendrá como factor de influencia esta caracterización.
Esta es una verdad que permanece como una constante
para aquellos que desarrollamos estudios que conciernen a los
grupos sociales. La conducta social obedece a la serie de valores
yactitudes que predominan. Ahora bien, si como ya se mencionó,
es difícil llegar a un origen conceptual de la conducta social, no
por esto podemos dejar de realizar análisis y tratar de obtener conclusiones respecto a ello.
Cuando nos referimos a los valores que rigen una sociedad, estamos haciendo alusión al esquema de percepciones y

*

Investigadora del Centro de Estudios Estratégicos del I.T.E.S.M.

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actitudes que tienen los individuos en su relación con los demás
y con el medio ambiente que les rodea. Respecto a ellos, existen
diversas teorías acerca del comportamiento humano en sociedad,
algunas de las cuales consideran los aspectos meramente biológicos, otras los psicológicos y algunas más los filosóficos.
En México, existen diversos estudios que han tratado de
obtener un perfil del ser del mexicano a partir de los valores y
actitudes que predominan en nuestra sociedad. Huelga decir que
llegar a generalizaciones en campos como éste es sumamente difícil. La amplitud de nuestro territorio, en su diversidad de climas
y necesidades físicas, y su heterogeneidad en poblamiento, entre
otros factores, ha hecho que la conformación de valores y actitudes se de en diversos grados a lo largo de nuestro país. De
aquí que sea difícil homogenizar para todo México. Se han realizado estudios a nivel nacional en los .Clue se llega a conclusiones por
regiones (Hemández y Narro, 1988), agrupando aquellos estados
que presentan similitudes en el comportamiento de los individuos.
Uno de los primeros problemas que enfrenta quien se interesa por este tema, es el conceptual. lQué es lo que se entiende
por valor y cómo se definen las actitudes? Podemos decir que
estas definiciones están en función del enfoque que se adopte, ya
sea desde el punto de vista de la filosofía, de la psicología o de la
biología. Las diferencias pueden ir desde el concepto económico
del valor, hasta el plano metafísico del mismo. Sin embargo, creemos que una buena aproximación es la que fue desarrollada por
Milton Rokeach (1973), en donde este autor establece que valor
es &lt; la creencia perdurable de que una conducta especffica o
forma de vida es personal o socialmente preferible a otra&gt; . Esto
significa que un valor es una creencia sobre la cual el hombre
actúa por preferencias y que involucra cuando menos tres componentes básicos: el conocimiento, el sentimiento y fa conducta.
La combinación de estos tres elementos es lo que conforma hacia el interior de un individuo su manera de actuar frente al
mundo. Para ciertos autores es difícil discernir cuáles son los elementos básicos que determinan la forma de ser de los individuos.
Algunos creen que es meramente etnia, donde nuestros patrones
de conducta están predeterminados por los antecedentes históricos, y donde la explicación de nuestros vicios y virtudes como
ciudadanos está dada por nuestras raíces hispanas e indígenas.
Para Rokeach, estos antecedentes se mezclan con otro tipo de
percepciones adquiridas en nuestro desenvolvimiento como seres sociales. Primeramente debe existir el conocimiento del objeto
que vamos a considerar; este conocimiento se mezcla con el marco de aprendizaje que se posee y el cual depende a su vez del
entorno social en que se vive. En segundo lugar, interviene el aspecto afectivo hacia el objeto: cualquiera que éste sea, genera en
el individuo un gJmulo de reacciones afectivas, influenciadas por

91

nuestro entorno. Y por último, está la respuesta de los dos elementos anteriores manifestados en una reacción afectiva, que es nuestra conducta hacia ese objeto.
De acuerdo con esta teoría sociológica, los valores de los
individuos no tienen todos la misma importancia dentro del rango
de percepciones: algunos son trascendentes y otros no. De aquí
que exista una escala de valores en función de esta categorización. No es lo mismo la creencia que se tiene acerca de la existencia de -por ejemplo- un objeto inanimado, como una mesa,
comparativamente a la que se refiere a la existencia de un ser
superior, como Dios. Por lo tanto, una escala de valores va a estar
determinada tanto por aquello que consideramos fundamental,
como por lo que no recibe de nuestra parte tanta importancia. La
misma sociedad define esa escala de acuerdo con lo que en su
entorno se considera importante. De aquí precisamente se deriva
la conceptualización de un grupo social como tal, donde el término "sociedad" estaría definido como un grupo de personas cuya
conducta es regulada por un patrón cultural común, y donde la
respuesta de ese grupo a su ambiente está determinada por los
valores y actitudes que se tengan.
Para Gunnar Myrdal (1967), el esquema de valores operado a un nivel de generalidad es lo que se denomina estereotipos
o '1eorías populares", y son estos hechos sociales los que pueden
ser estudiados empíricamente, ya que dan lugar a conjuntos de
creencias que caracterizan a una sociedad particular.
Esas creencias son las que definen la existencia de un grupo social a través de las siguientes funciones: a) confieren identidad social de grupo, b) permite llegar a un consenso de las reacciones de los individuos ante el exterior, c) por ende dan cohesión
de grupo como tal y d) dan origen y apoyan el surgimiento de
otros valores fundamentales.
La posibilidad de realizar conclusiones y predicciones acerca del sentir de las personas y sus posibles reacciones frente a
diversos objetos, nos lleva a cuestionarnos seriamente sobre la
metodología usada por el estudioso para definir y analiiar los valores y actitudes de la población, pues si bien estos tienen un origen
subjetivo, dichos valores se objetivan, y posteriormente se consideran absolutos, valores en s[ Esta dimensión del concepto del
"valor'' enmarca y determina nuestro análisis.
TRATAMIENTO EMPÍRICO DE LOS VALORES.

Como ya se mencionó, aún dentro del mismo país, los valores pueden diferir de acuerdo a la división de los grupos sociales.

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Así en México se tienen diferentes sectores dentro de la població~. donde los valores, si bien no son diametralmente opuestos,
sí difieren en grado; por ejemplo en la conducta que se tE:;nga frente a la sexualidad, la cual puede ser ext!emadamente rf~1da en las
entidades del sur del país, y en cambio algo m_as flexible en los
estados del norte. lHasta dónde se p~ede decir que los v~lores
son comúnes? El límite es difícil de definir, pues a veces las diferencias son tan sutiles que no se sabe dónde, geográficamente, cambian.
Además de las dificultades conceptuales, al estudiar los
valores nos encontramos con aquellas relacionadas con 1~ recolección de información. Este tipo de conceptos se capta~ ~1!ectamente de la población, es decir a través de encuestas dm~1das a
la población en general. De aquí que para muchos, la vah~ez de
los hallazgos esté sujeta a la natu!'8'eza -de su recol~c1ón. La
aproximación que se hace a la reahdad de las cr~enc1as está en
función de la veracidad con que el encuestado quiera responder.
Las más de las veces, la naturaleza misma de las pregun!Ss que
tocan en forma directa la manera de pensar o de ~entir de la
persona, le inhiben a contestar de manera veraz. Sm embargo
como señala Luis Leñero {1979), finalmente lo que se desea captar
es la actitud social que se tiene frente a los valores, y es lo que el
individuo manifiesta como respuesta.
Así también al analizar los valores de un grupo social, se
deben definir aqueilos valores qu~ se consideren i~~rtantes o
relevantes para el estudio en cuestión. Se pueden defm1! considerando si son trascendentes o si no lo son. Pueden también tomarse en cuenta aquellos valores que ~e estimen fundamentales para
caracterizar el perfil de una población.
Ahora bien de acuerdo a las características culturales del
mexicano, consideramos que un análisis de sus valores de~
comprender una división entre los trascendentales y los que, sm
llegar a ser de tan determinantes, contribuyen a modelar su p~rsonalidad. Entre los primeros podríamos incluir aquellos relaciona•
dos con la familia, la religión y el trabajo, que conforman el entorno
inmediato en el cual se convive; entre los segundos estarían a9uellos relacionados con la patria, la política y todo lo que se relacione
con el extranjero.
Si quisiéramos llegar a una clasificación más detallada,
podríamos definir estos valores de acuerdo a su fuente, o sea al
origen en el cual se genera la reacción del sujeto u objeto. Enton·
ces podríamos clasificarlos como individua/e~. aquel_los en qu~.el
individuo "cree" por ser adquiridos en su medio ambiente familiar
(como serían los relacionados con la familia), y po! ~tra parte, los
valores de origen institucional, los cuales son adquiridos de acuer•

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do al estrato social en el que se desnvuelve, que serían los referentes al trabajo, la política, la patria y el exterior.
Consideramos que un análisis acerca de los valores de
los mexicanos debe contener los aspectos mencionados. A continuación señalamos algunos elementos que fortalecen la anterior
aseveración.
En cuanto a la'familia, es importante conocer cuál es el
patrón cultural que subyace en las relaciones familiares en nuestro
país. El tipo de familia que predomina en nuestra sociedad es la
conyugal, constituida por los padres y los hijos. Hasta mediados
de este siglo, y a partir del proceso de urbanización, era usual obsetvar familias extensas compartiendo bajo una misma vivienda;
sin embargo este modelo ha sido poco a poco perdiendo predominancia para dar paso a familias nucleares.
El tipo de familia que caracteriza a un grupo social es
importante, pues es el primer contacto que tiene el individuo con
la sociedad, y es donde se generan las vivencias trascendentales
para su Mura soclalización. Asf, conocer cuál es el tipo de unión
que se da en la pareja es importante, pues el estado civil predominante nos da una buena aproximación de los valores morales
que la rigen. El matrimonio civil, el religioso o la unión libre, son
formas que expresan las reglas sociales a las que se apega la pareja y por ende la familia.
Otro elemento que sirve de indicador para definir los rasgos trascendentales de la personalidad del individuo lo constituye
la forma de convivencia que se tenga en la familia; la mayor o
menor participación de cada uno de los miembros de la familia en
las decisiones que afectan al núcleo familiar nos arroja luz sobre
si sus miembros ¡·uegan roles activos dentro de la sociedad; la actitud que reciban os hijos de sus padres conformará su actuación
futura como partícipes de un grupo social y a su vez como formadores de nuevas familias. Estos son patrones de conducta que
tienden a reproducirse.
Existen también aspectos tales como la actitud que se
mantiene frente a la responsabilidad de la educación y cuidado
de los hijos, la fidelidad en el matrimonio, la reproducción, el compartir las tareas domésticas; todos ellos son elementos que contribuyen a caracterizar los razgos del individuo, pues de ahí surgen
los valores trascendentales que definen la manera de conducirse,
primero de los individuos y depués del grupo social.
Estos son entre otros, algunos de los elementos en relación a la familia que consideramos deben ser incluidos en la captura de información para elaborar el perfil mexicano.
En cuanto a la religión, constituida por valores morales
que también se generan en el núcleo familiar, es importante cono-

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cer hasta qué punto la religión católica continúa siendo la piedra
angular de las familias mexicanas. La forma en que los individuos
sigan los preceptos de la religión católica nos permite conocer si
los valores tradicionales siguen siendo vigentes, o si han registrado tendencias que lleven a alterar los valores religiosos. Se
menciona reiteradamente que en los últimos años han proliferado
diversas sectas -que si bien no contravienen de una manera radical a la religión tradicional de nuestro país- sí de alguna manera
afectan la conducta social de los individuos. El paso de una rel~
gión considerada mas rígida en algunos de sus mandatos, a una
que ofrezca al individuo mayor flexibilidad en su comportamiento,
significaría a la larga cambios sustanciales en la conducta social.
A la par del hogar, el lugar de trabajo es donde el individuo
concretiza en su mayor parte sus relaciones sociales. Por esto
consideramos importante para la plena identificación de cómo se
comportan los individuos, conócer cuáles son las características
principales de su conducta en el desempeño de su actividad económica. La percepción que se tenga de su medio laboral a través
de su interés por el mismo, de su actitud frente a sus patrones y
empleados, de la satisfacción que obtenga de su trabajo, nos ubica frente a otra fuente importante en la generación y conformación
de valores.
En relación a la patria, tienen importancia aquellos aspee·
tos que revelan el grado de nacionalismo del individuo, la percepción que tenga en relación a los valores nacionales, como el respeto por tcx:fo aquello considerado trascendental para ser mexicano:
el respeto a los símbolos patrios, a la autoridad gubernamental y
a todo aquello que represente a la nación misma. La actitud frente
a los acontecimientos políticos, como el ejercicio del derecho al
voto, sus preferencias por algún partido político, son algunas características que permiten complemantar la personalidad del in·
dividuo.
Otro aspecto también importante es la actitud que se tenga frente a los elementos que provienen del exterior. El deseo de
mantener los valores tradicionales mexicanos, o la tendencia a
considerar modelos extranjeros, ayudan a identificar la permeabi:
lidad de los valores individuales ante influencias del exterior. S1
bién es verdad que la nueva etapa que se está viviendo de global~
zación económica implicará la adopción de modelos de produc·
ción y de consumo de otros países, no menos cierto es que la influencia de otros patrones de conducta dependerán de la actitud
hacia el cambio que tengan los mexicanos.
Lo hasta aquí planteado delínea algunos de los elementos
que consideramos relevantes y que deben ser incluidos al realizar
el estudio y análisis de los valores de los mexicanos. Si como ya
se mencionó la conceptualización de los mismos no es algo sen-

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cülo, tampoco lo es su estudio empírico. Sin embargo el interés
de revisar y analizar desde un punto de vista más riguroso los rasgos de la personalidad de nuestros conciudadanos nos motiva a
continuar la búsqueda de métodos para llegar a conclusiones válkfas.

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York, The Free Press.

*****

�97

ORIGENES Y EVOLUCION DE LA FAMILIA
MANUEL RIBEIRO FERREIRA*

Prácticamente todos los autores, sean estos biólogos, historiadores, sociólogos o antropólogos, coinciden en que la fa.
milia es la más antigua de las instituciones humanas, y también la
más universal de todas ellas. Es posible afirmar que su antigüedad
es, por lo menos, la misma que la del ser humano, e incluso resulta
posible suponer que ya existían algunas formas de agrupación
familiar entre los antropoides prehumanos.
El interés que siempre ha suscitado el estudio de la familia
•Y el del ser humano- ha llevado a numerosos investigadores de
todas las épocas a preguntarse dónde y cómo se inició la familia
ycuáles eran sus características originales. Sin embargo, si echamos una mirada a nuestro pasado histórico y a los diversos estudios antropológicos que existen sobre el tema, podemos observar
que &lt; ... siguen siendo obscuros tanto los orígenes de la familia
como las etapas que ha atravesado en el curso de su desarrollo
hasta llegar a su actual multiplicidad de formas. &gt; (Linton, R., 1985;
p.5).
Gran parte de las investigaciones que se han hecho a este
respecto se basan en estudios de pueblos primitivos actuales, en
antiguos escritos o en la observación de los primates superiores.
Sin embargo, debemos reconocer que los primeros documentos
existentes distan mucho del origen del hombre y de la familia, y
los estudios de los actuales pueblos primitivos, a pesar de que
demuestran una amplia gama de posibilidades de organización
familiar, no nos dan la clave para fijar con exactitud cual fue su
origen y su proceso de desarrollo. En cuanto a la comparación
con los primates, existen también serias limitaciones, pues no hay
pruebas científicas que permitan inferir las pautas de conducta
humana de las de los otros grupos antropoides que -sobra decirto- están muy lejos de nuestra propia historia evolutiva.
Con los datos que se pueden obtener es posible elaborar
ciertas inferencias más o menos válidas. Pero no debemos olvidar
que cualquier afirmación que se haga con respecto a los fundamentos históricos de la familia debe ser considera da como una

t

Profesor-Investigador de la Facultad de Trabajo Social de la UAN.L

�98
nueva hipótesis, y que si bien algunas hipótesis pueden par~cer
más probables que otras, ninguna de ellas puede -en la prácticaser comprobada científicamente .
En éste sentido el sociólogo norteamericamo William J.
Goode afirma que debe eliminarse la pregunta sobre los ~rfgenes
de la familia, ya que es imposible conte~tar: &lt; aunque pudiéramos
penetrar en las obscurida~es de la historia, s~lo &lt;?btendríamos
datos de los últimos pocos instantes de la experiencia human~ en
la familia. Algunas especies humanas ef!lpezarón h~ce un millón
de años: el horno sapiens con toda segundad a~rec1ó hace cerca
de 50 ooo años y posiblemente hace 100,000 anos. No tenemos
ningún dato acerca de los patrones familiares de tal época; Ydebido a que no existe ningún rastro, nunca sabremos C?mo fuer~n.
Los patrones familiares de los cuatro grandes antropoides, debido
a que no están basados en sistemas cultural_es, proporcionan solamente débiles indicios para una comprensión de los orígenes de
la familia del hombre, en parte debido a que hace mucho tiempo
se separaron de la principal línea evolutiva humana&gt; (Goode, W.J,
1966; pp. 226-227).
Otros comparten esta opinión. Para 1~ a~tr~pologfa moderna, la familia y la unión conyugal no fueron 1nstitu1?as e~tre los
humanos en algún lejano día por mandato de un sabio legislador,
sino estaban preformadas en la especie del hombre (~onc~~~mente como agrupaciones en el seno de la horda). Dice Komg
(1981; p.6) que por I? tanto han existido de~e siempre, de tal
suerte que resulta ocioso preguntar por su ongen.
Sin embargo, y a pesar de la dificultad que ello implica.
diversos investigadores se dieron la tarea de especular acer~ de
los orígenes de la institución familiar. Particularmente conocidos
son los trabajos de los antropólogos Margan y Bachofen, los cua·
les fueron popularizados en 1884 por Federico Engels en su obra
sobre el origen de la familia, la propiedad privada y el Estado.
No es raro que haya sido en Europa de siglo XIX cuando
surgió y se desarrolló esta preocupación por d_escub~r n~estras
raíces familiares. No olvidemos que el pensamiento científico de
esta época estaba sumamente influenciado por las teorías evolucionistas que habían surgido de las ideas de Darwin, y que desde
este enfoque el concepto de ''.origen" cobraba una gr~~ irt:iportancia. Y si bien no es posible ubicar a Engels como part1d1ano de las
corrientes del darwinismo social, ya que como colega de Marx
criticaba el evolucionismo lineal de la historia, él mismo cayó en
cierta medida en un evolucionismo al dividir, como lo hizo, las
etapas por las cuales atravésó la familia, atribuyendo los pa~os ~e
un tipo de familia a otro de ac_~erdo a los e~tadi~s_9e I~ h1stof!1!
que él mismo propone (salva11smo, b_arbane y c1V1l)zac1ón). ~in
pretender hacer aquí una reconstrucción retrospectiva de la his-

99

toria de la familia -tarea que como hemos dicho parece casi imposible- creemos que es conveniente reseñar de manera concisa
algunas de las principales controversias que se han suscitado a
este respecto en el panorama de las ciencias sociales y que no
carecen de interés.
ETAPAS EVOLUTIVAS DE LA FAMILIA.

Entre las diversas hipótesis que se manejan hacerca de
las primeras formas de organización familiar existe un documento
que las polariza en dos posiciones antagónicas: Por una parte,
~ngels y Margan afirman que existió un estadio primitivo en el cual
imperaba en el seno de tribu un intercambio sexual promiscuo, de
modo que cada mujer pertenecía a todos los hombres y cada
hombre a todas las mujeres (Engels, 1974; p.33).
Debemos señalar que casi nadie compartió esta idea de
una etapa inicial de promiscuidad, y en la actualidad prácticamente está olvidada. Engels creía que el hecho de que esta teoría
fuera rechazada se debía a que se quería ahorrar esa "vergüenza"
ala humanidad. Según él, los europeos de su época estaban impregnados de una moralidad tal que les parecía inconcebible que
nuestros ancestros no regularan su actividad sexual.
Lo cierto es que el conocimiento que tenemos sobre las
caracter~sticas físicas y psicológicas del hombre en particular, y
d~ los pnmates en general, nos induce a creer que tales especulaciones fueron puras fantasías. Si bien Engels ataca a todos aquellos que no creían en este período sexual en la vida del hombre, sus
demost~aciones son puramente ideológicas y no es capaz de prese~tar ni~guna prue~ sólida para apoyar su tesis. Al parecer los
únicos primates que viven en hordas sexualmente promiscuas son
los monos araguatos de América del Sur, y se trata de una especie
muy alejada de nuestra línea de descendencia. En cuanto a los
demás primates, sabemos que son monógamos o polígamos pero nunca promíscuos (Untan, 1985; p. 6). Por otra parte, los d~tos
que ten~mos sobre las sociedades primitivas actuales, no permiten confirmar las tesis de Margan y de Engels.
.
Malinowski (1974; p.163) comparte esta opinión cuando
dice que no existe en ninguna sociedad, y que nunca ha existido
la promiscuidad sexual.
No obstante, algunos antropólogos siguen especulando
~rededor de la posibilidad de que sí haya existido un primer estad!º de promiscuidad en la especie humana. Kathleen Gough, por
e¡emplo, cree que Engels estaba en lo cierto al hacer esta afirmación, aunque reconoce que &lt;todos los pueblos cazadores y re-

�100

101

colectores conocidos viven en fam~ias, y no en ordenamientos
sexuales comunitarios&gt; (Gough, 1984; p.137).
La única conclusión a la que podemos llegar a este respecto es que no existen elementos científicos para confirmar o rechazar categóricamente esta teoría, aunque las pocas evidencias
apuntan más bien en el sentido de que nunca existió tal estadio.
Esta es en esencia la posición más generalizada de la antropología
moderna.
En la tesis evolucionista planteada por Engels, el autor
expone una serie de etapas de la familia, las que deben ser consideradas como grandes divisiones al interior de las cuales existe
una gran cantidad de variantes, pero que se caracterizan por ciertos rasgos similares. En este proceso se presentan características
peculiares que plantean de forma lógica cómo la familia pasó de
una forma "inferior" a otra "superior''. En la teoría de este autor,
después de la etapa original de promiscuidad, se plantea la existencia de una serie de formas cenogámicas, en las que grupos
enteros estaban unidos en matrimonio a otros grupos, y en donde
el proceso natural de evolución llevó a la familia -mediante la tendencia de la prohibición del incesto- a formas de organización
cada vez más sofisticadas, hasta llegar a la monogamia.

De igual modo, una serie de hermanos uterinos o más lejanos tenían en matrimonio común cierto número de mujeres, con exclusión de sus propias hermanas, y esas mujeres se llamaban entre
sí "punalúas" &gt; (ibid, p.42).
Engels consideraba que la familia punalúa era la forma más
elevadij de matrimonio por grupos, pero reconocía que no era la
única. El mismo describe el tipo de familia de los negros australianos del monte Gambier, entre los cuales la tribu está dividida en
dos clases: los Krokis y los Kumites. Afirma este autor que está
prohibido el intercambio sexual en el seno de cada una de las clases, pero que en cambio todo hombre Kroki es marido nato de toda mujer Kumite, y todo hombre Kumite lo es de toda mujer Kroki,
y no existen limitaciones por diferencias de edades ni de consanguinidad especial (ibid, p.47).

Siguiendo a Engels, vemos que lo que él considera la primera etapa de organización familiar es la que denomina "familia
consanguínea": &lt; aquí los grupos conyugales se clasifican por generaciones: todos los abuelos y abuelas, en los límites de la familia
son maridos entre sí; lo mismo sucede con sus hijos, es decir los
padres y las madres; los hijos de éstos forman, a su vez, el tercer
círculo de cónyuges comunes; y sus hijos, es decir, los biznietos
de los primeros, el cuarto&gt; (Engels, ,1974; p.39).

Existen actualmente otras explicaciones alternativas a la
descrita por Engels y Morgan, y en donde la monogamia aparece
como la primera forma de organización de la familia y no como la
última. Así por ejemplo, Ralph Linton,(198~; pp. 7-8) fundamentándose en el conocimiento que tenemos sobre la organización
de las sociedades humanas que viven todavía en niveles inferiores
de desarrollo económico y tecnológico, afirma que lo más prudente es suponer que los primeros representantes de nuestra
especie tenían ya relaciones sexuales bastantes permanentes y
que lo más probable es que la mayoría de las uniones fuesen monogámicas.
Este autor considera que es posible que existiera un elemento de casualidad de las relaciones sexuales, mitigado por un
profundo elemento de celos en ambos sexos. Dado que el número
de hombres y mujeres no necesariamente era equitativo, es posible suponer que la forma predominante de monogamia alternaba
con formas poligámicas. Así, cuando había más mujeres que hombres (situación más común debido a que muchos varones perdían
la vida en actividades guerreras y de caza), los mejores cazadores
absorbían el excedente de mujeres, dando lugar a agrupaciones
familiares poligámicas. Es el caso menos común de un exceso de
hombres (que podia ocurrir sobre todo en sociedades que practicaban el infanticidio femenino), podía aparecer la poliandria, y así
un grupo de hombres podían compartir los favores de una sola
mujer.

Puede deducirse que en este tipo de organización fam~
liar, los únicos que no mantienen relaciones sexuales incestuosa_s
son los parientes por línea ascendente o descendente, es decir
entre padres e hijos, tíos y sobrinos, etc. Pero en cambio, todos
los hermanos y hermanas, primos y primas son entre sí esposos
y esposas.
En esta teoría se aduce que la cenogamia (matrimonio
por grupos) fue muy difundida y que adquirió muchas configuraciones de acuerdo a los lugares en que se desarrolló.
El siguiente paso evolutivo fue la forma de familia a la que
Morgan da el nombre de Punalúa. &lt; Según la costumbre hawaia·
na, cierto número de hermanas carnales o más lejanas(...), eran
mujeres comunes de sus maridos comunes, de los cuales queda·
ban excluidos, sin embargo sus propios hermanos. Esos maridos,
por su parte, no se llamaban entre sí hermanos, pues ya no tenían
necesidad de serlo, sino "punalúa", es decir, compañero íntimo...

Sin embargo, la verdad es que hoy en día no existe evidencia alguna para apoyar la tesis de Engels. Aún entre los antropólogos que simpatizan con estas teorías, se reconoce que existe
una total carencia de pruebas para demostrar la existencia de familias consanguíneas y punalúas, pero algunos todavía creen que
algún tipo distinto de matrimonio de grupo existió antes de las familias monogámicas (Gough, 1984; p.138).

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En esta misma línea de interpretación, se han d~sarr?llado otros argumentos que se fundamentan en aspectos b1ológ1cos
para explicar el surgimiento de la familia.
George Homans (1963; p.255), por ejemplo, asegura que
aunque a veces sobreestimamos el im~ul~o sexual, no cabe duda
que sin estos impulsos el ser humano difícilmente habrla desarrollado una institución familiar. Así, dice: &lt; Es que el hombre, donde
quiera que vaya, sigue siendo u11 mamífero tropical y como sus
primos, los monos antropoides, experimenta el deseo sex~al en
todas tas épocas del año y no sólo en una, como el ~so del ciervo.
SI tuviera una constitución sexual distinta, no podna haber producido una institución en la cual un hombre y una m~jerv.iven perm~nente juntos&gt;. La verdad es que, sin men(?sprecIar la 1~portanc1a
de la sexualidad como un impulso determinante.en la.vida del s~r
humano creemos que existen otros factores de igual Importanc1a
para explicar la institucionalización de la familia: La explicación de
Homans sería suficiente para comprender la exIstenc1a de hordas
de seres humanos (como en el caso de los primates superiores);
pero lo más fundamental trasciende al puro aspecto animal del
hombre. Muchos sociólogos y filósofos han afirmado que el hombre es, por naturaleza, un animal social. Lo importante aquí es destacar como lo ha hecho Erick Fromm (1973), que el hombre, a
diferencia de los otros mamíferos, tiene conciencia de ~u e~istencia como ser único, separado de los demás; _esa concIenc1a produce en él un sentimiento de soledad que lo impulsa a acercarse
a los demás a refugiarse en un grupo que le proporcione no sólo
seguridad física, sino también emocional. Au~que puede arQU·
mentarse que la necesidad de afecto y companía no es eXf?lusiva
del ser humano ya que se presenta en otras muchas especies, en
el hombre esta ~ecesidad adquiere una dimensión muy particular
debido a su conciencia.
La argumentación bioloQicista añad~. que existe ~tra
característica decisiva en la formación de la famIha: la maduración
lenta de los jóvenes. Dice Homans que los niños hl:lman?s son durante muchos años débiles e ignorantes, y por lo mismo incapaces
de defenderse a sí mismos, por lo que la especie j_amás s~ habría
mantenido por tanto tiempo como lo ha hecho _sI sus miembros
no hubiesen tenido impulsos que los llevasen a ahmentar, proteger
y enseñar a sus hijos (Homans, 1963; p.255).
También Desmond Morris (1968; p.30 y ss.), con un enfoque evolucionista utiliza estos argumentos para expl~car la fon:nación de la familia, pero añade el p~ne:ipio de la necesidad a~ectiva.
Morris hace una detallada descnpcIon de la transformación del
mono en hombre y asegura que a medida que ev~lucionaban, lo~
jóvenes primates se hacían cada vez más dependientes de los cuidados maternos, ya que para que su cerebro creciera y se de~rrollara fue necesario que se diera un proceso Olamado neotema),

103

mediante el cual ciertos rasgos juveniles o infantiles se conservan
y se prolongan en la vida adulta. Así, en el caso de un mono típico,
cuando nace su cerebro ha alcanzado ya el 70% de su tamaño
adulto y el 30% restante lo alcanzará antes de completar su primer
año de vida. En contraste, el ser humano al nacer posee un cerebro que equivale a tan sólo el 23% de su tamaño adulto y que
crecera sin cesar durante los primeros 23 años de vida aproximadamente. Este proceso de dependencia de los humanos supera, sin lugar a dudas, a los de cualquier otra especie animal, y
ha sido ampliamente descrito por biólogos, sociólogos y antropólogos.
Esta dependencia de los jóvenes -dice Morris- generó
una confinación de las hembras en el hogar y produjo una tajante
división del trabajo, ya que, a diferencia de otros carnívoros, las
hembras no podían acompañar a los machos en las excursiones
de caza. Sin embargo, para el macho surgiá un problema fundamental: mientras salía en búsqueda de comida, tenía que dejar a
su hembra sin protección frente a cualquier otro macho que pudiera rondar por ahí, por lo tanto tuvo que crear un lazo que apareaba
a los individuos. Los monos cazadores macho y hembra tenían
que enamorarse y guardarse fidelidad, ya que esta situación garantizaba la fidelidad de las hembras mientras los machos estaban
de caza y significaba, además, una reducción de las rivalidades
individuales de los machos, lo que contribuía a desarrollar un espíritu de colaboración y además contribuyó a generar una unidad
familiar que redundaba en beneficio de las crias (ya que para criar
y adiestrar a los jóvenes se necesitaba una unidad familiar
coherente: las hembras estaban seguras del apoyo de los machos
y podían dedicar se a sus deberes materiales; los machos estaban
seguros de la fidelidad de sus hembras y por consiguiente podían
salir de caza sin preocupación; y los retoños gozaban de mayores
cuidados y atenciones) (ibidem).
Por otra parte, Morris asegura que en este proceso de
transformación en humanos, la infancia prolongada de nuestros
jóvenes antepasados les permitía establecer una relación más duradera y fuerte que la que podía experimentar un mono joven. La
pérdida de este lazo familiar, al llegar a la madurez y a la independencia, producía con seguridad un "vacío afectivo" que tenía
que llenar, por lo cual estaba bien dispuesto a generar un nuevo
~ínculo suficientemente intenso, que sustituyera al anterior (Mor- ·
ns, 1968; p. 56).
El punto débil de la tesis de Morris está en el argumento
de la necesidad de fidelidad del macho con respecto de la hembra.
En contraposición con este aspecto, y con la posisión de Homans
en cuanto a la impotancia del impulso sexual, Levi-Strauss dice
que para la mayor parte de los pueblos los lazos matrimoniales
tienen poco que ver con la sastifacción del impulso sexual, dado

�105

104

que el ordenamiento sexual proporciona numerosas oportunidades para ello. Cita el ejemRIO de los muria de Bastar que habitan en la zona central de la India: al llegar a la pubertad, los jóvenes
muria de ambos sexos son enviados a vivir en chozas comunales
en donde disfrutan de plena libertad sexual; después de unos
años, estos jóvenes se casan, con la condición de no unirse con
ninguno de sus amantes de la adolescencia. &lt; Sucede, pues, que
en un poblado más bien pequeño, cada hombre está casado con
una esposa que ha conocido en sus años mozos como la amante
de su vecino (o vecinos) actual &gt; (Levi-Strauss, 1984; p.30). Para
este autor, las consideraciones sexuales no son, en consecuencia, de Importancia fundamental para el matrimonio. En cambio,
las necesidades económicas se hallan presentes en un lugar primordial en tocias las sociedades y lo que convierte al matrimonio
(y por consiguiente a la familia) en una necesidad fundamental en
todas las sociedades tribales es la división sexual del trabajo (ibídem). Ypodemos añadir que la división sexual del trabajo se explica por el argumento de dependencia de los jóvenes humanos.
Resumiendo, podemos decir que si bien nunca estaremos
en posibilidades de responder sastifactoriamente a la cuestión del
origen de la familia, el estado actual de conocimiento nos lleva a
considerar verosímil la hipótesis de que las primigenias formas de
organización familiar eran o bien monogámicas, o bien pollgámicas, pero no cenogámicas. Además, entre las fuerzas que contrlbuyerón a su formación, todo parece indicar que los factores
fundamentales fueron la prolongada dependencia de las crias
humanas y la división sexual del trabajo, los cuales pueden ser
considerados factores de carácter tanto económico, como biológico. Pero no debemos olvidar el aspecto de la necesidad emocional de compañía a la que hemos hecho alusión, ya que de alguna
manera constituye una de las piedras angulares de la naturaleza
humana, porque deriva de su conciencia como entidad única y
separada. Si como dice Fromm (1973), la necesidad más profunda
del hombre es la de superar su separatidad, su soledad, entonces
podemos creer que el matrimonio y la familia constituyeron desde
siempre, las organizaciones primarias que mejor sastifacían a estos requerimientos. Por último, queremos añadir que sería erróneo
tratar de interpretar -al estilo de Engels- la evolución de la familia
como una serie de pasos sucesivos. La única conclusión posible
a la que podemos llegar, es que no ha habido un sólo tipo de evolución de la familia, sino una serie de evoluciones que han seguido
caminos diferentes y que han producido formas distintas de organización familiar.

REFERENCIAS BIBUOGRAFICAS
ENGELS, FEDERICO, (1974) ,Elorigendelatamilia, lapropledad
privada y el Estado, México, Ediciones de cultura popular, Quinta
edición.
FROMM, ERICK (1973), El arte de amar, Buenos Aires, Paidós.
HOMANS, GEORGE (1963), El grupo humano, Buenos Aires,
Eudeba.
GOODE, WILUAM J. (1966), La familia, México, Ed. UTEHA.
GOUGH, KATHLEEN (1984), "El origen de la familla", en: Levistrauss, Claude et al, Polémica sobre el origen y la universalidad
de la familia, México, Anagrama, 4a. edición, pp. 112•154.
KONIG, RENE (1981), La familia en nuestro· tiempo, Madrid, Ed.
Siglo XXI de España.
UNTON, RALPH (1985), El estudio del hombre, México, Fondo
de Cultura Económica, tercera edición.
LEVI-STRAUSS, CLAUDE (1984), "la familla", en Levi-strauss, C.
etal. (1984), pp. 7-49.
MAUNOWSKI, BRONISLAW (1974), Sexo y represión en la
sociedad primitiva, Buenos Aires, Ed. Nueva Visión.
MORRIS, DESMOND (1968), El mono desnudo, Barcelona,
Círculo de Lectores.

*****

�107

TERAPIA PSICOLOGICA V TRABAJO SOCIAL
JOSE G. ZUÑIGA ZARATE*

Uno de los temas que provoca mayor interés en el panorama actual de las ciencias sociales es, sin lugar a dudas, la
relación existente entre cada disciplina y las demás. Es frecuente
que en los medios académicos se hable de la urgente necesidad
de que se haga trabajo interdisciplinario (o cuando menos multidisciplinario), para incidir con mayor eficacia sobre la problemática de los individuos y de la sociedad. En el caso del Trabajo
Social, esta necesidad es de sobra evidente, ya que los trabajadores sociales emplean las herramientas y conocimientos desarrollados por otras disciplinas para aplicarlas en su tarea social.
Sin embargo, el Trabajador Social no sólo desarrolla su
actividad de intervención y planificación en los grandes grupos
sociales, sino que, con frecuencia, su esfuerzo profesional está
enfocado hacia unidades sociales pequeñas (como la familia) e
incluso hacia sujetos individuales. Y es precisamente en este
campo en el que la Psicología juega un papel muy importante.
Daremos por sentado aquí que es legítimo, en modo general, que la psicología aporte sus conocimientos y herramientas al
Trabajó Social. No obstante, a pesar de las buenas intenciones, se han planteado objeciones, sobre todo en lo que respecta a la intervención terapéutica. Dado que la versión de terapia
más difundida ha sido, en términos generales, la propuesta por
la escuela psicoanalítica Qlamada también intrapsíquica), se ha
considerado que un profesionista de cualquier otra disciplina no
versado ni entrendo en dicho tipo de terapia, difícilmente pueda
realizar un trabajo que pueda ser adecuado. Esto, debido a la naturaleza compleja de la psique, así denominada, que resulta ser
tan inextricable que requiere un bagaje muy amplio y una formación muy específica.
No obstante, todo el mundo sabe que la escuela psicoanalítica no es sino una entre muchas otras corrientes de la psieología. Otros enfoques, tales como el conductual (peyorativamente llamado "conductista"), o el modelo humanista, entre

Profesor de la Facultad de Trabajo Social de la UAN.L.

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108

otros, proporcionan alternativas terapéuti~s mucho más flexibles. Por ejemplo, visto desde una perspectiva conductual, ~ue
establece que aquello que causa el problema _del com~rtamrento del individuo es su microamblente, es decir, su fam1ha, su trabajo, el barrio así como también los agentes cul~ural~s qu~ le rodean permite, por tanto, en una forma aut~mát1ca .inmediata la
posibilidad de que el trabajador social efectu~ terapia Y, de hech~
ha de reconocer que la intervención del trabaJador social es en_S1
misma terapéutica puesto que, en general, el Trabajador Social
busca "ayudar" siempre en algún sentido a la persona o a la comunidad.
La no directividad, un concepto Roge~no de la escuela
Humanista considera al ser humano como digno de confianza
y respeto, al cual hemos de no modificar ni influenciar _en forma
grotesca para que realize ciertas acciones que le ben~cIan ?esde
la perspectiva del profesionista. Sin embargo, los pnnclpIos de
Car! Rogers van de la mano con los principios ~e respeto_ a la
persona y no directividad sostenidos por el TrabaJo Social mismo.
Por ello no sólo resulta evidente la coherencia teórica entre.el
humanismo Rogeriano y el Trabaj~ S~ial. Aquí lo_ que se necesita
es la comprensión cabal de los pnncIp1_os Roge~~os _dentro de
procedimientos prácticos, que permitan !ª ut1hzac1ón d~ los
principios humanistas en sesiones terapéuticas o de ma~eJo ~~
grupo empleando estos principios. El concepto de no dIrectMdad es un concepto a veces mal entendido, ya que en sí es ~lffcil de explicar debido a la noción humanista de Rogers, noción
que nosotros, por vivir inmersos en un mundo que sól~ ve lo
malo, no nos permite siquiera la posibilidad de que alguien vea
el lado bueno del ser humano.
Y no se diga de las corrientes sociales que por antonoma·
sía son baluarte del Trabajo Social. Existen en las corrientes
Socioculturales diversas tendencias a su. vez que res~nden
más bien a escuelas de pensamiento filosófico V• en a~nencla,
la resolución de las diferencias ha de estar más bien prec1samef1!e
en el conflicto principal: el conflicto filosófico. ~os vertientes aun
subsiten y realizan una explicación macroscópica ~e nuestra r~lidad social y psicológica, y ambas ofrecen caminos muy diferentes de acción: el positivismo y el marxismo. Aunque las ~
sas parecen estar definiéndose, aun resulta prematuro decir
toclavla cuál modelo de análisis de la sociedad ofrece más bondades a la sociedad misma.
Resulta ser por tanto importante definir o esclarecer la
perspectiva psicológica que se sostiene a fin de evaluar las posibilidades de que el trabajador social reallze o no inteivenciónes terapéuticas psicológicamente hablando. El artículo sob!9
la terapia en colaboración o coterapia_entr~ el Tra~jad~r ~ocial
y un supervisor versado en la terapia ps1coanallt1ca (Utwin S.,

Marjorie y Sandra Hricko,1981) es muy alentador ya que coloca
la actividad terapéutica dentro de un contexto de Interacción social en búsqueda de ayuda al grupo terapéutico y no lo presenta
como algo inaccesible a un profesionista no versado.

1

Decir que el proceso de intervención terapéutico psicológico es inaccesible para otros profeslonistas que efectúan Intervención social de cualquier tipo, es negar simplemente su tarea
profesional. La tarea del Trabajo Social incide en gran parte en
aquellos factores que están muy frecuentemente Inmiscuidos en la causalidad de un problema psicológico de un Individuo
o de tocia la familia. Es usual que existan datos en cuanto a que
la familia de un delincuente esté "desintegrada" o que atrás de
un problema de inseguridad o de ansiedad exista un padre exigente o una madre sobreprotectora. El profeslonista de trabajo
social no sólo puede, sino que está en muchas ocasiones dentro
de los factores que en gran medida contribuyen a la alteración
psicológica de las personas y es legltima tanto su aportación
terapéutica como de investigación a nivel individual o grupaJ.

SOCIAL

HERRAMIENTAS DE INTERVENCION DEL TRABAJO

En lo anteriormente expuesto hemos comentado que
las posibilidades de intervención terapéutica del Trabajo Social
dependen de la escuela o escuelas psicológicas a partir de la cual
se analice dicha posibilidad. No hemos abordado, sin embargo,
posibilidades aún más ambiciosas: la eventual elaboración de las
herramientas propias de la disciplina del Trabajo Social en cuanto
a la intervención con propósitos de ayuda psicológica.
Esta posibilidad es real y está fundamentada en el respeto
ala autonomía de las disciplinas y en la tendencia natural de todo campo independiente. La psicología misma se tuvo que separar de la filosofía Oa química y la medicina lo hicieron mucho
antes) para poder buscar legítimamente su propio camino, con
tocio y tropiezos. El Trabajo Social debe y puede realizar una tarea
independizadora que no tiene que ser1o propositivamente sino en
forma natural. Ha de buscar y elaborar en base a los conocimientos y a veces limitantes que otras disciplinas le brinden sus
propias herramientas de intervención.
Este separatismo de las disciplinas se ha hecho necesario para consolidar las tareas de cada área de conocimiento, aún
cuando con el paso del tiempo resulte inevitable una fusión: cuando el campo de estudio de cada disciplina se encuentre con el de
otras, dando lugar a un trabajo interdisciplinarlo para entender
cabalmente la realidad que les ocupa.

�111

110

El autor de estas líneas considera que el campo de intervención del trabajo social es un campo singular, es decir único,
propio, que no permite la invasión en el cual confluyen toda una
suerte de factores muy sui-generis que lo convierten precisamente en una actividad profesional muy propia: no en vano es
una disciplina independiente.
Hemos portanto de ir al campo aplicado y, utilizando todas las herramientas disponibles, prácticas y del método científico, aplicar aquellas mismas herramientas, analizando en base
a los resultados del proceso de intervención individual o comunitario así como institucional, cuáles estrategias resultan tener
las mejores bondades para los objetivos de beneficio que buscamos y cuales no. Por supuesto, han de crearse los primeros
caminos para elaborar las herramientas propias de intervención
que nos permitan ir conociendo el orden·de nuestra naturaleza
social-psicológica y también que nos permitan hacer acopio de
una cantidad cada vez mayor de datos que produzcan la
ansiada tecnología de cambio social.
UNA TERAPEUTICA SOCIAL
Es por tanto natural que el profesionista de Trabajo
Social realice intervención terapéutica psicológica. No tiene que
realizarla, en base a lo anterior, utilizando principios teóricos o
tecnológicos de otras disciplinas sino los propios. La terapéutica social es psicológica porque ayuda a restablecer la condición de bienestar existencial de las personas como parte de una
comunidad social. La terapéutica social es social porque considera para su actuación esa convergencia tan especial de factores psicológicos, sociales, económicos, existenciales y culturales que el profesionista de Trabajo Social tiene en sus manos
como una especie de don, pero también como toda una responsabilidad. ¿Cómo inciden todos estos factores para crear una
familia con características neurotizantes, por ejemplo? lCuál es
la participación de las prácticas culturales (religión, valores, etc.)
en la configuración de un estilo de familia o de un problema de
personalidad? lQué aspectos debe de contemplar un programa
de intervención para personal productivo de una industria a fin
de que su vida familiar o existencial sea más propicia para sí mismos y para el proceso productivo? Todas estas interrogantes y
muchas más requieren para ser solucionadas del conocimiento
originado en la investigación ordenadora que penetre en la comprensión de la participación diferencial de los factores que inter·
vienen en el comportamiento social del ser humano.

En resumen, el Trabajo Social realiza ya, en forma directa,
una tarea terapéutica, y es perfectamente factible que intervenga dentro de lo que se denomina "terapia psicológica". Aún cuando puede beneficiarse de las técnicas psicológicas existentes
para intervenir en su campo de acción puede elaborar las suyas
propias, como campo independiente.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

KHUN, THOMAS S., (1971), La Estructura de las Revoluciones
Cientfficas. Fondo de Cultura Económica; México.
LITWI_N S., MARJORIE V SANDRA HRICKO B. (1981), Student
and F1eld fnstructor as Group Cotherapists: Equalizing an Unequal Relati?nship, Journal of Education for Social Work, Vol. 17,
Num. 1; Winter. MILLON, THEODORE (1974), Psicopatologfa y Personalidad.
Ed. lteramericana; México.

*****

�113

EL INSTRUCTOR DE CAMPO Y EL ESTUDIANTE
COMO COTERAPEUTAS DE GRUPO
LA UNIFORMIZACION DE UNA RELACION DESIGUAL*
MARJORIE LITWIN SCHLENOFF Y SANDRA HRICKO BUSA

La relación de los coterapeutas ha mostrado ser el factor
más importante que influye el proceso terapéutico. El modelo de
aprendizaje estudiante aprendiz convierte a la coterapia en parte
integral del proceso educativo. Aun así, en la situación de entrenamiento existe un estatus de desigualdad inherente dentro de la
díada coterapéutica. En este escrito se tratan técnicas que ayudan
aestablecer una relación igualitaria entre el estudiante y el instructor de campo como coterapeutas.
La coterapia de grupo se está utilizando cada vez más como parte del proceso de entrenamiento del estudiante graduado
de Trabajo Social. A partir de los años veinte, la utilización de
grupos con propósito terapéutico comenzó a introducirse en todas las instituciones(1) de Trabajo Social, al mismo tiempo que
empezó la participaci6n de coterapeutas con un concepto aún
más nuevo del que Adler (1930) y sus colaboradores originaron
en Viena.
Al mismo tiempo que se reconocían los beneficios terapéuticos de la coterapia, también se reconocían las oportunidades
únicas de capacitación que esta modalidad permitía. Reeve (1939)
YHadden (1947), abordaron la utilización tan difundida de dos terapeutas en una situación de psicoterapia de grupo con propósitos de capacitación y de supervisión. Hadden se dió cuenta de
que &lt; los estudiantes se convertían en participantes dentro de una
relación psicoterapéutica dinámica. La terapia de grupo permite
obtener experiencia bajo supervisión y hace más corto y efectivo
el entrenamiento de los terapeutas &gt; (ibid p.48). Es difícil describir
adecuadamente al estudiante el proceso terapéutico y las intervenciones a través de medios didácticos. La participación directa
en el proceso de grupo con un terapeuta experimentado ya ha
mostrado que es más productiva.

Traducción de José Guillermo Zúl\iga Zárate del artículo: "Student and field
instructor as group cotherapists: equalizing an unequal relationship", en:
Journal of Education for Social Work, vol. 17, núm. 1, 1981.

�114

En muchos casos el equipo de coterapia podría consistir
de un sólo estudiante de trabajo social y su instructor o instructora
de campo. La desigualdad inherente en tal situación es obvia; aun
así la literatura de coterapia está llena de referencias en cuanto a
ta necesidad de una igualdad coterapéutica a fin de que se de el
éxito en el grupo. Weinstein (1971), Getty y Shannon (1969), a~I
como McGee y Schuman (1970), propusieron que el establec1•
miento de una relación no jerárquica de coterapia es esencial para
el proceso terapéutico en tanto que Yalom (1969), por su lado, ad•
vierte contra el liderazgo compartido de dos terapeutas de estatus
desigual.
Existen además beneficios muy grandes de capacitación
que pueden originarse del equipo estudiante-instructor. Utilizando
un modelo de aprendizaje que considera que exi~te una pe~sona
sin experiencia, el estudiante tiene una o~ortumdad de P!l~era
mano de observar y participar en el tra~JO de un profes1om~ta
práctico más experimentado. La coterap1a proporciona también
un medio de supervisión contin~a dentro del co~texto ~e una
situación directamente compartida. Para el estudiante ab1ert~ a
las ideas y no defensivo, esto constituye una oportunid~d ú~1ca
de crecimiento profesional. El instructor de campo también tiene
a ta mano una oportunidad de supervisión única en cuanto a las
habilidades y avances del estud(ante. El entrena~ien!o m~iante
el método del liderazgo compartido, ayuda también a 1mpechr que
el estudiante se haga dependiente del grupo en la búsqueda de
apoyo y aceptación, y le permite una comprensión más clara de
la dinámica del grupo.
El dilema que existe al buscar lograr aproximarse hacia
una relación coterapéutica igualitaria ~ntre el inst~ctor de ca~po
y el estudiante, se está conviertendo eh una situ~c1~n d~ capacita·
ción importante que están enfrentado tanto la mst1tuc1ón académica como las agencias de colocaciones.
Este escrito es un esfuerzo dirigido a proponer posibles
métodos de tratar con este dilema. En general, el enfoque utilizado
intenta conjuntar el sentido de 1~ igualdad coterapéuti_ca a t~vés
de: 1) una relación de aceptación mutua, y 2) la e?&lt;1stencia de
. técnicas participatorias que busquen aumentar la actividad de tos
estudiantes menos experimentados.

115

tro de todas las relaciones coterapéuticas y no sólo en la relación
que se da entre el instructor de campo y el estudiante. En cuanto
a la experiencia, el reconocimiento de la experiencia limitada del
estudiante respecto al liderazgo de grupo no implica una inferioridad global. El estudiante puede aportar una diversidad de cualidades y habilidades valiosas a la situación de grupo. Así como el
estudiante debe estar abierto a revelarse tal y como es al instructor
de campo y coterapeuta, asl también el instructor debe estar abierto a la posibilidad de preguntas importantes que el estudiante le
pueda hacer.
Beme (1969) cree que la función del estudiante es señalar
las cosas que el terapeuta se ha brincado. Aún así, algunos estudiantes puden tener dificultad para tratar con la autoridad, y su
miedo de ser "juzgados" (calificados) interfiere cQn sus capacidades de lograr esta función. A fin de facilitar tal proceso es útil hacer
que los estudiantes establezcan libremente su opinión antes que
la del terapeuta. Así, ellos no podrán ser nunca influenciados por
los pensamientos del supervisor, si estos fueran diferentes. Aún
así, la experiencia del autor indica que los estudiantes comienzan
las primeras discusiones posteriores a la sesión sin tener nada que
decir. Es de gran ayuda hacer1es preguntas en una forma amable,
de tal forma que expresen su punto de vista en cuanto a cómo fue
manejado cierto aspecto dentro del grupo. Se debe estimular la
expresión de opiniones individuales y la independencia de pensamiento. El reconocimiento y la aceptación de las diferencias de
cada uno converge en un sentido de respeto mutuo que se filtra
dentro del grupo y proporciona un modelo de interacción a los
miembros.

Por otro lado, la competencia puede ser una fuerza altamente destructiva, que mine la relación coterapéutica y genere
una atmósfera desfavorable dentro del grupo. Por ejemplo, cuando una estudiante líder se puso de acuerdo con otros miembros
del grupo, en cuanto a reunirse fuera del mismo grupo (cuando
ya se había establecido la regla de que no se podían reunir fuera
del grupo terapéutico). Los miembros del grupo que participaron
en la actuación en contra de la regla evidentemente estaban involucrados en un asunto de autoridad, y su relación con ella. El problema se complicó aún más cuando el estudiante de coterapia se
PtJso de parte de los dos miembros. El supervisor sintió que existía
u~a batalla competitiva por obtener la autoridad entre él y la estudiante líder. En el grupo, cuando la estudiante abiertamente maniLA CREACION DE UNA REI.ACION DE MUTUALIDAD, festaba una incapacidad para comprender las razones que sostenían la regla de no reunirse fuera de la terapia, otros miembros del
grupo le apoyaban en su razonamiento. Aún después de de una
larga plática en la sesión posterior a la reunión terapéutica la estuYa que hay dos terapeutas que dirigen al grupo, existirán . diante líder manifestaba no entender las razones. No fué sino hasdiferencias en cuanto a la personalidad, la edad, experiencia Yel ta que se utilizó una técnica de rol playing para demostrar los efecpunto de vista de cada uno. Estas diferencias pueden existir den·

�117

116

tos en el grupo, que la estudiante lfder est~o de ac~erdo -con
reticencia todavía- de que la regla tenía su Importanc1a.
En la siguiente sesión de supervisión, la estudiante se
enojó porque sentía que estaba siendo juzgada por el supervisor
coterapeuta. Realmente sí estaba siendo juzgada, ya que éste.era
un requisito establecido de antemano por la escuela. El supeMsor
intentó liberar su miedo estableciendo que los c~iterios sobre los
cuales se le juzgaba no eran parte de su actuación actual como
persona. De hecho, el funcionamiento ac!ual de la estudla~te era
muy adecuado; tenía experiencia amplta y poseía cual•d~des
excelentes. Entonces se platicó el asunto de cómo la e~tud1ante
se relacionaba con la autoridad y se encontró que de algun modo
esto siempre había sido un problema para ella. Realmente ella estaba bajo una presión muy grande e~ la escuela, ya que tenía que
terminar sus primeros trabajos escritos y grabaciones en base a
los cuales se le iba a calificar. Resentía mucho la estructura académica de trabajo y la presión intensa que sentía ~e la escuela de
graduados, y parte de esos sentimle~tos, en con1unto
su forma de tomar la relación con la autondad eran transferidos al supervisor.
El fomento de una relación cooperativa opera tanto den·
tro como fuera del grupo. Siempre resulta~ ser muy lmp?rtantes
las sesiones de discusión previas y postenores a la se~16n te_ra·
péutica. En éstas sesio~es, el estudiante_ es aceptado implícita·
mente como un companero y se le permite !11ostrar sus razona·
mientos independientes y valiosos. ~s re~~cIones de contra•t~sferencia del instructor de campo son 1dentiflcad~s por~ estudian·
te aunque al principio sólo actuarán de manera 1nconsc1~nte. Para
el' instructor tales datos objetivos pueden se~ terapéut1came_nte
productivos y servir también como una herramienta de aprendiza·
je poderosa y como un modelo para el est~diante. quando ~I c~t~
rapeuta admite su imperfección, el estud1ant~ se ~,ente mas hbre
de compartir las dificultades y las respuestas irrac1&lt;;&gt;nal~s de e,:noción y también se hace más capaz de res?lver l~s situaciones nes·
gosas. Y ya que el coterapeuta es también el instructor d_el estu·
dlante, el proceso puede tener una función global hurnamzante.

'?º"

tinua se convierte en una actitud condescendiente. Cada intervención efectiva del estudiante puede ser reforzada positivamente
en una forma verbal o no verbal y al estudiante se le puede estimular a un comportamiento recíproco (es decir sin ser sugerente o
autodegradante).
Esto no es siempre una tarea simple. Un estudiante
coterapeuta, por ejemplo, en forma muy burda y obsequiosa, estaba de acuerdo con los comentarios del supervisor en la sesión de
9!Upo. Casi d~spué~ de cada interpretación hecha por el supervisor, el estudiante diría qué tan "correcto", "conectado" e incluso
"brillante" era el comentario que había hecho. Esto rápidamente
se abordó en la. sesión posterior a la sesión con el grupo, en la
cual se descubrió que el estudiante, de ascendencia mexicana
tenía una creencia cultural de que para tener éxito necesitaba
agradar a la figura de autoridad norteamericana. Aunque en términos generales el estudiante pudo dejar de manifestar esa conducta, siguió "cayendo" de vez en vez dentro de un patrón excesivamente lisonjero.
Puede ser especialmente benéficiosa la forma en que se
manejen los desacuerdos. La libertad que los coterapeutas tienen
de no est~r de ~cuerdo en una forma clara con lo que el otro piensa, lleva implícita una relación de igualdad y si se realiza en una
· forma de mutuo apoyo, también funciona como una relación mo~elo importante ~ra los miembros del grupo. Por ejemplo, decir
~se es un punto interesante, voy a agregar algo a eso", o "no se
s1 estoy de acuerdo, yo lo veo más bien de este modo" da una
gran importancia a los aspectos positivos de puntos de vista diferentes, de tal manera que el apoyo mutuo aún existe incluso cuando se manifiesta desacuerdo.

La actuación mutua de la relación estudiante-instructor
ta!l:lbié~ puede ~er lograda mediante las referencias conjuntas. La
utd1zac1ón ocasional de la palabra "nosotros" en las sesiones de
g~po implica tanto un diálogo compartido como una relación comun. La ~~ción de funci_
ona'!liento conjunto está también implícita
en la dec1s1ón de entrevistar ¡untos a todos los miembros prospecto, esto con el fin de mantener en un mínimo los contactos indiviEste proceso puede ejecutarse en sesiones con un super· d~ales ~on los ,:niembros del grupo y también llegar al grupo al
visor clínico de grupo, donde tanto el estud,iante com~ el instruct~r mIsm? ~Iempo sI~mpre que sea Rosible. Aunque no se pueda locoterapeuta conjuntamente comparta~ l_as observacIo~~s YrecI· grar facllmente una relación genuina de trabajo común, ésta debe
uscar~e, ya que es aparentemente muy importante para el funban ayuda. Tales sesiones de superv1s1ón pueden onginar una b_
situación en la que se resuelvan rápidamente las dificultades de la ' cIonamIento positivo del grupo. Ya lo dijeron McGee y Schuman
relación, antes de que las cosas puedan empeorar. Dentro del 9ru· (1970; p. 30) &lt; Así como va la relación de coterapia, así va el
po la aceptación y respeto mutuo también deben lograr_con1u~- , grupo &gt; .
tarse. La tarea del instructor de campo es apoyar al estudiante sm
ser condescendiente o sobreprotector. Por ejemplo, asentir con
la cabeza, mostrando sin palabras que uno está de acuerdo, refuerza la contribución del estudiante. Pero hacerlo en forma con-

�118

119

LA CREACION DE OPORTUNIDADES PARA LA PARTICIPACION

Weinstein (1971; p. 302)) dijof. qnzaue e;) i:r:~¡~fe~~ ~
·6 de un coterapeuta &lt; 1 con'ª •
~~~ogimiento de las diferencias en,persontalid~dl enetsredlecos/fa
idad Igual -rea o po enc,a -,
,
3)
terapel;'laS
rt~J:~da terapeuta de que el compañero _
mutuo
;~e~~:J~o ~ la situación de entrenamien~o puede ser)
1

r

;1~0:
}~=J!d~~~~
~~~=t~~~s~~~~I ~~~~fa~'f:¿~~el~:~:i~~~
utas El supervisor podría funcionar como
,
~i:i;estudiante podrfa asistir a tar~s~~!n~:s;~~e!~º~~g~r :

la asistencia o efec~ua\~ ~~:~~:buscar un estatus de iguald~do~~s~~8:s
e~ r~fizar tareas rutinariasáayudaj.!~~~
diante a aumentar su confianza, en tanto que est apre ,
rol de coliderazgo terapéutico.
Una dificultad comúnmente presente en el_ est~iante
coterapeuta es la inhibición. En u~a situación de t~!'8.P'ªt~~~:1!i
el estudiante tiende a s~r más pasivo y m~nos Fn
al máximo
prof~d~~:s:~sp~~~1e;~~a~~s:~~u:;Íié~ función de
;~pervisor. Aquf, la tendencia natural d~ refrenars~. an~e:~:: : ;
riencia nueva, está compue: por ~;s~~~d~~ec~:~o se explo-

i~!i~.

,le'~

~~~~~~~~t~a~~~!~[~i:~:!n

rel~ción a su propia cé~::
ta dentro del grupo, ha sido una confusión en ~uanto a qu
lonalidad personal deba revela~e a los miembros del gruremoc
de nde en gran parte del estilo personal o de 05
tJ;icos, al estudiantedse lé~ pu~=~~~~=n~=
cuándo las emociones que emanan e pu
para el paciente.
.
A una estudiante se le pidió por parte de su instructora
de cam que dijera al grupo sus sentimientos.cuand~ se estat!:.
retirand~del grupo definitivamente. Pu~o decirles que tanto reblan sido de ayuda para ella durante el ano escalolar,d~~res~~la
· di' que los extrañaría. Aunque esto era go c, pa
'
1
e~ d~onces conocer el valor que tenía el hecho de. q~e t:

:~t~~:~:~s

un potencial de igualdad? Si no se le pone cuidado, esta disparidad entre los coterapeutas queda señalada en el grupo como algo
existente y luego se confirma y auto-perpetúa. Por ello, es importante esforzarse por lograr una participación de mayor igualdad
que aquella que pudiera surgir en forma natural.
Ya anteriormente se ha hecho evidente que existen algunas técnicas verbales tales como la utilización del "nosotros".
Debernos señalar que la participación igualitaria no se remite tan
sólo a medios verbales. De hecho, en la terapia del grupo en actividad, las verbalizaciones son limitadas. A fin de aumentar la participación de los terapeutas menos experimentados, uno puede interconstruir participación que incluya tanto técnicas verbales como
no verbales. Tareas corno los contactos telefónicos con los miembros del grupo pueden ser una responsabilidad compartida que
permita la igualdad y la interacción estructurada con cada miembro.
La experiencia de los autores es de que casi todas las
llamadas telefónicas hechas por los miembros del grupo terapéutico se le hacen al terapeuta experimentado. A fin de combatir
esta desigualdad, al estudiante se le asignan las llamadas a aquellos miembros que faltaron a la sesión, de tal modo que la igualdad
no sea tan acentuada. Otro rol asignado al estudiante es la presentación al grupo de los miembros nuevos. Una estudiante sintió que
éste era un rol especialmente útil para ella, ya que le permitía efectuar una manera anteriormente no disponible de "tomar el liderazgo", al introducir a cada nuevo miembro dentro del proceso de
grupo.

A fin de igualar el estatus, han de utilizarse también tipos
de comunicación no verbales. Es frecuente que en las situaciones
de coterapia quede de manifiesto la desigualdad cuando el terapeuta más experimentado habitualmente finaliza cada sesión y hace el movimiento inicial indicador de que la sesión terminó. No es
difícil cambiar este u otros patrones que igualmente transmitan
autoridad, simplemente cambiando los roles. Sin embargo el reto
para el instructor de campo no es sólo tener cuidado de aquellos
casos en los que la autoridad es transferida, sino también poder
renunciar a la gratificación que se origina de ser percibido como
más poderoso y superior por parte del grupo.

Un ejemplo en el que este aspecto se hizo problemático
~iembros del grupo expresaran en recipr~nalidad su~~~t~':rro- involucró a un grupo de terapia psicoanalítica con un supervisor
hacia ella. Se dió cuenta del vínculo emoc10 que
lem- terapeuta masculino y una estudiante coterapeuta. A pesar de que
llado y el placer que proporcionó ese víncul? a ella y a los mbajÓ existió un reconocimiento manifiesto en cuanto a la necesidad de
bros del grupo. Esto también fué de beneficio cuando se tra nto igualar los roles dentro del grupo, el supervisor "olvidó" contínuacon los sentimientos del grupo (paésa~os Ypreqsi~~~ ~eºi~~U&amp; mente poner en efecto los procedimientos sobre los cuales se hade ya no ser parte del grupo terap ut,co. ~ 0 e .
nza bía llegado a un acuerdo. Siguió manifestándoles que le llamaran
de ayudar al estudiante coterapeuta al mismo tiempo que alca
aél durante los períodos entre sesiones y rápidamente hacía inter-

�120

pretaciones antes de que la coterapeuta pudiera tener oportunidad de intervenir, tomando en términos generales el liderazgo en
cada oportunidad que se le presentaba. Mediante la exploración
hábil de la situación por parte del supervisor de grupo, quedó en
claro que el asunto de ceder la autoridad a una mujer era algo muy
difícil para el supervisor, ya que él percibía que en su casa el padre
había "renunciado" al poder otorgándoselo a la esposa, a partir de
lo cual fué disminuyendo el respeto del padre en el hogar. Este
problema se resolvió al existir una supervisión contínua del grupo
y mediante la terapia individual al supervisor, surgiendo de allí una
relación más igualitaria entre la estudiante y el supervisor.
El lugar en que se sientan los coterapeutas es otro factor
no verbal importante a considerar en cuanto afomentar la relación
coterapéutica. Al principio, sentarse a un lado del instructor de
campo puede ayudar al estudiante, ya que los pacientes tienden
a identificar a los dos como un equipo. Esto también puede ayudar
al estudiante a que él mismo se identifique como tal. Pero el sentarse uno al lado del otro no facilita la comunicación entre los dos
coterapeutas, ya que es menos fácil que se mantenga el contacto
ocular. Al sentarse en lados opuestos se facilita la comunicación
entre ellos: uno puede fácilmente percibir cuándo el otro desea intervenir. Al principio, el terapeuta más activo debe en forma consciente dar la oportunidad al menos activo, a fin de aumentar su
participación. Al sentarse en lugares opuestos se permite también
que el terapeuta menos activo observe bien al más activo en aspectos como su lenguaje corporal, el contacto ocular y las expresiones faciales. Hay que hacer pruebas en cuanto a las mejores
colocaciones de los terapeutas, pero siempre buscando que el
terapeuta menos activo logre beneficiarse en cuanto a su confianza y participación.
Un beneficio práctico de la coterapia es que siempre existe alguien disponible para el grupo, lo cual permite una mayor continuidad y apoyo. Sin embargo, existen otros beneficios para el
estudiante/terapeuta que tiene la oportunidad de conducir el grupo en ausencia de su coterapeuta/instructor. Pueden planearse
las ausencias a fin de que coincidan con la existencia en el estudiante de una mayor habilidad y confianza propia. Al hacerlo asl,
el estudiante puede saber lo que es dirigir al grupo él sólo sin preocupación del papel normalmente ejercido por el instructor. El estudiante puede sentirse más libre en cuanto a las vacilaciones y pensar antes de intervenir sin tener la expectativa {ni esperar) que el
coterapeuta comente primero. El estudiante también puede sentirse más cómodo y menos limitado de expresar su propio estilo,
facilitando el surgimiento de un estilo terapéutico personal.
Es posible que aún después de pasar por un período de
ajuste, algunos estudiantes todavía tengan resistencia a efectuar
un rol más activo. SI esto ocurre y el estudiante permanece eviden-

121

tem:nte_ pasivo, tal vez tengan que abordarse aspectos tales como miedo a.expresar sentimientos, la preocupación en cuanto
~ las exp~ctativas del instructor de campo y la ansiedad por el
esempeno personal en general. También se ha presentado el
problema de que u~ estudiante sea en exceso asertivo dentro de
u~ grupo. El supervisor puede desear introducir algo de refrenam1~nto en las respuestas del estudiante. Esto debe hacerse
cuidadosam~nte Y dentro de un espíritu positivo de ayuda
~ estudiante aprenda una mejor manera de funcionar ~~
er e gru~o. Lo 9ue parece ser mejor en este caso es ha
~u~ el esbtud1ante p1_ense en cuanto a los efectos de sus com~
nos so r~ 1os pac1e~tes. Esto es también otro asunto complejo
~~ sjup~~ls1ón, J?9ro aun así requiere solución, tanto para el apren~ e e es~ud1ante como para el funcionamiento del grupo Ya
.. er~n. P1~e y Mee-Lee (1972; p. 192) lo afirmaron- &lt;La.
lic1pa¡1óidn activa del {estudiante) terapeuta es la mejor garant~~
que i P amente se convertirá en una parte efectiva del grupo&gt; .

ir

CONCLUSION.

~~~~aped~~~~;
~~~8:ri~:c~ yi~j~~: ~~~~~s~~~~! ~o:~
as e instructores de campo con estudiantes Fu sf
:~ni~ ~~esidad de lograr una relación mutua y una pa~~ic iva se crearon Y confirmaron en nosotros media
:c~so efectivo_ de gruP?. Tal vez_ la mejor forma de refleja~t~
comentano que hizo un miembro que partici ba
:1Pº de_ases~rfa de apoyo en un cuestionario posterir¡;:al

~baj~
~1t~~;~~~7f!~~~:i~~~o~~~1f~~~~n~~~;r~~':;
.
eracc1ones verbales, hacía preguntas orientado

:f

~~empre SE: nos ocurrieron a nosotros, y hacía mención ~: que

campeoVI~!ª diferentes Y c~~ocimientos de datos dél instructt~':;
do
• 1empre es beneficioso tener más de un conductor cuanvan ª 1ª par, tal como ustedes dos lo hicieron&gt;.

vel de a~~~~JJe ,observó que había diferencias en cuanto al ni-

¡=

cientes ~~ las pe~ib~~i~e~~:i:::~n~~~sti~~ /~ pación positiva que se logró fué un elemento primordial
ela~ que 1~ desigualdad inherente del equipo de coterapia'
Cia etstupéd1an~e puede modificarse en la búsqueda de una expe..,__era utica y académica positivas.
'"" .-

tr

�122

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*****

PERSPECTIVAS SOCIALES EDICION DE LA
FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON,
FUE IMPRESO EN LA
IMPRENTA UNIVERSITARIA, U.A.N.L.
SE TERMINO DE IMPRIMIR

El DIA 14 DE FEBRERO DE 1992, CON UN TIRA.JE
DE 500 EJEMPLARES.

���</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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