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                    <text>�SIGLO XIX
Cuadernos de Historia
Edición ~L~rograma de Estudios Históricos de la Facultad de
Filosofíaj Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León
Apartado J&gt;ostal 3024, 64000 - Monterrey, México
Fax: (8) 340-40-65

FONDO

t-ffilMmU1 E(ll '(,

Universidad Autónoma de Nuevo León
Rector,

.

DOCTOR REYES. TAMJ-:Z G UERRA

•

Facultad de Filosofía y Letras
Director,
LICENCIADO RICARDO

C. VILLARREAL ARRAMBIDE

Programa de Estudios Históricos
Coordinador,
DOCTOR MARIO CERUTTI

Consejo Editorial,
Carmen Blázquez (Universidad Veracruzana),
Alejandra García Quintanilla ( Universidad Autónoma
de Yucatán), Miguel González Quiroga (Universidad
Autónoma de Nuevo León), Juan José Gracida
(Centro Regional del INAH en Sonora), Jaime
Olveda ( El Colegio de Jalisco), Francisco Téllez
(Universidad Autónoma de Puebla)
Editor Responsable,
MARIO CERUTTI
Corrección y cuidado de la edición: Sylvia Eloísa Morán.
Tipografía: Alfonso García
Diseño e Impresión: Impresora Monterrey, S.A.
Aparición cuatrimestral

l

�AÑO V NUMERO 14

ENERO-ABRIL DE 1996

Sigloxrx
CUADERNOS DE HISTORIA

SUMARIO

Nota del editor ..........................................................................5
Más baratas que las máquinas. Mujeres y
agricultura en Oaxaca (1880-1911)
FRANCIE R. CHASSEN-LOPEZ ..........................................7
Propietarios y café en el Soconusco:
el Ferrocarril Panamericano
MARIA DE LOS ANGELES ORTIZ H. ............................37
Empresarios y ferrocarriles en Morelos (1875-1900)
MARIA TERESA HUERTA .................................................69
Trabajos publicados en Cuademos .......................................88

�NOTA DEL EDITOR

,

Si el número 13 de Siglo XIX. Cuadernos de Historia reunió una
amplia información sobre procesos socioeconómicos acontecidos en
el noreste de México, este número 14 se enfoca sobre el centro/sur
del país. La información y la temática han quedado distribuidas entre
Oaxaca y sus mujeres, el Soconusco y los cultivadores de café y
Morelos con sus productores de azúcar.

Francie R. Chassen-López, de la Universidad de Kentucky, se ha
configurado como una de las más profundas conocedoras de la realidad oaxaqueña. Siglo XIX. Cuadernos de Historia se complace en
presentar la versión en castellano de "Mujeres y agricultura en
Oaxaca", publicado en Estados U nidos en 1994.
El énfasis del trabajo apunta a la participación de la mujer en la agricultura, en la propiedad y en el uso de la tierra durante el porfiriato.
Las fuentes consultadas permiten a Chassen-López llegar a la conclusión siguiente: el papel de la mujer en la agricultura oaxaqueña, y
en la de otras latitudes, ha sido subestimado. Su esfuerzo se dirige,
justamente, a recuperar su relevancia en el ámbito productivo.

�6

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

María de los Angeles Ortiz trabaja, también , el extremo sur. Su indagación se concentra en el Soconusco, región costera de Chiapas ubicada en áreas limítrofes con Guatemala.

Más baratas que las máquinas
MUJERES y AGRICUL1lJRA EN OAXACA
(1880-1911)

Territorio de frontera, el Soconusco atrajo migrantes a fines del

XIX y resultó un campo fértil para la colonización extranjera y la
explotación agrícola. El café fue uno de sus cultivos básicos, y la
necesidad de extraerlo obligó a montar una infraestructura adecuada.
La autora muestra, en especial, el tendido y característica de los ferrocarriles. El Ferrocarril Panamericano, comenzado a principios de siglo,
daría una efectiva respuesta a las necesidades del capital que operaba
en tan alejada frontera. Cuando su "último riel" fue instalado, en
julio de 1908, su impacto en la estructura regional resultó considerable: en particular porque quedó conectada a puertos fundamentales
y, con ello, al mercado mundial.
María Teresa Huerta también alude a los ferrocarriles. Pero su espacio es menos remoto: Morelos, en el corazón geográfico de México.
"Con la creación de la Compañía de Ferrocarriles de Morelos, en
1878 -anticipa la autora- se dio continuidad a un antiguo proyecto
de los hacendados". Los azucareros solicitaban este medio de transporte para acercarse a mercados potenciales, tanto en el interior del
país como en el exterior.
Huerta describe en su trabajo la participación de los propietarios
en los proyectos ferroviarios, alentados por las condiciones que,
como en el Soconusco, brindó el porfiriato. "La introducción del ferrocarril, la innovación tecnológica y la expansión de las haciendas
-es una de sus conclusiones-favorecieron la integración regional y
dinamizaron al sector azucarero".
La historia socioeconómica, la investigación regional y la vigorosa
presencia de colegas del sexo femenino coinciden con fuerza en este
número de Cuadernos. Vamos bien.

Mario Cerutti
Monterrey, abril de 1996

Francie R. Chassen-López*

Es costumbre entre los indios chatinos d J
.
de Oaxaca, que el padre dé a s h..
~- uqm~a. en el sureño estado
la niña reciba de su madre al nua IJO rec1en nacido un machete y que
cer un metate y un malac t (º
mentos de piedra para moler el maí )
,
a e mstrupapeles económicos. Sin embargo ~ ' ~o~o ~imbol?s de sus futuros
pasivos, sin poder absortas en
, e m1 o . ~ as muJeres como "seres
y totalmente subo~dinadas a lo~e::~r~:~:ha~~sdconfinad~s al hogar
&lt;lamente. En este ensa o im u no
, es
esaparec1endo rápiciente en todos los nivel~s socfat!s d;I pre~~pu~sto cultural, prevalehan estado confinadas a la esfera d~mé~~ia. istóncamente las mujeres
A fines del siglo XIX
· · · d
de todas las clases social~t;:n~:i~:b:~ ;~bias muje~es oaxaqueñas
eran parte de la elite como dueñas d h . ores a~ncolas. No s?lo
eran propietarias d
. e ac1endas, smo que también
oleada de especul;c~~~u~;at~!rr;sed1ana_s ext~nsiones de tierra. En la
presidencia de Porfirio Díaz (1876~1~el ;r~d1ó e! estado durante la
entre los compradores de las
.,
. . , as _muJeres se encontraban
terrenos comunitarios reci~~:n/;:~:~:~ªi u~~':s¡~º~e~r~~e~:1~:
* Department of History, University of Kentu k (
.
Heather Fowler-Salamini y Ma K V \ y USA). lnclurdo previamente en
countryside, 1850-1990· creati ry ey aug ~n (eds.), Women of the Mexican
Arizona Press, 1994. ·La aut~~as~a~~~e~~~mg transitions, The University of
Arellanes, Francisco José Rui C g
Héctor G. Martínez, Anselmo
Hayward Wilkirson Mar are z ervantes, Ronald Spores, Víctor de la Cruz
~aughan, P(edad Peniche, ~arm~:~:%:~ H~~her F~wler-Sa_lamini, Mary Kay
nos y maten ales para este artículo Traduc ró
ómmos _re~rsores, los comenta.
cr n e sabel Cnstma Mata Velázquez.

Jªf

�8

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

comunidades fueron privatizadas. Nombres de mujeres aparecen entre
las peticiones de terrazgueros (aparceros) que protestaban por los abusos de los terratenientes. Al igual que los hombres, mujeres y niños
fueron transportados como esclavos a las infames plantaciones de
tabaco del Valle NacionaP.
Históricamente, sin embargo, el papel de las mujeres en la agricultura
ha sido subestimado. Las estadísticas del porfiriato se toman aún
menos confiables al referirse a la mujer. De acuerdo con el censo de
1895, por ejemplo, tan sólo un 1.3 % de las mujeres económicamente
activas en México se dedicaban a la agricultura, en comparación con el
72% de hombres. En otras palabras, las mujeres representaban apenas
el 0.4% de la población total dedicada a la agricultura. Las cifras de
1910 indican que 62 000 mujeres trabajaban en la agricultura: 8% de
todas las mujeres económicamente activas (contra 73% de hombres),
y 2% de la población total dedicada a la agricultura.
Estas cifras son burdamente inexactas, y no reflejan la verdadera
magnitud de la contribución de las mujeres. El censo de 1900 es
todavía menos exacto, ya que no menciona a mujeres como devengadoras de sueldos agrícolas en las regiones de Oaxaca, aun cuando
sí existieron, como lo probaré más adelante3 • De hecho, las mujeres
fueron una importante fuerza en la agricultura del México porfirista.
Las investigaciones recientes aspiran a dar mayor relevancia a la
labor de las campesinas, en términos tanto cuantitativos como
cualitativos, reevaluando la participación de la mujer en un análisis
más amplio de las actividades agrícolas'. No es posible comprender
la situación de las mujeres latinoamericanas de hoy sin examinar el
papel cambiante de la mujer en la tenencia de la tierra, la producción
agrícola y la protesta agraria en perspectiva históricas. Del mismo
modo, el desarrollo histórico de la agricultura en general no se puede
comprender sin dar cabida a las contribuciones de la mujer.
La mujer ha participado en la agricultura desde la época precolombina;
cacicas (mujeres nobles) de la civilización mixteca eran dueñas de
considerables extensiones de tierra, y durante el dominio de los
españoles mujeres de la élite poseían haciendas. Después de la
independencia, no hay duda de que las mujeres continuaron presentes
en la agricultura (si bien casi no existen investigaciones relativas al
siglo XIX), ciertamente como hacendadas y minifundistas (propietarias

Chassen-López: Mujeres y agricultura en Oaxaca

9

de pequeños terrenos dedicados a la agricultura de subsistencia). Este
ensayo, basado en un estudio exploratorio, se propone averiguar el
impacto de la agricultura capitalista en las mujeres durante el Porfiriato,
describiendo cambios y continuidades. Intenta realzar la figura de la mujer
centrándose en la tenencia de la tierra y las condiciones laborales
contempladas desde la perspectiva regional de la agricultura en Oaxaca.
El estudio de las mujeres rurales requiere un análisis de su posición
en la cambiante estructura social. La participación de esas mujeres en la
agricultura y en los mercados rurales de mano de obra asalariada
difiere según su clase social. Las de los niveles económicos medio y bajo
(finqueras, campesinas y jornaleras) tendían a ser las más activas6 •
Lourdes Arizpe y Carlota Botey afirman que las mujeres mexicanas se
convirtieron en parte del proletariado rural como resultado de las
políticas agrícolas posrevolucionarias y la solidificación de las relaciones
capitalistas de producción. Los ~allazgos aquí presentados rechazan
esta aseveración. La expansión del papel de la mujer en el proletariado
agrícola fue claramente prerrevolucionario. La temprana transición al
capitalismo requirió la inclusión de la mujer de clase trabajadora
como parte de la fuerza laboral rural. Esto no resulta sorprendente:
hasta cierto grado es una extensión de lo 9ue Towner y Ramos afirman
en cuanto a que las mujeres se integraron al proletariado industrial como
mano de obra barata durante la parte final del siglo XIX7 •
C~rmen Diana Deere y Magdalena León, pioneras en este campo,
han mtentado evaluar en qué sentido avanzaron las mujeres rurales
en el proceso de desarrollo del capitalismo agrario: si la subordinación
de la mujer aumentó o disminuyó con el avance de la agricultura
capitalista. En Oaxaca se pueden apreciar aspectos tanto negativos
como positivos. El surgimiento del capitalismo en el México porfirista,
si bien proporcionó nuevas oportunidades para que las mujeres de la
élite y la cJase media poseyeran tierras y tomaran parte activa en la
agricultura, exigió la explotación directa de las mujeres, la mano de
obra rural más barata disponible.
MUJER Y ASPECTOS LEGALES DE LA TENENCIA DE TIERRA
El sistema legal español permitía a la mujer del México colonial comprar,
vender, rentar, heredar, administrar y ceder propiedades. Asimismo, la
mujer tenía derecho a participar en sociedades comerciales. Las viudas

�JO

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

y solteras emancipadas podían manejar sus propios asuntos d~ manera
independiente, aunque las esposas e hijas de familia nec~s1ta?an el
consentimiento del marido o el padre para actuar. Esta s1tuac1ón se
prolongó después de la inde~ndencia. Los, ~ódigos legales de 1~~O
y 1884 reconocieron a las muJeres como le~1t1mas c~bezas de fam1ha
cuando a las viudas por fin se les concedió la patna potestad sobre
los hijos y los huérfanos bajo tutela. Estos código~ t~~bié_n l!beraron
a las solteras de la patria potestad al llegar a los vemtmn anos .
Aunque la mujer mantenía la pos~sión legal d_e su herencia, dote o
arras (propiedad concedida a la novia por el novio al de_s~osarla), por
lo común el esposo podía hacer lo que le que qu1S1era c?n la
propiedad, menos venderla. Las viudas pooían objet3: malos mane~o~ en
el tribunal, pero esto rara vez se hacia. Las propiedades adqumdas
durante el matrimonio se poseían en forma mancomunada, y sólo los
bienes parafernales (ropa, joyas o propiedad recibid~ mediante
herencia o donativos durante el matrimonio) quedaban baJo el control
de la esposa exclusivamente9 •
No cabe duda que las viudas, en especial las de la élite, gozab~n de
mejor posición para administrar propiedades y ~en~rar P?ses1o~es
económicas. Las viudas y esposas con la necesaria hcenc1~ m~r~t~l
eran quienes destacaban más en la agricultura. Es mucho mas d1f1c1l
documentar la participación de las solteras.

HACENDADAS Y MINIFUNDISTAS
Históricamente, las mujeres de la élite constituyeron una potencia
económica en Oaxaca. Lo poco que-se sabe acerca de su papel en la
agricultura tiende a centrarse.. en las muje~es d~ la é_lite como
terratenientes ya que hay más documentación d1spo01ble de su
situación. Durante finales del porfiriato, la hacienda más grande del
estado pertenecía a Matilde Castellanos, viuda de Esteban Maqueo,
adinerado empresario italiano. A la muerte de su esposo,_e~la heredó
las Haciendas Marquesanas, fincas azucareras que ongrnalmente
formaron parte del marquesado del Valle perteneciente a Co~tés.
Como propietaria de la hacienda y del ingenio de Santo Do~mgo
(77 500 hectáreas) y de la hacienda La Venta (41 000 hectareas),
ambas en Jxtaltepec, municipio de Juchitán, era la mayor terrateniente del estado a principios del siglo XX 1º.

Chassen-lópez: Mujeres y agricultura eu Oaxaca

11

Cuando murió en 1904, Elena Casalduero de Larrañaga dejó su
fortuna a su esposo, José Larrañaga. La finca comprendía la hacienda
de San Miguel (430 hectáreas en San Miguel de la Cal.en el Centro), una
casa en la calle Hidalgo y otra en la Benito Juárez, la cigarrera La
Cubana, y el almacén Ciudad de Londres, todo en la ciudad de Oaxaca.
Los hermanos Trápaga emigraron a Oaxaca desde España a mediados
del siglo XIX y acumularon una fortuna que incluía una de las tres
fábricas de textiles del estado. Ellos y sus hijos se casaron bien, entre
otras con las hijas del más acaudalado propietario de minas y
terrateniente de Oaxaca, Juan Braigts. Para 1912, María Trápaga
poseía la Hacienda Blanca de Etla, de 840 hectáreas, productora de
granos, mientras que Margarita Trápaga era dueña de la hacienda San
Pedrillo (75 hectáreas) en el municipio de Tlacolula y continuaba
expandiendo sus dominios. Guadalupe Braigts controlaba la hacienda
de 8 780 hectáreas de San Isidro Catana en Etla, que producía granos
y ganado·11 •
En ocasiones las mujeres donaban tierras para uso público. En 1892,
Tranquilina de Aparicio fue sumamente generosa al donar un terreno
para el fundo legal del nuevo poblado de Rancho de Rosario Nuevo,
en el distrito de Huajuapan 12 •
La viuda Juliana Ruiz de Pérez poseía la hacienda de Yogana (más
de 3 500 hectáreas) en el municipio de Ejutla y la hacienda de San
Nicolás (800 hectáreas), en Miahuatlán. Un examen del conflicto
entre la señora Pérez y sus terrazgueros en 1899-1900 revela que en
ocasiones las mujeres agricultoras se enfrentaban desde los extremos
opuestos del espectro social. Después de infructuosos intentos por
zanjar ellos mismos sus diferencias con la viuda, los terrazgueros de
la hacienda de San Nicolás protestaron ante el gobierno del estado
por considerar que ella no reconocía los usos y costumbres de tiempos
mmemoriales, e intentaba prohibir que su ganado pastara en terrenos
de la hacienda.
La señora Pérez ni se molestó en asistir a la junta dispuesta por los
funcionarios de gobierno. Aunque recibió una fuerte multa de trescientos pesos, se rescindió más tarde en forma extraoficial, y de ahí en
adelante se abstuvo de molestar a sus arrendatarios. En 1907, su hijo
Roberto -que había heredado la hacienda a la muerte de ella- intentó de nuevo desalojar el ganado de los terrazgueros con la ayuda del

�12

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Chassen-L6pez: Mujeres y agricultura en Oaxaca

13

jefe político del municipio y el presidente municipal. Una vez más los
terrazgueros se movilizaron para de~enderse y co~tratar~~ a
Constantino Chapital, quien sentó una queJa ~n c?n~a ~el Jefe poh~1co
por inmiscuirse en asuntos fuer_a de su JUnsd1cc1ó~. Chap1tal
defendió con éxito a los arrendatanos y logró que el gobierno reafirmara los derechos de pastoreo. La queja contiene una lista con los
13
nombres de 109 terrazgueros: quince de ellos eran mujeres •

Toda la evidencia disponible indica que la mayoría de las mujeres
que pos~ían. tierras er~n viudas: l_as habían heredado o recibido por
ley al pnv~t1zarse la tierra, obteniendo apenas la cantidad justa para
no convert!fse en una carga para el gobierno municipal.

Este documento legal es una de las raras pruebas de que existían
mujeres aparceras en Oaxaca. También muestra cómo actuaban las
mujeres de acuerdo con su clase social. La señora Pérez trataba de afianzar
sus intereses, mientras que las terrazgueras lucharon para def~nder
sus derechos y costumbres históricas. Aunque todas la_s ~uJe~es
sufrían el hecho de estar subordinadas a los hombres y la m~t1tu~1ón
del patriarcado, esta realidad no generó en~r~ ellas una, sohdandad
capaz de cruzar las líneas de clases en las act1v1dades agncolas .

Uno de los principios básicos de la reforma liberal (1854-67) encabezada por Benito Juárez -originario de Oaxaca- era la creencia en
el carácter sagrado de la propiedad privada. Sin embargo, en 1854 la
mayoría de las tierras mexicanas eran propiedades colectivas, divididas
entre los extensos bienes raíces de la Iglesia Católica (retenidos en
manos muertas) y las tierras comunales de los poblados indígenas.

Entre los pequeños terratenientes que producían_ p~ra los ~ercad~s
locales y los minifundistas que luchaban por susb1st1r tamb1en hab1a
mujeres. En 1888 en el poblado de S~n Sebastián Teitipac en
Tlacolula existían 393 parcelas pertenecientes a 152 hombres Y 50
mujeres (~robablemente viudas, pero esto no se e~pecific~)- La mayoría
de los propietarios tenía una parcela para cultivar maiz y otra para
trigo. Es evidente que la única hacienda del poblado_ (Santa R_osa
Los Negritos) contrataba a lugareños para tr~baJar c?mo Jornaleros según la temporada, pero no sabemos s1 las muJeres que
poseían tierras también eran jornaleras. Es probab~e que algunas lo
fueran porque, para 1907, había en el poblado una lista de 225 hom14
bres y 50 mujeres temporaleras asalariados •
Habia mujeres minifundistas en varios poblados de la re~i?n. mixteca. En 1888, en Santa Catarina Adéquez, en el mumc1p10 de
Nochixtlán, había ocho mujeres que poseían tierras de un total de 73,
pero sus propiedades parecían limitarse a peq~eñas p~rcelas. En
Santiago Patlanalá, distrito de Silacayoapan, hab1a 11 muJeres ~ 127
hombres propietarios de tierras en el pueblo, y una vez n:ias las
mujeres en general eran dueñas d~ pequeñas_ parcelas. ,En M1c~apa,
pueblito particularmente fértil ubicado a onllas ~el no del mismo
15
municipio, no existía ninguna mujer que poseyera t1erras .

DIVISION Y PRIVATIZACION DE LAS TIERRAS COMUNALES

Para poder alcanzar una economía capitalista bajo principios liberales se tenía que universalizar el régimen de propiedad privada, de
modo que la tierra pudiera circular como un bien. La ley Lerdo del
25 de junio de l 856, incorporada más tarde a la Constitución de
1857, se convirtió en la piedra angular de esta nueva política
ec?nó~ic~: decretó 1~ desamortización de los bienes de la iglesia y la
pnvat1zac1ón de las tierras comunales. Estas últimas deberían ser dist~ibuidas como parcelas privadas entre los comuneros, y cualquier
tierra restante habría de venderse en subasta pública a intereses privados16. El ~roceso era lento, y se demoró por la guerra de Reforma y la
Intervención Francesa (1857-67), pero esencialmente hacia el inicio
del porfiriato (1876) la iglesia dejó de ser una potencia en cuanto a
bienes raíces. La enajenación de las tierras comunales, sin embargo,
encontró ininterrumpida resistencia11 •
Las tierras de la Iglesia se desamortizaron en Oaxaca, y después de
18~6 se privatizaron algunos terrenos comunales, sobre todo en la
región de los Valles Centrales, proceso analizado por Charles Berry.
Empero, la distribución de tierras comunales en el resto del estado
fue más problemática. Oaxaca estaba poblada al menos por dieciséis
grupos étnicos indígenas estrechamente entrelazados: en 1878, el
76% de la población hablaba una lengua indígena, aunque para el
censo de 1910 esta cifra había disminuido a 40%. Sociedades como la
mixteca y la zapoteca poseían una herencia que era la antítesis del liberalismo económico, y defendieron con firmeza su derecho histórico a
la tenencia comunal de tierras 18 .

�14

Siglo XlX. Cuadernos de Historia

En 1878 el gobernador Francisco Meixueiro admitió que los pueblos
de Oaxaca no habían obedecido la ley Lerdo e inició una nueva batalla
en contra de la tenencia comunal de la tierra . A ello siguió una serie
de decretos, pero los resultados fueron desalentadores para las autoridades liberales'9 • Los decretos y circulares revelaron un gobierno
estatal preocupado por transformar a los comuneros indígenas en
propietarios privados. Al menos en el papel, las autoridades intentaron
asegurarse de que los indios no fueran despojados de su medio de
subsistencia por los especuladores.
Aunque la economía de Oaxaca estuvo estancada durante la
mayor parte del siglo XIX, el Porfiriato abrió la puerta a un período
de prosperidad económica. En 1910, Oaxaca ocupaba el sexto lugar
nacional en extensión (92 443 kilómetros cuadrados) y quinto en
población (1 040 398 habitantes). El nuevo crecimiento estaba basado
en la explotación de las riquezas minerales, principalmente las minas de
oro y plata de las regiones de Sierra Juárez y los Valles Centrales, y
en la expansión de la agricultura comercial (café, tabaco, caña de
azúcar, algodón, hule, añil y cítricos) en las áreas tropicales y subtropicales del estado20 • La ciudad de Oaxaca se convirtió en el centro
del auge minero a partir de 1892, lo que atrajo a una considerable
comunidad angloamericana.
La economía porfiriana tuvo un considerable impacto en la agricultura y los sistemas de tenencia de tierras de las regiones perifericas
de Oaxaca, que mostraban menor densidad de población y culturas
indígenas con entramados menos fuertes (con excepción de Juchitán y
Tehuantepec)21 • La construcción de ferrocarriles y puertos proporcionó
la tan requerida transportación barata, lo que a su vez permitió el
desarrollo de la minería y la agricultura comercial22 • Las áreas que se
beneficiaron más fueron las regiones del estado limítrofes con los
estados vecinos: la región Tuxtepec-Choapan (Veracruz), el Istmo
(Veracruz, Chiapas y el Pacífico), la Cañada (Puebla), y la Costa
(junto al Océano Pacífico). Las dos regiones interiores del estado, la
Sierra de Juárez y los Valles Centrales, con excepción de la ciudad
capital de Oaxaca, se quedaron en general con la economía tradicional
basada en el consumo local de maíz y trigo. El auge minero no condujo
a una transformación de la tenencia o de la producción agrícola,
porque la mayor parte de la tierra ya se había privatizado. La región
mixteca, de la que menos se conoce durante este período, también

Chassen-López: Mujeres y agricultura en Oa.xaca

15

mantuvo u~a econonúa tradicional, si bien ciertas regiones comenzaron
a mostrar signos de transformación.
Una de las principales tendencias que revelaron mis investigaciones
en Oaxaca !ue ~l surgimiento de lo que llamo la finca porfiriana,
emp1:5a agncol? integrada al mercado capitalista. Este tipo de posesión
cuya lDl~rtancia fue en aumento a partir de 1880, tenía una extensió;
entre medi:ma (30 a 300 hectáreas) y grande (más de 300 h tár )
estaba dedicad~ a la ag~cultura comercial, a menudo de
C~~ frecuencia, las fincas estaban situadas en tierras poseídas
ongmalmente por comunidades indígenas. Utilizo el término finca
(que ~n esa época_ se refería generalmente a un cafetal) para distinguir
eSte_ tipo de propiedad de las tradicionales haciendas del estado ue
habitualmente cultivaban los productos básicos de la di.et
.' q
( ' ti ·· 1 ·
a mexicana
ma1z, nJo , chile, calabacita, maguey), con poca inversión de capital2l.

e:o~~¿;

Willi~":1 B • Taylor Y Thomas Cassidy coinciden en ue las
c?ractenst1cas sobresalientes de la hacienda en Oaxaca eran l~s ca _
b1os co~stantes de propietario y su falta de rentabilidad empresaria~
El t~~mo finca, por lo tanto, se refiere a un fenómeno diferente· eÍ
surg1m1ento en la Oaxaca porfiriana de una agricultura comer~ial
que prosper?, ~obre todo, en las regiones periféricas del estado
donde el cap1tahsmo estaba logrando sus mejores logros.
'

1:,&lt;&gt;s capi~ e~ ciernes y una violenta embestida de los especuladores
obhg~ron a d1v1d1r las tierras comunales por medios tanto legales
co~o ilegales. De acuerd~ con mi ~vestigación, el número de propiedades
pnvadas de gran extens1on creció a más del doble entre 1880 y 1912
La "cuenta_superficial" de Manuel Esparza de más de mil expediente¡
' ; los ~chivos del estado indica que la mayor parte de la privatización
realizó en O~aca entre 1880 y 1910, y fue en la década de 1890
cuando se expenmentó el número más alto de transacciones.
Entre 1889 Y 1903, 3 533 propietarios recibieron 5 O()() 085 hectáreas·
4_ 208 218 hectáreas fueron privatizadas en las regiones periféricas2.S EÍ
; 1stema_de tenencia de la tierra en Oaxaca sufrió una importante tra.nsormac1ó~: los comuneros se convirtieron en propietarios privados
de peg~enos lotes (con un valor no mayor que de J00 ó 200
depen~iendo de la región), e intereses privados establecieron fin%:ss~~
extensiones más amplias.

�16

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Las mujeres tuvieron actividad en diversos niveles de esta transfonnación
agraria. En 1895, la población de Oaxaca era de 884 909, de l?s cuales
287 713 hombres y 68 472 mujeres aparecían como econórru~ame~te
activos. Las circulares y decretos referentes al proces~ de_ en~Jenac1ón
dejó en claro que las tierras comunal~s deberían ~~r d1str~bu1das entre
las viudas con hijos y todos los demás Jefes de fanuba. La uerra restante
podría ser concedida en parcelas a hombres solteros mayores de _21
años, 0 más jóvenes si no contaban con tutores legales. Las parcelas deb1an
ser iguales y tener un valor no mayor que 1~ pesos cada una. Lue~o, la
tierra restante podía venderse a jefes de familia del pueblo, y despues de
26
todo eso, ofrecida en subasta pública a cualquier persona •

Cada poblado tenía que llevar un ~?s~ de poblac~ón con el ?bjeto de
definir las personas idóneas para rec1b1r berras. El numero de viudas con
hijos que recibieron parcelas es sorprendente. El censo de 1895, lev~tado en la capital del municipio de Juquila, en el coraz?n de la reg1ó~
cafetalera de la costa, indicó que 182 hombres y 58 muJeres eran elegibles. Dado que el valor de la parcela no debía exceder los 200 -~s, Y
con base en el costo de la tierra en la región, cada persona rec1bma 96
hectáreas, una parcela considerable21 •
En el poblado de Chilchotla, en el distrito cafetalero de Teotitlán,
cerca de la frontera con Puebla, los lugareños solicitar?º en 18_9? ~a
distribución de tierras comunales. La población de elegibles se dividía
en 112 hombres casados, 31 solteros y 50 viudas. De acuerd~ ~n el mapa
incluído en el expediente del archivo, ca?a persona !ec1b1ó parcelas
iguales de diez hectáreas de tierra cultivable y seis de monte en
diciembre de 1893. Es interesante hacer notar que el mapa m~estra q~e
todas las parcelas de las mujeres se encontraban en una sección destinada sólo a ellas. No se proporciona ninguna razón al re~pe_cto, pe~o
como muchas trabajaban su propia tierra tal vez se supoma 1mprop10
que laboraran junto a los hombres casados2ª.
Muchos pueblos solicitaron con renuencia la distribución de sus tierras
comunales en propiedad privada porque temían perderlas a manos de
capitalistas y especuladores. Esta fue tal vez la _situación en Chilchotla
y Juquila, localizadas ambas en prósperas reg1o~es cafe~eras, Y fue
definitivamente el caso de los indios de Ozumacm en.la nea comar~a
tropical de Tuxtepec, quienes temían que se las arrebatara Eugemo
Chuetz en 1887. En esta región se distribuyeron 90 000 varas e~ lotes
iguales entre 153 beneficiarios: 78 hombres casados, 35 solteros, 5 viudos,

Chassen-López: Mujeres y agricultura en Oaxaca

17

34 viudas y una soltera llamada Manuela Santiago. Si bien recibieron
las primeras parcelas de la lista, también fueron segregadas a un sector de puras mujeres29 •
El tema de las viudas como propietarias de tierras es una veta de
indagaciones que aún no ha sido explotada. No tuvieron un destino
fácil : sin hombres que las defendieran, se convirtieron en blanco de los
saqueadores. Tal fue el caso en 1903 de Soledad García de Usila, que se
quejó ante el gobernador de los abusos de las autoridades locales.
Federico Ocampo, maestro local y secretario municipal en funciones ,
había convencido a otra viuda, Dolores Miguel (cuyo esposo había
vendido tierras legalmente a la señora García), para que negara la
validez de dicha operacion. No se dispone de infonnación acerca de
la relación entre Ocampo y la viuda Miguel, pero es evidente que vio
la posibilidad de ganar si ella volvía a adueñarse de la tierra. La señora
García se vio obligada a viajar a la cabecera del distrito de Tuxtepec,
abandonar su hogar, sus animales y su milpa (maizal), "su único
patrimonio y sustento", para presentar su caso ante las autoridades
superiores, quienes reafirmaron su derecho sobre la propiedad y
ordenaron destituir a Ocampo como secretario municipal 30•
En los tres casos analizados arriba, por cada tres hombres que
recibían tierras había aproximadamente una viuda. El número de viudas
parece desusadamente alto: más o menos un 25% de los beneficiarios
en Juquila y casi un 23% en Ozumacín. Esto no guarda ninguna relación
con las estadísticas disponibles y la imagen en general de las mujeres
como propietarias de tierras durante el porfiriato. En 1882, 52.83% de
las defunciones en Oaxaca correspondieron a hombres y 47.17% a mujeres31•
Aunque la tasa de mortalidad de las mujeres fue considerablemente menor
que la de los hombres, no explica el número de viudas en estos poblados.
Ciertamente, los hombres casados con mujeres mucho más jóvenes
tenían más probabilidad de fallecer antes que sus esposas; o tal vez
las viudas tenían menos probabilidades de volverse a casar que los viudos.
No obstante, se podría especular que no todas ellas eran en realidad
viudas. ¿Podría ser que se reconociera a las madres solteras como viudas,
para que no constituyeran una carga para las autoridades municipales?
Es una pregunta que requiere más investigación.

�18

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

MUJERES Y ESPECULACION DE TIERRAS
El estudio del Fondo de Adjudicaciones y Conflictos de los Archivos
del Estado de Oaxaca indica que las mujeres con capital aprovecharon
la privatización de propiedades comunales para adquirir terrenos. La
investigación de archivos muestra además que las mujeres eran las
compradoras más activas de tierra en los municipios de Juchitán,
Cuicatlán, Teotitlán y Jamiltepec, aunque resultaban mucho menos prominentes en Tuxtepec, Choapan y Pochutla.
De hecho, las mujeres estuvieron listas para aprovechar las nuevas
leyes agrarias desde los mismos inicios. A pocos meses de la publicación
de la ley Lerdo, Brígida Mendoza de Juquila solicitó la privatización
de un solar de tierra municipal que había estado rentando (por cinco pesos
al año) y que era su única fuente de ingresos en su viudez. Por desgracia
tropezó con don Miguel Calleja, que ya había peticionado las mismas
tierras, así como otras pertenecientes a poblaciones cercanas. Este
conflicto de intereses obligó a las autoridades a investigar la
situación. Aunque la señora Mendoza no era capaz de estampar su
firma en la petición, fue lo bastante lista como para registrar a tiempo
su solicitud no sólo por las tierras que rentaba, sino por las de sus
vecinos, a cuyas expensas esperaba ensanchar sus propiedades. Sus
ambiciones chocaron con la aún más audaz petición de Calleja quien,
debido a su influencia con las autoridades locales, llegó a ganar,
aunque el terreno se redujo. Sin embargo, Calleja consiguió la
parcela de la viuda porque ella carecía de los documentos que pro·
32
baran que había rentado la tierra durante todo ese tiempo • Esta era
una desgracia común. Los contratos de renta eran a menudo verbales, y
la gente analfabeta no siempre estaba enterada de la documentacion
necesaria para propósitos administrativos.
El gobierno estatal estaba bien consciente de la especulación de
tierras en la década de 1890. Fn un comunicado fechado el 1 de noviembre
de 1893, el gobernador previno a los jefes políticos de Etla, Teotitlán,
Villa Alta y Pochutla en contra de "especuladores sin conciencia que
han denunciado como baldíos los terrenos comunales de los pueblos".
Se pidió a los jefes políticos que reportaran esta situación y, al mismo
tiempo, aseguraran a cualquier poblado amenazado que "el gobierno llegaría hasta donde fuera necesario para encargarse de que no los
despojaran"".

Chassen-López: Mujeres y agricultura en Oaxaca

19

Sin embargo, la especulación ocasionada por la privatización continuó con rapidez. Después de que los excomuneros de Chilchotla
recibieron diez hectáreas de tierra cultivable y seis de monte cada
uno, las tierras restantes fueron subastadas a propietarios privados.
Tan sólo en 1893 se vendieron cincuenta terrenos (quince de ellos de
mil o más hectáreas) a cuarenta y un personas, de las cuales tres eran
mujeres. Tanto Rafaela Gómez como María de Jesús Gómez compraron
508 hectáreas cada una, a un costo de 550 pesos. Angela Olivares
adquirió 1001 hectáreas por 1100 pesos en Chilchotla y, al año siguiente,
otras mil en Teponaxtla, en el vecino distrito de Cuicatlán. Manuela
Muñoz y sus socios se hicieron de 3 000 hectáreas en Teponaxtla por
3 300 pesos Gunio de 1894}'4.

Las mujeres también compraron tierras en el próspero distrito costero
de Jamiltepec. El mayor de los trece terrenos enajenados en Pinotepa
Nacional en 1856 fue para Marcelina Meto: cinco leguas por 500
pesos. En 1873, de nueve terrenos privatizados en Tlacamama,
Bárbara Díaz compró una legua por 333 pesos y los otros ocho terrenos
(de iguales o menores dimensiones) fueron vendidos a hombres. María
Eulogia Guzmán adquirió tres leguas en 1856 en Y xcapa por 1 000 pesos 35 •
No .es de sorprender que la región en que las mujeres se mostraran
más activas en la adquisición de tierras fuera Juchitán, en el Istmo de
Tehuantepec. Las mujeres de los distritos ístmicos de Juchitán y
Tehuantepec eran famosas por su laboriosidad e independencia; controlaban el comercio local en los mercados y eran aficionadas a usar
pesada joyería de oro para anunciar su riqueza36 •
En su calidad de sitios productores de café, hule, añil, cítricos y
ganado, Juchitán y, en menor grado, Tehuantepec, se convirtieron en
los blancos principales de los capitalistas , mujeres incluídas. Ya
desde 1856 las mujeres aprovecharon la privatización en ese lugar;
por ejemplo, Genoveva de la Rosa compró siete leguas de tierra en
Zanatepec por 1 533 pesos. En Niltepec, de los 32 terrenos privatizados, nueve fueron para mujeres. En Tapanatepec tres de los siete terrenos
disponibles fueron adquiridos por mujeres. Resulta significativo que
la mayor parte de la tierra comprada por mujeres consistiera en
terrenos medianos con un costo de entre 50 pesos y 100 pesos. En la
región ganadera de Juchitán las mujeres se hicieron rancheras. Para
1912 Josefa Toledo y Saveida Nieto poseían cada una ranchos de más
de mil hectáreas en Ixhuatán37 •

�20

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Probablemente la mujer más famosa del Istmo en tiempos de
Porfirio Diaz fue Doña Catalina Romero (conocida cariñosamente en
Oaxaca como Juana Cata), cacica y benefactora del pueblo de
Tehuantepec. Nunca estuvo casada, y se dice que fue el único amor
duradero del presidente Díaz. Se conocieron por 1860 cuando Díaz
era el joven prefecto de Tehuantepec. Cuenta la historia que cuando
el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec se construyó en la década de
1890, los rieles se trazaron de modo que pasaran directamente frente
a la casa de Juana Cata para comodidad del mandatario.
Pero Juana Cata no se convirtió en cacica ni se ganó el respeto a
causa de sus amoríos. De hecho esa relación la perjudicó, ya que por
tradición Tehuantepec apoyaba al partido Conservador mientras que
Díaz era un liberal radical. Ella fue rica por derecho propio, por su
calidad de comerciante y propietaria de la finca azucarera Santa
Teresa; sus productos ganaron competencias internacionales, con premios en el Palacio de Cristal de Londres y la Feria Mundial de San
Luis. Fue responsable de la reconstrucción de la catedral, el convento y el
cementerio de la ciudad, y fundó dos escuelas católicas: una para
varones y otra para señoritas38 •
Para que una mujer casada pudiera aprovechar la venta de tierras
municipales necesitaba el permiso formal del marido. En 1903, la señora
de Jesús Sandoval de Ziga compró 1 342 hectáreas en el poblado de
Tonameca, en el rico distrito azucarero de Pochutla. Pero ella y su
esposo tuvieron que presentarse previamente ante el alcalde y el secretario del ayuntamiento para que ella pudiera obtener su licencia marital.
Cuando Sandoval declaró en forma verbal que otorgaba libremente a
su mujer la licencia marital que requería la ley para que pudiera
realizar la compra, el juez dio validez a la licencia y se finnó el contrato de venta.
Un acto legal similar se necesitaba para que una mujer delegara
poder en sus hijos. En el mismo pueblo de Tonameca, en 1902, la
viuda Luisa Merlín de Gómez compareció ante las autoridades del
pueblo con su hijo, Estanislao Gómez, para transferirle su poder
legal, de modo que pudiera administrar sus propiedades. Este acto
también requería que ambas partes comparecieran en persona39•

Chassen-López: Mujeres y agricultura en Oa.xaca

21

MUJERES Y PROTESTA AGRARIA
Las muje_res habían teni?o una importante participación en las protestas agranas desde los tiempos de la Colonia, y continuaron activas
40
dur~nte el P?1;6~ato • El avance de la agricultura capitalista en las
regiones penfencas, en tierras que originalmente pertenecieron a los
poblad?s, a m~nu,do encontró una sólida resistencia por parte de las
c?mumda~es md1genas. &lt;?t~as comunidades, como ya hemos visto,
v1~ron vemr las c?sas y sohc1taron la división de sus tierras en parcelas
pnvadas para evitar perderlas a manos de extraños. En ocasiones ni
esto fue suficiente.
La lucha que librab~ l?s lugareños de Usila, en el distrito de Tuxtepec,
es revela~a por sus suplicas de ayuda ante el gobierno del estado. En
1882 las tterras del pueblo habían sido debidamente distribuídas entre
los ;omuneros en forma de propiedad privada, y cada uno de ellos
babia p~gado cinco pesos por el título de propiedad. Los lugareños
establecieron s~s hog~~s en estas parcelas y plantaron cafetos, un poco
de tabaco, ma1z y fnJol. En l 897, en alianza con las autoridades
municipales, la firma Vives y Nouvelares obtuvo un extenso terreno en
Usila que incluía la~ parcelas de algunos campesinos y amenazaba
de otros. Los _habitantes protestaron ante el jefe político, quien les
mf~rmó que sus lltulos no eran legales . Catorce de ellos, incluídas dos
muJer~s, fueron obligados a aceptar un arreglo con los capitalistas
extranJeros que les concedía el control de la tierra (el documento implica que los lugareños terminaron como jornaleros en su propio
suelo) 41 •

!as

~~ 1903. ~os usi_leños protestaron de nuevo, esta vez ante el jefe
po!1tJco rec1en_ designado, pero de nada sirvió. En 1908, para añadir
el msulto a la mjuria, el alcalde de Usila los estuvo presionando para
que pagaran impuestos sobre la tierra a la que supuestamente tenían
derecho, pero ningún control. Las autoridades estatales pusieron oídos
~o~do~ a ~us reclamos, alegando que el caso quedaba fuera de su
Junsd1ccc1ón. En 1909, diecisiete usileños, de los cuales sólo tres habían
formado parte de la primer petición, protestaron por la expansión de
la compañía extranjera hacia sus tierras en contubernio con las
autoridades locales•2 • Aunque los lugareños fueron representados en
Oaxaca por el conocido abogado opositor Juan Sánchez, su caso no
parece haber sido resuelto.

�22

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Una de las batallas más prolongadas que se libraron fue la de los
comuneros de Benito Juárez -colonia de residentes de San Mateo
Piñas en el distrito costero de Pochutla- en contra de los intereses en
expansión del cafeticultor alemán Leo von Brandestein. Tal como
había sucedido en Usila, Brandestein protestaba que había comprado
legalmente el cafetal San Pablo (casi 3 000 hectáreas); los comu?eros
de Benito Juárez insistían, por su lado, en que parte de las poses10nes
de Brandestein eran tierras comunales. En ocasiones defendieron sus
tierras con las armas. Al final Brandestein vendió la propiedad a
Rosing Brothers, compañía inglesa que se hizo cargo de diversas fincas
en el área. Las comuneras viudas tambien se unieron a sus vecinos en
estas protestas tambiénº.
MUJERES COMO JORNALERAS
Uno de los más reveladores expedientes incluye una serie de estadísticas agrícolas para 1907 reunidas por los jefes políticos para el
informe anual del gobernador. Aparte de las cifras de producción, se
registra el número de jornaleros -hombres y mujeres- y sus
salarios diarios por distrito y municipio (cuadro). En 1907, el número
total de jornaleros en el estado (sólo faltan dos distritos) fue de 122 125,
de los cuales 18 238, casi el 15%, eran mujeres. Este es un aumento
extraordinario comparado con el censo de 1900, que no registra jornaleras en Oaxaca44 •
Los datos apoyan la hipótesis de que las mujeres eran más activas
en las regiones periféricas. Muchos de los distritos que retuvieron la
agricultura tradicional en forma de haciendas, minifundios o tierras
comunales no registran mujeres jornaleras, o muestran muy pocas:
Ejutla, Ocotlán y Zimatlán en los distritos de los Valles Centrales, y
Huajuapan, Nochixtlán, Silacayoapan y Teposcolula en los distritos de
la Mixteca.
Los distritos periféricos de Pochutla, Juquila, Jamiltepec, Putla,
Tuxtepec, Tehuantepec y Teotitlán, en cambio, sumaban numerosas
jornaleras. Casi un tercio de los que aparecieron en la list~ de
Cuicatlán eran mujeres. La única anomalía de este grupo era Juch1tán,
que tenía el mayor número de jornaleros del estado pero ninguna
mujer entre ellos. Algo difícil de creer, en especial si se considera la
reputación de las juchitecas por su independencia económica•5•

Chassen-López: Mujeres y agricultura en Oaxaca

23

JORNALES EN OAXACA, 1907
distrito

jornaleros

hombres

Centro
Cuicatlán
Choapan
Ejulla
Ella
Huajuapan
lxtlán
Jamiltepec
Juchitán
Juquila
Miahuatlán
Nochixtlán
Ocotlán
Pochutla
Pulla
Silacayoapan
Tehuantepec
Teotitlán
Teposcolula
Tlacolula
Tuxtepec
Villa Alta
Yautepec
Zimatlán

5 372
3 000
3 489
5 791
1 134
1 600
2 995
8000
12 818
4 414
10 101

salarios diarios (centavos)

mujeres
496
I 500
44
45
359
811
500
581
3 977

455
859
814
1 927
45
2 151
3 173

223
108
4
700
581

955
4 755
9 810
6 387
3 388
10409

925
1 570
5 350
509

total
103 842
total de trabajadores

18 283
122 125

hombres
50
62
25-50
25-50
25-50
31
38
31
75
37-50
31
25
31-50
25-50
25-100
25-37
20-75

50
15-15
25-44
75
5-37
37
38

mujeres
25
30
12-25
25
6-19
18
18
25-30
18

12-25
37
9-25
31
15-25
44
12
25

Fuente: A&lt;;rno S~.. de G_obiemo . 1908 Varios Distritos Datos y Estadísticas para
la ~emona Adm101stra11va. Se mcluyen todos los distritos del estado excepto
Corxtlahuaca (no ~ay información disponible) y Tlaxiaco (los datos muestran un evidente error; por e1emplo, dan un total de 224 575 trabajadores para un distrito con
una población de 68 000).
•

�24

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

La cuestión parecería girar en tomo a cómo definían los diferentes
jefes políticos el término jornalero, lo cual ignoramos. El distrito de
Villa Alta, que en gran parte mantuvo sus tierras comunales, enlistaba
el mayor número de jornaleras, 5 350; Juchitán, ninguna. Si bien
algunos de los poblados de Villa Alta cultivaban café, este número de
jornaleras parece increíblemente alto dado que el distrito no registraba
ninguna finca o hacienda. El número de jornaleras en 11acolula, Miahuatlán
y Yautepec (las últimas dos contaban con algunas fincas cafetaleras) es
también inexplicablemente alto. Dado el sinnúmero de problemas
vinculados a la recopilación de estadísticas en el México porfiriano,
estos datos sirven tan sólo como guía de las tendencias históricas.
Por lo visto, cuando más baja era la clase social de la mujer más difícil era su situación. Las minifundistas de la Mixteca tenían parcelas
más pequeñas que los hombres, aunque no siempre era así. Los
salarios de las jornaleras eran mucho más bajos que los de los hombres:
por lo común la mitad o menos de la mitad por el mismo trabajo.
Algunas mujeres percibían sólo seis o más centavos, mientras que los
hombres del mismo distrito recibían 25 ó 50 centavos al día, como en
el caso de Etla y Tehuantepec. Los hombres cobraban hasta un peso
en el inflacionario puerto de Salina Cruz, pero las mujeres ganaban
sólo 25 centavos al día. Los salarios de los hombres tendían a ser más
altos en la agricultura comercial de los distritos periféricos; los de las
mujeres también, pero aún así ganaban apenas la mitad de lo que
obtenían los hombres.
El cuadro muestra que el salario de los jornaleros en el distrito de
Tuxtepec era de 75 centavos, mientras que las jornaleras percibían 44
centavos al día, el más alto de los salarios de la lista. Sin embargo,
existen razones para dudar de estas cifras. Tuxtepec se distinguió
durante el Porfiriato por sus deplorables condiciones laborales, y al
Valle Nacional se le conocía también como Valle de Lágrimas46 •
Aislado en los trópicos, donde la mano de obra era escasa, este distrito
se convirtió en el principal productor de tabaco de muy alta calidad a
fines del siglo XIX. La especulación de tierras y la adquisición ilegal de
terrenos indígenas eran comunes, como se vio en Usila. Los primeros
en llegar para explotar el comercio del tabaco procedían de España,
Cuba y las Islas Canarias. A éstos les siguió una plétora de compañías
norteamericanas, inglesas, francesas e italianas, que también producían
café, algodón y hule. Cuando la región ya no pudo proporcionar la mano

Chassen-L6pez: Mujeres y agricultura en Oaxaca

25

de obra necesaria, hicieron venir trabajadores de toda la nación. Una
lista de 1907 con 33 contratas (como se les llamaba a los jornaleros en
Tuxtepec) incluía a cuatro mujeres de cuatro diferentes estados:
Michoacán, San Luis Potosí, Querétaro y México. Atraídos por la promesa de altos salarios, hombres y mujeres llegaban para encontrarse con
horrendas condiciones de vida. Los trabajadores eran vigilados por
un ejército de capataces que empuñaban látigos, y se ofrecían recompensas a quienes hicieran regresar a los que escapaban. John Kenneth
Tumer, que visitó la zona en 1908, calculó que los trabajadores de
Tuxtepec vivían un máximo de siete u ocho mesesº.
Los disidentes políticos a menudo eran exiliados en el Valle
Nacional. Los borrachos que se quedaban dormidos en las calles de
cualquier ciudad mexicana podían encontrarse, al despertar, en un
tren camino a Tuxtepec. Los dueños de las fincas tenían que pagarles
a los agentes o políticos por cada trabajador en potencia: los hombres
costaban sesenta pesos antes de la crisis de 1907, y cuarenta y cinco
después; las mujeres y los niños, la mitad. Turner calculó que las
mujeres formaban un quinto de la fuerza laboral, cifra más alta que el
14% aproximado según las cifras del cuadro. Las mujeres no sólo trabajaban en los campos, sino que también cocinaban, cosían y limpiaban. Cuando Tumer le preguntó al alcalde del Valle Nacional por qué
los finqueros no instalaban molinos baratos para moler el maíz, le contestó: "Las mujeres son más baratas que las máquinas"48 •
Muchos contratas del Valle Nacional habían sido enganchados con
un adelanto que se suponía debían pagar con su trabajo (una forma de
peonaje endeudado) Pero se les pagaba con vales que podían usar
solamente en la tienda de la compañía, donde los precios estaban
inflados. En deuda permanente, nunca podían aspirar a trabajar hasta
pagarla y la mayoría moría antes. Si bien en muchos aspectos los trabajadores eran tratados como esclavos, no era el mismo tipo de
esclavitud que había existido en los Estados Unidos, ya que recibían
un salario en el papel. Las relaciones laborales en Tuxtepec
combinaban el sistema de peonaje de enganche/deuda con aspectos
de esclavitud49•

Las condiciones de vida en las plantaciones de tabaco de Tuxtepec eran
intolerables. Cada noche los trabajadores eran apiñados en dormitorios
con piso de tierra. Dependiendo del tamaño de la finca, podía haber
de 70 a 400 hombres, mujeres y niños en estas cárceles, parecidas a

�26

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

establos con rejas en las ventanas. El relato de Tumer, que aquí cito, es
aterrador:
Y en ninguno de los ranchos encontré un dormitorio separado
para las mujeres o los niños. Cada semana, mujeres de pudor y virtud
son enviadas al Valle Nacional y arrojadas a un dormitorio con veintenas e incluso centenares de personas, la mayoría hombres. Detrás
de ellas, la puerta se cierra con llave y así quedan a merced de los
hombres. Mexicanos honestos y trabajadores son llevados al Valle
Nacional junto con sus esposas e hijos. Si la esposa tiene apariencia
atractiva, es para el dueño de la finca o para uno o más de los jefes.
Los niños ven cómo se llevan a su madre y saben lo que le espera. El
esposo lo sabe, pero si pone objeciones se le contesta a garrotazos.
Una y otra vez me dijeron que así era esto, los amos, los esclavos y
los funcionarios. Y las mujeres que son empujadas a la lata de sardi50
nas tienen que cuidarse por sí mismas •

CONCLUSIONES
Ya fuera como terratenientes, hacendadas, finqueras que cultivaban
para vender, dueñas de ranchos ganaderos, minifundistas, comuneras,
terrazgueras, jornaleras, o contratas de Tuxtepec, las mujeres de
todas las clases sociales estuvieron comprometidas en labores y
empresas agrícolas. En ninguno de los niveles económicos de la agricultura oaxaqueña estuvo ausente la participación femenina durante
el Porfiriato; sin embargo, la cantidad, calidad y nivel de participación variaba de acuerdo con la posición de la mujer en la estructura
social. Las mujeres de la élite eran dueñas de haciendas y fincas, y
especulaban con las tierras comunales privatizadas. Eran pocas, pero
su poder económico fue significativo.

Es imposible asomarse al corazón de la familia rural oaxaqueña de hace
un siglo para determinar con exactitud la medida en que intervenía la
mujer en los asuntos cotidianos del manejo agrícola.La señora de
Jesús Sandoval de Ziga, ¿tenía un interés directo por las tierras que
adquirió en Pochutla, o utilizó su riqueza para incrementar los bienes
de la familia mientras que su esposo, que poseía otras fincas en el área,
administraba las tierras de ella? Las terratenientes de Teotitlán,
Cuicatlán y Jamiltepec, ¿en realidad establecieron fincas capitalistas
por sí mismas, o también utilizaron su riqueza personal basándose en
los consejos de sus esposos o hijos? Lo que sí sabemos es que Juliana
Ruiz de Pérez se vio directamente involucrada en una disputa con sus

Chassen-lópez.. Mul)·eres y agncultura
.
en Oaxaca

27

terr~gueros, como lo estuvo Mar arita T
más información de otras fuente g
. rápaga. ~ay que entresacar
privados) para entender ué tan sa~~~ch1vos notan~les, judiciales y
mujeres de la élite5'.
q
ivas en la agricultura eran las
A medida que descendía el nivel
ó .
la probabilidad de que se involucraraeco; mico ?e la mujer, aumentaba
como cualitativamente El
en_ orma d1recta, tanto cuantitativa
nivel campesino (minifunctfs~:~entaJe calculado de agricultoras a
asombroso si se le com ara / comuneras)_p~r pueblo resulta
nacionales. Esto es inclusp á on las estad1st1cas estatales o
,
.
o m s acertado en Jo
f'
numero de Jornaleras Las m .
d
que se re 1ere al
Teitipac componían ei % /J~res _e! poblado de San Sebastián
25
15% de las jornaleras en i°9o; as mm1fundistas en 1888 Y casi el
pudieron haber trabajado ta b ~;unque algunas de las campesinas
Catarina Adéquez y Santiago ;at;a::al~olmo te?1poraleras). En Santa
8% de los campesinos con tierras
as_ muJeres formaban el 11 % y
privatización en Juquila, Chilchotl~resgect1va~ente. En el proceso de
de quienes reci?ieron tierras eran ~iu~~ma~n, entre el 231 el 26%
mentos de archivo, las jornaleras com s_- e h_echo, segun docub~jadores agrícolas asaJariados del est~on1an casi el 15% de los trab1en estos datos no sustituyen las est d' o _de Oaxaca (ver cuadro). Si
constituyen un serio reto al p t da i~ticas estatales o nacionales
femenino en la agricultura del Mu~ ~ e vista_ prevaleciente del papeÍ
ex1co porfinsta52.
En los niveles económicos i ~ .
directamente comprometidas en lo~ enores la~ ?1ujeres estaban más
sobre todo las viudas cu
asl untos cot1d1anos de la agricultura
•
• yas parce as constituía
f
.
'
n su uente principal
de ingresos.Tanto Brígida M d
que sus tierras eran su úni~~
Sol_edad García insistían en
abandonar sus animales y su mil a
'. arc1_a lamentaba tener que
de Tuxtepec. Las parcelas que pop~ ir a 9ueJarse ante las autoridades
demasiado pequeñas como afa se1an c~s1 to~as las campesinas eran
contratar jornaleros.
p
producu el ingreso suficiente para

ii:t~~~~

. Cuanto más baja era la clase social d
.
vivía por el doble yugo de la d . Id e una muJer, más sojuzgada
L_as campesinas de la Mixteca etg~a Iad económica y el patriarcado.
vmdas a quienes se concedía tieenian as parcelas más pequeñas. Las
área determinada (se igno
. rras c?munales eran confinadas a un
ra s1 estas tierras tenían la misma calidad

�28

Siglo XIX. Cuadernos de Historia
Chassen-López: Mujeres y agricultura en Oaxaca

que )as concedidas a los hombres). Como_jornaleras: ganaban J~ mitad
0 menos de la mitad que los hombres haciendo el mismo trabaJo.
En las plantaciones tabacaleras las mujere_s vivier~n la peor
pesadilla del México porfirista. Obligadas a trabaJar como Jornaleras,
también eran responsables de moler el maíz, hacer tortillas, y coser Y
lavar la ropa de la población masculina, y eran sexualmente
explotadas por administradores y trabajadores.
Hemos visto que las mujeres tuvieron actividad en la agric~Jtura
desde antes que el capitalismo se conv!rti~ra en el
dommante
de producción, pero la agricultura cap1tahsta_ l~s ex1g1ó ~n~ mayor
integración a la fuerza laboral rura.53 • La trans~c1ón al cap1tahsmo en
América Latina trajo condiciones de explotación extremas, en especial para las mujeres. El alcalde del Valle Nacional decía la verdad:
las mujeres eran más baratas que las máquinas, y mucho más_ baratas
que los hombres. De hecho, la parte represen!8da por las muJ_e~es en
la fuerza laboral agrícola barata que se necesitó para la trans1c1ó~ al
capitalismo tuvo una importancia mucho mayor que la reconocida
por los historiadores.

~&lt;&gt;?º

Las mujeres tendían a ser más activas en la a_gricultura en las
regiones periféricas del estado, lo cual refuerza la tesis de que ~u papel
se incrementó con el desenvolvimiento de la agricultura comercial. Esto
parece ser válido para las mujeres de casi todas las categorías aquí
analizadas: hacendadas, fi nqueras, rancheras, especuladoras,
comuneras y jornaleras-54 (la excepción la constituyeron las_terrazgueras,
pero éstas han sido documentadas solamente en la región del Valle
Central).
La invisibilidad de las mujeres en la agricultura es triste pero certeramente simbolizada por la segregación de las campesinas _viudas, que
trabajaban su tierra en ghettos femenino. Pero con el h~mpo estos
ghettos desaparecieron a medida que la tierra pasaba de las vmdas a sus
hijos y nuevas viudas e hijas heredaban ~~celas ~n otras p~es de los
terrenos comunitarios. Las mujeres tamb1en contmuaron umendo sus
fuerzas a la de sus vecinos varones en la protesta agraria, ya fuera
para defender su derecho a las tierras comunales o para evi~ que sus
propias tierras privatizadas les fueran arrebatadas por los mtereses
capitalistas en expansión.

29

Diversos factores no han sido tratados aquí, incluyendo la composición
étnica de las mujeres en la tenencia de la tierra, aunque es una cuestión
importante. La documentación que utilicé no suele indicar los
antecedentes étnicos o raciales de los sujetos. Tampoco se dispone de
estadísticas de producción comparativas entre hombres y mujeres.

Existe una mgente necesidad de analizar el papel de las viudas en el sistema
económico. Dependiendo de la clase social de la mujer, la viudez podía
resultar emancipadora (en el caso de las mujeres de élite y de clase
55
media) o debilitante. Es indudable que a menudo conducía a las
mujeres de las clases inferiores hacia peores penurias . Una conjetura
posible, derivada de la documentación aquí presentada, es que las viudas
eran las mujeres más activas en la agricultura de la Oaxaca porfiriana.
Como Florencia Mallon recalca, debe establecerse la participación
económica de la mujer con el objeto de "evitar atribuir su subordinación
al simple hecho de estar excluidas de la esfera pública o del trabajo
productivo". Pero esta participación, medida en forma cuantitativa
(como aquí), no describe toda la historia de las relaciones de género en
estas sociedades. Mallon sugiere que los análisis cualitativos documentarán un "alto grado de control patriarcal sobre las mujeres, ejercido en el
ámbito doméstico y reforzado mediante instituciones legales y políticas" .56
Hemos ofrecido destellos de esta realidad. Pero es verdad que las mujeres
que recibían parcelas dentro de la comunidad no obtenían la igualdad
política: el poder económico no conducía hacia un concomitante
poder político. La estructura patriarcal de la sociedad se mantenía.

NOTAS

1. Jorge Hemández Díaz, "Mujeres chalinas, matrimonio y trabajo", en Las mujeres en
el campo, comp. Josefina Aranda, Instituto de Investigaciones Sociológicas de la
Universidad Autónoma Benito Juárez, Oaxaca, 1988, pp. 291-92; Silvia Marina
Arrom, The Women of Mexico City, 1790-1857, Stanford University Press, 1985,
1, 154ff.; Margaret Towner, "Monopoly Capitalism and Women's Work During
the Porfiriato", Latin American Perspectives 4.1-2, números 12-13, era probablemente aún más importante que su participación en la agricultura.

�30

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

2. El único estudio histórico sobre la mujer en la agricultura en Oaxaca es el análisis que hace Kate Young de las mujeres rurales en la Sierra Juárez, el cual contiene en su mayor parte especulación y teoría marxista; véase "Modes of
Appropriation and the Sexual Division of Labour: A Case Study from Oaxaca,
Mexico", en Feminism and Materialism: Women and Modes of Production, ed.
Annettte Kuhn y AnnMarie Wolpe, Routledge y Kegan Paul, Londres, 1978, pp.
123-54.
3. Véase, por ejemplo, John Coatsworth, "Anotaciones sobre la producción de alimentos en el porfiriato", Historia Mexicana 25.2, 1976. Margaret Towner utilizó
los datos deEsradísticas Económicas del Porfiriato recopiladas por el Colegio de
México en "Monopoly Capitalism", pp. 99-100. Véase Censo General de
Población, 1900, Estado de Oaxaca, 3 v, México, Dirección General de
Estadística.
4. Carmen Diana Deere y Magdalena León caracterizan la agricultura del
campesinado latinoamericano como family farming system, en el que las
mujeres, los niños y los hombres se comprometen en numerosas actividades
además del trabajo en el campo, tales como cría de animales, administración de
recursos naturales y mercadeo. Las mujeres también "llevaban la carga de las tareas
reproductivas"; véanse Deere y León, eds., Rural Women and State Policy:
Feminine Perspectives on Latin American Agricultura/ Developmen, Boulder:
Westview Press, 1987, pp. 1-6; Verena Stolcke, "The Exploitation of Family
Morality: Labor Systems and Farnily Structures on Sao Paulo Coffee Plantations,
1850-1979", en Kinship ldeology and Practice in Latin America, ed. Raymond
T. Smith, Chapel Hill: University of North Carolina Press, 1984, 264ff.; y
Stolcke, Coffee Planters, Workers and Wives: Class Conflict and Gender
Relations on Sao Paulo Plantations, 1850-1980, New York: St. Martin's Press,
1988. El uso del término farms o Jarming systems es controversia( para el período
histórico tratado en este ensayo, porque América Latina no siguió el camino de
los granjeros hacia el capitalismo.

5. Asunción Lavín señala esto en "Sorne Final Considerations on Trends and lssues
in Latin American Women's History", en Latin American Women: Historical
Perspectives, Westport, Connecticut., Greenwood Press, 1978, p . 313. K. Lynn
Stoner enfatiza la necesidad de más estudios históricos en "Direction, 1987, pp.
101-3. La perspectiva histórica es examinada por Stolcke en "Exploitation" y
Coffee Planters, así como en Florence Mallon, "Gender and Class in the
Transition to Capitalism Household and Mode of Production in Central Peru",
Latin American Perspectives 13.1, 1986 pp. 147-74. Sobre las mujeres de la élite,
véase Fiona Wilson, "Marriage, Property, and the Position of Women in the
Peruvian Central Andes", en R. Smith, Kinship. Sobre Oaxaca y México, véanse
los artículos en Aranda, Las mujeres.
6. Deere y León subrayan la necesidad de investigar "qué trabajo hacían en realidad
las mujeres y cómo cambió esto con el tiempo, y ... en qué forma se relacionaba la
participación económica de la mujer con su posición de clase y estatus social".
Rural Women, pp. 2-6. Utilizo finca para referirme a las nuevas propiedades agrícolas cuya producción de cultivos comerciales estaba integrada al mercado
capitalista. Este era el término común utilizado en Oaxaca en esa época. Sin
embargo, el tamaño preciso de las fincas es indefinido; variaban desde 30 hectáreas
hasta más de 1 000. Al propietario de una finca se le llama finquero o finquera.

Chassen-lópez: Mujeres y agricultura en Oaxaca

31

7. Lourdes Arizpe y Carlota Bote "M ·
·
Its Impact on Rural Women,,Y~n ;:;~:n ~ul~ral Development Policy and
Towner," Monopoly Capitalis~"- y Carmy R n, ~rsal W?men, 67~f. Véanse
•
en amos, eñontas Porfinanas".

ef

8. Las solteras podían ser emancipadas or
d
mediante una orden de los tribunales si padsus pa ~es b1e manera voluntaria 0
cipadas automáticamente si estaba inca ac· re era cu pa e de abuso. "Eran emano era desterrado de ta región" A P itat% po~ enfermedad, cometía incesto
"Changes in Mexican Family Law'in ~~~¡ te tho;en, p. 58; véase Arrom,
1870 and 1884", Journa/ of Family History
?vil Codes of
1985

%~::_n ~~~?~o~f

9. Véase Arrom, The Women pp 68-75·
.
consúltese Wilson "M · ' p.
• para e 1 eStatus legal de la muJer en Perú
,
amage, roperty".
,

b

10. Charles Brasseur Viaje por el l t
d Ti h
Económica 1984' p 131 Sant mo • e e uan_tepec, México, Fondo de Cultura
maíz. En 1910 te~í~ una· pobl~ció~mJ~gl ~a~b~~n prod~ía- a]godón, a~il, frijol y
2
hombres y ~ujeres; véase División territoriatd:~~~Í:st~~~;di! I-rr M1gual_ entre
correspondiente al Censo de 1910 Et d 0 d O
os ex1canos
Jmpresora de 1a Secretaría de Hacienda· 1918
s L Ve axaca • México
Of ·
.
,
icrna
ducción de caña de azúcar y maíz A, rch· . Ga ental edstaba dedicada a la pro(AGEO) S
,
,
ivo enera el Estado de O
Estadísti~as~retana de Gobierno, Fomento, febrero de 1912, Varios

ª

Di:,~~~!:

l l. Véanse AGEO, Conflictos, Leg. 49 Ex 30 l904·
.
Agencies, Mines &amp; Haciendas Méxi~·o· Á
.' y p G. Holrnes, 7ñe Directory of

B

rCiu~~!iu~ ~~: ~:;: :;:;!\~:: ftºG:~~,~~-B~y;,:~~t~;~~f¡ ¿~~j~;

si·
originalmente propiedad de Trápaga ),
la -~ac1enda San Isidro había sido
F~mento, febrero de 1912, Varios D¡¿tritit~~~-• ~GEO, Sec._ de Gobierno,
D1az fue dueña de la Hacienda de A u
'
istJcas. Marganta Trápaga de
Arellanes "Del c
C
g. ayo en la década de 1920. Véase Anselmo
I
'
amarazo a ardemsmo" en Hist . d l

mexicana: Estado de Oax

c;;:t"to

Editores, Universidad Autó:i;~
del Agrarismo en México, 1988, 2:97.

•. .

'!na e a cuestión agraria

Le11cia Rema, México,_ Juan_ Pa~los
Juárez, Centro de Estudios Históncos

12 - En los documentos su nombre ap
D ~
..
estatus socioeconómico
AG:~
o~a Tranqu1lma; el doña denota un
·
• ~u 1cac10nes, Leg. 12, Exp. 16, l892 _

alto

f1·mJ

Jºl,

l3. AGEO, Sec de Gobiern
·
b d 1
M_iahuatlán; ~éanse Holms~bf~i!~~ re 30; .
iuestiones Laborales,
D1rectory of Mines and Estafes of Mex! p. Mé '. . 1· oulhworth, The Official
de Gobierno, Fomento febrero de t91i'cvo, . xD1~0,. 910, p. 2~0: y AGEO, Sec.
'
, anos 1str11os, Estad1s11cas.
14. AGEO, Sec. de Gobierno· 1888 Le 96 E
, .
Distritos,DatosyEstadísli.
• 1 gM. '_xp.17_,~sta~ishcas; 1908, Varios
cas para a emona Adnumstral!va.
15· La Mixteca incluye el noroeste de Oaxac
·
residencia de los indios mixtecos Se ~Y ~rc10n~_del sur de Puebla, área de
Teposcolula Coixtlahuaca Ti . iv1 e en _1xteca 'Alta (Nochixtlán,
Silacayoapan iuxtlahuaca y Putl/) J~¡aco), y la ~1xteca Baja (Huajuapan,
Sec d G Ob:
.
epec se considera la Mixteca Ca.ta AGEO
· e
ierno, 1888, Estadísticas, Leg. 96, Exps. 4 , 10 y l l.
·
•

�32

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

16. Véanse T. G. Powell, "Los liberales, el campesinado indígena y los problemas
agrarios durante la Reforma": y Donald J. Fraser, "La política de desamortización en las comunidades indígenas, 1856-1872", ambos en Historia Mexicana
21.4, 1972.
17. Por ejemplo, John Tutino, From lnsurrection to Revolution in Mexico: Social
Bases of Agrarian Violence, 1750-1940, Princeton University Press, 1986;
Friedrich Katz, ed., Riot, Rebellion, ami Revolution: Rural Social Conjlict in
Mexico, Princeton University Press, 1988; y Leticia Reina, Las rebeliones
campesinas en México, 1819-1906, México, Siglo XXI, Editores, 1980.
18. Charles F. Berry, The Reform in Oaxaca, /856-1876: A Microhistory of the
Liberal Revolution, Lincoln, University of Nebraska Press, 1981 : Moisés
González Navarro, "Indio y propiedad en Oaxaca", Historia Mexicana,1958,
pp. 176-78.
19. Peri6dico Oficial del Estado Libre y Soberano de Oaxaca, junio 26 de 1890, y
febrero 24 de 1893; y Manuel Esparza, "Los proyectos de los liberales en Oaxaca
(1856-1910)", en Reina, Historia de la cuesti6n agraria, 1:288.
20. Estadísticas sociales del Porfiriato, 1877-1910, México, Secretaría de Economía,
1956, pp. 7-9. Véanse Francie R. Chassen y Héctor G. Martínez, "El desarrollo
económico de Oaxaca a finales del porfiriato", Revista Mexicana de Sociología
48.1, 1, tesis doctoral, Universidad Nacional Autónoma de México, 1986.

1/

21. Las regiones periféricas incluían Tuxtepec y Choapan, los distritos ístmicos de
Juchitán y Tehuantepec, y los distritos costeros de Pochutla, Juquila y Jamiltepec
(incluyo Putla, que se formó en 1906 con partes de Tlaxiaco y Juxtlahuaca, a
causa de su creciente producción azucarera y características compartidas con
Jamiltepec). La región de la Cañada se considera periférica (Teotitlán y
Cuicatlán), ya que la llegada del Ferrocarril Mexicano del Sur actuó como estímulo para la agricultura comercial de esta región. Las regiones que mantuvieron
la agricultura básicamente tradicional para consumo local fueron los Valles
Centrales (distritos Centro, Ocotlán, Zimatlán, Tlacolula, Yautepec, Miahuatlán,
Ejutla y Etla}, la Sierra Juárez (distritos de Ixtlán y Villa Alta) y la Mixteca.
22. Chassen, "Oaxaca": Chassen y Martínez, "Desarrollo económico" ; Carlos
Sánchez Silva, "Estructura de las propiedades agrarias de Oaxaca", en Lecturas
hist6ricas del estado de Oaxaca, vol. 4, 1877-1930, comp. María de los Angeles
Romero Frizzi, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia y
Gobierno del Estado de Oaxaca, 1990, 107ff. Sobre el crecimiento de la
infraestructura, véase Francie R. Chassen, Regiones y ferrocarriles en la Oaxaca
porfirista, Oaxaca, Carteles Editores, 1990.
23. Véase Chassen, "Oaxaca", 84ff. Aquí no se hace distinción en cuanto al tamaño
entre fincas y haciendas,
24. Véase William B. Taylor, Landlord and Peasant in Colonial Oaxaca, Stanford
Univesity Press, 1972; y John Thomas Cassidy, "Haciendas and Pueblos in
Nineteenth Century Oaxaca", tesis doctoral, Universidad de Cambridge, 1981.
Aunque en otras partes de México las haciendas eran empresas económicas
rentables, estos autores encontraron que tal no era el caso en Oaxaca. La información sobre las fincas se encuentra disponible en el Fondo de Adjudicaciones y
Conflictos de la AGEO.

Chassen-López: Mujeres y agricultura en Oaxaca

33

se

25. Ch~sen, "O.3'5a.ca", 85; Esparza, "Los proyectos", 288ff. Esparza refiere a las
regiones penfencas como La Cañada-Tuxtepec y las regiones costeras del Istmo.
26. Cen~o de 1895, ci!3&lt;;lo en Estadís!icas Hist6ricas de México, México, Instituto
Na~1onal ~e Esta~1st1cas, Geograf1a e Informática, 1985, 1:256. Si el pueblo no
terua suficientes ue1:35 para_dar a ~ada beneficiario una parcela con valor de cien
pesos, el valor pod1a reducirse, siempre y cuando todos recibieran una parcela
igual. "Reglamento", junio 26 de 1890; Peri6dico Oficial,junio 26 de 1890, 2.
La ley de }862 dec~etaba que 1~ parcelas iguales podían valer hasta 200 pesos,
pero parec1a haber cierta confusión en la década de 1890 acerca de si esto significaba 100 ó 200 pesos por persona; véase Esparza, "Los proyectos", pp. 294-95.
27. Esparza, "Los proyectos", pp. 294-95.
28. AGEO, ~djudicaciones, Leg. 27, Exp. 1, Teotitlán, Chilchotla, 1890. Véase las
observaciones de Arro~ S&lt;;&gt;bre la importancia de la propiedad y la tradición
como base para las restncc1ones legales pertenecientes a las mujeres, en The
Women,p. 59.
29. Las !ierras de Teotitlán adquirieron atractivo por estar cercanas al Ferrocarril
Mex!cano ~el Sur, el cual estaba en construcción para 1890 y se terminó en 1892.
Juqutla !ema su espuela e~ el cercano puerto cafetalero de Puerto Angel a orillas
del _Pacifico y el 1mprov1sado puerto de Minizo en la misma costa. Una vara
equivale ~ 83 centímetros. La lista de Ozumacín es una de las pocas que muestra
a una muJer no casada como receptora de tierras, AGEO, Adjudicaciones, Leg.
30, Exp. 15, Tuxtepec, Ozumacín.
30. El tema de las viudas es analizado por Arromen The Women 185-86· y por
Edith Couturi~r, ,'.'Women and the Family in the Eighteenth C~ntury Mexico:
Law and ~act1ce , Journal ofFamily History 10.3, 1985 pp. 298-99. Sobre las viudas ~e la éhte en Peru, consúltese Wilson, "Marriage, Property", AGEO, Conflictos
por IJerras, Leg. 85, Exp. 22, Tuxtepec, Usila.
31. Estadísticas sociales del Porfiriato, p. 159.
32. AGEO, Adjudicaciones, Leg. 17, Exp. 3, Santa Catarina Juquila.
33. AGEO, Adjudicaciones, Leg. 2, Exp. 3, Centro. Los baldíos eran tierras federales
no ocu~adas. ~~ían ser adq~iridos por intereses privados mediante el proceso de
denuncia'. sohcJtándolos abiertamente a las autoridades locales. Una enorme
especula~1ón con baldíos ocurrió durante el Porfiriato. Las tierras pertenecientes
a co'!lumdades podían estar sujetas a denuncias si los títulos comunales eran
~uest1onab_les o s~ habían perdido. De e~ta manera se podía también apoderarse
ilegalmente de tierras cuando las autondades locales actuaban coludidas con
intereses privados.
34. N&lt;;&gt; s~ h~ establecido ninguna relación entre los dos Gómez. AGEO,
AdJud1cac1ones, Leg. 9, Exp. 32, Etla, Cuicatlán, Teotitlá., 1895. Sobre Manuela
Muñoz y sus socios, véase AGEO, Adjudicaciones, Leg. 6, Exp. 26, Cuicatlán
Teponaxtla, 1894.
'
35. AGEO, Adjudicaciones, Leg. 9, Exp. 32, 1895.

�34

Siglo XIX. Cuadernos de Historia
Chassen-López: Mujeres y agricultura en Oaxaca

36. Véase, por ejemplo, Miguel Covarrubias, El Sur d'!_~éxico,. México, Institut~
Nacional Indigenista, 1980; Beverly Newbold de &lt;:;hmas, Mu1eres de San_ Juan.
úz mujer c.0poteca del Istmo en la economfa, México: S_epSetentas, 1975, ~nya
Peterson Royce, Prestigio y ~jiliaci6': en_ una comunidad urbana: Juch1tán,
Oaxaca, México, Instituto Nacional lnd1gemsta, 1975.
37. AGEO Adjudicaciones, Leg. 9, Exp. 32, 1895; AGEO, Sec. de Gobierno,
Foment~. febrero de 1912, Varios Distritos, Estadísticas.
38. /bid. Véase Enrique Kraure, Mfstico de la autorida_&lt;f P'!_rfirio Dfaz, México,
Fondo de Cultura Económica, 1987, pp. 109-110; Dona Juana C. Romero,
Benefactora de Tehuantepec. Discurso del Dr. Samuel Villalo?Os", ~~Alumn'!s,
abril 30 de 1954, p. 2. Véase la descripción de la bella yextraña.J0ven india,deqwen
se dice es la joven Juana Cata, en Brasseur, V,aje, 159-60.
39. AGEO, Adjudicaciones, Leg. 24, Exps. 23 y 24, 1902. Tonameca, Pochutla.
40. William B. Taylor, Drinking, Homicide and Rebellion i'! ~olon_ia/ Afexican
Villages, Stanford University Press, 197~!• 155f!; Let!c1a !lema, De !as
Refonnas Borbónicas a las Leyes de Refonna , en Rema, Historia de la cuestión
agraria, 1:205ff.
41. AGEO, Adjudicaciones, Leg. 43, Exp. 25, 1908; y Leg. 43, Exp. 27, 1909,
Tuxtepec, Usila.
42. /bid.
43. Véase Holmes, Directory, p. 309; AGEO, Sec. de Gobierno, Fomento, febrero_de
1912, Varios Distritos, Estadísticas; enero de 1912, Pochutla, Que1as
Particulares, AGEO, Adjudicaciones, Leg. 22, Exp. 26, P?Chutla, Huatulco,
1913. La tierra en cuestión también era disputada por lo_s hab1t~ntes dt: Huatulco
como de su propiedad. Los intereses extranjeros mantuv!eron viva ~u d1sput~ con
el objeto de dividir y vencer a los comuneros. Las mu1eres también estuvieron
presentes en la defensa de los intereses de Huatulco.

44. AGEO, Sec. de Gobierno, 1908, Varios Distritos, Datos y Estadísticas para la
Memoria Administrativa; véanse fuentes en la nota 3.
45. Véanse fuentes en la nota 36. Hay otras cuestiones aquí; por ejem_pl_o, el. alto
número de mujeres jornaleras en ciertos distritos de los más trad1c1onahstas
Valles Centrales.
46. Véase Chassen, "Oaxaca", 103ff; y John Kenneth Turner, Barbarous Mexico,
Austin, University ofTexas Press, 1969,54ff.
47. AGEO, Sec. de Gobierno, febrero de 1907, Cuestiones Laborales, Tuxtepec;
Tumer, Barbarous Mexico, p. 54.
48. Turner, Barbarous Mexico, p. 60; AGEO, Sec. de Gobierno, 1908, Varios
Distritos, Estadísticas.
49. Cuando los maderistas liberaron a los contratas de la hacienda de Málza!la en
Tuxtepec, en 1911, ejecutaron a Angel Sustaeta, el célebre caI?ataz espanol, Y
distribuyeron los alimentos de la tienda de raya de la hacienda entre las

35

hambrientas familias de yaquis que trabajaban allí. Véase Pedro Chávez.
"Episodio de la Revolución en la Hacienda de Málzaga", Novedades, abril 7 de
1968.
50. Turner, Barbarous Mexico, p. 65. Esta descripción contrasta abruptamente con la
de la situación de los jornaleros esclavos de las haciendas henequeneras de
Yucatán. De acuerdo con el ensayo de Piedad Peniche, las mujeres eran
consideradas parte de la reproducción del capital y los dueños de las fincas
incluso pagaban sus dotes para asegurarse de que los trabajadores tuvieran
esposas.
51. Véase el sugerente análisis e interpretación del papel de la mujer y las relaciones
de género dentro de la familia que hace Carmen Diana Deere en "What
Difference Does Gender Make? Rethinking Peasant Studies", en Wo111en and
Agriculture in the Third World, ed. Simi Afonja, Londres, MacMillan, 1994.
52. Hay que tomar en cuenta las características específicas de Oaxaca para apreciar
estos datos. La agricultura no sólo era dominante aquí, sino que en Oaxaca quedaban más tierras comunales en 1910 que en cualquier otro estado de México.Por
lo tanto, esta explicación sobre tenencia de tierras no podría utilizarse para
explicar los patrones nacionales.
53. Los hallazgos de Heather Fowler-Salamini coinciden estrechamente con estas
conclusiones: la expansión del capitalismo y la economía cafetalera exigían la
integración de mano de obra femenina barata a la fuerza laboral.
54. Esta es una conclusión preliminar. No he tenninado aún de leer todo el material
disponible que hay sobre este tema en los archivos del estado. Sin embargo, la
mayoría de los archivos en el Fondo de Adjudicaciones y Conflictos tienen que
ver con las regiones periféricas.
55. La magnífica novela de Angeles Mastretta, Arráncame la vida, México: Cal y
Arena, 1989, finaliza con una nota sobre cuán emancipadora podría ser la viudez
para las mujeres del siglo XX, que ahora lograrían hacer lo que les placiera.

56. Mallon, "Gender and Class", p. 153.

�PROPIETARIOS Y CAFE EN EL SOCONUSCO:
EL FERROCARRIL PANAMERICANO

María de los Angeles Ortiz Hernández*

1

1

INTRODUCCION
Hasta la década de los 80 del siglo XIX, el Soconusco (región costera
del estado de Chiapas) tenía una importancia marginal para la
economía del país: su alejamiento geográfico, con un camino real
sinuoso (que atravesaba numerosos ríos), y costosos fletes impedían
que los productos' de la región fueran competitivos en los centros de
consumo.

1f

¡

De ahí que sus relaciones comerciales más frecuentes y relevantes
fueran hacia Guatemala con sal, azúcar y ganado vacuno, e n un
promedio de dos mil reses al año y una utilidad del ciento por ciento,
convirtiéndose en el principal ramo de riqueza antes del café,2 y del
que la oligarquía soconusquense controlaba una gran porción3 •
Además, la apertura de San Benito como puerto de altura de tercer
orden en 1870 y los vapores de la Compañía del Ferrocarril de
Panamá desde 1872, abrieron la frontera comercial regional hacia
mercados de Panamá, Nueva York y San Francisco. Así, mensualmente los vapores• eran esperados no tanto por los productos que se

* CIESAS Golfo. Una versión

modificada de este artículo fue presentada como
ponencia en el III Encuentro Nacional de Investigadores del Ferrocarril, Puebla,
23 al 26 de noviembre de 1994.

�38

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

iban a exportar, sino por los artículos de importación que serían la
especialidad del comercio de Tapachulas.

MAPAJ

EL SOCONUSCO Y SUS MUNICIPIOS

Mediante este tráfico de vapores el Soconusco se daba a conocer
mundialmente como tierra inmejorable para cultivar café, con amplio
terreno disponible entre los 500 y 1 500 metros sobre el nivel del mar
a 60 ó 70 centavos la hectáre.'l, para aprovechar la coyuntura del alza
en el precio del café6 •
Las feraces tierras de la región tuvieron en el ministro Matías
Romero a su más importante promotor: compró terrenos para sembrarlos de cafetos desde finales de los años (:IY. Romero era tan entusiasta
que, a pesar de los problemas con sus antiguos amigos Sebastián
Escobar (cacique del Soconusco) y Justo Rufino Barrios,ª influyó de
manera definitiva en las negociaciones del límite fronterizo con
Guatemala. Así ayudó sustancialmente a eliminar uno de los obstáculos
mayores a la inversión de capitales en la región, haciendo a un lado
9
su interés personal al dejar sus propiedades del lado guatemalteco •

l. FRONTERA: MJGRACION Y COLONIZACION
El Soconusco -región fronteriza- al ser frente de la expansión y
colonización capitalista, que propiciaría un desarrollo económico hasta
entonces inédito, requería de la precisión de límites territoriales entre
los nacientes estados nacionales para asegurar el campo de inversión.

''" 1

Para la negociación de límites definitivos entre México y Guatemala,
ambos países cedieron secciones de sus territorios a partir del 27 de
septiembre de 1882 1º. Además, esto dio fin a un problema que
dificultaba las relaciones institucionales con Guatemala.
La coloniz.ación fue alentada con el deslinde de tierras nacionales, mediante
contratos públicos y privados,11 y la inmigración era indispensable para
explotar los recursos naturales ante la escasez de brazos que lo hicieran.

En el Soconusco el gobierno federal otorgó las primeras concesiones,
con exenciones fiscales y federales, en 1881, a Eduardo C. Wise de la
12
"Compañía Colonizadora Mexicana de Chiapas" , para atraer a
colonos estadounidenses() 10); y la segunda en 1886, a Louis Huller y su
"Mexican Land and Colonization Company" 13 para colonos europeos
(75%) y mexicanos (25%).

1. Acacoyahua
2. Acapetahua
3. Cacahuatán
4. Escuintla
5. Frontera Hidalgo
6. Huehuetán
7. Huixtla
8. Mepastepec
9. Mazatán
10. Matapa
11. Suchiate
12. Tepachula
13. Tuxtla Chico
14. Tuzantán
15. Unión Juárez
16. Villa Comatitlán
Fuente: Agenda Estadística Chiapas, SPP/Gob. &amp;lo. Chis., 1989.

�40

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Durante los años 90 continuó el deslinde y colonización en Soconusco,
de 50 a 100 pesos la hectárea!4 sin que las propiedades de habitantes
nativos -ladinos e indígenas (1/5 de la población)- fueran afectadas15 • Pero se confrontaba una distinta concepción de la tierra: para éstos
representaba un patrimonio heredable, al que se sentían aferrados y
obligados a cuidar; en cambio para el espíritu empresarial de los
inversionistas, la tierra como medio de producción había que hacerla
rendir para sacarle más de lo invertido y si no era eficientemente
productiva, había que venderla 17 •

MAPA2
DIVISION DE WNAS COLONIZADAS EN SOCONUSCO

(1881 - 1910)

En el arribo de empresarios y comerciantes extranjeros al
Soconusco, incluyendo mexicanos, pueden distinguirse tres tendencias
migratorias dominantes que muestran la dinámica de la afluencia de
capitales y de población a la región. Veamos algunos ejemplos precisos:

11

11

a) Antes de 1880. Poco se sabe de aquellos migrantes que utilizaban
los primeros vapores de la "Compañía del Ferrocarril de Panamá" con
escala en San Benito (mediados de los 70); pero puede documentarse
que Antonio Bado (inglés , naturalizado mexicano), Bernardo
Parlange (francés) y Luis R. Brewer (estadounidense) vinieron como
comerciantes y luego invirtieron en propiedades rurales cafetaleras y
ganaderas. Entraron a la vida social de la región mediante vínculos
matrimoniales con la oligarquía. En esa misma época estuvieron los
alemanes Maximiliano Stein, Roberto Haack (representantes de "A.
Hom y Leo Stein de México") y Carlos Tetens, cuyos negocios en el
Soconusco fueron de carácter comercial y en la administración de la
empresa "Lanchas de San Benito". Entre los empleados de la Aduana
Marítima y Fronteriza de Soconusco destacaron los mexicanos
Bernardo Mallén (contador) y Nicolás Bejarano (vista), quienes
fueron agricultores de la región y ocuparon cargos públicos.
b) 1880-1887. De esta segun-da olead~ de migrantes, en la primera
mitad de la década de los años 80, sobresalieron los colonos estadounidenses de la "Compañía Colonizadora Mexicana de Chiapas",
quienes sobrevivían alimentándose de maíz y panela elaborada con
caña de azúcar, mientras crecían los cafetos que sembraban 18 • En la
segunda mitad de los años 80 llegaron como compradores de tierras
Casimiro Gándara (español), Angel Nieves (oaxaqueño), Juan B.
Cerdio (veracruzano), José Valenzuela (farmacéutico guatemalteco,
socio comercial de los Palacios), Juan Biscarria (chileno), Rafael
Ortega Jaso (guanajuatense, que vino como administrador de la finca

I y II Colonización cafetalera
ID Colonia Enomoto
IV Colonización hulera

Fuente: Baumann, 1989; Ota, 1985 y GalCÍa, 1963.

�42

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

"San Juan " de John Me Gee), Roberto O . Stevenson (inglés),19 y
Camilo Canel (francés, emparentado con los Córdova), entre otros.
El ingeniero inglés Oliver H. Harrison fue representante de la
"Mexican Land and Colonization Company" y encargado de los
deslindes hasta 1900, apoderado de la "Oetling Gabrüder" (1895), y
después fue director de "Zacualpa Rubber Plantation Co ." y de
"Hidalgo Plantation Comercial Company 1120 •
e) 1888-1900. En una tercera corriente migratoria, empalmando
con los últimos años de los 80 y abarcando la década de los 90,
figuraron los comerciantes Luis Thomalen (hijo de alemanes y nacido
en Mazatlán), Bernardo Huthoff {alemán y comisionado de la "Woler
Bartning Sucs." de Mazatlán), Bem¡ibé Acosta (San José del Cabo),
Rieke Hermanos (alemanes emparentados con los Córdova), Con Tay
Chong {procedente de San Francisco), Suon Loon (chino). Bow
Chong W. (chino), Juan José (chino con poder de "Kowng Chong y
Cía." de San Francisco), Bruno García Mijares (español) y José
Revuelto (español).
Acosta y Revuelto invirtieron en la cafeticultura, comprando tierras
a la "Mexican Land and Colonization Company". así como a particulares
nativos y extranjeros, al igual que los recien llegados Antonio Capurro
(italiano), los hermanos Muguerza (españoles), Juan Monribot
(francés), Furbach y Dietze (alemanes), Wilhelm Georg Oetling y
otros alemanes procedentes de Guatemala como Adolfo
Giesemmann, Juan Luttman y Arturo Herman.
Los migrantes de las dos primeras corrientes todavía se encontraron
con la situación de inseguridad causada por Sebastián Escobar2 1 y la
indefinición de límites con Guatemala. Varios inversionistas cafetaleros
fueron víctimas de ello en sus propiedades: Matías Romero fue el
más famoso, el zacatecano Carlos Gris22 y Santiago Keller Rigaud
(suizo)". quien pagaría con su vida.

Ortiz H.: Propietarios y café en el Soconusco

43

mapa 2). Con el avance seguro del ferrocarril, parte de dichos empresarios
se expandieron a Villa Comaltitlán y Escuintla, donde había terrenos
para hule, crianza de ganado y caña de azúcar (III, mapa 2)26 •
En la década de los 70 sólo eran cosechados en Soconusco unos mil
quintales de café, en su mayor parte procedentes de los 70 mil arbustos
de la finca "San Carlos" de la familia Manchinelly2' para 1895 ya se habían
sembrado 12 millones de cafetos, con producción de 40 mil quintales ( 1 840
toneladas) y en 1910 se cosechaban 200 mil quintales (9 200
toneladas). Es decir, un incremento del 19 900%: un verdadero boom
cafetalero28 •
Había sido creada una infraestructura mínima (caminos, puentes,
telégrafo y teléfono) para la instalación y crecimiento de la cafeticultura.
Por el puerto de San Benito venían tanto los nuevos habitantes atraídos
por el boom cafetalero, como los artículos de consumo de todo tipo
que demandaba la creciente población29 •
Sin embargo, el puerto de San Benito no era ideal para el comercio
marítimo. Entre otras razones por sus condiciones naturales -sin
bahía, rompiente del mar muy fuerte y de gran altura-, la ausencia
de un muelle, estar sobre una faja angosta de arena entre el mar y el
pantanoso estero, productor de enfermedades endémicas y sin agua
potable30• De esta forma las maniobras de descarga/carga y operación
de la Aduana eran inoperantes y costosas para productores agrícolas
de café, hule y ganado, sobre todo, y comerciantes.
La solución era crear una empresa ferrocarrilera que tendiera una
vía a lo largo del Soconusco y uniera dos puntos claves: en el noroeste
se conectaría con el denominado Fe rrocarril Nacional de
Tehuantepec, aún en construcción; y al sur con la frontera del país
vecino, Guatemala .
II. EL FERROCARRIL PANAMERICANO

Estas primeras corrientes migratorias se asentaron principalmente
en la zona de Chicharras (Tapachula) y fronteriza (Unión Juárez,
Cacahoatán , Tuxtla Chico) (1 en el mapa 2)2' . La tercer&lt;! -fin de los
años 80 y década de los 90- colonizó la zona de Cuilco Viejo y
Boquerón (Huehuetán, Tuzantán y una fracción de Huixtla)25 . Algunos
capitalistas de esta corriente adquirieron plantaciones , ya con
primeras cosechas, en las dos primeras zonas mencionadas (II en el

Una primera concesión fue otorgada por el gobierno porfirista al
vicecónsul inglés en San Benito, George Wilson, quien representaba
a la "Compañía Limitada del Ferrocarril Mexicano y Pacífico". el 15
de marzo de 1890. La concesión agregaba la construcción de un
muelle de madera de 335 metros en San Benito, en un plazo de
quince meses31 •

�44

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Ortiz H.: Propietarios y café en el Soconusco

Mientras hacían el muelle y los estudios de reconocimiento del
futuro trazo de la vía, Wilson traspasaba los derechos y obligaciones
de la concesión a la "Compañía Limitada del Ferrocarril Mexicano y
Centroamericano", por una escritura otorgada en Londres, en diciembre 23 de 1890 a los directores de la misma, Arthur Reginald Vibert y
George Excel132 •

ª!

Los trabajos de construcción comenzaron de acuerdo
contrato
(marzo/1892) en la estación San Gerónimo, punto de conexión con el
Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, según el trazo aprobado. Ya en
San Benito la Compañía tenía el material (rieles de acero importados
de Inglaterra) necesario para el ramal de Tapachula al puerto (29.75
kilómetros) y los primeros diez kilómetros desde Tapachula a la
frontera con Guatemala33 •
Sin embargo, a mediados de 1892, la Compañía no podía segu~r
con el compromiso contraído. A través de su representante, Luis
Méndez, explicó al Secretario de Comunicaciones y al Presidente de
la República que la pérdida de capitales en el mercado de Londres, la
baja del precio de la plata (los bonos eran pagados en ese metal), Y el
impedir la pérdida de dinero invertido en el levantamiento de planos
entre otras razones, eran motivos para solicitar una prórroga de tres
años.
Después de un estudio de lo realizado por la Compañía y sus
posibilidades, la Inspección de la Secretaría de Comunicaciones y
Obras Públicas (SCOP) informó que la empresa no tenía probabilidades
"ni de aquí á tres años, dar cumplimiento á sus compromisos"
(sep.7/1892). Así llegó el plazo para entregar los primeros 30
kilómetros (marzo/1893) y como la compañía no cumplió, la SCOP
acordó la caducidad de la concesión (abril 28). Luis Méndez reiteró
las razones expuestas, pero la Secretaría finalmente confirmó la
caducidad del contrato haciendo efectiva la pena de la pérdida del
depósito el 9 de junio de 189334 •

Las esperanzas de los cafeticultores por un ferrocarril que movilizara
con menos costos, riesgos y más fácilmente los grandes volúmenes
de café a los puertos de Salina Cruz y/o al Golfo de México para su
posterior exportación, se diluían3s.

45

En tanto, para 1899 los materiales traídos por la "Compañía
Limitada del Ferrocarril Mexicano y Centroamericano" a San Benito
estaban expuestos a la intemperie y al rápido deterioro del clima
húmedo tropical, bajo la vigilancia de un celador de la aduana carente
de albergue 36 •
La oportunidad de hacer realidad el tan anhelado ferrocarril se
presentó al iniciar el siglo XX. El 6 de julio de 1901 la familia de
banqueros encabezada por Franklin Everett, seguido por sus hijos
Edward, Fremont y Walter, constituyeron en Chicago, la "Compañía
del Ferrocarril Panamericano". El gobierno de Díaz les otorgó la concesión para construir un ferrocarril que ligara al Nacional de
Tehuantepec con la frontera de Guatemala, el 28 de agosto de 1901 37 •
Las condiciones generales del contrato eran que la explotación de
la vía duraba 99 años, el lugar de partida fuera San Gerónimo, Oaxaca,
pasara por Tonalá, Chiapas, con llegada a Guatemala "por el punto
más conveniente" y tenía la "facultad" de hacer un ramal a Chiapa de
Corzo pasando por Tuxtla Gutiérrez (art.1), pero nunca hizo valer esa
opción. La obra terminaba en seis años, entregando 50 kilómetros en
el primero y 80 cada año (art.3). El subsidio era de 12 mil pesos en
bonos de la Deuda Interior amortizables al 5% por cada sección
terminada y aprobada de 100 kilm., exceptuando la primera (de San
Gerónimo a Tonalá, art.15). El depósito de la empresa en la Tesorería
General de la Federación era de 85 mil pesos en bonos (art.17)3ª.
Durante los primeros años, la compañía utilizó los planos y material
de la anterior empresa, de la línea tendida años atras (50 kilómetros
de Puerto Arista a Tonalá con dirección a San Gerónimo), renovó durmientes y reconstruyó puentes. Entre el envío de planos de
reconocimiento, las modificaciones a los trazos, planos definitivos, el
examen y aprobación de los mismos, por el Inspector técnico como
por el Secretario de la SCOP, el lo. de noviembre de 1904 el camino
férreo comenzó a ser explotado; eran 192 kilómetros de San
Gerónimo a La Polka, pasando Tonalá (126.96 kilómetros), obra de
mil peones que ganaban de 70 centavos a un peso diario39•
La compañía recibió entonces el primer pago de la subvención40 y
en sus oficinas hubo un cambio de funcionarios ejecutivos: quedaba
relegada la familia Everett y la presidencia pasó al mando de David
P. Doak, un socio que vivía en San Franciscoy trasladó el Consejo de

�MAPA4

EL FERROCARRIL PANAMERICANO
(PRINCIPALES ESTACIONES EN EL SOCONUSCO)

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Nota.- La carretera Costera de Chiapas se inauguró en 1963.

�48

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Administración a Jersey City, Nueva Jersey (ver anexo 1). Con Doak
la Compañía del Ferrocarril Panamericano culminó la obra en 1908 y
se proponía cumplir con los requerimientos de la SCOP.

11¡

Al año de funcionamiento, la línea aumentó su capacidad de transportar personas (3 162 en 1904 y 30 659 en 1905) y flete (934 650
toneladas en 1904 y 8 215 .265 en 1905); sin embargo la compañía
no pudo cumplir con su cuota de 100 kilómetros el año de 1905, por
las amplias discusiones con la SCOP sobre la aprobación de trazos,
tanto por correcciones en el derecho de vía y la numeración kilométrica como por la intención de la empresa de que le fuera aprobada
y subvencionada la colocación de un ramal entre Tapachula y San
Benito, de utilidad "a la Nación" y a ella misma••. Sobre esto la
Secretaría accedió a la construcción (sep. 26), aprobando el tramo de
San Benito al km.100 (Zacualpa), pero no la subvención porque el
contrato no estipulaba que se hiciera•2 •
De 1906 a 1907 el ferrocarril avanzó hasta el km.394 en la población
de Huehuetán, a pesar de problemas de enlace en los planos porque
los ingenieros estaban basándose en los elaborados por la anterior
compañía, errores que fueron corrigiendo sobre la marcha. La vía
corría paralela al camino real. A partir del km.274 presentaba "algunas desviaciones necesa-rias para evitar el cruzamiento con terrenos
bajos" y la pendiente era de 1.5%. En suma una línea de "muy fácil
explotación", tanto que ya movía 47 987 personas y 18 967.720
toneladas a 63 kilómetros de la frontera• 3•

,~ 11 11111

El último riel fue puesto el lo. de julio de 1908 en el km.457, a 880
metros del eje del Río Suchiate. Pero tan lejos estaba el Soconusco y la
frontera con Guatemala, de ciudad de México (unos l 229 kilómetros) que no asistió ningún ministro porfirista ni el mismo Porfirio
Díaz a la inaug uración, sino el exdiplomático Ricardo García
Granados un día después44 •
Las operaciones del Panamericano se realizaban con 14 locomotoras
que quemaban leña, 6 coches de pasajeros, 3 carros de equipaje y
express, 25 furgones, 33 plataformas y 102 carros para fletes•s . Las
estaciones eran San Gerónimo, Juchitán, Unión Hidalgo, Reforma y
Chahuites en el estado de Oaxaca; en Chiapas: Aurora, Jalisco,
Tonalá,◄ 6 La Polka, San Pedro, Pijijiapan, Mapastepec (del
Departamento de Tonalá), Escuintla, Zacualpa, Huixtla, Huehuetán,

Ortiz H.: Propietarios y café en el Soconusco

49

Tapachula (y Mariscal, del Departamento de Soconusco, mapas 3 y 4).
Con excepción de los domingos , había corridas diarias a San
Gerónimo, de ahí para Huixtla salían martes, jueves y sábado, y los
_domingos llegaba hasta Tapachula47 •
Sin embargo, el pago de la subvención no pudo liquidarse aún en
1912, al quedar por concluir la mampostería para puentes definitivos,
trabes de acero, estaciones en Tapachula y fin de vía (Mariscal), balastre,
nivelaciones (km.375 a 403 y 403 a fin de vía), dos tanques de agua,
entre otras obras provisionales por definitivas; del total de obras por
efectuar quedaban en su haber 190 486.90 pesos (anexo 2)48•
Por otro lado, la misma compañía tuvo algunos cambios. En 1909
David E. Thompson, embajador de los Estados Unidos, tomó "posesión
del Ferrocarril Panamericano" 49 ;con él su presidencia fueron reformados los estatutos de la empresa en el sentido de establecer su
domicilio en la ciudad de México y tener una planta de directores,
integrada por destacados personajes de la época: Rosendo Pineda,
Pablo Macedo, Porfirio Díaz hijo, John B . Body (gerente del
Ferrocarril de Tehuantepec), Guillermo de Landa y Escandón, Rafael
Dondé, Gustavo A. Madero, entre otros (anexo 1)50 •
Thompson estaba decidido a pasar el ferrocarril sobre el río
Suchiate y tocar tierra guatemalteca. Para ello solicitó al gobierno
mexicano la concesión para construir el puente internacional, no
mencionando su calidad de presidente del Panamericano. El contrato
se firmó el 12 de abril de 1910 por un periodo de 50 años, comenzando los trabajos sin haberse aprobado los planos y firmado un acuerdo
entre los gobiernos inmiscuidos51 •
Ya Thompson había conseguido la autorización del gobierno de
Guatemala desde el lo. de febrero de 1910, pero cuando el puente
provisional llevó los rieles a ese país el 9 de noviembre, las autoridades
municipales de Ayutla ordenaron la suspensión de las obras hasta que
la compañía de Thompson se arreglara con la "Empresa del
Ferrocarril Central de Guatemala", que alegó tener una concesión52 •
Las discusiones continuaron durante y después de la Revolución
Mexicana.
En 1917 el presidente Venustiano Carranza exhortó a la Secretaría
de Relaciones Exteriores(SRE) para que gestionara ante el gobierno

�50

Ortiz H.: Propietarios y café en el Soconusco

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

guatemalteco la reanudación de la obra, pero la Revolución en el
Soconusco estaba en su apogeo y la orden no procedió. Al finalizar
1920, Thompson buscó prorrogar por seis meses el plazo de dos años
para concluir el puente; sin embargo desde el 11 de agosto el gobierno
de Guatemala estimó que el convenio con Thompson debería
considerarse caduco al no cumplir con el contrato y el acuerdo de
construcción debería realizarse entre los dos gobiernos. La SRE
determinó que la solicitud de aplazamiento no era compatible con la
decisión del gobierno vecino (enero 17/1921) y la SCOP informó a
su representante Eduardo N. Brown, en Nueva York, que no concedía
la prórroga pedida y caducaba la concesión, pasando el depósito de
garantía de 500 .00 pesos en bonos de la Deuda Publica a beneficio
del erario nacionaP3 •
III. AL CAFE SE LO LLEVA EL TREN ...
El Ferrocarril de Tehuantepec, que conectaba a Puerto México y
Salina Cruz, tenía año y medio funcionando cuando el Panamericano
fue inaugurado. Esto aumentó la capacidad de aquél de forma potencial,
situación reflejada en la carga transportada del Pacífico al Atlántico
al pasar de 192 614 toneladas en 1907 a 33 l 677 en 1909 (de éstas
6 000 eran de café y el Panamericano había movido 5 886 toneladas)54 •
Tal actividad fue la sentencia de muerte para el puerto de San
Benito, que hasta entonces había sido la única vía tanto de salida para
el café a los mercados estadounidense y europeo, como de entrada a
bienes de consumo alimenticios, medicamentos, artículos para el
hogar y el vestir, implementos agrícolas, las primeras maquinarias
para los beneficios de café, armas, etcétera, en proporción de 100 a 1
respecto a los provenientes del interior del país. Su suerte estaba
echada y en 191 O fue cerrado55 •
De momento, el impacto regional del Panamericano, comparado
con el que tuvo el puerto, sólo puede medirse por la frialdad de los
números que nos muestran un efecto trascendente en el mercado
regional. Los ejemplos más sobresalientes fueron:

1908
1910
1913

pasajeros

café (exp.)

ganado (exp.)

51 870

1336090 kg.
7 758 000 "
9413000"

343 850 kg.
4 304000 "
6459 000 "

95 579
195 896
harina y productos
de molino (imp.)

1908
1910
191 3

78 230 kg.
1076050 "
1827000 11

abarrotes
(imp.)
323 120 kg.
363 120 11
785 000 11

51

mercancía calzado ,
y ropa (imp.)
593 380 kg.
774110"
906 000 "

Falta por definir las repercusiones en la vida cotidiana de los
comerciantes y consumidores de la región ante la apertura que le daba
el Ferrocarril Panamericano a un incipiente mercado interno, porque
el mercado regional estaba regido por los sistemas metrológicos del
comercio mundial y la moneda circulante no era el peso mexicano,
que era escasa por el mínimo comercio con México, sino la de
Guatemala, principalmente, Chile Perú. La adaptación a otro patrón
tanto monetario, como de pesas y medidas era parte de un proceso de
aprendizaje en su vinculación al mercado de mercancías del país56 •
No obstante la baja latente y repentina de los precios internacionales
del café (1898-1910) que estaban volviendo incosteable su producción,
los verdaderamente beneficiados y agradecidos con los servicios del
Panamericano eran los cafetaleros del Soconusco y Guatemala,
cercanos a la frontera con todo y el inconcluso puente sobre el
Suchiate57: no sólo obtenían ahorro de tiempo y dinero al dejar la ruta
Ocós, Panamá, Colón, Nueva York y/o Hamburgo e inclusive el
Estrecho de Magallanes, sino que la compañía había conseguido
"importantes descuentos" sobre la tarifa del flete marítimo entre
Puerto México y Europa, además de asegurar que sus furgones circularían por la vía del Tehuantepec, evitando transbordar58•
En especial los del Soconusco, que de las 7 590 toneladas cosechadas
de 1908 a 1909 transportaron por el Panamericano 4 669 contra 2 459
por barco,59 pudieron mostrar su beneplácito a David E. Thompson
cuando pasó por Tapachula buscando el consentimiento del gobierno
de Guatemala. Los inversionistas extranjeros - incluso mexicanos-,

�Ortiz H.: Propietarios y café en el Soconusco
52

.,

53

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

encargados de oficinas federales y estatales, -algunos nativos prominentes y oligarcas con el cónsul americano (Brickwood) organizaron
una gran recepción con la banda de música del 25 Batallón en el parque "Porfiro Díaz", engalanado con adornos y luces. Visitó los sitios
importantes de la ciudad (el puente sobre el río Coatán, la planta de
luz eléctrica, el beneficio de café "La Esperanza" del señor Stevenson,
la nevería del señor Huthoff, el lago artificial "La Reforma" del señor
Lesher, el teatro Cervantes) en sus dos días de estancia, siempre acom60
pañado por los anfitriones •
Por lo general, la Compañía del Ferrocarril Panamerican accedía a
las solicitudes de los pobladores, sobre todo de agricultores,
ganaderos y comerciantes, de establecer estaciones en determinados
kilómetros,61 pero cuando se trataba de la población en general la
empresa alegaba incosteabilidad. Tal fue el caso de Pueblo Nuevo,
señalado en el itinerario de los trenes pero que pasaban sin detenerse
hasta Zacualpa, a cuatro kilómetros del pueblo y sólo "beneficiaba a
los americanos", como decía la carta de solicitud de 1912 Uul.2), ya
que ahí estaba la plantación de hule "más grande del mundo". Fue
hasta 1921 (dic.16) que quedó autorizada la apertura de la estación
Pueblo Nuevo: entonces la plantación estaba en decadencia y al
62
Panamericano lo administraba el gobierno federal •
La Revolución Mexicana se impuso en sur del país en 1914, lo
cual aunado a la inauguración del Canal de Panamá afectó gravemente
la actividad de los Ferrocarriles de la zona: el Nacional de
Tehuantepec63 y el Panamericano. Previendo lo que se venía,
Thompson empezó a vender las acciones de su empresa a la 64compañía Ferrocarriles Nacionales de México a mediados de 1910 ~ sin
embargo siguió como presidente de la misma y en 1912 (dic.22) disminuyó el capital social de diez millones a cien mil pesos. Fue en
1914 cuando ambas compañías concertaron la adquisición de este
ferrocarril, asumiendo el dominio de la línea y bienes a partir del lo.
de marzo, aunque para efectos contables desde el lo. de enero. Esto
65
marcó la partida de Thompson del Panamericano •
Por acuerdo del presidente Carranza ( 1917) el Panamericano sería
administrado y dependiente de la gerencia interina del Ferrocarril
Nacional de Tehuantepec. Mientras los fletes de café para exportación
iban normalizándose -ya que las plantaciones cafetaleras y sus
dueños no fueron afectados por las huestes carrancistas y siguieron
produciendo66 - la situación legal del Panamericano no se arreglaba.

. Esta anomalía trascendió la década de los 20 y en 1930
.
sm que_ se realizara la escritura de traspaso. La Teso te?11~nabla
. .
dFederación
85 · preguntó al Secretario de Comumcac1ones
si. rena
el depóe 't a
fi r~uldpesos ~eguía garantizando la concesión, si lo aplicabas~o
ne ic!? el erano o lo devolvía. El problema era ue nin un
n
compamas, del Panamericano y Nacionales de M~ .
g a l~e las
con s bl"
·6
•
ex,co, cump 1eron
u o igac1 n d~ sustituir obras provisionales por definitivas
por _tanto ~I depósito de garantía seguía vigente6' Hab ,
y
avenguar si permanece en ese estado.
.
na que

~

CONCLUSION
~l objetivo central del Ferrocarril Panamericano fu ' ·1·
mvers· · ta d I t'
.
e 1ac1 1tar a los
10n~ s edca e_la salida de crecientes cantidades del producto
al
m_erca o esta ountdense y europeo, vía Salina Cruz o p
Méx1~? por el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec. Trans rt:erto
1

~::,~~:: i(~;:~

~
1

~:•~~~t:~~dor de café guat:alte~:~

carácter_ regional del Panamericano~ la in1e~~;u;::: re~asado el
del gobierno porfirista de promover la integración' d I Sgun o plano,
resto .del pa'is, a1 d.ismmuu
· • su localismo a través de ela oconusco
T
º6al
efectiva de mercancías y personas68.
mov1 1zac1 n
Si bien los mozos endeudados de las plantaciones finca
:gr;ga;~eras no mejoraron sus condiciones de vid~ por
ha~i~:::e: deÍu; traían los culti~os co~~rciales y el ferrocarril, los
. oconu_sco, que iban utilizando el Panamericano de
~:~~a creciente, tu~1eron la oportunidad de robustecer sus lazos
per 1.\ll;es mercantiles por la rapidez de los traslados lo que les
m1 ia o tener una mejor noción de su espacio regional.'

1!

!

~:,:~;::,l!::2~u~;:~~x~~:~:;:d~t::~~;;:~~;~:~~l ¿it~di:~!~j~
econó .
.
1 a s_e ue ando dicha mtegración real o
de nuca es dectr, la adopción de políticas económicas (sobre todo
I
mer~=d~ª!~~i~a1~
pesas y medidas y monetario) que normaban el

!ª

lib~~: ~rohl~do, ~abe _hacer o~servación de que es frecuente leer
e istona e mvest1gac1ones que presentan a David E
Th
·
· original y terminal del·
Panompson
. como el conces10nano
amencano. Thompson en realidad sólo cosechó lo sembrado

�54

Ortiz H.: Propietarios y café en el Soconusco

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

como vimos aquí, la construcción de esta obra estuvo a cargo de distintos inversionistas capitalistas.
El tren vino a acelerar el proyecto expansivo y colonizador de los
cultivos comerciales que había creado una situación económica,
social y política hasta entonces iné~ita en la _histori~ régio~al d~l
Soconusco. Si el Ferrocarril Panamencano hubiera terudo algun ep1grafe diría: a los cafetaleros del Soconusco con amor.

ANEXO 1

FUNCIONARIOS EJECUTIVOS DEL FERROCARRIL
PANAMERICANO (1901-1914)

1901-1903
Presidente
Vice Presidente
Srio. tesorero
Gerente Gral.
Superintendente
General
Ingeniero en Jefe

Walter Everett
Franklin Everett
Edward B. Everett
John M. Neeland

Presidente
Vice Presidente y
Gerente gral.
Secretario
Tesorero
Superintendente
e Ing. en Jefe

David P. Doak

San Francisco, Cal.

John M. Neeland
Douglas W. Robert
G. E. Towle

Los Angeles, Cal.
St. Louis, Missouri
Jalisco, Chiapas

Chicago, Illinois

"

Berthold Baruch
J. H. Bowman

1904

S. C. Miller

1905
Consejo de Ad111inistraci611
Presidente
Vice Presidente
Vice gerente Gral.
Secretario
Tesorero
Superintendente
e Ing. en Jefe

*
John M. Neeland
Charles B. Cox
Me. Eleneious Smith
*

Consejo local Cd. de México
Presidente
Vice Presidente
Gerente gral.
Secretario

Jersey Cityt-lew Jersey
San Gerónimo,Oax.
St. Louis Missouri
San Gerónimo, Chis.

*

Geo. H. Ham
Joaquín Casasús/Femando Duret
Enrique C. Cree(
Alberto M. Carreño

1906-1908
Consejo de Administraci6n
Presidente
Vice Presidente
Vice gerente Gral.
Srio. y Tesorero
Tesorero
Subgerente Gral.

*
*

*

Douglas W . Robert
Willard Heite
H. A. Mac Culloch

*

*

*
St. Louis Missouri
San Gerónimo,Chis.

.

55

�56

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Ortiz H.: Propietarios y café en el Soconusco
sigue anexo

sigue anexo
lng. en Jefe
Ayudante de Presidente

S. E. Klotz 1907-08
L. M. Fletcher

Cd. de México

Contador Gral.
Tesorero
Director

Consejo local Cd. de México
Presidente
*
Miguel Lanz Duret
Vice Presidente
Luis A. Vida! y Flor
Gerente Gral.
*
Secretario

1909
David E. Thompson
Paul Morton
E.M. Wise
Keneth Me. Ciaren
Pablo Macedo
Rosendo Pineda
John B. Body
Porfirio Díaz hijo
Guillermo de Landa y Escandón
Rafael Dondé
E.M. Brown
E. B. Lacaze
Secretario y Tesorero
Presidente
Vice Presidente
Vice Presidente
Director
Director

·,

Cd. de México
Jery City, N. Y.
Gamboa, Oax.
Jery City, N. Y.
Cd. de México
" hasta 1911

*

*

E. N. Brown
Luis Elguero
Leandro Femández
JaimeGurza
José López Moctezuma
Gustavo A. Madero
Manuel Urquidi
David E. Thompson
John R. Turner

*

*
Cd. de México

Jersey City

1913-1914
Presidente
Vice Presidente
Gerente Gral.
Superintendente Gral.
Contador Gral.
Tesorero
Director

*

Director

E. S. A. Lima
1910
Presidente
Vice Presidente
Gerente Gral.
Secretario
Superintendente Gral.
Contador Gral.
Tesorero

*

Edward N ..Brown
A. Clark
E. B. Lacaze
E.M. Wise
J. E. Dennison
J. A. Hendry

*
Pascual Luna y Parra
Francisco Diez Barroso

*

Cd. de México

*

*

1901-1909
Abogados de la Compaiíía

Bufete
J¡

,, 1

,h

*

Joaquín Casasús
Femando Duret
William H. Boyden

*
*

Luis D'Antin

1911
Presidente
Vice Presidente
Gerente Gral.
Secretario
Superintendente Gral.
Contador Gral.
Tesorero

*
*
*
*

México
E.U.A.

*

W. E. Brisbin

Tierra Blanca, Ver.

*
*

*
*

1909-1910
México

1910-1914
Bufete

Salvador Cancino
Luis Riba y Cervantes

México

1912
Presidente
Vice Presidente
Gerente Gral.
Superintendente Gral.

*
*

*
*

*
*
*

* Mismos personajes y lugares.
Fuente: AGN, SCOP 1902-1907 y 1908-1913, Ferrocarril Panamericano,
Informes anuales.

57

�58

Ortiz H.: Propietarios y café en el Soconusco

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

59

sigue anexo
debe

ANEX02

1911
Oct.14

FERROCARRIL PANAMERICANO

San Gerónimo a la frontera de Guatemala.
Noticia de la subvención correspondiente á dicho Ferrocarril
y órdenes de pago por cuenta de esa subvención.
debe
Subvención correspondiente a
473k 949m .07cm de la línea
troncal de San Gerónimo á la
frontera de Guatemala y ramal
de Puerto Arista a razón de
$12,000.00 por kilómetro conforme al artículo 15 del contrato de concesión de 28 de
Agosto de 1901

•1
"' t

1904
Sep.23

Orden de pago por cuenta de
la subvención de los 192k la
la. Sección de la línea ó
sea de San Gerónimo a Tonalá

haber

$5.687 ,396.40

$1.770,500.00

Orden de pago por cuenta de
la subvención (obras de arte
permanentes terminadas en
substitución de las
provisionales)

$ 290,510.00

Saldo a favor de la Empresa

$ 388,486.40

Igual

$5.687 ,396.40

Saldo a nueva cuenta

$ 388,486.40

haber

$5.687,396.40

Se deducen por la subvención
correspondiente á los 16k500
del ramal de Puerto Arista que
levantó y no ha compensado con
otro tramo igual

$ 198,000.40

Queda a favor de la Empresa
para cuando substituya las obras
provisionales por definitivas

$ 190,486.40

Departamento de Comunicaciones,julio 22 de 1912. José Peña.

,~.

•1

1906
Mar.24

Orden de pago por cuenta de
dicha subvención

Abr.30

Orden de pago por cuenta de
la subvención de una sección
de 100k construídos

$1.000 ,000 .00

Orden de pago por cuenta de
otra sección de 100 kilómetros construídos

$] .000,000.00

1908
Abr.24

Orden de pago por cuenta de
la primera sección

$ 200,000.00

Jul.31

Orden de pago por cuenta de
la subvención de los 819k
49.70 último tramo de la
línea
Orden de pago por cuenta de
esta última subvención

$1.700,000.00

Orden de pago por cuenta de
la subvención de la l'· Secc.

$ 137,900.00

1907
Jun.l •
,, 1

Ags.5

1909
Ags.28

$150,000.00
Fuente: AGN, SCOP 1908-1912, FP, Terminación de tramos y pago de subvención.

$ 50,000.00

�60

Siglo XIX. Cuadernos de Historia
Ortiz H: Propietarios y café en el Soconusco

NOTAS

1. Maíz, frijol, azúcar y panela, algodón, cacao, carne, pescado, sal y café (por lo
regular como yerba medicinal. Vivó, 1954:479).
2. Romero, 1893:13.
3. De Guatemala al Soconusco entraba: harina, verduras, telas, artículos de mercería, medicinas, machetes, petróleo y cal, entre otros. La oligarquía regional
estuvo integrada por las familias Córdova, Chacón, Escobar y Palacios.
4. Arribaban por lo general dos vapores al mes durante las décadas de los 70 y 80,
además de las líneas "Malá del Pacífico" o "Pacific Mail Steam Chip Co.",
Ferrocarril (sic) Occidental (nacional) y en la década del 90 se sumaron
las alemanas "Kosmos" y "Cía. Hamburgesa-americana" (Hamburgo-E.U.A.)
para cargar café de octubre a marzo.
5. Telas, abarrotes, comestibles, vidrio y loza, mercería y ferretería (Busto, 1880.
t. 1, documento 9).
6. Benjamín, 1990:56-57. Mientras en Guatemala los terrenos a esa altitud eran los
más solicitados y costosos debido a la saturación de cafetales.
7. Bernstein 1982:176, 185, 246.
8. !bid.: 209-211, 216-218, 221-230.
9. /bid.:275-277, 295,296,300.

6/

esfu_erz~s iban diri_gidos a lograr el mayor provecho económico, sin procurar la
e~c1enc1a pr?&lt;1uct1va en sus propiedades agroganaderas, comerciales y bienes
ra1ces en la crndad _de T~pa~hula. Como mantuvo el control de los recursos en los
que fu~daba su ennque~1m1ento nunca se opuso a los empresarios y comerciantes
ex!ranJeros (Cfr. Bo~mcaud, 19?~:30, 32, 157). Sin embargo, la estrategia adaptativa _de la ohgarqu_1a pa~ p~rt1c1par en las ganancias de la bonanza cafetalera
fue_ aharse co~ los 1_nver~1omstas po_r matrimonio y, en menor medida, como
socios comerciales, sm amesgar sus bienes heredables (Ortiz, 1993:Cap. IV).
18. Seargeant, 1980:30,32,45, 76,151.
19. Dueño de uno de los primeros beneficios secos para café, "La Esperanza".
20. Plantaciones huleras de unos 10 mil árboles en el municipio de Villa Comaltitlán.
21. Su problemático cacicazgo terminó al ser asesinado el 29 de septiembre de 1893
en el P?rtal de su ca~~ de Tapachula. Para entonces Díaz apoyaba al gobiern¿
cen_trahzador de Emilio Rabasa, desaprobaba a los caciques y a los poderes
reg1o_nal~s que se hubieran convertido en una traba para el desarrollo capitalista
(BenJamm, 1990:62-67).
22. Para el caso de_Romero, ver Berstein, 1982:209-211, 216-218, 221-230 275-277
2?5-296; Zorr!lla, op.ci~.:348. ~ara Gris, véase su libro de 1885 y El Puebl;
Libre, T. III, num. 14, abnl 5 y num.15, abril 12 de 1882.
23. Gris, o~.cit.:47-48, Ef Pueblo Libre, T. 111, núm. 28,julio 12 de 1882. Keller era
comerciante y venia de G_uatemala, estableciéndose en Cacahuatán. Que se
pueda documentar, fue el primero en traer maquinaria para café por 1879 (AGN
SHda. Secc. 1'. A M y F Soconusco, Libro Manifiestos, 1878-1879).

JO. El Soconusco recibió como límite al río Suchiate, perdiendo al pueblo de Ayutla
(hoy Tecun Umán), quedando con una extensión total de 5 827 km2 (Censo de
Población, 1910). Sobre las negociaciones fronterizas, Zorrilla hace un buen
resumen (1984:297-484. Cfr. Sepúlveda, 1958: 145-156).

24. E_I ~obiemo federal marcó más tarde a la compañía colonizadora una franja proh1b1da de 4 k~. de ancho, antes de la línea fronteriza (MMOB. Plano fracción 2a.
terrenos bald1os 1889, 1890. Compañía deslindadora del estado de Chiapas).

11. González, 1960:5, 11.

25. Baumann, op.cit.:26 y García, 1963:62-64.

12. Por 500 mil acres (un acre= 4,085.87 m2). Operó hasta el año de 1886. EL Pueblo
Libre, t. II, núm. 40, octubre 5 de 1881.

26. En, 1908 los capitales e~tranjeros en Soconusco, por su valor fiscal, eran: alemán
$1 373 414_,62 ; ª.!11encano $!'227_ 120.50; e~pa_ñol $930,130.75; inglés
$464,814.20, frances $33?,175; Japones $32,500; ,tahano $28,320; guatemalteco
$13,000; turco $2,250; chino $400 (Gob.edo.Chis., 1908. Cfr. /bid., 1911).

13. Por 26 366 595 ha. Periódico Oficial, t. IV, núm.19, mayo 26 de 1887 y t. IV,
núm.2, noviembre 12 de 1887.
14. Otro importante acuerdo de colonización fue el de 1897 (ene.29) con el gobierno
japonés por 65 mil ha. (Ota, 1985:39). El gobierno federal suspendió cualquier
nuevo deslinde en el país a partir de diciembre 18 de 1909 (De Vos, 1984:89). Y
a partir de 1908 (nov.4) por decreto estatal, la "Mexican Land and Colonization
Company" quedó obligada a pagar el impuesto sobre propiedades rústicas.
15. Benjamin,op.cit.:57; Baumann, 1983:35.
16. Cfr. Hernández, 1979:339.
17. La oligarquía conocía el café pero no como negocio, es decir, en plantaciones.
Para ella no representaba el recurso generador de riqueza y como norma, sus

27. Ponce de León, en Romero, op.cit.:139.
28. Gob!erno del estado de Chiapas, 1895:7, 31; Baumann, op.cit.:26; Benjamín,
op.cu.: 128. Buena _pai:e del éxit? de los cultivos comerciales (café, hule) destinada_al mercado ~apllahsta se deb1~ a la sujeción o subsunción de formas precapitahstas de trabaJo! como el peonaJe por deudas, apoyados por el gobierno federal
Y estatal ~on '!1ed_idas como la venta de ejidos a particulares en 1893 - lanzando
a ca,!'1pesmos m~1gen.as al ~naje-, la le~ de Serv_idumbre de 1_897 y la práctica
del enganchamiento a partu de 1900. La modernidad" que tra1an estos cultivos
no f~e acompañada de una mejor calidad de vida para los mozos endeudados.
!-,os Jornales fueron los mismos durante el porliriato (entre 40 y 50 centavos diarios) no así el costo al alza de los bienes indispensables.

�62

Ortiz H: Propietarios y café en el Soconusco

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

29. El incremento poblacional entre 1887 y 1910 fue de 230.89%. En 1910 había
56 691 habitantes y 17 133 en 1887.
30.Kaerger, 1986:120.

43. AGN, SCOP, 1905-1906 FP. Aprobación de trazos. 1906-1907, FP. Aprobación
de trazo~. Y 1902-1907, FP. Informes anuales. Aunque para los términos de la
subvención faltaban 81.949 km., contados desde Huixtla (km.374).

31. AGN, SCOP, 1889-1890, Ferrocarril de Tehuantepec a la Frontera de Guatemala
(FTFG). Contrato con George Wilson para su construcción.

44. La noche del día 4 de julio fue "obsequiado con un espléndido baile" al que
"concurrió toda la escojida (sic) sociedad de Tapachula". El &amp;o año 1 ~úm 16
julio 18 de 1908.
•
'
· •

32. AGN, SCOP, 1891-1892, FTFG. Traspaso de la concesión The Mexican and
Central American Railway Limited.
33. AGN, SCOP, 1892, FTFG. Iniciación de trabajos en San Gerónimo. Y 1892,
FTFG. Solicitud de reforma a la concesión de 15 de marzo de 1890.
34. AGN, SCOP. !bid. 1892, Solicitud de reforma ...Y 1892-1893, FTFG.
Caducidad de la concesión; pérdida del depósito de garantía.
35. En 1896 la "Compañía del Ferrocarril lntercontinental", a través de Henry G.
Davis exsenador del estado de Virginia Occidental, parecía interesarse en el
proy~to al solicitar a la SCOP una copia de los planos de reconocimiento hechos
para una vía férrea entre "la ciudad de Oaxaca [sic] á la frontera con Guatemal_a~;
pero sin concretar su interes. AGN, SCOP, 1896, FTFG. Planos y perfiles sohc1tados por H. G. Davis.
36. Por petición del Administrador de la Aduana, la Secretaría de Hacienda concedió
un gasto de 70 pesos para reconstruir los almacenes de otates, el jacal del ~lador
y la cerca que rodeaba el área. AGN, SHda. Secc.J• A M y F Soconusco, ano fiscal 1898 y 1899, núm.1977.
37. AGN, SCOP, 1910 Ferrocarril Panamericano (FP). Poder a favor de E. B.
Lacaze. Substituto de Salvador M. Cancino.
38. AGN, SCOP, 1904, FP. Contrato para la construcción de un Ferroc~l que una
al Nacional de Tehuantepec con la front~ra de Guatemala.
Compama co!1cert~
la emisión de bonos con la "The Amencan Trust and Savmg Bank of Ch1cago
en 1903 y un suplemento con "The St. Louis Union Trust Company" en 1904.
AGN, SCOP, 1904, FP. Hipoteca para emisión de bonos.

1:3

11,

63

39.AGN, SCOP, 1902-1905, FP. Aprobación de trazos . Y 1902-1905, FP.
Terminación de tramos. Los empleados extranjeros eran el gerente, el pagador. el
ingeniero y los maestros de talleres (herrería y carpintería), entre los peones seguramente hubo algunos guatemaltecos.
40. El pago de esta subvención se completó hasta que la Compañía ejec~tó obras fa~tantes (reforzar terraplenes, ampliar tajos, reponer durmientes ~dos, reposición de pilotes, instalar postes kilométricos, cambiar rieles de 28 kilogramos por
otros de 33 kilogramos en pendientes de no más de 2%, etcétera), en marzo 24
de 1906 (ver anexo 2). AGN, SCOP, 1902-1905, FP. Terrninación de trazos.
41. AGN, SCOP, 1905-1910, FP. Estatutos, aumento de consejeros. Y 1902-1907,
FP. Inforines anuales.
42.AGN, SCOP, 1902-1905, FP. Aprobación de trazos. Y 1905-1906, FP.
Aprobación de traz0s.

45. Las locomotoras eran de segunda mano, compradas a otros Ferrocarriles y
"raro" era el que duraba en servicio "algunas semanas". La mayoría de los
gones eran alquilados al Ferrocacarril Nacional Mexicano y todos estaban en
"muy ma.l estado". Las jaulas para ganado estaban alquiladas al Ferrocarril
Nacional de Tehuantepec. Las plataformas y los coches de pasajeros eran de
segunda mano, sólo uno de ~stos era nuevo. En 1910 la Compañía había comprado nuevos 4 coches de pasajeros y 4 de express, correo y equipaje. AGN, SCOP
1908-1913, FP. Informes anuales.
46. ,Aquí estuvieron los talleres hasta 1921, cuando fueron trasladados a Rincón
Antonio, Oaxaca. AGN, SCOP, 1921-1922, FP. Supresión de Talleres. Tonalá.

fur-

47. AGN, SCOP, 1908-1913, FP. Informes anuales. Y El Heraldo de Chiapas,
Tuxtla Gutiérrez, agosto 9 de 1908.
48. AGN, SCOP, 1908-1912, FP. Terminación de tramos y pagos de subvención. Y
1909-1910, FP. Levantamiento de la vía de Tonalá a Puerto Arista.
49. Como él lo expresó en una carta al Secretario de Comunicaciones (oct.22 de
1909). AGN, SCOP, J909-19JO, FP. Levantamiento del ramal de Tonalá a
Puerto Arista.Adquirió la Compañía a través de su "United States Banking
Company", que formó con Jorge l. Hamm (Diccionario, 1994:393).

50. AGN, SCOP, 1905-1910, FP. Estatutos, aumento de Consejeros. Y 1908-1913,
FP. Informes anuales.
51. El Heraldo de Chiapas señaló que fue el 21 de agosto. AGN, SCOP, 1917-1921,
FP. Puente Internacional sobre el río Suchiate. Convenio con el Gobierno de
Guatemala para su construcción; caducidad de la Concesión.
52. AGN, SCOP, 1909-1912, FP. Puente Internacional sobre el río Suchiate.
53. AGN, SCOP, 1917-192 J, FP. Puente Internacional sobre el río Suchiate.
Convenio con el Gobierno de Guatemala para su construcción; caducidad de la
Concesión.
·
54. Chassen, 1990:29. AGN, SCOP, 1908-1913, FP. Informes anuales.

55. Desafo·!'lunadamente, la destrucción de documentos sobre la Aduana Marítima y
Frontenza de Soconusco del año 1900 en adelante, impide recapitular las reacciones de esa oficina ante la construcción del ferrocarril.
56. AGN, SHda. Secc.la. A M Y F Soconusco, 1888, núm. 3J0. Antonio Bado.
Sobre que la Aduana recibe los pesos de Chile con 10% de recargo. /bid, 1891,
núm.195. Que los agentes del Banco reciben la moneda guatemalteca a noventa
c. por peso. Sobre las condiciones que formaron el mercado interno nacional
véase Aguirre, 1990:83-240.
•

�64

r¡

....,

Ortiz H: Propietarios y café en el Soconusco

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

57. El café de otras partes de Guatemala y El Salvador llegaba por mar hasta
Salina Cruz. En 1909 había en ese puerto 7 mil toneladas del primero y 14
mil del segundo. Boletfn de la Sociedad Agrícola Mexicana, t. XXX, núm.
47, dic.17 de 1909.

Archivo General de la Nación (AGN)
-Ramos Hacienda y Fomento

58. AGN, SCOP, 1908-1913, FP. Informes anuales. Y 1917-1919, FP. Informes anuales.
Boletín de la Sociedad Agrícola Mexicana, T XXXII, núm. 8, febrero 25 de 1908.

Fondo Microfilm (FM). Museo Nacional de Antropología e Historia (MNAH)
-Acervo Chiapas

59. Boletín de la Sociedad Agrícola Mexicana, T.XXX, núm. 29, agosto lo. de 1909.

Hemeroteca Nacional (UNAM)

(IJ . El

Mapoteca Manuel Orozco y Berra (MMOB)

Heraldo de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, dic. 23 de 1909. Tan entusiasmados
estaban los personajes prominentes de Tapa chula con el Panamericano que
tendieron una línea de tranvías de tracción animal en 1911, iba del beneficio de
café "La Esperanza" pasaba por el parque central y llegaba a la estación del
ferrocarril (Rébora, 1982:74).

61. Por ejemplo AGN, SCOP, 1908, FP. Estación de bandera "Margaritas"en el
km.284 . Y 1908, FP. "Estación Sesecapa" en km . 320.
62. AGN, SCOP, 1912-1913 FP Estación "Pueblo Nuevo". Solicitud. Y 1921, FP
Estación "Pueblo Nuevo". Autorización.

) º·

de 1910. Cfr. Diccionario,

65. El comunicado fue firmado por Edward N. Brown presidente ejecutivo de
Ferrocarriles Nacionales de México, quien todavía al empezar el año era
vicepresidente del Panamericano. AGN, SCOP, 1914, FP. Contrato de 3 de
marzo de 1914 para traspaso de la concesión a Ferrocarriles Nacionales de
México. Y 1930, FP. Traspaso de la concesión a Ferrocarriles Nacionales de
México.
66. Benjamin, op.cit.: 188.
67. AGN, SCOP, 1930- 1931, FP. Depósito de garantía. El estudio hecho ese año por
el Inspector técnico de base en Matías Romero, Oaxaca, indicaba que la línea
tenía una carencia total de balastro y sólo había 15 puentes permanentes de un
total de 26 puentes importantes, entre otros pendientes.Otras observaciones eran
que entre el km .195 y 215 la vía se acerca al Océano, lagunas y esteros y su
mayor separación del mar está al llegar al empalme con el Ferrocarril Nacional
de Tehuantepec en Picacho. La línea presenta 840 claros (un claro de 21.6 m por
km) el más numeroso de su tipo ya que los ferrocarriles de Veracruz al ltsmo y el
Nacional de Tehuantepec con iguales condiciones de lluvia sólo tienen un claro
medio de 10 m. por km.
69. Cfr. Tumer, 1987:201-202.

ARCHlVOS CONSULTADOS

BIBL/OGRAFIA
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�EMPRESARIOS Y FERROCARRILES
EN MORELOS (1875-1900)

María Teresa Huerta*
., ...

1 lj

•

Con la creación de la Compañía de los Ferrocarriles de Morelos, en
1878, se dió continuidad a un antiguo proyecto de los hacendados de la
región morelense, quienes a lo largo de la primera mitad de la centuria
habían luchado por convertir al sector azucarero en el más dinámico de
la agricultura comercial de exportación, aunque una serie de factores
adversos frenaran la cristalización de esas miras. Sobre todo, los azocareros
sabían que la construcción y mantenimiento de una infraestructura vial
adecuada era fundamental para la organización del espacio regional y
la consolidación de los mercados -interno y externo- de ahí que en
el pasado siempre tuvieron una activa participación en la construcción de caminos y, especialmente en la ruta M é x i c o - Acapulco que los
conectaría con el exterior'.
Pero los proyectos iniciados en este sentido se truncaron con el
estallido de la guerra de reforma y la posterior intervención francesa,
que replegaron a la industria azucarera a su mínima capacidad, por el
pobre desempeño económico de las fincas que condujo a la ruina a
muchos de los propietarios. Luego del triunfo liberal y después de
medio siglo de inestabilidad política y de guerras extranjeras, los
hacendados de la zona vivieron el proceso de construcción de un nuevo
espacio regional que dió nacimiento al estado de Morelos, en 1869.
• Dirección de Estudios Históricos. Instituto Nacional de Antropología e Historia

�70

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

En la década de los setenta, cuando la nueva política liberal dió un
renovado impulso al federalismo -como condición básica para dar
comienzo a la etapa de desarrollo económico cimentado en gran medida en el funcionamiento de la hacienda- los propietarios de Morelos
mostraron una tenaz resistencia al ser desplazados de la estructura de
dominio regional y obligados a incorporarse al naciente bloque liberal
aunque sólo entonces la industria cañera de la región retomó nuevos
bríos.

Huerta: Empresarios y ferrocarriles en More/os

Con base en el decreto expedido bajo la razón social de Compañía de
los Ferrocarriles de Morelos, se organizó la empresa encargada de la
construcción y explotación de la vía férrea que habría de atraer recursos y
capacidades de distintos agentes económicos y políticos. La lista de
accionistas la encabezaba Carlos Pacheco -gobernador del estado de
Morelos-, seguido de los más connotados hacendados azucareros de
la zona (cuadro).

l.
En ese contexto, y en medio del entusiasmo despertado por la idea de
modernizar el país y de construir obras materiales como meta
fundamental del incipiente gobierno porfirista (1876-1880), cobró gran
impulso la planeación del Ferrocarril de Morelos. En tal sentido, las
razones inmediatas que hicieron urgente la necesidad de contar con
una infraestructura ferroviaria y una tecnología avanzada para el
procesamiento del azúcar, fueron las nuevas condiciones de competencia surgidas a raíz de la guerra de independencia de Cuba y de la
puesta en marcha del ferrocarril Mexicano -vía México-Veracruzque favorecía en particular la exportación del azúcar producido en los
estados de Puebla y de Veracruz2 •
Para entonces aún no se definía la política que amparaba la inversión
extranjera, y el mayor obstáculo para echar a andar los proyectos
ferrocarrileros era la falta de capitales, aunque se contara con un
reducido grupo de capitalistas, de la talla de Faustino Goribar,
Bermejillo, Isidoro de la Torre, los Escandón y la firma Barrón-Forbes
y Cía.3 , todos ellos dispuestos a beneficiarse de la introducción del
ferrocarril en la zona morelense.
Como muchos otros proyectos ferroviarios, el de Morelos se supeditó
al sistema de concesiones y otorgamiento de subvenciones gubernamentales, que fueron una alternativa factible para el desarrollo de la
infraestructura ferroviaria del país. Conforme a lineamientos, las concesiones se daban a los gobiernos estatales para que a su vez las delegaran
a grupos o individuos con intereses regionales o locales. Así nació la
concesión dada el 13 de diciembre de 1877, referente a la construcción
de un ferrocarril que saliera de la ciudad de Mexico, cruzara
Cuernavaca y continuara hasta el río Amacuzac•.

71

ACCIONISTAS FUNDADORES DEL FERROCARRIL
DEMORELOS

hacendados
Carlos Pacheco
Manuel Mendoza Cortina
José Toriello Guerra
Pío Bermejillo
Agustín Rovalo
Manuela Cortazar de Cervantes
Manuela Gamboa de Lizarriturri
Miguel Lizaliturri
Martín Bengoa
Ramón Portillo y Gómez
Jorge Carmona
García Icazbalceta Hnos.
Isidoro de la Torre
Diego Aragón Pignatelli Cortés
Sres. Escandón Hnos.
en liquidación
José María Flores y Guerrero
Sres. Barrón Forbes y Cia.
Faustino Gonbar

apoderados
Gobernador del Edo.
de Morelos
Delfin Sánchez
Benito Arena
Lic. Pedro Escudero y
Echánove
Lic. Domingo Nájera
Lic. Domingo Nájera
Vicente Alonso
Joaquín José de Araoz
Pomposo Verdugo
Tomás Homcastle
Lic. Juan Bautista Alamán
Lics. José María Rodríguez
Villanueva y José María
Zaldívar
Juan Francisco F. Allsopp

Fuente: ANM, protocolo de Femún González de Cosio, 18 de octubre de 1878

�72

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Las estipulaciones contenidas en el contrato de formación de la
compañía ferrocarrilera señalaban que el capital social incluía,
además de las subvenciones, derechos y excensiones pactados con
los gobiernos federal y estatal, la aportación monetaria de los 30
accionistas que representaban 39 acciones fundadora, suscritas por una
cantidad mínima de 5 mil pesos, más las acciones comunes de a I mil
pesos divididos en cupones de a 100 pesos~.
La Junta Directiva encargada del gobierno y de la administración
de la empresa se integró con Manuel Mendoza Cortina como presidente,
y con los vocales José Toriello Guerra, Vicente Alonso, Delfín y José
María Sánchez Ramos. Como representantes del gobierno federal
figuraban Pedro Escudero y Echanove y Miguel Hidalgo y Terán,
mientras que Nicolás Medina representaba al estado de Morelos.

1 ••

La constitución de la Junta reflejó la presencia y rasgos característicos
del grupo empresarial representado. Si bien el presidente y los
vocales eran españoles de orígen así corno una buena parte de los
socios, la empresa fue considerada como nacional. En cuanto a la
procedencia social de Mendoza Cortina, Toriello Guerra y Alonso,
se les puede identificar como miembros de un sector mercantil que se
inició en los años cuarenta y que luego se incorporó al grupo azucarero
de Morelos. Manuel Mendoza Cortina, por ejemplo, fue un beneficiario de la reforma liberal que favoreció el acceso o la legalización de
la tierra, pues corno arrendatario de la hacienda Coahuixtla -cuyo dueño
era el convento de Santo Domingo de ciudad de México- se aprovechó de
la vigencia de las leyes de desamortización y nacionalización de los
bienes eclesiásticos, para pedir la adjudicación de la finca con la
que, junto con la de Mapastlán, formó una unidad hacendaria6 • Y
como además concedió un empréstito "para las atenciones del Erario"
en momentos apremiantes para el gobierno juarista, logró vincularse
en los sesentas al grupo en el poder, al igual que el comerciante
español Delfín Sánchez Ramos, quién bajo la razón social Delfín
Sánchez y Cía. estaba asociado por 1869 con José Vida) Maza en el
giro de una carrocería y, desde hacía un año, estaba casado con
Felícitas, hija del presidente de la república Benito Juárez. Podría
añadirse que cuando Juárez murió en 1872, Felícitas Juárez dió un
poder desde Nueva York a Manuel Mendoza Cortina para que representara sus intereses en el intestado de su padre, y que más adelante,
en 1880, José María Sánchez Ramos -hermano menor de Delfíncontrajo matrimonio con María de Jesús, otra de las hijas de Juárez.

Huerta: Empresarios y ferrocarriles en Morelos

73

También desde entonces fueron cercanos los nexos entre Mendoza
Cortina, los Sánchez Ramos y Manuel Dublán, quien por estar casado
con Juana Maza era concuño de Benito Juárez. Estas relaciones hacen
obvia la emergencia de un nuevo grupo que se fue abriendo un espacio
económico y político en el poñrriato y, asirrusmo, explica que Mendoza
Cortina haya nombrado superitendente general de la Empresa del
Ferrocarril de Morelos a Delfín Sánchez, quien desde ese mando
demostró tal eficiencia y habilidad que se fue definiendo corno el
prototipo del empresario promotor de obras ferroviarias de la época.
La actividad empresarial de Sánchez sobresalió en más de un sentido, sobre todo si se considera que la construcción de un ferrocarril
era difícil y costosa, en parte debido a que la maquinaria necesaria
para el tendido de las vías y el material rodante no se producía en
México sino que tenía que importarse desde Inglaterra y los Estados
Unidos (principales países proveedores de materiales de construcción
corno rieles, locomotoras y vagones). Para tal efecto, la empresa
ferrocarrilera contrató los servicios de la casa importadora Landero
Pasquel y Cía. de Veracruz -con sucursal en la ciudad de México-,
encargada de recibir la maquinaria procedente del extranjero.

El primer objetivo de la empresa fue llevar a cabo los trabajos correspondientes al tramo de la ciudad de México a Cuautla (ciudad
Morelos) que tendría una longitud de 137 kilómetros más 542 metros
y cuyo recorrido se haría por San Lázaro-Los Reyes-Ayotla-La
Compañía-Tenango-Amecameca y Ozumba, lugares donde se
establecerían las estaciones respectivas . En Cuautla, la estación
quedaría ubicada a la entrada de la población, en el antiguo convento
de San Diego. El encargado de la construcción de la obra era el ingeniero
Amador Chimalpopoca y en ella intervendrían 4 228 operarios de
distintas clases7 •
Por otro lado se constata que la organización y funcionamiento de la
empresa se plegó a ciertas estrategias condicionadas por sus directivos,
quienes tuvieron que echar mano de relaciones políticas indispensables
en el curso de las distintas etapas del proyecto ferroviario. En ese
sentido, Sánchez estableció desde un principio un buen contacto con
Carlos Pacheco, quien además de ser el gobernador de Morelos8 era
un hombre muy allegado a Porfirio Díaz. Con Pacheco se hizo
indispensable negociar desde el traspaso de la concesión hasta "la
ocupación sin retribución alguna, de los terrenos y materiales,

�74

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

propiedad del estado y de sus municipios que fueran necesarios para
la construcción de las vías del ferrocarril", según se estipulaba en el
contrato de formación de la compañía. Asimismo se trató con él la entrega
de 10 mil pesos anuales durante ocho años, ya fuera en efectivo o en
rieles a precio de costo, y a cambio de esas prerrogativas, la empresa cedía
al gobierno estatal cuatro acciones fundadoras y le daba el derecho de
adquirir acciones comunes al precio de emisión. En esa forma Pacheco
se involucró en forma directa en la empresa del Ferrocarril de
Morelos, convirtiéndose en uno de sus principales accionistas.
Entre las prerrogativas de los concesionarios de este ferrocarril
estaban la subvención gubernamental de 8 mil pesos por kilómetro
construído y el descuento del 25% sobre el valor de los fletes, al
transportar sus materiales por el ferrocarril Mexicano, vía MéxicoVeracruz.
Esto provocó que la prensa hiciera una crítica abierta al gobierno
por favorecer a "una empresa española especuladora" que lucraba
con una concesión "demasiado ventajosa"9 • Delfín Sánchez
respondió a las acusaciones dando cuenta de los obstáculos que
enfrentaba la construcción del ferrocarril "en tajos como el del
Peñón, subidas como la de Tenango y puentes como el mismo de
Tenango y los de Amecameca que subían el valor del kilómetro a 10
ó 12 mil pesos". Añadía que "la construcción de un puente o la elevación de un terraplen por una depresión del terreno" aumentaba los
costos perdiéndose las economías hechas en el terreno fácil. Además,
explicaba las dificultades y gastos que traía consigo el descenso al
Plan de las Amilpas, porque entonces "los costos por kilómetro eran
de 18 mil pesos" 1º.
Por esta razón, a la larga la empresa tuvo que recurrir a la inversión
particular de Manuel Mendoza Cortina, quien a fines de 1879 se hizo
cargo de la construcción de la vía férrea. En la suscripción del nuevo
contrato -a cambio de comprometer su capital- Mendoza Cortina
"se abonaba el 12% anual sobre la cantidad invertida, además del 5%
sobre las sumas que importaran los gastos de construcción."11 •
Pero a principios del siguiente año apenas si se había avanzado en
los trabajos relativos al trecho entre el pueblo de Temamatla y el
Arroyo de Huejote, que medía una distancia de 51 kilómetros y que
según los expertos "era el más difícil y costoso del terreno", pues

Huerta: Empresarios y ferrocarriles en Morelos

75

después de la población de Nepantla predominaban hasta Cuautla las
extensas llanuras12 •
El empleo de la mano de obra fue uno de los problemas que los
empresarios del Ferrocarril de Morelos tuvieron que encarar con
mayor dificultad, tanto por la falta de trabajadores en la "tierra
caliente" como por la poca cooperación brindada por los hacendados
azucareros de la zona. Aunque eran socios de la empresa ferroviaria,
no estaban dispuestos a descuidar las faenas de sus fincas para que
sus peones se dedicaran al tendido de la vía férrea, máxime que
sabíán por experiencia que la escasez de peones provocaba de
inmediato el alza de los jornales, que en tiempos normales eran de
tres reales por seis horas de trabajo y porque, además.por lo maligno
del clima era muy difícil formar cuadrillas de trabajadores venidos de
"tierra fría", lo que hacía que pidieran jornales más altos que los
habituales.
Debido a eso, los empresarios recurrieron de nuevo a la influencia
política de Carlos Pacheco, quien a fines de 1879 dejó la gubematura
de Morelos para pasar a la Secretaría de Guerra. Desde su nuevo
puesto ministerial, Pacheco subsanó el problema poniendo a disposición de la empresa dos mil soldados que habían de desempeñar los
trabajos más pesados en la construcción del ferrocarril. Con esa mira
envió tropas a Ozumba y a Amecameca al frente del coronel Jesús H.
Preciado, "precisamente cuando se tendían los rieles más allá de
Ozumba" y sin que hubiera motivos reales para movilizar tropas
hacia esos pueblos. La medida fue muy criticada, sobre todo porque
con el reclutamiento forzoso de soldados y su utilización en los trabajos más pesados se les explotaba ignominiosamente, dándoles
solo un real de gratificación. Delfín Sánchez se defendió arguyendo
que en esa forma contribuía a combatir el vicio y la ociosidad 13 •
Todo esto contribuye a explicar cuales eran las múltiples dificultades
que tenían las empresas de esta índole, cómo se llevaban a cabo las
obras ferroviarias, y además nos permite entrever el comportamiento
típico de los empresarios y políticos de la época.
A pesar de todos los escollos, el tramo México-Cuautla se inauguró
el 20 de junio de 1881. Los periódicos informaron del suceso que
ponía en actividad el tren compuesto de diez vagones. Además se
hizo alusión a la comitiva encabezada por el general Manuel
González, que era el presidente de la República y de asistentes como

�76

Siglo XIX. Cuadernos de Historia
Huerta: Empresarios y ferrocarriles en More/os

..

,

el secretario de Fomento, Carlos Pacheco y el gobernador de
Morelos, Carlos Quaglia. Se resaltó la presencia del general Porfirio
Díaz, como invitado especial. Delfín Sánchez pronunció el discurso
inaugural enfatizando la encomiable tarea realizada por el cons!ructor
Manuel Mendoza Cortina, "quien ha demostrado que son posibles y
realizables en este país, las grandes obras que se acometen sin auxilios
extraños y con elementos puramente nacionales" (aunque días después
de su inauguración el Ferrocarril de Morelos_ no pudo sustraerse ~ la
ola de frecuentes accidentes y falta de segundad de los ferrocamles
de la época, al hundirse el puente conocido como "Juan Antonio",
provocando muchas muertes)').
Luego de ponerse en marcha el ferrocarril hasta Cuautla, continu_ó
en proceso de construcción el tramo Cuautla-Cuema~aca q_ue pasana
por Yautepec. A partir de septiembre ~e 18_82 el func1~nam1ento de la
empresa constructora se ajustó a a s1tuac1ones camb1~tes, como_ la
separación de Manuel Mendoza Cortina de la compama y la enaJenación a Delfín Sánchez de todas sus acciones y derechos como constructor del Ferrocarril de Morelos. Conforme al reporte dado a la Junta
Directiva, la empresa quedaba debiendo a Mendoza Corti_n~ 717
107.14 pesos al rédito del l % mensual. Para solventar ese cred1to se
acordó emitir obligaciones con responsabilidad de la vía colocadas en
el país y en el extranjero.
II.
Con la salida de Manuel Mendoza Cortina se acrecentó la dimensión
empresarial de Delfín Sánchez, quien al frente de la presidencia de la
Junta Directiva decidió ampliar su radio de acción, vinculándola a
nuevos proyectos ferroviarios. En un principio, las metas trazadas
consistieron en continuar con la construcción de los ramales que
unirían el Ferrocarril de Morelos con el Mexicano, para dar salida al
azúcar de la zona por Veracruz y conectar, a su vez, la región morelense con el puerto de Acapulco.
Los planes se ajustaban cabalmente a la política ferrocarrilera
vigente, que proseguía la implantada por Porfirio_ Díaz (1876-~880)
y que se había orientado básicamente a la promoción de conce~10nes
ferrocarrileras, lo que había dado como resultado la construcción de
vías férreas que aún pennanecian aisladas. Pero al asumir el poder
Manuel González (1880-1884), se pasó a otra etapa que aceleraba el

77

proceso de construcción de ferrocarriles -casi todos concesionados
en la administración anterior- e incorporaba las vías férreas aún
desvinculadas a un sistema ferroviario más integral'6•
A lo largo de su trayectoría empresarial, Delfín Sánchez fue evidenciando cada vez más que para la realización de una obra ferroviaria
-además de los cuantiosos recursos financieros que habían de
reunirse- era condición básica entablar buenas relaciones con la
clase gobernante, porque en el transcurso de la construcción se
tenía que recurrir a distintas instancias gubernamentales. A ese
respecto, Sánchez supo hacer uso de diversas influencias políticas e
incluso fue una constante de su quehacer empresarial hacer partícipes
de sus negocios a los más encumbrados políticos de la época, desde
el propio Porfirio Díaz hasta Manuel González, Carlos Pacheco,
Manuel Romero Rubio, Manuel Dublán, Ramón Fernández y Carlos
Quaglia . Esta estrategia, sustentada en la concordancia de intereses
económicos, le allanó el camino para consumar sus más ambiciosos
proyectos.
El entrelazamiento de intereses entre empresarios y políticos ya es
perceptible cuando Delfín Sánchez asume la dirigencia de la empresa
del Ferrocarril de Morelos, siendo vocales de la Junta Directiva
Manuel Romero Rubio, el doctor Ramón Femández, José María Sánchez
Ramos y Pedro Escudero y Echanove.
Su relación con Ramón Femández -personaje político muy cercano a Manuel González- le fue muy útil por la ayuda que le prestó
en la realización de la vía férrea México-Cuernavaca y Amacuzac,
así como en la planeación de los tramos de Cuautla a Acapulco y de
Los Reyes a Irolo. En cuanto a Carlos Quaglia -gobernador del estado
de Morelos- y Manuel Romero Rubio , diputado por el distrito de
Morelos en el X Congreso11 , también formaron parte de la red de
intereses políticos que Sánchez mantuvo para lograr sus fines: porque
cuando proyectó la unión del Ferrocarril de Morelos con el Mexicano,
tuvo que recurrir a Quaglia para el traspaso de la concesión correspondiente ya Romero Rubio. quien lo ayudó en la consabida autorización
parlamentaria. Luego se asoció con los dos políticos para conseguir
el capital básico para el inicio de los trabajos de construcción de la
vía, que en marzo de 1882 contaba con 28 kilómetros entre los R~yes
y Texcoco que luego se continuaron hasta Irolo. Con ese obJeto,
Sánchez organizó con Romero Rubio y Quaglia , una sociedad limitada

�78

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

bajo la razón social de Compañía del Ferrocarril de Irolo, que según
se convino duraría 10 años. El gerente y socio mayoritario sería
Delfín Sánchez con 50 acciones, mientras que los otros dos socios fundadores participaban con 40 acciones, en el caso de Manuel Romero
Rubio, y 30 asignadas a Quaglia. Cuando posteriormente se formalizó
la Compañía del Ferrocarril de Acapulco -con base en la concesión
dada inicialmente al gobierno de Guerrero-, el concesionario
Sánchez también se asoció con Manuel Romero Rubio y Carlos
Quaglia18 •
En octubre de 1882 se ajustó un contrato de consolidación de las
tres compañías en una sola bajo la razón social Compañía de los
Ferrocarriles Unidos de Morelos, Irolo y Acapulco y, para redondear
el proyecto, Delfín Sánchez negoció con Francisco M. Prida la
incorporación de la Compañía Nacional Interoceánica. Entre las
condiciones que se pactaron con esta compañía estaba el traspaso de
las concesiones a que se refería el decreto de consolidación (anexol),
la obtención de una representación de 5 mil acciones, más el
reconocimiento de la Junta Directiva ya conformada con Delfín
Sánchez como presidente, y los vocales Manuel Romero Rubio,
Ramón Femández, José María Sánchez Ramos y Pedro Escudero y
Echanove. Bajo estas prescripciones se formó entonces la sociedad
anónima limitada Compañía del Ferrocarril Interoceánico de
Acapulco, Morelos, México, Irolo y Veracruz, que tendría como
principal objetivo construir los ramales necesarios para poner en contacto los ferrocarriles unidos con los centros agrícolas, mineros y
comerciales que se localizaran en las inmediaciones: de en esa forma se
pretendía abarcar una gran diversidad de mercados potenciales. El
capital social del nuevo consorcio estaría representado por 55 mil
acciones al portador de a 100 pesos cada una, las cuales quedarían
representadas por las cuatro empresas (anexo 2).
La cristalización de este ambicioso proyecto, en el que Delfín
Sánchez asumía nuevos riesgos, se pudo efectuar en gran medida,
porque se contó con el respaldo de Manuel González, quien otorgó un
préstamo de 75 mil pesos, con los que pudo adquirir las 17 acciones
propias de Manuel Mendoza Cortina en la Compañía del Ferrocarril
de Morelos. A causa de esa ayuda financiera, ~ánchez logró más
fácilmente la fusión de las empresas ferrocarrileras de las que era
concesionario, a cambio de compensar a Manuel González con 3 657
acciones del Ferrocarril de Morelos; además, 4 125 de las 16 500 en

Huerta: Empresarios y ferrocarriles en More/os

79

que se fragmentó la empresa de Peralvillo, Irolo, Puebla y vía
Acapulco después de la conversión. Además, Sánchez se comprometió a ceder a González la mitad de las acciones que adquiriera por
la consolidación de los ferrocarriles de Puebla y Veracruzw.
Este ejemplo sugiere cuales eran los pasos habitualmente dados
por un empresario ferrocarrilero, en su afán de reunir los recursos
financieros necesarios para solventar sus fuertes inversiones. En su
evolución, las empresas consolidadas habían contraído diversos
adeudos como el reconocido a Antonio Mier y Celis, quien había
suministrado 60 mil pesos para la construcción de los primeros
kilómetros del ferrocarril de Irolo. Igualmente, Delfín Sánchez era
acreedor de 34 mil pesos, importe de los 10 kilómetros de rieles
empleados en la vía de Los Reyes a Texcoco.
Por otro lado, también Mendoza Cortina se consideraba con derechos
procedentes del material de construcción de su propiedad invertidos
en el ferrocarril de Irolo. Este crédito fue transferido a Carlos
Pacheco, quien como cesionario y acreedor de esa suma, se asoció con
Delfín Sánchez en los contratos de construcción de los ferrocarriles
de Irolo, Morelos y Acapulco y "en cualquiera otro que llegaran a formalizarse" (el trayecto de Irolo se planeaba prolongarlo a Calpulalpan,
Puebla y Veracruz, mientras que el de Morelos se pretendía extenderlo de Cuautla hacia Cuernavaca y Toluca y, el de Acapulco saldría de
Yautepec hacia el puerto del Pacífico). De hecho se convino que en
la compañía del Ferrocarril de Morelos, Pacheco obtendría el 40%
de las utilidades y Sánchez, retendría el 60%.
Con la unión de los ferrocarriles Interoceánico, Irolo, Morelos y
Acapulco, la empresa tuvo mayor capacidad para captar recursos
económicos. En tal sentido, se diseñó una estrategia consistente en la
colocación de obligaciones hipotecarias para lo que se imprimieron
bonos hipotecarios -garantizados con las vías férreas ya construídas
y en explotación- y las acciones que debían emitirse.
No obstante que el monto de los capitales reunidos nunca fue
suficiente, la empresa siguió ensanchándose. A mediados de 1886 se
incorporaron las líneas que iban de Puebla a San Marcos y San Juan
de los Llanos, con su prolongación hacia Perote, así como la de
Puebla a San Martín Texmelucan, tramos que habían sido propiedad
de la Compañía Carbonífera Mexicana21 • Y a fines de ese mismo

�80

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

año, la empresa arrendó a José María Sánchez Ramos los tramos de
México a Cuautla y Yautepcc y el de México a Calpulalpan y San
Nicolás. El arrendatario se comprometía a continuar la construcción
de la vía de Yautepec a Amacuzac y un tramo desde Calpulalpan a
Puebla por San Martín Texmelucan.

...

A la larga, el endeudamiento de la compañía ferrocarrilera obligó a
sus directivos a buscar una salida en el exterior. Esta decisión se
propició con la reanudación de las relaciones diplomáticas con
Inglaterra en 1886, lo que trajo como consecuencia la afluencia del
capital inglés hacia las inversiones ferrocarrileras. A esta circunstancia
se aunó el hecho que el Ferrocarril Interoceánico estaba en condiciones
de comunicarse -vía Veracruz- con Europa.
Así que en mayo de 1888 Delfín Sánchez viajó a Londres y celebró un contrato de venta del Ferrocarril Interoceánico a favor de la
Compañía Inglesa Interoceanic Railway of Mexico (Acapulco and
Veracruz) Limited. Por esa transacción se obligó a entregar libres de
gravámenes las líneas férreas a la nueva compañía, de manera que
Sánchez tuvo que cancelar los créditos hipotecarios que reportaba la
sociedad disuelta. En ese sentido se propuso a los acreedores hipotecarios pagarles con 2/3 partes en dinero en efectivo y 1/3 en acciones
de preferencia de la compañía inglesa. Por ese mecanismo Manuel
Romero Rubio, José María Sánchez Ramos, Porfirio Díaz, Manuel
González, Carlos Pacheco, Pedro Escudero y Echanove, José María
Bermejillo, Delfín Sánchez y otros figuraron entre los principales
accionistas mexicanos. Por su parte el Lic. Manuel Dublán - que
desde siempre fue un hombre muy cercano a Sánchez- quedó como
representante de la Compañía Inglesa, mientras que Delfín Sánchez,
en su calidad de gerente de los Sres. Delfín Sánchez y Cia, se encargaría de la construcción y explotación de las líneas del Ferrocarrril
Interoceánico de Acapulco a Veracruz22• En esa forma se solucionó el
problema financiero para concluir el tramo México-Veracruz de 547
kilómetros en abril de 1891 y el de Los Reyes-Jojutla-Puente de Ixtla,
que quedó totalmente terminado para 189423 •

111.
Es innegable que el ferrocarril fue una inn9vación tecnológica que
revolucionó la infraestructura vial en el proceso de modernización
del país en la segunda mitad del siglo XIX. Su introducción conformó

Huerta: Empresarios y ferrocarriles en Morelos

81

un marco adecuado para el desarrollo de la industria azucarera
morelense.
En un primer momento, por los años ochenta, las fincas
Coahuixtla, Santa Inés, Calderón y El Hospital fueron las más
beneficiadas por el tendido de la vía férrea México-Cuautla.
Coahuixtla por ejemplo -cuyo dueño era Manuel Mendoza Cortina,
constructor de ese tramo- se aprovechó de un ramal de ferrocarril
que iba de la estación de Cuautla a la propia hacienda y su propietario
también poseía una bodega en la estación San Lázaro. Por otro lado,
los productos de la hacienda Santa Inés, se embarcaban en el ferrocarril desde sus mismos ~lmacenes. En cambio, los del Hospital
tenían que ser transportados en carros y por un mal camino a la
estación de Cuautla2•.
Asimismo cuando el tramo ferrocarrilero se extendió a Yautepec,
la vía se construyó en terrenos de las haciendas Cocoyoc, Pantitlán
San Carlos y Apizaco, propiedad de Luisa Mier y Celis, viuda de
Isidoro de la Torre. La edificación de 22 alcantarillas de mampostería, ocasionaron grandes destrozos en las siembras de caña, de
arroz y de maíz en las tierras de esas fincas, por lo que la propietaria
convino con la compañía ferrocarrilera, la cesión de la indemnización
a que era acreedora por el derecho de vía, a cambio que la empresa
construyera un ramal de ferrocarril que llegara a los almacenes de la
hacienda San Carlos. A la vez se obligaba a "que el tren de pasajeros
y mixto pasara en el punto llamado vagacera del grillo, cuando entre
o salga de San Carlos el dueño de esa finca o alguna persona de su

familia "25•
En cambio, el avance ferrocarrilero fue tardío para las haciendas
enclavadas por los rumbos de Cuemavaca, cuyo tramo se inauguró
hasta 1892. Fue por eso que haciendas como Temixco tenía aún dificultades un año antes, para transportar sus productos a la ciudad de
México, por lo que preferentemente "vendía en sus almacenes
muchos de sus productos por el lado de Toluca" 26 •
Aunque la red ferroviaria se articuló a las hac,iendas en diferentes
tiempos, el acceso a nuevas tecnologías incrementó su productividad
Y competividad. En ese sentido, desde la aparición del ferrocarril, se
advirtió que Mendoza Cortina empezó a importar maquinaria para
cristalizar y refinar el azúcar, de forma que Coahuixtla llegó a ser la

�82

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

finca mejor equipada por la década de los ochenta. Otras como la de
Calderón había invertido, desde antes, 40 mil pesos en la instalación
de un aparato de vapor para la elaboración del azúcar' y la del Hospital
también contaba con aparatos para fabricar azúcar y aguardiente con
un costo .semejante. La hacienda Santa Inés renovó su maquinaria en
1891, cuando compró un trapiche con la rueda hidráulica de fierro y
aparatos que empleaban generadores de vapor28.
Gracias a esta nueva tecnología la capacidad productiva de las
haciendas aumentó en un 33%, lo que hizo indispensable la
ampliación de las áreas de cultivo de la caña de azúcar. Y como las
tierras cultivables necesitaban una preparación esmerada y un descanso de cerca de tres años, cuando un campo no contaba con buenos
"enlames" sólo se volvía a utilizar a los cuatro años. Todo esto trajo
consigo la expansión de las haciendas a expensas de las tierras y
aguas de las comunidades indígenas. Así en el lapso 1885-1894 la
hacienda Temixco denunció huecos y demasías. La de Calderón,
legalizó la incorporación de 39 368 hectáreas y sostenía un pleito
sobre linderos con la colindante hacienda Coahuixtla. Las fincas
Santa Inés y su anexa Guadalupe se beneficiaron por 1888, con 595
hectáreas más -cercanas a la Caja del río Cuautla- y, en 1895, la
hacienda El Hospital se incorporó tierras del pueblo de
Anenecuilco29 •
Si bien la introducción del ferrocarril, la innovación tecnológica y
la expansión de las haciendas favorecieron la integración regional y
dinamizaron al sector azucarero que ambicionaba la ampliación de
sus mercados, a la larga su principal centro de consumo siguió siendo
la ciudad de México. A medida que se integró y expandió el mercado
interno, los azucareros de Morelos se enfrentaron a la competencia
de otras regiones productoras de azúcar en el país y, para fines de
siglo; tampoco habían logrado plenamente el objetivo de incrementar
sus exportaciones.
Desde otro ángulo, el desarrollo favorable de la industria azucarera
de Morelos en el último tercio del siglo XIX modificó la composición del grupo de hacendados. Si bien redundó en la estabilidad y
fortalecimiento de algunos de ellos -como Manuel Mendoza
Cortina, los García lcazbalceta, los hermanos de la Torre, los
Escandón, Emmanuel Amor, los Goribar, José Toriello Guerra,
Vicente Alonso y otros, que mediante nexos familiares retuvieron sus

Huerta: Empresarios y ferrocarriles en More/os

83

posesiones-, también dió cabida a nuevos propietarios como
Joaquín J; ~oz, Francisca C. de Pasquel, Juan Pagaza y la testamentaría
de Delfm Sanchez. Respecto a este último, fue hasta después de su
m_uerte (aca~cida el 27 de agosto de 1898)30, cuando las haciendas San
~1cente, ~~1concuac, San Gaspar y Dolores quedaron en poder de la
vmda Fehc1tas Juárez -nombrada su albacea y universal herederaª consecuencia de créditos hipotecarios que ascendían a 720 mil
pe~os , -con~raí~os por Manuel Béistegui y Jorge Carmona,
antiguos prop1etanos de las fincas- con Delfín Sánchez31 • En esa
forma, la viuda y posteriormente las hijas de Sánchez32 se incorporaron
al grupo de poderosos hacendados azucareros porfiristas.

�84

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Huerta: Empresarios y ferrocarriles en More/os

ANEXO 1

ANEX02

CONCESIONES DE LA COMPAÑIA DEL FERROCARRIL
INTEROCEANICO DE ACAPULCO, MEXICO, IROLO Y VERACRUZ

FERROCARRIL INTEROCEANICO DE
ACAPULCO-MORELOS-MEXICO-IROLO Y VERACRUZ

• Concesión de 16 de abril de 1878 otorgada por el gobierno general al
estado de Morelos y cedida por éste 25 de octubre de 1878 a la
Compañía del Ferrocarril de Morelos para la construcción de dos
secciones de ferrocanil y telégrafo de México a ciudad Morelos (Cuautla) y de
Cuautla a Cuernavaca.
• Concesión otorgada el 27 de noviembre de 1880 otorgada por el gobierno federal al de Morelos para la construcción del ferrocarril de los Reyes a
Irolo, la cual fue cedida a Delfín Sánchez el 11 de diciembre de 1880 para
la construcción del ferrocarril entre la garita de Peralvillo de esta capital
y la estación de los Reyes.
• Concesión otorgada por el gobierno general el 21 de enero de 1882 a
Francisco Arteaga para la construcción de un ferrocarril que ligue el
ferrocarril de Irolo con el de Morelos o Acapulco, pasándo por Puebla
y cuya concesión traspasó Arteaga a Delfín Sánchez el 24 de junio de
1882.
• Concesión otorgada por el gobierno general al estado de Guerrero el 8
de julio de 1880 traspasada a Delfín Sánchez el 9 de febrero de 1881,
prorrogada por el gobierno federal el 19 de abril de 1882 y modificada
el 6 de octubre del presente año de 1882.

* Concesión otorgada el 6 de septiembre de 1880 a los gobiernos de los

• 121 kilómetros y 542 metros en explotación del ferrocarril de México a
Cuautla (ciudad Morelos) y sus estaciones, obras construídas y la
que continúa construyéndose en la sección del mismo ferrocarril de
Cuautla a Cuemavaca.
• 121 kilómetros concluídos en el ferrocarril de México a Los Reyes y de
Los Reyes a !rolo y Calpulalpan y sus estaciones y obras construídas.
La parte construída y la que se siga construyendo en virtud de la concesión para unir los ferrocarriles de Irolo y Morelos pasando por Puebla y
Chietla o Izúcar de Matamoros.
• La parte construída del ferrocarril de Acapulco.

* 29 kilómetros construídos en los ferrocarriles de Veracruz a Jalapa y en
los otros comprendidos en el decreto de consolidación de las concesiones de Prida.
* Las subvenciones, exenciones y concesiones y otros derechos que se
deriven de las concedidas a los ferrocarriles a que se ha hecho referencia.

* El producto de las obligaciones hipotecarias.

* Todos los recursos que se procure la compañía con arreglo a sus estatutos.

estados de Veracruz y Puebla.
• Concesión otorgada el 10 de enero de 1881 a Ramón Zangronis.
• Concesión otorgada a Francisco M. Prida el 27 de junio de 1881.
• Contrato celebrado con el ministerio de Fomento para refundir en una
sola estas tres últimas concesiones.
Fuente: Diario Oficial, fechas señaladas.

85

Fuente: ANM, protocolo de José María Velásquez, 1882, ff. 72 v y ss.

�86

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

NOTAS

Huerta: Empresarios y ferrocarriles en More/os

23. Vida económica, p . 563.
24.ANM, protocolo de Eduardo Galán, 1892, ff. 300-329.

J. Maria Teresa Huerta, Empresarios del Azúcar en el siglo XIX, México, lnsituto
Nacional de Antropología e Historia. Colección Divulgación, 1993, pp. 149-170.
2. Dewitt K. Pittman Jr., Hacendados, Campesinos y Políticos. Las clases agrarias
y /a instalación del Estado oligárquico en México, México, Fondo de Cultura
Económica, 1989, pp. 38.
3.José Valadés, El Porfirismo. El Nacimiento (/876-/884), México, Antigua
Libreria Robledo, de Ponúa e Hijo, 1941, pp. 71-72.
4. Véase Diario Oficial de esa fecha.

25.ANM, protocolo José María Velásquez, 1883, ff. 303 v-306 v.
26.ANM, protocolo Eduardo Galán, 1892, ff. 300-329.
27.ANM, José del Villar Marticorena, 1879, ff. 230 y 22.
28.ANM, protocolo Eduardo Galán, 1892, ff. 300-329.
29.Jesús Sotelo lnclán, Raíz y razón de 'Zapata, p. 437.

30. ANM, protocolo Agustín Pérez de Lara, 190 I, ff. 577 y ss.

5 . Archivo de Notarias de la ciudad de México (en adelante ANM), protocolo de
Fermín González de Cosío, 1878, f. 333 v y ss.

31.ANM, protocolo Francisco Aguirre del Pino, 1898, ff. 319-351.

6. ANM, protocolo de Mariano Vega, 1862, ff. 267 y ss.

32. Las hijas de Delfín Sánchez y Felícitas Juárez eran Carmen, casada con Javier
Algara, e Isabel, esposa de Ramón Corona.

7. El Siglo XIX, 19 de enero de 1881.
8. Carlos Pacheco asumió la gubematura y comandancia militar del estado de Morelos
en 1876.
9. El Republicano, 15 de octubre de 1880.
IO. El Siglo XIX, 25 de octubre 1880
11. ANM, protocolo de Fermín González de Cosío, 2 de diciembre de 1879.
12. El Siglo XIX, 19 de enero de 1881.
13. El Republicano, 15 de octubre de 1880.
14. El Siglo XIX, 20 de Junio de 1881.
15. El Siglo XIX, 25 de junio de 1881.
16. Daniel Cosío Villegas, Historia Moderna de México. El porfiriato. La vida
económica. p. 518.
17. Op. cit., La Vida polftica Interior, p. 499.
18. ANM, protocolo de José Maria Velásquez, 1882, ff. 72 v y ss.
19.lbídem,ff.185-187.
20. ANM, protocolo de José del Villar y Marticorena, 1882, dd. 519-521.
21. La vida económica, p. 552.
22. ANM, protocolo de José Maria Velásquez, 1888 ff. 113-116.

87

�Trabajos publicados en Cuadernos
Autor y trabajo

Referencia

Aguirre Anaya, Industria y tecnología. Motricidad en
los textiles de algodón en el XIX

6, jun/93

Barragán, Empresarios del norte e importación de
tecnología a principios del siglo XX

6, jun/93

B/ázquez, La expulsión de los españoles en Xalapa y
Veracruz (1827-1828)

4, oct/92

Brown, Trabajadores nativos y extranjeros en el
México porfiriano

Cariño O/vera, La pesca y el cultivo de perlas en la región
de La Paz (1870-1940). Su impacto socioeconómico

9, mayo-ago/94

13, sep-dic/95

Cerutti, Españoles, gran comercio y brote fabril en el
norte de México (1850-19IO)

2, feb/92

César Dachary y Amaiz. La frontera Caribe de
México en el XIX. Una historia olvidada

7, oct/93

Contreras Cruz, Ciudad y salud en el porfiriato.
La política urbana y el saneamiento de Puebla (l 880-1906)

3, jun/92

Chassen lópez, Más baratas que las máquinas. Mujeres y
agricultura en Oaxaca (1880-1911)
Flores Clair, Trabajo, salud y muerte: Real del monte, 1874
Flores Torres, Empresarios, revolución y conflictos laborales
en Monterrey. La industria metalúrgica ( 1920- J923)
Franco Cáceres, Familias, oligarquía y empresarios
en Yucatán (1879-1906)

14, ene-abr/96
3, jun/92

9, mayo-ago/94

7, oct/93

Gamboa Ojeda, Mercado de fuerza de trabajo e industria textil.

El centro-oriente de México durante el Porfiriato

1, oct/91

García Quintani/la, Salud y progreso en Yucatán en
el XIX. Mérida: el sarampión de 1882

3, jun/92

sigue

�Autor y trabajo

Gómez Serrano, El desarrollo industrial de Aguascalientes
durante el Porfiriato

Referencia

Autor y trabajo

Referencia

Romero Gil, Minería y sociedad en el noroeste porfiriano

J, oct/91

11, ene-abr/95
Sariego Rodríguez. Historia minera de Chihuahua.

Interpretaciones

Gonzá/ez Herrera, La agricultura en el proyecto económico

de Chihuahua durante el Porfiriato

13, sep-dic/95

5, feb/93
Silva Riquer y Garrido Asperó, Formas de abasto al mercado de

Valladolid (1793-1800). La ciudad y su entorno agropecuario

Gonzá/ez Quiroga, Trabajadores mexicanos en Texas

(1850-1865). Los carreteros y el transporte de carga

Skerrit, Colonización y modernización del campo en el
centro de Veracruz (siglo XIX)

Gracida, La década de los 70 y la transición al

capialismo en Sonora

5, feb/93

11, ene-abr/95
Trejo Barajas, Propiedades y propietarios en Baja California
a mediados del XIX

Grosso, Producción e intercambio en el centro de México.

San Juan de los Llanos ( 1780-1840)

8, ene-abr/94

9, mayo-ago/94

12, mayo-ago/95

8, ene-abr/94

Gutiérrez. Comerciantes marítimos del noroeste de

México ( 1810-1835)

13, sep-dic/95

Herrera Pérez. El ixtJe en el Cuarto Distrito de
Tamaulipas (1850-1913)

10, sep-dic/94

Huerta, Empresarios y ferrocarriles en Morelos (1875-1900)

14, ene-abr/96

Juárez Flores y Téllez., Las finanzas municipales de la

ciudad de Tlaxcala durante el Segundo Imperio
León, La banca chihuahuense durante el Porfiriato

Areces, Comercio y relaciones de producción en Paraguay
en la época del doctor Francia
Bandieri, Historia regional y relaciones fronterizas
en los Andes meridionales.
El caso de Neuquén (Argentina)

11, ene-abr/95

12, mayo-ago/95

8, ene-abr/94
2, feb/92

Bonaudo y otros, Ferrocarriles y mercado de tierras en
el centro-sur de Santa Fe ( 1870-1900)

6,jun/93

Medina Cárdenas, El modelo región de refugio

Menegus, La desamortización de bienes comunales y

municipales en el valle de Toluca (1800-1854)

Sección Internacional

12, mayo-ago/95

de Aguirre Beltrán. Teoría, aplicaciones y perspectivas

4, oct/92

7,oct/93

O/veda, Las viejas oligarquías y la Reforma liberal: el caso
de Guadalajara

4, oct/92

Miller, Transferencia de técnicas. La construcción y administración
de ferrocarriles en la costa occidental de Sudamérica

O/vera Sandoval, Agricultura, riego y conflicto social
en la región citrícola de Nuevo León (1860-1910)

5, feb/93

Pinto Vallejos, El peonaje chileno en la fase inicial del
ciclo salitrero (1850-1879). Cortar rafees, criar fama

Ortiz Hemández, Propietarios y café en el Soconusco:
el Ferrocarril Panamericano

14, ene-abr/96

Ramfrez Rancaño, La aristocracia pulquera

10, sep-did94

sigue

Richard, Estado y empresarios regionales en los cambios
económicos y espaciales. La modernización de
Mendoza ( 1870-191O)

9, mayo-ago/94

10, sep-dic/94

sigue

�Autor y trabajo

Referencia

Suplee, Vitivinicultura, recursos públicos y ganancias

privadas en Mendoza ( 1880-1914)

5, feb/93

De próxima aparición
Uriarte, La industria resinera española y el mercado

internacional. Segunda mitad del XIX

13, sep-dic/95
Félix E. Godoy Dárdano, La electrificación del alumbrado público en las
principales ciudades a fines del XIX.
Martín Pérez Acevedo, Juan Basagoití: un empresario vasco en Michoacán
(1870-1905).
Antonio /barra, La fonnación del mercado en la Nueva España: Guadalajara
a fines de la colonia.
Sergio Ortega Noriega, El impacto de la revolución liberal en el noroeste.
Lawrence Douglas Taylor, El papel de la ganadería en la economía de guerra
sonorense (191O-1920).
Juan Carlos Grosso, Grupos económicos y poder político en Puebla. De los
Borbones al porfiriato.
César Morado Macías, Monterrey y la economía minera (1890-1908). El
nacimiento de la industria metalúrgica.
Gladys Lizama Silva, Fortunas familiares en Zamora durante el porfiriato.
Orietta Favaro, La explotación del petróleo en Argentina (1880-1916). Un
caso de intervencionismo estatal.

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                  <text>Revista de historia publicada por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL y el Instituto de Investigaciones José María Luis Mora, editada por Mario Cerutti. Contiene investigación histórica y económica de México.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>Siglo XIX : Cuadernos de Historia</text>
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                    <text>�SIGLO XIX
Cuadernos de Historia
Edición conjunta de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo León y del Instituto de
Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Apartado Postal 3024, 64000 - Monterrey, México

Fax: (8) 340-40-65

Universidad Autónoma de Nuevo León
Rector,
LICENCIADO MANuEL SILOS MARTÍNEZ

Facultad de Filosofía y Letras
Director,
LICENCIADO RICARDO

c. VILLARREALARRAMBIDE

Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Director,
DOCTOR

HlRA DE GORTARI

Consejo Editorial,
Carmen Blázquez (Universidad Veracruzana),
Alejandra García Quintanilla (Universidad Autónoma
de Yucatán), Miguel González Quiroga (Universidad
Autónoma de Nuevo León), Juan José Gracida
(Centro Regional del INAH en Sonora), Jaime
Olveda (El Colegio de Jalisco), Francisco TéUez
(Universida.d Autónoma de Puebla)

Editor Responsable,
MAR.Io CERUTI1
Cuidado de la edición: Sylvia Eloísa M. y Mario Cerutti
Tipografía: Alfonso García
Arte-diseño y corrección: Sylvia Eloísa Morán
Impresión: Impresora Monterrey, S.A.
Aparición cuatrimestral
Ejemplar: N$20.00
Suscripción anual: N$60.00 (incluye franqueo)
Para envíos al exterior: USA $5

..

�AÑO IV NUMERO 11

ENERO-ABRIL DE 1995

Sigloxix
CUADERNOS DE HISTORIA

SUMARIO

•

FONoo
UNlVERSITARto

Nota del Editor ................................................................................... 5
El desarrollo industrial de Aguascalientes durante
el poñrriato
JESUS GOMEZ SERRANO ............................................................ 9
La década de los 70 y la transición al capitalismo en Sonora
JUAN JOSE GRACIDA ................................................................. 45
Sección Internacional ...................................................................... 61
Comercio y relaciones de producción en Paraguay en
la época del doctor Francia. Los beneficios yerbateros
de Concepción
NIDIA R. ARECES ......................................................................... 63
Trabajos publicados en Cuadernos ................................................ 81

t

�NOTA DEL EDITOR

Este número 11 incluye materiales en cierta forma novedosos dentro
de la aún breve trayectoria de Siglo XIX. Cuadernos de Historia. Por
primera vez en sus páginas se habla de Aguascalientes, y también por
primera ocasión se aborda -en la Sección Internacional- un tramo de
la escasamente conocida historia decimonónica del Paraguay. Una
revisión a los problemas que enfrentó Sonora, en vísperas del porfiriato,
completa el espectro.

Jesús Gómez Serrano tiene a su cargo la colaboración sobre
Aguascalientes. Con un agregado importante: se dedica a describir y
analizar la actividad manufacturera en los momentos posteriores a las
reformas liberales.
Tras mencionar algunos antecedentes, Gómez Serrano dedica amplio
espacio a la industria textil, los ferrocarriles, la minería y la gran
metalurgia, a los que considera como motor relevante del movimiento
económico de este estratégico estado.
Un especial énfasis coloca en el trípode constituido por ferrocarriles,
minería y metalurgia pesada, conjunto articulado en líneas generales
sobre la base del capital estadounidense y merced a generosas
concesiones federales y estatales. La Gran Fundición Central Mexicana,

�6

Sigw XIX. Cuadernos

de los poderosos hermanos Guggenheim, fue algo así como el extremo
superior de este triángulo: se trataba del "más importante de todos los
establecimientos industriales que hubo en Aguascalientes durante el
Porfiriato", convertido -por ello- "en la representación misma de los
éxitos logrados por el régimen en materia de desarrollo económico".

Dos décadas y media antes que la Gran Fundición comenzara a operar
en Aguascalientes, Sonora intentaba salir de un prolongado Y difícil
periodo.
Hacia los años 70, este enorme espacio del noroeste albergaba lo
que Juan José Gracida ha definido como " una sociedad inmersa en la
transición al capitalismo", etapa durante la cual las "estructuras
coloniales iban cediendo a las nuevas formas de organización social".

11

1

11

Fue una década antecedida y -a la vez- entrecruzada por crisis
financieras, la intervención francesa, el descenso demográfico, la
guerra contra los apaches, amenazas de invasiones estadounidenses,
el recrudecimiento del conflicto con yaquis y mayos, la desarticulación
de los antiguos circuitos mercantiles, la caída de la actividad minera,
la falta de circulante y el aislamiento geográfico y sociopolítico.
Como lo ha mostrado largamente la más reciente investigación
regional, el papel del capital comercial se tomó fundamental en esta
transición hacia la configuración de los mecanismos capitalistas. Y
dentro de ese escenario, Gracida destaca a Guaymas, desde cuyo
puerto "se fueron construyendo nuevos corredores comerciales" hacia
el norte y hacia el sur.

Tras muchos años de indagación, Nidia Areces se ha convertido en
una de las más reconocidas estudiosas del Paraguay de la primera
mitad del siglo XIX, en particular del lapso en que gobernó José
Gaspar Rodríguez de Francia, el doctor Francia.

Nota del Editor 7

Ya en 1987, en colaboración con Nora Bouvet, Areces publicaba en
México algunos resultados parciales de investigación ("ltapúa:
comercio y frontera en el Paraguay del doctor Francia", incluido en
Siglo XIX. Revista de Historia, 4, julio-diciembre).
En el trabajo que ahora ocupa la Sección Internacional, la autora
aborda" las características y la naturaleza de la explotación de la yerba
mate" en Concepción, en la frontera norte de este territorio
sudamericano.
Concepción era un área "de reciente ocupación blanca", con una
realidad económica condicionada por la producción y distribución de
la yerba mate. Herencia colonial, esta próspera actividad fue afectada
por la independencia paraguaya, consumada en 1911 tanto frente a
España como contra el puerto de Buenos Aires.
"Los nexos que la economía colonial mantenía -apunta Arecesexperimentaron rupturas de significación con la aplicación de la
política económica del doctor Francia. Con la limitación de los
mercados exteriores, Concepción tuvo dificultades para reorientar su
economía". En esa reorientación debieron, simultáneamente,
redefinirse las relaciones laborales, los lazos que creaba la producción,
que serían condicionados por dos elementos centrales: el descenso del
número de peones y la defensa militar de la propia frontera.
A este tema dedica Areces la segunda fracción de su artículo, en la
que también menciona matices llamativos de la política económicosocial que Francia instrumentó desde 1820: Paraguay se transformó
en una inmensa granja "que proveía holgadamente a su población de
una gama de productos vegetales y animales", mientras el Estado
limitaba decisivamente la acción de los comerciantes y se constituía
en el comprador/distribuidor de la yerba mate.

Mario Ceru.tti
Monterrey, marzo de 1995

�EL DESARROLLO INDUSTRIAL DE
AGUASCALIENTES DURANTE
EL PORFIRIATO
Jesús Gómez Serrano*

l. ALGUNOS ANTECEDENTES
Las actividades artesanales, que le proporcionaron a la poütica de
industrialización alentada durante el Poñrriato una sólida plataforma de
despegue, fueron a lo largo de todo el siglo XIX una de las principales fuentes
de empleo y de generación de riqueza de la ciudad de Aguascalientes.

11
1

Entre los artesanos que hubo en Aguascalientes sobresale el polifacético
José María Chávez, que en 1847 anunciaba al público que en su carroceóa
se construían "coches y carretelas iguales a las mexicanas", bombas hidráulicas
de plomo, obras de cañeóa y herreóa, fuentes, tinas para baño y otras muchas
obras útiles'. Poco después Chávez agregó a su taller una imprenta y un taller
de fotografía2•
Durante la Guerra de los Tres Años el establecimiento de José María
Chávez quedó reducido casi a cenizas. Las herramientas se perdieron,
muchas máquinas fueron destruidas y las existencias de papel, plomo, fierro
y demás materiales engrosaron el botín de los numerosos jefes que se
alternaron en el control de la ciudad. Aunque todo parecía definitivamente
perdido, José María fue capaz de sobreponerse y de levantar de nuevo "lo que
en tres días desapareció como el humo". Animado, según decía, menos por

*

Universidad Autónoma de Aguascalientes, ponencia presentada en el XII Encuentro sobre
la Formación del Capitalismo en México. La perspectiva regional (Za.popan, 1993).

�JO

el apetito de ganancias que por "la obligación de dar a mis hijos el ejemplo
y una prueba palpable de lo que puede alcanzarse con la constancia en el
trabajo", reconstruyó su taller y lo puso de nueva cuenta al servicio del
3
público en octubre de 1860, ahora bautizado con el nombre de El Esfuerzo •

Tenerías, jabonerías y velerías
Teneóas, jaboneóas y alfareóas forman la columna vertebral de lo que
podemos llamar industrias tradicionales. Y no sólo por el carácter artesanal
de sus procedimientos, sino también por sus profundas raíces, por lo
identificado que estaba Aguascalientes con ellas y por la gran cantidad de
empleos que proporcionaban.
El caso de Manuel Jacinto Guerra, que construyó una gran fábrica de jabón
en su hacienda del Mesón de Los Sauces, cerca de la villa de La Encarnación,
nos puede ayudar a entender los mecanismos de funcionamiento de las
industrias tradicionales y, además, la forma en la que padecieron los embates
de la modernización.porfírica.
¡1

¡

1
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1
1

¡¡

G6mez Serrano: lA industria en Aguascalientes 11

Siglo XIX. Cuadernos

Guerra fue el jabonero más importante que hubo en la región durante el
siglo XIX. De hecho, este hombre llegó a acumular una fortuna de dimensiones
nada despreciables, que incluía las haciendas de Las Rosas y Los Campos,
sobre la base que proporcionó el manejo adecuado de su fábrica. En abril de
1854, durante la primera semana de actividades, se procesaron 60 arrobas de
manteca; pocos años después, trabajando cuatro calderas a su máxima
capacidad, se alcanzó una producción semanal de más de 1 200 arrobas de
jab6n4 •
Los clientes más importantes de Guerra eran los comerciantes de la ciudad
de Aguascalientes y delos pueblos dela región. Su caso, como lo demostraóan
los hechos, era el de un empresario que supo sacarle a la estrechez de los
mercados y a las políticas fiscales imperantes en su época el máximo
provecho. En mayo de 1884, meses antes de que fuera puesta en servicio la
línea troncal del Ferrocarril Central Mexicano, podía anotar en su diario lo
siguiente: "siguen bien las ventas y jabón me falta, y si así sigue el negocio
habrá una regular utilidad". En febrero de 1885, menos de un año después,
la situación había cambiado por completo y Guerra, que sabía muy bien lo
queestabapasando, anotaba que "el ferrocarril ha transformado el comercio"5•

Pocos años después, cuando se concluyeron los trabajos de la vía MéxicoGuadalajara, Guerra externaba el temor de que su fábrica no pudiera
"sostener la competencia del jabón de Sayula, que es tan barato", Y para
1889, con las ventas "reducidas a cero" y sin remedios a la vista, sus peores
temores se habían vuelto realidad. Guerra se dice a sí mismo que muy pronto
será necesario cerrar la fábrica, cosa que finalmente sucedió el último día de
abril de 18916• El ferrocarril, la competencia del jabón de Sayula y el
anacronismo tecnológico acabaron con un negocio que durante treinta años
fue uno de los más importantes de la región.

2. INDUSTRIA TE:xm..

La convivencia de lo arcaico y lo nuevo, advertible en muchas ramas de la
actividad económica, es particularmente notoria en el caso de la industria
textil, donde constatamos que las nuevas fábricas de hilados y tejidos de
algodón instaladas durante el Porfiriato no pudieron desplazar del mercado
al antiguo sector artesanal. En todo el país, en casi cualquiera de sus pueblos,
sobrevivieron esos pequeños talleres en los que se tejían mantas, huipiles y
rebozos. En muchas ciudades había también pequeñas fábricas un poco más
modernas, en las cuales se usaban tornos, devanadores y telares fijos de
madera, pero cuyos productos eran consumidos en las comunidades más
próximas7 •
En el caso de las manufacturas de lana la situación era muy similar, pues
los pequeños talleres familiares, en los que se hacían frazadas, jorongos y
sarapes de buena clase, dominaban los mercados locales. Las nuevas fábricas
tuvieron que emplear sus telares mecánicos en la confección de casimires,
cobertores, tapetes y artículos similares, que se introdujeron poco a poco en
el gusto del público y que no enfrentaban la competencia de los antiguos
talleres8•

El Obraje
La pimera fábrica de paños de lana que hubo en Aguascalientes fue levantada
por Jacinto López Pimentel, un peninsular que se instaló en Aguascalientes
en 1795, como administrador de alcabalas, y que pronto advirtió que con un
poco de dinero y otro poco de audacia podía poner en pie un gran negocio.
Una de las primeras cosas que logró fue que algunos pequeños labradores,

�12

Siglo XIX. Cuadernos

dueños de huertas y solares en el antiguo barrio de Triana le vendieran sus
predios, maniobra con la cual redondeó la propiedad en la que erigiría su
fábrica9•
Al mismo tiempo entró en tratos con la pequeña y altiva élite local, hasta
casarse, en noviembre de 1799, con Victoriana Rincón Gallardo, una viuda
joven y muy rica, perteneciente a una de las más encumbradas familias de la
región. En agosto de 1800, en el momento en que edificaba su fábrica de
paños, se convertía en el administrador de los "bienes dotales" de su mujer:
cinco mil pesos "en efectivo y moneda corriente del cuño mexicano" y otros
ocho mil garantizados por una escritura de censo otorgada por el Real
Tribunal de Minería10•

,I

1

I'

.1

1

11

Aunque el gobierno español se opuso al desarrollo en sus colonias de la
industria manufacturera, es un hecho que el alto costo de las telas importadas,
la abundancia de mano de obra, la falta de articulación de los mercados y la
existencia de las alcabalas fomentaron de manera indirecta el auge de las
fábricas de tejidos de lana instaladas en las ciudades del interior11 • Entre 1790
y 1810, además, las guerras en las que se vio envuelta España se tradujeron
en el relativo aislamiento económico de las colonias, en muchas de las cuales
se asistió durante esta época a la expansión de la industria textil. De esta
manera, al lado de Querétaro, Valladolid, San Miguel y Acámbaro, tradicionales asientos de la industria lanera, surgieron en diversos puntos de la
Intendencia de Guadalajara nuevas e importantes fábricas 12•
Una de esas fábricas fue la de Jacinto López Pimentel, que debió iniciar
sus actividades en 1802 y que fue de hecho el primer establecimiento
industrial con que contó la entonces subdelegación de Aguascalientes. En
ella llegaron a ocuparse unos 300 operarios, que se encargaban de procesar
anualmente unas cinco mil arrobas de lana. La baratura de este artículo, que
con frecuencia se podía comprar a menos de siete pesos la arroba, le permitió
a Jacinto López enfrentar con éxito la competencia de los fabricantes de
paños de Querétaro y Guadalajara.
La guerra de Independencia, que se tradujo en la apertura de los puertos,
la generalización del contrabando, la desarticulación del comercio, la
interrupción de las vías de comunicación, la escasez de mano de obra, el
pillaje y la fuga de los capitales peninsulares, implicó el cierre y hasta el
abandono de muchas de estas fábricas 13 • Para colmo de males, el

Gómez Serrano: La industria enAguascalientes 13

restablecimiento de la paz en 1821 fue sucedido por la rápida abolición de las
políticas proteccionistas, lo que entre muchas otras cosas supuso el arribo a
los mercados locales de los tejidos ingleses, más baratos y de mejor clase que
los nacionales 14 •
El Obraje corrió con mucha mejor suerte, en parte porque su dueño se
quedó en México, pero sobre todo porque mantuvo contratos muy ventajosos
de aprovisionamiento con el ejército15 • Esta fábrica vivió entonces su mejor
época, como lo demuestran el hecho de que fuera la más grande de todas las
que conoció el ministro inglés Henry George Ward y los elogios que le
dedicó el inteligente García Salinas en su memoria gubernamental de 1831.
El gobernador llegó a decir que Jacinto López Pimentel y su hijo Tomás eran
empresarios ejemplares y que si en todos los pueblos hubiera capitalistas que
compartieran sus sentimientos y su energía, "los progresos de la industria
fabril serían asombrosos y de grandes resultados dentro de muy pocos
años" 16•
Las bases sobre las que se fincó el éxito de esta fábrica eran muy frágiles
y cuando los contratos de aprovisionamiento con el ejército se perdieron, el
negocio vino a menos. En mayo de 1833 fue adquirido por Juan de Dios
Belauozarán, quien pagó 44 mil pesos por la fábrica y su maquinaria y otros
12 mil por las lanas y tintes17• La rápida decadencia de El Obraje que algunos
observadores atribuyeron a la desatención de que fue víctima por parte de su
nuevo dueño, se tradujo sin embargo en la apertura de una grao cantidad de
pequeños talleres o trapiches, en los que se conservó durante muchos años
la tradición de tejer la laoa18 •

La fábrica de San Ignacio
Clausurados los trabajos en El Obraje, tuvieron que transcurrir más de veinte
años para que funcionase en Aguascalientes una nueva fábrica de hilados y
tejidos de lana. La propuesta fue formalmente presentada en 1861 por Simón
Pedro Coroú y Luis Stiker, dos franceses radicados en Aguascalientes desde
principios de la década anterior. Cornú era de París y había llegado a México
en busca de fortuna, lo mismo que Stiker, que era de Besanzón, la capital del
departamento de Doubs. No sabemos si arribaron juntos a México, aunque
ya en 1850 los encontramos asociados con el propósito de trabajar el molino
de trigo de la hacienda de La Cantera. Ambos representan el caso del
extranjero que echa raíces en el país que lo acoge: aprende su lengua, asimila

�14

Siglo XIX. Cuadernos

sus costumbres y acaba casado con una lugareña. Comú se casó con
Guadalupe Covarrubias y Stiker con Mariana Camarena, perteneciente ésta
última a una de las más antiguas y acomodadas familias del lugar.
~ n~ti_cia de la instalación de la fábrica de San Ignacio fue dada al público
a. pnnc1p1os de 186 l. Para entonces Comú y Stiker eran ya dueños de
diversos terrenos pertenecientes a la Hacienda Nueva y de las aguas almacenadas por la antigua presa del Morcinique, con las cuales pretendían
poner en movimiento las máquinas de su fábrica19• Aunque según ellos eran
"capaces de practicar por sí solos el proyecto", lo cierto es que con el
propósito de capitalizarse anunciaron la formación de una sociedad mercantil
Yla venta de 200 acciones, con un valor cada una de 250 pesosw.

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La noticia de la constitución legal de la nueva sociedad, que tuvo lugar el
15 ~e marzo de 1861, fue recibida con mucho entusiasmo por el periódico
oficial, cuyos redactores afirmaron que gracias a este proyecto Aguascalientes
renacería industrialmente. Según ellos, la erección de la fábrica y la adquisición
de la ~aquinaria más indispensable supondría una inversión de por lo menos
30 mil pesos, cantidad a la que habría que agregar los sueldos de los 40 ó 50
operarios que serían contratados. Para la decaída economía regional todo ello
sería un poderoso estímulo21 •

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Todo in~c~ que la inestabilidad generada a raíz de la invasión francesa y
del establecimiento del Imperio de Maximiliano impidió la pronta concreción
de este proyecto. Hasta donde sabemos, la fábrica empezó a funcionar a
mediados de 1868. Poco después, en abril de 1870, se decía en la prensa local
que hab~a ~ido puesta en "estado de poder rivalizar con las mejores del país".
Sus _casim1res eran magníficos, "quizá superiores a los que salen de las
fábncas de Celaya y San Ildefonso''22, aparte de que el lugar era encantador
Y pro~iciaba, con_ motivo de los frecuentes paseos campestres que se
organiza?an, el feliz maridaje entre "el constante rumor de aquella colmena
del trabaJo" y el "bullicio de la fiesta"23•
La fábrica, en cuya erección y acondicionamiento fueron gastados al final
de cuentas más de 100 mil pesos, tenía su centro en un edificio de corte
moderno, de dos niveles, con un frente de más de 100 metros y un fondo
bastante corto, de apenas diez metros. Sus techos eran de teja y sus pisos de
madera en el primer nivel y de pavimento en el segundo. A ambos lados de
este edificio, formando una especie de herradura, se alineaban las casas de

G6mez Serrano: La industria en Aguascalientes 15

los trabajadores: 40 de 103 metros cuadrados cada una y otras 63 bastante
más pequeñas, con una superficie de apenas 31 metros cuadrados. Había
además cuatro casas para empleados y otras tres que eran ocupadas por el
administrador y los dueños. Por el frente, cerrando la herradura que formaban
las casas, había una barda y una gran verja metálica., desde la cual se
controlaban la entrada y la salida del establecimiento24•
La maquinaria con que se contaba era moderna. Había cinco equipos
importados para cardar, de tres máquinas cada uno; cinco telares de poder de
doble ancho y otros cuatro sencillos; 32 telares de madera de doble ancho, 30
medianos y 15 angostos; tres batanes, dos sacapelos, una exprimidora., una
máquina de vapor y un motor hidráulico. La maquinaria, incluidos los
diferentes implementos y un molino de piedras, tenía un valor de más de 80
mil pesos25•
En San Ignacio se hacían casimires, chalinas, sarapes, gabanes, jergas,
cobertores, barraganes, mantas y bayetas de distintas clases. En 1909 se
estimaba que el metro de casimir de buena clase tenía en el almacén un precio
de 1.75 pesos. Los cobertores de primera, dependiendo de su peso, se vendían
a dos o tres pesos la pieza. Los sarapes comunes valían 2.50 y los que estaban
adornados con alguna filigrana llegaban a valer hasta nueve pesos. Las
chalinas, dependiendo de su anchura, tenían un precio que iba desde los 80
centavos la más barata hasta los 2.25 la más cara. La pieza de bayeta de buena
clase, con un largo aproximado de 30 metros, valía 25 pesos; la de jerga de
las mismas características, 15 ó 16 pesos, y la de barragán que era la
manufactura más corriente, apenas valía 12 ó 13 pesos26•
Emiliano Busto calculó en 1877 que de la fábrica de San Ignacio salían
mensualmente unas mil piezas de los diferentes géneros, con un valor de
aproximadamente 37 500 pesos27 • Se trataba, pues, de una fábrica modesta,
cuyos productos estaban destinados casi en exclusiva al mercado regional.
De las listas de acreedores que conocemos se deduce que los principales
clientes de Cornú y Stiker eran mercaderes de San Juan de los Lagos, León,
Lagos de Moreno y desde luego de la propia ciudad de Aguascalientes, la cual
absorbía tal vez la mitad de la poducción. Comparada con la fábrica Hércules
de Querétaro o con las de Atemajac y La Experiencia en Jalisco, la fábrica
de San Ignacio, con sus 50 trabajadores, sus telares de madera y sus 12 mil
piezas anuales de producción, es realmente modesta, más parecida a los
antiguos obrajes que a los modernos establecimientos industriales.

�16

Siglo XIX. Cuadernos

Una colonia industrial
Las características físicas de la fábrica de San Ignacio -alejada de la ciudad,
aislada por sus altos muros y concentrados en elladía y noche sus trabajadoresresponden al modelo de las llamadas "colonias industriales", que fue
desarrollado en Inglaterra, a principios del siglo XIX, como una respuesta de
los empresarios a las críticas de que eran víctima los primeros experimentos
industriales. Se trataba de suavizar el rostro del capitalismo y de restarle
atractivo a las propuestas radicales de los socialistas y los anarquistas, que
pugnaban por su abolición. En lo económico, las colonias industriales
ofrecían eficacia y altos rendimientos; en lo social, se garantizaban al mismo
tiempo la protección y la coerción de los trabajadores, y en lo moral
contribuían a combatir algunos de los vicios más criticados en la época: el
alcoholismo, la prostitución y la ociosidad28•

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La implantación de este modelo en México, que tuvo lugar hacia 1830,
recibió de inmediato el aplauso de los empresarios y la bendición de los
políticos. Para los trabajadores, por su parte, siempre serían preferibles las
extenuantes jornadas, las multas y los castigos, que eran el pan de cada día
en las colonias industriales, a la mendicidad, la leva o el opresivo régimen de
trabajo imperante en las haciendas. Las más importantes colonias industriales
establecidas en México fueron la de La Magdalena, en Contreras, cerca de
la ciudad de México; la Hércules, en Querétaro; la Cocolpan, en Orizaba; y
las de Atemajac y La Experiencia, en Jalisco. En cada una de ellas eran
empleados entre 800 y 1 200 obreros, de tal suerte que la zona residencial,
en la que vivían por lo menos tres mil personas, era un verdadero pueblo29•

Protección oficial
La fábrica de San Ignacio contó desde un principio con la protección oficial.
Para empezar, Cornú y Sti.ker le compraron al Ayuntamiento terrenos a muy
bajos precios. Después se les vendió en condiciones francamente ventajosas
la presa de la Hacienda Nueva, mejora que era el equivalente de una pieza
maestra en el nuevo proyecto industrial. Y en junio de 1868, cuando los
telares de la fábrica se echaron a andar, el Congreso del Estado emitió un
decreto especial que permitía a Cornú y Sti.ker introducir todas las lanas que
necesitasen sin pagar la correspondiente alcabala. Un periódico liberal, al
aplaudir la medida, señaló que era indispensable proteger por cuantos
medios estuviesen a mano, a las nuevas empresas30•

Gómez Serrano: la industria en Aguascalientes 17

Sin embargo, pese al amplio apoyo del gobierno, la fábrica de San Ignacio
nunca fue lo que imaginaron sus fundadores. Por el contrario, hay indicios
de que desde el principo enfrentaron dificultades muy serias. En mayo de
1869, por ejemplo, Comú y Sti.ker le debían a la testamentaría de Felipe
Camarena (suegro del segundo) más de 33 mil pesos, "que les facilitó en
pesos fuertes y en trigo para la construcción y el fomento de su fábrica de
tejidos de lana"31 • A esta deuda se añadió poco después otra de 1Omil pesos
que contrajeron con Francisco de Paula López32, y una tercera, proveniente
de un préstamo refaccionario de 13 mil pesos que les hizo Agustín Fuertes,
el dueño de la hacienda de El Carro33•
De esta manera, por razones de la más variada índole, el hecho es que los
apremios financieros de la fábrica de San Ignacio nunca vieron llegar su fin.
En abril de 1909, cuando Pedro Comú, pese a todo, estaba ya disfrutando en
París de un cómodo retiro y sus hijos eran los encargados de sortear el
temporal, el pasivo de la empresa rebasaba los 150 mil pesos, equivalentes
a la mitad de los activos. La lista de los acreedores la encabezaban el Banco
de Londres y México, el Nacional de México y el de Zacatecas34 que no
aceptaron las propuestas de los Comú y qtte decidieron a la postre la venta
de bienes muebles y raíces y la intervención administrativa de la fábrica, con
el objeto de destinar todos los ingresos al pago de los adeudos35•
En noviembre de 1913, luego de que la ola de violencia revolucionaria que
azotaba al país había vuelto aún más errática la marcha de la negociación, los
acreedores desconocieron los antiguos acuerdos y plantearon nuevas
condiciones. Los Comú pidieron un plazo de tres o cuatro meses "para ver
si es posible formar una sociedad que ponga en movimiento la empresa San
Ignacio, con lo que esperan encontrarse en circunstancias favorables para
cubrir todos y cada uno de los créditos pasivos de la casa", pero los banqueros
rechazaron esta propuesta y resolvieron que la fábrica, con todo y sus
terrenos, fuera vendida. Había que aprovechar, decían, "la circunstancia
actual bastante favorable de que el señor don Gabriel Chávez ha ofrecido la
cantidad de 56 mil pesos como precio de tales propiedades". Los Cornú, que
estaban por completo a merced de sus acreedores, se vieron obligados a
otorgar, "libre y espontáneamente", la correspondiente escritura de compraventa36.

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Siglo XIX. Cuadernos

3. LOS FERROCARRILES
Los ferrocarriles fueron uno de los más importantes soportes del desarrollo
industrial que vivió el país durante el Porfiriato. De hecho, son inimaginables
las grandes plantas de fundición, la explotación en gran escala de las minas
y la operación de los nuevos complejos industriales sin las bondades del
transporte ferroviario. México, un país que carece de ríos navegables y con
un altiplano central cercado por dos enormes sistemas montañosos, no tenía
a la mano ninguna otra solución.
Durante la República Restaurada se alentó de muchas maneras el
establecimiento de una red ferroviaria, pero serían los grandes capitales
extranjeros los que se harían cargo de materializar ese ambicioso proyecto.
El gobierno, a la postre, tuvo una participación Limitada, que incluyó el
otorgamiento de franquicias y la asignación de subvenciones a las compañías
constructoras, pero no la formulación de un conjunto de directrices que
rigieran el establecimiento de ferrocarriles en el país37•
Tal y como se tendieron, los ferrocarriles supusieron la comunicación
entre sí de ciudades de tamaño medio y propiciaron la regionalización de los
mercados. En general cubrieron las zonas más pobladas, aquellas en las que
la vida económica era más intensa y cuyos recursos eran cuantiosos y más
fácilmente explotables38• Es claro que las grandes líneas del ferrocarril,
ayudadas por esas otras más pequeñas, que daban vida a regiones pequeñas
y que no desembocaban en ningún puerto o ciudad fronteriza, estimularon de
manera decisiva el desarrollo económico del país. No sólo facilitaron las
exportaciones y el ingreso al país de productos extranjeros, sino que también
le dieron un trabazón nacional a los mercados regionales y permitieron el
desarrollo de actividades que alterarían de manera importante el panorama
del país, como la extracción y el beneficio de metales industriales39•
Sin embargo, el impacto de los ferrocarriles fue desigual y ambivalente.
En materia agrícola, por ejemplo, nos encontramos con que muchas fincas
cerealeras asistieron al mismo tiempo a la ampliación de sus horizontes
comerciales y a la disminución del precio de sus productos. En Aguascalientes,
lo mismo que en otras muchas pequeñas regiones del centro-norte del país,
la lista de los efectos negativos de la introducción del ferrocarril la encabezan
la desaparición de la arriería, que era el sistema tradicional de transportación
de mercancías, y el cierre de muchas fábricas pequeñas, que tenían en el

Gómez Serrano: la industria en Aguascalientes 19

aislamiento de sus mercados la mejor garantía de su supervivencia. En
Hidalgo también desapareció la arriería, pero el efecto más. per~urable Y
profundo que dejó el arribo de los ferrocarrile~ fue la reorgaruzación de las
actividades económicas Ligadas con la producción y venta del pulque, que era
el principal producto de la región40•

El Ferrocarril Interestatal: un sueño imposible
Desde que en Aguascalientes se empezó a hablar de la po~ibilidad de
introducir ferrocarriles, se creyó que el progreso de la entidad estaba
íntimamente ligado con ellos. Animado por esa convicción el congreso del
estado facultó al gobernador, en febrero de 1878, para que prom~viera la
construcción de una vía que atravesara el estado de norte a sur, partiendo de
Ojocaliente, en Zacatecas, y llegando hasta Lagos, en_ Jalisco. La em~~esa
que con tal objeto se organizara gozaría de una subvención de 500 pe~os por
cada kilómetro que se construya de vía férrea", aunque no se precisaba de
dónde se obtendrían recursos tan cuantiosos41 •
El gobernador Francisco Gómez Homedo, que era ~l primero de_ los
interesados en el proyecto, reunió a los hombres de negocios de la localidad
y les dijo que Aguascalientes no tenía por qué quedarse rezagado "en la
marcha de progreso y adelanto que han comenzado hoy todos los estado_s de
la República, emprendiendo la construcción de vías férreas en sus respectivos
territorios42". Sin embargo, debido a las proporciones de la empres~ a la
enorme cantidad de recursos que demandaba y al hecho de que los gobiernos
estatales no lograron ponerse de acuerdo, los trabajos no pudieron dar inicio
de inmediato.
Al tiempo que el gobierno de Guanajuato obtenía una con~ión p~a unir
las ciudades de Celaya y León y el de Zacatecas otra para abnr una v1a entre
su capital y la de San Luis Potosí, el gobernador Gómez Homed_o se puso a
hacer cuentas y arribó a la escalofriante conclusión de que cada kilómetro de
vía tendría un costo de 11 225 pesos, mientras que el conjunto de la vía
suponía una inversión de más de dos millones de pesos43• Para el gobiem_o del
estado se trataba de una suma sencillamente descomunal, por lo que Gomez
Homedo declaró que la tarea era irrealizable si no se contaba con la "voluntad
firme y patriótica" de los capitalistas; pese a ello, aclaró que no s~ o:a_raba de
una tarea de romanos y criticó a los "que no tienen fe en la posibilidad de

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Siglo XIX. Cuadernos

llevar a cabo una mejora material tan importante y de la cual dependen la
prosperidad y engrandecimiento de los estados del centro"44•
Por otra parte, el gobernadorfacultó al senadorIgnacio T. Chávez para que
a nombre del gobierno firmara el correspondiente contrato con la Secretaría
45
de Fomento • El contrato se fumaria en los primeros días de abril de 1878,
entre la Secretaría y los gobiernos de Zacatecas, Jalisco, San Luis Potosí y
Aguascalientes. En él se contemplaba la construcción de dos vías férreas, una
que ligaria las ciudades de Zacatecas y San Luis Potosí y otra que uniría las
de Zacatecas y Lagos, pasando por Aguscalientes. Los trabajos se emprenderían por cuenta de los gobiernos o por la de las compañías organizadas
al efecto y se procurarla que las obras diesen inicio simultáneamente en las
cuatro entidades involucradas46•
Sin embargo, a pesar del entusiasmo de los partidarios del audaz proyecto,
poco pudo hacerse para materializarlo. Se trataba en realidad de un sueño y
no de un plan al alcance de los limitados recursos con que contaban en ese
mo~e~to los estados. De cualquier forma se siguió trabajando y a principios
de Jlllllo de 1878 se dio la noticia de que el primer kilómetro de vía ''ha
quedado enteramente concluido" y de que otros cuatro se terminarian en un
plazo muy breve. Se dijo también que la junta directiva de la empresa
constructora había ensanchado su esfera de acción, nombrando nuevos
vocales y escogiendo para ello "ciudadanos que a su amor al estado aúnen las
condiciones de aptitud e inteligencia para dar feliz cima a tan importante
mejora material"47•
Ala postre todo quedaría ahí: en avances modestísimos, casi insignificantes,
Y en pomposas declaraciones que los amplificaban y los exhibían como la
parcial materialización del ambicioso proyecto. A fines de 1880, aún cuando
el ferrocarril Zacatecas-Lagos distaba mucho de ser una obra concluida, el
gobierno estatal solicitó y obtuvo una nueva concesión, relativa ésta a la
construcc.ión de ~a vía férrea entre las ciudades de San Luis Potosí y
~guascalientes. Sm embargo, a estas alturas no había en el gobierno más que
cierto afán de especulación, pues a fines de marzo de 1881 la concesión fue
tr~pasada a la compañía del Ferrocarril Central Mexicano, que con la
sei:i~d y lo~ recursos necesarios proyectaba el trazo de una enorme vía que
umna la capital del país con Paso del Norte, en la frontera con los Estados
Unidos48•

Gómez Serrano: La industria en Aguascalientes 21

El Ferrocarril Central
La historia de la Compañía Limitada del Ferrocarril Central Mexicano se

remonta al año de 1874, cuando el gobierno de Lerdo de Tejada le otorgó a
Sebastián Camacho y a José Antonio Mendizábal una concesión para
construir una vía que uniera las ciudades de México y León, pasando por
Querétaro, Celaya, Salamanca, Irapuato, Guanajuato y Silao. En 1880 esta
concesión fue traspasada a Robert R. Symon, quien organizó la empresa del
Central49 •
El tendido de vías férreas dio inicio en mayo de 1880 y un año y medio
después se inauguraba un tramo de casi cien kilómetros que iba de México
a Tula, a fines de julio de 1882 la vía llegaba hasta León, lugar en el que se
interrumpieron los trabajos para iniciarlos en sentido contrario, desde Paso
del Norte. Por fin, el 21 de septiembre de 1883 se concluyó el tramo LagosAguascalientes, y un poco después, el 22 de diciembre, el que corría en~e
Aguascalientes y Zacatecas. Por su parte, el inspector gubernamental anunc1?
el 8 de marzo de 1884 que las secciones norte y sur del gran Ferrocarril
Central estaban ya unidas, habiéndose colocado el último riel en un punto
cercano a Fresnillo, en el estado de Zacatecas50•
Eso significó que los 1 970 kilómetros de la vía fueron concluidos en un
plazo de tres años y nueve meses, lo cual supuso una hazaña que no ha podido
ser emulada en épocas posteriores. La inauguración de esta grandiosa obra
se tradujo para las extensas regiones beneficiadas en una verdadera revolución
de sus potencialidades productivas: se ampliaron sus horizontes comerciales,
se estimularon las actividades industriales y se asestó un duro golpe a las
alcabalas y demás obstáculos interpuestos en el camino de la libertad
mercantil51 •
Y a desde antes de que la línea troncal del Central estuviera terminada, los
dueños de esta empresa pensaban construir un ramal que uniera las ciudades
de Aguascalientes y Tampico, pasando por San Luis Potosí. Ello permitiría
establecer un enlace con el sistema ferrocarrilero del oeste norteamericano
y ofrecer una salida a todas las mercancías que se desplazaban en la región
del Golfo de México. Sin embargo, aunque muy pronto se obtuvo del
gobierno de Aguascalientes el traspaso de la concesión correspondiente, no
fue sino hasta 1890 cuando se inauguró la línea.

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Siglo XIX Cuadernos

Esperanzas y temores
El tendido de vías férreas en el estado suscitó las más di versas reacciones. A
fines de 1883 el gobernador Rafael Arellano se referiría a "la próxima
conclusión de los trabajos de la vía Central hasta nuestra capital" y a la
inminente realización de la que correría entre Aguascalientes y San Luis
Potosí, y decía que todo ello auguraba "un porvenir no lejano de mejoramiento
material, merced al cual podrían desarrollarse con menos esfuerzo los
elementos de riqueza pública del mismo estado"52•
Muy otro era el punto de vista de Manuel Jacinto Guerra, dueño de la
fábrica de jabón del Mesón de los Sauces, quien en junio de 188 I, cuando se
veían en la región los primeros contingentes de trabajadores del Central,
escribía en su diario lo siguiente: "No se a dónde vaya México a parar con
el elemento americano, pues con sus ferrocarriles y sus capitales harán en
nuestro país lo que quieran". Y agregaba que en cualquier caso lo cierto era
que "la pobre industria nuestra se irá a la porra"53•
En todo caso, contra el ciego entusiasmo de la clase poütica, que veía en
el ferrocarril una especie de mágica palanca que impulsaría el progreso y el
engrandecimiento materiales, y contra los temores del antiguo artesanado,
que tenía en los mercados cerrados y superprotegidos una de las razones más
claras de su éxito, el hecho es que los ferrocarriles fueron finalmente
inaugurados y tuvieron en la región un gran número de importantes y a veces
imprevistos efectos.
En cuanto a la agricultura puede decirse que la introducción de este nuevo
y revolucionario medio de transporte amplió sus horizontes mercantiles,
propició cierta especialización, alentó nuevas inversiones en infraestructura
Yfavoreció la modernización de algunas fincas, pero también que ensanchó
la brecha que dividía la agricultura moderna y orientada al mercado,
característica de algunas grandes haciendas favorecidas por su ubicación, de
la agricultura tradicional y productora de los granos que aseguraban la
subsistencia de los campesinos.
Se había dicho hasta el cansancio que uno de los grandes problemas de los
hacendados locales, más allá de la falta o la irregularidad de las lluvias o de
la mala calidad de los suelos, era la estrechez de los mercados. Los
ferrocarriles abrían la posibilidad de inundar, con buenos granos, ciudades

Gómez Serrano: La industria en Aguascalientes 23

y pueblos alejados, hasta donde resultaba muy costoso y tardado llegar a
lomo de mula. Fue lo que pasó en las haciendas ubicadas en los llanos de
Aparo, en el estado de Hidalgo, luego de que en 1866 arribó el ferrocarril a
Otumba. Estas fincas, productoras de grandes cantidades de pulque,
experimentaron a partir de entonces un proceso de sólida articulación con el
grao mercado de la ciudad de México. Gracias a la reducción del :,-alor de los
fletes a la disminución del tiempo consumido por los recomdos y a la
ampli,ación sostenida de la demanda, las haciendas pulqueras pudieron
extender el cultivo del maguey y reorganizar su sistema laboral54 •

Los talleres del Central
El antiguo proyecto de abrir en la ciudad de Aguascalientes talleres para el
mantenimiento de los trenes del Central, que había sido cancelado en 1890,
recobró nueva vida en 1897. Sin embargo, en esta ocasión no se trataba de
un taller ordinario, sino de los Talleres Generales de Construcción Y
reparación de Máquinas y Material Rodante, un gran esta~lecimiento ~ue
hizo de la ciudad de Aguascalientes el centro nervioso del sistema atendido
por el Central. El gobierno del estado, "en atención a los beneficios que al
estado reportará con el establecimiento de los Talleres Generales", le dio a
la empresa un jugoso paquete de estímulos, que incluía el terreno en_ el ~ue
se erigieron los talleres, el que albergó una estación de bombeo, la tranutac1ón
ante el poder ejecutivo federal de una concesión especial para_ el uso de l~s
aguas del río San Pedro y la asignación de un subsidio e~ efecavo,d~ 18 IDJ1
pesos, que se pagarían en un plazo no mayor de tres anos. ~or úlamo, se
aseguró que "la empresa gozará por todo el tiempo de su concesión y en_ :avor
de los empleados y operarios que se ocupen en sus talleres, de la exenc1on de
todo impuesto personal y sobre sueldos que se decretare para el estado Yel
municipio"55•
Así alentada, con facilidades y estímulos que rebasaban el trato ya de por
sí generoso que se daba de ordinario a los inversionistas, la empresa del
Central puso de inmediato manos a la obra. A fines de 1899 el gobernador
anunciaba al terminación de las obras de terracería, el armado de las vías del
patio de maniobras y el arranque de las obras de construcción de los
edificios56• En su informe de actividades correspondientes a ese mismo año,
por su parte, la empresa decía que en Aguascalientes se construía a m~chas
forzadas "una Casa Redonda para máquinas nuevas", la cual contaría con

�24

Siglo XIX. Cuadernos

todos los adelantos técnicos imaginables en laépoca y superaríaen importancia
a la de la ciudad de México57 •
En agosto de 1900se inauguró el Departamento de Mecánica, considerado
como "el más grande e importante del Central Mexicano", y un mes después
se abrieron el patio general de maniobras y el hospital. En diciembre de 1903,
cuando los Talleres estaban concluidos y se trabajaba en ellos a todo vapor,
el número de operarios y empleados ocupados era de 1 073, lo cual hacía de
ellos el segundo establecimiento industrial del estado, atrás tan sólo de la
fundición de los Guggenheim, que ocupaba 1 500 trabajadores58•

4. MINERIA Y METALURGIA
El más importante de todos los establecimientos industriales que hubo en
Aguascalientes durante el Porfiriato, el que se convirtió en la representación
misma de los éxitos logrados por el régimen en materia de desarrollo
económico, fue la Gran Fundición Central Mexicana. Con una inversión de
tres millones de dólares, una producción cuyo valor alcanzó casi los 40
millones de pesos al año y una plantilla laboral de más de mil obreros, esta
Fundición fue desde su apertura una de las más importantes del país y una
de las más modernas de toda América. Sin embargo, revelaría también uno
de los defectos más importantes de la política de industrialización
implementada durante el Porfiriato, pues fue incapaz de imprimirle al
desarrollo regional un impulso duradero59•

Contrato y concesiones
Los Guggenheim, que se habían establecido en los Estados Unidos desde
1848 y cuya red de plantas de fundición era una de las más importantes de
ese país, celebraron en 1890 un contrato con el Ministerio de Fomento, que
los facultaba para operar en el país tres fundiciones. Para fines de 1893
habían inaugurado ya su planta de Monterrey y buscaban el lugar más
adecuado para abrir la segunda. Se decidieron por Aguascalientes gracias a
los ricos yacimientos de cobre y plomo que encontraron en el distrito minero
de Ocampo, a unos 50 kilómetros de la ciudad, y al trazo del flamante
Ferrocarril Central Mexicano, que le daba a esa ciudad una ubicación
privilegiadaro.

Gómez Serrano: La industria en Aguascalientes 25

A principios de marzo de 1894, cuando de hecho ya había comprado varias
minas, en Asientos y Tepezalá, Salomón Guggenheim le mando una carta al
gobernador Alejandro Vázquez del Mercado confiándole su decisión de
abrir en el territorio del estado una nueva fundición pero advirtiéndole que
la materialización de este deseo dependía de las "facilidades y excepciones
que el poder público esté dispuesto a conceder al capital". Concretamente le
pedía una muy amplia y prolongada exención de toda clase de impuestos, que
se traduciría para el Estado en una ampliación del "bienestar social" y en un
"aumento de la riqueza pública"61 •
Respetuoso de las formas, el gobernador turnó la carta al Congreso, no sin
antes recomendar a sus miembros el "pronto despacho de un asunto de tan
vitalísimaimportancia". Pocas semanas después e investido de las facultades
que exigía el caso, el gobernador firmaba con Guggenheim un contrato
relativo a la apertura de la segunda de las fundiciones de la familia en México.
Se estipuló que la capacidad de la planta sería de por lo menos 180 toneladas
diarias de mineral y que en su edificación se invertirían un mínimo de 200 mil
pesos. La empresa podría abrir sus propias tiendas de raya, siempre y cuando
el capital de cada una no superara los 12 mil pesos y sus operaciones se
limitaran a los empleados de la negociación. Además, podría utilizar
gratuitamente todos los terrenos y aguas propiedad del Estado o de los
municipios que necesitara y, en caso de que se toparan con la oposición de
un particular, se tramitarían con la mayor celeridad juicios de expropiación
pagada "por causa de utilidad pública". Por último, en cuanto a la más
importante de las demandas, se establecía que los capitales invertidos
estarían exentos del pago de toda clase de impuestos durante un plazo de
veinte años62•
A cambio de todo ello, la empresa contrajo pequeñas obligaciones, como
la de atender en sus instalaciones a los niños de las escuelas públicas del
lugar, la de suministrar todos los datos estadísticos que le fueren demandados
y la de hacer un depósito de 4 mil pesos, "para garantizar el cumplimiento del
contrato".
A partir de entonces, todo caminó sobre ruedas. Se compraron a bajo
precio los terrenos en los cuales se instalaría la fundidora, se expropiaron
otros con el objeto de trazar la vía que comunicaría la planta con las líneas
del Ferrocarril Central, se adquirieron muchas de las más productivas minas
del partido de Ocampo y se iniciaron a muy buen ritmo las obras de

�26

Sig/,o XIX. Cuadernos

edillcación de la planta. Todo ello ante la mirada complaciente del gobierno
y el aplauso de la prensa, que creía que todo ello se traduciría para
Aguascalientes en la apertura de una época de progreso y bienestar.
La planta

El gobernador Vázquez del Mercado, en el informe que leyó ante la
legislatura el 16 de septiembre de 1894, aseguró que la nueva fundición sería
una de las más importantes de todo el país y que muy pronto haría sentir sus
benéficos efectos entre mineros y gambusinos. Un año después, en otra de
sus comparecencias ante el Congreso, anunció que la Gran Fundición
Central Mexicana estaba "próxima a terminar todos los edificios de su vasta
instalación" y que dos hornos estaban ya funcionando, beneficiándose en
ellos el mineral que se traía de Asientos y Tepezalá. En esos lugares, por lo
demás, se observaba el inusual arribo de una gran cantidad de mineros y un
"notable desarrollo" de todos los negocios63•
Las instalaciones de la Fundición fueron erigidas en el antiguo rancho de
El Sillero, a no más de cinco kilómetros al norte del centro de la ciudad. Del
río San Pedro, cuyo caudal era de cierta consideración aún en las épocas de
secas, se tomaba toda el agua que se necesitaba en la planta. En la construcción
de todas la naves y edificios se empleó exclusivamente hierro y mampostería.
La maquinaria, cuyo diseño corrió a cargo de firmas estadounidenses,
presentaba todos los adelantos técnicos imaginables en la época64•
En un principio los minerales tratados provenían tan sólo de fundos
localizados en Asientos y Tepezalá, pero muy pronto empezó a recibirse
mena de Sierra Mojada, Mapimí, Lerdo y otros minerales norteños, así como
de Guanajuato, Pachuca y Angangueo, en el centro del país. Después, a raíz
sobre todo de la ventajosa integración de los Guggenheim a la ASARCO, en
1901, la Fundición Central creció y extrendió su radio de influencia. Llegó
a recibir minerales de Chontalpan, un distrito minero guerrerense situado a
más de 600 kilómetros de distancia65•
Cuando la Fundición Central empezó a trabajar, a mediados de 1895,
contaba con cinco hornos para plomo y tres para cobre, cada uno con una
capacidad de fundición de 50 toneladas diarias, Diez años después eran sólo
seis los hornos activos, pero con una capacidad individual de 250 toneladas
diarias. En 1913, al tiempo que la Revolución volvía obligada la suspensión

Gómez Serrano: La industria en Aguascalientes 27

de los trabajos, se reportaba que la Fundición contaba con ocho hornos para
cobre, con una capacidad conjunta de dos mil toneladas diarias de mineral,
y con dos para plomo, en los que podían fundirse basta 270 toneladas diarias
de mineral. Estos datos indican que la capacidad de la planta casi se
quintuplicó y que el beneficio del plomo fue paulatinamente abandonado en
favor del cobre66•

Minería y ferrocarriles
Tal vez convenga hablar un poco de la simbiosis que se dio entre la extracción
de metales, su beneficio en escala industrial y los ferrocarriles. La rapidez,
la gran capacidad y el bajo costo de este moderno medio de transportación
eran particularmente indicados para las grandes empresas mineras, las cuales
se convirtieron casi de inmediato en una de las principales razones de ser del
sistema ferroviario67•
En un pincipio, la configuración del tejido ferroviario y la existencia de
puntos privilegiados por los diversos sistemas y rutas determinaron los sitios
en los que habrían de erigirse las modernas fundiciones. Además, los
ferrocarriles fueron siempre uno de los principales apoyos de las negociaciones
mineras, pues hicieron posible la explotación de regiones remotas, redujeron
las distancias a los lugares en los que cada fundición encontraba minerales
apropiados, permitieron la importación de maquinaria pesada, volvieron
factible la explotación en gran escala del carbón y permitieron su importación
de los Estados Unidos. A la larga, la simbiosis existente entre minería y
ferrocarriles alcanzó niveles insospechados: de Jas 44 líneas listadas en 1908
por una publicación especializada, 24 estaban parcial o totalmente dedicadas
al arrastre de minerales68•
Por lo que toca a Aguascalientes, la erección misma de la fundición de los
Guggenheim estuvo determinada por el trazo del Ferrocarril Central Mexicano.
Su operación, además, exigió la inmediata construcción de dos ramales, uno
que unía la planta con la línea del Central y otro que partía de la estación de
Rincón de Romos y llegaba hasta Tepezalá, en el corazón de las grandes
minas de cobre que explotaban los Guggenheim en ese municipio. Algunos
años más tarde, en 1903, se inauguró un ferrocarril de vía angosta que iba de
la estación de San Gil a la mina Santa Francisca, la más importante
productora regional de plata. Con ello se perfeccionó el control ejercido por
los Guggenheim sobre la industria minera local y se estrecharon los lazos de
dependencia existentes entre el sistema ferroviario y la industria minera69•

�Siglo XIX. Cuadenws

Gómez Se"ano: La industria en Aguascalientes 29

La producción y su valor

contáramos con estimaciones para la época del producto estatal bruto,
advertiríamos con claridad que una sola empresa aportaba más del 90% y
que, comparadas con ella, todas las haciendas del estado no pasaban de ser
un negocio casero. En 1906 se calculó que el valor de todas alcanzaba los 6
millones de pesos, que por una sintomática coincidencia, son el equivalente
casi exacto, en la época, de los 3 millones de dólares en los que el Censo
Barlow estimó el valor de la Gran Fundición Central Mexicana.

28

Todo sugiere que las actividades en la Fundición Central, pese a los
frecuentes transtomos provocados porlos accidentes ferroviarios, el derrumbe
de algún tiro, la baja momentánea del precio de los metales en el mercado
norteamericano o la descompostura de un horno, mantuvieron un ritmo muy
intenso entre 1895 y 1913. El consumo de coque, por ejemplo, que era el
principal combustile utilizado, fue de 21mil toneladas en el año fiscal 18991900 y de 7 5 mil en 1906-1907; el de carbón de piedra, por su parte, pasó de
14 mil a 32 mil toneladas en ese mismo periodo7º.
En cuanto a la producción, lo primero que llama la atención es la curiosa
curva dibujada por el plomo, del cual se produjeron 6 mil toneladas en 1897
y 14 mil en 1902, cuando se alcanzó la máxima cifra, pero sólo 7 mil al año
siguiente y ni siquiera mil en 1906. De esta manera, la participación de la
Fundición Central en la producción nacional de plomo pasó del 18.7% en
1900 a menos del 1% en 1911. La curva que dibuja el cobre, en cambio, se
mantiene en ascenso casi sin interrupción: 2 mil toneladas en 1897; 8 mil en
1900; 12 mil en 1903 y 17 mil en 1907, cuando se alcanza la cuota más alta.
Estas cifras colocaron a la Fundición Central como la segunda planta
productora de cobre del país, por detrás tan sólo de la Consolidated Coopper
Co., de Cananea. Nuestra planta llegó a aportar, en 1900, el 35% de la
producción nacional de cobre.

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Por lo que toca al oro y la plata, que con propósitos fiscales eran
exportados como añadidos de las barras de cobre y plomo, contamos también
con algunos datos de interés. La producción de plata no dejó de incrementarse:
88 mil kilos en 1897; 210 mil en 1900; 263 mil en 1903 y 436 mil en 1907,
cuando se alcanzó la cuota más alta, equivalente al 22% de la producción
nacional. Por lo que toca al oro, del que sólo se produjeron 272 mil kilos en
1897, se llegaron a producir 1 860 kilos en 1903 y 4 814 en 1907.
Por lo que toca al valor de la producción, las cifras son impresionantes: 5
millones de pesos en 1897; 14 millones en 1900; 20 millones en 1902; 23
millones en 1906 y casi 39 millones en 1907, cuando se alcanzó la cifra más
alta. Estos números son el reflejo de la potencia incontrastable de una
empresa, que durante varias décadas mantuvo en el contexto de la industria
minera nacional una tremenda importancia, pero vistos desde la óptica
económica regional revelan distorsiones que resulta casi difícil imaginar. Si

Ese es el gran problema al que nos enfrenta nuestro análisis, el hecho de
que las actividades mineras y metalúrgicas, que fueron entre 1895 y 1925 el
eje de la economía aguascalentense, no se constituyeron nunca en un polo
dinamizador del conjunto del aparato productivo regional. Durante la época
colonial, la extracción y el beneficio de metales preciosos en Guanajuato,
Zacatecas, Santa Eulalia y otros muchos lugares implicó desde luego el
amasamiento de inmensas fortunas privadas, pero también la canalización de
cuantiosos recursos ala agricultura, la activación del comercio, la construcción
de iglesias y palacios, el reforzamiento de las estructuras económicas
regionales e incluso la consolidación del peso político y la importancia social
de las zonas en cuestión.
Liberada de obligaciones fiscales, dueña de tiendas de raya en las que se
recuperaba buena parte de los salarios que se pagaban, manejada por una
firma que tenía su casa matriz en los Estados Unidos y carente de un
programa que supusiera la articulación con la economía regional, la Gran
Fundición Central Mexicana y el conjunto que formaban los intereses
Guggenheim en Aguascalientes representan un caso distinto por completo.
Administradas de hecho como un apéndice de la gran industria minera
norteamericana, las minas y la Fundición de Aguascalientes no supusieron
nunca la ampliación del ''bienestar social" y el "aumento de la riqueza
pública" que prometió Salomón Guggenheim en su carta al gobernador
Alejandro Vázquez del Mercado.

5. OTRAS INDUSTRIAS
Fueron muchos los establecimientos industriales que se desarrollaron en
Aguascalientes durante los últimos años del siglo XIX, gracias al trazo de los
ferrocarriles, a la apertura de la Fundición Central, a la explotación en gran
escala de las minas del partido de Ocampo y al entusiasmo con el que el
gobierno del estado repartió exenciones.

�30

Siglo XIX. Cuadenws

Una de las industrias que alcanzaron mayor desarrollo fue la tabacalera,
que por lo demás era característica a nivel nacional por su ubicuidad.
"Difícilmente -dicen los autores de la Historia Moderna de Méxicoexistía una población de mediana importancia que no contara siquiera con
~na manufactura de puros". Después de 1890, superados los obstáculos que
mterponían el aislamiento geográfico y económico, la falta de brazos y la de
capitales, la industria tabacalera entró en un periodo de "franca expansión".
Surgieron en muchas ciudades del país fábricas modernas, la producción se
mecanizó y los cigarrillos engargolados hechos en masa "tendieron a
desplazar a los de hoja y aun mermaron el consumo de puros"71•
En Aguascalientes esta industria llegó a tener cierta importancia. A partir
del exitoso establecimiento de la primera fábrica de tabacos labrados a
mediados de 1872, fueron varios l&lt;;&gt;s capitalistas que hicieron inversiones ~n
este tipo de giros. Según los Anuarios Estadísticos publicados por Antonio
Peñafiel, en Aguascalientes llegaron a funcionar de manera simultánea once
fábricas de tabacos, en las que eran ocupadas unas 300 cigarreras72.

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Gómez Serrano: La industria en Aguascalientes 31

Aguascalientes aportó 7.5 millones, que significaba el 18.7% de la
producción regional74 •
En el caso de los cigarrillos, en cambio, la participación de la localidad fue
siempre mucho más modesta. Los 10 millones de cajetillas producidos
durante 1902-1903, por ejemplo, apenas eran el equivalente del 3.8% de la
producción regional. Pocos años después, los índices de participación serían
aún menores. En el ejercicio fiscal 1909-1910, pongamos por caso, se
produjeron en la región centro un total de 366.5 millones de cajetillas, de las
cuales, las fábricas aguascalentenses sólo aportaron el 1.04%. En resumen,
podemos decir que nuestro estado ocupaba en el contexto de esta industria
un lugar secundario, mucho menos importante que el ocupado por entidades
como Puebla, Sinaloa y Veracruz, pero similar al que detentaban estados
mucho más grandes e importantes, como los de Zacatecas y Jalisco75•

La producción de estos talleres se incrementó de manera sostenida entre
1890 Y 1904, año este último durante el cual la industria vive sus días de
mayor lustre. Son producidos 9.8 millones de puros y 11.9 millones de
cajetillas de cigarros, que en su mayor parte se venden en los estados del
norte. En los años posteriores la actividad de estas fábricas es cada vez menos
intensa: 5.4 millones de cajetillas de cigarros durante el año fiscal 1907-1908
Y 3.1 durante el periodo 1910-1911. La producción de puros también
disminuye, aunque de manera menos acusada: 6.9 millones de unidades
durante el ejercicio 1906-1907 y 6.3 en el periodo 1910-1911, habiéndose
registrado en los años anteriores cifras bastantes caprichosas73.

Entre los muchos fabricantes de tabacos labrados que hubo en
Aguascalientes el más importante fue Antonio Morfín Vargas, un michoacano
nacido en 1854 y establecido en Aguascalientes desde 1874. En febrero de
1879 lo éncontramos asociado con su tío y con Buenaventura Esparza, con
el objeto de "girar en labrados de tabacos de todas clases y en algunos otros
artículos decomercio que accidentalmente puedan ofrecerles ganancias". De
los 12 mil pesos que formaban el capital de la empresa, Morfín Vargas sólo
aportó 676, lo que lo colocaba como un socio muy menor76• A fines de ese
mismo año, sin embargo, se convirtió en el Administrador del establecimiento,
con la encomienda precisa de "conservar y fomentar el giro" e investido de
cuantas facultades juzgara necesarias. Seguía siendo un accionista menor,
pero ahora parecía que el negocio dependía en un alto grado de lo bien
orientado de sus afanesn.

Al parecer, Aguascalientes tenía más importada como productor de puros
~ue como productor de cigarrillos. En la región centro del país, que
1.IIlportaba más del 50% de la producción nacional de tabacos, fueron
elaborados durante el año fiscal 1898-1899 un poco más de 45 millones de
puros, de los cuales nuestro estado produjo 7, equivalentes al 15.65% de la
producción regional. Esta participación adquirió más importancia aún con el
correr de los años, pues todo indica que fueron muchas las fábricas de puros
que en otras entidades cerraron sus puertas. Durante 1909-191O, por ejemplo,
de un total de 40 millones de puros producidos en la región central,

Esta fábrica que fue bautizada con el nombre de La Regeneradora, se
convirtió pronto en el establecimiento más importante de su tipo que había
en Aguascalientes. En agosto de 1885 los Morfín se quedaron con todas las
acciones y algunos años después Morfín Vargas le compró a su tío su parte
y se transformó en el dueño único de la ya acreditada fábrica. En 1895,
cuando las alcabalas fueron abolidas en Aguascalientes y se abatieron las
barreras proteccionistas, se calculaba que en La Regeneradora eran producidas
anualmente 5.1 millones de cajetillas de cigarros, 285 mil cajas de puros
recortados, 100 mil puros de perilla y 8 mil libras de tabaco cernido. Todo

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�32

ello con un valor comercial de más de 100 mil pesos, incluidos los 15 mil
pesos que eran el valor de los timbres y otros derechos federales78•

acabaría en manos de Carlos García, a quien se la vendió el banco, en
diciembre de 1910, en poco más de 51 mil pesos81•

En la fábrica eran anualmente consumidas 228 mil libras de tabaco; 2 273
resmas de papel; 1 300 cajas de madera; 65 mil anillos para envase y otras
materias primas, todo con un valor de 42 mil pesos. Los 31 Ooperarios que
prestaban sus servicios en la fábrica -240 mujeres y 70 varones- trabajaban
unos 290 días al año y se calculaba que sus jornales hacían un gran total de
más de 25 mil pesos (en promedio, 30 centavos diarios por obrero). De esta
manera, Morfín ganaría con su fábrica de tabacos unos 18 mil pesos anuales,
"suficientes-decían sus enemigos-para satisfacer el sueldo de dos ministros
o para cubrir los gastos de instrucción del Estado''79_

Alimentos y bebidas

Esta fábrica, que aportaba más o menos el 70% de la producción estatal
de tabacos labrados, contaba con la maquinaria y los enseres más modernos
de la época. Había dos torcedoras marca Comas, dos secadoras francesas,
dos picadoras alemanas y una francesa, tres molinos para tabaco
acondicionados con caldera y motor, varias máquinas para cortar papel y
otros muchos artefactos. La cantidad de marcas de cigarrillos registradas era
realmente notable: Flores de Abril, Independencia, Toreo Rojo, Ciclón, La
Criolla, El Regenerador, La Paz y muchas más. Su calidad, y desde luego su
precio, dependían en mucho de la envoltura, que podía ser de vulgar hoja de
maíz, de papel de arroz de fabricación nacional o de fino papel catalán. En
el caso de los puros de perilla, que eran los más baratos, la variedad era
también enorme: Cafeteros, Banqueros, Caramelos, Superiores, Glorias de
Porfirio Díaz, etcétera. Con los puros recortados, que eran relativamente más
finos y que eran consumidos por un público en cierta forma selecto, el
número de marcas registradas era mucho menor.

En la región de Aguascalientes, en la que tradicionalmente se producían
grandes cantidades de trigo, funcionaron a lo largo de todo el siglo XIX
muchos molinos fabricantes de harina. Viejos molinos de piedra, dueños de
una tecnología que provenía de la época colonial, pero cuyas harinas eran las
únicas que conocían los consumidores de las ciudades. De hecho, casi todas
las haciendas más grandes e importantes contaban con el suyo.

La fábrica, con todas sus mejoras y existencias, le fue vendida en marzo
de 1904 a Elías R. Guerra, un versátil hombre de negocios que era dueño,
1 ti

G6mez Serrano: La industria en Aguascalientes 33

Siglo XIX. Cuadernos

entre otras cosas, de casi todos los molinos de nixtamal instalados en la
ciudad de Aguascalientes80• Guerra estaba decidido a hacer de su fábrica la
más importante productora de tabacos labrados de la región, pero, debido a
la severidad de la crisis económica por la que atravesaba en esos años el país
y a la falta de capital, se vio envuelto muy pronto en serias dificultades
financieras, hasta el punto de que el Banco de Londres y México, su principal
acreedor, logró que fueran embargados muchos de sus bienes. La fábrica

En esta rama de la actividad industrial se operaron algunos cambios de gran
importancia. En las ciudades, con el propósito de atender las necesidades de
la población asalariada, aparecieron modernas fábricas de derivados de
maíz, de aguas gaseosas, de cerveza y de hielo; molinos de nixtamal y
tortillerías que no desplazaron las tortillas hechas a mano, pero que ganaron
un mercado importante; panaderías cuyos hornos de vapor eran capaces de
satisfacer las demandas de un mercado que en pocos años creció muchísimo.

Con el tendido de vías férreas y la regionalización consiguiente de los
mercados, sin embargo, las harinas salidas de estos molinos se alejaron cada
vez más de las normas de calidad que rápidamente se impusieron. En casi
todas las ciudades más importantes de la república se instalaron modernos
molinos de trigo, de los cuales salían harinas mucho más blancas y finas que
las hasta entonces consumidas, y fábricas de productos derivados del maíz,
como el almidón y la dextrina, lo que se tradujo en una sensible modificación
de los hábitos de consumo de la población y en la práctica desaparición de
los centenarios molinos de piedra de las haciendas.
En Aguascalientes, el artífice y el beneficiario de este cambio fue John
Douglas. Nacido en Inglaterra en 1840 e instalado en México desde 1876,
Douglas se dedicó durante muchos años a diversas actividades industriales.
En Durango participó en la reedificación de una fábrica de hilados y tejidos,
en Gómez Palacio instaló un molino de trigo, cuya explotación le resultó muy
provechosa, y en Torreón fundó una fábrica de jabón llamada La Alianza82•
A mediados de 1895, al mismo tiempo que se encendían los hornos de la
Gran Fundición Central Mexicana, Douglas ponía en actividad su moderno

�34

Siglo XIX. Cuadernos

molino decilindros. Sus harinas, blancas y finísimas, desplazaron rápidamente
las provenientes de los antiguos molinos de piedra, y la nueva fábrica se
convirtió en pocos meses en el destino obligado de buena parte de la
producción regional de trigo. Douglas, que era un hombre audaz y dotado de
una gran agudeza en materia de negocios, advirtió pronto que era posible
ampliar y mejorar su fábrica, hasta convertirla en una de las más grandes e
importantes del centro del país. Necesitaba, sin embargo, que el gobierno del
estado lo protegiese, lo librase en lo posible de los siempre odiosos pagos de
contribuciones y lo hiciese objeto de un trato preferente, como correspondía
a su rango de gran inversionista.
El 12 de diciembre de 1896, en una carta que le mandó al gobernador
Rafael Arellano, Douglas declaró que tenía planes de agregar a su molino una
fábrica de almidón, dextrina, maizena, harina de maíz "y todos los demás
productos que de esta semilla se puedan obtener", así como algunas "prensas
para extraer aceites vegetales". Todo ello suponía una inversión de por lo
menos 40 mil pesos, así como la pronta contratación de 60 obreros. Pero antes
era necesario "obtener algunas prerrogativas, que sin perjudicar los intereses
del erario sean una garantía para emprender los trabajos de la magnitud de
la que pretendo". En concreto, Douglas pedía que la nueva empresa fuese
declarada libre del pago de toda clase de contribuciones durante diez años y
que el molino de harina que estaba ya activo pagase sus impuestos de acuerdo
con una cuota anual fija83•
Los miembros de la comisión de hacienda del Congreso, a los que fue
turnada para su estudio la solicitud, no encontraron "inconvenientes en
acceder a esta solicitud", puesto que los sacrificios a que se obligaba el erario
se verían compensados con creces por el aumento de la riqueza pública. De
esta manera, las bases sobre las cuales creyeron que el gobernador debía
pactar con Douglas se ajustaron punto por punto a lo solicitado por el inglés,
con la salvedad de un pequeño depósito de 1 500 pesos que garantizaría "el
cumplimiento del contrato". Finalmente el convenio se firmó el 24 de
diciembre de 1896, apenas doce días después de que Douglas enviara al
gobernador su solicitud. En sí misma, esta insólita celeridad revela el gran
interés que tenía el gobierno en todo lo relacionado con el desarrollo
industrial de la entidad84•
La nueva fábrica se erigió al oriente de la ciudad, en unos terrenos muy
amplios que para el efecto compró Douglas. De hecho, la adquisición de

Gómez Serrano: La industria en Aguascalientes 35

huertas y solares urbanos, que luego convertía en fraccionamientos y
avenidas, fue otro de los giros en los que Douglas se interesó. Andando el
tiempo, abriría una avenida que comunicaba su fábrica con el centro de la
ciudad y que fue bautizada con el nombre de uno de sus más importantes
protectores y amigos, el gobernador Alejandro Váz.quez del Mercado.
En junio de 1897, cuando legalmente se estableció la sociedad encargada
del manejo de su fábrica, se declaró que su capital era de 100 mil pesos, la
mitad de los_cuales estabap invertidos en "el molino de cilindros para moler
harina" que estaba ya activo85• En noviembre de 1903, sin embargo, se
calculó que los activos de la negociación tenían un valor de 235 mil pesos.
A los 58 mil pesos del molino se agregaban 67 mil de la fábrica de almidón,
27 mil de la maquinaria de vapor, 37 mil de las existencias de maíz y trigo
y algunas otras partidas menores86•
La marcha de la negociación era bastante buena, tanto que Douglas logró

interesar a Antonio Loeffler, un inversionista alemán, y a José L. García, el
acaudalado dueño de la hacienda de Trancoso, en su proyecto. Entre los tres
constituyeron, a fines de 1903, una sociedad denominada Fábrica de Harinas
y Almidón La Perla, cuyo objeto era comprar las fábricas de Douglas, hacer
nuevas inversiones, elevar la producción y "fabricar los derivados industriales
secundarios que puedan extraerse del maíz y el trigo destinados a la
fabricación de harina y almidón". El capital de la nueva sociedad era de 400
mil pesos, dividido en cuatro mil acciones de cien pesos cada una. Dooglas
se quedó con dos mil títulos, representados por el valor de las fábricas,
mientras que Loeffler y García se quedaron con mil cada uno y se obligaron
a exhibir de inmediato y en efectivo el 20% de su valor87.
El propósito de reforzar el capital de la empresa y de practicar en ella
"grandes e importantes modificaciones" ya era del conocimiento del gobierno.
De hecho, Douglas y sus socios anunciaron que se invertirían más de 150 mil
pesos, que se contratarían nuevos trabajadores y que su negociación sería "un
factor para el progreso y engrandecimiento del estado". A cambio, desde
luego, se pedían las consabidas dispensas fiscales. El gobierno, que se creía
obligado a apoyar todas las negociaciones "que significaran progreso y
adelanto", concedió lo solicitado y firmó con los interesados, en marzo de
1904, el correspondiente contrato88•
De esta manera, La Perla se consolidó como una de las empresas más

�36

Siglo XIX. Cuadernos

fuertes del Estado y como una importante fuente de empleos. Técnicamente,
la empresa estaba a la altura de las mejores de la época. Su molino contaba,
entre otras cosas, con un motor a vapor de 80 caballos de fuerza, dos calderas
de igual capacidad, dos limpiadoras de trigo y un purificador de salvado. En
la fábrica de almidón había otras dos calderas con una capacidad cada una de
180 caballos de fuerza, una quebradora, una prensa de aceite y otra para
pasta, dos pequeños motores de vapor y otras muchas máquinas e
implementos89•
5. CONSIDERACIONES GENERALES
Hagamos ahora un ejercicio de recapitulación y preguntémonos por las
características más sobresalientes del poceso de industrialización vivido por
Aguascalientes durante el Porfiriato. Lo primero que salta a la vista es el
hecho de que ese proceso registra unos cuantos aciertos importantes y un
gran número de experimentos fallidos. En efecto, al lado de la Gran
Fundición Central Mexicana, los Talleres Generales del Ferrocarril Central
Mexicano y el molino La Perla, proyectos que coronó el más rotundo de los
éxitos, encontramos una gran cantidad de empresas cuyos ambiciosos planes
nunca rebasaron el papel. Fábricas de loza fina que competirían con las
mejores del país, ladrilleras dotadas de potentes y modernos hornos,
gigantescos pabellones en los que serían armadas calderas y otras máquinas
igualmente sofisticadas. En fin, proyectos que teniendo a la vista los activos
hornos de la Fundición Central o las potentes máquinas salidas de los
Talleres del Central se antojaban creíbles, pero que por falta de recursos y de
viabilidad no pudieron concretarse.
La fiebre industrializadora fue particularmente virulenta durante los
primeros años del siglo XX; los proyectos más ambiciosos fueron planteados
y el gobierno los estudiaba con interés, y aún ofrecía su apoyo, porque estaba
convencido de que en la edad de la paz y el progreso el éxito era el corolario
lógico, y casi inevitable, de cuanta iniciativa planteaban los particulares.

Por otra parte el esquema que rigió la industrialización supuso la erección
de fábricas modernas y organizadas con los criterios propios de la época y,
al mismo tiempo, la supervivencia de fonnas de producción precapitalistas,
ajenas por completo a la lógica del mercado. Los antiguos talleres de
artesanos, residuo de una mentalidad que afines del siglo XIX se consideraba
caduca, sobrevivieron al embate de la modernidad y siguieron siendo una

Gómez Serranc: La industria en Aguascalientes 37

importante fuente de empleos. En cierto momento, cuando P~o Comú Y
Luis Stiker instalaron su fábrica de hilados y tejidos de San Ignacio, muchos
fabricantes de jorongos, frazadas y rebozos creyeron que había llegado su
hora, pero pronto tuvieron oportunidad de convencerse de que no era así Y
de que seguía habiendo clientes para sus productos. Podríamos entonces
decir que el desarrollo industrial de Aguascalientes era desigual. Desigual en
cuanto al monto de los capitales invertidos, en cuanto a la tecnología
utilizada, en cuanto a las formas de organización del trabajo, etcétera. En
efecto, ¿qué había en común entre la mina Santa Francisca, la mayor
productora de minerales de la región, y las jaboneras en las que a fines del
siglo XIX se respetaban todavía las antiguas jerarquías y se seguía hablando
de maestros, oficiales y aprendices?. Nada, salvo que compartían un mismo
espacio geográfico. En realidad, pertenecían a dos épocas y a dos modos de
producción completamente distintos.
Esta dualidad se repite en el caso de la relación entre la industria y los
mercados. Tenemos por un lado que la gran industria metalúrgica exportaba
sus productos a los Estados Unidos y que estaba convertida en uno más de
los eslabones del gran circuito económico mundial, y por el otro que los
pequeños talleres no traspasaron nunca las fronteras regionales. En alguna
medida, fenómenos como el de la introducción de ferrocarriles y la abolición
de las alcabalas, que se juzgaban verdaderos termómetros del progreso Yque
eran conditio sine qua non del establecimiento de fábricas modernas, eran
para los artesanos un nuevo descalabro. Los talleres sobrevivían gracias a la
sobreprotección de que eran objeto los mercados regionales, y todo lo que
oliera a liberalización y a competencia se traducía para ellos en menoscabo.
Manuel Jacinto Guerra, el dueño de la fábrica de jabón levantada en el
Mesón de los Sauces, lo entendía perfectamente; cuando vio llegar el
ferrocarril supo que los días de su negociación estaban contados Yque otro
tanto les esperaba a los que como él eran hijos del antiguo sistema
proteccionista. Lo que no adivinó fue que la industria conocería un nuevo
periodo de auge, sólo que fincado sobre bases completamente distintas a las
hasta entonces vigentes.
En cuanto a la política instrumentada por el gobierno en materia de
fomento industrial, puede advertirse la existencia de dos etapas claramente
distintas: una primera que pudiera definirse como proteccionista, que tenía
en las alcabalas su mejor instrumento y cuyos principales beneficiarios

�38

Siglo XIX. Cuadernos

fueron los artesanos, y una segunda inscrita en la más pura tradición liberal,
que se limitó a dejar hacer y a allanar el camino que habrían de recorrer los
inversionistas. Hay que aclarar, empero, que esta política no era un invento
de los gobernantes locales sino la simple aclimatación de una idea que fue
adoptada con entusiasmo, aunque con resultados desiguales, por todos los
gobiernos locales y por las dependencias que a nivel federal estaban
encargadas de auspiciar el desarrollo industrial.
El relativo éxito del caso de Aguascalientes se fincó no tanto en el hecho
improbable de que sus políticos hayan dado muestras de un talento o una
sensibilidad excepcionales, cuanto en la existencia positiva de condiciones
geográficas y económicas que favorecían al estado. Esencialmente, su
ubicación en la frontera que compartían el Bajío -tradicional granero del
país-, el Occidente -asiento de muchas ciudades importantes- y la zona
minera del norte. Esta estratégica ubicación cobró todavía más importancia
después de que el Ferrocarril Central tendió sus líneas troncales y le asignó
a Aguascalietes el papel de regulador del tráfico, tanto del que iba a Ciudad
Juárez como del que tenía por destino final el puerto de Tampico.
Porúltimoconvieneinsistirenqueeléxitodelapolíticadeindustrialización
alentada por los gobernantes de Aguascalientes fue efímero y relativo.
Efímero porque empresas tan importantes como las fundadas porGuggenhei.m,
que en la época porfiriana se contaban entre las más modernas del país,
apenas lograron mantenerse activas durante treinta años. Y relativo porque
las grandes sumas invertidas por los capitanes de industria no lograron
imprimir al desarrollo regional un carácter nuevo y permanente, y también
porque las condiciones de vida y trabajo imperantes en el estado no se vieron
alteradas de manera sustancial.

..

Fue como si esas empresas hubieran tocado apenas la epidermis de nuestra
estructura económica y social: no echaron raíces profundas, no lograron
dinamizar de una manera permanente las actividades productivas y
distributivas del entorno, no se tradujeron en mejores niveles de vida para la
clase trabajadora. A la postre, lo que en cierto momento tuvo el aspecto de
verdadero parteaguas histórico, reveló su consistencia de espejismo: el
espejismo nacido de una mentalidad poseída por la fiebre del desarrollismo.

Gómez Serrano: La industria en Aguascalientes 39

NOTAS
l. Véase el texto del "aviso" publicado en El Patriota, 25-XI-1847.

2. Agustín Velázquez Chávez (selección y notas), Don José Maria Chávez Alonw,.
SembianyJs, iconografía y documentos, México, Editorial Cultura, 1983, p. VIII.
3. El Porvenir, 14-X-1860.
4. Manuel Jacinto Guerra, Diario PersoTllll, 1855-1903, mecanoescrito inédito, copia
facilitada por el lng. Enrique Guerra, pp. 23-35.
5. !bid.. pp. 58 y 69.

6. /bid., pp. 86 y 95-96.
7. Daniel Cosío Villegas, Historia Moderna de México, El Porftriato, Vida Económica,
México, Editorial Hermes, 1974, pp. 339-340.
8. !bid., pp. 344-345.
9. Joseph Quijano Velarde, por ejemplo, le vendió cinco solares, que se_comprometió a
entregarle a fines de agosto de 1798 "limpios de magueyes". Véase la escntura de compraventa en AHEA-FPN, Notario José Luis Ruiz de Espana. 1796, 8, 14f-v.
10. AHEA-FPN, Notario José Luis Ruiz de Esparza, 1800, 92, 153v-155f.
11. Robert A. Potash, El Banco de Avío de México. El fomento de la industria, 182/-1846,
México, Fondo de Cultura Económica, 1959, pp. 12-14.
12. !bid., pp. 17-18.
13. !bid., p. 25.
14. Charles A. Hale, El nacionalismo mexicano en la época de Mora, 1821-1853, México,
Siglo XXI Editores, 1972, pp. 261-262.
15. Henry George Ward, México en 1827, México, Fondo de Cultura Económica, 1981 , p.
675.
16. Francisco García, Memoria Administrativa, 1829-1834, p. 18 de la de 1831.
17. Elcontratodecompra-ventaenAHEA-FPN, Notario JoséMaríaCalvillo, 1833,s.n., 193198.

�40

Siglo XIX Cuadernos

18. Joaquín de Avila et. al., ''Noticias estadísticas del Departamento de Aguascalientes
correspondientes al año 1837. Primer Cuadro Estadístico del Departamento de
Aguascalientes", en Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, vol. 1,
núms. 8 y 9, enero-febrero 1850, pp. 182-183.
19. Cfr. Jesús Gómez Serrano, "El fraccionamiento de la Hacienda Nueva, Aguascalientes
(1856-1863)", en Relaciones, núm. 21, invierno de 1985, pp. 115-126.
20. El Porvenir, 7-ffi-1861.
21. El Porvenir, 21-ffi-1861.

G6mez Serrano: La industria en Aguascalientes 41

34. La relación de los acreedores en AHEA-FPN, Notario Alberto M. Dávalos, apéndice del
protocolo correspondiente a 1909, foja 211.
35. Copia de los acuerdos a los que arribaron los Comú y sus acreedores en/bid., fojas 211213.
36. AHEA-FPN, Notario Luis Carrillo, 1913, 56, 10-20.
37. Ciro Cardoso (coordinador), México en el siglo XIX, /821-1910, Historia económica yde
la estructura social, México, Nueva Imagen, 1980, pp. 439-441.

22. El Republicano, 24-IV-1879.

38. Femando Rosenzweig, "El desarrollo económico de México de 1877 a 1911", en El
Trimestre &amp;onómico, Vol. xxx:m, p. 415.

23. Eduardo J. Correa, Un viaje a Tennápolis, México, Ediciones Botas, 1937, pp. 148-150.

39. Cosío Villegas, p. 314.

24. Estos datos y observaciones provienen en parte de 11Da visita al lugar y en parte del
''Inventario de las existencias, bienes muebles e inmuebles de la fábrica de San Ignacio,
de los señores hijos de Pedro Comú", practicado en julio de 1909. Se localiza en AHEAFPN, Notario Alberto M. Dávalos, apéndice al protocolo de 1909, fojas 214-219. Según
este inventario el valor de la fábrica, incluidos la presa y los terrenos, era de casi 308 mil

40. Marco Bellingeri, Las haciendas en México, El casode San Amonio Tochatlaco, México,
INAH, 1980, pp. 33-34.

pesos.

41. El Republicano, 10-11-1878.
42. El Republicano, 17-11-1878.

25. !bid.

43. La estimación fue hecha por Martín R. Pilón y se publicó en El Republicano, 3-ffi-1878.

26. !bid.

44. El Republicano, 24-11-1878.

27. Véase el "Cuadro estadístico de la industria de tejidos de lana y algodón en la República
Mexicana",en:EstadísticadelaRepúblicaMexicana.Estadoquegoordanlaagricultura,
industria, minería y comercio. Anexo número 3 a la Memoria de Hacienda del año
económico de I 877-I 878, México, Imprenta de Ignacio Cumplido, 1880. Estos datos se
repiten en el Directorio Estadístico de la República Mexicana de 1899 y en El
&amp;onomista Mexicano, 12-X-1889.

45. El poder que se le otorgó en AHEA-FPN, Notario Candelario Medina, 1878, 23, 30-31.

46. El contrato se publicó en El Republicano, 21-IV-1878.
47. El Republicano, 9-Vl-1878.
48. El Republicano, 22-V-1881.

28. Cfr. Jorge Durand, los obreros de Río Grande, México, El Colegio de Michoacáo, 1986,
cap. l, pp. 23-44.
29. !bid.
30. La übenad en México, l 2-VIl-1868.

49. Laura Elena Dávila Díaz de León y María Estela Esquive! Reyna, losferrocarriles Y sus
trabajadores. Aguascalientes, 1883-1928, tesis de licenciatura, UAA, 1981 pp. 24-26.
50. Cosío Villegas, pp. 519-520.
51. !bid.

31. AHEA-FPN, Notario Candelario Medina, 1869, 80, 186-189.
52. R Arellano, Memoria administrativa, 1881-1883, p. 29.
32. AHEA-FPN, Notario Candelario Medina, 1870, 142, 298-300.
33. AHEA-FPN, Notario Candelario Medina, 1871, 8, 6-10.

53. Manuel Jacinto Guerra, p. 45.

�42

Siglo XIX. Cuadernos

Gómez Serrano:

Úl

industria en Aguascalientes 43

54. JuanFelipeLealyMarioHuacujaRountree,EconomfaysistemadehaciendasenMéxico,
La hacienda pu/quera en el cambio. Siglos XVIII, XIX y XX, México, Ediciones Era, 1982,
pp. 67-69 y 74-75.

74. /bid.

55. El contrato firmado entre el gobierno del estado y la compañía del Ferrocarril Central se
fechó el 23 de septiembre de 1897; puede verse en R. A.rellano, Memoria administrativa,
1895-1899, anexo núm. 68.

76. AHEA-FPN, Notario Miguel Collado, 1879, s. n., 20-21.

56. !bid., p. XXXI.

75. lbid.

77. AHEA-FPN, Notario Heraclio Zepeda Garibay, 1879-1880, s. n., 55-57. (Nótese que el
hecho, inusual en la ápoca, de haber acudido ante el notario para conferir este poder de
administración es revelador de la importancia que tenía el negocio y del cuidado puesto
por los socios en su manejo).

57. Dávila y Esquive!, pp. 30-31.
78. Toda esta información en El Radical, 5-V-1895.
58. !bid.
59. Jesús Gómez Serrano, Aguascalientes: imperio de los Guggenheim, México, SEP-FCE,
1982, Col. SepOchentas, núm. 43.

79. /bid. (Las cifras relativas a la producción y el consumo se basan en la manifestación
presentada por Morfín a la Tesorería General del Estado el 19 de diciembre de 1894).

80. AHEA-FPN, Notario Mariano Ramos, 1904, 30, 39-41.
60. Isaac F. Marcosson, Metal Magic. 1ñe story of the American Smelting and Refining
Company, New York, Farrar, Strauss &amp; Co., 1949, pp. 24-52.
61. La carta de Guggenbeim al gobernador en AHEA-FSG, 9, 43, 1894.

81. AHEA-FPN, Notario Alberto M. Dávalos, 1910, 110, 231-237.
82. Luis Augusto Kegel, "D. Juan Douglas", en Provincial, tomo V, núm. 18,junio-juliode
1944, s. f.

62. El contrato se publicó en El Republicano, 22-IV-1894.

11

83. La carta de Douglas al gobernador en AHEA-FPL, 128, 477, 2.

11 J

63. El Republicano, 30-IX-1894.

84. Todo esto en /bid.

11

64. Gómez Serrano, pp. 231-245.

11

85. AHEA-FPN, Notario Alberto M. Dávalos, 1897-1898, 309, 26.
65. lbid.

1

86. AHEA-FPN, Notario Alberto M. Dávalos, Apéndice Il al Protocolo de 1903, foja 411.

..t,,.

66. !bid.

87. AHEA-FPN, Notario Alberto M. Dávalos, 1903, 146, 99-103.

11: 11

67. Marvin Bemstein, 1ñe Mexican Mining lndustry, 1890-1959, State University ofNew
York, 1964, pp. 32-33.

88. AHEA-FPN, 128, 477, 5 y El Republicano, 6-ill-1904.

1111

68. Datos de la edición correspondiente a 1908 del Mexican Year Book, recogidos en /bid.

89. Cfr. el informe que se conserva en AGN-Ramo Trabajo, 1923-1925, 682, 5.

t1

69. Gómez Serrano, pp. 200-205.
,., 1

70. Todos los datos relacionados con el consumo y la producción en /bid., pp. 245-268.
71. Cosfo Villegas, p. 362.
72. Datos recogidos en las Estadísticas económicas del Porjiriato, México, El Colegio de
México, 1965.
73. /bid.

�LA DECADA DE 1870 Y LA TRANSICION
AL CAPITALISMO EN SONORA

Juan José Gracida*

l. ELEMENTOS QUE TRABABAN EL PROCESO DE TRANSICION

El estado de Sonora, a lo largo del siglo XIX, albergaba una sociedad inmersa
en la transición al capitalismo. Sus estructuras coloniales iban cediendo su
lugar a las nuevas formas de organización social.
Durante este proceso Sonora se vio sujeta a la pérdida de parte de su
tenitorio--con los tratados de Guadalupe Hidalgo de 1848 y de la Mesilla de
1853-y a las amenazas a su integridad territorial y política que significaron
las invasiones filibusteras de 1852 a 1857, la invasión de los franceses con
el Imperio de Ma:ximiliano de 1865 a 1866, y los intentos norteamericanos
por obtener otras porciones del norte de México tras el Tratado de La Mesilla.

,.

Así pues, los embates del exterior y los problemas del interior -que
analizaremos más adelante- fueron superados gracias a las fuerzas internas
que impulsaron la transformación del país y del estado. Estas fuerzas no
fueron suficientes, empero, para enfrentar todos los conflictos surgidos a raíz
del rompimiento del orden colonial sino hasta finales del siglo XIX, cuando

* Centro Regional Hennosillo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Extraído del capítulo 1de "Historia del Ferrocarril de Sonora bajo la propiedad del Atchison,
Topekaand SantaFeR.R. (1880-1897)", tesis de maestría, Universidad Nacional Autónoma
de México, 1994.

�46

Sig/.o XIX. Cuadernos

se conjugaron para solucionar los problemas de la transición que se arrastraban
durante la centuria 1•
Al llegar a la década de los 70, Sonora todavía sufría los efectos
ocasionados por los dieciséis meses de guerra de la intervención francesa ( l
de marzo de 1865 a 1 de septiembre de 1866). Fue un lapso que, aunque de
poca duración, dividió a la sociedad y fue muy destructivo económica y
socialmente, lo que -entre otras cosas- se tradujo en una baja demográfica:
de 146 819 habitantes en 1862 a 112 636 en 1868.

MAPAJ

PROVINCIAS ASIOGRAFICAS DE SONORA

EUA

A

La lucha también provocó la profundización de los problemas que el
estado había tenido a lo largo del siglo XIX, producto de las diferentes luchas
internas y externas que se habían librado en su territorio 2•

.

Santa Ana

[fil

IJJ

Moctezuma

~

1
u

l. La crisis financiera del gobierno estatal, causada por la paralización
económica derivada de la guerra, la escasa asistencia federal, una atrasada
administración y una legislación que no permitían al gobierno obtener
recursos suficientes para la administración y, menos todavía, para el
fomento4•

3. La guerra contra los apaches, los cuales con sus incursiones desde la
década de los 30 habían provocado el abandono y paralización de las
actividades económicas del norte y noreste del estado6 (mapa l).

Nacozari

.

Los problemas que vivió Sonora supusieron la destrucción del antiguo
sistema y, dentro de este proceso, el de la formación del mercado interno 3•
Las principales dificultades a las que se enfrentó la sociedad sonorense al
llegar los 70, y que de una u otra manera reflejaban la transición, fueron:

2. La baja demográfica sufrida a lo largo del siglo y acelerada después de la
década de los 50 (ver cuadro), ligada a la pérdida de La Mesilla, la fiebre del
oro de California, la guerra de intervención francesa, las luchas civiles
internas y los combates contra los grupos indígenas, lo que aceleró la
emigración a California y Arizona5•

.

Prieta

I Sierra Madre Occidental
A Z.Ona de Barrancas
11 Sierras y Valles Paralelos
m Desierto de Sonora
IV Faja Costera del Golfo de
California

�48

Siglo XIX. Cuadernos

HABITANTES DEL ESTADO DE SONORA(l850-1870)

MAPA 2

Año

Habitantes

Fuente

1850
1853
1862
1868
1871
1878

147 133
139 374
146 819
112 636
108 211
110 837

Aguilar
S. M. G. Estadística
Sría. de Fomento
La Estrella de Occidente
García Cubas
Sría. de Fomento

SONORA EN 1880

... ...

Fuente: Francisco R. Almada, Diccionario de Historia y Geografía Sonorense,
Hermosillo, Gobierno del Estado de Sonora, 1985, p.155.

4. La guerra Yaqui y Mayo, forma de resistencia al violento avance
colonizador que sobre las tierras de estos grupos realizaban comerciantes,
hacendados y militares. Para incorporarlas a la producción mercantil, se
desencadenó una guerra generalizada que duró todo el siglo y que, en ciertos
años, se recrudecía. Lo anterior convertía a los territorios yaqui y mayo en
una frontera interna en la parte sur del estado, la que no permitía la
comunicación con la planicie costera de Sonora. Afectaba además las
actividades de las haciendas y minas de una región donde los yaquis eran la
principal mano de obra7 (mapa 2).
5. Debido a la desarticulación ocasionada por las guerras y luchas en que se
vio envuelta, Sonora cayó en el estancamiento económico. La paralización
de las principales actividades económicas comprendió:
a) la minería, reducida a la que se practicaba en los distritos de Altar,
Atamos, Ures y Hermosillo, que eran los que se encontraban más resguardados
de los ataques de apaches, yaquis y mayos, y cuya producción se exportaba
principalmente por el puerto de Guaymas. Sufría además, como el resto del
país, la aplicación de un código de mineóa obsoleto que la paralizaba e
impuestos gravosos que la desestimulaban. En lo interno, aparte de la guerra
apache y yaqui -que convirtieron en inseguras muchas de las regiones

[I]I] 1.0NA DE CONFLICTO
~ 1.0NA DE COMERCIO Y CORREDOR COMERCIAL

lI!] 1.0NA DE CONFLICTO Y CONTROL YAQUJ Y MAYO

�50

Siglo XIX. Cuadernos

mineras- se sufría la falta de una infraestructura financiera y material (como
en comunicaciones) que hubiera permitido tornar viables los proyectos
mineros8 •
b) La agricultura, atrasada, dedicada en su mayoría a la satisfacción del
pequeño mercado local y de autoconsumo. Lo único que se exportaba era la
harina de trigo al noroeste del país y Arizona9• La ganadería sufrió una
disminución muy importante por las guerras apaches, civiles y de Intervención
(el ganado era objeto de rapiña por los diferentes grupos, que lo usaban para
alimentarse o consumirlo de diferentes maneras), y debido a la epidemia de
epizootia 1°.
c) El comercio, que se vio afectado por la falta de circulante monetario, la
carencia de medios de comunicación aptos y la falta de seguridad en los
caminos, así como por diversos impuestos (entre ellos las alcabalas), que lo
desalentaban 11 •
6. Otro de los problemas a los que se enfrentó Sonora, paradójicamente por
ser un estado minero, fue la escasez de circulante.
7. La falta de medios de comunicación y de seguridad en los caminos no
permitían integrar un mercado interior, al no lograr articular las diferentes
regiones y no hacer posible la circulación de la producción: se imposibilitaba
así el desarrollo de la minería, la agricultura y el comercio.

.. '

Como es evidente, los problemas estaban interrelacionados y tenían que
ver con la transición y la formación de un mercado interno. En este mercado
las diferentes leyes y códigos, herencia de una legislación colonial que no
permitía salir de la bancarrota al presupuesto estatal, se traducían en fuertes
impuestos federales al comercio de Guaymas (lo que paralizaba las actividades
de defensa y fomento, pues no permitía hacer inversiones importantes en la
infraestructura). A su vez, las guerras indígenas contra los apaches, yaquis
y mayos y la falta de una infraestructura de comunicación no permitían
reactivar la economía, ni integrar un mercado regional 12•

Gracida: lA transición al capitalismo en Sonora 51

II. LA TRANSlCION EN EL XIX
El origen de las dificultades que obstaculizaban la transición en Sonora en
la década de los 70-hasta la llegada de los porfiristas al poder- lo podemos
ir rastreando a lo largo del siglo XIX.

La primera de esas dificultades fue la continua bancarrota financiera del
gobierno desde la independencia y la difícil formación del estado de Sonora
en 1830: se contaba con pocos recursos debido al escaso apoyo del gobierno
federal y a los raquíticos ingresos locales 13• Estos recursos fueron insuficientes
para mantener las finanzas públicas por los gastos que generaron las luchas
internas y las campañas durante las diferentes intervenciones y contra los
alzamientos e incursiones de apaches, yaquis y mayos 14•
Desde sus primeros años de vida independiente también se sufrió el
problema de las alcabalas, y la necesidad de su desaparición o disminución
para lograr el fomento del comercio en los puertos, en especial los recién
abiertos de Guaymas y Mazatlán 15•
El estancamiento económico fue provocado por: a) los desajustes en los
circuitos mercantiles; b) la inundación de los socavones de las minas, el
atraso técnico, los problemas para el beneficio, la falta de condiciones para
reactivar este sector y el atraso de la legislación, que ocasionaron el
abandono de muchas minas que solo podían restablecerse con una gran
inversión 16; c) las actividades agropecuarias sufrieron también por los
desajustes y cambios en el estado, aunque la propiedad privada siguió
avanzando sobre la comunal y los restos de la propiedad misional.
Uno de los aspectos que generó enfrentamientos, conflictos, odios,
rencores (y en pocas ocasiones acuerdos), fue la defensa de los grupos
indígenas por sus formas de vida y, por lo tanto, de su derecho de propiedad
sobre la tierra, mientras que los demás sonorenses se consideraban con
derecho a conquistarla, terminando la labor iniciada por los españoles.
Esta lucha también tiene su explicación por el rompimiento del orden
colonial 17, al irse deteriorando los restos de organizaciones como los
presidios militares y las misiones, que habían servido para imponer la
colonización en la tierra de indios y para el mantenimiento de la frontera 18:
los presidios, al dejar de recibir los situados (salario de la tropa), y las

�52

Siglo XIX. Cuadernos

misiones sus sínodos (subsidios anuales). Todo ello acentuó el progresivo
abandono de la frontera.
Esta situación fue aprovechada por los apaches, empujados por la
colonización anglosajona hacia el suroeste norteamericano. Durante la
colonia los apaches habían sido detenidos por los pi.mas de las misiones y por
los presidios. Ante el derrumbe de ambas instancias se vieron en la posibilidad
de atacar a los pueblos del norte y centro-occidente del estado, bajando la
frontera interior, a la par de los yumas y gileños, en el noroeste, que tampoco
habían podido ser conquistados por los españoles19•
La destrucción de las misiones tenía que ver también con el avance de la
propiedad privada sobre sus medios de producción y sobre las tierras de las
comunidades indígenas que vivían en el interior de ellas, por estar ubicadas
en los valles más fértiles y con recursos hidrológicosw.
Yaquis y mayos, al recuperar la posesión de sus tierras, una vez
desaparecidas las misiones y los presidios de los ríos, vivieron a lo largo del
siglo XIX una constante presión sobre sus tierras por parte de los yoris, que
pretendían incorporarlas al mercado y terminar un nuevo proceso de conquista.
Los indígenas lograron mantenerlas bajo su control enfrentando largas y
costosas campañas, manteniendo una frontera interna al sur del estado, en la
planicie costera.
La crisis y estancamiento de la minería, la agricultura y el comercio se
ali.mentaba, pues, de la inseguridad de ciertas zonas, donde los grupos
indígenas no permitían el establecimiento de poblados estables, y del
rompimiento de los circuitos comerciales, que no permitía el abastecimiento
y circulación de las mercancías. Hasta que se reconstruyeron estos circuitos
bajo otras directrices, se fue presentando la consolidación de los mercados
y oligarquías locales, que sustituyeron la estructura colonial: fue el caso de
los comerciantes de Guaymas, los comerciantes y agricultores deHermosillo
y los comerciantes y mineros de Alamos.

ID. LA IMPORTANCIA DEL CAPITAL COMERCIAL
El papel que cumplió el capital comercial fue muy importante para la
transición: constituyó uno de los elementos que aceleró la destrucción del

Gracida: La transición al capitalismo en Sonora 53

antiguo régimen de producción21 • En Sonora, como en el resto de México, el
capital comercial se vió fortalecido por la liberalización mercantil que
irrumpió con el rompimiento del monopolio colonial, iniciado por las
Reformas Borbónicas y consolidado por la lucha de independencia. Dejó
espacio a fuerzas centrífugas que llevaron el aislamiento de las regiones, una
vez rotos los canales de dominación y comunicación. En el caso del noroeste,
la Sierra Madre Occidental se transformó en una barrera que lo aislaba de la
planicie central, y afectó los lazos con Chihuahua y Durango22• La destrucción
de los circuitos comerciales coloniales -con sus rutas que, básicamente, eran
terrestres- propició el surgimiento y, en algunos casos, el fortalecimiento de
puertos y rutas marítimas que se convirtieron, en la primera mitad del siglo
XIX, en los medios de comunicación por excelencia de los estados costeros.
En el noroeste fueron abiertos a la navegación como puertos de altura
Mazatlán (1820), San Bias (1821), Guaymas (1824), Altata (1847) y La Paz.
En estos puertos se establecieron las poblaciones más importantes y dinámicas
de la región: su comercio de cabotaje fue muy intenso con Acapulco,
Manzanillo y San Bias, y el exterior fue transoceánico debido a las relaciones
con Asia, Centroamérica, Sudamérica, Estados Unidos y Europa. A su vez,
se convirtieron en las principales vías de comunicación y puerta de entrada
a las regiones23 •
Guaymas fue considerado desde el siglo XIX como uno de los mejores
puertos naturales del país, por quedar resguardado de todos los vientos
gracias a los altos cerros que lo rodean y por contar con un fondeadero muy
grande24. Desde su fundación se convirtió en la puerta de entrada del
comercio de toda la frontera del septentrión, después que desaparecieron las
comunicaciones con los "caminos de tierra adentro" y serranos. Sonora
quedó aislada al norte por el desierto y los apaches, y en las partes central y
sur por la Sierra Madre Occidental, que se volvía inaccesible por los
bandoleros, los grupos indígenas y la barrera que formaban los impuestos de
alcabalas25•
A partir de Guaymas sefueron construyendo nuevos corredores comerciales
(ver mapa 2), que serían la base de los mercados locales. Hacia el norte,
Hermosillo se convirtió en la llave del comercio con el puerto. La ruta hacia
el norte unía Guaymas, Hermosillo, San Lorenzo, Altar hasta llegar a Yuma;
de San Lorenzo salía otra hacia Santa Ana, Magdalena y Tucson. De
Guaymas había una segunda a la entonces capital del estado, Ures, por el río

�54

Siglo XIX. Cuadernos

Gracida: La transición al capitalismo en Sonora 55

~o~ora, hasta Arizpe y Fronteras, para de ahí pasar a Chihuahua por Janos,
umco punto que se mantenía abierto y que permitía comunicarse con la
planicie. Guaymas se comunicaba hacia el sur con un camino que cruzaba el
río Y aquí, para ir al mineral de Baroyeca y de ahí a Alamos y El Fuerte.
Baroyeca YAl~os tenían salida, también, por el puerto de Agiabampo, que
era de cabotaJe y mantenía fuertes relaciones con los comerciantes de
Mazatlán YCuliacán. Los medios de transporte usados en estos caminos eran
carretones, recuas de mulas, caballos y a pie26_
La importancia de Guaymas y de los capitales comerciales que ahí se
fueron generando tuvieron impacto en la transición, y la manera como se
fueron ~cul~?º a otros rubros. La actividad minera, agropecuaria y el
co~erc10 servrran de ~ase para la formación de los mercados locales que
daran pas? al ~ercado mte~o regional, en el cual el ferrocarril y la política
de comurucac10nes del gobierno porfüista tendrían de un1&gt;apel importante27.

NOTAS

.....

l. ~ tran_sición de un sistema socioeconómico a otro constituye un largo periodo de
disolución. Entre los factores que actúan para derrumbar el régimen anterior destacan las
formas de trabajo, el papel del mercado, del Estado y el desarrollo de las fuerzas
productivas. La transición se materializa gracias a la conjugación de elementos internos
Yexternos. En el caso de la transición hacia el capitalismo, una parte de la humanidad es
~trada en su conjunto aunque no siempre al mismo tiempo --&lt;liferentes regiones van
mcorporánd_ose ~r la exp~sión del capitalismo-, y no siempre de la misma manera, ya
que la co~bmac1ón de los diferentes elementos arrojan características propias. Por eso es
que los SJStemas socioeconómicos son históricamente determinados. El inicio de la
transición al capitalismo en Sonora, como en México, se puede localizar en las Refonnas
Borbóni~, que impul~n el d~ollo de la propiedad privada y la producción
mercantil. Ver los trabaJos de Sergio Ortega Noriega, Un Ensayo de Historia Regwnal.
El noreste de México. 1530-1880, México, UNAM, 1993, pp. 35-95; Juan José Gracida
Rom~," ~ Reformas Borbónicas en México y Sonora", en Memorias del VIII Simposw
de HLStona Y_ Antro~logfa de Sonora, Hermosillo, Universidad de Sonora, 1984, pp.
36-5 Cyn~a Raddmg Y_ Ju~ José Gracida Romo, Sonora, una Historia Comparrida,
Méxi~, lns~tuto de I~vest1gac1ones ~ -Mora y gobierno del Estado de Sonora, 1989, pp.
l 7-2~, I~ac10 Del Río y Edgardo López Mañon "La Reforma institucional Borbónica",
en HLStona General de Sonora, tomo V, Hermosillo, Gobierno del Estado de Sonora,
1985, pp. 223-246.

!;

2. Dentro de la limitada bibliografía que existe sobre el tema en Sonora, es escasa la
información sobre los efectos y divisiones que creó la guerra de intervención francesa La
participación de los sonorenses como colaboracionistas y en el ejército invasor fue
amplia, a pesar de contar con toda una tradición de lucha contra los filibusteros William
Wal.k.er (1852), Rausset de Boulbon (1852-1854) y Henry Alexander Crabb (1857). Se
puede consultar a Rodolfo Acuña, Caudillo sonorense: Ignacio Pesqueira y su tiempo,
Ed. Era, Méx.ico, 198 l ; Héctor Pesqueira, ''La conquista Minera del Noroeste de México
por William McKendree Gwin, el Duque de Sonora" , en Memoria del VI Simposw de
Historia y Antropología de Sonora, Hermosillo, Universidad de Sonora, 1981; Juan
Antonio Ruibal Corolla, "La Intervención y el Imperio", Historia General de Sonora,
tomo IlI, Hennosillo, Gobierno del Estado de Sonora, 1985, pp.172-185; ''LaIntervención
y el Imperio en Sonora", en Revista de Historia, 53, Archivo Histórico del Gobierno del
Estado de Sonora,junio de 1988, pp. 3-14.

3. Trabajos realizados principalmente por historiadores méxico-norteamericanos y
norteamericanos nos dan Ja perspectiva de los problemas de la transición al capitalismo
y los diferentes momentos y énfasis que tuvo en Sonora. El trabajo clásico que abrió la
perspectiva de interpretación del siglo XIX sonorense fue el de Stuart F. Voss, 0n the
Periphery ofnineteenth Century. México, Sonora and Sinaloa. 1810-1877, Toe University of Arizona Press, Tucson, Arizona, 1982. Una tesis doctoral reciente que brinda un
magnífico panorama del siglo XIX sonorense es la de Gregorio Torres Mora, Entrepre•
neurs in Nineteenth Century Sonora, México, University of California, lrvine, 1987. El
historiador Ramón Eduardo Ruiz, desde la perspectiva de la teoría de la dependencia, nos
presenta la fase final de la transición en The People ofSonora and Ya,u¡uee Capitalists,
Toe University of Arizona Press, 1988, Tucson.
4. El gobernador general Ignacio Pesqueira en su memoria de 1870 se quejaba porque la
quema de los archivos durante la guerra y la falta de personal capacitado le impedían
levantar el censo del catastro rural para cobrar, en todo el estado, el impuesto relativo, uno
de los más importantes. Además, por los pocos recursos con que contaba no se habían
podido pagar puntualmente los honorarios de los servidores públicos, y menos reparar los
caminos para mejorar la circulación de mercancías. Ignacio Pesqueira, Memoria del
estado de la administración pública de Sonora, 1870. Ures, Imprenta del Gobierno, pp.
7 y 20. El desquiciamiento administrativo y de crisis financiera pennanecía todavía en
1876, como lo informa el gobernador Vicente Mariscal en una carta dirigida al ministro
de Gobernación en abril de 1876, Archivo Histórico del Estado de Sonora, tomo 673.
También, Juan José Gracida "Sonora en la Nación", en Sonora, una historia, p. 66. Los
ideológos del regionalismo xenófobo lo justifican históricamente por el abandono del
gobierno federal al estatal.
5. La población había pasado de 146 819 habitantes en 1862, antes de la guerra de
intervención, a 112 636 en 1868 después de la guerra, de los cuales 8 500 habían emigrado
a California, 7 500 a Arizona, 4 000 habían muerto en la guerra civil y 296 muertos por
los apaches. Pesqueira, Memoria, 1870, cuadro 13; Ramón Corral, Obra Histórica.
Reseña histórica del Estado de Sonora, 1856-1877, Hennosillo, Gobierno del Estado de
Sonora, 1981, pp. 69-70.

�56

Siglo XIX. Cuadernos
Gracida: la transición al capitalismo en Sonora 57

6. Para 1868 los distritos de Magdalena y Arizpe eran los menos poblados del estado: 3 907
y 6 543 de los 108 211 que contaba Sonora. Pesqueira, cuadro 13; Ignacio Zúñiga, Rápida
Ojeada al Estado de Sonora (1835), Hennosillo, Gobierno del Estado de Sonora, 1985,
pp 61-62; Corral, pp. 69-70.
7. El tema de los yaquis y mayos, pero principalmente los primeros, se puede discutir hoy
con relativa tranquilidad en la historiografía sonorense. Hasta hace poco seguía siendo
para la población blanca de Sonora un asunto intratable en tanto los indígenas no fueran
los villanos de la historia El trabajo clásico sobre la guerra, con una visión de los yaquis
como un problema contra la civilización, es el de Francisco P. Troncoso, Las gue"as de
las tribus Yaqui y Mayo del estado de Sonora, 2 tomos, México, Tipografía del
Departamento del Estado Mayor, 1905. En tiempos recientes se han publicado trabajos
con una visión diferente, en los que se pueden ver estos años como una lucha de resistencia
a la colonización. Consúltese Alejandro Figueroa, ''Los que hablan fuerte", Revista del
Noroeste de México, 1, Hermosillo, INAH-SEP, 1985, p. 63; Voss, pp. 148-150; Gracida,
"Sonora en la nación", pp. 66-67 y"Acwnulación originaria de capital agrario en Sonora"
Revista Economía., l, Universidad de Sonora, septiembre de 1985, pp. 15-17.
8. Para los problemas de la minería se puede ver Acuña, pp. 121,123 y 135-138; Pesqueira,
p. 18; Corral, pp. 69-70.
9. Aunque la harina de trigo es un producto procesado, su producción estaba ligada
principalmente a las unidades agrícolas, puesto que las haciendas tenían sus propios
molinos harineros.

través de la historia, pero que básicamente son producto de las relaciones capitalistas de
producción, tanto a nivel interno como en el plano internacional", según Angel Bassols
Batalla, "Del México grande al México pequeño: las regiones medias", Cuadernos de
Estudws Jaliscienses, 1, ColegiodeJalisco-INAH, 1992, p. 8. Esta visión la desarrollé
en un trabajo para el Noroeste de México en el que realicé un balance de los aportes hasta
entonces producidos sobre la discusión. Ver Gracida Romo "Algunas consideraciones
sobre la formación de las regiones durante el proceso de consolidación del capita.lismo en
el Noroeste", Revista Economía., 5, octubre de 1989, pp. 89-108.
13. En una memoria que presentan los diputados de las Provincias Internas de Occidente en
1822, se señalaba la necesidad de reformas como las separaciones para la mejor
administración de las diferentes provincias, causa que llevó a la separación de Sonora y
Sinaloa en 1830, y el apoyo a los sistemas de presidios. Juan Miguel Riesgo, Salvador
Porras, Francisco Velasco y Juan Manuel Zuloaga, " Memorias sobre las proporciones
naturales de las Provincias Internas Occidentales" en Fernando Pesqueira, DocwnenJos
para la Historia de Sonora, primera serie, tomo I, Hermosillo, Mecanografiadas, s/f, pp.
54-57.
14. Desde que Sonora se hace independiente se notaron los problemas que ocasionab~ la_falta
de recursos financieros que permitieran hacer frente a la guerra contra los mdios y
apaches, quienes al ver abandonados los presidios militares, que marcaban las fronteras
reales de Sonora, atacaban las poblaciones del interior. Riesgo, Porras y otros, pp. 32-33.
En unescritodelgnacioZúfüga del 832se llama la atención sobre las mismas dificultades
respecto a la bancarrota de las fmanzas públicas y los presidios. Zúñiga, pp. 61-91.

IO. Pesqueira, pp. 19-20; Corral, pp. 69-70.
15. Riesgo, Porras y otros, pp. 56-57.
11. Pesqueira, pp. 21-22; Gracida, "Sonora en la nación", pp. 71-72.
12. La definición delespacio regional semanifiestademaneraaroitraria, pues está subordinada
a la disciplina que la uti.lice y a la orientación teórica que se asuma, razones que han
generado una amplia bibliografía en antropología, historia, economía, urbanismo,
planificación, etcétera En la actua.lidad existen algunas tendencias dominantes en
historia como la que trabaja desde el punto de vista de la te01ía económica neoclásica y
que utilizan algunos historiadores norteamericanos como Eric Van Young, quien la
presenta en La crisis del orden colonial. Estructura agraria y rebelwnes populares de la
Nueva España, 1750-1821, México, A.lianza Editorial, 1992, pp. 429-451. Van Younga
suvezsebasaenlateorfapresentadaporCarolA.Smithsobrelossistemasdelugarcentral
en "Sistemas económicos regionales: modelos geográficos y problemas socioeconómicos
combinados", incorporado en Región e Historia en México (1700-1850). Métodos de
análisis regional, México, Instituto de Investigaciones Dr. Mora-UAM, 1991, p.37-97.
Otra de las interpretaciones que campean hoy en día es la que representa la microhistoria
a través de Luis González, quien presenta un balance en su trabajo "Veinte años de
microhistoria mexicana", en Historia Regwnal, Programa de Estudios Ja.liscienses,
Guadalajara, 1991, pp. 9-21. La definición de lo microhistórico regional es la de ''un
territorio abarcable de una sola mirada y el de una sociedad en donde todos se conocen
entre sí ". Para objeto de este trabajo y por así convenir teóricamente, la región la
entendemos como aquellos espacios "creados por la acción económica de la sociedad a

16. El coronel Boume, que vino a Sonora en una expedición inglesa en 1826 para explorar
minas, narra esos problemas en "Notas sobre el Estado de Sonora y Sinaloa", en Mario
Cuevas Sonora, Textos de su Historia, México, Instituto de Investigaciones Dr. Mora y
Gobieri:o del Estado de Sonora, 1989, pp. 176-206. También en un trabajo de mediados
de siglo se reflejan estos problemas: José Francisco Velasco, Noticias Estadísticas del
Estado de Sonora (1850), Hennosillo, Gobiernodel Estado de Sonora, 1985, pp. 165-203.
Ver asimismo Armando Quijada Hernández, "Sonora al iniciar su vida como entidad
federativa", Historia General de Sonora, tomo m, pp. 47-48.
17. La diferencia la van marcando los propios sucesos históricos que se dan en México y
Sonora. Los apaches, con la destrucción del sistema de presidios y misiones, penetran
desde la frontera real, pues estaban dentro de la formal, a territorio sonorense. Con los
tratados de Guadalupe-Hidalgo en 1848 y con los de la Mesilla en 1853, los a~acbes
quedan del otro lado de la frontera y supuestamente a cargo de los no~encanos
quienes, según el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, se encargarían de cwdar que no
atacaran México.
18. "Los presidios fueron las instituciones militares que al lado de las misiones facilitaron la
expansión española en el nortedelaNuevaEspaña". MarthaOrtegaSoto, "La colonización
española en la primera mitad del siglo XVIII" , Historia General de Sonora, tomo_Il, pp.
160. Para ver la importancia de las Misiones y los presidios militares dentro del sistema

�58

Siglo XIX. Cuadernos

de defensa, colonización y frontera, Sergio Ortega Noriega, "El sistema de Misiones
Jesuísticas: 1591-1699", Historia General de Sorwra, tomo ll, pp. 63-74; y Ortega Soto,
pp. 160-166. La historiografía norteamericana dedicada a estos temas, como la que inicio
Frederick Jackson Tumer en 1893 con su ensayo "'Ibe Significance of the Frontier in
American History" y la Spanish Borderlands History que inauguró Hubert Howe
Bancroft con su trabajo History of the Nonh Mexican States and Texas, San Francisco
1884-1889 y Hebert Eugene Bolton con The Spanish Borderlans: A Chronicle of O/d
Florida and Southwest, Yale Univerity Press, 1921 , consideran que la línea de los
presidios marcaba la frontera real que tenía la Nueva España (y luego México) y que era
imposible que con1rolaran, justificando, al ser tierra de nadie, la toma norteamericana de
estos territorios.
19. En 1835, Ignacio Zúñiga, militar presidia!, senador, diputado, funcionario público, decía:
"...me confirmo en la opinión de que la guerra de los apaches no es ni ha sido la causa de
la ruina y abandono de las interesantes poblaciones de la frontera: al contrario la guerra
es resultado del abandono y decadencia de los presidios". Zúñiga, p. 62.
20. Para ver el problema de la acumulación originaria de capital en Sonora se pueden ver los
trabajos de Cynthia Radding, "Acumulación originaria de capital agrario en Sonora: La
comunidad indígena y la hacienda en la Pimeria Alta y Opatería, 1768-1868", Revista del
Noroeste de México, 5, Hermosillo, 1981, pp. 13-46; Gracida Romo, "Acumulación
originaria... "; Ortega Noriega, pp. 97-113.
21. En el complemento al prólogo del tomo ID de El Capital, Federico Engels nos habla del
papel revolucionario del comerciante, pero no como un revolucionario consciente de la
sociedad. Federico Engels, "Complemento al Prólogo", El Capital, tomo III, vigésima
segunda reimpresión, México, Fondo de Cultura Económica, 1990, pp. 33-40. También
se puede ver el papel transformador del capital comercial en la sociedad de transición en
"Algunas consideraciones históricas sobre el capital comercial", en Carlos Marx, El
Capital, cap. XX.
22. Durante la colonia, Santa Eulalia y Parral, en Chihuahua, fueron los cenlros de abasto y
avfo de los comerciantes y mineros de la región estableciendo, vía Durango, los nexos con
los comerciantes de la ciudad de México. El aislamiento que suhía la región se vio
reflejado también en la independencia política que se vive en esa época.
23. Gracida Romo, "El comercio del puerto de Guaymas al finalizar la década de los setenta
del siglo XIX", Boletín de la Sociedad Sorwrense de Historia, 44, Sociedad Sonorense
de Historia, mayo-junio dee 1989, p.4; A.Leduc y Luis Lara, Diccionario de geografía
historia y biografía mexicana, Llbrería de la Vda. de C. Bouret, México, 1910, pp. 400,
853.
24. Coronel Boumet "Notas sobre el Estado de Sonora y Sinaloa", en Cuevas, p.180.
25. Los impuestos de alcabalas se fueron convirtiendo en barreras que cerraban el comercio
con el interior del país. Resultaba muy caro pagar varios de ellos con plata o monedas
desde Chihuahua. Sonora modificó sus fronteras, primero en 1830 cuando se separó de
Sinaloa al desaparecer el Estado de Occidente, y después del Tratado Guadalupe-Hidalgo
de 1848, con lo que pierde su parte más septentrional, quedando su frontera en el río Gila.

Gracida: La transición al capitalismo en Sonora 59

26. Para los medios de comunicación en Sonora, Jesús Uribe, Sorwra, Siglo XIX. Pueblos y
Caminos, Hennosillo, La Diligencia, 1992.
27. Así vemos como, en el siglo XIX, la plata, la harina de trigo y los productos agropecuarios
fueron los principales productos de exportación del estado. Unade las últimas aportaciones
en este sentido está en Rubén Salmerón "La fonnación regional, el mercado local y el
poder de la oligarquía en Sonora: 1740-1840", El Tejabán, 1, Universidad de Sonora,
febrero de 1990. Plantea cómo a partir de la influencia que ejercen los capitales
comerciales de Guaymas se estructura un mercado que influye toda la región. Ver
asimismoGregorio Mora Torres, "Los comerciantes de Guaymas y el desarrollo económico
de Sonora, 1825-19!0", Memoria del Vil/ Simposio de Historia y Antropología de
Sonora, Hennosillo, Universidad de Sonora, 1984. pp. 210-239.

�- - - -··:::::::::::::::::::::::

SigloXIX

Sección Internacional

�Los beneficios yerbateros de Concepción

COMERCIO Y RELACIONES DE
PRODUCCION EN PARAGUAY EN LA
EPOCA DEL DOCTOR FRANCIA
Nidia R. Areces*

Este trabajo analiza las características y la naturaleza de la explotación de la
yerba mate en Concepción, frontera norte paraguaya, durante el gobierno del
doctor José Gaspar Rodríguez de Francia (1811-1841).
Concepción era un área de reciente ocupación blanca, cuya realidad
económica estaba regulada de manera predominante por la producción y
comercialización de la yerba mate. Los nexos que la economía colonial
mantenía y que llegaron hasta el fin de la primera década independiente,
experimentaron rupturas de significación con la aplicación de la política
económica del doctor Francia. Con la limitación de los mercados exteriores,
Concepción tuvo dificultades para reorientar su economía -lo que incidió en
la explotación de los yerbales naturales- no encontrando otras vías de
crecimiento económico posibles de potenciar.
Para interpretar esta situación es menester considerar la estrategia política
que instrumentó el gobierno de Francia en el norte paraguayo. La presión
indígena (mbayás, guanás y monteses) hizo, en gran medida, que no se
privilegiara esta región, al mismo tiempo que se reconocía que las vías
naturales de salida, bloquedas por la política de Buenos Aires, miraban hacia
el Río de la Plata.
* Facultad de Humanidades y Artes y Consejo de Investigaciones de la Universidad Nacional
de Rosario (Argentina). Una versión abreviada se publicó en Anuario, 16, Universidad
Nacional de Rosario, 1994.

�64

Siglo XIX. Cuadenws

¿Cómo repercutió en Concepción, en particular, la implementación del
programa político y económico de Francia?¿Cómo se mantuvo Concepción
después del cierre de la frontera norte y del cierre/bloqueo de los tradicionales
mercados de la yerba? ¿En qué medida las características socioeconómicas
de la región frenaron sus posibilidades de desarrollo? Para responder a estas
cuestiones abordaremos en especial las relaciones de producción en los
beneficios yerbateros de Concepción, teniendo en cuenta su condición de
frontera con el portugués (Brasil) y que los yerbales eran tierras en conflicto
por ser territorio de los guaraní-monteses 1•
Contamos con una información bastante rica para una descripción y
análisis de las características más importantes de la explotación de los
yerbales silvestres de Concepción, en el periodo comprendido entre la
Gobernación Intendencia y la década de 1820. Desde los 20 a los 40, en
cambio, la documentación es pobre y limita nuestro análisis pero, al mismo
tiempo, nos ofrece un indicador de lo que estaba sucediendo con los
beneficios yerbateros de la región 2•
Para comprender el proceso de ocupación efectiva en Concepción iniciado
con la reconquista del área a partir de 1773, que coincide con el reformismo
borbónico y que se mantiene durante el gobierno del doctor Francia, interesa
señalar las continuidades y rupturas producidas entre el periodo colonial y el
independiente: se hace factible así despegarse de las llamadas historias
nacionales y recuperar el proceso histórico en un espacio regional como
Concepción. El análisis de esta región de frontera puede aportar una mejor
comprensión de la cuestión del Paraguay de Francia como una formación
autónoma nacional.

LOS RICOS YERBALES SILVESTRES DE CONCEPCION
Concepción era tierra de ricos yerbales naturales, los que proveían la yerba
mate de mejor calidad. En los comienzos de la repoblación de norteña, los
yerbales estaban cercanos a la Villa Real, pero debido a su inadecuado e
irracional aprovechamiento -que agotaban los troncales más tiernos- la
explotación de los beneficios tuvo que hacerse en montes cada vez más
alejados, hacia el Oriente: hacia las nacientes de los ríos Ypané y Aquidabán,
en la Sierra de Amambay, tierras de los guaraní-monteses que, después de

Areces: Comercio y relaciones de producción en Paraguay 65

la Guerra de la Triple Alianza, pasaron a poder de la empresa La Industrial
Paraguaya 3•
Es interesante observar el grupo que parte hacia el descubrimiento de los
minerales de yerba mate. Robertson hace una pintura realista de la partida a
los yerbales que, dejando de lado su pintoresquismo, muestra con crudeza el
ambiente inhóspito y los escasos recursos que contaban para protegerse:
Nuestra cabalgata, cuando partimos, era grotesca. Montados en cuarenta
mulas iban otros tantos peones, sin otra indumentaria quecamisa, calzoncillos,
faja y gorro colorado en la cabeza. Algunas de las mulas, iban ensilladas, otras
no; adelante marchaba una docena de mulas de carga, con caña en barriles,
tabaco y otras mercancías. Media docena de peones, un poco adelante,
arreaban cien bueyes bramando por el dolor de las picaduras de los insectos;
mientras el catalán (Miguel Carbonell), un capataz y yo formábamos la
retaguardia. Nuestras piernas estaban envueltas en cuero crudo para
defendemos a la vez de las espinas del matorral y de las picaduras de los
mosquitos. Nuestras caras, con el mismo objeto, estaban enmascaradas con
piel de camero curtida y las manos enguantadas con el mismo material4 •

Las descripciones de J. F. de Aguirre y J. P. Robertson5, de fines de siglo
XVIIl y la segunda década del siguiente, dan vivencia a las diferentes etapas
que demandaban la explotación de los yerbales silvestres. Sintéticamente:
localización, recolección, preparación, transporte al centro de explotación,
elaboración y embalaje.

La operación más laboriosa de todas era, precisamente, la de embalar la
yerba. La construcción de los ranchos, núcleo de la unidad de producción,
significaba que la explotación estaba en marcha, lo que valorizaba el
beneficio. Se trataba de simples galpones sin paredes y, según su rendimiento
en yerba elaborada, eran: a) regulares, o de una producción oscilante entre
mil y 2 mil arrobas; b) de bajo rendimiento, entre 500 a 200 arrobas; c)
menores, o changadas, en los que los changadores ponían su trabajo,
conchababan peones y costeaban el beneficio por su cuenta 6, elaborando
pequeñas partidas de yerba y empeñándose con los mercaderes para pagar
sus créditos (los cbangadores entraban en los yerbales sin licencia y recogían
peones furtivos, lo que acarreaba conflictos con otros beneficiadores).

�66

Siglo XIX. Cuadernos

Se tenía también en cuenta si eran pequeños beneficios individuales;
beneficios de entidad, explotados por tres o cuatro grupos de vecinos de la
Villa portiempo limitado, para satisfacer necesidades inmediatas; o beneficios
grandes, explotados por vecinos acaudalados, por un tiempo prolongado y
con fines lucrativos 7 •
Una vez elaborada la yerba, había que transportarla a la Villa para su
salida por el río Paraguay. Conducción que primero se realizó en Concepción
a lomo de mula. La escasez de animales y el costo excesivo de los fletes hizo
que progresivamente se utilizaran las carretas. Según Aguirre, se necesitaba
un mes para una distancia de diez leguas, perdiéndose muchas jornadas por
las inclemencias del tiempo u otros motivos (entre los que no estaban
ausentes los ataques indígenas). Como eran los mismos beneficiadores los
que realizaban el transporte basta la Villa, no se diferenciaba la función de
beneficiador con la de transportista. Los comerciantes-dueños de barco
transportaban el producto por río basta Asunción, la ciudad capital. En la
época de Francia, el flete corría por cuenta del Estado.
En general los contratos establecían la entrega, por parte del beneficiador,
de "yerba en buen estado", lo que atañía al almacenamiento y conservación
del producto. Tanto la traslación en el espacio como en el tiempo quedaban
incluidas entre las actividades productivas para hacer materialmente apto el
producto.
Para ser beneficiador de yerba se requería una licencia del gobierno
colonial, previo pago al Ramo de Guerra. Se aplicaban multas de una o dos
cargas a los contraventores. Los nuevos pobladores de la Villa Real de
Concepción querecibían mercedes de tierra reclamabanlos yerbalesincluidos
en los límites de su propiedad. En este sentido, el Comandante de San Pedro
se quejaba en 1788 porque los pobladores de su jurisdicción debían pagar las
licencias, mientras que los pobladores de Curuguaty y de Concepción se
hallaban eximidos a título de "libre laboreo de la yerba".
En Concepción, la explotación de la yerba fue concedida inicialmente a
tres comerciantes foráneos, lo que provocaba conflictos con los pobladores
que se endeudaban con aquellos. En 1791, al abolirse dicho monopolio, los
vecinos de la Villa adquirieron los derechos sobre la explotación 8.

Areces: Comercio y relaciones de producci6n en Paraguay 67

En la época de Francia el otorgamiento de licencias quedó a cargo y
criterio del Comandante de la Villa, quien al mismo tiempo era Delegado del
gobierno, y elegido por el mismo Dictador. Recaían en aquél funciones
políticas, civiles, económicas, policiales y militares, concentrando un poder
regional sólo atenuado por el control del gobierno central. Comandantes que
cubrieron con sus mandatos parte de la década de 1810, como Juan Manuel
Gamarra y José Miguel lbañez (también primeros pobladores) participaron
en la explotación y comercio de yerba y fueron, a la vez, poderosos
estancieros. Actores político-militares regionales en el Paraguay de 1810 a
1816, es decir, desde el año previo a la Independencia a la Dictadura
Suprema, se adueñaron, mantuvieron o acrecentaron los derechos sobre
explotación y comercio de la yerba mate. Pero esta primera camada de
comandantes de la frontera norte, cuya adhesión a la independencia y al
gobierno de Francia, es discutible termina confinada, destituida o encarcelada,
con algunas excepciones (algunos optan por escapar del Paraguay) 9•
A través del ramo de Guerra de 1799 y 1830, de la Visita del Comandante
de Concepción en 1800 y de las Solicitudes de Permiso para 1843 podemos
tener un panorama aproximativo -debido al carácter de las fuentes- de
número de beneficiadores y de peones contratados (cuadro). La cuestión
estriba en apreciar cuantos entraban sin licencia.

NUMERO DE BENEFICIOS Y DE PEONES
(1799 A 1843)
años

beneficiadores

peones

1799
1800
1830
1841-1843

47
24
9
31

361
349
43

402

Fuentes: ANA-SH 183, 1799; SH 183, 1800; NE258, Ramo de Guerra, 1830; NE 1906, fs. 2
a 8, 10 a 16, 30, 32 a 37, 40 a 56

�Areces: Comercio y relaciones de producci6n en Paraguay 69

B

o

L

De los 47 beneficios de 1799, 14 cuentan con doce peones cada uno, el
46.5%; uno solo con quince peones, el 4.15%; y con tres los más pequeños.
El tiempo de explotación de 19 beneficios era de seis meses, y doce de cuatro
meses: únicamente había uno de un año. En la Visita de 1800, de los 24
beneficios, cuatro contaban con 18 peones cada uno, representando el
20.63 %; con un beneficio de 25 peones, el 7.6%. Predominaban los plazos
de un año y de seis meses. A pesar de todos los recaudos que debe tenerse con
las fuentes utilizadas, es notoria la disminución para 1830: el mayor
beneficio apenas declara seis peones.
Sin embargo, los pobladores de Concepción y de San Pedro, desde el
estanciero-beneficiador a los chacareros (campesinos), continuarán
internándose en los yerbales para extraer la cantidad que permita realizar sus
transacciones. Interesa señalar que en la alcabala de 1830 la yerba aparece
como pago o parte de pago. El "trueque y cambio" no es sólo con yerba:
cuerdas de terreno por yerba o por vacas, un esclavo por vacas y efectivo, o
una mulata por vacas también se acostumbraba. Los permisos para 1841/43
han sido solicitados al Consulado, y 22 beneficios contaban ya con 12 peones
cada uno (el 65.67 %), siendo la mayoóa concedidos por un año.
Las alcabalas de Concepción permiten apreciar la preeminencia de la
yerba mate en su economía, hasta el momento de las medidas sobre
impuestos y comercio adoptadas por el gobierno de Francia. Las fuentes
existentes son demasiado imperfectas y limitadas para poder captar la
compleja relación entre producción, circulación y consumo. Recelamos de
estos datos y sólo los tomamos como un marco de referencia. Por ejemplo,
en un Contrato de 1810 figuran 1 800 arrobas de yerba de un solo beneficiador'º,
cantidad que supera ampliamente a las registradas, excepto una entrega en
1828 de 6 000 arrobas.
En 1809 ocho beneficiarios denuncian 1 655 tercios, el 62.88 % (auno de
ellos corresponde el 22.26%), mientras que los 28 restantes suman sólo 977.
El precio de la arroba es de 6 reales. En 1811, Juan Miltos-comerciante de
Concepción que figura en los distintos libros de alcabalas- como apoderado
de "varios sujetos", paga derechos por 355 tercios de yerba, el 14.39%, la
mayor cantidad registrada. Estos "sujetos" y cuatro beneficiadores más
denuncian 1 423 tercios, el 57.7%. El precio de la yerba osciló entre seis y
cuatro reales.

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Siglo XIX. Cuadernos
Areces: Comercio y relaciones de producción en Paraguay 71

Una excepción en el periodo de constante alza que llega a 1818 respondió
a los conflictos con los guanás layanás de Tacuatí y con los monteses, cuando
la frontera indígena avanzó y produjo el descalabro-de corta duración pero
significativo-de estancias y beneficios. 1818 fue un gran año, aparenteme~te
el último de su tipo. Cuatro beneficiadores sumaron el 38.25% de los tercJos
de yerba; el resto lo registraron otros 75, la mayoría con c'.111~~des muy
pequeñas de yerba, entre 8 y 30 tercios, entregadas po~ 55 rndiv1duos. En
1828 sobresalieron las 6 000 arrobas, o sea 800 tercJos, entregadas por
Mariano Ferreyra, capitán de milicias y estanciero; las otras cantidades
registradas para el pago de la alcabala sumaron apenas 214 tercios, en tan~o
el precio de la yerba había disminuido a 3 o 4 reales. En 1~30 hubo sólo ~e1s
registros: 2 940 arrobas a 3 reales cada una (figura en particular J.V. Urb1eta
emparentado con los Gamarra).
En 1837, finalmente, Francia suprimió el derecho de alcabala sobre la
yerba elaborada y extraída de los montes dado los inconvenientes_ y gastos
que ocasionaba su recaudación, debido al escaso número de traba.,adores y
a su dispersión, que entregaban la yerba en pequeños zurrones y aún "en
granel". El Estado tenía que envasarla con el consiguiente gasto de cueros y
peones conductores.
De un primer examen de los registros alcabalatorios resulta _que tienen
mayor in.fluencia factores distintos a la variación de la producción, puesto
que se daba una especialización de la explotación de yerba e~ ~ción de las
ventajas naturales o particularidades ecológicas. El crec1~ento q~eda
trabado por la gran limitación en los mercados de exportación a partu de
1820 basta 1840, cuando muere Francia. La situación se revierte con la
política económica que llevará a cabo el Consulado.
La yerba mate y el ganado constituían las produ~i?nes básic~ ~e
Concepción. Pero mientras el último tenía un mercado lurutado al ~emtono
paraguayo y al Mato Grosso, la yerba salía haci_a el vasto_ es~ac10 d~ los
antiguos virreinatos rioplatense y peruano, ampliando el circwto regional
hacia un extenso mercado intercolonial. Concepción, a través de la yerba,
quedaba integrada a los circuitos exteriores.
La región dependía económicamente de la producción y comercialización
de la yerba mate. ¿En qué medida, con cuáles posibilidades y b~jo cuáles
principios interesaba al gobierno de Francia mantener o modificar esta

dependencia? Si provocaba una ruptura, la economía de Concepción no se
reacomodaba. Iba a tener que depender de los recursos que el mismo Estado
proveía, retrotrayéndose a una subsistencia precaria. Sin embargo, los
yerbales silvestres siguieron siendo recorridos por los vecinos concepcioneros
para abastecer al mercado interno y, probablemente, para cubrir una cuota
importante de la yerba que llegaba a Itapúa -circulación que no ha sido
estudiada hasta el momento- para su distribución por comerciantes
portugueses con licencia del propio gobierno paraguayo.

LA NEGOCIACION DEL BENEFICIO DE YERBA: UN CASO EN 1817
Veamos el caso de un beneficiador de Concepción. La fuente que estamos
utilizando -hasta el momento la única localizada que se refiere al inventario
de existencias de una empresa agrícola de Concepción en los inicios del
gobierno de Francia- es el estado en que se hallaba "la negociación del
Beneficio de Yerba" de Juan Manuel Alvarez "para hacer ver a sus
acreedores" 11 •
Alvarez no era un sujeto irrelevante en términos sociales y políticos: se
trataba de un vecino principal de la Villa. Había sido sufragante en el
Congreso que designó a Francia como Dictador Perpetuo 12, ocupó los cargos
de Alcalde Ordinario y Juez Diputado Consular en la Villa de Concepción
y pasó a la Secretaría de la Tesorería de Asunción, al lado de Policarpo
Patiño, siendo Ministro Ciudadano en 1838. Es decir era hombre que se
afirmaba dentro de los cuadros de la admirustración apoyando a Francia en
forma consecuente.
Alvarez tenía casa propia en la Villa. Había pedido un crédito de 138 pesos
para construirla. Adeudaba todavía una suma equivalente a 225 arrobas de
yerba, pagaderas dentro de la Villa (interesa apreciar el papel que juega la
yerba en las transacciones de comercio y de crédito). Alvarez figura en
distintos registros alcabalatorios, lo que indica la continuidad de su actividad
como beneficiador y comerciante en el transcurso de las dos primeras
décadas del siglo.

Las existencias señaladas para abril de 1817 pertenecían a un beneficio de
mediano rendimiento, con un número apreciable de animales, herramientas,
una carreta de carga y pocas armas para la defensa. El documento señala con

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Siglo XIX. Cuadernos

precisión los deudores: el capataz saliente y el actual, varios particulares
residentes en Asunción y en la Villa y su campiña, y los peones que se
encontraban tanto en el beneficio como esparcidos por los valles o ausentes
en distintos destinos, entre otros Asunción. La deuda de los peones, de 2 257$
5 3/4 reales casi triplica la de los particulares, que asciende a 827$ 3 reales,
sin contar los 136$ 5 1/2 reales de la deuda de los capataces. Las sumas
adeudadas por los peones oscilan desde muy pequeñas cantidades hasta una
suma verdaderamente apreciable: 400$.
Este estado de cuenta nos lleva a preguntarnos ¿cuál era la forma de
comerciar en Concepción? Era la de habilitar.
Cuando un habilitado necesitaba ir a los beneficios o sitios donde la yerba
mate se encuentra y prepara, acudía a un comerciante de Asunción de quien
obtenía lo que se llamaba habilitación. Esta consistía en un préstamo de
mercadeóas y dinero, montante a dos, tres o cuatro mil pesos, según el caso.
La suma debía ser reembolsada por el habilitado al comerciante, en plazo
determinado, y en yerba al precio estipulado de antemano13•

Los comerciantes asunceños eran los que hacían el desembolso inicial, a
través de mercaderes avecindados en Concepción. Un claro ejemplo aparece
en el Protocolo de Contratos Públicos: Alvarez es el habilitado, siendo su
deudor Francisco Solano Villalba, vecino de La Horqueta. La deuda, en
concepto de plata efectiva y efectos de Castilla ascendía a 772$ 1/2 reales,
y se estaba obligado a pagarla en yerba de buena calidad, puesta en la Villa
a 7$ la arroba. A su vez, Alvarez estaba endeudado con Ramón Pío de la Peña
"del comercio de Paraguay", a quien traspasó la deuda de Villalba 14• El
habilitado podía también beneficiar con el préstamo concedido, pero la
cadena de préstamo no terminaba allí: el 6ltimo eslabón eran los peones que
entraban fuertemente endeudados en los montes.
El comerciante regional, muchas veces beneficiador él mismo, acreedor
de otros beneficiados menores, era deudor con seguridad de los grandes
negociantes asunceños. Observamos que una parte de los créditos era
resultado de operaciones de trueque entre comerciantes y representaba el
saldo de una serie de transacciones en cuyo transcurso la moneda ha
participado como medida de valor. Lograr el pago de las deudas asumía
varios años e implicaba generalmente bastante trabajo. Debido a los riesgos,
el comerciante se cubría aumentando el precio de las mercaderías.

Areces: Comercio y relaciones de producción en Paraguay 73

A partir de 1811, la dependencia colonial ha desaparecido y Paraguay
manifiesta su decisión de ruptura con la submetrópoli, Buenos Aires. Sin
embargo, la presencia del capital comercial se mantuvo con fuerza en los
primeros años independientes. Con la política económica de Francia se
debilitan y cambian sus actores. La circulación mercantil de la yerba estaba
controlada por grupos de comerciantes radicados en Asunción con sus
representantes locales, funcionando como agentes reguladores del tráfico.
Destaquemos en esta red a los vecinos/comerciantes/beneficiadores de
Concepción y a los transportistas que hacen el recorrido desde la Villa hasta
Asunción. Los concepcioneros estaban colocados en la intersección de la
actividad rural y del comerciante asunceño. A su vez, los modestos
beneficiadores y troperos no tenían ninguna posibilidad de acceder al
mercado sino era por medio de su intermediario, experimentando una cruda
dependencia que recaía en los peones. El núcleo más fuerte de los comerciantes
asunceños iba a ser reemplazado por el estado francista, que concentró la
mayoría de sus funciones.
LOS PEONES "SE ETERNIZAN" EN LOS BENEFICIOS
Los peones se conchababan en la misma Villa de Concepción, en Asunción,
en los partidos de la Cordillera, en el pueblo de Belén o en otros lugares de
la Provincia 15 • Su procedencia étnica era prioritariamente guaraní, oriundos
de los antiguos pueblos reducidos. Integraban las cuadrillas, también,
correntinos deportados a Concepción a partir de la derrota artiguista o
capturados en Candelaria, área de guerra no declarada entre Paraguay Y
Corrientes.
Los transitorios contingentes de trabajadores no requerían de habilidades
ni de conocimientos tecnológicos previos, lo que se explica por el tipo de
explotación, simple y primitiva Las labores de la peonada eran particularmente
pesadas. Las tareas de apertura de picadas, la conducción de la yerba hasta
los ranchos, el aporreo y la molienda requerían de salud y fuerzas suficientes
para soportar el calor excesivo, la escasa alimentación, las enfermedades Y
las picaduras de todo tipo de insectos. Era una fuerza de trabajo dispuesta a
padecer los frecuentes ataques mbayás, guanás y monteses, pero con algunas
posibilidades de evadirse hacia otras regiones o volver a sus poblados de
origen.

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Siglo XIX. Cuadernos

No se estaba en presencia de una fuerte disponibilidad de mano de obra:
sólo en los años de auge se movilizaba un número importante de peones. Las
fluctuaciones en la cantidad de trabajadores estaba en directa relación con la
puesta en explotación de beneficios de gran producción.
Veamos los distintos tipos de trabajadores empleados en el quehacer de
la yerba: a) los peones sencillos, que se endeudaban con los mercaderesbeneficiadores o con los mismo troperos comprometiéndose a pagar con su
trabajo, quienes entregaban al acreedor el equivalente de la deuda en arrobas
de yerba elaborada; b) los boyeros y picadores, encargados de la conducción;
c) los escolteros, dedicados a la protección, utilizados con frecuencia en los
beneficios grandes.
A ellos hay que agregar, en la mayoría de los beneficios, a los capateces,
quienes estaban encargados de la vigilancia del trabajo y de la peonada, de
mantener las buenas condiciones del perchel y de los ranchos, de la
distrtibución de la carne y el cuidado de las herramientas, piedras de amolar,
armas y animales, de la anotación en un cuaderno de las entregas de yerba
en las cuentas de cada peón y de la prevención de los ataques indígenas. Los
capataces prácticamente llevaban la dirección del proceso de producción.
Había beneficiadores medianos que se encargaban en forma directa de las
operaciones pero de todas maneras era infrecuente la carencia de capataz,
sobre todo en los beneficios más alejados.
¿Cómo realizaban el trabajo los peones sencillos? "...los peones salieron
de la colonia en parejas ...No tenían otra arma que una hacha pequeña, ni otro
vestido que un chiripá ligado y gorro colorado, ni más provisión que cigarros
y chifle con agua". Ansiaban descubrir los árboles de yerba lo más pronto
posible y "también anhelaban descubrirla lo más cerca posible del campamento
para que el acarreo de las ramas al sitio del beneficio disminuyese todo los
posible", colocaban las ramas cortadas en sus "amplios ponchos" y acarreaban
la carga hasta la colonia en sucesivos viajes para proceder a su preparación.
Durante los ocho días que presencié estas operaciones -dice Robertsonme asombré, en gran manera, de la paciente y laboriosa perseverancia de los
trabajadores. Después era más sorprendente, si fuese posible, su sobriedad.
Charqui y unas pocas sandías constituían toda su comida, al caer el día, un
cigarro y un vaso de caña Ni los rayos perpendiculares del sol, ni los eternos
ataques de insectos y reptiles, tenían poder para interrumpir la tarea, o
amortiguar la alegría que seguía a la terminación de los trabajos del día 16•

Areces: Comercio y relaciones de producción en Paraguay 75

Por lo general los peones trabajaban a medias dependiendo de sus
capacidades físicas, a menos que tomasen un tercero, pagándole para que los
ayudase en el trabajo del barbacuá 11 . Estos dos peones obtenían un recibo de
cada cantidad de yerba que entregaban al capataz. Un peón que podía cargar
un haz de diez a catorce arrobas de yerba generalmente trabajaba solo,
necesitando dos días para juntar dos haces sobre la barbacoa (envarillado
colocado sobre cuatro ramas arqueadas), y tres para concluir su tarea. Se
contrataban también menores de edad, los guainos, encargados de tareas
como preparar el fuego, abrir caminos o arrastrar la yerba desde el lugar del
corte a la barbacuá, quienes eran contratados también por los peones para
aliviar su trabajo.
Si se daba un aumento en la producción de yerba esto no se debía a la
aplicación de nuevas formas de elaboración o técnicas: estaba vinculado al
mayor número de beneficiadores, en particular de los grandes, que entraban
al monte incentivados por las posibilidades del mercado.
Parafraseando el título de Robertson trataremos de ver: ¿Cuánto ganaban
y cómo se divertían los peones? En 1793, el sueldo de un capataz de
beneficio era de 30$ mensuales; el de los escolteros y vaqueros, 16$, y el de
un peón de un peso por carga 18• Durante el gobierno de Francia, un peón de
beneficios particulares tenía como jornal dos pesos, a lo que se incorporaban
tres reales por día para el sustento 19•
Del Libro de Cuentas de Peones -incompleto, sólo hojas sueltas muy
deterioradas, sin ningún ordenamiento- donde consta el endeudamiento de
peones de estancias y beneficios entre 1806 a 1822 (sintomáticamente no
encontrarnos datos posteriores a esta última fecha), seleccionarnos un caso
que fue posible seguir: el de "Francisco Rodríguez, Indio Guaino que fue de
Olegario Sánchez conchabo de peón sujeto a toda faena para el beneficio".
Su deuda comienza en 1808: 225 pesos 3/4 reales. Continúa aún endeudado
en 1813 con 175 pesos I cuartillo, monto que se ha ido descontando en yerba.
La saca del peón consiste fundamentalmente en ropa, cuchillos, frenos,
estribos, así como dinero en efectivo. Por "un cuchillo en 6 reales" se le
anotan 3 pesos, cuadruplicando casi el valor asignado. Y si empezó siendo
un adolescente, pasa su juventud en los yerbales20•

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Siglo XIX. Cuadernos

Ya en la contratación los peones recibían "un fiado", gastado antes de
partir para el beneficio, lo que daba origen a la deuda. La práctica de la
provisión de "fomentos" (adelantos en dinero, provisión de efectos personales,
animales y herramientas concedidos por contratos y pagaderos en yerba
elaborada) era la mayor causa de endeudamiento. El salario era entonces
percibido en productos y en dinero.
Los acreedores otorgaban estos préstamos una y otra vez con la finalidad
de retener la mano de obra y de que saldasen sus cuentas. Las pulperías
(tiendas) de los beneficios contribuían a incrementar los endeudamientos.
Eran también motivo de pleitos y reyertas, en particular entre pulperos,
peones y beneficiadores, porque la yerba que los pulperos compraban a los
peones iba en prejuicio de los patrones. En caso de litigio, al no existir una
norma efectiva, patrones y peones debían atenerse a los contratos particulares21 •
La yerba que entregaban se les anotaba en su cuenta pesonal, aunque
siempre resultaban deudores. Una vez en los yerbales, la cuota y exigencia
del trabajo eran cumplidas, era muy difícil el dejar la explotación. La
cuestión estribaba en poder contratar la mano de obra frente a una demanda
escasa. Se daban casos en que se llegaba a proveer una suma mensual para
sustentar a la familia de los peones con el fin de retener aún más al
trabajador2.
El vínculo comerciante-beneficiador y la cadena de préstamos y
obligaciones condujo a la imposición de mayores exigencias respecto a los
peones, quienes se resistían a realizar otras tareas que no fueran el directo
laboreo y trajín. Este vínculo sedeterioró a partirde las medidas implementadas
por Francia. Con lo cual no estamos diciendo que la coacción haya
desaparecido: la cadena opresiva siguió existiendo. No se dictaron
disposiciones legales para proteger y difundir el régimen de trabajo libre.
Disminuyó el número de beneficios y el número de peones, predominado
seguramente los changadores.
Según Aguirre, el peón podía mantenerse a su costa comprando al patrón
un toro a 8 o 10 pesos, o abonar por su manutención 7 libras de yerba al día
o 9 .5 pesos al mes. Para pagar un empeño de 200 pesos, más el diezmo de 20
pesos, sumados 10 pesos por el estanco y 7 libras de yerba diarias por
concepto de alimentación, un peón debía trabajar ochenta días, periodo que

Areces: Comercio y relaciones de producción en Paraguay 77

comunmente se alargaba al doble. A causa de los endeudamíentos, los
peones doblaban el tiempo de trabajo y a veces se veían obligados a
continuarlo por tiempo indefinido23 • Las fugas, el ausentismo, enfermedades
(simuladas o no) al momento de la partida, aumentaba el plazo estipulado
para pagar las deudas, y muchos morían sin haberlo logrado :''Todo el mundo
sabe que en los Minerales de yerba no hay un solo hombre que no esté
trabajando sin deber anteriormente a otro"24 •
El beneficiador adelantaba a los que enganchaba como peones una serie
de artículos, a precios más altos del que los ha conseguido, seguramente, al
fiado. Una vez reunidos los peones los conducía al beneficio, donde debían
entregar una cantidad de arrobas ya listas para enzurronar. Pero el precio de
cada arroba era muy bajo, de manera que llevaba a los peones a prolongar el
tiempo de permanencia en el beneficio. Las relaciones se personalizaban y
eran inseparables de los lazos de endeudamiento en un mercado de trabajo
no libre, en el que el salario no se presentaba como equivalente al valor de
la fuerza de trabajo.
Para que funcionara el sistema era menester una red de coacción basada
en el endeudamiento, que consagraba la sujeción personal de los peones a las
explotaciones yerbateras, forma sutil pero no menos efectiva. Los peones no
eran "sino unos deudores del dueño que con el fomento que les daba de carne,
machete y utensilios, benefician yerba y la entregan atada y libre de todos los
derechos". Los peones deudores podían ser "pagadores libres" o "pagadores
sujetos". En el caso de los primeros, debían mantenerse por su cuenta, pagar
los fomentos, hacer yerba y entregarla a su costo, sin obligación de hacer
trabajos adicionales. Los segundos estaban obligados por contrato, a cambio
de no pagar la manutención y el fomento, a abrir caminos, sacar la yerba del
monte y hacer toda clase de trabajos.
Los mecanismos de explotación de los peones se repiten en las fuentes Y
estas distinciones, que figuran en los contratos, no se respetaban,"...de modo
que lejos de adelantar vivían atrasados, eternizándose en los beneficios con
total abandono de sus familias" 25• Si la existencia de la deuda mostraba de
hecho la presión extorsiva ejercida para retener compulsivamente a los
trabajadores, más aún reflejaba una relación social compleja, una relación
asimétrica de fuerzas que anudaba las esferas de la producción y de la
circulación.

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Siglo XIX. Cuadernos

Hemos planteado la situación de los peones yerbateros en la época del
doctor Francia, aludiendo al tipo de trabajadores. Es decir refiriéndonos a las
categorías sociales reales, con el imperio del peonaje por deudas que
envuelve diversas relaciones laborales.
Con el objetivo de aprehender el funcionamiento histórico nos hemos
detenido en mostrar algunas de las situaciones específicas de los trabajadores
que variaban según los contratos de trabajo y sus posibilidades personales,
modelando formas de explotación y de dominación que delineaban la "lógica
de la desigualdad" de esta sociedad26•
La drástica disminución del mercado exterior de yerba mate a partir de
l 820 hizo que el número de peones yerbateros descendiera notablemente. Si
para el laboreo de 6 000 arrobas de yerba, como figuran en la alcabala de
1828, se tuvieron que concentrar gran cantidad de trabajadores, esta cantidad
parece una excepción en esos años, y no hay indicios de que esto ocurra en
la década de 1830. A partir de las medidas económicas implementadas por
el gobierno paraguayo, la región de los yerbales de Concepción, territorio de
los guaraní-monteses, fue poco transitada por los grandes yerbateros, y
" .. .los montes de yerba abandonados por los indios y por los mestizos no
asimilados a la clase alta, proclamándose éstos propietarios de los mismos
por derecho de herencia de sus remotos antepasados"27•

Una cuestión que interesa en este análisis es relacionar el trabajo de los
peones yerbateros con la defensa de la frontera. Concepción -límite con
territorio portugués- era una frontera abierta hasta 1819, cuando Francia
decreta su cierre. Durante la Gobernación Intendencia, trabajar en los
yerbales liberaba a los peones no sólo del servicio militar sino de su
radicación en los puestos fronterizos.
Con Francia, la defensa de la frontera norte recayó, por una parte, en los
vecinos de Concepción y, por otra, en las tropas regulares enviadas para
cubrir el servicio en los fuertes avanzados28, que incluía a reos destinados a
servir en los presidios29. Es notorio que los ciudadanos de Concepción, los
urbanos, pasaban demasiado tiempo sirviendo en la defensa. Esta situación
acarreaba discordias entre los mismos vecinos y la Comandancia. Francia
acusaba a los vecinos de "indolencia, inhabilidad y ociosidad"30• Pero
también era apreciable el grado de deserción de los soldados enviados desde
los diferentes partidos de Asunción, tropa que permanecía un tiempo

Areces: Comercio y relaciones de producción en Paraguay 79

prolongado en los fuertes y puestos de guardia (a pesar que desde el gobierno
central se intentaba regularizar los periodos asignados para la prestación del
servicio).
Esto nos hace comprender la situación de enfrentamiento bélico en
Concepción, lo que se integraba como un dato cotidiano de la vida de sus
pobladores y que afectaba la continuidad delas explotaciones. Era una guerra
muy peculiar, en la que se alternaban periodos de paz con ataques sorpresivos,
modalidad muy desgastante tanto en los hombres como en los recursos. Esta
frontera militarmente estratégica se aquietó, se adormeció en la década de
1830 -tanto en los enfrentamientos con los portugueses como con los
indígenas- cuando la región dejó de ser recorrida con asiduidad por los
grandes beneficiadores.

YERBA MATE, SOBERANIA Y COMERCIO EXTERIOR
La realidad mercantil de Concepción estaba predominantemente regulada

por la yerba mate. Esta actividad de origen agrario, con ausencia de
relaciones capitalistas de producción y bajo el control del capital comercial,
identificaba la economía de Concepción hasta la década de 1820.
Al enfrentar la forma de producción yerbatera, el capital comercial se
planteaba como objetivo la extracción de la mayor cantidad posible de
trabajo excedente con relaciones de trabajo sustentadas en la coacción.
Durante la colonia, los recursos humanos, naturales y de capital fueron
concentrados en la producción que se pagaba en efectivo, la yerba y, en
menor medida, el tabaco. La yerba era el artículo por excelencia que tenía un
valor de cambio en el exterior de la provincia, a la que la conectaba con un
amplio espacio del antiguo virreinato peruano.
Durante el gobierno de Francia, la yerba y el tabaco seguían siendo las
monedas válidas para permutas en el comercio interno y fronterizo. Pero
hubo una disminución notoria del interés en la yerba con la clausura del libre
comercio exterior y las consiguientes disposiciones, que intentaron desmontar
la trama económica de beneficiadores y comerciantes nacionales y extranjeros.
El comercio yerbatero, ligado a otras actividades, había sido la base de una
próspera comunidad comercial con centro en Asunción. Estos comerciantes

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Siglo XIX. Cuadernos

paraguayos carecían por cierto de los recursos que poseían sus colegas de
Buenos Aires, con quienes mantenían lazos de amistad, de parentezco y
mercantiles. Su riqueza y su influencia política pesaban en la capital
provincial durante los últimos años del gobierno colonial.
Francia desmontó esa influencia político-económica. Contra ellos estuvo
dirigido el Decreto Supremo de 1814, que reguló el comercio exterior
imponiendo un sistema de licencias y que estableció para la explotación de
productos locales el requerimiento de una autorización gubernamental, a la
cual debían unirse todos los paraguayos, fijando el Estado sobre dichos
productos un precio mínimo31 • En 1819 quedó prohibido todo comercio con
los portugueses, mientras que un año atrás se había ordenado al Comandante
de Concepción que, sin orden expresa, no aceptara a enviados/comerciantes
portugueses. En 1822, Francia ordenó el cierre definitivo de los puertos
paraguayos. A partir del año siguiente, se permitióelcomercio por Itapúa con
un estricto contralor de la Comandancia y del gobierno central, obligando a
los comerciantes portugueses a no operar sin licencias, a pagar los derechos
y a respetarlos precios. En 1829, se abrió el puerto de Pilar, estableciéndose
una circulación de productos de menor cuantía que en Itapúa.
El cierre de la frontera no puede verse como un hecho concluyente, sino
como una medida más que encajaba perfectamente en el campo de valoraciones
político-económicas afumadas por Francia para sostener el estado nacional
paraguayo. ¿ Qué había pasado con el comercio de yerba mate, de tanta
significación en la época colonial y en la primera década dela Independencia?
Pastore sostiene que
...donde más duraderos efectos produjo la política de aislamiento comercial
de Rodríguez de Francia fue en las industrias de la yerba mate y de la madera.
El Paraguay abandonó entonces, en parte por propia voluntad y en parte por
las trabas impuestas a la navegación del Río Paraná, los mercados del exterior
de la yerba mate y de la madera, permitiendo al Brasil en muy fácil conquista,
ocuparlos y servirlos con productos similares de su territorio... Forzoso es,
pues, calificar como desfavorable para el Paraguy la política de aislamiento
seguida por Francia basta su muerte.. .32.

Hay que discernir, para calificar la política comercial del régimen francista,
que el interés sustentado por los comerciantes y beneficiadores de yerba no
coincidía con el del gobierno. El capital comercial, administrando, organizando

Areces: Comercio y relaciones de producción en Paraguay 81

y financiando la actividad de los beneficios de yerba, estuvo muy pre_sente
hasta que las medidas aplicadas por Francia restringieron su gestión Y
ganancias.
Es importante también plantear, en respuesta a Pastore, que con Francia
en el gobierno no se fuerza la maquinaria fiscal, lo que suele traer aparejado
implicaciones sociales de significación. El régimen trata de sostenerse con
una política social que abarque a sectores más amplios de la población, Ypara
ello mina los antiguos privilegios de los grupos de poder tradicionales.
Se trata de considerar un problema que subyace en la interpretación del
programa político y económico de Francia y, así, aproximamos.ª la
comprensión de los mecanismos que procuraban el control y el ordenamiento
de la sociedad paraguaya. Una consecuencia económica fundamental del
ejercicio del poder por Francia fue la firme resolución de que toda vinculación
con los mercados exteriores involucraba una merma dela soberanía paraguaya
si no se acordaban tratados igualitarios y acordes con los intereses de la
nación. Las tensas relaciones con los porteños (bonaerenses), y su posterior
ruptura, impactaron en la salida del producto que básicamente conectaba al
Paraguay con el exterior (a pesar de Lo cual la yerba continuó siendo clave
para los intercambios externos, aunque ya no iban a ser manejados por los
grandes comerciantes que habían integrado el nivel más alto de la sociedad
asunceña, y que habían tenido un fuerte peso político, tejiendo sus redes a
través de lazos parentales y de clientelismo en las distintas regiones).
La cuestión estriba en delimitar el problema en el marco de una economía
regional y de frontera. La naturaleza y envergadura del program~ polít!co Y
económico de Francia aplicado a las áreas de frontera -Concepción, Pilar e
ltapúa- difiere en particular en Concepción.

¿Cómo se mantenía Concepción después del cierre de la frontera norte y
del cierre/bloqueo de los tradicionales mercados de yerba? El Estado
subsidiaba a la región. Francia enviaba a la Villa artículos básicos para cubrir
el consumo: telas, ponchos, jergas, loza de tierra del país, pelotas de miel,
sacos de maíz, barriles de aguardiante, hachas y otros elementos. Estos
socorros se repartían entre la población necesitada13 •

Francia prohibió el comercio libre en Concepción, permitiendo comerciar
solamente con la yerba, su más importante y básica producción " ...porque

�82

Siglo XIX. Cuadernos

~ora en Concepción ya no hay como en otro tiempo tienda alguna de
generos que pueda ~ercar y prohibido el sacar de la República moneda
sellada,_ ~etales preciosos y todo género de animales... »34_ Al mismo tiempo,
combatJ? el contrabando con el portugués (a pesar de lo cual el intercambio
clandestmo se mantuvo, transgrediéndose los controles impuestos).

Areces: Comercio y relaciones de producción en Paraguay 83

NOTAS

l. Nidia Areces "Los guaraní-monteses y los yerbales silvestres de Concepción, frontera

norte paraguaya, durante el gobierno del Dr. Francia", presentado en el Simposio
Internacional "Procesos regionales, etnicidad y estructuras del poder en los Andes",
Universidad Nacional de Salta y CEPrHA, Salta, agosto de 1993.

¿~é pasó co~ la exp~otación de los yerbales silvestres de Concepción a
partir de las medidas aplicada por Francia? Garavaglia termina el cuadro de
las etapas de la ocupación del espacio destacando

2. El corpus documental proviene fundamentalmeme del Archivo Nacional de Asunción
(ANA), Secciones Historia (SH) y Nueva Encuadernación (NE).

•..el abandono casi total que sufrieron las zonas de yerbales del Norte y Este
durante las dos décadas que corren entre J820 y 1840, cuando el aislamiento
fo'."2°so del país Ysu reconversión en una inmensa "chacra" hacen innecesaria
la mtensa explotación que sufrían basta ese entonces los yerbales silvestresls_

3. "¿Quién no sabe las combinaciones de la Industrial para apoderarse de las tierras, los
yerbales convertidos en campos y los campos convertidos en yerbales, los montes y los
ríos desapareciendo del mapa y surgiendo a cien leguas en donde tenían que estar, los
remates y las ventas, no de terrenos sino de agrimensores y de jueces?". En Jorge A.
Warley (selección de textros), Rafael Barre//, =rquismo y denwicia, Centro Editor de
América Latina, Buenos Aires, 1987, p. 36.

~na inmensa chacra que proveía holgadamente a su población de una
var~ª?ª gama de productos vegetales y animales. El Estado limitó
decJS1vamente la acción de los comerciantes y se constituyó en el gran
~mprador de yerba mate, artículo que cubre holgadamente el consumo
interno Yque sirve para pagar importaciones indispensables al sostenimiento
del régimen, como implementos de labranza y material bélico. Disminuyó la
explotación: pero el ~bandono de los yerbales de Concepción no fue total,
por~uecontmuaron stendo recorridos, con intensidad, por los beneficiadores/
vecmos de Concepción.

4. J. P. y G.R. Robertson, La Argentina en la época de la Revolución, Carta XXXVIl,
Imprenta de la Nación, Buenos Aires, 1920. p. 75.
5. Juan F. de Aguirre, Anales de la Biblioteca Nacional, Imprenia y Casa Editora Coni
Hnos., Buenos Aires, 1905; Robertson, citado.
6. Aguirre, citado, tomo JI, p. 257.
7. ANA-SH 183, 1, f. 27. lnforme de la Villa Real sobre Beneficio de la yerba Mate.
8. ANA-NE 3367, 25-XII-1783 y NE 3373, 14-l-1791.
9. Nidia R. Areces, "El Dictador Francia y la organización del Estado nacional paraguayo:
espacio, sociedad y política en Concepción". En Anuario, 15, Universidad Nacional de
Rosario, Rosario, 1991-92, p. 83.
10. ANA-NE 1175, Protocolo de Contratos Públicos, 1810 a 1813. f. 21.
11. ANA-NE 2920, "Estado de la negociación del beneficio de yerba deJ uan Manuel Alvarez
que hace ver a sus acreedores", 24-IV-1817.
12. Juan Manuel Alvarez fue designado junto a José Miguel Ibáñez, Melchor Cabra!, José
Ignacio Yiedma, José Gabriel Benítez, Angelo Acosta, Bernardo Medina, José Ignacio
Zarate, José Acosta, ANA-RB, Acta del Superior Gobierno, remitido a la Comandancia
de Concepción sobre los sufragan/es que debían ir al Congreso celebrado en la Asump,
1816.
13. Robertson, citado, p. 73.

�84

Siglo XIX. Cuadernos

14. ANA-NE 1175, Protocolo de Contratos Públicos, 18IO a 1813, f. 9.
15. ANA-SH 183, 1, f. 27.
16. Robertson, citado, pp. 80-82.
17. En relación con la clase de beneficios eran las construcciones que se hacían. El tatacuá
consistía en un espacio pequeño de terreno donde primeramente se tostaban las bojas y
los renuevos del árbol de yerba. Al lado del tatacuá, una segunda construcción, el
barbacuá o arco, una superestructura de palos, especiede techo, debajodel cual se volvían
a tostar las hojas. Una vez tostadas, se retirnba el fuego de abajo del barbacuá, el terreno
era Juego barrido y convertido con pesados pisones en una superficie más dura y lisa. Las
hojas tostadas y los pequeñísimos palos se echaban abajo del techo y, por medio de una
tosca muela de madera, eran reducidos a polvo. Con estos procedimientos la yerb;estaba
lista para el consumo. Robertson, citado, pp. 77-81.
J 8. ANA-NE 3378, Cuenta General abonada al ramo de Guerra, enero de 1793 a diciembre
de 1794; Aguirre, citado, tomo ll. p. 272.
19. ANA-NE 2920, f. 104 y ss, 23-1-1817.
20. ANA-SH 445,2. Libro de Cuentas de Peones, 1806-1822.
21.

Ibídem y 8-Ill-1804; SH 366, f. 289v.

22. ANA-SH 151, 8, f. 4; NE 2920, f. 104, 23-í-1817.
23. Aguirre, citado, tomo Il. pp. 269-279.
24. ANA-SH 366, f. 289v.
25. ANA-NE 2514, 91, 5, Villa Real, 18-1-1804.
26. G. Balandier, Antropo-lógicas, Península, Barcelona, 1975, pp. 165 y ss.
27. Mariano Antonio Molas, Descripción histórica de la antigua provincia del Paraguay, La
Revista de Buenos Aires, imprenta de Mayo, Buenos Aires, 1868, p. 103.
28.

ANA-SH 229, 9.

29.

ANA-Sección Criminal 8, 15, Colección Doroteo Bareiro, Orden de Francia, Asunción,
23-XIl- 1814.

30. ANA-SH 244,5.
31. ANA-SH 223, Decreto Supremo, 4-XI-1814.

Areces: Comercio y relaciones de producción en Paraguay 85

32. Carlos Pastore, La lucha por la tierra en el Paraguay. Proceso histórico y legislativo.
Editorial Antequera, Montevideo, 1949, pp. 44-45.
33. ANA-NE 1199, l814-1815;NE3412,5-V1- 1821, 20-IX-1831, 21-III-1832, 23-Vl-1832
entre otros registros de remesas.
34. ANA-SH 232,2.
35. Juan Carlos Garavaglia, Mercado intemo y economía regional, Editorial Grijalbo,
México, 1983, p. 147.

�Trabajos publicados en Cuadernos
Autor y trabajo
Aguirre A11aya, Industria y tecnología. Motricidad
en los textiles de algodón en el XIX

Referencia

6, juo/93

Barragán, Empresarios del norte e importación de
tecnología a principios del siglo XX

6, juo/93

Blázquez, La expulsión de los españoles en Xalapa y
Veracruz (1827-1828)

4, oct/92

Brow11, Trabajadores nativos y extranjeros en el
México porfuiano

9, mayo-ago/94

Cerutti, Españoles, gran comercio y brote fabril en el
norte de México (1850-1910)

2, feb/92

César Dachary y Amaiz, La frontera Caribe de
México en el XIX. Una historia olvidada

7, oct/93

Contreras Cruz, Ciudad y salud en el Porfiriato. La
política urbana y el sanearrúento de Puebla (1880-1906)

3, juo/92

Flores Clair, Trabajo, salud y muerte: Real del
Monte, 1874

Flores Torres, Empresarios, revolución y conflictos
laborales en Monterrey. La industria metalúrgica (1920-1923)

3, juo/92
9, mayo-ago/94

Franco Cáceres, Familias, oligarquía y empresarios
en Yucatán (1879- 1906)

7, oct/93

Gamboa Ojeda, Mercado de fuerza de trabajo e industria textil.
El centro-oriente de México durante el Porfiriato

l, oct/91

García Quintanil/a, Salud y progreso en Yucatán
en el XIX. Mérida: el sarampión de 1882

3, jun/92

G6mez Serrano, El desarrollo industrial de
Aguascalientes durante el Porfiriato

González Herrera, La agricultura en el proyecto
económico de Chihuabua durante el Porfiriato

11, ene-abr/95
5, feb/93

González Quiroga, Trabajadores mexicanos en Texas
(1850-1865). Los carreteros y el transporte de carga

Gracida, La década de los 70 y la transición al capitalismo
en Sonora

9, mayo-ago/94
11, ene-abr/95

sigue

�Autor y trabajo

Referencia

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de México. San Juan de los Llanos (1780-1840)

8, ene-abr/94

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Tamaulipas (1850-1913)

10, sep-dic/94

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TlaxcaJa durante el Segundo Imperio
Le6n, La banca clúhuahuense durante el Poñrriato
O/veda, Las viejas oligarquías y la Reforma liberaJ:
el caso de GuadaJajara
Olv_era SaruÚJval, Agricultura, riego y confücto
social en la región citrícola de Nuevo León (1860-1910)
Ramírez Rancaño, La aristocracia pulguera
Romero Gil, Minería y sociedad en el noroeste porfiriano

8, ene-abr/94
2, feb/92
4, oct/92
5, feb/93

1O, sep-dic/94
1, oct/91

Silva Riquer y Garrido Asper6, Formas de

abas~o al mercado de Valladolid (1793-1800).
La ciudad y su entorno agropecuario
Skerrit, Colonización y modernización del campo en
el centro de Veracruz (siglo XIX)

8, ene-abr/94
5, feb/93

Sección Internacional
Areces, Comercio y relaciones de producción en

Paraguay en la época del doctor Francia
Bonaudo y otros, Ferrocarriles y mercado de tierras
en el centro-sur de Santa Fe (I 870-1900)
Medi~a Cárd~nas, ~I ~odelo regi6n de refugio de Aguirre
Beltrán. Teona, aplicaciones y perspectivas

11, ene-abr/95
6,jun/93
4,oct/92

Mill~r'. Tr~sferencia de té&lt;:nicas. La construcción y

adl1l.UI.Jstrac1ón de ferrocarriles en la costa occidentaJ
de Sudamérica
Pinto Vallejos, El peonaje chileno en la fase
iniciaJ del ciclo salitrero (1850-1879).
Cortar raíces, criar fama
Richard, Estado y empresarios regionaJes en
los cambios económicos y espaciaJes.
La modernización de Mendoza (1870-1910)
Supple~, Vi~vinicultura, recursos públicos y
ganancias pnvadas en Mendoza (1880-1914)

De próxima aparición

7, oct/93

9, mayo-ago/94

10, sep-dic/94
5, feb/93

Dení Trejo Barajas, Propiedades y propietarios en Baja California a
mediados del XIX.
Margarita Menegus, La desamortización de bienes comunales Y
municipales en el valle de Toluca (1800-1854).
.,
Martha Micheline Carifío O., La pesca y el cultivo de perlas en la reg1on
de La Paz (1870-1940). lmpacto socioeconómico.
Edgar O. Gutiérrez, Comerciantes marítimos en el noroeste (18101835).
Francie R. Chassen López, Más barato que las máquinas. Mujeres en
Oaxaca durante el porfi.riato.
María Teresa Huerta, Empresarios y ferrocarriles en Morelos (18751900).
.
María de Los Angeles Ortiz H., Propietarios, café y ferrocarriles en el
Soconusco.
Félix E. Godoy Dárdan~, La electrificación del alumbrado público en las
principales ciudades a fines del XIX.
_
Antonio /barra, La formación del mercado en la Nueva Espana:
Guadalajara a fines de la colonia.
.
Roberto C. Hernández Elizondo, Acaparamiento territorial Yexplotación
de los bienes petrolíferos (1900-1926).
Susana Bandieri, Historia regional y relaciones fronterizas en los Andes
meridionales. El caso de Neuquén (Argentina).
Rafael Uriarte, El mercado internacional y la industria resinera española.

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                <text>Siglo XIX : Cuadernos de Historia, 1995, Año 4, No 11, Enero-Abril</text>
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                <text>Ciencias sociales</text>
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                <text>Revista de historia publicada por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL y el Instituto de Investigaciones José María Luis Mora, editada por Mario Cerutti. Contiene investigación histórica y económica de México.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Filosofía y Letras ; Instituto de Investigaciones José María Luis Mora</text>
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                <text>Cerutti, Mario, Editor</text>
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                    <text>�SIGLO XIX
Cuadernos de Historia
Edición conjunta de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo León y del Instituto de
Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Apartado Postal 3024, 64000 - Monterrey, México
Fax: (8) 340-40-65

FONDO

lINIVERSlTARJO

Universidad Autónoma de Nuevo León

Rector,
LICENCIADO MANUEL SILOS

MARTfNEz

Facultad de Filosofía y Letras

Director,
LICENCIADO RlcAROO

C. VILLARREAL ARRAM:emE

Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora

Director,
Docroa HIRA DE GoRTARI

Consejo Editorial,
Carmen Blázquez (Universidad Veracruzana),
Alejandra García Quintanilla (Universidad Autónoma
de Yucatán), Miguel González Quiroga (Universidad
Autónoma de Nuevo León), Juan José Gracida
(Centro Regional del INAH en Sonora), Jaime
Olveda (El Colegio de Jalisco), Francisco Téllez
(Universidad Autónoma de Puebla)
Editor Responsable,
MARioCERurn
Cuidado de la edición: Sylvia Eloísa M. y Mario Cerutti
Tipografía: Alfonso García
Arte-diseiio y corrección: Sylvia Eloísa Morán
Impresión: Impresora Monterrey, S.A.
Aparición cuatrimestral
Ejemplar: N$15.00
Suscripción anual: N$50.00 (incluye franqueo)
Para envíos al exterior: USA $5

�OCTUBRE DE 1993

AÑO IIl NUMERO 7

_siglo
CUADERNOS DE msroRIA

SUMARIO

Nota del Editor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
Familias, oligarquía y empresarios
en Yucatán (1879-1906)
IVAN FRANCO CACERES . . . . . • . . . . . . • . . . . . . . . . . . . • . . .

9

La frontera Caribe de México en el XIX.
Una historia olvidada
ALFREDO CESAR DACHARY
STELLA M. ARNAIZ BORNE . . . . . . . . . . . . .. . . . . . .. . . . . . 33
Sección Internacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63
Transferencia de técnicas. La construcción
y administración de ferrocarriles en la costa
occidental de Sudamérica
RORY MILLER . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
Trabajos publicados en Cuadernos ........................ 103

�NOTA DEL EDITOR

Al inaugurar el tercer año de vida, Siglo XIX. Cuadernos presenta -en su número 7- tres novedades: a) el respaldo de un
Consejo Editorial integrado exclusivamente por investigadores
del interior del país; b) materiales regionales volcados en el extremo sur de México; c) la incorporación a su Sección Internacional, por primera vez, de un autor europeo.

La creación de un Consejo Editorial responde a las nuevas normas fijadas por las instituciones encargadas de evaluar, en México, la producción que se realiza en materia de investigación
y publicaciones. Su objetivo será acompañar a los editores de
Cuadernos en la cotidiana labor de seleccionar artículos con calidad suficiente para ser difundidos. También, la de proponer
temáticas y autores, y la de contribuir a promover esta publicación dentro y fuera de las fronteras mexicanas.
Pero tan o más importante que su función es su configuración. Los cinco investigadores externos invitados a integrar el
Consejo Editorial podrían caracterizarse por lo siguiente: a) tienen tras suyo una dilatada trayectoria académica; b) se han desarrollado como investigadores con objetos de estudio concentrados en el siglo XIX; e) desde que comenzaron a producir
-entre 1975 y 1980- asumieron una perspectiva regional pa-

�6

Siglo XIX. Cuadernos

ra analizar los procesos transitados en el XIX; d) han insistido
en permanecer en centros académicos del interior: e) una atenta mirada a sus trabajos -y a los de colegas muy afines que laboran en su entorno- obligaría a modificar buena parte de las
con, lusiones que todavía mantiene una historiografía P!esª. de
dos vicios: sus poco fundamentados niveles de generalización
-implanteables para una centuria como el XIX-, y un enfoque tan centralizado como centralista.

Siglo XIX. Cuadernos, pues, celebra que Carmen Blázquez
(Xalapa), Alejandra García Quintanilla (Méri~a), Juan J~sé
Gracida (Hermosillo), Jaime Olveda (GuadalaJara) y Franc1~co Téllez (Puebla) hayan aceptado incorporarse -junto con Miguel González Quiroga (de la _Universidad A~~ónoma de Nuevo León)- al Consejo Editonal. La compos1c1ón de es~e cue~po, por otro lado, reafirma la política de promover y ~1fundir
la investigación regional que ha caractenzado al Instituto de
Investigaciones Dr. José María Luis Mora.
Si bien la península de Yucatán ya había sido tratada en Cuadernos (ver número 3, junio de 1992), no había ocupado -:-_como en este caso- el grueso de los materiales dedicados a Mexico.
Ivan Franco Cáceres describe en su artículo las estrechas redes empresariales que, a fines del XIX_, dise~ó la casta cµvina
aposentada en Mérida. Lo~ :ntrelazamientos incluyeron mve~siones y componentes familiares. Su resultado fue la ~onso~dación de un grupo étnica, política y culturalm~te oligárqwco, pero claramente burgués desde el punto de VISta del empleo
de sus capitales y de sus recursos.
Tras recordar algunos antecedentes que se remontan a _los
tiempos coloniales, Franco destaca los niveles de concentraoón
de la tierra alcanzados en el XIX en la porción norte de la península, y cómo las familias propietarias supieron insei:w-se en
la espectacular coyuntura que detonó con el henequen.
La parte final de su trabajo incorpora elementos novedosos:
la enumeración de las empresas no henequeneras que funda-

Nota del Editor

7

ron y promovieron algunos miembros de tan poderosas familias. Como era de esperar, el balance del autor muestra que
-dada la notable rentabilidad que brindaba el cultivo del
henequén- las inversiones destinadas a otras actividades económicas fueron realmente escasas.
Alfredo César Dachary y Stella Amaiz Burne, por su lado, miran Yucatán desde otro punto de vista: la calidad de territorio
de frontera que tuvo la península durante el XIX.
Una frontera entrecruzada por diversas disputas y desencuentros: entre los propietarios blancos del norte y los mayas (manifestada en la guerra de castas), las suscitadas entre los propios mayas, las que enfrentaron al poder central mexicano con
los grupos autóctonos, la que involucró -fmalmente- a los
ingleses y a su colonia local, Belice.
Los autores reconstruyen porciones significativas de la historia de la frontera Sur, definida a lo largo del XIX. Analizan
las fronteras vivas de los mayas, el funcionamiento de la Honduras británica, el poblamiento y desarrollo de islas como Cozumel y Mujeres, la actividad de las compañías colonizadoras
que actuaron en el área, y los intensos vínculos de Belice con
este conjunto geográfico y económico.
El desmembramiento de Yucatán -que incluirá la creación
del territorio de Quintana Roo- y una explotación desmedida
de los recursos locales fueron, concluyen César y Arnaiz, componentes sustanciales en el proceso de delimitación de la frontera meridional.
Rory Miller, del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Liverpool, en Inglaterra, ocupa en esta ocasión la
Sección Internacional. Es la primera vez que un autor europeo
publica en Cuadernos, y lo hace aludiendo a un tema de innegable importancia a fmes del XIX: los ferrocarriles.

�8

Siglo

FAMILIAS, OLIGARQUIA Y EMPRESARIOS

XIX. Cuadernos

EN YUCATAN (1879-1906)
En su minucioso trabajo, Miller atiende aspectos poco debatidos entre los especialistas: cómo se construyeron y cómo
se administraron los ferrocarriles en América Latina. Aunque
su ensayo se restringe a Perú, Bolivia y Chile, la info~ació~
es de una amplitud y calidad suficientes como para que mvest1gadores de otras latitudes se planteen preguntas análogas.

Iván Franco Cáceres*

Miller divide su trabajo en tres áreas: a) trazado y planificación del sistema de vías; b) mecanismos y características de la
contratación para la construcción de esos sistemas; c) operación y manejo de los ferrocarriles.
Un énfasis especial coloca en la transferencia de técnicas Y
en la formación de personal especializado en los países receptores. "Para 1900 -afirma- la introducción de tecnología
europea y norteamericana había creado en Chile, Perú y Bolivia una reserva de ingenieros locales y establecimientos para entrenarlos, una fuerza laboral especializada capaz de o~rar y
mantener las líneas, así como talleres que podían constrwr eqwpos con una mínima dependencia de las partes importadas".
Pero no se trataba de un proceso generalizado capaz de generar una autonomía completa respecto a las economías creadoras de la tecnología ferroviaria: algunos de aquellos efectos
-concluye Miller- incluso comenzaron a desaparecer en los
años 20.
1

1

La riqueza de los materiales reunidos ~n este número 7 Y_ el ªP?Yº
brindado por quienes, desde ahora, mtegran el ConseJo Editorial de Cuadernos resultan -podemos asegurarlo- un fuerte
estímulo para los editores. Una buena manera de comenzar, por
cierto, nuestro tercer año.

Mario Cerutti

l. FAMILIAS EMPRESARIALES: ORIGEN Y DESARROLLO
Los grandes propietarios se desarrollaron, ciertamente, en Yucatán.
Pero ello no fue posible sino hasta la aparición del cultivo comercial
del henequén, a mediados del siglo XIX. Aún cuando diversos estudios nos indican que las haciendas y sus dueños, los hacendados, hicieron su aparición en los alrededores de Mérida desde prácticamente
la tercera y cuarta décadas del siglo XVIII1, la dinámica y magnitud
de estas propiedades estuvieron sin embargo muy lejos de las características que mostró el latifundio en el resto de la Nueva España2 •
Los hacendados decimonónicos yucatecos eran un grupo social
compuesto por descendientes directos e indirectos de los antiguos encomenderos (1540-1785) y estancieros (1650-1750). Se conformaron
como un compacto grupo colonial desde 1750 y finalizaron el siglo
XVIII cultivando maíz y criando ganado en la mayoría de sus propiedades cercanas a Mérida, Hunucmá, Valladolid, Izamal, Campeche y otras ciudades y pueblos de la península3• Todavía una década previa a la finalización del siglo XIX, o sea un siglo después, un
censo oficial nos señala que en muchas de estas propiedades se conservaban esas actividades productivas dentro de las unidades
hacendarias4 •
La conjunción de las potencialidades comerciales de una planta nativa (el henequén) y un liberalismo económico pragmático y radical,
que se expresó con una política agraria de repartos de tierras baldías

Monterrey, septiembre de 1993
• Centro Regional Yucatán del Instituto Nacional de Antropología e Historia
(INAH, Mérida)

�JO

Siglo XIX. Cuadernos

y de embates a las de comunidad poco después de la independencia,
propició el desarrollo de un nuevo modelo económico en la península, que pronto se manifestó como abiertamente contrapuesto al viejo
modelo colonial, basado en los repartimientos, la tasación y las obvenciones eclesiásticas5• Entre 1800 y 1830, un nutrido grupo promovió la producción y comercialización de los cultivos locales de henequén, azúcar y añil que, hasta entonces, no habían rebasado los límites de una producción nativo-artesanal y para su comercialización y
consumo en territorios de la corona española (Cuba y la misma Nueva España entre otros).
Una tenue demanda externa de la fibra henequenera propició que
en muchas de las propiedades destinadas a la producción de maíz y
ganado se abrieran espacios a la plantación henequenera entre 1800
y 1830. En este intervalo, los acontecimientos sucesivos relacionados
con la destrucción del orden colonial, como la Constitución de Cádiz
(que pugnaba por la desaparición de los repartimientos y las obvenciones, así como por la venta de terrenos), crearon un clima propicio
para que muchos indígenas abandonaran sus obligaciones semanal~. mensuales y anuales de entregar contribuciones al Estado v a la
iglesia, que sólo les devolvían miseria e ignorancia6 • Muchos indígenas abandonaron para entonces sus pueblos y comenzaron a integrarse
libremente como trabajadores de las haciendas maicero-ganaderas y
henequeneras pues, bajo la influencia de las reformas introducidas
con la independencia, tanto la burocracia como la iglesia fueron perdiendo parte de los privilegios heredados de la administración colonial: repartimientos, tributos y obvenciones7 •
Frente a ellos se alzó un grupo de hacendados y comerciantes de
origen colonial, heredero de relaciones e impulsores de un nuevo proyecto económico. Ellos encontraron en la Constitución de Cádiz y
en el grupo sanjuanista el soporte ideológico inicial con el que alcanzarían la independencia, aunque no fue sino hasta tres lustros posteriores al estallido campesino-indígena de 1847 cuando lograron generalizar el proyecto productivo con el que se acentuarían las formas
coercitivas de trabajo en las haciendas y, con ellas, un nuevo orden
social en la penínsulaª. Dentro de este grupo de hacendados y comerciantes de origen colonial comenzaron a descollar las familias que mayores recursos y facilidades tuvieron para integrarse a la producción
y comercio henequenero.
Intentaremos plantear, mediante su estudio, el fenómeno de la con-

centración de propiedades que se dio en toda la zona henequenera,

Franco C.: Familias y empresarios en Yucatán

11

que tuvo sus orígenes desde los siglos XVII y XVIII y se intensificó
con la entrada de la propiedad al mercado durante el XIX: se gestó
con ello un singular fenómeno de "concentración dispersa" de propiedades y propietarios en la península, que se materializó con la acumulación de propiedades en distintos partidos9 y subregiones dentro
de la que se conocería como z.ona henequenera años después. También veremos cómo las alianzas (matrimoniales, mercantiles) que se
establecieron con otros grupos de propietarios criollos emergentes (comerciantes y propietarios) permitió conformar un bloque más amplio
de familias y de empresas locales con un potencial económico y político que, para los años finales del XIX y principios del XX, dio vida
a la oligarquía henequenera 10•

Las lineas familiares de origen colonial: su arraigo a la tierra
inserción en la producción benequenera

y

su

En el listado de propietarios importantes que manejamos (cuadro I)
podemos observar que de las líneas familiares que radicaron en Yucatán desde el siglo XVI destacan a fines del siglo XIX únicamente
dos grupos contrastantes: los Peón, ya dueños de numerosas propiedades, y los Cámara, propietarios de un número reducido en comparación con los anteriores.
Para el XVII encontramos que aparecen en las fuentes las lineas
familiares Bolio, Duarte y Casares11 • Estos destacan hacia finales del
siglo XIX con numerosas propiedades, pero no tanto como los Peón.
Finalmente encontramos que la línea troncal de los Molina, que al
parecer arribó a la península procedente de Guatemala a principios
del siglo XVIII, para finales del XIX ya se habían constituido en fuertes propietarios en la región12• Otras líneas familiares de las que carecemos de información fidedigna, pero que aparecen como fuertes
propietarios en los años finales del XIX, son los Canto, Escalante,
Palma-Campos, Ayuso y Peniche.
De las líneas Escalante y Peniche podemos decir, sin muchas bases, que se encontraban en Yucatán desde fines del siglo XVIII. Del
resto de este grupo podemos inferir que básicamente fueron criollos
que lograron adquirir propiedades en el transcurso del siglo XIX, gracias a lo que alcanzaron poder económico y prestigio en el medio.
No eran tampoco dueños de muchas haciendas y propiedades, pero
sí destacaban o competían con líneas más antiguas (los Cámara, los
Molina y los Casares) a fines del siglo XIX.

�12

Siglo

Franco C.: Familias y empresarios en Yucatán

XIX. Cuadernos

CUADROI
HACENDADOS DE ORIGEN COLONIAL Y PROPIETARIOS
CRIOLLOS FUERTES A FINES DEL SIGLO XIX
linea familiar
1

Peón
Bollo
Duarte
Molina
Casares 1
T. Canto2
Escalante1
Palma/Campos2
Ayuso Cía.2
Peniche
Cámara 1

asiento en Yucatán

total/props.: 1890

XVI
XVII
XVII
XVIII
XVII

81
23

XVIII

XVI

19

16
15
13
11
9
8
7
7

1. Indica que entre estos apellidos hubo relaciones consanguíneas o de parentesco desde principios del siglo XIX y que, sugerimos, debieron inten-

sificarse en el transcurso de ese mismo siglo dadas los cruzamientos matrimoniales que se detectan en las (uentes consultadas.

¡ ti

2. Criollos. Sobre Teodorio Canto es probable, según su filiación militar, que
la gran cantidad de propiedades con que llegó a contar para fines y principios de los siglos XIX y XX respectivamente se debiera a la política de
donaciones patrióticas y a compras por denuncias de baldíos. La mayor
parte de sus propiedades se registran fuera de la zona henequenera, principalmente en los partidos de Temax y áreas cercanas, caso similar al de otros
militares de la época.
Fuente: La Revist.a de Mérida, 1890; Valdez Acosta, A través de las centurias... , ts. 1, 11, m.

Como se indica en el mismo cuadro 1, entre las líneas familiares
de los Peón, Cámara, Casares y Escalante -las tres primeras de origen colonial y de fuerte arraigo a la tierra, y la última más tardía pero ligada al comercio de fines de la colonia y de principios de la época independiente-, se gestaron algunos enlaces matrimoniales que
se vieron intensificados durante el transcurso del siglo XIX 13• Estos
cuatro apellidos estaban íntimamente vinculados a las primeras em-

13

presas J?romotoras, y acreditadoras de sembradíos y exportación de
~enequen en el penodo que va de 1830 a 1860 en partidos como Ménda, Acanceh, Hunucmá e lzamal: precisamente en los partidos donde
se concentraban con mayor fuerza las propiedades de estas líneas fa~ares hacia fmes del siglo XIX, y en donde numerosos propietanos -escasos de recursos- recurrían a ellos para poder invertir en
sus haciendas 1•. Resulta revelador que del total de 30 380 mecates
sembrados de henequén para 1851, 20 076 se encontraban en tan sólo cinco de las diecisiete poblaciones en las que existían cultivos, las
que correspondían a los partidos con un asiento importante de estos
grupos familiares 15 • También llama la atención el hecho de que, en
plena etapa de la guerra de castas, estos grupos tuvieran definida la
actividad económica henequenera en zonas o partidos donde tenían
~ ~ntrol hermético, tanto militar como estratégico, de la población
m~gena. En estos partidos se ~estaba el sistema productivo que dommaría Yucatán las décadas siguientes.
El camino real: asiento de los hacendados

Las haciendas, que se indentificaban más como un centro de labor
y de cultivos, sustituyeron poco a poco a las estancias, cuya connotación estaba definida por la actividad ganadera y una baja densidad
poblacional. Así, con aquella voz comenzaron a denomínarse las fmcas o propiedades rurales de Yucatán a partir de la segunda mitad
del XVlll. Los orígenes de la voz hacienda, en opinión de algunos
autores, es peninsular y se comenzó a utilizar en Yucatán a partir del
uso de un lenguaje jurista castellano.
Lo que a nosotros nos importa estudiar, sín embargo, no es el origen lingüístico de la palabra sino su materialización concreta en entidades económicas defm.idas que implicaban una relación de dominio
y explotación sobre la fuerza de trabajo indígena.
Como hemos visto, algunos hacendados fueron descendientes directos o indirectos de antiguos encomenderos y estancieros, a quienes por sus condiciones económicas y jurídicas les fue posible engrandecer las propiedades que fueron adquiriendo. Los hacendados surgieron y se desarrollaron desde la tercera década del siglo XVIII. Su
desenvolvimiento tomó más fuerza a partir de la segunda mitad del
mismo siglo, en un contexto de fuertes crisis agrícolas locales propiciada por la extinción defmitiva de las encomiendas (básicamente dentro de una zona localizada de la península: los ejes Mérida-campeche
y Mérida-lzamal)16 •

�14

Siglo XIX. Cuadernos

Aunque la mayoría de ellos vivían en la ciudad de Mérida, estos
personajes adquirieron propiedades en diversos partidos comprendidos entre los ejes señalados. Así, los partidos de Mérida, Acanceh,
Hunucmá, Izamal y Maxcanú fueron prácticamente copados por la
presencia de haciendas productoras de maíz y ganado a fines del siglo XVIII17 • Eran partidos o distritos en los que se concentraban numerosos pueblos indígenas, cuyos habitantes pasarían a ser el suministro permanente de fuerza laboral de las haciendas heoequeoeras.
Cabe mencionar que, aunque de manera mucho menos intensa, en
Campeche también se desarrollaron estancias a mediados del siglo
XVII que probablemente se transformaron en haciendas un siglo
después18•
Podemos señalar así que la extensa linea familiar de origen colonial de los Peón concentró sus propiedades en los partidos de Acanceb, Maxcanú y Hunucmá. Concomitantemente, la línea familiar de
los Cámara concentró sus propiedades en Mérida y Acanceh. Eran
las más antiguas en la península, pues su origen y presencia en la localidad remontaba hasta el siglo XVI.
111

De las lineas del siglo XVII encontramos a los Casares, ubicados

en los partidos de Tixkokob, Mérida y Acanceh; la linea Bollo en Mérida, Tixkokob e Izamal; y la linea Duarte en Tixkokob, Ticul y Acanceh. Estas tres lineas familiares también se asentaron entre las ciudades de Mérida y Campeche: la zona correspondiente al camino real.
Para el siglo XVIII encontramos a los Molina como propietarios

medios y pequeftos en Mérida y Acanceh, así como los Escalante, que
se ubicaban en Maxcanú y Hunucmá. Como también sei\alamos, esta última linea familiar se relacionó por la vía matrimonial con diversos descendientes de los Peón, Cámara y Casares.
Dos elementos importantes en la consolidación del control de la
tierra lo tuvieron estos grupos de origen colonial en: 1) la política reformista borbónica que, al aplicarse en Yucatáo a fines del siglo XVIII,
destruyó las encomiendas y propició la demanda de tierras por particulares; y 2) la política compulsiva sobre los ejidos y terrenos de comunidad practicada durante todo el XIX, que dio como resultado la
formación de numerosas propiedades en partidos tradicionalmente
ocupados por la población indígena roilpera.
La legislación borbónica sobre tributos y sobre bienes de comunidad influyó de manera indirecta sobre las tierras de los indígenas. En

Franco C.: Familias y empresarios en Yucatán

15

el primer caso, las fuertes cargas impuestas sobre cada sujeto tributario propició que, cuando no podían cubrir su cuota la comunidad
a través d_e su caja de ahorro, cubriera el adeudo. P~o si la caja d;
la comurudad no contaba con el suficiente monto de recursos para
solventar las cuotas de sus miembros, recurría a mecanismos tales como el alquiler de sus terrenos ejidales para hacerse de fondos. La renta,
como es de suponerse, se hacía normalmente a particulares quienes,
a su vez, obtenían enormes ventajas: podían adueñarse de los terrenos comunales si, en el plazo fijado para el vencimiento del contrato
la co~u~dad no lograba cubrir las cuotas tributarias. Esto obligab~
a los md1geoas a rentar nuevamente sus terrenos y a buscar trabajo
en las unidades económicas particulares: ranchos y haciendas.
Este fenómeno fue al parecer particularmente intenso en los últimos años del período colonial en los partidos de Mérida Acaoceb
Maxcanú, Tixkokob y Huoucmá. O sea: en las zonas de ~ás fuert¿
asiento de las familias españolas de origen colonial y de mayor arraigo a la tierra. Poco estudiado basta ahora, el proceso no fue al parecer más intenso que el registrado en la primera mitad del XIX.
Durante este último siglo, el fenómeno de la renta de terrenos de
~mu_nidad se mantuvo latente. Pero, además, diversas leyes de coloruzac1ón de terrenos (1821-1847)19; la ley de lotificacióo de terrenos
ejidales (1874), que consistió en entregar en diversos pueblos (Acan~b, Seyé, Dzemul, Timucuy, Tekantó, Kantuoil, Conkal) una porción de terreno a un solo jefe de familia que debía trabajarlo por su
c1;1ent~; y las concesiones federales extendidas a grupos de inversiorustas mtegrados en compañías deslindadoras, fueron parte de un proceso global que favoreció definitivamente el control y concentración
de la propiedad de grupos minoritarios de la sociedad.
En el caso de la ley de 1874 muchos de los propietarios, fundamentalmente campesinos, vendieron la mayoría de sus lotes a los hacendados. cer?R?S a sus tierras por lo que en lugar de beneficiarse
con la pnvattzac1ón de sus terrenos comunales se vieron obligados
a trabajar fuera de ellos211•
!{ubo además otras lineas familiares (más de corte criollo que cooqwstadores) que se establecieron en partidos más alejados de la zona
centro-occidente de Mérida y que también llegaron a destacar como
propietarios importantes.durante el ?(lX: fueron los Palma y Campos, en Motul, y los Perucbe en Espita. Se asemejan sus casos a los
Regil, antigua linea familiar del siglo XVI, quienes no destacaron apa-

�16 Siglo XIX. Cuadernos

rentemente durante el período colonial como propietarios pero para
fines del siglo XIX aparecieron como dueños de propiedades importantes en el eje Mérida-Progreso, y también en Acanceh.
Es un hecho que todas las líneas familiares mencionadas consolidaron su control de propiedades -conforme avanzó el siglo XIXen cada uno de los partidos en lo que, por origen, se encontraban
asentadas21 • Sin embargo sus propiedades no alcanzaron más allá de
las 2 000 hectáreas, pues la mayoría oscilaron entre las 500 y las 1 000
hectáreas, muy lejos de las extensiones de muchas haciendas y latifundios del centro, occidente y norte de México. En contraste, hubo
sujetos dentro de cada una de estas líneas familiares que acumularon
ocho, diez, trece y hasta dieciséis haciendas en propiedad y que, tomadas en conjunto, pese a su dispersión geográfica22, conformaban
extensiones de 5 000 a 15 000 hectáreas, cantidad respetable para cualquier zona del país. La diferencia estnbó, desde luego, en que no formaban una unidad territorial localizada, sino un conjunto disperso
de propiedades distribuidas en uno, dos y hasta en tres partidos o distritos de la región peninsulacll. Esta dinámica tampoco permite definir la existencia real del latifundio local, pero sí propició que sus
exponentes se destacaran dentro del conjunto de hacendados y propietarios de la región, ya que es posible identificar algunos personajes detentando, individualmente, propiedades que alcanzaban importantes extensiones de terreno24• Llegaron así a detentar hasta a principios del XX entre ocho y veinte propiedades, la mayoría diseminadas en diversos partidos25 • El hecho, por supuesto, les permitió controlar centenas de peones a los que empleaban en la producción de
henequén, azúcar y maíz o bien al cuidado de ganado vacuno26•
Para conocer quienes fueron estos personajes los hemos concentrado en el cuadro 11, en el que se ve el número de fincas, sus extensiones aproximadas y también el total aproximado de peones que tenían acasillados. La importancia de sus propiedades en el conjunto
de las relaciones de producción de la sociedad yucateca del período
en cuestión está fuera de duda: rebasaban por mucho la centena y,
en total, tenían acasillados entre once y catorce mil trabajadores.
El ingeniero y dirigente politico Olegario Molina destaca por encima del total de estos ocho propietarios más importantes. A él sí podríamos adjudicarle el título de latifundista, aunque la mayor parte
de sus tierras se localizaba, según Sierra y Betancourt, en Campeche
y en el territorio de Quintana Roo27 • Molina fue uno de los once personajes que, por su cercanía con el régimen del general Porfirio Díaz,

Franco C.: Familias y empresarios en Yucatán

17

CUADRO JI
GRANDES PROPIETARIOS: 1899-1902

nombre
Pedro Peón
Joaquín Peón
Ignacio Peón
Augusto L. Peón
Olegario Molina
Eulogia Duarte
Gral. Teodosio Canto
Benita Palma de Campos
Total

no./fmcas
ext. (has.)
peones (aprox.)
8
4000-5000
700
16
8000-10000
1500
9
4500-6000
1000
13
7000-10000
1000
17
500000-1000000
2000-5000
12
9000-11000
2400
20
9000-12000
1000
19
9000-12000
1000
114

11000-14000

Fuentes: Boletín de Estadística, 189'J..1902; La Revista de Mérida, mayo.agosto
de 1890; Betancourt Pérez y Sierra Villarreal, Yucatán: una historia compartida, SEP/ Instituto Mora/Gobierno del Estado de Yucatán, México, 1989.

adquirió enormes lotes para explotación de maderas, chicle y otras
actividades comerciales en el recién creado territorio de Quintana Roo
a principios del siglo XX. Y aunque este fenómeno rebasa temporalmente el período de la formación de las haciendas, y se ubica más
bien en un momento muy avanzado del desarrollo del poder oligarca, su estudio debe considerarse bajo la óptica de los procesos ocurridos en el seno de la oligarquía yucateca, de sus relaciones con el poder central y, en general, del capitalismo en toda la peniosula.

Asociaciones para fomento de propiedades28
Entre 1884 y 1889 se integraron ocho sociedades agrícolas en distintos puntos de la entidad. Seis de ellas lo hicieron para explotar y fo.
mentar henequén y dos más para cultivar caña de azúcar y producir
el dulce. Característica principal: en la mayoría participaban como
socios capitalistas miembros de las familias Regil, Duarte, Cámara
y Molina. En otras palabras, miembros de las familias poderosas de
la localidad, que se abocaron a financiar la explotación de henequén
y azúcar en regiones incluso ubicadas fuera de la zona henequenera:
Tekax, Peto, Cenotillo y Sotuta.

�18

Siglo XIX. Cuadernos

La primera de estas sociedades la integraron Ped~o de Regil Y~vila y Agustín Vales Castillo bajo la razón Ibarra y Cta., con duración
de cuatro años y un capital de 10 000 pesos para ~xplotar fincas
de henequén, propiedad del primero. La segunda se mte~ó un año
después entre los hermanos Juan José, Anselm~ y Demetno D~arte
Zavalegui denominada Duarte Hnos., cuyo capital no se especificó.
Se dedicarla a la producción de azúcar en el rancho "Kalcalná", en
Tekax, durante seis años. Esta sociedad se m~tuvo al men~s .P?r un
período similar luego que concluyó el convemo temporal 101c1al.

Franco C.: Familias y empresarios en Yucatán

19

Resulta interesante, como indicamos al principio de esta sección
que el 50% de las propiedades estaban ubicadas fuera de la zona he:
nequenera, es decir, en zonas de propietarios medios quienes, en la
mayoría de los casos, recibieron apoyo financiero de los empresarios
fuertes para fomentar la producción de henequén y de azúcar. No podemos descartar que algunos de los socios capitalistas se hubieran
adueñado de algunas de estas propiedades en fechas subsecuentes en
razón de la problemática especulativa que se vivía en la economía local.

Los grandes propietarios en las épocas de crisis
En 1887 Raimundo Cámara, José D. Villamil Vales Y María A.
Almeida d~ Villamil integraron la Compañía Particular de Fomento
de Fincas por diez años y con un capital de 6 000 pesos para explotar y p~oducir henequén en las fincas "~ixkalcal'_' Yanexa "Santa
Cruz", en Sotuta, y en "Subintal" de Huhí. Este mismo ~º• Alfo~so Pérez Evia y el licenciado Pascual Evia fundaron una soetedad agncola denominada Evia y López, con la finalidad de fomentar, con
7 400 pesos y por diez años, el cultivo del henequén en las fincas
"Xitibcanul" y anexa "Chuncopó", en Sinanché. U? año ?espués,
en 1888 Raimundo Cámara, miembro de la Compañía Particular de
Fomento de Fincas, Pedro de Regil y Avila y Agustín Vales Castillo -miembro de la sociedad lbarra y Cía.- decidieron integr8:1"se
por ocho años y sin especificar la razón social y monto del ~p1tal
en una compañía para fomentar el_ henequén e~, l~ fin~ Tambhén", "San Isidro", "San Antoruo" y anexa T1X0uc .
En 1889 fmalmente se integraron tres sociedades más. En primer
término el activo Raimundo Cámara se asoció con Pedro Rosado Palomo y con un capital de 6 080 pesos integaron una compañía para
explotar henequén en las siguientes propiedades: "Tamanchén" (Samahil), "Sulché" (Kinchil), "Tzalkal" (rumbo de Santa Ana en M~rida) y "Santa María de Guadalupe" (Mérida). Las fincas habían sido compradas un año antes a Nicanor Ancona y Ni~lás Cámara. ~
su vez, el primero de estos últimos, aprovechando _quizá parte del dinero de las ventas de las fincas indicadas, se asoció un mes después
con Tranquilino Marín para, con 20 000 pesos y durante un la~so
de seis años fomentar y explotar en la hacienda "Thul", ~el partido
de Peto cafla de azúcar. Y para finiquitar: Olegario Molina Y Ju~to Daniel Peniche formaron en el mes de junio la Sociedad Civil Particular Agrícola de Justo Daniel Peniche y Cía. con 16 000
pesos de capital, por un período de ocho años, para fomentar _y explotar el henequén en las fmcas "Tunicá" y anexa "Bella Uruón",
en Cenotillo.

Otro de los fenómenos que aprovecharon estos grupos de hacendados yucatecos (ya durante el siglo XIX) que les permitió aumentar
su poder económico fue su inclinación a especular con las propiedades en momentos de alzas y bajas del precio del henequén.
La inversión y especulación con las propiedades henequeneras no
fue ciertamente un fenómeno tardío pero se agudizó en las dos últimas décadas del XIX. Previamente, y debido a que la economía henequenera no estaba sujeta al control monopólico y a los caprichos
del mercado intemacional29, como sí lo estuvo a fines del siglo, la
mayoría de los propietarios vendían o compraban fincas y tierras más
con la finalidad de conseguir mano de obra para ampliar los plantíos
que por el ánimo voraz que caracterizó esa etapa final del
porfiriato30•
La especulación con las haciendas fue, por estas mismas razones,
un fenómeno estrechamente ligado al poderío comercial y financiero
de los grupos exportadores más importantes de la península. Entre
ellos figuraron personajes surgidos del núcleo de familias coloniales
llegando a destacar miembros de las lineas Escalante, Peón y Moti:
na. En los registros notariales de la época y en los períodos de crisis
~~nó~cas importantes (1885-1889, 1896-1898 y 1903-1906) su parttc1pac1ón en compra-ventas calientes, traspasos, etcétera, fue intensa, ya sea de manera directa o a través de sus empleados, surgidos
de las filas de la misma oligarquía o bien de los sectores medios de
la sociedad yucateca (principalmente abogados).
En la mayoría de los casos, los especuladores no terminaban siendo dueños de la propiedad. Les practicaban mejoras mínimas y esperaban el momento oportuno para venderlas al doble y hasta el triple
del costo inicial. Sobre todo si la venta coincidía con un período de
fuerte demanda internacional de la fibra. Como sea, los aumentos

�20

Franco C.: Familias y empresarios en Yucatán

Siglo XIX. Cuadernos

en el número de propiedades que muchas de estas líneas familiares
experimentaron en este período de 1890 a 1902 (ver cuadros I y III)
se debió más al pod~río económico, comercial y financiero, que les
permitió controlarlas por medio de la especulación.

CUADRO IV
INGRESOS POR EXPORTACION DE HENEQUEN: 1897-1916

casa
O. Molina y Cía. (A. Montes, S.C.)
Arthur Pierce
E. Escalante e Hijos
Carlos Urcelay M.
José Ma. Ponce y Cía.
Otros (56)

CUADROIII
GRUPOS DE HACENDADOS: 1902

linea familiar
Peón•

total/propietarios
114

aumento con
relación a 1890
33

Bollo
1

Duarte
Molina
Casares•
T. Canto

24
25

5

20

7

9

1111

21

Total

millones de pesos
24-0

1,

130
45
18
7

12
452

Nota: Los ingresos del período 1890-1897 están basados en datos aislados
pero adecua~os a un JlC?rcentaje calculado por el autor. Se ha considerado
mcluso la baJa del precio del henequén y, por lo tanto, de ganancias entre

1894 y 1897.

Fuentes: Boletín de Estadística, 1898-1916; Archivo de Notarías del Estado
de Yucatán, 1880-1905.

• Ver notas del cuadro I
Fuente: Boletín de Estadística, 1899-1902

Como se aprecia en el cuadro IV, los primeros cinco exportadores
de henequén tuvieron ingresos cercanos a los cuatrocientos cincuenta
millones de pesos, hecho que los colocó inexorablemente en la cima
del poder económico de la región.

11. LA OLIGARQUIA Y SUS EMPRESAS NO HENEQUENERAS
Hacia la última década del siglo XIX y después de un intenso período
de producción y exportación de henequén a Estados Unidos y Europa, los principales núcleos monopolistas de Yucatán tenían una presencia importante en otras ramas de la economía local. Integraban
la Casta divina, ese pequeiio y hegemónico grupo de naturaleza oligárquica que se desarrolló en esta región. Una revisión de los capitales de las cerca de ciento setenta empresas registradas en la península
hacia fines del siglo pasado, nos llevó a la conclusión de que veintisiete de ellas pueden ser consideradas como las de mayor peso económico, por dos razones: 1) el monto de sus capitales sociales y acciones; 2) sus miembros, en gran mayoría integrantes de la poderosa fracción oligarco-henequenera31 •

~ pregunta _oblig~da, después de conocer estas cifras, resulta: ¿en
que Y en dónde mvertían estos empresarios sus ganancias? Buena parte
de estos magníficos ingresos sirvieron para embellecer la ciudad de
Mé~id~ Y PW:ª dar lustr~ en el extranjero a muchos de sus dueiios (es
decrr, mvers1ones propiamente improductivas) o quizá en rubros ligados al mantenimiento y conservación de sus empresas y unidades
de soporte para la misma actividad exportadora (ferrocarriles muelles, hacie~das). Todo e~o sin contar los ingresos que por co~cepto
de operación de ~tas nnsmas empresas y/ &lt;? unidades obtenían, por
lo que no necesariamente operaban con numeros rojos.

Fue precisamente esta pregunta la que nos llevó a revisar el estado
d_e las inversiones del grupo en otras ramas de la economía local. y
s1 adelantamos una de las conclusiones que obtuvimos de la investigación encontramos que existió una enorme disparidad entre los in-

�22

Siglo XIX. Cuadernos

Franco C.: Familias y empresarios en Yucatán

gresos provenientes de la exportación henequenera y las inversiones
en otras ramas de la economía local (como lo eran la industria, la
explotación de materias primas en Yucatán y en Quintana Roo, el comercio de exportación e importación, los servicios públicos y rubros
específicos como empresas periodísticas).
En este trabajo desglosaremos por rama las inversiones que en un
total de veintisiete empresas se realizaron entre 1890 y 1905. Destacaremos las inversiones de los oligarcas y, mediante un ejercicio comparativo, veremos la enorme disparidad que existió entre los ingresos
obtenidos como resultado de la exportación henequenera y la inversión de esos márgenes en el resto de la economía yucateca.

Empresas industriales y de servicios
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1

1
1

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11
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111

111
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La inversión en sociedades industriales y de servicios durante este período se elevó a poco menos de un millón doscientos mil pesos. Este
porcentaje fue el resultado de la instalación de seis empresas (cuadro
V), montadas entre 1896 y 1900, en las que tuvieron participación
directa empresarios del grupo oligarca en cuando menos cinco de ellas.
La creación de cada una se debió por supuesto a diversos factores,
tanto internos como externos a la economía local, como lo fue el caso de la más importante y quizá menos duradera de este grupo: La
Industrial, S.A. Esta empresa se creó en función de una crisis de las
compafiías cordeleras norteamericanas que dio margen e hizo pensar
a los más fuertes exportadores henequeneros de Yucatán que podían
asumir esta parte del proceso de elaboración de hilos, jarcias, etcétera, para obtener mayores ganancias. Desde luego, se vino abajo tan
pronto como las cordelerías norteamericanas se normalizaron y los
exportadores locales vieron aumentar la demanda de fibra natural en
un nivel tal que no había márgenes para la empresa industrializadora
local.
La segunda empresa más importante de este grupo fue la Cervecería Yucateca, S.A., instaurada con el principio básico de crear un mercado local para el consumo de una cerveza producida en la propia
localidad. La calidad del producto elaborado en esta empresa fue óptima, según opinión popular y de quienes siguieron su trayectoria hasta
nuestros días.

Las cuatro empresas restantes, La Esperanza, S.A. , Canteras de
Ticul, S.A., Y. Castro Morales y Cía. y una sin nombre, se erigieron:
para la producción de alimentos para consumo local, la primera; para la producción de materias primas para la construcción, la segun-

23

CUADRO V

EMPRESAS INDUSTRIALES: 1896-1900

empresa
s/ n

giro

explotación de madera
y chicle en Quintana Roo
La Industrial, S.A.
cordelería
La Esperanza, S.A.
alimentos
Y. Castro Morales y Cia. fábrica de cigarros y

puros
Canteras de Ticul, S.A. construcción
Cervecería Yucateca, S.A. cerveza
Total: 6

capital (pesos)

6000
800 000
100 000
20000
42000

300 000
1268000

Fuente: Archivo de Notarias del Estado de Yucatán, 1879-1905

da; para la producción de cigarros, puros y cerillos la tercera; y para
la explotación de madera y chicle en Quintana Roo la última. Las tres
primeras estaban orientadas para producir mercancías para la península, en tanto que la cuarta tenía considerado un rubro de exportación de las maderas y chicle extraído en los montes del territorio de
Quintana Roo. En todas, menos en la última, hubo participación de
empresarios miembros de la oligarquía henequenera; inclusive en la
maderera sus principales accionistas tenían cercanía con esa misma
fracción dominante.
Por su parte, las empresas de servicios (público, crediticio y periodístico/ informativo) que se crearon en este lapso fueron cuatro, y en
todas ellas estuvieron presentes los intereses de la oligarquía henequenera. Destacó por su concepto y capital social la empresa periodística La Revista de Mérida, S.A., adquirida hacia 1898 con el preclaro
interés de apoyar el período de gobierno del general Francisco Cantón, quien a su vez era su principal accionista. Asimismo, la empresa
Tranvías de Mérida, S.A. , aunque ya venía operando dos lustros antes, experimentó una inyección de capitales nuevos que la hicieron
cambiar de nombre o razón social, quedando en manos del grupo oligarca ligado a la casa exportadora E. Escalante (cuadro VI). Sin embargo, a mediados de la primera década del nuevo siglo quedó en manos de otro grupo monopolista cuando una fuerte crisis económica

�24

Siglo XIX. Cuadernos

Franco C.: Familias y empresarios en Yucatán

sacó del mercado a la casa Escalante y a muchos de sus principales
socios.
Las dos restantes, Cooperativa Monte de Piedad, S.A. y el periódico El Peninsular, S.A., estuvieron en manos de empresarios cercanos a la poderosa casa exportadora de Olegario Molina (su yerno,
Rogelio V. Suárez, era el socio principal de la primera).

CUADRO VI
EMPRESAS DE SERVICIOS: 1898-1905

empresa

giro

La Revista de Mérida,
S.A.

informativo

Cooperativa Monte de
Piedad, S.A.
Compailia de
Tranvías, S.A.
El Peninsular, S.A.

capital (pesos)
1000000

crédito público

100 000

transporte urbano
informativo

300 000
45 000

Total: 4

1445000

Fuente: Archivo de Notarías del Estado de Yucatán, 1890-1910

Las empresas comerciales
Una de las características de la sociedad mercantil fue que, a partir de la última década del siglo XIX, los capitales de la oligarquía
se integraron a los circuitos comerciales de la región de manera mucho más activa que en años anteriores. Esto no quiere decir que en
los años previos a la década de 1890 la oligarquia no tuviera presencia en el comercio exportador e importador no henequenero. Lo que
pasó fue que debido a las fuertes crisis económicas suscitadas en
1885-1889 y 1894-1897, empresarios que tenían años dedicados a este
renglón cedieron su primacía y el liderazgo.
Así, entre 1890 y 1905 se constituyeron un total de diecisiete empresas comerciales o sociedades mercantiles con los volúmenes de ca-

25

pital más fuertes del período. En ellas observamos la presencia de socios o accionistas con amplia capacidad de acumulación de recursos,
como lo eran los miembros del ala molinista de la oligarquía: figuraron en doce del total de las diecisiete empresas que estudiamos (cuadro VII).
Como se puede observar, doce de estas sociedades se crearon específicamente para el comercio de importación y exportación de mercancías nacionales y extranjeras; el resto se constituyó para el mayoreo de mercancías estrictamente nacionales, aunque no se descarta que
en algún momento también ingresaran al negocio de las importaciones por medio de contratos de comisión con empresas extranjeras.
Destacaban en sus operaciones de importación los artículos textiles,
ferreteros, vinos y licores, mercería y lencería, maderas y materiales
para construcción así como muebles, papel y productos menores como cigarros, puros y sombreros. Y sobresalían en sus operaciones de
exportación y comercio interior productos agrícolas de la región, así
como maderas, jarciería y artesanías locales entre otros.
En todos los casos los socios destinaron locales o establecimientos
normalmente ubicados en el centro de la ciudad de Mérida, o bien
aprovecharon espacios libres de otras negociaciones que previamente
habían establecido para funcionalizar las operaciones de su nueva empresa. Sólo en algunos casos, como el de las sociedades Ponce Cámara y Ca., Regil y Vales, S.A. y Sánchez Castro y Ca., los socios se
obligaron a establecer sucursales de la empresa en otros puntos de
la ciudad o del estado.
Si las estudiamos tomando en consideración los montos de sus capitales, podemos caracterizar a estas empresas comerciales como pequeñas, medianas y grandes. En el primer grupo colocaríamos cuatro (Ponce Cámara y Ca., Regil y Vales, S.,A., R. Manzanilla y Ca.
y Arboleda y Ca.), con capitales que fluctuaban entre los ocho mil
y los diez mil pesos. En el segundo grupo colocaríamos seis empresas
(Ortiz y Cárdenas, J . Fons y Ca., Edmundo Bolio, Sucrs., Haro y
Ca., J. Fons y Ca. y B. Alcalde y Ca.), ya que sus capitales fluctuaban entre los dieciseis mil y los cincuenta mil pesos. Y finalmente,
en el tercer grupo, integraríamos siete empresas (R. Cámara y Ca.,
Nicanor Ancona y Ca., Haro y Ca. y Sucrs., Sánchez Castro y Ca.,
Ismael Rodríguez, S.C., Cámara y Ca., y Hübbe y Ca.), que tuvieron capitales entre los sesenta mil y los cien mil pesos: por supuesto
en cinco de ellas dominaban socios del núcleo oligarca henequenero.
Es un hecho, sin embargo, que tanto en las empresas pequeñas como

�Franco C.: Familias y empresarios en Yucatán

27

en las medianas se sintió la presencia de los capitales del poderoso
grupo oligarca.

....o

La mayor parte de los productos que estas firmas internaban para
su venta en la peninsula eran consumidos por sectores de la misma
clase dominante y algunos segmentos medios, pues su naturaleza y
calidad les conferían un uso específico: ferretería para haciendas, fábricas menores y talleres; vinos y licores importados para familias pudientes; textiles importados para familias ricas; y así sucesivamente.
No se descarta por supuesto que algunos sectores con menores recursos adquirieran parte de estos productos, pero creemos que el grueso
de los mismos se realizaba entre los sectores con mayor solvencia
económica.

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Sin embargo, hay que considerar para próximos estudios de los sectores medios y bajos, un sugerente dato: en 1896 se registró en Yucatán un total aproximado de ciento cuarenta talleres y fábricas menores (baúles, hamacas, aserraderos, etcétera), alrededor de cuarenta ubicadas en la ciudad de Mérida y las restantes en diversos puntos de
la entidad (Progreso, Motul, Ticul). Estos talleres y fábricas menores
adquirían muchos de los productos traídos desde los centros industriales del país y del extranjero por las empresas importantes (aunque
sus capitales eran muy probablemente menores a las sociedades catalogadas como "pequeñas" y "medias", conformadas por los personajes y empresarios ya señalados).

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En este mismo período se integraron otras empresas sobre las que hasta
ahora no hemos podido ubicar el monto de sus capitales. Estaban dirigidas o ubicadas en diversos ramos, pero no en todas aparecieron
capitales de los sectores monopolistas32 •
Por ejemplo, hubo dos empresas erigidas para la promoción de actividades culturales: el Circo Teatro Yucateco, S.A., y el Teatro Peón
Contreras; alrededor de ocho empresas hoteleras dedicadas a la recepción y promoción turística: entre ellas el Gran Hotel, Hotel Concordia, Hotel México, Hotel Peninsular, Hotel de los Dos Estados,
Hotel Hidalgo; y cuatro fraccionadoras importantes: de Chuminópolis, Itzimná, García Ginerés y la Compañía La Alianza, S.A., se
crearon entre 1898 y 190633•

�28 Siglo XIX. Cuadernos

Varias compañías navieras renovaron contratos y aumentaron sus
flotas y almacenes portuarios; se erigieron dos importantes empresas
salineras además de otras agrícolas de las que, como apuntamos, no
ha sido posible conseguir el monto de sus capitales de fundación y
operación34• Otras dos, pequeñas y con la razón de otorgar servicios
domésticos (limpieza de pozos), también se fundaron en este período.

Franco C.: Familias y empresarios en Yucatán

29

NOTAS
1. Robert Patch, "La formación de estancias y haciendas en el Yucatán Colonial".
En: Boletín de ECAUDY, afto4, juJ-ago 1976, Núm. 19, pp. 21-61, Mérida, 1978;
Luis Millet, "De las estancias y haciendas del Yucatán Colmial". En: Varios autores,
Haciendas y cambio social, Maldonado eds., Mérida, 1985.
2. Francois Chevalier, La formación delos latifundios en México, FCE, México, 1891.

III. COMENTARIO FINAL
Podemos señalar por todo lo visto que existió una enorme disparidad
entre los volúmenes de recursos que ingresaban a la península con el
monto que en general se invertía en otras actividades económicas y
sociales. Aunque la exportación henequenera redituó a muchos empresarios -sobre todo a los oligarcas- enormes recursos económicos, no los canalizaron hacia la economía local más allá del 5% , lo
que nos sugiere que una gran cantidad de los recursos monetarios fueron invertidos en bienes, negocios u operaciones financieras en otros
países del área3s.
Para muchos es conocido que numerosos empresarios yucatecos
del período tenían inversiones y cuentas bancarias en ciudades como
La Habana y en bancos estadounidenses que, con toda seguridad, redituaban buenos dividendos por concepto de plusvalía e intereses. Es
de interés conocer con precisión este fenómeno o proceso que se vivió en la península, pues reviste notoria importancia para el estudio
del desarrollo del capitalismo en la región. Su análisis nos permitiría
conocer mejor el carácter de los grupos dominantes que se gestaron
en regiones como Yucatán en el siglo XIX, pues a su naturaleza oligárquica se integró un elemento de versatilidad empresarial que los
convirtió, fuera de su región de origen, en capitalistas modernos despreocupados por el desarrollo económico de su estado.

3. Patch, op. cit.; Millet Cámara, op. cit.
4. La Revista de Mérida, 1890 (a partir de aquí RN-1890).
S. Marco Bellingeri, "El tributo de los indios y el estado de los criollos: las obvenciones eclesiásticas en Yucatán en el siglo XIX", copia fotostática, Mérida, 1988.
6. Ibid.
7. Ibid.

8. José Luis Sierra Villarreal, "La hacienda henequenera, base estructural de una oligarquía regional". En: Hacienda y cambio S-OCial en Yucatán, Maldonado Eds.,
Mérida, 1984, pp. 39-73; Bellingeri, op. cit.
9. Consideramos de manera general el uso del término "Partidos" como las subdivisiones geopolíticas que prevalecieron durante la mayor parte del siglo XIX, y que
tuvieron su origen con la creación de las intendencias en la época colonial.
10. Entendemos a la oligarquía como un grupo de familias que, lig¡idas a la propiedad
hacendaria, al comercio, a la actividad empresarial y a renglones importantes de
la política nacional, se desarrolló en la península y controló los aspectos más importantes de la producción, comercialización y financiamiento de un cultivo de exportación: el henequén. Ese núcleo amplio de familias instauró un complejo sistema de relaciones empresariales mediante el cual fueron progresiva y sustancialmente
involucrando a la penlnsuJa en el modo de producción capitalista mundial, con la
característica central de integrar casi en su totalidad la econonúa local a la economía norteamericana. Lo que caracterizó en última instancia a los grupos oligarcas
fue el control que alcanzaron sobre la sociedad y el Estado, debido a la acumulación de una proporción importante de los medios de producción, del comercio,
de la actividad crediticia y financiera, así como de la fuerza laboral de las haciendas (que durante los últimos veinte aftos del siglo pasado fue en aumento), asl como a su alianza con las jerarquías eclesiásticas, qve le permitieron cerrar el círculo
de un régimen político despótico liberal-católico.
11. J . María Valdez Acosta, A través de las centurias.,. Talleres Litotipográficos de
Impresora Bravo, S.A., México, 1979, ts. I, 11 y III.
12. Ibid. Allen Wells, Oligarquía familiar en una economía moaoproductora: Los Molina
y Peón de/ Yucatán Porfiriano, Segunda Semana de la Historia, Mérida, febrero
de 1980, mimeo, pp. 11-24. Calificamos troncal a esta linea porque fue un grupo
familiar que se integró mediante matrimonios, alianzas empresariales y otro tipo
de relaciones sociales de las " élites" yucatecas de los aftos fmales de la colonia,
la que lo llevó a destacar en la política y la cultura de la región durante práctica-

�30

Siglo XIX. Cuadernos

mente todo el siglo XIX. Ver el excdente estudio de Diane Roazen Parrilla, "Las
élites de México durante el siglo XIX en una economía regional: el ascenso de la
familia de Olegario Molina Solis de Yucatán hasta 1902. En: Sociedad, Estructura
Agraria y Estado en Yucatán, UADY, Mérida, 1990, pp. 257-295.

Franco C. : Familias y empresarios en Yucatán

29. Bellingeri, op. cit.
30. Jbid.
31. Boletín de Estadísticas del Estado de Yucatán, Mérida, 1894 y ss.

13. Raquel Barceló, "La oligarquía henequenera. Un estudio de caso: la familia Escalante", tesis de Licenciatura en Antropologia Social, Mérida, 1982, cap. IV.
14. RM, 1890.
IS. Suárez Molina, La evolución económica de Yucatán en el siglo XIX, UADY, Mérida, t. 11, 1981, pp. 144-145. Valdez Acosta, op. cit.

16. Patch, op. cit.; Millet Cámara, op. cit.; Suárez Molina, op. cit.
11. !bid.

18. Millet Cámara, op. cit.
19. Patch, " Descolonización, el problema agrario y los orígenes de la Guerra de Castas, 1812-1897". En: Sociedad, Estructura Agraria y Estado CD Yucatán, UADY,
Mérida, 1990, pp. 45-95. Este autor nos muestra que durante este período de intenso avance de la propiedad privada en las regiones sur y centro-occidente de la
península, mediante la política estatal de pagos a militares con terrenos baldíos y
con la apertura de tierras a la venta en general, los que resultaron beneficiados fueron
miembros de los grupos de propietarios de origen colonial, ya que muchos de los
nuevos dueños les vendieron sus tierras recién adquiridas. Ver, por ejemplo, los
casos de Simón y Lorenzo Peón, citados por este autor en las páginas 76 y 80 de
su ensayo, respectivamente.
1
1 •

20 Blanca Gonzá.lez, "Henequén y población en Yucatán. Dzemul a manera de ejemplo", Mérida, ECAUDY, tesis profesional, 1979.
21. RM, 1890.

♦11

22. !bid.
23. !bid.
24. lbid.
25. !bid.; Marco Bdlingeri, " Formación y circulación de la mercancla tierra-hombre
en Yucatán (1880-1914). En: Historias, 19, INAH, oct.-mano, 1988, pp. 109-122.
26. Patch, op. cit. : Millet, op. cit.
27. Antonio Betancourt Pérez y José Luis Sierra Villarreal, Yucatán: una historia compartida, SEP/ lnst. Mora/Gob. del Estado de Yucatán, México, 1989, p. 208.
28. La información contenida en este apartado fue localizadda en el Archivo de Notarías de la ciudad de Mérida, y más específicamente de los registros notariales de
José Patrón Zavalegui, 1881 a 1890.

32. Suárez Molina, op. cit., pp. 78-88.

31

�Una historia olvidada

LA FRONTERA CARIBE DE MEXICO
EN EL XIX

Alfredo César Dachary
Stella M. Arnaiz Burne*

EL FIN DE UNA ETAPA
En la mitad del siglo XIX se dan hechos fundamentales para la conformación del México moderno, ya que este país se enfrenta a la mayor ofensiva externa de su existencia, cuyo objetivo fue la apropiación de grandes extensiones territoriales que había heredado del período colonial. En este tiempo se definen sus fronteras actuales, tanto terrestres como marítimas, ya en el norte, la frontera con los Estados Unidos, o en el sur, con Centroamérica y el Caribe. Los procesos
de reorganización del espacio territorial fueron complejos, y derivaron en cruentas guerras e invasiones para luego terminar siendo legitimados, estos actos de rapiña, en tratados. Dentro de este proceso
general de ajustes territoriales y, específicamente, de la formación de
la doble frontera de México con Centroamérica y el Caribe, es que
se ubica nuestro universo de estudio: la zona fronteriza que luego será el limite de México con la colonia de Honduras Británica (hoy Belize), y la frontera marítima con el Caribe.
La parte oriental de la península de Yucatán, o costa oriental Caribe, fue durante ese período la frontera real de México con territorios explotados por los ingleses, en los términos en que los plantea
Tumer: como espacio insuficientemente poblado 1• &amp;ta vasta región
del actual sureste mexicano fue el epicentro de un conflicto de múltiples vertientes, desde las que afectaban su soberania a las de orden

• Centro de Investigaciones de Quintana Roo (Cbetumal)

�34

Siglo XIX. Cuadernos

geopolítico, desde el control de vastos recursos naturales a su explotación. Tal situación transformó la región en una zona de enfrentamientos post-coloniales.
La mal llamada Guerra de Castas, o Guerra Social para otros, que
estalló en 1847, fue el parteaguas y el detonante de un nuevo tiempo
histórico para esta región -que se transformará en forma radical-,
a la vez que marcó su proceso de reinserción en el país. Por ello la
Guerra de Castas, que tiene causas muy complejas tanto internas como externas, llegará a ser la rebelión indígena más vigorosa que haya
tenido lugar en América en este periodo2• Si bien esta guerra dura en
su primera etapa menos de una década, la rebelión se extenderá por
más de medio siglo, lo cual traerá aparejado las siguientes
consecuencias:

a) A nivel nacional, este conflicto profundiza las contradicciones
entre las clases dominantes del centro y Yucatán, situación que medio siglo después el general Poñrrio Díaz tomará entre sus consideraciones para la erección del Territorio de Quintana Roo. Antonio Rodríguez describe la relación del centro con Yucatán en este periodo
(segunda parte del siglo XIX) como un test para medir el grado de patriotismo de su clase gobernante. Yucatán no sólo fue neutral ante la agresión extranjera smo que a los mismos agresores (Estados Unidos) le
quiso vender parte del territorio, hipotecar las rentas del erario, vulnerar la inviolabilidad de las fronteras y ofrecer la soberanía de la
propia patria chica a cambio de refuerzos contra el que consideraba
su mayor enemigo: el indio maya, oriundo de la tierra, su dueño natural y descendiente de los viejos creadores de la cultura maya1•
b) A nivel interno, se profundizan los conflictos inter-burgueses
en la península de Yucatán que concluirán con la separación de Campeche años después. La pugna entre Campeche, ciudad puerto, y Mérida, ciudad mediterránea, se remonta a la época de la colonia.
. Durante ese periodo el puerto de Campeche fue sede del comercio y por
ende, de las principales casas comerciales. En Mérida estaba la capital política, y era asiento de un importante _gru~ de hacendados.. Esta situación generó dos grupos de poder históncamente antagórucos
con diferentes intereses económicos, solo realizables plenamente a partir del poder político. Profundizó esta contradicción la diferente concepción independentista de la burguesía campechana frente al federalismo yucateco que, desde los primeros años de la independencia,
se enfrentaron. Esta contradicción se agudizó ante la invasión de los
Estados Unidos a México y la propia Guerra de Castas, que dejó mu-

César y Arnaiz: La frontera Caribe en el XIX

35

cho más afectado a Yucatán que a Campeche. Quince años después,
en 1862, el presidente Benito J uárez, en uso de sus facultades extraordinarias, decretó la creación del nuevo estado de Campeche". La separación de Campeche de Yucatán implicó la pérdida de 50 953 kilómetros cuadrados, y fue la primera de las cuatro desmembraciones de Yucatán entre la segunda mitad del siglo XIX y los primeros años del XX.
c) La tercera consecuencia fue el cambio de la organización espacial y de la distribución poblacional en la región. El repoblamiento
de las islas del actual Caribe mexicano estuvo asociado a medio siglo
de resistencia maya en la zona continental oriental de la península,
y a un reacomodo de la población yucateca en la zona occidental de
la península, la más pobre en suelos.
d) A nivel internacional, la Guerra de Castas permite la consolidación de los asentamientos ingleses en Belize y a partir de ello la constitución, años después, de la colonia de Honduras Británica.
e) Los procesos de desmembramiento de Yucatán darán en esta segunda mitad del siglo, la estructura definitiva de la actualmente denominada frontera sur.
Todas estas consecuencias configuran el marco de referencia de la
génesis del Territorio Federal de Quintana Roo, la última entidad a
crearse en esta zona de frontera y el último espacio a ocupar y controlar por el país, ya en los albores del siglo XX.
LOS MAYAS Y LAS FRONTERAS VIVAS

La guerra iniciada por los mayas en 1847 tuvo lugar luego de una gran
ofensiva que durará todo el año, y de un incomprensible retroceso
que llevó a los rebeldes a dejar terrenos conquistados y comenzar un
rápido repliegue hacia las tierras más alejadas: la actual selva de Quintana Roo. Un hecho aparentemente fortuito, el encuentro de una cruz
tallada en una ceiba a orillas de un cenote, por parte del mestizo Juan
Barrera (que peleaba junto a los sublevados), cambió la situación de
los mayas rebeldes que venían huyendo en desbandada. Así nace una
nueva fuerza que los nutre y une hasta transformarlos en una nación
en lucha: el culto de la Cruz Parlante. Como es común en los movimientos mesiánicos sustentados en ideas religiosas, el Mesías promete
a los fieles la inmunidad y el triunfo de sus expectativas, a la vez que
consolida la identidad comunal a través de la oposición total hacia sus
enemigos y su civilización, convirtiéndolos en el pueblo elegido de

�36

Siglo XIX. Cuadernos

Dioss. Esta situación permitió transformar a los rebeldes en un pueblo con un territorio, asentado y organizado, y entre este nuevo espacio y el controlado por los yucatecos habrá una frontera viva en
expansión-recesión, según los momentos de la guerra.
Pero no todos los pueblos mayas que participaron en la primera
etapa de la rebelión se mantuvieron en guerra durante una media c«:nturia, sino una parte de ellos. Los pacíficos del norte, que se _repliegan sobre sus tierras en el nordeste de la península, son los pnmeros
en declarar informalmente una neutralidad, mientras que los pacíficos del sur, conocidos como los Chinchan-há, Locha y Mesapich, serán al comienzo aliados de los rebeldes y posteriormente se declararán pacíficos, lo que les va a costar la agresión de los sublevados, que
destruyen sus pueblos y cultivos y los obligan a reasentarse en Icaiché.
Los rebeldes, que se concentran en el centro-sur del actual Quintana Roo, se organizan en una sociedad que es definida por Bartolomé
como Cuarta Sociedad, ya que la anterior era la tercera generada por
una cultura de contacto con los colonizadores6 : es la síntesis de la
tercera sociedad y de los rasgos prehispánicos pero diferente a ambas,
según Reed7 • La nueva sociedad teocrático-militar es un modelo de
organización operacional ideal para poder unir y enfrentar una situación de guerra constante como la que debió sostener este pueblo en
su medio siglo de existencia independiente.
Pero los rebeldes no estaban solos en su lucha: una de las causas
de su subsistencia era el apoyo encubierto o abierto de los ingleses
a través de Belize. El abastecimiento de parque pagado con concesiones de cortes forestales, con botines de guerra o con venta de mano
de obra maya para los cortes, fue un negocio que favoreció a los comerciantes ingleses, que a su vez se apoyaban en la política de la Ofi8
cina Colonial Británica, según lo sostiene Grand •

La creación del Reino de la Mosquitia, la ocupación ilegal de las
islas de la Bahía, la profundización de su presencia en la zona del actual Belize y la Guerra de Castas, tienen una relación que no es casual: representan el último intento de hegemonía británica en el Caribe continental occidental, antes del dominio definitivo de los Estados Unidos y sus grandes empresas, las muelleras y las bananeras.
Según se desprende del análisis de Marie Lapointe, los ingleses pretendían anexar la península siguiendo los modelos tradicionales de
reconocer reinos indígenas u otras formas de presión9• A su vez, pre-

César y Amaiz: La frontera Caribe en el XIX

37

sionaban a México por 32 millones de pesos de un préstamo y otras
indemnizaciones, sabiendo que este país no los podría pagar ante la
difícil situación creada por invasiones externas y conflictos internos.
Esta doble debilidad permitió a los ingleses mantener e incrementar
un control económico cada vez más amplio sobre Yucatán desde el
estallido de la Guerra de Castas.
La existencia de los mayas rebeldes, como pueblo en armas hasta
comienzos del siglo XX, dejará una profunda huella en la región, ya
que Belize logrará consolidarse como colonia y la costa oriental será
repoblada por exiliados de esta guerra, mientras los yucatecos reorganizados y en pleno auge henequenero sufrirán una nueva serie de
amputaciones territoriales originadas directa o indirectamente en este conflicto.

LA COLONIA DE HONDURAS BRITANICA
El único territorio que los ingleses pudieron mantener en el Caribe
continental occidental fue Belize, proclamado colonia británica en
1862. Fue sin lugar a dudas uno de los más importantes enclaves forestales del colonialismo inglés, junto con Guyana, hasta la crisis de

1930.
CUADRO 1
POBLACION DE LA COLONIA DE BELIZE

año

1790
1803
1806
1816
1823
1826
1829
1832
1835
1839
1841
1845
1861
1871
1881

habitantes
2 656
3 959
3 526
3 824
4 107

4 163
3 883
3 794
2 543
2 946
8 235
9 809

25 635
24 710

27 452

Fuente: Narda Dobson, A History of Beliu, Londres, 1973.

�38 Siglo XIX. Cuadernos

Una de las grandes limitaciones de estas aisladas regiones era el
asentamiento de población: la inexistencia de poblados y lo difícil de
la explotación forestal hacían convivir a esclavos y amos en un mismo espacio, a diferencia de lo que se daba en otras colonias del Caribe. Pero pese a esta situación, la demografía empieza a crecer por
inmigración de los vecinos de Yucatán, o de las otras regiones del Caribe continental. Esto trajo aparejado que la producción de maderas
preciosas fuera generalmente en aumento, incluidas las maderas cortadas en territorio de México por convenios de los colonos con el gobierno de Mérida y luego por comercio con los mayas rebeldes.
Las explotaciones forestales fueron en aumento con el incremento
de la mano de obra esclava, que ascendió de 2 024 esclavos en 1790
a 2 959 en 1803, y luego con fuerza de trabajo indígena contratada
a los jefes mayas rebeldes1º.
1
1

1

1

1 1

¡~

1

lij ,
h

1,1

La Guerra de Castas, que estalló en Yucatán en 1847, tiene un efecto
devastador sobre la península y termina favoreciendo notablemente
a Inglaterra y a su asentamiento de Belize, ya que permitirá las dos
premisas básicas para la declaratoria de la colonia:

1

i

a) Lograr un importante núcleo de población, suficiente para tener ocupada la parte más conflictiva del territorio, la zona norte: los
actuales distritos de Corozal y Orange Walk, región de colindancia
con México. Hecho posible porque los emigrados que huyen de la Guerra de Castas pasan del lado sur de México, por el río Hondo, y reciben protección inglesa.
b) Se logra, a partir de ese incremento poblacional, una diversificación económica que va a generar una importante cuota de abastecimiento alimentario. Los inmigrantes eran básicamente agricultores,
una actividad que estaba prohibida en Belize para que la fuerza de
trabajo se dedicase a los cortes forestales.
Un censo que en 1861 se realizó en Belize reportó un total de 25 652
habitantes, de los cuales un 520fo eran refugiados de Yucatán11 • Esta pujante zona fronteriza se llamará de los pueblos mexicanos, entre
los que destacaban Corozal, Blacklanding, Orange Walk, San Esteban, entre otros (cuadro 2). En esta región se levantó en 1865 un censo económico que reportó 8 500 acres de caña de azúcar, frijol, maíz
y algodón12 •
La consolidación de la colonia de Belize se fue dando -por lo

César y Arnaiz: La frontera Caribe en el XIX

39

CUADR02

POBLACION REFUGIADA EN EL NORTE DE BELIZE

asentamiento
Santa Elena
Lagoon
Punta Consejo
Corozal
Rowley's Bright
Sartenejas
San Pedro
Cocos
Douglas
.zapote
San Esteban
Orange Walk
lndian Hill
Ricbmond Hill

Guinea Grass
Blacklanding
Total

habitantes
46

26
115

590
240
316
150
120
100
600

100
100
50
100
50
500
3 228

Fuente: Mateo Ayuso, Tbe Rok ofMaya Mestizo in tbe development of Be-

lize, 200 A . C. to 1984, Corozal, Befu.e, 1984.

tanto- a expensas de una situación de guerra que duró medio siglo,
y que permitió a Inglaterra un saqueo de recursos sin precedentes en
la costa oriental de Yucatán gracias al trueqµe de concesiones forestales por armas a los mayas rebeldes. El repoblamiento de Belize se
dio con los yucatecos, que hasta hoy son la principal minoría del pa{s,
aunque tuvieron que sufrir desde 1867 nuevas leyes que les restringían el libre acceso a la tierra ante el temor inglés de una reclamación
futura de las tierras usurpadas a México13•
La consolidación de la colonia es significativa en el último cuarto
de siglo, transformándose en la gran abastecedora de maderas preciosas y otros productos forestales a Inglaterra. Con la Mosquitia y
la zona garífona formaron los principales enclaves forestales del Caribe continental occidental, a los que luego se unieron los de la costa
oriental de Yucatán.

�40

Siglo XIX. Cuadernos

César y Arnaiz: La frontera Caribe en e/ XIX

CUADROJ
EXPORTACIONES DE HONDURAS BRITANICA. 1880-1890

año
1880
1881
1882
1883
1884
1885
1886
1887
1888
1889
1890
1891

2 196 751
2 665 729
3 901 805
6 928 168
7 527 879
4 036 688
6 107 094
4 191 264
2 664 806
5 156 602
5 486 780
5 559 593

cedro
les

palo tinte

241 167
199 838
264 948
469 144
348 341
277 111
132 498
26 772
56198
110 361
140 292
94 033

17 057
17 542
18 092
13 363
15 303
14 021
20 134
20 019
21 817
21 978
21 759
23 960

o

20
73

555

La evolución de este poblamiento es desigual debido, entre otros
aspectos, a las diferentes posibilidades de cada una de las islas, así
como a la cercanía de otros pueblos o su ubicación en las rutas de
tráfico marítimo.

44 598

Así Holbox, Isla Mujeres y Ambergris se dedican a la pesca de autosubsistencia combinada con milpa de autoconsumo en tierra firme,
y en Cozumel se genera un verdadero desarrollo agro-comercial que
permitirá formar la primera generación de una incipiente burguesía
comercial-armadora pionera, que será la intermediaria del proceso de
conformación del enclave forestal en el siglo XX.

66 379
129 054
134 909
84 627
74 925
11 326

Analizaremos primero el caso de Cozumel y luego los de Holbox
e Isla Mujeres, que haremos asociado al repoblamiento del norte del
actual estado de Quintana Roo que se da en las últimas dos décadas
del siglo.

caucho
415
71
93
21
91
130
72
26

41

210 511
113 785
135 371

46424
7 083

Fuente: Handbook of britisb Honduras. 1891-92.

COZUMEL: REPOBLAMIENTO Y FORMACION
DEL MERCADO INTERIOR
La isla de Cozumel, la mayor de las que posee la República Mexicana, era conocida desde la época de los mayas (sus primeros pobladores) como "la isla de las Golondrinas".

LAS ISLAS: REPOBLAMIENTO Y DESARROLLO
CAPITALISTA
La ~u_eva ~stribuciót?, de la población y organización espaciala~tratlva que denva de la Guerra de Castas tiene, además de la
zona liberada de los mayas, la denominada República de los Macehuales y la Colonia de Belize, las nuevas poblaciones mexicanas de
las islas del mar Caribe.
Este último núcleo emerge como consecuencia de la expulsión de
la población yucateca y de la servidumbre maya de sus ciudades y tierras, en el centro de la península. Esta situación genera un importante grupo humano q~e no decide salir del estado ni regresar a Mérida,
la zona más protegida, pero que considera como opción las islas, lo
que lleva al repoblarniento en forma definitiva del Caribe mexicano
en esa época la Costa Oriental de Yucatán. La isla de Holbox, frent;
a Y~ahau, en las costas mexicanas del canal de Yucatán, y las Islas
Mu1eres, Cozumel y Ambergris en el Caribe, son el destino de estos
grupos que logran repoblarlas a comienzo de los años 50.

Está situada bajo el Trópico de Cáncer entre los 20 y 21 grados
de latitud norte y a 87 grados de longitud oeste del meridiano de Greenwich. El largo máximo de la isla es de 40 millas con un ancho de 12
a 14. Está separada del continente por un canal de gran profundidad,
con un ancho medio de 20 kilómetros.
Cozumel, ocupada inicialmente por los mayas, es luego habitada
por los españoles, teniendo períodos de abandono y otros de ocupación. Su historia colonial se reduce, según Molas, a los momentos de
guerra entre España e Inglaterra; como carecía de guarnición, era invadida por los ingleses, que no necesitaban para destruir su poblado
más de veinte a treinta maríneros 14•
A comienzos del siglo pasado la isla era ocupada por temporadas, ya que sus aguas eran ricas en tortugas que capturaban, por los
meses de marzo y abril, no solo los pescadores de la costa de Yucatán, sino también los de Belize y algunos de Providencia, en Bahamas, ambas posesiones inglesas 15 •

�42

Siglo XIX. Cuadernos

En Cozumel vivió el pirata Molas, quien construyó un rancho para sobrevivir en el exilio. Cuando abandonó la isla, heredó su propiedad Vicente Albino, quien en la tercera década del siglo XIX trató
de explotarla.
En 1841, George Fischer, aventurero originario de Belgrado, compra seis leguas de la isla al gobierno de Yucatán, pero la aventura,
quizás una utopía más, termina en el abandono16• Cuando Stephens
desembarcó en 1845, la isla estaba vacía, con sólo las ruinas de los
ranchos y precarios campamentos de los pescadores de temporada.
Su repoblamiento inicial se da a partir del arribo de dos grupos
que, con menos de un ailo de diferencia, llegan a partir de 1848. El
primero lo constituyen 51 familias, artesanos y comerciantes de Valladolid con sus ochenta y seis sirvientes17• Un segundo grupo estaba formado por 350 personas de origen maya, campesinos de la periferia de Valladolid, ideológica y económicamente vinculados al primer grupo, lo que los obliga a seguir un destino similar. Este poblamiento estratificado será la base en la que se asentará la sociedad emergente, con sus divisiones sociales y de actividades claramente identificadas y asumidas.
Los mestizos, el grupo dominante, tenían una cultura de contacto
maya-europea, bilingüe, para hacer frente a su cotidianidad, aunque
su lengua y vestimentá correspondían a la cultura de los blancos
yucatecos.
Su experiencia en la distribución desigual de los bienes y riquezas
los llevó a apropiarse de las mejores tierras de cultivo en parcelas de
1O a 200 hectáreas, mientras se dividían el naciente poblado en solares urbanos siguiendo los modelos heredados de la vieja tradición urbana espailola.
Al grupo campesino que arriba en el segundo contingente lo ubican en El Cedral, una zona alejada no más de diez millas del pueblo,
con buenos suelos, distribuyendo entre los futuros campesinos pequeñas parcelas con el objeto de que las trabajen en forma inmediata.
La consolidación formal del grupo dominante se termina de dar
cuando solicita y obtiene el reconocimiento por parte de las autoridades de Yucatán, que en 1849 decretan la erección del pueblo de San
Miguel. El decreto del gobernador Miguel Barbachano, el 21 de noviembre, establece que el pueblo pertenecerá al Partido de Tizimín 18•

00

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00

�44

Siglo XIX. Cuadernos

En el mismo decreto se dan las facultades para la organización leg~ Y administr~tiva del poblado, que queda en manos del grupo soliCitante. Al naCiente pueblo se le dota de un ejido en la concepción
española de terrenos urbanos, hoy fundo legal, de S 000 varas castellanas. De este grupo emergerán las primeras familias que formarán
el denominado núcleo pionero, los apellidos de mayor arraigo: Alcoce~, Novelo, Angul?, Cárdenas, Rivero, Vivas, Aguilar, Anduze, Esqwvel, Vega, Martm y Coral, entre otros, todos ellos descendientes
de españoles19•
El componente ideológico, la religión católica, será el tercer elemento de control (junto al político, heredado de una situación étnica
Y de clase, Y el económico derivado de la propiedad del suelo). Por
ello, el grupo pionero había traído una imagen de San Miguel la
cual se quedará _en la cabecera de la isla y _le dará el nombr;, a
la vez que se transforma en patrono de la isla. Los campesinos asentados en El Cedral eran profundamente católicos, por lo que esta veneración y la iglesia que comienzan a construir en San Miguel los integra de otra manera al grupo dominante emergente.
A nivel. de la estructura productiva, la economía isleña reproduce
una re&lt;!u~1_da pero clara es~ialización espacial, que se dará a partir
de la div1S1ón entre el trabaJo urbano comercial-artesanal y el agropecuario de las zonas rurales.

César y Amaiz: La frontera Caribe en el XIX

45

expresa que le autoriza a comprar productos mexicanos para vender
en Cuba21 •
Esta situación privilegiada de poblado-puerto será fundamental para ordenar un mercado interior, muy reducido inicialmente, pero en
expansión, situación que en pocos aiios permitirá sacar un excedente
significativo para la exportación, base de la acumulación originaria
de este grupo pionero ya considerado hegemónico en la isla.
Pero será la falta de caminos interiores en la isla, mayoritariamente cubierta con una intrincada selva tropical que tornaba muy difícil
y costoso hacerlos, situación agravada por la inexistencia de bestias
de tiro, lo que llevó a los comerciantes a transformarse en
comerciantes-armadores, lo cual les permitio monopolizar todas las
actividades económicas del proceso de circulación, distribución y
abastecimiento.
Los ranchos se ubicaban en el perimetro costero, logrando crear
una red de establecimientos abastecedores y abastecidos que conformaron espacialmente el primer mercado interior en Cozumel. Este monopolio del transporte lleva a controlar todo lo que entra o sale de
la isla, incluyendo las personas, y transforma al grupo comerciantearmador en su sector hegemónico,
Así comienza el largo proceso socio-económico de especialización

Los comerciantes van a consolidar el mercado interior de la isla
que en un principio se había formado por la necesidad de hacer trueque de mercancías por alimentos entre los pobladores de San Miguel
Y El Cedral. Este intercambio les permitía obtener a los segundos las
mercancías que inicialmente conseguían los comerciantes del puerto
de San Miguel con el intercambio de alimentos frescos con los pescadores_ cubano_s y beliceños que llegaban en temporadas, entre marzo
Y abnr, a la vrrada de la tortuga y a la pesca de escama. Esta situación
se ~r~fun~ó al transformar al incipiente puerto de San Miguel en
la umca salida de mercancías, por tener la primera y única oficina
de aduanas, un elemento más en el proceso de consolidación del poder de este grupo comercial-armador sobre los campesinos de El Cedral. La presencia de los pescadores españoles-cubanos databa de 1848,
cuan~o el entonces gobernador de Yucatán, Miguel Barbachano, tos
autonza a pescar en estas aguas, desde el canal de Yucatán hasta la
zona de las bahías211• Siete años más tarde se autoriza, a solicitud de
los p~bladores de Isla Mujeres y Cozumel, una concesión de pesca
por diez aiios a Francisco Martí, de origen cubano, con la cláusula

y estratificación de la sociedad isleña, que generará, pese a la reduci-

da población, un amplio espectro social entre los comerciantesarmadores, hacendados, rancheros, artesanos y jornaleros, además
de un incipiente grupo de empleados del Estado, puestos que eran controlados por el grupo comercial-armador.
La falta de control y de visión respecto a las potencialidades de
la región por parte de las autoridedes centrales terminaron por fomentar una actividad común a toda la zona de frontera: el contrabando, o manejo de mercancías cin control estatal. La aduana más
cercana en la década de los 60 era la del puerto de Sisal, pero las autoridades civiles de la isla tenían funciones de control que usaron en
la medida de sus intereses para controlar el movimiento de ingreso
de mercancías, su principal fuente de riqueza-poder. La posibilidad
de controlar el poder político, civil, aduanal y comercial cierra un ciclo que permite al grupo pionero fijar su hegemonía sobre la sociedad emergente, y que año con año se irá fortaleciendo.

�César y Arnaiz: La frontera Caribe en el XIX 47

MAPA2

CARTA DEL TERRITORIO DE BELICE (1892)

Quince años después de erigirse el pueblo de San Miguel de Cozumel, aparecen las primeras peticiones formales de apoyo por parte
de los pobladores de estas solitarias y aisladas tierras, coincidiendo
la primera de ellas en la necesidad de abrir el puerto a todo tipo de
actividades comerciales, ya que el comercio con los barcos extranjeros era aparentemente ilegal dado que el puerto no tenía autorización para importar o exportar.

•IIACALAR

A mediados de la década de los 60 la isla contaba con 779 habitantes, repartidos en los dos poblados, y nueve ranchos que producían
caña de azúcar, maíz, tabaco, algodón y sagú; existían además cuatro haciendas ganaderas y la zona agrícola de El Cedral. Toda la producción, sin embargo, estaba frenada por la falta de mano de obra22•

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En tres décadas el mercado interior comienza a fortalecerse lentamente, ya que las exportaciones de productos de la isla aumentan en
la medida en que el tráfico en la zona comienza a incrementarse ante
la apertura de nuevas rutas como la del golfo a Nicaragua, vía río
San Juan hacia el Pacífico, la ruta del oro para las Californias, y la
apertura del Caribe continental como productor de alimentos para
el creciente mercado de los Estados Unidos.

L 1mtuegún el tralaclo de 1882
promoAgado en 1882

CUADR04

o

POBLACION EN LAS ISLAS. 1862.

~

1.
2.
3.
4.

ueblos
Holbox (puerto)
Isla Mujeres (puerto)
Kantunil (zona continental)
San Miguel, Cozumel (puerto)

oblación
34

539
468
536

Fuente: Salvador Rodríguez Loza, Geografía Política de Yucatán, tomo 11,
Ed. UADY, Mérida, 1989.

Así los profundos cambios de los 80 encontrarán a la isla organizada en una sociedad estratificada a partir de una acumulación originaria ya consolidada, y que será la base de este incipiente grupo económico para dar el salto a la etapa siguiente, que coincide con la colonización del norte del actual estado de Quintana Roo.
Fuenle: lnfonne de lgnacio-Manscaj (M6xlc:o, 1893)

�48

Siglo XIX. Cuadernos

A mediados de los 70, en pleno auge de la producción henequenera en Yucatán, se constituyen en Cozumel las dos primeras propiedades agrarias de ausentistas: la hacienda Columbia, propiedad de Dalio Galera, en el sur-oeste de la isla, y el rancho Buena Vista, junto
a la hacienda nombrada. En la hacienda se inicia la producción del
henequén, llegando a cultivarse 5 000 mecates que alimentaba un tren
de raspa con una capacidad de 1 000 pencas por hora; y en el segundo se cultiva tabaco y se cría ganado23 •
Con el inicio del porfiriato se abre un extenso período de
estabilidad-crecimiento en el país, del cual Yucatán es la vanguardia
a través del tristemente célebre período henequenero.
El desarrollo de este cultivo industrial, que se da en la zona agrícola más pobre de la península, rápidamente amplía su frontera agropecuaria. Como resultado de estos avances se repuebla el norte del
actual estado de Quintana Roo, lo cual reactivará las islas y generará
una nueva dinámica económica que será la base de las condiciones
que llevarán a la constitución del futuro Territorio Federal de Quintana Roo.
EL REPOBLAMIENfO DEL NORTE Y LAS COMPAÑIAS
COLONIZADORAS
El auge henequenero a partir de los años 60 se consolida y con ello
Yucatán sale del marasmo ocasionado por la Guerra de Castas hasta
transformarse en una de las entidades más dinámicas de la Federación.
El inicio en los 80 del largo período conocido como el poñlriato,
y la modernización forzada de un país agrario que comienza su integración interna y hacia el exterior, acelera las apetencias de expansión de las burguesías locales, que reinarán bajo el manto republicano en medio de un despotismo y explotación más violentos que los
desarrollados durante el período de la colonia. Las grandes riquezas
forestales sin extraer de la zona oriental de Yucatán lograrán atraer
la atención de los principales empresarios yucatecos, y serán el punto
de partida del proceso de expansión de la frontera capitalista del noreste de la península de Yucatán. Esta vasta región era la zona poblada por los pacíficos del norte, indios mayas que llevaban varias décadas de reasentamiento en la región y que tenían relaciones comerciales minimas con las poblaciones de la frontera viva del norte de
Yucatán.

César y Arnaiz: La frontera Caribe en el XIX

49

Esta situación de neutralidad militar de las poblaciones mayas y
el apoyo que significaban las nuevas poblaciones isleñas que fueron
tomadas como cabeza de playa para la nueva aventura económica,
serán el avance que la región necesitaba para vencer estas soledades,
que significaban un vacío para la soberanía nacional en una región
aún en disputa.
Dos grandes compañías colonizadoras serán el eje de este proyecto: la Compañía El Cuyo y Anexas y la Compañía Colonizadora de
la Costa Oriental de Yucatán.
La primera es uno de los proyectos más ambiciosos de su época:
primero, por su planteamiento financiero, una co-inversión alemanamexicana; y segundo, por su amplitud, ya que era agrícola, forestal
y minera, todo ello integrado con un sistema propio de transporte y
comercialización.

El proyecto fue iniciado por el empresario yucateco Ramón Aneona Bolio en 1876, quien asentó la compañía sobre El Cuyo, en el noroeste de Yucatán y en el límite con la zona oriental. La concesión
de terreno original era de José Solar, quien la traspasó a Bolio que llegó
a ampliarla hasta los 1 800 kilómetros cuadrados. O sea: se extendía desde El Cuyo a Cabo Catoche en una franja de terreno entre la latitud
21 grados 31' y la longitud 87 grados 41 ' 24 •
El avance de la compañía fue significativo: en una década desarrolló la explotación de las salinas y el palo de tinte e, inmediatamente después, de maderas para la construcción; y de allí pasó a la
creación del primer ingenio azucarero de la zona bajo supervisión de
los exiliados cubanos que habían amoado en las últimas dos décadas
a Yucatán. El ingenio de San Eusebio, ubicado a pocos kilómetros
del puerto de Yalajau, frente a Holbox, significó una inversión de
más de 200 000 gesos, dado que tenía una capacidad de molienda de
3 750 toneladas .
El sistema de expansión de esta compañía se basaba en abrir zonas
y crear campamentos que luego serían pueblos. Así se armaron los
que hoy son poblados históricos del norte de Quintana Roo: Solferino, Chiquita y otros que quedan en el recuerdo como San Eusebio,
Moctezurna, Putanchen, Puntatunich, San Femando, Theas y Yalajau, que llegaron a albergar más de 1 500 personas, además de la población flotante en épocas de recolección o zafra26•

�50

Siglo XIX. Cuadernos

Las explotaciones se expandieron de la ganadería extensiva a la extracción del chicle y luego a cultivos industriales como el de la vainilla, pimienta y otros más. Para desarrollar todas estas actividades,
la compafiía contaba con una importante infraestructura de comunicación formada por 168 kilómetros de teléfonos, dos ferrocarriles
privados, un Decauville y uno de trocha ancha, un muelle en El Cuyo
de 167 metros y un pailebot de 500 toneladas.

En 1895 y a consecuencia de la reducción del mercado del palo de
tinte por la creación de los tintes químicos, los alemanes dejan la compafiía (ya que ese era el motivo de su asociación) y se vende la negociación a un grupo de empresarios yucatecos que formarán la compama agrícola El Cuyo y Anexas S.A., con un capital inicial de 500 000
pesos y que tendrá en la gerencia a Raimundo Cámara.

1
1

11

La crisis henequenera de comienzos de siglo (1~1907) afectó a
esta compañía llevándola a su disolución. Un último intento de hacerla producir fracasó, y luego llegó la quiebra y remate de sus bienes
que fueron adquiridos por la compañía Comercial de Fincas Rústicas
y Urbanas, asociada al Banco Peninsular, que al poco tiempo la traspasan al Banco Nacional de México, S.A.
La segunda compañía que se instala en la región norte es la Compañía Colonizadora de la Costa Oriental de Yucatán, constituida por
el empresario Faustino Martínez en 1889 al acordar con la Secretaría
de Fomento un contrato para colonizar terrenos nacionales. Martínez comienza con el desarrollo de tres poblados-campamentos: El Meco, Las Vegas y Yaliquín. Esta actividad le valió una compensación
por parte de la nación que le otorgó 241 083 hectáreas en propiedad.
En 1896 se crea, en la ciudad de México, la East Coast of Yucatan
Colonization Co., por capitalistas ingleses, que compran las tierras
y otras concesiones a Faustino Martínez, y logran controlar 10 360
hectáreas, que se extendían por la costa desde Cabo Catoche, en el
canal de Yucatán, hasta Tulum, y de allí hacia la zona continental27 •
El modelo de esta compañía era similar a la anterior: en los primeros años se desarrollaron tres colonias que eran los centros distribuidores de la producción, a los que los integraba por sistemas propios
de comunicaciones y transporte que permitía encerrar nuevas áreas
para expandir sus actividades productivas.
Yaliquín, uno de los centros de la actividad ec~nómica, tenía una

César y Arnaiz: La frontera Caribe en el XIX

51

población fija de 600 personas pero que llegaba hasta las 1 500 en
época de cosechas. Su explotación principal era el palo de tinte y para hacer posible su traslado y posterior embarque tenía una red ferroviaria Decauville de 55 kilómetros con 100 plataformas y más de
700 mulas. La producción anual se estimó en los primeros años en
6 000 toneladas por temporada, embarcada hacia el exterior en Puerto Morelos, anteriormente conocido como Punta Corchos, por medio de gabarras de alijo que las reembarcaban en otras de mayor tonelaje. Yaliquín tenía dos ranchos anexos que eran ocupados por cortadores de palo de tinte y además existía un rancho ganadero, El Porvenir, cerca de Boca Iglesias, frente a Cabo Catoche con más de 800
cabezas de ganado bovino28•
El segundo centro productivo era El Meco, ubicado frente a Isla
Mujeres en la bahía del mismo nombre (aunque años después se traslada veinte millas hacia el sur), junto al actual Puerto Morelos. Su
principal explotación era la recolección de chicle. Su población fija
llegaba a 1 200 personas, que se incrementaban a 1 550 durante las
temporadas de lluvia, que era la época de la recolección de esta resina. La infraestructura de transporte incluía más de 200 mulas, y luego se integró al transporte el ferrocarril Decauville que venía del centro de la compañía en el actual poblado de Leona Vicario.
El tercer poblado y centro de explotación era San José y Buenaventura, con 350 habitantes. Su principal cultivo era el tabaco, que
rindió 1 000 arrobas en 1897, complementadas con maíz y vainilla29•
La ocupación y explotación de la rona noreste de la península de
Yucatán logró integrar el frente pionero de las islas con las grandes
explotaciones de las empresas colonizadoras de la zona continental,
proceso que selló en forma irreversible el dominio maya en la costa
oriental de Yucatán, y que en sólo dos décadas estaría concluido.
Pero no sólo la zona continental fue concesionada a las compañías colonizadoras. En las islas, pese a estar habitadas, también se
dieron concesiones: la diferencia fundamental fue que, por diferentes razones, no pudieron prosperar.
El 6 de agosto de 1884 se firmó un convenio entre la secretaría de
Fomento y los señores Justo Sierra y Fernando Zetina para colonizar los terrenos baldíos de Isla Mujeres y Cozumel30• En el contrato
se les otorgaba el derecho de fraccionar, deslindar y colonizar, quedándose como pago con la propiedad de un tercio de los terrenos;

�52

Siglo XIX. Cuadernos

a su vez tenían la opción de adquirir otro tercio como propiedad a
un precio similar al que se daría a los colonos. Sin embargo, un año
después, los contratantes vendieron sus derechos a Manuel Sierra Méndez, quien nunca los ejerció por lo que luego de 33 años de vigencia
de la concesión, en 1918, el Estado decidió cancelarla.
El fracaso de la colonización en las islas contrasta con su ascenso
como centros comerciales y redistribuidores de la riqueza generada
en la zona continental. Isla Mujeres, la más cercana a estos desarrollos, tomó ventaja transformándose en el puerto más activo de la región, dejando a Cozumel como un puerto alternativo para las embarcaciones que van de paso al resto del Caribe continental. Isla Mujeres fue el puertQ de reembarque de los productos de la Compañía
Colonizadora de la Costa Oriental de Yucatán, combinando así sus
actividades con Puerto Morelos. En el otro extremo, la isla de Holbox se repuebla y se integra a la dinámica que genera la Compañía
Colonizadora El Cuyo y Anexas.
La navegación interna o costera se transformará en el elemento integrador de la rona y la región ya desarrollada de Yucatán debido
a la inexistencia de caminos y a los bajos costos de la na;egación
marítima.

Un ejemplo de los cambios en la región nos lo da el cuadro S, que
muestra las ~ntradas y salidas de embarcaciones en los diferentes puertos de la región hasta Campeche en 1888. Al año siguiente el comercio
via Cozumel tiene un gran incremento, al extremo que logra una entrada
de 140 barcos que representaban un tonelaje de 2 654 toneladas, y en
1890 se llega a una entrada de 167 barcos con 3 042 toneladas
acumuladas31 •
El comercio de la región con Yucatán se .limitaba en estas primeras épocas al intercambio de productos agrícolas y forestales por mercancías con la península. En este período Cozumel logra, debido a
su potencialidad en tierras, una diversificación de producción agrícola y frutícola que le permite una autonomía comercial respecto de la
producción de la zona continental, situación que no puede darse en
Isla Mujeres por la carencia de tierras para el cultivo.
En 1891 se legalizó la expansión de Yucatán hacia el Caribe al crearse el P~ido de las Islas, la última división territorial de la península,
y se designó Isla Mujeres como su cabecera. Para esta época el Parti·do tenía 18 haciendas, la mayoría en Cozumel, que empleaban 288

César y Amaiz: La frontera Caribe en el XIX

53

CUADROS
NAVEGACION INTERNA POR LOS PUERTOS DE CAMPECHE Y
YUCATAN (2o. SEMESTRE 1888). EMBARCACIONES DE VELA

nuertos
Celestun
Cozumel
Champotón
Isla Aguada
Isla Mujeres

-

....1·c1as
en'" mdas
no. barcos toneladas no. barcos toneladas
4 476
173
5 &lt;177
169

52
71
80
91

693
917
1 579
1 255

49
70
80
78

637
886
1 579
1 152

Fuente: Archivo de Aduanas. México. 1889.

peones fijos, sin contar todos los que llegaban al continente para los
períodos de cosecha32• Estas cifras sólo reflejan la situación en las islas y específicamente en Cozumel. En el continente la población era
varias veces superior, y las compañías eran mucho mayores que las
haciendas isleñas.
LAS NUEVAS FRONTERAS Y EL DESMEMBRAMIENTO
DE YUCATAN
La consolidación de la frontera sur de México se comienza a concretar a partir de los acuerdos que fijan las fronteras con Guatemala y
la colonia de Honduras Británica, tratados que se logran en estas dos
tumultosas décadas de fines del XIX (mapa 2).
El 27 de septieJ!lbre de 1882 se firma el tratado de límites entre Guatemala y México: las cláusulas señalan que el Departamento del Petén, que históricamente había pertenecido a Yucatán, pasa a ser territorio de Guatemala. Una vez más a la antigua Yucatán se le cercenan tierras: 36 033 kilómetros cuadrados33 •
En 1893 se realiza la última negociación de la frontera sur, al firmarse el tratado Mariscal-Spencer, por el que se reconoce la colonia
de Honduras Británica con una superficie de 22 253 kilómetros2•
Fue la última pérdida territorial del siglo XIX de la herencia que recibió Yucatán de su antecesora, la Capitanía General de Yucatán.

�54

Siglo XIX. Cuadernos

La consolidación de la frontera sur, y más específicamente la frontera con la colonia inglesa de Honduras Británica, hoy Belize, fue una
de las acciones más audaces del Porfiriato y una demostración de la
visión geopolítica de ese gobierno, ante la compleja situación de la
zona del Caribe mexicano.

Si bien el tratado tenía fallas, algunas muy graves derivadas de la
falta de información sobre la región, las acciones posteriores podrían
ubicarse dentro de una compleja, planeada y ordenada operación militar de recuperación de tan alejada y despoblada región.
El primer operativo fue la legalización de la frontera con la creación de una aduana fronteriza en la bocana del río Hondo, límite fluvial de las zonas continentales fronterii.as. Para esta acción se adquiere
el pontón Chetumal en los Estados Unidos, el cual es traído e instalado en enero de 1898, fecha que marca el inicio del proceso de recuperación de la zona sur en manos de los mayas rebeldes de Bacalar.
La misión del pontón Chetumal no estaba limitada al cuidado de
la frontera: por oposición, significaba el uso de un equipo militar para preparar las bases de la toma definitiva de la zona sur. Para ello
el teniente Othón P. Blanco, a cargo de la operación, comienza una
larga actividad de reconocimientos, alianzas y convencimiento a los
mexicanos descendientes de las poblaciones expulsadas cincuenta años
antes, para que regresen a repoblar esta zona fronteriza. La operación diplomático-militar dio resultados, ya que los mayas pacíficos
del sur, los de Icaiché, pactaron neutralidad ante la llegada de las tropas mexicanas, y los descendientes de los pobladores mexicanos se
comprometieron a construir un poblado, que es inaugurado el 5 de
mayo de 1898 por Blanco y un grupo pionero entre los que se encontraban mexicanos residentes en Consejo, Corozal, Orange Walk y
Sartenejas34•
Paralelo a esta situación se desarrolla la segunda fase de la operación de recuperación fronteriza. Una misión civil recorre la frontera
por el mar y detecta el fraude del denominado canal fronterizo de
Bacalar Chico, que en realidad era una obra de pescadores mexicanos que habían ampliado un pequeño canal para pasar sus
cayucos35 • El límite real de México no era una isla separada por un
canal, sino el final de la misma, frente a la población de Belize y Cayo Icacos.
En un segundo viaje, también en 1898, se descubre el quebrado

César y Arnaiz: La frontera Caribe en el XIX 55

de Xcalak, único paso para atravesar la larga barrera de coral que
impedía la entrada por mar a las costas. Por ello se toman las medidas para integrar esta región a un sistema de comunicacion~ confiable que permita la entrada del personal militar, para concluir la operación de expulsión de los últimos mayas rebeldes que había en la región, específicamente en Bacalar. Así, en octubre de 1899, en un paraje denominado Sombrerete, a tres millas de la boca del canal de
Bacalar Chico, se levantó el campamento que tiene por finalidad poblar la zona y construir un canal navegable que uniera el Caribe con
la bahía de Chetumal, para poder iniciar las operaciones militares
finales.
La insistencia del canal derivaba del Tratado Mariscal-Spencer, ya
que en el artículo 3ro. bis se garantizaba la libre navegación por las
aguas territoriales de la colonia para los barcos mercantes, pero esa
autorización excluía a los barcos militares.

La operación militar fue de gran magnitud para la época. La flota
de guerra estaba formada por una corbeta, dos canoeros, un transporte y cuatro pailebots, que llevaron a 600 hombres de infantería,
200 mujeres y 150 artilleros y marineros.
Las primeras acciones de construcción de un canal provisional fueron exitosas. Luego siguió la construcción de un canal internacional
con apoyo de una draga. Para tal fin se levantó en mayo de 1900 un
nuevo poblado, Xcalak, pueblo militar y puerto de la Armada, el más
austral del Caribe mexicano. La operación se vio reducida por los problemas técnicos derivados del suelo de la región y ello obligó a una
solución intermedia: el sistema de puertos vía Decauville-puerto, un
modelo que se implementó para el caso del frente central, para unir
Vigía Chico con la capital de los mayas rebeldes, Chan Santa Cruz

En marzo de 1901 se cerraba el capítulo final de la rebelión maya
en la zona sur, al avanzar las columnas militares y tomar pacíficamente Bacalar. Una ve:z. más, los mayas regresaban a lo profundo de
la selva.
Para terminar la operación de recuperación de la costa oriental,
desde Peto comienza la última etapa de la campaña contra Chao Santa
Cruz, hoy Felipe Carrillo Puerto, que es tomada sin resistencia en mayo de 1901. Pero las operaciones militares no se limitan a expulsar
a los rebeldes, sino que también sientan las bases de un sistema primario de integración de la misma. Así, al terminar las operaciones que-

�56

Siglo XIX. Cuadernos

dan dos sistemas ferroviarios manejados por el ejército, Xcalak-La
Aguada y Vigía Chi~Cban Santa Cruz o Santa Cruz de Bravo, dos
puertos, los antes citados y las nuevas poblaciones, todos ubicados
en las cercanías de las costas.
Hacia el interior de la selva, los mayas en desbandada aún mantenían la guerra, oficialmente terminada en julio de 1904.
BELIZE Y SUS RELACIONF.S CON EL PARTIDO
DE LAS ISLAS

Las relaciones comerciales que se comienzan a dar partir del repoblamiento de la costa oriental eran complementarias de las ya existentes
entre los puertos yucatecos y Belize. Sin embargo, en las últimas dos
décadas, la región logra incrementar sus vínculos comerciales con Belize debido a que existían grandes necesidades de mercancías y era más
fácil la comunicación con esta colonia que con Yucatán.
El comercio entre Cozumel ~ Isla Mujeres primero, y luego de Payo Obispo y Xcalak, se incrementa ante la falta de controles efectivos y la inexistencia de lineas regulares de abastecimiento desde México. El comercio que crece a la sombra del contrabando jugará un
papel fundamental en el proceso de acumulación de los comerciantes
armadores, ya que a ellos les significaba mayores ganancias y un mercado cautivo, a la vez que cerraban la posibilidad histórica de que
fuesen los belizeí'l.os los que le llevasen mercancías a su región, como
antes lo habían hecho los ingleses.
En forma global, ya que no existen documentos que brinden un
mayor detalle, el comercio legal de México con Belize tiene una gran
crecimiento entre 1885 y 1889 (cuadro 6).
Esta tabla debe ser analizada desde Belize, ya que las importaciones s~n las co~pras, principal~ente de alimentos, que realiza esta
colorua en México y las exportaciones son las ventas directas de Belize a Mé"!co, materias ~rimas que el país consume o re-exporta, y las
exportaciones en tránsito son las importaciones que hacen los mexicanos, ~ía Belize, un.negocio que dejará en el próximo siglo grandes
beneficios a la colorua, porque la falta de puertos importantes en el
Caribe occidental pone esta región a merced del puerto de Belize.
En cuanto al transporte marítimo entre México y Belize, es también significativo. Tomamos como ejemplo 1889 y los barcos que entraron a Belize (por tener éste los registros más completos de movi-

César y Amaiz: La frontera Caribe en e/ XIX

57

CUADR06
IMPORTACIONES Y EXPORTACIONES BELIZE-MEXICO
(1885-1889). MILES DE PESOS

año

exnnrtaciones

imnortaciones

1885
1886
1887
1888
1889

40085
30 658
11 726
21 115
65 120

26 487
31 975
25 477
52 324
65 120

em. en tránsito
5 000
900
1 052
430
3 499

Fuente: Handbook of Britisb Honduras. 1890.

mientos portuarios), aunque se excluyen los movimientos de San Pedro y otras localidades costeras con puertos mexicanos, por formar
parte de actividades combinadas de abastecimiento y pesca, por lo
que no se registran como transporte regular.
CUADRO 7
BARCOS MEXICANOS QUE ENTRARON Y SALIERON
DE BELIZE. 1889

características
Número de barcos
Tonelaje
Tripulación

carvados

en lastre

total

108
2 247

138

381

114
2 385

J9

400

6

Fuente: Handbook of British Honduras. 1890.

El movimiento marítimo podría considerarse poco significativo,
en comparación con otros de la época. Sin embargo era proporcional a la baja densidad poblacional, a las grandes dificultades derivadas de la barrera de coral que bacía imposible el uso de barcos de
mayor calado y las restricciones de capital que limitaban los barcos
a veleros o cayucos.

�58

Siglo XIX. Cuadernos

César y Arnaiz: La frontera Caribe en el XIX

59

El cuadro 8 refleja el estado de la flota de las islas al fin del siglo
pasado, que no logra pasar de 160 toneladas.

la situación de aislamiento y falta de población y el dominio de los
mayas rebeldes a partir de la Guerra de Castas.

CUADROS

En las explotaciones irregulares de la selva y el mar operaron diferentes países, pero fueron sin duda los súbditos británicos quienes lograron la mayor parte del botín.

EMBARCACIONES DEDICADAS AL TRAFICO MARITIMO
PARTIDO DE LAS ISLAS. 1897

embarcaciones
Balandros
Botes
Cayucos
Canoas
Pailebotes
Total

Isla Mujeres Isla Mujeres Cozumel
(cantidad)
(cantidad)
(tonelaie)
1
6
4
12
3
28
38
31
8
4
12
3
46
106
6

Cozumel
(tonelaje)

11

49
60

Fuente: Boletín de Estadísticas de Yucatán. 1898.

La gran diferencia de embarcaciones y tonelaje entre Isla Mujeres
y Cozumel se debe a que en la primera se cuenta la flota de la Compañía Colonizadora de la Costa Oriental de Yucatán, y en la segunda se descuentan los veleros que están matriculados en Belize y que
recién en los años siguientes aparecerán en la nómina de la isla.
El grave problema derivado de la existencia de la segunda barrera
arrecifa! del mundo, que bordea las costas ·de México y Belize desde
Cabo Catoche al Golfo de Honduras, generó una de las grandes limitantes de la región y mecanismo de dependencia de Belize por el uso
de sus puertos. La situación ha durado más de un siglo, sin que se
hayan encontrado opciones. A partir del auge del enclave forestal,
el puerto de Belize centralizará la mayoría de las exportaciones mexicanas y sus respectivas importaciones, complementando en pequeña
escala por el puerto de Cozumel.
UN SIGLO DE SAQUEO DE LOS RECURSOS NATURALES
Durante todo el siglo XIX se manifestó un acelerado proceso de saqueo de las riquezas naturales de la zona del Caribe mexicano, dada

En la explotación de la riqueza marina destacaron la del manatí,
que hoy está prácticamente exterminado, que se realizó en la zona
de la bahía de la Ascensión (en el canal conocido como río Manatí
y a lo largo de toda la costa), y las tortugas, hoy también en peligro
de extinción. Estas dos especies se podían llevar vivas a los centros
de consumo: las tortugas sin ninguna complicación aparente, y los
manatíes en grandes estanques que para tal fin se construian en los
barcos. Dos de los grandes centros de pesca eran el banco Chinchorro y Cozumel, el último visitado por pescadores de diferentes países.
Pero el gran botín lo fueron las maderas preciosas y el palo de tinte que, desde el siglo XVIII, estaban en plena explotación en el Caribe mexicano. Las condiciones de la rona sur fueron propicias porque había una gran cuenca entre los ríos Azul y Hondo, la laguna
de Bacalar y sus canales y los ríos Bravo y Nuevo. Esto generaba una
zona de explotación con un radio de más de doscientos kilómetros
de fácil acceso a través de los ríos, dado los tamaños de las trozas
y las grandes limitaciones tecnológicas.
Si bien en las primeras décadas del siglo pasado se otorgaron permisos, la falta de supervisión y control transformó a la región en una
zona de saqueo, acelerado a partir de la Guerra de Castas.
El período coincide con el auge de las exportaciones de caoba en
la época de mayor crecimiento de la industria del transporte de Inglaterra, principal destinataria de las maderas preciosas, y el auge textil,
que consumía grandes cantidades de palo de tinte.
Si bien no existen claros indicadores sobre el saqueo neo colonial
del siglo pasado, son significativas las cifras manejadas por la colonia de Belize. De ellas se pueden deducir las magnitudes de las explotaciones forestales. Con la creación del Territorio termina el saqueo, y se pasa a la etapa de las concesiones que coincidentemente
tendrán extensiones en áreas fronterizas binacionales (lo cual hacía
muy difícil su control).

�60

Siglo XIX. Cuadernos

César y Amaiz: La frontera Caribe en el XIX

Sin embargo, el saqueo del siglo XIX será continuado en el enclave forestal que abarcará Belize y el Territorio Federal de Quintana
Roo: un tipo de explotación intensiva que logrará hasta la mitad del
presente siglo generar grandes riquezas a las compañías, y dejar la
región con sólo los restos y un acentuado subdesarrollo, como ya ocurrió en territorios que sufrieron una explotación similar.

61

Editor Alfredo Félix Buenrostro. Universidad Autónoma de Baja California, México, 1991.
14. Miguel Molas, Derrotero de las costas de Yucatán. El Registro Yucateco. Mérida,
1846.
15. Francisco Martín Peraza, Registro Yucateco. Tomo III. Mérida, 1846.
16. M. Antochiw y A. César Dachary, Historia de Cozumel. Consejo Nacional para
la Cultura y las Artes. México, 1991.

NOTAS
1. Federik Turner, America History. Enciclopedia Británica, l la. edición, Londres,
1975.
2. Renán lrigoyen, "¿Fue el auge del henequén producto de la Guerra de Castas?"
En Yucatán, carácter de la Guerra campesina de 1847. Fidelio Quintal Martín, Universidad de Yucatán, Mérida, 1976.

17. Paula Weinberg Sabloff, "Tacties of persistence: how Cozumel's midle sector has
preserved its locally land transfer patero over 116 years". Brandies University. Tesis doctoral, 1977.
18. Alfredo César Dachary y Stella M. Amaiz Bume, Estudios Socieoeccnómicos Preliminares de Quintana Roo. El territorio y la población. Tomo l. Ed. CIQRO. México, 1984.
19. Alvaro Pavía Angulo, La preciosa isla de Cozumel. Ed. Cía. Tipográfica Yucateca. Mérida, 1938.

3. Antonio Rodríguez, El henequén: una planta calumniada. Costa-Amic, Mérida, 1966.
4. Bemardino Mena Brito, Reestructuración Histórica de Yucatán. Tomo 11, Editores Mexicanos Unidos S.A., México, 1967.

20. Alfredo César Dachary y Stella M . Amaiz Burne, Éstudios Socioeconómicos Preliminares de Quintana Roo. Sector pesquero. Tomo V. Ed. CIQRO. México, 1986.
21. Diario del Imperio. 10 de agosto de 1866, Mérida.

5. K. Sapper, Geología de la Península de Yucatán. En Enciclopedia Yucatanense,
Ed. Oficial del Gobierno de Yucatán, Tomo I, Mérida, 1980.

6. Miguel A. Bartolomé y Alicia M. Barabas, La resistencia Maya. Relaciones interétnícas en el oriente de la península de Yucatán . INAH, Colección científica, No.
53, Segunda edición, México, 1981.
7. Nelson Reed, La Guerra de Castas. Ed. Era, 5a. ed. México, 1982.
8. Jones Grand D., "La estructura política de los Mayas de Chan Santa Cruz: el papel del respaldo inglés". En América Indígena, Vol. XXXI, No. 2, 1971.
9. Marie Lapointe, Los Mayas rebeldes de Yucatán. Ed. El Colegio de Michoacán,
México, 1983.
10. Nigel Boland O., Colonialism and resistance in Belize. Ed. Cubola-lser-Spear. Belize, 1988.
11. Joaquin Hübbe, Belize. Ed. Carlos R. Menéndez, Cía. Tipográfica Yucateca S.A.,
Mérida, 1940.
12. Mateo Ayuso, "The role of the Maya mestizo in the development of Belize 200
B.C . to 1984", mimeo, Belize, 1986.

22. Alfredo César Dachary y Stella M. Amaiz Bume, "Repoblamiento y desarrollo
de la isla de Cozumel. 1847-1900". En Cozumel: un encuentro con la historia. Ed.
Fondo de Publicaciones y Ediciones de Quintana Roo. México, 1988.
23. T . Cervera, "La Cía. Agrícola de Cuyo y Anexas S.A ." En La Revista de Mérida.
19-Nov.-1898, Mérida.
24. Víctor Suárez Molina. La Evolución Económica de Yucatán. Ed. de la Universidad de Yucatán. Tomo l. Mérida, 1977.
25. Alfredo César Dachary y Stella M . Amaiz Bume, Estudios Socioeconómicos Preli1IlÍilares de Quintana Roo. Sector agropecuario y forestal. Tomo ll. Ed. CIQRO.
México, 1983.
26. Nelson Reed, Op. cit. 1982.
27. Alfredo César Dachary y SteUa M . Arnaiz Bume, Op. cit., 1983.
28. Cervera, Op. cit, 1898.
29. Cervera, Op. cit, 1898.
30. Secretaria de Fomento. Boletín Oficial. pp. 547-548. México, 1918.

13. Alfredo César Dachary, " La frontera México-Belize, situación actual y perspectivas". En Fronteras en Iberoamérica. Memorias del 2do. Congreso Internacional.

31. Archivo de Aduanas. México, 1891.

�62

Siglo XIX. Cuadernos

32. Suárez Molina, Op. cit., 1977.
33. Mena Brito, Op. dt., 1967.
34. O. P. Blanco. "El Pontón Chetumal y la Fundación de Payo Obispo". En Quintana Roo: textos para su historia. tomo I, Instituto de Investigaciones Dr. Mora,
México, 1990.
35. Miguel Rebolledo, Quintana Roo y Belize. Ed. Stylo, México, 1946.

Sección Internacional

�Transferencia de técnicas

LA CONSTRUCCION Y ADMINISTRACION
DE FERROCARRILES EN LA COSTA
OCCIDENTAL DE SUDAMERICA

Rory Miller*

Los entusiastas del ferrocarril, escribe Daniel Headrick acerca de la
década de 1840, soñaban con cubrir el mundo entero con sus vías férreas y el estrépito de sus trenes resoplantes1• Las élites y los gobiernos latinoamericanos respondieron y al final de la década empezó la
construcción del ferrocarril en Sudamérica, con Chile y Perú disputándose el título de haber sido el primero en poseer una línea en operaciones en 1851. Poco antes de finalizar la década de 1859 Brasil y
Argentina también habían adquirido cortos tramos de vías; desde entonces, hasta la llegada del transporte carretero en la década de 1920,
se desarrolló un proceso continuo, aunque cíclico, de construcción2 •
Para el mundo fuera de Europa y Norteamérica, el ferrocarril fue
uno de los elementos tecnológicos más importantes transferidos durante el siglo XIX. (incluso en países como Colombia, donde los sistemas eran reducidos)3 • Junto con el barco de vapor, el ferrocarril
ayudó a poner las regiones productoras de básicos en contacto con
los mercados europeos, y proporcionó un estímulo a la política inter-

• Latin American Centre, University of Liverpool (Inglaterra). Una versión en inglés
de este trabajo fue incluida en Clive Dewey (ed.), The State and the Market. Studies
in the Economic and Social History of the Tbird World, Nueva Delhi, Manohar,
1987. El autor expresa su enonne agradecimiento a Donald Mille,-, al profesor D.C.M.
Platt y al doctor Henry Miller, quienes leyeron los primeros borradores del trabajo.
Agradece asimismo a quienes participaron en los seminarios dd St. Anthony's College, Oxford, en el Centro de Estudios Latinoamericanos en Cambridge y en el grupo de Historia Económica del Tercer Mundo. Traducción al castellano de Isabel Cristina Mata Velázquez.

�66

Siglo XIX. Cuadernos

na y a la integración comercial de los países interesados. Para muchos latinoamericanos de fines del siglo XIX la locomotora de vapor
era el símbolo de la modernización4 •
Al escribir sobre los ferrocarriles latinoamericanos, los historiadores económicos han considerado diversas cuestiones, En forma inevitable, esta región ha atraído intentos fogelianos de medir los ahorros sociales del ferrocarril, como en el caso de John Coatsworth y
su estudio sobre México. Enfoques más tradicionales han incluido estudios de las decisiones para construir ferrocarriles, financiamiento
de lineas en Chile, Argentina y Brasil, así como análisis de las relaciones entre las compañías extranjeras y los gobiernos anfitriones5 •
La investigación se ha concentrado en países individuales más que en
obras comparativas, aunque el artículo de Colin Lewis sobre el financiamiento de ferrocarriles es una importante excepción6 •
Esta literatura, que enfatiza las razones y las consecuencias de la
construcción del ferrocarril así como las complejidades de las relaciones élite-gobierno-compañía, pasa por alto algunas cuestiones cruciales, una de las cuales es no cómo se fmanciaban los ferrocarriles
y cómo se negociaban las concesiones, sino más bien cómo se construían y administraban ¿Quién lo hacía? ¿Dónde obtenían sus conocimientos y cuán rápido lo asimilaban los latinoamericanos? A pesar
de sus limitaciones en términos del énfasis puesto en la industria manufacturera y en el Atlántico Norte, obras recientes sobre transferencía tecnológica han enfatizado en forma constante la importancia de
los medios, en especial los humanos, mediante los cuales las técnicas
avanzadas han emigrado y han procedido a considerar los problemas
asociados y las implicaciones para las naciones receptoras'.
Sin embargo, muy pocos historiadores dedicados a América Latina, ya sea a los ferrocarriles o al imperialismo, han considerado estas
cuestiones en profundidad. Una excepción reciente en el caso de Argentina es Gudmund Stang, quien llama nuestra atención sobre la oleada de ingenieros, técnicos, tenedores de libros, empleados y mano de
obra especializada (y en algunos casos sin especializar) que acompañaron los flujos de capital y tecnología provenientes de Europa8• Dado el espacio disponible resultaría excesivo considerar estas cuestiones para la totalidad de América Latina, así que nos concentraremos
en Perú, Bolivia y Chile: en gran medida en lo que atañe a los problemas específicos de la transmisión de tecnología para la construcció11
y operación de ferrocarriles de montaña9 •

Miller: Construcción de ferrocarriles en Sudamérica

67

Los primeros ferrocarriles en estos sitios a lo largo de la costa y
en las estribaciones andinas no presentaron problemas técnicos graves e insolubles. En algunas partes de los Andes la construcción resultó relativamente simple y barata. Pocas dificultades surgieron en
la construcción de dos de las lineas altas trasandinas hacia el altiplano de Bolivia y el sur del Perú. El Ferrocarril del Sur corría al interior desde Moliendo, donde los principales obstáculos surgieron en
los primeros treinta kilómetros y el Ferrocarril Antofagasta y Bolivia
con el tiempo llegó hasta La Paz10• Los principales dolores de cabeza aparecieron allí donde tenían que ganar altura en un tramo muy
corto y en los confmes de un valle estrecho: los que unieron los puertos de Tarapacá y Atacama con la pampa de salitre, el Ferrocarril
Central del Perú (construido entre 1870 y 1893 hacia el valle del Rímac desde Lima), El Ferrocarril Trasandino entre Argentina y Chile
(planeado por primera vez en 1877 y que no se terminó hasta 1910),
y el Ferrocarril Arica-La Paz, construido por el gobierno chileno bajo los términos de su tratado de paz con Bolivia y finalizado en
1913 11 •
Las técnicas para construcción del ferrocarril de montaña se desarrollaron en la segunda mitad del siglo XIX, a medida que los ingenieros ganaban experiencia en Europa (especialmente en los Alpes),
la India -donde la primera linea que atravesó los desfiladeros se terminó en 1863 y utilizó zigzag o estaciones de plataforma giratoriaY las Montañas Rocallosas 12•
Para la época en que William Wheelwrigth comenzó a trabajar en
Chile, los antiguos problemas de diseño de locomotoras con suficiente poder para empujar una carga útil razonable por una pendiente
empinada, y sobre todo evitar que se precipitara en el descenso, iban
desapareciendo, aunque discusiones en el Instituto de Ingenieros Civiles sugieren que aún existían considerables dudas acerca del máximo de grados de inclinación y el mínimo de curvas apropiado. Algunos de los nuevos ferrocarriles seguían utilizando los antiguos métodos de máquina estacionaria, plano inclinado y cable, pero en la mayoría de los casos la tecnología había dejado atrás tan primitiva
etapa13 •
Sin embargo, cuando empezó la obra del Ferrocarril Central del
Perú en 1870, los métodos de apoyo para ganar altura, como los sistemas de tremallera o Fell, se encontraban aún en pañales y se consider:aban demasiado intrincados para exportarse a naciones no industrializadas. Esto dejaba al ferrocarril de adhesión con su empleo de

�68

Siglo XIX. Cuadernos

estaciones con plataforma giratoria como la única opción tecnológica para los ingenieros de este lugar 14• No obstante, para cuando los
topógrafos trazaron las líneas Trasandina y Arica-La Paz, los sistemas de cremallera Abt posibilitaron la construcción de un ferrocarril
más corto, si bien más empinado, en las montañ.as que lo que permitirían las curvas y grado de inclinación de un ferrocarril de adhesión
con entrevía de un metro, y en ambos casos los ingenieros y gobiernos interesados aprovecharon este sistema.
·
l. TRAZADO Y PLANIFICACION DE LAS VIAS

El primer auge británico ferroviario de 1835 encontró a la nación sin
la reserva de ingenieros y topógrafos necesaria para planear y construir los ferrocarriles. Las compañ.ías tuvieron que depender de una
colección heterogénea de oficiales del ejército jubilados, ingenieros
mineros y arquitectos•s. No es de sorprender que los países latinoamericanos se enfrentaran a los mismos problemas.
Los ingenieros de minas con experiencia en construcción de túneles y tranvías condujeron el desarrollo de ferrocarriles en Inglaterra. Richard Trevithick y Robert Stephenson sugirieron la construcción de ferrovías en Sudamérica. La naturalaa primitiva y la declinante economía de la minería en Sudamérica justo después de la independencia dieron como resultado una escasez local de ingenieros
de talento que pudieran transferirse a los ferrocarriles. Los trastornos económicos y políticos de las décadas subsecuentes a 1820 interrumpieron los programas de obras públicas de la dinastía borbónica, y para mediados de siglo los políticos de muchas naciones se quejaban de la falta de personal calificado para poner en marcha sus planes. Alejandro Andonaegui, en un discurso en la Universidad de Chile
en 1867, señalaba que ni uno solo de los estudiantes se había graduado en Ingeniería Civil allí desde 1853, en parte a causa de la falta de
oportunidades de empleo, cuestión que también Frank Safford ha enfatizado en el caso de Colombia16 • Es de dudarse que los prospectos
fueran mejores en Perú y Bolivia, donde la recuperación de la industria minera después de la independencia fue lenta.
Dos fuentes proveyeron los expertos que trazaron las primeras vías
de América Latina. Unos cuantos ingenieros locales que habían recibido entrenamiento en el extranjero tomaron parte en los primeros
proyectos. Manuel Mariano Echegaray, cuzqueño educado en Francia y uno de los dos hombres que habían explorado la ruta MollendoArequipa, así como Jorge Lyon, chileno entrenado en Inglaterra, par-

Miller: Construcción de ferrocarriles en Sudamérica

69

ticiparon en las primeras etapas del ferrocarril Santiago-Valparaíso17 •
Con mayor frecuencia, sin embargo, los topografos originales provenían de Inglaterra, Europa o Estados Unidos, contratados ya fuera
por concesionarios privados o por gobiernos latinoamericanos a causa de la escasez de expertos locales. El gobierno chileno contrató un
francés experto en ferrocarriles en 1846, mientras que en 1852 los peruanos trajeron a Ernesto Malinowski, que había asistido a la École
des Ponts et des Chaussées en París, y se convirtió en el primero de
una oleada de ingenieros polacos que trabajaron para el gobierno
peruano18 • En la siguiente década, después de trabajar en un proyecto para el ferrocarril corto Pisco-lea, Malinowski trazó la ruta original para el Ferrocarril Central hacia el valle del Rímac. El gobierno
peruano usó sus propios ingenieros para los primeros levantamientos
de planos del Ferrocarril del Sur, donde Echegaray colaboró con Fed~_rico Blume, oriundo de las Islas Vírgenes y que, tras entrenarse en
Hannover, había trabajado en Estados Unidos y Chile antes de llegar
a Lima en 1855 19•
También vinieron norteamericanos y británicos a Chile y Perú.
Wheelwright tenía cuatro ingenieros norteamericanos en el Ferrocarril Caldera-Copiapó. Uno, Allan Campbell, participó en la creación
del trazo inicial para el Ferrocarril Santiago-Valparaíso en 1850-51.
Renunció dos años más tarde, cuando se hicieron evidentes algunos
graves errores en el trazado de sus planos y William Lloyd, discípulo
de George Stephenson, vino a reemplazarlo, quedándose hasta
1865211• Tanto el gobierno chileno como el peruano tuvieron un papel considerable en la planeación de ferrocarriles, ya fuera comisionando a sus propios empleados para hacer planimetrías, o prestándolos a empresarios privados. Una ve:z. que el auge ferroviario se puso en marcha en Perú en 1869-70, el gobierno continuó financiando
el trazado de nuevas lineas, pero como todos sus ingenieros estaban
empleados en otra parte utilizaron las habilidades de un miembro norteamericano de la organización Meiggs, John Thorndike, que tenía
experiencia en ferrocarriles en Estados Unidos, Canadá y Chile. En
ambos países se hizo costumbre efectuar un número de levantamientos topográficos antes de conceder la aprobación final para alguna
ruta. Oppenheimer enumeró seis opciones para la sección final de la
línea Santiago-Valparaíso y tres para la de Santiago-Talca, todo lo
cual causaba demoras y provocaba tensiones a los escasos expertos
inmigrantes disponibles21•
Algunos avances después de la primera generación de planeación
ferroviaria significaron que el renovado crecimiento ocurrido a prin-

�70

Siglo XIX. Cuadernos

cipios de siglo atrajera un número mayor de expertos. La administración peruana de Manuel Pardo envió a Europa a uno de sus polacos,
Eduardo Habich, para reclutar personal para la nueva Escuela de Ingenieros, que abrió en 1876 bajo su dirección. Su personal incluía a
otros dos polacos, Francisco Wakulski y Mariano Folkierski, quienes ejecutaron una considerable cantidad de obras ferroviarias para
el gobierno después de la guerra del Pacífico, administrando algunos
ferrocarriles estatales y más tarde tomando parte en comisiones investigadoras oficiales antes y después del contrato de Grace de
189022.
Los dos gobiernos, el peruano y el chileno, comenzaron a organizar instituciones estatales para reglamentar y desarrollar los ferrocarriles. El primero creó una dirección de Obras Públicas que hizo circular los Anales en que se recogían estadísticas y contratos a partir
de la década de 1870. Para ese entonces el gobierno chileno poseía
y operaba gran parte de la red ferroviaria y había fundado una organización de nombre similar en 1888 para encargarse del estudio y construcción de vías23 •
Dichas corporaciones ayudaron a dar un mayor atractivo a la carrera de Ingeniería Civil entre los estudiantes locales, de modo que
más tarde los promotores ferrocarrileros -ya fuesen públicos o
privados- pudieron elegir entre una gama más amplia de talentos
que la que existía en el tercer cuarto del siglo XIX, aunque podían
continuar contratando expertos extranjeros para tareas particulares.
Un polaco, Mariano Tamawiecki, hizo los planes y calculó los costos
del ramal Morococha para la Corporación Peruana en 1906. Josiab
Harding, que había estado trabajando en Chile por más de treinta
afios, trazó la ruta Arica-La Paz en 1903. Un ingeniero estatal, Benjamín Vivanco, revisó más tarde sus planos y temporalmente se hizo
cargo de la construcción24 •
El personal de los ferrocarriles, ya fueran de propiedad pública o
privada, se dedicaba también a proyectar extensiones, como la sección final del Ferrocarril Chileno del Sur o el ramal de Los Andes
del Ferrocarril Santiago-Valparaíso25• El hecho de que la corporación
peruana aceptara en 1905 en su contrato para construir al gobierno
las extensiones Huancayo y Cuzco que tres cuartas partes del personal técnico y administrativo fueran peruanos, indica la magnitud de
los recursos locales que para entonces se hallaban disponibles26 • En
contraste, Bolivia, donde una línea privada terminada en 1892 corría
desde la frontera chilena hasta Oruro, estaba apenas entrando a su

Miller: Construcción de ferrocarriles en Sudamérica

71

primera fase real de construcción ferroviaria y -al igual que Chile
y Perú una generación antes- dependía por completo de los expertos foráneos. La Corporación Peruana hizo los planos de la línea
Viacha-Oruro en 1904, y un americano, W. Lee Sisson, se encargó
de la planimetría completa de los principales proyectos ferroviarios
durante el afio siguiente27 •
Los primeros ingenieros seleccionaron la ruta del ferrocarril, lo que
implicaba elegir entre diferentes técnicas disponibles, e hicieron cálculos estimativos del tiempo y costo de construcción. Algunas veces,
como lo hizo Sisson en su estudio de Bolivia, también tenían que hacer pronósticos del tráfico potencial28 • El estado de la tecnología y
el capital disponible para la construcción casi siempre forzaban a una
decisión previa sobre la elección de la entrevía, y estos factores restringían la libertad de maniobra del topógrafo29•
No todos los ferrocarriles andinos resultaron difíciles. El empleo
de especialistas como William Lloyd, A. Pagenstecher y William Buchanan logró superar los escasos problemas técnicos de los primeros
ferrocarriles chilenos, y las líneas del Altiplano resultaron razonablemente rectas. Los verdaderos dolores de cabeza llegaron con el Ferrocarril Central del Perú a causa de su prolongado y continuo ascenso en un valle estrecho, las escaladas del Ferrocarril Arica-La Paz
y el Trasandino, este último complicado con los peligros de hielo y
nieve y los descensos del altiplano hasta la ciudad de La Paz, donde
un declive empinado e inestable impedía la construcción30• Cuando
Malinowski planeó el Ferrocarril Central Peruano en la década de
1860, no tuvo otra alternativa que el uso del zigzag o de plataformas
giratorias para ganar altura. La idea había_sido empleada como medida temporal en los Estados Unidos y como rasgo permanente en
la India y era bien conocida entre los ingenieros31 • Las rutas AricaLa Paz y Trasandina, que fueron planeadas más tarde, tenían un largo historial de problemas de construcción y finanzas, lo que desanimaba al capital privado tanto local como extranjero, dejando así la
responsabilidad al gobierno. Era imperativo reducir los cos~s iniciales de las líneas y por esta razón emplearon los recién des~ollados
sistemas de cremallera32 • En sus comentarios al documento presentado por el contratista que terminó la Transandina, el promotor original Mateo Clark alega que los gobiernos argentino y chileno fijaron un presupuesto tan bajo para la línea que era imposible pensar
en construir un túnel largo, y que en consecuencia los ingenieros habían tenido que buscar la ruta más corta posible. Clark afirmó que
antes de optar por la cremallera él había hecho estudios de sistemas

�72

Siglo XIX. Cuadernos

similares en las montafias Harz, y rechazó la solución de zigzag en
Perú a causa de problemas con la nieve. El exitoso contratista agregó
que había estimado el costo de una ruta de vía ancha (argentina) en
tres veces el precio real y que las restricciones de presupuesto también lo habían empujado a usar un riel extremadamente ligero33 •
En ocasiones, cuando se leen tales discusiones entre ingenieros civiles, se tiene la impresión de que podrían estar divididos en dos grupos: los elegantes y los prácticos. Según palabras de un crítico de la
élite técnica y de su "falta de tendencias autocorrectivas y autolimitantes", "los problemas técnicos son ... de un interés inherente, con
frecuencia apremiante, sin importar el uso social que se le intente dar
ni el valor de la solución del problema. La solución elegante del problema es el sueño del ingeniero, como lo es del matemático"34• Ya
fuere por inexperiencia o porque el ferrocarril de montaña ofrecía un
considerable campo de acción para los que buscaban la elegancia, muchos de los topógrafos originales resultaron ser considerablemente mejores en la planeación de rutas practicables que en considerar el tiempo o los gastos de construcción o los costos de operación. Las excepciones fueron el Ferrocarril de Antofagasta, construido con rapidez,
economía y eficiencia, y el Ferrocarril Sureño en Perú, cuyas dificultades financieras surgieron del desconcierto del gobierno peruano al
final de la época del guano y el simultáneo escurrimiento de fondos
hacia el Ferrocarril Central3s.
En el caso del Central, Malinowski había calculado en un principio el costo en Z'l .6 millones de soles (aproximadamente cinco y medio millones de libras) para la línea completa hasta Jauja, pero costó
4.1 millones de libras construir solamente los 141 kilómetros a
Chicla36• Tanto al Ferrocarril Santiag~Valparaíso como al Sureño en
Chile se les agotó el tiempo: se necesitaron once años para construir
el primero y veinte para el segundo, en lugar de los cálculos de cinco
años y entre cinco y siete respectivamente. El primero costó doce millones de pesos y el segundo entre diez y once millones en lugar de
los cálculos de un poco más de siete millones y de tres a cinco millones para cada uno37•
Los errores no disminuyeron con el tiempo. La Corporación Peruana adquirió una mala reputación por excederse en los costos en
la extensión Bajada hacia La Paz, que se construyó para el gobierno
boliviano. Algunos de los peores resultados, sin embargo, surgieron
de los proyectos bolivianos de Sisson. El costo de todas las líneas excedió su cálculo inicial, pero en el caso de la línea Oruro-Cochabamba

Miller: Construcción de ferrocarriles en Sudamérica

73

el gasto real resultó ser de más de 17 millones de pesos bolivianos contra el cálculo inicial de cinco y medio millones38 •
Con frecuencia los topógrafos extranjeros resultaban ser incluso
peores para evaluar el tráfico potencial de carga, porque no contaban con el entrenamiento ni con las estadisticas para hacerlo a causa
de su misma calidad de foráneos y por su propio interés en justificar
sus proyectos. De nuevo Sisson proporciona un buen ejemplo: su cifra estimativa de un ingreso anual bruto de más de dos millones de
libras por carga transportada en las líneas planeadas por él era simplemente irreal. Incluso en 1926 el ingreso bruto en las líneas de la
Compañía Ferroviaria de Bolivia escasamente alcanzaba las 150 000
libras39• La planimetría que realizaron James Livesey e Hijo, ingenieros consultores de Londres para accionistas peruanos, a fines de
la década de 1880, resultó igualmente optimista, pues los ingresos netos anuales de 300 000 libras que predijeron para el Ferrocarril
Central y de 185 000 libras para el Ferrocarril Sureño se alcanzaron
sólo en 1917 y 1918 (después de la inesperada expansión de la minería
del cobre) y en 1925-1926 respectivamente40 •
Los términos bajo los cuales ocurrió la planeación original a menudo crearon dificultades posteriores. En el caso de Perú, por ejemplo, el Ferrocarril Noroccidental se hizo famoso por su innecesario
serpenteo sobre las bajas lomas costeras, condición que resultó del
hecho de que los contratistas trabajaban a base de kilometraje y no
les interesaba la cuestión de eficiencia ni los costos de operación. La
ubicación del Ferrocarril Trujillo había sido determinada con el objeto de ahorrar costos de construcción, pero sin pensar en el tráfico
potencial de su región interior41 • Para un ferrocarril de montaña, especialmente, un ahorro demasiado grande en los costos de producción podría hacer que el ferrocarril fuera antieconómico, como lo demostraron discusiones en el Instituto de Ingenieros Oviles. En 1900,
Robert Stirling, el ingeniero del Ferrocarril Salitre de Tocopilla, comentó que las curvas muy cerradas y continuas que sus predecesores
habían construido causaban un fuerte consumo de carbón y un desgaste excesivo en los rieles y los calces de las ru~as42• Los h~mbres
que trabajaron en el Ferrocarril Central como Oliver Bury, Director
Administrativo de la Corporación Peruana, y F. W. Bach, uno de
sus ingenieros, ensalzaron las ventajas operativas del ferrocarril d_e
adhesión. Según palabras de Bach, "a menudo era posible pagar dividendos con un desembolso mayor de capital, de donde resultaban
costos de operación más baratos que en líneas donde aún cuando hubiera un costo inicial más bajo, estaban eternamente gravadas con

�Miller: Construcción de ferrocarriles en Sudamérica

MAPA 1

75

FERROCARRILES ANDINOS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

altos costos operativos". Incluso el inventor de la mayoría de los sistemas de cremallera utilizados en los Andes, el mismo doctor Abt,
previno sobre la desesperación a la que cándidos ingenieros podian
inducir a aquellos que tenían que operar los ferrocarriles que ellos
habían diseñado43 •

PERU

11. CONTRATACION Y CONSTRUCCION

1
1

1
1

BOLIVIA
COCHA8AMIIA

...,:; 11111 FF ce BOLIVIANO
SUCRE

OCEANO
PACIFICO
NGITUDINAL

ARGENTINA

En los inicios de la historia de la construcción de ferrocarriles en Gran
Bretaña se desarrolló una clara distinción entre ingenieros como los
Stephenson e I. K. Brunei, y contratistas como Thomas Brassey. Los
contratistas requerían cualidades diferentes, según lo expresa Asa
Briggs: perspicacia financiera, conocimiento de la construcción, habilidad para manejar una fuerza laboral heterogénea, cierta capacidad política y, sobre todo, experiencia. ' 'El contratista podia fracasar -señala Briggs- con que resultara deficiente en una sola de estas destrezas a la hora de la verdad; únicamente lograba el éxito si
las dominaba todas" 44•
Los hombres como Brassey ganaron su experiencia en Inglaterra,
pero pronto expandieron sus negocios de contratación para cubrir primero la Europa Continental y después Norteamérica y la India. Poco
a poco desarrollaron sofisticadas técnicas de licitación, subcontratación y administración. En América del Sur Brassey construyó el Fe45
rrocarril Central Argentino y los muelles del Callao en Perú • La
contratación, sin embargo, resultó ser extremadamente vulnerable a
las crisis financieras. Peto y Betts, que construyeron el primer tramo
del Ferrocarril del Sur de Buenos Aires, se declararon en bancarrota
durante la quiebra de 1866, y Brassey casi -se derrumbó. La mayoría
de los contratistas, por lo tanto, no fundaron negocios familiares y
han dejado pocos registros46•
Las cualidades que Briggs enumera sugieren que los empresarios
locales podían encontrar oportunidades mucho mayores en la contratación del ferrocarril que en el diseño de l~ lineas. Podían adquirir los conocimientos necesarios para construir y nivelar el lecho de
la vía mediante la experiencia de la subcontratación; también habrían
podido manejar la fuerza laboral local en forma adecuada, probablemente tenían más experiencia en política local que un contratista
extranjero, y lo único que los perjudicaba era su menor acceso a crédito barato. Sin embargo, los dos contratistas más conocidos de la
costa occidental eran William Wheelwright, que construyó el Ferrocarril Caldera-Copiapó e inició la linea Santiago antes de mudarse

�76 Siglo XIX. Cuadernos

a Argentina, y Henry Meiggs, quien se hizo de renombre en Chile antes de trabajar en Perú. Ambos eran norteamericanos, pero su fama
no obscurecería la contribución local a la construcción de los
ferrocarriles.
En Perú los hermanos Montero construyeron el ferrocarril de las
tierras salitreras desde lquique y Pisagua y concursaron contra Meiggs
por el contrato para el Ferrocarril Central, pero sus empresas se desplomaron en 1875 y casi nada se conoce de sus orígenes o proyectos47. Simultáneamente los hermanos Clark, que a pesar de su apellido eran chilenos, construyeron con éxito el telégrafo Trasandino
a principios de la década de 1870, y más tarde se dedicaron a la promoción y construcción del ferrocarril en su propio país y en Argentina. Al igual que los Monteros, combinaron las dos actividades y también sus costos, pues encontraron problemas financieros que los obligaron a transferir las empresas a sus acreedores a principios de la década de 189048.
Varios contratistas locales se hicieron cargo de proyectos menores: en Perú, Pedro Candamo terminó la línea del Ferrocarril LimaCallao en 1850-1851 y Modesto Basadre construyó la línea LimaAncón en 1867-1870. Mientras Meiggs construía los principales ferrocarriles peruanos a principios de la década de 1870, Pedro T. Larrafiaga construyó el Ferrocarril Trujillo, Federico T . Blume. el PaitaPiura, y Canevaro y Basadre el Pisco-lca49• En Argentina varias líneas menores fueron construidas por contratistas locales y por administración directa de ingenieros de gobierno a partir de la década de
188&lt;&gt;56. La experiencia chilena no es tan clara. Cesáreo Valdez obtuvo una gran parte del contrato para la sección Quillota-Santiago en
1859, pero la administración del ferrocarril lo rescindió dos años más
tarde y transfirió el contrato a Meiggs. Esta experiencia debió desanimar a los funcionarios chilenos en cuanto al empleo de sus propios
compatriotas, pues la mayoría de los contratos posteriores parecen
haber ido a dar a manos de extranjeros, uno de los cuales era residente permanente en Chile. Un chileno, Pedro José Vivanco, obtuvo el
contrato para el ramal Palmilla del Ferrocarril del Sur en 1870. Para
ese tiempo, como ya se dijo, un ingeniero de ese país también se encargó de la construcción de la línea Arica-La Paz entre 1907 y 1909,
antes que el gobierno concediera el contrato a la firma británica de
Sir John Jackson51 • Lo que es cierto, sin embargo, es que ningún
contratista, ni siquiera Meiggs, fundó una fortuna duradera con las
ganancias de la construcción del ferrocarril en la Costa Occidental.

Miller: Construcción de ferrocarriles en Sudamérica

77

¿A quiénes empleaban los contratistas? En los proyectos mayores, en forma casi inevitable desde las primeras etapas, la escasez de
expertos locales les obligaron a usar personal técnico extranjero. Oppenheimer señala que Meiggs tenía siete ingenieros en Chile en 1862,
cinco de los cuales eran norteamericanos y los otros eran un alemán
y un chileno52 • Algo muy semejante parece haber ocurrido cuando
Meiggs se trasladó a Perú pocos años después. De acuerdo con Watt
Stewart, muchos funcionarios eran extranjeros, pero dos de los siete
jefes de sección del Ferrocarril Central eran claramente peruanos o
chilenos, lo que indica al menos un papel menor para los hombres
locales. El equipo de Meiggs también incluía algunos que habían acumulado una considerable experiencia en la construcción del ferrocarril en Latinoamérica. Joseph Hill, que fue superintendente en la construcción del Ferrocarril del Sur, también había trabajado en Chile en
la línea de Santiago. John Thorndike, que realizó el levantamiento
de planos para la línea más allá de Arequipa para el gobierno peruano, había trabajado en ferrocarriles en los Estados Unidos y Canadá
antes de unirse a Meiggs en Chile, y más tarde terminó el Ferrocarril
del Sur hasta Sicuani para la Corporación Peruana53•
La construcción de ferrocarriles determinó tal demanda de personal técnico en un corto período que la calidad de los inmigrantes pudo haber sido deficiente. John G. Meiggs se quejaba de esto en 1870
al escribirle a John Thorndike: "Dices que te hacen falta buenos ingenieros, ¡por favor, llévate a todos los míos! Tal vez puedas hacer
algo con ellos, pero te digo de antemano que Dios Todopoderoso ha
hecho muy poco" 54• Del mismo modo, cuando Livesey e Hijo examinaron el ferrocarril estatal a finales de la década de 1880, encontraron que parte de la obra realizada por contratistas peruanos en las
líneas menores tenía serias deficiencias. Aparte del trazado defectuoso del ferrocarril Trujillo, ya mencionado, el Paita-Piura de Federico
Blume necesitaba trabajos de corrección en el nivelado de algunas de
las pendientes más empinadas y en la reducción de ciertas curvas55 •
Esta información de los ferrocarriles chileno y peruano sobrevive en
gran medida gracias a la dedicación de Robert Oppenheimer y Watt

Stewart.
Los constructores de ferrocarriles tuvieron dificultades en obtener
máno de obra calificada. John G . Meiggs se quejaba de los problemas para asegurar trabajadores especializados, sobre todo carpinteros y albañiles56 • El hecho de que la construcción del ferrocarril a
menudo coincidiera con picos de la demanda, no sólo en la economía
local sino también en el mundo desarrollado, exacerbaba el proble-

�78

Siglo XIX. Cuadernos

ma. En Chile ciertamente se hizo costumbre importar obreros especializados, incluso al grado de que los contratistas fueron acusados
de emplear mineros y artesanos ingleses con sueldos mucho mayores
que los de sus contrapartes chilenos57 • Es difícil creer, sin embargo,
que los contratistas prefirieran siempre la costosa mano de obra especializada sobre la más barata de los trabajadores locales, particularmente si tenían en cuenta la probable calidad de los ingleses forzados a buscar trabajo fuera de su país.
Con frecuencia los contratistas también enfrentaban obstáculos para conseguir la mano de obra no especializada que necesitaban, Fawcett señala que el nivelado del primer Ferrocarril Callao-Lima, en 1851,
fue realizado por presidiarios58 • A pesar de la dimensión y pobreza
de la población rural chilena en el siglo XIX, resultó difícil allí continuar trabajando a toda marcha durante la cosecha, como lo descubrieron Lloyd en 1854-1855 y Meiggs en 1862-1863. Mientras el Ferrocarril del Sur avanzaba en esa dirección, los problemas continuaban. A principios de la década de 1870 los contratistas se quejaban
del número de peones que habían seguido a Meiggs a Perú; aún en. frentaban la escasez en 1887 cuando el gobierno los obligó a utilizar
soldados en lugar de peones hasta que terminara la cosecha y, en 1892,
el contratista de Bío Bío tuvo que sobornar a sus peones con varios
barriles de licor para evitar que los enganchadores los reclutaran para la cosecha59• En Perú, como es bien conocido, Meiggs importó
peones chilenos por millares para trabajar en el Ferrocarril del Sur,
mientras que utilizaba enormes cantidades de obreros chinos en el
Central6(). Los problemas continuaron hasta el siglo XX. La Compañía del Ferrocarril Boliviano tuvo demoras para terminar la línea
Viacha-Oruro en 1907 a causa del clima y de la falta de mano de obra.
La línea Arica-La Paz también se retrasó: los chilenos no deseaban
trasladarse tan hacia el norte y los peones bolivianos trabajaban en
la línea sólo porque la falta de lluvias los forzaba a entrar al mercado
laboral. En Perú, y probablemente también en Bolivia, las compañías ferrocarrileras establecidas echaron mano de los funcionarios de
gobiernos locales para adquirir mano de obra no especializada para
los trabajos del ferrocarril61 • El balance completo de la evidencia,
por lo tanto, que data desde la época del primer ferrocarril en Perú
hasta el término del proyecto Arica-La Paz, indica que los contratistas
tuvieron muchas dificultades para obtener mano de obra no especializada por los salarios que estaban dispuestos a pagar.
Después de la primera generación de construcción de ferrocarriles
empezaron a ocurrir cambios en los métodos de contratación, para-

Miller: Construcción de ferrocarriles en Sudamérica

79

lelos a los cambios en levantamiento de planos y planimetría. Una
s?lución a los ~roblemas ~n los contratis~as J?rivados era que los gobiernos, a_m~dida que meJ~raba su expenencta en ferrocarriles y en
recursos tecmcos, emprendieran la construcción ellos mismos mediante el empleo directo de mano de obra. El gobierno chileno, que había
oper~do sus ~ropios ferr~es durante un largo tiempo, parece haber sido el pnmero en segwr este curso. En 1887 los ingenieros estatales emprendieron la construcción de un puente en el Ferrocarril del
Sur,. después .que contratistas privados no pudieron terminarlo, y a
partrr de mediados de la década de 1890, después de nuevas dificultad~, la supe~sión directa de la construcción del ferrocarril por ingerueros de gobierno llegó a ser la política oficial62• Los peruanos no
si~eron este c~o sino h~ta después de más de veinte años, pero
allí el Estado habia transfendo la mayor parte de sus ferrocarriles a
los británicos, según los términos del contrato Grace de 1890. Ya que
la Corporación Peruana, por razones propias, mostró poco interés
en extender sus líneas, el gobierno, tras fracasar con contratistas privado~, comenzó la construcción de la linea Huancayo-Huancavélica
en 1918 y, al año siguiente, inició el extremadamente difícil (y nunca
terminado) ferrocarril de Pachitea63 • Para esta época, por supuesto
los ingenieros expertos de ambas naciones eran mucho más abundan~
tes. Los ferrocarriles chilenos habían contratado su primer ingeniero
con entrenamiento local en 1886, y la capacitación en Perú se había
institucionalizado bajo la dirección de inmigrantes expertos desde mediados de la década de 187&lt;&gt;64.
Una vez que las compañías ferroviarias se habían establecido, podían intentar su propio trabajo de ampliación así como la contratación de otros promotores. En Argentina el Ferrocarril del Sur de Buenos Aires comenzó a construir sus propias ampliaciones poco después
de la bancarrota de Peto y Betts en la década de 1860, con algo de
éxito en la reducción de costos de construcción65 • En la Costa Occidental, la Corporación Peruana empezó a construir para el gobierno
en 1905, y ciertas evidencias existentes sugieren que había utilizado
subcontratistas locales en este trabajo66• La Compañía Antofagasta
también inició las rutas de Potosí y Cochabamba de la Compañía Ferrocarrilera de Bolivia, en la que poseía intereses mayoritarios, en 1909,
y amplió el Ferrocarril del Potosí hacia Sucre para el gobierno boliviano en los años veinte67• Otro rasgo boliviano fue el empleo de
contratistas de otros países sudamericanos. Las operaciones internacionales de los hermanos Clark en Argentina en la década de 1880
ya había presagiado esto, pero en los años veinte el gobierno boliviano empezó a utilizar empresas argentinas, dando un poco exitoso con-

�80

Siglo XIX. Cuadernos

trato para la linea Atocha-Villazón, en 1920, a la finna de Lavanes,
Polí y Compañía, y más tarde empleando otra compañía argentina,
Dates y Hunt68•
La contratación internacional cambió hacia fines del siglo XIX.
Middlemass señala que los métodos y materiales de ingeniería perfeccionados, la mejor especificación del trabajo y los métodos estandarizados para proponer licitaciones contribuyeron a reducir los
riesgos69• Los gobiernos latinoamericanos tuvieron la posibilidad de
atraer grandes firmas de contratación de mucha reputación (de las
cuales tal vez Pearsons era el mejor ejemplo) en lugar de los contratistas pequeños con penurias financieras de mediados del siglo XIX.
De este modo, cuando el gobierno chileno concedió el contrato para
el Ferrocarril Arica-La Paz a la empresa de Sir John Jackson, estaba
empleando una de las compañías de obras públicas más grandes del
mundo que había construido no solamente ferrocarriles sino también presas, parte del canal de Manchester y astilleros en Dover, Devonport y Simonstown, un precursor de los Wimpeys y Costains de
nuestros dias70 •
Al mismo tiempo crecían en Gran Bretaña sociedades de ingenieros consultores que también podían supervisar parte de la construcción de ferrocarriles. Dado el importante papel desempeñado por las
compañías inglesas en los ferrocarriles andinos, por lo menos después
de finales de la década de 1880, cuando el Ferrocarril de Antofagasta
y la Corporación Peruana compraron sus partes a capitalistas chilenos y al gobierno de Lima respectivamente, esta modalidad fue rápidamente trasmitida a Sudamérica. La sociedad más famosa, James
Livesey e Hijo, trabajó para estas dos compañías71 • Como Livesey
e Hijo y Henderson también supervisaron la construcción de la parte
chilena de la Unión Trasandina, para mediados de los años veinte dominaban los departamentos de _ingeniería de ferrocarriles sudamericanos no solamente en Perú y Bolivia, sino también en Argentina,
donde fueron consultores para tres de las grandes líneas británicas
así como para el Córdoba Central y el Entre Ríos. Un representante
comercial norteamericano aconsejó a sus propios fabricantes que dos
firmas, Livesey y Fox y Mayo, dictaran juicio sobre prácticamente
todo el equipo comprado para los ferrocarriles extranjeros de propietarios británicos, particularmente en América del Sur72• Otro ingeniero consultor especialista que apareció en Sudamérica fue Balfour Beatty, que en 1935 aconsejó a la Corporación Peruana sobre
la electrificación del Ferrocarril Central73•

Miller: Construcción de ferrocarriles en Sudamérica

81

!ª

_Vale pe~a hacer_no~ también que dos grandes industriales de
la m~eru~na mternac1onal.mtentaron ingresar a la construcción y financiamiento del ferrocarril en Sudamérica, supuestamente con el objeto de garan~ ciertas obras para sus acerías, pero no tuvieron éxito.
C~an_d&lt;;&gt; Bolivi~ estudiaba los ambiciosos proyectos ferroviarios de
pnnCipios de siglo, llegó un representante de Schneider de Le CreuS?t, Ycuando el ~obierno de Leguía ~razaba planes igualmente ambiciosos para ~eru en década de los veinte, Armstrong Withworth
mostró ~ns1derable !~terés antes de ser qesanimado por la Junta de
Comercio y las condiciones de la concesión74 • Para entonces el mundo ?e _la contratación internacional era muy diferente de lo que
h_ab1a sido cuando se construyeron los primeros ferrocarriles en Aménea del Sur.

!ª

111. OPERACION Y MANEJO
De igual manera que el ferrocarril Liverpool y Manchester mató al
ministro William Haskisson, en el inicio de sus operaciones, ocurrieron algunos espectaculares desastres en la inauguración de los ferrocarriles sudamericanos, lo que subrayó el hecho de que su manejo y
o_pe!ación exigían la _adquisición de experiencia y habilidades espeCializadas. En Argentina una locomotora se descarriló unos pocos dias
antes de la apertura del Ferrocarril del Oeste, hiriendo a uno de los
directores ?e la linea. E? el Gran Oeste, casi treinta años después,
el coche pnvado del presidente Roca se desprendió del tren principal
e~ su viaj7~ de retomo y rodó sin control a lo largo de varios
kilómetros . Cuando el Gerente General de la Compañía Antofagasta asistió a la inauguración de su rival, el Ferrocarril Arica-La Paz
en 1913, apenas podía disimular su regocijo:
'
La inauguración, por lo que se refiere al viaje por la línea Arica-La Paz
no fue de ningún modo lo que podría llamarse un éxito, ya que debid~
al mal ~tado de 13;5 locomotoras el Comité Boliviano, que salió de La
Paz el día 11 (domingo), tardó dos días en hacer el viaje y otros dos en
regresar, de tal manera que fueron cuatro noches sin dormir. Los delegados chilenos llegaron a La Paz a las cinco y media de la mañana del
jueves, habiendo permanecido despiertos dos noches consecutivas, y se
encontraron entonces sin su equipaje, ya que éste no llegó, sino hasta
la tarde del día 15, y todas las festividades que habían sido preparadas
para ellos se tuvieron en consecuencia que posponer hasta el viernes.

En una obra maestra del menosprecio, concluyó, "el viaje por la linea Arica-La Paz fue un fiasco" 76•

�82

Siglo XIX. Cuadernos

Los problemas, por supuesto, no terminaban con la puesta en marcha del ferrocarril. En Argentina, Ferns describe cómo un grupo de
empleados del Ferrocarril del Norte de Buenos Aires vendía los boletos con un 30% de descuento sobre las tarifas oficiales, mientras que
Lewis comenta lo siguiente acerca del Central Norte, propiedad del
gobierno, en 1892:
La administración de la línea se apegaba a muy pocos estándares normales de administración. No se llevaban cuentas regulares, aunque los
balances diarios aproximados indicaban inevitables discrepancias. Debido a la escasez de ingresos los empleados de la línea rara vez obteníap
su salario en dinero, y en su lugar se les entregaban pagarés con el numero de días trabajados y las tareas realizadas; estos certificados circulaban como moneda en la zona ferrocarrileran.

El administrador de la Compañía Antofagasta describió cómo en ocasión de su primer viaje por la linea Oruro-Viacha de la Compañía Ferocarrilera de Bolivia, de cuyas operaciones estaba a punto de hacerse cargo, la administración anterior podía a duras penas mantener
sus trenes en movimiento, no obstante que empleaba 500 hombres.
" Los descarrilamientos" agregaba, " son cosa de todos los días, y es
algo excepcional que el tren mixto llegue a su destino sin que se descarrile ningún vehículo" 78 •
La cuestión administrativa es algo que en gran medida ha sido ignorada por los historiadores ocupados en la transferencia de tecnología, aún cuando los mecanismos por medio de los cuales ~dí~ circular la literatura técnica y el movimiento de personal eran similares a
los requeridos en la planeación y construcción. La administración efectiva era claramente esencial para la rentabilidad de una empresa, ya
fuese operada por el gobierno o en forma privada, y la operación .eficiente y segura del ferrocarril era, para cuando llegó a Sudam~n~,
una actividad altamente especializada (demostrada por la apar1c1ón
de libros de texto sobre la materia). Sin embargo, muy pocos escritores han considerado la cuestión de la administración del ferrocarril
de América del Sur, y por lo tanto deberá enfatizarse que la siguiente
exposición es en cierto modo especulativa79•
En la mayoría de los países sudamericanos las compañías f~rrocarrileras y los gobiernos se encontraban entre los patrones más importantes hasta la aparición de otras corporaciones internacionales, a principios del siglo XX. En Europa y Norteamérica los p~me~os ferr~rriles presentaron considerables problemas de orgamzac1ón y admi-

Miller: Construcción de ferrocarriles en Sudamérica

83

nistración, sobre todo a causa de la necesidad de garantizar la seguridad. Chandler y Salsbury han señalado la complejidad sin precedentes de la contabilidad, ya que el dinero circulaba a través de centenares de manos, y tareas como la fijación de tarifas y de tasas de depreciación exigían considerable destreza e información80• Las diversas
compañías habían encontrado sus propias soluciones a estos problemas, pero para fines del siglo XIX se había vuelto costumbre separar
el departamento de finanzas y contabilidad de los de ingeniería y tráfico, así como dividir la red ferroviarias en secciones. El grado de centralización podía variar desde la organización de tipo linea-y-personal
del Central de Pensilvania, hasta los sistemas más centralizados de
los ferrocarriles ingleses más cortos. Aún aquí, sin embargo, era costumbre separar los departamentos de tráfico e ingeniería civil en áreas
más pequeñas y manejables81•
Robert Oppenheimer ha analizado en detalle la cambiante estructura administrativa de los ferrocarriles estatales chilenos. Muestra cómo en 1862 el superintendente del Ferrocarril Santiago-Valparaíso,
Juan N. Jara, introdujo cambios que eran una amalgama de prácticas francesas, belgas y británicas, y dos años más tarde dividió el ferrocarril en departamentos separados. Incluso a finales de la década
de 1870, sin embargo, las tres lineas gubernamentales seguían teniendo administraciones separadas, lo que creaba muchas dificultades operativas, pero bajo la presión de la guerra el Estado adoptó una reorganización basada en modelos belgas, que se puso en efecto en 1884.
Esto puso al sistema completo bajo el control de un Director General
designado por el presidente, y dividió la red en cuatro departamentos
(explotación y transporte, tráfico, maquinaria y contabilidad) y tres
secciones geográficas, cada una con un cuerpo de ingenieros y contadores bajo el mando de un inspectot"2. De este modo, se necesitó una
generación para que los ferrocarriles estatales desarrollaran una eficiente estructura administrativa que pudiera sobrepasar el legado del
período inicial, cuando el Santiago-Valparaíso y el Ferrocarril del Sur
habían sido empresas separadas.
La Compañía Antofagasta adoptó una política de segmentación
geográfica antes de la Primera Guerra Mundial, con gerentes generales tanto en Chile como en Bolivia, aunque se debió en gran parte
a razones políticas. A medída que se expandían las operaciones. de
la Compañía en Bolivia, se había vuelto penoso para el gerente chileno tener que tratar cuestiones que implicaban al otro gobierno, exponiendo a la compañía a la crítica de no estar completamente comprometida con Bolivia y ser un negocio de segunda clase83 • En Perú era

�84

Siglo XIX. Cuadernos

distinto, ya que allí la Corporación Peruana no operaba una red interconectada sino una serie de líneas separadas de diferentes longitudes, que corrían hacia el interior desde la costa. Cuando la Compañía se hizo cargo de los ferrocarriles en 1890 adoptó una estructura
descentralizada, con un representante en Lima para tratar con el gobierno las cuestiones de política nacional, pero distintas administraciones (y por lo tanto, compañías subsidiarias) para cada línea, las
que a su vez estaban divididas en secciones. Esto tuvo como resultado el permitir que las dos líneas principales, la Central y la del Sur,
retuvieran sus indentidades, y que los otros administradores tuvieran
suficiente libertad en sus relaciones con clientes locales84 •
Sin embargo, una estructura administrativa ortodoxa, con la que
contaban la mayoría de estos ferrocarriles hacia fines del siglo XIX,
no garantizaba un manejo eficiente. La Corporación Peruana reorganizó el Ferrocarril del Sur a principios de 1906, nombrando nuevos
jefes de departamento para tráfico, vías y obras y contabilidad, pero
un consultor independiente, comisionado por un banco norteamericano para elaborar un reporte de la corporación al año siguiente, calificó la administración del Ferrocarril del Sur como "deprimentemente
defectuosa", señalando a continuación:
No puedo comprender cómo se ha dejado a un hombre como el actual
superintendente a cargo de una empresa que requiere alguien completamente competente y experimentado para manejarla. El administrador
no sólo es incompetente, sino que su personal es absolutamente inadecuado para el trabajo. El ingeniero es bueno en trabajos portuarios, creo,
pero mietras estuve ahí, en en su oficina no contaba con asistencia técnica. El departamento de locomotoras estaba bajo el mando de un experto maquinista que era bueno para esa labor, pero su oficina no estaba
bien organil.ada ya que no había sido entrenado para tan importante puesto. La oficina de auditorías es parte del departamento de tráfico y es
terriblemente anticuada. El contador es muy trabajador, pero no cuenta
con la instrucción apropiada para operar en ferrocarriles. Todo el personal es inexperto y no existe nadie capaz de mostrarles cómo hay que

hacer las cod.

Otra influyente figura, respondiendo a las quejas de la Corporación
Cerro de Paseo acerca del Ferrocarril Central, confesó que "la corporación había estado sujeta a muy malos manejos"86 • Tanto los ferrocarriles privados como los estatales experimentaron problemas de
mala administración. Después de la centralización y reorganización
de los ferrocarriles estatales chilenos en 1884, la muy eficiente labor
que los había caracterizado comenzó a desaparecer: la proporción en-

Miller: Construcción de ferrocarriles en Sudamérica

85

tre los costos y los ingresos brutos se deslizó de un (í()OJo antes de la
reorganización a más de 100% después de 190787 • La transferencia
de prácticas administrativas modernas, desarrolladas en el exterior,
no significaba inevitablemente que la administración resultara
eficiente.
En el caso de los ferrocarriles de dueños extranjeros, el reclutamiento preferencial de personas de otro país podía conducir a pérdidas e ineficiencias si no se contaba con experiencia previa, aparte de
los gastos adicionales en el pago a expatriados.
Detrás de esta política con frecuencia existía una buena dosis de
prejuicios: el Ferrocarril Antofagasta, después de descubrir en 1909
que el jefe de estación en Antofagasta había estado malgastando fondos, ilógicamente determinó que los empleados que manejaran efectivo en cualquier cantidad importante deberían, en la medida de lo
posible, ser europeos88 • Con mayor frecuencia, sin embargo, los problemas surgían a causa de que los poco expertos financieros no se percataban del carácter especializado de la administración ferroviaria,
de modo que, como lo sugiere el reporte sobre el Ferrocarril del Sur
del Perú, concedían puestos a personas que no tenían la destreza necesaria para ese trabajo. La Corporación Peruana había cometido ese
error desde el principio, cuando seleccionó como primer representante
en Perú al secretario privado del ministro de Hacienda británico89•
Incluso los ferrocarriles estatales, como en Chile, mostraron preferencia por peritos extranjeros hasta la década de 1890, por lo menos
al seleccionar al personal administrativo y técnico de altos puestos,
aunque, como Oppenheimer comenta, los superintendentes y directores de las líneas usualmente provenían de puestos oficiales en alguna otra parte y de familias chilenas adineradas y prominentes, con
escasa experiencia en la administración90 •
De nuevo las cosas parecieron cambiar en la década de 1890, cuando
surgieron algunos patrones distintos. En primer lugar, en el caso de
las principales líneas extranjeras, se volvió costumbre emplear hombres con experiencia previa en ferrocarriles en-algún otro lugar de América para la administración ejecutiva, y en algunos casos para puestos en las mesas directivas. Existían obvias ventajas al hacerlo: mayor adaptabilidad, conocimiento de las condiciones locales y habilidad lingüística. De este modo, la Corporación Peruana nombró representantes con antecedentes en ferrocarriles sudamericanos o del
Tercer Mundo: Alfred Schatzmann en 1896 en Antofagasta, tras la
muerte de un designado anterior de El Salvador; W. E. Morkili, en

�86 Siglo XIX. Cuadernos

1907, del Ferrocarril Mexicano del Sur; y A. S. Cooper en 1920 del
Sudán. El director administrativo designado en 1912, Oliver Bury,
había empezado a trabajar en un ferrocarril brasileño antes de convertirse en Gerente General de los ferrocarriles de Entre Ríos, Buenos Aires y Rosario, y el Gran Ferrocarril del Norte91 •
Parece haberse desarrollado un "circuito" latinoamericano entre
algunos talentosos profesionales del ferrocarril: en las discusiones del
Instituto de Ingenieros Civiles sobre ferrocarriles de montaña, David
Simson, para entonces director del Antofagasta, reveló que había iniciado su carrera en Sudamérica como supervisor subalterno en el Trasandino, y F. W. Bach aludió a su trabajo en Argentina y en el Ferrocarril Guaqui-La Paz antes de unirse al Peruano Central92 •
Los ferrocarriles extranjeros, por supuesto, a menudo prepraraban sus propios empleados desde sus inicios a una edad muy temprana, brindando a los más aptos bastantes posibilidades de ascenso
intemo93 • Esto seguía limitando, sin embargo, las oportunidades para los profesionales con instrucción local. Incluso al inicio de la década de 1960 los expatriados seguían ocupando 31 de los 38 cargos ejecutivos más importantes en el Peruano del Sur, y fue hasta entonces
que uno de los representantes comenzó en forma consciente a emplear
a profesionales locales para los puestos más altos. En las líneas menos importantes de la Corporación Peruana el monopolio de administradores extranjeros no se aplicó tan completamente (cuando C.
Smith visitó el Ferrocarril Pacasmayo en 1907, observó que el administrador era un peruano competente)94•
En otras partes de América Latina los administradores e ingenieros locales empezaron a encontrar mayores oportunidades en la década de 1890. fleming sostiene en el caso del Gran Oeste Argentino
que el nombramiento de José Villalonga, que antes había trabajado
para el Ferrocarril Oeste, propiedad de la provincia, inició un giro
en los destinos de la compañía, y Mattoon comenta que en la década
de 1890 los brasileños empezaron a sustituir a los extranjeros a medida que la expansión del ferrocarril ofrecía empleo a los graduados
de la Escola Politécnica, fundada en 187495 • G. S. Brady escribió en
1926 que, aunque las líneas de propietarios extranjeros en Argentina
normalmente enviaban a sus oficiales ejecutivos y jefes de operación
desde Europa, los ferrocarriles estatales generalmente elegían a argentinos para dichos cargos, designando a europeos o norteamericanos de vez en cuando para las posiciones técnicas más altas96• Lo
mismo podía haberse dicho de Chile. Aunque el gobierno había im-

Miller: Construcción de ferrocarriles en Sudamérica

87

portado sucesivamente a un francés y a un alemán como Director General de los ferrocarriles estatales después de fortalecer la autoridad
del puesto en 1907, la mayoría de los empleos iban a dar ahora a manos de chilenos. Esto, de por sí ocasionó problemas, pues las influencias políticas proporcionaban la clave para muchos nombramientos
y los ferrocarriles fueron criticados por su empleomanía, pero una nuev~
ley ~n 1914 se pr~puso revertir esto, reservándo todos los puestos ejecutivos de alto ruvel para graduados en Ingeniería de la Universidad
de Chile. Splawn comenta que ello dio como resultado una marcada
me~oría en las condiciones físicas de las vías, y los chilenos ocupaban
casi todos los 1 272 puestos en el Ferrocarril Arica-La Paz en 1927,
cuando ninguna de las posiciones de alto nivel fue cubierta por un
extranjero97•
Como las políticas de nombramiento en los ferrocarriles extranjeros y estatalesdivergían,después de la década de 1890 las oportunidades para administradores e ingenieros locales fueron mucho mayores
en aquellos países donde el Estado operaba la mayor proporción de
las empresas. A la inversa, las naciones donde las compañías extranjeras privadas predominaban como en Perú o Argentina, o donde las
carreras de ingeniería seguían en pañales, como en Bolivia, ofrecían
menos oportunidades para que la economía y los técnicos locales se
beneficiaran de la difusión de las destrezas administrativas que el ferrocarril pudiera tn,er. Donde operaban sólo líneas aisladas, sin embargo, el Estado podía seguir empleando a otros para que desempeñaran la administración diaria de los ferrocarriles, ya fuera por falta
de confianza en sus propios expertos o porque tenía sentido operativo. De este modo la Corporación Peruana, durante la década de 1920
se hizo cargo de las líneas Ilo-Moquegua, Lima-Lurio y Lima-Huacho:
y la Compañía Antofagasta en una u otra ocasión administró los ferrocarriles estatales tanto en Bolivia como en Chile98.
De acuerdo con Oppenheimer, en los primeros días de los ferrocarriles chilenos una mezcla de extranjeros y chilenos llenaban los puestos
de administración intermedios,,¡e,ro con el correr de los años llegaron a predominar estos últimos . Mientras que los primeros jefes de
estación a menudo eran extranjeros que habían trabajado en la construcción, para 1882 los chilenos ocupaban todas estas posiciones en
el Ferrocarril Santiago-Valparaíso. Allí todos los vendedores y recogedores de boletos habían sido chilenos desde el principio. En el
caso de obreros especializados encontró que, aunque muchos chilenos trabajaban como fogoneros y gurdafrenos para la década de 1880,
el ferrocarril estatal seguía importando maquinistas de Inglaterra. Sólo

�88

Siglo XIX. Cuadernos

entonces, cuando la inflación volvió difícil y costoso contratar extranjeros, la administración realmente recurrió al empleo de maquinistas
locales. De los artesanos, 72 de los 82 empleados por los departamentos
de locomotora y vagones del ferrocarril Santiago-Val paraíso eran chilenos en 1882, aunque los extranjeros seguían dominando en los empleos de capataz y herrería. Es evidente, sin embargo, que después
de la primera generación de obras ferroviarias las consideraciones fi.
nancieras comenzaron a superar el prejuicio en contra de los trabajadores locales, que habían existido incluso en el manejo de los ferrocarriles estatales. Normalmente los salarios de los chilenos eran 25
a 30% menores que los de extranjeros, y en una época de inflación
y devaluación eran considerables los incentivos para emplear mano
de obra calificada local, permitiendo a los chilenos, por ejemplo, progresar desde mozo hasta maquinista, pasando por fogonero (como
se acostumbraba en los ferrocarriles británicos). Las cifras citadas anteriormente para el Ferrocarril Arica-La Paz ponen en claro que para
principios del siglo XX los chilenos habían dejado de contratar a obreros especializados y administradores intermedios en el extranjero.
En lo que respecta al Perú, ha sobrevivido poca información. Obviamente, fue necesario al principio importar trabajadores especializados, ya que técnicas tales como las de conducción no podían adquirirse localmente. De nuevo, sin embargo, el empleo de nacionales
parece haberse convertido en norma para fines de siglo: el estudio de
Peter Blanchard sobre las huelgas de 1919 deja bien claro que todos
los grupos involucrados en la operación de trenes del Ferrocarril Central eran predominantemente peruanos 100 • El relato que Brian Fawcett hace de sus primeros días en el Ferrocarril Central, en la década
de 1920, implica también que allí los peruanos componían la totalidad de la fuerza laboral especializada, con excepción de un puñado
de maquinistas extranjeros de mucha antigüedad, aunque señala que
el ferrocarril privado de la Corporación Cerro de Paseo continuaba
importando ingenieros norteamericanos 1º1• Ya fuera que el Estado o
compañías extranjeras operaban los ferrocarriles, tenia poco sentido seguir introduciendo la costosa mano de obra extranjera cuando se podía pagar salarios más bajos a empleados locales. En el caso de los
artesanos, esto tuvo importantes implicaciones para la difusión de destrezas en la economía. Oppenheimer observa que, a excepción de los
herreros, los artesanos no permanecían mucho tiempo con los ferrocarriles chilenos 102• Los talleres ferroviarios pudieron haber tenido un
considerable impacto en ciudades como Arequipa, centro de operaciones del Ferrocarril Peruano del Sur, donde todavía a principios
de 1970 los hombres que habían recibido su entrenamiento en los ta-

Miller: Construcción de ferrocarriles en Sudamérica

89

lleres ferrocarrileros poseían una buena parte de los talleres y ferreterías de la ciudad.
Con frecuencia se necesitó casi una generación para que los ferrocarriles latinoamericanos adoptaran las innovaciones en manejo y contabilidad desarrolladas en Europa. La fijación de tarifas ferroviarias
proporciona un buen ejemplo. Para fines del siglo XIX en Inglaterra
esto se había convertido en un asunto complejo. Sir George Findlay
explicaba que "las tarifas estaban gobernadas por la naturaleza y extensión del tráfico, la presión de la competencia... pero sobre todo
las compañías tomaban en consideración el valor comercial de un producto y la tarifa que llevaría, para admitir que se estaba produciendo
y vendíendo en un mercado competitivo con un justo grado de beneficios". Para la década de 1880, proseguía, los ferrocarriles británicos normalmente dividían la carga en ocho clases, y aparte de la tarifa por distancia recorrida imponían un cobro en la terminal de carga
para cubrir los costos de manejo 103 • Las discusiones de las tarifas del
Ferrocarril Central Peruano indican que allí la adopción de prácticas
modernas resultó extremadamente lenta. El contrato Grace dividía
los bienes en sólo tres clases, y la Corporación Peruana reorganizó
en forma racional toda su estructura tarifaria en 1917, cuando uniformó las categorías en diferentes secciones de la línea, creando diez
clases de carga y fijando cargas en la estación terminal por primera
vez 104• La estructura tarifaria de los ferrocarriles estatales chilenos,
auxiliada por la reorganización de 1884, parece haberse ajustado más
pronto a prácticas modernas. Si hasta entonces la línea de Santiago
y la del Sur dividían la carga en sólo tres clases, para inicios de la
década de 1890 los ferrocarriles estatales utilizaban siete categorías1os.
Era de esperarse también que la industria del ferrocarril en Latinoamérica hubiese creado con el tiempo ciertas demandas de equipos y maquinaria locales si el sistema contase con las suficientes dimensiones. Desde el principio, sin embargo, las concesiones generalmente incluían garantías de importaciones libres de impuestos de materiales esenciales. En Chile el gobierno fue aún más lejos al permitir
a sus diplomáticos en Europa actuar como agentes de compra para
las recién formadas compañías a principios de la década de 1850106•
En Bolivia, la Compañía Antofagasta, mediante una serie de acuerdos con el gobierno, disfrutó efectivamente de importaciones libres
de impuestos desde su fundación en 1889 hasta 1936, e incluso entonces se las arregló para utilizar esto como base en el regateo de las
negociaciones de sueldos y salarios107 • La Corporación Peruana obtuvo la exención de todos los derechos de importación durante los

�90

Siglo XIX. Cuadernos

66 años que duró el Contrato Grace, concesión que el gobierno otorgó a otras compañías bajo la Ley General de Ferrocarriles de 1893 108•
Obviamente, durante el período inicial de construcción había que
importar casi todos los materiales clave, excepto donde los constructores podían usar los recursos madereros locales para durmientes o
puentes. Durante algún tiempo, en las décadas de 1880 y 1890, algunos ferrocarriles proporcionaron un estímulo a las industrias locales
o construyeron ellos mismos el equipo. Pfeiffer observa que en Chile
la firma Lever, Murphy and Co. obtuvo en 1887 una orden del ferrocarril estatal por seis locomotoras y treinta carros de carga, importando de Inglaterra solamente las ruedas como partes terminadas. La
industria chilena, sin embargo, se desvaneció bajo la presión de la
competencia importadora. En 1930 Long reportó que la producción
nacional de equipo ferroviario era insignificante, aunque incluía una
pequeña cantidad de equipo rodante construido en los talleres de los
ferrocarriles estatales109• Las políticas de compra del principal ferrocarril privado en Chile, el Antofagasta y Bolivia, no hicieron nada
por ayudar a la industria local. Cuando la compañía tuvo necesidad
de adquirir más de sesenta locomotoras nuevas, entre 1905 y 1907,
las compró a proveedores británicos o norteamericanos. Incluso en
la década de 1920 seguía teniendo sus talleres de Mejillones equipados sólo para mantenimiento, y, a diferencia de la Corporación Peruana, no construía sus propios vagones y coches110• El Ferrocarril
del Sur en Perú tenía un récord particularmente bueno en construir
su propio equipo a partir de partes importadas, a tal grado que, había construido 32 de las 46 locomotoras registradas en 1908, utilizando ruedas, armazones, barras de conexión y planchas de caldera
extranjeros111 • Como en Chile, sin embargo, se volvió más fácil y
más barato importar locomoras construidas con las especificaciones
locales, aunque los talleres continuaron construyendo otros vehículos. Cuando Long visitó Perú a mediados de la década de 1920, observó que poco más de la mitad de las locomotoras del Ferrocarril
Central habían sido construidas en Estados Unidos, y que el resto eran
británicas, pero que los talleres de Guadalupe construían sus propios
vagones. El Ferrocarril del Sur utilizaba principalmente locomotoras
norteamericanas, pero en los nueve años anteriores había construido
29 coches de pasajeros y 88 carros de carga nuevos112 •
A medida que avanzaba la tecnología para los ferrocarriles de montaña, ciertamente disminuían las oportunidades para la fabricación
local. Los ferrocarriles de cremallera, por ejemplo, necesitaban locomotoras construidas en Europa con sus propias especificaciones, así

Miller: Construcción de ferrocarriles en Sudamérica

91

como rieles importados 113 • Los trenes más pesados exigían rieles de
acero y la sustitución de puentes de hierro o madera por puentes de
acero, todo lo cual tenia que ser importado. Los comienzos de la electrificación también hicieron aumentar la dependencia respecto a los
equipos importados.

IV. CONCLUSIONF.S
Las compañías internacionales de ingeniería operan hoy en un mundo de grandes consorcios técnicos y fmanciéros y contratos globales.
Las tareas de construcción de ferrocarriles en la América Latina del
siglo XIX eran muy diferentes. Los extranjeros que llegaban y recorrían la región para construirlos y operarlos eran esenciales para ese
proceso, como ya lo han enfatizado los historiadores de otras formas
de transferencia de tecnología. Sus habilidades y conocimientos prácticos siguieron siendo fundamentales una generación después de terminarse la construcción. Incluso el conocimiento transmitido mediante
la prensa especializada (revistas y actas de sesiones de institutos profesionales) dependía mucho en su efecto acumulativo de la circulación geográfica de expertos. El uso que este trabajo ha hecho de las
publicaciones del Instituto de Ingenieros Civiles demuestra la importancia de la buena voluntad de los expertos en ferrocarriles de Sudamérica y de otras partes para intercambiar ideas en Londres. El desplazamiento de personal entrenado de un ferrocarril a otro_y la fundación de corporaciones locales, como el Centro Sudamencano del
Instituto de Ingenieros de Locomotoras en Buenos Aires, simplemente
reforzó este proceso, a medida que la tecnología y la práctica operativa del ferrocarril, incluyendo las líneas de montaña, continuaba
desarrollándose114•
¿Y cuáles fueron los efectos en las naciones receptoras? Mira Wilkins ha trazado una distinción crítica entre la transferencia y la absorción de tecnología. Vale la pena citarla aquí con detalle:
Sólo cuando los miembros de una nación por sí solos (o casi por sí solos) son capaces de producir un artículo, ocurre la verdadera difusión
de la tecnología, en contraste con una simple transferencia geográfica.
Cuando sea apropiada la absorción efectiva p~~ucirá m~ficaciones,
así como mejoras para adecuarse a los requerlDllentos nacionales. Tal
vez la prueba debería ser esta: si la empresa fracasara o quedara seriamente interrumpida al separar los técnicos extranjeros, no se puede decir que el control de la tecnología esté en manos nacionales; si, por el
contrario, el negocio permaneciera viable y se puede encontrar sustitutos para los técnicos extranjeros, entonces puede ser que, a pesar de la

�92

Siglo XJX. Cuadernos

presencia de los técnicos extranjeros en las operaciones, la tecnología a
sido efectivamente asirniladam.

Con estas ideas en mente se pueden presentar algunas otras conclusiones. Para 1900, aproximadamente, en Chile y Perú por lo menos,
la introducción de tecnología europea y norteamericana había creado una reserva de ingenieros locales y establecimientos para entrenarlos (en parte porque incluso los ferrocarriles privados de dueños
extranjeros tenían que estar regulados por el Estado), una fuerza laboral especializada capaz de operar y mantener las líneas, así como
talleres que podían construir equipo con una mínima dependencia de
partes importadas. No era, sin embargo, un proceso lineal o generalizado en todos los ferrocarriles, y en algunos aspectos el grado de
asimilación de la tecnología alcanzó su punto máximo en las décadas
que precedieron y siguieron al cambio de siglo. En primer lugar, los
dueños extranjeros de muchas líneas (y para esto hay que recordar
que tanto el Ferrocarril Antofagasta como la Corporación Peruana
habían sido desnacionalizados en 1889-1890) restringieron las oportunidades para el talento local en los campos de ingeniería y administración. En las compañías extranjeras más grandes la penetración de
trabajadores locales a menudo tendía a detenerse en el nivel administrativo y de oficina o del personal especializado, aunque en las oficinas estatales, especialmente en Chile, los nacionales probaron ser capaces de realizar todas las tareas necesarias para el funcionamiento
y ampliación continuos del sistema. No es de sorprender que los problemas operativos aumentaran tras la nacionalización, tanto en Bolivia en la década de 1960 como en Perú una década más tarde, tal como había sucedido en la Argentina de Juan Perón. La prolongada
preferencia por personal ejecutivo extranjero había impedido la asimilación, aunque existían otras razones (como la interferencia política en la administración y la debilidad económica) que asimismo impedían la compra de refacciones u obligaban a adquirir equipo barato y de calidad inferior.
En segundo término, la floja y variable demanda de los ferrocarriles locales, aunada a cambios en los precios relativos (incluyendo movimientos en tarifas y tasas de cambio) que favorecían al fabricante
metropolitano, crearon una mayor dependencia en cuanto a los extranjeros para la provisión de locomotoras, rieles y puentes, aunque
no para la de carros y vagones. Hay que enfatizar que gran parte de
la más avanzada capacidad de fabricación (aunque no de diseño) de
los ferrocarriles y fundiciones latinoamericanas habían desaparecido
o caído en desuso para la década de 1920.

Miller: Construcción de ferrocarriles en Sudamérica

93

. Finalmente, con las mejoras_ en la tecnología ferroviaria que implican un mayor uso de acero, sistemas de cremallera, tracción diesel
y eléctrica, material rodante ligero y complejas señalizaciones y telecomunicaciones, los expertos locales no pudieron mantenerse a la par
con la creciente dependencia respecto a los fabricantes extranjeros especializados. En ocasiones, los ferrocarriles estatales reflejaban la debilidad de su economía al no contar ni siquiera con el efectivo para
la compra de refacciones. A medida que esto sucedía y que aumentaba la competencia por parte del transporte carretero -a menudo alentada por los gobiernos nacionales- las limitaciones impuestas por
la primitiva elección de rutas, los tipos de vías y los métodos de operación en la fase de planeación y construcción se hicieron más evidentes que nunca.

ABREVIATURAS
FCAB
MAIIC
CP
UCL

Ferrocarril Antofagasta (Chile) y Bolivia
Minutas de Actas del Instituto de Ingenieros Civiles
Corporación Peruana
University College, Londres
NOTAS

l. Daniel R. Headrick, The Tools of Empire; Technology and European Imperialism in the Nineteenth Century (Oxford, 1981}, p. 181.
2. Colin M . Lewis, " The financing of railway development in Latín America,
1850-1914", Ibero-Amerikanisches Archiv, No. 9 (1983}, p. 257.
3. Hemán Homa. "Transportation, modemization, and entrepreneurship in
nineteenth&lt;entury Colombia", Jouroal ofLatín American Studies, No. 14 {1982},
p. 33.
4. Véase, por ejemplo, en el caso de Perú, Manuel Pardo, Estudios sobre la provincia de Jauja (Lima, 1862}.

S. John H . Coatsworth, Growth agaínst Development: The Economic Impact ofRailroads in Porfüian Mexico (De Kalb, 1981}, e "Indispensable railroads in a backward economy: the case of Mexico", Journal of13conomicHistory No. 39 (1979},
pp. 939-960; Guido Pennano, "Desarrollo regional y ferrocarriles en el Perú,
1850-1879",ApuntesNo. 9(1979}, pp.131-150; Paul B. Goodwin, "TheCentral
Argentine Railway and the economic development of Argentina, 1854-1881 ", Hispanic American Historical Review, No. 57 (1977}, pp. 613-632; Robert Oppenheimer "National capital and national development: financing Chile's Central Va-

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Siglo XIX. Cuadernos

Uey railroads", Bu~ness History Review, No. 56 (1982), pp. 54-75; C~lin M. Lewis, Britisb Railways in Argentina, 1857-1914: a Case Study of Fore1gn Investment (Londres, 1983); Robert H. Mattoon, "Railroads, coffee, and the growth
of big business in Brazil", Hispanic American Historical Review, No. 57 ( 1977),
pp. 273-295; Col.in M. Lewis, "British railway companies and the Argentine govemment", en Business lmperialism, 1840-1930: an lnquiry Based on tbe British
Experience in Latín America, ed. D.C.M. Platt (Oxford, 1977), pp. 395-428.

Miller: Construcción de ferrocarriles en Sudamérica

95

rrocarril Santiago-Valparaíso, en el trabajo de Tyler en MAIIC, No. 26 (1866-67),
pp. 349-350.
15. F. M. L. Thompson, Chartered Surveyors: the Orowtb ofa Profession (Londres,
1968), pp. 109-110. Incluso en 1860el Instituto de Ingenieros Civiles contaba con
menos de mil miembros: R. A. Buchanan, "lnstitutional proliferation in the British engineering profession, 1847-1914", Economic History Review, No. 38 (1985),
p. 44.

6. Lewis, "Financing of railway development".
7. David s. Landes, Tbe Unbound Prometheus: Technological Cbange and Industrial Developement in Western Europe from 1750 to tbe Present (Cambridge, 1969),
p. 150; Eric H. Robinson, "The early diffusion of steam power", Journal of Economic History, No. 34 (1974), pp. 93 y 97-98; Peter Mathias, The Transformation of England: Essays in tbe Economic and Social History of England in the
Eighteenth Century (Londres, 1979), pp. 34-37; Mira Wtlkins, "The role of prívate business in the international diffusion of technology'', Joumal of Eronomic
History No. 34 (1974), p. 176; Nathan Rosenberg, "Economic development and
the transfer of technology: sorne historical perspectives", Tecbnology and Culture, No. 11 (1970) pp. 552-556, y "Factors affecting the diffusion of technology",
Explorations in Eronomic History, No. 10 (1972), pp. 15-18.
8. Gudmund Stang, "Entrepreneurs and managers: the establishment and organization of British fmm in Latin America in the nineteenth and early twentieth centuries", Historisk Tidskrift, No. 1 (1982), pp. 40-41.

16. Horna, "Transportation, modernization and entrepreneurship", p. 36; Robert
Ballen Oppenheimer, "Chilean transportation development: the railroad and socioeconomic change in the Central Valley, 1840-1885" (tesis doctoral, Universidad
de California, Los Angeles, 1976), p. 65; John J. Johnson, Pioneer Telegraphy
in Chile, 1852-1876 (Stanford, 1868), p. 123; Frank Safford, Tbe Ideal of tbe Practical: Colombia's Struggle to Form a Tecbnical Elite (Austin, 1976), passim.
17. Watt Stewart, Henry Meiggs, YankeePizarro (Durham, Carolina del Norte, 1946),
p. 108; Oppenheimer, "Chilean transportation development", pp. 186 y 207.
18. Oppenheimer, "Chilean transportation development", p. 66; Embajada de la República Popular de Polonia, Los polacos en el Perú (Lima, 1979), pp. 74-75.
19. Embajada de Polonia, Los polacos, pp. 76-78; Stewart, Henry Meiggs, pp. 87-88
y 103-108.
20. Oppenheimer, "Chilean transportation development", pp. 81-84 y 168-170.

9. Como se hará evidente en este trabajo, la discusión del caso chileno habría sido
imposible sin la excelente obra de Robert Oppenheimer, a la que debo muchísimo.
10. La mejor investigación sobre ingeniería de ferrocarriles andinos es la de Brian
Fawcett, Railways of tbe Andes (Londres, 1963). Fawcett pasó toda su carrera
en el departamento de ingeniería mecánica del Ferrocarril Central del Perú.
11. George S. Brady, Railways of Soutb America. Part 1: Argentina (Washington,
1926), p. 121; W. Rodney Long, Railways ofSouth America, Patt 111: Chile (Washington, 1930), pp. 91-94 y 144-150.

21. Stewart, Henry Meiggs, pp. 87-88; Oppenheimer, "Chilean transportation developemt", pp. 171-172y 178.
22. Embajada de Polonia, Los polae-0s, pp. 83-90; José María Rodríguez (ed.) Anales de la Hacienda Pública del Perú (Lima, 1912-1928), tomos XVIII, 1la.-16a.,
y XXI, 429a.-437a.
23. Los Anales de Obras Públicas peruanos son una importante fuente cuantitativa
para el estudio de los ferrocarriles; Marín Vicuña, Los ferrocaniles de Chile, p. 266.

12. Headrick, Tools of Empire, p. 185; Thomas S. Isaacs, "Railway incline-planes
in America", Minutas de Actas del Instituto de Ingenieros Civiles (de aquí en adelante MAIIC), No. 18 (1858-59), pp. 54-69; J. J. Beckley, "On lndian railways,
with a description of the Grand !odian Península Railway", MAIIC, No. 19
(1859-1860), p. 594.

24. Embajada de Polonia, Los polacos, p. 131; J. J. Impett a Clive Sheppard, 17
de febrero de 1906, Caja 56.4, archivos de la Corporación Peruana, Lima (de aquí
en adelante Cp/Lima); Marín Vicuña, Los ferrocarriles de Chile, pp. 183-184.

13. Fawcett, Railways of the Andes, pp. 46; Daniel Makinson Fox, "Description of
the line and works of the Sao Paulo Railway in the Empire of Brazil", MAIIC,
No. 30 (1869-1870), pp. 30 y 57; Santiago Marín Vicuña, Los ferrocarriles de Chile
(Santiago, 1916), pp. 40-42. La discusión sobre H. W. Tyler "On the working
of steep gradients and sbarp curves on railways", MAIIC, No. 26 (1866-67), passim, continuó durante tres sesiones y llenó 88 páginas de actas.

26. Perú, Ministerio de Fomento, Anales de Obras Públicas, 1905 (Lima, 1913), pp.
213-214 y 227-228. El talento disponible en otro campo ingenieril queda demostrado en los volúmenes del Boletín del Cuerpo de Ingenieros de Minas y Aguas,
publicados en las primeras décadas del siglo XX.

14. Sobre los problemas de mantenimiento en países no industrializados, véase el comentario de William Lloyd, que había estado a cargo de la construcción del Fe-

25. Oppenheimer, "Chilean transportation development", pp. 183 y 186.

27. El Diario (La Paz), 8 de abril de 1904; W. Lee Sisson, Reconnaissance Report
upon Proposed System of Bolivian Railways (La Paz, 1905).
28. Sisson, Reconnaissance Report, pp. 119, 218 y 309.

"'

�96 Siglo XIX. Cuadernos

29. Solamente los principales ferrocarriles peruanos fueron construidos con entrevía
estándar (4 pies 8 1/2 pulgadas). Los ferrocarriles del sur de Chile se construyeron con 5 pies 6 pulgadas de ancho; los del norte, con entrevía de un metro. El
gobierno boliviano adoptó un metro como norma, aunque la línea de Antofagasta a Uyuni, que se desarrolló a partir de una línea mineral, era de 30 pulgadas
hasta su conversión en 1928: Long, Railways of South America, tomos 11, pp.
214 y 221, y IIl,pp. 67 y 84; C. Cowley, "Memorandumof ~eAntofagasta e¿&gt;mpany and its subsidiarles, August 1949", p. 29 en el archivo del Ferrocarril de
Antofagasta (Chile) y Bolivia en Londres (de aquí en adelante FCAB).
30. Fawcett, Railways of the Andes, proporciona el mejor resumen; sobre los problemas chilenos véase Oppenheimer, "Chilean transportation development", pp.
168-172.
31. Isaac, "Railway incline-planes", pp. 54-69.
32. Dos trabajos recientes han enfatizado la importancia del capital local privado y
de las finanzas gubernamentales, en o~ición a las firmas privadas extranjeras,
en los comienzos de la historia de los ferrocarriles latinoamericanos: Lewis, "Financig of railway development", pp. Sl-52, y Oppenheimer, "National capital
and national development", pp. 54-66. La línea Arica-La Paz es un caso un tanto
especial, ya que Chile había convenido construirla ~n el tratado de paz de 1~
con Bolivia: la reducción de los costos de construcción era por lo tanto más !ID·
portante que la obtención de un beneficio.
33. Mateo Clark, en un comentario sobre Brodie Haldane Henderson, "The Transandine Railway'', MAIIC, No. 195 (1913-14), pp. 168-179; Henderson, en respuesta a los comentarios sobre "The Transandine Railway", pp. 187-190; véanse
también los comentarios de Mateo Oark y Enrique Budge (ingeniero chileno del
gobierno) sobre William Theodore Lucy, "Notes on the working of a rack railway", MAIIC, No. 202 (1915-16), pp. 33 y 37-39. El problema de la nieve pudo
ser superado mediante cobertizos semejantes a los utilizados en las Rocallosas y
los Alpes, y que fueron recomendados por un antiguo topógrafo de las rutas trasandinas: Robert Crawford, Across the Pampas and the Andes, (Londres, 1884),
p. 306. A pesar de su mayor altitud, la ubicación más septentrional del Ferrocarril Central del Perú significó que sus secciones más difíciles quedaran muy por
debajo de la línea de nieve. El problema aquí eran las inundaciones y los aludes.
34. Eugene S. Ferguson, "Toward a discipline of the history of technology", Tecbnology and Culture, No. IS (1974), pp. 22-23. Ingenieros del Ferrocarril Británico han hecho a menudo comentarios semejantes, incluso con mayor aspereza, acerca
de los egresados de los departamentos de ingeniería civil universitarios.
35. La extensión de Uyuni-Oruro, con vía de un metro, del FCAB se terminó a tiempo en 1892 a un costo de 750 000 libras esterlinas, es decir, 2 395 libras por kilómetro: Luis M. Peñaloza, Historia Económica de Bolivia (2 vols., La Paz,
1953-1954), tomo 11, pp. 352-353. Sobre las dificultades financieras del gobierno
peruano, véanse Stewart, Henry Meiggs, pp. 288-327, y Rory Miller, "The making of the Grace Contract: British bondholders and the Peruvian govemment,
1885-1990", Journal of Latín American Studies, No. 8 (1976), pp. 75-76.
36. Stewart, Henry Meiggs, p. 88; "Resella: transferencia de los ferrocarriles y descripción de los mismos", 24, Caja 36.4 CP/Lima.

Miller: Construcción de ferrocarriles en Sudamérica

97

37. Oppenheimer, "Chilean transportation development", p. 164; Oppenheimer, "National capital and national development", pp. SS-60.
38. El Diario, 3 de enero y 28 de julio de 1905; Sisson, Reconnaissance Report, pp.
191, 218 y 306; Peftaloza, Historia Económica, tomo U, p. 376.
39. Sisson, Reconnaissance Report, p. 309; Cesáreo Aramayo Avila, Ferrocarriles bolivianos: pasado, presente y futuro (La Paz, 1959), p. 83.
40. "Report of the Comittee of Peruvian Bondholders, 30 January 1890", No. 8 y
Corporación Peruana, Annual Reports of the Board, passim, archivo de la Corporación Peruana, University College, Londres (de aquí en adelante CP/UCL).
41. W. E. Dunn, Peru: a Commerdal and Industrial Handbook (Washington, 1925),
p. 64. "Reports on the Peruvian Railways and mines by Livesey and Duncan",
13, expediente B1/3, y C. Smith, "Report on the properties of the Peruvian Corporation, February 1908", 26, expediente 81/9, CP/UCL.
42. Robert Stirling, "The Tocopilla Railway", MAIIC, No. 142 (1900), p. 99.
43. Comentarios del Dr. Abt y resumen de F. W. Bach, "Smooth-rail working on
heavy gradients", MAJJC, No. 180(1909), pp. 116 y 130; véanse también los comentarios de Oliver Bury y F. W. Bach sobre Henderson, "The Transandine Railway", pp. 166-168, y 183-187; y los comentarios de Bach sobre Lucy, "Notes on
the working", pp. 34-36.
44. Asa Briggs, prólogo de Robert Keith Middlemass, The Master Builders; Thomas
Brassey, Sir Jobn Aird, Lord Cowdray, and Sir Jobn Norton-Oriffitbs (Londres,
1963), p. IS.
45. Lewis, Britisb Railways p. 15; Charles Walker, Tbomas Brassey: Railway Builder (Londres, 1969), pp. 127-128 y ISO.
46. Middlemass, The Master Builders, p. 22.
47. Thomas F. O'Brien, The Nitrate Jndustry and Chile's Crucial Transition, 1870-1891
(Nueva York, 1982), pp. 34-35; Osear Bermúdez, Historia del salitre desde sus
orígenes basta la Guerra del Padfico (Santiago, 1963), pp. 250-251; Pennano, "Desarrollo regional", p. 139.
48. Virgilio Figueroa, Dicdonario histórico biográfico y bibliográfico de Chile (Santiago, 1928), tomo II, pp. 408-409; William James Fleming, "Regional devel?Pment and transportation in Argentina: Mendoza and the Gran Oeste Argentmo
railroad, 1885-1914" (tesis doctoral, Universida~ de Indiana, 1976), pp. 41-45;
Mario Viculla, Los fmocarriles de Cbile, pp. 76-80; Johnson, Pioneer Telegrapby,
pp. 99-108.
49. T. J. Hutchinson, 7\vo Years in Peru (2 vols., Londres, 1877), tomos I, p. 229,
y 11, p. 86; Long, Railways of Soutb America, tomo 11, pp. 225-229.

SO. Brady, Railways of South America, tomo I, pp. 189 y 203-206.

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Siglo XIX. Cuadernos

51. Oppenheimer, "Chilean transportation development" , pp. 172-189; Marín Vicuila, Los ferrocarriles de Chile, pp. 184-185.

Miller: Construcción de ferrocarriles en Sudamérica

viembre de 1911, cartas del Gerente General, archivo FCAB; Long, Railways of
South America, tomo 11, p. 13.

52. Oppenheimer, "Chilean transportatioo development" , p. 1ff7.

68. Long, Railways of South America, tomo 11, p. 7.

53. Stewart, Henry Meiggs, pp. 87-88, l()IJ y 160; Corporación Peruana, " Contracts
and documents, 1890", expediente C2/ 4, CP/UCL.

69. Middlemass, Tbe Mtm~ Builders, pp. 171-173.

54. Citado en Stewart, Henry Meiggs, p. 111 . Subrayado en el texto.
55. Long, Railways of South America, tomo 11, p. 227.

56. Stewart, Henry Meiggs, p. 203.
57. Oppenheimer, "Chilean tramportation development", pp. 212-213.
58. Fawcett, Railways of the Andes, pp. 30-31.

99

70. Who Was Who, 1916-1928, p. 546.
71. " Reports on the Peruvian railways and mines", expediente 81/3, CP/UCL; minutas de la Junta DiJectiva, 12 de enero y 7 de ~ptiembre de 1893, Libro de Minutas 1, archivo del FCAB. Nathan Rosenberg critica uo tanto la institución peculiarmente británica del ingeniero consultor, haciendo notar que a menudo estaban obsesionados con la perfección técnica en el sentido puramente ingenieril,
e imponían sus propios gustos e idiosincracias en el diseoo del producto, a expensas de los criterios comerciales: "Economic development and the transfer of technology", pp. 5&lt;,0-562. El ejemplo de la compra de locomotoras del Ferrocarril
Central citado abajo lo confirma.

59. Arnold J . Bauer, " Chilean rural labour in the nineteenth century", American Historical Review, No. 76 (1971), pp. 1059-1084; Oppenheimer, "Chilean transportation development", pp. 214-221; John H. Whaley, "Transportation in Chile's
8ío-8ío region, 1850-1914" (tesis doctoral, Universidad de Indiana, 1974), pp.
76-79, 93-94 y 126.

72. Para su papel en el Trasandino, véase Henderson, " The Transandine Railway",
y Lucy, " Notes on the working", J)a$im; para su papel en Argentina, véase Brady,
Railways ofSouth America, tomo I, pp. 37, 61, 82, 126 y 138; la cita es de Long,
Railways of South America, tomo lll, p. 22.

60. Stewart, Henry Meigss, pp. 115 y 160; Hutchinson, Two Years, tomo 11, pp. 6 ~.

73. Cecil a Hixson, 10 de septiembre de 1935, Caja 19.8, CP/Lima.

61. El Diario, 4 de junio de 1907; McCullodl a Morkill, 15 de enero de 1910, expediente 83/7, CP/UCL. Era práctica común en los Andes que los fuocionarios
de gobierno efectuaran levas entre los indígenas para laborar en obras públicas,
como lo había sido desde tiempos precoloniales: sobre la práctica de este periodo
véase, por ejemplo, Peter 81anchard, "lndian unrest in the Peruvian sierra in the
late nineteenth century", The Americas, No. 38 (1982), pp. 453 y 456; Florencia
Mallon, Tbe Defense of Community in Peru's Central Highlands: Peasant Struggle and Capitalist Transition, 186().194() (Princeton, 1983), pp. 65-66; Thomas
M. Davies, Indian Integration in Pero: Half-Century of Experien~. 1900-1948
(Lincoln, 1974), p. 13.

14. El Diario, 16 y 17 de junio de 1904; Ministerio de Asuntos Exteriores a Grant
Duff, 23 de man.o de 1922, Al 995, F0371/7242; Edgcumbe a Grant Duff, 27 de
abril de 1922, A2798, F0371/7242; Ashurst, Morris, Crisp and Co. a Eyre Crowe, 7 de diciembre de 1922, A7395, F0371 /7242. Los archivos de asuntos exteriores están en la Oficina del Registro Público, Kew.

62. Whaley, " Transportation in Chile's 8io-8ío region", pp. 74 y 93.
63. Long, Railways of South America, tomo 11, pp. 246 y 270.
64. Roben Oppenheimer, " Chile's Central Valley railroads and economic development in the nineteenth century" , Proc«dings of the Pacific Coast Council on Latín
American Stuclies, No. 6 (1977-1979), pp. 73-86.
65. H. S. Ferns, Britain and Argentina in the Nineteenth Century (Oxford, 1960),
pp. 351-352.
66. Anales de Obras Públicas, 1905, pp. 213-214 y 227-228; Sheppard a Shearman,
4 de diciembre de 1906, Caja 46.3, CP/ Lima.
67. Stallibrass a Bolden, 29 de septiembre de 19()1), Robinson a Bolden, 3 y 17 de no-

75. Lewis, British Railways, p. 6; Fleming, "Regional development and transportation" , p. 142.
76. Robinson a Bolden, 30 de mayo de 1913, cartas del Gerente General, archivo del
FCAB.
77. Ferns, Britain and AJientina, p. 355; Lewis, British Railways, p. 137.
78. Robinson a Bolden, 12 de febrero de 19()1), del Gerente General, archivo del FCAB.
79. El clásico ejemplo inglés del libro de texto era el de Sir George Findlay, Tbe Working and Management of an Englisb Railway. Consulté la sexta edición, publicada en Londres en 1899. Justo cuando terminaba este trabajo obtuve una copia
de Gudmund Stang, "Aspectos de la política de personal de las empresas británicas en América Latina. 1880-1930", en Asociación de Historiadores Latinoamericanistas Europeos, Capitales, empresarios y obreros europeos en América Latina (Estocolmo, 1983), pp. 501-550, que utiliza una gran cantidad de evidencia
de los ferrocarriles argentinos para considerar la cuestión de las politicas administrativas de las firmas británicas.

�100

Siglo XIX. Cuadernos

80. Alfred D. Cbandler y Stephen Salsbury, "The railroa&lt;b: innovators in modern
business administration", en Alfred D. Cbandler et al., Tbe Cbanging Economic
Order: Readings in American Business and Economic History (Nueva York, 1968),
pp. 231-234.
81. Cbandler y Salsbury, " The railroads" , pp. 239-254; Findlay, Tbe_Wor~ and
Management ofan..Enslish Railway, pp. 59-63 y 111. Debo ~cer hincapié!º que
estoy utilizando terminología inglesa que difiere de la práctica noneamencana.
82. Oppenheimer, "Chilean transponation development" , pp. 229-253.
83. Cowley, " Memorandum", p. 35, archivo del FCAB.

84. "Repon of the Committee of Peruvian Bondhonders, 30 January 1890", 7,
CP/UCL.

Miller: Construcción de ferrocarriles en Sudamérica

101

91. Corporación Peruana, Annual Report oftbe Board, 1896, p. 11, y Annua/ R~
port ~f tbe Board, 1907, p. 12, y Report of Proceedings at tbe Annual General
Meeting, 19 Decembtr 1912, CP/UCL.

92. Estudio sobre Henderson, '.'The T~ansandine Railway", pp. 164-166, 184-185.
Nótese ~ue ~ el ~ de fábncas textiles en el Oriente y Latinoamérica, J. s. Fforde
relata histonas de 'una raza nómada de maestros hilanderos o tejedores británicos, con vasta experiencia en ultramar, que van de taller en taller con contratos
a corto plazo": An lntemational Trade in Managerial Skills (Oxford 1957) p
31. Stang: " A s ~_de la política de personal", p. 547, nota 82, p;oporci¿~
aJ~os eJemplos adicionales de empleados del Ferrocarril Central Argentino que
_,
también ~bí¡pi trabajado en Chile, Uruguay y Cuba, así como en países asiáticos y afncanos.
93 . Como ejem~lo, véanse las seciones autobiográficas de FawQ:tt, Railways of tbe

85. El Diario 17 de marzo de 1906; cita de Smith, "Repon on the properties", 47,

CP/UCL'. subrayado mío. Para un estudio más completo de la administración
de la Corporación Peruana, véase Rory Miller, "The Ora~ C:&lt;&gt;ntract, th~ Peruvian Corporation and the Peruvian history", Ibero-Amenlcaruscbes Archiv, No.
9 (1983), pp. 335-338.
86. Grace a Eyre, 20 de mayo de 1907, expediente 81/6, CP/UCL.
87. Marin Vicuña, Los ferrocarriles de Chile, pp. 275-282. Manuel Fernández me ha
sugerido de manera plausible que las tarifas de los ferrocarriles gubernamentales
se mantenían bajas como subsidio indirecto a los du~os de las tierTa? pero, como se hace notar en la discusión subsecuente, los críticos de fines de siglo se quejaban de que los puestos en los ferrocarriles chilenos se concedían más a los influyentes que a los capacitados.

Andes, passun,

94. Entrevista con Michael Lubbock, antiguo representante de la Corporación Pe-

ruana, 7 de julio de 1971; Smith, "Repon on the properties", p. 23, CP/UCL.

95. ~~g. " Regional development and transponation", pp. 142-152; Mattoon,
Railroads, coffee, and the growth of big business", pp. 289-290.
96. Brady, Railways of Soutb America, tomo I, p. 23.

97. Marin Vicuila, Los ferrocarriles de Chile, pp. 130, 280-282, y 323; Walter w. M.
Splawn, Governm~nt Ownership and OJJe;Stion ofRailroads (Nueva York, 1928),
p. 158; Long, Railways of Soutb Amenca, tomo m, p. 94.

98. Dunn, Peru, p. 65; Long, Railways of Soutb America, tomo III, p. 140.
88. Minuta de la Junta Directiva, 20 de julio de 1909, Libro de Minutas 4, archivo
del FCAB. Stang, " Aspectos de la política de personal", pp. 525-531 , tiende a
subordinar la explicación del prejuicio a otra que racionaliza el empleo de europeos en términos de la necesidad de mantener el control sobre el personal a pesar
de las grandes distancias. Desafortunadamente, es dificil encontrar una afirmación explicita a este respectO en los archivos del ferrocarril. Mi lectura de los archivos de la Corporación Peruana y del Ferrocarril Antofagasta, así como las entrevistas con empleados fe.rrocarrileros expatriados en la dkada de 1970, me inclinarían a no subestimar el prejuicio por parte de la administración conservadora, en especial entre aquellos radicados en Londres.
89. Tbe Times 26 de marzo de 1891. El Financia/ News del 7 de diciembre de 1896

hizo este d;vastador comentario: ''Para manejar los vastos intereses de la Corporación en Perú, que requería no sólo habilidad administrativa de primer or~en,
sino conocimiento del fe.rrocarril y por ai\adidura tacto diplomático, se enVló a
un caballero de la Tesorería. El que Mr. Dawkins no tuviera un éxito sobresaliente no significa mayor desdoro a su indudable capacidad en su propia línea que
si fracasara un ingeniero de ferrocarriles ensartado en la posición de Canciller de
la Tesorería".
90. Oppenheimer, "Chilean transponation development", pp. 255-259.

99. Este párrafo está basado en Oppenheimer, " Chilean transportation development"
pp. 261-266, 276-280, y "Chile's Central Valley railroads", p. 79. Nótese, sin

em:

bargo, que en las grandes líneas de propietarios británicos en Argentina los maquinis~ ingleses seguían siendo importados a principios del siglo XX, y que los
arg~nttnos estaban apenas reemplazando a los capataces y superintendentes británicos en los días de la nacionalización en 1948: D. S. Puroom, Britisb Steam
on tbe Pampas: the Loromotives of the Buenos Aires Great Suotbern Railway

(Londres, 1977), pp. 29-33. Gudmund Stang hace notar que justo antes de la Primera Gue.rra Mundial, en los fe.rrocarriles ingleses de Argentina se tenía que descender hasta el nivel de jefe de estación antes de encontrar una minoría de administradores ingleses. Argentina no parece ser un caso extremo de empleo preferente de expatriados, donde las comideraciones financieras, obvias en Chile eran
en gran medida ignoradas: Stang, " Aspectos de la política de personal", p'. 522.
100. Peter Blanchard, Tbe Origins of the Peruvian Labor Movement, 1883-1919 (Pittsburgh, 1982), pp. 66-69.
101. Fawcett, Railways of tbe Andes, pp. 185-188.
102. Oppenheimer, "Chilean transportation development" , pp. 279-280.
103. Findlay, Worlcing and Management, pp. 263-270.

�102

Siglo XIX.. Cuadernos

104. Rory Miller, "Railways and economic development in central Peru, 1890-1930",
en Social and Economic Cbange in Modern Peru, ed. Rory Miller et al. (Liverpool, 1976), pp. 41-44. El reporte de Smith en 1908 atrajo la atención hacia el
atraso de la Corporación Peruana, cuando convocó a "una completa reorganiz.ación de las tarifas": "Report on the properties", 34, CP/UCL.
105. Oppenheimer, "Chilean transportation development", p. 302; Whaley, "Transportation in Chile's Bío-Bío region", p. 99.
106. Oppenheimer, Chilean transportation development", pp. 155-156,
107. Cowley, "Memorandum", archivo del FCAB.

108. Circular of tbe Committe.e ofPeruvian Boodbolders, 29 November 1889, CP/UCL,
reimprime el Contrato Grace; Long, Railways ofSoutb America, tomo 11, p. 193.
109. Jack B. Pfeiffer, "Notes on the heavy equipment industry in Chile, 1880-1910",
HispanicAmerican Historical Review 32:1 (1952), pp. 139-144; Long, Railways
of Soutb America, tomo 111, pp. 22-23.
110. Véanse las órdenes en el Libro de Minutas 3, archivo del FCAB; Fawcett, Railways of tbe Andes, pp. 119-126.

Trabajos publicados en Cuadernos
Autor y trabajo

Referencia

Aguirre Anaya, Industria y tecnología. Motricidad
en los textiles de algodón en el XIX

6, jun/93

Barragán, Empresarios del norte e importación de
tecnología a principios del siglo XX

6, jun/93

Blázquez, La expulsión de los españoles en Xalapa y
Veracruz (1827-1828)

4, oct/92

Cerutti, Españoles, gran comercio y brote fabril en el
norte de México (1850-1910)

2, feb/92

César Dachary y Amaiz, La frontera Caribe de México en
el XIX. Úna historia olvidada
7, oct/93
Contreras Cruz, Ciudad y salud en el porfiriato. La
política urbana y el saneamiento de Puebla (1880-1906)

3, jun/92

112. Long, Railways ofSoutb America, tomo 11, pp. 215-224; Purdom, Britisb Steam
on tbe Pampas, p. 76, hace notar que se convirtió en costumbre en Argentina construir las locomotoras según diseilos locales, pero se enviaban completamente
armadas.

Flores Clair, Trabajo, salud y muerte: Real del Monte,
1874

3, jun/92

113. Lucy, "Notes on the working", pp. 4-5.

Franco Cáceres, Familias, oligarquía y empresarios en
Yucatán (1879-1906)

7, oct/93

Gamboa Ojeda, Mercado de fuerza de trabajo e industria
textil. El centro-oriente de México durante el Porfiriato

1, oct/91

García Quintanilla, Salud y progreso en Yucatán en el
XIX. Mérida: el sarampión de 1882

3, jun/92

111. Fawcett, Railways of tbe Andes, p. 157.

114. Purdom, Britisb Steam on tbe Pampas, pp. 2-3.
115. Wilkins, "Role of private business", pp. 170-171.

González Herrera, La agricultura en el proyecto económico
de Chihuahua durante el porfiriato
5, feb/93
León, La banca chihuahuense durante el Porfiriato

2, feb/92

Olveda, Las viejas oligarquías y la Reforma liberal: el caso
de Guadalajara
4, oct/92
O/vera Sandoval, Agricultura, riego y conflicto social en la
región citrícola de Nuevo León (1860-1910)
5, feb/93

sigue

�Autor y trabajo

Referencia

Romero Gil, Minería y sociedad en el noroeste porfiriano

l, oct/ 91

Skerritt, Colonización y modernización del campo en el
centro de Veracruz (siglo XIX)

5, feb/ 93

De próxima aparición

Sección Internacional
Bonaudo y otros, Ferrocarriles y mercado de tierras en el
centro-sur de Santa Fe (1870-1900)

6, jun/ 93

Medina Cárd~nas, ~I m_odelo región de refugio de Aguirre
Beltrán. Teona, aplicac1ones y perspectivas
4, oct/ 92

Mill~r,_Tr~ferencia de técnicas. La construcción y
adm1rustrac1ón de ferrocarriles en la costa occidental de
Sudamérica

7, oct/ 93

Supplee, Vitivinicultura, recursos públicos y ganancias
privadas en Mendoza (1880-1914)

5, feb/ 93

Juan Carlos Grosso, Producción e intercambio en el área central de México. San Juan de los Llanos (1780-1840).
Jorge Silva Riquer y Maria José Garrido Aspero, La ciudad de Valladolid y su entorno agropecuario. Abasto del mercado urbano (1793-1800).
José Juan Juárez Flores y Francisco Téllez, Las finanzas municipales de
la ciudad de 1laxcala durante el Segundo Imperio.
•
Miguel Gonzále2 Quiroga, Trabajadores mexicanos en Texas (1850-1870).
Juan José Gracida, Reconstrucción económica y nueva conquista en Sonora (1870-1887).
Jonatban Brown, Trabajadores nativos y extranjeros en el norte porfiriano.
Osear Flores Torres, La diplomacia constitucionalista ante los Estados
Unidos y España (1917-1920).
Julio Pinto Vallejos, El peonaje chileno en la fase inicial del ciclo salitrero (1850-1879).
R odolfo A. Richard, Estado y empresarios regionales en los cambios económicos y espaciales. La modernización de Mendoza entre 1870 y 1910.

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                    <text>�SIGLO XIX
Cuadernos de Historia
Edición conjunta de la Facultad de Filosofia y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo León y del Instituto de
Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Apartado Postal 3024, 64000 - Monterrey, México
Fax: (83) 40-40-6.5

Universidad Autónoma de Nuevo León
Rector,
LICENCIA.DO MANUEL Saos MARTiNEz
Facultad de Filosofía y Letras
Director,
LICENCIADO RicAROO C. VILLARREAL ARRAMBmE

Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Director,
DOCTOR

HmA DE GoRTARI

Editor Responsable
MARio CERUT11
Cuidado de la edición: Sylvia Eloísa M. y Mario Cerutti
Tipografía: Alfonso García
Arte-diseño y corrección: Sylvia Eloísa Morán
Impresión: Impresora Monterrey, S.A.
Aparición cuatrimestral
Ejemplar: N$15.00
Suscripción anual: N$50.00 (incluye franqueo)
Para envíos al exterior: USA $5

�AÑO II NUMERO 6

JUNIO DE 1993

SigloXIX_
CUADERNOS DE HISTORIA

SUMARIO

Nota del Editor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
Empresarios del norte e importación
de tecnología a principios del siglo XX
JUAN IGNACIO BARRAGAN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

9

Industria y tecnología. Motricidad
en los textiles de algodón en el XIX
CARMEN AGUIRRE ANA YA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
Sección Internacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35
Ferrocarriles y mercado de tierras
en el centro-sur de Santa Fe (1870-1900)
MARTA BONAUDO, ELIDA SONZOGNI,
SILVIA CRAGNOLINO Y MARIA E. ALBAIZETA . . . . . . 37
Trabajos publicados en Cuadernos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65

�NOTA DEL EDITOR

Los cambios tecnológicos exigidos por los brotes de industrialización registrados en México -entre 1830 y la Revoluciónconstituyen el punto de contacto de los materiales que componen la parte central de este número 6 de Siglo XIX. Cuadernos
de Historia.
El hecho de que los autores estudien ámbitos regionales diferenciados -el norte fronterizo, la central Puebla- y, a la
vez, actividades fabriles distintas, brinda a sus aportes un interés particular. No menor, por cierto, al que concita el trabajo
incluido en la Sección Internacional, dedicado al impacto de
los ferrocarriles sobre la formación del mercado de tierras en
un dinámico espacio regional argentino.
Juan Ignacio Barragán destaca en su artículo los mecanismos
de incorporación de tecnología que empresarios del norte de
México implementaron al comenzar el siglo XX.
Lo hace tras definir los lazos que en esos tiempos unían a
capitalistas de Chihuahua, la comarca lagunera y Monterrey,
tres ejes vertebrales de la enorme actividad productiva que lo
que se ha denominado el gran norte centro-oriental mostraba
antes de la Revolución.

�6

Siglo XIX. Cuadernos

Barragán muestra lo sucedido en tres industrias estratégicas:
cemento, vidrio y explosivos. Utiliza para ello la documentación dejada por uno de los más lúcidos empresarios de la época: Juan F. Brittingham, un estadounidense que en plena juventud llegó a Chihuahua de la mano de su condiscípulo Juan
Terrazas, y que desde 1884 (cuando fundaron la fábrica de velas y jabones La Nacional) trazaría un recorrido con perfiles
llamativos.
Brittingham, Terrazas y sus asociados laguneros y de Monterrey tendrían particular participación en la instalación de plantas fabriles que, entre otras cosas, demandaron una tecnología
que sólo podía localizarse fuera de las fronteras nacionales, en
economías que transitaban -entonces- la segunda revolución
industrial.
El autor analiza el acceso a la información sobre nuevas tecnologías, los modos de adquisición y los problemas prácticos
de su adaptación a la realidad productiva del país.
Recuerda los casos de Cementos Hidalgo, Vidriera Monterrey y Compañía Nacional Mexicana de Dinamita y Explosivos. Uno de sus capítulos más sugestivos es el que resume los
problemas que debían superarse para aplicar tecnología de punta. Es entonces cuando menciona los obstáculos mayores que
enfrentaban los industriales de los tiempos porfirianos: la estrechez del mercado y el inevitable costo tecnológico, la carencia de ingenieros y técnicos y la necesidad de adaptar los procesos de innovación a las condiciones autóctonas.
Carmen Aguirre Anaya, por su lado, revisa la larga y por momentos penosa tarea que, en Puebla, desenvolvieron los pioneros de la industria textil.
El tránsito del tejido de la lana al algodón demandó que los
empresarios poblanos se supeditaran al cambio tecnológico. Pero
a diferencia del norte de Terrazas, Brittingham, Francisco Belden y Patricio Milino -que operó sus más decisivas t~ansformaciones desde 1890- los burgueses poblanos emprendieron el camino de la modernidad un cuarto de siglo después de 1810.

Nota del Editor

7

Si los primeros debieron estar pendientes de lo que ofrecía
la segunda fase de la revolución industrial, los hombres del centro -en cambio- tuvieron como referente la fase más temprana de ese ingente fenómeno histórico: la protagonizada por
el textil, inevitablemente vinculado al consumo de la población.
Carmen Aguirre describe los procesos registrados en Puebla
desde que Esteban de Antuñano puso en funcionamiento La
Constancia Mexicana, hasta los tiempos en que Manuel Rivero
Collada se empeñó en introducir la energía eléctrica como fuerza
motriz.
Aguirre no deja de coincidir en cierto sentido con Barragán
cuando concluye que el ciclo de innovación en los textiles "ilustra
sobre la forma en que esa tecnología se fue aplicando y aclimatando en México". Su análisis -termina- puede "dar luz sobre las dificultades y facilidades culturales, políticas y económicas que dicha tecnología encontró para poder aplicarse".
Marta Bonaudo, Elida Sonzogni, Silvia Cragnolino y María Elena Albaizeta -investigadoras de la Universidad Nacional de
Rosario, en Argentina- ocupan en este cuaderno la Sección
Internacional, dedicada a autores extranjeros.
Su objeto de estudio queda perfilado en un espacio regional
ubicado en la provincia de Santa Fe que, en la parte final del
siglo XIX, se vio sacudido por tres impactantes datos: el tendido de las líneas ferroviarias, el arribo de miles de inmigrantes
europeos y la emergencia acelerada de cultivos del cereal orientados -de manera troncal- al mercado mundial.
Fue entonces cuando en buena parte de Santa Fe se estructuró un ágil mercado de tierras: su dinamismo multiplicó las
oportunidades de ganancias para el capital -local y extranjero-, movilizó múltiples recursos crediticios y facilitó el desarrollo de una política de colonización de rasgos poco frecuentes
a escala latinoamericana. Un proceso estimulado por acciones
del Estado ampliamente favorables al progreso, al desenvolvimiento capitalista y a una idea de crecimiento económico estructuralmente ligado a la economía internacional.

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Siglo XIX. Cuadernos

Cemento, vidrio y explosivos
La conjunción de estos materiales en el número 6 de Siglo
XIX. Cuadernos de Historia resultó para sus editores la mejor
fónnula para conmemorar el segundo año de vida de la publicación. La celebración se torna más gratificante si se mira hacia adelante: una extensa lista de investigadores -desde Quintana Roo hasta Sonora, y desde Veracruz a Jalisco- se ha comprometido a ofrecer a Cuadernos sus más recientes estudios sobre
el siglo XIX. Bienvenidos.

EMPRESARIOS DEL NORTE
E IMPORTACION DE TECNOLOGIA
A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

Juan Ignacio Barragán*

l. INTRODUCCION

Mario Cerutti
Monterrey, mayo de 1993

Durante el período 1890-19IO México conoció un importante desarrollo en el ámbito industrial. Es justo señalar que el crecimiento empresarial de esa época no tenía precedentes, y que se logró colocar
a nuestro país a buen nivel internacional en varias ramas industriales.
Muchas de las empresas que se desarrollaron en ese período utilizaban tecnologías novedosas, pertenecientes a lo que podríamos llamar la Segunda Revolución Industrial, que se destacó por la aparición de procesos de manufactura complejos, con mayor grado de automatización y de serialización, con uso de nuevos combustibles -gas
o petróleo- y con intervención simultánea de elementos de tipo físico, mecánico y químico.
En el norte de México, el grupo empresarial centralizado alrededor de las figuras de Juan F. Brittingham y Juan Terrazas destacó
por sus esfuerzos en materia de actualización tecnológica. Se trataba
de un núcleo de empresarios regionales originado en Chihuahua
-donde establecieron la fábrica de velas y de jabón La Nacional y
participaron en Cervecería Chihuahua y en Harinera de Chihuahua-,
que tuvo una rápida expansión hacia la comarca lagunera (consolidaron allí la Compañía Industrial Jabonera de La Laguna, la Fábri-

• Investigador independiente. Fundador y director de Urbis Internacional, S.A. de C.V.,
en Monterrey.

�JO

Siglo XIX. Cuadernos

ca de Glicerina y la Compañía Nacional de Dinamita), y a la ciudad
de Monterrey -en cuyas cercanías establecieron Cementos Hidalgo
y donde contribuyeron a la creación de Vidriera Monterrey-.
El grupo tuvo también algunas incursiones en la ciudad de México
-con la empacadora de carnes La Internacional y el rastro de_ la
ciudad-. También participaron con fuerza en la banca, ~n es~c1al
a través del Banco Minero de Chihuahua, el Banco Refacc1onano de
la Laguna y el Banco Central Mexicano.
Juan Terrazas, hijo del general Luis Terraz.as, fue uno de los e?1presarios más destacados de la familia, junto con su cuñado y asociado Enrique C. Cree!. Además de su habilidad como industrial y de
su aportación como capitalista, Terr~ ~obresalió en aq~ellos años
como político: fue senador de la Repubhca en dos ocasiones.
Juan F. Brittingham, industrial de origen estadounidense, aportó
por su parte a la sociedad su talento infatigable, su ~p~a red de ~istades y su gran habilidad para negociar contratos d1f1ctles. ~ue quien
se encargó, en términos prácticos, de todo lo referente a la importación tecnológica para las empresas del grupo.
Conviene situar, al lado de Brittingham, la figura de Francisco Belden. Empresario regiomontano de ascendencia irlandesa, muy ligado
a Patricio Milmo y al grupo que se desenvolvía en Monterrey, Belden
contribuyó intensamente en la importación tecnológica y a su aplicación en varias empresas comunes.
A lo largo de este trabajo• estudiaremos las ~odalidades ~tilizadas por este grupo empresarial para la importación tecnológica, en
particular en la década 1900-1910. Hemos dividido la presentación

• Nuestras fuentes de información proceden de un solo fondo documental -el archi_vo Brittingham- actualmente bajo nuestra custodia. Se trata ~e un fo~do que reune alrededor de 65 mil documentos relacionados con los negocio~ y la VIda de ~uan
F. Brittingham. Las empresas citadas en este artículo están ampliamente descntas,
en ocasiones con lujo de detalles.
El fondo se fracciona en una serie de copiadores que agrupan aproximadamente 35
mil cartas enviadas por el seiior Brittingham a socios, clientes, proveedores Y familiares; y otros 30 mil documentos compuestos por cartas recibí~ ~r el empr~o
de fuentes similares, algunos repones estadísticos, actas de los disantos C?DSCJOS de
administración en que participaba, material fotográfico, etcétera. El archivo abarca
el peóodo 1893-1940, aunque presenta algunas lagunas de 1911 a 1918 y entre 1928
y 1931.

Barragán: Empresarios del norte y tecnología

11

en tres partes: a) el acceso a la información sobre las nuevas tecnologías; b) los modos de adquisición de las tecnologías; y c) los problemas prácticos de adaptación de las nuevas industrias a la realidad de
la economía nacional.
II. EL ACCESO A LA INFORMACION SOBRE NUEVAS
INDUSTRIAS Y NUEVAS TECNOLOGIAS
Un primer aspecto que desearnos desarrollar consiste en los modos
de acceso a la información sobre tecnología. En otras palabras: cómo hacían los empresarios para estar al día en cuanto al avance tecnológico internacional. Se trata de una cuestión importante: anticiparse a otros colegas en la adquisición de un proceso podía facilitar
el camino del éxito al emprender su implementación en el país.
De una manera general, los directivos fabriles de principios de siglo se enteraban de las mutaciones industriales en México a través de
la prensa dedicada a los negocios, como eran los casos de Monterrey
News o del Chihuahua Enterprise. Sin embargo, la información sobre los cambios a escala internacional -la que involucraba más directamente las grandes variaciones tecnológicas- resultaba de más
difícil acceso. Juan F. Brittingham, por ejemplo, recibía varias revistas norteamericanas, muchas de ellas dedicadas a cuestiones mundanas. Sólo el Scientific America incluía cuestiones de índole industrial,
aunque es pertinente señalar que rara vez Brittingham hizo mención
de esta publicación en relación a algún proyecto industrial.
En realidad, su acceso a la información de primera mano y confiable era posible por tres vías esenciales: 1) la asistencia a exposiciones industriales; 2) los viajes de negocios y visitas a plantas en el extranjero; 3) las sugerencias o comentarios de sus contactos en el
exterior.

l. Exposiciones industriales
El primer camino es bien conocido y sigue vigente hasta nuestros días.
Los más prominentes empresarios de ayer y de hoy siempre han considerado importante asistir a las grandes exposiciones internacionales, donde logran captar una idea general del estado de la industria
y de las últimas innovaciones (antiguamente estos eventos abarcaban
todas las ramas de la industria, de manera distinta al alto grado de
especialización que presentan en la actualidad).

�12

Siglo XIX. Cuadernos
Barragán: Empresarios del norte y tecnología

Aunque no podemos generalizar, debemos señalar que el grupo
Terrazas-Brittingham obtuvo escasos beneficios de sus repetidas asistencias a exposiciones en los Estados Unidos. De una de esas visitas,
tan sólo, derivó la aplicación del sistema de encapsulado de botellas
que sería utilizado en Cervecería Chihuahua; mas el contacto se logró en un recorrido a una planta cervecera, independiente de la exposición en cuestión. Quizás un beneficio práctico de estos eventos era
ampliar la red de contactos industriales en el extranjero, mas no contamos con pruebas concretas de ello.
Aún así, podemos sei'ialar que nuestros empresarios gozaban mucho con la asistencia a las exposiciones, a lastque describen con efusividad en su correspondencia. Entre otras, la exposición de Saint Louis
Missouri de 1904 se llevó las palmas: todo parece indicar que este evento significó un salto importante en materia tecnológica, lo que llenó
de expectativas a muchos industriales, en particular a Juan F.
Brittingham.

2. Viajes de negocios
Más fructífero para el descubrimiento de áreas de oportunidad tecnológicas eran los viajes de negocios al extranjero. A este respecto
sei'ialemos que nuestros empresarios poseían ya una base industrial
y que sus nuevas aventuras fabriles con frecuencia se desglosaban de
ellas. La visita a un proveedor y sus instalaciones permitía conocer
las innovaciones que se practicaban. Sin embargo este circuito se aplicaba más que nada a la actualización tecnológica cuando ya se había
penetrado en algún campo productivo específico: el ejemplo ya citado del encapsulado de cervezas sirve otra vez como ilustración.

3. Redes de contactos internacionales
Lo anterior nos conduce a la tercera forma de acceso a la información sobre las nuevas tecnologías: las redes de contactos. Podemos
afirmar que, en el caso de las empresas del grupo estudiado, la mayoría de sus aventuras industriales -al menos las más vanguardistastuvieron su origen en algún comentario de sus numerosos amigos y
contactos en el extranjero.
La Compai'iía Nacional de Dinamita -fundada en 1903, en Dinamita, Durango, a partir de una idea aparecida en 1899-, por ejemplo, surgió de una conversación que mantuvo Francisco Belden socio de Jabonera de La Laguna- con amigos de Nueva York. Posteriormente, Brittingham expuso la idea al ministro Ives Limantour,

J3

quien lo vinculó a un grupo de empresarios franceses interesados en
realizar una unión industrial ljoint venture) en el país, con los que
finalmente se concretó el negocio.
La incorporación de la tecnología Owens -gracias a la cual pudo
consolidarse Vidriera Monterrey-, se encauzó a través de un empleado de Brittingham, Arthur Fowle. Primo del propietario de la patente Owens para fabricación semi-automática de botellas en los Estados Unidos, Fowle, al conocer el interés de Brittingham por la fabricación de envases, le propuso asociarse para la explotación de la patente en México.
Citemos también a Cementos Hidalgo, aunque en este negocio el
papel de los contactos industriales -por medio de Luis Gurza y Alberto G. Cárdenas- se limitó a constatar la existencia de importantes fuentes de materias primas en Nuevo León. A Brittingham le correspondió sondear a los mejores proveedores de la maquinaria para
fabricar cemento.
En los dos primeros casos se trataba de una cierta forma de integración vertical. Con Dinamita, en razón de la fábrica de glicerina
que existía asociada a Jabonera de La Laguna y que facilitaba la producción de nitroglicerina. Con las máquinas para producir botellas,
por los nexos de Brittingham con la fábrica de cerveza de Chihuahua. Cementos Hidalgo, en cambio, se diferenciaba porque los empresarios nada tenían que ver con el área de la construcción (aunque debemos señalar que Brittingham era pequeño accionista de la Compañía Mexicana de Cementos Portland, fundada en 1903 por Fernando
Pimentel y Fagoaga en Dublán, Hidalgo; esto le permitió tener cierto
conocimiento del producto, de su mercado y de los proveedores de
bienes de capital más adecuados).
111. MODOS DE ADQUISICION DE LA TECNOLOGIA

EXTRANJERA
Una vez conocida la tecnología que se deseaba adquirir, había que
negociar las condiciones de compra. De los tres casos que estarnos
analizando derivaron otros tantos modos de adquisición de tecnología: 1) el señorío; 2) la compra de bienes de capital; 3) la asociación.

l. El señorío
El señorío era un sistema de venta de tecnología relativamente poco
utilizado en nuestro país. El mecanismo pudo haberse aplicado a la

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Siglo XIX. Cuadernos

tecnología Owens para fabricación semi-automática de botellas, que
fue utilizada en Vidriera Monterrey, S.A.
El funcionamiento del señorío era el siguiente: Owens and Libbey
(sociedad que había adquirido del estadounidense Owens la patente
para la fabricación semi-automática de botellas -registrada en I903que vino a revolucionar mundialmente la industria del envase de vidrio) vendía a distintos fabricantes de envases el derecho a utilizar
la maquinaria contra una regalía establecida sobre el volumen de
producción.
A las vidrieras norteamericanas, Owens cobraba 50 centavos de
dólar por cada gruesa (144 unidades) de botellas producidas. Considerando una producción de un millón de gruesas al año, la propietaria de los derechos recibía 750 mil dólares de señorío. A cambio,
Owens libraba la maquinaria, brindaba especificaciones para la construcción de la fábrica y enviaba técnicos para la asesoría inicial. El
contrato de cesión de derechos de explotación era normalmente por
25 años, y estaba restringido a un área geográfica específica.
El sistema fue aplicado por la Owens en diversas ocasiones, como
con la American Bottle Co. y varias vidrieras europeas. Sin embargo
en el caso de México, los propietarios de la compañía decidieron actuar de otra forma: vendieron por una suma fija los derechos de explotación de la maquinaria dentro del territorio nacional por un lapso de 25 años. Nació así la Owens en México, en 1905, aunque la aplicación del plazo de 25 años no empezó hasta 1909.
Para explicar lo anterior debemos indicar que uno de los socios
de la Owens en México era el mismo Fowle quien, como ya se mencionó, era primo del presidente de Owens and Libbey. Para beneficiar a Fowle y, sobre todo, por lo muy reducido del mercado mexicano del envase, la opción de venta parecía más conveniente. La operación se consumó en 200 mil pesos, mientras se calculaba que la producción de envases no llegaría a las 100 mil gruesas anuales.
La Owens en México -presidida por Juan F. Brittingham, con
Juan Terrazas, Arthur Fowle y Francisco Belden como asociadosprocuró durante cuatro años establecer un contrato de señorío con
alguna de las grandes cerveceras del país, en particular con una cervecería que funcionaba en el estado de México y con Cervecería
Cuauhtémoc, de Monterrey.

Barragán: Empresarios del norte y tecnología

15

Sin embargo, y después de numerosas dificultades, se optó por una
nueva fórmula: la asociación de la empresa con capitalistas de Monterrey vinculados precisamente, a Cervecería Cuauhtémoc, con quienes se fundaría Vidriera Monterrey. La participación de La Owens se
evaluó en 400 mil pesos, lo que representaba el 330/o del capital de
Vidriera. Por lo tanto, la empresa que aportó la tecnología obtuvo
una utilidad virtual del 1000/o en un plazo de cuatro años (al finalizar
los 25 años de contrato, Vidriera Monterrey prefirió cambiar de tecnología: pasó a utilizar las máquinas Lynch).
2. La adquisición de bienes de capital y de asesoría

El segundo modo de captación de tecnología por las empresas del grupo Terrazas-Brittingham fue la adquisición directa de bienes de capital. Dentro de los casos mencionados está el de Cementos Hidalgo,
S.A.
La compra de tecnología para la fabricación de cemento se dio a
través de un despacho de asesoría: Spackman Engineering Co. Su papel fue múltiple: a) brindaba apoyo técnico para asegurar que las materias primas fuesen de la calidad adecuada; b) diseñaba los planos
para la construcción de la fábrica y resolvía los problemas técnicos
que se presentaban; c) fiscalizaba inicialmente la producción de cemento; d) cumplía la tarea de intermediaria en la adquisición de la
maquinaria pesada necesaria para la producción de cemento.
Independientemente de los asesores que fueron enviados a Hidalgo -población cercana en la que se levantó la fábrica-, que eran
pagados directamente por la cementera, todas las otras funciones de
Spackman estaban incluidas en el precio de venta del equipo. Fijado
en 430 mil pesos, representó aproximadamente el 700/o del capital total de la compañía. Conviene aclarar que el presupuesto de Spackman incluía, además de maquinaria y equipos, el costo de las construcciones necesarias con excepción de las casas para los obreros y
el ferrocarril que unía la planta con las canteras.
No conocemos cómo se estableció el contacto entre Brittingham
- presidente de Cementos Hidalgo- y Spackman. Una posibilidad
era Alberto G. Cárdenas, propietario de los yacimientos a explotar,
quien introdujo a Brittingham al negocio; otra, los amigos que Brittingham tenía en la Compañía Mexicana de Cemento Portland.

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Siglo XIX. Cuadernos

3. La asociación con compañías extranjeras
El tercer modo de adquisición de tecnología ejemplificado por los negocios de Terrazas-Brittingham fue la asociación con empresas extranjeras especializadas.
El mecanismo puede ser ilustrado con la Compañía Nacional Mexicana de Dinamita y Explosivos, S.A., fundada en 1903 a partir de
una asociación entre la Compañía Industrial Jabonera de La Laguna
(proveedora de glicerina), la Société Financiere pour !'Industrie au
Mexique, que aportaba capital, y la Société Centrale de Dynamite,
que sumó la tecnología (ambas de capital francés).
Originalmente se iba a contar con socios norteamericanos ligados
a una empresa fabricante de ácido nítrico, más la intervención de Limantour, quien poseía acciones de la Société Financiere, condujo el
proyecto hacia la filial francesa.
Brittingham presidió la compañía hasta 1905, fecha en que dejó
el control en razón de que surgieron numerosas dificultades. Se trataba de una asociación a tres partes iguales, dato que complicaba enormemente la torna de decisiones, sobre todo si se considera que los socios externos tenían en común la cultura francesa.
Como detallaremos más adelante, se trataba de una industria tecnológicamente muy compleja y delicada, que llegó a provocar varios
accidentes mortales. Por ello, la fórmula de asociación con una empresa conocedora de los procesos resultaba indispensable, aunque no
dejaba de presentar algunos inconvenientes importantes.

IV. LOS PROBLEMAS PARA LA APLICACION DE
TECNOLOOIAS DE PUNTA
La experiencia de las empresas del grupo Terrazas-Brittingham, en
particular los casos citados, ilustran también sobre el tipo de problemas que generaba la aplicación de las tecnologías de punta en el México de principios de siglo.
Se pueden sintetizar en lo siguiente: 1) dificultad para rentabilizar
el costo tecnológico en razón de la estrechez del mercado; 2) carencia
de ingenieros y técnicos para la producción y el mantenimiento de los
equipos; 3) necesidad de adaptar los procesos de innovación a las condiciones locales.

Barragán: Empresarios del norte y tecnología

17

1. La estrechez del mercado y el costo tecnológico
La estrechez del mercado de nuestro país es una cuestión bien conocida, y se prolonga hasta la actualidad. En los tres casos analizados
podríamos decir que el problema fue superado, puesto que las tecnologías se pudieron establecer con éxito. Al revisar las condiciones de
su establecimiento, sin embargo, aparecen elementos significativos que
será oportuno exponer.
En lo que atañe a la maquinaria Owens para fabricación de botellas, el resultado fue positivo, al grado de poder afirmarse que
-gracias al sistema de patentes y a la misma estrechez del mercadoVidriera Monterrey logró consolidarse casi como un monopolio a escala nacional: durante sus primeros treinta años de vida la empresa
siempre estuvo protegida del riesgo de ver aparecer un competidor
local y de la penetración de envases del extranjero.
Recordemos que la patente Owens, que revolucionó la fabricación
de envases de vidrio, mantenía restricciones regionales en cuanto a
su utilización, por lo que el mercado nacional era exclusivo para los
dueños de los der:echos. Esto mismo amparaba a la empresa de la posible invasión de envases de origen estadounidense, limitándose la competencia a botellas europeas sopladas artesanalmente y más costosas.
Después de la Revolución surgieron otras máquinas y se inició un capítulo de competencia por la industria norteamericana; mas como para
esa época se empezó a reforzar el sistema arancelario, la compañía
pudo salvar con éxito las dificultades.
Pero la propia debilidad del mercado dificultó claramente la diversificación de la empresa, tanto en el desarrollo de envases con características particulares como en la elaboración de otros productos
de vidrio. La filial Vidrio Plano, así, tardaría muchos años en consolidarse como empresa de envergadura nacional.
Respecto a la fabricación de dinamita puede decirse que su subsistencia se debió básicamente al apoyo de las autoridades federales, quienes la consideraban una industria básica (lo que se manifestó a través
de derechos de aduana y cuotas de importación). De otra manera hubiese sido muy difícil competir con los explosivos de origen norteamericano. Aún así, la empresa no pudo seguir operando después de
la Revolución: fue adquirida en 1918 por la firma Dupont, que continúa con la concesión hasta hoy.

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Siglo XIX. Cuadernos

En el caso de la industria cementera, su subsistencia se vio facilitada por el carácter eminentemente regional que tenían sus mercados
en aquellas épocas. El peso y volúmenes del producto, el alto costo
de transporte, significó un poderoso obstáculo para los importadores.

2. La falta de ingenieros y técnicos
Un problema crucial para la industria mexicana de aquellos años era
la carencia de ingenieros y técnicos. Como ya dijimos, las empresas
de la segunda revolución industrial administraban procesos de p~oducción más complejos, por lo que la preparación tradicional de nuestros ingenieros y técnicos era insuficiente.
En todos los casos estudiados, la instalación y el funcionamiento
de las plantas fue posible gracias a la presencia de técnicos extranjeros. El propio Brittingham -quien dirigía Jabonera de La Laguna
a pesar de no ser ingeniero- se había convertido en un gran conocedor de los procesos industriales más modernos mediante la consulta
de libros y la visita de fábricas en el exterior.
La necesidad de especialistas extranjeros no se reducía a la instalación de la planta y al inicio del proceso: su presencia era obligatoria
para su funcionamiento normal. Esto ocasionaba muchas dificultades: altos sueldos para compensar la deslocalización y el cambio de
clima y de cultura; problemas de comunicación con el personal obrero tanto en términos lingüísticos como culturales; segregación del perso~al mexicano, originada por la marcada diferencia de estatus entre
nacionales y extranjeros, etcétera.
El caso de Cementos Hidalgo fue uno de los menos dramáticos,
pues la tecnología utilizada era relativamente más sencilla: sólo el superintendente de la planta y el personal del laboratorio eran de origen estadounidense (aunque su gerente general, F. F. Niggli,_ t~bién
era extranjero, su posición se debía sobre todo a su expenenc1a en
varias empresas ferrocarrileras en México y a la gran confianza personal que le prodigaba Brittingham).
Lo de Vidriera era más complicado. El número de especialistas de
origen norteamericano era mayor en razón de la complejidad tecnológica: el superintendente, los encargados de cada máquina, los jefes
de mantenimiento y el personal de laboratorio eran, en su mayoría,
extranjeros. Su gerente general, Roberto G. Sada, era mexicano, pero había realizado sus estudios de ingeniero en el Instituto Tecnológi-

Barragán: Empresarios del norte y tecnología

19

co de Massachusetts. Fue Sada quien tuvo la iniciativa de desarrollar
programas de capacitación del personal que, a la postre, solucionarían el problema de la dependencia técnica.
El más difícil de los tres casos resultó la Fábrica de Dinamita. En
ella, la mayor parte del personal requería de un elevado grado de especialización ante el manejo de insumos altamente peligrosos, el uso
de equipos de laboratorio y el empleo de substancias frágiles y delicadas. En cierta forma, cada empleado era un asistente de laboratorio.
Por ello, el grueso del personal era extranjero, muchos de origen italiano; los técnicos y superintendentes, por su lado, eran franceses.
La situación de esta empresa era difícil dado los altos salarios de
los trabajadores europeos, obviamente superiores a los que percibían
en sus países de origen. Además, las condiciones climáticas que imperaban en el lugar donde se estableció la fábrica, en pleno desierto
de Durango, les afectaba agudamente y propiciaba problemas laborales. El panorama alcanzó niveles críticos cuando un grave accidente que tuvo lugar en 1906 provocó varias muertes. Las dificultades
para el repatriamiento de los cuerpos y las investigaciones para deslindar responsabilidades afectaron, incluso, las relaciones diplomáticas entre México e Italia.

3. La adaptación de los procesos a las condiciones locales
Para concluir hablaremos de los problemas surgidos de la incompatibilidad entre las condiciones de producción en las economías donde
se originó la tecnología y lo que se podía encontrar en nuestro país.
Esto forzó a las empresas a adaptar los procesos y generó un aumento significativo en el costo tecnológico.
Cementos Hidalgo, también en este rubro, fue el menos complicado de los casos gracias a la alta calidad de las materias primas con
que se contaba, y que determinaron la localización de la planta. De
hecho, el sitio fue considerado en su momento como un verdadero
paraíso para la fabricación de cemento, muy superior a los que disponían los competidores nacionales y extranjeros.
Las únicas dificultades que soportó derivaron de la inexistencia en
Hidalgo de un mercado de materiales de construcción para edificar
la planta misma y, posteriormente, de las deficiencias del sistema de
transporte ferroviario.

�20 Siglo XIX. Cuadernos

Vidriera Monterrey, por el contrario, tropezó con un racimo de
dificultades para el lanzamiento de la producción. Cabe recordar que
esta empresa surgió de las cenizas de la Fábrica de Vidrios y Cristales
de Monterrey, S.A., la cual en parte había fracasado, en 1901, por
la calidad de las materias primas.
Si bien los inconvenientes originales habían sido salvados, al intentar adaptar el proceso semi-automático Owens a las materias primas existentes, emergieron graves problemas, en particular en lo referente a las condiciones de fusión y de cristalización de las arenas.
Los problemas fueron tales que se tomó necesaria la presencia en Monterrey del propio inventor de la maquinaria, el señor Owens, quien
al cabo de un afio de costosas pruebas y modificaciones logró hacer
funcionar el proceso. Como la máquina Owens representaba una
auténtica tecnología de punta, los mismos creadores del equipo desconocían los detalles de su funcionamiento en situaciones particulares.
Análoga fue la situación de la fábrica de dinamita. Debido a las
condiciones climáticas de la zona -muy distintas a las de los países
europeos de donde se importó la tecnología-, y a las particularidades de la glicerina utilizada (proveniente de grasas vegetales extraídas
de la semilla del algodón), lograr el funcionamiento del proceso resultó muy difícil. Se suscitaron varios accidentes, como la ya mencionada explosión de 1906. La regularización del proceso de producción
exigió no menos de seis años e implicó repetidas visitas de técnicos
europeos. Durante ese tiempo la empresa tuvo que funcionar con números rojos.

V. CONCLUSIONES
El estudio histórico de las modalidades de adquisición de tecnología
para la industria mexicana se encuentra apenas en sus inicios. Las características y problemas expuestos en este trabajo no pueden considerarse más que un primer esfuerzo por entender dicha problemática, la que es imposible desprender de la personalidad específica de
los industriales que sustentaron a cada empresa. Aún así, el análisis
desarrollado permite avanzar algunas conclusiones a título de
hipótesis.
1. El principal modo de acceso a la información sobre las nuevas
industrias y las tecnologías de punta parece haber estado ligado a la
red de contactos empresariales con que contaba cada hombre de ne-

Barragán: Empresarios del norte y tecnología

21

g?ci_os. De ahí se desprende la importancia que asumía su capital social m~emacional: adquirid~ -en casos como el de Francisco Beldena tr~ves de antenor_es relaciones comerciales; de la realización de estu&lt;:tios en _el e~anJ~ro. co~o sucedió con Juan Terrazas, quien en
Samt Lows Miss~~n conoció a Juan F. Brittingham; o simplemente
por la frecuentacion en el exterior de círculos empresariales como
l~ hacía el m~s~o ~!1ttingham. Esto podría explicar la relativ; capacidad de anttcipacion de los empresarios del norte, quienes no sólo
operaban m~ cerca de_la frontera de los Estados Unidos sino que,
con frecuencia, cumplían sus estudios superiores en este país.
2. Todo parece indicar que los modos de adquisición dominantes
de t_ecnología e~ época estudiada eran: a) la compra de bienes de
capital co~ servtcio de asesoría especializada; b) la asociación de emp~esas na_cionales con compañías extranjeras. El costo de la tecnologia se ubicaba alrededor del 33% del capital social de las empresas
aunque para Cementos Hidalgo resulta difícil evaluar con precisió~
~l costo tec~ológico._Debe recordarse que otra forma de penetración
~ tecnolo~a extranJera en nuestro país, que no aparece en este estudio, se debió a la transnacionalización de empresas extranjeras.

!ª

. ~- La ap_licación de tecnología de vanguardia en el México de principios de Sigl_o tuvo que enfrentar obstáculos como la estrechez del
mercado n?ci_onal, la carencia de ingenieros y técnicos -la mano de
odbra especializada no era aún tan indispensable- y la necesidad de
a aptar los procesos de innovación .a las condiciones locales.

�Industria y tecnología

MOTRICIDAD EN LOS TEXTILES
DE ALGODON EN EL XIX

Carmen Aguirre Anaya*

l. INTRODUCCION
A partir del movimiento de Independencia, en México se da un gran
impulso a la búsqueda de novedades técnicas para la producción. Estas significaban un importante y necesario cambio económico, según
algunos puntos de vista, para el desarrollo mismo del país. Como señala el doctor O'Gorman: " .. .la gran novedad que desde nuestro punto de vista trajo consigo la independencia, fue exponer al hombre colonial a la intemperie, por así decirlo, de la modernidad"'. Las discusiones en torno al problema arancelario, que a partir de 1821 se
intensifican, son el síntoma más evidente de aquella preocupación.
La discusion sobre el tema giraba en torno a dos posturas fundamentales: una abogaba por la prohibición a la introducción de mantas; la otra, esgrimiendo un discurso totalmente librecambista, propugnaba por una liroitgda política de aranceles a dichos productos.
Estos últimos basaban su argumento en la riqueza del país que, según ellos, lo hacía un candidato ideal para integrarse al mercado mundial como exportador de materias primas. También se hablaba del
atraso en que se encontraban las manufacturas y lo poco conveniente
que sería, en ese momento, dedicar esfuerzos a desarrollarla. Esta postura se encontraba en contra de que el Estado creara un mercado cautivo para los productos nacionales, puesto que perjudicaría a los consumidores y limitaría el desarrollo de "las artes" al no permitir la
competencia.

• Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Puebla

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Siglo XIX. Cuadernos

Los que abogaban por la prohibición hablaban de la existencia de
una producción manufacturera de la cual dependía una parte importante de la población. Pensaban que con el apoyo del gobierno podrían adquirir maquinaria, y con la protección del mercado adelantar "en las artes", hasta poder competir con las mercaderías extranjeras. De esta manera toda la población que dependía de la producción artesanal encontraría trabajo y se convertiría, al mismo tiempo,
en consumidores. El diputado Francisco García decía al respecto:

"'

¿Pero es tan seguro que los hombres industriosos que quedan desocupados por la importación de manufacturas extranjeras encuentren siempre
un nuevo ramo a qué aplicarse.. .?
Casi todos los productos de nuestra industria fabril pueden traérsenos
de fuera a precios más cómodos que los hechos en el país ... ¿a qué ramo, pues, se aplicarán nuestros productores?2•

A pesar de las opiniones en contra, el cambio se inició hacia la tercera década del siglo XIX. Estados como el de México, Querétaro y
Puebla, en los que existía una importante producción artesanal de textiles de algodón, fueron los primeros en introducir de manera significativa la nueva tecnología. En este trabajo iniciamos un acercamiento al caso poblano.
11. LOS TEXTILES EN PUEBLA.
La ciudad de Puebla durante la Colonia destacó como centro productor de textiles de lana, y fue capital de una de las regiones cerealeras más ricas del Virreinato. Su mayor esplendor lo vivió en el siglo
XVII: en esa época se habían establecido grandes obrajes de lana que
llegaron a albergar hasta 200 trabajadores3 • La producción de harina y pan era también un rubro importante para la economía de la
ciudad: estos productos llegaron a tener mercados distantes como Perú
y La Habana. Tanto para la producción de textiles de lana como para la molienda de trigo, se empleó desde los primeros tiempos la energía
del agua. En la producción de telas de lana, la rueda hidráulica era
empleada para el batanado; en la de harina, para mover las pesadas
ruedas de piedra que molían el trigo.
Hacia las últimas décadas del siglo XVIII, la producción de textiles de lana había decaído cediendo su lugar a los textiles de algodón.
A diferencia de los pafios, la producción de hilados y tejidos de algodón no se concentró en obrajes: la hilatura la realizaban principalmente mujeres pobres, "doncellas o viudas", que en dicha actividad
encontraban su único sustento4. La distribución de estos textiles co-

Aguirre A .: Motricidad en los textiles en el XIX

25

rría a cargo de comerciantes o "almaceneros" que abastecían de algodón a los artesanos, para después comprarles sus productos o ven?.erlos "tierra dentro". _Sobre este tema Rob~rt Potash apunta que
El papel de los comerciantes espailoles en la mdustria textil de Puebla no se limitaba a la distribución de tejidos o a la consecución de
materias primas; se extendía, si bien no se sabe hasta qué punto al
campo de la producción5" .
'
. El enfr,ent~~nto a la modernidad, provocado por la independen~1a del pa1s, onllo a comerciantes o "almaceneros" a encarar una realidad que ya se vivía en otros países. Una gran cantidad de textiles
ingleses invadía un mercado que, hasta ese momento, ellos controlaban. Para los comerciantes poblanos la única salida era la introducción de ~aquinaria y técnicas de producción semejante a las empleadas por mgleses y norteamericanos.
Aunque los primeros intentos por modernúar la producción textil
datan de 18236, el primer esfuerzo organizado para llevar a cabo ese
proyecto se da entre 1830 y 1831 con la formación de la "Sociedad
Patriótica para el Fomento de las Artes". En esos ailos se llevaron
a ~a~o una serie de re~ones a las que se convocó a los propietarios
mas importantes de la cmdad. La finalidad era formar una sociedad
que r~uni~ra capital suficiente -a partir de acciones- para comprar
maqumana moderna para la producción de textiles. Se pensó en adquirir dos " máquinas de escarmenar" con un costo de 300 pesos cada una; tres "baterías de hilar" de 640 malacates cada una, con un
costo total de 6 500 pesos; y dos telares "de nueva invención que tejan por sí solos" con un costo por unidad de 100 pesos. Como se puede
ver, la cantidad que se requería para adquirir la maquinaria no era
realmente grande. Sin embargo no se dieron las condiciones necesarias para que este proyecto lograra el éxito que sus promotores
esperaban.
En algunas ocasiones se ha mencionado que la falta de capital fue
la causa de que el proyecto de la Sociedad Patriótica fracasara. Sin
embargo, el surgimiento de establecimientos industriales apenas unos
años después dejan de lado esa alternativa de explicación. Mas probablemente fueron raz.ones de tipo cultural y políticas las que influyeron: los propietarios convocados no estaban listos para aceptar una
empresa de este tipo. Fue necesario que Esteban de Antuñano demostrara con hechos la posibilidad de que la utopía tecnológica se llevase
a la realidad.

�26 Siglo XIX. Cuadernos

III. DESDE ANTUÑANO
La primera fábrica en _ponerse en funcionamiento fue La Constancia
Mexicana de Esteban de Antuñano. Este empresario, quien había sido
uno de los principales promotores de la Sociedad Patriótica, vio funcionar su moderna fábrica textil por primera vez en 1835. Durante
los siguientes diez años se instalaron en la ribera de los ríos Atoyac
y San Francisco nueve fábricas más. Las "autómatas", como se llamaba a las máquinas de hilar, también se levantaron en algunas casas del centro de la ciudad; sin embargo, la falta de energía hidráulica limitó su capacidad productiva.
Al igual que en otros países, los molinos fueron los llamados a albergar los primeros establecimientos fabriles en Puebla. Lewis Munford dice, refiriéndose a Inglaterra, que "hasta el siglo XIX las fábricas siempre fueron llamadas 'molinos' , porque lo que llamamos
fábrica nació de la aplicación de la energía hidráulica a los procedimientos industriales ..." 7 •
Las primeras fábricas en Puebla llevaron, incluso, el mismo nombre del molino en el que se edificaron. Así, tenemos entre otros el
"Molino de Enmedio", fábrica de hilados fundada entre 1839 y 1840
por Cósme Furlong; el "Molino del Mayorazgo", fundado por Gumersindo Saviñón en 1839; el "Molino La Teja", propiedad de Luis
de Haro y fundado en 1838; el "Molino de Amatlán", fundado en
1839 por una sociedad que entre sus miembros contaba con la esposa
de Antuñ.ano, Bárbara Avalos, y el que fuera ministro de Hacienda,
Antonio de Haro y Tamaríz. Las únicas fábricas que no recibieron
el nombre del "molino" que las albergaba fueron La Constancia Mexicana y La Economía de Antuñ.ano, y El Patriotismo Mexicano de
Dionisio de Velasco. Precisamente, las primeras fábricas de Antuñ.ano y Velasco fueron las más grandes -cada una tenía más de 7 000
husos en movimiento- y ambas se constituyeron en el mismo "molino", el de Santo Domingo.
Algunas de estas fábricas inicieron sus trabajos empleando la misma rueda hidráulica que daba movimiento al molino; otras, en cambio, mandaron traer ruedas nuevas del extranjero, e incluso construyeron presas y acueductos para uso exclusivo. En los inventarios de
estos establecimientos fundadores se menciona el uso de ruedas hidráulicas verticales y horizontales. En el caso de la primera la medida
era de 30 pies de diámetro (aproximadamente 9.5 metros); y en la segunda se menciona un diámetro de 25 pies.

Aguirre A .: Motricidad en los textiles en el XIX

27

. Las ruedas podian ser todas de fierro, o sólo parcialmente. Por
ejemplo, la rueda que movería la maquinaria textil en la fábrica establecida en la hacienda de La Noria era una
Rueda motriz vertical, con falanjes, eje, camones y engrane de fierro,
cubos y forro de madera, en buen estado de uso: treinta pies de diámet~o y seis pies de ancho, con su piñón de engrane de ocho pulgadas de
diámetro sobre una flecha de fierro fundido de diez pies de largo y siete
Ymedia pulgadas de diámetro: otros cuatro piñones de transmisión con
sus pedestales y chumaceras ... 8•

&lt;:o~o puede verse, tan sólo el forro y los cubos o cangilones (los recipientes que al recibir el agua daban movimiento a la rueda) eran
de l_lladera. Lo demás, las falanges de la rueda, su eje, camones (es
decir los tramos que van formando la circunferencia de la rueda) y
el engrane o rueda dentada que comunicaba el movimiento a la siguiente parte del mecanismo, eran de fierro. También eran de fierro
el pifión_de engrane (se llama piñón a la pequeña rueda dentada cuyo
engranaje se une al de la rueda para comunicar el movimiento), y la
flecha. Algunas de sus partes de fierro y, sobre todo, sus partes de
madera eran reparadas, cuando se requería, con piezas construidas
por artesanos del lugar.
Cuando las construcciones hechas para llevar el agua a la rueda
n~ asegu~aban el ~ujo continuo, haciendo que los trabajos de la fábn~ tuvieran que i~terrumpirse, se contrataba a "mozos" para que,
sustituyendo la comente del agua, movieran manualmente la rueda.
Según los inventarios de ocho de las catorce fábricas que se encontraban trabajando entre 1860 y 1870 en Puebla, la maquinaria que
e~as rue?~ movían era fundamentalmente de hilados. Esa maquinana consistia en throstles de 132 husos y "mulas" de 240 a 300 malacates._Solamente en la fábrica El Valor, establecida en Tlaxcala, se
menc1ona~a la existencia de "telares de poder", como se llamaban
a los movidos por energía hidráulica o de vapor.
El co~to de las ruedas hidráulicas fluctuaba entre los 5 000 y 6 000
pesos. S1 tomamos en cuenta que el capital promedio invertido en las
fábricas, en lo que correspondía a maquinaria, edificio, terreno y agua,
era de 145 000 pesos9 , el valor de la rueda representaba el 40'/o del
total invertido.
Hacia l~s añ.os_de 1870 las ruedas hidráulicas fueron sustituyéndose por turbmas. Sm duda, el uso de las turbinas se generalizó primero

�28 Siglo XIX. Cuadernos

como resultado de la necesidad de resolver los problemas de irregularidad que las imperfectas ruedas imprinúan a la produ&lt;x:ión, pero también por el crecimiento mismo de las plan_tas pr~duct1vas. ~n 1867,
por ejemplo, la fábrica El Mayorazgo babia duplicado ~u. n_umero de
husos (4 896 husos en lugar de los 2 400 con los ~ue se 1'?.c1ó) ~ también había adquirido 60 telares. En 1876 la fábriea del Moli~o de
Amatlán", propiedad en ese momento de Andrés Torres, babia adquirido dos mulas inglesas de 600 hus?s cad~ una, que agreg~ a la
maquinaria de su fábrica. La Constancia Mexicana, aho,~a pro~1~~~
de Pedro Berges, tanto en su "sala nueva" como en su sala v1_eJa ,
había introducido una cantidad importante de, telares: en la primera
existían 108 telares antiguos y 46 telares nuevos de Panzacola (Tlaxcala); en la segunda, había 65 telares ingleses de doble lanzadera.
Por su parte la fábrica La Independencia, del mismo Pedro Berges, adquirió por la misma década dos mulas autómat~ de 500 hu~os
cada una. Cosme Furlong hizo lo mismo con su fábrica E! Molino
de Enmedio, instalando en ella 148 telares y seis mul~ Jerus de 300
husos cada una, además de otra de 406 busos. L~ fábrica L_a Concepción, que Manuel García Teruel había establecido e~ Athxco, también amplió su capacidad adquiriendo 80 telares y seis mulas de 300
husos cada una 10•
Como podemos ver por los ejemplos antes citados? 1~ introducción
de maquinaria a las fábricas poblanas fue ba~tante li~tada: se trató
fundamentalmente de telares y algunas máqumas de hilar que no sustituían totalmente a las existentes. Más bien las complementaban.
El caso de El Mayorazgo fue excepcional: en 1878 la fábrica se
incendíó dejando inservible gran parte de la maquinaria de hilados
y tejidos, así como su rueda matriz. Sus propieta~ios re~ovaron la
maquinaria y adquirieron dos turbinas para su func1onarruento. Esta
planta fue comprada en 1864 por Alejandro Quijano y González, Y
la historia de su posterior desarrollo ilustra las dificultades que enfrentaban los industriales de la época y la manera en que algunos d_e
ellos las resolvieron11 • Todo lo que llamaban "el Molino" fue adqwrido por Alejandro Quijano y su suegro J~sé Quijano y Portill_a. Cuando la fábrica se incendió, el segundo babia muerto y la pro~1edad ~taba en manos de Alejandro Quijano, quien antes de ser mdust~al
se había dedícado al comercio de textiles y grana en Oaxaca. Su meto Jesús Rivero Quijano, refiere que para la época en que la fábrica
se'quemó producía más beneficios que el molino de h~na, por lo
que su abuelo y su padre decidieron reinvertir en la pnmera.

Aguirre A.: Motricidad en los textiles en el XIX

29

Casi diez ai\os después del incendío, una nueva desgracia obligó
a los propietarios a efectuar nuevos cambios: una riada del río Atoyac destruyó varias presas construidas en la ribera, entre ellas la propiedad de los Quijano. Si tomarnos en cuenta que muchas de las
fábricas de Puebla se establecieron a lo largo de ese río, podemos suponer que la riada afectó a la mayoría. Muy probablemente las más
afectadas fueron las ubicadas río abajo, como fue el caso de El Mayorazgo. Un detalle que agravó los desastres causados por el fenómeno natural fue el hecho de que los dueños de fábricas "río arriba",
como era el caso de las fábrica de Enmedio, acostumbraban colocar
grandes troncos a lo largo del cauce para aumentar la presión del agua
en épocas de sequía.

IV. LA HIDROELECTRICIDAD
Los Quijano-Rivero decidieron entonces construir una nueva presa
en un lugar más alto para tener ocasión de controlar la corriente del
río cuando llevara grandes avenidas. Para 1888 la presa, así como un
nuevo canal que conducía el agua a las turbinas ya reparadas, se había construido.
La buena administración de Manuel Rivero Collada dio a la empresa un gran impulso. Sin embargo, los problemas técnicos, así como sus soluciones, seguían presentándose. El agua arrastraba gran
cantidad de piedra volcánica, pómez y sílice, que continuamente azolvaban las turbinas; por otra parte la fábrica había crecido y era necesario aumentar también su fuerza motriz. Manuel Rivero emprendió,
entonces, la construcción de una planta eléctrica. Para ello se construyó la presa Carmelita, cinco kilómetros río abajo de la presa El
Mayorazgo. Pero la construcción de ese nuevo dique fue un elemento más que contribuyó a azolvar el río, de tal manera que el nivel del
agua fue creciendo hasta hacer desaparecer la antigua presa del
Mayorazgo.

Es claro que se iniciaban cambios pero no se medían las consecuencias de su aplicación, aunque esto también creaba una experiencia valiosa para nuevos intentos. La planta Carmelita logró ponerse a funcionar, y "durante el período de aguas en que se podía disponer de
los 10 000 litros por segundo" producía 860 KVA. Aunque esto no
era mucho, era más fuerza que la que se obtenía con las turbirlas (que
no fueron desplazadas del todo, pues se conservaban complementariamente). La importancia de esta planta hidroeléctrica radícó en que
fue la primera que se estableció en una fábrica textil.

�30

Siglo XIX. Cuadernos

Sus ganancias y demás negocios en los que intervino Manuel Rivero permitieron adquirir una fábrica de estamp~do~ Yotr~ de acaba~?
de telas. Para que fueran redituables, la maqumar1a de hilados YteJ1dos debía producir a mayor velocidad, dado q_ue las estampadoras
y máquinas de acabado marchaban a una veloc1d_ad mayor (los t~lares producían de cuatro a cinco metros por hora. 011entras las m~wnas
de estampado y acabado producían entre 50 a ~ melr&lt;?5 P_Or nunuto).
Fue entonces que se inició la segunda planta hidroelectnca: tendna
la función de reforzar el flujo eléctrico que llegaba al Mayorazgo de
la primera planta y, tendiendo cables, suministrar energía a las otras
dos fábricas. Además, Manuel Rivero tenía en mente comp~ar otra
fábrica de hilados y tejidos para mantener a toda su capacidad las
de estampados y acabados.
Con toda esa maquinaria por mover, se iniciaron en 1906 los trabaJ·os de la hidroeléctrica Carmelita, que terminaron en marzo de 1909.
.
,
El ingeniero encargado de los trabaJos,
Carl~~ M astrettat2, te~a
c~mo aprendiz y ayudante nada menos que al hiJo del dueño, Jesus R1vero Quijano. La participación directa de Jesús, as~ escaso~ l ~ años
de edad, hace posible que contemos con una atract_1va descnpc~ón de
lo que a principios de si&amp;!o significab~ la c~nstrucc1ón d~ una hidroeléctrica con fines industnales. A contmuac1ón reproducimos algunos
párrafos de los relatos que se encuentran en su obra:
...en tiempos de secas ... se iniciaron las exc_avaciones e~ e! lecho ~el río
que previamente habla sido virado co~ u~ tu~el de desvi~ctón... Cientos
de indios de los próximos pueblos ... d1stnbu1dos converuentemente, llevaban a cabo ta obra. Cien de ellos en fila india circulante, tomando
dos de ellos la parihuela, se la hacían llevar por los que trabajaban con
las palas en el lecho del río ...
Dos humildes locomóviles que quemaban leña de los alrededores movían las bombas centrifugas que reducían las filtraciones ...
El problema más difícil consisúa en cerrar el túnel de desviación para
que volviendo el río a su cauce se llevase la presa y el a~a entr~a por
las bocatomas de las turbinas. Una enorme plataforma se 1mproV1só con
vigas de madera y rieles de hierro encima de la boca de entrada del citado túnel... se cortaron los amarres de la plataforma y esta cayó en el
canal, las cuadrillas y todos nosotros emp:zamos a arrojar ramas Ypiedras y más sacos de arena y cemento... .

Después de llenarse la presa el agua llegó ~ los duetos, y ?e ellos a
las turbinas que generaban la energía eléctnca. La conducción de estas últimas, adquiridas en el extranjero, también represen~ó toda una
odisea. En 1929, año en que Manuel Rivero Collada munó, la Com-

Aguirre A.: Motricidad en los textiles en el XIX

31

pañía de Luz y Fuerza de Puebla compró las dos plantas eléctricas
al nuevo gerente Jesús Rivero Quijano, y desde esa fecha suministró
electricidad a las fábricas poblanas.

V. COMENTARIOS FINALES

~ partir de la década de 1870, no solamente el Mayorazgo fue actualizando su planta. Este fenómeno se presenta en casi todas las fábricas textiles poblanas. Según algunas opiniones de la época, se debía
a que a partir de 1876 el gobierno logró dar paz al país, consiguiendo
con ellos la confiariza de los inversionistas. A decir verdad, era un
reclamo que se manifestaba entre los propietarios desde la época de
An~uñano. Veí_an co?1o un requisito indispensable para arriesgar sus
capitales la existencia de un gobierno fuerte y confiable, que asegurara la paz en el país (esto explica asimismo que algunos de ellos hubieran apoyado un monarca extranjero en la época del II Imperio).
Lo que encontrarnos en los inventarios de las fábricas en las últimas
tres décadas del siglo XIX incluye, sobre todo, maquinaria para hilar
con un reducido número de husos pero de mayor velocidad: se pasó
del "throstle de cabestrillo" al de Danforth y posteriormente al "trocil" de anillos. Otra novedad que se puede apreciar en esos inventarios es la introducción de "departamentos de estampados y acabados" en varias fábricas.
Este período de renovación continua de maquinaria precedió a otro
de mayor desarrollo, que se inicia a fines del siglo XIX y termina en
1920. En este último período se levanta una serie de fábricas y compañías en todo el país que aglutinaron hasta 40 000 husos y casi 2 000
telares, y que obligaron a las fábricas existentes en Puebla a acelerar
su ~odernización. Fue precisamente el período en que se inició la aplicación de la energía eléctrica en la fabricación de textiles, etapa a la
que nos acercamos al describir el caso de la casa Quijano-Rivero.
Este proceso de introducción de nueva tecnología en la producción
de textiles que comienza con Antuftano, con altas y bajas a lo largo del siglo XIX, ilustra sobre la forma en que esa tecnología se fue
aplicando y aclimatando en México. Su estudio puede dar luz sobre
1~ dificultad~ y facilidades culturales, políticas y económicas que
dicha tecnolog1a encontró para poder aplicarse. Recordemos el caso
de la Sociedad Patriótica, cuando se intentó introducir esta tecnología de la manera menos riesgosa para los inversionistas. Sin embar-

�Aguirre A.: Motricidad en los textiles en el XIX

32

Siglo XIX. Cuadernos

go, aún no se encontraba en la mente de éstos el cambio en la manera
de producir textiles como una posibilidad real, y el proyecto fracasó.
Fue necesaria la labor de propaganda, escrita y en la práctica, de Antuñano, Alamán y otros para que esa tecnología pudiera, aún existiendo ya en otros países, aplicarse en México. En tal proceso de aceptación intervinieron también elementos políticos y económicos, que
es necesario estudiar para entender la forma en que se dio y sus períodos de desarrollo y estancamiento.

10. Varios documentos del Archivo General de Notarías de p·uebla.
11. Todo lo que corresponde a las em r
d 1
..
.
lo he extraído de Jesús Rivero &lt;f/sas e os Qu1Jan~Rivero a partir de esta parte
textil en México, México Joaquín'Jpano, _LaedRevoluc16n Industrial Y la industria
'
orrua •• 1990, 2 vols.
l 2. Se trataba de un ingeniero militar de ·
· •
dos, donde fue recomendado ara i on~n italiano establecido en Estados Unicional de México. Conociend~ de s:t:rv:~~ e; la con~truc~ión del Ferrocarril Namandó llamar para encargarse de la c:
~óomo mgemero, Manuel Rivero lo
n
ce, n de la hidroeléctrica Carmela.

'SU:

13. Jesús Rivero Q., Op. cit. p. 198_

NOTAS

1. Edmundo O'Gorman, México, e/ trauma de su historia, México, U .N .A.M., 1977,
p. 20.
2. Francisco García (1823) en Proteccionismo y Libre Cambio: El Debate entre
1821-1836, México, Banco Nacional de Comercio Exterior, Col. Documentos para la historia del Comercio Exterior en México, 1971, p. 33.
3. Alberto Carabaón G., FJ trabajo y los trabajadores del obraje en la ciudad de Puebla.
1700-1710, Puebla, Universidad Autónoma de Puebla, "Cuadernos de la Casa Presno", No. 1, 1984, p. 77.

4. Fray Juan Villa Sánchez, (1835), Puebla Sagrada y Profana, Puebla, Ed. Gobierno
del Estado, 1967, p. 3.
5. Robert Potash, El Banco de Avío de México, México, F.C.E., 2a. Ed. 1986, p.
24. Pilar Paleta, "Los pudientes poblanos: sus fortunas y familias. 1780-1830",
tesis de Licenciatura, Universidad Autónoma de Puebla, 1991.
6. Lucas AJamán, Memoria que el Secretario de Estado y del D~pacbo de Relaciones Exteriores e Interiores presenta al Soberano Congreso Constituyente, México,
imprenta del Supremo Gobierno, 1823, p. 8.
7. LewisMunford, Técnica y civilización, Madrid, Alianza Universitaria, 4a. reimp.

1987, p. 155.

8. Archivo General de Notarías de Puebla, Patricio Carrasco, 1862, foja 125.
9. Alberto Carabaón G., "Los comienzos de la industria fabril textil", inédito, 1989,
p. 11.

33

�_siglo

Sección Internacional

�FERROCARRILES Y MERCADO
DE TIERRAS EN EL CENTRO-SUR
DE SANTA FE (1870-1900)

Marta Bonaudo, Elida Sonzogni,
Silvia Cragnolino y María Elena Albaizeta*

•

l. INTRODUCCION

Sobre la expansión capitalista de la segunda mitad del siglo XIX en
Argentina parecen existir coincidencias en afirmar que la garantía del
progreso deviene de una correcta aplicación de ciertos principios básicos: apertura al capital extranjero, libre comercio, estabilidad en
materia monetaria, fomento de la inmigración y expansión de las fronteras agrícola y ganadera1•
Sin embargo, restan espacios de controversias en torno a las condiciones sobre las que se asentó el desarrollo agrario, o en relación
al papel que le cabe al Estado en tal proceso.
Estas cuestiones no presentan un recorrido lineal, porque más allá
de las formulaciones globales de la matriz laissez-faire y de la perspectiva de quienes consideran necesario dejar librado al desarrollo al
juego de los factores económicos, emerge un discurso y una práctica
que en el espacio nacional, o en los provinciales, postula tanto la posibilidad de la implantación de vías alternativas de desarrollo como
la recurrente injerencia del aparato gubernamental en su promoción.

• Concejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET, Argentina)
y Universidad Nacional de Rosario

�38 Siglo XIX. Cuadernos

La provincia de Santa Fe no quedó ajena a estas postulaciones.
El estado provincial y su clase dominante -fuertemente imbuidos de
la ideología del progreso- impulsan, a lo largo de cuatro décadas,
un conjunto de medidas que estimulan las condiciones del desarrollo
económico: ensanchamiento territorial y consecuente corrimiento de
las fronteras indígenas en el norte y en el sur a través de sucesivas
campañas; creciente control de las instancias jurisdiccionales; instrumentación de dos modelos de desarrollo (uno basado en la gran propiedad de la tierra y otro alimentado por las políticas de inmigración
y colonización que plantean como ~orizonte la propiedad); l_a . ad~cuación de pautas monetarias a un ststema que tiende a adqumr dimensiones nacionales; la planificación de procesos modernizadores
en el sistema de comunicación y transporte; finalmente, la gestación
2
de mecanismos institucionales de financiamiento del programa •
La ambiciosa concreción -de estas políticas obligó a la paralela complejización de las instancias técnico-administrativas del Estado, a fin
de garantizar la eficiencia y racionalidad en su operatoria. Hacia estos organismos derivaron las tareas de planificación, instrumentación
y supervisión de los proyectos, funciones que en no pocas oportunidades se desarrollaron coordinadamente con la burocracia nacional.
Ejemplos claros de estas articulaciones se dieron en variadas áreas:
el concurso de las Guardias Nacionales asiste a los procesos de recuperación del territorio; los programas inmigratorios quedan bajo la
supervisión de una dependencia específica del ministerio del Interior
-Inspección Nacional de Colonias- cuyos funcionarios recorren periódicamente las áreas colonizadas y elaboran diagnósticos, estadísticas y propuestas a fin de orientar la toma de decisiones políticas. Independientemente de esta acción coordinada, el aparato estatal santafesino estructuró también una apoyatura administrativa ampliada,
a fin de responder adecuadamente a las diferentes situaciones.
Los procesos de apropiación de la tierra pública dieron lugar a la
conformación de un corpus legislativo ad hoc y a la creación de un
organismo particular que atiende el tema: el Departamento Topográfico (1862). Del mismo modo, las inversiones ferroviarias a cargo del
gobierno provincial obligan a crear la Inspección Provincial de Ferrocarriles, como órgano de planeamiento y contralor.
El fenómeno de la modernización, que implica la motorización del

progreso y el necesario aggiomamiento del Estado en reciprocidad
con aquel objetivo, conduce también a un redimensionamiento del

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe 39

e~pacio nacional en el cual las antiguas regiones se rearticulan con
ciertos perfil~ difere~ciales. En este sentido, las zonas centro y sur
d~ Santa Fe irán particularmente definiendo su nivel de especialización como productoras de cereal y ganado.
En el caso de~ cere_al, Santa Fe se constituyó en el espacio pionero
~e _desarrollo _baJo el impulso del proceso de colonización, que se anticipó Ycontnbuyó al similar cordobés, distanciándose del que adoptará Buenos Aires.
Pero 1~- regionalización no sólo significó especialización productiva: tambien, un paralelo entramado de intercambios y articulaciones
económicos, sociales y políticos, que van delimitando un perfil particular. Dur~te todo el período se asiste a una clara orientación de
vol~ntades mvers~ras que, desde Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe,
r~dican sus capitales en las tres provincias -alternativa 0
s1IDultáneamente;- en las esferas comercial, financiera y productiva3•
El mercado de tierras rural y urbano, la actividad bancaria, las ramas de transformación de la materia prima, el comercio exportador
o las empresas de colonización dieron cabida -en ese amplio espectro geográfico- a una riqueza significativamente acumulada. En este entramado de intereses burgueses, que en el origen y el destino muest~an un ~laro juego de "implantación multisectorial" con localizació~ regional, ~ encuentra la base a partir de la cual se proyectan
hacia un espacio nacional que requiere unificar mercado y estado.
La antigua región Litoral, cabeza visible de la alianza antirrosista
se redefine _aho~a bajo nuevos parámetros: por una parte, la luch~
p~r la dommación culmina con la definitiva hegemonía de Buenos
Aires; por otra, la dinámica regional bajo las nuevas condiciones imp_lica la pérdi_da de espacios potencialmente activos en la etapa antenor Y postenor ~el norte santafesino, Corrientes, etcétera); y fmalmente, se consolida -en la estructura productiva- la articulación
fluída de las zonas fértiles de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y
Córdoba, con lo cual se irá perfilando la nueva región pampeana.
E~ funció~ de los objetivos globales convenidos, la región en construc~ión _reqwere resolver uno de los problemas esenciales de la modernización: el que corresponde al campo de la comunicación y los
transportes.
. Lo que ~ten~os examin3: e~ un espacio micro es hasta qué punto
el ferrocarril estimuló el crecmuento y dinamismo de ciertas zonas,

�40 Siglo XIX. Cuadernos

favoreciendo simultáneamente una especialización y una integración;
en qué medida coadyuvó a la mercantilización ~e 1?5 fact~res ~e. la
producción, tales como tierra y fuerza de trabaJo e mcenttvó distmtos niveles de la demanda4 •
Desde esta perspectiva, el presente artículo recorta la problemática referida a la vinculación entre el desarrollo ferroviario y la conformación del mercado de tierras. El contexto seleccionado para tal análisis se sitúa en el área que recorre el Ferrocarril Central Argentino
a partir de 1870, la que se estructura _en función .de la coloniza~ión
de Colonia Candelaria (Oeste Santafesmo), y la faJa centro-oeste santafesina atravesada por ramales del Ferrocarril Provincia de Santa Fe.
II. EL DESARROLLO FERROVIARIO EN SANTA FE
El diseño ferroviario que se plasma en la provincia de Santa Fe entre
1870 y 1900 recorre el territorio en diferentes direcciones. Su trayecto
genera una verdadera rearticulación de los espacios provinciales, proveyendo redes de comunicación y acelerando, en consecuencia, los
procesos de integración económica y política a nivel nacional.
Al finalizar el período se han configurado tres subsistemas
ferroviarios:

Bonaudo Y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe

41

tera Y la pa~latina transferencia de tierras desde el dominio público

~ manos pnvadas, van acelerando la conformación del mercado de

tierras en la provincia de Santa Fe.
III. FORMAS DE APROPIACION DE LA TIERRA PUBLICA
El_ p~oceso de co~forma~~ón y ocupación del espacio santafesino implic? u?a sostemda política de recuperación de territorios en poder
del mdigena, para lo cual sucesivas campañas militares se llevaron
a cabo desde el período colonial hasta la década de los 80 del siglo
XIX. De esta _m~era se f~e constituyendo un fondo territorial que
el estado _provmcial paulatmamente fue transfiriendo a manos privadas, presionado por las constantes dificultades financieras que debía
afrontar.
Tres so~ los canales fu_ndamentales por los cuales la tierra pública
es transfenda al sector pnvado: la donación, la compra y la hipoteca.
La donación está dirigida a dar respuesta a un conjunto de demandas: promo~er la colonización espontánea, retribuír acciones militares, subv~ncionar a personas o a instituciones bajo determinadas circunstancias, etcétera.

·1) el integrado -a través de diversas fusiones- por el Central Argentino, el Oeste Santafesino, el Rosario-Buenos Aires, Gran Sud Santa Fe y Córdoba, que vinculan la zona sur de la provincia con Buenos
Aires, Córdoba y, a través de ellas, con Cuyo y el noroeste respec_tivamente. Del conjunto de lineas, la que emerge con mayor potencialidad dentro del área es la del Central Argentino, que terminará absorbiendo al resto en la primera década del siglo XX.

. ~esde la década de 1850 se trató de favorecer el asentamiento de
"!1'11grante~,. ya fueran extranjeros o argentinos5, a los que se ofrecia la provisión de títulos definitivos6, o la ampliación de ejidos y
7
pastos comunes • En general, las únicas condiciones impuestas para
acceder a la propiedad eran, en estos casos, el asentamiento y el cultivo. _Este estimulo de la ocupación de las nuevas tierras incorporadas
d_eviene de un verdadero compromiso por parte del gobierno provincial en llevar adelante la política de la colonización agrícola.

2) en el área centro oeste y noroeste se da la conjunción de la red
del Ferrocarril Provincia de Santa Fe con el Buenos Aires-Rosario (ramal Sunchales), en dirección a Santiago del Estero y Tucumán y con
conexiones directas con la provincia de Córdoba por medio del Central Córdoba y Central Norte.

~n 1864 se legisló sobre la práctica tradicional referida a las concesiones ~e mer~ed, dirigidas a quienes certificaban carecer de recurs?s. propios, baJo cláusulas de poblamiento como la construcción de
VlVlendas y su efectiva utilización.

3) paralelo a la vía fluvial, sobre el este, transita el Provincia de
Santa Fe, ramal Resistencia, que se articula a su vez tanto con el ramal hacia el oeste como con el Buenos Aires-Rosario (linea Sunchales).
El tramado ferroviario, conjuntamente con la expamión de la fron-

Pero 1~ donaci~nes no sólo s~_atuvie~o_n a la concesión de pequeñas 1;&gt;ropiedades, smo que tambien se hicieron extensivas a grandes
~rciones de terreno. Beneficiarios de las mismas fueron algunos partic~ares Y, f~n~amentalmente, grupos militares y las grandes compafiias ferrovianas.

�MAPA/

MAPA2

RED FERROVIARIA EN 1870

RED FERROVIARIA EN 1900

•Jujuy
• Salta

Tucumán

•

•Santg. del Estero
eCatamarca

•Rioja
S.

1/

ristóbal
f / Caseros Ce"bo
1
Solrd
(

•San Juan

Córdoba

•
Oncativo

S Fe
Paraná

Concordia
/

VJ~y

Meodoza •

• San Luis

Gualeguay

Cbivilcoy

Neuquen

Océano
Pacífico

Océano
Atlántico

�Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe 45
44

Siglo XJX. Cuadernos

La ley de premios a los militares de la campafia Par~guay de 1~6_5
tenía el propósito de convertir en propietario~ a los cnollos_participantes de la campaña, a los que se asignaba tierras en relación a su
grado militarª.
Ese conflicto bélico benefició a la provincia de Santa Fe por su
carácter de abastecedora de las tropas nacionales Y por la cercanía
de los centros de producción, beneficio que se hizo extensivo a q~ienes participaron como expedicionarios (existen numerosos expedientes solicitando la donación de tierras fiscales con estos argumentos).
Las propiedades ubicadas entre el cantón de Melincu~ Yla Guardia de la Esquina se convirtieron, rápidamente, en un mstrumento
de especulación, y los acaparadores de tierras sustituye~on a los guerreros del Paraguay, quienes vendieron, jugaron o despilfarraron sus
lotes, sin asentarse en ellos.

En 1866 la mayoría de estas tierras figuraba en manos de grandes
propietariC:s como los Alvear, Hutchinson, la Compañía Belga, Carlos Casado y Orr.
A la ley del 65 sucedieron otras disJ&gt;&lt;!siciont:5 q1;1e, si bien ~ran l!mitadas, permitieron a los militares elegir la ubi~e1ón _de las berras .
Sin embargo, ninguna de ellas cumplió el propósito asignado. La !ey
del 16 de octubre de 1889 derogó definitivamente las leyes d~ premios
1
y recompensas por servicios militares y las simples donac1ones º.
Tanto a nivel nacional como provincial, las empresas ferroviarias
fueron las grandes beneficiarias de la política gubernamental de
donaciones.
La primera en recibir estas concesiones fue el Ferrocarril C~ntral
Argentino. De acuerdo con el contra~o celebrado entre el pres!dente
Bartolomé Mitre y Guillermo Wheelrigbt, en 1863, se establecia, entre otras condiciones,
.. .la cesión de una legua de terreno a cada lado del camino en _toda su
extensión comenzando a distancia de cuatro leguas de las estaciones de
Rosario y' Córdoba, y a una legua de cada una de las Villas ~ Jeró!Ümo y La Nueva, constituyendo una lonja al costado de s~s vias, d~ diez
kms. trescientos noventa y dos metros de ancho y tresCie~tos tremta Y
tres kms. de longitud, que en total integraban uns superficie de 346 727
hectáreas... 11 •

Estrechamente vinculada a la empresa ferroviaria surgirá rápidamente
la Compañía de Tierras del Central Argentino, a la cual la primera
hará entrega de los terrenos concedidos12 , transferidos luego a la sociedad Argentine Land and Investment, Co. Ltd. (1888).
Un proceso similar se vivió con motivo de la construcción del Ferrocarril Oeste Santafesino. La sociedad a cuyo cargo quedaban las
obras del ferrocarril recibió por ley de creación de 1881 todos los terrenos necesarios para caminos, estaciones, muelles y depósitos13 • Y
además:
. ..el gobierno de la provincia concede al empresario 150 leguas de tierras fiscales, que serían escrituradas como sigue: 50 una vez concluída
la Colonia Candelaria, 50 al llegar a la Colonia Iriondo y 50 cuando se
termine la tercera sección hasta Melincué: la ubicación de dichas tierras
será señalada de acuerdo entre el gobierno y el empresario. Esta concesión tiene por condición el fundarse en ella o en otro punto del territorio
de la provincia, una o más colonias de 150 familias extranjeras, compuestas cada una por lo menos de tres personas, entendiéndose que el
número de 150 no será menos aunque no se haga más de la primera
sección.. .14 •

Otro mecanismo de enajenación de la tierra pública se daba a través
de la venta. Este proceso comprendía desde grandes extensiones de
tierra hasta pequeñas fracciones destinadas a su colonización. Sin embargo, la venta de tierras fiscales en el período comprendido entre
1869 y 1881, registradas oficialmente, es de escaso monto (cuadro 1).
El hecho de que esta vía no sea la más potenciada por el Estado
derivaba de la circunstancia de que gran parte de la tierra pública ya
estaba comprometida por medio de la hipoteca o la donación16• Asimismo, en momentos en que los precios podían resultar fuertemente
desfavorables, el Estado se retraía del mercado intentando preservar
su valor 17 •
Por último, una forma específica de apropiación de ra tierra pública era la hipoteca: el bien aparece como contrapartida de los empréstitos que la provincia toma de la banca privada nacional y extranjera y de los empresarios individuales. En este rubro se anotan
las deudas contraídas con Mariano Cabal y un conjunto de comerciantes y financistas, tales como Juan y Salvador Rusiñol, Carlos
Grognet, Mardoqueo Navarro, Esteban Balestrino, entre otros18, que
financiaron la campaña militar del Chaco a fines de la década de los
60.

�46 Siglo XIX. Cuadernos

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe 47

CUADROJ

VENTA DE TIERRAS FISCALF.S (EN PESOS FUERTES)

año
1869
1870
1871
1872
1873
1874
1875
1876
1877
1878
1879
1880
1881

presupuesto

50 000
50 000

recaudación
17 772
75 494.51
2 055.23
5 530
31 835
47 033.08
3 231
109.68
6 225.30
9 895.90

20000

Fuente: Libro explicativo del diario de balance, Archivo de Contaduría, tomo 47 a 175; Presupuestos 1869-1881; Balance y Estados Generales de los
Libros de la Contabilidad General sobre los ejercicios de los años 1869 a
1881 IS_

Similar procedimiento y consecuencias tienen los empréstitos suscriptos en Londres con la casa Murrieta y Cía. y con el Banco de Londres. Al respecto, el origen de la Santa Fe Land Company es resultado de la deuda contraída por el gobierno de la provincia en 1872 con
la casa Murrieta. El empréstito concertado está destinado en parte
a la creación de un banco oficial y su incumplimiento conduce a la
entrega de 505 leguas de tierra por una suma de casi 800 000 pesos
fuertes para saldar la deuda 19 • Este episodio no carece de ribetes litigantes, que obligan a Santa Fe a acudir a los estrados ju~ciales para defenderse por causas privadas, pero también por conflictos creados con otras provincias -en este caso Santiago del Estero- dado
el carácter limitado de las tierras en cuestión20 •
Los tres procedimientos utilizados potencian los fenómenos de
apropiación privada de la tierra ampliando las posibilidades de la oferta en el mercado. Jonás Larguía calcula que en 1872, de un total de
17 762 000 hectáreas, restan en manos del Estado 8 095 000, lo cual

representa casi un 46% 21 • Este panorama, quince ai\os más tarde se
ha modificado totalmente: el mapa catastral de 1887 sólo registra
3~ 000 ~~táreas, aproximadamente, ~estinadas como reservas a premios militares, a las que se suman poSlblemente algunas islas. El resto de la superficie ha sido transferida a propietarios privados22•

IV. COMPOSICION DE LA DEMANDA
La operación de transferencia en toda la etapa no es homogénea. Por
el contrario, es a partir de la década de los 80 cuando el dinamismo del
mercado de tierras se incrementa con un paralelo crecimiento de otros
indicadores del desarrollo: población, colonización, producción y tendido ferroviario.
Los actores que se detectan en el negocio inmobiliario, ligados o
no a proyectos de colonización, provienen de distintos estratos sociales, de diferentes orígenes nacionales, con disímil gravitación en la
esfera pública y también con desiguales estrategias elegidas para asegurar ateptables niveles de rentabilidad.
Junto a apellidos que se remontan al período colonial (lturraspe,
Iriondo, Echagüe, Aldao, Monasterio), aparecen otros más int.eresados en avanzar en sus niveles de acumulación a partir de una vinculación estrecha con el Estado, operando como proveedores, abastecedores, intermediarios, y financiando sus proyectos (Cabal, Rusiñol,
Lejarza, Prats, Chávarri, Correa).
En las décadas de los 50, 60 y 70 se incorporan nuevos inversionistas. Por un lado, los colonos atraídos por las condiciones favorables
que presenta la provincia como lugar de asentamiento. Estos colonos, generalmente extranjeros, se aproximan a la adquisición de tierras directamente o a través de la intermediación de empresarios individuales (Casado, Romang, Foster) o bien de compaftías de colonización (Beck y Herzog, Thomson, Bonar y Cía., Eduardo Calvari y
Cía.).
En distintos momentos de las décadas del 60 y del 70 se asiste a
la aparición de bonaerenses interesados en la actividad inmobiliaria
con dos objetivos: participar en empresas colonizadoras (Roca, de Irigoyen, Saguier, Quintana, Egusquiza) o, estimulados por los relativamente bajos valores de la tierra en relación con Buenos Aires, instalar estancias destinadas al ganado lanar. Pero además de estos usos
productivos no debe descartarse -en ese momento- un tercer obje-

�48 Siglo XIX. Cuadernos

tivo: el acaparamiento de grandes bloques con fines especulativos (Diego de Alvear)23•
A todos ellos se suman, ya en la dinámica década de 1880, las empresas y compaftías inmobiliarias que acrecientan su papel en el mercado. No pocas de ellas, como se verá en seguida, tienen sede en el
exterior y disponen de administraciones locales, principalmente en Rosario. Allí figuran la Compafiía Anónima Argentina de Colonización
y Tierras; la Colonización Stroeder, que opera en Santa Fe y Córdoba; y las vinculadas a los negocios ferroviarios -por vía directa o
indirecta- como la Compañía de Tierras del Gran Sud de Santa Fe
y Córdoba (con casa central en Londres, cuyo negocio se extiende a
ambas provincias) y la ya conocida Argentine Land and Investment
Company, cuya casa matriz es londinense y con representantes en Buenos Aires y Rosario24 •
En esos mismos años. la definitiva incorporación de las tierras de
la frontera sur y la expansión ferroviaria -vinculando áreas que previamente se habían caracterizado por su aislamiento- estimulan nuevos tipos de inversiones de terratenientes bonaerenses y de origen
sajón.
Papel protagónico en este proceso t~vo Eduardo Casey. Est_e t~rrateniente se insertó en el mercado de tierras del sur de la provmcta
con el claro propósito de adquirir grandes extensiones que, por una
parte, destinaba para su propia explotación (incorporando algunas
de las mejoras de moda en la época) y, por otra, vendía a un sector
que había alcanzado un grado de acumulación importante (unos ya
eran estancieros y otros sólo sheep-farmers), en su mayoría ingleses
e irlandeses: Murpby, Gaban, Garrabam, Hutchinson, Daly, Newbery, Mooney, Kavanagh, Hearse. Estas transacciones co':Ilprendían
también a un sector con mínima capacidad de compra de tierras para
la cría del lanar, carencia que quedaba compensada por su número25•
Un agente que indirectamente se involucró en el negocio inmobiliario, y cuya influencia se tornó significativa en las coyunturas ~ás
críticas, estaba constituído por el sistema bancario. Tanto las entl~ades extranjeras (Banco de Londres), las locales (Banco del Rosano,
Banco Comercial de Santa Fe) con capitales privados, como las mixtas (Banco de Crédito Territorial y Agrícola de Santa Fe) participaban de un sistema de créditos sobre la base de garantías hipotecarias
de fincas, terrenos y estancias ubicadas en la provincia. Esto creó una
nueva vía de transferencia de propiedades en las situaciones de deu-

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe

49

das impagas. En su mayoría, la operatoria de los créditos hipotecarios no se orientaba hacia la compra de nuevas parcelas, sino a dar
respuesta a las demandas cíclicas del proceso productivo.
V. VALORIZACION, SUBDIVISION Y CAMBIOS
PRODUCTIVOS
A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, el precio de la tierra
estuvo vinculado a un conjunto de factores: el volumen de la oferta,
las características y dinámica de la puesta en producción, el ritmo de
la demanda, y la cercanía o proximidad a las vías de comunicación
y accesibilidad a los puertos de exportación. A ello se agregaban, en
circunstancias críticas, maniobras especulativas que generaban oscilaciones coyunturales en los precios.
Contrariamente a lo sucedido en otras zonas de la región pampeana, Santa Fe manifestó una dinámica particular con respecto a la disponibilidad de la oferta. Tanto los gobiernos provinciales como los
propios terratenientes, durante el prolongado lapso que transcurre entre la década del 50 hasta entrados los 80, eran proclives a volcar la
tierra al mercado. En el caso específico de los últimos, vieron en las
políticas de subdivisión del suelo y de colonización formas alternativas de ganancia. de valorización de las tierras no cedidas y un potencial acrecentamiento de su renta26•
En los finales de la década del 80 y en los diez años siguientes se
producen cambios en las perspectivas y en las políticas de apropiación de la tierra. Los sectores terratenientes, deseosos de garantizar
un nivel de recuperación de la renta agraria afectada por los desajustes de la crisis, comienzan a evidenciar una creciente reticencia en subdividir para vender. En esa instancia, el modelo colonizador va a ser
paulatinamente desplazado por una nueva propuesta de desarrollo capitalista en la que el sistema de arrendamiento se convierte en la forma dominante de relación con la tierra.
Al analizar la evolución de los precios de la tierra en toda esta etapa se observan dos fenómenos: por una parte, un proceso de valorización que, primero en forma paulatina (entre 1850 y 1880), se acelera en los últimos veinte años del siglo. Por otra, su evolución difiere
de la observada en las provincias limítrofes, lo que produce la emergencia de una gradiente: las tierras más caras se ubican en Buenos
Aires, los precios intermedios corresponden a Santa Fe y los que aún
perduran con mayor baratura se dan en Córdoba27 •

�50

Siglo XIX. Cuadernos

Dentro de la provincia de Santa Fe se observan igualmente precios
diferenciales que van acompañando el proceso de valorización. Este
fenómeno es analizado con claridad por algunos funcionarios, como
es el caso del Inspector de Colonias Jonás Larguía, quien en 1872 describe la situación en los siguientes términos:
.. .La propiedad territorial en esta provincia presenta un ejemplo desconocido en los demás pueblos de Sudamérica, qus sólo puede explicarse
por el rápido aumento de su población agrícola, la fertilidad de su tierra, su riqueza pecuaria y de su comercio con otras naciones. .
Muchas tierras situadas al oeste que en el año 1858 no valían más de
500 pesos fuertes por legua cuadrada, se han vendido ya colonizadas en
los últimos cuatro años al precio de 12, 16, 20 y 24 000 pesos fuertes
la legua ·cuadrada.
La cantidad de 250 leguas de tierras fiscales que fueron vendidas en 1867
por el gobierno en la región del norte, entonces desierta y fuera de fronteras al precio de 300 pesos la legua cuadrada, en el año corriente se han
vendido a 4 000 pesos la legua cuadrada al Banco de Londres y Río de
la Plata las que están situadas a 104 Kms. de la capital. El mismo banco
compró en noviembre de 1871, 5 leguas de tierra en el oeste de esta ciudad al precio de 16 000 pesos la legua cuadrada y cinco meses más tarde, ha vendido la misma tierra en la cantidad de 36 000 la legua cuadrada. Las tierras remotas no se cotizan en esta plaza a menos de 1 000 pesos la legua cuadrada.
En el departamento del Rosario (sud de la provincia) se han vendido para el mismo objeto de colonizar, muchas tierras que costaron hace cinco
años 2 000 pesos la legua, al precio de 40, 45 y 48 000 pesos fuertes la
legua .. . 28
Las opiniones de Larguía atribuían el origen del incremento de los
valores al impacto del poblamiento y de la puesta en marcha del proceso productivo en aquellas regiones que integraban el territorio agrícola, situación que las diferencia de las zonas donde estos factores
muestran aún escaso desarrollo (como las de los departamentos del
norte). Además, la distancia observada entre el valor de las tierras
de las colonias del oeste y las del departamento Rosario indica el peso que la mayor proximidad a la zona fluvial -y consecuentemente,
al puerto- tenia sobre tales valores.
Este proceso de valorización diferenciado se convierte en un argumento más para estimular el tendido de una red ferroviaria la que,
a su vez, favorece el corrimiento de la frontera agrícola. EL riel provocaba una rearticulación diferencial de las áreas claves, incentivando el alza de los precios no sólo en los centros paralelos sino también
en aquellas poblaciones del interior de la provincia que, como núcleos

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe

51

de carga y redistribución, respondían a las demandas de las estancias
y colonias que las rodeaban,
En el interior de este fenómeno generalizado de encarecimiento,
el trazado ferroviario no anuló las diferencias regionales. Por el contrario, en algunos casos se acentuaron. Un indicador referencial de
este proceso puede ser la contribución directa, que fijaba máximos
determinados en distintas áreas de la provincia a partir del 4%o anual
sobre el valor calculado de los terrenos. Gabriel Carrasco, en 1882,
aportó información cuantitativa sobre el conjunto provincial29•
Para esa fecha, en el departamento Rosario, la contribución alcanzaba a mil pesos fuertes la legua en los terrenos comprendidos entre el río Paraná, el arroyo del Medio, río Carcarañá y estancia La
Cautiva, donde existían propiedades de Nicasio Oroño, Marcos Paz
y Dionisio Aldao. En cambio, las tasas se incrementaron respecto a
las propiedades limitadas por esos puntos, el limite provincial con Buenos Aires, el río Carcarañá y desde su confluencia con el arroyo de
las Mojarras, en una línea al sud, hasta la propiedad de Tqmás Armstrong "lindero con los terrenos repartidos a los militares que hicieron la Campaña al Paraguay" y hacia el oeste por el fortín Melincué
hasta el límite provincial. En esta área el cobro oscilaba de 7 000 a
8 000 pesos fuertes la legua. El resto de las propiedades situadas en
el departamento se cotizaba al fisco de 3 000 a 7 000 pesos fuertes
la legua.
En el departamento de San Jerónimo, la valorización pasaba por
la cercanía a las vías férreas y los accesos fluviales: los terrenos al
sud del ferrocarril que limitaban con los ríos Coronda y Carcarañá
pagaban una contribución de 18 000 pesos fuertes; al norte del ferrocarril, con frente a ambos ríos, de 12 a 18 000 pesos fuertes, en tanto
los que lindaban con los bloques territoriales de Armstrong, Ramírez y Vemet contribuían con 9 000 a 14 000 pesos fuertes. El resto de
las extensiones se valuaban en tasas que iban de 4 000 a 10 000 pesos
fuertes.
Las contribuciones territoriales en el departamento La Capital eran
más altas en los campos situados entre los arroyos Cululú y Cululucito, los ríos Salado y Santa Fe, cuatro leguas al oeste del campo de
Domingo Saa Pereyra hasta el limite del campo de Máximo Elias (de
9 000 a 15 000 pesos fuertes la legua), Entre el río Salado al oeste,
Santa Fe, Saladillo, Saladillo Amargo y Laguna Setúbal, pasando por
fortín Almagros, se pagaban valores entre 7 000 y 12 000 pesos fuertes.

�52

Siglo XIX. Cuadernos

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe

Los terrenos de pastoreo, en el departamento San José, entre el
río Santa Fe, Laguna Setúbal, Saladillo Dulce, Colastiné, San Javier
y el norte de Colonia California, tenían tasas de 6 000 a 10 000 pesos
fuertes.
A estos valores diferenciales según la locali1.ación de las tierras debe añadirse los similares incrementos en las concesiones para chacras,
consistentes en veinte cuadras cuadradas, cuyos precios aumentaban
a medida que se acercaban a los naturales centros de consumo, como
era el caso de los próximos a Rosario, donde se ubicaban las parcelas
más caras (de 100 a 150 pesos fuertes, en 1882).

Las observaciones de Carrasco en 1882 se replantean en años posteriores ante el proceso de valorización que experimenta la tierra destinada tanto a pastoreo como a cultivos agrícolas. En 1887, el Censo
Provincial registra valores extremos para cada una de las finalidades
productivas en las tres áreas de influencia de los sistemas ferroviarios
seleccionados. Otro tanto queda expresado en las anotaciones que A.
R. Femández realizó en 189630•

CUADR02

PRECIOS MlNIMOS Y MAXIMOS POR HECTAREA
PARA AGRICULTURA Y GANADERIA (EN SM/N)
área ferroviaria

1887
1896
agricultura ganadería agricultura ganadería

Central Argentino

14-80

12-40

40-89

28-80

Oeste Santafesino

20-100

12-35

11-74

20-120

Prov. de Sta. Fe

15-80

14-30

16-119

8-60

Fuente: Elaboración propia a partir del Censo Provincial de Santa Fe, 1887,
y A. R. Fernández, op. cit.

En general, las tres zonas consideradas presentan un incremento
significativo en los precios para los dos usos o para alguno de ellos.
Por otra parte -y esto parecería ser más notable en el relevamiento

53

censal de 1887-, se estaría en presencia de un fenómeno de conformación de valores medios que -en alguna medida- tienden a homogeneizar la tres áreas. A su vez, los datos de 1887 señalan un relativo predominio de los precios para agricultura sobre los de pastoreo, situación que tiende a neutralizarse en el otro corte considerado,
excepto en el Provincia de Santa Fe, cuyo valor mínimo es un 43%
menor que en 1887.
La amplitud registrada en el interior de cada zona y para cada actividad derivaba evidentemente de factores que hacían a la calidad
y localización de los terrenos y al tipo y cantidad de mejoras incorporadas. En este sentido, podría conjeturarse que la persistencia (en 1896)
de precios mínimos muy bajos en las tierras para la agricultura del
Oeste Santafesino y del Provincia de Santa Fe estarían originados en
un movimiento expansivo que tiende a incluir tierras nuevas, carentes de mejoras. Por el contrario, el alza de los precios mínimos para
las tierras de panllevar del Central Argentino en ese mismo año estarían expresando un proceso de valorización derivado de otros factores que actúan sobre una superficie ya existente. Entre estos factores
no debe desestimarse el hecho de que la fijación del precio de los terrenos es atribución directa de la Compañía de Tierras, la que en 1870
determinó una libra esterlina por acre (2.5 libras por hectárea).
Este innegable proceso de valorización conduce a reflexionar acerca
del papel que jugó -como estímulo, como condicionante o como
bloqueo- en el paralelo fenómeno de subdivisión, tanto en las tierras de las empresas como en aquéllas de dominio de otros particulares, ubicadas en las zonas aledañas al trazado de las vías férreas.
La Compañía de Tierras del Central Argentino manifiesta, nuevamente, un accionar diferencial, especialmente en los primeros años.
Desde el comienzo, la finalidad explícita del Directorio está dada por
asegurar una rápida rentabilidad y preservar el riesgo empresarial. En
los momentos iniciales, la política de ventas se dirige emtonces a captar clientes en condiciones de garantizar la adquisición de grandes extensiones y con pago inmediato, lo cual limitaba el compromiso contraído con el gobierno nacional de colonizar el área circundante a las
vías férreas.
El esfuerzo de William Perkins para llevar adelante un proyecto
colonil.ador de envergadura enfrentaba los condicionamientos que le
imponía el Directorio y, paralelamente, las dificultades inherentes a
la puesta en marcha del proceso productivo, que reduce la capacidad

�54

Siglo XIX. Cuadernos

de los colonos para saldar deudas contraídas con la empresa. Ello trajo
aparejado una retracción de los colonos en la compra, una orientación hacia el arrendamiento como fórmula alternativa y, concomitantemente, la aparición de grandes estancias como las de Thomas
Brassey, Paul Krell, C. Derbyshire, F. Parish y otros. En 1878, del
fondo territorial perteneciente a la CALCO en Santa Fe, el 72% había sido entregado a la explotación de los particulares. Sólo el 22%
de ese total era controlado por propietarios31 • Esta situación fue negativamente percibida tanto por el gobierno nacional como por la opinión pública. Tal como lo expresaba El Independiente en agosto de
1878,
La prensa nacional y extrangera se manifestó asombrada de la monstruosidad de las concesiones; pero ante este asombro el Gobierno declaraba la necesidad de construir el primer camino de fierro al Interior a
trueque de cualesquiera sacrificios, agregando que la donación de territorios vastisimos al costado de la linea representaba la promesa de una
población laboriosa que la Empresa tenía el deber de derramar a uno
y otro lado de la vía, interesando el progreso moral y material de dos
provincias importantes y estimulando el desarrollo industrial del Interior.
Muchos años hemos vivido alimentando esta esperanza, hasta que el Gobierno escuchando las reclamaciones frecuentes de la opiníón, manifiesta a la Empresa concesionaria que es llegado el momento de realizarla32•

En realidad, desde 1876, la empresa había replanteado sus estrategias en procura de dinamirar las ventas, a partir del mantenimiento
del precio inicial y la duplicación del canon de arriendo. Esta situación, sumada a la presión proveniente de la propia sociedad santafesina y a la paulatina recuperación de la capacidad financiera de los
colonos en función de una serie de buenas cosechas, dio como resultado un aumento de las transacciones entre fines de la década del 70
y los primeros años del 80. Estos cambios se reflejaron claramente
entre 1878 y 1887, ciclo en el cual el 75% del fondo territorial fue
transferido a manos privadas y sólo el 9% permaneció bajo
arriendo33 •
La crisis del año 90 reformuló el nivel de precios, que entre 1892
y 1900 se elevó a 5.9 libras por hectárea, restando en esta última fecha 6 000 hectáreas en poder de la compañía.
En la visión de algunos observadores, este ferrocarril no sólo ha
operado como un verdadero estímulo para el proceso de colonización
en las estaciones de su propio trayecto, sino que a su paso ha producido un efecto multiplicador. En 1882, al referise Zeballos a este panorama, afirmaba:

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe

55

Su ejemplo edificante ha producido numerosas colonias adyacentes, de
suerte que ellas son el centro de colonización ~el depart~mento de Ro~ario donde se encuentra la famosa Candelana y las prosperas colomas
Avila, Jesús María, San Jerónimo, lriondo, San Urbano y Teodelina,
con un área de 120 000 cuadras delineadas, 65 000 cuadras cuadradas
bajo plantación y 15 000 habitantes34 •
En 1886 el Prontuario de Fernández atribuyó, con la información
que logró reunir, un total de 291 505_hectáreas correspondientes a ~?s
datos proporcionados por 27 coloruas, sobre las 39 enumeradas .
La expansión de la agricultura y el fo~ento. de la radicación de
colonos, objetivo no prioritario para el Duec~on~ _del FCCA que ~o
alentaba demasiadas expectativas en la coloruzacion, son en cambio
evidentes en el caso del Ferrocarril Oeste Santafesino. En primer lugar, su propio creador -Carlos Casado-. había ingresado previamente al negocio colonizador con la fundación, en 1870, de la Colonia Candelaria, que desplazó la presencia ganade~a ?e anti~as estancias en manos de propietarios ingleses. Esta practica previa, más
la respetable concesión de casi 400 000 hectáreas ot~rgadas por el !ºbierno provincial, facilitó la proliferación de estaciones y pequen~s
colonias que fueron cubriendo el área de influencia del ferrocarnl.
Siguiendo su ritmo, inversores del propio ferrocarril, así com? terratenientes o comerciantes (Chabas, de Larrechea, Arteaga, Perez,
Godeken, Bigand y el propio Julián de Bustinza -~enuente a veces
a ceder terrenos de su propiedad para el paso del nel-) generaron
la dinámica colonizadora que se imprime en la región. Cuando, terminado el siglo, Fernández hace el inventario de la ~rovincia de_ Santa Fe para certificar sus adelantos, el Oeste Santafesmo parece.ciertamente el responsable de la formación de casi cincuenta ~olomas que
usufructúan su servicio, y que abarcaban una zona de mas de 300 000
hectáreas colonizadas36 •
Una situación que se aleja en buena medida de las anteriores está
representada por el área que recorren lo~ ramales oeste y nor_oeste del
Ferrocarril Provincia de Santa Fe. Particularmente en el pnmero,_ el
área ya se ha ido consolidando como asiento de m.1~erosas colomas
fruto de la política tendiente a un desarroll? agrai:io fund_a_do en la
pequeña y mediana propiedaq. En ~e sentido, la mstalac_ion ferroviaria profundiza tal proceso, expandiendo las áreas coloru2!idas hacia más allá de los límites provinciales con Córdoba Y ~acia el noroeste, incorporando las tierras que en 1895 estaban ubicadas en el
departamento San Cristóbal.

�56

'
J

Siglo XIX. Cuadernos

Mientras el Ferrocarril Oeste Santafesino parte de una superficie
explotable de alrededor del 29% de la que incorporará en 1896, el
área del Ferrocarril Provincia de Santa Fe ya tenía en explotación,
antes de 1885, momento en que se libra al servicio sus primeros 100
kilómetros hacia el oeste, el 56% (339 893 hectáreas) de la superficie
aproximada que cubrirá en la última fecha (598 668 hectáreas).

CUADROJ

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe 57

Si bien el proceso de subdivisión permite a una cantidad de productores acceder a la propiedad de su unidad de explotación, el fenómeno no implicó necesariamente el predominio de propietarios sino,
por el contrario, una acentuada presencia en algunas áreas de o'tras
formas de tenencia, como el arrendamiento y la mediería. En 1895,
y como puede observarse en el cuadro 4, los departamentos vinculados al Provincia de Santa Fe convalidaron la vigencia del modelo de
desarrollo capitalista basado en la pequeña y mediana propiedad. En
cambio, los ubicados en el área de influencia del FCCA o el Oeste
Santafesino denotan una proporción significativa de tenentes.

EXPANSION DE LAS AREAS COLONIZADAS

ferrocarriles

previo al
ferrocarril

posterior a la
apertura

colonias Sup. cultiv.

colonias Sup. cultiv.

en Has.
total
FCCA
(1870)

43

1

439 592
10 800

CUADR04

S/D

RELACION PROPIETARIOS/fENENCIA EN ALGUNOS
DEPARTAMENTOS DE SANTA FE (1895)

en Has.
85

35

747 581
280 705

11
3

FCOS
(1883)

13

88 899

30

208 101

4

FCPSF
(1885)

29

339 893

20

258 775

4

Fuentes: Elaboración propia a partir de A. R. Fernández, op. cit.

departamentos
Las Colonias 1
Castellanos 1
San Cristóbal1
Belgrano2
Iriondo2
San Martín2
Caseros3

propietarios

arrendatarios

medianeros

70
61
80

16

20

14
19
13
19
13
12
12

22
42
52
41

57

59
45
36
47

1. Area de influencia Ferrocarril Provincia de Santa Fe
2. Area de influencia Ferrocarril Central Argentino
3. Area de Influencia Ferrocarril Oeste Santafesino
Fuente: Anuario de la Dirección General de Estadística de la Provincia de
Santa Fe. Año 1912, Santa Fe, 1913.

La información del cuadro 3 expresa la desigual influencia que la
aparición del ferrocarril tuvo en cada una de las zonas examinadas.
Indudablemente, su impacto en ocasiones precedió al desarrollo productivo y el poblamiento. En este sentido, el FCCA parece ser el promotor del conjunto de colonias que acompañan su trayecto. En otras,
no hace más que acelerar un proceso que tiene ya en cierta tradición,
como lo ejemplifica el FCPSF. Finalmente, la experiencia del Ferrocarril Oeste Santafesino, significa una variante con respecto a los precedentes: si bien es cierto que entre 1872 y 1883 hubo un incipiente
proceso de colonización, sufriría un impacto multiplicador a partir
de la apertura de los primeros tramos y sus posteriores prolongaciones.

Al compás de estos cambios, se producen también alteraciones en
la orientación productiva. Observadores contemporáneos registraron
un sistemático reemplazo de campos dedicados a la ganadería por terrenos destinados a colonias agrícolas. Entre ellos, los funcionarios
del Ferrocarril Oeste Santafesino testimonian esta paulatina transformación, particularmente desde fines de la década de 1880. En la Memoria de 1891, el presidente de su directorio, Eugenio Pérez, afirmaba:

�58

Siglo XIX. Cuadernos

Terrenos antes dedicados a estancias, hoy se han convertido en todo o
en parte, en centros agrícolas.
La 3a. Sección (Ramal a Melincué) que antes era un gravamen para la
Compañía por los escasos productos que daban los 50 Kms. entre Chavás y Melincué, hoy es un elemento de riqueza. Además del establecimiento por los herederos de Armstrong, de la Colonia de San Justo en
la cual está ubicada la Estación Firmat y que al terminar el año ha producido grandes cantidades de trigo, se ha cosechado también en bastante cantidad, en las propiedades de los señores Van Zuylen, Bombal, Barrere, Torres, Defois y otros que han dedicado grandes estenciones al
cultivo de cereales con un brillante éxito.
En la 2a. Sección (Juárez Celman) además de las mayores estenciones
(sic) cultivadas en los terrenos de Arequito y Colonia General Roca (Estación Palacios) se ha sembrado por primera vez los terrenos antes estancias de Cabral, Castellanos y otros. Es decir, que bajo la influencia
protectora del ferrocarril la Estanda desaparece para dar lugar a la colonia y a la chacra [ toda la comarca de ganadería se convierte rápidamente en agricola3 •
Los empresarios ferroviarios eran altamente sensibles a estas modificaciones, en la medida en que influían directamente sobre la carga
potencial transportable y, por ende, sobre los beneficios.

La información procedente de fuentes estrictamente cuantitativas
tiende a corroborar los juicios personales de estos funcionarios.
El reordenamiento jurisdiccional efectuado entre 1887 (fecha del
Censo Provincial) y 1895 (Segundo Censo Nacional), que aumentó
el número de departamentos, dificulta una comparación de las variables analizadas dado la existencia de parámetros territoriales diferentes. No obstante puede mostrarse no sólo el incremento de la superficie cultivada en el total provincial, que pasa de un 60Jo a un 130/o en
los ocho años transcurridos, sino también el significativo aumento
que experimentan las áreas de influencia de los subsistemas ferroviarios elegidos. En 1887, el departamento Las Colonias-del subsistema Provincia de Santa Fe- tenía una extensión territorial de 2 970 100
hectáreas, alcanzando su superficie cultivada a sólo 223 713 hectáreas, o sea, el 7.50Jo del total. En 1985, el mismo departamento ha
perdido las tres cuartas partes de su anterior extensión, pero la cantidad de hectáreas cultivadas continúa en magnitudes similares (228 119
hectáreas), lo que en ese momento representa un 340Jo. Parte de la
extensión perdida por Las Colonias configura en este último corte censal el territorio de un nuevo departamento, Castellanos, cuya superficie cultivada alcanza a 248 799 hectáreas, sobre una extensión de
711 700 (350/o).

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe

59

Mucho más notable es el proceso de crecimiento de la superficie
cultivada en el área del subsistema del FCCA. lriondo absorbía, en
1887, una extensión de 558 700 hectáreas, de las cuales estaban bajo
cultivo 123 863 hectáreas (220/o), en tanto que en 1895, desdoblada
la antigua superficie prácticamente en dos departamentos (Iriondo,
271 100 hectáreas; y Belgrano, 273 400) la superficie cultivada en ambos se elevaba a 358 693 hectáreas, que representaba el 660Jo del
total38•
Al comparar agricultura y ganadería se ratifica la tendencia, fundamentalmente en el departamento Las Colonias. Mientras en 1887
el departamento tenía 408 142 unidades ganaderas, en 1895 habían
descendido a 202 871. Incluso si se swnan las correspondientes en este último afio al departamento Castellanos, (159 006 hectáreas) se advierte una reducción del 11 O/o de sus unidades. Esta disminución obedecía, en parte, al hecho de que las l 586 700 hectáreas que caen fuera de los departamentos antedichos eran las que más absorbían la actividad ganadera (departamento San Cristóbal).
Esta circunstancia, sumada al crecimiento del área sembrada en
un 1130/o (sin tener en cuenta las hectáreas de cultivo que hubieran
pasado a San Cristóbal), incidía a su vez en la modificación de la relación unidades ganaderas/ hectáreas39•
Aunque la realidad que presentaba el departamento Iriondo difiere de la anterior, por cuanto el número de unidades ganaderas se acrecentó en el período intercensal al sumarlas con las de Belgrano (pasa
de 160 190 a 253 205), este incremento se neutralizó por el aumento
registrado en la superficie cultivada, que alcanzaba el l 890Jo entre ambos cortes.
Por otra parte, la expansión agrícola (expresada en los tres cereales exportables, cuya explotación cubría la mayor cantidad de hectáreas en la provincia) en 1887 concentró en los departamentos Iriondo
y Las Colonias una representación de envergadura: la superficie triguera alcanzó al 640Jo del total provincial; el lino participó con un
63 OJo, siendo bastante menor los valores relativos asumidos por el maíz
(140/o). Esta proporción se mantiene en 1895 con respecto al trigo
(650/o). Asimismo, se observan algunas modificaciones en relación a
los otros dos cereales: aunque las hectáreas destinadas al lino conservan una representación significativa (530/o) denotan un proceso de reducción, en tanto la superficie del maíz se duplica (28%). Era el área
de influencia del Oeste Santafesino, de la que se ha tomado la referencia del departamento Caseros, la que concentraba la mayor su-

�60

Siglo XIX. Cuadernos

perficie destinada a este último cereal.
El crecimiento observado de los indicadores explica el hecho de que
Santa Fe se constituyera antes de los primeros años del siglo XX en
la provincia de primer rango como productora de cereales -fundamentalmente el trigo- en el país40•

VI. COMENTARIO FINAL
Lo examinado en las páginas anteriores nos permite destacar algunos
aspectos centrales de la vinculación entre desarrollo ferroviario y la
conformación y dinámica del mercado de tierras en la provincia argentina de Santa Fe en el período abordado.
Las decisiones políticas del estado provincial y de la clase dominante de ocupar progresivamente la frontera, estimular programas de
colonización agraria e impulsar el desarrollo ferroviario fueron tres
ejes fundamentales en el proceso de transferencia de la tierra pública
a manos privadas, así como en el de su paulatina mercantilización.
La constitución de una oferta territorial creciente, los incentivos
planteados a la demanda y el tendido ferroviario influyeron sobre los
fenómenos de valorización, subdivisión y especialización productiva.
La experiencia de la colonización agrícola llevada adelante en la provincia, si bien innovadora, quedó durante tres décadas fuertemente
condicionada en su potencialidad de crecimiento en virtud de las dificultades de colocación de los excedentes en el mercado. La presencia
del ferrocarril ratificó la significación de la agricultura cerealera como bien primario exportable, pero fue sólo uno de los factores de
los cambios generados en las décadas del 80 y del 90.
Concomitantemente al avance del riel, los empresarios no sólo parcelaron su tierra, sino que también introdujeron la agricultura en sus
antiguas estancias, que comienzan a trabajar en combinación con la
ganadería, con el claro objetivo de aumentar la rentabilidad. El incremento del valor agregado por hectárea no sólo operó en los procesos de valorización de la propiedad rural: al mismo tiempo fue modificando las políticas de subdivisión -bloqueando las experiencias
colonizadoras- y abriendo el camino al surgimiento y consolidación
de un nuevo modelo de desarrollo agrario. Este proceso fue alejando
del mercado de tierras a uno de los demandantes más dinámicos, el
colono propietario. El actor emergente, bajo las nuevas condiciones,
ocupa y trabaja la tierra como un simple tenente: el arrendatario rural.

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe

61

NOTAS
1. Estos proyectos han tenido un tratamiento preferencial en la historiografía sobre
el período. Confrontar entre otros: Alvarez, Juan, Historia de Rosario,· Buenos
Aires, 1943; Cucoorese, Horacio, Historia de los ferrocarriles en Argentina, Buenos Aires, Edit. Macchi, 1969; Cortés Conde, Roberto, El Progreso Argentino
1880-1914, Buenos Aires, Edit. Sudamericana, 1979; Di Tella, Torcuato S., Germani, Gino, Graciarena, Jorge y colaboradores, Argentina, Sociedad de Masas,
Buenos Aires, Eudeba, 1966; Di Tella, Torcuaro S. y Halperín Donghi, Tulio,
(comp.): Los fragmentos del poder, Buenos Aires, Edit. Jorge Alvarez, 1969; Ferrer, Aldo, Economía Argentina, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1964;
Gallo, Ezequiel, La Pampa Gringa, Buenos Aires, Edit. Sudamericana, 1984; Gimenez Zapiola, Marcos (comp.): El régimen oligárquico. Materiales para el estudio de la realidad argentina (hasta 1930), Buenos Aires, Amorrortu Edit., 1975;
Marichal, Carlos, Historia de la Deuda Exrerna de América Latina, México, Edit.
Alianza, 1988; Oszlalc, Osear, La fonnaci6n del Estado Argentino, Buenos Aires,
Edit. Belgrano, 1982; Sábato, Hilda, Capitalismo y Ganadería en Buenos Aires:
la fiebre lanar, Buenos Aires, Edit. Sudamericana, 1989; Sábato, Jorge F., La clase dominante en la Argentina Moderna, formación y características, Buenos Aires,
C.I.S.E.A., Grupo Editor Latinoamericano, 1988; Zalduendo, Eduardo, Libras
y rieles, Buenos Aires, El Coloquio, 1975.
2. Referidos al conjunto de medidas que impulsa el gobierno sobre la cuestión de la
frontera se pueden consultar entre otros: Gallo, E., op. cit.; Cragnolino, Silvia,
"Cuestión municipal y participación política de los colonos santafesinos. Esperanza
y San Carlos", en Serie Papeles de Trabajo, No. 5, lnst. de Investigaciones, Universidad Nacional de Rosario, p. 4. Es en la década del 80 cuando se resuelven
los problemas de limites con las provincias vecinas, Mensaje de Gobernadores, en
Historia de las instituciones de la Provincia de Santa Fe, Publicación oficial, tomo
4, 1972. Para corroborar el proceso de expansión colonizadoracf. Bonaudo, Marta y Sonzogni, Elida, "Viejos y nuevos colonos. Su convergencia en un mundo
en transición", en RURAL/A, Revista Argentina de Estudios Agrarios, Buenos
Aires, octubre 1990. En relación a la temática sobre cuestiones monetarias, cf. Albaizeta, Maria Elena, "Estado y finanzas: El Banco Provincial de Santa Fe en la
coyuntura 1874-83", ponencia presentada en las Segundas Jornadas Interescuelas
Departamentos de Historia de las Universidades Nacionales, Rosario, septiembre
de 1989.
3. Entre los inversores adquieren relevancia los nombres de Thomas Armstrong, Mamiel Quintana, Bernardo de Irigoyen, Ataliva Roca, Eduardo Tornsquist, José Iturraspe y Mariano Cabal.
4. Además de los citados en la nota 1 se ocupan del tema Alvarez, Juan, Las guerras
civiles argentinas, Buenos Aires, Eudeba, 1966; Cerutti, Mario, "El gran Norte
Oriental y la Formación del Mercado Nacional en México a finales del Siglo XIX",
en Siglo XIX, Revista de Historia, Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, julio-diciembre de 1987; Cuccorese, Horacio, Historia ... , op. cit.; Marichal, Carlos, Historia de la deuda... , op. cit.; Marichal, Carlos, "Políticas de desarrollo económico y deuda externa en Argentina (1868-18ro)", en Siglo XIX, Revista de Historia, Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, enero-junio
de 1988; Marichal, Carlos, "Los ferrocarriles franceses en Argentina", en Todo
es Historia IX, No. IOS, Buenos Aires, 1976, pp. 38 y 54; Míguez, Eduardo José,
Las tierras de los ingleses en la Argentina 1870-1914, Buenos Aires, Edit. Belgra-

�62

Siglo XIX. Cuadernos

no, 1985; Ortiz, Ricardo M., Historia Ecooómica de la Argentina, Buenos Aires,
Edit. Plus Ultra, 1964; Ortiz, Ricardo M., El ferrocarril en la economía argentina,
Buenos Aires, Edit. Problemas, 1958; Regalsky, Andrés, Las inversiones extranjeras en Argentina, (18(¡()../914), Buenos Aires, Centro Editor de América Latina,
1986; Regalsky Andrés, ''Las inversiones francesas en los ferrocarriles argentinos
(1887-1900)", en Siglo XIX, Revista de Historia, Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, enero-junio de 1988; Rodríguez Ostria, Gustavo, "Mercado
Interior. Liberalismo y Conflictos Regionales: Bolivia 1880-1932", ponencia presentada al Congreso Internacional de Historia Económica de América Latina, Luján, Argentina, junio de 1990; Scalabrini Ortiz, Raúl, Historia de los ferrocarriles
argentinos, Buenos Aires, Plus Ultra, 1974; Scobie, James, Revolución en las pampas. Historia Socia/ del trigo argentino J8(¡()..J910, Buenos Aires, Solar-Hachette,
1968; Winthrop, Wright, Los ferrocarriles ingleses en la Algentina, Buenos Aires,
Emece, 1980.

5. Compilación de Leyes, Decretos y demás disposiciones que sobre tierras públicas
se han dictado en la Provincia de Santa Fe desde 1853 hasta 1866, Imprenta de
J. A. Berheim, Buenos Aires, 1867, pp. 61 y 62.

6. Decretos del I o. de diciembre de 1862 y 22 de diciembre de 1895, en Cárcano, Miguel Angel, Evolución histórica del régimen de la tierra pública, Buenos Aires, Eudeba, 1970, p. 277.
7. Leyes del 3 de septiembre de 1866, 4 de septiembre de 1866, 24 de diciembre de
1866 y 21 de julio de 1866, lbidem, p . 267.
8. Archivo de Gobierno, tomo 37, 2 de julio de 1872.
9. Cárcano, Miguel Angel, op. cit., p. 285

10. Ibidem.
11. Scalabrini Ortiz, Raúl, op. cit.
12. Daró, Delmo, Apuntes históricos de la colonia y pueblos de Armstrong, Edil. Comelgna, Santa Fe, 197~.
13. Registro Oficial, 1880-1883, tomo 11, pp. 138 a 143.
14. Solicitudes de mercedes al Superior Gobierno o denuncias de terrenos en donación. Archivo de Gobierno, tomo 65, 1866-85, folios 250, 252 y 253.
15. El pico que demuestra el afto 1870 estaría relacionado con la expansión de la frontera norte de la provincia, debido a lo cual el gobierno se desprende de grandes
extensiones de tierra como premios militares o en pago de empréstitos adelantados
a tal fin.

16. Mensaje de los gobernadores de la Provincia de Santa Fe, Dr. Simón de lriondo
1872, y de Manuel Zavalla, en Historia de las instituciones... , tomo 4, p. 297 y
tomo 6, p. 167 respectivamente.
17. lbidem, Mensaje del gobernador Servando Bayo de 1877, tomo 5, pp. 51-52.

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe

63

18. Cuentas de la Comisión del Chaco, 1867-68, Archivo Provincial de Santa Fe,
Intermedio.

19. Mensaje del vicegobernador en ejercicio del Ejecutivo Cándido Pujato, 1882, Historia de las instituciones... , tomo 6, p. 127.
20. Presentación a la Suprema Corte por reapertura del juicio que siguió don José Bazán, antecesor de la Compañía Ganadera y Colonizadora del Salado contra la provincia de Santa Fe, 1886, Biblioteca del Banco Central, Archivo Tornquist.

21. Informe del Inspector de la Colonia Jonás Larguía, Archivo de Gobierno, tomo
37, Leg. 16, 1872.
22. Ezequiel Gallo, al confrontar la fuente precedente con el Informe del Departamento
Topográfico de 1879, indicó que éste no incorpora, como el de 1872, las tierras
fronterizas que correspondían a unas 3 000 000 de hectáreas en el norte y cerca
de 1 000 000 en el sur, que pasaron a manos de la provincia entre 1879 y 1882,
derivados con posterioridad al sector privado. En La Pampa y ... , pp. 64-65.
23. Solicitudes de mercedes al Superior Gobierno o denuncia de terrenos de donación,
1866-1885, Archivo de Gobierno, tomo 115, fojas 219, 235, 236 y 249.
24. Fernández, A. R., Prontuario Informativo de la Provincia de Santa Fe, Rosario,
1896, p. 425.
25. Marta Bonaudo, Silvia Cragnolino y Elida Sonzogni, "Poblamiento y desarrollo
económico: tres experiencias de los ochenta", ponencia presentada a la Conferencia sobre el Poblamiento de las Américas, Veracruz, 1992.
26. Bonaudo, Marta y Sonzogni, Elida, "Viejos y Nuevos Colonos ... ".
27. Zeballos, Estanislao S., Descripción Amena de la República Argentina. Tomo IIJ.
A Través de las Cabaflas, Buenos Aires, 1888; Míguez, Eduardo José, Las tierras... ;
Zalduendo, Eduardo, Libros... ; El Ferrocarril, 29 de julio de 1864.
28. Archivo General de Gobierno, 1872, tomo 37, folios 2045, 2046. Ver además Wilcken, Guillermo, Informe sobre el estado actual de las colonias agrícolas de la República Argentina, Buenos Aires, 1873, p. 7.
29. •' ... La mejor manera de apreciar esos valores es copiar aquí los artículos de la Ley
de Contribución Directa, con arreglo a ella, los propietarios deben pagar un 4 por
1 000 anual, sobre al valor calculado de sus terrenos y para calcularlo, la ley ha
dividido la Provincia en varias áreas, cada una de las cuales tienen su máximum
determinado... " Carrasco, Gabriel, Descripción geográfica y estadística de la provincia de Santa Fe, Rosario, 1882, p. 152.

30. Censo Provincial de Santa Fe 1887 y Femández, A. R., op. cit.
31. Esta información figura en los materiales trabajados por Eduardo Zalduendo, op.
cit., p. 299 y Eduardo Míguez, las tierras ck los ingleses... , pp. 123 y 131. Zalduendo, quien elabora los valores correspondientes sólo a la provincia de Santa Fe, determina un 75'1o, en tanto Eduardo Míguez lo eleva, teniendo en cuenta la totalidad de ambas provincias, al 85'1,.

�64

Siglo XIX. Cuadernos

32. El Independiente lo. de agosto de 1878.

Trabajos publicados en Cuadernos

Autor y trabajo

Referencia

33. Cf. Míguez, Eduardo, Las tierras de los ing_leses... , pp. 122 y ss.
34. Zeballos, Estanislao S., La región ... , pp. 117 y 118.

Aguirre Anaya, Industria y tecnología. Motricidad
en los textiles de algodón en el XIX

6, jun/ 93

Barragán, Empresarios del norte e importación de
tecnología a principios del siglo XX

6, jun/93

Blázquez, La expulsión de los españoles en Xalapa y
Veracruz (1827-1828)

4, oct/92

Cerutti, Españoles, gran comercio y brote fabril en el
norte de México (1850-1910)

2, feb/ 92

Contreras Cruz, Ciudad y salud en el porfiriato. La
política urbana y el saneamiento de Puebla (1880-1906)

3, jun/92

Flores Clair, Trabajo, salud y muerte: Real del Monte,
1874

3, jun/92

Gamboa Ojeda, Mercado de fuerza de trabajo e industria
textil. El centro-oriente de México durante el Porfiriato

1, oct/ 91

García Quintanilla, Salud y progreso en Yucatán en el
XIX. Mérida: el sarampión de 1882

3, jun/92

35. Femández, A. R. , op. cit.
36. Ibidem.

37. Memorias del Ferrocarril Oeste Santafesino, 1891. Rosario, 1892, p . 15 (el subrayado es nuestro).

38. Datos extraídos de Bonaudo, Marta y Sonzogni, Elida, " Viejos y Nuevos Colonos ...", p. 13. En relación al área de influencia del subsistema Oeste Santafesino,
la parcialización de su recorrido por los departamentos involucrados dificulta la
ponderación cuantitativa.

39. El cuadro ha sido confeccionado de acuerdo con los criterios utilizados por Roberto Cortés Conde en su estudio particularizado de algunos partidos de la provincia de Buenos Aires. En función de ello se ha adoptado como unidad ganadera
mayor de ganado vacuno estableciéndose la equivalencia de un vacuno = ocho
ovinos, y diez vacunos = ocho caballos. Confrontar Cortés Conde, Roberto, El
progreso... , pp. 108-109.
40. lbidem, p. 64.

González Herrera, La agricultura en el proyecto económico
de Chihuahua durante el porfiriato
5, feb/ 93
León, La banca chihuahuense durante el Porfiriato

2, feb/ 92

Olveda, Las viejas oligarquías y la Reforma liberal: el caso
de Guadalajara
4, oct/ 92
Olvera Sandoval, Agricultura, riego y conflicto social en la
región citrícola de Nuevo León (1860-1910)
5, feb/ 93
Romero Gil, Minería y sociedad en el noroeste porfiriano

1, oct/ 91

Skerritt, Colonización y modernización del campo en el
centro de Veracruz (siglo XIX)

5, feb/ 93
sigue

�Autor y trabajo

Referencia

De próxima aparición

Sección Internacional
Bonaudo y otros, Ferrocarriles y mercado de tierras en el
centro-sur de Santa Fe (1870-1900)

6, jun/ 93

Medina Cárdenas, El modelo región de refugio de Aguirre
Beltrán. Teoría, aplicaciones y perspectivas
4, oct/ 92
Supplee, Vitivinicultura, recursos públicos y ganancias
privadas en Mendoza (1880-1914)

5, feb/ 93

Alfredo César Dachary y Stella Maris Amaiz B., La frontera Caribe de
México. Una historia olvidada.
Jván Franco Cáceres, Familias y empresarios en Yucatán (1879-1906).
Miguel González Quiroga, Trabajadores mexicanos en Texas (1850:-1870).
Juan José Gracida, Reconstrucción económica y nueva conqmsta en
Sonora (1870-1887).
Jonathan Brown, Trabajadores nativos y extranjeros en el norte porfiriano.
Ricardo Gamboa Ramírez, Intervención francesa y finanzas municipales
en Saltillo.
José Juan Juárez, Intervención francesa y finanzas municipales en
Tlaxcala.
Francisco Téllez, Intervención francesa y finanzas municipales en Puebla.
Julio Pinto Vallejos, El peonaje chileno en la fase inicial del ciclo salitrero
(1850-1879).
Rory Miller, La construcción y administración de los ferrocarriles en la
costa occidental de Sudamérica.

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                <text>Revista de historia publicada por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL y el Instituto de Investigaciones José María Luis Mora, editada por Mario Cerutti. Contiene investigación histórica y económica de México.</text>
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Cuadernos de Historia
Edición conjunta de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo León y del Instituto de
Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Apartado Postal 3024, 64000 - Monterrey, México
Fax: (83) 40-40~

Universidad Autónoma de Nuevo León
Rector,
LICENCIADO MANUEL SILOS MARTINEZ

Facultad de Filosofía y Letras
Director,
LICENCIADO RICARDO

c. V ILLARREAL ARRAMBJDE

Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Director,
DocroR HIRA DE GoRTARJ

Editor Responsable
MAR10 CERUTTI

Cuidado de la edición: Sylvia Eloísa M. y Mario Cerutti
Tipografía: Alfonso García
Arte-diseño y corrección: Sylvia Eloísa Morán
Impresión: Impresora Monterrey, S.A.
Aparición cuatrimestral
Ejemplar: $15,000
Suscripción anual: $50,000 (incluye franqueo)
Para envíos aJ exterior: USA $5

�AÑO II NUMERO 4

OCTUBRE DE 1992

CUADERNOS DE HISTORIA

SUMARIO

Nota del Editor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S
Las viejas oligarquías y la Reforma liberal:
el caso de Guadalajara
JAIME OLVIDA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

9

La expulsión de los españoles
en Xalapa y Veracruz (1827-1828)
CARMEN BLAZQUEZ DOMINGUEZ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
Sección Internacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59
El modelo región de refugio de Aguirre Beltrán.
Teoría, aplicaciones y perspectivas
EDUARDO MEDINA CARDENAS ......... . . . .......... 61
Trabajos publicados en Cuadernos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 84

�NOTA DEL EDITOR

Siglo XIX. Cuadernos de Historia abre su segundo año con materiales preparados por dos reconocidos y reconocibles investigadores que trabajan en centros académicos del interior: Jaime Olveda, de Guadalajara, y Carmen Blázquez Domínguez,
de Veracruz.

Jaime Olveda aborda un tema que le preocupa desde tiempo
atrás: el de la continuidad oligárquica en la capital de Jalisco.
En este caso concentró su atención en los tumultuosos años de
la Reforma, en las propuestas liberales y en los resultados socioeconómicos que arrojaron.
El autor aclara inicialmente que hacia mediados del siglo XIX
los grupos oligárquicos atravesaban, en México, lo que llama
la fase de resistencia. Es decir: un ciclo, abierto con la independencia, que obligó a grupos propietarios dominantes como
los de Guadalajara a "adaptarse a la nueva situación y reaccionar ante las constantes acometidas de las clases emergentes,
para no exponer su fortuna y perder su predominio".

�6

Siglo XIX. Cuadernos

Narra después cómo esa capacidad de adecuación se manifestó con particular agudeza en el período de cambios liberales
acelerado desde 1855, que habrían tenido como blanco principal la jerarquía eclesiástica y l~ iglesia católica. ".La cuestión
de los bienes del clero -menciona Olveda- atraJo al campo
liberal a muchos hacendados/comerciantes que con anterioridad habían estado inscritos en las filas de los conservadores.
Precisamente porque la desamortización beneficiaba a las oligarquías, la de Guadalajara se abstuvo de apoyar directamente
a su antiguo aliado (la Iglesia) en la Guerra de Reforma".
Una de las conclusiones finales de Olveda, tras analizar el
caso de Guadalajara, es que el proyecto liberal reformista "encaminado a formar una nueva sociedad no se cumplió del todo. No fue posible, tampoco, edificar un Estado democrático
y con división de poderes". Desde el punto de vista político,
lo que surgió, en cambio, fue "un Estado fuerte y autoritario"

Nota del Editor

7

ción, respaldada por las oligarquías regionales y los estratos medios, marcó el inicio de una ofensiva contra funcionarios españoles que permitió dar rienda suelta al sentimiento antihispano
latente... ''.
El escenario de 1827, los escoceses veracruzanos frente al "caso Esteva", el pronunciamiento yorkino de José Rincón, la aparición de Santa Anna, la expulsión de los españoles, y una poco feliz revuelta escocesa comprenden los sucesivos apartados
del artículo. ''El resultado de los acontecimientos de Veracruz
-cierra la autora- constituyó la destrucción final del partido
escocés... Para los españoles las consecuencias serían diferentes: su devenir se haría más difícil en las zonas de ascendiente
escocés".

Con el número 4 de Cuadernos se inaugura un espacio destinado a autores extranjeros: la sección internacional.
Carmen Blázquez, por su lado, enfoca su artículo a las ciudades de Xalapa y Veracruz, y a la década inmediata a la independencia de México. También aparecen aquí los grupos propietarios locales, pero envueltos en un contexto diferenciable
del que describe Olveda.
Eran los momentos de los años 20 en que las disputas entre

yorkinos y escoceses parecían arreciar, y cuando la figura de
Antonio López de Santa Anna comenzaba a adoptar, desde el
estado de Veracruz, perfiles llamativos. El proceso independentista, en tanto, había dejado irresuelto un serio problema: la
situación de los españoles.
Blázquez sigue en detalle los procesos políticos vividos entre
1827 y 1828 en ambas urbes, en las que se entrecruzaban la problemática española con agrias disputas por porciones de los poderes local y central. "Para abril de 1827 -acota- era de todos conocida la notoria influencia que los yorkinos ejercían en
el gobierno federal. La preponderancia alcanzada por dicha fac-

Sus páginas acogerán trabajos que, por razones diversas, sean
considerados de utilidad para los investigadores regionales que
laboran en universidades del país.
La sección podrá incluir materiales sobre el propio México
-como sucede en este caso- o sobre otras sociedades. Lo importante habrá de ser que el ensayo divulgado ofrezca elementos significativos desde el punto de vista de la información que
provee, del método instrumentado o del debate teórico o
histórico.
En este número se incorpora un artículo aparecido en 1987
en Cuadernos de Historia, publicación de la Universidad de Chile. El autor, Eduardo Medina Cárdenas, analiza el modelo región de refugio concebido por un muy distinguido estudioso
mexicano: Gonzalo Aguirre Beltrán.
Según Medina Cárdenas, quien opera desde la perspectiva
de la antropología social, el modelo -aplicado en principio al

�8

Siglo XIX. Cuadernos

LAS VIEJAS OLIGARQUIAS Y LA REFORMA
LIBERAL: EL CASO DE GUADALAJARA

estudio de las sociedades indígenas de México- guarda un interés que llega más allá "de los motivos inmediatos- que lo hicieron surgir". "En una primera aproximación -aclara- parece útil para el resto de los países latinoamericanos en la medida que en casi todos (existen) etnias aborígenes todavía diferenciadas''. Pero su instrumentación, termina el analista chileno, puede ser aplicable "para los contactos biculturales que en
todas partes significan las acciones profesionales asistenciales
con diversos grupos no-indígenas". Por ejemplo: las que se suelen manifestar entre enviados de las sociedades avanzadas y franjas sociales o poblacionales del Tercer Mundo.

La aparición de la sección internacional, por un lado, y la continuidad que a nuestra publicación le asegura la cada vez más
frondosa producción de estudios históricos regionales sobre el
México decimonónico, permiten a Siglo XIX. Cuadernos de Historia abrir con renovado optimismo su segundo año de
éxistencia.

Jaime Olveda*

Si se sigue de cerca el proceso formativo y expansivo de las élites coloniales que surgieron en el siglo XVI en las principales regiones del
virreinato novohispano, podrá identificarse el inicio, a partir de la
colonización, de una fase oligárquica que culminó con la Revolución
de 1910. El movimiento democrático-burgués que dirigió Francisco
I. Madero tuvo como finalidad primordial cambiar, precisamente, la
vía oligárquica que había seguido el desarrollo del capitalismo.
En efecto, la estructura económica y las relaciones sociales impuestas por las élites coloniales se mantuvieron sin mayores alteraciones
hasta principios del siglo XX, a pesar de haber tenido lugar la reforma liberal. Existen varias evidencias que ayudan a reforzar esta hipótesis. Una de ellas es la consolidación de la hacienda y su capacidad
de resistencia, no obstante las acometidas de algunos grupos sociales
y políticos en la centuria pasada. Como se sabe, la preeminencia del
latifundio, fuente del poder de las aristocracias terratenientes, comprende desde finales del siglo XVI hasta principios del XX.

Mario Cerutti
Monterrey, septiembre de 1992

En el proceso de conformación y desarrollo de las oligarquías coloniales se pueden distinguir cuatro fases. La primera es la formativa. Abarca del inicio de la colonización a principios del siglo XVII,
cuando emerge el gran latifundio. En ella podemos observar el surgimiento de las primeras fortunas a través de las ganancias que redituraron tanto las encomiendas como el ejercicio de los cargos públicos,

• Centro Regional de Jalisco, lns1i1u10 Nacional de Antropología e Historia (INAH)

�JO

Siglo XIX. Cuadernos

el acceso de los conquistadores y los primeros colonizadores a la propiedad, la concertación de matrimonios entre las f~~ilias poderosas,
la comparecencia de una nobleza titula?~• el cre~~nuento lento _P~~o
constante de las ciudades en las que res1d1an las elites, y la apanc1on
-alrededor de los centros urbanos- de las zonas agrícolas encargadas del abastecimiento de productos alimenticios.
La segunda fase es la expansiva. Comprende de los albores del ~VII
hasta finales del tercer cuarto del siglo XVIII, o sea, cuando deJo de
practicarse la política mercantil impuesta ~orlos Habsburgo. Dura~te el transcurso de esos años se fueron delineando, con mayor precisión, las regiones económicas del virreinato hasta alean~ una con~iguración propia. Los comerciantes, gr~~ias a la formac1on de los circuitos comerciales, empezaron a adqwnr fuerza y a extender su poder a todas las esferas de la vida social.
La tercera es la de consolidación. Abarca de la década de los setenta del siglo XVIII, cuando se implanta el libre comercio, al estallido de la insurgencia. En estos lustros las élites regionales encontraron las condiciones idóneas para afianzarse, gracias a la instauración
del libre comercio. En esta etapa se formó el mayor número de compañías mineras, mercantiles y agrícolas; circularon volúmen~s cuantiosos de capital, arribaron muchísimos inmigrantes, y las ciudades
ejercieron su verdadero papel: el que les correspo~dí~ desempeñar en
una economía cada vez con mayores rasgos capitalistas.
La cuarta fase es la de resistencia. Comprende de la consumación
de la independencia al estallido de la Revolución de 1910. A ~sta fase, precisamente, me referiré en este trabajo tomando como eJemplo
la oligarquía de Guadalajara.
LA FASE DE RESISTENCIA
Consumada la independencia, las escasas familias tapatías que detentaban la riqueza -alrededor de 200- tuvieron necesariamente que
adaptarse a la nueva situación y reaccionar ante las constantes acometidas de las _cl~ses ~mergent9s, para no exponer s~ fortun~ _Y P,e~der su predom1mo 1 • S1 se habrá por un lado de una revoluc1on hberal que pretendía socavar los cimientos de la estructura colonial,
por el otro debe mencionarse la "contrarrevolución" promovida por
las oligarquías para mantener inalterable el orden que había prevalecido en el período anterior.

O/veda: Oligarquías y reforma en Guadalajara

11

Si se toman en cuenta las actitudes adoptadas por las viejas élites,
podría decirse que a partir de 1821 se inició una fase de resistencia
en la que emplearon todos los medios para evitar el desmoronamiento de su imperio. Una de las primeras estrategias que aplicaron para
no perder el control fue la concertación de pactos y alianzas interoligárquicos. Con ellos se pretendió impedir que otros grupos las desplazaran del sitio privilegiado que ocupaban dentro de la estructura
social conformada a lo largo de la Colonia. La cadena de planes políticos de esencia oligárquica que se sucedieron, uno tras otro, a partir
de 1821, fueron confeccionados con el propósito de detener las aspiraciones de las clases medias2 • El primer documento elaborado por
las élites para reforzar su situación y garantizar la continuidad del
orden establecido, fue el Plan de lguala 3•
Este Plan, que sentó las bases de la independencia de México, constituyó la primera maniobra de resistencia al cambio por parte de las
clases privilegiadas que había engendrado el período previo. Su contenido era fundamentalmente de corte oligárquico, porque consagraba un conjunto de principios restauradores, impedía a otras clases
el acceso al poder, admitía y garantizaba la vigencia de los privilegios, fueros y otras preeminencias y, finalmente, reconocía y protegía la integridad del latifundio.
Dado que el país comenzó a organizarse sobre los principios del
Plan de Iguala, las viejas oligarquías ingresaron a la etapa independiente sin sufrir mayores descalabros. Aún después de suprimido este
documento e instaurado el régimen republicano, su integridad no fue
socavada, y sólo perdieron parte del poder político porque algunos
de los miembros de las clases medias lograron, por primera vez, ocupar cargos públicos de importancia4 •
Pero aunque su poder no fue cercenado, la mayor parte entendió
que su hegemonía y la conservación de sus fortunas dependía de la
capacidad y disponíbilidad que tuviera para adecuarse a la etapa republicana. A raíz de las innovaciones que se introdujeron a partir de
1824 se dio, por primera vez, una diversidad de posiciones; así, los
miembros de cada una de las familias oligárquicas fueron respondiendo de distinta forma ante los sucesos que se presentaban. Mientras
que unos rechazaban el proyecto y la legislación de corte liberal que
empezaron a aplicarse desde este año, por considerar que minaba los
cimientos del orden colonial, otros los vieron con agrado y comenzaron a sacar provecho.

�12

Siglo XIX. Cuadernos

Las convulsiones sociales y la inestabilidad política de la época,
al mismo tiempo que fueron modificando la conducta de las élites,
comenzaron a debilitar los lazos de solidaridad tradicional. La fisura
se profundizó más aún a medida que se difundían y se precisaban los
dos proyectos de desarrollo que fueron presentados ante la
sociedad5 • Esto no quiere decir que las oligarquías y las clases medias de la población se hayan polarizado en dos grupos bien definidos -liberales y conservadores-; todo lo contrario: surgió un abanico muy amplio de posiciones y virajes políticos, que impiden encasillar a cualquier individuo dentro de una sola categoría.
Luego de sortear los efectos de la primera ley de expulsión de los
españoles que amenazó con desintegrar a muchas familias, en 1828
un nuevo sobresalto vino a inquietar al sector más tradicional de las
oligarquías cuando Vicente Guerrero fue postulado como candidato
a la presidencia de la República. La sola idea de que el "héroe del
Sur" llegara un día a ser titular del Poder Ejecutivo alteró el ánimo
de los grandes propietarios. Semejante posibilidad significaba, entre
otras cosas, la llegada del indio al poder. Para que esto no ocurriera,
las oligarquías cerraron sus filas y concertaron una nueva alianza con
el clero y con una fracción del ejército.
Una de sus estratagemas consistió en lanzar como contrincante de
Guerrero a Manuel Gómez Pedraza; pero cuando éste decidió retirarse de la contienda a raíz de las presiones de los guerreristas, los
oligarcas se reunieron en torno de Anastasio Bustamante para derrocar al caudillo del Sur, quien había sido electo presidente por medio
de la fuerza y sin apego a la Constitución.
Anastasio Bustamante llegó a la presidencia de la República a través del Plan de Jalapa (1829), en cuyos postulados puede apreciarse
también el espíritu elitista. Los fines esenciales de este pronunciamiento
fueron dos: destituir a Guerrero y suprimir el federalismo. Con el arribo de Bustamante al poder y con la presencia de Lucas Alamán en
el ministerio de Relaciones se dio un viraje hacia el proyecto oligárquico. Sin embargo, esta situación se mantuvo poco tiempo: en 1833
Valentín Gómez Farías, aprovechando su condición de presidente interino, pretendió aplicar lo que se conoce como la Primera Reforma
con el propósito de modernizar la economía, la política y la sociedad. Como se sabe, el intento liberal tuvo como respuesta una sublevación promovida por quienes no querían correr el riesgo de ser
desplazados.

O/veda: Oligarquías y reforma en Guadalajara

13

La reacción oligárquica, que logró movilizar amplios sectores de
la población, fue tan contundente que nulificó las leyes reformistas
provocó la supresión del federalismo y derogó la Carta Fundarnentai
de 1824, la cual daba salida a las clases emergentes. El Plan de Cuernavaca (1834), además de consagrar estos objetivos, repudiaba cualquier tipo de reforma religiosa y disponía la separación de los funcionarios que habían apoyado el dispositivo transformador de Gómez
Farías.
Consecuencia inmediata del Plan de Cuernavaca fueron Las Siete
Leyes, obra que garantizaba "el respeto a las viejas tradiciones coloniales impidiendo la transformación radical y violenta" 6 • En efecto,
el contenido de este código es la expresión más fiel del pensamiento
co~servador. A partir de 1835, el poder político en la mayoría de las
regiones del país fue recuperado por los hijos de los miembros de la
aristocracia de origen colonial. Por ejemplo: quienes se hicieron cargo del gobierno de Jalisco -José Antonio Romero y Antonio
Escobedo- pertenecían a familias pudientes de gran prestigio social.
Los frecuentes planes políticos elaborados tanto por los promotores del cambio como por los partidarios de la inmovilidad, demuestran que todavía a mediados del siglo los primeros no habían llegado
a configurar un sistema bien fundamentado para avanzar, y que los
segundos tampoco habían encontrado los medios efectivos para mantener inalterable el orden que se empeñaban en prolongar. Sin embargo, de un plan a otro puede observarse una mayor precisión de
las tendencias y aspiraciones de los subgrupos en pugna.
Las Siete Leyes, al desconocer y marginar las fuerzas emergentes
que la Constitución de 1824 trató de encauzar, chocaron inevitablemente con la realidad. Una notable diferencia entre estas dos constituciones radicaba en que mientras la primera era intransigente con
las clases medias, la segunda transigía con los grupos oligárquicos de
origen colonial.
El Plan Progreso o Plan de Paredes del 8 de agosto de 1841 fue
también, una respuesta de las oligarquías a la política fiscal que trató
de aplicar Anastasio Bustamante, la cual perjudicaba sus intereses.
Los grandes comerciantes de Guadalajara (entre ellos José Palomar,
Manuel Jesús Olasagarre, Nicolás Remus, Juan de Dios Leñero, Salvador Batres, Jesús Ascencio y Rafael Basauri -miembros prominentes de Ia_~lite tapatía-), visiblemente molestos por el 15% de consumo que f1Jaba la ley a los productos de importación, contrataron

�14

Siglo XIX. Cuadernos

los servicios de Mariano Paredes y Arrillaga para que se levantara
contra la administración bustamantista.
En este pronunciamiento se puede apreciar hasta dónde estaban
dispuestos a llegar los sectores oligárquicos cuando se trataba de proteger y garantiz.a.r la autonomía de sus espacios de dominio, en los
momentos en que el Estado o los grupos subordinados trataban de
disputarles el control. Consecuencia directa de la rebelión de Paredes
y Arrillaga fueron los pronunciamientos de La Ciudadela que dirigió el general Valencia, y el que encabezó Antonio López de Santa
Anna, que culminó con la firma de las Bases de Tacubaya.
El siguiente eslabón que conecta la ininterrumpida reacción oligárquica es el de las Bases Orgánicas de 1843, que encumbraron un régimen despótico con fachada constitucional presidido por Santa Anna, quien tuvo como aliados incondicionales a "los poseedores de la
magra riqueza nacional"7 • Para muchos autores, este fue el instante en que mejor se entendieron los propietarios con el dueño de la
hacienda de Manga de Clavo. A este respecto Alfonso Noriega nos
dice: "los conservadores, casi sin titubeos, se arrojaron en brazos del
hombre fuerte que los adulaba y les hacía esperar el mantenimiento
de los intereses creados" 8 •
Santa Anna era entonces, sin duda, el caudillo que mejor podía
proteger los intereses de las élites que desde 181 Ovivían en continuo
sobresalto, temiendo que en cualquier momento se desplomara el régimen que consagraba sus privilegios.
En esta prolongada etapa de resistencia se observa un rechazo y
un temor constante a la transformación, al cambio, a la modernidad,
a la irrupción de otros grupos en el escenario político y hacia todo
lo que se apartara de lo que tenía sabor y esencia colonial. El pánico
creció todavía más cuando se derogaron las Siete Leyes a causa de
los pronunciamientos federalistas, lo que indujo a las élites a buscar
nuevamente la protección de Santa Anna. Esta vez, la alianza duró
muy poco; el motivo del divorcio fue una disposición que Santa Anna emitió a finales de 1844: señalaba una contribución extraordinaria de cuatro millones de pesos que debería ser cubierta por los grandes propietarios. Las "revoluciones" que surgieron en Guadalajara
y en San Luis Potosí, auspiciadas por las mismas clases pudientes,
lograron destituir al paladín veracruzano y encumbrar a otro militar
que parecía comprender e interpretar mejor los intereses oligárquicos: Mariano Paredes Arrillaga.

O/veda: Oligarquías y reforma en Guadalajara

15

Durante el breve período en que Paredes permaneció al frente de
la presidencia de la República-del 4 de enero al 28 de julio de 1846-,
las élites intentaron enmendar los errores que cometieron en los afios
anteriores proponiendo el establecimiento de una monarquía9 • No se
olvide que, todavía a estas alturas del siglo XIX, buena parte del proyecto oligárquico consistía en restaurar los principios del Plan de
Iguala.
Y es que para mediados de la centuria, las clases medias en México habían logrado un avance notable en su organización y en su carrera por conquistar el poder. En varias ciudades del país se hallaban
constituidas en círculos literarios y muchos de sus miembros ocupaban curules, senadurías y gubematuras 10• Los liberales que consiguieron irrumpir en el escenario político, en poco tiempo dieron pruebas
de pertenecer a una generación más aguerrida, experimentada y decidida a transformar la realidad social y económica que la que encabezaron Gómez Farías y José María Luis Mora.
El arraigo del liberalismo y las demandas planteadas por los sectores medios de la sociedad -entre otras: la supresión de fueros, monopolios y privilegios-, obligaron a las oligarquías a buscar nuevas
estrategias que impidieran la aplicación de cualquier tipo de reforma. En 1852, otra vez los potentados de Guadalajara tomaron la iniciativa. Fastidiados porque el gobernador Jesús López Portillo no había aceptado decretar el libre cultivo del tabaco en el territorio jalisciense, financiaron al coronel José María Blancarte, que ya se había
sublevado contra el mandatario estatal, para que se rebelara también
contra el presidente Arista y promoviera el regreso de Santa Anna,
quien se encontraba en el exilio 11 •
El 20 de octubre de ese afio se celebró en el Hospicio una junta
de notables para adoptar las medidas que garantizaran la integridad
de las viejas
oligarquías, amenazada por la nueva generación de
12
liberales • Otro de sus objetivos consistía en promover la instalación
de una dictadura capaz de someter a aquellos sectores de la sociedad
que exigían la aplicación de una reforma que acelerara el tránsito a
la modernidad, que en este momento consistía en sepultar el viejo orden y crear las bases de la industrialización y el libre comercio.
De este encuentro surgió el Plan del Hospicio 13, el cual constituyó la penúltima carta que jugaron las viejas aristocracias para impedir el advenimiento de un nuevo orden social. El triunfo de este movimiento reveló, por enésima vez, la fuerza del grupo y su desespera-

�16 Siglo XIX. Cuadernos

ción por encontrar cualquier fórmula que detuviera o, cuando menos retrasara por más tiempo el avance de las fuerzas emergentes.
El de abril de 1853, Santa Anna, con el apoyo de los hombres más
ricos, inició su dictadura.

20

BENEFICIARIOS DE LA REFORMA LIBERAL
Si el movimiento que surgió en Iguala en 1821 es identificado como
una maniobra oligárquica, al que brotó en Ayutla en 1854 con el propósito de sepultar la dictadura santanista y abrirle paso a la reforma,
debe considerársele como un pronunciamiento de la clase media emergente: su aspiración consistía en demoler el orden colonial.
La Reforma fue, ante todo, un proyecto con pretensiones de cobertura nacional que trataba de uniformar un país donde coexistían
distintas formas de producir; procuraba asimismo la homogeneidad
de un territorio que había permanecido hasta entonces _d~integra~o
e inconexo, con un regionalismo vivo, al que le era atnbmdo la dispersión del poder que existía desde antaño.
No es el propósito explicar aquí la respuesta de la Iglesia ni la de
11}8 comunidades indígenas; sí, en cambio, la de la élite de Guadalajara. El análisis del comportamiento y de las actitudes asumidas por
los oligarcas tapatíos permite afirmar que aceptaron de buena gana
la desamortización, y que por eso dejaron solo al clero en su lucha
contra la ley que afectaba su patrimonio. Esta postura no es del todo
sorprendente si se tiene en cuenta que siempre se ha estimulado y apoyado todo aquello que contribuya a que el capital obtenga mayores
ganancias. Por otro lado, es evidente que, ya para la década en que
fue aplicada la Reforma, los ricos comerciantes, cada vez más inclinados al agio y a la especulación, exigían y presionaban al gobierno
para que buscara la forma de ampliar el mercado de tierras.
No está por demás señalar que p~a las élit~s tradicion~es la Reforma no fue nada nuevo. La generación antenor yase babia enfrentado a una experiencia similar cuando los Borbones echaron a andar
su dispositivo reformista, que contemplaba la centralización del poder y la secularización de los bienes eclesiásticos 14. Además, no ha_r
que perder de vista que desde que se pusieron _en venta las temp~ralidades de los jesuitas, en el último tercio del siglo XVIII, los_l~t1fundistas no habían tenido otra oportunidad similar para adqumr propiedades a precios muy por debajo de su valor real.

Olveda: Oligarquías y reforma en Guadalajara

17

La venta de los bienes del clero fue promovida por los liberales
con el propósito de alcanzar, entre otros, tres objetivos bien concretos: lograr la primacía del Estado central sobre el poder eclesiástico,
promover el surgimiento de una nueva clase de propietarios y comprometer más directamente a los empresarios-prestamistasespeculadores en el desarro}Jo económico, abriéndoles la posibilidad
de adquirir, en forma ilimitada, cuanta propiedad quisieran.
Numerosas familias oligarcas tuvieron en la ley del 25 de junio de
1856 una gran oportunidad para beneficiarse. En efecto, como muchas de ellas adeudaban considerables sumas de dinero, al expedirse
la desamortización se les presentó una espléndida ocasión para recuperar hipotecas. Es cierto, por otra parte, que algunos miembros de
la élite, por cuestiones de conciencia y por las estrechas relaciones que
mantenían con la jerarquía eclesiástica, se negaron a comprar propiedades y estuvieron dispuestos a figurar como testaferros en las ventas ficticias que se llevaron a cabo, pero fueron los menos; la gran
mayoría aprovechó el trance para hacerse de más propiedades a bajos precios.
Por otro lado, la Reforma resultaba atractiva para las élites tradicionales porque una parte del programa liberal contemplaba la creación del mercado interno y el incremento de la producción con base
en la propiedad privada. Los oligarcas se dieron cuenta que, en la
consecución de estos dos objetivos, a ellos les correspondía desempeñar el papel principal, puesto que las autoridades y los demás grupos
sociales carecían de recursos financieros para llevar a cabo una empresa de tal magnitud. Tan sólo téngase en cuenta que, después del
triunfo liberal, el gobierno de la República otorgó provechosas concesiones a los empresarios que habían apoyado la Reforma para que
construyeran la red ferroviaria que conectaría las distintas zonas económicas del país.
Frente a este panorama tan prometedor, la mejor alternativa consistía en dejar que el movimiento reformador siguiera su curso; de
esta manera pudo evitarse que el cambio que promovían los liberales
modificara substancialmente la estructura social. Precisamente porque dejó intacta la fortaleza de los grupos que defendían el orden que
trataba de destruir, la Reforma no pudo cumplir con su cometido y
aparece, por lo tanto, como un proceso inacabado.
Así pues, la cuestión de los bienes del clero atrajo al campo liberal
a muchos hacendados-comerciantes que con anterioridad habían estado inscritos en las filas de los conservadores.

�18

Siglo XIX. Cuadernos

Precisamente porque la desamortización beneficiaba a las oligarquías, la de Guadalajara se abstuvo de apoyar directamente a su antiguo aliado en la Guerra de Reforma. Aún cuando algunos de los
miembros prominentes de la élite tapatía -José Palomar, P?r
ejemplo- estaban muy ligados con la Iglesia, la mayoría se sustraJo
del conflicto y dejó que la guerra siguiera su curso. En lugar de ofrecer resistencia o de afiliarse a alguno de los dos bandos en pugna,
los oligarcas aprovecharon el caos, generado por la contienda, para
llevar a cabo empresas mercantiles y mineras muy lucrativas.
Resulta evidente, pues, que a los liberales tan sólo le~ preocupó
poner en circulación los bienes amortizados por la Iglesia, Y no les
interesó suprimir los privilegios ni redistribuir la riqueza que detentaban las oligarquías de origen colonial.
Las élites, por consiguiente, no fueron afectadas a lo largo de la
reyerta, salvo por los préstamos forzosos que les impusiero!1 las partes beligerantes. Por otro lado, es preciso señalar qu~ los Ja&lt;:&lt;?bmos
jaliscienses-Pedro Ogazón, Miguel Contreras Mede~, Ignacio Herrera y Cairo, Ignacio L. Vallarta, etcétera-, combatieron con ~odas sus energías más bien a los líderes conservadores que defendían
a nivel nacional los intereses del clero -Zuloaga, Mejía, Casanova,
Manero-, que a dirigentes locales de la reacción, porque no llegó
a constituirse un grupo representativo que se opusiera a la reforma
liberal.

Así, el decreto que promovió la transferencia de propiedades en
gran escala, lejos de afectar los intereses oligárquicos, los fortaleció.
Hay que tener presente que los únicos que disponían de dinero líquido para adquirir los bienes del clero eran precisamente los ha~ndadoscomerciantes, quienes desde luego aprovecharon la oportumdad. Hubo por otro lado, inquilinos financieramente capaces de comprar,
pe;o algunos, por cuestiones morales, se negaron a adquirir las fincas eclesiásticas. La ley de desamortización, más que promover el
fraccionamiento de la propiedad, favoreció la concentración, porque
cualquier individuo solvente tenía la posibilidad de quedarse con cuantos bienes inmuebles quisiera15 •
Conforme a los protocolos de los principales notarios de
Guadalajara16, quienes primero adquirieron propi~ades eclesiás!icas
fueron individuos pertenecientes a las estirpes colomales: Pedro Pneto,
Ignacio Chiafino, José Ignacio Quevedo, los hermanos Camarena,
Miguel Gonzále:z Rubio, José María Plancarte, Vicente Ortigosa, Mi-

O/veda: Oligarquías y reforma en Guadalajara

19

guel ~aria Foncerrada, Francisco Martínez Negrete, José Palomar
Ignacio Caiiedo, Vicente Gutiérrez, etcétera.
'
Hu~o, desde luego, otros compradores que no pertenecían a la oligarqma. Se trataba de medianos propietarios y comerciantes modestos que recibían créditos de los grandes almacenistas. Ellos adquirieron especialmente casas y terrenos urbanos, cuyo valor no llegó a rebasar los 500 pesos. La posibilidad de obtener alguna propiedad rural estuvo fuera del alcance de los grupos a quienes la ley pretendía
beneficiar, porq_ue hubo varios factores (como el pago de impuestos
Yla falta de capital para el fomento) que impidieron a estos sectores
de la población tener acceso a la tierra.
La Ley Lerdo sí logró una tranferencia de la propiedad en gran
escala,_per~ se trató de un traspaso que benefició principalmente a
los _latifundis~ ~~e se aferraban al pasado. En menor proporción
creo un~ redu~idis1ma c_lase nu«:"a de propietarios que luego no pudo
competir, debido a su mcapacrdad fmanciera, con quienes concentraban las mayores extensiones.
L~ Ley de Nacionalización de los bienes eclesiásticos (1859) y las
amplias faculta~~ que otorg~ Juárez a los gobernadores liberales y
comandantes militares, tambien favorecieron la especulación con las
propiedades clericales.
Pero además de esto habría qua agregar que la misma época turbulenta no fue del todo desfavorable para los opulentos comerciantes tapatíos, no obstante que buena parte de las batallas que tuvieron
l~g~ durante la Guerra de Reforma se verificaron en el territorio jalisciense y en su capital, varias veces sitiada y parcialmente destruida.
La idea que queda luego de leer las fuentes que describen los hechos_de armas que se desarrollaron durante esta guerra, es que GuadalaJara atravesó por los peores aiios de su historia debido al impacto Y a la destrucción que dejó la contienda. Se habla, por ejemplo,
de que el comercio y la agricultura, pilares fundamentales de su economía, se vieron profundamente afectados como consecuencia del conf!icto. La ~ayoría de los autores afirma lo anterior basándose en las
cifr~ oficiales qu~ registran el índice de productividad, las cuales
son ciertamente baJas en comparación con las de los aiios anteriores.
Pero esta versión se diluye si se toma en cuenta que buena parte de
la p~oducción de este período no fue consignada en virtud de que el
gobierno, por cuestiones obvias, perdió el control sobre ella. De esta

�20

Siglo XIX. Cuadernos

circunstancia se aprovecharon los comerciantes, hacendados y mineros para no pagar impuestos y extraer los productos en forma
clandestina.
Si se toma en cuenta que una gran porción de la producción quedó
sin registrarse, deberá entonces aceptarse que el período fue más productivo de lo que hasta ahora se ha creído. El conflicto afectó primordialmente a los grupos de escasos recursos, al pequeño y mediano comerciante y productor, pero dejó incólumes a los poderosos propietarios que desde antaño venían controlando el mercado.
Conviene destacar el interés que empezaron a tener en esta época
tanto los comerciantes locales como algunos extranjeros por situar
sucursales de sus almacenes en el Bajío, sobre todo en León. Hasta
el estallido de la Guerra de Reforma, los principales mercaderes tapatíos sólo habían extendido sus negocios a Colima y Tepic y otros
puntos del norte, pero a partir de los años cincuenta sus capitales empezaron a incursionar en la región guanajuatense. Los hermanos Fernández Somellera, Teodoro Kunhardt y Emilio Alvarez, entre otros,
tenían filiales y representantes en algunas ciudades de esa área.
Para reforzar la hipótesis aquí planteada en relación a que el impacto de la guerra fue menos pernicioso para Guadalajara de lo que
comúnmente se cree, téngase en cuenta que durante este lapso se constituyeron numerosísimas compañías mercantiles, agrícolas e industriales, y que no se interrumpió el arribo de muchos inmigrantes extranjeros, especialmente de alemanes (entre quienes se distinguían Teodoro Kunhardt, Guillermo Augspurg, Enrique Sattler y Manuel Ernesto Riebeling). También fue muy importante la llegada de un buen
grupo de franceses, quienes con menos capital que los anteriores se
dedicaron a negocios más modestos.
La fundación de compañías comerciales en medio de la guerra fue
posible gracias a ciertas condiciones que favorecieron la práctica mercantil. Habría que mencionar, por ejemplo, el decreto expedido el 5
de septiembre de 1855 que declaró vigente el arancel Ceballos en los
puertos del Pacífico, para que los pueblos sintieran "los benéficos
efectos del triunfo de la Revolución de Ayutla" 17 • El arancel mencionado -publicado el 24 de enero de 1853- derogaba la prohibición de importar tejidos ordinarios de algodón, azúcar, manteca, harina, etcétera.
Para los comerciantes locales fue favorable también la orden dada

Olveda: Oligarquías y reforma en Guadalajara

21

p~r Ignacio -~omonfort el 8 de septiembre de 1855: prohibía a Mazatlan comerciar con otros puertos del Pacífico por no haberse adheri18
do al Plf!n de Ayut/~ • Libres por el momento de la competencia del
P~~rto smaloense, solo les quedaba por resolver el problema del band1dismo que obstruía el tránsito expedito de las mercancías.
-~te tal inseguridad, desde principios de 1857 los dueños de las
pnnc1pales casas comerciales formaron sus propias compafiías militares para que custodiaran los cargamentos que salían o entraban a
sus almacenes. Posterio!mente, una c&lt;!misión encabezada por José
Palomar en r~present~c1ón de los fabncantes, Guillermo Augspurg
por el ~omerc10 extr~Jero, Ramón Somellera por el local, Guadalupe Padilla P?r los mmeros, Luis Verdía por el clero, y Antonío Alvarez del Castillo P?r parte de ~os obreros, gestionó ante el gobierno
esta~~ el recon~1miento oficial de esos cuerpos paramilitares. Este
COffilte tuvo vanas reuniones con el gobernador, pero al final no pudo lograr su propósito 19 •
En 1860_correspondió a Pedro Ogazón dictar otra orden en favor
d~l comercio: otorgó amplias facilidades para que los barcos prove~entes d~ Panamá y San Francisco arribaran sin que tramitaran ningun pefffilso en Manzanillo y San Blasw. Al año siguiente, quedó dero~ado el decreto del 7 de octubre de 1857 que había suprimido la
fena de San Juan de los Lagos21 •
. Por presio~es de lo~ acreedores del gobierno y por cuestiones propias ~e la realidad social, la Guerra de Reforma y el mismo progra~a li~eral acabaron por identificarse más bien con los intereses olig~rq~1~os que con los de cuaJquier otro grupo. Al hablar de moder~c10n, los ~iberales se referían, entre otras cosas, a eliminar cual9wer barrera _mterna que obstaculizara el comercio, a construir y meJorar l?s ~am.mos Y, sobre todo, a iniciar el levantamiento de una red
f~~rovtana que ref~~zara el fomento de la producción y la circulac10n de las mercancuas; o sea, lo mismo por lo que venían luchando
los comerciantes tapatíos desde la supresión del Real Consulado
(1824). Si el sentido de la Reforma en México era éste ·cómo iba
a ~P?nerse la _élite? Reducir a la Iglesia a sus funciones ~t~ictamente
r_eligiosas eqwval~a a dis~~ su poder económico y dejar el campo
libre al. empresano para dmgrr la economía. En virtud de esto, los
comerciantes por supuesto que deseaban que las relaciones entre el
Estado Yla Iglesia se modificaran. Pero esta pretensión colocó, a muc~os de ellos, entre la espada y la pared pues, por un lado, figuraban
ciertamente sus intereses materiales, pero, por otro, quedaba la rela-

�22

Siglo XIX. Cuadernos

ción estrecha que mantenían desde siglos atrás con el clero Oa cual
los obligaba en cierta medida a solidarizarse con quien había sido su
aliado tradicional).
Si nos basamos en la actitud que asumió la élite de Guadalajara
frente a la guerra, podemos afirmar que se alineó más bien al lado
de los liberales, no de una manera franca y abierta, sino encubierta,
para no provocar el disgusto del clero. En síntesis, la Guerra de Reforma y el éxito que pudiera alcanzar la causa liberal significó, para
quienes controlaban el comercio y la incipiente industria de cada región, una nueva oportunidad para continuar sosteniéndose como grupo dominante ¿Tendría entonces sentido oponerse a este movimiento?
LA REFORMA Y SUS REPERCUSIONES
La Reforma liberal que implantó el grupo juarista ha sido considerada por algunos historiadores como el parteaguas de la historia de México, porque significó la muerte de toda supervivencia
novohispana22 • Otros estudiosos sostienen que a partir de la aplicación de ese dispositivo reformista, México entró en la era de la modernidad al ampliarse el proceso industrializador, al crearse el mercado interno, y al surgir nuevas clases y relaciones sociales23 •
Ambas aplicaciones indican que todavía la interpretación de este
hecho se apega mucho al cliché liberal. Lo más conveniente sería replantearse cuánto alteró, cambió o modificó la Reforma la estructura social y económica. Como todo proceso histórico, fue al mismo
tiempo ruptura y continuidad con respecto al período anterior. Es verdad que definió el ser político de la nación mexicana y que propició
la ampliación de las relaciones capitalistas, pero también es cierto que
no fue lo suficientemente amplia y efectiva como para destruir los
resabios coloniales, sobre todo en lo que se refiere a la fortaleza de
la hacienda y las oligarquías24•
Cuando los liberales aplicaron la Reforma, chocaron con una aristocracia muy poderosa -similar a la de las sociedades del "antiguo
régimen"-, que poseía suficiente vigor como para oponerse a cambios radicales. Gracias a esta fortaleza las oligarquías y el latifundio
prolongaron su predominio25 •
Como no se debilitó el grupo que encarnaba el período anterior
los liberales no lograron llevar a cabo el sueño acariciado durante tan:
tos años: la formación de una nueva clase social -medianos

O/veda: Oligarquías y reforma en Guadalajara

23

propietarios- que fuera el sostén principal del Estado surgido de la
Reforma.
A juzgar por los resultados se infiere que la idea que tenían los
liberales mexicanos de la doctrina que defendían era una teoría para
organizar el poder, y que no necesariamente tenía como objetivo llevar a cabo una revolución burguesa. Hay muchos indicios que sugieren que el liberalismo adoptado desde principios del siglo XIX, sin
que existiera entonces una burguesía, fue de corte aristocrático y que
su fin principal consistió en racionalizar formas de poder y principios políticos no burguese?'.
A lo anterior hay que agregar el hecho de que el triunfo liberal tuvo lugar cuando el capitalismo mundial atravesaba por su fase imperialista, lo que impidió que la incipiente burguesía mexicana pasara
por un período de fortalecimiento o recuperación. Como la clase emergente no tuvo esta oportunidad, y las oligarquías de origen colonial
siguieron conservando su poder, el Estado y el mismo esquema organizativo que surgió de la Reforma no fue esencialmente liberalburgués, sino l;!Jeral-oligárquico.
Conviene entoncés no perder de vista que en México el capitalismo se implantó sobre una base de acumulación débil o incompleta
y poco diversificada, lo que provocó que la clase propietaria se subordinara a la burguesía internacional, que al final de cuentas fue la
que controló la mayor parte de la producción, después de haberse restablecido la República.
Precisamente porque la Reforma dejó intactos el poder y los intereses de las aristocracias y porque al final fue un proceso inacabado,
la preeminencia de éstas se extendió hasta la Revolución de 191O. Para este tiempo todavía sostenían el predominio en Guadalajara muchas de las familias que encabezaban los nietos de los comerciantes
enriquecidos en la última parte de la Colonia: Palomar, Corcuera,
Martínez Negrete, Cañedo, Villaseñor, García de Quevedo, Vizcarra,
etcétera. La reducida clase que emergió del movimiento liberal triunfante no pudo sujetar a estos grandes propietarios, mucho menos imponerse como grupo dominante.
Por otro parte, las oligarquías tradicionales, siempre hábiles, siguieron empleando el mismo mecanismo que desde el tiempo de la
Colonia les había dado buenos resultados para sostenerse como grupo hegemónico: incorporar, a través del matrimonio, a los advenedi-

�24

Siglo XIX. Cuadernos

zos con ansias de ascender. Muchos prohombres de la Reforma acabaron casándose con las hijas de los hacendados ancestrales, y otros
terminaron adoptando sus hábitos desde el momento en que adquirieron propiedades desamortizadas. De tal suerte que el núcleo promotor de la Reforma fue asimilado por las viejas aristocracias, las
cuales lograron imponer a la nueva época casi todas sus costumbres
y estilos de vida.
Después del triunfo liberal, los lazos que estructuraban la sociedad y las relaciones basadas en el parentesco, tal y como se entretejieron durante la Colonia, se mantuvieron casi íntegros, a pesar de
las convulsiones del siglo XIX. Así pues, todavía muy a finales de
esta centuria se conservaban vivos algunos rasgos antiguos, como la
costumbre de vivir rodeados de una amplia clientela, tal y como solían pasar los días los altos funcionarios reales en los tiempos de la
dominación española. En la esfera de los negocios, inclusive, los lazos familiares de solidaridad tradicionales superaron las relaciones contractuales que son propias de las sociedades modernas.
José Cornejo Franco, uno de los historiadores jaliscienses que más
llegó a conocer la historia de la Perla Tapatía, también concluyó que
el cambio promovido por la generación de liberales que lidereaba Juárez alteró muy poco el orden existente.
Creo -afirmó el célebre maestro- que GuadaJajara, a pesar del impacto de la Reforma, y no obstante la europeización impuesta por el porfirismo, en el siglo XIX y en la primera década del presente continuó
la vida social que derivó de la Colonia, con hábitos y costumbres heredados y conservados punto de más, coma de menos: casi el mismo recinto; casi las mismas familias; idénticas amistades, de abuelos a nietos;
iguales respetos sociales; recatos y prejuicios similares ...27•

Olveda: Oligarquías y reforma en Guadalajara

25

¿Qué nos indica esto? Nos señala que el mundo político moderno que
pretendieron forjar los liberales encabezados por Juárez lo fue solamente en forma aparente: siguió teniendo rasgos y formas de organización antiguas ¿Es entonces el Porfiriato un período en el que se recrea el ancien régime? Tampoco hay que verlo así. Buena parte de
las élites porfiristas, descendientes directas de las borbónicas, al asimilar ciertos hábitos y prácticas modernas, se distinguen de sus
antecesores.
La vigencia de rasgos viejos permite extender el período que Jesús
Reyes Heroles llamó de la "sociedad fluctuante", que según él termina con la Reforma, hasta la Revolución de 191&lt;&gt;28. Al culminar este
movimiento se volvió a dar una reactivación liberal orientada a suprimir los lazos sociales antiguos, como la servidumbre por endeudamiento, por ejemplo; y, por primera vez, se atacó en serio la fuente
del poder de las élites tradicionales: el latifundio.
Podríamos entonces preguntamos: ¿qué tanto modernizó el país
la Reforma? El triunfo liberal no significó la actualización plena de
la sociedad mexicana sino el inicio de tal proceso, el cual fue evolucionando en la medida en que se ajustaba la economía a las exigencias del mercado mundial. Por consiguiente, durante el Porfiriato coexistieron dos mundos: uno viejo -el de la sociedad- y otro moderno -el del Estado-, los cuales necesitaron articularse mediante la
creación de una serie de mecanismos novedosos.

Señalamientos como el anterior hacen pensar que los liberales impusieron un proyecto que resultaba ajeno a las tradiciones reales de los
grupos sociales, y que el esquema político, social y económico surgido de la Reforma, si bien tenía una base moderna, en su funcionamiento participaban elementos de tipo tradicional.

Tiene mucha razón Francois Xavier Guerra al afirmar que el mundo
de las solidaridades tradicionales -los lazos de sangre, de parentesco, de compadrazgo, de lealtad, de fidelidad y de amistad- no fue
disuelto del todo por el proyecto liberal29• La ligera transformación
que sufrió la realidad no resultó suficiente como para modernizar todos los aspectos de la vida social y económica. Así pues, las fidelidades tradicionales siguieron constituyendo el tejido de la sociedad mexicana hasta la Revolución de 1910. Durante todo el siglo XIX, nos
indica Guerra, cohabitaron en el país actores sociales tradicionales
y actores políticos modernos, los cuales se articularon de muy diversa manera30 •

Es cierto que los antiguos vínculos sociales trataron de ser destruidos por el reducido grupo de liberales desde la promulgación de la
Constitución de 1824, y que este propósito fue refrendado en la reforma liberal, pero ambos intentos tuvieron tan poco impacto que
los lazos de solidaridad tradicionales siguieron subsistiendo.

Si es cierto que de alguna manera el Porfiriato fue una "recreación" de la Colonia, también es un hecho que la sociedad de esa época dentro de la lógica antigua fue modernizándose lentamente; o sea,
que las solidaridades antiguas, que señala Guerra, fueron transformándose. Esta mutación fue estimulada tanto por la acción de las élites

�26

Siglo XIX. Cuadernos

modernas -las que surgen en el Porfiriato-, como por el impacto

que tuvo la implantación formal del capitalismo. La presencia y el
uso de capital en mayor escala y la conformación del mercado interno, en combinación con la actuación de esos grupos modernos, fueron desgarrando lo que Guerra llama la "red de solidaridades
tadicionales".
Durante el Porfiriato se unificaron las élites tradicionales y los grupos emergentes, pero con el sistema antiguo de lazos personales. Poco antes, incluso, algunos miembros de ambos bloques habían participado en las mismas empresas con la intención de fomentar la conciliación nacional y el desarrollo económico. En Guadalajara, por
ejemplo, es muy ilustrativa la concurrencia de Ignacio Luis Vallarta
-líder de los liberales radicales- y de José Palomar -vocero de los
intereses oligárquicos- en una misma compaiiía: la que se organizó
para tender la red telegráfica a Jalisco en 1867.
1,

No debe pensarse, desde luego, en una unidad estrecha entre las
viejas élites y la clase emergente. Hay que tener presente que un subgrupo de esta última -los llamados "puros"- no estuvo conforme
con la desviación que sufrió la Reforma, e insistió en la aplicación
rigurosa de la ideología liberal. La resistencia de los radicales no se
prolongó por mucho tiempo, pues en la medida en que arraigaba el
nuevo proyecto de desarrollo y el porfirismo tendía sus redes sobre
todo el país, esa oposición fue desvaneciéndose.
Juntos, pues, conformando una sola clase social, se abocaron a
buscar los mecanismos necesarios para mantener subordinados a los
demás grupos de la sociedad. Es más, en las actitudes de algunos liberales victoriosos se puede observar que trataron de volver al orden
desquiciado por la Reforma, pero conservando las ventajas obtenidas en el movimiento triunfante. Son varios los estudiosos que nos
dicen que el grupo reformista, una vez en el poder, se apartó del modelo clásico31 • La misma adopción del positivismo como ideología
oficial, desde el triunfo definitivo del republicanismo, frenó el impulso revolucionario de la "burguesía mexicana".
De acuerdo con los principios positivistas, los cuales alcanzaron
una amplia difusión a finales del siglo XIX, la estructura de la sociedad era inalterable. Los elementos inmutables eran la religión, la propiedad, la familia y el lenguaje. Por lo que respecta a la propiedad,
debía ser reglamentada y no destruida. En cuanto al capital, era considerado como el principal e indispensable instrumento del
progreso 32 •

O/veda: Oligarquías y reforma en Guadalajara

27

Entonces, ¿qué clase social surgió de la Reforma? Efectivamente,
se trata de una burguesía, pero no a la manera clásica. Este grupo
estuvo formado por terratenientes, especuladores y agiotistas tradicionales que vivieron rodeados de signos modernos -relaciones capitalistas, mercado interno, fuentes crediticias, ampliación de la planta
industrial, teléfono, energía eléctrica, ferrocarril, etcétera- pero conservando muchos hábitos y actitudes de la Colonia. Buena parte de
la burguesía porfirista estaba conformada, como ya se dijo, por los
nietos de los comerciantes y propietarios más ricos de los tiempos borbónicos. Esta burguesía, a pesar de sus esfuerzos, no pudo apoyarse
en el trabajo industrial, puesto que quedó en manos del inversionista
extranjero.
Cuando fue creada la Cámara Nacional de Comercio en Guadalajara, el 20 de junio de 1888, estuvieron presentes muchos de los sucesores de las estirpes que fundaron el Real Consulado en 1795, lo cual
corrobora la hipótesis aquí planteada. Entre las familias tapatías más
ricas de las postrimerías del siglo XIX, cuyo poder se remontaba a
la época colonial, podrían mencionarse a García de Quevedo, Corcuera, del Valle, Bermejillo, Palomar, Foncerrada, Ascensio, Ugarte, Orendáin, Gómez, Vizcarra, Cañedo, Martmez Negrete, Luna, Remus y Moreno, quienes figuraban al lado de otras familias con menos tradición pero con igual poderío -Somellera Castaños, Fernández del Valle, Verea, Collignon, Basave, Alvarez del Castillo, Camarena, Vidrio- como propietarios de las principales haciendas y almacenes de la capital jalisciense.
No está por demás añadir que todos ellos estaban emparentados
mediante el mecanismo que las primeras familias oligárquicas del siglo XVI habían utilizado para mantener la hegemonía: las alianzas
matrimoniales, el compadrazgo y la amistad.
En suma, estudiando el caso de Guadalajara se llega a la conclusión de que el proyecto de la Reforma encaminado a formar una nueva sociedad no se cumplió del todo. No fue posible, tampoco, desde
el punto de vista político, edificar un Estado democrático y con división de poderes, sino un Estado fuerte y autoritario.

NOTAS
1. Entonces la población de Guadalajara se calculaba entre 40 y 50 mil habitantes.
Cfr. Victoriano Roa. F.stadística del Estado Libre de Jalisco. 2a. ed. Guadalajara,
Unidad Editorial del Gobierno de Jalisco (Serie Estadísticas Básicas, 3), 1981, p.

�28

Siglo XIX. Cuadernos

17; y Rodney D. Anderson. Guadalajara a la consumación de la independencia:
estudio de su población según los padrones de 1821-1822. Guadalajara, Unidad
Editorial del Gobierno de Jalisco (Temática Jalisciense, 3), 1983, p. 45.
2. Recuérdese que la aversión hacia la Constitución de Cádiz de 1812 se debía, en
parte, a que daba salida a las clases medias.
3. Para profundizar en la añeja polémica relativa al papel histórico que se les ha adjudicado a Agustín de llurbide y a Vicente Guerrero en la consumación de la independencia, véase el artículo de Ernesto Lemoine "1821: ¿Consumación o contradicción de 1810?", en Secuencia. Revista Americana de Ciencias Sociales. México, Instituto de Investigaciones Dr. José Maria Luis Mora, núm. 1, marzo de 1985.

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4. En Jalisco, el primer gobernador constitucional fue un miembro de la clase media
-Prisciliano Sánchez-; la primera Legislatura (1825-1827) estuvo integrada en
más del 900Jo por diputados que pertenecían a este mismo sector: igual porcentaje
predominaba en el ayuntamiento de Guadalajara.

5. Uno proponía que la base de la economía mexicana fuera la agricultura y la minería, y se inclinaba por el libre comercio; el otro prefería desarrollar una planta industrial y que rigiera el proteccionismo económico.
6. Alfonso Noriega. El pensamiento conservador y el conservadurismo mexicano. México, Instituto de Jnvestigacinoes Juridicas de la UNAM, 1972, t. 1, p. 39. Este
autor es uno de los que mejor analizan el contenido y la esencia de las Siete Leyes.
1.

/bid., t. 11, p. 331.

8. ldem.
9. En Guadalajara tuvieron gran difusión los impresos de José Maria Gutiérrez de
Estrada, quien proponía la instauración de un régimen monárquico.
10. En la capital jalisciense, los liberales más radicales habían formado dos agrupaciones políticas con fachada literaria: "La Falange de Estudios" y "La Esperanza".
11. El hecho de que el pronunciamiento militar de este año, al igual que el de 1841
-ambos de cobertura nacional-, hayan surgido en la capital de Jalisco y no en
otra ciudad, denota que en Guadalajara se encontraba la oligarquía más poderosa
de la provincia mexicana. De la época de la Colonia existen también varias evidencias que lo confirman. Una de ellas es haber logrado la anuencia real para establecer un Consulado, en 1795.

O/veda: Oligarquías y reforma en Guadalajara

29

15. En lo que se refiere al problema agrario -latifundismo-, los liberales jaliscienses
de la primera generación tuvieron una idea más realista que el grupo juarista, porque cuando trataron de aplicar lo que se conoció como la Primera Reforma (1833),
el decreto sobre la desamortización de los bienes eclesiásticos no permitió a los compradores de fincas urbanas adjudicarse más de dos; respecto a las rústicas, señalaba que la venta de cada prediÓ no debería exceder de un sitio de ganado mayor,
con el propósito de evitar la concentración en pocas manos. Cfr. Colección de los

decretos, circulares y órdenes de los Poderes Legislativo y Ejecutivo del Estado
de Jalisco. Guadalajara, Tip. de Manuel Pérez Lete, 1875, L VI, pp. 164-178.
16. Entre ellos pueden citarse a Juan Riestra, Luis B. Arreola, Mariano Hermoso, Francisco Moreno de Tejada, Ramón Barbosa y Martín Román.
17. Colección de los decretos... , t. XIII, pp. 313-315.
18. /bid, pp. 316-317.
19. Archivo Histórico de Jalisco. G-15-857 GUA/ 109.
20. Colección de los decretos ... , 2a. serie, t. I, pp. 13-15.
21. /bid, p. 460.
22. Entre otros, Edmundo O'Gorman. La Supervivencia Polílica Novo-hispana. Monarquía o República. 3a. ed. México, Universidad Iberoamericana, 1974.
23. Es la idea general que sostiene, entre otros, Sergio de la Peña en La formación
del capitalismo en México. 3a. ed. México, Siglo XXI, 1977.
24. El liberalismo mexicano fue incapaz de resolver todos los problemas del siglo XIX.
Cfr. Antonio Annino. "El pacto y la norma. Los orígenes de la legalidad oligárquica en México", en Historias. Revista de la Dirección de Estudios Históricos del
INAH. No. 5, México, enero-marro de 1984, p. 4.
25. Después de la Reforma, la hacienda continuó como "una institución capitalista
corrompida por rasgos feudales". Véase el articulo de Magnus Momer. "La hacienda hispanoamericana: examen de las investigaciones y debates recientes", en
Haciendas, latifundios y plantaciones en América Latina. 2a. ed., México, Siglo
XXI, 1978.
26. Antonio Annino, op. cit., p. 5. Véase también Charles A. Hale. El liberalismo mexicano en la época de Mora (182/-1853). México, Siglo XXI, 1972.

12. Aparte de los militares José María Yáñez, José María Blancarte, Perdigón Garay
y Juan Suárez Navarro, integraron la junta los hombres más representativos del
conservadurismo tapatío: Lázaro J. Gallardo, José Palomar y Antonio Escoto, entre
otros. Cfr. Moisés González Navarro. Anatomía del poder en México. 2a. ed. México, El Colegio de México, 1983, pp. 277-316.

27. Obras Completas. Guadalajara, Gobierno del Estado de Jalisco-Departamento de
Bellas Artes, 1985, t. 11, p. 395.

13. Noriega afirma que dicho plan se convirtió en la base y punto de partida de todas
las acciones de los conservadores mexicanos. Op. cit., t. 11, p. 63.

29. Véase su libro México: del Antiguo Régimen a la Revolución. México, Fondo de
Cultura Económica, 1988.

14. Existe una enorme similitud entre las reformas borbónicas y la liberal.

30. Guerra explica que dicha articulación se dio así: "Muchas veces los actores políti-

28. Véase su libro E/ Liberal.ismo Mexicano. México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1958, t. 11.

�30

Siglo XIX. Cuadernos

c?s modernos son al mismo tiempo cabezas o jerarcas de los actores sociales tradicionales. Un hacen~ado ~ue es ~iembro de una logia masónica en el siglo XIX,
o de un clu~ revoluc,?nano en la epoca maderista, es un hombre político moderno
c_uando esta ~on sus.iguales en el mundo de la política moderna, pero es al mismo
tte~po una Jer:irqu1a de la sociedad tradicional, es decir de su hacienda, que él
g?bterna con vmc~los, co~ comportamientos y con valores, que son de tipo tradic1on~. Esto penmt~ precisamente_ a esta élite moderna, que es muy pequeña con
rela~•?n a la m~yona de la población en el siglo XIX, movilizar a la sociedad. La
movilizan precisamente con vínculos de tipo antiguo". Cfr. la entrevista que sostuvo el autor con Soledad Loaeza, Adolfo Gilly y Héctor Aguilar Camín publicada en Nexos, 134. México, febrero de 1989.
'

Dos años críticos

LA EXPULSION DE LOS ESPAÑOLES
EN XALAPA Y VERACRUZ (1827-1828)

Carmen Blázquez Domínguez*

31. Uno_de los autores que sostiene este punto de vista es Juan Felipe Leal en La burgues1a Y el estado mexicano. México, Ed. El Caballito, 1976, p. 166.
" I 11
111

f

11:; 1

32. Véase el l_ibro ~e_Leopoldo Zea. El positivismo en México: nacimiento, apogeo y
decadencia. Mex,co, Fondo de Cuhura Económica. Varias ediciones.

1

EL ESCENARIO DE 1827
En los primeros meses de 1827 fue evidente que México, a escasos
cinco años de su independencia, no había logrado recuperar la estabilidad y el progreso esperados por aquellos que impulsaron el Plan
de Iguala como una forma de resolver los problemas derivados de la
lucha insurgente. En consecuencia, si bien hacia el exterior México
daba la impresión de un Estado consolidado, en el interior constituía
un abigarrado conjunto de regiones, de grupos sociales con interes_es
heterogéneos y contradictorios cuyos desacuerdos y pugnas acerca de
la forma de gobierno y sociedad que deseaban construir, provocaban
el clima de efervescencia y agitación en medio de los cuales se desarrollaban los procesos formativos de la nación.
La desaparición del imperio iturbidista y el surgimiento de la república federal de 1824 sólo evidenciaron con mayor fuerza las discrepancias entre las nuevas oligarquías regionales y la vieja oligarquía indiana, y dieron paso a que las diversas disputas, que implicaban la defensa de intereses económicos y sociales específicos, se expresaran a través de las primeras formas políticas de agrupamiento:
las logias masónicas.

• Centro de Investigaciones Históricas, Instituto de Investigaciones Humanísticas, Universidad Veracruzana.

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Siglo XIX. Cuadernos

Las logias yorkinas eran firmes partidarias de la autonomía regional. Contaban entre sus miembros a importantes políticos de provincia, pertenecientes a las oligarquías regionales, y sus füas se nutrían
con integrantes de los estratos medios de la sociedad como burócratas, profesionistas medios, empleados del comercio y pequeños propietarios de tiendas y talleres artesanales con expectativas de ascenso
social. Por el contrario, las logias escocesas tenían como principal eje
social de poder la antigua oligarquía indiana, y defendían una opción de reorganización centralista: grupos de propietarios, junto con
altas jerarquías eclesiásticas y militares, pretendían la centralización
de poder político como condición indispensable para concentrar a su
vez los flujos mercantiles que habían controlado desde la ciudad de
México en los tiempos coloniales.

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11

'1

Dentro de la sociedad nacional, y por ende dentro de las sociedades regionales, las diferencias que tuvieron lugar en las décadas de
los 20 y 30 entre políticos, comerciantes, empresarios, propietarios
urbanos, hacendados, funcionarios, profesionistas, clérigos y militares (y que condujeron a decretar la expulsión de espafloles de los otrora dominios hispanos) pueden entenderse mejor en función del esquema descrito. Y -a la vez- si no se pierde de vista que las filiaciones
políticas no estaban aún dadas -como aconteció en las últimas décadas del siglo XIX-, que durante la etapa independiente existió una
vasta gama de criterios y opiniones, que los intereses regionales y de
grupo determinaron en gran medida el éxito o el fracaso de los proyectos políticos, que no había un poder central consolidado, y que
el ejército y los caudillos militares se transfonnaron, por la fuerza
de las circunstancias, en árbitros de los destinos del país. Así pues,
la ingerencia de las logias masónicas en la vida política, tanto a nivel
nacional como local, fue evidente desde los acontecimientos que llevaron a la firma del Plan de Casa Mata, y con el tiempo sus actividades afectaron cada ve:z, con mayor fuerza la tranquilidad pública.
Para abril de 1827 era de todos conocida la notoria influencia que
los yorkinos ejercían en el gobierno federal. La preponderancia alcanzada por dicha facción, respaldada por las oligarquías regionales
Y los estratos medios, marcó el inicio de una ofensiva contra funcionarios espafloles que permitió dar rienda suelta al sentimiento antiespañol latente desde los Tratados de Córdoba, cuando la permanencia de la antigua jerarquía económica y burocrática motivó el descontento de esos estratos medios por frustrar sus expectativas de ascenso social.

Blázquez
D.: La expulsión de los españoles (1827-1828)
1,

33

La inquietud política y la deficiente burocracia incrementaron la
codicia por los empleos públicos ocupados por los españoles. El problema de la malversación de fondos, heredado de la administración
colonial, y el hecho de que los peninsulares siguieran viviendo a expensas del gobierno independiente, aumentó a tal grado el descontento en el país que el gobierno enfrentó con frecuencia reacciones
populares. En todas partes se manifestó el odio anti-hispano y ese resentimiento, aprovechado por los políticos yorkinos que buscaban
afianzar su poder, se vio reforzado por la negativa de España de reconocer la independencia de su antigua colonia. La capitulación de
las tropas españolas de la fortaleza de San Juan de Ulúa, en noviembre de 1825, no mejoró la situación de los hispanos radicados en México, y las amenazas de invasión condicionaron por varios aflos su
vida en la sociedad mexicana'.
Para unos, ante el furor y la violencia que presagiaban las pugnas
políticas, la emigración constituyó la única alternativa viable. Para
otros, la salida del país fue sólo una ausencia temporal que no significó la ruptura de relaciones económicas y políticas ni la pérdida de
la posición y de la influencia sociales, sino una etapa más en el proceso de acumulación de capitales que habían comenzado a desarrollar
desde los primeros aflos de la centuria decimonónica. Son los estudios monográficos de corte regional los que, paulatinamente, permitirán conocer las variadas formas en que la expulsión de españoles
afectó realmente el desarrollo económico-político de una área geográfica determinada, y el impacto que tuvo dentro de las oligarquías
regionales integradas, a final de cuentas, por individuos de ascendencia hispana.
Podría decirse que los yorkinos encabezaron el ataque contra los
espafloles contando con el apoyo popular. La lucha en su contra
aumentó de tono a través de las campaflas partidistas que se realizaron en la prensa. La xenofobia encontró justificación frente a conspiraciones como la del padre Joaquín Arenas, clérigo dieguino de origen español, que en la noche del 18 de enero de 1827 se entrevistó
con Ignacio de la Mora, militar y político nativo del puerto de Veracruz, comandante general del Distrito Federal y del estado de México
de filiación yorkina2, para invitarlo a participar en una revuelta destinada a restaurar la soberanía española sobre la Nueva Espafla. El
movimiento comenzaría el 20 de enero3• En poco tiempo, De la Mora reveló al presidente en turno, Guadalupe Victoria, lo que parecía
constituír un peligro inminente para la independencia de la nación,
y durante los meses siguientes la que llegó a ser conocida como cons-

�34

Siglo XIX. Cuadernos

piración de Arenas fue motivo de una prolongada y acerba
controversia.

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1

11

La detención de verdaderos o supuestos conspiradores, entre ellos
los generales veracruzanos Pedro Celestino Negrete y José Antonio
Echávarri, señaló el punto álgido de varias semanas de especulación
y rumores. A pesar de los esfuerzos realizados por Victoria par~ evitar que la conspiración se convirtiera en un nuevo foco de contienda
partidista, era inevitable que los yorkinos más radicales intentaran
usarla para impulsar la campaña anti-española: les proporcionaba la
oportunidad de excitar la hostilidad pública contra los españoles y
los escoceses. Por ello no es de extrañar que, tanto Negrete como Echávarri, fueran detenidos por una orden de arresto basada en una simple demanda fiscal girada por yorkinos, uno de ellos, De la Mora. Las
personas que firmaron las denuncias contra ambos militares eran de
filiación yorkina, al igual que los oficiales que los custodiaron y los
fiscales que los juzgaron. El propio Vicente Guerrero, cabeza de la
logia yorkina en México, el mismo día del arresto de los conspiradores se "vanaglorió" de que había requerido cuatro días para lograr,
finalmente, el consentimiento de Victoria4 •
El uso político que se dio a la conspiración de Arenas, es decir,
la tentativa de destruir el rito escocés, puso de relieve la profundidad
y la naturaleza de la división entre los partidos masones. Las masas
fueron irlcitadas a exigir de nueva cuenta los puestos de los gachupines y la expulsión de los españoles. Ya el 22 de enero, sólo dos días
después del descubrimiento de la conjura, el problema de los residentes vol'(lió a ser objeto de discusión por parte del público y del Congreso federal, como lo había sido meses antes, para finalizar con la
aprobación, el 10 de mayo de 1827, de la Ley de Empleos.

Blázquez D.: La expulsión de los españoles (1827-1828)

Empleos, los gobiernos estatales discutieron la posibilidad de adoptar decretos similares. Pero, como resultado del régimen federalista,
cada entidad debió decidir qué hacer con los españoles que tenían puestos no federales dentro de sus límites territoriales. A principios de mayo
Oaxaca se convirtió en.el primer estado que aprobó una ley de empleos y, entre finales de este mes y diciembre, por lo menos otros siete hici~r~n lo mismo. Y aunque en términos generales dichas leyes
eran similares a la federal, contenían también algunas diferencias
notables6•
Empero, ninguna de las disposiciones logró mucho en cuanto a satisfacer el sentimiento anti- español que se extendía a lo largo del país.
A pesar de haber sido despojados de sus puestos, los españoles retení'.111 pr~piedades y capitales, y si bien algunos aspirantes a cargos públicos VIeron sus anhelos coronados con el éxito, militares y políticos, Y tal vez gente común, se sirltieron frustrados en sus deseos. En
consecuencia, aunque en apariencia los ánimos se habían "enfriado"
casi siete meses después, en diciembre de 1827, se exigieron medid~
más radicales.
La aprobación de la Ley de Empleos fue, por otro lado, una derrota para los partidarios de la logia escocesa que, en su mayoría, se
habían opuesto a su confirmación en el Congreso. El fracaso de su
posición política parecía indicar la decadencia de su influencia y prestigio, además de que su directa asociación con la causa de los españoles ya era innegable. El resultado fue que, a lo largo del verano de
1827, cóncentraron sus actividades en el estado y en el puerto de Veracruz, último baluarte que les quedaba, donde pronto corrieron rumores de una nueva conspiración escocesa.
LOS ESCOCESES VERACRUZANOS Y EL CASO ESTEVA

El decreto prohibió a los españoles el ejercicio de cualquier cargo
público, civil o militar de jurisdicción federal mientras España no reconociera la independencia mexicana, prohibición en la que también
quedaron irlcluidos los miembros del clero regular y secular de naturaleza económica, administrativa y judicial, excluyéndose solamente
a los obispos. Los empleados suspendidos disfrutarían del cobro completo de sus salarios, los puestos vacantes se cubrirían de modo provisional con aquellos que siguieran en el escalafón y los nacidos en
España de padres mexicanos quedaban exceptuados de las previsiones de la Ley5.
Durante las semanas que siguieron a la publicación de la Ley de

35

Para ese entonces la gubematura de Veracruz estaba regida por uno
d~ los principales políticos escoceses, Miguel Barragán. Originario de
Cmdad del Maíz, San Luis Potosí, comenzó su carrera militar desde
temprana edad participando en hechos de armas y movimientos políticos. Con el grado de coronel de las fuerzas realistas combatió a los
insurgentes bajo las órdenes de Agustín de Iturbide, formó parte del
Ejército Trigarante, apoyó el primer Imperio y posteriormente se pronunció en favor de la República. En 1824, por decreto del 20 de maY~, el Congreso veracruzano lo nombró gobernador constitucional
mientras Manuel Rincón, general de filiación yorkina, ocupaba el cargo de vice gobernador7•

�36

'••·

Siglo XIX. Cuadernos

De manera similar a lo acontecido en el plano nacional, la contienda partidista entre yorkinos y escoceses veracruz.anos había sido
belicosa y amarga. Un gobernante claramente ide~tificado co~o escocés una Legislatura dominada por escoceses IIllentras el g~b1erno
feder:U era en su mayor parte yorkino, y un grupo de descontentos
militares yorkinos (entre los que se distinguían José Rincón, hermano del vice gobernador, y Manuel López de Santa Anna, herm~?
del caudillo) no podían presagiar tiempos de paz y calma. La hostilidad cristalizó, como era de esperarse, en un movimiento armado, en
julio del 27 -cuando los ánimos se hallaban mucho más exaltados
por la falta de efectividad real de la ley decretada en, mayo ~0!1,tra
los españoles- anunciando los eventos que se presentarían en diciembre, cuando se dio a conocer el Plan de Montaño.
En coincidencia con la campaña anti-española y con las detenciones derivadas del descubrimiento de la conspiración de Arenas, comenzaron a circular rumores relativos a que la "Gran Logia" escocesa había ordenado a Barragán la organización de una nueva revu~lta
contra el gobierno federal. La concentración de españoles Y de dinero español que desde el mes de abril se había registrado en el puerto
de Veracruz y ronas circundantes, contribuyó a incrementar esos rumores así como el hecho de que una gran parte de los senadores Y
diput;dos veracruzanos fueran escoceses y c~oll_os "europeos". _Es
decir: individuos impregnados de la cultura 1bénca que compart1an
intereses económicos, políticos y sociales con los ~panos resi~entes
en la entidad y en el Altiplano, a diferencia de los cnollos amencanos
que, pese a su ascendencia hispana, se in~orp~raron de algún. modo
al pensamiento americano hasta llegar a 1dent1ficarse con los mtereses nativos, rechazando el dominio español que impedía su
desenvolvimiento8 • Además, casi todos los comerciantes españoles residentes en la plaza porteña pertenecían a la logia escocesa, o habían
mostrado su preferencia por esta sociedad.
La actividad desplegada por los diputados locales hizo considerar
a la opinión pública que la Legislatura veracruzana acaba~ía ~r encabezar un próximo movimiento rebelde. La efervescencia remante
llevó al gobernador Barragán a publicar un manifiesto a propósito
de la conspiración de Arenas, el 28 de enero de 1827, en el que aseguraba su deseo de conservar la paz y la estabilidad de la entidad, al
mismo tiempo que declaraba su lealtad al sistema y a las instituciones
federales:
Fórmense los ilusos detestables planes; complázcanse un tanto con sus
perversas intenciones. El gobierno supremo de la Federación y las auto-

Blázquez D. : La expulsión de los españoles (1827-1828)

37

ridades de los estados velan incesantemente; la nación jamás dejará de
serlo; la ley ni por un momento dejará de ser respetada, y caerán bajo
su cuchilla cuantos maquinen la destrucción de los caros e inapreciables
intereses de la Patria.

Insistió en que los veracruzanos debían vivir "tranquilos", entregados a sus "tareas" sin que nada alterara su "quietud". Y añadió:
Si algunas disposiciones del gobierno os han llamado en estos días la atención, en ellas debéis mirar la más segura garantía de que el decoro nacional se conservará ileso de todas las ocasiones ... Una sea vuestra divisa: no déis oídos a rivalidades de ninguna especie ...

Y para finalizar añadió que respetaría la "independencia y la ley"
aun a costa de combatir por conservarlos si ello fuera necesario9 •
Sin embargo, en contradicción con las declaraciones de Barragán,
la Legislatura local prohibió peco más de dos meses después las sociedades secretas. El 18 de abril los diputados veracruzanos decretaron que no se permitiría en el estado de Veracruz ningún rito masónico, fuere cual fuere su denominación; serían desterrados por cinco
años quienes, pasados 60 días de la publicación de la ley, pertenecieran a cualquiera de ellas o asistieran a sus reuniones, mientras los empleados de la administración pública estatal que se hallaran en dicho
caso perderían, además, su empleo; y aquel que facilitara local para
celebrar sesiones sufriría cuatro años de presidio 10• En la misma fecha se adoptó otra importante disposición legal: se facultaba a las autoridades veracruzanas a detener y juzgar, en un término de 48 horas,
a todo "sedicioso" que con cualquier pretexto formara o siguiera partidos que perturbaran el orden y la tranquilidad de la entidad 11 •
El primero de estos decretos fue aplaudido por los yorkinos porque se consideraba que, dada la preponderancia de los escoceses en
Veracruz, la única sociedad afectada sería la escocesa. Empero, las
declaraciones yorkinas reflejaban más esperanza que convencimiento; las medidas decretadas no eran sino un mero síntoma de los serios
acontecimientos que iban a producirse. Aunque en algunos aspectos
los hechos se presentaban confusos, la realidad era que, en el primer
semestre de 1827, yorkinos y escoceses se enfrascaron en un enfrentamiento a través de la prensa local sintilar en acritud al del Distrito
Federal.
Así pues, los medios informativos tuvieron un activo papel en las
pugnas que se examinan. El Veracruzano Libre y El Comercio de Ve-

�38

.

., •

Siglo XIX. Cuadernos

racruz, ubicados en el puerto, se caracterizaron por su sello escocés
mientras El Mercurio, también porteño, benefició a los yorkinos (provocando el resentimiento de los masones escoceses y de los comerciantes españoles ricos de todo el estado). Por su parte el Noticioso
Comercial y Científico, igualmente situado en la plaza porteña, eligió un tono moderado para tratar los temas políticos, como lo hizo
El Oriente, de Xalapa, propiedad de Sebastián Camacho, originario
del puerto de Veracruz pero radicado en la población xalapeña y vinculado a los grupos oligárquicos de ambos puntos 12•
Dos periódicos estaban involucrados: El Veracruzano Libre, publicación "inflamatoria y subversiva" en opinión de los yorkinos, y
El Mercurio, periódico pro-yorkino dirigido por Ramón Ceruti. Por
ese entonces los redactores del primero eran Pedro Landero, Juan Soto, militares hijos de comerciantes integrantes de la oligarquía porteña, y Tomás Pastoriza, miembro del ayuntamiento del puerto de Veracruz, con Eugenio de Aviraneta como colaborador prominente. El
segundo fue adquirido por Antonio López de Santa Anna en 1827,
pero al parecer su dirección quedó, como se ha mencionado, en las
manos de Ceruti sin que el caudillo interviniera en la política del
periódico 13 •
Se afirma que el crecido ritmo de la contienda partidista fue concebido como una medida preliminar, como un pretexto para el futuro levantamiento escocés. En el mes de marzo ya se había producido
una revuelta en Durango que pretendía deponer a una Legislatura
yorkina 14. El pronunciamiento no se extendió, pero los rumores en
torno a la posibilidad de un movimiento similar en el estado de Veracruz, indispensable para el gobierno federal desde el punto de vista
fiscal, constituyeron un motivo de preocupación y dieron por resultado el envío a la entidad, en mayo de 1827, de José Ignacio Esteva.
Esteva, otro político yorkino integrante de una acaudalada familia de comerciantes de origen catalán, alto dignatario de la masonería
yorkina '5, se había desempeñado como ministro de Hacienda en el
gabinete presidencial de Victoria hasta principios de marzo de I 827,
fecha en que renunció a su cargo para aceptar el nombramiento federal de comisario general del estado de Veracruz. Mantenía una estrecha amistad con el presidente, que databa de la época en que Victoria
había estado en la plaza porteña al frente de la comandancia militar,
y había cooperado para difundir con eficacia y rapidez en tierras veracruzanas el rito yorkino, de manera que es muy probable que su
comisión se relacionara con la necesidad de fortalecer la posición yor-

Blázquez D.: La expulsión de los españoles (1827-1828)

39

kina y neutraliz.ar los manejos escoceses. José María Tome! señala
que el regreso a su estado nativo se apresuró " ... por las frecuentes
noticias que se recibían de estarse preparando una revolución contra
el gobierno, y aún se aseguraba que contra las instituciones, por los
jefes del partido escocés, a cuya cabeza se encontraba Barragán... '' 16•
Fue natural que la Legislatura local reaccionase con prontitud y
sensacionalismo, tratando de bloquear la proyectada llegada a la entidad de un yorkino de reconocido prestigio e influencia en una de
las plazas más importantes, el puerto de Veracruz, cuya designación
se veía respaldada por la prensa partidista. Cuando El Mercurio dio
a la luz pública una comunicación ministerial, en la cual Victoria indicaba a Esteva que había aceptado su renuncia al ministerio de Hacienda "por las muy reiteradas instancias" del Congreso de Veracruz
para que ocupara la comisaría general de la entidad 17, los diputados
locales respondieron con vehemencia: negaron la información periodística y aprobaron, el 17 del mismo mes, un decreto que refutaba
los supuestos trabajos en favor de Esteva18 •
Pese a las protestas, la designación de Esteva fue concretada y llegó a Xalapa el 25 de mayo. Ese mismo día el Consejo de Gobierno,
compuesto por los senadores José Antonio Sastré y Joaquín Cowley
y los diputados Javier Echeverría y Sebastián Palma, acordaron convocar a sesión extraordinaria para el 29 con el pretexto de dictar medidas para conservar la "tranquilidad pública", sentar la pauta de
futuros comicios, discutir un plan general de instrucción pública, reglamentar el alistamiento de la milicia activa del estado y discutir el
arreglo de la administración de justicia. El 30 de mayo, en tanto el
nuevo comisario general se ocupaba de asuntos inherentes a su cargo, la Legislatura de Veracruz acordó su salida inmediata del territorio de entidad. El decreto fue publicado por Barragán quien, al
comurucarlo a Esteva, manifestó su resolución de cumplirlo y aún de
usar la fuerza en caso necesario 19•

!ª

Paralelamente a los eventos desarrollados por los diputados locales y el gobernador, la prensa escocesa lanzó una serie de ataques contra el propio Esteva y contra José Rincón, para entonces comandante militar de la plaza de Veracruz y de la fortaleza de San Juan de
Ulúa. El 1 de junio la presión fue tal que el periódico yorkino El Mercurio dejó de publicarse. El 2, El Veracruzano Libre atacó rudamente
a Esteva atribuyéndole la difusión de ideas "malignas" por influencia de sus redactores, principalmente de Landero, y de Ciriaco Vázquez, Manuel de la Portilla y Manuel López de Santa Anna. Míen-

�40

Siglo XIX. Cuadernos

tras tanto, Antonio López de Santa Anna al parecer se pronunciaba
en ~edio de la efervescencia y de la confusión políticas, por el extra~
ñanuento de Esteva, ofreciendo sostener, frente al gobierno federal,
el acuerdo de la Legislaturaw.
José María Esteva abandonó Veracruz el 2 de junio. Una serie de
cartas signadas por Miguel Barragán y otros militares avalaban su conducta. El 7, desde Perote, dio a conocer una exposición sobre las "ocurrencias" que habían motivado su salida de la entidad asegurando
que "no conocía otro partido que el de la ley", ni otro sistema que
el "sabio" que regía al país. Sabía que su presencia era molesta para
algunas personas "auxiliares" del partido que lo perseguía y
calumniaba:
Cartas, calumnias, escritos, anónimos, entró todo en el horno de las pas!ones, do?de sin cesar arrojan combustible los enemigos de nuestro sosiego; Yas, fue que a-eyéndose el estado en peligro, y sorprendida la buena
fe de algunos de sus gobernantes, se pidió convocatoria a sesiones
extraordinarias...

En su opinión, tales "aparatos" creaban en la imaginación de los "poco reflexivos" peligros que no existían. Por ello, algunos oficiales de
"poca edad Y menos sindéresis" se habían trasladado precipitadamente
de ~alapa, a Veracruz, "ostentándose defensores de la Patria" que,
segun decian, estaba amenazada. Y puesto que no quería impulsar
las "pasiones agitadas" abandonaba el territorio del estado no por
cumplir el decreto legislativo, que consideraba anticonstitucional, sino para no alterar el orden público21•
Por otro lado, el 19 de junio se dio a conocer un extenso manifiesto del Congreso veracruzano firmado por José Julián Tome!, Joaquín de Herrasti y Alva, Nemesio Iberri y José Joaquín Cowley, con
el cual los legisladores trataron de justificar sus actos. En términos
globales el documento representaba un ataque a los yorkinos, pero
también llamó a finalizar la violencia de las pugnas de partido solicitando la aplicación
de las leyes anti-masónicas que ya estaban en
funciones 22 •
Podría decirse que, formalmente, la designación de Esteva era, sin
duda, competencia del gobierno federal; pero también implicaba una
amenaza para la preponderancia escocesa, y no es de extrañar que
la acción de los legisladores veracruzanos tuviera todos los visos de
un desacato directo a la autoridad de Guadalupe Victoria y a la Federación. La victoria escocesa asombró a los yorlcinos porque había lo-

Blázquez D.: La expulsión de los españoles (1827-1828)

41

grado dos objetivos: silenciar a la prensa yorkina y expulsar de Veracruz a uno de sus principales exponentes. Sin embargo, las noticias
de los acontecimientos parecían justificar las reiteradas acusaciones
yorkinas de que sus contrarios se disponían a destruir el sistema federal. Fue a partir de este momento cuando la situación política local
se puso realmente seria: el conflicto armado entre los bandos contendientes llegó a verse como una clara posibilidad,
EL PRONUNCIAMIENTO YORKINO DE JOSE RINCON
El enfrentamiento, inevitable pero no inesperado, se produjo de una
forma sin precedentes, y de nueva cuenta los ataques periodísticos
condujeron a una situación que ya no pudo resolverse con la expedición de un decreto. Las continuadas críticas realizadas por El Veracruzano Libre provocaron, como se ha dicho, la suspensión del órgano rival, El Mercurio, el 2 de junio, y la partida de su editor, Ceruti.
Se dijo que había recibido amenazas de muerte que lo obligaron a
cerrar y a huir del estado, y que ello fue resultado de la acción combinada de comerciantes españoles pudientes, de los hermanos Santa
Anna y de las autoridades estatales23 •
Poco después, el 25 de julio por la tarde, Eugenio de A vira neta,
colaborador de El Veracruzano Libre (que en reiteradas ocasiones criticó duramente a los oficiales de la fuerza militar acantonada en el
puerto de Veracruz) resultó agredido y apresado por un militar que
lo creía autor de varios artículos políticos. Según declaraciones posteriores, había recibido "infinidad de golpes". En la noche del mismo día, aduciendo las acusaciones y acerbas críticas periodísticas lanzadas por los escoceses, varios oficiales del 9o. Batallón de Infantería irrumpieron en los locales de dicho órgano informativo y destru24
yeron las prensas • Según El Correo, de corte yorkino, era un hecho lamentable pero justificado dadas las circunstanciasis. Habría
que agregar que permitió a los yorkinos iniciar el movimiento armado que vino a frustrar un proyecto de rebelión escocesa.
En la noche del 25, a las 10, el jefe del Departamento de Veracruz,
Manuel María Pérez, presionado por los redactores del periódico atacado, convocó en sesión extraordinaria a los integrantes del ayuntamiento porteñ.o. En realidad, el sentido de la reunión era dar a conocer a los munícipes el "atentado" sufrido por Aviraneta como una
prueba de que la tranquilidad pública estaba alterada, pero en medio
de las discusiones para tomar medidas en torno a la paz y el orden,
así como el respaldo a las leyes imperantes, se presentaron en la sala
de cabildos los coroneles José María Portilla, Manuel López de San-

�42

Siglo XIX. Cuadernos

ta Anna, Pedro Landero y Ciriaco Vázquez para hacer patente su descontento por el ataque a El Veracruzano Libre llevado a cabo por
una " ... pandilla de zaragates cobardes". En consecuencia, el ayuntamiento solicitó la intervención del gobernador26.
El 26 de julio Pérez remitió a Miguel Barragán un largo comunicado en el cual l~entaba los eventos provocados por la agresión de
un militar sobre un periodista y la destrucción de uno de los principales órganos informativos de la plaza porteña. Al mandatario c~rrespondía, en su opinión, " .. .el pronto, eficaz y constante remed!o de
males de tal tamaño, como tan interesado en el esplendor nacional
y en la conservación de la tranquilidad pública y privada".

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Recalcó el poco "sosiego" de la fuerza militar situada en el vecindario. Decía que se habían tomado medidas militares "extraordinarias" y que muchos oficiales se presentaban en las calles armados,
lo- que no era habitual, " ...como si la Patria se (hallara) en algú~ peligro ... " De manera que infundían temor y sobresalto a un vecmdario "pacífico, tranquilo, amante de las leyes y del orden". Finalmente realizó una apasionada defensa de las autoridades existentes y del
sistema imperante declarando:
Yo protesto a V.E. que jamás transigiré con los abusos d7ningun_a clase
de poder, y que mi autoridad y la del excmo. ayuntanuento exigen la
más cumplida satisfacción, al paso que las providencias más enérgicas
para que nunca y por nínguna causa se repitan sucesos tan
escandalosos77•

El 27 de julio Barragán respondió tanto a la petición de la corporación municipal como a la exposición de Pérez, lamentando los hechos, "los más degradantes en un sistema libre ... " y dictando, según
señaló, las órdenes necesarias para cortar " .. .los males con toda la
energía que (correspondía)" 27 • Sin embargo, la actuación del mandatario no parece haber sido todo lo enérgica que se suponía, los rumores de que se hallaba involucrado en una conspiración escocesa
próxima a estallar tomaron fuerza y, finalmente, los acontecimientos
desembocaron en el pronunciamiento de José Rincón, comandante
de la plaza porteña de filiación yorkina.
Según versiones de autores de la época, existía el proyecto de una
revuelta fraguada por el propio Barragán, Antonio López de Santa
Anna y otro militar de nombre Berdejo que, bajo el pretexto de destruir ~ las sociedades escocesas, pretendía la supresión de la masonería yorkina y la destitución de Rincón. Se suponía que la rebelión es-

Blázquez D.: La expulsión de los españoles (1827-1828)

43

tallaría simultáneamente en Xalapa, Veracruz y la Joya mientras el
caudillo santanísta ocupaba la fortaleza de San Carlos de Perote. La
presencia de Barragán en la plaza porteña en esas fechas, por disposición de la Legislatura local, parece haber obedecido a este plan. A
mediados de julio abandonó la población xalapeña con el pretexto
de mantener la paz pública en el puerto de Veracruz, "amenazada"
con la aparición, frente a las costas veracruzanas, de dos fragatas y
un bergantín españoles, y la llegada a la fortaleza de San Juan de Ulúa,
gracias a los manejos escoceses, del 7o. Batallón que pasaba de Yucatán a Matamoros con objeto de contener el espíritu de sublevación
que aparecía en Texas28•
Durante su estancia en el puerto las murmuraciones sobre un pronunciamiento cobraron fuerza y despertaron la inquietud de los yorkinos, porque se pretendía captar para la causa escocesa a la fuerza
militar. De manera que, como respuesta a la alarma y a la intranquilidad de los ánimos, José Rincón, informado de los manejos escoceses gracias a la "lealtad" de uno de sus oficiales, Juan Soto, primer
ayudante del escuadrón de Veracruz cuyo coronel era Manuel López
de Santa Anna, puso sobre las armas a la tropa bajo su mando en
la noche del 25 de junio, y dictó todas las disposiciones que creyó
necesarias para impedir la sublevación, actitud que le atrajo severas
críticas por considerarse que se excedía en sus facultades. Poco después tuvo lugar el ataque a El Veracruzano Libre29•
El 26, mientras Barragán ordenaba practicar averiguaciones para
castigar a los culpables e intentaba sin éxito arrestar a Rincón para
sustituirlo por José Antonio Mozo, Antonio López de Santa Anná
ofreció sus servicios al Congreso veracruzano para "defender" el pacto
federal30• Para el 30, el caudillo había sido nombrado comandante
de la guarnición de Veracruz por el mandatario veracruzano, y el 31
de julio por la mañana José Rincón y sus oficiales desconocieron la
autoridad de la administración estatal y declararon que sólo obedecerían las instrucciones emanadas directamente del gobierno federal.
Afirmaron que comunicarían al comandante general las causas de la
actitud que adoptaban, se mantendrían a la defensiva en tanto no recibieran órdenes de los "altos poderes" a los que se sometían y respetarían vidas y propiedades privadas31•
En el plano de la política estatal, el pronunciamiento de Rincón
significó un desafío a la mayoría escocesa que dominaba la Legislatura local y que probablemente estaba al tanto y respaldaba las actividades de Barragán, como lo había hecho en el caso de José María

�Blázquez D.: La expulsión de los españoles (1827-1828)

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Esteva. De manera que, puesto que los esfuerzos del mandatario para volver al orden a los militares rebeldes resultaron infructuosos, los
diputados decidieron dirigir una exposición a Victoria para pedir el
pronto castigo de Rincón después de reafirmar su apoyo al sistema
federal, en un intento por salir airosos de la situación creada. Asimismo debieron aprobar, en medio de presiones, el decreto número
80, de 23 de agosto, por el cual se ordenaba que las autoridades averiguaran si existían españoles introducidos indebidamente en el estado, que se les reembarcara en el caso de haberlos, que se vigilara la
conducta de los llegados desde 1821 dentro del marco legal, y que no
se confiriera empleo de nombramiento del gobierno a ningún hispano en tanto España no reconociera la independencia de México. Por
último, el vice gobernador en turno, José Ignacio lberri, dio a conocer, por disposición de la Legislatura, una proclama que resumía los
acontecimientos ocurridos en el puerto de Veracruz y exhortaba a la
32
tranquilidad y a "mantener la fe" en las autoridades estatales •

SANTA ANNA

,,

45

Siglo XIX. Cuadernos

Los eventos del verano del 27 representaron un peligro para el control político y económico de las oligarquías xalapeña y porteña. Las
corporaciones municipales de Xalapa y Veracruz -integradas en su
mayor parte por comerciantes criollos, ligados a elementos hispanos
por afinidad de metas e intereses, de lazos familiares y alianzas
político-militares, cuyas actividades mercantiles databan de principios
33
de siglo, e inclusive de tiempos.coloniales en el caso de algunos- ,
trataron con especial empeño de evitar que las pugnas entre escoceses
y yorkinos repercutieran en el dominio ejercido sobre la capital del
estado y sobre una de las poblaciones portuarias más relevantes del
país.
Por lo que la documentación municipal permite examinar, a lo largo
de 1827 los capitulares en turno manifestaron una constante preocupación por mantener la tranquilidad pública y administrar "adecuadamente" la ciudad. Es evidente que no pudieron sustraerse a la influencia de las sociedades secretas; hubo ocasiones en que debieron
aceptar el compromiso político ante el desarrollo de acontecimientos
regionales y nacionales, pero en sus relaciones con el gobierno estatal
trataron de asumir posiciones avaladas por la legislación que los regía y defender su autonomía, que podría entenderse como la defensa
de su monopolio político y económico.
Además frente a la presión de los movimientos armados, como el

de Rincón en julio de 1827, el de Barragán en Xalapa, en diciembre
del mismo año, y el Santa Anna ·en Perote, en septiembre de 1828,
que de una forma u otra alteraron la estabilidad y las lealtades existentes, se inclinaron por apoyar la figura política del momento cuya
fuerza parecía poder garantizar la permanencia de sus fuentes de acumulación de capitales: en un principio el propio Miguel Barragán, posteriormente Guadalupe Victoria y Vicente Guerrero, y por último Antonio López de Santa Anna34 •
En el caso del ayuntamiento del puerto de Veracruz, más afectado
por el pronunciamiento yorkino de julio, los munícipes trataron de
mediar en el conflicto. Se formó una comisión con Feliciano Fernández Mirón, Ramón Garay y Francisco de Lizardi, todos reconocidos
comerciantes35 , quienes ofrecieron al gobernador la cooperación del
cuerpo capitular y dialogaron varias veces con Rincón. Se oponían
al traslado de su fuerza a la fortaleza de Ulúa con el argumento de ser
. .. muy aventurada la medida, pues que el pueblo al notarlo, desde luego
temería los funestos efectos de que se aumentase la tropa de Ulúa, y tal
vez al fin un resultado que lo redujera a la emigración dolorosa que ya
otra vez ha sufrido ...

Insistieron en que las fuerzas rebeldes abandonaran el puerto para
conservar al vecindario "sin ninguna clase de peligro ...", protestaron con energía ante Barragán y Rincón por la falta de acuerdo entre
ambos militares, e inclusive llegaron a considerar la posibilidad de
separarse de sus cargos porque su intervención parecía "infructuosa" y no representaba ya, en su opinión, los "intereses del
pueblo" 36 • Probablemente fue la dificultad para llegar a un entendimiento lo que motivó el agrado de la corporación ante el nombramiento de Santa Anna para suceder a Rincón.
La elección del caudillo santanista puso de manifiesto la poca importancia que el presidente Victoria pareció dar a las versiones que
lo relacionaban con la revuelta escocesa. Y como llegaría a ser costumbre en años posteriores, los eventos revelaron el carisma que comenzaba a cultivar entre sus paisanos, así como su gusto por las proclamas. En sesión del 6 de agosto el cabildo porteño "evidenció" su
contento ante el grandilocuente comunicado santanista que anunciaba el nuevo encargo, y se pronunció por agradecerle un "comportamiento propio de un general cuyos servicios (eran) de tanto aprecio
y estimación para la república mexicana, y muy particularmente para
este cuerpo ... " 37•

�46

Siglo XIX. Cuadernos

El 9 de agosto de 1827 Antonio López de Santa Anna asumió su
nuevo puesto reiterando su "lealtad" al sistema federal mientras criticaba la actuación de Rincón38, actitud que pareció reforzar el punto de vista escocés de que el plan del antiguo comandante era más
un instrumento de defensa personal que una acción dictada por el interés nacional y la rivalidad entre militares hijos de familias criollas
de la oligarquía regional39•
Tanto el caudillo santanista como el hermano de José Rincón, Manuel, habían hecho carrera en el ejército realista. Eligieron el bando
insurgente hacia el final de la lucha de independencia, cuando Agustín de Iturbide proclamó el Plan de Iguala. Sus caminos se cruzaron
en la etapa final de la lucha contra el dominio hispano, cuando la
ocupación de Xalapa y del puerto de Veracruz abrió una rivalidad
que se reflejaría en las actividades políticas de los años que nos ocupan.
Por entonces ambas poblaciones, sitiadas por fuerzas trigarantes,
capitularon ante Manuel Rincón, respaldado por Iturbide, dejando
de lado a Santa Anna, a pesar de las exhortaciones lanzadas por este
último en sentido contrario. Más adelante el descontento santanista
aumentó cuando su rival fue designado, sucesivamente, Jefe Político
de Xalapa e .Intendente de la provincia en 1821, vice gobernador en
1824 y Secretario de Guerra en 182740 • No es de extrafiar, pues, que
el amor propio humillado hiciera crisis en agosto, cuando las investigaciones de los hechos de julio involucraron a su hermano Manuel
en la conspiración escocesa que José Rincón pretendió descubrir con
su pronunciamiento.
El 14 de agosto Vicente Guerrero, nombrado por Victoria comandante militar del estado en sustitución de Barragán, a quien sólo se
dejó el mando político de la entidad, entró en la Ciudad de Xalapa
y ordenó el traslado a esta población de Rincón y de sus fuerzas, así
como el de los cuatro redactores de El Veracruzano Libre.
Su designación fue, en cierto modo, favorable a los intereses yorkinos y al propio José Rincón por los lazos de amistad que los unían
y en los cuales jugaban un papel importante las relaciones de su hermano Manuel. El jefe militar hizo su arribo el 28. Al parecer presentó documentación proporcionada por Juan Soto que incriminaba a
Manuel López de Santa Anna y que motivó su arresto a pesar del disgusto de familiares y amigos. Desde el puerto de Veracruz, el caudillo santanista escribió Sin éxito en defensa de su hermano. Manifestó
su enojo, exigió que el abogado fiscal de la causa, Pablo Unda,

Blázquez D.: La expulsión de los españoles (1827-1828)

47

"miembro de la facción que lo combatía", fuera sustituido, y añadió
que era "escandaloso" que al "verdadero criminal", Rincón, se la
hubiera tributado un "cálido" recibimiento en Xalapa.
Parte del malestar de Santa Anna se debió a que, durante los casi
tres meses que Guerrero permaneció en la población xalapeña, visitó
con frecuencia a dicho militar, absuelto de los cargos que se le hicieron en abril del año siguiente, 1828, para discutir asuntos en los cuales la figura del caudillo era objeto de severas críticas41 •
Una semana después de la llegada de Vicente Guerrero a tierras
veracruzanas, el 8 de septiembre, Antonio López de Santa Anna renunció a su cargo pretextando falta de salud. En una proclama fechada en ese día declaró al ayuntamiento del puerto de Veracruz que,
desde el momento de su llegada a la plaza, su "físico" había sufrido
una notable "mutación" que lo obligaba, por recomendación de los
facultativos, a trasladarse a un clima más benigno, como el de Xalapa. Expresaba el "sentimiento" que su salida le producía, porque lo
alejaba del "país natal" que tanto "apreciaba" y terminaba indicando que recibiría con "particular distinción" las "insinuaciones" de
los capitulares, cualquiera que fuera el lugar y las circunstancias que
pudieran dedicarse a su "obsequio". ~n respuesta los munícipes agradecieron sus "protestas" y lamentaron el motivo que lo separaba de
" ... un pueblo que jamás (dejaría) de admirar el civismo y virtudes
patrias que (adornaban) a tan benemérito compatriota"42 •
Así pues, marchó para la población xalapeña el mismo día en que
hizo pública su proclama. Empero, Guerrero había más o menos acabado con el asunto Rincón. Conferenció con Barragán, Santa Anna
y otros jefes militares consiguiendo que se permitiera a José María
Esteva hacerse cargo del comisariado general de Veracruz, además
de obtener el compromiso de que se obedecerían las órdenes emanadas del Ejecutivo federal. El yorkino Ignacio de la Mora, procedente
43
de la ciudad de México, se hizo cargo de la guarnición porteña • Por
el momento, al menos en apariencia, se recuperó cierto orden. Aunque, en realidad, lo$ hechos qu1: rodearon el pronunciamiento yorkino -de José Rincón ya presagiaban la revuelta de enero de 1828 en
favor del plan de Montaño. A fin de cuentas, la animadversión de
las facciones políticas no había sufrido cambio alguno.
LA EXPULSION DE LOS ESPAÑOLES
La efervescencia y la agitación generadas por los eventos que tuvie-

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Siglo XIX. Cuadernos

ron lugar en el puerto de Veracruz, en el verano de 1827, f~eron producto de las campafias partidistas impulsadas por las logias. Cualquiera que pudiera ser su significado más ~plio en torno a l?s. grupos sociales que se vieron involucrados, es mnegable que pemut~eron
resaltar dos futuras personalidades claves en la lucha por la presidencia: Vicente Guerrero y Antonio López de Santa Anna. A través de
su actuación en la resolución de los acontecimientos veracruzanos,
el primero fortaleció su imagen pública y _afianz~ s~ apo_yos. Pero
ni escoceses ni yorkinos podían haber preVJsto la s1gruficac1ón del retorno a la vida pública del enigmático caudillo.
Desde su participación en los hechos que co?d~jeron a la ~da del
primer Imperio y a la instauración de la Republica, Anto~o López
de Santa Anna había permanecido en aparente y oscuro retLro ~orno
hidalgo rural, en su hacienda de Manga de Clav2, hasta su designación como comandante del puerto de Veracruz . No parece ~aber
tomado una parte muy activa y notoria en los inicios ?e las f~cc10~es
masónicas, y ha sido difícil para sus biógrafos defimr sus sunpat1as
por uno u otro partido.
Pero las críticas a José Rincón, el respaldo que le o~orgó el ayuntamiento porteño, las relaciones familiares con comerciantes espafioles tanto en Veracruz como en Xalapa, la defensa de su hermano Manuel mezclado en conspiraciones escocesas, y su posterior elección como vice gobernador por una Legislatura de diputados escoceses, llevan a concluir que, por lo menos en julio de 1827, sus intereses Yambiciones lo inclinaron por la facción escocesa (a pesar de sus proclamas de tinte federalista). Podría decirse que salió de l~s e~entos qu~
rodearon el pronunciamiento yorkino con su ~eputac1?n mtacta,. s1
no acrecentada, en una posición política ventaJosa y d1spuest~ a mtervenir personalmente en el poder público. Todo lo que l_e hacia f~ta era una ocasión adecuada: se la iban a brindar las elecciones presidenciales de 1828.
De los protagonistas de la crisis fue el único que obtuvo beneficios. Barragán, como se mencionó, fue reemplazado por Guerrero
ante la falta de confianza del gobierno federal. A Rincón, por su parte se le ordenó trasladarse a Tlalixcoyan, aunque por "dificultades"
e~ el transporte de su "impedimenta" eligió para residir Boca del
Río, población mucho más cercana ~ la plaza porteña. Los coroneles
Manuel López de Santa Anna, Cinaco Vázquez, Pedro Landero Y
José María de la Portilla debieron salir del puerto de Veracruz Y presentarse ante las autoridades militares de la villa de Xalapa. Y con

Blázquez D.: La expulsión de los españoles (/827-1828)

49

la muerte de Antonio Medina, senador por Veracruz, José Ignacio
lbarri, vice gobernador en funcion~. debió sustituirlo quedando en
su lugar, por decreto número 81 de 6 de septiembre, el caudillo
santanista45 •
Ahora bien, con Santa Anna y Barragán, (quien conservó el mando político) al frente del gobierno veracruzano, por sus antecedentes
y relaciones con la oligarquía regional, los empleados estatales españoles tuvieron poco que temer sobre la aplicación de la Ley de Empleos de 23 de agosto, hasta que la campaña partidista llevó de nueva
cuenta a provocar, a finales del año, una gran efervescencia política
que derivó en protestas y presiones populares demandando la expulsión hispana.
Desde el mes de septiembre se habían registrado peticiones para
poner en práctica tal medida política. En Orizaba, Xalapa, Veracruz
y Perote la irritación de las pasiones cristalizó en motines populares.
Ante esta situación, y ante la reticencia del Congreso local para tratar la cuestión, corporaciones municipales como la xalapeña y la porteña debieron argumentar que el Congreso de la Unión se ocupaba
en dictar medidas para que se verificara dicha expulsión. Invitaron
a esperar su resolución, declarando que "las ocurrencias populares,
por sagrado que (fuera) el objeto que las (determinara), siempre (eran)
temibles y peligrosas".
Para esas fechas, ambos cuerpos capitulares ya habían dado inicio
a los trabajos que les permitirían cumplir lo dispuesto por la Ley de
Empleos, pero también habría que decir que ninguno de los dos mostró una gran prisa por Hevarlos a buen término. Las relaciones familiares y los vínculos mercantiles habían creado una estrecha cercanía
con españoles, afines en intereses y metas, y con los cuales habían
convivido socialmente, en la mayoría de los casos, desde finales del
siglo XVIIl46.
Sin embargo la frecuencia de las manifestaciones populares entre
finales de noviembre y principios de diciembre logró, finalmente, que
los diputados veracruzanos decretaran la expulsión de los españoles.
El I de diciembre, cerca de 300 vecinos del puerto de Veracruz, reunidos en la plaza principal bajo la irtfluencia yorkina, exigieron la reunión extraordinaria del cabildo. Una comisión compuesta por Antonio Juille y Moreno, José María Cuesta, Juan Núñez del Castillo, Ramón Carrasco y Pedro Milán, relacionados con el movimiento mercantil y probablemente buscando desplazar el monopolio de comer-

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Siglo XIX. Cuadernos

ciantes espafioles, expuso al cabildo la pretensión del "pueblo": los
capitulares debían representar al Congreso local para demandar la
expulsión hispana del territorio veracruzano.
Tomada en consideración tal petición, el ayuntamiento se mantuvo en sesión permanente hasta la madrugada del 2, y pese a la oposición del jefe de la policía, la pasó al gobierno del estado para que,
a su vez, la presentara ante la Legislatura veracruzana. Por ?tro lado para calmar al público, emitió una proclama en la que dio a cono~er el desarrollo y las razones de los acontecimientos del día
anterior47 •
El mismo 3 de diciembre tuvo lugar una manifestación armada en
Córdoba, en donde Francisco Antonio de la Llave, teniente coronel
miembro de una de las principales familias de la oligarquía
regional encabezó un batallón de la milicia cívica que ocupó el palacio m~icipal. Portaba una petición firmada por ex-regidores, exdiputados, militares, vecinos acomodados y aún integrante~ _del ªY:'ntamiento, muy similar a la del puerto de Veracruz. Tarnb1~n aqui el
cuerpo capitular remitió una memoria al Congreso l?cal, mientras se
protagonizaban situaciones similares en Onzaba Y zonas
adyacentes49 •
Aún en la capital de la entidad, Xalapa, hubo motines Y brotes
violentos del descontento latente. El 5 de diciembre tuvo lugar una
gran manifestación anti-espafiola instigada por el coronel del 4o. ~atallón, Basadre, dirigente yorkino, y por el cor?nel ~el?º·. Batallon,
Unda, de la misma filiación, cuyo furor aumento al d1a siguiente. Muchos españoles fueron insultados y amenazados a tal grado que el
ayuntamiento se vio en la necesidad de pedir auxilio al gobernador
50
para mantener la tranquilidad pública •
La resistencia de los diputados veracruzanos no tuvo sentido frente a la presión popular: el 4 de diciembre expidieron el decr~to ~úmero 83 por medio del cual se expulsaba del ~tad?, en el ter~mo de
treinta días, a todos los españoles solteros, mcluidos los capitulados
que residieran en tierras veracruzanas indebid~ente. En e~ futuro
ningún español podría "avecindarse" en la entidad, ~ualquiera que
fuera su clase y condición, ni disfrutar de empleos oficiales. Aquellos
que debieran salir de Veracruz podrían llevar consigo todos sus bienes o dejarlos a cargo de ?-POderados de su confianza, puesto que el
gobierno estatal se los garantizaba. Sólo quedaban exceptuados los
españoles con cincuenta años cumplidos o los que hubieran prestado
51
"servicios positivos" con las armas a la independencia •

Blázquez D.: La expulsión de los españoles (1827-1828)

51

El decreto pronto sufrió una modificación respecto a los treinta
días fij~dos para la salida de los ex~ulsados, motivada por la representacion que efectuaron los extranJeros establecidos en el puerto de
Verac~z _a_través del ~n~ul ~ritánico. En ella se aducían "los grandes perJuicios que se ongrnanan al comercio en general con una tan
viole?ta separación de to?os ~quellos españoles que tenían negocios
pendientes o que no podían liquidarlos en un plazo tan corto ... " 52•
En consecuencia, la Legislatura dio a conocer el 15 de diciembre
el decreto !1-úmero 84_: declaraba que todos aquellos que tuvieran casa
de come~cio establecida, y los encargados de su giro, estarían obligados a salir del estado en el término que fijara la ley que iba a aprobar
el Congreso general53 y que fue publicada el 20 del mismo mes. A los
tres días estaba en marcha el levantamiento escocés, esperado durante tanto tiempo.
REVUELTA ESCOCESA
Los indicios de los meses anteriores, los frecuentes rumores y los eventos en Veracruz, permiten asegurar que hacía tiempo que los escoceses planeaban una revuelta como única alternativa viable para enfrentar la influencia yorkina sobre el gobierno federal.
Parece que el plan original contemplaba el inicio de las hostilidad~s e~ Veracr1;1z, pero después del éxito del pronunciamiento de José
Rincon y del mcremento de la ascendencia yorkina en la entidad a
pesar de_ la mayoría escocesa de la Legislatura local, se delineó un pi~
alternativo en la ciudad de México en reuniones encabezadas por el
vicepresidente Nicolás Bravo desde el mes de octubre.
Las actividades de los conspiradores eran bien conocidas en la capital Y par~~ ser que también Victoria sabía lo que estaba pasando.
~l 23 de diciembre de 1827 Manuel Montaño, encargado de una hacienda, publicó en la ciudad de Otumba un manifiesto en el que se
pedía la abolición de las sociedades secretas, el despido y reemplazo
de los miembros del gabinete y la expulsión de Joel Poinsett emisario de los Estados Unidos. El 31 Bravo abandonó la ciudad de México rumbo a Tulancingo, lugar de reunión de varios grupos rebeldes
y militares escoceses54•
•
Vicente Guerrero fue de nueva cuenta designado para combatir a
los pronunciados escoceses, meta que obtuvo en los primeros días de
enero de 1828. La revuelta había fracasado por falta de apoyo y por

�52

Siglo XIX. Cuadernos

un error táctico en la elección de la fecha para dar comienzo al movimiento armado. Era verdad que a lo largo de 1827 fueron derrotados
por los yorkinos y que su prestigio había decaído; probablemente se
encontraron en una situación apremiante que los obligó a actuar. No
obstante, perdieron de vista que la campaña anti-espaííola no era sólo un manejo político por parte de sus adversarios, sino que también
reflejaba, hasta cierto punto, la animosidad popular hacia el elemento hispano y las pugnas de grupos criollos regionales que buscaban
ocupar el lugar de los españoles.

ti

Por otro lado, Bravo confió en la adhesión de otros militares que
se habían manifestado en favor de las pretensiones escocesas. Pero
las probables garantías previas de apoyo no se materializaron. Un caso
ilustrativo fue el de Santa Anna. A los pocos días de tenerse noticia
de los acontecimientos de Otumba, apareció cerca de Tulancingo, en
la ciudad de Huamantla, con el pretexto de asistir a una "feria campesina", pero como Veracruz había sido centro de tantos rumores
y conspiraciones, muchos supusieron _que el_ entonces vi_ce gobem~d'!r
se uniría a los rebeldes. Su nombre, mclus1ve, se asoció a los pnnc1pales oficiales escoceses que estaban detrás de Montaño. Sin embargo, con el sentido de la oportunidad que siempre le caracterizó, y ante el mal éxito que presagiaba la rebelión, cambió de parecer y ofre55
ció sus servicios al ministerio de Guerra para reprimir la sublevación •

Blázquez D.: La expulsión de los españoles (1827-1828)

53

estaban al tanto de los movimientos reales de Bravo y de su posterior
derrota. La falta de coordinación salta a la vista. Pero la declaración
del Congreso veracruzano y el pronunciamiento de Barragán ponen
de manifiesto que ya de tiempo atrás se habían decidido por el movimiento armado.
No obstante, las medidas que tomaron resultaron inútiles porque,
en primer término, Guerrero había batido a los rebeldes. Ninguna otra
Legislatura estatal se atrevió a solidarizarse con la revuelta, de maner~ que quedaron aislados en la posición adoptada. Finalmente, debieron enfrentar la reacción inmediata del partido yorkino del puerto
de Veracruz y la repulsa de su ayuntamiento57•
La corporación municipal de Xalapa, por su parte, ubicada en el
centro de la acción y sensible a la influencia de la familia Santa Anna, estuvo de acuerdo en avalar la adhesión al plan de Montaño58 •
La noticia de la captura de Nicolás Bravo aceleró los acontecimientos. La Legislatura se vio obligada a reconocer que se había alejado
de la legalidad mientras los cabecillas rebeldes, Barragán y Santa Anna, se refugiaban en la hacienda de Manga de Clavo, en donde fueron capturados el 2 de febrero.
CONCLUSION

La falta de apoyo, pues, junto con el deficiente cálculo del _tie~po
y la organización incompleta explican el fracaso del pronunciamiento de Montaño. Y de la misma forma que el caso de Antonio López
de Santa Anna puede tomarse como ilustrativo de la ayuda no recibida, la rebelión que encabezaron Miguel Barragán y el hermano del
caudillo santanista, Manuel, en Xalapa, con objeto de respaldar la
revuelta escocesa, pone de manifiesto la falta de coordinación entre
los rebeldes.
El 6 de enero de 1828, cuando Guerrero había batido a Bravo, Manuel López de Santa Anna hizo del conocimiento de Miguel Barragán su adhesión al plan de Montaño, apenas cuatro días después de
que su hermano había abandonado a su suerte la causa escocesa. El
7 los diputados locales manifestaron su respaldo al plan mencionado. El mismo día Barragán, con el apoyo del batallón de la milicia
cívica del estado, bajo el mando de Gerónimo Peiía, se declaró en
rebeldía56•
Es evidente que ni el antiguo gobernador ni la Legislatura local

El resultado de los acontecimientos de Veracruz constituyó la destrucción final del partido escocés. La derrota y la captura de los dirigentes capitalinos aisló a los grupos regionales que, a partir de este momento, pudieron ser fácilmente vencidos. Los procedimientos judiciales siguieron durante varios meses, y culminaron con el destierro
de un importante grupo de políticos escoceses. Esto, en el plano de
la política nacional.
Para los españoles las consecuencias serían diferentes porque su devenir en las zonas de ascendiente escocés reconocido se haría más difícil. Puesto que el sentimiento anti-hispano tenía ahora mayor fuerza, el gobierno federal, y por ende los estatales, tuvieron que cumplir
las disposiciones marcadas por la ley de expulsión.
Se trataba de satisfacer las demandas yorkinas y evitar el renacimiento de la violencia. Las elecciones de 1828 sin embargo, mostrarían cuán lejanas estaban las posibilidades de estabilidad y cuán profundas eran todavía las pugnas políticas.

�54

Blázquez D.: La expulsión de los españoles (1827-1828)

Siglo XIX. Cuadernos

NOTAS

l. Véase Costeloe, 1983; Sims, 1984.
2. Ramírez Lavoignet, 1976, vol. II, pp. 188-192.
3. Sims, 1984b, pp. 37-38; Suárez y Navarro, 1850-1851, vol. 1, pp. 79, 390-394.
4. Sims, 1984b, pp. 41-53.

5. Dublán y Lozano, 1876-1904, vol. 11, p. 12.
6. Sims, 1982, pp. 26-27.
7. Blázquez, 1986, vol. XXII, p. 12,298; Costeloe, 1983, pp. 104-105.
8. González Hermosillo, 1984, pp. 230-231; Zavala, 1969, p. 326.

9. Trens, 1950, vol. III, pp. 567-568.
10. Gobierno de Veracruz, 1889, vol. 1827, pp. 83-84.
11. lbid., pp. 81-82.
12. Ramírez Lavoignet, 1976, vol. 1, pp. 193-198; Sims, 1984a, p. 67.
13. AMV, Actas de Cabildo, 1 enero 1827; Callcott, 1964, p. 61; Lerdo de Tejada,
1850, vol. 11, p. 294; Pasquel, 1981, pp. 181-182, 375-378.
14. Costeloe, 1983, pp. 121-122.
15. Pasquel, 1981, pp. 107-111; Sims, 1984a, p. 68.
16. Torne!, 1852, p. 130.

55

26. AMV, Actas de Cabildo, 25 y 28 julio 1827.
27. lbid., Actas de Cabildo, 27 julio 1827.
28. Gobierno de Veracruz, 1889, vol. 1827, p. 205; Rivera Cambas, 1869, vol. U, pp.
427-428; Sims, 1984a, pp. 71-72; Zavala, 1831, vol. II, pp. 19-20.
29. Bustamante, 1954, pp. 108-109; Treos, 1950, vol. III, pp. 579-580.
30. lbid., vol~ III, p. 581.
31. AMV, Actas de Cabildo, 31 julio 1827.
32. Gobierno de Veracruz, 1889, vol. 1827, pp. 207-209; Trens, 1950, vol. III, p. 583.
33. Blázquez, 1983, años 1800-1830.
34. AMV, Actas de Cabildo, 1827; AMX, Actas de Cabildo, 1827.
35. Blázquez, 1983, años 1827-1828.
36. AMV, Actas de Cabildo, 31 julio, 2-6 agosto 1827.
37. Ibid., Actas de Cabildo, 6 agosto 1827.
38. Costeloe, 1983, pp. 128-129.
39. Véase Díaz Díaz, 1972; Yáñez, 1982.
40. Ramírez Lavoignet, 1976, vol. I, pp. 73-82; Yáñez, 1982, pp. 50-54.
41. Rivera Cambas, 1869, vol. II, pp. 433-434; Sims, 1984a, p. 74.
42. AMV, Actas de Cabildo, 8 septiembre 1827.

17. Treos, 1950, vol. Ill, pp. 570-571.

43. Rivera Cambas, 1869, vol. 11, p. 433; Trens, 1950, vol. III, p. 587.

18. Gobierno de Veracruz, 1889, vol. 1827, pp. 47-49.

44. Callcot, 1964.

19. !bid., pp. 177-178; Rivera Cambas, 1869, vol. ll, pp. 426-427; Sims, 1984a, pp.
68-69; Treos, 1950, vol. lll, pp. 572-573.

45. Gobierno de Veracruz, 1889, vol. 1827, p. 212; Treos, 1950, vol. III, pp. 584-585.

20. Rivera, 1832.
21. Esteva, 1827.
22. Gobierno de Veracruz, 1889, vol. 1827, pp. 178-205.
23. Lerdo de Tejada, 1850, vol. 11, pp. 295-296; Sims, 1984a, p. 70.
24. AMV, Actas de Cabildo, 25 y 26 julio 1827.
25. Costeloe, 1983, p. 127.

46. AMV, Actas de Cabildo, agosto-octubre 1827; AMX, Actas de Cabildo, agostooctubre 1827; Blázquez, 1983, años 1800-1830; Rivera Cambas, 1869, vol. 11, p.
438; Sims, 1984a, p. 98.
47. AMV, Actas de Cabildo, 1-3 diciembre 1827; Lerdo de Tejada, 1850, vol. II, pp.
321-325; Rivera Cambas, 1869, vol. II, pp. 448-449.
48. Véase Pasquel, 1984.
49. Herrera Moreno, 1892, pp. 300-301.
50. AMX, Actas de Cabildo, 5-7 diciembre 1827; Rivera Cambas, 1869, vol. II, p. 439.

�56

Blázquez D.: La expulsión de los españoles (1827-1828)

Siglo XIX. Cuadernos

51. Gobierno de Veracruz, 1889, vol. 1827, pp. 218-220.
52. Rivera Cambas, 1869, vol. 11, pp. 448-f$9.
53. Gobierno de Veracruz, 1889, vol. 1827, pp. 220-221.
54. Costeloe, 1983, pp. 137-141; Sims, 1982, p. 38.

55. Díaz Díaz, 1972, pp. 77-76; Lerdo de Tejada, 1850, vol. 11, pp. 302-306; Zavala,
1969, pp. 338-339.
56. Rivera Cambas, 1869, vol. 11, pp. 450-452; Trens, 1950, vol. lll, pp. 602-603.

57

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1876 Legislación Mexicana. Colección completa de las disposiciones Jegis1904 lativas expedidas desde la independencia de la República, México, 34
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1889 Leyes, Decretos y Circulares del Estado de Veracruz, Llave, Xalapa,
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57. AMV, Actas de Cabildo, 1-10 enero 1828.
58. AMX, Actas de Cabildo, 6-10 enero 1828.

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1976 Biografías de los gobernadores del Estado de Veracruz-Llave, Xalapa, Universidad Veracruzana.
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1869 Historia antigua y moderna de Jalapa y de las revoluciones del estado de Veracruz, México, Imprenta de Ignacio Cumplido, 5 vols.
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1984a La expulsión de los españoles de México (1821-1828), México, Fondo de Cultura Económica.

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1850
1851

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1852

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1831

Ensayo histórico de las revoluciones de México desde 1808 hasta 1830,
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1969

"Ensayo histórico de las revoluciones de México desde 1808 hasta
1830" , en: Obras. El historiador y representante popular, México.

Sección Internacional

�EL MODELO REGION DE REFUGIO
DE AGUIRRE BELTRAN
Teoría, aplicaciones y perspectivas•

Eduardo Medina Cárdenas*

l. GENERALIDADES
El contacto cultural, esto es, el proceso de relaciones de diversa índole entre dos o más grupos humanos diferentes, ha motivado numerosos estudios a lo largo de la historia. Desde que existe registro escrito, en el mundo occidental son innumerables los documentos elaborados por un representante ilustrado del grupo de mayor desarrollo
tecnológico y/o poderío militar, acerca del otro menos desarrollado
o menos fuerte, que pretenden analizar los diversos acontecimientos
y cambios sucedidos a lo largo del encuentro entre ambos. Que lamotivación del autor sea religiosa, política, costumbrista, económica o
militar es secundario respecto del afán primario tanto de dominio e
influencia del uno hacia el otro, como también de encontrar la mejor
justificación de las motivaciones y los acontecimientos sucedidos durante el período tomado en consideración.
Corriendo el riesgo de simplificar excesivamente una dinámica sumamente compleja, cabe destacar al menos tres características típicas del contacto cultural y, obviamente, de tales análisis. Una se refiere a la habitual comparación etnocéntrica, expresada en la dicotomia nosotros/ellos y manifestada en calificativos del tipo de civilizado/salvaje, complejo/simple, religioso/ pagano, puro/impuro, culto/inculto y otros por el estilo, por lo general contrastando rasgos

• Publicado previamente en Cuadernos de Historia, 7, Departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Chile, julio de 1987.

�62

Siglo XIX. Cuadernos

análogos presentes en cada uno de los grupos actores del proceso. Otra
deriva de la distancia, geográfica o de otro tipo, existente entre los
centros rectores de cada uno; usualmente la gran mayoría de estos
escritos integra el proceso de dominio del grupo en expansión que,
desde una ubicación lejana, envía a sus representantes a someter al
otro. La tercera manifiesta la situación común de que los análisis y los intentos por comprender el proceso de contacto siempre son posteriores a los primeros acercamientos y enfrentamientos
entre los grupos; por lo tanto, además de los inevitables sesgos derivados de la situación inicial, mucho de lo que sucede a continuación
debe irse hasta improvisando a partir de hechos consumados que ya
han impuesto al proceso una dinámica peculiar.
La Antropología Social se diferencia como ciencia independiente
profundamente asociada con este tipo de fenómenos, es decir, se desarrolla con la intención de colaborar con el buen gobierno de los grupos culturalmente heterogéneos. Por lo general ha intentado equilibrar los intereses del grupo dominante con la menor modificación posible en la organización social del grupo dominado; en los países con
larga trayectoria colonial, además, la posición del antropólogo ha sido muy delicada y ambigua, al estar su neutralidad de científico en
permanente conflicto con la lealtad que lo obliga con el grupo dominante del cual es parte. Sus monografías clásicas son, por así decir,
subproductos de la labor del antropólogo integrado como recurso logístico de la agencia colonizadora pero, al mismo tiempo, observador interesado por las costumbres que registra.
Una primera etapa del contacto cultural, pues, conlleva salvaguardar una diferencia categórica en los actores descritos, cualquiera sea
el tiempo de proximidad transcurrido entre ellos. Por comprensivos
que sean los estudios realizados, su meta siempre apunta al dominio
de uno sobre el otro, con relativa conservación de las respectivas individualidades de los grupos iniciales.
2. ANTECEDENTES
Cuando el contacto cultural es no sólo prolongado en el tiempo, sino que
también compromete activamente a ambos actores del proceso en mutuos intercambios, influencias y dinámicas que, de alguna manera,
conducen a la integración de ellos, este proceso es denominado
aculturación2 ; a través de él se va modelando una resultante diferente
y muchas veces inédita en relación con sus respectivos orígenes. La
aculturación designa, entonces, a una modalidad específica del con-

Medina C.: El modelo región de refugio

63

tacto cultural, cualitativamente diversa de otras posibilidades de cambio tales como la difusión o la asimilación.
En cualquier evolución cultural existen fuerzas favorables y contrarias al cambio, tanto interiores de cada grupo actor, cuanto entre
cada uno de ellos al estar en contacto permanente3 • Tienden a lo primero, internamente, la invención y el descubrimiento, y desde fuera,
el préstamo cultural; tienden a lo segundo el condicionamiento cultural o endoculturación, así como diversos controles, autoridades y mecanismos de dominación foránea respectivamente. Son contrarios al
cambio, por tanto, la fuerte asimilación de normas y tradiciones aprendidas desde pequeño y que guían luego las pautas de funcionamiento
adulto, como también una serie de presiones exteriores desencadenadas durante el proceso de dominio e impuestas por uno de los grupos
sobre el otro.
La Antropología Social orientada al conocimiento de las minorías
étnicas ha dedicado casi todos sus esfuerzos a la descripción de fenómenos culturales, sea el registro de los procesos favorables al cambio
o, en relación a los opuestos a éste, a las situaciones de endoculturación. Las interrelaciones que tienden a la dominación foránea del grupo bajo análisis, a diferencia de lo anterior, por lo general han motivado escasos trabajos en los cuales los factores económicos y sociales
percibidos se han asociado con fenómenos más circunstanciales tales
como prejuicios, rivalidades y conflictos entre las personas o los pequeños conglomerados en contacto; son escasos los estudios que detectan fenómenos sociales abarcativos, es decir, de los procesos globales de dominación, de tipo psicológico, educacional, económico o
legal, referidos a la sociedad dominante que alberga a tales minorías.
Por ello, numerosas monografías disponibles tienden a presentarlas
como entidades aisladas del contexto mayor nacional, con lo cual las
descripciones pierden su significación y dinamismo macrosocial y se
limitan a la mera exposición de características más o menos llamativas.
El surgimiento de los estados-naciones contemporáneos, luego de
la situación colonial anterior, necesariamente ha llevado a la construcción de una nacionalidad que integra a los diversos grupos participantes de la nueva unidad territorial. En la medida que los grupos
humanos que la Antropología Social analiza son no sólo conglomerados exóticos de ultramar sino también estratos arcaicos, tradicionales o populares de los mismos países modernos, esta ciencia se ha
estado aplicando al análisis de problemáticas apreciadas de determinada manera por la institución de la cual el antropólogo es parte, pe-

�64

Siglo XIX. Cuadernos

ro también más próximas a su particular cosmovisión en tanto que
ciudadano del país y miembro de un preciso estrato socio-cultural dentro de él; inevitablemente, por tanto, sus observaciones y conclusiones respecto del otro grupo connacional observado están inmersas en
un juego de criterios e intereses mucho más contingentes y relativos.

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La acción indigenista es paradigmática a este respecto, además de
prototipo de aplicación de la Antropología Social sobre etnias todavía diferenciadas dentro de numerosos países contemporáneos: en su
interior se pueden advertir numerosas diferencias e incluso antagonismos entre quienes quieren su integración o su protección respecto
de la comunidad nacional dominante. El abarcativo tema del desarrollo de la comunidad también ha sido recurrente en muchas partes,
en relación con la necesidad de integrar efectivamente a la vida nacional a todos los grupos existentes dentro del territorio de un país
con el objeto de mejorar su vida, bienestar y otras valiosas y plausibles metas; en las evaluaciones es posible advertir el registro frecuente de dificultades para ponderar la relación entre los recursos involucrados y los beneficios obtenidos, como también, frente a magros resultados, de proposiciones supuestamente explicativas tales como analfabetismo, ignorancia, poca inteligancia, superstición, etcétera.

Medina C.: El modelo región de refugio

65

ta a la existencia de un actor que cree conocer lo mejor o más apropiado sobre alguna área del saber o vivir de otro actor que parece carecer de posibilidades propias al respecto; todo ello significa asimismo un período de contacto prolongado entre ambos y, por
consiguiente, la ocurrencia de intercambios mutuos de diversa índole
y la necesidad de explicar y justificar lo sucedido. Expresado en otro
sentido, muchos países del Tercer Mundo muestran una estructura
dual4 que repite aproximadamente el mismo proceso de contacto cultural, el que por lo general es percibido más definidamente cuando
se relaciona con situaciones coloniales. Quienes en ellos tienen la responsabilidad de programar y evaluar actividades y recursos educacionales, sanitarios o de otro tipo, con frecuencia están preocupados
respecto a la relación costo/beneficio que captan en sus mediciones;
puesto que hay que justificar la inversión de recursos y los resultados
percibidos, nuevamente se repiten las descripciones comparativas duales ya señaladas, a veces supuestamente explicativas, mediante la oposición de características análogas (por ejemplo, culto/inculto, educado/ignorante, alfabeto/analfabeto, saneamiento/contaminación, inteligente/tonto, mentalidad lógica o científica/mentalidad prelógica
o arcaica, razón/superstición, etcétera).
3. EL MODELO REGION DE REFUGIO: TEORIA

Así, ya que el desarrollo ha sido la meta impulsada por las autoridades en el interior de cada país, particularmente en el Tercer Mundo
-sea entendido en aspectos económicos, educacionales, sanitarios y
otros-.se ha ido repitiendo la misma modalidad de contacto anteriormente percibida entre grupos dominantes y subordinados pertenecientes a mundos distintos. En efecto, aproximadamente podemos
imaginar, por un lado, a un grupo de técnicos en alguna área del saber intentando interesar a ciertos grupos "atrasados" acerca de determinadas innovaciones o formas de vida que ellos creen que serán
mejores para su futuro; y por el otro lado, podemos también sugerir
el desapego, cuando no la oposición, de tales grupos respecto de las
supuestas bondades con las cuales se intenta beneficiarlos. Más aún,
podemos agregar el desinterés, o la fácil crítica negativa del primero
frente a manifestaciones propias del segundo, cuando dice relación
con sus campos de acción (por ejemplo: formas de producción económica de tecnología simple, uso del idioma vernáculo, medicina tradicional, etcétera).
Se presenta, pues, análogo esquema de contacto cultural y aculturación, exteriormente tal vez menos forzado al compartir los dos grupos actores una serie de características y circunstancias, pero que orlen-

La acción indigenista y la conceptualización surgida de ella, el indigenismo, están en la base del desarrollo de esta teoría. Supone ésta,
por una parte, un proceso aculturativo y dos metas básicas, a saber,
la integración nacional y el desarrollo de la comunidad; toma en cuenta, por otra, la estructura dual persistente internamente en.los países
con pasado colonial; tiene presente, además, la necesidad de adelantarse a la dinámica propia de los hechos inherentes a la aculturación,
mediante el desarrollo de un cuerpo de doctrina " ... que contemple
los distintos momentos en que se manifiesta el proceso y que son particulares para cada uno de los países en vías de desarrollo" (Aguirre
Beltrán, 1973, p. XII).
Habiendo sido elaborada la teoría de las regiones de refugio en México, vale la pena mencionar sus principales antecedentes. En primer
lugar, el proceso revolucionario vivido a comienzos del presente siglo, en sus aspectos referidos a las comunidades indígenas todavía
diferenciadas dentro de su territorio. En segundo lugar y luego de lo
anterior, la construcción de un sistema de escolarización orientado
a la población rural pre-analfabeta, que buscó su alfabetización y la
promoción del desarrollo de la comunidad en cuanto a gestión agra-

�66 Siglo XIX. Cuadernos

ria, el fomento agrícola, la organización económica, mejores cond~ciones sanitarias y la reinterpretación de las nuevas ideas en las antiguas categorías y formas tradicion_ales. E? t~rcero, la refoi:ma agraria que reivindicó para las comurudad~s mdíge~as la prop~~dad colectiva de sus tierras, en la forma jurídica conocida como eJido. Por
último la creación de agencias estatales de mejoramiento e integración d; los recursos estatales y federales orientados hacia los grupos
indígenas, llamados Centros Coordinadores (Aguirre Beltrán 1967,

1968).
Esta teoría, pues, iniciada y trabajada por el doctor Gonzalo Aguirre Beltrán, surge de la necesidad de dinamizar favorablem_ent~ la_acción integradora de la vida nacional mexicana de sus etruas mdígenas, buscando conducir el proceso aculturativo en la forma menos
destructora posible para con las respectivas irtdividualidades culturales.
Su autor, además de su genio personal, ha tenido la inestimable
situación de estar ubicado precisamente en el interior de la estructura
estatal a cargo de realizar esta labor y, por consiguiente, de poder
confrontar de primera mano las situaciones vividas en el terreno con
la elaboración conceptual de los fenómenos percibidos; mas aún, fue
el primer director del primer Centro Coordinador creado a comienzos de los años 50 en el estado de Chiapas, el Centro Coordinador
Tzeltal-Tzotzil (Aguirre Beltrán y Pozas Arciniegas, 1973).
Se denomina región de refugio a aquel territorio en donde '' ... la
estructura heredada de la Colonia y la cultura arcaica de franco contenido preindustrial han encontrado abrigo contra los embates de la
civilización moderna" (Aguirre Beltrán, 1967, p. xv).
Consiste básicamente esta región en un complejo unitario sociodemográfico, con un centro urbano rector rodead? de una áre~ geográfica vecina que contiene diversos grupos poblacionales abongenes
dispersos en ella, sometido a una serie de relaciones e influencias mutuas de diversa índole.
Es esencial a una región de refugio el pr'!ceso 1o1J!inical. ~an_do
dos sociedades provistas de diferente capacidad_ tecmca ~ economic:i
entran en contacto, el grupo más desarrollado tiende a eJercer do!111nio sobre el menos complejo. "El juego de fuerzas que hace posible
la dominación y los mecanismos que se ponen en obra para sustentarla, es lo que llamarnos proceso dominical" (Aguirre Beltrán, 1967,
p. 1).

Medina C.: El modelo región de refugio

67

Los mecanismos dominicales son principalmente los siguientes: la

s~gregación racial, que levanta una barrera entre el afuerino y los natlvos Y sus mezclas, erando una sociedad dividada en castas con el
gru~o ~omin~n~e. ubicado en una ciudad señorial y los indíg~nas en
temtonos penfencos a la urbe. Ambos grupos se diferencian marcadament~ ~or el idio~a, la indumentaria, la habitación, sus dioses y
sus tr~di_ciones, tend_1endo todo ello a dar soporte a la vivencia de la
s~penondad de aq~el sobre éstos. En segundo lugar, el control político del grupo dommante sobre el gobierno, aceptando la participación con~rolada en el poder local de representantes del o de los grupos do~nados. En te~cero, la dependencia económica, que confiere
a los nativos el rol de mstrumentos de uso: la población colonizada
se dedica a labores campesinas productivas y/ o a servir al grupo dofl!-inante en oficios domésticos menores. En cuarto, el tratamiento desigual respecto al acceso a los distintos servicios públicos, tales como
una prevención coercitiva en lo sanitario, una limitada oportunidad
educacion_al o una justicia diferente de la que logra el sector poderoso. ~n qumto lugar está la distancia social entre ambos grupos, con
relaciones escasas y estereotipadas entre ellos. Finalmente la acción
evangélica que aporta un sustrato ideológico a estas relacidnes de dominación/ subordinación y promueve su tolerancia y conformidad.
Estos mecanismos dominicales, desarrollados en la época colonial,
se manifiestan también de diferentes maneras en períodos posteriores. En efecto, diversos grupos socialmente marginales se hallan sometidos a discriminación en su acceso a la riqueza, al prestigio y al
poder, aunque formalmente la ley del país que corresponda los consid7re iguales que el resto de la población; esto es particularmente noton&lt;? en el_caso de minorías étnicas locales, donde es posible apreciar
su distancia de las fuentes de poder, la persistencia de rasgos discrimirtatorios (por ejemplo, lengua, vestimenta, etcétera) y su propia conciencia social de constituir un estrato segregado5•
Una región de refugio, por consiguiente, conserva diversas características heredadas de su raigambre colonial, ya superadas en otras
partes de la unidad nacional que la contiene. Siguiendo al autor, es
mteresante agregar algunas manifestaciones más que complementan
el papel de los mecanismos dominicales ya sefialados. En cuanto al
h_a bitat ~ísico, consiste en un paraje hostil y de difícil acceso para la
Clfculación humana, lo cual limita la llegada de personas extrañas a
la etnia habitante y conserva mejor los limites territoriales de la población. En el plano demográfico y sanitario, el grupo nativo muestra una alta natalidad y menor expectativa de vida, así como también

�68

Siglo XIX. Cuadernos
Medina C.: El modelo región de refugio

mayores problemas tales como alta mor~~idad ~en_eral e infantil, deficiente estado nutricional y la mantenc1on en?em1c~ de e~ferma~ades infecto-contagiosas y parasitarias; en lo m1gratono, mas prec1s~mente, por lo general el movirnien~~ hacia el ~entro urba~o es transitorio y limitado, excepto si la pres1on pobla~1ona( determina la necesidad de recurrir a nuevas fuentes de subs1stenc1a.
La economía del grupo indígena es simple, con t~nologías arcaicas y una escasa división del trabajo, en co~parac1on c~n el ce~~ro
urbano de referencia; por otra parte, la un~dad ~roduct1va fam1h~r
es de bajo rendimiento, en un nivel de subs1stenc1a, ~on escas~ articulación al mercado urbano próximo; existen ademas, ~ec~ms~?s
de reciprocidad (tipo trabajo cooperativo) y otros _de red1~tnbuc1?n
de riqueza (gastos asociados con el des~mpeño de d1vers~ Jerarqm~s
civiles y religiosas dentro de la comurudad). Los mecarusmos dom!nicales existentes en la economía o, al decir del autor, la "econom1a
dominical" (Aguirre Beltrán, 1967, pp. 144-!48~ son por lo menos
tres: uno el trabajo migratorio temporal del md1gena_, _reclutado de
diversas formas desde su paraje y por lo genera~ en sit10s cercanos,
que con frecuencia desarrolla lazos de depen~e~c1a con su emplea~or
a través de deudas u otros medios; dos, el credito us~rero que _recibe
de terratenientes o comerciantes urbanos; y tres, la mtr?ducc1ó~ de
cosechas de.lucro (por ejemplo, café, caña de azúcar y tngo) ~estmadas al mercado exterior y que generan un producto d: precio ~uctuante. El equilibrio entre la producción de subsistencia (por eJet?plo, maíz) y la otra orientada al mercado, por una parte, ~ el t~abaJo
de subsistencia del grupo familiar compara~o con traba~o rrugratorio por otra, determinará mayor o menor mdependencia o dep~nde~cia de la comµnidad respecto del enclave urbano-rector Y de mfluencias foráneas más alejadas.
La estructura del poder interno en cada comunidad se mani~iesta
en un sistema de cargos civiles y religiosos esenciales para su existencia. Participan potencialmente en ~llos todos !os adultos del poblado
o paraje, con exclusión de los afuennos, ent~e est?s muchas veces también quienes puedan estar unidos e? matnmomo con alguno,?e los
miembros del grupo. Con la ideolog¡a subyacente de que no~ hombre verdadero" quien no haya pasado por estos c~r~?5 (Agm.rre Beltrán, 1%7, p. 139), el que se niegue queda en condi~1on margmal respecto de su propia comunidad. Estrechament: as?cia?? con t~es cargos, los mecanismos de recipr?cidad ~ de redistnbucron co~tnbuy~n
a reforzar la identidad colectiva y eVJtan que la natural d1ferenc1ación debido a las capacidades individuales desemboque en la forma-

69

ción de estratos económicos antagónicos y conflictivos.
La estructura ideológica existente en una región de refugio otorga
sustentos al proceso dominical. Aunque por lo general las posiciones
racistas o etnocéntricas descarnadas son mínimas, la cosmovisión del
grupo urbano tiende a legitimar su superioridad respecto del grupo
nativo. Sin duda que las características exteriores asociadas con uno
y otro ofrecen una importante fuente de rasgos contrastantes que confirman la identidad y dominio del primero respecto del segundo (por
ejemplo, gente de razón/ primitivo o salvaje, ocupaciones que favorecen el trabajo intelectual o artístico/ cultivo de la tierra o servicios
personales menores, casa y alimentación moderna/ vivienda y productos alimentarios indígenas, etcétera).
La teoría y modelo región de refugio culmina lógicamente en el
desarrollo de los Centros Coordinadores, mencionados anteriormente. En un contexto como el descrito evidentemente que la acción indigenista no sólo debe tener como meta de su acción a los grupos nativos, sino que necesariamente debe poner como su objetivo a toda la
región intercultural. En este tipo de región,
... cuya ecología, tecnología, economía dual, estructura social, política
e ideológica presentan rasgos incompatibles con la vida industrial moderna, las funciones especializadas implementadas por los ministros,
departamentos y organismos descentralizados, que se difunden por los
canales corrientes de la administración, no son utilizados por sus habitantes porque su aislamiento, la dispersión de la población, las herramientas primitivas de que disponen, las actividades primarias de producción a que han sido compelidos, el engranaje de relaciones y dominancia semífeudal con que se las constriñe y la ideología de conformismo y fatalismo que esas condiciones crean, les impiden aprovechar los
beneficios de la acción gubernamental especializada.. . (Así) el conocimiento, cada vez más lúcido, de los mecanismos que configuran los procesos de invención y aculturación, así como sus contrarios, los de endoculturación y dominical, al actuar en las regiones de refugio indígenas,
hicieron posible iniciar, con bases sólidas, proyectos regionales de desarrollo de comunidades -llamados Centros Coordinadores- que tomaron como sujetos de su acción no únicamente a los grupos indígenas subyugados, sino a la población entera en situación de subdesarrollo (Aguirre Beltrán, 1967, pp. 243-247).

4. APLICACIONES
No obstante que sería de interés presentar un panorama amplio de
las varias aplicaciones del modelo región de refugio, como también

�70

Siglo XIX. Cuadernos

referirse a otros autores destacados en la praxis indigenista mexicana
y latinoamericana, en esta sección sólo se hará mención al mismo Aguirre Beltrán en relación a la proyección de este modelo en los campos
sanitario y educacional. Resulta importante, por un lado, referirse
a acciones concretas originadas en la teoóa, que avalen su potencialidad intrínseca; desbordarla la intención descriptiva del presente trabajo, por otro, ampliar y profundizar su exposición más allá de este
autor.
La situación intercultural plantea características sanitarias peculiares. En efecto, siendo el continuo salud-enfermedad parte de un
contexto sociocultural preciso, ello condicionará una particular perspectiva en cada uno de los dos actores del proceso. Además de lo señalado anteriormente en los planos demográfico y sanitario, cabe agregar, a manera de imágenes, que existirán formas médicas de acción
tanto modernas como populares o tradicionales; que habrá distintas
consideraciones, cuando no valores, frente a la etiología y significado de los mismos procesos morbosos y de su relación con las circunstancias concretas de vida de cada cual; y que el saneamiento ambiental diferirá en cada caso.
La medicina moderna llevada sin más a una región de refugio también adquiere carácter dominical (Aguirre Beltrán, 1965). Ya que los
indígenas poseen interpretaciones propias tanto naturales como sobrenaturales sobre los fenómenos y procesos morbosos, ello provocará en el médico prejuicios desfavorables hacia tales interpretaciones, al mismo tiempo que lo hará descalificar los síndromes morbosos folklóricos (por ejemplo, susto o espanto, mal de ojo, etcétera).
El desconocimiento acerca de los valores al respecto del grupo beneficiario limitará la posibilidad de diálogo con este tipo de consultante, reducirá los interrogatorios diagnósticos y transformará la relación médico/paciente, " ... en forma muy semejante a como lo hace
el veterinario con los animales" (Aguirre Beltrán, 1965, p. 58).
El uso de lenguaje de carácter esotérico para el indígena es uno
de los mecanismos dominicales. Otros son los siguientes: el supuesto
de una naturaleza humana universal, que llevaría a cualquier paciente a responder siempre igual ante situaciones similares que lo afecten,
lo cual hace considerar al indígena como similar al no-indígena en
cuanto a su relación con el modelo biológico que sustenta a la práctica médíca moderna. Por otro lado, también se establece el supuesto
de la homogeneidad social, es decir que todos los consultantes muestran las mismas conductas ante los mismos problemas sanitarios, se-

Medina C.: El modelo región de refugio

71

gún los entiende el profesional moderno. Aquí se encuentra el origen
de un notable ~tnoce?tri~mo cultu~a! en el personal de salud para juzgar a los de!°as, ca~~ficandolos fac_ilmente, al difePir la realidad de
sus ex~ctat1v~s, de ... perezosos, mmorales, supersticiosos O retrógrados (Agmrre Beltrán, 1965, p. 50).
También ~e llega a suponer una identidad entre la ciencia médica
Y la base socialª. la cual se proyecta, puesto que en relación a los gru-

P?S urbanos ocodentales resulta habitual la oferta de asistencia indiv~dual e? agencia~ e~pecíficas. De ello surge la idea y los actos hasta
~1spend10sos, casi siempre ineficaces, de reconstruir en la situación
mter~ultural los I?ismos ambientes útiles en los otros entornos evide_nc1ab!e en lo~ diseños arquitectónicos o en la aplicación de téc~icas
as1~t;nc1~les onentadas al paciente individual, que omiten la conside~ac10n simultánea de sus familiares y otros personajes para él
importantes.
_Las norma~ básicas de acción que el autor recomienda son las sigu1ent&lt;:5 _(Agume Beltr~n, 1955): en primer lugar, llevar al indígena
1~ med1cma ~?derna, sm esperar que éste acuda a solicitar los servic1~s: La_mov1hdad del ~ersonal sanitario, su articulación con sujetos
ongmanos de la comurudad donde se actúa y la permanente revisión
de la labor efectuada, permitirá ir logrando las metas planteadas· por
o~ra part~, no es suficiente que se construya una pequeña clínica o
d1spens~r~o en un paraje nativo para que se genere una demanda por
sus serv1c1os, como tampoco es conveniente que el equipo de salud
permanezca enclaustrado dentro del recinto asistencial.
En ~egundo_ lugar_,, pon~r la medicina al nivel de la cultura de la
c?murudad ~aJo acc1on. Sm duda que será difícil obtener modificac_iones d~ ª:htudes y conductas ancentrales, las que por Jo general contienen s1g~ficados a veces mucho más profundos o abarcativos incluso de tipo sobrenatural o místico, que lo que parece en un primer
contacto.
En tercero, ajustar la medicina a las condiciones del medio social
esto es, no repetir mecánicamente procedímientos o cumplir estereoti~
padamente roles profesionales que no significan lo mismo que en un
conte~to urbano o dentro de un gran establecimiento asistencial. La
P_olandad salud-enfermedad, en el contexto indígena, tiene significac10nes naturales, sobrenaturales y hasta religiosas que involucran al
enfermo Y p~r, lo menos a su familia tanto en su significado como
en su resoluc10n.

�72

Siglo XIX. Cuadernos

Medina C.: El modelo región de refugio

Por último, la medicina moderna debe integ~arse al c?ntexto intercultural, es decir, los roles específicos de los d1feren~es_ mtegran~es
del equipo de salud deben armonizarse con las caractenst1cas ~ro~1?s
de la comunidad en la que labora. Así, por e~em~l.o, la real)zac10~
de campañas preventivas o curativas sin co?r.dmac1on entre_s1, la división del trabajo asistencial en roles esp~c1~1cos o el t~ato !~personal del paciente tan propio de un establec1m1ento hosp1talano urbano, serían allí seguramente artificiales y hasta contraproducentes por
completo.
A partir de tales normas, habrá que con~iderar otros factores propios del habitat de cada grupo. La eco!og1a, los pa!r~:mes de pobl~miento, las condiciones de vida, la cahdad de la ~1VIenda, la v~st1menta, la nutrición, las creencias y conductas ~so~13?a~ con el c1~lo
vital, etcétera, son todos factores que gener~~an dmam1cas especificas, a partir de tales normas básicas de acc1on.
Parece pues indudable que si un programa de salud fuese im~lementado ai;lad~ente, sin apoyo esencial de programas de educac1on, mejoras técnicas y económicas y, en lo general, de programas qu': eleven
los niveles de aculturación de las comunidades y ~avorezcan
integración a la sociedad nacional, operaría en gran medida en el vac10, ya que
no podría sentar las bases para obtener perdurablemente una conducta
higiénica en el pueblo. El programa de salud debe,_ por l? tanto, formar
arte de un programa más amplio de desarrollo regional mtegral que ata~ue las facetas todas de la situación_ inte~cultural ~~de todos las án~j
los posibles para conseguir un efectivo bienestar f1s1co, mental Y socia
de la comunidad (Aguirre Beltrán, 1955, pp. 24-25).

ei'

de un sólido estrato poblacional mestizo. A partir de la Revolución
de 1910, a continuación, han sido ensayadas estrategias tales como
la escuela rural, las misiones culturales, la casa del estudiante indígena y otras (Aguirre Beltrán, 1973 y 1983).
Análogo al caso de la medicina moderna, las acciones educativas
que sean simplemente trasplantadas a una región intercultural también adquirirán un carácter dominical. Conviene desde la partida tener presente algunas diferencias básicas entre las sociedades indígena
Ymoderna, subyacentes al proceso: una, la formación social del individuo breve en aquélla y muy prolongada en ésta, careciendo la prin:i~ra del período adolescente tan típico en la segunda y por ello, inic1ando~e ~uy temprano en la vida en roles adultos; otra, respecto al
aprendizaje de lectura, escritura y cálculo, la nimiedad o importancia otorgada a tales habilidades, respectivamente· una tercera referen~e ~ mismo proceso educativo, que lo hace ap~ecer ante 1o's ojos
del mdio como cargado de intereses ajenos a su grupo, en un conglomerado que va desde la inclusión de valores foráneos hasta el uso de
la lengua oficial de la nación.

s?

La educación dentro de la situación intercultural tamb_ién ofrece características especiales. Las comunidades pre-alfabeta~, que p_o~een
mecanismos endo-culturativos particulares, se adapt~a~ con d1f1cultad al uso de una escuela en su paraje; en con~ecuenc!a, ~1endo la e~ucación formal un proceso largo que v~ene a mterfenr_ntmos de vida
ancestrales, podrá llevarse a efecto solo cuando sus impulsores conozcan en su profundidad la cultura afect~da. La ~ducac1on, po~ otr~
parte, sigue los lineamientos ~ndig~nistas mte~rat1vos, p~r cual meVI:
tablemente se relaciona con s1tuac1ones muy a1enas a los mtereses co
munes del grupo.
La evolución que la educación orientad~ hacia las minorías étnicas ha tenido en México difiere de lo sucedido en ~gunas otras p~rtes. En efecto, desde el comienzo de la vida republicana fue perfilandose una política integracionista, teniendo como meta el desarrollo

73

~n cons~cuencia, en el mejor de los casos y siempre que el maestro
este converuentemente preparado para el desempeño de su rol las diná~cas surgi~as antagónicas y expresadas en deserción esc~lar pod_ran s~r ma~eJadas con cierta facilidad; si el caso es que haya ausen~1~ ?e 1done1_dad. para tal manejo, el ausentismo del aula originará
jutct~s etn?centncos? subjetivos supuestamente explicativos del tipo
de ex1ge!1c1as d_~medtdas _de los padres a sus hijos para participar en
el trabajo familiar, desaliento de los alumnos por el ausentismo de
su profesor o escasa capacidad de aprendizaje de los niños.
Alg~os de los mecanismos dominicales que surgen en el proceso
educativo no adaptado al contexto intercultural son los siguientes:
aculturación directa forzando la obtención de conductas ajenas al grupo nativo durante la interrelación pedagógica, uso del castellano com_o lengua única en la enseñanza, prohibición para usar la lengua vernacula en el aula o la extensión de un mismo programa educacional
en todas partes. El profesor, incluso cuando sea paisano de sus alumnos, t~bién J?Uede convertirse en agente dominical si carece de preparac1on suficiente o no está apropiadamente motivado hacia su contexto de origen y se deja influir por los valores nacionales que inevitablemente habrá incorporado mientras permaneció estudiando fuera de su paraje.

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Siglo XIX. Cuadernos

Las características y criterios que debería considerar la educación
intercultural son los siguientes (Aguirre Beltrán, 1973): uno, ningún
grupo humano es impermeable al cambio, sino que éste sólo requiere
que sea adaptado a las condiciones de vida del grupo; inversamente,
las razones para mantener en forma aparentemente obstinada los modos de vida ancestrales hay que buscarlas mucho más en la situación
macrosocial, política y económica sometida de estos grupos, que en
motivaciones individuales o de pequeílo conjunto.

Medina C.: El modelo región de refugio

~~:~:~~t r:~:~:~;ti\~ a los ad~ltos. Con est_e último propósito adebilidades precisas del g~pdoagboagJ.1oa ªs las n~~es1dades, intereses Y posiu acc1on.
-

Al decir del autor

'

Dos, el lenguaje significa una relación tan íntima con la cultura
del grupo que sólo el respeto por la lengua vernácula permitirá mejores logros en cualquier aspecto del proceso educativo. El uso de ella
en la alfabetización y como instrumento de la enseñanza garantiza
mejor discernimiento en los contenidos y facilita el aprendizaje de una
segunda lengua oficial, al mismo tiempo que contribuye a la salvaguarda de la cultura.
Tres, en estrecha relación con lo anterior, el maestro cumple en
todo este proceso un papel fundamental, por ser el depositario obligado de las culturas en contacto y de sus respectivos medios de comunicación. La competencia profesional mediante su capacitación
adecuada, el bilingüismo y el manejo conjunto bicultural facilitarán
su labor; además, la enseñanza formal de los primeros años del alumno
conviene que sea impartida por maestros coterráneos, para facilitar
el tránsito de la educación comunitaria informal a la enseñanza escolar formal.
Cuatro, la escuela misma dentro de cada comunidad deberá estar
lo más integrada posible al funcionamiento habitual y cotidiano de
ésta, es decir, moverse al ritmo de la comunidad y no con otro propio. Así, por ejemplo, no funcionará los días en que el ciclo agrícola
exija la participación de toda la mano de obra disponible, incluidos
los niños, o considerará las ceremonias habituales del ciclo vital de
las familias de los alumnos y de sus obligaciones propias de parentesco.

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;~~e:csc~~nsint:;;:1 conjug~ campos de actividad que en condiciones norlubridad, Ia~cono::~\: ~~i¡~~:n!adi°s. La :iu;ación es.colar, \asasectoriales q?e l?s departamentos O
~o cotos pnvat1vos, se unen en una suma u 1
interrelaciona de tal mane a
q e as yuxtapone, agrega e
'
r ' que unas Yotras se encadenan Yentrela~~;~. reforzarse Yapoyarse mutuamente (Aguirre Beltrán, 1973, pp.

~r:t:~:d:~:a:i1::i::¡¡~~~~=

Cinco, la escuela debe adaptarse a los patrones de poblamiento.
Cuando éstos sean compactos no habrá problemas en la captación
de alumnos, pero cuando el caso es que sean dispersos habrá que innovar hacia mecanismos que les permita acudir desde ubicaciones
distantes.
Seis, además de la escuela rural y de la eventual escuela-albergue,
estrategias útiles para niños y jóvenes, la educación también consideLa importancia de la acción indigenista mexicana ha motivado que

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Siglo XIX. Cuadernos

numerosos pensadores y dentistas sociales se ocupen de ella desde perspectivas diversas; siendo Aguirre Beltrán durante los últimos 40 años
su ideólogo más destacado, su obra ha sido blanco inevitable de todo
tipo de análisis.
Cabe reiterar desde ya los supuestos de la teoría y del modelo región de refugio, en particular que la a~ción i~digenista b~sca la in!~gración de las etnias supérstites en la vida nacional, al reves de poht1cas existentes en otros países, que las mantienen segregadas en reducciones o reservaciones. Esta importante iniciativa se ve interferida por
aspectos estructurales inherentes a las situaciones intercu!turales
-que el modelo región de refugio describe y explica, como se ha
visto- en las que participan dialécticamente no sólo tales etnias sino
también los centros urbanos rectores vecinos. La acción indigenista
poco o nada lograría intentando unilateralmente la promoción de los
grupos aborígenes, por más coordinación que obtuviera de los recursos disponibles de sectores y agencias específicas, si no busca quebrar
la situación intercultural de castas sociales, transformándola en otra
de clases sociales; es decir, si no trata que los mecanismos dominicales entre la aristocracia urbana local y sus grupos tradicionales dominados sean transformados en una relación de estratos con identidad
e intereses propios, que busquen y luchen por la obtención de sus ~etas y lleguen a establecer un equilibrio entre eUos. En consecuencia,
lo que en último término busca la acción indigenista es integrar la región entera a las dinámicas macrosociales, políticas y económicas nacionales, impulsando localmente el desarrollo de un estrato o clase
media mestiza cuyos intereses específicos medien entre el estrato o
clase baja, laboral, trabajadora o proletaria, y el estrato o clase alta
dirigente, estos dos últimos con sus respectivos valores modificados
y ampliados desde su reducida cosmovisión parroquial en otra más
amplia regional y nacional.
La acción integral indigenista, previendo los dinamismos propios
de tan grandes modificaciones, busca impulsarlas a través de su propio quehacer pero, al mismo tiempo, pretende dosificar los conflictos y aminorar los inevitables choques, con el objeto de proteger 1?
más posible las características culturales de los grupos abongenes. As1,
surge una primera observación fundamental acerca de la posibilidad
de conservar los rasgos étnicos distintivos en tales circunstancias, puesto que
...el modelo ideológico que norma la acción indigenista que propone
Aguirre Beltrán es el de una sociedad capitalista, dividida en clases sociales, de cultura mestiza homogénea, en la cual no habría lugar para

Medina C.: El modelo región de refugio

77

el desarrollo autónomo de las diversas culturas indígenas del país (Stavenbagen, 1973, p. 248).
En efecto, el cumplimiento de un fin político de unidad nacional llevaría, en opinión de este autor, al sacrificio de las identidades étnicas.
Una segunda observación fundamental es que el aceleramiento del
proceso integrativo derivado de la acción indigenista refuerza la dependencia y explotación de los grupos aborígenes. Este efecto negativo en realidad está previsto en la teoría de Aguirre Beltrán, aunque
cree él que en la nueva relación de clases ellos podrán, en algún momento, diferenciar mecanismos y estrategias defensivos tales como líderes políticos, grupos sindicales, gremios u otros. Sin embargo, la
observación de los hechos acaecidos en la nación mexicana desde fines de los años 60 en adelante permite proponer que la continuidad
de su sistema capitalista dependiente
...supone necesariamente el mantenimiento de formas no capitalistas y
preclasistas en ciertas regiones del país... (Aguirre Beltrán) sobrestunó
las posibilidades objetivas del sistema para modificar de manera extensa
y radical la situación social y económica de las regiones ladino-indígenas
(Palerm, 1976, pp. 18-19)6.
En esta perspectiva existen otras observaciones menores respecto al
modelo comentado, puesto que sus capacidades descriptivas o explicativas no estarían acompañadas de proyecciones futuras que permitan predecir su viabilidad final (Van Zantwijk, 1973);· mas aún, el modelo ideal propuesto, no obstante su gran valor teórico, parecería débil en su aplicación real debido a la variabilidad de las circunstancias
locales; tal modelo, además, tendería a privilegiar el análisis de la situación intercultural desde el punto de vista de las castas, porque enfatiza las diferencias de todo tipo y la carencia de articulación
entre los actores, descuidando otro análisis complementario de un indio ya integrado a una clase proletaria local y por lo mismo sometido
a explotación de las otras clases más poderosas, si es que el énfasis
analítico estuviera en las circunstancias comunes e interrelacionales
entre ellos (Hunt, 1973).
En el nivel más bien académico, a mayor abundamiento, otra observación de interés es que el modelo incorpora el paradigma funcionalista, al buscar la descripción dicotómica contrastante usual, tipo
comunidad/sociedad, solidaridad mecánica/solidaridad orgánica o sociedad folk/sociedad urbana7. Más aún, parecería caer en alguna me-

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Siglo XIX. Cuadernos

dida en las mismas insuficiencias advertidas por el autor en otras obras
antropológicas, de presentar al grupo bajo análisis como en~ida~ ficticiamente aislada de la sociedad mayor, en este caso, la región mtercultural de la sociedad nacional (Albores, 1978).
El acopio de estas observaciones quiere sugerir las po_sibles ~andezas y limitaciones de la toería y del modelo en su pats de ongen
y más bien en el largo plazo, pero sin duda que ha co~tribuido a ~ntender las dinámicas interculturales en una forma supenor a cualqwer
otro intento anterior. Tanto entusiastas, escépticos e impugnadores
coinciden en su profundidad, seriedad, coherencia y consecuencia,
otorgándole calidad útil no sólo para los cientistas sociales sino ~ bién para los funcionarios de las agencias responsables de las acciones indigenistas y para los políticos próximos a ellas. Con todas sus
limitaciones, en alguna medida parece adelantarse válidamente a las
dinámicas aculturativas dejadas a su propio ritmo, posibilitando la
conducción de estos procesos y situaciones dentro de ciertos límites.

Medina C.: El modelo región de refugio

79

guiendo con la segunda observación fundamental analizada anteriormente, 1~ ~ragilidad de la acción indigenista propiamente tal cuando
l~s cond1c1ones ~lobales del país entran en crisis, problema que obv1a~e?te .no deriva del modelo mismo. Mas aún, incluso aceptando
la h1potesis respecto a que el sistema capitalista dependiente requiere
mantener algun~ formas ~o capitali~tas y preclasistas (Palerm, 1976)
el modelo no pierde su v1genc1a alh donde han podido actuar esos
Centros Coordinadores8 •
.Así, en síntesis, la experiencia indigenista mexicana ofrece los siguientes aspectos fundamentales: intención integracionista buscando
el desarrollo de las comunidades, base territorial comunitaria estable, enfoque intercultural integral a través de los Centros Coordinadores Y, como soporte, una columna vertebral propia y diferenciada
a tr.avé~ de todo el territorio de la República, el Instituto Nacional
Indigerusta. T~es aspe~tos bien pueden sugerir perspectivas para otros
contextos nacionales, mcluso el chileno, tan diferente del mexicano
en numerosos sentidos9•

6. PERSPECTIVAS
El interés del modelo región de refugio va más allá de los motivos
inmediatos que lo hicieron surgir, en el contexto de la acción indigenista mexicana. En una primera aproximación parece útil para el resto de los países latinoamericanos, en la medida que en casi todos ellos
existe una proporción variable de etnias aborígenes todavía diferenciadas; sin embargo, en una segunda aproximación, también parece
útil -si se lo considera desde una perspectiva estructuralista, de buscar las células básicas análogas o comunes con otras realidades- para los contactos biculturales que en todas partes también significan
las acciones profesionales asistenciales con diversos grupos noindígenas. Intentaremos en esta última sección ofrecer algunas sugerencias generales en ambos sentidos.
La acción indigenista mexicana actual, como ya ha quedado esbozado, deriva desde los primeros decenios del presente siglo, luego de
la Revolución de los afios 10, y comprende el desarrollo de las comunidades nativas sobre la base de la propiedad colectiva de sus territorios. A partir de estas bases jurídicas existenciales fundarnentales se
ha efectuado esta acción, la cual, definida desde la partida como integracionista, a partir de los años 50 diferencia los Ce_ntros Coordinadores. El modelo región de ref~gio ha sido muy útil en ~anto a
describir y explicar cada situación mtercultural y, en este sentido, s:guramente su utilidad continúa vigente; lo discutible parece ser, s1-

~ p~rtir del mismo modelo región de refugio en general y de sus
aphc~c1ones ya reseñad~s en los campos sanitario y educacional, pueden vislumbrarse otras mteresantes perspectivas ahora en ámbitos noi~dígenas, cuando éstos lo conforman grupos o sectores nacionales
diferentes de aquéllos de los cuales provienen los agentes profesionales de las. corr~~pond!ent~s age?cias. Piénsese, a manera de ejemplos,
en una situacion sarutar1a habitual en el nivel primario asistencial1°:
por .u?a parte, un consultante originario de un contexto popular o
tradicional urbano º. rural, o de un grupo socialmente marginal y,
por la otra, el profesional y su equipo de salud del cual es miembro·
o en otra situación habitual en ciertos sectores urbanos: por un lado'.
un gru~o de muchachos marginales consumiendo drogas y, por otro,
un eqmpo de salud mental que quiere su rehabilitación. Sin duda, que
en ambo~ casos sucede_un contacto cultural y un verdadero proceso
aculturattvo e? la medida que cada actor tiene su identidad propia
Yque las relaciones formales entre ambos se extienden en el tiempo.
N~ es el caso volver a toda la teoría ya expuesta, pero al menos recuerdese que cada actor tendrá sus propias dinámicas tanto internas
como e?tre sí favorables y contrarias al cambio (en este caso, tal o
cual act~tud y conduc!-3 relativa a la salud y la enfermedad); por otra
parte, bien pued~ aplicarse ª. la situación los conceptos de estructura
dual, grupo dommante/dommado y mecanismos dominicales· tal vez
arriesgando que se considere exagerado, incluso hasta puede ;ugerirse relaciones tipo castas entre ellos.

�80

Siglo XIX. Cuadernos

Ya fue descrito que la acción indigenista tuvo que superar diversos obstáculos con el fin de hacerla más eficaz, mediante la acción
integral y el enfoque intercultural. Ahora, desde una aproximación
estructuralista, puede plausiblemente proponerse análogas estrategias
para las acciones realizadas sobre este otro tipo de grupos, sean éstas
sanitarias o de cualquier otra naturaleza.

Medina C.: El modelo región de refugio

81

NOTAS
1. El autor agradece al profesor Carlos Munizaga Aguirre la lectura crítica del borrador de este trabajo.
2. Se sigue el significado establecido por el mismo Aguirre Beltrán (1968).
3. Aguirre Beltrán (1967). En este aspecto, Aguirre Beltrán cita a R. Linton El estu-

Continuando con los ejemplos sanitarios, las posibilidades susceptibles de proponer son numerosas. En las áreas del fomento de la salud (por ejemplo, nutrición, salud mental, recreación, participación
social, saneamiento ambiental, etcétera). De la protección de la misma (por ejemplo, control de agentes nocivos, prevención de enfermedades agudas y crónicas, cumplimiento de nonnas relativas al uso de
ciertas sustancias como las bebidas alcohólicas, etcétera), de la atención precoz de determinadas enfermedades o de la rehabilitación de
condiciones de minusvalía, sin duda, que las estrategias y actividades
que concerten el interés de ambos actores serán mucho más eficaces
que la mera imposición de acciones del grupo dominante al otro. Inversamente, las riquezas terapéuticas que parece encerrar la herbolaria medicinal y variadas acciones que suceden en el ámbito de la medicina tradicional o popular podrán ser mucho mejor comprendidas
y valoradas si similar cambio de actitud y conducta se produce.
Pueden, en realidad, encontrarse numerosas perspectivas interesantes al tener presente el modelo región de refugio. Expresado éste
más generalmente, para distanciarse de su punto de referencia indigenista, la acción integral en la situación intercultural (por ejemplo,
consultorio rural, escuela urbana popular, etcétera), parece permitir
un enfoque sistemático del fenómeno en observación, adquiriendo el
modelo comentado calidad de paradigma analítico apropiado para
la descripción y explicación de las características percibidas. El concurso laborioso de los especialistas del caso, según cada campo de acción, y de dentistas sociales idóneos, podrá ser fecundo en cuanto
a ampliar las perspectivas unilaterales, en aminorar los mutuos estereotipos y antagonismos de cada actor involucrado y en desarrollar
una teoría-acción más eficaz. Hoy como ayer, este tipo de sugerencias continúa la incesante tarea de ir obteniendo la conducción más
efectiva posible de los conjuntos sociales, cuando ya existe contacto
dinámico entre los actores ubicados próximos en el tiempo y el espacio.

dio de/ hombre; H. G. Barnett Innovation: Tbe basis of Cultural Cbange; A. Wa1/ace Culture and Personality; M. J. Herskovits The processes of cultural cbange·
B. Malinowsky The Dynamics of Cultural Cbange y otros autores.
•

4. Se refie~e a la c~xist~cia, incluso _cercana, de un grupo de tecnología arcaica,
econoDlla de subS1stencia y mantención de una serie de instituciones y valores ancestrales, con otro grupo de tecnología compleja, economía de mercado y desarrollo de múltiples instituciones modernas. El concepto de estructura dual es utilizado
por Aguirre Beltrán en toda su obra relacionada con indigenismo.
5. Es interesante mencionar que Aguirre Beltrán cita su coincidencia con G. Balandier, en relación con el análisis de las sociedades duales. Este autor, en su obra
Sociologie Actuelle de I'Afrique Noire (1963}, también se refiere a la estructura
dual e inclus~ a una historia dual, surgidas de la situación colonial, como también
a la separación de castas entre los estratos dominante y dominado.

6. Ladino: nombre genérico que, en la región mesoamericana, se han dado a sí mismos las personas pertenecientes a los estratos dominantes locales. Corresponde al
"misú" de la región andina.
7. Por ~azones de oportunidad no se entrará a una profundización del tema. Cabe,
eso s1, recordar los nombres de Ferdinand Tónnies, Emile Durkheim y Robert Redfield, respectivamente, como autores de las polaridades seBaladas.
8. Los Centros Coordinadores han ido aumentando en número dentro de México
desde su creación en 1951. Seguramente a la fecha no han alcanzado a cubrir t ~
las zonas indígenas del país.
9. ~staría fu~ra ~e lugar realizar un análisis indigenista comparado, pero las aplicaciones sarutanas y educacionales, entre otras, por sí mismas hablan de las import~tes diferencias entre ellos y de lo limitado de la acción propiamente indigenista
e,ustente desde hace varios decenios en nuestro país.

10. Primer contacto entre el consultante y la agencia de salud. Comprende las acciones sanitarias de baja complejidad técnica, orientada a resolver la mayoría de los
problemas de alta prevalencia pero de menor impacto médico en la población, y
otorgada en establecimientos menores del sistema de servicios de salud (por ejemplo, postas rurales y consultorios generales urbanos y rurales).

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Siglo XIX. Cuadernos

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Palerm, A "Introducción". En Aguirre Beltrán: Obra polémica. CIS-INAH,
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• La versión inicial oo señala el año de edición de la mayoría de los trabajos enumerados

�84

Siglo XIX. Cuadernos

Trabajos publicados en Cuadernos
Referencia

Autor y trabajo
Blázquez, La expulsión de los espafioles en Xalapa y
Veracruz ( 1827-1828)

4, oct/92

Cerutti, Españoles, gran comercio y brote fabril en el
norte de México (1850-1910)

2, feb/ 92

Contreras Cruz, Ciudad y salud en el porfiriato. La
política urbana y el saneamiento de Puebla (1880-1906)

3, jun/ 92

Flores Clair, Trabajo, salud y muerte: Real del Monte,
1874

3, jun/ 92

Gamboa Ojeda, Mercado de fuerza de trabajo e industria
textil. El centro-oriente de México durante el Porfiriato

l, oct/ 91

García Quintanilla, Salud y progreso en Yucatán en el
XIX. Mérida: el sarampión de 1882

3, jun/92

León, La banca chihuahuense durante el Porfiriato

2, feb/ 92

Olveda, Las viejas oligarquías y la Reforma liberal: el caso
de Guadalajara
4, oct/ 92
Romero Gil, Minería y sociedad en el noroeste porfiriano

1, oct/ 91

Sección Internacional
Medina Cárdenas, El modelo región de refugio de Aguirre
Beltrán. Teoría, aplicaciones y perspectivas
4, oct/ 92

De próxima aparición
Carlos González Herrera El
Id 1
.
mico chihuahuense dura~te ~tppeorfie. atagncultura en el proyecto econó.J, ' An
.
ma o.
ose
tomo Olvera Sandoval A ·c 1
.
en e! centro _sur de ~uevo León (~lou :~). nego Y problemas sociales
David Skemt, Coloruzación Y moder . .6
V~racruz en el siglo XIX.
mzac1 n del campo en el centro de
Ricardo Gamboa Ramí
l
.
en Saltillo.
rez, ntervenc1ón francesa Y finanzas municipales
Jolsé Juan Juárez, Intervención francesa Y finanzas m .. al
uruc1p es en
T axcala.
Francisco Télle:z, Intervención francesa fi
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Y manzas municipales en Puebla
,
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.
·
Mendoza (1880-1914).
'
pu icos Y ganancias privadas en

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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1804674&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�SIGLO XIX
Cuadernos de Historia
Edición conjunta de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo León y del Instituto de
Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Apartado Postal 3024, 64000 - Monterrey, México
Fax: (83) 40-40-65

Universidad Autónoma de Nuevo León
Rector,
LICENCIADO MANUEL SILOS MARTINEZ

Facultad de Filosofía y Letras
Director,
LICENCIADO RICARDO

c. VILLARREAL ARRAMBIDE

Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Director,
DocroR HIRA DE GoRTARJ

Editor Responsable
MARJO CERUTTI

Cuidado de la Edición: Sylvia Eloísa M. y Mario Cerutti
Tipografía: Alfonso García
Arte y Diseño: Sylvia Eloísa Morán
Impresión: Impresora Monterrey, S.A.
Aparición cuatrimestral
Ejemplar: $15,000

�FEBRERO DE 1992

AÑO I NUMERO 2

SigloXIX
CUADERNOS DE HISTORIA

SUMARIO

Nota del Editor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
La Banca cbihuabuense durante el Porfiriato
RICARDO LEON G. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
Españoles, gran comercio y brote fabril
en el norte de México (1850-1910)
MARIO CERUTII . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49

�NOTA DEL EDITOR

l.
El segundo número de Siglo XIX. Cuadernos de Historia se ha
concentrado en atender aspectos significativos de las actividades económicas del norte de México.
Espacio tan abierto como enorme, dotado con escasa población, asediado por apaches y comanches hasta casi los años 80,
el norte se convertiría a finales del XIX, sin embargo, en uno
de los resortes decisivos para la configuración de la sociedad
capitalista en México.
Su dinamismo no dependió del limitado espectro de habitantes
que se asentó en sus centros mineros, sus a veces aisladas urbes
o en alguna comarca agrícola. La clave, en cambio, estuvo en
el vigor y multiplicidad de las actividades productivas que se
desataron en la medida que arreciaban las demandas y estímulos del mercado estadounidense y, en particular, de sus zonas
meridionales (Texas, California).
Para el actual norte de México, y en especial para su porción centr0-0riental (que desciende de la Sierra Madre Occidental
hacia el Golfo), el drama nacional del 47 se transformaría, en
no mucho tiempo, en fuente de oportunidades poco frecuentes
a escala mundial.
Cuando la línea fronteriza se confundió con el Bravo, cuando Texas comenzó a cubrirse de casas mercantiles, inmigrantes, ranchos y granjas, cuando el ferrocarril arribó desde el po-

�6

Nota de/ Editor

Siglo XIX. Cuadernos

deroso oriente estadounidense, este gran norte quedó adherido
de manera natural a la más vivaz economía de la segunda revo- ·
lución industrial. Un dato que marcaría, desde entonces, su historia económica.

u.
Revisado desde ángulos diferentes pero complementarios, ese
proceso no deja de ser sugerido en los dos trabajos que reúne
el número 2 de Cuadernos.
El material de Ricardo León cuenta con referencias suficientes
para detectar la agilidad que asumieron las actividades económicas en la sernidesértica Chihuahua. Lo refleja sobre todo su
muy precoz e impetuoso quehacer financiero, cuyo devenir gestaría uno de los más diligentes banqueros del México porfiriano: Enrique C. Creel.
Integrante selecto del clan Terrazas, Creel simboliza como
pocos la capacidad del propio grupo que conformaba. Pero también- el vigor del movimiento crediticio y bancario de Chihuahua, la multiplicidad de inversiones en que estos núcleos
fronterizos se encontraban metidos, la ductilidad para aprovech~ los estímulos del mercado norteamericano y del mercado
n~c10~al en constitución, y la agilidad asociativa con otros sigmficat1vos grupos burgueses del norte (en especial, con los asentados en La Laguna y en Monterrey).
~l artículo a mi cargo recuerda, por un lado, el muy temprano 1.Dlpacto que asumió el cambio de la línea fronteriza. Por
otr?, preten_d e poner énfasis en la significación que los empresanos de ongen español tuvieron en el nacimiento de la sociedad capitalista en el mismo norte.
Abandonados por la literatura especializada de los años 60
Y 70 -tan atenta, en cambio a los apellidos anglosajones o

f~anceses-, los españoles parecen haber jugado un papel decididamente relevante en esa transformación acelerada que el aparato _productivo sufrió, desde 1880, en el centro y el norte de
Méxtco.

7

Un ejemplo puede encontrarse en los peninsulares que arribaron para residir desde mediados del XIX en Monterrey, en
sus cercanías o en la línea del Bravo. Hábiles usufructuarios
del grueso flujo mercantil que este río limítrofe permitía, realizaron una carrera empresarial que -en el caso de Monterreyincluiría al menos tres matices: 1) los capitales que formaron
fueron fruto de sus labores en México; 2) sus cimientos se construyeron (entre 1850 y los 80) con el gran comercio: 3) estos
mismos burgueses o sus más inmediatos sucesores participaron
de manera estructural en el brote fabril que irrumpió en Monterrey a partir de 1890.
Si agregamos que no pocos de ellos estuvieron vinculados al
surgimiento algodonero de la comarca lagunera y que intervinieron sin prejuicios en la fundación de bancos regionales, descubriremos más de un nudo entre el Chihuahua de los TerrazasCreel y el Monterrey de los Hernández, los Rivero o los Armendaiz. Y entre todos ellos y las oportunidades de enriquecimiento que el Bravo y sus aledafios (hacia el norte y hacia el
sur, bueno es puntualizarlo) brindó desde 1850.

m.
La Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma
de Nuevo León y el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora desean agradecer -por medio del Editor- la
generosa acogida que se ha brindado a Siglo XIX. Cuadernos

de Historia.
La muestra más satisfactoria, en ese sentido, ha sido el interés y compromiso que colegas de diversos centros del país manifestaron por contribuir en los sucesivos números de Cuadernos. Para el Editor, claro, resulta la más grata de las respuestas. Es que para ellos, para los por momentos olvidados investigadores dedicados a los estudios regionales -que pueblan, ya,
no pocos rincones académicos de México- fue lanzado este proyecto. Bienvenidos.

Mario Cerutti
Monterrey, febrero de 1992

�LA BANCA CHIHUAHUENSE
DURANTE EL PORFIRIATO

Ricardo León G. *

Después de muchos afios de problemas internos, de ataques de indios
bárbaros y un sueño, obligadamente aletargado, las iniciativas políticas del Estado y las de los inversionistas nacionales y extranjeros surgieron como una necesidad para imprimir un nuevo sello a la vida
de la gente que ocupaba los espacios norteños: el flujo de mercancías, la disposición de crédito y la existencia de un sólido mercado
de dinero y capitales, eran pivotes fundamentales para lograr un de&lt;;arrollo económico acorde a las expectativas de la época.
A principios de la década de los 80, los movimientos de mercancías, dinero y capitales productivos y especulativos comenzaron a acelerarse en todo el país. El estado de Chihuahua no era la excepción.
Como siempre, el crédito era necesario para todos los sectores sociales de la población: unos, para ampliar sus actividades económicas; otros, la mayoría, para comer, para irla pasando. En este sentido, los comerciantes chihuahuenses se erigieron como blanco de atención de todos aquellos que requerían un préstamo, amplio o corto:
eran los individuos que, a pesar de cualquier contingencia, tenían en
reserva recursos para insuflar vida a una región.
El comerciante era una fuente natural de crédito para menesterosos, agricultores, pequeños comerciantes y artesanos, para la gente
con ideas industriales y hasta para las diferentes instancias del gobierno. Al ampliar sus relaciones con colegas de otros estados y países,
esos oscuros personajes que compraban barato para vender caro, que
• Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Una primera versión de este trabajo fue
presentado en la Vlll Reunión de Historiadores Mexicanos y Norteamericanos, San
Diego, octubre de 1990.

�JO

Siglo XIX. Cuadernos

prestaban dinero con intereses altísimos y presionaban a los deudores por medio de tinterillos y amenazas, se encontraron con la oportunidad de crear establecimientos dedicados exclusivamente al manejo del dinero.
Este proceso, aquí simplificado, se vivió a lo largo y ancho del continente: era el antecedente de los bancos, que empezaban a formalizarse hasta lograr las formas que ahora conocemos. La génesis de cada banco como institución fiduciaria y de crédito es distinta. Como
ejemplos están los grandes bancos constituídos gracias principalmente al capital extranjero, como el Nacional Mexicano (posteriormente
llamado Nacional de México) y el de Londres, México y Sudamérica,
surgidos una vez que grandes inversionistas europeos decidieron asociarse con capitalistas mexicanos para establecer casas en la República, aportando para ello fuertes sumas de capital'.
Por otra parte, la vida económica del país se movía con rapidez
inusitada y con distancias mayores por la inminente integración de
un mercado interno, auxiliado por la construcción de vías y medios
de comunicación más veloces y el aumento en las oportunidades para
participar dentro del mercado mundial. Esta situación permitió que
los grandes comerciantes y líderes regionales se asociaran de maneras
distintas para la creación de la banca institucionalizada: como prestanombres, socios de firmas extranjeras o promotores directos. Además de ser, como ya se mencionó, cabezas del poder político y económico regional.
Bajo esta segunda forma de nacimiento se encuentran las instituciones de crédito del Chihuahua porfiriano que si bien se aliaron económicamente a grupos extranjeros, preferentemente norteamericanos,
lo hicieron una vez consolidada su posición dentro de la región, cuando
el capital foráneo comprobó la viabilidad para su permanencia en tierras chihuahuenses.
Es en este marco que los bancos del estado norteño surgen como
instrumentos financieros de poderosos grupos locales que pretenden
participar de la fiebre del progreso contagiada por los discursos de
políticos e inversionistas nacionales y del extranjero. Los comerciantes, _ganaderos y propietarios de grandes extensiones de tierra, con
fuertes lazos de parentesco entre sí (y con una férrea 1/oluntad por
alcanzar los beneficios del progreso en una región recién salida de su
arrinconamiento por el olvido del Estado central y la presión ejercida
por indios hostiles), dirigieron su agresiva actitud no ya contra los

León G.: La banca chihuabuense en el Porfiriato

11

apaches que asolaban sus haciendas y pueblos, sino contra el tiempo
perdido. De la noche a la mañana, la economía chihuahuense sugirió
su entrada a la política de paz, orden y progreso, logrando la consolidación de infinidad de negocios. Entre ellos, los de un fuerte grupo
de bancos convertidos en gestores financieros del desarrollo de la
entidad.
Antes que en cualquiera otra parte del país, los recién nacidos banqueros chihuahuenses aprovecharon las antiguas redes comerciales para establecer relaciones crediticias de nuevo tipo, apoyados en modernas instituciones -como en Europa o los Estados Unidos- concesionadas por el poder legislativo local.
Si bien los chihuahuenses no fueron los primeros bancos en México, puesto que ya habían existido el Banco de Avío y el Nacional de
Amortización y, durante el régimen de Maximiliano -aunque sin mucho éxito entonces- el de Londres, México y Sudamérica, el de
Santa Eulalia fue el primero en obtener una concesión para emitir papel moneda: fue en 1875, el mismo año en que la recibió el Banco
de Chihuahua. De allí en adelante, con la posibilidad de ampliar sus
márgenes de' acción económica al contar con mayores recursos por
la emisión fiduciaria, estas instituciones apoyaron el despegue de la
entidad, de las empresas que confiaron en ellos y de la población en
general.
La de Chihuahua fue -así- la única legislatura local del país que
autorizó el establecimiento de instituciones de crédito emisoras de papel moneda antes de la promulgación del Código de Comercio de los
Estados Unidos Mexicanos en 1884, primera disposición reguladora
de la actividad bancaria en México (ver cuadro 1).
EL BOOM BANCARIO CHIHUAHUENSE
Los bancos chihuahuenses surgen a finales de la década de 1870 y principios de la siguiente dentro de una realidad económica en la que eran
cada vez más comunes los pagarés, bonos, vales, letras y fichas de
pago y moneda extranjera (dólares norteamericanos, libras esterlinas
y francos franceses).
Entre 1874 y 1884, antes de la publicación del Código de Comercio, los poderes chihuahuenses otorgaron por lo menos doce concesiones bancarias que, por lo general, fueron aprovechadas por los usufructuarios asociados con miembros de los más diversos grupos de
poder dentro de la entidad.

�CUADRO 1

CONCESIONES BANCARIAS OTORGADAS POR LA LEGISLATURA HASTA 1884
Fundsc/6n
Banco

Fecha

de Santa Eulalia

Capital

1875

Minero

1878

Comercial de
Chihuahua

1889

Finiquito
Fecha

1889

Causa

Cambió nombre

1882 (?)

500 000

1900

Fusión Minero

1896

Liquidación

-

de Chihuahua

1875

Mexicano de
Chihuahua

1878

69 000

1883

Minero de Chihuahua 1882

100 000

Francisco, Ignacio y
Tomás Macmanus,
Luis Scott, Enrique
Müller, Guillermo
Markt

Actividades

Emisión, préstamos
prendarios

Celso González,
Manuel de Herrera,
Jesús J. Salazar, José
Valenzuela
Tomás Macmanus,
Emisión, hipotecas,
Enrique Creel, José
préstamos, depósitos
M. Falomir, Max
Krakauer, Alberto
Terrazas, Juan Cree!
Enrique Müller,
Lauro Carrillo,
Celso González

Emisión, préstamos,
depósitos

1895

Fusión Minero

José M. Sánchez,
J. Glez. Trevifto,
Félix F. Maceyra,
Luis Terrazas,
Antonio Asúnsolo,
Ramón Luján, Luis
Faudoa, Miguel Salas

Emisión, retroventas,
depósitos, giros,
compra mercancías

1885

Liquidación

Samuel Miller

1932

Liquidación

Inocente Ochoa,
Enrique Cree!,
Luis Terrazas,
Pedro Zuloaga, John
Brittingham, Krakauer
Zork y Moye, José M.
Sánchez

Emisión, préstamos
prendarios
Emisión, retroventas,
préstamos, giros,
depósitos, hipotecas

-·
de Hidalgo del Parral

Socios

Mercantil Mexicano

1882

no operó

José M. Sánchez

de Ciudad Guerrero

1883

n.o.

Francisco A. Sáenz

Industrial Protector
Mexicano
Mercantil de
Chihuahua

1883

n.o.

Anastacio Royval

1883

n.o.

José D. Solís

Comercial
Chihuahuense

1883

n.o.

Juan N. Zubirán

�14

Siglo XIX. Cuadernos

Es evidente la participación en negocios bancarios de gente tan disímbola, desde las familias ligadas al clan Terrazas-Creel (como Prieto,
Cortázar, Falomir, Cuilty, Sisniega, Ochoa, Samaniego, Zuloaga, Salas, Kettelsen y Krakauer, entre otras) hasta las partenecientes a proyectos políticos y económicos muchas veces contrarios, como los GonzáJez, Herrera, Salazar, Carrillo, Maceyra y Valenzuela, pasando por
inversionistas extranjeros con ideas en principio independientes: los
Müller, Macmanus, Russek, Stallforth, Miller y Scott.
Fueron precisamente extranjeros encargados de negocios comerciales y mineros en Santa Eulalia 2 quienes tuvieron en su poder la
primera concesión bancaria. El aparato financiero de los Macmanus
y Müller, representado por el Banco de Santa Eulalia, fue el primero
del país en recibir una una concesión oficial para imprimir billetes3,
además de continuar con su tradición iniciada desde la mitad del siglo de otorgar préstamos a mineros, comerciantes y algunos
agricultores.
Los bancos en activo dentro de la entidad norteña abarcaron múltiples negocios antes de la existencia de la legislación federal de 1884:
emisión de billetes, préstamos a corto y mediano plazo sin garantía
prendaria, hipotecas, retroventas4 y depósitos. Todas estas actividades pronto se vieron aumentadas por la estabilidad de los regímenes
local y nacional, la pacificación definitiva impuesta a los apaches (entre
1880 y 1883), la importación de capitales norteamericanos, alemanes,
ingleses y franceses, la creación de modernos sistemas de comunicación (los ferrocarriles, teléfonos y telégrafos, a partir de 1881) y el
inicio del fortalecimiento del mercado interno.
En 1884 la ciudad de Chihuahua ya contaba con tres oficinas bancarias regionales que representaban a los hombres de negocios más
importantes d~ principios de la década, además de ser un resorte que
impulsaría el despegue económico del estado diez años después. El
cuadro financiero estatal estaba compuesto por los bancos de Santa
Eulalia, Minero, Mexicano, de Chihuahua y de Hidalgo del Parral;
ese mismo año, se estableció en la capital el recién formado Nacional
de México, con oficinas en Parral, Chihuahua y la villa de Paso del
Norte, mientras que agentes del de Londres, México y Sudamérica
hacían lo posible por tratar de no quedar fuera del negocio al nombrar agentes y representantes para la ciudad de Chihuahua y otros
lugares del estado.
El desarrollo de los bancos locales corrió paralelo al del comercio
y la industria así como con el proceso modernizador de las urbes nor-

León G.: La banca chibuahuense en el Porflriato

15

teñas, ámbitos en los que las instituciones financieras jugaron un papel importante al proporcionar los recursos crediticios necesarios.
Es así como los bancos Minero y Mexicano refaccionaron a decenas de comerciantes por diversos rumbos del estado. Consolidaban
con ello un sistema de abasto lo suficientemente fuerte para poder
ofrecer oportunidades de consumo en los lugares más alejados de los
tradicionales centros mercantiles: Batopilas, Ocampo, Miñaca, Dolores, Uruachi, Casas Grandes, Madera, Pinos Altos y ChínipasS,
son algunos ejemplos de las localidades que prosperaron con la llegada de capitales y de una clase que se empezaba a definir, la de los
asalariados.
El de Santa Eulalia (posteriormente llamado Comercial de Chihuahua), al igual que el de Chihuahua y el de Hidalgo del Parral refaccionaron y aviaron a pequeños y medianos mineros, quienes muchas
veces se veían en aprietos al no extraer mineral precioso suficiente para
afrontar sus deudas o, sencillamente, para poder comprar herramienta
e implementos6 •
Muchos agricultores, sobre todo los de la zona de Santa Rosalía,
a orillas del río Conchos, y los de Guerrero, junto al Papigochi, precisaron del apoyo bancario para el desarrollo de sus actividades. En
esos dos lugares, el Minero y el Mexicano colocaron agentes y representantes logrando hacer un buen número de negocios entre los propietarios rurales. Los comerciantes y banqueros impulsaron con paso acelerado las labores agrícolas: los primeros, al ofrecer nueva tecnología importada, y los segundos, al patrocinar su adquisición.
Las actividades industriales también fueron beneficiadas por la disponibilidad de recursos concentrada en los bancos. Fue de esta manera que se lograron llevar a cabo ambiciosos pr_oyectos como los de
una compañía fundidora y manufacturera de maquinaria y una cervecera en Chihuahua, de generadoras de electricidad y la recapitalización de antiguas fábricas textiles y harineras en el centro y sur de
la entidad (sin olvidar el financiamiento a talleres artesanales de diverso tipo en todo el territorio).

El crédito bancario fue trascendental para efectuar las transformaciones urbanas emprendidas por las administraciones públicas locales y regionales. Gracias al endeudamiento de los gobiernos estatal
y municipal con las instituciones financieras, se logró la concreción
de programas modernizaiites en algunas ciudades: alumbrado pú_blico, drenaje, agua entubada, equipos para cuerpos de bomberos, ms-

�16

Siglo XIX. Cuadernos

León G.: La banca chihuahuense en el Porruiato

tituciones de beneficenpia, sistemas de regulación de precios de artículos (por ejemplo, almacenes municipales de depósito y venta pública de granos al costo) y obras de ornato y forestación7. Por citar algunos ejemplos, los grandes festejos organizados con el motivo del
centenario de Benito Juárez, en 1906, por la visita de Porfirio Díaz
a Chihuahua y Ciudad Juárez, en 1909, y el centenario de la Independencia, en 1910, fueron motivo de erogación de recursos con los
que no contaban los ayuntamientos y el gobierno estatal y fue la época de mayor endeudamiento con particulares y casas bancarias (cuadro 2).
CUADR02
BANCOS ACREEDORES DEL GOBIERNO DEL ESTADO
DE CHIHUAHUA

Baneo
Minero
Nacional de
México

Jun. 1904

26 828*

Jun. 1910

Sep. 1910

Jun. 1911

362 617

425 348

494 348

26 133

27 169

53 406

• Suma de los adeudos a ambos bancos.
Fuentes: Luis Terrazas, Informe leído el primero de junio de 1904 por el C.
Gobernador... primer año de su ejercicio, s.p.i., Chihuahua, 1904. José María ~chez,
Informe leido el lo. de junio de 1910 por el C. Gobernador... , Imprenta del Gobierno,
Chihuahua 19IO e Informe leido el 16 de septiembre de 1910 por el C. Gobernador..• ,
Imprenta d~I Gobierno, Chihuahua, 1910. Miguel Ahumada, Informe leido el lo. de
junio de 1911, por el C. Gobernador... , Imprenta del Gobierno, Chihuahua, 1911.

EL BANCO MINERO DE CHIHUAHUA
Se registraron concesiones estatales distintas para el establecimiento
de un "Banco Minero" en el estado de Chihuahua. La primera, otorgada por tres años a la casa comercial González, Herrera, Salazar Y
Compañía en 1878. Según Francisco R. Almada8 , operó hasta 1881,
dato que no se ha logrado confirmar.
La segunda concesión data de 1882 a favor de Inocente Ochoa9,
quien junto con sus socios Enrique C. Creel, Luis Terrazas, Carlos
Zuloaga y Luis Terrazas hijo la hizo efectiva algunos meses más tarde, iniciando sus actividades con un capital de 100 000 pesos Y un par

17

de oficinas: la matriz en la villa de Paso del Norte, a cuyo cargo quedó su presidente, el sefior Ochoa, y una agencia en Chihuahua encabezada por Creel.
Aparentemente son dos concesiones distintas, pero es posible su¡,,oner que, entre 1878 y 1882, González, Herrera, Salazar y Cía. traspasó sus derechos a Ochoa y socios, siendo autorizada por la Legislatura en este último afio.
El Congreso local determinó en julio de 1882 que el Banco Minero
podría emitir hasta 300 mil pesos eri billetes de 25 y 50 centavos y
un peso. Estaba exento de toda contribución estatal o municipal por
tres afias, a cambio de abrir una línea de crédito a favor del gobierno
por 15 mil pesos al 8% anual. Cuatro meses después se amplió la exención fiscal y la concesión a cinco años, exonerándosele de la obligación del préstamo pero reservándose el estado el derecho a nombrar
un interventor 10• En 1883 fue autorizado nuevamente por el Congreso chihuahuense para emitor otros 300 mil pesos, ahora en billetes
de 1, 5, 10 y 20 pesos con exención por tres años más 11 •
Un año después, ya en vigor el nuevo Código de Comercio Uulio
de 1884), el Banco Minero junto con los de Santa Eulalia, Hidalgo
del Parral y Mexicano, vieron afectados sus intereses al quedar establecido el monopolio de emisión a favor del Banco Nacional de México, por lo que debían retirar de inmediato de la circulación todos
sus billetes, no emitir más y someterse por completo a las nuevas
disposiciones.
Por medio de una serie de cabildeos en la ciudad de México (con
el argumento de que sus derechos habían sido adquiridos antes de las
reformas legales referidas), y en alianza con el Banco de Londres, México y Sudamérica, representado por José Yves Limantour, el Banco
Minero y sus congéneres chihuahuenses obtuvieron el reconocimiento de sus concesiones, limitadas a quince años y sometidas a los preceptos y órdenes de la federación vía Secretaría de Hacienda y Crédito Público 12 •
El gobierno del general Díaz autorizó la permanencia del Banco
Minero hasta que en mayo de 1888 el representante de la institución,
Enrique Cree!, firmó un contrato con Manuel Dublán, secretario de
Hacienda, que le restituía sus derechos de emisión hasta por el triple
de sus existencias en caja, pero sin exceder del monto del nuevo capital social (debería ser por lo menos de 500 000 pesos).

�FERROCARRILES Y PRINCIPALES CENTROS ECONOMICOS
EN CHIHUAHUA (1910)

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�20

Siglo, XIX. Cuadernos

León G.: La banca chihuahuense en el Porfiriato

21

Para tal efecto, la empresa se tuvo que organizar como sociedad
de responsabilidad limitada, formar un fondo de reserva y publicar
mensualmente sus balances en el Diario Oficial de la Federación
y en el Periódico Oficial del Estado. Los privilegios de exención de
contribuciones continuaron: se dio como término el del contrato, en
1903, plazo que fue ampliado 10 años más en 1895 con motivo de
su fusión con el Banco Mexicano de Chihuahua13 •

toriano Huerta al poder, quien decretó una serie de disposiciones que
obligaron a poner fin a los trabajos de la mayoría de los bancos mexicanos, el Minero incluído 16• El régimen de Venustiano Carranza
empeoró la situación y, entre 1915 y 1919, cerraron los bancos que
aún sobrevivían, con excepción del Nacional de México, el de Londres, México y Sudamérica (que estaba en un estado lamentable) y
algunos pocos más de provincia.

En marzo de 1897 el recién nombrado secretario de Hacienda, José Yves Limantour, promovió la expedición de la Ley de Instituciones de Crédito a la que se sometió el Minero seis meses después a través de un nuevo contrato, que le autorizó a operar por 30 años a partir de su firma.

Huerta obligó a emitir billetes al Minero hasta por el triple de los
recursos de garantía con lo que, lógicamente, puso a la empresa al
borde de la quiebra; el presidente de facto el(.igió, además de la emisión irracional, que el banco comprara bonos del tesoro federal.

El documento de 1897 contenía mayor precisión en cuanto a las
actividades del banco: su casa matriz quedaría fijada en la ciudad de
Chihuahua, el establecimiento de sucursales y agencias sólo podría
ser previo aumento de 100 mil pesos en su capital social por cada una
y sólo podría operar en los estados de Chihuahua, Sonora, Coahuila
y Nuevo León. Se le catalogó como primer banco de emisión en el
estado con lo que garantizaba el derecho de seguir lanzando emisiones fiduciarias, por 25 años más se le dio exención de contribuciones
y ya no podría sacar a la circulación billetes cuya denominación fuera menor a los cinco pesos. En el aspecto organizativo, se prohibió
que participaran en su consejo de adminístración, o como gerentes,
los funcionarios y empleados del gobierno estatal o del federal con
cargos en la entidad; tuvo como exigencia un representante legal ante
la Secretaria designado en junta general de accionistas del banco, cargo
que recayó en el licenciado Joaquín D. Casasús. Y, por último, se
le conminó a ajustar su circulación fiduciaria, ya que sobrepasaba
el doble de su existencia en metálico 14 •
Con estas bases jurídicas y contractuales, el Banco Minero se reafirmó y amplió sus operaciones a La Laguna, con una sucursal en
Gómez Palacio, y hacia el occidente, en Hermosillo, junto con otras
sucursales, agencias y representaciones en el territorio chihuahuense.
La institución no tuvo problemas graves hasta que en 1911 se temieron confiscaciones y represalias por el levantamiento maderista. De
la sucursal en Ciudad Juárez salieron cargamentos de monedas, billetes, bonos y documentos cobrables hacia El Paso, sin cerrarse la
oficina 15 •

A pesar de ello, las actividades continuaron hasta el ascenso de Vic-

Carranza puso su parte para ahondar la crisis provocada por Huerta
al incautar las existencias en metálico para garantizar su torrente de
billetes (54 000 000 de pesos), y puso al banco en liquídación en diciembre de 1916 después de exigir la presentación de sus estados financieros y verificar que la masa de circulante rebasaba por mucho
su capacidad de respuesta 17 •
La Secretaría de Hacienda reinstaló la personalidad jurídica del
Banco Minero en 1921 18, pei::o fue sólo para entrar en una fase de retirada digna del medio financiero al cambiar por metálico sus billetes
emitidos, deshaciéndose de sus propiedades y liquidando a los tenedores de acciones, proceso que finalizó a principios de los años treinta.
LA CONSOLIDACION DE UN BANCO REGIONAL
Los inicios del Banco Minero de Chihuahua se pueden calificar como
de experimentación: surge como el tercer banco de la República, cuando casi nadie había emprendido la tarea de consolidar una empresa
de este tipo, aunque es importante señalar que los socios (Terrazas,
Cree], Ochoa y Zuloaga) se caracterizaban por tener una larga trayectoria como prestamistas y agentes financieros en innumerables negocios especulativos y productivos 19•
Préstamos prendarios a corto y mediano plazo, créditos garantizados por el honor del contratante, ventas con pacto de retroventa
con o sin arrendamiento y el manejo de cuentas corrientes de depósito fueron las primeras operaciones del Minero en Ciudad Juárez y
Chihuahua (ver cuadro 3). La magnitud y calidad de los negocios en
la capital del estado obligaron a los directivos a trasladar su oficina
matriz, con lo que se abrieron las puertas a un panorama más amplio
de negocios: además de ser sede de los principales poderes políticos

�CUADR03

CREDITOS DEL BANCO MINERO DE CHIHUAHUA (EN PESOS)
Fecha
F◄

Deudor

Oficio

4/ 01 / 83
1/09/ 83
3,)/ 04/ 83
5/ 03/83
)/ 10/83
21)/ 10/ 87
o3/ 12/ 87
~/ 12/ 87
0,4/ 01/88
1/ 03/ 88
U06/ 88
U06/ 88
o:U07/ 88
3/ 07/ 88
)/ 07/ 88
3/ 07/ 88
5/ 07/ 88
)/ 09/ 88
)/ 09/ 88
'10/ 88

Dolores A. Zuloaga
Ricardo Ramírez
Francisco Lagarda
Andrés Romero
Francisco García
Casildo Sepúlveda
Albino Padilla
Julio C. Schmidt
José Rivas
Andrés Márquez
Angel Tarín y Valverde
Vicente Terrazas
Eduardo Alexander
Pedro Lazo
Vida) P. de León
Manuel Caraveo
Cipriano González
Fermín Anchondo
Fermín Anchondo
Agustín Cordero Zuza

Propietario

-/ 03/ 89
-/ 03/ 89
09/ 06/ 89
26/ 06/ 89
17/ 07/ 89
06/ 08/ 89

Rafael Soto
Ramón Chávez
Ayto. Cusi
Domingo Gutiérrez
Pascual Carranza
Vda. de Botello e Hijos

º'

08/ 06/ 90 1Teófilo Macias
-/06/ 90
Lauro Bermúdez
30/ 08/ 90 Laureano Holguín
-/09/ 90

1

02/ 02/ 92

1 Rafael

29/ 03/ 93
-/ 09/ 95
-109/ 95
09/ 04/ 03
14/ 10/ 03
03/ 08/ 08

Médico

Interés
Anual

876
290
200
350

Plazo

6
6

Garant(a

Casa Ciudad Juárez

5

600

Comerciante
Comerciante
Propietario

Propietario

2 000
2 000
1 090
2 006
84
649
472

18
15
6

1 000
100
50
3 540
27 627
750
106 000

18

1 657
2 014
3 000

Comerciante
Com-Min.

Comerciante

Angela Montoya y García

12
12

12

Finca urbana Chihuahua
Casa y solar Chihuahua
Casa y terreno Chihuahua
Finca urbana Chihuahua
Terreno
Finca urbana Chihuahua
Finca urbana Chihuahua
15 lotes Ciudad Juárez
Finca urbana Chihuahua
Crédito Cusí
Crédito Cusi
3 200 Ha. San Lorenzo

24

Antigua Misión de Coyachi
4 Haciendas

15

Casa y Solar en Cusi
H. el Mortero y San Bernabé
Escuela y Garita

12
6
12
12
12

12

9

686
35 650

6
12

1 950

12

4 400
S 600
900

Loya Sucs.

José Borja
Pablo Rivas Gabaldón
Eduardo Alexander
Manuel de la O.
Jorge Miranda
Adolfo Broniman

Cantidad

13 000

Propietario
Médico
Propietario
Agricultor
Minero

4 000
7 937
24 836
S 000
2 398
22 134

36

6

Finca Cusi
H. Corral de Piedras y H.
benef. Parral
Casa en Cusi
Finca Ciudad Juárez
H. Fundición, 2 casas, hotel,
tierra
Molino Montoya y terrenos
adyacentes Ciudad Juárez
H . Cieneguita, rancho con
700 cabezas
H. San Cristóbal
H. Chorreras
15 lotes Ciudad Juárez
H. Enramada
Predio Santa Rita y un lote
5 fundos mineros Allende

�24 Siglo XIX. Cuadernos
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y económicos, Chihuahua era el centro geográfico de una entidad con
fuertes posibilidades de desarrollo originadas en la cada vez más intensa llegada de capitales extranjeros y regionales, a sus facilidades
de comunicación y a un avivamiento de intereses y actividades destinadas al lucro.

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trayectoria en los negocios.

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Los primeros meses de vida le significaron una acumulación de poder que le posibilitó la absorción del Banco de Hidalgo del Parral,
en 188520, después de haber logrado la venia del presidente de la República para seguir operando sin concesión federal.
El ritmo de los negocios del Minero continuó en ascenso. La bonanza era compartida por el Mexicano, que para 1890 sumaba entre
sus dueños sólo a socios del primero. De cuatro bancos con los que
contaba Chihuahua, además de la sucursal del Nacional de México,
dos eran prácticamente del grupo Terrazas-Creel, que casi controlaba, también, al Comercial. El de Chihuahua sobrevivía en manos de
Celso González, Enrique Müller, también socio del Comercial y Lauro Carrillo, compadre de Creel.

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En 1895, después de operar durante 17 años, el Banco Mexicano
se fusionó con el Minero bajo el argumento de que ambas instituciones se perjudicaban al competir entre sí cuando los accionistas eran
prácticamente los mismos, y que se buscaría un ahorro en oficinas
y empleados. Por último y más importante, al convertirlas en una sola, se contaría con "el banco local de más fuerte capital en la República y con igual capital al que tuvo el Banco de Londres, México y
Sudamérica por más de veinte afios ... " 21 (un millón y medio de
pesos).
Con la monopolización de la actividad bancaria en Chihuahua, el

Minero emprendió una reestructuración de su capital, tratando de inyectar nuevos recursos a la empresa y, para lograrlo, solicitó el concurso de diversos sectores económicos. La recomposición abarcó alianzas con capitalistas de Nueva York, La Laguna, Monterrey, Saltillo,
Durango, San Luis Potosí, la ciudad de México y principalmente, del
estado de Chihuahua (véase cuadro 4).

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Accionista

Actividad

Residencia

George Brittingham
D. W. Grubbs
Federico Stallforth
Francisco Gómez
Francisco Erquicia
Agustín Erquicia
G.P. Mackey
Luis Phelan
Juan Almazán
Néstor Armijo
Lang Hermanos
Gerardo y Eduardo Meade
Carlos Bracho
C. Rodríguez y Cía.
Rafael Bracho
H. Balmsen Co.
George Himminghoffen
Prince, Torres y Prince
Jesús G. Porras
Adrián Vázquez
Vicente Visconti
F. Stallforth y Hno. Sucs. y Cía.

industrial
minero
comerciante

Gómez Palacio
Parral
Parral
Parral
Parral
Parral

Francisco Gómez
Manuel Prieto
Luis Del Paso
José Castellot
José Sariflana
José M. Ortiz
Carlos Dietmar
Eduardo C. Cuilty

comerciante
comerciante

ganadero
comerciante-minero
comerciantes
propietario
comerciantes
propietario
comerciantes
minero
industriales
industrial
comerciante
comerciantes

abogado

comerciante
propietario

O'/o Acciones

Las Cruces, Nuevo México
Parral
San Luis Potosí
Durango
México
Durango
San Luis Potosí
Chihuahua
Gómez Palacio
Parral
Chihuahua
Camargo
Parral

0.36
0.36
0.36
0.36
0.36
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0.36
0.36
0.36
0.33
0.33
0.33
0.33
0.33
0.29
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0.19
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Chihuahua
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México
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Fuente: Archivo General de la Nación, 7-21.94, material sin clasificar en junio de 1899: legajo "correspondencia relativa a la exhibición del valor
de las acciones suscritas con motivo de la fusión de los Bancos Minero y Mexicano de Chihuahua", 1896.

�28

Siglo XIX. Cuadernos

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Con este movimiento se imprimió mayor dinamismo a la casa de
crédito. De inmediato su situación financiera se vio beneficiada al ser
mayores las cuentas deudoras que las acreedoras, cosa que era inversa antes de la fusión. Activos y pasivos de ambas instituciones se sumaron para crear una de mayor solidez y que fue creciendo con la
absorción de los bancos de Chihuahua y Comercial de Chihuahua,
en 18% y 1900 respectivamente.
El Banco de Chihuahua no pudo soportar un consejo directivo sin
empuje en los negocios y que se desmembraba conforme la situación
política y económica del estado se aclaraba en favor de los TerrazasCreel. Enrique Müller ya no se contaba como socio del Banco Comercial de Chihuahua del que fue fundador, Lauro Carrillo ya se encontraba en su exilio en la ciudad de México, después de haber sido
gobernador y polarizar a los grupos políticos chihuahuenses. El otro
socio, Celso González, se había deshecho de muchas de sus
propiedades22 y negocios luego que fue líder del grupo Papigochi,
que lo llevó también a la primera magistratura de Chihuahua, falleciendo al afio siguiente de la desaparición de su banco (1896).

Las nuevas fusiones hicieron posible incrementar el capital hasta
los 4'000 000 de pesos y elevar la suma de activos del orden de los
5 y medio hasta más de 10'000 000, nivel que ya no perdería el Banco
Minero.hasta que se dieran las disposiciones del régimen de Victoriano Huerta.
El ritmo de crecimiento del Banco Minero estuvo acorde al desarrollo económico de Chihuahua. Mientras mayor volumen de negocios operaba en el estado, la institución alcanzaba mayor solidez y
presencia en la entidad y fuera de ella (ver cuadro 5). Detrás del éxito
estaba un cerebro financiero que conceptuaba a su banco como laboratorio para la modernización del sistema bancario nacional: Enrique C. Creel.

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Por su parte, el Banco Comercial de Chihuahua, sucesor del de
Santa Eulalia, había sido copado por la gente de Terrazas. De los socios fundadores sólo quedaba Tomás Macmanus, diputado local de
1887 a 1893, hijo de Francisco Macmanus fallecido en 1896 de quien
recibió como herencia una lista sin fin de deudas a medio mundo23 ;
los otros, Scott, Müller y Markt se habían ido poco a poco. El banco
ahora estaba en manos de los anteriores acreedores de don Francisco: Alberto Terrazas, Juan y Enrique Creel, José María Falomir y
Máximo Krakauer.

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�30

Siglo XIX. Cuadernos

León G.: La banca chihuahuense en el Porfiriato

CUADR06

CREEL Y LAS INSTITUCIONES FINANCIERAS
Como ya se mencionó, Creel fue socio fundador del Banco Minero,
del que fue agente en la ciudad de Chihuahua y después gerente general cuando la matriz se cambió de Paso del Norte a la capital, en 1884.
Hacia 1890 ya aparecía como presidente del Consejo de Administración además de continuar en el puesto gerencial. Su mandato continuó hasta 1904, cuando su suegro y gobernador Luis Terrazas necesitó de una persona de confianza para sustituirlo durante sus ausencias.
Ya que el Banco Minero era el aparato financiero del grupo económico encabezado por Terrazas y Creel, se le supo imprimir un sesgo de modernidad análogo a las otras empresas que desarrolló24• Teniendo la mejor productora de maquinaria pesada del país y la cervecera más grande del noroeste, Creel también pretendió ser parte del
mejor aparato financiero mexicano. Para lograrlo debería asociarse
a otros grupos económicos de México y del extranjero.
Siendo este tema materia de otro trabajo, únicamente diremos que
la visión de Creel en los negocios no sólo se reducía a su estado natal:
pretendía la integración de un sistema de empresas complementarias
que iban desde las tradicionales agroganaderas hasta las fundidoras
y de transporte terrestre e interocéanico, sin olvidar las financieras.
Con tal motivo, Creel buscó acomodo en los procesos organizativos de diversas compañías bancarias a las que aportó sus conocimientos y experiencias chihuahuenses (cuadro 6).
La principal de las empresas bancarias fuera de Chihuahua en la
que participó (por su significado organizativo en el nivel financiero
Y fiduciario)_ fue el Banco Central Mexicano. La idea, original de Creel,
era la creación de un aparato al que "estarían asociados todos los
bancos de los Estados; banco que cambiaría a la par, por pesos fuertes, los billetes de todos los bancos locales" en la ciudad de México2S.
Además esta gran empresa sería la receptora de los superávits de
los bancos provincianos para utilizarlos como préstamo a las instituciones q~e lo requiriesen y "por la gran concentración de giros sobre
el e~tranJero, procedentes de todos los Estados de la República, ayudana eficazmente a normalizar los cambios intemacionales"26•
Por el pequeño monto de los capitales de los bancos locales, las
crisis se daban a cada momento; "pero asociados indirectamente con

31

LA CARRERA BANCARIA DE ENRIQUE C. CREEL
Fundado

Banco

Posición

1882

Minero de Chihuahua

1891
1899
1899
1900
1900
1901

de Durango
Central Mexicano
Mercantil de Monterrey
de Guanajuato
Comercial Refaccionario
Hipotecario de Crédito
Territorial Mexicano
Caja de Ahorros de la
República Mexicana
Guarantee Trust and
Banking Co.
Refaccionario de La Laguna
de México

Agente / Gerente /
Presidente / Asesor
Asesor
Concesionario / Asesor
Presidente
Director
Asesor

1903
1907
1908
1926

Presidente
Asesor
Asesor
Asesor
Asesor

Fuentes: The Mexican Yearbook 1908 y 1912, McCorquondale, Nueva York, 1908 y
1912; AGNCH, diversos lloros de protocolos; Mario Cerutti, "El préstamo prebancario
en el noreste de México: la actividad de los grandes comerciantes de Monterrey
( 1855-1890)", en L. Ludlow y C. Marichal (eds.), Banca y poder en Méxioo (J 800-1925),
Grijalbo, México, 1986; Heliodoro Dueñes, Los bane-0s y la revolución, México, Ed.
Patria, 1945; E . C . Cree!, op. cit.

la combinación del Banco Central y siendo socios directos de éste,
podían contar, en casos extraordinarios, con apoyo moral y material
suficiente para conjurar las crisis" 27 •
Al mismo Creel le llamó la atención que en los Estados Unidos
se haya seguido el modelo del Banco Central Mexicano para establecer los bancos de reserva federal28 • El Central tuvo un relativo éxito
Y no pudo concluir su tarea reguladora debido a la Revolución, pero
las ideas principales ya se habían puesto en operación.
Para el estado de Chihuahua, empero, tuvo mayor significación
el Guarantee Trust and Banking Company, en El Paso. Esta institución, controlada en un 4017/o por Juan y Enrique C. Creel y algunos
de sus parientes más cercanos y otro 14% por amigos y socios en otros

�32

Siglo XIX. Cuadernos

negocios, funcionó como paso obligado de los capitales principalmente
norteamericanos que se internaban al estado, al mismo tiempo que
fue receptor de depósitos de comerciantes, industriales y mineros que
tenían negocios en el norte de la entidad y que, de alguna manera,
confiaban más en mantener su dinero en los Estados Unidos.
El caso más sonado, manejado por este banco "pasefio", fue el
inicio de un juicio de embargo en 1908 contra una de las empresas
de William C. Greene en Chihuahua, The Sierra Madre Land and
Lumber Company (organizada en Connecticut), por falta de pago de
intereses a los tenedores de una emisión de bonos Oanzada por Greene desde 1905 por 3 millones de dólares), de quienes este banco era
fideicornisario29• Era el principio de la debacle del imperio de Greene en Chihuahua, aprovechada por Creel y socios para aumentar el
volumen de sus inversiones y negocios especulativos.
No hay información suficiente para saber los alcances temporales
y financieros de este banco, pero es probable que haya sobrevivido
a la revolución y fuera refugio de muchos capitales chihuahuenses en
estampida durante el movimiento armado, como lo fue para la sucursal juarense del Nacional de México.

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LOS BANCOS FORANEOS EN CHIHUAHUA
Además de los bancos surgidos por iniciativa del capital local, en Chihuahua existieron oficinas o representaciones de otras instituciones
financieras desde la década de 1880 (cuadro 7).
De todos ellos, el que quizá nunca operó en Chihuahua fue el Mercantil Mexicano: no se han hallado evidencias de sus actividades. Los
concesionarios beneficiados por la legislatura estatal, Maceyra, Sánchez y los hermanos González Trevifio, se habían comprometido a
emprender los trabajos financieros del Banco Mexicano de Chihuahua desde 1878. Ello no les impedía participar en otro banco, sobre
todo cuando el Mercantil se perfilaba como una institución de carácter nacional por la participación de poderosos capitalistas de México
y otras ciudades del centro del país30•
La expansión de los bancos "nacionales" aprovechó las relaciones económicas ya establecidas por importantes comerciantes en el
país. Es por esa razón que no resulta raro que los primeros representantes de dichas instituciones hayan sido los duefios de casas mercantiles como Maceyra, González Trevifio, Stallforth y Kettelsen. Posteriormente, al consolidarse la actividad bancaria, las gerencias, agen-

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Siglo XIX. Cuadernos

cias, y representaciones, fueron encargadas a personal especializado,
que se dedicó a ellas de tiempo completo.
Hay referencias del United States Banking Co. en Parral entre 1906
y 1908, una empresa establecida en la capital de la República en 1899;
en 1906, el congreso estatal le adjudicó la adquisición de 300 000 pesos en bonos emitidos por el ayuntamiento de Parral para la realización de obras de agua potable en dicha ciudad. La sucursal parralense de este banco los adquirió al tipo de cambio de 90.5%, mejorando
la oferta del Central Mexicano que era del 89.1% 31 •

León G.: La banca chihuahuense en el Porfüiato

35

cano, quedó fortalecida gracias a las prerrogativas otorgadas por la
Secretaría de Hacienda en su contrato de ese año, producto de la fusión de los bancos Nacional Mexicano y Mercantil Mexicano.
Pero aún antes de esta alianza financiera, el Mercantil pretendió
iniciar ne~ocios en Chihuahua y, en 1882 (año de su fundación), un
grupo de lDlportantes hombres de negocios obtuvo autorización en
el congreso local para establecer sucursales o agencias en el estado,
con la gracia de la exención de toda clase de contribuciones sobre su
capital durante 15 años y a cambio de la apertura de un crédito a favor del gobierno del estado hasta por 50 000 pesos anuales con interés recíproco máximo del 8%. No hay noticias sobre si esta concesión del 31 de julio de 1882 la hicieron efectiva los beneficiarios, pero
fue el antecedente inmediato para el establecimiento del Nacional de
México dos años después.

Además de participar como organismo financiero para el gobierno municipal, este banco practicó otro tipo de operaciones como la
representación para cobros mercantiles de casas francesas 32 , los depósitos y cuentas corrientes, principalmente entre la población norteamericana de Parral, como lo permite saber el otorgamiento de un
poder notarial en favor del licenciado Francisco González de Cossío
y de José Macmanus por 15 personas que se vieron afectadas "con
motivo de la quiebra de la referida sociedad The United States Banking Co. S.A."33 •

Este banco contaba con respaldo financiero europeo y apoyo político dentro del gobierno federal. De manera inmediata pudo expandirse hasta Chihuahua a través de comerciantes establecidos en la capital, Chihuahua, Parral, Camargo y, después, Ciudad Juárez.

Otra experiencia fallida fue la sucursal de The El Paso National
Bank of Texas, llamada Banco de Juárez, que para principios de agosto de 1893 había sido cerrada por órdenes del gobierno estatal hasta
verificar la existencia del capital y activos declarados. Hecha la investigación, el gobernador Miguel Ahumada informó que la situación
del banco era satisfactoria: tenia 50 000 pesos en activos.

Al igual que en el nivel federal, el Nacional financió a los gobiernos estatal y municipales. Tan sólo en diciembre de 1910 prestó 200
mil pesos al Ejecutivo del estado y 80 mil al ayuntamiento de Parral,
ambos al 50'/o anual; en enero del mismo año había recibido el pago
por un crédito de casi 20 mil pesos al ayuntamiento de Jiménez para
la construcción de su mercado público "Luis Terrazas" 35•

Pero los problemas no finalizaron allí y, al año siguiente, el senador por Chihuahua Marcelo León fungía como síndico de la institución debido a la descapitalización de la sucursal. León, un veracruzano con muchos íntereses en ciudad Juárez, manejó la situación hábilmente y logró que el banco de Juárez pagara sus deudas y mantuviera su capital a través de un banco de la ciudad de México que otorgó
garantías para evitar la quiebra. La comunidad económica juarense
no estuvo conforme y, para 1894, los acreedores se reunieron con León
YAhumada ante la presunción de que El Paso National Bank of Texas era responsable de la deuda de su sucursal. Poco tiempo después
desapareció34•

Los negocios del Banco Nacional de México fueron acrecentándose con el paso del tiempo. Si bien no tuvieron grandes logros entre
1884 y 1900, al inicio del siglo alcanzó mayor ingerencia tanto en los
medios oficiales como en los privados aún cuando el monopolio financiero del grupo Terrazas-Cree! ya había logrado su consolidación
en Chihuahua. Es bueno aclarar que Federico Sisniega, gerente de
la sucursal del Nacional en la capital del estado entre 1888 y 1911,
emparentó familiar y económicamente con el clan al casarse con Amada Terrazas, hija de don Luis, y su hija Carolina con Salvador Creel
Terrazas, hijo de Enrique y Angela, además de asociarse en diversas
empresas industriales y comerciales.

El Banco Nacional de México. Esta casa bancaria fue la única no
chihuahuense que rindió frutos en la entidad. Creada en 1884 en la
ciudad de México con el concurso de capital francés, español y mexi-

Después de colectar los impuestos federales y canalizarlos hacia
la capital de la República, las operaciones del Nacional de México
consistían en otorgar crédito, vía préstamos hipotecarios, a persona-

�36

Siglo XIX. Cuadernos

Lidades del mundo económico que poco o nada querían con el imperio comandado por Luis Terrazas y Enrique Cree!. Así, por ejemplo,
en 1888 aceptó hipoteca sobre una finca urbana, en Parral y por cuatro meses, a Baltazar Sáenz (5 545 pesos)36; y a Celso González, Manuel de Herrera y José Valenzuela (60 000 pesos fuertes), contra las
casas de cada uno de ellos en la capital, un molino de harina en las
juntas del río Chuviscar y el 88% de las acciones de la Compañía de
Tranvías de la ciudad de Chihuahua por siete meses con un interés
del 10% anual37• A finales del período porfirista, en septiembre de
1910, la sucursal en Ciudad Juárez prestó 5 000 pesos al comerciante
Ernesto Vizcaíno contra un terreno en el partido Mejía de esa población, con un interés del 12%, operación concelada en 1921 38•
Los primeros meses de revolución fueron de gran movimiento para la sucursal juarense del banco: fue la vía por la que salieron del
país grandes cantidades de billetes, monedas y documentos de valor
en un afán por proteger los intereses de la empresa, los empresarios
y sus clientes, refugiándose en las oficinas del Guarantee Trust and
Banking Co. 39 • Después de sufrir un robo en marzo de 1912, los funcionarios del Nacional de México decidieron cerrar sus puertas en Ciudad Juárez, en tanto se restablecieran las condiciones para operar de
manera adecuada40•
EL CREDITO EXTRABANCARIO

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Ya se ha hecho referencia a la gran cantidad de negociaciones bancarias en un estado cuya densidad de población en 1900 era de 1.4 habitantes por kilómetro cuadrado41 , y que tenía una sucursal o agencia
bancaria para cada 2 300 personas en las ciudades de la entidad; para
1910 la densidad era de 1.7442 y una oficina bancaria para cada 2 100
citadinos.
Ante la magnitud del crecimiento de los operativos bancarios sería
lógico suponer que los tradicionales prestamistas disminuyeran su acción. Las evidencias no lo reflejan así.
Tomando sólo muestras de la actividad prebancaria de los archivos notariales y del Registro Público de la Propiedad, vemos que comerciantes, funcionarios públicos y hasta los propios banqueros mantenían una cuota bastante alta de créditos otorgados fuera de las
instituciones.
Tan sólo en 1888 contabilizarnos treinta prestamistas diferentes:
brindaban crédito con garantías raíces y hasta sin ningún tipo de ellas

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(ver cuadro 8). Por lo general eran préstamos a plazo corto -máximo
dos años- y por cantidades pequeñas -entre 100 y 2 000 pesos la
mayoría-, como sucedía con los bancos (aunque los intereses llegaban a ser menores en muchos casos). Se daba la misma situación en
cuanto a aplazamiento de la fecha para saldar la deuda: es común
encontrar actas notariales donde el prestamista prorrogaba el vencimiento a veces hasta por otro tanto del original.

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Es importante destacar las actividades crediticias particulares de
los socios de bancos: Enrique Creel, José María Falomir, Luis Terrazas, los Stallforth, los Russek, Emil Kettelsen, Jesús José Salazar y
Félix Francisco Maceyra, todos socios o agentes bancarios, llevaban
a cabo las mismas tareas financieras que antes de la existencia de las
instituciones a las que servían, y con la misma calidad que el resto
de prestamistas particulares en cuanto a montos, intereses y plazos.

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La única excepción solía ser la capacidad de crédito: los Stallforth,
siendo agentes del Banco Nacional de México en Parral, financiaron
con 100 mil pesos las obras de la Parral Power and Reduction Co.
(ver cuadro 9); Creel y Kettelsen prestaron 100 mil pesos al senador
norteamericano Tabor para su proyecto minero en Santa Eduwiges;
Creel facilitó 126 363 pesos a William Greene para sus empresas mineras en Ocampo y Jesús María (ver cuadro 10).
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El general Terrazas iba por otro rumbo. Mientras sus socios emprendían proyectos de grandes vuelos, continuó siendo el prestamista de los pobres: daba créditos desde 200 hasta 4 000 pesos, con la
salvedad del otorgado a Laureano Holguín en 1883 por casi 11 000
pesos y garantizado con la fábrica de Talamantes (ver cuadro 11). pero
siempre tuvo en la mira las propiedades urbanas de Chihuahua: en
el archivo del Registro Público de la Propiedad se podrá constatar
la gran cantidad de fincas adquiridas por Luis Terrazas, muchas veces como pago por los créditos otorgados.
Por su parte, Jesús José Salazar, socio del Banco de Chihuahua,
se dedicó a financiar a pequeños agricultores y comerciantes de la zona de influencia de Cusihuiríachi hasta 1883, con créditos menores
a los 200 pesos. Después de esa fecha ya no aparece registrado en los
libros notariales (ver cuadro 12).
Mucha gente del estado de Chihuahua no tenía acceso a los bancos, ya fuera por la lejanía física, por la garantías solicitadas o por
una simple razón cultural: eran establecimientos nuevos para la gran
mayoría. Por ello los prestamistas locales -que ejercían este tipo de
servicio desde décadas atrás- no la dejaron al descubierto: siempre
hubo a quien acudir en los momentos difíciles.

�CUADR09

ALGUNOS CREDITOS OTORGADOS POR STALLFORTH Y HERMANO EN PARRAL, 1888-1908

Año

Deudor

Monto

1 ~88

Luis Moset
Vda. de Botello e hijos
Manuel !turbe
Miguel Cruz
Nemesio Ayón
Nemesio Ayón
Quirino Baca
Brazón y Cunningham
Manuel Aguilera
Rodolfo Chávez
Parral Power &amp; Reduction
Brock y González
Pedro Alvarado
Antonio Ortiz
Manuel Aguilera
Manuel Aguilera
Federico Larsen

500
35 000
10 000
1 779
3 385
198
125
23 748
15 803
7 948
100 000
33 000
49 600
66 123
25 000
21 288
8 400

893
898
908

Plazo

Interés Anual

12

12
18

Garantía

Mercancía
Hacienda
Hacienda
Mercanc!a

12
5

24

16
12
12
12
21
21

12
12

12

12
12
12

Minas/Hda. beneficio
Producción agrícola
Hacienda
66 mil Ha. de tierra
17 mil Ha. de tierra
8 sitios ganado mayor
Mina
10 sitios y hda. beneficio
23 minas
Minas

Fuente: Ver cuadro 8

CUADRO JO

ALGUNOS CREDITOS OTORGADOS POR ENRIQUE C. CREEL, 1883-1905

\ño

Deudor

1883

Bartola Güereque
Nepomuceno Fierro
Dionisio Outiérrez
Coralina Tarin
Norberto Guerra
Pedro Loya
Jesús Ma. Corral
Domingo Gutiérrez
Ciriaco Baray
Ramona Outiérrez
Senador Tabor
William C. Greene

1884

1885
1895
1905

Fuente: ver cuadro 8

Monto

290
240
4 196
974
149
1 000
1 170
4 196
2 200
983
100 000
126 363

Plazo
12

12
36
5
8
12

Garantfa

Casa Chihuahua
Casa Chihuahua
Casa Cusihuiríachi
Casa Chihuahua
Casa Chihuahua
Rancho Guazapares
Casa Cusihuiríachi
Casa Cusihuiríachi
Huerta Cusihuirlachi
Minas Sta. Eduwiges
36 prop. Ocampo/ Jesús María

�CUADRO 12
ALGUNOS PRESTAMOS OTORGADOS POR JESUS JOSE SALAZAR
EN CUSIHURIACHI, 1883
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Deudor

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Atenógenes Mendoza
Ramón Torres
Ramón González
Ambrocio Lozano
Ramón Miramontes
Rafael Elías
Albino Solís
Ramón Almazán

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Plazo
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Fuente: ver cuadro 8

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CONCLUSIONES

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Debe quedar asentado que el desarrollo bancario de Chihuahua durante el porfiriato fue fiel reflejo de la competencia desatada por lograr el control de una economía con proyecciones a largo plazo, en
cuanto a explotación de recursos naturales y creación de una planta
manufacturera de dimensiones significativas.

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El triunfo del grupo encabezado por Luis Terrazas y Enrique Cree),
en esta carrera, se manifestó en la consolidación y expansión del
Banco Minero, y en los negocios financieros del segundo y de algunos de sus familiares en Texas, Sonora, Coahuila, Durango, Nuevo
León, Guanajuato, Guerrero, Tamaulipas, la ciudad de México Y, por
supuesto, Chihuahua. Todo acompañado de fuertes inversiones en
rubros como los transportes, la industria, la especulación de propiedades urbanas y mineras y la ganadería.

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Las operaciones crediticias extrabancarias -en tanto- no fueron
substituidas por esa modernidad que tanto emergía en los discursos
de los detentadores del poder. Por el contrario, los negocios ''por fue-

�44

Siglo XIX. Cuadernos

León G.: La banca chihuahuense en el Porruiato

ra" se mantuvieron con un ritmo moderado pero sin tendencias claras a desaparecer.
En todo este conjunto de actividades destacó la presencia de Enrique C. Creel, quien tenia en mente el desarrollo de un proyecto integral de progreso para todo el estado de Chihuahua. La participación
de los diversos sectores económicos y políticos del estado en este tipo
de negocios fue permitida hasta el punto de poder responder a las necesidades de la sociedad.
El grupo dominante evitó, con todos los elementos a su alcance,
el desmoronamiento del proyecto económico que patrocinaba junto
con otros inversionistas. Al percibir evidencias de quiebra o incapacidad financiera para continuar una empresa (aunque muchas veces
Terrazas o Cree) habían orillado a ello), el Banco Minero acudió al
rescate: protegió de esta manera el buen curso de las ideas puestas
en práctica desde la década de 1880.
A la vuelta del siglo, el grupo financiero encabezado por Creel prácticamente monopolizaba la actividad bancaria en el estado, tras la desaparición o absorción de inversionistas dedicados a este tipo de negocios, además de patrocinar e intervenir en un mercado crediticio
más amplio, dentro de los niveles nacional e internacional.

45

NOTAS
1. Ver Leonor Ludlow, "El Banco Nacional Mexicano y el Banco Mercantil Mexicano: radiografía de sus primeros accionistas, 1881-1882", en Historia Mexicana
\. 39, n. 4, abril-junio de 1990, pp. 979-1027.
'

2. Centro minero ubicado a 25 kilómetros de la ciudad de Chihuahua.
3. El Banco Nacional de México lo hizo hasta 1884.
4. Operación mercantil similar a la hipoteca: el comprador se compromete a vender
de nuevo al antiguo dueño una vez vencido el plazo determinado, al mismo precio
y, por lo general, el vendedor mantiene el usufructo del bien inmueble pagando
un arrendamiento establecido en el contrato, equivalente a los intereses de la hipoteca.
5. Cabe recordar que la modernización de las vías de comunicación chihuahuenses
se dio solamente en la dirección norte-sur. De oriente a poniente el traslado continúa siendo difícil en estos días. Hace un siglo, viajar de los centros mineros de
la sierra a la capital del estado implicaba una travesía de 8 a JO días (ver mapa).

6. Contrariamente a lo que podría suponerse, el Banco Minero sirvió de apoyo a las
actividades mineras sólo en cuanto institución de depósito y venta de giros, más
no hay referencias concretas sobre el financiamiento a este tipo de empresas.
7. Además del gobierno estatal, los municipios más endeudados por esta razón eran
los de Jiménez, Camargo, Chihuahua y Juárez.

8. Diccionario de historia, biografía y geografía chihuahuenses, Universidad Autónoma de Chihuahua, Chihuahua, 1%8, p. 59.

9. Periódico Oficial del Estado de Chihuahua (POCHJ, 5 de agosto de 1882.
10. POCH, 5 de agosto y 23 de diciembre de 1882.
11. POCH, 14 de julio de 1883.
12. Enrique C. Creel, Los bancos de México: su origen y su pasado. Su estado presente y su porvenir. Posible fundación del banco único. Imprenta de J. Chávez y hermano, México, 1920, p. 5. Secretaria de Hacienda y Crédito Público; Memoria
de las instituciones de crédito (M/C) correspondiente a /897, 1898 y 1899, Tip. de
la Of. Imp. del Timbre, México, 1900, t. 11, p. XXIII.
13. SHCP, MlC, op. cit., pp_ XXIV-XXVII y 166-176.

14. SHCP, M/C, op. cit., pp. 176-178.
15. El Paso Herald, (EPH), 15 de septiembre de 191 J.
16. E. C. Creel, op. cit., pp. 15-18.
17. Op. cit. , p. 18, SHCP, Memoria de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público
del 23 de febrero de 1913 al 15 de abril de 1917, Secretaría de Hacienda, México,
1953, pp. 432-437.

�46

Siglo XIX. Cuadernos

18. F. R. Almada, op. cit., p. 60.
19. Véanse los diferentes protocolos notariales del Archivo General de Notarías de Chihuahua (AGNCH) entre 1870 y 1885.

León G.: La banca chihuahuense en el Porfiriato

47

da del banco hacia estas personas sumaba casi 90 mil pesos.
34. EPH, 2, 3, 5 y 7 de agosto de 1893, 4 de abril y 15 de agosto de 1894.
35. Revista Chihuahuense, 15 de enero de 1910, p. 17 y 31 de diciembre de 1910, p. 56.

20. Samuel Miller, concesionario y propietario del banco parralense, se vio en aprietos por sus negocios en el centro minero. Se dedicó a emitir papel moneda y a proporcionar créditos de difícil cobro, lo que llevó a cerrar el establec!miento. L~s
funcionarios del Minero decidieron tenderle la mano al absorber sus pasivos a cambio
de los derechos otorgados por la legislatura y posiblemente hacerle un préstamo
para enfrentar a otros acreedores. En 1888, Miller seguía intentando cobrar los
anúguos créditos otorgados por el Banco de Hidalgo (AGNCH, protocolos de Juan
N. del Avellano, 1888).

37. AGNCH, protocolos de Rómulo Jaurrieta, 5 de julio de 1888.

21. Luis Terrazas y Miguel Salas, "Escrito de los Bancos Minero Y Mexican? solicitando autorización para fusionar estos Establecimientos" (20 de septiembre de 1895),
en MIC, op. cit., pp. 172-173.
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40. EPH, 9 de marzo y 3 de febrero de 1912; mientras este periódico hablaba de un
robo por 20 mil dólares por parte de los hombres del coronel Rojas, El Paso Telegraph, en su edición del mismo día, mencionó 17 000 pesos.

22. Como la hacienda de Orientales, que pasó a manos de Enrique Cree!.

41. Secretaría de Fomento, Comercio e Industria, División territorial de la República

23. Ver POCH, 9 de mayo de 1896.
24. Ver Carlos González, Noé Palomares y Ricardo León, "Reflexiones en torno a
la modernidad porfiriana en Chihuahua", en Actas del Primer Congreso de Historia Regional Comparada, 1989, Ciudad Juárez, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 1990, pp. 259-270.
25. E. C. Cree!, op. cíe., p. 10.
26. ldem.
27. Op. cit., p. 11.
28. ldem.
29. AGNCH, protocolos de Felipe Seijas, 26 de octubre de 1908.
30. Ver Leonor Ludlow, op. cit.
31. POCH, 18 y 28 de enero de 1906.
32. El alemán Federico Griesse, como gerente de este banco en Parral, representó a
J. Simón et Cíe. y a Julio Brussel et Cie. de París para cobro de deudas a comerciantes parralenses. AGNCH, protocolos de Manuel Gómez Y Salas, 1 de enero
de 1908.
33. AGNCH, protocolos de Manuel Gómez y Salas, 28 de marzo de 1908. En este poder James Y. Long (minero) representa a sus 4 hijos y a la A/varado Consolidated
Mines Co., Robert J. Long (minero) por Long Hermanos, Jay C. Long, M. L.
y George F. Hutchins (mecánico) por Hutchins y Kennedy, F. G. Hamkins, F. H.
Gracy (ingeniero), Eduardo Ornelas (ferrocarrilero), W._J. Morril (mecánico inglés), Vicente Franco (minero norteamericano), W. P. M11ler, Thomas Flannagan
(médico), P. A. Homnel {ferrocarrilero) y George W. Mckee {agricultor). La deu-

36. AGNCH, protocolos de Antonio Sánchez AJdana, 12 de enero de 1888.

38. AGNCH, protocolos de Felipe Seijas, 5 de septiembre de 1910.
39. EPH, 3 de febrero de 1911.

Mexicana formada por la Dirección General de Estadistica, Estado de Chihuahua,
Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento, México, 1902, p. 4.

42. Secretaría de Fomento, Comercio e Industria, División territorial de los Estados
Unidos mexicanos formada por la Dirección General de Estadistica, Estado de Chihuahua, Imprenta y Fototipia de la Secretaria de Fomento, México, 1913, p. 3.

�ESPAÑOLES, GRAN COMERCIO Y BROTE
FABRIL EN EL NORTE DE MEXICO
(1850-1910)

Mario Cerutti*

l. ESPAÑOLES EN EL XIX MEXICANO

Este trabajo pondrá énfasis en un aspecto que, de manera algo inesperada, ha logrado destacar en muy recientes estudios sobre la hjstoria económica y empresarial del México decimonónko: el capital y
las propiedades manejadas por españoles habrían tenido una relevancia
particularmente fuerte en el proceso formativo de la sociedad
capitalista.
Esto parece válido tanto para el norte como para el centro del país,
en especial para la segunda fracción del siglo XIX. Han sido investigaciones regionales, por lo general, las que se han encargado de mostrarlo, aunque también lo han hecho aportaciones de carácter más
global.
Lo que señala la producción de diversos investigadores regionales
es que la presencia de prominentes hombres de negocios de origen español es una constante que, si se verifica con cierta firmeza ya antes
de que termine la primera mitad del siglo -como para el centro veracruzano lo muestra Carmen Blázquez (1991)-, adquiere particular
fuerza en los últimos cincuenta años del XIX y se prolonga, con solidez, hasta los tiempos de la Revolución.

• Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León. Versión levemente modificada de la ponencia presentada en el III Encuentro de Americanistas
en Asturias (mesa " Empresarios asturianos en el México del siglo XIX"), Oviedo
(España), mayo de 1990.

�50

Siglo XIX. Cuadernos

Cerutti: Espaiíoles en el norte (1850-1910)

51

Leticia Gamboa Ojeda (1985; 1991) ha definido como fundamentales a los españoles -sobre todo asturianos- en ese momento de
auge que la industria textil vive en Puebla en la parte final del XIX.
Con ello ratificaba apreciaciones que Dawn Karemitsis (1973) había
efectuado una década atrás.

mente por esfuerzos de colegas españoles. Una muy rica y aún joven
historiografía ha intentado recuperar la importancia relativa de ciertos procesos del siglo XIX en la construcción del capitalismo hispano
ante la, al parecer, sobredimensionada importancia otorgada al XVIII
y al ciclo de reformas borbónicas.

También en el centro del país, Pilar Pacheco Zamudio (l 989) y Lucía Martínez (1991) han verificado las diversas e importantes inversiones que personajes como lñigo Noriega Lasso tenían en los alrededores de la ciudad de México, ciudad en la que sobresalía asimismo
Antonio Basagoití y desde la que marcharía hacia Monterrey Adolfo
Prieto. Para la propia capital mexicana y sus áreas de influencia cercanas, Leonor Ludlow (1990) y Carlos Marichal (1991) han mostrado la importancia de los comerciantes españoles y su aporte en la formación de los primeros grandes bancos del país.

Uno de los temas en discusión ha sido el comercio exterior español
en el XIX y, dentro de ello, la significación que alcanzaron conjuntamente las ex colonias del continente, la dupla Cuba-Puerto Rico y
el propio Estados Unidos. Un artículo que publicó en 1985 el catalán
Josep M. Fradera describe cómo se rearticularon los lazos mercantiles entre España y América a partir de los años 30 y cómo se acentuaron en las tres décadas siguientes. Fradera (1985: 153) menciona explícitamente que "el ~esarrollo de las investigaciones en España en
los últimos años" hace posible puntualizar que

Como se verá más abajo en detalle, Monterrey fue desde mediados de la centuria un fértil centro de atracción de comerciantes de
origen hispano que -a fines de siglo- encabezarían el brote fabril
y bancario de la ciudad. Desde los archivos de esta ciudad por otro
lado, se ha podido establecer la más que llamativa participación de
capitales bajo control español en el vivaz desarrollo de la agricultura
del algodón en la comarca de La Laguna.

si los efectos del comercio colonial del siglo XVIIl no nos parecen ya
tan importantes ni indiscutibles, quizás los del siglo pasado han sido minusvalorados en exceso. Por lo menos para algunas regiones españolas,
o para algunos sectores productivos. Desde este punto de vista, el papel
del comercio con América (en el XIX) debería ser replanteado por lo
menos en dos aspectos fundamentales: en primer lugar, en aquellos
casos en que se convirtió en una práctica prolongación del mercado interior; pero también en aquellos otros, como en el caso catalán, por los
que el comercio americano no parece ser algo tan marginal analizado
en el conjunto de sus relaciones exteriores.

Archivos texanos, en tanto, evidencian el protagonismo que asumieron en la linea del Bravo comerciantes como José San Román y
Francisco Yturria 1: desde 1860 en adelante competían con los más renombrados negociantes de extracción anglosajona.
Osear Flores Torres (1990, 1991) -utilizando archivos madrileños- ha enumerado los serios contratiempos que sufrieron muchos
de los grandes propietarios españoles asentados en el norte de México cuando Venustiano Carranza los declaró enemigos de la revolución, en mayo de 1913. Citando dos casos ilustres - uno en cada extremo del país- recuerda en su trabajo a Federico Sisniega, yerno
de Luis Terrazas y residente en Chihuahua, y a Rogelio Suárez, también yerno del no menos poderoso yucateco Olegario Molina, en Mérida. Tanto Sisniega corno Suárez coincidían en ser españoles, vicecónsules y sobresalientes hombres de negocios. Sobre el primero, Mark
Wasserman (1987) y Ricardo León (1990; 1991), han recopilado múltiples evidencias.
Las investigaciones sobre México se sienten respaldadas parcial-

La significación de señalamientos como el de Fradera2 reside en que,
con notoria frecuencia, las vinculaciones entre las regiones más ágiles de la península ibérica y países como México se daba por medio
de españoles asentados en América. Como estos inmigrantes extendían paralelamente sus vínculos a las naciones más industrializadas
de Europa -singularmente a Inglaterra y Francia- y al cada vez más
pujante Estados Unidos, no debe extrañar que los capitales bajo su
control sobresalieran, hacia mediados de siglo, en el ámbito comercial.
Esa propensión a actuar en el circuito mercantil no era, por cierto,
de su exclusividad. Derivaba más bien de la crónica situación de inestabilidad que transitó México en el segundo tercio del siglo, y que obligaba a los grupos burgueses -cualquiera fuese la nacionalidad de origen de los protagonistas- a desempeñarse en los ámbitos de la circulación y el uso crediticio del dinero.
Cuando a fines de siglo se estabilizó el orden interior mexicano,

�52

Siglo XIX. Cuadernos

se articuló en escala limitada pero visible un mercado de rasgos nacionales y arreciaron las demandas del mercado exterior -sobre todo del estadounidense- una gruesa porción de los caudales acumulados en los círcuitos comerciales desembocaron en la producción: la
explotación de la tierra, el dinamismo minero y los brotes de industria fabril recibirían una sustancial inyección de estos capitales manejados por españoles, en un impulso en muchos aspectos comparable
al que implementaron propietarios de otra extracción nacional.
11. ESPAÑOLES EN Y DESDE MONTERREY
En el gran norte oriental de México3 , un punto de referencia ineludible para la descripción de estos fenómenos puede ser Monterrey.
No sólo por los llamativos procesos de formación de capitales, configuración de un empresariado y surgimiento de un poco frecuente brote
fabril protagonizados en la ciudad en las décadas previas a la revolución. A la vez, por razones como las siguientes:
1.- Los negociantes allí asentados operaron desde sus etapas más
tempranas sobre un amplio espacio ubicado al sur de Texas. El seguimiento de sus movimientos facilita observar la actividad de numerosos colegas residentes debajo de la línea del Bravo y, bueno es puntualizarlo, en el propio Texas, estado que habría cumplido un papel
decisivo en el desarrollo capitalista del gran norte oriental de México. Las conexiones de comerciantes españoles que vivían en Monterrey permiten reconocer, por ejemplo, casos como el del vasco José
San Román, gestor de una impresionante fortuna en los años 60. O
detectar los quehaceres primeros de Francisco Armendaiz -inicialmente en Matamoros-, quien hacia los 80 se instalará en la misma
Monterrey para transformarse en uno de sus más destacados
empresarios.

2.- Cuando desde 1890 la ciudad nuevoleonesa se convirtió en eje
de un denso espectro de actividades productivas y en lugar de asiento
de centenares de sociedades anónimas, su empresariado dilató sus movimientos hacia la asociación con capitalistas de distintos lugares del
norte. Si en buena medida el caso Monterrey se explica por ese enorme escenario geográfico que lo circundaba desde San Luis Potosí hasta
San Antonio y el sureste texano, no fue un dato menor la propensión
de ese empresariado a integrar en sus negocios a colegas de otras latitudes. Monterrey, en este sentido, puede considerarse una síntesis del
movimiento más global del gran norte oriental.

Cerutti: Españoles en el norte (1850-1910)

53

3.-A motivos como los ind!cados hay que agregar -y es un factor
vertebr~l desde el pun~o de vista de esta ponencia- que la historia
económJca ,Y empresarial del Monterrey de la segunda parte del XIX
no resultar1a ~otalmente comprensible sin tener en cuenta las actividades conducidas ~or espai'íoles (asturianos, vascos, santanderinos).
Y que su protagonismo -a la par e imbricado con el de otros inmigrant~s Y de poderosas familias mexicanas-, es fuertemente representativo del ~omport~e~to más general de los sectores burgueses
que se consolida? a ~rmc1p1os del XX. Las actividades de peninsulares como Valen~,~ Rivera, P~dro Calderón, los Hernández y sus primos, los Mendmchaga, el citado Francisco Armendaiz los Maíz
Adolfo Prieto y otr~s de parecida o menor envergadura e~ergen co~
mo un dato sustancial de aquella historia.
III. LAS BASES MERCANTILES
Para los fines de esta porción inicial del trabajo no será necesario hablar del conjunto de españoles aposentados en Monterrey en la segunda fracción del XIX. Mencionaremos, por motivos de brevedad
los casos más significativos.
'
. Dos de los fundadores de estos grupos familiares -los santandermos Hernández y el asturiano Valentín Rivera- llegaron a la ciudad muy temprano y, directamente o a través de sucesores o asociados, recorrieron todos los momentos del desenvolvimiento económico de Monterrey y su entorno hasta los tiempos de la revolución.
Otros dos núcleos -la familia dirigida por Francisco Armendaiz
Y los hermanos Maiz- se asentaron en Monterrey en la década de

los _8?. En am?os casos su llegada a la ciudad fue precedida por una
act1v1dad preVJa que -especialmente en el caso de Armendaiz- había alcanzado gran importancia y se había concentrado en la línea
del Bravo.
Es muy útil añadir una síntesis de las actividades que desde Matamor~s y B~ownsville4 cumplió el vasco José San Román. No sólo por
1~ d1mens1ones que alcanzó su desempeño mercantil, y por las relaciones que mantenía con sus compatriotas de Monterrey, sino porque -simultáneamente- servirá para delinear con claridad los circuitos mercantiles en que estaban insertos los espai'íoles en los tiempos previos al brote industrial de los 90.
Tanto Valentía Rivero como Mariano Hernández arribaron a Méxi-

�54

Siglo XIX. Cuadernos

co con recursos limitados, escasos. Biógrafos familiares recuerdan que
sus respectivas llegadas a América coincidieron con su incorporación
a casas mercantiles ya establecidas, que los admitieron como
empleados.
Rivero -oriundo de Gijón- abordó Monterrey cuando tenía 21
años, en 1837, y consiguió trabajo en la casa del santanderino Juan
Francisco de la Penilla, el primer vicecónsul de España en la capital
nuevoleonesa tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas
entre los dos países (Mendirichaga, 1989: 49).
Seis años más tarde, en 1843, instalaría su propio negocio, quepasaría a denominarse Valentín Rivero y Cía. 5 Su evolución queda resumida en el cuadro 3 y la habremos de considerar de manera particular en la segunda porción del artículo.
A mediados de la década de los 50 parece afirmarse en Monterrey,
asimismo, Mariano Hemández y Luengas, originario de Villaverde
de Trucios, Santander. Había arribado a la ciudad alrededor de 1850,
tras pasar por La Habana (donde se atareó, también, como empleado en una firma mercantil) y, fugazmente, por Nueva Orleáns (Hernández Mendirichaga, 1945: 1 y 2).
De 1852 datan las primeras referencias notariales sobre Mariano
Hernández, indicadoras de su inicial prominencia mercantil en la
ciudad6 • En 1854 integra un par de sociedades mineras7 que incluyen
distinguidos hombres de negocios -Rivero figura en una de ellasY militares de alta graduación. Ese mismo afio, junto con Rivero y
otros dos españ.oles relevantes -Pedro Calderón y José Morell- pone
en marcha la primera fábrica textil de envergadura que hubo en el
estado: La Fama de Nuevo León, en la que asumió una importante
participación, simultáneamente, uno de los más grandes comerciantes mexicanos del momento, Gregorio Zambrano8•
En enero de 1855 Mariano Hernández anunció la apertura de una
casa mercantil que sería sucesivamente reorganizada y que perduraría hasta fines de siglo9 • Uno de los cambios más duraderos fue la
conversión de la firma en la razón Hernández Hermanos y Cía. en
1861 10 • Supuso la incorporación de su hermano Estanislao, que quedaría realmente a cargo de la firma comercial cuando Mariano se marche hacia Bilbao, antes de 1865 11 •
Bajo la dirección de Estanislao~os hermanos Hernández -se incluía a José María y Angel, todos nacidos en España- administra-

Cerutti: Españoles en el norte (1850-1910)

55

rían las firmas Hemández Hermanos y Cía. del puerto de Matamor~s, que _funcionó hasta j_ulio de 186612 ; Hernández Hermanos y
Cia., Sociedad en Comandita, que en la misma Matamoros reemplazó a la anterior y que tenía oficinas en Brownsville13; Hernández
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Sociedad en Comandita, que operaba en Mon14
terre~ en 1871 ; Hernández Hermanos Sucesores, continuación de la
anterior desde 1877; Hernández Hermanos Sucesores sucursal Villa
Lerdo, en Durango, que se desenvuelve en los 70 en la zona
lagunera 15 •
Resulta muy notorio que -durante los años 50, 60 y 70- el gran
comercio presidió, en ambos casos, la actividad económica. Algo similar sucedía con José San Román y Francisco Armendaiz quienes
por esas décadas, prosperaban en la boca del Bravo.
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Contamos datos fragmentados sobre la llegada de Armendaiz a México. De origen posiblemente vasco, se lo encuentra trabajando en
Matamoros durante los prósperos años de la guerra de Secesión
6
e~tadounidense'. - E~ los papeles de la colección San Román -depositada en la Urnversidad de Texas, en Austin- aparece permanentemente y hace suponer que estaba muy vinculado a su compatriota.
Dado que Armendaiz era bastante joven entonces -hacia 1862 tenía
11
unos 29 años - podría inferirse que cumplía funciones auxiliares al
ya poderoso San Román.
Armendaiz permaneció en Matamoros hasta mediados de los 80
cuando decidió emigrar a Monterrey, ciudad con la que había mante:
nido previamente intensas relaciones comerciales. Desde los 70
-en un movimiento que también realizaron Rivero y los Hemándezse convirtió en financista de comerciantes menores y de agricultores.
Las referencias notariales en Monterrey apuntan:

1.- En 1880, Armendaiz era socio de dos casas mercantiles. Una
operaba en Matamoros, la otra en Monterrey, bajo la razón Francisco Armendaiz Sucesor. En ambas estaba asociado con Pedro y Angel
Maiz, hermanos de origen vasco. El 31 de diciembre se liquidan las
dos casas y su control pasa a manos de Armendaiz. La de Matamoros funcionaba bajo el nombre "La India" 18 •
2.- Esta circunstancia, de paso, permite deducir que los Maiz se
encontraban en Matamoros o en Monterrey -o en los dos lugares,
pues eran varios hermanos- ya en los 70. En 1882 funcionaba en
Monterrey la firma Pedro Maiz y Cía. 19• Los Maiz siguieron asocia-

�56 Siglo XIX. Cuadernos

dos a Armendaiz en la firma Armendaiz y Maiz Hnos., de Laredo,
que quedó disuelta en 188620• En 1887 constituyeron la "sociedad
mercantil de mayoreo y menudeo de artículos nacionales y extranjeros" Pedro Maiz y Compañía, en Monterrey, seguramente continuadora de la fundada en 1882. Sus socios eran seis hermanos: Justo,
Joaquín, Agustín, José, Pedro y Angel (estos dos comanditarios), todos españoles21 •
3.- Mientras tanto, en junio de 1883, una circular de Armendaiz
comunicaba que había establecido una nueva casa: su sede era la misma Laredo, villa situada a 220 kilómetros de Monterrey, al sur de
la no menos dinámica San Antonio y a la que, un año entes, había
llegado el ferrocarril procedente de Texas. La circular añadía que Armendaiz contaba, en ese mismo momento, con otra sucursal sobre
el Bravo: funcionaba en Mier, poblado ubicado entre Laredo y Matamoros y punto urbano del río más cercano a la capital de Nuevo
León22 • Como las de Matamoros y Monterrey, la casa de Laredo se
llamó "La India"23 •
4.- En 1886, poco antes de que las escrituras comiencen a informar que Armendaiz reside en Monterrey24, a su red de sucursales en
el Bravo se sumaba la establecida en Paso del Norte (Chihuahua). Como todas las demás, su administración estaba a cargo de un
español25 •
El vasco José San Román, que nació en las cercanías de Bilbao alrededor de 1822, se afincó por su lado en Matamoros en 1846, tras una
breve estancia en Nueva Orleáns. Su función inicial en Matamoros
estuvo conectada a la casa Thorn Grath Co., de ese puerto
estadounidense26•

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En los años siguientes, y según las cambiantes circunstancias que
se progonizaban en torno al Bravo, residió tanto en la villa mexicana
como en su gemela de la ribera opuesta, la texana Brownsville. Sobre
su devenir en los años 50, 60 y 70 ha quedado una abrumadora documentación, depositada hoy en el Eugene C . Barker Center de la Universidad de Texas.
Lo destacable de San Román -desde el punto de vista de este
artículo- sería que entre los 50 y los 70 operó como eslabón entre
sos compatriotas de Monterrey y el mercado mundial. Sus múltiples
y estrechos lazos con Nueva York, Liverpool, Londres, Barcelona,
Burdeos y la entonces estratégica La Habana conformaban una red

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�Cerutti: Espafloles en el norte (1850-1910)

59

cuyo estudio -simultáneamente- torna factible analizar los circuitos mercantiles de estos grandes comerciantes, futuros industriales de
Monterrey.
En primer término, San Román era un dúctil exportador de productos generados en el gran norte oriental. Sobresalían las lanas y pieles que -vía Monterrey- procedían sobre todo de Zacatecas y San
Luis Potosí. A eso hay que sumar las remesas de plomo y cobre que
recibía de Nuevo León y Chihuahua. Pero, en particular, destacaba
la exportación de metálico, esa formidable savia que, generada en las
entrañas mineras de México, hacían posible el intercambio
internacional.
Si Monterrey era un punto de enlace a veces inevitable entre las
diversas comarcas del gran norte oriental y Matamoros -puerto que
en esos años asumió una importancia desmesurada-, la participación de nuestros conocidos Rivero y Hernández se repite sistemáticamente en la documentación privada de San Román.
La telaraña de contactos que San Román extendía desde la boca
del Bravo hacia el ancho ámbito norteño comprendía Tampico, Zacatecas, San Luis Potosí, Ciudad Victoria, Saltillo, Durango, Camargo
(Tamaulipas), San Fernando (Tamaulipas), Nuevo Laredo, Mier, Piedras Negras (Coahuila), Montemorelos (Nuevo León), Mazapil (Zacatecas), Parral y Matehuala.
A partir de 1861 se definirá un segundo gran perfil en San Román:
su condición de engarce decisivo en la salida del algodón que descendía del sur de Estados Unidos. Cuando la guerra de Secesión
(1861-1865) llevó al bloqueo de los puertos de la Confederación por
los buques del norte industrial, los plantadores y el gobierno del Sur
debieron recurrir al noreste de México para extraer esa fibra
fundamental.
Pero en tanto los destinos de las pieles, lana y metálico se repartían por diversos destinos, el algodón que salía de México por medio
de San Román se orientaba con suma asiduidad hacia La Habana,
donde lo recogían comerciantes y buques hispanos. Como debe descartarse que el consumo fundamental de estos embarques pudiera hacerse en la atrasada España del XIX -aún recordando que Barcelona compartía las angustias del hambre de la fibra que singularizó esos
tiempos- resulta obvio que La Habana (como Matamoros misma)
era sólo una posta del camino que llevaba a Liverpool, Nueva York
o a algunos puertos franceses.

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Siglo XIX. Cuadernos
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Punto intermedio entre Matamoros, el ascendente Este norteamericano y los puertos europeos, la trascendencia de la capital isleña en
los eufóricos años del algodón emergió como uno de los datos más
llamativos del recorrido efectuado por los papeles del vasco San Román. Esta documentación brinda una excelente radiografía de las
vinculaciones entre puertos mexicanos del Golfo, estadounidenses y
europeos, para los cuales La Habana -al estar bloqueada Nueva
Orleáns- se definía como un pivote fundamental27•

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IV. FUNCIONES CREDITICIAS PREBANCARIAS

La aventura prestamista que arrancó en los 70 reforzó las funciones de intermediación comercial, abrió con frecuencia el camino hacia la apropiación de tierras y -lo más novedoso en términos
estructurales- empezó a estimular y a difundir la producción bajo
el dominio pleno, intenso, del capital. Desde Monterrey, por ello, el
gran comercio perfiló una amplia y densa geografía del crédito: nítido anticipo de la labor que desarrollarían los bancos a finales de la
centuria.

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Reconocido importador, San Román funcionaba a la vez como gran
consignatario de muchos de sus compatriotas residentes en el interior
de México. Las compras en Europa destinadas a los hermanos Hernández y Valentín Rivero, verbigracia, pueblan generosamente su
documentación.

En este artículo, empero, interesa más mencionar el tipo de créclito que apareció desde 1870, cuando la economía mexicana comenzó
a mostrarse más apta para la transferencia de recursos y capitales hacia los sectores productivos.

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Entre 1855 y la expulsión de los ejércitos franceses, ese quehacer
se concentró principalmente en los préstamos de guerra, destinados
-a veces de manera voluntaria, en otras forzosamente- a mantener
en pie los ejércitos en conflicto (Cerutti, 1983a). Los comerciantes
de origen hispano de Monterrey tuvieron una amplísima participación.

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Una actividad que complementó fértilmente la labor de los más grandes comerciantes de Monterrey, desde los tiempos de las guerras civiles y del gobernador y comandante militar Santiago Vidaurri
(1855-1864), fue la crediticia.

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Comarca lagunera
Comarca lagunera

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Acreedores varios por cultivos algodón. Ceden molino harinero en Mon
terrey a V. Rivero

Eduardo Avila
Domingo Jaca

Comarca lagunera
Comarca lagunera

5/VII/77
1/VIIl/77

Debe a P. Milmo más de 93 mil pesos por diversas habilitaciones
Debe a Hernández Hnos. más de 50 mil pesos por entregas en dinerc'O
y efectos. Prenda sobre cosechas

F'. Santurtun

Comarca lagunera

8/VI/78

Nuevo convenio c. Hernández Hnos. Adeuda más de 95 mil pesos. Se:e
le prestarán 65 mil más. Prenda: cosecha

D. Gutiérrez
J. M. Garza

Comarca lagunera
Apodaca/N. León

19/VI/82
11/Xl/82

De Zambrano Hno.: refacciones para hacienda La Concepción
Asociación c. F. Armendaiz en ganadería menor

30/IIl/75

Nuevo contrato c. Hernández Hnos. Habilitación en mercancías y dine
ro. Prenda sobre cosechas

17/V/75

Entregará cosecha de algodón a Zambrano Hno.

12/VIII/75 Deuda importante con P . Milmo. Pago en algodón
26/V/76 Sigue deuda con P. Milmo. Más crédito. Entregará cosechas de 1876 Jy
1877

Luis de la Garza

Monterrey

28/II/87

De P. Milmo. Hipoteca finca rústica en Guadalupe

lndalecio Vidaurri

Monterrey

4/V/87

Transfiere tierras a P . Milmo por deuda

J. González T. Hnos.

Lerdo/Durango

2/V/88

Transfiere hacienda a E. Zambrano, uno de sus acreedores

Productor

Domicilio

Fecha

Agregados

R. Lafón

Santiago/N. León

4/XI/87

Transfiere tierras a V. Rivero por préstamos no devueltos

Espronceda Hnos.
Francisco Gámez

Comarca lagunera

8/XIl/88

Tierras hipotecadas por R. Berardi y Cía.

Gómez y Medina
P. Fernández

Comarca lagunera
Comarca lagunera

10/IX/89
1/V/93

E. Zambrano e Hijo

Contrato de refacción c. F. Armendaiz. Pago en algodón y trigo
Entrega de algodón a O. Zambrano Hno. por deudas y nuevos préstamo,s

Comarca lagunera

4/V/93

Préstamo de O. Zambrano Hno. para cultivo de algodón. Se pagará coi,n
cosechas. Se hipotecan cosechas y bienes

C. Martínez

Sabinas/N. León

29/Vl/93

L. Argüelles
J. M. Flores

Sabinas/N. León
Sabinas/N. León

Idem
8/VII/93

P. V. Fernández

Comarca lagunera

4/XIl/93

Deudas c. O. Zambrano Hno. y Maiz Hnos. Hipoteca casas y medioi
de producción

J. M. Flores

Sabinas/N. León

6/II/94

Traspasa bienes a F. Armendaiz por deudas: tierras, animales, arado!
y otros

E. Zambrano

Comarca lagunera

6/X/94

Convenio c. F. Armendaiz por deuda. Pago en algodón y trigo

De F. Armendaiz en efectivo. Garantía con cosechas
Idem, aparcero del anterior
Deuda c. F. Armendaiz. Pagará con cosechas. Hipoteca tierras y agm

�Cerutti: Españoles en el norte (1850-1910)

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En este último sentido, un biógrafo y heredero de los Hemández
resumiría décadas después:
La actuación de nuestra casa en La Laguna fue de mucha importancia,
como lo prueba el hecho de haber sido de las primeras firmas en implantar el negocio de refacción a los agricultores. Entre las firmas refaccionadas por ella, debemos citar-sin que fuera la totalidad-, las haciendas de San Alberto, San Esteban, La Gloria, El Porvenir, San Lorenzo,
San Fernando, Sacramento y La Concordia. Alguna de ellas fueron personalmente administradas por uno de nuestros socios (Hernández Mendirichaga, 1945: 5 y 6).

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El cuadro I brinda un panorama incompleto pero bastante pertinente de las conexiones que se establecieron a partir de fines de los
60 entre los grandes comerciantes de Monterrey y productores rurales, muy especialmente agricultores. Destacan dos matices: a) el crédito otorgado a los cultivadores de la comarca algodonera de la La
Laguna; b) la presencia de algunos de los españoles citados, en particular los Hernández y Francisco Arrnendaiz.

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y de las instituciones bancarias- sugiere que se afirmaban condiciones más estables en el crónicamente tumultuoso escenario vernáculo.
La aplicación de la normatividad liberal y una ascendente estabilidad
sociopolítica servían de garantía y estímulo a los dueños del capital.
En el norte, otro factor decisivo lo configuraba la reconstrucción de
la economía estadounidense tras la guerra de Secesión y, en particular, la reorganización texana.

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Un ejemplo de las vinculaciones de los Hernández con productores laguneros fue las que establecieron con su compatriota Francisco
Santurtun, con quien rubricaron convenios notariales en junio de 1874,
marzo de 1875 y junio de 1878. En este último año, el agricultor explotaba como arrendatario las haciendas El Relámpago y Macitas,
y el rancho Santander, en el distrito de Mapimí, Durango. De las cuentas practicadas a mediados de 1878 resultó que el productor adeudaba a la casa comercial más de 95 mil pesos. La firma de Monterrey
asumía en este último acuerdo el compromiso de prestar otros 65 mil
pesos: 35 mil en efectivo y 30 mil en efectos. La casa regiomontana,
además, le rentaba al agricultor una serie de enseres y semovientes:
despepitadoras, una caldera a vapor con su ingenio, prensas, desgranadoras, arados americanos y nacionales, mulas y carretones.
Como era frecuente, Santartun aseguró el pago con prendas sobre
las mismas cosechas de algodón, maíz, trigo o lo que se produjese.
Estaba obligado a admitir "a ,la hora que lo juzguen conveniente sus

�66 Siglo XIX. Cuadernos

Cerutti: Españoles en el norte (1850-1910)

67

refaccionarios, un interventor que vigile, maneje, y administre todos
los negocios del refaccionado en las haciendas y ranchos
referidos" 28 •

nacional en configuración y la cercanía relativa de uno de los escenarios fundamentales de la segunda revolución industrial -la franja este
de los Estados Unidos- lo justificaban.

El cuadro 1 verifica que préstamos análogos no dejaron de registrarse en la década de los 90, aún cuando estos mismos grandes comerciantes participaran, casi sin excepciones, en la fundación de sociedades anónimas bancarias. Es probable que un estudio minucioso
del crédito en otras áreas norteñas dotadas de cierta intensidad productiva reafirme estas apreciaciones sobre los peninsulares.

La producción capitalista contó entre sus vertientes más relevantes el significativo brote fabril desatado en los veinte años anteriores
a la primera guerra mundial, que perfilaría el futuro de este empresariado a escala nacional.

Una muestra de continuación del crédito a productores rurales en
los mismos 90 y fuera de La Laguna fueron los préstamos que Francisco Armendaiz realizó a Carlos Martínez Ancira y Leonardo
Argüelles, de Sabinas Hidalgo, en Nuevo León. Martínez Ancira era
arrendatario de la hacienda de San Juan, cuyo propietario vivía en
Saltillo. A su vez, Argüelles tenía un contrato de aparcería con Martínez. Armendaiz facilitaba a ambos agricultores "ministraciones semanarias": consistían en dinero en efectivo, con intereses del uno por
ciento mensual. Como siempre, las garantías eran las propias cosechas de maíz y la producción de piloncillo29•
Cuando en marzo de 1895 se efectúa la partición de bienes de Estanislao Hernández y Luengas -que había fallecido en Monterrey
en marzo de 1887- el rubro "cuentas a cobrar" en el inventario indicaba la ramificación mercantil y crediticia de la firma que dirigía
este santanderino que residía en Nuevo León desde un cuarto de siglo
atrás. Como deudores de Hernández Hermanos Sucesores figuraban
personas o firmas de Villa Lerdo, Matehuala, México, Sierra Mojada, Mazapil, Gómez Palacio, San Pedro, Progreso, Torreón, Mo~clova y Cedros, además de numerosas poblaciones de Nuevo Leon
y otras de menor importancia en el espacioso mundo del norte30 •
V. EL BROTE INDUSTRIAL (1890-1910)
Desde los años 90 -implementado ya el ciclo de reformas liberales
y consolidado el orden que hegemonizaba Porfirio Díaz-, M_onterrey se convertiría en la más dinámica urbe del gran norte oriental
de México.
Centro ferroviario de primer orden, su burguesía volcarla en la producción capitalista una gran parte de los bienes y recursos apropiados en las décadas previas: las demandas en ascenso de un mercado

Aunque el inicial florecimiento fabril que mostró Monterrey desd~ 1890 incluyó la industria liviana -de manera similar a lo que acaec1a entonces en Sao Paulo, Buenos Aires y Santiago de Chile, y un
poco más tarde en Medellín- su matiz fundamental resultó la instalación de la gran metalurgia básica (Cerutti, 1983b y 1985; Cerutti
y Vellinga, 1989).
A comienzos de los 90 fueron montadas tres plantas de fundición.
la Nuevo ~eón Smelting and Refining, la Compañía Minera, Fundidora y Afmadora Monterrey S.A. y la estadounidense Gran Fundición Nacional Mexicana (que se llamaría luego American Smelting
and Refining Co.). Su objetivo era abastecer la creciente demanda
de metales industriales -en especial de plomo- del noreste
estadounidense.

. La experiencia empresarial adquirida, la asociación de capitales regionales, de otros lugares de México y del exterior, las solicitudes del
sistema ferroviario y la integración creciente del mercado interior llevó a la puesta en marcha -en 1903- de un cuarto establecimiento.
Se trataba de la primera gran siderurgia de América Latina: la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey S.A., que arrancó
con una inversión de casi cinco millones de dólares.
Una rápida revisión de las compañías fundadas entre 1890 y 1910
por el empresariado que se articulaba en Monterrey, por otro lado,
haría sobresalir dos matices más: a) la muy marcada diversificación
de las inversiones; b) la ramificación regional del capital y de las actividades que impulsaba.
Estos movimientos se veían favorecidos porque a fines de los 80
se terminó de ajustar, en México, el régimen de sociedades anónimas.
Entre 1890 y 1910 se fundaron centenares de empresas mineras, agrícolas, pecuarias, bancarias, de servicios y fabriles. Los apellidos Zambrano, Ferrara, Milmo, Madero, Sada, Armendaiz, Hemández (y sus
primos, los Mendirichaga) o Rivero aparecían vinculados a los más

�CUADR02

EMPRESAS CON PARTICIPACION DE FAMILIAS ESPAÑOLAS SELECCIONADAS. 1890-1905 (a)
Empresa (b)

Familias (e)

Actividad

Nuevo León Smelting and Manufacturing Co. S.A./1890

HM/ 1890 (c)

metalurgia pesada

Banco Nacional de México/ 1890

Ar-Rv/ 1890

finanzas (d)

Compaftía Minera, Fundidora
y Afinadora Monterrey, S.A./1890
Negociación minera de San Francisco/ 1890

Ar-HM/ 1899

metalurgia pesada

Ar/ 1900
Ar/ 1890

minería

Compaf!ía de Tranvías al Oriente y Sur de Monterrey, S.A.11890

Ar-HM/ 1899

transporte

Negociación de La Paz/ 1891

Ar/ 1891

minería

Agencia Investigadora de propiedades mexicanas en Texas/ 1891
Negociación de Timulco, S.A./1891

Ar/ 1891
Ar/ 1891

servicios
minería

Ferrocarril Urbano y Local de Monterrey a Sta. Catarina/ 1891

HM-Rv/ 1891

transporte

Santa Gertrudis/ 1891

Ar/ 1891

minería

Negociación minera de La Purísima

Ar/ 1891

minería

Fábrica de Ladrillos/ 1891
Negociación minera El Refugio

Ar/ 1895
Ar/ 1891

industria
minería

Negociación de San Nicolás S.A./1891

Ar/ 1891

minería

Banco de Nuevo León S.A./1892
Fábrica de Hilados y Tejidos El Porvenir S.A./1871

Ar/ 1892
Rv/ 1892

finanzas
industria

Consolidada Buenaventura de Vallecillo

Ar/ 1892

minería

Familias

Actividad

minería

La Camarguense S.A./1893
La Parref\a

Ar-HM-Rv/ 1893
Rv/ 1897
Ar/ 1893

minería

Del Carmen/ 1893

Ar/ 1893
Ar/ 1898

minería
minería

Empresa

Negociación de la Fe y Anexas S.A./1893

Fábrica de mosaicos La Industrial/ 1894
Compaf!ía de San Pablo S.A./1894
Armendaiz y Cía./ 1895
La Esperanza S.A ./1887
Negociación minera La Fortuna S.A./1895
Segunda Zona de Sierra Mojada S.A./1892
Compaftía Industrial La Fama de Nuevo León S.A./1854
La Reynera S.A./1893
Club Atlético Monterrey S.A./1895
E1 Pilar S.A./1892
Explotadora de La Escondida S.A./1895
p.orfirio Díaz S.A./ 1896

La Paz S.A./1896

e ompaftía Anónima El Porvenir de Matehuala

Rv/ 1902

industria

HM-Rv/ 1894

minería

Ar/ 1895
HM/ 1895

agropecuario
industria

HM/ 1895

minería

Ar/ 1895

minería

HM-Rv/ 1895

industria

Ar/ 1895
Ar/ 1895

minería
deportes

HM/ 1895

minería

Rv/ 1896

minería

Rv/ 1896
HM/ 1896

minería
minería

HM/ 1897

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Empresa

Familias

Actividad

México Libre/ 1895

Rv/ 1897

minería

Banco de Coahuila S.A./1897

HM/ 1897

finanzas

Maravilla y Anexas S.A./1896

Ar-Rv/ 1897

minería

Compaftía de Baftos de Monterrey S.A./1897
La Equitativa y Anexas S.A./1897

Ar-HM-Rv/ 1897
Ar / 1897

servicios
minería

La Azteca S.A./1897

Ar-HM-Rv/ 1897

minería

Mexicana Río Tinto S.A./1897

Rv/ 1897

minería

Carbonato S.A./1896
Vulcano S.A ./1897

Ar-HM-Rv/ 1897
Ar/ 1897

minería
minería

Nuevo León S.A./1897

Ar/ 1897

minería

Fabrica de Almidón El Hércules/ 1888

Rv/ 1898

industria

Molinos de trigo Jesús María

Rv/ 1898

industria

Explotadora de la mina San Pedro de Sierra Mojada S.A./1894
Compaftía Industrial de artefactos de metal El Barco S.A./1898
El Nilo S.A./1898

Rv/ 1898

Compaftía Jabonera de La Laguna S.A./1898
Placeres de Pánuco S.A.
Hacienda de Fundición San Javier
Compal\ia de Tranvías de Lerdo a Torreón

Empresa

La Luz S.A./1898
Fábrica de Vidrios y Cristales de Monterrey S.A./1899
Mala Noche y Anexas S.A.
Compaftía del Panteón del Carmen S.A./1899
Banco Mercantil de Monterrey S.A./1899
La República S.A./1900
Fábrica de cartón de Monterrey / 1900
Compaftía Jabonera La Estrella del Norte S.A./1892
Compaftía Ladrillera Unión S.A ./1900
Compaftía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey S.A./1900
El País y Anexas S.A./1900
La Fuente S.A./1900
Compaftía Industrial Tipográfica de Monterrey S.A./1900
Regiomontana S.A./1900
Santa María de la Iguana S.A ./1900
Compaftía de Ferrocarriles Urbanos de Monterrey S.A.
Bl Triunfo S.A./1900
Exploradora de minas del Parral S.A./1900

Ar-HM-Rv/ 1898

minería
industria

HM/ 1898

minería

HM/ 1898-99

industria

Ar/ 1898
Rv/ 1898

minería

Ar/ 1898

industria
transporte

Familias

Actividad

HM-Rv/ 1899

minería

Ar-HM-Rv/ 1899
Ar-HM-Rv/ 1904

industria

Rv/ 1899
HM-Rv/ 1899

minería
servicios

HM-Rv/ 1899-1905
Ar/ 1900

minería

HM/ 1900
HM-Rv/ 1900

industria
industria

finanzas

HM-Rv/ 1900

industria

Ar-HM-Rv/ 1900
Rv/ 1900
Rv/ 1900

siderurgia
pesada/ minería
minería
minería

HM-Rv/ 1900
Rv/ 1900

industria/ periodismo
minería

Ar/ 1900

minería

HM-Rv/ 1900
Rv/ 1900

transporte
minería

Ar/ 1900

minería

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E1mpresa

Familias

Actividad

T,eatro Circo de Monterrey S.A./1900

Rv/ 1900

espectáculos

G1ral. Victoriano Cepeda S.A./1900

Rv/ 1900

minería

Banco de Espafta

HM/1900

finanzas

Negociación minera de Santo Tomás de Villanueva S.A./1900

Ar/1900

minería

San Francisco S.A./1900
Providencia y Juárez S.A./1895

Rv/1900
HM-Rv/1901

minería
minería

Fábrica de Azúcar Francisco Armendaiz/1900

Ar/1901

agroindustria

Empresa Editorial de Monterrey S.A./1901

HM-Rv/1901

periodismo

El Pito S.A./1~1

Rv/1901

minería

San Juan S.A./1901
Demasías de María S.A./1901

Rv/1901
Rv/1901

minería
minería

A.sociación Reinera S.A. Fábrica de cortinas-persianas/1901

HM-Rv/1901

industria

San Antonio S.A./1901

Rv/ 1901

minería

Compaftía Industrial de San Antonio Abad

Ar/1901

industria

El Porvenir S.A./1901
Sierra del Carmen

Rv/1901
Ar/1901

minería
minería

La Encantada

Ar/1901

minería

La Fronteriza

Ar/1901

minería

Empresa

oCerro Colorado
Restauradora de Guanaceví
Nueva Paz y Anexas de Matehuala
La Soledad S.A./1900
Banco de Tamaulipas S.A./
La Purísima S.A./1897
Compaftía Industrial del Norte S.A./1902
Morelos en Baján S.A.
Compaftía Carbonífera de Monterrey S.A./1902
Negociación minera La Colorada
Negociación minera El Carmen y El Barredón
La Paz S.A./1901
El Exito S.A./1902
San Rafael de Baján/ 1900
Compaftía de Ferrocarriles de Matehuala S.A./1903
La Exploradora S.A.
Gran Cuadra y Anexas de Zacatecas S.A./
Trinidad y Anexas S.A./1903

Familias

Actividad

Ar/ 1901

minería

Ar/ 1901

minería

Ar/ 1901

minería

Ar-Rv/ 1902
Rv/ 1902

minería
finanzas

Rv/1902

minería

Rv/ 1902

industria

Ar/ 1902
Ar-HM-Rv/ 1902

minería
minería

Ar/ 1902

minería

Ar/ 1902

minería

Ar-Rv/ 1902

minería

Ar/1902
Rv/ 1903

minería
minería

HM/ 1903

transporte

Ar/1903

minería

Rv/ 1903
Rv/ 1903

minería
minería

�Cerutti: Españoles en el norte (1850-1910)

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diversos proyectos, estimulados por las condiciones sociopolíticas y
jurídicas cimentadas durante el porfiriato (Cerutti, 1986 y 1990b; Cerutti y Vellinga, 1989).

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para la formación de la sociedad capitalista del norte del país.

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muestra la diversidad de inversiones: característica global del empresariado que actuaba desde Monterrey, fue practicado vigorosamente
por los propietarios de origen hispano. Metalurgia pesada, industrias
liviana e intermedia, banca, minería, transportes, servicios y una leve
actividad agropecuaria se incluyen en el listado. Minería e industria
fabril se muestran a la cabeza. Los antiguos comerciantes y prestamistas de origen peninsular, finalmente, estuvieron en tres de las cuatro
grandes plantas de fundición forjadas en Monterrey.

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VI. EL ASTURIANO VALENTIN RIVERO

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El cuadro 3 está dedicado de manera particular a un núcieo familiar:
el del asturiano Valentín García Rivero y Alvarez Jove y sus sucesores inmediatos, en el lapso que corrió entre 1843 y 1905 .

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Valentín Rivero nació en Gijón el 14 de febrero de 1817. Según
sus biógrafos (Mendirichaga, 1989: 39) era el quinto hijo del matrimonio constituido por José García Rivero y María Antonia Alvarez
Jove, quienes se casaron en Gijón en 1804 e instalaron en esta villa
una fábrica de cristales.

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Valentín Rivero, siguiendo los pasos de su hermano Víctor, llegó
a México en 1837, meses después que se firmara el tratado de paz y
amistad con España (diciembre de 1836). Mientras Víctor residía en
Montemorelos -al sureste de Monterrey- Valentín se empleó en la
casa mercantil de su compatriota Juan Francisco de la Penilla.
Su entrada a América, pues, parece reiterar un patrón sólidamente fijado en esos tiempos y que, de paso, sefiala otro detalle importante: la carencia de capitales de estos inmigrantes en el momento de

�76

Siglo XIX. Cuadernos

asentarse en México. Con poco más de veinte años de edad, Rivero
tendría por delante la aventura de construir y reproducir los capitales
que habrían de destacarlo en las décadas siguientes.
El mismo Rivero recordaba esa austera característica inicial cuando suscribió su primer testamento, en abril de 1881. Allí aseguraba
que al casarse con la catalana Octavia Gajá - en el puerto de Tampico, en enero de 1845- "tenía el exponente un capital de nueve mil
pesos que introdujo a su sociedad conyugal". La consorte, pot su lado, no sumó bien alguno31•
Poco antes había establecido su propia casa comercial que, en los
años 50, sería identificada como Valentín Rivero y Cía. Como sucedía con los Hernández y con Pedro Calderón, Rivero era ya reconocido como comerciante de importancia a mediados de esta década.
El cambio de la línea fronteriza comenzaba a impactar sóbre Monterrey, ciudad que simultáneamente -con Santiago Vidaurri- asumiría una promimencia política, militar y administrativa que brindó enormes beneficios a sus mercaderes.
La relevancia del asturiano durante los años caracterizados por las
guerras civiles e internacionales-1855 a 1867- puede verificarse por
medio de tres datos: su participación en algunos proyectos empresariales en vísperas de esos conflictos, su capacidad de usufructuar los
grandes ciclos comerciales gestados por las contiendas bélicas desatadas en México y en Estados Unidos, y su condición de prestamista
y abastecedor del poder político y militar regional.
Al reseñar la actividad de Mariano Hernández se mancionó la fundación de la primera industria textil, en junio de 1854. La Fábrica
de Hilados y Tejidos de Algodón La Fama de Nuevo León contó entre sus principales inversionistas a Valentín Rivero: su participación
supuso 2.5 acciones sobre un total de quince, proporción sólo sobrepasada por el mexicano Manuel María de Llano e igualada por la Casa Clausen y Cía. Calderón y Hernández sumaron una acción cada
uno, mientras que el también mexicano Gregorio Zambrano suscribió dos32 •
Esta fábrica tendría larga vida pero -como otras textiles que surgieron antes de los 90- no definiría ni caracterizaría el brote fabril
acaecido en Monterrey a fines de siglo.
Otro proyecto echado a andar en 1854 fue la adquisición de minas
ubicadas en Villa Aldama, en Nuevo León. Lo que es pertinente des-

Cerutti: Españoles en el norte (1850-19JO)

77

ta_c ar de esta operación, registrada en noviembre, son los socios de
R1vero: el g~neral Pedr~ de Ampudia, gobernador del estado, figura
entre ellos, Junto al temente coronel Enrique de Ampudia. Entre los
asociados más promínentes estaban Mariano Hernández y otros mercaderes: el t~bién espafiol José Morell, José Coindreau y Juan de
la Garza Martmez33 •
La incipiente inversión productiva cesaría por años ante el estallido de las luchas civiles entre liberales y conservadores, el estallido de
ese momento de decisivo de la revolución liberal que fue la Reforma
y la entrada de los ejércitos franceses. El comercio y el préstamo d;
guerra, en cambio, pasarían a tornarse una de las claves del comportamiento de Rivero y de sus colegas de Monterrey, de otras áreas del
norte de México y del sur de Texas (Cerutti, 1983a; Cerutti y González, 1990c).
En cuanto al comercio, bueno es recordar que ya desde 1852 Rivero estaba vinculado a José San Román, su compatriota de la línea
34
d_el Bravo • Cuando comenzaron a arreciar las demandas del Ejército del Norte -que comandaba Santiago Vidaurri en favor de la causa
liberal- Rivero figuró con rapidez entre sus abastecedores de armas,
pertrechos de guerra y vituallas. Vidaurri mismo contabilizó entre sus
primeros grandes contratos el acordado en marzo de 1856 "con los
Sres. D . Manuel Ma. del Llano, Dn. Valentía Rivero, la casa Viuda
de Tarnaba y Compañía y D . Juan Clausen (por) el cual se obligaron
los ~ontratistas á entregarnos dos mil rifles de Misisipi, quinientas carabmas ... de cañón grueso, dos mil quinientos polvorines y quinientas mil cápsulas ... " 3s.
Todos los comerciantes de envergadura de Monterrey -Valentín
Rivero, Mariano Hernández, el irlandés Patricio Milmo, Viuda de
Tárnava y Cía., los alemanes Brach y Shonfeld, entre los más
sobresalientes- o que operaban en un contexto regional que incluía
el sur de Texas (Florentino Albo, Juan P . Molony, Evaristo Madero,
Antonio de la Garza y Chapa, Daniel Wolf, Tomás Dwyer, entre los
más citados) usufructuaron este tipo de vinculaciones con el poder
político militar y las posibilidades que otorgaba la línea fronteriza del
Bravo.
El gobernador Vidaurri pagaba estos aprovisionamientos con derechos para importar grandes cantidades de mercancía por las aduanas del Bravo, a las que había revitalizado y procuraba manejar. Así,
el abastecimiento de guerra coadyuvaba a la introducción masiva de

�78

Siglo XIX. Cuadernos

artículos extranjeros, mecanismo que se ampliaba por las drásticas
rebajas arancelarias que el mandatario aplicaba en el noreste.
Pero no sólo las contiendas mexicanas abrieron c~nductos para el
comercio de guerra. El sistema político y administrativo config~ado
pro Santiago Vidaurri, y que impactaba en el !1oreste ~n s~ conJunto
(involucrando el marítimo estado de Tamauhpas), bnndo todas las
garantías para el aprovechamiento de esa especta~ular coyuntura suscitada por la guerra de Secesión en Estados Umdos.
Es entonces cuando se estrechan y multiplican los l~os con José
San Román el ubicuo vasco que operaba ya en Brownsville ya en Matamoros.
correspondencia con el compatriota de la frontera ?1uestra a un Rivero sólidamente metido tanto en el tráfico de algodon como en la exportación de materias primas producidas al sur de Texas.

L;

Partidas de plomo y cobre destacan en los envíos, a la par del metálico destinado al pago de importaciones qu~ -en cantidades !11UY
fuertes- viajaban desde Europa. Para mencionar un P~ ,de eJemplos: a) el 26 de agosto de 1862 quedó registrada la renusion, desde
Monterrey, de unos 30 bultos con metálico, cuyo valor era mayor a
los setenta mil pesos fuertes; b) entre el 5 y el 12 de enero de 1863,
Rivero realizó siete remesas a San Román: incluían más de 330 planchas de plomo y 180 de cobre36•
Era una labor que Rivero cumplía paralelamente a la de los hermanos Hemández -muy especializados, por su lado, en la exportación de cueros y lana- y que con suma fre~uencia c?nectaba a los
hombres de Monterrey con la siempre acuciante capital de Cuba.
Vicecónsul desde 1851, Rivero -amable o forzad~ment~- participó también en el préstamo de guerra en tiempos de V1daum. Al mando de más de cinco mil hombres, el gobernador de los estados de Nuevo León y Coahuila (a los que había unificado de hecho ya en 1855,
diseñando un enorme territorio) debió apoyarse sobre los segm~ntos
mercantiles para los abastecimientos y gastos militares. Sus exigencias y solicitudes eran compensadas con premios sobre los préstamos,
con certificados para importaciones por las aduanas del Bravo,_ con
rebajas arancelarias y con disminuciones en los impuestos a la crrculación y exportación de metálico.
Ese conjunto de compensaciones convirt~ó a los t~~cantes de Monterrey en distribuidores de un amplio espacio del Mexico central Ysep-

Cerutti: Españoles en el norte (1850-1910)

79

t~?trional, experiencia que marcaría por décadas la capacidad y ductilidad de sus labores mercantiles.
. De la ~sma_manera que compartió este tipo de uso crediticio del
dm~r~, ~vero mtervendría -en la fase que se abre en 1870- en la
habihtac1on o refacción d~ comerciantes de menor envergadura y de
productores rurales: En libros de notarios han quedado registradas
numerosas re~erencias, al respecto, aunque se tiene la impresión de
que, ~n matena de prestamos a agricultores, fueron más activos los
Hemandez y Francisco Armendaiz.
En 1871, mientras, el asturiano coadyuvó a la instalación de la segu~da fá?rica textil significativa del estado: El Porvenir. De las diez
acc10~es maugurales, _Rivero adquirió el cuarenta por ciento. El resto
q~edo a ca~go de 1~ siempre poderosa familia Zambrano. El Porvemr -que_aun funciona- pasaría paulatinamente a manos de los Rivero: hacia los 80 hegemonizaban el paquete accionario37•

yo

Es durante los_ cuando salta a la escena Valentín Rivero y Gajá,
el mayor de los h1Jos varones. Con 26 años de edad, recibiría en octubre de 1874 _de su padre el poder general para gobernar y administrar
todos los bienes, negocios e intereses de la familia38• Es necesario
ace,ntuar este dato, porque Valentín Rivero y Gajá (ver cuadro 3) pasana a ser poco m_as tarde. el verdadero jefe empresarial del grupo
(aunque su progenitor contmuaba en actividad hasta las vísperas de
su muerte, en 1897).
El cuadro 3 muestra que Manuel, Juan, Víctor y Ramón Rivero
-~~nores que Valentín- inaugurarían desde los 90 una interesante
ac~1v1dad. ~anuel, egresa?º en París, se había hecho cargo de la fábnca de teJ1dos El Porverur de manera casi simultánea al dominio de
su padre en el paquete accionario.
. ~~ro lo m~s destacable de los cuadros 2 y 3 es la diversidad y mult1phc1dad de mversiones de los Rivero. Es evidente cómo en los años
90 se p~a del _gran comercio a una muy ramificada actividad, en la
que _la mdustn~ fabril y la minería descue!Jan. Los Rivero, en este
sentido, cumplieron y pueden sintetizar el patrón de comportamiento del grupo burgués en consolidación en Monterrey.
Como en los casos del irlandés Patricio Milmo, de los italianos Ferrara, de sus compatriotas Francisco Armendaiz y Estanislao Hemández, o de los mexicanos Zambrano o Evaristo Madero, Valentín Ri-

�CUADR03

VALENTIN RIVERO Y SUS SUCESORES (1843-1905)
Actividad empresarial y datos complementarios
Referencia básica

Fecha (a)

Agregados

Instala firma comercial en Monterrey

1843

Antes trabajó en la casa de Juan de la Penilla, vicecónsul espaftol

Capital: 9 000 pesos

1845

Lo introduce a sociedad conyugal al casarse con Octavia Gajá

Nueva lfnea fronteriza con Estados
Unidos
Vicecónsul de Espal'la

1848

Tras la guerra de 1846/7. El río Bravo corre a 200 kms.
de Monterrey

Representa a José San Román,
de Brownsville

1852

En demanda a casa mercantil local. Rivero también es
acreedor

Fábrica de Hilados y Tejidos La Fama
de Nuevo León
Compai\ía minera en Nuevo León

1854

Accionista fundador, con G. Zambrano, P. Calderón
J. Moren y M. Hernández
Asociado a M. Hernández, general P. de Ampudia, J. Moren y otros

Clausura de casa comercial

1860

Comercio y préstamos de guerra
Guerra de Secesión
Acreedor de comerciantes medianos
y menores
Fábrica de Tejidos El Porvenir
Préstamos a agricultores de comarca
algodonera

R,eferencla básica

1851

1854

1855/64
1861/65
Desde
1867
1871
Desde
1874

Fecha

Orden del jefe de las fuerzas de Nuevo León por no prestar 2 000
pesos
Aftos de Santiago Vidaurri. Guerras civiles e internacionales
Tráfico de algodón. Aprovisionamiento de surei\os. Auge de La
Habana
En Monterrey y otros lugares del norte del país
Asociado a los Zambrano. En Villa de Santiago (35 kms. de
Monterrey)
Menor actividad que Hernández y Armendaiz

Agregados

V :tlentín Rivero y Gajá

1874

Poder general para que gobierne y administre bienes y negocios

M,olino

1876

Traspasado por deudas contraídas por agricultores del algodón

M anuel G. Rivero

1878

Ingeniero de Artes y manufacturas en París. Dirigirá El Porvenir

F:fürica de Tejidos El Porvernir
Hacienda El Cercado

1879
1880

Rivero adquiere la gran mayoría de las acciones
Propietario accionista. En El Cercado funciona El Porvenir

oónsul de Espal'la

1880

Bienes en Espai\a

1881

Figuran, sin aclaración, en primer testamento: viaja a Espai\a y París

Llega el ferrocarril

1882

Une Monterrey con Texas. En 1888 se conectará con la ciudad de
México

Cámara de Comercio de Monterrey

1883
1887

Valentín Rivero y Gajá, socio fundador y primer tesorero

El Hércules

Casino de Monterrey
María Antonia Rivero

1887
1888

Soc. Agrícola de Monterrey

Accionistas fundadores: Valentín y Víctor Rivero y Gajá
V. Rivero y Gajá, Armendaiz, Zambrano. Arrienda hacienda de Belde11
:n

Banco Nacional de México

1890

Hija de Valentín, casa con Tomás Mendirichaga, de Hernández Hnos.
Sucs.
Sucursal en Monterrey. Valentín Rivero la dirige

Compaftfa de Tranvías al Poniente y Sur
de Monterrey S.A.

1890

Valentín Rivero y Gajá: vocal suplente

CompafUa del Ferrocarril de
Monterrey a Santa Catarina S.A.

1891

Valentín Rivero y Gajá: vocal suplente

Molinos de trigo Jesús María

1891

En Garza García, municipio aledafto

Compal'lía minera de La Fe y Anexas S.A.

1893

Acciones de Valentfn (h), Juan y Víctor Rivero

�sigue cuadro 3
Referencia básica

Fecha

Agregados

Compaflía Minera de San Pablo S.A.

1894

Acciones de Rivero y sus hijos Valentfn, Juan y Víctor

Cía. Explotadora de La Escondida S.A.

1895

Minera. Valentfn (h), accionista

Compaflía Minera Providencia y Juárez S.A.

1896

Juan G. Rivero: presidente. En 1901: varios Rivero accionistas

Cía. Minera Porfirio Díaz S.A.
Cía. Minera El Palo Blanco, S.A.

1896
1896

Valéntfn (h), accionista
Ramón G. Rivero, accionista

Compai'Ha Minera Maravilla y Anexas S.A.

1896

Juan G. Rivero: secretario

Compaflía Minera Carbonato S.A.

1896

Valentfn padre, accionista

Cía. Minera Azteca S.A.
Cía. Minera México Libre S.A.

1897
1897

Fusiona a Carbonato. Acciones de Valentín y tres de sus hijos
Juan Rivero, accionista

Concurso de Acreedores de Emilio
Zambrano e Hijos

1897

Constituida para administrar propiedades agrícolas. Rivero padre

Cía. de Baflos de Monterrey S.A.

1897

Valentfn (h): vocal suplente

Compaflía Minera Mexicana Río Tinto S.A.
Fallece Valentfn Rivero

1897
1897

Ramón G. Rivero: vocal primero
29 de julio

Compaflía Explotadora de San Pedro de
Sierra Mojada S.A.

1898

Manuel G. Rivero: vocal segundo

Compaflía Minera La Luz S.A.

1899

Ramón adquiere 600'/o de acciones. En 1899: secretario suplente

Compaftía Industrial de Artefactos de
mi
metal El Barco S.A.

1898

Valentfn hijo: comisario suplente

Referencia básica

Fecha

Agregados

Hacienda de Fundición de San Javier

1898

Valentfn Rivero Sucesores

1898

En La Ventura, Coahuila
Soc. mercantil que administrará bienes familiares. Valentín (h): gerente

Cía. Ferrocarriles Urbanos de
Monterrey S.A.
Compaflía Minera El Nilo S.A.

1899

Adquiere la Cía. de Tranvías de Monterrey. Valentín (h): accionista

1899

Valentfn (h): secretario

Compaflía del Panteón del Carmen S.A.

1899

Valentfn (h): vocal segundo. Su madre y dos hermanos: accionistas

Fábrica de Vidrios y Cristales
de Monterrey S.A.

1899

V. Rivero Sucs.: accionista. Valentín (h): vocal suplente

Compaflía Minera Mala Noche
Compaflía Industrial Tipográfica
de Monterrey S.A.
Compaflía Ladrillera Unión S.A.

1899
1900

Valentfn (h), Víctor, Ramón y Manuel: accionistas

1900

Bienes en Gijón

1900

Idem
Valentín era dueflo de bienes rurales heredados de sus padres en 1874

Compaflía Fundidora de Fierro
y Acero de Monterrey S.A.

1900

Valentín (h): director propietario. Primera gran siderurgia de
América Latina

Cía. Minera La Soledad S.A.

1900

Víctor: vocal primero. Rivero Sucs.: accionistas

Cía. Minera Regiomontana S.A.

1900

Valentín (h): vicepresidente. Víctor: accionista

Compaftía Minera de San Rafael
de Baján S.A.
Compaflía Jabonera La Estrella del
Norte S.A.

1900

Valentín (h): presidente. Rivero Sucs. y cuatro familiares más: accionistas

1900

Valentín (h): tesorero; Manuel: vocal segundo. Instalada en Saltillo

V. Rivero Sucs.: accionistas

�sigue cuadro 3
~eferencia

~eatro

básica

Fecha

Agregados

Circo de Monterrey, S.A.

1900

Rivero Sucs.: accionistas; Valentín (h): propietario suplente primero

oompaftía Minera El País y Anexas S.A.
oompaftfa Minera La Fuente S.A.
a la. Minera El Triunfo S.A.
oompaftla Minera General Victoriano
oepeda S.A.
ela Minera San Francisco S.A.
ela. Minera El Pito S.A.

1900

Valentín (h): presidente. Tres familiares más: accionistas

1900

Valentfn (h): vocal primero

1900
1900

Valentfn (h): vocal primero
Vlctor: presidente

1900

Vlctor: vocal primero

1901

E mpresa Editorial de Monterrey S.A.

1901

Ramón y Vlctor: accionistas
Víctor y Valentln Rivero y Fernández: accionistas

A.sociación Industrial Reinera

1901

V. Rivero y Fernández: presidente. Valentfn (h): accionista

1901

Víctor: presidente

1901
1901

Valentln (h): presidente. Rivero Sucs. y tres familiares: accionistas
Valentln (h): accionista

1901

Ramón: vocal primero

1902

Valentln (h): presidente

1902

Víctor: presidente

s.A. Fábrica de Cortinas
a la. Minera San Antonio S.A.
ela. Minera El Porvenir S.A.
o'ompai\fa Minera San Juan S.A.
oompaftfa Minera Demasías de María S.A.
cla. Minera La Purísima S.A.
ala. Minera La Soledad 3.A.
13anco de Tamaulipas S.A.

1902

o:ompai'lfa Minera La Paz S.A.

1902

Rivero Sucs.: accionista
Valentln (h): vocal suplente

::::ompaflla Industrial del Norte S.A.

1902

Agrupa cuatro textiles del norte del pals. Incluye El Porvenir. En Durangc:o

R,eferencla básica

oompaflía Carbonífera de Monterrey S.A.
oompaflfa Minera Gran Cuadra

Fecha

Agregados

1902

Valentln (h): comisario. Rivero Sucs.: accionistas

1903

Cuatro Rivero: accionistas

e::::ompaftla Minera Trinidad y Anexas S.A.

1903

:fa. Minera La Tampiquefla S.A.

1903

Valentfn (h): presidente
Octavia Gajá: representa a Ramón, ya fallecido

e:::fa.

Minera La Reforma S.A.

1903

Víctor: suplente primero

:::la. Minera de San Francisco de la
5oledad S.A.

1903

Valentfn (h): tesorero. Tres Rivero más: accionistas

::ompaftía Minera El Rey S.A.
::::ompaflfa Minera Parral Monterrey S.A.

1903

Valentfn (h): presidente
Víctor: accionista

::la. Minera La Palmilla S.A.

1903

Valentfn (h): presidente

::ompai'lla Minera Galeana S.A.

1905

Manuel: vicepresidente

Banco Mercantil de Monterrey S.A.
:::la. Minera Buenavista S.A.

1905

Rivero Sucs. y siete miembros de la familia: accionistas
Un Rivero: accionista

rodigio y Anexas de Zacatecas S.A.

1903

1905

(a) Alude al afio en que fue verificada documentalmente la información
Fuente principal: Libros de notarios del Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL)

�86

Siglo XIX. Cuadernos

vero transitó sin complejos -y sin preocuparse por debates futuros
entre historiadores- del gran comercio a la producción. Tampoco
ofreció reticencias desmedidas en cuanto a inversiones de riesgo, como la colocación de capitales en mineóa, la industria pesada o la banca
lo evidencian.
Ni la raíz española de los Rivero ni su alto grado de integración
a una sociedad latinoamericana decimonónica alteraron esos esquemas, aunque esta conclusión suponga contradecir a quienes han confundido en la historiografía continental -larga y algo
caprichosamente- apellidos anglosajones o franceses con modernidad capitalista.
La relevancia económica de los Rivero incluyó, además, la a veces
inevitable prominencia sociopolítica. A fines del siglo XIX, en México, ello suponía una clara adhesión al sistema porfiriano de dominación. Manuel G. Rivero fue el exponente familiar: diputado provincial desde principios de los 90, asiduo miembro de las comisiones de
Fomento y Hacienda de la legislatura, ocupó la gubernatura provisional de Nuevo León en 190239 •
VII. COMENTARIOS FINALES
Los españoles jugaron un papel relevante en los procesos de formación de capitales, gestación de un empresariado y aparición de la industria fabril protagonizados en Monterrey entre 1850 y principios
del siglo XX.
Un rasgo común a los hispanos más destacados resultó su trayectoria mercantil, caracterizada a su vez por tres elementos: su perdurabilidad en el período estudiado, la magnitud considerable que asumió desde los años 60 y su temprana relación con actividades crediticias. Todos ellos, además, provenían del norte de España y habrían
arribado a México con recursos económicos limitados.
El comportamiento de los españoles -tanto en Monterrey como
en la línea del Bravo- no parecía diferir excesivamente del que mostraban comerciantes y prestamistas de otro origen nacional. Irlandeses, mexicanos, italianos, estadounidenses, alemanes y españoles, en
cambio, presentaron una férrea lógica conjunta: la del hombre burgués, la exigida por el capital y sus mecanismos de reproducción.
Esa lógica fue la que, seguramente, llevó a muchos de estos agen-

Cerutti: Españoles en el noJ"!e (1850-1910)

87

tes sociales -:-,hacia ~os _90- a transferir capitales, bienes y recursos
a la produccion capitalista. Alentados por las demandas internas y
por el P??eroso estimulo del mercado estadounidense, protegidos por
la estabih~ad y el ~rden sociopolítico porfirianos, participaron en el
br_ote fabnl de la cmd~d y regaron con sus capitales el intenso auge
mmero del_ norte mextcano. La sociedad anónima, en este sentido,
resultó. un m~trumento fund~ental para atenuar riesgos, diversificar las mvers10nes y compartir la aventura productiva con colegas de
ot~o~ punt?s del gran norte oriental y, en ciertos casos, del centro de
Mextco. R1vero, nuevamente, es un excelente ejemplo.
Aunq_ue no necesariamente debe adoptarse como representativo,
lo s~cedid? en Monterrey y su escenario emerge compatible con lo
que mvestigadores de otras regiones de México dibujan para la segunda m_itad del XIX: la actividad de empresarios de origen peninsular habna alcanzado una significación particularmente fuerte en el
proceso formativo de la sociedad capitalista autóctona.
El solo planteamiento del problema transforma en atractiva la propuesta d~ profun~ las investigaciones sobre los empresarios de orig~n espanol en Mextco, y crea -de paso- interrogantes sobre lo acaecido en otras sociedades latinoamericanas. Pero quizás los interrogantes más inquietantes sean los siguientes.
Dada 1~ _historia de _estos ~apitales, su nacimiento, crecimiento y
reproduccion en espacios reg10nales definidos y -además- minuciosarnen!e. aus~!-11tados por i!1vestigaciones recientes, ¿es válido aplicar la calif~cacion de. extranJeros a tales capitales? ¿Su control por
agentes sociales de ongen español los torna sutomáticamente extranjeros aún cuando quede largamente verificado que son fruto de una
dilatada actividad regional, de una extensa permanencia en México?
Si llegásemos a convenir en que no puede considerárselos extranJeros -por s~ ~st~ria, por.sus mecanismos de reproducción, por su
mtensa m~~rci?n e mfluencia en el capitalismo vernáculo, por su esca~a relacion dITecta con la e_s!ruc_tu~a capitalista española-, ¿no podna extenderse una conclusion similar a otros casos no mexicanos?
En Monterrey, ¿era irlandés el capital construido por Patricio Milmo? ¿Italiano el que edificaron Antonio Ferrara y sus hijos? · Estadounidense el que forjó, desde fines de los 80, el sureño capitán Joseph Robertson?
~inalmente: ¿puede seguir confundiéndose apellidos extranjeros con
capitales extran1eros? Una gruesa parte de las investigaciones regio-

�88

Siglo XIX. Cuadernos

Cerutti: Españoles en el norte (1850-1910)

nales sobre el México decimonónico vuelven pertinentes todas estas
preguntas. Y el estudio de los empresarios de origen español -tan
descuidados hasta hace poco tiempo por sus apellidos no anglosajones
y, por ende, por su inevitable y muy nacional vinculación con el
atraso- las tornan más pertinentes todavía.

89

9. Mariano Hernández difundió el 10 de enero de 1855 una circular en la que anunciaba la instalación de una casa mercantil en Monterrey. En Barker Texas History
Center (BTHC}, San Román Papers, 1855.
10. AGENL, protocolo de Tomás C. Pacheco, noviembre de 1861, fs. 248-50.
11. Mariano es mencionado como residente en Espafta, ya, en protocolos de Tomás
C. Pacheco, febrero de 1865, fs. 54v-56v, y marzo de 1865, fs. 97-98v.
12. ldem, febrero de 1867, fs. 45v-46v.
13. Jdem, marzo de 1867, fs. 85-88.

NOTAS
1. Sobre el vasco José San Román existe una abundantisima documentación en el Eugene C. Barker Texas History Center de la Universidad de Texas en Austin. El archivo de Yturria, por otro lado, está siendo clasificado por investigadores de la Universidad de Texas en San Antonio, bajo la dirección de Gilberto Hinojosa.
2. Temas conexos han sido considerados por Angels Sola (1985 y, especialmente, 1990),
por Jordi Maluquer de Motes (1974 y 1987) y Miguel Izard (1974).
3. Desde el punto de vista del movimiento mercantil y de la historia de las actividades
económicas, el gran norte oriental de México estaba constituido por un extenso
ámbito regional que comprendía parte de los estados de San Luis Potosí, Zacatecas, Durango y Chihuahua, además de los tres que componen el noreste estricto
del país: Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. El análisis del gran norte oriental
como un sistema situado debajo de Texas, volcado desde la Sierra Madre Occidental hacia el golfo de México y finalmente integrado por el ferrocarril, en Cerutti
(1987).

14. AGENL, protocolo de Pablo Borrego, septiembre de 1877, fs. 194v-97v.
15. AGENL, protocolos de Tomás C. Pacheco, abril de 1889, fs. 55-56, y de Pablo
Borrego, noviembre de 1880, fs. 64-70. Asimismo, Hemández Mendirichaga (1945:
2).
16. Véase los años 1862 a 1865 en San Román Papers. También en AGENL, Correspondencia con Tamaulipas, 1850-1865, 13 de mayo de 1862, hay referencias a
Armendaiz.
17. En diciembre de 1880 Armendaiz tenía 47 años de edad. AGENL, protocolo de
Tomás C. Pacheco, diciembre de 1880, fs. l lOv-112.
18. AGENL, protocolo de Ismael Pérez Maldonado, noviembre de 1880, fs. 8v-13.
19. AGENL, protocolo de Francisco García del Corral, octubre de 1882, fs. 92v-93.
20. AGENL, protocolo de Pablo Borrego, marzo de 1887, fs. 28v-30.

4. Matamoros, en México, y Brownsville, en Texas, eran villas gemelas ubicadas sobre la salida del Bravo. En tiempos críticos -por ejemplo, durante las guerras civiles que a mediados del XIX sacudieron ambos países- servían de ubicuo refugio
a comerciantes como San Román, que operaban desde una u otra según las
circunstancias.

21. Ibídem.

5. Es una denominación que se mantendrá desde los 50 hasta al menos treinta años
después, y que aludía principalmente a las actividades mercantiles de la familia del
asturiano.

24. Jdem, septiembre de 1887, fs. 126v-28.

6. Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL), protocolo de Bartolomé
García, marzo de 1854, fs. 92v-3v; y de Marcial Garza Villarreal, agosto de 1852,
fs . 3v-6.

26. Datos biográficos de José San Román en Handbook of Texas (1963: 851-52).

7. La sociedad en la que están Hernández, Rivero y el general Pedro de Ampudia
en AGENL, protocolo de Bartolomé García, noviembre de 1854, fs. 335-38. La
otra sociedad era la Compai\ía Minera de Las Mitras. Entre sus accionistas estaba
Agustín San Román. En ibídem, abril de 1854, fs. l 14v-18.
8. La escritura de constitución de La Fama en AGENL, protocolo de Bartolomé García,
junio de 1854, fs. l 98v-200v. El capital inicial fue de 75 mil pesos.

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De próxima aparición

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Eduardo Flores Clair: Trabajo, salud y muerte: Real del Monte,
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            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Banca chihuahuense</name>
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        <name>Comercio español</name>
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