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ARTE ESCENICO
REVISTA DIGITAL DE LA FACULTAD DE ARTES ESCÉNICAS UANL

�"·UANL
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

ARTE ESCÉNICO
REVISTA OIGrTAL DE LA FACVllAO DE ARTES ESCé.NICAS UANL

•

M.E.C. Roge/io Garza Rivera
Rector
Dr. Santos Guzmán López
Secretario General

CAMALEÓN ESCÉNICO
REVISTA DE LA FACULTAD
DE ARTES ESCÉNICAS DE LA UANL
Año 1, volumen 1, agosto-diciembre 2018

Dr. Ce/so José Garza Acuña
Secretario de extensión y cultura
M.H. Janneth Vil/arrea/ Arizpe
Directora de la Facultad de Artes Escénicas
Editor responsable
Mayra Leal
Redacción y corrección
Yarezi Salazar
Diseño gráfico
Montserrat Jara
Consejo editorial
Emma Lozano García
Reynol Pérez
Genaro Saúl Reyes
Gerardo Valdez

Portada "La 1/íada"
Dirección: Rennier Piñero
Fotografía: Mauricio González Quijano

CAMALEÓN ARTE ESCÉNICO, Revista digital de la Facultad de Artes Escénicas de la UANL. Año 1, número
1, agosto-diciembre 2018; es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo
León a través de la Facultad de Artes Escénicas, con dirección calle Praga y Trieste s./n. , col. Las Torres,
Monterrey, Nuevo León, México, C.P. 64930, teléfono 0181 -13404720, www.escenicas.uanl.mx, escenicas@
uanl.mx
ISSN en trámite, Reserva de Derechos al Uso Exclusivo Nº 04-2019-010914160300-203 ambos otorgados por
el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Mauricio
Quijano. Calle Praga y Trieste s./n. col. Las Torres, Monterrey, Nuevo León, México, C.P. 64930, teléfono
0181-13404720, fecha de la última modificación: 04 de diciembre de 2018.

Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación.
Queda prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización de la Facultad de Artes Escénicas y la Universidad Autónoma de Nuevo León.

�,

INDICE
04

En escena
Editorial

Crónica de un Camaleón

05

06

Crónica de mi vida en el teatro

28

La melancolía por el terruño

30

La /liada

32

El péndulo de Foucault en manos de
Richard Viqueira

Homenaje a un Camaleón

······································································-

El nunca indiferente, Sergio García

Reseña de libros
Metamortheoris

"Soy pobre porque quiero": La pobreza como

09

modelo de vida para el mexicano

1O

Nacidos bajo el signo de pesos

12

Realidad y ficción: Binomio de la Teatralidad

Charlas Camaleónicas

13

Entrevista a Virginie Mécene y Yung Yung
Tsugi

16

Entrevista a Alberto lvern

Atelier

18

Un viaje al recuerdo

20

El entrenamiento hacia "nuestra" verdad

Festival Internacional Universitario de
las Artes Escénicas UANL.

22
24

4to Festival Internacional Universitario de
las Artes Escénicas UANL 2016, crónica.

25

Un recorrido por el Festival 2018

26

Más allá de los límites: perdiendo el miedo

27

Taller Teatro 4x4 de Richard Viqueira

Un cachito del Cirque

34

El amor es una nube viajera

35

9. El ojo _del _camaleón _

�EDITORIAL
I registro de la producción académica es fundamental
para cualquier institución educativa que busque estar
vigente en la época actual. En este contexto, el acceso a
las nuevas tecnologías deviene en un fenómeno de generación
de conten idos en tiempo casi inmediato que exigen al ámbito
académico crear alternativas de información que den alcance
al acontecer universitario cotidiano, tan vertiginoso como la
vida misma. Las tendencias marcadas en la sociedad son
impulsadas por las necesidades tangibles de los llamados
nativos digitales y si queremos resultar relevantes y prepositivos debemos adaptarnos a los escenarios electrón icos,
amigables, compatibles, innovadores, muy efímeros, pero no
por ello menos interesantes. He aquí el panorama que, como
universitarios, creadores e intérpretes debemos considerar
para poder hacer efectiva nuestra necesidad de comun icación, de expresión en el escenario y en el entramado textual,
con el objetivo de aportar al conocimiento de nuestra rama
artística e intelectual.

E

La Facultad de Artes Escénicas de la Universidad Autónoma
de Nuevo León cree en el registro de sus voces como escaparate
de la pertinencia y vigencia de lo que aquí hacemos: la formación
integral de nuestra comunidad, nuestros alumnos y profesores.
Por tal motivo nos interesa crear y fomentar espacios editoriales
que le den salida al conocim iento generado en nuestras aulas,
talleres y salones, donde lo teórico-práctico se vive día a día,
generación tras generación.
Camaleón Arte Escénico, revista de d ivulgación de la FAE, es
nuestro nuevo proyecto editorial, con él manifestamos nuestro
interés y nuestro deseo de que los nuevos canales comunicativos, que se nos presentan como reto de la sociedad
global, sean la salida ideal del conocimiento particular que
se forja en nuestra Facultad . Por tal motivo nos transformamos y adaptamos los contenidos a un formato electrónico
que augura una mejor comunicación con nuestros lectores,
así como una proyección más amplia y rentable dentro de un
marco de sustentabilidad. En este primer número hacemos
un recuento de aquella labor escénica que se gesta en nuestra
institución, aquella que transforma a través de sus propuestas
a la comunidad a la que con orgullo pertenecemos.

�Crónica de un camaleón

,,

CRONICADE
MI VIDA EN
EL TEATRO
Por Marilú Martínez Rodríguez

ún me cuesta explicarcon exactitud los motivos que me llevaron a emprender mi andar por
estos caminos tan inestables del arte
escénico, solo puedo decir que una
mañana desperté y sentí que debía
hacer un cambio en mi vida. Corría
el mes de d iciembre del año 1997,
yo me encontraba en receso escolar,
meses atrás había decidido ingresar
a la Facultad de Medicina, sin embargo, algo no andaba del todo bien
con mis ánimos, mi sexto sentido me
decía que era momento de detenerse,
de hacer una pausa y pensar bien las
cosas; tenía que reflexionar acerca
de lo que verdaderamente quería en
mi vida futura, pero sobre todo tenía
que saber por qué no me sentía feliz
con lo que hacía. Así fue que tras muchos días de pensar y darle vueltas
al asunto, decidí dejarlo todo y buscar nuevos horizontes, la Medicina no
me hacía feliz, al contrario, no quería
regresar más; se acabó el receso, era
momento de reincorporarme pero
simplemente no lo hice, mi regreso
fue solo para darme de baja y concluir
con esa pequeña etapa, ese desatino.
Después de eso vino el miedo, el
remordimiento de no saber si había
hecho lo correcto, pues tras la decisión había causado cierto pesar y malestar en la familia y eso, aunque no
quería reconocerlo, muy en el fondo
me dolía. Así, daría inicio mi verdadera vida adulta, enfrentando mi primer
gran conflicto existencial: ¿Quién soy
en esta vida? ¿Qué haría en ella y con
ella? Difícil responder a la primera sin
equivocarse. Pero había una certeza,
la única certeza, y esa era que yo quería actuar, lo deseaba con todas mis
fuerzas.
¿Por qué? Porque lo sentía, porque
algo me llamaba, porque esa vocecita
que está dentro de la mente de uno
me lo decía, y por primera vez la escuchaba, por primera vez estaba atenta
a lo que había dentro de mí; uno lo

A

siente, entonces hice consciente el hecho de
que, como ser humano que soy, como mujer
que soy, cuento con el sentido más preciado,
el de la intuición, el cual estaba latiendo fuertemente en mí, me detuve, observé e imaginé mi
vida en el arte escénico: "Yo y el arte", y el solo
hecho de pensarlo me llenó de una fel icidad indescriptible.

;Pero había una certeza, la única certeza\
'y esa era que yo quería actuar, lo deseaba
con todas mis fuerzas.
Así fue como llegué a la Facultad de Artes
Escénicas en el verano de 1998, la Facultad comenzaba prácticamente a nacer y yo junto con
ella. El primer día ahí fue de mucha emoción,
jamás había actuado, ahora tenía que hablar
en público, aprenderme un texto, mostrar mis
emociones; pero uno sabe cuando se está en
el lugar correcto. Recuerdo que éramos pocos,
muy pocos los que nos habíamos atrevido a
desafiar a la familia, a romper con los prejuicios
morales y sociales e inscribirnos a la licenciatura; hoy que lo recuerdo me doy cuenta que el
tiempo ha pasado tan rápido.en un abrir y cerrar de ojos. Mi camino por la institución fue de
descubrimientos, no había tiempo para el ocio,
para el aburrimiento, todos los días era encontrarse con algo nuevo, sorprenderme de mí, de
la vida, conocer sobre la historia, las personas,
los condicionamientos sociales, las conductas
morales, la psicología de las personas. Si algo
he aprendido en estos años es que, quien estudia teatro, estudia al hombre, al individuo, a la
sociedad, y esa no es tarea fácil, agota, agota
demasiado y muchas veces hasta decepciona,
porque nos matamos por entender al mundo y
el mundo no nos entiende, o pareciera que no.
Hoy día seguimos en la búsqueda de ese reconocimiento, de esa reconciliación entre público
y teatro. Al término de la carrera, allá por 2002,
me enfrenté a otro mar de incertidumbre, donde al desarrollar lo aprendido, al integrarme,
una aparte de mí se inclinó por el mundo de
los títeres, y empecé mi viaje en ese ambiente tan lúdico y tan lleno de fantasía. En aquel
entonces yo solo pensaba en seguir haciendo
tabla, seguir creciendo, seguir adelante sin du-

dar que estaba donde debía estar, vi
que no era suficiente (nunca ha sido
suficiente para mí, nunca me conformo}, me daba cuenta de que no solo
había que enfocarse en hacer teatro
sino en crear públicos que gusten de
él, apoyar a las nuevas generaciones,
establecer lazos entre la misma gente
que formaba parte del gremio, en pocas palabras: unir esfuerzos, agrandar
las filas, pues era necesario reafirmar
la vocación, d ignificar nuestro arte,
y en 2007 regresé a la casa, a la Facultad, como ya solíamos nombrarla,
después de andar de aquí para allá
haciendo teatro. El viaje que se emprende ya como profesional es toda
una odisea, sin lugar a dudas, a 20
años de mi primer encuentro con el
Teatro puedo decir que he sido parte
de una evolución, de un cambio importante en la historia del teatro en la
c iudad, y seguimos en el proceso, seguimos fortaleciendo, revisando y replanteándonos los planes de estudio,
hay mucho que madurar en el sentido
artístico y social, pero todo esto es
parte de la vida misma, y aquí sigo y
seguiré, haciéndome las mismas preguntas: ¿Qué? ¿Por qué? ¿Para qué?
Pero ahora con una visión más crítica
y profunda, he de seguir retribuyendo
y trabajando. Ser guía de las nuevas
generaciones es una gran responsabilidad, pero también un gran aprendizaje, y algo que debemos ver y aceptar es que todos de alguna manera
somos responsables de la pertinencia
de nuestro arte, de que se haga presente y tenga una proyección futura,
de que se mantenga latente y vivo,
pues si algo en mí me motiva cada
mañana al despertar es saber que la
vida en el arte y el teatro me espera, y
lo que yo logre aportar habrá de perdurar de manera infinita en el recuerdo
de las personas que observan.

~ ~ ~ 105

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PARTE/

''SOY POBRE PORQUE QUIERO'':
LA POBREZA COMO MODELO DE VIDA
PARA EL MEXICANO
Ensayo que toma como referencia La fiera del Ajusco de Víctor Hugo Rascón Banda

Por Berenice Rodríguez
entro de la amplia gama de textos de la dramaturgia mexicana contemporánea, La fiera del
Ajusco de Víctor Hugo Rascón Banda
es uno de los principales ejemplos de
cómo el desarrollo personal de un individuo se ve afectado por el contexto social y político en el que nace y
del cual no podrá salir hasta que su
educación no sólo académica, sino
también emocional, cultural, social y
espiritual sea lo profundamente efectiva como para hacer que las estructuras de pensamiento que se han ido
formando en él desde que tiene consciencia cambien, de tal forma que
estas nuevas estructuras de pensamiento y cod ificación de la informac ión le den las habilidades necesarias

D

os 1~ ~ ~

para resolver los problemas que se le presenten, así como las herramientas para alcanzar
una vida plena y las posibilidades de mantenerla estable. Sin embargo, hay una suma condición para que este cambio de mentalidad (si se
le quiere llamar asQpueda ocurrir. Las condiciones de vida (nivel socioeconóm ico, situac ión fam ilíar, nivel de seguridad social, salud
y bienestar) en que el individuo se encuentre
deben ser las adecuadas en algún momento de
su vida.

De hecho, para el pleno desarrollo del
individuo, todas estas condiciones
deben haber sido las adecuadas desde
el momento de su concepción.

Así, no habría necesidad de este cambio puesto que las estructuras de pensamiento y codificación de la información
estarían desde el principio construyéndose para trabajar por el objetivo
de una vida plena. El ind ividuo podría
fácilmente resolver los problemas que
se le presentaran e ir creándose un
modelo de vida que él mismo eligiera
y no el que "le tocara" por haber nacido en condiciones desfavorables que
más que darle la oportunidad de elegir
qué es lo que quiere, lo arrastrarán a
formar parte de un círculo vicioso del
que no podrá salir fácilmente (si no es
que de ninguna manera), y del cual no
es consciente siquiera.

�Metamortheoris

Es decir, las condiciones de vida en las que nace un individuo,
son en conjunto el factor que determinará el rumbo que su vida
tomará. Si desde el principio se nace sin opciones, es raramente
posible que estas se incrementen al paso del tiempo. Como los
cauces de un río. Si un río no nace de repente de una col ina con
la suficiente afluencia, es capaz de ir marcando sus cauces e
irlas siguiendo hasta modificarse por encontrar a su paso fuerzas
opuestas como grandes piedras o depresiones donde el agua
pueda contenerse hasta volverse a desbordar. Pero si nace de
repente un chorro de la cima sin fuerza suficiente, correrá hasta
desvanecerse por entre la colina, pues no hay fuerza impulsora que lo lleve más allá. Esta afluencia o fuerza representa las
oportunidades o cond iciones de vida con las que el individuo
nace, que al paso del tiempo determinarán si el individuo crece
(de mente) o se queda estancado irremed iablemente.
Por ejemplo, nace un niño en el seno de una familia que vive a
los márgenes de la c iudad, depende de la actividad económica
de la madre de 26 años cuyo nivel académico no pasa de estudios de primaria, de quien también dependen otros tres niflos y
el padre de estos, que por periodos indeterminados de tiempo
aporta cierta cantídad monetaria que rara vez alcanza para dar
de comer a los cuatro niños. La madre trabaja 18 horas al d ía y
gana en promedio de quince d ías, 1000 pesos. ¿Qué posibilidades tiene este niño de alcanzar un nivel académico mayor al
de su madre? ¿Qué posibilidad tiene la madre de otorgarle al
niflo (y no solo a este sino a los otros tres) las condiciones para
alcanzar un nivel de vida adecuado para su sano y pleno desarrollo? ¿Con qué herramientas cuenta la madre para generar
bienes para sus hijos? Y ¿qué posibilidades tenían los padres
de la madre para otorgarle a ella las condiciones (que no t iene)
para desarrollar al máximo su potencial?... Realmente pocas.

.. .si los niños y niñas de corta edad no reciben
en esos años formativos [la primera infancia] la
atención y el cuidado que necesitan, las consecuencias son acumulativas y prolongadas. [ ... ]
Tanto los factores biológicos como el medio ambiente afectan el
desarrollo cerebral y el comportamiento. Por ejemplo, los niños
y niñas de corta edad que sufren presiones extremas corren
mayor peligro de sufrir problemas cognoscitivos, emocionales y
de comportamiento. Esos impedimentos pueden afectar a largo plazo la capacidad de los niños y niñas de iniciar sus estudios escolares y, posteriormente, su desempeflo escolar. Para
los niños y niflas en situación de desventaja, la falta inic ial de
actividades que promuevan su desarrollo tiene un efecto mult iplicador, ya que los niños que crecen en la pobreza reciben

educación inferior a la de los niños de la clase media, debido
en parte a la disminución de su capacidad de aprender en clase. Las oportunidades más propicias para ayudar a los niños
y niflas en situación de desventaja a comenzar sus estudios
escolares en un plano de mayor paridad con los demás niños
se producen durante la primera infancia, cuando el desarrollo
cerebral de los niños es más veloz y se sientan las bases de
su desarrollo cognoscitivo, social y emocional." (UNICEF, 2008)
Es decir, así como la madre y los padres de la madre no crecieron en condiciones favorables para su pleno desarrollo, ninguno de los cuatro niños tiene realmente probabilidad de hacerlo,
ya que las cond iciones son las mismas. Se vienen arrastrando
décadas y décadas de posibilidades de cambio prácticamente
nulas.
En el caso de Elvira Luz Cruz (1982), caso en el que se basa La
fiera del Ajusco, tenemos a una mujer de 26 años que a falta de
recursos, movida por la desesperación que acarrea verse en la
imposibilidad de dar de comer a sus hijos e incluso a ella misma, y teniendo acumuladas en su historia de vida una serie de
situaciones de abuso, violencia y discriminación en su contra,
decide asfixiar a sus cuatros hijos e intentar suicidarse.
Asfixiándolos, Elvira Luz Cruz, de 26 años, fue como propició la
muerte de sus cuatro pequeños hijos, según lo confesó a elementos de la Policía Judic ial del Distrito, luego que la multihomicida intentó suicidarse. " Estoy arrepentida de lo que hice, pero
al verlos llorar de hambre y no tener dinero para comprarles
alimento, me desesperaron y por eso tomé la determinación
de matarlos... Lamentablemente no me fui con ellos, declaró
la acusada. Elvira Luz Cruz aceptó haber matado a sus cuatro
vástagos: Israel Luz Cruz, Eduardo, Marbella y María de Jesús
Soto Luz, de 6, 3, 2 y dos meses de edad" (El Universal, 1982).
En este caso en particular se señalará el hecho como resultado
único de una serie de situaciones que poco a poco van dejando
al individuo sin opciones hasta llevarlo a tomar medidas extremas.

Referencias
Arnundo, A. L. ( 1999). El tkr«ho al duam;/111: S1t exi,_ttittiu dmtro de h 1isió11 d, 1111 nm,-o 11rdm mu11-

Mé.,ico: rrr::so.
J. E. (1982). '1..JJoscNro (.'ru'-de El1frul...J1'-"· EJ Uni,·crs..1.L R«upcodo el 24 de m:tyo de 2017 de:
di,,I, Puebla, Puebla,

htrp://cQnfabuJario.cluniversal com.m."C/b-oJ;curn-cruz-dc:-ch·U"!l-luz/
Ma.;low, .:\ . 11. (1943). Organizaciones tema 4: b moti,":lción en d tr.tbajo. lklg()ci: Uni:mdcs,
F:tc. dcAdminst.mción.
UNICEF. (2008, Febrero 29). Primern inlimcia. UNICEF. Recuperado el 22 de may,, de 20 17,

de:: hups.:/ /,vw·w.unicc(org/ sp:ani.sh/car~·cltildll()(Jd/lndcx_ 40748.html
Ohchr.o'!} (2017). A(] ,JUDJ 1 1 Docbración sobre el derecho • I dc,armllo. Rccupcrndo el n
de m:.1)·0 de 2017. de: http:/h,.,,,\~Qhchr.org/SP/Profess.ionaJlnterest/Pages/RightToDc\"t.'.lopment.aspx

~ ~ ~ I og

�Metamortheoris

NACIDOS BAJO EL SIGNO DE PESOS
Por Karla Soto
" ...Y falta uno, escucha: uno abajo del cual estaríamos nosotros, ellos, tú, yo, [ ...]
Miles de estrellas y constelaciones. ¿Las ves?
Y encima de todas el signo de pesos ... "

Pedro, Los signos del zodíaco
esde un pequeño cuarto, en una
vecindad ubicada en el primer
cuadro de la ciudad, Sergio Magaña escribió la obra Los signos del
zodiaco cuando terminaba sus estudios en Filosofía y Letras. Al respecto,
en la Revista de la Universidad de México, en su artículo "Sergio Magaña: El
redentor condenado", Enrique Serna
menciona: "al parecer, la traged ia del
joven dramaturgo fue haber logrado
escapar de la pobreza y el anonimato
con una obra que reflejaba, justamente, las angustias de un grupo de parias
urbanos sin esperanza de redención".
Y es en esa situación que vive el dramaturgo que vemos un microcosmos
del país y la sociedad mexicana.
Conoceremos personajes complejos que viven (las vecinas, Pedro Rojo),
sobreviven (Ana Romana, La Casarini)
o luchan (Andrés, Polita, Lalo) contra
su destino inquebrantable, sobre una
ley de evolución que sigue rigiendo a
mitad del siglo XX.
Sergio Magaña fue dramaturgo,
crítico teatral, guionista, compositor,
cuentista y novelista, rubro en el que
ganó sus mejores reconocimientos.
Nació el 24 de septiembre de 1924,
en Michoacán. A la edad de 5 años se
mudó con su fami lia a Cuernavaca y
dos años después al Ciudad de México, donde permanecería el resto de su
vida. Entró a la Facultad de Derecho
en la Universidad Nacional Autónoma
de México, en la cual solo cursó dos
años; después se vio llamado por la
Facultad de Filosofía y Letras.
El conjunto de su contexto social,
la vida que tuvo y todo el movimiento
político de su época forman un sistema específico llamado "realidad".
Bajo esta codificación es que el autor
desea exponer los problemas que ve
bajo su mirada joven. Busca hablar de
la situación que lo está rodeando para
así poder describir de manera poética
la vida que lo ha tocado y, con ella,
establecer vínculos mediante el teatro,
para sus semejantes.
La obra de Los signos del zodíaco
fue estrenada en 1951 por Salvador
Novo, director en ese entonces del
Instituto Nacional de Bellas Artes. En

D

10 1 ~

~ ~

aquel tiempo sucedían diversas cosas importantes en el país que produjeron ese sentimiento de desazón en sus habitantes. El gobierno
de Miguel Alemán fue reconocido por la creación de la Ciudad Universitaria en el Distrito Federal y la industrialización de México. Al ver el
número de estudiantes que se acercaban a la
Ciudad Universitaria, Miguel Alemán apoyó a la
infraestructura de la ciudad.
Bajo el mandato de este presidente, en 1947,
el artículo 27 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos fue reformado,
apoyando con esto al desarrollo capitalista en
materia de agricu ltura, y reforzando con ello el
sector privado, pues aquí se definió la pequeña
extensión territorial agrícola.
En ese periodo se hicieron unas ligeras modificaciones a la indemnización pública, con ello
se extendió el dominio a las personas que ya
contaban con cierto patrimonio e infraestructura. En su gobierno, Alemán buscó la industrialización y eso d io oportunidad para que la gente
que tenía propiedades pudieran acrecentarlas,
sin embargo esta ley no apoyaba en absoluto
a las personas que no tenían ninguna. Actualmente, como podemos ver, la nación puede
transmitir el dominio a los particulares creando
una propiedad privada, pero estos necesitan
primero de su autorización para poder proceder.
En ese sentido, lo que Miguel Alemán hizo
fue dejar de lado a toda aquella persona que no
era particular y no tenía la oportunidad de obtener un dominio privado, obligándolo a rentar dicho espacio como sucede con todos los personajes de la vecindad; asimismo, buscó también
acrecentar las finanzas de aquellos que podían
obtener esa propiedad. En la obra podemos
verlo reflejado cuando Doña Paca está ven diendo su vecindad a Ciro y piensa aumentar
la renta, ahí está la clara representación de los
pensamientos de inversión de las personas con
propiedad privada ante la situación que viven y
que el gobierno les ha dado.
M iguel A lemán propició e l capital ismo
pidiendo que se olvidaran las clases sociales
a la hora del trabajo, sin embargo mucha gente
no estaba de acuerdo con esta forma de
gobierno y economía; es entonces cuando jóvenes se levantan y Pedro Rojo es representante del grupo, por lo que los declaran
"comun istas". Antepuesto tenemos a Popoca,
quien es un obrero bien visto por los otros personajes porque se adapta a este movimiento
capitalista.

LOS

SIGNOS
ZODIACO

--Otra característica del gobierno de
Miguel Alemán es que en su gobierno
se desarrollaron grandes programas
de vivienda popular, dando paso a
lugares multifam iliares, vecindades y
la creación de la Ciudad Satélite, lugar en que se sitúa esta obra. Con el
impulso de escuelas y estos multifamiliares se acrecentó la población en
el primer cuadro de la capital, debido
a los cambios que el artícu lo 27 vino a
lograr con su reforma, aprobada por el
presidente.
Entrando en terrenos más cercanos
a la ficción que el autor nos cuenta,
1944 es una fecha importante. Es justamente cuando México toma parte
en la Segunda Guerra Mundial. Esta
participación fue realmente muy corta, ya que abarca de 1944 a 1945 y
fue iniciada por el hundimiento de los
barcos petroleros nacionales que se
llevaron a cabo en 1942.
Las ideas existencialistas que se
compartieron en esa época llegaron
también a nuestra filosofía; desde ese
punto de vista, los artistas buscaron
explicarse su existencia como sucede
en la obra de Los signos del zodíaco.
Hay posturas que de alguna manera
repercuten en su concepción y creac ión. La obra es una muestra poética
de la aplicación en la vida en sociedad,
de las teorías darwinianas.

�M etamortheoris

Pensando en su postulado de la selección natural, Darwin explicó que el más
apto es el que sobrevive; y es esa la concepción de la vida del hombre que crea
Magaña en esta ficción. Muestra seres que crecen, sobreviven y son parte de
la cadena inapelable que es la evolución del ser. También se inscriben pasajes
bíblicos dentro del enredo de la fiesta de fin de año, los cuales son leídos por
Pedro Rojo, suceso que permite interpretar ese momento como un apocalipsis
de ese pequeño mundo dentro de la vecindad. Listos para bailar todos los
personajes, simbolizan las tentaciones, son el infierno mismo. Pedro representa
al profeta que no ha sido escuchado y ha terminado por ser una burta del destino,
es quien en su tierra ayudó a otros a salir, pero se quedó dentro de ella para
hundirse. Vemos también a una mujer desesperada que corre de un lado a otro
pidiendo salir. Un alma en pena que busca la misericordia de un Dios; esa
es Estela queriendo escapar con su prometido. Quizás la imagen más oscura
de este cuadro podría ser Ana Romana, bajando las escaleras con pequeñas
manchas de sangre, terminando de asesinar a su esposo, acompañada de la
inmensidad de Lola Casarini, con vestidos decadentes.
Las banalidades nos han trastocado de la manera más directa: el dinero, el
mundo material, el ansia por poder tener algo y ver que ya no hay nada. Rad ica
en esto la índole "existencialista" de la obra. Una situación violenta; una carencia
de humanidad, ilusiones que se estropean, esperanzas que se rompen , un
c iclo que no termina. Eloísa, Ana, Lola, Pedro y Estela no pueden escapar... los
únicos que pudieron escapar cargarán también en sus ser las impresiones que,
para bien o para mal, produjeron su estancia en aquella vecindad donde todo
se empieza a podrir.
La lucha del hombre contra sus circunstancias de vida es para consegu ir una
mejor oportunidad de que resulte fructífera, o contraproducente, o puede
simplemente nunca escapar de estas circunstancias y la lucha será en vano.
Todas estas posibilidades están dadas en esta obra.
Como los aficionados a la astrología conocen, los signos del zodíaco forman
parte de una serie de sistemas espaciales que han sido explicados desde los inicios
de los tiempos, teniendo una relación directa con el movimiento de la tierra e
influyendo los planetas en el comportamiento de los seres humanos. Estos son
principios básicos de dicho estudio. Respetando esta creencia, Sergio Magaña,
en este trabajo, busca demostrar que los hombres no sólo se desenvuelven en
el mundo bajo el gran sistema planetario que representan los signos zodiacales,
los cuales serían sinónimos de destino, Dios o alguna fuerza superior, sino que
el humano es, justo en esta etapa de su evolución, un títere de él mismo, pues
es dominado, gira, denomina y le da su suerte a aquel signo que es más fuerte
que el destino mismo: El signo de pesos.

~ ~ ~ 111

�a ficción ubicada en la verosimilitud nos ayuda a establecer sus
territorios, será pues el mundo
de las posibilidades, donde todo es
posible en el mundo creado. Será un
mundo paralelo, en un posible estado
de cosas que adquieren su propia realidad y más cuando se les personifica.
Se le puede aceptar a un existente sin
reserva si comunicamos y conectamos este mundo posible con lo real.
Porque siempre será la real idad la que
ofrezca sus modelos. El día de ayer se
mencionaron los recursos de la religión católica para afianzar y expandir
sus dominios, para alcanzar esos puntos posibles.
Hablar, pues, de mímesis en el teatro, y más en este recinto, es tratar de
establecer la relación entre teatro y
realidad, de realidad y ficción como un
binomio que ha fundamentado la teatralidad desde hace varios siglos hasta nuestros días. A fin de cuentas, qué
vio o qué ve el espectador desde ese
lugar privilegiado que es el theatrón o
lugar donde se mira; pues se mira la
skene, la escena, se ve a los actuantes, el espacio y todos sus dispositivos, como se les llama ahora, pero
la mirada del espectador ve más allá,
mira el drama de la condición humana, ve su real idad y sus temáticas, su
relación con sus problemas sociales,
morales, políticos y éticos que vive,
cuestiona o padece.
Las sociedades han cambiado, se
evoluciona y se complejiza según su
desarrollo histórico. Las variantes y
constantes son afines al hecho de vivir
y convivir en sociedad. Los vertiginosos cambios que se experimentaron y
se dieron a lo largo del siglo XX modificaron la manera de ver el tiempo y el

L

12 1 ~ ~ ~

espacio (otro binomio), y por lo tanto, de percibir la realidad. Tiempos compu lsivos de contingencias y de crisis que se prolongan hasta
nuestros días. Días donde el mundo se debate
entre la supervivencia y la virtualidad y sobran
las paradojas: A mayor progreso, mayor pobreza, a mayor desarrollo tecnológico, mayor aislamiento, y la lista puede ser interminable; los
problemas políticos y sociales se desbordan en
una realidad que nos deja atónitos, muchas veces en la inanición absoluta. Pareciera que toda
esa problemática no es nuestra, sino hasta que
nos afecta.
El racismo, la intolerancia, contaminación,
la guerra, el terrorismo, cambios climáticos, la
hambruna, los refugiados, la violencia, problemas latentes en cualquier país. Al nuestro, le
podemos agregar más atenuantes, la corrupción, narcotráfico, violencia y pobreza extrema,
impunidad, fronteras, migrantes, intolerancia a
la d iversidad, violencia intrafamiliar, crisis educativa y una falta de gobernabilidad que vulnera cualquier armonía social. Ahora decimos
vivir en la época de la posmodernidad, cuando
la modernidad muchos todavía no la disfrutan
ni la verán pasar; podríamos decir que somos
aún los cavernícolas de esta nueva era de la
polis virtual.

Estamos entrando, por lo tanto, a la
época de la post-verdad, en lo político y
social, donde los límites de lo público y
lo privado se rompieron como sus viejos
preceptos que los determinaban.
Lo real y lo simulado, lo virtual y la ficción se
confunden. Ahora se simula una realidad más
real que la realídad misma, a alta definición. La
era del ser y del pensar ha quedado atrás, se
ha impuesto la era de la imagen y las competencias. El monitor y las pantallas ejercen una
fascinación como atractivos espejos digitales.

Se puede construir una autoficción
acompañada de esa insistente necesidad de ser visibles, de tener más
seguidores, de ser contestatarios y
hasta revolucionarios desde la comodidad de un sillón. Todo lo que queremos saber está al alcance de un cl ic, y
lo tomamos sin cuestionar si es falso,
real o verdadero, llegando incluso al
linchamiento o desahogo de descontento por una información que a veces
es errónea o falta de verificación por
la ausencia de una mirada reflexiva y
crítica.
Si todas estas situaciones que se
presentan ante nuestra vista nos dicen a gritos que nuestra sociedad
está en crisis, ¿qué hacer? ¿Cómo
confrontarla desde esas pequeñas
trincheras? Como individuos pensantes, desde nuestra realídad y sus posibilidades, como artistas que somos
o pretendemos ser.

�Charlas Camelónicas

ENTREVISTA A VIRGINIE MÉCENE
YYUNG YUNG TSUAI
Traducción por Sylvía González
n aras de la capacítación continua y la actualización de su
planta docente, los profesores
de la licenciatura en Danza Contemporánea de nuestra Facultad asistieron a
la Martha Graham School durante el
mes de julio de 2017, con el propósito
de tomar un taller de verano. Los encargados de asistir a este curso fueron
la directora de la Facultad, M.H. Janneth Villarreal Arizpe, la M.A Deyanira Triana Verástegui, el Lic. Cristián
Plata, la Lic. Adriana Briceño y la M.A
Emma Lozano. Durante su estancia el
Cuerpo Académico de la FAE co~sideró pertinente realizar una entrevista
a Virginie Mécene y Yung Yung Tsuai
(ex bailarina de la Martha Graham
Dance Company y actual directora de
la compañía de danza Graham 2; ex
bailarina de la Martha Graham Dance Company y maestra del curso de
verano, respectivamente}, misma que
llevó a cabo el profesor Cristián Plata.

E

CP: Maestra Viginie, ¿cuál fue
tu origen como bailarina, tu historia?

VM: Mi origen como bailarina comenzó cuando tenía alrededor de
once años y bailaba danza moderna
y jazz, yo estaba muy enfocada en el
jazz en ese momento y lo estaba haciendo como una actividad de las tardes, no era algo profesional, pero ya
un poco mayor comencé a pensar en
ello de una manera profesional. Cuando tenía dieciocho o veinte años (estaba estudiando y trabajando al mismo
tiempo), sabía que quería ser creativa.
Entonces estaba trabajando como diseñadora y real izaba algunos gráficos
para publicidad, por lo que decidí que
ya era mucho tener que estar sentada
en una silla por ocho horas, realmente preferí mi cuerpo en movimiento.
Cambié al baile por tiempo completo
y fui a una escuela de danza en Francia, en París, y en esta escuela tuve
danza moderna, pero también aprendí
muchas danzas étnicas de diferentes
partes de África. Aprendí también
algo de Graham y realmente me enamoré de esta técnica. Fue ahí donde
la conocí, sin embargo, desde que
aprendí los diferentes tipos de técnicas sentí que no era suficiente para mí
y debía profundizar, pues quería hacer una cosa y poner toda mi energía

en ello, así que decidí ir a la Martha Graham
School. Me aceptaron, llegue aquí, continué
usando el Graham y así fue como todo comenzó; continué con ello, terminé la escuela, hice
el entrenam iento, hice todo el programa que
ofrecía la escuela en aquél tiempo, así pasaron
los años y me uní a la compañía, para la cual
bailé por veinte años. Me convertí en la bailarina princ ipal; después todos los títulos desde
aprendiz, nueva bailarina, bailarina, bailarina
principal, dejé la compañía y comencé en otra
escuela por ocho años y medio, y después la
dejé y regresé a esta escuela. Así que aquí estoy, he estado casi treinta años trabajando en
la organización de Martha Graham, el tiempo
pasa rápido.

CP: ¿Por qué es importante para los
bailarines de danza contemporánea
conocer el trabajo con la técnica Graham?

VM: Creo que la importancia de conocer la
técnica Graham es que te hace descubrir, en
primer lugar, tu núcleo, tu núcleo físico, pero
además te hace descubrir tu núcleo espiritual,
si lo pudiera decir de esta forma; pienso que
hay una conexión con lo ancestral, y cuando
más ahondamos en ello más descubrimos. Es
por eso que creo en la importancia de descubrir e investigar, porque te abre camino a más
posibilidades. Es un viaje de descubrimiento;
yo descubrí que esto es más que solo bailar
por moverse, es bailar para expresarse. Para mí
es algo más profundo que solo bailar. La técnica Graham hace que descubras eso, siempre
lo descubres, dependiendo de si lo has hecho
por dos años, diez años, veinte años ... siempre
hay algo por descubrir. Es una técnica muy importante en los bailarines para este propósito
porque va directo al núcleo y la técnica real-

mente ayuda a controlar los músculos
en cierta forma: la espina, la pelvis, las
piernas, todo en coord inación con el
centro del cuerpo hacia las extremidades, cuando estás consciente de tu
propio cuerpo, se convierte en la herramienta más poderosa que se puede
tener, tu cuerpo se convierte en algo
muy poderoso. Entonces el cuerpo
y la mente están juntos, sin duda es
algo más allá del movimiento.

CP: ¿Cómo ha cambiado la
técnica Graham a través de los
años?

VM: Bueno, ha cambiado a través de los años. Desde que Martha
Graham comenzó, a principios o mediados de los veinte, la técnica era,
podríamos llamarla dura, pero era
extremadamente hermosa, extremadamente poderosa; no obstante tenía un movimiento muy exigente, es
aún muy exigente, pero ha cambiado
la manera en la cual se enseña. Muchas personas trabajaron con Martha
y estas mujeres y hombres dedicaron
su vida al trabajo que ella creó. Estas
personas ayudaron a definir la técnica, y también, por supuesto, a través
de los años la danza en general alrededor del mundo cambió. En América
se volvió más accesible a la gente, la
danza ahora está disponible para que
todas las personas puedan practicarla, como el ballet u otro tipo de danza
contemporánea.
La técnica ha evolucionado porque
Martha Graham fue una figura en su
tiempo y ella también trabajó junto a
~ ~ ~ l 13

�Charlas Camelónicas
sus bailarines, así que trabajar con los bailarines significa que
tú tienes una persona que influye y el trabajar con esa persona
te hace adaptarte. Para mí es la clave para comunicarte con la
técnica, para estar consciente de que es muy orgánica, sí es
poderosa, pero también orgánica, porque trabaja con la respiración y los cuerpos. Los maestros tienen la gran responsabilidad
de encontrar diferentes maneras para enseñar.

CP: En tu opinión ¿cuál podría ser la filosofía de la
técnica Graham?

VM: La filosofía detrás de la técnica Graham es el descubrimiento, te ayuda a descubrirte a ti mismo, a ser perseverante, a crecer más allá de los obstáculos; si tú realmente quieres
algo, tú puedes, y si puedes pasar esos obstáculos eso te hará
más fuerte, eso te ayuda no solo en la danza sino en diferentes
áreas; para mí la filosofía es "practica, hazlo y sólo encuéntrate
a tí mismo".

CP: Finalmente, en estos días usted preserva el
repertorio del trabajo de Martha Graham, pero ¿ha
hecho nuevos baíles o piezas?

VM: Sí, la compañía de Martha Graham ha estado incluyendo a todos los coreógrafos en sus presentaciones, ellos han
estado invitando a coreógrafos para crear nuevos bailes para
la compailía, eso es una cosa muy emocionante, porque los
bailarines de Graham tienen un entrenamiento especial, y para
los coreógrafos el venir y trabajar con estos bailarines es absolutamente... digo, yo pensaría que es emocionante para ellos
el hacerlo, y para la audiencia es genial ver tu trabajo también,
porque ahí mantienen algo freso y vivo, y al mismo tiempo dentro del programa también tienes, por supuesto, el trabajo de
Martha Graham; tienes los clásicos y también los nuevos trabajos.

CP: ¿Tienes algo que más que quieras mencionar?
¿O tal vez algo para los bailarines novatos que se
inician alguna danza?

CP: Hoy en día ¿qué tipo de clases o cursos ofreces aquí en la Marta Graham School?
V.M. Nosotros ofrecemos clases como la de Ballet, que ahora
se ha vuelto parte del currículum; tenemos otras técnicas contemporáneas. La técnica se ha desarrollado con el repertorio
de Martha Graham gracias a que ella era coreógrafa y estuvo
buscando la manera de desarrollar la técnica para apoyar a su
coreografía, así que los estudiantes de aquí deben aprender su
repertorio; también Composición, eso significa que en el baile
tíenen que crear la composic ión; ellos tienen Música para los
bailarines; también Anatomía, porque es muy importante para
todos los bailarines conocer algo de anatomía básica; así que
nosotros lo ofrecemos; del mismo modo ofrecemos clases de
actuación, algo muy importante y con una gran conexión con la
técnica Graham. Entonces brindamos Actuación, Música, Anatomía, Composición, Repertorio e Historia de la danza.
Los alumnos aprenden acerca de Martha Graham, no sólo
de su vida si no también de su trabajo, en qué contexto fue
creada la coreografía, cuál es el mensaje detrás, ese es el gran
reto para que los estudiantes, que realmente se sumerjan ellos
mismos dentro del programa para conocer más sobre ello, que
les guste más, porque eso les da un sentido para que practiquen diariamente y enriquezcan su entrenamiento, y para que
por ende tenga sentido para ellos.
También ofrecemos entrenamiento especial para profesores,
es un programa que yo comencé en 2009, creo en 2009 ... oh
no, lo siento creo que fue en 2013; bueno, por esos años comencé el entrenamiento para profesores, porque siendo una
persona internacional soy consciente de que hay personas enseñando Graham en diferentes países, y algunas veces a ellos
les falta práctica porque no está disponible en su país, por ello
necesitan más formación; esa es la razón por la cual comencé
el programa aquí en la escuela, donde llegan maestros de todo
el mundo por una semana y realizan un intenso programa, en el
cual repasamos los ejercicios y vamos a lo básico, discutimos,
intercambiamos ideas; así que me gusta que este programa se
vuelva más accesible, un poco más.

CP: ¿Cuánto dura este programa? ¿Solo una semana?

VM: Justo ahora este programa ha sido de una semana, ha
sido intenso, todos los días por una semana y porque los maestros que llegan son profesionales y no pueden estar d isponibles
por más tiempo; está planificado de una manera que sea más
práctico para ellos.
14 1 ~ ~ ~

VM: Para mí, al estar entrenando a los bailarines por todos
estos años, he encontrado algo muy gratificante: ver a los estudiantes convertirse bailarines profesionales y que comiencen a
unirse a todas las compañías de Nueva York, Estados Unidos o
en todos los países. Bueno, ya sabes, muchos de ellos se unen
a la compailía de Martha Graham; para mí es muy gratificante
porque algunas veces, cuando veo a la compañía y observo a
muchos bailarines que entrenaron conmigo, a quienes he em pujado al mundo profesional, es muy hermoso. Y en este escuela nosotros también tenemos un programa para profesores llamado Teacher Training Program, es para estudiantes que eligen
aprender a ser maestros. Este curso dura todo un año y tienen
mucho trabajo por hacer, tienen que observar las clases, deben
escribir cada ejercicio y qué hacer, qué no hacer, y necesitan
practicar, por ello también se vuelven maestros; para mí es algo
muy gratificante, porque regresan a sus países, o se quedan en
América y com ienzan a enseñar el Graham, y después mandan
estudiantes a bailar, así que, tú sabes, es como los frutos de los
árboles que planté, algo muy hermoso.

CP: Maestra Yung Yung, ¿podría contarnos acerca
de usted y sus antecedentes como bailarina?

YT:

Yo nací en China y crecí en Taiwán, y en 1970 Martha
Graham me dio una beca para estar en esta escuela y estudiar
con ella y muchos de sus coreógrafos. Después inicié mi propia
compañía de danza y también comencé enseñar en la Escuela Graham en 1980; ahora estoy retirada pero imparto algunos
cursos aquí en la escuela.

CP: ¿Estudió algunas otras técnicas o solo Graham?

YT: Sí, cuando era una niña estudié ballet clásico y algunas
danzas tradicionales ch inas, cuando llegué a América comencé
a estudiar diferentes técn icas como la técnica Horton, pero la
mayoría enfocado a Graham, yo solo puedo enseñar la técnica
Graham, incluso hice tap y todo eso, pero no puedo enseñarlo.

CP: ¿Por qué es importante para los bailarines
contemporáneos conocer bien la técnica Graham?

YT: Bueno, Martha Graham es la fundadora, es la madre del
Graham en la danza contemporánea, y si tú quieres hacer cualquier cosa bien tienes que conocer sus orígenes, las raíces; el

�Graham es el origen. Por ejemplo, si no conocieras a tus padres
bien entonces estarías perdido en la vida; si tú los conoces bien
puedes romper y decir " después de la técnica Graham quiero
intentar algo más, quiero explorar", pero la técnica Graham es
la base de la danza contemporánea.
Martha inició con Ruth St. Denis y Ted Shawn, pero est os últimos crearon otra técn ica no tan completa y desarrollada como
la de ella. Martha Graham desarrolló por completo la técnica,
además de crear su propio estilo.

CP: ¿Cómo cree que ha cambiado la técnica Graham a través de los años?

YT:

Marnie Thomas hizo algunos proyectos para intentar
traer la vieja técnica Graham de los princ ipios de los años treinta
y cuarenta, la cual apenas empezaba a usar el físico, las expresiones, las caídas y empujar tu cuerpo a encontrar diferentes
maneras de movimiento. A través de los años se ha empezado
a colaborar con el Ballet en diferentes maneras, así comienza el
cambio y se convierte en estilo; pero cuando la técnica Graham
comenzó había mucha experimentación intentando encontrar
maneras de movimiento, diferentes mét odos para ayudar a los
músculos, controlar el cuerpo. La técnica y el estilo evolucionaron.

CP: En su opinión, ¿cuál sería la filosofía detrás
de la técnica Graham?

YT: En mi opinión, para pensar en la técn ica de Martha Graham, la filosofía detrás tiene que ser igual a lo que ella era; su
padre fue un psicólogo que experimentó mucho aprendiendo
de los movimientos de los animales para encontrar las emociones, por lo cual ella experiment ó con su propio cuerpo para
encontrar la manera en que las emociones la tomaran; usó la
danza en lugar de palabras como su medio expresión. La expresión de sus emociones, de su estado psicológico y la imitación,
pero dentro de ella, sentir las emociones, su estado psicológico
y expresar eso se convirtió en un lenguaje. Para mí esa es la
fi losofía.

CP: ¿Hoy en día qué tipo de clases enseñas?

YT: Solo enseño la técnica Graham, algunas veces enseño
la técnica en verano como Intensivo, a veces enseño Composición; no enseño otra cosa más, tengo 70 años, así que enseño
aquí porque se siente como estar en casa, tengo mi propia vida
pero estar aquí es como regresar a casa.

CP: ¿Qué te gustaría decirles a los jóvenes bailarines que se inician en esta carrera?

YT: Me gustaría decirles que la danza es como cualquier otro
arte, pero la danza es el arte del lenguaje corporal, es usar tu
cuerpo como instrumento de expresión, para comunicarte con
el mundo, con lo que está adentro. Jóvenes bailarines, usen la
danza para expresar, siéntanse libres de expresarse a sí mismos
y aprendan la técnica, aprendan la manera de controlar el movimiento, pero al mismo tiempo no tengan miedo de explorar, no
tengan miedo de encontrar quiénes son y que puedan hablar
por lo que ustedes son.

CP: ¿Algo más que quiera agregar?

YT: También que se diviertan, sí, la vida es muy corta, así que
diviértanse y exploren.

Charlas Camel6nlcas

�Charlas Camelónicas

V ENCUENTRO LATINOAMERICANO
DE MIMO Y TEATRO CORPORAL
Entrevista a Alberto /vern
Por Deyanira Triana Verástegui
os días 8, 9 y 10 de diciembre de 2017
se reunieron en Buenos Aires, Argentina
maestros, intérpretes e investigadores
del arte del Mimo y del Teatro Corporal, provenientes de diferentes países de América Latina
y el Caribe. Como representante de México,
Deyanira Triana Verástegui entrevistó a Alberto
lvern, fundador de la Escuela Latinoamericana
de Mimo y Teatro Corporal.

L

para acordar lineamientos generales, como por ejemplo: pasar de un sistema
educativo centrado en la imitación del maestro y en la acumulación de conocimientos a un estilo liberador de las posibilidades creativas de cada persona;
incentivar la investigación de nuevos estilos; el desarrollo de técnicas para la
mimo-dramaturgia, la actuación, la puesta en escena y la dirección; el desarrollo de un lenguaje capaz de narrar historias complejas a través de la acción corporal, entre otros temas. Cada uno de estos lineamientos está en permanente
debate y lo seguirán estando.

DTV: ¿Y qué es lo que tuvo de particular este V Encuentro?
DTV: ¿Cuál es el propósito original de
estos encuentros?

Al: La idea que dio origen a estos encuentros
fue la creación de una Escuela Latinoamericana. "Latino" porque no todas las culturas son de
origen latino y porque uno de los lineamientos
acordados en anteriores encuentros es recuperar las culturas originarias, no como reliquias del
pasado sino como semillas de futuro. La escuela
ya tiene 16 sedes en toda América Latina y el
Caribe y es necesario reunirnos, acordar lineamientos, intercapacitarnos, investigar nuevos
estilos mímicos y promover el Arte del Mimo en
general.
DTV: ¿Cuándo comenzó este gran
movimiento?

Al:

La iniciativa comenzó a cristal izarse allá
por 1977. Yo regresaba de estudiar en Europa y
junto con otros compañeros fundamos el Centro Latinoamericano de Investigaciones (CELAI),
precisamente para promover el desarrollo del
lenguaje del mimo, los nuevos desafíos ante el
pasaje del mimo solista al grupal y los elementos
que pudieran aportarse desde las culturas originarias de América al arte del mimo corpóreo
surgido en Francia con Étienne Decroux.
A partir de un Taller de Mimo Grupal (TMG)
surge así, en Buenos Aires, la primera sede de
la Escuela Latinoamericana de Mimo y Teatro
Corporal, que así se llamó porque la frecuentaban estudiantes de muchos países de América
Latina residentes en esta ciudad porteña, pero
que en 1986 fue oficialmente inaugurada por
Marcel Marceau y hoy cuenta con cinco sedes
en Argentina y 16 en otros países de la región.
Ojalá pronto pueda, a través tuyo, organizarse
una sede en este hermoso e inmenso país que
es México.
Por iniciativa de Laura Giménez y
Eleazar Toro (directores de las sedes Córdoba
y Venezuela, respectivamente), los directivos y
docentes de cada sede comenzaron a reunirse
161 ~ ~ ~

Al:

En mi opinión este V Encuentro fue histórico por tres cosas. En primer
lugar, se publicaron y se van a socializar y d ifundir públicamente los documentos elaborados en los anteriores encuentros de maestros e investigadores:
los lineamientos para el aprendizaje y la práctica del Arte del Mimo y el Teatro
Corporal. En segundo lugar, se presentó la obra A la caza de Torkjhuaj donde
se plasma un nuevo estilo mímico al cual hemos denominado "Teatro Corporal". La obra se inspira en el Dios Wichí, que lleva ese nombre, y propone dos
ideas muy interesantes: del error puede salir algo mejor y cada persona puede
convertirse en los deseos que logre concebir como posibles. En tercer lugar,
este encuentro ha sido histórico porque hemos decidido cambiar el paradigma
del "poder". Estamos pasando de un "tener el poder" a un "poder-hacer-conotros". Esto incid irá definitivamente en la gestión de la Escuela y en las estrategias pedagógicas. Se nombraron tres nuevos directores regionales y se crearon
cuatro departamentos: de formación, de gestión, de comunicación y de investigación. Roles que están siendo desempeñados por mimos de diversos países
de toda América Latina.

DTV: Este nuevo estilo al que llamas Teatro Corporal, ¿reemplaza el
estilo más conocido y tradicional del mimo, con su máscara blanca,
sus guantes? O, en todo caso, ¿cuál es la diferencia?

Al:

Ningún nuevo estilo debería anular al otro. Eso sería como pensar que
el jazz elimina la ópera, o que el rock elimina al folclore, no. El estilo más tradicional al que te refieres sigue vigente y tiene mucho por desarrollar, en especial
en sus temáticas pero también en el lenguaje mímico, es preciso crear nuevas
figuras, no quedarse en la soga, la pared, la escalera o las marchas, etcétera.
En cuanto al Teatro Corporal, surge de la articulación del mimo con la danza
emotiva, la plástica corporal, el arte dramático, la poesía, la acrobacia circense
y otros estilos. Pero no debe entenderse esta "articulación" como un enganche
entre vagones, es decir como algo que simplemente anuda cosas d iferentes, a
la manera de un collage conformado por pedacitos de cada cosa, sino como
la recíproca afectación que fueron sufriendo cada una de esas partes en juego
durante el proceso de "alumbramiento" de un lenguaje corporal nuevo. El Teatro Corporal es el resu ltado (novedoso, original) de esa recíproca afectación de
las partes articu lándose y no podría reducirse a ninguno de esos aportes que
permitieron "parirlo". Su gestación no fue un trabajo de hormigas que acumulan, ni de arañas que sacan todo de sí mismas, sino de abejas que, libando
lo mejor de cada flor, elaboran una dulzura propia. Si bien persigue el mismo
propósito de hacer visible las sensaciones, las emociones, los sentimientos y
decisiones de los personajes de una historia de ficción, lo hace de un modo
diferente al del mimo tradicional.
Una de las técnicas características del T.C. es, por ejemplo, la escenografía corporal (los objetos de la escenografía son construidos con los propios
cuerpos de los actores), para poder retrotraer la acción hacia un recuerdo o

�Charlas Camelónícas
proyectarla hacia una escena deseada
o temida, es decir para representar los
espacios y tiempos subjetivos (evocados por los personajes desde un espacio-tiempo "presente'}
En La bella durmiente del patio, la
protagonista parece tener un amante en el ropero. Cuando su marido
no está, abre el ropero y sale un muchacho con el que juegan en un ámbito mágico, acompañados de una
orquesta y sirvientes que les traen
manjares y jugos embriagantes. Pero
cuando el marido regresa todo ello
desaparece y la mujer vuelve a estar
barriendo el patio y entrando al cuarto
donde viven, con su mesa, su perchero, su ropero ... Al estar esta escenografía conformada por los cuerpos de
los intérpretes, este cambio de ámbito
escenográfico ocurre en un instante,
como ocurren los pensamientos, los
ensueños y por ello resulta absolutamente coherente con la historia que
se está narrando. Por el contrario, una
escenografía trad icional, con materiales, árboles, ropero, mesas, impediría
pasar tan eficazmente de un ámbito tan cotidiano a uno tan bucólico y
mágico. El espectador entiende que
fue todo una imaginación de la mujer,
quien siempre estuvo en un mismo
lugar real, que es su patio. Para hacer esto mismo desde la técnica tradicional (generalmente pensada para
un solo actor en escena), el intérprete
debería desdoblarse tal cantidad de
veces que la historia se perdería en el
tedio y la confusión. Otra característica típica del Teatro Corporal es la configuración del espacio escénico que lo
convierte en un "teatro de imágenes"
muy impactantes.

cuidaban de que Torkjhuaj no descubriera dónde estaba el estanque porque seguramente
querría flechar al dorado. Y así fue, convertido en un perrito acompañó a los guerreros y
apenas llegaron al estanque flechó al dorado. Las aguas se rebalsaron, los peces empezaron entonces a circular por ríos muy rápidos volviéndose casi imposible flecharlos. Entonces los wichís persiguieron a Torkjhuaj para castigarlo, pero éste se transformó en un
panal de abejas, en un pájaro... y no pudieron atraparlo. Más tarde Torkjhuaj les enseñó a
pescar con redes. Desde entonces todos saben dónde están los peces (no sólo los varones) y hay que pescar con otro, pescar juntos. La "plenitud humana" (tal es el significado
de la palabra wich~. se alcanza con los otros.
Entonces ya tenemos las dos características de este pequeño d ios, por un lado se hace
cargo de sus errores y saca del caos algo mejor, las suyas son transgresiones fecundas,
creativas. Por otra parte, es capaz de transformarse en todas las cosas, puede ser una
piedra, un panal de abejas, un pájaro, etcétera. Es definitivamente un mimo.
A la caza de Torkjhuaj se refiere a un viaje que hacen los guerreros para cazar al dios,
pero cada vez que descubren en qué se ha transformado, este se convierte en otra cosa.
Finalmente, el dios se transforma en uno de ellos, lo cual parece desencadenar una recíproca sospecha que termina siendo un juego porque cada uno quiere que los demás lo
crean dios. Así, finalmente descubren que un wichí es capaz de transformarse en todas
las cosas, y de hecho "cada cual se transforma en sus deseos", como dice el slogan de
la obra.

DTV: Descríbenos por favor A
la caza de Torkjhuaj.

Al: Esta es la quinta obra de Teatro
Corporal que se realiza. Está inspirada
en el mito de Torkjhuaj. No es la reproducción del mito sino que hace referencia a dos características de este
dios de los wichís. Se trata de una d ivinidad pequeña, su nombre significa
"pequeña gota de agua", porque es
hijo de Chilaj (el gran dios de las lluvias y de los peces). Torkjhuaj es desobediente, transgrede las prohibiciones y por ello genera caos. Pero luego
se hace cargo del caos y genera algo
nuevo, mejor. Lo suyo es una transgresión fecunda, como el arte. Chilaj les había enseñado a los varones
guerreros dónde estaba el estanque
de los peces para que pescaran para
todos, no pescaran demás y les había
puesto una sola (solemne) prohibición:
"jamás flecharás al dorado". Ellos se
~ ~ ~ l 17

�UN VIAJE AL RECUERDO
Por Leslie González
n abril del año en curso, por cinco
días, se compartió en la Facultad
de Artes Escénicas el taller Del
Bios Escénico a la dramaturgia del
bailarín impartido por la Maestra Patricia
Cardona, quien es una reconocida
antropóloga teatral y que actualmente
forma parte del CENIDI Danza José
Limón.
Sobre el Bios Escénico, podría decirse
que se trata una investigación que
intenta relacionar las artes escénicas
con un origen biológico, cultural y
evolutivo de la especie humana, es
decir, que detrás de toda representación escénica existe un principio vital,
el cual nos lleva al encuentro a través
del rito y el mito.
La danza y el teatro, al igual que las
demás expresiones artísticas, han
acompañado al ser humano a lo largo

E

18 1 ~ ~ ~

del tiempo. Se ha dicho demasiado sobre ello
y no pretendo exponer aquí algo diferente, sin
embargo quisiera exponer mis reflexiones después de haber cursado dicho taller.
La primera clase con la maestra Patricia Cardona fue reveladora, mostró algunos videos
de animales salvajes y sus procesos naturales
para cazar, huir o proteger a sus crías. En
dichas imágenes, los animales nos dejaban ver
un estado total de alerta, podía percibirse un
"algo" que permitía que sus cuerpos actuaran
en una totalidad; a eso, la maestra lo llamaba
"presente puro de percepción". Sin duda alguna, tal espectáculo resultaba ser un placer para
los sentidos, finalmente la armonía representa
para nosotros una belleza en la que caemos
hipnotizados. Si aprendemos a ver más allá,
encontraremos una belleza aun más peligrosa,
pues el camaleón, cuando cambia de color,
no pretende darnos un espectáculo, él, en su
mundo, está viviendo una situación de vida o

muerte, sabe que su vida depende del
camuflaje; dentro de sí se encuentra
en un estado catártico. Para que esta
especie llegue a ese punto necesita
de una fuerza opuesta para que pueda crearse un conflicto, y solo a través
del conflicto es que puede suceder
una transformación. Ese es justamente el trabajo de un intérprete escénico
abajo y arriba del escenario; existen
un sinfín de técnicas y métodos que
pueden ayudarle a llegar al presente
puro de percepción (porque finalmente estamos hablando de estados
internos}, siempre y cuando tenga la
respuesta a las siguientes preguntas:
¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A
dónde voy? ¿Por qué? y ¿Para qué?
Presencia significa ser y no pretender
ser, y para poder ser necesito contar
con un grado de libertad que sólo

�Atelier
aparece con la disciplina y el uso eficaz de la técnica. Uno
puede pasarse toda una vida rep itiendo diariamente un
entrenamiento, pero si no hay un propósito no habrá frutos,
y dicho propósito debe surgir del instinto de supervivencia;
viene de algo simple, de una imagen, no es necesario un
argumento tan complejo. La maestra Patricia Cardona
comentaba que había escuchado una entrevista a los aborígenes de Australia, en la cual les habían preguntado: ¿Cómo
definirían ésta época? Ellos, sin titubeos, le llamaron "la
época del gran olvido". Es ahí donde llegué a una afirmación
interna de que necesito recordar. El público y los artistas
hemos olvidado el propósito, vivimos adornando superficies,
creyendo y alentando una serie de ideas provenientes de
chiflados y locos que están a favor de la autocomplacencia, esto no se trata de lo que me gusta o lo que no me gusta,

de lo que aparenta. A veces el teatro puede divertir y a veces no,
pero no estoy muy convencida de que hagamos danza o teatro
para divertir o que el público vaya al teatro a divertirse, aunque
siempre puede hacerse. Pienso que necesitamos recordar que
podemos ser algo más de lo que somos, necesitamos del ritual
que nos muestre fuertes y vulnerables; el público viene y come
del artista esa energía, y el artista se encarga de ofrecer su existencia para alimentar a un mundo que necesita verse a sí mismo,
es aquello llamado por Jerzy Grotowsky como "actor santo". Hay
mucho trabajo por hacer y el trabajo justamente es regresar al
principio, recapitular, revalorar, recordar ¿por qué estoy aquí? Y
principalmente ¿quién soy?

Ese es justamente el trabajo de un intérprete escénico
abajo y arriba del escenario; existen un sinfín de
técnicas y métodos que pueden ayudarle a llegar
al presente puro de percepción (porque finalmente
estamos hablando de estados internos), siempre y
cuando tenga la respuesta a las siguientes preguntas:
¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?
¿Por qué? y ¿Para qué?
sabemos que lo que exige nuestra profesión es entregar
nuestro cuerpo, mente y alma a aquello que vive dentro de
nosotros y que desea expresarse. Sabemos que a través de
la "encarnación" del personaje suceden el teatro y la danza.
Me encanta lo que provoca la palabra "encarnar" porque la
percibo como algo que ocurre en mi cuerpo, en mi mente
y en mis emociones. La palabra en sí tiene una fuerza que
somete; ahora mismo compruébelo usted, dígala en voz alta
y póngale un movimiento con su cuerpo, después trate de
que el cuerpo refleje el color o el carácter de la misma, notará
que requiere tensar ciertos músculos, tomar una actitud y
una postura, tal vez necesite cambiar el tono de voz y tener
una imagen clara de algo que se encarna y iVOilá! Usted ha
dejado de ser usted para convertirse en otra cosa. Esa es
la magia del teatro y de la danza, nos permiten experimentamos de una forma extra cotidiana, dicha teatralidad nos
brinda una inyección de vida; cuando sentimos que vamos
a morir es cuando nos convertimos en teatro y en danza,
debemos reconocerlo: el arte es necesario para sobrevivir;
debemos recordarlo: el escenario es un lugar más profundo

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2020
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DEL 810S ESCÉNICO A LA
DRAMATURGIA DEL BAILARÍN
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Mira. Patricia Cardona

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INFORMES EINSCRIPCIÓN EH El DEPARTAMENTO OE OIFUSION CIJLTURAL
Fech1: Del lunes 2.t 8, 1Vie"'IP.$ 28 oe &amp;hril dfll 2017
Hora: Oc 3:00 pm a 6:00 pin

Lug;1r: Terura Espaoo ~B:!ge!io Vi rreal Euzonoo• oc L1 Fac:ult:10 de Ar1L'S Escénicas
Costo: $200 pssog fftod1Ml~S (le la Faclll1ild di! Afl~s Escér'UtdS

SP.00 exlerm,
·c:uoo mlado 1 20 ~11~
Se re"'iere ll&lt;Jfllualijad y ropa de lrabajo
'ltotsl~JllflO!'CMUiDtm.ltMUhln.~y.._..Oe __ MOl't~l.ll'tlWn:I

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~ ~ ~ l 19

�EL ENTRENAMIENTO HACIA
''NUESTRA'' VERDAD
Por Samantha Chavira
na de las primeras cosas que uno aprend~ :'11 ent~ar_a una
escuela en donde se imparte la educac1on art1stica es
que, si queremos acercarnos a esa tan codiciada profesionalización, debemos buscar un constante entrenamiento que
nos lleve por los caminos de la experimentación y la confrontación con uno mismo y con el público. Conociendo esto fue
como decidí integrarme al Taller de Teatro de la Facultad, este
espacio para el entrenamiento e investigación teatral que busca
concretar una puesta en escena, además de ofrecer, dentro de
sus variadas actividades, la oportunidad de tomar talleres con
maestros nacionales e internacionales.

U

Dentro de este Taller fue como di con una de las experiencias actorales más interesantes en lo que va de mi formación. En septiembre del año pasado llegó a la Facultad - para luego quedarse
por un largo rato- Rennier Piñero, un actor y director venezolano
afincado en España que impartió su curso "Exploración actoral
en la Técnica Chejov". Aquí abordamos los principios básicos
de dicha técnica, que iban desde ejercicios de relajación e integración grupal, hasta el manejo y uso de las sensaciones como
herramienta directa para el actor. Aunque vimos muchos más
201

~ ~ ~

ejercicios dentro del contenido y todos aportaron a nuestra formación actoral, hubo uno en específico que me hizo dar un gran
salto y gracias al cual creo entender mejor la diferencia entre
el actor que está en camino de su profesionalización y el actor
que aún ve este quehacer como mero entretenimiento. Dicho
ejercicio consistía primeramente en aceptarse a uno como este
elemento indispensable para la puesta en escena que carga con
la responsabilidad de contar una "verdad", luego, por medio de
un texto previamente memorizado, debíamos dejarnos afectar y
responder a los impulsos externos, sin importar cuáles fuesen
estos y si tenían la intensión de serlo o no.
¿Suena bastante común, verdad? Tengo que aceptar que cuando Rennier lo planteó, para mí también sonó como otro de esos
ejercicios de pareja en los que se "responden" el uno al otro,
incluso sin palabras, pero la cuestión no fue en sí el ejercicio,
sino el espacio de confrontación que el tallerista creó y en el
cual el único objetivo era la "verdad" , tomando en cuenta que
no existen verdades absolutas y por lo tanto cada uno tenía su
propia verdad.

�Atelier
El actor no debe subir a escena
si no tiene una verdad que
contar
Algo que para muchos podrá sonar
tan obvio fue para mí todo un descubrimiento, y es que aunque muchos lo
sepamos no significa necesariamente
que lo prediquemos. Este ejercicio fue
con el que cerró el taller y que a mí me
dejó con ganas de algún día llegar a
trabajar escénicamente con el maestro.
Para mi dicha, algunos meses después se lanzó en la Facultad una
convocatoria para participar en un
proyecto bajo la dirección de Rennier
Piilero, con la participación actoral de
maestros de la institución, convocatoria que atendí sin pensarlo dos veces.
El casting consistía en escoger uno de
los cinco monólogos de una versión
libre de La 1/íada y prepararlo junto
con una partitura física asociada con
el texto y el análisis escrito de una
escena, todo esto fue grabado para
enviarlo al director, quien entonces
se encontraba fuera de la ciudad. Tardaron aproximadamente 15 d ías para
hacernos saber el resu ltado, en cuanto lo hicieron se convocó a una junta
con todo el equipo creativo y al siguiente día ya estábamos ensayando.
A partir del día uno fue un trabajo de
confrontación con uno mismo y con el
equipo. Ensayamos por dos meses,
5 d ías a la semana, cada día cinco
horas consecutivas, todos por igual,
maestros y alumnos poniendo todo a
juego. El proyecto fue un reto desde
el momento en que nos hicieron saber
los personajes que interpretaríamos.
Para los que conocen el poema, sabrán que es un texto conformado por
figuras masculinas y que la mujer no
es más que otro "tesoro" del hombre,
y en esta producción por azares del
destino el elenco estaba conformado
por 4 hombres y 12 mujeres, de las
cuales únicamente 3 interpretarían a
personajes femeninos.
Una gran responsabilidad que hacía
evidente cuál sería la verdad que me
tocaba contar esta vez sobre la escena. Una mujer poniéndose el traje y
los zapatos de un hombre. Todas nosotras sentíamos un gran comprom iso por contar la historia de esta guerra
originada en un mundo de hombres
en la que, en aquellos tiempos, para
tener una voz, hubiéramos tenido que
hacer justamente esto, vestirnos de
hombres.
Como contábamos relativamente con
muy poco tiempo de montaje -considerando que todos los jóvenes somos
aún estudiantes-, los primeros días
fueron trabajo de mesa e investiga-

ción, pero luego se dedicaba la mitad del ensayo al texto y la otra mitad al entrenamiento
físico. Para ambas partes tuvimos maestros invitados que nos guiaron en la exploración. Para
el entrenamiento teórico, los maestros Genaro
Saúl Reyes y Hernando Garza nos impartieron
una clase sobre el contexto social de La 1/íada;
para el entrenamiento físico nos dieron clases
Emma Lozano y Mizraim Araujo; también tuvimos asesorías para el uso de la voz y canto, las
cuales estuvieron a cargo del propio Rennier
Piilero y la maestra Nelly Sánchez; en el coaching actoral Yory Jacob e lván Flores fueron
los encargados de siempre tendernos la mano
y guiarnos cuando más perdidos estábamos.
Todo lo anterior siempre de la mano de Rennier
quien, no dejaba que se escapase ningún detalle o que corriese ningún segundo sin algo que
aprender, sin algo nuevo que arriesgar, siempre
insistiendo en aquella búsqueda de la verdad y
siempre recordándonos que debíamos ofrecerle algo a la escena.
Este maravilloso viaje del montaje terminó el
13 de abril del presente a/lo, día del estreno,
dando así inicio a algo que desde entonces es
bastante parecido a ese regreso a Ítaca, lleno
de obstáculos que poco a poco nos llevarán
a la madurez conjunta y nos mostrarán qué
tan cerca estuvimos de compartir esa verdad,
nuestra verdad.

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121

�4TO FESTIVAL INTERNACIONAL DE LAS
ARTES ESCÉNICAS 2016
Por Luis Armando Mata
el 19 al 24 septiembre de 2016
se llevó a cabo en las instalaciones de la Facultad de Artes
Escénicas el 4º Festival Internacional
Universitario de las Artes Escénicas
UANL 2016, en donde la sede ofreció
un amplio abanico de eventos.
Los preparatívos del festival comienzan un aíio antes con el envío
de las convocatorias a los países y
escuelas invitadas. En 2016 se contó con la participación de la Escuela
de Artes Dramáticas Universidad de
Costa Rica, el Colegio de Uteratura
Dramática y Teatro de la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad
Nacional Autónoma de México, la Escuela Estatal de Teatro del SEER San
Luis Potosí, la Escuela Superior de
Música y Danza de Monterrey INBA,
la Escuela de Arte Escénico de la
Universidad Nacional de Costa Rica,
la Facultad de Artes Escénicas de la
Pontificia Universidad Católica del
Perú , la Universidad de las Artes del
Instituto Cultural de Aguascal ientes y
la Escuela de Arte Teatral INBA.
Este encuentro de ideas, ponencias,
talleres, conferencias, mesas de diálogo y montajes escénicos, haría de
este 4° Festival que llevó por tema

D

22 I

~ ~ ~

"Realidad y Ficción: Las problemáticas sociopolíticas y su impacto en el d iscurso escénico", una
semana intensa en la cual se promovió la reflexión y el pensamiento crítico entre los distintos artistas escénicos, estudiantes y docentes
de diferentes culturas, ideologías y formaciones; de igual modo, promovió la investigación,
la creación dancística y teatral.
En los primeros días del mes de septiembre,
veinticinco estudiantes de la Facultad fueron
capacitados para fungir como anfitriones de
los invitados. En esta capacitación se dividieron las funciones a desempeíiar: recibir, orientar y acompaíiar a los visitantes. La comunidad
estudiantil ya estaba ansiosa de vivir esta experiencia. El primer paso para poder participar en
los talleres consistió en registrarse. En algunos
de estos cursos se exigieron ciertos requisitos,
como en el de Physical Performance Workshop, que pedía dominio del inglés al 100%, o
el taller El cuerpo habla cuya solicitud indispensable era ser del área de danza. Finalmente
fueron abiertas las inscripciones y la euforia
para asegurar un lugar en los talleres estuvo al
tope. Por fortuna, la mayoría de los estudiantes
lograron un lugar en los talleres de su elección,
primer indicio que aseguraba que sin duda alguna este festival estaría de lo más interesante.
Durante este periodo de arduas actividades,
las clases normarles de la Facultad fueron sus-

pendidas, pero con la consigna de que
todos los estudiantes estuviéramos en
todas las actividades que se ofrecían.
Esto permitió romper un poco la rutina
diaria de las labores académicas para
encontrarnos en una semana llena de
rostros nuevos, experiencias por compartir y sobre todo la oportunidad de
entablar un diálogo extramuros que
definitivamente es el fuerte de todo
este festival.
Desde el primer día nos sorprendió, ya que todos estábamos ansiosos por conocer a los foráneos y sus
propuestas.
Esa maíiana, aunque
pareciera caótica por la llegada de
los contingentes (ya que unos venían
directamente del aeropuerto y otros
eran trasladados de su hotel a la FAE),
todo comenzaba en orden. En los pasillos, algunos orientaban a los visitantes para dirigirlos a sus salones y así
comenzar con los talleres. En punto
de las 13:00 hrs, una vez más podían
apreciarse los pasillos abarrotados de
rostros desconocidos y dudosos de lo
que seguía. Por la tarde nos esperaban dos funciones que nos dejarían
con la satisfacción de un primer día

�Festival Internacional Universitario de las Artes Escénicas UANL
de festival muy productivo: Ni un sí ni
un no; La Ascensión y Eva sin Paraíso,
estas últimas propuestas a cargo del
Taller de Danza de nuestra institución.
Ya para el segundo día todos sabían
la dinámica: primero talleres, luego
com ida, continuar con la mesa de diálogo Realidad y Ficción: Binomio de
la Teatralidad, y las funciones de Los
Gemelos en busca del Sol y Amapolas, propuestas que sorprendieron por
su calidad.
Para el miércoles los talleres se
apoderaron no solo de los espacios
que les fueron asignados, ya que la
dinámica evolucionaría a los pasillos,
patios y hasta oficinas de la facultad,
porque se podía ver una exploración
de movimientos y personajes de los
talleres de En busca del Clown y Physical Performance Workshop donde
intervinieron directamente con quien
se encontraban, haciéndolos partícipes de sus creaciones. Ya para la hora
de comida todos esperaban llegar al
lugar y mover las mesas para poder
platicar con todos, organizando sus
propias mesas de diálogos (no oficiales), igual de enriquecedoras y fructíferas que las formalmente anunciadas. Ese día la funciones que ofreció
el festival eran de danza Aurora, Les
Autres, Sinapsis, Distopia en Rosa,
coreografías de la Escuela Superior de
Música y Danza de Monterrey INBA,
las cuales sorprendieron con sus bailarines estéticamente correctos y coreografías técnicamente limpias. En
la segunda función se presentó PLOP,
el sonido de los caídos una creación
colectiva de los estudiantes de la Escuela de Arte Escénico Universidad
Nacional de Costa Rica, la cual fue,
una de las mejores puestas en escena
de esta emisión del festival.

Con ideas claras mostraron
una denuncia a los sucesos
mundiales más recientes;
transformando
simples
cajas de cartón en infinidad
de objetos sobre la escena
dieron una clara muestra
de un trabajo escénico bien
estructura y ejecutado.
Para el jueves, todos éramos más
que colegas o compañeros de talleres. Entre todos se organizaron las
escapadas a los lugares turísticos
sugeridos por los anfitriones. Claro,
luego de cumplir con las actividades
programadas para ese día, las cuales
eran la ponencia de La política como
detonante de contenido de creación

artística por Dra. Xóchitl Arango, llevada a cabo en la biblioteca de la F.A.E. donde no había cabida para nadie más por la expectativa del tema. Al final, la Dra. Xóch itl amablemente aclaró dudas y escuchó comentarios sobre su tema. Más adelante se ofreció la función
Los Cuatro Puntos Cardinales a cargo de la Facultad de Mes Escénicas Po Jlifcia Uiivasidad
Católicade!Perú. Posteriormente se presentó A propósito de la muerte de la Universidad de
las Artes Instituto Cultural de Aguascalientes. Al final de esta jornada me sorprendía la
diversidad de ideas y propuesta que existen a nivel mundial.
Llegábamos al penúltimo d ía de actividades, y con él, un cierre de talleres donde los
integrantes mostrarían una pizca de lo que aprendieron durante esta semana. El miércoles hubo una verdadera verbena teatral: podrán imaginarse el algarabío y jolgorio que se
vivieron en las instalaciones de la FAE: abundaban los vestuarios, pelucas, narices rojas
de payaso, rotafol ios como murales, que eran meros preparativos para la intervención de
espacios planeados para la clausura del sábado. Pero todos puntualmente asistimos a la
Mesa de Diálogo Política Culturales y las Artes Escénicas con la que se cerrarían las cinco
mesas programadas a real izarse en la biblioteca Daniel Andradre. Por la tarde, la Escuela
de Arte Teatral INBA presentaba Proyecto Julio César: La misma miseria de nuestra común incongruencia, a partir de Julio César de W. Shakespeare. Para cerrar con broche de
oro, un trabajo realizado por alumnos integrantes del taller de teatro de la Facultad de Artes Escénica a partir del texto Los Justos de Albert Camus. #39 se presentaba para cerrar
el festival: un trabajo estridente y duro en cuanto a la temática. Se trabajó con la técnica
del clown para presentar una denuncia social bien aterrizada bajo la dirección de Carlos
Nevares, quien fue el responsable de esta propuesta del Taller de Teatro de la Facultad.
Sábado 24 de septiembre a las 9:30a.m., y ya estábamos formados en Teatro Espacio Rogel io Villarreal Elizondo para entrar al último día de actividades de este fantástico
evento, que nos ofrecía una charla con el actor Luis Fernando Peña. El actor contó sus
experiencias, además de una serie de anécdotas de las diferentes películas en las que
ha trabajado.
Para el medio día los organizadores nos presentaban en ese mismo recinto la Mesa de
Diálogo El discurso escénico como un escaparate de denuncia sociopolítica en resistencia. Ya entrada la tarde, se percibía un ambiente de fiesta.Comenzaron las despedidas
y la clausura oficial que la MaestraJaneth Villarreal Arizpe, directora de FAE, ofrecía un
discurso motivador con la promesa de una quinta emisión de este evento.
El 4to Festival Internacional Universitario. 2016 ofreció untotal de 13 talleres que fueron:
•Taller de actuación: El actor y su relación con los objetos, impartido por la maestra
Alicia M. Cásares.
• En busca del Clown. El arte de actuar sin actuar, impartido por el maestro Pablo
Luna.
• Memoria, de lo mercánico a lo orgánico, impartido por el maestro Amoldo Ramos.
• Contrapesos: Taller de confianza y equipo, impartido por el maestro Edy Esquive!.
• Teatro y Política: El teatro como herramienta de participación política y comunitaria, impartido por la maestra María Lancón.
• Nuevas Perspectivas de la Puesta en Escena, impartido por el maestro Manolo
Ruíz.
• Taller Práctico de Danza Urbana, impartido por el maestro Mizraim Araujo.
• Physical Peñormance Workshop, impartido por las maestras Ana Cuéllar y Cheryl
Ann Sanders.
• Taller de CommediaDell'Arte, Mimo y Mima Corporal, impartido por el maestro
Leonardo Torres.
• Taller de Actuación: Acción, del Realismo al Teatro Físico, impartido por el maestro
Gilberto Guerrero.
• Taller: Explorando Movimiento en Flujo, impartido por Verónica Lorena González.
• Taller: Un rapidín de Teatro Cabaret, impartido por la maestra Eva Lugo
• Taller: El cuerpo habla, impartido por la maestra SunnySavoy
A la par de estas actividades, se ofrecieron tres conferencias, tres mesas de diálogo
y una charla. Esto perfectamente conjugado con dos obras de danza contemporánea
y ocho obras de teatro de nueve escuelas mundiales y nacionales. Cada una con sus
mesas de desmontaje, donde los d irectores y actores platicaron con el público asistente
para narrarles su experiencia, además de los procesos creativos que tuvieron para llegar
a la puesta en escena.
Dos países de América Latina, cuatro estados de la república mexicana y muchas experiencias·vividas··que·-permitirán··crear·oportunidades·de··amp1iar tos··horizontes·de·'los
estudiantes asistentes al que sin duda ha sido un excelente festival realizado por la FAE.

~ ~ ~

123

�Festival Internacional Universitario de las Artes Escénicas UANL

UN CACHITO DE CIRQUE
por Cassandra Colis
onar con formar parte de algo
tan grande y tan maravilloso
como el Cirque du Soleil es
normal. Saber que deberás trabajar
muy duro y ahorrar dinero tu vida entera para quizás algún d ía ser capaz
de viajar y tomar un curso del Cirque,
también es normal. Y esperar que el
curso sea algo completamente anormal y fuera de tus habilidades probablemente, también, sea algo normal.
Pero nunca imaginé que un día, por
solo ser estudiante de la FAE, tendría
la oportunidad de inscribirme en un
curso de esta compañía, y no solo eso
sino también la posibilidad de tomarlo
totalmente gratis en las instalaciones
de mi Facultad y con una egresada de
esta misma. Jamás pensé que por una
semana pudiese vivir un cachito de
esta experiencia junto a companeros
teatristas y bailarines de toda América Latina que se encontraban igual
de emocionados que yo. Y lo que más
me sorprendió fue saber que todas las
bases del curso eran cosas tan sencillas y esenciales, como respirar.
Cuando pensamos en Cique Du Soleil se nos vienen a la mente imágenes
impresionantes de acróbatas, bailarines, contorsionistas, clowns, malabaristas. Vemos lo afortunados que son
de haber nacido con aquellos talentos, pero nunca reflexionamos sobre
su entrenamiento base. ¿De dónde
parten? De la respiración. ¿Suena
demasiado sencillo, verdad? Pues es
real. La base de todo es la respiración.
Comenzamos aquel taller llenos de
emoción y de miedo por no saber con
exactitud a dónde nos iba a llevar. Los
únicos datos que teníamos eran el
nombre del taller: Physical Performance Workshop; el nombre de quienes
impartían: Ana Cuéllar (egresada de la
Facultad, bailarina y acróbata aérea), y
Cheryl Ann Sanders (actriz y cantante,
protagonista del musical de Broadway
Hakspray); y ¡claro! que debíamos
contar con entrenamiento corporal y
buen manejo del inglés Sí, teníamos
miedo y estábamos más ansiosos que
nunca.
Nuestro taller se dividió en dos partes, la primera un entrenamiento meramente corporal con Ana y la segunda un trabajo de máscara neutra,
con Cheryl. Al inic iar el calentamiento,
nuestra consigna fue que todos los
movimientos tenían que estar guiados
por nuestra respiración. Por supuesto,
importaban la postura, la elasticidad

S

24 1 ~

..,...,,¿,._ ~

y la fuerza pero todo tenía que estar apoyado
en nuestra respiración. Hic imos ejercicios de
balance, equilibrio, trabajo en equipo, concentración; aprendimos a estar presentes, a estar
alertas y a encontrar nuestra neutralidad, todo
partiendo de nuestra respiración.
Fue increíble ver cómo las posturas y los
cuerpos de cada uno iban cambiando, incluso
los semblantes. Logramos crear una máscara
neutra con nuestras propias expresiones. Fuimos capaces de crear un cuerpo neutro sin
tensiones, sin forzarnos a nada. El equilibrio y
la concentración del grupo fueron aumentando día con día, todos estábamos conectados
y creamos un ambiente de trabajo muy disfrutable. Algo tan sencillo y cotidiano como recibir
en tus manos algo y pasarlo a otra persona se
transformó en un rito lleno de energía.
Nos dimos a la tarea de reconocer cada parte
de nuestro cuerpo, aprender a activar las zonas
menos activas y relajar aquellas llenas de tensiones innecesarias.
Creamos poesía con nuestros cuerpos. Nos
dejamos llevar por nuestra propia respiración y
las del resto de nuestros compañeros, formando una misma. Nos unimos. En ocasiones Ana
o Cheryl eligieron a alguno de nosotros y nos
pusieron a repetir en voz alta un poema para
acompañar a los demás en su poesía corporal.
Trabajamos con las emociones, pero dejando que la respiración y el cuerpo controlaran
la emoción y no al contrario. Formamos equipos, nos dieron ciertas consignas, colocaron
objetos en el espacio, pusieron alguna canción
para ambientar y poco a poco la respiración y
el cuerpo nos llevaron a improvisar (sin forzarnos a actuar o bailar) creando atmósferas muy
interesantes. Hubo veces en que las imágenes
fueron tan increíbles que nos dimos un momento para congelar y apreciar.
Esto fue algo sumamente valioso del taller.
Todos los días nos dimos un momento para
reflexionar sobre lo aprendido, para platicar,
resolver dudas y apreciar los cambios creados
en nuestro cuerpo. Todos los días creamos un

círculo de confianza para hacer una
retroalimentación grupal e ind ividual.
Dentro del taller conocimos nuestros
chakras y reconocimos las reacciones
de nuestro cuerpo y de nuestra respiración al activar cada uno de ellos,
llevándolos hasta sus más extremas
posibilidades. Creamos (sin intención
de hacerlo) unos personajes atractivos y graciosos, muy humanos, llenos
de vida y de energía. Y aprendimos a
interactuar con otros de esta manera.
Llenos de emoción, agradecimiento,
felicidad y mil emociones más, terminamos el taller en lágrimas, con abrazos y despidiéndonos con una canción en voz de Cheryl. Pero el taller no
terminó ahí.
Los ejercicios de este taller se volvieron una base fundamental de mi
entrenamiento como actriz y de mi
vida cotidiana. Ahora mis emociones
parten de mi respiración. Ahora cada
vez que hago una rutina de yoga o de
ejercicio soy consciente de mi respirac ión y hago uso de esta misma para
darme más fuerza.
Dicen que tu respiración es la voz
de tu alma. Eso me quedó muy claro
con este taller. Y estoy segura de que
no soy la única que sigue retomando
aquellos ejercicios, teniendo plena
conciencia de su respiración. Probablemente no solo yo agradece la increíble oportunidad que nos dieron
de volver a ese sueno que alguna vez
tuvimos de conocer aunque sea un
cach ito del Cirque du Soleil.
Gracias a todos los que hicieron posible ese Festival y ese taller. Ana Cuéllar y Cheryl Ann Sander, gracias por
compartir sus conocimientos y su pasión con nosotros, las llevo en el corazón y les deseo el mejor de los éxitos
siempre. ¡Que nos volvamos a ver!

�Festival Internacional Universitario de /as Artes Escénicas UANL

UN RECORRIDO POR EL FESTIVAL 2018
Por Mónica Benavides

l 5º Festival Internacional Universitario de las Artes Escénicas UANL 2018 dio inició el lunes 23 de
abril del presente año, contó con la presencia de las siguientes instituciones: la Pontificia Universidad Católica del Perú, la Universidad de Sonora, la Universidad de Chile, el Instituto Estatal de
Cultura de Tabasco, la Universidad de Costa Rica y la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey.

E

Dicho festival les da la oportunidad a los alumnos de conocer las diferentes puestas en escena creadas
por las instituciones ya mencionadas, además de participar en los diferentes talleres impartidos por los
maestros invitados, egresados y actuales trabajadores de la FAE. La convivencia de invitados, alumnos
y maestros fue muy estrecha por lo que se vivió un ambiente de armonía, risas y respeto entre todos los
participantes.
Para ampliar el aprendizaje de los jóvenes, se incluyeron mesas de diálogo teniendo a Milena Picado
Rossi, Abigail Jara, Adria Peña Flores, Janneth Villarreal, Rodrigo Tovar, Manuel Ru iz, Richard Viqueira,
Cristian Keim, Sergio Rommel Alfonso y Rocío Galicia quienes compartieron experiencias laborales y sus
posturas acerca de los procesos creativos, entrenamiento de intérpretes y la labor de las escuelas de
teatro. Todas ellas encaminadas a la misma dirección de llevar a los alumnos a la reflexión acerca de su
formación académica, las artes escénicas en la actualidad, pero uno de los temas de mayor énfasis fue
el del entrenamiento del actor.
En la mesa de diálogo "¿Cómo se entrena a un intérprete? ¿Rigor o condescendencia?" enfocada en las
opiniones de Richard Viqueira y Cristian Keim nos mostraban dos visiones completamente distintas pero
concordaban en una idea; el alumno universitario tiene la madurez e inteligencia para saber lo que tiene
que hacer y como lo de debe de hacer, claro el maestro puede tener estrategias para llamar a sus aprendices a ejecutar el trabajo, pero los estudiantes tienen la decisión final. Exigirse a sí mismo así como nos
exigen es la clave para realizar los trabajos o proyectos de buena manera.
Y en actividades de danza no nos quedamos atrás, ya que se tuvieron intervenciones por parte de los
alumnos danza y teatro de la FAE, todo esto con motivo de la celebración del Día Internacional de la
Danza. Coreografías al aire libre que hablaban por si solas, impresionando a todos los espectadores,
demostrando lo encantador que es este bello arte.
Diferentes visiones del teatro, del actor, director, bailarín, escenógrafo y mucho más fue lo que se vivió
en esta semana dando su clausura el sábado 28 de abril. Algo muy esperado, interesante y de gran valor
gracias a la diversidad de ideas, propuestas y enseñanzas que nos brindan para tener un amplio panorama de lo que es el teatro y la danza fuera de nuestra escuela y fuera de nuestro país.

~ ~ ~125

�Festival Internacional Universitario de las Artes Escénicas UANL

MÁS ALLÁ DE LOS LÍMITES:
PERDIENDO EL MIEDO
Por: Karina Jasso
Dentro el marco de las actividades del 5° Festival
Internacional Universitario de las Artes Escénicas
UANL 2018, durante la semana del 23 al 27 de abril
de 2018, se impartió el Taller de Danza Urbana
en las instalaciones de nuestra Facultad de Artes
Escénicas. Dicho curso estuvo a cargo del reconocido bailarín, coreógrafo y maestro Mizraim Araujo, quien cuenta en su haber con premios como el
de Mejor bailarín en el IX Festival Internacional de
Danza Contemporánea de San Luis Potosí y en el
XII Certamen del Premio Nacional de Danza INBA.
Este taller se enfoca en ejercicios cargados de
adrenalina. Utilizando la energía extrema como un
catalizador, el curso se implementa con influencias
del parkour o lucha libre e incluye en sus bases los
conocimientos ortodoxos del ballet clásico. Este
entrenamiento ha sido utilizado tanto por artistas
escénicos como deportistas.
La danza urbana en los últimos años ha estado
más presente en el mundo del arte. La mayor parte
de quienes se dedican a la danza siempre mezclan
las bases técnicas del ballet o contemporáneo, y
ahora también buscan agregar lo adrenalínico y extremo en sus cuerpos, por lo que las nuevas generaciones están más interesadas en llegar al límite
con lo que pueda impactar más al espectador, por
lo cual este taller resu ltó ser muy atractivo para los
estudiantes.

26 1

~ ~ ~

En lo personal yo me dedico a entrenar y dar clases de Danza Aérea por lo cual me gusta lo arriesgado así es como yo me decidí por cursar este taller con el maestro Mizraim lo cual salí totalmente
satisfecha por el echo de que a la hora de realizar
lo aprendido pude ver de lo cual yo era capaz de
hacer ,el maestro me puso aprueba varias veces
,con el apoyo del el logró que yo perdiera el miedo
y me decidiera a hacerlo.
Ya que desde el primer día de clase el maestro
mencionó que para poder cursar el taller no necesitabas previo conocimiento sobre la danza urbana
lo único que se necesitaba era "no temerle a lo que
no sabes que eres capaz de hacer" . Así que sin
más, los asistentes dieron lo mejor de sí e intentaron terminar la rutina completa cada día. Piruetas,
saltos acrobáticos, ejercicios individuales y ejercicios en pareja, todo siempre acompañado de la
música que caracteriza el estilo del curso, acordes
de guitarras eléctricas y golpes estrambóticos de
batería que se vuelven una herramienta indispensable para lograr el estado energético requerido.
Por su peculiar estilo transgresor, sin duda el taller
será recordado por quienes asistieron a él, pero
también por brindarles la oportunidad de perder el
miedo, de intentar arriesgarse siempre, de alentarles a buscar nuevas formas de expresarse, yendo
más allá de los límites de su propia mente.

�Festival Internacional Universitario de /as Artes Escénicas UANL

TALLER TEATRO 4 X 4

DE RICHARD VIQUEIRA
Por Melyly Montañez

Como alumnos de la Facultad de Artes Escénicas y próximos profesionistas de las Artes, tenemos la responsabilidad de estar a la vanguardia con las
tendencias más actuales en el mundo
del teatro. Nuestra obligación es buscar constantemente nuevas maneras
de ser creativos y llevar nuestro arte
a niveles cada vez más altos, siempre
comprometidos con la entrega total de
nuestras facultades físicas, mentales e
intelectuales para poder así brindar un
producto de calidad a nuestro público.
Todo esto se puso a prueba dentro del
Taller Teatro 4 x 4 impartido por RichardViqueira en el marco del 5º Festival Internacional Universitario de las
Artes Escénicas UANL 2018, el cual
tuvo por tema "Las artes escénicas
y el proceso creativo del intérprete";
taller con el que el maestro Viqueira
puso al extremo nuestra capacidad
física y emocional, llegando a un nivel
máximo.partiendo de ahí para lograr
el desarrollo de un autoconocimiento
que pocas veces llegamos a tener. La
combinación de d isciplinas artísticas,
como la música y la danza, además de
la actuación cada vez son más importantes para crear espectáculos multidisciplinarios que sean de calidad y

además tengan un conten ido que sea material
para el intelecto.
El proceso no fue para nada fácil; el taller duró
cuatro horas d iarias, de las cuales las primeras
dos estaban destinadas a entrenamiento físico
extenuante, todo el tiempo debíamos cumplir
las exigencias sin importar nuestra constitución
física, la regla era no parar, así tuviéramos que ir
máslento, pero sin detenernos, sin embargo, no
se cambiaba de actividad hasta que todos los
integrantes del grupo hubieran acabado, lo que
servía como aliciente para continuar sin detenernos. El resto del tiempo fue d ividido según
los días y era utilizado para hacer diversas actividades basándonos en nuestra historia única y personal: nos presentamos ante el grupo,
hablamos acerca de nuestras inseguridades y
miedos, y también acerca de nuestros llamados "súper poderes" o virtudes, y estos debían
ser demostrados de alguna forma para así lograr un acto escénico que fuera interesante de
ver para el resto; de aquí surgieron buenas propuestas muy provechosas y pudimos observar
el gran talento que tienen nuestros compañeros
de Facultad y de las escuelas invitadas.
Tuvimos otras tareas individuales, que consistían en hacer conscientes diversas cosas,
como decir verdades reales al menos una vez
al día, pasar al menos una hora diaria sin hablar
con nadie, o describir a detalle a algún compañero después de haberlo observado detenida-

mente durante al menos una hora sin
que este se diera cuenta.
Los métodos de Richard Viqueira son
bastante particulares pues te obligan
a pensar, a hacerte consciente de tus
propias virtudes y defectos, a llegar al
límite de tus capacidades y no rendirte, aunque parezca imposible el objetivo. Nos enseñó que casi cualquier
acto puede ser escenificado y utilizado para la creación de material interesante y transgresor que pueda llegar
a los sentidos de los espectadores,
provocándoles a pensar y a hacerse
de un juicio.
Como sabemos, el teatro debe dejar
de verse solo como un medio de entretenimiento para convertirse en un
vehículo de cambio social, y con estos
métodos aprendidos en el Taller 4 x 4
definitivamente bien aplicados iremos
en cam ino de crear contenido inteligente y transgresor para los espectadores. Definitivamentefue un taller que
nos dejó gran aprendizaje y que todos
los que nos dedicamos a las artes deberíamos experimentar para entender
mejor nuestro propio interior y de ahí
partir para crear con honestidad.

~ ~ ~ 127

�,

-

LA MELANCOLIA POR EL TERRUNO
Por Hernando Garza
Cada quién su melancolía que marca vidas y destinos en diferentes visiones. Es el pueblo norteño de Agualeguas en 1973 y
la vida de sus personajes transcurre en medio de una presunta
tranquilidad id ílica y hasta placentera, sin embargo, todo parece
que está a punto de estallar por los aires. Algunos se aferran al
terruño, aún si sabe a amargura y soledad, y otros buscan huir
de lo que algunos consideran encierro, encontrar el amor a toda
costa y otro tipo de vida, trabajo y estudio en Estados Unidos,
Monterrey o donde sea. Las únicas diversiones en este pueblo
son el Club Femenil Alba, el Cine México y ver pasar el tiempo,
contarse las vidas y guardarse historias que se cuentan en medio de ráfagas de tristeza ... y de posible esperanza.
Este vaivén de emociones, sensaciones y cuestíonamientos se
desprenden de la obra teatral La noche que conocí a Miguel
Torruco de Reynol Pérez Vázquez, llevada a los escenarios con
la acertada dirección de Rogelio Villarreal Elizondo, presentada
en el Teatro Espacio que lleva el mismo nombre del realizador
citado en la Facultad de Artes Escénicas de la UANL, de la Unidad Mederos. El montaje fue estrenado el 25 de agosto de 2017
durante las celebraciones del vigésimo aniversario de la FAE. La
puesta en escena ha tenido diferentes temporadas durante el
presente año, la más reciente fue la del 7 de junio pasado en el
marco de la Muestra Estatal de Teatro Nuevo León 2018.
En su obra, el autor aborda un microcosmos de su lugar de ori-

281

~ ~ ~

gen en una época en la que la inocencia, el manejo del lenguaje
y los acontecimientos en un pueblo pequeño estaban señalados por situaciones cargadas de detalles que hoy resultarían
anodinas o inocuas, según se quiera ver, pero parece que ese
universo se ha ido para siempre y aún permanece el amor y
sentido de la identidad .. . y la querencia por las tradiciones y
las costumbres. ¿En verdad? Esto se lo puede preguntar y responder el público. Esta obra forma parte de la tetralogía titulada
Por encima de la vida que consta de la obra con est e título más
Los días antes del agua y ¡Que te parta un rayo!, escenificada
hace años y en la que aparecen personajes de la obra que nos
ocupa {y publicadas en un libro editado por la UANL y Ediciones
El Milagro en 2016).
Con precisión y naturalidad, Villarreal Elizondo ofrece una puesta en escena a contracorriente al uso común, ya que es mesurada y cargada de realismo mágico, cuenta con aliento poético y onírico, donde no cabe lo grandilocuente ni las escenas
triunfalistas. Está alejada de discursos fáciles y efectistas y las
historias transitan en una atmósfera donde "no pasa nada" a
la manera del autor ruso Antón Chéjov, en la que se ventilan
las contradicciones humanas, con sentimientos y tribulaciones,
pero no hay regodeo en las escenas ante los dramas de cada
personaje. Estas vidas se mueven entre el desencanto, la frustración y la angustia, la esperanza, el deseo y la ilusión, y donde
el cine es una mina de sueños y amores platónicos, por ello,

�Pérez Vázquez hace un homenaje al cine mexicano haciendo la
referencia principal a Miguel Torruco (1920-1956} actor mexicano de los años 50, -esposo de la actriz María Elena Márquez-,
y que pese a filmar durante solo seis años dejó un interesante
legado al morir a los 36 años de edad.
Volviendo al trabajo escénico, los personajes no son fáciles ya
que están dotados de desgarramientos internos, en el que la
soledad y el sufrimiento soterrados enhebran infiernos que estancan existencias, por eso del elenco integrado por maestros,
estudiantes y egresados del plantel de estudios sobresalen las
actuaciones de Josefina de la Garza, Gretchen Cortés, Deyanira
Triana y Rosa Sylvia Martínez, en los papeles de Amelda, Dora,
Ubaldina e ldolina, respectivamente, al dar vida a mujeres que
mantienen secretos y abismos que han aceptado "enterrarse"
en el pueblo, féminas con cargas profundas cuyas reacciones
no son obvias ni condescendientes. Aunque no tienen la misma
intensidad al trabajar sus interpretaciones y algunos trastabillan
en momentos en sus diálogos, Guillermo lbarra, Erika Quiroz y
Luis Garza, personificando a Raymundo, Clelia y Alberto, salen
airosos al encarnar a jóvenes que desean huir de un letargo y
el fastidio que les carcome sus vidas. Ellos tienen que tomar
decisiones como miles lo hacen a cada segundo para dejar su
terruño. Hay una breve aparición de Bernardo de la Rosa que
alternando con Sergio Duarte como Víctor, resulta poderosa y
significativa en la obra. Planteada a varios públicos, los espectadores aprecian de manera muy cercana las acciones por lo
que resultan íntimas, a ello contribuye el diseño de concepto
escenográfico de Abel Martínez, la iluminación del mismo Villarreal Elizondo, la realización de audio y video de Mauricio González Quijano e igualmente, ayudan al tono de las atmósferas
la luminotecnia de Alejandro Jaen y Niza Vela respectivamente.

Otros créd itos de mención son la utilería de Sofía Dávalos Cortés, el maquillaje y peinados de Monserrat Guadalupe Granados
Puente y la asistencia de dirección de la misma De la Garza y el
asistente técnico Yory Jacob. En La noche que conocí a Miguel
Torruco hay diferentes enfoques sobre la melancolía, lo perdido
y lo ganado en el amor y la vida, unas son las visiones de los
personajes y otras las que los espectadores tendrán de la obra y
sus propias vidas, finalmente ellos decidirán sus percepciones.
El trabajo producido por la Facultad señalada tendrá temporada en el Teatro Espacio Rogelio Villarreal Elizondo en agosto
próximo.

~ ~ ~ l 29

��,

En escena

/LIADA
naro Saúl Reyes

"La 1/íada" que Rennier Piñero nos ofrece en esta producción de
la Facultad de Artes Escénicas es toda una experiencia temática y
estética. Desde el trazo escenográfico que coloca en los extremos a
cada bando dejando la parte central para el campo de batalla, y justo
frente aJ campo de batalla en uno y otro lado se coloca a los espectadores para así convertirlos en partícipes del evento. Los espacios de
los jefes de cada bando le quedan lejanos al espectador, tan lejanos
como los espacios de nuestros líderes. El espectador está abajo, en
la refriega, y entra y sale de la escena gracias al extraordinario diseño
de iluminación de Gerardo Valdez, quien con gran acierto logra los
tonos adecuados para los momentos líricos y los épicos. ¡Qué gran
trabajo de Gerardo Valdez! ¡Cuánta sensibilidad para apoyar la puesta
en escena metiendo y sacando al espectador mediante la iluminación!
¡Cuánta sensibilidad ofrece en las breves escenas líricas de la obra!
El reparto es preponderantemente femen ino, y formado en su mayoría por jóvenes que apenas inician su recorrido escénico y que
muestran gran fuerza interpretativa: Nicole Córdova como Menelao;
Montserrat Granados como Casandra; ltzel Lombraña en el papel de
Andrómaca, Diana Quintana como Helena son jóvenes que inician su
camino, al igual que Julissa Aguilar, Carlos Aurelio y Rafael Acuña.
Todos ellos alumnos de apenas el cuarto semestre que han dado una
muestra de todo el potencial que cargan.
Deyanira Triana entrega momentos espléndidos en su papel de Héctor. Siempre he considerado que Héctor es el primer héroe humano, y
Deyanira se encarga de humanizar plenamente este personaje quitándole el aura mítica de fiereza y dándole en cambio el de pundonor mediante una expresión corporal que lleva de la fragilidad y desolación al
vigor en la lucha por el honor.
Samantha Chavira como Paris le da la justa dimensión de la dualidad de entereza/marginalidad que el personaje requiere, mientras
Gretchen Cortés impone su Agamenón en cada secuencia de enfrentamiento con Aquiles.
Jerónimo Estrada ha tenido una prueba de fuego con su personaje de
Patroclo, y también ha logrado dimensionar la sensibilidad y entrega
del personaje. Es justo mediante el personaje de Patrocolo que esta
llíada se sensibiliza (en la obra homérica original este punto de sensibilización se da mediante los personajes de Héctor y Andrómaca).
Dejo para el final dos actuaciones primordiales: Josefina de la Garza
y Esli Cortez, Príamo y Aquiles, respectivamente. Una grata, gratísima
sorpresa ha sido ver el desenvolvimiento de Esli Cortez interpretando a Aquiles. Con cuánta gallardía da presencia aJ personaje; cuánto
vigor en las escenas de enfrentamiento y cuánta sensibilidad en la
secuencia amorosa con Patroclo. ¡Extraordinario, Esli! Ha hecho un
Aquiles inolvidable. Josefina de la Garza, por su parte, tiene la escena
clave, la escena fuerte, la más sensible de toda la obra. Estrujante
Josefina en su monólogo final cuando se enfrenta a Aquiles. El Príamo
gallardo y obcecado del inicio se dobla al final ; se doblega, implora, se
arrodilla y todo con esa bella pronunciación que Josefina le ha dado
a cada una de las palabras: el tono adecuado, los acentos poéticos
en la palabra correspondiente, la expresión corporal doblegándose
al ritmo de cada palabra pronunciada hasta encontrar la respuesta
anímica en un también doblegado Aqu iles. La llíada, producción de la
Facultad de Artes Escénicas de la UANL, es una obra que trasciende
los géneros y nos lleva de lo épico a lo lírico; nos inicia en el mundo
de Aqueos y Troyanos y sin que nos demos cuenta nos hace voltear
a nuestra realidad y encontrarnos con nuestro México d ividido, fragmentado, en espera de una reconci liación.

~ ~ ~ , 31

��En escena
i hay algo que admiro de la proteica cualidad creadora de Richard Viqueira es su capacidad para dotar de
protagonismo absoluto al dispositivo escénico que elige para cada una de sus puestas en escena. Este
caso no es la excepción, los tubos y los cables de acero que conforman esa suerte de órgano colosal,
espanta espíritus o transformer gigantesco, además de confirmar el origen de la supremacía industrial de la entidad - algo así como la marca de fábrica del ser regio-, contribuyen a que la demagogia dancística concertada
por el director de Alpha, sea ejemplo del movimiento de péndulo con que opera el canon binario original: Bien y
mal. Luz y sombra. Cero y uno. Blanco y Negro.
Desde el principio de los tiempos, las sociedades se han pertrechado en los extremos, han dividido su tránsito
cotidiano en los bordes de ese abismo que separa a amigos de enemigos y el resultado ha sido, es, seguirá siendo el combate, la conflagración y en última instancia, el exterminio total , el over kili a que se refiere Apocalipsis,
el libro de las Revelaciones.
Por mucho que las religiones se empeñen en que sus oficiantes alcancen la perfección en el rango del Bien,
las caídas en tentación del Mal proliferan sin que haya posibilidad de erradicarlas mediante castigos, rezos o
penitencias. Cuando Einstein afirma que la luz no sólo 'puede', sino que 'debe' estar en varios lugares a la vez, se
ponen en evidencia las infinitas gradaciones así de la Luz como de la Sombra. El sistema binario de cómputo no
se queda en el puro contenido de sus dos componentes esenciales, sino que virtual iza toda la información existente acerca de la realidad, sea material, imaginaria o creacional, mediante ilimitadas combinaciones de Ceros y
Unos. El Blanco y el Negro, en todos los tonos de gris que median entre el alto contraste de sus extremos, son
descritos por las curvas que traza el péndulo de Foucault en manos de Richard Viqueira y, a golpes de guadaiía,
amenazan con segar la multitud de cabezas que encuentran a su paso.
Así ocurre la noche del estreno, cuando los espectadores nos estremecemos al percatarnos de que uno de los
tubos de acero acierta contra el cuello de una de las actrices: Janneth Villarreal. Tal vez ese 'error de cálculo' no
esté previsto en el impecable concepto de puesta en escena del director único, al menos fuera de serie, que es
Viqueira, quien sin duda hubiera preferido que la acción transcurriera sin perturbar la perfección dancística; lo
cierto es que el accidente sirve de manera inexorable - más que si los trazos escénicos hubieran sido ejecutados
a la perfección por los extraordinarios actores- , para poner de manifiesto el riesgo en que permanentemente
está la humanidad de suicidarse, de auto degollarse, de hacerse el harakiri, al persistir en su afán de dominio/
exterminio a ultranza.
Después de todo - los espectadores emitimos un suspiro de alivio y relajamos en el respaldo de la butaca el
esquema corporal de nuestro cuello y espalda- ¡los actores no son esas simples piezas de relojería puntual que
la magistralmente coreografiada demagogia de Viqueira hacía suponer en su perfección armónica! Claudia Gallardo, Yory Jacob, Bernardo Martínez, Marilú Martínez, Janneth Villarreal e lngrid Zamarripa, los artífices de este
duelo de egos totalítarios y silenciosos llantos consternados, las actrices y los actores de esta ceremonia escénica luctuosa, están vivos, más vivos que nunca, puesto que son al mismo tiempo protagonistas de la violencia
que sobrevivientes a la catástrofe.
Una y otra vez, Claudia, Yory, Bernardo, Marilú, Janneth e lngrid se mimetizan; oficiantes de un rito macabro,
son ellos mismos parte y motor del dispositivo escénico, maquinaria, artilugio, ingenio, virtual explosión/implosión de energía creadora, aleación de hierro y carbono, de sangre y músculo. Al influjo de las manos ávidas de
los oficiantes, los cables de acero chirrían, dan latigazos, son sacudidos por los ánimos convu lsos y a un tiempo airados, de los verdugos. Sostenidos por el doblez de sus antebrazos, los tubos de acero vibran, se hacen
carne, se tornan musicales, cantan. Empuiíados con furia inaudita los tubos son arietes que desvirgan tanto los
cuerpos como las conciencias. Dos tubos de acero, colocados en cruz sobre la espalda de un penitente hincado,
representan la pasión y la muerte, el sacrificio, la inmolación de todo rito rel igioso.Uncido al cuello y hombros de
uno de ellos, que se levanta y echa a girar en función de derviche, el tubo de acero se transforma en una pértiga podadora que amenaza con rastrillar, triturar o al menos degollar, a quienes sorprenda a su paso (he aquí el
accidente del estreno). Las exclamaciones, los gritos, las consignas dictadas en uno de sus extremos, recorren
como escupitajos de soberbia toda la longura interior de ese túnel del tiempo y salen a proferir redobladas humillaciones y condenas en el extremo opuesto. Cuatro tubos alineados en el piso, aparejados, numeral o hash tag ,
invitan a un juego de gato, donde el azar es un albur, una ruleta rusa implacable.
Alternativamente tiranos o subordinados, tubos y humanos, son Atila de todas las épocas cuyos pies siembran
eriales a su paso; sucesivamente acero y sangre, son el hombre de blanco que observa impasible mientras las falanges y los nacismos de ayer y de hoy siembran fosas multitudinarias de judíos, homosexuales, negros, gitanos
y migrantes y pobres y desplazados en busca de refugio; recíprocamente armas y gatilleros, son los regímenes
totalitarios que siembran de ghettos, de diferencias y segregaciones, de odios y disputas el globo terráqueo;
mutuamente hierro y piel, son los perpetradores de injusticias que siembran cárceles de silencio y olvido en
torno a los jamás encontrados, a los incontables desaparecidos, a los llorados en ausencia, a los esperados sin
esperanza.
Una hora después, la oscilación cesa, la girándula se aletarga, el múltiple péndulo de Foucault detiene sus
recorridos, es otra vez un juego de campanas silentes, órgano colosal de seis tubos por los que Claudia, Yory,
Bernardo, Marilú, Janneth e lngrid realizan la última escalada, para quedar luego inmóviles, suspendidos, paralizados y contritos, en un llanto silencioso, conmovedor, patético, casi inaudible. ¿Es el océano de la tranquilidad
de lo absolutamente yerto después de la hecatombe? ¿Es la noche del arrepentimiento y la compunción final
para la enmienda y la reconcil iación, o solamente un respiro para recobrar bríos y reanudar el odio en el espejo?
Los espectadores somos invitados a reflexionar hoy acerca del futuro, a ponderar a dónde nos conduce ese
péndulo entre la memoria y el deseo que rige nuestros pasos del presente.

S

~ ~

~

133

�Rese/ta de libros

EL AMOR ES UNA NUBE VIAJERA
Por May Durán
Un examen de egreso no es cualquier cosa y menos si la prioridad es que el individuo próximo a egresar busque su identidad.
Un espacio para buscar tu postura como creativo, el trabajo que
marcará un parteaguas en tu carrera.
Las primeras preguntas que formulas en la cabeza son: ¿Qué
texto debo elegir? ¿Qué texto traerá toda la carga significativa
para cerrar un ciclo? ¿Cuál me permitirá explorar el teatro que
quiero hacer? ¿Con qué autor tengo el mismo lenguaje para la
escena y cuál me dará la libertad para interpretar y plasmar mi
visión?
Entonces vino a mi mente un nombre. Hernando Garza, maestro
de la Facultad de Artes Escénicas, que desde quinto semestre
introduce al alumno al mundo de la semiótica y hace que su
mirar al t eatro sea muy diferente. El catedrático de la lupa en los
detalles había publicado un libro donde compilaba 5 obras cortas:
El amor es una nube viajera, editado por la UANL. Al pensar en
su trayectoria, y como una manera de agradecimiento, tomamos
la primera obra, la cual daba el título a la publicación.
Effenes por el destino viven situaciones extremas y debido a
esto toman la decisión de ir en busca del "sueño americano",
atravesando la frontera con deseos de tener una vida mejor a
lado de la persona que tanto querían, que amaban; querían
algo más de lo que les había dado la vida. Este material nos
muestra la idea de la migración como una situación común en
el país, de la supervivencia del ser ante situaciones de peligro.
Sin enfocarse tanto en la vida de estos dos personajes, nos muestra
a partir de ellos la realidad de muchos mexicanos en busca
de algo más. Con la propuesta de este texto, Hernando Garza
cuenta todo a partir de una poética llena de imágenes y metáforas complejas resumidas en palabras claves. La propuesta
34 I

~ .........-éc.. ~

de la obra cuenta con un juego de luces - podríamos hablar
un poco del estilo barroco en el sentido de querer mostrar una
refracción de los colores en distintas escenas y en el manejo de
la luz y la oscuridad como lo hacía en su arquitectura.Tenemos
a la vez lasformas geométricas movibles, aprovechando estos
elementos utilizamos las palabras del maestro Hernando para
plasmarlo de una manera onírica. Mi equipo de trabajo y yo nos
planteamos crear un dispositivo escénico que nos permitiera
lograr un juego con el recorrido emocional y espacial ya planteado
en la obra del autor.
La respuesta fue 1200 vasos de plástico trasparente. La intención
era jugar con la imagen que a lo largo de la carrera el profesor
nos había planteado "la condición humana como un gran
caleidoscopio", el juguete de espejitos y escarcha que tiene
infinidad de imágenes en donde a cada momento es un cambio
que nunca volverá. En el proceso aprendí realmente el significado
de esa metáfora, cada paso es una imagen que se une a otra
pero que ya nunca más vuelve a ser la misma.
Con esto com ienza el terrible recorrido de Nico tratando de llegar
a su meta, donde se cae y vuelve a levantarse ya con su cuerpo
deshidratado y descompuesto. Ya en sus últimos límites, mientras
delira en un sinfín de pensamientos, se encuentra a dos seres
y ya no sabe distinguir lo que es real o lo que es ficticio, lo cual
nos lleva con una Marai tranqui la, quien juega mientras narra
su terrible historia donde el destino desde un principio ya había
escrito su terrible final.
Fueron 4 meses de reflexión y trabajo para entender ese gran
mundo que esconde la nube viajera, esa ciudad perdida a la que
volvemos cuando todo se acaba, ese gran fractal llamado vida
o, para nosotros, el amor es una nube viajera.

��"Estacio Hivern"
Dirección: Marilú Martínez
Foto por Mauricio Quijano

"Fuenteovejuna"
Dirección: Carlos Nevárez
Foto por Mauricio Quijano

"#39"
Dirección: Carlos Nevárez
Foto por Mauricio Quijano

�El ojo del camaleón

"#39"
Dirección: Carlos Nevárez
Foto por Mauricio Quijano

Del Aula al Teatro
"Aperturas"
Dirección: Teresa Hernández
Foto por Mauricio Quijano

Del Aulta al Teatro
"6 personajes en busca
de un autor"
Dirección: Marilú Martínez
Foto por Mauricio Quijano

~ ~~

137

�"Los ciegos"
Dirección: Marilú Martínez
Foto por Mauricio Quijano

"La ascención /
Eva sin paraiso"
Dirección: Cristina Garza y
Miguel Banda
Foto por Mauricio Quijano

"Ay pastores, cómo abundan"
Dirección: Gerardo Valdez
Foto por Mauricio Quijano

�El ojo del camaleón

"Ay pastores, cómo abundan"
Dirección: Gerardo Valdez
Foto por Mauricio Quijano

"Los ciegos"
Dirección: Marilú Martínez
Foto por Mauricio Quijano

"La ascención /
Eva sin paraiso"
Dirección: Cristina Garza y
Miguel Banda
Foto por Mauricio Quijano

~ ~~

139

�Del Aula al Teatro
"1 artista, 2 autores y
3 emociones"
Dirección: María Fernanda Martínez
Fot o por Mauricio Quijano

"La noche que conocí a
Miguel Torruco"
Dirección: Rogelio Villarreal
Foto por Mauricio Quijano

"15 l 19"
Dirección: Sofía Ramos
Foto por Mauricio Quijano

�El ojo del camaleón

"La noche que conocí a
Miguel Torruco"
Dirección: Rogelio Villarreal
Foto por Mauricio Quijano

"Desierto"
Dirección: Emma Lozano
Foto por Mauricio Quijano

Del Aula al Teatro
"Inmarcesible"
Dirección: Colectiva
Foto por Mauricio Quijano

~ ~ ~ l 41

�Del Aula al Teatro
"Nosotros somos los
culpables"
Dirección: Víctor Martínez
Foto por Mauricio Quijano

"La llíada"
Dirección: Rennier Piñero
Foto por Mauricio Quijano

"Alpha"
Dirección: Richard Viqueira
Foto por Mauricio Quijano

�El ojo del camaleón

"Esto es magia,
esto es teatro"
Dirección: Rogelio Villarreal
Foto por Mauricio Quijano

"Mujer guerrero"
Dirección: Lola Bernal
Foto por Mauricio Quijano

"Algoritmos de la creación"
Dirección: Leslie Gonzalez
Foto por Mayra Leal

~ ~ ~

l 43

�"La llíada"
Dirección: Rennier Piñero
Foto por Mauricio Quijano

"Algoritmos de la creación"
Dirección: Leslie Gonzalez
Foto por Mayra Leal

"Alpha"
Dirección: Richard Viqueira
Foto por Van Hugo

�COLABORADORES
Marilú Martínez. Licenciada en Arte Teatral

por la UANL
(1998-2002} y Magíster en Estudios Teatrales por la Universidad
Autónoma de Barcelona (UAB), la Universitat Pompeu Fabra
(UAP) y el lnstitut del Teatre (IT} con especialidad en Teoría y
Práctica de la Dramaturgia. Actriz, titiritera, dramaturga y director
de teatro. En el 2006 ganadora del Programa Financiarte en su
XXXI Edición. Becaria del PECDA, en la categoría de Jóvenes
Creadores en Dramaturgia 2014. Desde el 2007 forma parte del
cuerpo docente de la Facultad de Artes Escénicas UANL.

Janneth Villarreal.

Egresada del Diplomado en Danza
Cmlan¡:ná iea de la Faculta:l de .Mes E&amp;:éncas y de la l..b:nciatura en
Ciencias de la Comun icación de la Facultad de Ciencias de la
Comunicación, de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Maestra en Humanidades por la Universidad Autónoma de
Barcelona. Realizó estudios especializados en interpretación
cinematográfica en el Centro de Estudios Cinematográficos de
Catalunya. Ha trabajado en teatro, cine y televisión. Como
actriz de teatro ha trabajado bajo la dirección de Sergio García,
Luís Martín, Rubén González Garza, Rogelio Villarreal, Richard
Viqueira, entre otros. Actualmente es Docente de la Facultad de
Artes Escénicas desde el 2005 y Directora de la misma desde
agosto del 2013.

Berenice Pérez.

Egresada de la Licenciatura en Arte
Teatral de la Facultad de Artes Escénicas UANL. Cuenta con
participaciones en diversas puestas en escena presentadas en
encuentros y festivales nacionales. Ha participado recientemente en el
1er. Congreso Estatal de Teatro de Nuevo León como colaboradora
y en el 3er. Congreso Nacional de Teatro, como representante
del Estado de Nuevo León en la Ciudad de México. Actualmente
dirige el proyecto " La; Penos" de Elena Garro, Proyecto seleccionado
para la Convocatoria "Puestas en Escena CONARTE 2018" .

Karla Soto. Egresada de la

Escuela de Teatro de Filosofía
y Letras, y egresada de la Lic. en Arte Teatral de la Facultad de
Artes Escénicas UANL. Ha trabajado como docente, actriz,
directora, dramaturga, técnico de audio e iluminación, maquillista
y vestuario en diferentes producciones teatrales. Actualmente
desempeña varios de estos roles haciendo t eatro independiente
en Monterrey.

Gerarcio Valdez. Director de escena y diseñador de iluminación,

Sylvia González. Inició sus estudios

universitarios en la
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León cursando la Licenciatura de Lingüística Aplicada
con énfasis en la Didáctica del idioma, concluyendo en el año
de 1999. Al mismo tiempo cursó el Dip lomado en Instructor de
la Lengua Inglesa en el Tecnológico de Monterrey. Recientemente
obtuvo el grado de Maestría en Educación. Actualmente funge
como docente en la Facultad de Artes Escénicas de la UANL,
donde además es coordinadora del Centro de Auto aprendizaje
de Idiomas CAADI, impartiendo cursos de preparación para los
exámenes EXCI y TOEFL, y brindando consultoría a la p lanta
docente y administrativa de la facultad.

Deyanira Triana. Licenciatura en Arte Teatral ro, reconocimiento
al Mérito Académico, egresada de la Facultad de Artes Visuales
en la Maestría en Artes con especialidad en Difusión Cultural.
Actualmente cursa el Doctorado en Bioética. Integrante del
Cuerpo Académico de la Facultad, miembro de la Junta Directiva
y Com isión Legislativa, miembro del Comité de Rediseño de los
PE, del Comité de Acreditación y Autoevaluación y del Com ité
de Posgrado FAE. Ha participado en más de 35 puestas en
escena como actriz, bailarina y coreógrafa y en más de 60 cursos
especializados de danza y teatro.
Leslie González. Egresada de la Licenciatura en Danza
Contemporánea de la Facultad de Artes Escénicas de la UANL.
En el Año 201O es invitada a formar parte del elenco de bailarines
de la Compañía Titular de Danza Contemporánea de la UANL,
bajo la dirección del maestro Jaime Blanc, donde continúa
ejerciendo como bailarina profesional, y con quien ha participado
en diversos festivales dentro y fuera de la ciudad como el
Encuentro Metropolitano de Danza Contemporánea en Mont errey
Nuevo León, Danza en la plaza, Gira Red Norte, Festival de las
Artes en Coahuila, entre otros. Actualmente, forma parte del
personal docente de la Facultad de Artes Escénicas desde enero
del 2013, y dedica parte de su t iempo libre a la investigación
práctica y teórica de danzas tradicionales orientales, danzas
derviches, danzas t ibetanas y técnica de respiración Alexander,
así como a realizar investigaciones teóricas de la historia de la
danza y las artes.
Samantha Chavira. Estudiante de la Licenciatura en Arte
Teatral, en la Facultad de Artes Escénicas de la UANL. Integrante
del Taller de Teatro de la FAE.

35 años de trayectoria en el trabajo escénico nacional. Fundador
de Teatro Rehilete. Ha sido vocal de Teatro y Cine ante CONARTE
1995-98; Premio a las Artes UANL en el 2010; miembro del
Sistema Nacional de Creadores FONCA; docente en la Escuela
de Teatro de la FFYL y de la FAE de la UANL.

~ ~ ~ l 45

�Luis Armando Mata. Egresado de la Licenciatura en Arte
Teatral de la Facultad de Artes Escénicas UANL. Licenciado en
Mercadotecnia y Técnico en Computación Fiscal Contable.
Educador popular especializado en adolescentes y preadolescentes
vulnerables. Ha trabajado con proyectos de rescate de tradición
oral con personas de la tercera edad, promoción de la lectura
para niños en casas hogar y con métodos de reinserción social
de menores infractores en conflicto con la ley a través de las
artes, en centros tutelares de la c iudad. Actualmente atiende a
jóvenes en diferentes espacios en la creación de espectáculos
cu lturales, como lo es el C.A.T. Nena Delgado. Compañía de
Teatro Kaoz, Proyecto Estudio FAE, entre otras. Conductor del
programa de rad io Espacio Escénico en RadioUni.

Cassandra Colis.

Licenciada en Arte Teatral. Egresada
de la Facultad de Artes Escénicas de la Universidad Autonoma
de Nuevo León en el 2017. Fundadora y miembro activo de la
compañia Mosaico Escénico. Maestra de teatro infantil y juvenil
en Studio FAE.
Actriz, bailarina y coreografa de teatro en Monterrey. Con participación
en distintos festivales, talleres y competencias con puestas en
escena y coreografías a nivel nacional e internacional.

Mónica Benavides. Estudiante de la Licenciatura en Arte
Teatral, en la Facultad de Artes Escénicas de la UANL.
Karina Jasso. Estudiante de la Licenciatura en Danza
Contemporánea, en la Facultad de Artes Escénicas de la UANL.
Melyly Montañez. Estudiante de

la Licenciatura en Arte
Teatral, en la Facultad de Artes Escénicas de la UANL. Integrante
del Taller de Teatro de la FAE. Pertenece al Programa Institucional
Desarrollo de Talentos Universitarios Nivel Licenciatura (PlDTUL).

Hernando Garza. Dramaturgo y periodista cultural. Estudió
la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y Maestrá en Artes
en la UANL. Catedrático de la Facultad de Artes Escénicas. Ha
colaborado en periódicos y revistas locales y nacionales. Premio
Nacional de Dramaturgia UANL 1999.
Genaro Saúl Reyes.

Licenciado en Ciencias Jurídicas
por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad
Autónoma de Nuevo León. También realizó estudios de Letras
españolas en la Facultad de Filosofía y Letras. Maestro jubilado
desde el 2007, pero continúa desempeñando labor docente en
la Facultad de Contaduría Pública y Adm inistración, y ahora en
la Facultad de Artes Escénicas. Durante 15 años fue coordinador
del Colegio de Letras Españolas de la Facultad de Filosofía y
Letras. Ha coord inado diplomados para la Cineteca Nuevo León
y se ha desempeñado como investigador de Cine Mexicano,
área en la cual durante varios años tuvo una columna en la sección cultural en el periódico El Norte. Es conductor, productor
y guionista del programa Más que la vida, el cine: cine mexicano
en Rad io Nuevo León. Guionista y conductor del programa de
televisión Cine mexicano, su historia en UANL TY. También asesoró
la realización de la película La cuarta pared d irigida por Morena
González, para la cual realizó 50 entrevistas a actores, directores
y críticos de teatro. En el área de culturas populares se ha
desempeñado como promotor de lucha libre con licencia
expedida por la H. Comisión de Box y Lucha Libre de Monterrey.

Enrique Mijares.

Doctor en Letras Españolas por la
Universidad de Valladolid, España; becario del Sistema Nacional de
Creadores de Arte y profesor de tiempo completo en la Universidad
Juárez de Durango. Posee, entre otros, el Premio Internacional
Tirso de Molina y las Medallas Nacionales: José Fuentes Mares
y Xavier Villaurrutia.

46 I

~ ~ ~

May Durán. Egresada de la Escuela de Teatro de Filosofía
y Letras, y egresada de la Lic. en Arte Teatral de la Facultad de
Artes Escénicas UANL. Participó como directora en el espacio
cultural Microteatro Monterrey. Directora de la compañía Limerencia Teatro de la cual surge el montaje de "Próxima Estación:
Tú (Juego Escénico Para Olvidarte)" de Diego Alba. Asistente
en la compañía PROTEAC dirigida por Luis Martín en las obras
"Últimas noticias del frente" de LEGOM y "Diario de un loco" de
Nicolai Gogol. Actualmente cursa el segundo semestre de la Lic.
en Pedagogía Artística en la Universidad Veracruzana.
Mauricio González.

Nació en 1989, vive y trabaja en la
ciudad de Monterrey, egresado de la Licenciatura en Lenguajes
Audiovisuales de la Facultad de Artes Visuales, UANL. Inicia su
carrera profesional en la Facultad de Artes Escénicas, UANL en
el 201 1 como responsable del
D~epartamento de Audiovisual además de docente en la misma institución.

Víctor Hugo Arias. Monterrey, 1985.

Estudió Ciencias de
la Comunicación en el Tec de Monterrey (ITESM). Ha tomado
cursos en producción de audio en vivo, continuidad cinematográfica con la Mtra. Mariana Gironella, así como producción
fílmica en la Vancouver Film School.
Documentado por más de 7 años d iversas exhibiciones, muestras y encuentros para el CONARTE y colaborado en producciones cinematográficas incluyendo cortometrajes, documentales
y largometrajes en distintas partes del país. Igualmente, ha realizado producciones para compañías de teatro locales en el diseño de iluminación, como asistente en d irección y sonorizador.

Montserrat Jara. Licenciada en Diseño Gráfico por la
Facultad de Artes Visuales UANL. Inicia su carrera profesional
en el 2015 como diseñadora gráfica en los Premios Institucionales
del Tecnológico de Monterrey. En el 2016 se integra a la Facultad
de Artes Escénicas como encargada de Publicidad y Diseño.
Mayra Leal. Licenciada en Comunicación Social por la
Universidad Reg iomontana. Realizó estudios especializados
en cinematografía en el Centre d"Estudis Cinematografíes de
Catalunya, en Barcelona. En 2001 entra a la Facultad de Artes
Escénicas como Jefa del Departamento de Aud iovisual; a partir
del 2013 tiene a su cargo la Subdirección de Vinculación. Es
coord inadora general del Festival Universitario de las Artes
Escénicas UANL y el Encuentro de Egresados FAE UANL,
desde el 2014. Docente en la Facultad de Artes Escénicas desde
2006. En teatro se desempeñó como productora ejecutiva de
diferentes obras de formato breve en Microteatro Monterrey, y
en el montaje Alpha, dirigido por Richard Viqueira.
Yarezi Salazar. Estudió la Licenciatura en Letras Españolas en
la Universidad Autónoma de Nuevo León. Ha trabajado como
tallerista de literatura infantil en la Dirección de Culturas
Populares y la Dirección de Cultura Infantil de CONARTE. En
2008 fue ganadora de la beca FONECA en la categoría de
Jóvenes creadores, con un proyecto de literatura para niños. Es
autora de dos libros infantiles: El secreto de mi tía abuela (Regia
Cartonera, 201O) y La gallina que cruzó el camino (UANL, 2012).
Es coautora del cuento para niños El club de los devoralibros,
publicado como libro comestible (CONARTE / COMELETRAS,
2012). En junio 2015 terminó sus estudios de Maestría en
Artes en la Facultad de Artes Visuales de la UANL. Actualmente
imparte clases en la Facultad de Artes Escénicas de la UANL.

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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>Crónica de un camaleón</name>
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        <name>Genaro Saúl Reyes</name>
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                    <text>��,

ARTE ESCENICO
REVISTA DIGITAL DE LA FACULTAD DE ARTES ESCÉNICAS UANL

�e

UANL

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

ARTE ESCÉNICO
REVISTA OIGrTAL DE LA FACVllAO DE ARTES ESCé.NICAS UANL

•

M.E.C. Roge/io Garza Rivera
Rector
Dr. Santos Guzmán López
Secretario General

CAMALEÓN ESCÉNICO
REVISTA DE LA FACULTAD
DE ARTES ESCÉNICAS DE LA UANL
Año 2, volumen 2, enero-junio 2019

Dr. Ce/so José Garza Acuña
Secretario de extensión y cultura
M.A. Deyanira Triana Verástegui
Directora de la Facultad de Artes Escénicas
Editor responsable
Mayra Leal
Redacción y corrección
Yarezi Salazar
Diseño gráfico
Montserrat Jara
Consejo editorial
Emma Lozano García
Reynol Pérez
Genaro Saúl Reyes
Gerardo Valdez

Portada "Ricardo 111"
Dirección: Rennier Piñero
Fotografía: Van Hugo

CAMALEÓN ARTE ESCÉNICO, Revista digital de la Facultad de Artes Escénicas de la UANL. Año 1, número
2, enero-junio 2019; es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a
través de la Facultad de Artes Escénicas, con dirección calle Praga y Trieste s./n., col. Las Torres, Monterrey,
Nuevo León, México, C.P. 64930, teléfono 0181 - 13404720, www.escenicas.uanl. mx, escenicas@uanl.mx
ISSN 2683-1600, Reserva de Derechos al Uso Exclusivo Nº 04-2019-010914160300-203 ambos otorgados por
el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Mauricio
Quijano. Calle Praga y Trieste s./n. col. Las Torres, Monterrey, Nuevo León, México, C.P. 64930, teléfono
0181-13404720, fecha de la última modificación: 24 de octubre de 2019.

Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación.
Queda prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización de la Facultad de Artes Escénicas y la Universidad Autónoma de Nuevo León.

�.,

INDICE
06

Editorial

07

Crónica de un Camaleón
Un viaje principalmente a pie
El proceso creativo del intérprete,

10

Víctor Hugo Rascón Banda,
décimo aniversario luctuoso

11

El teatro de Sergio García
Metamortheoris

13

"Soy pobre porque quiero": La pobreza como
modelo de vida para el mexicano

15

Realidad y ficción: Binomio de la Teatralidad

Charlas Camaleónicas

17

Entrevista a Sunny Savoy

19

Maestría en Artes Escénicas
Atelier

19

Dramaturgia Hipertextual

21

Reseña del Taller de Meisner

Uniigénero .

22

Uniigénero FAE

24

Espacio escénico

25

El canto en el Estudio FAE
En escena

26
27

El impacto social del teatro en Ricardo 111

28

Radio Piporro y los nietos de Don Eulalia

Un clásico hecho contemporáneo

................................................

Reseña de libros

29

Y usted, ¿cree en la democracia?

�EDITORIAL
ecordar es una de las acciones más importantes de
la sociedad. El ejercicio de la memoria es fundamental para
consolidar nuestra identidad, para mantener nuestros
valores, para encontrar respuestas cuando no sabemos hacia
cuál rumbo partir. Resguardar la historia de nuestra comunidad
artística a través del registro de nuestro trabajo es uno de
los objetivos que la Facultad de Artes Escén icas mantiene
actualmente, lo cual se refleja en la producción de sus publicaciones, tales como la presente revista digital.

R

Camaleón Arte Escénico ha adquirido recientemente ante
lndautor su número de ISSN (lnternational Standard Serial
Number), cuyo trámite comenzó desde la publicación pasada.
Con este registro especial para publicaciones periódicas con
registro legal, adquirimos formalmente el compromiso de
cumplir con una edición nueva por semestre, logrando con
ello documentar puntual y fehacientemente las labores
producidas en nuestra institución.
En las páginas de este segundo número el lector encontrará una recapitulación de proyectos interesantes, como el
aniversario luctuoso de Víctor Hugo Rascón Banda, con el
texto de Hernando Garza; la primera edición de la Cátedra
Universitaria Sergio García, con palabras de Genaro Saúl Reyes;
y la puesta en escena de Ricardo 111, cuya reseña está a cargo de
Melissa Guzmán. Así mismo, Janneth Villarreal nos comparte
una reflexión sobre el proceso creativo en el artista escénico,
mientras que podemos continuar con la segunda parte del
texto de Gerardo Valdez sobre la realidad y la ficción en la
teatralidad. Del mismo modo, la recién ganadora del Premio
a las Artes UANL 2019, Sunny Savoy, nos comparte su
experiencia en la danza.
Leamos, pues, y hagamos con ello un recuento de lo que
nuestra camaleónica fam ilia ha logrado al seguir haciendo
historia.

a.4. P ~ -r~ 1 / ~
Directora de la Facultad de Artes Escénicas

�UN VIAJE

Crónica de un camaleón

PRINCIPALMENTE

APIE
Por Carlos Moctezuma
ste viaje inicia al final del siglo pasado, en el año 1999,
cuando tuve que tomar la decisión sobre qué carrera
estudiar; definitivamente lo tenía claro, desde el momento
que vi por primera vez información sobre la Facultad de Artes
Escénicas. Cuando tomé el autobús rumbo a la ciudad de Monterrey
realmente desconocía a lo que me enfrentaría, pero se escuchaba
fascinante la idea de un lugar que me ayudaría a canalizar tantas
cosas que quería expresar y no encontraba la forma. Originalmente
las materias de Producción Escénica y semiótica eran mi principal
interés, pero de pronto, y antes de darme cuenta, el escenario me
enamoró.

E

Por un corto periodo me llegué a sentir foráneo en mi propio
estado dado que Linares está tan cerca, pero a la vez tan distante
que es fecha en que experimento esa sensación, pero allí encontré
al fin un lugar que pude llamar hogar pues al poco tiempo compañeros,
maestros y personal, se convirtieron en una verdadera familia para
mí; me descubrí rodeado de personas realmente talentosas, de
gran corazón y muy diversas entre sí, me involucré en todo lo que
me fue posible pues era lo que amaba, así que como podía estar
en el escenario, con la misma pasión llegué a estar en una cabina,
en la taqu illa, siendo asistente, repartiendo volantes o planchando
vestuarios ajenos. Día con día fue creciendo mi pasión por el arte
escénico, sobre todo el respeto a ese espacio sagrado llamado
escenario, aprendiendo de cada una de las personas que me
rodearon y a las cuales jamás dejaré de agradecer tanto.
Después de cuatro años llenos de emociones, catarsis, de
preguntarme constantemente:¿debo continuar estudiando esta
carrera?, ¿realmente es mi pasión?, ¿es lo que quiero para la vida?
En 2003 concluí mi formación en la Facultad, así que como ley de
vida uno debe salir del hogar y formar su propio camino; todas
esas preguntas eran más que una realidad a la cual enfrentar, por
decisión propia decidí regresar a Linares, un lugar fértil en muchos
aspectos artísticos, pero sobretodo donde quería que mi voz fuese
escuchada. Sospechaba que fácil no era y ahora puedo decir con
certeza que no lo es y eso es maravilloso.
¿Dudas? Todo el tiempo, así que este viaje jamás deja de ser
una verdadera aventura, al inicio tuve la fortuna de coincidir con
personas con el mismo interés y amor por esta tierra, así que me
integré a la Casa de la Cultura, primero apoyando en un taller de
pintura (que es otra de mis pasiones) y después ya con un taller de
teatro que realmente fue la base para todo lo que he realizado en
esta ciudad. ¿Dificultades? Todas, especialmente con los pocos o
ningún recurso con el que se puede contar, así que aprendí a andar
a pie, pronto conocí la censura, pero en lugar de hacerla enemiga la
convertí en una aliada y una forma creativa para no perder mi voz;
así fue el teatro cabaret, mi gran maestro en este menester.
A raíz del taller de teatro me llegó la oportunidad de entrar a
la Facultad de Ciencias de la Tierra, al inicio con un taller y poco a
poco me fui involucrando en algunas materias de estudios generales,
y puedo contarles que es grandioso crear junto a personas de otras
disciplinas (y en este caso en geo ciencias),con ellos monté pequeños
espectáculos de teatro cabaret, instalaciones, exposiciones de
pintura y fotografía, intenté comprender su lenguaje y, sobre todo,
busqué guiarlos para que expresaran todo aquello que les fuera
posible y, en definitiva, "Los sables" siempre tendrán un lugar
importante en mi corazón y memorias.
Después me involucré con otras instituciones educativas y con
otra institución muy importante en mi carrera: el Museo de Linares
AC., espacio que me dio la oportunidad de exponer mis pinturas ,

por primera vez en solitario y donde he realizado la mayoría de
mis montajes escénicos, eso sí, jamás olvidaré el apoyo de la
Casa de la Cu ltura, donde aprendí a realizar pequeñas presentaciones prácticamente de un día para otro, pero no por ello
menos importantes y siempre con una propuesta, ya que sin
bases no se puede realizar ni siquiera una pequeña improvisación
de forma seria. Y creo que siempre he comprend ido eso, el
trabajo de mesa es fundamental, hay que partir de algo y
dejarlo madurar, así que cuando he estado en la necesidad de
realizar algún evento muy rápido busco entre lo más sólido que
tenga, involucrando a quienes de antemano puedan t rabajar a
ese ritmo y, sobretodo, con mucho compromiso y pasión, de lo
contrario quedaría en algo casi imperceptible y eso sería muy
triste.
En 2014 llegó la propuesta de real izar un espectáculo sobre
leyendas de Linares y realmente fue un regalo poder entrelazar
sin tapujos mi lado más místico con lo escénico, así que acepte,
a pesar de que conocía algunas historias, inmediatamente, tal
cual como lo aprendí en mi alma mater, inicié con la investigación para comprender el contexto de cada una de estas y
rescatar la tradición oral de mi ahora Pueblo Mágico; tuve la
fortuna de ver en vivo algunos espectáculos sobre leyendas
que sin duda fueron fuente de inspiración y a la vez un reto
para buscar otra forma aunque fuese un poco distinta, ya que
a fin de cuentas cada lugar tiene sus propias circunstancias
dadas y, por supuesto, que no se pueden dejar de lado, uno
debe ser consiente de a quién le estás presentando algo, por
lo menos por mera cortesía y, mejor aún, por comprometerse
realmente con el espectador. Ya de aquello pasaron cinco años
y aún seguimos, con el mismo nervio y compromiso como la
primera vez, continuando con la investigación y escuchando a
la gente; puedo contarles que la atmósfera es maravillosa, este
espectáculo me ha hecho crecer no solo como artista, también
como ser humano, pues me he permitido experimentar con
diversos personajes que tienen sus propios matices, expresión
corporal, esencia y así he podido contar las mismas historias
desde diversos puntos de vista, pero sin robarles protagonismo
en donde uno se vuelve un vínculo para que esta tradición oral
no desaparezca.
En este viaje me han sucedido muchas cosas, experiencias
buenas, malas y de todo, las cuales han sido parte de mi
formación, de mi identidad y siempre seré agradecido con todas
las personas que han sido partícipes de ello, ya que por más
solitario que se me pueda ver, siempre hay muchos seres
humanos maravillosos que me han ayudado para poder
lograrlo, también he aprendido que te pueden cerrar espacios,
puedes quedarte sin recursos, pero con pasión, constancia,
compromiso y constante aprendizaje siempre se podrán lograr
muchos proyectos, el teatro es un arte noble, un arte vivo y con
disciplina se puede lograr dar voz a todo aquello que se quiera.
En mi viaje creo que lo que me puede caracterizar son los
problemas sociales y, tal vez sea uno de los motivos para que
me llegue la censura, pero teniendo las cosas claras y dejándolas
fluir aquello siempre sabré cómo salir a la luz.

~ ~ ~ 107

�Crónica de un camaleón

EL PROCESO CREATIVO DEL INTÉRPRETE,
UNA REFLEXIÓN
Por Janneth Vil/arrea/
I arte tiene múltiples formas de creación, divulgación y
trascendencia, cumple con un propósito y con o sin él
aporta grandes enseñanzas para el ser humano. Entre
todos los beneficios o adeptos que puedo encontrar en estas
formas de manifestación creadas por el hombre me seduce e
inquieta la idea permanente que, además de todo eso, busca
la reflexión, incluso me atrevería a decir "la comprensión". En
el arte escénico, cuando el espectador va a encontrarse con
él mismo gracias al intérprete, se propicia este acontecimiento
único e irrepetible de comun ión, de comprensión del otro, del
devenir del tiempo, de los sucesos, de la historia, y esta comprensión comienza con el actor-bailarín al enfrentarse a su quehacer. ¿Cómo es que llegamos a comprender una obra? Y con esto
me refiero a desentrañarla y descubrir las principales claves del
autor, ¿cómo comprendo a un personaje? ¿Cómo traduzco a
mis herramientas de trabajo la propuesta de un d irector o
coreógrafo?

E

Todas estas preguntas me llevan a la pregunta que me
mantiene en este oficio como actriz y bailarina y es ¿en dónde
empieza y en dónde termina el trabajo del intérprete?, es decir,
su proceso creativo. Tema bastante amplio, complejo, diverso
y subjetivo, un proceso de experimentación y descubrimiento.
"Por eso un proceso cambiante, no es un proceso de confusión
sino de crecimiento. Esta es la llave. Este es el secreto." (Brook,
P., p. 139, 2010}.
Si como nos dice Peter Brook, el secreto es el crecim iento,
¿qué nos garantiza esto? Si en las propias palabras de Brook,
el director conc ibe un pensamiento amorfo sobre la obra.
Comenzaré subrayando que el arte escénico, ese momento
efímero, único e irrepetible, es el único que confronta al hombre
con su semejante en su dimensión natural, no lo amplifica en un
primer plano cinematográfico, no lo reduce a la imagen de un
televisor, sino que confronta al hombre con el hombre en espacio y
tiempo, es entonces donde "nos reconocemos". Y es ahí donde
comprendo la responsabilidad enorme que tenemos los intérpretes,
como actores, bailarines, en fin, creadores escénicos.
Ahora bien, el teatro y la danza son un acontecimiento vivo,
un convivio, la convención en primera instancia: el intérprete y
espectador. Pero, ¿qué es el arte escénico para quien lo vive en
el escenario?, ¿para quién se expone y confronta al espectador
en su dimensión? ¿qué son el teatro y la danza para quien se
atreve a vivir la otredad? ¿cómo llego a eso? ¿cuál es el cam ino?
¿cómo abordamos la ficción? En el teatro, en primer lugar,
desde nuestro primer encuentro con el texto, con el papel, en
la primera lectura: abordamos una serie de temas, analizamos
la anécdota que nos permite crear un primer acercamiento sobre
lo que creemos acontecerá con nosotros al ficcionarnos, al
iniciarnos en el camino de la creación: es decir, los ensayos.
Desde mi experiencia particular puedo decir, como sucede
seguramente con muchos, que no existe un solo camino, no
existe un método, sin embargo, en el entendido de que el
actor-bailarín es "un creador'', podemos vislumbrar procesos
de acuerdo a nuestra formación , guía y por supuesto a través
de la metodología de trabajo de cada d irector.

os 1 ~ ~ ~

En mi experiencia particular, como bailarina, viví procesos
extenuantes en los que, durante el ensayo, lo que prevalecía era
la búsqueda de la perfección y, aunque esta no exista, había un
aferrado proceso donde la limpieza y precisión de nuestra técnica era
primordial para estar listos para crear un lenguaje de la puesta
en escena coreográfica. Además de las largas pláticas y
estímulos de los coreógrafos, en el mejor de los casos, cuando de
esa manera se intentaba como comúnmente se dice: "dar en
el c lavo" con eso que llamamos "interpretación", que es donde
damos sentido a un texto o una idea para que dichos sucesos
pueden ser entendidos de diversas formas.
En mi trabajo como actriz he vivido bajo la dirección de
muchos directores de teatro donde el único vínculo de unidad
ha sido, sin duda, que el actor "creador" logre apropiarse del
mensaje de este, para ser entonces nosotros, los intérpretes,
quienes abordemos su discurso, aunque existan otros a quienes
les resulta dificil soltar o liberar al actor para que esto suceda. No
hay método, no hay un cam ino, nada te garantiza el resultado
en el teatro. Quiero aclarar que en ningún momento esta reflexión
se refiere al resu ltado. El cam ino es libre y siempre d iferente,
desde directores para quienes lo primordial gira en torno a las
sesiones que tienen que ver con el análisis del texto; otros que
com ienzan sobre la acción y es sobre ta marcha q ue irán
advirtiendo qué es lo que necesitan; otros con los que no cabría
en ningún momento la relajación para crear, sino al contrario,
empiezan a crear cuando uno cree que ya se ha agotado la
técnica y la imaginación. Todo esto para lograr interpretar, para
conseguir el resultado que busca el director. Resu ltado que
también conocerá y cambiará sobre el proceso creativo.

�Crónica de un camaleón

Y aquí me surge otra pregunta: ¿logramos apropiarnos del
discurso del director y crear el propio como intérpretes para
entonces encontrarnos con el espectador? Es decir:¿En qué
moment o inicia la creación del actor, en qué momento abrimos
realmente la puerta al lenguaje libre que permite a mi cuerpo y
m i mente empezar a crear conex iones mediante múltiples
operaciones, que me llevan a una emoción, o a una intención,
que se acompafla de una acción o viceversa? La acción me lleva
a colocarme en ese lugar preciso donde pienso, siento y creo,
pero tendría que permitirme primeramente, y aquí quiero enfatizar
esta palabra que me parece sumamente importante: La búsqueda,
el proceso creativo es o debería ser una extenuante búsqueda
y posteriormente cabría preguntarnos, si es que he encontrado
algo, en qué momento es necesario y pertinente dejar de buscar
para entonces dotar de virtuosismo y precisión, en el mejor de los
casos, eso que se ha revelado. Y es, en esas preguntas, donde
yo encuentro lo más interesante y fascinante en mi trabajo como actriz.
Sobre todo cuando me he percatado de esos descubrimientos.
Descubrimiento sería aquí la segunda palabra importante. No hay
fórmula exacta, siempre será un enigma, no tenemos la seguridad
en esta profesión en cuanto una manera determinada o un cam ino
que te conducirá al resultado deseado.
Lo que sí creo absolutamente importante para los estudiantes
de las artes escénicas es, repito, ser conscientes de que el actor-bailarín es un creador y que estos procesos son primordialmente
de búsqueda, es decir, para respondernos a todas esas preguntas
hay que partir de un objetivo o conflicto clave y la relación que
tendrá con el otro y con el entorno. Pero ¿qué buscamos? ¿qué
queremos encontrar? ¿qué queremos conseguir? Eso rara vez lo
sabremos, y resulta la mejor parte de nuestro trabajo, lo importante
es en este caso llegar a ese hallazgo y que sea oportuno para
la escena. Y eso requiere atención, análisis, entrenamiento,
seguimiento, riesgo, un aprovechamiento óptimo del ensayo y la
verdadera escucha del director, solo de esta manera tendremos
libertad creadora, la evidencia de esa manifestación, "la revelación
mágica" que le antecede al pensamiento: "parece que lo encontré",
el famoso: "por ahí, por ahí va ... " del director.

Y podríamos seguir aquí, con las preguntas: ¿qué hago
ahora con lo que descubro?, ¿cómo sé cuánto debe durar
una acción? Acciones que se precisan contundentes, y ahí
está precisamente la creación conjunta con el director, que es
quien conduce. Entonces podría agregar otra premisa a este
proceso: el estado de alerta. Es decir, yo como actor-bailarín
no puedo abandonarme nunca, y es en este punto donde
podemos hablar también si hay ¿rigor o condescendencia?
Si atendemos el significado de la palabra "proceso" como
tal, podemos decir que es un conjunto de fases sucesivas de
un fenómeno o hecho complejo, y vaya que es un hecho
complejo vivir la otredad, que va más allá de interpretar, o incluso
representar, es decir, yo no represento a alguien, yo soy ahora
mismo en este tiempo y espacio el otro. Yo me pregunto: ¿eso
es posible?, ¿eso se consigue en el proceso creativo?
Con base en mi experiencia, las fases que yo podría descifrar
que tienen que ver entonces con este proceso son, entre muchas
otras, además de diversas, principalmente cuatro:
1. Primer encuentro con el texto.
2. La búsqueda a partir del acuerdo con el director,
con base en ese "pensamiento colectivo al servicio del texto".
3. La revelación , el hallazgo, el descubrimiento.
4. El estado permanente de alerta para precisar sin
mecanizamos.

He abordado el proceso creativo en la preparación de
una puesta en escena, es decir, en el trabajo que emerge del
ensayo, pero sería muy interesante indagar en el proceso de
confrontación y crecimiento que tiene que ver después de que
se estrena la obra y com ienzo ahora sí a convivir y crear este
diálogo con el público. Pero eso, es ya otra historia.

Referencias bibliográficas
Brook. P. (1993). La puerta abler1a: Reflexiones sobre la inte,petaclón del teatro.
8'. ed. Ban::elona: Alba EdtoriaL p. 139

Ahora bien, y esto también me parece importante recalcarlo:
podríamos quedarnos en la búsqueda eterna en los ensayos, lo
maravilloso aquí sería conseguir esa manifestación, ese encuentro
con el personaje, o con el carácter, es decir, la revelación de lo
que no se había pensado.

~ ~ ~ I og

�VÍCTOR
HUGO RASCÓN BANDA,
,

DECIMO ANIVERSARIO LUCTUOSO
Por Hernando Garza

e

on motivo de los 1O años
de su fallecimiento, en
agosto de 2018, la Universidad
Autónoma de Nuevo León, a través
de la Facultad de Artes Escénicas,
le brindó un merecido homenaje al
dramaturgo y promotor cultural Víctor
Hugo Rascón Banda en la "Jornada
conmemorativa del décimo aniversario
luctuoso de Víctor Hugo Rascón Banda".
Las actividades consistieron en dos
conferencias magistrales impartidas
por los investigadores teatrales Rocío
Galicia y Enrique Mijares, con apoyos
de multimedia; así como la lectura
dramatizada de la obra Hotel Juárez,
del mismo homenajeado y que aborda
el tema de los feminicid ios, llevada
a cabo por un grupo de estudiantes
de la Licenciatura de Arte Teatral del
centro de estudios y bajo la dirección
de Reynold Guerra y Carlos Nevárez
en el Teatro Espacio Rogelio Villarreal
Elizondo del mismo plantel, al que
asistieron alumnos y maestros. En el
reparto de la lectura participaron los
alumnos Marcela Vázquez Humphrey,
Samantha Moreno Chavira, Bernardo Martínez Evaristo, Melissa Sierra
Montañez, Ana Cristina Velázquez
González, Melisa Muro Mejía, Ángel
10 1 ~

~ ~

Robles Barba, Emiliano Berna! García, Jennifer
Kiabet Gauna, Alondra Abigail Martínez Mar,
Andrea Anael Cruz Pérez, Chantal Arizmendi
Carrizales, Paola Herrera Peña y Carmen Méndez
Zapata.
En cuanto a las conferenc ias, Galicia,
investigadora del Centro de Investigación Teatral
Rodolfo Usigli, participó con la ponencia Un
dramaturgo mexicano comprometido con su
sociedad, y Mijares, investigador de teatro y
documentador de la obra de Víctor Hugo Rascón
Banda, lo hizo con Rascón Banda: Non Omnis
morir, e/ ausente. En sus respectivas participaciones, ambos estudiosos demostraron el gran
conocimiento que tienen a profundidad no solo
sobre la producción del autor, sino también sobre
su persona, ya que además de haber ofrecido
conferencias, publicado ensayos, participado
en mesas redondas y homenajes, lo entrevistaron
en varias ocasiones y compilaron y publicaron
sus obras teatrales. De las ponencias sobre el
maestro, los conferencistas destacaron el enorme
legado que dejó con sus obras: también crítico
teatral, pranotcrculturalyal:xJgad), e igualmente por la
labor de promoción y defensa de los derechos
de autor por medio de la Sociedad General de
Escritores Mexicanos, SOGEM y la Ley del
Libro. Galicia y Mijares coincidieron que Rascón
Banda manejó en sus textos los temas como
la migración, el contrabando, los feminicidios,

la identidad y otros, ubicados en el
área de la frontera norte mexicana y
sur de Estados Unidos, y que ahora
se han convertido en centro de debates
naconales e intemocionales y de distintas
producciones no sólo de teatro, sino
cine. Señalaron que el teatro de
Rascón Banda mantuvo el compromiso
de denunciar y criticar la injusticia, la
corrupción y la impunidad en la sociedad.

Datos biográficos sobre el dramaturgo
Entre su amplia prodJcción, eslán Másceia centra
cabellera (1985), ¡Cierren /as puertas! (1988), Los
ilegales (1 979), Sazón de mujer (2001 ), Annas
blancas (1981), Lamujerquecayódelcie/o (1999), El
baile de /os monts/feses (1 982), B deseo (2006),
cautivas (2004), Apaches (2004), Tina Modotti
(1981), Homicidio calificado (1994) y La Rera del
A/usco (1984), por citar algunas, representadas
en espacios nacionales e Internacionales. Fue
autor de guiones de cíne O/as difící/es, Playa azul,
Delincuentes, T,empos de odio, B secreto de la
Diana Gauidora, y el guión de telenovela Días de
Feria. Fue miembro de la Academia Mexicana de
la Lengua y recibió la Medalla Xavier vmaurrutia
por trayectoria, ocupó diferentes cargos oomo
presidente de la SOGEM, y obtuvo los Premios
Juan Ruiz de Alarcón, xavier Rojas. Ramón
López Velarde, Juan Rulfo de Primera Novela,
el del X Festival Internacional Cervantíno y el de
mejor obra de teatro de Costa Rica, entre otros.

�urante la semana del 18 al 22 de marzo de 2019, la
Facultad de Artes Escénicas de la UANL inauguró
la Cátedra Universitaria Sergio García, espacio de
convergencia entre estudiantes, académicos y artistas del ámbito
escénico creado con la finalidad de propiciar el diálogo y la
reflexión entre la comunidad universitaria y el gremio del arte
teatral. La programación de la primera edición de actividades
de la Cátedra contó con la conferencia magistral El teatro en
México hoy a cargo de Enrique Singer; se impartieron el taller
Realidades y Ficciones, de Alberto Estrella y la máster class La
dirección de escena: de la tradición al futuro con Rennier Pi ñero. Así
mismo, se llevaron a cabo las mesas de diálogo Rubén González
Garza, pionero del teatro en Nuevo León, con Luis Martín, Ricardo
Marcos González, Delia Garda y Emma Mirthala Cantú como
invitados y Genaro Saúl Reyes como moderador; así como
Sergio García: el gran teatro del mundo, con la participación
de Rogelio Villarreal, Hernán Galindo y Gerardo Valdez, con
Enrique Mijares como moderador. Como cierre del evento se
presentó la puesta en escena La noche que conocí a Miguel
Torruco, de Reynol Pérez Vázquez. El siguiente texto fue
presentado durante la cátedra, como parte del recuento del
legado que Sergio García le ha brindado al teatro en nuestra
ciudad.

D

,

EL TEATRO DE SERGIO GARCIA,
UNA VÍA A LA LIBERACIÓN
Por Genaro Saúl Reyes Calderón
l paso del tiempo, hemos podido advertir que Sergio
García se ha convertido en un ícono generacional.
Sus trabajos teatrales de los años sesenta sorprendieron
a un público ávido de acercarse a las vanguardias, no solo en el
nivel del texto dramático, sino en el de la concepción general de
la puesta en escena, y queda constancia de cómo Sergio García
cubrió ese espacio, esa avidez de un nuevo público teatral al
través de montajes como Oracíón, El suplicante, Danza macabra
y otras, hasta llegar a El pelícano.

A

A partir de El pelícano, Sergio atrapa a un público más; ya
no solo el de los jóvenes que buscaban una respuesta a sus
conflictos existenciales, de relaciones humanas, sino al que se
encontraba inmerso en una serie de conflictos ideológicos; el
joven que se ubicaba como un sujeto oondicionado, mediatizado por
un contexto histórico-cultural que sentía francamente castrante.
Somos muchos los que por medio de las puestas en escena
de Sergio pudimos tomar conciencia del lugar que ocupábamos
en este mundo; y permítaseme el uso de la primera persona,
porque yo también pertenezco a esa generación que encontró
en el teatro de Sergio García y el Grupo de Teatro Universitario
uno de los medios para explicarse el mundo, tanto como para
tomar conciencia de su yo interior.
Como espectador, dos trabajos de Sergio me resultan
fundamentales: Despertar en primavera, de Fred Wedekin, y
Antígona, de Jean Anouilh. Prácticamente aprendí de memoria
sus textos. Amo esos textos, como amo, desde entonces, las
figuras de Sant iago Delgado y Rosa María Gutiérrez, sus
respectivos protagonistas, en quienes veía reflejado todo aquello
que yo decía y hacía; y más aún, todo lo que hacer y decir
quería.
El teatro de Sergio García se fue convirtiendo así en una
necesidad, no solo para echar fuera emociones al través de la
identificación con sus personajes, sino para ahondar en un proceso
que me resultaba urgente y que, hasta ese momento, solo el
cine me satisfacía; el teatro de Sergio me apoyaba enormemente

para lograr mi toma de conciencia como sujeto individual y social.
Con toda la cursilería que la frase acarrea, debo admitir, sin exagerar,
que después de ver Despertar en primavera y Antígena mi visión
del mundo cambió por completo.
Si en lo temático del teatro de García me había apoyado a
tomar conciencia, en lo formal fue todo un aprendizaje. Poco a
poco, a fuerza de ver teatro, ya no solo el de Sergio, sino también
el de Luis Martín, el de Paco Sifuentes, Julián Guajardo, Rubén
González Garza, fui aprendiendo los secretos del teatro, la magia
del teatro.

~ ~ ~ 111

�Por supuesto que, instalado ya en un
discurso plenamente ideológico, mis intereses,
ya no solo temáticos, sino también formales,
se centraban nuevamente en los planteamientos
de García. El gran teatro del mundo, La orgía,
y Marat-Sade me acercaban plenamente a la
vanguardia que quería conocer, y a la par de
continuar profundizando en el ser humano
regido por un código ético y un código social,
conocía también los alcances de su enorme
capacidad creativa.
Estos montajes permitían comprender
que el valor del teatro está en su puesta en escena,
y no solo en el texto escrito. El gran teatro del
mundo me llevó a diferenciar el papel del
escritor y el papel del director escénico. Pedro
Calderón de la Barca estaba presente a través
del texto, pero lo que estaba viendo no era la
obra de Calderón, sino de Sergio García. Desde
entonces he defendido la postura de que el
respeto al texto dramático termna donde empieza
la libertad creativa del d irector, que el texto
escrito es un punto de partida para que el
director y los actores expresen su visión del
mundo, y que ni el director, ni actores ni iluminador,
ni escenógrafo, ní ningún otro miembro de la
nómina de una puesta en escena, tiene derecho
a tocar un texto si este no le ofrece posibilidades
de expresar su punto de vista; como tampoco
tienen por qué tomar un texto para repetir
todo cuanto dijo el autor, puesto que lo que

121

~~ ~

dice el autor lo puedo leer, pero al teatro f mundo: la de cada uno de ellos, y la
se va a ver lo que se plantea a través de
de quien estaba detras de ellos, el director,
la puesta en escena.
o sea, Sergio García.
Cuando uno recuerda la extraordinaria
Con ellos, nosotro;, los espectadores,
Carlota Corday de Rosa María Gutiérrez
estábamos aprendiendo también que
en Marat-Sade, la soberbia pordiosera
el teatro no es simple representación
de Magdalena Hidalgo en La orgía, a Javier
de escenas, sino una manera de ver
Serna en La orgía o en Marat-Sade, a
el mundo externo, a la vez que una
la misma Rosa María en El gran teatro
manera de ver hacia el mundo interno.
del mundo, o a Esthela Serret en Alicia
Gracias, Rosa María, gracias,
y Lewis no puede menos que admitirse
Santiago y, sobre todo, gracias, Sergio.
que estaban integrando un texto a su
visi ón del mundo; que no estaban
simplemente representando un papel,
sino transmitiendo dos visiones del

�M etamortheoris

PARTE//

''SOY POBRE PORQUE QUIERO'':
LA POBREZA COMO MODELO
DE VIDA PARA EL MEXICANO
Ensayo que toma como referencia La fiera del Ajusco de Víctor Hugo Rascón Banda

Por Berenice Rodríguez
¿Cuáles eran las situaciones que rodeaban al caso?

n primera instancia, las inmediatas, la condición social
y económica de Elv ira. Nació en el seno de una
fami lia campesina, en Milpillas, Michoacán, en 1954.

E

Tuvo ocho hermanos. Quedó huérfana de padre a los nueve
meses. Cursó hasta el primer año de primaria. Cuando tenía
10 años, su familia decidió irse a radicar a la Ciudad de
México. A los 13 años Elvira empezó a trabajar como sirvienta.
Tiempo después, la familia fue desalojada del predio irregular
y se trasladó a la cobnia Arenal. Su madre murió al pooo tiempo.
Empezó una relación con Marcial Caballero, de quien al poco
tiempo quedó embarazada, al confesárselo, él le dijo que era
casado, así que ella lo dejó. A los tres meses se empleó como
sirvienta y en la casa de la patrona vivió hasta que nació su
hijo, Israel. Después buscó alojamiento con una comadre, esta
mujer le comentó que la colonia Bosques del Pedregal estaba
poblándose de paracaidistas (gente que invade propiedades
al parecer deshabitadas). La invitó a acompañarla. Ella aceptó
la propuesta y se fue al Ajusco. En ocasiones, los colonos
organizaban tardeadas para recabar fondos para realizar obras
públicas. En una de esas fiestas, Elvira conoció a Nicolás Soto
Cruz, quien trabajaba en la fábrica de papel. Se hicieron
novios y comenzaron a vivir en unión libre en la casa que
Nicolás construyó en el terreno de Elvira, Jacarandas, Manzana
13, lote 11 , de la colonia Bosques del Pedregal. Con él tuvo
a sus últimos tres hijos con un año o menos de separación
entre cada uno. Poco tiempo después de comenzar a vivir con
este hombre, empezaron las situaciones de abuso en contra
de Elvira y los celos desmedidos, a partir del nacimiento de
Marbella (la segunda hija de la pareja, tercera de Elvira) Nicolás
comenzó a golpear a Elvira e incluso una vez intentó ahorcarla
con un cordón de persiana. Nicolás a veces aportaba dinero a
la familia y a veces se lo daba todo a su madre. El día en que
ocurrieron los hechos habían discutido y él se fue de la casa
con la amenaza de no volver nunca.
Es notable que tanto Elvira como sus hijos vivían en un
grado de pobreza insostenible. Sobrevivían, sin embargo no
tenían las cond ic iones necesarias para desarrollarse como
miembros activos de la sociedad. Ni los niños, ni Elvira. Para
que los niños pudieran tener la oportunidad de vivir un sano y
pleno desarrollo, Elvira debió tener estas oportunidades, para
así tener las herramientas con las cuales producir bienes para
sus hijos. No las tuvo. No podía enseñar algo que ella no
conoció.
En la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo, adoptada
por la Asamblea General de la ONU, se establece que todo
individuo tiene el derecho de vivir en condiciones que propicien
su sano y pleno desarrollo, y al mismo tiempo, todo individuo
tiene la obligación de propiciar las cond iciones necesarias para
el sano y pleno desarrollo de los otros individuos. Al mismo
tiempo el Estado tiene la obligación de trabajar en favor del
completo desarrollo en todos los ámbitos de sus ciudadanos,
así como los ciudadanos deben trabajar en conjunto para el
desarrollo en todos los ámbitos de su comunidad.

Declaración sobre el Derecho al Desarrollo
Artículo 1.
1. El derecho al desarrollo es un derecho humano
inalienable en virtud del cual todo ser humano y
todos los pueblos están facultados para particípar en
un desarrollo económico, socíal, cultural y político en el
que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales, a contribuir a ese desarrollo y a disfrutar del él. (ACNUFH,
1996-2017).

Esto no estaba sucediendo. No se estaban propic iando las
condiciones necesarias para el desarrollo de nadie. Ni siquiera
del país. En la década en que el hecho sucede México estaba
pasando por la primera gran inflación desde hacía ya 1O años.
Todo esto resu ltado de los malos manejos del Gobierno desde
el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, pasando por Luis Echeverría
y posteriormente José López Portillo, cuyos últimos dos gobiernos se
caracterizaron fundamentalmente por un incremento excesivo
del Gasto Público, la aceleración indiscriminada de la supuesta
Nacionalización de Empresas que generó un desequilibrio de
las finanzas del gobierno, el aumento de precios que inicia el
ciclo inflacionario, la pérdida del poder adquisitivo del pueblo
debido a que los aumentos de salario nunca son sufic ientes y
jamás logran alcanzar a los precios, crecim iento alarmante del
endeudamiento exterior, aunado a la sobrevaluación de la
moneda, la agudización de la crisis ante la fuga de capitales lo
que provoca que los niveles de sobrevaluación sean insostenibles,
que el Gobierno se quede sin d ivisas que respalden su moneda
y por lo tanto decidan devaluar. En resumen, regímenes políticos
llenos de robo, corrupción e impunidad que funcionan como
el efecto mariposa. Un "pequeño" robo en las altas esferas
gubernamentales del país tiene como resultado a millones de
ciudadanos viviendo en condiciones de pobreza extrema.
~ ~ ~ l 13

�Metamortheoris

Hay mucho, se lo roban , entonces queda
poco, y ese poco se tiene que repartir entre los
millones de habitantes que conformamos este
país. No alcanza. Nadie obtiene lo suficiente
para satisfacer sus necesidades y ya ni siquiera
para generarse las cond iciones adecuadas para
el desarrollo integral y progresivo.
Según la pirámide de las necesidades de
Abraham Maslow (Organizaciones tema 4: la
motivación en el trabajo, 1943) una persona
alcanza las condiciones adecuadas para su
desarrollo integral cuando llega a la cúsp ide
de la pirám ide: la autorrealización (necesidad
de ser, consciencia de los problemas y las
formas de resolverlos, la moralidad, etc), pero
para llegar a este punto, deben haber sido
cubiertos primero los otros cuatro niveles de
necesidades que están por debajo. Es decir, una
persona que no tiene cubiertas las necesidades
primordiales, las fisiológicas, una persona que
no tiene asegurada la alimentación y el descanso,
no puede ascender a preocuparse por su seguridad
física, su salud, empleo, familia, propiedad privada,
etc. El progreso no está en un país que no puede
asegurar la alimentación de todos los individuos
que lo conforman, un país que ni siquiera asegura
a sus ciudadanos los medios para consegu ir la
satisfacción de sus necesidades físicas vitales.
Para desgracia de Elvira, esta Declaración
sobre el Derecho al Desarrollo, no fue adoptada
sino hasta 1986. Dos años después de que fuera
sentenciada a 28 años de cárcel.

141~~~

Elvira fue dejada en libertad gracias al trabajo de sus defensores
el 9 de julio de 1993. Estuvo encarcelada 1O años y 11 meses. En la
penitenciaría Tepepan, Luz Cruz concluyó sus estudios de primaria,
secundaria y bachillerato. También estudió mecanografía, costura y
un curso de inglés. No tuvo más descendencia.
Casos como el de Elvira siguen sucediendo aún expedida el Acta
de Declaración sobre el Derecho al Desarrollo, incluso expedida el
Acta de Declaración de Derechos Humanos en general. Al menos
México sigue sin tomar medidas adecuadas para la garantía del
cumpl imiento de estos derechos.
Sin desarrollo no puede haber ciudadanos que participen
activamente para propiciar el desarrollo pleno y efectivo de las
generaciones venideras. Se siguen teniendo hijos a los que no se les
puede brindar una mejor calidad de vida porque ni siquiera los padres
saben la manera de alcanzarla. Nacen todos los días individuos cuyo
destino está condicionado por el contexto social, cultural y político
en el que nacen. Sin posibilidad alguna de salir de él, puesto que ni
siquiera son conscientes de su existencia.
Para ser conscientes de un sistema al que se está amarrad.o
hay que ver resueltos los primeros cuatro niveles de necesidades de
Maslow. Si no puedo asegurar comida el día de mañana, no puedo
pensar en hacerme de una propiedad privada, menos entonces formar
una familia, buscar el éxito, y ni pensar en llegar a ser consciente de
mi entorno y de cómo yo puedo modificarlo.

�PARTE//

REALIDAD Y FICCIÓN:
BINOMIO DE LA TEATRALIDAD
Por Gerardo Valdez
toy convencido de que la batalla
o está perdida, el teatro vaya
ue sabe de crisis. Siempre ha
estado presente en su devenir histórico,
siendo el teatro una manifestación
artística eminentemente colectiva, se
hace necesario preguntarnos por su
final idad social. ¿Qué debería mostrar
y entregar el teatro de nuestros días
a esa realidad que parece necesitarlo
ahora más que nunca? Si el teatro ha
tenido un potencial sociopolítico para
provocar espacios de reunión, donde
cientos, y por hoy, docenas aún se
congregan para conv ivir en un
espectáculo escénico, por lo pronto
debemos compartir lo mejor posible
de nuestra humanidad, nuestros
dolores, angustias, alegrías y solidaridad
en su abrazo fraterno. Debemos recuperar
su poder mágico de relevación, que el
acoso y despertar de los sentidos sea
una provocación al espíritu humano.

E

Al decir lo anterior, me acerco a
una cita de Peter Brook, quien dice:
"El teatro no puede cambiar el mundo,
pero puede darnos un respiro". Pienso
en ese respiro que se puede prolongar por
días, meses, y entre un respiro y otro,
no dejar de preguntarnos si el teatro
es el lugar por excelencia donde nos

reconocemos socialmente, el lugar de donde
se supone se hace más compleja la mirada, espacio
que puede poner y acentuar a las problemáticas
sociopolíticas y ver sus referentes de otra manera
o de una forma nueva, y darse el tiempo a preguntarse
y reflexionar: ¿Hay crisis en el teatro de hoy? Si
la hay, ¿dónde se localiza? ¿o es generalizada?
¿desde el actor? ¿desde su formación, su técnica, la
dramaturgia, los lenguajes, sus poéticas? ¿sus
formas de producción? ¿el público? Cuestionarse
si esta crisis tiene que ver con las políticas públicas
o culturales, con los espacios o con la gran
diversidad de ofertas de entretenimiento. En
fin, pareciera que la realidad y sus avatares son
el orígen y destino del teatro, mejor dicho aún,
de nuestro teatro.
Cuando digo "nuestro teatro" me refiero al
que se refugia en pequeñas salas para sobrevivir,
que se resiste o no es invitado a ser un obíeto de
consumo masivo. Ese teatro que no es productivo
económicamente, que más bien parece pertenecer
al mundo improductivo, ese teatro que aún tiene
mucho que decirnos, ese teatro que apega al
prójino, a la complicoad del otro para el intercambio
simbólico, ese teatro que no esconde nada
bajo la manga, donde nos miramos a los ojos
y nos podemos decir las verdades a través de
esos dos elementos de la teatral idad, realidad
y ficción, que juegan con toda libertad con los
demás elementos de la polisem ia teatral.

Pareciera por momentos que la ficción
es superior a la realidad, pero no más
poderosa, porque la realidad se nos
presenta como la construcción de la
vida, la fuerza vital del mundo. Realidad
y ficción serán pues las caras de una
misma moneda donde comprenderemos
mejor nuestra existencia.
Un teatro que no esté abierto a las
nuevas formas de teatralidad, a sus
nuevos formatos de producción, a un
nuevo lenguaje textual o visual que
fortalezcan las formas existentes ya
sea para empatarse con los contundentes lenguajes de la sociedad actual
y dar cuenta de sus problemáticas, de
manera más asertiva y eficaz en sus
discursos y escenarios. Un teatro que
no se reinvente puede ser testigo de
su propio aniquilamiento. Bien valdría
hacer una prueba de la sentencia
que nos deja Heiner Müller en una
reflexión: "Habrá que cerrar los teatros
por un año y ver si la gente nota la
diferencia, si no, el teatro no está
cump liendo su misión".

~ ~ ~ l 15

�Metamortheoris
Convendría preguntarnos ¿cuál sería entonces la misión del teatro?
¿qué teatro se debe hacer? Las respuestas pueden ser rápidas, honestas
y con un poco de ingenuidad, yo d iría (y ustedes pueden hacer su propia
lista):
• Hacer un teatro vivo, serio y profesional.
• Hacer un teatro que nos diga lo que el mundo puede ser.
• Hacer un teatro crítico de la problemáticas sociales.
• Hacer un teatro divertido.
• Hacer un teatro popular pero inteligente.
• Un teatro que ofrezca ficciones contundentes como contrapunto de lo real.
• Un teatro que no presente metáforas rebuscadas.
• Un teatro que no aleje al público de las salas.
• Un teatro que sea político, que denuncie e incomode.
Y pregunto ¿por qué exigirle tanto al teatro? ¿por qué pedirle que salga
y dé la cara? ¿por qué no dejarlo que sea un simple arte nada más?
¿será porque nosotros mismos somos los que le exigimos y le colgamos
cuanto milagro deseamos que tenga? ¿o será porque es el arte vivo por
excelencia y creemos que tiene o sabe el secreto de la vida? ¿o consideramos que el teatro es el arte de la piratería y que nos puede conseguir
cualquier cosa, o más complejo aun: creer que se ha ganado a pulso el
título de ser considerado "el arte de la vida"?
Si imaginamos un mundo sin teléfonos, computadoras, televisión,
cine, sin videos, autos, el mundo sería d iametral a como lo es hoy.
Sobreviviríamos, tal vez. el teatro en estas cond iciones recuperaría su
primigenia escénica, reinventaría la palabra y el diálogo. Solo el espacio,
el actor y espectador con los recursos más rudimentarios, hablarían de
lo de siempre, el enigma que encierra la vida.
Si la representación es la base de la ficción, ¿cómo teatralizar el discurso
y sus acciones de lo político y en su problemática social? el confl icto se
acentúa al interior del propio teatro, por ser dos formas de representación.
¿Cómo dar sentido a un discurso político en escena, en un país que
vive una crisis política tan notable y contundente, un país fisurado en su
representación política donde ha cambiado la percepción de "la verdad"
y no solo en la política, sino también en otros actores sociales,
dominados por la televisión, los intereses, las redes sociales? ¿Cómo
hacer el espectáculo O el discurso teatral si estamos saciados de
política-espectáculo, de cultura-espectáculo y publicidad- espectáculo?
Hay una espectacularización que se hace de la vida, qué hacer si la
realidad nos muestra todas las incongruencias, mentiras y apariencias
de personajes esperpénticos y patéticos de nuestra vida social y política.
Nos hemos acostumbrado a jugar entre los límites de lo verdadero
y lo falso, entre discursos contradictorios y obsoletos con verdades a
medias. Con esos atenuantes es cada vez más complejo interpretar a la
sociedad y la forma de representarla o presentarla. Se complejiza y los
ejemplos sobran·
El hecho de que situaciones, personas oprimidas o afectadas políticamente
se muestren sobre la escena no hace necesariamente político al teatro,
ni su tematización directa de lo político, sino será a través del conten ido implícito de sus modos de representación y su percepción lo que
lo haga político. Lo político en el teatro es mucho más complejo que el
simple abordaje de la realidad. El tema de Ayotzinapa, hecho histórico
q~e domina la escena social y política de México desde hace ya casi
c inco años, una realidad lacerante y dolorosa, llega a 1_~ escena teatral
de diversas formas'. pero ninguna forma de representac1on alcanza para
dar cu~nta d_e la realidad de los hecho~, dar cuenta d~ horror de e~ ~~ch~;
de la 1ncert1dumbre de lo que paso, pese a las verdades h1stoncas
cercadas por la mentira, la violencia, las verdades ocultas y la corrupción.
Se sigue reclamando esclarecer los hechos. Es el lado oscuro de un
país y sus políticas públicas. No hay ficción que nos haga entender o
nos sintetice, porque la herida sigue aquí. Sólo nos queda compartir la
solidaridad y el dolor colectivo en esta enorme tragedia social y en este
drama doloroso humano.

16 I

~ ~ ~

El teatro cumpl irá su función s i crea relaciones
interhumanas y abre sus puertas hacia la comprensión
social para recibir a todos aquellos que tengan espera~za
en la humanidad. L~ postulados del_ t~atro, cualesqwera
q~e sean sus categonas o estilos: trad,ci~nal, convencional,
, b1odrama'. hasta el llamado post-dramat1co, entran a los
m,s~os niveles comuni&lt;:3t1vos y a los presupuestos de la
estet1ca de la percepc1on, dado que hay un espectador
común y es él quien nos debe de interesar; no le importan 0
preocupan las condiciones de producción de una obra y
su proceso de puesta en escena, sino que va al encuentro
de lo que ahí ocurra. Será ahí donde se juega la mímesis,
querámoslo o no, esa relación ritual de fascinación, permitida
por la verosímil y lo creíble del acontecimiento, y todo
potenciado por el misterio de la creación artística.
Al espectador de hoy no le interesa la técnica ni el concepto
utilizado por los artistas para producir una obra. Podría
decirse que el espectador busca algún contacto con la
realidad que le permita afirmarse en su existencia al ser
seducido por la ficción que se pone ante sus ojos. Si el
espectador cree en lo que ve, oye y siente, se convalida
y posibilita el encuentro y la esperanza se renueva.
¡ Podremos estar hablando de la vida y su realidad de una
forma más humana vista a través de eso que llamamos
teatralidad
'
·

�a artist a Sunny Savoy ha sido galardonada recientemente
con el Premio a las Artes UANL 2019. A propósito de dicho
reconocimiento, la maestra Deyanira Triana Verástegui le ha
realizado una entrevista a la bailarina, coreógrafa, d irect ora de
la compaf\ía de danza que lleva su mismo nombre y creadora
cuya trayectoria cuenta con más de 30 anos de experiencia.
En las siguientes líneas nos compartirá su tránsito por esta disciplina,
desde sus orígenes hasta nuestro días.

L

ENTREVISTA A
SUNNYSAVOY
Por Deyanira Triana Verástegui
Deyanira: Buenos días, Sunny Savoy, bienvenida.
Maestra de danza de la Facultad de Artes Escénicas
de la Universidad Autónoma de Nuevo León, estamos
en el teatro Rogelio Villareal Elizondo una vez más.
Será nuestra segunda entrevista, ¿verdad?
Sunny: Muchas gracias, exacto.
Deyanira: Estamos súper contentos y de manteles
largos porque ahora nos toca honrarte con este
reciente Premio a las Artes UANL 2019. ¿Cómo estás?
Sunny: Estoy muy feliz, me sient o ¿cómo te digo? envuelta
de mucho amor y abrazada, es muy bello que reconozcan todo
lo que has hecho, te hace sentir que tienes que trabajar más.

Deyanira: ¿Te deja un gran compromiso?
Sunny: Sí, claro, porque te sientes reconocido y quieres dar
más, es una forma de responder.

Deyanira: Esta distinción que se te da no es gratuita,
háblanos de tu trayectoria, primero de tus estudios en
la danza.
Sunny: Muy bien, hice la licenciatura en danza en la Universidad

de Texas, en Austin. Entramos 30 y nos graduamos 4, eran muy
exigentes, y yo era horrible al principio, un caso que ni quisieras
ver, porque no bailaba antes, empecé tarde. Entonces cada
noche asistía a una academia a tomar ballet para recuperar, a
parte de la carrera, y bueno, sobreviví.

Deyanira: Eso habla de tu pasión en la danza.
Sunny: Sí, es que yo vivía en un pueblo y no sabía de la
danza contemporánea, esa es la razón por la que inicié tarde
la carrera, pero bueno, recibí un premio de Mayor Promesa a
graduarse y una beca para estudiar maestría en la Universidad
de lllinois, en Urbana-Champaing, cerca de Chicago, por las
coreografias que hice en la licenciatura. Quería la maestría porque
sabía que tenía que seguir entrenando, porque inicié tarde, me
d ije " no te puedes soltar tan rápido porque t ienes que
entrenar". Así que hice la maestría en danza, y después de eso
quería salir del país, y mis papás estaban enamoradísimos de
México, toda mi vida crecí con música de Lola Beltrán, Jorge
Negrete, de muchos otros
Deyanira: Hay una anécdota nuestra con la música
de José Alfredo Jiménez, a principios de los 90.
Sunny: Un poco antes, era 86.
Deyanira: Me tocó verte en mis princ1p1os de la
danza, en la plaza de Guadalupe. Te vi bailar en una
tarima frente al palacio municipal, en una mesa grande
con una silla, bailando sola una canción de José Alfredo
Jiménez, y yo dije "¿Y esa güera?", tú con toda esa
energía mexicana, y yo era una chiquilla iniciando en la
danza, se me quedó muy grabada esta representación
tuya.
Sunny: Cómo coincidimos en la vida ¿verdad? Es muy bello.
Deyanira: Así es. Entonces tienes este impacto de
la tradición mexicana.
Sunny: Sí, mucho, desde mi papá. Mis papás viajaban mucho a
México, a cada rato venían de viaje. Tengo una película casera
de ellos de loo anos 40, en Taxco, en varios lugares de México, y siempre
me hablaban de aquí. Mis papás querían vivir en Veracruz, en
~ ~ ~ l 17

�Charlas Camelónicas
Boca del Río, era su lugar favorito, el cual también amo
para vacaciones, y yo vine a México y me quedé, me
enamoré de la gente y de los bailarines.

Deyanira: Muy bien, háblanos ahora de tu
trayectoria artística, vienes a México y te pones
a trabajar.
Sunny: Sí, comencé a dar clases en la Escuela Superior
de Música y Danza y también en el Tec, y después de un
año decidí formar una compañía, Impulso se llamaba.
Empezamos a trabajar muchísimo, bailando mucho en
D.F., viajábamos en combi en esa etapa, fue muy divertido,
una combi amarilla con una ventana de círculo, la amaba,
se prendía con un botón, increíble, pero nos falló muchas
veces. Nos recuerdo en Estados Unidos empujandóla
porque fuimos a un Festival en Luisiana y el motor se
quemó; hay muchas aventuras, pero la compañía bailó
en muchos lugares nacionales e internacionales. Después
me fui a Puebla, me ofrecieron trabajar con ellos en una
licenciatura en danza, y mi compañía seguía porque
conmigo es el boleto completo, si me contratas me dejas
seguir trabajando también afuera con mi compañía,
porque siento que cuando trabajas con alumnos en
coreografías estás dedicando tu tiempo realmente para
dejarles algo para ellos, el enfoque no está en lo que
yo necesito explorar, intento que esté ahí pero estoy
pensando en qué temática o qué tipo de movimiento va a
inspirarlos y ayudarlos a crecer, entonces, como creadora,
necesito crear afuera para realmente arriesgar y ponerme
retos que a lo mejor al público no le van a gustar, pero yo
tengo que crecer, por ello siempre estuvo este reto en mi
vida, a donde vaya tengo que seguir trabajando afuera,
aunque no tengo ni una hora en mi casa, pero así ha sido
mi vida.

Deyanira: ¿Por más de 35 años seguidos?
Sunny: La compañía va a cumplir su aniversario 35
el próximo año y mi primera obra se estrenó hace ya 40
años atrás.
Deyanira: Toda una leyenda. Háblame de tus
premios y distinciones.
Sunny: Recibí el premio Guillermina Bravo en 2001
por una obra que se llamó Fuga. Recibí un premio en Torreón
por otra obra que se llama Hambre, en un concurso
coreográfico. Fui finalista 5 veces en el Premio Nacional de
Danza, donde 5 veces tuvimos la oportunidad de bailar
en Bellas Artes, que para mí fue todo un ritual hermoso.
Todavía estaba inclinada Bellas Artes, entonces veías al
publico de un lado inclinadamente, y luego cuando bailabas, si
tenías movimientos donde se requería correr, era impactante
la energía debías tener atrás para no caerte, porque era
inclinado. Hermosa institución, eso me marcó muchísimo
en mi vida. Aparte de becas, las becas me han ayudado
muchísimo, especialmente la última de Sistema Nacional
de Creadores.

Deyanira: Que actualmente sigues estando
en el Sistema Nacional de Creadores.
Sunny: Estoy term inando con la beca ahorita, ya hice
mi última obra. Cuando hablan mucho de lo que está

18

I~ ~ ~

pasando con FONCA, yo creo que es tan necesario. A mí me dio
la tranquilidad de que ya no voy a tener culpa de estar gastando
mientras mi fam ilia está sufriendo, gastando en la danza, los
creadores hacemos eso, dejamos de gastar en cosas para nuestras
casas y fam ilias para usarlo en nuestras producciones, están
dedicando su tiempo para ellos, mi familia colabora conmigo, hacen
música, algunos videos, pero obtener la beca en el Sistema Nacional
fue un momento importante, apliqué como 15 veces y me tardé,
pero lo logré.

Deyanira: ¿Cómo fue tu ingreso a esta facultad, tu experiencia al trabajar con los estudiantes?
Sunny: Yo amo a los estudiantes, recientemente tuve unos
problemas médicos y el doctor me dijo que podía ir a ensayos, pero
al parecer no podía asistir a clases, incluso me preguntó si tenía
un sustituto y le dije que no, que yo tenía que estar en mis clases.
Trabajar en esta facultad es maravilloso, es como estar en casa y
protegida por toda una comunidad, y trabajar con los alumnos, ver
esos jóvenes que saben lo que quieren en la vida, es bello. He
estado en otras facultades y no es por hablar mal, solo es que hay
un ambiente más intelectual que te prohíbe conectar humanamente,
como más natural, y aquí en FAE es más espacial, donde todos
los artistas y profesores pueden sentirse en casa, protegidos para
trabajar con sus alumnos. A veces como maestros nos arriesgamos
porque queremos probar cosas con los alumnos, y te sientes
protegido, qué más puedes pedir en la vida, ¿no? Trabajar en un
lugar donde sientes este tipo de protección y amor es muy bello.
Deyanira: Pues estamos muy orgullosos Sunny, de
tenerte aquí y que ahora estés sumándote a grandes
personalidades que han estado en estos premios, como:
Jesús Daniel Andrade, Minerva Mena Peña, Emma
Mirthala, Rogelio Villareal, José Antonio Torres, Virgilio
Leos, Raúl Gonzales Morantes, Francisco Cifuentes, Luis
Martín, Luis Mario Garza, Salvador Ayala, René Gerardo
García, Emma Lozano, Lety Cruz, Jaime Blanc, y ahora que
te sumes tú al Premio a las Artes de la UANL, particularmente
en esta emisión 2019, creo que eres un referente de esta
comunidad dancística y artística, y es un orgullo que
pertenezcas a esta facultad y que la comunidad de danza
sienta el mismo orgullo y respeto que siento yo por ti,
muchas gracias y en hora buena y que sigan muchos éxitos.
Gracias.
Sunny: Tengo mucho que dar, muchas gracias.

�SE INAUGURA
LA MAESTRÍA EN
ARTES ESCÉNICAS

e

orno parte de la mejora continua y de acuerdo
a los objetivos de la VISÍÓn 2030 de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, la Facultad de
Artes Escénicas dio inicio a las clases de primer
semestre de la primera generación de su Maestría en
Artes Escénicas durante el mes de febrero de 2019.
Dicho logro es significativo para nuestra comunidad,
ya que es la primera maestría en el Noreste del país
especializada en este campo. Este posgrado está
dirigido a los profesionistas dedicados al arte escénico
con interés en la administración y gestión cultural, así
como al desarrollo de proyectos de dicho ámbito. Una
vez más, nuestra FAE hace historia. Enhorabuena.

Atelíer

DRAMATURGIA
HIPERTEXTUAL
Por Bernardo Martínez Evaristo
, , La dramaturgia de hoy no puede proceder como si se dirig iera al público que en el siglo precedente presenció - espaciadas
en el tiempo y en cierta medida diferidas y pau latinamente d igeridas " El espectador conoce al futuro (Mijares, p.9).
í como la ciencia, la tecnología y la misma
specie humana avanzan con rapidez, el arte
ebe, por su parte, evolucionar. Eso es lo que
caracteriza al escritor Enrique Mijares. Cuando habla
de su Dramaturgia hipertextual, su manera particular
de ver el teatro -en especial el texto teatral- transgrede la
idea de crear textos con las mismas métricas olvidando los
cánones antiguos, proponiendo que cuando se busquen
nuevas formas de crear no haya que limítarse a una
zona sólida sino ir más allá de las fronteras, sacudir
las tinieblas y ver a través de la oscuridad lo que a
simple vista no se alcanza a percibir. Es lo que nos
distingue como transcriptores de la historia, memoria o
emociones humanas, ayudar a los personajes a tener
voz y vida, decir lo que da miedo decir o lo que da
miedo pensar.
Hablar del taller de Dramaturgia Hipertextua/ de
Enrique Mijares y de la experiencia con la que uno
se queda es revivir el momento exacto de la reunión.
Hacer que el pasado se vuelva presente y volver a
vivir lo que hace años sucedió, porque para mí fue
una convivencia en donde conoces y compartes el
maravilloso mundo de la escritura.
Recuerdo aquella mañana de verano, 13 de
agosto de 2018, cuando Mijares llegó a la Facultad de
Artes Escénicas a impartirnos el taller antes mencionado.
Su eneigía afable y gusto por compartir su conocimiento
nos contagió a todos los que trabajamos con él.
Previamente, una semana atrás, nos hizo llenar un
formulario con las preguntas: ¿De qué? (tema a tratar),

¿para qué? (propósito e intención) y ¿para quién? (público al cual se dirige
la obra y, por ende, cód igos del lenguaje en que dicho público percibe el
mundo). Todo eso se nos pidió como requisito para tomar el taller e hicimos
un acuerdo de comprom iso, al terminar el curso entregaríamos una obra
por asistente.
El proceso duró dos semanas de sesiones diarias - de una hora cada
una, durante los días hábiles- entre el coordinador y tallerista. Para la primera
sesión tuvimos la exposición de la propuesta del texto y nos planteó el
objetivo del taller. Todos estábamos muy contentos y entusiasmados por
emprender este viaje. Así, nos dedicamos a replantear la idea principal
para el texto, el objetivo, y dialogamos sobre el Texto Hipertextual.

�Atelier

La dudas entre los integrantes se resolvieron con información
proveniente de su libro El espectador conoce el futuro, en donde
detalla que los personajes pueden ser o son múltiples e
intercambiables. Personajes que no responden a rasgos realistas
y suelen carecer de nombre propio, solo basta con acotar: Hombre,
Mujer, Político, Secuestrador, Hombre uno, dos, etc. También explicó
respecto a la multifocalidad dada por un texto, pues no tiene principio,
medio y final, y aclaró que los significados de la interpretación
dependerán de la perspectiva en que uno lo ve o lee al deconstruir
la información. «Esto será leído de forma distinta dependiendo de
quién lo observa y desde qué posicionamiento lo hace". Nos dijo.
De este modo, si para escribir un texto dramático se requ iere
examinar e l princ ipio, med io y final de un texto, además de
seleccionar un personaje principal, secundario etc., en este era
antónimo de d icha especificación. No se buscaba la construcción
de un texto aristotélico sino la escrítura a partir de la nada, pero con
previa canalización de las ideas principales. Escribir a contra reloj.
No dar en el clavo. Investigar, focalizar la idea principal y no tener
barreras, inventar nuestras propias estructuras, pero claro está,
conocer lo que se transgrede, dejarnos guiar por la aventura de la
creación, permítir a los personajes decir lo que sienten y callan.
En nuestro primer encuentro en la sesión personal me pid ió leer
mi avance del texto y al final me dio su punto de vista. Me pidió
analizar las opciones, repasar los rasgos hipertextuales: estructura
no lineal, fragmentaria; empleo de escenas fractales, rizomáticas.
Evitar las acotaciones. Y así comenzó el trabajo sobre la escritura,
rebuscando y escribiendo lo que se nos venía en mente.
Debo admitir que él como asesor tiene una maestría muy única
al brindar su conocimiento respecto a la dramaturgia, un mentor
con demasiado encanto y entusiasmo por compartir su experiencia
a través del arte, como Zaratrustra, quien lleno de sabiduría regresa
a la comunidad a compartir su visión con la sociedad, o como todo
editor que ayuda a aflorar la pequeña llama en cada escritor. Nunca
me había puesto a escribir durante ocho horas o al menos 4 horas
diarias, y en esta ocasión, por el taller, lo hice. Memoria, ficción,
asociación, curiosidad, aventura y magia habitaron mi mente para
escribir los tres textos entregados al final.

20 1 ~ ~ ~

En verdad él me ayudó mucho, su manera de concebir el
mundo de la dramaturgia es tan joven pero maduro, mezcla
la ciencia con el arte, su visión múltiple permite contemplar
otros mundos, incluso formularlos y replantearlos. Nos
ayudó a usar la magia que nuestra alma mantenía. Nos
avivó en llama la chispa de la escritura y nos encaminó al
sendero del mago.
Después de una semana de trabajo, todos teníamos
nuestros textos terminados, algunos con detalles por
agregar, otros ya iban empezando el segundo texto, y el
siguiente paso era la lectura con público; ahí asistieron
compañeros y maestras de la misma Facultad, quienes
nos dieron su punto de vista con las premisas que Mijares
apuntó: ¿Qué recibes como tema? ¿qué propósito tiene?
Estructura y manejo de tiempo. Y para la segunda semana
nos dedicamos a leer los textos terminados y a recibir
retroalimentación del coordinador para luego corregir lo
que había que corregir.
Trabajar de esta manera ha sido una experiencia muy
gratificante, llena de aprendizaje y candor. Mi reflexión
después de haber tomado este taller coincide con la de
Tolstói respecto a la escritura: "Evocar en sí mismo el
sentimiento que uno ha experimentado, y habiéndolo
evocado, por medio de movimiento, líneas, colores, sonidos
o formas, expresarlo en palabras para transmitir ese
sentimiento y que otros experimenten el mismo sentimiento".

�Atelier

RESEÑA DEL
TALLER DE MEISNER
Por Jerónimo Estrada
I Taller técnica Meisner ha sido una de las experiencias
más reveladoras y humanas en mi vida, muy diferente
a cualquier otro taller de actuación que haya tomado.
Reveladora porque me di cuenta del gran número de "vicios"
actorales que tengo - los cuales fui construyendo o adquiriendo
con el paso de los anos al aprender el oficio del actor, mismos
que debo trabajar para remediarlos poco a poco- ; y humana
porque realmente me hizo descubrir un panorama de mí mismo
que nunca antes me había atrevido a explorar, pues pude
darme cuenta de la gran armadura/máscara que cargo día
con d ía para ocultar quién realmente soy.

E

El taller fue impartido durante el mes de febrero del ano
2019 por Claudia Frías, actriz de teatro, cine y televisión, y
se llevó a cabo dentro de las instalaciones de la Facultad de
Artes Escénicas. Es la primera vez en mucho t iempo que se
efectúa en Monterrey, Nuevo León un taller de esta técnica,
la cual es muy codiciada y usada por muchos actores alrededor
del mundo, además de ser muy recurrida en cine por la
inmediatez con la que el actor puede trabajar si está
correctamente preparado en ella, la cual se le conoce como
"La actuación honesta". De hecho, el mismo Sanford Meisner
lo dice en su libro Meisner on acting (1987) "Esta técnica que
voy a compartir con ustedes es milagrosa". La prueba de la
credibilidad de esta frase está en los resultados, con esto
me refiero a los actores reconocidos internacionalmente que
han sido entrenados con ella, entre los cuales destacan: Meryl
Streep, Robert De Niro, Christoph Waltz, Diane Keaton, Alee
Baldwin, Jon Voight, Robert Duvall, Timothée Chalamet, Tom
Cruise, entre otros.
Ya desde hace tiempo había escuchado muchas cosas
de esta técnica actoral, pero hasta que la FAE trajo un taller
tuve la oportunidad de vivirla, lo cual es fundamental. Una
cosa es que te cuenten o platiquen la experiencia y otra muy
d iferente es vivirla, y más en un oficio donde hay tantos
términos subjetivos como es el de la actuación. Para explicarla
en muy resumidas palabras: ¿Qué te ensena entrenar con la
técnica Meisner? La respuesta es: Escuchar. Pero escuchar
de verdad, realmente estar atendiendo al otro, a mi compañero.
Se hace énfasis en escuchar "de verdad" porque en la vida
real no lo hacemos b ien. En esta sociedad, con tanta
tecnología y distracciones, se le ha ido atrofiando la escucha al
ser humano y solo "oímos", pero no escuchamos al otro ser
humano que tenemos enfrente de nosotros, no lo atendemos.
Lo que Meisner propone es partir desde un ejercicio muy
simple y aparentemente mecánico, el cual es la repetición,
que, poniéndolo en térm inos muy generales, consiste en estar
sentado frente a tu companero en una silla y repetir lo último
que este te d ij o. Con ello la atención se focaliza en lo que
dice mi companero, mi escucha está abierta para percibir al
otro, y eso, consecuentemente, con la repetición constante,
me va a ir afectando.
Este ejercicio de la repetición me causó unos nervios
tremendos porque es una indicación tan simple: "repetir lo
que dice mi companero", pues estaba acostumbrado a
trabajar con el objetivo de llegar a una emoción en específico,
o a alguna premisa con un poco más de información de hacia
dónde debía llegar la escena; en otras palabras, con muchas

cosas en mi cabeza, pensando constantemente, impidiéndome
confiar en mi impulso por querer "hacerlo b ien". Entonces me
encuentro con que solo se trata de escuchar a mi companero
y repetir, s in planear nada, s in intentar llegar a ningún lado
emocionalmente, sin intentar empujar ninguna acción o sentimiento,
solo repetir y dejar que te pase lo que deba pasar. Eso sí, siempre
siendo desmedidamente honesto. Eso me generó demasiada
confusión, porque nunca había intentado dejar que fluyan las cosas
en mí. Al principio sí me costó demasiado, porque parte de esto
se basa en la práctica constante y también porque no estaba
escuchando de verdad, solo repetía de memoria la frase que ya
sabía cuál era, estaba dentro de mi cabeza queriendo controlar
el ejercicio para "hacerlo bien". Todo empezó a mejorar cuando
decidí primero respirar adecuadamente, después " soltar" (el
control, mi armadura, etc.) y atender realmente al otro; compartir
con el otro quién soy realmente y escucharlo con el corazón.
Meisner todavía pone en planos más simples lo que es actuar
y d ice a sus alumnos que "actuar es hacer". Y sí, actuar es hacer.
¿Qué es lo primero que podemos hacer? Escuchar (volviendo a
lo que ya habíamos mencionado). Meisner dice que la atención
del espectador se va a quien está haciendo algo de verdad, porque
la verdadera acción es algo humano, y el espectador solo se
puede identificar cuando ve humanidad en escena, honestidad;
gracias al entrenamiento de esta técnica el actor puede hacer y
escuchar de verdad, entonces el público puede empalizar efectivamente
con seres humanos en escena.
Actuar no es emocionarse, actuar se tata de estar vivos en
escena, ser auténticos, estar presentes, ser despiadadamente
honestos con nosotros mismos, se requiere paciencia y compasión.
En estas palabras " clave" o frases se puede resumir de lo que
habla Meisner, que nos fue compartido por la actriz Claudia Frías
de una manera muy práctica y experimental. Al final, a veces
reflexionábamos con estas palabras o parecidas a las que les
acabo de mencionar, pero solo se puede comprender totalmente
cuando lo "vives". Entonces, poniéndolo en estos términos, es
muy mínimo lo que yo puedo hablar de la técnica, en comparación
de lo que es vivirla. Cualquier actor, aspirante a actor, director
de escena, o persona interesada en la labor del actor debería
tomar alguna vez un taller de esta índole para saber reconocer el
verdadero oficio escénico.

~ ~ ~ 121

�UNIIGÉNERO FAE
Por Deyanira Triana Verástegui
a Universidad Autónoma de Nuevo León, siempre
atenta a los cambios sociales que la comunidad
requiere, firmó en enero de 2014 un convenio con
el Instituto Estatal de las Mujeres del Gobierno del Estado
para así promover la cultura de perspectiva de género en
todas sus áreas. Fue en el año 2016 que este proyecto llegó
a la Facultad de Artes Escénicas, honrándome en ser la
primera en asumir el cargo de Enlace de Unidad de nuestra
dependencia. En noviembre del año 2017 se fundó el Comité
Uniigénero FAE conformado por alumnos y maestros motivados
por generar un cambio.

L

Uniigénero es un reflejo inminente de la lucha y el
esfuerzo constante por concretar una equidad entre ambos
géneros, donde se respeten y se hagan valer los derechos
humanos sin hacer distinción, además de derribar prejuicios
y fomentar la inclusión.

La académica y fem inista María Luisa Tarrés es pionera
en este movimiento, abogando no solo por teorizar acerca
de la perspectiva de género, sino también por realizar
proyectos y acciones e implementar el conocimiento de
equidad de género dentro de nuestra Alma Mater.
En la actualidad la Universidad Autónoma de Nuevo León
se proyecta internacionalmente y cuenta con un gran peso
a nivel nacional, es por esto que la implementación del
programa Uniigénero crea un gran impacto, contribuyendo
a la mejora y desarrollo continuo de nuestra sociedad. Nuestro
proyecto interno de Uniigéneroen la Facultad de Artes
Escénicas ha tomado como bandera el arte y la concienciación
de género a través de este.
La misión del Comité Unigénero FAE es: Establecer
estrategias para incorporar la perspectiva de género en las
actividades cotidianas de nuestra facultad .
Desde los inicios de este proyecto en la FAE ha intentado
revolucionar mentes tanto en el alumnado y docencia como
en la comunidad en general. Se han realizado obras,
conferencias, brigadas, encuestas, investigaciones, entre
otras actividades, y por supuesto se ha buscado incentivar

221

~ ~ ~

al alumnado a reflexionar en torno a este tema, además de
motivarlo a crear contenido artístico que trascienda en este rubro.
Se han creado y se han compi lado múltiples obras de los
estudiantes con temas que oscilan entre: el sufrimiento, la
violencia, la censura, la inseguridad, el maltrato, la desigualdad,
el empoderamiento, la superación, entre otros contenidos
cotidianos con el propósito de sensibilizar y transmitir el mensaje
de la equidad de género al espectador. Dichas obras se han
representado dentro y fuera de nuestras instalaciones difundiendo
el mensaje más allá de nuestra institución. La participación
ha sido activa en preparatorias y facultades dentro de nuestra
Alma Mater, así como en organismos gubernamentales tales
como el Instituto Estatal de las Mujeres, además, hemos
participando en diversas inauguraciones de exposiciones creadas
por grandes artistas plásticos de la talla de Vlad imir Cora y
Marcia Salcedo,quienes en sus obras tocan temas afines a los
que Uniigénero pregona. También se realizaron conferencias
dedicadas a nuestros alumnos, en las cuales destacan ponentes
como: Margarita Trotajada y Mauricio Daniel Ocañas.
El Comité Uniigénero de la Facultad de Artes Escénicas tuvo
participación en redes sociales, con la final idad de acercarse
a la comun idad FAE y proyectarnos al exterior de una manera
eficiente para d ifundir información acerca de los eventos y
actividades de cada proyecto.
¿Quiénes han sido integrantes?
Es importante reconocer el trabajo de cada una de las personas
que han integrado el comité hasta el día de hoy, pasando por
varias generaciones, quienes han hecho posible que dicho
proyecto avance: Maestra Mayra Leal, Maestro Yory Jacob
Betancourt, Claudia Marcela Ocañas , Marcela Vázquez,
Jaqueline Herrera, Daniela Cruz, Anamaría Willars, Jazmín Vielma,
Yenifer Mancilla, Claudia López, Denisse de la Fuente, Andrés
Galván, Karen Sosa, Nashyelli Kesné Hernández Salgado,
Karen Patricia Sosa García.

Actualmente, mi intención es marcar una pauta para motivar
a las siguientes generaciones a continuar con este movimiento
y apoyarlos en todo lo que sea posible para que sigan haciendo
tan importante labor que es imperante en nuestra facultad ,
nuestra sociedad y nuestro mundo, creando impulsosque
generen pequeños cambios para hacer grandes movimientos.

�Uniigénero

Por Diana Laura Quintana Mendoza

DESAPARECIDAS
" Las desaparecidas"... Suena tan lejano y distante, incluso hasta
mítico, como si de verdad el viento las hubiera afanado, y no que
otro igual, con aires de superioridad, haya ultrajado su libertad a punta
de pistola, sintiendo el derecho de perpetrar su carne.
La muerte de una m ujer no supone la pérdida de una única vida, con
ella arrastra ta existencia de todas tas m ujeres. Es impensable salir a
cierta hora sola, andar sola, vestir libre, coger libre, vivir sola y libre; por
temor a un día ser aquella "ni una más".
Cuándo fue que firme, al nacer con senos y vagina, sedo los derechos
de mi cuerpo al placer del sexo opuesto, a la prensa amarillista, al
terrorismo, al m iedo.
Veo m ujeres en ta tete y ta piel se me eriza de sólo pensar que un día
podríamos ser tú o yo.
Las desaparecídas no es un nombre digno, pues ellas quedan en
nuestra conciencia, enojo e impotencia. Y si por una noche pudieran
todas ellas volver, juro que usarían la oscuridad para tener la líbertad
negada en vida.
Salvémostas del olvido, que nadie crea que sólo se esfumaron y que
no sean sólo un número ai\adido a los registros. Que recuerden su
nombre, sus ansias de libertad y no únicamente su rostro transfigurado.

,

,

AMEN, DIANA, AMEN.
L

a belleza de la Diana reside en ta belleza de su estática. El tiempo
pasa sobre ella, mas ella nunca se remite ante él, se mantiene
serena, con la mirada puesta sobre el infinito, junto a la pequeña tfigenia
dándole suaves caricias dormidas y besos somnolientos; m ientras su
vientre reposa bajo la promesa de mantenerse inmaculado, por más que
el tiempo prometa violar la cúspide de su templo afanado.

Oh, Diana, altiva diosa, que tu centro ampare a todas las Antígenas,
Gassandras e lflgenias desprotegidas en un mundo de titanes embrutecidos, que sólo rinden cuentas a un dios de cobre y sangre estupor.
Ábrenos tu vientre indiscreto y permite que to habitemos el tiempo
necesario, antes de pisar nuevamente aquel mundo intoxicado. Permítenos
remembrar el calor y ta protección de ta vida antes del sueño, y que tus
pezones, llenos de leche virgen, nos amamanten hasta et final de nuestros
arios, y que nunca se agoten.
Amén.

#SIMEMATAN
SiMeMatan sonara et eco m udo de ta indiferencia, el p leonasmo

# de la violencia e injusticia, el grito de auxilio ahogado por la vida
que no se detiene.

Mi existencia, antes propia, será expuesta y tomada como imagen
pública. MI muerte se volverá un espectáculo de las masas, mi nombre
se habrá repetido tantas veces y de tantas formas e intenciones, que la
gente se cansará de él: "la m uchacha asesinada por ir sota en la calle".
Dejaré m i estado de individuo para ser parte del colectivo de mujeres
asesinadas. La prensa hablará de mi vida privada intentando justificar a
mi asesino, "una se to busca"; y ta sociedad lo aceptará, porque es más
sencillo aceptar una mentira pública que una desesperanzadora verdad
oculta. Desacreditar a los atacados contrarrestado su pena comparándola
con la pena de otro, sin razonar que ambos son actos injustos, que uno
levantará masas es una pena social, ambos merecen atención y juicio;
no ser un espectáculo de lucro amarillista insensibilizado.
#SiMeMatan prefiero la muerte silenciosa, ta que se lamenta en sollozos
familiares, la que es penada justamente, ta que no es transformada en
circo periodístico. La muerte propia.
Estos textos poéticos fueron leídos durante /as actividades de
UniiGénero.

�ESPACIO ESCÉNICO,
UN FORO DE LIBRE EXPRESIÓN
Por Luis Armando Mata y Melissa Sierra

E

:pacio Escénico es un programa
de radio con más de 1 O años
de trayectoria, que funciona
como un espacio libre y abierto para
discutír, promocionar y dar a conocer
cualquier proyecto o producto artístico,
de cualquier disciplina, pero con un
enfoqueespecial al teatro y la danza,
sin deíar atrás también la música o las
artes plásticas.

proyectos artísticos, por ello constantemente
buscamos invitados que sepan aprovechar la
oportunidad de que un programa esté dedicado
a ellos y que libremente puedan explayar sus
ideales, su inspiración y todo el proceso creativo
que rodea la elaboración de un producto artístico. Así,
hemos recibido la visita de todo tipo de personalidades del ámbito artístico, desde directores
internacionales hasta pequeños grupos teatrales
escolares.

Hace ya tres años que nosotros,
Luis Armando Mat y Melyly Montañez,
estamos al mando de la locución del
programa y podemos decir que ha
sido una experiencia maravillosa.
No es común que una estación de
radio profesional, como lo es Radio
UANL, dé la oportunidad a estudiantes
sin experiencia de estar al frente de un
programa de radio de difusión masiva,
sin embargo, se nos dio la confianza
y a través de un casting llegamos a
formar parte de esta gran familia de
Radio y TV UANL.

Espacio Escénico se ha diversificado, ha crecido
y ha evolucionado con el paso de los años, de
un formato serio a un espacio de diálogo divertido
donde podemos hablar libremente de todo lo
que ocurre en el mundo del arte regio y, sobre
todo, universitario. Es emocionante ver cómo
un programa con un alcance demográfico muy
específico (personas que hacen teatro o que
gustan del mismo) se ha ido expandiendo a
público más general, incluso hemos logrado
que personas que nunca han tenido contacto
con el teatro generen interés en éste; al escuchar
a los mismos creadores hablando apasionadamente de lo que aman hacer, e1 gusto se contagia.

Esta oportunidad ha representado
para nosotros nuestra más grande
responsabilidad pues no es sólo estar
al frente del programa.también significa
el poder ser un escaparate para nuevos

Es, y seguirá siendo, nuestra meta lograr que
más personas se interesen en el mundo del
arte, que se enteren de que es una profesión
seria y que hay mucho que ver en nuestra ciudad.
También, al aliarnos con la Casa Universitaria

24 I

~ ~ ~

del Libro de la UANL, logramos regalar
libros a todos nuestros rad ioescuchas
que los soliciten, para asícontribuir al
impulso de la lectura y seguir diversificando y ramificando el programa, para
poder así alcanzar a más personas.
En diferentes épocas el programa
ha contado con la participación de
alumnas como conductoras que ahora
son parte importante de los cimientos
de Espacio Escénico y de la escena
actual del teatro en Nuevo León, gente
como: Mayra Vargas, Citlally Carreola
y Mónica Loza.
Es un honor para nosotros ser los
actuales locutores de Espacio Escénico
y esperamos que todos los que nos
escuchen disfruten de nuestro trabajo
tanto como lo hacemos nosotros.

�EL CANTO EN EL STUD/O FAE
Por Ne/ly Sánchez

C

antar~s felicidad, sal~d,
energ1a,
proyecc1on,
pasión. El canto es la
liberación del alma por medio
de la voz en la unión de la
palabra envuelta en una melodía

No es necesario ser profesional
en la música para cantar: el
canto es para todos. ¡Todos
deberíamos cantar!
Esta noble actividad tiene
un sinfín de beneficios, entre
ellos: el aumento de la autoestima, la memoria, se generan
hormonas como las endorfina
y dopamina (las mismas que
se producen cuando vamos al
gym), se desarrolla el lenguaje,
se oxigena el cerebro (pues se
entrena la respiración total y
diafragmática), hay un desahogo
de las emociones, se desarrolla
la atención auditiva, entre otras
cosas.Cuando se canta en
grupo se desarrollan la camaradería, la amistad, la empatía,
¡pues cómo no si el canto sale
del alma!

Aunque las letras de las canciones no sean de
nuestra autoría siempre encontraremos una canción
que nos acomode, con la que nos sintamos identificados
y podamos interpretar con gusto
La clase de canto en el Estudio FAE está dirigida a
todas las personas que quieran gozar de los beneficios de
cantar, no importa si crees que no lo haces bien, solo
se necesita disposición y muchas ganas de aprender
y cantar.
En Estudio FAE la clase se desarrolla de manera
grupal, pero con atención personalizada, logrando
así una armoniosa sinergia en conjunto. El material
musical está basado en repertorio coral, dúos y solos,
las canciones son seleccionadas con base en la época
del año, musicales o a elección del alumno; canciones
de cualquier género, con las que el cantante se sienta
identificado, a gusto y que tenga inquietud por
interpretar.
También, en Estudio FAE desarrollamos la técnica
vocal con la práctica de vocalizaciones según la
tesitura de cada aprendiz, se efectúan ejercicios de
respiración, relajación y buena postura, prácticas
fundamentales para el canto que buscan un buen
desempeño para obtener un resultado digno de ser
presentado en el recital de fin de curso.
Mi experiencia en el Estudio FAE ha sido de grandes
logros, llena de satisfacciones; el curso pasado
llegó un grupo tan variado en todos los sentidos: en
edades, gustos musicales, objetivos y demás; pero

las diferencias no fueron impedimento para que al final del curso todos
estuvieran en la m isma frecu encia,
en armonía y con un mismo objetivo:
cantar para ser felices. Fue maravilloso
ver la evolución de cada uno de los
alumnos, cada uno con sus particularidades que enriquecían el progreso
del grupo, fue invaluable ver cómo
cada quien superó sus propios retos,
todo esto reflejado en el concierto que
tuvimos al final del curso.
Agradezco infinitamente la oportunidad de poder colaborar en este
proyecto tan noble e importante como
lo es el Estudio FAE.

�En Escena

EL IMPACTO SOCIAL
DEL TEATRO EN

RICARDO///
Por Melissa Guzmán García
ace unas semanas estuvo cruzando por
mi mente una pregunta: ¿por qué el teatro
es necesario? Al vivir una era en la que
las organizaciones mundiales prevén un panorama
bastante desolador para los próximos años con respecto
a nuestra c ivilización, y al parecer, según no solo
estas mismas organizaciones, sino la propia naturaleza,
hay señales bastante claras de que la raza humana
está al borde de la extinción.

H

Mi cuestionam iento radicaba en: ¿cómo un arte
tan humano como el teatro podría sobrevivir en un
mundo cada vez menos humano? Este mundo regido
por el sistema capital ista, donde el consumo de
productos de entretenimiento rebasa obscenamente el consumo cultural y plataformas como Netflix
o YouTube son el medio más directo de acceso a
productos que si bien son artísticos, no dejan de
ser exclusivamente audiovisuales. Pero por otro
lado, ¿cómo no van a serlo, si tenemos una pantalla
siempre en nuestra mano? Durante muchos días
tuve miedo. ¿Qué pasaría con el teatro? ¿Qué me
garantiza que mi d iscurso "tienes que probarlo, te
cambiará la vida" es verdadero y sincero? Porque
a veces me da la impresión de que sueno como un
narcomenudista queriendo vender su mercancía, o una
vendedora de Herbalife, o ya de plano una hippie con
pensamientos idealistas.
Entonces fui al teatro. Vi Ricardo III de William
Shakespeare, en un montaje dirigido por el director
venezolano Rennier Piñero, a cargo de la naciente
Compañía Titular de Teatro de la Facultad de Artes
Escénicas, el cual se presentó en el Teatro Espacio
"Rogel io Villarreal Elizondo" del 09 al 19 de mayo
los días jueves, viernes, sábados y domingos.
Sencillamente, sin el más mínimo temor a sonar
fanática ni aduladora, puedo decir que regresó mi fe
en el teatro y me brindó una experiencia multisensorial
que me sacudió la mente, el alma y el cuerpo. Ver
Ricardo III fue un ritual, una asamblea, una celebración
del arte vivo y un dedo en la llaga punzante y doliente
de la política en América Latina.
Desde antes de la tercera llamada, los actores
te dan la bienvenida a su historia y a su convención,
de modo que en menos de 1Osegundos el espectador
pasivo es empujado a la inmersión total dentro de la
obra. Presenta a los personajes como suyos, como
nuestros, recordándonos la perpetua vigencia del
genio renacentista. Y Gloster aparece: tan bizarro
como deforme, pero indudablemente fascinante.
Así, acompañado de un himno, acompañado de
gritos estridentes, acompañado de los personajes,
hace que el trayecto del vestíbulo a la butaca sea un
acto performático por sí solo.
Una vez en tu asiento, el teatro ha dejado de ser
teatro y se convierte en un universo autónomo, con
sus propias reglas y sus propias estructuras. Rennier
toma el Teatro Espacio y lo exprime en todas sus
posibilidades, organizando la mirada del espectador
de una manera tan inteligente y visualmente atractiva
26 I ~

..,...,,¿-._ ~

que la historia del despiadado jorobado resuena en todos los sentidos de quien
mira incómodo en la comodidad de su butaca. En este sentido, me parece
imperioso mencionar la tan limpia e ingeniosa labor de iluminación del maestro
Gerardo Valdez. Inteligente con los contrastes, los colores y las intensidades.
Es con su labor como iluminador que el cuadro de Piñero recibe sus últimos
acabados, esos donde radica la genialidad o la mundanidad de una obra.
Ahora bien, la dermis del proyecto, sus caricias para el público, son los
personajes. Todos y cada uno de los intérpretes son portadores de una
humanidad poética, volando en un péndulo que va desde la cruda realidad (en
personajes como Hastings, el Rey Eduardo, Lady Ana) hasta una picardía
histriónica que es exclusiva del teatro (en el Cardenal y la Reina). Pero entre
uno y otro, como un metrónomo prestissimo, está Ricardo 111, interpretado por
Víctor Martínez, quien presta su cuerpo a un Gloster tan monstruoso, que lo
más bello de él es su físico, y nos recuerda una vez más que los mayores
problemas de este mundo inevitablemente se reducen a una falta de amor.
Revivimos nuestras guerras, nuestras tiranías y nuestros duelos durante
dos horas, hasta el punto en que no te das cuenta que trascurren hasta que se
ha terminado la puesta. Y pudieron ser más, pero en esta adaptación de J. l.
Cabrujas existe un personaje narrador (Carlos Aurelio) de lo más acertado, que
funciona no sólo para el dinamismo de la obra, sino para enfatizar en su voz
aterciopelada la ironía de nuestras miradas voyeristas ante las realidades que
eternamente superarán la ficción.
Y podría seguir y seguir desenmarañando esto, pero hay cosas que están
hechas para permanecer en nudo. Eternas gracias a todos los actuantes: Juan,
Marilú, Diego, Joselyn, Humberto, Eduardo, Dwight, Víctor, Carlos, Citlally,
Gretchen, Pablo, Rafa, Tamara, Sergio, Samantha. Al resto del equipo, infinitas
gracias y admiración. Volveré a verla, pero ahora con pancartas, pompones y
muchas rosas para lanzárselas.
El día que las políticas culturales funjan en pro del público y los poderosos
entiendan que hay riquezas que no se pueden medir con números, el teatro
logrará sobreponerse a los golpes que la era del consumo le ha dado. Porque
no puede desaparecer, y no lo digo como resistencia, sino como un suspiro de
alivio. Mientras haya seres humanos hay teatro. El sociólogo francés Edgar Morin
dice "No somos 50 por c iento culturales ni 50 por ciento naturales. Somos
100 por c iento cu lturales y 100 por ciento naturales". Así que pese a lo que las
grandes industrias del espectáculo y los medios nos hayan hecho creer, los
humanos necesitamos del teatro.
Leitmotiv de Ricardo y no dudo que también lo sea del venezolano: "Es
maravilloso dirigir proyectos". Claro que sí, Rennier. Por supuesto que sí.

�UN CLÁSICO HECHO
,

CONTEMPORANEO
Por María Fernanda Martínez Vázquez
entro de las actividades
académicas
del
c iclo
agosto-diciembre de 2018
nace Carmen, una adapt ació n
contemporánea creada por la generación
2015-2019 de la Licenciatura en Danza
Contemporánea para la Unidad de
Aprendizaje de Repertorio de Danza
Clásica, teniendo doble temporada
dentro del Programa del Aula al Teatro
de la Facultad de Artes Escénicas de
la UI\J'.JL Inspiradaen una novela homónima
del escritor francés Prosper Mérimmé,
escrita en 1846 y transformada
posteriormente en ópera por Georges
Bizet, surgen de su oomposición musical
varios ballets de Carmen. Algunas
de las versiones más transcendentes
fueron la de Roland Petit en 1946 y la
de Alberto Alonso en 1967. De este
último se realizó esta adaptación en
un acercamiento a la danza contemporánea, con la meta de revivir un
clásico manteniendo la historia de
Alberto Alonso, pero con un lenguaje
más contemporáneo.
No hay persona que no haya escuchado sobre la historia de Carmen,
es una novela tan insigne que quien
no la conozca reconoce en primer
instante la famosa pieza musical La
Habanera. Para quienes tuvimos la
oportunidad de conocer la historia,
sabemos que Carmen fue una mujer
apasionada, coqueta y seductora que
resid ía dentro de una sociedad de
estrecho límite de comportamiento,
y que, por vivir libremente, su destino
la llevó a la muerte. Sí, para muchos

D

ella fue la causante de su propia muerte;
por enredarse en amores y ser infiel le esperó
el mal augurio. ¿Qué hubieras hecho tú si la
cofradía en donde vives no te deja ser quien
eres? Para mí Carmen no fue culpable, ella es
un claro ejemplo de lo que muchas mujeres
pierden al morar en una sociedad con mente
cerrada. Su posición siempre fue estar exenta a
cualquier etiqueta, y a pesar de todo y de todos,
sentirse orgullosa de quien es.
El proceso de creación que tuvimos no fue
nada sencillo, trabajar sobre una obra clásica
y convertirla a contemporánea sin caer en clichés
lo volvió todo un reto y tarea d ifícil, pero no
imposible. Se inició planteando sobre qué obra
clásica se haría la adaptación, si Lago de los
Cisnes de Julius Reisinger o la novela de Carmen.
Al tomar la decisión se hizo el reparto de múltiples
tareas que serían asignadas a cada miembro
del grupo, como: la dirección (a cargo de
Marcela Ocañas), su asistente de dirección, el
regiseur/ jefe de foro, el responsable en edición
musical, diseñador de iluminación, diseñador
de vestuario, diseñador de escenografia y diseñador
de maquillaje, etc. Teniendo ya asignada cada
labor a realizar, comenzó lo más fuerte y lo más
intenso: el momento de la creación. Trabajamos
por medio de grupos (los militares y las amigas)
y solistas (Carmen, Luis Escamilla, Don José,
General Ziñiga y la Sombra), cada personaje
fue asignado por medio de audición y selecto
entre los mismos compañeros junto con los
maestros a cargo (Roberto Machado y Adriana
Briceño).
Me eligieron para el rol principal, me tocó
revivir en escena un personaje tan distintivo,
fuerte y de alma independiente. Mi primer paso
fue tomar como fuente de inspiración a Svetla-

na Zakharova de manera coreográfica,
primera bailarina del Ballet Bolshoi,
que protagonizó el papel de Carmen,
así como también a María de la Paz
Vega de manera interpretativa, actriz
española que trajo vida al papel de
Carmen en la película dirigida por
Vicente Aranda. Durante los 3 meses
de creación estudié cada movimiento
de Zakharova y cada gesticulación de
Vega, ensamblando cada pieza crucial
para crear mi adaptación.
Lo más d ifíci l para un bailarín no
ha sido conquistar sus metas a corto y/o
largo plazo y alcanzar el éxito, sino el
trabajo que hay detrás de ello. Aprender
a sobrellevar ambientes de contienda
y animadversión, junto con la faena
académica y con la vida personal no
es nada sencillo; al menos para mí no
lo fue. Carmen ha sido hasta ahora
uno de los proyectos más arduos y
enriquecedores de mi trayecto como
bailarina. Más que un designio ... un
desafío.
Toda persona en mayor o menor
grado poseemos una parte de Carmen,
esta puesta en escena hizo que me
diera cuenta de que siempre tuve una
pizca de su vehemencia, coraje y
encanto. Gracias a ello puedo dar por
concluido exitosamente mis 4 años de
carrera profesional como Licenciada
en Danza Contemporánea, esperando
con ansias recibir al mundo exterior
con nuevos retos.

~ ~

. . , . ~ l 27

�l sábado 9 y domingo 10 de marzo de 2019 se presentó,
en el marco del 9° Encuentro de Egresados de la Facultad
de Artes Escénicas, Radio Piporro y los nietos de don Eula/io,
del Grupo La Canavaty, con dirección y dramaturgia de Víctor Hernández.

E

Hernández nos cuenta la historia de lo que fue, lo que pudo ser y
lo que le hubiera gustado que fuera su vida, la de su abuelo y la de
Eulalio González, alias Piporro. Con dos actores en escena, usa la
vida y el legado artístico de Eulalio González, cantante y actor del
cine de oro mexicano, para hablar de su propia identidad.
El trabajo actoral, tanto de Roberto Cázares como de Víctor
Hernández, nos permite una inmersión cuasi-ritual mediante la cual
se disfruta de un espectáculo en el que hacen dudar al público de
la veracidad de la realidad e invitan a crear una ficción alterna. Una
obra que se presta a la improvisación, los actores se desdoblan
a partir de acuerdos establecidos en el texto y el trazo escénico,
pero, finalmente, cada función será una experiencia única y
diferente.
Corporalmente la obra destaca con los juegos escénicos que
realizan los actores: recursos como partituras corporales, segundos
de combate escénico y coreografías, con esto consiguen que el
periodo de tiempo que dura la obra sea dinámico.
En esta propuesta escénica se cuestiona el sentido de
pertenencia e identidad cultural de los habitantes de Monterrey;
se confronta al espectador directamente sobre el status quo del
ciudadano promedio y su cond ic ión " pos- norteña", así, nos

preguntamos: ¿por qué la cerveza, el futbol y la carne
asada son lo que enorgullece a los habitantes de Monterrey?
La obra también relata de manera cómica el romanticismo
y misticismo que involucra la violencia que se vive en el
norte del país.
El espacio escénico se divide en diferentes rúbricas:
una cabina de radio de madera, adornada con cervezas
carta blanca, veladoras y discos del Piporro. Un micrófono
y un estéreo con una jaula colgando en la parte superior
izquierda rodeada de muchas plantas y una pared de
cemento en la parte posterior. Se crea así un espacio
onírico, simbólico: un cúmulo de tierra podría representar
el clima árido del desierto del norte del país, la pared podría
ser la frontera. Es especialmente interesante el uso de
dos micrófonos en escena: uno, el de la radio rural y dos,
un micrófono de pedestal. El sonido, al viajar en una
frecuencia distinta, llega de modo distinto a los oídos de
los espectadores.
Radio Piporro y los nietos de don Eu/alio es un
espectáculo hilarante, lleno de mentiras contadas con
verdad y muchas verdades dolorosas. Recomendable si
se desea pasar un buen rato y también si se desea
replantear la identidad.

�Y USTED, ¿CREE EN LA DEMOCRACIA?
Por Karina Lechuga Frías
scrita por Felipe Villarreal, Corruptocracia
fue ganadora del Premio Nacional de
Dramaturgia UANL, Emilio Carballido en
2016. Su autor es dramaturgo, productor audiovisual,
creativo y guionista; sus cuentos han sido publicados
en d istintos periódicos y revistas. Algunas de sus
obras han sido producidas por él bajo el concepto
de Microteatro y es miembro del grupo-taller Dramas
Nuevo León.

E

El texto nos muestra una real idad no muy
lejana a la de nosotros, los mexicanos. Uno de los
aspectos más interesantes con los que cuenta dicho
trabajo es que resulta dinámico e involucra directamente
al espectador, pues una vez llevado a la escena, antes
de iniciar, se le debe dar al público un papel con
la pregunta ¿Cree usted en la democracia? Quien
ingrese debe contestar sí o no y depositar "su voto"
en una urna; estos serán contados durante puesta
en escena, y al final , la respuesta qué más votos
tenga ("sí" o "no") define cómo term ina la historia,
de manera que cuando la pieza se representa, el público
debe verla más de una vez para así saber qué ocurre
en ambos finales.

agua, no le queda de otra más que ir con la siguiente persona arriba
de su rango a buscar una solución que va enredándose en acuerdos
corruptos, beneficiando cada vez más a los superiores dentro de la
supuesta democracia y afectando a los pobres, quienes tendrán que
pagar para que el gobierno construya un centro recreacional con el
agua que pensaban extraer para sus campos y familias. Lo divertido
de la obra es la sátíra, por lo descarados que son estos acuerdos y
petic iones del gobierno. Muy parecido al pan de cada día del mexicano.
Cuando se llega al final, comienza el conteo de votos: SPOILER
ALERT: se crea o no en la democracia, el gobierno le gana al pueblo.
Ambos finales son el trago amargo con el que se pasa la risa que
provoca leer tan d ivertido trabajo, evidenciando cómo el tráfico de
influencias y abuso de poder corrompen a aquellos que intentan hacer las cosas bien con los ciudadanos que confían en ellos, pues de
poner en riesgo sus privilegios o "empinar" al de abajo, ya sabemos
cuál escogen.
Sin duda, este texto de Felipe Villarreal es merecedor del premio
que ganó, pues de manera cómica nos muestra una cruda realidad. La
verdadera pregunta es ¿cuántas veces se tendría que ver la obra para
que gane la democracia?

El segundo acierto de esta propuesta es que,
a pesar de tener seis personajes, sólo necesita dos
actores, pues irán escalando de puesto conforme
se va desarrollando la historia, dando lugar a
un divertido juego escénico en el que vemos cómo
cada cargo superior le pide a quien tiene bajo su
mando cantidades ridículas de dinero.
Corruptocracia nos cuenta de forma cómica
la desesperante realidad de un pueblo que se ha
quedado sin agua y lleva mucho tiempo pidiendo al
gobierno que le permita extraerla de un pozo, pero
este se rehúsa alegando que es una zona de veda.
Sin embargo, cuando se descubre que en realidad
está fuera de esa zona, a Ramírez, el comisionado
comisionador autorizado para autorizar trámites del
~ ~

. . , . ~ l 29

�COLABORADORES
Jerónimo Estrada. Estudiante de séptimo semestre de
la Licenciatura en Arte Teatral.

Karina Frías Lechuga. Estudiante de séptimo semestre
de la Licenciatura en Arte Teatral.
Hernando Garza. Dramaturgo y periodista cultural. Estudió
la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y Maestría en
Artes en la UANL. Catedrático de la Facultad de Artes Escénicas.
Ha colaborado en periódicos y revistas locales y nacionales.
Premio Nacional de Dramaturgia UANL 1999.
Mauricio González. Nació en 1989, vive y trabaja en la
ciudad de Monterrey, egresado de la Licenciatura en Lenguajes
Audiovisuales de la Facultad de Artes Visuales, UANL. Inicia su
carrera profesional en la Facultad de Artes Escénicas, UANL en
el 2011 como responsable del Departamento de Audiovisual
además de docente en la misma institución.
Melissa Guzmán García. Licenciada en Arte Teatral
de la Facultad de Artes Escénicas de la UANL. Creadora escénica
y activista teatral fundadora de Dramapedia.org. Actualmente
estudia el Máster en Creación Teatral en la Universidad Carlos
111 en Madrid, España.
Montserrat Jara. Licenciada en Diseño Gráfico por la
Facultad de Artes Visuales UANL. Inicia su carrera profesional
en el 2015 como diseñadora gráfica en los Premios Institucionales del Tecnológico de Monterrey. En el 2016 se integra a la
Facultad de Artes Escénicas como encargada de Publicidad y
Diseño.

Mayra Leal. Licenciada en Comunicación Social por la
Universidad Reg iomontana. Realizó estudios especializados
en c inematografía en el Centre d'Estudis Cinematografíes de
Catalunya, en Barcelona. En 2001 entra a la Facultad de Artes
Escénicas como Jefa del Departamento de Audiovisual; a partir
del 2013 tiene a su cargo la Subdirección de Vinculación. Es
coord inadora general del Festival Universitario de las Artes
Escénicas UANL y el Encuentro de Egresados FAE UANL, desde
el 2014. Docente en la Facultad de Artes Escénicas desde
2006. En teatro se desempeñó como productora ejecutiva de
diferentes obras de formato breve en Microteatro Monterrey, y
en el montaje Alpha, dirigido por Richard Viqueira.

Luis Armando Mata. Egresado de la Licenciatura en
Arte Teatral de la Facultad de Artes Escénicas UANL. Licenciado
en Mercadotecnia y Técnico en Computación Fiscal Contable.
Educador popular especializado en adolescentes y
preadolescentes vulnerables. Ha trabajado con proyectos
de rescate de trad ición oral con personas de la tercera edad,
promoción de la lectura para niños en casas hogar y con
métodos de reinserción social de menores infractores en
conflicto con la ley a través de las artes, en centros tutelares
de la ciudad. Actualmente atiende a jóvenes en diferentes
espacios en la creación de espectáculos culturales, como lo es
el C.A.T. Nena Delgado. Compañía de Teatro Kaoz, Proyecto
Estudio FAE, entre otras. Conductor del programa de radio
Espacio Escénico en Rad ioUni.

45 I ~ ~

..,_.~

Bernardo Martínez Evaristo.

Es egresado de la
Licenciatura en Arte Teatral. Como actor ha participado en
diversos proyectos, entre los cuales destaca su última partic ipación, la obra Alpha, escrita por el dramaturgo Enrique
Míjares y dirigida por Richard Viqueira. Ha sido publicado en la
compilación de textos dramáticos El lenguaje hipertextua/ de
los jóvenes , libro editado por la Facultad de Artes Escénicas
de la UANL, lugar donde actualmente cursa la Maestría en
Artes Escénicas.

María Fernanda Martínez Vázquez. Licenciada
en Danza Contemporánea por la Facultad de Artes Escénicas
de la UANL (2015-2019). Durante la carrera ha participado en
más de 27 puestas en escena como bailarina, coreógrafa y
directora, entre las cuales destacan: Carmen, una adaptación
contemporánea (en la cual obtuvo el papel protagónico en
los años 2018 y 2019), Una danza gozosa (como solista de la
Compañía Titular de Danza Contemporánea de la UANL), y Un
artista, dos autores y tres emociones (la cual dirigió). Ha
trabajado como bailarina con múltiples coreógrafos y directores
reconocidos nacionalmente: Jaime Blanc Jesús Tussi, Miguel
Banda, Cristina Garza, Leslie González, Paulina de León,
Adriana Briceño, Roberto Machado y Abigail Jara.
Carlos Moctezuma. Ha trabajado como tallerista y
docente universitario. Actor egresado de la Licenciatura en
Arte Teatral por la Facultad de Artes Escénicas de la UANL.
Fue galardonado por la misma universidad en 2018 con el
Reconocimiento a la Excelencia en el Desarrollo Profesional.

Melissa Montañez Sierra. Egresada de la Licenciatura
en Arte Teatral de la Facultad de Artes Escénicas de la UANL,
donde perteneció al Programa Institucional Desarrollo de
Talentos Universitarios Nivel Licenciatura (PID-TUL). Es actriz
y conductora del programa de rad io Espacio Escénico en
RadioUni.
Berenice Rodríguez. Egresada de la Licenciatura en
Artes Teatral de la Facultad de Artes Escénicas de la UANL.
Cuenta con participación en diversas puestas en escena
presentadas en encuentros y festivales nacionales. Ha
participado en el 1er. Encuentro Estatal de Teatro Nuevo León
como colaboradora y en el 3er. Congreso Nacional de Teatro
como representante del Estado de Nuevo León en la Ciudad
de México. Dirigió la puesta en escena Los perros de Elena
Garro, la cual fue seleccionada por la convocatoria Puestas en
Escena Cenarte 2018.
Genaro Saúl Reyes. Licenciado en Ciencias Juríd icas
por la Facultad de Derecho y C iencias Sociales por la
Universidad Autónoma de Nuevo León. También realizó estudios
de Letras españolas en la Facultad de Filosofía y Letras.
Maestro jubilado desde el 2007, pero continúa desempeñando labor
docente en la Facultad de Contaduría Pública y Administración, y
ahora en la Facultad de Artes Escénicas. Durante 15 años fue
coordinador del Colegio de Letras Españolas de la Facultad
de Filosofía y Letras. Ha coord inado diplomados para la
Cineteca Nuevo León y se ha desempeñado como investigador
de Cine Mexicano, área en la cual durante varios años tuvo

�una columna en la sección cultural en el periódico El Norte. Es
conductor, productor y guionista del programa Más que la vida,
el cine: cine mexicano en Rad io Nuevo León. Guionista y conductor del programa de televisión Cine mexicano, su historia
en UANL TV. También asesoró la realización de la pelícu la La
cuarta pared dirigida por Morena González, para la cual realizó
50 entrevistas a actores, directores y críticos de teatro. En el
área de cu lturas populares se ha desempeñado como promotor de lucha libre con licencia expedida por la H. Comisión de
Box y Lucha Libre de Monterrey.

Diana Laura Quintana Mendoza. Estudiante de
séptimo semestre de la Licenciatura en Arte Teatral.

Yarezi Salazar. Estudió la Licenciatura en Letras Españolas
en la Universidad Autónoma de Nuevo León. Ha trabajado
como tallerista de literatura infantil en la Dirección de Culturas
Populares y la Dirección de Cultura Infantil de CONARTE. En
2008 fue ganadora de la beca FONECA en la categoría de
Jóvenes creadores, con un proyecto de literatura para niños.
Es autora de dos libros infantiles: El secreto de mi tía abuela
(Regia Cartonera, 201 O) y La gallina que cruzó el camino
(UANL, 2012). Es coautora del cuento para niños El club de
los devoralibros, publicado como libro comestible (CONARTE
/ COMELETRAS, 2012). En junio 2015 terminó sus estudios de
Maestría en Artes en la Facultad de Artes Visuales de la UANL.
Actualmente imparte clases en la Facultad de Artes Escénicas
de la UANL.

Nelly Sánchez. Realizó sus estudios eí! la Uí!iv_ersidad Regiomontana, en Monterrey, Nuevo Leon, Mex1co.
Egresada de la especialidad en canto bajo la tutela de la
Soprano Graciela Suárez. Ha sido solista de los coros del
Estado de Nuevo León y Artes Coro, cantando en diferentes foros de México y el
extranjero. Fue solista con la Orquesta Sinfónica de la
Universidad Autónoma de Nuevo León en Bellas Artes
bajo la dirección del Maestro Félix Carrasco. Solista con
el Coro Nuevo León CONARTE y la Orquesta Sinfón ica de
la UANL. Cantó Misanº 11 en re menor Nelsonmesse de
Joseph Haydn al lado del Barítono Rosendo Flores y la
Soprano Damayanti Castillo con el Coro y Orquesta de la
Universidad de Montemorelos bajo la dirección de David
García. Desde el 2007 es miembro del Coro de la Ópera
Nuevo León, cantando en las óperas Sanzón y Dalila
Carmen, Turandot, 11 Trovatore, Romeo y Julieta, Madame
Butterfly, Tosca, Elixir de Amor, La novena Sinfonía de
Beethoven, Carmina Burana de Carl Orff, La Sinfonía 8 de
Gustav Mahler, Misa de Coronación de Mozart. Desde el
2011 se ha encargado de la coordinación y difusión de los
Conciertos didácticos Pedro y el lobo, El Mágico Sueño de
Jimena, El Carnaval de los Animales y B Cri-Cri de Gabilondo el
país de los cuentos, producciones que han estado a cargo
de la Facultad de Música y la Facultad de Artes Escénicas
de la UANL, perteneciendo a la planta docente de esta
última.

Deyanira Triana Verástegui. Bailarina, actriz, coreógrafa.
Es docente de la Facultad de Artes Escénicas de 1995 a la
fecha y Directora de la misma desde julio de 2019. Estudió
la Maestría en Artes con Especialidad en Difusión Cultural
(FAV-UANL).Es Licenciada en Arte Teatral (FAE-UANL). Realizó
estudios profesionales de Danza Contemporánea y Danza Clásica
(FAE-UANL).Actualmente estudia el Doctorado en Bioética en
el Instituto de Investigaciones en Bioética. Forma parte del
cuerpo Docente de las Licenciatura en Arte Teatral y en Danza
Contemporánea. Es miembro del Cuerpo Académ ico de la FAE
llamado " Discursos Escénicos Contemporáneos".
Ana Paula del Villar. Estudiante de séptimo semestre
de la Licenciatura en Arte Teatral.

Janneth Villarreal Arizpe. Egresada del Diplomado en
Danza Contemporánea de la Facultad de Artes Escénicas y de
la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Facultad
de Ciencias de la Comunicación, de la Universidad Autónoma
de Nuevo León. Maestra en Humanidades por la Universidad
Autónoma de Barcelona. Realizó estudios especializados
en interpretación cinematográfica en el Centro de Estudios
Cinematográficos de Catalunya. Ha trabajado en teatro, cine
y televisión. Miembro de la Compañía Titular de Danza
Contemporánea de la UANL de 1998 al 2002 y del Taller de
Teatro Experimental de la UANL del 2006 hasta la fecha. Como
actriz de teatro destacan entre sus montajes : Moliere, Don
Juan y las apariencias, La sociedad del ocio, 15 segundos,
Entremeses de Cervantes, Fausto, El amor como metáfora,
Casa llena, Nora, Oleana y Alpha; bajo la dirección de Sergio
García, Luís Martín, Rubén González Garza, Rogel io Villarreal,
entre otros. Actualmente es docente de la Facultad de Artes
Escénicas desde el 2005 y fue Directora de la misma durante
los periodos 2013-2016 y 2016-2019.
Gerardo Valdez. Director de escena y diseñador de
iluminación, 35 años de trayectoria en el trabajo escénico
nacional. Fundador de Teatro Rehilete. Ha sido vocal de Teatro
y Cine ante CONARTE 1995-98; Premio a las Artes UANL en
el 201 O; miembro del Sistema Nacional de Creadores FONCA;
docente en la Escuela de Teatro de la FFYL y de la FAE de la
UANL.

~ ~ ~ I 46

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                  <text>Camaleón arte escénico, Revista digital de la Facultad de Artes Escénicas de la UANL. Es una publicación semestral que inició en el 2018 y se mantiene vigente.</text>
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                    <text>Volumen 4, número 4. ISSN 2683-1600.

Camaleón arte escénico | 1

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Camaleón arte escénico

�Camaleón arte escénico | 3

�Dr. Santos Guzmán López
Rector
Dr. Juan Paura García
Secretario General

CAMALEÓN ARTE ESCÉNICO

REVISTA DE LA FACULTAD
DE ARTES ESCÉNICAS DE LA UANL
Volumen 4, julio-diciembre 2024

Dr. José Javier Villarreal Tostado
Secretario de Extensión y Cultura
M.A. Deyanira Triana Verástegui
Directora de la Facultad de Artes Escénicas
Equipo editorial
Consejo editorial externo
Katiuska Valencia Piñan
Cristian Lawrence Keim Palma
Sergio Rommel Alfonso Guzmán
Consejo editorial interno
Deyanira Triana Verástegui
Olivia Janneth Villarreal Arizpe
Pamela Leal Garza
Emma Alicia Lozano García
Editora en jefe
Mayra Daniela Leal Meléndez
Asesor editorial
Bernardo Martínez Evaristo

Correctora de estilo
Armandina Yarezi Salazar Díaz

Archivo FAE
Van Hugo

Asistencia editorial técnica
Alejandro Cabezuela Chávez
Jorge Arturo Muñíz Gaona
Roy Alfonso Carvajal Jiménez
Amanda Selene Castañeda Taméz
Melanie Mireles Ascacio
Elva Montfort Lazcano Martínez
Diseño editorial
Montserrat Jara Castillo
Camaleón Arte Escénico. Vol. 4, Núm. 4 (2024). julio – diciembre 2024, es una publicación semestral de acceso
abierto editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Facultad de Artes Escénicas UANL, Calle
Praga y Trieste s/n, Fraccionamiento Las Torres, Campus Mederos, UANL. C. P. 64930, Monterrey, Nuevo León, México. Camaleón Arte Escénico. Revista Digital de la Facultad de Artes Escénicas UANL reserva del derecho exclusivo
de uso del nombre bajo la licencia 04-2024-040813330300-102. ISSN: 2683-1600. Correo electrónico: revistacamaleon.fae@uanl.mx. Editor responsable: MAE. Mayra Daniela Leal Meléndez. Responsable de la última actualización
de este número: M.A.E. Bernardo Martínez Evaristo y Alejandro Cabezuela Chávez. Última actualización: 25 de agosto
de 2024.

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Camaleón arte escénico

�ÍNDICE

6

Editorial
Crónica de un camaleón

7
9
11

Cátedra Universitaria Sergio García
Dramaturgia: inspiración y vocación
Cuatro años en un día en FAE

Homenaje a un camaleón
Homenaje al Maestro Jaime Blanc

Metamortheoris

13

“Una poética sobre el arte del actor”
o la técnica del maestro rumano Ion Cojar, el gran
hacedor de actores.

17

El faro y la ruina, prácticas
performáticas y espacio público

25

La desaparición del dios prometido:
La huida de Quetzalcóatl de Miguel León-Portilla

29

El polvo en la habitación: Un análisis existencialista
a través de Ángeles en América de Tony Kushner

31
33
36
37

La moral forzada del subyugado
Breve análisis y reflexión sobre los medios alternativos
a través de Baños Roma de TLS
El deseo que traspasa la pantalla
Amarillo de Teatro Línea de Sombra

Charlas camaleónicas

40
44
46
48

Percha teatro: Ayer, hoy y mañana
Entrevista a Pablo Luna

Ecos literarios
Susana y los jóvenes en Teziutlán

Atelier
Impulsos lumínicos

En Escena
Ablución: Una conversación que no termina

Camaleón arte escénico | 5

�PRESENTACIÓN
En FAE, valoramos la divulgación como un aspecto inherente
a la generación de conocimiento. Para nuestra dependencia, queda
claro que el compromiso ante la información relevante y pertinente es su democratización, someter los hallazgos al análisis y la
discusión pública, buscando que trascienda a partir de la reflexión
y la crítica una y otra vez. En ese sentido, la Facultad de Artes
Escénicas anuncia con gran satisfacción el regreso de Camaleón
Arte Escénico, revista de corte divulgativo que tiene como fin promover la apreciación y la disertación sobre el arte escénico entre
estudiantes, docentes, investigadores, artistas y toda la comunidad
interesada en el tema, llevando, al mismo tiempo, el adecuado
registro de la labor realizada en los ámbitos de danza y teatro de
la Facultad.
Hoy por hoy es incuestionable la relevancia del arte para el
crecimiento del espíritu humano, su contribución al desarrollo social. Por esas razones, como institución dedicada al arte escénico,
tenemos un particular interés en sostener esta plataforma para
fomentar el intercambio de los saberes que atañen a los campos
dancístico y teatral. Que este espacio genere lazos a partir de la
necesidad de encontrar conocimiento, de innovar en nuestras disciplinas pero, sobre todo, a partir de la necesidad de compartir.

M.A. Deyanira Triana Verástegui
Directora de la Facultad de Artes Escénicas

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Camaleón arte escénico

�CRÓNICA DE UN CAMALEÓN

CÁTEDRA UNIVERSITARIA SERGIO GARCÍA

DRAMATURGIA:
INSPIRACIÓN Y
VOCACIÓN
POR JENIFFER PEÑA

P

rocesos creativos, se me ha pedido que explique
los procesos creativos de mi dramaturgia.
Procesos que son difíciles de conglomerar en
un espacio aparentemente pequeño como una cuartilla, más
o menos. Al mismo tiempo, procesos que siempre parecen
estar más dispuestos a permanecer ocultos, lo que provoca
que la cuartilla se vuelva eterna. No sé si por pena o por la
tonta necesidad de autosabotearme con mis pensamientos intrusos, porque me encanta escribir y me aterra escribir, o por
lo menos, comenzar a hacerlo. ¡Cómo cuesta comenzar a escribir! Me repetí una y otra vez antes de re-editar este escrito.
Quizá quería compartir también partes de mis inseguridades,
aunque tampoco a primera instancia.
Será mejor que vuelva a empezar simplemente diciendo
que soy una egresada aferradísima a hacer lo que la llena de
pasiones; más allá de la circunstancia, hay ideas que necesitan ser expulsadas y el teatro me ha permitido intentarlo
en distintas vías para desarrollarlas y exponerlas. He logrado
conectarme con la dirección escénica, me encanta pensar en
las posibilidades físicas, visuales, sonoras y emocionales que
tiene el teatro como arte vivo, la conexión con los actores y
la diversión de sumergirnos en otros universos, siendo la que
escucha y reposa el discurso. Es más cómodo en ensayos que
en funciones, ahí sí te quieres morir.
Además del trabajo del discurso propio en la dirección,
me interesa que el de la dramaturgia no se diluya, sino que
confluyan. El entendimiento del texto dramático o texto para
la escena es un paso que no recomiendo saltarse al momento
de dirigir una obra.
En mis adentros, la dramaturgia permanece en un lugar
sagrado, accesible para quien este dispuesto a exponerse,
el refugio de quien ya no puede más y purga sus emociones transformándolas en palabras, declaraciones, protestas
e ideales donde emergen las situaciones, los personajes, la
vida.

“Imagina, eres como unx Diosx
momentánex e imaginarix,
sólo en ese pequeño universo creado.
¡La responsabilidad que implica eso!”

El temple de quién escribe debe ser de un metal tan duro que
aguante las flechas del crítico interno y el externo. No siempre
me siento tan preparada para recibir los impactos, la verdad. Las
ocasiones en las que he podido provocar que suceda magia y comodidad a la hora de escribir han sido momentos donde no podía
aguantar más una historia que estaba sucediendo en mi mente,
todo hilaba, se relacionaba en armonía, sólo hacia falta sentarme
y soltar. Soltar, es el suplicio de mi proceso creativo, soltarse de
prejuicios y llevarlo a la acción, porque luego viene lo complicado. Dialéctica, retórica, adicionalmente ortografía, redacción y
demás términos más asociados a la técnica que al simple atrevimiento de la escritura.
Lo segundo que no recomiendo saltarse son talleres, cursos
o clases de dramaturgia, si es que verdad quieres escribir teatro.
La forma es igual de compleja que el contenido. A veces, la
idea o premisa viene de un salto, la realidad golpea muy fuerte y
deja la estela de su rastro, definitivamente hay realidades que no
deben ser borradas de la historia. El teatro nos ofrece la posibilidad de conjugar la ficción con dichas realidades, materializándolas y documentándolas, y si todo marcha bien, serán un motivo
de reflexión.
La voluntad también forma parte de mi proceso creativo, es
muy difícil callar a la mente cuando tiene voluntad, un cometido,
una protesta, un discurso por el cual hablar. En mi caso, la migración y su estigma me movió para escribir lo que aparentemente
es una inofensiva pastorela. María y José son el emblema del migrante, al transportarse de Jerusalén a Belén (lugar de donde era
originario José), pasando por adversidades y llegando a una tierra donde eran unos completos extraños. Esta narrativa milenaria
existe en muchos contextos actuales. Una de las problemáticas
del migrante en la frontera Estadounidense durante el gobierno
de Donald Trump fue la separación de niños y su aislamiento
en jaulas de metal, en condiciones inhumanas e implorando el
cuidado de su madre o padre. Diario perdemos sensibilidad de lo
que nos acontece como humanidad y las artes permanecen como
espacio para documentarla.

Así nació Pero mira como cruzan los peces en el río, una
batalla del bien contra el mal donde el infierno está debajo de
México.

Camaleón arte escénico | 7

�CRÓNICA DE UN CAMALEÓN

Siguiendo con la franqueza en la que me
he manejado, debo decir que las ganas de hablar del tema estuvieron en cocción un largo
tiempo, cocinándose en silencio.
Aunque luego pasa, lo que todx creativx
quiere recibir, un día de total inspiración, de
dedicación. Sentarte, estar comprometidx con
la causa y tratar de encontrar la satisfacción
propia. La fluidez del momento creativo.
Me complacería ser afortunada en ingresar a la dramaturgia sólo en fragmentos temporales específicos, espasmos de tiempo donde
mi ímpetu me lo demande. De no ser así reservo los esfuerzos en otras vías de acción.

8 |

Camaleón arte escénico

Otro cometido que tengo al verterme en
palabras mediante este discurso es compartir
lo que me inspira al escribir y lo nombraría
como un compendio del entorno. Una mezcla de todo lo que inspira a todxs. De los más
convencional como la música que detona una
emoción a lo más particular como mi infancia,
la alegría que me provocaba jugar a las Barbies
e inventarles historias en solitario. Mi familia,
mi pareja, mis amistades que se engloban en el
concepto amor y en la compasión. Las imágenes, la metáfora, lo referencial, lo poético de la
naturaleza, las emociones humanas y la eufonía del español. Series, películas, arte.

Encontrar la motivación para relatar un
acontecer mediante el proceso creativo de la
dramaturgia deviene, en mi caso, de la necesidad imperiosa de mi alma por transmutarme en
el acontecimiento teatral, la acción palpable, la
invitación a la contemplación y reflexión.

�CRÓNICA DE UN CAMALEÓN

CUATRO
AÑOS EN UN
DÍA EN FAE
POR KARINA FRÍAS

S

04 de marzo de 2020
i hay algo que distingue a FAE de otras Facultades es
cómo su población estudiantil corre de un lado a otro cargando vestuarios y muebles para llegar a tiempo al ensayo
que está ocurriendo justo en ese momento… En el otro edificio. Sin
embargo, esto no empieza a suceder sino unas semanas después de
iniciadas las clases; los primeros días, a diferencia de otras dependencias de la Uni, se sienten vacíos, sin la chispa del estrés, la adrenalina y el aplauso con grito al final, cuando después de mil veces
ensayando salió bien la primera escena. Hasta que no sucede esto,
uno se siente extraño. ¿Ir a clase y salir a la hora que indica el horario
de SIASE? I don’t know her.
Cuando me pidieron escribir cómo sería un día en FAE, no pude
evitar recordar que, por cuatro años, mis días estuvieron llenos de pasillos concurridos y miradas curiosas –asomándose por la ventana de
puntitas sobre las bancas blancas– y casi no me daba cuenta de eso.
Y es que uno no reflexiona hasta que tiene los días contados;
cuando entré a estudiar y vi a los chicos de laboratorio correr, pensé
“un día estaré como ellos”. Ya estuve como ellos y solo me quedaba
pensar “jamás volveré a ver a los de sexto correr otra vez”. (Spoiler,
empecé a dar clases aquí y sí los volví a ver, pero cuando escribí esto,
yo no sabía que volvería). Esas fueron las últimas veces que me tocó
ser parte de la gente que carga muebles por todas sus instalaciones.
Tal vez no prestábamos atención porque estábamos muy ocupados pensando en lo que no estaba terminado del montaje, en cómo fulanita no pudo imprimir la carpeta y era lo único que tenía que hacer,
cómo fulanito no pidió la escenografía tres días antes y en bodega no
nos dejaron sacar nada, aunque lloramos. Al final, otros compañeros
nos ayudaron a montar, la carpeta se entregó el último día de clases
y don Deme nos dio chanza. Entonces me di cuenta de que perdí
mucho tiempo pensando en cosas que tenían solución.

Nunca hay que dejar pasar las oportunidades de vivir estas experiencias que ninguna otra Facultad nos ofrece, porque creo que todos,
hasta aquí, nos hemos sentido identificados, pero si alguien ajeno a
FAE leyera esto nada tendría sentido. Si han tenido oportunidad de
observar el alumnado en otros lugares, uno se extraña de que la gente
se extrañe de verte sentado en el piso. ¿Sabes qué tan únicos nos hace
tener un lenguaje corporal, una dinámica y un modo de coexistir que
solamente nosotros, los camaleones, entendemos? Por eso me puse a
pensar que por cuatro años vi esas cosas y me parecieron normales.
Tan normales, que pasa de ser extraordinario a algo de todos los días,
pero después de esos meses, cuando fue la última vez que entré como
alumna, ya jamás hubo gente en el lobby ni en los pasillos ni interrumpiendo un ensayo porque es su turno de utilizar el aula; las filas enormes los fines de semana para ver la función en el Teatro Espacio parecían molestas, pero cuando pensé que ya no habría carnet que llenar ya
no sonaba tan mal pasar cuatro horas haciendo nada en los pasillos del
lugar que nos vio reír, llorar, frustrarnos, lograr hacer ese giro que no
coordinábamos, terminar ese monólogo sin error.

Camaleón arte escénico | 9

�CRÓNICA DE UN CAMALEÓN

FAE parece abrumadora algunas veces,
pero no deja de ser un hogar.
Incluso es válido pensar que no tiene sentido o que no vale la
pena, pero cuando estés en un cubículo dentro de una biblioteca donde sí piden que guardes silencio, entonces vas a extrañar que en la
nuestra podemos hacer lecturas dramatizadas sin problema.
Con todo esto, me sumo –aunque me negaba– a decir: aprovechen. Porque las experiencias buenas le ganan, por mucho, a todas las
malas, especialmente cuando aprendes que, con las personas correctas, vale la pena pasar los tragos amargos, porque son los compañeros
que quieres tener en la vida y lo demás, aunque parezca que no tiene
fin, pasa. Y el resto deja de importar: el montaje sale porque sale. La
experiencia de vivir una carrera en un arte escénico y ser parte de una
comunidad que es un mundo chiquito, dentro de un universo lleno de
otras cosas, difícilmente vuelve a pasar.
Un día, cuatro años, toda una vida en FAE, son un pequeño patrón de cosas puntuales que tienen que pasar: gente ensayando, cargando muebles, llorando, haciendo ruido, riendo, bailando en aulas
vacías, pero cada una de esas veces, aunque se repiten a diario, por
semanas, semestres y años, son como las puestas en escena: completamente diferentes. Y si nos preocupamos por las cosas que igual se
van a solucionar, nos estamos perdiendo de la experiencia de vivir el
arte en carne propia y que nos enchine la piel todos los días. Cuando
volteas atrás y ves lo que construiste ¿Estás orgulloso?

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Camaleón arte escénico

�HOMENAJE AL
MAESTRO JAIME BLANC
POR SOFÍA RAMOS

Camaleón arte escénico | 11

�HOMENAJE A UN CAMALEÓN

N

o pretendo ser portavoz del dolor
que aqueja a todas las personas
a las que impactaste a lo largo
de tu trayectoria, sería imposible hablar por
cada uno de esos corazones que te recuerdan o
capturar por medio de palabras lo que sienten
hoy esos cuerpos danzantes que compartieron
escenario, aula, y hogar contigo. Podría regocijarme del extraordinario honor de tener la
oportunidad de plasmar lo que pienso respecto
a ti, pero realmente no se trata de eso, no deseo
esa responsabilidad. Me voy a limitar a expresar mi propia vivencia de tu partida, esperando
guardar entre todas estas líneas al menos una
parte del respeto y gratitud que mereces y un
poco de la estima que sentimos como comunidad hacia tu persona.
Me encontraba sentada en el lugar donde
solías sentarte a darme clase de técnica Graham, un espacio que, debo decir, aún me queda muy grande. Es curioso, porque regularmente no lo hago mientras doy clase y, si llego
a hacerlo, suele ser en el piso, pero ahí estaba,
en un cubo de madera frente a la columna que
divide los espejos del aula 10 de la Facultad
de Artes Escénicas. Justo terminé de despedir
a mi grupo de sexto semestre y Brenda Calderón se me acercó, con una desesperanza que
pude leer en su rostro desde que la vi acercarse y que me asustó un poco. Se acomodó en
el piso frente a mí y me dijo, tratando de que
su voz no se quebrara con cada palabra que
pronunciaba, que habías partido. Ambas nos
miramos con los ojos vidriosos, sintiendo el
12 |

Camaleón arte escénico

tremendo vacío que fue carcomiendo nuestro
pecho, como dos pajaritos que han quedado
expuestos en su nido, sin protección alguna.
Nuestro mentor, nuestro maestro, ya no pisaba
más la tierra con sus pies cansados y bailados.
No nos quedó más que abrazarnos, en silencio,
esperando que alguna dijera algo reconfortante. No fue así, pero agradezco que ese viernes
9 de febrero de 2024 haya sido ella quien me
diera la noticia, escucharlo de su voz quebrada
y suave fue compartir el dolor en ese momento
y los días siguientes.
Después de eso, un sin fin de memorias
vinieron a mí. Disciplina, respeto y pasión son
tres constantes que noté de tu trabajo como
maestro en cada una de las oportunidades que
tuve de aprender de ti. Recordé el inicio de mi
carrera, la primera vez que me corregiste en el
curso propedéutico, antes de iniciar la Licenciatura en Danza. El maestro Miguel Banda
dirigía la clase y tú nos observabas; detuviste
todo para darme indicaciones y con una voz
calma me pediste que cambiara mi cara de susto; me reí, pero por dentro seguía aterrada, y
seguí así varios semestres, debo confesar. Verte por los pasillos de la Facultad y cerciorar si
mi columna vertebral estaba colocada, casi en
automático, al escuchar el sonido de tu bastón
contra el piso, aunque ni si quiera estuviese
en clase o ensayo. Mirarte mientras impartías
clase me hipnotizaba, cómo dabas indicaciones moviendo las manos con una necesidad de
pararte y bailar en ese mismo momento.

Tu facilidad de sacar la grandeza de las
personas que fuimos tus estudiantes, tantas y
tantos bailarines que formaste, los caminos
que forjaste, las almas que tocaste, tantos
cuerpos que esculpiste y corazones que llenaste. Hoy puedo decir que fui formada como
bailarina por un ser fuerte y pasional, y aunque tu guía siempre fue hacia mi carrera como
bailarina, te confieso que aprendí muchísimo
para mi formación como maestra también –y
yo sé que falta mucho camino por recorrer–.
Me reconforta llevar tus enseñanzas conmigo
a donde vaya.
Espero algún día inspirar a mis estudiantes por lo menos la mitad de lo que tú me inspiraste a mí, que tu partida nos haga reflexionar como comunidad, que la danza sea unión,
rebeldía, valentía, resiliencia, que la danza sea
pasión. Espero estés danzando eternamente.
Hay una pregunta que rebota en mi cabeza, pero la voy a guardar para cuando nos
volvamos a encontrar.

Hasta siempre,

maestro Jaime Blanc.

�METHAMORTHEORIS

“UNA POÉTICA SOBRE EL
ARTE DEL ACTOR”
O LA TÉCNICA DEL MAESTRO RUMANO ION COJAR, EL GRAN HACEDOR DE ACTORES

Por Dr. Víctor Iván López Espíritu Santo

Greengates School México y Universidad Nacional de arte Teatral y Cinematográfica I. L. Caragiale (UNATC) Bucarest, Rumanía.
viles98@gmail.com, victor.lopez@unatc.ro, victor.lopez@greengates.edu.mx

Introducción

E

l siglo XX se caracterizó por la
fuerte influencia del realismo psicológico y de las nuevas corrientes
vanguardistas. La personalidad más importante del teatro universal fue la del gran maestro
ruso Konstantin Sergheevici Stanislavski (Rotaru, 2018, p. 23), que dejó una enorme huella
en el mundo y, sin duda alguna, también en
Rumanía, país de una enorme tradición teatral
que supo adaptar el sistema pedagógico del
maestro ruso para crear una escuela sólida de
actuación. La escuela teatral rumana de la segunda mitad del siglo XX se basa en el sistema
de Stanislavski. Maestros actores y pedagogos
como Sanda Manu, Amza Pelea, Mircea Albulescu, Octavian Cotescu, Olga Tudorache,
Florin Zamfirescu, Gelu Colceag o Ion Cojar
partieron del sistema de Stanislasvki, desarrollando su propio estilo en el trabajo con estudiantes y actores. La eficacia de sus métodos
de trabajo, la calidad profesional de los pedagogos rumanos, las grandes actuaciones de
los actores, reconocidas y respetadas por otras
escuelas de teatro europeas en las últimas
décadas del siglo XX, dan fe de que su preocupación sobre el arte interpretativo siempre
ha sido la de formar actores dotados para los
medios de entretenimiento actuales, que exigen capacidades necesarias para construir sus
papeles de manera que funcionen con la verdad de la autenticidad de su ser, partiendo del
sistema stanislavskiano (Rotaru, 2018, p. 94).
De los renombrados maestros mencionados en el párrafo anterior, uno, sin lugar a
duda, ocupa un lugar muy importante en el
ideario y sistema pedagógico de la Universidad Nacional de Arte Teatral y Cinematográfica I. L. Caragiale (UNATC) y de toda Rumanía. Ion Cojar, quien supo, a partir de las
enseñanzas del pedagogo ruso K. Stanislavski,
reconstruir un sistema propio que sirviera para
las necesidades de los actores de Rumanía y
su cultura teatral, creando un sistema paralelo, tanto para directores o maestros, no muy
lejano a lo que Lee Strasberg hizo en Estados
Unidos o Héctor Mendoza en México.

A través de este ensayo pretendo divulgar la importancia que este maestro de actores
tiene hasta nuestros días, para introducir sus
ideas y teorías en México y que permita a los
lectores de habla hispana conocerle e investigar sobre él, ya que crear puentes entre las
diferentes corrientes y técnicas interpretativas
permite al gremio teatral el enriquecimiento
artístico y universal.
Ion Cojar nació en 1931 y murió en 2009.
Fue profesor de actuación, investigador y director teatral. Fue el fundador de un método
único que revolucionó la escuela de actuación
rumana. Cojar cambió la antigua forma de
entender la actuación en Rumanía, cuando al
actor se le enseñaba a hacer teatro pero a fingir
al interpretar, a imitar sentimientos, emociones o personajes, cambiando estas formas por
una nueva idea que obliga a los intérpretes a
crear las circunstancias en las que puede nacer la verdad escénica que refleja de la vida
y al actor para que al salir al escenario o al
estar en el plató de rodaje frente a la cámara
devele auténticos procesos realistas-psicológicos, con el objetivo de que los espectadores
puedan seguir los procesos de la vida, puedan
entender y creer lo que ven y oyen sobre el escenario y puedan empatizar con los personajes
y la ficción de la cual son espectadores.
Ion Cojar argumentó que para hacer un
papel auténtico son elementales la formación y
la creación, así como los procesos psico-emocionales del actor, junto con sus palabras, movimientos corporales y cambios fisiológicos,
que son el resultado de estos procesos mismos,
que reflejan a la vida misma (Cojar, 1998). En
la vida cotidiana nunca sabemos qué va a pasar
o cómo nos vamos a comportar o qué vamos
a decir en la interacción con una persona, sino
que simplemente tratamos de cambiar algo en
esa persona para lograr nuestro objetivo. Del
mismo modo, el actor, ante una determinada
situación vital y con la psicología que ha asumido previamente, busca cambiar algo realmente en su compañero de escena para lograr
su objetivo (el objetivo de su personaje que ha
asumido previamente), sin anticiparse a ningún obstáculo, aventurándose en lo desconocido y dándose la libertad de equivocarse. Todo
lo demás sucederá en el camino, desde las

emociones hasta los movimientos corporales y
las palabras vendrán de forma orgánica, sin ser
controladas ni anticipadas conscientemente, y
de esta manera serán auténticas, como en la
vida cotidiana, y así los espectadores entenderán y creerán lo que verán, escucharán y serán
empáticos con el actor, sin importar el género
o estilo expuesto.
La actriz, profesora e investigadora Dana
Rotaru (2018), exalumna del maestro Cojar,
menciona en su estudio El actor rumano entre la teoría y la práctica, que la tradición de
la escuela de teatro rumana de principios del
siglo XX hasta nuestros días siempre ha sido
la de Stanislavski, pero el trabajo con el alumno-actor tiene matices de un profesor a otro.
Porque en la pedagogía, como en el arte, el
hombre necesita gracia o talento sobre el cual
colocar un trabajo específico, esto se empezó
a definir en Rumanía a partir de que el maestro
Cojar comenzó implementando sus teorías y
prácticas teatrales (p. 95).
Ion Cojar argumentó que podemos saber
con certeza que el actor no está fingiendo o
no está actuando teatro, sino que pasa por un
proceso auténtico cuando vemos cambios orgánicos instantáneos en el color y la textura
de su rostro, como cuando la sangre inunda
instantáneamente sus vasos en momentos importantes, porque estas transformaciones son
imposibles de imitar. Como profesor e investigador de la UNATC1, guiado por el principio
de que lo que importa es el proceso y no el
éxito, Ion Cojar trabajó con sus estudiantes
para que desarrollen un mecanismo psicoemocional específico que, con el uso de un método
de actuación particular, les permitiera transformar fácilmente las convenciones en verdades de la vida (convenciones como situaciones
de vida ficticias e imaginarias, historia, viaje y
circunstancias dadas, personalidad de un personaje y sus objetivos, etc.), a diferencia de la
antigua escuela de actuación donde se enseñaba a los estudiantes a jugar al teatro, y lo logró.

1
UNATC I. L. Caragiale o La Universidad Nacional de
Teatro y Cine I. L. Caragiale es una universidad pública en
Bucarest, Rumania, fundada en 1954. Lleva el nombre en
honor al dramaturgo rumano Ion Luca Caragiale: https://
unatc.ro/

Camaleón arte escénico | 13

�METHAMORTHEORIS

Ion Cojar siempre decía que

“el arte del actor no tiene nada en
común con el teatro”,
una afirmación que se convirtió
en su marca registrada.

En su volumen Una poética sobre el arte del actor (1998) Ion
Cojar también toca el campo de la pedagogía del arte actoral, se
hace cargo de los principios de su propuesta de sistema, desarrollando un método de trabajo para los alumnos y actores. Su método
tiene un credo fundamental para el pedagogo: el arte del actor no
es el arte del teatro. El teatro resulta, al final, enemigo del arte de
la interpretación, la práctica del arte de la interpretación es una, la
práctica teatral otra, en algún momento ambas se van a complementar. Ion Cojar hace una distinción fundamental entre los dos
objetos específicos: teatro y escuela de teatro. El primero se ocupa
de la filosofía del objeto, mientras que el segundo se ocupa de la
filosofía del método. El método Cojar se basa en dos principios:
1). El arte del actor es un mecanismo lógico específico, (“El
arte del actor es una forma de pensar”).
2). El arte del actor detecta, desarrolla y explota el potencial de
vulnerabilidad del alumno-actor (Rotaru, 2018, p. 95).
Los actores profesionales que se han formado a través del método pedagógico de Cojar tienden a utilizar en sus procesos creativos un método de actuación derivado del anterior. Una de sus
antiguas alumnas es la actriz Luminița Gheorghiu2, quien ganó el
Premio de la Asociación de Críticos de Cine de Los Ángeles a la
Mejor Actriz de Reparto por su papel en la película La muerte del
Sr. Lăzărescu (2005). Son muchos los estudiantes que han obtenido
éxito profesional en el escenario teatral rumano, otros han decidido
seguir su camino y, aparte de la profesión de actor, hay varios
alumnos que se convirtieron en maestros de teatro y arte actoral,
entre ellos el profesor Mircea Gheorghiu, la profesora Bogdana
Darie, la profesora Tania Filip, o el rector actual de la UNATC,
el profesor Liviu Lucaci. Todos exalumnos de Ion Cojar, quienes
son considerados como los principales continuadores de su método
pedagógico en el arte de la interpretación.
Sobre la técnica de Cojar
Ion Cojar dejó en Una poética sobre el arte del actor un manual que es fácil de encontrar en las librerías rumanas, pero que
aún no se traduce al español, los detalles de su sistema o método de
trabajo, un legado para las próximas generaciones de intérpretes,
directores y creadores teatrales.
En el prefacio de este libro, el famoso actor Radu Beligan3,
uno de los más grandes actores de Rumanía de los últimos tiempos,
que vivió durante más de 80 años en los escenarios rumanos, actuando, dirigiendo y como gestor cultural, escribe sobre Ion Cojar
un preludio a tener en cuenta, porque para Beligan, Cojar era más
bien un pedagogo, un hombre de teatro que dejó una huella importante para el desarrollo de la teatralidad en Rumanía, dejando tras
de sí un rico legado que se mantiene vivo a través de sus alumnos y
seguidores: “La trayectoria de su creación se basó en una búsqueda

Luminița Gheorghiu (1 de septiembre de 1949 - 4 de julio de 2021) fue una actriz
de cine y teatro e intérprete artística rumana en Europa central y oriental. Logró reconocimiento internacional por sus papeles en La muerte del señor Lazarescu (2006)
o La posición del hijo (2013). Gheorghiu se graduó en 1972 en el Instituto de Artes
Teatrales y Cinematográficas de Bucarest, donde estudió con el profesor Ion Cojar.
Hizo su debut en 1971, en el Teatro Casandra, y luego actuó en los teatros de Botoșani
y Piatra Neamț. De 1976 a 2003 actuó en el Teatro Bulandra de Bucarest. Gheorghiu
murió el 4 de julio de 2021 a la edad de 71 años.
3
Radu Beligan fue un actor rumano con una rica actividad en teatro, películas, televisión y radio. Griego de origen y descendiente de uno de los hermanos del poeta Ion
Creangă. Fue elegido miembro honorario de la Academia Rumana en 2004. El 15 de
diciembre de 2013 fue incluido en Guinness World Records como el actor con más
años de servicio en activo en el escenario de un teatro.
2

14 |

Camaleón arte escénico

permanente y en un estudio sobre la profundidad para descubrir
esa alquimia secreta, el misterio del arte más efímero” (en Cojar,
1998, pp. 5-6).
Para este actor, el método desarrollado por Ion Cojar se acerca, en sus creaciones y meditaciones, a las cuestiones fundamentales de la existencia, buscando en el plano de la estética su expresión
contemporánea (en Cojar, 1998), en donde desarrolla todo un sistema de trabajo para que el actor construya profundamente desde
su interior y con una imaginación creativa, apelando al complejo
proceso de acercamiento de personaje, condenando a su vez los
métodos que tienden a anular el propio ser del actor “no puede
haber sobre la escena una especie de destierro del hombre-actor, el
hacerlo sería anular su humanidad, una especie de robotización del
actor” (en Cojar, 1998, pp. 37-38). Para Cojar, la dinámica y contradicción en la actuación pretenden existir como un ser humano
inteligente y sensible que pide un cuerpo que exige verbalización,
con una palabra y exige ser una totalidad viva, una “unidad bio-psico-sociocultural complejamente organizada” (en Cojar, 1998, p.
67).
Para Cojar, el arte del actor significaba un complejo de mecanismos que el actor, por medio de sus procesos de trabajo y estudio, debe descubrir a través de los elementos culturales, sociales
y psicológicos esenciales. Creó e implementó todo un sistema en
el teatro rumano en donde por su historia hay una gran tradición
teatral, siendo Rumanía un país con un alcance trascendente en su
teatro, que hoy en día continúa. Situado en un punto de confluencia
de culturas grandes, el teatro rumano se impone, más allá de su
proteccionismo territorial, también a través del esfuerzo de asimilación (periódica) de influencias y acumulaciones de otras escuelas
teatrales y a través de las fuerzas para superar el dogmatismo, residual en cualquier tipo de educación (Cojar, 1998, pp. 7-8).
Ion Cojar argumentó que el arte del actor es interpretación en
sí misma, no solo un arte creador, sino también un arte de una filosofía de trabajo que el actor debe dominar a través de la disciplina
y su trabajo diario, para convertirse en una rutina formal que le dé
una cadencia en su labor como actor y en la creación de sus personajes. Para Ion Cojar el método de actuación significa:
El camino y proceso actoral o conjunto de procedimientos mediante los cuales se puede llegar a conocer el objetivo,
a descubrir las propias soluciones a todas las situaciones y
problemas, a las propias verdades, objetos y sujetos, sobre las
cosas. (1998, p. 12).
Es por ello por lo que Cojar puso un gran esfuerzo en renovar la escuela teatral rumana, buscando un verdadero sentido de
la actuación, pretendiendo fomentar que el arte de la actuación es
una disciplina que se categoriza como divina, muy pura y que solo
tiene validez si es verdadera; para ello requiere ser trabajada con el
máximo detalle y respeto.
Ion Cojar sostiene que el trabajo del actor es transformar la
convención en una realidad psíquica-objetiva, pues el actor debe
conocer bien la convención teatral, asumir el personaje con su bagaje personal (situaciones dadas) para poder trabajar con la materia
psicológica, que de forma natural y orgánica determina las conductas adecuadas a través de la investigación, la experimentación y la
práctica.
Ion Cojar dejó en su libro Una poética sobre el arte del actor
la tesis en la cual sostiene que: “Actuar es una forma de pensar” en
primer orden y, en segundo orden, una forma de “hacer” (p. 250).
En la actuación, los temas del ejercicio y el rol son convenciones de
sistemas semióticos (p. 19) que se comunican literalmente y que el
actor asume a través de la imaginación sustitutiva, transformándolos en sistemas materiales, en realidad sensible, concreta, objetiva
y dinámica expresada en la conducta. Y el milagro escénico, que

�METHAMORTHEORIS

es objeto de experimentación en el taller de arte del actor. Es por eso
por lo que, en el trabajo del actor, el intérprete tiene que separar muy
bien lo que en su sistema ha llamado el principio de unidad orgánica,
entre la vida interior de la psique humana y la vida exterior del cuerpo.
Así como el método de Stanislavski de las acciones físicas o mágicas,
que Cojar retoma para que constituyan su tesis fundamental para su
sistema y que excede con mucho un aspecto particular y restringido de
la pedagogía actoral. Por ello el actor debe iniciar su trabajo y proceso
creativo desde el punto de vista más sincero y honesto, el actor debe
estar muy pendiente de su personaje y trabajar en su escenario, buscando la fidelidad con la naturaleza más orgánica en la construcción
de su personaje. Por lo tanto, el subconsciente requiere estar despierto y un actor debe estar atento, con todos sus sentidos abiertos, para
comprender el carácter de su personaje y conocer su propia psicología
interna.
Cojar argumenta que los procesos psíquicos no se repiten y no
pueden ser iguales, no pueden ser tipificados o formalizados, nunca
llegan a ser idénticos, porque tienen los límites muy estrictos de una
sola forma, admitiendo que las grandes escuelas de arte dramático del
siglo XX fueron las que marcaron al mundo, empezando por el sistema de Stanislavski, el “método” de Lee Strasberg, o las búsquedas
de Meyerhold, Michael Chéjov, o Grotowski, que sentaron la base de
la obra del actor y el principio de un método, el principio de unidad
orgánica, formulado por Stanislavski, posteriormente asumido y desarrollado por todos aquellos que buscaban descubrir los caminos hacia
ese centro único (Cojar, 1998, p, 44).
En Rumanía, aunque llegó el sistema stanislavskiano, el arte dramático se ha desarrollado con gran distinción y prestigio, quizás tomando mucho de la escuela rusa, pero sobre todo aspirando a diferentes corrientes artísticas que han logrado consolidarse en su territorio,
con una técnica única que busca la verdad en escena y en lo estético;
independientemente del género o estilo, todo trabajo teatral tiene que
ser orgánico y estar vivo.
Cojar apoyó tres proposiciones –hipótesis– que contienen la verdad integral sobre el fenómeno de la creación específica por parte del
actor en sus procesos creativos:
1. El arte del actor es una forma de pensar.
2. El arte del actor es ante todo un mecanismo lógico específico.
3. El arte del actor es una forma de hacer (1998, p. 39).
Este legado fue el que impulsó a Cojar a desarrollar una pedagogía unificada, que tuvo como hilo conductor a la “verdad” como
equilibrio en la obra del actor y la define de manera muy sencilla en
el siguiente esquema: “Actor- el que actúa: ‘actio-actionis- actuarago-agere -hacer’- El que hace” (1998, p. 41). Actor es, por tanto, para
Ion Cojar, el que “hace y actualiza” potencialidades virtuales latentes
desde la esfera de lo posible. Esta definición es esencial para entender
el objetivo central del profesor Cojar sobre el arte del actor.
La lógica específica del actor, en la concepción de Ion Cojar, en
oposición a la lógica binaria clásica, exige al hombre la promesa, que
predicará sobre la solución para el actual proceso de alienación. También exige al actor que sea social, que viva en el espectáculo de su
vida, lo que a su vez exige al actor de teatro permanecer vivo en la representación teatral –más que una técnica real–, es un modo de pensar,
un mecanismo lógico específico (Iliese, 2014-2015):
el actor siempre ha basado su fe en una forma natural y en un
tipo diferente de pensamiento, en un mecanismo lógico distinto
al de la lógica binaria clásica, en una mentalidad peculiar, que le
permite superar los límites impuestos por la lógica formal (Cojar,
1998, p. 27).
El actor entonces debe crear una realidad. Imitar a la vida utilizando su capacidad de imaginación y creatividad, acto que tanto Cojar

como Stanislavski o Héctor Mendoza en México consideran puede
compararse con un acto metafísico, o como lo llamaría más tarde Alejandro Jodorowski4, un acto psico-mágico, un fenómeno milagroso a
través del cual se cumplen todos los aspectos de la creación y recreación del personaje vivo, en un concepto específico que según Cojar
podría llamarse “Un personaje asumido por el actor”. En su libro, Ion
Cojar señala que: “Los fenómenos psíquicos no tienen un desarrollo
lineal, no siempre tienen motivaciones, causas que podamos establecer” (p. 1998, p. 121). El problema no es qué o cómo hace el actor
para que a él le suceda este milagro, porque, entre el “le pasa” o el “no
le pasa”, nada esencial es la diferencia entre la verdad y la falsedad,
entre la autenticidad y la artificialidad del acto escénico. Debido a
esto, el actor debe ser muy cuidadoso con sus sentidos, su memoria y
su predisposición a crear, siendo una línea muy fácil que puede posponer lo que el actor se ha propuesto,

“Él no crea, pre-hace
y finge” (Cojar, 1998, p. 44).
Para Cojar, la distinción entre lo que es verdadero y lo que es
falso, lo que es artificio y lo que es artificial, se mostrará al final en
el escenario. Aquí la psicología jugará un papel muy importante, Cojar apela al carácter psicológico y a su comprensión para arrebatar la
creatividad de una manera más amplia, las creaciones auténticas son
naturales y se convierten bajo la acción de las leyes de la unidad y
los fenómenos sincréticos, pues son totalidades humanas dinámicas y
contradictorias. Las teorías psicológicas más antiguas del significado, construidas enteramente sobre principios asociacionistas, han sido
responsables de degradar la importancia dada a los procesos probabilísticos de asociación en la vida mental de cada uno de nosotros (1998,
p. 45). Esta idea marcará la fundamentación de Cojar y lo guiará en
todo el desarrollo de su método de trabajo, que se manifestará en su
obra artística y en su pedagogía tan reconocida en toda Rumanía y en
el mundo teatral de Europa.
Según Stanislavski, el propósito principal del actor es “crear la
‘vida del espíritu humano’ del papel” (1955, p. 48). Esta forma de
trabajar es la única que aleja al actor de su trampa del “¿cómo?”, al
mismo tiempo, es la única que permite a los actores aprender sobre
cuál es su camino para encontrar y construir el personaje. La búsqueda de fórmulas de éxito como objetivo del trabajo del actor fue vista
como dañina tanto por Ion Cojar, quien lo niega, como por la que pone
contra la pared el sistema de aprobación o desaprobación que suprime
la libertad personal, como lo hacen teóricos y practicantes teatrales
no naturalistas como lo pueden ser; Bertolt Brecht, Jerzy Grotowski
o Antonin Artaud.
Para Ion Cojar hay que dejar que el actor descubra, el profesor o
el director debe convertirse en un compañero de trabajo, y el método
más accesible e ineludible en cuanto a la preparación escénica es el
del juego teatral y la improvisación, es decir, la experimentación y
la práctica (Iliese, p. 209). En el pensamiento de Cojar se deben utilizar formas de trabajo que permitan principalmente al actor pensar,
obligarlo a pensar, a reaccionar espontáneamente, a permanecer vivo
respetando las reglas y las convenciones. El juego y la improvisación
representan el contexto de aprendizaje incipiente de este mecanismo
lógico específico y este, una vez asimilado, será aplicado siempre que
sea necesario en el proceso escénico y en la construcción del personaje (Iliese, 2013, p. 210).
Alejandro Jodorowsky Prullansky (1929) es un artista y psicólogo chileno de origen
judío ucraniano, nacionalizado francés en 1980. Entre sus múltiples facetas se encuentran
las del escritor y director de cine. Junto con Roland Topor y Fernando Arrabal fundó el
movimiento del teatro pánico. Sus aportaciones más populares son el cine de vanguardia
(10 películas en 60 años, entre 1957 y 2018), el cómic francófono (más de doscientos en
medio siglo), el teatro pánico, entre 1960 y 1972, y la psicomagia desde mediados de los
ochenta hasta la actualidad. En 1960 emigró a México y luego en 1972 a Nueva York, Estados Unidos, y desde finales de 1974 vive en Francia. La psicomagia es una técnica creada y ejercida por Jodorowsky, que tiene como objetivo servir como “curación espiritual”.
Según él, tiene sus raíces en el chamanismo, el tarot, el psicoanálisis y el efecto del teatro.

4

Camaleón arte escénico | 15

�METHAMORTHEORIS

La diferencia entre verdad y falsedad en el arte del actor
auténtico radica en la clara diferencia entre “ser” o “no ser”
dentro de un acontecimiento esencial (Cretu, 2014, p. 151). El
hombre racional es el hombre incompleto, truncado, que sufre
de su propia voluntad de poder que surge de la falta de comprensión profunda y, respectivamente, de una conexión defectuosa
con la realidad falsificada, conexión con la imagen y no con
la verdad unificadora y completa, de la mala interpretación del
rol a partir de afuera, del “¿cómo?”, y no desde el concepto.
Paradójicamente, el hombre de racional sólo comprende parcialmente su papel, y lo que no comprende, lo que no penetra,
lo atormenta constantemente, porque “la individualidad humana
es la que forma por y según los principios de la creación, y no
se reduce a la razón” (Durand, 2006, p. 43). Cuando el filósofo
se convierte en el filósofo, cuando el artista se convierte en el
artista, el sacrificado es el hombre, y la confusión que se hace
es la que existe entre identidad y rol. Recordemos ese “Actor =
Persona” de la poética de Ion Cojar, que prohibía al actor perderse en su papel, para poder seguir vivo (Iliese, 2014-2015).
Ion Cojar sostiene que todos los personajes están en nosotros
mismos, porque en cada individuo se concentra la esencia de la
existencia (Cojar, 1998)

Conclusiones
Para Cojar el fenómeno de la creación específica del actor: “Es una forma de pensar. El arte del actor es, ante todo,
un mecanismo lógico específico. Sólo en segundo orden el arte
del actor es una manera de hacer” (1998, p. 153). El actor es
aquel que actualiza las potencialidades virtuales latentes desde
la esfera de posibilidad de su propia individualidad polifónica,
el actor “auténtico” realiza, trae al reino de la realidad lo que es
sólo potencial. El personaje del texto dramático es un posible
modelo que se nos comunica a través de signos literales, por
lo que no es más que un sistema semiótico. Para convertirse en
un sistema material, vivo, “debe ser creado, encarnado, traído a
la realidad” (1998, p. 155), escribió Cojar. La diferencia entre
verdad y falsedad en el arte del actor auténtico radica en la clara
diferencia entre “ser” o no ser” dentro de un acontecimiento
esencial (Bogdana, 2014, p. 151).
El profesor Cojar afirma que el camino hacia él (personaje)
pasa por mí (el actor). En el momento en que me encuentro a
mí mismo (es decir, me convierto en el yo inconfundible), pueden existir los posibles otros (¿muchos? ¿o pocos?) dentro de
mí. Sólo asumiéndome primero a mí mismo asumo también las
dimensiones del otro hacia el que me dirijo (1998 pp. 152-153).
Ion Cojar afirma que el universo de las experiencias interiores
de los personajes sólo puede conocerse esencialmente a través
de la propia experimentación, el único camino que puede tomar
un actor auténtico es través del sacrificio de la autoexperimentación, que debe ocurrir cada vez, con cada comienzo del ensayo,
porque el descubrimiento de otras identidades o estructuras humanas, lo que está llamado a asumir, y a quien sustituye, sólo
se realiza, paradójicamente, por su propia individualidad y por
su propia “totalidad” psicosomática.
El arte del actor es la invención y el descubrimiento,
es ficción y al mismo tiempo verdad. El genio del actor no
solo inventa, sino que descubre, no compone a partir de
partes, no ordena, sino que revela, actualiza potencialidades preexistentes e inagotables dentro de él. (Cojar, 1998,
p. 74)
El arte del actor auténtico ofrece la posibilidad de redescubrir una verdad elemental, a todos los niveles, psíquico, somático y físico. Esto también puede definirse por el principio
integrador de Stanislavski (1955): “De la verdad externa de la
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Camaleón arte escénico

vida del cuerpo a la verdad interna de la vida del espíritu” (p. 53).
Según Stanislavski, la verdad se encuentra en lo más profundo
del alma del actor. La verdad expuesta agitará la emoción a través
de lo inesperado, a través de la conexión con las profundidades
olvidadas del pasado, a través de los hitos de los que vendrán y a
través de la novedosa lógica de la vida (Darie, 2014, p.154). Bogdana (Cretu) Darie, profesora de actuación y Decana de la Facultad
de Teatro de la UNATC, sostiene que estos estados de ánimo, no
especificados en palabras, tales como: alusiones, presentimientos,
estados contradictorios, etc., estarán en compañía de nuestras grandes preguntas, inquietudes, sufrimientos, convicciones religiosas,
etc., son sin duda un campo sensible del que podemos partir en
dos coordenadas: o bien hacia el ardor de sentimientos a partir del
cual se concibe una creación memorable, o bien hacia la tranquilidad, lo que lleva a la cancelación artística, para ello debemos
encontrar un equilibrio incondicional entre el talento, la intuición
(por un lado) y la técnica de interpretación (por otro).
Sólo así aparecerá la creación. Solo así las impresiones en
el espectador serán únicas, inconfundibles, irrepetibles, psíquicamente se puede decir que todos los actores se alimentan de las
impresiones y sensaciones que conservan en su memoria afectiva o
intelectual. Todo esto se procesa en el subconsciente con la ayuda
de su fantasía artística (Darie, 2014, pp. 155-156). Esta es la base
del sistema stanislavskiano que consiste, como él mismo declara, en resaltar la naturaleza orgánica del actor. Esencialmente, el
principio stanislavskiano implica un conocimiento profundo de la
realidad inmediata y, después de decodificar cualquier situación
dramática, asumiéndola a partir de lo real, el profesor Ion Cojar
sostendrá esta opinión, añadiendo que el verdadero creador debe
apelar a la dimensión cultural de su personalidad, a la combustión
interior y a todo el universo personal de sentimientos, sensaciones
y sentimientos. Sólo ellos pueden determinar una creación artística
valiosa (Darie, 2014, p. 157).
La técnica y la teoría de Ion Cojar es una herramienta maravillosa que hay que poner en práctica, merece una extensión
para conocer el valor que dejó en el teatro rumano. Es curioso que
el método de Cojar tenga muchas similitudes con el método del
maestro Mendoza de México. Estas técnicas y métodos nos ayudan a comprender un esquema teatral y un alfabeto que marcaron
la forma de interpretar en dos latitudes diferentes del mundo, que
siguen latentes y son usadas, fomentando un pilar en las técnicas
teatrales de nuestros días.
Referencias

Cretu (Darie), B. (2014). Conocimiento del mecanismo específico. Revista Concepto, 8(1) 150-157 https://es.scribd.com/doc/316964714/Concept-08
Cojar, I. (1998). Una poética sobre el arte del actor. Editorial Paideia.
Durand, Gilbert, (2006) La ciencia sobre el hombre y la tradición, Ed. European
Idea.
Iliese, Anca. (2014-2015). Diferencias entre forma y fondo. Revista Concepto,
9-10(1) 63-61 https://es.scribd.com/document/269332812/Concept-vol-9-10nr-2-2014-si-nr-1-2015
Iliese Anca. (2013) Diferencias entre forma y fondo. Revista Concepto, 6(1) 208-212
https://es.scribd.com/document/149857307/Revista-Concept-Nr-6
Rotaru D. (2018). El actor rumano entre la teoría y la práctica. Ed. UNATC
PRESS.
Stanislavski, K. S., (1955). El trabajo del actor consigo mismo. ESPLA.
Fuentes de consulta
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Jicman, A. (2016-2017). La opción teatral. Revista Concepto, 13-14(2-1)
Stanislavski, K. (2013) El trabajo del actor sobre sí mismo. Grupo Editorial Tomo.
Stanislavski, K. (2014) Manual del actor. Grupo Editorial Tomo.

�METHAMORTHEORIS

EL FARO Y LA RUINA, PRÁCTICAS
PERFORMÁTICAS Y ESPACIO PÚBLICO
Por Susana Alanis

T

oda ciudad guarda en sus entrañas la memoria de varias generaciones. Esta memoria se sostiene
en las narrativas orales, las grandes edificaciones y las prácticas artísticas. El faro y la ruina de
Gabriel Cázares fue una obra que consistía en una instalación y una acción performática y estuvo
conceptualizada territorialmente en la zona de la Macroplaza (ubicada en el centro de la ciudad de Monterrey,
N.L. México). A través de la pieza reflexionamos sobre el pasado, presente y futuro de este espacio. ¿Qué
perdura de aquello que habitó el espacio de lo que ahora es la Macroplaza?
El presente es un ejercicio dividido en diez reflexiones sobre el proceso creativo al colaborar con la acción performática en la intervención viva de Gabriel Cázares para la IV Edición del Programa de Arte Público
de Las Artes Monterrey para el Festival Internacional de Santa Lucía: “Habitar de otra forma: el espacio público desde el cuerpo”. La invitación de este ensayo es reflexionar sobre las diversas prácticas performáticas
ejecutadas en la Macroplaza y la forma en que estas nos ayudan a sostener memorias culturales y colectivas.
1. El faro y la ruina de Gabriel Cázares
Hace tiempo empecé a seguir el trabajo del colectivo Tercerunquinto, del cual forma parte Gabriel Cázares, por lo que cuando recibí su invitación a colaborar, me emocioné muchísimo. Me mandó la descripción del
proyecto y el texto que había escrito para la pieza. Una parte de la descripción versa así:
El faro y la ruina es una reflexión anclada en la geografía de la Macroplaza y la historia de su creación,
particularmente la de dos de sus edificaciones y su devenir en el tiempo: La primera, la del emblemático
Faro del Comercio, diseñado por el estudio Barragán y Ferrera, el cual sintetiza en su construcción la
representación de los valores morales y culturales del empresariado regiomontano de la época y las formas en que se emplazaron al espacio público para, como una brújula, guiar a la población de la ciudad de
Monterrey en su visión moderna de progreso. La otra, del arquitecto Oscar Bulnes Valero, el abandonado
Centro Comercial Gran Plaza, que en su momento de mayor vitalidad ejemplificó uno de los rasgos que
mejor representan la economía en las ciudades prósperas; el consumo de bienes. (Cázares, 2021, párr. 2)
2. La Macroplaza de Monterrey
La Macroplaza es un espacio que mide alrededor de 300 mil metros cuadrados, siendo la cuarta plaza más
grande del mundo (Paseos Monterrey, 2022). En este gran parque central de la ciudad, al cual también se le
conoce como “la Macro”, se pueden encontrar vendedores ambulantes, artistas callejeros, ferias de artesanías,
exposiciones gastronómicas y celebraciones culturales como el Festival Internacional Santa Lucía, entre otras
actividades.
La Macroplaza constituye un elemento identitario para los habitantes de la ciudad de Monterrey. En la
Macro también se pueden identificar áreas del gran espacio con vocaciones muy específicas como, por ejemplo, la zona ubicada frente al Palacio Municipal. Esta área ha sido tomada en diversas ocasiones para manifestaciones de carácter social y político como las marchas feministas, protestas de docentes por disminución de
prestaciones, marchas por la paz, etc. Asimismo, hay otra área pública dentro de la Macroplaza ubicada en la
llamada Plaza Zaragoza, debajo del antiguo Palacio de Gobierno. Esta área techada es comúnmente utilizada
para eventos gratuitos de baile para personas de la tercera edad.
Del mismo modo en que encontramos estas áreas específicas dentro del gran espacio, también hay microespacios que parecieran funcionar solo como espacios de tránsito. El filósofo Marc Augé les denominaría
“no lugares” (2008) y, aunque tal vez podrían considerarse lugares por su carácter relacional con la Macroplaza, se perciben también como “espacios de nadie” porque las personas no se quedan ahí, solo pasan caminando. El mismo Augé habla de estas formas no puras de observar los espacios:
El lugar y el no lugar son más bien polaridades falsas: el primero no queda nunca completamente borrado
y el segundo no se cumple nunca totalmente: son palimpsestos donde se reinscribe sin cesar el juego
intrincado de la identidad y la relación (p.84).
Asimismo, Augé toma como referencia a Michel de Certeau, quien propuso nociones de lugar y de espacio. “El espacio, para él, es un ‘lugar practicado’, ‘un cruce de elementos en movimiento’: los caminantes
son los que transforman en espacio la calle geométricamente definida como lugar por el urbanismo” (Augé,
2008, p. 85).

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Cázares conceptualizó la obra El faro y la ruina en dos momentos.
El primero era una intervención al espacio público que constaba de tres
esculturas metálicas colocadas en un pasillo, ubicado al término de la
Plaza Zaragoza, dentro de la Macroplaza. A través de dichas esculturas
en forma de barras y montadas a una altura cómoda para sentarse, Cázares buscaba convertir ese espacio de tránsito o “no lugar” (Augé, 2008)
en un espacio para la estadía y el convivio o un “lugar practicado” (de
Certeau, 1996).
El segundo momento es una acción performática que considera
“las narrativas de la geografía urbana de la Gran Plaza por medio de la
lectura del cuento El faro y la ruina” (Cázares en Alanis, 2021a) escrito
por el artista con la intención de que fuera leído por una actriz en ciertos
días durante seis semanas.
Leí el cuento. Me pareció muy interesante la mezcla de elementos
ficcionales con la historia de la construcción de la Macroplaza y el tono
poético del texto. Sin embargo, en términos de material para la escena,
me preocupaba que podría sentirse largo. ¿Qué hacer en estos casos?
3. Creación partiendo del acto de caminar
Un sábado, Gabriel vino a Monterrey y nos reunimos en la Macroplaza para intercambiar algunas ideas. Llegamos y decidimos hacer un
ejercicio de caminata de la misma manera en que la harían los artistas
del movimiento situacionista, es decir, a la deriva (Gilles, 1953) . A
pesar del sofocante calor que todavía se siente a las seis de la tarde, las
áreas cercanas al pasillo en donde se colocaría la pieza estaban llenas de
vida: vendedores ambulantes, payasos, turistas, botargas, un pequeño
carrusel y hasta servicios de masaje y lectura de cartas.
Walkscapes: Macroplaza de Monterrey.

Nota. Fotografía por Susana Alanís
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Viendo la atención que acarreaban los hombres de la cara pintada y nariz roja, el curador Rubén Gutiérrez lanzó una frase retadora:
“Mira, ellos serán tu competencia”. Eso parecía. Pero el plan no era
hacer teatro de calle, ni cuentacuentos, ni declamación. El faro y la
ruina no era necesariamente material de entretenimiento, dada su naturaleza reflexiva con sentido crítico. Ciertamente la acción convocaría
a algunas y algunos espectadores a reunirse, escuchar y pensar, pero
los procedimientos de dicha convocatoria no podrían ser los mismos
a los utilizados por los artistas de la calle, porque la intención no era
la misma. Platiqué con Gabriel sobre algunas implicaciones de estas
teatralidades y las diferencias que observaba con lo que habíamos platicado previamente del proyecto. ¿Cuáles serían los procedimientos que
debíamos utilizar para que la acción potenciara la poética de la pieza
colocada en un pasillo de la Plaza Zaragoza dentro de la Macroplaza
entre los meses de septiembre y octubre de 2021?
4. Propuestas y creación colectiva (el texto)
Primeramente, dialogamos sobre los objetivos de la pieza y de la
exposición. Luego, intercambiamos algunas ideas sobre el tratamiento
del texto. Le sugerí a Gabriel cambiar algunos detalles de la redacción.
Por ejemplo, sustituyendo el tiempo pasado por tiempo presente. Considerando que esa es una de las diferencias principales entre el texto
literario y el texto dramático, pensé que sería menos interesante para la
audiencia ver y escuchar una narrativa sucedida en el pasado que una
acción que estuviera ocurriendo en el presente, ya que en el primer caso
se le intenta dar vida a una palabra por medio de la voz, mientras que
en el segundo la acción sucede a la par de que se está transmitiendo la
palabra. Entre los dos pulimos los últimos detalles del texto mientras
pensábamos en ideas de montaje.

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Ensayo de El faro y la ruina

Nota. Fotografía por Samuel Cepeda

El texto no es un monólogo ni está dicho por un personaje. El texto
habla sobre la memoria del espacio y de los objetos. Y de cómo los
cuerpos habitan y conviven con este espacio particular del centro. Definitivamente, un procedimiento de actuación realista no podría caber
aquí. En palabras de Gabriel:

Sentirlo. “Habitarlo desde el cuerpo”. Hice apuntes, tomé fotografías y platiqué con quienes estaban ahí, tomando en cuenta lo dicho por
el artista Francesco Careri sobre el “espacio líquido”: “el acto de caminar sería la única manera para encontrar y aprender nuevos territorios
(Careri, 2002, p. 30).

En todo caso El faro y la ruina es un cuento sobre edificios que
desaparecen y otros que se mantienen en pie mientras se desdibujan sus significados seguramente con el paso del tiempo. Así como
sucedió primero con las antiguas casonas de sillar y el abandonado
centro comercial Gran Plaza, el Faro terminará por perder irónicamente su sentido, pero hasta entonces seguirá funcionando como
señero. Seguramente este cuento, mitad ficción y mitad realidad,
también se desvanecerá en las mentes de los oyentes; imagino la
narración oral de esta historia desapareciendo cuando nuevamente
se modifique el espacio que la contuvo. (Cázares en Alanis, 2021)

Posteriormente, platiqué con la artista y comunicóloga Nallely de
la Cruz, quien ha estado investigando sobre la historia de los payasos
en Monterrey. En un principio, para mí era muy evidente la distinción
entre estas acciones artísticas realizadas en la calle. Sin embargo, aquella frase retadora de Gutiérrez: “Ellos van a ser tu competencia”, me
hacía pensar en las implicaciones políticas que ambas formas escénicas
compartían. En ambas acciones se pone el cuerpo en el espacio público y se produce lo que Aristóteles definió, hace más de dos mil años,
como poíesis, entendiendo por esta al “nuevo ente que se produce, y
es, en el acontecimiento a partir de la acción corporal” (Dubatti, 2011,
p. 38). A esta definición, el filósofo Jorge Dubatti le complementa con
una función específica de la poiesis, la cual consiste en la instauración
ontológica, es decir, “poner un acontecimiento y un objeto a existir en
el mundo” (p.39).

5. Propuestas y creación colectiva (la acción)
Desde mi perspectiva, tendría que haber objetos con los cuales yo
pudiera interactuar. Le propuse a Gabriel que trabajáramos con materiales como gis y agua, por su cualidad efímera que podría metaforizar las
huellas de la memoria urbana. Pensamos también en usar ladrillos que
pintaran el piso y se fueran deshaciendo.
Pensé en la importancia del texto como objeto artístico, por lo que
decidí proponerle a Gabriel llevar a cabo algunos procedimientos de
la lectura dramatizada. Por ejemplo, no despegar la vista del texto o
incluir al texto en las acciones. En lugar de narrarlo de memoria como
juglar, lo leería realizando acciones que complementaran las ideas escritas. De esta manera, quizá se potenciaría más la poética de la obra
puesto que la protagonista de la acción sería la narrativa y no quien la
iba a contar. Así, había muchas ideas, pero no lográbamos concretar la
acción. Nos dimos un tiempo para pensar. Gabriel se regresó a CDMX
y quedamos de vernos después por videollamada.
6. Habitar el espacio público desde el cuerpo
Durante esos días me di a la tarea de caminar por el espacio. Nuevamente, utilizando ese concepto del movimiento situacionista: la deriva (Gilles, 1953). Me dediqué a explorarlo. Verlo. Escucharlo.

La construcción poética implica una presencia extracotidiana en
el espacio. Dicha presencia extracotidiana moviliza las miradas y las
formas de crear y habitar el espacio. Dubatti sostiene que “esta tensión
ontológica entre la entidad del mundo cotidiano y la nueva presencia
extracotidiana del ente poiético es el atributo político más potente del
arte” (p.75). Y yo le agregaría, el significado territorial del espacio público, pues hablamos de un espacio céntrico, identitario y sede de movimientos sociales y políticos para los regiomontanos. Dicho así, estas
acciones no solo acontecen teatralmente creando “un mundo paralelo al
mundo” (Aristóteles en Dubatti, 2011, p. 68), sino que, en su acontecer,
su construcción poiética puede resignificar la narrativa del espacio público interactuando y cocreando nuevas narrativas con quienes asumen
propio dicho territorio.
Entre lo observado en mis caminatas y lo que la artista Nallely de
la Cruz me compartió sobre la teatralidad del payaso en la Macroplaza,
la distinción entre performances me pareció mucho más clara. A través
de una comparativa de poéticas (Dubatti, 2011) entre la performance de
los artistas callejeros y la propuesta performática trabajada con Cázares,
se explicarán algunos procedimientos que se utilizaron para el proceso
creativo de la acción performática de El faro y la ruina.

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7. Poner el cuerpo en la plaza: Comparativa de poéticas
De la Cruz (Alanis, 2021b) explica que se le llama hacer plaza
cuando un payaso o una payasa presenta una rutina en un espacio público, y a ellos se les denomina payasos de plaza. De acuerdo con la artista, la plaza está muy peleada, sobre todo los espacios de la Macroplaza
que están frente al Teatro de la Ciudad y la Plaza Zaragoza. Los horarios
estelares empiezan aproximadamente a las cinco y terminan alrededor
de las diez de la noche. Estos horarios solo pueden ser ocupados por los
artistas callejeros de mayor trayectoria, los demás deben de presentarse
en otros horarios y en otros lugares no tan transitados. Algunos de los
elementos más distintivos de la poética son el inicio, el tono, la improvisación, la relación entre ejecutante y personaje, el uso del espacio, el
uso de utilería y vestuario y el final.
Inicio
Los inicios de las intervenciones del payaso de plaza en la Macroplaza de Monterrey son estruendosos. Por lo general, se dan tres
llamadas para atraer la atención de los transeúntes. Para ello, las y los
ejecutantes se valen de toda clase de recursos como gritar, utilizar un
silbato, un megáfono, tocar algún instrumento musical, decir un chiste,
hacer una acrobacia, etc. La intención de esto es capturar la atención de
las y los transeúntes que van pasando, dado que las personas que pasan
por ahí no necesariamente tenían la intención de ver teatro.
El estruendo sucede para que, cuando las personas volteen, se sorprendan con algo gracioso y decidan quedarse. Se constituye en una
micropolítica violenta, pero absolutamente complaciente, porque todas
las acciones están al servicio del público.
Para El faro y la ruina no era necesario un inicio de esta naturaleza.
Por el contrario, buscábamos que la acción dialogara y hasta cierto
punto se fundiera con su entorno. En este caso, la micropolítica buscaría
más compartir una reflexión con quien especta, no necesariamente una
risa. No importaría que hubiera una, dos o muchas personas cerca. Tampoco importaría que las personas decidieran quedarse o irse. La acción
sirve más al espacio que al transeúnte. Por ello, la acción del transeúnte
sobre quedarse o irse también le sumaría a la pieza.
Tono
Al observar las prácticas escénicas de los cuentacuentos, declamadores y ejecutantes de teatro de calle en la Macroplaza, me di cuenta de
que se dirigían a su público en un tono extracotidiano, con movimientos
exagerados y volumen de voz muy alto. En la mayoría de las ocasiones,
se intentaba mirar a los ojos a las/los espectadores para que se sintieran
atendidos y que siguieran prestando su valioso tiempo y atención.
Para El faro y la ruina el tono debía ser diferente. Más cotidiano,
menos complaciente con quienes observaban. Incluso, con pocas miradas hacia los ojos de la audiencia. Con una intensidad de voz lo suficientemente fuerte para que el sonido incidiera en el espacio que abarcaban dos de las tres esculturas, es decir, las que estaban más juntas.
Por ello, insisto, tanto la decisión de quedarse, como la de irse de las y
los espectadores, eran acciones que sumaban al proyecto, pues de esta
manera era como ellas y ellos estaban conviviendo con el espacio y, por
lo tanto, participando de la acción.
Uso del texto
En el caso del teatro de calle, hay mucha oportunidad para la improvisación. De acuerdo con De la Cruz (Alanis, 2021b), en ocasiones
en lugar de texto hay solo una pauta, otras veces el texto se va creando conforme se van planeando las acciones. En los cuentacuentos y
la declamación el texto podría ser un poco más importante que en el
primer caso. En ese sentido, el uso del texto en El faro y la ruina podría
parecerse más a estas manifestaciones. Sin embargo, en ellas el texto

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Camaleón arte escénico

solo está presente por medio de la voz y el cuerpo de quienes ejecutan
la práctica escénica. En nuestro caso, el plan no era ese. El texto escrito
para El faro y la ruina formaba parte de la pieza, es decir, la presencia
del texto era necesaria. Y no solo a través de la voz y el cuerpo, sino
también como elemento objetual artístico. De acuerdo con lo que platicábamos, el uso del texto me sonaba más a una lectura dramatizada. En
ellas, el texto es el protagonista. Sin embargo, lo estuvimos trabajando
para que tuviera más cualidades escénicas.
Relación personajes – ejecutante y espacio – texto
En El faro y la ruina el personaje central era el espacio y el texto
sobre él. Por ello era muy clara la diferencia con las otras manifestaciones, donde el ejecutante interpreta uno o varios personajes, utiliza matices de voces y corporalidades diferentes a la propia para cada personaje,
etc. Para el performance de El faro y la ruina la pregunta era: ¿cómo
interpretar el espacio? La respuesta la dio la caminata: se interpreta el
espacio habitándolo. ¿Cómo hacer de la relación entre espacio y texto
el personaje central? La relación personaje-ejecutante debía ser interpretada desde otro lugar.
La narrativa oral se puede hacer en cualquier lugar. No se necesita
de un edificio teatral ni de un espacio específico para ser representado.
En cambio, la acción de El faro y la ruina estaba planeada para ser un
acontecimiento territorializado –en el sentido dubattiano (2011)– en ese
sitio particular en el que estaban colocadas las piezas escultóricas. Es
decir, ese espacio cercano al Faro del Comercio. Ese espacio del centro
de la ciudad que ha ido transformándose y que ahora es lo que vemos
y habitamos. Por ello podemos decir que la pieza estaba constituida
territorialmente. Si ocurriera en otro lugar o en otras circunstancias,
perdería una parte de su potencia poética.
Presencia, vestuario, utilería y tecnología
Las prácticas performáticas que estuve viendo en la plaza ejecutadas por artistas callejeros implicaban un colorido vestuario y maquillaje
especial que atraía la mirada de los transeúntes hacia lo extracotidiano
y lo brillante.
Al estar “haciendo plaza” se tiene que estar presente de una manera
muy grande. Alerta a los estímulos que la gente te da, para tomarlos
y hacerlos parte de la rutina. La gente quiere que la vean y quiere
jugar. Por eso, cada estímulo puede ser un detonante para la interacción. Yo los veo como girasoles grandes que buscan reflejar la
luz del sol. (De la Cruz en Alanis, 2021b)
Para El faro y la ruina el vestuario no tendría por qué ser
extracotidiano. No habría utilería. Y el uso de la tecnología no tendría
ninguna intención de cautivar al público (como en los otros casos en
que se utiliza megáfono, por ejemplo). Dada la cualidad efímera de la
acción, decidimos realizar una grabación del texto y colocarla a modo
de código QR, como parte de la pieza. Este código podría escanearse
en cualquier momento por cualquier persona que pasara por ese lugar y
decidiera utilizar su dispositivo móvil para activar el audio mientras la
persona caminaba por el espacio. La memoria del texto quedaría en la
memoria física del transeúnte y/o de su dispositivo personal.
Final

En el caso del teatro de la calle sus ejecutantes esperaban
aplausos y monedas. Incluso, según De la Cruz (Alanis, 2021b), hay
técnicas para pedir limosna. En nuestro caso era diferente. El final de
El faro y la ruina buscaba detonar reflexiones en torno a la memoria, la
observación a detalle del espacio y el diálogo entre quienes participaron
de la acción.

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Walkscapes: Familia debajo de la escultura del trabajador.

8. Diseño de la partitura de movimiento
Después de estas reflexiones volví a los apuntes que había
realizado en la exploración del espacio. Recordé algunas imágenes que
capturaron mi atención. Rescato las siguientes, que nos ayudaron a darle cuerpo al texto:
• Bajo la escultura del hombre trabajador, una niña estira su
cuerpo para intentar alcanzar el pie del personaje (vi en esta
acción la metáfora del esfuerzo infinito que se promueve con
la cultura del trabajo en Monterrey. La ilusión de avanzar y
progresar hacia algo que no es real.).
• Un hombre comienza a predicar el evangelio de Cristo. Lleva
conocidos que cantan y que alientan al público a quedarse a
escuchar el sermón.
• Escucho un instrumento de aliento. Un hombre está soplando
un schofar cerca de la cabeza de otro hombre que tiene los ojos
cerrados. Por el estado de concentración de ambos hombres,
su caracterización y el acto de quien cierra los ojos esperando
recibir algún tipo de energía, interpreto que es un ritual contra
las malas vibras.
• En otros lugares del mismo escenario, varias personas se toman selfies en un esfuerzo por capturar momentos vividos en
ese espacio.
Walkscapes: Persona tomando selfie/ Niños en triciclo.

Nota. Fotografía por Susana Alanís

Nota. Fotografía por Susana Alanís

Nota. Fotografía por Susana Alanís
Walkscapes: Niño caminando/ Persona con maletas.

• Los niños juegan con un triciclo. El menor intenta manejarlo, mientras el mayor se divierte sosteniendo el triciclo desde
atrás, ejerciendo presión hacia abajo y dejando al menor pedaleando en el aire. (Nuevamente vi, en el menor, la ilusión
de querer avanzar y la relación de poder que era evidente,
pues el mayor jugaba aprovechándose de su fuerza.).
• Sobre una barda no muy elevada, un niño con síndrome
de Down camina lentamente jugando al equilibrio mientras
su padre lo acompaña a un lado, cuidándole para que no se
caiga.
• Una mujer lee las cartas frente a un grupo reducido de personas.
• Un joven se esconde en los arbustos para orinar.
• Los vendedores ofrecen sus productos y a la vez los cuidan.
• Varias personas y familias recorren la Macro arrastrando
unas maletas.

Nota. Fotografía por Susana Alanís

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Camaleón escénico

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Movimiento 1. Niña alcanzando pie del trabajador.

Estas acciones cotidianas me parecieron claves y decidí proponerle a
Gabriel una abstracción corporal a partir de estas imágenes. Eran muchas
acciones, pero también eran muchos párrafos, por lo que relacionamos las
imágenes con los párrafos y quedó una primera partitura de movimiento para el texto. Posteriormente trabajamos en las transiciones entre una
acción y otra, algunos momentos enfáticos del texto, el inicio y el cierre.
Nuevamente, Gabriel visitó Monterrey para hacer el montaje de las
esculturas y nos juntamos a platicar y a ensayar. Luego volvimos al espacio y ensayamos ahí. Tuvimos que adaptar algunos movimientos que
podrían salirse del tono que buscábamos. Creando sobre el espacio, quedaron más claras las acciones que debían realizarse para activar con el
cuerpo la obra El faro y la ruina.

Nota. Fotografía por Samuel Cepeda

9. Reflexión de Gabriel Cázares
Este proyecto El faro y la ruina está más anclado a la intervención
en el espacio público, no solamente como estrategia formal como lo había
hecho antes, con el Tercerunquinto y de forma individual. Intervenir físicamente el espacio para alterar las dinámicas que en él suceden o las dinámicas que el mismo espacio contiene, así como el hecho de incorporar
algo que es tan efímero como la lectura de un texto, se espejea muy bien
con lo efímero que es la ciudad, o la historia de la ciudad y los edificios
que están en ella…

Movimiento 3. Ritual contra las malas vibras.

Nota. Fotografía por Samuel Cepeda

Existe el riesgo de que algo caiga en el olvido intencional o
no intencionalmente. El hecho de que las cosas empiecen a quedar
relegadas de algo o fuera de una especie de centro se me hace intere-

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sante. Mucha de la chamba que hemos hecho en el Tercerunquinto es
pensar en conceptos de centro y periferia. No solamente geográficas,
en todos los sentidos.

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Movimiento 5. Mujer leyendo cartas.

Nota. Fotografía por Samuel Cepeda

La periferia también puede ser una periferia económica y eso no
necesariamente tiene que estar en el margen de la ciudad... Esa relación entre esos dos extremos siempre es de exclusión. El centro va
excluyendo cosas y las va dejando en esos márgenes y el problema

es que pareciera ser que ahí la memoria se debilita o que esas cosas
van hacia el olvido. O así se siente desde el centro. Que también es
interesante pensar, ¿desde dónde leemos esa clase de cosas?

Movimiento 7. Triciclo.

Nota. Fotografía por Samuel Cepeda

A veces me pregunto, ¿para qué hace arte uno? ¿para hablar sobre qué? Al final de cuentas, ¿el objeto artístico es algo que perdura
o no necesariamente? ¿Sería interesante que perdurara? Si perdura,
¿en cuánto tiempo va a perder su efectividad? Porque efectivamente,
de repente la obra pierde efectividad y se convierte en una especie
de ataúd. El contenido ya no está ahí. Y eso sucede sobre todo en

proyectos de esta naturaleza. Por ejemplo, si la intervención de El
faro y la ruina permaneciera, llegaría un punto en que ya no se asumiría que se trata de una escultura y que esta habla de la historia de
la ciudad… porque ya no habría la lectura del cuento, ya no habría
una serie de circunstancias que creo dotan de valor a la pieza. Una de
ellas es la temporalidad. (Cázares en Alanis, 2021a)

10. Obra viva y memoria
La memoria constituye los cimientos del presente y a la vez es una masa moldeable para quienes escriben acerca del pasado. Perdura solo
lo que, en un contexto sociocultural determinado, se decide que es importante. El viento no solo se lleva palabras, sino también promesas,
cuestionamientos y remordimientos. Los habitantes del espacio le dan vida a la ciudad. Esta crece. Se transforma según los deseos de quienes
ejercen el poder de tomar decisiones públicas, pero también se transforma por aquello que está inscrito en la tierra y en nuestros cuerpos.
Aquello que construimos en conjunto y queremos recordar como colectivo de lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos.
El faro y la ruina fue una obra que se activó con la acción performática todos los jueves y sábados del 23 de septiembre al 7 de noviembre
de 2021, a las 7 pm, en la Macroplaza del centro de la ciudad de Monterrey, N.L., dentro del marco de la IV Edición del Programa de Arte
Público de las Artes Monterrey para el Festival Internacional de Santa Lucía: “Habitar de otra forma: el espacio público desde el cuerpo”. La
pieza artística ya fue, sin embargo, también permanece en la memoria de Gabriel, en la mía, en la de quienes compartieron el espacio conmigo
y, ahora, en la memoria de quien lee estas palabras.

Camaleón arte escénico | 23

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Apéndice
Figura 1

Nota. Fotografía tomada por Erick Vázquez. Fuente: https://elescudoyelespejo.blog/2021/11/04/las-artes-monterrey-y-el-arte-publico/

Referencias
Augé, M. (2008). Los no lugares, espacios del anonimato. España: Gedisa.

Figura 2

Careri, F. (2002). Walkscapes. El andar como práctica estética / Walking as an aesthetic
practice. Gustavo Gili S.A.
Cázares, G. (2021). Habitar de Otra Forma: El espacio público desde el cuerpo. Las Artes
Monterrey. https://lasartesmonterrey.com/habitar-de-otra-forma/gabriel-cazares/
de Certeau, M. (1996). Relatos del espacio. La invención de lo cotidiano, pp. 127-141.
Universidad Iberoamericana.
Dubatti, J. (2011). Introducción a los Estudios Teatrales. Gedisa.
Gilles, I. (1953). Formulario para un nuevo urbanismo. https://sindominio.net/ash/is0109.
html
Paseos Monterrey. (27 de julio de 2022). Macroplaza de Monterrey. https://www.paseosmonterrey.com.mx/macroplazademonterrey/

Nota. Fotografía tomada por Joel Bravo. Fuente: https://blog.cedim.
edu.mx/noticias-cedim/el-arte-como-nexo-entre-el-espacio-publico-yel-cuerpo/
Figura 3

Nota. Fotografía por Karla Delgadillo y Teresa Martínez. Fuente:
https://www.elnorte.com/arte-al-aire-libre/ar2268676

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Otras referencias
Alanis, S. (2021a). Entrevista personal a Gabriel Cázares.
Alanis, S. (2021b). Entrevista personal. a Nallely de la Cruz.

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LA DESAPARICIÓN DEL DIOS PROMETIDO:

LA HUIDA DE QUETZALCÓATL
DE MIGUEL LEÓN-PORTILLA
Por José Vicente Pérez Márquez
Universidad Veracruzana

6 de diciembre de 2022
I

E

n la década de los 50 México vivió una efervescencia en
su cultura, en aquellos momentos se abrían las puertas de
la Generación del Medio Siglo con autores como: Carlos Fuentes, Juan García Ponce, Sergio Pitol, Jorge Ibargüengoitia,
José Agustín, Inés Arredondo, Rosario Castellanos, entre otros. Esta
generación poco a poco fue quitando los restos que quedaban de la
visión nacionalista nacida de la Revolución mexicana y empezaban
un proceso de pensamiento más cosmopolita.
Esta idea de la nación surgió desde la presidencia de Álvaro
Obregón, cuando tuvo por secretario de Educación a José Vasconcelos; fue él quien apoyó la creación de la escuela pública, la reedición
de los clásicos universales en la Universidad Nacional Autónoma de
México e impulsó el movimiento muralista, en el que participaban
pintores como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, que en ese momento transmitían la historia de México
a través de murales que les eran encargados para ser realizados en
dependencias públicas. El relato de la Revolución Mexicana vista
por autores como Mariano Azuela, Nellie Campobello o Martín Luis
Guzmán empezaba a recaer, sobre todo para contar nuevas visiones
del Estado o del país.
La generación de Medio Siglo fue prolífica; en 1958 se publicó La región más transparente, de Carlos Fuentes, evidenciando la
corrupción del poder desde la metrópoli. En 1950 vio la luz Los olvidados de Luis Buñuel, película donde se retrataban los barrios bajos
de la Ciudad de México; en ese mismo año Octavio Paz publicó El
laberinto de la soledad, ensayo en el que estudia no solo al mexicano, sino también sus crisis. “Viejo o adolescente, criollo o mestizo,
general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser
que se encierra y se preserva: máscara el rostro y máscara sonrisa”
(Paz, 1984, p. 26). Las visiones del México revolucionario estaban
cambiando, así como las formas de contarlo. Es también esta década
en la que algunas personalidades fallecen: Frida Kahlo en 1954, Diego Rivera en 1957 y José Vasconcelos, el impulsor del nacionalismo,
en 1959.
Para 1952 México vivía el final del sexenio de Miguel Alemán,
gobierno que se vio involucrado en un fraude electoral, corrupción y
nepotismo, además de que le dio acceso a la industria estadounidense
para instalarse en el país. Miguel Alemán le dejó la presidencia a
Adolfo Ruiz Cortines, quien ocuparía el cargo hasta 1958. Fue también en 1952 que fallecieron Pedro Lascuráin, el presidente que duró
45 minutos en el poder, y Sara Pérez de Madero, la viuda de Francisco I. Madero, iniciador de la Revolución. Por otra parte, en Palenque,
Chiapas, bajo la exploración del arqueólogo Alberto Ruz L’Huillier
fue encontrada la tumba de Pakal en el Templo de las Inscripciones,

el 15 de junio.1 Es bajo todo este contexto que Miguel León-Portilla
escribe su única obra teatral: La huida de Quetzalcóatl.
Miguel León-Portilla fue un investigador, antropólogo, lingüista
y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México. Nació
el 22 de febrero de 1926 y falleció el primero de octubre de 2019.
Es considerado uno de los mayores investigadores de la cultura náhuatl, su poesía y cosmogonía, así como muchos de sus ritos y celebraciones. Entre sus libros más importantes podemos encontrar: La
filosofía náhuatl: estudiada en sus fuentes, Los antiguos mexicanos
a través de sus crónicas y sus cantares y La visión de los vencidos:
relaciones indígenas de la conquista. Mucha de esta producción se
derivó de la consulta de diferentes materiales, así como de haber
tomado clases, en la UNAM, tanto con notables investigadores del
mundo mesoamericano como con arqueólogos, entre ellos Ángel
María Garibay.2
Como se mencionó anteriormente, en toda su carrera, León-Portilla solo escribió un texto dramático: La huida de Quetzalcóatl. El
texto fue escrito en 1952, pero no se publicó hasta 2001. Fueron cuarenta y nueve años de espera para que este texto viera la luz bajo
el sello editorial del Fondo de Cultura Económica con un prólogo
de Ángel María Garibay y vuelto a publicar hasta 2019 en Teatro
náhuatl: prehispánico, colonial y moderno por El Colegio Nacional.
Este último es una recopilación de varias obras con traducciones al
náhuatl de estas. Es el propio León-Portilla quien señala las representaciones que ha tenido su texto dramático.
Esta producción se ha presentado en tres ocasiones, una de
ellas en la ciudad de Toulouse, en Francia, otra en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), en México, y
la más reciente, a partir de octubre de 2017, en el teatro Juan
Ruiz de Alarcón en el Centro Cultural Universitario (CCU) de
la UNAM. (León-Portilla, 2019, p. 513)
El autor indica tres presentaciones de La huida de Quetzalcóatl, la primera en Francia y las dos últimas en México, sin embargo, omite las fechas de las primeras dos representaciones, hecho
que puede ser o por descuido o por olvido, pero la representación
de 2017 la menciona por ser la más cercana a la publicación del
libro de El Colegio Nacional. Esta representación fue dirigida
por Mónica Raya durante un homenaje a León-Portilla organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México, bajo
un enorme equipo multidisciplinario y la ayuda del propio autor.

1
Ruz L’Huillier fue un arqueólogo que nació en Francia en 1906 y murió en Canadá en
1979. En 1959 L’Huillier fundó la revista Estudios de la Cultura Maya. Ese mismo año
Ángel María Garibay y Miguel León-Portilla fundaron la revista Estudios de la Cultura
Náhuatl.
2
Ángel Garibay Quintana (1892-1967) fue filólogo, historiador y sacerdote; es uno de
los principales investigadores de la cultura náhuatl del centro del país, como maestro
del Seminario de Cultura Náhuatl en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Garibay fue uno de los importantes maestros para León-Portilla para sus investigaciones.

Camaleón arte escénico | 25

�METHAMORTHEORIS

Para el análisis del discurso del texto dramático La huida de Quetzalcóatl de Miguel León-Portilla recurriré al trabajo de Julieta Haidar,3 sobre todo a su texto Análisis del discurso que se encuentra en Técnica de
investigación en sociedad, cultura y comunicación coordinado por Jesús Galindo Cáceres. Me centraré sobre
todo en la relación entre formación social, formación ideológica y formación discursiva, a partir de la cual se
analizará el trabajo de León-Portilla desde su labor académica y parte de su vida, así como los procesos de interdiscursividad que se muestran en las citas a documentos para escribir el texto dramático; y de los sujetos del
discurso desde lo social, lo ideológico, lo histórico y lo cultural. La autora trabaja directamente con la escuela
francesa del análisis del discurso, más relacionados al poder y la ideología.

Sin embargo, aunque la espina dorsal de la exposición se sitúe en esta tendencia, no nos

cerramos a la integración de todos los elementos valiosos de otras tendencias, como son
la lingüística textual, los modelos argumentativos, las teorías de la narración y las teorías
del sujeto. (Haidar, 1998, p. 120)

Complementario al análisis del discurso, reforzaré el proceso de adaptación con el trabajo de Lucas Rimoldi4, con su texto El concepto de resignificación como aporte a la teoría de la adaptación teatral, donde
considera que el proceso de adaptación consiste en:
una lectura crítica de fuentes que pueden ser, como señalamos, dramáticas, narrativas, poéticas o ensayísticas, y una intervención hermenéutica que imagina un discurso estructuralmente nuevo. En tal sentido, la
travesía que toda resignificación conlleva aparecería facilitada por las escrituras que hacen fluido el paso
entre los géneros, por ejemplo, mediante una común poeticidad. (2012, pp. 164-165)
Lo anterior ayuda no solo a entender el proceso de escritura de León-Portilla, en 1952, sino también el
trabajo de adaptación y refuncionalización, tanto de León-Portilla como de Mónica Raya, para la puesta en
escena de 2017, desde las consultas de archivos, códices y de la mitología náhuatl.
II
La huida de Quetzalcóatl se basa directamente el mito de Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl, en el que se
cuenta la leyenda/historia del rey de Tollan o Tula;5 este rey era considerado como un grande en las artes y
las ciencias, pero un día, tras verse en un espejo de obsidiana, huye de la ciudad a causa de verse demacrado
y, después de tomar una jícara de pulque, rompe su celibato. En la parte histórica muchos de los pobladores
empiezan a tener roces a partir de la adoración de los dioses Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, dioses hermanos, pero
también opuestos.
Toda la historia de Tula, hasta el siglo X, se caracteriza por Quetzalcóatl (la “Serpiente Emplumada”), y
la religión nueva llevada por los invasores. Vencida por la magia de Tezcatlipoca, la benévola “Serpiente
Emplumada” huyó de Tula; a partir de entonces, el centro de México quedó sometido a los crueles ritos
de los dioses del cielo y de la guerra, que exigían la sangre de víctimas humanas. (Soustelle, 2012, p. 49)
Es a partir de este mito que Miguel León-Portilla empieza a trabajar su obra dramática, escrita en tres actos
y con diálogos en verso. Lo interesante del texto es que el autor mezcla partes del mito de Quetzalcóatl y partes
de la historia del Rey Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl, con lo cual podemos adentrarnos un poco en lo que se
cuenta del mito y del rey de Tula, todo esto consultado en el códice Borbónico6 (Vela, 2009), que se encuentra
actualmente en Francia. Empezaré directamente con los personajes del texto dramático viendo sus orígenes y
cómo León-Portilla los refuncionaliza para la escena.
El autor señala a Quetzalcóatl como un sabio, un sacerdote que es penitente, hace ayuno y también mantiene un celibato, sobre todo desde la Toltecáyotl7 en una de las reflexiones del universo. “A nuestro gran rey
Quetzalcóatl he visto, para oír de sus labios prudentes consejos y respuestas certeras. Al escuchar sus palabras,
me he vuelto a preguntar si es mortal como tú y yo, o un dios hecho tolteca” (León-Portilla, 2019, p. 593). Son
dos nobles toltecas los que hablan de las hazañas de rey Quetzalcóatl, aquí es donde empieza el juego entre el
mito y la historia, no se sabe si es el dios o el gobernante, pero el autor establece los elementos de la deidad y
santidad de Quetzalcóatl. Hay que recordar que este dios no solo obedece al elemento “bueno” también tiene
el “mal” en él.
En efecto, Quetzalcóatl es el arquetipo de la santidad; su vida de ayuno y penitencia, su carácter sacerdotal, su benevolencia con sus hijos, los hombres, son patentes a través de las noticias que nos han conservado las crónicas y las representaciones de los escritos indígenas. Pero al
lado de este aspecto de santidad encontramos también en Quetzalcóatl el pecado, que se traduce para los indígenas en la violación de la abstinencia sexual y en la embriaguez. (Caso, 1971, p. 40)
3
Julieta Haidar (1944), originaria de São Paulo y con residencia en México, es doctora en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional
Autónoma de México, como también profesora e investigadora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.
4
Lucas Luis Rimoldi es doctor en Letras y miembro de la Carrera del Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y
Técnicas-CONICET y Centro de Investigación en Literatura Argentina.
5
Tollan o Tula (actualmente Tula de Allende), significa “el lugar cerca del tular”; fue una ciudad tolteca con gran auge en el año 1000 después
de Cristo. La ciudad de Tula fue una de las primeras en fundarse en el centro de México.
6
Este códice es uno de los principales códices precolombinos; está hecho de papel de amate y en forma de acordeón, estuvo mucho tiempo en
la biblioteca del Escorial en España hasta que desapareció y tiempo después apareció en Francia; actualmente se encuentra en la Biblioteca de
la Asamblea Nacional de Francia.
7
El Toltecáyotl se refiere a un conocimiento e ideas para la explicación del universo, la conciencia y la vida. León-Portilla profundiza más este
concepto en su libro: Toltecáyotl: aspectos de la cultura náhuatl (1980).

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Camaleón arte escénico

�METHAMORTHEORIS

Pero esta ruptura de la abstinencia tanto sexual como alcohólica no viene del mismo dios, en el caso del mito es el dios Tezcatlipoca quien, disfrazado de un viejo, le da a beber pulque a Quetzalcóatl, esto hace que se termine rompiendo el celibato y acostándose
con Quetzalpétlatl, una mujer dedicada al culto divino y hermana
del dios. León-Portilla recurre al dios Tezcatlipoca, pero no en forma humana o en viejo, como se cuenta en el mito; en el caso de la
obra, la caída del dios y, por ende, de la ciudad de Tula, se debe a la
representación de cuatro personajes.
El texto dramático de León-Portilla empieza con un monólogo del dios Axcantéolt, entrando como un Prólogo y monólogo del
tiempo. León-Portilla crea a este dios, que no existe en el panteón
de los dioses nahuas; para ello recurre a la palabra axcan que traducido al español significa “ahora” o “el ahora”, en cuanto a téotl
como la denominación de un dios o ser eterno e invisible.8 “Ellos
no están allí, no están ahora. Pero yo sí estoy allí, yo soy ahora.
Ahora y ahora y ahora… ahora es mi nombre. Sin ser dios, gusto
de llamarme Axcantéolt, dios del ahora” (León-Portilla, 2019, p.
590). Lo interesante de la creación de este dios/personaje es que es
él quien quiere mostrarle a Quetzalcóatl que su tiempo está terminando junto con el de Tula.

En su afán de atinar con lo eterno, piensa y no
piensa Quetzalcóatl que Tula y la Toltecáyotl
podrán escapar del torrente del tiempo. … Apoya su ser Quetzalcóatl en el ahora inestable, y
no sabe que existe el dios del ahora. Yo soy ese
dios pero en Tula no tengo templos.
(León-Portilla, 2019, p. 592)

Axcantéolt termina siendo un dios olvidado o relegado a lo que
él llama el ahora, es a causa de esta envidia que se puede intuir la
caída del dios y su ciudad. Es el mismo Axcantéolt el que manda
a tres forasteros/hombres búho a hablar con Quetzalcóatl: Huitzil,
Tlacahuepan y Titlacauan.9 Curiosamente, el búho en la cultura
mexica era llamado
Tecolotl y visto como un ave de presagios funestos, mensajero
del dios de la muerte y como ave de hechiceros, estos tres personajes representan al dios Tezcatlipoca, el dios rival de Quetzalcóatl.
Huitzil es el que al final del primer acto le muestra su reflejo al dios
y este se da cuenta de su humanidad, y es también quien le da el
cántaro, al final del segundo acto. León-Portilla nunca menciona la
bebida, por el mito se sabe que es pulque; después de beber, será el
mismo Quetzalcóatl el que pedirá que vayan por Quetzalpétlatl y
le dará de beber del cántaro. Con esto el dios ha pecado y su caída
junto con la de Tula es inevitable, pues después de estos acontecimientos el mismo Quetzalcóatl dejará Tula y partirá al mar para
viajar en una canoa y llegar al Tlapalan.10
A grandes rasgos, estos son los personajes y la historia que se
cuenta en el texto dramático de León-Portilla. Es interesante ver
y analizar la forma en la que fue pensada la obra, ya que respeta
la estructura de una tragedia: tenemos un personaje de la nobleza
que ante su insistencia de seguir ayudando se ciega a ver el futuro
próximo, en este caso el ahora, representado en el dios Axcantéolt.

Las traducciones de ambas palabras nahuas fueron hechas con el Gran Diccionario
Náhuatl, cuya fuente completa se puede consultar al final del texto, en el apartado
llamado Referencias. De aquí en adelante las traducciones serán partiendo desde este
medio.
9
Huitzil puede provenir de Huitzilin que significa “colibrí”; Tlacahuepan es el nombre
del dios hermano de Huitzilopochtli y Titlacauan vendría de Titlacahuan que significa
“el dueño de los esclavos”. Todos estos relacionados con la fiesta a Toxcátl en honor de
Huitzilopochtli, dios de la guerra y el Sol.
10
El Tlapalan o Tlallapan que significa “lugar de negro y rojo” es el sitio donde, según
el mito, Quetzalcóatl partió en vuelo y se inmoló, transformándose así en la estrella
de la mañana.
8

La obra está escrita en tres actos, empezando el primero en la
mañana y el último al día siguiente de su inicio: la caída de Tula y
Quetzalcóatl solo tardó un día. Los búhos/Tezcatlipoca llegan ante
el rey Quetzalcóatl a mostrarle sus defectos; en ese momento él se
sabe joven, pero es viejo, una barba ya surca por su cara y al final
rompe el celibato con su propia hermana, acción que, en lugar de
convertirle en dios, le hace mostrar su humanidad. Estos tres personajes pueden ser considerados como las Moiras11 griegas, ya que
le anticipan su destino a Quetzalcóatl; sin embargo, cuando el dios
huye, estos búhos le ofrecen un cántaro que le permitirá volver a
Tula como si nada hubiese pasado.
El autor retoma la mitología náhuatl y adapta a sus necesidades el mito de Quetzalcóatl, pero solo la caída y la posterior huida,
teniendo así en cuenta una refuncionalización de un clásico. “Los
clásicos se mantienen vigentes dado que diversas masas de receptores se sienten ligadas a ellos, y porque insuflan vitalmente a nuevos
artistas, no menos cierto es que estos, simultáneamente, los recrean
y vivifican de muchas formas diferentes” (Rimoldi, 2012, p. 162).
En este caso podríamos ver la caída de un dios para la llegada de
otro, que se puede ver claro en la confrontación de Quetzalcóatl y
Tezcatlipoca. Al final, el segundo queda en el poder mientras el otro
huye, nada alejado al contexto del autor donde a la hora de escribir
su obra está pasando una transición presidencial.
Ahora bien, León-Portilla acude no solo a una parte del mito,
sino también a sus fuentes documentales, no solo desde sus estudios en clase sino también a los que se podían consultar en ese
momento.
Las fuentes documentales contienen el registro que el hombre hace de su propia palabra. Básicamente se refieren a la
escritura… Destaca entre los documentos coloniales la obra de
fray Bernardino de Sahagún… un tratado que recorre el pensamiento indígena de los dioses a sus mitos, fiestas y cantos;
del calendario divinatorio a los agüeros. (López Austin, 2015,
pp. 23-24)
Una de las fuentes de las que León-Portilla se vale es el ya
mencionado códice Borbónico, en el que se detalla el mito de Quetzalcóatl, que también consulta Mónica Raya para el montaje de
2017, a petición del autor, y que en este momento es más fácil de
consultar por los medios digitales que en aquel remoto 1952, cuando el autor comenzó a escribir y darle forma a su obra.
El montaje hecho por Mónica Raya en el Centro Cultural Universitario fue una súper producción que en ese momento pagó la
Universidad Nacional Autónoma de México. Raya es una doctora
en Artes por la Universidad de Aalto, su carrera empezó como arquitecta trabajando con el director Ludwik Margules12 en la obra
Los justos de Albert Camus. Para el año en el que empieza el montaje de La huida de Quetzalcóatl, Raya es miembro del Sistema
Nacional de Creadores del Fondo Nacional para la Cultura en la categoría de Teatro, en los periodos 2008-2012 y 2013-2016, lo cual
puede llevarnos a reconocer las demás puestas que tiene en su currículum. “El montaje, que requirió cerca de un año de preparación
documental y más de 300 horas de ensayos, pruebas y reuniones de
trabajo, es resultado de una investigación escénica arriesgada, dado
que las originales son variadas y confusas” (UNAM Global Revista, 2017, párr. 11). Raya menciona que fue el propio León-Portilla
quien le recomendó consultar el Códice Borbónico para acercarse más a los personajes y a sus vestuarios. Al ser financiado por
la universidad y por darse en el marco de un homenaje a Miguel
León-Portilla, el equipo involucrado provenía de diferentes disciplinas, con actores del Centro Universitario de Teatro, el Colegio de
Literatura Dramática y Teatro, danzantes y acróbatas; resultó ser un
montaje de gran inversión.
11
Estas deidades en la mitología griega son consideradas como las personificaciones
del destino de cada persona, representándose como el pasado, el presente y el futuro.
12
Ludwik Margules (1933-2006) fue un importante director de teatro nacido en Varsovia y naturalizado mexicano, su trayectoria en teatro llega a 40 puestas en escena.

Camaleón arte escénico | 27

�METHAMORTHEORIS

Como espectador me dejó con la boca abierta. Despliegue técnico, producción, texto, adaptación y actuaciones. Es teatro de
exportación ―mi opinión―, se trata de un montaje que bien
pude [sic] representar dignamente al teatro de México en el
mejor escenario del mundo. Digámoslo como es, estamos ante
una obra que hará historia, épica…de gran envergadura. “Si la
vas a llevar al teatro, hazlo con dignidad…”, le dijo el maestro
León-Portilla a Mónica Raya…no hay duda. (Sosa, 2017, párr.
7)
Para el momento de la puesta en escena, de octubre a diciembre de 2017, mucho es lo que ya ha pasado en la Ciudad de México
y en el país. Es el último año del sexenio de Enrique Peña Nieto,
año de elecciones, en el cual fueron arrestados el exgobernador de
Veracruz, Javier Duarte, y el exgobernador de Tamaulipas, Tomás
Yarrington; se dio el primer encuentro de Peña Nieto con el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Además, al
momento de su estreno, no había pasado un mes del terremoto del
19 de septiembre. Por otro lado, la celebración de los 500 años de
la llegada de los españoles a América está a un par de años de distancia, acontecimiento en el que Hernán Cortés fue confundido con
el dios Quetzalcóatl, por lo que la puesta en escena puede hacer
referencia a aquellos gobernantes que ya cumplieron su tiempo en
el poder y que es hora de que se miren en ese espejo de obsidiana
para darse cuenta de que también son mortales y que, así como han
subido, también pueden bajar.
III
A modo de conclusión, se puede advertir no solo la maestría
de Miguel León-Portilla para escribir un texto a partir de las fuen-

tes, los documentos y códices consultados; su trabajo es darnos una
nueva visión del mito de Quetzalcóatl, a través de la combinación
de la historia del rey de Tula con el mismo dios del que era devoto
y sacerdote dicho rey. Es posible que influya el contexto del autor,
los cambios del país durante 1952 en los que la política mexicana
también se estaba modificando, así como los embates del Partido
Revolucionario Institucional (PRI). Este puede ser llamado ante el
espejo de obsidiana, que le permite ver no solo su propio sistema
corrompido, sino también la idea de una democracia que murió desde 1913, con el asesinato de Francisco I. Madero.
“El traspaso de los poderes del dios a la persona del soberano
es uno de los procesos iniciales de divinización de estos últimos”
(Florescano, 2017, p. 15). De esta forma se ha visto a los soberanos,
los presidentes o gobernantes, como dioses o como los intocables
por la ley o la justicia divina. Por ello aparecen personajes que les
recuerdan que tienen un tiempo de tránsito y que deben pagar por
algunas de sus acciones. Aquí es donde León-Portilla pone el dedo
en la llaga, no importa si los cambios para Tula (o México) serán
buenos, si el nuevo gobernante llegará a ofrecer sabiduría y cultura,
o si pedirá sangre y guerra, tendrá su tiempo y Axcantéolt vendrá a
recordarle que el ahora llegará a cobrarle factura.
La tragedia de Quetzalcóatl se da y prefiere afrontar las consecuencias de sus actos, razón por la que decide exiliarse y después
inmolarse, como un héroe trágico que opta por la sublimación y la
autodestrucción, siendo así uno de los dioses del que se espera su
regreso, para que a su retorno traiga la calma, la paz y el florecimiento que tanto se ha esperado.

Referencias

Caso, A. (1971). El pueblo del sol. Fondo de Cultura Económica.
Florescano, E. (2017). Quetzalcóatl y los mitos fundadores de Mesoamérica. DeBolsillo.
Haidar, J. (1998). Análisis del discurso. En J. Galindo Cáceres (Coord.), Técnicas de investigación en sociedad, cultura y comunicación (pp. 117-164). Pearson Educación,
México.
La huida de Quetzalcóatl: Un homenaje a Miguel León Portilla. (24 de octubre de 2017). UNAM Global Revista. https://unamglobal.unam.mx/la-huida-de-quetzalcoatl-un-homenaje-a-miguel-leon-portilla/
León-Portilla, M. (2019). La huida de Quetzalcóatl. Teatro Náhuatl: Prehispánico, colonial y moderno (589-659). El Colegio Nacional.
López Austin, A. (2015). Las razones del mito. Era.
Paz, Octavio.(1984). El laberinto de la soledad. Fondo de Cultura Económica.
Rimoldi, L. (2012). El concepto de resignificación como aporte a la teoría de la adaptación teatral. ESCENA: Revista de las artes, 70(1-2) 161-172. https://revistas.ucr.ac.cr/
index.php/escena/article/view/9927/9340
Sosa, R. (2017). La huida de Quetzalcóatl: un viaje a nuestras raíces. Cartelera de Teatro. https://carteleradeteatro.mx/2017/la-huida-de-quetzalcoatl-un-viaje-hacia-nuestra-raices/
Soustelle, J. (2012). El universo de los aztecas. Fondo de Cultura Económica.
UNAM. (2012). Gran Diccionario Náhuatl. https://gdn.iib.unam.mx/
Vela, E. (2009). Códice Borbónico. Arqueología Mexicana. edición especial (31) 20-45

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Camaleón arte escénico

�METHAMORTHEORIS

EL POLVO EN LA HABITACIÓN:

UN ANÁLISIS EXISTENCIALISTA A TRAVÉS DE
ÁNGELES EN AMÉRICA DE TONY KUSHNER
Por Alejandro Cabezuela Chávez
Facultad de Artes Escénicas UANL

D

ifícilmente he encontrado otra forma de entender mi existencia humana que no sea la de una pequeña partícula de
polvo flotando en la enorme habitación donde un niño
juega, como si no existiéramos en la inmensidad del universo donde
vivimos. Estos pensamientos me los han regresado dos factores en específico: la obra Ángeles en América de Tony Kushner (1995) y el estudio del existencialismo. He pensado en repetidas ocasiones qué sentido
tiene estar en el lugar en donde estamos, pues pocas veces he podido
apreciar mi propia existencia.
El existencialismo dice que la vida no tiene ningún sentido, que
no tiene una razón de ser y que radica en nuestra existencia cíclica y
banal; del mismo modo parece transcurrir todo en la obra de Kushner.
La lucha de los personajes no solo con su sexualidad sino también con
el SIDA me pone delante de un pensamiento repetitivo acerca de cómo
no estamos listos (y quizá nunca lo estemos) para cambiar nuestro destino; estamos condenados a nuestras acciones. Tal vez los ángeles y
los fantasmas son una forma distinta de ver nuestros pecados que, aun
cuando nos hunden, intentan de igual forma llevarnos por un camino
distinto donde tengamos un final menos penoso, o tal vez son una representación de la necesidad del ser humano de creer en algo más allá
de sí mismo capaz de explicar dónde está. En palabras de Jean Paul
Sartre (1973):

Si, por otra parte, Dios no existe, no encontramos
frente a nosotros valores u órdenes que legitimen
nuestra conducta. Así, no tenemos ni detrás ni delante de nosotros, en el dominio luminoso de los
valores, justificaciones o excusas. Estamos solos,
sin excusas. (p. 5)
Entonces ¿de dónde nace esa ferviente necesidad del hombre de
explicar las acciones sin ceder realmente a la idea de encontrarnos solos
y no ser nada? Las alucinaciones durante la obra pueden interpretarse
como esa misma búsqueda del sentido a lo que no lo tiene, de entenderse a sí mismos dentro de un mundo que no acaba de comprenderlos
del todo, en especial a Joe, quien vive “dentro del armario” y de forma
constante lucha por liberarse de su propio prejuicio. Pero entonces yo
me encuentro con una idea que choca con la necesidad de creer, y es que
no se puede creer ni confiar en lo no experimentado. El escepticismo
es un concepto común dentro de la corriente existencialista y Héctor
Samour (2022) se refiere al consciente escéptico como un pensamiento
vulgar y atado a la experiencia sensible (p. 26), por lo cual, pensando
en la férrea necesidad de creer, también tenemos una necesidad de comprobar lo que creemos. Es este también uno de los dilemas presentados
en la obra de Kushner antes de la aceptación, pues los personajes están
lejos de confiar en lo divino y luchan con sus pensamientos rígidos para
dejarse guiar por un camino mucho más espiritual que no entienden por
más que lo deseen.
Si hablamos de existencialismo y el sentido de ser nosotros mismos, inevitablemente debemos hablar de religión. Y aunque Ángeles en
América no es religiosa (ni pretende serlo), roza ese mismo tema para
darse a entender y explicarse al mundo como un concepto más com-

plejo del sentido humano. El existencialismo sugiere que la religión es
una expresión de desdicha de un individuo consumido por su realidad,
la cual no es capaz de asumir ni de entender y mucho menos rechazar, e
ineludiblemente debe soportar como un destino extraño (Samour, 2022,
p. 26), por tanto, decide darle sentido a su existencia poniendo los hechos en manos de alguien superior. Lo mismo ocurre dentro de la obra,
cuando sus acciones y decisiones los alcanzan y la culpa los carcome
por dentro, es sencillo asumir que lo que está ocurriendo es “obra del
destino” o es un “castigo divino” en donde eventualmente encontrarán
resignación. Hay muchas referencias bíblicas en la obra, por ello es
sencillo comparar estos actos de aceptación con el momento de la última oración en la piedra, donde Jesucristo pide clemencia a un cielo que
no lo escucha ni lo atiende en espera de un milagro que lo salve.
Si el ser humano no se escucha ni se atiende a sí mismo, ¿por qué
espera que un ser divino y omnipotente lo haga por él? Carlos Astrada
(1949) dice:
el hombre adviene a la existencia en virtud de que puede acceder
a la verdad del ser, lo que está en cuestión es nada menos que la
realización de la esencia humana del hombre como un ser de este
mundo, consignado a su propia órbita finita. El hombre solo puede
concebirse en su humanitas y tender hacia esta porque piensa la
verdad del ser y deviene el ec-sistente por accesión a su propio
ser. (p. 358)
Entendiendo esto, me es sencillo llegar a la conclusión de que el
mismo hombre no es capaz de aceptar su libertad, algo ya discutido
por Sartre. El hombre decide no aceptar que Dios no existe y es un ser
abandonado y, por tanto, su destino está forjado por sí mismo y sus acciones, no por un hilo mágico que decide todo por él. Para Dostoievsky
(2009), si Dios no existiera todo estaría permitido (p. 121); en efecto, lo
está. El precepto de la moral ha sido creado por el hombre para juzgarse
a sí mismo, esto puede verse en la enorme falta de autoaceptación a la
cual se enfrentan los personajes dentro de la obra de Kushner. Unos,
negados a aceptar que están al borde de la muerte; otros, incapaces de
afirmar su sexualidad y salir al mundo orgullosos de ella; unos más, se
rehúsan a reconocer que están solos y ellos mismos se han puesto en ese
camino. El hombre es incapaz de aceptarse a sí mismo como individuo.
El hombre es incapaz de aceptarse.
En este punto del análisis surge una nueva pregunta: si el hombre
no puede aceptarse, ¿tampoco puede entenderse? Y, por consecuencia,
¿no puede existir? Un ser, sea cual sea, si no se entiende ni se acepta,
¿cómo y desde dónde existe? De base, el existencialismo plantea que
no es necesario explicar la existencia del hombre, pues solo está. Sartre
(1973), citando a Ponge, habla sobre cómo el hombre es quien se inventa a sí mismo (p. 5). El hombre es el porvenir del hombre, pues se
inventa a sí mismo a cada segundo y es la única base de su existencia;
es decir, el hombre se vuelve autor y creador de sí aunque, incapaz de
reconocerlo, recurre a la creación de un Dios, volviendo falsa su creación. Igualmente, en el existencialismo se menciona que no existen los
signos ni los símbolos en el mundo, es el mismo hombre quien decide
darle sentido a estos, por ende, si el hombre crea los signos y los define,
también ha creado a Dios, ergo, se ha creado a sí mismo, así que, en

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teoría, por más significados externos que intente darle, el hombre continúa siendo el porvenir de él y se entiende a través de algo
más, se acepta a través de algo más, y entonces, solo entonces, existe de verdad. Ángeles en América hace una referencia a esta idea
con las alucinaciones de Prior Walter, quien, en un intento de comprender sus emociones, sus pensamientos y su propia soledad,
experimenta sueños dentro de los sueños de otras personas para poder, finalmente, aceptarse y ayudar a Joe también a entenderse,
es el hombre inventando al hombre aun cuando esas intenciones crecieran tras las visitas de los fantasmas y los ángeles. En esencia,
incluso con la “intervención divina”, siempre sigue siendo el hombre quien actúa para bien o para mal del hombre. Es lo que hace
y nada más que eso, es solo su vida, polvo en su propia humanidad.
Aunque el existencialismo parezca un tipo de pensamiento negativo que cuestiona constantemente todo y cómo existe ese
todo, en realidad es mucho más optimista y sensato, pues hace referencia a que lo bueno viene de lo bueno y lo malo de lo malo;
en palabras de Jean Paul Sartre (1973) “el cobarde se hace cobarde, el héroe se hace héroe; hay siempre para el cobarde una posibilidad de no ser más cobarde y para el héroe de dejar de ser héroe”. (p. 9) En este caso no hay visión más positiva que la de creer
en la responsabilidad del hombre sobre sí, pues no hay peor destino que el de depender de un Dios “bondadoso” que en cualquier
momento se cansa de su creación y se deshace de ella, o de un Dios que no escucha a sus “hijos”, abandonándolos a su propia
suerte en cuanto puede para poner a prueba su fe. Creo que esa es la forma en que Ángeles en América propone entender a la
sociedad misma. Cuando los personajes dejan de verse a sí mismos como un todo, como seres egoístas y dependientes de alguien
más, es cuando por fin son capaces de sentir verdadero amor, de soltar la soledad que les aprisiona el corazón. Solo cuando Prior
deja de preocuparse por lo que será y no por lo que puede ser, es cuando deja de luchar con su enfermedad para convivir con ella,
cuando acepta sus actos y su vida como un producto de sí. Solo cuando Joe se acepta a sí mismo puede enfrentarse al mundo con
honestidad, cuando deja de mentirse puede dejar de mentirle a una religión en la que no está seguro creer. Solo cuando el hombre
termine de aceptarse a sí mismo, cuando termine de entenderse, de verse como un ser libre y autosuficiente, podrá ser hombre.

El ser humano solo podrá ser humano
cuando deje de intentar serlo.

Referencias

Astrada, C. (1949). El existencialismo: filosofía de nuestra época. Argentina: Universidad Nacional de Cuyo, Universidad de Buenos Aires, 349-358. Recuperado de:
https://bdigital.uncu.edu.ar/objetos_digitales/13395/050.pdf
Dostoievski, F. (2009). Los hermanos Karamázov. Biblioteca Edalf.
Kushner, T. (1995). Angels in America: a gay fantasia on national themes. Theatre Communications Group.
Sartre, J. (1973). El Existencialismo es un humanismo. (V. Prati de Fernández, Trad.). Facultad de Filosofía de San Dámaso, Seminario de profesores de filosofía. https://
www.ucm.es/data/cont/docs/241-2015-06-16-Sartre%20%20El_existencialismo_es_un_humanismo.pdf
Samour, H. (2022). ¿Qué es el existencialismo?. Revista de Museología Kóot, 1(13) 20-37. https://doi.org/10.5377/koot.v1i13.147

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Camaleón arte escénico

�METHAMORTHEORIS

LA MORAL FORZADA DEL SUBYUGADO
Por Aida Gregoria Nava

E

Facultad de Artes Escénicas UANL

l presente trabajo no pretende de manera alguna instruir
ni mucho menos adoctrinar al lector, la finalidad de este
ensayo es la reflexión ante la historia marcada por las
características que distinguen al pueblo mexicano y lo unifican bajo
un paraguas que en la actualidad todo lo cubre, donde se encuentran
mestizos e indios. Es a través del adoctrinamiento, un proceso salvaje y deshumanizado, que la disgregación de los pueblos indígenas
puede ser vista como un pilar para la cultura mexicana. Al ser planteado ante tales definiciones la reacción es inmediata; en ocasiones
podría pensarse que es sinónimo de ignorancia, pero quien se tapa
los ojos para no ver, está consciente de su acción.
¿Es acaso parte de nuestra responsabilidad teatral buscarle tres
patas al gato cuando se sabe que tiene cuatro? Una obra como En el
nombre de Dios denota un apego a lo religioso y, en una sociedad
regida bajo costumbres mixtas que no se han logrado complementar
–pero sí solidificar– se percibe hereje por parte de Sabina Berman
(1992), su autora, exponer una situación tan íntima como lo es la
búsqueda y persistencia del sentido de identidad de quienes han sido
despojados de su religión.
La obra se centra en la narración a través de un juicio donde
el espectador es testigo de confesiones, traiciones, posturas y todos
los deseos prohibidos que llenan al ser cuando lo que se juega es la
vida. “Escena I. Penumbra. Un moje inquisidor, sentado; un verdugo (un sacerdote encapuchado) frente a un palo; un hombre atado
al palo.” (Berman, 1992, p.27). El simple hecho de introducir como
escena de apertura un calabozo de la época de la conquista remite
a ciertos prejuicios que con el tiempo se encuentran encapsulados
bajo etiquetas con nombres de personajes que parecieran sacados
de una comedia palliata: el verdugo, el conquistador, el salvador, el
enamorado, el mártir, etc. Pero son estos prejuicios los que parecen
darle distinción al papel propio designado dentro de esta obra: el
conquistado.
Como lo menciona Bonfil Batalla (1990) en su obra México
profundo: Una civilización negada, la concepción del “otro” era
necesariamente la de un ser naturalmente inferior. Esta ideología
es propia del conquistador, dándole un lugar en las sombras al pensamiento del conquistado. “Cuánto habrán pecado los padres de mis
padres, ay, cuánto habrán pecado para que la devoción me hiciese
mártir.” (Berman, 1992, p. 27). Esta línea se encuentra al inicio de la
Escena II, ambientada por el constante zapateo de un joven bailando
flamenco, acompañado por las palmas de aquellos que, al igual que
él, se encuentran encarcelados por ser el “otro”.
Bajo la premisa del actor en escena “vivir el aquí y el ahora”,
este ensayo tiene como objetivo exponer el papel de este “otro”, el
conquistado, dando lugar para la reflexión dentro de este espejo narrativo. Sea como protagonista o la ilusión de serlo, el conquistado
vive la situación mientras el conquistador es quien la ejerce. Partiendo de la distinción entre estas fuerzas opuestas pero complementarias, se debe remarcar la obra de Berman como raíz del análisis, el
cual tiene, como una de sus finalidades, proponer al lector asumirse
como partícipe de la historia en su propio país, que se dé lugar a la
duda ante el papel que se dio por asignado y se perciba como parte
de su propia historia actual, tal como un actor en el escenario.
Para dar lugar al desarrollo de este trabajo es preciso comenzar
por la aparición del conquistado dentro de la obra. A pesar de que el
argumento se centra en el judaísmo dentro de la conquista a través
de una familia que lidia con las apariencias para poder tener un lugar

dentro de la sociedad y no ser renegados, el punto de focalización
aquí es el conquistado. Una interpretación muy obvia del texto refiere a la opresión de la ya mencionada religión. Sin embargo, el contexto en el que se desarrolla esta historia expone pequeños detalles
de la vida en una etapa transitoria de México.
La presentación del indio en la Escena 6 del primer acto denota el papel que esta figura juega dentro de la ficción: “PADRE
JEREMÍAS, en secreto a Don Luis: ¿Pero que no le oí decir el otro
día que son bárbaros comedores de gente?” (Berman, 1992, p. 29).
Aquí se puede deducir que el padre no está familiarizado con los
indios, sin embargo, Don Luis sí lo está: “Sus padres lo fueron. Juan
y Pedro, se criaron ya en mi hacienda de Tampico. Son dóciles y
musicales y muy cristianos. Pedro y Juan fruncen los labios para
mostrar los dientes.” (Berman, 1992, p. 29). Ante una declaración
tan contundente como la de Don Luis, se asume que el pueblo indígena ya ha sido completamente oprimido, pero más allá de ser
oprimido hay que considerar la ideología del conquistador, el cual
se creía un salvador.
Al observar la situación en la que se ven forzados a vivir los
judíos, resulta evidente la similitud con la enfrentada por los pueblos indígenas, claro está que el privilegio de origen de los Carbajal
es completamente anulado en la situación de los indígenas. En el
Relato de la Conquista (2006) se puede apreciar la historia vista
con los ojos de quien la padece: “Luego se les dieron indios vasallos
en todos estos pueblos. Fue entonces cuando se dieron personas en
don, fue cuando se dieron como esclavos.” (p. 50). Durante la obra
se marca un patrón en donde el indio representa una cosa, la deshumanización de los indígenas no se nombra dentro de las escenas, lo
más cercano podría ser cuando el personaje de Jesús Baltazar azota
a un chichimeca por obligación; cuando las mujeres bajan a pedir
misericordia por el azotado, Jesús responde que solo se trata de un
indio, además, este se escapa seguido. La seguridad con la cual Jesús condena la acción del chichimeca proyecta la superioridad existente en esa sociedad. Jesús es solo un hombre común e incluso
recibe dinero gracias a su propia mentira, cuya vida le costará más
adelante; pero esto solo demuestra la posición del indio al final de
la cadena alimenticia. Los españoles interpretan sus acciones en la
nueva tierra como acciones necesarias bajo el manto de la Iglesia y
la religión, en la frase de Fray Agustín se puede notar lo injusto de
la situación. “Estoy en un pueblo de indios pobrecitos, despojados
de sus dioses y sus tierras.” (Berman, 1992, p. 44). Esto no significa
justificar las acciones de los españoles ni victimizar sobremanera a
los pueblos indígenas, no obstante, los hechos comprueban que la
diversidad con la que se le conocía al pueblo mexicano queda erradicada y sustituida por el término “indio”.
Bonfil Batalla (1990) menciona que dentro de las propias discrepancias y guerras entre los diversos pueblos y culturas de México no existía nada parecido a un espíritu misionero que buscara la
conversión de los sometidos a la religión de los vencedores. Esta
declaración insinúa que las civilizaciones del México precolonial no
eran tan salvajes como se presentan en la historia: “Aun pudieron
hacerlo el segundo día: comenzaron a cantar y fue cuando murieron
tenochcas y tlatelolcas.” (Relato de la Conquista, 2006, p.23). Este
fragmento solo deja en claro que la postura e ideología de los españoles al arribar en territorio mexicano no era otra sino conquistar y
ser ofrecidos, cual mesías, con la posibilidad de dominar sobre lo
que para ellos figuraba como una cultura salvaje.

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Al ser despojados de sus dioses, tradiciones, lenguaje, etc., los
pueblos indígenas se quedaron sin un sentido de identidad: “Las
lenguas indígenas, desde luego, sujetas a la compulsión del español dominante, sufrieron modificaciones tan profundas que no es
una afirmación sin base decir que algunas de ellas se presentan,
hoy día, como idiomas nuevos.” (Aguirre, 1957, p.107). La aculturación dentro de la sociedad actual es algo que se toma sobre la
marcha; aparentemente, de forma automática se asume la postura
de conquistado, el derrotado, en cambio, nunca se ha reflexionado
por qué se categorizó de esta manera a un pueblo tan diverso y
lleno de tradiciones que no necesitaba de un colonizador para enseñarle a vivir de la manera correcta.
La intrusión del ejército español cambió la forma en la cual la
propia gente se percibía y se sustituyeron a libre demanda los antiguos dioses por los nuevos, un claro ejemplo de esto es la Virgen
de Guadalupe, de quien Gisela von Wobeser (2020) ofrece todo un
libro donde habla de su origen dentro de la época de la conquista.
“La Santa Inquisición no persigue individuos, Fray Agustín. Persigue estados equivocados del alma.” (Berman, 1992, p. 34). En realidad, el mismo término “indios” –categoría que de modo injusto

aglomera demasiadas culturas y actualmente es peyorativa– es una
verdadera razón para dudar de la historia de la conquista.
Para finalizar el ensayo, la contextualización de la obra de
Berman en la actualidad continúa resultando impactante. Los hechos ocurridos durante un periodo de esclavitud y masacre a civilizaciones enteras son el legado sobre el cual está escrita la cultura
occidental dominante, la sangre derramada de miles de mujeres,
niños y hombres indígenas con características nativas de un México a la fecha desconocido; un México que parece no interesar en lo
más mínimo a la cultura impuesta, la cual resultó en un mestizaje
que categorizaba y continuaba intentando borrar a las minorías.
“El orden colonial es por naturaleza excluyente, descansa en la
incompatibilidad entre la cultura del colonizado y el colonizador.”
(Bonfil, 1990, p. 121). Tratar de desviar el foco de la historia que
constituye la mayor parte de las costumbres mexicanas y su moral
es evadir el papel individual como parte esencial de la sociedad, es
contribuir a la negación de lo que esté marcado en el suelo y subsuelo fértil, que vio florecer sobre los cuerpos indígenas el despojo
de identidad, mas no de alma.

Referencias
AguirreBeltrán, G. (1957). El proceso de aculturación. Universidad Nacional Autónoma de México.
Berman, S. (1992). En el nombre de Dios. Tramoya, (32) 26-57 https://cdigital.uv.mx/handle/123456789/3970
Bonfil Batalla, G. (1990). México Profundo: Una civilización negada. Editorial Grijalbo, S. A.
Relato de la Conquista: Redactado en 1528. (2006). (A. M. Garibay, Trad). Coordinación de Difusión Cultural. Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial. Universidad Nacional Autónoma de México. https://www.libros.unam.mx/digital/51.pdf
von Wobeser, V. (2020). Orígenes del culto a Nuestra Señora de Guadalupe: 1521-1688. Unuversidad Nacional Autónoma de México, Fondo de Cultura Económica.
Fuentes de consulta
Robichaux, D. (1994). Clase, percepción étnica y transformación regional: Unos ejemplos tlaxcaltecas. Boletín De Antropología Americana, (30), 143-157. http://www.
jstor.org/stable/40978088
Rozat, G. (Coord.). (2013). Repensar la conquista. En Reflexión epistemológica sobre un momento fundador. Tomo I. Universidad Veracruzana, Biblioteca Digital de
Humanidades. https://www.uv.mx/bdh/files/2014/08/Libro_Repensar-la-Conquista-I.pdf

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Camaleón arte escénico

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BREVE ANÁLISIS Y REFLEXIÓN
SOBRE LOS MEDIOS ALTERNATIVOS
A TRAVÉS DE BAÑOS ROMA DE TLS
Por Gabriel Emiliano Castañeda Guevara

S

Facultad de Artes Escénicas UANL

iempre es difícil darle un inicio y un final a las cosas,
este texto no es la excepción. Tras haber cursado la
materia de Posmodernidad y Teatro Contemporáneo
a cargo de la Mtra. Jeany Carrizales en la Facultad de Artes
Escénicas, encontré un particular gusto por grupos teatrales
cuyo experimento artístico fuera en principio eso, una especie de experimento alterno a lo que hasta ese momento estaba
acostumbrado a ver. Como proyecto final debíamos hacer un
análisis de una obra de teatro, el salón fue dividido en dos; a
la mitad de los compañeros les tocó Amarillo, obra imperdible
del colectivo Teatro Línea de Sombra (TLS), al resto, Baños
Roma, una de mis piezas favoritas hasta el día de hoy, llevada
a cabo también por TLS.
Con este texto, más que convocar a un análisis que escribí
hace un año (y estoy editando hoy), invito a llevar a cabo una
reflexión sobre los medios alternos para exponer ideas, sucesos
e historias, pues, considero, es nuestra responsabilidad detenernos a analizar por qué nos dedicamos al quehacer escénico
y si las formas en que lo hacemos nos invitan a abrir nuevas
posibilidades a nuestra comunidad. Si bien analizo la puesta en
escena, esta es una de infinitas propuestas que debemos ver y
dialogar para así, tal vez, acercarnos más al verdadero meollo
del teatro y a la eterna pregunta de qué hacemos aquí.
“Un espacio en donde lo público y lo privado conviven
sin límites, la ficción y la realidad se desdibujan y la experiencia personal se vuelve, al mismo tiempo, el argumento único
que valida el espectáculo.”, explica Sabugal Paz (2016, p.112),
refiriéndose al teatro documental, abriéndonos la puerta a un
concepto que, dicho de esta forma, no termina de ser claro para
quien lo lee y, sin embargo, se vuelve evidente cuando uno lo
ve suceder, cuando lo aprecia.
Durante los primeros años de la segunda década del siglo
XXI, se podía encontrar una singularidad compartida por todos
los estados del norte de México, la cual traería consigo un proceder de tragedias, delincuencia y corrupción. Esta singularidad
serían los actos de violencia ocurridos como consecuencimaa
de la guerra contra grupos delictivos, los cuales terminarían por
colocarle a una ciudad fronteriza el título de “La ciudad más
peligrosa del mundo” en el año 2012 (Hernández, 2012). Sin
embargo, este ostentoso título no se convertiría en el principal
“atractivo” para una urbe histórica como Ciudad Juárez, pues
esta ha sido testigo, almacén y partícipe de múltiples iconos y
acontecimientos históricos nacionales e internacionales.
En ese fatídico año se llevarían a cabo medidas para intentar regular la emblemática ciudad. Además de los protocolos de
orden judicial y pericial, empezó una iniciativa cultural y artística, captando la atención de distintos artistas con un interés
social, algunos, tal vez, atraídos por la peculiaridad y el olvido
que escondía Juárez dentro de sí, otros, por los habitantes de
este lugar que, después de todo, no eran más que seres inocentes puestos en un sitio cruel, olvidado. Es así como a finales
del año 2012 Jorge Vargas será atraído por el misticismo de

esta ciudad, específicamente por el de uno de sus ciudadanos,
pues al estar leyendo una entrevista hecha a Mantequilla Nápoles, vendría a su cabeza una inquietud literaria, recordando
La noche de Mantequilla de Julio Cortázar, cuento que relata la
crónica del combate entre Carlos Monzón y Mantequilla Nápoles, ficcionándola con el encuentro de dos entes malévolos que
buscarán llevar a cabo un intercambio clandestino durante la
pelea. Así, esta inquietud pasará a ser la inspiración que le lleve
a él y a Teatro Línea de Sombra a emprender un viaje a Juárez
y, con esto, proponer una inversión de la narrativa de Cortázar
y escenificarla (Guerrero 2015).
José “Mantequilla” Nápoles, nacido en Cuba en 1940,
inmigraría a México en el año de 1959 para continuar con su
carrera de boxeador. Diez años después tendría su primera
pelea por el título de peso Welter, ganándola. Años después
volvería a ganarlo. Se retira del box en el año de 1975 y es
ingresado en el salón de la fama en 1984 (La Afición, 2019).
En la década de los noventa, Mantequilla habrá llegado a Ciudad Juárez con la misión de preparar a un joven boxeador,
ahí conocerá a su esposa, contraerá matrimonio y se quedará
a vivir en la mítica ciudad, entrenando jóvenes en el gimnasio Baños Roma, convirtiéndose en uno más de los iconos
acogidos por la urbe fronteriza. Sin embargo, este trabajo no
duraría muchos años, pues con la inseguridad y la violencia
al alza, no quedarán más jóvenes que entrenar, ni un espacio
apto para hacerlo. Ya no hay un Baños Roma.Y, a pesar de seguir vivo, ya no hay un Mantequilla, ya no hay un campeón
(Guerrero, 2015).
Teatro Línea de Sombra opta por abordar una realidad vivida por todos los mexicanos, pero no tomar partido de ella,
una vez en Juárez no se limitan a escribir sobre lo bueno o lo
malo de la ciudad. Llevan a cabo una investigación con los
miembros de la comunidad, con los allegados a Mantequilla
escriben desde una vivencia común. En Juárez pasan a formar
parte de una realidad compartida, una conciencia colectiva característica de la localidad. Y entonces ahí, en el corazón de dicha urbe, convierten la vivencia en un documento. TLS escribe
desde el recuerdo, desde la silueta de lo que sucedió durante
su estadía en la ciudad. Sin embargo, a pesar de tratarse de
una propuesta contemporánea, utilizan un lenguaje que todos
pueden entender; informal, elocuente, pero no explicativo. Nosotros entendemos la historia porque quienes nos la dicen la vivieron, porque, finalmente, es un documento que los miembros
del grupo deciden escenificar.
En el teatro documental, el recurso va más allá e integra la
verdad, lo legitimado como verdadero por la institución,
lo oficial o hasta la vox populi. La noticia del día,
la
foto del álbum familiar, la canción de época, son cuestionados y deconstruidos para contar otra historia, una nueva,
tal vez mejor o peor, pero propia de quien la cuenta y de
quien la escucha. Se fractura el mito de la Historia. (Sabugal 2014 p.p. 24-25)

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Al ver la puesta en escena, los elementos de un teatro documental son evidentes, como mencionaba al principio, es un concepto que
se entiende por completo cuando se ve. Todo el tiempo se integran
múltiples voces a narrar lo ocurrido, ya sea en el proceso de investigación, la vida de Mantequilla o lo vivido por cada uno de ellos. Los
elementos visuales son, de hecho, un potenciador de esto, pues el
uso de cámaras tiende a enfatizar la propuesta de un testimonio “grabado a cámara”, a veces humanizando o deshumanizando a quien
está siendo proyectado desde la cámara hacia el ciclorama donde se
transmite el video. Sin embargo, no todo es una realidad totalmente
entendible, clara y verídica. Lo que vemos es una propuesta en la
cual la realidad se encuentra en un limbo, donde lo que cada espectador percibe, es.
Teatro Línea de Sombra no propone una obra donde todo el público entenderá de forma literal cada imagen y palabra, al contrario,
decide tratar al espectador como un ser libre, inteligente y le da la
libertad de crear en su cabeza a partir de la creación que ellos hicieron. En palabras de Jorge Vargas, director y coescritor de la obra, en
una entrevista para Guerrero (2015):
Pensamos que el espectador puede asistir a ver un paisaje de la
realidad que nosotros hemos construido para poder crear entre
ambos una especie de intercambio de pensamiento ... una serie
de interrogantes que nos van a permitir a los dos, a cada uno,
hacernos una idea de una realidad que va a ser la tuya, la propia,
la que tú testimoniaste o la que tú estás viendo en escena. Tantas
ideas de realidad como espectadores haya. (párr. 6)
La propuesta artística de Baños Roma es interesante, juegan con
la realidad al grado de tomar un icono nacional de un lugar como
Ciudad Juárez, que por sí misma es un icono nacional –y también
juegan con ello–. Lo asocio con la corriente artística de la década de
los ochenta, el neomexicanismo.
El neomexicanismo fue un movimiento que surge en
los ochenta [sic] y se termina en los noventa; retomó
la imaginería mexicana, es decir, los tópicos culturales como la Virgen de Guadalupe y otros iconos de la
cultura popular, para reformularlos artísticamente …
el neomexicanismo es abordado como obra figurativa
que retoma el nacionalismo, los ideales mexicanos,
aunque esta vez exentos de idealización, llevados
a una realidad con tintes dramáticos, humorísticos,
sarcásticos y cotidianos.
(Cázares y Cuevas 2014, párr. 22)
Baños Roma lo utiliza a la perfección, toma a Mantequilla Nápoles y lo dota de un misticismo que hace todo menos idealizarlo,
misma cosa que sucede con Ciudad Juárez: brillan de forma nacional
(e internacional) por diferentes motivos, pero ambos son reinterpretados para el bien de la realidad escénica. Curiosamente, ninguno, a
pesar de su relevancia en la obra, pasa a ser visto de forma negativa
o positiva en su totalidad, ambos son los ejes centrales, figuras casi
intangibles, mas no divinas.
El uso de elementos posdramáticos en la puesta en escena hace
que Baños Roma funcione de esta manera, dejando espacio para que
el espectador conjeture a partir de lo que ve. En Teatro posdramático Lehmann (2013) nos habla de un teatro con una vasta cantidad
de posibilidades rizomáticas, donde no nos llevan a través de un
A-B-C, uno empieza a unir desde diferentes lugares dependiendo de
cómo aborde la obra y a qué le remita. Las imágenes son, a ratos,
oníricas, carentes de un sentido lógico (todos subidos sobres las básculas, el costal de box deshaciéndose, la “pelea” entre Mantequilla y
Bertha Navarro, que consistía en la conversación entre ambos, donde Mantequilla intenta recordarle, etc.), están ahí y, a pesar de que
los creadores le dieron un sentido, no las cerraron para el espectador,
sino todo lo contrario. En estas mismas imágenes y con el objetivo
de seguir abriendo significados para quien las atienda, la sinestesia
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Camaleón arte escénico

juega un papel importante, pues todo está colocado cuidadosamente
para que, sin ser explícito, nuestro cerebro haga conexiones y conjeturas en cada cosa que ve. Durante la obra, distintas formas de
intervención musical aparecerán espontáneamente, estas, como tal,
no representarán algo en específico. Jesús Cuevas tocará su saxofón,
cantará y acompañará a los Centauros del Olimpo proponiendo al
espectador una posibilidad, un rizoma más.
En un principio, el espacio no representa otra cosa más que el
espacio mismo, un escenario con personas dentro de él. No es hasta
más tarde que uno puede –o no– entender que el espacio empieza
a variar. Los espacios se vuelven temporales, a momentos es este
lugar ambiguo que remite a la sala de interrogatorio, donde la policía detiene y cuestiona a Malcom, pero después cambia y vuelve a
ser el escenario del teatro donde los espectadores observan la obra.
Bajo esta misma línea del posdrama y los conceptos propuestos por
Lehmann (2013), uno puede identificar rápidamente que, pareciera,
no están interpretando un personaje ficticio como tal, al menos no
la mayor parte del tiempo. Malcom es Malcom, Antígona es Antígona, desde sus voces narran lo sucedido durante la creación de la
obra, dejando abierto a la interpretación qué partes son reales y qué
partes no lo son. Lehmann (2013) nos habla del concepto del Simple
Acting, una interpretación donde pareciera no existir como tal una
ficción, pero dentro hay una implicación moral y una voluntad de
comunicación.
Otro elemento del posdrama evidente en la obra es el uso de los
medios audiovisuales para acompañar la puesta en escena. Es pertinente mencionar que, como tal, los medios audiovisuales han tenido
una evolución en su uso desde el tiempo del trabajo de Lehmann
hasta el montaje de Baños Roma, sin embargo, eso no quita que,
de alguna forma, los medios estén ahí y actúen de forma parecida
a como el autor los plantea, pues apoyan a la propuesta escénica y
potencian su formato. Podemos ver el uso de una cámara que transmite en vivo a un proyector que emite la imagen del video en el
ciclorama, hay monitores retro en los cuales cuentas regresivas son
transmitidas en distintos momentos y, desde el inicio, los actores
están sentados en mesas operando sus computadoras.
Queda sobreentendido que Baños Roma no es una obra escrita
en los cánones tradicionales del teatro, pues trasciende esta estructura clásica donde la claridad en la propuesta, la corriente y el género
son evidentes o más fáciles de identificar. Sin embargo, uno puede,
como ejercicio, profundizar en desde dónde se escribe y performa
esta obra. Virgilio Ariel Rivera (1993) sintetiza en su libro La composición dramática: Estructura y cánones de los siete géneros, un
repertorio corto con el que, presuntamente, uno podría encajar a
cada obra escrita hasta ese momento en uno de los géneros que él
propone. Como ejercicio, a pesar de los años de diferencia entre el
texto de Rivera y Baños Roma, he identificado la posibilidad del
género sobre el que podría estar escrita la obra, cabe recalcar que,
como tal, no es un emparejamiento que cuaje en su totalidad dentro
del género, sin embargo, observo algunas características que hacen
pertinente profundizar sobre sus similitudes.
Distintamente a lo que puede creerse con su nombre, la función
del género didáctico no es simplemente enseñar; sus fines van
más allá de la pedagogía, del simple propósito de aportar conocimientos –que transmite el drama en general y a lo cual se avoca en el género tragicómico–. La obra didáctica no va dirigida a
la inteligencia natural ni al desconocimiento del espectador; se
dirige ya al entendimiento, a un índice intelectual socialmente
determinado, a la conveniencia de orden público, y a la razón
desarrollada de la colectividad. (Rivera, 1993 p. 138).
Como lo propone Rivera, el género didáctico habla a una colectividad, a seres que, a pesar de las diferencias como individuos,
convergen en un espacio donde lo que van a ver será entendible para
todos. Como tal, no creo que Baños Roma sea en su totalidad didáctico, pero puedo observar cómo, al escribirlo, nos sitúan en una

�METHAMORTHEORIS

narrativa que, a pesar de su ambigüedad, todos podemos entender,
especialmente aquellos que atendieron al estreno de esta obra durante el año 2013, habiendo pasado apenas un año del ostentoso título
recibido por Juárez como la peor ciudad en el mundo.
La deconstrucción de un sistema de realidades a través
del documento ficticio es el tema que formulo para esta puesta en
escena, pues como mencionaba antes, hay múltiples realidades ocurriendo a la vez: por un lado, tenemos la de los integrantes de Teatro
Línea de Sombra, quienes durante su estadía en Ciudad Juárez pudieron o no experimentar las cosas sucedidas en la puesta, las cuales son deconstruidas a partir de la ficción creada alrededor de ellas
para su escenificación; por el otro lado está la del eje principal de
la obra, Mantequilla Nápoles, quien históricamente existió y fue un
icono dentro de la ciudad, pero cuya realidad se ve vulnerada, pues
a partir de él se crea esta ficción. En esta vulneración a la realidad,
Baños Roma se vale de imágenes que potencian su ruptura o crean
momentos oníricos como los previamente tratados con la teoría de
Lehmann. Entre dichas imágenes están: los actores encima de las
básculas, Jesús cantando en formato de karaoke, la intervención
musical de los Centauros del Olimpo, el costal de box derramando
la arena, el interrogatorio a Malcom y demás momentos que ayudaban a incrementar el tema.
Es pertinente recordar que se trata de una creación totalmente mexicana moldeada a partir de mexicanos con un peso cultural
en sus espaldas, pues la época en la que se realiza es una donde el
teatro contemporáneo mexicano buscará acelerar el proceso de evolución artística con el afán de crear a partir del mundo actual que le
rodea, esto construirá una atmósfera de iniciativa, la cual particularmente se puede apreciar en la obra y en el formato que caracteriza a
Teatro Línea de Sombra, ese afán del que nos habla Lidio Sánchez
Caro (2011):
la última dramaturgia ha dejado en claro su intención
de transformar a fondo los esquemas que la condicionaron en periodos anteriores. Esta actitud transpone
una mentalidad mucho más amplia de reforma que la
sociedad mexicana ha venido manifestando con el fin
de acelerar los procesos de cambio demandados desde hace tiempo en todos los ámbitos de la vida colectiva. En la situación actual, el teatro asume la función
estética e ideológica de poner a prueba su capacidad
para representar al mundo, de cuestionarlo sin esperar a cambio soluciones inmediatas. (p. 26)
Es interesante lo que propone Lido Sánchez con esta conclusión, pues nos habla de un panorama actual donde el artista escénico busca desatarse de las correas impuestas por las tradiciones
teatrales que carga históricamente en su espalda. Observo esto mismo en la obra y el proceso de creación de Teatro Línea de Sombra,
pues los integrantes de la compañía son, en su mayoría, egresados de
estudios artísticos en el extranjero, dejando como antecedente esta
posible comparación entre el teatro aquí y en otros países, dando pie
a que la creación de Baños Roma no sea solo un texto con palabras y
un planteamiento tradicional, sino la exigencia del viaje e investigación por parte del grupo para crear esto, para entender el mundo que
se gesta dentro de los límites que dividen a esta ciudad. Pero también
para hablar no solo de ella y su realidad, sino para representar un
mundo que les compete a todos ahí. Como mexicanos y como personas nacidas en el norte del país, Mantequilla es solo la excusa para
juntarse a crear, a documentar una realidad que todos ahí podían entender, pero que decidieron exponer a través de una vivencia en conjunto, a través de cuestionar esta realidad compartida por todos sin
esperar nada a cambio, sin querer cambiar a este mundo que, sin más,
seguiría moviéndose con o sin ellos. Es así como Teatro Línea de
Sombra propone un espacio de convergencia, a través de la búsqueda
de nuevas formas para hacer teatro en un país donde el naturalismo
y el realismo siguen representando una cantidad considerable de las
propuestas escénicas. Baños Roma es un refrescante recuerdo de que

el teatro mexicano es más que el melodrama telenovelero y las comedias de enredos, que hay creadores mexicanos con el objetivo de
trasgredir los cánones perpetuados año tras año.
Como síntesis final, cerraría a Baños Roma como la pieza
en la cual creadores de distintos lugares, contextos y formaciones
convergen a partir de una inquietud artística donde la realidad vivida en aquel 2012 se volvió preponderante, y donde la misión y
visión de hacer un teatro mexicano con la exploración, la renovación
y los nuevos procesos como prioridad, se convierte en la máquina
que lleva la creación de la pieza. Me parece importante contar con
creadores así en México, que exploren las posibilidades del quehacer
escénico desde todas las aristas posibles. Es gratificante encontrarse
con espectáculos que propongan formas distintas de performatividad, personalmente lo es a partir de mi visión como estudiante de
teatro, pues investigar que algunos de ellos son de Monterrey, y que
además el grupo nace en la ciudad, me hace sentir esperanzado como
neolonés, pues las propuestas a nivel local no siempre se atreven a
crear algo realmente disruptivo, más que eso, fundamentado con un
trabajo, formación e investigación detrás de su creación. Puede que
esta obra haya sido estrenada hace diez años, pero es inevitablemente
refrescante a pesar de su corta vejez.
Cierro reflexionando sobre nuestra responsabilidad como
creadores en este momento histórico donde pareciera, a causa de la
inmediatez y la digitalidad, que estamos conectados y, sin embargo, vivimos uno de los momentos de mayor desconexión humana
de la historia. Podría parecer que me salgo del análisis previamente
expuesto, pero no creo que sea así; creo que el teatro se trata del
convivio, del intercambio mutuo entre quienes nos vamos a parar ahí,
ya sea como artista o espectador. Vivir hoy en día implica muchos
factores, asistir al teatro, otros cuantos más. Vale la pena sentarnos
un momento y pensar cómo ayudamos a resistir esta desconexión
humana con el otro que nos obliga a revisar el teléfono celular cada
cinco minutos, que nos hace ajenos al convivio. ¿Realmente hacemos
esto en interés de los otros o es mero beneficio propio? Sinceramente,
no creo que el teatro cambie al mundo, pero creo que puede hacer una
diferencia pequeña; incluso diminuta, pero que solo el teatro puede
hacer.
Referencias

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géneros. (2.a ed.). Grupo Editorial Gaceta.
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EU. El Universal. https://archivo.eluniversal.com.mx/notas/838874.
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Teatro: Revista de Estudios Culturales/A Journal of Cultural Studies,
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cgi?article=1023&amp;context=teatro

Camaleón arte escénico | 35

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EL DESEO QUE TRASPASA
LA PANTALLA
Por Aida Gregoria González Nava
Facultad de Artes Escénicas UANL

Septiembre, 2014.
Coproducción de Young Vic y Joshua Andrews.
Londres, Reino Unido.
Debido a la pandemia y a su directa
influencia en la escena teatral la Compañía Nacional de Teatro inglesa, mejor
conocida como National Theatre decidió
lanzar un nuevo segmento virtual que lleva dicho nombre, agregándole al final “at
Home” esto para realzar el hecho de que la
virtualidad era el nuevo camino. Este servicio de streaming fue puesto al alcance de
cualquiera que estuviese lo suficientemente interesado en el área, sin costo alguno,
optando por YouTube como plataforma
designada.
Todas las transmisiones se estrenaban
a través del canal oficial de la compañía
los jueves a las 19:00 hrs en horario inglés.
Estas obras se mantenían durante una semana entera en dicho canal, libres al público. Dentro del extenso catálogo se coló un
clásico americano escrito por el icono del
teatro Tennesse Williams, A Streetcar Named Desire o Un tranvía llamado deseo,
durante la semana del 21 al 28 de mayo de
2020, a seis años de su estreno.
El tranvía de Blanche arriba bajo la
dirección de Benedict Andrews; dentro del
elenco se puede encontrar a Gillian Anderson como Blanche DuBois, Ben Foster
como Stanley Kowalski y Vanessa Kirby

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Camaleón arte escénico

como Stella Kowalski, dándole vida al trío
principal. Muchos conocerán la obra por su
versión cinematográfica estrenada en 1951,
con actuaciones de Marlon Brandon y Vivian Leigh. En esta ocasión el director ha
decidido trasladar la historia a un contexto
más reciente con ayuda de una iluminación
impecable a manos de Jon Clark, quien se
inclina por una paleta fría y estruendosa.
Complementando la iluminación se encuentra el diseño del escenario de Magda
Willi acentuando la desnudez no solo de
los personajes sino de la estructura metálica montada en una plataforma giratoria que
sellaba el paquete.
Sin paredes, desde las butacas se puede apreciar un cubo enorme donde la privacidad es una ilusión del personaje en el
escenario; cabe aclarar que los cambios de
escena son acompañados por una escandalosa música de rock que sacude los cimientos mentales de Blanche bajo las potentes
luces rojas.
Adentrándose en la historia, la Blanche de Gillian es de clase única, con un
rango actoral como el de Anderson era de
esperarse algo formidable, pero lo que entregó rebasó los límites realistas, así como
su personaje la actriz se desenvolvió en escena de una forma tan vulnerable y verdadera que es casi imposible no compadecer
a Blanche, y si se mira a la otra esquina del
cuadrilátero, allí se encuentra un magistral
Stanley, quien a primera vista puede pare-

cer un simplón, mas sus arranques de ira
y su despiadada astucia le asemejan a un
monstruo que se abalanza contra su presa
a cada oportunidad que tiene, mientras el
personaje de Stella es interpretado por una
actriz más joven que Anderson, acentuando
la diferencia de edad entre las hermanas y
evidenciando el deseo incesante de Blanche.
Con una duración de casi tres horas incluyendo un pequeño intervalo, pude atestiguar que el proyecto virtual de la compañía inglesa no solo resultó reconfortante
para el espíritu teatral; fue un éxito rotundo, arriesgado y, como en la mayoría de las
ocasiones, nada estaba asegurado, pero una
vez más el teatro persevera y es el alma del
artista que se presta como herramienta de
unidad lo que logra que el público se ponga
de pie y aplauda. Son las situaciones extenuantes, el reflejo de los miedos, las verdades a medias y la voluntad de salir adelante
no solo en el escenario, lo que hizo a este
proyecto lograr su propósito de llevar el
teatro a los hogares.
La obra no carece de verdad, la energía está presente y los actores se encuentran
en escena listos para afrontar todo lo que
esté por venir, solo falta que el espectador
se entregue a una realidad diferente a la de
su cotidianidad y salte al vacío, viviendo la
magia del teatro.

�METHAMORTHEORIS

AMARILLO DE TEATRO LÍNEA
DE SOMBRA
Por Amanda Selene Castañeda Tamez

L

Facultad de Artes Escénicas UANL

as muertes inhumanas que sufren los migrantes latinoamericanos –orillados por el gobierno a cruzar ilegalmente la frontera a través del desierto– y la espera
indefinida de su retorno vivida por sus seres queridos conforman el
tema principal que guía la obra Amarillo de Teatro Línea de Sombra. Con más de 200 funciones, estrenada en 2009 y con más de
10 años en cartelera, la puesta en escena ofrece una mirada única
sobre la situación de la migración, otorgándonos un espectáculo
contemporáneo que rompe con las formas comúnmente vistas en
el teatro mexicano. Para comprender cómo es que ha logrado el
impacto y reconocimiento que tiene, es necesario desmenuzarla y
entender tanto su génesis como los elementos que la conforman.
He ahí el objetivo del presente análisis.
Primero, necesitamos saber quiénes son Teatro Línea de Sombra (TLS), el colectivo donde se concibe esta pieza. En cuanto al
director, Jorge A. Vargas, oriundo de Durango, entra al teatro por
interés político en los años 70, empezando a trabajar en el teatro
universitario con textos latinoamericanos y chicanos. Después, su
enfoque fue inclinándose hacia el teatro experimental. Estudió mímica en el École du Mime Corporea en París, a partir de esto, por
un tiempo el eje central del colectivo Teatro Línea de Sombra fue
el cuerpo (TLS, 2023). En su infancia pasaba los veranos en el
pueblo de su abuela, donde la mayoría había emigrado a Amarillo,
Texas, en la búsqueda de una mejor oportunidad de vida. (Vargas
en Cátedra Ingmar Bergman, 2019)
Entre los performers se encuentra gente muy capacitada en
diferentes disciplinas: Vianey Salinas, practicando gimnasia y danza; María Luna, bailarina; Alicia Laguna, curadora; Raúl Mendoza,
con un gran interés por las tecnologías y su uso en escena; Jesús
Cuevas, compositor, cantante y multi- instrumentista; Antígona
González, periodista. Varios de ellos cuentan con experiencia internacional, como Raúl, con compañías de Rusia, Francia y Polonia,
o Antígona colaborando con colectivos en Francia y Nueva York
(Teatro Línea de Sombra, 2023).
Es importante también entender el contexto histórico que da
pie a la creación de esta experiencia escénica: Primero, la construcción del muro fronterizo en el periodo de Bill Clinton que se había
empezado a gestar con Bush, un muro que mide 200 kilómetros de
largo, lo que ocasionó que los migrantes se desviaran a entrar por
el desierto, donde se hallaron más de 4,000 migrantes muertos en
un lapso de 10 años. (Vargas, en Cátedra Ingmar Bergman, 2019)
Hay que tomar en cuenta un dato de la época de los 70, cuando
Vicente Leñero sienta un precedente siendo una figura importante
para el teatro documento en México a partir de su obra El juicio
(1971), el cual representa el juicio de José León Toral, asesino de
Obregón. Para este montaje Leñero utilizó como base los archivos
de taquigrafía de dicho juicio (Salcedo, 2016, p.100).
Es relevante mencionar estos sucesos, pues nos ayudan a entender todos los factores que de alguna manera se unen para crear
el objeto de nuestro estudio. Primero, es muy clara la experiencia
e interés de Jorge A. Vargas por el teatro político, un teatro que
denuncia, que expone la realidad que lo rodea; además, el entrelazamiento de su trabajo entre los textos latinoamericanos y chicanos
de alguna manera influyó en la forma en que Vargas percibía estas

dos culturas y la forma en la que la vida de los latinoamericanos
se veía moldeada al existir en un territorio que no era el suyo. El
hecho de haber visto y vivido en carne propia la ausencia de personas por haber ido a conseguir mejores oportunidades de vida al
otro lado de la frontera, sobre todo en un lugar tan especifico como
lo es Amarillo, Texas, indudablemente movió algo en su quehacer
artístico que se activaría años después con la lectura de noticias
sobre inmigrantes, lo cual le remitiría a estos años de su vida, a
este pueblo y, sobre todo, a esta ausencia imponente que se sentía
en sus calles.
Así pues, su formación corporal, junto con las habilidades
gimnastas y dancísticas de varios de los performers, hicieron posible el acercamiento al teatro contemporáneo y posdramático a
partir del cuerpo y las imágenes que se pueden generar con él. Y no
solo eso, los diferentes trasfondos, tanto formativos como dentro
de la misma disciplina teatral, convirtieron al colectivo en un foco
para la creatividad, imaginación y el acercamiento hacia la transdisciplina, pasando por la interdisciplina, en escena.
La construcción del muro fronterizo fue algo que movió al
mundo, sobremanera a los latinoamericanos, quienes estaban en
búsqueda de mejor calidad de vida, del “sueño americano”. Esto no
fue un secreto, pero lo que el gobierno estadounidense consideraba
una estrategia para detener la migración indocumentada y proteger
a su país de lo que podrían percibir como “sanguijuelas vividoras”,
en realidad se convirtió en una de las maneras más crueles de poner
a prueba el cuerpo humano a causa del deseo de poder escalar en
este sistema capitalista. Sin duda, no es sorpresa que pese al tiempo
transcurrido esto llamara al colectivo a hablar del tema que como
sociedad nos atañe tanto, seamos parte o no de ese grupo que quiere moverse de su país en búsqueda de mejor calidad de vida. De
alguna manera, sí somos todos parte de este grupo, pues se nos ha
vendido tanto la idea de que nuestro país forma parte de un cúmulo
de territorios nombrados “tercermundistas” –cuyo sinónimo social
es “donde no vale la pena vivir”– que por ello está ya arraigado a
nuestra cultura el deseo de salir de aquí a perseguir el “éxito”; la
única diferencia es que algunos tienen los medios para hacerlo cómodamente mientras que otros arriesgan su vida en el desierto para
conseguir una oportunidad. Por eso Teatro Línea de Sombra no se
equivoca al tocar algo que, de una forma u otra, nos habla a todos
como latinoamericanos.
En 1971, cuando Leñero estaba presentando El juicio, pavimentaba el camino para lo que después se convertiría en el método
de creación que Teatro Línea de Sombra utilizaría para Amarillo.
Esta metodología es lo que se conoce como teatro documento.
La fuerza del Teatro-Documento reside en el hecho de que,
partiendo de fragmentos de la realidad, intenta confeccionar
un ejemplo utilizable, un modelo de los fenómenos actuales.
No se sitúa en el centro del acontecer, sino que adopta la posición del que observa y analiza. (Weiss, 1976, p.101)
La manera en la cual TLS empezó a elaborar esta puesta fue a
partir de documentos fílmicos, noticias, todo desde la bibliografía
y el archivo, proporcionados por la organización Contra el silencio todas las voces. En ningún momento se hizo investigación de
campo, al menos no sino hasta después del estreno de Amarillo,

Camaleón arte escénico | 37

�METHAMORTHEORIS

cuando empezaron a llevarla a comunidades como Tenosique –por
decir un ejemplo– y que grabaron el video La ruta del migrante, entonces empezaron a tener conversaciones directas con las personas
que, podría decirse, son co-autoras de los archivos que iniciaron este
proceso creativo: los migrantes.
El Teatro-Documento renuncia a toda invención, se sirve de
material auténtico y lo da desde el escenario sin variar su contenido, elaborándolo en la forma. A diferencia del carácter desordenado del material de noticias que nos llega diariamente desde
todas partes, se mostrará en el escenario una selección que se
concentrará sobre un tema determinado, generalmente social o
político. Esta selección crítica y el principio según el cual los
fragmentos se ajustan a la realidad, nos dan la cualidad de la
dramática documental. (Weiss, 1976, p.97)
Así, al utilizar estos archivos como base de la creación escénica, el colectivo hace un muy claro uso del teatro documento,
utilizando estas historias, estos datos y sucesos como parte de la
narraturgia de la pieza, pidiendo prestadas estas vivencias y revisitándolas, cambiándolas en forma, pero jamás en fondo. Toda gira en
torno a algo, y este algo tiene un nombre: Amarillo.
Como antetextos de esta creación están: El Juicio de Vicente
Leñero, Los ilegales de Victor Hugo Rascón Banda y la construcción del muro fronterizo entre México y Estados Unidos. Los intertextos son la canción Get Back de The Beatles y el poema Muerte
de Harold Pinter. Otras de las obras que sirvieron como antetextos
–también utilizadas como intertextos, apareciendo como video o
audios– son Mi vida dentro de Lucía Gaja, Made in L.A. de Almundena Cariacedo, El muro del desierto de Pablo Gleason, Life on the
Line de Ricardo Padilla, y Asalto al sueño de Ulí Stelzner.
Ahora, es importante identificar la corriente artística y el movimiento literario, pues a partir de ahí entenderemos la obra a un
nivel más estructural. En cuanto la corriente, Amarillo es una obra
posmoderna.

Para el posmoderno no existe “la verdad”,
existen las verdades de cada quien, de
cada caso, de cada momento … Las posturas subjetivas son revolucionarias, pues
a no esperar ya grandes cambios guiadas
por grandes líderes que enfrentarán grandes momentos, tienden hacia el encuentro
consigo mismos. Para obtener el cambio,
basta con que cada quién busque denodadamente cambiar a su interior, que cada
quién tome partido por sí mismo: si cada
quien cambia, cambiamos todos. (Corral, 2007, p.67)
Podemos observar el carácter posmoderno de esta puesta en escena porque se habla de la migración desde puntos de vista subjetivos, desde la particularidad de las situaciones que describe y plantea
como vivencias propias. Esta obra habla “del pueblo para el pueblo”, su objetivo en ningún momento es hablarles a las estructuras
de poder para que se modifiquen, es un llamado a la sociedad, a los
individuos, para que tomen partido a partir de la exposición de esta
situación, la cual evidentemente es una problemática. Así también
se nos habla de la verdad de este sector poblacional, que podríamos
comparar con la verdad del gobierno estadounidense y veremos que
son totalmente contrarias y, sin embargo, no podemos negar la validez de ninguna. Amarillo busca, de alguna manera, influir en la
toma de postura del público y acercarlo a las propias conclusiones
del colectivo, a ubicarlo en esta verdad que nos presentan.
Por lo anteriormente expuesto, considero que el género de la

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Camaleón arte escénico

pieza es la obra didáctica. Según Rivera (1993), una de las cartacterísticas básicas de la obra didáctica es que la anécdota nada más
presenta una tesis. A mi parecer, en el caso de Amarillo, es la siguiente: El viaje que los migrantes están orillados a tomar a causa de
las trabas gubernamentales es peligroso e inhumano. Además, están
otras características del género, como el desarrollo tanto anecdótico
como temático; el hecho de asumir las convicciones de la sociedad
(Rivera, 1993); tener como función exponer, denunciar, y condenar
lacras sociales; y la toma de conciencia, clara desde el principio.
En primera instancia, podemos observar claramente cómo el
tema de la obra se va desarrollando a través de las diferentes anécdotas que nos cuentan y nos escenifican, como la lectura de las cartas
de las mujeres pertenecientes a Tecalpulco, Guerrero, mandadas a la
embajada de Estados Unidos. A pesar de que sí existen anécdotas
por contar, todo corresponde a un solo discurso temático. Amarillo
expone la problemática migrante, hablando desde el entendimiento
de que algo que la mayoría de los humanos condenarán es la inhumanidad. Su tema es muy claro desde el principio, empezando por
el listado de nombres, el documental proyectándose y los elementos
visuales como el bidón, la mochila y la ropa de Raúl Mendoza, de
los cuales hablaremos más adelante. A partir de ese inicio estamos
conscientes del tópico que se abordará la próxima hora y como público nos disponemos a recibir esa corriente ideológica.
Hilado con la corriente posmoderna, al teatro llega el concepto
de Teatro posdramático propuesto por Lehmann en 1999. Amarillo
es, sin duda, una puesta que busca corresponder al llamado “posdrama”. Una de las características sugeridas por Lehmann (2013) es la
sinestesia, es decir, la conexión que creamos entre elementos aparentemente inconexos. Como instancias donde sucede esto en esta
obra tenemos, de primera mano, la secuencia de movimiento hecha
por Raúl al inicio de la puesta. Otro ejemplo es tener elementos con
peso simbólico, como lo son el bidón, la arena o las bolsas de plástico, y ponerlos en un contexto abstracto (como el momento en donde
el escenario se llena de bidones, Raúl se recuesta mientras que una
cámara en cenital lo capta y es proyectado, aparentando estar caminando). Existen diferentes elementos dispuestos en escena para
que uno pueda conectarlos a partir de sus referentes, los indicados
para generar un torrente de significados sin cerrarlos, pero sin que
despierten el interés en el espectador para generar conexiones. Normalmente suelen ser muchos al mismo tiempo, por lo cual se le da
el término de “simultaneidad”: se abruma el aparato perceptivo para
que nosotros tomemos lo que podamos. Esto da pie al surgimiento
de las figuras, tales como el bidón y el agua como símbolo de la
esperanza –por eso el frenetismo con el que se bebe–; la arena como
símbolo del “cuerpo que se escabulle, que no se puede atrapar” (Vargas, en Cátedra Ingmar Bergman, 2019), de los inmigrantes y de su
deshumanización; y los múltiples nombres con los que el actor se
reconoce, los cuales simbolizan el anonimato, refiriéndose tanto a la
falta de documentación como al uso que los migrantes le dan a este
debido a que en él radica su supervivencia, por esa razón al final
aparecen un montón de bolsas llenas de arena, remitiendo a lo más
de 4,000 cuerpos encontrados en el desierto. Unido a esto, también
está el momento en donde se habita con ropa el paisaje, creado con
arena en el suelo, simbolizando a todos los muertos en el desierto.
Por último, la secuencia de movimiento ejecutada en la primera parte por los actores simboliza todos los síntomas experimentados por
los migrantes que fallecen en estos viajes: deshidratación, dolor en
la cabeza tipo picahielo, hipotensión ortostática y nieve visual (de
las cuales de desenvuelven otro mundo de síntomas como la fatiga,
la náusea, falta de fuerza, ganas de orinar, vértigo, desvanecimiento,
entre otras).
La segunda característica de la que hablaré es de la des-jerarquización. Ya no se sigue lo que se conocía como modelo lineal
o modelo triangular, donde existía una jerarquía entre el texto, el
actor, el director, la escenografía y la utilería; ahora no hay prioridad de uno sobre otro. En la concepción de Amarillo, ni siquiera

�METHAMORTHEORIS

hay un texto; al menos no uno literario, pero sí existe lo que llamaríamos dramaturgia visual: la creación a partir de lo que el otro
ve. Se conciben imágenes partiendo del discurso, y todo lo que
se involucre en esas imágenes (actores, mapping, sonidos, texto,
etc.) es de suma importancia para que la imagen funcione como
debe de funcionar, no hay prioridad de elementos porque se piensa
desde lo que se quiere transmitir y sin un elemento se estropea la
imagen deseada. Ejemplos de imágenes en Amarillo son: los distintos intentos de Raúl por saltar el muro –las diversas escaladas, el
juego de sombras y la interacción con la proyección de los videos
documentales–; su partitura de movimiento mientras menciona los
nombres, las edades y lugares de origen de los distintos afectados;
el escenario repleto de bidones mientras nuestro actor recostado
simula una caminata; las linternas que lo buscan; las imágenes de
los fallecidos proyectándose en un trozo de papel; Raúl poniéndose
una capa de ropa tras otra, y luego pretendiendo escalar el piso
para dar la ilusión de un muro; el dibujo del paisaje con la arena,
que después sería habitado por ropa; los cigarros clavados en el
“corazón” de arena mientras una de las actrices hace una partitura
de movimiento; el beso al bidón de agua; las actrices bailando y corriendo por la pared con sus vestidos de quinceañera para después
escalarla; y el final, Raúl rodando por un suelo lleno de arena solo
para llenar el espacio con bolsas de arena descendiendo del cielo.
Teatro Línea de Sombra también hace uso de la densidad de
signos propuesta por Lehmann, sobre todo valiéndose de la repetición, como lo es a través de toda la experiencia escénica con la
frase “Me fui a Amarillo. Dije que volvería, pero todavía no he
regresado.”, dándole diferentes calidades y reforzando esta idea
una y otra vez. Así también con la secuencia de movimiento, la
sobreabundancia de un solo elemento como el bidón o bien, una
acción repetitiva: ponerse capa tras capa de ropa.
Otra de las características apreciadas claramente es el tratamiento que el teatro posdramático le da al cuerpo; desde Grotowski
y Barba se venía construyendo la idea de un cuerpo atlético y vivo
como centro de la representación. Ahora se aboga por la utilización de un cuerpo espectacular en escena, un cuerpo rayando en
lo performático, ya no solo se trata de las “acrobacias” y de lograr
que se vean fáciles de realizar para dar espectacularidad a la obra,
sino que también se le invita a los performers a llevarlo a su límite de otras maneras, como vistiendo alrededor de 20 capas de
ropa después de una actividad física extenuante o beber un galón
de agua de un jalón. Ahora los cuerpos no representan cosas, sino
conceptos y sensaciones, he ahí la razón de las múltiples partituras
de movimiento.
Otro elemento con el que Amarillo juega es la irrupción de lo
real, o sea, no se sabe si lo que se ve es real o no. Nosotros, como
público, confiamos en que los testimonios, documentos e historias
que se leen, se cuentan o escenifican son parte de la realidad, pero
no hay nada que nos pruebe que es así. Hay un pequeño cuestionamiento detrás de la cabeza de todos sobre la veracidad de los
hechos y la existencia de dichos documentos. Además, hay una

conciencia permeando a la experiencia escénica sobre que lo que
pasa está sucediendo ahí en ese momento, cada función tiene su
particularidad por el lugar y por la gente que lo habita. El proceso
es más importante que cualquier resultado, y podemos estar seguros de que Teatro Línea de Sombra tiene un proceso tan diverso que
cada función goza de una dinámica y disposición diferente.
En cuanto el texto, nunca se establece un dialogo entre ellos,
siempre es directamente con el espectador. Hay diálogo directo e
indirecto, pues, aunque se hable en primera persona, se hace con
la conciencia de ser la voz de todos aquellos migrantes fallecidos
en el desierto. El lenguaje es elocuente, descriptivo, metafórico y,
en ocasiones, poético. Se hace uso de la poética de perturbación
al tener texto proyectándose, la música multilingüe al combinar
el inglés y el español, sabiendo bien que habrá gente entre el público que no entienda un idioma o el otro, pero apoyándose de eso
para remitir a la situación de la migración. Se utilizan los “paisajes
textuales”, donde texto, voz y ruido se combinan para crear una
atmosfera auditiva, sobre todo en los momentos donde Jesús Cuevas usa lo que conocemos como Physis de la voz, o sea, sonidos
que podrían catalogarse como arcaicos, al emplear un tipo de canto
armónico proveniente de Asia Central que también se asemeja a la
manera de cantar de los cardencheros. Para concretar los paisajes
textuales en la obra se hace uso de sonidos de acordeón, de cerdos
y diálogos de patrulleros migrantes. En escena no hay ningún instrumento, todo se crea a partir de la voz.
En cuanto al espacio, se trata de un espacio metonímico, en
todo momento somos conscientes de que lo que está frente a nosotros es un escenario y no hay ningún intento de pretender que no
lo es, de ficcionarlo. Se juega con el espacio y las superficies con
tal de generar diferentes imágenes a partir de un mismo espacio, de
irlo transformando según las necesidades de la puesta en escena.
Por último, aunque lo he estado mencionando durante todo
este análisis, es necesario referir el uso de medios en Amarillo,
siendo el mapping el principal, durante toda la obra se utiliza como
recurso primordial para la puesta. Además de eso, tenemos mecanismos teatrales un poco menos comunes y más complejos, como
las varas con las bolsas de arena descendiendo al final. El uso de
tecnología es fundamental para el manejo del discurso de Teatro
Línea de Sombra.
En general, es refrescante ver un trabajo bien hecho que nos
atañe como sociedad con el mismo contexto geográfico y gubernamental; es muy interesante ver cómo Teatro Línea de Sombra es
de los pocos colectivos mexicanos que se acercan al posdrama y lo
hacen de una manera muy limpia y con una conciencia social de
envidiar. Indudablemente su trabajo es la muestra de su gran experiencia no solo en México, si no en el mundo. Amarillo es una obra
que no se encasilla solo en las cuatro paredes del teatro ni solo en
el momento de la representación (a veces presentación), es la viva
muestra de lo que, en mi opinión, debería ser el teatro: procesos,
más que resultados.

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Teatro Línea de Sombra. (25 de mayo de 2023). Amarillo (Full Performance) [Vídeo]. Vimeo. https://vimeo.com/82471102?classId=e7dec865-97f8-4dbc-8515-d6985b4b21f5
&amp;assignmentId=60eb4ad8-5023-466f-b50c-327698f9f5ef&amp;submissionId=3aa309a7-0bc7-7bc5-934f-d1c037effc84
Teatro Línea de Sombra. (s. f.). Nosotros. http://www.teatrolineadesombra.com/nosotros
WEISS, Peter (1976): Notas sobre el teatro documento. Escritos Políticos, Barcelona, edt. Lumen, pp. 97-110.

Camaleón arte escénico | 39

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PERCHA TEATRO:
AYER, HOY Y MAÑANA
ENTREVISTA A PABLO LUNA
Por Alejandro Cabezuela Chávez
Jorge Arturo Muñiz Gaona
Roy Alfonso Carvajal Jiménez

P

Facultad de Artes Escénicas UANL

ablo Luna es un actor, dramaturgo, director y docente egresado del CEDART Alfonso Reyes, del INBA, con una trayectoria
artística de más de treinta años. Ha formado parte del grupo de profesores en la Facultad de Artes Escénicas de la UANL (por
seis años) y la Escuela de Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras, impartiendo Pantomima, Biomecánica y Clown Dramático. Es codirector de la compañía Percha Teatro, que celebra su 40 aniversario este 2024. En el 2020 fue galardonado con el Premio
a las Artes U.A.N.L, año en el que también obtiene el premio del concurso Dramaturgia en corto, organizado por la misma universidad,
con su obra Los escarabajos enterradores, la cual posteriormente es publicada. También en el 2020 consiguió el apoyo de Puestas en
Escena de Conarte, con el cual estrenó en línea la obra Caldo Primordial (de su autoría), la cual fue seleccionada para el XXX Encuentro
Estatal de Teatro en Nuevo León, para la Celebración Escénica en San Pedro Garza García y el Festival de las Artes en San Nicolás de
los Garza, Nuevo León. Con obra propia, ha participado en distintas emisiones del Festival de Teatro Nuevo León, destacando con El
tren de la historia, Cuéntame una de luchas, Cuentos negros para niños con preguntas y Balada para un amigo. En distintos festivales y
muestras de teatro, tanto nacionales como internacionales, ha representado al estado de Nuevo León: en el Festival Internacional Tamaulipas; el Festival del Algodón, en Coahuila; el Festival Revueltas, en Durango; en la Muestra Nacional de Teatro, en Tijuana; la Cdmx,
en Mercartes; y en sitios como en Xalapa, en Aguascalientes, en Mexicali y el país de El Salvador, entre muchos otros. Como director,
destaca, entre muchos de sus proyectos, su labor en el Programa Nacional de Teatro Escolar, con la obra Bajo tierra de David Olguín,
dirigida a primaria y secundaria, la cual dio 80 funciones en la gran sala del Teatro de la Ciudad. Como cuentacuentos, colabora en el
espacio Niños Conarte en Parque Fundidora desde su arranque de actividades y forma parte del grupo de artistas convocados por Alas y
Raíces para visitar hospitales como clown y cuentacuentos. Del mismo modo e invitado por Niños Conarte se integró al programa Teatro
hecho por niños para niños de Alas y Raíces, donde tomó un diplomado y montó con niños regiomontanos la obra Niños con pájaros en
la cabeza para representar a Nuevo León en el estado de Zacatecas. La obra de teatro Las mujeres en la historia de México de su autoría,
fue seleccionada en la convocatoria Quedarte en casa de la UANL y ha realizado giras con esta obra didáctica por diversos municipios
del estado y el área metropolitana, como Linares y San Nicolás de los Garza. Así mismo, fue elegido por Alas y Raíces para presentar
la obra de su autoría El navegante de los sueños en zonas de situación vulnerable. En el 2022 y 2023 escribió y actuó en el espectáculo
escénico musical El canto perdido del agua con el que visita 130 planteles escolares dando función. En el 2024, con la obra Las Memorias de Bicente, el león, ofrece 100 funciones en escuelas primarias y secundarias, estos dos proyectos para la Secretaría de Cultura del
Gobierno del Estado de Nuevo León.
40 |

Camaleón arte escénico

�CHARLAS CAMALEÓNICAS

ENTREVISTA:
Alejandro: Buenos días, maestro, es un
gusto entrevistarlo. Para empezar con
las preguntas, nos gustaría saber cómo es
que se concibe la idea de Percha Teatro
durante esta explosión de grupos de teatro
independiente.

debemos estar siempre creando. Nosotros
siempre estamos abiertos a estas nuevas
propuestas de jóvenes artistas, por eso a veces invitamos a que nos dirijan muchachos
o simplemente hacemos obras donde se involucran jóvenes.

Pablo: Bueno, en este 2024 Percha Teatro
está cumpliendo ya 40 años. ¿Cómo surgió? Realmente fue gracias a un grupo de
gente loca, gente que tienen que, cómo les
digo... Los que estamos en esto de la artisteada tenemos algo de locura, ¿verdad? Y
fueron Leticia Parra y Jorge Vargas quienes
originan Percha, los que crean el grupo Percha Teatro, que en un principio se llamaba
el grupo Silencio, porque en realidad nació
como grupo de pantomima. Después de incursionar en pantomina se unen a Ricardo
Leal y Fernando Leal, creando el grupo
Mimus Teatro. Estamos hablando del 83
todavía, porque Percha Teatro no había
nacido aún como tal, como grupo. Así que
Leti, Jorge y también Ricardo y Fernando,
los cuatro, se van a Francia a estudiar Mima
Corporea con el maestro Étienne Decroux.
Al regresar deciden formar este grupo con
el maestro Gerardo Dávila y con Pedro Rivera (quienes ya se nos adelantaron en el
camino), y Juan Gilberto Flores.
Ellos fueron los primeros Percha Teatro;
Pepe Pineda después se une. Fue cambiando el grupo realmente y fue, claro, un
empujón que les dio el maestro Gerardo
Valdéz también en ese tiempo, quien los
invita a que formen este grupo. Creo que
de él surge también, o no sé si del maestro
Dávila, el nombre Percha Teatro. Después,
les digo, vienen cambios, salen unos, entra
el maestro Víctor Martínez, , entra Josefina Hidalgo, entra José Pineda, y así se va
formando el grupo en el 84-85. Yo me uno
muchos años después, como en el 90, entro
primero como animador. En ese tiempo de
Percha Teatro había como un boom, porque
surgieron los grandes centros comerciales
y todos querían llevar zanqueros, clowns,
mimos, el grupo era muy requerido en esos
años, y éramos como una tropa, ¿verdad?
De gente que nos hablaba y estábamos;
ahí íbamos a animar siempre con un objetivo, tener un personaje (siempre era con
un personaje), con un idioma inventado,
creando rutinas entre nosotros y a veces entre la gente. Así surge Percha Teatro, así es
como va cambiando de gente. Y seguimos
renovándonos, porque una de las cosas que
tenemos claro Leti y yo es que en el teatro
no puedes quedarte en el pasado, es decir,
vienen ustedes, viene gente nueva, ya traen
otras ideas que implementarle al teatro, que
eso es genial, ¿cierto? Porque como artistas

cuanto al público, ya está el del teatro, y a
veces el público del teatro somos los mismos actores, los compañeros, que dices tú,
bueno ¿y el público real dónde está? Entonces es importante esta clase de formación,
no olvidarnos como grupo o como artistas
qué hacemos, porque estamos haciendo
teatro no para los otros artistas o para los
otros actores, sino para el público. Es un
objetivo de Percha Teatro, la carpa. Nos basamos mucho en esto de las carpas del cine,
de lo de antes en México, el tipo de rutinas,
pues ya existían este tipo de clowns, a quienes todavía no se les llamaba así, eran los
comediantes, y que eso somos realmente:
comediantes. Porque un comediante hace
lo mismo reír que llorar, esa es la base de
antes y lo sigue siendo hoy.
Últimamente hemos tomado cuentos que
involucramos, metemos historias dentro
de las historias. Leti acaba de presentar
el trabajo llamado Donde habita el olvido
que es como un teatro documental sobre
el nacimiento de la Macroplaza, lo que
se tuvo que hacer para que la Macroplaza
esté ahí. Nosotros como regios, orgullosos,
pero mucha gente perdió su casa. Entonces
Leti tomó como bandera ese tema, y bueno, esa es otra labor nueva. De hecho, la
dirigió Malcom Vargas, su hijo, que es un
joven, entonces trae estas nuevas tendencias, como les decía yo, siempre estamos
renovándonos.

Arturo: Bien, maestro. Refiriéndonos también a este aspecto, al hecho de la creación
y el pensamiento por el cual están abordando ahora este concepto de lo que es Percha,
¿cómo se podría definir a Percha Teatro en
ese entonces y cómo podría definirlo ahora? ¿Qué es Percha?
Pablo: El nombre lo dice, es Percha, que
habla del cuerpo. Estamos muy al tanto de
nuestra corporeidad, de nuestro entrenamiento, entonces siempre hay un trabajo
físico, esa sigue siendo nuestra base, de
ahí partimos, de improvisaciones, de ejercicios, de cómo van surgiendo los personajes o las escenas. Estamos muy al tanto de
la corporeidad de los actores, por eso cada
que vamos a empezar algo nuevo hay que
ensayar, entrenar, y así es, o sea, realmente
eso es Percha. Además, siempre hemos estado como muy ligados al teatro callejero
sin serlo, como esto de ir a lugares donde
hay público que está a veces olvidado. Por
eso nos decía la maestra Elvira Popova que
éramos como juglares modernos, porque
vamos a placitas, vamos a escuelas. Y sin
proponérnoslo, nos damos cuenta de que de
pronto hay chicos que eran niños y ahora
son ya jóvenes que están en el teatro o que
ya son público. Es una labor muy importante la formación de público, porque en

Roy: Aunado a eso, después de 40 años,
maestro, es bien sabido que los grupos entran y salen, se crean, se disuelven, pero
durante 40 años Percha ha estado vigente
dentro de la escena regiomontana. Quisiéramos saber cuáles fueron esos enfoques
originales que tuvieron, qué querían contar, qué concepción tenía la Percha Teatro
en ese momento, y cómo fue este proceso
de transformación para poder mantenerse
vigente durante 40 años. Al final, es muchísimo tiempo para mantenerse trabajando,
siempre actualizándose.
Pablo: El amor a este oficio es lo que nos
ha mantenido, realmente hemos, cómo les
digo... Se ha ido desgajando el grupo que
era originalmente, pero si te das cuenta,
casi la mayoría de los compañeros siguen
activos. El maestro Víctor Martínez allí
está, sigue actuando, sigue dando clases;
Pepe Pineda sigue haciendo escenografías,
él se enfocó más en el área de producción,
pero sigue allí; el maestro Jorge Vargas,
pues tiene su grupo Teatro Línea de Sombra
en Ciudad de México, y así realmente
seguimos. Quienes nos quedamos aquí y
decidimos seguir fuimos Leti y yo, porque
muchos tenían el sueño de: “voy a emigrar,
me voy a ir a la Ciudad de México, porque
allá está todo” y sí es verdad, hay muchas

Camaleón arte escénico | 41

�oportunidades, pero también está en
nuestras manos hacer eso aquí, poder hacer
de Nuevo León un lugar rico en cuestión de
teatro, de artes plásticas, de danza, de todo.
Eso ha mantenido a Percha Teatro, el amor
a este oficio, y que siempre hay cosas por
decir; como en el caso de los pintores, no
paran de crear, de pintar, porque aun siendo viejos, sigue surgiendo esa ardilla en la
cabeza que sigue, que no para y no para,
entonces es importante ejercitar esa ardilla
para continuar.
Y entonces son 40 años de resistencia también, por lo de la pandemia que se vino,
cuando nosotros decidimos hacer teatro
nada más. Es decir, hemos dado clases, yo
tuve la oportunidad de estar en la Facultad,
dando clases de Clown, fueron 6 años allí.
Esas son como nuestras, ¿cómo les puedo
decir? Lo de nosotros es hacer teatro, pero
también es importante compartir lo mucho
o poco que sepamos o lo que hacemos, tal
vez alguien diga “no, no, pero eso no es”,
bueno, no importa, por algo el artista tiene esa capacidad de poder captar lo que
le nutre a él, tomo de aquí, tomo de acá...
Durante la pandemia sufrimos porque no
había teatro, no había escuelas, no había
dónde presentarse, pero decidimos vender
pan, decidimos vender cosas y la idea era
esa: sostenerse y no darse por vencido. Y
luego ya surgieron estas, que si Dramaturgia en corto o teatro en línea, cosa que se
me hacen, no sé, aburrido. Para mí en el
teatro es estar allí, enfrente, sentir al actor; verlo en una pantalla era como estar
viendo una telenovela, qué aburrido, o
me paraba e iba por agua o al baño, qué
sé yo. Era para sobrevivir, para sostenerse,
pero decía el maestro Dávila: “han pasado
pestes y el teatro siempre ha continuado”.
Entonces resistimos, por eso luego, después de la pandemia, hicimos el montaje
Caldo Primordial, no sé si lo conocieron,
lo escribimos entre el maestro Dávila y yo.
Hablaba precisamente de eso, de resistir,
de este par de cómicos que están a la de42 |

Camaleón arte escénico

riva en un caldo primordial donde no hay
nada, donde la incertidumbre es lo que los
mantiene o los hace dudar a veces de lo que
están haciendo y se dan cuenta de estar navegando arriba de un escenario, y eso, los
recuerdos que pescan en el caldo primordial, es lo que los hace seguir viviendo. Al
final terminan diciendo “pues que venga lo
que tenga que venir, pero vamos a seguir”.
Siempre ha sido eso, es algo muy recurrente, en los textos de Percha Teatro tendemos
a hablar de lo que ocurre con nosotros o de
lo que ocurre en el mundo sin ser, tampoco,
así como “ocurrió esto”, no, no, tratamos
de llevarlo un poco más a lo artístico, pero
procurando hablar de esas situaciones.
Roy: Hace tiempo les hicieron una entrevista, creo justamente fue para una revista de la Universidad, en ella hablaban de
cómo se enfocaron en los adolescentes o
que buscaban un enfoque hacia ese público, en crearlo, por eso nos surgió esta duda,
¿cómo decidieron y encontraron la forma
de acercarse a este público que es ajeno al
teatro, y cuál fue esa repercusión en su trabajo escénico? ¿cómo repercutió tanto en
ellos como en ustedes?
Pablo: Es en la historia del Teatro Escolar, en este proyecto donde van escuelas

a la Gran Sala del Teatro, es un programa
precioso. Tuvimos la fortuna, la suerte, de
ser los primeros en hacer Teatro Escolar, en
ese momento no lo tenía el INBA, sino el
IMSS, gracias al maestro Mario Espinosa, quien decidió crear este proyecto y por
ende nos tocó trabajar con el montaje de El
Patio de Monipodio, en el teatro del IMSS,
que ahorita está abandonado, tristemente.
Es un teatro muy bello. Ahí tuvimos nuestras 100 funciones, fue un programa para
secundarias. Es importante darse cuenta de
que en secundaria pasa algo curioso, porque
no saben dónde ubicarse, son como niños
y niñas, porque en sus casas así les dicen,
pero sus maestros les llaman “jóvenes”, así
que ellos piensan, “bueno, ¿qué soy? ¿Soy
niña o soy joven?”. Por eso tienen esa confusión, es complicado. Pero cuando uno
realmente como teatrero hace las cosas,
no porque digas “ah, es el público infantil,
es bien fácil” o “haz cualquier montaje, al
cabo son niños y ellos aceptan lo que sea”,
no, sino cuando hablas desde el interior, logras hacer esa empatía con ellos, cuando no
los tratas como bobos. Por eso, cuando nos
han dicho si somos grupo de teatro infantil,
siempre trato de decir que no, pues realmente somos para toda la familia, porque
también de antemano estás en un teatro o en

�CHARLAS CAMALEÓNICAS

una plaza y el niño no va solo, siempre va con su papá, su mamá o
los maestros, entonces, ¿de qué manera captas también la atención
del adulto para que el niño sienta la confianza de poder también depositar su atención en ti? Porque si se dan cuenta, ustedes saludan
a algún niño que no los conoce y lo primero que hacen es voltear a
ver a su mamá o a su papá para buscar el permiso de saludar, entonces ellos siempre buscan eso, la mirada del adulto. Si el adulto está
atento, ellos se ponen atentos, y si el adulto saca el teléfono, pues
los niños también, o los jovencitos, adolescentes, se pierden también, por eso es importante esto: ofrecer siempre teatro con calidad,
eso es lo que nunca debemos olvidar, y Percha Teatro, aunque sean
montajes de uno o de dos personas (que ahora últimamente hemos
estado haciendo trabajos de dos actores, ante la necesidad, porque
desgraciadamente los presupuestos no aumentan nunca), la gente
a veces dice “uy, uno” o “son dos”, y de pronto es de “ah, wow”
o sea, es un montaje con toda la mano, no importa el número de
gente que haya allí en escena, sino el amor. Otra vez volvemos a lo
mismo, eso a los adolescentes los atrapa. Un ejemplo fue que, después de aquel Patio de Monipodio, varios adolescentes crecieron y
se convirtieron en actrices y actores, luego se acercaban a nosotros
diciendo “cuando era niño fui a verlos y yo dije, quiero ser eso”.
Es lo más encantador o maravilloso que te puedan decir. Así que se
trata de eso, hacer esta labor para ir dejando semilla.
Arturo: Sí, maestro, por mucho, tiene toda la razón, sobre todo en
esta visión que ha persistido tanto en usted, ahora ya posicionado,
porque ahorita Percha está en esta posición de ser un referente. Por
eso la siguiente pregunta ¿cómo liga su creación artística al hecho
de ahora llevar una compañía, un grupo? O sea, ¿toda esta trayectoria que ha tenido ya antes, la liga con la creación, especialmente
con los personajes que crea también? Porque tiene un personaje
muy icónico para mí, que es el de El navegante de los sueños.
Pablo: Tiene mucho que ver la edad. En un punto empecé a escribir mis propios textos, y el navegante surge de la necesidad de
hablar de mi familia, de mi mamá... En ese entonces todavía era
maestro ahí con ustedes, en la Facultad, y me decía un alumno:
“nada más sáqueme de dudas, ¿es verdad que tiene 11 hermanos?”
Digo “sí, es verdad”. El joven no podía creerlo. O sea, es verdad
todo. Una de las cosas importantes en el teatro es eso, ser verdadero. Aunque estemos haciendo ficción, hay que ser verdadero. Y
creo yo que todo dramaturgo escribe cosas que le suceden a él y
les suceden a todos. Por algo somos seres humanos. Y de alguna
manera, como actores, necesitamos como imprimirnos esa idea del
dramaturgo. En Navegante de los sueños quiero hablar de ese asunto con mi mamá, del caos de que éramos tantos y de cómo se volvía
loca, de los pañales de tela, ahí tendidos en el patio y que realmente
parecían barcos. El problema era ese, como éramos niños, pues mi
mamá de “¡dejen ahí! ¡no! ¡me están ensuciando todo otra vez!” Y
en esta cuestión de ser tantos, la imaginación era importantísima.
Por ejemplo, mi papá nos llevaba a un parque, al cual ahora quise
regresar, llevé a mi hija, era un parque del que yo le decía “es que
tienes que verlo, mija, es enorme” y cuando llegué era un parquecito. Dije, wow, cómo cuando uno es niño dimensiona las cosas diferente, y pensé: ¿cómo es posible que en este parque tan pequeño
hubiera tanta, tanta tela de donde cortar para un niño que jugaba,
imaginaba. Por eso se llama El navegante de los sueños. Porque
es eso, los sueños que nos regalaba mi papá cuando nos llevaba,
a pesar de trabajar todos los días él se daba el tiempo de pasear a
toda esa tribu. Y vamos, eso fue lo que quise compartir en esa obra,
como en Balada para un amigo, donde también hablo de eso. Y
lo más maravilloso es encontrarme gente entre el público, señoras
grandes diciéndome “yo también tengo”, o “tuve 12 hijos”. Eso es
lo importante, y como artistas nunca debemos olvidar ponernos en

los zapatos de la gente. No olvidar que nosotros comenzamos del
lado de quienes están sentaditos viendo el espectáculo. Eso fue lo
que Percha trabajó y ahorita seguimos trabajando.
En Donde habita el olvido Leti habla de ella, pues vivía allí a la
vuelta del Teatro de la Ciudad, sobre Juan Ignacio Ramón. Le tocó
vivir todo eso, todos los derrumbes, está hablando desde su experiencia. Eso hemos ido trabajando poco a poco en Percha Teatro,
nuestros propios textos, nuestras vivencias, ponerlas en escena y no
sé si vamos a transformarnos otra vez y vaya a cambiar, pero creo
que se vale, ¿verdad? Como les digo, vienen nuevas ideas de los
jóvenes y hay que tomarlas.
Alejandro: Justamente hablando de esto, del cambio, de transformarse otra vez, pensando como artistas, como grupo, pero, sobre
todo, como individuos, ¿cómo podrían decir que era la realidad
teatral cuando surge Percha y cómo se ve ahora? O sea, ¿cómo visualiza Percha el futuro de la innovación en el teatro? ¿Hacia dónde
creen que se dirige y cómo los involucra a ustedes?
Pablo: Siempre han trabajado muchos grupos, surgieron en los
ochenta los mismos, era como el boom, porque estaban estos grandes formatos donde podías darte el lujo de tener 12 actores en escena. Esas son las bondades que tiene lo de Teatro Escolar, por
ejemplo, que hay un presupuesto para eso, pero también la realidad
fuera de eso es que vas a colegios, vas a plazas y no es lo mismo,
por lo que te empiezas a adecuar, a acomodar a la situación, la idea
siempre es seguir haciendo teatro. ¿Hacia dónde vamos? Por eso
hablamos de ese caldo primordial, nadie sabe, es una incertidumbre, ¿hacia dónde va el teatro? Quizá ustedes, que son jóvenes, son
los mejores o los indicados en dar esa respuesta, ¿hacia dónde va?
Porque realmente ahora sí que uno va pasando el timón para quien
viene y esperemos solamente que siga como hasta ahora o que vaya
creciendo más, porque a Nuevo León todavía aún le falta mucha
gente, mucho público. Hay muchos grupos de teatro todavía, hay
muchos artistas, actores, actrices, pero lo que nos falta aún es eso,
más público, gente interesada en ir a ver teatro a una sala, pues
como buenos regiomontanos, después de tantas horas de estar trabajando, preferimos llegar y sentarnos a ver la televisión, porque
no hay que olvidar que vivimos en este lugar donde deberíamos
trabajar para vivir y no vivir para trabajar, aquí es al revés. Es eso,
tratar de seguir haciendo un teatro más llamativo, más seductor
para la gente, para incitarles a dejar la televisión, que podamos
tener lleno el teatro, ¡imagínense! Por eso yo creo que los muchachos se van a México, porque allá todos los días hay teatro, o sea,
tú no dices, hoy lunes no hay, no, los lunes sí hay teatro y hay el
martes, es decir, todos los días, entonces aquí están surgiendo estos
nuevos espacios de salas de teatro que ahí están. Debemos seguir
trabajando para que el público no se olvide de esto y así siga llegando más y más y más, pero siempre les digo que hay que hacerlo
con el corazón y con mucha calidad para que la gente no dude en
asistir al teatro.
Arturo: Maestro, muchas gracias por su tiempo y disponibilidad,
fue muy bueno e inspirador conversar con usted. Le deseamos
bienestar en el día y que todo fluya bien, gracias.
Pablo: Agradezco mucho esta entrevista e invitó a seguir luchando
por lo que nos hace felices en este mundo.

Camaleón arte escénico | 43

�ECOS LITERARIOS

SUSANA Y
LOS JÓVENES
EN TEZIUTLÁN
Por Rafael Pérez de la Cruz

Benemérita Autónoma Universidad de Puebla

Te invito a un ejercicio de imaginación.
Donde no es necesario cerrar los ojos.
Trasladémonos a la Sierra Norte de Puebla.
Al municipio de Teziutlán.
La neblina espesa de la sierra y el frío que lacera tu piel,
te dan la bienvenida.
Llegamos al zócalo y en el kiosco principal,
preguntamos por el Teatro Victoria.
…
Un edificio histórico muy conocido por los locales.
Histórico…
¿Eres tímido?
Sigue las indicaciones del google maps.
“Teatro Victoria a dos calles del zócalo”.
Estas ahí.
Frente a un edificio teatral construido a finales del siglo XIX.
Las mismísimas Virginia Fábregas y Esperanza Iris pisaron ese
escenario.
Histórico.
“Una joya arquitectónica del arte francés”
Según nos dice: Travel Puebla.
Entra, no seas tímido.
Que el olor a viejo,
el polvo que pica la nariz,
no te amedrente.
Humedad y abandono.
El vestíbulo es…
Imponente.
Y descuidado.
Talla la suela de tu calzado
en el piso amarillento,
vestigio del paso del tiempo.
Avanza.
Lento.
Con suavidad desliza esa cortina purpúrea,
antes roja, que anuncia la entrada.
Espera.
Ahora sí.
Cierra los ojos.
Acaricia el terciopelo grumoso con las yemas de tus dedos.
Una tela propicia para los ácaros y las pulgas.
Abre los ojos.
Y ahí está, enfrente de ti, la obra de teatro.
Susana y los jóvenes de Jorge Ibargüengoitia.

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Camaleón arte escénico

�ECOS LITERARIOS

No subestimar al público es la regla de oro del teatro. Me
pregunto si Ibargüengoitia alguna vez subestimó a su audiencia.
Es poco probable, sus obras El atentado y Ante varias esfinges
son muy audaces para su época. En contraposición, llama mi
atención una de sus primeras obras, Susana y los jóvenes, tal vez
por el tono en el que construye su personaje principal. Un tono
desenfadado, que nos da la impresión de que el otrora ingeniero,
plasma la pintura de su pensamiento y, tal vez, por ese motivo, el
de su época. Ya le decía Usigli “Me agrada que no aborde usted
temas literarios superiores a su experiencia humana”. Y quiero
creer que Ibargüengoitia le hizo caso a su maestro. Pienso en la
frase que se repite hasta el cansancio en los talleres de dramaturgia: escribe sobre lo que sabes; después, sobre lo que crees y, por
último, de lo que imaginas. Quiero pensar al joven Ibargüengoitia
exprimiéndole las palabras a la pluma, haciéndole preguntas a la
hoja en blanco, replicando sus diálogos en voz alta para rectificar
el ritmo y sonoridad de la obra (párrafos dramáticos que parecen construidos al primer zarpazo de inspiración) o rascándose
la cabeza porque la idea no llega. Escribiendo lo que en ese momento le acontece o incomoda (dicen, que como lo hace cualquier
dramaturgo). Un joven que no sabe que será Jorge Ibargüengoitia.

Un joven con ansia de
comunicar.
Pero ¿qué quiere comunicar?
Desde mi experiencia no es válida dicha premisa en las primeras obras, porque en esos intentos uno escribe como puede y
lo que le sale. Entonces será en las obras posteriores, en aquellas
donde la técnica ya no sea un impedimento porque vas encontrando la voz, esa cosa que hará de tus escritos “particulares”.
Justo en las obras de madurez de Jorge como El atentado y Ante
varias esfinges, es donde técnica, discurso y estilo se hacen presentes. Propuestas que nos revelan ya no solamente una historia
“bien concatenada”, como quería su maestro Usigli, sino también dispositivos que son diferentes para el grueso de producción
dramática de su época.
En El atentado asistimos a una combinación de los
recursos del teatro épico de Brecht, con acotaciones que hacen
recordarnos a las películas de Buster Keaton (a las cuales era aficionado el autor) y que las utiliza para hacernos llegar una tragicomedia revolucionaria. Una obra donde el humor funciona como
un espejo donde “cualquier parecido con la realidad no se trata
de un accidente sino de una vergüenza nacional” como anuncia
en las primeras páginas de la obra. Mientras que en Ante varias
esfinges sus procedimientos textuales nos retan a entrever lo no
dicho de los personajes. Aquí la acción pareciera estática, aburridamente coloquial; sin embargo, esta cotidianidad nos revela unos
personajes heridos por la realidad y fragmentados por la misma;
tratan de reconstruirse, reencontrarse y acoplar sus fragmentos
para rehacerse y enfrentar su mundo.
El “diablo en el espejo” –como llamó Villoro a Ibargüengoitia– escribe un teatro que no construye sus cimientos, por más
raro que esto suene, en las letras mezquinas que se acumulan en
las estanterías. Su dramaturgia es para decirse y escuchar (se).
¿A quién? ¿A quién quiere llegar el teatro de Ibargüengoitia? Si
sesgamos la mirada, con la distancia del tiempo, que más bien
parece el filo del cuchillo crítico –e injusto–, descubrimos en los
personajes de Susana..., a gentes con pensamiento inocente y demasiado cándidas. Que bien les podríamos llamar por teléfono y
decirles que se han ganado un premio y que tiene que depositarnos mil pesos a nuestra cuenta de banco para que lo reciban a más
tardar en 24 horas. Y ellos, sin dudarlo, lo harían. Sin embargo, si
nos ubicamos en la época en que sucede la obra (1954), parece el

pensamiento de gentes que quieren gritar que el mundo cambió.
O si lo queremos ver desde la perspectiva más “chavorrucamente”
posible, sus caracteres dicen “ey tú, vamos a bailar el rock”. En
este discurso es donde precisamente se encuentra el engrane que
hace que creamos que los personajes de Susana... realmente son
jóvenes. Es decir, el autor no se pone el traje de moralista, de
“artista sabiondo que quiere cambiar el mundo” para decirle a su
público que sea monógamo y que no se drogue, porque las drogas
matan. Ibargüengoitia construye personajes con un pensamiento
libre, diferente al de sus antecesores.
El autor nacido en Guanajuato no carga con la inscripción de “elegido”. Es una constante de su generación que podemos entrever en los personajes femeninos como en Rosalba y los
Llaveros (1949) y Los frutos caídos (1955) de Carballido y Luisa
Josefina, respectivamente. En las obras referidas, junto con Susana... se encuentra una particularidad bastante extraña para la
época. La voz femenina como agente de cambio. Las mujeres que
plasman los entonces jóvenes escritores de teatro nos muestran
personajes femeninos que se preguntan sobre su sexualidad, que
son descaradamente honestos (hiriendo la imaginería conservadora de la época) y que principalmente son los personajes principales
de sus obras. Como si al tomar esta decisión los tres escritores nos
dijeran que el patriarcado revolucionario ha muerto, que dejemos
de ser aquello que les dijeron sus padres que eran, que hay un
camino por andar, por descubrir. De facto, la generación del cincuenta dejó atrás aquella idea de que en el teatro se tendrían que
representar las comedias españolas y que, al decirlas, los actores,
aquellos que “verdaderamente actuaban”, tendrían que “sesear” y
rematar las oraciones con un “¡cojones, tío!”.
Hace dos meses recibí la llamada de mi tía de Teziutlán, la
tía que es profesora de literatura en el COBACH 124. Aquella tía
a la que le asignan la paraescolar de teatro. Para cerrar su curso
tenía que presentar una obra en la joya arquitectónica, mohosa,
descuidada que lleva por nombre Teatro Victoria, en Teziutlán,
Puebla. Me dijo que quería un “escrito que enseñara algo” en el
que la edad de los protagonistas estuviera acorde a la edad de sus
alumnos y que tuviera siete personajes. Le mandé las obras de
Carballido, aquellas que nunca fallan y siempre montan, y a la par
le adjunté el texto de Susana y los jóvenes. Eligió Susana... Me
llamó por teléfono y me dijo que fuera al estreno.
La gente ríe.
A los diez minutos suena un teléfono celular.
A los quince salió una muchacha con su hijo.
Acto seguido salió un señor.
A los veinte minutos empecé a checar el face.
La gente bosteza.
La obra dura 45 minutos.
Y yo veo a los jóvenes que están en la escena.
Me pregunto si sabrán que “Ibar” murió en un avionazo.
Porque de verdad que el texto de Susana y los jóvenes
representado en esta época, a lo único que nos puede llevar es a
presenciar una obra que cae y cae y cae hasta estrellarse.
Al terminar la función, los papás de los actores y mi tía
lloran de la emoción.
A mí, el terciopelo de los asientos me empieza a provocar
comezón.

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IMPULSOS LUMÍNICOS
Por Cecilia Anyeline Infante Cruz
Facultad de Artes Escénicas UANL

¿

Cómo sería crear personajes y escenas donde el punto de
partida sea la luz?

Cuando comencé a sumergirme en el mundo de la iluminación, esta incógnita se hizo cada vez más presente en mis pensamientos. A lo largo de los años, en cada uno de mis procesos creativos, crear personajes o la puesta en escena en general siempre
partía del análisis dramático o exploraciones corporales, la luz era
el último elemento escénico en incorporarse; fue algo a lo que estuve acostumbrada, hasta que un día, literalmente en medio de la
oscuridad, la luz me abrió camino: En una puesta en escena tuve
que bajar de un andamio y desplazarme en medio de la oscuridad.
Estéticamente y visto desde la mirada del espectador, era maravilloso ver esta transición lumínica de la oscuridad a la luz, sin
embargo, esto siempre provocó que me saliera de la ficción, pues
al no ver absolutamente nada y con el riesgo de caer, la luz, en
lugar de ser estímulo escénico para mí, como actriz, se convirtió
en un obstáculo. Fue ahí donde comencé a ser consiente de que la
luz no es un aditamento o un plus, la luz es un universo complejo
que debe ser estudiado cuidadosamente, es otra forma de lenguaje escénico que no debe trabajarse por separado o ser siempre el
último elemento a integrar. Como actriz/actor, sentir cómo la luz
toca cada extremidad de nuestro cuerpo nos transporta inmediatamente a otra realidad, entonces ¿por qué no tomar como punto de
partida el estímulo lumínico?
Buscando dar respuesta a la incógnita, se presentó en mi camino Juliana Faesler, con el taller Retratos hablados: Yo y los
otros y/o la vida de los otros. Los principios del curso estuvieron basados en un laboratorio documental donde, a través de un
pequeño escrito individual de memorias familiares, narrábamos
historias y abríamos una parte valiosa de nosotros para compartir
con el público. Lo que hizo diferente y complejo al taller es que
esta narración no fue habitual, pues a pesar de existir un texto
base, nuestro enfoque fue la experimentación con la luz y cómo
contar esas historias no de forma literal, sino utilizar otro lenguaje
a través de ambientes generales, áreas especiales, etc.
Fue complejo al inicio romper con patrones de creación escénica, pues es complicado dejar de pensar. Faesler nos invitaba
a “dejar de actuar”, lo cual fue algo que nos sacó de nuestro estado de confort y nos orilló a crear a través de los instintos. Lo
extraordinario de este proceso es que, desde lo personal, descubrí
qué tan difícil es abrirle la puerta a esos instintos, pues estaba

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tan acostumbrada a reprimirlos, a operar solo desde el análisis y
crear desde el pensar, que dejarlos salir se convertía en una odisea,
hasta que me permití contagiar por un estímulo mayor: La iluminación. Con todo lo anterior no me refiero a que debemos dejar a
una lado el análisis, este es muy importante para conocer la obra/
texto, todo lo que menciono como posibilidad es aplicado a la
construcción de la puesta en escena.
El proceso consistía en permanecer siempre activos en escena, aun estando en aparente neutralidad, el cuerpo debía estar
presente y trabajar junto a la mente; esta parte del proceso me
recordó a lo que teóricamente conocía a través de Eugenio Barba
como Cuerpo y Mente dilatada. Mi cuerpo estaba en constante
tensión, lo que permitía que estuviera activo; al estarlo, despertaba la mente, pero sin que esta sobrepasara al cuerpo, era un constante equilibrio. Después aparecía la iluminación, es ahí donde
salíamos del estado de reserva; observar primero el haz de luz, lo
que se dibujaba en el suelo y lo que este delimitaba en el espacio,
y así, de forma inmediata, despertar nuestro instinto y correr hacia
ese sitio para construir imágenes o secuencias que nos transmitiera la luz; una vez situados en ese espacio lumínico aparecía el
texto y, con ayuda de algunos elementos escenográficos, iniciaba
nuestra narración, que muchas veces no era lineal. En otras ocasiones consistía en la repetición de palabras clave, en algunas, la
fusión de textos, en otras más, solo accionábamos el texto, etc. Lo
increíble de esto es que las posibilidades de creación parecían infinitas, pues cada que aparecía un cambio de luz surgía una nueva
idea, todo esto a través de un texto que no pasaba de una cuartilla. El juego se volvía más interesante cuando incluíamos fuentes
lumínicas alternas (lámparas, espejos, fuego, etc.), porque junto
al técnico, que nos lanzaba las luces a través de equipos lumínicos, y los actores manipulando dichas fuentes alternas, creamos
una conexión escénica a través de la improvisación, esta parte del
proceso la describiría como la magia del teatro, poder conectarnos a pesar de la distancia y crear algo simultáneo que funcionara escénicamente sin necesidad de pactarlo. Suena complejo con
palabras, incluso casi imposible, pero esa es la belleza del teatro,
la forma en que consigue la conexión entre individuos, siempre y
cuando haya disposición en ellos.
Cada cambio de luz iba construyendo nuestro universo, al
tratarse de improvisaciones, en algunas ocasiones este universo
se rompía, es entonces que establecimos algunas pautas que llamamos Punto Cero, el cual consistía en regresar a la base de todo

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e iniciar de nuevo, o bien, si sabíamos que aún había posibilidad de
rescatar ese universo, lo que implementábamos al tratarse de un colectivo era estar en plena disposición de salir de escena para que otro
compañero subiera y continuara la narración, esto funcionaba a la
perfección, pues cada persona cuenta con una energía diferente, cada
persona tiene sus propias ideas de creación, entonces esto enriquecía
aún más la construcción escénica porque había un cambio constante.
Este taller me enseñó, a través de la iluminación, a dejar a un
lado el ego, represiones, indecisiones y estados de confort que normalmente me invadían en escena. Trabajar con un colectivo por medio de la improvisación sin que la vía de comunicación sea la palabra
sino la luz, me abrió un panorama totalmente distinto. Como ejercicio escénico, indudablemente lo recomendaría, pues es otra forma
de expresión, estética, conexión entre actores y, sobre todo, relación
entre luz/actor, un tipo de fusión poco habitual en el mundo escénico
y que considero debería de ser más estudiado y aplicado para seguir
experimentando y ver hasta dónde más se puede llegar por medio de
la luz escénica.
Para cerrar, sostengo arduamente que la luz debería ser de los
primeros elementos de diseño para trabajarse en escena, porque es la
que le da color, ambientes, texturas, sensaciones, forma a la puesta
en escena. Una iluminación acertada cambia el ánimo en el espectador, por lo tanto, no es algo que debe incorporarse o experimentar
en último momento. Una mala iluminación destruye por completo el
mensaje o propuesta, incluso la obra entera, entonces, por qué tomar
ese riesgo, si este elemento nos puede mostrar desde un inicio el universo y atmósferas de la ficción.
La iluminación no es un ente apartado, es la primera puerta de
la ficción en abrirse y la que introduce al espectador en escena. Sin la
luz, el universo teatral no existe.

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ABLUCIÓN:

UNA CONVERSACIÓN
QUE NO TERMINA
Por Claudia Guadalupe Flores Flores

C

uando vi la convocatoria lanzada por Camaleón Arte Escénico para participar en este número de la revista, pensé
con entusiasmo en escribir sobre Ablución, de Sunny Savoy, trabajo presentado en el Teatro Espacio Rogelio Villarreal Elizondo en marzo de 2024. Sin embargo, tener la computadora enfrente
y pensar en ideas a partir de semejante proyecto, me paralizó un poco
por no contar con suficiente experiencia ni analizando disciplinas artísticas ni problemas sociales o políticos tan complejos y delicados
como los que esta obra trata. Finalmente, me atreví a abordar la puesta en escena a través de un texto escrito desde una trinchera personal, porque contemplar aquella propuesta –dos veces, de hecho– ha
dejado demasiadas cosas rondando mi mente junto con la inquietud
por expresarlas.
La primera ocasión que acudí a la función me preguntaron:
“¿Qué te pareció?”; mi contestación fue “Perturbadora”, pero fue una
respuesta en ciernes, porque no terminaba por asimilar lo que presencié; incluso, tras la segunda ocasión, puedo decir que me traje algo
distinto de la primera vez, aunque ambas reflexiones me llevaron al
mismo y perturbador lugar y, probablemente, de apreciar de nuevo el
espectáculo, mi experiencia tendrá algo más que compartir, pero aquí
vamos con lo que hasta ahora tenemos.
La ironía de que me preguntaran acerca de la obra es que, primeramente, tenía muchas preguntas también, pero en tanto más lo
meditaba, me quedaba la sensación de que cuestionando no podía
obtener más respuestas, porque estaban ahí, si me atrevía a implicarlas en la obra. Se necesita algo de valor para hacer esas relaciones e
interpretar las referencias que se encuentran en desmoralizadores elementos: como la crudeza de las manchas sangrientas en el vestuario
de los intérpretes; la violencia que se desprende de ellos cuando se
identifica la brutalidad en algunas secuencias de la coreografía; o en
las imágenes desesperanzadoras del fondo escénico, del video, de los
desconsolados sonidos y la música.
Es difícil describir la sensación que se tiene cuando encuentras a
los intérpretes tratando de mantener una frágil y agredida existencia
sobre un pequeño tapete, evidenciando al final su desesperación por
retenerlo apenas con unas pocas fuerzas, porque representaba un espacio propio, el “Yo” del que las personas fueron desposeídas y por
el cual rogaron y pelearon encarnizadamente, porque al final, lo que
eres es lo único que tienes.
También hay respuestas en el fondo de sábanas remendadas y
manchadas de desesperanza, del desaliento de que esa sencilla sábana lleva adentro una vida entera, lo que una persona fue antes de
haber sido abandonada por el lugar al que perteneció o creyó pertenecer, hasta que ya no; entonces ese objeto que lleva su vida y separa su

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espacio del de otro se vuelve toda la vulnerabilidad de haber
sido lanzado del lugar propio hacia la nada.
Tampoco es posible dejar de pensar en el exilio que
trasmite la secuencia del video y el constante desplazamiento de los bailarines, en la triste belleza de las imágenes
plasmadas sobre el fondo del escenario o sobre los intérpretes mismos, quienes a su vez proyectan sombras en la
escenografía integrándose en ella, sombras de las personas
que ya no son lo que fueron porque han sido despojadas.
Las secuencias desérticas y el andar desfallecido de personas que, en el mejor de los casos, emigran por un desierto
de alguna parte del mundo, porque el desierto más mortífero
por el que transitan es el de humanos sin humanidad, sin
compasión, sin entender al otro como un individuo entero
con esperanzas y una vida a la cual aferrarse. En contraste
están las secuencias de imágenes con agua –que, por cierto,
son hermosas– proyectadas sobre los cuerpos de los bailarines, agua que está limpiado lo que puede ser una raza, una
religión, la sangre que se lleva en el cuerpo violentado y la
que se lleva en las manos al violentar a otros porque, en la
desesperación por no ser víctima y por sobrevivir, la persona se vuelve victimario también. La referencia a la limpieza
también se hace al principio de la obra, cuando los intérpretes se están aseando frente a una cubeta con agua cada uno
a sí mismo, lo cual lleva a reflexionar que es preciso lavar
algunas cosas, al interior y el exterior e, incluso, nuestras
propias acciones, pero nunca la esencia o la dignidad de lo
que hace a la persona ser quien es.
La vivencia no está completa cuando no reparas y complementas todo lo visto en escena con el sonido y el fondo
musical, sumergiéndonos en estados emotivos potenciados
por el desempeño de los bailarines en escena, los cuales van
desde los momentos en que se escuchan profundos lamentos que conducen a un lugar de sufrimiento y desconsuelo,
porque aparentemente nada, ni todo el desgaste, la integridad expuesta y ni siquiera las plegarias, es suficiente para
ser rescatados de la trágica experiencia. Muy orgánicamen-

te, el sonido y la música te dirigen a su mundo y, no obstante, permiten escuchar los propios sonidos de los intérpretes
como gemidos, inhalaciones y exhalaciones, los cuales son
reales porque surgen del demandante desempeño exigido
por la coreografía, pero no dejas de notar que acompañan
fielmente el discurso desesperado y afligido con las poderosas pero bellas líneas de movimiento que ejecutan y, al
mismo tiempo, es posible sentir la empatía que queda entre
sus pares cuando la música los acompaña en una travesía en
la que, aun desfalleciendo, encuentran la compasión para
levantar y animar a continuar a sus compañeros.
Las respuestas que encuentras en los bailarines son todas, es claro que ellos sienten el discurso ofrecido en aquella coreografía, sus movimientos, precisos y poderosos a la
vez, te hablan para mirar y te involucran en lo que está pasando. Las expresiones desencajadas que sus rostros muestran en la despedida de su protesta, cuando se supone que
ya no interpretan más, hablan de su apropiación del discurso
de su coreógrafa, de que no solamente siguen una secuencia de movimientos impuesta en virtud de poseer la técnica
y el entrenamiento para hacerla, sino porque sienten, en el
interior de donde surge su danza, que aquello de lo que nos
hablaron es terrible y se han plantado en el escenario para
gritar que no debería suceder o, al menos, no sin sensibilizarnos y comprometernos al respecto.
Lo que Ablución plantea es una conversación que no
termina, sobre todo si de alguna forma estamos de acuerdo
con su discurso, con el cual Sunny Savoy, por medio de
sus intérpretes, expresa al público que se debe tener eco en
la conciencia propia y colectiva para ser más empáticos y
tomar acción en un mayor respeto por la dignidad humana. Este discurso de imágenes, música y movimiento deja
al espectador una sensación indefinible, oscilante entre la
esperanza y la desesperanza, porque la única forma en que
tanta violencia y mortandad termine es empezando a escuchar entre nosotros las plegarias que cada uno reza. ¿Será
posible que lo hagamos?

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                <text>Camaleón Arte Escénico. Revista Digital de la Facultad de Artes Escénicas UANL, surgida en 2018, es una publicación electrónica de acceso abierto editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Artes Escénicas. Su periodicidad es semestral y sigue la línea de divulgación de las artes escénicas; está conformada únicamente por textos originales, es decir, que no incluyen ayuda de Inteligencia Artificial en la elaboración y, en caso de usar información ajena como sustento teórico, dan crédito a las fuentes. Su contenido se divide en artículos, ensayos, reseñas, crónicas, entrevistas y críticas de espectáculos escénicos. Camaleón Arte Escénico tiene una perspectiva transdisciplinar debido a que su objetivo es promover la reflexión y el análisis de todas las áreas implicadas en el quehacer escénico. Gracias a dicha orientación divulgativa, la revista busca compartir las investigaciones, estudios, análisis y reflexiones desarrolladas por docentes, estudiantes y público general, así como trabajos académicos de las licenciaturas de escuelas superiores de artes escénicas. El propósito es ofrecer a autores y lectores un espacio que posibilite un amplio conocimiento y entendimiento de las labores escénicas abordadas desde varios enfoques, buscando promover la convergencia entre diferentes disciplinas relacionadas con las artes escénicas.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ARTE ESCÉNICO
Vol. 5, Núm. 5 (2025). ISSN 2683-1600

Charlas camaleónicas

Entrevista con el maestro: Abraham Oceransky,
el hombre del laboratorio
José Olivares: Un artista multidisciplinario que
trasciende límites

Atelier

Escribir con el inconsciente: Reseña del
Taller de Escritura Poética Autoetnográfica
Dos preguntas más por cada respuesta

En escena:

Siempre seremos oasis

Camaleón arte escénico | 1

�2 |

Camaleón arte escénico

�Dr. Santos Guzmán López
Rector
Dr. Juan Paura García
Secretario General
Dr. José Javier Villarreal Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

CAMALEÓN ARTE ESCÉNICO

REVISTA DE LA FACULTAD
DE ARTES ESCÉNICAS DE LA UANL
Volumen 5, enero-junio 2025
Imagen de la portada:
Van Hugo

M.A. Deyanira Triana Verástegui
Directora de la Facultad de Artes Escénicas
Equipo editorial
Consejo editorial externo
Katiuska Valencia Piñan
Cristian Lawrence Keim Palma
Sergio Rommel Alfonso Guzmán
Consejo editorial interno
Deyanira Triana Verástegui
Olivia Janneth Villarreal Arizpe
Pamela Leal Garza
Emma Alicia Lozano García
Editora en jefe
Mayra Daniela Leal Meléndez
Asesor editorial
Bernardo Martínez Evaristo
Editora técnica
Ximena Margarita Villarreal

Imagen del Archivo FAE de la obra La ola,
dirigida por Rennier Piñero

Correctora de estilo
Armandina Yarezi Salazar Díaz
Asistencia editorial técnica
Alejandro Cabezuela Chávez
Jorge Arturo Muñíz Gaona
Roy Alfonso Carvajal Jiménez
Diseño editorial
Montserrat Jara Castillo
Camaleón Arte Escénico. Vol. 5, Núm. 5 (2025). enero – junio 2025., es una publicación semestral de acceso abierto
editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Facultad de Artes Escénicas UANL, Calle Praga y
Trieste s/n, Fraccionamiento Las Torres, Campus Mederos, UANL. C. P. 64930, Monterrey, Nuevo León, México. Camaleón Arte Escénico. Revista Digital de la Facultad de Artes Escénicas UANL reserva del derecho exclusivo de uso
del nombre bajo la licencia 04-2024-040813330300-102. ISSN 2683-1600. Correo electrónico: revistacamaleon.fae@
uanl.mx. Editor responsable: MAE. Mayra Daniela Leal Meléndez. Responsable de la última actualización de este
número: M.A.E. Bernardo Martínez Evaristo y Alejandro Cabezuela Chávez. Última actualización: 07 de marzo de 2025.

Camaleón arte escénico | 3

�ÍNDICE
Crónica de un camaleón

La experiencia de un camaleón:
Festival Internacional Universitario de las Artes
Escénicas FAE UANL 2024

5
7

Vivir de verdad circunstancias imaginarias

Homenaje a un camaleón

9

A mi maestro: un gran ser humano

Metamortheoris

12

La liberación creativa del
artista a través del dadaísmo

13

Nadie sabe lo que un cuerpo
puede hacer habitando grietas

15

El teatro como espejo:
inclusión, representación y poder

Charlas camaleónicas

17

Entrevista con el maestro Abraham Oceransky,
el hombre del laboratorio

20

José Olivares: Un artista multidisciplinario que
trasciende límites

Atelier

24
26

Escribir con el inconsciente: Reseña del Taller de
Escritura Poética Autoetnográfica
Dos preguntas más por cada respuesta

En Escena

28

Apuntes de un performance ritual para sanar:
explorando la frontera de la muerte

33

Siempre seremos oasis

Caleidoscopio

34

Resonancias de relatos para la memoria de
Las Sangres compañía

36

Vacío

38

Antes de dormir

39

Duelo

4 |

Camaleón arte escénico

�CRÓNICA DE UN CAMALEÓN

LA EXPERIENCIA DE UN CAMALEÓN:
FESTIVAL INTERNACIONAL UNIVERSITARIO DE
LAS ARTES ESCÉNICAS FAE UANL 2024

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

POR ANDREA MAYTEE MORÓN, DIONICIO ZAMORA Y LEONARDO QUIROGA1

L

a Facultad de Artes Escénicas de la Universidad
Autónoma de Nuevo León cuenta con su propio
Festival Internacional Universitario de las Artes
Escénicas FAE UANL 2024, el cual tiene una duración de
seis días e incluye una variada programación que abarca talleres, mesas de diálogo, conferencias y representaciones de
diversas instituciones universitarias. Las labores para darle mayor proyección a dicho evento comienzan a partir de
2012, bajo las gestiones de la M.A.E Mayra Daniela Leal
Meléndez, en compañía de la M.T.A.E. Claudia Gallardo y la
Lic. Marcela Humphrey. El Festival consiste en unir culturas
a través de las artes escénicas en un proyecto que se lleva a
cabo cada dos años, para lo cual la Facultad se convierte en
la delegación anfitriona.

La emoción comenzó a invadirnos desde los preparativos de esta última emisión. Como alumnos, tuvimos la
oportunidad de ingresar a la convocatoria para formar parte
del staff. Ser seleccionados como integrantes del equipo organizador fue algo emocionante y muy satisfactorio, sentir
la confianza de todos nuestros compañeros y maestros para
llevar a cabo una tarea tan importante fue algo genial. Durante la junta inicial, se distribuyeron las delegaciones y actividades correspondientes, nosotros, Dionicio Zamora, Maytee
Morón y Leonardo Quiroga, nos hicimos cargo de la delegación de Torreón, representada por la Escuela de Artes Escénicas de la UAdeC (Universidad Autónoma de Coahuila), con
un grupo en total de 27 personas: 23 alumnos, 3 maestros y
una asistente de producción. Este grupo venía bajo el liderazgo de la maestra y directora escénica Laura Borrego y de la
directora académica Margarita Barrera.
Las tareas para prepararnos fueron diversas, además de
coordinar los horarios, las ubicaciones y las necesidades técnicas de los participantes, nos encargamos de garantizar que
el campus estuviera disponible, en buen estado y accesible
para recibir a los invitados. Trabajamos de la mano con la
sociedad de alumnos FAE y el grupo FAE Sustentable recolectando basura en las instalaciones de nuestra institución, invitando a compañeros, docentes y personal a participar como
voluntarios. También organizamos los lugares para los talleres, el área del comedor y otros espacios fuera del campus.

La llegada de la delegación fue un momento conmovedor. El grupo que recibimos estaba lleno de entusiasmo, su
actitud era contagiosa y, de manera rápida, nos sentimos conectados. Todos diferentes, pero con su propia visión del arte
y su pasión por el teatro, chicos tan llenos de vida, de talento
y de ganas de comerse el mundo, así como nosotros. Intercambiar ideas y experiencias fue como un diálogo improvisado, pero lleno de aprendizaje y pasión, porque compartimos
la libertad de expresarnos y divertirnos.

La Facultad se llenaba de energía y alegría conforme las
delegaciones llegaban. Como anfitriones, teníamos la misión de
asegurar que cada visitante se sintiera bienvenido y dispuesto
para recibir una experiencia inigualable. Durante esa semana y
desde el primer día, los alumnos de cada delegación compartían
talleres a elegir con un enfoque específico según cada tallerista,
todo a beneficio de las y los estudiantes, aportando con ello herramientas a nuestras carreras. Después de tomar dichos cursos
en un horario de 3 horas al día (15 horas a la semana en total por
taller), compartíamos un espacio de foro para ver mesas de diálogos o conferencias hechas por pilares en el tema, maestros, maestras y talleristas con enfoque y criterio del tópico señalado. Uno
de los espacios donde hubo más intercambio y diálogo fue en
las visitas al Teatro Espacio Rogelio Villarreal Elizondo, donde
se llevaron a cabo las propuestas escénicas de cada delegación,
presentándose dos montajes por día.

La delegación de Torreón nos impactó con su solidez mostrada en escena con su representación Siete bajo la dirección de
la maestra Laura Borrego y Liliana Enríquez como asistente de
dirección, la dramaturgia fue de Saúl Enríquez y el impecable trabajo coreográfico estuvo a cargo del maestro Rogelio Arrañaga.
Como miembros del satff, se nos permitía estar en el apoyo de
las delegaciones a presentarse, lo cual nos brindó la posibilidad
de entablar una conversación de su trabajo creativo, su calentamiento y preparación corporal antes de escena, lo que nos llevó a
aprender o encontrar diferentes maneras de trabajo.

Una de las actividades que más nos marcó fue la presentación de Oasis, una obra colectiva que combinó a miembros de
todas las delegaciones invitadas, seleccionando un alumno representante de cada delegación. Esta obra fue parte del cierre del
Festival, mostrando con ello el poder del trabajo en equipo, una
visión conjunta en la que el arte nos conecta como artistas sin
importar las raíces.

El Festival nos mostró dinámicas en grupo; los bailes, la
música y compartir ideas y visiones fueron momentos especiales
que dejaron huella en cada uno de nosotros. Más allá de las presentaciones, las interacciones entre las delegaciones fueron una
fuente de aprendizaje y experiencias, pues intercambiamos métodos de enseñanza, técnicas de calentamiento, reflexiones sobre
el arte y la cultura.

Nos encontrábamos en una
disposición genuina de

compartir lo aprendido y enriquecernos

colectivamente.

Estudiantes de la Licenciatura en Arte Teatral y miembros del staff de
Festival Internacional Universitario de las Artes Escénicas FAE UANL
2024.

1

Camaleón arte escénico | 5

�CRÓNICA DE UN CAMALEÓN

La convivencia con delegaciones de San
Luis Potosí, Sonora, Costa Rica, Texas, y muchas otras, nos permitió darnos cuenta de las
diferencias de aprendizaje y de cómo el arte
puede ser un método de comunicación y entendimiento.

Ver todas esas creaciones de cerca y compartir con los creadores sus emociones y su
trabajo fue una experiencia increíble, cada
propuesta en escena presentada contaba al final con su mesa de desmontaje, para que los
alumnos, docentes, talleristas e invitados pudieran preguntar y las delegaciones relataran
al público su proceso y trabajo, pero esto no
solo se quedaba en el teatro, seguía en el comedor o en el entorno de la Facultad, eso era
lo interesante, las conversaciones parecían interminables.

Desde una perspectiva más personal, este
festival nos enseñó, como alumnos de la FAE,
anfitriones y como miembros del staff, habilidades de organización, la importancia de coordinar a diferentes personas y de comunicarnos
de manera efectiva. Aprendimos a gestionar
expectativas y a estar al tanto de los detalles.

Al estar a cargo de una delegación visitante,
nos enseñaron a planificar, diseñar horarios y
asegurarnos de que todo el mundo estuviera
en el lugar que debía estar. Algo importante
es que aprendimos sobre empatía y liderazgo.
Gracias a este evento y las tareas que realizamos logramos conectarnos con los demás al
demostrar hospitalidad genuina y ofrecer apoyo emocional. Además, aprendimos sobre el
trabajo en equipo y la importancia de liderar
cuando es necesario. En un evento tan grande
como este, pudimos observar una perspectiva
más amplia sobre cómo se organiza un festival, desde la logística hasta el manejo de los
participantes.
Como cierre, nos quedamos con las conexiones que se lograron hacer en el trayecto de
esa semana, fue muy interesante conocerles y
saber algo nuevo de cada persona, de cada taller, conferencia y puesta en escena, al mismo
tiempo, comprender que fue recíproco porque
mostramos algunas de las cosas que hacemos
aquí y, así mismo, tuvimos la posibilidad de
debatir con ellos sobre algunas diferencias que
tuvimos, por ejemplo: enseñanzas, métodos y
prácticas vistas. Cabe mencionar que esta ex-

periencia no solo nos ayudó a crear vínculos
con las personas externas de nuestra institución, sino también fortaleció y creó amistades
con gente de la propia Facultad, gente de otras
generaciones, de otros salones, incluso de la
Licenciatura en Danza Contemporánea, gracias a la mezcla de los talleres es que pudimos
coincidir con ellos y ellas, llegando a intercambiar gustos por las diferentes carreras;
fusionamos nuestro arte logrando aumentar el
gusto y la pasión por lo que hacemos y queremos hacer durante toda nuestra vida.
Como consejo después de esta vivencia
inigualable, queremos transmitir la seguridad
de lanzarse, salir de la zona de confort, dejarse llevar por el aprendizaje y la importancia
de crear vínculos de muchas partes del mundo
relacionados al mismo entorno artístico, no
desaprovechar las oportunidades para conocer
algo nuevo que enriquezca el trayecto.

Recuerda, los momentos incómodos marcan
el crecimiento en tu camino.

6 |

Camaleón arte escénico

�Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

CRÓNICA DE UN CAMALEÓN

VIVIR DE VERDAD
CIRCUNSTANCIAS
IMAGINARIAS
POR GLORIA AIDEÉ CORONADO CERVANTES1

L

a frase que da título a este texto se escucha fácil, pero
no lo es cuando te enfrentas a tus propios miedos, tus
creencias, tus costumbres, la forma de actuar según la generación en la que naciste y todos esos monstruos que nos pervierten.
Digo pervierten porque desenmascaran nuestro verdadero “yo”. Nos
encontramos con aquello que queremos ocultar, pero esconder algo
al teatro es imposible. Estar actuando es estar con el alma desnuda,
todos (y sobre todo el director) pueden ver en dónde te duele exactamente y por qué; ahí habita la magia, es un salto de confianza hacia
permitirnos ser vulnerables (y actualmente cómo nos cuesta encarnar desde la vulnerabilidad). Creemos que no nos tomarán en serio,
que somos frágiles y por eso nos colocamos un sinfín de máscaras
sociales que van matando nuestros impulsos, nuestro ser auténtico,
nuestra voz y verdad, quiénes somos realmente. Matar impulsos, matar instinto, nos han domado tanto, de tal forma que creemos que el
impulso es malo o, al menos, eso era lo que creía yo al comenzar el
proceso en La ola.
En ensayos me decían “sigue tus impulsos” “¿Qué quiere hacer tu cuerpo?” “¿Qué te pide?” Yo sentía desde mis entrañas esa
energía que te motiva a accionar de cierta forma, pero de inmediato lo bloqueaba por temor a hacer algo “políticamente incorrecto”.
Nuevamente: estamos domados. En el teatro tenemos la oportunidad
de dejarnos llevar por la energía más orgánica, la primitiva, nuestro
chacra raíz, claro, también cuidando a nuestro equipo y respetando
los límites. Es una delgada línea.
Cuando logré desprenderme un poco de mis propias limitaciones, de mi baja autoestima o el síndrome del impostor, cuando logré
saltar al vacío, ser vulnerable, dejar todo mi cuerpo, mi alma, mi
mente y energía habitar el personaje, dejarlo ser, es cuando experimenté la magia que tiene el teatro, sumando a esto un arduo trabajo
de investigación, entre películas, series, documentales, libros, videos,

1

imágenes, música, la historia detrás de los textos. Todas las fechas que
se nombran en un texto no están porque sí, sino porque el dramaturgo
eligió exactamente esa fecha y usó esa referencia específica, y hay
que respetarlo, comprenderlo con la mirada del dramaturgo, solo así,
entonces, es cuando todo el análisis en conjunto empieza a vivir, comienza a dar una serie de estímulos para que puedas experimentar lo
que es vivir de verdad circunstancias imaginarias.
Un aspecto que fue muy grato descubrir es la maquinaria emocional de mi cuerpo, no tengo que forzar emociones, ni siquiera buscarlas,
solo preparar el campo fértil para que ellas puedan nacer ahí solitas y
darles la bienvenida. Preparar el campo fértil es primero entrenar mi
cuerpo, un cuerpo activo que está despierto y dispuesto a trabajar. Soy
fanática de llevar a mi cuerpo a un trance, pues para mí es necesario
que esté relajado y solo así he encontrado la forma de llegar a ese
punto de no tener un juicio. La plaga de ese campo fértil es el juicio.
Recordar cuáles son las motivaciones de mi personaje cada que
entro y salgo de una escena, nunca desconectarme de estas circunstancias, ni siquiera cuando no estoy dentro de escena, cuando estoy
esperando mi momento de entrar, pienso en qué está pasando con mi
personaje antes, cómo se siente ese día dependiendo de lo que sé que
le afecta y lo que le gusta, cómo son sus manías, sus gestos sombra,
y sigo moviendo mi cuerpo, sigo manteniendo mi cuerpo activo sin
descanso.
El mayor reto fue adentrarme en una generación que no es la mía,
pero he ahí lo hermoso del teatro.

¿En qué otra profesión podemos navegar
por el tiempo, traerlo al presente, respirar, oler, sentir,
aunque sea un pedazo de lo que fue esa época?

Estudiantes de la Licenciatura en Arte Teatral y miembros del staff de Festival Internacional Universitario de las Artes Escénicas FAE UANL

Camaleón arte escénico | 7

�CRÓNICA DE UN CAMALEÓN

Nos trasladamos a los años sesenta y, por un momento, olvidamos que es el 2025, aunque este imaginario se
rompe al ver que la historia se repite.
“La historia sirve para que el futuro no te pesque
desprevenida, las pautas sociales tienden a repetirse de
manera que si conoces la historia podrás evitar repetir el
pasado” (Ron Jones, personaje de La ola). Algunos comentarios que recibimos al momento de estrenar la obra
mencionaron que era un montaje anacrónico, que era casi
imposible que volviera a repetirse la historia. Si recuperamos la observación, podremos darnos cuenta de que el
fascismo está tomando fuerza y que, nuevamente, la sociedad no está haciendo nada. Entonces, esta es la forma
de protestar ante múltiples abusos que estamos viviendo
como sociedad y no solo desde una victimización, estamos
permitiendo que esto suceda, la empatía está escasa por la
cancelación y lo “funables” que todos podemos llegar a
ser, se pierde el respeto al otro sin importar etnia, color de
piel, preferencias sexuales o religiosas.

8 |

Camaleón arte escénico

Este montaje es un grito para despertar del sueño.
Este montaje me despertó no solo la conciencia social sino
también personal. Este montaje es una oportunidad para
salir de la burbuja y mirar el problema social que estamos
pasando. Este montaje también me despertó como artista
escénica y logró algo tan simple, pero tan complejo, como
es permitirme sentir, escuchar, responder a mis impulsos.
Estos aprendizajes y esta nueva forma de percibir la
vida no habrían sido posibles sin un buen guía. Un maestro
verdadero es quien predica con el ejemplo, quien te puede
orientar para dar el máximo, que sabe qué puedes dar y, si
uno tiene la suerte de estar abierto, disponible y dispuesto,
si uno decide bajar sus barreras para explorar lo rico que es
actuar con verdad, entonces estaremos viviendo de verdad.
Entonces estaremos haciendo un teatro vivo.

�A MI MAESTRO, A UN
GRAN SER HUMANO
Por Heriberto Domínguez Zavala1

1

Estudiante de la Licenciatura en Arte Teatral de la Facultad de Artes Escénicas de la UANL

Camaleón arte escénico | 9

�Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

HOMENAJE A UN CAMALEÓN

C

on un nudo en la garganta, el corazón roto y los dedos temblando,
escribo estas palabras en homenaje al maestro Alejando González Herrera.
Como alumno de él, considero que es muy
conocido en el medio artístico, pero con gran
honor, me permito presentarlo.
De 58 años, originario de Veracruz, el
M.A.E. Alejandro fue un gran promotor del
arte y la cultura. Estudió en la Facultad de
Ingeniería Mecánica y Eléctrica de la UANL
y obtuvo la Maestría en Artes Escénicas en
la Facultad de Artes Escénicas de la misma
institución universitaria. En el 2009 fundó la
Compañía Titular de Danza Folklórica de la
UANL, fungiendo como director de esta. En
el año 2023 recibió el Premio a las Artes de la
UANL por su trayectoria en la danza. El maestro creó un gran currículum y logros dentro de
su trayectoria cultural que llenarían toda esta
sección, reconocimientos que seguro ocuparán
las cuatro paredes de la sala de su casa, pero,
ya que tengo la oportunidad de escribir sobre
él, quisiera abordar en este espacio y con mayor profundidad lo que dejó enmarcado dentro
de nuestros corazones a todos sus conocidos,
pero, sobre todo, a sus alumnos.
En 2016 tuve la oportunidad de formar
parte de la CTDFUANL; desde las audiciones
vi a la punta del grupo a una persona con un
10 |

Camaleón arte escénico

gran temple y, siendo sincero, me dio un poco
de miedo. Desde los primeros ensayos empecé
a conocerlo un poco más y me di cuenta de su
gran profesionalismo, un maestro que cuidaba
cada detalle de lo que sea que tenía planeado
hacer, muy meticuloso con la técnica y postura
de sus alumnos, con sus coreografías y cualquier montaje, así fuera para un evento en el
“Kínder Campanita” o una gira por el extranjero. Y fue, con el paso del tiempo, que me di
cuenta de que no solo procuraba a sus alumnos como bailarines, buscando que tuvieran la
mejor técnica al zapatear, sino que observaba
cómo, en descansos o al final del ensayo, se
acercaba con alguno de ellos para preguntarles cómo se encontraban o si todo estaba bien.
Mis compañeros con más antigüedad, incluso,
se acercaban a él saludándolo con gran confianza, regresándole las mismas preguntas que
hacía y, entre risas, les deseaba un buen día.
Con el paso de los meses me tocó ser a mí a
quién le preguntaba que cómo me encontraba
y, poco a poco, creé un vínculo más cercano
con mi maestro, aquel que cuando entré al
salón de ensayo por primera vez me causaba
algo de miedo. Fue ahí donde descubrí la calidad de persona que también era, un saludo, un
abrazo, una sonrisa al pasar, era signo de un
profesional que cuidaba del bienestar de sus
alumnos. Claro, cuando se enojaba, se enojaba completo, regaños, jalones de oreja (no

literal), gritos de “¡Con el otro pie!”, “¡Así no
es!”, “¡Para el otro lado!”, “¡Cuando doy una
indicación no hagan nada!”, “¡Cuando tengan
su compañía hacen lo que quieran!” Bueno,
ahí sí le seguía teniendo algo de miedo, pero
tengo más presentes esos momentos en los
que todo fluía y, sin dejar de ser autoridad para
nosotros, también entraba al juego y las risas,
soltando chistes o agarrando a carrilla a uno
que otro de mis compañeros.
Fuera de ensayo el maestro era otro completamente, era una persona con la que podías
platicar de cualquier cosa, tenía muchísimos
temas, sabía de todo. Sé que, como yo, todos
sus alumnos recordaremos todos esos momentos de risas y pláticas mientras esperábamos el
autobús para ir a una función, los momentos
antes y después de ensayos, el raid que te daba
para algún evento o donde hasta se ponía a
bailar celebrando los momentos significativos
para nosotros.
Es imposible no recordar cuando nos poníamos en círculo en hombros antes de salir al
escenario, el maestro siempre nos dirigía unas
palabras, pero cada una de ellas salían de su
corazón, transmitiéndonos esa gran pasión que
tenía por el folklor, cada consejo, cada palabra
de ánimo, venían cargadas de muchísima energía, contagiándonos para nosotros transmitirla
al público en el escenario. Siempre va a retum-

�HOMENAJE A UN CAMALEÓN

bar en mi corazón nuestro grito de batalla que él dirigía: “¡Que nos
vaya a toda madre… madre… madre…!”.
Un gran consejo que sin duda nos llevaremos cada uno de sus
alumnos, es una frase que constantemente nos decía: “Pasión y diciplina son los ingredientes importantes para todo lo que realicen en su
vida”. Más que un cliché, lo comprendí al enfrentarme con el mundo
real, en la Facultad, en el trabajo, buscar ese balance perfecto para
que todo resulte en éxito, algo que él siempre quería de nosotros. No
buscaba que fuéramos unos grandes bailarines, buscaba que fuéramos unas grandes personas.
Cómo no dedicar esta sección a un gran camaleón, que deja en
alto el arte y la cultura, que buscaba preservar el folklor de Monterrey y de México, con investigaciones, montajes y muchísimo trabajo. El maestro Alejandro amaba a la Facultad de Artes Escénicas,

siempre me contaba de los buenos maestros que tenía y, a la vez, los
buenos compañeros que tuvo en su paso por la maestría. Comprobé
que dejó “la huella de un camaleón” en la Facultad e incluso en los
camaleones mismos. Cuando yo entré a la institución me sorprendió que muchos de mis maestros lo conocían y me hablaban cosas
muy buenas de él en diversos ámbitos, y créanme, las palabras eran
mutuas, cada que le comentaba algo que yo haría en la Facultad, me
preguntaba por todos los maestros, me comentaba lo increíbles, lo
inteligentes y buenas personas que son, siempre era una gran plática
sobre esta dependencia, lo cual hizo que, en lo personal, amara más
ser parte de estos camaleones deseosos del arte escénico.
No quiero ser el único que tenga esta oportunidad de dedicarle
unas palabras al maestro, le pedí a algunos amigos y compañeros de
la CTDFUANL que escribieran algo para compartir este testimonio.

Maestro: Su amor por la danza me ha inspirado día

con día, enseñándome que la verdadera satisfacción se
encuentra disfrutando el proceso y no solo el resultado.
Gracias por creer en mí desde mis 9 años, su influencia fue

fundamental en mi crecimiento como bailarina y persona.

Su legado vivirá siempre en mí, en cada paso, movimiento
y sueño que persigo.

Griseleddy Colunga
Ser alumna del maestro Alejandro me dejó un gran

aprendizaje tanto en la vida artística como profesional y
personal, me enseñó que, siendo perseverante, disciplina-

da y constante, puedo lograr mis sueños y todo lo que me

proponga, pero, sobre todo, me enseñó a tener humildad
y que lo más importante en la vida siempre es hacer las
cosas con pasión y con el corazón.
Michelle Iracheta
Siempre estaré agradecida por cada enseñanza, que

además de transmitirme tanto su pasión por representar

con orgullo nuestro folklore mexicano en cada presentación, me inculcó valores que estarán presentes en cada
etapa de mi vida. En mi mente siempre se escuchará: “La

Me llevo lo mejor del maestro, sobre todo sus ganas de

siempre lograr todo ante cualquier adversidad, su liderazgo y

pasión por hacer las cosas. En mí dejó un gran hueco su partida, pero lo recordaré por el resto de mi vida.
Alejandro Limón
El maestro Alejandro me enseñó que no es suficiente con

hacerlo bien, sino que debo ser el mejor en lo que hago. Todo
gran logro viene con un gran esfuerzo y dedicación, y algo que
me marcó fue su gran frase: “¡Calidad, no cantidad!”
Miguel Díaz
Dejó una huella importante en muchos de nosotros, me

siento feliz de haberlo conocido y orgullosa de haber sido su
alumna, feliz de haber podido trabajar con él y, sobre todo,
agradecida por las oportunidades que nos dio a mí y a mu-

chos alumnos de la UANL. La danza para mí se vuelve aún más

importante, podré decir que fui parte de la generación que lo

conoció y aprendió de él. Hoy nos toca conservar y perseverar
su legado.

Kenia Monsiváis

base del éxito es la disciplina”. Deja un vacío enorme en
cada uno de nosotros, pero su legado permanecerá por
siempre.

Citlali Ruiz

Ojalá que todos los que tuvieron la oportunidad de conocerlo pudieran escribir un poco sobre él en esta sección y confirmar nuestras
palabras, aunque, tal vez, nos llevase un libro completo, pero estoy seguro de que en cada uno de los corazones que el maestro conoció dejó
una huella de la manera más positiva. Sería genial que esta sección
fuera más extensa, es imposible contar en tan poco toda la experiencia,
la humildad, el profesionalismo y la pasión que el maestro Alejandro
ponía en cada paso que daba.
Maestro, sé que a muchos, así como a mí, nos duele no poder
despedirnos de usted. Duele no darle ese “gracias” lleno de amor por

todo lo que vio e inspiró en mí, por todo su apoyo, ayudarme a abrir
caminos y acompañarme en ellos, por romper esa barrera de maestro-alumno y estar preocupado y al pendiente de mí y mi familia.
Le garantizo que no dejaré borrar su nombre en cuanto haga, le
aprendí demasiado para ser un buen bailarín, un buen profesional,
pero, sobre todo, una gran persona.
Entre lágrimas despido estas palabras dedicadas hasta el cielo,
lágrimas de tristeza por su partida y lágrimas de felicidad porque la
vida me dio la oportunidad de conocerle.

Gracias, maestro

Alejandro González Herrera.

Camaleón arte escénico | 11

�METHAMORTHEORIS

LA LIBERACIÓN CREATIVA DEL
ARTISTA A TRAVÉS DEL DADAÍSMO1

L

POR CECILIA DANIELA BATALLA DE LA CRUZ2

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a definición del arte siempre ha sido subjetiva
tanto para los artistas como para las personas
que buscan cuestionarles: ¿existe verdaderamente algo que lo rija? Algunas personas mencionan la estética
como rango de clasificación de este, pero la belleza también
es una característica relativa a los ojos de quienes la perciben
y conectan con sus ideales. Es justo esto lo que el dadaísmo
rechaza y lo que se abarcará durante este ensayo, aunque antes de argumentar, primero es necesario explicar qué significa
este término.
El dadaísmo es una de las corrientes artísticas que trajo,
junto con su creación, los juicios más controversiales. Originada durante los años en los que Europa se encontraba luchando dentro de la Primera Guerra Mundial, esta vanguardia
pretendía reprender los estándares de las normas impuestas
por la sociedad, sobre todo las de la clase burguesa. Negando
la idea de que el arte se rige por lo bello y lo establecidamente
significativo, buscaba con desesperación romper con la idea
de que hay algo constituido que debemos seguir dentro de
este. Es también la vanguardia que promueve una de las ideas
más increíbles, pues más allá de ser solo una corriente escandalosa y rebelde, es una corriente de poder revolucionario que
lucha por los derechos del artista. Es decir, ayuda a romper
este molde de lo que debemos ser como creadores y lo hace
de las maneras más abstractas y espontáneas.
Y justo esto vuelve único al dadaísmo, su enfoque caótico e incluso absurdo. Para las personas dadaístas el mundo
estaba en un estado de total crisis, especialmente durante la
guerra, y respondían con obras de arte desafiantes de la lógica
y la seriedad; o, en otras palabras, sacaban su ironía, provocación e irreverencia interna para expresar su descontento con
la sociedad y el mundo en general. No había necesidad de
buscar la coherencia y el entendimiento de las personas que
apreciaban dichas creaciones. Las obras dadaístas podían incluir collages de objetos cotidianos, poemas que parecían carecer de sentido, performances teatrales extravagantes o hasta
manifestaciones artísticas que desafiaban todo el tiempo las
expectativas convencionales. Dicho de otro modo, el dadaísmo fue todo el tiempo una especie de búsqueda de rebelión
artística con miras a liberar la creatividad de las restricciones
y normas establecidas, fomentando un enfoque más libre y
experimental hacia el arte.
Por todo esto es que en este ensayo aborda el dadaísmo desde un punto de vista positivo, analizando su capacidad
única para liberar creativamente a los artistas y examinando
cómo este movimiento pudo incluso contribuir al bienestar
mental de las personas que se encontraban enjauladas en una
percepción ajena y arraigadas a lo socialmente aceptado.
Como se ha mencionado anteriormente, esta corriente, con su
rechazo de las normas y su provocativa actitud antiartística,
proporcionó a muchísmos artistas de la época un espacio sin
restricciones para darles la oportunidad de explorar nuevas
formas de expresión, tal como lo afirmó el poeta y uno de
los fundadores del dadaísmo: “Así nació DADA, de una necesidad de independencia, de desconfianza hacia la comunidad. Los que están con nosotros conservan su libertad. No
1
2

12 |

reconocemos ninguna teoría. Basta de academias cubistas y
futuristas, laboratorio de ideas formales”. (Tzara, 1918/s.f., p.
2.). En estas palabras logramos resumir un poco la esencia del
dadaísmo como un movimiento que abraza la tensión imaginativa y la envuelve en una independencia que manifiesta la
autodeterminación como su máxima prioridad.
Al soltar a los artistas de las convenciones y expectativas
preexistentes, dicha vanguardia fomenta un terreno fértil para
la innovación y la experimentación de quienes buscan seguirla. Esta idea se manifiesta fundamentalmente no solo en su
actitud desafiante hacia el arte, sino también en su capacidad
para trascender las fronteras entre diferentes formas artísticas.
Y es por esta interconexión de la poesía, la escultura y otras
formas artísticas que se logra desatar la autonomía ante las
restricciones de la especialización, fomentando la colaboración y el flujo creativo entre diferentes áreas disciplinares.
Ahora bien, hablando sobre la prohibición del flujo creador mental, podemos adentrarnos por su parte en el tema del
impacto que tuvo el dadaísmo dentro de la sección de la salud
mental, destacando cómo esta corriente puede desempeñar un
papel terapéutico en nosotros al ofrecer una vía de escape del
mundo estructurado y muchas veces opresivo, pues el acto
de desafiar las normas establecidas, inherente al dadaísmo,
puede ser una forma liberadora y catártica que contribuye al
bienestar mental al proporcionar una válvula de escape creativa. Podemos resumir entonces, que el término y la analogía
del movimiento surge como un catalizador a través de sus
manifestaciones artísticas subversivas, desafiando así las convenciones establecidas para alentar nuevas y distintas formas
de pensar y de crear.
Además, la fusión de formas y la capacidad del dadaísmo para trascender las barreras disciplinarias brindan a los
artistas un espacio más amplio para la exteriorización de su
originalidad más allá de su impacto artístico. Esta vanguardia,
con su caótica pero liberadora energía, sigue siendo un faro de
creatividad sin límites. Esto es algo que esta corriente me dejó
en lo personal, el arte no tiene una frontera, nosotros como
personas somos el arte que creamos sin importar si es bello
o significativo para los demás. Y pienso que es lo más bonito
que un artista puede conservar en su memoria.
Referencias
Tzara, T. (1918/ s./f). Manifiesto dadaísta 1918. https://www.acade
mia.edu/17444684/MANIFIESTO_DADA%C3%8DSTA_1918?auto=download
Fuentes de consulta
Lupiáñez, N. L. (2022). El pensamiento de Tristan Tzara en el
periodo dadaísta [tesis doctoral, Universidad de Barcelona]. Dipósit digital Universitat de Barcelona. https://diposit.
ub.edu/dspace/handle/2445/35633
Valdés, J.V. (s./f.). Ensayos sobre poesía. Eclipses [blog]. https://
eclipses-pichy.blogspot.com/p/ensayos-sobre-poesia.html

Ensayo elaborado para la Unidad de Aprendizaje Historia de las Vanguardias Teatrales.
Estudiante de la Licenciatura en Arte Teatral de la Facultad de Artes Escénicas

Camaleón arte escénico

�METHAMORTHEORIS

NADIE SABE LO QUE
UN CUERPO
PUEDE HACER
HABITANDO GRIETAS1
Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

POR LAURA RÍOS2

H

oy apelo a mi derecho a no ser clara, a contradecirme
y a balbucear.

En mi práctica artística he utilizado las metodologías y aproximaciones somáticas para explorar y potenciar los
saberes del cuerpo humano. Esta práctica me ha llevado a expandir
las posibilidades de la coreografía hacia formatos híbridos semiabiertos, distanciados de la hegemonía determinada por espacios teatrales tradicionales, y a desafiar las convenciones de lo que, tanto
el artista como el espectador, se espera que hagan en relación con
la escena.
A partir de esta expansión, atiendo y me conecto de una forma
orgánica con el mundo contemporáneo que se expresa de forma híbrida y configura realidades y relaciones complejas. Mi trabajo, en
este sentido, propicia experiencias a partir de configuraciones que la
filósofa y bailarina Marie Bardet (2021) llama “borrosas, no oculocentristas, no frontales y no focales” (p. 45), y, en las cuales, la vista
se coloca en horizontalidad con los demás sentidos.

Mis obras construyen experiencias a partir
de integrar el sentido del tacto, del olfato, de la
propiocepción e interocepción tanto en los performers como en los espectadores para articular
una escena silenciosa que promueve la escucha profunda, amplifica la percepción y altera
el espacio-tiempo apelando a una escena más
cercana al ritual y la ofrenda que a un espacio
de representación.
Así, después de 25 años de necia práctica artística, en resonancia con una ola de creación existente desde hace 50 años en la escena internacional, he concebido a la coreografía como una práctica
expandida que sucede en formatos semiabiertos, en donde la obra
es un dispositivo relacional que prioriza la percepción y la experiencia háptica entre los bailarines y el público y se completa en
el momento del encuentro. Lo mismo he hecho partituras virtuales
que talleres performáticos, coreografía expandida, videoperformance, coreocinema o videodanza. En resumen: he hecho lo que me ha
dado la gana.

Descubro haciendo, acompañada y/o inspirada en voces como
la de la coreógrafa posmoderna Deborah Hay (2000) y sus preguntas imposibles; de Mary O’Donell Fulkerson, de quien recibí de su
mano su libro Release, 7 zonas de comprensión del cuerpo al espíritu provenientes de la práctica de danza (s./f.); de mi maestra
y mentora Nancy Topf, coreógrafa y bailarina, pionera del release,
quien participó en el primer encuentro de Improvisación de Contacto organizado por Steve Paxton, quien amorosamente me enseñó
que menos es más, que el soporte de un gran cambio reside en lo
sutil y me dio el regalo de habitar mi cuerpo para desde ahí dialogar con el entorno, con cuerpos humanos y no humanos en igualdad de circunstancias. Descubro alentada también por la socióloga,
historiadora boliviana Silvia Cusicanqui, cuyo discurso reveló mi
herida colonial y quien afirma “la mano sabe” (el cuerpo sabe, diría yo); por filósofo nigeriano Bayo Akomolafe (2017), que con la
noción cuerpos en proceso refresca aquella frase de Mabel Todd
(1937/2017): “tú nada sostienes, todo está en movimiento”. Bayo
renueva además la noción de Mary Fulkerson (1937/2017) : “es normal no saber”, invitándome a hacer un altar de la incertidumbre y a
celebrar los gestos sutiles. Así mismo, investigo al hacer estimulada
por más voces, como la de la académica y pensadora Vanessa Machado de Oliveira Andreotti, autora del libro Hospicing Modernity:
Facing Humanity’s Wrongs and the Implications for Social Activism
(2021), quien me invita a hacer composta con la mierda que hemos producido; por la escritora Donna Haraway, quien nos invita
a quedarnos con el problema de la catástrofe ambiental a la que ha
llegado el capitalismo extremo: “Nada está conectado a todo, todo
está conectado a algo” (2019, p. 61); por Lynn Margulis (1967),
bióloga anti darwinista quien registra una forma de reproducción
de las bacterias distinta a la que se conocía, las cuales desde sus
formas infinitas se reproducen en cooperación y no en competencia,
planteando el concepto de simbiosis: “vida produce más vida”. Del
mismo modo, resueno con la manera en que Nazareth Castellanos
(2022) se aproxima a la neurociencia, desde lo que sí funciona y no
desde la patología.
He tenido de aliados al azar, a la incertidumbre y a la imaginación proveniente de la quietud:
Cuando permanezco despierta y quieta por un periodo de tiempo, las jornadas imaginativas van lejos. Normalmente tememos el paso del tiempo. Tenemos miedo
de envejecer. Queremos hacer lo máximo en cada minuto.
Pero cuando nos damos cuenta de que el tiempo que pasa

Ponencia de la mesa de diálogo “Transgresoras de la escena” en el 8 Festival Internacional Universitario de las Artes Escénicas
UANL 2024.
2
Coreógrafa, performer, investigadora y docente.
1

Camaleón arte escénico | 13

�METHAMORTHEORIS

es nuestro mejor aliado para un mayor entendimiento, el
tiempo que pasamos en una quietud reflexiva es bienvenido más que temido. (Fulkerson, s.f.).
diría la coreógrafa, maestra y pionera del release Mary Fulkerson. La sabiduría del no hacer y su relación con la imaginación está
en el cuerpo. En el proceso de la respiración, la exhalación, el descanso, dura más que la inhalación. Mabel Todd (1937/ 2017) dice
que el 80% de nuestra energía se requiere para procesos vegetativos,
y sólo 20% para actividades a la que a veces les dedicamos el 200%.
No hago espectáculos, investigo; no soy, sucedo. Me aproximo
al escenario con preguntas, no con certezas, desde la vulnerabilidad
y no desde la virtud. Me importa el proceso y también el producto,
aunque me lleve 5 años “crear una obra”. Renuncio al relato del
poderoso héroe prehistórico del que habla Úrsula Le Guin en La
teoría de la bolsa como transporte de la ficción (1989), quien al
salir de caza pone en riesgo su vida con su hermano Boob –a quien
ve ser aplastado por la bestia, usa su flecha para matarla y regresa

salpicado de sangre arrastrando al mamut muerto–. Mi práctica artística no se caracteriza por la espectacularidad que acabo de describir, mi práctica es una celebración de gestos sutiles, resuena más con
la práctica “aburrida” de la recolectora de semillas, cuyo relato no
puede competir con el del héroe poderoso. La que sale a recolectar
semillas con otras mujeres y niños, escuchando algún comentario
gracioso del pequeño Ool y con ellxs, mira nadar salamandras en
el río.
Termino con palabras de la periodista feminista argentina Luciana Peker . “Nosotras no nos sentimos fracasadas, pero, además,
la verdad es que no hemos fracasado” (en Legrand y Demirdjian,
2020). No se trata de dar respuestas, diría mi abuela de los saberes del cuerpo, Bonnie Bainbridge Cohen (2008), sino de generar
más preguntas. Vanessa Machado de Oliveira Andreotti (2021) dice:
“Sospecha de la persona que tiene respuestas”.
Nosotras no tenemos la respuesta, pero … shhh, es nuestro turno, nos toca ahora a nosotras equivocarnos de otras maneras.

Referencias
Akomolafe, B. (2017). These Wilds Beyond Our Fences: Letters to My Daughter on Humanity’s Search form Home. Ed. North Atlantic
Books.
Bainbridge Cohen, B. (2008). Sensing, Feeling and Action: The Experiential Anatomy of Body-Mind Centering (2 ed). Contact Editions.
Bardet, M. (2021). Oscuminando: Miedos que arden y derecho a la opacidad. Diferencia(s): Revista de teoría social contemporánea,
(13), 43-52. https://www.revista.diferencias.com.ar/index.php/diferencias/article/download/253/175
Castellanos, N. (2022). Neurociencia del cuerpo: Cómo el organismo esculpe el cerebro. Ed. Kairos.
Fulkerson, M. O. (s./f.). Release, 7 zonas de comprensión del cuerpo al espíritu provenientes de la práctica de danza. Ed. Timeless
Record.
Haraway, D. (2019). Seguir con el problema. Ed. Consonni.
Hay, D. (2000). My Body, The Buddhist. Ed. Wesleyan University Press.
Le Guin, U. K. (1989). The Carrier Bag Theory of FictionDancing. En On the Edge of the Worlds: Thoughts on Word, Women, Places.
Ed. Grove Press.
Legrand, D. y Demirdjian, S. (22 de febrero de 2020). Darío Sztajnszrajber y Luciana Peker proponen deconstruir el amor para
“democratizar” los vínculos y el deseo. La diaria feminismos. https://ladiaria.com.uy/feminismos/articulo/2020/2/dario-sztajnszrajber-y-luciana-peker-proponen-deconstruir-el-amor-para-democratizar-los-vinculos-y-el-deseo/
Machado de Oliveira, V.A. (2021). Hospicing Modernity: Facing Humanity’s Wrongs and the Implications for Social Activism. Ed:
North Atlantic Book.
Margulys, L. (1967). Sobre el origen de las células mitosantes. Journal of Theoretical Biology, 14 (3), 225-274.
Todd, M. E. (1937/2017). The Thinking Body: A Study of the Balancing Forces of Dynamic Man. Ed. Martino Fine Books.

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Camaleón arte escénico

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Autor: Delegación de la Universidad de Costa Rica.

EL TEATRO COMO ESPEJO:
INCLUSIÓN, REPRESENTACIÓN
Y PODER
POR NATHALIA ROMERO1

El arte como tejido: cómo nos atraviesan las historias que contamos. ¿Qué podemos contar y desde dónde?

U

no de los desafíos centrales en la escena teatral contemporánea es la tensión entre la libertad creativa y la
responsabilidad representativa. El teatro, al igual que
cualquier forma de arte, no solo retrata el mundo, sino que también
lo interroga. Sin embargo, es común en espacios de entretenimiento
escénico que las narrativas dominantes y las posiciones de poder
tiendan a marginar voces y vivencias diversas.
Hoy se entiende la importancia de abrir estos espacios inclusivos con formas de crear diferentes, nuevas y en movimiento. Buscar
narrativas alternativas y explorar lo disruptivo, ya sea discutiendo sobre grupos divergentes o temas histórico-culturales, no es una
tendencia ni una obligación moralista, sino una forma de ampliar la
conversación y enriquecer el espacio con nuevas posiciones.
El teatro es una herramienta poderosa, capaz de abordar y generar impacto sobre cualquier tema. Las piezas que son impulsadas
por la conciencia de que un artista o una pieza tienen tanto el poder
como la responsabilidad de generar diálogo con el mundo que refleja la realidad. Es tomar responsabilidad de ese saber profundo del
poder regenerativo de la labor teatral, no solo por lo que se representa, sino por la experiencia compartida que crea.
Quienes se dedican al teatro conocen el impacto que puede tener una pieza o la experiencia teatral sobre alguien más, tanto en
el proceso de creación como en su puesta en escena. Es un acto de
valor y compromiso con el contexto: cuestionar lo establecido y dar

voz a lo que todavía no ha sido expresado. Tanto en el proceso de
creación como en su puesta en escena, el teatro permite explorar lo
prohibido, lo silenciado, lo incómodo.
Como artista, el desafío no es solo contar lo propio, sino dar
su propia mirada sobre lo expuesto y generar una discusión, aunque
venga de otra experiencia. Ahí es donde cobra sentido esta forma de
arte, en el coraje de reconocer que lo que se dice en escena importa
y moviliza. Desde nuestra propias investigaciones, con nuestra propia lupa, válida y legítima, podemos aportar nuevas formas de ver el
mundo. Y en donde las historias inclusivas pueden sacar provecho
a los espacios tiesos y viejos que necesitan nuevas visiones, nuevas
preguntas y nuevas formas de hacer teatro, ahí es donde cuenta.
Si eres parte del mundo, el mundo te incumbe. No existe una
separación entre lo que ocurre afuera y lo que somos internamente:
cada historia, cada conflicto, cada lucha social nos afecta, incluso
cuando creemos estar al margen. La denuncia, la voz y traer a la luz
es una de las grandes capacidades del oficio artístico. Vivimos en
un entramado de experiencias y cada perspectiva que nace dentro
de este tejido es válida porque surge desde la vivencia, desde lo
que cada persona puede reconocer como parte de su historia y su
identidad.
¿Para qué queremos arte que funcione únicamente en una sola
vía? ¿Un monólogo? ¿Una vista lineal, básica, sin matices, sin aristas, sin ningún tipo de gris? ¿Qué son los absolutos en un mundo
donde los grises predominan?
El arte es diálogo, es confrontación, es abrir múltiples caminos

Artista, directora teatral y performer.

1

Camaleón arte escénico | 15

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de interpretación. Lo contrario es limitación, una versión reducida de la complejidad que nos rodea.
¿Puede un artista interpretar o dirigir
historias que no forman parte de su propia experiencia?
Esa es la labor de un intérprete escénico. Prestar su sensibilidad a lo ajeno. Mimetizar e interpretar aquello ajeno a sí mismo.
Si limitamos la creación teatral únicamente
a las vivencias personales, perderíamos la
posibilidad de imaginar, cuestionar y dar
voz a historias que van más allá de nuestra
propia existencia. Es necesario que como
artistas pongamos el cuerpo en lo que nos
afecta aunque sea indirectamente, necesario
hablar desde nuestra visión de mundo, necesario dar espacios a otras opiniones y aristas
a las mismas conversaciones de siempre.
Darle el cuerpo, la atención y la lupa a vivencias que, aunque nos parezcan sencillas,
poseen poder en su símbolo y en su decisión
de ponerlas en escena.

Asumir que somos parte de este tejido de
experiencias nos permite entender que cada
historia, cada voz, cada lucha tiene su importancia y significado. Es ahí donde el arte
y el teatro cobran su verdadero poder: en
hacernos sentir parte de algo más grande, en
recordarnos que, aunque no compartamos
la misma visión, todos estamos conectados
por una humanidad sensible que nos atraviesa.

La diferencia entre representación e inclusión real
Aunque nos esforcemos por hacer
que las piezas sean conceptualizadas desde
lo inclusivo, tomando personajes con historias marginales o abordando temas que
consideramos urgentes o injustos, la verdadera inclusión no pasa solo por poner ciertas
historias sobre el escenario. Ocurre cuando
el control de la narrativa cambia de manos,
cuando quienes históricamente han esta-

Nuevos mundos son necesarios. Aunque
sean ficcionales
La libertad de comunicar conlleva una
gran responsabilidad. El teatro da la oportunidad a los actores de encarnar personajes
diferentes a ellos mismos y le da a los directores y dramaturgos las herramientas para
dar vida a mundos que nunca han habitado.
A indagar más allá, a mirar con otra lupa la
simple realidad, a replantearse el pasado y
comprometerse con una visión de mundo
ajena a ellos.
El peligro no radica en exponer experiencias ajenas y que el público “no entienda”, el peligro está en hacerlo sin el respeto,
la investigación y la sensibilidad necesarias.
La diferencia entre una obra que profundiza
en una realidad y una que la simplifica o la
estereotipa radica en el compromiso con la
verdad y la humanidad de los personajes.
¿De qué manera podemos representar
sin distorsionar o explotar narrativas
ajenas?
Representar historias ajenas requiere
más que la creatividad del equipo, lo que
determina el valor de una representación
es cómo se aborda esa historia. Para abordar historias con un peso social o histórico
profundo o controversial la manera está en
la compasión de la mirada de quien pone la
historia en escena.
No es solo qué se cuenta, sino cómo
se cuenta lo que define el impacto de una
obra. Una misma historia puede narrarse de
mil formas, pero solo cuando resuena con
la humanidad del espectador logra trascender la barrera de lo racional y generar una
conversación auténtica. Negar la importancia de perspectivas diferentes es negar la
abundancia del mundo en el que creamos.
16 |

Camaleón arte escénico

No podemos entenderlo todo, pero podemos preguntar
Las sensibilidades y experiencias de
las personas diversas no pueden ser plenamente comprendidas por quienes no las han
vivido en carne propia. El teatro puede visibilizar y dar espacio a estas realidades, pero
también corre el riesgo de representarlas
desde la distancia, de manera superficial o
incluso reduccionista.
Más que simplemente mostrar una historia, el arte puede exponerla, interrogarla
y, en algunos casos, criticarla sin necesariamente hacerle justicia. La investigación a
profundidad y el trabajo de campo vienen
de la mano con una creación compasiva, teniendo siempre en cuenta que no podemos
llegar a saberlo todo.
Y que sí, hay temas, personajes y problemáticas que urge ponerlas en escena,
pero desde el respeto como base. Está en el
quehacer creativo de un artista responsable
con su entorno la cantidad de deconstrucción y de sensibilidad para poder hablar
de historias que no le atraviesan pero que
requieren ser contadas. Todo depende de
quién, cómo y cuándo se cuenta la historia.

do fuera de la toma de decisiones pueden Aufinalmente contar sus propias historias sin
tor:
ningún tipo de intermediarios.
Eso significa que no basta con hablar
sobre ciertos temas o comunidades, se trata
de que las escuelas de arte, las compañías
y los espacios creativos le den realmente el
lugar a personas diversas para que dirijan,
produzcan y moldeen la escena teatral desde
su propia mirada. La inclusión no es llenar
una cuota, es escuchar lo que realmente está
pasando en la calle, no lo que desde la comodidad de nuestro salón de ensayos creemos que sucede.
Y esto va más allá de darle plataforma a nuevas voces: es permitir cambiar los
códigos, el lenguaje y la manera en que se
han contado las historias hasta ahora. Si no
se cuestiona quién sigue teniendo el poder
detrás de decidir qué historias merecen ser
contadas y desde qué perspectiva, entonces
la inclusión es solo una ilusión, una estrategia bien calculada para expandir el mismo control de siempre, sin cambiar nada de
fondo.
El mundo requiere conversación, pero
¿quién pone la mesa?

�CHARLAS CAMALEÓNICAS

ENTREVISTA CON EL MAESTRO
ABRAHAM OCERANSKY,
EL HOMBRE DEL LABORATORIO
Por Raúl de Jesús Vázquez Sánchez1

El camino del arte no es la supercarretera. El camino del arte es esa vereda que se abre mientras la caminas y se cierra tras de ti

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Abraham Oceransky
Pequeña nota del autor

La entrevista

uiero agradecer profundamente al maestro Abraham Oceransky y a la maestra Liliana Hernández
por haberme dado la oportunidad de realizar la
entrevista de la que se desprende el presente texto. Generosamente, nos prestaron las instalaciones de su teatro: El teatro La
libertad, donde el maestro accedió a realizar la entrevista y que
con amabilidad y profundidad abundó en las interrogantes que
yo, un humilde emisario, pero con muchas ganas de aprender,
le formulé.

R.J.V.: En una entrevista, usted refiere a una metáfora muy
bella en una película de Disney que vio hace tiempo, aquella
sobre un hombre que deja en su camino semillas de manzana y,
al regresar, estas semillas han crecido y la gente se reúne a su
alrededor. Esta alegoría la utiliza para hablar sobre su trabajo en
la enseñanza, mencionando que hoy en día muchas de las cosas
que enseñó en su momento se repiten y se sigue hablando de los
temas que usted planteó anteriormente, por lo que me gustaría
preguntarle ¿Cuáles fueron esas ideas que introdujo y se siguen
replicando? Así mismo, he investigado que ha sido creador del
primer laboratorio teatral de América Latina y me gustaría que
nos contase al respecto, pues he escuchado mucho sobre esta
forma de trabajo, pero no estoy del todo seguro de que se le
entienda completamente, ¿podría darnos su definición?

Q

Una pregunta fue suficiente para que el maestro nos brindara esta amplísima explicación. Estoy seguro de que no he sido
capaz de transcribirles a ustedes las transformaciones que el
maestro realizó frente a mí, ejemplificando las situaciones que
me describió. Lo vi convertirse, en ese mismo momento, en un
adolescente, crear una atmósfera de frío, vi a un mono pasearse
por la sala de su estudio, hacer diferentes voces en cuestión de
segundos y regresar a ser mi entrevistado, todo en la misma conversación y sin perder el hilo de las respuestas, contestándome
con sus distintas interpretaciones al momento.
Sobre Abraham Oceransky
Un monje cuya religión es el teatro. De esta manera se define a sí mismo Abraham Oceransky. Refiere también que, para
convertirse en artista, lo ha dejado todo y con esa voluntad se
ha entregado por completo a su disciplina, convencido de que
es algo que vale la pena hacer. Ha sido acreedor al Premio Nacional de Bellas Artes y Literatura en 2019 y nombrado director
emérito por el ITI (Instituto Internacional de Teatro) UNESCO.
Director, dramaturgo y maestro de innumerables generaciones
de actores, Abraham Oceransky es pieza fundamental para la
historia del teatro independiente en México. Fundador de diversos espacios teatrales donde se llevaron a cabo sus puestas en
escena más relevantes.
Creó el primer laboratorio teatral de América Latina a las
afueras de lo que hoy conocemos como Teatro El Galeón: Abraham Oceransky (que desde 2017 lleva su nombre). Aquel lugar
era el Carpa Alicia, sitio donde se representaba con gran éxito
Conejo Blanco, una obra que revolucionó el teatro. También fue
el creador del Laboratorio Escénico Libre de Investigaciones
Teatrales (LELIT), buscando el intercambio de experiencias teatrales y enriquecer la escena. Este laboratorio fue tan importante
que asistieron figuras de la talla de Alejandro Jodorowsky, Hugo
Arguelles y Emilio Carballido en carácter de docentes (Carranza, 2014, p. 105-106). Sobre este tema fue que decidí realizar
la presente entrevista, pues deseaba conocer la manera en que
concibió el nacimiento de los laboratorios teatrales para intentar
dilucidar el movimiento pionero que supuso su creación en México y del cual se desprende su estilo tan particular.
1

A.O.: Okay, yo tengo la idea de que todo lo que hagas debe
ser práctico. O sea, tiene naturaleza práctica, porque las palabras, de mi boca a tu oído o de tu boca a mi oído, se distorsionan.
Luego, cuando entramos en nuestra cultura, nuestra manera de
entender las cosas se distorsiona más, porque cada uno de nosotros está entrenado bajo un,a disciplina o una forma social.
La sociedad es una Torre de Babel, no hablamos los mismos
idiomas ni las mismas categorías de ideas, entonces, al explicar
algo, a mí me gusta explicarlo con práctica.
Aquí hay dos cosas interesantes: Todo lo aprendido te sirve
para entender lo que estás cambiando en tu mente o enfocando.
No se debe repetir lo que los demás dicen, sino lo que tú entiendes. Entonces, antes de decirlo, es necesario encontrar cómo
mostrarlo en la práctica. Sobre todo, en la enseñanza artística,
porque lo artístico es una manera evolutiva de entender el universo. De acuerdo con cómo entiendes el universo, debes explicarlo de una manera práctica, física, para poder mover la mano y
pensar cómo se entiende que esa acción produce algún estímulo
en el cerebro, el corazón o… en las nalgas. Todo lo que hacemos
formula adelantos para el intelecto o la razón (no siempre el
intelecto y la razón están de acuerdo, por eso las separo).
Por otro lado, está la conciencia física. En una sociedad
donde permanecemos casi todo el tiempo sentados y con temor
de la realidad, trabajar los cuerpos de una manera creativa es
una fórmula muy complicada, porque hay muchas culturas. En
una ciudad como cualquiera, como en donde estamos, hay áreas
donde la gente se sienta solamente para comer, mientras otros
se levantan para ir al baño. Para otros sentarse significa pérdida, mientras que algunos entienden levantarse por “tener”. Si
tienes un grupo de gente con esas diversidades, plantearles que
el asiento es una cosa cómoda o una cosa peligrosa, requiere
repartir en cada uno de ellos una solución a su forma de vida.

Licenciatura en Danza, Facultad de Danza de la Universidad Veracruzana.

Camaleón arte escénico | 17

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El laboratorio del cual hablas nació
con todos los grupos latinoamericanos del
teatro y sus cabezas, algunas celebridades
dentro del mundo de la creación escénica.
Un laboratorio significa establecer lenguajes. Establecer maneras de entender una
acción, de dónde vienen, a dónde van, qué
significan y por qué. No necesariamente debe ser tu código el establecido, sino
que se establece un código colectivo. En
el laboratorio mezclas las fórmulas de tu
elección y encuentras una solución que
a todos los vuelva lúcidos. Cuantos más
haya en un grupo, tu forma de explicar es
más clara y precisa.
Un laboratorio también es una manera de entablar una ideología o una forma
de entendimiento de un “algo” posible de
alcanzar. Esto es en la idea, pero en la realidad, la parte más difícil es la comunicación, el arte es las imágenes de las cuales
se alimenta la comunicación. O sea, toda
comunicación tiende a la belleza, entonces, el arte es la fuente, no algo a alcanzar.
En la sociedad occidental esto no funciona
así, por el contrario, primero tienes que
alcanzar la comunicación y luego el arte,
cuando debería ser al revés. El arte es la
integridad del ser y de allí se encuentra la
forma de comunicarse.
El laboratorio no es una cosa comunal,
puede ser en ti mismo al principio. Tú eres
la primera probeta que debe estar segura
de que aquello que está buscando debe
encontrarse. Notas la falta de manzanas,
tú traes una en la mano y dices: “¿Cómo
puede haber en este paraje manzanas para
que vengan hombres a colectarlas, comer,
hacer pasteles, alimentarse bien? ¿Cómo
puede ser?”. Y tú tienes una manzana, hasta que descubres que esa simple fruta, tan
pequeña que cabe en tu mano, podría ser la
fórmula para que miles o millones de personas puedan tener alimentos y disfrute.
El esfuerzo para sembrar semillas es
muy poco, ahora, el esfuerzo para que las
bestias humanas y animales no se coman
los retoños o las plántulas recién nacidas, y
luego esperar su crecimiento un poco para
no romperla o que la gente quiera quedársela para hacer negocio y no alimento. El
alimento, no solo físico, sino también intelectual y espiritual, hay que cuidarlo de
la misma manera. En el laboratorio, desde
el inicio, todos los que intervienen deben
cuidar de él, porque lo que se está generando se puede pervertir.

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Camaleón arte escénico

La idea de un laboratorio no es tener
en tu corazón o en tu intelecto la suficiente
sabiduría intelectual o física para generarlo; por el contrario, comienza cuando se
entabla el diálogo con la realidad y empieza a determinarse a dónde va lo perfecto
y a dónde no. En realidad, la idea del arte
en un laboratorio es el nacimiento de la
poética. De ahí deriva el conocimiento
al movimiento del cuerpo y de la mente,
del corazón de las ideas hasta llegar a la
tragedia o la comedia o lo que sea. Viene
de lo único a lo grupal. Nace de cualquier
forma de arte.
Entonces, si se dice que 2+2= 4, hay
que ver cómo se entiende. Mover un brazo,
por ejemplo, hay que ver qué dice la gente; algunos dicen “pues ya movió el brazo, ya con eso tiene”. Otros dicen “¿qué
significa? ¿De dónde viene? ¿Qué es lo
que hace que se mueva? ¿Qué produce?”.
Esa es mi generación de laboratorio. No
es que cada uno diga lo que quiera a los
demás, entonces bueno, sería otro tipo de
laboratorio, pero en realidad no existe. Se
trata de descubrir, de aquello que se menciona, de dónde viene, a dónde va y cuál
es el efecto.
En grupo nos preguntamos cómo
entendemos eso que para cada cual es un
problema, no es algo establecido, nunca se
había pensado de esa manera. Por ejemplo, se da un movimiento cualquiera, la
gente lo puede repetir; un bailarín lo hará
en menos de 15 segundos, pero dentro de
la persona no pasa nada, no tiene el significado del movimiento, por tanto, todo
aquello que repita, no repite arte. Esto debido a no ejecutar movimientos de energía
que tengan que ver con la naturaleza y la
afecten, porque si haces eso, quiere decir
que, además de mover el brazo, ocurre un
algo con la energía que la puedes mover.
La gente no piensa que la energía se puede
mover, sino que tú tienes mucha porque tu
mami te la dio, porque comes muy bien o
porque coges fantástico y no porque tú le
des tu energía, pero la estás produciendo,
la cual en este universo tiene un valor y
se puede aplicar en diferentes cosas, tanto
concretas como abstractas.
Parte de un laboratorio es una retro-enseñanza, reaprender bajo pequeños
estímulos. Hay personas muy buenas en el
arte que nunca han descifrado nada. Usan,
por ejemplo, el agua, pero nunca han pensado qué es el agua, no la han analizado,
no comprenden cómo hacerla levitar,

cómo extenderla o colorear, cómo pasar la
luz a través de ella o cómo mancha la ropa,
el modo de usarla en escena, la forma de
nadar, miles de maneras de usar el agua,
pero hay gentes que sí han pensado en ello
y gentes que no.
En el laboratorio no te voy a decir
todo lo que sé, más bien nos preguntaremos cuántas de las cosas que sabemos
funcionan, porque tú has descubierto cosas que yo no y viceversa. El problema del
laboratorio es cuando conjugas diferentes
pensamientos, eso lo hace en verdad un
laboratorio. Entonces, de pronto hay un
maestro que hará un laboratorio de tres
días, es una mentira, pues en tres días a
lo mejor le da chance de ver un par de
ojos o alguien movió bien un dedo, pero
no alcanza para un nuevo estudio. El laboratorio es un acto profundo, arriesgarte
a perder todo tu saber o encontrar, aunque
sea, una pequeña cosa.
Entonces, ¿dónde empiezas un laboratorio? En el origen. Hablo del origen
en este sentido: se debe regresar al conocimiento primitivo, no elemental, sino
primitivo, original. Si vas a buscar el futuro para ser grande, para que te vaya muy
bien en la vida y puedas mantener a toda
tu familia, debes ir hacia el futuro con tus
títulos, pero no vas a saber nada por ti, vas
a repetir todo lo que te dijeron y la función
del laboratorio no es eso. La función del
laboratorio es destruir eso e ir al origen.
Nada tiene que ver con la prehistoria, sino
con el origen de tu cuerpo, cómo piensas,
tiene que ver también con el acto del cuerpo, de la mente y del ser, es allí donde está
el desarrollo y empieza con la primera pregunta: ¿quién eres tú?
Ya lo invadido por la enfermedad de
la técnica, ya no, ya no produce placer. De
qué me sirve tener actores consumados
diciendo “no, no me digas nada” o estudiantes repitiendo el texto: 1,2,3,4,5, se
suben a la escena y dicen: 1,2,3,4,5. Sí,
está muy bien, pero no reproducen lo que
está sucediendo en la realidad. Es como
una cámara del tiempo cerrada contra vacío y contra todo, porque cualquier acto de
realidad rompería su cascarón. En cambio,
en escena, hay quien, si se cae el telón, lo
usa; si se apaga la luz, brilla, ¿por qué?
Porque está en el origen, porque todo sirve, todo se usa, te permite conocer cómo
se siembra la semilla y estar originalmente
allí. Las personas en estado creativo no
ofrecen resistencia. El problema es que

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debes de enseñarle a alguien con más de 20 o 30 años en las reglas
sociales, a quien le dicen qué debe hacer en el futuro, y ya cuando lo
ha logrado entonces piensa: “ahora no tengo nada por lograr, no debo
hacer nada” y no quieren entrar a su banco original de vida, de dónde
vienen, quiénes son, ni investigar de nuevo lo frágiles, lo increíblemente invisibles que somos…la nada que somos…
El laboratorio siempre está regresando a dónde va a ir la semilla, de dónde viene, qué significa que tú puedas hacer una u otra
cosa. Qué sucede, cómo se mueven los dedos, la rodilla, los dedos
de los pies y qué mas puedes poner. Qué significados tienen. Qué
cosas nuevas puedes ver, líneas, colores, vas subiendo la notación,
la dificultad, la presencia de temas no presentes del lado académico
y los cuales no puede probar porque nadie se los dice. No hay libros
académicos que te hablen de esto, ni siquiera los de Peter Brook o los
de Grotowsky, porque la sociedad los considera locos.
Es importante preguntarse quién puede ser el primer texto, el
primer movimiento corporal que renueve una idea. Un movimiento
de hombro, por ejemplo: Preguntarse por qué. Tal vez se responda:
“porque en ese movimiento del hombro estoy emulando la cabeza
de un buey que se libera del yugo”. Ah, bueno, continúa. “Y ese movimiento me hace sentir que todo mi cuerpo lo sigue y me produce
placer. Tengo tal vez placer en el pecho, en el cuello y en la cara”.
Entonces es un movimiento de placer. ¿Qué pasa si mueves los dos
hombros? “No, pues ya no tengo placer, ahora tengo ansia…”.
Así comienzas a investigar hasta que un día ya hemos visto todo
el cuerpo, ya entendí todos los lenguajes que tengo y voy a hacer un
nuevo laboratorio, el cual la mayoría de las personas que se acercan
al movimiento corporal no conocen, porque solo saben poses que le
han enseñado y creen que con saberse muchas pueden enseñar danza
o pueden hacer coreografía. De esa manera, sí, se ejecuta movimiento, pero no hay ninguna imagen interna. No te lleva a ningún lugar,
ningún paraíso, ningún infierno, ninguna pregunta contigo mismo.
Entonces, ¿de dónde nace la danza? En el placer.
* El maestro ha terminado esta entrevista con una anécdota que
me ha sido imposible no colocar aquí.
Sobre su obra Simio:
A.O.: Estaba montando Simio. Había un tipo de movimiento
fisiológico, orgánico y psicológico que nunca se había visto. Yo no
sabía que eso iba a ocurrir al final del laboratorio. Nos llevó dos
años, diario, 6 o 7 horas. Llantos, lastimaduras, dolores. Se nos hicieron unos cuerpos de poca madre. Entonces llego un día a las 6 de la
mañana (en el teatro de Amalia Hernández) y, de pronto, el actor que
iba a hacer el mono se queda en medio del escenario y pone la mano
en el piso como ¡Tan, tan… TAN TAN!, como el soundtrack de la
mítica escena del mono golpeando con un hueso, en la película Odisea en el espacio, de Kubrick (1968), y voltea diciendo: ¡Aquí es!

Todos hacían un movimiento de caminata en cuatro patas. En
ese momento, en todo el teatro del mundo, todos hacían unos monos
que andaban a dos patas. Yo fui el primero que hizo a los monos correr en cuatro patas, dar marometas y caer. La perfección vino cuando un actor dijo: “¡Aquí es!”, volteó a verse la mano y dijo: “¡Este
es el dedo, así!” Golpeó en el piso y sonó en todo el teatro, estaban
entrando las luces del amanecer y todos lloramos.
En otra ocasión, subimos el Tepozteco. Empezamos a las ocho
de la mañana y terminamos a las 8 de la noche, ya que estuvimos
todos juntos. Estaba prohibido hablar, traer cosas en la bolsa, salirse del ejercicio hasta que no estuviéramos todos juntos en la cima.
Hubo unos que llegamos a las 5 y a las 7:30, muriéndonos de frío
en la cumbre, apenas éramos 15 de 27. Entonces alguien comenzó
a hacer algunos aullidos que nos permitieron comunicarnos donde
estábamos. Ya cuando nos vimos todos, comenzamos a hablar con la
boca seca, porque no nos habíamos llevado nada. Ese fue un ejercicio de los que hacíamos. Nos fuimos a Tepoztlán y subimos a mano
pelada y descalzos, lo hicimos y nadie se lastimó. Eso fue parte de
un laboratorio, porque ¿cómo trabajas un grupo que lleva dos años?
Pues hay un laboratorio que es diario. Barríamos el teatro, lo limpiábamos, hacíamos música. Descubrimos juntos cómo hacerlo. A
quien no sabía tocar, le dábamos una maraca; quien quería tocar la
flauta, se la dábamos, o un tambor. Podría decirse: ¡Uy, qué difícil!
Pues sí, de otro modo no estarían aquí. También puede argumentarse: ¿Va a quedar bonito? Pues quién sabe, eso no importa, ni si le va a
gustar a la gente, te va a gustar a ti, porque tú eres el que está haciendo el trabajo aquí, es una cosa sagrada. Para eso haces un laboratorio,
es sagrado, porque si te mando a hacer cosas íntimas, es sagrado.
De esta manera el avance es instantáneo, porque puedo decirte las
cosas en las que fallas, porque te conozco, entonces inmediatamente
puedes corregir y avanzar.
*El maestro me dejó con una interrogante que sigo meditando,
misma que me gustaría compartir con los lectores a fin de que quizás
ustedes puedan darle respuesta:
…Entonces, ¿el laboratorio es para que tú aprendas o para que
los otros aprendan?
Referencias
Carranza, J. M. (2014). Capítulo II: El Centro de Experimentación
Teatral (1977-1984). En El Centro de Experimentación Teatral del INBA y sus propuestas escénicas. (p.p. 105-106).
CITRU.
Kubrick, S. (1968). 2001: A space odissey (2001: Odisea en el espacio). [Película]. Metro-Goldwyn-Mayer.

Camaleón arte escénico | 19

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JOSÉ OLIVARES:
UN ARTISTA MULTIDISCIPLINARIO
QUE TRASCIENDE LÍMITES
Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Fotografía: Mariano Zapata

Entrevista exclusiva con el bailarín, actor y director originario de Monterrey
Por Ingrid Elizabeth Salgado Zamarripa, Marcela Vázquez Humphrey,
Víctor Arturo Zamora Ramírez, Jessica Libertad Santos Castro y
Alan Alberto Martínez Sáenz1

Introducción

J

osé Olivares es un artista multidisciplinario cuya trayectoria
es un testimonio de exploración y dedicación. Originario de
Monterrey, José se formó en Danza Contemporánea en la
Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey y complementó
sus estudios con un diplomado en Arte Dramático en la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL. A lo largo de su carrera, ha participado en numerosas producciones nacionales e internacionales, como
Oasis…o no nos estamos moviendo, Cantor en finito y Atentados.
Esta entrevista se realizó dentro de la Unidad de Aprendizaje La
Escena Contemporánea, impartida por la M.H. Janneth Villarreal, la
cual forma parte de la Maestría en Gestión y Producción de Proyectos Artísticos y Culturales. La gestión, producción y realización estuvo a cargo del equipo integrado por Ingrid Zamarripa, Libertad
Castro, Marcela Humphrey, Alan Martínez Sáenz y Víctor Zamora.
En este espacio, José comparte sus reflexiones sobre su identidad
artística, el proceso creativo y las fronteras que constantemente desafía en su quehacer como bailarín, actor y director.

Moverse constantemente entre disciplinas: La perspectiva de
José Olivares
Equipo de entrevistadores (E.E): José, es un honor tenerte con
nosotros. Sabemos que eres un artista multidisciplinario, pero ¿cómo
te describes personalmente? ¿Cómo percibes tu lugar en el mundo
del arte?
José Olivares (J.O.): Para ser sincero, no me gusta encasillarme
en una sola categoría. Creo que, como artista, siempre estoy en
movimiento, explorando diferentes áreas y proyectos. He tenido la
fortuna de formarme en disciplinas específicas, como la danza y el
teatro, pero nunca me he sentido atado exclusivamente a una de ellas. Me gusta pensar que siempre estoy en tránsito, descubriendo
nuevas formas de expresarme y adaptándome a las necesidades de
cada proyecto.
Siempre digo que, en el teatro, soy el bailarín que quiere actuar
y, en la danza, soy el actor que quiere bailar. Esa dualidad me ha
permitido construir una identidad flexible, que no se define por una
sola faceta.

1
Maestrantes de la Facultad de Artes Escénicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en el programa de Maestría en Gestión y
Producción de Proyectos Artísticos y Culturales.

20 |

Camaleón arte escénico

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Más allá de eso, creo que tener múltiples perfiles enriquece mis
posibilidades como artista y me permite conectar de manera más
profunda con las historias que quiero contar y con el público que las
recibe. Mi objetivo siempre ha sido mantenerme abierto y receptivo,
sin quedarme en un lugar fijo o establecido. La verdad es que esa
versatilidad no solo me reta, sino que también me permite disfrutar
de cada experiencia artística desde una perspectiva nueva.
El creador comparte su forma de estar en el mundo
E.E: Desde tu experiencia, ¿cómo defines el trabajo de un
creador?
José Olivares: Lo he pensado mucho y, para mí, el trabajo de
un creador se basa en compartir su experiencia de estar en el mundo.
No es imponer una visión ni decir: “Así es como se vive” o “Esto es
lo correcto”, sino ofrecer una mirada auténtica desde mi perspectiva. Es decir: “Desde aquí, yo siento esto, pienso esto, experimento
esto”. Creo que ese acto de compartir es lo que genera un puente
entre el creador y el público, permitiendo que las personas se espejeen en lo que ven o, incluso, que lo rechacen. Ambas posturas son
válidas y enriquecedoras.
Más allá de eso, creo que ser creador implica reflexionar constantemente sobre el ser y el estar en el mundo. Es una búsqueda
permanente, no solo de formas de expresión, sino también de conexiones humanas. Esa búsqueda es lo que define el corazón del arte.
Es un diálogo continuo entre lo que somos, sentimos y queremos
transmitir a los demás.
Entre bailarines, actores y creadores: ¿Dónde están las fronteras?
E.E: ¿Qué diferencias percibes entre un bailarín, un actor y un
creador?
José Olivares: Antes pensaba que esas diferencias eran claras.
Por ejemplo, veía al bailarín como alguien profundamente conectado con el estudio del cuerpo, enfocado en la disciplina física, mientras que el actor parecía más centrado en la voz, las emociones y la
interpretación. Con el tiempo, me he dado cuenta de que esas líneas
no son tan rígidas como creía.
Hoy diría que tanto bailarines como actores son creadores. Ambos trabajan con su cuerpo, su sentir y su capacidad de conectar con
los demás. El cuerpo no es solo músculos y movimiento, es también
un medio para expresar lo que somos, pensamos y sentimos. Lo mismo ocurre con la voz y las emociones. Todo está interrelacionado.
De hecho, creo que en la escena contemporánea las fronteras
entre disciplinas se han desdibujado cada vez más. Esto enriquece
mucho los procesos creativos, porque nos permite proponer, experimentar e integrar diferentes lenguajes artísticos. Es un momento
muy emocionante para ser parte de este mundo, porque cada vez es
más evidente que no tenemos que limitarnos a un solo rol.
Explorando nuevos caminos: La dirección como evolución
natural
E.E: Nos intriga mucho tu incursión en la dirección. ¿Qué te
impulsó a dar ese paso hacia estar detrás de escena?
José Olivares: Creo que fue algo que empezó de manera muy
natural durante mis años en la Escuela Superior de Música y Danza. Siempre he tenido curiosidad por entender cómo funcionan las
cosas detrás de escena, cómo se desarrolla una idea desde cero y
cómo se le da forma para compartirla con los demás. Esa curiosidad
fue creciendo con el tiempo, hasta que un día me dije: “¿Por qué no
intentarlo?”.
Para mí, la dirección es un espacio donde puedo combinar todas
mis pasiones y conocimientos. Este rol me permite guiar una visión,
trabajar con un equipo y crear algo colectivo, pero también es un

proceso de aprendizaje constante. Cada proyecto es una oportunidad
para explorar nuevas ideas, asumir riesgos y descubrir diferentes
formas de narrar historias.
Creo que lo que más me gusta de la dirección es ese sentido de
colaboración y construcción conjunta. Aunque yo esté detrás de escena, siento que sigo siendo parte del movimiento, del ritmo y de la
energía de la obra. Es un lugar donde todas mis facetas como artista
se encuentran y se complementan.
El proceso creativo: Del pensamiento a la escena
E.E: Para ti, en cuanto a la creación de una obra en escena,
¿cuál es el proceso? ¿Cómo es ese proceso para llevar a cabo lo que
tienes en tu cabeza y pasarlo de ahí a la escena?
José Olivares: Fíjate que lo primero siempre surge como una
inquietud, una idea o incluso una sensación ante algo cotidiano. Ese
algo comienza a repetirse en mi mente, volviéndose más constante,
casi como un eco. Por ejemplo, a veces puede ser algo tan simple
como una postura que adopto al escuchar cierto sonido, digamos
un piano. ¿Qué me genera esa postura? ¿Por qué me relaja? ¿Qué
significa esa relajación?
Esa curiosidad inicial despierta una tensión que me motiva a
explorar más. Así es como se gesta cualquier proceso creativo en mí.
No obstante, es un desarrollo vivo, porque la idea original nunca se
queda igual. Cambia, se transforma y enriquece en cuanto la comparto con otras personas. Es ahí donde empieza la magia colaborativa:
lo que tú das regresa transformado, como una madeja que desenredamos juntos.
Me gusta pensar que no todo nace de mi mente, sino que soy
más bien un detector de potencial. Disfruto escuchar, observar y nutrirme de lo que otros traen a la mesa. Creo que soy bueno, y esto
puede sonar algo pretencioso, para escuchar a las personas y captar
lo que puede surgir de ellas. Me fascina esa interacción.
El valor de la colaboración
E.E: Esa visión es muy bonita, José. Nos gustaría preguntarte,
¿consideras que esta forma de crear es común en tu experiencia?
Tú, que has trabajado con diversos directores tanto nacionales como
internacionales, ¿crees que es algo habitual o más singular?
José Olivares: Me gusta pensar que cada vez es más común.
Estamos dejando atrás esa visión del artista como un genio aislado, encerrado en su torre de marfil. Hoy en día muchas creadoras
y creadores apuestan por procesos más abiertos, donde el trabajo
colaborativo es clave.
Esto no solo hace que el resultado final sea más rico, también
genera un sentido de pertenencia entre los involucrados. Cada persona siente que su aportación es importante y eso transforma el
proyecto en algo mucho más significativo.
Además, esta forma de trabajar también incluye elementos no
humanos. Por ejemplo, en mis procesos he llegado a considerar los
objetos y herramientas como “cuerpos” que también participan. En
la música, los instrumentos aportan una voz única; en el cine, las
cámaras juegan un papel activo. En la escena, todo contribuye a
crear un lenguaje común.
Integrar a los colaboradores en escena
E.E: Y tanto como bailarín y director, los elementos… ¿cómo
logras involucrar a tus compañeros en estos proyectos? ¿Cómo los
integras en la creación de una puesta en escena?
José Olivares: Todo parte de abrirse y ser honesto. Yo, personalmente, soy muy inseguro, y esa inseguridad me lleva a apostar por la incertidumbre como motor creativo. Cuando llego con un
equipo, lo primero que hago es admitir: “No sé exactamente de qué
va esto todavía”.

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Esa honestidad abre un espacio de posibilidad donde todos
pueden aportar algo. No se trata de imponer una visión cerrada,
sino de reconocer que el lugar y la voz de cada quien ya están dados. Mi labor, en ese sentido, es facilitar que esos aportes fluyan
y encuentren su lugar dentro del proyecto.
Por ejemplo, cuando trabajo con música o vestuario, trato
de escuchar las propuestas de los colaboradores. No soy particularmente musical, pero respeto mucho el impacto emocional que
tiene. En cuanto al vestuario, me encanta su capacidad para expresar la personalidad de un personaje e incluso el estado de ánimo de toda la obra.
El peso de la música en la creación
E.E: Qué interesante. Mencionaste que a veces la música
puede ser el detonante de tus procesos creativos. ¿Puedes profundizar más en eso?
José Olivares: Claro, mis primeros acercamientos a la
coreografía fueron, de hecho, a partir de la música. Recuerdo
perfectamente un momento en la escuela cuando escuché unas
variaciones de Vivaldi mezcladas con sintetizadores, hechas por
Thomas Will. Aquella experiencia fue un punto de partida para
una obra.
La música detonó algo en mí, a partir de ahí comencé a
construir. Incluso me inspiré en una fábula inexistente de Esopo
mencionada por Sócrates. Todo fue una conexión de ideas que,
aunque parecieran dispares, para mí tenían sentido. La música
tiene ese poder de conectar lo abstracto con lo emocional, de
llevarte hacia lugares inesperados.
El proceso creativo viajando
E.E: ¿Notas diferencias en el proceso creativo o en la
recepción del público en cada país?
José Olivares: Hombre, me encantaría viajar mucho más,
pero hasta ahora, aunque no tengo una experiencia extensa a nivel
internacional, he notado algo muy interesante en los contextos
que he tenido la oportunidad de observar: las diferencias culturales son abismales, incluso dentro de un mismo país.
En cuanto a lo que he apreciado, las palabras y los significados cambian de un lugar a otro, y eso tiene un impacto directo en cómo se recibe una pieza artística. Por ejemplo, he
notado que algo que puede ser cómico o hilarante en el centro
de México, puede pasar totalmente desapercibido, e incluso ser
incómodo, en el sur del país. Las reacciones del público están
profundamente influenciadas por sus experiencias, sus contextos
culturales y hasta sus referentes sociales. Eso implica que, como
creador, nunca tienes el control total sobre cómo será percibida
tu obra. Y eso está bien. Parte de nuestro trabajo es aceptar esta
falta de control y reflexionar sobre qué queremos realmente decir
y qué otras cosas estamos comunicando de manera implícita. Es
un proceso de autoevaluación constante. Es detenerte y pensar:
“¿Quiero que esta interpretación que no tenía en mente siga presente en mi obra o debo modificarla?”
Por supuesto, esto varía no solo entre regiones de un mismo
país, sino también entre generaciones, clases sociales e incluso
contextos históricos. Lo que el público de un lugar puede considerar innovador, en otro puede ser visto como algo ya explorado.
Y esa diversidad de perspectivas enriquece muchísimo la experiencia artística.
Performance y narrativa
E.E: ¿Cómo describirías la narrativa de tu obra y el uso del
performance en tus puestas en escena?

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Camaleón arte escénico

José Olivares: Fíjate que… me encanta empezar con “Fíjate que”. Es curioso, porque este inicio me da un momento para
pensar antes de responder.
Hoy en día parece que el término performance lo usamos
para referirnos a aquello que no entendemos del todo o no encaja en una definición tradicional del arte. Un amigo decía que
es como el cajón de sastre: si algo no tiene una etiqueta clara, le
decimos performance. Pero en mi caso, prefiero abordarlo desde
ciertos ejes que me ayudan a estructurar mi aproximación creativa.
El primero es el cuerpo. Cuando pienso en el cuerpo, no
solo me refiero a lo físico, sino a todo lo que le compone: sus
implicaciones políticas, sensoriales, históricas y sociales. Mi
cuerpo, el cual está aquí frente a ustedes, ya lleva un mensaje,
ya está hablando. Y mi trabajo como creador es explorar cómo
puedo modificarlo, alterarlo o utilizarlo como medio para comunicar algo. Por ejemplo, ¿qué sucede si pinto todo mi cuerpo?
¿Si lo expongo a un límite físico como perforarlo o exponerlo
a una acción repetitiva? Cada decisión transforma el mensaje y
amplifica lo que el cuerpo es capaz de decir por sí mismo.
El segundo eje es el espacio. Pienso en el lugar donde estoy,
en cómo lo reconozco y habito, cómo puedo modificarlo. Cada
espacio tiene una carga histórica y emocional, y entenderlo en
profundidad me permite explorar formas de transformarlo. Tal
vez un lugar cotidiano puede ser alterado a través de la acción
performativa hasta volverse irreconocible o adquirir un significado completamente nuevo.
El tercer eje es la relación con el otro. Esto incluye al público, al espectador, al participante. Me interesa mucho la forma
en que la interacción entre mi cuerpo y el del otro puede transformarse en el performance. Por ejemplo, en lugar de tener un
espectador pasivo, me gusta pensar en maneras de involucrarlo
activamente, de forma voluntaria o involuntaria. ¿Qué sucede
cuando el simple hecho de estar presente ya convierte al espectador en parte de la obra? Es un territorio fascinante y me
gusta explorarlo.
Aunque a veces parece que todo puede ser etiquetado como
performance, para mí hay algo más profundo. Es un lenguaje que
nos permite ir más allá de las narrativas tradicionales, un puente
para explorar nuevas maneras de experimentar el arte.
E.E: ¿Crees que el término “performance” se ha desvirtuado
con el tiempo?
José Olivares: Absolutamente, pero es algo natural. Todas
las palabras, con el tiempo, se moldean, se corrompen o adquieren
nuevos significados y el término performance no es la excepción.
Lo vemos en cualquier lenguaje, no solo en el arte. Pero esto no
necesariamente es algo negativo. Más bien, nos da la oportunidad de reinterpretarlo constantemente.
Cada época tiene sus palabras clave, esos conceptos que
guían el arte y abren nuevas posibilidades creativas. Y aunque en
algunos casos estas palabras pueden convertirse en una moda o
una etiqueta vacía, también generan espacios para la exploración
y el descubrimiento.
El performance es un término que ha evolucionado mucho
en los últimos 50 o 60 años. Aunque en ocasiones parece que
simplemente lo usamos para abarcar algo que no entendemos del
todo, esa misma indefinición nos obliga a reflexionar sobre lo
que estamos creando y comunicando. Es como una invitación
constante a salir de nuestra zona de confort.
Retos y consejos
E.E: ¿Cuál ha sido el mayor reto que has enfrentado como
director o actor?

�CHARLAS CAMALEÓNICAS

José Olivares: He tenido muchos,
pero quizá el más grande ha sido lidiar
conmigo mismo: con mi ego, con mis
miedos y con mis propias creencias. Lo
enfrento todos los días, en cada obra,
en cada proyecto. Escucharme y entenderme a mí mismo es un desafío constante.
Uno de los momentos más importantes en mi carrera fue un proyecto en
Portugal, hace más de 12 años. Trabajamos con un director que exploraba las
ideas de Le Corbusier, el arquitecto. Parte del proyecto consistía en encerrarnos en celdas diseñadas bajo las medidas
“perfectas” que él proponía para las unidades habitacionales. Pasábamos horas
ahí y yo no entendía de qué iba todo esto.
Fue una experiencia frustrante, pero
me enseñó a habitar lo desconocido, a
aceptar formas de creación cuyo sentido
no siempre es inmediato.
Ese proyecto fue un parteaguas para
mí. Me enseñó a dejar de lado la necesidad de que todo sea “correcto” o tenga un
propósito claro desde el principio. Ahora,
cuando me enfrento a nuevos retos, trato
de recordar esa experiencia y de abordar
cada proyecto con una mente abierta.

E.E: ¿Qué consejo darías a quienes
se inician en el arte?
José Olivares: Si tuviera que decir
algo, sería: escuchen su inquietud. Si
algo les llama la atención del arte, ya sea
el cine, la pintura, la danza o el teatro,
háganle caso. No se preocupen por entender todo desde el principio. El arte no
es algo que deba sentirse inalcanzable.
Es una experiencia, un proceso.
Para los creadores jóvenes: abracen
la incertidumbre. El proceso creativo
siempre da miedo, pero es justamente ahí
donde se encuentran las conexiones más
auténticas con el público. Al final, lo que
buscamos como artistas es generar un encuentro, un momento en el cual podamos
decir: “Aquí estoy. ¿Y tú?”.
Reflexión final

como creadores, es nuestra responsabilidad abrazar eso, compartirlo y aprender
a vivir en la incertidumbre. Porque ahí,
en ese espacio incierto, es donde surgen
las posibilidades más ricas y transformadoras.
Conclusión
La perspectiva de José Olivares
nos muestra que el arte no tiene límites
ni fronteras estrictas. Su habilidad para
moverse entre disciplinas, desafiar etiquetas y construir experiencias auténticas lo convierte en un referente en la
escena artística contemporánea. Desde
su enfoque multidisciplinario hasta su
incursión en la dirección, José nos invita
a reflexionar sobre el poder del arte como
un medio para compartir nuestras experiencias y conectar con los demás.

José Olivares: Creo que el arte
tiene la misión de generar encuentros,
de compartir la experiencia de estar en el
mundo. No se trata de dar consejos o de
buscar redenciones, sino de abrir espacios donde podamos reflejarnos y conectarnos con los demás.
Todo lo que nos conforma como
personas enriquece nuestra obra. Y,

Camaleón arte escénico | 23

�ATELIER

ESCRIBIR

CON EL
INCONSCIENTE

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Reseña del taller de Escritura
poética autoetnográfica
Por Damian Carreón1

Si te dijera que hay una forma de analizar el inconsciente,
escupirlo en un texto para después poder interpretarlo, de un
modo menos racional, más corporeizado, sin ataduras ni prejuicios, ¿en qué te imaginas que consiste esto? Con esa pequeña pregunta introduzco un poco lo que se vivió en el Taller de Escritura
Poética Autoetnográfica, impartido por la Dra. Rocío Luna, en el
marco del 8° Festival Internacional Universitario de las Artes Escénicas FAE UANL llevado a cabo del 7 al 12 de octubre de 2024.
En FAE ocurre un evento muy importante cada 2 años y ese
es el Festival Internacional Universitario de las Artes Escénicas,
el cual nos da la oportunidad de poder asistir a diversos talleres
impartidos por docentes de la FAE y de las diferentes delegaciones invitadas. Para un alumno de la Facultad no es una tarea
sencilla elegir un solo taller, ya que hay una amplia oferta, igualmente los cupos son limitados, así que los talleres más populares
se llenan más rápido.
De los 22 talleres del Festival me inscribí al curso ya mencionado y fue la opción más acertada que pude hacer, pues superó
mis expectativas. Menciono esto porque me imaginaba una cosa
totalmente distinta a lo que hicimos. Cabe recalcar que la maestra
que impartió el taller, Rocío Luna, es docente de danza contemporánea, así que me intrigaba mucho cómo la danza y la escritura
se pudieran relacionar.
Garabatear. Este fue el inicio de dicha travesía, todo encima
de un enorme pliego de papel bond en el cual todos los integrantes hicimos trayectorias con un gis; al principio trabajamos de
forma individual, cada uno en un espacio, luego la hoja se llenó
de trazos, pero ahora en conjunto.
Después de esa actividad pasamos a hojas de papel, escribiendo primero con la voz interna que no nos deja escribir, la
criticona, como la nombró Rocío: el celador. Le dimos voz con
la única condición de escribir lo primero que se nos viniera a la
mente, el punto era darle un espacio (al menos hasta que Rocío
nos dijera que paráramos), posterior a eso se nos dio la indicación
de que rompiéramos la hoja. Entonces, el paso consecutivo era
darle oportunidad de salir a las expectativas que tenemos cuando
escribimos; tal como pasó con la instrucción anterior, volvimos a
escribir y a romper la hoja.
Por último, escribimos nuevamente, teníamos que hacerlo lo
más espontáneo que pudiéramos, no importaba si eran frases cortas, largas, palabras repetidas, rebuscadas, inventadas e incluso
números, el punto de esa tercera vez escribiendo era realizarlo sin
el celador ni las grandes expectativas. Al hacer esto no paramos
de escribir, igualmente se nos dio más tiempo. ¿Resultado? Algo
recién salido del inconsciente. Fue una experiencia muy grata,
pero sin duda fue extraña, ya que los textos no tenían

mucha lógica aparentemente, pero sí tenían un ritmo especial, un alma, eran únicos y su composición poética era estupenda.
En el segundo día no fuimos directo a la hoja ni la pluma,
sino que hicimos un calentamiento desarticulando todo el cuerpo,
al principio empezamos con una pequeña meditación acostados
en el piso, activando las articulaciones, luego se nos dio la indicación de tomar una pareja para poder conectar con esta mediante los movimientos que hacíamos. El objetivo del ejercicio
fue inspirarnos a través del movimiento corpóreo para después
plasmar las palabras en papel, así que nuevamente ¡A escribir!
Los resultados fueron textos muy particulares, hablaban de cosas
muy específicas, muchas metáforas del cuerpo, agua, aire, calma,
desorden y, al tenerlos en la mano recitando los poemas, renglón
por renglón, palabra por palabra, varios de los presentes quedamos sorprendidos por las creaciones de los demás.
Al adentrarnos más en los días de sesión, Rocío nos habló
sobre la escritura autoetnográfica y cómo usarla para trabajos de
índole académica o textos poéticos creativos, igualmente abordamos un poco el realismo mágico y, al día siguiente, el método de
escritura autoetnográfica que se nos dio, lo utilizamos para entrevistar a un compañero para de ahí generar otro documento, una
maravilla, ya que en grupos de cuatro intervenimos el manuscrito
agregando más contenido.
Por último, de las cosas más importantes del taller, llegó el
momento de salir a los alrededores de la FAE, pero no fue caminando normal, fue caminando hacia atrás; mientras avanzábamos,
compañeros nos iban cuidando, dando indicaciones para no tropezar ni caer. En simultáneo a la caminata teníamos que describir
cada sensación percibida y lo que nos producía esta experiencia.
Regresando al espacio donde se impartió el curso, era hora
de escribir. Como en ejercicios anteriores, intervenimos un documento en equipos, pero ahora con la particularidad de que,
por cada minuto, cambiábamos de hoja a la derecha, por lo cual
resultaron aproximadamente dos cuartillas de la mayoría de las
creaciones y cada párrafo quedó con un autor diferente.

Estudiante de segundo semestre del Tronco Común de la Facultad de Artes Escénicas de la UANL

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Camaleón arte escénico

�De inicio a fin este taller tuvo muchas sorpresas agradables,
considero que no solo fue útil para aprender una técnica de escritura de textos poéticos y poder hacer investigaciones basadas
en la autoetnografía. Los ejercicios y el trabajo realizado tuvieron
mucha introspección y esta conclusión me recordó a una frase de
Caspar David Friedrich: “El artista debe pintar no solo lo que ve
delante de él sino también lo que ve dentro de él”.
Respecto a la cantidad de alumnos del taller, era menor a la de
otros talleres del Festival, lo cual fue positivo, porque generó un
entorno más íntimo al momento de tomar las sesiones. Comento la
cantidad de integrantes del curso debido a que el atractivo mayor
no fueron los talleres teóricos. Percibo que para algunos no es tan
atractivo poder escribir. Desde mi punto de vista, veo la escritura
como una oportunidad hasta de poder conocerte y no solo eso, sino
que, al momento de escribir, también es conveniente permitir hacerlo en conjunto, como Rocío nos mencionaba, no ser tan celosos
en el sentido de la autoría. Si el simple ejercicio de escribir textos
poéticos en solitario es muy atractivo y bello, ahora imagínense
muchos escritos en conjunto.

quemarte la cabeza. Las múltiples herramientas que me llevo de
aprendizaje tienen montones de aplicaciones y las enseñanzas de
Rocío me han llevado a no dejar de escribir, dado que es una actividad muy disfrutable para mí.
Como mencioné al inicio, los primeros textos redactados por
nosotros fueron elaborados sin aparente lógica, sin embargo, tuvieron mucho de lo que había en cada uno de nosotros, específicamente en ese momento, desde lo que pensábamos y sentíamos,
cada material tenía su propia identidad. La mayoría de las veces
es difícil poder soltar la pluma, plasmar una idea en un texto nos
puede tomar mucho tiempo y nos rendimos, con Rocío y su taller,
aprendí que podemos liberarnos de las ataduras del celador y de las
grandes expectativas sobre nosotros mismos.
Ahora, para finalizar, si te dijera que hay una forma de analizar el inconsciente, escupir en un texto para después poder interpretarlo, de un modo menos racional, más corporeizado, sin ataduras ni prejuicios, ¿en qué te imaginas que consiste esto? Para mí,
en la escritura.

Las aportaciones de este taller y su contenido son valiosos
porque te dan recursos para expresarte sin prejuicios y escribir sin

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ATELIER

DOS PREGUNTAS MÁS
POR CADA RESPUESTA
Por José Alberto Alfaro1

El taller Brecht y el método de Diderot a Brecht: El actor en escena, impartido por el actor, director y dramaturgo
David Hevia, en el periodo del 7 al 11 de octubre de 2024
durante 8º Festival Internacional Universitario de las Artes
Escénicas FAE UANL, significó una experiencia transformadora que desafió y cuestionó mis ideas sobre el teatro y la
actuación. Este curso no solo ofreció un espacio para aprender, también se convirtió en un viaje de reflexión y descubrimiento personal. A lo largo de cinco días, exploramos las
bases teóricas y prácticas de Bertolt Brecht y cómo sus ideas
han influido en la forma en que entendemos y practicamos la
actuación actualmente.
El taller giró alrededor de dos ejes: la teoría y la práctica.
Desde el primer día, se nos invitó a cuestionar conceptos fundamentales como actuar, actuación y teatro. La premisa era
despojarnos de la mística romántica que suele rodear al teatro
y reducirlo a su esencia más elemental. Basados en las ideas
de Bertolt Brecht, exploramos la idea de que el teatro es, en
esencia, un miradero, un lugar para observar, y el actor es, en
palabras del tallerista, una masa de carne sintiente. Esta perspectiva resultó ser liberadora, pues nos permitió despojarnos
de preconcepciones y acercarnos al arte escénico desde una
mirada más crítica y desapegada.
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26 |

Los primeros tres días del curso se centraron en este deshuesadero conceptual, donde discutimos sobre términos clave y sobre la importancia de utilizar un lenguaje preciso para
hablar de teatro. Por ejemplo, se hizo la distinción entre obra
de teatro y puesta en escena, algo que, aunque parece básico,
a menudo se pasa por alto en las discusiones cotidianas sobre
el arte escénico. Además, se hizo un debate interesante sobre la existencia de las licenciaturas en teatro y la necesidad
de darle un número calificativo al trabajo actoral. ¿Por qué
estamos tan acostumbrados a evaluar una actuación? ¿Qué
implica realmente juzgar el arte? Estas preguntas generaron
discusiones que nos llevaron a cuestionar nuestras propias
prácticas y creencias como actores y artistas.
El taller estuvo inmerso en una serie de reflexiones, las
cuales desafiaron mis concepciones tradicionales sobre el
teatro y la actuación. Una de las primeras ideas que se abordó
fue la definición de actuar, despojada de cualquier romanticismo o misticismo: cuando hablamos de lo que es actuar,
sobre si creemos en lo que hacemos, que damos vida, que
si es magia. Así lo creo todavía, pero como el momento del
curso era “asuntos generales del teatro”, concluimos que:
“Actuar es reaccionar a estímulos ficticios como si fueran
verdaderos”. Esta idea nos llevó a discutir la diferencia entre

Estudiante de segundo semestre del Tronco Común en la Facultad de Artes Escénicas.

Camaleón arte escénico

�ATELIER
ATELIER

lo verdadero y lo real. En el teatro, la escena
debe ser verdadera, aunque no necesariamente real, eso implica que el actor debe comprometerse con la verdad de la situación, sin
caer en la imitación superficial de la realidad.

nuestro trabajo apela a la condición humana.
Esta idea reforzó la noción del teatro no solo
como entretenimiento, sino como una herramienta poderosa para cuestionar y criticar a
la sociedad. Todo el teatro es político.

Una propuesta para reflexionar fue la de
que el actor debe asumir el rol, no el personaje. Esto contrasta con la visión tradicional de
la actuación, donde el actor “se convierte” en
el personaje. Desde la perspectiva brechtiana, se busca que el público no se identifique
emocionalmente con el personaje, sino que
entienda y reflexione sobre las circunstancias
y decisiones que lo rodean.

Otra afirmación con gran impacto fue
“el personaje no existe”. Esto nos llevó a
preguntarnos: entonces, ¿quién soy yo en
escena? La respuesta fue reveladora: el actor
no interpreta, encarna. Esta premisa desmanteló la noción tradicional del personaje como
una entidad separada del actor y nos llevó a
explorar una relación más directa y consciente con el rol. En este sentido, se nos recordó
que el actor presta su entidad al personaje,
pero no su identidad. Es decir, el personaje
existe en el texto, pero en la puesta en escena es el actor quien encarna sin fusionarse
completamente con él. Esto abrió un debate
aún más profundo: ¿nuestra identidad existe
realmente? ¿Somos quienes nos dijeron que
éramos a través de nuestra cultura, religión
o formación? Tales preguntas me llevaron a
cuestionar no solo el trabajo como actores,
sino también nuestra existencia.

Esto se explica a través del distanciamiento o extrañamiento, una técnica clave
en el teatro épico de Brecht, cuya intención
es separar al espectador de la ficción para
que pueda analizar críticamente lo que está
viendo, evitando la catarsis y priorizando la
reflexión.
Una de las frases que más resonó en
el taller fue: “El único lugar donde se da la
verdad es en la ficción”. Esto nos llevó a
pensar y cuestionar la naturaleza misma del
arte teatral y su relación con la realidad. El
teatro, como el arte del aquí y el ahora, no
busca representar historias, sino vivirlas en el
momento presente. Además, se destacó que
la situación de la obra no se encuentra en el
texto, sino en la puesta en escena, recordando así que, como actores, nuestro campo de
acción es precisamente la puesta en escena,
no la obra escrita.
El taller también nos invitó a reflexionar
sobre la vocación social del teatro. Como artistas, somos insubordinados a la realidad y

Cuando me enteré de que el Taller Brecht y el método de Diderot a Brecht: El actor
en escena estaba disponible, supe que debía
participar, a pesar de que muchos de los talleres ofrecidos en el Festival estaban más
enfocados en estudiantes de semestres avanzados. Como alumno de primer semestre,
pero con varios años de experiencia previa en
teatro, sentí que este taller era una oportunidad única para profundizar en temas que me
habían intrigado. Después de insistir un poco,
logré el permiso para inscribirme y, aunque
pensé que habría más compañeros de mi se-

mestre haciendo lo mismo, terminé siendo
el único infiltrado de primero en este curso.
Esto, lejos de ser un obstáculo, se convirtió
en una experiencia enriquecedora, pues me
permitió aprender de personas con diferentes
niveles de formación y perspectivas, al ser un
taller tomado con estudiantes de otras escuelas del país.
Al inicio, esperaba un curso con más
precisión en su enfoque, con herramientas
concretas para entender y aplicar las técnicas
de Brecht y Diderot. Sin embargo, encontré
algo mucho más profundo, desafiante y enriquecedor. En lugar de salir con respuestas
claras, finalicé el taller con más preguntas de
las que tenía al llegar y, aunque al principio
me resultó frustrante, terminó siendo una de
las partes más valiosas de la experiencia; no
solo me enseñaron técnicas específicas, se
me invitó a cuestionar todo lo que creía saber
sobre el teatro y la actuación. Fue desarmar
un rompecabezas y darme cuenta de que las
piezas podían encajar de maneras que aún no
había considerado.
En conclusión, el Taller Brecht y el método de Diderot a Brecht: El actor en escena
fue una experiencia transformadora que no
solo amplió mi entendimiento teórico, sino
que también me desafió a repensar mi práctica actoral.
Aunque ya pasó y no creo que se vuelva
a dar este taller, lo recomendaría a actores y
estudiantes de teatro con miras a profundizar
en técnicas que desafíen las convenciones tradicionales y fomenten una mirada crítica tanto sobre el arte escénico como sobre la sociedad. Sin duda, una experiencia que me marcó.

Camaleón arte escénico | 27

�EN ESCENA

ATELIER

APUNTES DE UN
PERFORMANCE RITUAL PARA
SANAR: EXPLORANDO LA
FRONTERA DE LA MUERTE
Por Fernando “El Basurero” Sainz Moreno1

Palabras clave: Performance ritual, memoria, identidad, migración, cumbia rebajada.
Keywords: Ritual performance, memory, identity, migration,
slowed-down cumbia.

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Notas del autor

E

ste trabajo fue realizado en el Manicomio Creativo,
espacio de teatro, artes escénicas y laboratorio de creación de la Facultad de Artes en Ensenada, con la tutoría del maestro Jorge Folgueira y el apoyo del Dr. Cristian Amaya,
subdirector de la Facultad de Artes Ensenada UABC.
Con enorme gratitud a mis colegas Jovany Becerra García y
Fausto Ezequiel Ruíz Zárate, quienes me inspiran y ayudan como
consultores y colaboradores en mis proyectos. Gracias a mi maestro y amigo César Noyola Dávalos, por difundir la curiosidad de
indagar en el performance. Gracias a mis padres y a mi familia por
apoyarme en todos mis proyectos. Una dedicatoria especial a mi
difunta abuela Margarita Delgado Amaya.
Resumen
Este trabajo propone una reflexión sobre la creación artística
desde la perspectiva del performance ritual y la resignificación de
objetos cotidianos. A través de la pieza titulada Mors Terminus
(La frontera de la muerte) rindo homenaje a mi abuela materna,
entrelazando elementos que dejó tras su muerte (su propia ropa,
sus joyas y los CDs con la música que escuchaba, como la cumbia
colombiana y la música vallenata). Por medio del análisis de estos
objetos y las acciones que suceden alrededor de ellos, se abordan
temas como la identidad, la migración, la memoria y la muerte, enfatizando que el arte es una herramienta para comprender y transformar nuestra relación con el pasado y el presente. El texto propone una reflexión sobre la importancia de la investigación-creación
para la creación artística
Introducción
Atravesando fronteras: La memoria, el baile y la resignificación de lo cotidiano
Todo lo que nos rodea tiene una historia que contar: la ropa
que usamos, la música que escuchamos, los objetos que tocamos
a diario. ¿Alguna vez te has detenido a pensar en lo que esos objetos significan, no solo para ti, sino para aquellos que vivieron
antes que tú? Lo más simple, como un lápiz labial, una canción de
cumbia o la acción de bailar se puede convertir en un puente para
conectar con quienes ya no están físicamente, pero cuyo legado
vive a través de los recuerdos.
Según el artista de performance por el que comencé a acercarme a esta disciplina, Gómez Peña, en su manifiesto En defensa del
arte del performance (2005):
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28 |

Quizá nuestro trabajo sea abrir un espacio utópico/distópico temporal, una zona “desmilitarizada” en la cual el
comportamiento “radical” significativo (no superficial) y el
pensamiento progresivo son permitidos, aunque solo durante
el tiempo de la pieza. En esta zona imaginaria, tanto al artista
como a los miembros del público se nos permite asumir posiciones e identidades múltiples y en continua transformación.
En esta zona fronteriza la distancia entre “nosotros” y “ellos”,
el yo y el otro, el arte y la vida, se hace borrosa e inespecífica.
(p. 205).
En mi pieza Mors Terminus las pertenencias cotidianas pueden ser resignificadas, es decir, pueden adquirir nuevos significados cuando los miramos desde otra perspectiva. La temática que
aquí exploro versa en cómo los objetos y los rituales cotidianos
pueden ser herramientas para resignificar nuestra relación con la
muerte y la memoria. A través de la danza, la música y el uso de
objetos cargados de historia, mi performance busca abrir un espacio para reflexionar sobre el poder de lo simbólico en nuestras
vidas. Pero no es solo una cuestión personal, tras su creación he
comprendido que esto también es un proceso artístico y que puede aplicarse a la exploración de fenómenos más amplios, como
la migración cultural y geográfica, el impacto de la música en la
construcción de identidad y la percepción de la otredad.
En este contexto, el arte performativo no está limitado a ser
una experiencia estética, también puede ser una metodología de
investigación. ¿Cómo podemos entender nuestra historia, nuestra
cultura y nuestros lazos familiares a través de los objetos y acciones? ¿Cómo la música y el baile pueden ayudarnos a narrar lo que
no se puede expresar con palabras? Estas son las preguntas que
abordaremos mientras te invito a descubrir el arte como un espacio
donde la creación y el conocimiento se encuentran.
Desarrollo
El poder de los objetos y la música
Imagina que un día decides rescatar las pertenencias más preciadas de una persona que ha sido fundamental en tu vida. Cosas
simples: una falda, maquillaje, algunas joyas. Pero esos elementos
tienen una historia y, al tocarlos, sientes que puedes traer a esa
persona de vuelta, aunque sea por un instante. Eso fue lo que me
sucedió con mi abuela Mague, una mujer que me enseñó a disfrutar de la cumbia y descubrir el poder de la música y el baile.
En un performance titulado Mors Terminus (La frontera de la
muerte), en un acto donde lo cotidiano se transformó en un ritual
de conexión con el pasado, utilicé esos recuerdos materiales para
resignificar su vida y hacerle un tributo. Lo que encontré en este
proceso va más allá de una creación artística. Al resignificar elementos como la falda o las joyas, descubrí cómo la materialidad y
los rituales cotidianos (cambiarse de ropa o maquillarse) pueden
contar historias y abrir puertas a nuevos significados. Lo que en
un inicio era una pieza artística se convirtió en un espacio para

Artista escénico y estudiante en etapa final de la Licenciatura en Artes Plásticas en la Universidad Autónoma de Baja California.

Camaleón arte escénico

�EN ESCENA

reflexionar sobre la identidad, la migración, la cultura y la trascendencia
La metodología detrás del arte performativo
¿Cómo puede algo tan personal ser también un espacio para la
investigación? La creación performativa es en sí misma un proceso
de descubrimiento. Al realizar acciones simbólicas con objetos
cargados de historia y significado, se genera conocimiento sobre
la cultura, el cuerpo y las emociones. En este sentido, las prácticas
artísticas, según Villamizar (2019):
comprenden un amplio espectro de actividades que se desarrollan en el espacio de la realidad tangible e intangible, produciendo acciones más que objetos, que discurren en un contexto social por fuera de los espacios que produce el modelo
del mundo del arte: la galería, el museo, la feria, etcétera (p. 2).
En mi caso, cada gesto y cada objeto utilizado en el performance fue una manera de explorar cómo la práctica artística puede ser
una metodología válida para investigar temas tan complejos como
la muerte o la identidad.
El arte puede o no limitarse a crear una obra para ser admirada,
también puede ser un campo de exploración académica. Lejos de ser
una categoría única y homogénea, el arte abarca una diversidad de
prácticas y lenguajes que coexisten y se entrelazan, desde la pintura y la escultura hasta el arte conceptual y el performance. Dentro
de este amplio espectro, el performance ritual no es solamente una
puesta en escena; es una herramienta para resignificar la experiencia
humana y generar nuevas lecturas sobre nuestro entorno cultural y
emocional.

Objetos y recuerdos.
Autora: Dafne Uribe (2023).
En cada movimiento y acción performativa se exploran fenómenos que, en muchos otros campos, se estudian de manera teórica.
Por ejemplo, en sociología, se analizan las dinámicas de interacción
social y cómo estas influyen en la construcción de identidades; en
psicología, se examinan las emociones y su impacto en el comportamiento humano; y en antropología, se estudian las prácticas culturales y su significado en diferentes contextos. A diferencia de estas
disciplinas, el arte permite sentir y experimentar estos fenómenos
de manera directa, ofreciendo una forma única de conexión y reflexión que va más allá del análisis teórico.
Los rituales y la resignificación de lo cotidiano
¿Qué sucede cuando un objeto cotidiano se convierte en un
símbolo? En Mors Terminus, los objetos de mi abuela —su maquillaje, sus joyas, su ropa— se transformaron en portales hacia su
memoria. Lo interesante es que esto no es exclusivo de mi obra. En
el arte contemporáneo, la resignificación de los objetos ha sido un

recurso clave para explorar nuevas narrativas, especialmente en
el ámbito del performance. Como lo explica Guillermo Gómez
Peña en Mexican (in) Documentado (2017), el performance se
convierte en un espacio donde los artistas no solo “reconstruyen
realidades”, también subvierten lo cotidiano, utilizando símbolos culturales y personales para crear nuevos significados.
El artista de performance se apropia de objetos y símbolos
cotidianos —cosas que suelen pasar desapercibidas— para desafiarlos y transformarlos en herramientas de cuestionamiento
social y personal. En este sentido, el maquillaje de mi abuela no
es solo maquillaje, paralelamente es un vínculo tangible con su
vida y su identidad, un puente hacia su memoria que cobra vida
en el acto performático. Según Gómez Peña (2005):
Una vez que el perfomance termina y el público se va,
nos queda la esperanza de que se haya detonado un proceso
de reflexión en sus perplejas psiques. Si el performance es
efectivo (no dije “bueno” sino efectivo), este proceso puede
durar varias semanas, incluso varios meses, y las preguntas
y dilemas encarnados en las imágenes y los rituales que
presentamos pueden seguir rondando los sueños, recuerdos
y conversaciones del espectador. El objetivo no es “gustar
de” ni “comprender” el performance, sino crear un sedimento en la psique del público. (p. 206).
Se describe este proceso como una especie de “transgresión poética”, donde lo cotidiano se resignifica y se convierte en
un acto de resistencia y reflexión. Al resignificar estos objetos
en mi performance, me alineo con una tradición más amplia de
artistas que buscan crear “puentes entre lo personal y lo colectivo”. En ese acto, el performance se convierte en un medio para
explorar mi relación con la memoria de mi abuela, y es también
una forma de examinar cómo los objetos cotidianos pueden asumir nuevos roles en la construcción de identidades y narrativas
culturales. Lo que antes era simplemente una pieza de vestimenta, en el contexto del performance se vuelve un vehículo de recuerdos y emociones.
El proceso de resignificación está íntimamente relacionado
con la ritualidad. Mi abuela tenía pequeños rituales que, al repetirlos frente al público, crearon una experiencia simbólica. Me
maquillé como lo hacía ella, me puse su ropa y bailé la música
que juntos disfrutábamos. A través de estos actos, el objeto y la
acción adquirieron un significado que iba más allá de su función
original: se transformaron en una manera de traer su presencia a
este plano, aunque sea solo por momentos.
Las fases del performance: Un ritual en tres actos
El performance Mors Terminus está dividido en tres fases,
cada una de ellas diseñada para crear un puente entre el presente
y el pasado, y entre mi cuerpo y la memoria de mi abuela. Cada
acto fue una manera de resignificar objetos, acciones y sonidos;
transformando lo cotidiano en algo profundamente simbólico.
La preparación
En la fase inicial, delimito un espacio vacío solo con los objetos de mi abuela: su ropa, su maquillaje y su joyería. Comienza la canción que más me recuerda a ella, Perfume de gardenia,
y empiezo lentamente a maquillarme, imitando los gestos que
ella hacía cuando se iba a ir al bailongo. Cada toque del maquillaje sobre mi piel se convierte en un acto de transformación, un
intento de conectarme con su esencia. Me quito mi ropa y me
visto con la de ella, como si me estuviera poniendo su historia
sobre mis hombros. En este momento, los objetos ya no son meramente materiales; se han transformado en símbolos de su vida,
y a través de ellos, empiezo a sentir su presencia.

Camaleón arte escénico | 29

�EN ESCENA

La cumbia
Comienza a sonar de fondo una cumbia rebajada y saco
de una caja pequeña un “ente” de estambre de colores que se
puede manipular con mi mano, como si fuera una extensión de
mi cuerpo que para mí simboliza mi ser en la niñez. Comienzo
a bailar con él con un ritmo lento y pesado, trayendo recuerdos
del pasado, como arrastrando a un pez a la orilla del mar. En esta
fase, el espacio se llena de la energía de la música, y empiezo
a bailar. Pero no es un baile alegre, sino uno ritualizado, con
movimientos lentos y calculados, como si cada paso estuviera
abriendo una puerta hacia otro tiempo. La cumbia, que en vida
mi abuela disfrutaba, se convierte en un lazo entre su mundo y el
mío, entre lo que fue y lo que es. Cada movimiento se convierte
en una ofrenda, un homenaje a su vida.

Conexión ancestral.
Autora: Dafne Uribe (2023).
La danza frenética
En la fase final, el ritmo de la música empieza a desvanecerse, y me encuentro nuevamente en el espacio, con los objetos
frente a mí. Me quito el saco, el maquillaje, y dejo las joyas en el
suelo, una a una, como si estuviera cerrando un ciclo. Este acto
de desprendimiento es simbólico: me despido de ella una vez
más, pero esta vez con la certeza de que su memoria sigue viva
en mí. Termino sentado en el centro del espacio, rodeado de los
objetos que ahora están impregnados de un nuevo significado.
Y el performance seguía y seguía
El 18 de agosto de 2023, realicé por primera vez Mors Terminus en la Plaza del Centro Estatal de las Artes de Ensenada,
Baja California. A tres minutos de terminar, comencé a sentir
como si hubiera pisado piedritas, ya que danzo descalzo y ese
día el calor era intenso. Aunque al principio no le presté mucha
atención, al iniciar la tercera canción, la más rítmica, donde a
saltos no paro de moverme, ocurrió algo inesperado: un espectador, sin pedírmelo, me echó agua directamente en los pies;
como intervención aparentemente inofensiva, tuvo un impacto
significativo. El agua que mojó mis pies los hizo más sensibles
al calor y al movimiento de fricción. En ese momento no lo noté,
pero cuando terminé la pieza, descubrí que tenía tres ampollas
muy grandes en cada pie. Se habían reventado debido al calor
del piso y al frenesí de la danza. El público, mis amigos y familiares se dieron cuenta de mis heridas y, afortunadamente, en el
evento que se presentó “La fiesta callejera”, había paramédicos
disponibles que me ayudaron. Me limpiaron los pies y me retiraron la piel quemada. Lo que más me sorprendió fue la conexión
simbólica que surgió con mi abuela, quien fue la inspiración
central de esta obra. Ella tuvo un microinfarto cerebral, tras el
cual quedó inmóvil de una mano y un pie. En la casa de mis
tíos, donde la cuidaban, desarrolló llagas en los pies y talones
por la falta de movimiento, y a causa de la diabetes, sus llagas
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Camaleón arte escénico

ATELIER

no pudieron cerrarse, después pasó a mi cuidado, se fue a vivir a
mi cuarto, donde mi madre y yo nos encargamos de atender sus
necesidades de alimentación, salud y de aseo diariamente. Lo
cautivador de esto es que sus llagas estaban justo en los lugares
donde a mí me salieron las ampollas. El dolor que experimenté
en mis pies durante el performance me hizo recordar lo que ella
vivió, postrada por consecuencia de esas llagas por tanto tiempo.

Post performance.
Autora: Nidia Sainz (2023).
Hay que recalcar que, como performers, debemos estar
conscientes de que la intervención de los espectadores es uno
de los puntos más importantes para comprender esta práctica
artística. Son fenómenos que no podemos controlar. La acción
de este espectador me llevó a un resultado físico que conectó directamente con el tema de mi obra: el dolor y la memoria de mi
abuela. Esas intervenciones imprevistas son parte fundamental
de la performance y pueden abrir nuevos caminos de interpretación que muchas veces no se pueden prever.
Migración musical: De lo ancestral al barrio
Días después del fallecimiento de mi abuela, mientras me
bañaba, escuchaba la canción Lejanía de Lisandro Meza, una
cumbia que resonaba en lo más profundo de mis recuerdos y
emociones, la cual vinculo con ella y además reinterpreta el
concepto de mi abuela como vía de mi herencia cultural sobre
lo “regio” o, en otras palabras, mi conexión ancestral con Monterrey. Por ejemplo, el uso de la cumbia rebajada, un género
que descubrí poco a poco. Establezco un nexo con las cumbias
colombianas clásicas que mi abuela escuchaba. Esas mismas
cumbias, en la periferia de Nuevo León, se reinterpretan con un
sonido más suave y lento escuchado por jóvenes pandilleros que
crearon una tribu urbana propia autodenominados “Colombias”,
creando un puente entre lo clásico y lo contemporáneo.
Los orígenes de la cumbia se encuentran más allá de nuestras fronteras. Surge de la fusión sonora de tribus indígenas
colombianas con los esclavos africanos que llegaron durante la
colonización española. El origen de la cumbia, según Alberto
Londoño (1983) se describe a continuación:
Si nos apoyamos en el posible origen del nombre, tenemos que aceptar que la cumbia es de procedencia africana
y que con el correr del tiempo se convirtió en una manifestación mestiza debido a la influencia hispánica e indígena;
como testimonio de estas tres culturas, quedaron el ritmo
de los tambores africanos, la melodía de las gaitas y flautas
indígenas americanas, la parte española queda representada

�EN ESCENA

en el canto, esto en lo que se refiere a la parte musical, ya
que las características del baile son el resultado de un proceso social en el cual el hombre ocupa el puesto del negro y
la mujer el de la india; a los españoles se les atribuye el traje
y desde luego su influencia en el comportamiento social,
quedando de esta manera la fusión de tres culturas. (p. 61)

Y así estuve batallando, con los periódicos también
porque me echaban que ‘Celso acarrea puro mariguano,
lesbiana, puro malandro’. Digo ‘pérate, yo no me iba a poner en la puerta a decir ‘a ver, tú, ¿qué eres?, ¿eres chico
bien?, pásale…(Piña en González, 2019, párr. 10)

En sus fiestas tribales, estas culturas utilizaban la música
como un escape del trabajo forzado y de la opresión. Sin embargo, con el paso del tiempo, la cumbia colombiana migró, transformándose en un fenómeno cultural específico de los barrios
bajos de Nuevo León. Es aquí donde encuentro una conexión
vital con la historia de mi abuela, una mujer que también vivió
desplazamientos y opresión, no solo físicos, sino también culturales y emocionales.
La cumbia rebajada se convierte en una metáfora del movimiento lento; de lo que se adapta poco a poco y cambia con el
tiempo y el espacio. Como artista del performance, reconozco
cómo este género musical ha migrado y modificado su composición, concepto y geografía, al igual que lo hicieron mi abuela
y tantos otros en busca de un sentido de pertenencia en nuevos
territorios. El concepto de “lejanía” se refiere a la distancia física, también a la separación emocional y temporal. Adopté este
concepto como eje central en mi obra, donde la narrativa performática conecta el viaje de la música, la migración cultural, y las
vivencias de mi abuela; simbolizando la distancia, el recuerdo y
la resignificación de la identidad a través del tiempo.
La cumbia rebajada y el contexto cultural
El elemento musical juega un papel crucial. La cumbia y la
música vallenata fueron parte de la vida de mi abuela y también
de la mía. Gracias a los viajes de mi infancia a Nuevo León,
me permeé de esa música y después comprendí que este género
musical es un fenómeno cultural que conecta con la identidad
del noreste de México. ¿Te has preguntado alguna vez cómo la
música puede actuar como un lazo entre generaciones y culturas? Mi abuela también transformó su vida al emigrar de Nuevo
León a Baja California, trayendo esas tradiciones musicales y,
por ende, influyendo en mi percepción musical.
La cumbia rebajada me permitió explorar cómo los fenómenos sociales y culturales también pueden ser analizados desde una perspectiva artística. Al usar este género en mi performance, estaba rindiendo homenaje a mi abuela y reconociendo
la importancia de estas tradiciones en la configuración de mi
propia identidad y la de muchas personas en el norte de México.
Es una música que nos conecta, que atraviesa fronteras geográficas y emocionales y que permite a quienes la escuchamos sentirnos parte de algo más grande.
Identidad, otredad y Celso Piña: Un puente entre lo clásico
y lo contemporáneo
En el tercer acto del performance, elegí la canción Cumbia
poder de Celso Piña y El Gran Silencio, un artista que transformó la cumbia al fusionarla con géneros contemporáneos como
el rap y el hip hop. Para mí, Piña es un ejemplo claro de cómo la
identidad puede ser fluida y diversa, creando un puente entre lo
clásico y lo contemporáneo. Así como Celso mezcló la cumbia y
el vallenato con nuevos ritmos, yo buscaba entrelazar mi herencia cultural con lo contemporáneo a través de esta performance.
Celso Piña, con su banda Ronda Bogotá y junto a sus
colaboraciones con grupos regios como Control Machete y El
Gran Silencio, rompió las barreras musicales tradicionales para
incorporar voces y estilos que, en su momento, no eran considerados parte de la cumbia clásica. En una ocasión, comentó:

ç

La escencia de la cumbia
Autora: Yohali Pinacho (2024)
Esta apertura e inclusión es justo lo que yo quise representar: la cumbia y el performance no son sólo una cuestión de
identidad fija, también pueden incluir a “los otros”, aquellos que
no siempre son visibles o reconocidos, la otredad. En este acto
me desprendo de la blusa que perteneció a mi abuela, cargada de
recuerdos y esencia familiar, para usar un saco intervenido con
elementos que ella dejó (como bisutería e hilos), con el que bailo
frenéticamente con toda mi energía hasta terminar la canción
Cumbia poder. Este gesto simboliza la evolución, la trascendencia de una identidad heredada, resignificada a través del arte y
la cultura, en una mezcla de lo clásico y lo contemporáneo. Al
igual que Celso Piña, busco en mi performance crear un espacio
inclusivo donde todas las identidades puedan coexistir y dialogar.
El arte como forma de divulgación del conocimiento
Uno de los aspectos más fascinantes del arte es su capacidad para comunicar y generar conocimiento. A menudo, pensamos que el conocimiento se encuentra únicamente en los libros
o en los laboratorios, pero el arte también nos ofrece maneras
únicas de entender el mundo. En mi performance pude abordar
temas como la muerte y la trascendencia de una manera que las
palabras no podrían expresar por sí solas. El arte visual y performativo tiene esa capacidad: abrir espacios para la interpretación
y la reflexión, donde lo emocional y lo intelectual se entrelazan.
El performance es una herramienta poderosa para la divulgación del conocimiento, no solo entre los expertos en arte,
sino también para el público en general. A través de él, podemos
ofrecer nuevas maneras de comprender fenómenos complejos y
cotidianos. En el caso de mi obra, se trataba de la muerte de un
ser querido y que, tras esta pieza performática, aprendí también
cómo los rituales y los objetos pueden ayudarnos a entender
nuestra conexión con quienes ya no están y con el mundo que
nos rodea.

Camaleón arte escénico | 31

�EN ESCENA

ATELIER

Conclusión
Reflexiones finales: Lo que podemos aprender del arte performativo
En este viaje performativo descubrí que el arte tiene una
manera muy particular de generar y compartir conocimiento.
La estética y el entretenimiento son importantes en el desarrollo de las artes escénicas, pero también son una gran herramienta para explorar temas sobre los cuales muchas veces evitamos
pensar en nuestro quehacer cotidiano y que, sin embargo, están
ahí, como la muerte o la migración. El arte también puede ser
un medio para reconectar con nuestras raíces, resignificar lo
cotidiano, crear y compartir rituales que nos permitan sanar
nuestro sentir.

Si algo puedes llevarte de esta experiencia, es la idea de
que los objetos que tienes a tu alrededor, las canciones que escuchas y los gestos que repites todos los días pueden ser mucho
más significativos de lo que parecen. En el arte encontramos
una ventana a esas realidades ocultas, y en el performance una
oportunidad para traerlas al presente, para compartirlas, para
entenderlas.
Bailar con la memoria: Un ritual cotidiano
Al final del día, el arte nos invita a reinterpretar lo que
nos rodea, a darle sentido a lo que parece mundano. A través
de la danza, el performance y el uso simbólico de los objetos
cotidianos, hemos visto cómo es posible resignificar nuestra relación con el pasado, la muerte y la identidad. En mi proceso
de creación artística, al honrar a mi abuela, descubrí que cada
gesto, cada ritmo y cada objeto contiene una historia que nos
conecta con nuestras raíces y, al mismo tiempo, nos impulsa
hacia nuevas formas de comprensión.
El performance no es solo una experiencia para el espectador, es un ritual de transformación para quien lo crea. Es un
diálogo constante con la memoria, con nuestras identidades y
con la otredad. Lo importante no es solo lo que mostramos en
escena, sino lo que somos capaces de despertar en quienes nos
ven y en nosotros mismos. En ese espacio intermedio, entre lo
vivido y lo representado, es donde el arte se convierte en una
herramienta de conocimiento.

Danza Frenética
Autora:
ç Ezequiel Ruiz (2023).

Invito a cada uno de ustedes a observar su entorno con
nuevos ojos, a preguntarse qué historias ocultan los objetos que
usan a diario, qué memorias se agitan al escuchar una canción
familiar, porque al final, todos estamos bailando con nuestros
recuerdos, atravesando las fronteras de lo cotidiano para encontrar en ello un sentido más profundo.
Así, el arte y la vida se entrelazan, y lo que parecía perdido
vuelve a nosotros, transformado en un acto simbólico en que
nos re-conocemos en nuestro presente.
Referencias

Cumbia FM. (21 de junio de 2023). Historia de la cumbia: Raíces y orígenes. https://cumbia.fm/blog/historia-de-la-cumbia-ra%C3%ADces-y-or%C3%ADgenes/
González, M. (22 de agosto de 2019). Celso Piña, el “Rebelde del Acordeón” que no conoció las barreras. Los Angeles Times.
https://www.latimes.com/espanol/entretenimiento/articulo/2019-08-22/celso-pina
Gómez Peña, G. (2005). En defensa del arte del performance. Horizontes antropológicos, 11(24) pp. 199-226. https://www.
scielo.br/j/ha/a/X4xg9p4zVqFMdSC6q8Xvcfy/?format=pdf&amp;lang=es
Gómez Peña, G. (2017). Mexican (in) Documentado. Ciudad de México: INBA.
Londoño, A. (1983). La cumbia. En Educación física y deporte, 5 (2) pp. 61-69 https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6088785
Villamizar, G. (2019). Arte contemporáneo y prácticas sociales desde el campo del arte. Bogotá, D.C. https://premionalcritica.
uniandes.edu.co/wp-content/uploads/TEXTO-FINAL.pdf

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Camaleón arte escénico

�EN ESCENA

SIEMPRE SEREMOS OASIS

P

Por Scarlett Solís1

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

odemos ser penínsulas, archipiélagos, lagos, islas, desiertos, continentes, pero siempre seremos oasis. Teatro
y danza se reúnen en una obra que connota esta idea. Nos
adentra al concepto de un espacio con agua que se encuentra en medio de un desierto, llevándonos, dentro del Teatro Espacio Rogelio
Villareal Elizondo de la FAE, a espacios y rincones donde la luz
no alcanza, mostrándonos cómo hasta los lugares más recónditos
pueden iluminarse y habitarse creando algo más que sólo un rincón
oscuro. Desde el 30 de enero hasta el 02 de febrero de 2025, Gorguz
Teatro presentó Oasis… o no nos estamos moviendo, obra dirigida y
protagonizada por José Olivares.
Ahí es donde Fe Rangel, José Olivares y Pauli Rodríguez, el
elenco, nos comparten una idea que se fue desglosando al inicio de
la puesta en ese rincón oscuro que cobró vida y luz: “Así estamos”.
Esta pequeña frase es tan grande como el desierto en el que habita
el oasis, abarca toda una idea y concepto sobre la existencia, sobre
el ser y sus formas de expresión, sobre la identidad de género y las
relaciones interpersonales. Nos enseñan cómo percibimos
el mundo, cómo formamos parte de él, cómo nos
percibimos entre nosotros, nosotras y nosotres.
Nos muestran sus voces, sus vidas, su existencia.
Una obra performativa que genera ideas abstractas con el movimiento de la danza, con la voz del
teatro y el silencio de la reflexión,
haciendo cambios entre historias,
generando dinámicas que mantienen al público interesado y conectado. Nos dan la libertad de movernos, de percibir cada momento
desde diferentes perspectivas,
habitando el espacio y generando
conciencia de nuestra presencia. En
cada momento el público es partícipe,
el público existe, y nuestras actrices nos
hacen notar nuestra propia existencia.
De momento, el diálogo surge entre actrices-público, se genera una conexión que va más
allá de lo que conocemos como arte performativo, más
allá de la interacción de palabras y miradas. Surgen la simpatía y la
empatía, la nostalgia y un recorrido por los sentimientos presentes
en todo el espacio, todo lo que habita en él.
Nuestras tres protagonistas nos comparten, en momentos, cómo
fue su experiencia dentro del proceso creativo, rompiendo con las
historias y abstracciones para dar paso a las dinámicas con el público, utilizando elementos con historias personales llenas de nostalgia,
afecto y dolor, y volviendo nuevamente a la línea de la obra, permitiéndonos reconectar con el mensaje cada vez más conscientes. Es
gracias a Adriana Moreno y Carlos Bocanegra que los elementos
hayan sido fundamentales para la cohesión de la obra, ayudándole al
elenco a cobrar vida y sentido.
Ahí es cuando nace un elemento que tendrá protagonismo en
una parte crucial de la obra, abierta completamente a la interpretación del público. Un robot, que al parecer de algunas personas podría significar nostalgia, pasado, niñez, reflejo. Es este momento en
el que nos damos cuenta de que la abstracción no sólo viene de lo
que habla y comunica el cuerpo, sino de todo lo que habita en él y
en el espacio. Lo que comparten a través de elementos que pudieran
1

no tener ningún sentido, de repente lo tienen al hacernos ver que
todo está ahí por una razón, la cual pudiéramos interpretar diferente
a las demás personas, y no por eso es incorrecta nuestra perspectiva,
simplemente es la información que recibimos de acuerdo con todo
lo que hemos percibido.
Elementos como la iluminación, por Esaú Corona y Marcela
Humphrey, y la música crearon un ambiente de suspenso, diversión,
dolor y reflexión, con focos cambiantes trasladándose de un punto
a otro señalando la existencia y ausencia del elenco, del público, de
todas las personas. La presencia y ausencia de luces en lugares específicos nos dejaba claro cómo podíamos ignorar lo que no podemos
ver con claridad y que, aun estando la ausencia de luz, seguía siendo
importante aquello que no era iluminado, porque seguía existiendo
ahí alguien, un elemento, un espacio.
Así pues, al final de la obra, nuestra actriz Fe Rangel, termina
usando un micrófono que estuvo siempre presente en escena, nunca
encendido hasta el final, aunque definitivamente utilizado. Con él
nos comunica que esta obra sigue en proceso de desarrollo, de crecimiento, y nos invita a tomarnos el
tiempo de volver a compartir el espacio con
ellas, con su equipo, dentro de esta obra
que cada vez se hará más grande, más
completa. Ansío enormemente volver
a verles en escena siendo todo lo
que han compartido y mucho más,
generando conciencia, abriendo
mentes y compartiendo sus historias, sus perspectivas, sus voces,
sus vidas, su existencia.
Definitivamente comparten
un mensaje lleno de muchas vertientes, como el agua, que puede
ser un océano, mar, archipiélago,
isla, península, lago… oasis. Existen
muchas formas de percibir esta puesta
en escena. Para verla es necesario estar
siempre con todos los sentidos abiertos, con
la apertura de pensamiento para no quedarnos
con la idea del funcionamiento convencional de
una obra. Esta no es una puesta en escena convencional,
eso tenemos que dejarlo en claro. No existe la posibilidad de ser únicamente lo que debes ser como público (o como elenco). Es mi responsabilidad advertirles entonces que todo lo que pase es una oportunidad única de vivir a plenitud cada detalle de la experiencia. Cada
persona es libre de interpretar y percibir las ideas como desee, de
generar sus conjeturas, dimensionar sus perspectivas. Esta es la mía.
Oasis es un espacio fértil con agua que se encuentra en medio
de un desierto. Al inicio pudiera no ser real, basta con ver desde
lejos un reflejo de la luz que se confunde con el agua para creer que
no existe. Basta con dejar de creer que existe para no acercarse a
comprobarlo. Así anulamos la existencia de lo que pudiera ser real,
de lo que es real.
En un mundo donde el oasis pareciera un espejismo dentro de
un desierto eternamente grande, Oasis… o no nos estamos moviendo
nos muestra que, aunque el mundo sea enormemente indiferente,
impaciente, e irrefutablemente ignorante, siempre encontraremos
nuestro lugar, nuestro valor, nuestra existencia, porque somos reales,
porque “Así estamos”, porque siempre seremos oasis.

Estudiante de la Licenciatura en Danza Contemporánea de la Facultad de Artes Escénicas

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�CALEIDOSCOPIO

ATELIER

RESONANCIAS DE RELATOS
PARA LA MEMORIA DE LAS
SANGRES COMPAÑÍA
Por Raúl de Jesús Vázquez Sánchez1

Nota del autor:

Todas mis intuiciones se asomaron

n el marco de la celebración por sus 20 años de trayectoria, Las Sangres Compañía presentó su obra Relatos
para la memoria en la ciudad de Xalapa, Veracruz. La
coreografía e interpretación corrieron por cuenta de Abraham Ponce, Janice Platt y Juan Meza. Adicionalmente, contaron con la co-dirección de Tania Hernández.

para verme sufrir

E

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Como el título lo sugiere, la memoria es el tema principal de
esta puesta en escena. Los bailarines atraviesan diversas dimensiones de los recuerdos para hacer reflexionar al público sobre el
complejo fenómeno de esta, sus implicaciones y las bellas ciudades
construye y destruye para mostrar lo único constante en este
otografía: que
Mariano
Zapata
mundo: el cambio. Al término de la función, las imágenes creadas
con respecto a la memoria me dieron la inspiración para desarrollar
este texto.
—La vida es como un vaivén entre el recuerdo y la esperanza, pero cuando queda poca esperanza y los recuerdos ya no
son compartidos, ya no son una pértiga desde la que saltar a la
esperanza, mala cosa.
—Pero ¿se puede vivir de recuerdos?
—No, pero se puede vivir con los recuerdos, se puede vivir
entre recuerdos. Naturalmente, cuando
Una persona tiene la mayor parte de su vida a la espalda,
es lógico que mire más atrás.
Jesús Quintero y Antonio Gala en Trece noches con Antonio
Gala.

Al mismo tiempo que su corazón se rompía dentro de su pecho,
afuera llovía a cántaros y Damián se sentaba en un café para guarecerse del clima. Se colocó en el último de los gabinetes, al fondo del
recinto, en el área de fumadores, donde nadie pudiera molestarlo —
salvo el mesero—. La piel roja con que estaban tapizados le parecía
un insulto a su tristeza y prefirió no mirarlos por demasiado tiempo.
Ordenó lo de siempre y se puso las manos sobre las cejas.
El cuerpo lo sentía aplomado. Dentro, una caterva de termitas
caminaba sin parar en su estómago, haciéndolo vibrar… vibrar…
vibrar… Le trajeron un café muy negro para el susto. Una furtiva
gota caía en la taza haciendo unas reverberaciones que casi podía
escuchar. Recordaba ahora los buenos momentos junto a la que
hasta hace unos minutos había sido su novia: Amelia. De pronto,
también recordaba los lapidarios versos que se habían aprendido,
esperando nunca tener que recitarlos en una situación como aquella.
Todo eso era mera literatura hasta ese instante. Su mente le traicionó recordando cada precisa palabra, pasándola lentamente, como
saboreándola:
Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto
ah, pero mi tristeza solo tuvo un sentido.
1

Licenciatura en Danza, Facultad de Danza de la Universidad Veracruzana.

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Camaleón arte escénico

y, por cierto, me vieron.

Benedetti le sentaba como un golpe al hígado…
Ahora maldecía a su memoria, que le evocaba una y otra vez
la flecha final que la lengua afilada de Amelia le había pronunciado
apenas unos minutos atrás. Aquella fatídica frase que de pronto había borrado todas las expectativas y todas las ilusiones que Damián
se había hecho: la boda en la playa, los niños de vacaciones en verano, la casa en la montaña, la cena con su madre por año nuevo,
la cena en la suya por Navidad; todas esas cosas ya habían muerto
hacía mucho, pero hoy fue su estocada final.
Las cavilaciones de Damián tomaban un cariz peculiar. Recientemente, lo habían nombrado primer bailarín de una prestigiosa
compañía y justo cuando se sentía en ese culmen, pasaba que su
pareja de toda la vida lo dejaba sin posibilidad a una reconciliación.  
Damián comenzó, como analítico que era, a pensar en por qué
no podía simplemente dejarla y olvidar. La vida sería más sencilla
si pudiera hacerlo. Venía a su mente ahora lo que su maestra de
somática le dijo: los seres humanos podemos movernos en muchas
direcciones y no solo hacia el frente o hacia atrás, como otros animales. Esta habilidad permitió que tuviéramos nociones del tiempo.
Nuestra locomoción y la capacidad de rehacer nuestros pasos nos
dieron la capacidad de percibir el futuro y el pasado: nos permitieron tener memoria y recuerdos.
Maldecía ahora toda la evolución y todo el movimiento, pero
pronto se corrigió a sí mismo y decidió encaminar sus pensamientos
hacia ese fenómeno: la memoria.
—¿Seremos los seres humanos algo más que recuerdos? ¿Seremos algo más que un cuento contado por nosotros mismos? —se
preguntaba Damián. Procedió entonces a anotar sus ideas en una
libretita que siempre cargaba:
La memoria es un refugio intocable. ¿Cuántas veces no
volvemos a ella por un abrazo de quien más extrañamos?
¿Cuántas veces no repetimos una y otra vez algo para reconfortarnos en tiempos difíciles? ¿Pero será realmente que
viven allí esas personas o es solo un consuelo infantil?  
Yoshi Oida escucha de su maestro Zen que no debe
preocuparse por quién ha muerto, que ha de concentrarse
en el centro de su frente, en la imagen del ser perdido y allí
vivirá por siempre. No debe pensar que ha muerto, sino que
está realizando un largo viaje.
La memoria es un consuelo, un paraíso de los desahuciados, de los repatriados que miran al mar, que dejan detrás
con añoranza.

�CALEIDOSCOPIO
Pensamos en esos amigos de infancia y les recordamos así, como niños, cuando, en realidad, eso es solo un
cascarón vacío. Hemos cambiado y el tiempo ha grabado
nuestras risas en nuestra memoria, sí, pero solo queda eso.
Los momentos no regresan por mucho que se les recuerde. La vida no vuelve a ser la misma y pienso que tendemos a embellecerla o ensalzarla para contarnos a nosotros
mismos historias más intensas, más conmovedoras o más
tranquilizantes.
En la memoria habitan más que meros recuerdos. Lo
que he definido como sucesos detonantes de la memoria:
olores, sabores, imágenes. De pronto llegan, como fantasmas, instalándose por momentos en nuestra alma. De pronto calan hondo y allí se quedan y por minutos, solo por unos
cuantos, somos capaces de revivir ese instante. De súbito
tenemos otra vez 15 años y estamos llorando por nuestro
primer corazón roto. Luego, tenemos 6 años y jugamos con
nuestro padre en una tarde con el sol más amarillo. Recordamos entonces aquel día del abuelo, aquel festival del
jardín de infantes, aquel primer beso que nos quema en la
mejilla, nuestro lugar natal…
La nostalgia me parece uno de los sentimientos más
bellos. Esa mezcla de amor y dolor, pero que tiene que pasar forzosamente por la memoria. Nuestros recuerdos nos
han formado. Nuestra biografía es ya un recuerdo y no me
parece mal que lo sea. En general, es por ello que amo la
literatura y la escritura. Los seres que tienen una pluma pueden repensar el mundo y crearlo a su antojo. Yo mismo, a
fuerza de recuerdos, he terminado cambiando pasajes completos de mi propia vida por quién sabe qué razón.
La memoria es buena jueza del tiempo. Aquellas cosas
que en su momento nos parecieron nimiedades, toman un
peso impresionante con el paso de los años. Las advertencias de mamá “cuando crezcas vas a entenderme”, “cuando
tengas tus hijos”, todo eso resulta tener razón con el paso de
los años y los recuerdos, como un crítico severo, se encarga
de ponernos en la cara nuestras antiguas palabras, pronunciando el triunfal “¿no qué no?”.
Pienso mucho en el pasado. En cómo pude haber resuelto muchas cosas que hice mal. Me encantaría regresar
a la secundaria una vez más. Reír nuevamente, sentir que
la vida no era tan preocupante y agobiante. Me encantaría
regresar por unos instantes solamente. Me bastaría con que
me dejaran verme, sentirme como entonces, pero puede
que solo sea una interpretación de mi memoria y que todo
aquello ya sean ruinas.
Ese aspecto de la fugacidad me parece la peor canallada del mundo. Como también lo hace esa extraña ley que la
vida aplica para darnos lecciones durísimas con el tiempo.
La memoria son huellas en la arena que se borran en
el vaivén del mar. El mar tiene una danza destructiva. Pero
es una metáfora potente de la vida, que arrasa con todo
recuerdo posible.

La película con una cortina blanquecina que son nuestros recuerdos le pasaba a Damián una y otra vez en el centro de la frente.
Cerraba sus ojos, esperando verlos más vívidamente. Su frustración
aumentaba con los que no era capaz de revivir y su emoción le hacía desbordarse con las cosas que sí.
Nunca había visto una sonrisa más sincera que aquella que
se forma cuando se recuerda algo. Pensaba ahora en el dicho de
“el que solo se ríe, de sus maldades se acuerda” —qué dicho tan
hermoso—, porque es exactamente así. La risa del abuelo que le
contaba sus aventuras cuando era joven era idéntica a la que se le

dibujaba ahora mientras estaba en el café.
Tampoco había visto tristeza más genuina que la que evoca un
recuerdo. Ese sentimiento sí que lo sentía ahora recordando a Amelia y las lágrimas se le escapaban sin poder controlarlo.
El recuerdo también le daba miedo. Como la pesadilla de regresar un día a su ciudad de origen para percatarse de que todo hubiese cambiado. La memoria era entonces un monumental ejercicio
para que las cosas no se moviesen, una tarea titánica para evitar el
derrumbe fatal. Eso sí que no lo hubiera podido soportar. Había
dejado de ir a la casa de sus abuelos por la presión de saber que ya
no estaban ahí. El tiempo y sus huellas borran con el chasquear de
un dedo todo universo posible.  
Le daba tristeza que las cosas no pudieran tener memoria. Las
bancas del parque donde él había jugado de niño ya no lo recordaban. Sentía que, si pasaba por allí, podría verse a sí mismo, pero
ahora, sentándose en el columpio y cabiendo trabajosamente, se
sentía ridículo. Ni siquiera conocía el nombre de ese parque que
lo había visto enamorarse por primera vez. Se sentaba allí para intentar sentirse como en el pasado, para traer algo de felicidad en su
vida, pero evocarlo en su mente era lo único que lo reconfortaba
ahora.
También podía maldecir un poco su memoria. La arena de las
horas se le escapaba por las manos y de pronto ya no recordaba la
voz de sus seres queridos. Sus rostros se nublaban y se alejaban
en un muy lento time-lapse. Veía y podía palpar la distancia del
recuerdo de aquellos a quienes amó. El olvido y la memoria, la
eterna batalla, esa misma que se libraba ahora en su cabeza y no
había ganador definido aún.
Aquellos parajes, amigos y enemigos, sabores y sinsabores y
la dualidad de la experiencia se le metían por los poros. Hubiera deseado recordarlo todo, pero se tranquilizó también. Si lo recordara
todo, sería imposible vivir. Agradecía ese mecanismo extraño que
tenemos para protegernos a nosotros mismos y eliminar las cosas
que no son necesarias.
Al final de todo, recordar era una oportunidad de conocerse
nuevamente. Cada vez que evocaba alguna de sus memorias, podía
ver una nueva arista de la estrella. Nuevamente se esforzaba con
ahínco por recordar la mayor cantidad de detalles, pero, sobre todo,
la mayor cantidad de sensaciones. Solo su memoria tenía el recuento de su vida, de su verdadera vida, y no la que le había mostrado
a los demás. Solo él conocía lo que realmente había vivido y su
memoria era su amiga más confiable para hacer la crónica de una
vida. ¿Cuántas veces haría su autobiografía desde entonces? Daba
igual, lo importante era el recuerdo, los recuerdos.
Ahora emprendía el trabajoso camino de regreso de sus pensamientos. La cafetería estaba a punto de cerrar y los asientos del
café se asomaban en su taza. La cabeza le dejaba una sensación de
mesura, como quien ha pensado mucho. Sentía que se conocía un
poco mejor. Las lágrimas de sus mejillas habían dejado de llorar y
su mirada se encontraba mirando muy lejos. La camarera le tocó el
hombro diciéndole que estaban por cerrar. ¿Recordaría el momento
en que estaba escribiendo esto?
Referencias

Benedetti, M. (2001). La culpa es de uno. En El amor, las mujeres
y la vida (pp. 74-75). Editorial Sudamericana.
Quintero, J. (1999). Noche Sexta: La soledad. En Antonio Gala
en Trece noches (pp. 73-74). Editorial Planeta.
Oida, Y. (1992). Un actor a la deriva. Ediciones El milagro.

Camaleón arte escénico | 35

�CALEIDOSCOPIO

ATELIER

VACÍO
Por Felipe Villarreal1

Oscuro.
Un escenario vacío.
Aunque un escenario nunca está vacío.
Oscuro.
Una luz se enciende e ilumina un escenario libre de toda persona u objeto: un escenario “vacío” en que se ilumina su centro
geográfico, creando un espacio dentro de otro espacio. Un escenario nunca está vacío.
El ruido de unos suaves pasos.
Los pasos de un pesado andar.
Unas pantuflas enfundan los pies que accionan.
El silencio no existe:
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un crujir de huesos,

				una puerta se cierra,
					un cansado respirar.
José en el cuarto de baño.
Escenario es todo lugar en que la vida es vida.
acuerdas?

—Eran como quince pasadas las ocho de la mañana, y ya se sentía el calor en esta bendita pinche ciudad. ¿Te

Las pantuflas hacen juego con la bata del hombre que arrastra los pies hasta llegar al lavabo. Setenta y cinco años
de vida lo miran desde sus propios ojos en el espejo que tiene frente a él. Las arrugas y ojeras se hacen buena compañía en
ese rostro que remata con una amplia calva y un pequeño bigotito cincuenta años fuera de moda. Ya no sabe si el cínico es
él o es el del espejo, pero le gusta que el desprecio sea mutuo y siempre de frente. A despecho, se ajusta el cintillo de la bata,
acomodando los pliegues de esta sobre la pijama con la que acaba de despertar. Nudo doble, bien hecho.
Tiene el día planeado, por lo que bien podría afeitarse y saltar a la regadera, vestirse e ir al Campestre a jugar golf
y al vapor, comer en la casa club y dominó con los compadres, cena en casa con la abuela Maria Luisa, y después película de
vaqueros o de la Segunda Guerra Mundial con otro cartón de Carta Blancas para completar la media centena de cervezas en el
día antes de acostarse, para no tener pesadillas y poder dormir, despertar por la mañana, levantarse, ponerse la bata, caminar
los mismos dieciocho pasos que acaba de caminar y tener que volver a verse la pinche jeta al día siguiente en el mismo espejo,
como hoy, y como ayer, pero mañana, que sería hoy, y luego ayer…
Me gusta creer que se sonrió a sí mismo en ese espejo cuando decidió que no, que no que ni madres que a la
chingada y tal, y mejor, de algún lado sacó un revolver Smith &amp; Wesson, calibre .22, se lo puso en la cien y le jaló sin
pensarlo, que para eso ya lo había pensado 75 años…
Me gusta creer que sonrió porque el final fue dónde, cómo, y cuándo él quiso. Como le gustaba que fueran las cosas,
si no se encabronaba. Supongo que por eso se mató, para morir a gusto.
Necesito creer que sonrió.
Cayó al suelo de mala forma, y entre el ruido del disparo y el sopetón del cuerpo contra el piso se hizo un eco raro,
seco, saturado, incómodo, que poco a poco se va disipando igual que el humo de la pólvora y la luz del escenario que se apaga
poco a poco, hasta que…
Oscuro.
Un escenario nunca está vacío.
En las faldas del Cerro de la Silla,
el 25 de enero de 2025.

1

36 |

*Monterrey, 1981. . Escritor, director y productor para la @cia.gorguzteatro.

Camaleón arte escénico

�CALEIDOSCOPIO

ANTES DE
DORMIR

Por Ernesto Villarreal Vega Vega y Ángeles Belén1

V

ivir o no vivir, ese es el dilema.
¿Qué acción es más digna según el corazón humano?
Si enfrentar los golpes de la vida o intentar detener un flujo imparable de desgracias,

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tratar de darle fin con atrevida resistencia. ¿Terminará primero conmigo? Morir es dormir y, tal vez, soñar, sí. He ahí el
dilema. ¿Por qué esperamos vivir sueños debajo de la tierra fértil cuando nos separemos de la vida? Esa es nuestra…no.
Es mi única razón para detenerme: sucederá, sucederá y sucederá hasta destruirnos. El ciclo. El detonante. Una infelicidad aprisionada. Un desierto interminable.
¿Pero quién no se hace indiferente, quién no ignora esa corrupción, la que monta banquetes solo para algunos, solo
para quienes ya han comido hasta saciarse? ¿quién ve hacia otro lado cuando en esos banquetes, los comensales, violan
a tu hermana, y se chupan los dedos regando los huesos? ¿quién se opone cuando el banquete es la tierra que habitas?
Corazones deshechos en cuerpos agotados, amores mal pagados.
Desprecio y rechazo.
El anochecer y una soga.
¿Quién si no yo para resistir?
Quién si no yo, que nunca lo elegí,
solo lo grité, solo lo sangré.
Opresión
La luna atormenta, susurra: ¿será que al dormir existe algo más?
Cómo es que ese lugar que nunca ha sido, ese al que tantos han ido y nadie regresado,
ese no-lugar, nos asfixia con dudas sobre las batallas que libramos,
y así soy duda-herida-cicatriz.
Dudo y soy cobarde, dudo.
Insignificante, pues mi valor se deslava cuando con excesiva prudencia, busco sobrevivir.
DESVIADO, como mis sueños sin concretar, solo espero…
Espero ver mis defectos esconderse dentro de mis virtudes, antes de dormir.

1

Estudiantes de la Licenciatura en Arte Teatral de la Facultad de Artes Escénicas UANL.

Camaleón arte escénico | 37

�CALEIDOSCOPIO

ATELIER

DUELO
Por Eduardo Balderas

N

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egación:
Seguía creyendo que lo que pasó fue un sueño, mi pesadilla volviéndose realidad
que al despertar, tus ojos podría mirar.
Me dirías que nada de eso pasó
que mi cerebro tuvo una contusión
que estás para mí, que sigues aquí
aunque puedo verte rondando por ahí.

38 |

Ira:
Pero la verdad, es que nunca estuviste para mí, te merecías todo lo que te hice sufrir, porque tú me hiciste esto,
tú me hiciste así.
Ignoraste mis pesadillas, alimentaste mis miedos y ellos te alcanzaron a ti.
La verdad no me amaste, ni un poco, ¿o sí?
Creo que ambos sabemos la respuesta y por qué me trataste así.
Amar no es para ti.
Tristeza:
Tu amor era como mis problemas alimenticios:
Anorexia: cuando no me alimentabas ni con un poco de amor, aguantando el hambre como todo un campeón y
de ahí seguía la
Bulimia: me hacías sentir tan mal por no comer cariño que cuando lo hacías lo terminaba vomitando, porque no
era real, nunca se sintió de verdad y después llegaban los
atracones: te quería comer entero, porque te amaba tanto que quería devorarte, te quería tanto que aunque tú no
me quisieras de la misma forma yo aún quería comer, jamás me sacié y nunca me sentí satisfecho.
Ahora te has ido y sigo sin poder comer, te llevaste lo poco que tenía y me has dejado con hambre, con hambre
de ti.
Negociación:
Pero no todo fue así, la verdad es que creo que sí me amaste, bueno, lo máximo que puedes amar y eso para mí
era suficiente, aunque esa persona no era yo, se sentía bien ser amado por ti; las veces que decidías que lo merecía.
Y a veces yo era demasiado, demasiado feliz, demasiado triste, demasiado enojado y aun así te quedaste aquí,
aún no sé por qué, pero sé por qué ya no lo estás: por mí.
Sé que todo me dice que fue la mejor decisión
pero una parte de mí quiere cambiar la elección, dejar todo mi avance y correr a tu dirección.
Aceptación:
Sé que es la peor opción, estar juntos era una bomba de tiempo, ambos teníamos detonadores del otro y se sentía
como una guerra silenciosa
ya no me siento así, me siento libre.
Libre de pesadillas del estrés post traumático, libre de sentir que estoy reviviendo peligros una y otra vez.
Libre del peligro que eras para mí.
Libre de elegir ser feliz.
Nos amamos, pero el amor nunca ha sanado enfermedades y ambos estábamos agonizando
podíamos abrazarnos y esperar la muerte juntos
o separarnos y curarnos, y yo ya me siento menos enfermo, siento que respiro
el aire está limpio y el sol es calientito
y espero que el sol también te caliente a ti, que la felicidad llegue a tu puerta, te salude y la dejes entrar
porque separarnos fue lo mejor que nos pudo pasar.

Camaleón arte escénico

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                <text>Camaleón Arte Escénico. Revista Digital de la Facultad de Artes Escénicas UANL, surgida en 2018, es una publicación electrónica de acceso abierto editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Artes Escénicas. Su periodicidad es semestral y sigue la línea de divulgación de las artes escénicas; está conformada únicamente por textos originales, es decir, que no incluyen ayuda de Inteligencia Artificial en la elaboración y, en caso de usar información ajena como sustento teórico, dan crédito a las fuentes. Su contenido se divide en artículos, ensayos, reseñas, crónicas, entrevistas y críticas de espectáculos escénicos. Camaleón Arte Escénico tiene una perspectiva transdisciplinar debido a que su objetivo es promover la reflexión y el análisis de todas las áreas implicadas en el quehacer escénico. Gracias a dicha orientación divulgativa, la revista busca compartir las investigaciones, estudios, análisis y reflexiones desarrolladas por docentes, estudiantes y público general, así como trabajos académicos de las licenciaturas de escuelas superiores de artes escénicas. El propósito es ofrecer a autores y lectores un espacio que posibilite un amplio conocimiento y entendimiento de las labores escénicas abordadas desde varios enfoques, buscando promover la convergencia entre diferentes disciplinas relacionadas con las artes escénicas.</text>
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                    <text>Volumen 5, número 6 (julio-diciembre 2025), ISSN 2683-1600

Camaleón arte escénico | 1

�2 |

Camaleón arte escénico

�Dr. Santos Guzmán López
Rector
Dr. Mario Alberto Garza Castillo
Secretario General
Dr. José Javier Villarreal Tostado
Secretario de Extensión y Cultura
M.H.T.F.B.S Adriana Briceño Arreazola
Directora de la Facultad de Artes Escénicas

CAMALEÓN ARTE ESCÉNICO

REVISTA DE LA FACULTAD
DE ARTES ESCÉNICAS DE LA UANL
Volumen 5, número 6, julio-diciembre 2025
Imagen de la portada:
Dulce María Bautista Salas

Equipo editorial
Consejo editorial externo
Katiuska Valencia Piñan
Cristian Lawrence Keim Palma
Sergio Rommel Alfonso Guzmán
Consejo editorial interno
Deyanira Triana Verástegui
Olivia Janneth Villarreal Arizpe
Pamela Leal Garza
Emma Alicia Lozano García
Editora en jefe
Mayra Daniela Leal Meléndez
Asesor editorial
Bernardo Martínez Evaristo
Editora técnica
Ximena Margarita Villarreal Villarreal
Correctora de estilo
Armandina Yarezi Salazar Díaz

Asistencia en corrección de estilo
Beatriz Cruz Vallarta
Asistencia editorial técnica
Luis Alberto Martínez Gutiérrez
Sabrina Cruz Dávila
Camila Doralicia Montemayor Flores
Sofia Pérez Sauceda

Imagen de examen final de la Unidad de
Aprendizaje Actuación y Dirección de
Propuestas de Vanguardias
con el Mtro. Daniel Gutiérrez

Diseño editorial
Montserrat Jara Castillo
Camaleón Arte Escénico. Volumen 5, número 6, julio-diciembre 2025, es una publicación semestral de acceso
abierto editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Facultad de Artes Escénicas UANL, Calle
Praga y Trieste s/n, Fraccionamiento Las Torres, Campus Mederos, UANL. C. P. 64930, Monterrey, Nuevo León, México. Camaleón Arte Escénico. Revista Digital de la Facultad de Artes Escénicas UANL reserva del derecho exclusivo
de uso del nombre bajo la licencia 04-2024-040813330300-102. ISSN 2683-1600. Correo electrónico: revistacamaleon.fae@uanl.mx. Editor responsable: MAE. Mayra Daniela Leal Meléndez. Responsables de la última actualización
de este número: M.A.E. Bernardo Martínez Evaristo y Ximena Margarita Villarreal Villarreal. Última actualización: 31
de agosto de 2025.

Camaleón arte escénico | 3

�ÍNDICE
Crónica de un camaleón

5
7
8

Disciplina y movimiento: La elección universitaria que
me dio herramientas ante la esclerosis múltiple
Lo que se piensa entre turnos
La importancia de la empatía en la comunidad teatral

Homenaje a un camaleón

9

Virgilio Leos: Legado de arte y pasión por la escena

Metamortheoris

10

Resistencia, patriotismo y entrega:
Gorguz Teatro en escena

14

Lo afectivo en la escena

16

El papel del quehacer escénico contemporáneo en
la generación de ficciones que codifican y desmitifican la realidad: una reflexión a través de la puesta en
escena de Amarillo

19

Artes performáticas de Japón: Butoh

Charlas camaleónicas

31

Entrevista a Janneth Villarreal Arizpe

33

Un recorrido a la danza regia en la UANL:
Entrevista a Aurora Buensuceso

Atelier

36

Crónicas de México for Europe

En Escena

38

Crítica a los ideales familiares en Rosalba y los Llaveros

Caleidoscopio

41
45

Tetita de monja
¿Dónde está(s) Roberto Bolaño?

Entre líneas y escenarios

49

Reseña del texto Voces en el umbral,
de Víctor Hugo Rascón Banda

El ojo del camaleón

51

4 |

Fotografías de exámenes finales de la Unidad de
Aprendizaje: Actuación y Dirección de Propuestas de
Vanguardias con el Mtro. Daniel Gutiérrez (Licenciatura en Arte Teatral, Facultad de Artes Escénicas UANL).

Camaleón arte escénico

�CRÓNICA DE UN CAMALEÓN

DISCIPLINA Y MOVIMIENTO:

LA ELECCIÓN UNIVERSITARIA QUE ME DIO
HERRAMIENTAS ANTE LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE
POR DIANA MAYTÉ BARRERA AGUIRRE1

D

urante mi carrera universitaria en la UANL,
hacia el año 2008, escribí lo siguiente
como parte de un Artistic Statement para
la materia Producción Escénica, de la Licenciatura en Danza
Contemporánea de la Facultad de Artes Escénicas:
Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

En la búsqueda por determinar el por qué de acercarme
a la danza, llegué a la respuesta más clara posible:
por ser la conexión más profunda y pura del ser en
espíritu y esencia, con el cuerpo físico (la herramienta
y la caja más complejas del mundo). La conexión no
es solo entrenar y acercarse cada vez más al control
corporal o a la “perfección física humana”; va más
allá, es enfrentarse y disfrutar las posibilidades del
cuerpo para explorar y aprender. Para expresar las
ideas, cuestiones y pensamientos. “Las grandes
extensiones y los cuerpos perfectos contra la energía,
proyección y ganas de hablar con lo que se puede:
el cuerpo. Ese que contiene la experiencia de vida y
de exploración, la sabiduría”. Personalmente danzo
para encontrar cada vez más espacio. En él, viajo,
floto, y vivo cada día para que con el éxtasis de mi
danza emocional se suspenda mi esencia en el tiempo
y purifique y defina el encuentro con mi alma. La
danza pura la defino como el lenguaje más sencillo
y honesto; de lo más cercano a la autenticidad de
cada individuo. Un bailarín debe precisar el arte de
ser creativo, indagar emociones, saber cómo necesita
cada persona la “información”, adelantarse al tiempo
y quizás al destino, así, se deja un toque propio en
cada ser humano que observa tu danza.
No había ni uno solo indicio de la futura destrucción.
Practicar danza me dejaba la sensación de un poder superior que
abordaba mi cuerpo. La alimentación, aunque rutinaria como la
de un foráneo, tenía excelentes bases: pechugas de pollo, latas
de atún, manzanas y verduras, agua al por mayor; y el ejercicio
en su máximo esplendor.
Nada es garantía. El ataque sería inminente. Pegó
justo en el ego de un bailarín, en su equilibrio, en el foco de sus
pirouettes, en la precisión de sus pasos.
Hizo temblar mi energía.

por estudiar danza. Al entrenar a profundidad, se iba tallando el
hábito del movimiento, aquel que me rescataría años más tarde
cuando se interrumpiera la comunicación eficiente de mi cerebro
con mi cuerpo. Practicar danza a conciencia moldeó mi postura
y fortaleció más que mi core: la toma de decisiones con respecto
a las secuencias de movimiento. Con la rutina diaria de un
entrenamiento profesional en danza, la calidad de mis músculos
llegó a niveles muy altos y creó una memoria poderosa que no
deja de sorprenderme. Forjó en mí la disciplina del movimiento
con propósito y ahora la practico a diario por mero gusto.
Cuando fui estudiante no sabía que escribiría mi
lección y un mapa para orientarme en mi frustración egoísta,
los cuales me ayudarían a entender que la danza va más allá de
un cuerpo virtuoso. Que puedo bailar al ver, respirar, imaginar
y enseñar. Que mis emociones bailan y puedo crear mi propia
manera de danzar. Una guía para sugerirme voltear a ver mi
corazón rítmico y la cadencia de mi respiración. Que en cada
paso hay una danza extraordinaria dentro de mi cuerpo. ¡De
cada cuerpo! Imagino desde entonces miles de danzas que veo
a diario.
Lo entendí: la danza se moldea de acuerdo con el
cuerpo presente. Toca el alma de quien la observa no solo por
su técnica, primordialmente por la conexión que cada uno tiene
con su alma, cómo la escucha, cómo la atiende y la abraza
pacientemente, sosteniendo sus ganas de expresar, lo cual no es
posible con otro lenguaje.
Ser bailarina me ha permitido crear una relación
estrecha con mis poderosos motores. Mi mente: capaz de
ponerse firme y decidida ante situaciones variables, presentadas
en el camino que recorre Mi Cuerpo: frágil, polvo, rebelde,
resistente a varias cicatrices que Mi Alma, en su deseo de
conocer y explorar, empuja atreviéndose, llenándome de valor,
mientras de Mi Corazón brota una fe que me mueve y me
sugiere amablemente conocer el terreno de la vida.
Danzar es moverme en formas, fluir en comunión con
el tiempo y espacio, en el aquí y el ahora, con lo que tengo. Es
estar presente, plantada con los pies en la tierra, que con un salto
despegan al vacío de una galaxia de emociones, llenándome de
vértigo para después ligarme a una pirouette como las espirales
de la vida, burlesca. Seguro caeré a una cuarta posición a
recordar de dónde vengo.

Aquí es donde entra la importancia de mi decisión

Maestra en Educación por la Universidad EDEC de Monterrey. Licenciada en Danza Contemporánea por la Facultad de Artes Escénicas de la
UANL. Experto en Escritura, Estilo y Creatividad en Literatura por la Universidad Internacional de Valencia, España.

1

Camaleón arte escénico | 5

�CRÓNICA DE UN CAMALEÓN

Danzar mi vida, mi cuerpo, es darle a mi ser la oportunidad
de comunicarse a través de un
lenguaje personal que codifica mis sentimientos.

6 |

Ahora hago un spin en barra vertical que
representa lo que quiero para mi recuerdo... que la
vida debe ser derecha, recta y honesta, y en la multiforma de las telas recuerdo que tengo que ser flexible
con mi persona; a veces un jeté clásico me proporciona
delicadeza y suavidad para la fuerza del día a día.
A diario me sacudo con ritmos nuevos, estridentes,
repetitivos y con una gama amplia de formas asimétricas
y desaliñadas, las cuales me corroboran que lo abstracto
también me va bien.

Desde pequeña educo mi cuerpo con
movimiento de todas formas, con ritmos distintos,
pasos, melodías... Y ahora, a mis 36 años, sigo mi
entrenamiento explorando lo ideal y necesario para mi
cuerpo y su expresión máxima. Pero ahora indago algo
más, busco constantemente algo que me lleve a encontrar
las palabras correctas, las indicaciones necesarias, los
ejercicios clave, la dinámica y diversión para orientar
a mis alumnas a conocer la gran alegría producida por
bailar.

Como bailarina contemporánea inicié
Perdiendo todo (una obra de danza contemporánea de
Sunny Savoy), la cual me formó con la idea de que debo
deconstruirme para formarme.

Definitivamente llegará un día al final de
todo esto que es infinito, sonreiré despeinada, llena
de gratificantes recuerdos, alegre de que mi corazón
entendió la danza. Los titubeos y desbalance de mi
cuerpo conectan mis secuencias de baile. Siempre con
amor y agradecimiento por vivir.

Camaleón arte escénico

�CRÓNICA DE UN CAMALEÓN

LO QUE SE
PIENSA

ENTRE TURNOS
POR IVÁN MERCADO PEÑA1

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

C

rear conexión con un objeto. Eso fue lo que se nos
pidió hacer. Escoger un objeto cotidiano y darle un
sentido, uno personal y emocional para poder contar una historia con él. Bailarlo, habitarlo, respirarlo y sentirlo. Hacer
que signifique algo, pero no solo eso, darle un verdadero significado, que duela, que pese. Que nos pertenezca. Me quedé pensando
muchos días. ¿Cómo se crea conexión con algo que no está vivo?
¿Cómo hacer que un objeto sin alma o sentir me refleje? ¿Y cómo,
encima de todo, hago que otros sientan lo mismo que yo al verlo?
La tarea era sencilla. Pero yo no soy sencillo cuando se
trata de hablar de mí.
Ese día caminé a mi casa y quise observar y detenerme en
los detalles que siempre ignoro. Vi la calle, las personas, las casas
que parecen repetirse, los perros que ya no tienen energía para jugar,
los carros pasando, el puente despintado, la cerca rota y un huacal.
El huacal. No era especial. Era uno de muchos, pero lo reconocí de
inmediato, como si me hubiera estado esperando, como si hubiera
estado ahí todo este tiempo. He visto muchos de esos. He cargado
muchos también. Sábados eternos, tardes de calor, empacando y desempacando mercancía. Llenando los turnos obligados. Trabajando
con mi papá. Ese hombre que es el jefe, o el jefe que es el padre. Da
igual, es uno mismo.
El huacal me habló de eso. Del trabajo, del esfuerzo, de las
rutinas silenciosas, de los turnos, del calor, del sudor y del silencio.
Me habló de él. De nuestra relación o la gran falta de ella. Fue cuando
supe que ese objeto era el indicado. Porque no me gustaba, porque
me incomodaba, porque tenía historia y era mía.
Entonces lo escribí y llené hojas enteras con lo que significaba ese huacal. Palabras, frases, memorias, sueños. Le intenté dar
forma, fondo y voz. Mi voz. Empecé a trabajar con él en clase. A
explorarlo desde el movimiento. Pero algo se sentía apagado, falso,
vacío.
Era demasiado personal y yo no estoy acostumbrado a
mostrarme de esa manera. Así que lo ignoré y me alejé del tema.
Empecé a esconderme tras la técnica, tras el deber de terminar la
coreografía, sin darle un sentir a los movimientos, sin un trasfondo.
Me refugié en los movimientos que sabía ejecutar bien, en las repeticiones seguras, en lo mecánico. Pero el cuerpo no es tonto. Tarde
o temprano, el cuerpo pide ser escuchado y yo lo estaba ignorando.
Cuando se entregaron avances, lo primero que me dijo mi
maestro fue que me dejara sentir. Que tal vez así podría sanar eso
que nunca dije. Me vi en sus palabras porque era cierto. No estaba
bailando mi historia, estaba huyendo de ella.
Creo que nunca unas palabras me habían afectado tanto en
una clase porque me mostraron mi desconexión. No con el huacal,
sino conmigo mismo. Fue una sacudida interna, algo movió dentro
de mí y ya no hubo forma de continuar igual.
1

A partir de ahí todo se volvió más difícil. Cada vez que escuchaba la música, cada que me sentaba a pensar en la coreografía, me
invadía la ansiedad. Un miedo profundo, como si estuviera haciendo
algo indebido. Como si hablar de él fuera peligroso. Como si bailar
esto fuera un acto prohibido. Como si el cuerpo estuviera traicionando
ese pacto silencioso que hicimos de no tocar el tema.
Ese sentimiento me perseguía. Nunca se iba del todo y me
hacía sentir pequeño, vulnerable e inseguro. Era parecido a tener una
conversación privada frente a un espejo gigante. Sentía que cualquiera
que pudiera verme también vería exactamente mis recuerdos, mis memorias, y sabría que me dolía. Eso me aterraba.
Las últimas semanas de clase las viví con un peso muy grande encima. Me daba vergüenza la coreografía, no quería mostrarla porque me sentía expuesto. Todos iban a mirarme justo donde no quería
ser visto: el escenario se convertiría en la cabina de su camioneta, cerrada, calurosa, tensa y silenciosa.

Pero entonces entendí algo. El arte también
es eso. No solo es estética ni belleza ni
líneas limpias. Es también el temblor, la
herida, la memoria que no se borra.

Es exponerte aunque no estés listo. Es
hablar de lo que no se dice y hacerlo con el
cuerpo.
Aprendí que muchas veces el arte te pide cosas que no quieres dar, pero que, al darlas, entiendes un poco más de ti. No sané nada.
No entendí todo. Pero me vi, me reconocí y me nombré. Me di cuenta
de que la danza no siempre es alivio, a veces también es un espejo
incómodo, pero necesario.
Como artistas, tenemos la responsabilidad de ser honestos.
De ir al fondo y de incomodar, porque solo así el espectador puede encontrarse también. Esto es un intercambio de memorias, de emociones,
de heridas abiertas y de sus propias vivencias. Y eso es lo que quiero
provocar cuando la gente me vea.
Esta coreografía no fue una respuesta, fue una pregunta, una
que todavía no sé cómo responder, pero necesitaba ser hecha. Un intento o un trozo de algo que no se deja decir con palabras, pero se
mueve, respira, tiembla.
Con esto no llegué a ninguna conclusión. Solo recordé, observé, monté y memoricé. Me senté en la coreografía como me sentaba
en su camioneta: callado, con el corazón acelerado, con mil cosas que
no se dicen, con silencios aterradores y caras que solo hablan con las
cejas, con manos apretadas y el nudo en la garganta. Nunca nos entendimos. Nunca estuvimos del mismo lado. Solo unas cuantas palabras
y muchas más que se quedaron guardadas. Así como se guarda la mercancía en un huacal: a la fuerza, sin espacio y sin un orden. Golpeando
los bordes de lo que no se acomoda y apretando lo que nunca encajó.
Espero algún día poder darle un final a esa coreografía. Un
final verdadero. No porque se acabe la música o porque se deba de llenar el tiempo requerido para tener los puntos de la materia, sino porque
se acaba el peso. Y tal vez, solo tal vez, cuando eso pase, también pueda darle un cierre a ese recuerdo. Y a ese huacal que aún no se acomoda. Porque quizás no era el objeto el que necesitaba cambiar, sino yo.

Estudiante de 4º semestre de la Licenciatura en Danza Contemporánea de la Facultad de Artes Escénicas de la UANL.

Camaleón arte escénico | 7

�CRÓNICA DE UN CAMALEÓN

LA IMPORTANCIA DE LA EMPATÍA
EN LA COMUNIDAD TEATRAL
POR DULCE MARÍA BAUTISTA SALAS1

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Una persona me dijo alguna vez que el teatro es comunidad.

ponsabilidad termina por ser igual de importante. No obstante, la carga
de trabajo a veces termina por orillar al artista escénico a sucumbir a
esde antes de entrar a la Facultad apreciaba muun desaliento, a la fatiga o crisis de identidad, de visión y de propósito,
cho el teatro, porque siempre respeté y admiré la
propias de quienes en un principio veían el teatro como algo “bonito y
colectividad que conformaban los montajes y la
divertido” o lo veían como algo “fácil, casi natural”, pero no conocían
colaboración de los equipos. Con mucha expectativa, deseaba la exaun lo que implica en su totalidad, lo que significa realmente el teatro
periencia de hacer teatro en una verdadera corporación, cuestionánmás allá de lo apreciable a simple vista, más allá de lograr una escenodome muchas veces qué significaba esto. Hablé tanto con teatreros
grafía muy pulida y bien pintada, de lograr una estética preciosa o de
jóvenes como con otros con más experiencia; algunos opinaban que
conseguir más aplausos, reconocimiento o invitaciones para trabajar
hacer teatro implicaba comprometerse a ensayar todos los sábados
en otras partes.
o estar de acuerdo en seguir a un mismo líder o director, ceEl nivel de estrés al final de los semestres
lebrar los cumpleaños de todos o intercambiar energía
desencadena
la peor parte de las generaciones.
en círculo antes de una función. Otros pensaban que
Hay desconfianza que crece, falta de comunicasignificaba ir de fiesta, ver el teatro como una excución, todos llevan sus propias luchas, escenas,
sa para divertirse, para viajar con viáticos de las
obras, ensayos e incluso, cuando algunos
convocatorias o como un hobby para distraerse
... ¿cómo tener la confianza y piden ayuda o se quedan atrás, terminan
un rato del mundo real. Hay de experiencias a
la intimidad de crear en conjunto? por ser humillados, ignorados u olvidados.
experiencias, diversas mentes que pueden ver
¿cómo
decirles a otros que el teatro es Habitamos pasillos y salones donde siemel espacio teatral de formas muy diferentes.
comunidad
si no somos capaces de pre hay prejuicios hacia quienes tienen
La mía era que en él podíamos encontrar una
dificultades para mantener el mismo ritmo
expresar
en voz alta nuestras
familia, un lugar donde crear en conjunto, ende trabajo o de memorización, dejando a
contrar nuevas formas de expresión, de arte y
inquietudes, nuestras propuestas,
muchos sintiéndose como un gran silencio
nuestros sentimientos? ...
juego.
en medio de una perfecta sinfonía, que realFue entonces, hace casi 3 años, cuanmente no es más que un caos disonante donde
do entré a la facultad, que me di cuenta de que el
no siempre se puede distinguir una melodía. A
teatro no espera a nadie. La creación se ha vuelto –o
veces todos quieren ir rápido y no tienen problema
tal vez siempre fue– un proceso complejo, con múltiples
con soltar una, dos, tres veces a quien sea, con tal de
capas, quejas, ambiciones. Vivimos en una sociedad donde en la
seguir avanzando, y si bien esta clase de acciones terminan por
mayoría de las ocasiones perduran más el individualismo por encima
ser “comprensibles” hasta cierto punto (en cuanto a supervivencia se
del gusto por compartir y la ansiedad adjudicada a la búsqueda consrefiere), creo que volverlas algo común termina por aislar a los artistas
tante de éxito y de competencia. Esto me ha llevado a observar la iny envolverlos en un ciclo de egoísmo, de soledad que entorpece la
tensa desconexión presente en toda la comunidad teatral, en alumnos
creación y genera frustración e indiferencia.
y maestros a veces por igual, dejándonos en un sitio que da lugar a la
Muchos pierden de vista lo realmente importante: el teatro
desmotivación, a la pérdida del gusto por el teatro.
es empatía. Olvidan los mensajes que queremos transmitir, desde el
Y me sinceraré al admitir que este descubrimiento fue uno
retrato del dolor más puro hasta la risa más genuina, de la conversade los múltiples golpes que ha conllevado estudiar artes escénicas
ción que queremos generar, de las historias que queremos visibilizar,
profesionalmente, lo cual ha resultado ser de las experiencias más
de seguir contribuyendo con nuestras obras, monólogos, canciones y
locas, tristes, excitantes y extrañas que podría haber elegido, pero
escritos a la lucha por mantener vivas las artes vivas, de alimentar los
creo que, si bien ha sido algo difícil y desgastante tanto para mí como
tanques de oxígeno que perduran la respiración de los espacios con
para muchos de mis compañeros, todos tenemos en común el deseo
butacas, donde si tomas asiento puedes presenciar a otros dando pedade lograr proyectos más amenos, donde la convivencia sea parte del
citos de su alma justo frente a ti, desgarrándose la garganta, sudando
proceso, y hemos llorado colectivamente ante la frustración de cierla frente, ignorando sus límites, llorando la tragedia propia y ajena y
tos trabajos.
cansando su corazón, su espalda, sus talones. Como creadores propiNo obstante, pese a que en ciertas ocasiones nos hayamos
ciamos emoción, empatía del público hacia nosotros, si no la tenemos
enfrentado a enseñanzas no comprendidas del todo, a veces se ha
en nuestros equipos, ¿cómo tener la confianza y la intimidad de crear
dado la situación de enfrentarnos a un proyecto grande y ver de prien conjunto? ¿cómo decirles a otros que el teatro es comunidad si no
mera mano la importancia de escuchar, de comprometerse, de las
somos capaces de expresar en voz alta nuestras inquietudes, nuestras
historias que nos contaron y en el fondo tenían su propósito. Estas
propuestas, nuestros sentimientos? Deberíamos escucharnos, darnos
lecciones y derrumbes tienden a mostrar ciertos frutos. De vez en
permiso de sentir, de hablarlo con nuestros amigos, compañeros de
cuando, culminan en una concepción más plena del entorno y un ensalón o de generación y ser más empáticos. Todos tenemos vidas fuera
tendimiento más claro de lo que implica formar parte de un engranaje
del teatro, pero todos tomamos también la decisión de volver a él todos
escénico, de un equipo donde todos son necesarios y el nivel de reslos días.

D

1

8 |

Estudiante de sexto semestre de la Licenciatura en Arte Teatral de la Facultad de Artes Escénicas

Camaleón arte escénico

�HOMENAJE A UN CAMALEÓN

VIRGILIO LEOS:
LEGADO DE
ARTE Y PASIÓN
POR LA ESCENA
Por Jeany J. Carrizales1

Créditos: Archivo FAE

C
Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

uando pienso en los inicios de mi formación teatral, el primer nombre que se enciende con la fuerza de un reflector es el de Virgilio Leos. No hablo
del hombre que las crónicas describen como actor, director
y fundador de la carrera en la que hoy tengo la dicha de
ejercer, sino de la voz que abrió para mí y para muchas
personas la puerta donde el teatro dejaba de ser un sueño
para transformarse en una verdad. Fue él quien me mostró
que el escenario no es un lugar donde se finge, sino donde
se respira con todas las fibras del cuerpo y donde cada
cosa encuentra su lugar.
Recuerdo con nitidez sus clases: el rigor, la paciencia y, a la vez, la alegría y el desenfado con los que impartía cátedra. Con él no había espacio para la comodidad
ni para el “hacer como que”. Nos mostraba que el teatro era
entrega total y que solo desde ahí podía aparecer la belleza.
Virgilio era maestro en el sentido más profundo de la palabra: alguien que no solo transmitía conocimientos, sino que
transformaba la manera de mirar.
Lo que hacía único al maestro Virgilio era su amplio conocimiento de todas las formas del arte y su capacidad para aplicarlas al teatro. Llegaba con libros, películas,
imágenes, palabras, anécdotas, y con la certeza de que cada
alumno podía explorar el arte desde todas sus aristas. Conocía la escena mexicana como pocos, había convivido con
grandes figuras del teatro y sabía exactamente lo que significaba ser artista y maestro a la vez. Esa riqueza se transmitía sin pretensión, con humildad, alegría y la generosidad de
quien sabe lo que tiene y lo comparte.
Gracias a él entendí que el trabajo teatral no se
reduce a montar una obra, sino a construirla con respeto
absoluto por el escenario, el público, el equipo y por uno

mismo. Por él aprendí a cortar una luz, a manejar una consola, a buscar un jarrón en todos los bazares y anticuarios
de la ciudad, a montar escenografía y poner la utilería en
su lugar dos horas antes de la función; a alegrarme cuando
vendía todos los boletos de Plaza Fátima y a saber que venderíamos pocos el domingo de fútbol. Y también, en gran
medida, por él decidí ser escenógrafa.
Su formación como arquitecto se reflejaba constantemente: enseñaba a pensar el espacio, la forma, la luz
y la emoción como un todo inseparable. Me inspiró a no
conformarme, a buscar mi esencia, a entender y ver la escenografía con conciencia y emoción. Esa enseñanza sigue
viva en mi trabajo actual: cuando diseño espacios y cuando
guío a mis estudiantes e intento recordarles el empeño que
requiere el teatro.
Lo que más admiraba en Virgilio Leos era su manera de vincular el arte con la vida. No se trataba de “representar” la realidad, sino de encarnar lo que deseamos ser en
ella. En su presencia comprendí que el teatro no es un oficio
decorativo: es una forma de resistencia, de memoria, de humanidad; un maestro puede cambiar la trayectoria de vidas
enteras con su mirada, sus palabras y su ejemplo.
Hoy, al mirar hacia atrás, puedo reconocer en sus
enseñanzas a todos los que tuvimos la fortuna de cruzarnos con él. Aquel que encendió la chispa que nos mantiene
en el sendero del teatro y nos legó pasión, conocimiento y
un compromiso profundo con nuestra profesión. Más allá
de los homenajes oficiales, lo recuerdo en lo íntimo de un
aula: como el maestro que me regaló su tiempo y su conocimiento, ayudándome a encontrar mi camino, por el que le
agradeceré eternamente.

Escenógrafa, investigadora teatral y docente con más de 20 años de trayectoria. Es especialista en teatro mexicano y en la creación de espacios
escénicos para teatro, danza y ópera. Su trabajo como productora y directora artística se ha presentado en escenarios nacionales e internacionales,
consolidándola como un referente del teatro en Nuevo León.

1

Camaleón arte escénico | 9

�METHAMORTHEORIS

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Créditos: Germán Romero

RESISTENCIA, PATRIOTISMO Y
ENTREGA: GORGUZ TEATRO
EN ESCENA1

E

POR ALESSANDRA ESTEFANÍA OYERVIDEZ RÍOS Y
DANIELA ALEJANDRA RIVERA BERNAL2

l ejército iluminado es una obra de teatro
presentada por Cía. Gorguz Teatro* y dirigida por Alberto Ontiveros, en la novela
homónima escrita por David Toscana. Se trata de una puesta
en escena que relata la vida de Ignacio Matus, un maestro apasionado por la identidad nacional de su país, quien enseña la
materia de Historia y es despedido por sus discursos políticos,
considerados inapropiados para su salón de clases. Con una
percepción exagerada de la realidad y una idealización por sus
raíces, Matus busca formar un ejército, pero lejos de organizar una tropa tradicional militar, conforma un grupo con niños
marginados, a quienes convence de embarcarse en una cruzada donde, impulsados por una mezcla de fe y fervor patriótico para recuperar el territorio perdido, deben marchar hacia
la frontera entre México y Estados Unidos. Con delirios de
héroes, estos personajes llevarán a cabo su misión de recuperar Texas a sus tierras mexicanas, una encomienda imposible
guiada más por la fe que por la razón. ¿Hasta dónde puede
llegar el amor por la patria?
La obra ambientada en México comienza con la frase “México olímpico, las matanzas normalizadas, Monterrey,
1968”, dicha por Rosalva Eguía, quien en ese momento funge

como narradora. Con ello se hace referencia al acontecimiento
conocido como la matanza de Tlatelolco, en el cual el gobierno
mexicano perpetró deliberadamente, a mano armada, un crimen de Estado de lesa humanidad contra un grupo de estudiantes que se encontraba protestando en la Plaza de las Tres Culturas. El director Alberto Ontiveros hace referencia al himno
nacional mexicano −símbolo del orgullo de nuestra patria− a
manera de crítica, mostrándonos cómo vivir en México puede
sentirse como una especie de burla constante hacia la gente.
Por eso el ejército iluminado lo canta con fuerza, recordando
la frase “al sonoro rugir del cañón”. Sin embargo, ese espíritu
de lucha y unidad que alguna vez representó el himno ahora
parece debilitado por un gobierno que ha perdido credibilidad.
Más allá de presentarse como un conflicto militar
tradicional, la guerra también sugiere un sentido simbólico.
Para validar esta idea es necesario tomar en cuenta que Matus es corredor, dato indispensable para interpretar la carrera
aludida a lo largo de la obra como una resistencia personal
hacia el fracaso y humillación nacional a los que es expuesto
como ciudadano patriota que desea justicia. Su obsesión como
corredor refleja la superación, disciplina y sacrificio, valores
inculcados por él a los iluminados.

Compañía beneficiaria del programa México en Escena-Grupos Artísticos MEGA del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales
Artículo elaborado en el marco de la Unidad de Aprendizaje Crítica Teatral, bajo la asesoría del Mtro. Bernardo Martínez Evaristo.
2
Estudiantes de sexto semestre de la Licenciatura en Arte Teatral en la Facultad de Artes Escénicas de la UANL.
*

1

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�METHAMORTHEORIS

El elenco se conforma por Francisco De Luna (Matus),
José Olivares (Milagro), Ricardo Traviezo (Comodoro), Cassandra Colis (Azucena), Germán Navarro (Cerillo), Emmanuel
Pichardo (Ubaldo) y Rosalva Eguía (Narradora/Maestra). En la
primera escena los vemos entrar en fila, marchando y silbando
una canción mientras se dirigen hacia sus respectivos lugares.
El espacio es un salón de clases. Al fondo del escenario se encuentran elementos que serán usados conforme a la marcha. Al
centro hay una mesa con cuatro sillas acomodadas con el respaldo viendo hacia el público. A la derecha (izquierda del actor) se
visualiza un banquito y de su lado opuesto un disfraz de grassoni
para Ricardo Traviezo, que al poco tiempo usa para encarnar a
Comodoro, uno de los niños del grupo de los iluminados, quien
tiene sobrepeso. José Olivares toma una máquina de escribir y se
acuesta al lado del banquito. Francisco De Luna sube a la mesa
con una mochila, a la par que Rosalva comienza a narrar y Olivares escribe en su máquina. Colis, Pichardo, Traviezo y Navarro
−intérpretes de los iluminados− toman lugar en las sillas antes
mencionadas aún sin encarnar sus papeles, dando a entender que
solo son personajes sin relevancia de la escuela donde trabajaba
Ignacio Matus. Tras una escena de introducción a contexto y personajes, en una secuencia coreografiada, el espacio se convierte
en la dirección escolar: la mesa se levanta para simular una pared
entre Matus y el director, a quien Olivares representa con un aspecto autoritario. Cuando Emmanuel Pichardo y José Olivares
hacen breves intervenciones para personificar a terceros de la
escuela, mantienen una compostura diferente a la que usan para
hacer de Ubaldo y Milagro, sus roles principales.

Como ejemplo están el caso de los títeres y del juego
con la mesa. Esta última se vuelve clave para crear imágenes y
espacios que ayudan a construir las escenas, favoreciendo en un
sentido dinámico a la historia contada, desde que la vemos en
su uso ordinario hasta el momento en que la reconocemos como
una carroza cuando van camino a su misión de recuperar Texas,
o convertida en una casa de refugio al ser rodeados por el ejército
militar, incluso como el prostíbulo a donde Matus lleva a todos
los hombres del grupo. En cambio, los títeres se ven intervenidos
directamente por los actores en momentos donde la imagen de
su propio muñeco es suficiente para enfatizar que, a pesar de ver
adultos intérpretes, aún hablamos de niños, tal cual sucede en el
prostíbulo: el actor se esconde detrás de la mesa para controlar
a su títere, situado en un momento que indica abuso, por lo cual
es importante acentuar a la infancia con este recurso. En este
caso cambia la carga que se le da al objeto manipulado, pero la
importancia de su uso es la misma al trabajar en conjunto para
crear atmósferas. Alvarado se refiere a este suceso como sistema
objetual del teatro.
La manipulación es un montaje de cuerpos, el cuerpo
del actor y el del objeto. Ambos son fragmentos de un
cuerpo mayor que constituyen juntos: el sistema del teatro objetual. Este sistema está constituido por secuencias o segmentos, en ellos el cuerpo del actor o su fragmento es una unidad más, sin orden de importancia.
Los cuerpos rotos de los manipuladores pueden funcionar en simetría con los objetos, verse como partes,
como piezas intercambiables y también independientes
entre sí. (Alvarado, 2015, p. 8)

Un teatro contemporáneo

La aridoestética y su concepto de indagación en desarrollo es una particularidad presente en las propuestas de la compañía para que la obra se vea cargada de símbolos que refieren a
un contexto, y no son usadas al azar, al contrario, todo tiene un
porqué y esto nos queda claro, pues en entrevistas sobre el tema,
Alberto Ontiveros responde:

En cuanto a la estética de la puesta en escena, se puede distinguir el estilo particular de la compañía teatral Gorguz
Teatro y su director, Alberto Ontiveros, gracias a la presencia de
elementos y signos característicos de cada una de sus propuestas
teatrales. El uso de narraturgia, evocada mediante la palabra y
el gesto del intérprete, se hace presente mediante la suma del
discurso narrativo −el cual en este caso es la novela de David
Toscana− y la acción dramática, propuestas por el director con el
apoyo de algunos objetos y multitud de situaciones ocurridas en
escena, con la intención de crear códigos visuales para enfatizar
la sátira política y estimular la reflexión del pasado y presente
de México (Sanchis, 2006, pp.19-25). Además, los rompimientos
de la cuarta pared y la división de capítulos para describir lo que
sucede en escena ayudan al entendimiento de la historia contada,
un ejemplo claro son los momentos en donde cada personaje ejecuta una acción específica. En el caso de El ejército iluminado, a
diferencia de otras de sus propuestas escénicas, levantar el puño
mientras se presenta el nombre del siguiente capítulo acentúa
verbalmente el cambio en escena. Dentro de la línea estética de
Gorguz también se reconoce la existencia del teatro objeto, en
donde todo lo que toca el escenario posee un significado y se
presta a ser transformado a lo largo de la puesta en escena. Ana
Alvarado comenta la importancia de esta dinámica dentro de una
obra:
Esa cosa, ese objeto en el centro de la escena, protagoniza una nueva relación con un nuevo espacio. ... El
mismo objeto que antes podía pasar ante nuestros ojos
sin ser percibido, que solo formaba parte de un todo
homogéneo y conocido, ahora salta ante nuestra vista
con nueva luz. Irrumpe como un extraño. Como si no
se tratara del mismo. (Alvarado, 2015, p. 11)

Nunca hemos estado cerrados a otras posibilidades de
la teatralidad. En Sobre Ofelia, una flor de Fernanda
del Monte, tuvimos la oportunidad de investigar otros
lenguajes, virtuales, performativos, apelamos a generar
otro tipo de empatía con el otro, que ahora está detrás
de la pantalla … Le hablamos a las y los espectadores
de este tiempo, el arte contemporáneo como uno de los
ejes centrales del trabajo. (Ontiveros, 2020)
La compañía implementa la aridoestética desde el
2005, de la cual han investigado y están en proceso de escribir al
respecto, dicho concepto busca dialogar con los espectadores del
noreste del país hablando desde la aridez, es decir, se separa del
formalismo para hibridar los lenguajes teatrales con lo desértico como detonador de ideas para potencializar cuestionamientos
que construyan redes de pensamiento por medio del performance, la danza contemporánea, la antropología, la historia oficial y
no oficial.
Reconocemos que este recurso es usado, por ejemplo,
en la ficha de “La Inmaculada” portada por Comodoro, indicando símbolo de pureza y fe inquebrantable, tal como la Virgen
María Inmaculada, un emblema que simboliza la resistencia del
ejército iluminado. En el momento en el que se hace la oración
“madre de Dios, ruega por nosotros y por todos los que cruzamos el Río Bravo”, la plegaria de los personajes para cumplir
su misión se muestra como una realidad fronteriza de tópicos
específicos dentro de lo conocido como teatro de frontera. Estas

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�METHAMORTHEORIS

imágenes religiosas comprenden la vida cotidiana del norte de México con un hibridismo cultural latente en la puesta en escena (Partida
Tayzan, 2021, pp. 20 - 21). Otro símbolo presente son las banderas
de México y de Estados Unidos, las cuales refuerzan el sentido de
la identidad nacional y tienen un matiz heroico a pesar de la sátira
presentada en la obra, ya que se relacionan a la obsesión de los niños
con la encomienda dada por su maestro: defender su patria hasta las
últimas consecuencias. Elementos como estos favorecen a darle un
peso significativo a cada elemento que conforma la puesta en escena.
La influencia brechtiana y el teatro de frontera como filosofía en
el trabajo de Ontiveros
A través de la memoria, Ontiveros y su compañía integran
desde los recuerdos lo que conforma nuestra semblanza regional noreste, con personajes ya existentes de la historia puestos en una ficción, como lo es en este caso y lo ha sido en otros como Yerbabuena
u Olegaroy.
Memoria, política, aridoestética. Desarrollamos una forma
de entablar diálogo con los espectadores de nuestra zona
geográfica, hacemos teatro para esta región que no regional
(siempre detenido en el folclore), le hablamos a las y los
espectadores de este tiempo, el arte contemporáneo como
uno de los ejes centrales del trabajo. (Ontiveros, 2020)
Con ello se crea un sentido de identidad que pretende abordar a partir de nuestras singularidades identificadas como territorio
norestense, construyendo sobre lo ya documentado para desarrollar
un nuevo relato desde lo contemporáneo con los tintes de ficción y
las pizcas de Brecht, donde la línea entre lo “oficial” y lo “no oficial”
está difusa. Esto permite al espectador cuestionar los hechos de la
narración e inclusive es invitado a conocer más sobre la historia.
Gorguz invita a un público sin selectividad a formar un criterio desde
el distanciamiento.

Créditos: Pili Pala
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Camaleón arte escénico

Santana Ramos (2011) cita a Brecht en su texto: “Distanciar un suceso o un personaje quiere decir comenzar por lo sobreentendido, lo conocido, lo aclaratorio de dicho suceso o personaje
y provocar sorpresa y curiosidad en torno a él” (p.p. 23-24). Esto se
ve reflejado en el acontecimiento de la matanza de Tlatelolco, como
ejemplo tenemos a Ignacio Matus, quien nos lleva a distanciarnos del
suceso para indagar en su historia, se expone su presente y su pasado,
por lo que volvemos a citar a Brecht mediante Santana: “Distanciar,
quiere decir, entonces, historizar, o sea representar hechos y personas
como elementos históricos, como elementos contemporáneos” (Brecht en Santana, 2011, p. 24), ya que este periodista deportivo existió
en la vida real y se trae al presente planteado desde una invención
lejana a su contexto.
Alrededor del minuto 20, Matus hace referencia al suceso
de la matanza de Tlatelolco diciendo: “El 2 de octubre de 1968 no se
olvidará jamás… se tratará de una guerra memorable”. Presentando
la comparativa de los acontecimientos reales, se menciona la fecha
como un posible hecho utópico en el que los recordarán como un
grupo de jóvenes valientes: Germán Navarro, José Olivares, Cassandra Colis y Emmanuel Pichardo se encuentran detrás de la mesa anhelando un futuro en donde los niños compren estampas del ejército
iluminado y los maestros pidan ensayos sobre ellos, en lugar de ser
despedidos por hablar con sus alumnos de la guerra contra los
gringos. Todas estas frases enaltecedoras para el ejército iluminado suceden mientras Comodoro está haciendo pinfinger, conocido
como el juego de la mano y el cuchillo. Colis, Navarro, Pichardo y
Olivares, actuando como los iluminados, continúan diciendo: “El 2
de octubre de 1968 será recordado como el día en que un grupo de
hombres bien forjados salió a ofrecer su vida para volver a llamar
México lo que un día se llamó así” lo cual nos lleva a pensar en lo
realmente acontecido y en el México en el que estamos plantados
ahora, ya que hoy en día se conmemora una lucha contra la represión de las autoridades. El rompimiento del hecho se genera cuando

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Comodoro se corta el dedo, continuando así con la historia de los
iluminados e Ignacio Matus.
Los actores desarrollaron el denominado gestus para la
construcción de sus personajes a la hora de exponer el carácter de
niños con discapacidad del texto de Toscana, debido a que
Brecht piensa que en cualquier persona se dan todos los
tipos de carácter y el actor debe cultivarlos todos para que
el público pueda verlos en él … El gestus está enmarcado,
según se ha visto, en el ámbito de las actitudes que adoptan
los personajes entre sí, generadoras del “gestus social”. A
veces, aparentemente, el gestus pertenece al ámbito privado (...expresiones de padecimiento físico por una enfermedad)”. (Santana, 2011, pp. 29-42)
Los tres casos enfáticos son: José Olivares, quien hace a
Milagro y lo mantiene con una corporalidad débil y temblorosa a
causa de su condición; Azucena, interpretada por Cassandra Colis,
que consolida su gesto con las rodillas hacia adentro; y el actor Germán Navarro, quien sostiene a Cerillo como un personaje somnoliento con un caminar desalineado. Los cinco intérpretes marcan una
variedad de tonos vocales para resaltar cuando se distancian de su
personaje al romper la cuarta pared. En el caso de Colis, quien tiene
una voz aguda, la afina aún más para infantilizar a Azucena y, por el
contrario, al romper la cuarta pared para dar contexto narrativo de la
obra, su voz se vuelve más grave y firme, ya que “el actor debe impartir a su voz una serie de matices. Su hombre “historizado” habla
como con muchos ecos que deben ser pensados simultáneamente,
pero con un contenido siempre diferente” (Santana, 2011, p. 37).
Para hablar del teatro de frontera como filosofía, es necesario recordar, como anteriormente se menciona, el concepto de
la aridoestética planteado en esta y las diferentes obras de Gorguz.
Armando Partida comparte este teatro como un teatro de resistencia:
La autoconciencia de su realidad, de su cotidiano e imaginario
regional, además de la constancia de su memoria cultural
patrimonial, propician el desenvolvimiento de la escritura
dramática fronteriza, como una forma de poner de manifiesto su identidad multiforme y mostrar su originalidad;
por lo que podemos considerar al teatro del norte como un
artefacto sociocultural … recurriendo a modelos dramáticos y expresiones escénicas originales, que surgen de sus
propias vivencias fronterizas. De allí el hibridismo cultural
estrechamente ligado al cotidiano norteño y a su particular
imaginario, puestos de manifiesto en sus múltiples facetas,
en la dramaturgia del noroeste y del noreste de México.
(Partida Tayzan, 2021, p.10)
Análisis valorativo
Indudablemente, la puesta en escena posee un valor ético a
partir del discurso patriótico y la ironía de las fuerzas armadas, mostrando cómo funciona el sistema en México, trasladándolo específicamente a un contexto regiomontano y haciendo comparativas con
la matanza de Tlatelolco. En relación con esto, el peso también cae
en un valor estético sustentado por la línea de trabajo ya presentada
que lleva la compañía, un espacio construido a partir de elementos
escénicos, sumado al discurso ético y moral y formado de criterio

desde el planteamiento brechtiano y el teatro fronterizo como forma
de resistencia ante la sistematización de nuestra propia realidad dentro de un entorno geográfico, socio-cultural y económico, exponiendo el mundo como es para el conocimiento del otro (Partida Tayzan,
2021, p. 20), logrando así un criterio de una verdad que conozco,
reconozco, desconozco e incluso ignoro.
En cuanto al planteamiento de Brecth, al no cumplir con la
dialéctica materialista en su totalidad, no se puede categorizar como
teatro brechtiano, sino que únicamente hay una influencia de este
debido a que es un teatro contemporáneo experimental, el cual se
ve afectado por diversos recursos, los cuales hacen que se pierda la
línea específica planteada por Bertolt.
Respecto a la línea de trabajo de la compañía, identificamos la presencia y uso adecuado de la narraturgia y rompimientos
de la cuarta pared, pero reconocemos la ausencia de aspectos específicos como el performance, que si bien es manejado en otras puestas
en escena, aquí pasa desapercibido porque la propuesta no se encamina hacia ese lado, más bien se sirve de estos recursos para crear
una postura de criterio clara, lo cual funciona acorde al texto con
el que se está trabajando, que es la novela de David Toscana, pues
al no estar separado por actos o escenas, Alberto Ontiveros toma
la libertad creativa de jugar con múltiples elementos teatrales para
construir la obra.
Nota de las autoras: Agradecemos al maestro Bernardo
Evaristo Martínez por su asesoría y paciencia para la realización de
este trabajo en el transcurso de la materia Crítica Teatral impartida
en la Facultad de Artes Escénicas.
Referencias
Alvarado, A. (2015). Teatro de los objetos: Manual dramatúrgico.
Ed.
Inteatro.https://unima-argentina.org/bibliovirtual/
items/show/21
Ontiveros, A. - Teatro UNAM. (14 de septiembre de 2020). Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que
corren. Teatro UNAM. https://teatrounam.com.mx/teatro/
alberto-ontiveros/
Partida Tayzan, A. (2021). Teatro del Norte y Fronterizo. Asociación Mexicana de Investigación Teatral. https://amit-teatro.mx/wp-content/uploads/2019/05/Teatro-del-norte-yfronterizo.pdf
Sanchis Sinisterra, J. (2006). Narraturgia. Las puertas del drama:
Revista de la asociación de autores de teatro, (26), 19-25.
https://www.aat.es/pdfs/drama26.pdf
Santana Ramos, S. (2011). Interpretación actoral según Brecht. Ed.
Fontamara.
Toscana, David. (2013). El ejército iluminado. Alfaguara.

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LO AFECTIVO EN LA ESCENA1
POR ROSA2 AURORA3 MÁRQUEZ GALICIA

Resumen

E

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

ste ensayo-desahogo -partitura escrito plantea una
escritura performativa para observar lo afectivo,4 Se
plantea abordar brevemente el estudio desde lo afectivo para crear más cuestionamientos.
¿Afectos? ¿A qué me refiero?
Cuando se habla de afectos, usualmente se piensa en cariño o
simpatía en cuestiones tiernas y rositas. En esta ocasión, no me refiero
a ello. Me refiero a lo que nos afecta. Afecto proviene del latín affectus, que a su vez deriva del verbo afficere, formado por el prefijo ad
(hacia) y facere (hacer). Resultado de una cosa que actúa junto a uno
y lo afecta.
Para definir el estudio de lo afectivo, este escrito se basa brevemente en las reinterpretaciones de Laura Quintana, filósofa colombiana contemporánea, quien ha desarrollado una reflexión profunda
sobre el afecto en el marco de la filosofía política y la estética. Para
Quintana(2023), el afecto no es simplemente una emoción individual
o un sentimiento interno, sino una fuerza dinámica que atraviesa y
configura las relaciones entre los sujetos, sus cuerpos y el mundo que
habitan.5
Según Quintana, el afecto es entendido como una potencia
relacional y transformadora que emerge en la interacción entre cuerpos
y subjetividades. Es una fuerza pre-individual que precede y excede la
conciencia personal, operando en un nivel donde las distinciones entre
sujeto y objeto, interno y externo, aún no están claramente definidas.6
Los afectos posibilitan la creación de comunidades basadas
en la solidaridad, el respeto y el reconocimiento mutuo. Para Laura
Quintana, el afecto es una fuerza vital que trasciende la esfera individual y se inscribe en lo social, lo político y lo ético. Comprender el
afecto desde esta perspectiva nos invita a repensar nuestras relaciones
con los demás y con el mundo, reconociendo el potencial transformador que reside en nuestras interacciones afectivas. Los afectos no solo

nos afectan, sino que nos conectan y nos ofrecen la posibilidad de imaginar y construir realidades más justas y humanas.
En las artes escénicas, los afectos no solo son representados
en el escenario, sino que también están presentes en los procesos de
creación, colaboración y modos de organización entre artistas escénicos. Los afectos, por tanto, influyen en cómo percibimos y nos relacionamos con el mundo.78 ¿Cuántas experiencias residen en nuestro cuerpo? ¿Cómo está tu cuerpo el día de hoy? ¿Cómo llegas acá? ¿Cuánto
ha afectado lo que has hecho o sentido hoy a otras personas? ¿Cómo
afecta en escena?
Hablar del afecto, de aquello que nos afecta. Aquello que
sentimos individual y colectivamente. Los afectos, entendidos como
fuerzas que movilizan y transforman las relaciones humanas. Desde
un enfoque teórico, autoras como Sara Ahmed han explorado cómo los
afectos, particularmente la indignación y la empatía, pueden articular
discursos políticos. Ahmed, en La política cultural de las emociones
(2004), argumenta que los afectos no solo reflejan experiencias individuales, sino que también configuran estructuras colectivas y canalizan
demandas sociales.
Así como el filósofo francés Jacques Rancière (2000/2014)
revisita el término aísthēsis y lo desarrolla a través de la idea del “reparto de lo sensible”. Para Rancière, lo estético no se reduce a un ámbito
de recepción individual de la belleza o el arte, sino que implica una
organización política de la percepción: ¿Qué es visible, audible, pensable y, por ende, experimentable en una sociedad determinada?9 ¿Quién
tiene derecho a producir y a gozar de las imágenes y narrativas que
circulan?10¿Cómo inciden las estructuras sociales en la manera en que
percibimos y, por ende, en las reacciones afectivas que generamos?11
Son algunos cuestionamientos que detonan sus reflexiones.
Hablar de los afectos también implica hablar de los órdenes
de la experiencia, en el orden de lo visible, ¿quién tiene derecho a afectarse? Hay voces que también se ordenan. Gente quien se piensa líder
y acapara toda la conversación. O en el aula. ¿Qué pedagogías hemos

Escribo este tema mientras estoy a un lado de una sábila. Veo su tallo, unifica todas las pencas. Cada hoja tiene espinas y por dentro una especie de pulpa transparente y viscosa. Así es este escrito; transparente y viscoso, con hojas puntiagudas.

1

A veces pienso que me debí llamar “Monte” en vez de “Rosa” no soy ninguna flor que marchita, me identifico más con el monte que se adhiere a la tierra pese a
cualquier clima.

2

(Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1991) La llamaron Aurora porque se movía dentro de su madre justo cuando salía la aurora del amanecer. Cuando nació hubo un terremoto
y le gusta pensar que la tierra se abrió para verla nacer, pero fue en otra parte del mundo, no en México. Ha perfeccionado el sobrepensartodaslascosasalmismotiempo
con el tiempo. Aspira a ser la tía en las bodas que grita: „Pongan un cumbioooooon”. Sus sueños son precipicios. A veces, padece demencia civil.

3

Ahora la palabra “afectivo” tiene en mí muchas preguntas y ninguna certeza. ¿Cuándo se puede superponer la luz entre las rendijas del proceso? Imagina que estamos
en la quinta ola del feminismo ¿Qué significarán los afectos en ese entonces? Lo que significa para mi ahora es unificar: lo incómodo con lo gentil, lo grotesco con lo
sutil, lo furioso con lo placentero. Transparentes y viscosas. Quizá́ lo afectivo para mí es tan importante porque en mi vida hubo un teatro que lastimó. Ambiciono con
dejar un teatro mejor al que encontré́

4

Podemos observar, en el caso de EEUU, que afectos relacionados a la inseguridad y el miedo en la sociedad estadounidense impulsaron ideologías en contra de la
inmigración y cambios demográficos, donde el discurso de Trump sobre reforzar las fronteras y adoptar políticas migratorias más estrictas resonó́ con votantes que
sentían amenazada su identidad o seguridad. Los afectos tienen efectos masivos, políticos, sociales y culturales.

5

Podemos observar el caso de la comunidad en Cherán, Michoacán, levantamientos armados fueron liderados por mujeres a las cuales les había cruzado el cuerpo
la tristeza, la impotencia y el coraje para detener a los “narcotalamontes”. Defendieron Defienden su territorio.

6

7
8
9

¿Cómo aprendimos el quehacer teatral?
¿De qué forma lo compartimos?
¿Qué sucede cuando las convocatorias en artes escénicas generalmente son enfocadas para financiamientos individuales que financiamientos colectivos?

Estuve en una conferencia de un funcionario público en un cargo importante a nivel nacional, quien no se considera gestor sino artista, llamó su gestión como una
especie de cazador de talentos. ¿Quién decide sobre qué arte es mejor, cuál debe ser visto, cuál debe ser reconocido?

10

11

Me muevo entre la gente para ir a mi parada de autobús en un día lluvioso de Xalapa. Voy con prisa y un habitante de la calle me insiste en que le dé dinero, no saco

Nota. Fotografía por Susana Alanís
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experimentado? ¿Cómo nos afecta?12 ¿A quién le dan más la palabra?
¿A quién escuchan mejor? ¿Cómo se ven esas personas?
¿Qué nuevas relaciones podemos crear colectivamente?
¿Qué nuevas formas podríamos crear, quizás para partir simplemente
al caminar y estar juntos?
Reconocer el afecto como una potencia relacional más que
como un sentimiento edulcorado nos obliga a rearticular la práctica y
la teoría escénica desde una ética de la copresencia. El cuerpo, lejos de
ser mero soporte de la representación, deviene archivo sensible donde convergen historias, tensiones y posibilidades de transformación
(Quintana, 2023). De allí que cada ensayo, función o proceso organizativo sea también un laboratorio político donde se disputa el reparto
de lo sensible (Rancière, 2000/2014) y se ensayan otros modos de habitar lo común.
Comprender esta dimensión transformadora implica advertir
cómo los circuitos afectivos alojan asimetrías de poder: ¿quiénes hablan y quiénes son escuchados?, ¿quiénes ocupan el centro luminoso
del escenario y quiénes permanecen en la penumbra de la técnica o la
recepción? Como advierte Ahmed (2004), las emociones no se limitan
a reflejar lo social; lo configuran. Por ello, politizar los afectos en la
escena demanda estrategias pedagógicas y creativas que desmantelen
jerarquías de género, etnia y clase, y que habiliten la circulación de
otras narrativas.
Colocar lo afectivo en la misma jerarquía que el campo cognitivo, lo físico, significa asumir la responsabilidad de producir entornos donde todas las corporalidades puedan afectarse y ser afectadas.
Solo así la práctica escénica dejará de reproducir los viejos regímenes

de visibilidad para convertirse en un espacio de imaginación colectiva
capaz de engendrar comunidades más justas, diversas y solidarias. Ese
es, en última instancia, el gesto ético-político que este ensayo convoca:
hacer de la escena un lugar donde lo que sentimos abra el horizonte de
lo que podemos llegar a ser.
Tal vez sea más importante estar en comunidad, ser vulnerable, real, por completo, que tener la razón o ganar.
Adrienne Maree Brown.13
Referencias
Ahmed, S. (2004). La política cultural de las emociones. Traficantes
de xueños.
Quintana, L. (2023). Espacios afectivos: Instituciones, conflicto,
emancipación. Herder Editorial.
Rancière, J. (2014). El reparto de lo sensible: Estética y política (M.
Padró, Trad.). Prometeo Libros. [Trabajo original publicado
en 2000].
Fuentes de consulta
Butler, J. (1997). Excitable Speech: A Politics of the Performative.
New York: Routledge.
Pineda Rivera, D.A. (2016). Aristóteles: entre aisthesis y phantasía.
Universitas Philosophica, 33(67), 131-164.

Escribo esto y veo mi mano izquierda, tengo una cicatriz desde hace 14 años. En un ejercicio de performance, me hicieron cortarme la mano con un filo de navaja para
rasurar y “explorar con mi sangre”. Tuve que ir a emergencias para que me costuraran 7 puntos. Tenía 19 años. Para mí, hablar de los afectos es una contrapropuesta
para hablar de la violencia individualista heredada. Es tener una forma distinta de creación y de habitar (nos).

12

13

Adrienne Maree Brown, &lt;That Would Be Enough&gt;, 6 de septiembre de 2016 disponible en https://adriennemareebrown.net/2016/09/06/that-would-be-enough/

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�METHAMORTHEORIS

EL PAPEL DEL QUEHACER ESCÉNICO
CONTEMPORÁNEO EN LA GENERACIÓN DE
FICCIONES QUE CODIFICAN Y DESMITIFICAN LA
REALIDAD: UNA REFLEXIÓN A TRAVÉS DE
LA PUESTA EN ESCENA DE AMARILLO1
POR ÁNGELES BELÉN GAYTÁN BERLANGA2

U

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Es así como se difunde la informano de los fenómenos más
ción sobre este fenómeno, tanto a través
complejos e imperantes en
de análisis que parten de un círculo perel contexto global de nuessonal –con una mirada íntima, dando vitros días es el relacionado a la migrasibilidad a casos específicos de aquellos
ción humana. Si bien el desplazamiento
que parten de su tierra natal en solitario–
humano interterritorial ha sido un gran
como a través de enfoques mucho más
tema de debate y análisis desde la anamplios que abordan la manera en la
tigüedad, tal parece que las políticas y
cual la migración deja de ser objeto para
direcciones socioeconómicas y cultuinstalarse en el terreno de lo global, en la
rales tomadas por los gobiernos de direalidad, pasando a través del lenguaje a
versas naciones –o la ausencia de las
ser mito, entendiéndose este concepto en
mismas en cuanto a la regulación de la
palabras de Roland Barthes: “el mito es
explotación de los recursos naturales
un habla elegida por la historia: no surge
por empresas del sector privado– se han
de la ‘naturaleza’ de las cosas” (Barthes,
encargado de agudizar el fenómeno miMitologías, 1957/1980, p. 108).
gratorio a través del tiempo, llevándolo
a convertirse en una situación de vida o
En el caso del arte, en especial
muerte para quienes se ven envueltos en
en el teatro y la dramaturgia, la migraél. Sobre esta conexión entre migración
ción también ha sido abordada. Ejemplo
y acumulación de capital, han hablado
de ello son Volver a Santa Rosa, escrito
grandes teóricos y pensadores, entre
por Víctor Hugo Rascón Banda en 1996
ellos Karl Marx, cuando en El capital
y El viaje de los cantores de Hugo Salexponía la situación de los migrantes
cedo, publicada originalmente en 1990,
irlandeses a tierras estadounidenses
ambas de autores latinoamericanos, cu(Marx, 1867/ 1972, p. 752). También, en
yas formas de abordar la migración disel panorama contemporáneo, la reconotan, en gran manera, de la que bien pocida socióloga Saskia Sassen ha publicadría ser el clásico por excelencia sobre el
do ensayos y libros al respecto, como el
traslado del lugar de origen: La Odisea,
titulado Inmigrantes y ciudadanos, texto
escrita por Homero en el siglo VIII a.C,
en el cual realiza un análisis histórico a
cuyas narraciones fantásticas del proprofundidad sobre las diversas travesías
tagonista poco tienen que ver con los
migrantes alrededor del mundo, aborretratos crudos e intimistas creados por
dando temas clave para su comprensión
Salcedo y Banda respectivamente. Es en
como la geopolítica de la migración y
medio de este panorama ficcional, conslos derechos políticos de los inmigrantes
tituido por una gran variedad de formas
(Sassen, 2013), estableciendo, a través
y contrastes en torno al tratamiento del
de ellos, parámetros críticos para aborfenómeno migratorio, en donde se abordar las consecuencias socioculturales
dará el caso de Amarillo, una producción
de la migración. Otro ejemplo de textos
del colectivo Teatro Línea de Sombra,
analíticos sobre dicho fenómeno es el
cuyo estreno en 2009 se encuentra pretrabajo titulado Derecho de hospitalicedido por una ardua construcción que
dad: ¿Respuesta cosmopolita a la crisis
parte de la investigación en las raíces de
migratoria contemporánea? publicado
uno de los casos más graves y antiguos
por Hans Leonardo Florián, en donde,
dentro de la migración global: los mipara obtener el grado doctoral, profungrantes que buscan atravesar la frontera
diza acerca de la complejidad del fenóde México con los Estados Unidos.
meno migratorio y la importancia de la
Fue un 28 de mayo de 2009,
reflexión acerca de este (Florián, 2023).
en el Teatro El Milagro de la CDMX,
					
la primera vez que Amarillo se presen-

tó ante el público. Desde entonces la
puesta en escena ha tenido más de 200
representaciones nacionales e internacionales, habiendo ganado también dos
galardones en distintos festivales: Premio a la mejor obra extranjera (ACE
Awards 2012, Nueva York, E.U.A.)
y Premio del público (Festival EXPONTO, Lubjana Eslovenia) (Teatro Línea
de Sombra, s.f.). La puesta en escena
se destaca por la combinación de elementos procedentes de distintas fuentes
narrativas, es decir, el tejido final es lo
resultante de experimentaciones a través
de distintos planos, como el documental,
audiovisual, corporal, musical y literario, creando así una orquesta escénica
que dista en gran manera del teatro aristotélico tradicional.
Ahora abordaremos el análisis de la puesta en escena en función
de los elementos que la componen y han
hecho posible su éxito, tarea imposible
sin antes conocer la historia del colectivo que la concibió, pues es la historia el
sitio donde convergen los sucesos y bases ideológicas de un proyecto tan vasto
como lo es la obra en cuestión.
Creado en la ciudad de Monterrey, Nuevo León en 1993 y con residencia en la CDMX a partir de 1994, Teatro
Línea de Sombra es un proyecto cultural
sin fines de lucro compuesto por creadores especializados y formados profesionalmente en diversas disciplinas. Dicho
proyecto, tal como lo expresan en su página web, está interesado en la búsqueda
de caminos alternativos situados en las
zonas fronterizas de lo escénico –integrando las artes plásticas, la música, el
video– y en las posibles relaciones entre
aquello que podamos denominar como
teatral y las distintas disciplinas de la
escena (Teatro Línea de Sombra, s.f). Es
necesario resaltar aquí la elección de palabras al emplear las “líneas fronterizas”
como una parte fundamental de su creación artística. Jorge Vargas, cofundador
y director de la compañía, expresa en

Artículo elaborado en el marco de la Unidad de Aprendizaje Crítica Teatral, bajo la asesoría del Mtro. Bernardo Martínez Evaristo.

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2

Estudiante de sexto semestre de la Licenciatura en Arte Teatral de la Facultad de Artes Escénicas de la UANL

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Camaleón arte escénico

�METHAMORTHEORIS

una entrevista lo que nombra como interés político por el teatro, en especial, narra su acercamiento al teatro experimental, el
cual describe como una especie de laboratorio, siendo un lugar
en donde se colocan ciertos materiales para detonar procesos.
Entre dichos materiales resalta como eje central la experimentación con el cuerpo, profundizando en ello durante sus estudios
en Francia, experiencia de donde rescata el principio de que en el
arte no se puede partir de la idea, sino DEL OBJETO, siendo la
relación establecida con este de la que funciona como detonador
creativo (Jorge Vargas en el XV Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá 2016). A partir de este punto, podemos comenzar a
elaborar las conexiones que generan el devenir de la poética artística del colectivo, pues tomando lo anterior como brújula, lxs
creadores se abocaron a la experimentación con la multiplicidad
de lenguajes, con la mira de desdibujar los límites que tienden a
restringir la fructificación de la expresión artística, estableciendo
así lazos con colaboradores de diversas disciplinas, con cuyos
esfuerzos conjuntos se lograse un espacio ideal para la creación
transdisciplinar.
Si bien todos los trabajos generados por Teatro Línea
de Sombra poseen un gran potencial de análisis, el caso de Amarillo se distingue por ser un texto escénico que debe diseccionarse escena por escena para identificar su particularidad, pues se
encuentra provisto de un sinfín de elementos cuya función recae
en términos tanto teatrales como simbólicos, esto dado que, tal
como sus creadores señalan, la obra fungió un papel clave en la
creación de una guía para las posteriores puestas en escena del
colectivo.
Instalada en el territorio posdramático, en Amarillo el
uso del tiempo diegético constituye una pieza clave en la codificación del lenguaje escénico, pues su empleo guarda una relación dialéctica directa e indivisible con el cuerpo del performer y
esta unión sostiene el elemento narrativo. Es decir, al no regirse
por una línea de acontecimientos aristotélica, no se busca la conmoción del espectador a través de mecanismos psicoemocionales. Esta se genera a través de hacerle testigo sobre cómo se gesta
el cansancio de los cuerpos a lo largo de la obra: secuencias de
movimiento complejas y repetitivas sostienen la carga simbólica
del agotamiento, lo cual permite al espectador ver reflejado en
escena un acercamiento a las exhaustivas condiciones enfrentadas por quienes se ven obligados a buscar mejores oportunidades
de vida en suelo norteamericano. Otro ejemplo de lo anterior es
el uso de la escenografía de los travesaños, colocados en la misma pared donde se proyectan videos documentales de la travesía
migrante, pues sirven de apoyo para la lectura de las numerosas
y letales amenazas que plagan el camino y ponen constantemente
en riesgo la vida de los millones de migrantes representados por
el performer Raúl Mendoza Rosas, en especial cuando estos deben aferrarse a La bestia, nombre con el que se le conoce al tren
utilizado en el intento por llegar la frontera estadounidense.
A propósito del uso de los travesaños, podemos adentrarnos en el uso y configuración del espacio escénico: según
narran sus creadores, la experimentación con el acomodo de los
bidones de agua en la obra fue exhaustiva, pues hallaron que, tal
como sucede con el tiempo, la disposición espacial estaba completamente ligada a la relación objeto-cuerpo.
En la escena, los bidones juegan una especie de laberinto onírico. En una de sus posibles lecturas hacen alusión a la
añoranza de hidratación sufrida al vagar por el desierto. Con este
mismo elemento se resalta lo denominado por Lehmann como
densidad de signos (Lehmann 2013), pues vemos en Amarillo un
gran peso discursivo que recae en la reiteración y la abundancia.

Tanto en la secuencias de movimiento como en la incorporación
de más de 20 bidones, la repetición de una misma frase en diferentes momentos, la acumulación de camisas sobre el cuerpo de
Raúl Mendoza y la necesidad de mencionar una amplia variedad
de nombres permiten que pueda leerse un mensaje claro: el número de víctimas mortales, producto de las inhumanas condiciones de la travesía migratoria, son tantas que no podrían nombrarse a lo largo de los 60 minutos de duración total de la obra, y por
lo tanto su memoria es honrada y contenida en dicha imagen:
Raúl Mendoza vistiendo esas camisas es, por un momento, un
cuerpo en escena representando a millones de migrantes muertos.
Pasando al uso de lo audiovisual en la puesta en escena, nos preguntamos, ¿cuál es la funcionalidad de integrar videos
de una forma constante y en una posición visualmente predominante? A pesar de que el espacio escénico donde se proyectan los
videos es muy amplio –pues abarca lo largo y ancho de la pared
del escenario–, el papel del material documental puede llegar a
referirse como un soporte de comparación para la experiencia
sensorial del espectador. Es aquí donde recae la contundencia
única de la escena y la teatralidad, porque a diferencia de lo que
sucede cuando se observa un documental a través de la pantalla
de algún dispositivo, en Amarillo, es decir, en la escena, sucede
que, mientras observamos en pantalla grande el video del tren La
bestia, vemos también a Raúl Mendoza escalando y cayendo de
los travesaños incrustados en esa misma pared una y otra y otra
vez, logrando así una dialéctica conmovedora en donde las sensaciones ocurren a modo de orquesta, tal como lo decía Lehman:
El teatro posdramático responde a este problema con
un giro asombroso: saca a la luz la circunstancia, de
otro modo latente, de que el teatro como práctica corporal no solo incluye la representación del dolor, sino
también el dolor que experimentan los cuerpos en el
trabajo de representar. (2013, p. 389)
En Amarillo, la presencia del material audiovisual es
usada para entretejerse junto a los demás elementos, siendo imposible delimitar dónde comienza y dónde termina su aparición,
pues mientras que a través de la sensación producida al presenciar el sudor de lxs actores y la calidad de movimiento adoptada
por estos se logra establecer un gancho con el acontecer en la
escena, los videos, por su parte, son una ventana a lo real y su
integración es parte clave para el establecimiento de las convenciones de la ficción planteada por la obra.
Es así como conforme se entrelazan los diferentes hilos narrativos en Amarillo, se logra crear un acercamiento a la
formación del mito sobre un fenómeno sociocultural masivo,
latente y proletario. Lo anterior abre el análisis de la puesta en
escena a un panorama semiológico, abordando su trascendentalidad a través de sus aciertos estéticos y posicionándola como un
referente no solo artístico, sino cultural.
Entonces, en medio de un mundo inmerso en diversas crisis, donde las cosas ya no tienen forma definida, ¿por qué
ficcionar la realidad? En otras palabras, ¿por qué hacer teatro
sobre aquello visto en los noticieros a diario? Por la capacidad de
la ficción para construir las mitologías que terminan por fijar lo
concebido como realidad. ¿Qué cualidad diferencia a la ficción
teatral de la ficción cinematográfica? No se puede combatir un
mal de raíz desordenado por medio de fórmulas preestablecidas
y elegantes. Decía Artaud en El teatro y su doble que el único
valor del teatro es “su relación atroz y mágica con la realidad y el
peligro” (1938/1978, p. 101)

Camaleón arte escénico | 17

�Dadas sus raíces, multitud de colaboradores, diversidad
de medios y amplitud de causas y objetivos, Amarillo es mucho,
en muchas partes, al mismo tiempo y para muchas personas. La
forma en que logra serlo, en su etapa de tejido escénico resultante
de la experimentación, recae en el concepto de ficción (dicho así
por nombrar la forma de instalarse en la esfera sociocultural),
pues a través de puestas en escena como esta, el teatro contemporáneo, en su acepción más transdisciplinar, nos hace testigos y
cómplices de lo que sucede cuando se crea a partir de habitar las
zonas liminales. Al instalarse en la dicotomía entre la realidad y
la ficción, logra transmutar el mito en algo tangible, dotando al
Otro de vida y asociándolo con el fenómeno, la experiencia, lo
aprendido a través de los sentidos. Es decir, logra aproximarse al
llamado arte relacional propuesto por Nicolas Bourriaud:
La posibilidad de un arte relacional –un arte que tomaría como horizonte teórico la esfera de las interacciones
humanas y su contexto social, más que la afirmación de
un espacio simbólico autónomo y privado– da cuenta
de un cambio radical de los objetivos estéticos, culturales y políticos puestos en juego por el arte moderno
(2013, p. 13).
En otras palabras, un arte construido con la plena conciencia de servir como referencia. Un quehacer escénico cuyos
medios y propósitos sean tan profundos y diversos como sus
raíces. Hablamos de puestas en escena cuya búsqueda pretende
habitar los límites de la representación, puesto que no emulan,
sino integran, orquestan y proyectan los resultados de un proceso
artístico de investigación profunda.

Referencias
Artaud, A. (1978) El teatro y su doble. E. Alonso y F. Abelenda
[Trad]. Edhasa. (Obra original publicada en 1938).
Bourriaud, Nicolas. (2013). Estética relacional. C. Beceyro y S.
Delgado [Trad]. Buenos Aires: Adriana Hidalgo Editora S.A.
Barthes, R. (1980). Mitologías. Siglo XXI Editores. (Obra origi
nal publicada en 1957).
Florián, H. L. (2023). Derecho de hospitalidad: ¿Respuesta
cosmopolita a la crisis migratoria contemporánea?
[Tesis de doctorado, Pontificia Universidad Jave		
riana]. Repositorio Institucional Javeriano. http://hdl.
handle.net/10554/64102
Lehman, H.-T. (2013). Teatro posdramático. Paso De Gato.
Marx, Carlos. (1972). El capital (Vol. 1). EDAF. (Obra original
publicada en 1867)
Rascón, V.-H. (2018). Volver a Santa Rosa. Secretaría de Cultu
ra / Dirección General de Publicaciones.
Salcedo, H. (2002). El viaje de los cantores. Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes.
Sassen, S. (2013). Inmigrantes y ciudadanos: De las migracio
nes masivas a la Europa fortaleza. Siglo XXI Editores.
Teatro Línea de Sombra. (s.f.). Amarillo. Teatro Línea de Sombra.
https://www.teatrolineadesombra.com/esp_amarillo/
Fuentes de consulta
Teatro Línea de Sombra. (25 de mayo de 2023). Amarillo (Full
Performance) [Vídeo]. Vimeo.
https://vimeo.com/82471102?classId=e			
7dec865-97f8-4dbc-8515-d6985b4b21f5
Cátedra Ingmar Bergman UNAM. (23 de septiembre de 2019).
Desmontaje Amarillo: Teatro Línea de Sombra en con
versación con Luis Conde. [Video]. YouTube.
https://www.youtube.com/watch?v=WmzqIS9jvbM

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Artes performáticas de Japón: Butoh
POR LUIS CARLOS GARZA VALERO1

TRADUCCIÓN: SYLVIA GRACIELA GONZÁLEZ DÍAZ, XIMENA MARGARITA VILLARREAL VILLARREAL,

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

KARINA LECHUGA FRÍAS Y CAMILA DORALICIA MONTEMAYOR FLORES

Introducción
Las artes escénicas están en
nuestras venas; están en todo lo que nos
rodea y en nuestras expresiones más inmediatas y cotidianas. ¿Quién no ha movido
las caderas o levantado los brazos al escuchar una canción, cantado un verso a todo
pulmón después de una ruptura, o hecho
un pequeño baile de victoria tras sacar una
calificación perfecta o ganar una apuesta?
En última instancia, las artes escénicas forman parte de nuestro propio ser y siempre
serán algo que nos acompaña como seres
humanos.
A pesar de toda esta familiaridad,
son pocas las ocasiones en que, al menos
en América Latina, tenemos acceso a artes escénicas provenientes de países fuera
del continente americano. Por lo general,
las artes occidentales formales ocupan la
cúspide de la intelectualidad y de las élites culturales. En cambio, el reguetón, los
géneros comerciales, la música folclórica,
el reggae rock, el tango, la salsa, el jazz,
el tap, las cumbias, las danzas modernas,
el country, las danzas de cámara, los bailes
de salón, etc., son los que llenan nuestros
espectáculos, centros de entretenimiento y
salas de estar.
Sin embargo, existe poco conocimiento sobre las artes escénicas folclóricas de otros continentes. No me refiero al
ámbito comercial, sino a aquellas danzas
que representan las manifestaciones más
íntimas de las comunidades populares del
mundo: como las danzas nómadas de Mongolia, con sus característicos movimientos
de hombros; el Festival Gerewol de los
Wodaabe, tan singular y distintivo, todo
un despliegue de cortejo; las danzas de los
masáis; el ballet georgiano con sus saltos
elevados o sus bailarines que parecen flotar; y las danzas de los guerreros maoríes
y hawaianos.
Incluso hoy en día, muchas de estas manifestaciones —tan importantes para
numerosas naciones y culturas— siguen
siendo relativamente ajenas. A pesar de la
globalización, sabemos muy poco. Una de

estas artes escénicas que acompaña a Japón, que en gran medida permanece desconocida en la vida cotidiana —y lo que es
peor, resulta difícil de comprender para el
ciudadano occidental promedio, y más aún
para el ciudadano latinoamericano posmoderno—, es el butoh.
Antes de definir butoh, es necesario hablar un poco sobre Japón, su cultura ancestral, sus religiones, mitos, personajes y leyendas. Se puede decir que Japón es
el país menos ortodoxo en el bloque asiático y, me atrevo a afirmar, en el mundo.
A pesar de la gran industrialización, poder
económico, presencia global e influencia
internacional, podemos decir algo más profundo sobre su sociedad, sus valores, su entretenimiento, su cultura y su folclor.
El ciudadano japonés actual se
parece al latinoamericano en cuanto a su
división cultural. Mientras que el latino
tiene un pie en el mundo de las sociedades occidentales altamente industrializadas
y otro en la realidad indígena americana,
fuertemente vinculada a la tierra y al estilo
de vida agrario precolombino, algo similar ocurre con el japonés contemporáneo.
A pesar de ser una potencia internacional
presente en todos los rincones del mundo
a través de su tecnología y sus productos,
una parte de Japón permanece en una realidad ancestral fuertemente ligada al confucianismo, con su apego a las normas, las
jerarquías, la creencia en mantener el bien
común y el rechazo al individualismo en
favor del bienestar social.
A esto se suma la creencia japonesa en el equilibrio, en el rechazo del mal
por el bien común y la pureza del alma,
y, sobre todo, la influencia del sintoísmo
(Shinto), donde se cree que todo lo que nos
rodea tiene alma, que los espíritus habitan
entre nosotros, que son descendientes de la
diosa Amaterasu, y las acciones deben conducir a la armonía y al bien común. Esto ha
implicado que, incluso si los japoneses no
creen en una deidad única o en algo concreto, sus valores como sociedad están profundamente arraigados en aspectos religiosos,

los cuales han sido interiorizados durante
siglos. Todo ello convierte al japonés en un
individuo firmemente híbrido: ni occidental ni originario, sino algo completamente
distinto.
Para el budismo, el sintoísmo e
incluso para sus pueblos originarios, como
los Ainu, se cree que los animales, los objetos y las personas tienen espíritu. Es tarea
del ser humano cuidar la calidad de su propia alma, así como la de los demás, la de
los animales y la de todo lo que le rodea.
También se cree que, al abusar, corromper
o hacer daño a un animal, a una persona o
a un lugar, estos —así como quien perpetra el daño— pueden contaminar su alma
y transformarse en un demonio, un yokai,
un kamuy de la desgracia, un fantasma o
un espíritu maligno. Ya sea a través del budismo, el confucianismo, el sintoísmo o la
religión Ainu, se comparte la idea de que
el mal corrompe el alma y puede dar lugar
a seres quienes, en lugar de traer armonía,
provocan desdicha. Esto se debe, en gran
medida, a las acciones humanas. Además,
si se analiza con atención, se percibe una
preocupación específica por rechazar lo
oscuro y no sublime —emociones como
la rabia, el enojo, la depresión o la confusión—, pues se apartan de los preceptos
divinos y pueden condenar al individuo y
a su entorno al sufrimiento.
Puede sonar un tanto coloquial,
pero es como si la filosofía de las religiones japonesas buscara convertirnos a todos
en aprendices Jedi, trayendo equilibrio a la
Fuerza. Esto se alinea precisamente con las
palabras de Yoda en la película Star Wars:
“El miedo conduce a la ira, la ira conduce
al odio, el odio conduce al sufrimiento.”
Y dejarnos llevar por los impulsos y sentimientos puede, de hecho, llevarnos a convertirnos en Sith.
¿Y esto qué tiene que ver con el
butoh?, podrías preguntarte. Y es una excelente pregunta, porque para comprender
verdaderamente el butoh, necesitamos observar las artes escénicas tradicionales japonesas, profundamente arraigadas en las

Doctor en Estudios Culturales con énfasis en antropología visual (UANL), con estudios complementarios de residencia de investigación
en la Universidad de Chiba (Tokio) y la Universidad de Gotemburgo. También tiene una maestría en Artes Visuales por la UANL y una
licenciatura en Arquitectura por el Tecnológico de Monterrey, con estudios adicionales en Arte Renacentista (Universidad de Florencia) y
diseño experimental (Lebbeus Woods). Es antropólogo visual y artista visual.

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cosmologías religiosas y valores milenarios del Japón, y reconocer
cómo este arte expresa, precisamente, la intención de sus intérpretes
de no ignorar la oscuridad que habita en nosotros. Por ello, podemos
entenderlo como una danza contemporánea de carácter neo-folclórico.
Aunque nació como una ruptura con la tradición, proviene
de ella, o bien, toma elementos de esta. Por eso, para conocerla realmente, es necesario entender aquello contra lo que intenta contrastar.
Es como conocer al abuelo para comprender al nieto, y, a su vez,
entender por qué el nieto desea liberarse de la influencia del abuelo
—si se permite la analogía.
En las siguientes secciones profundizaremos en esta danza
folclórica hipermoderna forjada íntimamente en las artes milenarias
del Japón. Exploraremos sus raíces religiosas, su vínculo con el colonialismo, la bomba atómica, la guerra, la destrucción, el homoerotismo, el erotismo, lo prohibido, la violencia, la desesperación, la
condición humana en su estado más crudo, el dolor y el animismo.
Y, de forma crucial, abordaremos también su redefinición radical de
las masculinidades.
Este artículo pretende ilustrar el poderoso aporte del butoh
como una forma de arte que busca la liberación y una voz propia,
mostrando cómo —paradójicamente, a pesar de querer romper con
el conservadurismo y los preceptos heredados— extrae conceptos
profundos de la esencia misma del folclore japonés. En última instancia, buscamos comprender más a fondo esta forma distintiva, intensa, introspectiva y peculiar del folclore moderno japonés.
1. Ecos ancestrales: El tejido duradero de las artes sagradas de
Japón
Japón es, incluso hoy en día, una de las naciones más antiguas del mundo. Su historia se extiende a lo largo de milenios y su
monarquía es, posiblemente, la más longeva en ejercicio continuo a
nivel global, junto con la de Dinamarca. Durante siglos, Japón fue
también una nación relativamente aislada. Aunque es el resultado
de migraciones provenientes de lo que hoy es Corea, de migrantes
chinos y de los descendientes del pueblo Jomon, aún puede considerarse uno de los países más homogéneos del mundo en la actualidad.
Esto se debe a su tradición hermética, a sus particularidades culturales únicas y a su geografía insular.
En resumen, Japón ha sido una nación única en muchos
aspectos, con una cultura y un folclore muy distintivos que siempre
han sido motivo de asombro para los occidentales. Desde los primeros contactos con los europeos —específicamente con los comerciantes portugueses en 1543—, Japón ha fascinado e influido en el
mundo. Sin embargo, resulta curioso que incluso durante su proceso
de occidentalización en la era Meiji o durante la ocupación estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial, Japón haya mantenido
en gran medida una actitud proteccionista y centrada en lo local. A
pesar de la globalización y de los retos demográficos, Japón sigue
siendo una nación competitiva y relativamente occidentalizada dentro de Asia, pero su cultura milenaria, su forma de vida, su folclore
y su filosofía aún se mantienen claramente diferenciados de la vida
cotidiana de los japoneses contemporáneos.
Esta condición de aislamiento, tradición y singularidad
todavía puede observarse en el arte japonés actual. Los japoneses
dedican gran parte de su tiempo a preservar y expresar sus manifestaciones artísticas con fidelidad a la técnica, la representación, el
valor y la narrativa original. Por eso, incluso hoy en día, podemos
ver la importancia que sigue teniendo el teatro kabuki en Japón. Este

fue inmensamente significativo en el Japón medieval y, hasta el día
de hoy, conserva sus características esenciales: sigue sin contar con
intérpretes femeninas, y las obras mantienen los mismos formatos
de la era feudal. Sus actores, además, continúan gozando de respeto
e influencia dentro de la sociedad japonesa.
Sobre los orígenes y la importancia del kabuki en Japón, el Consejo
de Artes de Japón explica:
Alrededor de la época en que el prolongado periodo de
guerra finalmente estaba llegando a su fin (finales del siglo XVI), la gente común de Japón comenzó a crear una
sucesión de nuevas artes escénicas. Uno de estos artes que
se volvieron bastante populares fue el furyu-odori, en el
que personas vestidas con varios trajes bailan juntas en
un círculo… Luego, alrededor del inicio del periodo Edo
(principio del siglo XVII), el kabuki-odori interpretado por
Okuni -una mujer que se refería a sí misma como una sacerdotisa del santuario Izumo Taisha en Shimane- se volvió extremadamente popular en la capital imperial de Kioto. Kabuki-odori era un baile que se puso de moda en ese
momento, incorporando los trajes y movimientos de los
kabukimono que se vestían con trajes extraños y se movían
de una manera peculiar. Esta forma de arte interpretativo
utilizaba el canto y la danza para representar escenas donde actores femeninos vestidos de hombres visitaban casas
de té y jugueteaban con las mujeres allí. La gente se volvió
loca por esta actuación, y la audiencia incluyó no solo a la
gente común, sino también a guerreros samuráis y nobleza.
(Consejo de Artes de Japón, 2019)
El teatro kabuki, al igual que durante el periodo Edo de Japón, sigue siendo una forma de arte popular en Japón hoy en día. Sus
instrumentos y melodías todavía se consideran expresiones puras y
fundamentales de la cultura japonesa, como el shamisen, el tsuzumi
y el ōtsuzumi de percusión, o el taiko.
Las historias del teatro kabuki a menudo reflejan dramas
de la clase noble ambientados en periodos anteriores a la era Edo
(1603-1868). Estas retratan princesas, samuráis y nobles, quienes
enfrentar dilemas morales como la lealtad, el honor, un sentido del
deber, la traición, la intriga política y sacrificios por el bien común
o por honor personal. Estos valores están fuertemente relacionados
con las doctrinas confucianas. Las obras relacionadas con la nobleza
se llaman jidaimono.
Por otro lado, existen obras de origen doméstico o mundano que en su momento contaron con intérpretes femeninas, pero luego fueron prohibidas, reformuladas y reinterpretadas por el gobierno
feudal. Estas obras se llaman sewamono y representan la vida de la
gente común japonesa: comerciantes, agricultores y guerreros del
periodo Edo. Son como las obras del pueblo que reflejan temas más
realistas o personales, como problemas cotidianos, amor, tragedias,
infidelidad, deber versus emoción humana, conflictos familiares, crímenes y robos. Estos conflictos a menudo terminaban en tragedia,
involucrando frecuentemente suicidios de personajes que se atrevieron a transgredir los valores morales.
Estas obras de teatro sirvieron y continúan sirviendo como
una forma de doctrina moral y reflejan las aspiraciones de pureza,
comportamiento y formalidad a las cuales aspiran los japoneses. Dichas obras retratan los valores de la filosofía sintoísta, la religión
oficial de Japón, que es animista y busca la pureza y la armonía de
los humanos con la naturaleza, así como con sus espíritus, los kami.

Camaleón arte escénico | 21

�METHAMORTHEORIS

El kabuki a veces representa la presencia de kami en sus obras
y santuarios.
El origen del kabuki también está vinculado a Izumo
no Okuni, una miko (sacerdotisa sintoísta) que realizaba danzas y pequeñas representaciones teatrales. Las obras de kabuki
hacían énfasis en la pureza, en la búsqueda de esta y en las
consecuencias de su pérdida. Esta filosofía se reflejaba tanto
en la trama como en la estética: en el detalle meticuloso de los
vestuarios y en la presencia de elementos naturales como montañas, cerezos en flor y ríos. Las acciones solían representarse
en espacios sagrados o en lugares asociados a la pureza.
Como se mencionó anteriormente, el kabuki y otras
artes escénicas tradicionales japonesas también tienen una fuerte conexión con el confucianismo, particularmente con el neoconfucianismo adoptado por el shogunato Tokugawa durante el
periodo Edo. Esta filosofía exaltaba los valores del deber y la
lealtad, obligando a los personajes a enfrentar dilemas en los
que sus deseos personales entraban en conflicto con sus obligaciones. Por ejemplo, en el kabuki, la obra Chūshingura (El
tesoro de los leales vasallos) está basada en la historia de los
47 rōnin, una narración profundamente enraizada en la filosofía
confuciana que retrata esta doctrina llevada al extremo.
En el kabuki, las historias también retratan el respeto
y la devoción hacia los padres, donde los personajes representan hijos que hacen enormes sacrificios por sus progenitores, o
padres que realizan grandes actos por el bienestar de sus hijos.
Quizá lo más evidente sea la rígida estructura de clases del periodo Edo —samuráis, campesinos, artesanos y comerciantes—
y las limitaciones propias de cada estrato. Los personajes que
faltan al respeto a este orden social suelen enfrentar consecuencias fatales por sus transgresiones, o sus acciones provocan una
desgracia generalizada. Estas obras condenan firmemente cualquier forma de transgresión contra el poder o contra la moral
establecida, mostrando, en última instancia, que el triunfo del
bien sobre el mal surge de la virtud de respetar y adherirse a
estos valores.
No podemos olvidar que el teatro kabuki también es
una voz fundamental de los valores budistas, especialmente de
ideas del budismo zen como la impermanencia, el sufrimiento y
la iluminación. Las tragedias del kabuki, en particular, subrayan
la naturaleza efímera del amor, la felicidad y la vida misma.
Los personajes a menudo persiguen breves momentos de alegría, eligiendo una muerte entrelazada con el amor en lugar de
una vida desprovista de él, o incluso prefiriendo un amor que
trascienda esta vida. Esta noción budista de impermanencia es
una piedra angular del kabuki y de otras formas del folclore
tradicional japonés. Además, el karma y la retribución son elementos centrales. Los personajes que cometen actos malvados
y corrompen su alma están destinados a pagar su deuda kármica, un tema recurrente no solo en las obras del kabuki, sino
también en el cine, el anime y el manga. El sacrificio —ya sea
por seres queridos o por la comunidad— es una característica
común entre los héroes y heroínas del kabuki. La presencia de
demonios, fantasmas y elementos sobrenaturales, producto de
una fusión entre mitología budista y seres del sintoísmo, enriquece aún más estas narrativas.

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Camaleón arte escénico

Figura 1
Un teatro kabuki durante una representación.
La bienvenida.

Nota. Imagen tomada de: https://commons.wikimedia.org/w/index.php?search=kabuki+Traditional&amp;title=Special%3AMediaSearch&amp;type=image

�METHAMORTHEORIS

En cuanto a la presencia de demonios, fantasmas y
seres sobrenaturales en el kabuki, Jay Lee, del Modern Tokyo
Times, explica:
El poder de las historias de fantasmas durante los
periodos Edo y Meiji de la historia japonesa era
valorado tanto por su función como entretenimiento natural, como por su relación con los desarrollos
modernos de esa época. Después de todo, aspectos
del ukiyo-e y del kabuki —dentro de la amplia gama
de temas que ambos abordaban— podían cobrar vida
gracias a los factores visuales y al poder de los actores en el contexto del kabuki. De hecho, algunos asesinatos contemporáneos llegaron a ser representados
tanto en el ukiyo-e como en el kabuki, a pesar de la
naturaleza macabra del tema. De forma alternativa,
el viejo mundo natural de demonios, fantasmas y espíritus se convirtió en un tema popular para muchos
impresores y artistas del ukiyo-e. (Lee, 2015)
En resumen, el teatro kabuki es verdaderamente un
collage de múltiples filosofías, personajes, criaturas, estéticas,
instrumentos, vestuarios, arte, relatos, emociones, culturas, tradiciones y aspiraciones ancestrales. Más allá de ser solo entretenimiento, ha sido un vehículo fundamental para la transmisión
de los valores más profundamente arraigados en el pueblo japonés, donde coexisten la ética del confucianismo, la religión
sintoísta y la filosofía budista. Esto se manifiesta no solo en el
kabuki, sino también en otras artes escénicas japonesas como
el teatro Noh, el teatro Kyōgen y el teatro de marionetas Bunraku. A pesar de sus diferencias en narrativas, medios, música
y formas de representación, todas estas expresiones reflejan los
valores religiosos tradicionales de Japón, los cuales, a pesar de
los cambios internos y de la globalización, siguen teniendo una
vigencia notable.
Podríamos concluir este capítulo afirmando que la
persona japonesa contemporánea es la encarnación viviente de
estas tradiciones y esto refleja por completo tanto la realidad
como el folclore japonés. Sin embargo, sería un error. Si bien
estos ecos del pasado ciertamente persisten y constituyen una
parte esencial de la cultura japonesa actual, la sociedad moderna
de Japón también se ha reinventado y ha adoptado otras influencias. Desde la posguerra, las expresiones artísticas visuales, estéticas y performativas han estado en constante transformación.
Algunas de sus manifestaciones posmodernas e hipermodernas
surgieron precisamente de la necesidad de liberar al pueblo del
peso de la tradición, del deber, del destino impuesto y de la idea
de habitar una iluminación que reprimía la esencia humana. La
actitud hacia la vida cambió profundamente para muchos tras
las bombas atómicas, abrazando ideas occidentales sobre la libertad personal, la libre expresión, el feminismo y las luchas
por la diversidad. Es precisamente en este escenario en evolución donde irrumpe el butoh.
2. Los perpetuadores de la vanguardia: Forjando la nueva
alma artística de Japón
La filosofía japonesa —ya sea influida por el confucianismo, el budismo o el sintoísmo— fue establecida, en gene-

ral, para asegurar la prevalencia del orden y el equilibrio. Estos
sistemas buscaban evitar que los nobles fueran desafiados, inculcar en la nobleza japonesa y en su pueblo un sentido único de
pertenencia divina y mantener el statu quo social sin cambios.
Con el tiempo, bajo este modelo, tu destino quedaba sellado según el lugar en donde habías nacido y toda razón
existencial se determinaba a partir de ello, al igual que el comportamiento de campesinos o nobles. La fe incuestionable y la
obediencia total hacia las esferas nobles y las clases poderosas
de Japón, junto con la terrible actitud colonial del emperador y
de los círculos nobles hacia otras naciones, llevaron al rotundo
fracaso de Japón al final de la Segunda Guerra Mundial y a su
derrota total con las bombas atómicas.
La sumisión total a las figuras de autoridad, a los
guías espirituales y al dominio de unos pocos resultó en consecuencias desafortunadas para la sociedad en general. Desde entonces, Japón ha experimentado cambios significativos. A pesar
de mantener en términos simbólicos a un emperador, el país ha
evolucionado hacia una estructura política influenciada por las
políticas de MacArthur y la influencia occidental, alejándose de
la obediencia incondicional a sus líderes. La transformación hacia una democracia y una república ha impactado profundamente en las creencias, actitudes y en la concepción de la obediencia
y la iluminación que previamente habían sido fundamentales en
la cultura japonesa durante siglos.
Esta reformulación de los valores tradicionales condujo a una búsqueda de una nueva identidad japonesa, la cual,
naturalmente, se reflejó en las expresiones artísticas. En la década de 1940, el arte en Japón pasó de un punto de ruptura a una
etapa de asimilación occidental, lo cual provocó un fuerte cuestionamiento de lo tradicional. Este cambio abrió el camino a expresiones experimentales, como Gutai (1954), un movimiento
liderado por Jiro Yoshihara. La idea central de este movimiento
de vanguardia era la no falsificación del arte y la exploración
de la relación entre el cuerpo y la materia. El Gutai rompió con
las convenciones teatrales, apostando por la experimentación,
la espontaneidad y el uso de materiales no convencionales. Su
intención era crear algo nuevo y vivo, fuera de las formas heredadas y de las estructuras impuestas.
Sobre las características del Gutai, el Tate Modern explica:
La Gutai Bijutsu Kyokai (Asociación de Arte Gutai)
se formó en 1954 en Osaka por Yoshihara Jiro, Kanayama Akira, Murakami Saburo, Shiraga Kazuo y
Shozo Shimamoto. La palabra Gutai se ha traducido
al inglés como “encarnación” o “concreto”. Yoshihara, un artista de mayor edad alrededor del cual el
grupo se consolidó y que financió la asociación. La
historiadora del arte Yve-Alain Bois ha afirmado que
“las actividades del grupo Gutai a mediados de los
años 50 constituyen uno de los momentos más importantes de la cultura japonesa de posguerra”...En sus
primeras exposiciones públicas en 1955 y 1956, los
artistas Gutai crearon una serie de obras impactantes
que anticiparon los posteriores happenings, así como
el arte performativo y conceptual. Challenge to the
Mud (Desafío al barro) de Shiraga, de 1955, en la que

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el artista se revolcaba medio desnudo en un montón de
barro, sigue siendo el evento más celebrado asociado
al grupo. También en 1955, Murakami creó su impresionante performance Laceration of Paper (Laceración
del papel), en la que atravesó corriendo una pantalla de
papel. En la segunda muestra de Gutai en 1956, Shiraga utilizó sus pies para pintar un gran lienzo extendido
sobre el suelo... Desde aproximadamente 1950, Shimamoto había estado realizando pinturas con capas de
periódicos pegados, pintados y luego perforados con
agujeros, anticipando las obras perforadas de Lucio
Fontana. En 1954, Murakami Saburo realizó una serie de pinturas arrojando una bola empapada en tinta
sobre papel. En 1956, Shimamoto creó obras llamadas Throws of Colour (Lanzamientos de color), en las
que rompía frascos de vidrio llenos de pigmento sobre
lienzos dispuestos en el suelo. (Tate Modern, s.f.).
Figura 2
Kazuo Shiraga. Obra sin título. 1958.

Nota: Imagen tomada de: https://www.metmuseum.
org/art/collection/search/781758
En la década de 1960, las ideas occidentales sobre la
liberación y movimientos como el hippismo reforzaron un espíritu de experimentación y ruptura con las estructuras existentes
que ya venía gestándose desde los años 50. Esto abrió el camino
a nuevos géneros contraculturales, caracterizados por una experimentación significativa y un desafío tácito al statu quo.
Un ejemplo destacado de esto fue la presencia casi
mítica, aleatoria y esporádica de Yayoi Kusama en la escena
artística de Nueva York. Sus apariciones impredecibles en bienales y espacios culturales, con intervenciones absolutamente
transgresoras pero ocasionales, ejemplificaron esta actitud. Este
enfoque transgresor de Yayoi Kusama y otros artistas japoneses
fue denominado arte obsesivo. Entre sus artistas más destacados
se encuentran la propia Kusama y Tetsumi Kudo. Estos artistas
exploraron una amplia gama de temas —desde tabúes, fragmentación, repetición infinita, maximalismo hasta minimalismo—
utilizando diversos medios como instalaciones, performances,
happenings y pintura. Su objetivo constante era transformar los
objetos y la experiencia del espectador. Este movimiento fue
tan significativo que las obras creadas por estos artistas siguen
resonando en las instalaciones hipermodernas de hoy.
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Camaleón arte escénico

Sobre los motivos y características de los artistas obsesivos de Japón, Clary Estes explica en su artículo Obliteration
through Obsession para la revista Medium Research lo siguiente:
Los artistas obsesionistas japoneses usaron su arte
como un medio de escape o disociación frente a los
horrores del paisaje bélico japonés y la devastación
provocada por la bomba nuclear. Los temas del movimiento funcionaron tanto como medio como fin —la
obsesión como tema y como proceso— para los artistas, como resultado de las circunstancias particulares
y únicas que enfrentó Japón en la era de posguerra. La
forma en que estos artistas enfrentaron el trauma fue
mediante la fijación y la obsesión; sobrevivieron concentrándose en aquello que más temían. Los artistas
obsesionistas trabajaron para borrar sus temas a través
de una repetición intensa y altamente enfocada, tanto
en lo temático como en lo técnico, como una forma de
eliminar cualquier sentido de importancia o significado de ellos. (Estes, 2016).
En las décadas de 1960 y 1970, los teatros de Tokio
vieron el surgimiento de Angura o arte clandestino japonés. Artistas como Abe Kōbō crearon obras subversivas y absurdas,
happenings e intervenciones temporales para desafiar las normas culturales japonesas tradicionales de obediencia, estructura social, fe e imperialismo. Este movimiento fue un momento
decisivo para la contracultura, generando nuevas formas de arte
como el butoh, el cine de vanguardia/Pink Film y la música/arte
sonoro experimental.
Desde la década de 1940 hasta la de 1970, los artistas japoneses pasaron de abrazar la occidentalización a rechazar
activamente su pasado heredado o cualquier forma de control.
Este rechazo impulsó la experimentación, dando lugar a formas de arte radicales, inventivas, obsesivas y sin restricciones.
A través de danzas erráticas e improvisadas y performance art,
lidiaron con el trauma y exploraron nuevas formas de identidad.
Esta urgencia por desafiar las convenciones dio origen al butoh,
un “arte escénico de la oscuridad” que surgió como una ruptura
con la tradición y desde entonces se ha convertido en parte del
folclore japonés contemporáneo.
3. El nacimiento de la oscuridad: El nacimiento del butoh
Hablar de butoh es hablar de ruptura, pero, a diferencia de la vanguardia, esta forma de arte en particular tenía como
objetivo liberar a Japón del yugo del colonialismo occidental en
la década de 1950. Hablar de butoh es hablar de la “danza de la
oscuridad”. Esta manifestación artística se origina en la danza
tradicional japonesa, pero evoca conceptos y temas que fueron
prohibidos tanto por los códigos nobles-religiosos tradicionales
japoneses como por la moral occidental, como la homosexualidad, la vejez, la muerte, la putrefacción y la descomposición. A
través de sus movimientos, el butoh hace referencia simbólica
a demonios y fantasmas de las tradiciones budista, sintoísta y
chamánica, donde los bailarines evocan expresiones, vestuarios
y movimientos erráticos de deformidad, aleatoriedad, e incluso
se asemejan a criaturas de horror.

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Sobre la esencia de la danza butoh, Yukio Waguri, del
Centro de Arte de la Universidad de Keio, explica:
El carácter Bu de ‘Butoh’ significa girar o voltear la
concentración de la mente. Provoca una situación de
‘des-alma’, permitiendo que el espíritu de dioses, ancestros o fantasmas entre en el recipiente vacío —el
cuerpo humano— y lo haga danzar. El carácter Toh
significa pisar con cautela o saltar, mientras el cuerpo
absorbe la energía de la tierra, la existencia del poder
que confina al alma maligna del inframundo. También
se refiere a la liberación del trabajo duro cotidiano, a
la alegría de una buena cosecha, lo cual se convirtió
en una celebración religiosa al ritmo de la naturaleza: una ceremonia ritual para llamar con gozo a los
espíritus ancestrales de regreso. Con el tiempo, esto
se desarrolló en un evento religioso a nivel nacional.
(Waguri, 2015)
Este género de arte performativo japonés fue fundado
por Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata a fines de la década de 1950.
Aunque comúnmente se asocia con el movimiento Avant-garde
que emergía en ese momento, el butoh fue posteriormente reconocido sustancialmente como un género distinto o derivado. A
diferencia de otros movimientos artísticos, estos artistas ingresaron a un área considerablemente diferente al abordar principalmente la oscuridad y el rechazo de la luz como su principal
narrativa. Esto no fue porque rechazaran la felicidad o la realización, sino porque afirmaron que tal luz era un espejismo, y
que el infierno es lo que siempre está con nosotros: una lucha
constante con las fuerzas del mal, la oscuridad de nuestra existencia y la muerte.
De cierta manera, esta forma de arte intenta recuperar
la esencia del folclore japonés, pero rechazando la hipocresía de
la iluminación superficial y la abrumadora belleza que a menudo
eclipsa el dolor de los demás. En cambio, el butoh abraza a los

condenados, los rechazados y lo prohibido. Es una liberación
hacia las partes más oscuras de nuestro ser que proviene no del
placer sino del dolor, el terror, la incertidumbre y la confusión
de esos sentimientos prohibidos y no expresados. Estas fueron
emociones que, sin embargo, abrumaron al pueblo japonés desde eras feudales marcadas por guerras, plagas y conflictos, hasta
el trauma de las bombas atómicas, la colonización y la pérdida
de identidad.
Yukio Waguri, del Centro de Arte de la Universidad
Keio, explica que las concepciones occidentales de la humanidad a menudo presentan una perspectiva simplista, donde la
armonía, la belleza y el poder están desproporcionadamente
enfatizados y comercializados, esforzándose por una perfección inalcanzable. El butoh surgió como un poderoso género
contracultural para retratar la realidad cruda de la humanidad.
Cuestiona de manera provocativa por qué la expresión y la belleza a menudo están confinadas a una única etnicidad, cuerpo o
cultura, exponiendo así la arrogancia de las filosofías humanistas sesgadas que alienan a la humanidad de su esencia auténtica.
Esta forma de pensar no es una mera coincidencia,
una tendencia pasajera o una declaración de moda. Más bien
está fundamentalmente moldeada por las historias personales
de los fundadores del género. Se considera a Tatsumi Hijikata
como el fundador del butoh. Nacido en la Prefectura de Akita
en 1928, el décimo de once hermanos alcanzó la madurez en
medio del tumultuoso paisaje bélico de Japón, definido por la
pobreza y la confusión, lo cual culminó en la devastación nuclear de Hiroshima y Nagasaki. A los 17 años vivía las secuelas
de las bombas atómicas. Su viaje vital abarcó múltiples regímenes: el imperialista, el derrotado, el colonial y el reconstructivo,
convirtiéndose en un testigo directo de la sujeción, destrucción,
reformulación y eventual liberación de la identidad japonesa.
Son precisamente estas profundas experiencias las que infunden
al butoh su única profundidad filosófica.

Figura 3
Espectáculo Kagemi: Más allá de la metáfora de los espejos.

Nota. En la imagen, aparece el artista Sankai Juko, quien
pertenece a la segunda generación de los grupos de danza
butoh. Imagen tomada de: https://commons.wikimedia.
org/w/index.php?search=Butoh&amp;title=Special%3AMediaSearch&amp;type=image

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Figura 4
Bomba Atómica en Nagasaki, 9 de agosto de 1945.

Nota. Imagen tomada de: https://en.wikipedia.org/wiki/File:Nagasakibomb.jpg
Para entender el butoh, necesitamos revisar cuidadosamente la historia personal de los creadores de este género de
arte performativo. Como mencionamos anteriormente, Tatsumi
Hijikata es el fundador, y podemos decir que, formalmente, todo
comienza en 1946, cuando comienza sus estudios en danza moderna gracias a Katsuko Masumura en Akita. Su temprana exposición a la danza se profundizó en 1948, al ver a Kazuo Ohno
actuar en Tokio, momento decisivo que lo llevó a unirse al Estudio de Danza Mitsuko Ando en 1953. En cuanto al impacto de la
exposición a danzas tradicionales en su vida, Tatsumi Hijikata,
en su ensayo titulado Material Interior, explica:
En el otoño de 1948 en Tokio, vi una maravillosa actuación de danza, desbordante de lirismo, de un hombre
que llevaba una chemise. Cortando el aire una y otra
vez con su barbilla, dejó una impresión duradera en
mí... Durante años, este baile de drogas permaneció en
mi memoria. Ese baile ahora se ha transformado en un
veneno mortal, y una cucharada de él contiene todo lo
necesario para paralizarme… (Hijikata, 2000)
La década de 1950 marcó la aparición oficial de Tatsumi Hijikata como una figura central en la escena de la danza
posmoderna en Japón. Durante esta década, comenzó a compartir el escenario con Kazuo Ohno, apareciendo en producciones
como Hanchinkiki (1958) y dirigiendo la adaptación de Ohno
de El viejo y el mar en 1959. Sin embargo, su contribución más
significativa se produjo con su trabajo innovador y controvertido,
Colores prohibidos (Kinjiki), donde compartió el escenario con
Yoshito Ohno. Esta pieza es considerada ampliamente como la
primera actuación formal de butoh, un evento histórico que se
convirtió en un momento épico en la historia de las artes escénicas postmodernas en todo el mundo.
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Camaleón arte escénico

Colores prohibidos se inspiró en una novela de Yukio
Mishima. En su presentación, Hijikata exploró y presentó expresiones de homosexualidad, violencia, sugerencia y contenido sexual explícito, lo que generó una inmensa controversia. La
obra se centró en un joven desesperado (Yoshito Ohno) tratando
de escapar de los avances de un hombre dominante de mediana
edad (Tatsumi Hijikata). La escena comienza bajo una tenue iluminación y música de armónica, sumergiendo inmediatamente
al público en una atmósfera de tensión, suspenso y terror. Un
Hijikata cubierto de pintura grasienta, persigue implacablemente
a un Ohno desesperado.
El momento más crítico de la obra ocurre cuando
Hijikata obliga a Ohno a caer al suelo y lo obliga a sofocar a
un pollo vivo entre sus muslos. Luego, Hijikata baila sobre el
cuerpo de Ohno. Momentos después, se enzarzan en un intercambio de movimientos que imitan violentamente actos sexuales
sodomítico-homosexuales. Luego, las luces se cortan por completo, revelando sonidos de respiración entrecortada y forcejeos,
acompañados por Hijikata gritando repetidamente “Je t’aime”.
La pieza concluye en silencio, dejando al público atónito, por
la impactante imagen de un intérprete regresando para retirar la
carcasa de pollo mientras se encienden las luces de la sala.
Esta pequeña producción logró aislar a Tatsumi Hijikata de todos los círculos y asociaciones de danza contemporánea
japonesa, sin embargo, al mismo tiempo lo catapultó a la prominencia como uno de los pioneros más importantes de la danza
moderna. Al establecer paralelismos con artistas como Yayoi
Kusama, es común observar cómo los underdogs japoneses de
esta época se convirtieron en pioneros fundamentales de muchas
expresiones del arte posmoderno.
Con respecto a los eventos de la actuación, Lucy Weir
para el Tate Modern explica:
…Hijikata buscaba explícitamente impactar con Colores prohibidos... Su presencia era poderosa e hipermasculina en comparación con la actitud pasiva y casi infantil de Ohno. El elemento más notorio, sin embargo,
sigue siendo el incidente de la matanza de animales;
de hecho, se decía que los miembros de la audiencia
se quejaban audiblemente cuando se mataba al pollo, y varios salieron de la actuación. La violencia fue
tanto implícita como promulgada, ya que el pollo fue
asesinado antes de que los dos artistas participaran en
relaciones sexuales invisibles, pero aparentemente no
consentidas. Los relatos de este trabajo a menudo han
reiterado mitos de que el cuello del pollo estaba roto,
que se usaba como accesorio masturbatorio, o que los
artistas se involucraban en algún tipo de bestialidad...
La presencia del pollo fue, sin embargo, altamente significativa. Su muerte precedió inmediatamente el encuentro sexual entre los dos hombres, sugiriendo que
funcionaba como una especie de tótem (aunque, por
supuesto, la elisión de la homosexualidad con la violencia y la violación es profundamente problemática)
… El sacrificio prolongado del pollo implica que el encuentro sexual entre estos hombres podría interpretarse
de dos maneras: ya sea que el joven estaba recibiendo
pago para tener sexo o que su unión era parte de un
ritual más amplio, por ejemplo, un rito de iniciación.
La última sugerencia puede explicar el comportamiento
pasivo, pero reacio del joven; testigos presenciales observaron que parecía estar “compelido” por una fuerza

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invisible. La evocación del sacrificio por parte de Hijikata es reminiscentemente de la fascinación del surrealista francés Georges Bataille por el tema, reforzando la
noción de que el acto en sí confiere un estatus sagrado a
la ofrenda… El sacrificio ritualizado del animal en este
caso sugiere que el teatro en el que se presenta la obra se
convierte en un espacio ceremonial y, a través de su participación en la actuación, que el público se transforma
en lo que el académico Patrick French ha denominado
la “comunidad sacrificial” (Weir, 2015).
Según Lucy Weir del Museo Tate Modern, la segunda
representación de Colores prohibidos de Hijikata y Ohno marcó
una salida significativa. Realizada en un mejor lugar con personajes adicionales, esta versión estaba estructurada en dos actos
distintos. El primer acto, La muerte de Divine, se inspiró en gran
medida en la novela de Jean Genet de 1943, Nuestra Señora de
las Flores. Kazuo Ohno encarnó a Divine, una prostituta travesti
vestida con una ropa desordenada y poco clara. Atormentada por
un grupo de hombres, la Divine de Ohno muere al final del acto.
Según Lucy Weir, esta muerte resonaba con la ambición de Genet, capturada en sus palabras: “Poco a poco quiero despojarla de
cada vestigio de felicidad para convertirla en una santa” (Genet
en Weir, 2015). Mientras que la Divine de Genet es una víctima
de una crueldad despiadada en la novela, esta representación tenía
como objetivo santificar al personaje, dotándola de un sentido de
redención y dignidad.
Esta representación de Divine inevitablemente evoca a
la icónica drag de Harris Glenn Milstead en las películas de John
Waters —ícono LGBTQ+ conocido por sus representaciones burdas, explícitas y tragicómicas—. Este personaje incluso inspiró
el diseño de Ursula, la antagonista en La sirenita de Disney. Sin
embargo, existe una distinción crucial: la Divine de Waters es a
menudo la figura agresiva y abusiva, quien inflige actos escandalosos. En marcado contraste, la Divine de Ohno en Colores prohibidos es explícitamente una víctima, una prostituta travesti sujeta
a tormento y sufrimiento, no su instigador.
Figura 5
Harris Glenn Milstead, Divine, en Pink Flamingos, de John
Waters 1972.

A través de esta representación desnuda de la subyugación, la actuación eleva las figuras del transexual, el travestido y
el homosexual. Transforma lo que la sociedad a menudo percibe
como “mal gusto” o “pecado” en una profunda exploración del
sufrimiento y el potencial de redención. Colores prohibidos puede verse como una obra pionera que tomó personajes vulnerables
y rechazados y, a través de su propia abyección, los elevó a una
posición digna de un examen crítico e incluso de elogio. Esta misma búsqueda —descubrir la belleza y el significado bajo las capas
iniciales de horror y repulsión—está en el corazón de la filosofía
artística del butoh.
Según Lucy Weir, el segundo acto de Colores prohibidos mantuvo en gran medida el formato de la primera versión,
pero esta producción revisada presentó actos más explícitos y
violentos, haciendo que las luchas y la narrativa de los personajes
fueran mucho más literales y comprensibles.
A diferencia del primer acto, donde la baja iluminación
obligaba al público a imaginar los eventos que se desarrollaban
(lo cual, en cierto modo, lo hacía más aterrador), la segunda escenificación presentó el elemento sexual de manera más abierta. Las
heridas de los personajes y las expresiones explícitas de fetichismo sexual violento, erotismo y subversión eran prominentes. Esta
obra retrató una nueva masculinidad postguerra: una vulnerable,
sufriente y problemática.
En este segundo acto, dos hombres homosexuales son
condenados y sacrificados, con su identidad sexual y su situación explícitamente vinculada al envilecimiento, la tortura y la
violencia, elevándolos a un nivel de martirio. La fascinación de
Hijikata por representar la sexualidad marginada y criticar el juego de roles de género se convirtió en una característica constante
en su trabajo. Como señala Lucy Weir, sus actuaciones fueron
elaboradas para confrontar los códigos morales conservadores y
coloniales de la sociedad japonesa de posguerra, presentando una
faceta alternativa de la masculinidad que invertía las expectativas
convencionales de la sexualidad viril.
Formalmente, en la década de 1960, Hijikata, junto con
Yoshito Ohno y Akiko Motofuji, formaron el colectivo Dancing
Gorgie. Esto representó la formalización del butoh, y en 1962
Hijikata realizó formalmente su primer recital solo importante,
titulado Leda Santai (Tres fases de Leda).
Por parte del colectivo, Hijikata continuó escribiendo, dirigiendo y coreografiando numerosas producciones, como
Anma, Aiyoku o Sasaeru Gekijo no Harashi (Masajista: una
historia que sostiene la pasión) (1963); Barairo dansu: À LA
MAISON DE M. CIVEÇAWA (Danza color de rosa: en casa del
Sr. Shibusawa) (1965); y Seiai onchōgaku shinan zue: Tomato
(Ilustraciones didácticas para el estudio del favor divino en el
amor sexual: Tomate), dirigida por Hijikata en 1966. Entre 1967
y 1968, dirigió y actuó junto a Kazuo Ohno en piezas taikai butoh
como Keijijō-gaku (Emoción en la metafísica) y Mandala Mansion, culminando en su obra más emblemática de 1968: Hijikata
Tatsumi y el pueblo japonés: Revuelta del cuerpo.
Desde 1952, Tatsumi Hijikata y su compañía Dancing
Gorgie establecieron su base creativa en Asbestos Hall, en Meguro, Tokio. Este estudio, fundado por Akiko Motofuji en 1952
y renombrado en 1962, se convirtió en el principal centro global
para la creación y representación del butoh hasta la muerte de
Hijikata en 1986 y sigue siendo hoy un núcleo vital para nuevas
expresiones.

Nota. Imagen tomada de: https://commons.wikimedia.org/w/index.php?search=divine+drag&amp;title=Special%3AMediaSearch&amp;type=image

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Las obras de Hijikata reflejaban profundamente la psique japonesa de la posguerra, abordando el legado del conflicto y
criticando una cultura occidental que él percibía como condicionalmente libre y antidemocrática. Exploró narrativas críticas sobre
las condiciones de la posguerra, inspirándose fuertemente en las
tradiciones nativistas y folclóricas de Japón. Entre sus principales
influencias se encontraban la literatura homoerótica de Yukio Mishima y Jean Genet, así como la danza expresionista y el Neue Tanz
alemán—corriente que, como respuesta disruptiva al ballet clásico,
motivó su creación de un lenguaje dancístico único y anticlásico.
Rechazando explícitamente las metodologías teatrales occidentales, Hijikata se mantuvo profundamente fiel a un medio folclórico
genuinamente japonés, reivindicando el espíritu animista de las
artes escénicas tradicionales en sus narrativas, retórica, vestuarios
y escenografías. Su arte confrontaba el sufrimiento real del pueblo
japonés contemporáneo, dando prioridad a la fragilidad, la enfermedad, la muerte y los elementos subconscientes inherentes a su
experiencia de la posguerra.
La estética de Hijikata representaba con intensidad la
realidad cotidiana de la muerte, la destrucción y la sombría psique
japonesa tras la bomba atómica, emulando cuerpos moribundos
e integrando el trauma postapocalíptico y la psicología del subconsciente. Sus obras, desafiantes y con frecuencia cargadas de
contenido homosexual, violencia y muerte, han evolucionado para
abordar diversas problemáticas humanas. Hoy en día, el butoh es
ampliamente adoptado por artistas visuales y diversos colectivos
—incluidos grupos LGBTQ+, feministas, étnicos e indígenas—,
sirviendo como un medio performático y activista para confrontar
las luchas de las minorías y las cargas sociales compartidas a nivel global. En última instancia, el butoh se posiciona tanto como
una danza folclórica japonesa distintiva como un potente arte en el
mundo hipermoderno.
4. Más allá de la oscuridad: La presencia perdurable del butoh
en el arte moderno
Hoy, casi seis décadas y media después de su creación,
el butoh se ha consolidado como una forma de arte escénico con
narrativas, estilos, alcances y metodologías que han variado enormemente. Aunque esta danza mantiene elementos esenciales como
el minimalismo, la tensión, las narrativas contenidas y los movimientos erráticos, orgánicos y abstractos, ha crecido en diversidad,
variedad e internacionalización.
Gran parte de las obras altamente controvertidas, violentas e impactantes de la primera etapa del butoh, nacidas del trauma
generacional provocado por la bomba atómica y el colonialismo
estadounidense, han evolucionado. A medida que la sociedad japonesa se ha transformado, también lo han hecho sus expresiones
artísticas, reformulándose y buscando lo híbrido, como ha ocurrido
con tantos aspectos del mundo posterior a la guerra. El mundo ha
pasado de una existencia localizada a un escenario global unificado. En consecuencia, las obras actuales de butoh pueden reflejar en
menor medida la esencia personal e inmediata de sus fundadores,
ya que cuestiones como la homosexualidad, la guerra o aspectos
específicos de la identidad japonesa ya no afectan al país de la misma manera. Sin embargo, han emergido nuevos desafíos sociales,
y el butoh los ha abrazado como medio expresivo. Aunque algunos
podrían considerar que el butoh se ha occidentalizado, Japón, tras
años de rechazo inicial, lo ha adoptado hoy como una de sus expresiones contemporáneas más íntimas, convirtiéndolo en una voz
poderosa del Japón contemporáneo.

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Camaleón arte escénico

La transición del butoh de un arte altamente local a uno
global se vio marcada por los enfoques contrastantes de sus dos
fundadores. Tatsumi Hijikata fue un ferviente crítico de Occidente,
rehusándose sistemáticamente a actuar fuera de Japón para públicos extranjeros. Por el contrario, su colega Kazuo Ohno sostenía
una visión completamente distinta sobre la expresión del butoh.
Ohno comenzó a llevar el butoh a Occidente desde mucho antes,
realizando su primera intervención internacional en 1980, lo que
tuvo un impacto profundo en el mundo de la danza.
En relación con la expansión del butoh, Shea A.
Taylor, en su artículo de 2012 Butoh: a bibliography of Japanese
avant-garde dance, escrito para la Cohen Library del City College
de Nueva York, explica:
Kazuo Ohno no podría haber sido más diferente en
cuanto a su visión de la vida y su forma de expresar el
movimiento del butoh. Mientras Hijikata era sumamente antioccidental, negándose a actuar fuera de Japón o a
entrenar extranjeros, Ohno abrazó a Occidente (Fraleigh,
2006). Era cristiano, enseñaba a no japoneses y actuó en
Estados Unidos hasta los 101 años. Su interpretación más
famosa, Admiring La Argentina, fue un homenaje a la
bailarina española Antonia Mercé, cuya actuación lo inspiró a convertirse en bailarín. Esta obra fue dirigida por
Hijikata. La dicotomía entre la expresión del movimiento
de Hijikata y Ohno (violencia / ternura, espectáculo grupal / experiencia íntima) sigue reflejándose en las representaciones del butoh hoy en día. (Taylor, 2012).
Figura 6
Kazuo Ohno.

Nota. Imagen tomada de: Nota, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?search=Butoh&amp;title=Special%3AMediaSearch&amp;type=image
Como se mencionó anteriormente, Kazuo Ohno fue el
colaborador más cercano de Hijikata. Él, junto con su hijo Yoshito
Ohno, fue uno de los primeros en colaborar con Hijikata en el establecimiento de las primeras actuaciones. La formación de Kazuo
Ohno incluyó estudios con Misako Miya y Takaya Eguchi en los
años 30 y comenzó sus recitales independientes de danza moderna
en 1949. Su trabajo pionero, en parte, motivó a Hijikata a iniciar
el movimiento del butoh. Juntos, Hijikata y Ohno exploraron y desarrollaron las formas dancísticas que más tarde culminarían en el
butoh.
Fue hacia 1977 que Kazuo Ohno, junto con su hijo Yoshito, comenzó a dirigir sus inspiraciones y narrativas de forma
más explícita hacia un público occidental. Si bien Hijikata incorporó desde el principio elementos de autores como Jean Genet,

�METHAMORTHEORIS

fue Ohno quien se sumergió de lleno en las artes escénicas de la
vanguardia europea, inspirándose en artistas como Antonia Mercé.
Desde su impactante debut en Occidente en 1980, Ohno, a menudo
acompañado de su hijo, dedicó cada año hasta 1999 (cuando tenía
93 años) a actuar en el extranjero.
Incluso en el año 2000, pese a tener grandes dificultades
para caminar y mantenerse en pie, continuó bailando desde una
silla o el suelo. Desde sus primeros días hasta su fallecimiento a los
104 años (actuando hasta los 101), llevó el butoh al mundo de forma constante. Esta dedicación perdurable sembró definitivamente
las semillas del butoh a nivel global, fomentando un reconocimiento y aprecio generalizados por esta danza y posicionándola dentro
de Japón como una de sus expresiones folclóricas contemporáneas
más significativas.
Aunque Tatsumi Hijikata ciertamente recibió un importante reconocimiento crítico en Japón por su contribución a dicha
manifestación artística, siendo galardonado con el prestigioso Premio de la Asociación de Críticos de Danza en 1973 y 1977 con el
grupo Ankoku Butoh-ha. Fue Kazuo Ohno quien verdaderamente
impulsó esta forma de arte hacia el escenario internacional. Las
extensas giras de Ohno por el extranjero fueron cruciales para introducir el butoh ante audiencias de todo el mundo. Este impacto
global se refleja en los numerosos reconocimientos que recibió,
entre ellos el Premio de la Asociación de Críticos de Danza de Japón en 1977, el Premio de Arte Michelangelo Antonioni en 1999
y el Premio Asahi de Artes Escénicas en 2002, consolidando así la
posición de esta danza como una forma de arte japonesa contemporánea de gran prestigio internacional.

Hoy en día, el butoh es una forma artística consolidada,
con presentaciones en todo el mundo. Aunque las escuelas de Ohno
y Hijikata aún son consideradas su epicentro global, las obras contemporáneas se caracterizan por una doble tendencia: una mayor
escala de producción combinada con un mayor minimalismo. Esto
suele expresarse a través de movimientos en cámara lenta, expresiones faciales erráticas y grotescas, y el blanqueamiento corporal.
Esta práctica se originó en la fascinación de Hijikata por las esculturas de yeso de George Segal, que en ocasiones aplicaba sobre su
propio cuerpo. La arcilla, al secarse, se agrietaba y parecía apoderarse del cuerpo, despojándolo de calor y provocando espasmos
—un recurso narrativo profundamente cautivador—. Combinado
con movimientos lentos y expresivos, este efecto otorgaba mayor
profundidad a las actuaciones sombrías y oscuras. Para Ohno, el
blanqueamiento representaba la pureza del ser humano al nacer,
una metáfora del alma, mientras que Koichi Tamano, radicado en
California, lo consideraba simplemente un vestuario económico.
Más allá de sus razones originales, el blanqueamiento
corporal se ha convertido en un elemento esencial del butoh contemporáneo, al igual que las cabezas rapadas en los intérpretes
masculinos. En la actualidad, existe una fuerte presencia femenina, y las obras exploran narrativas contemporáneas o se inspiran
en tradiciones sintoístas, budistas y confucianas —algunas veces
apocalípticas, otras sincréticas—. El butoh navega constantemente entre la tradición, la mitología, el apocalipsis, la psicología, el
género y la desesperación, pero siempre, siempre, en la oscuridad.

Figura 7
Kagemi: Más allá de la metáfora de los espejos.

Nota. Imagen ilustrativa tomada de: https://commons.wikimedia.org/w/index.php?search=Butoh&amp;title=Special%3AMediaSearch&amp;type=image

Camaleón arte escénico | 29

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5. Conclusión
Como sabiamente dijo el maestro Yoda en las sagas de Star
Wars de George Lucas:
“El miedo es el camino hacia el Lado Oscuro. El miedo lleva a la
ira. La ira lleva al odio. El odio lleva al sufrimiento.” En total contraste con esta aversión al lado oscuro, el butoh de Tatsumi Hijikata
y Kazuo Ohno buscó precisamente exponer y encarnar la oscuridad
inherente en nosotros. Su objetivo era articular el profundo sufrimiento del pueblo japonés y enfrentar un pasado rígido, inmutable y,
con frecuencia, terrible; valores que habían conducido a Japón hacia
la pobreza y la destrucción total.
El butoh, por tanto, se establece como una forma de arte
dedicada a explorar el “lado oscuro” del ser humano, con la intención
de liberarnos de la luz implacable que condiciona nuestra esencia. En
su núcleo, este arte representa un diálogo profundo y en constante
evolución entre el legado cultural ancestral de Japón y su historia
moderna, turbulenta y cambiante, emergiendo del paisaje de la Segunda Guerra Mundial. Esta “danza de la oscuridad” no podía quedar
simplemente como otro movimiento de vanguardia; se convirtió en
una reformulación fundamental del folclore japonés. El butoh fue
una respuesta radical para una nación que luchaba por reconstruirse
tras el trauma de la devastación atómica, el colonialismo y la completa fragmentación de su identidad. Durante siglos, Japón fue un
refugio de valores, brújulas morales y preceptos religiosos, como el
confucianismo, el budismo y el sintoísmo, claramente visibles en
artes como el kabuki, que regulaban todos los aspectos de la vida
japonesa. El butoh, sin embargo, invirtió deliberadamente este paradigma, abrazando lo grotesco, lo prohibido y lo inexpresado: aquella
oscuridad que las filosofías tradicionales habían condenado y reprimido.
Tatsumi Hijikata, fundador de esta expresión artística, cuya
vida misma fue forjada por los enormes cambios que vivió Japón
desde la era pre-bomba atómica hasta la hipermodernidad y la globalización, comenzó un arte confrontativo que exploraba deliberadamente todas esas realidades oscuras que la sociedad japonesa tendía
a ocultar: la homosexualidad, la violencia, la decadencia y la muerte.
Imaginó un arte despojado de belleza superficial y de las convenciones tradicionales de iluminación, rechazando los valores occidentales hipócritas respecto a la felicidad, y exponiendo una experiencia
humana cruda, sin barnices. Esta propuesta resultó, en sus primeras
etapas, chocante y a menudo demasiado cruda para soportarse. Sin
embargo, Kazuo Ohno, el contrapunto de Hijikata, se convirtió en el
Prometeo del butoh ante el mundo. Ohno ofreció al mundo la posibilidad de abordar, a través del butoh, la oscuridad universal de muchas
naciones, proponiendo una mirada artística y espiritual distintiva que
impactó profundamente tanto al mundo de la danza como a las artes
visuales.

30 |

Camaleón arte escénico

Hoy en día, el butoh es una de las declaraciones más poderosas de resiliencia y adaptación cultural. Sus narrativas y elementos
minimalistas, caracterizados por movimientos erráticos y lentos bajo
cuerpos pintados de blanco, evocan una interpretación universal de la
condición humana, su dolor, sus negaciones, sus silencios y aquello
que le resulta inquietante. Esta danza ha superado ya su valor inicial
de impacto. Continúa siendo una forma de arte vibrante y diversa en
todo el mundo, que dialoga con narrativas contemporáneas, incorpora con fuerza a las mujeres intérpretes, y se nutre de una mezcla
sincrética de tradición, mitología, psicología y desesperación existencial.
Lejos de permanecer como una expresión local y marginal
del trauma de posguerra, el butoh ha florecido como una danza folclórica hipermoderna reconocida universalmente, que navega constantemente entre la tradición y la innovación, iluminando perpetuamente las profundidades de la condición humana en toda su crudeza,
complejidad y, en toda su oscura grandeza.
Referencias
Consejo de Artes de Japón. (2019). Historia del kabuki-odori. Consejo de Artes de Japón. https://www2.ntj.jac.go.jp/unesco/
kabuki/sp/history/history1.html?utm_source=
Estes, C. (2016). Obliteration through obssesion. Medium. https://
medium.com/@claryestesphoto/obliteration-through-obsession-ca63f689da90
Hijikata, T. (2000). Inner Material/Material. TDR: The Drama Review,
44(1), 34–42. https://doi.org/10.1162/10542040051058834
Lee, J. (septiembre de 2015). Art of Japan and the Intriguing and
Mysterious World of Uiyo-e. Modern Tokyo Times. https://
moderntokyotimes.com/art-of-japan-and-the-intriguingand-mysterious-world-of-ukiyo-e/
Tate Modern. (s.f.). Art Term Gutai. Tate Modern. https://www.tate.
org.uk/art/art-terms/g/gutai
Taylor, S.A. (2012). Butoh: a bibliography of Japanese avant‐garde dance. Collection Building, 31(1): 15–18. https://doi.
org/10.1108/01604951211199137
Waguri, Y. (April 21, 2015). What is Butoh? Gemartsuk. https://gemartsuk.wordpress.com/2015/04/21/butoh/?utm_source
Weir, L. (2015). Abject modernism: The male body in the work of
Tatsumi Hijikata, Günter Brus and Rudolf Schwarzkogler.
Tate Papers, (23). https://www.tate.org.uk/research/
publications/tate-papers/23/abject-modernism-ma-

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Entrevista a

Janneth
Villarreal
1
Arizpe

POR AGUSTIN BARRERA CUEVAS2

Créditos: Alberto Hidalgo

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

A

Sábado, 16 de agosto de 2025
. B.: ¿Quién es Janneth
Villarreal y cuál es tu trayectoria académica dentro del mundo del arte escénico?
J. V.: Pues soy Janneth Villarreal, actriz y mamá de dos hijas. También
soy docente desde hace mucho tiempo, 20
años. Siempre, desde mis inicios en el arte
escénico, me ha interesado la posibilidad de
compartirme, de enseñar. Comencé a interesarme por la docencia muy joven. Estudié la
carrera de Danza Contemporánea en la Facultad de Artes Escénicas, cuando existía el
programa Técnico Superior; hice cinco años
de danza como estudiante y después bailé
con la Compañía Titular como cinco años
más. Estudié la Licenciatura en Ciencias de
la Comunicación en la Universidad Autónoma de Nuevo León, hice un diplomado de
Interpretación Cinematográfica en el Centro
de Estudios Cinematográficos de Catalunya
y una maestría en Humanidades en la Universidad Autónoma de Barcelona.
Actualmente estudio el doctorado
en Filosofía y Ciencias Políticas en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad
Autónoma de Nuevo León. Entonces, como
puedes ver, si me preguntas por mi vida académica, es cambiante todo el tiempo, porque siempre estoy estudiando algo. A grandes rasgos, digamos eso, pero he estudiado
innumerables cursos, talleres y seminarios,
los cuales me han ayudado a mejorar mi
trabajo como actriz, como artista escénica
y como docente. Estudiar me genera mucha
paz.

A. B.: ¿Por qué le recomendarías
a un artista estudiar en la Facultad de Artes
Escénicas?
J. V.: Yo más bien les recomendaría preguntarse qué es lo que quieren en la
vida, ¿no? Escuelas hay muchas, y diversos
sistemas y programas. Antes de recomendar
que estudien en la Facultad de Artes Escénicas, recomendaría que se pregunten: ¿Qué
puede aportarme la Facultad de Artes Escénicas en mi formación profesional? Esto
sabiendo que las artes escénicas son extensas y nos pueden llevar por mil caminos diferentes. Que esa decisión por una carrera
profesional, por una licenciatura, viniese de
una decisión consciente y congruente con lo
que quieren, con lo que desean.
Hay diversos programas de actuación que ofrecen distintas cosas, entonces les recomendaría revisar bien qué es lo
que ofrece la Facultad de Artes Escénicas,
su misión y visión, totalmente acorde con
la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Si este programa les resuena y satisface respecto a sus necesidades, entonces son bienvenidos, pero siempre con la conciencia de
por qué entro a esta carrera, a este programa
y no a otra escuela.
A. B.: ¿Por qué decidiste volverte
docente en artes escénicas?
J. V.: Fíjate que no fue una decisión consciente, o así de que un día dijera
“voy a ser maestra”. Realmente yo comencé a dar clases de técnica a Graham cuando
estudiaba la carrera. En mis inicios, de repente si el maestro faltaba o no podía venir,

yo empezaba con: “Maestro, ¿quiere que dé
la clase?” O no llegaba el maestro y yo le
decía a mis compañeras: “Ay, ¿cómo ven si
empiezo y les doy la clase?” O sea, siempre
tenía como ese interés de compartir, de enseñar. Así, me fui valiendo de experiencia,
fui entrando a talleres de metodología, de
danza contemporánea y en específico de la
técnica Graham. Empecé, de alguna manera, como formándome en una disciplina que
requiere bastante exigencia y conocimiento
de nuestro cuerpo, particularmente ser muy
precisa con el lenguaje y con lo que estamos
pidiendo de nuestros estudiantes, porque
estamos trabajando con el cuerpo, con las
articulaciones, con el esqueleto y demás.
Posteriormente, cuando regreso
de estudiar este diplomado en actuación en
Barcelona, me ofrecen dar primero cursos.
Entonces yo empiezo así en la Facultad de
Artes Escénicas, porque tenía el conocimiento, que en aquel entonces estaba menos
explorado en Monterrey. Era cómo trabajar
el tono y cómo poder prepararnos para actuar frente a una cámara, sobre todo para la
televisión, para el cine. Esos son mis inicios
como docente de la Facultad Artes Escénicas, daba esta materia optativa de El Actor
Frente a la Cámara, que hasta ahora perdura,
y que por supuesto se ha ido transfromando
con los años.
Después me seguí actualizando,
me tomé muy a pecho la cuestión de la pedagogía teatral, este adiestramiento, esta
sensibilidad, esta responsabilidad que debe
tener el guía del artista escénico. Luego comencé a dar clases de actuación, a ser muy

Subdirectora de Estudios de Posgrado de la Facultad de Artes Escénicas de la UANL y creadora del Programa de Maestría en Gestión y Producción de
Proyectos Artísticos y Culturales. Docente, bailarina y actriz de teatro, cine y televisión. Maestra en Humanidades por la Universidad Autónoma de Barcelona,
doctoranda en Filosofía y Ciencias políticas por la Facultad de Ciencias Políticas de la UANL y ganadora del Premio a las Artes UANL 2025.

1

2

Estudiante de séptimo semestre de la Licenciatura en Arte Teatral de la UANL

Camaleón arte escénico | 31

�CHARLAS CAMALEÓNICAS

maestra Yolanda Vega, también evidentemente se convierte en algo
personal, al pasar a través de mi y compartirla desde mi experiencia.
O sea, yo tengo mi esencia y las cosas en las que creo fielmente
como coach actoral, las cuales van a estar presentes y van a permear
cada uno de mis cursos. Pero de esa manera, ya con la herramienta,
con la técnica, que está ahí para quitar obstáculos y son pasos por
seguir, te das cuenta de que es un camino más. Y puede funcionar.
Entonces, ¿por qué no hacerlo?
No soy ninguna purista de ninguna técnica o de ninguna
A. B.: ¿De qué manera has complementado la
metodología. Creo que si están ahí hay que conocerlas, entrenarse
docencia en tu carrera profesional como actriz?
y ver cómo funcionan en cada uno, porque el trabajo del actor y la
J. V.: Pues imagínate lo nutritivo que es trabajar contiactriz es único y también es nuestro. Es importante tener la sensibinuamente con jóvenes o gente de todas las edades. De repente te
lidad de reencontrar esa unicidad en cada uno de nosotros y saber
muestran diferentes resistencias, diferentes limitaciones,
qué me funciona más. En este caso, dije ¿por qué no? Probabley te das cuenta de que con ciertos chicos es más fámente puede ser una herramienta que les sirva, y si la tengo
cil otro camino u otras herramientas. Ellos creen
asimilada, la quiero compartir, tengo un orden... También
que yo les estoy enseñando, pero finalmente
tengo la anuencia de mi maestra en ese sentido, quien
son ellos quienes me enseñan un montón a mí.
tiene muchos años impartiendo la técnica.
Son cosas que me van permeando y yo voy
Muchas veces no tenemos el acceso a ese
aprendiendo a la par, que eso, invariablementipo de talleres o a esas técnicas. Por desgracia, en
te (aunque sea de manera inconsciente), creo
son ellos Monterrey es complicado que la gente entienda el tray estoy absolutamente convencida de que se
quienes me enseñan bajo del actor o la actriz como un trabajo de constante
refleja en mi trabajo como actriz.
un montón a mi entrenamiento, de un constante reinventar y desaprenA. B.: ¿Por qué recomendarías el
der. Lamentablemente, hay personas que estudian a lo mePrograma de Maestría de la Facultad de
jor la carrera o hacen un taller, incluso dos o ninguno, o salen
Artes Escénicas?
en una obra y se ponen a hacer, a actuar, a resolver, pero hay una
J. V.: Ah, bueno, es otra historia. En cuanto al posgrado falta de entrenamiento, de conciencia, una falta de entendimiento de
de la Maestría en Gestión y Producción de Proyectos Artísticos y qué estoy haciendo arriba del escenario.
Culturales, hay muchísimas razones que me parecen contundentes.
A. B.: ¿Cómo te ha complementado ser madre de dos
La primera, y por sobre todas las cosas, es para aportar a la formación de los gestores de la cultura y las artes. O sea, las personas que hijas como persona, como profesional, académica y actriz en gellegan a estos puestos y están en estos lugares en donde se toman neral?
J. V.: Siempre digo que soy madre porque ellas también
esas decisiones, o se encuentran en estos lugares donde se orientan
los distintos programas ya sea de políticas públicas culturales, en me han hecho ser esto que soy. O sea, mis hijas son mi amor incuanto a educación, en función del arte o divulgación de las artes y finito, pero además todos los días me impulsan y me obligan, me
de la cultura. Son personas que por una u otra razón llegaron ahí o responsabilizan a ser mejor, porque yo soy un ejemplo para ellas.
tienen otra formación, pero no realmente de gestión cultural. Y esta Quiero que ese ejemplo sea de una persona coherente, congruente,
maestría, precisamente, busca ofrecer un perfil para estos estudian- que ama su trabajo. Que lo ama tanto, que está siempre renovándose
tes que quieren continuar con su educación, para que conozcan el y descubriéndose.
Y quiero ese ejemplo porque creo que, si una mamá está
panorama bastante amplio en cuanto a las artes escénicas de América Latina, que sepan cómo están configuradas las industrias cultura- realizada, sus hijas son felices. Entonces, para que mis hijas sean
les y creativas y comprendan qué puede ofrecer cada entidad desde felices, yo trabajo por su felicidad y la mía.
un lugar estatal o desde el lugar en donde se encuentren, porque la
modalidad es no escolarizada.
Tengo estudiantes en Alemania, en Veracruz, en Hidalgo,
en Ciudad de México, de diferentes universidades. Esta maestría
autogestiva les permite empezar a localizar esas líneas de investigación para comenzar a crear un pensamiento crítico que realmente proponga soluciones a las problemáticas en cuanto al arte y la
cultura. Incluso los proyectos que se generan, que desembocan en
programas artísticos en todos los niveles, ya sea en educación, o en
la gestión en el nivel gubernamental o en industrias privadas.
responsable de los Programas de Área de Formación Básica Profesional, los cuales tienen más carga de créditos y horaria y corresponden al área de actuación, específicamente actuación práctica.
Hoy en día he dado todos los semestres de Actuación, digamos, de
la parte más sólida, formativa, en cuanto al entrenamiento del actor.
Me interesa constantemente ver la forma de superarme a
mí misma en los recursos que puedo ofrecer y en las técnicas que
puedo compartir en las artes escénicas.

Ellos
creen que
yo les estoy
enseñando, pero
finalmente
.

A. B.: Estás impartiendo un taller de Técnica Meisner,
¿por qué te interesaste en esta técnica y por qué crees que nos puede
beneficiar a nosotros como actores y actrices?
J. V.: Bueno, hace un rato te decía eso, que tengo como
una necesidad de compartir lo que voy aprendiendo. Cuando descubro algo, lo aplico, sobre todo cuando lo encuentro sumamente
útil. Entonces, al conocer una técnica, la metabolizo, paso por ahí,
la estudio, comparto diferentes opiniones, pregunto, leo y empiezo a armar de alguna manera cómo puedo yo compartir eso. En
particular, esta técnica que me han enseñado, particularmente la

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Camaleón arte escénico

Créditos: Archivo FAE

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UN RECORRIDO A LA DANZA
REGIA EN LA UANL
Entrevista a Aurora Buensuceso1
POR MAYA HUITRON2

C

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

on más de 20 años de experiencia sobre escenarios
y aulas, Aurora Buensuceso se ha consolidado como una de las
figuras más influyentes de la danza contemporánea en Nuevo León. Su trabajo ha
formado intérpretes y ha llevado sus obras
a escenarios nacionales e internacionales.
En esta entrevista exclusiva, nos compartirá
una parte de su historia como bailarina, docente y creadora del Laboratorio de Danza
Contemporánea de la UANL.
En la entrevista llevada a cabo el
23 de agosto de 2025, la maestra comenzó
platicando un poco acerca de su historia en
la danza y cómo fue que terminó no una ni
dos carreras, sino tres: “Yo quería ser cantante, actriz, hacer películas; la danza ni siquiera figuraba en mis planes. Yo… no sé
qué hago aquí”, confiesa con risas. Sin embargo, la vida la llevó por un camino distinto cuando ingresó a la Escuela Superior de
Música y Danza de Monterrey a finales de
los ochenta. Al principio, esa etapa no fue
nada fácil: dudó en continuar, pensó incluso
en estudiar Comunicación y llegó a inscribirse en Odontología por practicidad. Pero
la mayor enseñanza que le dieron sus padres
—no dejar las cosas a medias— la impulsó a
terminar su formación en danza y, posteriormente, hacerlo en lo que más la apasionaba:
el teatro (cuando aún se estudiaba como un

diplomado en la Facultad de Artes Escénicas de la UANL). Con el tiempo, descubrió
su lugar en las artes escénicas, combinando la docencia, la escritura, la dirección y
la actuación. A los 19 años, mientras buscaba oportunidades de trabajo, se interesó
en los medios de comunicación, pero en las
entrevistas le decían: “le daremos prioridad
a los comunicólogos”. Fue ahí donde decidió, ahora sí, estudiar Comunicación para
ampliar su conocimiento: “Me sentía como
pez en el agua”, recuerda sobre esa etapa,
llena de maestros vinculados a proyectos
reales. Su crecimiento fue constante: escribía guiones, daba clases a grupos infantiles
y fortalecía su confianza gracias a quienes
apostaron por ella y su trabajo. En 1993 se
integró a la compañía Teoría de Gravedad,
inicialmente para suplir a una bailarina, desde entonces ha permanecido ahí. Hoy, tras
32 años de trayectoria, reconoce que trabajar con nuevas generaciones la mantiene en
evolución: “Siempre estamos aprendiendo,
y eso me encanta”, asegura.
Su vinculación más fuerte con la
UANL comienza en el 2020 cuando le hacen la invitación para crear el Laboratorio
de Danza Contemporánea, un espacio que
nació con la intención de ser diferente a una
compañía formal: más flexible, experimental y abierto. En plena pandemia, lanzaron
la primera etapa del laboratorio, invitando

a coreógrafos locales de la escena con sus
respectivos equipos de bailarines, lo que
dio lugar a procesos creativos diversos y
colaborativos. “Era muy enriquecedor ver
cómo convivían estéticas distintas, cómo
los bailarines enfrentaban retos en piezas
completamente opuestas”, recuerda, citando obras como Cruzar, de Mizraim Araujo,
y Afilando luz en tu torso, inspirada en Los
Afiladores de Parquet.
El laboratorio evolucionó y, desde
el año pasado, decidió enfocarse exclusivamente en talento universitario. Para ella,
esta decisión no solo promueve la creación
artística, sino que también ofrece a los estudiantes un espacio para expresarse en medio
de la presión académica. “Queremos formar
profesionistas integrales y creativos, sin importar su carrera: danza, música, nutrición o
física”, explica. La diversidad de disciplinas
enriquece el proceso y refuerza la idea de
que todos tenemos una necesidad creativa.
Hoy, el laboratorio se consolida como una plataforma cultural fuerte y
creativa, respaldada por la Dirección de
Desarrollo Cultural Universitario, y busca
que los proyectos de danza contemporánea
lleguen no solo a los participantes, sino también al público universitario. “La danza es
generosa y honesta: se construye en colectivo y siempre devuelve lo que das”, afirma
con entusiasmo.

Bailarina, coreógrafa, docente y promotora cultural. Directora de la compañía Teoría de Gravedad, con más de tres décadas en escena. Directora del Laboratorio de
Danza Contemporánea de la UANL.

1

2

Estudiante de séptimo semestre de la Licenciatura en Danza Contemporánea de la Facultad de Artes Escénicas de la UANL.

Camaleón arte escénico | 33

�CHARLAS CAMALEÓNICAS

Créditos: Archivo Cultura UANL

M. H.: ¿Diría usted que, dentro de
nuestro entorno universitario, una de las funciones que cumple la danza es permitir que
todas las facultades y estudiantes (independientemente de a qué se dediquen) puedan
tener un momento de empezar a crear y despertar la creatividad?
A. B.: Claro y aparte, como dicen
mis compañeros y algunos de nuestros alumnos también: es más barato que la terapia. Es
un encuentro que nosotros tenemos, que el
estudiante puede tener también consigo mismo. Tú te das cuenta, por decir, cuando están
tanto tiempo en la computadora, es una cuestión de postura, pero cuando ya los tienes
aquí, integrarse a una actividad artística también hace ese paréntesis para ellos. Y obviamente, la prioridad va a ser la escuela, pero
si tienes a un estudiante o un individuo con
todas sus necesidades creativas, artísticas
y familiares cubiertas, junto con su tiempo
de diversión, creo que hace individuos más
completos.
Sí, o sea, sí soy soñadora, y creo
que podemos hacerlo y transmitir eso. A
veces los papás, por preocupación de que
quieren lo mejor para sus hijos, pueden decir: “no, enfócate en la escuela”. A veces,
uno como estudiante tiene mucha presión, y
los papás son culpables, aunque no era esa
la finalidad de presionarnos, pero a la larga
lo comprenden y pueden decir: “ah, no, yo
no quería hacerte eso”. Por esto mismo, me

34 |

Camaleón arte escénico

encanta tener a las y los familiares viendo
bailar a sus hijas, a sus hijos. Es maravilloso
tener el núcleo, que está con sus ojos puestos en ti sobre el escenario. Híjole, no tiene
precio.
M. H.: Claro, y porque creo también, hablando de personas fuera del contexto de la danza, eso impacta en ellos, en
su formación, hacer este tipo de actividades
creativas. Puedo escuchar que ese es uno
de los enfoques más fuertes del laboratorio,
¿verdad? Todos los que no conocen de danza
pueden ser impactados.
A. B: Exacto, es formar parte,
hacer formación de públicos, fomento de
público que ya está por ahí. Son objetivos
muy importantes para el laboratorio y para
mí estando al frente. Y que nada sea ajeno.
No es como que el que esté haciendo danza
esté completamente tocado por Dios y nadie
pueda alcanzarlo, también está cercano a
nosotros. Como bailarines, como creativos,
somos cercanos a la sociedad. No se trata de
que el estudiante se distraiga, pero también
eso me va a servir para ser más creativo, más
enfocado. Brindar tiempos efectivos para
cada cosa, porque hay tiempo para todo. Por
eso insisto mucho en el fomento del arte, de
la danza, que todos los chicos tengan esa experiencia y sientan el movimiento en su cuerpo, porque en algún momento te va a hacer
falta. Por salud también, se nos anquilosan
los huesos, los músculos, ¡todo! Se nos anquilosan las ideas y debemos tener mentes y

cuerpos un poquito más laxos para responder
a este presente que vivimos.
M. H.: ¿Y cree que la danza puede
ser una herramienta para generar conciencia
social, política o de cualquier tipo dentro de
las universidades?
A. B.: Sí, pero de todo. Puede ser
eso, pero también puede ser un momento de
relax. Puede ser todo lo que uno quiera.
M. H.: Completamente de acuerdo.
A. B.: Pero si nuestra única función fuera dar un lenguaje de compromiso
social o político, también se convierte en
algo muy estresante, porque no solo vas a
hacer eso. Podemos hablar de la naturaleza,
de otra cosa. Te voy a dar un momento de
encuentro contigo mismo, vamos a hacer una
comunión con nuestro semejante. De repente
nos empezamos a deshumanizar un poco por
todas estas cosas, ¿no? Sí entiendo, en mis
obras también he hecho mensajes con contenido social que han sido necesarias e importantes para hablarlas a través de la danza y
el arte, eso es muy importante. Pero también
tengo otras obras en las que quiero evocar la
poesía, quiero buscar el momento de contemplación de las ciudades, como en Ciudades invisibles de Italo Calvino; quiero evocar
un poema de Javier Villaurrutia o Fabio Morábito… Hay muchas cosas, simplemente hacer un nexo de una relación de dos personas.
Creo que la danza es eso: un reflejo también
de nuestra sociedad y de nuestros corazones.

�CHARLAS CAMALEÓNICAS

M. H.: Y creo que justamente
la danza, también de esta manera, se relaciona con los pensamientos de los estudiantes, pero también con su identidad,
es decir, activismo social y político, pero
también construcción de identidad.
A. B.: Sí, claro. Cada día maduramos, no somos los mismos del día de
ayer. No soy la misma hace cinco, diez,
treinta o treinta y cinco años, pero lo que
sí es igual es que quiero transmitir con arte
muchas cosas, momentos apasionados.
Siempre estamos cambiando. Cuando tenemos el arte de nuestro lado, las cosas
suceden de manera más amable, con una
alianza con nosotros mismos. Eso puede
ser romántico, poético, puede ser lo que
sea, pero si no tenemos esa poesía, vamos
a estar siempre al límite y sufriendo. No
se trata de eso.
M. H.: Y hablando acerca de
facultades que, por su campo laboral, no
tienen nada que ver con el arte, ¿qué pasa
con estos estudiantes y el objetivo del laboratorio?
A. B.: Creen que no, pero siempre van a usar la danza. En cuanto al arte,
no me imagino a nadie que no tenga esa
necesidad, o sea, que no pueda seguir un
ritmo. Desde el principio tenemos un movimiento, dice el maestro Díaz Muñoz,
porque tenemos un pulso. Lo primero es
la música, pero antes hay un movimiento.
Para mí, antes de la música está el movimiento. Cada quien tiene su ritmo, pero
por eso es importante que existan espacios
de arte en todas las facultades. Por ejemplo, tenemos la Facultad de Ingeniería
Mecánica y Eléctrica, la cual tiene muchísima gente; la Facultad de Medicina también, y ves los diferentes talleres artísticos
que tienen. Obviamente, los estudiantes,
por su carga, tal vez no puedan dedicar
tanta constancia o tantas horas, pero quienes sí lo dedican, lo hacen con pasión y
entrega. Me sorprendo en las muestras de
danza que tenemos a principios de marzo. El año pasado, la Facultad de Físico
Matemáticas hizo su primera presentación
y este año fue la segunda, el grupo cre-

ció. Eso es muy bonito, porque aunque
podrías pensar que no lo necesitan, todos
necesitamos estar en movimiento.
M. H.: Claro, porque más allá
de que lo vean como pasatiempo o hobby,
el impacto está, independientemente de
cómo lo perciban.
A. B.: Así es. Y las AFIs también son como cuando quieres comer
hamburguesa todos los días, pero sabes
que tienes que comer frutas y verduras;
debemos aprender a equilibrar. Yo tengo
la fortuna de tener siempre público nuevo,
que me dice que le gusta lo que presenta
el laboratorio y que está pendiente de lo
que va a hacer. Entonces los mismos universitarios empiezan a reflexionar y me
dicen: “no sé si estoy viendo bien esto”,
y les pregunto: “¿qué viste?, ¿qué sentiste?” Cuando me lo platican, siempre les
digo: “estás perfecto. Lo que entendiste
está bien”.

El arte se
recibe como a
cada uno le llega,
es accesible,
divertido, puede

conmover o incomodar.

que se sientan aliados para fortalecer sus
entornos universitarios. Cuando se dan
cuenta, lo agradecen y se van contentos.
En nuestro caso, procuramos hacerlo
siempre, aunque a veces, con tanta información, no llegue todo. Estamos en redes
y también las direcciones de difusión cultural de cada escuela hacen su labor. Tal
vez haya demasiada demanda, pero nunca
bajamos los brazos, siempre estamos impulsando estos proyectos.
Para finalizar, Aurora Buensuceso resaltó la importancia institucional
del proyecto: el Laboratorio de Danza
Contemporánea forma parte del desarrollo cultural universitario de la Universidad Autónoma de Nuevo León y depende
de la Secretaría de Extensión y Cultura, a
cargo del Dr. José Javier Villarreal.
También hace una invitación a
la comunidad universitaria a participar en
la próxima audición del laboratorio, que
se llevará a cabo el 15 de septiembre, de
10:00 a 12:00 horas, en el Colegio Civil,
Centro Universitario. Los días de trabajo
del laboratorio son martes y jueves, espacios donde la danza se convierte en una
oportunidad para explorar la creatividad,
expresarse y crecer como individuos. Un
proyecto que, como ha quedado claro a lo
largo de esta conversación, busca acercar
el arte a todos y hacer de la danza una experiencia accesible, viva y enriquecedora.

M. H.: Y como última idea para
ir cerrando, aparte de las AFIs, ¿qué cree
que se pudiera hacer o hace falta en las
universidades para despertar más interés
en la danza contemporánea y el arte en
general?
A. B.: Es un trabajo constante,
nunca damos nada por sentado. Procuramos que las escuelas tengan talleres, independientemente de que los estudiantes vayan al laboratorio, a la compañía de jazz
o a la compañía de folclor. Las mismas
escuelas brindan talleres dancísticos que a
veces los dirigen los propios estudiantes,
eso me parece brillante. El caso es sensibilizar cada vez más a los estudiantes,

Camaleón arte escénico | 35

�ATELIER

CRÓNICAS
DE MÉXICO
FOR EUROPE

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Por Sofía Elisa Ramos Flores1

D

Escénicas de la UANL nos sumergimos en esta aventura con el
objetivo de afianzar e incrementar nuestros conocimientos y habilidades técnicas y pedagógicas en relación con la técnica Graham.
Considero importante nuestra participación en este curso intensivo porque la técnica Graham es muy utilizada en México
como herramienta formativa en los procesos profesionalizantes de la danza contemporánea,
por lo cual es pertinente escuchar y
conocer el contexto sociocultural en el que se encuentra esta
técnica alrededor del mundo,
para analizar y compartir
las diferentes formas de
enseñarla y practicarla
dependiendo del lugar, el lenguaje y la
fisionomía. Nosotros
nos hemos apropiado de la técnica, la
tenemos fuertemente arraigada por la
influencia que tuvo
Martha Graham en
figuras importantes
Con el apode la danza contempoyo de la Universidad
ránea mexicana como
Autónoma de Nuevo
Rossana
Filomarino,
León y del rector el Dr.
Guillermina Bravo, Jaime
en medicina Santos GuzBlanc, entre otros. La hemán López, asistimos algunas
mos adaptado a nuestro lenmaestras de la Facultad de Artes
guaje, pero personalmente no haEscénicas: Ana González, Brenda
bía tenido la posibilidad de escuchar
Calderón, Emma Lozano —CoordiCrédi
otros lenguajes —corporales y orales—
tos: Sofía Ramos
nadora de la Licenciatura en Danza Condentro de una clase de esta técnica particular,
temporánea—, Adriana Briceño —directora de la
aspecto importante porque hay ejercicios o variaFacultad de Artes Escénicas—, Deyanira Triana Verástegui
ciones que en su idioma principal no terminan por impactar en el
—ex directora de nuestra dependencia—, y yo, Sofía Ramos. En nuestro, entonces han cambiado, como side-to-side contraction,
dicho encuentro tuvimos la oportunidad de trabajar con bailari- que en México conocemos como puertas.
nes, profesores y coreógrafos de Japón, Francia, Italia, Grecia, InMestre es una localidad perteneciente a la ciudad de
glaterra, Estados Unidos, República Dominicana y, para nuestra
grata sorpresa, México. Egresados del CENADAC, tanto maes- Venecia, Italia, con un clima exageradamente húmedo. El día cotros como estudiantes de la Escuela Superior de Música y Dan- menzaba con un desayuno y un vaso de electrolitos para hidraza, del CEDART y egresados y maestros de la Facultad de Artes tar. Después de caminar al rededor de 15 minutos desde nuestro
el 8 al 16 de julio de 2024, el curso intensivo de
verano de danza contemporánea se llevó a cabo
en Mestre, Italia, en el estudio llamado Venezia
Balleto. Siendo esta su segunda edición, el evento se organizó
por medio de una red europea de bailarines, profesores y
entusiastas de la técnica Graham llamada Graham for Europe, bajo el liderazgo de Rafael Molina. Su la finalidad es generar
espacios donde se hable, practique
y conserve esta técnica. En dicho encuentro participaron
docentes de técnica graham
como Christine Dakin,
Miki Orihara, Tamara Mielnik, Marzia
Memoli,
Tancredo
Tavarez,
Christophe Jeannot, Penny
Diamantopoulou,
así como músicos
acompañantes como
Debrah Shanon y
Lorenzo Masetto.

1

36 |

Maestra en Artes Escénicas. Docente de la Facultad de Artes Escénicas e integrante de la Compañía de Danza Contemporánea de la misma institución.

Camaleón arte escénico

�ATELIER

Airbnb para llegar a Balleto, ya escurríamos sudor. El aula era grande, con linóleo
color gris claro en el piso, dos paredes
de espejos y un piano con el que Debrah
Shanon acompañaría nuestras clases,
mostrando una gran disposición y sensibilidad hacia las necesidades de la clase
en lo que respecta a la música. Las actividades estaban separadas tanto por áreas
como por niveles. Tú podías inscribirte a
los talleres, luego, con base en tu currículo y experiencia, te acomodaban en donde
considerasen mejor. En cuanto a las clases de técnica, estaban divididas en cuatro
categorías, las cuales eran adolescente,
principiante, intermedio y avanzado. Los
maestros se iban rotando por días y grupos; es decir, no tuvimos la misma maestra o maestro de técnica durante todo el
intensivo. También hubo un seminario de
pedagogía de la técnica, además de un taller de repertorio. Personalmente, tuve la
oportunidad de tomar clase con la maestra Christine Dakin, quien fue bailarina
en la compañía de Martha Graham desde
1976 y ha desarrollado parte de su carrera
como intérprete y docente en México desde 1981. Dakin compartió la técnica con
énfasis en los cambios de peso del cuerpo y la respiración, secuencias con una
fuerte carga interpretativa. Ella siempre

me recuerda a mi maestro Jaime Blanc.
La última vez que tuve la oportunidad de
verlos trabajar juntos fue en el encuentro
Hacia una resignificación metodológica
de la Técnica Graham realizado en el
Centro de las Artes de San Luis Potosí,
en agosto de 2022. También pude conocer a la maestra Miki Orihara, quien bailó
en la compañía de Graham desde 1986.
Con paciencia, nos dedicó tiempo para
reencontrarnos con los impulsos de movimiento, sumado a su ayuda con la limpieza de la técnica y conciencia de nuestro
cuerpo. Llevé también el seminario de pedagogía de la técnica Graham y workshop
del repertorio de Martha Graham, el cual
culminó en la clausura del intensivo, donde cada categoría presentó un laboratorio
de movimiento a partir de repertorio de
Martha Graham.
Esta experiencia fue interesante. En principio, porque enriqueció mis
conocimientos sobre esta técnica, amplió
mi visión en cuanto a las posibilidades
prácticas en forma, dinámica e intención,
y me dio la oportunidad de compartir con
personas que sienten la misma necesidad
de aprender y entender mejor el sentido
del movimiento; también mejoró mi percepción respecto a mi trabajo individual.

Del mismo modo, me motivó a reflexionar sobre cómo tendemos a enaltecer
otras culturas, cuerpos, cánones estéticos. Debo reconocer que compartir aula
con cuerpos altos, delgados y musculosos
puede ser intimidante, pero lo es porque
tengo arraigada la idea de que mi calidad
como bailarina depende de mi aspecto,
cuando realmente no es así. Enaltecer
cánones estéticos que, además ni siquiera
tienen congruencia con nuestra morfología corporal, solo nos genera rechazo al
mundo artístico. No me refiero a que ahora debemos caer en el extremo y dejar la
influencia únicamente de lo somático sin
un trabajo técnico; mi intención es plantear que el trabajo técnico no debe venir
a erradicar la diversidad de cuerpos. También considero relevante mencionar que,
al no ser mi primera vez teniendo experiencias fuera del país, he logrado entender que aun con las carencias detectadas
en nuestra sociedad y cultura, como mexicanos y latinoamericanos tenemos mucho
por ofrecer en el área artística, como bailarines, actores, músicos, como maestras
y maestros, como artistas.

Camaleón arte escénico | 37

�EN ESCENA

CRÍTICA A LOS IDEALES
FAMILIARES EN
ROSALBA Y LOS LLAVEROS1

R

Por Camila Doralicia Montemayor Flores y Sofía Pérez Sauceda 2

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

osalba y los Llaveros, de Emilio Carballido y
dirigida por Sergio Villarro, es una comedia protagonizada por egresados de la Facultad de Artes Escénicas. La obra mantuvo nuestra atención e interés durante
casi dos horas, tiempo que en el teatro contemporáneo resulta difícil de sostener, pero en esta ocasión resultó ligera gracias a la
calidad de las actuaciones, la dirección y la producción. Consideramos que este proyecto logra transmitir con claridad su mensaje y
establecer una conexión con nuestra actualidad, lo que constituye,
en nuestra opinión, el aspecto más importante del teatro.
La obra es resultado de la escritura de Emilio Carballido,
el dramaturgo más estudiado de la escena mexicana, quien es
reconocido no solo por su ironía y gran comedia, sino también
por la creación de historias y personajes entrañables que, a base
de compasión y verdad, muestran sus errores, contradicciones y,
hasta en ocasiones, provocan su auto sabotaje (Gómez, 2025).
En nuestra opinión Rosalba y los Llaveros no es una
obra que se aleje del estilo de la escritura de Carballido, pues los
personajes, así como su historia, son directos, rápidos, humorísticos, con una naturaleza emocional y real que invita a una historia
agridulce exponiendo el error humano. El texto nos propone un
personaje llamado Rosalba, una joven de la Ciudad de México
que, junto s su madre, se aventura en un viaje para restablecer
el contacto con su familia. Al ser una estudiante de pedagogía,
Rosalba se toma la libertad de hacer de los integrantes de la casa
su objeto de estudio y los manipula, influyendo de manera directa
hasta que se da cuenta de que en realidad hizo muchas cosas mal
a lo largo de la trama.
Esto se observa cuando provoca a su primo para que se
rebele contra la familia en el segundo acto, escena cinco:
ROSALBA: Es que así debe ser una, lúcida y enérgica,

para que no se la lleve la corriente. Los demás son la
corriente. Y tú te has dormido, Lazarito, y tanto. ¿Qué
haces aquí? Tu casa es un círculo vicioso. En cuanto lo
rompa alguien se resolverá todo. Contradecir a tu papá,
decidir por ti mismo, eso es romper el círculo” (Carballido,1950/1984, p. 102).
Asimismo, provoca la separación definitiva entre la
criada y el primo en el mismo segundo acto, en la escena quince.
Lázaro (primo de Rosalba) y Luz (criada) se pelean por el reboso
de la madre de Rosalba. Gracias a los comentarios de ella, Lázaro empieza a rebelarse y a tomar sus impulsos como decisiones,
haciendo que esta discusión con Luz termine en la separación e
incitando a su salida oficial de la casa de los Llavero. Este hecho
origina el descontento de la hija de Luz, quien al final le reclama a
Rosalba lo mucho que se ha entrometido en sus vidas:
AZALEA: ¡Ayudarme! ¡Ayudarme! Eres una vanidosa, eso eres. Te pedí un poco de compañía y te creíste
mi... mi madre, o algo así. Valiente ayuda. Mira qué
modo de meter las cuatro patas (Carballido, 1950/1984,
p. 129).
Del mismo modo, Rosalba provoca que el pretendiente
de su prima huya de la casa. En el segundo acto, escena cinco, Felipe y Rosalba conversan sobre las actitudes que ha tenido Rita en
el tiempo que han estado juntos. Ella le comenta que tiene unos
“padecimientos”, lo que incita a que él regresé a México y abandone a Rita.
Entre esta y muchas otras acciones, todo siempre se dirige a evidenciar las apariencias y el descontento en el hogar de
los personajes. Para poder entender más detalladamente cómo esta
obra logra retratar el tema, analizaremos los aspectos de estética y
de actuación, y cómo es que estos contribuyen a una comprensión
más completa por parte del espectador.

Créditos: Archivo FAE
1

Artículo elaborado en el marco de la Unidad de Aprendizaje Crítica Teatral, bajo la asesoría del Mtro. Bernardo Martínez Evaristo

2

Estudiantes de sexto semestre de la Licenciatura en Arte Teatral en la Facultad de Artes Escénicas de la UANL

38 |

Camaleón arte escénico

�ATELIER
EN ESCENA

La actualidad temática de Rosalba y los Llaveros
La obra se sitúa en México en la década de 1950,
en Otatitlán, Veracruz, donde las familias eran conservadoras
y moralistas. Las contrariedades entre la familia de los Llavero, fiel a estas normas sociales en las cuales las apariencias son
fundamentales, y entre Rosalba y su madre, más libres y sin
prejuicios, simbolizan la búsqueda de la verdad y de las nuevas
formas de afrontar la vida.
Esta dinámica es básicamente el motor de la historia
y puede analizarse desde una perspectiva crítica, como en el
segundo acto, escena cinco, cuando Lázaro le da claridad a Rosalba sobre la situación que vive con su familia:
LÁZARO: Aquí siempre hemos hablado en voz
baja. No sé cómo pude acabar la preparatoria con la
niña creciendo, y con Luz aquí, y, sobre todo, con mi
gente, que, a cada rato, ya tú la conoces, me echa en
cara lo que puede, en la forma más, pues más sucia.
Trabajaba yo en la botica, con papá, y se me ocurrió
estudiar medicina, en México. Allá fue igual. La gente
te trata según lo que traes por dentro. No sé cómo lo
adivina. Es como si todas las actitudes dependieran
de... de no sé. (Carballido, 1950/1984, p. 101).
Esto permite ver de dónde nacen los prejuicios familiares y cómo estos transforman todas sus acciones. De este
modo, el espectador puede llegar a identificarse con la manera
en la que también enfrentamos problemas similares en nuestra
sociedad.
La obra invita al espectador a tomar conciencia de
cómo las normas sociales condicionan nuestra conducta y de
qué manera podemos liberarnos de ellas. La mayoría de los diálogos de Rosalba son eso: maneras en las que podemos ser fieles a nuestros ideales sin dejarnos regir por las personas. Hay un
ejemplo de esto en la escena dieciocho del primer acto:
ROSALBA: Claro, debes empezar por sentirte bien,
por desahogar tus irritaciones en la sinceridad. Luego,
sin irritación ya, puedes intentar un remedio (Carballido, 1950, 1984, p. 88).
Como se puede observar, esta ficción se aprovecha
para explorar la cruda realidad de las problemáticas e ideales
de las familias mexicanas en la década de 1950, pero a su vez
tiene similitudes con nuestro contexto espacial y temporal neoleonés. A pesar de estar situada en Veracruz, la trascendencia
es más que su ubicación, es también la búsqueda de reflexión
personal, es tocar temas de interés universal que, en este caso,
es el choque entre diferentes ideales familiares por el contexto
social de cada núcleo.
En la actualidad, Nuevo León se caracteriza por ser
una sociedad con amplios sectores conservadores y tradicionales. En ciertos municipios, como San Pedro, se puede contemplar esta visión familiar que tienen los tíos de Rosalba, como se
observa en la escena siete, acto primero:
LOLA: Pues no, no tiene... esas visiones que dices,
pero es una señorita. Yo no sé cómo tú puedes hablar de
esas cosas (Carballido, 1950/1984, p. 78).
El estatus social y el mantenimiento de modales adecuados resultan de gran importancia, especialmente en zonas
con alto nivel económico y popularidad en la ciudad, como el
municipio mencionado (Trejo, 2024). En contraste, Rosalba,
quien tiene un enfoque más directo y libre ante los problemas de
la vida, muestra cómo cada familia maneja sus propios secretos
y preocupaciones, lo cual nos puede confrontar con la realidad
de nuestra propia sociedad.
En la escena dieciocho del segundo acto, Rita se dirige
a Rosalba para expresar su inconformidad con la vida familiar:

RITA: Rosalba, yo, ay. (Se echa a llorar.) Así es, pobrecito, está tan viejo y tan chocho y es tan tirano,
tan injusto, tan malo; todo por sus principios, por sus
ideas absurdas que al aplicarlas salen mal. La familia
es santa, dice él, la caridad es sagrada, dice, y más con
los de la propia familia. Ay, Rosalba, si vivieras en
esta casa (Carballido, 1950/1984, p. 89).
Tomando la escena anterior y con base en todo lo ya
expuesto durante este análisis, la obra es una crítica social hacia
las apariencias y los ideales familiares. Se expone cómo el miedo
a romper las normas y las expectativas pueden moldear las relaciones y comportamientos, poniendo en evidencia la importancia de tales factores dentro de cada núcleo familiar. A través de
los eventos que se desarrollan, la obra invita a reflexionar sobre
las consecuencias de ocultar la verdad y sobre la manera en que
cada individuo reacciona al enfrentarse a las realidades ocultas
en su entorno.
Más adelante, en el mismo acto, Rita conversa con
Rosalba sobre cómo su padre ha influido en sus ideales no solo
en sus hijos, sino en la herencia y pareja de ellos también:
RITA: Mi papá. No los casó porque le pareció monstruoso, porque eran dos niños, especialmente Lázaro,
pero no supo resolver el problema de Lucha, y la dejó
aquí. No supo qué hacer: en su moral no entraba ese
caso. Y ya ves a Luz: dueña de la casa. Y la pobre de
Azalea: ni criada ni pariente, un término medio. Sale
con nosotros y con Luz, duerme en el cuarto de la criada o en el mío, no tiene sitio (Carballido, 1950/1984,
p.90).
En este punto, vale la pena resaltar que el realismo
fue un movimiento artístico nacido en el siglo XIX en Francia,
que buscaba representar la realidad de forma fiel, con énfasis en
lo cotidiano, en las problemáticas sociales y en los personajes
comunes. (Zola, 2011).
La estética de la puesta en escena, en todas sus dimensiones, se distingue por un carácter realista: un espacio y
un tiempo determinados que se parecen bastante a los funcionamientos del mundo real. La acción transcurre en una casa amplia
con una sala bien adornada, una puerta de entrada, propuestas
de salidas y de cuartos conjuntos que nosotros no logramos observar como la cocina o las habitaciones. Esta ambientación fue
diseñada bajo la dirección de Serge Villarro.
Se debe mencionar que la iluminación y efectos sonoros se ajustan a la propuesta del realismo según Zola (2011).
La puesta en escena utiliza una iluminación que acompaña el
ambiente, simulando el paso del día y la noche. Un ejemplo se
encuentra en la escena quince del tercer acto, cuando las acotaciones y los diálogos de Lorenzo muestran el amanecer:
En ese momento se apaga la luz eléctrica. Un borroso
amanecer se insinúa por las ventanas. Se oye cantar
un gallo.
LORENZO: Bueno, creo que es muy tarde. O muy
temprano, ¿verdad? Ya quitaron la luz, ya todos tenemos mucho sueño (Carballido,1950/1984, p. 147).
El acompañamiento sonoro también responde a las
acciones de la escena. Por ejemplo, prender la radio, tal y como
se observa en la escena veinte, acto segundo, cuando se van a ir
al baile del pueblo y antes de salir Rosalba decide ambientarse y
poner un poco de música:
ROSALBA: Se acabaron los pucheros, ya, nada de
chillidos. (Va al fonógrafo. Lo pone. Suena la marcha
„Zacatecas“.) Esto quería yo, música.
RITA: Te doy hasta tres para que vayas a vestirte, o
traigo a Felipe por ti (Carballido, 1950/1984, p. 120).

Camaleón arte escénico | 39

�ATELIER

EN ESCENA

En cuanto al vestuario, los elementos se apegan a la época
y su ubicación. La ropa responde al calor de Veracruz, como faldas
y vestidos, y siempre prendas que responden a la personalidad de
quien los porta, pues Rosalba y su madre suelen ser más extravagantes, mientras que el resto de los Llavero son más discretos.
La estética descrita anteriormente no solo acompaña la
actuación, sino que cumple un rol fundamental en la construcción
del mensaje. Al incorporar todos los elementos que adornan la escena, se elimina la idealización. La representación fiel de esta familia
permite identificar de forma más sencilla y cercana las tensiones que
se van desatando a lo largo de la historia. Creando así una narrativa
resonante ante los ideales familiares.
Técnicas actorales
En la obra se puede identificar el realismo psicológico
como la rama de pensamiento que siguieron los actores para interpretar su papel. Dicha técnica actoral se puede describir de la
siguiente manera: El enfoque de esta es representar la vida interior
del personaje, por medio de creación de emociones genuinas y
comprensión total de las motivaciones de a quién interpretas (Stanislavski, 1953). Ahora bien, ¿cómo es que estas técnicas ayudaron a
que fuera claro el mensaje? Los actores comprendieron los deseos y
motivaciones internas de sus personajes, de forma que las relaciones
entre ellos resultaron muy apropiadas, teniendo interacciones y juegos de lealtades muy fáciles de comprender. Asimismo, el uso de la
técnica permitió mostrar con sencillez la idea del papel, en donde es
posible comprender al personaje, incluso identificar sus características esenciales, como en la obra, donde tenemos a la madre conservadora o al padre estricto, lo cual se puede observar cuando Lorenzo
obliga a Rita a comer, demostrándonos su autoridad:
LORENZO: ¡No me diga la señorita! Tú vienes a comer
con todos nosotros, no faltaba más (Carballido,1950/1984,
p. 92).
Tal cosa favorece al espectador, quien, al ver la seguridad,
la comprende.
La calidad de la interpretación también se puede identificar a través de la conexión emocional con el público, lograda al
transmitir sentimientos que los espectadores pudieron compartir.
Por ejemplo, el deseo de Lázaro de liberarse de su familia, la confusión de Felipe por la falta de cariño de Rita o hasta la sorpresa y
entusiasmo de Rosalba al ser besada por Lázaro. Como logramos
observar en la escena cinco del acto segundo:
ROSALBA: (Lo alcanza). Pero... pero no te apenes. Con
el cariño, dan a veces ganas de besar. ¿No? Yo cuando
tengo cariño, pues beso. No te apenes, oye” (Carballido,
1950/1984, p. 104).
Más de una vez el público reaccionó fuertemente a lo que
ocurría en escena, terminando la puesta incluso con una ronda de
aplausos de más de tres minutos.
Dejando de lado la técnica psicológica, es necesario hablar
también de la importancia y el dominio del cuerpo. El recurso del
lenguaje corporal es ejecutado de manera impecable por la mayoría de sus actores, se puede inferir que hubo un gran trabajo detrás
para poder crear personajes altamente diferenciables uno del otro
únicamente por su forma de caminar o de moverse o al hablar. Por
ejemplo, podemos ver a Yory Jacob como Felipe, donde sus deseos y
sus expectativas sociales se encuentran en dilema y estos son reflejados en su postura insegura y reservada o sus movimientos nerviosos
y torpes.
Tales aspectos analizados, al resaltar lo interno de los personajes, exponen las tensiones emocionales y las rutinas opresivas,
las cuales, al ser puestas con tanta prioridad, la puesta en escena logra transmitir con claridad estos elementos al espectador.

40 |

Camaleón arte escénico

Créditos: Archivo FAE

Conclusión
En conclusión, tanto la estética como la actuación tuvieron un objetivo muy claro y seguro: plantear una crítica social a través de la representación de la realidad, una realidad que por más que
pase el tiempo siempre será de alta empatía para el espectador. Algo
que le tenemos que adjudicar siempre al realismo, a pesar de considerarse casi obsoleto, es que los errores humanos con patrones que
se repiten una y otra vez causan impacto en el espectador. Al utilizar
personajes que se parecen a los mismos miembros de la audiencia, es
fácil llegar a la empatía por medio de una representación honesta de
las condiciones humanas.
Aun cuando somos grandes defensoras de la experimentación, la búsqueda de variantes, nuevas formas del teatro y el riesgo
escénico, regresar al teatro más popular puede servir de ayuda, no
solo como actor, pues te hace reconectar con la interpretación de
un personaje, sino también como quien observa, pues nos recordó
lo que es disfrutar de un teatro que más que simbólico, subjetivo o
performático, es una ventana a lo que pasa en nuestro mundo.
Nunca hay que olvidar que esa es la razón por la cual
hacemos teatro, para poder observar a nuestra sociedad y juzgarla,
cambiarla, identificarla. Y si para ello necesitamos el realismo de
vez en cuando, por lo menos que sea con grandes actores y con una
estética bien lograda.
Referencias
Carballido, E. (1984). Rosalba y los llaveros. SEP/FCE. [Obra original publicada en 1950].
Gómez, E. (4 de febrero de 2025). En su obra, Carballido evita el conflicto violento y busca solución y esperanza. La Jornada.
https://www.jornada.com.mx/2025/02/04/cultura/a03n1cul
Stanislavsky, K. (1953). Un actor se prepara (Vol. 30). Editorial Diana.
Trejo, Y. (5 de octubre de 2024). Ni Polanco, ni Santa Fe, el municipio más rico de México está en Nuevo León. AS México.
https://mexico.as.com/actualidad/ni-polanco-ni-santa-feel-municipio-mas-rico-de-mexico-esta-en-nuevo-leon-n/
Zola, É. (2011). El naturalismo en el teatro (R. de Diego, Trad.).
Publicaciones de la Asociación de Directores de Escena de
España. [Trabajo original publicado en 1881].

Fo

�CALEIDOSCOPIO

TETITA DE MONJA
Por Benjamín Alemán Herrera1

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Dulce prohibido,

garita secreta de

olores

húmedos,

otografía: Mariano
Zapata
donde
se derraman

a borbotones las herejías.

Rinconcito inmoral

para profanar las escrituras,

te veo arrodillada

frente

al

púlpito,

con la mirada salvaje

Licenciado en Artes Escénicas por la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia. Docente de teatro en San Martín de Loba, Bolívar. Actor, realizador audiovisual y gestor cultural.

1

Camaleón arte escénico | 41

�CALEIDOSCOPIO

ATELIER

y

los

casi

labios

a

palpitantes,

punto

de

estallar,

y la lengua roja que babea

como perro hambriento.

Tomo el rosario

y rezo los misterios gemidos.

Ella

entierra

las

uñas

en

la

Biblia,

desgarra sus páginas

y la abre de par en par.

Mientras iracunda, la escupe.

La

muerde,

y

se

su

dándole

traga

sus

garganta

se

bienvenida

palabras,
ensancha,

al

apocalipsis.

Su boca se llena de agua

burbujeante, hirviente.

Ato

el

con tanta fuerza

42 |

Camaleón arte escénico

rosario

en

su

cuello,

�CALEIDOSCOPIO

que
me

sus

lluvias

me

empapo

de

su

huracán

de

suspiros

desbordan,
líquido

aceitoso,

de olores marinos.

Un

nos

tumba,

sacude las mantas negras

que

resguardan

que

los

nos

muertos
habitan.

Una corona de flores rojas

brota

en

sus

mejillas,

el rubor maldito.

Piscina de sangre

donde
renunciar
tomarlo

quiero

ahogarme,

al

reino

de

Dios,

del

pecho

y

retarlo,

en

su

regazo,

hacerlo hombre, gritarlo,

llorar como un niño.

Hasta
decirle
y

acostarme
que

le
que

he
no

fallado,
aguanto.

Que quizá lo mataría,

Camaleón arte escénico | 43

�CALEIDOSCOPIO

ATELIER

pero no soy capaz.

Prefiero
pero

matarme
antes,

la tetita de esta monja que me acecha.

44 |

Camaleón arte escénico

a
chupar

mí
por

mismo,
primera

vez

�CALEIDOSCOPIO

¿DÓNDE ESTÁ(S)
ROBERTO BOLAÑO?
Por Alberto Bejarano1

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

O

Sinopsis
bra de teatro minimalista, de cámara. Se trata
de la historia de dos lectoras del escritor chileno Roberto Bolaño, quienes están obsesionadas con seguir las huellas de su obra y crear un montaje, mientras se encuentran atrapadas en sus propios
recuerdos. Los personajes están todo el tiempo en la
simulación de un pequeño apartamento, rodeados de
unos pocos libros, en una biblioteca casi vacía. Se combina la solitude con flashbacks hacia otros espacios en
un clima íntimo y de fantasmagorias.
Personajes
Lectora 1: Mujer madura con un bolso lleno de libros.
Lectora
2:
Mujer
joven
con
apariencia
de
estudiante
casual.
Fotógrafa: Tiene colgada una cámara polaroid, con la
cual va registrando la obra por momentos y entregando
un souvenir al público. El sonido del clic —amplificado— marca el ritmo de la obra. Lee los poemas también.
Un maniquí vestido como Bolaño, con la imagen de
este pegada en la cabeza, en tamaño grande. Interviene
con los movimientos que producen en él y con una voz
en off grabada (funciona como un eco, en parte como
un coro extraño).

Figura 1
Dibujo de Bolaño

Escenografía
Dos mesas, cuatro sillas. Un afiche de la película The
Misfits. Una cuerda con postales colgando. Una lámpara larga. Una biblioteca vacía y diez libros regados
en el piso.
El maniquí sentado como un año viejo.
Cada lectora habla hacia el maniquí y hacia el público
y lo va girando hacia la otra. La fotógrafa recorre el
escenario en silencio. Se escucha en off: “de lo perdido,
de lo irremediablemente perdido...” seis veces. Humo
tenue, luces de neón rojas.
Se proyecta la cara de Bolaño.
Lectora 1: Yo ya no creo en nada ni en nadie. Solo
creo en la página en blanco... y bueno, hasta acá hemos
llegado, como una línea de sombra hacia el horizonte y
ese horizonte es usted.
Luz cenital hacia el Maniquí.
La Fotógrafa hace clic, foto al maniquí.
Maniquí: Es un ejercicio de rebobinar, de retroceder
permanentemente, de flash forward.
Lectora 2: Te hablo con la confianza de quien conversa
con un amigo, digamos con un hermano mayor, que ha
perdido de vista un tiempo y se pregunta ahora por los
dos. Por ti. Por mí. Roberto, tú estás hecho de hojas
sueltas, como el cuerpo del Bibliotecario valiente de
Arcimboldo, tú sabes. Perdona que te tutee.
Se proyecta la imagen.
Figura 2
The Librarian, de Giuseppe Arcimboldo.

Nota. Imagen tomada de WikiArt. Giuseppe Arcimboldo - 37 obras de arte - pintura

Nota: Imagen tomada de Wikipedia. Archivo:Roberto
Bolaño Ávalos.jpg - Wikipedia, la enciclopedia libre
1

Lectora 1: Sabe bien de qué le estoy hablando. Tengo
algunas preguntas aún para usted. Será que me cuesta
dormirme y el mundo de afuera es muy ruidoso, como
un trueno largo, como el fulgor de una estrella distante.
Ha muerto, me dicen, hace 70 años. Hace 50 años fue
el Golpe de Pinochet. Hace 25 años publicó Los detectives salvajes…

Poeta y Dramaturgo

Camaleón arte escénico | 45

�CALEIDOSCOPIO

Luz intensa hacia la cara del Maniquí.
Maniquí: Es un ejercicio de rebobinar, de retroceder
permanentemente, de flash forward.
Lectora 2: Basta. En fin. Quiero preguntarte primero
por lo que hubieras seguido escribiendo en estos años.
Tendrás algunas ideas, ¿no? ¿O habrías más bien reescrito como el Ulises, tu, mi, 2666 más y más años?
Lectora 1: Presiento que sí. Habría publicado la novela,
pero después se habría arrepentido y habrían salido sucesivas versiones disonantes, en el mood de anti-poesía,
o, ¿no?...
Fotógrafa: Clic clic clic (lee de espaldas al público).
La visita al convaleciente.
Es 1976 y la Revolución ha sido derrotada
Pero eso aún no lo sabemos tenemos 22, 23
años Mario Santiago y yo caminamos
por una calle en blanco y negro
Al final de una calle, en una vecindad escapada de una película de los años cincuenta
…Así, pues, Mario y yo nos abrimos paso
entre películas mexicanas de los cuarenta
…y afuera llueve a cántaros:
En el patio de la vecindad la lluvia barre las
escaleras
Y los pasillos
Y se desliza por los rostros de Tin Tan, Resortes y Calambres
Que
velan
en
la
semi
transparencia
el
año
de
1976…
El blanco y negro de las películas de los cuarenta-cincuenta
…Si escucháramos con atención podríamos
oír los portazos de la historia o del destino
Pero nosotros solo escuchamos los hipos de
alguien que llora
En alguna parte… y Mario se pone a leer poemas…2
Más humo y más luz de neón roja.
Luz tenue hacia el cuerpo del maniquí.
Maniquí: Es un ejercicio de rebobinar, de retroceder
permanentemente, de flash forward.
Lectora 2: Tengo todos tus libros, en varios idiomas.
Igual, tú sabes bien... Nos recordaste que hay que dejarlo todo nuevamente. Incluso me he tatuado 2666 en la
espalda, la cifra fatal, aunque la piel aguanta casi todo.
La desmemoria es otra cosa. Entre tus libros siempre
vuelvo a la poesía, a la tuya y a la de Mario Santiago, y
entonces estoy de vuelta en esas calles pasajeras del DF
que tú conociste como pocos.
Lectora 1: Los libros que quedan son esos vestigios
de lo vivido, en parte, y quizá es lo más decisivo, en
buena parte, son los testigos de lo no vivido, o de lo
vivido a medias, o de lo truncado, lo poroso de la vida.
Dime qué libros te quedan y te diré quién eres. O no.
Dime qué libros ya no tienes y ellos te dirán quién eres.
Fotógrafa: Clic clic clic clic.
Luz amarilla a las piernas del maniquí.
Maniquí: Es un ejercicio de rebobinar, de retroceder

2

ATELIER

permanentemente, de flash forward.
Lectora 2: Así son los oráculos, siempre te hablan en
clave, te despistan, te dan vueltas a propósito, tú lo
aprendiste desde temprano con Arquiloco, con tantos
griegos y luego, claro, con Borges. Te reirías de nuevo de títulos pretenciosos como Confieso que he vivido, Vivir para contarlo, ya sabes, para qué vamos a
entrar en más detalles. Después de ti miro vitrinas de
librerías sin sentido y lanzo libros por la ventana (pausa larga). Estamos solos aquí. No te daba la intensidad,
ese fuego sagrado de tus ancestros andariegos, no te
daba el chance de sentarte ya de viejo a escribir unas
memorias. Mejor sacarse de encima esa pena, ¿no?
Música: Too late de King Oliver &amp; Orchesta.3
Fotógrafa: Clic clic clic clic clic.
Maniquí: Es un ejercicio de rebobinar, de retroceder
permanentemente, de flash forward.
Lectora 1: No logro oírle por mucho que trato. Tiene una
voz como de animal kafkiano, siento sus chillidos como
Josefina la cantora. ¿Qué espera uno que le responda un
oráculo? Primero hay que saber ir hacia el trance, adentrarse en el misterio. Poesía. Poesía sin fin. Poesía de
principio a fin como su maestro de juventud, Alejandro,
sí, el viejo Jodorowsky...yo estoy sentada en esta hoguera, pensando en usted, esperando que me hable, que me
conteste tantas preguntas. Y qué más voy a hacer sino
pensar en El maestro y Margarita, usted sabe, siempre
es preferible NO HABLAR CON DESCONOCIDOS…
tanto que lo leyó, casi como si lo hubiera dictado de
memoria, como el doble del mismísimo Bulgakov en
una chimenea parecida. ¿Y si el mundo se acabara ahora? ¿Y si ya se acabó? ¿Y si no todos lo saben? ¿Qué
cree uno saber? Es mejor no hablar con desconocidos.
Lectora 2: Por eso estamos los tres solos. Esta intimidad es tan mortal. Extra, extra-moral. Pánico. Me dan
ganas de gritar un montón de cosas, como si no hubiera vecinos y el mundo —o lo que queda de él— flotara en una cápsula submarina que preparan para lanzar
al espacio, digamos, en medio de una canción de Bowie. ¿La ponemos? Se que sí quieres.
Fotógrafa (gritando): Bardo, Bardo, Bardo, Bardo...
Luz azul a los pies del maniquí.
Maniquí: Es un ejercicio de rebobinar, de retroceder
permanentemente, de flash forward.
Lectora
1:
¿Y
si
más
bien
ponemos
música
y
nos
callamos
un
rato?
(Pausa larga. En medio del silencio, se escuchan hojas sueltas de eucalipto en el piso).
Lectora 2: Esa música que te gustaba escuchar mientras
escribías. Rock y jazz de pasaje de fronteras, de desiertos, de auroras, de tormentos, de tormentas de mierda.
Led Zepellin, Thelonious, The Doors, Miles... Perdiste
un país, pero ganaste un sueño, nos creaste a nosotras...
¿Y si llamamos a Sam Shepard, a Lynch, a Bacon, a Kubrick, a Natasha y Klaus, a Bob, a Patti Smith? Llamémosla a ella, a ver qué nos dice...
Música: Too late de King Oliver &amp; Orchesta.4
Lectora 1: Yo también perdí un país. Chi le. Chi le. País

Fragmento del poema La visita al convaleciente, de Roberto Bolaño.

[Atticus Jazz]. (17 de octubre de 2021). Too late - King Oliver &amp; His Orchesta (1929) [Video]. You Tube. https://www.youtube.com/
watch?v=Z0HFOkLJeH8 (segundos núms. 1-30).
4
Íbidem
3

46 |

Camaleón arte escénico

�CALEIDOSCOPIO

de poetas y de ...tormentas. Tenías veinte años. Era el
73, qué año. Como que aún no termina. Pienso en miles
como yo, en legiones sin nombre, en aquellos que no
nombra ninguna historia. Los que no se salvaron y los
que se perdieron luego en las derivas de las pesadillas y
los insomnios. Como huesos en el desierto, como quien
busca huesos en el desierto, como cierta nostalgia de la
luz.
Fragmentos del documental de Patricio Ruiz5.
Lectora 2: Pero sé que no quieres que hablemos de eso.
¿Estás cabeceando?
La Fotógrafa distribuye las fotos tomadas entre el público.
Lectora 1: Otro de sus poemas sobre cine y sus exilios
se llama Providence. Es un poema muy críptico, dialoga
con la bruma del golpe de estado de Pinochet y la película experimental que hace sobre ese in-suceso el director
francés Alain Resnais.
Fotógrafa (lee frente al público):
Según Alain Resnais
hacia el final de su vida
Lovecraft fue vigilante nocturno
de un cine en Providence.
Pálido, sosteniendo un cigarrillo
entre los labios, con un metro
setenta y cinco de estatura
leo esto en la noche del camping
“Estrella de Mar”.6
Maniquí: Es un ejercicio de rebobinar, de retroceder
permanentemente, de flash forward.
Lectora 2: Resnais, recordado por películas como El
año pasado en Marienbad. Providence está inspirada en
el golpe de Estado de Pinochet en el 73, que marcó no
solamente a Chile, sino a toda América Latina. En ese
año inicia tu exilio. Es una película psicodélica, experimental, de disociación del tiempo y del espacio. Tú tienes 25 años, como tú mismo lo cuentas. Has perdido un
país, pero ganado un sueño. Ese sueño inicialmente era
hacer la revolución, como tantos otros de tu generación,
pero, poco a poco, ese sueño se convirtió en una pesadilla desde el punto vista político, y se fue prolongando
como un sueño y como una pesadilla desde el punto de
vista literario.
Lectora 1: Providence está emparentada secretamente con Mulholland Drive, no tienen estructuras lineales. No solamente eso, sino que es una polifonía de
historias simultáneas donde no se puede saber quién
es el contador de la historia, quién sueña o quién es
soñado. Esa experiencia de la dislocación aparece en
Cortázar en La continuidad de los parques, una sensación muy proustiana también: podemos estar en un espacio, pero ese espacio nos puede transportar a otros.
Fotógrafa: Clic clic clic clic clic clic clic
Luz contra picada al pecho del maniquí.
Maniquí: Es un ejercicio de rebobinar, de retroceder
permanentemente, de flash forward.

Lectora 2: Mentalmente, simbólicamente, vamos
del pasado al futuro, como entre vitrales de una iglesia olvidada. Como quien de lo leve se vuelve más
banal. ¿Cómo enfrentarnos a lo que nos desorienta de
nuestro pasado, de nuestros recuerdos, de nuestras heridas, de nuestros dolores, de nuestros traumas? En
Providence todo gira en torno a los efectos del golpe
de Estado de Pinochet. Pero eso no es explícito en la
película. No sabía que Providence es un barrio de
Santiago de Chile, no sabía tampoco que la película era sobre los tres primeros años de la dictadura.
Lectora 1: No es una película histórica ni narrativa, no
hay un contexto ni una voz en off ni nada. Es una serie de
personajes, entre ellos el protagonista, el magnífico actor Dirk Bogarde, (el mismo actor de Muerte en Venecia
y de The Servant) envueltos en disputas agonistas, en un
mundo en descomposición. La película está jugando con
cómo fue destrozada una vida.
Maniquí: Cómo fue destrozada una vida cómo fue
destrozada una vida cómo fue destrozada una vida cómo
fue destrozada una vida.
Lectora 1: …en Santiago, como en muchos documentales de Patricio Guzmán y películas de Raúl Ruiz, el
gran director chileno en el exilio. En la música chilena, por supuesto, en toda la música de protesta chilena de Víctor Jara, de Violeta Parra y en la poesía, ante
todo en la poesía chilena de la dictadura. Hay muchos
poetas exiliados chilenos, como Enrique Lihn, muchos combativos de diferentes maneras, como Nicanor Parra, como Raúl Zurita, Pedro Lemebel, etcétera.
Música: Valse Crepusculaire de Providence7.
Lectoras 1 y 2 (al mismo tiempo, al público):
Providence es una película bolañiana antes de tiempo
dislocación del tiempo y el espacio.
Como en Los detectives salvajes.
Bifurcación de Tiempo/Espacio de casi todos los personajes, salvo dos:
Lectora 1: Amadeo Salvatierra, el único que está en el
mismo tiempo y en el mismo espacio.
Lectora 2: Y el otro se llama Joaquín Font, quien está en
diferentes asilos psiquiátricos.
Lectoras 1 y 2: Del resto, todos van viviendo su vida
a lo largo de más de 20 años. ¿Van cambiando o van
dejando la poesía, van dejando el arte, van dejando la
revolución, la política? Escalas, sueños, utopías y ya,
por decirlo de manera muy cruda, muy, muy brutal, pero
en parte es lo que ocurre en la segunda parte de Los detectives salvajes, y después el lector, cuando llega a la
tercera parte, se reencuentra con lo que estaba pasando
en la primera parte. Son técnicas cinematográficas que
se usan mucho en la literatura desde los años de John
dos Passos, Manhattan Transfer.
Maniquí: Es un ejercicio de rebobinar, de retroceder
permanentemente, de flash forward.
Fotógrafa (con el maniquí sentado en sus piernas):
Pero, volvamos al poema. Hay un juego muy propio de
la poesía y, sobre todo, de anti-poesía: el juego con la
primera persona, con la segunda persona, como se nombra el poeta. Hay una especie de mutación, una especie
de metamorfosis. ¿Y ese camping estrella del mar?

[Cletawoman]. (22 de mayo de 2010). Nostalgia de la luz - Patricio Guzmán-Extracto 1 [Video]. Youtube. https://www.youtube.com/
watch?v=gSbg1S3O7xM (segundos núms. 1-50).
6
Poema “Según Alain Resnais”. En Bolaño, R. (2007). La universidad desconocida. Anagrama. (p. 35).
5

[Insula dulcamara]. (23 de julio de 2008). Miklos Rozsa - Valse crépusculaire (Providence) [Video]. Youtube. https://www.youtube.
com/watch?v=QQOoJj7fqZs (segundos núms. 1-40)

7

Camaleón arte escénico | 47

�CALEIDOSCOPIO

ATELIER

Lectora 1: Se hizo muy famoso porque lo menciona mucho en sus poemas, en sus novelas, en sus cuentos. En
Providence se trata de los juegos de dislocación de nuestras percepciones. Estamos viendo una mujer y estamos
escuchando la voz de otro personaje.
(Luz roja intensa al maniquí y la fotógrafa). Ese tipo de
alteraciones es lo que caracteriza su obra y es lo que le
interesaba de directores como Stanley Kubrick, como
Godard, Pasolini y Antonioni (pausa)… juegan con estos
pequeños detalles que a veces incluso pueden ser muy pequeños, pero tienen un efecto muy grande en el espectador.
Lectora 2: Los poemas sobre tus libros terminan llegando
al cine. Hablamos de esa experiencia entonces, de terminar
la película y quedarse uno ahí como buen cinéfilo, sí, uno
es un cinéfilo de raíz, así pues, raizal, como diríamos ahora, uno se queda hasta que terminan todos los créditos…
(Se invita a dos personas del público a subir al escenario
y la Fotógrafa se toma selfies con ella y el maniquí).
Música: Too late de King Oliver &amp; Orchesta8
(La lectora 1 siente en sus piernas al maniquí).
Maniquí: Es un ejercicio de rebobinar, de retroceder permanentemente, de flash forward.
Lectora 2: Ya ves lo famoso qué eres. La gente viene
a hacer este recorrido y se hacen selfies contigo.  ¿Qué
dirías? Ese acento tuyo está bien raro. Háblame más de
cerca y más claro. No te entiendo. ¿Me estás diciendo que
sí te gusta? (pausa larga). Ah, siempre y cuando te hayan
leído (pausa larga). Ah, de acuerdo. Se trata de leer(se)
bien, a fondo, sin pestañear, ¿no? Y muy de cerca, miope,
entre más miope, mejor se aprecia la poesía. Hay que aguzar la mirada, hacer un esfuerzo, respirar profundo, mejor
con una lupa y subrayar. Mira cómo tengo tus libros (zoom
a ejemplar de Los detectives salvajes… hilos rojos).
Lectora 1: Déjeme hacerle otras preguntas... (pausa larga) sí, ya sé, pero igual voy a hacerlas. ¿Cómo le gustaría
una película o una obra de teatro sobre su obra? (pausa).
Ah, ya, como un monólogo interior, a lo Alain Resnais,
claro. Quizá se hubiera dedicado al dibujo y al cine experimental usted mismo. Como Lynch, como Robbe
Grillet... Ah, cómo he dejado pasar eso, como Sophie
Podolski...
(Se proyectan sus dibujos).
Lectora 1: Le imagino haciendo esos 69 con
ella y con Anais y con Carson Maccullers...
Lectora 2 (sentada sobre el maniquí): Ahora te escucho mejor. Me voy a poner a releer más tu obra (sonido de lluvia permanente hasta el final). Esta lluvia
es de presagios, ya sabes, como Macbeth, como en El
ruido y la furia, como en los poemas de carretera de
los beatniks, como en las películas de Orson Welles.
(Se
escuchan
fragmentos
de
los
poemas
escuchados
antes,
simultáneamente).

8

Figura 3
Dibujos de Sophie Podolski.

Nota. Imagen tomada de: File:Sophie Podolski.jpg Wikimedia Commons

Atticus Jazz]. (17 de octubre de 2021). Too late - King Oliver &amp; His Orchesta (1929) [Video]. You Tube. https://www.youtube.com/
watch?v=Z0HFOkLJeH8 (segundos núms. 1-30).

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Lectora 1 (sentada sobre la lectora 2): Imaginemos que
un proyector gigante le muestra a usted con Norma Desmond y con Buster Keaton. Trata de tocarse los labios
y se le van cayendo los dientes, le sangran la boca y la
nariz, se agacha a buscar sus dientes, your poor old heart,
tantea en la oscuridad y siente que está en un establo de
Pegaso, no se oye al público, no ve nada, pero siente que
Norma y Buster siguen ahí. Y ahí siguen, pero ahora son
uno solo, un solo cuerpo, un solo espíritu, una carne viscosa en forma de espantapájaros clavado en el ring. Lanza puños al aire, ladeado, orillado. Ya se acerca a usted,
gatea, tantea, la sangre le ahoga: se levanta y lo enfrenta,
el espantapájaros se ríe con carcajadas sonoras en una
opereta burlesca con aires de rodeo texano. Se quita las
gafas y le mira a los ojos, se bebe un trago largo y le extiende la botella, mezcal Los suicidas. Sonriendo, burlón,
le pica un ojo el espantapájaros, con las cejas de Norma,
la boca de Buster. Usted retrocede, le detiene y como un
perro asustado baja la cabeza y agarra la botella. Alguien
viene hacia usted. La gente aplaude y se baja el telón.
¿Puedo tutearle ahora?

Camaleón arte escénico

�ENTRE LÍNEAS Y ESCENARIOS

RESEÑA DEL TEXTO

VOCES EN EL UMBRAL,

DE VÍCTOR HUGO RASCÓN BANDA
Por Joss Varela Domínguez1

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

“

…Y ahí no queda nadie. Nadie.” (Rascón
Banda, 1983). Esta frase nos puede remitir a un sentimiento de soledad e incluso
nos envuelve en un aura de misterio y desolación. ¿A
quiénes se refiere? ¿Qué les pasó? ¿Cuál fue su historia?
Hay quienes creen que los muertos son capaces de contar
historias; me incluyo, pues en el inconsciente colectivo
mexicano la muerte no significa el fin, sino un nuevo comienzo, además de que en el plano terrenal la memoria
perdura y se les recuerda a través de anécdotas e historias,
pudiendo estas continuar sin que ellos estén presentes en
vida, llegando, en ocasiones, a convertirse en leyendas.
Víctor Hugo Rascón Banda (Uruachi, Chihuahua, 6 de agosto de 1948 - Ciudad de México, 31 de
julio de 2008), creció en un pequeño pueblo minero en la
sierra, rodeado de una cultura muy diferente, permeada
por la industria minera de la zona y con costumbres de
antaño que no suelen verse comúnmente en las grandes
urbes. Durante su etapa académica se le inculcaron valores que reflejaban un interés por el cambio social: “A
nosotros nos formaron desde niños en la sensibilidad,
la defensa de los marginados, de los pobres, en la lucha
social” (Rascón Banda, en @UanlMxo, 27 de marzo de
2014). Estas experiencias, durante su juventud, tiempo
después serían fuente de inspiración para muchas de sus
obras. Como alguien que viene de un contexto similar,
la ciudad de Zacatecas, puedo empatizar con la idea de
crecer rodeado de una estética influenciada por la minería, por las historias de mineros petrificados por una maldición, amores imposibles a causa de brechas sociales y
viviendas abandonadas, cuyos ecos remanentes aún las
hacen sentir habitadas. Él solía decir que era un “amante
infiel al teatro”, pues jamás abandonó su profesión como
abogado y banquero, entonces se refugiaba por las noches
o en sus tiempos libres escribiendo o viendo teatro, siempre teniendo como fuente de inspiración todo aquello que
veía, escuchaba o recordaba como hecho: “Mi teatro debe
provocar un motivo de cambio … está teñido de sangre,
de violencia, de muerte, porque así es la vida” (Rascón
Banda, en @UanlMxo, 27 de marzo de 2014).
Voces en el umbral, escrita en 1979, es una de
sus primeras obras y más importantes, nos cuenta la historia de dos viejas, una mujer alemana y una tarahumara,
en la que los recuerdos sobre su pasado y los fantasmas
de este salen a relucir. Nos relata cómo la vieja alemana
(Vieja 1) llegó desde otro país hacia México durante el
Porfiriato junto a su familia, cuando era niña, debido a
que su padre tenía negocios lucrativos que hacer en una
mina en Chihuahua. La vieja tarahumara (Vieja 2) se
incorpora a la historia posteriormente, a raíz de verse

1

obligada a convertirse en la nana de la Vieja 1, cuando
ambas tenían edades similares. Y así crecieron juntas, en
un entorno donde las injusticias, la discriminación y la
imposición eran su contexto.
“…Ahí dicen que a veces se aparecen dos viejas…” (Rascón Banda, 1983). La historia abarca temas
como la lucha de clases, el racismo, el colonialismo, la
identidad, la mujer y la memoria. Todo el misticismo de
la obra se nos presenta a modo de un relato en fragmentos, de recuerdos fugaces que ambas viejas van compartiendo en su estado demencial, remitiéndonos a cuando
escuchábamos leyendas de noche, tal vez a la luz de una
fogata o antes de dormir, esas historias cuyo comienzo era
casi siempre un “Se dice que…”. Esto es debido a que la
obra nace a partir de las historias escuchadas por el autor
en su pueblo natal, aunado a que era una historia que, parcialmente, sí ocurrió, pues su padre lo llevó cuando niño a
un pueblo casi abandonado a conocer un par de ancianas,
donde ocurrieron sucesos como los relatados en la obra,
entre ellos la mina abandonada. “Víctor Hugo recurre a
sus orígenes para no olvidar de dónde viene, con quién
creció y quiénes le dieron la vida” (Leñero, 2005, p. 1).
Uno de los puntos a resaltar de la obra es la figura del hombre como la presencia antagónica principal,
encarnada en diferentes personajes como el Padre, el Joven y el Minero, una entidad que, a pesar de ser causante
de emociones intensas como la pasión y el amor, o de
sensaciones de seguridad, el propio contexto en el cual se
buscaba el poder a toda costa reflejaba la figura patriarcal y colonizadora que la historia nos ha demostrado, sin
importar el lugar de donde viniesen, su educación ni estatus. Podemos comparar a la Vieja 1 con la personificación
de todo aquello que le fue impuesto al pueblo indígena
por parte de los europeos, como la religión, trabajo forzado, pero, principalmente, la imposición de su cultura,
como podemos observar en esta acotación: “La vieja I
hace una señal a la vieja II, quien se dirige a un piano.
Se sienta y toca trozos de música de Beethoven” (Rascón
Banda, 1983). La Vieja 2, quien simboliza al pueblo indígena oprimido, es forzada a aprender sobre música y
cultura extranjera para complacer a sus amos. El contexto
histórico en donde transcurre la obra tampoco es mera
coincidencia, pues políticamente el Porfiriato y la época
pre revolucionaria es el perfecto ejemplo de las injusticias
vividas por los trabajadores y la lucha del pueblo contra
la clase alta opresora, véase la Rebelión de Tomóchic en
1892 en Chihuahua, donde, en resumen, el gobierno de
Díaz buscaba exiliar a los habitantes del pueblo con tal de
obtener recursos de sus tierras, estos se negaron y fueron
masacrados.

Estudiante de sexto semestre de la Licenciatura en Arte Teatral de la Facultad de Artes Escénicas de la UANL.

Camaleón arte escénico | 49

�ENTRE LÍNEAS Y ESCENARIOS

Referencias

Otro punto es que podemos observar paralelismos a lo largo de la obra, pues la decadencia de ambas
protagonistas, el auge, declive y explosión de la mina, y
la muerte de ciertos personajes, nos dejan en claro algo:
todo lo que tiene un inicio, tiene un final. Anteriormente
hablábamos sobre cómo los muertos son capaces de contar historias aun no estando en cuerpo presente, pues esos
lugares abandonados, las tumbas olvidadas o las propias anécdotas que giran en torno a ellos son ejemplo de
esto. Las “voces en el umbral” resultan entonces en una
metáfora de todos aquellos recuerdos y “fantasmas del
pasado”, los cuales salen a relucir cuando uno menos lo
espera, recordándonos quiénes somos, de dónde venimos
y hacia dónde vamos.
Hace un par de meses atrás (antes de la publicación de este texto), tuve la oportunidad de presentar
una adaptación de esta obra junto a mis compañeros de la
carrera. Me resultó fascinante por todo lo que implicaba,
aunado a la visión del autor, la cual empata mucho con la
forma en que veo llevar el teatro al mundo, un lugar lleno
de historias que merecen ser contadas y que resuenen en
los demás de una manera u otra.
Amores de juventud, emociones intensas, pérdidas familiares, sucesos trágicos y traumáticos, todo
parte de la vida común y cotidiana, no es necesario indagar mucho para saber que la vida está llena de historias
impactantes y dignas de contar. Por eso las obras de Víctor Hugo están tan permeadas de estos elementos, y esta
nos es la excepción, pues a raíz de sus experiencias personales y los conocimientos que fue adquiriendo, logró
mezclar ambos elementos para plasmar una obra llena
de pasión por todo lo que engloba, pues al leerla, puede
remitir a estar uno sentado en compañía, escuchando viejas historias de pueblos abandonados, romances pasados,
viajes increíbles, como lo son las historias o leyendas
contadas de pueblo en pueblo, o de persona en persona,
sumándole mensajes políticos y cómo nuestro contexto sí
afecta nuestra vida directamente y marca parte de nuestro
destino.
Las historias merecen ser preservadas para no
olvidar quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde
vamos, “el que no conoce su historia, está condenado a
repetirla” (Santayana, 1905).

50 |

Camaleón arte escénico

Leñero, E. (julio de 2005). El teatro y la vida de Víctor
Hugo Rascón Banda. La Jornada. https://www.
esteladodelteatro.com.mx/ensayos/23-El-teatro-y-la-vida-de-V%C3%ADctor-Hugo-Rasc%C3%B3n-Banda.pdf
Rascón Banda, V. (1983). Voces en el umbral. UAM.
Santayana, G. (1905). La vida de la razón. Estados Unidos.
[@UanlMxo]. (27 de marzo de 2014). ¿Quién es? Víctor
Hugo Rascón Banda [Video]. YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=vj2lar4BhQI&amp;t=194s
Fuentes de consulta
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2008). Fallece el dramaturgo y académico
Víctor Hugo Rascón Banda. Academia Mexicana de la Lengua. https://web.archive.org/
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Bixler, J., &amp; Day, S. (2018). Otras voces desde el umbral. Teatro de Rascón Banda: Voces en el
umbral (pp. 17-20). Escenología Ediciones.
https://kuscholarworks.ku.edu/server/api/core/
bitstreams/68f9a6d3-9260-4bf8-9bfd-06bfbdea7e88/content
Osegueda, R. (s.f.). Las tiendas de raya, donde los obreros y campesinos se endeudaban perpetuamente.México desconocido. https://www.mexicodesconocido.com.mx/las-tiendas-de-raya.html
Salcedo, H. (2016). El teatro documento en México.
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Secretaría Ejecutiva. (s.f.). Ataque contra el pueblo de
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expresión y a la libertad de culto. Comisión
Nacional de los Derechos Humanos: https://
www.cndh.org.mx/sites/default/files/documentos/2023-10/FRN_OCT_20-1.pdf
Suárez, P. (2005). Voces en el umbral: el teatro de Rascón
Banda. Revista de la Universidad de México
(20), 92-96. https://us-mia-1.linodeobjects.
com/rum/983addad-8b49-4272-b049-77eab0af7edd

�EL OJO DEL CAMALEÓN

FOTOGRAFÍAS DE EXÁMENES FINALES DE LA UNIDAD DE
APRENDIZAJE: ACTUACIÓN Y DIRECCIÓN DE PROPUESTAS
DE VANGUARDIAS CON EL MTRO. DANIEL GUTIÉRREZ
(LICENCIATURA EN ARTE TEATRAL,
FACULTAD DE ARTES ESCÉNICAS UANL).
Por Dulce María Bautista Salas

Camaleón arte escénico | 51

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Camaleón arte escénico

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Camaleón arte escénico

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                <text>Camaleón Arte Escénico. Revista Digital de la Facultad de Artes Escénicas UANL, surgida en 2018, es una publicación electrónica de acceso abierto editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Artes Escénicas. Su periodicidad es semestral y sigue la línea de divulgación de las artes escénicas; está conformada únicamente por textos originales, es decir, que no incluyen ayuda de Inteligencia Artificial en la elaboración y, en caso de usar información ajena como sustento teórico, dan crédito a las fuentes. Su contenido se divide en artículos, ensayos, reseñas, crónicas, entrevistas y críticas de espectáculos escénicos. Camaleón Arte Escénico tiene una perspectiva transdisciplinar debido a que su objetivo es promover la reflexión y el análisis de todas las áreas implicadas en el quehacer escénico. Gracias a dicha orientación divulgativa, la revista busca compartir las investigaciones, estudios, análisis y reflexiones desarrolladas por docentes, estudiantes y público general, así como trabajos académicos de las licenciaturas de escuelas superiores de artes escénicas. El propósito es ofrecer a autores y lectores un espacio que posibilite un amplio conocimiento y entendimiento de las labores escénicas abordadas desde varios enfoques, buscando promover la convergencia entre diferentes disciplinas relacionadas con las artes escénicas.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Volumen 5, número 6 (enero-junio 2026), ISSN 2683-1600

Charlas camaleónicas

Un romance de décadas: La poética de iluminar
Entrevista a Gerardo Valdez

Crónica de un camaleón

Fuera de lugar: Un cuento escénico lagunero

El ojo del camaleón

La escena nacional en dos tiempos: 44 y 45
Muestra Nacional de Teatro

Camaleón arte escénico | 1

�2 |

Camaleón arte escénico

�Dr. Santos Guzmán López
Rector
Dr. Mario Alberto Garza Castillo
Secretario General
Dr. José Javier Villarreal Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

CAMALEÓN ARTE ESCÉNICO

REVISTA DE LA FACULTAD
DE ARTES ESCÉNICAS DE LA UANL
Volumen 6, número 7, enero-junio 2026

M.H.T.F.B.S Adriana Briceño Arreazola
Directora de la Facultad de Artes Escénicas
Equipo editorial
Consejo editorial externo
Katiuska Valencia Piñan
Cristian Lawrence Keim Palma
Sergio Rommel Alfonso Guzmán

Imagen de la portada:

Jesús Gabriel Huitron Monroy

Consejo editorial interno
Deyanira Triana Verástegui
Olivia Janneth Villarreal Arizpe
Pamela Leal Garza
Emma Alicia Lozano García
Editora en jefe
Mayra Daniela Leal Meléndez
Asesor editorial
Bernardo Martínez Evaristo
Editora técnica
Ximena Margarita Villarreal Villarreal

La escena nacional en dos tiempos: 44 y 45
Muestra Nacional de Teatro

Correctora de estilo
Armandina Yarezi Salazar Díaz
Redes sociales:
Beatriz Cruz Vallarta

Asistencia editorial técnica
Dulce Martía Bautista Salas
Ángeles Belén Gaytán Berlanga
Joss Varela Domínguez
Luis Alberto Martínez Gutiérrez
Diseño editorial
Montserrat Jara Castillo
Camaleón Arte Escénico. Volumen 6, número 7, enero-junio 2026, es una publicación semestral de acceso abierto
editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Facultad de Artes Escénicas UANL, Calle Praga
y Trieste s/n, Fraccionamiento Las Torres, Campus Mederos, UANL. C. P. 64930, Monterrey, Nuevo León, México.
Camaleón Arte Escénico. Revista Digital de la Facultad de Artes Escénicas UANL reserva del derecho exclusivo de
uso del nombre bajo la licencia 04-2024-040813330300-102. ISSN 2683-1600. Correo electrónico: revistacamaleon.
fae@uanl.mx. Editor responsable: MAE. Mayra Daniela Leal Meléndez. Responsables de la última actualización
de este número: M.A.E. Bernardo Martínez Evaristo y Ximena Margarita Villarreal Villarreal. Última actualización: 3
marzo de 2026

Camaleón arte escénico | 3

�ÍNDICE
Crónica de un camaleón

5

Fuera de lugar: Un cuento escénico lagunero

Metamortheoris

8

Tres momentos del espacio liminal:
Rupturas, resiliencias y herencias

13

Los teatros romanos como forma de propaganda
política: Roma no se montó en un día

16

El cuerpo que aprende y significa en la escena

18

La buena violencia: Una “vía negativa”
hacia el bienestar psicofísico

20

Reconocerse en la escena migrante:
Un diálogo entre semiótica social y los actos del habla

Charlas camaleónicas

23

Un romance de décadas: La poética de iluminar
Entrevista a Gerardo Valdez

Atelier

26

Una gran paradoja: Para actuar con verdad, primero
hay que intentar dejar de actuar

En Escena

28
30

El Nuevo Oeste
Una obra que te invita a ser parte de la historia

Caleidoscopio

31

¿Cuál es el signo adecuado para el arrepentimiento?

El ojo del camaleón

33

La escena nacional en dos tiempos: 44 y 45
Muestra Nacional de Teatro

Entre líneas y escenarios

37
39

4 |

La elección del balance
Near the border: Crónicas fronterizas

Camaleón arte escénico

�CRÓNICA DE UN CAMALEÓN

FUERA DE LUGAR:

UN CUENTO ESCÉNICO LAGUNERO
POR ALAM SARMIENTO1

( )
* Advertencia: todo parecido con la realidad es un mero desborde de la ficción*
*Se sugiere leer este texto con: Los estertores de la democracia de Javier Corcovado como fondo musical*
*Si lo anterior distrae, escuche primero la canción*

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Cuento 1
El teatro (realidad o ficción)

U

El texto excede al autor.
Alguien que leyó a Borges.

n cuento cuenta que el filósofo Gilles Deleuze alguna vez afirmó lo siguiente sin asegurarlo por completo: “Toda discusión, toda
conversación entre intelectuales es profundamente inútil, es
más, es detestable.” Llegar alguna conclusión después de horas
de una pretenciosa puesta en mesa de las “mejores ideas” para
sacar solo una e incluso necesariamente discutir para obtener
la idea ganadora, le parecía tan necesario como el vómito de
un enfermo de indigestión estomacal, fuera de eso, de esa momentánea sensación de alivio, no había más que materia pastosa
lista para ser llevada al bote de basura. Al parecer, esta sentencia
casi moral del cuento que cuenta a Deleuze y sus repercusiones
en nuestra narrativa de la vida contemporánea era o es una advertencia de las grandes pandemias que nos han rodeado y que
seguirán enfermando al arte y a otras prácticas humanas en los
años venideros, dejando como secuela la dificultad para pensar,
comprender o reflexionar lo que sea el caso.
Por supuesto que el teatro y su práctica reflexiva no
ha estado inmune a estas virulentas formas. He sido testigo de
dicha enfermedad, sus intensos síntomas, sus estragos y sus secuelas. El cuento que cuenta a este que está contando el cuento que ahora se escribe contiene en su narrativa una época en
donde, infectados por esta enfermedad, los teatristas pasábamos
horas y horas, días y meses, años y hasta décadas discutiendo
qué tenía sentido para el teatro y qué no. El problema de la enfermedad no radicaba en la discusión, sino en el febril intento
de encontrar la idea para cerrar todo, la cual a la postre se convertiría en una verdad absoluta, en una postura hegemónica y,
en algunos casos, hasta dogmática. Lo más absurdo es cómo el
deseo por empezar el diálogo tornado en discusión nació paradójicamente del intento por alejarnos de eso. Esta situación
provocó, como primera consecuencia, una innecesaria fragmentación y polarización entre quienes hacemos teatro. Esta separación radical y hasta violenta de quienes discutimos bajo esta
dinámica es lo que poco a poco ha desgatado el sistema inmune
del arte escénico.
El momento en el cual a mí me tocó vivir de frente la
experiencia del virus, la enfermedad se manifestó en la férrea
discusión centrada en si el teatro debía representar la realidad
creando una sofisticada ficción o si su principal tarea era la de
presentar sin simulacros la realidad del momento presente.
En los inicios del nuevo milenio, por ahí de 2003, cual
película apocalíptica de guerra interestelar, teníamos (tuve) que
definir por cuál de los dos bandos, de las dos posturas, sería1

mos instruidos: el teatro que representa o el teatro que presenta.
Cegado por lo la contaminación de mi cuerpo, paré en ese lugar
donde el camino se bifurca para decidir.
Por un lado, estaban quienes querían mantener irreflexivamente la tradición de un arte escénico llamado teatro de
representación; por el otro, estaban quienes sobrereflexivamente defendían el llamado teatro posdramático o del presentar.
Yo fui seducido por estos últimos. No ahondaré en las razones
de mi decisión, pero puedo decir, en resumen, que me sonaban
como la resistencia y la postura necesaria para ir por un mejor
camino.
Cuento esto porque esa causa me hizo creer erróneamente durante muchos años que cualquier dramaturgia (especialmente las creadas al servicio del teatro de representación),
cualquier intento de ficción, debía oler mal, ser despreciable y,
de ser posible, ser eliminado del mundo escénico. Cualquier
intento de crear personajes o crear una puesta en escena a partir
de un texto dramático de ficción era necesariamente un acto de
simulacro, colonización y mercadotecnia. Ahora puedo decir
que no es así del todo.
Y es que, además, esta otra manera de hacer teatro,
la que huye o niega la ficción (la del teatro del presentar) me
hizo vivir mis primeras experiencias verdaderamente estéticas.
Ver Autoconfesión, por ejemplo, presentada por Gerardo Trejoluna, creada por Indira Pensado, Rubén Ortiz y un laboratorio
escénico, me cambió la vida. Ser espectador del trabajo de Jean
Frédéric Chevallier, Jorge Vargas, Héctor Bourges e Ileana Diéguez, oírlos hablar, charlar, discutir, me colocó en el lugar donde
hacer preguntas tenía sentido, donde hacer teatro tenía sentido.
Colaborar años después con la mayoría de ellos y empezar a
seguir sus pasos en mis proyectos y propias creaciones, me hizo
ser parte de ese lado el camino y, por qué no, defenderlo.
Así, convencido de ese sendero, regresé un día de
2010 a la comarca lagunera y traté de emular con mi trabajo
escénico lo que ese modo de manifestación teatral hacía e intentaba producir en quien lo veía para poder recrear eso que a mí
me había cambiado la vida, eso que me hacía encontrar sentido,
deseando que más personas lo pudieran experimentar igual o
más que yo.
El 25 de noviembre de 2023, veinte años después de
donde inicié el recuento del cuento, sentado en la cabina de PLAN B Estudio/Teatro (un foro escénico independiente
ubicado en la ciudad de Torreón, Coahuila), después de 13 años
de trabajo en la Laguna desde esta forma de creación (Teatro
del presentar), grabando las luces primero y luego observando
la función de teatro llamada Fuera de lugar, presentada por Red
es Poder, periodismo independiente y el Colectivo Torrente Teatral, me pasó algo que abrió la caja de pandora.

Actor, docente y Coordinador de la Licenciatura en Arte Teatral en la Facultad de Artes Escénicas de la UANL.

Camaleón arte escénico | 5

�CRÓNICA DE UN CAMALEÓN

Después de un largo tiempo se despertó poderosamente en mí el deseo de escribir todo este cuento que intento contar
ahora, pues eso presenciado, reavivó y removió muchos de los
sentidos por los cuales durante casi todo este tiempo he intentado
hacer teatro, por los cuales aposté por crear un foro independiente
y, más allá del beneficio económico y personal, me ha interesado
seguir preguntado cuál es el sentido que el teatro puede tener en la
comarca lagunera,
Además de reavivar esta pregunta, me sembró también
una borrosa claridad, una verdad incierta, un cuento nada comprobable. Me hizo primero experimentar una extraña sensación, luego
eso me hizo pensar que un mundo en donde se defiende tanto la
“verdad”, donde se supone que a través de ella y su implacable
verificación podremos comprender la “realidad” y entonces actuar
atinadamente o con justicia, es más bien un mundo donde vivir
experiencias, pensar, reflexionar o comprender se volvió algo tan
escaso como la cantidad de agua en la región.
Cuando hay un pensamiento que lo cierra todo, lo revela
todo, lo aclara todo, da fin a casi toda posibilidad de experiencia,
por ende, acaba con toda posibilidad de hacer reflexión o pensamiento crítico acerca de eso que se supone nos debería generar
experiencia en lugar de solo información. Cuando todo está en su
lugar, cuando nada queda fuera, nos colocamos en la posibilidad
de ser solo como un dispositivo consumidor de información, sin
experiencia incluida, sin criterio, sin vitalidad, sin inquietud.
Ver Fuera de lugar me hizo recordar, intuir que, en la
medida en que el arte —en este caso el arte escénico— se mantenga a una sana distancia de la obsesión por esa razón instrumental
—útil porque está fundamentada en datos “reales” —, mientras
se mantenga lejos de ese intento de adoctrinamiento de cualquier
verdad hegemónica, mientras mesure su idea de superioridad moral desde la cual decir aquello que se debe o no hacer y nos permitamos jugar como un péndulo que va libremente del dato a la
experiencia y de la experiencia al dato, de la realidad a la ficción y
de la ficción a la realidad, tal vez recuperemos el cuidado y la necesidad de no dar nada por hecho —o de hacerlo lo menos posible—,
afinando nuestra capacidad de percibir de manera menos distorsionada una experiencia no presentada como totalmente sólida ni tan
real como la creemos. Aceptar que eso que lo defendido puede ser
solo una ficción de nuestras manías y carencias.
¿Qué es eso que me estaba ocurriendo al ver la obra?
¿Por qué este montaje de teatro me recolocó en le deseo de pensar?
¿En qué radica su peculiar diferencia? ¿Qué hace que se distinga
de todo lo demás visto antes en Torreón? Lo intentaré contar en el
siguiente cuento.
Cuento 2
El periodismo (realidad o ficción)
Il n’y a pas dehors du texte.
Derridá, citado por el ChatGPT
¿Qué pasaría si te digo que todo lo leído en este documento hasta aquí nunca sucedió realmente? Que todo eso es una
ficción recién inventada por mí. O bien, que no todo es ficción,
pero algunos nombres, fechas o acontecimientos nunca sucedieron
o no existe manera de comprobar si sucedieron así o no. ¿Dejarías
de leer? Si por alguna extraña razón leer el cuento 1 te llevó a pensar algo, imaginar algo o hasta sentir eso que te ocurrió, ¿carece
de total valor o sentido solo por saber que es producto de algo no
comprobable? Leer esto te despierta el deseo o el impulso de saber
si existe, por ejemplo, un tal Jean Frédéric Chevallier. ¿Lo vas a
buscar en Internet? ¿Antes de esto te importó saber quién era? ¿Te
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Camaleón arte escénico

interesó tener totalmente claro si eso paso en realidad? O solo leías
por leer asumiéndolo todo y tal vez solo para llegar al final. ¿Sigue
sin importarte si es real o no? Si todo lo escrito es real, entonces,
¿Lo que piensas, siente o interpresas es mejor? ¿Quién o qué nos
diciplino a así? ¿Qué sentido tiene una configuración de la vida
así? ¿Y el arte? ¿Lo que le da validez es su sustento en lo real?
¿Cuándo se acaban las preguntas y sigue el cuento?
Estos cuestionamientos intentan, más que ser respondidos, contar otro cuento, uno extraño tal vez, uno de una realidad
inexistente, la cual podría no serlo.
Imaginemos que había una vez un mundo donde había
pandemias, donde las preguntas sobre lo real y sobre lo que es de
manera auténtica existen. Justo en ese mundo los periodistas tienen
una discusión de cuál es el sentido principal de su práctica. Imaginemos dos bandos. Uno plantea que el periodismo debe representar la realidad creando una sofisticada ficción; por otro lado, el
bando contrario argumenta que la principal tarea es la de presentar
sin simulacros la realidad del momento presente.
Imaginemos que durante años y décadas discuten y se
fragmentan en dos gremios enemigos, uno intentando acabar con
el otro. Imaginemos que finalmente uno de los dos bandos, el del
periodismo del presentar, logra acabar (por no decir matar) con
todos los integrantes del periodismo del representar. Después de
décadas —a diferencia de quienes discutían sobre el sentido del
teatro — los periodistas del presentar sí tuvieron el valor y la fuerza para eliminar totalmente a su bando contrario. Lo desaparecieron por completo. El tema fue que cuando inicias el camino de
mostrar poder y superioridad es difícil parar.
Imaginemos que después la discusión violenta ya no fue
por presentar la realidad sin simulacros, sino por la verdad con la
cual eso se presenta. Para esa guerra no fue necesario —como se
pudiera pensar — ni instrumentos o mecanismos como aval de la
autenticidad de la información o los datos, tampoco fue necesario
tener leyes más justas, es más, ni siquiera fue necesario que los
más verdaderos periodistas del presentar tuvieran en su juicio la
posibilidad de orientar o dirigir esta nueva etapa del periodismo
en pos de la verdad.
Esto se resolvió de manera más fácil: se mantuvieron y
se sofisticaron los ejercicios de poder que de por sí ya existían,
camuflados de movimientos sociales con buenas intenciones, los
cuales nadie se atrevía a cuestionar. Este poder finalmente decidiría qué era verdad y qué no, qué sí era auténtico, justo, sin simulacros ni maquillajes, y qué no lo era. De hecho, lo que pasó
en este cuento es que nunca más hubo necesidad de investigar si
algo era verdadero o no, pues todo lo difundido como información
periodística o cualquier información en la red estaba avalado por
la verdad respaldada por el Centro. Todo podía ser consultado en
la red. Esa red era alimentada por eso llamado Centro. Nada estaba
fuera de lugar, en verdad nada, todo tenía correctamente su lugar.
No les contaré el final de este cuento, aunque sí les digo
que en lo personal me parece muy triste, aunque no es para nada
real. ¿Te lo imaginas?
Ahora dejemos de imaginar. Esto nunca pasó, no es real,
no hay nada para respaldarlo. Regresemos mejor a las preguntas
que dieron fin al primer cuento y tienen que ver con otro cuento al
cual se refiere la obra detonante de todo este texto:
¿Qué es eso que estaba ocurriendo?
¿Cómo es que esta obra de teatro me recolocó en el
deseo de pensar?
¿En qué radica su peculiar diferencia?
¿Qué la hace distinguirse de todo lo demás visto antes en
Torreón?
Lo intentaré contar en el siguiente cuento.

�CRÓNICA DE UN CAMALEÓN

Cuento 3
Fuera de lugar (realidad o ficción)

El teatro fútbol se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores (la cantidad como lo más importante), teatro fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más bizarros lucrativos del mundo, que no se organiza
para jugar sino para impedir que se juegue. Los dueños del circo han inventado reglas del juego que condenan al aburrimiento, han quitado
al actor jugador la alegría de gambetear, el placer de improvisar, la emoción de desafiar al adversario y la oportunidad de mostrar destreza
colectiva individual.
Alam Sarmiento Eduardo Galeano

Me he resistido a contar el cuento que cuente directamente el cuento que cuenta la obra que Red es Poder y Torrente
Teatral produjeron, crearon, ensayaron y presentaron el 25 de noviembre de 2023 llamada Fuera de lugar. En realidad, no hay una
razón real por la cual exista esa resistencia; creo que es una rara
intuición combinada con un poco de rechazo a lo comprendido
recientemente en redes sociales que se entiende en la ciudad, la
región y el país con respecto a la llamada crítica teatral.
Entonces, al no tener razones, me inventaré tres para
poder jugar
1. Deseo con todo mi ser que esto no se lea como una
critica teatral. Que no se piense en que eso es. Que no
se siga difundiendo la idea de estar en posibilidades de
hacer algo así. Que tal vez algún día podremos, pero
que para eso es necesario volver hábito el pensamiento
crítico, comprendiendo qué es.
2. Deseo que no se crea que lo más importante de una
obra de teatro radica en lo sucedido el llamado día de la
función. Que no se siga reforzando el hábito de pensar
que de todo lo involucrado en un evento teatral, lo que
está arriba de la pirámide, es eso y la endeble seguridad
de quienes participamos de dicho acontecimiento.
3. Deseo que más personas puedan darse la oportunidad
de ir y presenciar parte de lo que implica un evento
escénico. Que salgan de su casa y vayan a ver esta y
otras obras más, con la conciencia de que eso visto solo
es parte de todo un fenómeno que excede a quienes lo
hacen y al momento presente.
Dadas mis tres razones —y contradiciéndome—, ahora
hablaré de algunas de las singularidades que esta puesta en escena tiene y desde mi perspectiva le permiten ser una diferencia
difiriendo.
Ser y estar Fuera de lugar
Casi todo en esta obra está fuera de su sitio. Aunque sea
por un momento, pero todo se sale de su lugar.
Hay un periodista en escena que actúa, pero no es actor.
Hay dos actoras que hablan en gran medida del futbol
y su corrupción, pero no son apasionadas ni expertas del tema,
seguro tienen más preguntas que respuestas.

Hay un actor y director más movido por los afectos y la
identidad que por los datos o la información de una investigación
periodística.
Hay un público que espera ver una obra de teatro. Un grupo de espectadores quienes pagaron por que les cuenten una historia convencional, un cuento de manera tradicional, con personajes,
ficción y una estructura de presentación, conflicto, desenlace y conclusión, pero en vez de eso es recibido y tratado como un grupo de
invitados a una conversación o a un convivio. Donde incluso pueden
beber cerveza regalada por los artistas si así lo quiere.
Hay una obra que está aconteciendo en una región del país donde es
primordial mantener y cultivar como actividad identitaria el futbol
y sus implicaciones. Donde el amor por su equipo, su camiseta y su
historia son parte de sus usos y costumbres. Donde, para no rivalizar
con este deporte, productores y artistas dedicados al teatro suspenden
funciones para ver los partidos “importantes”.
Hay un tema en la obra que revela que, dentro de dicho
club de futbol, ese que da identidad, hay manejos alejados de los
presumidos valores comunitarios o colectivos pregonados paralelos
a la identidad.
Hay un texto trascendiendo a su autor. Hay una obra que va
más allá de las virtudes y las carencias de quien lo hace. Pero, sobre
todo, de forma por demás extraña y significativa, hay un grupo de
teatro, un grupo de artistas, de personas sobre el escenario quienes
no intentan aleccionar ni adoctrinar, no intentan asumir la postura
de estar colocados en una zona de moral privilegiada, la cual le haga
suponer que pueden decirle al público qué deben hacer o no. Hay un
grupo de seres humanos quienes simplemente tienen el gozo de compartir la experiencia de lo que son, de sus afectos y todas las dudas
auténticas que eso les genera sin volverlo una oda personal.
Hay teatro y está fuera del lugar común, un teatro que no
da testimonio ni sigue los protocolos del teatro sesudo, rebuscado,
frío y documental. Pero por eso de manera sencilla, cálida y concreta
nos comparte un cuento escénico bastante disfrutable. Una narrativa
y una acción que conmueve por su forma de acontecer, que aparece
por muchos lapsos como algo auténtico y fugaz. Hay algo desbordándose muy sutilmente. Es la ficción volviéndose realidad, para
luego recordarnos que toda realidad es un tipo de ficción cambiante
y efímera.

Camaleón arte escénico | 7

�METHAMORTHEORIS

TRES MOMENTOS DEL ESPACIO LIMINAL:
RUPTURAS, RESILIENCIAS Y HERENCIAS1
POR ODVIDIO REYNA GARCÍA2
Primera llamada: La ruptura como innovación

H

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

ablar de arte es hablar cultura; no hay un escenario
que pueda disociar ambos conceptos. La cultura es
la base de lo que los seres humanos vamos creando
en nuestro paso por la vida, por lo tanto, es el significado de lo que
producimos: no solo se relaciona la cultura con el arte, sino con la
política, la economía, la filosofía, la educación y cualquier otra manifestación de producción humana. Si queremos conocer de fondo
algún aspecto de lo que somos como entidad humana colectiva, tenemos que partir de esta certeza.
El siglo XXI ha resultado en una serie de discusiones que
aún no alcanzan una definición clara, pero podríamos decir que vivimos una etapa de transición impulsada por la fuerza de todo lo
experimentado en el siglo XX.
A finales del XIX y a inicios del XX la cultura impulsó un
ambiente de renovación que buscaba sembrar las bases para eso que
se entendía por Modernidad. Era importante navegar con la bandera
de lo moderno comprendido como una cultura global de cosmopolitismo y de rupturas para instalar una nueva hegemonía. Ser moderno
era sinónimo de ser gente de mundo. Esto es entendible si recordamos que venimos de las fuerzas revolucionarias del cambio social
planteadas desde Europa: revolución francesa, revolución industrial,
todo un conglomerado de ideas llegadas a las Américas en un coctel
explosivo que sí o sí demandaba acción.
En México, el Porfiriato sembró una semilla de estilo a
lo pipa y guante, el aburguesamiento se consideró lo más chic, lo
moderno y la noción de alcurnia redefinió lo que significaba ser de
mundo. Con la Revolución y la posrevolución era urgente encontrar
el hilo negro de la identidad nacional, construirla, decirle al mundo
aquí estamos, esto se puede apreciar reflejado en productos culturales
como el muralismo (Rivera, Siqueiros), el cual buscaba una consolidación nacionalista de la mano de la Revolución. Asimismo, estaba
el movimiento estridentista, destacado por una literatura de grandes
rupturas pero que, a su manera, mezclaba las ideas del nacionalismo, la modernidad y la revolución, pero donde también podemos
apreciar la multidisciplina al contar con exponentes literarios (List
Arzubide, 1987) (Maples Arce, Arqueles Vela), plásticos (Cué, Modotti) y musicales (Revueltas). Además, los artistas e intelectuales
(en figura de los Contemporáneos) se preocuparon por mantener
contacto con el resto del mundo y procuraron un interés por estar al
pendiente de las novedades, sobre todo de lo que ocurría en países
como Francia, Alemania y Estados Unidos (Sheridan, 1985).
Los vientos de cambio sacudieron en general a todo aspecto cultural en el mundo, en Latinoamérica las voces de Andrés
Bello y de Simón Bolívar dieron frescura e identidad y el impulso
por lo moderno en el arte dio fuerza al cine y a una serie de ismos que
muchas veces se entrecruzaban y luego era complicado encontrar las
delimitaciones de cada corriente. Y es que los tiempos de cambio no
llegaron para pedir permiso, más bien irrumpieron en escena de un
portazo.
En Estados Unidos se vivió un episodio cultural, artístico
e histórico que cimbró a las artes del siglo XX y aún en la actuali-

dad sigue mostrando sus raíces, porque al formar parte de esa esfera
que llamamos cultura, la característica multidisciplinaria es una necesidad de expresión que puede desembocar en su veta pedagógica:
Black Mountain College (BMC).
La BMC tiene sus antecedentes en la colectividad europea
artística Bauhaus, la cual encontró espacios de manifestación en Estados Unidos para de ahí disparar su influencia a lo largo de la historia cultural del mundo con un legado ceñido específicamente a un
espíritu combativo de expresión artística multidisciplinaria: múltiples
perspectivas que parten de una definición artística específica pero que,
en su proceso creativo, no deja de lado la conformación de productos
artísticos culturales con préstamos de otras manifestaciones, un conglomerado rico en diversidad no solo reflejado en tales productos, sino
también en la inclusión y apertura a tantas diversidades pudieran fusionar. Señalan Gilsanz Díaz et al. (2020):
Creado en 1933, el mismo año del cierre de la Bauhaus en
Berlín, el centro y su proyecto educativo se disolverían
en 1957, tras 24 años de actividad que continuaba la de su
precedente alemán. Sus propuestas pedagógicas son incomparables en términos históricos, pero, a la vez, susceptibles
de comparación. (p. 115)
Bajo la imagen de una academia de arte, la BMC tuvo una
vida efímera, pero no por ello pasó desapercibida. Entre sus filas pasaron artistas como Cunninham (danza), Cage (música), Twombly (pintura), Fuller (arquitectura), académicos, investigadores, poetas, incluso en sus aulas se dieron cita ideologías encontradas entre sí, lo cual
contribuyó a su debacle pero, al mismo tiempo, a la construcción de
su leyenda y mito: un imaginario colectivo de gran talante para el arte
y la cultura que ha marcado su influencia hasta nuestros días, aunque
con claroscuros motivados por una pésima administración y la falta
de trascendencia académica, pero que logró abanderar y respetar los
ideales de la creatividad, la rebelión y la apertura de toda índole.
La importancia del BMC, pese a su fracaso como institución
formal, radica en su fuerte postura institucional de abanderar las subjetividades como detonadores del saber colectivo y artístico: la libre
creación y manifestación sin barreras para la asimilación del conocimiento artístico, siempre que se pusiera al centro a la creatividad y a
la rebelión de ir en contra de lo establecido, por lo tanto este episodio
artístico y cultural es, a su vez, una muestra de hasta dónde se puede
llegar sin renunciar a los ideales de una perspectiva que pone a la manifestación artística al centro de la discusión sin barreras de ningún
tipo. En otras palabras, a partir de aquí el hecho de querer explorar el
arte adquirió un espíritu de libertad total y una pedagogía de rupturas
y de confrontación, de libertades creativas. Un mito que impacta a lo
largo de los años y permite estimular pedagogías libres de educación
artística donde hay cabida para la diversidad y para una subjetividad,
la cual alcanza su clímax en lo colectivo, pues los proyectos académicos requerían del trabajo colaborativo para su desarrollo: “este tipo de
trabajos ayudaban a generar relaciones cercanas entre los integrantes
de Black Mountain College y un sentido de la comunidad que tanta importancia tenía en este proyecto” (Hernández Ullán, 2022, p. 55). Asimismo, esta subjetividad colectiva artística vivida en BMC propiciaba
un ambiente democrático donde tenían cabida la disidencia y el con-

Artículo elaborado a partir de las evidencias de la UA La Escena Contemporánea, de la Maestría en Gestión y Producción de Proyectos Artísticos y Culturales de la
Facultad de Artes Escénicas, impartida por la docente Janneth Villarreal Arizpe.
2
Licenciado en Letras Españolas por la UANL, estudiante de la Maestría en Gestión y Producción de Proyectos Artísticos y Culturales de la FAE UANL.
1

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Camaleón arte escénico

�METHAMORTHEORIS

senso, la igualdad ante la rebelión academicista y soberbia de las escuelas tradicionales,
favoreciendo una postura más bien abierta, libre y de confluencia: “La idea de generar una
comunidad iba de la mano de la educación democrática... en la que el contacto y la igualdad
entre los integrantes era parte fundamental del
propio proyecto educativo” (Hernández Ullán,
2022, p. 55). La democracia en acción y la resistencia como estandartes de batalla son, en
este sentido, legado de este grupo colectivo
artístico y cultural que, junto a otras manifestaciones por el estilo, permitieron, produjeron y
posibilitaron los numerosos ejemplos durante
todo el siglo XX con los productos originados
en el llamado posmodernismo, llegando hasta
nuestros días, donde las tendencias del siglo
XXI muestran una marcada necesidad de reivindicaciones, de justicia cultural y de nuevas
otras narrativas que recuperen las voces no
documentadas y las perspectivas alternas de la
visión oficial. De ahí la fascinación ante este
grupo del BMC y otras manifestaciones, las
cuales ahora se busca registrar.
Octavio Paz (1990) promovió ampliamente una serie de posturas culturales con
sustento y aplicación en las manifestaciones
artísticas de ruptura y las llamó tradición de
la ruptura, concepto metafórico que sintetiza
perfecto el juego estructural de la historia del
arte, el cual también podemos identificar en
otros autores como Bloom (2017), quien señala que, para aportar, los verdaderos escritores,
artistas, necesitan extrañificar, es decir, separar
identidades establecidas y romper moldes para
trascender. En autores de las teorías culturales
como Lotman (1996), Bajtín (2018), Deleuze
y Guattari (2010) podemos apreciar esta propuesta como el juego entre periféricos y canónicos, un vaivén en continuo movimiento que
va alternando sus focos de atención, recuperando lo culturalmente valioso y sometiendo lo
que no, aunque va implícito el factor del poder
y de quien lo detenta, pero a su vez de quienes
están ahí en plena pulsión subterránea.
Las definiciones, en lo que va de este
siglo XXI, se pueden apreciar como de
transición y reivindicación de todas aquellas
voces ocultas en las sombras de la cultura,
enfáticamente en las marginalidades, porque
nuestra cultura ha entendido que, en la medida
en que se reduzcan las distancias entre las desigualdades, se podrán crear espacios de acción
más seguros y ricos en experiencias, de ahí la
importancia de acudir a los rincones de la historia donde se mantienen lapidados numerosos
registros de expresiones culturales y artísticas,
las cuales necesitamos conocer para enriquecer
nuestro imaginario colectivo, arropar los mitos
para concretar una cartografía más completa de lo que somos como colectividad. Entre
más acercamientos permitamos a los registros
ocultos, más completa podemos tener nuestra
visión y perspectiva de lo que somos.  
  

Las ceremonias de coronación de una corona
que nadie quiere

Antes de pandemia, las
manifestaciones artísticas
llevaban décadas integrando y
navegando entre soportes para
descubrir posibilidades
de mayor contacto y ceremonia
entre las expresiones y representaciones y el acto de
atestiguar el momento de enunciación.

Desde los 70 y 80 Andy Warhol, por
ejemplo, exploraba los alcances de la tecnología mediante técnicas de reproducción en serie
como la serigrafía, los collages o experimentos con la tecnología de entonces, por ejemplo,
cuando intentó reinterpretar algunos de sus
cuadros famosos como el del rostro de Deborah Harry, pero en píxeles de la era Atari.  
Asimismo, en la escena musical teníamos propuestas como Kraftwerk o Aviador Dro, quienes hacían música electrónica
acompañada de cuanta herramienta performativa podían llevar a escena como proyecciones,
vestuarios y un discurso irónico y posmoderno
donde se sentenciaba: “we are robots” o “la
televisión es nutritiva”, lo cual, por más ironía al respecto, terminó como declaración de
principios y se volvieron ejemplo a seguir para
muchos proyectos artísticos posteriores, con
todo y postura política. También era el caso de
artistas como Diamanda Galás quien, de manera radical, se preocupaba por imponerse en
las antípodas del mundo pop con una propuesta
vanguardista sin concesiones, mediante experimentación sonora de efectos sónicos de alteración vocal que le servían para fijar su ojo en la
crítica social y asumía una postura política que
espantaba (y aún lo hace) a los más conservadores mediante representaciones donde es difícil discernir entre teatro, ópera, performance,
manifestación política por las muertes de SIDA
o concierto de rock.
En México, desde los estridentistas podemos advertir una inclinación por
lo multidisciplinario, espíritu combativo posteriormente continuado por los artistas que se
reunían alrededor de los Contemporáneos o lo
ocurrido en los 50 y 60 en la Casa del Lago y el
proyecto Poesía en voz alta, donde se comenzaron a montar piezas de Strindberg, Ionesco o Klossowski (UNAM, 2001). Este trabajo
se ligaría a la par con el teatro pánico de Jodorowsky y sus múltiples puertas hacia la creatividad y lo intermedial, el escándalo mediante
los llamados efímeros pánicos y la toma de
espacios no habituales para el teatro, como albercas u edificios abandonados, así como la colaboración con pintores como Remedios Varo
o Felguérez y músicos o cineastas como Corkidi y López Moctezuma (Jodorowsky, 1996),
pulsión que arribaría a los 80 y 90 con la proliferación de espacios culturales y contracultura-

les. Tal es el caso de las obras realizadas en el
CUEC (Vox Thanatos o América, por ejemplo,
bajo dirección de David Hevia y semillero de
la banda de rock Santa Sabina) o lugares como
el Bar 9 (con Alejandra Bogue y la Kitsh Company), el Hábito (con las sátiras y performances de izquierda con Jesusa Rodríguez, Astrid
Hadad y Liliana Felipe), el Tutti Frutti o La
Última Carcajada de la Cumbancha (LUCC),
donde grupos de rock, artistas plásticos, escénicos, videoastas, políticos, modelos, ídolos
pop y de la televisión, travestis y figuras del
jet set se codeaban en un carnaval donde todo
podía suceder y donde la creatividad tenía que
emplearse de manera inteligente porque se debía evadir la censura del poder (Osorno, 2014).  
Con la llegada de los dosmiles y la
locura del cambio del siglo, internet comenzó
a popularizarse y cada vez había más hogares
con posibilidades de conexión. Al mismo tiempo, las academias debieron ir adaptando a sus
dinámicas de evaluación y de formación diversas modalidades que permitían el uso de tecnologías de información. Pero llegó la pandemia
del COVID-19 (coronavirus) para sí o sí impulsar de manera definitiva el uso de tecnologías en la vida diaria y al alcance de cualquier
persona. Los inicios de la pandemia fueron de
completo terror y desconocimiento mayor a lo
suscitado en el cambio del siglo con el Y2K.
Solo corrían rumores y los medios de comunicación esparcían un halo de miedo, cubriendo
completamente el orbe y despertando las más
bajas pasiones de la sociedad: desde eventos de
completa empatía y ternura, hasta actos reprobables que enfatizaron lo terrible que pueden
llegar a ser las masas mal informadas (como
los ataques a personal médico por parte de
sus vecinos y vecinas, por ejemplo).
Nadie quería portar esa corona amenazante y menos ante la incertidumbre de que,
si la recibías, tus días estaban contados: el miedo y la desinformación tenían a la población
bajo el dominio de la incertidumbre y el terror.
Nadie quería enfermar y se escuchaba con desesperanza que la estrategia gubernamental fuera el contagio controlado, de rebaño, es decir,
todas las personas debíamos enfermar para desarrollar anticuerpos y con ayuda de las vacunas lograr la inmunidad. Los casos de personas
cercanas que enfermaban y morían cada vez
eran más presentes, no había ánimo de continuar con la vida como se estaba llevando hasta
el momento.
Sin embargo y ante la desesperanza, el arte y la cultura decidieron imponer resiliencia, poco a poco comenzaron a dominar
las tecnologías para trasladar a plataformas y
redes sociales una muestra de lo que se podía
lograr con las limitaciones o alcances que cada
quien podía hacerse en el momento. Conferencias, webinars, encuestas, ciclos de charlas,
herramientas lúdicas, teletrabajo y demás, comenzaron a formar parte del día a día de las
comunidades.  

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Las y los artistas escénicos, en lugar de quedarse de brazos
cruzados, comenzaron a producir escenificaciones, performatividades
con un replanteamiento del espacio liminal: si bien los públicos son
parte activa de la ceremonia escénica, ahora también lo serían, pero de
manera digital. Ejemplos perfectos tenemos en los casos de la compañía
española La Fura del Baus (2020), quienes incluso se tomaron la molestia y el placer de compartir sus experiencias escénicas al finalizar sus
espectáculos, como si de mesas de desmontaje se trataran. Esto resultó
de gran valor para poder estudiar y aprender de dichos casos.  
De este modo, el contagio inminente se vio atenuado o se vio
acompañado de artistas preocupados por ofrecer entretenimiento y arte
a las personas, para empoderarlas en muchos casos, porque no solo se
ofreció un contenido preparado específicamente para ser soportado por
las nuevas tecnologías de telecomunicación, sino que la presencia, la
creación liminal, la invitación a la ceremonia ayudó como medicina
para plantarse ante la situación y empoderar a las personas en un acto
político de resistencia y control, de esperanza de recuperar aquello dado
por perdido.  
Así, el coronavirus llegó para quedarse y con él vinieron una
serie de herramientas tecnológicas, las cuales tuvieron como objetivo,
en primer término, conectar a las personas con sus vidas cotidianas, la
educación, el trabajo, es decir, instrumentos para que las personas siguieran al tanto de sus obligaciones “productivas”, la vigilancia permanente del Estado, el cual señala Galicia (2020); sin embargo, fue
enriquecedor ver cómo estas propias personas tomaron sus instrumentos de trabajo y les dieron otros usos, como lo lúdico, lo recreativo y lo
artístico. Señala Barría Jara (2020) que de ese modo y como pulsión de
vida, las redes se volcaron en manifestación de vida y, al mismo tiempo, todos y todas fuimos testigos del espectáculo, de la ceremonia vital
ahora postrada ante nuestros ojos muy a pesar de quienes nos querían
sometidos y presas del terror:  
Todo se vuelve espectáculo, significa que la realidad, ella
misma, deviene teatral. Así pues, los imaginarios construidos
mediáticamente por el cine hollywoodense o por los medios
no operan trasplantando contenidos a nuestra subjetividad,
más bien la configuran a nivel de nuestros deseos: lo real
coincide con el deseo programado y viceversa. (p. 96)

desarrollo artístico de la compañía y resultaba irónico y muy disruptivo
que el uso de herramientas diseñadas para producir trabajo ahora podían
derribar otras barreras y ser usadas para fines distintos como el disfrute
de una acción performática y esto es una vuelta de tuerca al discurso
oficialista:
El teletrabajo... es la culminación de la utopía capitalista de
la eficiencia temporal; más que nunca, el tiempo es el recurso
más expropiado y explotado, y al mismo tiempo, la plataforma de la producción. Habitamos hoy en pandemia y habitamos la experiencia más acabada de enajenación del tiempo
propio. (Barría Jara, 2020, 98)
Aquí el arte dio un giro al uso de las herramientas tecnológicas y en un posicionamiento político hizo propias las redes para continuar con la labor escénica.
De esta manera —y en el cruce pospandemia —, las artes
escénicas y, en general, cualquier manifestación de la cultura humana, enfrentó miedos y descubrió un panorama amplio de posibilidades
creativas y recreativas dispuestas para continuar con la cocreación y los
confrontamientos humanistas y agonistas que las artes nos representan
en nuestro cotidiano.  
Y antes de que caiga el telón: Todo se pintó de negro, como la extinción...
Hablar de teatro en la actualidad conlleva tener claridad en
algunas ideas. Si entendemos por teatro una manifestación artística controlada, bien estructurada con sus límites bien definidos y con actuaciones que se contienen ante los dictámenes de un texto y la dirección
de una persona que indica cada paso a seguir, podemos afirmar que
estamos casados con la idea de un teatro tradicional, el cual aún puede
ser efectivo y confirmar su vigencia, porque sigue dando sentido a una
comunidad y a un discurso, pero tampoco es justo quedarnos con este
encuadre conceptual. Es como no saber en qué tiempo y momento cultural estamos como sociedad.
Adame H. (2012), al respecto, señala:
el teatro y otras formas de representación escénica han contribuido a que los individuos aprendamos a vivir dentro de una
dimensión reducida, sometidos al racionalismo y al control
que ejercen quienes tienen el poder político y el de los medios
de comunicación. (p. 6)

Una postura altamente política que no agradó en demasía a
quienes detentan el poder, pero sirvió para llevar alivio a los hogares
Estamos acostumbrados a recibir órdenes, a dejarnos llevar,
y para incrementar la resiliencia y la mejor
pero no podemos negar nuestra íntima ne“el teatro corre a la par de los cesidad de transgredir y revelarnos. Más en
preparación de las personas en un nuevo
mundo ahora anunciado digital y electrónitiempos, recrea y problematiza tiempos donde, después de una pandemia e
co. Lo que las y los artistas escénicos, por
instalados en los estragos del neoliberalismo,
ejemplo, habían trabajado en un afán multi- los conflictos e, incluso, se convierte necesitamos darle sentido a lo que ocurre en
modal, transdiciplinario e interlineal, se volen un espacio senso-crítico”
nuestro entorno y en nuestra individualidad
vió productor de habilidades para la vida y
más profunda. Pensar en una sola manera de
(Galicia, 2020, 82).
motor de cambio social. Quizá a este empoconducirse en una sociedad ortodoxa es vivir
deramiento se deba el desarrollo desbocado
fuera del conocimiento humano bajo el dogde los días presentes y las IA que llegan a ofrecer una visión disruptiva a ma y el yugo de los intereses creados por quienes detentan el poder y no
los modos tradicionales de entender nuestros ámbitos de comunicación se justifica, incluso si no somos conscientes de ello.
social, como la educación o el trabajo.
La clase del poder entra en escena (aunque sea empujada en diablitos)
En este sentido, las artes escénicas potenciaron su espíriEn la perspectiva del teatro tradicional nos quedamos con la
tu protopunk y sentencias como el hazlo tú mismo, se volvieron habidescripción de los elementos que atestiguan la manifestación dramátituales: “el teatro corre a la par de los tiempos, recrea y problematiza los
ca: actores, escenario, utilería, acciones, guion, entre otros. Podemos
conflictos e, incluso, se convierte en un espacio senso-crítico” (Galicia,
pautar la escena y estar conformes con una reseña que rescate esta
2020, 82). Al mismo tiempo era de esperarse: el teatro o las artes escéconcatenación de palomitas en un check list. Pero si atendemos a las
nicas siempre han trabajado según los instrumentos de su tiempo, según
necesidades de los tiempos que vivimos y escuchamos nuestra sensilos elementos que permitan la planeación del acontecimiento, así desde
bilidad podemos advertir un otro teatro, una representación de cuerpos
tiempos de Shakeaspeare y la deux ex machina, así en nuestros tiemque pareciera se orquestan en una actuación, pero en realidad el direcpos de coronavirus y trabajo a distancia, como bien indica Robert Letor, consciente de la puesta en escena, se burla y abre ventanas para
page en una charla de la Banff Centre for Arts and Creativity (2015),
dar cabida a esa otra mirada que pide apertura y lecturas varias. “El
donde explica la necesidad del arte escénico de intervenir y de incidir.  
teatro es una cuestión corporal más que de emociones” y con estas palaEn el diálogo que se dio al terminar una función de la bras Hans-Thies Lehmann (2015) conecta con su tiempo, con las ideas
obra La maldición de la corona, las y los integrantes de la Fura del del transteatro o transpoética y al mismo tiempo laten entre líneas las
Baus (2020) argumentaron que la experiencia de la escenificación en ideas de sus precursores como Artaud, Jarry, Grotowsky, Jodorowsky,
línea había aportado grandes descubrimientos para las posibilidades de por mencionar solo algunos.  
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Así encontramos una reseña de la puesta en
escena de La extinta variedad del mundo de
Alberto Villarreal, hecha por un joven quien
lucha en su formación de estudiante por hallar sentido entre la diversidad de posturas, las
cuales lo están alimentando profesionalmente,
por lo que este joven describe los elementos
claros de la estructura tradicional teatral pero,
al mismo tiempo, se maravilla de encontrar el
poder de esa otra visión que el mismo Villarreal se ha encargado de sembrar en el espectáculo para decirnos que, aunque hay un guion,
ensayos detrás, tiempos, estructuras, su obra
deja de ser su obra porque también las actrices y actores quienes toman la escena hacen
lo suyo y lo hacen suyo desde sus corporalidades: “aguda parodia a las figuras de autoridad, escenificando a ‘gobernantes’ que ya ni
caminar quieren, pero ejercen violencia sobre
los ciudadanos”, al reseñar este punto, el joven
Rivas Meléndez (2018, p. 180), se deja tocar
por el espectáculo y entonces la representación deja de ser solo una obra de teatro más,
ahora trasciende y leemos a un espectador
que ha sentido la fuerza posdramática transdisciplinar donde el director está proponiendo
una lectura múltiple de capas que rozan entre
la tradición y lo disruptivo.  
Donde se habla de un manual sobre la
venganza al ritmo de taconazos y la ridícula cadena de producción capitalista que marca
las horas como vasos de cristal encima de las
cabezas
En La extinta variedad del mundo,
Villarreal conjuga elementos que conectan
con la transteatralidad o transpoética, donde
lo multidisciplinario tiene sentido, la ironía
es el hilo conductor, los discursos se enfatizan
justo en la ausencia de discurso y los actores
y actrices trabajan desde su corporalidad, generando un ente colectivo corporal a manera
de Golem:  
En el Transteatro se da el diálogo
múltiple entre lenguajes, representaciones y realidades. No hay
espectáculo “puro”: se trata de acciones gestionadas por un sujeto,
donde la estructura (organización)
es auto-poética y está más allá de
las reglas y convenciones de la representación. Los actos o experiencias transteatrales son acciones presenciales –aunque pueden incluir lo
virtual– que un individuo o un grupo
de personas realizan con plena conciencia de lo que hacen, pero sin
excluir lo inconsciente, y cuya intención es responder a una pregunta
guía que tiene un sentido comunitario (Adame H., 2012, 15).

Quizá de manera velada Villarreal
hace también un reconocimiento de las voces
que han ayudado a deconstruir el teatro para
posibilitar al transteatro. En la escena de los
nacimientos hay una caída de bebé muñeco
que se ensaya como repetición, aunque no llega a serlo, pero ahí está un guiño, lo mismo
con ese momento incómodo de las mujeres
sentadas intercambiando vasos de cristal sobre
sus cabezas en movimiento de cadena laboral
que no se detiene porque hay que producir. Al
mismo tiempo, esa escena es poderosa en su
ironía y crítica desde el absurdo directamente
al discurso capitalista; aquí hacen acto de presencia fantasmal Pina Bausch y Jodorowsky,
porque recordamos la puesta de Cafe Muller y
también los efímeros pánicos donde a través
de una serie de escenas simultáneas se hacen
críticas sociales y se apela a que los espectadores terminen de construir junto a la representación aquello que se busca indagar. También el teatro pánico Jodorowsky integraba a
las representaciones música en vivo o incluía
pequeños dispositivos a la par del resto de
la obra para, más que distraer al espectador,
hacerle reflexionar en capas de significado.
Por ejemplo, Villarreal incluye personas con
máscaras de animal, un camotero, o peluches
y Jodorowsky incluía animales vivos, sangre,
luchadores, o payasos, quienes sacaban de sus
pantalones globos fálicos de color rojo para
conectar con el inconsciente de los espectadores y que cada quien encontrara significados
de entre los símbolos.
Alumbramiento de perros y la muerte: el
gran líder se aproxima
Hablar de transteatro es también
reconocer al performance. “Cada vez que el
mundo del arte tiene una crisis de ideas se nos
pide participar por un corto periodo”, señala
Gómez Peña (2005, p. 24) y no miente. Ante
la crisis no hay mejor momento para transgredir el orden establecido hasta ese momento y
el performance es la manifestación idónea. En
plena pandemia las y los hacedores de teatro y
otras manifestaciones artísticas se encontraron
recluidos en sus espacios ideando cómo dar
salida a las ideas. Las limitaciones del conocimiento, así como económicas y tecnológicas,
mas las trabas mentales de lo que se debía hacer o se debía entender por teatro no dejaron
de manifestarse en voces de todo tipo. Entonces, tenemos que el tiempo vivido en el hoy
requiere una buena sacudida que ojalá las y
los performers ayuden a realizarlo. Al menos,
mientras haya más teatro entendido como lo
hacen artistas como Villarreal, el campo estará
listo para dar paso al conocimiento. Esto a su
vez se contrapone a la influencia que desde el
mainstream se impone.

Los medios de comunicación dictan
sus posturas de lo que se debe o no hacer con
la moralidad. De ahí se entiende la molestia
de Gómez Peña (2005) al denunciar que artistas comerciales como Madonna o Marilyn
Manson tomen posturas y préstamos del performance para objetivos individuales (aunque
habría que analizar el poder e influencia que
artistas como los mencionados y otros tantos, por ejemplo, ahora un Bad Bunny o Lady
Gaga pueden generar e incidir a manera de
rupturas de los esquemas tradicionales de la
cultura, pero eso será ya en otra ocasión).
El detalle está en advertir cuando la
cultura de las grandes masas pretende absorber de la marginalidad para procesar y escupir
luego en productos al servicio del poder. Por
ejemplo, el caso de los llamados standuperos,
performers que se plantan en un escenario
cualquiera y desde un micrófono hacen un
espectáculo más que irónico, soez y digerido
para la comunicación directa con su público,
sin exigir más trabajo ni procesamiento del
espectador. En este sentido, la representación
del stand up pudiera encarnar en la actualidad
esa visión tradicional de lo escénico limitada
a comunicaciones contundentes y directas, las
cuales no buscan ni les interesa remover la entraña intelectual sino visceral.
Y llega el hombre de los camotes: Es la señal...
No se puede afirmar que toda manifestación de stand up sea producto directo de
control del poder, así como tampoco se puede
afirmar que todo artista popular que busque
adaptar elementos disruptivos de lo escénico transdramático acuda a ello para la domesticación de esta manifestación artística, pero
es importante señalar y advertir, mantener
bajo la lupa, porque si en algo ha impactado
esta trayectoria ejecutada en obras como las de
Alberto Villarreal —con toda la historia cultural acumulada, procesada y deglutida—, es la
mirada crítica, el ojo que ve más allá, el pensamiento no lineal que desarrolla conocimiento,
aún más notoriamente después de tremendos
remolinos que las artes han experimentado
con el paso de los últimos siglos y con la reciente experiencia global de la pandemia, la
cual nos obligó a una resiliencia creativa y una
nueva conformación del espacio liminal para
seguir sintiendo que en lo profundo del pecho
late un corazón.

Camaleón arte escénico | 11

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Referencias
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Camaleón arte escénico

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LOS TEATROS ROMANOS COMO
FORMA DE PROPAGANDA POLÍTICA:

ROMA NO SE MONTÓ EN UN DÍA

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

“

POR HUMBERTO C. URESTI1

Roma no se construyó en un día” es una frase popular,
incluso hasta clásica, la cual nos recuerda que el éxito
no es instantáneo, pues se necesita perseverancia para
conseguir el fin deseado de un proceso, pero también estrategia. No
obstante, haciendo a un lado el propósito analógico de dicha frase,
es un hecho que la antigua Roma no se construyó en un solo día:
requirió cientos de años de construcción de arquitectura, expansión
de territorio, desarrollo de una cultura y, claramente, estructuras políticas y formas de gobierno, las cuales no pueden prescindir de mecanismos de persuasión social. Sin embargo, para entender cómo fue
aplicada la propaganda en la antigua Roma, debemos entender que
no se trata de una ciencia, sino de una técnica que precisa tanto del
estudio de los individuos expuestos a ella como del ambiente.

él, pues requiere de los miembros de la sociedad para existir, debido
a que no puede desvincularse de las problemáticas colectivas. Por
ello, para que funcione, es importante atender estos aspectos y, al
incorporarse a este discurso común, los sujetos refuerzan su sentido
de pertenencia a la comunidad porque quieren tomar participación
en las decisiones del Estado. No son víctimas de la propaganda, pues
terminan involucrándose activamente al repetir estos mensajes y empatarlos con sus opiniones e ideas personales, encontrando satisfacción en su deseo de pertenecer, tener razón o sentir que están del lado
correcto. La característica principal de estas dinámicas de difusión
es la habilidad de involucrar a la sociedad en las grandes decisiones
o, para ser más precisos, crear la ilusión de ello para satisfacer artificialmente a las masas.

La propaganda tiene base en análisis científicos de ramas
como la psicología o la sociología. El entendimiento suficiente de
estas áreas permite su aplicación efectiva cuando quien las maneja
comprende al sujeto, su comportamiento, sus tendencias, deseos y
condiciones. Dicha estrategia de propagación ideológica abarca, entonces, una serie de métodos empleados por un grupo organizado, el
cual pretende lograr la participación (directa o indirecta) de una masa
de individuos en sus acciones, atraídos mediante manipulación psicológica e incorporados a una organización. Ahora, ¿qué condiciones
son necesarias para que existan este tipo de recursos discursivos?

Una de las principales formas de propaganda en la antigua
Roma era, sin lugar a duda, el arte. Naturalmente, todo arte es político, pues su contexto se nutre de las vivencias y las opiniones del artista. George Orwell (2009) afirmaba que “all art is propaganda”2, lo
cual permite entender cómo la producción artística romana también
respondía a fines políticos. Un ejemplo de ello es la arquitectura, ya
que, tal como explican Gianni y Baratta (2023), los edificios públicos romanos solían llevar inscripciones para visibilizar el nombre
del mecenas (patrocinador), permitiendo incluso a los analfabetos
reconocer quién había financiado la obra. A menudo, a los edificios
se les llamaba por el nombre del mecenas, como el Pons Fabricius, el
Aqua Marcia y la Curia Iulia, por nombrar algunos. La propaganda
visual también se revela en las pinturas, desde los frescos en el exterior de los edificios hasta los originales griegos (a menudo exhibidos
en lugares públicos) y las pinturas triunfales. Aunque existen más
ejemplos, mencionaremos como último, pero no menos importante,
al teatro.

Según Jacques Ellul (1973), la propaganda solo puede funcionar cuando existen dos elementos que vuelven más susceptible
a la influencia a una población: un estilo de vida relativamente homogéneo y un flujo constante de información política y económica.
La primera característica se refiere a un nivel socioeconómico promedio que comparte una forma de vida, una cultura y una ideología.
Individuos que pueden permitirse ciertos recursos como medios de
comunicación y entretenimiento comunes. La propaganda necesita
de este sector de la población, pues es el más denso y moldeable, además de no estar compuesto por personas muy ricas ni muy pobres.
Debido a la diferencia de recursos, los ricos o privilegiados llegan
a tener más acceso a información de diversas fuentes, la cual analizan críticamente, mientras que los pobres, a menudo, se encuentran
en situaciones de escasez que limitan su acceso a dichas fuentes. El
flujo constante de datos políticos y económicos se traduce a referencias del contexto social. A través de este conocimiento, el individuo
logra identificar la situación y comprender su realidad, lo cual hace
posible evaluar su posición y percibir los problemas personales como
sociales, es decir, se generan las condiciones para que la propaganda
le incite a la acción política. La información es más eficaz cuando
se presenta como objetiva y se difunde de manera amplia, ya que
así contribuye al sujeto a crear una visión general de la realidad. De
este modo, para la propaganda no es tan determinante la profundidad
o calidad de su contenido como su cantidad y repetición, porque la
reiteración y abundancia de mensajes refuerzan su impacto. Cuantos más estereotipos circulen en una cultura, más fácil será orientar
la opinión pública y, cuanto más participe un sujeto en ese entorno
simbólico, más susceptible será a la manipulación de estos símbolos.
La propaganda también surge de una necesidad del sistema
de gobierno de integrar a los ciudadanos e incitarlos a participar en

En Roma el teatro no era solo entretenimiento: era un espacio público masivo (arquitectura, asientos, fachada visible desde
la ciudad) donde se concentraba gran parte de la población urbana
y el poder podía dirigirse a la multitud mediante imágenes, textos
o rituales. Esto lo convierte en un instrumento idóneo para la propaganda. La religión y la política en Roma estaban entrelazadas,
muchas actividades de carácter religioso tenían simultáneamente
una funcionalidad propagandística: los espectáculos escénicos como
representaciones y fiestas religiosas se insertan en calendarios religiosos con el fin de usarse para legitimar autoridades, conmemorar
victorias o consolidar identidades cívicas. Es decir, el teatro romano
contribuía a reforzar la identidad cívica y los valores políticos del
imperio al integrar mitos fundacionales y símbolos públicos en sus
representaciones (Sandoval, s.f.). Los espectáculos teatrales podían
presentarse como rituales religiosos y así naturalizar mensajes políticos. Podemos mencionar algunos aspectos que funcionaron como
recursos de propagación ideológica en el teatro, como el repertorio
o la programación de las obras, cuyo énfasis subrayaba los orígenes
legendarios, héroes o valores que favorecían a un grupo político o un
gobernante. Los juegos y espectáculos organizados por magistrados
o por el príncipe eran una forma visible de financiación que generaba
clientela y gratitud política. Además, construir o restaurar teatros o
pagar espectáculos daba prestigio al patrocinador (magistrado, noble,

Estudiante de la Licenciatura en Arte Teatral de tercer semestre. Ensayo elaborado como Producto Integrador de Aprendizaje de la UA Historia del Teatro I: Grecia,
Roma
y Edad Media,
impartida por la docente Jennifer Peña Ramírez.
Créditos:
Pili Pala
“Todo arte es propaganda”, en español.

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...todo arte es político...
emperador, etc.), vinculando su nombre con
el bienestar y la piedad de la ciudad. Claro está, el teatro está lleno de símbolos, y
como fue antes mencionado, la propaganda
funciona también con simbología asociada
a valores, lemas y posiciones políticas. La escenografía, las esculturas y los monumentos
alrededor del teatro podían llevar iconografía oficial como emblemas, alusiones a hechos militares o a dioses tutelares.
Como ejemplo de este uso del
teatro en Roma, durante el periodo de
Octavio Augusto adquirió una relevancia
que fue mucho más allá del entretenimiento o una actividad cultural. Se convirtió en
un espacio político y simbólico, siendo una
herramienta de comunicación visual destinada a transmitir los ideales del nuevo
régimen. El emperador entendió el poder
del arte y de los espacios públicos como
vehículos de propaganda no verbal. A través de la arquitectura, la escultura y la disposición deliberada de los edificios, logró
difundir su imagen como líder elegido por
los dioses, garantizador del orden y restaurador de la moral romana.
Para demostrarlo, tenemos el
Teatro Romano de Cartagena (antes Cartago Nova), construido entre los años I y
V a.C. bajo mandato de Augusto. Este edificio fue concebido como una manifestación material del poder imperial. No solo
funcionó como lugar de representación
teatral, sino como un espacio ritual en el
que la política, la religión y la imagen del
emperador se entrelazan. Su dedicación a
Cayo y Lucio César, nietos y herederos de
Augusto, introducía además un mensaje
de continuidad dinástica, presentando a la
familia imperial como depositaria del favor
divino. De este modo, el teatro comunicaba
de forma sutil, pero efectiva, la consolidación de un poder hereditario legitimado
por los dioses. La decoración del edificio
reforzaba esta intención propagandística.
En su interior se hallaron altares dedicados a la Tríada Capitolina y al cortejo de
Apolo, divinidad protectora del emperador.
También destacan esculturas de Apolo con
la cítara y relieves de Rea Silvia, madre de
Rómulo y Remo, símbolos de los orígenes
sagrados de Roma. Estas imágenes no eran
meramente ornamentales, pues formaban
parte de un discurso visual cuidadosamente elaborado. El eje central del escenario,
por ejemplo, alineaba las figuras de Júpiter,
Apolo y el propio Augusto, creando una je-

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Camaleón arte escénico

rarquía simbólica en la que el emperador se
presentaba como mediador entre los dioses
y los hombres, un nuevo Rómulo o incluso un semidiós solar que traía la paz y la
prosperidad.
El teatro, en consecuencia, funcionaba como un microcosmos del orden de
Augusto. Era al mismo tiempo un espacio
de ocio, un santuario cívico y un monumento político. En él, la población asistía no
solo a obras dramáticas, sino a la representación de un mensaje ideológico: la victoria
del orden sobre el caos, de la moral sobre
la decadencia, de la luz de Apolo sobre la
oscuridad dionisíaca. Cada elemento arquitectónico, cada escultura y cada inscripción
contribuyen a reforzar la imagen del
emperador como figura providencial. Así,
el teatro romano de Cartagena se convierte
en una síntesis perfecta de arte, religión y
política. A través de su monumentalidad
y su simbolismo, proyectaba la idea de un
imperio guiado por la divinidad y personificado en la figura de Augusto. El pueblo, al
asistir a los espectáculos, era también partícipe de ese ritual de legitimación. El poder
no se impuso solo por la fuerza militar, sino
también por medio de un elaborado sistema
de imágenes y significados que convirtieron
el arte en un instrumento de cohesión ideológica. En el teatro, la propaganda se volvió
espectáculo y, a su vez, una forma de culto
al poder.
Sin embargo, la propaganda artística no se limitó al periodo augusteo.
Con el paso de los años, otros emperadores
retomaron y perfeccionaron este lenguaje
visual de poder. Tal fue el caso de Trajano, cuya propaganda imperial alcanzó uno
de los puntos más altos de sofisticación en
la historia romana. Durante su gobierno,
el arte monumental adquirió una función
aún más compleja: no solo glorificaba al
emperador, sino que también legitimaba su
autoridad ante el pueblo y ante la posteridad. Ejemplo de ello son las columnas monumentales, como la Columna de Trajano
y el Arco de Benevento, que presentaban
al emperador como garante del orden y la
prosperidad (Zaccaria Defferrire, 2020).
No eran simples recordatorios de victorias
militares, sino verdaderos discursos en piedra que exaltaban al emperador como defensor del pueblo, benefactor y elegido por
los dioses.

La Columna de Trajano, por
ejemplo, con sus relieves helicoidales que
narran las campañas en Dacia, representa
una de las más poderosas expresiones de
propaganda visual del poder romano. En
ella, el emperador aparece repetidamente,
omnipresente en la escena, guiando a sus
tropas, dirigiendo la guerra y supervisando la construcción de fortificaciones. Esta
constante presencia lo eleva al rango de
figura casi divina, símbolo del orden, la razón y la estabilidad que el Imperio debía a
su gobierno. Por su parte, el Arco de Benevento refleja su faceta civil y humanitaria:
los relieves lo muestran como un emperador piadoso, justo y generoso, impulsor de
programas sociales y defensor de los más
necesitados. A través de estas imágenes, el
poder político se funde con el religioso y
el moral, presentando al emperador como
mediador entre los dioses y los hombres,
garantía de la paz y de la abundancia.
Así, tanto en tiempos de Augusto como en los de Trajano, el arte funcionó
como una forma de lenguaje político y espiritual. Roma no se construyó en un solo
día, pero tampoco lo hizo solo con ejércitos
o leyes, también se edificó con símbolos,
imágenes y monumentos que moldearon la
percepción colectiva del poder. La propaganda en Roma fue, ante todo, un arte de la
permanencia, un medio para grabar en piedra, mármol y teatro la idea de un imperio
eterno guiado por la voluntad divina.
Si bien el teatro romano empleó
las obras dramáticas como vehículo de
propaganda utilizando historias, héroes y
mitos para exaltar valores políticos y morales, una de las formas más persistentes
y visibles de este fenómeno fue la propia
arquitectura de los teatros. Estos edificios
no solo servían como escenarios de representación, sino como monumentos en sí
mismos: templos civiles dedicados al poder
imperial y a los dioses que lo legitimaban.
La disposición de los espacios, la iconografía, las inscripciones y las esculturas funcionaban como un discurso visual constante que hablaba al ciudadano incluso cuando
no se celebraban funciones. En su piedra y
en su forma, el teatro romano perpetuaba
los ideales del imperio, convirtiéndose en
una de las expresiones más duraderas de la
propaganda política y religiosa de Roma.

�METHAMORTHEORIS

Referencias
Ellul, J. (1973). Propaganda: The formation of men’s attitudes (K. Kellen &amp; J. Lerner, Trans.). Vintage Books.
Giannini, F., y Baratta, I. (3 de octubre de 2023). Los orígenes del mecenazgo: Cayo Cilnio Mecenas y su apoyo a
las artes. Finestre sull’Arte. https://www.finestresullarte.info/es/obras-y-artistas/los-origenes-del-mecenazgo-cayo-cilnio-mecenas-y-su-apoyo-a-las-artes
Orwell, G. (2009). All art is propaganda: Critical essays. Harper Collins. (Ensayos escritos antes de 1950).
Sandoval, M. (s. f.). El teatro y su papel en la construcción de la identidad romana. Siglo de teatro. https://siglosdeteatro.com/el-teatro-y-su-papel-en-la-construccion-de-la-identidad-romana/
Fuentes de consulta
DeRose, J. (1992). The Art of Persuasion: Political Propaganda from Aeneas to Brutus. The University of Michigan
Press. https://books.google.com.mx/books?id=2AsRrF3ej38C&amp;printsec=frontcover&amp;hl=es#v=onepage&amp;q&amp;f=false
Díaz-Bautista, A. (2011). Propaganda política en el teatro romano de Cartagena: la fundamentación del poder de augusto
a través de la imagen. Revista Internacional de Derecho Romano, (7), 493-517. https://reunido.uniovi.es/
index.php/ridrom/article/view/17984
J. Alvar, F. Beltrán Lloris, L. Borhy, M. Cisneros Cunchillos, F. Diez de Velasco, A. Escobar, M. V. Escribano Paño, F.
Marco Simón, J. Martínez-Pinna, S. Montero, F. Pina Polo, J. Remesal Rodríguez y V. Revilla Calve. (2002).
Religión y propaganda política en el mundo romano. Universitat de Barcelona.
Zaccaria Defferrire, L. (2020) El arte como manifestación del poder en la Roma Imperial: la propaganda trajanea en
los monumentos. Revista Europa, (11), 171-189. https://revistas.uncu.edu.ar/ojs3/index.php/europa/article/
view/3968

Nota. Fotografía por Susana Alanís

Camaleón arte escénico | 15

�METHAMORTHEORIS

EL CUERPO QUE APRENDE Y
SIGNIFICA EN LA ESCENA

E

POR DIANA BARRERA AGUIRRE1

n las artes escénicas, el cuerpo
no es un instrumento que ejecuta
instrucciones, sino el lugar
donde el aprendizaje ocurre. Antes de que
una idea pueda formularse verbalmente,
el cuerpo ya la ha experimentado. En la
danza y en la escena, aprender implica
sentir, ajustar y comprender desde la
experiencia corporal.

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Este ensayo propone comprender el cuerpo como sujeto de aprendizaje y el movimiento como productor
de sentido, integrando aportes de la fenomenología, la cognición encarnada y
la pedagogía corporal. A partir de esta
perspectiva, se reflexiona sobre las implicaciones docentes en la formación
escénica y se plantea una apertura hacia
el aprendizaje del espectador como parte
del acontecimiento escénico.
El cuerpo como sujeto de aprendizaje
Desde la fenomenología, Maurice Merleau-Ponty sostiene que el cuerpo no es un objeto que se posee, sino el
sujeto mismo de la percepción. En Fenomenología de la percepción afirma que
“el cuerpo no es un objeto en el mundo, sino el medio por el cual el mundo
se nos hace presente” (Merleau-Ponty,
1945/1993, p. 203). Esta noción resulta
central para la pedagogía escénica, ya
que presenta el aprendizaje como una experiencia encarnada: comprender implica
vivir corporalmente la acción antes de
conceptualizarla.
Esta perspectiva dialoga con
los planteamientos de la cognición encarnada. Varela, Thompson y Rosch (1991)
proponen que el conocimiento emerge
de la interacción entre cuerpo, mente y
entorno, señalando que “la cognición
depende de los tipos de experiencia que
surgen de tener un cuerpo con capacidades sensorio-motoras específicas” (p.
173). En la escena, esta interacción se
manifiesta cuando el intérprete aprende
mientras se mueve, responde al espacio,
a otros cuerpos y a los estímulos del entorno.
Howard Gardner (2011) reconoce la inteligencia corporal-cinestésica
como una forma legítima de conocimiento, definida como “la capacidad de usar

el propio cuerpo para expresar ideas y
sentimientos, así como para resolver problemas” (p. 206). En el ámbito escénico,
esta inteligencia se expresa cuando el
gesto antecede a la palabra y el cuerpo
comprende antes de que la experiencia
pueda ser nombrada.
Interocepción y experiencia pedagógica
El concepto de interocepción
resulta clave para comprender este tipo
de aprendizaje corporal. Esta se refiere a
la percepción de los estados internos del
cuerpo, como la respiración, el ritmo cardíaco o la tensión muscular. Desde la neurociencia, Craig (2009) señala que “la
interocepción proporciona una representación del estado fisiológico del cuerpo
que es fundamental para la conciencia”
(p. 59).
En la formación escénica, esta
capacidad permite al intérprete reconocer
ajustes internos antes de verbalizarlos.
Desde la práctica docente, se observa
que el aprendizaje no siempre se activa
mediante explicaciones teóricas. En numerosas ocasiones, un sonido emitido
en conjunto, un ritmo compartido o la
invitación a un movimiento propio por
imitación generan una comprensión más
inmediata que una instrucción conceptual
detallada. El cuerpo responde primero a
la experiencia sensorial y relacional,
construyendo el sentido del movimiento
desde la vivencia antes de que intervenga
la palabra.
Este tipo de aprendizaje evidencia que el sentido no se transmite únicamente por medio del lenguaje verbal,
sino que emerge de la experiencia corporal compartida. El sonido, el ritmo y la
calidad del movimiento funcionan como
organizadores del aprendizaje, favoreciendo una comprensión encarnada de la
acción escénica.
En mi experiencia docente con
alumnas pequeñas, he observado que la
comprensión del movimiento se activa
con mayor claridad a través de la respiración y el sonido que mediante explicaciones verbales extensas. Al montar una
coreografía, es frecuente que la emisión
de un sonido específico, más que una
indicación técnica, funcione como guía
para el cuerpo. En esos momentos, las

niñas comprenden la intención del movimiento, la configuran desde su propia
corporalidad y la hacen suya. El paso
propuesto se transforma: conserva la estructura coreográfica, pero adquiere una
cualidad personal e irrepetible. El resultado suele ser especialmente conmovedor
para el espectador, precisamente, porque
emerge como un momento de expresión
genuina y pura, donde el cuerpo entiende, decide y comunica antes de que la
palabra intervenga.
El movimiento como signo: aportes de
Pina Bausch y Rudolf Laban
Si el cuerpo aprende desde la
experiencia, el movimiento se convierte
en un productor de sentido. En el trabajo
de Pina Bausch, el gesto escénico surge de
la experiencia biográfica y emocional del
intérprete. Como señala Servos (2008),
su teatro-danza privilegia acciones cargadas de memoria y repetición, donde
gestos cotidianos adquieren sentido escénico al ser coreografiados en torno a una
temática. El cuerpo se presenta así como
un archivo vivo de experiencias.
Por su parte, Rudolf Laban desarrolló un sistema de análisis del movimiento que permite comprender cómo las
cualidades del gesto configuran distintos
modos de presencia escénica. A través
de categorías como esfuerzo, espacio,
tiempo y flujo, el análisis de Laban ofrece herramientas para observar cómo una
misma acción puede producir sentidos
distintos según su calidad (Laban, 1988;
2011). Desde la docencia, este enfoque
permite enseñar a leer y escribir movimiento, desarrollando conciencia sobre
la relación entre intención y acción corporal.
En ambos casos, el cuerpo no
representa algo externo, sino que significa desde su propia experiencia. En ello
radica una de las riquezas de la expresión
escénica: la posibilidad de reconocer y
deleitarse en el toque personal e irrepetible de cada ser humano en escena. El movimiento se vuelve lenguaje cuando el intérprete es consciente de sus sensaciones
internas, de su intención y de su relación
con el espacio y con los otros cuerpos.
Comprender el cuerpo como
sujeto de aprendizaje y el movimiento

1
Egresada en la Licenciatura en Danza Contemporánea de la Facultad de Artes Escénicas de la UANL. Doctorante de Psicología en Educación.
Docente en la Facultad de Organización Deportiva de la UANL. Propietaria de una escuela de danza.

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Camaleón arte escénico

�METHAMORTHEORIS

como signo transforma la manera de concebir la enseñanza escénica. Enseñar deja de ser la transmisión de formas técnicas
para convertirse en el diseño de experiencias corporales conscientes, donde el aula y el escenario funcionan como espacios
de exploración, autoconocimiento y producción de sentido.
No obstante, la significación escénica puede iniciar
en la idea y la guía del coreógrafo, pero no se agota en el cuerpo
del intérprete. Todo signo se completa en la percepción del espectador. Lejos de ser un receptor pasivo, el espectador participa activamente en el acontecimiento escénico, interpretando el
movimiento desde su propia experiencia corporal, emocional y
cultural, así como desde procesos de empatía emocional y neurológica. Si el cuerpo del intérprete aprende y significa en escena, se abre entonces una pregunta necesaria: ¿cómo aprende
el espectador a leer el cuerpo?, ¿qué procesos perceptivos y
afectivos se activan durante la experiencia escénica?
Reconocer la escena como un espacio de aprendizaje
compartido implica comprenderla como un territorio donde
intérprete y espectador participan de un mismo campo de sentido. Explorar esta relación constituye una línea de reflexión
fundamental para ampliar el diálogo entre pedagogía, semiótica y artes escénicas.

Si el cuerpo
aprende desde
la experiencia,
el movimiento se
convierte en un
productor de sentido

Referencias
Craig, A. D. (2009). How do you feel—now? The anterior insula and human awareness. Nature Reviews Neuroscience, 10(1), 59–70.
Gardner, H. (2011). Frames of mind: The theory of multiple intelligences (3rd ed.). Basic Books.
Laban, R. (1988). The mastery of movement (4th ed.). Northcote House. (Original work published 1950).
Laban, R. (2011). Effort. Plays, Inc.
Merleau-Ponty, M. (1993). Fenomenología de la percepción (J. C. Gómez, Trad.). Planeta. (Trabajo original publicado en 1945).
Servos, N. (2008). Pina Bausch: Dance theatre. K. Kieser Verlag.
Varela, F. J., Thompson, E., &amp; Rosch, E. (1991). The embodied mind: Cognitive science and human experience. MIT Press.
Fuentes de consulta
Immordino-Yang, M. H. (2016). Emotions, learning, and the brain. W. W. Norton &amp; Company.

Camaleón arte escénico | 17

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LA BUENA VIOLENCIA:

UNA “VÍA NEGATIVA”
HACIA EL BIENESTAR PSICOFÍSICO
POR ÁNGEL DANIEL ADAME ROJAS1

¿E

s la violencia universal? ¿Se manifiesta
de la misma forma en cada contexto que
habita?

El teatro reinterpreta los vínculos del ser humano con
otro ser humano, consigo mismo o con el espacio. Si dicho ser
humano habita en México, debemos saber que la violencia en
este país es una situación que se vive día a día e incide en muchos campos, desde las interacciones hasta la manera de estar en
cualquier sitio. Cuando interpretamos los lazos y relaciones de
una sociedad violenta y los colocamos en la escena, si no se tiene
un estudio previo del tema o si no se precisó la razón del por qué
está ahí, no servirá de nada. Si habitamos la violencia día a día,
¿qué hace pensar que exponerla de tal manera en la escena cambiará algo en el pensar-hacer humano? Creer que el teatro por
sí solo tiene un poder de cambio social es limitar su expansión
como vehículo de transformación. Grotowski (1968/1992) habla
del teatro como vehículo para la transformación social, siempre y cuando el proceso de dicho teatro sea transformador para
quien lo realice. Más adelante, Grotowski explora experiencias
parateatrales, siendo Nicolás Núñez (2024) quien desarrolla este
ámbito como teatro participativo, el cual funge como una manera de llevar a los espectadores por ese camino trazado por Grotowski y nombrado por Artaud (1938/2001) como un teatro que
pone a los espectadores en medio de la acción. ¿Para qué? Desde
un contexto europeo, Grotowski y Artaud buscaban incrementar
la capacidad expresiva del actor desde la sinceridad absoluta; eso
solo se consigue a través de un “sacrificio” (¿no es este acto una
manera violenta de habitar la escena?).
Cuando Artaud hablaba de la crueldad en el teatro,
especificaba que no se trataba de una crueldad vulgar donde la
sangre y el desmembramiento fueran expuestos (inclúyase
la violación, el asesinato, y demás crímenes), sino más bien la
crueldad como una fuerza viviente, donde “la imagen de un crimen presentada en las condiciones teatrales adecuadas es infinitamente más terrible para el espíritu que la ejecución real de ese
mismo crimen” (Artaud, 1938/2001, p. 96). Dichas “condiciones
teatrales adecuadas” serán aquellas que permitan al actor transitar por la vía negativa: no adquirir habilidades, sino eliminar
resistencias.
El actor que trata de llegar a un estado de autopenetración, el actor que se revela a sí mismo, que sacrifica
la parte más íntima de su ser, la más penosa, aquella
que no debe ser exhibida a los ojos del mundo, debe
ser capaz de manifestar su más mínimo impulso y el
movimiento, aquellos impulsos que habitan la frontera que existe entre el sueño y la realidad. En suma,
debe poder construir su propio lenguaje psicoanalítico de sonidos y gestos de la misma manera en que un
gran poeta crea su lenguaje de palabras. (Grotowski,
1968/1992, p. 31).

Desde un contexto mexicano, Núñez (2024) nos
planteaba un teatro con capacidades sanadoras en quienes participaban en él. A través de un mito prehispánico, contamos
una historia en conjunto, el espectador deja de ser espectador
para volverse un “guerrero que libra una batalla contra el ego”
(Núñez, 2024, pp. 61). En muchos de sus diseños, el autor utiliza
un ejercicio que desarrolló junto a Grotowski en la sierra huichol: el trote contemplativo. Durante 20 o 30 minutos, los participantes contemplan mientras trotan en círculo. Dicha actividad
podría considerarse agotadora, pero en diversos testimonios se
explica que, si te entregas por completo —te “sacrificas”, diría
Grotowski—, es posible alcanzar niveles contemplativos sanadores. Poner al espectador en la situación de tener que volverse
un “guerrero que libra una batalla”, ¿no es también una manera
violenta de convivir en el teatro? Hay maneras más eficaces de
colocar la violencia en el arte teatral, de otra forma es mero entretenimiento, y la violencia no debe ser entretenida, debe ser
expuesta y juzgada por quienes la viven, pues recordemos que
habitar un país como México, donde los feminicidios, el crimen
organizado e incluso el agresivo convivio familiar es común y
poco entretenido.
Boal nos hablaba de su estancia en Europa:
Para alguien que huía de dictaduras explícitas, crueles
y brutales, parecía natural que estos temas resultaran
superficiales y poco dignos de atención. Era como si,
involuntariamente, siempre me preguntara: “Vale, de
acuerdo, pero ¿dónde está la policía?”. Porque estaba
acostumbrado a trabajar con opresiones concretas y
visibles. (Boal, 2004, pp. 20-21).
En Europa, el autor se encuentra con opresiones
“no-concretas e invisibles”, pero no por ello menos importantes.
Son estas opresiones las que generaron una necesidad teatral de
mostrar explícitamente la violencia que pocas veces se vivía en
Europa, sin embargo, siguiendo el ejemplo de Boal, podemos
encontrar una manera más eficaz de lidiar con la violencia en
una sociedad: el diálogo, el estudio y el análisis profundo del
contexto en que radica dicha violencia. Boal, al igual que Grotowski y Núñez, trasciende el entretenimiento para volver a la
violencia (manifestada como opresión), un tema del cual partir
para mejorar el bienestar individual y colectivo. Boal enfrentaba
de manera directa el problema, más bien, abría el espacio seguro que da el teatro para que las personas pudieran enfrentarse a
sus opresiones. ¿No es también este enfrentamiento una manera
violenta de habitar la escena teatral con mayor eficacia en el impacto social?
Es por ello que la violencia explícita en la escena contemporánea debe ser tratada como un procedimiento, no como
un fin. Como objetivo se vulgariza; en cambio, como proceso,
se vuelve analizable, objeto de estudio. Es necesario entonces
trascenderla, volverla un medio. Nombraría a esta violencia

1
Estudiante de séptimo semestre de la Licenciatura en Arte Teatral. Trabajo elaborado para la U.A. Teatro Contemporáneo y Postmodernidad,
impartida por el docente José Pablo Díaz Fernández

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Camaleón arte escénico

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como proceso una buena violencia (asimilando el concepto del
buen dolor que Nicolás Núñez plantea), en el sentido de que enfrentas tus miedos. Buena violencia cuando te vulnerabilizas frente
a un público que juzga, cuando colocas a tu cuerpo en situaciones
de alto riesgo. Y con situaciones de alto riesgo Núñez (2024, pp.
165-167, 302-304) no se refiere a poner al público en situaciones
peligrosas, sino a habitar el estado del riesgo, trascender los límites
personales: los que no existen, porque están los obstáculos y las
deformaciones. Los obstáculos son límites físicos, contextuales o
temporales que te alejan del bienestar, pero las deformaciones se
tratan de aquellos límites que creemos tener. Existe el Teatro de
alto riesgo, que se trata de “subir una escalera con tres peldaños”
para trascender dichos límites:
1.
Conócete a ti mismo.
2.
Contrólate a ti mismo.
3.
Proyéctate, puedo porque creo que
		
puedo.
Subir la escalera peldaño a peldaño no es un proceso fácil. En primer lugar, hay que atreverse a quitarse los zapatos frente
a un grupo de personas; en segundo, hay que cometer el violento
acto de habitar los espacios; por último, debemos quitarnos la mi-

rada del otro y la de uno mismo. Durante este proceso puede haber
efímeros encuentros con otro yo que está viviendo el mismo proceso. Mostrarse de esa manera es un acto violento para sí mismo,
pero también para el otro, violento y necesario: buena violencia.
En una época que día a día se esfuerza por volver consumible lo íntimo, es necesario crear espacios para vernos los rostros,
los “de a deveras”. Y este proceso de desenmascaramiento puede
sentirse violento, pero es que así tiene que ser y ¿no es mejor vivir esta violencia dentro del espacio seguro que nos brinda el arte
teatral? Teniendo tantas formas de usar la buena violencia como
proceso de sanación, ¿por qué seguir utilizando la violencia explícita cuyo único fundamento es el morbo? Es posible sanar a través
del arte, pero nada sana sin antes haberse dañado, sin antes haber
dolido.
Señor, hazme un instrumento de tu canto.
Señor, siendo un instrumento de tu canto, no me tañas
demasiado fuerte, pues temo romperme.
Señor táñeme todo lo fuerte que quieras,
qué importa si me rompo. (Núñez, 2024, pp. 170).

Referencias
Artaud, A. (2001). El teatro y su doble. TOMO Editorial. (obra original publicada en 1938; primera edición en español en 1978).
Boal, A. (2004). El arco iris del deseo. ALBA Editorial
Grotowski, J. (1992). Hacia un teatro pobre. Siglo XXI. (obra original publicada en 1968).
Núñez, N. (2024). Teatro antropocósmico. Teatro, ritual, conciencia. UNAM.

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RECONOCERSE EN LA ESCENA MIGRANTE:
UN DIÁLOGO ENTRE SEMIÓTICA SOCIAL
Y LOS ACTOS DEL HABLA
POR POR BEATRIZ CRUZ VALLARTA 1

Introducción

S

emiótica es un concepto tan amplio que ha sido
estudiado desde diferentes
aristas, como la lingüística, la medicina, la
criminología, la comunicología o la sociología, por mencionar algunas. Lo anterior,
naturalmente, ha dado lugar a un campo
diverso de definiciones y enfoques. Dada la
amplitud y los diversos alcances en su estudio, el presente ensayo propone abordar
la semiótica únicamente como una herramienta analítica para el estudio del teatro,
particularmente en relación con la producción de sentido en contextos sociales específicos. Desde esta perspectiva, se retoma
la noción de semiótica social desarrollada
a partir del pensamiento de Roland Barthes
(2009).
La pregunta de investigación que
guía este trabajo es la siguiente: ¿Se puede
comprender el teatro como un espacio de
producción simbólica y performativa en el
que los signos verbales y no verbales representan la realidad y actúan sobre ella?
Por su parte, la problemática central de este trabajo se sitúa en la representación de la experiencia migratoria mexicana
en Alemania, específicamente en la cuenca
del Ruhr, y en cuestionar qué ocurre
cuando quienes participan en una puesta en
escena, además de representar una experiencia, también son atravesados por ella.
Para profundizar en este aspecto, el ensayo
plantea un diálogo entre la semiótica social
de Roland Barthes (2009) con la teoría de
los actos del habla propuesta por John L.
Austin (1971).
Finalmente, el objetivo principal
del escrito es reflexionar sobre el teatro
como un acto colectivo de significación
capaz de producir identidad, memoria y comunidad en contextos migratorios2.
Sobre la semiótica y el pensamiento de
Roland Barthes
La palabra semiótica proviene
del griego semeion y quiere decir
signo, distintivo o señal. En un

sentido amplio, se entiende por
semiótica una teoría general de
los signos, es decir, es la ciencia
de las propiedades generales de
los signos. (Karam, 2004, p. 5)
Según Humberto Eco, la semiótica establece y trata de dar respuesta a la
interrogante de cómo el ser humano conoce
el mundo que lo rodea, cómo lo interpreta, cómo genera conocimiento y cómo lo
transmite (Eco, 2005, p. 45).
Desde una perspectiva general,
es posible afirmar que la semiótica no se
limita al estudio de una clase particular de
signo, sino que se extiende a todos aquellos
sistemas simbólicos mediante los cuales
los seres humanos interpretan y organizan
su realidad. Sin embargo, esto no siempre
fue así, pues el estudio de la semiótica, en
un inicio, se relacionó principalmente con
aspectos del signo lingüístico3. En este contexto, resulta importante destacar la teoría
semiótica del pensador francés Roland
Barthes (2009), quien desplazó el análisis
semiótico del ámbito lingüístico hacia el
estudio de la cultura entendida como un
sistema de signos.
Cabe destacar que aquí no se
desarrollará la evolución del pensamiento
de Barthes, pero es importante establecer
que, en este aspecto, su trayectoria teórica
culmina con la idea de que la cultura puede
leerse y entenderse como un texto. Es decir,
como un conjunto de signos que circulan
en la vida cotidiana y que producen significados sociales. Desde esta concepción, el
movimiento corporal, los gestos, las imágenes, los rituales o los objetos cotidianos se
convierten en formas de significación que
nos dirigen a la construcción de un sentido
mediante la comunicación de valores, identidades y posiciones sociales.
De este modo, Barthes amplió
la noción de semiótica al mostrar que todo
fenómeno social puede ser leído como un
sistema de significación. Es decir, un objeto, un gesto o una imagen pueden poseer
un significado literal y, al mismo tiempo,
una carga simbólica que remite a valores

sociales, afectivos, ideológicos e incluso
identitarios. En síntesis, la semiótica social, desarrollada en gran medida a partir
del pensamiento de Barthes, se interesa en
comprender cómo los signos operan dentro
de una sociedad determinada y cómo influyen en la manera en que los sujetos
comprenden el mundo y se comprenden a
sí mismos.
De la semiótica social a los actos del habla: escena, lenguaje y acción
Partir de la semiótica social de
Barthes permite comprender el teatro como
un espacio de producción simbólica, porque los signos, ya sean verbales o no verbales, representan la realidad, la ponen en
acto frente a una comunidad y la reconfiguran a través de procesos colectivos de significación. En este tenor, la escena teatral
puede entenderse como un acontecimiento
en el que el sentido se construye colectivamente entre quienes producen la escena y
quienes la reciben, pero ¿qué pasa cuando
tanto quien la representa como quien la
consume comparten identidad migrante?
En este punto, la articulación con
la teoría de los actos del habla de John L.
Austin (1971) permite profundizar el análisis. A partir del texto de Nicolás López Pérez (2013), es posible afirmar que los actos
del habla son la manera de entender que al
hablar describimos el mundo y al mismo
tiempo actuamos en él, es decir hacemos
cosas con palabras. En este sentido, Austin
distingue tres niveles o clases de acciones
que ocurren cuando alguien enuncia algo:
a) Acto locutivo: decir algo (emitir
una expresión con cierta forma y
sentido).
b) Acto ilocutivo: hacer algo al decirlo (por ejemplo: ordenar, pedir,
prometer, advertir, disculparse).
c) Acto perlocutivo: provocar efectos por decirlo (convencer, asustar,
motivar o lograr que alguien actúe)
(Austin, 1971).
Como se puede observar, Austin
plantea que el lenguaje no solo describe el
mundo, sino que, al mismo tiempo, actúa

1
Licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Estudiante de la Maestría en Gestión y Producción de Proyectos Artísticos y Culturales de la Facultad de Artes Escénicas de la UANL.
2
En este texto, se hablará desde una perspectiva migrante situada, derivada de la experiencia personal de desplazamiento de México a Alemania, contexto en el que se produce un cambio de lengua, de códigos culturales y de sistemas de significación. Dicha experiencia implica la
transición del español al alemán, así como la adaptación a nuevas convenciones sociales, simbólicas y comunicativas, las cuales influyen directamente en los procesos de construcción, pérdida y reconstrucción identitaria a los que se hará referencia.
3
Este ensayo no tiene como objetivo desarrollar un panorama histórico del estudio de la semiótica, aunque para profundizar en este tema, pueden revisarse aportes fundamentales en autores como Saussure, Peirce, Eco y Barthes.

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Camaleón arte escénico

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sobre él. Si trasladamos esta idea al teatro y atendemos a las
palabras que se utilizan en escena (especialmente en contextos de
representación de la migración), estas pueden entenderse como
actos performativos que producen identidad, memoria y pertenencia. Es decir, las palabras en una escena también están haciendo algo.
En este sentido, valdría la pena plantearse: ¿Qué pasaría si quienes representan esos actos fueran también quienes los
han vivido? Probablemente el acontecimiento escénico dejaría de
ser solo un medio de difusión de una realidad ajena y se convertiría en un espacio de enunciación y reconocimiento propios. Por
lo tanto, esta clase de teatro expondría una experiencia y abriría
la posibilidad de generar comunidad desde otros lugares, en tanto
que la autorrepresentación otorgaría a la escena una dimensión de
verdad y legitimidad simbólica.
Desde esta perspectiva la experiencia migratoria, marcada con frecuencia por la pérdida simbólica y el desarraigo, encontraría en la escena un espacio donde el sujeto podría reconstruirse
a través del lenguaje y del signo. Nombrarse, narrarse o declararse en escena no constituiría únicamente un acto discursivo,
también se trataría de una acción simbólica que reconfiguraría al
sujeto frente a los otros y frente a sí mismo.
Así, la semiótica social y los actos del habla permiten
pensar el teatro como un acto colectivo de resignificación, donde
el lenguaje, el cuerpo y los signos escénicos operan como herramientas para volver a inscribirse en el mundo.
He aquí una propuesta para el teatro contemporáneo
de la cuenca del Ruhr, en Alemania, donde los hispanohablantes migrantes buscan sentirse cobijados o representados de algún
modo. En especial los trabajadores migrantes cualificados que
llegan y buscan la integración.
Una discusión situada
En el oeste de Alemania se localiza la región del Ruhr
(también conocida como la cuenca minera del Ruhr), una de las
mayores conurbaciones industriales de Europa, cuya tradición
histórica se encuentra vinculada a la minería siderúrgica. Sin
embargo, en los últimos años esta región ha experimentado una
transformación estructural, orientada hacia un modelo económico
y cultural contemporáneo (Regionalverband Ruhr, 2018, p. 2).
El desarrollo de esta región ha incrementado la necesidad de personal cualificado y por ende la migración ha aumentado. Aunque la mayoría de las personas migrantes proviene de países europeos, en años recientes se ha podido notar el aumento de
la migración latinoamericana, entre ellos migrantes mexicanos.
Aunque no existe una cifra exacta oficial que permita conocer el
número de mexicanos que habita esta zona, los datos nacionales
permiten situar este fenómeno en un contexto más amplio.
De acuerdo con el Instituto de Mexicanos Residentes
en el Exterior, en los últimos años la población mexicana en Alemania ha aumentado 73% (IME, 2017), lo cual da cuenta de una
tendencia creciente de movilidad hacia dicho país.
Con base en lo anteriormente expuesto, es posible
afirmar que la región del Ruhr es una antigua zona industrial en
proceso de reconversión que se caracteriza por una presencia
migrante diversa, donde hay una creciente demanda de
personal migrante cualificado4.

Frente al notable aumento de la migración latinoamericana y la presencia de distintas asociaciones y colectivos mexicanos en dicha zona, vale la pena reflexionar sobre cómo el teatro
puede constituir un acto colectivo de significación, capaz de producir identidad, memoria y comunidad en contextos migratorios.
A partir de lo anterior resulta destacable considerar la
experiencia migratoria y sus retos. Achotegui (2012) señala que
la migración implica un proceso de duelo complejo, caracterizado
por la pérdida de referentes fundamentales como la lengua, la red
social, la cultura y el sentido de pertenencia. Y ya que este duelo
no se presenta de forma lineal, con frecuencia se reactivan las
dificultades de integración, lo cual, según el autor, genera una
sensación de desarraigo y de invisibilización. No obstante, el autor también señala que dicho proceso obliga al migrante a reconfigurar su identidad y a elaborar nuevas narrativas sobre sí mismo
para sostener su presencia en el nuevo entorno (Achotegui, 2012),
lo que representa una oportunidad para crear una significación
nueva y una reconstrucción
Estas ideas nos hacen cuestionarnos: ¿Qué pasaría si
hubiera un espacio de producción simbólica donde el lenguaje,
el cuerpo y la memoria se fusionen y se representen? Si en el
teatro del Ruhr pudiera expresarse la experiencia migrante, la
escena se convertiría en un espacio donde el duelo migratorio y
las reconstrucciones personales puedan ser elaboradas de manera
compartida

Nombrarse, narrarse o
declararse en escena no
constituiría únicamente un acto
discursivo, también se trataría
de una acción simbólica que
reconfiguraría al sujeto

frente a los otros y
frente a sí mismo.

Conclusión
En este texto se planteó que la semiótica social, en diálogo con la teoría de los actos del habla, permite comprender el
teatro como un espacio donde el lenguaje, el cuerpo y los signos
escénicos operan de manera activa en la construcción de sentido.
Desde el pensamiento de Roland Barthes (2009) se mostró que
los fenómenos culturales pueden leerse como sistemas de significación y a partir de John L. Austin (1971) se ha enfatizado que
el lenguaje describe el mundo y al mismo tiempo actúa sobre él.

4
Cabe destacar que esta demanda se inscribe en una problemática estructural a nivel nacional y no constituye un fenómeno exclusivo de la
región del Ruhr.

Camaleón arte escénico | 21

�METHAMORTHEORIS

Al trasladar estas ideas al ámbito teatral, particularmente en la representación de la experiencia migratoria,
se propuso que la escena puede funcionar como un acto performativo colectivo. Cuando quienes representan una experiencia son también quienes la han vivido, el teatro deja de
ser únicamente un medio de difusión de una realidad ajena y
se convierte en un espacio de autorrepresentación, donde se
producen identidad, memoria y pertenencia. En este sentido,
el teatro se configura como una práctica simbólica capaz de
generar comunidad y de ofrecer un lugar identitario para personas marcadas por el desarraigo.
Vale la pena situar estas reflexiones en el contexto
de la región del Ruhr, pues, a pesar del aumento de la migración latinoamericana, en esta zona no se identifican puestas
en escena que aborden de manera explícita la experiencia
latinoamericana desde la voz de sus propios protagonistas5,
de tal forma que es posible observar un vacío escénico que
contrasta con la diversidad cultural presente en la región, por
lo cual se puede notar la necesidad de generar espacios artísticos que permitan visibilizar estas experiencias.
A partir de dicha perspectiva, valdría la pena impulsar proyectos teatrales que aborden la migración latinoamericana en la zona del Ruhr, en los que algunos miembros
de la propia comunidad migrante participen activamente representándose a sí mismos, pues una propuesta así permitiría
que el teatro funcione como un espacio de legitimización
donde la lengua, el cuerpo y la identidad operarían como
herramientas para la reconstrucción simbólica migrante.

Referencias
Achotegui, J. (2012). La crisis como factor agravante del Síndrome
de Ulises (Síndrome del duelo migratorio extremo). Temas de Psicoanálisis, (3), 1–16.
Austin, J. L. (1971). Cómo hacer cosas con palabras (Trad. E. Rabossi). Paidós.
Barthes, R. (2009). Mitologías. México: Siglo XXI.
Eco, U. (2005). Tratado de semiótica general. DeBolsillo.
Instituto de los Mexicanos en el Exterior. (2017). Alemania 2017.
Gobierno de México.
Karam, T. (2004). Introducción a la semiótica. Universidad Nacional Autónoma de México.
López Pérez, N. (2013). John Langshaw Austin: de las palabras a
las acciones. Universidad de Chile.
Regionalverband Ruhr. (2018). Kleiner Atlas Metropole Ruhr: Das
Ruhrgebiet im Wandel.
Fuentes de consulta
Barthes, R. (2004). El placer del texto. México: Siglo XXI.
Correa González, J. P. (2012). Semiótica. Estado de México: Red
Tercer Milenio.

Finalmente, en respuesta a la pregunta de investigación que dirigió este texto, se puede decir lo siguiente: el
teatro permite representar la experiencia migratoria y actuar
sobre ella al generar procesos de reconocimiento, resignificación e identidad colectiva. Si lo pensamos desde el diálogo
entre la semiótica social y la teoría de los actos del habla, se
puede afirmar que la escena se configura como un acontecimiento colectivo donde el lenguaje, el cuerpo y los signos
escénicos resignifican la experiencia migrante. No obstante,
las reflexiones anteriores abren nuevas preguntas que exceden los límites de este ensayo: ¿qué formas escénicas emergen cuando la autorrepresentación se convierte en eje central
del discurso teatral?, ¿cómo dialogan estas prácticas con públicos que no comparten la experiencia migratoria? Valdría
la pena continuar con estas reflexiones y seguir explorando
el teatro como espacio vivo de acción, lenguaje, transformación social y conformación de comunidades.

Existen eventos organizados por distintas asociaciones y colectivos que incluyen el diálogo y la exposición de la cultura, también existen algunas puestas en escena que retoman elementos latinoamericanos (como el baile, los textiles o los sonidos).

5

22 |

Camaleón arte escénico

�Un romance de décadas:

La poética de iluminar
Entrevista a Gerardo Valdez

N

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

o sé quién afirma lo siguiente, yo lo leí por ahí
(pero uno se apropia de
lo que lee, ¿no?): Desde los primeros tiempos de los hombres, se contaban historias
bajo la luz de grandes hogueras. ¿Qué diferencia hay entre el público reunido alrededor de un escenario con esas llamas o el
que hoy se congrega ante un escenario iluminado por lámparas potentes? En realidad, no hay gran diferencia. Seguimos
contando los mismos cuentos después
de siglos y siglos…
El arte escénico conforma diferentes áreas que poco a poco han ido
evolucionando a favor de las cambiantes necesidades de los creadores que lo
componen. Una de esas áreas primordiales, pero al mismo tiempo infravaloradas, es la iluminación. En esta entrevista que tomó lugar el 11 de febrero de
2026, el maestro, director e iluminador
Gerardo Valdez nos lleva en un viaje
a través de la memoria donde, a partir de sus experiencias, nos ilustra en
torno a la semiótica de la iluminación.
El maestro es un referente del teatro en
Nuevo León y recientemente, a inicios
de este mismo mes, ha sido reconocido
con la Medalla al Mérito Artístico por
parte de la Universidad Autónoma de
Nuevo León.
Leamos con atención lo que
nos compartirá a continuación.
C. M.: Maestro Gerardo Valdez, para comenzar, ¿podría contarnos
un poco sobre su trayectoria en el teatro
y su camino en la iluminación?
G. V.: Pues me considero un hombre de teatro en todas sus formas. Este año
cumplo 50 años en la profesión: 45 como
director de escena y unos 30 dedicados a la
iluminación. He tenido la suerte de participar como iluminador en más de 200 puestas
en escena, abarcando teatro, danza, ópera y
otros espectáculos. He trabajado en recintos
de todos los tamaños, desde salas pequeñas
hasta grandes teatros emblemáticos, como
el Teatro Degollado en Guadalajara o el
Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de
México. Hoy me gusta considerarme como
retirado, dejé la Facultad de Artes Escénicas
1

POR CAMILA MONTEMAYOR1

y el CEDART, pero pues la vocación teatral
siempre encuentra la manera de llamarme
de nuevo. Es una especie de complicidad,
un romance que dura décadas y que siempre
te acompaña.
C. M.: Y dígame, maestro, ¿qué
temas, inquietudes o pasiones han sido el
motor profundo de su trabajo a lo largo de
una trayectoria tan longeva?

G. V.: Fíjate que en algún momento quise ser actor, pero entendí que no
era mi fuerte, siento que el actor debe ser un
animal en escena, algo que yo desafortunadamente no era. Así que, desde muy joven,
gracias al apoyo del maestro Sergio García,
descubrí que la dirección era mi camino. Me
interesaba un teatro de contenido social, con
estilos brechtianos y de denuncia, durante
35 muy buenos años formé parte del grupo
Teatro Reguilete. Nos interesaba mucho enfocarnos en montar obras que incomodaban,
las que dicen algo social y políticamente.
Con el tiempo se podría decir que mis intereses se han expandido, ahora me interesan

bastante las relaciones humanas, esas que
son imperfectas, cambiantes; creo que va
por ahí.
C. M.: Y a través de esta trayectoria, si tuviera que definir su relación con
la iluminación, ¿cómo la describiría?
G. V.: Primero, creo que es un
desconocimiento; luego, una complicidad;
y ya cuando uno la entiende, me gusta verla
como un romance.
C. M.: Y en ese proceso de descubrimiento, ¿en qué
momento siente que encontró su
propio lenguaje? ¿Hubo un punto
en su trayectoria en el que entendió que la iluminación podía ir
más allá de simplemente hacer
visible al actor y convertirse en
una forma de expresión en sí misma?
G. V.: Claro que sí.
Al principio, prácticamente a mi
trabajo lo llamaría alumbrar, era
cuestión técnica de poner focos,
que los actores se vieran en escena, etc., pero después, a raíz de
que se crea el Teatro de la Ciudad, tengo la fortuna de ser de los
primeros que anda ahí husmeando, viendo los equipos y esas cosas nuevas que para nosotros eran
sorprendentes. Eso, junto con el
seguir mis estudios, ver la luz en
sus términos técnicos, filosóficos,
religiosos incluso, fue lo que
llevó a que, en los noventa, yo
dijera “bueno, uno ilumina, pero
no ilumina a los actores, uno ilumina ideas,
conceptos, percepciones”. Ahí fue cuando
empecé realmente a iluminar.
C. M.: ¿recuerda alguna obra en
particular en la que sintió por primera vez
que la iluminación realmente estaba contando algo propio?
G. V.: Hubo una obra que se llamó Ñaque de piojos y actores dirigida por
su autor José Sánchez Sinisterra o La Chunga de Vargas Llosa. En estas obras creo que
empecé a entender lo que era la iluminación, esas puestas en escena donde te dejan
hacer lo que tú consideres como diseñador.
Creo que fueron unos de esos momentos en

Estudiante de octavo semestre de la Licenciatura en Arte Teatral de la Facultad de Artes Escénicas de la UANL.

Camaleón arte escénico | 23

�CHARLAS CAMALEÓNICAS

los que dije “ah, creo que me gusta cómo es mi trabajo”. Uno empieza a ver la iluminación como factor fundamental, pues ilumina el
ambiente, da una atmósfera que trata de generar una emoción en
el espectador desde que entra hasta que se va.
C. M.: Qué fascinante es escuchar una voz tan experimentada, maestro. Y qué mejor que aprovechar su presencia para
adentrarnos en un tema un tanto complicado: la semiótica de la
iluminación. Me gustaría directamente preguntarle ¿Cómo se
manifiesta la semiótica en esta área?
G. V.: Fíjate que yo siempre bromeo diciendo que yo no
entiendo qué es la semiótica. Claro que la entiendo, pero me refiero
a que no es tan sostenida, que a veces la considero una sofisticación
teórica, ¿sabes? Pienso que al final del día, la semiótica tiene su
cuestión formal, donde hay un signo y un objeto y un receptor, y
entonces sería entenderla tal vez por ahí. La semiótica no es más
que la generación de signos.
Pienso que en realidad no la entendemos, no la estudiamos, en realidad estamos inmersos en ella como en la luz; la luz
no la reflexionamos, la vivimos. La semiótica se entiende y se acciona meramente por naturalidad, pues proviene de un ser humano
en constante generación de símbolos, que ahí están y se entienden.
Creo que eso es en realidad como se manifiesta ese concepto en la
iluminación.
C. M.: Entonces, si pensamos que la semiótica proviene
de la naturalidad del humano de percibir lo signos, ¿usted
cree que el espectador lee la iluminación de manera
consciente o más bien inconsciente?
G. V.: La mejor iluminación es la que
no se ve. Cuando funciona bien, el espectador
sale satisfecho sin notar la luz directamente,
pero al mismo tiempo se queda en su memoria a través de las imágenes que produce
¿sabes? En mi opinión, el espectador común
la lee de manera inconsciente. Y bueno, ya luego también están los espectadores de teatro más
experimentados, más gorrosos, esos que por la experiencia y por identificarse a sí mismos en el trabajo
de iluminación, son quienes pueden llegar a analizarla y notar los
efectos o novedades.
C. M.: “Considero que la mejor iluminación es la que
no se ve” qué magnifico eso, maestro. Generando otra pregunta en
torno a los signos de la iluminación, en la actuación y dirección se
puede jugar con los signos de muchas formas: emocionales, políticas o sociales. ¿Sucede algo similar con la iluminación? ¿Se puede
usar la luz para transmitir significados simbólicos o ideas políticas
y sociales o el proceso funciona de otra manera?
G. V.: Claro que la iluminación puede transmitir significados simbólicos o ideas sociales, hasta políticas, pero no es algo
que se busque hacer de manera explícita. Lo que se hace es trabajar
con el mensaje que se quiere comunicar y la luz surge para acentuarlo, la luz permite percibir la emoción y la narrativa del momento.
La iluminación funciona así: no pongo signos porque
sean políticos o sociales, sino porque ayudan a que el mensaje y la
emoción lleguen al espectador. Todo en el escenario es significante,
hasta algo tan simple como un personaje descalzo tiene connotación
semiótica y la luz logra acentuar ese detalle para que el público lo
perciba de manera más clara.
C. M.: Entiendo, debemos dejar que la obra nos diga lo
que necesita y de esto saldrán cosas interesantes.
G. V.: Precisamente.
C. M.: ¿Diría usted que para iluminar correctamente es
necesario conocer elementos universales para comunicar algo en
específico? ¿O se podrá experimentar incluso con lo contradictorio?
G. V.: Claro que necesitamos recurrir a los parámetros

universalmente, pues estos son difíciles de modificar. Si tú ves rojo
es que pares; si ves amarillo es con precaución; y si ves verde es
siga, eso aquí y en China no cambia. Son detonantes que están siempre presentes. Pero también es cierto que se puede jugar con esos
elementos. Siempre y cuando se tenga un concepto claro. Siempre y
cuando esos signos de los que hablábamos sí le lleguen al espectador, que no lo saquen de la ficción ni le provoquen una incomodidad
que lo haga desconectar de la obra. Podemos poner un infierno azul
en vez de rojo, en tanto que sepamos por qué y tengamos la capacidad de transmitir esas razones a quienes reciben el mensaje.
C. M.: Arriesgarse, pero con la preparación necesaria.
Hablando de riesgos, en sus trabajos más reciente, como El gran
festín o El camerino de Ofelia, combina tonos realistas con elementos no realistas ¿Cómo consigue que la obra nos diga lo que
necesita mientras juega entre géneros y responde a los parámetros
de cada uno?
G. V.: Para mí, la clave para que los estilos convivan,
siempre ha sido eliminar las barreras. No existen géneros fijos, lo
importante son las situaciones representadas y el tono que quiero
darles. Me gusta poder hacer lo que yo considero que está bien y
puede funcionar, ya sea trágico, cómico, esperpéntico. Mi interés
es poder generar una percepción grata o incómoda en el público,
porque al final de eso se trata, de aprovechar cada escena para crear
imágenes poderosas. Para que la iluminación funcione, considero
únicamente el mensaje y la historia, pues los elementos deben estar al servicio de la obra, no de su género.
C. M.: ¿Y todo esto lo toma en cuenta desde que
tiene la obra en sus manos? Es decir, ¿qué tan temprano
entra la iluminación en su proceso de dirección?
G. V.: Para mí, la iluminación se entrelaza
con la escenografía, la música y la narrativa. Desde el
inicio pienso en ritmos, motivos visuales y en cómo la
luz refuerza la historia, de manera que cada decisión
lumínica esté al servicio de la obra y del impacto en el
público.
El concepto de iluminación entra en mi proceso
desde el primer momento: desde que leo la obra por primera vez
y siento que me seduce. Aunque aún no conozca el espacio escénico
ni cómo estarán los actores, empiezo a imaginar cambios de luz,
movimientos y focos clave; tomo notas y apunto ideas para momentos específicos, reforzando siempre mi idea de que el texto te habla
y te comunica algo desde la primera vez que lo abordas.
C.M.: Claro, maestro su conocimiento es muy claro,
muy preciso, muy acorde a sus años de experiencia. Me gustaría
aprovechar que usted ha vivido la evolución del teatro en muchas
formas y nos contara un poco sobre la evolución de los equipos de
iluminación. Usted pasó desde pintar los focos manualmente hasta
trabajar con consolas y tecnología moderna. ¿Cómo ha cambiado
eso su forma de iluminar a lo largo de su carrera?
G. V.: La aportación mayor que ha hecho el teatro es la
iluminación. Las más grandes revoluciones en la escena han sido en
la iluminación; y alguien como yo, que tengo la fortuna de conocer
a los técnicos del teatro desde que empezaron a trabajar hace 30
años, llega hoy en día al recinto dándose permiso de regañarlos y
de gritar ¿sabes? Aguantamos vara. Entonces el trabajo se vuelve
sencillo, fácil, para mí llegar y trabajar es algo que ya no es tan
complicado.
Yo tuve un teatrito en la calle Padre Mier. Ahí, por ejemplo, cada lámpara era echa por nosotros, así con esos botes famosos
de chiles con un foquito que iba cada uno independientemente a
una consola, cada lámpara tenía su dimmer manual; si tenías 36
lámparas, pues eran 36 dimmers y no tenías posibilidades de unirlos
todos. Entonces claro, la tecnología ha facilitado, pero también uno
extraña en cierto sentido esas técnicas que se van perdiendo. Cierto

La luz no
la reflexionamos,

la vivimos

24 |

Camaleón arte escénico

�CHARLAS CAMALEÓNICAS

es que también uno espera que no desaparezca, que se convierta
en otra herramienta de la inteligencia artificial. Uno espera que su
trabajo no se limite a prender la consola y ya. Así que hay que
estudiar la iluminación, prepararse y evolucionar con ella para no
quedarse atrás.
C. M.: Me llama mucho la atención lo que comenta
sobre sus tiempos en este teatro que tuvo. Me surge la pregunta
de si usted considera que las revoluciones tecnológicas en la iluminación han limitado la creatividad al hacer todo más sencillo
o si más bien la han expandido al ofrecer mayores posibilidades
expresivas. ¿Cómo cree que la creatividad dialoga con esta evolución tecnológica?
G. V.: ¿Qué es el teatro sino el arte de la vida? Y si decimos que es el arte de la vida, pues nos sentimos con un gran
compromiso al cual debemos enfrentarnos, ¿no? Y esta vida tan
cambiante, tan efímera, implica avances tecnológicos que debemos aceptar. Las nuevas tecnologías favorecen la resolución a problemas que te puedes plantear y la creatividad es fundamental que
se mantenga presente, mas ahora, que por la tecnología se tiene
más grande la posibilidad de desbordarla en cuanto a lo que quieras hacer con la eternidad de la luz.
Yo creo que la sensibilidad, la creación, los inventos
no se remplazan, solo se transforman, nosotros seguimos siendo
quienes generamos esa sensibilidad y esa primicia con los recursos modernos. Se debe responder a lo que esté sucediendo en el
contexto de avance, si no, pues nos quedamos atrás, nos anulamos,
prácticamente ¿no? Si uno no se expresa o comunica pues uno no
existe o sí existes, pero en una felicidad muy propia. Yo soy feliz
en mi retiro, porque leo, escucho música y tomo mezcalito, la paso
muy bien. Pero, si no me comunico a ver cómo está el mundo,
después no existo, estoy feliz allá en mi soledad, busco evitar eso.
C. M.: Impulsar al creador a desafiar la creatividad es
un gran mensaje que siempre necesita compartir. Otra cosa que
conozco de usted y de la que me gustaría platicar es su experiencia
en la docencia, por lo cual me gustaría preguntarle algo. ¿Cómo
percibe la enseñanza de la iluminación dentro de la formación
teatral?
G. V.: Pienso que la iluminación no se enseña tanto
como iluminación, sino como la herencia ancestral de su oficio, a
veces lo considero solo así, como una profesión transmitida entre
generaciones como las artesanías, donde la clase se da sentados alrededor de una mesa, con ángulos y dibujos, pero creo sumamente
necesario dejar que los alumnos manipulen, vean, jueguen, pero a
veces creo que hay un cuidado excesivo de que no toquen. Yo al
menos me congratulo de haber podido llevar a alumnos en varias
ocasiones a los teatros, para que vieran, que conozcan e incluso
pudieran manipular un poco la consola.
Es fundamental la enseñanza lumínica, sobre todo en
facultades como estas, que no tienen un perfil específico; se necesitan generar personas que conozca todos los ámbitos de la escena,
pero cuidar la práctica también en materias como esta, donde saber
nombres de luminarias o teoría del color no lo es todo.
C. M.: Maestro, y siguiendo con la enseñanza, aprender
a leer una escena, a darle vida a través de la iluminación, ¿es algo
que solo se adquiere con la experiencia o puede enseñarse en el
aula?
G. V.: Se puede enseñar y se puede aprender. Por supuesto, depende de la intención, del fervor, la pasión, la voluntad,
ya que la voluntad es un factor importantísimo del enseñante y
del que quiere aprender. Pero para llegar a la lectura y a dar vida
primero tenemos que enseñar al alumno cuáles son los equipos de
iluminación, para qué sirven, su función, cómo plasmar un diseño
para el técnico. En fin, y ya que tenemos esto, entonces podemos
ver qué hacer en cuanto a la iluminación, ya entonces es que vamos a leer un texto y vamos a tener la libertad mental de imaginar
lo que este requiere. Y eso se puede aprender, sensibilizando al

alumno desde el aula, impulsando a trabajar desde las necesidades
del texto y desde las necesidades emocionales. Entonces yo te digo
que sí se puede aprender, pero solo si nos permitimos abrirnos al
juego.
C. M.: O sea, usted diría que primero se debe tener bien
asentada como esta parte técnica y ya después es cuando uno puede desbordar la imaginación y desbordar realmente el aprender a
crear esas emociones, ¿no?
G. V.: Sí, sí, sí, hay que llegar a entender la comunicación. El ser humano naturaliza los signos, los integra, los vive
cotidianamente, entonces por eso batallamos para aceptar ciertos
signos, nosotros debemos facilitar al espectador a relacionarse con
los mismos sentimientos que leemos del texto. Eso se afina con la
experiencia, pero comienza desde el aula. Si yo lo aprendí, pues
claro que todo el mundo lo puede aprender.
C. M.: Muy bien, maestro. Pues ya hablamos de su trayectoria, ya hablamos de la evolución de la luz y ya hablamos de
la enseñanza. Como su gran cierre, ¿hay algún consejo que le daría
a usted a quienes están empezando a pensar en la luz como un
discurso que ellos quieren abordar?

G. V.: Pues, por un lado, tener la tecnología y esos avances siempre a su favor. A mí la tecnología me retrasa un poquito
en mis procesos. Ahora vas a cualquier teatrito y todo ya es un
programa diferente. Yo voy a uno y tienen un programa determinado, batallo para entender. Entiendo el manejo de las robóticas,
pero a mis alturas yo ya necesito un operador que sepa ponerme
lo que yo quiera. Los jóvenes eso lo entienden, está en su ADN, la
tecnología ya la tienen en su sangre; hay que mantener eso cerca,
actualizarse, no quedarse atrás.
Eso es algo un tanto sencillo, lo más crucial es la parte
sensible, la parte humana es la que hay que entender, esa apreciación, esa percepción de las cosas, debe trabajarse, y aún más
importante, debe cuestionarse. Porque a fin de cuentas, entendemos a la luz como un elemento fundamental: une, separa, disgrega, golpea, es una progresión escénica; que, si no entiendo, pues
no sé qué voy a hacer. El lado sensible, ese no se vende en el Oxxo,
¿sí? hay que practicarlo y hay que ir, absorber todo lo posible en
donde se pueda, porque a fin de cuentas la iluminación es elemental y debe integrarse a tus venas, a tu vivir; hay que ver mucho
cine, ver mucho teatro, ver un atardecer.
Es muy íntimo, muy personal, es donde yo voy a poner
algo de mí en la iluminación. Si tenemos a la luz como un elemento cómplice, pues utilicémosla para narrar mejor nuestra posición
estética del mundo.

Camaleón arte escénico | 25

�ATELIER

UNA GRAN PARADOJA:

PARA ACTUAR CON VERDAD,
PRIMERO HAY QUE INTENTAR
DEJAR DE ACTUAR
Por Gloria Aideé Coronado Cervantes1

A

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l inicio del Taller de Técnica Meisner impar- la frase también. En un inicio suena sencillo, pero estando en el
tido por Janneth Villarreal en agosto de 2025 ejercicio, internamente sentía una lucha constante entre querer
en la Facultad de Artes Escénicas, yo tenía un analizar todo con la mente, oprimir mis emociones, evadir mis
concepto meramente técnico sobre lo que implicaba dicho enfo- impulsos... Todo esto me conducía a desconectarme del presente.
que de actuación. Sin embargo, resultó una experiencia profunda- La maestra Janneth nos recordaba que lo más importante era estar
fundidos en el aquí y el ahora, haciendo conciencia de
mente confrontativa y reveladora, porque el proceso
que la persona frente a nosotros es la persona
me obligó a revisar aquellos hábitos internos
más importante en este momento porque
no óptimos para mi trabajo actoral y que,
nos está compartiendo un fragmento
como ser humano, había adquirido
de su vida, de su tiempo y enerpara protegerme de la vulneragía. De esta forma, nuestro
bilidad. Con hábitos me refiereto era implicarnos, dando
ro al exceso de control, la
oportunidad a la emoción
anticipación, correr tras
de nacer y fluir sin juicio
la necesidad de querer
alguno.
hacerlo “bien” y la
Me desmantendencia a construir
teló totalmente con
emociones, en lugar
cualquier
intento
de permitirme que
de “actuar”, pues
nazcan naturalmente.
no hay personaje
Entonces descubrí
ni máscara, no hay
lo difícil que es en
texto, no hay movimi actualidad algo
miento que distraiga.
tan “simple” pero tan
Solo dos personas
valioso: escuchar con
mirándonos y reacatención y salir del
cionando, un espejo
ensimismamiento, el
poniendo en evidencia
cual muchas veces he
cualquier intento forzallevado a la escena.
do, mecánico o prefabricaCon la guía de la
do, pues en todo esto no hay
maestra Villarreal, el taller
vida.
creó un campo de conciencia
La incomodidad se hace
en donde por una semana me fui
presente, el silencio se siente eterno,
permitiendo soltar todas las barreras
preguntas comienzan a surgir en la mente.
adoptadas en algún momento. La técnica
La repetición al inicio puede parecer absurda.
Meissner está basada en la repetición, la escuYo intentaba controlar, preparar, pero conforme avanzacha activa, buscando eliminar el artificio del intérprete,
proponiendo responder con verdad. Meissner decía: “Vivir de ba algo comenzó a cambiar: cuando dejaba de pensar en lo que
verdad circunstancias imaginarias”. Para lograrlo,
su técnica
en- yo debía sentir, enfocándome solamente en lo que ocurría enCréditos:
Sofía RamosCréditos:
trena la capacidad de escuchar y responder genuinamente al es- frente de mí, las emociones aparecían con tanta claridad que no
tímulo regalado por el compañero con cada repetición, en lugar comprendía cómo era posible, porque no eran emociones que yo
de operar desde ideas preconcebidas o resultados mentalmente quisiera mostrar, eran reacciones reales a estímulos reales. Complaneados. Los primeros ejercicios consisten en sentarse frente prendí cómo, muchas veces, las actrices o actores, confundimos
a un compañero repitiendo una frase de lo observado en el otro, intensidad con verdad o tristeza con llanto. Buscamos producir
permitiendo surgir la variación de manera sumamente espontánea emociones visibles y ostentosas, cuando en realidad el trabajo
a partir de la interacción del momento. Aunque las palabras eran profundo consiste en desarrollar la sensibilidad suficiente para
las mismas, la intención y la emoción fueron cambiando natu- una reacción inevitable, logrando así la emoción como una conralmente cada vez que se repetía la misma frase de una observa- secuencia natural.
Otro aspecto fundamental fue la vulnerabilidad. He
ción física sobre la otra persona, permitiendo eventualmente la
transformación de la conducta del compañero y, en consecuencia, trabajado de mil y un formas este tema, pero este taller fue la
1

Actriz. Egresada de la Licenciatura en Arte Teatral de la Facultad de Artes Escénicas.

26 |

Camaleón arte escénico

�ATELIER

pieza clave para desbloquearla. Escuchar
con verdad implica exponerse. Significa
no saber qué va a ocurrir al instante de
que tú muestres lo que verdaderamente
sientes. Gran parte de mi rigidez escénica
provenía del deseo de sostener una imagen, pero Meissner exige disponibilidad:
estar dispuesta a equivocarse, a sentir, a
no saber. Claro, confronta con la herida de
rechazo y la incertidumbre de si gustará
o no, pero curiosamente me gustó más la
sorpresa que me regalaba el presente que
los mil escenarios en mi mente.
Desde una perspectiva académica, esta técnica puede analizarse como
un entrenamiento de atención y respuesta impulsiva. Trasladar el foco del “yo”
(¿Cómo me veo? ¿Es demasiado ridículo
esto? ¿Estaré haciéndolo bien?) al otro
(¿Qué está pasando con mi compañerx?).
Este desplazamiento permite una presencia escénica. Dejas de auto-observarte y
comienzas a vivir la situación. La actuación deja de ser ilustrativa y se vuelve
experiencial.
Un aprendizaje muy significativo fue reconocer la diferencia entre la memoria emocional y la raíz viva. Meissner
toma un fragmento de algo vivo propio,
pero desde el presente, el énfasis es la acción y la respuesta, mas no el viaje hacia

el pasado para tomar de ahí recursos.
La escucha entonces no es pasiva. Implica presencia corporal, relajación,
contacto visual, disposición y voluntad.
Cuando la atención muda, la conexión
se rompe. Cuando la mente se anticipa,
la verdad desaparece. La técnica provoca
tener una concentración total y dinámica
manteniéndote en un estado activo orgánico.
A nivel personal me quedo con
el reconocimiento de patrones familiares
que trascienden al escenario. La dificultad
de soltar el control, el impulso de complacer y cumplir con expectativas, la idea de
que “tengo que ser perfecta sin errores”.
En este sentido, el entrenamiento actoral
se convirtió en un ejercicio de autoconocimiento, siendo un motor de búsqueda
de mi autenticidad o aquello que me hace
única.
Concluir el taller me dejó una
sensación de haber afinado un músculo
invisible, recordándome que la actuación
no es representar con gran artificio, es habitar la escena por medio de la escucha.
Sería imposible no escribir
de esta grata experiencia sin reconocer
la guía precisa, sensible, de mi maestra
durante y después del taller. La técnica
exige un acompañamiento atento, capaz

de sostener el espacio y la vulnerabilidad
surgida en el proceso de cada ejercicio, tener una mirada muy ágil para señalar con
claridad cuando el actor o la actriz está
siendo genuino o cuando intenta evadir o
controlar. Su dirección impecable con la
técnica fomenta confianza, pues intervino
sin necesidad de invadir, corrigió sin desautorizar, acompañó sin imponer. Y eso es
valioso. Gracias a su labor el espacio se
convirtió en un lugar seguro en donde fue
posible arriesgarse, equivocarse y descubrir. La técnica deja al descubierto inseguridades y resistencias internas, lo cual,
con una buena guía, se logra mutar de la
amenaza a la posibilidad de crecimiento.
Este taller transformó mi manera de actuar y también mi manera de estar,
marcando un antes y un después con la
profundidad del impacto en todos los niveles, abriendo una dimensión distinta en
mi práctica y reafirmando un compromiso
mayor con un trabajo actoral más honesto, más generoso, más consciente.
Mi trabajo como actriz merece
disciplina, valentía, riesgo.
Este taller fue una declaración
sobre el tipo de artista que elijo ser.

Este taller fue una declaración sobre el tipo de artista que

elijo ser

Camaleón arte escénico | 27

�EN ESCENA

EL NUEVO OESTE
Por Alam Sarmiento1

¿Dónde estoy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?
“… una gaita suena una gaita suena una gaita suena una gaita suena una gaita suena una gaita suena una gaita suena una gaita suena
una gaita suena 		
								
una gaita suena
una gaita suena
								
una gaita suena
una gaita suena
								
una gaita suena
una gaita suena
								
una gaita suena
una gaita suena una gaita suena …”
La Gaita de Rick, PLAN B Estudio/Teatro, enero de 2024
Preludio
Los sonidos de algunos instrumentos parecen no tener identidad, o la tienen con mayor libertad y movilidad de como la construimos y la portamos los seres humanos.
0.

Sonidos
Identidad
¿Por qué será que cuando escuchamos la resonancia de algún instrumento musical distinguimos eso que le da singular sentido
o lo hacer ser lo que es? ¿Por qué en la resonancia sonora o musical no es importante una comprensión racional de su contexto, ni los
motivos por los que eso que está ahí, aparece y es lo que es?
Una gaita suena
												
											
y
de inmediato podemos encontrarnos en un lugar, con una experiencia clara y particular sin necesidad de más información. Identificamos
y nos identificamos.
En el cine o el teatro, por ejemplo, más de una ocasión hemos experimentado cómo un tambor, una trompeta o un guitarra nos
colocan de inmediato en medio de la batalla; en un lugar y tiempo que en teoría no nos corresponde, pero, por lo que oímos justo en ese
momento, somos parte de ello sin poderlo ni quererlo evitar.
Obertura
Los artefactos musicales, su manufactura, diseño y materiales provienen de marcos culturales con prácticas y contextos
singulares, sin embargo, cuando suenan, nos habitan y los habitamos sin mayor dificultad. No importa de dónde son ni quiénes
somos los que los oímos, hay un inevitable entrecruce que nos
habla, nos mueve, pero sobre todo nos ubica, nos dice dónde y
cómo estamos. Diría que, por un momento, nos descubrimos, nos
encontrarnos, sin que esa sea tal vez su finalidad.
Sin embargo, vivimos tiempos en los que nos cuesta mucho trabajo tener la claridad para comprender dónde estamos, así
como la certeza de dónde venimos y a dónde vamos. Esto no es
solo un problema de referencia visual, de ubicación geográfica o
territorial, tampoco es una carencia de información o de incapacidad racional para pensarla. Esta desubicación revela una de las
crisis más complejas de nuestra cultura, la dificultad humana por
comprender cómo algo llegó a ser lo que ES. Paradójicamente esta
crisis se da en un mundo lleno de datos digitales dispuestos en un
solo clic, geolocalización en la palma de la mano y una red que nos
“sostiene” minuto a minuto.
El terreno de las preguntas por el SER es ahora un lugar
cada vez más estéril e inhabitable, sobre todo porque el propósito
de dichas cuestiones ha perdido rumbo y sentido. Estas preguntas
se confunden fácilmente con el área del pensamiento que da de1.

1

28 |

finición o descripción de algo, donde se analiza qué tan correcta
o no es la información que se dice con respecto a algo o alguien.
Suponemos erróneamente que la información descriptiva y respaldada de lo que sea el caso, resuelve la pregunta por lo que es.
Sobre todo, el mayor problema quizás es el afán por responder de manera rápida y definitiva dichas incógnitas. Hemos
construido una cultura que durante muchos años ha postulado que
cuando algo ES, es así de manera única, permanente e inamovible.
De no ser jugadas así las preguntas por el SER, con el hambre
del resultado veloz y permanentemente, estas cuestiones serían caminos que nos podrían hacer ganar terreno en la comprensión de
quiénes somos, qué somos y cómo llegamos a ser eso que somos.
La comprensión de la identidad, por lo tanto, ahora es
un laberinto que no sabemos caminar y mucho menos descifrar.
La identidad es un campo de batalla donde la lucha es feroz, sobre
todo por el afán de que lo que sea el caso, se mantenga y sea solo
de una forma y esa forma lo más pronto posible se vuelva hegemónica.
Incluso en los muy citados discursos de deconstrucción
(usados algunas veces de manera superficial) existe una tendencia
a querer que eso que ahora se deconstruye se vuelva a reorganizar,
jugar con la idea de que lo que sea el caso ES de otra forma, pero
ahora solo será así. A veces solo siguiendo el simple y burdo camino del lado opuesto.

Actor, docente y Coordinador Académico de la Licenciatura en Arte Teatral de la Facultad de Artes Escénicas UANL.

Camaleón arte escénico

�ATELIER
EN ESCENA

Aria
El 14 de enero de 2024, en el foro de Plan B Estudio/
Teatro, la puesta en escena llamada El Nuevo Oeste, presentada
por el Equipo de Trabajo del Nuevo Oeste de la ciudad de Durango
capital, iniciaba su acto escénico con el resonar de un instrumento musical ajeno y lejano, el cual por lo menos a mí me trajo al
presente y por unos momentos me dijo dónde y cómo estaba. Su
instrumento, una víscera que a través de los años se ha hecho resonar, ha participado de rituales ancestrales y se ha sofisticado en su
diseño. Una gaita.
La voz de ese instrumento era la disonancia de apertura a
una entrañable batalla, la cual, durante aproximadamente una hora,
este equipo de trabajo sostuvo y nos compartió. Un duelo, lucha y
viaje que hizo aparecer el dolor, la incomodidad y hasta el enojo
ante la angustia de no dar por hecho quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos.
En sus cuerpos y voces se notaba el deseo de rebelión y
revolución. Salir del viejo oeste para intentar navegar al nuevo.
2.

Las cosas
Se van yendo las cosas
en un ritual tranquilo.
No sé si desaparecen
o sólo cambian de lugar.
Pero cada vez son menos
las cosas y parecen perderse
alrededor de mí
en una blanca neblina.
Esa luz de la tarde las protege.
Los días se van llevando las cosas que he querido.
Con pasos secretos, a mi espalda
se desvanecen.
Las cosas
pequeñas, provisionales. Las cosas
que supuse que eran mías.
Y cada vez me siento
más solo, pero más ligero.
Un emigrante, digamos,
que va perdiendo su equipaje
pero no lo lamenta.
Creo que mi vida
ha sido un ir dejando cosas
extraviadas, inútiles
y queridas
en lugares que he olvidado.
Jorge Fernández Granados

A través del resonar de su palabra, su canto y de algunas percusiones e instrumentos peculiares, daban martillazos a eso
donde comúnmente se coloca la identidad de alguien que habita ese
viejo oeste llamado Durango. Era evidente la molestia, esa molestia e incomodidad que implica salirse del lugar común.
La metáfora me parece más que redonda.
Entremos a ella y pensemos que todos estamos atrapados
en la simulación de un violento y viejo oeste, donde seguimos
haciendo lo mismo sin reflexión desde hace cientos de años, repitiéndolo solo porque sí. Acordemos que al hacerlo eso mismo nos
abraza, porque lo que nos da a cambio es un cobijo extraño,
nos da un supuesto sentido, nos hace “encajar y pertenecer”, pero
¿qué pasa si nos salimos de ahí? ¿Qué perdemos si decidimos irnos
de ese extraño cobijo?
Huérfanos y a la deriva, por no seguir en la inercia de
comodidad que adormece y apaga poco a poco.
Ahora pienso en un poema, el cual bien podría estar
acompañado por la gaita de Rick, por el movimiento y las percusiones de Melissa o por las voces de Noemi y Diego.
¿Si lo que hacemos no tiene que dar un solo resultado, un ganador y un perdedor?
¿Dónde radica la libertad de ser?
¿Dónde acontece la identidad?
3. Finale ultimo
		
Ser libre es apropiarse de unos mismo 		
en un mundo impersonal.
Martin Heidegger
Tal vez no es el lugar ni el territorio o la nación lo que
nos da esa posibilidad de ser libremente lo que somos.
Ir o quedarse, aceptar o rechazar lo que se dice, lo
que se da por hecho, lo que me dicen que soy, no es tal vez la
batalla que debamos enfrentar.
Pero ¿cómo vamos a saber dónde está la cuestión,
donde está el camino?
Si lo que hemos hecho es mantenernos tranquilos
y cómodos o bien ir al otro extremo donde todo el tiempo es
batalla y violencia disfrazada de muchas cosas, donde hay que
quemarlo todo, derrumbarlo todo. Donde al igual en la extrema
comodidad lo único que no aparece es el diálogo que abre el
preguntar, cuestionar sin afanes resolutorios.
Tal vez esa libertad de ser, esa identidad, nos es un
lugar al cual llegar y terminar, tal vez ES ese camino, ese trayecto que se abre entre el apropiarse de uno mismo en un mundo impersonal, para después escaparse de uno mismo y dejar
de SER con autenticidad.
“Ser libre es escaparse de uno mismo”
Emmanuel Levinas
Gracias, Nuevo Oeste por las preguntas.
Aquí mi regalo para ustedes:
The Cloud Atlas Sextet
De: Johnny Klimek, Reinhold Heil y Tom Tykwer

¿Por qué ahora será tan incomodo hacernos la pregunta
de quiénes somos?
¿Será que la identidad es uno de esos aspectos que
nos revelan el sinsentido en el cual hemos depositado nuestra
existencia?
¿Qué pasaría si mejor nos asumimos como un sonido
que va perdiendo su equipaje?
¿Y si preguntarnos por nuestra identidad no debe ser una
batalla?

Camaleón arte escénico | 29

�ATELIER

EN ESCENA

UNA OBRA QUE TE
INVITA A SER PARTE
DE LA HISTORIA
Por Claudia Marcela Ocañas Reyes1

Ficha técnica:
Obra: Inter “M” Ezzo
Compañía: Teoría de Gravedad
Dirección: Aurora Buensuceso
Coreografía: Ruby Gámez
Intérpretes: Gabriela Gómez, Roxana Ortega, Karina S. Siller,
David Juárez, Jess Leija, Arturo Barrón, Ruby Gámez y Aurora
Buensuceso.

R

esulta irónico que, con la remodelación del Teatro Fidel Velázquez, se presentara una obra como
Inter “M” Ezzo, la cual retrata con su danza los
recuerdos de un cinema fantasma. Con continuas referencias al
cine de los 2000, esta pieza revive los recuerdos de toda una generación, evocando una oda a la cultura pop del cine. Es divertida,
pícara por momentos y, a la vez, trágica.
Una obra que conecta con el público y no teme de las
reacciones de este. Risas y sorpresas podían oírse en las reacciones
de los presentes en sus asientos, así como también una conexión
auténtica con el público sin necesidad de tocar temas sensibles
ni políticos, únicamente la nostalgia nacida por el amor hacia el
cinema, hoy en día desplazado poco a poco por las plataformas.
Inter “M” Ezzo nos hace olvidar la tragedia evidente e inevitable
de donde nace este escenario, logrando que pienses únicamente en
lo que estás viendo para disfrutarlo, logrando darle más peso a su
final, pues es casi imposible que el espectador no pueda verse reflejado en sus personajes.
Es notable el juego con música de películas clásicas en
combinación con su escenografía, la cual consiste en butacas individuales movidas en el escenario por los bailarines, con el fin
de crear micro imágenes, además, por supuesto, de una pantalla de
proyección que nos hace revivir la experiencia de ir al cine con la
familia para ver los estrenos en la pantalla grande, donde crecieron
los sueños de muchos.
Con la danza, Ruby Gámez logró recuperar esa emoción
vivida en la infancia de estar sentado en las butacas. Conecta con
historias que hicieron crecer a muchos, mientras que, gracias al
escenario —más antiguo, como lo fueron en los tiempos de las
películas mudas—, logramos comprender que la emoción es igual,
esa por salir de la realidad, mientras nosotros mismos escapamos
al verlos bailar.
Esta obra se luce por su trabajo corporal cuya tendencia se inclina más a la actuación que a una técnica rigurosa, con
movimientos suaves y cotidianos, permitiendo así al público sentirse identificado, formando parte de todo esto. El reto para el cuerpo los bailarines probablemente yace más en la expresividad y la
actuación, vistas cada vez menos en Monterrey, donde gana el uso
de la experimentación e introspección, no obstante, de llegar al público con poca frecuencia.
En Inter “M” Ezzo, por el contrario, la conexión es inmediata. El uso de movimientos cotidianos y expresiones faciales
solo lo suficientemente marcadas para llegar hasta el último asiento, pero sin llegar a una exageración cómica, transmite las emociones de los personajes, su felicidad, la picardía y el amor, así como

1

el miedo, la incomodidad y la fragilidad del ser humano. Lo interesante recae en el uso de la utilería, las butacas rojas individuales
unidas que no se limitan solo a estar ahí ni a representar dichos
objetos, son usadas para crear espacios, generar movimiento, contar las historias. Por un momento son solo butacas, por otro, son
pasajes en donde nos cuentan quién es cada personaje, porque los
intérpretes las mueven para dividir el espacio o para crear imágenes icónicas del cine. Son escenografía de las propias películas, vividas por los bailarines como personajes e interpretando como actores de cine, un espectáculo dentro de otro. Estos objetos ayudan
a entender si el intérprete es personaje, un espectador en el cinema
o si se trata de un actor de la película que él mismo está viendo. Es
una dinámica interesante que mantiene al público activo para jugar
a las adivinanzas: adivina cuándo es bailarín y cuándo personaje,
adivina cuándo es la obra o la película, adivina qué emociones hay
y cuál es la tragedia al final.
La iluminación acompaña, no es protagonista. Su diseño
de luces por casi toda la obra es más clásico, ambiental, pues busca
apoyar a la creación de ese espacio vivo, sin cenitales ni robóticas
acaparadoras que distraigan al público, solo su inicio y su final
que rompe con el silencio sepulcral. Una oscuridad inquietante que
te mantiene expectante, te hace esperar, imaginar que hay algo y,
finalmente, dudar si lo visto es real o un fantasma en el escenario.
Y solo se percibe una luz, la de una linterna potente entre tanta
oscuridad, buscando, entre los escombros del escenario, tal como
el espectador, tratando de entender la imagen guardada por las
sombras. Es la única luz e incluso llega a los asientos en la escena,
compartiendo ese sitio con el público, como habitando el mismo
tiempo y el espacio de quienes serán nuestros protagonistas. Es el
personaje de Ruby Gámez, un vagabundo con linterna, quien da
inicio y final a la obra, como un espectador más que, al ver el escenario en escombros, rememora las vivencias de antaño. Es Gámez
quien da vida a los fantasmas y también a la coreografía, invitando
al público a conocer la historia de este cinema.
Pero hablar del cine de celuloide también es hablar de las
tragedias de esos tiempos. Los espíritus de este cine nos cuentan
las alegrías que en vida tuvieron en ese lugar lleno de magia, donde
se podía reír, imaginar, vivir aventuras, guerras, romances, la esperanza y el ensueño. Las cenizas cubren las memorias del cuerpo
que aún resuenan, y la danza despierta esas memorias yacidas bajo
los escombros del cinema.
Inter “M” Ezzo da justo ese intermedio para reflexionar
y sentir la vida, la alegría, disfrutar el momento, reflexionar en el
ahora y todo lo que tenemos. Es una obra para deleitarse ya sea
en compañía o a solas, un proyecto que saca carcajadas porque se
siente humana, natural y real. No entra en conceptos abstractos
comprendidos solo por los intelectuales de la danza, no se dirige al
público con un lenguaje técnico, habla desde la cotidianidad, una
realidad cercana para un público más amplio. Es una propuesta a
la cual puedes invitar a tus padres o tus abuelos y al salir te contarán sus propias historias y vivencias. Esta peopuesta revive conexiones y abre la oportunidad de reflexionar más allá del primer
impacto generado.
¿La recomiendo? Sí, ve solo; ve acompañado; ve si te
gusta el cine; mírala si te gusta el teatro o si quieres ver una danza
con un lenguaje comprensible y disfrutable.

Esta propuesta invita a las
personas a ser público; al público,
a ser espectador; al espectador, a
ser humano, a sentir y recordar.

Egresada en la Licenciatura en Danza Contemporánea, Maestra en Psicología Deportiva.

30 |

Camaleón arte escénico

�CALEIDOSCOPIO

¿CUÁL ES EL SIGNO ADECUADO
PARA EL ARREPENTIMIENTO?
Por Damian Alejandro Carreón Vega1

M

e quiero volver marinero y no es una elección premeditada. Me he decidido a cumplir con una
misión y quisiera encontrar tu mirada, hasta en el más recóndito granito de arena.

¿Cuál parte de mí es la que habla?
Llevo semanas buscando la bendita idea. Esa que será mi salvavidas para salir a flote de ese mar. Lleno de
errores semánticos, miedos, incongruencias y, sobre todo, ego.

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Solo he ido una vez, no es como me lo imaginaba, pero mi fotografía del recuerdo (y mi amarillismo
mental) me hablan del anhelo.
Ni siquiera me gusta el mar.
Solo necesito una excusa popular, para pasar desapercibido. Ya no me necesito cuestionar. ¿Cuándo sabré
en qué granito de arena estás?
¿Cuál parte de mí es la que habla?
La construcción minuciosamente formada de la realidad se desvanece. La ola pasa y la espuma se lleva el
progreso de mi constante retroceso. El reloj de arena no tiene arena.
Los ojos son la ventana del alma y no tengo razones para contradecir al destino. Pero sí tengo mi látigo
para ser el mártir y castigarme por la interpretación tan volátil y sesgada de mi verdad. Mi actuar.
En alguna parte del lenguaje universal; en algún país, ciudad, calle o baldío. Puede que me encuentres
arrumbado, maquillando mi desconexión con los demás; como simple y llano intelecto, incomprendido
por la sociedad.
¿Cuál parte de mí es la que habla?
Me quiero volver marinero. Y no para bailar la bamba, sino para aferrarme al último recuerdo, el más
chiquitito e idóneo instante en el que encontré consuelo. En esa última fracción, minúscula de mil y una
eternidades, almacenada y enmarcada en oro por el hipocampo.
Solo, fotografiando momentos. Abriendo puertas que llevan al abismo. Tropezándome con mi propia lengua. Nunca dejaré de tener esa obsesión por ser las miradas, por tener ojos encima.
Ni siquiera me gusta el mar.
Hay un lenguaje universal. Y justo por eso tengo la necesidad, por saber la razón de mi incapacidad para
entender su funcionamiento en la cotidianidad.
¿Cuál parte de mí es la que habla?
Solo necesito escribir este manual. Necesito tu ayuda ¿Quizás?
I o III
palabras de aliento
para
Gritar

1

Estudiante de tercer semestre de la Licenciatura en Arte Teatral

Camaleón arte escénico | 31

�CALEIDOSCOPIO

¿Cuál parte de mí es la que habla? El mar. ¿Cuál parte de mí es la que habla? Tu anhelo. ¿Cuál parte de mí
es la que habla? Duh, el habla. ¿Cuál parte de mí es la que habla? El reloj de arena no tiene arena. ¿Cuál
parte de mí es la que habla? Mi actuar. ¿Cuál parte de mí es la que habla? Mi desconexión con los demás.
¿Cuál parte de mí es la que habla? El más chiquitito e idóneo instante en el que encontré consuelo. ¿Cuál
parte de mí es la que habla? Yo, abriendo puertas que llevan al abismo. ¿Cuál parte de mí es la que habla?
Ni siquiera me gusta el mar. ¿Cuál parte de mí es la que habla? Mi incapacidad para entenderlo respecto a
su funcionamiento en la cotidianidad. ¿Cuál parte de mí es la que habla?
I o III
palabras de aliento
para
Gritar
¿Cuál parte de mí es la que habla?
¿Cuál parte de mí es la que habla?
¡¿Cuál parte de mí es la que habla?!
La menos agraciada. La tocada por la maldición. La podrida…
Me quiero volver marinero. Todo un invierno, como oso en su cueva. Tragando los peces crudos, saboreando la brisa y el frío. Tener una excusa más.
Cuál
parte
de mí
es la que
habla.
Tal vez el anhelo de algún día verme también reflejado en un granito de arena y, sin miedo, tener la capacidad de perderme en la nada. Esperar a encontrarte por “casualidad” entre miles de millones de granitos
con pedacitos de vidrio que cortan nuestros pies.
Esperar hasta el hartazgo y solo después, en segundo plano... encontrar el signo del arrepentimiento.

32 |

Camaleón arte escénico

�EL OJO DEL CAMALEÓN

LA ESCENA NACIONAL EN
DOS TIEMPOS: 44 Y 45
MUESTRA NACIONAL DE TEATRO:
REGISTRO DE LA ESCENA
Por Jesús Gabriel Huitron Monroy

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�34 |

Camaleón arte escénico

�Camaleón arte escénico | 35

�36 |

Camaleón arte escénico

�LA ELECCIÓN DEL BALANCE
Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Por Alicia Scarlett Solís Campos1

Ficha técnica:
Obra: End
Compañía de Danza Contemporánea de la Facultad de Artes
Escénicas UANL
Dirección y coreografía: Sunny Savoy

C

ada concepto, como se describe en este escrito, es una representación simbólica propia.
No responde a las definiciones científicas ni
lingüísticas convencionales. Por ello, cada concepto e idea
plasmada aquí constituyen una “perspectiva”, característica
fundamental del arte y razón principal por la cual escribí lo
que ahora tienen frente a ustedes.
El color rojo que circula en mis venas, la embestidura
roja de mis arterias, es la sangre. La que le da vida a mi cuerpo, la que se derrama al cortar un pedazo de la materia que
me conforma, la que se extiende por el suelo hasta alcanzar
las raíces de mis mayores miedos. Sigue expandiéndose, se
convierte en un río escarlata que delimita la superficie. Pasa
por el abismo del caos, prisión oscura de los cuerpos caídos
en la guerra. Se eleva por el llano campo del orden, prisión de
las mentes sin cuerpo bañadas por los pequeños destellos
de luz que los ríos de sangre aún no han cubierto.
Es la destrucción del cuerpo la que me aterra, el desvanecimiento de todo lo que conozco. La calma se vuelve mi
amiga y, con mi sangre, me pide que escriba mi mayor deseo.
Escribo: Balance.
CAOS. Símbolo del desorden creciente e imparable.
Autor de la discordia y la entropía, su impulsividad le caracteriza. La reverberación de su manifestación es casi infinita,
insaciable de poder, condenada a coexistir con la manifestación de su contraparte.
ORDEN. Símbolo de la estructura que encauza lo
que el desorden desborda. Es el creador del sentido, la voz

1

de la coherencia esquematizada. Consuela el abismo de la
incomprensión, asimila cada esquina y escruta los recovecos
del espacio que habita.
Ambos, cohabitantes en el espacio, resisten en una
lucha interminable de poder. Uno combate por el trono, el
otro solo existe para amar y ser amado. Es una guerra unilateral, no se puede ganar. Uno odia, el otro perdona. Uno ignora,
el otro conoce. Uno quiere ser el único ser en el universo
infinito, el otro acepta la existencia de su contraparte, porque
sin el otro, ninguno existe. El primero crea desorden, descontento, ira, guerra, mientras que el segundo genera estructura,
certeza, tranquilidad, paz.
Bajo esa tensión constante, sus riñas encuentran un
punto de inflexión, el momento de la transformación. Ya no
es guerra, es danza. La luz y la oscuridad son ahora música.
Es ahí cuando Balance nace. No dura mucho, apenas unos
instantes. Navega profundamente por el juicio del ser hasta encontrar su lugar y, nuevamente, perderse. Busca su voz
constantemente, aquella que le elija, que incluso le escuche,
pero se rompe, Balance es corrompido por una constante que,
con ironía, resulta ser el conjunto de sus mismos creadores.
Desbalance.
El cuerpo humano tiene la certeza de sus capacidades
de crear y destruir. Por eso crea hogares, sociedades, sistemas, estados, países, continentes, mundo. Somos masa y elegimos a Caos como gobernante.
Balance y Desbalance son ahora las fuerzas opuestas
en guerra. Su manifestación toma lugar en un espacio cerrado
con personas que observan, inquietas por saber qué verán.
Con Balance y Desbalance cuatro cuerpos bailan en
el centro, iluminados por una luz que les obliga a permanecer
allí, juntos. Observo cuatro rostros. Percibo ironía, es el Caos
disfrazado de Orden. No es placer ni tranquilidad, mucho
menos diversión. La energía aumenta, la ironía es ahora un

Egresada de la Licenciatura en Danza Contemporánea generación 2021-2025. Bailarina profesional.

Camaleón arte escénico | 37

�ENTRE LÍNEAS Y ESCENARIOS

grito de desesperación contenida. Uno de los cuatro sale de la luz, entra a la
oscuridad y el dolor se hace más visible. Los otros tres miran con disimulo,
ni se inmutan. No existe empatía. Negligencia. El poder sobre las masas
contenidas, reprimidas en la estructura de un mundo con ataduras al egoísmo, a la crueldad humana. Vuelve a la luz aquel que salió a la oscuridad, no
para quedarse, sino para salir con las otras tres personas al mismo tiempo.
Pero no existe salida, solo más oscuridad por enfrentar.
Disparos. Uno a uno, los cuerpos caen. Se desvanecen en el tiempo
y espacio sin dejar rastro, hasta que queda una persona de pie. Solo
quiere salir. Ser libre. Más disparos viajan en todas direcciones, la última
persona muere. El fin existe desde el inicio.
Estos son juegos de vida o muerte.
Hambre. Avaricia. Sed. Hipocresía. Miedo. Conflicto. Guerra.
Y la última, puedes deducirla sin ayuda mía.
Todas llevan a una misma conclusión y todas son meras representaciones. Es arte convertido en voz, en acción. Y duele, duele mucho. La
palabra ya no tiene el mismo impacto. El arte en movimiento se ha vuelto
el canal con el lenguaje más crudo, menos obvio, pero más potente para
entender las situaciones que ignoramos. Y así, sentada, mirando aquellos
cuatro cuerpos, no pude evitar sentir.
Quiero respirar y lo único que siento es un golpe ahogado. Uno
que me sumerge dentro de la profundidad de mi ignorancia. Me lleva hasta
donde mi voz emite el sonido de la resistencia y mi cuerpo viste el color de
la negligencia, gris, el color del polvo cuando todo queda completamente
destruido por el fuego de la humanidad cruel y déspota. No me suelta hasta
que caigo sobre otra capa. Esto es aún más profundo, la capa se destruye y el
golpe sigue llevándome hasta abajo. Me resisto, lucho. Convierto mi miedo,
mi furia en fuerza para enfrentar este golpe de realidad. Mi realidad es que
estoy cayendo y no caigo sola, existen más, somos masa. Una masa de gente
viviendo en esta nube perdida, observando todo, sin querer hacer nada.
Seguimos cayendo, cada uno luchando con la vista en negro. “Somos el problema”, me digo a mí misma, una sola vez, pero suficiente para
dejar de luchar. No sé qué hacer, me convenzo de que no puedo hacer nada,
porque me da miedo hacer algo y quedarme atrapada en el fuego. Es que
puedo ver a través del agujero por donde sale la luz, y que cada vez se
vuelve más pequeño, que la gente grita, huye, engaña, viola, mata. Y yo
solo estoy viendo.
Cada capa es más dura de enfrentar. Es como entrar a un juego de
niveles, solo que aquí se puede ver quién cae más profundo en el hoyo
de la crueldad.
Por fin llego al final. Esta es mi realidad, vuelvo a donde inicié…
al Caos. Nunca se fue. Nunca acabó. Nunca lo hará. Respiro profundo y me
encuentro mirando cuatro cuerpos juntos, espalda a espalda. Están luchando
por mantenerse de pie, ¿por qué siguen ahí? Sus cuerpos destrozados, con
hambre y sed, perdidos en el centro de la guerra que acaban de sobrevivir,
que siguen enfrentando, que seguirán viviendo.
El desvanecimiento de un mundo cruel, reducido a cenizas, quizá
esa sea la única solución. Quizá el mundo simplemente debe acabar para
recuperar la esperanza, la fuerza, la valentía, la empatía. Quizá el mundo
necesita volver a nacer, para volver a ser lo más humanos que podemos ser.
Estoy en un teatro y cada parte de mí se desmorona. Si esto hubiera
sido real, mis palabras no llegarían hasta aquí. No existe respuesta. La solución la veo lejana, cuando en verdad está tan cerca de mí. Somos personas,
somos mundo. Somos Caos y Orden, Desbalance y Balance. La decisión la
tenemos en nosotros, elegir a una sola de las fuerzas opuestas no es más que
nuestra propia sentencia de muerte.
Esto no es un resumen ni una reseña, mucho menos una crítica. Es
el despertar de un inmenso sentir. Es una pequeña parte de mis escritos al
tener el honor y la dicha de ver END, una obra de Sunny Savoy, coreógrafa
y directora de la Compañía Titular de Danza Contemporánea de la Facultad
de Artes Escénicas, cuyo estreno tuvo lugar en el Teatro Espacio Rogelio
Villareal Elizondo del 3 al 6 de abril de 2025.
El arte nunca nos dará la respuesta. No es su función. Así como
tampoco existe solo para ser admirada. El arte se vive, se duele, se ama, se
reflexiona y se transmite.
Y bajo ese sentir, reconocemos que habitar entre el Desbalance y el
Balance…también es una elección.
38 |

Camaleón arte escénico

�ENTRE LÍNEAS Y ESCENARIOS

NEAR THE BORDER:
CRÓNICAS FRONTERIZAS
Por Raúl de Jesús Vázquez Sánchez

¿Existen realmente los límites o son solo líneas que las aves no pueden ver?
Nota introductoria: En el año 2024, la compañía de danza Las Sangres, radicada en Xalapa y con más de 20 años de trabajo
ininterrumpido, presentó la obra OCRE: la línea ha muerto en el premio Nacional de Danza Guillermo Arriaga en su edición
2024, celebrado en la ciudad de Xalapa, Veracruz, México. La pieza resultó finalista en la contienda y resultó ganadora del
premio a mejor musicalización. El presente texto se desprende de una entrevista realizada el 6 de febrero de 2025, donde los
integrantes de la compañía compartieron lo concerniente a su proceso creativo para la creación de la obra. Es a través de sus
testimonios que se construyó el presente texto.
OCRE: La línea ha muerto
I

E

stoy sentado en la sala Dagoberto Guillaumin del teatro del Estado —la sala chica, como nos gusta decirle—, la cristalera está a mi espalda, mis compañeros
de la escuela y yo llegamos muy temprano, sabemos que esta
es una ocasión especial: nuestros maestros participan en las
semifinales del Premio Nacional de Danza Guillermo Arriaga que se ha dado lugar en la ciudad donde residimos. Para
nuestra extraña capital donde, curiosamente, existe la primera Licenciatura en Danza Contemporánea del país, este es un
suceso sin precedentes.
Toda la escuela va llegando de a poco al recinto y no
solo ellos, sino todos los artistas y personalidades que han
venido hasta aquí para ver las semifinales. Con mis compañeros compartimos con gran emoción que no podemos creer lo
que estamos viviendo. Una adolescente emoción, aquella que
solo conocemos cuando somos jóvenes, nos inunda. Tenemos
esperanzas, grandes esperanzas de que Xalapa gane siendo el
anfitrión, aunque nadie quiera admitirlo por miedo a que la
superstición se haga cierta y termine por resultar lo contrario. Vemos desde lejos a nuestros maestros llegar a la puerta
donde los artistas entran al recinto; los gritos y vítores se apoderan de nosotros, con una efusividad inusitada les deseamos
lo mejor y nos brillan los ojos de sentirnos pertenecientes y
representados.
El cielo está algo nublado. Xalapa se ha caracterizado
en los últimos años por tener una bipolaridad climática que
solo la hace más enigmática de lo que ya es. Uno no sabe si
cargar con sombrilla, sombrero o chamarra y prefiere llenar
la mochila de todas estas, por si acaso. Un viento serpentea
por lo bajo, introduciendo su frío incluso por entre nuestras
ropas y sabemos dentro de nosotros que pronto podría llover.
Yo pienso que puede que sea un buen augurio, como en las
bodas, donde pensamos que es de buena suerte que llueva
sobre la corona de la novia.
Llega nuestra Secretaria Académica a repartirnos los
boletos que amablemente han cedido a la escuela y por
los que hemos estado haciendo guardia desde temprano para
no perdernos ni un solo minuto del Encuentro. No me había
percatado, pero la fila ya le ha dado la vuelta al teatro. Estamos separados en dos, el público en general y la Facultad de
Danza de la Universidad Veracruzana. Me alegro en mi interior por ver la enorme respuesta de los estudiantes y sonrío
desde mi corazón.

Nos dan la entrada al teatro. Ceremoniosa y tradicionalmente rompen nuestro boleto; yo me entristezco un poco
porque quería guardarlo para el recuerdo, pero sigo mi camino. El lobby de cristalera nos recibe con su olor a hogar
y todos corremos lo más rápido que podemos para poder escoger un buen lugar. Las paredes recubiertas de madera y el
tratamiento acústico nos hacen sentir entrar a otra dimensión,
llegamos al lugar donde en cuatro paredes cabe el universo
entero. Es natural la magia que sentimos, muchas veces habíamos venido a esta misma sala, pero ahora, debajo de nuestra piel, nuestras voluntades estaban unidas por ser hermanos
de una misma enseñanza.
El rumoreo se hace presente, escuchamos el murmullo ininteligible de todas las personas en la sala. Las luces,
que estaban todas encendidas para darnos la bienvenida, lentamente, sin que lo advirtamos, se van diluyendo, creando la
atmósfera tan enigmática del teatro. Sabemos que estamos
por entrar a esa dimensión paralela de la escena y que por
unos instantes no estaremos ni en este mundo ni en el otro y
seremos partícipes del acto mágico que supone el arte.
Se anuncia la tercera llamada, hemos revisado previamente el programa de mano para asegurarnos de poder
ver cuando nuestros maestros pasen. Son los últimos y la
impaciencia crece dentro de nosotros. A cada número que se
sucede, nuestros ánimos empiezan a cargarse dentro y estamos deseosos de ver la coreografía de Las Sangres. Pienso
un poco en ese nombre y me quiebro la cabeza intentando
descifrar el hilo de pensamiento que los condujo a escoger
uno tan bueno.
Por fin se llega el tiempo de los maestros. OCRE: La
línea ha muerto, el nombre me parece también bastante hermoso, estoy expectante de lo que veré. Un espacio diáfano,
bañado de tonalidades cobrizas es lo que nos recibe en la pieza. Apenas ha terminado de abrir el telón y de inmediato, el
paraje se torna desértico, tanto, que es casi palpable el polvo
en la nariz y la temperatura del teatro sube exponencialmente.
Veo, dentro de mí, una estera de paja rodando y sacudiendo
la arena de este árido paisaje, aunque en realidad solo me sea
posible ver el negro del linóleo en el teatro.
Este desierto destín al que nos hemos embarcado se
baña por luces que clarean a lo lejos semejando un calor abrasador. Las motitas de arena bailan en el aire y las observamos
gracias a los candiles que les hacen de rayos x, permitiéndonos apreciar su, hasta entonces, inadvertida danza.

Camaleón arte escénico | 39

�Dentro de este desierto, casi postapocalíptico, desfilan,
desde el fondo, las siluetas de unos sombreros que poco a poco
se nos revelan como jinetes en este desolado lugar. Tal vez solo
ellos han sido sobrevivientes de una devastación a la que hemos
llegado tarde y solo participamos espectando su desenlace, o tal
vez se encuentran cruzando la inmensidad y el silencio de la
arena que les rodea.
De cualquier modo, algo es claro: se encuentran caminando y no se detendrán. Su contorno recortado por la luz se
va haciendo grande conforme se acercan al proscenio. Vemos
entonces destellos de su figura ahora revelada, pequeños brillos
luminosos en color rojo, naranja, unas texturas semejantes a
redes de pescar que les envuelven el cuerpo. No sucede, pero
pareciera, que un viento calmo les moviera las ropas, agachan
el sombrero, impidiéndonos verles los ojos, ¿acaso para cubrirse
del polvo que esta ventisca levantó?
La formación lineal que conservaban en un principio se
desdibuja para dar lugar a múltiples interacciones entre los bailarines: cambios de niveles, cargadas magistralmente ejecutadas
y danzas interesantes que conjugan los elementos del sombrero,
vestuario y música de manera perfectamente ensamblada. Dibujan de pronto, círculos en zonas paralelas del escenario y para
nosotros, se nos revelan el rastro que dejan en la arena, vemos
los surcos y huellas que sus pasos han dibujado. Esta bellísima
metáfora, se muestra solo en el momento en que los intérpretes
generan la atmósfera de arena y entendemos: “solo se puede ir
hacia adelante, detrás hay solo huellas que el viento borra”.
Un primer sonido nos alerta. Las manos son colocadas
sobre los alerones del sombrero, con las yemas de los dedos que
se recorren rápidamente sobre estas, produciendo un rasgado
similar al de los güiros. Estas ráfagas sonoras también me hicieron pensar en las víboras de cascabel, naturales de los desiertos, pues se combinaba con los movimientos serpenteantes que
desde donde yo estaba, podía ver en los dibujos de piso que se
borraban tan pronto como aparecían a mi vista. La actitud corporal también era la de una serpiente, que de cuando en cuando,
advertía a los demás de su presencia con su cascabel, ¿era este
un lenguaje secreto de los personajes para comunicarse durante
su travesía?
La música nos guía, vamos hacia los corridos y verseados norteños, sabemos, por las cadencias e instrumentos, que
nos hallamos en la zona norte del país. En algún momento,
suena un corrido y salen versos al aire que nos van diciendo
reflexiones profundas al respecto del desierto y aparece por vez
primera la idea de la frontera. ¿Acaso nuestros personajes se
hallarán cruzando el desierto en busca de llegar a una frontera
y atravesarla?, pero ¿a cuál de ellas? Una mezcla musical que
provoca gran intriga en el público, un jazz que se transforma, se
deconstruye para volverse un corrido, es algo hasta entonces no
visto, pero sucedió, sin darnos apenas cuenta ya estábamos en un
ambiente completamente situado en la zona desértica del norte
y no sabíamos si los instrumentos eran los mismos, era como si
una nueva banda se hubiera presentado de pronto.
No sabemos hacia dónde se dirigen, pero su marcha no
se detiene. Así como los elefantes y las ballenas en sus eternos
ciclos migratorios, así acompañamos a esta manada humana en
una balada desértica que nos tiene cada vez más exhaustos. Paso
a paso, seguimos su marcha, el sudor corre por sus frentes y
moja sus ropas a tono rojizo que poco a poco se va tornando
color borgoña por el líquido emanado de sus cuerpos, del mismo
modo empezaban a evaporarse lentamente, como bien lo revelaba la columna de humo que brotaba de sus cabezas hacia el
cielo.

40 |

Camaleón arte escénico

Cuando Walter Benjamin llegó a la frontera de Francia
en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, terminó por suicidarse, presa de la desesperación que le suponía no poder huir de
la guerra; horas más tarde, la frontera abrió sus puertas dejando
pasar a los que habían llegado, pero para Benjamin todo había
acabado ya. Mientras veía la pieza, no podía dejar de pensar en
esa anécdota extrañamente curiosa. ¿Qué se escondía ulteriormente en ese muro que se levantaba frente a Benjamin para hacerlo tomar la decisión fatal de acabar consigo? ¿Qué significa
en lo profundo la idea de frontera? ¿Nuestros personajes harían
lo mismo? Todas esas preguntas azotaban las paredes de mi cabeza mientras se desarrollaba la coreografía.
Del mismo modo, me encontraba cautivado con la idea
del peregrinaje. Cuando joven, pasaba mis días y horas viendo
innumerables documentales sobre animales. Allí, me empapé de
muchos conocimientos sobre aves migratorias, elefantes que se
enfrascaban en caminatas por meses hasta llegar a donde había
agua y ballenas que salían en manada en busca de aguas más
cálidas. Comprendí que la naturaleza es inherentemente migratoria, las especies lo hacían y no había motivo para pensar que
los seres humanos no lo iban a hacer también. Había algo más,
siempre lo hacían en grupo, en familia, y se protegían unos a
otros en todas las etapas de este viaje. La migración me hacía
pensar en otra cosa, que es que la naturaleza tiene una gran inclinación por el desapego, no quedarse en un solo lugar sino moverse. ¿Era esa una metáfora colateral de la coreografía? ¿Eran
una familia que caminaba como los animales migratorios lo hacían? No importaba la respuesta real como el hecho de que esas
preguntas fueran detonadas mientras veíamos la obra.
Esa balada que se dibuja en los pasos de la inmensa caminata que supone la migración, me llenaba de emoción, porque
no éramos muy distintos a esos elefantes ni ballenas. También
los seres humanos caminábamos en mandas para buscar sitios
mejores. A menudo, me he preguntado las razones que motivan
estas movilizaciones, pero siempre me he llenado de una tristeza
profunda cuando observo a esas masas de gente cargan la mochila llena de esperanzas y peleando porque el mañana les sonría
nuevamente.
Sentado en ese patio de butacas, me preguntaba el lugar
a donde se dirigían los personajes. Sus miradas revelaban un
anhelo, un ansia de llegar a un punto donde todas sus aflicciones
encontraran consuelo. Apareció entonces una nueva idea, la de
“camino”. Tantas veces se nos ha dicho que lo importante está
en el camino y no en la llegada, como en ese famoso poema de
Cavaffis sobre Ítaca, pues era Ítaca lo que los personajes buscaban y, sin duda, el camino se les hacía inmensamente largo,
aunque no todo en él era doloroso. Había pequeños momentos
donde podíamos apreciar una extraña luminosidad esperanzadora después de todo este ambiente desolador, como cuando entre
ellos deslizaban los pies bailando al son de los bailes típicos norteños. Entonces, una ligera sonrisa se dibujó en todos nosotros
dentro del público, reconocíamos, aunque sea de oídas, esos bailes y esa música y nos alegrábamos de que nuestros peregrinos
tuvieran un momento de esperanza.
La danza de los sombreros se complejizaba con sinuosos
trazos espaciales. En ocasiones, mi vista borraba a los personajes para solo percibir unos sombreros que flotaban por todo el
escenario. Los difíciles y caprichosos acomodos que lograban
los bailarines cuando se colocaban unos a otros los sombreros
en las más complejas posiciones me hacían pensar en el estudio
profundo que supuso el manejo del objeto. Mi parte favorita con
este elemento fue cuando se taparon el rostro con ellos y ahora
tenían una cara-sombrero, ese fue el culmen de esta atmósfera

�desértica y norteña, y los ahora personajes-sombrero me parecieron de lo más
interesante.
La obra finaliza con un personaje
que se aleja hacia atrás, caminando lento, regresando sus pasos y borrando sus
huellas. Este se tapa del sol que le golpea
el rostro con una mano y en este rebobinar la luz se apaga tenuemente. ¿Habrán
llegado a su destino o se percataron de
que esta existencia se trata en exclusiva
de un único e interminable peregrinar?
II
Que el Premio Nacional de Danza hubiera tenido lugar en mi ciudad
natal, no pudo emocionarme más. Ciertamente este hecho, aunque pudiera considerarse pequeño, me llenaba de emoción. Acercaba los más altos ambientes
de la danza al lugar donde vivía y donde
había crecido. Yo, que tantas veces caminé por los callejones de la ciudad, con
la espalda encorvada para cubrirme el
rostro de la lluvia que con sus finos hilos
golpeaban como agujas de acupunturista
en la piel, ahora mismo me encontraba
presenciando uno de los más grandes
eventos en el mundo al que decidí dedicarme. Pensaba que, al descentralizar
estos eventos, nos abrían la puerta de los
sueños y a pensar “algún día yo estaré
allí también”. Y lo pensé, casi ni lo quiero admitir por pena a parecer demasiado
pretensioso, pero lo pensé y en el fondo
de mi vida posible lo juzgué por factible, me apena demasiado, pero fue real
y, aunque los sueños no sean más que
eso, creo que no le hago daño a nadie
con soñar.
En algún punto de la obra, escucho en el audio, apenas perceptible por
lo bien mezclado que se encontraba con
la música, la frase que corona el presente
texto: ¿realmente existen las fronteras o
son solo líneas que las aves no pueden
ver? Entonces me llené de emoción.
Pensé de inmediato en la realidad de esa
frase que ahora golpeaba poéticamente y
retumbaba en mi corazón. ¿Qué significaban para las aves esos muros imaginarios que los seres humanos nos habíamos
inventado? Imagino que para ellas solo
existe el mundo sin división ninguna y
que lo ven todo desde donde surcan el
cielo completamente suyo. Nosotros,
la raza humana, en cambio, nos habíamos peleado por los trozos de tierra que
compartimos y nos habíamos esforzado
en amurallarnos. Constantemente me repetía en mi cabeza eso y agregué dentro
de mí: en realidad, las fronteras, para un
ave, deben de ser solamente líneas que
no signifiquen nada más que la orografía
de un sitio que ya les pertenece.

Con todo lo anterior nació en mí
el deseo de preguntar a los intérpretes
de la pieza por el proceso que debieron
seguir para llegar a consolidarla y llegar
hasta el Premio Nacional. Debo agradecer enormemente al elenco que aceptó
gustoso realizar la entrevista y que amablemente respondieron con abundancia a
mis preguntas, ya que, sin ello, no lo habría podido lograr. Gracias por compartirse y por compartirnos sus reflexiones
al respecto. Lo siguiente son la recopilación de sus testimonios.
III
Del diario de Janice Platt
…Enséñame tu pasaporte y
dime: ¿cuántas fronteras has pasado?…
¿Existen los límites?...
Ahora, con los años, he llegado
a una conclusión: los mapas mienten. El
centro que marcan no es el mío. Mi centro es el norte.
Me queda claro, que toma mucho, pero mucho tiempo, comprender un
hecho complicado: en ocasiones, hace
falta tomar distancia de las cosas para
comprender lo que en realidad son. Hace
ya varios años desde que salí de Hermosillo, Sonora. He abandonado aquel calor
por viajar a conocer otros lugares y tras
visitar estos sitios no he podido llegar a
otra conclusión que esta: realmente el
norte es el lugar que me centra, es en
donde debo estar.
No fue hasta que salí que descubrí lo que era ser sonorense. Descubrí
esa extraña fuerza interior que irradia
cuando pienso en mi punto de origen. Es
en cuanto recuerdo el inexorable hecho
de venir de los fragores de un desierto,
que despierta mi resiliencia, que algo
dentro de mí se aviva con un fuego nuevo y me hace aferrarme por conseguir
aquello que quiero hacer.
Vivir en la montaña, como ahora
vivo, tiene grandes privilegios. La vida
es vasta, tranquila y diversa. No hay necesidad de esforzarse demasiado para
conseguir la mayoría de las cosas. La
tierra es fértil y los habitantes descansan
en ella para satisfacer sus necesidades.
Saben de su bondad y confiados en ella,
en su certeza de que los árboles fructificarán y lo que siembran será cosechado con
bien, tienden a instalarse en ese lugar; en
cambio, en el desierto, lo que quieres,
tienes que trabajar para hacerte con ello,
si no lo haces, lo pierdes. Hay que procurar mucho más las cosas para que
puedan crecer.
Ahora, desde lejos, pensando
en este desierto y en lo que dejé atrás,
también recuerdo a mi padre. Me es inte-

resante mencionar este hecho: Fue hasta
los 77 años que tomó una decisión que
nos dejó boquiabiertos. Dejó de utilizar
sombrero para empezar a usar gorra. Lo
cuento ahora y pienso en que quien
lo lea, le puede parecer una ordinariez,
pero para nosotros no lo era. El sombrero no es solamente un aditamento, un
accesorio, es, ante todo, una herramienta
de trabajo. Al despojarse de esas cosas,
del sombrero, de las botas, también se
despojó un poco de su identidad. Ya no
podía sostener aquella faceta y tenía que
soltarla; había cruzado una nueva frontera.
En esta oda al sombrero, no olvido la forma del suyo: modelo Stetson,
con las alas hacia arriba. Recuerdo bien
cómo exigía al sombrerero que ajustara
bien la horma para su cabeza, acompañarlo a pedirlo a su medida y no comprender la razón de la variedad de ellos.
Verlo sin él es extraño, porque, de alguna
forma, le daba esa terquedad del desierto,
le daba esa identidad de Sonora. Su sombrero era como una etiqueta en su frente
que lo designaba como vaquero. Ahora,
con gorra, ¿cómo saben los demás que es
vaquero? Porque esa era su profesión y la
portaba con el mayor de los orgullos. En
la vida, hay momentos donde debes tocar
puntos más allá para ver quién eres. Los
límites se ensanchan poco a poco. Las
fronteras, contrario a los muros pesados
que pueden llegar a ser, tienen tendencia
a moverse y, o nos asfixian o terminan
por obligarnos a moverlas. Papá ya no
tenía hacia donde hacerse más que ir y
soltar el sombrero, soltar esa identidad.
Yo, en mi propia vida, hice lo mismo, tracé
una línea y me escapé por la tangente,
me fui a buscar el sueño de mi vida, me
fui a buscar allá dónde me llevó la danza
y la seguí. Ahora, al voltear hacia atrás,
me queda claro que no ha sido fortuito,
veo que he sido yo quien ha decidido
todo este tiempo y que los puntos de la
línea terminan conectándose.
Entiendo que el cuerpo es el
termómetro que nos indica cuando estamos topando con cárcel. Veo y siento
las suaves diferencias térmicas que me
van mostrando y alumbrando los senderos. Recorro con él para liberarme de la
prisión que proporciona en realidad los
pensamientos, pero el cuerpo es quien
me ayuda a surcar las fronteras, me marca la ruta por donde debo ir. Sin duda, no
me arrepiento de haber migrado; haberlo
hecho significó ampliar los horizontes de
mi vida. He conocido nuevas y variadas
temperaturas y el termómetro se va afinando con el tiempo.

Camaleón arte escénico | 41

�En el desierto, por ejemplo, somos demasiado directos,
porque así es como nos exige la orografía. Aquí, en la montaña, todo es mucho más sinuoso, desde el trazo de sus
ciudades, todo se dice con otro tono, todo se baila con un extraño vaivén y cadencia que no existe en el lado norte, pero he
conocido todas esas cosas y me he adaptado a ellas, solo así he
crecido también.
Cuando llegué a Xalapa y comenzamos a bailar en el
2009, sabíamos que habíamos entrado a una compañía profesional. La misión era muy clara: convivir con personas de varios estados. Desde entonces, he perdido la cuenta de las tantas
personas que han pasado por nuestros salones. Hemos compartido muchas fronteras, no únicamente con colegas bailarines,
sino también con varios creadores. Nosotros mismos hemos
tenido que abrirnos para ser nutridos por todas estas personas.
Cuando escogimos un nombre para la compañía, fue
sustancial que se tratara de algo propio. Sabíamos que intentábamos conjuntar distintas culturas, distintas formas de ver la
vida, pero ahora debíamos acotar al hecho de que toda esa diversidad se encausara hacia un solo camino. No fue sino hasta
el 2012 que el nombre se hizo oficial. Con este nuevo bautizo,
sabíamos que teníamos que definirnos como una compañía que
se direccionara hacia una conjunción de todas las ideas. Cada
uno de nosotros compartiría aquello que nos interesaba de manera particular. En esta retroalimentación, en el compartir, surgieron proyectos como nuestro Konet, donde nos dedicábamos
a compartir un programa de formación para bailarines, en el
cual el pilar fundamental era el respeto hacia esas otras cabezas que se sumaban a nuestra visión, para de esa manera poder
hacer que convergieran.
Del diario de Juan Meza
…Nací en Ojinaga, Chihuahua. Yo soy fronterizo y
para mí, es muy importante la visión de los oriundos…
Viajé a Xalapa desde Ojinaga para entrar en la compañía. Muy pronto me di cuenta de que la compañía tenía como
objetivo conjuntar la diversidad de lo que se hacía en otros lugares, pero entonces, una pregunta acudía a mi interior: ¿qué
tengo yo que ver con esto? ¿Cómo converjo con este grupo?
Era complicado, al conjuntar tantas fronteras y tantas latitudes
hacía, por ejemplo, que cambiáramos de elenco cada año y el
flujo de personas que trabajábamos se modificara constantemente.
Una vez que la compañía se separó de la Facultad de
Danza de la Universidad Veracruzana, muchas cosas cambiaron. Nos volvimos un grupo independiente y autofinanciable.
Nuestra creación tomó foco en nuestras necesidades propias
de expresión. Nos preguntábamos constantemente: ¿qué tengo
que decir? Pasamos a un formato de creaciones con un peso
mucho mayor, donde hablábamos de temáticas sociales y sus
consecuencias. Como creadores, nos preocupaba hablar de
esos temas profundos en nuestro trabajo. Empezamos también
a hacer una colaboración en conjunto, todos trabajábamos en
favor de una idea. Ocre es el reflejo de todo eso.
De pronto, una voz en mi interior me hizo decir: “quiero hacer una obra sobre la idea de la frontera”, porque ¿cuántas
veces llegamos al límite y cambiamos? Ahora, que me dedico
también a enseñar, hablo mucho sobre los límites y que debe
haber crecimiento en el desarrollo, aunque sea un poco cada
vez. Solo cuando los tocamos se disuelven y se puede avanzar
un peldaño más en el crecimiento. Se trata, pues, del traspaso
de muchas fronteras, de cambios hacia procesos más profundos.

42 |

Camaleón arte escénico

Al abordar la obra, me era relevante pensar en el hecho
de que tanto la frontera norte como la sur del país están marcadas por el fenómeno de la migración. Quienes cruzan, quienes
vienen de paso, no tienen identidad. Al momento de hablar de
la frontera, es hacerlo también de la manera en cómo se vive,
de cómo se comportan las personas del lugar, cómo se comportan quienes llegan nuevos a estos sitios fronterizos y otro
fenómeno, que es aquel que se genera en la convivencia diaria.
Pensé que no quería hablar sobre la migración, porque
es un tema demasiado fuerte para mí. Por tanto, buscamos hacer una metáfora al respecto con la música. Esto es debido a
que los instrumentos delimitan el tipo de corrido característico
de cada estado. Buscamos también generar una identidad con
el uso de los sombreros. Estos nos ayudaron a crear metáforas y
convertirlas en una danza. El sombrero, concluimos durante el
proceso, es un instrumento de trabajo; su forma de uso delimita
también la parte del país a la que perteneces, pero debíamos
investigar cómo corporeizarlo y crear un mensaje.
Vivir en el desierto fue algo indescifrable para mí hasta
el momento en que me vine a vivir a Xalapa —concretamente a
Coatepec—. Aquel desierto de Ojinaga es un desierto infernal,
es muy compleja la vida en esa zona. Los habitantes somos
muy aferrados, porque solo a través de este lugar, enfrentándonos a él y sus inclemencias, podemos salir adelante. Esta es
una de las características que encontré en mi gente: ese tesón al
hacer las cosas, esa motivación que viene de no sé dónde, pero
nos impulsa para lograr algo. Cualquier fronterizo es muy amable, su entorno le enseña a hacerlo. Los oriundos del desierto
tenemos un arrojo por seguir adelante, decimos con frecuencia “hasta que la voluntad se acabe; ahí paramos”. Solo pude
percatarme de eso en el momento de salir, porque cuando me
tocaba regresar, me sentía diferente y ajeno. Entonces yo quería que mi familia se acoplara a la forma en que yo vivía, pero
descubrí que aquella era su vida y debía respetarla como tal.
Este recorrido en mi vida ha sido como una línea. Han
ocurrido muchos cambios con el avance de la edad. He visto
cómo he colapsado, mi cuerpo y mi mente también lo han hecho, pero todos esos momentos me han dado la experiencia
que me permie encontrar nuevas formas de “estar”. Solo en el
momento en que los límites aparecen es que llega el crecimiento; si la compañía sigue caminando es prueba de lo que digo.
No sé hasta dónde me va a llevar este camino. Me suele
costar mucho trabajo volver a empezar y si por mí fuera tal
vez dejaría la danza totalmente, pero sigo en el camino. Llevo
desde los 9 años con la cultura del cuerpo y aún persisto. La
experiencia me ha permitido hallar las pautas que me permiten seguir andando. Es en este escarpado sendero en el que he
podido estudiarme y ver mis zonas de confort. He llegado a la
conclusión de que uno va a poder seguir bailando mientras sea
capaz de sostenerse contra la gravedad; bailaremos de formas
distintas, cambian las maneras, pero el verdadero límite es la
vida misma.
Del diario de María José
…Mi frontera es de color verde…
Esa imagen me viene a la cabeza cuando pienso en mi
frontera, la veo de color verde. A diferencia de mis maestros,
con los que comparto escena en esta pieza, aún me encuentro
descifrando lo que significa ser de Xalapa. Sigo preguntándome qué significa en lo profundo ser montañesa y vivir entre
la niebla y la lluvia. Pienso en Xalapa como un río, con ese
eterno recorrido. Pienso también que cuando se es río, no se da
uno cuenta, pero en algún momento se mezcla con el mar y eso

�supone la existencia de un destino mayor
al que es posible aspirar.
He vivido toda la vida en Xalapa
y eso significa también que ha habido un
miedo a salir. Cuando comencé a bailar
con la compañía fue la primera vez
que me subía a un avión, la primera
vez que me aventuré a otros sitios que
no conocía.
Siempre he sentido que no
pertenezco a ningún lugar hasta que ha
llegado este momento. En mi vida, he
concluido que el querer ver más allá, ir
más lejos, me ha impedido dimensionar
la cantidad de cosas que tengo aquí.
Al comenzar el proceso creativo de Ocre, sabía que mi frontera era
mi cuerpo. Mi propio cuerpo constituía
un límite, el cual debía descubrir cómo
abordar. Al mismo tiempo, entendía,
cuanto más avanzábamos en el desarrollo de la obra, que todos estábamos
absolutamente dispuestos a poner más
que el cuerpo —y, en efecto, lo hicimos—, eso me motivaba a continuar
avanzando. Descubrirse a sí mismo y
entenderse como equipo significa, naturalmente, comprender las cabezas de los
otros. Conciliar nuestra naturaleza que
ha sido configurada por nuestras diferencias geográficas y a la vez, compartir de
dónde venimos. Entre las frases que surgieron durante el montaje surgió una que
fue: “poetas de la frontera y de nuestro
pensamiento”. Así éramos durante este
camino hacia la creación.
En la rutina diaria con la compañía, he descubierto nuevas formas de
trabajo. Solemos apelar por una introspección de la memoria y abordaje de los
temas sociales, siempre desde el respeto
y desde la experiencia propia, partiendo
de cómo se asimila ese hecho en nuestro
quehacer. En Ocre, entendíamos que, si
no llegábamos a los 20 minutos reglamentarios del concurso, no pasaba nada
por hacerlo más largo o más corto. Teníamos una meta, sí, pero no era nuestro
único móvil para realizar este trabajo.
Esta participación en el Premio Nacional
de Danza constituyó la primera vez que
colocamos nuestros nombres como intérpretes y creadores de una pieza, Considero que hemos sobrepasado nuestros
propios límites.
Del diario de Abraham Ponce
… La vida se trata de líneas…
He vivido mucho más en el Sur,
en el Aguaje, cerca, muy cerca de aquí.
Allí compraba 5 pesos de galletas de animalitos envueltas en papel estraza…

Vivir en un lugar donde todo
lo puedes hacer caminando me ha llevado a desarrollarme con la idea de tener
todo lo que he querido. Cuando me fui
a Tijuana tuve un choque cultural muy
fuerte. Viví 5 años allí, pero no me pude
adaptar al ritmo de vida, a la forma de ser
de las personas allí.
Cuando uno sale de su lugar de
origen, cruza una línea y llega a un nuevo límite. Al regresar a Xalapa, volví a
cruzar una línea, cuando juntos creamos
Las Sangres. Otra, hacer Ocre, porque
supuso una línea mucho más importante
de cruzar. Se trató de poner en ese trabajo
lo que somos y hacia dónde nos dirigíamos. Las compañías de danza tienen un
esquema muy marcado, muy vertical, se
tiene al director y nosotros respondíamos
en función de su idea. En este trabajo,
por el contrario, las circunstancias ya no
decidieron por nosotros; más bien, Ocre
se trató de colocar algo de nosotros. Comenzamos a conocernos de otras maneras, este fue el momento adecuado para
hacerlo. De haber sido en otro tiempo,
tal vez no lo hubiéramos logrado.
Al realizar esta puesta, hay algo
de identidad, lo que nos une no es solo
la frontera, sino también lo que cada
cual ha colocado para nutrir el proyecto. Esta pieza no es de Las Sangres, es
más bien de nosotros como individuos,
hemos plasmado lo que somos y el resultado fue esta coreografía. Es una pieza
en la cual podemos sentirnos confiados,
hay una parte de mí en ella. Al bailarla la
disfruto mucho, porque estoy con quienes quiero y donde quiero. La obra tiene
esencia, algo particular, es algo que no
se dice con palabras, pero se siente con
el cuerpo.
IV
Más allá de las fronteras
Hace rato que vengo pensando
en los grandes muros que he edificado
alrededor de mí. Hace tiempo que no
pienso apenas en otra cosa que en la cárcel que me he construido. Estas barreras,
mentales en muchas ocasiones, son mis
fronteras, pero son en realidad,
unas fronteras secundarias, porque me
han sido impuestas y muchas de ellas no
las he elegido yo.
He dicho en más de una ocasión,
que el cuerpo me parece una cárcel y en
cierta medida lo pienso, pero en realidad,
es que la prisión corpórea es, para mí, la
primera frontera. Aunque comprendo
bien que toda experiencia es captada gracias a la asombrosa máquina del cuerpo,
también sé que este tiene sus limitacio-

nes y la experiencia se extiende mucho
más allá de mis límites.
Ahora bien, tras estos caminos
trazados por el cuerpo y las letras, he
llegado a la reflexión de que la primera
frontera es, sin duda, la propia, la de la
piel hacia afuera, pero tal vez, en realidad, es en el interior donde hallamos la
manera de disolver esa barrera. Es primero en un camino interior donde hallamos las razones por la cuales hemos elevado esos muros tan gruesos alrededor
de nuestra vida y, entonces, somos capaces, despacio y con paciencia, de dar un
paso hacia afuera, aun con el miedo, con
nuestras inseguridades, pero lo damos.
Creo también, que es estrictamente necesario dar esos pasos fuera
de nosotros. En ocasiones debemos
obligarnos a darlos, otras somos más
compasivos, encontrar cuándo hay que
ser de tal o cual modo es lo complejo.
Aunque pienso que no todas nuestras
paredes puedan o deban ser derribadas
por completo. Intuyo que hay algunas
que con solo rozarlas con los dedos nos
detonen un llanto inquebrantable, como
una fuente quebrándose de pronto, una
vajilla que se apostilla, así, con esa rapidez. Otras, tal vez solo podamos empujarlas un poco para caminar con ellas a
cuestas y soportar de cuando en cuando
el cansancio de tenerlas sobre nosotros.
Al final del día, somos solo humanos.
La frontera, las fronteras, los
pasos, las migraciones, ahora comprendo que los seres humanos nos hallamos
en una balada interminable de pasos
que se pierden en la arena. Huellas detrás de nosotros cerrando el camino para
siempre y de las cuales, solo cuando
volteamos a mirar, nos damos cuenta de
lo lejos que han quedado. Aún con ello,
saltamos al vacío y podemos encontrar
a nuestras manadas con las que caminar
juntos, porque el viaje nunca es solitario del todo, siempre se hayan almas con
las cuales combinar pasos y recargar el
hombro cuando las fuerzas nos fallan.
Así como las aves que surcan el
cielo, tal vez algún día nosotros también
lo atravesemos, con la convicción de sobrevolar todas las fronteras para ver el
mundo como nuestro y poder vivir sin
necesidad de edificarnos esos parapetos.
Tal vez y solo tal vez, algún día pueda
ser…

Camaleón arte escénico | 43

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                <text>Camaleón Arte Escénico. Revista Digital de la Facultad de Artes Escénicas UANL, surgida en 2018, es una publicación electrónica de acceso abierto editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Artes Escénicas. Su periodicidad es semestral y sigue la línea de divulgación de las artes escénicas; está conformada únicamente por textos originales, es decir, que no incluyen ayuda de Inteligencia Artificial en la elaboración y, en caso de usar información ajena como sustento teórico, dan crédito a las fuentes. Su contenido se divide en artículos, ensayos, reseñas, crónicas, entrevistas y críticas de espectáculos escénicos. Camaleón Arte Escénico tiene una perspectiva transdisciplinar debido a que su objetivo es promover la reflexión y el análisis de todas las áreas implicadas en el quehacer escénico. Gracias a dicha orientación divulgativa, la revista busca compartir las investigaciones, estudios, análisis y reflexiones desarrolladas por docentes, estudiantes y público general, así como trabajos académicos de las licenciaturas de escuelas superiores de artes escénicas. El propósito es ofrecer a autores y lectores un espacio que posibilite un amplio conocimiento y entendimiento de las labores escénicas abordadas desde varios enfoques, buscando promover la convergencia entre diferentes disciplinas relacionadas con las artes escénicas.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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