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                    <text>~=-=========---:
ARTE Y SOClullOülP.
- - - - DE PE~EZ Y CURIS - - - -

r,'!ONTEV'DEO "::

,JU 10 DE

1909

��JULIO R. MARTINEZ

Oficina del Comercio

CORREDOR

SARANDÍ, 169

De ro á

11

a, m. y de

2

á 3 p m.

ENRIQUE BRUSCO Y PAULINO BAGNATI

i-:SCRlTORlO: JlftX1':'CC»S~ • .4.9

'rf'

PERITOS \IERC.-\NTILES

t'OW • trnua \Y,, tiO~

,ll. .l/edi11a Uefr111cort

()d,lio Fcnuí11tlez /Nos

Por los Jardines del Alma

Di rector- Hedactor: PJ~L{gZ, Y CUJ-U S
s,•crl't:trio ,le fü·tl:t&lt;·ciú11: O\"IDIO l•'J,:RXANDl,Z RÍO&gt;i

Cuentos al Corazón

( l'ul'sírts )

0.-JO el (•jempl11r

0.50 l'l ejemplar
l'érez y Curis

Rosa ígnea

Heliotropos

N.•· 29

Montevideo, Julio de 1909

AÑO IV

Oe los t.ises y de las Rosas

Cue11f11.s ¡ 2.• crfici,í11

0.40 el ejemplar

0.25 el Pje1uplar
Sf/11(08

El Mirador de Lindaraxa y El Libro de Job, por Francisco Villaes:pesa
\ A11dn's T. Gmnr11s11r11

Uarcía llallari11i

Rumbo al Sol

Apóstoles Rebeldes

0.40 t&gt;l e.iL'lllp':ir

0.30 el ejemplar
b

Guía

,11&lt;1tl

Uurf i 1w.~

El Credo

Qvo Vadis?
0.10 el ejemplar

F'ÉHEZ Y

0.2;&gt; t'I ejL•JUplar

CUHIS

Lo que es á Ju pros a. ele la Espa•
ñ'l. actual, aquel Mago del Yerbo, admir:tble é inimitable c¡ue cs. ValleJnclán, lo es al Verso, este extraño
y sugestivo Poeta, que es Francisco
Yillaespesa: un espíritu significativo
de la raza. en el cual se bullan, m ejo,· que en otro alguno. los vestigios y el determinismo de las época~ pasadas, pero no esta ncado y
descleüoso como en los viejos clásic·os. sino 1novimentado. actualizado,
en un vuelo atrevido para evadirse
del sueño ancestral. pero impregnado siempre de un orientalis mo
morboso. lleno de pnfumes de harem, y del de las rosas penetrantes
ele los jardines del Generalife: P&lt;'nsamiento. indiferente ~i uo hostil ,,
las influenc ias de afuera, Y, siemJ)re soñador. como un J') \ C'n Kairl. á.
la sombra de un rosal, l)orque ,~..
n1usa de Villaespesa, no tiene peplum, como la de los jóvenes poetas
seudo-helenos. siuo blancos velos de
Rultana, que ocultan apenas á me dias: los ojos tentadores de la Huri:
~u poesía, es revelatriz de un e stado de alma, soi\udor y plácido, con
murmurios de un surtidor en un
patio árabe y un meditativo claroobscuro. de ajimez; porque la ~{usa de Yillaeapesa, es eso : oriental
y clásica, con lu plástica admirahle
ele un espíritu móvil hasta lo inñ11ito;
Yillaespesa. no es un poeta or1

Alma de Idilio y Rimas Sentimentales
Edición de lujo: 0.50 el ejemp'ar

HELIOTROPOS
Segunda edición

0.40 el ejemplar

questal y huracánico á l o Hugo:
su arte. aunque polífono y ric'l
hasta la prodigalidad, lo es cu c olores y matices s uaves, no en grau•
cica ritmos timbálicos y asordaclores: su c audal musical. no es dP
Wagner. es ele Verdi:
el tecnicis mo de su música verbal.
exquisito y profundo. lleno de inte nsidades sonoras y apasionadas. lo
hac e un mágico de la sinta xis y
un evocador de la sensibilidad, que
nos hac-e sentir por igual, la emoción artíst ica de sus rimas y la
emoción sensual de sus pasiones:
porque es Yillaespesa. un emotivo
exquisito é inteucionaclo. lleno de
esa devorante sinceridad que hace á
los grande$ artistas . mostrarse moralmente desnudos. á la sola luz ritual de su pensamiento;
no que Villaespesa, sea uu ves ánico de esos atacados de psicopatía
sexual. q_ue nos dan en el desnudo
de s us creac iones , el olor y el horror
de la, carne en orgasmo:
no: la sensualidad d e Villaespesa.
no viene de Ju expres ión acre y brutal de la palal&gt;ra, es una rara y ex
quisita voluptuosidad, que se escapa. más de la música de la estrofa.
que del pensamiento del verso, lleuo
de una arcaica y delicada rareza:
arcaica, más que clásica. se diría
la musa de \'illaespesa, porque elJa
representa. como Ju prosa de ValleInclán. un re~reso consciente y Ra•

B I B L I O TE C: A C: EN
U.. A\ N.. L.

T.~ff'

�-

11io. hac-ia las fuentes luminosas y
sonoras de la vieja poesía española,
pe,·o, no para imitarla servilmente,
como los poetas, 6 escritores sin ge-

nio. sino para rejuvenecerla y modernizarla, con Jos elementos líricos,
y los ritmos nue,•os. que el andar
de los tiempos h,t traído como sano
caudal. á la antigua métrica casteJlana y, de cuya alianza sutil, viénele un nuevo esplendor, Y, una
extraordinaria potencia de color Y
de sonoridad:
porqde eso, y, no otra cosa, lHt
,ido el Modernismo, entre nosotros,
iberos, é ibero-americanos, un suave
y disimulado regreso á las formas
de verso de la ya olvidada métrica d el
siglo de oro: regreso espontá.11eo y
por in11&gt;osición de imperiosas evoC'aciones étnicas, en algunos, muy
poc,os, corno Yillaespesa: inconsciente, mezclada de fiebre gálica, Y,
ron mucho de mistificación. en otro!:;:
en el dominio de algunas ele e,as
rimas dt! Yi llae~pcaa., ~ no os parece
hallar. muc!Jo ele preciosismo añejo.
ele Juan y Jorge Manrique. de Juan
de "Encina. ó Pacltlla, el Cartujauo?
vagas. muy vaga~ ren1i11istenda:s.
pero c·iertns. ~o u,
y, en el dominio ctel cndecasílaho,
c~c metro todo de gracia y armo
nía. nietro italiano. traldo á l'~spaJia. como unn &lt;:autiva g-a1e1·a d e

Yene,:ia. por ei:-e c·ahallero el~ l'..\ rim a . que fué Andre:1 No"•¡t~ieul , y.
aceptado el primero por Boscan ,\1
1nogaver. ¿no halláis en Yillae:-.pesa.
el apropiado manejo. In gracia y
la soltura. c•on que 1nanejáronlo lue~o. aquellos grande~ pPtrar{Juii,tai:;,
que fueron Hurtado ele 11enclozh,
.A.cuila

y-

Cetina,?

y. el 1ia1.Jitaru1t di &lt;111oq1u' silvas.
el sabor de la égloga. de c¡ue hahla

,·irgilio. ;, no lo sentís &lt;·on un olor
ele miel. en todos los versos de Villaespesa, en que evo&lt;·a el ~arupo y
'-.UR paisajes. con tal pureza de c·ontornos. y, tal idealismo geórgí("O, que
recuerdan el de aquel gran guerre1·0, Qtte era. sin embargo. eomo un
pastor de Tíhulo. y que ,,e llamó
Garf'ila:;o?

leyendo nue:::-tro:- más amaner a dos
n1oderni~tas. no se o~ vic.nen á l:l
mente muehos cantares de v1eJ0"I
maestros. clesrle Cetina á Hnrtaclo de
1[endoza. de Garcilaso y \"y_lalohos
a Juan de }.fena y Santa TC'l.·esa, pa,anclo por el divino Herrer,\, aqu~l
que fa 1,la l,n 1,erLas?
:3i algo má:; que

-

]58 -

apuntes fues-en
estaH líne·,s. de este movimiento de
regreso, largamente hahla.ra yo, y
de eRtudiarlo ha hria eou mafi cuida•
&lt;lo y precisión:
pPro. notas al Yuelo son estas. no•
tas en que la erudición cansa y estorha. y, sólo el perfiil del P oeta ha
de salir apenas diseñado. de ent1e
el tumulto de la, 11rosn, concisa por
deber. y concisa con dolor:
porque díjelo ya, en una llamada

inaugural de estas "Notas)): fáltame el espacio, fáltame el tiemp o, y,
sólo algo breve, como un ¡Joint sec,
puedo hacer de los escritores y poc·
tas, que juzgo, y , cuyos Jises y cuyas rosas. me plazco en deshojar:
de Villaespesa, doofa que la cien
cüt del efecto, la severa p1euitud deI
vocablo rítmico. pocos como él la
poseen, de tal modo, que se diría
c¡ue una música verbal preside la
armonía. de las rimas y la virtuosiclad sabía del vocablo;
los ritmos hahituales que en ciertos poetas preciosistas sirven co1no
recurso á una técnica pobre, adquieren en Villaespes:\. una elegancia
personal ta n rara. que se dirínn nuevos, tal es la fluidez, la sobrieílad .el
alto sentido artístico con que los.
maneja.;
La crítica. incomprensiva de si. no
ha querido ver en
Yillaespesa, el
Poeta. sign ificativo que es, como no
ha querido ver. la verdadera trascendencia. crue tiene. ese grupo aislado de nuevos poetas c¡ue ton loo
:l.[achaúo, Diez Canedo. Jiménez. y
Zayas y PujoJ.forman nna fuerza
nueva. y. ban heCho cambiar de
run1ho. el pe11s·u11ie11to
poético degp.paña. grupo exC'€'1so. que a(1n siendo r cvoludonario. permanece clá~ieo. clásico del Siglo de oro, del cual
es un rosal en retoño:
la Espafia, que haC'e diez alios. no
te11ía nacla cliJ?no de atcndón. &lt;lue
ofrecer ,ll espíritu inquieto de nuestra América. tiene hoy, ese grupo
rle poetas. Que con el arte inimita11Ie
Y, la pros., 1íni&lt;•a ele Valle-Jnrlán. y.
las gallardías artísticas ele )[anucl
Bue:no. ma1'&lt;" han á ]·\ reconqui-..ti.t
del pe11sam1ento amt"ricano. y .:::on
dignos de ella:
entretanto. vayan esos lihros de
Vill·\e::-pesa. á encantar las 1nentes.
ameri(•1.tnus. c-011 h\ fa sd n ación irres istible ele sus tristezas, y, el perfu•
me de prrfereión que se escapa de
ellas. como de un rosal oculto. en
el c-ual Ntntara un pájaro la orquestación invhdhle de sus poen1aR
musicales. llenos ele coloración y ele
armonía. &lt;:erC'rt á las zarzas en flor
de los &lt;'ármenes de Grana da:
allá h,\Y un grupo de almM. llena&gt;&lt;
de Ren~il,ilirltd meridional y d e cu1tura estética. que s abrán re&lt;'oger Y
admirar. estas misteriosas canciones.
que subiendo de las profuncliclades
aisbdas del C'orazón de un l'oeta.
vaa á perfnnrnr el nuevo mundo.
con el olor de la vieja encina lírica,
la vieja encina e .... paiiola, súbitamente
reftorecid,i. y pohlada de jilgueros:
que cantan ht vieja canc-ión en rit-

mos nttcvos.

1:rn -

t.a Soledad
úu nto al lclgo
Para

APOLO.

Hoy n11 .i:irdi11 dt1 (Htlitlo J•octa
roo aznt·t.•na.,; &lt;lP 01·J'andatl ~e ,•iste
Jti/ieir(

1111 SOIO IIOIIIIJrt• \'Í\'C CII llli:

,t

¡' C;1_11ra. mi amor. tu soledad v 11i1•11 ·\

•tl!C s111 el sol th.' su mil'ada innie11s-1 :-:i,
:-lima J&gt;iOlloza l'Oll'IO un agua tri . . . tc !

1111;

Lll'g;1 hnsta 111í Ull&lt;L 1111'tsic.:;\ clivi11·L

ilt• · hcso1; .V uosLalgin8: Es .J11li&lt;'t;1 •
tplC _s11_1~1ra en f'I piano n11a i11tlist.·retH
i·irnt••..,11111 tle latidos ••. 1.:11a trin·L
- - aln114ll'a .V s11r1iclor y IJJ'isa fina'
...11 tanto - ('11(':ljc• .,· mi y lll'l'la r,ira _
1

i Canta. mí a11101·. tu l'lolt•tbtd , 1ii1•1¡,..·1
tfl!~ :ti ,·1•r l'~ ,..,nJ tic su ulirnd:1 '¡111111·11~:•
1111 al111a rt•v1q• 4·1,1110 un ag·ua tlar,1 ! .
:-:.11q..:;1• l~1.1 dí'lg;1da .•t g,Hit·a ¡,;,ihH•tu
la t1·1H.tl·1011 ilc la 11ri11l('l".l tila •
•
la h111•1w luna. s;1lic s1•t· discrt•1a'
., 11:1r,•1·c· 1pu• s1• oy1.• ,í. .\larg-nrita
d1·1·1r: ¡ 1111 ht•:so ! .. ¡j1'1ra111e ! .. i h~ :uloro !

.,11.,.,

; ca.nt:L 1i_ii amor. llt ~Ol&lt;•tlnfl \ 1•it•ns·1
'11~". '111. t•I sdl c~t· ~u lllil'nda i1111·u·rP.::t ,

1111

, llitl,l la :-.ll4'llll ('Olllo 1111 agua

,1,,

OJ"q

!

11 1,:1rn1-:1u Y R1•:1ssrn.

\l1,1111•,idc·•i.

To your Ha-nds
p..., ra

Aro,.o.

l~n~ imagino t'II u11 tc.•1,1plo.
\. 1.111 b 1~ n1111• 1111 Ra11t11nrio.

.., llH·ani~o. con In:; plt•garia.s
t. omo 1·1rios exta:-iiados . . . .
O '-' 11

Entr&lt;'

1~11 hc_ru10~0
.PlZlllll1&lt;':-; y

jartlin
rnu·tlos.

C~yyml_o t~n la primavern
~ r11111fa11_rP go1:jenl' de ¡,:i,jaros ...
O l'('t.·on1cn1lo loi:. Jihros
nc.1,odn, oh·idn.do~.
B:1.10 In lnz 1h" la 11111a
Y lo:-- h1 1 so..; ◄ I(• lo~ a~tros ...

Jn.w R11··1. IlEXlllLAIIAlti:il'
:\Ia,l rhl. rnon.

�-

lti(I -

161 --

Nuestras obras

Un motivo sobre Motivos de Proteo ,
«

Parn
c:I rl'tn\to dl"I

g-uayo llon Cal'los Ril·t·i y T o ri

l,io.

11Hil'II. ,•11

APOLO.

i11g-(.•11i1·ro uru

t·o lalw rn t·iü11 &lt;·on

{~1 fümo:;o al'q11i1t·t·to itali;1110
Co111e1Hla•lo r ,ton .\11g11sto (;¡¡¡

(itU('ÍtÍIL tulll.\11tlo ('OIHO l"l'llll'O

la &lt;:ali,• ~arnrnlí.

1.0 po,lriln ,ulluir,ll' l;i 1t1ag-1iifi

J•t•ntin tll' In. ohra pro., edaila .

¡ El vaso roto!
¿ No sabes po11qué, aho11a me r:esisto

A quer:e11te, sc1biendo que me quier:es?
Por: que todas las glor:ias y ptaee11es
Sé de tu eue11po sin haber:lo visto!
No te ext11añes si llegc1s Él saber:lo
Po11que he tr:oeado en odio mis tettnur:as.
Yo gusté tus eattieias y loeuttas
Y tu amott eonoeí, sin eonoeettlo 1
En un sueño tu amott pettdió el eneanto.
l.la misma eausa fué pottque odió tanto
Oemetttyos Él ~ttysis, que habia quettido
Y en un sueño sus g11aeias eonsiguietta.
llo que despiettto pttetendí que fuetta
En aquel suQño fué, sin habett sido!
Ovidio FERNÁf-lOEZ

~íos.

.\1 cerr,11· l'l lihro &lt;kl nd111irnlile l'::,lilista ~- pe11,;ado1· orienta l,
una i11terrnp;11 tiú11 ap1·,·111ia11te ,t• hn 1ilzndo c•11 111i e:spí ritu:
-La irOllÍll ¡,e,; llll sig110 de f'u &lt;·rza:
Porque• h11 st il a~·er Ja eom·ieciú11 1111·0 el ,•s¡,¡¡eio de l.1 clucl;1 ele
h oy ,." ::;iempn• fü1:jé ¡,;1r11 lo,; ,lito,; pt'11,:1dore,; 11&lt;-nrn; &lt;le iro11í;1 fi1w
y Mie11. le.,·e1Hlm; portc·11 tnsas de víg·or 111t·n la l. dt· fuerza i ITesi;st i ble,
de poderío intclcctnal sojuzgador y o mnipotcntt'.
La eluda ha su rg-id o il m odo dn d&lt;•slu 111 1Ji-a111í,,11to. como ,;i 1·11tre
den;;¡¡,; nu hes t&lt;·m ¡w~t 11os11s un ci'11·&lt;1e110 1·&lt;·li1 111 pag-o llllhicra irrad indo
su luz i1w,;p&lt;'rada sobn · u11 p,11101·a11w dt·~eo11,w:do l' insofíado. La
ironí:1 rcp1•p,;1•n tú :si&lt;'IIIJJr&lt;' e 11 mi ::; c ree11t· L1, el surn1111 del Yi g·or y de
la fn erz¡¡, erc ia 1•11trPV&lt;'1· &lt;• 11 e;w resquicio d&lt;'I 1•~píritu . un it m odo ele
atolón de la ,1alasi11 , 111111 J¡¡g·u11a perfumn&lt;l11 qm· ento rnan multi forJlles cnrnlei&lt;, ,;erc1ia,; la,; ag·11a~, ll e1111s de g·ér11H•nes. prc:stns iL ;;aciar
l,1 sed dPI ¡wregri110 cutre las ,-alobrt•s ola,; de l océa110.
_\,;í co11tP1npJ¡¡h:1 i1 aquel g_l'an ('1•1·,·.111 tes 1:-\1111,·cdrn c11~·11 irnnía
infinita lle,·ú i1 &lt;'ne11r1iar e 11 1111 dc,;a11tc11tado tr11,;hu1na11t&lt;· los :-entimi e11to,; mi1s gc111•ro;,o:-; ~· mil,; altos que la hu111a11a imaginaciú n ha
conc•!hido: que hizo ck u11 zafio gafí¡¡11 l' I prototipo del 8e11tido de
la realidad, e l &gt;&lt;en•110 pe11sar y e l ho11 esto vivi 1·. Loco v desate 11 tado
el generoso que desfitee e ntuertos, grosl'l'O y rústico el sér &lt;•qui li brado qu e pesa la vida y la vi ve Sl\rena111e 11 t1•. Iron ía 111ils sn 11gríenta
.iamits ;;e lw vi5t o, Y I nt-go, e 11 el tit-111 po q ne S1' pit&gt;rde haei,1 los eonti11 c•s remotos de la h i:&lt;tor ia e 11 el p11sndo de nyer, en el presc11te
ele 110~-, lo::; mús del icado,; espí ritu,; dieron entrada it la ironi;1 para
serpente11r eo 11 la,; µ;alas de Sll me11tc las c11scfía nz11s tccm1rl11.;, las
n o rmas &lt;'Xaet11s, la ti11alidad el&lt;' 1111¡¡ vicl;i ,\' el 11onc di' u11 propósito .
.\ si la ,·l·o dc,-iizar, esa ironía helena, maj,·&gt;&lt;tuo,;;i ~- se rena. sin
a nHu-g-nrn 11i odio. 1•11trc la,; pitgi1ws ll1m¡¡ &lt;le u11eiún de los pcns11dol'&lt;'S m od ernos. ele lo,: pensadores dl'I dia. d e los qu&lt;) sicnt&lt;'II p,1s,11· la
vida inestable ~· tnmultna1·i;i ::;i 11 dejar olr o rastro en l¡¡s evolucion e,; del eo,;1110:; que la,; sufíaciom·s dl· n uestrn n mbici1\n r 11111·strn van iclad.
Y he aqní que R odó se ofrl'Ce de 11!'110, con gesto de profeta. si n
un ,;olo ve,stigio de esa adornbi&lt;' ironía, sin c¡u1• scfía lc en el úricl,1
ruta d e s1t ¡wreg;rinaeión al trnvé;:; ele lns se11rlas.q11&lt;· su ~ l'rot1•0 •
l'('Co1T('. un so lo al to cl o11clc repose junto ú las :1g--11as pc rfmnadas ele
u11 atolú11 poli11l':sio el c uerpo ¡¡tll'~tie.o de l'Se &lt;&lt; l':·o,co » si11gular. qnc
siendo &lt;Proteo» solo s1) e11vuch·c c11 ht tl'.rnica del alto pensar, ele!
:lllstero ¡wn~ar, .v qne 111u~- 1·ai·;t ,·ez s iente. con se11timientos de
hombre ¡,a,-i011al, la e11 tcreza del in,-tintivo. la realiclad cid
( hlllll:II IO» ...
Yo hubiera a111ado mii s este • Proteo • si hubiera se11 tid o palpitar artería,-_ dbrnr 1wrvios, gritar pasiones, gemir duelos y n11gusti.1s entre "u,; austeros p r ns11res y ,;u ,·ivir metafísico. Porque he

�-

-

lli2 -

visto en é l m ucho ele a,¡uPI Emerson humilde y diitfano, arrebatado
entt'e las ondas rle !a 1·loe·tencia de C.trl Wag-ner, pero he a dvertido ft este« Proteo» dn1ni11ado por la exclusividad del pensamiento
r no sólo se vi\·0 la vidil mental; taml)ién se siente ...
Y la sutil pincelada de una il'on ía cxqLtisita hubiera puesto nota
de color y de ,·ida entre l;is anstern-; lu t'-ubt·acioncs del pensador,
01·icntal, habría vencido en plena Incha de pensamiento y a r te á ese
Emcrson, grnn Profesor de l~nergia, y á ese ,vagner mistificfülor clP
humildades. Porque Rodó ha m ostrntlo la magia dl' SLt estil o insuperable en cncla página, la alteza y la intensidad de su pensa r en
cada línea, la amplitud de !:HL horizonte mental e n cada pitrrato, pero
ha hecho obra mental, oht'a de metafís ico, obra ele liniamiento:,
moral es y de preceptos de ética d Pnrn siado rseuctos dentro de su
alta finalidad.
No es unilnteral la vida n i e Proteo» puede serlo si n hurta r á
su 11ombrc la primera condi ció n q11e le caracteriza.
Norma, ensciia11z,1, finalidad son de una 1nu·(•za id&lt;'ológiea i11s11pcrnblc e n t•stC' libro admirnble.
Cabr graduar al gran artista juig-,1dnr dP .Dario, al se re110 ,11111li:;ta de« 1\riel, con,o gn ia('.or rn o111I c1(• it:l'l'í'a imúlita .,· d(• ¡ntn•za
in-rnpernble. Pero falta en s u librn la ¡Hllpitnció11 ri(' la vid,1. falta en
su olH·a lo q ne ha hecho surgir en mi e:spir itu co11 la lectura de s tts
pítginas: la dlllln, q ue t·s ele111ento de (·x:i ,;tPncia, q ue t•s earaeterí:;rica de aetivicli,d, que es expo11en te de fu(•1·za, ele \'ig·or, de• acciún
que Ps lo ú11ico qtte puede haeer de 1111 libro ó dt· 1111a nte1lt(•. alµ;o
« abie r to :;obre una perspectint indifinicla ». Si la afi1·11111&lt;:iú11 ab,;ulnta se est&lt;1 111 ¡,,1. qtt(•da c(•1Tad o (•I c irculo, el horizonte se reduce.
algo eo11crcto como un muro limita la • pe, specth·c1 • ~- ento11c,:e,; no
f:(' acrece en el 111aiiana lo l]Ul' dehiú ú quiso sPr objt'tO ele JJC'r¡,ctuo
• eleven ir•.
Yo hubiern a mado más este « Proteo• ;;i l1ubiern 8eiialado l'n
toda:; sus líneas los dos a spectos posibles. los do:-; caractc·rcs coexistentes y eon tradictorios que seiialan eua11to Yin· como un sello de
r ealidad, inconf•mdiblc é im p rescindible.
Rodó nos lo muestra sólo visto bajo un aspeeto. un eolor ~- una
sola perspectini.
L os cuerpos e n el espacio ti(,nen tn:s &lt;limensio11(•,; y mi1:; amplio,;.
mús grandes, n1i1 s luminosos, so n los .irtistas euc1n to rnils se ¿1ccn:a11
e n el lien zo ú esa imp resión de tres longi tudes, impo;;ihle,; de c11cerrnr en un plmto único ...
Adora ré sie mpre e l ar te supre1110 de aquel insig·ue Ce rn111tc:,;
Sa.n·cdrn qup e nca rn ó en llll d esate ntado t rashuma nte los scuti mie ntos más generosos y mil s altos que la humana imaginaciún ha eoncebido, que hizo de un zafio gafía n e l prntotipo del sentido de ht
r ealidad. e l scrrno pensar ~- el honesto vivi 1· ...
ARTURO
Montc,·itleo. J1111io de rn0!1.

R. DE CAl{RICARTK

163 -

flogios líricos
I
Tus manos

1

La bondad de ttl ma no es un milagro
de s uav idades y de transparencia;
,· á sus pmas caricias le consagl'O
la más blanca ilusión ele mi existen cia.
Yi,·ir entre tus man os como una
rosa de paz ó una paloma hcricl:1,
&lt;:&gt;s sentir en la phta ele la. lun a
{liluírse el e nsnefío ele la Vidn.
¡ Oh, frúgil mano que mi mano estrec ha.
yo te daré perfumes. micn tras q u('(lcn
r osales en mi senda tlorccicla !
¡ Oh. mano de piedad ! ¡ Oh, m:1110 hcélta
parn cerra r los ojos q uc no pueden
sopo rtar las tristeza,- de la Vicia!
II
Tus oios
Tus ojos 1:,011 dos flores de tristezn,
dos claros lirios ele mclancolín,
que perfuman tu Jirica belleza
de una i nefable y rnistica poesía.
Ojos que amtln la plata de la lunn
y la pureza de los alabastros . ...
Ojos de paz que son igual que una
noche pl'ofnnda constelada de astro:-.
¡ Ojos, ebrios de c nsuciios. que tenéis
ardores de fulgentes mrdiodias
y claridad ele noches tropicales! ...
· ¡ Ojos de buen camino, florec(·is
en las ti nieblas de mis elcg·i11;,
como dos luminosos madrigales !
III

Tu

VO'Z

Tu YOZ tiene u11 dulzor de áticas mieles
y 1111 éxtasis de mística poesía ....
'.ru YOZ l1uelc á jazmines y á &lt;:lavcles,
y s nena :t coplas de mi An dalucía.
Tu voz se ha hecho para el rezo, y para
&lt;lar á Jns a lmas débiles aliento ....
¡ Si alguna estrella en el az ul ca ntara,
t endría las dulznras de tu acen to!

�-

11H

Voz de palab!'as castas y tranquilas,
r¡uo impregna do llanto las pupilas
ú don&lt;lr nunca se asomara el llanto! ...
Voz hecha de piedad y ele poesía,
para llablarnos, en horns ele quebranto,
(!el Ciclo, &lt;le Jesús y ele .\lal'Ía.

-

165 -

ta leyenda det Doctor Exquisito

\'OZ

IV

Envío
Jamits bormrtc en el olvido esperes.
Cuando lt' \'CO
se pitra el cornz6n, porq uc tú eres
su sangTc, su \'erdad y HL Deseo.
.\Iis blancas ala,; crnzariw ilesas
por el fa11g·o ele loclo,; los pantanos ...
.\li vida entera es tuya, es una &lt;le c,;as
:sortijas que fulg·uran en tus mano,;.
.\[i amhiciün ya no a,.;pira i1 mits laurclc-,
que il mo1·ir ú tus plantas, de rodillas ...
Y por morir por ti, mi amor qui:siera
ser uno de esos fútilc,; pa¡wlcs
en qtw suPl&lt;'S probar tus tenacillas
para rizar tu neg·ra cahel11•rn.

.\Io obsesiona tu amor.

.\[adrid, 1 !10!1.

F11agmento
Para

APOLO.

Era allá por los tiempos en que aún Espronceda dominaba con el gesto
mosquetero de su romanticismo, la ingenuidad del sentimiento lírico en Améric•a. y en que el gesto hiperbólico del viejo padre Rugo señalaba para los
pobladores del nuevo continente los confines del universo intelectual...
Era asímiE,mo por los tiempos en que Becquer, taciturno, mantenía a.ún
e•1 suspenso á las almas contemplativas, añorando la vuelta de las obscuras
gc,londrinas, y en que, con odas de Quintana, cándidos bardos loaban las
emancipaciones políticas de su patria.
Cuando be aquí que un día, cierto indio genial de Nicaragua, impelido
por quien sabe qué extrañas clarovidencias, y atraído por quien sabe qué
sirenaicas melodías. abandona h• eglógica paz de su villorrio y emprende
viaje bacia el país de Francia, en busca de las alucinantes maravillas, que
ensoñara en las noches de sus nativos lares.
Ignórase cual fuera su nombre entre la tribu; él decía llamarse Rubén,
y hasta diz que Darío, mas en el caso al narrador le basta para denominarle,
su voluntad de haber tal nombre, que prestigia el encanto de una melodía
pánira...
!base pues, á Francia.
Y allá en la vieja tierra de los Luises, en la ciudad dionisíaca, heredera
di, Roma, al borde trágico del Sena, en pleno bulevard halló la gruta feérica.
d&lt; nde traviesos gnomos. elaboraban filtros enigmáticos.
Ya no eran elixires de larga vida, ni hechizos captadores de corazones.
como en el medio-evo. Eran tóxicos prodigiosos, que enloquecían la carne Y
el espíritu, tóxicos como aquellos que arrebataban á las jóvenes brujas, iniC'iadas apenas, á través de la noche, cabalgando en escobas, hacia el sabbat
monstruoso del aquelarre... Eran tóxicos. enemigos de la tranquilidad del
Alma. prohibidos por la Moral y &lt;condenados por la Ortodoxia rígida.
Rubén. naturalmente, quiso poseer los filtros de ese laboratorio, en que
la alquimia renovaba sus fórmulas esotéricas, hacia fines del siglo décimonono.
?ero los gnomos. tenían celebrado pacto solemne con Luzbel, y exigieron no
ya el Alma del indio, más si algo que era tanto como la esencia de su Alma:
exigiéronle el don de su Sinceridad
Y el indio ¡:eregrino, preso ya en las redes de araña del encanto, firmó el
pacto. veudió su 8inceridad á cambio de los filtros mágicos.
Teudiéronle los gnomos en un lecho ritual é infundiéronle un hondo
sueño inmóvil.
Agites. con esa agilidad de que ellos solos saben el secreto, procedieron
á las formalidades de cierta impía liturgia, por cuya incógnita virtud el que
firmara el pacto, íbase á consagrar doctor en Rimas y Ficciones.
Cuando •~ d(•spertó, sintió en el pecho un vasto frío, y en sus venas.
dunde corriera la tumultuosa sangre de su estirpe, había un perfume raro.
destilado en los alambiques de los gnomos.
No sin cierto recelo abandonó Rubén la gruta misteriosa, donde dejara
el palpitar humano de su vida, oprimiendo en las crispadas manos, el tesoro
de sus venenos químicos.

�-

166 -

En la calle, profanos transeuntes, creyeron, con grave irreverencia para
su título doctoral, quP, aquel hombre que de tal modo olía á esencias de tocador galante, fuese un reclamo de la perfumería de moda.
Así fué como el indio genial de Nicaragua, convirtióse, por obra de cualquier hado irónico en el Doctor Exquisito de esta leyenda.

Des.ioso de most1·arse ante su~ coterráneos, en aquella imprevista consagración de su persomi y ele asombrarles con el brillante alarde de sus munificencias, embarcóse de nuevo nuestro héroe, desandando la ruta que anduviera.
Llegado que hubo á América, y revestido con un traje precioso de
antiguo prestidig1t:. •or, que había adquirido en una tienda del 1''aubo11rg , comenzó á desplegar ante la atónita candidez de los amerkanos, una serie de
gestos nigrománticos, malabarismos del circo parisiense, y en dosis cauteloRas
,, expender sus venenos, al precio módico de la estupefacción.
Eo el primer momento. algo como uo impulso retroactivo del amhiente.
l)8reció enajenar el éxito de la empresa.
Sus prácticas ocultas y sus ritos herejes, produjeron católicos receloR en
las musas honestas, que inspiraban las trovas de aquellos bardos simples.
Y las primeras extravagancias de maese Exquisito, fueron vistas c·on cs:1
inv~terada desconfianza hacia las cosas nuevas, arraigada en las almas perezosas, que vcget.tn en la tranquilidad de •us rediles.
Afirma!Ja el Doctor que más allá de Rugo, más allá de ese límite para ello,,
hasta ent,oncrs extremo, había un mundo de inspiración y de prodigio, 011
mundo pleno de una belleza nueva, ubérrimo en tesoros de delicia y de horror
Hablábales, en un lenguaje raro, de raros hombre~. enfermos de un
misterioso mal, nacidos bajo la influencia cabalística de los astros malignos
Y todo esto perturbaba el curso monótono de aquella vida aldeana, la
8omnolcncia plácida de los días, en su gotear isócrono.
Mas, paulatinamente, fué operándose entre el rebaño lírico, 11n fenómeno
digno del más severo análisis.
Bajo el extraño influjo de los filtros que el Doctor, con fina diplomacia
ibales dando, un estremecimiento desconocido hizo vibrar las almas... Misterioo de penumbras y vaguedades de nieblas, invadieron el campo de la psicolcgía. Sibar,ticas ansias atormentaron sutilmente las sensaciones, y refinados
espeluznos recorrieron los nervios.
En la tosca emotividad colonial, nació la percepción estética del matiz.
Y, prefirieron loe oídos á las charangas patriótkas de los clarines, la
melodía encantada de la siringa, en los crepúsculos.
Las elegantes drcgas comenzaron á producir su efecto; el flamante maestro había logrado inyectar en las venas de los colonos cándidos, el virus demoníaco de las neurosis, y los intoxicados íbanse düul'diendo en villas y ciudades, de uno á otro confin del continente.
Olvidáronse, presto, de las ohscuras golondrinas, y no cantaron ya para
l:t inilevendencia de las patrias.
Renegaron del rulto de Espronceda y de Becquer, y el venerable Rugo
paRó como reliquia al museo de las antigüedades.
Y en su defecto diéronse á adorar los nuevos ídolos que el mago se
había traído de París, un viejo mendigo mitad cabrío, mitad mono, católi&lt;-o
y corrompido, degenerado y genial, que reía. como un ebtio y lloraba como

167 --

1111 niño. y un elegante caballero mitad francés y mitad griego ron enhiestos
!Jigotes de espadachín, y sombrero de copa.
Los carneritos de panurgo de la literatura, convertidos en traviesos ca1,rillos. se negaban á seguir tras el cencerro académico, para lanzarse :\. su
á.i hitro á los prados, triscando como en tiempos de la mitología.
Aquellos venera!Jles vasoR seculares tallados con las reglas de un
artl' simple, que de p~dres á hijos íbanse trasmitiendo, para apurar en ellos,
el vino genero~o de las inspiraciones, fueron abandonados en la sombra de
la~ antiguas arcas de caoba.
Y en su lugar. finísimas, delicadísimas ánforas parisienses, de las más
r.na• formas, sirvieron para escanciar aquel champagne histérico que burbnjraha en el espíritu de los intoxicados.
:\!as. contra aquel avance inesperado de la nueva fiebre, en el ambiente
irgu ióse u na protesta clamorosa.
Aquello semejaba una irrupción de hetairas ebrias, en la paz solariega
d,• una mansión tradicioual, donde se mantuviera el culto de la virtud doméstica, bajo la égida mansa de los abuelos.
Un vasto cacareo de alarma, cundió por todo el continente. Las comadres
de la retórica, azoradas, lanzábanse á las plazas, comentando en corrillos,
&lt;·on alardes teatrales, la invasión pavorosa, de aquella locura iconoclasta.
Diéronsele á los intoxicados, fuertes inyecciones de sueTo bwrqués. QuiSC8tl prohibir que el mago envenenador continuara expendiendo sus diabólicas
drogas.
)[as ya era todo en vano.
Habíase iniciado en el organismo intelectual de América, el proceso fatal
de una neurosis. que iba á ser más intensa de hora en hora, hasta alcanzar
ijll instante de suprema crisis, para perderse luego como las cosas todas en el
••terno torb,.llino de las transformaciones.
AURELI0 DEL HEBRON.

Et Nudo
Su idilio fué una larga sonrisa á cuatro labios ...
En el regazo cálirlo de rubia primavera
Amáronse talmente que entre sus dedos sabios
Palpitó la divina forma de la Quimera.
En los palacios fúlgidos de las tardes en calma
Hablábanse un lenguaje sentido como un lloro,
Y se besaban hondo hasta morderse el alma! ...
Las horas deshojáronse eomo flores de oro,
Y el Destino interpuso sus dos manos heladas ...
Ah! los cuerpos cedieron, mas las almas trenzadas
Son el más intrincado nudo que nunca fué ...
En lucha con sus locos enrc•dos sobrehumanos
Las l&lt;'urias de la vida se rompieron las manos,
Y fatigó sus dedos supremos Ananké ...
DELMJRA AGUSTINI.

�-

-

168 --

169 -

SAfv'IUELi BLil XE {'-1
Para

Por estar ya en prensa nuestro
número anterior, no pudimo,;
adher ir nuestro pésame al de toda la intelectualidad uruguaya,
por la muerte rlel compaiím•o en
letras Samuel Blixen, tronchada
dolorosamente su vida en flor,
por la acción de un mal fulminante.
y APOLO ho,r lo hilce. Se adhiere de 10do buen corazón y con

de un pueblo, sin distinción de
clases ni de ideas.
Y APOLO entre toda la vorá¡rine de diarios y revistas que se
han ocupado (-'xtensamente &lt;k
Blixen, destacándose luruinosamente y ocupando un lugar de
honor, se hace suyo el dolor de
todos, pot· set· el más al to ex po •
nen te de nuestra literatura, í{ ue
tanto amó y luchó por elln el
querido }Iaestro muerto.
Y con esta humilde pitgi11a
APOLO ya lleva en sí la 111isió11
de hacer si-1,ber la triste nueva ir
todos los distinguidos cenáculos
intelectuales de América y Es parra donde el autor de Cobre de,ju
gozaba clejustc1 y merecicl.1 fama.
Sobre su tumba deponemos 111
flor de nuestras afecciones y la
garantía de todos los respetos.

Traclut'ciói1, de Leopoldo Dfo'I..

todo sentimiento, á la gran demostrnción de condolencia que
han llevado iL cabo, ante el glot·ioso caído, todos los homb1•ps

Ella mirabn fijnmente el suelo.
En el hondo ~ilencio, los instantes,
abismos ernn tle dolor y duelo.
! Oh, si por siempre juntos: ~nhelnntes,
un imprevisto golpe nos lunera .1
Lent,,mente clavóme sns bri11antes
ojos. Aún 1uiro su convnls,i bota
IÍablántlome pnlabras, y evocamlo
una rojiza tlnga, que sangrando.
parece 11ue salpica á quieu la. to,·a..
G.\lllttRt. D'.\NNl:NZIO.

GEST O

Lue::ha mas noblemente. No te arredres
Cuan.do ~1 dolor .sus garfios sobre ti
Clave .sin. e::ompasión ; e::ierra, .si ~u.edes,
La herida v .sigue batallan.do as1.
Lue::ha, • orgullo.so de tu erguido e::uello,
Y antes que refugiarte en. el. Poder
Entrégate a.1 Nirvana.. haz _e.se gesto;
Sé únie::o dueño de tu. prop10 .ser.
(Inédita,.

PÉREZ Y CURIS.

ESCENA :XIH

Albeti to

y

E lena

ALBERTO-Elena.
ELENA- ¿Qué?
ÁLBERTO-Escúchetne.
ELENA - ¿ Para qué. . . para
qné?
ALBERTO - ... un momento,
un instante; rlespués tendrá tiempo de ejecutar su venganza.
ELENA- aeereiuulose) ¿)1¡ vengaitza?
ALBERTO
Sí, su venganza.
Justa, muy justa; pero venganza
al fin.
ELEXA-Y usted .. .
ALBERTO-Sí, ... tiene razón.
La culpa 110 es suya. Ahora talvez usted no crea en mi sinceridad.
ELEXA-¡Quién sabe! Pensaré,
cakularé ...
ALBERTO-No, Elena. Deje esa
máscara pol' un momento y crea
que hablo con el cornzón.
ELENA - Uf. . . ¡el corazón! ...
eso es muy viejo.
ALBERTO-Hoy he sentido como
un recio latigazo de \'ida en el
t&gt;spíritu, y l1a pasado por mí como un relámpago, la terticlumhre, la evidencia de algo muy
doloroso. ;,Qtliere que sea profundamente sincero?
ELENA- Por curiosidad ... ¿Qué
va usted á decir?
ALBERTO Hace un lUOlllPnto,
para salir de una situación Yiolenta para todos, propuso usted ...
ELE:-.A l::lí ... una justa moderna. Una luclrn en que se pon-

.APOLU

eirá á p rueba, la voluntad, el carácter, el amor ... propio.
ALBERTO Pues bien; yo no la
acepto. Renuncio á ella y me ele·
claro vencido de antemano.
ELENA-¿Lo ha pensado bie11?
ALBERTO • No lo be pensado...
lo be sentido.
ELF~NA--Es extraño. Prnvocar
una situación para r etroceder
antes ele llegar al final. ¿Qué
fué de ese espí ritu práctico con
que se ghnan las más grand,,s
empresas?
:Mire usted ( seii:tla al eh:tlet ) Ahí
está el enemigo eu acecho, esperando la oportunidad de gana r
la partida. Ahí dent ro, si, ra ha
empezado la lucha. El interés
tiende sus redes, la con ven iencia atila susgarrns, el fuerte clava las unas sobrn el débil que al
fin ha de entregarse cansado de
lucha1· . .. Por mi parte ya estov prepara&lt;la para todo. Uste ·
des me han tran::;formado. ¿Yoy
á permanecer inmutable, ncaso:'
~Ieditaré, tendré en cuenta lo
que convenga (con ,totor,.
A1,BERT0-Precisaiu(-'11te, por
eso es que yo no acepto la lucha. Pol'que u,;tecl lrn cc1mbiado,
porque usted es otra. ¡l::li el escepticismo me hizo dud&lt;1r frente
al raudal purísimo, ;,cómo quiere usted que me haga cree1· en
la corriente o,;cura y turbi11?
Con sinceridad y calor.) Vuelva usted
á ser la mujer de antes, la que
arrojó una flor como ofrenda
del alma Y \·erit entonces cómo
lucho,· t1·iunfo. Triunfo, sí. Fren·
te al 'peligrn de perderla para
siempre, he sentido latir el co-

( 1 . Bella comedia en un acto de 11u1•~tro querido amigo el apl:uulitlo ~stritor Ismael
Cortinas. que ser:\ representada 1•rúxim:unente en un teatro de Buenos Aires.

�-

170

r11zún. lk·.:1·nios 1ue ha h ll- libre111c 11tc. :'.\ o ,-,(• c11 h ra usted co n
esa 111itsL·a rn c ru1·l-q ue IH hace
l'g"Cl:~ ta ~- calcuJ;1do rn - po rq ue
l'llto nL'.C" s1~ habrá pe rd id o. todo . . . tocio, r n o n lidrá la p&lt;•1111
luc ha r 11i Ycnce r . ..
J,;1,Kx.1 ¿ Acn.so so~· c ul pable:
A 1.1H:1:1To - Xo, PI culpa ble so~·
~-o. La c u I pa la t&lt;•n¡.,1110s todos
lo~ q ue e n la vi d a nos c reemos
IJlll'IIO,-;, t'ner tes, &lt;lesill ll'r(•8a dos,
pero ll egamos ú d udar d L• sus
mil,- nobles fine,:, á fuer za d&lt;·
eh oe,11· con el i11ter és sórdido y
b r11 ta l: oll'id11 11&lt;10 q nl' ha) u 11
refugio i111· iol.1ble e n el alma de
us tl'de", a l qttc sólo debe 11,•garse po i· l'i a n1 or: ese a m o r ún ico
do 111 i11 11d0r ,. ex&lt;.;lusivo, absoluto r I irano, ·egoísht de su propio
bien. q u&lt;&gt; 110 ducl.1, que 110 razo na po:·qne es imp u lso m iste ri oso .,· secl'eto ... :E:IP1w : 1·n este
insta111e sov u n ho m br e sincer o .
H e experí1{1e11tado e l dol0 r hondo y pl'ofu nclo de ,·e1· alejar se
1111:i pri111a1·cr11. lfog;a n!;ted que
n1clYa Y rnc 1·erit r &lt;'s1tl'lto" Ju chador:con g-ene1·oso hríu,· ron
nohle i m p11lso . . .
!&lt;;1.F-XA ¡D111&lt;-01111·11u· ;.Y si fuera
tank'.J
Al,BERTO-::-;u: el! su alma
purd,· re,·erd('Crr la florescencia
(1(' la es1 enrnz,1 .,· el ensueiio.
P,· r doue usted a I que no supo
m ira1· ha¡;t:1 el f'onclo, parn ba •
iiar,;&lt;• en la onda sere11a que es
fuente de &lt;·terno ,. bienhechor
COIISlll'iO...

.

ELEXA- Cnnironia ¿l'araqué ...
para qué? ...
ALBERTO -·::'\O repita 11st1'd esa
!'ras(• cr11cl, &lt;¡Ul' elll'(•IICIIH ,\' que
111,1t11.
I~LEXA - Dc usted la he apren dirlo.
A LBERTO- OIYídell\... como
la olvido yo. Y s i In recor da m os,
sea tan sólo para pl'eguntar :

171

y a111orosamenteJ para que en•
g-a ii111·:;1•, ¡1m·a qué m e n tir , para
que a hog,1 r los 111ás n obles impul,;os, 71ara que de:svi r tuar lo
al ,d,lo

m uje r rnzo11ahle no lo penlo11c1'.J
A 1.u~:R'ro Ya me ha perd onado.
l~LKX .\ - · Quh·n ,;:il,e! .-\&lt;l1'mús 110 pod1· m os 1·a1ta1· il l:1
palabr:1 e111¡Jl'ii,Hla. Sién1P••· 111111·
11111110 ''" ,tiül&lt;,:,:o en,.¡ dia l,•• .\J¡j llega
el :1d,•Pr~;1 rio.

111i1s he r moso, lo más huma n o,
acaso lo ú nil-o q ue bace bella ~11111able ,1 !,L vid a? l\lí 1·eme, Ele•
na : ¿n o me ve transfigurado?
AlJuí, junto á u sted, d&lt;·spués ci(•
la prueba dolo rosa , sien to palp ita r un hál ito m ister ioRo de vida
n ueva y fecun da, que llega á Jo
más í nti m o de mi ser . \Muy cerca y

. \ LttEH'l'O -,:,Qu(, li,IC\'r en tonces?
J~LRXA ¡Qn(• h:1e,·r ! . . . El lirnzo fiJ•nH•. la l'iill('z:1 p 1•:1:111d:1 .•.

Montedclt::() . .T1111in ilt• t !tn:1.

C'On rernu ra. Rlcnn con g r an t urbar i Un es

,¡ni,•ariL la mira,ln. y O la q u e r o, si
la qu ie ro . .. pe ro com o er a antes, afectuosa ,\' son r ien te, can dorosa,. buena .. . Ju nto á usted
sie11 to r'enacer todas l11s esperanza,:;. ¿Recue1·d a aq uel las tar des
de dulce y su pn·111a poesía? ...
¿R ecuerda aquellos ver sos? c1'rn
tnnt.lr, de q ue Jt;Jcna lo mire y mny rlulce

mente

.

« Ojns

c/r, r()S, serenos,

i

que de dulce mimrsois alabados:
¡nm· qué si me miráis, mirái:&lt;
airados?»
P:rnsn. l~lcna muy emocionada y tratan
1l0 1lc ocultnrsc ollas mirndus dt· Alberto·

H 01'EL

DE

LOS

POCITOS -

ll O:--'l'E \ 'JDEO

~e H(."OllgOjn ).

¿,Llora usted:
J~I.E:--A - ~U, 110 .. ,
ALBERTO - (Insistiendo para que lo
mire ) Olvidemos lo p11sa&lt;lo ~- va111os lrncia el porYe11ir que n&lt;&gt;s
som·íe. Yo sabré tcnel' el brazo
ti l'llle y la cabeza erguida ...
~~](•na lo mira Hpnrcntando enojol .. , «Ojo.,
claro,:, serenn.~, ya que así me mi-

rrí is, mirad me al menos». (Se cstre
(."h :rn las m anos y se miran por un instante
con :u11oroso nlinndono . .Alberto va {t. lJe!ó-arla. ¡,ero Elenn. (."011 ademán
ría. lo rec.-haza sua.ve1uente' .

1lc

coquete-

E1.RXA-No ... ha&gt;' que ganar
la apu&lt;·sta.
,\LBERTO-Es que ... la l ucha
era poi' la otrn mujer ... la razona b le, la egoísta. la prosaica.
ío quiero á ésta . ..
ELENA
Yanidoso! ¿Y si la

la Sala
Para

.\ POV&gt;.

El polvo se ha hospedado en las persianas
como capas de abrigo, y hay inciertas
cintas de luz sobre las porcelanas,
donde las rosas se consumen muertas.
Los lirios de la alfombra se hc1n gastado
de los coturnos d.e oro con el peso.
Sobre el piano, los bustos, el teclado
custodian con sus órbitas de yeso.
Todo tiene un perfume, y cuando arde
el misterioso encanto de la tarde,
prendiendo su reflejo en las cortinas,
llega hasta el alma un mar de evocaciones
y al claror de las luces vespertinas
se ven pasar las viejas tradiciones.
Julio J. CASAL.

�17:! -

-

Btasco l báíi~z
En la otrn margen del Plata, don _
de ha dado una sede de notables
conferencias, se encuentra el distinguido autor de «La Bodega&gt;.
.APOLO

le saluda cari!'losmnente,

espen111do que antes de partir con
rumbo á Espa!'la, visite Montevideo
.,· deje en él la dulce impresión de
su admirable talento.

V, BLASCO IBÁS'EZ

OJOS PENSATIVOS
Una pagana de ojos pensativos.
Su carne en flor invoca mis caricias
Cuando mi labio bebe con delicias
La onda de sus ósculos votivos.
Flor de Eros que provocas avaricias
Y enciendes corazones sensitivos :
Una pagana de ojos pensativos
Dióme tus mieles á mi fe propicias.
Pagana de Efraím á cuyo acento
De alondra, el alma de mi amor palpita
Como un pétalo herido por el viento:
¡ Gloria á la luz de los ensueños rojos,
Que estremece tus párpados y agita
La gracia pensativa de tus ojos!
MAITINES DE AMOR
I
Y te dirá mi labio la olvidada
Melodía de un búcaro de besos.
¡ Oh, los maitines del amor! Un mirlo:
Mi alado numen, oficiaba en ellos,
Bajo la luz etérea de tus ojos

173 -

Y la di\'ina unción de tus ensueños;
Llegó el invierno pregonando inmensas
,\ñoranzas de amor, y el ritornelo
Del amor mío se extinguió en la fría
Desolación de los paisajes muertos.
Las avenidas se tornaron grises,
Veladas por la sombra y el misterio
De los nublos perennes y lejanos,
\ quedó la campiña como un yermo,
Huérfana clel amor, adormecida
Bajo la triste caridad del cielo.
~o hubo más rosas ni geranios. Hondos
Lamentos ele almas exhaló el sendero
De nuestra cita en la silente hora
Del crepúsculo pálido y sereno ;
Los taciturnos álamos, refugio
De nuestra vida espiritual, gimieron;
Emigraron las aves; y las viejas,
Solitarias campanas del convento,
Preludiaron conmigo la elegía
Conmovedora del exilio eterno.
¡ Qué triste es el exilio de dos almas
Que á un mismo epitalamio se han abierto[
II
Amada, Yen. :\Ii angustia y los brumosos
Hibernales crepúsculos huyeron,
Y Primavera enflora la avenida
Espolvoreada de oro.
En el sendero
De nuestra cita los acantos ríen
Y las lilas de nieve abren sus pétalos
Al soplo de los céfiros y pueblan
Con sus aromas la región del viento.
:Mira mi labio y ven. Bajo las frondas,
Entre esencias de impúberos espliegos,
Tú me hablarás de las canciones mías;
Y o te hablaré de tu perfume intenso,
Y te dirá mi labio la olvidada
\lelodía de un búcaro de besos.
Y Yosotros,
Espíritus volubles del invierno :
¡i\o ,·olniis á decir en los maitines
De mis amores la canción del Tedio!
PÉREZ Y CURIS.

�-

174 --

- 17ií -

¡ Muj~r at fi-n !
Para APOLt.

.\licia, en cochE', iha de comprns á las tiendas. Vestida de
blanco, virgen y rubia, daba la
impresión ele una mujercita de•
licada, joven r linda. Como esa
rnailana hacía calor, viajaba con
las Yentanillns del cal'ruaje bajadas y el tibio aire sa110 acariciaba su rostro de líneas corrcc~as, gráciles y puras.
::l[1entras el vehiculo rodaba
Alicia leía ... ; leía un libro d~
amplia presentación de las cosas hu1na1rns, ele la vida y de
los ser es. Hija ele padres ricos,
pern sin ilustración ella misma
• sus lecturas; 'mejor dicbo,
{) 1egrn
com praha volúmenes al acaso.
sin reparar en su gé•nero ni en
Illltores, guiada pol' una enr io,;idacl instintint de leer, de leer
rnu&lt;;ho y ele todo. Su natural
buen sentido la apartaba ele las
-0b,;ce11 ida eles escritas· pero 110 de
las_ t_c1_1 uosiclades sic~lógidas del
a11al1s1s de las alnrns y tampoco
&lt;le los refinamientos sugestirns
-de la carne.
.:-\sí es que sabía muclio de
fa vid:i, ele los hombres v ele
las mujeres; y sin ~t•t· un~l cerebral determinada, siendo sólo
una frívola entidad social tenia un criterio ele arte y 'actorn ba los libros selectos. Por eso
Jiasta en los vfajes ú tiendas
leía, pero siempre atenta á las
infinitas variedades de la cal le
it los saludos de la gente cono'.
dela ó arnign, ó ít los trajes de
l~ttS demits mujeres. Mientras,
trente á ella, en el asiento delautero del carruaje, sobre un lujoso eoj_ín, se adormecía Lulú,
su pernta prnferída, alba v virgen como su duei1a, cuidada

como una sefíorita, llena ele per·
fumes .r con alhajas al c uello,
como una mujer elegante y con
dinero.
Cuando el carruaje enfrentó
ít la Catedral, Alicia s uspendió
su lectura, se persignó, hizo una
caricia al unimalito, sal udó sonriente á una amiga que pasaba
y al tomar el coche por Sarnndí continuó leyendo El tomo
que Alicia Jlevaba entre sus manos se titL1laba ,La mosca ele
oro» y era un detenido estudio
de la mujer. Cuando el carrm1je
se dctuYo frente á una lnjos,1
tienda ele modas, Alicia no quiso
bajarse sin antes terminar el párrafo. Este era por demás intesante. «Como esas moscas de
brilla ntes colores, tornasoladas,
-decia el autor,- que lo mismo
se alime1:tan en un estercolcrn
q ne en una sabrosa confitura,
así, asi es la mujer en sus amores. En su hambre de amar, no
repara en categorías y se fija
tanto en un astroso de .la calle
como en un dandy de salón.
Por eso, por eso se puede decir
ele ella que bajo su epidermis
blanca v suave como un armifío tiene mucho cieno ... » Al
llegar aquí Alicia, con un gesto
ele asco cerró e l libro y bajó
del coche.
Llamó i1. Lulú, pero ésta, mimosa, se negó ú seguirla. Entonces élla cerró la portezuela
y penetró en la tienda Allá
adentro dejó, olvidadiza, transcurrir el tiempo, entusiasmada
con e l contacto de los géneros
finos Y de las sedas sutiles y
la vist~ halagadora de las mercaderías lujosas y caras.

Al Yoh·crse al carrnajc ..\licia
notó que Lulú faltaba ele allí.
:-:iorprenclida, casi nerviosa ~-¡¡_
diríg-ió su Yist¡¡ ú todas pnrt&lt;·s
~- de pl'onto, á la distancia, vi6
iL Lul(t, sn a!'istocrúticii perrita.
1igada it un pc1To sueio, holiemio ? flaco, u 110 de c·sos a 11 imal cs errantes, descu id:tdos. ,·er&lt;laclét'OS hijos ele la calle ~- el
lodo . .-\vcrgon:wcl;i, corrió í1 rt··

fugifü"Sé en sn coche ~- dió orden ele partir lig-ern.
Ya en l"iajc, hizo una pelota
eon el libro y los coji nes de
Lulú y lo pisoteú todo, furiosa,
mientra::; &lt;'X&lt;;lnmnhH entre bonclos sollozos:
-Oh! la mosca de o ro! Lulú
la 1rnel'Ca! P1·rrn, h&lt;&gt;m bra, mujer ni fin' ..

Azucena de Milagro
PCIT(I

APOLO•

María de Cervantes, cándida, suave y fina,
Era una religiosa hija de Santa Clara;
No se le pasó noche sin tomar disciplina
Y en veces con la Virgen dialogó cara á cara.
Pan Celeste le daba en solemnes momentos
Francisco de Garayta, un fuerte dominico .
Que difundió el espíritu d3 los dos mandamientos
En aquel corazón de virtu~es t~n. rico.
_
Tuvo al morir la monJa del1r1os muy extranos;
Francisco la exhumó pasados doce años
Para guardar sus restos. bajo un altar may_or.
Estaba intacta; el fraile besó de la clarisa
Los labios que guardaban una lev~ sonrisa_
V dijo unciosamente: "Lo ha querido el Senor ...
Hay una santidad que sonríe de amor."
Alberto SÁNCHEZ.
Bogotá.

�-

176 -

· él Patio de los Atrav anes
( 2 .ª e d ieión)
Para .\POLO.

_\.lg·o 111uy exaltado y vital. Y
al mismo tiempo algo mur triste
,- muv suave : un cll:':sborclamie11to ele "\·crdaclcrn vida. X o es la
fai,;a sutilidad ú lo )fartincz ::iicrrn que dom SllS composicionC's
co11 mieles recogidas de ahejas
amaestradas. Xo, sino esa otra
mús ruda que huele it jarn111:1go
y que naturnlmcntP :;e clahora
en panales de cort('Za de c11ci11a
y en el hu eco de algún it rbol
~rntcnario Y Ycncr,tblc.
Sombríos· r vigorosos son los
vct·sos de Villacspesa de u11a tritgica i11telisidad d'm111unzia11a. lfa&lt;:c amará la ,·ida sa11tifica11do :'i
la )[ncrte. ]l[orboso y acre 110s
hace percibi r el olor· enervante
y asfixiaclor del pa11tm10 r el
~ntilmcnte pc1·\·c1·so de las t:ar11e,; ti,;icas.
Flota en todo &lt;'l libro, aco1·dando co11 esta hriorn eflorescencia de juventud, un ambiente
de mrlancolia y honda amargura bn·onianas. Dc,olación de nn
alm,~ sedienta é insaciable, nostalgias melancólieas de 11lgo que
q uizil 110 existió n unc,l. desesperanzas abrnmadorns de lo qn&lt;'
no Pxistirá jami1s acaso.
Rt•il tic in111ortalicl1ul. s(•tl ,1(~ i11fi11iro
;. ('11 q 11é lo:- In bio.~ en flor poclrt' :1pag:trla
~¡ ilf' :1111ar:--e )a¡.¡ :11111;1:i, ist' fnligan
y li;\:.;t;i lo¡;. lnhioFl flt• lws:1r se ('a11íó'i:t11 1

Ei; Vi llacspc~a C11trc tocl0s los
poetas contemporúneos el 1mh;
sincero ,. el más hu m:1110. ::ius
versos tíc1l&lt;'n un fuego ~- una
inspiraeión tan extraorcl naria
,:;omo no se ball:i sino en los g-1•;111dcs maestros de la poesía. ''ibrantes ~; pasionales, ú Yeces,

l'llg·en t:omo tigres en braliama.
Otra~, suaves y meláncol icos. tienen el 11oslálg·ico encanto que se
V(' en las sonrisas de alg;unas
muertas jóvenes.
_\dviértC'sc en « El patio de
los .\rrn,·anes » como en todas
las obras de este jOYCn r admira ble macstl'O ese transcendente
é inconfn11dihle ~abor ú realidacl que para el gran í'.:ola
constituía el prineipnl 1111'.,rito !le
lai; vbras artísticas. Y esta cualidad es tanto mí1,;11p1·ce ii1hleaquí
cuanto qur, parn la mayor pnrte
&lt;le los que se intitulan poetas. el
haCPI' ver:sos sólo consiste en aderezar cortos renglones de una armonia 111í1s ú menos sonora. "Cn
acljeth·o su.\·o es síPm ¡&gt;1·e tan justo que no parece sino que 11ació
allí mismo, al .l ado ele aquel nombre ú qu&lt;' ncomparra. Imposible
parecl' unn sustitución por otro
sin qu(• resulte en menoscabo de
la i&lt;lca . Y 110 se juzgue rncnuden('ia este detalle de aciert0 que. si
al parece1· es insignificnnte llega
á constituir fn•cuc11te111e1tt&lt;&gt;, el
i111 imo de toda poesía. lJn acljetiYo
es siempre, rlc p0r sí. algo muy
bello. Pero si es a&lt;lemús sig11ificant&lt;' y preciso 11clquicre una
tran:;cendcncia un h·cr:;al que j;1111i1s hub iera podido sospcchar~e
en t'·I de ot r o mo(lo.
¡ Y luego, qué sohrio Yigor ele
descripciones, qué maraYilla de
sug·estión, qué cnol'me vitalidnd
siempre!
Tus l'izos nu• cn,·oldt•ro11. Y entre el Tag~
olor á musgo ,le tu cnh('llera
su~p irante at,sorhi &lt;-·orno un n--neno

el ;it•n' nrorn:, de tu cm·,u• · e11fenua.

177

Xi ego a bsol 11t.1me11te que pucch1
~X]'l'('í';lrse e-;(;¡ idea IIH-jOl' ele
11i11g1111 111odo. Toda,; las p;ilabrns
¡ cada una! e\·oca. por la Yirtu&lt;l
d,• su l'Olltextnra &lt;·11fón i&lt;:a \' ele ~n
sig·11ific:ado intimo, una sc.ric inmensa ele sp11:,;aci01ws 110 (•ser itas.
Y tan int&lt;'n,;anw11t&lt;· rxpr(•,dYo
l-ii Plll pre.

Para mi no ha.,· dncln de que
,-ill;1e,,pc:sa ef&lt; PI primer poda
e~paITol contrm¡JOritneo. Y e l~I
patio ele los Arra~ 1111rs » 11110 ele
su,; mejores lihrn,-;.

O~ile---Mujer
Opulentas cabelleras de color de tempestad:
noche lóbrega sus ojos, noche lóbrega que brota
e1woh·ente y sua\·e luz .. .
Epidermis, - terciopelo de magnolias y carmín : y sus bocas,-- tibia púrpura c.¡ue incita,
de los besos al festín !
Cun-as lentas y tremantes,
que en sus ritmos \'üluptuosos se difunden perturbantes
tras la seda de sus trajes y la bruma de los mantos...
Y, sus senos, - senos santos!
Dos palomas ele alabastro
que a letean voluptuosas bajo el velo del corset.
Pantorrilla ebúrnea y dura,
terminada en una joya, que es su pie.
Sensitivas en el d~elo, v salvajes en amor.
Si se sienten cautivar, se agigantan y se incendian:
y se tornan explosión,
cuando el beso del Engaño, les comprime el corazón.
Soi'íadorns . . . ?
No, no, no!
_\lmas fieras ele tres faces :
fuego, hielo y convulsión ...
En conjunto .. .
Satanaces de opulentas cabelleras,
y de curvas tentadoras,
y miradas tur badoras,
que dispersan envolvente, suave luz !
S.;111tiago ,le ('hile.

Cu1.uo10 DE ALAS.

�Ricardo

179 --

Bibtiogtáficas

Pa..seyr o

l.libt10s y folletos t1eeibidos ·
ENSAYO

Db

UNA

F ILOSOFÍA

FEmNI STA.

-(Refutación á .11oebius), por JI. Romero Sovarro.-.\Ia&lt;lrid.-IIe a h í uu

bello libro escrito no sólo con el objet o de r e futar, como su titulo lo i ndica, las ideas de Moebius. si no tamb ién de castigar su terrible misog1n hi
y su obra sistem ática en contra. de
la m ujer. Con gran ,uopio de d atos
c ie ntíficos que desvirtúan much as veces los asertos categór icos del es
f.!l'ito1· alemán, y una preparación
amplia y d iscreta que ridic uliza h
filosofía barata d e los autores de fo.
netos antifem io istas. Romera Navarro ahorcla el tema. rceorre las pá.gi nas de Lu inferioridad 111rntal ele
lo 1ntder y seriala
c-onfirmándola
con citas que fortalecen su aseveración la secuela el e errore~ en que ha
incurrido Moebius. No queremos hacer eu estos rengloues la a p ología
del libro qne los motiva. Es que sin
~er fe1ninista.s. y más aún: no acep·
tanclo del tocio los co11ceptos demasiado amables que ha dictado h tolerancia de Novicow. romulgamos en
par te las mismas ideas de• su joven
autor. en cuanto se refiere á l a
igualdad mental entre el hombre y
la, mujer. No se es feminiAta. en el
~eutido bajo con que suele apiicarse
ta l pal abra por parte de algunos
empedernidos. sino humano y equitativo. cuando se lucha afanoRamen
te por la emancipación de la mujer
ó por el solo reconocimien to ele su
capacidad intele, tual y moral. Ni se
es noble, ni siquiera discreto. cuand o
He hacen cargos que no han de justificarse jamás. De esa falta de nobleza y ele cliscreción Moebius adolece á menudo. Y Romera NaYarro se
ha empeñado en demostrarlo con argumentos abrumadores de este jaez:
En varios pasajes de su lihro. repite Moebius. que cuando a lguna
mujer descuella como superior á las
dem ás en cualidades mentales, pierde los caracteres femeninos ,y su eRp íritu más que ele mujer parece serlo
ele hombre. De manera que llega al
extremo d e q u itar á la mujer h asta
la posibilid ad ele tener talento, p orque en 1·11anto uno de sus i n dividuos
lo p osee. lo considera ,·omo un talento 1nfiSl't11ino. que por anómala,
combinación ha venido á encarnarse
en una criatura femenina. L~'- biog r a fía de los grandes genios nos aqegura, por el contrario, que todos ellos
encon trábanse dotados de n1alidacles
m orales. ele temper amento y ele car ácter q u e ]os distinguía de su sexo
y los asemejaba al sexo ('ontrario.
4

Síntesis
Para
~:t11t11¡,;.

Chnl':lltn l·q;t11•11z ·, 1·;1ei&gt;11di1•11tln

Y

:ll.llZHlhlo 1l1•,¡11lt:., nii, 11r11pí:1s ir:1s
Y 1li 1·011 tii·h1·,· 1·11tr1• 1•1 (•l;t11111r h1,1·r1•:1tl, 1
t'rnjir ):1:,;. hor,•:i,... t·r,•piiar la:-, pir;l!'o '.

El hartlo hu·hadnr trc•¡11·, :1 l:i~ c·11111hn•-,
Y Pn l;i:-; 1·nmhn·~ ,11 ... n•1·1',11, ,ttn111nru11:
:-0:1: t'l1l'élHlit•n111

tlP ar,lnr l,i--. 1111H·ll,•1l11111hrt•:o-

y t·l tir.rn1) _,· 1•1 111::--¡i,.ra t1·1:1hl11rn11 !
:'l[i lira ,h! ~i;.rniú .... Fui'· t.tl ,11 1~:np11jc
(tn~ 1•11-;0111.· t'Hlthl 11110 "-ll 1111flhiasmo
\ : ,i1•11to t•n 111i iiu,•1·io1· •il;.!,'.1) qn~ ru;rc
\

,1· 1;11(·ic•11tlt• 111i ... ,•r 1n1lo

h1l1•ho c•:-pasmo!

ru:t 1111''' ,t t.·\ i,u·11t·i:1 la
l), •-.1·11li1·!1i i'll 1111 n·¡i!it•~ur-

ArOLO.

1lol1)ra

ch• mi vi1l..1.
ll:1hlat11ln ('a!llpn:1111or ,,¡ alma llora
l.:1 l;\~ri111a 111,•.i111·. la m,is s1·11ri1l.-1.

Y .....

"-ll i1111\11~0 Jl4'n:o-,ll'

t,w

111lhh-

y llanr,

(!ll•' t·n11r1111dn l'II 1111 lrnr. clnhlc SUl'~SO;
El ,·111p:i.ir 111:1n·i:11 .tri ~Tn11 Cho,•ano
Y ,.¡ ,iul\T ,t,•,liz:1r dt' ,d•:I tl'Pll 1·xprt':-(1 ...
El 1t110 ..... l'l'\'lt:•h(• 1·orno nn potro.
--\I :--nfrir, al c\11101' t·I otro cn~nlma.
l·:I 11111J ,,.;;· ltH·hador. Jll'Ofnnclo t:I oln.)
Y ,011 uno los ,1,,s deurro ilrl nlm:1.

('lio1·a11•l 1\.-. la 11..1:--i1·1111¡11(•hnhln i111pct1L&lt;1:--:1.
('arnpo:rn11'r t•I ll(•t·i1· helltl y profurnln:

Ln t•arit·ia n11 ,l11l;1111,• 1• 1 ,uan• ,... iro
:\li frt;llltf' ;_\cai-i&lt;.•h). 111i mu,tia. fre;;re.
Y lleg1i lt:Ht:t 111i :,;.f&gt;r 1·on10 1111 sn~piro.
Y hn:-- ra l'I :.ll111a ~i111ió 1111111c hoy 110 si&lt;•nt1•..

Y en sllltf':-li:-: gran1lios,1.
(')i,1("1111)

Y

C';:llHJlO:l\114)1'.

In, YOZ tll'I

11111111lu~

n.1, · \Rno P .\SEYR.0.

Ejemplos: Cicerón. Demóstenes, Julio César. V irgilio y Bacón , del cu al
se d ice que hasta sufría u11 síncop e
e n todos los menguantes dP la Ju na.»
De lo nial se deduce que )foebius
suele evadirse p or la tangente cuando le faltan argumentos con que
combatir las femeninas aptitudes.
~t ás tiem po y más espacio quisiér amos para poder expresar todo lo
que la lectur a ele la obra de Romera Navar1·0 n os h a sugerido, y para
analizar á la vez ciertos foJletos que
circulan aquí de la índole del libro
de Moebius, cuyos auto1·es ensayan
poses de hom breSi a veza dos y se
jactnn de observar bien la vida y
las costumbres ele los pueblos.
Romera Navarro ha demostrado en

su J,Jnsayo de 11na Filo::.ofia Feniini:&lt;-

f{I ser un temible contrincante y un
sutil analizador, al Que no escapan
las más pequefias abcrrar·iones.
NosotroR lo felidtamos sincera~
mente.

LA LITERATURA YE~EZOLAXA ES EL /:!J·
GLO DIEZ y NGEVE (En.say o ele U,stori"

Uonzrtlo Pitón-Fc!,res.Cnracas ( l'enezudol.- Obra elevad,,.
obra hermosa. oor lo hi~u meditad,t
y escrita y por el alto desinterépersonal que ha den10:,trado );U au•
tor al ocupa l'8e de los escrito re~ desu p::1.ís. Es la obra de un artü;ta.
Gonzalo Picón-f'ebre,. qn•· es :í. 1&lt;1
vez prosador y po~t.a. pone en su-:
estudios críticos. la udahle, por su
caudal ele observa&lt;·ión y su hella erudición. cierto matiz. ele toler&lt;.u1t·1:'que. siendo un gran estimulo 1,ara
las nuevas generaciones. no implica
ni mucho menos un menoacabo de ta
verdad. ni siquiera un dc:n-ío de :;u
reposado criterio.
Ru libro. exento de OUl i¡.;ione!-i dolorosas y de venganza~ 1,rec·o1\ ebid ns, es rara a vis en nuestro m undo literario. cloncle ~iempr e. ya ,ea
pot· falta ele preparación E&gt;special ó
por un prurito de amor propio ex~•·
gerado, excl úyense nombres de altisimas personalidades. be evitan cita,-.
necesarias y trátase de coloc·ar por
encima de t o do la propia p~1 sona·
lidad. Lo. Literatu.ra rnH•zolana en
el Siulo Diez y Xueve es nn libro
que ha aportado tesoros de detalles
á. la Historia Literaria Americana
tan tergiversada hoy p or los antologistas q u e han puesto al servicio
de la casa Maucci sus aptitudes med iocr es y su escasa inteligencia. Impreso lujosamente por los taller es de
El Cojo I!uitrado, y orna&lt;io todo él
con los retratos ele los eserítores ve-

Crítica), ¡,or

�-

Sastrería PYRAMIDES

J ¡,-() -

nezolanos del siglo pasado. el lihl'o
ele Pi&lt;'ón-1''chre~ e-.i, lo de1:imo~ sin
temor de N1uivoc·,nno,. el mejor, el
ma, c·om¡llcto y ~u·ertado entre 1us

puhli&lt;-arlo:-. en ,._\ menc:a.
Por lo ,·u,11 feli1·itamo, á su autor

sin11lare:-.

A. . H Pl~HA

Calle Sarandí números 226 y 228

f'lu e vo ean je
LETR\S. .,·011 ,TO.•t
l)(' esta es&lt;.·ogida

dt·

('ui /(1

Jl1ru

re,·i:-.ta de art,•
hu llegado á nuestra mesa de lahor

el número 6, c·u1to fium;lrto es nutri-

En esta casa, la pn111era m su género de
la capital, se tr1tu111lra siempre un t•aria1/0 surtido de casimires
de las mejores/duritas
Francesas é Inglesas

do y ex('elcnte. Trae lo, rct rato, do
la poeti,a .\da ::-ic!(ri v de nue,tro
redactor cu Costa Rka. t.•I literato
Rafael .\ngel Troyo.

Voe e s Rmeriieana s
}:t !(ran escritor ~antiago Ar¡cuc•
llo ha \'ert ido en el número 4 de su
hermo:-,a revh-ta l..o To rrr d r .Uur/;~
lo!"\ ~iguienh•s contepto:-, :-,oht e A POLO ·
• Dirigida por el poeta l'~rez y Curb, e:-. ya una prec.·io:,,.a antología
)tuy bien t)re:-.entada. y, !-1,,hrc todo.
muy !--ele,·ta de material.
La entrei;ca vigé!'&lt;iima ter·&lt;·&lt;.•ra 1&gt;uhlica un exqtu:-.ito &lt;.·ucnto ele li,elipe 'l'r:go
una tcmpe:,¡tad moral frente á.

u1 1a tonante tl'mpestad de la tierra.
dentro de un tren que arrastra isu~
v"rtigo,. en fuga ¡lor la norhe e-·
triatht ele relámpa!(o,. El Soli,. de
Alhl'rto HlLnchez. se clit--tinguc po:·
profunda hclleza emoti,·a, y p or c·ierta duke ,ugestión de leja111a en el
tiempo. T .. mbién ,., bella la 1:.-rro••
JH•ftiVH, de l'érez y Curi~. direc·tor ele
.\rOLO. y poeta y prosi,t:1 mere&lt;·cdor
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ll&lt;rAEL .\SGEI. 1'1lOYO. - C11rtt1Q0 tlt•
('oi-ttu llir o. Or;.u·1a~ por l-lU~ con&lt;•(\pto~. .\POLO ha id&lt;&gt; "'iempre sin inter·
mitenciai,.
ls.1Ar )1uSoz.- \lotlricl.- Espero los
ejempLurs ele la cdi,•ión italiana de
Jlon 1w v Tr&lt;í(J1fo. ,: Ret·ihió ya lo$
número, de .\POW &lt;1uc me pidió. &lt;·on
el pec1uei10 estudio que e,,·rihí sohre
aQ uel 1i hro ~uyo?
PEORO Ct,,R l&gt;OMISICI.-- P11rí,.
Le
agradecer~ me en\'ie su domitilio.
•ren1ro una e-arta. &lt;·onte:-tarión á la
de usted. y alguno, libros mios para
enviarle. Hace ya ,reH mesC!-i que no
re&lt;•iho su hermo~n revi~ta.

)IA,rtL RooRÍGt'EZ TonR. - (;uu11&lt;1·
,11uL -." u lihro ln11,re~l(HH'" no ha
lleitado á mi poder. E 1wiemelo ron
l'on·, dl'l nlmo. Nos ocuparemos de
ambos en la Serriólt bil,li ourá/irn.
ll. 8,LnnoR ULLOA.-1,¡uitpte.-Reci•

hi

rorr, c\r

A rte.

llm·ha,

gracias

Se garanten les
tra iia~os de :a casa

por el e n vío y ¡Jor los amables !'Oll·
reptos que sobre mi lahor literaria
ha vertido usted ,•n aquellas paiti•
na~. Dígame qué número~ de .\ro1.o
le faltan. para enviárselo~ inmedia·
tumentc en c..·aso de que no e~t~n
agotados.
F.

(hRffA

GODOY

Snnto

F'RECios=-=-:..-

l)ominuo.

.\¡tradez,·o al ,·omp,u1ero el envio
d(\ ~u nu(\VO libro. Ferná.ndez Ríos ~e
on1pará de él en la Hibliovro/í11 del
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1-'IGARO. ,\J ontni,11·0.- Poni:o á su
dbposiC"ión el ejemplar de l~u J~it,--.rat II ra Cl'Ul' tolunt1 t·1L d Siulo XIX.
que he recibido ha&lt;·e po,·o tiemJ)O.
.\lli encontrará \lsted datos hermo•
sos sobre la obra de Juan Vicente
Clonzález y Romero (lar,·ia.
.\. ARGt1fDAS. - /,(1 Pu: (llo!irn1l.
En el próximo número me ocuparé
de J'u elJlo 1·11/,·rmo. Gracia:-. 1&gt;or el euvío.

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Hermosn poesía la suya. Raldrá en
el próximo mímero. Gradas por el
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Jc~TO Dtz,.-H11ntoli .t in· ....-.\~rac\czco el envio de los versos di¡tnoa
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>Doctor Exquisito</name>
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