<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<itemContainer xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/browse?collection=421&amp;output=omeka-xml&amp;sort_field=Dublin+Core%2CTitle" accessDate="2026-05-18T12:12:15-05:00">
  <miscellaneousContainer>
    <pagination>
      <pageNumber>1</pageNumber>
      <perPage>20</perPage>
      <totalResults>1</totalResults>
    </pagination>
  </miscellaneousContainer>
  <item itemId="20180" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16932">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/421/20180/Cervantes_Revista_Mensual_Iberoamericana_Numero_Extraordinario_Consagrado_a_Mexico_1917_Ano_1_No_1_Noviembre_ocr_1.pdf</src>
        <authentication>c18645fcb56f31065db1fa1f02227a3e</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="571577">
                    <text>NÚM .

CERVANTES
, o,·iP1nh1-c de l!ll i

Número extraordinario consagrado a México

REVISTA MENSUAL IBEROAMERICANA
COLABORACIÓN :

Francisco Villaespesa. - Alfredo Breceda.Antonio Caso.--Miguel Alessio Robles.- Juan
B. Delgado.- Enrique GonzáJez Martínez.Luis González Obregón.- José de J . Núñez y
Domínguez.- Julio Jiménez Rueda.- Efrén
Rebolledo.- Rafael Cabrera.- Rodrigo Gamio.- Carlos González Peña.- Pedro E. Callorda.- José D. Frías.- Xavier Sorondo.- Darío Rubio.- Salvador Cordero.- Roberto Núñez y Domínguez.- Alejandro Quijano.- Alfonso Toro. -Martín Gómez Palacio.- Mercedes Borrero.- Antonio Orts Ramos.- Rafael
Durand, jr.- Genaro F ernández Me. Gregor. Samuel Ruiz Cabañas.- Gonzalo de Murga.Tomás G. Perrín. - Leoncio Espinosa. - Mael Horta.- Guillermo Jiménez.
_ _ _,

♦

~

l-

1

~

Imprenta Frnncesa, Jardín Carlos Pacheoo,

1

y 3. - México.

��u\ño l

Núm. I

CERVANTES
Noviembre de 1917

Número Extraordinario Consagrado a México ·

Directores: Fraocisco Villaespesa, Luis O. Urbioa

r

y Jo~é [ogenieros
~ubdirector: Joaquín Dicenta (hijo)

COLABORACION:
Francisco Villaespesa.- Alfredo Breceda. - Antonio Caso.-Miguel Alessio Robles.-Juan B. Delgado.-Enrique
González Martínez.- Luis González Obregón.-José de J.
Núñez y Domínguez.-Julio Jiménez Rueda.- Efrén Rebolledo.-Rafael Cabrera.-Rodrigo Gamio.-Carlos González Peña.- Pedro E. Callorda.--José D. Frías.-Xavier
Sorondo. - Darío Rubio. - Salvador Cordero.- Robe.rto
Núñez y Domínguez.-Alejandro Quijano.-Alfonso Toro.-1\-lartín Gómez Palacio.- Mercedes Borrero.-Antonio Orts Ramos.-Rafael Durand, jr.-Genaro Fernández Me. Gregor.-Samuel Ruiz Cabañas.-Gonzalo de
Murga.-Tomás G. Perrín.-Leoncío Espinosa.-Manuel
Horta.-Guillermo Jiménez,

�2

CERVAN'.l.'ES

~

ZAPATfRIA fXCfLSIOR

RETRATO DE CERVANTES
Este que veis aquí, de rostro aguileño, ele cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz curva, aunque bien propo1&gt;cionada; las barbas de plata, que no ha
veinte años que fueron de oro; los bigotes
;grandes, la boca pequeña, los dientes no cre,cidos, porque no tiene sino seis, y esos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen
correspondencia los unos con los otros; el cuerpo
entre dos extremos, ni grande ni pequeño ; la
color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas y no muy ligero de pies, éste, digo, que es el rostro del autor de la Galatea y e.le
Don Q'u,ijote de la Mancha, y del que hizo el
Via,je del Parnaso, a imitación del de César Caporal Pernsino, y otras obras que andan por ahí
descarriadas y quizá sin el nombre &lt;le su dneño,
llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra: :fue soldado muchos años y cinco y medío
cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las
.adversidades; perdió en la batalla naYal de Lepanto la mano izquierda de un balazo ; herida
que, aunque parece :fea, él la tiene por hermosa,
por haberlia cobrado en la más memorable y alta
ocasión que vieran los pasados siglos, ni esp~ran
ver los venideros, militando bajo las vencedoras
handrras del hjjo &lt;1e1 rry el&lt;' la g-nerra . Carlos V.

'

La Industria zapatera ha venido dia tru dia innovándo•
se de un modo asombroso; y ·
de todos sus progresos, la

ZAPAlfRIA fXCf LSIOR
conocidisima en toda la República ha fomentado, apropiándolos, el sólido crédito
de que disfruta . Dada la no•
vedad que la

1 ZAPAlf RIA fXCf LSIOR
ha imprimido a su régimen
de ventas yservicios, no cabe
dudar que a más de ser la
mejor surtida de México y
contar con varias sucursales, es al propio tiempo la
que sus mercancías no pue ·
den ser superadas.

~

�CERVANTES

4-

LA MANIA DE ESCRIBIR

Escribir y crear es nuestro fuerte,
No hay poste ya sin eartelón impreso,
Ni prensa ociosa, ni punzón inert~i Así se compran páginas al peso,
Pagando medio duro por 1arroba,
Para envolver los dátiles
y el queso l
.
'

· Uno írrvoca a las brujas en su trova;
Otro sigue a Aristóteles y a Horacío ;
Otro pinta a los héroes con joroba;
Aquél pulsa la lira en un palacio;
Aquel ·otro, rasgando la bandurria,
Muestra en un bodegón su cartapacio.
Ya nos posea el júbilo o la murria,
A todos 'nos ataca esa manía,
Esa especie de métrica estrangurria,
Y lo rnismo en la dulce poesía
Que en moral, en política, en hacienda,
Nuestro estado normal es la ,a narquía.

"El genio por doquier se abre una senda."
.Asentada esta máxima, ¿ qué importa
Que ya ningún cristiano nos entienda 1
Jfanu.el Bretón de los H eri·eros.

5

CERVANTES

ENRIQUE HUERTA

.Admirar la labor de todo hombre que, uniendo esfuerzos y volun1lades, llegue a perfecciones
dentro del ramo de la industria a que se dedica, es algo que todos los amantes del progreso
debemos de hacer. No extrañará pues, que yo,
progresista inaudito y conocedor de las iniciativas de Enrique Huerta, le dedique unos
breves párrafos alentadores.
Enrique 'Huerta, desde que su casa gravita sobre su nombre, tal empuje le ha imprimido, tales adelantos ha introducido en sus talleres, que son únicos en México, en fundición
y Te-paración de maquinaria. Quiso también, este progresista industrial, perfeccionar su especialidad en fabricación de camas eITT.ilo inglés y americano, y han llegado las por él fabrieadas a competir con ventaja. con las que ya
tan poco se importan de los Estados Unidos de
.América.
Enrique Huerta es, además, un expQ1-to mecánico, que sin duda logrará solidific-ar el arraigo de varias innovaciones que tiene en carpeta.

�CER.V,1.,x!l'ES

7

C'l!lRVANTES

Industriales de tamaño tesón, valiéndose únicamente de sus energías y- labor, siendo com•
pletamente fomentadores del estímulo al trabajo,
logran, con poco tiempo, los grandes éxitos de
rme se muestra orgulloso Enrique Iluerta, y quP'
por ende, pertenecen a México, que de dfa en
día, debido a estos esfuerzos aislados, va levantando sus ignoradas industrias, parangoneándolas, con gran ventaja, a las extranjeras.

ZETA.

LA CALUMNIA

Fachada principal

LA TABACALERA MEXICANA
Puede una gota de lodo
sobre un diamante caer;
puede también de este modo
su fulgor obscurecer.
Pero aunque el diamante todo
se encuentre de fango lleno,
el valor que lo hace bueno
no perderá ni un instante,
y ha de ser .siempre diamante
por más que lo manche el cieno.

Riibén Daría .

Es de las industrias mexicanas, por su.s
finas y agradables elaboraciones de cigarrillps,
la que goza de mayor crédito en toda la República, y la que, por la instalación de sus talleres y oficinas, montados a todo lujo y confort, elevan y dignifican la importancia mercantil de México.
Su director gerente, don Eugenio Alvarez
Mellado, con tenacidad y perseverancia ha ido
impulsando, con verdadero tacto :financiero. a

�6

CERVANTES

oalóu de mitq uiuu.~

"La '1.'abacalera Mexicana/' salvando los mil
obstáculos que surgen &lt;le improviso en los grandes ll\ogocios, logrando wlidificar el consumo
de las marcas qne una biC'n dirigida propaganda de publieidatl ha hecho que sean conocidas en casi todo d mundo.
La pró:;;pera vida mercantil ele La Tabacaler&lt;t ,Ucxicana pnedc saca1·se en consecuencia por
los signienü•s dato~, proporcionados amablemente por sn dirPctor, don Eugenio 5Jvart&gt;z
1\íellado, y que a continuación reproducimos y
que, aunqul' se r efieran al balance de 19]~,
prueba i-u arraigo finane"ero:

CERVANTES

9

Fachada posterior del eclificio principal y vista parcial
del parque

Del balance practicado en treinta y uno de diciembre ele mil novecientos doer, consta : qne las
existencias, en esa fecha, de tabaco, papeles r
marcas, timbres de fabricación. mercancías en
camino y cigarro elaborado, ascenclfan a ochoci~ntos veintinueve mil ochocientos ,:rsrnta y
cuatro pesos eincuenta centavos. El efectivo en
caja y depositado en el Banco de Londres y l\féxico, era de noventa y tres mil cimto treinta y
siete pesos cuarenta y tres centarns. La maquiparia y refacciones se elevaba a r1oscirntos srtenta y ocho mil seiscientos veintiélós prsos cua-

�10

CERVANTES

lCERVAN'.rES

lJitección

'

J

renta y Ul,l eve centavos E
., .
bfa
. .
. u credito a cobrar h
&lt; qum1entos ochenta v t
.
. i acincuenta Y nueve éi . • r~ mil oehocientos
En crédito· d
, p sos tr~lllta Y lm centavos:
te mil qu. . etma1 cas, trescientos treinta v sie•
uueu os ])esos y otr f
.
representada.
"·
uerte cantidad,
. poi muebles y enseres
facturas y anuncios
. el
envases,

ª

J

,

l:i~:ácu~ .

~os, et:., etc. Consi~í~o1el to~~i°:!e
o~ nllllones doscientos ochenta
. , ~u
t2e,1entes setenta .,. Cl .
y oebo nul se.J cios pesos setenta
h
.
tavos; hallándose el Pa-:iv .
. Y oc o cenpecificado a.'!í. ca 't l . o, _por igual snma, es~
. p1 a ' llll millón qitiniento
·1
pesos; a~rcedores diversos o l t
. s IIll
·
' e ie.u a :V s1.ete mil

Salón principal de env&lt;.ltuia

ochocientos treinta y un pe.sos cuarenta y ocho
centavos ; fondo de reserva, veintiún mil cuatrocientos seserrtra y sei'l pesos veint~éis centavos ;
fondo de previsión, ciento noventa y siete mil
setenta y dos; pesos noventa y nueve centavos;
y utilitlades netas,' cuatrocientos oche11ta y dos:
mil cuatrocientos dos pesos cinco centavos.
Sentados c¡uedan, pues, los anteriores preccdel1tRs, en los que se prueba que La Tabacaie.ra M ex1á,,,na es una da las industri;a'S más sólidas de Mfaico ;r una de las mejor garantidas en el mundo merc:!l!Iltil.

�CERVAN'l'ES

12

NEOESIDAD DEL ESTUDIO

i

E studiad y no os asombre
La incapacidad que al cielo
Queréis ocioso imputar ;
Sabio vuestro padro os vea,
Que no hay cosa que no sea
Difícil de comenzar .

1

De la honra es btcve atajo
El estudio que el cuerdo ama,
Porque al templo de la fa¡p.a
Se ent.r a por el del trabajo.
No cobra valor ni medra
La ociosidad regalada,
Que una gota continuada
R-0mpe la más dUI'a piedra.
Uno y otro estudio venza
La memoria hasta que abrace
Lo que os enseño, pues hace
La mitad el que comienza.
Tirso ele illolina.

i\

El Periódi co

"EL .P
U E BLO"
ES EL OEC~NO DE LA PRENSA
PRECONSTITUCIONALISTA - ·

¡I

CERVANTES

13-

LA PAPELERIA SOMOLINOS
Y MONTESINOS

La tendencia del comercio moderno a regularizar sus ventas, por medio de grandes existencias, que, aunque representen enormes capitales inactivos, µega un día en que son un
enorme crédito, encuentra fuerte personalidad
con los señores Somolinos y Montesinos.
Establecidos en 1909, lucharon en un principio con todas las dificultades que sus temperamentos de comerciantes modernos les hacían saltar, contrastando con las rancias costumbres de caducos sistemas, reglas y modos
de vender.
Asimilaron, con verdadera perspicacia mercantil, una dependencia correcta y culta al comercio que se dedican, llegando ésta a un conocimiento tan profundo de lo que expende,
que no hay para ella objeto de escritorio desconocido, calidad de papel que no sepa hasta
la manera de fabricarlo, y todo, todo lo que
a este ramo se refiere, lo tiene tan completamente estudiado, que el comprador, convencido
por las razones que se le exponen a1 entrar en
La Papelería de los señores Somolinos y Montesinos, 5 de Mayo 32, no tiene otro remedio
que abdicaT a su condición cicatel"a (si esta es

�1-~~míe!§'§]!ii~@i~ii!!l~c1mrn1li~il!!íE@rt~ffi!!&amp;ffi!il!Ii'il!l~r:sñ!.!W.o1
CERVANTlllS

1Jla Enpertal

14
. . , ) y comprar lo que hasta allí 1o
su condic1on ,
trajo.
S
i· os y

La Papelería de los seíÍ,ores omo i,1
es a mi rnodo de 11e1·,
]Jontesúws, 5 de M ayo 32, '
.
,
n110 de los comercios más bien s·urtidos de ~e.
d , de 1~ amabilidacl y c1¿fü1,ra de sus
neo en on ,
1 t l
'.
.
d
prop-iet arios
y
epen d ene,•a suby1igan e e a
·modo al compradol'. q1w el que e1itra_ una vez
en dicho establecúniento_. ,indefcctiblmnente
1,t•

lw d e !'Oli· cr .

ZETA.

LA CONCIENCIA

• Conciencia nunca dormida,
•
Mudo y pertinaz testigo
Que no dejias sin castigo
Ningún c1·imen en la vida'.
1

La ley calla, el mundo olvida:
Mas, ~ quién sacude tu yngo'
Al Sumo Hacedor le plngo
Que, a ;;o1a;; con e1 pecado,
Fueses tú para el culpado
Delator, juez y verdugo.
Gaspar Núñez de Arce.

5a. TACUBA y Av. ISABEL LA CATOLICA
TELEPONO E!.RIC. 165-67

~~~--.

1 ~n~~~:en~:!:~od~:.: ;
Los

¡

~

1

1
1
;

ifil
~

füi
~

puede y debe ser dignificado, .,.1
han logrado convertir en una 0
agradable tarea, higiénica y
limpia, la del despacho de comestibles. Se dedicaron a instruir una dependencia amable
y correcta, capaz de competir
con la de los más finos giros
~
del comercio, y hoy en • - - . i2I

1

1a JEspecíal
no se sabe qué admirar más: si
la atención con que se sirve al
público, o los ricos produc-1
tos que allí se expenden, auténticos todos, baratos todos y
buenos todos. • - • - - - • • ~

~l!!l@Ii~ffi1!filfii1mffi!io!.@ffi!lii1.iii1r@i~IB!iil!Jiilrll'.!Coo~r¡¡¡¡¡¡¡...r!!'.ffi1!;

�rn

CERVANTES

RECETA CONTRA EL ORGULLO

\
¡¡

Con el alba de un &lt;lía
Prendió Irene una rosa a su cabello.
¡ Qué encanto, qué matiz, qué poesía,
No hay adorno más bello!,
La entusiasmada Irene repetía.
Lleg6 la tarde, ¡ se agostó la rosa!
Y lia: mudable Irene rigurosa,
Con mano despiadada,
La ,a rrojó por el suelo desdeñosa.
Y así dijo la flor al ser hollada :
Quiera Dios ¡ oh mujer!, que tú no seas
A tan mísero trato condenada :
Que cual triste me ves, nunca te veas,
Que nadie imite tu conducta impía.
t Qué otra cosa eres tú que flor de un día?

O·=====================o '

"LA AlfONSINA"
- GRAN ALMACEN DE ROPA
Surtido completo en artículos

~~

~~

del país. - - - - Especialidad en
obra de lana. - -

M. Zapata .

L. MIGOYA Y HNO.
PLAZA DE LA CONSTITUCION NUMERO 27
APARTADO POSTJ')L, 2163

E L PERIODICO

"EL EXCELSIOF-&lt;"
E S EL PER IODICO DE
LA VIDA NACION-AL •

TELE!I=. ERICSSON 82-94

ltlEXICO, D, F.

º=====================º
Cervantes-

�CERVANTES

18

LA VIEJA y EL ESPEJO

.~~~······················1···-

:

CAFE, DULCERIA Y

PA.STELERIA

:

="MADRID'';

En esto haciendo ?osquillas
hl muladar con el pie,
Llamada de la ~slu11:bre
y aJSustando el mteres, .
',• Si. es d"iamante ' no es diamante,
d 1
Sacó envuelto en un cor . e
Un casquillo de un :speJO
Perdido por hacer bien.
. Miróle la viejecilla
.Prendiéndose un alfiler,
. , un orejón con tocas
Y VlO
•
Donde soñó un AranJuez.

. Tacuba
=================
.
y Aquiles Serdán.
Frente al Correo •

¡

i

¡:

i

DULCES, PASTELES,

VINOS, HELADOS •

Y TODO LO GONGfRNlfNn AL RAMO DE PASTfüRIA
Rico café 1=on 3 piezas de pan exquisito, 50 cs.

~~=~ SERVICIO ADOMICILIO.

•

r.J

'illi!lfü¡

''EL

PROGRB.!!iiO"

Zapatería y Fábrica de Calzado
MARTINEZ HNOS.
3a. AJU.RGURA, 52
~ o-.--,
TEL. ERIO. 69 · 62

"ndole en el suelo,
y arroJa
Dijo con rostro cruel : .
Bien supo lo que se hizo
. te oohó donde te
Quien
. ves.
Señoras, si aquesto mismo
Os llega:re a suceder,
. 1a cara importa,
ArroJar
,
Que el espejo no . hay por que.
Francisco de Quevedo.

Constante y variado surtido en toda clase de calzado
para. Señoras, Caballeros y Niños.
Constante surtido en zapatos para Foot-ball.

Precios sin competmia
S1 hce calzd1 1 11 ■ ldl-1

�CERVANTES

.

:;¡¡

ffi

VIDA DICHOSA

Almacén de Calzado 1
José López Castellanos y Cía.

~-•
,

,

.,.

4

.'

~

------ ·~. ¡
fsq1ia 41. dt lletba
/
y M1teli1ía .,,
TELEF.
ERICSSON 2e5z.
MEXICO, D. F.

@.

Calzamos
a lo. s elegantes_

Ir~~~

-

Oye lo que la vida
Hac r dichosa puede:
.. o con udor ganados,
'ino bere lado biene ·
'ampo no ingrato: lumbre
En el hogar perenne·
Con fácile manjare
l\Iesa, no rica, alegre ;
Amigos de tu fera
C'ostt1m bres inocentes,
, ' eneillo trato y poi-te
Prnd ncia in doblece ·;
Jamás litigio o rifia
\' egocio no frecuentes;
El ánimo no inquieto
Y la . dud no endeble.
Exento de zozobra.·
Y de báquica fiebre ,
.'ueño qu e las noctnma
Tiniebla. manso abrevie;
Xo tri te, mas hone:to
El lecho; . er cual eres
in ambición : ni u~to
Xi :mhelo de la mue1ifl.

Il01·acio.
Tmd11cci611 dt: do,~ .dntonio Caro.

�LA .ZAPAURIA
...........
....................,.......

"hll BllRllTll"

Ofl lUfANTf

. . ,u1111111rnuoa111nr1tu11nnn

GRAN ALMACEN DE MUEBLES

*-----"

CASO Y CORRAL
~

3a. DE SAN JUAN DE LETRAN Y VICTORIA
TELEF. ERIC. 5440.

APARTADO 251.

--

fuefundadael 29 de
diciembre de 1907
por los señores _J acinto Costa P1 y
Luis Coda Pons, en
la Avenida Isabel la Católica número 14 (antes San
José el Real número 7).
.
El pi·ogreso tan rápido de esta casa comercial fue _no•
torio desde el principio de su fundación, pues precisamente al año de haberse establecido , aumentó su capital al doble, ocupando desde entonces dicha_ne~ocíacíón un lugar preferente entre las casas principales
del ramo en la República.
Por lo expuesto se verá que es justificada la fama al•
cam-:ada por la ZAPATERL\_DEL ELEFA~TE, establecida desde hace DIEZ ANOS en la Avenida Isabel
la Católica número 14, de México, D. F.

MEXICO.

Magnífico surtido
en muebles extranjeros y del país.

m-~
•
m
~
J -,-,Y

\r_,.

tri

..._,.

)';;~1
.
,,

--:-

~

TODO EL IIDNDO LO SABE
'
Para Sombreros Finos y de Moda

"SANJENIS"
Mejores que t811os y tan biratos cama los demás.

J,acasa proveedora de los elegaote&lt;.1

ALFOMBRAS, CORTINAS,
ETC.

~ ;/

"#1" q

Avenida 16 Septiembre, 7i
Suc.-Av.Maderon913

/

✓

�CERVANTES

24
EL TIEMPO Y EL GENIO

Piélago sin riberas ni reposo,
Hinchado de perennes tempestades.
Sigue el tiempo su curso impetüoso,
Siempre tragando y vomitando edades.
A su impulso cediendo poderoso,
En desiertos se truecan las ciudades;
Y leyes, ara, púrpura y diadema
Se hunden al fallo de su ley suprema.
Todo sucum'be a la eternal mudanza,
Por ley universal todo perece ;
El genio sólo a eternizarse alcanza,
Y, como el sol, eterno resplandece,
Al porvenir su pensamiento lanza.
Que con el polvo de los siglos ·crece,
Y en las alas del tiempo suspendido
Vuela sobre las cimas del olvido.

Gertnulis Gómez do rb:clfaneda.

�26

CERVANTES

ltA ijEitllETill

A GRANADA

Allí, sobre arcos de alabastro y oro,
Veréis los babilónicos pensiles
Producir, junto al cedro, el sicomoro ;
Junto al nudoso abeto, las gentiles
Palmeras; junto al p1átano inodoro,
El perfumado tilo; las sutiles
Hebras de la ancha pita entre rosales
Y el frag,ante limón entre nopales.
. . . . . . . . . . .. .. . . . . . .
.. . . ..

16 de Septiembre
Número 41 .

~o~«o~

-

Q

Apartado Correo

11 Número 2701.
tJ --~-JM-.~~--

MEXICO. D. F.

SANTIAGO GALAS

Allí anidan al par todas las aves
Y se abren, a la par, todas las flores;
Con la rápida alondra águilas graves,
Con la murta el davel de cien colores,
Se respiran allí cuantos las naves
De Oriente traen balsámicos olores,
Y allí da el suelo deliciosas frutas
Y encierran minas las silvestres grutas.

lo caso en México meior surlido en anícu los de escmono.

J osé Zorrilla.

fABRICA Df llBROS fN BLANCO Y RfGISJRADORfS

PAPELERIA
IMPRENTA
GRABADOS
CHICAGO Y HEL VETIA.

Precios especiales en.ventas alpormayor.

¡
@

re~

Toda solicitud por Correo es inmediatamente
atendida.·

�28

CERVA.NTES

. .."TTT'. . . . . l

EL SOBRIO Y EL GLOTON

Había en un lugarón
Dos hombres de mucha edad,
Uno de gran sobriedad
Y el otro gran comilón.
La mejor salud del mundo
Gozaba siempre el primero ,
Estando de enero a enero
Débil y enteco el segundo.
- t Por qué, el tragón dijo un día,
Comiendo yo mucho más,
Tú mucho más gordo estás 1
No lo comprenclo, a fe mfa.
-Es, le replicó el frugal,
Y muy presente lo ten,
Porque yo digiero bien,
Porque tú digieres mal.

Raga de esto aplicación
El pedante presumido,
Si porque mucho ha leído
Cree tener instrucción ;
Y siempre que a juzgar fuere,
La regla para sí tome :
No n1ltrc lo q1w se come,
Sino lo qne se di gie re.
Concepción Arenal.

¡CfRVANT~S...!
Del ■u1da 11ter1
Es ta 11inu co11cid1
Yta QUIJOTE es leida
Pu su l11111je mero.
Mas SI 11111111, collSt
Del castize mdadero,
Nt bya II tu obra este
(letrera
ADllci111 del Tohse:
"Este 11d11t1 cab11l1re
s1111 dasf1clend1 eatm(tos"
YVI st■br11d1 dt ■11rt1s.
St Ja it ■ mo derroterro,
Po~ue II saeilos u di.
(wisa
G11III y bella selua
DtsCH Slldl sednctára
E1 m11blu de Bias Pa~issa

2!!&gt; FAC T OR
Esquina Donceles.

1

'

MUEBLE RIA
(fm te C i■ m 8lp1tades)

1 1

¡

. ......... . -.........................J

�l

~~S1~fii!f~Ji~J~J~Ji~J~1!!ffilfü!lillfiilf~fi~lil!r~'ii!Ji~.!iilli~lfil!rd!

CERVAN'.l'E.8

30
EL PROGRESO

UEL

GRUMETE"

(CASA

CE

CONFIANZA)

Los mejores zapatos para señora y caballero
en los últimos estilos y calidad inmejorable.

i Oh ciencia, que los astros colosales
pesas cual en la ID'ano, y l?s fulgores
irisando a través de tus cr1~ales,
analizas su polvo en los colores;
que descubres miriadas de -animales
en cristalina gota, y de las flores
sorprendes la efusión santa y serena
del mundo amor que el universo llena!
¡ Oh industria, cuyo brazo sobrehumano
taladra el túnel bajo inmensa sierra,
y unes al océano el océano
en abrazo de amor sobre la tierra;
que haces del globo como cráneo humano
que de los orbes el cerebro encierra,
euando en tu red eléctrica palpita
y al mundo un mismo pensamiento agita!
........... .
¡ Gloria a Dios m:ismo,
que en el alma del hombre
puso la inspiraición del idealismo,
como creciente incendio en füi maleza,
y la sed insaciable
de la verdad, el bien y la belleza!

Luis Benjamín Cüneros.

1

Unica casa especialista en zapatos finos
para Niños.

~

m

i

NUESTROS PRECIOS SOII SIEMPRE LOS IIIAS BARATOS.

TOMAS BARRO, S. en C.

3a. de Tacuba. Núm. 17.

México, D. F.

~~~

;@!
~

1

�.
CERV.\'.'\TF.S

32

1

SONETO

CABALLERO:
LE OFREZCO CORTARLE
UN TRAJE QUE LLAME
LA ATENCION

Imagen espantosa de la muerte
sueño cruel: no turbes más mi pecho,
mostrándome cortado el nudo estrecho,
consuelo sólo de mi adversa suerte.
BusC'a de algún tirano el muro fuerte
de jaspe las paredes, de oro el techo ;
o al rie-0 avaro en el angosto lecho
haz que temblando con sudor despierte.

fil

-

El uno vea el popular tumulto
romper con furia las herradas puertas,
o al sobornado siervo el hierro oculto.

-~
\...:.. .

El otro sus riquezas descubiertas
con llave falsa o con violento insulto ;
y déjale al amor sus gloria ciertas.

~

---- --.

t,

\\_ ·

7,1-

·~

"la Tijera Madrileña"

Lupercio L. de Argensola.

2a. San Felipe Neri, 42
4.-,.

Tel éfono Erlcsson, 201

't:. ~uintana
~

~
,
~ ~);!

·cervantes. -

~

�CERVANTES

34

SONETO
No me mueve, mi Dios, para quererte,
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno fan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor: muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido ;
muéveme ver tn cuerpo tan herido ;
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, •a l fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera;
pues aunque lo que espero no esperara,
lo milll:no que te quiero te quisiera.

LA FARMACIA
COSMOPOLITA
Pino Suárez, esquina Palacio Nacional
La Farmacia Cosmopolita, regida
por uno de los más acreditados farmacéuticos de México, ostenta, como
principal característica, la honradez.
Establecida en uno de los barrios
más populosos de la Capital, surte,
con verdadera profusión, a su clien•
tela que, de día en día, va siendo mayor. Los productos que expende están garantizados como los mejores, y
las fórmulas y recetas son despachadas con puntualidad asombrosa.

POR ESO

LA fAR MACIA COSMOPOLITA
ES LA MEJOR
DE LA CAPITAL

�CERVANTES

LA VIDA HUMANA

fS INDISCUTIBU QUt

"U AGUILLA"
- tS U NUMfRO
UNO
Df LAS SASTRfRIAS.
El!. rtRIAll~t•K"0.11Utc.0.P,I&gt;

~o crea. MODA S, pero reproduce
las EU RO PE AS con ma.r&amp;villosa.
perfección .
.·nesh'o surtido en Camisas, Corbatas, Art1culos para Caballero
Baúles y Petacas es l MENSO .
Nuestros precios tienen fama de
er LOS M AS BARATOS DE LA
CAPITAL.

i

''EL AGUILA''
BC&gt;LIVAR, 7

~~

La ,-ida humana, 'ócrate decía,
uando taba en negocio ocupada,
Que era un arroyo en te1upe tad airad3,
Que turbio y momentáneo di. curría.
Y qu la Yida del que en paz vida
Era como una fuente so egada,
Que sonora, apacible Y adornada
D varias flore , in cesar corría.
¡ Oh vida d lo hombres diferente
Cuya felicidad e. tima el bueno
Cuando la libert.ad del alma siente!
Negocio a la vi ta son veneno.
i Dicho o aquel que vive como fuente
'
}Ian. o, tranquilo y de turbar,: ajeno!

Lope de Vega.

+

�38

CERV,\,.',TES

CERVANTES

LA LIBRERIA DE ANDRES BOTAS

La casa fue fundada por .André Botas el
año 1905.
Puede d cirsc que ha i:;ido la introductora en
la República del libro español, la que ha dado
a conocer lo principales autor modernos.
e dedica espec.ialmente, a la venta de libro
editado en E. paña, ann cuando también tenga
surtido muy compl to de lo libro editado. en
castellano en Francia, Inglaterra, Alemania.
E. tado Unido , Italia y república hispanoamericanas.
'I'ambién se dedica al ramo editorial. per
é. te en menor escala; últimamente publicó el
libro ele "Don Qui to.' titulado
Poi' E1,pa1ia. obra que hace much bien a E paña y que
debían leer todos lo e pañoles e pecialmente.
IIasta al10ra e ta librería ba procurado tene1·
con e pecialidad obra literarias y de ciencias
ociale:; pero e fácil que muy pronto comience a traer libro e pañoles de ciencias pue e
lástima que, habiendo 1an buenos libros cien:
tífico españole., en l\Iéxico ea i no ~e conozcan, debido e pecialmente a que la lihr rías no
se han ocupado de traerlo y difundirlos.
Actualmente la razón social de esta casa e.
'·Anclr·é. Bota Phijo.''pne. clon ;\ndr' . a. ocié&gt;

-

hace ya cerea de un año, a su negocio a u hijo
Gabriel, que es el que actualmente e halla al
frente de la librería.
N'o ob tante lo exiguo del local que, aparentemente, ocupa la librería de lo eñore .Andrés
Botas e hijo, podemo. asegurar que e. muy difícil hallar otra mejor urtida en el ramo que
ya antes especifiqué; teniendo que agregar que
también recibe la p11blicaeiones de más importancia en E paña.

LA VIDA RETIRADA.

Aquí la envidia y mentira
Me tuvieron encerrado.
¡ Dichoso el humilde e tado
D 1 sabio que e retira
De aqueste mundo malvado!
Y con pobre me a ? ca a,
En el campo deleit-0. o
on . ólo Dio e com pa a
Y a. $!Ola· su vida pa. a
Ni envidiado ni envidioso.

Fray L1ii dr León .

•

�.................. .............................................................................................1

41

CERVANTES

5 RAZONfS QU f CONVfNCfN

A LA PROVIDENCIA

FÍJESE

Dime, Padre común, pues eres justo,
¿ Por qué ha de permitir tu providencia

Que, arrastrando cadena la inocencia,
Suba la fraude a tribunal augusto ~
¿ Quién da fuerzas al brazo que robusto

Hace a tus leyes firme resistencia,
Y que el celo que más las reverencia
Gima a los pies del vencedor injusto,

1

1

l===
=

1

Vemos que vibran victoriosas palmas
Manos inicu:as; la virtud gimiendo
Del triunfo en el infausto r egocijo.

"la Popular" gdna poco, pero vende mucho.
"la Popular" tiene las últimas novedades en sombreros.
"la Po~ular'' vende los mejores sombreros.
"la Popular" vende a precios que no admitencompe-

"l:~i¡•;f.~:ºS~~;~-

H.

~•-■•uuiuuu1111n1unn11,1n111111111111nn11u111111111111111u1un11111111uu11111111111111111u1111~

•

1

Esto decía yo, cuando riendo,
Celestial ninfa apareció y me dijo :
¡ Ciego ! i; Es la tierra el centro de las almas?
Bartolomé Argensola.

�4S

CERVANTES

lA GARANJIA PARA NUfSTRA ClllNTHt 80l0 NUESTRO

EL GATO LEGISTA

NOMBRE BASTA. U IIJÓR GAR~NTIA DE NUESTRO NOM·
- Primer año de leyes estudiaba
Mioofuz, y áspiraba
Con todos sus conatos
A ser oído de crimen de los gatos.

BRE PARA EL PUBUGO, NUlSTRA CllfNHlA ·

CASIN\.IRES

Estudiando una noche en las Part·idas
Halló aqueUas palabras tan sabidas :
'' Judgador non seroeye a las garduñas,
Ca manso e non de :furtos es su oficio ;
E faga el sacrificio
De cortarse las uñas."
¡ Sin uñas!, dijo el gato; bueno es esto :
Más me sirven las uñas que el Digesto.
Váyanse con lecc-iones
Al qi¿e nació con malas intenciones.

José Joaquín de Mora.

Ruiz &amp; Gállego.
AV. 16 DE SEPTIEMBRE., 55
MEXICO, D. F.

1

�45

CERVA TE

LA VEJEZ

Mient n lo · que no dicen que la vida
Es la copa dorada y engañosa
Qnr, si con dulce néctar e rebosa,
Ponzoña del dolor lleva escondida.

Los so11mes
y PRECIOS DE

La Vencedora ECHAN
m mm A
SBS ClllPETIDDRES

l :i. Bolivar No. 12 y 3:~ Bolívar No. 23, Sucursal

Qne . la juventud enda florida,
t' la vejez pendiente que, c. cabrosa,
V a recorriendo el alma congojosa
, in fe, sin peranza y d valida.
Y

LINO GARCI A

''LA GRANJA"
CAFE, DULCERIA Y PASTELERIA

la. DE BOLIVAR NUM. 16

11
, EL LUGAR PREDILECTO
DE LAS FAMILIAS
ABIERTO HASTA LA SALIDA
DE LOS TEATROS

Mienten : ·i el corazón us homenaj .
A la virtud rindió con su. querella
. •o conte. ta del tiempo a lo u1traj ·
Que tiene la vej z horas tan bella,1 1
í'omo tiene la tarde sus celaje ,
&lt;'orno tiene la noche sus e. trellas.

Vicente Rit'a Palacio.

�UUIHIIIUHIIIUIIIIHUIU HU .:: nu u ruu u 1 n n1111U lt1 1nu1111111ut1 11111 11uun11uu1UIH UUIII: • :

;;i'A"'éi°ci'R"'iiÉ""M'ii"x'ico;;· //
• &gt; +E•

//
¡

MBXICO, D. F.

!!

~¡.....,--

l

~

~?

~

-

LA

1

/'

TIENE 50%

de poder 1ermen1a1wo
i

MÁS QUE SUS SIMILARES

~

FUNDADA
. EN 1902

/ ~

•.1
/

:-

,1/
,./'

·~·
.~

¡

:-

CASA

/

,:l, /

~·

/

:-

/ LEVADURA
/ ~"LA FLOR"

t

··~··•
·
...

)

~

•.l

del páblieo

Eleiaote· l

r,

A mis hijo~

=ª

~

C. Torrallardona y Hno.

lla easa pttefettida

LA SENDA DEL DEBER

f

.:-./

ESQ. BOLIVAR Y CAPUCHIN°A S

CERVANTES

:-/i

GRAN DULCERIA Y PAST ELERIA ~

Agencias en las Principales cmaaaes
de 10República Mexicano.

Al temor, como. al odio, el pecho ajeno,
Desdeñad de esas fieras la embestida,
Que no hay al hombre digno quien le impida
La marcha hacia la luz, lo justo y bueno.
Sufrid, la frente erguida, injusta suerte ;
Y si en el borde del profundo abismo
Que abra un malvado, para lucha a muerte
Se alzan calumnia, ingratitud, cinismo,
Sea el desprecio la coraza fuert e
De vuestra alma que aliente el patriotismo .
Fíctor M. R endón.

IABIICAS ~~---~~~'.~.~~~UfNOS IIRfS 1

TORRALLARDONA Y CIA
~ 1a. c1vuctt1Nns 33.-Mrnco, o. f.~

Con paso firme y ánimo sereno
Seguid la selva oscura de la vida
Que a tanto humano monstruo da guarida,
Donde la envidia arrastra su veneno.

!

I

. uu'untt ■ 11nt f ttUU11 1111 1 1 1 n 111 111 1 ■ 1 11 1 uu 1 1 , 11111111 11l 111ou1 .... •••.. • ■-u,rnu, ., 111 11 111 1 111 u 11 i

EL PER I ODICO

""EL DEMOCRATA''
ES EL MAS DEMOCRATA
DE LA REPUBLICA · - ·

�49
CERV-A;(TES

EL MANCO DE LEPANTO

Compañía ferretera Mexicana
S. A.
Avenida 16 de Septiembre, 60
Apartado, 148

MEXICO, D. F.

===-===

Allí también su fortaleza ostenta
Un soldado español: su noble mano
El pesado arcabuz fiera sustenta,
Mcrnrte lanzando al bárbaro otomano;
En su ancha frente el porvenir asienta
De la gloria un destello soberano,
Orlando con reflejos r elumbrantes
El pensamiento audaz del gran Cervantes.

Material de ferretería en general.
lámina, Tubería yAcero de todas clases.
Herramienta para artesanos ymineros.
Implementos para la Agricultura.
Herraje para muebles y edificios.
Utensilios para mesa y cocina.

Navajas y Tijeras ARBOLITO.

Miróle el mundo con valor rompiendo
El cerrado tropel de los infieles,
A la par de don Juan, bravo cogiendo,
Sobre el sangriento mar, rojos laureles ¡
Como soldado su renombre haciendo
Digno del porvenir, que en ecos fieles,
Si de las musas le llamó el encanto,
Llamóle al par el Manco de Lepanto.
Mam¿el F er-nández y González.

El Periódico

"EL UNIVERSAL"
ESTA CONFECCIONADO
1 M PECABLEMENTE - -

Cervantes.- 4

�CERVANTES

EL MODELO

51
EL GAUCHO

Así se titula la mejor

SASTRERIA, CAMISERIA
y BONETERIA
que hay en la ciudad de México, y que está situada en el más céntrico punto de dicha ciudad. Además del gran extenso surtido con que cuenta en dichos ramos, es de
ver la afabilidad y buen trato de los empleados de dicha casa. En lo que no tiene

rival, es en sus ya famosos trajes para caballero, de

$25 y $40

Plaza Con~titnción núm. 1 Mélico, D. F.
Teléfono frlcsson, 1982

Gaspar Ruondo

El gaucho es lo más genuinamente homérico
de la América española conozco, y a Ja vez
lo más profundamente español. Don Francisco
Soto y Calvo, en los preciosísimos y vigorosos,.
relatos que constituyen sus Cuentos de mi pa:'
clreJ aplica más de una vez el término lwméri- ,
co a las costumbres gauchescas; y yo, que, por ·
virtncl de mi profesión de catedrático de lengua
y lle literatura griega, he hecho traducir, comentándolos, en mi clase, los viejos cantos 110mérico~, hallo una perfecta exactitud en la
aplicación del término.
(jue

Rumbewndo de pago en pago, viviendo a salto de mata, en continuas pendencias e inacabable fiesta, atento a que nadie le pise eJ ponoho
y a dejar marcado al compadre que le quiera
alzar el gallo, desahogando otras veces sus ternezas, su fondo melancólico y triste como el de
nuestros jacarandosos majos andaluces, mientras sentado en la calavera de una. vaca, da al
compás de la guitarra; sus milongas, tristes como solem·es, al aire de la pampa inmenS'a, el
gaucho es un tipo profundamente español. Su
lenguaje mismo, que por tau privativo tienen

�-~~~

AlMACfN Df VIDRIO PLANO YHU(CO

CERVANTES

Simón González yCía.

no pocos americanos, . está plagado de· vocablos
y giros aquí populares,' y que a e,scondidas de la
lengua literaria escrita, llevaron allá nuestros
emigrantes con su lengua popular hablada.

53
J

Migilel Unamuno.

Avenida República de Chile núm. 1

~===
.
1

(A.NTES AYUNTAMIENTO)

===

MEXICO
Teléfono tricsson 79-00.
Apartado Núm. 563t w.
SURTIDO COMPLETO EN VIDRIO
SENCILLO Y MEDIO DOBLE, ESPECIAL Y RAYADO PARA MAR·
QUESINAS Y TRAGALUCES · - -

Gran Variedad en Cristalería .,
Fina y Corriente
COLOCAMOS VIDRIOS A DOMICILIO
DENTRO Y FUERA DE LA CAPITAL
.

'

PlDANSE PRESUPUESTOS

~

LA JUVENTUD DE GRECIA
Grecia hizo grandes cosas, porque tuvo, de la
juventud, la alegría, que es el ambiente de la
acción, y el entusiasmo, que es la palanca omnipotente. El sacerdote egipcio con quien Solo.o
habló en el templo de Sais, decía al legislador
ateniense, compadeciendo a los griegos por su
volubilidad bulliciora: i" no sois sino -unos niños!
Y Michelet ha comparado la actividad del alma helena con un festivo juego, a cuyo alrededor se agrupau y sonríen todas las naciones del
mundo. Pero de aquel divino juego de niños,
sobre las playas del Archipiélago y a la sombra de los olivos de ' Jonia, nacieron el arte, la
filo.soffü. el pensamiento libre, la curiosidad de
la investigación, la conciencia de la dignidad hurnana, todos esos estímulos de Dios, que son aún
n ue. tra inspiración y nuestro orgullo.

José Enrique Rodó.

�í

CERVANTES

Som~rororía Ma~riloña

LA BELLEZA DEL UNIVERSO

FERNANDO MOLLEDA, S. EN C.
A v. 16 de S eptiembre, i\ '!'el. Erlc., 10-90

--- /,__).'.
:2
'·;,
,

--,,,-

'Q.
.
, '

1

11

I'
.

'

\:

~

,

Y cuenta.n que un día tan mohíno y taciturno
andaba don Quijote, sin saber si la bacía era yelmo o si el yelmo era baciyelmo, que encaminóse
hacia este contine.nte, y de él a México, y aquí,
tras varias discusiones con los propietarios de la

SOMBRERERIA MADRILEÑA.
curaron su genial locura con sabios consejos y
un hermoso s·o mbrero tejano que le regalaron.

~

55

~

Tiende los ojos por todo este mundo . vi,&lt;;ible,
y mira cuántas y cuán hermosas cosas hay en
él. &amp;Cuánta es la grandeza de los cielos ? l Cuánta la claridad y resplandor del Sol y de la Luna y de las estrellas? &amp;Cuánta la hermosura de
la tierra, de los árboles, de las aves y de todos
los otros animales? ¡, Qué es ver lq llanura de
los campos, la altura de los montes, la verdura
ele los valles, la frescura de las fuent es, la gracia de los ríos r epartidos como venas por todo
el cuerpo de la t.ie-rra, y sobre todo la anclmra
de loi;; mares, poblados ele tantas diversidades y
maravillas d e cosas? ¿ Qué son los est.ant1ues y
lagunas de aguas claras, sino unos como ojos ele
la tierra, o como espejos del cielo 1 ¿ Qué son
los prados verdes entretejidos de rosas y floTes.
sino como un cielo estrellado de una noche serena Y ~ Qué diré de las venas de oro y plata y
de otl'o..s tan ricos y preciosos metales? t Q11é de
los rubíes, y esmeraldas, y diamantes y otras
piedras preciosas, que parecen competir con ]as
mismas estrellas en claridad y hermosura 1 ¡, Qué
de las pinturas y colore~ de las aves, de los animales, de las flores y de otras cosas infinitas 1
Jnntóse con la gracia ele la natmaleza también
la del arte, y doblóse la berm.o,mra de las cosas.
De aquí nacieron las va,ji1las clr oro resplancle-

�57

CERVA ITES

MERCERIA UNIVERSA-L
A VENIDA 16 DE SEPTIEMBRE NUM. 72.
APAltTADO POSTAL NU~. 64.

TELEFONO ERlCSSON 2458.

FRANCISCO CILVETI Y COMP.
VENThS POR MAYOR Y MENOR
Ca■stnte y Y1rlld1 S11tldt ,ara Y11lll1m I Precln 111 cea,1t11c11.

Novedad en juguetes de cuerda, muñecas de cartón, de
porcelana, de hule y de celuloide, etc., etc.
SURTIDO COMPLETO EN HTICULOS IELIGIDSOS.
Tijeras y navajas, Cubiertos .niquela.dos y de metal
ble.neo, Cintas de algodón y la.ne., hilos de ~olita. y para
marcar, Acordeones, Espejos de todos tamaños y clases,
Pizarrines, lápices y pizarras, Petacas para viaje, Carteras y billeteras, Por.amonedas Je cuero, Aretes y
prendedores corrientes, Encajes, Adornos y Listones,
y en general, todo lo concerniente al ramo.

':-.!!.'il!lil!fil!fril~
..Jªffi!@lªmrnmQíªffi!fi!l@fii1mlt..-

◊

ANT DEL PRINCIP
IIIUUllll ■ lfllltlll ............... lllllllflfltlllll ■ IIIIIIUIIIUllllllllllllllll. 10 .....

~y~
3a , de :&amp;olivar Número 30, Ane::a:o al Teatro.

cientes, los dibujos perfectos y acabados, los
jardines bien ordenados, los edificios de los
templos y de los palacios reales vestidos de oro
y mármol con otl·as cosas innumerables.

Fray Luis de Granada.

LA JUSTICIA DE DIOS

Hollando altiYo a la ,irtud, gobierna
La tierra alguna vez el crimen fiero ;
Mas es breve su imperio y pasajero;
La justicia de Dios vigila eterna;
De la virtud y la maldad e:s:iste
U;n inmortal testigo :

,•'•"•"•',•'~•;•1o1•11"u"-11•h"\1º\J,.1•.1•~1•11•\J"\J"\4•1l•,,~1.n,,~.,,.,.u-"º'1•,,

rn H CONOCIDO POR H BU~N PUBÜCO.
Cocina Francesa y Española.
Bebidas Garantizadas.

GABINETES PARA FAMILIAS.
GRANDES SALONES PARA BANQUETES.

LUJOSOS
♦

QUINTETO TARDE Y NOCHIE.

Esta Casa se Cierra a la I de la Madrugada.

MELERO V UNZUETA.

Hay otra vida y Dios, premio y castigo,
¡ Dogma sublime ! ¡ Celestial coru;uelo
Que ,al hombre justo en el dolor sustenta!
Al sucumbir a la opresión sangrienta
Eterno galardón busca en el Cielo,
Fija la vista en él y abroqueliado
Con Dio;;; y su conciencia
Opone al crimen firme resistencia.

José .illa1·ú, Heredia.

�CERVANTES

59

LAS NACIONES Y LAS LENGUAS

Cuando necesite sombrero
vea nuestro inc o rn pa r ab le
surtido y seguramente
encontrará a su gusto.

DE SOMBREROS, S. A.
PL~2;A DE LA CONSTITUClON N'-' l l

MEX[CO, D. F.

--

;, Cómo sucede que Napoleón sea conocido por
cuantus son los pueblos, y su nombre resuene
lo mismo en las naciones civilizadas de Europa y América, que · en los desiertos del Asia,
cuando la fama ele Bolívar apenas está llegando sobre el ala débil a las márgenes del Viejo
Mm1do 1 Indignación y pesadumbre causa ver
cómo en las naciones más ilustradas y que se
pTecian de saberlo todo, el libertador de la Amé1·ica del Sur no es conocido sino por loR hom bres que nada ignoran, donde la mayor pa1'te
de los europeos oye con extrañeza pronunciar
el nombre de Bolívar. Esta injusticia, esta de;:;gracia, proviene de c¡uc con el poder de España cayó . u lengua en Europa, y nadie la lee
ni cultiva , si no son los sabios y los literatos
poliglotos. La lengua de · Castilla, esa en que
Carlos
daba sus órdenes al mundo; la lengua de Castilla, esa que traducían Corneille ~Moliere; la lengua de Castilla. esa en que Cervantes ha escrito 1mra todos los 1rneblo;;; d e la
tierra, es en el día ai\nnto el e pura euriosidac1
para los anticuarios : se la descifra, como una
medalla romana encontrada entre los escombros de una ciudad en ruina. ¿. Cuándo , ·olverá
el reinado el e la r eina ele las lPngnas 1 Cuando

,r

�61

CERVANTES

España vuelva a ser la . sefiora del mundo ,
cuando d_
e oÚa obscura Alcalá de Henares salga otro Miguel de Cervantes.

Juan Montalvo.

EL PUEBLO DE BUENOS AIRES

Labor de cultura es la introclucción de elegancias y perfecciones. Alta labor es de civilización
que se debe estimar, la costumbre de vestir bien.
A esta labor se viene ded.i cando El Puerto de
Veracruit, En el periódico, en el libro; alli en
donde se pueda difundir el buen gusto del vesti•
do, se encontrará un anuncio de El Puerto de
que no obedece a miras de negocio,
,1 Veracruz,
sino a tendencia cultural.
El progreso, de entre su faceta.je enorme, tie~
·~ ne pequeñas variaciones que no hay que pasar
desapercibidas: una de eilas es

1
ª
-~
·=-

{

El Puerto de Veracruz

-i,u,1110IIIIIIIIHIIIIMUHJIIHIIHHHIIHUn.nu ■HIU11■_, .......HUHIUIUNIUM1 ■1i11111tHIIIIHNI

Las iluminaciones de la plaza de la Victoria,
la iluminación interior de Palacio que, al través de sus largas galerías de cristales, proyectaba su claridad,.,hasta la plaza del 25 de Mayo, la rifa pública, los caballitos y sobre todo
la aproxim,aeión de ese 25, que jamás deja de
obrar su influencia mágica en el espíritu de sus
hijm;;, arrastraban en oleadas hacia las dos gran•
des plazas a ese pueblo porteño, que pasa tan
fácilmente del llanto a la risa, de lo grave a lo
pueril y de lo grande a lo peq1.ieño; pueblo de
sangre española y de espíritu francés, aunque
no era esta la opinión de Dorrego, cuando desde la tribuna gritó a la barra que le interrumpía: '' ¡ Silencio, pueblo italiano! ; '' pueblo, en
fin, cuyo estudio psicológico se~ía digno de hacerse si alguno pudiera estudiar en las páginas
desencuadernadas del libro sin método y sin
plan que representa su historia.

Jos5 ,Vármol.

�"AU BON MARCHE"
L.UIS G,

MOTA.

FABIICANTES E IMPORUDORES DE MUEBLES EnoDGS LOS ESTILOS.
h . de Capuchinas Núm. 3. Tel. Ericssou, 5301.

Ponemos en nueltros
trajes, todo Jo bueno
que requiere el crédito
de una casa,
Lo mismo haremos para Vd. el elegante traje
para calle, que el severo frac para la ópera o
el uniforme de gran gala para el militar. Bien
hechos por los cuatro
costados.

MEYER
Y HUERTA

1

Vendemos a precios de r,brio&amp; más barato que !01 muebles de
ocasión y almacenes .
L• cuamás renombrad&amp; por su buen gusto y c&amp;lid&amp;d de sus muebles.
Hacemos presupuestos de mobiliuio para oasas y nos encargamos
de la fabrioaoión de cualquier modelo que se nos encomie1uie .
Contamoa ;ara el caso con un personal competente en los ramos
de Ebanisteri&amp; y Tapicería.
.
Visite nuestros almacenes, donde contamos con un gran surtido de
mobiliario• de buen gusto, modestos o son tuosos.

Ni en calidad, ni en precio, admitimos competencia

Sastres de prestigio

C1.rJ

�1L. HURTADO ESPINOSA YCIA.

65

CERV.\X'l'ES

''LA COLMENA"
Man!lfacturas Nacionales de Algodón, de Lana yde Seda.

MEDIA VOZ
Ama las seda,; pálidas el. tono
de esos nobles tapices deslustrados
que en los viejos alcázares cerrados
se van desvaneciendo de abandono.

Camisetas, Calzoncillos, Percales, Sarapes, Chales, Tilmas,
Cantones, Cotiés, Manteles, Servilletas, Ponchos, Mantas de
viaje, Driles, Holandas y Aleruanisco, Cobertol'es, Gabanes,
Jgrgas, Medias y Calcetines de todos tamaños, Frazadas, Bayetas, Barraganes, Telas finas para vestidos. 'Franelas, Camba.yas, Delanta.les, Rebozosdetouasclases. Añil, Trajes para. hombre, Calzado, Hilazas blancas y de colores para manufacturas,
Ropa blanca para señora,
Vestiditos para niños y niñas, Abrigos de estambre, Vestidos
para señora, Géneros blancos, Telas de seda, Tre,jes de Sport
para niños, Sombreros, Cachuchas y Boinas para niños, Sobretodos y Jackets para ca.balleros, Ropa interior pa.ra. hombres,
Casimires, Pantalones para montar, Colchonetas, Mantas, Cordón, Colchas, Satín, Pauuelos, Blusas para señora, Pantalones y Blusa1 para obreros_

PL.\ZA.

DE

J.A

'l'iene su media voz el semitono
del (lue reza en un claustro arrodillado,
o trémulo se acerna, deslumbrado,
ante el glorioso resplandor de un trono.
Y hasta cuando su mano pulsa el clave
lo pulsa tan suaYc, tan suave,
con un recogimiento t,an profundo,

que, como a una evocación pasmosa,
parece que el rondó de Cincarosa
desciende de otTo tiempo y de otro mundo.

Francisco Villaesp esa .

CO~STITUCION

MEXICO, D. F. _
Oervantes.- 5

�66

CERVANTES

PRELIMINARES DE UNA SITUACION
POLITICA

CERVANTES

6'7

ante la ruidosa clarinada de la revolución triunfante, despertaron de su largo sueño de tiranía
Y despotismo, y se aprestaron, en un desbordamiento de entusiasmo, y de consuno con las tendencias del Gobierno nuevo, a iniciar la obra
del mejoramiento colectivo del país, de acuerdo con las apremiantes necesidades .del medio
Y según los lineamientos trazados de antemano,
para hacer la patl'ia nueva y fueFte.
En consonancia con este estado de cosas -.,,
como una consecuencia también del movimiento revolucionario de 1910, que había abierto
nuevos horizontes a la mentalidad mexicana, en
Saltillo, capital del Estado de Coahuila, se había instituído, al amparo de ideales progresistas y con el propósito de solucionar todos los
problemas tendientes al bienestar de la clase
obrera, la Confederación Cívica Mutualista del
Trabajo, integrada por la Unión Carbonífera
del Norte, las sociedades obreras de Torreón,
Monclova, San Pedro y otras diversas partes del
Estado, amén de numerosos obreros residentes
en Aguascalientes y Jalisco.
La Oonfederación Cívica Mnt1wlista del Trabajo, en cuyo seno figuraban obreros, distinguidos intelectuales y pr~stigiados políticos, se había trazado un vasto programa, y muclio se hubiera conseguido en el orden político y económico, si posteriores acontecimientos no vienen a
1

La revolnción, eminentemente política, de
1910, acaudillada por don Francisco l. MadeTO, había conseguido, a medias, derrocar al Gobierno dictatorial del general Díaz; consolidar,
aunque débilmente, el triunfo, y establecer el
orden constitucional al amparo de las libertades conquistadas en los campos de batalla; 1mbía logrado, también, despertar las energías latentes en todas las clases sociales de la nacionalidad mexicana, pues desde los cofnienzos del
go.bierno demo,crático que sucedió i:l la dictadura militar del hombre _de Tuxtepec, pudo notarse en el pue'blo un entusiasmo inusitado por
abordar y solucionar, de manera franca y abierta, todos los grandes problemas de interés general y que entrañaban nada menos que el
progreso y bienestar colectivos.
Todos los pueblos, desde las grandes capitales
lrnsta las más obscuras aldeas de la República,

•

�CERVANTES

68

CERVA::-;TES

perturbar la paz nacional, poniendo en serio peligro la suerte de las instituciones, Y dando ~otivo justificado para la clausura de los trabaJOS
ele aquella asociación.
.
Es bien sabido que a la caída del antiguo ,
régimen, y una vez constituído el nuevo ~o- .
bierno conforme a los ideales de la revoluc10n,
que eran los ideales del pueblo, los enemigo1jurados de las libertades públicas, los que tenían vínculos muy estrechos con el pasado régimen y se Yieron, como por encanto, fuera de
la zona del presupuesto y del favoritismo gubernamental, de común acuerdo iniciaron una
intensa labor de obstruccionismo: en la Prensa, en el Parlamento, avivando nuestras reyertas domésticas, y ésto con el ostensible objeto
de satisfacer ambiciones espnrias, con lo que.
si no lograron su objeto, perjudicaron, por lo
menos, la marcha regular de nuestro progreso.
con la inestabilidad de la paz pública.
El obstruccionismo, alimentado y fomentado
por el elemento reaccionario, por los adeptos del
pasado régimen. nada había conseguido, ni en
la Prensa, ni en la esfera política, ni cll nin. d'irectamPnt e, l-ª
gltna forma, como no fuera, m
consolidación il.el nuevo Gobierno sobre bases
inmutables- y dentro de la invulnerable coraza
d~ la legalidad.
?\o obstante, para conseguir fa consolidación

de un gobierno esencialmente popular y democrático, como el que se viene pretend~endo establecer en el país, y para abrirle paso a una nueva éOrriente de ideas en que se fundan la l'edención y la grandeza de un pueblo, ha sido
necesario recurrir a la fuerza armada, dando
la nota épica y sangrienta e.u que siempre la
Ley, el Derecho y la Justicia han triunfado de
las bastardas ambiciones de políticos hambrientos y pedestres.
·La revolución de 1910, que terminó con los
convenios de Ciudad Juárez, no fue una revolución completa y decisiva, ya que el campo político quedó erizado de escollos que oponían
tenaz resistencia a la obra de la reforma social.
Las revoluciones de principios, encaminadas a
labrar la grandeza de un pueblo y que responden a grandes intereses morales, económicos Y
de civilización, deben ir, en el terreno de los
hechos, a las victorias decisivas, porque éste
es el único medio que enseña la Historia para
conquistar el éxito, que es la imposición de un
criterio que demanda el progreso de un país.
La revolución maderista, inspirada en sentimientos humanitarios que la incapacitaron para hacer una obra radical, terminó mediante
nna transacción, dejando a salvo todos los eletnentos del antiguo régimen, que, como era natural, tendrían qué erigirse más tarde en for-

�70

'

CERVANTES

midable enemigo de un estado de cosas que en
nada se compadecía con sus ideales y con sus
intereses.
Es por esto que el Gobierno constitucional,
emanado de la revolución maderista, comenzó a
actuar desde un principio sobre un volcán de
pasiones, que, tarde o temprano, tendrían que
dar margen a una hecatombe política sin precedente en nuestra Historia.
Puede decirse · que el señor Madero casi no
dispuso de tiempo, durante su gestión gubernamental, para iniciar la obra de reforma esbozada en el programa de la revolución; pues
que ya en el poder, se vió irremisiblemente obligado a restablecer el orden, a exterminar el
bandidaje y a hacer frente al enemigo, que, al
amparo de la clemencia, emergía insolentemente de los restos del pasado régimen.
Los desasti·osos frutos que el señor Madero
habría de recoger durante su gobierno con la
incongruente clemencia que empleaba para con
los enemigos del pueblo, bien pronto pudieron
adivinarse cuando a raíz de la captura de Ciudad Juárez por el ejército maderista, Pascual
Orozco, secundado por Francisco · Villa, intentaba aprehender al jefe de la revolución con
un pretexto baladí. No obstante su grave falta,
el traidor Orozco y el lombrosiano Villa fuerou
tratado"5 con la más refinada clemencia.

CERVANTES

71

Así vimos, pocos meses después, cómo Pascual
Orozco, sugestionado por tentadoras promesas
del elemento reaccionario chihuahuense, se colaba de nuevo por la puerta que su cínica traición había dejado abierta, y enarbolaba otra
vez el estandarte de la rebelión. Fue abatido,
sin embargo, por las fuerzas leales que efectuaron un paseo triunfal a través de las vastas
l !anuras frontcri7.ias; y el comandante de las
fuerzas que destruyeron al traidor, el general
Huerta, que a su vez se aprestaba a disfrutarcomo buen enemigo del gobierno maderista-de
la eterna clemencia de Madero , meses después,
por ironía del Destino, se unía en estrecho abrazo con Orozco, e.n la capital de la República,
cuando la traición, el asesinato y todas las desvergüenzas unidas, habían exaltado a Huerta a
la Primera Magistratura del país, y hecho desapareeer a ilos mandatarios ele-etoi:; por '.el
pueblo.
Tras de Orozco, vino la asonada militar de
Veracruz, encabezada por el general brigadier
don Félix Díaz, y que tuvo los caracteres clásicos de un cuartelazo. Esta insurrección contra
el orden constitucional fue un verdadero .fracaso desde el punto de vista militar y ante la
opinión pública; y el jefe de ella, no obstante
la tremenda responsabilidad que pei;aba sobrP

�72

CERVAN1'ES

su cabeza, fue tratado también con excesiva benevolencia.
Al p1:focipiar el año de 1913, una calma. apareJ;tte rei~iaba en la mayor parte del país, y nada ostensible hacía prever que se acercaba el
momento en que debería iniciarse el movimiento revolucionario más intenso que se haya registrado en nuestra historia, desde la consumac10n de la independencia nacional.
En enero de ese año yo residía en Sal-tillo y
asistía con .frecuencia, en calidad de miembr¿ 1
a las sesiones que se verificaban en la Coniederación Cívica Mutualista del Trabajo, de que
he hecho referencia en anteriores líneas. En el
i,eño de aquella simpática asociación vo tenía
la representación de la Unión Carbonífera del
~orte, cuxa matriz residía en Rosita, Coah. En
esta mism¡a fecha, la Confederación: atendiendo a una disposición :·eglamentaria · celebró las
'
.
elecciones corresponclL ~ntes para designar presidente, y en. asamblea general y por unanimidad de votos, fui favorecido para cargo tan
honroso como importante para mí, dado q_ne
me interesaba vivamente colaborar en la resolución de todos aquellos probfemas de que depende del bienestar del obrero en general.
Con el carácter de presidente de la ConfedeTa:ción Cívica Mutualista del Trabajo, presidía
una de sus juntas generales el día 9 de febrero

CERVANTES

73

de 1913, en el salón de sesiones ubicado en aquella época en la quinta calle de la Cru:. En
aquella memorable sesión había prevalecido un
entusiasmo inusitado, y todo el mundo tomaba
participio en los a.calorados debates,_ tendientes
a la resolución de los asuntos que mteresaban
a la asamblea cuando intempestivamente, como
a eso de las doce del día, noté un cambio brusco en la actitud de aquellos representantes que
antes se mostraban austeros y ag1:esivos contra
la presidencia, entregándose luego a comentario,,;; acalorados entre unos y otros, Y como haciendo punto omiso de los asuntos que se. de-batían. Aquel cambio de actitu~ entre los 1;11e11:;
bros inexpli{?:able por lo pronto para m1, dio
m:ar~en a que repetidas veces agitara la campanilla con el fin de r~stablecer. e-1 orden. Impuesto e1 sileneio, inquirí el motivo de aquella
algazara y fue entonces cuando. fui iniormado
ele una noticia extraña y seru;ac10nal.
El C. Gobernador del Estado, don V enustiano Carranza, había mandado fijar en las ventanas del telégra:fo federal un amplio telegrama suscrito por el Presidente ele la República,
en' que aquel alto funcionario le comunicaba
que el general Manuel Mondragón, sublev~ndo
por medio del cohecho a un_grup~ de aspiran,
tes de la esc'uela de Tlalpan, hab1a puesto en
libertad al g2neral Bernardo Reye..'&gt;, que se en~

�74

CERVANTES

contraha preso en Santiago, y al general Félix
Díaz, que lo estaba en la Penitenciaría del Distrito; este otro militar, acompañado de Mond~·~~ón, había sorprendido a la pequeña guarm ,cion de la Ciudadela, entrando a ella y forti:ticándose dentro ; que el general Reyes había
muerto acribillado a balazos al tratar de tomar
el Palacío Nacional, ¡:¡ecundado por tropas de
Ta-cubaya, que se le habían unido ; que la defensa del Palacio la había hecho heroicamente
el general Lauro del Villar, quien por haber reSulta.do h~rido en un hombro, que lo inutilizó
para segmr en el cumplimiento de su deber
f~e. ~~bstituído en su puesto por el general d~
divis10n don Victoriano Huerta, con el carácter
de Comandante Militar de la Plaza de México.
~l ,carácter del terrorífico telegrama, que se
exhibiu en las venta.nas del telégrafo federal
era en extremo sensacional, y justificaba l '
conmoción de la asamblea que ·yo presidía, po:
Jo que, desde luego, suspendimos los trabajo$
Y presurosos ocurrimos en masa a la oficina teleg~áíica para obtener una información del cont~mdo del mensaje. Con efecto, la noticia era
mei~ta. Algo muy grave se desarrollaba en la
capi
de la República eontra las instituciones
lega1tal
es.
Durante aquel día, la noche Y el día siguiente, procedentes del Centro se sucedían las no-

CERVANTES

75

ticias telegráficas : ya del Presidente de la República, del ministro de Comunicac~o~es, del secretario de Hacie,nda, del de Justicia-o de algunos otros funcionarios públicos'. co~unicando noticias generalmente contradictorias, que
no daban una idea definitiva de la situación, Y
tal parecía que lo_s telegramas metro~olit_anos
ve:nían illllpregnados de miedo, como si quienes
los firmaban experimentaran la cobardía de la
complicidad de lo que sucedía en México. Esto dio margen a que don Venustiano Carranza
mandara al jefe de estadística de su gobierno,
señor Francisco J. Múgica, a la capital de la
República, con amplias instrucciones, a fin_ de
que, desde el terreno de los hechos, le rindiera
una información precisa sobre la naturaleza de
los sucesos que habíal1 despertado profunda expectación en el país.
.
El •señor Múgica llevaba instrucciones precisas para entrevistar al Presidente Madero, Y el
día 11 de febrero d 1913 recibió del señor Carranza las indicaciones verbales siguientes:
'' Quiero que vaya usted a decir al señor Madero que, si necesita fue1·za. para combatir a
los sublevados de la Ciudadela, así me lo indique, pues cuento con todo el Estado de Coahuila para sostenerlo. Que si se encuentra comprometido y desea dejar la capital de la República,
lE&gt; ofrezco esta ciudad de Saltillo como abYigo ;

�76

CERVANTES

Y que si las circunstancias de su gobierno llegan a empeorar, haremos, para sostenerlo, una
guerra como la de '' Tres .A ños.''
Muchas otras instrucciones dió el Gobernador coah~ilense al señor Múgica para el mejor
desempeno de su comisión. Entretanto, a mí
me ordenaba el señor Carranza diera publicidad a todos los telegramas que fuesen llegando del Centro, con el patriótico fin de que el
pueblo se fuera enterando de los acontecimientos, de la infidencia del Ejército, y para que
fuera preparando su ánimo en el sentido del
cumplimiento del deber, .si es que se presentaba el caso fatal de consumarse un cuartelazo
tan comunes en nuestra Historia.
'
C~mo po~rá verse, hago mención especial de
las mstrucc10nes verbales dadas al señor FrancISco J. Múgica J)Or don Venustiano Carranza
Y destinadas al ,conocimiento del Presidente de
~a Re-pública, porque entrañan una verdadera
importancia, toda vez que ponen de relieve una
gran lealtarl al Gobierno del Centro y una profunda convicción en cuanto al triunfo definitivo
de la causa del pueblo. El gobernante coabuilense tenía un hondo y amplio conocimiento de
lo qne es el cumplimiento del deber y eso basta en la hora de las gran.des resoluciones. Para
los que gustan hacer consideracioue~ de aquello
que no se compadece con la naturaleza de nn

77

CERVANTES

verdadero hombre de Estado, y que son simples
trivialidades, que ni deshacen ni form~11 ~a
reputación ante el severo criterio ~e la Historia,
es oportuno y conveniente advertirles que don
Venustiano Carranza poco venía al Centro a
wnfundirse con el elemento paláciego, como no
fuera al arreglo de importantes asuntos de la_
Entidad federativa que gobernaba; que no era
visto, especialmente por la :familia ~e Madero,
con la misma confianza qne se les dispensaba a
otros revolucionarios, como
Abr~1rnm González, Manuel Bonilla, Lascuram, Y asquez ~agle, Federico González Garza, _Rafat'"l Ilernnndez, Ernesto Madero, Felipe Angeles ? otros
muchos que se suponían más hombres ~e _acción en un momento dado. Se decía en publico,
a "sotto-voce" en algunos corrillos, que don
Venustiano Carranza era a veces objeto de crítica por parte del Presidente Madero, sin que
éste, sin embargo, dejara de tenerle confianza
v buena voluntad no sucediendo así con la fa~ülia de dicho m~ndatario y con los allegados
a la Presidencia, que parecían no ver con buenos ojos al :futuro y grande hombre de Estado.
De estas versiones no me hago solidario, porque personalmente carezco de datos concretos
sobre este particular. No es obvio manifestar,
de mi parte, que siempre experimenté gran cariño y estjmación pcr~onal al apóstol Madero, Y

1º~-

�78

CERVANTES

hoy me descubro respetuoso ante su memoria
veneranda.
~~ abstengo de hacer c~nsideraciones sobre las
opm1ones de que el señor Carranza no era visto
co~ mucho agrado por parte de los allegados al
senor Madero, Y como circunstancia correlativa
que pudiera estimarse como base fundamental
d~, esa creencia, me permito presentar una opimon en que se manifiesta que el señor Carranza contrariaba los deseos, en Ciudad Juárez, de
los que rodeaban al señor don Francisco r. ÍVI:adero. En las siguientes líneas se pone de relieve, con caracteres precisos, la firmeza inquebrantable de ·c arácter de don Venustiano Carranza Y la_ a~plitud de criterio con que juzga
l~s acontecumentos, señalando las consecuenCias fatales que traen consigo las revoluciones
que_ ~o se resuelven por medio -de las victorias
dec1s1vas.
. Dice el señor Rogelio F ernández Guell en .
hbro titulado " Episodios de la Revolución M:
xicana:''

.........
''

...

... ...

. . . . . . . . . . ..

. ·.. En la noche terminaba el armisticio, sin
que 1:mguno de los delegados del Gobierno, que
parecian
. . querer ganar tiempo, hubiera h ec bo
pr~pos1c10ne-s concretas, por donde se pudiera colegir que el general Díaz, en realidad, anhelaba la paz. Al fin, al mediodía, .los señores Brá-

CERVANTES

79

niff Hernández y Esquivel, solicitaron u.na entrevista con los jefes civiles y militares de la
Revoludón y. el señor Madero accedió a que
dicha entr~vista se verificara esa misma tarde.
J•am.ás olvidaré aquella memorable reunión, que
se verificó en el cuarto principal Y_ ~a~i ~ico
de la casita de adobes, y a la que as1st1 mvitado
por el propio señor Madero. ~.st~b~ allí los
delegados del Gobierno: Osear Brarnff, Rafael
Hernández y Toribio Esquivel Obregón; don
Francisco Madero, el doctor F ernández de Lara, Pascual Orozco, José de la Luz Blanco, Ju_an
Sánchez Azcona, Alfonso Madero, Federico
González Garza, José Vasconcelos; los gobernadores provisionales de Chihuahua, Sinaloa, Ooahuila, Yucatán y Zacatecas, y el taquígrafo d~l
jefe de la Revolución, Ellas. Madero, con traJe
y botas de campaña, iba y venía de un lado a
otro y frecuentemente salía de la casita para
dictar órdenes.
"Habló primero Brániff, y se extendió sobre
el peligro de la intervención norteamericana, la
que indudablemente sobrevendría si los revolucionarfos atacaban Ciudad Juárez, pues las balas lloverían también sobre El Paso, causando
J)erjuicios a los ciudadanos del otro lado d el río .
Madero, alzando un _pie sobre una silla Y apoyándose sobre el respaldo de la misma, le interrumpió con Yehe.mencia:

�80
(!
1

1

l

/'

1

l
1

1

j

CERVANTES

-''.¡La iuterveución 1 ¡ También combatiremos a los invasores! ¡, Por ventura ha de permanecer el pueblo mexicano esclav:i_zado por déspotas hijos de sn propio suelo, por temor de
que ,engan tiranos extranjeros a arrebatarle
una libertad de que no disfru.ta, y una irrisoria
soberanía V Si los Estados Unidos íntervienen,
nstedes, y no nosotros, serán los culpables y los
1
qne habrán acarreado un mal tan grande a la
República; pues nosotros únicamente buscamos
nuestra libertad, en tanto que ustedes se arenan en mant&lt;:'ller al pueblo en la esclavitud.''
'' Entonces Rafael Hcrnández, viendo que ·
iban a fracasat las negociaciones, habló atropelladamente, con extremada vehemencia, echándose hacia atrás con su nerviosa mano sus
grandes y negros cabellos:
- ' ' Pues ¡, qué queréis, se-ñores reYolucionarios? 1, No estáis acaso satisfechos 1 ¡, Queréis
más sangre a'(m 1 ¿ Xo basta la qne ya se ha derramado 1 ¿No es suficiente para vosob:os, ver
a un Gobierno ilustre y fue1·te, tratando con
rebeldes que aún no están en posesión de una
sola ciudad importante de la República 1''
- '' El gesto y las palabras de Rafael Hernández hicieron más impresión que el discurso largo y ~oporífero de Esquivel Obregón, y las negociaciones se reanudaron. Alguien habló de la
rrmmcia de los f;eñores Dí.a1. y Corral -:,: dr 1m

81

CERV..\NTES

gobierno mixto, en que la Revolución estaría
representada por cuatro ministros y catorce gobernadores; y de improviso. un hombre como
de cincuenta años, que yo no conocía y en quien
apenas m:e había fijado, pues desde el principio de la reunión se había situado en un ángulo del local, que la luz de la lámpara no alcanzaba a iluminar, irguió su elevada talla,
mostrando su rostro de enérgicas lineas, ornado
por una barba luenga y entrecana:
-''Nosotros, los vm·daderos exponentes de la
volmitad del p·ueblo mexicano-exclamó aquel
hombre con voz poderosa-no podemos aceptar
las rennncias de los señores Díaz y Gorra.l, porque implícitamente reconoceríamos la legitimidad de sn Gobierno, falseando así la base del
Pla,n de San Litis Potosí. La Revohtción es de·
principios; la Revolitción no es peiisonalista, y
si sigue al señ01· Made1·0, es porque él enarboló
la enseña de nuestros derechos, y si mañana,
por desgracia, este lábaro sa1ito cayera de s1i
mano, otras cien manos robnstas se apresnrarían
a recogerlo. A.sí, nosotros no queremos ni minisfros ni gobernadores, sino qite se cwrnplq, la soberana voliintad dé la Nación. Revolttción qite
transa, es 1·evolución perdida. Las gra1ides victorias sociales sólo se llevan a cabo por medio
de las victorias decisivas . Si nosotros no apmt•echmnos la opo1·t1tnidad de entrar en México
Cervnutes.-6

�82

€ERVA;-.'1'ES

al frente de cien mil lwmbres y pretende1'.i~s
encauzar la reforma por la senda de w1a fict~C'1.ª
legalidád, pronto pe1·deremos nues.tro prestigio
y reaccionarán ws anvigos de la dictadni·a . La.s
. 1·evoluciones, para tríw1far de im modo defimtivo necesitan ser implacables. ¿ Q·ué ganarem.os
c01~ 'la retirada de los seúores Díaz Y Corral?
¡ Q ¿¿edarán sns amigos en el poder; quedai1
·á ol ·
sist-ema corrompido qtie hoy co·m batimos; e · mterinato será nna prólongaoión viC'iosa, anémica
y estéril de la dictadnm; al lado de esct. ~·ama
podrid.a,, el ele.mento sa:no de la Revolucwn s~
contaminará; sobrevendrán días de lucha Y -m~seria para la R ep·ública; el pueblo nos m.a.ldec1,rá, porqiw por un hnmanitarismó enferrnizo, pm·
ahorrnr unas ciiantas gotas de sangre cnlpable,
·habremos ?na.logrado el frnto de tantos esfuerzos
~ de tanto.. _ sacrificio! ¡ Lo repit'o : la revol1tción
. .d a.....
'
"
qu~ transa se 8mci
.
'' j Palabras proféticas que r 0Souarán srnmp:e
en mis oídos y que amargamente recordana
don Francisco I. Madero en los días luctuosos
de la Ciudadela!
"Las palabras de don Venustiano Careanza,
noble y gran figura de la Re-volución de 1910,
añoso y robustQ roble de la libertad, en ~uyo
tronco se melló más tarde el hacha del traidor,
encontraron eco simpático en el corazón de los
rebelaes; pero ya los ánimos estaban inclina-

CE IW.1NTES

83

dos en el sentido de 1a conciliación, y se convino en prolongar, por tres días más, el armisticio, mientras llegaba un .representante del Gobierno, facultado plenamente para firmar la
paz. '' .... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Hasta aquí las palabras de Rogelio Fernández Guell, tomadas d e su Jibro '' Episodios de la
Revolución Mexicana.''
Después he sabido q~e don V enustiano Carranza agregó a lo anterior, conversando con
Francisco Madero, senior, que él se separaría
de allos y que iría a Coahuila a continuar la revolución que habían principiado. Y fue esto en
realidad lo que vino a determinar que no se
admitiera el gobierno mixto que proponían los
enviados del general Díaz, contrariando grandemente esta a~titud al señor Madero, a Hernández y a otros ; pues que creían que disgustando a don V enustiano Carranza, que tenía
gran p~tigio en Coahuila, podía constituirse
en amenaza para ellos.
Dree el insigne sociólogo :francés Gustavo Le
Bon, que las gene1·aciones que hacen la Historia no sabrán escribirla. Retroceder en el tiempo es necesario, par~ la inteligencia de lo~ grandes dramas que hacen surgir las pasiones de los
hombres. Sin equidad para los vivos, la Histo,ria 110 es imparcial sino para los muPrtos.

�4

CERVANTES

El pueblo mexicano puede e pt•t·ar tran,1nilament&lt;" ]a hora en &lt;1ne l futuro hi 'toriador de
la re,nlucii'1u }111ga justicia H los hombres Y a
lo!'; acontccimiruto .
l,aR per,.:oua. qn&lt;" de.· ·onoccn la cie11c~a .hi~tórica. &gt;. carcnlr, . por otra parle, de d1 ciphnn. mrntal, suelen juzgar a lo hombre en. su
iwtuac:ión política o revolucionaria, por u~plc exterioridutles o . np ·rficialülade · ¡ pero s111
ir nunca al fondo de la,i co. a ·. l or el texto &lt;l
1 entrevista c •lebrada u ('iutlacl ,Jnárt&gt;z, :'
ti ne conocimiento ,1&lt;' cómo juzgaba cada quien
la situaci6n ; d lo medios que se acon ejaban
para resolver el conflici.o; &lt;le cón~o , e llegó n
nu arrealo definifo•o enh·e el Gob1erno d 1 general Diaz y la Revolución, y tle qui'n fne el
C[Ue con ideró con ver lacle1·a clarividencia ~l
problema, pennitirndo. e. con gran val_or. civil anunciar la catá trofe. Lo acontec1m1enposteriores vienen a ju ·tifiC8:r la acti:ud ele
don Yenu. tumo Carranza en mdad Juar~z . .,
Indudablemente qu de tl • que él adv1rtlo
en la revoluciún el trillado camino de ~as
transacciones, qu dó di gu, tado 0011 los principales per onaje del movimiento. y é&gt; los con
él; tanto es así, qu i 1 s ior 'arran1.a no hubiera re nlta&lt;lo ungido con el voto popular para
ocupar la Prilm•ra lagistratura del E tado de
(loa.huila, no hubiera sido uno de lo. rompo-

to¡

5

nent s principales de ai111ella a&lt;lmini traci in
tan fraída y llevada por la prrn. a de la época.
En u.na ocnsión -,e elijo que el gobernador de
Coahuila sería llamado para l ministerio de
Gob rnación, y que hubo nlgnno trabajo que
tendían a dei tnúr tal llam.amiento; lo cierto
s que el señor Cananza no habría ido, manifll.Stando una ve2 má su incourormidad con el
modo especial de gobernar que teuía aquella
masa de amigos personalísimos y pariente .
Madero tendrá eternamente 1 pecado de no
haber sabido gobernar con lo: nyos, es decir, con los revolucionarios que en alguna forma coadyuvaron al derrocamiento del Dictador, para llevarlo a él a la Pre idencia de la
República. Prefirió. generalmente, gobernar con
sus familiare. , con lo c¡ue se decían conciliados con la Revolución, con inepto , con
charlatanes, con porrii;;tas, con extranjero ,
y ha-,ta con enemigo francamente ab'erto ,
como Calero y Flore l'.fagón.
e ta conducta dl~ ef.or }.f.adfcro puede :atenua~•le un poco su gran . encillez en lo. asuntos 11ítblico ; u huena fe ele hombre honrado¡
sn cancloro. idacl ele cr yente en la conciliación,
así como el &lt;'jemplo de todos u antecesol'E-S,
pues lo ·· Prc•&lt;:idPnt&lt;'s de México, y ca i todos los mandatarios en el mundo, no son
~ino C'l último eslabón de la larga cadena que

�Si

l'ER\.A:STI.S

R6
vienen formamlo los pn•foceson·s con 11111y ligera.-; mo&lt;liticncioucs. Ya veremos al llegar u la
épora dd propio . eiíor C'nrranzn, a quien
eJltrc los gobl'rnanks &lt;le México ronsidrro el
dt1 niayorc.-, conol'imientos Je historia, tambi(•11,
apremiado por )11,; cin•nnst~ncins del rnmm·nto, s e dejó rodear al &lt;le. iguar su Gabinete y print'ipalc.&lt;; funcionarios públic·os, en algunas ocasione.-:. &lt;lt• cinc1mliu1os 110 rt•Yolucionario:-,, y con
frecm·1wia pérfidos, falsos y m11lrn1los pa-•
ra coi~ c-1 mismo que los bnbfa designado, cnfreutíimlo e audazmente, ruando no a H a los
Yenladoros rcvolncionarioi-, y algunos bosta
i1111odntlos 1•11 asmitos gravt•s &lt;¡nf' hicieron prolon~ar In hwhn intestina, cuya¡¡ últ imns débiles
ronntlsiom•s tod1wín ,;;nruclen a ln patria .
.. .. . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . .. . .. . . .
Lo,-, gramles jcf1~ dP la fü•voh1&lt;:i(,n 1 lo,- ,;1•rrctarios achwritos a la Priuwra Je.futura. los
~ohetnatlo1•1·s preconstiturionales, los coman1lantc, militan•-., y liasta los ~impl&lt;'s juec1•s y
pcc¡u&lt;'ños mamlntarios, pecaron en rsic sentido
mil wces más ,¡uc &lt;'1 Primer J¡,fe. p1ll'S é!&gt;tos,
en uu,1 gran mayoría. inconscirntrs dt' la reb•
ponsabilidacl l1i-,t{1ric11, incompetente, rn el desompeiío de s,i,., funciones administrativas, ignorante.R de. su~ deberes, xc vt'ían m•ce,ariamentP. oblig.lllos a llamar n su lado n hombres cu~·a
l'ficirnria 1•11 su lal,or ,liiwulpara su cornln ..111

.

política pasada, a rcsc1Ta ele encarcelarlos y
prorc"arlos de,;;pué&gt;s por complicidad en el
cuartelazo de f Pbrrro.
Por otra parte, no 1,ay c¡ue extrañarnos :-;t
tracmo, n la memoria al pundonoroso político
e inteligentr. méclico Yalcntín Gómez Farías,
entrando de brazo al Palacio Nacional con su
más gr11nde enemigo, el fnnr,to ~cneral Antonio Lí,pPz ele Santa-Anna.
ALFRF..00 BRECF.D.\.

�CERVAN'l'ES

88

-

EL GENIO ESPANOL

Al ilustre poeta Francisco Villaespesa
Discurso p1·ónunciado en el
festi~al l;iterario celebrado en
honor de Francisco Villaespe·
sa, en el Teatro Arbeu, la ~oche del 9 de agosto.

Dícese hoy de psicología de los pueblos, de
alrnas nacionales, de la individualidad etipiritual de los diversos .grupos humanos. Los psicólogos alemanes del siglo pasado, Lazarus,
Steinthal, Wundt, fuero.u los autores del concepto. Confor.me a su tesis, los pueblos, como
los hombres, tienen su personalidad genuina,
propia, única.
Para muchos filósofos, sin embargo, resulta
devaneo incierto y contradictorio asegurar la
existencia del espíritu colectivo. Trátase, en su
opinión, de resucitar, a destiempo, entidades
escolásticas tan misteriosas como inútiles. Sólo

CERVANTES

g

es real, enseñan, el individuo humano, cada sér
personal concreto. El "_alma colectiva" es un
fantasma, un ídolo metafísico. Los wniversales
son nombres, dijeron lo~ enemigos del platonismo medioeval; lo mismo exactamente que repiten los nominalistas a ultranza, contemporáneos
nuestros.
No se afirma por los adeptos del alma colectiva que ésta sea substancia real dife1&gt;ente
de las almas individuales; sino que se sostiene
su carácter social, es decir, su Tealidad histórica.
Haced hablar, creer y pensar conjuntamente
a un grupo humano, y su lengua-reflejo de su
razón ;-sus creencias religiosas-amparo y símb?l? de su sentimiento ;-sus costumbres y tradiciones-ejercicio sistemático de su voluntad - engendrarán una nueva realidad psíquica e
tórica que adquirirá los contornos_ espirituales
de una individuo, de una personalidad.
Los- grandes pueblos son, como los hombres
de genio, realidades inconfundibles, pese al nominalismo o individualismo exclusivo. Aun dentro de esta hipótesis enérgica, lo que se hace al
declarar la personalidad de Atenas o Roma es
no ciertamente_ elaborar fantasmas ontológicos:
sino afirmar la existencia de nuevos individuos
complejos.
Una sola vez ha sido y será el 111,ilagro grie-

b.is-

�CERVI\N'l'F'R

:7ez" Y en un _p unto no más del espacio y el tiempo florec1~ron
Cervantes y Moliere. 'l'an real es la personalidad
de un hombre de genio; corÍ.10 la de un pueblo
ilustre, que así como el espiritu_ indiv_idual se
sirve de un cere,bro para .sus manüestaroones exteriores, y lo modela y transforma su fuerza
interior, así el genio colectivo se sirve de su
lengua escrita y hablada, la cual se va plegan~o
al poderoso impulso de su espontaneidad h1stórica.
.·
Tan afines son el pensamiento y el lenguaJe,
que--0bserva Schopenhaüer-con el mismo
vocablo dijeron los griegos verbo ? razón. En
castellano, discurso significa indistintamente razonamiento y expresión. Hablar una lengua es
poseer una parte del alma colect~v~. P~sar en
español es d,isfrutar ele cierta esp1ntuahclatl común solidarizarse con un grupo humano &lt;lefinido'. y aceptar por anticipado d genio ca. tellano.
"La lengua francesa-decia Ganivet-es como
un gabán. La española com una capa. No hay
prenda más individualistá ni más difícil de l:,evar que la capa; sobre todo cuando es d.e pa.n_o
recio y larga hasta los pies.'' Los bue110s es:'ntores llevan con despejo, es decir, con donaire;
con indecible gallardía, la amplia capa española.

go, que dijo Renán. Una sola

ª:

ü1

CElrVANTES

.Estriba puntualmente el genio ~astellano en
la espontaneidad intelectual y · moral que lo distingue; en su individualism0 heroico y místico,
en su carácter peninsular. Menéndez y Pela.yo
afirmó: "España es un "pueblo de teólogos ai·mados." Cierto; pero el teólogo es siempre místico, y el guerrero lmificó, en el pendón morado de Castilla, raza y fe.
Ha poco, en breve- e incisivo artículo tan irrespetuoso como original, citaba el filósofo Diego
Ruiz los célebres versos que resuelven la incógnita metafísica de España :
•1

Antes que Dios fuese Dios

y los peñascos peñascos,

los Quirós eran Quirós
y 101; Yelasco~, V cla,;cos."
Pecado &lt;le soberbia, dirá un moralista. Sí¡
pecado de soberbia y triunfo de soberbia es el
genio español , según el m01·alista Gracián. precursor de la Volk e1·z¡sycl1oloaíe. En s,1 "Criticón," al dü,tribuirse los vicios capitales para
la "gran :feria del mundo,'' toca a España "la
estimación propia, el campear, el alab:use; el
fausto el brío, la presunción.'' Sea e~mo enseña íl racián. Mas, ¿_ quién sin ga1·bo ni brío
llevaría sin arrastrar la cava ele pa-?°io recio, que
dijo Ganivet?

1
1

I,

�CERVANTES

9:2
No hay vocablo más singular que este de despejo ; gentilísimo desembarazo que "supone facilidad, pero añade perfección.'' Es imposible
traducir a otra lengua la palabra vernácula, españolísim'.a.
El castellano es el lenguaje de la espontaneidad, de la personalidad. Su majestad el emperador y rey don Carlos I de España y V de
Alemania, decía que para hablar a Dios debe
hablarse en castellano; y su majestad era flamenco de nación. Por lo demás, reza el proloquio : '' debajo de capa al rey mato : '' individualismo anarquista.
Los españoles son improvisadores admirables.
'Lope, dice Menéndez y Pelayo, improvisaba dramas como Raimundo Lulio improvisó sistemas
filosóficos; como-añadiremos nosotros-Espaífa
misma improvisó naciones. Estas naciones n~estras iberoamericanafS.
Leed a los místicos y los ascetas, a los dramáticos, a los líricos, a los novelistas ; pensad
en las proezas de los conquistadores, de los fundadores religiosos, y la facilidad de la produc ción espiritual os producirá el deslumbramiento, la fascinación misma. Es una invención perpetua, una revelación continua. En cambio, no
pidáis perfección.
Lo francés es como un gabán; lo español, como una capa. De una capa se hacen, con buena

93

voluntad, muchos gabanes. Sin embargo nunca
,..,.. ,.
'
ceru.reis vuestro cuerpo con la capa como con t'l
gabán. Lo perfecto no es lo español, ni en el
mismísimo don Miguel de Cervantes.
España es tan grande en las letras como e11
las artes. Su personalidad inconfundible muéstrase tan gallarda en 01 Greco y Ribera como en
Tirso y Calderón. Un mismo instinto de la vida
creó la tragicomedia de "Calixto y Melibea"
Y las maravillas de V elázquez. El alma selecta
del beato Juan de la Cruz, al ascender por el
Carmelo, vibra con el ímpetu arcano de los serafines extáti.cos de Murillo.
Jaturalismo y misticismo son formas gemela · de la acción espiritual. El místico obra como
e~ realista. Ambos son súbditos de la experienc~a, profundos empíricos. Sólo que la experiencia del místico no es trivial como la otra. Es
nna experiencia difícil, insólita. A veces en el
recinto del tabernáculo interior, encifodese la
llamarada gloriosa de la revelación como al contacto eléctrico con la vida de ultratumba. Entonces el inspirado dice sn verdad con la eloc~ie~cia ?el que ha visto ; relata su experiencia mter10r de lo sobrenatural tan naturalmente como el empírico la propia. En el fondo ambos. son ob.;ervadores admirables. El geni; que
pusieron los padres de la novela picaresca en la
descripción de muchos menudos incidentes ele la

�9-1

CElt\',\:--;l'E

,·ida social, pú. olo Sa11ta 1\•n sa • 11 ,., la a:·. con
divina nnt11n1\idad. :-u· dcliqnios nhlime..
N"uturali ·mo, mistici:mo, fuerza hrío, . oh •rhía, gall.ll'(lí8 moral. E. to t.· E paúa. El mot·alista completa al 1•eligioso. l,a moral, to,la moral humana. t•.·. pn sumn, mrn. n•ligi6u práctica.
Dict&gt; ,1 iluc;trP icl1•6lof!O "'nmadino. rn &lt;·1 prinripio d su ldearium. itm' 8é1wra "no fue por
nzat· hijo 1lt• E. paña ... .Así e:. n wnlml. S{,neca represrnta antícipadamenh' lo ca1·nctcres
inhel'l'llL&lt;•: al rstoici. mo ·' natnral y humano·•
•1n1• forma la medula de las 1ucn1H'acion ·: moral ¡.¡ d&lt;• lo· &lt;'ram1e pl'n adort,.; de e,stÍl'pe ·pañola.
Esle estoicismo palpitant en algnnas lle la
má. int •u ·a. creacionr. dramáticas de Roja.s y
de altl rón, en lo· libros de oro ele la rníst íca
y la ascética ca t llana., en varia. &lt;11• la. obras
po, tica. 11 fra~· Lui,- d León y de- Ciuevetlo.
en la ü1comparablc "Epí. tola Moral" utribuída a F mández de Andrada, y hasta en la mi. ma e&gt; tupenda concepción literaria de (' rvante. ; vigor it'I' clucible ele la per onalidad capaz
de salir Yietorio ·a en todru la. pruPbas que la
vida impone, e forma su:tancial de raza y a
toda.· part s la ba acompañado y . eauido, imponiéndo. . como sello de sn aenio. en el carácter de los pueblos eng mirados por ella pal'a
la civifüación y la culhll'a occidentales.

CERVANTES
i. ación de héroe
místico ·, de artistas y
moralistas teórico- y práctico.. Raza mucho
má: instintiva que discur irn, mucho má 1i croica que discreta, como diría Graciún; psiquis
colectiva siempre idéntica a sí mi ma lihre, autónoma, metafísicamente libre. Así e~ Espaita.
;. r o pudo comprobar Renán que, bajo la férula de la Inquisición, 11uedó intacto y actfro el
pensamit&gt;nto ele la raza 1. ..
Poeta: reg1·csatl a la patria de la· ,mprc.·as
sobrehumanas y la cruzacla sempiterna. IIor,
en e ·te como apocalip).;i: de la Hi.-toria, mantién :e erguida , nest ra raza. Puerto d sal vación. amparo del derc&gt;cbo e carnecido, refugio
del ideal la llama el mundo. u en rgía legendaria no la ha abandonado. El auge de .su vida
industrial y pacífica no ha deprimido la hidalguía de us hijo,, el afán de us abio6, la íutuición de u artista, ni la oración cristiana
tle lo bueno . Ilor, como cuando el Cid lo defendía, e bonra a Dio' en lo pechos castellanos; pero al rumor de las prece cúmple e l
benéfico milagro &lt;le la acción. 1 o ólo de ontciones vive el hombre en el ,iglo vigé imo dt&gt;l
cristianismo.
¡Regresad! ... ; ma , ante d1• partir, aceptall,
como un buen amigo, una ola prome ·a y hacédnosla también. O prometemos laborar por
E paña. Laborad por no otro allá. Lui XIV
T

�96

CERVANTES

el soberbio monarca francés, dijo a .su nieto don
Felipe, al instaurarse la dinastía borbónica:
''Ya no hay Pirineos.'' Las palabras del reyasí son muchas veces las regias palabras-fueron no más, en aquella ocasión, un tropo de retórica una flor de trapo. Por ese lado, jamás
se log;·ará la compenetración de los pueblos. Digamog nosotros con mejor voluntad: Ya 1:1º b.~y
Atlántico que desuna, mar que separe, m oceano que divida. Queremos una sola alma. col~ctiva., supr.ema aquí y allá, una civilización h1spauoam:ericana. Que diga nuestra voluntad :
¡ Cúmplase el destino que inicia.ro~ las car~~elas de Colón e· Isabel! ... Y que diga tamb1en:
poeta, ¡ Dios os guarde!
ANTONIO CASO.

97

CERVi\NTES

DISCURSO

pronunciado por el señor licenciado Miguel
Ale-ssio Robles, en la Escue1a Normal para
Profeso-ras, el día l.º de junio de 1917.
Señor Presidente de la República,
Señoras y señoritas,
Señores:
Tras larga y épica lucha, México ha consumado, sólo eou su esfuerzo y su heroísmo, una
revolución gigantesca_ para devolver a los oprimidos su libertad, para acabar con los males
terribles que afligen a la adm.inistració)l pública, con el azote quemante del cacique que todo
lo envilece y todo lo prostituye, y con los vicios eternos que corrompen la acción reivindicadora de la justicia, y por la cual los verdaderos revolueionario.s embrazaron su fascinante
escudo, como dijo don Quijote., para contemplar
su.s ensueños convertidos en realidad, como sucede en el mágico cuento de hadas, en el que
Cervantes. - 7

�98

11

Cr~RVANTES

una joven dulce y hermosa, convertida en blanca paloma, disipado el hechizo, se transfigura
después, reapareciendo una princesa má bella
que nunca, y entonces el ca tillo encantado c1e
sus padres arde en fiesta y en torneos Y en luminarias, como arderá en fiestas la República
entera el día memorable y glorioso en que aparezca, den,amando su vívida luz y sus brillantes
destellos, el ángel radioso de. la Justicia .
Gratitud eteTna a los heroicos soldados que
han defendido con sus bayonetas nuestras ideas ;
gratitud eterna a los gloriosos ve:ncedores en
cien combates; gratitud eterna a la abnegadísima mujer mexicana, que, con su grandeza y su
heroicidad, ha templado el férreo pecho de los
denodados paladines que libraron a la Nación ·
de la vergüenza y del oprobio de soportar el yugo infame de los viles sa 1teadores del Poder;
gratitud eterna al invencible ejército del pueblo, que nos ha Uevado a la victoria para que
ejercitemos ~odas nuestras libertades y todos
nuestros derechos, y hagamos surgir una Patria
vigorosa y nueva, coronada de . rosas, envuelta
en una nube risueña de himnos sonoros y alados e iluminada maravillosamente por los resplandores vivísimos y deslumbrantes de su gloria inmortal.
Confesemos que ha sido un diluvio la obra
redentora de la Revolución; pero como avenida

CERVANTES

99

fecunda, que diría el excelso poeta inglés; al
modo de las hirvientes arriadas del Nilo
el
cual, si bien al ·desbordarse barre con su' vfolencia irresistible los linderos de las heredad~
Y confunde los antiguos vallados, y trae c~nsigo el germen de reptiles repugnantes y peligrosos, sin embargo, es causa tambifo ele que llenen las trojes el labrador con abundantes cosechas, y de que los jardines se revistan de todas
sus bellísimas galas, y de que puedan alimentarse todas las criaturas que tienen derecho a
la vida. Así como después de la ruidosa tempestad aparecen más verdes los campos y más
azules las montañas y más diáfano el cielo así
también terminadas las conmociones que, :orno
un terremoto, sacuden a los pueblos, nótase c:n
ellos esa misteriosa efervescencia que dió a los
helenos, después de Platea y Salamina, los dramas d~ Sófocles, las tragedias de Esquilo y las
mar~VIllas arqu~tectónicas del Parthenón ; que
a
de _las agitaciones tremendas de la Repú~hca t'omar1_a oocendió el estro vibrante de Virgiho Y Horac10, y después de la gloriosa batalla de
Lepanto, surgió en la vieja y sofütdora España
aquel coro sublime de artistas, prosadores y poetas, donde resaltan las dulcísimas tintas de Diego V elázquez y las voces armoniosas de Lope
Y_ de Cervantes. También nosotros anhelamos
vivamente, a raíz del fuerte y trágico sacudí-

:ai.z

�100

CERVANTES

miento de sombras y íulguraciones, que parecí~
anunciarnos la agonía de un m~ndo, el ad:erumiento de otro mejor, lleno de gloria, de libertad y de poesía, ardiendo todos l?s espíritus ,en
luz al beso divino de un día radiante y es~lendido, que iluminará etername1;1te a los apost~les que estén dispuestos a sacrificar su tra~~Ul' lidad y su vida en aras del doble y hermos1sIIDo
culto del Ideal y de la Patria.
Hemos condenado con toda energía los excesos de la Revolución ; pero arrepentirnos de
ella, ¡jamás! Y aquí, en este ambiente purís~o
de sinceridad y de juventud, lejos, muy leJOS
de estar arrepentido, yo declaro honradamente
que si cien veces se repitieran en mi Patria los
dolorosos acontecimientos que derrocaTon a una
legítima administración, cien veces ha~íamos lo
mismo que en 1913, a raíz de consumadas la
traición y la. infamia. Tengo yo una satisfacción
grandísima en mi vida y un orgullo inmenso e?
mi corazón : haber contribuído, dentro de mis
escasos esfu.erzos, con un desinterés manifiesto,
con ll,ll patriotismo infinito, a la santa reivindicación de los derechos ultrajados de todo un
pueblo ensangrentado y doliente, que contempló
estremecido de ira cómo le arrancaban de sus
manos la bendita enseña de la libertad.
Asistimos en estos históricos momentos al
desenlace de 1m drama estupendo, que ha con-

CERVANTES

101

movido hondamente a la República, donde las
casas de nuestras ciudades, y las piedtas de
nuestras montañas, y los árboles de nuestros
bosques, y las aguas de nuestros mares, cantarán las homéricas hazañas de todos nuestros
héroes, realizadas en medio de cruentos dolores
y de enormes sacrificios, para conquistar definitivamente las supremas aspiraciones de todo un
pueblo, anhelante de libertad y de j11sticia.
Así como todos los visitantes de los lugares históricos desean que sus nombr es figuren
en los libros de esos monumentos colo-sale;:; como
la Catedral de Toledo, la Mezquita de Córdoba,
la Albambra de Granada y en el mudéjar Alcázar de Sevilla, también nosotros, con las :frases
cálidas en los labios, con las lágrimas candentes
en los ojos, con los sentimientos generosos en
los cOTazones y con los ideales altísin10s sobre
las frentes, corrimos desbordantes de patriotismo y de emoción a las ardorosas estepas del Norte para unirnos al ilustre Je,fe de una causa justa y nobilísima, sin más ambición de que nuestro
obscuro nombre figurara al lado de aquellos grandes patriotas que tuvieron el heroísmo y la entereza de protestar contra los sucesos abominables y espantosos de Febrero, que llenaron de indignación a todos los pechos honrndos, heridos por el agudo dardo del infortunio y la desolación.

�102

CERVANTES

Pero si después de tanta sangre derramada y
de tanto heroísmo consumado, van a ser estériles
nuestros esfuerzos y vanos nuestros martirios,
que nos ve9en disfrutar los beneficios de la Revolución, todavía nos queda un recurso supremo. Perdido en los turbulentos mares australes,
dice Alfredo de Vigny en 1m maravilloso poema, un joven capitán ha agotado todos los esfuerzos posibles para salvar la tripulación y su
barco. Pero todo es inútil. Su triste suerte está
decretada y comprende que el ala siniestra de
la fatalidiad se cierne sobre su pávido espíritu.
A pesar de todo no se resigna a perecer. Él
ha llevado su diario, a bordo, en donde ha recogido sabias observaciones, en donde ha desarrollado hermosas ideas, en donde ha escrito
magníficos pensamientos y en donde marcado
tiene, con matemática precisión, el sitio del escollo que ha hecho zozobrar su navío. El capitán se resuelve a morir; pero quiere que se salve su obra, para que llegue a conocimiento de
los hombres y lleve una gota más al manantial
inagotable de la cie.ncia humana. Abre entonce¡:; una frágil botella, en la cual encierra su
manuscrito, sublime testamento de sus ideas' .y
la arroja al acaso de las olas crecidas y rugientes, para que la conduzcan al puerto salvador
Y se puedan conocer sus secretos y revelar los
descubrimientos que ha hecbo, las islas miste-

CERVANTES

103

riosas que ha visitado, los nuevos astros que ha
visto y los nuevos horizontes que ha recorrido.
Mas si por despechos, envidias y mezquindades, no se dejare cumplir a los hombres de hoy
las justas y redentoras aspiraciones que hicimos concebir a todo un pueblo, lancemos, como
el héroe fascinante del exquisito y sugestivo
poema de Alfredo de Vigny, nuestra mágica
bandera bañada con las lágrimas de nuestros
ojos y con la sangre de nuestros corazones, al
océano borrascoso del tiempo, para que puedan
las gene1·aciones futuras recoger los ideales
altísimos y alucinantes de la victoriosa ReYolución, porque si es cierto que los barcos pueden
hundirse en las profundidades de los mares y
los hombres quedan sepultados en el seno de la
tierra, también es cierto que las ideas brillan
eternamente, como los astros, en la altm·a infinita de los cielos.
Las ilusiones y las esperanzas todavía florecen en las cuencas vacías de nuestros corazones,
como la yedra sobre las ruinas desoladas de
un castillo glorioso. Mientras contemos con la
abnegación admirable del pueblo, cuyos instintos penetran más hondo que las reflexiones brillantes de todos los sabios; mientras
contemos con el heroísmo inimitable de la
mujer mexicana; mientras contemos con
hombres inmaculados que no persigan más

�104

CERVAN'l'ES

bien que el bien de la Patria, el reivindicador
movimiento constitucionalista cumplirá con sus
nobilísimos fines, con sus ideales luminosos, con
sus esperanzas salvadoras, y nuestros sepulcros
no serán mecidos ni deshonrados por el oleaje
formidable de otra revolución.
Era un sueño enarbolar la bandera legalista
contra la usurpación y la infamia ; era un sueño vencer a los defensores del crimen en Naco
y en Santa María; era un sueño llegar al pie
de los volcanes neva.dos con la sacrosanta divisa
de la redención, y se ha triunfado siempre con
el esfuerzo perseverante y los dolores eternos
del pueblo mexicano. Sigamos, pues, laborando hasta establecer una honrada administración
de justicia; sigamos laborando hasta conseguir
que cada ciudadano prefiera morir gloriosamente, como Melgar y Escutia, envuelto en
los pliegues amorosos de su sagrada bandera, antes que arrastrar las pesadas e ignominiosas cadenas del esclavo; sigamos laborando hasta encender en la cima altísima de la
más sublime idealidad, el evangelio de la paz
y del amor, que lleve a todos los corazones, como el diamantino rocío del cielo . que se deposita en las perfumadas corolas de las rosas, un
hálito suave y confortante de fe y de esperanza
para continuar con más ahinco la obra gigantesca y patriótica &lt;le la reconstrucción nacional.

CERVANTES

105

Hoy_ que nuestras férvidas miradas exploran
las poéticas y azales lejanías del horizonte,
donde ha de brillar la estrella misteriosa que
forja el dulce ensueño y promete la mágica esperanza, cerremos nuestro espíritu al torbellino
impetuoso de la envidia y la pasión, y realicemos el prodigio inenarrable de dulcificar las
iras y de conciliar los impolutos corazones, para seguir perseverando, como lo hemos hecho
siempre, en el esfuerzo eminentísimo de hacer
la Patria futura, próspera y grande.
Y en ese empeño tenaz, en ese trabajo constante y en esa empresa tan árdua, nadie, absolutamente nadie puede ayudarnos con tanta eficacia, en el hogar, en la escuela, en todas partes, como la mujer mexicana, abnegada hasta
el sacrificio, valerosa hasta la heroicidad, ejemplo elocuente de virtudes, irradiación magnífica de enterezas, aurora esplendente de amor,
florescencia divina de sublimidades, flor perfumada de gracias, gota de dulce miel en el amargo océano de la vida, rayo deslumbrante de luz
que todo lo engrandece, que todo lo ilumina,
que todo lo dignifica con la maravillosa virtualidad de sus alegres notas y de sus perennes encantos, para hacernos sentir las diversas manifestaciones del arte, las supremas glorias de la
Patria y las bellezas incomparables de la Naturaleza.

�lOfJ

CERV.

''l'l:S

Ha .·u fdclo mucho mw tro paí murho merec('. igamos trabajando todo. para . alvarlo
con ese amor tan puro y tan diYino como el
qu :-jmboliza la Beatriz del Dante, cuamlo
sentada en una estrella a las puertas del par11í. o, le allre al poeta la man. ión del delo. Cada
ciudadano debe aportar a e. ta obra glorio. ísima de redención y de justicia, .·u contingentP
de ideas, de e fuerzox y de heroísmo , '' a. í como para formar la g1·an YOZ del océano levanta
cada ola . u rumor," para imprimirle a este e·tupendo movimiento social y político un impulo genero o y noble hacia el po1•yeuii-, que c.
la vida t1e la ociedade. humana&lt;,, para (¡ue
&lt;le-piert en 1 ánimo de la generaciones futura. aquella emoción profunda '5- religio ·a ele que
nos habla el eximio scritor Jo (&gt; Enri,¡ue Rodó, con que el viajero antigno debía ver u•·~ir
en le noche diáfana. del Atica el toquP lnminoso qué la lanza de oro de la Atenea tld
Acrópolis dejaba notar a la di tancia en la pureza fofinita del ambi nte ·ereno.
El evangelio de la Patria es la encarnación
cx:cel a del evangelio del amor. Y o no sé por
qué en e:tranjero sn lo, de pnés el e Jrn her '\•i. itado las cindade más hermosas: de haber hablado con lo hombre. más célebre : ele haber
recorrido los histórico lugare , lo sitios má.
pintoresco , y de hab r contemplado lo: monu-

CERV'.\ .• TE,

...

107

mento · artí. tico , lo cuadro má notables Y
los panoramas míl d licio os, involuntariamente Yolw.m-0s nuestros ojos humedecido por las
lágrirnas a e ta tierra venturo!;a de promi. ión
y de e. ·peranza por no. otro tan amada, porque
~qní recibimo las primera dulce caricias de
nuestras madre~, que nos en eñarou con . u mano a111-0rosa. a hacer la ñal de la cruz; porque aquí están los bancos ele la escuela donde
aprendimos, cuando éramos niño., la. primera.
letra : porque aquí e tán las iglesias donde
murmuramos, entre la poHicas nubes del incienso, nnr. tras primera oracionc . qne. como
mm dulce plPgaria. e PleYaban a Dio. ; porqur
aquí, c•uando jóvenes los ojos negros y hermoso_- de nur. tra. novia· no. revelaron Pl mnnclo
ri. nefio del amor; porqnc aquí, cnando l'lalíamos
en la. tanks del colegio con los libros debajo
clel brazo y el corazón desbor·dantc rl" aladas
ilu. ione.. eorríamo a la campiñas nemorosa.
a recoger n nue. tras pupilas la Jnz ele nue. tros o&lt;:a~o: y en nue tros oí&lt;lo. el himno empiterno de lo; bo. r¡uc , 11a ta que, ya can ados d
tanto triscar y d tanto merodeo, regresábamos
a nuestro: bogare· antos cn esa hora apacihlc
del crepúsculo, consagrada en el cuadro imnortal de :\Iillct, recitando los versos vibrnnt&lt;'. y
, onoro. dr Rubén Darío y de ~fannel ,Jo ~
Ofüón; y porque. en fin aquí e tán la. tnrnha"

�10

de nue tro padre y aquí se mecerán la cuna.
de nue. tros hijos, c¡ue, debido al e fuer1.o titánico que hoy realicemo , crecerán en un ambie~te purL imo d libertad y de gloria; gloria
Y l1be1tad que, como la e tatua imperC'cedera
del dolor de r1ue nos habla O car Wilde m1 nn
po ma fantástico, urgirán ele la hoguera llameante de nuc tros martirio eterno: ,. J¡, nuc tr~. crue~to;; Racrificio ¡ y entone · la República, maJel'itnosa y &lt;' pléudida, C'nvolv-erá en un
manto piadoso de alabanza y bendicione a su.11 roico. · hi,ios, que abne..,adamPnte con . us ,·aroniles pechos henchidos de amor, ciP patriotismo Y de e peranza · fueron a la épica l11Pha a
derramar su sangr y a entregar u espíritu,
para conr¡ui ·tar una corona de olímpico lanrel
para su.· frPnte-.;, d spué de lrnber llevado una
corona de puuzantC''l espina en . u.~ corazones
de ganados por el agudo aguijón de l:is frl'né~
ticas an:ias de hacer re~urgir. en e. ta idolatradí. ima tierra, el reinado ete1·no de la lihertad
.Y el dencho para recibir el aplan o I' trnendo1&lt;0 ele sus conciudadanos ~- la hendicione
mPrecitla ele la Historia.
Intentemos con ánimo clesintere:-ado, con
~nente fiel, con espfritn librr, con manos puras,
1~nplantar t?dac, las reformas nPcesarias, garantia.- dp loR mtere. e;;; legítimo .. e!lperanza. Iumino ne, de las gennacioncc, &lt;¡ne nacen impacit•n-

100

CERVANTES

CERV.\.'TES

1

-

1

tes por realizar en el mundo nuevos progreso,,
y aspil'acione. :npremas d todos lo: bu no.
mexicanos que de ean iluminar, con la llama esplendoro. a de n ueños imnortale. , la euda
tiorida por donde México debe llegar a la civilización y a la gloria. ¡ Ko importa que caiga
sobre vue tra. frente nn diluvio de calumnias
y anatema ! Nunca ha existido en el mundo tm
solo reformador cuyo labios no hayan apurado la amarga copa d cicuta. ¡ Jesús, el cfüwo
Jesú¡;-diremo • parafra!leando al gran lírico
e pañol,--despué ele haber encendido el fuego
del , ol tuvo frío, y despu ·. de haber formado
lo mare. tuvo ed, y despné de haber pobla,lo
los campos de doradas espiga: tuvo hamlwe, y
despu~- de haber aliviado todo los dolor
ufrió tou.os los martirio. , y ele. pué ele haber levantado todo lo reino. de la tierra fue esclavo de todos lo hombre , y de pués de haber
predicado por todas partes las ideas misericordiosa de la caridad y el perdón. murió en una
cruz, herido, ultrajado, vilipendiado, coronado
de e. pina., con el ro:tro lhido lleno de . angre,
con los labios amargados por la hiel y murmurando palabra unciosa de piedad y de amor.
l\11Gt'EL

LESSJO ROBLE .

�1.10

OE!tV AK1'ES

CERVA~'l'ES

111

mas como el mal en ti vive latente,
al ver mi rostro en tu cristal fulgente
tal vez con cieno se revuelva el agua.

,.

¡ 'l'us ojos asesinos! Que me vean
los que están por .sus víctimas luctuosos
y fingen, cuando inquietos parpadean,
mariposas nocturnas que aletean
bajo dos arcos negros y sedosos.

A LILIAM

(Para el número extraordinario de «Cervantes•.)

Y o creí ser .inmune a los amores
-viejo lobo del mar de la existenciaY, i oh sirena q.e encantos seductores!, .
ante tus atractivos tentadores,
nada valen mis años ni experiencia.
Oculta y misteriosa y bella y rara
cisterna, te hallo en medio de un camino
monótono y desierto cual Sahara
Y me acerco a tu algente linfa para
refrescarme, sediento peregrino.

Y a el amor me levanta y engrandece ;
comienzo a presentir dichas supremas
y ·todo mi organismo se estremece
ante tu combo seno, que parece
un colma:do tibor de crisantemas.
Para un himno triunfal tu voz afüia;
suelta de tus cabellos el frondaje;
como al roce del arco el violín trina,
quiero, al besar tu boca cremesina,
que vibre de tus nervios el cordaje.

}

Y calmarás mi sed1 la sed ardiente
del erotismo que mi anhelo framia •
o

'

:Mi alma intenta olvidarte 1 y sólo veo
que vuela a ti desatentada y loca :
allá va nii razón como Perseo
en el bronco Pegaso de un deseo
que por dantesca sima se desboca.

�112

CERVANTES

113

C'.ERV.'_:-{'l'ES

Rindo pleito homenaje a tu her mosura;
y pues de mi desgracia no te mofas,

rayo de sol, desgarra mi negrura;
gota de miel, endulza mi amargura ;
ala de oro, levanta mis estrofas.
México, 1917.
J UAN

B.

D ELGADO.

UNA QUIETUD AMBIGUA ....

Una quietud ambigua, un claro plenilunio,
un desmedrado huerto con ansias de jardín;
en el alma, un rebelde aroma de infortunio
mezclado al penetrante perfume del jazmín.
1

l

Un beso ya marchito sobre la faz helada,
una vo;r, que en un tiempo fue chorro de cristal,
unas manos ya trémulas sobre la enmara:ñada
melena en que Ja vida desparramó su sal.
Una arruga que narra una historia en la frente,
una brasa exting1úda bajo el cabello gris .. . ·
Un repasar de cartas del hijo que está ausénte
y devana sus sueños en lejano país.
Un afán de estar solo
en la dicha, constante;
que cruzó con nosotros
de la risa y el llanto y

con aquella que ha sido
en el dolor, leal,
la senda, y ha sabido
del bien y del mal.
Cervantes.- 8

�CERV .\.N'l'ES

114

C-ER\',\ KTES

115

Una tenue fragancia de la gloria qu pudo
ceñir a nu tra siene un gajo de laurel ...
Y ser como un guerrero que levantó u e etulo,
y que a la po tre vuelve reco tado obre él.
¡ Y pensar que la vida febril desencadena

afuera de no. otro u colo al turbión,
y pen ·ar que la amamos, y que ahora re ·uena
como un toque de ánima dentro del corazón ! ..
ptiembre de 1917.

Enrique Gonzálcz Martínez.

EL ALMA ESPANOLA EN LA NACIÓN
MEXICANA
¡ Qué interesaute, qué erndito y qn, copioso
material para un libro ameno "!t' ·impático ! ¡ Los
e. paiiole c.li. tinguido en uue. tra Historia Patria, de de lo pasado tiempos dt&gt; la onqui ta,
ha,::ta lo no remoto de la Intervención anglofrancol1ispánica ! El tema s fccnndo v., de oo-rata labor para una pluma mexicana, que e enor. irullrce de rendir justo y merecido tributo en
alahanza d(' antepasados, que "tenían angre
ele u 11e. tra sangre, hue. o ele nue. tro bu o ;"
creencias, i&lt;leales, en uma, nue tra alma toda.
Y tanto má grata labor, cuanto qnc al pre. 'ntc e olvida, no de int nto, pero í incon .
c.-ient t&gt;111ente, todo lo riue nos lf'o-aron aquellol4
Yarone: ilustre en la política, en la 1· ligión.
en las ciencias, la arte. y las letras. ro seleccionamos d la herencia lo bueno de la mácula : borramo nombres, derribamos edificios, ol,·iclamo. elocuente. ejemplo de filantropía o

��CERVA ·TE

11

prim ra impr nta, abre las puerta dl' lo cole io: de 'rlatclolco, tlc an Juan de Letrún y
el de 1liñns; impul a las fábrica , alivia la . i-tuación d lo indio. , y después de gob ruar
&lt;lieci. iete año la Colonia, pasa al Perú, en prt'-mio de los servicios pre tado. a su Gobi rno.
Dignos ucesore ele I ndoza fueron otros
virreyes &lt;le la I ueva E paña, como uon Luis
de Velasao, que mereció ser llamado "Padre clt·
los indio ;" su ilu. tre hijo el l mi. mo nomhrE' y
apellido; el l al y perfecto caballero tlon Ga,:-tón de Peralta; el íntegro don Juan cle Pala-fox y Mendoza · el j mplar don Antonio María Bncar li y Ursúa; el iln;;trado don ~Iartín
de Mayorga lo do · Gál vez, y el in igne clou
Juan Vicente de Gü •me , Pacheco, Padilla ~Horcasita , segundo conde de ReYilla Gigeclo,
que aunque nacido n la Habana era hijo y
dese ndiente de padres e. pañole ..
. 'iño lle 0 ó a México con su padre ; recibí{,
aquí esmerada ducarión, y de regre. o a España siguió allá la carrera de la arma , di ...
tingniéfülo. e mucho, principalmente en el nw-morable itio J Gibraltar .• rombrado virrey ele
la Nueva España, en 17 9, . u admini tración
fue tle la má: progre i ta.-, y más pudo 1•1·,
si ya por ntonce no hubie e sido tan limita-da la autoridad de lo virrcye . Revilla Gigedo
era probo, ilu trado e infatigable en la labo-0

119

ERV.\~TE

re "'ubernativas. Trabajaba todo el día Y gran
parte d la noche. En todo lo ramo. introdujo mejora y reformas. Fomentó 1 comercio,
las indn tria las vías d comunicación. la hacienda públic~, las letra y la_ ciencia,. Persiguió con actividad a los ladron y 111alhecho1·e
él mi mo rondaba la calle I y visitaba con frecuencia las oficina
públicas. La ciudad e
tran.-formó y mbelleció y todo lo ramo municipales fueron objeto de su aten ióu. )léxico
le d be una e. tatua.

***
Si tle los gobernantes pa amo a lo mi ione-ros pañole , nombre. ilu tl·e ac_ud~n a nue _tra
mente. n Fr. ~lartín 'JI' Valencia, mtroduc1en-do con u apo tolado el catolici 1110; un Fr. Ber-nardino de ahagún, padre el&lt;' la lli:-toria antigua de ~léxico; tm Fr. An~rés __ ~e Olmo:'v nn Fr. Alonso de .i: Ioliua, lmguista. •1111-~cnte.. P •ro a la cabeza de todo , qué grande
y qué ben mérito, la colo al figura de Fr. llar:
tolomé de la. Casa. . Qué desintere ada Y que
antamente r nuncia ~u encomienda Y llora
siempre haberla tenido. E incansable_ sn. ardo-ro:-o celo por defender a los vejados md10 : Y
tll•lante de obi pos y cardenal s, en jnntas Y
coneilio~, ante reye:- y consejo , con c1i cursos

�CERV.\ 'TES

120

y cou libros, fue infl.exibl , fue implacable, eu
abogar por la ju. ticia. R corre E paña y América; cuatro veces camina en po. de -arlo. V;
catorce viajes Q.e ida y ,·uelta emprende del
Yiejo al .1. 1 uevo Mundo: ni tempestade,, ni
pers eucione , ni diatriba , ni calumnia.· ; nada
le intimida, cuando :e trata de luchar ¡,or .·u
. anta causa. Y cuando a los noventa y dos año.
de edad, muere en Ato ·ha, el año de 1566. toJavía tiene vigor y aliento en lo. in. tantc. . upremo y angu tío o de la agonía, para pedir
'· a todo · que continua. en en clt•fender lo. indio ; y arrepentido de lo poco que había h cho
en t&gt;. ta parte, uplicaha le ayuuas n a llorar
e ta omisión ; y e tando con la can lcln para
partir de e te mumlo, proi . tó qu cuanto había
hecho en &lt;'Sta parte tenía entendido . c-r Wl'1lad,
y qu daba corto al r ferir las can. a-: qne l
obligaron al empeño ... •·

***
La cari&lt;lacl, la instrucción y la. obra:-; de común utilidad, recuerdan agt·adecidas los nombre de varone hi pano . que con. agra ron
grande fortuna · a la fundación y fomento ele
in titucione · d beneficencia, ele plant le: de
en:eñanza ;: de monumentos y edificios público~. D. Fr. Juan de Zumárraga. prinwr obis-

po y arzob· po de México, establ ció el ho pital del Amor de Dio · el doctor P dro Lópcz, con 1-n pro1lia hacienda, el Je • an Lázaro;
He-rnru· lino .Alvarez, con . ns biene ~' limo. na~,
entre otro:, el ele an Ilipólito; don Francis o
Rodríguez anto., el colegio qu lleva u nombre
y el P. Pedro ánchez el de 'an Ildcfon. o; lo
ric.:o. • comerciante. clon Franci.co de Echew ·te.
don :\1annel de Aldaco y don Ambro io !1c 1Ieav •.
gastando grandes . urnas, fundaron l'l coleaio
laico t1 la Vizcaína ; cl clrnntr • ele la atidral, don Fernando Ortiz ortÍ's el IIo picio
ele Pobre ; lo. ilu. trado arzohi ·po.· don Fn111ci. co y utonio Lor-.,nzmrn. la . a. a il • • 'i ño,;
E. pó. ito., y don .Alon.·o • 'úñ z el IIaro y P ralla. el ho.pital de ,'au Andrés: el noble y
acaudalaclo don Pedro Romero el 'l' •1Tero el
)font de Picd!H1: J◄ r. Francisco Tembleque,
el a ·11N1ncto le Zl•mpoala y el marqué del \Íllar del ..\guila 1 d Querétaro; el Timo. arzobi po l1 1Iéxico, don Franci. co de A guiar ~Leija: y el marqn'. &lt;le Yillapncnte, fueron
gramle:· limo nrros, y tanto: otro: que. ya con
ns cauuale., ya on !:US e ·fu rzo , ora imlividualmente o constituyendo corporacionrs como
la&lt;.: dr lo Tribunale de Minería o del Con. nlado, pro11agaron la instrucción, impul aron la
agricultura y las i.nclu trias, erigieron colegios,
ho pi tal . , ho 1 icio.:, templo. , mona. terio. , a ene-

�122

CERVANT.f.S

duetos; hicieron túnele. en las mina , y pródi:
gamente dilltribuyeron limo na. cuantío a para in tituir becas, amparar huérfano y viuda , dotar doncellas que no tenían para la. nupcias, aux:iliaron enfermo. y socorrieron a pobres vergonzante .
En las ciencia.· y cu las letras figuran e. pañoles diJ tinguiclos, de ue el ilustre naturalista
don Franci!lco H rnánclez, célebre médico le
Felipe II, que col ctó aquí, en el iglo XVI, lo~
dato¡., para n obra . obre las planta y lo. animale de la , ·ueYa España, hasta el doctor J[artín e s • Lacarta, ilu tre abio ele la expedición
científica que vino a l\Iéx:ico a fines d l siglo ., VIII.
La Historia Patria s enorgullece con el pintore co Bernal Díaz del astillo, con el clásico
Fr. Jerónimo de l\Iendicta con el On&lt;Luistador
Anónimo, tan curioso como mode. to; con el fogo. o Fr. Toribio de Iolinía, con el castizo
José de Aco·ta y con el fecum1o Fr. Juan dr
Torquemada. Aquí vivieron o murieron literato y poeta~ como el doctor Francisco 'ervHntes de • alazar, in igne autor de lo. Diqlogos latinos·· como el do tor Gutierre d Cetina, qne,
con tm solo madrigal, inmortalizó :-u nombre;
como el doctor Bemardo de Balbu na, autor ele
la Gmndcza Mexicana; como Diego Mejía, . abio
lnunani ta, traductor d Ovidio; y como Mateo

CERVA •TES

123

Alemán, famo o por n celebrada novela El Pícaro Guzmán de Alfarache Atalaya de la Vida
Huma11a · y aquí florecieron gramáticos como
Fr. )fartíu del Castillo y teóloao. como Fr.
Alonso de la Veracrnz, fundaclo1· de la primera
biblioteca que hubo en México, y que hizo traer
mucho in trnmentos científico:,:. Después de la
Independ ncia, iempre recordaremo con cariño lo nombre. de Juan de la Granja introdncto1· del tel 'grafo en nue -tra República; d
'asimiro del ollado, buen amigo y atildado
poeta; de ¡\iceto Zamacoi , noveli. ta de co tumbre~ naeionales e historiador de léxico y de
An lmo ele la Portilla, correcto e critor y periodista.
La bóYedas y los altare. de las i~lcsia. , lo~
mmos de la. sacri tía . lo claustros de lo. extinguidos convento~, la. gal ría de las academias y mu eo fneron de continuo testigo , y
lo on todaYía, de la, obra artística de lo
pintore hispano:,:: del legendario Rodrigo de
'ifuentel,, del antiquí imo André Concha, del
~evillano Alon.o Yásqucz· de Baltnzar de EchaYe, el , •iejo crrador ele la primera r. ucla mexicana de pintura · de • eba tián de Arteaga, preclarísimo maestro; tle Andrés Ginés de Agnirre y Rafa 1 Jimeno, primero. profe ores del
notabl arte en la Academia de • an arlo , y
de Pelegrín Clavé, 1 re taurador de la mi ma

�124

0ERVAN1'ES

academia y maestro de los más notables discípulos que ésta tuvo en la pasada centuria.
&amp;Olvidaremos el nombre de Jerónimo Anto nio Gil, cuyas artísticas medallas no han podido
tener enti-e nosotros imitadores 1 Del notabilísimo escultor y arquitecto Manuel 1'olsa toda,
'
v1~ pregonan sus altas dotes artísticas una estatua que no tiene rival en América y varios
suntuosos edificios. Y no morirá nunca Lorenz? Hidalga, aunque haya deBaparecido para
siempre el mejor TEWRo que tuvo la capital de
la República.
El canto y la música religiosa fueron enseñados a los indios, en unión del sabio lego Fr.
Pedro de Gante, por un viejo sacerdote español que llegó a la Nue.v a España en el siglo XVI, llamado Fr. Juan CaTo, cuyos discípulos se asombraban de oírle cantal'· pero en
breve aprendieron y cantaron la misa de la Virgen, que comienza con el introito S(l.hve, Sancta
parens. La catedral de México conserva archi vados, en viejos estantes, inapreciable tesoros
de insignes cantollanistas españoles, que vivieron en la capital del virreinato durante los siglos XVII y XVIII. Mencionaremos la patética .Y bellísima V exilla Regis, de Antonio Juanás; el conmovedor y majestuoso Miserere del
maestro Jerusalén; la selecta serie de misas de
Fr. Martín Crnzelaegui ~· el e:a:timadísimo Pa- ·

CERVA...'l"TES

sionario, escrito e impreso por Fr. Jnau N'av~rro, aquí en )léxico, el año de 1604. No ~lv~dai·emos tampoco a José de Xasarre, celeberrilllO constructor de uno de los órganos de la Catedral que floreció en el primer tercio del iglo XVIII, y que contribuyó mucho, como
maestro organista que era, al esplendor Y magnificencia de la música eclesiástica. La profana
tuvo, a su vez, maestros españ~le~, que la desdeñosa Historia ha sepultado mJustamrnte e~
el olvido; pero la música patriótica no lo hara
con Jaime Nunó, el popularísimo autor ele
nuestro Ilirnno Nacional, que ha tenido Y t~:ne
el priTilegio de entusiasmar desde. los nrnos
hasta a los anciauos, lo mismo a nac10nales que
a extranjeros, con sus vibrantes y sonoras notas.

Cerral'emos e, te incompleto juventario ele e&gt;ipañoles distinguidos en nue,_ tra historia nacion·ü recordando con agradecimiento, tres nomb:·e~ ilustre~: F;·ancisco Javier J.Iina, Juan Prim
y ~icolás Régule.&lt;:.
::\Iina, joYen, valiente, fogoso y verdadero ~alaclín de la libertad, combatió por nues~ra mdcpendencia y_ mm·ió impíamente sacn:ficaclo.
Prim el célebre conde de Reus, famoso por sus

'

�126

CERVANTES

CERVANTES

hazañas militares, dignas de los tiempos caballerescos, tuvo la debilidad de venir patrocinando la más injusta empresa; pero a tiempo envainó su noble espada y profetizó el descalabro de la aventura napoleónica. El esforzado y
magnánimo general Régules_ será siempre loado por nosotros, pues durante las guerras de la
invasión norteamericana, de la intervención
francesa y del efímero impei·io mexicano, luchó, derramó su sangre y venció conjuntamente con nuestros sufridos, valerosos y abnegados
jefes militares y caudillos civiles.

***
Si los muertos-como ha dicho un notable
pensador-gobiernan a los vivos, todavía rigen
nuestras creencias, mantienen nuestras costumbres, fortalecen nuestros ideales y animan nuestra vida nacional, los espíritus de todos esos
muertos aquí mencionadoa y alabados, cuya
memoria perdurará entre nosotros mientras
exista nuestra raza, nuestra lengua y nuestra
nacionalidad.

Luis González Obregón.

127

,
LOS POETAS JÓVENES DE MÉXICO

El nuevo movimiento literario
Creo que es de profundo interés para la generalidad, conocer, siquiera sea de modo somero,
~ü nuevo movimiento literario mexicano.
.
El desconocimiento de ciertos detalles defimtivos en nuestra evolución literaria, es cosa corriente aün aquí en la f.astuosa metrópoli Las
gentes, en su mayoría, se han quedado :·:trasa&lt;las. Su erudición se estancó en el desalmado y
acerbo Plaza, en Acuña, Manuel M. Flores ~'
si acaso en Gutiérrez Nájera. Por lo regular, citan a lo~ poetas románticos Y neoclásicos de 1860
a 1890, y cuanto de ese ciclo -para adelante se
11a producido en la República, es completamente
ignorado.
.
.
Ell-o se debe, según mi creencia, al estigma
úOU que se quiso señalar a los innovadores. Los
Yiejos poetas sintieron lJambolearse su trono
apolillado, Y fueron los primeros en prqpalar

�128

CERVANTES

entre el vulgo la desconfianza. Después inculcaron el pdio y más tarde la indiferencia. Pero
a pesar ele esas maqninaciones y es-as intrigas, el
movimiento de renovación pudo abrirse paso.
Porque los deturpadorcs de las nuevas modalidade. no recordaban las leyes naturales ele la
eterna transformación, y, además, porque el
público se hallaba ahito de los mismos sones que
torturaban sus oídos desde hacía diez lustros.
La introdncción de las formas poéticas nuevas
en :i\féxico se debe-como ya se sabe hasta el
cansancio-al grupo de "Revista l\foderna."
Como los editores de aquel tiempo no querían
enfrentarse al consumidor, pues que era desafiar su mal gusto presentarle un manjar que
quizás resultar,a acrísimo para su paladar hecho a los bombones líricos de las antiguas reposterías románticas, los poetas de aquel grupo decidieron fundar su pel'iódico. Chucho Vale-nzuela vació sus escarcelas de millonario, y la
"Revista Moderna" urgió altivamente, difundiendo las flamantes ideas, no sólo aquí, sino en
todo el Continente.
"Modernistas" y "decadentistas" fueron los
vocablos con que se quiso significar a los poetas
de entonces, así como en el Siglo de Oro se echó
sobre los hombros de los continuadores de don
Luis de Argote, el dictado de "culteranos" o
'' gon~oristas. ''

129
l\Ias la espléndida labor realizada por el grupo solitario y orgulloso dió frutos opimos. Más.
ele dos lnstros existió este periódico, ctue fue el
''sanctasanctórum'' de las nuevas corrientes.
literarias, y pereció cuando Valenzue'á, herido
por cruel dolencia, bajó a la tumba con el cariño de sus íntimos.
¿ Qué influencia ejerció, en la juventud que
llegaba, ese portavoz en que brillaron límpidamente Amado Nervo, Díaz Mirón, Efrén Rebolledo, José Juan Tablada, Bernardo Couto, Jesús Urueta, Luis G. Urbina, Balbino Dávalos,
R-ubén M. Campos, Enrique González Martínez,
l\fanuel José Othón, Icaza y tantos otros maestros?
Una influencia decisiva y total, que formaba
contraste con el aletargamiento en que se encontraban otras actividades nacionales, entre
ellas las políticas. La juventud, que venía con
grandes ansias de libertad, se hubiera anquilo- •
sado de no haber encontrado a su paso aquel
refugio confortable. En su m1ayoría, los poetas
de la generación inmediata habían pasado por
las aulas oficiales, y alli las cátedras de literatura
estaban todavía en manos de octogenarios que
recitaban a Núñez de Arce y ,-uspiraban con la
hueca sonoridad de Quintana. Pero el contacto
con los poetas de "Revista Moderna" afinó su
sf'lltido estético y decidió sus aspil.laciones, haCervantes.-9

�130

1
1

CERVANTES

ciendo que ene:l crezaran lá ll]al·cba por· los senderos de las nuevas oóentaciones.
1 , Revista
Moderna,'' genuosamente, abrió
sus puertas a aquellos peregrinos mozos que todo lo barrían a su paso . Destructores de ídolos,
irrevel'entes ante las reputaciones académicas hechas, los poetas jóvenes de 1900 a 1912 pudieron sentir la satisfacción de cocleal'SC con los
próceres. de ambos Continentes.
Sin embargo, era preciso tener un ÓTgano
propio, una casa solariega en qué poder obraT
libremente, por más que en "Revista Moderna., no hubiera trabas para ninguna noble rebeldía. Y entonces, a iniciativa de .Alfonso Cravioto y Luis Castillo Ledó11, fundó~e el pcriódieo de arte: "Savia Moderna." Allí se congreArgüeg aron , además ele los citados, R-0bel'to
Hes Bringas, Abel C. Salazar, Alvaro Gamboa
Ricalde, Rafael López, Alfon~o Reyes, Manuel
. ele la Pana, José María Sierra, Jesús Yillalpando, :Eduardo Colín, y otros, mientras que de
proyincia llegaban Jas voces de aliento ele LuiR
R.osado -Vega, José Luis Vela.sco 1 Mannel Carpio, Alfonso Iberó, Santiago MartínRz Alomí.a,
Manuel García Jmw1o, R!aúl Esteva, Alfonso
'l'eja Zabre "&gt;' Ricardo Mimenza Castillo.
Ninguno de ellos .snjetóse a ni11gnna cf-:cnela
literaria determnrncla. El lema adoptado por
ellos: "Arte libre" ( aooptado ante 1111 aten-

CERVANTES

131

tado para resucitar la '' Revista Azul,'' de Gutiérrez ~ájera), tuvo la mejor demostración en
lo disímbolo de la producción del grupo. Así,
l\Ianuel de la Parra comenzó a andar por una
original ruta de melancolía y vaguedad. Se reconocería en él fuerte influencia de V erlaine.
En tanto, Argüelles Bringas era un poeta brusco, de estrofas de hierro; no precisamente a lo
Walt ,Vhitman, sino de nn modo especial, porque a pesar de su rudeza se veía en él nn artista
exquisito, a un lapidario pacil:'nte. Díganlo si no
sus biso netos ( forma del soneto en alejandrinos
\;los veces -aconsonantados en los hemistic1uios y
en los finales). Este procedimiento, que teq_uiere tenacidad benedictina, nadie dei,pués- ele él
lo ha em..pleado en l\'Iéxico.
Castillo Ledón, cantor de cosas burnildes a Jo
Coppée, no se parece en nada a Rafael López,
poeta suntuo o, parnasiano, ena;moraclo de ]a
forma y qne lleva por lema el del grupo franei's famoso : '' Cincela tu verso como una copa.''
Rafael López es E'l poeta épico por excele11cia.
Grnntlilocuente, rotnndo, cuida con acuciosidad
del atavío exterior como 11n patricio romano de
los pliegues armoniosos de sn toga.
Salazar difiere sobremanera ele Villalpando.
Aquél es el enamorado de la metáfora. Sus versos abundan en tropos y figuras los más origiJlalefl. En efecto, dice de las golondrinas fJUC

�132

CER\' .\. "'l'Lf'

· 1an,·"(fo
son "anclas cllH' flotan o crnces que vne
.
los camellos, que ':on cerro que dajan.'' ' 1llalpando, en cambio, es sobrio; pero sus "trouvailles" 011 frecuentes.
y bien: e te grupo, que al principio e. tuY~
congr&lt;'gado en el "At neo de la Jt~~entu 1l'.,
diagregós a lo embate, de la 1·evoluc10n. ~u 11•·
ne metido a político , nn·ieron que em1gr~r
al 'exterior; c¡niéues emplrado 11úblicos'. v~rronse constreñido a dejar los dnlce. &lt;lehqmo
de la hijas de Apolo para re ponder al llamado do la. necesidades cotilliana .. Pero ya habían realizado u obra poHica. Todos, o en n
mayor parte, pudi ron cri. talizar. por lo m&lt;'no:,
nllo de lo. precepto del consejo per a: hacer un
libro. De ese modo, 1, litl•ratnra patria (' enri11ueció con ' '\'i. ione l&lt;'jana.
ele De la ~arra: •'Broza,'' de alazai· : '' on lo ojo abiertos," de López; "Lo qne miro y lo que iento:"
de astillo Leclón: '·La vida intacta, ' de ohn
y otros más.

Nuevos viento.- de modernidau agitaron la,;
lírica fronda mexicanas. Las convul iones políticas. obrando obre todo los órc,anos vivos
de la Naci.ón, trajeron también un re;"urgimicnto en el campo de la literatura. Y :e asistió al

133
espec1áculo inaudito ele ver una aetiYidad editorial &lt;l susada en ::\I~xico, a pe ·ar de que el
país iba quitándos apena lo. arreo militares
-y sangraban copio. amente us hel'ida .. Los ese:ritot·&lt;' plÍblicos, lo mismo en la capital que en
lo E:tados, daban cima a su co echa: y presrntalian ·us acervo. en forma de bellos volÍlJUf'nes.
Si el grupo literario de 1912 había enmudecitlo, en cambio asomaban nuevo. poetas ya preparados en un ambiente doblemente revolucionario. IIasta algw10. de lo. viejo poeta de
'' Revi ta ).foderna '' ;;e rendían a la metam(lrfo is moral para no quedar e 1·etl'asaclo.-.
El copioso bagaje lírico, enviado con tant&lt;'rneutc por Francia seguía inflnyl'ndo en e ta
transformación. Despné. de la ola cl!'l "verlainismo" y 1lel im boli:-mo a la ::\Iallar'lnÍ' ~ tra. de
. obre¡,alir C'n la (' cuelas ·urgidas de todos esos
g111pos &lt;¡UP en Pal'Í. . o:tif'nen la antorcha dC'l
Al'tt&gt;, m11•stro poeta tomaron por rutas propias
aunque pi. ando lo. talonc a lo procedimiento:-, técniros principalmente, de lo· bardos franCC':-es. Y ele e ·e mouo liemo vi. to imitacione
perf eta de la balada de Paul Fort, de lo. canto! seráficos ele Albert amain, de lo poemita.
lllÍ!stcrio o. de }Iauri •e :\faetterlinck o de lo: can1o voluptuo os de la conde a de Loaille .
Es, pne. , la inflncncia france. a la que debe

�CER\' .L 'TE,

134
seüalarse como propul ·ora &lt;le las corrientes actuale del pen. miento literari en _l'-xico. pt•rqu si bi n e· cierto c¡ur ·e lee inglés e ita~io 110.
poco e traduce de e ·os í1\io111as. En ciu_n.b1?, eu
la Améri •a del ur, lo. nn
porta 1tah:mo ·
han dejado una hon&lt;la huella. Díganlo . i no_ alguno de lo~ más reciente poema. del for11n,labl Lugoncs, qu recuerdan a Gíovanni P:'t · •o-

"º·

lí ha. ta en ci 1·ta. ideas.
Ya que se babla d Lugom•s, r. preci~o scüalar , 1ue cu lo,; poeta. ' kl último barco'' la in-

flu&lt;&gt;ncia lugoniana e. &lt;l ci in1 .
• o me atrevo a creer, como afinnan al1?u11os
crítico , qne el magno autor ele ··Lo,; cn•pfo,culo del jardín'· haya :--ido ó\o un contünrador
&lt;le Julio Ilcrr ra fü•i: -ig, excepcional li1·11foro
uruguayo, muy poco ouocit1o en )[•xico.
El hecho Yidente e:-- que la jun!nttul cont mporáuea u&lt;' nue~tro pai.- Yicne tle la mano tlc
Luaone., por lo menos en sn vrimera producción. Tarnbi'n la tlistiugi.w cierto tinte roí. tico
y pant1•í ta, a la Y z que al'l'ancn tic la I ctura
de determinado poeta' eur peo· ,¡ue m:\s a&lt;lelante s ñalaté.

***
Sentado lo anterior, com •nzaré pot· cla ificar
eu grupo- a }o¡; poeta. nueYos.

CERVANTES

0-nipo ele tm11:iciú11:
Emiriue Fernánclez Ledesma.
Roilrigo ,amio.
Ramón Lúpez Velarde.
G,.11po qur. llll , rífic-o l/amú d1 :. Rl'l·i.-frt rl,•

U, pi¡jln. : "
Xavier , 01·ornlo.
Jo:--é D. Fría .
:\figucl Othón Robledo.

Grupo d, poetas jót•CJIC ·:
'B'l'ancisco Uonzálc•z Guencro.
Gn•gorio Liípez y Fuente .
Roilrigo Torres !Iernám1ez.
Orupo dr p()cla.- 11dofe.·cc11tc.
}Iartín 06mcz Palacio.
José Antonio Inñoz.
~Iignel D. )Iartínez Rendón.
Gilberto Ruvalcaha.
Llamo al primer ¡trupo '' de tran -icit,n, •· porr¡ne tle. pur &lt;le la g n raci6n po~e\'ior a la di.
'' Rrvista ~foclerna ·' fue aquél una c:prcie de
pntnte t' phihrnl qne enlazó la tcndenc·ia rc11ovadoras de ambas líricas. Quicn&lt;&gt;S forman e ·e
grupo ele t1 an. ición, en efecto. tienen la relati,·a xereni.dad de .-11. ant,·c•.,-ore. inmediato y
pal'f icipan de lo radicalismos &lt;lr . u predN'&lt;.':ore..
Dr ·táca.
en primer término Hamó11 Lríper. Vrlardr, curo lihro prístino · · f1a

�137
n::i:v .\N'l'ES

130
sangre devota," fue toda una re,·Plación.
Ya antes, José Juau Tablada l1abíalo pre. entado &lt;le de el pórtico marmóreo ue uuo
de sus artículos de '' El Mundo ; '' pero apenas
si uno· cuanto intelectuales pararon miente.
en el poeta, que llrgaba de la provincia con un
título de abogado en la cartera y un tomo de
ver:,;os bajo el brazo.
abiuo es qur los 11oeta romántico , bajo el
ala de sn hipcre tesia. remontában~e a las regione. de lo invero:&lt;ímil. Pre:taban a todo gala.
etérea , y cuando clt'sremlínn a la baja tierra.
cegados aím por sn. contemplaciones exceh,as,
veían la. cosas tri viales de &lt;':-te planeta a t ravés del prisma de ]a fantasía. Pt•ro llrgó el momento en qne esa r:rnela pasó de moda. La mpalagosa miel que había vr1ü11o ele los panulr.
{1ticos de C'lrnteanbri1rnd. Lama di ne. • In1;set :,
Ilugo, fne rechazada como un brebaje insípi,lo.
La pálidas vírgeuei'I de O iáu fundieron sns
cuerpo,., de niebla en la bruma clel olvido, y las
princesas moruna ele ZorriUa . e desvanecieron
eu la . ombra con la angélica. visiones de Gusta Yo Adolfo Bécqner.
Entonce ·e ia istió a la orgía ue la mrtáfora, a la borrachera lll'l tropo. a la rmbriagucz
del precio i mo. Don Lui lle Góngora . onri6
sin eluda de dl• el Olim¡)o, y Churriguera ha
de haher ·d. to revrnl&lt;•cer sus lauro-: al ('oufrm-

piar, reproducido en la literntura, su intrincado
procedimiento arq1útectónico. En e!'\e clcliüo ele
iuno\'acione'-, surgieron, sin embargo voce pnra~ y a t·monip as y los ·iglo, escucharon pa ·mados rl acento tle ruiseííor de Y er1aine la
ci'u1tiga qu&lt;'j1unbro a de Roclembach.
'
Rn América, muerto· C'a,:al, il,·a .v Gutiérrez Xájcra, tañían la zampoña Rnbén Darío.
cl magno; Lngon . Leopoldo Díaz, ~en·o, YaJrnc:ia, etc. Ellos recogieron la buena co ·echa
~- -npi&lt;'ron de la poe:ía simplicista, llr la po sín st•ncilla que huy&lt;' del vocablo tot·(•i&lt;lo y enruentra l'll la ,liafanidatl de la exprrsiiín su l'l1-•
canto má~ hrllo y timbre más glorioso.
Porqm•. tit&gt;rtamente, a la bnracanmla racha
rl•,·olndo1rnria sucedió la l)onanza. Roilcmbach
r11cont1·ó t•n los burgos flamencos la &lt;lelicio,:a
poesía ohjl'1.iva y subjetiva a la par, y Francii:;
.fam&lt;' · entl'etejió pn u corona la '' floretti"
tlPl s1•rúfieo hermano de A. L. Luego. lo-: rorta
modernos 11,, Espafia ~iguieron e tas lm&lt;'lla. lurnínens. y Díez auedo y, . obr todo, Anclré·~
Gonzálcz Blanco, trovaron con tema:- de provincia. Realizaban idéntica labor a la de "AzoTín" &lt;'Il sn pro a enjnta y variada.
Ilr allí. a mi modo de ver, los anteee lentes
de Lóp 'Z Yelanlc. En su libro "La sangre dcyota ,. encerró la Yisión de sn tierra natal, P.n
po1•1iu1 · olil'1lte -para no lrn&lt;•e1· r11wdar mal a

�13\1

13
la vieja cxpre ión -a tomillo y a roincro . .'ns
YCl':'-0. '' A la gracia primitiva ele la allleanas ''
q ne principian: "Ya o d&lt;' devoción, ~reas !1i,:tlo. a ... , '' destilan el zumo de la Yllle 11lll1t;:tS. , 011 linfa roqueña qne hace fouamb1ilerítts
"º umbl'ácnlo" 1le Yiol •ta!ó, : clav llina:-. ~- lnc-go, utr guija de rosir\ r, va arrastrantlo · · •adávc-res de rosa.· ' ha ta moril', glugntl'an1lo en
1a raigambre
una ceiha. pen. ativa.
.
. ·¡u(J'uno omo él para trazar bocetos de la Ylda del '·Interior· · 1\c la RepúlJli.ca. . ·, (lie ·0-

a

1110

él pai·a ck •rihir
... Las noch •s profana-:
de nove11ario ( orque ·ta.
difusa , y cohete-,;
yÍ\•ido., y tertulia:
le lo. virjos, y e- ·tranos
de :-rñoritas :obre
la regada banc¡nrta).

'\ocl1es &lt;tl1 hemo. Yivi1lo todo. Ulillcllo:- r¡n1·
nacimo en 1n ho~c¡nc•&lt;1ai1 \lt&gt; la erranin o 1' 11 1 1
poblach1111 melancólico, adonrle no llc~a aún el
forrocanil a intcrrnm pir "rl himno 1k los ho~c¡ues."
• ll pc,e. ía &lt;' • de nifü1;; 1lo1icntcs c1e o,iazo:- i\e
antílopr y jazmines en la noche de los calH•llo:;
t1e calleja que SE' rrtnercen como si nfrieran.
al amparo d la. tapias cargadas de em·e1lu&lt;le-

ras; &lt;lC' Yoces de e:quila. y &lt;le janliue. t'Jl ,¡u,
a los . on : de la banda m1micipal, la. st•ñorita'-1 r pa. a u &lt;'1 rosario fasti&lt;lio. o de la: hol'a, .
Ahoc ta, ya. lo dijC', y en ello radica uno ,fo su.
aciC'rtos. porque la poe ía moderna no an ta d
la prolijillacl, y en ello una ,·ez má. ,·a th·l hrazo lle ~u hennaua la pintura. Una imprE'. i{m el,
lo salienh•, lmos nanto. toque vigoro. o. y re-~ladore , r 1 1 ctor llenar» In-- laguna· e pir1t nal s con . u propia ilusifÍn y . 11 interpr taCÍ!Íll propia &lt;1el pai. oj y de la vida.
P ro ¡ay! q11e t·. e López Yelarde lt' qn
hablo, e rtá a punto de naufragar en un ponto
de adulaeionc perniciosa . En do· año 1¡no
han 1ran!-scurrido desde la pnhliC'ación de . u
primer libro, la metamorfo--i,: ha r1' ultatlo tremenda. Del poeta de '•La ai10'J'I' 1l1wota · · al 1lr
".~ª doncella verd · '-la más n•ciente protlucc1on tk López Vclanle que conoxco-m tlia nna
cl_istancia sensible. El cantor 1le 1a , ida proYinernna ,¡u&lt;' en n libro de introducción e. hozó
cierta tendencia al "versolibrii mo, ,. mostranc1o tl~coro a, rebeldía. hacia lo. cánonc.
tableciclo.- &lt;'ll mat ria. pro ó&lt;lica , xt1·a,·iado ahol'a por el cndcro de la extravagan •ía. acopla
wr. o ~, má. Yerso., atropellando 1lclihcradamente 1 ritmo, ej entando malabarú mo · mui:;icales ingrato al oído, ,;utilizando la m táfora
l1ru ta convertirla. en ne-bulo. a, perdirndosr rn la

�CERVANTES

1.U

oscuridad de figura incomprensibles a fuerza
de quintaesenciada ..
La "última manera' de López Velarde está
echando por tierra el edificio de belleza y sentimiento que fabricaran las manos '' oliente a
salud y carne jo.-en '' de su ro.usa lugareña.

ai,1)ccto ele renovación. Va a la ,,aga de López
Velarde ( el ele la primera época), sólo que en
él la nota sentimental se agudiza. Lo que en
aquél es un boceto, en éste es un boceto con mer1ia tintas romántica'. Su poesía "Mis ojos van
a ti ... , " lo prueba plenamente. Es el nuevo
poeta ele la provincia. Ved si no :

140

Rodrigo Gamio está representado en la m1rgeneración por sns lindo sonetos, publicados
coni-tantemente en Revistas y periódicos. Miembro de honorabilísima familia de e~ta capital,
ha despreciado, sin ombargo, lo muelle del hogar e-impertérrito bohemio-dedicóse de. de
muy joven a laborar en periódicos de provincia. Esta labor agitada, este ,aivén de la Ceca
a la Meca, ha originado que sn obra se re ..ienta de inconsistencia. El numen de Gamio, no
ob tante, es magnífico. 1\Iancja el vocablo con
la destreza qne un caballero florentino el estoque; J ero como entre un edítorial y un reportazgo lleva a cabo sus trabajos poéticos, é to~
revelan esa fatiga de la que surgen, "rnalgré
tont," !-ns hermosas iclcas como los luceros del seno cn~angrcntado de la tarde.
En cuanto a Enrique Fernández LNlesma, que
reside en Aguascalientes, pero que ha colaborado mucho y igne colaborando en los periódico:
ele esta capital. prC'scnta en la actualidad nn

"ª

"Por la calle ilustre
de la ciudad .....
..... pasan las señoritas
del pueblo : ojo de paz, rostros simpáticos,
siluetas lugareñas
sabida de memoria; anhelos cándidos
de exhibición. , .. ''
Publicará en breve un libro con el título de
'' En el remanso de mi vida.''

Y ahora llego a la parte más difícil de este
viaje lírico. Los manes de Palas séanme propicios.
El segundo grupo, compuesto por Xavier Sol'Outlo, .José D. Fría, y l\figuel Othón R-0bledo
fne por uú crítico llamado 11 de '' Revista de'
Revistas,'' pon1ue e te semanario los acogió con
todo entu. iasmo, divulgando su nombre mereci(lamente por todos los ámbitos del país y de las
Amfricas meridionales. PropiamentP, ellos ~- los

�CERV.',NTES

poeta ::lluñoz, Gúmez Palacio y Ru,alcaba forman el grupo que ha en ·ontrndo en '· Revi tn
dl' RPvistas ·' la más franca acogitla.
En 1:,;ta estupemla floración poi&gt;tica la taren
dt' puntualizar tendencias, eüalar e ·cuela y
dclermina1· orientaciones, in\'olucra la nrce.'idad d1• e tudio e.·pecialista . 'ada uno de lo
poeta, de la nueva g neración está en vía. d
formar. e, y su pc-rsonaliclad apena moldéase.
Por ej •mplo, XaYic.'r orondo. En efocto, , orondo e. capa al ojo crítico má . agaz para n
cla. ificación. borda toclo lo. género:-, reproduce las tt&gt;nclencia oc to,lru la e cnrlas. sin
caer. naturalmt·nte. en un clesPnfrenado romanticismo ui en un clasi&lt;•ismo '' demod&lt;&gt;. '' •rengo para mí 11ue , 'orondo lleva como mira la perfrccióu de la forma ha ta la impecabilidad extc-1•ior . .'n ideal ratlica en el pulim nto del ,·erso. Lo filiaría sin titub o. entn• lo. parna ianos
y podría aplicár. le c-1 mi. mo wrso c¡u' u.-a.
con gran pericia. t·n la regla gramatical dl' crratlaciún, al de:,;cribir a un japonés fahricanfr de
taza: tle atsmna: "lim pin. esmalta. incru. ta
y hrniíe." Lo ·e1l11c•p la pompa vel'hal: ·on crrato.- a . u oído los rni&lt;los ,h• la :-:"1la qne corusra, Pl "fr n-frou .. dr fa:-: ala~ &lt;le la.- á,,uila.- en
pll'HO vu lo. el .-01rnr f{&gt;rreo de• las r'&gt;¡melas que
arra tl'an los C'ahal!Pro:-: por ln. viejas . ala. oe
los castillo. medioevalc:. , 'n mu. a e &lt;'nc¡mta

C'El{\' \).; l'ES

1rn

arte de la cet rcría que él mismo ha tronirlo l'II nna erie tic rotundo .-onetos en que
deseribt&gt; una caza antigua con halcoue .
Pn·o también la modernidad le ha dado ·u
, isi,,11 , le las cosa munuana. , ~- dt• ese motlo
lo hPmos oíclo pulsar el arJla er,itiC'a o apri ·iouar, en la. malla· el .•u. sonetos, el 1emblor 111mÍllt'O dt• los foco. en el a falto del "houlrvarcl, ..
c-l 1·wlia11t&lt;' vértigo de los antos por el ho.- 1ue
long"'"º· el cuadro parisien." de lo· · · rcsrnuranb .. de moda en la hora pee-amino ·i de la
mcclia noche.
Porqm• har que advertir que orondo e un
c•uamoratlo del soneto: mientra. su. compañerog
1-&gt;e dNliean a prohar fortuna t&gt;n 1o&lt;lo g-Í'uN·o de
poe"ía, fl continúa impcrt '•nito fiel II la forma
qu,· ,liPra rrnombrl' a IIeredia. Y a propó. ito.
i LJo podría ,lt•cii·se r¡nc el altí-imo au1or de --Los
trofros · · l'-' quirn máJ dil'ectamente ha inflnhlo
1•n la hthor de !-\orondo! ,.'u libro en p1·c11sa,
· · Gohrlino.s. · · nos lo rlirá pronto.
, orondo, atl1•más. ha abordado tema · naeionale. l.'011 ft•liz (&gt;xito, r .-11 :oneto intit11lndo · J;l
charro·· p..: uua bu('na prueba d ello, como
a,111PI otro llm11ado •· A l\léxico.'' clP tinte rh•µ-íaco. ,,11 rl cual hay una tr •menda Jm•ilicci,ín
¡inra lu Rr¡níblica. qne ninguno qui ;i,,ra ver
rc-;1lizatla.
rno de :-u. último. 01it&gt;to . "Tarde religioC'Oll ¡,}

1

�.
CERVANTES

CERVANTES

sa," de arte menor, revela sus últimas ten&lt;l.encias y es una nota pictórica muy delicada. Dice
así:
"En la quietud de la granja
hay un silencio cautivo;
el sendero furtivo
es una olvidada franja;
y por la sedienta zanja,

un pino contemplativo
pone un signo admirativo
sobre del cielo naranja.
La tarde es como una monja
que enrojece a la lisonja
de una caricia del Sol.
Y en la urdimbre de urn1 mata
enreda un hilo de plata
la baba de un caTacol.

A la zaga de Sorondo preséntase José Dolores Frías, corno un caso de rápida evolución lide nimia atención. No le llamat eraria ' dio-no
o.
ría precocidad, po_rque este término ha sido manido por todos los padres de familia que tienen
hijos prodigios. Hace cinco años, José D. Frí~s,
recluído en el seminario de Querétaro, su cm-

•

datl natal, apenas balbucía sus primeros plañidos rimados. En la actualidad codéase con los
poeta'$ jóvenes de mayor renombre y está destinado a ocupar uno de los primeros lug,ares
de nue.stra lírica.
Me congratulo, como director del periódico
que supo acogerlo y alentarlo, en vaticinarle un
porvenir tan lisonjero.
t, Puede Frías ser estudiado en su actual modalidad con un criterio suficientemente preparado para fijar sus tendencias? l\'Ie temo que
no. Frías es una personalidad en gestación.
Figúrase!Ule un joven arbusto al que los vientos inclinan a su guisa. Aún no define un estilo, pero todo cuanto produce vibra con los nueYOS estremecimientos del alma de la lírica contem!poránea.
Como todos aquellos que principian, ha caminado por cuantas sendas se abrían a su juvenil
fogosidad, sin preguntar adónde llevaban.
Suel~a la rienda al bridón de su pensamiento
Y deJa que galope a campo traviesa, tal vez porc1ue sabe que todos los caminos c.onducen a la
gloria.
Eu algunos versos muéstrase místico, revelando
la~ influencias claustrales del seminario, aquellas
nusmas que arrojaron el claro ele luna de la melancolía en el huerto sellado de Amado Neno.
Véanse sus poesías tituladas "'Los instantes meCervantes.-10

�CElWA.NTES

1-17

CERVANTES

146

, t ima.
·
den silencio de vida· m
Brota

jo res ' ' y '' Hora que nos cautiva,'' así como sn
u Largo malincónico" de la "Sonata" dedica·
da a Villaespesa, que reza de esta manera :

e la fuente un rumor como de d
En las call ~ .
se a.
d "'
es etesiertas adivino
ialo_gos que la noche no delata
Y m1 alma es e?mo un parque puebler·
·
en el c1ue termmo' la serenata.
mo

Sin vanidad he dicho misereres y salve:-,
en cuyas resonancias yo solo es mi clamor :
· como en el claro escudo de aqt&lt;el conde de Gálvez
que demora en mi vida su desdeñoso ardor."
'1

Otras ocasiones canta a la provincia, siguiendo la moda introducida tan gentilmente po1·
López Velaw1e ; pero que, como toc1as las modas,
principia por nsarse en la aristoeracia, y degenera, al fin, hasta las gaJas de la gentualla.
He aquí, en este género, unos fragmentos de
su poema '' Parque pueblerino,'' cuyos dos últimos versos son definitivos:
Lentos domingos de provincia, inválidos
gozos que sin mudanza se repiten ;
días de fiesta dé colores pálidos
c¡ue ninguna tristeza . manuilliten.
La música roe infunde su fatiga
en este viejo parque, que aletarga
con .su as-pecto de selva que mendiga
agua para su sed intensa y larga ...
...

. .

. . . . . . . . .

.

. . .

4

. . . . . .

.

.

.

...

Ha muerto en el jardín la última nota;
se desbanda la turba. 'foc1o crneda

.

Otras
· ocas·
' iones demuestra
,
. .
a la influencia de 1
.·
cuan sens1ble es
.
o pumero que l
A ,
.
líltimos versos
b . .
, ee. s1 sus
.
· ' que, pu hcados
. ,
apareeieron 1mos de L
.
ª. 1¡¡.1z de quesismo i , clesd 1
.. . ugoncs, respiran '' lugoneaqní por CiJu: :vpp1.unebra a la última lefra. He
., 1esa a vo ant
f aetible juzgar a Frías d .
es que no era
Prepara nn libro : "{a una m~~era ca~al.
Esperemos pues 1 b · emocwn cautiva.' '
'
' ª 0 ra auirur l d
ta, que en vano busca '' alO'ú e ~ ~ este poeofrecer a la vid ''
º u afa~ mtacto qne
a V CUYO' C
d
do ya familiares al a;ibi ;:; 1ueve os van sienmetropolitauos.
ente de todos los "bars,.

***
y ahora me encuentro f t
podría haber sido b t· ren e a un poeta que
N
au izado en I
.
.egra por Bauclel . .
. . a guna M'lsa
Othón Robledo. an e o por Rollinat : Miguel
Él mü,mo titúlase ',
1 _poeta de exte1·minio y de
~
que uzo a nn im
· b,ecil mostrar

espanto.'' eo&gt;:a

�1

t

CERV A.l.~TES

148

los dientes de sn estulticia; pero Robledo se llama a sí mismo de esa manera, no porque aliente
en sus poesías un afán destructor, ni porque se
presenten ellas vestidas de luto, como los du~n&lt;les de los cuentos pavorosos de Hoffmann, smo
-por ironía, pues es un espíritu tan desencan~
-tado, tan dolido, tan solitario, que se burla hasta de su p{opio dolor, como el histrión de la
divina fábula.
Y como el dolor, al igual del fuego, purifica
todo aquello que envuelve, el numen de Robledo vuélvese puro en la más lírica aeepci6n del vocablo, según lo demuesh·a su poesía '' La antigua plegaria:
Haz
de que
de que
ele que

el prodigio, Virgen María,
me 1nire11 sus ojos claros,
me amparen sus rubias t;renzas,
me nombren sus rojos labios.

Tú, que vigilas cuando ella due1·me;
entra en silll sueños más enc.antaclos
para dec.irla que soy el héroe
del cuento rosa con que ha soiiado.
Haz que se ti.ña c.on los rn bores
por mí, su frente colllo los 11art10s
y que leyendo los pobres versos,
tiemblen los lirios que son sus manos.
Ya que me cabe la insigne gracia
de ser poeta, seré tu ba1·do

CERVANTES

149

pam inclinarme sobre las aras
cuando me nombren sus rojos laoios,
cuando me amparen us rubias trenzas,
cuando me miren sus ojos claros.
Mas cúmo el tiempo pasa y destroza •

todo el mfraje que urde el encanto,
pasó el poema como la nube
y el prisma roto mostró el engaño.
Y hoy, Virgen Santa, si lo pudiera
te pediría con fe de antaño
que destenarns ele mi recuerdo
los TOjos labios que me nombraron,
las rubias trenzas que me perdieron,
lo ojos claros que me engañaron.

Espíritu rebelde por naturaleza, no se inclina ante ninguna influencia literaria, y su ius·
piración no tiene derrotero fijo, sino que canta
las cosas más diversas, siempre encerrado en
su tone de extrañas emociones. En sus últimos
versos se nota un marcado tinte de modernidad
:r de originalidad. Tiene bellísimas poesí~s en
que lo espiritual del fondo rivaliza con la o-alanura de la forma; así, las tituladas "Ya ºno
sabré decirte ... " y esa otra "Esta sonoTa
vía ... , '' que eierra todas sus estrofas con este
verso doloroso :
" Y o voy e.omo fantasma detrás de tu cortejo. "

La poesía de Robledo puede simbolizarse por
un cráneo incrustado de maravillosas gema,i.

�150

CERV.\l,'ITBS

como aquel coronado de rubíes y esmeraldas que

scrYÍa para sus libaciones al satánico cantor de
"Don Juan." Ahora anda Robledo deshojando la flor de su juventud en el corazón de los
barrios de esta babilónica urbe, sin preocuparse
del azoramiento que sus disipaciones in.sólitas
producen en los espíritus mojigatos, pues nunca ha gilStado de miiformar su manera de ser
con el sentir de ''los feligreses de la parroquia
de Sancho," para usar de una de sus frases.
Y en e. ·a su vida tra;,;humante y azarosa lo acompañaban las smnbras dolientes de Edgar Poe y
Panl Verlaine, esos dos grandes poetas atorn,entados, por los q11e él siente filial Yeueración.
.De sns andanza bohemias, logra Eobledo sacar
ile o su tesoro de belleza interior para vaciarlo de pués en los moldes miríficos de su inspiración. De Jiaber sil1o este 11oeta un '' rico home,''
habría levantado el rastrillo .de su marn:dón señorial y encerrádose· a vivir con sus libros amados, en comunión sólo con su espíritu. Tiene Robledo, como también Sorondo, 1U1 defecto, que
paTa un crítico '' valbuenesco '' ;..;ería gravísimo:
el de usar con exceso, con prolijidad injustificada, de ·los adjetivos, sólo que a él no le importan las críticas, pues su bandera está acostumbrada a .flamear en su torre acariciada por
los embates de todos los vientos. Prepara para

.CERVAN'l'ES

151

muy pronto su libro "La locura de la esfinge"
Y por el título mi&amp;mo podrá tenerse iclca ele lo
que contiene en sus páginas

El grupo que ahora me ocupa, que es el denominado de "poetas jóvenes," se distingue poi·
la homogeneidad de quienes lo integran. Los
tres abrevaron en la misma linfa e idéntico
maestro les enseñó la buena nueva.
Francisco González Guerrero es el de más
vigoro-s a personalidad y el de mayor cultura,
que acrecienta cada día gracias a su loable perseverancia y a su hurañía. Ha aprendido a estar solo, y esta gran cualidad lo coloca en el
primer sitio entre sus compañeros de grupo.
Su poesía es serena, de un subjetivismo que
viene de los poetas franceses contemporáneos.
Le son familiares Charles Guerin, Albert Samain, Lucie de la Rue Mardrus, Ernest Lajeuneusse, etc. Tanto, que algunas veces ba traducido composiciones de varios ele ellos. Es posible augurar a González Glrnrrero 1111 sitio preeminente en la nueva lírica; pero taJubién se
puede predecir que sus versos nunca llegarán
a la multitud. Serán arqnillas preciosas para
guardadas solamente por manos selectas.
González GneITero produce poco. ¿ Por negli-

�15:?

CERV_\X'l'ES

gencia o por preciosismo? Por ambas cosas a
la par. Entregado a provechosa lectura, cuídase
más de acopiar conocimientos que de dar a la
musa un momento de palique. Ello, naturalmente, redundará en provecho del mismo y de
su producción ulterior. He aquí una muestra de
su manera característica de expresar la belleza,
que aunque tiene cierta reminiscencia de un soneto de Urbiua, posee en los dos tercetos nota!'pcrsona!es notables:
Porque a la senda oscura trnjiste una encendida
lámpara de ilusión; porque ciñes tu frente
con el gajo apolíneo; porque besas la herida
del rosal a la Yera de la ruta inclemente;
porque en tu alma preclara da su luz el oriente
de una perla-ya toda po1· el rocío ungiday porque siembras la misteriosa simiente
de amor, en los arcanos abrojos de la . vida ....
Tendrás la flor de paz cabe la flor estrenua
de inquietud, y una noche misticamente ingenua
darán su miel los lirios de tus propios cercados.
Y alegre irás al templo de la Sonibra, a la fuerte
soledad de un Dios mismo-la Mujer o la Muertemientras pasa el Silencio con los labios cerrarlos.

En cuanto a Gregorio López y Fuentes y Rodrigo Torres Hernández, diré que están tan íntimamente ligados en su modo de escribir, corno
dos rosas de un mismo ramo. Juntos estudiaron
y juntos publicaron, respectivamente, sus libros
'' La siringa de cristal'' y '' Por la senda sono-

CERVANTES

153

ra. '' ¡, Quién es más poeta de los dos ? Difícil
será contestar, pues si bien a últimas fechas
López y Fuentes ha hecho sonetos de gran ±í1erza descriptiva, pero que recuerdan la influencia de Luis C. López, como se verá más adelante, Torres Hernández, ya desligado de las primeras extravagancias, produjo sentidísimos
poemas, según lo testifican los llamados "Sigue
siendo sonrisa .... '' De su primer libro expresaba yo lo siguiente, que me parece resume mejor que nada mi juicio sobre uno y otro poeta:
"Los brotes e,;tán en la inminencia de la plena floración, vaticinando una gaya aparición ele
rosas vernáculas. Torres pugna en sus versos por
sacudirse la oropelesca vestimenta de la fraseología sonora y hueca, salpicada de abalorios
"ponr épater les bourgeois." No obstante, trastabillea entre las marañas de la mala retórica
y de sugestiones nocivas. Aparece, como López,
inarmónico. Su poesía se t1esintcgra y no tiene
unidad. Y este desaliño proviene (lo sé por
propia experiencia) del desenfado mozo, de la
íntima convicción de que, hay que enfrentarse
a todo lo que revele presión espiritual y se delínee como ergástula del pensamiento. Así solamente se explican estos desoladores descuidos,
que afean donosas '' trouvailles, '' o a no ser que,
cual dice un crítico: '' nuestros poetas jóvenes
diríanse enfermos o de de,;aliento, o de desorien-

�CERV.\~TES
lj,l

tación o ele incapacidad." Estimo que la· dolencia predominante es la seg1.mda, y que ~ ella
se necesita agregar la manía, la tendenc1~, la
morbosa obsesión ele ensayar las r~novac1~n~s
más estupendas, "de intento," a sabiendas, umcamente para demostrar que se peca a plena
conciencia, no porque se ignore que de tal modo
se trasgreden las universales leyes ele la armonía.
Una comprobación de mi aserto, se encuentra
en estos _yersos :
'' Amo la Vi&lt;la, nnlosa, rozagante y en flor,
vorque la Yida ~ una primavera u.e amor.''

De esa manera exulta Torres la hermosura
interior y exterior de la Naturaleza.
Su grito es el de una espíritu equilibrado, capaz de nmrder la carne de todas las manzanas
del bien y del mal. Y este mismo fuerte cantor
gusta de llegar a puerilidades como las . que
copio:
'' C'I.Umdo rizan gozo risas de campana.''

CERVANTES

155

tinúa cortando en su huerto lírico los lirios del
ensueño, aprisionando el alma nemorosa del
paisaje tropical, o rememorando las horas en
que la vida lo encadenó a una oficina pública.
Ved este sonE1to, en que describe el ambiente
monótono de un "despacho : "
Mañana de oficina, una tTiste mañana
de fasticlio encantado, ele inacción y rutina:
una metamorfosis voy sintiendo en la espina
vertebral, y medito que alguna caravana
me va a lle,ar de viaje a una patria lejana;
me siento drornetlario; y gozo una canina
gana de morder algo, entrar a una cocina
ubérrima de guisos a la veracruzana.
Después, resueltamente m_i actividad se agita;
me pongo de igual morlo que un maestro de escuela
a trabajar; las manos entre las bolsas ele la
chaqueta; y al fin, rny hacia mi ,ecinita,
la ele ingenuas sonrisas, la de las manos tersas,
y que ti.ene en el seno dos alondras perversas.

Ahora exprimid el almíbar de este manojo de
dolientes flores de crepúsculo, que se llama
''Vuelo de garzas:''

("Zagala.")
' 'Su cuerpo cim bratlor turbó la hoTa
que se agitó coa vibl'ación de eles. 1 '

En la actualidad, Lópe-z y Fuente , perdido
en el corazón de las montañas veracruzanas
ejerciendo la noble carrera del magisterio, con-

Se t1esangrn la tarde en ópalos. Es 1a hora
de las ensoñaciones lilas. Del hojita]
llega un eco armonioso, corno si en la sonora
selva preludiara una sii-inga de cristal.
Ya ocaso en su deliquio tiene aspecto de aurora,
ya rngre$a el labriego al humilde jacal;

�CERVANTF.S

solamente el picacho 1nás grande se enflora

y el bosela,je asordina su enramada orquestal.
En el árbol más alto de las hondas barrancas
la JJaloma torcaz busca nido medrosa .... ;
el cocuyo prepara sus linternas; y una

camándula de garzas, cansadas de ser blancas,
pasan rumbo a la noche, flotando perezosamente, llenas de tisis y empapadas de luna.

¿ No notáis en estos desvanecimientos lunares la sombra del autor de "Lünario sentimental " y no habéis percibido en los otros catorce versos el acre olor, el truculento olor,
para usar de uno de sus atljetivos, de los sabrosos versos del crea.dor ele "Posturas difi•Ciles? '' Tengo para mí que dentro de poco
tiempo este trío de poetas (si es que no ha
muerto Torres Hernández, como se dice), presentará.se a la liza con .flamantes volúmenes en
q11e el público irá de sorpresa en sorpresa.

***
Pláceme a mí, oscuro trovador de cines y
barriadas, tenclerle la sal y ofrendarle el pan
de los antiguos ritos, a este grupo de adolescentes liróforos. Sus gorjas de alondras mañaneras son gra,tas a mi corazón, porque con
una frecuencia gentil vienen a ,cantar a mi

CERV.I.NTES

157

alero. Y o les agradezco, desde las sombras de
mi retiro, esta asiduidad, y por ello, al darles
el espaldarazo de ritual, hay en mi mano un
temblor paternal.
José Antonio Muñoz es, de. estos poetas adolescentes, el que cristaliza con una destreza casi varonil, en el sentido de la metáfora poética,
el pensamiento moderno. Nacido en el Estado d e Veracruz, pudo, desde niño, recoger rn
su espíritu, como los vientos en los caracoles
de sus playas nativas, la belleza que lo rodeaba. Trasplantado a la metrópoli, afinó su sentilniento1 y en contacto directo con los próce1·es de la lira, comenzó a producir cosas inuy
dignas de atención.
Muñoz es esencialmente melancólico, elegíaco; poeta de tonalidades devaídas. Sus versos,
como los de Nervo, deben decirse en voz baja,
al oído, con un ligero temblor en las palabras.
Cuidadoso de la frase, huye clel vocablo supe1·fluo, del ripio disonante, por más que. a
instantes su afán de quintaesenciar las imágenes produzca oscuridad en la expresión. A
sus años tiene poesías merecedoras de figurar
en un florilegio. Lo anima un panteísmo fervoroso a lo González Martínez, cuyas huellas
sigue de cerca, quizá porque también ha sentido la in.fluencia de los modernos poetas fraricese~.

�CERVANTES

15

Apenas comienza a perfilarse su personalidad, como la de sus compañeros, y por ello
no sería posible definirlo con justeza; pero
por lo que ya deja ver, puede manifestarse
que proseguirá por su ruta de melancolía . Y
de paz interior.
Mnñoz y sus coetáneos son poetas crepusculares, pero no enfermizos como podría desprenderse de esta acepción. Hablan en ''tono
menor/' pintan oon medias tintas, por más
que no les falten alientos juveniles para los
grandes arrebatos de la oda y de la epopeya.
Para juzgar mejor de este adolescente, léase él siguiente soneto suyo :

Tu carácter es dócil
Tu caráeter es dócil como el raRo
hmar: eon beatífira inocencia
cm 1ni semlero pone su obediencia
para alfombrar de snaviclai\_ mi paso.
Eres toda benéfica: en el vaso
,le tu voz de inviolada transparcncúa,
bebo del agua corr1ial ele tu clemencia
para calmar la pena en que me abraso.
Como eu su fiel borclón 4:1 peregl'ino,
hoy me apoyó en tu clara compañia;
por eso es que. os más fácil mí r,amino,
desde aquel nunca inolvidable &lt;lía
que la cinta de sec1a lle! destino
ató la ,ida tuya con la núa.

159

CERVANTES

Muñoz tiene terminados dos libros que publicará en breve : '' Bajo el rosal del ensueño'' Y
' La música interior."

* **
Martín Gómez Palacio es, en este grupo de
poetas primaverales, el de más delicado espíritu, el qn.e más hondo siente su poesía y pinta con más exquisitos matices. El escritor que
¡:¡.1 estudiario le atribuía, como principal influencia, la del poeta de '' Visiones lejana. , '' se
ec1uivocó Lle medio a medio. A Gó:mez Palacio
le cautivó el estilo de la poesía titulada '' Cinematógrafos de barrio," y por ese sendero
ha enderezado sus pasos, con bastante fortuna
por cierto. Y esta conJ'esióu de mi parte no
entraña vanidad ele ninguna especie ; sé estar en
mi roca y estas leve¡, auras halagüeñas ni siquiera agitan los rosales ele mi jardín. Señalo
el hecho por creer que es exacto y sintomático .
Martín Gómez Palacio vacila todavía grandemente, no por carencia de mlillen, r1ue sobrado lo tiene, sino porque lleYa aún en los ojos
c1 deslumbramiento de la aurora. No de otra
suerte acontecíales en los tiempos heFoicos a
los mancebos que iban a los combates en la¡::
primeras horas de la mañana, cegados por los
rayos del sol naciente que incendiaban las armaduras de los fsemidioses.

�lüü

ya neto y preciso en Gúmez Palacio es
su tendencia manifie. ta a loar las co as eucillas de la vida, esas co ·a que carceen a lo~
ojos vulgare de relieves poético , con las cuales no tropt&gt;zamo día a día ·in dirigirles una
mirada ; la cosas que, según el b llo decü· dt'l
poeta, '' no tienen bi toria como las nrnjere
honradas.' Así, lo Yemo cantar a una '' amplia y hospitalaria cru a &lt;le vecindad,' o reo-ando las flor de u liri ·mo al pa o de las
colegiala. que abandonan la aula , o rncender
la llama de su elogio al de. cribir lo jardines
citadino . • Qué lectluas han podido llevar al
querido Martín por e ta ruta , ante no trilladas por la~ cabalga.ta líricas? Evidentemente, incontrovertiblemente, las de algunos
poetas nuevo de ndamérica: el argentino Fernández Moreno en primer lugar que no ospechará ele seguro e,-ta continuación de . u
manera, y Daniel ele la Yega y también algunos españole . Influencia france-a, ninguna.
Gómez Palacio . un espontáneo , pero al
mi mo tiempo un
píritn . nmamente impresionable; refüja como un e pejo la imagen que
tiene delante, sin sentir él mi mo que hace
e:tas reproducciones.
No obstante, ¡ qué cntimiento, C(né ternma
palpita en sus versos! El lihro que prepara"La Yirla humilde"- erá uu epinicio a la
110

161

CERV.\. Tl~

f•_xiJ;tencia que ¡,asa Jp prisa, si11 t n1scendentah ·mo:,, si11 grandes conmo&lt;'io nes espirituales.
L!f'no de una bondad ingr11it11, la fuente ele . u
JHL"&lt;lad &lt;' d,•rramará por cs,as páginas oomo
un perfume de lirio en un altar.
' ·
. Pn
, def eet o gransnno,
111w . in ilnrla corre:1 1·11 el po~ta, C&lt;; ,;n poco afán por de entramu· l?s. urniterio de la lengua castellana. El
Nll10cmue11to p1·ofun&lt;lo lle ésta, quitará a su
ol,r~ los hmat·es de léxico dl' que adolece.
. \ ean lo. lectore e tos h'es onetos &lt;1ue confmuan. 1o que ante. expreso acerea 'J Gómez
Palae10:

La estanquillera
1-; .. Lit&gt; totla. las Cármeut&gt;s que he en&lt;.&gt;ontrado eu mi
Jn Jo• más daros ojos y más 11áli,la
tez,.
( Vl·a a
r
Q
¡ Ut' poco es lo quo tien&lt;' ,l&lt;&gt; In hPmbra &lt;rarridn
•
1111 e habla &lt;le 1·a~tañuelas y ,Je , ino jl'rt&gt;z!

'En nn estanco de " anto Domin¡ro" ani.:Ja.
&lt;. b.arlamo como anugo
·
a l guna qne otm ,·ez.
Hay en U.'! uñas t•ierta touali,la,l dolida
i111e hace que yo me incline idealm&lt;'nte a sus pie~.
Una !'Osa me llena ,le incipiente aariwfoq
:ilgo quo d11ern10 en mi l'omo sun,·c ;ene or.·:
1
rnnca me h:m &gt;&lt;onreído su&gt;&lt; enfermizos l:ibioB
con lo que so dijera una ehispa de amor;
J· ro me e cuilo yo en mil:! 11riol'ipios snbios
-" no pa~:i a mayores tan fútil ins:illor.
Ccrn1nu• -11

�CElWANTES

163

162
de la Calle blauquizea ... y su gracioso sér
se destaca en las dogas lumbreras ,lel Po11ientc
como cfü-ino pája.ro de vi.vo l'OSiele1·.
all nombre de flor•
Colonia de Guerrero. C e,
.
.
h
"talaria
casa
de vecindad
.
.Amplia y osp1
.
Esperanza recita versos de actuahdad,
·
recuerda a Cam:poamor.
y abuela, en un suspiro,
.
. de anémica color,
Una rapaza must ia,
.
.
·t d
li , que llora por la abierta m1 a .
chupa un mon
toda vaguedad,
p
fin bace su entrada, que es
.
or
.
,
. , , en l:1 necbe autenor.
un-0 que la • cornera
Ofelia en la unnla
un adorado ingrato
oonteµiplación fantast1ca de .
. tante duda . ..
deshoja la corola de una inqme
_

U

La portera regan~- . na

.y en la hora imprecisa de mi común r~ladto,
¡
·aa es una viu a
en la ambigua casona a vi .
t
de pupilas insomnes y de chal de bura o.

Pájaros vespertinos
1 ta de de ''La Correg1'd or a"
Sale, al caer ª
r '
nn fugaz arrebol
donde se está educandallo, y n la última hora,
niendo en las e es e
Ya po
.
1 a un olvido del Sol.
cuan&lt;lo tod\l e&amp; igua
, de su mirada mora,
Canta la transparencia
1
jl .o de sus choclitos de charo '
y el re eJ_
rácil de chica soñadora,
; e;u m:~~ud:t;a gnu~a, de llorón tornasol.
. peto muy yagamente,
.
so en sn nono,
Piensa aca
.
que no sabe querer.
comprende ella rmsma
.
pues .
.
la suave pendiente
Se desliza dichosa por

.Miguel :\Ia1 tínez Rell(]ón es lID poeta dolicnti\ tiueju:mbroso; trae siempre a flor de labio

frases de piedad. Lo que en Muñoz es tristeza,
en :Martínez Rendón es desencanto; pel'O un
uesencant.o lleno de conformidad, :;,in gritos de
rebeldía, franciscano. Como el autor de "FioTetti, '' bendice la zarza porque lo espina y el
guija.1·.ro porque hiere su planta..
:l\fartínez Rendón fue una verdadera revPlación; dedicado a las dulzuras de la música, taüía el violín en las reuniones bohemias sü1 c¡uc
J1adie pudiera adivinar que aquel muchacho
'tímido, que r-c acercaba al piano con la cabeza
baja, era un poeta y bueno. De pronto aparecieron sus primeros versos en los periódicos, y
con ellos quedó hecha su reputación incipicutf•.
Su :forma es armoniosa y, entre todos sns compañeros de grupo, sobresale por su facilidad en
C'l manejo del vocablo. Sus versos son límpidos
r sonoros, y a veces muéstranse impregna&lt;los
rle la melancolía de Ja raza indígena, habiendo
logrado, en este tono, hacer algunos sonetos ple110s de emotividad. El titulado "A ve-ce· he
p nsado,'' preci~a RU personalidat1 :

�HH

CERVANTE

A ,·et •s he ¡&gt;ensa,lo 1111e esta tn· l eza mía
·.
c¡ue diln)"l' ('n mis .ersos crepúsculos c11munoH;
me 'l"ienc ,le los Santos Misioneros, que un_ tl1a
fü•gnron cll' otras tierras besando lo camrnos.

lk ar¡i•, llos que 'l"erticro11 un hilo ele ~u~ ría
sobre l:J. rntlas testa &lt;le los intlios. ?l,·1nos
as~etas que ensciiaban el dulce a~·enn~nn.
y enraban bcri,las con salmos cnstaliuos.

Tal ,·oz en UDa noche, que no reenerda el ~a
'1' ·1.,.;ó
.. n1i espíritu dentro de tosca arcilla,
1
algún bn u eeuo b 1·ta me dió a proh:n u cama.

cuan do

y a tra\'é do la ,·ida que se transforma ~ brilla
clentro &lt;l e nu,• hft" irn sueño por florecer nu palma,
por besar los camino y doblar la rodilla,

º•

.

El libro qnc prepara e llamará '' Palabl'as
tlc emmeño."

*

**

1 rra este grupo Gilberto Rnvalcab~. us
·
· t u d e piritual ' c. tan llcver~os rebosan nH¡uie
"
no de un 'ubj ,tivi mo que subyuga ~a temprcl·
na musa del. Poeta · E el de la audacia: ele .lenll"Uaje .Y rluien t.&gt;nh· nuestros j óvenes. so.~tiene
º ¡ pendón que tremolai·a IIcrrera ,Re1 ·~1g _en
, s d e1 Plata · Tinguno como
los pais
. el 1rnra pind
t ar lo que en el nuevo léxico poético se h~ da ~
l'll llamar "pai;:ajes de alma." El propio drs-

vanecimiento de las tintar eon ,¡ue mancha ·us
Jieuzos senti1uentale¡;;, -:,T que pa1•pcería m1 rebu camiento en otro poeta, no r sino la expresión
viva de . u modo le ,,er y 1-1cniir \;i naturaleza.
Un críti&lt;•o radica] condcnal'Ía frn·mi.·iblcmente
la obra &lt;lr Huvah•aba a un auto tlr fe . .,e a,,omhraría d1· s11 irre,·erencia a lo:,; cánom~ e tableridos ~· de sn prurito constant, ¡,ot· lo. n olog-iRrnos herhos para nrnsi&lt;•ali7.al' el YP.r. o y 1larlc
,11'111011 ía.&lt;; i nsospt'C haclas.
Realiza su obra de e. ta n1a11r1·a. JJOl'qlle ásí
cree él q ll(' se satisface a sí mismo, siu q UP le
importr que los goz&lt;¡uc.- riel rualquieri:mo la1lre11 a la lunas. de Pn:ueño c·on '(Ue decora lo,,
parque. abandonado , de u ,i:;iún interior. Prt'pllra un libro, " Lo insomnio,. florido,,," al eunl
P"l'Írnecl'D las signfr•nt!'s eom po, ieiones:

DE '' LAS ALAMEDAS DEL SILENCIO ''
Nostalgias azules
])¡,1;JmÍ&gt;s del hot&gt;hornnsn 1·1111~an,·io ,]p la ·ie~ta
&lt;'11 l'I ,iar,lin nnli¡:n10. dPliran lo~ nrn111:1s.
l~l l·iclo ~&lt;' ,le·ora ,Jt, -izul, y la 1lort•~ta
1·ol11nrpia los i1w,111tos Sll('iio. d&lt;' Jaq ¡,a(um:i~.

P ua frauja ,le ná,·ar ut' p1•rdit1n el Pon i nt,,;
&lt;•u la ~omhm •1e 1111 ala ~e aleja la Ila.·i,,11.
:, entrr los li111oni,ros flot:i Palia,lamrnt,,
rl C&lt;'O .¡., una tri. te ~- ohidn.,1:i. caneióu.

�)ti7

CERV.'I.. TE.:

J li(j

La .Tun•ntuu que pnsa y el Recu,•nln que ngohi:i.
lo!! hronccs implorantcs y lo ruidos oxtr:ilios,
hablan a mis nostalgin&lt;1 ,lt• aquella tlul&lt;-r novia
,pie me ,lió los &lt;liecio&lt;&gt;ho perfumes d&lt;' 11:1s años.

Lh•gnn ,ie,;,le la Ause1H·ia 1it•rf111nes ,•nrrvant,·~
a volear a tus phtntas ~u cornm:opia l1lanr&lt;1;:.
¡ Cuántas irnlefinibles ,·o~as en le~ ,listantea
hierático: arrobes tl.e lru; ,lurmi!'nte.- mant•as!

Pensamientos extraños

Y mientras que la. Duda me agobia en tu desvío
y miro cómo besa tus ojos el Arcano,
el &lt;:lavifordio es lirio taciturno y ~ombrfo
que implora mis anemia!! para llorar tn mano.

Este camino pleno de fragancia.
en la puesta de sol, oye mi paso.
La sombra ,lel nogal en l:l distancia.
la.menta la perl!Za drl oraso.

Un paréntesis nácar, cual un fleeo,
signa la perspectjva. e adivina
en el tCJ"reno bifurcado, el e&lt;&gt;o
aguardentoso (le una voz ladina.
lnquioro el 110 sé qué de lo pedrusco:,;
la borrachera de ,•olor me iuvade;
impro,·isa un cilindro ... Son tan bruscos
sus pi.:-.::icC1ti.•. qur me ,lañan. i lla rle
sc&gt;guir el almn ron la mi. ma ,lnlla
,le . il'mpre, con la mi ma ineertitl.umbre ....
La ,·i!1a, como yo, se torna mu,la:
¡Ai;pirnrii tamhit111 ir a la cumbre?

Éxtasis doloroso
Llena la estnnda malra &lt;'On el romanticismo
eopiado de fa~ rima de Alfredo de Musset.
Los el-firo· on notas enfem1a.'! de añorismo.
jugando E'll lo!! jardinE'R un l{rngui,lo ntinuct.

Cuando mi vida ....
Y seguiré tus pasos cantándole a 1n vida '
lfricamentc, como cuando cantabas tú.
A flor de labios c&gt;&lt;a piedail ineonoeida
-rni&lt;'ntras oyera el canto de la irenn Azul.-

y seguiré tus pasos por el sendero donde
han penado mi~ ojos can. ,ulos de esperar ...
Y la voz inefable que a mis an~ia~ rc~ponde
iliráme el sortilegio orl eneanto lunar.
Y ya, cuanilo mi vida se rloblcgue a tn paao.
y el tedio de los años me iuocnle su horror,
imploraré a la clara puleritnu de tu brazo ...
Y como dos hermanos, iremos al acaso
est'rntando el enigma rlr otra vida mejor.

Como sr habrá visto, en lo. anteriore ver..:os
no se escuchan los tamborazo: de los consonant(':- al antiguo moclo. La orr¡ne tacinn mena a

�168

CERVANTES

CERVANTES

cosa inaudita, y los solos títulos de las poesías
bastarían para enunciar lo que el poeta va a decfr después con ·sus rimas extrañas.

*

**

En este insólito florecimiento lírico, la musa
provinciana no ha sido menos pródiga que su
compañera de la metrópoli. Si ésta
11

afeites usa )' enjoyai!a viene, ' '

la otra osténtasc con toda su hermosura lugareña, rozagante, fermosa., como la. vaquern ne
la 1 'serranilla'' del marqués español. Y aunque
si bien es cierto que la mayoría de los poetas
jóvenes residente en esta capital es de oTigeu
provinciano, debe de considerársele como producto del meclio en que vive, pues refleja la
existencia febril e intensa de la urbe cn r¡ue se
agita.
En el movimil.'1ito literario foráneo encontramos en Yucatán, desde luego, al poeta Filiberto Bmgos Jiménez, autor de algunos poemas
muy dignos de alabanza. En aquel medio en
fJUe cantan las alom1ras de Médiz Bolio. Rosado
Y~ga y l\'Iimenza Castillo, el acento de este adoleRcente continúa la gloriosa tradición poética
de Yucatá.n. Comienza a.penas; pero sns versos,

-

l69

aunque vacilantes, ya indican al poeta fuer-te
de mañana. Lo enamoran todavía los espectáculos que formaron la medula. de los poetas neoversallescos, mas ya tiene el sentimiento de la
Yerdadera belleza, que reside en la sencillez.
Entre sus mejores composiciones se hallan las
intituladas '' Bajo el romanticismo de la tarde,''
"Beso tus manos blancas" y "Comprendiendo
Ja vida.''
Aunque desde hace años no reside en SLl tien-a natal, no por eso creo deber citar fuera de
Yncatán a otro joven poeta, Adonay Novelo,
que ha hecho lindos versos y que prepárase a
publicar nn libro. Su "Balada de la lluvia,"
que termina de esta manera :
La llu"ia \'iene. la llu,ia llega;
vida y consuelo ron ella triunfan ....
Pon, alma mía, nuestros rosales
a refrescarse bajo la llu,·ia,

tiene efectivamente rl cneanto de un jazminero
que se deshoja a la caricia celeste del agua. Su
poema en sonetos, '' Fugas íutimas,'' posee, asimi&amp;1no, detalles reveladores de la delicadeza ,le
este numen juvenil. Y aquí cabría e:itar a IIoltla Novelo, poetisa de abolengo, &lt;1nr ha eucont.rado la queja dolida de Sor J11ana para cantar al misterio y a la belleza; pero como tengo
en proyecto un estudio acerca ele las poetisas

�1 iO

ro11tempo1 íu11•1ts de .:\léxico 11u• 1·r.;t•1·,·o para ha•
bla1· t•ntonces de esta culta JH'JJ;nsnlar, rn cuya~ ri111m, ya Yihra la inqui 1111 r,;piritual ,ll·
la 111.llªlla ondesa dt' • oailh ·.
Dc•t1;11gome ahora eu mi prt!tlio natal, en la
hrrrdad paterna llomlc- mi· mant• · aguanlau
PI retorno ckfinitiYo. llablo del Estado de Yl·nH•1·uz, que en el modn1iento de la nur,·a lírica
¡n oporciónam nomb1·e · que en brew la Fanw
~a•i rdonará cou . us gnirnalda. más fre. ea,-.
.\llí .ostienen el fuego agrado Guil1(•11no fü..
t ra, L ourio E pinosa, ::\fanud ::\Iaplc Arce ~,luan Maraboto Henaro. Tien-a de ]1(.rocs y d1•
poet• , la Vl'1·acruzana no podía menos que dar el
mayor couting nte en este re urgimi uto pot'tico. OnillP1,no EsteYa, cuya ilustr familia ha
rortado eu 1•l Parna:-o los lauro del triunfo. e-.
nn poeta d 1•• e1·ipti\'O. c&gt;narnoratlo d1· la Yieja
1•1la&lt;1 de hil'1To, en 1¡ul'. por di.·rmtar·e el pariolín ele una clama. clo.- cabal! ros pr1·clía11 la vida.
Leoncio E. pino a, mfü dentro de lo moderno,
gn:ta tle fijar Jos paúajes porteño.· y sabe trazar cw1dro, valienti·.· clP la rostnmbrr)&gt; rc·gionalr ·. El bullirio de lo. '·fandango.. ' · el jolg-orio &lt;le la "feria.,·' el ira.Jopar de los jinete. rn
la. campiñas dou&lt;le el tabaco lncr la felpa &lt;lt'
sn hoja-,, pa a por u ver o con lo pintor co
&lt;le .-u &lt;'olorido. Todo ello vi to modrrnament ...
~· eng-a1·zaclo en el engaste ele lai; forma.· nue-

Jil

0ER\'.\.NTES

vas. 'n · ·• •octuruo rn la bahía··
,lclieio ·o. lIP o aquí:

1•:

nn C'romito

Es a~uuto la bahía
\l(' relato· orientn!Ps,

ton c~ta policromin
latente ti&lt;' lo~ fa11nlcs.
Mieut (•l mar en . u porfía
,•on lo ¡,uhie ·tos bardales,
oro quejas .Je aionía,
ora aolli•lo lle ,. hacale · ....
•ro,lo aparet·e quim~rico:
, meja un ojo colériM
la roja luz de w1n grúa,

-

y tHrico. enorme, o. t•uro,
engeullro &lt;le algún conjuro
1,art'(.'C ,_an ,Tnan ele l'lúa ....

Espinosa pronto ¡mhlicarú su prin11'r lihro. 1i1nlaclo: "La hora illsom,w.·'

Manuel .1 Iapk.; es un nmo aún, que ver&lt;la
,lnamente . e inicia por lo· scncleros de la
ucYe IIermana. ; no obstante, ya revela un temperamento de artista, lo mismo &lt;¡ue Maraboto, cuyos pai.·aje;"' co teños apri. ionan el Psplen1l01·
ori,·ntal ch• lo~ O&lt;'fl o. mnrinos.

�17:!

CERV.lNTES

at1 Luis Poto ·í cantan donairo amentr.
,Jorge A&lt;lalberto Yá qucz, 'anales ;.\ Berumen
Sein. Lo. tre., poeta modemos con aspecto!l
interesantes en demasía. En Guadalajarn ( .Ja.
li. ro), 1\fanncl Martínez Valacfoz
Juan de
Dio. Robledo, riman bellos poema , allnque cl1•
di~tintas facturas. El primero arna la poc. ía cll·
lo pueblos: d :egnudo e más emotivo y denota
pr·er1ilecciorw. liacia t~ma. de pl'ofmala filo.·o-

En

~T

fía.
En , inaloa, Rafael Mil'auda y Je. ú. n. .A ntlrade aparecen como repre. entant&lt;' tlc-1 mo,·i11úrmo actual. En Gnanajuato, .Jc.-ús H. Hoto

leYauta el estandal'ie apolíneo, a la w1·a de e. •
buen pot&gt;ta ca."i olYi&lt;lado que r-:e L11na Liborio
('n•.•po, ')-' r¡ur pm·tcnece, rste último, H la ¡;e1wración ch• "R vi. ta Modema. '' Eu rifonterrry
c-1 hardo repre. entativo e Alfonso Jun o ele la
Yrga, de enyo libro expr :é ha poco lo que
transcriho: .. ,Junco, que pertl'nN·ió a la ca1&lt;'goría de los · nifios prodigio '· d&lt;' 1ml'lilo, por
forhma para las letra . e ha dr ·embarazado
de e e mole to dictado. Místico por natmalt&gt;za
y por t'clncación, este poPta adoh, crnte está llama&lt;lo a repre ntar en el . ·ortp &lt;le la R •pública las tendencia. de la poi ,-ía . imple '!-' rl'lirtioi-a, qtu' j,n-oca a Dio: . i11 histe1·ismo y sin fanático. d&lt;'. plantr.s, , ólo par;i loarlo en el h'ino
&lt;le] avr, rn la rnma florjda. Pll la cinta cauta-

CE.R\'.\. ºTES

- De su sOllétO •. L:t
drl manantial rolJueuo.
.
'
'' ('01110
l'Sa
·uu O 1.. 1 .. a . n emocionantt• pocS1a
.
·
•
e ~1 la
· apaf'
t &lt; ·• li,iy una distancia
l'UOrm · '
•
.

l ·ina

ucu e,
.1
, ·i e tud1a
tías provincianas no lt• a1:qu 1 o. ~'.1· •. · ,.
•oun
·o
ilt'"'ll"J
a
ce)llr
la
ti
iple
e
J
y pcrsc,·rra,
e
e' • .
, •p r
• libro l'ecién pubhcailo, se llama
o
roua. , u
,
.
:\1 · ut'l
la semla :nave.'' En Aguascaheutl's. , • ig .
De!gado Reza Jama en la gris mo1'.ot~11rn
l,1

el:

. .
canto tle ·o1itat'io ru1senor. TH ne
prov1ocia su . '·l . , e llc~"1·1·bc con fll;\llO
un soneto adm1rau l! eu CJU
•'"'
'

de una nnwhacha
11111!.'st r a , la, \·ida inoenna
"'
. ln•~
,.mreña, y lJllC lo coloca en un l~1g~r mu., np1 l ·
~iabk entre lo: ha!·do. de pronnern:
,

LULU
Lulú si no l·antal,a, rf:'ia, reía, reía ....
(:\forhnd1n para uu ,1r11mo c1ue lliciN:l R~ iñol.)
Cantaba romo uu l¡ qtw· lo &lt;·1··1st·1l
· ' que ~l' '"ertia.
o como uua paloma Je pec-ho tornaMol.
omph•lakrn el alma ilel l,arrio rila y el ~ol.
El loco cam1ianero le hnbl6 ile amor un il1a,
un día tlf.' la pascua en que &lt;lardeaba el sol;
cuando fa modrl'sel\'a del atrio florecin ...

amapolas,
1Señorl, Y esta mucltncha como las
.
1 .
que ~autn, ríe, y a \'CCe se pone roJa a i:o a .
¡qué faltas con el euro tendrí'l que confe..:1rf

�li4

CER_\'ANTES

175

CERVANTES

i Que mira por la tardes besarse - a las palomas,
q11e están sns senos amp!ios, redondos como pomas,
y :ente una ansia a Yeces, tau grande como el mar, ...

Desgnciadamente no conocemos a los representantes de la nueya lírica en otros Estados ele
la República. Las moclernas ide&amp;s poéticas tu-vieron en Puebla, hace pocos años, la brillante
personalidad de Luis Sánchrz Pontón; peI'o
desde que éste ha enmudecido, la musa moderna angelopolitana carece de trn cultor ele mérito. Así, en los restantes Estados de que no me
ocupo.
Algunos nombres he omitido, como lol'.-l de Samuel Ruiz Cabañas, Habacmc MaTín, Alfonso
Illerri, Joaquín Ramírez Cabañas, Joaquín l\'.Ién&lt;lez Rivas, Emilio Valenzuela y otros, por considerarlo-· de mi generación, es decir, de la que
siguió inmediatamente después de '' Revista ilfoderna.''
Táles son, a grandes rasgos, los uombi·es que
recogerá la posteridad para simbolizar una generación que hizo evolucionar el pensamiento
literario de l\íéxico en estos tiempos en que
Marte blande su espada sobre la humanidad.
Mé:x,ico, octubre de 1917.
JOSÉ DE J . Nt'JREZ Y DOMÍKGUEZ'.

( Director de "Revista de Revistas.")

CAMINO DE PERFECCION
Al seüor licenciado &lt;lon Au·
tonio Caso.

CUADRO PRIMERO

En una celda del convento de San Jerónimo,
ante una escribanía de caoba primorosamente
tallada, frente a un tintero de plata coronado de plumas de ave, con la diestra sosteniendo la cabeza hermosa y gallarda, y la sitiiestra jugando cou las cuenta,; del rosario, Sor
Juana Inés de la Cruz, J1iana de Asbajc y Ramírez de Cantillana en el siglo, leía abinca&lt;lamente la Oarta a Gandencio, en un tomo
de las obras del padre San Jerónimo, patrono de aquella Santa Casa, cuando a las puertas de la celda alguien llamó discretamente
con los nudillos .

La rnonja.-(Con voz a1·gentina.)-Pase, hermano.

�liü

CERVANTES

(En d , ano de la puPrta s • dibuja la figura
tld padre .Antonio ~úñez dt• lli1·amla, euYuelta •n los amplios plil'gues )el manteo.)
J~l pt1cl,·1•.-Aw :M aría Purí ·ima.
La m1111ja.- 'in pecailo concthida. Pasr, padrr • Tuñcz. y tome a:ie11to. Permita u 1·everl'ncia que (],, ·poj1 1 a e ·ta ,ill:1 Je la. buj rías que
la mbaraza:1.
,.
J:l p(l(lrc .-La 1mHln• Jua11a rodea,la .-iempre
&lt;le libtos y de c•o.•m; Üt' o;t111lio.
La 11w11ja.-&lt;J.ué qtUPt'l• ,ue. 111111.'rc d, padre,
i lo. lib1·os l•Hll sido siempn· 111is amigos 111A.fiele .
El padl'c .-. o tliga e o la. muure Juana, qu"
tanto en erta santa ca.-a, como en el muncio.
tirne amigo qu la ap1·ecian y e ·timan en :u
wrdad&lt;•ro valimiento.
La monja.-1\Iucbo agradezco, ~- protundanl&lt;'nte obligada e:toy por la bomlatl de eso.
amigo ... , qu la amistad que dispcu an a csla
pobre monja, fruto es u.e 'ª bondad qne no tl·•
mi· merecimiento~.
El pa&lt;lrr.-Hace bien la madl't' ,Juana en .~er
humilde.
La monja.-¡ Qué m.á. &lt;Juisiera. patll'e, &lt;¡UI'
serlo, y qué 1 jo. e toy de merecer e e dictado ~
El padr .-, Tunea se está lejo. &lt;le lo que se
bn. ca con ahinco. Trabajo cue ;ta a. centler por

ERVANTE&amp;

177

t&gt;l camino de la perfección; pero a . u cabo puede lleaar
e con sólo la volun1 nd dr intentarlo.
e
.
la fe en Dio , que todo lo puetl' y el aborrec1mi •nto de las cosa. del mundo. de la pompa
· vanidade de la vida, para consagrarse ll
Aquel que e vida de por sí, fuente y manantial de toda ella, norte del entend~miento. Deje la madre Juana las ligas que la atan con Pl
mundo, lea en ese libro abierto, escrito con caractere · de angre y de amor que . e llama Jesucristo, y crá lnunilde y s rá santa, que es
lo que le de ea y no otra cosa e~1e pobre saccrdo-

tr y capellán.
La monja..-Desde la carta Je , or Pltilotea
de /(t Cruz he buscado con más ahinco que nunca, con m.á ardor c¡ue jamás le r l'D e. o. caractere que vuesamcrced muestra a mi l•:tuclio, ~·
cada día que mis ojos pecadore:- se dirigen al
libro, ¡ qué di -tante se encueutra la monja dt•
su modelo!

El pad,·c.-Es por que la maure Juana . e 1111
aplicado cal aprenJ.izaje de la. co:as profaua.'l.
o pasa las noches de claro en claro conociendo de letra. del hombre, de cosas de la tierra.
La monja.-1\iire su reverencia que no . ólo
letras l.umanas aprendo: ahí está el doctor Angélico, que no me dejará mentir; allá el obi. po de Ilipona, que confirmará mi dicho; aquí,
Crrvantes-12

�178

CERV.\. TES

sobre la e ·cribanía, la obra de m1 muy amado
padre San Jerónimo.
El padre.-Yo no digo que la madTe JL1ana
se aplique solamente al estudio de los autores
profanos. Las trompetas ele la fama pregonan
a lol:l cuatro vientos la profunda erudición de la
math·e jerónima en las Santas Escritura. y su
c:onocimieuto ele las obras de los Santos Padres;.
poro no puede negarme tampoco que las cosas
del mundo han atraído sus miradas con grande
in. ístencia.
La monja.-No lo podría yo uf'gar.
El padre.-La madre Juana lo ha confesado
siemp1·e. Cuando aquella priora, ' muy cán&lt;lida y muy buena,'' le prolúbió la lectura de libt'Os, por creer que el'' estudio era cosa de inquisición,,, cómo ~e aplicó a ele ·obedecerla abriendo a .su· ojos el libro inmenso de la Naturaleza.
La monja,.-¿ Fue aquel lo ocasión t1e pecado!
¿ o en ese libro se puede aprender a amar y
a servir a DioR más que en otro ning1mo?
El padi·e.-Si ·iempre lo hiciera así la madre Juana, nada tendría c¡ue reprenderle. Ei
libro abierto de la Naturaleza nos hace adorar
de continuo a su creador. La belleza de las criaturas que han nacido de su mano, nos lleva a
estimar lo inmen ·o e infinito de la b011dael y
sabiduría profunda del Señor.
La monja.-Sn paternidad ha estado reñido

CERVANTES

179

~1empre con los libros que colman los plúteos de
mi librel'Ía.
El padre.-No es que esté reñido con los libros; lo que le he dicho siempre a la madre Juana, es que su lectura constante y reiterada la
distrae de la obse1·vancia &lt;le la regla; le enajena
de tal suerte los sentidos, que la predispone al
f'rror. El pecado de soberbia, madre Juana, es
el que disgusta más a Dios y fue el que precipitó del cielo al áugel rebelde.
La monja.-Sn reverencia considerará qne u,)
tomo la lechira por tal.
El pctdre.-Recuerde la madre ,Juana cuan lo
llamó tonta irre petuosamente a ar1uella santa
monja, supel'iora 1lel convento; recuerde tambiéu
q ne si la bondad dd ilu~t1·ísimo señor don fray
Payo Enríquez &lt;le Rivera, arzobispo de :l\Iéxico,
no hubiera sido tan grande, buena reprimenda
habría llevado la que tan sin consideración i-eprochó a la priora. Y dígame la madre Jnana:-1,quP
hia sacado después de hojear tanto y tanto volumen 1 ¿ Qué provecho l,a obtenido dl' harajar
muchedumbre de papelc. 1 ¡ Qué auto propó:-;ito al deleitarse con los cánticos del arpa,
¡ Ha sido, por- ventura, má. buena al tener en
los dedos WlO ele los instrumentos matemáticos o
cosmográficos que embarazan la estancia? Quédense ellos para los hombres que los han menester en el ejercicio da sus profesiones o para el

�1 L

180

C'F..RV j,_NTES

bien de la República¡ ellos que tienen de leer
en las cátedras de la Universidad; de servir al
rey en la Auclieucia o en los Reale Ejrrcitos;
de levantar a Dio. templos dignos de sn gloria;
de preservar a la ciudad de las inundacione ;
de construir .acueductos para abastecerla de
agua; de conocer y de cifrar en los astro lai,
enfermedades &lt;¡ue no afligen y eñalal' la ruta de los cometa. para preservarno. ele la cnlamidade que la Providencia no envía para crutigo de nuestros pecados. Pero estudiar por e,tudiar, co.·a debe ser para Dio de grande enojo.
por inútil, perjuJícial y nociva. Dedíque t' la
madre Juana a hacer penitencia por todos e os
pobrecito herejes que no conocen a Dio o que
le desprecian. 6 o se blasfema de Él en mucha.
partes YPues a pedir misericordia por esa bla ·fcmias. ¿ No se le- ofende en diven,as regione:del Globo hal&gt;itacla.' por gentiles t Pue, a im1wtrar el remedio de esas ofensa por medio de la
oración. ¿ Qué ha sacado la madre Juana de su·
librosT
la monja.-Nada, na&lt;la ... El e píritu aprt&gt;c;ado en ellos no sati face u curio idad nunca .
Créame, padre Júñez, no es soberbia lo r¡ue in piran. Cada día más ignorante r¡ne rl anterior,
meno . abia que la Ü:tpera. "'Cn punto. una nada,
un átomo perdido entre la muclie&lt;hlmbre de maravillas qne la mano prétliga del Señor ha crea-

clo. Si antes he ido coutumaz, ·i he &lt;l.esobedecido a mis uperiores, si he desoído las voces de
la personas doctas como su paternida~, a~ora .. .
El padl'c.-Concupi. ccncia de la razon disfrazada de amor al estudio por malas arte . l
demonio. ¡No busca.la madre Juana una fru1c10n
iuterior, una voluptuo:'idad, más elevada que la
d los sentidos, pero voluptno;;idades
al t,fin, al
•
'1
recorrer la· líneas de Nms pergnnuno,;. omo .· e
c-uoja cuando alguna inoteut' madre l?a ~ Dios
en la celda. vecina, por las notas tle alguu mstrumento músico; c-ómo sale fuera Je . í cuanclo algnna doncella, riada üel convento, la l~ace
juez dirimidor de su. con\iendas rlomé~hca
ron cierta dueña; cómo ;; il'r1ta cuando las ma11res, sus hermanas, vienen a charlar con ~lla
11c, co. as inocente;; y hnena;;. Todo ello 1 • 1111pidl' un placer. 11n placL'r gozatlo. c-ou del Pile- Y
1oclo Jo qne llivi P.1-te 11111•.-tros sentido o uuest ra
razón de aquello r¡ue más lo.· recrea. cáw·1auo ·
P11fado r p('sa(lnmbre.
T,a mo11Jo.-Pndrc ~úñez ...
fi:l padrc.-Créame ln rnadrP Jrnma; ,· quejan siempre de u carúder 'l' ·o y al'Í. co, Y lo
atribuyen a soberbia y a or(J'ullo. ! ro hay que
&lt;lar motivo parn. que pieusc &lt;'Sto natlic. Puede
er pecado de e cáll('la]o. 1¡UC' a í
priucipin.
por co. a· de uacla.
T,11 wnnjo.- E. n: pnlnhras -:on la,: qnr han

?,

�1 2

CEHY.\. 'J'F,S

sonado siempre en mis oidos. Entré en religión
ya lo sabe ,,ue.samerced, por encontrar en e te
estado ocasión má"8 propicia de pulir y limar
mi entendimiento.
El padra.-Y me holgara de no .·aherlo. En
religión se entra única y exclusivamente por
amor a Dios, amor que no bastardea ningú.n
sentimiento humano, que es pmo y limpio como las patenas.
La. mouja.-Porque en el convento podía servi1· a Dios mejor que en otro estado cualqniern.
Ya . abe su Teverencia lo que es ser mujer en
·el mundo, •'pat·e&lt;l. blanca en la que todos quieren cenar su borrón." La condición de casada
no cuadra con mis deseos. P(lca.dora y mísera
soy; pero Dios, 11ue es infinitamente rni,;ericorJioso y justo. ha de perdonar mi tibieza y negligencia, mi falta de fuego al servirle que todas estas cosas trngo &lt;le remediar bien presto.
Cré&gt;ame, padre rúñez: nunca que cierro nn libro, dejo de hacerlo con enojo r pesadumbre:
en parte, por lo rrúsera y tonta que me considero al lado de los qn r tantas lindezas compo11en para gloria. de Dios y provecho de los hom bres y, en parte, porque no on poderosos a
llenar esa i-1cd iufi.uita de saber y amar qne
atormenta mi entendimiento y mi corazón. Desgraciada fui en la corte del señor vfrrey de
Manrrra al h·oprzar con la incomprensión 'l

CERVANTES

1H3

maledicencia de los cortc:-;anos; torpe Y mezquina aquí, la peor de todas las madres Y "1~ peor
del mundo" con pretcn ·iones tlc entendida.
El padí'e.-Ponine la madrn Juana 110 l~a
convertido sus miradas a .Aquel qu&lt;' rernrdrn
tonas las necesillades del hombre; que en un
m,omento de bonc1ac.1 infiuita creó el cielo Y la
tierra en q~1e viYimos y los astro (JU!' adornan
el fü•mamt•11lo; tri1e dá de comer a las· h_ormiga que hollamos con nuestra plant~ pc_cl!dora.
luz a lm-i inse-ctos que pneblan los Jardmes en
la noche, voz canora a las aves y perfume a
las flores: po1·c¡ue la madre Juana no ha consagrado to&lt;lo el amor que rebo;;a , u corazón al
que murió en. la cruz por nosotros; porque _no
lrn encendido . u lámpara de suel'te que brille
sólo para í~l y derrame claridfül para los pobre¡;;
y los menesteroso. ; porque ha . ido t'goísta, rnaJnaua: porq ne l1a e:tudiaclo. y la ciPncia
es egoísmo. La ciencia hace feliz o desgraciado
al hombre. Nuestros primeros padres 11üsier011
saber, contra la YOluntad de Dios y desnc· rsr
pnnto y hora loe; atormenta la mal&lt;1ición rlel
Creador. Feliz el hombre que salle para compartir esa sabiduría con sus semejautes. a í el pobre
como el rico, el bneno como el malo . Desgraciado del que estudia por afán de guardar y almacenar acervo ele noticias peregrinas y extrañas. sin que ué fruto su aplicación: es ,hhol

dr('

�14

CERVANTF.S

OBtéril, es madero eco, y recuerde la madre
Juana la maldición de la Escritura ...
La monja.-Yo he sido e o ...
El padre.- o; el entendimiento y el corazón d Sor Juana son como rosales floridos: han
nacido de ellos exquisitas flores que aroman el
huerto de la poesía, sólo que han sido demariado carnale:.
La.monja.-Han nacido del alma, padre úñez.
El padre.-Del alma nacieron también los
cánticos de David y de Salomón, del alma el
l1imno de Débora y el de M:oisé , del alma brotaron también lo. dulce acento de Santa Teresa y de an Juan de la Cruz y toda, esas
voce~ sr enderezan al trono del Señor. como el
humo de lo incensarios en lo templos. Así ·e
t&gt;levaba en los sacrificio ele Abel. en tanto que
u los de aín barría 18 til.'rra, se pegaba a la
tierra.
L&lt;, 111011ja.-Y ¡qué he ck hacer ro, pecadora
&lt;le mí, al lado de la iutPligt' ncias iluminadas
por los fulgore. de la Gracia que vue amcr·t d me cita?
.El padre.- cguir su camino, pulsar s11 lira.
Lci inonja.-Abí e tán lo villancicos consagrado a la madre ele Dio~, ahí Rf fli1·i110 Na,·-

ciso.
El pmlrr.-J11nto a las pot•.· ia: amatorias y

cuvA..-..;TES

185

a Los empeiíos de n111t casa, que proa.to correrán impresos.
La monja.-Bien sabe u paternidad que no
he hecho diligencia algnna para que se c\Pn a
1n estampa.
El padrc.-La eñora cond a de Pareo~ y
marquesa de la Laguna ha mo trado rmpcño
. ingular en reunir esa flores, lo . é. Bi nhayan
ellas, ya que ninguna cosa contraria a la moral
o a la buena costun1bre · contienen.
La monja.-Primero cortal'Íame la mano derecha que e cribir de propósito alguno contra
la íe. Padre • rúñez: ahora, má. C\UC nunca, h~
menester de . us consejos. Las palahr::i. tlc :.ll
reverencia me han penetrado a lo hondo. como
jara. :finísimas clrl más pulido acero.
El padrc.-Aliora, más q11C' nunca, tá la
macl1·1.' .Juana rn camino de sa!Yar i:U alma; no
diga como an Agui-tín: ' 1111 instnntP más.·' . ino ahora, ahora mismo. · · 'uando un rayo d,·
la luz de C'risto ha tocado lli1 coraz15n--dice an
Paulina-renueva todo, los ·rntido,., ~- el alma;''
el alma ele la maclre .Juana ha sitlo tocada por
rse rayo. como lo fuera un 1lía . anlo 1.'ll el camino ele Dama$CO.
La 111011.ia.-:'iiire sn paterni«la&lt;l que e-tos liliros son mis ·amigo,. 111i,.; 111,rm:i no:. mi,- ous•'·
,irros: s pnrannr &lt;lr «•lle,- ~l'rÍíl ,nranear pl'da:'n · de mi a1ma .

�CERVANTES

l 6
El podre.- 'ac:rificio e· e e de poco momeuio si .-e le con:idcra fr&lt;'nt, a la ternidad ()ne
no: está rcservac1a. '· Afli •cione · &lt;le todo liuajc no

apc adumbran ... "

La ,nonja .-" ... ma. toen a nuc. h'a virtn1l
c·onllevarla ha tn d puerto, &lt;·s decir, ha ta la
muerte. ' 11ice an ,T&lt;'rónimo; 1o :-é, pac1re , ·ú-

itez.

El padrc.-&lt;iné1le-,, la madre Juana con Jo:
libt·o. de oración, 1lrje los ,lemás, itne PS vanidad de vanitlatles. 1a vu •la n nomlwe en alas
!le la fama; ya se ba e erito con lct ras tle oro
c•n los fa to de la Colonia. Dcstle el . eúor \°'irrey ha ta el último paje lo pronuncian con
aumiración. Yeu 1·ahl • · uoctores &lt;' a.cnerdan
todavía con pasmo d1~ la uonct•lla que, . egún la
atinada fra e del seño1· marqurs clr "Mancera.
"
t1L:em1mrazaba ele la pregnntas, r~plicas
y aTgmuentos, a la manera ql1C un l!aleón real
. e defenderia tle la .. poca · 1•lutlnpa que lo em.1,isti ran." Éntre la ma1ln ,Tuana n sí iuL,ma, vi ite :u ro1'8zón y lo hallal'á vacío· cólme
lo de amor y ca1·iJad, y torre11te ele gracia ele·eenderún ·obre ella y alcanzadt la g-lol'ia por

·iglo. ck Jo,; siglos.

1o.

La monja.-Dirá vnesamerced a 1on
c1e

'arlo·
igi.ienza y Góngora y al doctor Castorena ~-

Ursúa y a toclo lo..; doctores y teólogo , sns conocidos. qn&lt;' ln madrt.&gt; .Juana Tn(, de la Crnz.

li i

CF.R\'A?.;'l'ES

,1.,1 conYento de . au Jer6nimo, yell(le .-u lihrr1ía por si ,• intcre an ello.- en la compra de
los Yolú111&lt;.&gt;ncs; repartirá su n•,·cr1'ncia el dinero que se ohtenga entre los pobres 1lr1 convcn~o, entr • los 11&lt;' la parroquia y entn· los tlr la
eimlad, pn'fhi1·ndo a las ,·inda!', &lt;'Oll hija• por
dotar para el convento, qne )'O i;úlo qm'clo con
estos tres libro. de clevoei{in. Rt&gt;nrntarcmo . nsimismo, lo instrumentos músicos y matemútico.
&lt;1ne llenan la celcla, y en u lugar habrá cilicio
y disciplina . ::\le oirít su reverencia, mañana, en
con fe. ión ~enPnt1. que tengo ,1c rematarla ron
lllla protc.·ta dt1 a,l11esióu y fül&lt;'lidatl a la antn
JglE:ia, l' crita c·on mi propia s:111~re ...• y hn . ta mañana, pad rt&gt; , úiíez. r¡t11• l'D In irr]psia 1o-

can a víspt•rn~ ...

''l'ADRO 8EGT1. 1 DO

La misma celua sin r. tantrría. ni ~ cribanfa
primorosamente tallacla, 11i libro . . ni mapas,
ni compH. t•s. ni cuadrantes. l'n camastro lrnmilclí ·imo en ¡,\ &lt;¡ne 1·eposa , or Juana. clrmac•ra&lt;la y l't1fe1111a : lo!'! ojo · fijos rn un crucifijo le marfil, que cuel~a &lt;'11 c•l lienzo di' pnred frontero al lecho. A lo. pie. ele la imagen, una lámpara parpad a próxima a extinguir. e 1a llama poi· falta &lt;k aceitr. En lo.

�CEHV.\NTES

J

conventos de la ciudad, las campanas tocan
rogativa ; alguien llama con los nudillo en
la puerta de la celda.

La monja.

( on ·voz apagada.)-Pase, her-

mano.
(En la puerta e ilibujn In figura
del padr~ Autooio l "úñez ñe
iranda, eou
veJos y
1

us grandes qu

u manteo prendido a

hombro .)

El padre.-¡ 'ómo sigue la madrl' ,Juana Y
La monja.-Ya lo ve su reverencia: con el pi,•
Pn el e tribo.
El padre.-¡, Peor que ayel'T
L&lt;i monja.-1\Iá tranquila tal vez. -.ifotcse,
padre, que he m~n ter ahora , m» que nun
ea, de u absolución.
El pad,·e.-,Ab.&gt;olnción ! ¿ Por qu{~ V La maclre Juana '' no ha corrido, ha volaclo &lt;'U el camino de la autificación.'' Esperamos en Dios
que nos la conserve t.odavía por muchos año .
La. cinda&lt;l m11~strase. afligida por la 1•urermeclad que nqu&lt;'ja a la e po a preuilecta del efior. En todas las igle ias se elevan prec, por
su salud.
·
La monja.-Ya, ya he oído la campanas.
¡ Qné but.&gt;na!4 ,on la,-; genk', padre mío!

CERVAN'fES

1 .

E; pad1·e.-El cñor coride de '"'antiago . e im pone, a mañana y tarde, de la salud de la madr .
El padr .-El eñor conde de Santiago ha
sido . iempre muy lmen amigo. Padre, yo siento que e la última vrz que hablo con yuesa
merced. Dígame, padre, ¡ ahora . í no . oy la &lt;J.UC
era ant ! He leído en e e libro, con el cuidado
y devoción (lUe me acon ejaba el señor Fernánde1. de Ranta Cruz: he tratado de enderezar mi:
pasos l1acia Dios, siguiendo el sendero re 00 ado
con ·n ang-rc preciosa y con las lá"rimas &lt;le las
mujel' , del Evangelio. He Rangrado yo también
por la pl'nitl'ncia, mi corazón por el dolor. ¿ e
habrán conv&lt;'rtido algunos gentile o conocido
su error lo herejes f ¿ O habré sido tibia y de. c1ridada, pa&lt;l re mío!
El padrc.- lfadre Juana ...
La 1110,1,ia.- 'follo, todo lo que he uhido eu
la vida, 1 erú suficil'nte para perdonar mis pt&gt;-cado ,
El padre.- u alma. mndrl' Juana, ha . ido
li!a nca como una paloma.
La mon ja.-.Ii lámpara ha ardido icmprr.
n lo pir · &lt;le In crnz. !Ja caridad ha sido mi
aliento.
El p(ldre.-Ya _.é yo cómo has atendido a las
ma,lre~. tus hermanas. ltija; ya sé yo cómo has
contr'lí11o e. h cnfrrn1rrhio, &lt;¡ne NI azotl' de Dio.
y castigo de las impicdade que infestan la cin -

�CERV .u"'J'l1 ES

H)O

191

CERVANTES

(lad. ¡ (~ujera 1 1 ciclo itllé ta11ta almas buenas
como ban nbanclonado el mundo. la' almas castas, blancas de la: e. po as del Señor, tronchada.' como la azucena.- en los jardines flori1lo ·
a,, la Gracia, aplaquen la ira 1kl R'-'ñor '.
Lct monja.-La lámpai·a lJUC ank a ]os pies
de C'ri,to parpadea, la lámpara c apu(J'a, la
lámpara . e ex.tingm'; la absolución, padre • 'ú1

ñez.

El padre.- alga de la cáret•l tn alma, rompa lo: lazo qu'-' In atan con la carne mi erable
y ruin; vuele, vuele a lns rc(J'io1w · de lnz que
le e. tán deparada,-. Ego te ab.~nfro i11 11ómi1rn
I'afri. d Filii el ,'píritn , anclo. ~t11d11.

.Amanecía •l 17 de abril dl' lfül:,, día lle la
Dominica del Hlll'll Pastor.
México, oc·tnhre 4: 1l • 1917.
JlíLIO JDl~~EZ

R

ED.\.

EL HADA DEL BAILE
Al compás dt• la or,¡ne:&gt;ta ,. &lt;lcnciosn
A r&lt;lP tu labio ; iguales a zafiro:
R(',,! planclece11 tus ojos, .V en t ns giros
Finge: una P. mnltada, mariposa.

)I' w: i.ndifrrcnle o amoro:a,
l~amlo l'? mi corazón mol'lal s tfros,
)' cual s1 la moYieran mi. su ·piros
, e alza tu n•sti&lt;lura Yaporo. a.
.'i_ l~ny~ ', mi último s11 •ño df' \'l'tltnra
sm tu augélicn hermo. lll"l
Y i YÍ&lt;'lll' con rápido alt&gt;tr-0
•'

~IorirH

A l'Xtinguir la pasión f'l1 &lt;tll''~ me a1)l·aso.
Perecerás, libélula de raso
En la escarlata luz tlt&gt; mi' de Po.
EFRÉ.N' REBOLLEDO.

�C'ERV.\. TES

192

LEJOS

'ERV.\N'l'Ell

193

de paz, en mis borrasca. ;
píen o en h1s ojos grave que me dicen
co. as el eternidad· pi n o u tu ojo·,
n cuyo fondo límpido sonrí,
la &lt;lnlznra de amar; pieu o en tus ojo~
que disipan la angL1, tia que me oprime,
c•u h ojo.· arcano~, en tus ojo
tan grand&lt;',, y tan hondo y tan tri:te ...
Rll'AEL C.ABRER.\.

En la orfandad inmensa de la uoche,
cuando mi carne atormentada gime
y é que e tá muy lejo · ... y k llamo ...
y sé 1ue no Y ndrás . . . . :, uw persiguen
como un rewordimieuto. la blancura
de tu cuerpo lle virgen,
y tus largo · cabello ' que npri ionan
en sus hebra sutiles
la mirra del
antar &lt;le lo
)antares
y 1 aroma lle todo · lo · jardine ;
cnando aúlla a mi puerta el De ·amparo,
y en mi agitado e píritu revive
c&gt;l afán lle be;'ar hasta la muerte
con beso inextinguible,
la pulpa sana y fresca &lt;le tu born
y tu cuello de ci ur . ..
pienso eu tu ojo:. húm do. y t"Xtraños
como lo ojos vago;' &lt;.le una es.finge;
pienso en tus grandL'S ojo. pen. ati\'os,
en tus ojo que ou r•omo .dos iri.

�CEH\'A.:'\'nS

CERVAKTES

San Francisco de Asís
De color de marfil el ro~tro añejo,
la 11ariz prominente y afilada,
('Jltrabierta la boca acostumbrada
a otorgar 11. las almas el consejo.

,

,

A

POR QUE LLORO LA LUN · · · ·

Tiene m1 riYal h1 Yesh• de tro7.alla
v también tiene el otro el desconsuelo
·&lt;le palpa!' en lo máximo tlel duelo.
tinta en sangre, la gola perfumada.
. Vive Dio. del marqué,! Una e tocatla
le I ha pasado el bla ón &lt;le terciopelo
Y le resta las fuerzas Y el anhelo
de herir bajo la bóveda estrellada.
e desplomó por fin, y su ago~1ía
era como un n núfar qne se abna
en el bramante azul &lt;lel corselete ;
Y e11 mitacl de la uoch toledana,
la. luna, con e cn1pulos de hermana·,
se retiró, l101·ando, del ainetc ...

Yi te humilde • ayal. Límpido e pejo
&lt;le innúmt'l'as virtudes. Voz cansada ...
¡ To&lt;lo el sauto una cáscal'a arruinada
de virtncles, tle polvo y de ¡wllejo ! ...

Dulcísimo mirar como de niño;
d corazón h~ncbido &lt;le cariño,
tanto, c¡uc se elijen\ hecho de mick ....
pelambre Pll la,- mejilla:, y en la manos
tlo · herida.· de clavo. inhumanos
co11 &lt;·ncencl ido asp cto ele ela vele ...
Los ojos de la novicia

)[e asomé a, sn. pupila. encantado
a ti-aYés de la clara gelatina,
prnl&lt;' wr la sonrh1 peregrina
del rostro de Jesús crueificaclo.

r

1

Pnde wr nn eonvento abandonado,
&lt;'1 lejano perfil ele una colina
y 110 pañuelo d€' sarga esm raklina
it-rnli&lt;lo a la pdnsa de un eolfado.

�CERVAN'l'ES

197

CERVANTES

Al dejar a la Tnbia agonizante,
pude ver en sus ojos, anhelante,
un ánfora de cobre cincelada
y una grácil pareja de pericos .
rompiendo, con el ámbar de sns picos,
los húmedos rubís de una granada .. •

•

FANTASMAS

Mi pa,dre
(A LA üS,1.NZA 'l'ÍPICA)

En el caballo aquel lleno de brío,
lo mismo que eu un trono parecía:
e1·a 1m ill:-:igne chano que tenía
,elegancia y arrojo a sn albedrío.
Cruzaba ctial nn Cill por el gentío:
]a muchedumbre absorta lo aplanclía,
y mi padl'e impe1·térrito lucía,
a la típica usanza, el ataYío .
Era un charro ... ¡ Lo huhierai¡;; conocido!
Costábale mil })esos el vestido
al deslmnbTante modo mexicano;
tres mil c¡uinientos pesos la lnontura
y como mil tostones de factura
las águilas üe plata del jarano ...
'l'oluca, septiembre de 1917.
RoDRIGO GA)IIO.

I
Nunca el refrán de "cría fama y échate a
dormir" encontró mejor aplicación que en el
caso de la viuda de Fernández. Era corpulenta
y gallarda, con un no sé qué de majestuosa
tran&lt;¡uilidad en los ojos azules, de agua profunda; con una pureza inviolable en la espléndida cabellera de rubio obscuro y en las manos
que, por su pulcritud y blancura y por lo sedeño de su tez, se antojaban las (le una diosa
qne, por milagro, hubiese bajado del empíreo a
regentear los menesteres domésticos de aquella
elegante y recogida casa de huéspedes de la
ca lle de Londres.
Amelita, como familiarmente la llamaban sus
a:istidos, llO tenía par en cuanto a buen gobierno y compostura de una morada se. refiere.
Su historia privada era manantial cristalino.

�198

CERVANTES

Dama de mayor virtud y recato; tan bien plantada por antecedentes y comunes hábitos, no era
fácil imaginar. Se había casado a los veinticinco años y enviudado a los veintiocho. De su
breve idilio matrimonial con Anatolio Fernánclez-un tronera que cuando pasó a me,ior vida casi había derrochado del todo el patrimonio que juntaron ambos ante el altar,-sólo le
quedaba una tierna remembranza : J aimito, el
bebé precioso y consentido como falderillo.
Entre los amigos del bi.zco Femández, se dijo
al morfr ésto. que más tardarían los árboles del
cementerio en mudar de :follaje que la viuda
en inclinar nuevamente la cerviz al peso de la
santa coyunda. ¡ Era tan guapa! ¡ La apetecían
tantos! ¡ Tantos hombres f&lt;Obraban en el mundo, con los ojos derechos, como Dios manda! . ..
¡ Error lamentable! La viuda, no bien hubo
arreglado las cuentas que el difonto dejara pendientes; cobrando los "picos" sueltos, saldando las pequeñas, aunque numerosísimas deudas, y desenredando las enredadas hipotecas,
acogióse a la casita que ahora tenía en uno de
los más aristocráticos barrios de México, la
amuebló con primor, y en la sección de económicos de los diarios de mayor circulación, entre
la multitud de anónimos avisos, se anunció de
1a manera .siguiente :

CERVANTES

199

Dama de antecedentes distinguidos ofrece asistencia a caballeros serios y de honorabilidad reconocida. Pídanse informes
en lia 2.ª calle de Londres número 180.
Ignórase si por lo distinguido de los antecedentes--el bizco Fernández había sido uno de
los pollos más connotados del gremio holgazán
Y ''chic'' de la metrópoli,-o más bien por la
advertida guapeza de la hostelera, acudieron los
clientes como moscas. Lo cierto es que, a la
vuelta de un par de meses, la viuda estaba rodeada por brillante cohorte ele asistidos. Pero,
¡ cosa singular!, todos eran viejos. Veíanse, a la
hora de la mesa, lucientes calvas, respetables
barbas grises, pronunciados abdómenes. Predominaba allí un ambiente de elegancia, dado lo
caro del hospedaje y la condición de los huéspedes: uno era banquero, médico hidroterápico
alemán el otro, rentista el tercel'O, diputa.do el
cuarto y comisionados los dos restantes por una
sociedad protectora de animales de los Estados
Unidos para establecer en México sucursales de
tan piadosa institución.
El único joven que logró formar parte del cotarro, y eso en fuerza de súplicas e influencias
,;in cuento, fue Benjamín Arizcorreta. Benjamín Arizcorreta tenía veintiséis años. Tenía, ade-

�~00

CERVANTES

más, un pingüe rm¡ileo t•n la s •cción de J&gt;roto(•olo &lt;le la Rccr&lt;'taría de füilaciom s. De simph•
lh•pcntlicnte c¡nc t•ra en un almacén de ropa de
Snltillo, ln ola arrol111,lorn d1• la política le hahín
compelido al dcsrmpt'ñO c1,• una función diplomíiticA. ÉL que se pasó sus verue,- aiíos dt&gt;spachanclo metros ch· 1wrcal o Nll'l'l'tes de hilo tra-:
,11'1 mostrador, no podía mt&gt;nos &lt;le ren&lt;lirsl' anlt•
el misterio dt• las ignotas fuerzas que lo t•lernron a cargo tan llisti11to en el palac&lt;'tr 111!
la avrnida Jnárez, 1•11 medio de diploru.Hicos tii•sos y ceremoniosos, de empleados qm·, por lo
1•rt'rnliclitos y fino", parecían dama!-!, y hasta de
un cons&lt;'rje de opulentísimas barbas, enrojeci1ln raz y espaldas encorvadas 11 co,;ta &lt;lt• múlti¡,1,•s rcYcrencias, drl cual ilccín. no sin grac•ia
c·ruel, cierto funcionario, ,¡ne "formnlm parte•
int&lt;&gt;grantr del c,lificio. ''
Arizcorrcta había tomado muy r11 serio 1,11
papd de plruipotrneiario en ciernrs. De su1•rtr. es qn,· proenró tenaY.mente que todas Jru; 1·xtP1·ioridade:-: de sn vida íntima cstnvirsen rn
con~onancia con los orop&lt;'les ele su misi,ín oficial. DP ahí su rmpeño por 110-:pcllar,;1' rn 1•ns:1
ele la viuda de F,•rnúndrz. Le g11stah11n los ,lorndos que en profusión ostentaban los mnehle.,;;
lo. ft,lpa suntuosa. de lo,- cortinajes; las alfombras mullidas; los artesonados impolutos. Le
gustaba tambirn la respetabilicla,l qne llahín en

-

la mansitÍn 111¡ul'lla, do111le sl' 1lispo11í11 a trabar
n•lacionn: con raballeros que, a ,inigar por la
traza, no difrrían, en Yestimenta y mo&lt;lalc- ·• de
los repr,•sentanll's dr las pott'llcia,;. !Je gustahn, i-;obrr to,lo, la d ueiín dt• la Nlsa, con s11 grn('ia ~piritual ch- gnm señora y i-;us ojos azul(-,-.
que, por 1nás st•ñas, se ru;cmej11ba11 a los ,le la
ministra alemana.
Y en ,·erdad que Bmjnmín .Arizcol'l'eta 110
anllnvo de:-:acertado en la dcecit'1n. 811 vida fue
111• p&lt;'rlas. Por las mañanas, cuaudo. tln1puí·s
111'1 rigmoso baño, aparrc:ía en &lt;•l 1•onwdor, bien
oliente, aliñado, luciendo algún rj1•mpla1· de su
rica coh·ccit'1n tic trajes claro,-, y co1·batas fres&lt;'11", Amelia &lt;'ll per~nn, sotll'icnte y digna. le
s,•n·ía el aromoso chorolat&lt;' con bollos, la dorn,la tortilla 111' h11eYos y las hirn sazonadas fruta-.. que rn rl n•&lt;·ipirntt• 1lt• cristal corta,lo te11tnha11. sobr,• tl,• la 111csa blan, 1uísima. su sano
apetito.-" )[1• ,la mucha ¡wna qm' usted ~e rno1,·ste ... , '' 1h•da t•I futuro embajador, poniéndose tolorado.-' '¡ \'aya! i Y por l(lll! ! Para e.-;o
(',toy a11uí. y para e~ me clió Dios c•stas manos ... , '' &lt;•xclamaba la vill(la, mostritmloselaH, .Y,
c•on ella,,, un par dt• brazos mÍls sazomt1los q1w
la-.. frutas.
8entíase dichoso Arizcorreta al salir. sorbit•n110 a pulm(m lleno el aire embalsamado ikl jardinillo. D1• una 1•xtrema delicadeza le par&lt;'CÍ3

�CERVANTES

203

CERVANTES

202

cas, pues que en esto era de una inconsciencia

el modo de ser cortes de la viuda. Paso a paso,
a lo largo de la calle orillada de árboles, se
dirigía al Ministerio; y cuando ya en éste asumía las :funciones de su cargo, a las veces, en~
tre charla y charla con los diplomáticos, observando &amp;11s afectadas maneras, -solía acordarse
de la discreta dama que tan aristocrático hos-

Y de una estupidez marmota!

pedaje le daba.
Si al principio disimulado temor le hizo -,vacilar acerca de sus aptitudes para el empleo,
no bien pasaron tres semanas se consideró duc
ño de sí y a:un capacitado para más altos lllenffiteres. Se sorprendía advirtiendo que el meollo de los dipldmáticos 1 contra lo que ante&lt;; ceeyera, no tenía mayor substancia que el de cu'llquíer dependiente de ropa. Mucha palabrería
para enga1ñar al cliente; sonrisas seduct(\ras;
promesas suaves; caravanas. . . Sólo una cosa
preocupó a Benjamín Arizcorreta en su ánimo
de codearse con ellos: su pasmosa ignorancia
de provinciano. Presentía que si en cacumen
les igualaba, en cambio les iba en zaga en lo
concerniente a cierto barniz que diese pompa y
estrépito a sus opiniones sobre cosas del mundo
que estaban m.uy aparte del derecho de gentes.
De literatura poco conocía fuera del '' Rocambole.'' En achaque de música, lo más a que había alcanzado era a tararear un vals de Juventino 'Rosas. ¡ Y nada digamos de artes plásti-

.Comp.:·encliendo su triste inferioridad se dió
mil .manas, .pa ra
. ocultarª·
1 En esto, su ' instinto d1plomatico era de u.na sabiduría a lo C
.
Mas con
avou1.
, , . ser1o, en gran manera lo intrigaba 1
urgenCia de adquirir aquel va o
, a
tración st't·
g aroma de Ilus.
e e ica, tan necesario
emergencias a. . para 1as f nturai-,
.
e su porvenir diplomático de
presentidas
andanzas por las cor t es. europeas
,
sus
T ,
emia
b . que en Viena o en S an Petersburgo de ·-·

\

1

en :ieran, al través de su bordada
antiguo hortera de Saltill
casaca, al

El comz.ón dióle un vu:i~o un día el
al encontrar sobre 1 .
e tantos,
1
. e asiento que en el ''hall''
e e casa desocupara momento
lia
1·b
.
s antes dona Ame' un 1 ro a medio desflorar . era i' Serr·es
h
e , aiudes
•
·
. ' " d e l\fauricio
Maeterlinck
y
zon se le subió a 1
·
el coraa doña A li
a garganta otra vez que oyó
tocar algo que él no entendía
que despue$ supo que era el '' C t d
Y
Je Liszt.
an ° e amor,"

.,,
1

1:1e a

\

\
\

La viuda de Fernández tenía
.,
la música y a 1 1
' pues, afic10n a
as etras. y si a esto se añad
fir,ne en
b la sala d e 1a presuntuosa hospederíae
d
an a~gunas acuarelas, obra de su pincel
IC_ o se esta que la gentil señora
.
'
Ar1zcori•eta at , por lo que a
ane, era punto más que un ha-

~;a

l
\
1

\
1

�20-1

CERVASTES

CERVA •TE!-

11.tzgo: el prodigio de una maestra gratuita

n

1wr pectiva.

·o son de puntnalizru• todos y cada uno 11,,
los artilugio de qne el Bismarck . altillen. e s •
valió para extraer de aquella flor toda la rit•a
e:encia. Arizcorreta era de buen ver iusinuautl'. En su historia tle hortera flor cían alguno
capítulo.,; donjuane:-cos. Le ingnlarizaba, principalmente, ,ma adorable ingenuidad fronterizo conqui taclora de voluntatle . Lc•nta, pero ~egm·amenk fue penetrando en la. intimicla~k ·
ill' la ganida ninfa de la hORpedcría. En tlos
por tre subieron ·ns bono, sobre lo~ de . us compañeros. ·o repararon en ello ni Ir. Hoffman
-le Uamaba así ' mí!4cr, "~l hithoterápico
~aleno, g1·an engullidor ele patata y de arr,n
c·on l che; ni el diputado ; ni lo afeitados repres,•ntantes de la . ocieclad protectora de animales.
Pt&gt;rO sí paró mientes clon erafín Gutiérrez. el
hm1qnero , y frnnciú 1 ceño don Fructuo o Banmcliaríin. el renti. ta. La olcmnísima: calva.
t1, ombos cñore:-li. a como bola. de billal',enrojecían al con itl rar ello la familiaridad,
la . oltura, el gracejo que presidía en la relacion · t1 la di!-.1:ingnilla viuda con el muchacho dl'l
)[i11istrl'io de la. rni mas.
('011 todo nunca traspu. o Benjamín Arizeorrcta los lindero de la confianza hone ta. Alargáhase en cliarlas de obremesa con Amelia.

-

Trataban lo dos de hombres y libro· tran ·atlántico. ele lo cual .- era la Yimla muy .-ab(•dora. Por la.- noches, en el gayo . aloncete, por
cuya. abil'rtas n•ntana. entraba el ai1· 1¡uieto,
Amelía, de:de •1 piano, pugnaha por tlesvanec ·r en el cerebro del jon~n la. densa. tinil'blas
mu icales que lo integraban, tocantlo a Bct•tho,·en, a Chopin, a Li zt.
Poeo o nacla aprovechó Arizcorreta ,le t aks
rn:ayo de erudición artística. La mfu.ica lle la
YÜ!tla I scanía parcciernlo '' muy rlásica,'' in¡ ntéligib1e, y lo.- libros del último barco ctuliabladamente aburrido. ; aunque mucho :e !'uartlaba &lt;le confe arlo. Pero al fin aprendió lo ,¡111·
fil' propu o aprender. A la ,·nelta 1lr pocos mc.-e. era ya un 101·0 prrfN•to, qnr hacía rara por
.-n ·' buen gn. to ' l'Jl cosa. 1lc a11e en tertulia·
~ . ·mio:. 1Ie&lt;lio año de puPs lai dama. _.,, 11 i ·1mtal1an el grato placer clr eseucharl1. llaeía
gl•sto. de enfado cuando se totaha mú. ica r11·
baile. ~· no Sl' de. driíaba de oÍI', . in cerrar lo.
ojos, &lt;'oncicrtos enteritos &lt;le mí1:ica &lt;lr eíirnara.
pen.,anclo en la señora ma&lt;l1·e del autor &lt;1 l Ílltimo ctrnrtcto cuyo '·fiuale" no acababa nunca.
-, Es Yerdad, eñor Arizcorreta-]Jregnut,íh
nn 11ía en ari tocrático té cit•1·ta pon&lt;leracla . ,._
ñora,-que Cervante. . upera a to1lo. lo,: pro&lt;:ÜJ ta &lt;l1•l mundo, A lgnno,· 1liccn que . 610 el
mac.-tro Altamil'ano puede comparár.cl&lt;' ...

�CERVAN'l'ES

:..00

-No hablemo de autiguullas, señora-repu o
t-1, sonriendo de;;cleñosamente.-;. Ha leído usted
a .Jean Lorrain V

II
Benjamín Arizcorreta no había inv •utado,
ciertam,ente, la pólvora .• ro en vano ~l desti~o
le encaminaba por el nunbo de la ü1plomac1a.
~in embargo, careciendo como carecía su ?ale.' para l·a e•o ~,,
··1 llú
tre de comprenswn
". mPro
. mtelecto, no le faltaha, en cambio, persp1cacrn para
las vulgare del mundo. Así e.- t¡ne hien pronto &lt;;e &lt;lió cuenta del conflicto sentimental en qnc
, e l1allaba metido.
Porque conflicto sf.'ntimeutal t'nl, a no tludarJo. la rara ob:tinación que po1úa Pll sn iI:at~
frccuentísirno con la viuda 1le lt'el'llá11tlrz. l' : 1
110, Yeamos: ¡ r1ué ;;e le daba a él de c1ue 'ho~i~n
1• ·cribiera nocturnos y ver o extraños Maun •10
Rollinat 1 ~ El míi. bello de lo ' libro no le ha •~a
lanzar tt•tliosos bo tezos 9 bLa música más e, p1ritnal y sua\'e no lo obligaba a trabar ('tnperiados ··ombates con 'U. párpado.' ansío. os ele
rerrar. e! Entonces ¿ a qué tan con 'tante t('ndencia a e taL· con la ,•iudaT A... To liabía conSC'gni&lt;lo a estas horas u primordial objeto de adr¡ni rir 1111 barniz d , cultura 1 1,. ro brilla b~ ya
Pll sociedad t ¿. ro había de. pertado ventaJo:a-

CERVANTES

207

mente el interé:-. del :Mini tro, con el que . e to})Ó en alguna inolvidable comida, y quien pa-

recía. iba a eñalarlc para una importante misión en el extranjero 1
, íntoma revelador Iue la zozobra y malestar
que le cat aba la presencia el don Serafín o de
&lt;lon l&lt;'ructuo ·o en ·us tertulia· con Amelía pot·
la. nocheK Le chocó una vez c1ue el rentista
trajese como regalo d Navidad, a la hostelera,
primorosa caja tle dulces. Otra, que Gutiérr\'!?.
Yiruera car()'ando de de el mercado con un e.-pléndiclo ramo tlc ro. as para la guapa seiiora.
Pel'o Jo que le acaba de quicio era la amabiliclacl cuániruC' con que é ta recibía tanto los
obt;equio. de lo viejos como las tímidas galanterías ·uyas.
"M:as, ¿ por qué ha de enojarme- e pr gun1a ha--&lt;¡ne e. to.- caballeros regalen a la viuda o
ilf'jen de mirada 1 ¿ Tengo yo aeaso qne ver con
ella.1''-Y creía tl'anc¡nilizari,e p¡,n.ando c¡ue
Amelía uo e tahlecía &lt;li tincióu alguna ntre . ur-;
bu;specles. -•ería, fma, sonriente, rec-ihía co11
agrado, auuqu sin eutn~ia mo, las cort ías que
l&lt;• dedicaban. Era una bucua mujer; una irreprochable mujer: madre aclorablc, espo a fü,l
a la memoria el(' .·n marido, dama hone ·ta, lalJoriosa como la c1nc más, serena, con nna olímpi ·a sercni&lt;la,l que a. ornaba a ns ojos, en los
&lt;¡ur. nunca. tlf' seguro. se agitó el inqnirt:mte

�208

CERVANTES

oleaje del deseo. Y .Arizcorreta, cuanto más reflexionaba en ello~ más se convencía de que la
gentil señora era un ejemplar único en el de~acrcditado ramo de las viudas. Viéndola trnj1nar, afanosa, p-0r cocina y recámaras, limpia como eJ. agua en su obligado desaliño, con los ri70S alborotados sobre la nuca, más sabrosa que
el pan caliente, pensaba en Santa Rita de Casia.
Y con,templándola en el piano, tan divinamente
mbia, con la simple mirada fija en los tapices,
se le aparecía. como Santa Cecilia en un cuaclro que conociera años a_ntes, pintado por cierto sacristán artista de su tirrra.
Tales p1·cnuas hicieron que, a la natural simpatía de Benjamín por Amelia, se sumara delicado respeto. Si por Stl condición donjuane:-ca de 1110:-;tra&lt;lor, y fiado en las conqui.&lt;;tas amorosas que de hortera realizó en Saltillo, alguna ocasión se dibujó pecaminosa idea en la
mente ele Arizcorreta al encontrarse a solas
con la viuda, en alguno de ,-us amistoso:; coloquios nocturnos, o sintió impulsos de coger
PHtre las suyas, durante la siesta, la blanca
mano cinc volvía las páginas del libro recién
abierto, atrevimientos semejante;: foe1·on neutralizados a la postre por la admiración ingenua y sincerísima que la Ütiud sencilla de
Amelía suscitaba en el alma del itnJ)l'Ovisado
cliploniMico. De la pma simpatía física había

CERVANTES

209

pasado .Arizcorreta a la simpatía espiritual.
"No es mujer esta para que yo la manche,"
-se decía el mozo.-Y la silueta de la tierna
madre acariciando a Jaimito; y el recuerdo de
ella, rechazando dignamente todo convite de
los huéspedes que pudiera comprometerla; y
sus dotes de administradora infatigable que
bregaba día y noche, siempre sonriente dulce
siempre-¡ todo por ganar con decoro u~ pP&lt;.lazo de pan para ella y para el nifi.o !-fortificaban a Benjamín Arizcorreta en su convicción.
Pausadamente desarrollábase en el ánimo de
Benjamín Arizcorreta el proceso de la "cristalización" amorosa que descubrió Stendhal.
Hoy sorprendía en la viuda una cualidad . hallábale algún escondido encanto mañan¡; la
sombra de la virtud-tan tímida y recatada
en las almas modestas como la del ala fugitiva sobre la tierra humilde,-acrecentaba con el
transcurso del tiempo la secreta devoción del
huésped.
Y sucedió luego que el joven hubo de meditar largamente en que la casita de la calle
~e Londres no sería eterna; en que luengas
Jornadas le aguardaban de vida andariega por
tierras distantes; en que no tenía hogar y estaba solo ... ¿Casarse? ¿ Con quién? ¿.Con alguna de las muchachas casquivanas que veía en
Cervant,.~.-- l-t

�t:ER\l .\NTF..S

210

.
. on una emplcfülucba cualoficiale. fe teJos_T "~
or n baja estofa
quiera del Uin1 ·ter10, qu¡ ~robre de un futuf ,·1"ra in&lt;ligna Je llevar e . n
. d or. 1 Xo
v• mil vece no!
ro'" L•mbaJa
.1.
&lt;)

•

i Entonces 1
í na en el altar de
La idea fue col,ra~do on
,
tío, cu~
Arizcorreta tema un
u culto. l como.
Jerónimo, allá ~e
ra &lt;l la parroquia dr t ·.ande mucho reflexiofuc nn Jía de tanto ' _1 a
naba por alirk
nar y euando ya :u cuita pug

a lo labios.
a·. . re petable vnr
brino no-1' IJO l 1
- . o.. o
• 'ficamente los brazo . sobn'
l'&lt;Ín, cruzando b~atJ el
u, de mueho discnl'l abdomen c1:~:1d~ , n~ debe. irte de hrnces.
tir. 1•,n concln:;1on. tu
.
ria Por
.
o a sena muv . e .
El matrimomo es c
el" ~-1 ·a ile hnéspelle .
t la patronas . . '
otra par e, .
l t·
onfianza. Annqnc
in piran mue 10 ,1 e
·11
no u1e
.
1 oct1wa maran a, a
e me pmtas e a
1·
e a &lt;JU
.
. oh ·crva. eshtc ia ...
1 a º Cl\ll' tieJ·nz"'ar por tus elog10s, 'e,
,
·,
•a poner a e -"
.
¿ De donde cogw par . º . Q
ólo a vicJOS
ur
Q ·, f e u marido I
ne? .; men u ·e. z re. ulta aca. o garanasi.te. Pero. ¡, 1~ ' ~
.•
... olJr toclo,
, en e to: imp1os t1empos.....
, .
tia
]
.
·obrino
que
nm.
, ale
l'S viuda; Y yo te t igo, .
'
e ue •ea manta . .
lo nueYO aun 1 • la penumbra de la
y el Yenerable •enol', en '
. 1 ·,
. ,
1
H' flotaba aún una n ,rac10'.1
'acr1strn en ª q,
, E torno a cletern11cle campanas, coucluyo : - n

CERVANTE

211

nacla, persona , y motivada por hecho puramente exteriores y la más de las vece sin
importancia :-;ucle ir e form.ando una halagüefüi atm6sfera de reputación, que respirada por
pulrnone · de enamorado como tú, alcanza proporciones enormes... ¡Fantasma, hijo mío.
fa11ta. ·ma.- ! Porc1ue sucede que a la mejor lo
c¡ue t11 t·reía. que eran inocente encanto., virtud e •nada e inaborclable, ,'e de. vanece como
aho1·a la claridad del día ...
En I cr nio tímido y recelo o del provincürno hicieron mella lo razonamiento del eura. Efl'&lt;&gt;tivamente: ¿ Quién le había dado a
A111clia parn que pu. iera aquella casa suutuo.·a! ¡ o ra nn pelagato. el tal bizco Frrnán1lez i • Y lo. viejo. ! · Po1· qué ólo vicjo. · hahía11 de entrar en la ho. ·pe&lt;lería f Lo '(lle antes ha hía Yi to claro, lo veía ahora claroscuro.
Turn l•. ·c1·1ípulo. in cuento. La elegancia drl
n11wblaje le ofendía. La rubicundez rlel doctor
Hoffman ló irritaba. El &lt;li. imnlado e~pionajé
&lt;le! rc&gt;11ti.1a, que no cesaba cle eguirle con los
ojo,- y ·eanramente con el pen amiento, cuando '-e acerca bn a la vfocla, lo puso fuera de
-.:í. \'arias noche. micntras e &lt;1uitaba lo zapato:' . al aco tar:c, lloró ...
Pero Benjamín A.rizcorreta hubo de sufrir
la tentacionc. del l\falo. " 1 no ha de ca nrtr. con c. ta m ujer--decíale una YOZ reróndi-

�212

CERVANTES

ta,-b por tiué, al meno ' no intenta . . . lo iutentable, dado ·u guapeza y hechizo? Atrévete, hombre, atrévete; que i no, no llegarás
a viejo ... " La hermosura robusta y ca ~amente plástica de la hostelera lo enloquecia.
Pero cuanta oca ·ione e tuvo a punto de atrever e, sorprendió en el mirar tle ella una honestidad tan noble, una ingenuidad de buen a muJ·er tan honda que e paralizaron :us
e
.
't r
labio Y sus manos cayeron, rnerte . - • o, no
es para mí; i pobre mujer! i Tiene la pureza
infinita d los ángeles! "-concl;1í~ para su
capote, procurando acallar lo ubito~ . remordimientos que le atenaceaban, con caricia a la
blonda cabeza ele Jaimito.
.
El futuro embajador desanduvo el cammo
andado. ro más tertulia ; no má comento:_ ,de
íntimas lecturas. Su hombría de bien, oponteudo ·e a su de eo, le repelía.
y pasaron los meses. Ella le miraba de ,cz
en cuando, como sorprendida. Cierta tarde, d_e
sobremesa, no bien se quedaron solo. le d1· 0 : - " Señor Arizcorreta: por lo que veo. 110
J
·
d e an t·
somos
ya los buenos anugos
e,;. • • " Benjamín percibió en la voz ele la, . irrna una
tenue, tenuí ima melancolía. Pero fue fnert ·
y supo resi tir.
y pasaron lo me e . Días de indif~rencia,
,lr, tedio, de franrache1a con rl de Rusia o &lt;.&gt;l

CERVá.NTES

213

ele Alemania se nccclían. Y una m::Hlrngada,
como entrase Mutelo amente en casa, a eguida.
de eSC'andalo a orgía, con el natural e. crúpulo
de no turbar el su&lt;&gt;ño de su '' casta diva,'' al
ll&lt;.&gt;aar al "hall" percibió que nerviosamente
se cerraba la puerta de la alcoba de é ta.
Inmovilizado por el e pauto quedó. Dt&gt;spué-;,
imaginando que . e trataba de una nge. ión
clcl champaña, avanzó cle puntilla · hacia su
enarto. Esperó, sin embargo, tras de sn pnC'rta entornada. E peró largo tiempo: nna hora,
aca. o dos... Y cnanclo ~·a e caía de sueño,
preeeclicln dr. leve zurrir de goznes, a la clarklafl incierta del alba, Yió pasar, enn1 lta en
sáhana , med1·o~a. una figura blanca, y. eoronán,lola. una ealva monda: era 1lon Fru&lt;'tuo. ·o B&lt;.&gt;1·andiará n ...
Rú bita mente peneh-aba B!'njamín ,\ rizcorrrta en el misterio d1&gt; la lujo. a casa ele la calle
ele Londre . Y cbándo.-e vestido obre de la
cama. ·in . aber . i moriría de 1·abi11 o moriría di' ri a, se aplicó con voz ronca, e. tr ca lifi&lt;'ati,·o c•locuentc: ¡Idiota!
CAHLO Go.-zlLEZ PE~A.

�214

CERV.\NTES

CERVANTES

DEDICATORIA
Al excelentí. imo . eñor
don Ricardo León, miembro de la Real Academia.
española (1).

Ilustre

eñor:

Yo también, como el maneo iumo1·tal en , u
dedicatoria al du11ue de Béjar, he determinado sacar a la luz "El T tamento de Don (~uijote," al abrigo del esclarecido uom bre de
Y uestra Excelencia.
Empujáronme a ello circunstancia. cli,·er:sa ,
afines en u intención y dignas de quP e e:tampen cou hi toriaclo.· caracteres aldino... al
frente de esta pagrnas, pue toda · coinciuen
en un fin, que e el de loar la. prh-ilegi11da
dotes y timbrados mérito, que en la pe~ona de
(]) De un libro próximo a. aparecer titula&lt;lo: '• El
TE&gt;. ta mento &lt;le Don Quijote.' 1

....

Yuestra Excelencia se adunan con singular l'Splendor.
Y tale circunstancias son, a aber: admiración por vuestro fecundo ingenio; impatía
por vue. tra
onora obra ; devoción por l'l
"Quijote;" fanati roo por Cervante : y el culto
acendrado que rindo por que la lengua ca teJlana mantenga incontaminada . u añeja pnreza, libre de infilfracione extraña. que la
corrompan, ar¡1ú, en lo países hi. panoaml'ricano . donde ha.v mucho e píritus &lt;¡U&lt;' gu-.11111
con deleite lo clásicos el cires y arcaicos donaires de lo poeta r pro.i'-ltas ele la IitE'ra•11ra
vue tro iglo ele oro.
Un hijo de la América, de la l"l'll'i1ín clescubierta por olí , l'n donde tuvo su a it•nto la
España guerrera r conquistadora, uno tll' su.·
más fu 1·te. baluarte . envía a Yue:tra F.xr,·lencia, allende los mares. e ·te opú ·culo i¡ U&lt;'
bajo vuestra protección coloca; y qne ronst itn.ve, por el espíritu que lo informa. a In par
clt' un homenaje a la memoria del insi!?nP
'· Emperador de la Lengua Ca,-tellaua,'' ,lon
l\Iiguel de ervantrs . _ aawt1ra, como con jnsticl.iera ex.pre ión lo llama el maei,,trro ('avia,
un otro hacia la noble madre que no. legó u
lengua y sn caballere. ca hidalguía.
Dign.áos, Excelentísimo
efior, aceptar 1•1
ahijado literario &lt;¡ne os. confío, co'!no leal te -

ne

�CERVa\NTES

timonio tlt! las razone,; &lt;1ue má arriba aduzco;
que bien ,:;é que bajo la égida de vuestro sonado nombre, el hijo de mi ingenio podrá viajar 1rani1nilo por ,71e ·tra tierra in que malamhin,•s ni follon&lt;•s atenten contra de su débil p,•r:-;ona; ante bien, erá mu,r aga:ajado
aclontlt•qui&lt;i1·a &lt;1uc fuert•; comerá a manteles
y llormirá a piema . uelta entre . ábanas de
holarnlll Nt toda' la man ione de los grande. el,· E 1Mña; 1¡ne basta que diga cúra e su
a. cefülencia y qui{&gt;n e;: su padrino litl1rario,
para &lt;¡ue todas la' puerta le can abiertas.
El per.;:011aje principal de una novela que
pieu-;o dar a la e tarnpa, dmtro de poco, Dios
meiliantt•, queda aderezando ,:;u malrta de viaje para ir a be ar las 11uu1os ele Vuc tra Exc•elc•ncia. a quien de. eo mucha . alud ? prosperidnll para honra y prez el nucstl·a lengua y
ele lo gr:m literatura e,-paüola.
C'l'éamc. de de luego, ligatlo a Ynestra Excelencia por el parente:co e ·piritual que produec• un tal padrinazgo, y que SO,\' Yne:-tro cleYotí. iluo y
egnro crvidor. Dios !mar&lt;le a
Yne.·tra Exeeleneia lne11guísimos año:-. De l\Iou1eYicll'o, a último,; del lll&lt;"S ele fehre1·0 del año
mil nowcienlos diez y . &lt;'ÍS.
PEORO ERASMO CALLORDA.

(Uruguayo,)

CERVA 'TES

217

EL CAFE DESIERTO

Para Alvaro :\fo,lrano.
E~ la hora 1iropieia para las inclolencias
,le une tra gloriosa, ,·ieja sau~e latina.
Ilay en el piano un hondo mutismo ll carlencias
que de ahaúdono trágfoo nne tra alma contamina.
(El Café sin bullicio llora por la · ansentiaq
ele aquella multitud que f!u gozo ilumino.
con la charla nocturna. Ln difuntas esencias
dl• lo~ diálogo una soleJad alucina.)
Momento de intledblo desmayo, de in&lt;&gt;&lt;'cnte

o ·ioshlall, &lt;le pura ,lfragación sin hiel! ...
:\fomento que nñoramo

ca. i inconscientemente.

como el . ileneio intacto que no ,·ayó en aquel
,iarclin, domle besamos la gracia de una frentt,
n¡¡ís oma,la que el rnrdo galardón del l:uirol.

México, 3 de junio de

MC. 1xm.

JOSÉ

D.

FniAs.

�2]

CERV.\NTES

LA DONCELLA FLOREAL
Son cerca de tus senos más fragante la rosas,
sientes más optimismo dentro uel coraz&lt;in,
y tus palabras vuelan corno unas maripo a;;
fa1niliar~ al nédar ole mi anti~1a ilu. ií,11.
'na onrisa unánime se JifunJe en In. ,·o. a
ruan,lo pa. as en meilio Uf' tu uirn..,.acií,u
hacia irwisible claros ile luna ... y 'on piadosa!&lt;
tu. cánfli&lt;la.s miradas pródigas de pertl,,n.
Bajo las ramas trémulas ele frí1gile acudas
miro el ·encillo y grácil éxodo de tus gracia.'
g&lt;'n1l'la • en el ritmo, de lo m6,il ,lel rnar;
y fiugeu una fuga &lt;1 ilusorios qucrubt_,,
las siluetas effm ra. lle Ja errante 011 be~
que la tarcle amontona í'On un lento re111ar.

México, 16 de septiembre de

MC 1xn.

JOSÉ D. FRÍAS.

(Del próximo libro "La Emoción Cautirn. '')

CERV.\NTl::S

210

NOCHES DE BOHEMIA
Para Rafael Lópcz.
1'~s merlia n0t•hc. fü liar aristocrátfro nr,le
bajo el fulgor nnánime ,Je los :ir,·o roltaicos ¡
y se e.c;piritualiza l'Ou el ~eutil alar,fo
•le afinar lo perfil&lt;'s llt• los gesto pro8nieo:.

na ,Jaifa olvi,latlo crn~.a ,Je tarde ru t:rrJe
golpeando el teclado riel ¡,iso ,le mo~aii•os;
Y un boh&lt;'mio souámbulo, ,le níiratln ,-ohar•fo,
,;orbe el njenjo páli&lt;lo 1lc ~111&lt; nmore~ lah-o ..
n snob cataloga sn &lt;leuda por &lt;•apítn lo
y un rufián de etic¡u ta no habla rle ti-' títnlo .
En la orque ta inl'isible hay tm solo ,fo Yio!a.

Y aceehando la entratla tlel próximo diente,
sonrío un mozo, &lt;' tereoti1•ada111eute,
y piensa que en la ca.-a sn hija enferma está sola.
XAVIER

ORONDO .

�CERV.\~TES
CERV\NTES

LA ETERNA HISTORIA

En la almenadn. torro ,lel l'astillo
&lt;¡ut&gt;brálmn~e los (dtimos fnl..,on,.,
del ol, que agonizaba en 10:tananzn
entre nube!; eambi:rntes &lt;le colore&lt;&gt;.
T&gt;eseencJí:rn las. sombra lentamentE'
em•oldén&lt;lolo todo en su capuz,
y al ('Xpirar la tanlE', tri tementP
en lo infinito ~e per.Jií, la luz.
Por fin gir6 h puertn, y presuroso.
al impnl~o ,lel alma. ('namorn,ln,
atrevido el ga lnn penetró ansío o
hn'!ta In :it .. ol,a tibia y perfumada.
"C!eñora- lijo: a me tros pie~ renlliilo
quiero ileriros ruánto sufro y lloro•
que sep/iis que he Yi\'i,lo
•
•
porqne \il"o por "º~• porque os ntloro.
Que la an~icrlnrl ,fo 'l"l'l'OS no RC &lt;'alma
y que sólo hay en mi. ramino abro,ioR;
']tu' e~t:í. ren,licla. ,le snfrir t&gt;l alma:
que están rallsarloR ,le llorar los ojo~;
Qu i:ólo hablo en miis verso de noloreq
tan ~r:tn,les eomo mio ; •lel tle rons11(']0,

porque el lletfume &lt;le mis fre,t'nS llore~
no consigue llegar o vu 'tro ciclo.
Escucba&lt;lme, señora,
miradme como os miro, cou ternum;
tenetl pierl:ul de estn alma que os ndora
y qne muere entre es¡.osmos tlc amargura.
, Desde cuáncfo, atre,·ido el pensaruiento
o bu ·a s61o o vo., '-eñora mía !
¿D ·de rníinLlo es ¡,rofundo el sufrimieutol
, Dc!!de euá11Llo es horrible la agonía .
• • o lo sabéL, sciiora; e· impo!-ible
snlier rómo el Destino
en su iumensa piedad it1comprc11i;ible,
os pu~o en la nútad de mi camino
ofreciendo a mi vitla siempre tri te
una. ,·entura q11c, sin ,·o , 110 c. isk.
abelllo de nna ,cz: en la exi ·tencia
tle este triste cantor in paz, sin .. alu.L.'l,
sois, i,eúora, In luz; sois la crecm•ia
con que gozo ·a e ilumina el almn.
1fentira todo lo que en YO!! no exi'lle:
sólo vos ois \·erdañ. señora mía.
el eterno ercaLlor en vo · rev i te
cuanto puc,le soñar la fantasía.
Si sois tona bomlacl, toLl.a ternura,
si . e asoma. n1estrn alma a vue tro ojo·
¡Llcníís tollo un poema ,le \'!'nh1ra,
pidiendo amor 1&gt;11 n1e tros labios rojo
Y yo os amo, señora,
eon ceguedad de idólatra; yo o miro
como mira el creyente al dio que a,loi·a
mientras le manda el ruma en un ·u;piro
A í os amo: ¡ ver,lad que lo S.'lbéi~?
os lo dice mi eterna t1csninti1Ta:
oidme por piella.l, no me neguéis

221

�222

CERV'ANTES

el plnJer de POntaro mi amargura.
Deci&lt;lme que me amáis, bella sefiora;
tledJ que ~omprcnJéis mi sufrimiento;
deeidme que me busca siempre au ioso
y eunmor11,10 sielllpre, el 11en amiento.
Deei,lme que \;l"ÍR la misma \'ida
que \'h·o JO: Jeddme ,¡uc el rlelirio
no se ralma un iustant(', y &lt;¡ne esc-oncU.la
lle,·áiH la misma pena del martirio.
Habla,I. señorri, habla&lt;!: me tro silencio
es cruel, e. horrible:
&lt;le,·itln1e que m amáis a 111í tan R6lo,
•le •i,lnll' que es mentira lo imposible.
Pietla,l "'~lo pie,lu&lt;l para mi ruE"go.
iA1•aso mi uolor mm no nknnza
n ha&lt;·eros pronuol'i.ar una ~labra
,Je donde Hurja. al ii.n. una e11peranza f
:\firatlmt&gt;. . . ai&lt;í, seiiora ...
¡qué ,:ompasiva ~ois ~- eu!t11 &lt;'lemente!,
¡ cómo . e en~au,•ha el nlmn r¡uc os ailorn,
que es n1estru sol:ur.ente .•.. !
:\üraclmp: e ·toy an io, o
rle sentir el cnlor !le esa mirada; ....
¡ bai·e tiempo la encuentro s61o en saeiío
el almn enamorarla!
¡ Qué buena sois, qué noble y generosa! ;
al fin triunfa el afün cou 11ue o.· imploro;
¡cómo tar,],í en llegr1r cate momento
11 que habíais tle l'&lt;nber 1·ufü1to o. adoro!
Señora, pt&gt;r,louadm&lt;';
:·a os lo ha routn,lo to,lo el alma. mía,
ya lo !&lt;lllJt.óis, ahora . . í, olYi&lt;la&lt;lmt&gt;;
no j1int(.is n1estra rlieha a mi a¡:roula.
Errante peregrino
ron el t lloro de mi amor profumlo,

no ~é por qué camino
ht&gt; de pa ar. sufrie111lo, por el m1m,lo.
'ig-amo , pues,
ñorn, eaminantlo,
por rnt&gt; ·tra senda vo , yo por la mía,
sil'rnpr(I lejos. mt1,I' lejos, evo,•mHlo
el ben,lito r&lt;'Cuenlo ,le ~te 1lía.
¡ Adiós. ~efiorn ! Poi' la \'ez postrera
,!ejn,Jme repetir qnl' sufro y lloro
,,,lo ¡,or vo. ; &lt;1ue e n1e tra el a.lma entera
qun \'a sic mpre traf! vos porque os adoro.

..... . ..

'

......... .... .
'

Eu In priml'ra •~lariJad ,lel tifa,
l'll

la~ ,ombrns ¡,rimeras &lt;le h

noche,

1•ntrl' el follaje de la sclrn mnhría,
1•111 r la flore.- al 1•crrar :u hrocbe;
"" el triste murmullo 1le la fuente,
Pll C'I aire, :eñora, ,le la hrisa
&lt;1ní' aenri1•b, ntre,·i,lo. ,uestra frentP
y reeo:.:-1! eu ·us giro· n1estra ri,.a.
hu,,·n,l. os ruego, el cto ,le mi llanto;
t•I :m,pi ('. ,·cñora, quí' os endo;
In r111eja &lt;IP mi et.•rno •lesC'nt'anto.
la tri• 1•1.n insowlnhle ,le mi ha. tío.
'
. . . . . - .. . .. . . . . .. .
0

..

..

Po1·que o he ,licho lo
no me irnar,]éis rem•or,
¡ Atlíí,q. eñora, a,Ji{, !
1'otno yo soy, sin \"Cros,

.

..

&lt;111e hahfa O1•11ltnllo,
·e,1 generosa.
, ed tan ilicho~a
de A"raciado.''

...................... .... .

l'er,lié&gt;ron. e la última: palabras
en 1111 ilen&lt;'io !'IPJIUlcral, profundo;
C'l instante tic a11101· pasó, ,1e.inn,lo
'lTihelos ,le otra \i1la, ,le otro mumlo.
En las ~ombra bus!'áron e tlo almas,

�224

CERVANTES

:?:?5
y eon afán febril, incomprensible,
fuucliéronse en el ansia de un su piro
hondo, tierno, amoro o, indefinible ....... .

... . .. . . . ... . .. . .. ... ... . ..

ruzó el galán la puerta del castillo,
y ebrio de amor y loco de 'l'entuia,
pensando siempre en ella y ólo en ella,
perdió e al fin entre la selrn obscura,
mientras allá, en la alcoba perfumada.
siempre triste y callada.
ella, toda bondad, toda ternura,
ocultando e&gt;n las sombras sus sonrojos,
un inmenso poema de amargura
llejó asomar a us ,lin.nos ojo ,
1•ensando en el errante peregrino
que, ron la dicha de su amor profundo,
no ¡,rctemlc saber por qué eamino
ha ele pasar, snfrienilo, por el mundo.
DARiO RUBIO.

(Ricardo del Castillo.)

UN CONTEMPLATIVO

Todas las tarde!&lt; al poner ·e el

ol, siempre

que la lluvia pertinaz y monótona no enchar-

ca e la imétricas callejas del jardín &lt;lel l'imatario, wio de lo mál'i bellos y pomposo. de mi
pueb!o, don Cádulo ira"'allan , el ricacho ,le
má" enjundia venido a meno. por uno dr lo
muchos azar s el la pícara fortuna, se enne"'aba, .fijo lo can~ado. ojos en el amplio horizonte &lt;le lo cielo , a almaceuar recuerdo: y rumfar desazone , contando, para ello, eon &lt;&gt;sa
pequeña do.·i · de e. toiei. mo forzo.·o , ne In:
amarga.· leccione. de la Yida IP dieran como mínima recompema .. iqniera fue e para 110 sentir tanto la. entreabierta llaga. de s11 profundas y san0'1•ante heridas morale .
Porque don Cá~h1lo, qne en la. época, ri. neña. de ·u florida pro peridad económica fnr
ca. i un manfrroto; e pecie &lt;lt• bolso sin fondo
para &lt;Jlll' en él metiese la pecadora• mano rl
prirncro c¡ue llegar tratara a proYeer e de muy
rt•lucientes tloblone
ólo e:taba confo11ne a
Cervnnte~.-11;

�CERVANTES

226
.
rreta del De tino, que por
media: con la Juga
d'
. aca o no inter. a un pan p' ir, si
d
d
poco lo cJa
· fi to a sus an aobstáculo u1am
viene, co,no .
u férrea v levauti. ca conriega&lt;: opulencias,
- ~ que u. aba re·orte, una rancberota gruulonstilo caporal v fu.
t ba a caballo a e
'
. d
vól ver. mon a
e
·etado cigarrillos e
maba de vez en vez. ap1
manufactura de .conoc1dhab.'
dado cuenta la
a 1ase
le rto
Tarde, por c
'
d los dcrro- . le :\Iagallane e
ro tilla !lel seno1
t
. do. lo que. ·¡·
d s.u protervo mar1 .
che. m,-o ito
e •
'di
s faenas t&gt;n el ran.
·
las coh ana
hacc1·•. aneJO • l~b , " ~1·empre avizoraL1os por el
l "El o 1 r1, "
,
cho &lt; e
•
'llosa mujeruca. a,1 coojo alerta de tan qmsqn1
ía su&gt;- cinco
'
, .
. lado en que pon . .
mo el solicito eme . ·,
. . . la parroquia
Jam·i ca1 eciese
entido .. para ,¡U&lt;'
e llo
menesteres del c•nldel ln~ar de todos
le era entregada por
to litúrg. ico ;\l' cu~ab ~-o a de cada :emana, rior
. t'
O' ;;a au
.
el .·acn. an
" .
1
'á tnlo que e
to a hurtadillas ele e on
.
.
r
upue.
. , n mlor v amigo dP. lo e iala echaba de hb1 epe á
. uficiente:'\ a que.
blo.; motivos ran m
que .
.
le a11uel
d . ora e lo mancJos t
por &lt;h' conta o ign
t ,,'mtoma. ele ln.
· . por ex rano "
'
a &lt;\UH'll • e un:era haeía cuarenta afio,;, bien cojurio O empenos: &lt;

ª't:

rrido,; y apreta~1to .
l carácter dr su conTale. orientac1one en e_
b ·e todo n
r lo 'lUe e relac10nara, . o t
•
sorte, po
i nificaban para don ássn Yic1a l'll rl hogar, s g

CERVANTE,

tnlo. que en el fondo era un bonazo de bien
tomplado,; hígados, algo más amargo y tortnraute c¡ne lo vacío qu en u antaño repleta
arca fueran tlejando , por un lado, u jugo o
coraz1í11 y, por el ofl'o, ese maldito apocamiento para enfrentar, e a los vampiro y decirles
a boca llena que no, mandándolo , .i era preciso. a frefr chongo en lo mi mí imo cuerno.
de• la luna. Porque. bien vistas las cesa , . i el
te. oro había mermarlo en proporción angustio. a. ni;unto era tan ólo de .·u rel'-orte, upue to que eon tituía la herencia de su padre. y de
. n. roiio.·o abnelo:, ya que la honfbruna de u
mujer, cuando llegó a sn lado, no aportó má.
conting ·nte que unas bieu apretadas carnes y
uno: ojillo. malicio
y picarone., can. a primaria de ,¡ue él hubie. e caído. romo en un pozo. a e a cueva sin salida, a la que paladinarnent 11' llamaba ··su matrimonio a la. volanrlas ... Pero supue. to que lo. lazo re ultaban
irrompihle ~· había qur haC&lt;'r &lt;le tripns co1·azó11,
·" aguantalJa como lo hombre&gt;-, ;va a la pnertas de la ~ nectud. ? amparado por el con, olado1· t&gt;m blema ele su toica filo. offo dt&gt; p1·0Yinciano sin rencorr. , nada le pedía a la fortuna que no fne e paciencia y má paciencia para
ir conllPvall(lo lo. truculento ·· desaguisado qnP
a diario 1 atenaceaban la exi teneia.
Poi· &lt;')-0 gustaba &lt;le anegar su e píritu. de. -

�CERVANTES

228

de una banca del jardín del Cimatario, en la
serena y quieta contemplación de los crepúsculos vespertinos ; bañándose en la maravillosa -faz
de los campos fronteros, llenos a tales horas de
inquietas avecillas y de céfiros murmuradores;
por eso se apretujaba en el chiquitín, en el casi microscópico alcázar de su almario sensitivo
y, dándoles rienda suelta a los recuerdos de .su
primera juventud, se envolvía, como un adolescente, en el éxtasis arrobador de alegres tiempos, ya lejanos.
Esa sí que era la única fuerza con que contaba en sw presentes infortunios; la diüce
miel_ que a sus labios llegaba, enviada desdé el
ramaje más enhiesto de los cercanos cedros cOJ··
pulentos-, para alivio de tantas engañifas como
del mundo recibiera. Por eso no perdía jamás
su íntima, su amorosa contemplación crepuscular, hora en la cual no solo se olvidaba de sí
m.ismo, sino que veía, ·allá, a lo lejos, casi esbozada en el vago contorno de las primeras sombras de la noche, la figurilla adiposa de su mujer, amazona en la terrorífica bestia del Apocalipsis y camino de ese país ignoto del cual
no se regresa nunea.

l

SALVADOR CORDERO.

Septiembre de 1917.

229

C.ERV.\.NTES

N

,

LA SENORITA DEL BALOON
Es el suyo un baleón singular. Abierto a
los vientos del Norte, frontero casi a un templo Y un poco vanidoso de su vecindad cou la
esquina, que le permite enseñorearse a la vez
de dos calles distintas, una de tráfico -verti"inoso y de .apacible condición la otra. Ni ~a
sola maceta le presta la romántica gracia de
sus c_? rolas; el color verde opaco ele su pintura añade, a lo austeTO de su aspecto, un tinte
de senil gravedad. Su perspectiva es dilatada
Y abiúta, sin que la m-0le de ningún nsky-s~raper"_ le dispute el dominio de su espléndido honzonte. A esta especie de poder absoluto de que dio,fruta, se debe quizá al sello que
presenta de autócrata que se solaza en saborear Las franquicias que su poderío le prodiga. ~.s, por otra parte, un curioso impenitente
del aJetreo que ocasionan los tranise{mtes de una
de sus calles.

�230

CERVANTES

Tan gentilísimó balcón posee, además, como
conviene a su condición de gran señor, una favorita que lo tiene hechizado y hace ele él
cuanto su frivolidad femenina le sugiere. Es
ella una mlujercita de tez de azahar, obscura
cabellera y cuerpo breve. Los colores claros y
las telas diáfanas ostenta siempTe en sus ropajes, como si quisiera armonizar la lozanía
de su alma con su continente exteTior..Ama
tanto su balcón, que, de poder lograrlo, pasaría a su lado la vida toda, desdeñando el isócrono deslizarse de las h_o ras y, como compensación a este insaciable anhelo, se acerca a
él constantemente a gozar del panorama que
rendidamente le ofrece.
Así se logra verla, enfundada su cabecita
de golondrina eIL su seductor gorro de encajes,
y empuñando en sus manos de muñeca el plnmero, con que liberta del sutil castigo del polvo la vieja consola y el ajuar domé,-tico, avizorar desde la exigua eminencia de su familiar atalaya, la peregrinación monótona de las
buenas mujeres que, afanosas, se dirigen a la
iglesia vecina, fieJes al matinal clamor de las
cam,panas, o bien observando, con leve gesto de
ironía, el paso trotado de las criadas que, canasta al brazo, caminan. en dirección del mercado a efectuar la compra cotidia,na.
No es difícil mirarla, reclinados loN lirios de

CERVANTES

231

sus brazos en la barda fraterna, contemplar el
lento agonizar de la luz, mientras su pensamiento se reclina en el suave regazo de un
recuerdo ....
En los mediodías, cuando el cielo urbano se
pone su mejor vestido azul, ella sale al baleó~
a envolverse en el fúlgido manto de la claridad cenital, que es buena amiga de su rorazón
abrileño. Entonces lo flamante de los ondulados de su peinado a la moda está evidenciando el inmediato abandono que acaba lle hacer
del tocador, y que ahora, más que curiosear la
vida callejera, desea exhibir su encanto de
mujer.
Otras veces, en el sopor ele la ~iesta, aproxima un mecedor . al barandal cl'ilec1:o, y
con la complicidad de una novela sentimental se pliegan lánguidamente sus párpados en un sueño plácido, que generalmente interrumpe con su chirriar aguno e interminable el timbre eléctrico del cine cercano.
En las noches, acaso para desvanecer de su espíritu una reminiscencia dolorosa o bien para extasiar sus pupilas en el milagro de las lejanías, busca el refugio ele su mirador habitual y en un inefable arrobamiento ,cabalga
en el blanco pegaso del ensueño . ..
No es difícil sorprenderla suelto el lac;io torrente de sus cabellos sobre la espalda mórbi-

�232

CERVANTES

233

CERVANTES

da, con un vestido de vaporoso tul, fresca y
fragante como una campesina.
¡ Qué pena si, al pasar un día frente a este
amable balcón, lo encontrara huérfano de la
grácil silueta de su señorita!
RüBEaTo

.J.

NúÑEZ y DOMÍNGUEZ.

México, septiembre de 1917.

;

;

DON RAMON DEL VALLE INCLAN

'' La Lámpara Maravillo-sa,''
El supremo artista que ha traído a vivir en
nuestro interno mundo fantástico figuras que
no se borrarán de él sino cuando él también se
borre, cuando se diluya en el Todo único; el
creador del viejo león don Juan Manuel Montenegro y de su.s cachonos, los desaforados garzones apodados con motes tan donairosos como
'' Cara de Plata'' y'' Don Farruquiño ;'' el de
la "pobre Concha;" el de las cinco pías Marías; el de la '' Ginebra pastora;'' el de '' Xavier Bradomín,'' ha escrito un libro que es, a
un tiempo, confesión y credo, el cual se titula
con un nom·b re sugerente: "La lámpara maravillosa. Ejercicios espirituales de don Ramón
del Valle Inclán.''

Un libro de Valle Inclán es, en toda ocasión,
C(}Sa interesante. Ya el ebúrneo primor de su

�234

CERVANTES

prosa nos eneanta; pero yendo luego de lo bello exterior al fondo, aspiramos, en la lectura,
aromas esenciales, efluencias de algalia y de sándalo, como esos olores, fuertes y delicados al
mismo tiempo, que despiden las resinosas maderas de los cofres por mucho tiern po herméticos.
El libro de ahora no es, sin embargo, eomo
los anteriores, obra de artística .ficción, smo
concentración de ideas, resumen de normas estéticas.
No es como los otros, narración de hechos,
influíc1a y socavada siempre por su peculiaT manera de ver la vida, sino la definición, perfecta
también formalmente, de esa manera de ,er v
' de sentir.
·
Pero quienes no estén penetrados del lenguaje de los místicos, de Teresa de Cepeda, de Juan
de la Cruz, de fray Luis de León, ténganse
Y no se atrevan por ,ms páginas aluciuantes.
Como que la. prosa ahora, a más de las exquisiteces, habituales, tiene la espiritosa complexidad que hace ardua, al no iniciado, la profunclacíón de e,sas divinas fuentes. Los profanos
podemos apenas espigar algunos símbolos fáciles .. ..
La transformación evolutiva en la personalidad del autor que las nuevas páginas acusan.
él mismo nos la descifra, se,ñalándonos las ru~

CERVANTES

235

tas andadas : '' Cuando yo era mozo, la gloria
literaria y la gloria aventurera me tentaron por
igual." Una confusión de voces de enigma lo
empujó por ese camino, y lo recorrió con un
temperamento sensual, con una fantasía loca,
con una voluntad obstinada. Había en su alma
una curiosidad sin límites por todo lo misterioso y por todo lo perverso. Estaba medio clemoniaclo; pero conservaba un tinte católico que
hacía más acres sus blasfemias. Amó entonces
los am,-0res horrendos, pecaminosos, aun los que
llevaban el sello perturbador del incesto.
Su :fastuosa imaginación y su gusto por lo
arcano, salpicaron su obra con relatos de almas
penitentes, de trasgos y ve¡¡tiglos, de v1eJas
mansiones encantadas; las brujas, en el sabático aquelarre, se entraban por las chimeneas
de las viejas casonas, mientras afnera, en la noche hibernal, un viento ululante aterraba a los
extraviados peregrinos. Sabía de conjuros y
exorcismos; de oraciones malas para hechizos y
aojos; conocía reliquias y talismanes propicios
para bien parir, y para bien morir, y para bien
matar. Los gafos, los ciegos, los malpocados,
los tullidos, los sarnosos, la tristeza y la podre
humanas, hablaban en sus libros, y a veces formaban todo el cuadro, todo el ambiente; pero
ello embellecido, sublimado en la alquitara de

�236

CERVANTES

su espíritu, &lt;pie chorreaba la esencia por la
punta de su plum.a . . ..
Apenas si algunos remansos de su obra eran
ínti_marnente puros, para completar con esa leve
dosis de bondad y sencillez absolutas su mundo fanltástico. Recordad, si no, a aq 1;ellos mollare~, a aquellos píos monjes de los Aromas
el~ Leyenda, que parecen amamantados con la
misma leche que crió al bienaventurado de
Umbría, el pobrecito de Asís.
Pero a veces, cuando Ja figura, como las de
algunas de sus heroínas, era la de una cándida
pucela, lo era sólo para . más contrastar ~u
alb~ra con el 11egror, para hacerla pasto de
f~.m~a~, cordera blanca en las fauces del Jobo.
V'll'gimdad en manos fa un escas. . .
·
E~te ~undo de misterio, de impiedad. íle
aluc_1nac10n, con sólo unos leves toques de blancor mhollado_,
el que su imaginativa puso en
las obras prID1Jciales.

ín .

e:~

. . y él vivió también ese vivir venturero e impi:doso. Fue carlista ; fue mílite en nuestro
pai.s, en el que, por mala fortuna, no dejó casi
huellas
su paso breve; tuvo amores tuvo
pendencias. . .
'
· Le troncharon nn brazo . .13iilVejeció. Sus sen-

?e

=

CERVANTES

23'7

tidos se aquietaron. Sus pupilas, sin embargo,
continuaron agrandándose, agudizándose en la
tiniebla de la ignorancia de las cosas. Consultó, quizás, los libros mágicos; conoció, tal vez,
la aruspicina; fue un esotérico. Luego, ;rn dueño del misterio, de la orla del misterio cnando
menos, abrevó en las citadas divina fuentes de
los místicos . . .. Y exprimiendo todo el jugo de
su vida y de sus lecturas, viene ahora a ofrecernos, en un bello volumen, sus Ejercicios
Espirituales.·
Vedlo en la primera página, con el turbante
de los rabinos, y con su manto. El índice ele la
mano única señala, en un vetusto pergamino,
alguna sentencia complicada; tiene el rostro
magro, como de asceta. Sus barbas no son ya
de chivo, sino de comedor de langostas, como
las de Ioakanán, el Precursor. La estancia semeja la de Fausto. Sobre su cabeza, en una
repisa, un reloj de arena va desgranando el
Tiempo.
Y él, que ha fumado siete pipas de cáñamo
índico, y. que ha vivido con ellas en el mejor estado en el de la Contemplación, va ahora dicién~onos, grave, parsimoniosa y muy pulidamente, sus doctrinas . ... , todas sus doctrinas,
que resume en un •alto y bello• postulado: "Peregrino sin destino, ama todas las cosas en la

�238

CERVANTES

239

CERVANTES

luz del cUa, y convertirás la negra carne del
mundo en el áureo símbolo de la piedra del
sabio" ....

Esta " Lámpara maravillosa" es la obra definitiva del gran escritor don Ramón del Valle
Inclán.
ALEJANDRO QUIJANO.

México, septiembre de 1917.

SUPERSTICIONES MEXICANAS
Brujas y hechicer~
E l anhelo de levantar el velo que cubre lo
desconocido y ele sujetar las fuerzas de la Naturaleza, a la sati facción ele las necesidades y
del hombre, sin darse el trabajo ele conocerlas
y estudiarlas, sino valiéndose de supuestas fórmulas mágicas, de evocaciones de espíritus o
de otros medioi:, semejantes, ha dado nacimiento
en todos los pueblos de la tierra a las prácticas ele hechicería.
Estas prácticas, rudimentarias en los pueblos
salvajes, confundidas con la religión en otros
máA adelantados, en donde el sacerdote y el hechice-To son una misma persona, consérvanse
más o menos disfrazadas aún en los pueblos más
cultos, especiabnente en las clases bajas de la
sociedad, en las que resurgen siempre las i(leas y
sentimientos de los antepasados semisalvajes.
De allí que sea de sumo interés el estudiar esas

�240

CERV:ANTES

práctica,s supersticiosas que h~sta nos?tros ban
llegado, pues son documentos maprec1ables para conocer el alma popular y para comprender
los orígenes de un pueblo.
.
Tiempo hace que nos ha sedµcido ~l estudio
de las hechicerías y brujerías practicadas e~
l\léxico i pero sin tiempo bastante para ello, solo hémos hecho unos ligeros apuntes a que damos cabida en este artículo, que esperamos sean
de algún interés para .nuestros lectores, en tanto que con más detenimiento podemos dar cima a obra más completa.
La. brujerías m·exicanas vienen de dos orígenes: uno indíge11a Y otro español. Respecto de las
brujerías indígenas, difícil es· conocer:as_ todas,
pues habiendo habitado la actual Repubhca_ 1~~xicana pueblos (:fil muy diversos grados de ~nv1h., segun
, la cultura que alcanzaban
zac10n,
, as1 eran
las prácticas supersticiosas que teman, de las
que ml1chas ,se han perdido por complet~ o se
conservan por tradición en algunas locahdades
donde habitaron las tribus indígenas en que tuvieron su origen. A.sí, pues, sólo nos ocuparemos
por ahora de las más conocidas entre las raz~s
. ·1·izadas y que nos han conservado los..ant1c1v1
guos cronistas, es decir, de las supersticiones
aztecas. La importancia que los aztecas daban a
las hechicerías y brujerías nos la de~ues_tra el
hecho de que el p. Sahagún, en su Historia Ge-

CERVANTES

neral de las Cosas de Nueva Espafia, haya de~
dicado dos libros y un apéndice a tratar tales
materias, esto sin contar oon las muchas referencias qne en otros lugares de su o.b ra hace
a las pTácticas supersticiosas de los antiguos
inex.icanos. A quienes deseen más detalles, remitimos, pues, a los libros IV y V y apéndice
de éste de la referida J1istoria, en los que detalladamente trata sn autor del arte a&lt;liviuatorio de los antiguos mexicanos, señalando los días
fastos y nefastos de la. astrología y nigromancia y de los agüeros y pronósticos sacado de
los animales.
Sólo, sí, advertiremos que l'nuchos de los agüeros que el P. Sahag{m ha anotado, se conservan hasta la fecha en las clases populares, como el aullido de las bestias semejando un lloro, que se tenía como anuncio de muerte, superstición 11ue en el campo se conserva respecto de los perros, al grado de que cuando hay
enfermo en alguna ranchería y se oye aullar
a un perro lastimeramente durante la noche, se
tiene al enfermo por desahuciado. El canto del
tecolote, como pronóstico de muerte, era, desde
entonces, tenido como tal, y se ha conservado
la superstición de tal manera, que ha rlado origen al conocido pl'Oloquio :

El teco:ote ca·nta y el indio m11ere.
Ello no será cierto, pero sucede.
,
Cervuntes. - Jíl

�OERVANTES

CERVANTES

243

242
La superstición popular que atrib:Uye el l~bio
leporino en los niños a que han nacido en tiemj)O de eclipse, data también de aquellos remotos
tiem'.pos.
.
Muchas de las fantasmas, estantiguas y ap~-riciones en que cree el bajo· pueblo, son de origen indígena, aunque se han m?~ificado al ?ontacto i;-on las creaciones superst1c1osas de origen
~spañol.
.
Uno de los primeros, entre los conquistadores
de 1\Iéxico de que hay memoria que se dedicara a las ciencias ocultas, es el astrólogo Botello, soldado que vino con Cortés Y que, consultado sobre lo que debía hacerse cuando se deeidió la retirada de la ''Noche Triste,'' influyó
en que se evacuara la ciudad durante la noche.
De él dice Be.mal Díaz : ' 'y demás desto estaba con nosotros un soldado que se decía Botello, al parecer muy hombre de bien, Y había
estado en Roma y decían que era nygro1uante (sic) , otros decían que tenía familiar, algunos le llamaban astrólogo, y este Bote.no había dicho cuatro días que hallaba por su suerte
'
,
o astrologías, que si aquella noche que vema no
salíamos de México, que si más agua-rdábamos,
,
.d
,,
que ninguno saldna con v1 a ... .
.El misrrÍio autor nos refiere que, muerto Botello en aquella retirada, se encontraron en su
"Petaca un libro pequeño lleno de rayas, cifras

y apuntamientos para predecir el porvenir y
'' una natura como de hombre de obra de un
geme, hecha de baldrés, ni más ni menos al parecer ele n·a tnra de hombre y tenía dentro coU.l,O una borra de lana de tundidor ... ''
En los primeros años después de la conquista, la hechicería estaba muy extendida aun
entre gentes que algo suponían en sociedad, como nos lo demuestra lo que Rodrigo Castañeda
declara en el juicio de residencia de Cortés al
contestar la pregunta 31 del interrogatorio. Dice así: '' que había oído decir este testigo, después que vino el abdiencia real a estas partes,
que en tiempo que el tesorero era justicia mayor, se hizo pesquisa de los hechiceros e hechiceras, que había en esta ciudad, e que se hallaron ciertas personas culpadas, e que, no se castigaron; porque dizque se disimiló por no afrentar a las personas que eran ... " Y el bachiller
Alonso Pérez, examinado en el mismo juicio sobte igual asunto, dice: '' que en los "adevinos e
sorteros, que han dicho en esta ch1dad que ha
habido muchos, e que han adevinado en la muerte de Don Fernando Cortés, e que no se acuerda las personas que han sido, mas ele haber
oído públicamente a muchas personas·, que no
se acuerda sus nombres, que uno de los adevinos era Moscoso ciego, e que no ha visto que
hafi sido castigados."

�CERV.\, TES

Cl:.ll\" .\:-STL:¡.;

También recordaremo c¡uc la mujer de Alonso V aliente, cuando 'ort, , fue a las Uibueras
y gobernaban en México lo'" o:ficiale reale , porque dijo que ort&lt;'.• no había muerto, como éstos habían hecho circular la noticia, la mandaron azotar, acu ándola d 11ecl'iic ra.
Parece que fueron lo. griego lo primeros
que dictaron grav 1 eua en contra de lo · hechicero y que de allí las tomaron lo romano~
y lo. pueblo l'nropeo que le ucedieron; pero e curio o atlvertir qu también algunos pueblo indígena ca tigaba anu con la muerte a
lo acu ados ele heclricería, como puede ver e
en lo. m.apa. del manu cl'ito el Beamnout, obr lii~toria de lo. tara co. , ele lo cuales e ha
publicado la lftmina re p ctiva eu ' 1\Ié.xico a
trav' de lo· siglos, ' tomo II, página _!) .
Lo. . paiiok , ·i bien e. cierto que, como lo
hemos visto a raíz el la conqui ta de la ~neva
E paña no per igui ron con empeño a lo brujo y hechicero paisano suyo~. en cambio ·e
mostraron implacables con lo. in Hgena acu. ados d l'So;; supue:to el Jito. .
í nos lo demue trau: l proce o int1uisitorial del cacique
de Texcoco
lo. proceso tle indio hechicero. ,
publicado bajo la dirección 1lel erndito e:critor don Luis González Ohregón .
Del primero apar e que don arlo: Ometocbtzin, hijo &lt;le . retzalrnalpilli acn mlo de

.....

iuolatría r d lrnbf'l' t,•nido ren-laci ón del uemonio de que había d haber mucha P' · tileucia en la tierra, fue condenado a la boO'nera por
t&gt;l obi po Zumál'l'aga. Por el e tudio de los demá. proct•so.
Yiene en conocimiento (lUe la
mayor parte de la. npne.-t· heclücería de lo!'i
indio. no eran . iuo Ja. cer monia: de- u. antiguo,: cnltos i1lolát1·ico . que seguían practicando
, ecretamente, no obstante 1-&lt;u aparente conver. ión al cristianismo.
::\Iá. tat·de. e tablecida la Jnqni. ición en la
• ~ueYa E paña. fue arande el número d causa, in. truída contra brujo r hechicero.'. En
la nlación del auto ch• fr celebrado Nl • féxico
el de dicic-mhrc de ] 596, encontramos sei h eebic ra . cond uaua. , y curio. oi- el talle. . obre
us h chicería. ";," . u pee ticione -. ca i toda encamfoada. a con auir E&gt;l que homhl'P:- y mujere . e qui ie. en o se pre tasen para fin¿ de. hone. to , por lo que . e ve que má, i;;e trataha
fe cele. ina:- q11P de bruja:. i bien e. cirrto qm·
de de en ton e. ha. ta ho~ par e • qm• t'l ]!'no
cinio y la hechicería :on profe. ion C':- íntimamente ligada . .
Datos más curio ·o sobre la . upersticio,-a"
cr encia. d los brnjo. o hechicero de la X1w,a E . paña, uo proporciona la relación &lt;lE&gt;I anto de fe cel •bratlo en 16-1 . en qu fu e ondenada Ana 'iT ga. mnla1a. mnj r d r spsenta aiio .

�CERVA 'TES

curand ra, partera y tamalera. En el extracto
ele u can a que no copiamos por su extensión
no íilo sl' describen minucio amente los procedimiento para enhechizar, ino también la
su tancia y mobiliario de una bruja de la épo·a, rep1oduciéndo e aun la conver~acione' con
·u cliente .
En es mi rno auto de fe fueron . t&gt;nt. ociadas doña Beatriz Enríquez, célebre judaizante, y doña Rafaela del mi. mo apellido, quiene
. e ntregabon también a práctica. de h cbicería n uso entre lo. judío que re idían en la
• Tu va E paña y qne , on bien curiosa'.
Para finalizar di.remo que a fin d e. tudiar
la brujería, tal como se practica en la actualidad 110 hcmo sujetado a lo procedimientos
usado,; por las p udobrujas qu hoy exi. ten.
De ello ólo describiremos por ahora el . iguiente para hacer que se Tetire de una ca a la
mala u rte: comienza la operadora, pne h(!Y
ca. i no hay hombres que a la hechicería e dediquen pot· encender tre. vela. al revl' , formando un triángulo, en tanto qnc eu un bra rillo e ftnema copal y oh'a yerba aromática. :
lu go salta obr la vela , pronunciando palabras mágica : inc n. a toda la casa y hace que
la per ona que qniera de aparezca u mala e trella,
desnude lo brazo·, lo que lava con
nna agua en la qu hay ro a. entera y desho-

CERVANTES

247

jadas que sirven para restregar al paciente y
hacerlo a persione .
'omo e ve, e. tas cer monias re •uertlan la.
práctica. relic,io ·a de la lu. tración, dl' ori"'en
etru e , cons rvada por los romanof.l. e procedía a •Ua por el agua, el fue"º y lo pt rfume .
Las madre y lo:-1 reciennacidos eran purificado. también por a per ione. , mientra. anlían
ramas d laurel, abino -y azufre, de pués &lt;l,'
lo cual lo pa tore. daban tre YU Ita alr declor del apri co y ofrecían a Pala.' \':ino 1 che
y una torta o un racimo de mijo .
Pero crcemo qne tanta brujería, l1abrán ya
can.-a&lt;lo a nu&lt;'. ro· lector y aquí le.· ponemo
p1111to final.
:\J t!X icü. ma~·o de 10 lí.
ALFONSO TORO.

�TARDES DE MI VIDA
A la nunca oh·iila,la.

'fal'd : de nú vi.da, va o tran parente
lle m lancolía, de debilidad,
en c1t1e voy corriendo como los riachuelo ·
que les va faltando fuerza para andar,
n qllt' igual a un tHco limonp1•0 mu.,tio
&lt;¡ue le duele mucho soltar el botón,
voy ci·'iando un vnso, como yo dr tri. t',
que e 1 fruto lánguido el mi viejo amor.

OJOS MANSOS, DORMIDOS . ..
jo. man. o:, dormido , lle cansado mirar,
recatarlo · tierno · huerfanito - g melo ,
rn • n ne!:!'nua hermoso como noctnrno. &lt;&gt;ido-,;
en . u mi-,rN·io a1·cano como el profundo mar.
Cada vez c¡uc o encuentl'o, anhelo.os tle amar,
no qms1 ra mirara por t mor a de ·rdos.
negro ojo enfermo. ele pa. ión y ele celo·.
armo.1.Uosos r tri t I como un viejo cautar ..

(~ mol' ele mi Yida, caminito oculto
en el que discuno y nadí me ve ...
de tus alegría y de tu. colore.
y ele tu: fragancia;;; nada má ?O é ... )

Derramad Yue,:fra graC'ia en la enda floricla,
~· 1uie11tra. se d . bojan lo ncño ele la vida

Tarde ele mi ...-ida, vaso. tran parentes
cl P. m lancolía, d dt bilidad.
en que voy perdiem1o ·neño y quimera.
&lt;&gt;nal por eso. mundos clr Dio, el juglar . ..

o robaré a la cál'cel ele la. faz qne os adueña
-:, o. bt&gt;sar' c:almando vue tro ingC'nuo dolor'. ...

MAR.TÍ

GóMEZ PALACIO.

y no

clan su perfume las ro a del amor,

ojos m:rn:o,. &lt;1ormitlo~.

&lt;'Oll

r¡ue mi (1uima ensuciia,

MERCEDE, BoHRrfü.o.

rnn.

�250

CERVANTES

TROFEOS DE MI BOHEMIA

Mi chalina
Pendía de mi cuello, en descuidada lazada,
aplastada sobre la pechera de la no siempre impoluta camisa, una negra chalina que quizá
fue torpe moña de hetaira o crespón funerario
de ataúd, coú10 símbolo de soñador. y romántico
señor. Fue, con mi chambergo alicaído y mi melena rebelde, la alegría de una novia que allá
en los primeros versos tuve.
Ella era todo mi orgullo, junto con las últimas
rimas escritas al claror de la luna, 1ma noche
enferma. Ella era la ilusión de un éxito · ay 1
.,
que no ha llegado. Y en la bohemia sentimental de artista pobre, tapaba disimuladamente
la desgarradura de más de 1ma camisa que no
se atenía a la miseria de su dueño, sabedora
que un día se ostentaría como prenda insiane en una vitrina de museo.
. º
A semejanza mía era mi chalina romántica

''

251

CERVANTES

y sentimental; y un día, al cruzar junto a ella
una enorme lazada azul que apretaba una sedosa cabellera de mujer, quedó prendida ¡ la
muy tonta!, y desde entonces sufrimos mucho
ella y yo.
Deshilachada, mustia y descolorida se puso
mi pobre chalina negra, desde que tropezó con
la ingrata lazada azul.
Tercos, monorrítmicos, de una .sola en.soñación fueron mis versos desde aquel día en que
mi chalina se enamoró. El dolor, la amargura.
de la vida me trajo una pretenciosa corbata de
plastón, fatua y sin sentimiento, y la cambié
por mi chalina.
La ocupación burguesa de grasiento mercachifle me hizo envolver, con mis versos, inmundas vituallas. Y desde entonces, entre mustias flores, como el recuerdo más grato de mis
quince años, junto a los últimos consejos de
mi madre y envuelta con las primeras cartas
de mi novia, duerme mi chalina el sueño de la
inutilidad, mientras yo, grueso y sudoroso, ni
hago versos ni sueño ya.

Los ojos de María
Cual dos manchones negros, tan juntos que
parecen uno, titilan en sus cuencas, sarcásti&lt;'.OS, agoreros, sibilinos, los ojos de María, q11E&gt;

�252

('EIH'ANTES

miran con regusteces de expertas tentaciones,
con éxtasi. de estatua o de santón, con perversidades de bayadera o guiños de taifa.
Posesos Tnedan taditurnos en la amplitud
de un salón de café, en donde su dueño, ¡ tirano !,
los tiene presos. Y o no sé qué añoran estos ojos
de l\faría-caprícho para un rey díscolo,-que
se fijan en todos los ojos que ven y los entTañan,
como asomándose a todos los espíritus, como
buscando algo en todos los recovecos de las almas, como pulsando todos los corazones.
Ella, María, sin en.1bargo, es una muchacha
i-:encilla, sin complicaciones de espíritu, sin vicios de liter atura, jovial, sana, apetitosa, remachada en amores fuertes de carne y fecundidad, Pero sus ojos, la manera de mirar •de sus
ojos la estigmatizan cual diablesa, aplastándole su personalidad y haciéndola temible.
Si en su condición de hembra hay picardías,
son acaso las que esboza, ingenua, en el contorneo de sus caderns febles. Si un amor guarda,
allá, entre la primera pena y el primer aguijonazo de la pasión, ha de ser seguramente el
a.mor que maltrnta y prostituye.
E,; simple, repito. 1\'.fo.s a veces, al fijar su
mirar altivo para desarmar algún bellaco C(UB
atrevido f)uiere palpar sus carne , con tal guapeza, con tal majo donaire lo hace, que sus ojos.
toman un exótico brillo de heroína.

(TRV .\XTl:'.S

Es simple :María. Pero yo tengo la tortm:a~te pesadilla de unos ojos que se quedaron s1~
vida mirándome extasiados y que me persiguen tenaces, y Dios sabe s1 los de María
serán.
En mis correrías, en mi bohemia sin tino, en
mi ambular andaTiego, los he encontrado hasta
en la penumbra de una ca1,bonera de un transatlántico, en donde mi condiaión de pasajero sin
billete me había recluído.
Próximo una vez al crirnen, ellos se me apa recieron, suplicantes, cenizos ele tanto lloraT, Y
evitaron lo que nadie hubiera podido evitar.
¡ Ojos!, ¡ojos!, que os llamo de María porque en María se me aparecieron la iiltima vez .
¿ A qué alma que yo haya torturado pertenecéis 1 &amp;Qué crimen, ¡ ojos !, he cometido y qué
culpa no he expiado? ¡, Sois, acaso, el dolor de
mi vida 1 ¡, Vuestra dueiía es, por ventura, aquella tísica que unió su enfermedad a . mi vicio 1
¿ Sois los de la degenerada que en Marsella me
hizo bebeT sangr~ con ajenjo 1 ¡,No me seguiréis, como su maldición me sigue, al mandato
de aquella estrafalaria que absorbió la frescu1·a de mis doce a11os, indumentados con mi pretencioso uniforme de grumete 1
Raras cosas, complicados casos clínicos vería
Hoyos Vinnet en estos ojos de María. Mil so-

\

�254

CERVANTEIS

255

CERVANTES

netos forjaría Villaespesa desentrañando el poi:
qué de estos ojos de María.
Yo, más confiado, creo que solamente Dios
s~bc 10 que son Y de quién debían de ser los
OJOS que llamo de María, porque en María se
me aparecieron la última vez.

A. ÜRTS-RAMOS.

SALVE, MAGA DE AMOR . ...

¡ Salve, maga de amor que me despiertas
a la vida con el encanto :fuerte
de tu belleza.
Por benigna suerte
vagas sobre mis ilusiones muertas,
como el sol vaga por las nieves yertas
de una montaña, y tu sonrisa vierte
gracia vital donde segó de muerte
el destino, esperanzas entreabiertas!

Mi vida era un erial, un campo yermo
donde agostaba al corazón enfermo
el soplo de implacables infortunios;
pero tu amor me la pobló de rosas,
como pueblan de azul los plenilunios
las sombras de las noches silenciosas.
RAFAEL DURAND,

jr.

�('ERV.\.:S-TES

256

TODO POR EL ARTE

-Sí, a ella la conocí anoche en la ópera: la
Castillo, una de las dos célebres hermanas cantantes. Pero, ¿ los dos hombres que la acompañan 1
-El alto, rubio, de aspecto altivo, aquel a
quien sirve en este momento el mozo, es Radzoff, el agregado militar de la legación rusa;
algo así como un conde.
-Y el otro, pequeñito y calvo, que mira a
la paTCja con ojos de complacencia beata, ¿ el
secretario del conde Y
-No; el mai·ido de la Castillo.
-¡Ah! '
-Espere usted unos momentos; observe, y
a la hora del café oirá una historia instructiva,
con sus ribetes de filosofía.
Aque.J diablo de Flores, un verdadero periodista, ya estaba en vías de hacerme una crónica picante, y como yo supiera poco de los deci-

CERVANTES

257

res entonces corrientes en la Capital, me preparé a oír, haciendo antes lo que me aconsejaba.
La Castillo era una hembra. ¿ Para qué añadir un solo rasgo descriptiYo más 1 Nada agregaría a la noción asentada, decir que era morena, amplia de formas, de movimientos rápidos que denotaban ardentía, lo mismo que los
ojos moros y los labios encarnadinos y gruesos.
Sin temor de equivocarse podía uno apostar a
f{ue, dentro de ese cuerpo goyesco, ataviado a
la última moda y no a la del siglo XVIII,
poco lugar había para el romanticismo. Y quien
la haya oído cantar como yo, con voz vibrante,
cálida, casi sexual, corroborará este aserto.
Radzoff era musculo8o, sanguíneo . pero tenía el mirar vago de un indiferente, y las mnneras parcas y desmayadas de un hastiado.
En ar1uella mesa vecina de restauTant a la
moda, se jugaba evidentemente una partida.
La dama era toda miel, toda mimo. Servía al
conde rozándole ca~i la boca con sus espléndidos
brazos desnudos; era su voz un fresco surtidor
e~ continuo gorgoriteo; reía, se agitaba, parecia uno de esos espejos móviles c¡ue sirven de
reclamo y de trampa a las perdices.
Pero lo que me desconcertaba, era la actitud
del marido. Acurrucado en su silla, espiaba mudo. Por su carilla redonda y bonachona pasaban las emociones perfectamente perceptibles:
rcrvantes.-17

�CERVAN'J'ES

258
la aprobación cuando su mujer obsequiab~ a
Radzoff; la ira cuando éste, con tlll gesto ~eJano
aunque ceremonioso, rechazaba el obse:1u10; el
-agradecimiento cuando la presa se deJaba eu~--volver por el efluvio ele la caza~o~a, y -~espon.
,día galantemente a alguna .1:1"smuac1011; :,
~iempre el interés, la expemac10n.
)
to ~
¡, El marido era. . . uno de, t.an ~ ·
- ¡ Cálmese, hombre, cálmese l, encienda _el puro y oiga, me dijo FloTes. ~o se debe Juzgar
a las gentes por las apariencias, que aunque el
hecho material sea el mismo, hay muchas_ maneras de llegar a él. y o estoy con los morahstas:
la intención lo es todo.
.
. ,
y Flores dió yuelta a la espita de
Res1gneme,
.
•
su verba.
Conocí a las Castillos hace varios año,; ; no
preciso cuántos por galantería. Eran ento~ces
alumnas del Conservatorio, y vivían en la_ ~1~a
vecindad que yo, con su padre, un v1eJemllo
suave, acogedor y perfectamente cas~ro._
Las niñas no ponían una mano s1qu1era en
la;: domésticas faenas, entregadas por completo
al arte. Se levantaban, se prendían y i a la calle! hasta la hora de comer o muchas veces m
a esa hora fisiológica. El viejecillo era camarero y cocinero. i Buenas gritas se le ar~abar.
i al llegarlas dos futuras estrellas de 1opera .
s,
.
no estaba todo ordenado y en su punto.

•

CERVANTES

259

&amp;Que cómo se mantenían? El papá ejercita-

ba por la tarde vagos oficios de corredor, y

malas lenguas decían que lo más claro de sus
ganancias lo sacaba, por las nocl1es, de su amistad añeja y a toda prueba con la sota de bastos.
¿ Las niñas .. . ? No. IncólUIDes .. . , ]1asta nueva orden. Querían entrar en sociedad, y aun que bullangueras . y de carácter abierto como
se dice por acá, no daban pábulo a la 1~aledicencia. Laura :fue la primera que escaló las
alturas. A las señoritas elegantes de la ciudad
les diera aquella temporada por el bel canto ,'.
fraternizaron con todas las personas de gm'.ganta dúctil. La mayor de las Castillo era además, bonita y simpátíca: tenía de nacimie~to el
arte de hacerse valer. En saraos, en fiestas ele
caridad, en donde h11biera un mal piano abrió
el raudal de su voz firme y gitana, cose~hanclo
aplausos. Ella introdujo a la menor, f.eúcha y
de.sgarbada, pero que al cabo llegó a eclipsar a
Laura, en concepto de las autoridades, porque
su voz era más pura, r la manejaba con superior intuición artística .
El papá las esperaba en la puerta de las lujosas residencias, vedadas para él.
Para toda mujer, aunque cante, siempre se
presenta un problema: atrapar marido. Las
Cast~o hacían una batida en regla para cobrar
la dicha l)Íeza.. sin éxit.o ' porq11e p1:1s1ero· 11 W&amp;

�CERVANTES

'260
miras muy alto. ¡ Ni los gomosos de moda en
los salones que frecuentaban, eran tan cándidos para· apecbuga1· con ellas l ¡ A&lt;iuello era 1ma
llesespe,ración l
Por fin, Laura despejó la incógnita. Llegó a
este pais un pianista alemán, que fracal'\ado tal.
vez en el lugar de su nacimiento . (ya dijo la
Biblia que nadie e~ profeta en su tierra ) , vino
a epatar a nuestros buenos conciudadanos. La
verdad es que si no era un genio, tampoco era
un camelo. Ejecutaba con aceptable precisión
y · componía. Para las romanzas avasionadas y
soñadoras no tenía aquí quien le hiciera la competencia.
Las damas diletantes lo tomaron bajo su
protección, y ninguna dejó de tener música suya, dedícada. Con lo que eso le proclujera y con
los conciertos y clases que daba, se formó un
más que modesto pasar.
Laura fue una de las sacerdotisas del nuevo
culto, y el semidiós imitó a lo¡; clásicos dis
tinguiend"O con
benevolencia a la dichosa
mort.;i.L Ella estaba encantada ; era una nníón
ideal, un connubio artístico del que iba a resultar. . . . Resultó lo de siempre. Pero, vamos
al paso. Wald, que así se llamaba el maestro,
dió su noJllbre conforme a todos los ritos a la
eminente cantante Laura Castillo, y rogó a sns

su

CERVANTES

261

amistades que as.Istieran
•
a 1
.
1
a ceremoma religi0J
ria ugar, etc., etc.
lu
. 1
No observemos 1a pnmera
.
gunos meses SllC .
nl;l, m as de ales1vos. m1eve N
remos con el pri
h·.
·
os encontra,
mer e ico de a
1
.
artistico que en t
que matrnrwnio
los demás. '
es e punto, se parecía a todos
sa, que tend ,

Fácilmente,
pues como uiJO
.;i;.
horas"
d
Horacio, "ruit
.
' po emos plantarnos
l
.
mteresante pa . . l
en a v1da de esta
ieJa e oce meRes 1
,
O. Juez del Re . t e· . . t espues. Con el
f
gLS ro ivll tend ,
e &lt;lel nacimiento d 1
rrnmos qne dar
Hielo W ald.
e segundo vástago, de apeAceleremos por te
fa película cm·emat rce'rfia vez el movimiento de
,ogra ca q
po, y detengámosla (
ue se llama tiemnuar luego) en la . un momento, para conti"
.
misma fecha d 1 .
t e. veremos ··l
t.·
.
e ano s1guien] .
,. roa J rn10mo ele pl,
e em.mos los reporte
acemes, como
d
ros, por la venid al
e su tercera edición.
a
mundo

!

así sucesivamente
r1mnt.o. Pero La .
. . . . . ha ta el número
u1a, cuva com 1
.
cooperación en
t
•
P acenc1a pm.: su
• .
es as cosas
·
s1gtneran diciendo los h' ' a pesar de lo que
.
c 1cos de la
.
muy ex1gua se .
prensa, era
.
'
p10puso demost .
1
.
eJecutante su marid
· rnr a valiente
hijos, el sexto ma do, .que, después de cinco
. d .
n amiento de la 1 d
.
el a e mtrrpretación lit . 1 . . ey e D1of1,
hibit.iva.
era Y_enteramente pro-

�CERVANTES

CERVANTES

263

262
El primeT año no se preocupó, porque, i claro l, la especie tiene sus derechos. Que el ~rte
se olvidara eIJ esa época, nada tenía ~e partic~lar, y bien podía esperar, pa_ra dedic~rse a el
más adelante. Pero como este mdetermmado futuro reculara hasta esfumarse, hubo de encararse con Walcl ' Y Teclarnar sus derechos ele
poseedora del '' quid divinum.',
El esposo quedó admirado. El arte no se menoscababa mínimamente. ¡, No siguiera él danclo
~us conciertos y componiendo sus romanzas'
¡, No era ella la guardiana del hogar, de donclc
él sacaba inspiración y fe 1 Su concepto germano de la familia se manifestaba claramente:
la mujer para dar hijos a la patri~, para hacer
'' sa.uer-craut'' y remendar calcetmes.
y amigo mío, ¡,no cree usted que desp~és
ele todo, el artista, por más artista que sea, tiene el derecho de ser un buen burgués 1 El arte
es un postre en la mesa de la existencia Y no
toda la comida. (Aforismo gue. ólvidó Zaratusira en su colección.) Comoquiera que 1-r:=t.
Laura despreció a su consorte como a un verdugo, y con maña enterame,n te -femenina empezó a salirse . . . por la tangente.
El problema conyugal pareció resnelto a
Wald que con nuevo ardor se dedicó a la mú' consorte no volvió a exponer1e teorias;
,
.sica. Su
vero cada día se ocupó Tl).enos de prosaicos asun-

tos. No estaba casi nunca eu casa, porque también tenía clases que dar, en ayucla de los gastos familiares que, con cinco bocas más, habían
crecido mucho. Trabajaba la. pobrecilla hasta
· la media noche.
Eso sí, lo lucía. Se empezó a notar en sn ropa interior y exterior que ... se echaba a perder la garganta. Wald comía y bebía mejor, y
todos tan content-0s.
. Sólo tuvo el compositor, en su beatitud, un
disgusto que le hizo sufrir. Tula, la hermana
menor, que desde un año hacía viviera bajo su
techo, por defunción del viej eeillo repostero y
lucli6n, a quien daba el nombre dulce de su~gro, Tnla, digo, se desgració. Hubo un lío con
un joYen imberbe, sin que se pudiera saber
quién frw el agresor y quién el agredido.
Sin protección, porque el recto germano dee1 aró que no podía consentir q1rn ha.bitara eu
su hogar una mujer mancliada, Tula entró al
teatro.
Aquel acontecimiento estaba pxefíado de consecuencias. Porque la nueva cantattiz tuvo un
éxito ruidoso,
con lo. cual quedó demostrado ,
,
u.na vez mas, que Dios protege a la virtud desvalida.
Esto debió pensar Laura, a r11.lien los éxitos
públicos de su hermana le llicierou tener en
menos los que ella, indiscutiblemente, teufa Nl

�264

privado. ¡, Qué poseía Tula que no tuviera ell~ ~
Cualquiera medianamente observador pod:a
comprobar que Laura tenía bastantes cosas mas
que Tula. Una noble envidia le mordió el ~:
razón y no la dejó quieta hasta que no piso
también las tablas.
¡ Qué tragedia para Wald l ¡,Habí~ derecho
para descomponerle su hogar 1 La muJer que se
casa remmcia a todo . por dedicarse al amor Y
a la familia. Él, que amaba exclusivamente a
Laura, ¡,iba a permitir que actuai:a en un e;,c~nario, Una ,s eñora no podía exponerse a las m1Taclas del público malévolo ni anclar en lenguas. El honor, en la mujer, es de más valía

cine el arte.
.
Así categóricamente lo pensaba el 111ar1do, Y
negó el cousentimiento . DesgTaciadamente Laura estaba decidida a pasarse sin él, pues la
impulsaba el ardor sagrado.
_
Se presentó al público JJOr prnuera vez en
"L11cía," y lo volvió loco.
_,
Wald como el populacho romano, se retn•o
al J\fon;e Sagrado ele su casa, presa de indignación indecible ; hablaba de matarla, porq:1~,
sobre todo, estaba celoso, celoso como un s1c;1ia.rn;i, de que su mujer coqueteara con el pub!ico, de que no fuera sólo suya, de que la
aplaudieran.
Una noche en que la funesta pasión lo mo:--

265

CERVANTES

CERVANTES

día con furia, se echó el revólver al bolsillo, y
se encaminó al teatro.
Se, cantaba el travieso '' Barbiere.,, \V alcl penet~·o a la
en el momento en que s-u mujer
decia, ~on mmutable gracia, la lección ele canto.
Una vibración ci•istalina Y acariciante flotaba
sobre las mil personas que la escuchaban. Era
nn encanto el que se extendía por el ámbito v
Wal~, &lt;RÍn poderlo remediar, soltó en las p~;fund1dades del bolsillo el revólver, Y se puso a
es~u,char con la boca abierta, con los ojillos
gr1ses en éxtasis, con los pocos cabellos que
adornaban su rojiza testa, puestos de punta por
ol soplo de arte que ]es llegaba.
y c1
en una filigrana increíble, y con
•~
cadene1a11; que la flauta mi"ma
no pud O lnll
. ·t a 1'
ter~ó el trozo, el público estalló en aplausos,
en gritos, en pateos, Y Wald, al pobre Wald
que en su pecho de marido ofendido Y celoso
guardaba una alma emocional de artista
· t ·,
, se
s~~ 10 p~queño ante aquella colosal manifesta~10n, fehz . porque, al fin Y al cabo, era su muJer, la señora de Wald, la que la merecía. v
un puchero descompuso su redoncla Y lampiñ;
&lt;:~ra de muchacho cándido, rodando por sus meJ illas dos lagrimones.
, Con la naturalidad de la raza teut~na se lanzo al foro en un correr desaforado , y at rope,
11
ando por todo llegó a los bastidores, cnando

~ª!ª•.

L

:ªªªº

�CERVANTES

.·u cal'a mitacl salía a cena _por la t1~?ima vez
a •o .. ed1ar aplau. o.. -'i . ir¡mera e dio cuenta
exacta de la ituación, arrojándo, e sobre la arti _ta con lo brazo abiertos, ante la tf'mpe. tnof'a xpectación d l público.
rn frenesí cundió por la .-ala. La . :cúol'a
ma ,·ore. hipaeon de emoción; las jóvene impatizaron di crctamente, y de lo: hombres 'lo
nno. ·u:mtos e~píritm; corromp1tlo. .011rieron
v r. to, , ocapa.
· La dh·a hubiera, a la Y rdacl, preferido que
la reconciliaci6n fue e privada: pero viend
que e traducía en un aumento de popularidad,
la clió por av nida y b ' Ó en la frent al marido jadeante y clelicue. cente.
Ma lo O'rave fue que n el e. píritn el · Wahl
, e verificó una trasmuta ión completa.
K téme ate1 o. porc¡ne dc&gt; la explicación c1l'
e. e ('. tado p. icológico depende que n ted r~tire el aventtll'ado juicio que al principio in 1nuó, . obre la conde. •rrnlencia del espo. o arti ta.
I •ted e. culto. ahe que nue tra prrsouali&lt;1at1 es una e. pecie de poliedro de múltiple cara , dr la. cnale. una sin·e de bas , Y r¡ue d1•
rsta &lt;l&lt;'pende nue, tro concepto de las co as Y
del mundo. Pues bi n, 1 poliedro Wal&lt;l, qu •
estaba ba ado en la cara ''burguesía'' Y que
por consiguiente d&lt;'jaba la enra "arte" en un

C.L!l\'.L "rES

267

lugar no tan importante como la bai-e, percli11
eon aquella sacudida el quilibrio, o ciló un
mo1~euto para volver a plantarse en reposo, ~cayo,, obr la faceta ·'arte,·' 11ue :fu, la que sustento en lo futuro toda, su actiYidade . dejando en una posición poco intneiiante la demás
faceta .
¿ Pueden imputar,
Yeramente a ,\"..ald Jo ._
l'e ·ultados dr sa sacudida moral? ¿ Qui o? • 'o
señor, .-ufrió, ~· el pacient unnca e re pon .·able.
Y lo curio o fue que, al dar importancia cat~górica al. art~, olvidó el n~·o. el que él ejercita_ba: Y Ymo a creer que p] ele su mujer Pra
&lt;'l umco, el adorable, ac1uel aute quien todos
los hombr d&lt;'bían doblar la rodilla.
¿ Eh 1 ¿ Qué le parece e te trocito de p. icología aplicada? Si i nte algo ob curo en el cerebro tome más cafr. y no in ·i, ta mnr•llo en
comprender 11orque ahora pasamo~ a las con:-,,•cuencia inm&lt;'cliata ..
~eimnda co11secn&lt;'ncia del cam hio de equilibrio de Wald, fue el amar en ad !ante en Lan1·a, no a la e po. a con todo. sus debere y toclo-.
sus rlrr cho, , sino a la . acercloti n úuieamentP
ª, la in._viracla. Y la artista e debe al público:
( orol_a1·10 rrctamente deducido de la anterior
pre:1111sa, que el marido acató con nrdadero entusia. mo.

ll.
1

�268

CERVANTES

La admiración para Lalua fue una cosa que
Wald exigió del orbe todo. A un malhadado
croniquero que se atrevió a criticar el registro
bajo de la cantante, le rompió en la cabeza un
libro de sus más gustadas romanzas ; desafió al
director de la compañía porque dió la preferencia, en un estreno, a otra actriz.
En cambio, triunfaba cuando leía los elogios
que se tributaban a su consorte; cuando los
¡bravos! henchían el teatro; cuando la nube a,,
admiradores llegaba al camedno, con la lisonj,J,
pronta, con ofrendas de dulces y de flores . Si
fie excedían hasta regalar una alhaja, el pianista lloraba de emoción; si alguno enloquecía
hasta el punto de asistir a todas las representa·
ciones, de buscar la intimidad de los esposos,
de ser el caballero siTViente de la dama, rele ·
vando a Wald de sus deberes y, por ejemplo,
de acompañar a Laura sola, a la salida del teatro, hasta su casa, entonces nuestro hombre &lt;;e
sentía transportado al quinto cielo.
No, no haga usted aspavientos, ¡hombre!, y
no pretenda juzgar con su personalidad diversa y carente de fe, los actos de aquel entusiasta, de aquel fanático del arte.
Que e.s un perfecto caballero, no cabe duda.
Y con todos los puntos d e l1onor que usted
quiera suponer. Ahí tiene usted, es intransigente con la,; ligerezas de su cuiíada . Hace po-

CERVANTES

269

co cl~vó de cabeza en el bombo a un galancetC'
a qmen sorprendió cogiendo a Tula por el talle. Estas cosas no las tolera. i y luego que digan que los alemanes . . . ! .
Vea ust~d al pianista en este momento. t, Qué
t~les nervio:::. eh? Mire cómo se precipita a serv1r champaña a Radzoff, a una indicación leve
de su ídolo.
Aho~·a bien, dirá usted, todo eso no explica
su actltucl de esta noche.
i _Qué poco perspicaz! La diva, como todos los
artistas, cn~da de su fama. i Claro !)_ue bastantes homenaJ~s se le rinden! l\Ias los cprn se reservan son los que no tienen precio.
A vece~ hay l:ombres como Radzoff, en que
el_la se fiJa con mtuición artística segura v se
dice: •'' e e hombre es ruso , noble, gu apo,
' " 1111.
11
onari~ según se cuenta, habrá viajado mucho
Y sabra de. todo ; es un artista (se le nota en
Ja com~lex1ón)' su juicio es de la mayor imp_ortaucia para mí, porque se extenderá en un
cu·culo vast'isimo.
·
H ay que lograrlo favorable.',
.N'ote_ agudeza &lt;lel genio femenino. Lo r111e
l~s soc10logos descubrieron a fuerza de estudios, ;llas lo practican desde luego como la coila mas natmal. ¿ Quién no sabe que la
m:as J 1 h
gran
a ( e os umanos, no hace sino imitar los
gustos Y maneras de los pocos elegidos 1 Laura

;ª

�CERVANTES

270
los descubre al vuelo, y los pone de su parte.
¿ Se pueden vitupe-rar sus afanes 1
Y hétela allí, a la caza, empleando todas
sus artes para tornarse propicio a ese poderoso elemento de opinión. Cierto que muchas veces no lo será tanto como ella lo piense. De todos modos la intención es buena, y ya sabemos
que el más sabio yerra.
Y por supuesto. en la conquista de esos es-•
cogidos tiene la Castillo tm colaborador actiyí.simo: su marido . El arte lo exige todo. Por
eso ve usted su inquietud, su ira, su aprobación, en consonancia con las probabilidades del
acercamiento.
Y palpe el resultado : el de hoy es seguro.
Laura ha movido su silla hacia la del conde.
y los dos acodados en el mantel y con las caras en las manos, hablan con visibles signos de
inteligencia. Wald se envuelve en una nube de
gloria y de tabaco.
Y ahora que lo he ilu.,&lt;:1trado a usted, ¡, n
dónde están sus su.,-,picacias del principio, Será un despreciable filisteo si no abraza el lema:
'' Todo por el arle.''
Y diciendo esto, ni amigo el reportero Flores se levantó y pidió la cuenta . . . para que yo
la pagara.
Con el rabillo del ojo atisbé al interesante
trío y vi, ¡ s1ibrideo ref erc11s !. (]lle R~dzoff acep-

CERVANTES

271

taba , con los labios una cereza que Laura le
ofrecia coqueta y co1,rect amente en la punta d~
los dedos.
Wald era, i una vez más!, completamente di&lt;:hoso.
JENARO FERNÁNDEZ MAC. GREGOR.

�CERVANTES

272

Salrn(lor

Rue,la,

Fran-

cisco Villa espesa. • • • ·
Cahalleros (le España, que lleváis en las Yenas
sangre ilc cien gueueros y de cien trovaclores,
_
, - . vuestras naves en las playas serenas
1
y que a.ne ais
• ,.
aoncle ardieran un rlía las de n1estros u¡ayore,,'
Caballeros de España, las vugenes rnoTenas
que cambiaban sus besos por cuentas ele colores,
:l'.ueron madrés de hijos que cargaron ca1lenas ... .
i pero también abuelos de los libertadores!

Tal la historia qne el polYo ele los sígl~s empaíía.
Mas, agora, "qué grande, caballeros de Espana, , .
la Pmpresa con que a AmérfoR- nuevamente llega1.s:
vuesb"o Rey ya ~o busca las conquistas de antes.
,
el nombre ele Zorrilla v CerYantes,
Hoy Yems en
.
.•
y así si, caballeros, bienvemclos seaJs.
En Méxieo, 1917.
SAMUEL

273

CUANDO YO SEA VIEJO

LOS NUEVOS CONQUISTADORES
A

CERVAN'l'ES

RUJZ CABi\Ñ'AS.

I
Romántica alameda provinciana •
el paseo empedra.d o de anchas losa~,
en los arriates rosas, muchas rosas;
gárrula y cantarina la fontana;
vibra llamando a misa una campana;
en el ambiente límpido, las cosas
parecen dulcemente luminosas.
besadas poi' el so·l de la mañana •

'

en el fondo el terruño castellano
pardq corno sayal de franciscano
'
.,
'
extiendese monótono y austero ;
Y susurrante y mansa cabrillea
la corriente de un río : tal vez sea
el Tajo, el Tormes, el Pisuerga, el Duero ._..
0erva.ntes.-18

�CERVANTES

274

CERVA?i.TES

275

11
Hay frente a la romántica alameda
un casón que rezuma la hidalguía
•
, 1
y que en un tiempo, ¡ cuando Dios quena.,
fue del duque d Lerma o el de Uceda.
(¡Acaso aqtú el valido, en hora aceda,
•n perdida privanza lloraría!) ...
E ta ca ona pr6cel' e hoy mía,
refugio de la vida que me queda.

L o, e cribo, medito. . . Cuando salgo
para dar una vuelta en el sosiego
de la alameda, al declinar la tarde,
tal vez uelo decirle a algún hidalgo:
"· Que Dio o guarde, mi señor don Diego!,''
. o. gua1·de•,,,
y ' él dice: '• Don Gonzalo, ¡ D10
GoNZALO DE MURGA.

,
ANTE EL ARBOL DE LA NOCHE TRISTE
Para el ilustre
'' Hernán Cortés.''

autor

oy nn hijo romántico de aquel pueblo guerrero
que turb6 la paz honda de tus selvas sagradas
eon relámpagos trémulos de brillantes espadas
y fragores de recias armaduras de acero.
Y llegut- a tu santuario, rno\ido del sincero
temor &lt;le Yer tus ramas alzarse al cielo airadas,
pidien&lt;lo a Huitzilopotrhtli i-us flechas aceradas
en lluYia Yengadora obre el rurlo extranjero.
N'o. Tus ramas no tienen un gesto &lt;le amenaza;
expre~i6n milagrosa de un anhelo &lt;le raza,
tienrlen haeia nosotros sus retorcidos trazos

+

l'omo si-disipando la nube de rencores
que alzara el férreo paso de los conquistadores¡ abrazarnos quisieras con cien amantes brazos J
Popotla, septiembre de 1917.
TOMÁS

G. PF.RRTX.

de

�CERVAN1'ES

276

277

CERVANTES

Siempre en el cielo raso baila y mece
su epiléptica luz la veladora . ..
Fumo por hacer algo. Y amanece . ..

II

FUl\'IANDO

Especial

para

la

Rensta

''Cervantes.''

I
Noche de insomnio agobiador. Fecunda
quién sabe qué glacial presentj_miento
la lámpara de noche moribunda,
cuya epilepsia llora en un lamento ...

· 'M-í cigarrillo', que al fumarlo inunda
de fugaz resplandor fl aposento,
encandilado miente la iracunda
pupila ?-e algún ogro truculento ...
•.

Injurian el silencio de la noche
el paso claudicante de algún éoche
y tal sereno que golpea una hora .. ,

Hoy le cumple a mi ensueño idealizarte
la virgen c1ue un oidor tiene encla1.1,.,;;trada
Y :fingirme a mí mismo con la espada
nerviosa por dejar el talabarte.
Cuando suenan las ocho en la Acordada
llego con un amigo a libertarte,
a punto en que trataba de casarte
el oidor con don Sancho de Quijada ...
Tal deliran mi.s ocios, que perfumo
con una y otra bocanada de humo ...
Se rompe el sortilegio, y adivino
-como la huella de mi propio ensueñoproyectado en el muro, suave y fino
mi perfil romancesco y aguileño ...

III
Estoy de buen humor. En todo impera
el júbilo del sol primaveral;

�278

CERVANTES

270

CERVANTES

hoy la vida parece más ligera
y el ·ufrimiento cosa insu tancial.

Policromo vaivén bulle en la acera:
cada ro tro e un blando madrigal ;
da una hora, y ríe a su manera
el reloj &lt;le la vit-ja catedral ....
Tengo un cigarro egipcio, de boquilla
dorada, entre los dedo ; y en rumbo o
y pueril ademán de o. tentación,

LAS UVAS DEL MINISTRO DE DIOS

Para ' · Cerrn ntes. ' '

miro de vez en cuan&lt;lo cómo brilla
en las albura del papel rugo. o,
miniaturesco y grave un Faraón .. .
LEONCIO EsPrnOSA.

+

Tenía para mí algo de obrenatural, la esquelética figura de un sacerdote de la iglesia
&lt;le Oriente, que oficiaba en el altar del Perdón,
e.le la catctlral de México.
Cuando me llevaba la abuela rezandera -:,· bilio a a rezar el acrificio de la mi a en un '' La'
valle ' muy usado, impre ·o con un tipo de letra propio para la d &gt;bile. retina de la anciana ' .yo ;entía una indefinible .·en ación de re peto o de miedo ante aqu 1 perfil de nariz curva y barba patriarcal, neYada y lacia. d I acerdote.
Las e pirales de átomo plateado que bajaban de los ventanale , hacían brillar d ornamento bordado, con oro viejo, sobrt&gt; de teñida
eda, y unas mano morenas, hueso. a r largas,

�280

CERVANTES

bendecían hasta diez veces a unas cuantas viejas encorvadas, que con 1&lt;1s ojos entrecerrados
se daban golpes de pecho.
Y entre la rica masa de oro tallado del altar, una ·virgen, pintada sobre las puertas de
una celda por un presidiario sin esperanza,
parecía dormida entre la pátina espesa de un
siglo. Entretanto, yo observaba con detenimiento el desfile de beatas y curiosos por las
arcadas severas de piedra gris. Pegando un ,
oído a la pila bautismal de San Felipe de Jesús, un buen hombre de provincia pretendía,
respetuoso, oír el rumor del agua santificada,
mientras el perrero, cubierto con una cómica
bata de loco, repartía latigazos a los sacrílegos
' canes.

***
El buen sacerdote oriental de la barba nevada, pasa ahora ante mí, como un tipo curioso
que hace asomar a. mis labios una sonrisa burlona. Su sombrero de copa es el mismo de hace diez años, y no se separa jamás de su escurrido abrigo de alpaca verdosa, que medio
le cubre los grandes zapatos de gamuza . .
En las fruterías del portal de l\forcadere~

281

CERVANTES

acostumbra, después del sacrificio augusto, deleitar su paladar con frescos racimos de uva
madura, insatisfecho quizá del escaso vino que
le sirvieron en la consagración.
MANUEL HoRTA.

1917.

+

�282

CERVANTES

COMO QUE QUIERE LLOVER . ...

I
¿Vendrá1 ¿No vendrá?
Era demasiado tarde; por las v1eJas veredas
regresaban los campesinos con el azadón al
hombro y el moTral vacío, envueltos en la paz
augusta del atardecer incoloro.
Las 1nujeres, descalzas y taciturnas como hu·mildes peregrinantes, volvían a la hacienda
cargando manojos de hierba olorosa y cestas repletas de flores húmedas.
En la capilla del pueblo dió la oración; las
palomas del campanario se desbandaron inciertas; una garza prócer batió las alas ; los labradores evangélicos se descubrieron re,erentes
las cabezas empolvadas, y en sus labios tristes
se prendió un ruego santo y devoto.
¡; Vendrá 1 t,No vendrá f
Un relámpago rasgó la monotonía plomiza
del horizonte, y un perro vagabundo aulló cloloTosamente junto al cercado vecino.

CERVANTES

283

Comenzó a llover, las gotas ca.yeron. sobre mi
frente heladas y misericordiosas.
En los vallados, al margen de las aguas pensativas, las ranas croaban su atávica serenata
y las luciérnagas hieráticas brillaban entre los
sembrados.
María Esther, mi María Esther, no fue a la
cita.

II
Caminé bajo la lluvia con el corazón pre~ado de tristeza; mis plantas supieron de las
charcas y de los lodazales de la senda.
Mi madre, intranquila, me esperaba tras las
vidrieras. con un rosario de concha entre las
manos.
-He rezado tanto por ti, murmuró con vo;,;
de sortilegio. ¿ N-0 ves cómo está la noche 1 Parece boca de lobo. . . ¡ Y estás tan delicado!
Hoy hace seis días se te cortó la fiebre ....
Por contestación le di nn beso en sus manos
monásticas, manos largas - como santas manos
de retablo.
-Que Dios te bendiga, que te h11,ga santo,
salmodió con ternura, y con su mano, llena de
unción, trazó una cruz ideal sobre mi frente.
La lluvia pertinaz gol1Jeaba en las ventanas

�284

CERVAN'l'ES

Y el aire hinchaba las cortinas como si fuesen
velas marinas.

III
Tres tardes fuí a esperar a María Esther, en
el mismo banco de piedra, bañado de la fragancia de la enredadera episcopal y a la &amp;ombra del árbol añoso; y pensando en mi paloma, mis pupilas abismadas veían pasar la caravana blanca de las nubes y copiaban la serenigad encantada de los crepúsculos dolientes.
Por el noble camino lleno de quietud, un zagal conducía tres vacas y un rebaño de ovejas
blancas, que tímidas balaban espantadas con el
remoto ladrar de los perros cansinos.
Amoroso cual una queja de amor y hermanado con el aroma de las espigas so.noras, venía
de entre los maizales un lánguido cantar:
'' Como que quiere llover,
Como que quiere hacer aire,
Como que quiere llorar
Este corazón cobarde ... ''
El zagal se acercó a mí.
-Señor amo: que espere dice la niña, y le
manda a su mercé esta rosa.
La rosa se deshojó en mis manos.

285

CERVANTES

El zagal continuó :
- Está enmalada la niña; la mujer del compadre Elías dijo que la enterraríamos pronto. . . Mire su mercé a Pupy, ya no tarda mi
niña.
'
' El rebaño, espantado con el perro de María
Esther, se dispersó balando en el camino ; el
muchacho corrió para atajar las ovejas desea'
rriadas,
zumbando en la diestra la honda cer- ~
tera y dando gritos guturales y salvajes.
Pupy, el falderillo negro, movía el rabo y
retozaba en el zacate mojado; y en las frondas
espesas, los zanates en algarabía loca, cantaban los funerales del sol.

IV
María Esther, enlutada, pálida como una figura de marfil milenario, caminaba por la calzada como un fal'.}tasma; sus pisadas no hacían
ruido ; sus manos, plenas de gracia, arreglaron
sus trenzas flojas, y sus ojos, color de uva, buscaron la luz milagrosa de una estrella lejana ...
Me acerqué a ella y en mi hombro descansó
su cabecita rubia.
Ledamente murmuró:
-Estoy enferma, mi amor, muy enferma;
me m,oriré muy pronto; vine a verte por última. . . Mira, el céfiro me hace daño , pero qué

�286

CERVANTES

importa .... ¡ si te quiero tanto!. . . El pastor
no te había enc.ontrado, ~ verdad f; cuando traía
las ovejas al remanso le dije que te buscara; no
te vió nunca ...
En mis manos oculté la seda maravillosa de
las suyas y trémulo le di un beso en las yemas
tersas de sus dedos tibios.
-Sí, yo también me moría, María Esther;
sentía dejar la vida sólo por ti, por ti que
eres tan buena, tan santa. . . . Cuando mi madre rezaba por mí, yo rogaba por ti, por mwstro amor, por c1ue nos volviésemos a encontrar
bajo la somb1·a amable de este árbol secular
de este árbol que sabe de nuestros besos ino~
centes y del candor de nuestras citas. . . ¡ Si
vieras cómo he sufrido ! . : .
Las esquilas cantan en la torre iluminada una vaca errante muge ruidosamente en la sen-'
da ambigua, y María Esther, la pobrecita, solloza en mi pee.no cual un ave prisionera.
-No te asustes, mi vida: es una vaca.
- Estoy enferma, me duele el corazón .. . .
Hazle un favor a ta enfermita, ¿ quieres t
Con amor le ·oprimí las manos, y ella, llena
de santidad, entornó sus grandes ojos color de
uva.
- Rompe mis cartas y tira al viento mis cabellos, moduló ·tristemente.

287

CERVANTES

En mis ojos temblaron dos lágrimas y me
dió un vuelco el corazón.
Pupy dormía a los pies de la amada, y en la
niebla se perdió la luz milagrosa de la estrella
lejana.

V
En los purísimos labios de mi madre florece
una plegaria antigua.
En la torre lloran las campanas, y las estrellas ríen en las aguas pensativas de los vallados.
Pupy, desolado, clava sus ojos en la luna,
mientras de los maizales remotos viene envuelto en la fragancia de la noche, triste como u-n
lamento, el viejo cantar:
"Como que quiere llover,
Como que quiere hacer aire,
Como que quiere llorar
Este corazón cobarde .. .. "
~

GUrLLERMO JIMÉNEZ.

México, 1917.

�ÍNDICE
Págs.
C.olaboración. . .
Retrato de CenTantl)s. . .
La manía c11l escribir...
Enrique Huerta. . . . . .
La calumnia. . .
La Tabacalera Mex.icana.. . . . . . . . . . .
Necesidad del estnrlio. . .
La papelería Somolinos ? }Idntesinos. . .
La con~,iencia. .. . . . . . .
Receta contra el orgullo... . . . . . . . . .
Soneto. .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
La tic1a :huruana. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
La librería lle Andrés Botas... . . .
La vi,la retir:;uh.. .
A la Provirleneia... . . .
El gato legista. . . . . . . . .
La ,,ejez. . . . . . . . . . . .
La senda ilel deber . . . . . .
El Manco rle Lepan to. . .
El gaucho. . . . . . . . . . . .
La juventud &lt;1e Grecia. . .
Lai beJle9m, rlel U ni verso. . .
Cervuntes.-19

1
2
4
5
6
7
J 2'

13
14
16
34
37
38
;:¡9
41
43

-!5
47
49
51
5?.

55

�290

ÍNDICE

ÍNDICE

Págs.

Págs.
La justicia de Dios . . . . . . . . .
57
Las naciones y las lenguas. . .
59
El pueblo de Buenos Aires. . .
61
65
Media voz . . . . . . . . . . . . . . .
Preliminares de una situación política... . . . . .
66
El genio español . . .
88
Discurso pronllllciaclo por el sciior licenciado
Miguel Alessio Robles...
97
A Liliam. . . . . . . . . . . . . . .
110
Una quietud ambigua... . . . . . . . . . . . .
113
El alma española en la nación mexicana...
115
Los poetas jóvenes de México. . . . . . . . .
127
Camino de perfección. . . . .- . . . . . . . . . .
] 75
El hada del baile... . . .
191
Lejos .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
192
Por qué lloró la luna. . . . . . . . . . . . . . .
194
San Francisco de Asís. . . . . . . . . . . .
195
Los ojos de la novicia.. . . . . . . . . . . . . . .
195
Mi padre... . . . . . . . . .
196
Fantasmas. . . . . . . . .
197
Dedicatoria... . . . . . .
214
Bl café desierto. . . . . .
217
La cloncella florcal. . .
218
Noches de bohemia. . .
219
La eterna historia. . .
220
Un contemplati,o. . . . . . . . . . . .
225
La señorita clel baitón . . . . . . . . . . . . . . .
229
Don Ramón del Y alle Inclán . . .
233
Superstieio-nes mexicanas. . .
239
Tardes ne mi vida. . . . . .
248
Ojos mansos, dormidos...
249
Trofeos de mi bohemia. . .
250

291

¡ Salrn, maga de amor .. . ! ...
Todo por el arte . . . . . . . ..
Los nuevos conquistadores. . . . . . . ..
Cuando yo sea viejo ......... . . .
Ante el árbol de la Noche Triste .. .
Fnmando... . . . . . . . . . . . . . ..
Las uvas ñel ministro rle Dios. . . . . . . ..
Como que quiere llover. . . . . . . . . . ..

255
256
272
273

275
275

279
282

�ADVERTENCIA
La Dirección de esta Revista, por circunstancias ajenas a su voluntad, se ha visto precisada a no incluir, en el presente nú111ei·o, algunos de los trabajos literarios que, galantemente,
le fueron cedidos por muy prestigiados y conspicuos escritoreR. Deplora tales circunstancias
y, a fui de subsanar esta falta involuntaria, se
propone organizar un nuevo número de esta
Re_vista, también dedicado a México, y en el
cual quedarán incluídas todas las composiciones de que se ha hecho lD-érito.
México, noviembre de 1917.

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="421">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560746">
                  <text>Cervantes, Revista Mensual Iberoamericana</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560747">
                  <text>Cervantes, Revista Mensual Iberoamericana. El primer número, aparecido en noviembre, "número extraordinario consagrado a México", se abre con un texto titulado "Retrato de Cervantes". Su contenido, como es de esperarse, abunda en material literario: poesía, cuento, reseñas y crítica. Entre los colaboradores figuran algunos miembros del Ateneo de la Juventud y del Modernismo: Antonio Caso, Enrique González Martínez, Luis González Obregón, Julio Jiménez Rueda, Efrén Rebolledo, Carlos González Peña y Genaro Fernández McGregor. También se incluyen textos de Juan B. Delgado, Manuel Horta y otros.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="561525">
              <text>Cervantes, Revista Mensual Iberoamericana</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="561527">
              <text>1917</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="561528">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="561529">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="561530">
              <text>Noviembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="561531">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="561532">
              <text>Mensual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="561552">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752221&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="561526">
                <text>Cervantes, Revista Mensual Iberoamericana, Número Extraordinario Consagrado a México, 1917, Año 1, No 1, Noviembre</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="561533">
                <text>Villaespesa, Francisco, 1877-1936, Director</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="561534">
                <text>Urbina, Luis G. (Luis Gonzaga), 1864-1934, Director</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="561535">
                <text>Ingenieros, José, 1877-1925, Director</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="561536">
                <text>Poesía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="561537">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="561538">
                <text>Cervantes Saavedra, Miguel de, 1547-1616</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="561539">
                <text>Cuentos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="561540">
                <text>Reseñas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="561541">
                <text>Críticas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="561542">
                <text>Cervantes, Revista Mensual Iberoamericana. El primer número, aparecido en noviembre, "número extraordinario consagrado a México", se abre con un texto titulado "Retrato de Cervantes". Su contenido, como es de esperarse, abunda en material literario: poesía, cuento, reseñas y crítica. Entre los colaboradores figuran algunos miembros del Ateneo de la Juventud y del Modernismo: Antonio Caso, Enrique González Martínez, Luis González Obregón, Julio Jiménez Rueda, Efrén Rebolledo, Carlos González Peña y Genaro Fernández McGregor. También se incluyen textos de Juan B. Delgado, Manuel Horta y otros.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="561543">
                <text>Imprenta Francesa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="561544">
                <text>Dicenta, Joaquín, 1862-1917, Subdirector</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="561545">
                <text>Breceda, Alfredo, 1886-1966, Colaborador</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="561546">
                <text>01/11/1917</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="561547">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="561548">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="561549">
                <text>2020318</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="561550">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="561551">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="561553">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="561554">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="561555">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="5347">
        <name>Antonio Caso</name>
      </tag>
      <tag tagId="36261">
        <name>Carlos González Peña</name>
      </tag>
      <tag tagId="6209">
        <name>Enrique González Martínez</name>
      </tag>
      <tag tagId="36260">
        <name>Juan B. Delgado</name>
      </tag>
      <tag tagId="6239">
        <name>Luis González Obregón</name>
      </tag>
      <tag tagId="36259">
        <name>Muguel Alessio Robles</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
</itemContainer>
