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llevlata Internacional de arqueologla, etnología, follbo,e,
prehlatoria, hlatoria antigua , llngülaUCÍI mexicanas,
publicada por

t

TO)to l.

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HERMANN BEYER
ABRIL DE 1920.

-------~IOTEC

,

TflAL

I, _ _ __;.._ _::.:.....:_:.:...:_::

Hermann

Beyer

Una Pequeña Coleccl6n
de Rnflgüedades mexicanas.

Editor: H. Boyer, Aportado pootal ndm. 4602.

MEXICO, O. F.

I

���1

UNA PEQUEf\JA COLECCION DE
ANTIGÜEDADES MEXICANAS*

lL

POR

HERMANN BEYER
La más interesante de las piezas cuya descripción y explicación me
propongo dar en este ensayo, es indudablemente la que está reproducida
por la lámina XI.
El ídolo es algo asimétrico y desproporcionado, inclinándose al lado
derecho si se le pone sobre nn plano liso. Esta imperfección evidentemen-

-j

•

te es causada por razones técnicas. El contorno general conserva todavía la
forma de un bloque de piedra dura (un feldespato, según el Dr. Wittich),
algo rodado por el agua o gastado por la erosión. Su superficie fue ligeramente alterada por un lapidario antiguo que por medio de una serie de incisiones, círculos y campos ahondados tran•figuró la roca en una estatuita
de mujer hincada.
Para los instrumentos primitivos la ejecución de estos cortes y taladros
debe haber presentado un trabajo pesado y se comprende que el artífice se
limitó a los cambios más precisos. Por eso la nariz quedó chata, los pies
están dirigidos a un lado y hechos en bajorrelieve, y para el cuello fue utilizado un ángulo que ofreció la piedra bruta, aunque as[ la cabeza perdió su
proporción con el cuerpo .
El empleo de gubias o taladros tubulares de diferentes tamaños se nota
bien en las orejeras, las pulseras y las partes excavadas para ojos. Estos
últimos huecos, Ia boca y las cavidades en las mejillas, seguramente han tenido incrustaciones de concha y otros materiales que se han desprendido.
Las narices fueron hechbs con un taladro romo.
En los lados la figura ostenta un color verde. Arriba se ve gris con
una mancha verdosa. En la vista de frente, la cabeza está gris y el pecho
de un ligero matiz verde que se vuelve más intenso por los lados. Detrás se
nota un color más bien gris que verde. En diferentes partes se destacan ve•
tas obscuras que en unos casos son bien gruesas, en otros se dilatan en una
red fi11a de líneas delgadas.
La superficie está en varias partes algo desgastada; los arañazos nuevos
son de coloi- blanco. Sumergido en agua, el artefacto exhala el olor debarro húmedo .

l

*) Leído en parte ante la Sociedad Científica.'' Antonio Alzate, u en los meses de ju
lio y agosto de 1919.

1 l
j

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•

�'.1.:!J_ - :2 - 3
160

7
HERMANN BEYER

La pieza mide cerca de 14 centímetros de altura y pesa 2 kilos 100 gr.
Como ya dije, la figu1·a representa a una mujer. Esta determinación se
funda en el hecho de que la estatuita gasta prendas femeniles. Sobre el pecho y la espalda caen las esquinas de una pieza de vestido de forma cuadrangular que se llamaba quec71qtu:mitl y que todavía hoy día man varias tribus
de indios mexicanos. Una línea paralela a la orilla indica que está embellecido con un ribete o franja. También la figura 1 gasta quechquemitl.
Los brazos quedaron desnudos, pero adornados con pulseras. Se notan
dos círculos, eso es, dos chalchihuites, y los dos cabos de las cintas que loR
sostienen. Este género de muñequera tenía la denominación matzopetztli
chalcliiulnnacuextli, "la pulsera untada ( de bálsamo) con piedras verdes" 1).
En la superficie de la base está grabada la enagua con una orilla semejante a las de las figs. 1 y 2. Los pies, en que sólo tres dedos están indicadoF,
están descalzos.
Nos resta la discusión de los pormenores de significación simbólica. Vemos en la espalda de nuestra diosa un emblema formado por una figura en
forma de delantal, dos mazorcas de maíz con sus cabellos y un plumaje (figura 3). Una combinación parecida muestran las figs. 1, 2 y 7, pero colocada de una manera curiosa. Indudablemente estas diosas cargan las mazorcas en la espalda como lo hace nuestr~ estatuita y una escultura de piedra
del Museo Nacional (fig. 4), pero los pintores aztecas no pudieron representar objetos en perspectiva y así pintaron el emblema como visto de frente.
El detalle que afecta forma de delantal es un tetelmitl ( véanse los jeroglíficos de Teteutlan y Teteuhtepec, :figs. 5 y 6) o amatetelmitl, un objeto
ritual hecho de papel de amate. Esas piezas eran de uso universal para
ofrendas en el antiguo México.
El adorno que sale entre las dos mazorcas es el ¡,lumaje simbólico llamado quetzalmialmayo. Aparece en el tocado de las deidtldes del agua y de
la fertilidad . La diosa fig. 7 lo tiene en la cabeza y, además, enfrente, encima de un tl3telmitl . Ghicome coatl {fig. 1) ostenta el adorno en la coronilla
y Ointeotl ( fig. 2) lo trae junto con una mazorca y dos pedazos de papel de
amate teñidos de rojo en la espalda. En la fig. 8 el papel de ofrenda está
substituído por un trapecio en el dibujo convencional del chalchilmitl. Las
partes esenciales del quetzalmialmayo son una cuenta de chalcliilmitl dos
plumas amarillas y encima unas pocas plumas largas de quetzal.
'
Las dos mazorcas &lt;&gt; elotes que carga nuestro ídolo no dejan lugar a duda de que se trate de una diosa del maíz. Pero como tales conocemos a va1) Cf. Eduard Seler, "Gesammelte Abbandlungen." Berlín, 1904. Tomo II, páginas
ó36 y 539.

161

ANTIGÜEDADES MEXICANAS

========= ===== = - ~ = = - - -

rias. El nombre general de Cinteotl, "deidad del maíz," lo tienen las figuras 2 y 7. Tonacacihuatl, la "mujer de nuestro sustento," es la vieja, y
X~lon~n, "mu~eca de maíz tierno," la joven diosa del 7.egetal. Otra denommación o variante de una diosa del maíz es la de Chicome coatl ''siete
culebra" (fig. 1).
'
,
Creo que la estatuita en cuestión se puede identificar como representación de esta última forma de la deidad del maíz, porque su casco, una cabeza
de culebra, hace alusión al nombre Ohicome coatl. El belfo superior del
reptil tapa la cabellera de la diosa, notándose en la frente la lengua bífida

Fm. l.

Fro. 2

Chicom e coa tl.

Cinteotl.
Códice Vaticano A, foja 43 vta.

Cótlice Borbónico, pág. 7.

Y a cada lado un colmillo. Pura mayor claridad he hecho un dibujo de la
parte superior de la figura con estos pormenores ( fig. 9). Encima de las
narices de la culebra se ven dos plumeros. En los lados del casco están grabados los ojos con su placa supra.orbital. Estos dos rasgos, los adornos de
pluma Y los ojos con ceja de voluta, nos indican que aquí tenemos la cabeza
de una culebra mítica, la serpiente verde de la diosa del agua o la culebra
emplumada quetzalcoatl.
·
En los códices las diosas Xochiquetzal y Chalchihuitlicue aparecen varias veces con el mismo casco de forma de cabeza de culebra. El intérprete

f

.238

�162

HERMANN BEYER

ANTIGÜEDADES MEXICANAS

163

del Uódice Telleriano-Remense identifica Xochiquetzal con Tonacacihuatl y
Chicome coatl 1 ), lo que explica esta comunidad de emblemas. Pero no he
encontrado en los manuscritos pictóricos una representación indubitable de
lll diosa del maíz cu~ a cabeza miga de las fauces de una serpiente. En piedra verde, sí, conozco otro ejemplar de una Ohicome coatl parecida a nuestra estatuita en este detalle. Es la fig. 10, cuyo original se conserva en el
Museo de Historia Xatural de Viena. Para dar cabida a la corona de pin·
mas que lleva la diosa, la cabeza de culebra fue dividida en dos partes
!'imétricas.

F w . 8.

Tetehuitl, elotes

v quetzal•

miahuayo.

Fw . 4.
Diosa del Maiz.

F IO. 7.
Cinteotl.

;\fuseo N. de Arqueología, llistoria y Etnografía ,
México.

Códice :\Iagliabecchi, foja 90.

Detalle de la estat uita.

FJG. 5.
Jerogllfico de Teteutlan.

FIG. 6.
Jerogllfico de Teteuhtepec.

Códice Mendoza 48, 18.

Códice Mendoza 7, 6.

} 'w . 8 .
Chalchihuitl, elotes V
quetzalmiahuayo.

Códice Borbónico, pág. 20.

Una indicación de pintura facial representa el campo rectangular en
cada mejilla, origin11lmente rellenado con una substancia probablemente de
color negro. Más general parecen haber sido dos fajas o barras verticales,
como lo vemos, por ejemplo, en Ja fig. l.
El estilo de la pieza revela que fue hecha en la región central de México.
Una diferente representación de la diosa del maíz tenemos en la fig. 11
que, desgraciadamente, no conserva ni siquiera un vestigio de la pintura
con que antes seguramente estaba cubierta. Por este motivo, la coloración
de los pormenores queda en algunos casos hipotética, aunque no influye ern
en la determinación de los emblemas principales, que }JOr su forma son fá•
cilmente reconocibles.
1) Códice Telleriano-Rc•mense. Ed. del Duque de Loubat. F oja 8.
Códice Vaticano No. 3738. Ed. del Duque de Loubat. F oja 14.

�164

165

HERM .\NN BEvrn

ANTIGÜEDADES MEXICANAS

Evidentemente la deidad tiene u u tocado parecido al de las figs. 1 y 7,
por lo menos en lo que concierne a la venda. Si haya o no poseído el tlaquechpanyotl, el adorno de papel de amate plegado en forma de abanico, no
se puede decir, porque justamente las partes laterales de la cabeza están
mutil11das. Las fig;;. 1 y 7 sí ostentan este detalle en el &lt;!Olodrillo.
L'l placa escalonada que pende de la nariz, probablemente estaba pintada de azul. En los códices pictóricos aparece esta pieza de ornato principalmente con las diosas Chalchiutlicue, Xochiquetzal y May&amp;huel, evidentemente por la razón de que repre~entan conceptos mitológicos muy afines.
Tanto las tres deidades mencionadas como la del maíz son patronas de la
fertilidad, de la estación de aguas, de la vegt-tación.

la ¡,ieza. Sin embargo, se puede reconocer en él la configuración del emblema que adorna la "manta de &lt;;inco Rosas" (fig. 12). Macuilxochitl es otra
deidad de las flores y del verano, y este rasgo explica la presencia del símbolo en su frazada. Pero en forma más sencilla, o sea un campo tripartito,

\

Fm. 9.
Lado superior de la estatuita.

Grandes orejeras, originalmente también de azul o verde, cubren toda
la oreja.
El globo del ojo resalta mucho a la vista, una particularidad de estilo
que he notado en varias figuritas que vienen de Atzcapotzalco, D. F., y
que permite asignar también a nuestro ejemplar tal procedencia o, por Jo
menos, incluirla en esa clase de terracotas.
La boca abierta daja ver la fila de dientes superiores.
Sobre el pecho cuelga un emblema que afecta la forma de un cuadrángulo cuyas esquinas están provistas de circulillos. Como la figura está hecha en molde, este detalle no se destaca con toda la claridad deseable, lo que
es un lamentable defocto, porque se trata del pormenor más interesante de

Fxo . 10.
Diosa del malz, grabada en piedra verde.

Museo de Historia Natural de Viena.

se encuentra el signo también con la deidad del maíz, que lo ostenta en la
mejilla (fig. 13).
Debajo de este emblema lleva nuestra figurita todavía otro adorno pectoral, un disco con orilla, eso es, una placa circular de oro (teocuitla1·omal li),

�166

HERMANN BEYER

ANTIGÜEDADES MEXICANAS

167

como la tiene también la fig. 7. El Sr. Batres encontró dos de estos discos
de hoja de oro en sus excavaciones en la antigua Calle de las Escalerillas 1).
Durante muchos años estuvieron estas piezas en una vitrina del Museo Ka·
cional, pero desde hace algún tiempo ya no son exhibidas 2 ). Otro ejemplar
describe Lumholtz en su bella obra '' El México Desconocido,'' dando tam ·
bién su fotografía 3 ).

Fig. 13.
Cinteotl,
como "Acompañado."
Códice Bolonia, pág. ~FIG. 14.
Cara

v emblemas de Xipe.

Frggmento de un pedestal de berro cocido.

FIG. 12.

Frn. 11.
Diosa del malz.

Terracota.

Cobija ritual del dios Macuilxochitl.

Códire Megliabecchi, foja 8 vta.

En cada mano lleva nuestra estatuita dos mazorcas de:maíz ( cenmwitl)
con su ornato de papel de ofrenda, siendo esta la manera más común de re·
presentar la deidad de este cereal (cf. figs. 1, 2 y 10).
La falda parece componerse de dos piezas superpuestas, detalle que tam•
bién muestra la fig. 10.
Nuestra figurita tiene 11 ce1'.ltírnetros de alto y está adherida a un fragmento de barro cocido del espesor de más o menos de un centímetro, que
formaba probablemente parte de la orilla de una vasija grande.
El hecho de que la estatuita fue fabricada en molde, deja esperar que se
encuentren algún día otr:&gt;s ejemplares que conserven todavía restos de sus
colores Y, además, las partes que nuestra pieza tiene rotas.
l) Leopoldo B.itre3, Exploraciones arqueológicas en la Calle de las Escalerillas.

Año de 1900. México, 1902. Pág~. 22 y 23.
2) Comunicación verbal del señor D. Leopoldo Batres.
3) Car! Lumholtz, El México Desconocido. Nueva Yor.k, 1904. Tomo 11, pág. 293.

FIG.15.
Signo del mes Tlacaxipehuallztli.

Códice Humboldt,
Fragmento !9

FJG. 16.

CHICAHUA ZTLI,
bastón del dios
Xipe Totec.
Códice Magliabecchi, foja 90.

F10. 17.
Brasero con la parte superior
CHICAHUAZTLI de Xipc.
Códice Borbónico, pilg. 14.

�168

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HERMANN BEYER

ANTIGÜEDADES MEXICANAS

Una litografía en colore-s del objeto antiguo de la fig. 14 ya fue publicada en 1889 por el señor Leopoldo Batres con el siguiente comentario:
"Fragmento de pedestal hecho de barro pintado de rojo, blanco y negro. Representa la figura del Sol en sus cuatro movimientos (Nalmi ollin).

debe haber existido en el pedazo que está roto, son las cuatro aspas que
simbolizan los cuatro movimientos del Sol. 11
' ' El ejemplar que acabo de describir es una de laa piezas más notables
de la escultura y alfarería india americana, desde el punto de vista del arte.
Hoy pertenece al Sr. ingeniero arquitecto D. Antonio Rivas Mercado, quien
lo adquirió por compra en la suma de ocho pesos en que fue propuesto en
venta al visitador y encargado del Museo Nacional Sr. Francisco Borja del
Paso y Troncoso, quien rehusó comprarlo, ocasionándose con esto una lamentable pérdida en las colecciones de arqueología del Museo Nacion,11 de
México." 1 )

F10 . l il.
Frazada con emblemas de Xipe.

Códice Mngliabecchi, foja 4.

F10. 20.
Relieve lateral de un cubo de piedra.

Museo N. de Arqueología, Historia y Etnografía, México.
FIG. 19,
La figura 14 restaurada v con indicación
de los colores.

Está simbolizado el Sol por la máscara que con su resplandor se halla encerrada en el cuadrete que forma uno de los lados del pedestal, y en los cuatro ángulos del mismo cuadrete se ven dibujadas tres aspas que con la que

La máscara roja de párpados caídos y boca desmesuradamente abierta es la
del dios Xipe Totec, "nuestro señor el desollado" (cf. fig. 15 y, además, lám.
1) Leopoldo Batres, Ci1°ilización de algunas de las diferentes tribus que habitaron
el territorio hoy mexicano en la antigüedad. México, 1889. En: Memoria que el Secretario de Justicia .... pres. al UongreEo de la U nión .... desde 19 de Abril 1887 hasta el
30 de Nov. 1888. Pág. 315.

�170

171

HER.'I\ANN BEYER

ANTIGÜEDADES MEXICANAS

VI, a y figs. 1-8 en las págs. 75-78 de este tomo), y su forma ee explica por la
circunstancia de que reproduce la piel enjuta de la cara de nna víctima humana. La cabeza o carátula yace sobre un rosetón de muchos pliegues; en
los originales evidentemente hecho de papel de corteza de amate. Las cuatro
esquinas están llenas con adornos simbólicos que terminan en dos puntas
(maxaliuhqzti) y que son características del dios Xipe (fig. 15). El colgajo
de las orejas de nuestro ejemplar también muestra esta figura peculiar. Esa
combinación de rosetón con cuatro cintas la vemos también empleada como
ornato de la insignia llamada chicahuaztli, que lleva el dios en su mano (figuras 16 y 17) y en una cobija dibujada en el Códice Magliabecchi, donde
está acompañada por la glosa antigua "manta de totequi" (fig. 18).
Además de los colores blanco, rojo y negro que menciona el Sr. Batres,
noto un matiz de rosa en el rosetón y las cintas que cubre en parte las líneas
negras. He indicado esta coloración por rayado fino en el dibujo esquemático de la fig. 19 que represent'l la plancha restaurada. El color rosa es el
del ave tlatthqueclwl, cuyas plumas fueron usadas para el ornato del dios.
Blanco, rosa y rojo son los colores emblemáticos de Xipe Totec.
La orilla del cuadrángulo que encierra a la máscara de Xipe reproduce
un tejido de juncos, muchas veces empleado como detalle de ornamentación
en objetos destinados al culto (fig. 20). Que el decorado tiene esta signifi·
cación y no la de la soga de ayuno, como traen algunas etiquetas del Museo
Nacional, se comprende por una comparación con las orillas de una estera
de hoy día.
En el lado izquierdo conserva nuestro objeto todavía un fragmento de
plano, por lo que se ve que en estado completo formaba un cubo o una caja.
En este concepto, la orilla imita el tejido del petlacalli, de la caja de esteras.
Sin embargo, en los cuadretes "laterales no fue exactamente igual al del
frente. El vestigio de una de las cintas que quedó, está solamente pintado,
mientras en el lado delantero se realza en relieve.
Lo que ha quedado de la superficie (fig. 21) sólo permite reconstruirla
con seguridad hasta donde llega la parte saliente del fragmento, indicada
por las líneas enteras; pero probablement~ tenía originalmente el tamaño
marcado por puntos. La superficie está pintada de rojo sobre fondo blanco
Y muestra en dos lugares huellas de objetos adheridos o sostenidos. La impresión del lado izquierdo tiene la fornía de un pie o de una sandalia, pero
la derecha no corresponde a esta figura. Pudiera haber servido como apoyo
para la insignia del dios y entonces el otro pie debe haber tenido más o menos la posición indicada en mi reconstrucción hipotética.
La decoración del pedestal con emblemas del dios Xipe Totec nos deja
inferir que esta deidad fue la que una vez se erguía sobre este cubo.

B~tres no da expresadamente el lugar de procedencia, pero pone la pieza entre las antigüedades de la tribu acolhua que él localiza en Texcoco y
Huexotla. Quizás tuvo él alguna indicación en este sentido y entonces nuestro objeto puede haber sido la base para una estatua de Xipe algo parecida
a la de Texcoco que posee el Museo de Nueva York 1 ), aunque esa debe haber tenido un tamaño menor.
Las dimensiones de lapiezafragmentaria son: altura, 21 cm.; anchura,
(arriba) 28 cm.; espesor, por término medio, 15 mm. La huella del pie mide
10 cm. El barro tiene coloración de ladrillo. Toda la parte figurada del lado anterior parece formar una capa delgada pegada al éubo. La pintura no
brilla porque no ha sido pulimentada.

Fm. 21.
Lado superior de la flg. 14.

(Con indicación hipotltica de su forma
original.)

Entre las muy variadas producciones de cerámica de los antiguos mexicanos existe una clase que he visto con relativa frecuencia en Tepeaca y
Matamoros Izúcar, pero que es muy rara en el Valle de México. Se trata de
vasijas de diferentes formas y tamaños que están decoradas con bellas ornamentaciones que fueron hechas en moldes y pegadas al cuerpo liso del
vaso.
Probablemente el molde cuyo vaciado se da en la fig. 22, y el reverso
en la fig. 23, sirvió para hacer decoraciones de este estilo. El relieve es muy
1) Véa9eBeyer, ¿Guerrero o Dios? El México Antiguo. Tomol(l919),págs. 73-81.

�172

HERMANN BEYER

bajo y la fi¡:ura positiva queda algo convexa, que sería a propósito para ser
adherida a la panza de una vasija. 1)
La figura humana que reproduce el molde quiere representar a un bailador. Con el concepto de bailador parece, a primera vista, en pugna el hecho de que blande una hacha. Pero esta hacha no sirve aquí de arma o instrumento de oficio, sino es un objeto ceremonial. Entre los utensilios y
adornos de músicos y danzantes que da el manuscrito de Sahagún de la Biblioteca Laurenciana de Florencia 2 ) se encuentran dibujados tanto el adorno de plumas para la garganta de los pies, como el hacha que vemos en
nuestra figurita. Igualmente se observa un hacha como adorno en un teponaztle de Tlaxcala que está curiosamente tranefigurado en un bailador
(iám. XII). Esta hacha decorativa evidentemente tiene por mango el arma

F10.

22.

Bailador con hacha y ramillete.

Sacado de un molde antiguo.

F10. 23.
Cara posterior de un molde antiguo.

del pez sierra y una hoja cuyo lado cortante afecta forma de media luna.
Otro danzante con hacha se encuentra como ornato de un segundo teponaztle
que vió el Dr. Peñafiel en Tula (fig. 24). El carácter ceremonial del hacha
está determinado por dos grandes plumajes que lo adornan. También esta
hacha tiene configuración curvada. En los tres casos tratados, entonces, se
1) La fig. 11 difiere de este grupo técnico en el detalle de que su relieve es más alto y
la ela.boraci6n menos artística.
2) Pablicados por Seler en "Gesammelte Abhandlangen,'' tomo II, págs. 67i y 698.

�ANTIGÜEDADES MEXICANAS

173

parecen las hojas a las hacha.zuelas de cobre tan comunes entre los hallazgos
arqueológicos del E:stado d~ Oaxaca. Creo que aquí no se trata de una semejanza casual, sino que tenemos una prueba de que las delgadas hachas de
cobre, que no pueden haber servido para fines prácticos, fueron empleadas
como arma de lujo, como insignia en los bailes y festejos.
Un bailador que usa un hacha de color azul, quiere decir, de piedra fina,
lo tenemos en la fig. 25.
Desgraciadamente nuestro molde está algo desportillado en la parte
donde la figurita tiene su frente y cara. Pero se notan bien los dientes en
la boca y un bezote en forma de cabeza de ave ( quauhtetnpilloli coztic teucuitlatl?) en el labio inferior. El dibujo de un parecido adorno aparece entre
otras joyas en el Lienzo de Tlaxcala (fig. 26). Es de color amarillo, lo que
quiere decir que fue hecho de oro. Efectivamente, el Museo N. de Arqueología, H istoria y Etnografía, de México, conserva un precioso original de
oro, también en forma de cabeza de ave con copete (fig. 27) .
El cabello cae por detrás en una trenza amarrada por una cinta cuyasextremidades se destacan . Esta forma de peinado se nota también en et
bailador del teponaztle de Tlaxcala (lám. XII, b) y, con más claridad, en
algunas personas dibujadas en el Lienzo de Tlaxcala (fig. 28).
De forma rara es el adorno de la oreja y no he encontrado representaciones análogas.
Pecho y cuello están cubiertos por un collar ancho que se compone de
cuatro sartales de cuentas ( cozcapetlatl).
El brazo izquierdo ostenta arriba un brazalete que termina en punta,
evidentemente el rnachoncotl o macopilli. En el brazo derecho parece tratarse sólo de cuatro cintas o anillos. Están indicadas también pulseras angostas.
Como conviene para una fiesta, el danzante lleva en la mano izquierda
un ramo de flores con un colgajo de unas cuantas plumas. Un ramillete parecido, sacado de la "Histoire de la Nation Chichimeque" o Códice Xolotl,
doy en la fig. 29. U na sola flor lleva el bailador del teponaztle de Tlaxcala
(lám. XII, a), mientras el de Tala usa un abanico hecho de plumas (tlgu·
ra 24).
Un hecho curioso es que nuestra figurita tiene sólo cuatro dedos en cada mano. En los pies la representación de los dedos no es muy clara, pero
¡;s.rece que también sólo cuatro están indicados.
El ceñiaor ( maztlatl) está ornamentado con rayas longitudinales de la
misma manera como el de los personajes de los teponaztles (lám. XII, a y
fig. 24).

�174

HERMANN BEYER

FIG. 25.
6allador.

Códice Borgia, pág. 50.

FIG. 26.
6czote con cabeza
de águila.

Lienzo de Tlaxcala, 7

Fm. 27.
6ezote de oro.

)fuseo N. de Arqueología., Historia. y
Etnografía., México.

FrG. 28.
Indio tlaxcaltcca.

Lienzo de Tlaxcala, 3.

�175

ANTIGÜEDADES MEXICANAS

Los bien caracterizados adornos de pluma que están marcados en las
gargantas de los pies, ya fueron mencionados.
Para terminar la descripción de la indumentaria del danzante, resta decir que se encuentran modeladas sandalias con taconera ( cactli).
El objeto tiene 74 milímetros de alto por 62 de ancho. Está fabricado con
una arcilla morena anaranjada de poco peso. Por el color y textura del barro me parece que fue hecho en la región central de la República, aunque,
como atrás he dicho, esta clase de molJes no es común en el Valle de México. La configuración está recortada, dando en grandes rasgos los contornos del bailador.

F10 . 29.

Ramillete de flores.
'' Histoire de la N ation
Cl.iicbim eque. ''
En: Atlas de la colección Aubin-Goupil,
lám. 8.

·,

FIG. 31.

Fm. 30.

Tlaloc, como uno de
los "trece cielos."

Tlaloc, como uno
de los "señores
de la noche."

Tonalamatl Aubin,
pág. l l.

Tonalamatl Aubin,
pág. 19.

La superficie posterior (fig. 23) es muy irregular y se puede reconocer
todavía que el molde fue hecho por varios emplastos puestos sobre la figura
original que sólo imperfectamente se fusionaron.
El vaso reproducido en la lám. XIII, a, visto de lado, y en b, visto de
frente, tiene la configuración de un jarro o de una botella para agua. Sin embargo, su profusa y quebradiza deaoración simbólica excluye la idea de que
haya servido para el uso doméstico. Evidentemente se trata de un objeto
ritual que tenía empleo en las ceremonias en honor del dios de la lluvia.
Porque en cara o cabeza de Tlaloc es en lo que está transfigurado el vaso
por medio de diferentes detalles de barro pegados o adheridos a su panza.
Vemos los grandes ojos encercados y la voluta sobre el labio superior con
los dientes o colmillos, rasgos tan característicos del numen de la tempestad
(cf. figs. 30 y 31). Además, no falta su tlaquechpanyotl, el ornato de cabeza en forma de dos llbanicos.

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HERMANN BEYER

ANTIGÜEDADES MEXICANAS

- - ---=============

Estos últimos adornos, y probablemente también los otros pormenores,
faeron hechos en molde. Pegados a la superficie del vaso Eon los ojos, la
boca y el cordel sobre la frente. Del cuerpo de la vasija se destacan los abanicos, los emblemas laterales, el asa y la nariz. Esta se quebró, dejando un
hueco en su lugar; lo mismo falta uno de los símbolos laterales. El adorno
rectangular de la oreja fue sobrepuesto al emblema, como se nota en la
huella que ha quedado en el lado izquierdo.
Las volutas que parecen formar las orejas del dios y de las cuales fólo
una resta, representan nubes, como demuestra una comparación con las
figs. 32 y 33, que son dibujos convencionales de estos fenómenos meteorológicos. Un gran brasero del Museo Xacional con la cara y ornato de la
diosa del maíz, tiene este detalle mé.s elaborado y con coloración variada.
Cinteotl y Tlaloc poseen varios emblemas en común, lo que se explica por el
hecho de que ambos son deidades del verano, de la estación de lluvias.

F10. 32 a y b
Jerogllfico de Mixtlan,
"Junto a la nube."

Fw. 33.
Almena del Sagrario
de Tlaloc.

a. Códice Mendota 48, 5.

Códice Tell.-Rem.,

b.

,.

,,

10, 4.

177

La pieza tiene casi 17 centimetros de altura.
Aunque no sabemos nada directo sobre la proceden('ia de la escudilla
de la fig. 35, se puede decir, sin peligro de equivocación, que fue manufacturada en Uholula. Tanto la forma como los colores y el estilo son tan típicos para la alfarería cholnlteca, que no queda duda de su filiación.

F IG. :H.
Esquema de la boca del
jarro de la 1~m. XIII.

foja 36 vta.

El aztatzontli, la corona de plumas blancas que ostentan las figs. 30 y 31,
no aparece en el vaso; en su lugar se levanta el cuello o tubo de la vasija.
En diversos lugares se han quedado vestigios de pintura azul verdo ea
que indican que originalmente todo el vaso estaba cubierto con una capa de
este color. También se conocen muchas figuritas de Tlaloc hechas de piedra
verdosa. Evidentemente en estos casos ee hace alusión al color del agua.
La pintura quedó sin pulimento y fue aplicoda directamente al barro,
sin precederla una capa blanca como generalmente se hacía.
Las salpicaduras de cal que Ee notan son posteriores, porque están
también en las roturas.
Por la cocción tomó el barro por fuera un color rojizo, mientras aden10 de la vasija tiene un aspecto negruzco.
8e notan muchas pequeñas raadurlls en la superficie.
La boca del jarro tiene la forma que reproduce el dibujo esquemático
fig. 31. Su asa parece torcida y se compone de cuatro partes. Un soporte en
orma de faja sostiene la vasija.

F10. 35
Escudillá de barro.

E,;tilo Cholulteca.

El fondo de la vasija (fig. 36) está decorado con una cabeza de perfil
que creo poder determinar como la de un mono ( Ateles sp.). En favor de esta clasificación habla el progoatismo pronunciado, el pelo erizado de la
frente y, ante todo, la coloración de la cara. Esta está dividida :en unn
pa.rte anterior de color claro y otra de color anaranjado de una forma peculiar. De eemejante modo vemos siempre dibujada la ('abeza del mono en los

�178

HERMANN BEYER

179

ANTIGÜEDADES MEXICANAS

códices pictóricos (fig. 37). Por las aducidas razones se puede identificar
también como cabeza de mono la del fondo de una escudilla que publicó el
Dr. Peñafiel en la lámina 73 de sus ''Monumentos del arte mexicano antiguo" y la de un plato que se encuentra en una obra ya citada del señor
Batres 1).

En el pescuezo luce un cuello de piel corlo anaranjado con rayas rojas,
del cual penden pequeños discos blancoe.
Del mentón salen dos vírgulas. Evidentemente es el signo de la
voz y debía estar puesto delante de la boca, como lo es, en efecto, en el vaso
que publica Peñafiel. Las volutas tienen aquí más bien un objeto decorativo, llenan un espacio, lo mismo que el disco blanco que se ve entre la nariz
y el margen. También las fajas detrás de la cabeza no han de tener otro fin
que el de llenar un hueco.
f

F10. 39.
Motivo de ornamentación.

Detalle de la fig. 35.

F10 . ~O.

Motivo de ornamentación.

Detalle de la fig. 35.

El borde interior está dividido en ocho compartimientos. Cuatro veces
se repite el motivo sencillo de la fig. 38, dos veces el de la fi.g. 39 y otras
dos veces el que enseña la fig. 40.
F10.

36.

rondo de la escudilla.

a.

b.
c.
FJG. 3,.
Signo dd dla OZOMA TU, "mono."
Códice Borgia, pág. 73, 26 y 24.

Fw. 41.

Fm. :is.

Hueso de muerto.

Motivo de ornamentación.

Códice Bodley, pág. 6.

Fw. 4Z.
Parte de un
hueso.

Fm. 43.
Motivo de ornamentación.

Detalle &lt;le In fig. 35.

Detalle de la fig. 35.

La cabeza del animal ostenta un adorno en la oreja. Generalmente
afecta éste forma puntiaguda (fig. 37), pero en nuestro caso, como en el de
la escudilla de Peñafiel y en la fig. 45, su parte principal es redonda.
1) Lám. XIX, fig. 5, de la publicadón cuyo título va en la nota de la pág. 169.

La fig. 39 me parece reprérnntar dos terminaciones de un huew. El
rayado transversal es de color rojo y significa, tal vez, huellas de sangre.
De una manera parecida están dibujados los huesos de las figs. 41 y 42.
.El otro ornamento (fig. 40) da un motivo muy común de la alfarería de
Cholnla, hileras de discos blanco!.&gt;. Pudiera uno interpretarlos como sartales de cuentas hechas de caracoles marinos, aunque realmente no han de ser

�too

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ANTIGÜEDADES MEXICANAS

181

más que una decoración sin significado. Esta misma índole, netamente decorativa, tiene también el ornamento de la orilla del borde (fig. 43), lo mismo
muy utiado en piezas cholultecae. Este detalle se repite seis veces.
La decoración de la superficie exterior, quierEI decir, el anvereo, se comprende bien en la fig. 44. Consisto en campos de lineas negras, rojas y
anaranjadas sobre fondo blanco, un decorado muy eencillo . La base, el
centro del dibujo, quedó sin pintura, enseí1ando el color natural del barro.
El diámetro de la escudilla es de 15.6 cm. y su altura 3. Rn fondo es
ligeramente convexo. La rnperficie pintada, quiere decir, todo el vaso, con
excepción de la base, recibió un baño blanco, pero tan ligero que en muchas

Fio . ·H.
Lado inferior de la escudilla.

partes trasluce el color del barro. Además del blanco se ha empleado el co
lor anaranjado, un rojo obscuro y un negro. Donde este último quedó algo
diluído, parece moreno obscuro.
El plato, cuyo fondo está reproducido por la fig. 45, pertenece a un
grupo técnico distinto del que acabamos de tratar y no estoy bien seguro si
fue realmente fabricado en Cholula. Proviene de la antigua colección Vila,
que un padre de este apellido reunió en Cholula y alrededores. De todas
maneras, nos demuestra que el motivo decorativo, comistiendo en una cabeza de mono, era bien conocido en el rumbo de Cholula, tanto en piezas de
manufactura local como en las importadas.

FIG. 45.
rondo de un plato de Cholula.

Colección Carlos O. Hoffmann.

Entre las figuras de barro de Michoacán, Colima y Jalisco se encuentran
con relativa frecuencia representaciones de músicos. El Dr. Kunike ha
escrito un pequeño estudio especial sobre este asunto, basándose en los
ejemplares de la colección Vogel de Colima 1 ). Distingue ese auto~ los siguientes instrumentoti de música en uso entre los tarascos Y sus vecmos:
¡) Hugo Kunike, :\fusikinstrumente aus deru alten )Iichoacan. Baessler-Archiv,
tomo II (1912), pág3. 282-284.

�182

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l.

2.
3.
4.
5.
6.
7.

183

ANTIGÜEDADES MEXICANAS

Tambor grande.
TeJ1onaztle.
Carapacho de tortuga.
Raspador de hueso. Sonajas de calabaza.
Caracol marino (trompeta).
Trompeta de madera, caña, barro.
Silbatos y flautas.

Este instrumento de música, tan conocido por ser el del dios griego P1Jn,
también fue muy común en el antiguo Perú. En cambio, no lo he visto
hasta ahora entre antigüedades mexicanas. Por eso el cuo reviste cierta
importancia y es de lamentarse que la representación del objeto en nuestra
figura de barro esté tan mal hecha. Siendo así, mi explicación sólo tiene
carácter hipotético y hay que ei:perar nuevos hallazgos de piezas mejor
ejecutadas para poder afirmar la existencia de la zampoña entre las antiguas
tribus del occidente de México.
En su mano derecha la estatuita tiene otro objeto, del cual he sacado
un dibujo en la fig. 48 y que, en mi concepto, repre~enta una sonaja. Sonajas de semejante forma se encuentran muchas veces reproducidas en pinturas y esculturas de tiempos prehispánicos ( fig. 49).

FIG. 47.
Mano con zampoña.

Detalle de la 6g. 46.

t
;

;

~

Fm. 49.
Sonaja.

Códice Viena,
pág. 45.

Fm.

4o.

Músico.

FIG. 48.
Sonaja.

Det11lle de la 6g 46.

Figura &lt;le barro cocido.

Aunque la terracota de la fig. 46 está modelada muy toscamente, creo
poder reconocer en ella la representación de un hombre que toca un instrumento no contenido en la lista anterior, La estatuita tiene asido en au
mano izquierda uu objeto compuesto de cuatro cuerpos cil!.ndricos (fig. 47),
que a mi me parece reproducir una zampoña, flauta hecha de varios carrizo¡,.

Fm. 50 .
Cara con pintura.
Detalle de Ja 6g. 46.

F10 . 61.
Camisa.

Detalle de la flg. 40.

Con esto he tratado de los detalles interet:antes de la pieza y doy ahora
una somera descripción de los restantes pormenores de menos importancia.
La frente de la figura está cubierta por una faja ancha que afecta casi
forma de un gorro, pero que, en roalidad, no es más que una venda grande.
Tiene un matiz moreno rojizo, quiere decir, el color del barro. El pelo, adonde está indicado, es de color negro.
En la nariz se nota un anillo como en la mayor parte de estas terruco·
tas. Las orejas, al contrario, aparecen sin adorno.
La pintura facial me parece de suficiente interés para haber hecho un
dibujo exacto de ~ua (fig. 50). Estas lineas negras, lo mismo que otros detalles pintados, sólo se ven con claridad cuando la pieza está sumergida en
agua. Lumholtz interpreta una decoración parecida como, tal vez, el diseño de un cangrejo 1 ). Pero con el poco material estudiado cualquier teoría
es aventurada.
1) Lumholtz, El México Desconocido. Pág. 306.

�18.J

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= --=--=--=-=---.:

ANTIGÜEDADES MEXICANAS

185

Al cuello llev&amp; la figura un coll1u que está representado por dos lineas
negras p:1ralela1 y puntos debajo de la segund&amp;. Evidentemente indican éstos objetos colgantes.
La estatuita viste una camisa o un jubón que ostenta líneas onduladas
de color negro sobre fondo blanco. También de este pormenor he sacado
un dibujo esquemático (fig. 51). Abajo de esta camisa hay una banda negra
de límites no bien definidos.
Las piernas están cruzadas y contienen vestigios de blanco y de negro.
Un pedacito de barro sobrepuesto indica el sexo de la persona, que es masculino. Los dedos de los pies no están marcados.
En los brazos y manos se destacan rayas negras del fondo blanquecino
(cf. fig. 47).
Esta pieza de alfarería está vacía por dentro, siendo el tronco del cuerpo ancho y aplastado en el sentido antero-posterior; sólo los brazos y las
piernas están m-icizos y, por eso, relativamente delgados.
Mide la estatuita 18 cm. de altura y pesa 700 gramos.
Una terracota parecida a la fig. 52 la determinó Carl Lumholtz como
"un soldado con una macana" 1 ). En efecto, en ambos casos se trata de
un guerrero con armadura que ostenta una macana o porra.
En nuestra figura el arma está modelada bastante toscamente y parece ser i,implemente un palo que se ensancha en un lado. A una terracota
del Museo :N'acional da Arqueología (6g. 5~) desgraciadamente le falta justamente la parte superior de la porra. Pero el t'jemplar que consiguió el señor Lumholtz en Jomulco, Estado del :N'ayarit, deja ver con claridad que el
arma se compone de un palo grueso que tiene engastado un anillo ancho de
piedra con puntas, como suelen encontrarse entre las antigüedades de Jalisco 2) y Michoacán.
El detalle más curioso, sin embargo, es la pieza de armadura que ostentan las tres estatuas de que tratamos aqui. Aunque su modelado es algo
burdo, se comprende que su cuerpo está protegido por una coraza de un material no flexible, recordando las armaduras hech1te de tablillas de hueso o
madera, de varas o de entiro, en uso entre los esquimales y las tribus indias del lado del Pacifico de Norte-América 3 ) . No me atrevo a determinar
la materia prima de que están elaboradas las corazas de los antiguos guerreros de Jalisco. El ejemplar de la fig. 52 ostenta estrías que forman rom1l 1,umholtz, El México Desconocido, pág. 308.
2) lbidem, pág. 328.
3) Walter IIough, Primitive American Armor. Report of the U. S. National Museum, 1893. Wa.~hington, 1895. Págs. 631-648.

,.
F10. ó2.
(juerrero.
Figura de barro cocido.

bos y que se repiten en el casco que protege la cabeza. La estatua del Museo (fig. 53) tiene abajo una cinta o faja flexible (de cueroT) que se amolda
a las caderas y que no cierra.
El casco o yelmo es prácticamente idéntico en las tres terracotas, afectando forma de cono truncado. En las figs. 52 y 53 su adorno superior está
roturado.

�186

187

HERMANN BEYER

A:-.inoÜEDADE5 MEXICANAS

Otro detalle en común tienen la figura 52 y la de Jomulco. Es el que
ambas están provistas de dos soportes en el lado trasero.
Noté en nuestro ejemplar todavía los siguientes pormenores:
Alrededor de los ojos y en el pescuezo se observan manchas negras

La oreja se compone de tres discos. Los ojos, narices y boca están formados por hondas impresiones. Los dedos de los pies ni siquiera están indicados. La decoración de la armadura fue hecha por incisiones en el barro
fresao. Está indicado el sexo de la figura.
La estatuita mide 33 centímetros de altura y es hueca. Como los pies Y
soportes están alg0 desgastados abajo, se puede observar que el barro contiene muchas impurezas.

t

FIG, 55.
Fw. 5t.

Figura masculina.
(-;egún Lumholtz )

Figura masculina.
Terracota.

FOT. BREHME.

Fm. 53.
&lt;iuerrero.
Museo N. de Arqueología, Hi~toria y Etnografía, México.

cuya forma no pude precisar. También en los brazos y las asentaderas aparecen manchones. Las piernas ostentan delgadas líneas negras verticales.
Fajas transversales de color negro adornan la porra. Sin pulimento quedó
el yelmo y la coraza. Lo demás es de color rojo y bruñido.

La figura pintada de barro ( fig. 54), con su ca~eza a~cha Y chata, _sus
brazos delgados y sus piernas abultadas hace una 1mpres1ón humorística,
· se asemeja a un muchacho holandés con las mano~ en las bolsa~ de los pa:1·
talones. El Dr. Spinden, que menciona una estatuita muy parecida (fig. 5o),
es de opinión que muestra ''una calidad de caricatura o posiblemente de retrato" 1 ). Sin embargo, sostengo que en esas cosas no debemos juzgar por
apariencias. Para nosotros, 1,í, estas figuras parece~ ridículas, pero en la
infancia del arte tales producciones son esfuerzos serios. Que sea un retrato individual, es todavía menos probable: primero, por la razón general de
J) Herbert J. Spinden, Ancient Civilizations of Mexico and Central America. New
York, l9l7. Lám II.

�188

HERMANN BEYER
ANTIGÜEDADES MEXICANAS

que implicarla un adelanto artístico que no concuerda con la técniea primitiva de las piezas; segundo, por la semejanza, que raya en identidad, de las
dos figuras 54 y 55.
Evidentemente está reproducido en las dos terracotas un mismo tipo
étnico. La fig. 55 proviene del pueblo de ,Jalisco (actual Estado del Nayarit), lo que permite localizar también la segunda, de la cual no sabemos nada respecto del lugar de procedencia, en esa comarca. En tiempo de la Conquista había en esta región tribus indígenas gobernadas por una casta de
guerreros nahuas. Si nuestras estatuitas ya pertenecen a la época de la do·
minación nahua, o si son anteriores, esas son cuestiones todavía no solucionables. Xecesitarfamos para eso mucho más material, y material de excavaciones sistemáticas, las que casi no han sido emprendidas hasta ahora por
aquel rumbo.
Doy una descripción pormenorizada de la pieza, comparando uno u
otro detalle con el correspondiente de la figura del Museo de Nueva York.
Xueetra terracota está f!ibricada de un barro pardo, mezclado con muchas partículas minerales y bien cocido, como se ve en una parte desportillada. Lo mismo que otras estatuitas de esa región que tienen cierto tamaño, ésta está hueca. Probablemente se empleó esta técnica a fin de aligerar
el peso de las figuras. Por lo general, estas piezas quedaron con un agujero del grueso de un dedo o más en la coronilla . .Así lo posee, por ejemplo,
la estatua anterior (fig. 46). La que nos ocupa ahora, sin embargo, estaba
originalmente por completo cerrada. Actualmente tiene en el pie derecho
un pedacito quebrado que deja ver que las paredes de este ejemplar son de
un espesor de unos pocos milímetros.
Tiene esta artefacto de barro cocido una altura de 24 centímetros y
pesa 550 gramos.
Los colores empleados son un blanco sin lustre, un encarnado y un
negro. El encarnado es de un matiz intenso cuando está pulimentado, quiere decir, en la mayor parte de la figura; en la frente, donde no fue bruñido,
parece mezclado con blanco y no tiene brillo. La materia colorante de este
rojo evidentemente no tiene almagre.
. Nuestro hombrecito tiene la cabeza un poco inclinada a un lado. Pareca llevar una caperuza roja; pero en realidad no ha de ser otra cosa que la
venda algo ancha que detiene·el pelo.
La cara, de color blanca, está decorada con cinco barras rojas, estando
tres en la mejilla izquierda y dos en la derecha. Cada barra o faja está encerrada por líneas negras y dos de éstas están pintadas encima del rojo. En
este detalle difiere bastante de la fig. 55. Si aceptamos la identidad - sea

189

étnica, sea mitológica- de los dos personajes representados, entonces la pintura facial pudiera variar considerablemente entre esa gente.
.
Los ojos, desmesuradamente pequeños, está~ marcados por medio. de
impresiones hechas con un canutillo. Este tubito no p~ede hab~r !emdo
más que 3 mm. de diámetro exterior. Dos de esas cavidades dimmutas
se juntan para dar la configuración del ojo.
.
De un modo parecido hicieron la boca, que afecta una forma hg~rame,:nt~
curva. Algunos pequeños ahondamientos producen el efecto de deJar re,al
tar unos dientes.
~~
Las orejas están tratadas de la mirn1a manera que en la fig . .:&gt;.:&gt;. En
sus lóbulos parece estar insertado un objeto de adorno cuyo carácter no me
es posible determinar.
ancho
La nariz, modelada con cierta destreza, ostenta un ornamento .
de color negro. Como enseña la comparación con otras figuras parecidas,
este adorno es un anillo.
.
Detrás, toda la cabeza está pintada de negro y _de una oreJa hasta la
otra se ve el contorno negro que limita la cara. ~baJo. Este modo de representar la cabellera es algo sumario, aunque suf1c1entem~nte claro.
El collar de nuestra terracota es completamente igual al que (leva la
fig ~5 en su pescuezo. Consiste en una parte más aucba, de color roJo, con
tre~ hileras de puntos negros (piel!) y otra más angosta, de fondo blanco,
con losanges negros.
f'
S
fa'as
También los brazaletes son idénticos en las dos 1guras. on l
blancas con contornos negros pegados al brazo.
abultamientos. También
Los pechos están indicados por dos peqaeuos
el ombligo parece marcado.
El taparrabo de color blanco con ornamento de cuadricula negra'. se
compone de dos partes, una faja angosta que ciñe l_as _caderas Y_ una pieza
ancha que cuelga por delante. Por este detalle me melino a clasificar, aunque sólo tentativamente, las dos figuras como nahuas.
Muy abultadas son las piernas, seguramente sólo por la razón de_ ~ue
están huecas. Las plantas de los pies fueron hechas ,~óncavas ~ara ~acilitar
a la figura una posición estable sobre un plano. N1 en los pies m en las
manos hay indicación de dedos.
La pieza de alfarería que aparece en 1a fi g. 56 representa
.
, sin duda .al·er No sólo prueban eso los pechos, brnn marcados, sino
a
muJ
guna, a un
·
, ·1 1 d' f '6
también su vestido, su enagua. Xo siempre se hace tan fac1 a is_ mc1 n
de los sexos en e;;tas terracotas que, en efecto, muchas veces han sido clasificadas erróneamente.
1

�190

HERMANN BEYER

- ---~ --- --=--------==---- -

--

. Esta estatuita, igual a las anteriores, muestra en la técnica de su fabric~ctón el parentesco con la cultura pedregalense o arcaica del Valle de México. Claramente se nota que los ojos son hechos por una bolita de barro
pegada a la cara Y hendida por un surco horizontal. También los lóbulos

ANTIGÜEDADES MEXICANAS

191

Parte de la superficie está pulimentada, parte no. Pulido es el cuerpo y
la cara de la mujer y, además, la cinta inferior de su tocado. Asperas quedaron la parte superior del toc~do, el pelo, el collar, las palmas de las manos y la enagua.
El tocado, que está algo mutilado, tiene arriba una faja negra. Dos
cintas o correas, una roja y otra color del barro, enredan el pelo. Este está
rPpresentado por un campo negro en el lado posterior de la desproporcionada cabeza.
La región de los ojos está atravesada por una faja negra que termin11
en los dos lados en punta. T11mbién la boca está encercada por una linrn

FIG,

5¡,

rigura femenina.
(Según Lumholtz.)

Fm. 56.

rlgura femenina.
Terracota.

de la nariz y las orejas se dejan distinguir como partes aplicadas. La boca
está formada por una incisión o un corte bien largo, hecho directamente
en el bulto de la cabeza.
La figura mide 19 centímetros de alto y es vacía, teniendo un agujero
de forma rec~ngular detrás, en el tocado. El color natural del barro es un
moreno amarillento.

negra. Del labio inferior hasta la enagua corre una línea negra. Cada pe
cho está adornado con una linea en espiral. Esta pintura del cuerpo se parece a la de una figura que publicó Lumholtz (fig. 57), aunque en este caso
es más rica.
Las orejas están embellecidas por discos. El izquierdo tiene vestigios
de color blanco con un pequeño circulo negro en su centro.
El collar se compone de dos hileras de cuentas cilíndricas, cambiando
blancas con rojas. Esta pieza de adorno fue hecha por dos rollitos de barro
pegados al cuello de la figuritu y partidos en eslabones por impresiones
verticales. Por detrás cuelga un cabo rojo y otro ahora color del barro, pero
que estaba originalmente blanco.

�192

HERMANN BEYER

LAM.

La cinta roja que ostentan los brazos parece ser una pulsera. A estos
brazos, demasiado cortos, se unen las manos, indicadas por medio de cinco
impresiones o su1·cos, por lo que resultan seis dedos.
La enagua, teñida de rojo, cubre la parte inferior del cuerpo.
La figura probablemente está hincada, aunque los pies no están reconocibles y pudiera tratarse también de una persona sentada con las piernas
extendidas.
En las láminas X[V y XV he reunido diecisiete diferentes collarines,
vulgo "malacates," cuyos ornamentos se pueden determinar con suficiente
seguridad. Detalles de unos cuantos más se encuentran intercalados en el
texto.
La colección que pude estudiar contiene algunos centenares de estos ob·
jetos, lo que me permitió sacar algunas conclusiones generales.
Casi todos los collarines están hechos en moldes. Pero a pel!'ar de haber
sido fabricados mecánicamente, los collarines hechos con el mismo molde
no salen absolutamente iguales. La consistencia del barro, el modo de secar
el ejemplar crudo, el cocimiento y otras circunstancias influyen en eso.
Además, los alfareros retocaban sus artefactos por quitar el fondo, ahondar
lineas, componer defectos casuales, etc. También el pulimento que recibieron casi todas las piezas causó pequeñas diferencias en la ejecución.
Afortunadamente, de muchos de estos malacates decorados existen dos,
tres y más ejemplares en la colección. Por su comparación puede uno establecer en la mayor parte de los casos el dibujo original. U no tiene este detalle bien claro, el otro aquel, y los defectos se dejan eliminar con facilidad.
Probablemente todos los collarines tenian materias colorantes en sus
fondos o partes ahondadas. En algunos ejemplares se han conservado todavía restos de esta pintura, especialmente de cierto azul.
Aunque no hay datos sobre su procedencia, es seguro que todos los malacates tratados en seguida provienen de lugares del Valle de México.
Se pueden distinguir dos grupos técnicos. Uno que embraza la mayor
parte de los collarines que son objeto de este estudio y el otro, representado
por los ejemplares lám. XIV, fig. 5 y lám. XV, figs. 1 y 2.
Los collarines del primer grupo son hechos en molde, de un relieve bien
ejecutado y de líneas finas. El pulimento es moderado. Por regla general,
las extremidades de los animales, plumas y otros detalles están expresados
por dos lineas paralelas (lám. XIV, figs. 1, 2, 3, 7-9) con el fin de evitar
partes uniformes. Donde el fondo ocupa demasiado lugar, ha sido animado
con discos o circulillos (Jám. XIV, figs. 3, 4, 8 y 9).
El otro grupo comprende, fuera de los ya mencionado!!', tres ejemplares,
los de las figs. 58-61. Toda la superficie de estos malacates es muy bruñida,

1.

5.

4.

6.

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TT

w

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8.

Collarines ornamentados.

(Tamaño ¾delos origiaaleE,)

9.

XIV.

�LAM. XV.

193

ANTIGÜEDADES MEXICANAS

2

l.

lo que excluye el empleo de detalles fiaos. Por eso las líneas son gruesas y
lns extremidades sólid':\s. 1:falta a la vist:l 111 color rojo obrnuro, que da a las
piezas un aspecto p&amp;recido a la ''terra sigillata'' de los romanos. Probable·
mente estos objetos vienen del mismo centt-o de fabricación de donde procede una loza da color rojo con ornamentos sencillos en negro y blanco, bastante común en el Valle de México.
El color del barro y de la superficie difiere en ejemplares hechos en el
mismo molde. Así este detalle no puede servir para estableeer una clasificación; sólo prueba que los alfareros usaron distintas arc:illas.
Re,ptcto a su form1t, se pneden distinguir cuatro tipo!::. El primero es un
disco Cll~i plano, el segundo un hemisferio, el tercero un cono truncado y el
enarto un segmento de globo. Para mayor claridad he trr.tado las decoraciones de los últimos tres tipos también como figuras planas, lo que, naturi.lmente, cauf'a cierta di::;torción de las partes perimétrieas; pero sólo así ¡:e

~
Fu,. 5s.
Detalles de ornamentación.

Oe

4

s.
Collarines ornamentados.
(Tamaiio 3 4 de los originales.)

1111

coll11rfn.

F10. :,•,.

Detalle de ornamentación.
lle un c,,::,nfn.

puede com,errnt· la unidlld de la figura. Donde hny ornamentoi; aislados (p. e ..
fig. 60) los he i,acado separadamente, evitando en este caso las desproporciones de la proyección planimétrica.
·
La irnperficie de la base está plana o algo conYexa: siendo eso un rMgo sin importancia, porque los dos modos aparecen en malacates que salieron
del mismC&gt; molde.
El tamaflo difiere a veces por varios milímetros entre piezas seguramente hech11s en el mismo molde. Proviene esto del hecho de que diferentes
barros se reducen por la cocción de diferente manera y, además, de la c:ircunstancia de que la base a veces fue hecha más grande en un caso que en
el otro.
El ceramista antiguo trabajaba evidentemente sólo con los instrumen·
tos más primitivos, como palillo y punzón (púa de maguey, hueso delgado J.
Los originales o positivos para los moldes, aunque hechos a veces con habilidad y gusto, muestran inexactitudes de las medidas hasta en piezas de
aspecto artístico. Nótese, por ejemplo, en la fig. 5 de la lám. XIV y figo·
rlls 3, 5, 6 y 8. de la lám. XV la incongruencia de las cuatro partes del dibnjo.

�..
,,.

19-t

ANTIGÜEDADES MEXICANAS

HERMANN BEYER

El agnjero se hizo comenzando del lado ornamentado para la base liea
como se ve por las irregularidades que han quedado en algunos casos en es~
ta parte.
Después de estas observaciones generales, daré una somera descripción
de cada collarín reproducido en los grabados.
Los tres primeros ejemplares de la lám. XIV están decorados cor. figuras
del mono-araña. La cabeza y las extremidades son bien distinguibles; el
cuerpo está formado por el anillo céntrico que circunda el agujero del malacate. En la cabeza se puede notar el pelo erizado en el vértice. Además están
indicados los términos entre la parte peluda y la lampiña de la cara por.medio
de una línea en forma de un 3 (láir.. XIV, figs. 1 y 2). La fig. 2 de la lámina XIV tiene una oreja muy grande, sin adorno, fig. 1 probablemente un
colgajo puntiagudo y fig. 3 uno de forma redonda. En las figs. 1 y 2 está
~arcado el sexo. El primer animal trae delante de la boca una vírgula, el
si:'ºº de la voz. Aquí, lo mismo que en los casos tratados atrás (figs. 36 y
4-)), sólo está empleado para llenar espacio. Una de las piernas de la fig. 2

195

El lado superior del cono truncado, que es la forma que afectan estos
cuatro collarines, está decorado con do!! anillos concéntricos que encierran
una serie de circulitos o pequeños discos agujereados. Son nueve en el ejem.
piar de la fig. 58, siete en la fig. 59, seis en la fig. 60 y ocho en la fig. 61.
Estos malacates son de color rojo obscuro en toda su rnperficie y bien
pulimentados. En el ejemplar cuyos pormenores están reproducidos por la
fig. 60, se encuentran restos de color aznl en las rugosidades del fondo. Este
collarín, además, deja ver que el color de la arcilla propia es de un moreno
amarillento con puntos negros. El rojo sólo forma una capa delgada que
cubre la superficie.
Los dos cuadrúpedos que ocupán la superficie del disco de la fig. 4,
lám. XIV, son venados. Es cierto que no llevan cornamenta, pero así están
muchas veces representados en los códices pictóricos de los antiguos mexi·
canos. En cambio, están marcadas con claridad las pesuñas de los cérvidos.

LS'I
a.

c.
FIG. 60.
Detalles de ornamentación.

d.

De un collarín.

de la lámina está reducida a una forma excéntrica. Hay vestigios de color
azul en el fondo. Ea la fig. 3 las partes del foudo entre las extremidades
e5tán rellenadas con pequeños discos. Los tres collarines Afectan forma de
eegmento de globo.
Un malacate de 44 mm . de diámetro y de forma cónica truncada tiene
a los lados una decoración de siete pequeños animales qne parecen ser ratones (fig. 58, a) . PAra el último animalito de la serie evidentemente no alcanzó el espacio todavía disponible y así, se quedó sin cabeza (fig. 58, b).
Si determino el animal de la fig. 58 a como ratón, también los cuadrúpedos de las figs. 59-61 lo deben ser, porque se encuentran en collarines de
la misma forma y coloración, aunque de tamaño más grande. En la fig. 60
reproduzco lo~ c~atro animales que adornan la faja lateral del cono, porque
cada uno es d1stmto y se comprende que los detalles adjuntos a las figuras
son puros rellenos sin sentido. Como los malacates de este grupo técnico
e~tán muy bruñidos, pormeno:es finos no se pueden expresar y así, sólo dos
p1ernag están representadas en cada animal.

FIG. 61.
Detalle de ornamentación.

De un collarfn.

FIG. 62.

Colibri.
Códice FrjérváryMayer, pág. 37.

F10. 63.
Detalle de ornamentación.

De un collarín.

El pelo está indicado por medio de impresiones. Que nuestros animales no
son conejos, queda asegurado por la forma de las orejas Y por la ausencia
de los dientes incisivos que nunca faltan en dibujos de estos roedores.
La fig. 5 de la Jám. XIV ofrece cuatro aves, reducidas a cabeza y cola.
Por la forma de la cola me inclino a determinar los pájaros como quetzales
( Pharomacrus mocinno o Trogon r esplendens). Como el malacate tiene forma
de cono truncado, la faja que quedó para la representación de los pájaros es
angosta. Probablemente esto es la causa de que se hayan suprimido cuerpo,
alas y patas. Por la manera en que están puestas las aves decorativas se
comprende que el modelo original, el arquetipo de que se deriva nuestro
ejemplar, ha sido de forma plana. Por la aplicación del motivo a un cono,
en vez de un disco, tuvieron que adaptarse las figuras de los pajaritos a un
espacio mucho más bajo, lo que se consiguió con las eliminaciones señaladas.
De los dos ejemplares existentes en la colección, el uno tiene un diámetro de 35 milímetros y el otro, de 40. Esta diferencia se explica por el hecho

�196

HERMANN BEYER

de que el segundo tiene una base que resalta algo por fuera y que, en lo
general, parece algo comprimido en dirección vertieal. La superficie es de
color rojo y bien bruñida. El fondo fue raspado.
El pájaro de la lám. XIV, fig. 6, es determinable con seguridad como
chupamirto por su pico largo ( cf. fig. 62). Los pies ni siquie1a están indicados . Desgraciadamente los detalles de este malacate están algo borrados y
mutilados. Es de color moreno amarillento y tanto arriba como abajo, fuertemente pulimentado. Su base queda convexa.
Un objeto de valor artistico, una verdadera obra de maestro en la cerámiea, tenemos en la fig. 7 de la misma lámina. Representa indudablemente un águila. Cabeza, alas, cola y garras están bien reconocibles. En la cabeza se notan tres plumas que sobresalen algo. El pico está separado por
un surco de la cabeza, evidentemente para evitar una aglomeración de masas compactas. También el disco al lado de la cabeza eólo tiene una función
estética, la del balance, la de rellenar .u n hueco. Es cierto que el Prof. Seler
opina que estos discos sean signos de cifras y que una parecida figura con
dos circulillos represente la fecha ome quaithtli, "dos águila" 1 ) . Pero una
comparación con las figs. 3, 4 8 y 9 de la lámina no deja lugar a dudas de
que sólo miras artísticas hayan sido su "raison d 'etre." La colección
contiene cuatro ejemplares, los más grandes de 30 mm . de diámetro, el más
chico de 26 mm. Este último tiene huellas de colo1· azul verdoso.
Las dos figuras 8 y 9 son casi idénticas. En la configuración general,
el tamaño y la mayor parte de los detalles están de acuerdo. Sólo el tratamiento de la cola es más minucioso en la segunda variante,. Además, tiene
la fig. 8 un surco adicional en el anillo central. Empero, las pequeñas difer~ncias no son resultado de una elaboración posterior con punzón, sino provienen del empleo de dos distintos moldes, como se comprende del estudio
pormenorizado. Del primer tipo hay ocho ejemplares en la colección y del
segundo dos. Aunque en su disposición muy parecidas al collarín de la figura
7, estas dos águilas son muy inferiores al primero desde el punto de vista
estético. Son rígidas y mal ejecutadas. Notables son lae diferencias del
diámetro en los ejemplares de la :fig. 8; el más grande mide 33 mm. y el
más pequeño 27.
Mucho más toscas todavía parecen las dos siguientes figuras (lám. XV,
figs. 1 Y 2). Sin embargo, su rigidez, que recuerda la de las águilas de la
heráldica europea, viene más bien de las exigencias de la técnica que de
la ineptitud del ceramista. Las dos piezas pertenecen al grupo de malacates
que fueron intensamente pulimentados. Este procedimiento, naturalmente,
1) Seler, "Gesammelte Abhandlungen." Tomo II, pág. 323.

ANTIGÜEDADES MEXICANAS

197

borra lineas fina;i y detalles minuciosoi.z. Los picos de estas dos aves están
dirigidos a la derecha del observador. Curio;io es el apéndice que ostenta el
primer ejemplar (fig. 1) detrás de la cabeza. Seguramente sólo es un relleno
sin sentido, lo mismo que la espina que sale de las alas de la fig. 2. Este
malacate tiene, por demás, en su parte lateral seis grecas de 111. forma de la
fig. 63 como decoración. En su base los dos ejemplares quedan circundados
por una línea negra.
Imágenes del sol azteca, hoy tan populares en México por las grandes
monedas de oro, se ven en las figs, 3-8 de la lámina XV. Sólo en el último
ejemplar (fi.g. 8) puede haber duda de si realmente se trata de este motivo o
de un ornamento distinto, formado en parte de plumas. Las figs. 6 Y 7 ostentan rayos en forma de cA, mientras los demás los tienen sencillos. En las

FIG. 6-1.
Disco solar.
Códice Xuttall, pág. 18.

F10. 65.
Det alle de or namentación

De un 1;ollarfn.

fits. 3-5 se notan entre los rayo3 también siempre cintas de chalchihuitl,
como lo está en la fig. 64, sacada de un códice ant.iguo. Todos lós ejemplares muestran un anillo o una faja interior con pequeños círculos; lo que
también se ve en la figura del sol en el lado superior del cuauhxicalli de Tizoc.
En la superficie lateral de un collarín en forma de cono truncado se
encuentran cinco veces repetidos los motivos de la fig. 65. Aunque el ornamento del colgajo de chalchihuitl parece ser más bien una flor, su asociación
con el simbolo del rayo de luz no deja duda de que aquella interpretación
es la correcta. En los intersticios existen vestigios de color az11l.
Los objetos que acabo de explicar son propiedad del señor Ottokar Roubicek, dueño de la casa "The Aztec Land," quien tuvo la bondad de poner
todo su material arqueológico a mi disposición para un estudio detenido y
para la publicación en la prensa cientifi.ca.

�PU BL1e11.e1eNES,
( El editor solicita el envio
ibros, folletos, revistas, etc.,
sobre asnntos de los que tra esta publicación. Los tltnlos de
las obras recibidas serán i icados aqnl. Extensas notas bibliográficas y criticas a¡;:..,_,,rán de cuando en cuando.)
Anthro~, tomo XII-XIII (19li-18}, Nos. 1, 2. Müdling-Wien,
Austria. (Contiene: At"noux, La divination au Ruanda; Witte, SprichwOrter der Ewbe-Neger; Rao Ba., Indian Ceremonial Baths; Dre.xel,
Beitrilgezur Gra.mmatik des Bantu-Typus; Safi, M~iage au Nord du
Liban; Volpert, Chinesische Volksgebrfiucbe beim Regenbitten;
Kunike, Indische Gótter, erUlutert durch nichtimlische Mythen; Meyer,
Le "Kirengo" des Wachaga, etc.; Saas, Les premien Hébridaie;
~ • :Pro.rerbíos, refranes y dichos a.na.mi.tas; Dais, La vie chinoise
da.ns.la provincedeKan-sou; ROhr,Hau uod mau1-i, zwei oeuseeHl.ndische
B~rifte; Kreicbga.uer, Die Klapptore am Raude der Erde in der
eJtikanischen Mythologie und einige Beziehungen t-ur alten Welt¡
yser 1 Die Eingeborenen von Nauru (Sildsee); Vados autores, Oas
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